{"id":14464,"date":"2022-06-20T00:35:15","date_gmt":"2022-06-20T05:35:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-job-391-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T00:35:15","modified_gmt":"2022-06-20T05:35:15","slug":"comentario-de-job-391-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-job-391-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Job 39:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u00bfConoces t\u00fa el tiempo en que paren las cabras monteses? \u00bfHas observado el parto de las gacelas?<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>cabras monteses.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Sa 24:2<\/span>; <span class='bible'>Sal 104:18<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>el tiempo en que paren.<\/i><\/b> <span class='bible'>Sal 29:9<\/span>; <span class='bible'>Jer 14:5<\/span>. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Acerca de cabras monteses y ciervas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:1-4<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>del asno mont\u00e9s,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:5-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>el unicornio,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:9-12<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>el pavo real, la cig\u00fce\u00f1a y el avestruz,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:13-18<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>el caballo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:19-25<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>el halc\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:26<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>el \u00e1guila,<\/i><\/b> <span class='bible'>Job 39:27-30<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Dios, quien provee la presa a los depredadores (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Job 38:39-41<\/span><\/span>), tambi\u00e9n cuida de esa presa, entre ellas las\u00a0<b>cabras monteses<\/b>\u00a0o las\u00a0<b>ciervas. <\/b>Al cuidarlas en el momento m\u00e1s vulnerable \u2014el alumbramiento\u2014 el Se\u00f1or proporciona equilibrio a la naturaleza.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>\u00bfSABES T\u00da EL TIEMPO&#8230;?<\/b> Dios sigui\u00f3 interpelando a Job con preguntas que \u00e9l no pod\u00eda responder. Al hacerlo, Dios le mostr\u00f3 a Job que su deseo de disputar con Dios era absurdo. A Job se le humill\u00f3 y silenci\u00f3, pero se le dio seguridad de lo m\u00e1s importante: Dios no lo hab\u00eda abandonado. El Se\u00f1or estaba all\u00ed, cara a cara.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p>39. Los Maravillosos Instintos de los Animales.<br \/>\n S iguiendo la idea de los \u00faltimos versos del cap\u00edtulo anterior, el hagi\u00f3grafo pone en boca de Dios la descripci\u00f3n de algunos de los instintos m\u00e1s portentosos de la fauna de animales que en general dicen relaci\u00f3n con el desierto. Son animales ex\u00f3ticos que prueban la erudici\u00f3n del autor: las gamuzas y ciervas, el onagro o asno salvaje, el b\u00fafalo, el avestruz, el caballo de guerra, el azor.<\/p>\n<p>Los instintos de las ciervas y del onagro (1-8).<br \/>\n 1 \u00bfSabes t\u00fa el tiempo en que paren las gamuzas? \u00bfAsististe al parto de las ciervas? 2\u00bfContaste los meses de su pre\u00f1ez o conoces el tiempo de su parto? 3Se encorvan, echan su cr\u00eda y depositan sus carnadas. 4 Se hacen grandes sus cr\u00edas, crecen en el desierto, salen y no vuelven m\u00e1s a ellas. 5 \u00bfQui\u00e9n da libertad al asno salvaje? \u00bfQui\u00e9n rompe las ataduras al onagro, 6 al que por casa di el desierto, y por guarida las est\u00e9riles estepas? 7Se r\u00ede del estr\u00e9pito de la ciudad y no oye los gritos del arriero; 8 vaga por los montes al pasto, se va tras de toda hierba verde.<\/p>\n<p> Las gamuzas o rebecos viven en lugares inaccesibles al hombre, y por tanto lejos de su control (v.1-4), y el onagro o asno salvaje no puede ser sometido a las faenas agr\u00edcolas, pues no puede ser domesticado; su lugar preferido para habitar son los lugares esteparios, alejados de la ciudad y fuera de los dominios del arriero (v.5-7). Son animales ambos de lugares inh\u00f3spitos, sobre los que el hombre no tiene dominio. El onagro es en la literatura b\u00edblica el s\u00edmbolo de la libertad 1.<\/p>\n<p>El b\u00fafalo y el avestruz (9-18).<br \/>\n 9 \u00bfConsentir\u00e1 el b\u00fafalo en servirte y en pasar la noche a tu pesebre? 10 \u00bfPodr\u00e1s atarle el yugo con tus coyundas y hacerle rastrillar los surcos detr\u00e1s de ti?2 11\u00bfContar\u00e1s con \u00e9l por su gran fuerza y le encomendar\u00e1s tus labores? 12\u00bfLe fiar\u00e1s la recogida de tu grano y el amontonamiento de tus mieses? 13 Ag\u00edtase bulliciosa el ala del avestruz, pero \u00bfes acaso pluma piadosa y voladora? 3 u Pues abandona sus huevos a la tierra y los deja que se calienten sobre el suelo, l5 olvidando que un pie puede pisotearlos, puede aplastarlos un animal salvaje. 16 Es cruel con sus hijos, como si no fueran suyos, y no se cuida de que sea vana su fatiga, 17 porque le neg\u00f3 Dios la sabidur\u00eda y no le dio parte en la inteligencia; 18 pero al tiempo de levantarse se r\u00ede del caballo y del jinete.<\/p>\n<p> Sigue enumerando a los animales que viven fuera del control del hombre, en la estepa. El b\u00fafalo es el toro salvaje &#8211; quiz\u00e1 el \u201curoc\u201d de la tradici\u00f3n mesopot\u00e1mica, s\u00edmbolo de la fuerza y del poder; por ello, sus cuernos se convirtieron en atributo y s\u00edmbolo de la divinidad -, que no puede ser domesticado para las faenas agr\u00edcolas, como antes se hab\u00eda dicho del onagro (v.12).<br \/>\nEl avestruz tiene en hebreo un nombre (renanim) que alude al canto alegre del mismo, y por eso aqu\u00ed el autor sagrado juega con el nombre hebreo, aludiendo a la agitaci\u00f3n bulliciosa de sus alas. Pero no se muestra piadoso con sus polluelos, pues abandona en la arena sus huevos para que con su calor se incuben solos, pero expuestos a que el pie del caminante o de las fieras los aplaste (v.15). En esto se muestra cruel con sus hijos, pues se desentiende de ellos como si no fueran suyos, y, por otra parte, con este modo de proceder hace vana su fatiga al ponerlos (\u00ed.16). Ello es prueba de que Dios le neg\u00f3 la sabidur\u00eda (v.1v); todo lo contrario de lo que se dec\u00eda del ibis y del gallo. No obstante, aunque no es pluma voladora &#8211; en comparaci\u00f3n con las otras aves de raudo vuelo, como el \u00e1guila y el azor -, sin embargo, a la hora de levantarse y emprender la marcha deja atr\u00e1s al caballo y al jinete (v.18).<\/p>\n<p>El caballo de guerra (19-25).<br \/>\n 19 \u00bfDas t\u00fa al caballo la fuerza, revistes su cuello de ondulantes crines? 20 \u00bfLe ense\u00f1as t\u00fa a saltar como la langosta, a resoplar fiera y terriblemente? 21 Piafa en el valle y al\u00e9grase briosamente, sale al encuentro de las armas, 22 r\u00edese del miedo, no se empavorece, no retrocede ante la espada; 23 cruje sobre \u00e9l la aljaba, la llama de la lanza y la saeta; 24 con estr\u00e9pito y resoplido sorbe la tierra, no se contiene al sonido del clar\u00edn; 25 cuando resuena la trompeta, dice: \u201c\u00a1Ea!\u201d; y huele de lejos la batalla,el clamor de los jinetes y el tumulto.<\/p>\n<p> La descripci\u00f3n del caballo de guerra es realista e impresionante: inquieto, volviendo sus ondulantes crines a derecha e izquierda, \u00e1gil como la langosta en el salto, lanza resoplidos de furor. Lleno de fuego y ansioso de entrar en el combate, piafa y se lanza ardorosamente al encuentro de las armas; en la batalla desconoce el miedo y el peligro. El ruido del combate, lejos de intimidarle, le enardece y excita a avanzar entre los enemigos; el sonido del clar\u00edn le anuncia la proximidad del choque armado, y, husmeando en tierra y roz\u00e1ndola con los cascos, se lanza a la batalla en medio del estruendo de las armas y la griter\u00eda de los jinetes (v.25).<\/p>\n<p>El Azor y el \u00e1guila (26-30).<br \/>\n 26 \u00bfSe alza el azor por tu inteligencia4, tendiendo sus alas hacia el mediod\u00eda? 27 \u00bfSe remonta por orden tuya el \u00e1guila y hace su nido en las alturas? 28 Habita en las rocas y all\u00ed pasa la noche, en la cresta de las rocas, en lo m\u00e1s abrupto, 29 Acecha desde all\u00ed la presa, que de muy lejos descubren sus ojos; 30 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cad\u00e1veres, all\u00ed est\u00e1 ella.<\/p>\n<p> Tambi\u00e9n est\u00e1n lejos del control humano las aves de rapi\u00f1a, que se elevan al cielo con toda celeridad y se lanzan a grandes distancias: el azor, por instinto, emigra hacia el mediod\u00eda, sin que el hombre se lo haya ense\u00f1ado (v.26); y el \u00e1guila, tambi\u00e9n llevada de una fuerza ciega innata, construye su nido en los lugares m\u00e1s inaccesibles, desde los que otea el horizonte y localiza la presa (v.29). Sus polluelos beben la sangre de las v\u00edctimas que todav\u00eda aletean.<\/p>\n<p>Invitaci\u00f3n a Job a callarse (31\/1-35\/5).<br \/>\n 31\/1 Y apostrof\u00f3 Yahv\u00e9 a Job, diciendo: 32\/2 \u00bfQuerr\u00e1 el censor contender todav\u00eda con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. 33\/3 y Job respondi\u00f3 a Yahv\u00e9, diciendo: 34\/4 He hablado a la ligera. \u00bfQu\u00e9 te voy a responder? Pondr\u00e9 mano a mi boca. 35\/5 Una vez habl\u00e9; no responder\u00e9 m\u00e1s; dos veces, y no a\u00f1adir\u00e9 (palabra).<\/p>\n<p> Estos versos aparecen en el TM al principio del c.40, y dan el resultado del examen a que Yahv\u00e9 ha sometido al pretencioso Job. Los maravillosos instintos de los animales, que han recibido su ciencia directamente de Dios, son una lecci\u00f3n de humildad para el que se atrev\u00eda enjuiciar los designios misteriosos de la Providencia. Sin abordar expresamente el problema lacerante de Job, \u00e9ste comprende que no puede contender con la sabidur\u00eda y poder divinos. Las maravillas de la creaci\u00f3n dan una pista sobre la insondable sabidur\u00eda del Omnipotente. Job reconoce que ha hablado con ligereza, sin saber nada de los misterios de la Providencia5. Por ello toma la decisi\u00f3n de no volver a hablar para no equivocarse. La frase del v.5 es una f\u00f3rmula estereotipada para significar la irrevocable decisi\u00f3n de callarse.<\/p>\n<p>  1 Cf. Job 6:5; Eco 13:23; Sal 104:11. &#8211; 2 Surcos; seg\u00fan los LXX. Versi\u00f3n de Dhorme y Dib. de J\u00e9r. &#8211; 3 Verso muy diversamente traducido. Dhorme: \u201cPosee pluma graciosa y plumaje.\u201d La Bifa. de J\u00e9r.: \u201cEl ala del avestruz, \u00bfpuede compararse al plumaje de la cig\u00fce\u00f1a y del halc\u00f3n?\u201d En heb. a la cig\u00fce\u00f1a se llama \u201cpiadosa\u201d (cf. Lev ii.iq; Deu 14:18). &#8211; 4 El verbo heb. &#8216;abar puede tener el sentido de \u201celevarse\u201d y el de cambiar de plumaje. As\u00ed traduce la Vg.: \u201cplurnescit.\u201d As\u00ed Dhorme; en cambio, prefieren el primer sentido Dri-ver-Gray, Bib. de J\u00e9r. y Szczygiel  .<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Toda esta secci\u00f3n es poes\u00eda, un dram\u00e1tico poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Dios se apareci\u00f3 y entabl\u00f3 su primer interrogatorio de Job, que hab\u00eda suscitado algunas acusaciones contra \u00c9l. Dios celebr\u00f3 su vista en juicio con Job.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Dios hizo a Job las humillantes preguntas acerca de si podr\u00eda cuidar del reino animal. Job debi\u00f3 sentirse menos y menos importante bajo la aplastante acusaci\u00f3n de tales comparaciones con Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>cabras monteses y las gacelas existen sin interferencia humana. Expulsan sus cr\u00edas y \u00e9stas luego crecen y maduran sin asistencia ni conocimiento humano.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>39.1ss Para poder demostrarle cu\u00e1n limitado era realmente su conocimiento, Dios hizo a Job varias preguntas acerca del reino animal. El no estaba buscando que Job le respondiera. Por el contrario, estaba haciendo que reconociera y se sometiera al poder de Dios y a su soberan\u00eda. S\u00f3lo entonces podr\u00eda \u00e9l escuchar lo que realmente Dios le estaba diciendo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 1085 Sal 104:18<\/p>\n<p>b 1086 Sal 29:9<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>de la pe\u00f1a<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfConoces t\u00fa el tiempo en que paren las cabras monteses? \u00bfHas observado el parto de las gacelas? cabras monteses. 1Sa 24:2; Sal 104:18. el tiempo en que paren. Sal 29:9; Jer 14:5. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Acerca de cabras monteses y ciervas, Job 39:1-4. del asno mont\u00e9s, Job 39:5-8. el unicornio, Job 39:9-12. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-job-391-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Job 39:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14464","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14464"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14464\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}