{"id":17268,"date":"2022-06-20T02:18:27","date_gmt":"2022-06-20T07:18:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T02:18:27","modified_gmt":"2022-06-20T07:18:27","slug":"comentario-de-proverbios-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Proverbios 9:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>La sabidur\u00eda edifica su casa, labra sus siete columnas,<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>La sabidur\u00eda edific\u00f3 su casa.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 16:18<\/span>; <span class='bible'>1Co 3:9-15<\/span>; <span class='bible'>Efe 2:20-22<\/span>; <span class='bible'>1Ti 3:15<\/span>; <span class='bible'>Heb 3:3-6<\/span>; <span class='bible'>1Pe 2:5<\/span>, <span class='bible'>1Pe 2:6<\/span>. <\/p>\n<p><b><i>labr\u00f3 sus siete columnas.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Re 7:2<\/span>, <span class='bible'>1Re 7:3<\/span>, <span class='bible'>1Re 7:6<\/span>, <span class='bible'>1Re 7:21<\/span>; <span class='bible'>G\u00e1l 2:9<\/span>; <span class='bible'>Apo 3:12<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>La disciplina,<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 9:1-3<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>y doctrina de la sabidur\u00eda,<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 9:4-12<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>La costumbre,<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 9:13-15<\/span>,<\/p>\n<p><b><i>y error de la simpleza,<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 9:16-18<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Aqu\u00ed vemos el gran contraste existente entre la sabidur\u00eda y la necedad. Cada una por su parte ofrece un banquete, pero el primero es de vida (vv.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Pro 9:1-6<\/span><\/span>), mientras que el otro es de muerte (vv.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Pro 9:13-18<\/span><\/span>). Esta secci\u00f3n nos describe ambos banquetes (vv.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Pro 9:7-12<\/span><\/span>) y nos habla de las diferentes consecuencias de la sabidur\u00eda y la necedad en la vida.<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>La sabidur\u00eda edific\u00f3 su casa:<\/b>\u00a0En este vers\u00edculo, al igual que en\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Pro 1:20<\/span><\/span>, el t\u00e9rmino original para\u00a0<i>sabidur\u00eda<\/i>\u00a0est\u00e1 en plural en vez de en singular, para as\u00ed llamar la atenci\u00f3n hacia s\u00ed misma.<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>siete columnas:<\/b>\u00a0El n\u00famero siete representa la plenitud, igual como lo vemos en la poes\u00eda sem\u00edtica. En consecuencia, no es que existan exactamente siete pilares, ni mucho menos la casa de la sabidur\u00eda como algo s\u00f3lido y tangible.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 9. Invitaciones de la Sabidur\u00eda.<br \/>\n E ste cap\u00edtulo comprende tres estrofas, claramente distintas por su diverso contenido, de seis versos cada una. La primera presenta una personificaci\u00f3n de la sabidur\u00eda; la tercera, de la necedad. Ambas hacen una invitaci\u00f3n a sus respectivos banquetes; aqu\u00e9lla, bajo la forma de una rica y virtuosa matrona; \u00e9sta, bajo la de una mujer atrevida y procaz. Vienen a ser estas invitaciones como un ap\u00e9ndice a las precedentes descripciones de la mujer ad\u00faltera y la sabidur\u00eda, y as\u00ed la conclusi\u00f3n a la primera parte o amplia introducci\u00f3n al libro.<br \/>\nEntre una y otra invitaci\u00f3n hay unos versos &#8211; segunda estrofa &#8211; cuyo contenido &#8211; el sabio y el petulante frente a los consejos &#8211; no tiene relaci\u00f3n alguna con el tema del cap\u00edtulo. Para unos (Renard) son la transici\u00f3n de la invitaci\u00f3n de la sabidur\u00eda a la de la necedad. Otros (p.ej., Gemser) opinan que han sido tomados de otro lugar y trasladados aqu\u00ed por un redactor posterior, lo que podr\u00eda confirmar el hecho de que muchos manuscritos hebreos o los han suprimido o los han trasladado a otra parte.<\/p>\n<p>El banquete de la sabidur\u00eda (9:1-6).<br \/>\n 1 La sabidur\u00eda se ha edificado su casa, labr\u00f3 sus siete columnas. 2 Mat\u00f3 sus v\u00edctimas, mezcl\u00f3 su vino y aderez\u00f3 la mesa. 3 Mand\u00f3 sus doncellas a invitar desde lo alto de la ciudad: 4 \u201cEl que es simple venga ac\u00e1; al que no tiene sentido hablo. 5 Venid y comed mi pan y bebed el vino que he mezclado. 6 Dejaos de simplezas y vivir\u00e9is, y andad por la senda de la inteligencia.\u201d<\/p>\n<p>Como en el cap\u00edtulo precedente, se presenta aqu\u00ed la sabidur\u00eda personificada, sumamente activa, preparando un suntuosa morada. Las siete columnas dar\u00edan una idea de su esplendidez y lujo o tal vez significan la plenitud de los dones de la sabidur\u00eda (el n\u00famero siete se usa con mucha frecuencia trat\u00e1ndose de cosas sagradas), si es que no est\u00e1n requeridas por la construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica del tiempo 1.<br \/>\nConstruida la casa, prepara el banquete: hace matar las v\u00edctimas y mezcla el vino. Ninguna de las dos cosas puede faltar en un banquete. Este, que simboliza a veces en la Sagrada Escritura el reino de los cielos, es aqu\u00ed figura de los bienes que comunica la sabidur\u00eda. Probablemente los jud\u00edos no com\u00edan carne todos los d\u00edas, sino s\u00f3lo en ocasiones especiales, que ten\u00edan car\u00e1cter religioso. Era costumbre entre los orientales el mezclar el vino con agua para atenuar su fuerza, o con especias arom\u00e1ticas para hacerlo m\u00e1s gustoso 2. El lujo de la habitaci\u00f3n y la abundancia de v\u00edctimas y vino quieren poner de manifiesto las riquezas de la sabidur\u00eda y son, como advierte Renard, s\u00edmbolo de los bienes mesi\u00e1nicos 3.<br \/>\nHechos los preparativos, la sabidur\u00eda env\u00eda a sus doncellas a hacer la invitaci\u00f3n desde lo m\u00e1s alto de la ciudad, con el fin de que pueda ser o\u00eddo por todos 4. Son aqu\u00ed todos aquellos que tienen la misi\u00f3n de instruir a los dem\u00e1s para comunicarles las ense\u00f1anzas de la sabidur\u00eda, haci\u00e9ndolos as\u00ed aptos para recibir sus dones. La invitaci\u00f3n de la sabidur\u00eda, como se ve por los cap\u00edtulos anteriores, se dirige a todos, pero son los simples, los que no tienen experiencia ni formaci\u00f3n moral, sus m\u00e1s indicados alumnos. San Gregorio interpreta en este lugar simples conforme a los sentimientos interiores de humildad, necesarios para aceptar las directrices de la sabidur\u00eda 5.<br \/>\nLos \u00faltimos versos dan la clave para la interpretaci\u00f3n de la alegor\u00eda: el pan y vino que ofrece la sabidur\u00eda son la instrucci\u00f3n que ense\u00f1a al arte de ser feliz 6, contenida en las sentencias del libro.<br \/>\nEsta alegor\u00eda, cuyo sentido literal queda expuesto, se presta, m\u00e1s que ninguna otra, a acomodaciones y sentidos m\u00edsticos, ya que el paralelismo con realidades del Nuevo Testamento no puede ser mayor. Los Padres han hecho muchas acomodaciones de sus diversos elementos. Basados en ellas, podemos proponer las siguientes: la casa, en un sentido m\u00edstico, puede significar \u201cel cuerpo\u201d que Jesucristo tom\u00f3 en la encarnaci\u00f3n (San Atanasio, San Agust\u00edn, San Gregorio Magno), el seno virginal de Mar\u00eda, que le sirvi\u00f3 de tabern\u00e1culo, sentido \u00edntimamente unido con el primero (San Gregorio Niseno, Teodoreto, San Bernardo). Siguiendo la l\u00ednea de los versos siguientes, podr\u00edamos decir que la gran casa edificada por la Sabidur\u00eda es el Cuerpo m\u00edstico de Jesucristo, la Iglesia. Las siete columnas podr\u00edan ser tipo de los siete dones del Esp\u00edritu Santo, con que enriquece las almas, o de los siete sacramentos, por medio de los cuales da la vida a las almas. Algunos se complacen en aplicarlas a las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales, que son fundamento y sost\u00e9n de la vida de las almas; y otros a los ap\u00f3stoles 7 y sus sucesores, los obispos y doctores. De las v\u00edctimas comenta Les\u00e9tre: \u201cEsta inmolaci\u00f3n es principalmente la del Hijo de Dios sobre la cruz de modo cruento; en el cen\u00e1culo y en el altar, de modo incruento&#8230; La Iglesia, observa, adoptando y repitiendo este paso en el Oficio del Sant\u00edsimo Sacramento, no hace m\u00e1s que reproducir el pensamiento general de los Padres\u201d 8. Con la v\u00edctima inmolada en la casa de su humanidad, Les\u00e9tre ve las v\u00edctimas inmoladas en la casa de su Iglesia, que son los m\u00e1rtires. Estos son tambi\u00e9n v\u00edctimas que con sus merecimientos para el Cuerpo m\u00edstico y con su ejemplo heroico sostienen con Cristo la vida de los cristianos. El vino mezclado evoca el que, mezclado con agua, utiliz\u00f3 Jes\u00fas en la noche de la cena y el que, con las gotas de agua, se utiliza cada ma\u00f1ana en nuestros altares para la consagraci\u00f3n. La mesa evoca el altar, sobre el que se coloca el pan y el vino, que, convertidos en el cuerpo y sangre de Cristo, sirve de alimento a las almas que se acercan a \u00e9l para participar del banquete eucar\u00edstico. El pan y el vino, en la nueva alianza, son la palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura, alimento espiritual de la inteligencia, y el cuerpo y sangre de Jesucristo, alimento real del alma, sin el cual \u00e9sta no puede vivir. Las doncellas enviadas a hacer la invitaci\u00f3n prefiguran a los ap\u00f3stoles y, despu\u00e9s de ellos, a los ministros de la iglesia, que han de llamar a los fieles al doble banquete de la instrucci\u00f3n cristiana y a la Eucarist\u00eda. Los simples, a quienes en particular se dirige la invitaci\u00f3n de la sabidur\u00eda, nos hace pensar en la preferencia de Jesucristo por los sencillos, los ignorantes, los pobres, los pecadores 9.<\/p>\n<p>Actitud del petulante y del sabio frente a los consejos (9:7-12).<br \/>\n 7 El que corrige al petulante se acarrea afrenta, y el que te reprende al imp\u00edo ultraje. 8 No reprendas al petulante, que aborrecer\u00e1; reprende al sabio y te lo agradecer\u00e1. 9 Da consejos al sabio y se har\u00e1 m\u00e1s sabio todav\u00eda; ense\u00f1a al justo y crecer\u00e1 su saber. 10 El principio de la sabidur\u00eda es el temor de Yahv\u00e9; conocer al santo, eso es inteligencia. 11Pues por m\u00ed se aumentar\u00e1n tus d\u00edas y se te a\u00f1adir\u00e1n a\u00f1os de vida. 12 Si eres sabio, para ti lo ser\u00e1s; si eres petulante, t\u00fa lo pagar\u00e1s.<\/p>\n<p> Los versos 7-9 tratan de la correcci\u00f3n en un estilo semejante a las sentencias de los sabios contenidas en 22:17-24. La raz\u00f3n por la que esta per\u00edcopa ha sido colocada aqu\u00ed puede ser \u00e9sta: la sabidur\u00eda ha dirigido a todos su invitaci\u00f3n, especialmente a los simples; esta estrofa se\u00f1ala una clase de personas poco menos que incapaces de aceptar y poner en pr\u00e1ctica las correcciones de la sabidur\u00eda.<br \/>\nY en Verdad nada m\u00e1s in\u00fatil que corregir al petulante, porque le falta la humildad y sencillez de coraz\u00f3n, precisas para recibir ense\u00f1anzas y correcciones ajenas. M\u00e1s a\u00fan, su orgullo, que se siente herido, se irrita f\u00e1cilmente y hasta llega a sentir odio y aversi\u00f3n a quien le hizo una advertencia, e incluso no perder\u00e1 ocasi\u00f3n de ultrajar a quien tuvo el atrevimiento de corregirle a \u00e9l10. Con este g\u00e9nero de personas, muchas veces es mejor omitir la correcci\u00f3n. El sabio, por el contrario, recibe los consejos y advertencias que se le hagan, y esa actitud, que mata el orgullo y el amor propio, acrecienta su virtud. Ama la verdad y la virtud, y por ello aprovecha cuantas ocasiones se le presentan para acrecentarlas; reconoce la contribuci\u00f3n que a ello pueden prestar las correcciones ajenas, por lo que se siente incluso agradecido con quien le cor rigi\u00f3. Sabio y justo se equivalen: el aut\u00e9nticamente sabio en la mente de los autores sapienciales es el que practica las ense\u00f1anzas de la sabidur\u00eda, que se confunden con las prescripciones de la Ley.<br \/>\nComo en 1:7, el sabio afirma que el temor de Dios es el principio de la sabidur\u00eda, a\u00f1adiendo que el conocimiento del santo es la inteligencia (v.10). La sabidur\u00eda b\u00edblica tiene un doble cometido; uno especulativo, y en \u00e9l, como objeto primordial, el conocimiento de Dios, y otro pr\u00e1ctico, y en \u00e9ste, como parte fundamental, el cumplimiento de los deberes religiosos, a que lleva el temor de Dios. \u201cEl conocimiento de Dios &#8211; escribe Dyson &#8211; es el principio y lo principal en la sabidur\u00eda, y el reconocerle pr\u00e1cticamente en la vida por el cumplimiento de los deberes religiosos es sabidur\u00eda perfecta\u201d 11. El t\u00e9rmino santo designa a Yahv\u00e9 mismo. El profeta Isa\u00edas y el juda\u00edsmo posterior lo emplean con mucha frecuencia para denominar a Dios, tres veces santo 12. Fruto de la sabidur\u00eda son la vida larga y feliz, el premio varias veces ya mencionado 13. El sabio gozar\u00e1 de ella, pero el petulante, que rechaza sus ense\u00f1anzas, se ver\u00e1 privado de la misma. Los sabios ense\u00f1an que cada uno recibir\u00e1 premio o castigo conforme a su conducta personal14.<\/p>\n<p>El banquete de la necedad (9:13-18).<br \/>\n 13 Se\u00f1ora necedad es alborotadora, es ignorante, no sabe nada\u201d 14 Se sienta a la puerta de su casa o en una silla, en lo m\u00e1s alto de la ciudad. 15 Para invitar a los que pasan, a los que siguen recto su camino. 16 \u201cEl que es simple venga ac\u00e1,\u201d y al que no tiene sentido dice: 17 \u201cSon dulces las aguas hurtadas, y el pan de tapadillo el m\u00e1s sabroso.\u201d 18 Y no se dan cuenta de que all\u00ed est\u00e1 la muerte y que sus invitados van al profundo del averno.<\/p>\n<p>Al llamamiento de la sabidur\u00eda se opone el llamamiento de la necedad. Tambi\u00e9n \u00e9sta se presenta personificada en una dama activa, pero en distinci\u00f3n a la sabidur\u00eda, que es pac\u00edfica y est\u00e1 llena de inteligencia y buenos consejos, la necedad es alborotadora, ignorante del bien, hasta el punto de no saber nada bueno 15, porque carece en absoluto de las ense\u00f1anzas de la sabidur\u00eda. En su banquete no ofrece otra cosa que las vanidades, placeres e injusticias, que halagan la naturaleza humana, que hered\u00f3 del pecado original una fuerte inclinaci\u00f3n al ego\u00edsmo. La necedad procura encubrirlo bajo una apariencia de bien o de justicia, cuando no ciega la inteligencia ante las fatales consecuencias de placeres prohibidos, y el incauto con facilidad se asocia a su banquete.<br \/>\nLa sabidur\u00eda envi\u00f3 sus doncellas a invitar a los sencillos. La necedad es muy atrevida y altanera; ella misma se coloca a la puerta de su casa o sube a lo m\u00e1s alto de la ciudad. Se conforma con invitar a los que pasan. Los atractivos del mal son m\u00e1s fuertes que los del bien; \u00e9ste exige sacrificio y esfuerzo; para aqu\u00e9l basta dejarse llevar. Por eso, una palabra basta muchas veces para inducir al mal. Los sujetos a quienes se dirige el llamamiento son los mismos a quienes se dirigi\u00f3 la sabidur\u00eda (v.4).<br \/>\nDe momento, los frutos que la necedad ofrece son dulces y agradables. Su banquete no es suntuoso, pero tiene el misterioso atractivo del fruto vedado. \u201cEl Mal &#8211; escribe Girotti &#8211; ha tenido siempre para el hombre atractivos incomprensibles, atractivos que resultan extremadamente poderosos cuando el mal significa las pasiones de la carne. Tambi\u00e9n los paganos advirtieron esta anomal\u00eda de nuestra naturaleza, que es una confirmaci\u00f3n de la ca\u00edda original, porque el estado connatural de un ser inteligente y libre perfecto no puede ser la inclinaci\u00f3n al mal.\u201d16 Algunos quieren ver en el pan oculto una alusi\u00f3n a la inmoralidad sexual (Dyson).<br \/>\nLos que tomaban parte en el banquete de la sabidur\u00eda obten\u00edan como fruto la vida larga y feliz. Los que se dejan seducir por las enga\u00f1osas promesas de la necedad sufrir\u00e1n como consecuencia la muerte prematura y las profundidades del seol, que antes se\u00f1al\u00f3 como castigo de los ad\u00falteros, y ahora, al final de la introducci\u00f3n, declara como sanci\u00f3n a todo insensato.<\/p>\n<p>  1 Staerk, Die sieben Sdulen del Welt und des Hauses der Weisheit: 35 (1936) 232-261; Skehan, The Seven Columns of W\u00edsdom&#8217;s Home in Pwv 9:1: CBQ.9 (1947) 190-198. &#8211;  2 Isa 5:22; Sal 74:9. &#8211; 3 Isa 25:6.  Hay cierto sabor lit\u00fargico en estos dos versos, especialmente en el 2. &#8211;  4 Mat 22:1-14; Luc 14:15-22. &#8211; 5 Mat 11:25. &#8211; 6 4:13. &#8211; 7 Gal 2:9; Efe 2:20. &#8211; 8 Le lime des Proverbes (Par\u00eds 1879) a este pasaje. &#8211; 9 Cf. San Atanasio, Disput. contra Arium; San Agust\u00edn, De civitate Dei 17:20; San Jer\u00f3nimo, In cap. VII Is. &#8211; 10 13:1. &#8211; 11 O.c., n.308. &#8211; 12 Isa 6:3. Los LXX y la Vulgala h.iduo-n servilmente el plural qedos\u00edm, que es un plural mayest\u00e1t\u00edco an\u00e1logo a &#8216;elohim. &#8211; 13 3:2.16.18; 4:10. &#8211; 14 Ez 18. &#8211; 15 La afirmaci\u00f3n no sabe nada no parece muy de acuerdo con el poder que se le atribuye en el contexto. Los LXX interpretaron no sabe qu\u00e9 sea verg\u00fcenza; pero el t\u00e9rmino hebreo, que se emplea con frecuencia, no tiene esa significaci\u00f3n (18:13; Isa 50:6; Jer 51:51; Sal 35:26). Ser\u00eda mejor la interpretaci\u00f3n del Targum: no sabe nada bueno. &#8211; 16 O.c,, p.49.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>siete columnas.<\/b> El significado de siete es comunicar la suficiencia de esta casa como de tama\u00f1o pleno y adecuada para un banquete.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta larga secci\u00f3n presenta la alabanza paterna de la sabidur\u00eda en forma de discursos did\u00e1cticos. Estos cap\u00edtulos preparan al lector para los proverbios propiamente dichos que comienzan en <span class='bible'>Pro 10:1<\/span> ss.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Pro 9:1-6<\/span> : En estrecha conexi\u00f3n con la invitaci\u00f3n anterior (<span class='bible'>Pro 8:32-36<\/span>), el \u00faltimo cap\u00edtulo de la colecci\u00f3n contrapone dos postreras invitaciones de las protagonistas antag\u00f3nicas, sabidur\u00eda y necedad, a sus respectivas fiestas (<span class='bible'>Pro 9:1-6<\/span>; <span class='bible'>Pro 9:13-18<\/span>). Se trata de dos escenas perfectamente paralelas, separadas por la tard\u00eda inserci\u00f3n de <span class='bible'>Pro 9:7-12<\/span>. La fiesta de la sabidur\u00eda (<span class='bible'>Pro 9:1-6<\/span>) repite elementos tanto del cp. <span class='bible'>Pro 8:1-36<\/span> (el preg\u00f3n, la invitaci\u00f3n, la oferta de vida) como del conjunto de la colecci\u00f3n y adquiere su sentido m\u00e1s pleno tras el contraste con la correlativa fiesta de la necedad (<span class='bible'>Pro 9:13-18<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 siete columnas:<\/b><\/i> La menci\u00f3n de la casa de siete columnas ha inducido a identificar la noble morada de la sabidur\u00eda con un palacio o un templo. Una u otra hip\u00f3tesis contribuir\u00edan a refrendar respectivamente el car\u00e1cter regio o divino de la sabidur\u00eda. Tambi\u00e9n podr\u00eda referirse a la escuela sapiencial, ya aludida anteriormente (ver <span class='bible'>Pro 8:34<\/span>). M\u00e1s all\u00e1 de su posible identificaci\u00f3n, las actividades que se desarrollan en ambas casas agudizan el contraste entre las cualidades de la sabidur\u00eda (<span class='bible'>Pro 9:1-3<\/span>) y las carencias de la necedad (<span class='bible'>Pro 9:13-15<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mat 22:1-14<\/span> y par.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Las invitaciones id\u00e9nticas de la se\u00f1ora Sabidur\u00eda y la se\u00f1ora Insensatez<\/p>\n<p>El \u00faltimo serm\u00f3n tiene una estructura delicadamente equilibrada: una invitaci\u00f3n de la se\u00f1ora Sabidur\u00eda, una invitaci\u00f3n de la se\u00f1ora Insensatez que imita sus palabras, y entre ellas una colecci\u00f3n de observaciones, todo lo cual reitera implicaciones de los sermones como un total.<\/p>\n<p>La \u00faltima invitaci\u00f3n de la se\u00f1ora Sabidur\u00eda (1-6) nuevamente recuerda a Isa. 55. Aqu\u00ed ella deja el papel de profeta y toma el de anfitri\u00f3n, de modo que sus criadas, no ella misma, extienden el llamado. El retrato de Prov. de la sabidur\u00eda ha tomado muchas formas: \u201cElla es tan aterradora como una diosa, tan juguetona como un ni\u00f1o peque\u00f1o, tan con fortable como los brazos de una madre, tan desafiante como un profeta, tan satisfactoria como una mesa cargada de alimentos, tan misteriosa como un amante escondido entre los lirios\u201d (Camp).<\/p>\n<p>No es una oferta a la abnegaci\u00f3n la que ella hace: el alimento es rico, el vino es bueno (mezclado con especias), y el escenario espl\u00e9ndido (1; el significado de las siete columnas es asunto de conjeturas). Pero hay tal vez una iron\u00eda en los vv. 4-6, que los faltos de entendimiento est\u00e1n destinados a menospreciar su invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El interludio (7-12), por lo tanto, comienza con una nota m\u00e1s bien resignada. La experiencia sugiere que el maestro no tendr\u00e1 \u00e9xito con mucha gente, y es aconsejable (\u00a1sabio!) ser realista acerca de esto (7, 8). Pero un maestro s\u00ed tiene experiencias m\u00e1s felices (9). Ese comentario recuerda la introducci\u00f3n a los sermones (ver 1:5, tambi\u00e9n 1:3 para la introducci\u00f3n de asuntos morales). Tambi\u00e9n conduce a la reiteraci\u00f3n del texto lema (10, cf. 1:7), con la acostumbrada promesa de la se\u00f1ora Sabidur\u00eda agregada (11), y el \u00e9nfasis familiar sobre la responsabilidad personal (12).<\/p>\n<p>El interludio da a la se\u00f1ora Insensatez tiempo para preparar su d\u00e9bil imitaci\u00f3n de la cena de la se\u00f1ora Sabidur\u00eda. As\u00ed como la se\u00f1ora Sabidur\u00eda est\u00e1 modelada con un profeta, la se\u00f1ora Insensatez lo est\u00e1 con la mujer extraviada. Los vv. 13-18 han de compararse con 7:10-17, y aguas hurtadas tambi\u00e9n con 5:15, 16: la actividad sexual il\u00edcita a menudo ha parecido m\u00e1s excitante que las alternativas m\u00e1s convencionales. Pero la se\u00f1ora Insensatez tambi\u00e9n lleva a la gente al mismo destino que la mujer intencionada (18). Esta secci\u00f3n concluye as\u00ed dram\u00e1ticamente al presentar ante los lectores una elecci\u00f3n entre vida y muerte.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>9.1 Las siete columnas son en sentido figurado. No se refieren a siete principios de la sabidur\u00eda. En la Biblia, el n\u00famero siete representa totalidad y perfecci\u00f3n. Este vers\u00edculo establece po\u00e9ticamente que la sabidur\u00eda no carece de nada: es completa y perfecta.9.1ss La sabidur\u00eda y la insensatez (necedad) se ilustran en este cap\u00edtulo como unas j\u00f3venes rivales, cada una preparando una fiesta e invitando a las personas. Sin embargo, la sabidur\u00eda es una mujer de car\u00e1cter responsable, mientras que la insensatez es una prostituta que sirve comida robada. La sabidur\u00eda apela primero a la mente, la insensatez a los sentidos. Es m\u00e1s f\u00e1cil estimular los sentidos, pero el gozo de la insensatez es temporal. En contraste, la satisfacci\u00f3n que da la sabidur\u00eda dura para siempre.9.1-5 El banquete descrito en este cap\u00edtulo presenta algunos paralelos importantes con el banquete que Jes\u00fas describi\u00f3 en una de sus par\u00e1bolas (Luk 14:15-24). Quiz\u00e1s muchos quer\u00edan ir, pero nunca lo hicieron porque les desvi\u00f3 algo que en ese momento les pareci\u00f3 importante. No permita que nada se vuelva m\u00e1s importante que su b\u00fasqueda de Dios.9.7-10 \u00bfEs usted un escarnecedor (burlador) o un sabio? Lo puede decir por la forma en que responde a la cr\u00edtica. En vez de contestar r\u00e1pida y agresivamente o devolver con astucia la cr\u00edtica, escuche lo que se le est\u00e1 diciendo. Aprenda de sus cr\u00edticos, este es el camino a la sabidur\u00eda. La sabidur\u00eda comienza cuando conocemos a Dios. Le da un prop\u00f3sito a la vida porque El la cre\u00f3. Conocer a Dios no solo es saber datos sobre su persona, sino permanecer en temor reverente y tener comuni\u00f3n con El. \u00bfQuiere en verdad ser sabio? Conozca cada vez m\u00e1s a Dios. (Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo llegar a ser sabio, v\u00e9anse Jam 1:5; 2Pe 1:2.)9.14-17 Hay algo hipn\u00f3tico y t\u00f3xico en la maldad. Un pecado nos lleva a querer m\u00e1s. Una conducta pecaminosa parece ser m\u00e1s apasionante que la vida cristiana. De ah\u00ed que muchos echen a un lado todo pensamiento acerca del suntuoso banquete de la sabidur\u00eda (9.1-6) para comer la comida robada de la insensatez, la ramera. No se enga\u00f1e: el pecado es peligroso. Antes de desear el fruto prohibido, eche un buen vistazo a quienes lo comieron y vea lo que les sucedi\u00f3. (V\u00e9ase el cuadro en el cap\u00edtulo 22.)<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 440 Pro 1:20; 1Co 2:7<\/p>\n<p>b 441 Sal 127:1<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> siete columnas.  En las casas t\u00edpicas de la \u00e9poca de Salom\u00f3n, un cuarto abierto que daba al atrio interior se apoyaba sobre columnas (generalmente tres) que apoyaban la parte del techo de esa secci\u00f3n. El n\u00famero siete en la literatura semita simboliza plenitud o totalidad, sugiriendo una casa grande y amplia. La costumbre de la hospitalidad en esa sociedad hizo que se hiciera regla la hospitalidad generosa, y el n\u00famero de hu\u00e9spedes se reflejaba en el tama\u00f1o de los cuartos.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>siete columnas<\/i><\/b>. I.e., una casa de construcci\u00f3n ideal.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[8] La sabidur\u00eda y la necedad van en direcciones opuestas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sabidur\u00eda edifica su casa, labra sus siete columnas, La sabidur\u00eda edific\u00f3 su casa. Mat 16:18; 1Co 3:9-15; Efe 2:20-22; 1Ti 3:15; Heb 3:3-6; 1Pe 2:5, 1Pe 2:6. labr\u00f3 sus siete columnas. 1Re 7:2, 1Re 7:3, 1Re 7:6, 1Re 7:21; G\u00e1l 2:9; Apo 3:12. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico La disciplina, Pro 9:1-3, y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Proverbios 9:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-17268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}