{"id":17402,"date":"2022-06-20T02:24:04","date_gmt":"2022-06-20T07:24:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T02:24:04","modified_gmt":"2022-06-20T07:24:04","slug":"comentario-de-proverbios-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Proverbios 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>La mujer sabia edifica su casa, pero la insensata con sus propias manos la destruye.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>La mujer sabia.<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 24:3<\/span>, <span class='bible'>Pro 24:4<\/span>; <span class='bible'>Pro 31:10-31<\/span>; <span class='bible'>Rut 4:11<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>mas la necia.<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 9:13-15<\/span>; <span class='bible'>Pro 19:13<\/span>; <span class='bible'>Pro 21:9<\/span>, <span class='bible'>Pro 21:19<\/span>; <span class='bible'>1Re 16:31<\/span>; <span class='bible'>1Re 21:24<\/span>, <span class='bible'>1Re 21:25<\/span>; <span class='bible'>2Re 11:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Recomendaci\u00f3n de la integridad, la prudencia, la piedad, la mansedumbre y la diligencia. Tambi\u00e9n muestra los efectos desastrosos del orgullo, la injusticia, la pereza, la hipocres\u00eda, la ira, la envidia, la opresi\u00f3n, y la vanidad de alegr\u00eda carnal y la prosperidad injusta,<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 14:1-35<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>La mujer sabia edifica su casa<\/b>, es decir, buscar\u00e1 la paz para nutrir a su familia.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>LA MUJER SABIA EDIFICA SU CASA.<\/b> Una mujer sab\u00eda y piadosa hace de su hogar un lugar de refugio, paz y alegr\u00eda, mientras que una mujer necia descuida su hogar y su familia (v\u00e9anse <span class=\"bible\">1Ti 2:15<\/span>, nota; <span class=\"bible\">Tit 2:4-5<\/span>, nota).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 14. Sabidur\u00eda, Prudencia, Religi\u00f3n y Estado.<\/p>\n<p>Sabidur\u00eda y Necedad (14:1-14).<br \/>\n 1 La mujer prudente edifica la casa; la necia, con sus manos la destruye. 2 El que anda en rectitud teme a Yahv\u00e9; el que va por sendas tortuosas le desprecia. 3 En la boca del necio est\u00e1 la vara de la soberbia, mas los labios del sabio son su guarda. 4 Sin bueyes, el granero est\u00e1 vac\u00edo; por la fuerza del buey hay pan en abundancia. 5 El testigo fiel no miente; el testigo falso profiere mentiras. 6 Busca el petulante la sabidur\u00eda, pero nada; mas para el prudente es f\u00e1cil alcanzarla, 7 Ap\u00e1rtate del necio, pues no hallar\u00e1s labios de ciencia. 8 La ciencia del cuerdo est\u00e1 en conocer su camino; al necio le enga\u00f1a su necedad. 9 El necio desprecia el pecado; entre los justos habita la benevolencia. 10 El coraz\u00f3n conoce sus amarguras, pero en sus alegr\u00edas no tiene parte el extra\u00f1o. 11 La casa del malvado ser\u00e1 asolada; la tienda del justo florecer\u00e1. 12 Hay caminos que nos parecen derechos, pero acaban al fin en la muerte. 13 Aun en la risa hay aflicci\u00f3n de coraz\u00f3n, y a la alegr\u00eda sucede la congoja. 14 El insensato tendr\u00e1 el fruto de sus obras, y de \u00e9l gozar\u00e1 tambi\u00e9n el hombre bueno.<\/p>\n<p>El primer verso pone de relieve la gran influencia de la mujer en la buena marcha de la casa, y cuyo mejor comentario lo hace el cap\u00edtulo 31. La felicidad de un hogar depende principalmente de la solicitud de la mujer, y la prosperidad, de su buena administraci\u00f3n pr\u00e1ctica. Donde hay mujer necia, en cambio, no habr\u00e1 orden, ni paz, ni econom\u00eda. \u201cEn sentido general puede decirse &#8211; escribe Girotti &#8211; que la sabidur\u00eda de la mujer puede suplir la del marido; pero su necedad puede destruir la casa, no obstante la sabidur\u00eda del marido.\u201d1<br \/>\nAl principio del libro estableci\u00f3 el autor que el temor de Yahv\u00e9 es el principio de la sabidur\u00eda b\u00edblica, que supone ante todo rectitud de vida. Con raz\u00f3n constata ahora que quien obra bien teme a Dios, y quien va por malos caminos le desprecia, lo cual encierra una profunda observaci\u00f3n psicol\u00f3gica: los malvados sienten instintivamente desprecio hacia Dios porque su ley contrar\u00eda sus instintos. Y por lo mismo desprecia y persigue a los justos, cuya conducta virtuosa supone para ellos una continua reprensi\u00f3n, que su conciencia no logra muchas veces acallar. Ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n la raz\u00f3n de por qu\u00e9 se persigue a aquellos cuyo \u00fanico delito es predicar a todos, como representantes de Dios, su divina ley.<br \/>\nEl v.3 presenta otra vez, \u00e9sta con expresivas im\u00e1genes, las diversas manifestaciones y efectos de la lengua en el soberbio y en el sabio. La de aqu\u00e9l es como un azote para los dem\u00e1s, con sus connaturales desprecios y calumnias. El sabio, en cambio, es prudente; no habla mal de los dem\u00e1s, con lo que no se ve comprometido por sus palabras. Y si otros le comprometen, su inteligencia le pone a salvo de sus cr\u00edticas. Con una experiencia de la vida agr\u00edcola &#8211; quien quiera llenar sus graneros con abundantes cosechas ha de procurar tener sus bueyes en las condiciones de mayor rendimiento -, el sabio ense\u00f1a que quien pretende conseguir los fines ha de poner en pr\u00e1ctica los medios a ello conducentes. El v.5 repite 12:17: el que se acostumbra a mentir, dif\u00edcilmente se abstiene de hacerlo, sobre todo si est\u00e1 por medio la esperanza de lucro; la costumbre crea como una segunda naturaleza, a la que dif\u00edcilmente se resiste. Los que aman la verdad, por el contrario, aborrecen instintivamente la mentira y por nada del mundo se dejan vencer por ella.<br \/>\nLa sabidur\u00eda exige en quienes quieren hacerse sus disc\u00edpulos ciertas disposiciones, sin las que no es posible alcanzarla: el temor de Dios, la humildad y pureza de coraz\u00f3n, de todo lo cual carece el orgulloso, quien, por lo dem\u00e1s, no busca la sabidur\u00eda con rectitud de intenci\u00f3n, sino por los beneficios sociales que le reporta. Quien tiene aquellas disposiciones acepta con toda docilidad sus ense\u00f1anzas, la misma correcci\u00f3n, incluso, de la sabidur\u00eda, que por su parte tiene sus delicias en estar con los hijos de los hombres. Cuando la Sabidur\u00eda encarnada apareci\u00f3 en el mundo predicando su mensaje de salvaci\u00f3n, los soberbios lo rechazaron, mientras que lo aceptaron sin dificultad los humildes y sencillos de coraz\u00f3n. De ah\u00ed la norma del hombre prudente: evitar el trato con el necio,, porque de \u00e9l no aprender\u00e1 sabidur\u00eda y, adem\u00e1s, participar\u00e1 en su desdicha 2. La verdadera sabidur\u00eda, precisa el sabio, consiste no en vanas y ostentosas palabras, sino en conocer el fin a que debemos tender y ordenar la vida en orden a su consecuci\u00f3n. Al necio, por lo que a este particular toca, le pierde su propia necedad, que le impide ver lo errado de su camino, haci\u00e9ndole as\u00ed v\u00edctima de su propio enga\u00f1o.<br \/>\nEl v.9 no est\u00e1 claro en su primera parte y es susceptible de diversas interpretaciones. El t\u00e9rmino asam puede significar el pecado y tambi\u00e9n el sacrificio por la falta. El necio, que desprecia a Yahv\u00e9 y su ley, naturalmente se mofa del pecado y del sacrificio de expiaci\u00f3n por el mismo, haci\u00e9ndose con ello m\u00e1s indigno todav\u00eda de la benevolencia de Yahv\u00e9, que se derrama sobre los justos 3. Constata en el verso siguiente el sabio lo insondables que resultan los sentimientos de un coraz\u00f3n humano para el de su pr\u00f3jimo. Los dem\u00e1s podr\u00e1n adivinar nuestras tristezas, entrever nuestras alegr\u00edas, pero nadie puede llegar al fondo de nuestro coraz\u00f3n y comprender la profundidad del dolor ante un desastre grave o la intensidad de la alegr\u00eda al realizarse una profunda ilusi\u00f3n. Nosotros mismos encontramos dificultad para manifestar y hacer part\u00edcipes a nuestros pr\u00f3jimos de nuestros m\u00e1s \u00edntimos y personales sentimientos.<br \/>\nEl v.11 presenta de nuevo, y con comparaciones ya conocidas, el principio de retribuci\u00f3n, ya enunciado en 11:18 y 13:174. Pero las apariencias le son muchas veces opuestas. Dios permite que los malos de momento triunfen, y entonces sus caminos parecen rectos, pero irremisiblemente, lo ha afirmado muchas veces el sabio 5, conducen a la perdici\u00f3n. Otra experiencia respecto del coraz\u00f3n humano es que \u00e9ste nunca se ve suficientemente satisfecho, pues no hay alegr\u00eda sin pena, ni gozo al que no suceda la tristeza. San Agust\u00edn indic\u00f3 la raz\u00f3n profunda de esta experiencia cuando, despu\u00e9s de haber gustado de los placeres todos de la tierra, exclam\u00f3: \u201cSe\u00f1or, has hecho nuestro coraz\u00f3n para ti, el cual no podr\u00e1 verse satisfecho hasta que no descanse en ti.\u201d 6 Concluye con la ant\u00edtesis cl\u00e1sica del principio de retribuci\u00f3n, como siempre, sin precisi\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Prudencia (14:15-25).<br \/>\n 15 El simple todo lo cree; el prudente pone atenci\u00f3n a sus respuestas. 16 El sabio es cauto y se aparta del mal; el necio se deja llevar de \u00e9l f\u00e1cilmente. 17 El que presto se enoja har\u00e1 locuras, pero el hombre reflexivo no se impacienta. 18 Los simples tienen por herencia la necedad, mientras que el sabio se corona de sabidur\u00eda. 19 Los malos se inclinar\u00e1n delante de los buenos, y los imp\u00edos ante la puerta del justo. 20 Aun a los parientes es odioso el pobre, pero el rico tiene muchos amigos. 21 El que desprecia a su pr\u00f3jimo peca; bienaventurado el que tiene misericordia de los pobres. 22 \u00bfNo yerra el que maquina el mal? y el que obra el bien, (no tendr\u00e1) misericordia y fidelidad? 23 En toda labor hay fruto, pero la charlataner\u00eda empobrece. 24 La cordura del sabio es su corona; la necedad es el collar de los necios. 25 Salva las vidas el testigo veraz, pero el que profiere mentiras es un asesino.<\/p>\n<p> Los versos de esta per\u00edcopa, constatando datos de experiencia pr\u00e1ctica, recomiendan aquella prudencia que consiste en el justo medio. Al ingenuo, que todo lo cree, y de cuya candidez abusan los imp\u00edos, se opone la sensatez del hombre prudente, que da cr\u00e9dito a las palabras de los dem\u00e1s cuando hay motivos suficientes para ello, consciente de que en este mundo, puesto todo \u00e9l bajo la influencia del maligno7, no toda palabra de nuestros pr\u00f3jimos merece confianza. Lo que no hay que confundir, claro est\u00e1, con la suspicacia, que en todo ve segundas intenciones. Ni cr\u00e9dulos ni suspicaces, ense\u00f1a el sabio, sino sencillamente prudentes 8. Observa una vez m\u00e1s la diferente conducta del sabio y el necio frente al mal. Aqu\u00e9l lo prev\u00e9, reflexiona y, llevado del temor de Yahv\u00e9, lo evita; \u00e9ste, irreflexivo, o no lo descubre o, si lo descubre, privado del esp\u00edritu de sacrificio y disciplina, no tiene fortaleza para evitarlo. Una de las cosas que m\u00e1s determinan esa diferente conducta es la actitud frente a la ira; el necio, que se deja dominar por ella, cometer\u00e1 muchas locuras, mientras que el sabio, que conserva frente a ella el dominio de sus facultades, dirige sus actos conforme a su raz\u00f3n. La sabidur\u00eda requiere inteligencia, reflexi\u00f3n y prudencia, y quien carece de ella tendr\u00e1 la necedad por compa\u00f1era inseparable, mientras que quien en aqu\u00e9llas se ejercita aumenta su caudal de sabidur\u00eda y crece su gloria ante los hombres.<br \/>\nA continuaci\u00f3n afirma, con una imagen tomada de las costumbres orientales, la superioridad de los buenos respecto de los imp\u00edos, admitida sin discusi\u00f3n por los sabios israelitas, si bien no saben precisar toda la naturaleza de esa superioridad, que limitan a la protecci\u00f3n por parte de Dios en esta vida y a la inmortalidad \u00e9tica. En la plenitud de los tiempos, la Sabidur\u00eda encarnada har\u00eda un buen comentario a este verso con la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n y el mendigo L\u00e1zaro 9. Tambi\u00e9n el rico tiene sus ventajas sobre el pobre: mientras que aqu\u00e9l con sus riquezas se granjea amigos, el pobre no puede, a veces, contar ni con el afecto de los suyos, quienes, como comprueba una triste y frecuente experiencia, se averg\u00fcenzan de \u00e9l. \u201cMientras eres feliz &#8211; cantaba Ovidio -, tendr\u00e1s muchos amigos; pero cuando los tiempos te fueren adversos, te quedar\u00e1s solo\u201d10, porque, como afirma Ben Sirac, hay amigos que s\u00f3lo lo son de ocasi\u00f3n, compa\u00f1eros de mesa, que en el d\u00eda de la tribulaci\u00f3n no permanecen fieles a sus amigos u. Pero no obra conforme a las normas de la sabidur\u00eda quien desprecia a los pobres. Quien lo hace peca contra la ley de Dios, que manda numerosas veces en el A.T. tener misericordia con los pobres 12, creados tambi\u00e9n ellos a imagen de Dios. Es, en cambio, bienaventurado quien practica la misericordia con los necesitados, porque con ello consigue el favor de Dios, que le recompensar\u00e1 tal beneficencia 13. La expresi\u00f3n verdad y fidelidad del v.22 indica la bondad y equidad de Dios con los hombres 14 o de los hombres entre s\u00ed15. Aqu\u00ed significa el favor de Dios, que asegura la paz y fidelidad a quien se conduce con su pr\u00f3jimo con misericordia, y la benevolencia por parte de los hombres, que le premiar\u00e1n con su amistad el bien que les hace.<br \/>\nEl sabio recomienda, una vez m\u00e1s, el trabajo, advirtiendo que quien trabaja siempre obtiene alg\u00fan rendimiento, y condena otra vez la charlataner\u00eda, que lleva l\u00f3gicamente a la ociosidad, que termina por empobrecer al m\u00e1s rico. Los dos \u00faltimos versos repiten ideas ya expresadas. La corona y el collar son im\u00e1genes utilizadas con frecuencia para poner de relieve el honor y dignidad que la sabidur\u00eda confiere a sus disc\u00edpulos 16. Las expresiones salva vidas, es un asesino, del v.25, se refieren a todos aquellos bienes que salva con su palabra un testigo veraz, y que pone en peligro o hace perecer el malvado con su mentira, entre los cuales se encuentra con frecuencia la buena fama y a veces incluso la misma vida.<\/p>\n<p>Religi\u00f3n y Estado. Sentencias varias (14:26-35).<br \/>\n 26 El temor de Yahv\u00e9 es la confianza del fuerte, y sus hijos en \u00e9l hallar\u00e1n refugio. 27 El temor de Yahv\u00e9 es fuente de vida, que aleja de los lazos de la muerte. 28El pueblo numeroso es el orgullo del rey; en la falta del pueblo est\u00e1 la ruina del pr\u00edncipe. 29 Es tardo a la ira el prudente; el pronto a la ira har\u00e1 muchas locuras. 30 Coraz\u00f3n apacible es vida del cuerpo, y la envidia es la caries de los huesos. 31 El que maltrata al pobre, injuria a su Hacedor; el que tiene piedad del pobre le honra, 32El imp\u00edo es arrastrado en su maldad; el justo hallar\u00e1 refugio en su inocencia. 33 En el coraz\u00f3n del cuerdo reposa la sabidur\u00eda, que se hace sentir aun entre necios. 34 La justicia engrandece a las naciones; el pecado es la decadencia de los pueblos. 35 Al ministro inteligente da el rey su favor; al inepto, su desprecio.<\/p>\n<p>Los dos primeros versos ponen de manifiesto la importancia y utilidad del temor de Dios o pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n. Los que temen a Yahv\u00e9 ponen en El su confianza, y el Se\u00f1or se constituye en su refugio y fortaleza. As\u00ed ocurri\u00f3 con los israelitas 17, cuya historia es el relato de la protecci\u00f3n de Dios sobre su pueblo escogido. La raz\u00f3n est\u00e1 en que el temor de Dios inspira los buenos pensamientos y acciones virtuosas, que obtienen la bendici\u00f3n de Dios, que las premia con una vida feliz; son los pecados los que atraen su c\u00f3lera y su castigo. Como siempre, la naturaleza de la protecci\u00f3n divina queda sin precisar.<br \/>\nSigue una m\u00e1xima referente al rey, en que constata que la gloria de un rey, m\u00e1s que en la pompa exterior de que rodeaban sus tronos los monarcas orientales, consiste en el n\u00famero de subditos que le obedecen, y que, en caso de ser atacado por sus enemigos, defender\u00e1n su territorio. Los profetas y salmistas exhortaban m\u00e1s bien a los reyes a poner su confianza en Dios, que con su h\u00e1lito puede aniquilar a los enemigos del pueblo escogido 18. No hay contradicci\u00f3n entre las afirmaciones de los profetas y salmistas y las de los sabios, sino que se complementan mutuamente; aqu\u00e9llos ponen de relieve la protecci\u00f3n de Dios sobre su pueblo; \u00e9stos, los valores humanos, de que Dios no quiere se prescinda.<br \/>\nLas sentencias de los versos 29-30 son ya conocidas. La primera, una recomendaci\u00f3n de mansedumbre ante los efectos nocivos de la ira, recuerda el \u03bd.\u0390\u03c6 La segunda opone los efectos diversos que sobre el cuerpo ejercen un car\u00e1cter apacible y la envidia; aqu\u00e9l, \u201cmanteniendo las emociones en perfecto equilibrio,\u201d contribuye a la salud del cuerpo; \u00e9sta, por el contrario, es la caries de los huesos, expresiva met\u00e1fora del sabio para designar los efectos de la envidia, que carcome, como un terrible gusano, la satisfacci\u00f3n interior y la alegr\u00eda exterior, cuya ausencia denotan los ojos del envidioso. El v.3i presenta la actitud respecto del pobre en su relaci\u00f3n con Dios. El pobre ha sido creado por Dios, quien ha querido que haya en la tierra ricos y pobres. Quien a \u00e9stos maltrata, injuria, en consecuencia, a Yahv\u00e9 (v.21). Jesucristo, que elegio para s\u00ed el camino de la pobreza, dijo que considerar\u00eda como hecho a El mismo lo que para con los pobres, bueno o malo, se hiciese.<br \/>\nSiguen dos sentencias con la habitual ant\u00edtesis entre la impiedad y la justicia en cuanto a sus efectos 19, entre la necedad y la sabidur\u00eda, que hace sentir su eficacia aun entre los mismos necios. \u201cEs tal la fama de la sabidur\u00eda y de la virtud &#8211; escribe A Lapide -, que aun a los mismos necios e imp\u00edos ilumina y transforma, haci\u00e9ndolos sabios y justos. Tan grande a la vez el celo y ardor del sabio y del justo, que, conscientes de que la sabidur\u00eda y la justicia les fueron concedidas no s\u00f3lo para su provecho particular, sino en orden al bien universal, las comunican y hacen part\u00edcipes de ellas a todos, especialmente a los necios\u201d 20. En las dos \u00faltimas, el sabio vuelve al tema del rey y su pueblo. Dijo antes que la grandeza de la naci\u00f3n radicaba en el n\u00famero de sus habitantes; a\u00f1ade ahora que la justicia, que se opone al pecado y lleva a los ciudadanos al cumplimiento fiel de sus deberes, es lo que atrae esa bendici\u00f3n de Dios que se manifiesta en la paz y prosperidad, que engrandece la naci\u00f3n. La historia de los pueblos ense\u00f1a, por el contrario, c\u00f3mo el pecado, especialmente la desobediencia, la soberbia, la lujuria, sumieron en la ruina pueblos florecientes2! El pensamiento es frecuente en los profetas, que ligan la prosperidad nacional al cumplimiento de la ley divina. La \u00faltima sentencia indica al rey una medida imprescindible que ha de tener en cuenta el buen gobernante que pretenda una naci\u00f3n grande y pr\u00f3spera: escoger ministros inteligentes y sabios consejeros. De ello depender\u00e1 el \u00e9xito o fracaso de su pol\u00edtica. La advertencia vale especialmente para nuestros tiempos, en que el gobierno de las naciones entra\u00f1a muchos mayores dificultades que en \u00e9pocas pasadas.<\/p>\n<p>  1 O.c., p.64. La expresi\u00f3n la se aplica en 9:1 a la sabidur\u00eda, por lo que algunos suplen sabidur\u00eda por mujer. Pero todos los manuscritos leen mujer, y en el contexto no hay personificaci\u00f3n alguna de la sabidur\u00eda como en el c.g. &#8211; 2 13:20. El TM es dudoso en el v.7, y las versiones antiguas dan diversas interpretaciones, que no permiten una reconstrucci\u00f3n cierta del texto. Los LXX traducen: todas las cosas son contrarias al insensato, pero los labios sabios son armas de ciencia. &#8211; 3 Como los autores de los Proverbios no prestan mucha atenci\u00f3n a las formalidades del culto, algunos prefieren traducir por pecado (renard). Los LXX traducen: las casas de los imp\u00edos deben ser purificadas, mas las de los justos son gratas. La Bib de J\u00e9r. coincide con nuestro texto. &#8211; 4 11:18; 13:17; Isa 14:22; Job 18:19; Sal 109:13. &#8211; 5 2:22; 5:5; 7:27; 9:18;110:3, etc. &#8211; 6 Cf. Confesiones 1.4 c.10-11. &#8211; 7 1Jn 5:29. &#8211; 8 Mat 10:16. &#8211; 9 Lev 16:19-31. &#8211; 10 Cf. Eco 6:6-17. &#8211; 11 6:6-12. &#8211; 12 Ex 23:11; Lev 19:10; Lev 23:22; Lev 27:8; Deu 15:9.11; Deu 24:14-15; Sal 9:10; Sal 12:6; Sal 35:10, etc. &#8211; 13 La Vulgata a\u00f1ade: el que cree en el Se\u00f1or tiene misericordia; pero no se encuentra en texto alguno, ni en los m\u00e1s antiguos manuscritos latinos. &#8211;  14 2Re 2:6. &#8211; 15 Jos 2:14. &#8211; 16 1:9; 4:9- &#8211; 17 Deu 14:1; Sal 73:15- &#8211; 18 Isa 7:10-11; Isa 37:20; Eze 39:28; Joe 3:12-16; Sal 33:16. &#8211;  19 El TM dice: el justo espera a\u00fan en su misma muerte, lo que insinuar\u00eda la felicidad del m\u00e1s all\u00e1. Est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con el contexto del libro la versi\u00f3n de los LXX: el justo conf\u00eda en su inocencia; leen bethummd (en la inocencia) en lugar de bem\u00f3th\u00f3 (en la muerte). &#8211; 20 O.c., p.442. &#8211; 21 Cf. San Agust\u00edn, La Ciudad de Dios 5:12; Le\u00f3n XIII, ene. Inscrutabili Dei consilio.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>edifica su casa.<\/b> cp. la mujer sabia que edifica su casa (<span class='bible'>Pro 31:10-31<\/span>) con la dama sabidur\u00eda que edifica la suya (<span class='bible'>Pro 9:1-6<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta gran secci\u00f3n contiene trescientos setenta y cinco proverbios individuales de Salom\u00f3n. No est\u00e1n en un orden evidente, con un agrupamiento por tema solo ocasional, y a menudo est\u00e1n sin contexto para indicar su aplicaci\u00f3n. Se basan en el conocimiento inspirado por parte de Salom\u00f3n de la ley y de los profetas. El paralelo, proverbios de dos l\u00edneas de los cap\u00edtulos <span class='bible'>Pro 10:1-32<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 11:1-31<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 12:1-28<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 13:1-25<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 14:1-35<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 15:1-33<\/span>, son mayormente contrastes u opuestos (antit\u00e9ticos), mientras que los de los caps. <span class='bible'>Pro 16:1-33<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 17:1-28<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 18:1-24<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 19:1-29<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 20:1-30<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 21:1-31<\/span><span style=\"color: #804db3\">;<\/span> <span class='bible'>Pro 22:1-29<\/span> son mayormente similitudes o comparaciones (sint\u00e9ticos).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 La mujer sabia:<\/b><\/i> Algunos proponen leer: <i>la sabidur\u00eda de la mujer<\/i>; otros por influjo de <span class='bible'>Pro 9:1<\/span> leen simplemente: <i>la sabidur\u00eda<\/i> considerando \u201cmujer\u201d como una glosa.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Introducci\u00f3n. Una vez m\u00e1s el cap. se inicia con un reto impl\u00edcito a buscar la sabidur\u00eda y evitar la insensatez (1). En este contexto, entonces, las dos figuras son personificaciones de la sabidur\u00eda y la insensatez, como en 9:1, 13 (cf. tambi\u00e9n con 24:3, 4), y el punto en el v. 1b es que si no somos cuidadosos permitimos a la insensatez destruir la casa que la sabidur\u00eda edifica (cf. con el v. 3). Nuevamente, una comprensi\u00f3n de la sabidur\u00eda que excluye a Dios y a la moralidad es prohibida por un dicho que llama la atenci\u00f3n a lo correcto y a lo in correcto y a las actitudes hacia Dios (2). Los cuatro tipos de dichos regulares en estos cap\u00edtulos son luego completados por una observaci\u00f3n acerca de la vida en el v. 4: vac\u00edo es m\u00e1s lit. \u201climpio\u201d (BA), su giriendo que los agricultores tienen que soportar un poco de revoltijo si quieren recoger una cosecha.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>14.4 Cuando un campesino no tiene buey para arar, no hay comida en el granero. La \u00fanica manera de guardar su vida libre de gente problem\u00e1tica es mantenerse alejado de ella. Pero si se a\u00edsla de la gente, es inservible. Si vive su vida solo, esta no tiene sentido. En vez de evitar a otros, debemos servirlos, hablarles de nuestra fe y trabajar por la justicia. \u00bfEs su vida limpia, pero vac\u00eda? \u00bfO da muestras de que sirve a Dios con todo el coraz\u00f3n?14.6 Todos conocemos a los escarnecedores, personas que se burlan de cualquier palabra de instrucci\u00f3n o consejo. Nunca encuentran sabidur\u00eda, debido a que no la toman en serio. La sabidur\u00eda viene de manera f\u00e1cil a los que prestan atenci\u00f3n a la gente experimentada y a Dios. Si la sabidur\u00eda que necesita no le llega con facilidad, quiz\u00e1s su actitud sea la barrera.14.9 Es muy raro encontrar en la actualidad buena voluntad. Conductores iracundos se miran malhumorados entre s\u00ed en las calles. La gente se pelea por ser la primera en la fila. Tanto patrones como empleados disgustados exigen sus derechos. Pero el lazo de uni\u00f3n del pueblo de Dios debe ser la buena voluntad. Los de buena voluntad piensan lo mejor de los dem\u00e1s y suponen que otros tienen buenos motivos e intentan hacer lo que es debido. Cuando alguien lo contrar\u00ede y sienta que su presi\u00f3n sangu\u00ednea comienza a subir, preg\u00fantese: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puedo mostrarle buena voluntad a esta persona?\u00bb14.12 El \u00abcamino que al hombre le parece derecho\u00bb parece ofrecer muchas opciones y demanda pocos sacrificios. Sin embargo, cuando nos encontramos con elecciones f\u00e1ciles, deber\u00edamos echarles una segunda mirada. \u00bfAcaso es atractiva esta soluci\u00f3n porque me permite ser perezoso? \u00bfPorque no me obliga a cambiar mi estilo de vida? \u00bfPorque no tiene l\u00edmites morales? La buena opci\u00f3n a menudo requiere trabajo arduo y sacrificio. No se deje seducir por aparentes atajos que parecen buenos, pero que al final conducen a la muerte.14.29 La impaciencia de esp\u00edritu puede ser como un fuego incontrolable. Nos puede consumir a nosotros y a todo lo que est\u00e9 a su paso. El enojo divide a la gente. Nos empuja a tomar decisiones precipitadas que solo provocan amargura y culpabilidad. A pesar de todo, el enojo en s\u00ed no es malo. Es una reacci\u00f3n leg\u00edtima ante la injusticia y el pecado. Cuando sienta que comienza a enojarse, analice la causa. \u00bfEst\u00e1 reaccionando ante una situaci\u00f3n o acci\u00f3n provocada por el mal y quiere enmendarla? \u00bfO responde ego\u00edstamente a un insulto personal? Ore que Dios lo ayude a controlar su esp\u00edritu impaciente, canalizando sus sentimientos en acci\u00f3n eficaz y conquistando el enojo ego\u00edsta mediante la humildad y el arrepentimiento.14.31 Dios tiene una preocupaci\u00f3n especial por el pobre. Insiste en que los que tienen bienes materiales deben ser generosos con los que est\u00e1n en necesidad. Ayudar a los pobres no solo es una sugerencia de la Biblia, sino un mandato que pude requerir un cambio de actitud de su parte (v\u00e9anse Lev 23:22; Deu 15:7-8; Psa 113:5-9; Psa 146:5-9; Isa 58:7; 2Co 9:9; Jam 2:1-9).SABIDURIA Y NECEDADEn Proverbios a menudo se contrasta el sabio con el necio. Vale la pena conocer las caracter\u00edsticas, la reputaci\u00f3n y los resultados de cada uno de ellos si tenemos como meta la sabidur\u00eda.Caracter\u00edsticas  \t  El sabio<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 691 Rut 4:11; Pro 24:3; Pro 31:10; Pro 31:26<\/p>\n<p>b 692 Pro 9:13<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> edifica su casa.  Es decir, la atiende bien (cp. 31:10\u2013 31).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[5] Y lo hace descaradamente.[8] Y asegurarse de que es bueno.[21] La fe va siempre acompa\u00f1ada de la caridad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer sabia edifica su casa, pero la insensata con sus propias manos la destruye. La mujer sabia. Pro 24:3, Pro 24:4; Pro 31:10-31; Rut 4:11. mas la necia. Pro 9:13-15; Pro 19:13; Pro 21:9, Pro 21:19; 1Re 16:31; 1Re 21:24, 1Re 21:25; 2Re 11:1. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Recomendaci\u00f3n de la integridad, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-proverbios-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Proverbios 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-17402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}