{"id":17963,"date":"2022-06-20T02:46:39","date_gmt":"2022-06-20T07:46:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-21-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T02:46:39","modified_gmt":"2022-06-20T07:46:39","slug":"comentario-de-eclesiastes-21-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-21-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Eclesiast\u00e9s 2:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Yo dije en mi coraz\u00f3n: \u201c\u00a1Ven, pues; te probar\u00e9 con el placer, y ver\u00e1s lo bueno!\u201d Pero he aqu\u00ed que esto tambi\u00e9n era vanidad.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>Dije yo en mi coraz\u00f3n.<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 2:15<\/span>; <span class='bible'>Ecl 1:16<\/span>, <span class='bible'>Ecl 1:17<\/span>; <span class='bible'>Ecl 3:17<\/span>, <span class='bible'>Ecl 3:18<\/span>; <span class='bible'>Sal 10:6<\/span>; <span class='bible'>Sal 14:1<\/span>; <span class='bible'>Sal 27:8<\/span>; <span class='bible'>Sal 30:6<\/span>, <span class='bible'>Sal 30:7<\/span>; <span class='bible'>Luc 12:19<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Ven ahora.<\/i><\/b> <span class='bible'>G\u00e9n 11:3<\/span>, <span class='bible'>G\u00e9n 11:4<\/span>, <span class='bible'>G\u00e9n 11:7<\/span>; <span class='bible'>2Re 5:5<\/span>; <span class='bible'>Isa 5:5<\/span>; <span class='bible'>Stg 4:13<\/span>; <span class='bible'>Stg 5:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>te probar\u00e9 con alegr\u00eda.<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 8:15<\/span>; <span class='bible'>Ecl 11:9<\/span>; <span class='bible'>Isa 50:5<\/span>, <span class='bible'>Isa 50:11<\/span>; <span class='bible'>Luc 16:19<\/span>, <span class='bible'>Luc 16:23<\/span>; <span class='bible'>Stg 5:5<\/span>; <span class='bible'>Tit 3:3<\/span>; <span class='bible'>Apo 18:7<\/span>, <span class='bible'>Apo 18:8<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>La vanidad de la vida humana en la busqueda del placer,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 2:1-11<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Aunque el sabio es mejor que el necio, ambos morir\u00e1n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 2:12-17<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>La vanidad del trabajo del hombre, no sabiendo a quien se lo deja,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 2:18-23<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>No hay nada mejor que el alma se alegre en su trabajo, pues es regalo de Dios,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 2:24-26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">El Predicador utiliza el recurso literario de conversar con \u00e9l mismo como una manera de describir sus procesos mentales.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>alegr\u00eda:<\/b>\u00a0Esto propone una nueva prueba luego de la prueba de la sabidur\u00eda. Se trata de la prueba de la \u00abalegr\u00eda\u00bb o \u00abplacer\u00bb.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>[LA] ALEGR\u00cdA&#8230; TAMBI\u00c9N ERA VANIDAD.<\/b> Salom\u00f3n cuenta c\u00f3mo prob\u00f3 el placer, la riqueza y los deleites culturales en un esfuerzo por encontrar satisfacci\u00f3n y buena vida. Pero esas cosas no dieron por resultado felicidad genuina; todav\u00eda la vida carec\u00eda de satisfacci\u00f3n (v. <span class=\"bible\">Ecl 2:11<\/span>). S\u00f3lo se pueden encontrar paz duradera, satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda si se busca la felicidad en Dios y en su voluntad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 2. Vanidad de los Placeres y de la Ciencia.<\/p>\n<p>Vanidad de los placeres (2:1-11).<br \/>\n 1 Dije en mi coraz\u00f3n: \u201cEa, probemos la alegr\u00eda, a gozar los placeres.\u201d Pero tambi\u00e9n esto es vanidad. 2 Dije de la risa: \u201cEs locura,\u201d y de la alegr\u00eda: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 sirve?\u201d 3Me propuse regalar mi carne con el vino, mientras daba mi mente a la sabidur\u00eda, y me di a la locura, hasta llegar a saber qu\u00e9 fuese para el hombre lo mejor de cuanto ac\u00e1 abajo se hace durante los contados d\u00edas de su vida. 4 Emprend\u00ed grandes obras, me constru\u00ed palacios, me plant\u00e9 vi\u00f1as, 5 me hice huertos y jardines y plant\u00e9 en ellos toda suerte de \u00e1rboles frutales. 6Me hice estanques de agua para regar de ellos el bosque donde los \u00e1rboles crec\u00edan. 7 Compr\u00e9 siervos y siervas y tuve muchos nacidos en mi casa; tuve muchos ganados, vacas y ovejas, m\u00e1s que cuantos antes de m\u00ed hubo en Jerusal\u00e9n. 8 Amonton\u00e9 plata y oro, tesoros de reyes y provincias. H\u00edceme con cantores y cantoras, y cuanto es deleite del hombre, princesas sin n\u00famero. 9 Fui grande m\u00e1s que cuantos me precedieron en Jerusal\u00e9n, pero mi sabidur\u00eda permaneci\u00f3 conmigo. 10 De cuanto mis ojos me ped\u00edan, nada les negu\u00e9, no priv\u00e9 a mi coraz\u00f3n de gozo alguno; mi coraz\u00f3n gozaba de toda mi labor, siendo \u00e9ste el premio de mis afanes. 11 Entonces mir\u00e9 cuanto hab\u00edan hecho mis manos y todos los afanes que al hacerlo tuve, y vi que todo era vanidad y persecuci\u00f3n del viento y que no hay provecho alguno debajo del sol.<\/p>\n<p> Decepcionado por su primera investigaci\u00f3n, que no le dio resultado positivo alguno, Cohelet va a intentar otro camino a ver si \u00e9ste da tranquilidad a su esp\u00edritu. Pero ya antes de presentarnos sus experiencias anticipa la conclusi\u00f3n: los placeres &#8211; es \u00e9ste el objeto de su nueva exploraci\u00f3n &#8211; son vanidad, la risa es locura, y la alegr\u00eda, \u00bfde qu\u00e9 sirve? En efecto, los placeres materiales no pueden dar al hombre esa felicidad completa que anhela su coraz\u00f3n, porque \u00e9ste est\u00e1 hecho para Dios, y s\u00f3lo los bienes celestiales pueden saciarlo. La risa y la alegr\u00eda faltan muchas veces en la vida, y no pocas vienen para alejarse r\u00e1pidamente; la vida est\u00e1 envuelta en demasiadas preocupaciones para poder dar al hombre una alegr\u00eda continua y duradera que pueda constituir su felicidad.<br \/>\nCohelet se propuso regalar su carne con el vino, es decir, se entreg\u00f3 a los placeres sensibles, simbolizados aqu\u00ed en el vino, por ocupar \u00e9ste un lugar preferente en los placeres de la mesa y contribuir m\u00e1s que ning\u00fan otro a alegrar el coraz\u00f3n del hombre l; pero dando su mente a la sabidur\u00eda. Se ha entregado a los placeres, no llevado de la intemperancia, sino teniendo en cuenta que est\u00e1 haciendo una experiencia con el fin de descubrir si los placeres le pueden hacer feliz, experiencia que ha querido llevar hasta la locura, hasta el extremo que le permita probar los placeres en el mayor grado posible.<br \/>\nEn los versos siguientes enumera los bienes en que ha buscado la felicidad: palacios, vi\u00f1as, huertos y jardines, toda suerte de \u00e1rboles frutales, estanques de agua, siervos y siervas, ganados, riquezas, mujeres sin n\u00famero. El libro primero de los Reyes nos habla de las grandes construcciones llevadas a cabo por Salom\u00f3n: su propio palacio, la casa denominada \u201cBosque del L\u00edbano\u201d por el gran n\u00famero de columnas de madera de cedro de aquella regi\u00f3n que ten\u00eda en su interior, el palacio de la hija del Fara\u00f3n, que hab\u00eda tomado por esposa y a quien construy\u00f3 su propia casa; construcciones militares en Jerusal\u00e9n y otras ciudades estrat\u00e9gicas, con las que miraba a asegurarse el reino 2.<br \/>\nNo nos hablan los citados libros de las vi\u00f1as de Salom\u00f3n, pero es seguro que las plant\u00f3, ya que el autor de las Cr\u00f3nicas 3 habla de las vi\u00f1as de David y en el Cantar 4 se alude a la vi\u00f1a que en Bal-Ham\u00f3n ten\u00eda el rey sabio. Tampoco hablan los libros sagrados expresamente de los huertos y jardines de Salom\u00f3n, pero no hay duda de que un gran rey, suntuoso como \u00e9l, que goz\u00f3 de un largo reinado de paz, llev\u00f3 a cabo plantaciones de este g\u00e9nero, y las adornar\u00eda probablemente con \u00e1rboles tra\u00eddos de Arabia y Egipto. Por lo dem\u00e1s, el historiador sagrado afirma que Salom\u00f3n disert\u00f3 acerca de los \u00e1rboles y las plantas, y en los libros siguientes se mencionan con frecuencia \u201clos jardines del rey.\u201d5 En un pa\u00eds donde el agua escasea es preciso construir estanques para poder regar los jardines, y su abundancia es un motivo m\u00e1s de orgullo para el rey. Muchas veces se hace menci\u00f3n de los estanques en la Biblia 6, si bien no nos consta qu\u00e9 estanques construy\u00f3 Salom\u00f3n; las piscinas o pilones situados cuatro kil\u00f3metros al sudoeste de Bel\u00e9n, que se muestran a\u00fan en nuestros d\u00edas, nada tienen que ver con el rey sabio; son del tiempo de los romanos, obra de Pilatos. A los que nuestro texto alude se hallar\u00edan, sin duda, en los jardines construidos por Salom\u00f3n y se surtir\u00edan de la piscina situada en la parte oriental de la fortaleza de los jebuseos.<br \/>\nLa grandeza de un personaje antiguo se reflejaba tambi\u00e9n en el n\u00famero de sus siervos y ganados. Salom\u00f3n compr\u00f3 muchos siervos y siervas y tuvo de ellos muchos nacidos en su casa, que le correspond\u00edan por derecho de nacimiento. La relaci\u00f3n que da el texto sagrado del consumo alimenticio que cada d\u00eda hac\u00eda la casa del rey puede dar idea de la cantidad de sus siervos, si bien tal vez se incluye la guarnici\u00f3n de la capital 7. Tambi\u00e9n con ocasi\u00f3n de los sacrificios hace la Biblia menci\u00f3n de los numerosos ganados de Salom\u00f3n: en Gaba\u00f3n, antes de que fuese construido el templo, ofreci\u00f3 un gran n\u00famero de v\u00edctimas 8, que ascendi\u00f3 a muchos miles de bueyes y ovejas en la dedicaci\u00f3n de aqu\u00e9l 9. Pose\u00eda adem\u00e1s numerosos caballos, que Cohelet no menciona seguramente porque en su tiempo no se hac\u00eda de ellos la estima que en los d\u00edas del gran rey sabio 10. Cohelet afirma haber amontonado plata y oro (v.8). Salom\u00f3n mantuvo un comercio floreciente que le procuraba enormes riquezas. El peso de oro que cada a\u00f1o llegaba a Salom\u00f3n \u201cera de 666 talentos de oro,\u201d lo que equival\u00eda a 78 millones de pesetas oro 11. Y esto sin contar el que le proven\u00eda del tributo que recib\u00eda de los grandes y peque\u00f1os mercaderes, de los pr\u00edncipes de los beduinos y de los intendentes de la tierra. Los reyes y provincias a que alude el texto, en el estado en que \u00e9ste se encuentra, habr\u00eda que referirlos a los reyes vasallos de Salom\u00f3n, que \u201cdesde el r\u00edo hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto le pagaban tributo l2, y a las doce provincias en que estaba dividido el reino de Salom\u00f3n, al frente de las cuales hab\u00eda otros tantos intendentes; cada uno de ellos ten\u00eda que suministrar un mes de cada a\u00f1o las provisiones de la casa del rey 13. Los cantores y cantoras son algo connatural a los banquetes. Ben Sirac hace estima de la m\u00fasica en ellos y recomienda el silencio o moderaci\u00f3n en el hablar, que no impida percibir las melod\u00edas del canto 14. Menciona, finalmente, las princesas sin n\u00famero. La expresi\u00f3n que traducimos de este modo es la m\u00e1s enigm\u00e1tica de todo el libro. No est\u00e1 de acuerdo el texto hebreo con las versiones, ni \u00e9stas entre s\u00ed. La versi\u00f3n escogida supone la correcci\u00f3n propuesta por Euringer, seguida por Podechard, Buzy y otros, que leen sarah wesaroth en lugar de siddah wesiddoth. La repetici\u00f3n del nombre, singular y plural, tendr\u00eda como finalidad expresar el gran n\u00famero de las mismas 15. En el cuadro de las delicias de Salom\u00f3n no pod\u00eda faltar una alusi\u00f3n a las mujeres, a cuyos placeres se entreg\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de su reino y que fue la causa de su ruina. Por lo dem\u00e1s, es en el trato con las mujeres donde los hombres experimentan las mayores satisfacciones de su carne. El t\u00e9rmino sarah es precisamente, advierten los autores citados, el que se emplea para designar la clase m\u00e1s elevada de las mujeres de Salom\u00f3n en 1Re 11:3, donde se afirma que tuvo \u201c700 mujeres de sangre real (saroth) y 300 concubinas.\u201d16<br \/>\nTambi\u00e9n en este campo, como en el de la ciencia, Cohelet asegura haber superado a cuantos le precedieron en Jerusal\u00e9n. Antes de dar su juicio sobre la nueva experiencia, afirma de nuevo que no ha negado cosa alguna a sus ojos, ni ha privado de gozo alguno a su coraz\u00f3n. Advierte que como en la investigaci\u00f3n precedente, tambi\u00e9n en \u00e9sta ha tenido constantemente a la raz\u00f3n como gu\u00eda: no se entreg\u00f3 a los placeres con la impetuosa avidez del que no ve ni anhela m\u00e1s que el placer material, sino con la conciencia de que realizaba una experiencia con el fin de comprobar si realmente los placeres materiales pod\u00edan proporcionar a su esp\u00edritu la felicidad que ansia su coraz\u00f3n. En su experiencia, Cohelet encontr\u00f3 ciertas satisfacciones, y en alg\u00fan momento consider\u00f3 recompensada su labor, por lo que juzg\u00f3 deb\u00eda reflexionar si realmente hab\u00eda dado con el camino de la verdadera felicidad. Pero una m\u00e1s profunda reflexi\u00f3n ante el m\u00e1s espl\u00e9ndido cuadro de delicias que el mundo puede ofrecer, asegura haber experimentado profunda desilusi\u00f3n. Debi\u00f3 de caer entonces en la cuenta de que las alegr\u00edas todas y satisfacciones de esta vida se marchitan como las flores, pasan a veces como el humo, mientras que el coraz\u00f3n humano desea ser eternamente feliz. Y as\u00ed, todo placer de esta vida encierra un dejo de amargura, por cuanto no podr\u00e1 acompa\u00f1ar al hombre m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<\/p>\n<p>Nueva reflexi\u00f3n sobre la ciencia (1Re 2:12-17).<br \/>\n 12 Me volv\u00ed a considerar la sabidur\u00eda, la estulticia, la necedad, corno quien desanda el camino anteriormente recorrido. 13 Y vi que la sabidur\u00eda sobrepasa a la ignorancia cuanto la luz a las, tinieblas. 14 El sabio tiene los ojos en la frente, mas el necio anda en tinieblas. Vi tambi\u00e9n que una es la suerte de ambos. 15 Y dije en mi coraz\u00f3n: \u201cTambi\u00e9n yo tendr\u00e9 la suerte del necio; \u00bfpor qu\u00e9, pues, hacerme sabio, qu\u00e9 provecho sacar\u00e9 de ello?\u201d Y vi que tambi\u00e9n esto es vanidad, 16 porque del sabio, como del necio, no se har\u00e1 eterna memoria, sino que todo, pasado alg\u00fan tiempo, pronto se olvida. Muere, pues, el sabio igual que el necio. 17 Por eso aborrec\u00ed la vida, al ver que cuanto debajo del sol se hace es vanidad y persecuci\u00f3n del viento.<\/p>\n<p> Cohelet vuelve al tema de la sabidur\u00eda, esta vez para compararla con la necedad y comprobar si, desde este punto de vista pr\u00e1ctico, vale la pena poner el coraz\u00f3n en la sabidur\u00eda 17. En un principio descubri\u00f3 que la sabidur\u00eda tiene sus ventajas sobre la necedad. Lo manifiesta con la comparaci\u00f3n, frecuente en los libros sapienciales 18, de la luz y las tinieblas y con el expresivo aforismo del v.14: el sabio tiene ante sus ojos la luz de la sabidur\u00eda y dirige conforme a ella todos los pasos de su vida, mientras que el necio camina en tinieblas y tropieza mil veces en la vida. Pero, reflexionando despu\u00e9s sobre la suerte final que a uno y otro espera, Cohelet se ha sentido profundamente desilusionado al ver que no media entre ambos direrencia alguna. Como afirma el salmista, \u201cmueren los sabios, desaparecen el necio y el estulto, dejan a otros sus haciendas\u201d 19. Cierto que el sabio, despu\u00e9s de su muerte, goza de buen nombre entre las generaciones venideras, mientras que la memoria del necio es execrada; pero quien juzg\u00f3 vanidad en su vida la ciencia y los placeres no ver\u00e1 saciado su coraz\u00f3n con el pasajero recuerdo que unas cuantas generaciones puedan tributarle. Y en un momento de profunda decepci\u00f3n, Cohelet llega a proclamar que aborrece la vida y que cuanto en ella hay es vanidad.<br \/>\nPara comprender esta manera de reaccionar hay que tener en cuenta que el autor del libro juzga las cosas en aquella oscuridad en que \u00e9l, como sus contempor\u00e1neos, se hallaba respecto de la recompensa de ultratumba, que reserva suerte muy distinta a los mortales, y fijando su atenci\u00f3n al lado pesimista de las cosas. No es de su parecer el salmista cuando escribe que \u201ces cosa preciosa a los ojos de Yahv\u00e9 la muerte de sus justos\u201d20, mientras que \u201cla desgracia matar\u00e1 al imp\u00edo, y los que odian al justo ser\u00e1n castigados.\u201d 21 Y menos, claro est\u00e1, el autor del libro de la Sabidur\u00eda, que conoci\u00f3 el premio y castigo del m\u00e1s all\u00e1, para quien \u201clos justos viven para siempre y su recompensa est\u00e1 en el Se\u00f1or\u201d22, mientras que los imp\u00edos \u201cser\u00e1n oprobio sempiterno entre los muertos&#8230;, ser\u00e1n del todo desolados y ser\u00e1n sumergidos en el dolor y perecer\u00e1 su memoria.\u201d 23<\/p>\n<p>Nueva reflexi\u00f3n sobre la riqueza (2:18-23).<br \/>\n 18 Y aborrec\u00ed todo cuanto hab\u00eda hecho bajo el sol, porque todo tendr\u00e9 que dejarlo a quien vendr\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed. 18 \u00bfY qui\u00e9n sabe si \u00e9se ser\u00e1 sabio o ser\u00e1 necio? Y, con tocio, dispondr\u00e1 de todo mi trabajo, de lo que me cost\u00f3 estudio y fatiga debajo del sol. Tambi\u00e9n esto es vanidad. 20 Y desesper\u00e9 en mi coraz\u00f3n de todo el trabajo que he hecho debajo del sol, 21 porque quien trabaj\u00f3 con conocimiento, con pericia y buen suceso, tiene despu\u00e9s que dej\u00e1rselo todo a quien nada hizo en ello; tambi\u00e9n esto es vanidad y mal grande. 22 Pues \u00bfqu\u00e9 le queda al hombre de todo su afanarse y fatigarse con que debajo del sol se afan\u00f3? 23 Todos sus d\u00edas son dolor, y todo su trabajar fatiga, y ni aun de noche descansa su coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n esto es vanidad.<\/p>\n<p> Nuevas consideraciones convencen a Cohelet de la vanidad de las riquezas. En primer lugar, quien trabaj\u00f3, tal vez con sudores, cuando llega la hora de la muerte, tiene que dejar el fruto de sus trabajos a sus herederos, sin que pueda llevarse m\u00e1s all\u00e1 del sepulcro nada de cuanto con sus afanes logr\u00f3 acumular. Es el pensamiento que frecuentemente tortura a quienes consumieron su vida en el af\u00e1n de conseguir bienes terrenos. Pero hay adem\u00e1s incertidumbres que aumentan esa desilusi\u00f3n: \u00bfir\u00e1n a parar sus riquezas a manos de un sabio, que har\u00e1 con ellas honor a sus antepasados, o a las de un necio, que disipar\u00e1 en poco tiempo la herencia que sus padres le legaron? Esto \u00faltimo acaeci\u00f3 a Salom\u00f3n con su hijo Roboam, a quien el Targum aplica estos versos. Igualmente le desilusiona el pensamiento de que riquezas conseguidas con su inteligencia y destreza sean heredadas tal vez por quienes no pusieron en su consecuci\u00f3n ni el m\u00e1s m\u00ednimo esfuerzo. Y as\u00ed resulta que la consecuci\u00f3n de las riquezas supone destreza y esfuerzo prolongado; su posesi\u00f3n no est\u00e1 exenta de angustia y temor ante la posibilidad de que un azar desfavorable las arrebate; y la incertidumbre sobre la suerte de tantos trabajos y ansiedades es causa de profunda desilusi\u00f3n. Evidentemente, el af\u00e1n por las riquezas es tambi\u00e9n vanidad e intentar perseguir el viento.<br \/>\nNos encontramos todav\u00eda en el ambiente del Antiguo Testamento, en que las perspectivas del m\u00e1s all\u00e1 permanec\u00edan a\u00fan en la oscuridad para los autores sagrados. Nosotros sabemos que los trabajos humanos, aun privados de \u00e9xito material, ofrecidos por un motivo sobrenatural por quienes viven en la amistad de Dios, contribuyen a una eternidad m\u00e1s feliz. El libro del Eclesiast\u00e9s viene a ser, en sentido negativo, una preparaci\u00f3n para la revelaci\u00f3n del Nuevo Testamento. La constataci\u00f3n de la vanidad de las cosas del mundo y su incapacidad para llenar las ansias de felicidad que el Creador ha puesto en el coraz\u00f3n humano, hace a\u00f1orar bienes superiores y lo preparan para la revelaci\u00f3n de los mismos, que comienza con los \u00faltimos libros del Antiguo Testamento y se culmina con las ense\u00f1anzas de Jesucristo en el Evangelio.<\/p>\n<p>  1 Sal 104:15. &#8211; 2 1Re 7:1.2.8; 1Re 9:15-19; 2Cr 8:4-6. &#8211; 3 1Cr 27:27. &#8211; 4 Can 8:11. &#8211;  5 2Re 25:4; Jer 52:7; Neh 3:5; Can 4:13-15l 6:2. &#8211; 6 Neh 3:16; Nah 2:9; Can 7:5. &#8211; 7 Rev 4:23-24; Rev 9:21-23. &#8211; 8 Rev 3:4. &#8211; 9 1Re 8:5-63. &#8211; 10 1Re 4:26-28; 1Re 10:26-29. &#8211; 11Re 10:14.  El talento equival\u00eda a 3.000 sidos, y el sido a unos 14 gramos. El talento, por tanto, a 42 kilos de oro. &#8211; 12Re 4:21. &#8211; 13 Re 4:7. Gr\u00e1tz y Podechard opinan que antes de m^din\u00f3th (provincias) ha ca\u00eddo el vocablo (jefes). Cf. Est 1:3 : los jefes de las provincias. En este caso, el autor mencionar\u00eda a los gobernadores de las provincias. &#8211; 14 Eco 32:5-7- &#8211; 15 Jue 5:30. &#8211; 16 Las versiones LXX y sir\u00edaca leen: \u03bf\u03af\u03bd\u03bf\u03c7\u03cc\u03bf\u03bd (\u03cc\u03bf\u03bd\u03c2 \u03b1) \u03ba\u03b1\u0390 \u03bf\u03af\u03bd\u03bf\u03c7\u03cc\u03b1\u03c2 (servidores del vino y servidoras); la Vulgata: scyphos et urcea in ministerio ad vina fundenda (copas y vasos para los vinos); el Targum: ba\u00f1os y casas de ba\u00f1os. Entre los comentaristas, Edwald, Mot\u00e1is, Ren\u00e1n, traducen: las delicias de los hijos del hombre en abundancia. Lutero, Gaier y otros: instrumentos de m\u00fasica. Zapletal la considera como adici\u00f3n posterior. La mayor\u00eda de los modernos ven en la frase una alusi\u00f3n a la mujer, si bien no est\u00e1n de acuerdo en asignar la ra\u00edz de que se deriva. Cf. Podechard, o.c., p.264-267; Barton, o.c., p.91-92. &#8211; 17 Otros traducen: Mot\u00e1is, Haupt: Pues \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 el hombre que vendr\u00e1 despu\u00e9s del rey que ha sido ya designado? (alusi\u00f3n a Jeroboam). Mcneile, Siecfried, Barton, Bib. de J\u00e9r.: Pues \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 el hombre que vendr\u00e1 despu\u00e9s del rey? Lo que ya otros hicieron (no seguir\u00e1 la senda de sabidur\u00eda de Salom\u00f3n). Podechard, Buzy: Pues \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 el hombre que vendr\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed, el rey que se ha designado ya? (cuadra mejor con el contexto, en que se habla en primera persona). Vaccari: Y \u00bfqu\u00e9 es el hombre que cambia de consejo en aquello que ya ha hecho? (lo cual, explica, es se\u00f1al de necedad). No es probable la lecci\u00f3n de la Vulgata: Pues \u00bfqui\u00e9n es el hombre, me digo yo, para que pueda seguir al rey su Hacedor?\u201d (ignora su voluntad y secretos si El no se los manifiesta). La que escogemos, con G. Nolli en la Sacra Bibbia, traduc. y coment. bajo la direcci\u00f3n de S. Garofalo, (Roma 1961), se basa en una diversa divisi\u00f3n del texto y cuadra mejor que ninguna con la per\u00edcopa, que es una nueva reflexi\u00f3n sobre el tema de la ciencia ya tratado. &#8211;  18 Sal 119:105; Pro 6:23; Job 37:19; Job 12:25. &#8211; 19 Sal 49.11. &#8211; 20 Sal 116:15. &#8211;  21 Sal 34:22 &#8211; 22 Sab 5:15. &#8211; 23 Sab 4:19.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre tiene que contentarse con una felicidad relativa (2:24-26).<br \/>\n 24 No hay para el hombre cosa mejor que comer y beber y gozar de su trabajo, y vi que esto es don de Dios. 25 Porque \u00bfqui\u00e9n puede comer y beber sino gracias a El? 26 Pues al que le es grato le da sabidur\u00eda, ciencia y gozo; pero al pecador le da el trabajo de allegar y amontonar para dej\u00e1rselo despu\u00e9s a quien Dios quiera. Tambi\u00e9n esto es vanidad y persecuci\u00f3n del viento.<\/p>\n<p> Las precedentes afirmaciones dan a primera vista la impresi\u00f3n de que Cohelet es un pesimista convencido, que no deja al hombre esperanza alguna de poder conseguir la felicidad. Nuestro protagonista ha buscado la felicidad, que llene plenamente el coraz\u00f3n del hombre, en aquellas cosas que m\u00e1s parec\u00edan promet\u00e9rsela, la sabidur\u00eda y los placeres, y ha considerado como vanos e in\u00fatiles sus esfuerzos. Pero ha descubierto en sus experiencias que existe en el mundo una felicidad relativa que puede compensar en alg\u00fan modo los trabajos y hacer m\u00e1s llevaderas las adversidades de esta vida. Y esta felicidad consiste en comer y beber y gozar del trabajo. La expresi\u00f3n \u201ccomer y beber\u201d es un hebra\u00edsmo que significa las alegr\u00edas y placeres que la vida ordinaria puede ofrecer al hombre, entre los cuales, por lo dem\u00e1s, los placeres de la mesa ocupan un destacado lugar. El \u201cgozar del trabajo\u201d alude a los bienes y riquezas que el trabajo nos puede proporcionar, y de que el hombre puede gozar si toma el trabajo con la debida moderaci\u00f3n y no adopta la actitud del avaro, que acumula sus bienes para que luego disfruten de ellos sus herederos.<br \/>\nY esa felicidad relativa, afirma Cohelet, es un don de Dios (v.25). Este solo vers\u00edculo, como advierten los comentaristas, bastar\u00eda para descartar de nuestro libro todo reproche de ate\u00edsmo o materialismo. Cohelet no es un ateo, admite aun pr\u00e1cticamente la existencia de Dios al considerar como don suyo esa felicidad de cada d\u00eda que las cosas de la tierra pueden proporcionar al hombre. Ni es tampoco un materialista epic\u00fareo, sino un hombre que no encontr\u00f3 la felicidad plena y perfecta en las cosas de este mundo, y recomienda contentarse con esa felicidad relativa que ellas, por disposici\u00f3n de Dios, le pueden proporcionar. El cristianismo no condena el gozo honesto de los bienes que El mismo concede, y s\u00f3lo recomienda su renuncia por bienes de orden superior. El contin\u00faa el pensamiento anterior. La sabidur\u00eda y las alegr\u00edas no est\u00e1n en nuestra mano, ya que no todos tienen la inteligencia suficiente para alcanzar la sabidur\u00eda, ni el \u00e9xito sonr\u00ede a cada hombre en sus empresas. Es Dios quien concede esas fuentes de relativa felicidad, y no conforme a nuestro albedr\u00edo, sino a su voluntad soberana, que proporciona sabidur\u00eda y gozo a quien le es grato, mientras que permite al pecador amontonar bienes para otros que con el agrado de Dios disfrutar\u00e1n de ellos. Se trata de esa ley de dispensaci\u00f3n divina, conforme a la cual Dios a unos concede aptitudes para la ciencia, el \u00e9xito en sus empresas que niega a otros. Cohelet dice que Yahv\u00e9 se agrada en los primeros y llama pecadores a los segundos. No acierta a desprenderse de la tesis jud\u00eda de la retribuci\u00f3n temporal, no obstante los muchos ejemplos que la vida de cada d\u00eda le ofrec\u00eda en contra.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>probar\u00e9.<\/b> La prueba o ensayo era cosa crucial para Salom\u00f3n. Pero no era un ensayo cient\u00edfico, sino m\u00e1s bien un experimento pr\u00e1ctico para ver lo que funcionaba. Estaba interesado en saber lo que se consegu\u00eda con una acci\u00f3n determinada.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n registra la err\u00f3nea b\u00fasqueda de Salom\u00f3n por una mayor sabidur\u00eda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El fracaso de la b\u00fasqueda de placer.  Habiendo mostrado el fracaso de la sabidur\u00eda, el Predicador muestra el fracaso de su opuesto. Vemos su resoluci\u00f3n (1a), su conclusi\u00f3n (1b, 2), su de tallado relato (3-10) y repetida conclusi\u00f3n (11).<\/p>\n<p>La risa (2) tiende a ser usada tocante a diversi\u00f3n superficial; placer (en su uso general) es m\u00e1s precavido. Todas las clases de placer no alcanzan a resolver el problema del Predicador. Locura es una palabra asociada con p\u00e9rdida del juicio. La pregunta no contestada, \u00bfDe qu\u00e9 sirve esto?, nos permite saber que aun los goces m\u00e1s elevados no pueden resolver el enigma de la vida.<\/p>\n<p>Los vv. 3-10 enumeran los empe\u00f1os del Predicador. Cada clase de relajaci\u00f3n y placer estuvo implicada. Siervos, ganado, vacas y ovejas indican gran riqueza. Una expresi\u00f3n dif\u00edcil es mujer tras mujer en el v. 8 probablemente significa \u201cconcubina\u201d (DHH). El v. 9 nos habla de su prestigio y de que manten\u00eda su objetividad (que es el punto de la \u00faltima frase). Nada exterior (visible a los ojos; 10) o interior (cosas en que el coraz\u00f3n toma placer) le fue privado. El resultado fue un sentido de logro (10b), pero nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Su conclusi\u00f3n final (11) no es distinta de la de su exploraci\u00f3n de la sabidur\u00eda (cf. 2:11 con 1:17, 18). La acumulaci\u00f3n de t\u00e9rminos (vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu, no hab\u00eda provecho alguno) indica su amargo desenga\u00f1o. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>2.1ss Salom\u00f3n dirigi\u00f3 su b\u00fasqueda del significado de la vida como un experimento. Primero trat\u00f3 de ir en pos del placer. Comenz\u00f3 con grandes proyectos, compr\u00f3 esclavos y ganados, amas\u00f3 fortuna, adquiri\u00f3 cantores, agreg\u00f3 muchas mujeres a su har\u00e9n, y se convirti\u00f3 en el personaje m\u00e1s importante de Jerusal\u00e9n. Pero nada de eso le proporcion\u00f3 la satisfacci\u00f3n que estaba buscando: \u00abMir\u00e9 yo luego todas las obras que hab\u00edan hecho mis manos, y el trabajo que tom\u00e9 para hacerlas; y he aqu\u00ed, todo era vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu, y sin provecho debajo del sol\u00bb (2.11). Algunos de los placeres que busc\u00f3 Salom\u00f3n eran incorrectos y algunos val\u00edan la pena, pero inclusive estos \u00faltimos eran vanidad cuando fue tras ellos como un fin en s\u00ed mismos. Debemos ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestras actividades para descubrir las razones por las que las llevamos a cabo. \u00bfEs su meta en la vida buscar significado o buscar a Dios que da significado a la vida?2.4-6 Salom\u00f3n hab\u00eda construido casas, un templo, un reino y una familia (v\u00e9ase 1 Reyes 3-11). En el curso de la historia, todo quedar\u00eda en ruinas. En el Salmo 127.1 Salom\u00f3n declara: \u00abSi Jehov\u00e1 no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehov\u00e1 no guardare la ciudad, en vano vela la guardia\u00bb. Este libro es parte del testimonio de Salom\u00f3n acerca de lo que le sucede a un reino o a una familia que se olvida de Dios. Cuando examine sus metas y proyectos analice cu\u00e1l es su punto de partida, su motivaci\u00f3n. Sin Dios como fundamento, todo aquello para lo cual usted est\u00e1 viviendo carece de sentido (es vanidad).2.16 Salom\u00f3n se dio cuenta de que la sabidur\u00eda por s\u00ed sola no puede garantizar la vida eterna. La sabidur\u00eda, las riquezas y los logros personales importan muy poco despu\u00e9s de la muerte, y todos debemos morir. No debemos edificar nuestra vida sobre metas perecederas, sino sobre el fundamento s\u00f3lido de Dios. Entonces, si todo nos es arrebatado, seguiremos teniendo a Dios, quien es, de todos modos, todo lo que realmente necesitamos. Este es el punto del libro de Job (v\u00e9ase la introducci\u00f3n a Job).2.16 \u00bfEs la muerte el compensador final de toda la gente, sin importar lo que alcanzaron en la vida? Si bien esto parece cierto desde una perspectiva terrenal, Dios deja muy claro (como m\u00e1s tarde lo se\u00f1ala Salom\u00f3n en 12.14) que lo que hagamos aqu\u00ed tiene un gran impacto sobre el lugar donde pasaremos nuestra vida eterna.2.18-23 Salom\u00f3n continu\u00f3 mostrando que el trabajo no produce fruto duradero para los que trabajan exclusivamente para ganar dinero y obtener posesiones. No s\u00f3lo se quedar\u00e1 todo atr\u00e1s cuando muramos, sino que puede quedar para personas que no han hecho nada para ganarlo. Adem\u00e1s, puede que no lo cuiden, y todo lo que se gan\u00f3 puede perderse (el hijo de Salom\u00f3n que hered\u00f3 el trono, fue a menudo necio; v\u00e9ase 1 Reyes 12). El trabajo arduo realizado con motivos correctos (suplir las necesidades de la familia, servir a Dios) no es malo. Debemos trabajar para sobrevivir, y m\u00e1s importante a\u00fan, somos responsables del bienestar f\u00edsico y espiritual de las personas que tenemos bajo nuestro cuidado. Sin embargo, el fruto del trabajo arduo hecho para glorificarse uno mismo lo pueden heredar personas que quiz\u00e1 m\u00e1s tarde lo pierdan o lo arruinen todo. Tal af\u00e1n a menudo lleva al sufrimiento, mientras que servir a Dios nos lleva a un gozo eterno. \u00bfConoce usted la verdadera raz\u00f3n por la que trabaja tanto?2.24-26 \u00bfAcaso est\u00e1 recomendando Salom\u00f3n que hagamos de la vida una fiesta grande e irresponsable? No, pero nos est\u00e1 exhortando a sentir placer en lo que hacemos ahora y disfrutar la vida debido a que proviene de la mano de Dios. El verdadero gozo de la vida surge \u00fanicamente cuando seguimos los principios de Dios. Sin El, la satisfacci\u00f3n es una b\u00fasqueda perdida. Las personas que saben disfrutar de la vida son los que toman cada d\u00eda la vida como un regalo de Dios, y le dan las gracias y le sirven por medio de ella.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 41 Ecl 3:17; Luc 12:19<\/p>\n<p>b 42 Ecl 7:4<\/p>\n<p>c 43 \u00c9xo 32:6; 1Co 10:7<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Dije yo en mi coraz\u00f3n.  Esta frase, semejante a la del 1:16, empieza una explicaci\u00f3n de ese vers\u00edculo. <\/p>\n<p><p> placer.  El placer (o la alegr\u00eda) reaparece tanto en las conclusiones provisionales (2:10, 11) como en la recomendaci\u00f3n final de esta secci\u00f3n (2:24\u2013 26). <\/p>\n<p><p> tambi\u00e9n esto era vanidad.  Esto es una forma abreviada de la expresi\u00f3n \u00ab todo es vanidad y correr tras el viento\u00bb  (cp. 1:14).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>considera lo bueno<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[9] Por sabidur\u00eda entiende adem\u00e1s la experiencia en el gobierno y el poder.[14] Como si no los tuviera o los tuviese en la espalda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo dije en mi coraz\u00f3n: \u201c\u00a1Ven, pues; te probar\u00e9 con el placer, y ver\u00e1s lo bueno!\u201d Pero he aqu\u00ed que esto tambi\u00e9n era vanidad. Dije yo en mi coraz\u00f3n. Ecl 2:15; Ecl 1:16, Ecl 1:17; Ecl 3:17, Ecl 3:18; Sal 10:6; Sal 14:1; Sal 27:8; Sal 30:6, Sal 30:7; Luc 12:19. Ven ahora. 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