{"id":18027,"date":"2022-06-20T02:49:18","date_gmt":"2022-06-20T07:49:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T02:49:18","modified_gmt":"2022-06-20T07:49:18","slug":"comentario-de-eclesiastes-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Eclesiast\u00e9s 5:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Ac\u00e9rcate m\u00e1s para o\u00edr que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen mal.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>guarda tu pie.<\/i><\/b> <span class='bible'>G\u00e9n 28:16<\/span>, <span class='bible'>G\u00e9n 28:17<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 3:5<\/span>; <span class='bible'>Lev 10:3<\/span>; <span class='bible'>Jos 5:15<\/span>; <span class='bible'>2Cr 26:16<\/span>; <span class='bible'>Sal 89:7<\/span>; <span class='bible'>Isa 1:12-20<\/span>; <span class='bible'>1Co 11:22<\/span>; <span class='bible'>Heb 12:28<\/span>, <span class='bible'>Heb 12:29<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>y ac\u00e9rcate m\u00e1s para oir.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 10:33<\/span>; <span class='bible'>Hch 17:11<\/span>; <span class='bible'>Stg 1:19<\/span>; <span class='bible'>1Pe 2:1<\/span>, <span class='bible'>1Pe 2:2<\/span>. <\/p>\n<p><b><i>para dar el sacrificio.<\/i><\/b> <span class='bible'>G\u00e9n 4:3-5<\/span>; <span class='bible'>1Sa 13:12<\/span>, <span class='bible'>1Sa 13:13<\/span>; <span class='bible'>1Sa 15:21<\/span>, <span class='bible'>1Sa 15:22<\/span>; <span class='bible'>Sal 50:8-18<\/span>; <span class='bible'>Pro 15:8<\/span>; <span class='bible'>Pro 21:27<\/span>; <span class='bible'>Isa 1:12-15<\/span>; <span class='bible'>Isa 66:3<\/span>; <span class='bible'>Jer 7:21-23<\/span>; <span class='bible'>Ose 6:6<\/span>, <span class='bible'>Ose 6:7<\/span>; <span class='bible'>Mal 1:10<\/span>, <span class='bible'>Mal 1:11<\/span>; <span class='bible'>Heb 10:26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>La vanidad al servicio divino,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 5:1-7<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>al hablar en contra de la opresi\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 5:8<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>y en riquezas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 5:9-17<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>es don de Dios el gozar de la riqueza,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 5:18-20<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>guarda tu pie:<\/b>\u00a0Literalmente esta frase significa que hay que conducirse con cuidado al estar delante de Dios. La idea de la conducta recta se repite al final de la secci\u00f3n con las palabras: \u00abmas t\u00fa, teme a Dios\u00bb (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Ecl 5:7<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>para o\u00edr:<\/b>\u00a0Como es habitual en los profetas, esta es una advertencia a ser mesurado en los sacrificios. Dios no se complace en aquellos que hacen lo correcto por los motivos equivocados (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Isa 1:10-15<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>el sacrificio de los necios:<\/b>\u00a0Como advirti\u00f3 el profeta Samuel a Sa\u00fal: \u00abCiertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atenci\u00f3n que la grosura de los carneros\u00bb (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>1Sa 15:22<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>CUANDO FUERES A LA CASA DE DIOS, GUARDA TU PIE<\/b>. Al entrar en la casa de Dios el creyente debe hacerlo con reverencia y no de manera descuidada. Debe estar espiritualmente preparado antes de entrar; luego debe estar listo a o\u00edr y obedecer lo que oye.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 5. Deberes Para Con Dios. Mas Anomal\u00edas.<br \/>\n S in conexi\u00f3n alguna con lo que precede o con lo que le sigue, Cohelet nos habla de los deberes para con Dios en una per\u00edcopa que llama la atenci\u00f3n en medio del pesimismo que invade estos cap\u00edtulos en que est\u00e1 encuadrada. Quienes afirman la pluralidad de autores, naturalmente no la atribuyen a Cohelet, sino al h\u00e1sid. No olvidemos que nuestro autor es profundamente religioso y est\u00e1 hondamente penetrado de la majestad divina, de la que concluye nuestra obligaci\u00f3n de dar culto a Dios, cuyos principales actos son la oraci\u00f3n, el sacrificio, los votos&#8230; Respecto de ellos, va a dar unas provechosas advertencias.<\/p>\n<p>Deberes para con Dios (4:17-5:1-6).<br \/>\n 4 17 Pon atenci\u00f3n a tus pasos al acercarte a la casa de Dios; llegarse d\u00f3cilmente vale m\u00e1s que el sacrificio de los insensatos, que no saben hacer m\u00e1s que el mal.<br \/>\n5 1 No seas precipitado en tus palabras y que tu coraz\u00f3n no se apresure a proferir una palabra delante de Dios, que en los cielos est\u00e1 Dios, y t\u00fa en la tierra; sean, pues, pocas tus palabras. 2 Porque de la muchedumbre de las ocupaciones nacen los sue\u00f1os, y de la muchedumbre de las palabras los desprop\u00f3sitos.<br \/>\n3 Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, que no hallan favor los negligentes; lo que prometes c\u00famplelo. 4 Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido. 5 No consientas que tu boca te haga culpable, y no digas luego ante el sacerdote que fue inadvertencia, pues se irritar\u00eda Dios contra tu palabra y destruir\u00eda las obras de tus manos; 6 pues de la muchedumbre de los cuidados nacen los sue\u00f1os, y de la muchedumbre de las palabras los desprop\u00f3sitos. Teme, pues, a Dios.<\/p>\n<p> Comienza Cohelet recomendando la docilidad al acercarse a la casa de Dios, La expresi\u00f3n se refiere a las ocasiones o d\u00edas en que los sacerdotes explicaban la Ley, e inculca la reverencia y buenas disposiciones con que hay que acercarse a escuchar la palabra de la Ley para aprender a practicar el bien y evitar el mal. Afirma que ello vale m\u00e1s que los sacrificios de los insensatos, lo que no quiere decir que la docilidad recomendada dispense de la obligaci\u00f3n de ofrecer los debidos sacrificios a Yahv\u00e9, sino que ella da las disposiciones necesarias para que \u00e9stos sean agradables al Se\u00f1or; las cuales faltan en los sacrificios de los imp\u00edos, que se preocupan solamente de la materialidad de los mismos y no de la observancia de la Ley, que debe acompa\u00f1arlos1.<br \/>\nA continuaci\u00f3n da un importante consejo respecto de la oraci\u00f3n: no seas precipitado en tus palabras ante Dios (v.1). Cre\u00edan los gentiles que los dioses dorm\u00edan y que, ocupados con sus quehaceres, se distra\u00edan del cuidado de los mortales. Con el fin de despertarlos o a fin de conseguir estuviesen atentos a sus plegarias, oraban con muchos y grandes clamores, como vemos hac\u00edan los profetas de Baal 2. Esperaban, por otra parte, los orientales la eficacia de sus oraciones de acertar con el nombre propio y peculiar de la divinidad 3, y con el fin de dar con \u00e9l multiplicaban largamente aqu\u00e9llas. Cohelet aconseja ser parco en las palabras, como lo recomend\u00f3 tambi\u00e9n el Se\u00f1or en el Evangelio cuando ense\u00f1aba: \u201cCuando or\u00e9is, no se\u00e1is habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar.\u201d4 La primera raz\u00f3n en que Cohelet apoya su consejo es que El esta en los cielos, y t\u00fa en la tierra, de modo que Dios lo ve todo, hasta el fondo mismo de los corazones, por lo que no es preciso multiplicar las palabras para manifestarle sus \u00edntimos sentimientos. Adem\u00e1s, su majestad infinita exige que nos acerquemos a El con un cierto temor reverencial en nuestras s\u00faplicas, que es incompatible con la charlataner\u00eda en las mismas 5. La segunda raz\u00f3n viene indicada por medio de una expresi\u00f3n proverbial en el v.2: como las muchas ocupaciones suscitan en sue\u00f1os muchas im\u00e1genes que sin orden ni concierto van desfilando por la fantas\u00eda, as\u00ed el mucho hablar lleva consigo imprudencias inevitables, por lo que los sabios recomiendan con mucha insistencia el buen uso de la lengua.<br \/>\nLos versos siguientes (3-6) hacen unas advertencias referentes a los votos. Su emisi\u00f3n era muy frecuente entre los jud\u00edos, por lo que los libros sagrados tratan con frecuencia de los mismos 6, y el Talmud tiene todo un tratado (Nedarim) sobre ellos. La primera recomendaci\u00f3n de Cohelet es el pronto cumplimiento de los votos emitidos, conforme al precepto del Deuteronomio: \u201ccuando hicieres un voto a Yahv\u00e9, no retardes el cumplirlo.\u201d7 Lo contrario desagrada a Dios, cuya dignidad y respeto exigen pronto cumplimiento de la palabra dada. La negligencia lleva a veces a dejar de cumplir las promesas, por lo que advierte nuestro autor que es mejor no prometer que dejar de cumplir; lo primero no crea obligaci\u00f3n alguna, lo segundo ofende gravemente la majestad de Dios. Otra recomendaci\u00f3n de Cohelet advierte que no se obre a la ligera en la emisi\u00f3n de los votos, profiri\u00e9ndolos sin la debida deliberaci\u00f3n, lo que luego induce a buscar pretextos y escapatorias para eludir la obligaci\u00f3n contra\u00edda 8. Tal actitud provoca la indignaci\u00f3n de Dios, cuyo castigo afirma Cohelet, sin determinar su naturaleza. Los autores de vida espiritual recomiendan a este prop\u00f3sito no hacer promesas en momentos de devoci\u00f3n y fervor, sino dejar que pasen \u00e9stos y despu\u00e9s, con calma y prudencia, deliberar qu\u00e9 es lo que conviene prometer, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 tiempo; y especialmente en cuanto a los votos, no emitirlos sin el asentimiento previo de un prudente consejero.<br \/>\nLa primera parte del v.6 es a todas luces una glosa tra\u00edda del v.4. El teme, pues, a Dios contiene la conclusi\u00f3n del \u03bd.5 \u03bf tal vez de toda la per\u00edcopa. Es evidente que quien teme a Dios ser\u00e1 cauto y reverente en sus palabras y en sus promesas y diligente en el cumplimiento de las mismas, sin andar buscando vanas excusas. El autor de Proverbios y Ben Sirac afirman que el temor de Dios es el principio de la sabidur\u00eda 9, pues \u00e9l lleva al cumplimiento de los preceptos, en el cual aqu\u00e9lla consiste, seg\u00fan el pensamiento de los sabios israelitas. Esta vez Cohelet no concluye con el \u201cvanidad y persecuci\u00f3n del viento\u201d que aplic\u00f3 a las precedentes consideraciones; estos actos de religi\u00f3n son buenos y hacen al hombre grato a Dios, si bien no resuelve el enigma de la aut\u00e9ntica felicidad del hombre, porque ignora el premio del m\u00e1s all\u00e1, que Jesucristo, con su redenci\u00f3n, merecer\u00eda para quienes los practicasen.<\/p>\n<p>M\u00e1s sobre las injusticias (5:7-8).<br \/>\n 7 Si ves en la regi\u00f3n la opresi\u00f3n del pobre y la violaci\u00f3n de la justicia y del derecho, no te sorprendas, porque por encima del grande hay otro m\u00e1s grande que vigila, y por encima de ambos otro mayor. 8 El fruto del campo es para todos, y aun el rey es para el campo.<\/p>\n<p>Concluidas las advertencias en torno a los actos de culto mencionados, vuelve al tema de las opresiones. Deb\u00edan de ser \u00e9stas uno de los males m\u00e1s notables en los d\u00edas de Cohelet. Por lo dem\u00e1s, \u201cesta opresi\u00f3n del pobre, como anota Colunga, y esta conculcaci\u00f3n de la justicia era ya en la antig\u00fcedad, y lo es todav\u00eda para las almas de poca fe, una prueba torturadora.\u201d Nuestro autor no se sorprende de ello. La sociedad de su tiempo, advierte, era una cadena de opresores superiores unos a otros, cada uno de los cuales oprim\u00eda a sus subalternos para su propio provecho. Qui\u00e9n sea el personaje que est\u00e1 por encima de todos ellos, no est\u00e1n de acuerdo los autores en determinarlo. Algunos lo interpretan de Dios o del rey, en cuyo caso Cohelet intentar\u00eda dar \u00e1nimo a los oprimidos, advirti\u00e9ndoles que por encima de todos esos funcionarios opresores est\u00e1 Dios, que har\u00e1 triunfar a los justos y castigar\u00e1 a los imp\u00edos, o el rey, que pondr\u00e1 fin al desorden existente. Parece que el plural hebreo ha de ser retenido como tal, en cuyo caso designar\u00eda a los funcionarios m\u00e1s elevados; dada la propensi\u00f3n de Cohelet a ver el lado adverso de las cosas, los presentar\u00eda como los m\u00e1s opresores de todos, de modo que cada uno, desde los m\u00e1s altos funcionarios, oprime a sus subordinados, y todos, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la colectividad.<br \/>\nEl v.8 es \u201ccrux interpretum.\u201d El texto est\u00e1 mal conservado y se dan sobre \u00e9l muy diversas interpretaciones. Siguiendo la doble orientaci\u00f3n se\u00f1alada en el verso anterior, unos interpretan en sentido favorable: es una ventaja para el pa\u00eds tener un rey que se da al cultivo del campo y no a la guerra, o un rey que defienda al pa\u00eds cultivado de las incursiones de los enemigos, que con sus razzias destrozaban la agricultura. Pero en medio de tantas cr\u00edticas y en su intenci\u00f3n de poner de manifiesto las injusticias sociales, no es de esperar en esta ocasi\u00f3n un juicio favorable de Cohelet respecto de la autoridad suprema; por lo que, siguiendo la interpretaci\u00f3n m\u00e1s probable del verso precedente, creemos que el sentido de \u00e9ste es que de los frutos del campo ha de salir para toda esa cadena mencionada de opresores y para el mismo rey, a\u00f1ade ahora, de modo que desde el primero al \u00faltimo todos son a oprimir.<\/p>\n<p>Vanidad de las riquezas (5:9-16).<br \/>\n 9 El que ama el dinero no se ve harto de \u00e9l y el que ama los tesoros no saca de ellos provecho alguno; tambi\u00e9n esto es vanidad. 10 Con la mucha hacienda, muchos son los que la comen; y \u00bfqu\u00e9 saca de ella el amo m\u00e1s que verla con sus ojos? 1J Dulce es el sue\u00f1o del trabajador, coma poco, coma mucho; pero la hartura no deja dormir al rico. 12 Hay un trabajoso af\u00e1n que he visto debajo del sol: riquezas guardadas para el mal de su due\u00f1o. 13 Pi\u00e9rdense esas riquezas en un mal negocio, y a los hijos que engendra no les queda nada en la mano. 14 Como desnudo sali\u00f3 del seno de su madre, desnudo se tornar\u00e1, y\u00e9ndose como vino, y nada podr\u00e1 tomar de sus fatigas para llev\u00e1rselo consigo. 15 Tambi\u00e9n esto es un triste mal, que, como vino, as\u00ed haya de volverse y nada pueda llevarse en la mano de cuanto trabaj\u00f3; 16 y sobre esto, comer todos los d\u00edas de su vida en tinieblas, en af\u00e1n, dolor y miseria.<\/p>\n<p> Un nuevo razonamiento nos presenta en esta per\u00edcopa Cohelet, que tiene por objeto poner de manifiesto la vanidad de las riquezas. Comienza \u03c2\u03bf\u03b7 el retrato cl\u00e1sico del avaro, sugerido tal vez por la rapacidad de los opresores a que se refiri\u00f3 en los versos precedentes, que nunca se ven satisfechos de sus riquezas. Los autores comparan la avaricia a la hidropes\u00eda: el hidr\u00f3pico, cuanto m\u00e1s agua toma, m\u00e1s siente la sed; el avaro, cuanto m\u00e1s obtiene, m\u00e1s quiere, y su ardiente deseo de riquezas nunca se ve satisfecho. Si nunca se sacia el avaro y siempre est\u00e1 deseando m\u00e1s, es claro que sus afanes son vanos en orden a asegurarle la verdadera felicidad.<br \/>\nSupongamos que ese rico, en lugar de acumular riquezas, se hace con grandes posesiones y hacienda. \u00bfEsto lo har\u00eda m\u00e1s feliz? No; porque ellas suponen un gran n\u00famero de criados a su servicio, todos los cuales han de vivir a base de sus frutos, de modo que muchas veces no quedar\u00e1 otro consuelo que ver c\u00f3mo sus bienes son consumidos por los dem\u00e1s. Cierto que el rico tiene muchas ventajas sobre el pobre, lo que afirman con frecuencia los sabios.<br \/>\nEn nuestro caso podr\u00eda gozarse de hacer con sus bienes el bien a los dem\u00e1s; pero esto no cuenta para Cohelet, empe\u00f1ado en descubrir los fallos que tienen las cosas en orden a proporcionar al ser humano la felicidad plena. Y juzga de mejor condici\u00f3n al trabajador que, content\u00e1ndose con lo necesario, no codicia las riquezas, con lo que se ve libre de preocupaciones y desvelos, que impiden gozar incluso de esa felicidad relativa que Dios concede al hombre en esta vida, \u201cCuando las riquezas sobrepasan un cierto l\u00edmite &#8211; escribe Podechard -, vienen a convertirse en un peso y un fastidio tal, que ya no se goza de ellas; el propietario tiene que rodearse de personal interesado, que se aprovecha de sus bienes; no es tanto el se\u00f1or de su fortuna cuanto el esclavo; el cuidado de los bienes supone trabajo, inquietudes, que hacen perder el sue\u00f1o.\u201d 10<br \/>\nLas riquezas tienen otro serio inconveniente. Hay quienes, despu\u00e9s de pasarse a\u00f1os y a\u00f1os acumulando m\u00e1s y m\u00e1s riquezas, las perdieron todas un d\u00eda en un mal negocio, o una noche le fueron arrebatadas por los ladrones. Y los que fueron antes ricos, reducidos ahora a la miseria m\u00e1s humillante, sufren una desilusi\u00f3n tanto mayor cuanto m\u00e1s halagadores fueron los c\u00e1lculos que sobre sus riquezas hab\u00edan hecho. Nada podr\u00e1n dejar a sus hijos de aquella espl\u00e9ndida fortuna con la que muchas veces so\u00f1aron enriquecerlos. El v.14 pone de relieve el extremo de indiferencia a que puede llegar quien tanto se afan\u00f3 por acumular bienes 11, y los 15-16 presentan la reflexi\u00f3n que sobre lo anterior se hace Cohelet: todos los mortales comprender\u00e1n la vanidad de las cosas de la tierra al tener que dejarlas todas a la hora de la muerte; pero \u00e9sta tiene que resultar m\u00e1s dolorosa para quienes tuvieron el coraz\u00f3n apegado a ellas, y m\u00e1s todav\u00eda para quienes, como el avaro de nuestra per\u00edcopa, no puede sentir ni el consuelo de poder dejar a sus hijos unos bienes con que labrarse un buen porvenir. Y esto despu\u00e9s de una vida de duro trabajo, privaciones y sacrificios con el fin de enriquecerse. La vida en tinieblas significa una vida triste y miserable.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n de las precedente reflexiones (5:17-19).<br \/>\n 17 He aqu\u00ed lo que he hallado de bien: que es bueno comer, beber y disfrutar en medio de tantos afanes con que se afana el hombre debajo del sol los contados d\u00edas que Dios le concede, pues \u00e9sa es su parte; 18 y el haber recibido de Dios riquezas y hacienda y facultad de gozar de ellas, alegr\u00e1ndose con su parte en medio de sus afanes, es tambi\u00e9n don de Dios; 19 no tendr\u00e1 mucho en qu\u00e9 pensar en los d\u00edas de su vida, porque Dios le llen\u00f3 de alegr\u00eda el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Las precedentes reflexiones llevaron a Cohelet a la conclusi\u00f3n que ya conocemos, y que es la actitud l\u00f3gica y prudente de quien desconoce los misterios del m\u00e1s all\u00e1 y considera la actitud miserabie del avaro, que soporta toda clase de privaciones para acumular unas riquezas de que al fin y al cabo no disfruta. La mejor parte del hombre en esta vida es aprovecharse de los bienes que Dios le concede y gozar de ellos todo el tiempo de vida que Dios le otorga. Despu\u00e9s de sus cr\u00edticas, nuestro autor reconoce que existe en la tierra una felicidad relativa que las cosas de aqu\u00ed abajo pueden dar, e insiste en afirmar que tanto los bienes que la constituyen como la misma facultad de gozar de ellas son un don de Dios. Hemos repetido que Cohelet es un jud\u00edo profundamente religioso, a quien abruma la majestad y el temor de Dios.<br \/>\nY esas alegr\u00edas que cada d\u00eda le proporcionan los bienes de la tierra le hacen olvidar las miserias de esta vida, le recompensan en cierto modo los trabajos y contrariedades de la misma y hacen gozar de una relativa felicidad. Dios no ha puesto en las cosas de la tierra la felicidad plena y completa del ser humano, a quien ha creado para el cielo; pero ha querido que encuentre, en las peque\u00f1as satisfacciones que ellas por su designio le confieren, alivio y fortaleza en medio de una vida llena muchas veces de contrariedades y sufrimientos, en que tiene que purgar un pecado y merecer una bienaventuranza eterna y totalmente feliz.<\/p>\n<p>  1Sa 15:22; Isa 1:11-17; Ose 6:6; Ose 8:13; Amo 5:24-25; Miq 6:7-8; Sal 40:7-8; Miq 50:7-14\u00b7 &#8211;  2 Sam 18. &#8211; 3 Seg\u00fan la concepci\u00f3n de los orientales, los dioses ten\u00edan un nombre propio y peculiar, que ignor\u00e1banlos mortales. De Ra, dios de los egipcios, se dec\u00eda que era \u201cun dios cuyo nombre est\u00e1 escondido,\u201d \u201cyo soy el dios grande, cuyo nombre ning\u00fan hombre conoce.\u201d Quien diese con tal nombre ten\u00eda una influencia especial ante el dios. &#8211; 4 Mat 6:7. &#8211; 5 Pro 10:19. &#8211; 6 Lev 27; N\u00fam 30; Deu 23:22-24; Mal 1:14; Sal 50:14; Eco 18:21-23. &#8211; 7 Deu 22:22. &#8211; 8 Hemos traducido por sacerdote el t\u00e9rmino hebreo hammale&#8217;\u00e1k (el enviado), debido a que en Lev 27:8.12.14, etc., es \u00e9l quien tiene que velar por el cumplimiento de los votos. Los LXX y la Peshita leen ha&#8217;elo h\u00edm (Dios), lecci\u00f3n que prefieren McNeile, Barton, Buzy, por hablarse de Dios en todo el contexto. La Bib. de J\u00e9r&gt;: \u00edu \u00e1ngel. &#8211; 9 Pro 1:7; Eco 1:15. &#8211; 10 O.c., p.347- San Juan Cris\u00f3stomo dice que el \u201cavaro es guardi\u00e1n, no se\u00f1or; siervo de sus riquezas, no posesor.\u201d &#8211; 11  Job 1:21; 1Ti 6:7.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>la casa de Dios.<\/b> El templo que Salom\u00f3n edific\u00f3 en Jerusal\u00e9n (cp. <span class='bible'>1Re 8:15-21<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Un preludio de la amonestaci\u00f3n final del libro a allegarse a Dios con reverencia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n registra la err\u00f3nea b\u00fasqueda de Salom\u00f3n por una mayor sabidur\u00eda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Ecl 5:1<\/span> &#8211; <span class='bible'>Ecl 5:2-7<\/span> : Coh\u00e9let define la adecuada actitud religiosa del ser humano ante Dios: obediencia (<span class='bible'>Ecl 5:1<\/span>) y respeto (<span class='bible'>Ecl 5:7<\/span>). En el centro el autor se refiere a tres t\u00edpicas pr\u00e1cticas religiosas: los sacrificios, la plegaria y las promesas (<span class='bible'>Ecl 5:2-6<\/span>). En los tres casos aparece la expresi\u00f3n necio (<span class='bible'>Ecl 5:1<\/span>; <span class='bible'>Ecl 5:3-4<\/span>), lo que significa un tratamiento m\u00e1s sapiencial que \u00e9tico-religioso del problema. Ante tales manifestaciones religiosas Coh\u00e9let aconseja prudencia y moderaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>1Sa 15:22<\/span>; <span class='bible'>Ose 6:6<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El acceso a Dios.  Si uno ve correctamente el tema de la compa\u00f1\u00eda en 4:1-16, el asunto es abandonado abruptamente sin que se sugiera una soluci\u00f3n real. Somos antes enfrentados con Dios. El pasaje 4:1-16 suscitar\u00eda en la mente de cualquier lector la pregunta: \u00bfNo es Dios la respuesta? Pero debemos acceder a \u00e9l de la manera correcta.<\/p>\n<p>Casa de Dios (1) es el templo, la estructura del cual se\u00f1ala hacia la santidad e inaccesibilidad de Dios salvo por medio de sacrificio. El necio no se da cuenta de lo ofensivo que es a Dios en la manera de acercarse a \u00e9l. 2 El apresuramiento en la oraci\u00f3n no alcanza a ver la magnitud de la diferencia entre Dios y los seres humanos. Cielo es el lugar de la gloria de Dios; el adorador debe recordar que \u00e9l no se allega a Dios como un igual.<\/p>\n<p>3 Las responsabilidades tienen efectos laterales. Al producir sue\u00f1os perturbados pueden tambi\u00e9n llevar a una abundancia de palabras desconsideradas. 4, 5 El voto (un acompa\u00f1ante de la petici\u00f3n o una expresi\u00f3n espont\u00e1nea de gratitud) puede consistir en una promesa de lealtad, una ofrenda voluntaria, o la dedicaci\u00f3n de un ni\u00f1o. Hacer un voto correcto y no guardarlo ofende a Dios. El mensajero (6) ser\u00eda un sacerdote o alguien enviado por un sacerdote. Los sue\u00f1os (7) deben significar algo parecido a so\u00f1ar despierto, casualidad, irrealidad al aproximarse a Dios. Esto, y la abundancia de palabras descuidadas en la oraci\u00f3n, son ambas marcas del mundo sin significado (frustrado, torcido). El temor a Dios es el remedio (ver 3:14; 12:13).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>5.1 \u00abGuarda tu pie\u00bb significa ser cuidadoso. Cuando entramos en la casa de Dios, debemos ir con una actitud correcta para poder estar abiertos y listos para escucharle, no para dictarle lo que pensamos que El debe hacer.5.4, 5 Salom\u00f3n advierte a sus lectores que no deben hacer votos (promesas) necios a Dios. En la cultura israelita, el hacer votos era un asunto serio. Los votos eran voluntarios, pero una vez que se hac\u00edan, eran inquebrantables (Deu 23:21-23). Es muy tonto hacer votos que no se pueden cumplir o jugar con Dios al cumplir un voto parcialmente (Pro 20:25). Es mejor no prometer que hacer una promesa a Dios y no cumplirla. Todav\u00eda mejor es hacer un voto y cumplirlo. (V\u00e9ase la nota a Mat 5:33ss).5.10, 11 Siempre queremos m\u00e1s de lo que tenemos. Salom\u00f3n observ\u00f3 que aquellos que aman el dinero y lo buscan obsesivamente nunca encuentran la felicidad que el dinero promete. Por otro lado, la riqueza atrae a los que viven a expensas de otros y a los ladrones que la desean, ocasiona insomnio y temor, y a la larga termina en p\u00e9rdida porque no podemos llev\u00e1rnosla (Mar 10:23-25; Luk 12:16-21). No importa cu\u00e1nto gane, si usted trata de lograr la felicidad acumulando riquezas, nunca tendr\u00e1 suficiente. El dinero no es malo en s\u00ed mismo, pero el amor al dinero lleva a toda clase de pecados. Cualquiera que sea su situaci\u00f3n financiera, no dependa del dinero para ser feliz. En vez de eso, utilice lo que tiene en las cosas del Se\u00f1or.5.19, 20 Dios quiere que veamos lo que tenemos (ya sea mucho o poco) desde la perspectiva correcta: nuestras posesiones son un regalo de Dios. Son motivos de regocijo, pero no fuente de gozo, ya que todo lo bueno proviene de Dios. Debemos enfocarnos m\u00e1s en el Dador que en el regalo. Podemos contentarnos con lo que tenemos cuando nos damos cuenta de que con Dios tenemos todo lo que necesitamos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cQue haya un acercarse.\u201d En heb. esta frase es un solo verbo en el infinitivo absoluto, indefinido en cuanto a tiempo, e impersonal.<\/p>\n<p>(2) MTLXXSyVg terminan aqu\u00ed el cap\u00edtulo 4, y este es Ecl 5:17.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 190 Sal 15:2<\/p>\n<p>b 191 Deu 31:12; Hch 17:11; Stg 1:19<\/p>\n<p>c 192 1Sa 13:12; 1Sa 15:22; Pro 21:27; Isa 1:13; Ose 6:6<\/p>\n<p>d 193 Pro 30:20; Jer 6:15<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Guarda tus pasos cuando vas.  Ir regularmente a la casa de Dios se hab\u00eda convertido en un rito mec\u00e1nico de deberes religiosos. La soluci\u00f3n es responder obedientemente a la instrucci\u00f3n. <\/p>\n<p><p> ofrecer el sacrificio de los necios.  Al sustituir la acci\u00f3n correcta por palabras huecas (vers. 3, 5), los formalistas religiosos hab\u00edan ca\u00eddo a un nivel de absoluta ignorancia que les imped\u00eda comprender lo que hac\u00edan.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>guarda tu pie<\/i><\/b>. I.e., ten cuidado, presta atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><b><i>o\u00edr<\/i><\/b>. I.e., con miras a obedecer.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Como resultado de lo infruct\u00edfero de una adoraci\u00f3n superficial, Salom\u00f3n pronuncia una exhortaci\u00f3n tocante a la verdadera adoraci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p> En el texto heb., cap. 4:17 <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[5] El \u00e1ngel del Se\u00f1or que te guarda y oye tus palabras.[14] Job 1, 21; 1 Tim 6, 7.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Ac\u00e9rcate m\u00e1s para o\u00edr que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen mal. guarda tu pie. G\u00e9n 28:16, G\u00e9n 28:17; \u00c9xo 3:5; Lev 10:3; Jos 5:15; 2Cr 26:16; Sal 89:7; Isa 1:12-20; 1Co 11:22; Heb 12:28, Heb 12:29. y ac\u00e9rcate &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Eclesiast\u00e9s 5:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-18027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18027\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}