{"id":18059,"date":"2022-06-20T02:50:38","date_gmt":"2022-06-20T07:50:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T02:50:38","modified_gmt":"2022-06-20T07:50:38","slug":"comentario-de-eclesiastes-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Eclesiast\u00e9s 7:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Mejor es el buen nombre que el perfume fino, y el d\u00eda de la muerte que el d\u00eda del nacimiento.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>Mejor es el buen nombre, o la buena fama.<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 15:30<\/span>; <span class='bible'>Pro 22:1<\/span>; <span class='bible'>Isa 56:5<\/span>; <span class='bible'>Luc 10:20<\/span>; <span class='bible'>Heb 11:2<\/span>, <span class='bible'>Heb 11:39<\/span>. <\/p>\n<p>\n<b><i>que el buen ung\u00fcento.<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 10:1<\/span>; <span class='bible'>Sal 133:2<\/span>; <span class='bible'>Pro 27:9<\/span>; <span class='bible'>Cnt 1:3<\/span>; <span class='bible'>Cnt 4:10<\/span>; <span class='bible'>Jua 13:2<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>y el d\u00eda de la muerte.<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 4:2<\/span>; <span class='bible'>Job 3:17<\/span>; <span class='bible'>Isa 57:1<\/span>, <span class='bible'>Isa 57:2<\/span>; <span class='bible'>2Co 5:1<\/span>, <span class='bible'>2Co 5:8<\/span>; <span class='bible'>Flp 1:21-23<\/span>; <span class='bible'>Apo 14:13<\/span>. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Los remedios en contra de la vanidad, un buen nombre,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 7:1<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>mortificaci\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 7:2-6<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>paciencia,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 7:7-10<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>sabidur\u00eda,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 7:11-22<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Lo dificil de la sabidur\u00eda,<\/i><\/b> <span class='bible'>Ecl 7:23-29<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La muerte de una persona puede ser\u00a0<b>mejor<\/b>\u00a0que el d\u00eda de su nacimiento si su nombre se ha ganado una reputaci\u00f3n e influencia perdurables.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>MEJOR ES LA BUENA FAMA QUE EL BUEN UNG\u00dcENTO<\/b>. La buena fama es m\u00e1s que buena posici\u00f3n social; representa la genuina bondad de car\u00e1cter. Tal persona tiene una influencia m\u00e1s permanente en los dem\u00e1s que la persona que est\u00e1 interesada \u00fanicamente en la condici\u00f3n social.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>EL D\u00cdA DE LA MUERTE<\/b>. El d\u00eda de la muerte de un creyente es mejor que el d\u00eda de su nacimiento, porque marca el principio de una vida mucho mejor con Dios (<span class=\"bible\">2Co 5:1-10<\/span>; <span class=\"bible\">Flp 1:21-23<\/span>; v\u00e9ase el ART\u00cdCULO LA MUERTE, P. 678. <span class=\"blue\">[<span class=\"bible\">Job 19:25-26<\/span>]<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 7. Reglas de Buena Conducta. Reflexiones.<\/p>\n<p>Seriedad y dominio (7:1-14).<br \/>\n 1 Mejor es el buen nombre que el oloroso ung\u00fcento, y mejor el d\u00eda de la muerte que el del nacimiento. 2 Mejor es ir a casa en luto que ir a casa en fiesta, porque aqu\u00e9l es el fin de todo hombre, y el que vive reflexiona. 3 Mejor es la tristeza que la risa, porque la tristeza del rostro es buena para el coraz\u00f3n. 4 El coraz\u00f3n del sabio est\u00e1 en la casa en luto, el coraz\u00f3n del necio est\u00e1 en la casa en placer. 5 Mejor es o\u00edr el reproche de un sabio que escuchar las cantilenas de los necios, 6 porque cual el chisporrotear del fuego bajo la caldera, tal es el aplauso de los necios. Y tambi\u00e9n esto es vanidad. 7 Porque la opresi\u00f3n puede hacer enloquecer al sabio, y las d\u00e1divas corrompen el coraz\u00f3n. 8 Mejor es el fin de una cosa que su principio, y mejor es el de \u00e1nimo calmo que el irascible. 9 No te apresures a enojarte, porque la ira es propia de necios. 10 Nunca digas: \u00bfPor qu\u00e9 los tiempos pasados fueron mejores? porque nunca preguntar\u00e1s esto sabiamente. n Buena es la ciencia con hacienda, y es una ventaja para los que ven el sol. 12 Porque escudo es la ciencia y escudo es la riqueza, pero excede la sabidur\u00eda que da la vida al que la tiene. 13 Contempla la obra de Dios, porque \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 enderezar lo que El torci\u00f3? 14 En el d\u00eda del bien goza del bien, y en el d\u00eda del mal reflexiona que lo uno y lo otro lo ha dispuesto Dios, de modo que el hombre nada sepa de lo por venir.<\/p>\n<p> Ante la dificultad de saber qu\u00e9 es lo mejor &#8211; constataci\u00f3n con que termin\u00f3 la per\u00edcopa precedente -, Cohelet da unos consejos sobre la conducta que se debe seguir en algunas circunstancias. La primera sentencia da la preferencia al buen nombre sobre los perfumes, y al d\u00eda de la muerte sobre el del nacimiento. Los orientales, y en particular los jud\u00edos, hac\u00edan frecuente uso de los perfumes tanto en el uso dom\u00e9stico como en las ceremonias lit\u00fargicas *. M\u00e1s estimable que ellos es la buena fama; los perfumes son cosa pasajera, mientras que \u00e9sta dura aun despu\u00e9s de la muerte. Se funda, adem\u00e1s, en la virtud, cuya pr\u00e1ctica, por lo mismo, recomienda impl\u00edcitamente Cohelet. \u201cEl fundamento de una perpetua estima y buen nombre &#8211; escribe Cicer\u00f3n &#8211; es la justicia, sin la cual nada es digno de alabanza.\u201d 2 Recordando las consideraciones del cap\u00edtulo precedente sobre la vanidad y miserias de la vida, el Ecle-siast\u00e9s declara tambi\u00e9n preferible al d\u00eda del nacimiento, que nos abre las puertas a ellas, el de la muerte, que libra de las mismas e introduce en la quietud del seol. A\u00f1adir\u00edamos los cristianos que, mientras el primero nos proporciona una vida que muchas veces lleva consigo m\u00e1s contrariedades y sufrimientos que alegr\u00edas y satisfacciones, la segunda nos conduce a la patria donde el Cordero inmaculado enjuga toda l\u00e1grima 3, y seremos eternamente felices con una dicha que ni la misma imaginaci\u00f3n humana puede intuir 4.<br \/>\nNuestro autor prefiere la casa en luto, cuyos moradores lloran la ausencia de un ser querido que les arrebat\u00f3 la muerte, a la casa en fiesta, en que todos r\u00eden y se divierten celebrando un fausto acontecimiento. El v.3, que formula el principio: es mejor la tristeza que la risa, da tambi\u00e9n la raz\u00f3n de las afirmaciones precedentes. La muerte hace al hombre reflexivo sobre la vanidad y fin de la vida y lo induce a una conducta sabia y prudente: gozar cada d\u00eda de las alegr\u00edas que Dios concede, sin entregarse a la b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda con esa fatiga que no deja gozar con tranquilidad de la vida, ni a los placeres con ese exceso que embota los sentidos y abre la puerta a los vicios, cuya consecuencia es, seg\u00fan el sentir de los sabios, la muerte prematura5. A los cristianos nos habla del m\u00e1s all\u00e1 que despu\u00e9s de ella nos espera y nos induce a la vida virtuosa, que lo hace feliz y venturoso. Por eso la asc\u00e9tica considera el pensamiento de la muerte como uno de los m\u00e1s eficaces para apartar a los hombres del camino del mal y conducirlos por la senda del bien. Es claro que la alegr\u00eda que excluye la reflexi\u00f3n y vida cristiana es aquella que lleva a la disipaci\u00f3n y al pecado, no la alegr\u00eda, sana y verdadera, que es una consecuencia l\u00f3gica de la virtud.<br \/>\nEs doctrina com\u00fan de los autores sapienciales que aprovecha m\u00e1s escuchar la reprensi\u00f3n del sabio, lo que resulta imprescindible para conseguir una buena educaci\u00f3n, que escuchar los cantos de los necios, que halagan a los sentidos, pero no reportan beneficio positivo alguno. Una expresiva comparaci\u00f3n ilustra la corta duraci\u00f3n de sus efectos y hasta la molesta impresi\u00f3n que en los o\u00eddos del cuerdo producen los aplausos del necio: Cohelet los compara al chisporrotear del fuego debajo de la caldera (v.6). El estribillo parece est\u00e1 fuera de lugar; como frase muy grata a Cohelet, tal vez un copista la coloc\u00f3 tambi\u00e9n aqu\u00ed siguiendo la inspiraci\u00f3n del momento. De ser aut\u00e9ntica, contrapondr\u00eda la vanidad de las cantilenas del necio al reproche del sabio, que produce efectos educativos en quienes d\u00f3cilmente lo reciben. El v.7 no tiene relaci\u00f3n alguna con lo que precede, no obstante la part\u00edcula ilativa con que comienza. Su contenido menciona dos cosas que pueden apartar al sabio del cumplimiento fiel de su misi\u00f3n: la opresi\u00f3n, con que los poderosos pueden forzarlo a pronunciar un dictamen falso, y las d\u00e1divas, con que los ricos consiguen corromper el coraz\u00f3n de los jueces en favor de sus negocios. Constataciones \u00e9stas que encontramos con frecuencia en los sabios.<br \/>\nSiguen dos sentencias referentes a la paciencia y dominio interior frente a la ira. Advierte antes Cohelet que el fin de las cosas es mejor que el principio; \u00e9ste supone esfuerzo por conseguirla; aqu\u00e9l, en cambio, ofrece el fruto y premio del trabajo. El que sabe seguir la marcha de los acontecimientos con paciencia y dominio de esp\u00edritu, asegura el \u00e9xito de sus empresas m\u00e1s f\u00e1cilmente que quien se deja en seguida dominar por la ira y la impaciencia ante las dificultades, con lo que echa aqu\u00e9l a perder. De ah\u00ed que el autor recomiende la calma y dominio de s\u00ed mismo, constatando que la ira es propia de necios y lleva a verdaderas locuras 6. Semejantes consejos dan San Pablo y Santiago 7.<br \/>\nCohelet ense\u00f1a tambi\u00e9n a enjuiciar los tiempos presentes con relaci\u00f3n a los pasados. Los descontentos del momento que viven, desesperanzados respecto del porvenir, y sobre todo los ancianos, agobiados por las calamidades y achaques de la vejez, a\u00f1oran los tiempos que les precedieron, juzg\u00e1ndolos mejores que los presentes. Tal manera de pensar no es propia de un sabio y arguye sencillamente ignorancia de los tiempos pasados. Siempre ha habido cosas buenas y cosas malas, tiempos de paz y d\u00edas de guerra, reyes buenos, amantes de su pueblo, y pr\u00edncipes tiranos que lo arruinaron con sus tributos. Quien estudia profundamente la historia de los tiempos pret\u00e9ritos ve que no difieren mucho en esto de los presentes. San Jer\u00f3nimo daba a este prop\u00f3sito un consejo acertado: \u201cDebes vivir de tal manera que los tiempos presentes sean para ti siempre mejores que los pasados.\u201d 8<br \/>\nLos v.11-12 hacen un elogio de la sabidur\u00eda y de su utilidad, sobre todo si va acompa\u00f1ada de riquezas. Una y otra pueden contribuir en gran manera a la felicidad posible en esta vida y defendernos de ciertos males y desgracias que la ciencia puede prevenir y las riquezas pueden evitar. Pero entre ambas cosas es mejor la sabidur\u00eda, pues con \u00e9sta f\u00e1cilmente se consiguen aqu\u00e9llas; las riquezas, en cambio, sin sabidur\u00eda que las administre, pronto desaparecen. De ella dice Cohelet que da la vida al que la tiene; la frase se repite en Proverbios y se refiere a la vida larga y feliz que la sabidur\u00eda proporciona a quienes sigan sus postulados, que vienen a coincidir con los preceptos de la ley a los que Dios prometi\u00f3 id\u00e9nticos beneficios 9.<br \/>\nEl v.13 recuerda un pensamiento ya conocido: el hombre no puede modificar la obra de Dios, el gobierno de Dios en el mundo, conforme a sus deseos y necesidades. Y su providencia se extiende al bien y al mal. Es El quien dispone los caminos pr\u00f3speros y quien env\u00eda o permite la adversidad. Y ha entremezclado de tal manera el bien y el mal, que el hombre no puede saber con certeza si el d\u00eda siguiente podr\u00e1 continuar disfrutando de los bienes que hoy posee o si una desgracia o la muerte misma llamar\u00e1 a las puertas de su casa. Ante esta realidad, la conducta del hombre, concluye Cohelet, ha de ser disfrutar de los bienes cuando Dios los otorga, y sacar de los males, mediante la reflexi\u00f3n, los beneficios indicados al principio del cap\u00edtulo. \u201cAprendamos &#8211; escribe San Gregorio a sus cristianos -, no s\u00f3lo en la prosperidad, sino tambi\u00e9n en la adversidad, a dar gracias a Dios. Creador nuestro, se ha constituido, llevado de su amor a los hombres, en nuestro Padre, y a nosotros, hijos adoptivos, nos alimenta para la herencia del reino celestial, y no s\u00f3lo nos restablece con los dones, sino que nos instruye por medio de los castigos.\u201d 10<\/p>\n<p>Ante la falta de sanci\u00f3n moral, el justo medio (7:15-18).<br \/>\n 15 De todo he visto en mis fugaces d\u00edas: justo que muere en toda su justicia e imp\u00edo que con todas sus iniquidades campa largo tiempo. 16 No quieras ser demasiado justo ni demasiado sabio, \u00bfpara qu\u00e9 quieres destruirte? 17 No hagas mucho mal ni seas insensato: \u00bfpor qu\u00e9 has de querer morir antes de tiempo? 18 Bien te estar\u00e1 esto sin dejar aquello, que el que teme a Dios saldr\u00e1 con todo.<\/p>\n<p> Comienza constatando una realidad que est\u00e1 en oposici\u00f3n con la tesis jud\u00eda, com\u00fanmente aceptada, de que el justo y el imp\u00edo reciben en esta vida el premio y castigo, respectivamente, de sus acciones 11. A veces muere el justo, a pesar de su justicia, en la flor de la vida, y los imp\u00edos, no obstante sus iniquidades, mueren llenos de d\u00edas. Para los escritores anticotestamentarios, que ignoraban la recompensa y castigo que sigue a la muerte, esto constitu\u00eda uno de los problemas m\u00e1s intrigantes. El hecho de que no hay en la tierra una sanci\u00f3n adecuada a las obras, dice a Cohelet que no puede el hombre buscar tampoco en ella su felicidad y le inspira una norma de conducta utilitaria, de acuerdo con la tesis de su libro: no quieras ser demasiado justo ni demasiado sabio (v.16). Ya nuestro autor hab\u00eda condenado el trabajo excesivo en la b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda 12; ahora hace lo mismo respecto de la \u201cjusticia.\u201d Para interpretar bien esto, hay que tener en cuenta que, en los d\u00edas en que fue compuesto el libro, exist\u00edan ya las dos corrientes de ideas, de donde nacieron los fariseos rigoristas y los saduceos laxistas. Cohelet se refiere sin duda al celo desmedido en el cumplimiento de la ley, que con sus numerosas prescripciones hac\u00eda insoportable la vida a quienes con \u00e1nimo escrupuloso se daban al mismo; exceso que no es virtud y hace da\u00f1o al esp\u00edritu. Pero tampoco hay que irse al extremo contrario; como critica el exceso de justicia y sabidur\u00eda, reprueba tambi\u00e9n el hacer excesivamente el mal. La raz\u00f3n es paralela a la anterior: ello agota las energ\u00edas vitales antes de tiempo, e incluso expone a perder la vida en una mala acci\u00f3n. Pero \u00bfno legitimar\u00e1 con esta afirmaci\u00f3n Cohelet el mal moderado? Ciertamente que no. Cohelet no estudia aqu\u00ed los actos en su relaci\u00f3n con la moral, sino que tiene ante sus ojos la conducta de aquellos que, al ver la falta de sanci\u00f3n moral, se entregan de lleno al mal, buscando en el exceso de pecado su felicidad. Para disuadirlos de tal conducta les da, corno antes, una raz\u00f3n de tipo utilitario: por ese camino llegar\u00e1n a la muerte antes de tiempo. Al condenar, pues, los grandes des\u00f3rdenes por los motivos indicados, no ense\u00f1a, por lo mismo, que sean l\u00edcitos los peque\u00f1os; recomienda sencillamente un camino intermedio, que considera como el camino m\u00e1s acertado para conseguir la felicidad que es posible obtener en este mundo. El v.18, cuya primera parte recomienda los dos preceptos de los versos precedentes, indica en la segunda el motivo que mantendr\u00e1 al hombre en ese justo medio sin desviarse hacia un fanatismo en el cumplimiento de la ley, que no es virtud, ni dejarse arrastrar por el mal y el pecado, que ofenden a Dios. Este motivo es el temor de Dios, que lleva a la observancia fiel de la voluntad de Dios, que se manifiesta en las prescripciones de la ley y recomendaciones de los sabios.<\/p>\n<p>Valor de la sabidur\u00eda. No hay justicia perfecta (7:19-22)<br \/>\n 19 La sabidur\u00eda da al sabio una fuerza superior a la de diez potentes que gobiernan la ciudad. 20 Cierto, no hay justo en la tierra que haga s\u00f3lo el bien y no peque. 21 Tampoco prestes atenci\u00f3n a todo cuanto se dice, para que no tengas que o\u00edr a tu siervo decir mal de ti. 22 Sabes muy bien que muchas veces tambi\u00e9n t\u00fa hablaste mal de otros.<\/p>\n<p> La primera de estas afirmaciones sueltas, sin relaci\u00f3n alguna con el contexto ni con el tema general del libro, puede haber sido sugerida por el af\u00e1n de los sabios de poner de relieve aqu\u00ed y all\u00e1 el valor de la sabidur\u00eda, al que Cohelet no podr\u00eda sustraerse no obstante su pretensi\u00f3n de realzar el lado deficiente de las cosas, que las incapacita para comunicar al hombre la felicidad perfecta. Pondera la sabidur\u00eda sobre la fuerza, y con raz\u00f3n. Muchas veces el consejo de un sabio ha salvado situaciones dif\u00edciles y angustiosas que la fuerza de las armas no pod\u00eda superar. El n\u00famero diez puede aludir a los diez jefes que estaban al frente de las ciudades griegas, o ser un n\u00famero redondo para significar muchos. Semejantes comparaciones encontramos en los otros libros sapienciales 13.<br \/>\nSe esfuerzan los comentaristas por conectar con el contexto el v.20, en que afirma Cohelet que no hay justo exento de pecado. Algunos lo relacionan con el 18, en que se hace una recomendaci\u00f3n del temor de Dios, con la que estar\u00eda muy de acuerdo esta advertencia de no confiar demasiado en las propias fuerzas morales (barton, n\u00f3tscher). El pensamiento es conocido en el Antiguo Testamento: Salom\u00f3n, en su oraci\u00f3n al dedicar el templo, confiesa que no hay hombre que no peque 14. Y nos recuerda la petici\u00f3n de Jesucristo en el Padrenuestro, en que todos hemos de implorar el perd\u00f3n de la misericordia divina, y la afirmaci\u00f3n tajante de San Juan: \u201cSi dij\u00e9ramos que no tenemos pecado&#8230;, la verdad no estar\u00eda cu nosotros\u201d15. Los dos versos siguientes, que pueden haber sido sugeridos por el anterior, contienen un consejo de mera prudencia humana: recomienda el sabio no estar pendiente en cada momento de lo que de ti puedan otros decir y dejarte inquietar demasiado por ello; de lo contrario, tendr\u00e1s que escuchar muchas cosas desagradables que sin duda dir\u00e1n de ti, sobre todo tus siervos, que, conviviendo contigo, ver\u00e1n en tu conducta m\u00e1s de una cosa censurable, y no vivir\u00e1s tranquilo. Tu conciencia misma te dice que t\u00fa haces lo mismo respecto de los dem\u00e1s, criticando m\u00e1s de una vez sus defectos. Si t\u00fa caes en este pecado contra la caridad, no pienses que los dem\u00e1s van a estar exentos de \u00e9l.<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda, inaccesible a Cohelet. Su juicio sobre. la mujer (7:23-29)<br \/>\n 23 Todo esto he querido buscar en la sabidur\u00eda, y dije: Quiero hacerme sabio; pero la sabidur\u00eda est\u00e1 lejos de m\u00ed. 24 Lejos se queda lo que estaba lejos, y profundo lo profundo. \u00bfQui\u00e9n lo alcanzar\u00e1? 25 He aplicado mi coraz\u00f3n a buscar e inquirir la sabidur\u00eda y la ciencia, y he hallado que la maldad es una insensatez, y la insensatez una locura. 26 Y hall\u00e9 que es la mujer m\u00e1s amarga que la muerte y lazo para el coraz\u00f3n, y sus manos atadura. El que agrada a Dios escapar\u00e1 de ella, mas el pecador en ella se quedar\u00e1 preso. 27 Esto hall\u00e9, dice el Cohelet, pesando las cosas una por una para hallar la raz\u00f3n. 28 Lo que busca mi alma y todav\u00eda no ha encontrado: \u201cEntre mil hall\u00e9 un hombre, mas mujer entre todas ni una hall\u00e9.\u201d 29 Lo que hall\u00e9 fue s\u00f3lo esto: que Dios hizo recto al hombre, mas ellos se buscaron muchas perversiones.<\/p>\n<p> Los v.23-24 presentan afirmaciones ya conocidas y hay que unirlos con los 13-17. Cohelet se dio con intensidad a la b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda: investig\u00f3 la obra de Dios por ver si descubr\u00eda las leyes divinas que regulan los acontecimientos, cuyo conocimiento le permitir\u00eda asegurar el \u00e9xito de sus empresas; pero aqu\u00e9llas permanecen misteriosas al hombre, no qued\u00e1ndole otra actitud prudente que someterse con docilidad al gobierno de Dios sobre el mundo. Observ\u00f3 tambi\u00e9n la ley moral, por ver si en la virtud pod\u00eda encontrar la verdadera felicidad; pero en seguida comprendi\u00f3 que \u00e9sta no triunfa aqu\u00ed abajo, siendo muchas veces oprimidos los justos, que mueren sin recompensa de sus acciones virtuosas.<br \/>\nUna cosa capt\u00f3 muy bien en sus investigaciones Cohelet: que la maldad es una insensatez; no la hay mayor que el hacer el mal a s\u00ed mismo o a los dem\u00e1s, como ense\u00f1ar\u00eda Jesucristo al establecer como base o fundamento de la nueva ley la caridad, y por lo mismo es una locura, que denota falta de sano juicio, como afirman tambi\u00e9n los otros sabios 16. El pensamiento introduce las constataciones de los versos siguientes sobre la mujer. El Eclesiast\u00e9s busc\u00f3 la felicidad en la sabidur\u00eda, en las riquezas, en los banquetes y festines, en las construcciones y comodidades materiales&#8230;, y en nada la hall\u00f3. Pero hay una cosa que ocupa, entre las delicias apetecibles al hombre, un lugar primordial: las mujeres. Cohelet no ha pasado por alto este punto, sino que le ha prestado una atenci\u00f3n especial. Mas tambi\u00e9n en este punto la conclusi\u00f3n ha sido decepcionante: la mujer es mas amarga que la muerte y lazo para el coraz\u00f3n (v.26). Que la muerte sea cosa amarga, lo repiten los autores sagradlos 17, y no pod\u00edan pensar de otra manera, privados como estaban de la revelaci\u00f3n sobre la felicidad que despu\u00e9s de ella nos espera. La mujer de que aqu\u00ed se trata y de la que hay que entender tan pesimistas juicios no es, evidentemente, la mujer en general. Cohelet, como advierte Colunga, seguramente que no inclu\u00eda en ellos a su madre ni a la madre de sus hijos. Se trata m\u00e1s bien de la mujer libertina y depravada que describen los primeros cap\u00edtulos de Proverbios, dado que el autor emplea los mismos t\u00e9rminos de los cap\u00edtulos 5 y 7. Tal mujer es un lazo que se tiende al coraz\u00f3n del hombre, el cual, llevado de sus instintos, sue\u00f1a encontrar en ella su felicidad; pero el tiempo se encarga de descubrirle las amargas desilusiones que le esperan. Cohelet piensa, como advierte Podechard, no s\u00f3lo en la esclavitud a que conducen los instintos pasionales, sino en toda la influencia que ella puede ejercer sobre el hombre, en su poder de intriga, en su esp\u00edritu de dominio, de celos\u00eda y de maldad; en una palabra, en la parte que le toca en todos los males y en todas las depravaciones de la humanidad 18. S\u00f3lo el que agrada a Dios, es decir, el hombre bueno y virtuoso, podr\u00e1 vencer con su ayuda los atractivos falaces de la mujer malvada; quien no lo es, dadas las inclinaciones de la naturaleza humana, no escapar\u00e1 a sus seductores lazos.<br \/>\nNuestro autor contin\u00faa manifestando sus conclusiones en torno a la mujer en los versos siguientes, advirtiendo antes que sus juicios no son improvisados: ha examinado las cosas y las ha meditado una por una. Dio con un dicho que \u00e9l no ha podido confrontar, desfavorable en extremo para la mujer. Refiere que entre mil hombres se encuentra un hombre bueno, pero entre mil mujeres no se encuentra ni una tal, cuyo sentido es que son pocos los hombres buenos y perfectos, pero menos todav\u00eda las mujeres. La afirmaci\u00f3n hay que tomarla como expresi\u00f3n de un oriental, que generaliza las cosas mir\u00e1ndolas del lado pesimista. \u00bfDe d\u00f3nde proviene esta depravaci\u00f3n? Cohelet, que, en medio de sus decepciones, jam\u00e1s ha tenido una palabra, ofensiva contra el Creador, confiesa que Dios ha hecho recto el coraz\u00f3n del hombre y que hay que buscar en \u00e9l la raz\u00f3n de sus perversiones. En efecto, Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer buenos, como refieren las primeras p\u00e1ginas del G\u00e9nesis. Fueron nuestros primeros padres quienes, desobedeciendo al Se\u00f1or, abrieron a la humanidad la senda del mal, y en los tiempos de Cohelet, como en todos los tiempos, muchos hijos de Ad\u00e1n y Eva abandonaban la pr\u00e1ctica de la virtud y dirig\u00edan sus pasos por caminos de perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>  1 2Sa 12:20; Rut 3:3; Amo 6:6; Dan 10:13; Sal 47:7; Pro 7:17. Cf. Plinio, 12:25; 56:32. &#8211; 2   L.2 Officiorum.  &#8211; 3 Rev 21:4. &#8211; 4 1Co 2:9. &#8211; 5 Pro 2:15-22; Pro 6:12-15. &#8211; 6 Pro 14:17. &#8211; 7 Stg 1:19; Efe 4:26. &#8211; 8 En A Lapide, o.c., p.254. &#8211; 9 Deu 6:1-25; :21; Bar 3:14; Pro 3:2.18; Pro 8:35; Pro 13:8; Eco 8:3. &#8211; 10 Hom. ig in Ezech. &#8211; 11 \u00e9xo 20:12; Deu 4:40; Pro 3:2.16; Pro 4:10; Sal 37:10; Sal 58:3-9; Sal 73:18. &#8211; 12 1:12-18; 2:12-23. &#8211; 13 Prov 21:22; 24:25; Eco 9:18. &#8211; 14 1Re 8:46; Tob 4:17; Tob 14:4; Tob 15:143; Sal 19:13; Pro 20:9; Stg 3:2. &#8211; 15 Mat 6:12; 1Jn 1:8. &#8211; 16 Pro 7:7-22; Sab 1-5. &#8211; 17 Sam 15:32; Pro 5:4; Eco 41:1; Eco 28:21. &#8211; 18 O.c., p.386.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>la buena fama.<\/b> Cuando un hombre ha vivido gan\u00e1ndose una buena reputaci\u00f3n, el d\u00eda de su muerte puede ser un tiempo de honor.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Pro 22:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Sufrimiento instructivo. Se ponen dos comparaciones lado a lado (1), y podr\u00edan traducirse: \u201cComo un buen nombre es mejor \u2026 as\u00ed el d\u00eda de la muerte es mejor \u2026 \u201d As\u00ed como el car\u00e1cter interior es m\u00e1s crucial que la fragancia exterior, as\u00ed las lecciones derivadas de un funeral son m\u00e1s instructivas que las lecciones de una fiesta de cumplea\u00f1os. El funeral puede llevarnos a pensar acerca de la vida, pero la fiesta probablemente no lo har\u00e1. En este sentido se enmienda el coraz\u00f3n (3), es decir, hace posible que nuestros pensamientos m\u00e1s \u00edntimos hagan evaluaciones verdaderas. El v. 4a significa que el hombre sabio aprende algo de lo inevitable de la muerte, pero (4b) el necio est\u00e1 ciego a los asuntos espirituales y se preocupa m\u00e1s por la festividad. 6  La risa del necio es una llama repentina, un despliegue de chispas, pero pronto se agota y es f\u00e1cilmente apagada.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>7.1-4 Esto parece contradecir el consejo previo de Salom\u00f3n de comer, beber y encontrar satisfacci\u00f3n en el trabajo de uno: disfrutar lo que Dios nos ha dado. Tenemos que disfrutar lo que tenemos mientras podamos, pero siempre recordando que puede llegar la adversidad. La adversidad nos recuerda que la vida es breve, nos ense\u00f1a a vivir sabiamente y refina nuestro car\u00e1cter. El cristianismo y el juda\u00edsmo le dan cierto valor al sufrimiento y al dolor. Los griegos y los romanos menospreciaban el dolor, las religiones orientales buscan vivir por encima del mismo, pero los cristianos y los jud\u00edos lo ven como fuego que refina. La mayor\u00eda estar\u00e1 de acuerdo en que aprendemos m\u00e1s acerca de Dios en los tiempos dif\u00edciles que en los momentos de felicidad. \u00bfTrata usted de evadir el dolor y el sufrimiento a toda costa? Vea el dolor y las luchas como grandes oportunidades para aprender de Dios.7.2, 4 Mucha gente evita pensar en la muerte, no quiere enfrentarla y est\u00e1 renuente a asistir a los funerales. Salom\u00f3n no nos est\u00e1 alentando a que pensemos m\u00f3rbidamente, sino que sabe que a veces es \u00fatil pensar en la muerte. Nos recuerda que todav\u00eda tenemos tiempo para cambiar, tiempo para examinar la direcci\u00f3n de nuestra vida y tiempo para confesar nuestros pecados y encontrar el perd\u00f3n de Dios. Debido a que todos a la larga moriremos, tiene sentido planear con antelaci\u00f3n el poder experimentar la misericordia de Dios en vez de enfrentar su justicia.7.7 El dinero habla, y puede confundir a quienes de otra manera juzgar\u00edan con justicia. Escuchamos acerca de los sobornos que se dan a los jueces, a los polic\u00edas y a los testigos. Los sobornos se dan para perjudicar a los que dicen la verdad y para ayudar a los que se oponen a ella. La persona que acepta un soborno es necia, por sabia que se crea. Algunos dicen que todos tenemos un precio, sin embargo los que en verdad son sabios no pueden ser comprados a ning\u00fan precio.7.8 Para terminar lo que se empieza se requiere mucho trabajo, sabio asesoramiento, autodisciplina y paciencia. Cualquiera que tenga visi\u00f3n puede comenzar un gran proyecto. Pero la visi\u00f3n sin sabidur\u00eda a menudo tiene como resultado proyectos y metas inconclusos.7.14 Dios permite que a todos nos lleguen buenos tiempos y malos tiempos. Nos ofrece una combinaci\u00f3n de ambos tan buena que no podemos predecir el futuro, ni depender de la sabidur\u00eda y el poder humanos. En los tiempos de prosperidad, nos encanta quedarnos con la gloria. Luego en la adversidad, tendemos a culpar a Dios sin agradecerle las cosas buenas que surgen de ella. Cuando la vida parezca segura y normal, no permita que la autosatisfacci\u00f3n ni la complacencia lo haga sentirse demasiado seguro, porque Dios puede permitir que la adversidad lo haga regresar a El. Cuando la vida parezca incierta e incontrolable, no se desespere: Dios est\u00e1 al tim\u00f3n y sacar\u00e1 cosas buenas de los tiempos dif\u00edciles.7.16-18 \u00bfC\u00f3mo puede ser alguien demasiado justo o demasiado sabio? Esta es una advertencia en contra de la presunci\u00f3n religiosa: legalismo o falsa justicia. Salom\u00f3n estaba diciendo que algunas personas son excesivamente sabias o justas ante sus propios ojos, porque est\u00e1n enga\u00f1adas por sus propios actos religiosos. Son tan r\u00edgidas y tienen una visi\u00f3n tan corta que pierden la sensibilidad hacia la verdadera raz\u00f3n de ser buenas: honrar a Dios. El balance es importante. Dios nos cre\u00f3 para ser personas totales que buscan su justicia y bondad. Por lo tanto debemos evitar ambos extremos: legalismo e inmoralidad.7.23-25 Salom\u00f3n, el hombre m\u00e1s sabio del mundo, confes\u00f3 cu\u00e1n dif\u00edcil hab\u00eda sido actuar y pensar sabiamente. Recalc\u00f3 el hecho de que no importa cu\u00e1nto conocimiento tenga uno, siempre existen misterios que nunca comprenderemos. As\u00ed que creer que uno tiene suficiente sabidur\u00eda es se\u00f1al de que no la tiene.7.27, 28 \u00bfAcaso pensaba Salom\u00f3n que las mujeres no pod\u00edan tener sabidur\u00eda? No, porque en el libro de Proverbios personific\u00f3 a la sabidur\u00eda como una mujer responsable. Lo que Salom\u00f3n quiso decir no es que las mujeres no sean sabias, sino que es dif\u00edcil que cualquier persona, hombre o mujer, sea sabia ante Dios. En su b\u00fasqueda, descubri\u00f3 que la sabidur\u00eda era casi tan escasa entre los hombres como entre las mujeres, aun cuando a los hombres se les daba un programa de educaci\u00f3n religiosa en su cultura y a las mujeres no. En efecto, el vers\u00edculo est\u00e1 diciendo: \u00abHe encontrado s\u00f3lo una persona entre mil que es sabia a los ojos de Dios. No. \u00a1He encontrado mucho menos que eso!\u00bb7.29 Dios cre\u00f3 a los seres humanos para vivir rectamente. Pero ellos han dejado el camino de Dios para seguir sus propios caminos descendentes.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cUn nombre.\u201d Heb.: schem; LXXVg: \u201cUn buen nombre\u201d. V\u00e9ase Pro 22:1, n.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 259 Pro 10:7; Pro 22:1; Isa 56:5; Eze 36:23; Mat 6:9; Luc 10:20<\/p>\n<p>b 260 Ecl 7:8; 2Co 5:1; Rev 2:10<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> el buen ung\u00fcento.  Este valioso producto se usaba como perfume o para ungir a un reci\u00e9n nacido (cp. 9:8; Sal 45:7; Am 6:6). La comparaci\u00f3n sugiere que el car\u00e1cter es m\u00e1s valioso que las riquezas. <\/p>\n<p><p> el d\u00eda de la muerte&#8230;del nacimiento.  La muerte puede asegurar una buena reputaci\u00f3n mientras que el nacimiento s\u00f3lo da un buen ung\u00fcento (es decir, algo que no tiene valor perdurable).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>nombre&#8230; ung\u00fcento&#8230;<\/b><\/i> Asonancia de <i>shem = nombre<\/i>, con <i>sh\u00e9men = ung\u00fcento<\/i>.<\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Asonancia de <em>shem = nombre,<\/em> con <em>sh\u00e9men = aceite<\/em> (o ung\u00fcento).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[7] Y ciegan con su espeso humo los ojos de todos.[8] El justo soporta con paciencia los agravios; pero a veces una calumnia hace peligrar su constancia.[17] Traspasar el medio donde est\u00e1 la virtud.[21] Prov 20, 9.[25] Job 28, 12-27.[29] Cuya conversaci\u00f3n no me fuese peligrosa. La humanidad es la responsable de los males.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mejor es el buen nombre que el perfume fino, y el d\u00eda de la muerte que el d\u00eda del nacimiento. Mejor es el buen nombre, o la buena fama. Pro 15:30; Pro 22:1; Isa 56:5; Luc 10:20; Heb 11:2, Heb 11:39. que el buen ung\u00fcento. Ecl 10:1; Sal 133:2; Pro 27:9; Cnt 1:3; Cnt 4:10; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-eclesiastes-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Eclesiast\u00e9s 7:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-18059","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18059"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18059\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}