{"id":19657,"date":"2022-06-20T03:54:01","date_gmt":"2022-06-20T08:54:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-jeremias-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T03:54:01","modified_gmt":"2022-06-20T08:54:01","slug":"comentario-de-jeremias-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-jeremias-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Jerem\u00edas 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u2014Si has de volver, oh Israel, vuelve a m\u00ed, dice Jehovah. Si quitas tus abominaciones de mi presencia, y no divagas;<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>Si te volvieres.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 4:4<\/span>; <span class='bible'>Jer 3:12<\/span>, <span class='bible'>Jer 3:22<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>vu\u00e9lvete a m\u00ed.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 3:1<\/span>, <span class='bible'>Jer 3:14<\/span>; <span class='bible'>Isa 31:6<\/span>; <span class='bible'>Ose 7:16<\/span>; <span class='bible'>Ose 14:1<\/span>; <span class='bible'>Joe 2:12<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Y si quitares de delante de m\u00ed.<\/i><\/b> <span class='bible'>G\u00e9n 35:2<\/span>; <span class='bible'>Deu 27:15<\/span>; <span class='bible'>Jos 24:14<\/span>; <span class='bible'>Jue 10:16<\/span>; <span class='bible'>1Sa 7:3<\/span>; <span class='bible'>2Re 23:13<\/span>, <span class='bible'>2Re 23:24<\/span>; <span class='bible'>2Cr 15:8<\/span>; <span class='bible'>Eze 11:18<\/span>; <span class='bible'>Eze 18:13<\/span>; <span class='bible'>Eze 20:7<\/span>, <span class='bible'>Eze 20:8<\/span>; <span class='bible'>Eze 43:9<\/span>; <span class='bible'>Ose 2:2<\/span>; <span class='bible'>Efe 4:22-31<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>y no anduvieres de ac\u00e1 para all\u00e1.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 15:4<\/span>; <span class='bible'>Jer 22:3-5<\/span>; <span class='bible'>Jer 24:9<\/span>; <span class='bible'>Jer 25:5<\/span>; <span class='bible'>Jer 36:3<\/span>; <span class='bible'>2Cr 33:8<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Dios llama a Israel a tomar su promesa,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 4:1-2<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Exhorta Jud\u00e1 a repentirse,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 4:3-18<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Un lamento por Jud\u00e1,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jer 4:19-31<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La palabra\u00a0<b>abominaciones<\/b>\u00a0o \u00abcosas detestables\u00bb se usa generalmente en el contexto de idolatr\u00eda en el AT. (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jer 7:30<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>No anduvieres de ac\u00e1 para all\u00e1<\/b>\u00a0da a entender que Israel arrepentido no vacilar\u00eda en su fidelidad a Dios.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>4. Invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n y amenaza de castigo.<br \/>\n Se encarecen los efectos beneficiosos que para Israel tiene una sincera conversi\u00f3n. Despu\u00e9s se anuncia la invasi\u00f3n de un ej\u00e9rcito que viene del desierto para caer sobre el pueblo escogido. El estilo e; pat\u00e9tico y descriptivo.<\/p>\n<p>Invitaci\u00f3n a la sincera conversi\u00f3n (1-4).<br \/>\n1 Si te conviertes, Israel &#8211; or\u00e1culo de Yahv\u00e9 &#8211; , volver\u00e1s a m\u00ed. Si quitas de delante de m\u00ed tus abominaciones, no andar\u00e1s errante. 2 Si juras por la vida de Yahv\u00e9 con verdad, con derecho y con justicia, ser\u00e1n en ti bendecidos los pueblos y en ti se gloriar\u00e1n. 3 Pues as\u00ed dice Yahv\u00e9 a los hombres de Jud\u00e1 y de Jerusal\u00e9n: Roturaos un erial y no sembr\u00e9is en cardizales. 4 Circuncidaos para Yahv\u00e9 y quitad los prepucios de vuestros corazones, varones de Jud\u00e1 y habitantes de Jerusal\u00e9n. No sea que salga como fuego mi ira y se encienda, sin que haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.<\/p>\n<p>Se insiste en la necesidad de que el arrepentimiento sea sincero. Si la conversi\u00f3n del pueblo es sincera, debe dirigirse a Yahv\u00e9: volver\u00e1s a m\u00ed (v.1). Pero tienen que renunciar a sus abominaciones, es decir, los \u00eddolos, con todas las consecuencias inherentes a los cultos cananeos. El premio de su retorno al buen camino ser\u00e1 que no andar\u00e1 vacilante: no andar\u00e1s errante (v.1b), fuera de la \u00f3rbita de la protecci\u00f3n divina, errante como otro Ca\u00edn, sin poder participar en los cultos verdaderos de Yahv\u00e9.<br \/>\nLa expresi\u00f3n de jurar por la vida de Yahv\u00e9 equivale a jurar por el Dios viviente, en contraposici\u00f3n a los \u00eddolos, que son vanos, muertos, y, por tanto, no pueden prestar auxilio a sus devotos. En 5:2, el profeta dice que sus contempor\u00e1neos, aunque juran por el nombre de Yahv\u00e9, lo hacen falsamente, precisamente porque contemporizan con los cultos paganos.<br \/>\nLa frase siguiente: ser\u00e1n en ti bendecidos los pueblos, est\u00e1 tomada directamente de Gen 22:18 \u00f3 Deu 26:4. La idea es que Israel ser\u00e1 motivo de bendici\u00f3n para todas las gentes; es decir, los pueblos se saludar\u00e1n dese\u00e1ndose los bienes que Yahv\u00e9 ha otorgado a Israel.<br \/>\nPero para que estas bendiciones se cumplan sobre Israel y den buenos frutos es preciso una reforma a fondo: roturaos un erial y no sembr\u00e9is en cardizales. Antes de sembrar un campo es preciso roturarlo bien cuando es erial y prepararlo para la siembra. No se debe sembrar en cardizales, porque se ahogar\u00eda la buena semilla. Ya el profeta Oseas, un siglo antes, hab\u00eda escrito la misma imagen con sentido an\u00e1logo: \u201cSembrad en justicia, cosechad en misericordia, roturad el barbecho del conocimiento para buscar a Yahv\u00e9 mientras viene \u00e9l a ense\u00f1aros la justicia\u201d 2.<br \/>\nEl profeta especifica lo que quiere decir con el s\u00edmil anterior, tomado de la agricultura: circuncidaos para Yahv\u00e9 y quitad los prepucios de vuestros corazones. Para tener derecho a formar parte jur\u00eddicamente de la comunidad israelita era preciso y bastaba haber cumplido el rito de la circuncisi\u00f3n en los varones. Aqu\u00ed el profeta exige algo m\u00e1s para entrar en relaciones normales con Yahv\u00e9. Habla a los varones de Jud\u00e1. (v.4), y les dice que lo que importa ante todo es la circuncisi\u00f3n interior: circuncidaos para Yahv\u00e9 (v.4a). El rito externo deb\u00eda ser s\u00edmbolo de una entrega interna total a Yahv\u00e9. Para ello era preciso deshacerse de los prepucios o apegos inmorales de sus corazones. El coraz\u00f3n de los israelitas se hallaba como materializado y recubierto de una espesa capa de materialismo. Era preciso deshacerse de esto para entrar en relaciones puras, libres de intereses bastardos, con Yahv\u00e9. Se trata de formar parte de una sociedad nueva vinculada espiritualmente a Yahv\u00e9, y para ello era preciso practicar esa circuncisi\u00f3n espiritual, que supone la renuncia a participar en los cultos idol\u00e1tricos y a todas las apetencias torpes y sensuales inherentes a ellos 3. Esta llamada a la religi\u00f3n interior es caracter\u00edstica de los profetas y culminar\u00e1 en la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica 4.<br \/>\nDespu\u00e9s de esta exhortaci\u00f3n paternal, Dios refuerza su invitaci\u00f3n, anunciando el castigo caso de que no cambien de conducta: no sea que salga como fuego mi ira (v.4b).<\/p>\n<p>Inminente invasi\u00f3n (5-8).<br \/>\n5 Anunciad en Jud\u00e1 y proclamad en Jerusal\u00e9n, clamad y tocad las trompetas por la tierra, gritad con toda fuerza y decid\u00ed \u00a1Congregaos y vayamos a las ciudades amuralladas! 6 Levantad bandera hacia Si\u00f3n, salvaos, no os deteng\u00e1is, porque voy a hacer venir la desgracia del septentri\u00f3n, una gran cat\u00e1strofe. 7 El le\u00f3n ha subido de su espesura, el devastador de pueblos est\u00e1 en marcha, ha salido de su lugar para devastar tu tierra y asolar tus ciudades hasta no dejar en ellas morador. 8 Vestios, pues, de saco, llorad y lamentaos, porque no se ha apartado de nosotros la ira encendida de Yahv\u00e9.<\/p>\n<p>Con estas palabras del v.5 se inicia un nuevo ciclo de profec\u00edas, que prosigue hasta el c.6 inclusive. No se especifica el enemigo invasor. El profeta, en este primer fragmento (v.5-8), refleja la alarma de los habitantes de Jerusal\u00e9n y de sus alrededores ante la proximidad del enemigo, los cuales se congregan como \u00fanico recurso en las ciudades fortificadas (v.5). El profeta se presenta como centinela que da la voz de alarma al estilo militar: clamad y tocad las trompetas por la tierra (v.5a). Esta tierra es la campi\u00f1a de Jud\u00e1. Ante la invasi\u00f3n es in\u00fatil quedarse a campo raso, y s\u00f3lo resta refugiarse en los recintos amurallados. Adem\u00e1s, el profeta invita a los habitantes de Si\u00f3n a que enarbolen una bandera para indicar la direcci\u00f3n hacia la que deben converger los fugitivos (levantad bandera hacia Si\u00f3n, v.6a), ya que la invasi\u00f3n viene del septentri\u00f3n, e.d., de la ruta caravanera de Damasco, itinerario tradicional de las invasiones asir\u00edas, que ser\u00e1 seguida tambi\u00e9n por los babilonios. El invasor es presentado como el le\u00f3n que ha subido de la espesura (v.7). En la regi\u00f3n frondosa de las m\u00e1rgenes del Jord\u00e1n abundaban los leones y fieras salvajes. Su espesura era famosa por los sobresaltos a que ten\u00eda que someterse el viajero incauto, siempre expuesto al ataque de dichas fieras. De all\u00ed sub\u00edan hacia las monta\u00f1as colindantes. El profeta recoge este s\u00edmil tradicional para presentar el peligro del invasor. Ese le\u00f3n es el devastador de pueblos (v.7), sin duda Nabucodonosor, implacable invasor de Palestina, primero como lugarteniente y general\u00edsimo y despu\u00e9s como rey de Babilonia. El profeta anuncia su efecto devastador sobre Jud\u00e1 (tu tierra, \u03bd.7b). Consecuencia de su implacable incursi\u00f3n militar ser\u00e1 un duelo general entre los habitantes de Jerusal\u00e9n: vestios de saco, llorad. (v.8a) 5. Pero en realidad deben considerar la raz\u00f3n verdadera de la desgracia. Nabucodonosor no es sino un instrumento de la justicia divina, que se muestra airada contra su pueblo (v.8b).<\/p>\n<p>Consternaci\u00f3n en las clases dirigentes (9-10).<br \/>\n9 Y suceder\u00e1 en aquel d\u00eda &#8211; or\u00e1culo de Yahv\u00e9 &#8211; que desfallecer\u00e1 el coraz\u00f3n del rey y el de los magnates, se consternar\u00e1n los sacerdotes, se pasmar\u00e1n los profetas 10 y exclamar\u00e1n: \u00a1Ah Se\u00f1or, Yahv\u00e9! 6 Ciertamente has enga\u00f1ado a este pueblo y a Jerusal\u00e9n, diciendo: \u201cTendr\u00e9is paz,\u201d y la espada ha llegado hasta el alma.<\/p>\n<p>En el momento de la invasi\u00f3n ser\u00e1n las clases m\u00e1s responsables las que perder\u00e1n el \u00e1nimo. En la corte no se ha querido seguir las instrucciones de Jerem\u00edas, y, en cambio, se han buscado f\u00f3rmulas diplom\u00e1ticas y alianzas militares con Egipto al margen de los intereses de Dios. La consternaci\u00f3n ser\u00e1 general en la corte: desfallecer\u00e1 el coraz\u00f3n del rey y el de los magnates (v.8). Estos han sido los responsables de la cat\u00e1strofe al no seguir la pol\u00edtica yahvista aconsejada por Jerem\u00edas, siguiendo, en cambio, los supuestos or\u00e1culos que halagaban sus puntos de vista proferidos por los falsos profetas y sacerdotes. Su insolencia llegar\u00e1 hasta el extremo de atribuir sus errores al mismo Yahv\u00e9: \u00a1Ah Se\u00f1or, Yahv\u00e9! Has enga\u00f1ado a este pueblo y a Jerusal\u00e9n, diciendo: \u201cTendr\u00e9is paz\u201d (v.10a). La corte tomaba como ver\u00eddicas las predicciones de paz de los falsos profetas, y ahora creen que Yahv\u00e9 los ha enga\u00f1ado.<\/p>\n<p>La invasi\u00f3n arrallador a (11-21).<br \/>\n11 En aquel tiempo se dir\u00e1 a este pueblo y a Jerusal\u00e9n: Un viento c\u00e1lido sopla de las dunas del desierto sobre los caminos de la hija de mi pueblo; viento no de limpia ni de abaleo; 12 un viento impetuoso me llega. Ahora voy tambi\u00e9n yo a pronunciar castigos contra ellos. 13 He aqu\u00ed que sube como denso nublado; sus carros son como el torbellino; sus caballos, m\u00e1s veloces que las \u00e1guilas. \u00a1Ay de nosotros! \u00a1Estamos perdidos! 14 Limpia de maldades tu coraz\u00f3n, Jerusal\u00e9n, para que puedas ser salva. \u00bfHasta cu\u00e1ndo se albergar\u00e1n en tu interior tus perversos pensamientos? 15 \u00a1Se anuncia una voz desde Dan y se hace o\u00edr la desventura desde el monte de Efra\u00edm! 16 Recordadlo a las naciones, proclamadlo en Jerusal\u00e9n: Vienen los asaltantes de lejanas tierras, lanzan sus gritos contra las ciudades de Jud\u00e1, 17 la rodean como guardias rurales por haberse rebelado ella contra m\u00ed, or\u00e1culo de Yahv\u00e9. 18 Esto es lo que te han tra\u00eddo tu conducta y tus acciones. He aqu\u00ed que tu maldad es amarga, pues hiere tu coraz\u00f3n. 19 Ay mis entra\u00f1as, ay mis entra\u00f1as! \u00a1Desfallezco! \u00a1Paredes de mi coraz\u00f3n! \u00a1Mi coraz\u00f3n se agita! \u00a1No puedo callarme! Ya oigo el sonido de la trompeta, el estr\u00e9pito de la batalla. 20 Ya se anuncia desastre sobre desastre, pues toda la tierra ha sido devastada. De repente invadieron mis tiendas, en un instante mis tentorios. 21 \u00bfHasta cu\u00e1ndo he de ver banderas y o\u00edr el sonar de los clarines?<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de la invasi\u00f3n es dram\u00e1tica y nerviosa para reflejar la ansiedad del momento. El profeta presiente inminente la invasi\u00f3n que avanza del norte. Es el ej\u00e9rcito implacable de Nabucodonosor, que cae como un enjambre sobre la tierra de Jud\u00e1. Antes se le present\u00f3 como un le\u00f3n que sale de la espesura; ahora se le describe como un viento c\u00e1lido, el sim\u00fan o jamsim, que sopla abrasador desde las dunas del desierto (v.11), que no trae sino abrasamiento y esterilidad. Es un viento devastador tan fuerte, que no sirve para las faenas de trilla y de selecci\u00f3n del trigo (no de limpia ni de abaleo, \u03bd2Cr 1:1b), pues es demasiado violento y se lleva tambi\u00e9n el grano con la paja. Es un hurac\u00e1n surgido repentinamente en el desierto, que siembra por doquier la devastaci\u00f3n y la ruina7. Ahora sopla. sobre los caminos de la hija de mi pueblo, e.d., Jerusal\u00e9n 8. Por su aspecto t\u00e9trico, el invasor se parece a un denso nublado (v.15), o turbi\u00f3n, que avanza amenazador 9. No hay salvaci\u00f3n posible: \u00a1Estamos perdidos! es la exclamaci\u00f3n un\u00e1nime del pueblo, sobrecogido de terror.<br \/>\nAnte este ambiente de consternaci\u00f3n general, el profeta, en su oficio de centinela de su pueblo, le dice que no est\u00e1 todo perdido y que a\u00fan hay lugar a la esperanza si el pueblo de Jud\u00e1 se arrepiente de sus pecados (v.14). Cuando todo es depresi\u00f3n moral y desesperaci\u00f3n, los profetas presentan al pueblo un horizonte de esperanza, y cuando todo es jolgorio y optimismo inconsciente, anuncian castigos. Es el eterno balanceo ideol\u00f3gico de la teolog\u00eda prof\u00e9tica. Tras esta interrupci\u00f3n alentadora en forma de consejo a su pueblo, prosigue el profeta la descripci\u00f3n de la invasi\u00f3n. Llegan las primeras noticias de la parte septentrional del pa\u00eds de que el ej\u00e9rcito invasor ha entrado en Palestina: Se anuncia una voz desde Dan y se hace o\u00edr la desventura desde el monte de Efraim (v.15). Dan constitu\u00eda la ciudad m\u00e1s septentrional de Israel, ya en los confines de Siria y L\u00edbano, a cinco kil\u00f3metros de Banyas, la actual tell-el-Qadi. Era tradicional la frase \u201cdesde Dan hasta Bersab\u00e9\u201d para designar la totalidad de Palestina, desde la frontera sir\u00f3-fenicia hasta el Negueb, en el sur, con Bersab\u00e9 (la actual Bersheba) como capital10. El monte de Efraim (v.15) estaba al norte de Jerusal\u00e9n, en la ruta que hab\u00eda de seguir el invasor en su marcha hacia la capital. Al citarle el profeta juntamente con Dan, es para destacar la celeridad del avance arrollador; apenas llegan las noticias desde la frontera norte en Dan, cuando otro mensajero trae la noticia de que las tropas invasoras han acampado en el monte de Efraim, a unos kil\u00f3metros al norte de Jerusal\u00e9n. La descripci\u00f3n es entrecortada y llena de dramatismo. Las naciones o pueblos paganos deben ser testigos de este castigo que se cierne sobre el pueblo elegido (v.16) para mayor bald\u00f3n de \u00e9ste. La avidez de los asaltantes es comparada a la de los guardias rurales (v.17), que velan sobre la mies y los frutos para que no sean robados. Seg\u00fan algunos int\u00e9rpretes, la expresi\u00f3n guardias rurales se referir\u00eda a los ineptos defensores de la Jerusal\u00e9n ante los bien armados asaltantes. En realidad, la conducta y las malas acciones de Jud\u00e1 han sido la causa del estrago, ya que los invasores no son sino instrumentos de la justicia divina (v.15a).<br \/>\nEl profeta asiste en esp\u00edritu a la batalla y se conmueve en sus entra\u00f1as (v.19). El temperamento de Jerem\u00edas era esencialmente afectivo, y sent\u00eda m\u00e1s que nadie la tragedia de su pueblo. La expresi\u00f3n paredes de mi coraz\u00f3n (v.19) es paralela a entra\u00f1as y significa la sede de sus afectos m\u00e1s&#8217;\u00edntimos M. El profeta asiste espiritualmente a las escenas terribles del combate: oigo el sonido de la trompeta, el estr\u00e9pito de la batalla, y con ello presiente el desastre que se cierne sobre toda la tierra devastada (v.20). Piensa en su pueblo y se identifica con \u00e9l: invadieron mis tiendas. Con la imaginaci\u00f3n se traslada a la \u00e9poca primitiva en que viv\u00eda Israel en tiendas en el desierto. Sus campamentos o tentorios han ca\u00eddo en poder del enemigo. Las murallas de Jerusal\u00e9n, lejos de ofrecer defensa alguna, se pliegan f\u00e1cilmente, como las tiendas, ante el empuje arrollador de los asediantes. Ante tanta desolaci\u00f3n, el profeta pregunta cu\u00e1nto durar\u00e1 esta invasi\u00f3n militar: \u00bfHasta cuando he de ver banderas y o\u00edr los clarines? (v.21). La paz ha desaparecido de su pueblo, y el estruendo b\u00e9lico de los guerreros que despliegan las banderas conmueve las entra\u00f1as de Jerem\u00edas, que asiste en esp\u00edritu al triste espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Desolaci\u00f3n general (22-31).<br \/>\n22 Porque mi pueblo est\u00e1 loco, me ha desconocido. Son hijos necios y no son inteligentes: sabios para el mal, ignorantes para el bien. 23 Mir\u00e9 a la tierra, y he aqu\u00ed que era vac\u00edo y confusi\u00f3n; y a los cielos, y no hab\u00eda luz. 24 Mir\u00e9 los montes, y he aqu\u00ed que temblaban, todos los collados se conmov\u00edan, 25 Mir\u00e9, y no se ve\u00eda un hombre, y las aves del cielo hab\u00edan huido todas. 26 Mir\u00e9, y he aqu\u00ed que el vergel era un desierto, y todas sus ciudades eran ruinas ante Yahv\u00e9, ante el furor de su c\u00f3lera. 27 Pues as\u00ed dice Yahv\u00e9: Toda la tierra ser\u00e1 un desierto, pero no consumar\u00e9 la destrucci\u00f3n. 28 Llorar\u00e1 la tierra y se entenebrecer\u00e1n los cielos arriba, porque yo lo anunci\u00e9, y no me arrepentir\u00e9; yo lo he resuelto, y no desistir\u00e9 de ello. 29 Al vocer\u00edo de la caballer\u00eda y de los saeteros, todas las ciudades emprenden la huida, penetraron en las selvas y escalaron las rocas; todas las ciudades fueron abandonadas, sin que en ellas quedara un morador. 30 Y t\u00fa la desolada, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1s? Si te vistes de p\u00farpura, te adornas con joyas de oro, te rasgas los ojos con los afeites, en vano te acicalar\u00e1s: tus amantes te desprecian, buscan tu vida. 31 Ciertamente oigo gritos como de mujer en parto, angustias como de primeriza. Es la voz de la hija de Si\u00f3n, que gime y extiende sus manos. \u00a1Ay de m\u00ed! pues desfallece mi alma ante los asesinos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dar la raz\u00f3n de la cat\u00e1strofe, el profeta describe con caracteres escatol\u00f3gicos el ambiente de desolaci\u00f3n y de terror que domina la tierra de Jud\u00e1. Parece un fragmento apocal\u00edptico similar a la descripci\u00f3n que del d\u00eda de Yahv\u00e9 hace el autor de Is c.24-27 12. Quiz\u00e1 sea un fragmento apocal\u00edptico err\u00e1tico del mismo Jerem\u00edas, insertado por un redactor posterior para completar el cuadro de desolaci\u00f3n anunciado por Jerem\u00edas en los vers\u00edculos anteriores.<br \/>\nEl profeta constata, en nombre de Yahv\u00e9, el estado de estolidez de Israel, que no sabe reconocer la mano de Dios, que les castiga por sus pecados: mi pueblo est\u00e1 loco (v.22). Los israelitas son s\u00f3lo sabios para el mal, e.d., agudos para escoger caminos que los llevan a la perdici\u00f3n; y al contrario, ignorantes para el bien. Es la gran tragedia de Israel en la historia, ya que, lejos de reconocerse como pueblo elegido bajo la protecci\u00f3n de Yahv\u00e9, le ha desconocido (v.22a), yendo tras dioses extra\u00f1os.<br \/>\nDespu\u00e9s pasa a describir la desolaci\u00f3n general con caracteres c\u00f3smicos. En la tradici\u00f3n literaria prof\u00e9tica, el \u201cd\u00eda de Yahv\u00e9\u201d era descrito como manifestaci\u00f3n de la ira divina 13. Ahora, despu\u00e9s de haberse manifestado la justicia vengadora de Yahv\u00e9, todo es desolaci\u00f3n y ruinas: la tierra. era vac\u00edo y confusi\u00f3n (v.23). Las palabras empleadas por Jerem\u00edas son las mismas que leemos en Gen 1:2 para describir el caos primitivo de la creaci\u00f3n. Para colmo de desolaci\u00f3n, no hab\u00eda luz, que en el relato genes\u00edaco aparece como primer signo distintivo. En Gen 1:2 se dice que las \u201ctinieblas cubr\u00edan la faz del abismo.\u201d Sin duda que Jerem\u00edas depende de la descripci\u00f3n del G\u00e9nesis. En este ambiente de confusi\u00f3n ca\u00f3tica, las mismas monta\u00f1as parecen estar fuera de s\u00ed. Los montes, s\u00edmbolo de estabilidad e inmovilidad en la Biblia por sus supuestos fundamentos, que llegan hasta lo m\u00e1s profundo de la tierra, temblaban (v.24). Todo aparece trastornado en este d\u00eda de la manifestaci\u00f3n de la ira de Yahv\u00e9 14. Y en esa naturaleza revuelta falta todo signo de vida: no ve\u00eda un hombre, y las aves del cielo hab\u00edan huido (v.25). Todo es vac\u00edo ca\u00f3tico y ruinas. Los hombres han perecido en la mortandad o han sido llevados en cautividad, y las aves, al no encontrar nada con que alimentarse en aquella tierra, convertida en yermo, se han ausentado a otras regiones. En efecto, Palestina, que era un vergel, se ha convertido en un desierto (v.26). La expresi\u00f3n es hiperb\u00f3lica. Palestina, en comparaci\u00f3n con el estado de abandono en que hab\u00eda de quedar, era un campo feraz 15. La nueva situaci\u00f3n desoladora es efecto del furor de Yahv\u00e9, que quema como fuego.<br \/>\nPero de nuevo hay una esperanza salvadora para un \u201cresto\u201d rescatado: pero no consumar\u00e9 la destrucci\u00f3n (v.27). Israel, por ser el pueblo elegido, se salvar\u00e1 en un peque\u00f1o n\u00facleo de bendici\u00f3n, para que sigan en pie las promesas mesi\u00e1nicas anunciadas a los patriarcas. La justicia divina respecto del pueblo elegido no es totalmente exterminadora 16. El juicio divino es una preparaci\u00f3n para la manifestaci\u00f3n del reino mesi\u00e1nico, del que ese \u201cresto\u201d salvado constituir\u00e1 el primer n\u00facleo de ciudadanos. Pero el castigo ser\u00e1 tal, que los cielos y la tierra mismos participar\u00e1n del duelo general (v.28). Y para insistir en la seguridad del castigo, pone el profeta en boca de Yahv\u00e9 la decisi\u00f3n reiterada de enviarlo (v.28b). Las expresiones paralelas se repiten con \u00e9nfasis para indicar la certeza del castigo, pero hay que tener en cuenta que estas profec\u00edas conminatorias son siempre condicionadas, e.d., est\u00e1n subordinadas en los planes de Dios al endurecimiento o arrepentimiento del pueblo israelita 17.<br \/>\nA continuaci\u00f3n se describe con detalles la invasi\u00f3n: la caballer\u00eda, los saeteros o arqueros avanzan despiadados (v.29). En los bajorrelieves asirios aparecen los jinetes guerreros armados con el carcajo lleno de flechas a la espalda, atacando al enemigo. M\u00e1s tarde la caballer\u00eda montada se generaliz\u00f3 como instrumento de guerra. En la \u00e9poca de Jerem\u00edas, el uso de ella era muy com\u00fan entre los babilonios y escitas. Las poblaciones de los peque\u00f1os estados invadidos, como Palestina, quedaban atemorizadas ante la ligereza y elasticidad que proporcionaba tal arma de combate. Por eso, el profeta ve a los habitantes de todas las ciudades emprender la huida hacia las selvas, dirigi\u00e9ndose a los lugares inaccesibles rocosos (v.29). Con ello las ciudades quedaban abandonadas a merced del vencedor 18.<br \/>\nAnte este espect\u00e1culo de invasi\u00f3n previsto por el profeta, Jerusal\u00e9n sigue inconsciente como una prostituta, ofreciendo sus encantos al mejor postor. Est\u00e1, en realidad, desolada 19, abandonada de Dios y de sus amantes; por eso es in\u00fatil que quiera atraerlos con seducciones artificiales (.30). Aqu\u00ed los amantes son las naciones extranjeras, cuyo favor buscaba ingenuamente Jud\u00e1, ofreciendo sus dones y mejores servicios, como una cortesana que quiere atraer con sus vestidos de p\u00farpura, sus joyas de oro y sus afeites de antimonio, con lo que hac\u00eda destacar m\u00e1s los p\u00e1rpados, dando impresi\u00f3n de tener los ojos rasgados (te rasgas los ojos. , v.30b). Esta descripci\u00f3n parece estar calcada en el relato de Jezabel, la esposa de Acab, que quiso conquistar con sus artima\u00f1as de cortesana el coraz\u00f3n de Jeh\u00fa, el cual brutalmente, lejos de dejarse ganar, la asesin\u00f3, arroj\u00e1ndola a los perros de la calle 20. Es lo que har\u00e1n los amantes de Jerusal\u00e9n: tus amantes te desprecian, buscan tu vida (v.50c). Es in\u00fatil que quiera atraerlos, pues en la primera ocasi\u00f3n le dar\u00e1n de muerte.<br \/>\nLa tragedia se aproxima, y Jerusal\u00e9n debe prepararse para lo peor. Lejos de alejar el peligro que sobre ella viene con sus vanos requiebros a las naciones, en plan de meretriz despreciada de todos, lo que hace es adelantar la hora de la angustia. El profeta la ve ya en situaci\u00f3n casi desesperada de dolor, como la mujer en parto, con angustias de primeriza, invocando auxilio, extendiendo las manos (v.31). El grito de la hija de Si\u00f3n (Jerusal\u00e9n) es desesperado bajo los golpes del enemigo: desfallece mi alma ante los asesinos (v.31 c). Se ha consumado la tragedia, y Jerusal\u00e9n ha sucumbido. El profeta anuncia con estas palabras tr\u00e1gicas la situaci\u00f3n de la Ciudad Santa cuando, asediada por los soldados de Nabucodonosor, caiga definitivamente en el 586 a. C., desapareciendo como capital de la naci\u00f3n elegida.<\/p>\n<p>  1 El texto hebreo dice lit. \u201cser\u00e1n en \u00e9l bendecidos los pueblos y en \u00e9l se gloriar\u00e1n,\u201d por mantener materialmente la bendici\u00f3n del G\u00e9nesis. Pero la acomodaci\u00f3n parece exigir cambiar de persona. &#8211; 2 Ose 10:12. &#8211; 3   Cf. Deu 10:16; Lev 26:41.  &#8211; 4   Jes\u00fas hablar\u00e1 de la adoraci\u00f3n de Dios en esp\u00edritu y en verdad (Jua 4:24), prometiendo la plenitud de la vida interior por el Esp\u00edritu (Jua 14:155). Gal 6:15 : \u201cTanto la circuncisi\u00f3n como el prepucio no son nada, pues lo que importa es la criatura nueva.\u201d   &#8211; 5 Para el s\u00edmil del \u201csaco\u201d como vestido de luto, cf. Isa 3:24; Isa 15:3; Joe 1:13; Miq 1:8. &#8211; 6 El texto hebreo lee: \u201cy dir\u00e9\u201d (Jerem\u00edas). Pero esto es incre\u00edble en labios del profeta que ha anunciado la desventura. Por otra parte, los LXX leen: \u201cy se dir\u00e1.\u201d El c\u00f3dice Alejandrino lee: \u201cdir\u00e1n,\u201d que se adapta perfectamente al contexto, y por ello creemos que es la mejor lecci\u00f3n. As\u00ed la Bible de J\u00e9rusalem y Gondamin. &#8211; 7 Cf. Isa 27:8; Job 27:21. &#8211; 8 Sobre la expresi\u00f3n \u201cla hija de mi pueblo,\u201d aplicable a la poblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, cf. Isa 16:1; Isa 22:4; Lam 4:223. &#8211;  9 Cf. Isa 5:28; Hab 1:8. &#8211; 10 Cf. Jue 20,i; 1Sa 3:20. &#8211; 11 Cf. Lam 1:20; Isa 16:11. &#8211; 12 Cf. tambi\u00e9n Joe 2:10; Joe 3:15; Amo 8:9. &#8211; 13 Cf. Isa 13:10; Joe 2:10; Sal 18:9-11. &#8211; 14 Cf. Hab 3:10; Jue 5:5; Sal 114:4-6. &#8211; 15 Cf. Exo 3:8. &#8211; 16 Cf. Isa 6:13; Lam 10:21; Isa 11:11-15; Amo 9:8; Miq 2:12; Sof 3:13. &#8211; 17 Cf. Jon3:4\u00b7 &#8211; 18 Cf. Jue 6:2; 1Sa 13:6. &#8211;  19 Los LXX omiten desolada, que est\u00e1 en el TM. Teod. lee \u201cinfeliz.\u201d &#8211; 20 Cf. 2Re 9:30. Sobre el colirio como adorno de los ojos cf. Isa 45:11; Eze 23:40; 1Re 9:30.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>4.3 Jerem\u00edas dijo al pueblo que rompiera la dureza de sus corazones de la misma forma que un arado rompe el suelo sin labrar. Los reyes buenos como Jos\u00edas trataron de hacer que el pueblo volviera a Dios, pero el pueblo continu\u00f3 adorando a sus \u00eddolos en secreto. Sus corazones se endurecieron a la Palabra de Dios. Jerem\u00edas dijo que el pueblo necesitaba quitar el pecado que endureci\u00f3 sus corazones antes que la buena semilla de la Palabra de Dios pudiera echar ra\u00edces. De la misma forma, debemos apartar el pecado que endurece nuestros corazones si esperamos que la Palabra de Dios eche ra\u00edces y crezca en nuestras vidas.4.6, 7 El mal del norte vendr\u00eda desde Babilonia cuando Nabopolasar y Nabucodonosor II lo atacaran (v\u00e9ase 2 Cr\u00f3nicas 36).4.10 Jerem\u00edas, profundamente conmovido por las palabras de Dios, expres\u00f3 su lamento y confusi\u00f3n a Dios. Jerem\u00edas era intercesor del pueblo. Ellos ten\u00edan falsas expectativas por sus promesas pasadas de bendici\u00f3n, su ceguera ante su pecado y los falsos profetas que continuaban dici\u00e9ndoles que todo marchaba bien.4.15 La fatalidad se anunci\u00f3 antes para Dan y el monte de Efra\u00edn debido a que estaban localizados en la frontera norte de Israel y as\u00ed ser\u00edan los primeros en ver que se acercaban los ej\u00e9rcitos cuando atacaran desde el norte. Nadie detendr\u00eda a los ej\u00e9rcitos debido a que vendr\u00edan como castigo por el pecado del pueblo.4.19-31 Jerem\u00edas estaba angustiado por la devastaci\u00f3n segura que habr\u00eda de venir por el juicio. Este juicio seguir\u00eda hasta que el pueblo se volviera de su pecado y escuchara a Dios. A pesar de que esta profec\u00eda se refiere a la futura destrucci\u00f3n babil\u00f3nica, tambi\u00e9n puede describir el juicio para todos los pecadores en el fin del mundo.4.22 Jud\u00e1 demostr\u00f3 talento en hacer el mal y no supo c\u00f3mo hacer el bien. La vida recta es algo m\u00e1s que evitar el pecado. Se requiere decisi\u00f3n y disciplina. Debemos desarrollar habilidades para vivir correctamente debido a que nuestra conducta atrae la atenci\u00f3n de Dios. Debemos tratar de alcanzar la excelencia en la vida cristiana con el mismo esfuerzo que perseguimos la excelencia en el trabajo.4.27 Dios advirti\u00f3 que la destrucci\u00f3n era segura. Sin embargo, prometi\u00f3 que el remanente fiel ser\u00eda salvo. Dios est\u00e1 comprometido a preservar a quienes le son fieles.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Lit.: \u201cde mi rostro\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 208 Deu 30:2; Isa 31:6; Jer 3:22; Ose 14:1; Joe 2:12<\/p>\n<p>b 209 2Cr 15:8<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Al parecer las reformas de Jos\u00edas (<span class='bible'>Jer 3:6<\/span>) s\u00f3lo tuvieron efectos superficiales en muchos jud\u00edos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>volver&#8230;<\/b><\/i> Es decir, <i>de ir en pos de dioses ajenos.<\/i><\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Es decir, <em>cuando quieras volver del cautiverio.<\/em> <\/p>\n<p> 4.1 Es decir, ir en pos de dioses ajenos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[3] Os 10, 12.[4] Rom 2, 28.[11] A Jerusal\u00e9n.[15] El \u00eddolo del Fuego, a quien llevaban al frente de sus escuadrones los caldeos como vanguardia de la invasi\u00f3n.[18] Sab 1, 3-5.[30] 2 Re 9, 30.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014Si has de volver, oh Israel, vuelve a m\u00ed, dice Jehovah. Si quitas tus abominaciones de mi presencia, y no divagas; Si te volvieres. Jer 4:4; Jer 3:12, Jer 3:22. vu\u00e9lvete a m\u00ed. Jer 3:1, Jer 3:14; Isa 31:6; Ose 7:16; Ose 14:1; Joe 2:12. Y si quitares de delante de m\u00ed. G\u00e9n 35:2; Deu &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-jeremias-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Jerem\u00edas 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-19657","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19657"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19657\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}