{"id":21574,"date":"2022-06-20T05:06:55","date_gmt":"2022-06-20T10:06:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-ezequiel-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T05:06:55","modified_gmt":"2022-06-20T10:06:55","slug":"comentario-de-ezequiel-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-ezequiel-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Ezequiel 21:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Entonces vino a m\u00ed la palabra de Jehovah, diciendo:<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>Ezequiel profetiza gimiendo contra Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Eze 21:1-7<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>La espada afilada y acicalada,<\/i><\/b> <span class='bible'>Eze 21:8-17<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>contra Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Eze 21:18-24<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>contra el reino,<\/i><\/b> <span class='bible'>Eze 21:25-27<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y contra los amonitas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Eze 21:28-32<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>al justo y al imp\u00edo:<\/b>\u00a0Que aparezcan juntos (justo e imp\u00edo) muestra que Dios iba a permitir que las terribles consecuencias temporales del pecado afectar\u00edan a todos en la tierra, tanto a fieles como a infieles.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>21. La Espada Vengadora De Yahv\u00e9.<br \/>\n Este cap\u00edtulo ha sido denominado el \u201ccanto de la espada.\u201d En los v.1-4, el profeta anuncia un fuego devorador que consumir\u00e1 a Jud\u00e1 y a Jerusal\u00e9n l. A continuaci\u00f3n presenta a Nabucodonosor con la espada en la mano, blandi\u00e9ndola, contra el norte primero, contra la coalici\u00f3n siro-efraimita, y despu\u00e9s, contra Jerusal\u00e9n, abati\u00e9ndose, finalmente, sobre Am\u00f3n.<\/p>\n<p>El fuego devorador sobre Jud\u00e1 (1-5).<br \/>\n1  45 Y fueme dirigida la palabra de Yahv\u00e9, diciendo: 2 46 Hijo de hombre, vu\u00e9lvete de cara hacia el sur y derrama la palabra sobre el mediod\u00eda. Profetiza contra el bosque del campo del Negueb, 3  47 y di al bosque del Negueb: Oye la palabra de Yahv\u00e9: As\u00ed dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9: Voy a encender en ti un fuego que devorar\u00e1 todos los \u00e1rboles, los verdes y los secos. No se apagar\u00e1n las abrasadoras llamas hasta no quemar todo rastro del mediod\u00eda al septentri\u00f3n, 4 48 y ver\u00e1 toda carne que yo soy Yahv\u00e9, quien lo encendi\u00f3. No se apagar\u00e1. 5  49 Dije yo: \u00a1Oh Se\u00f1or, Yahv\u00e9! Mira que \u00e9stos me dicen: \u00bfNo es \u00e9ste un trovador de par\u00e1bolas?<\/p>\n<p>El profeta recibe la orden de volverse hacia el sur (v.2), es decir, hacia Palestina, en el supuesto de que el vaticinador est\u00e9 en Babilonia, y para ir a Palestina tiene que bordear el norte sir\u00f3-fenicio por la ruta caravanera tradicional. Aqu\u00ed Ezequiel debe, en direcci\u00f3n de Palestina, lanzar su palabra hacia el mediod\u00eda 2. El bosque del campo del Negueb indica la regi\u00f3n esteparia del sur palestinense. La palabra bosque aqu\u00ed est\u00e1 insertada literariamente para jugar mejor con la idea de gran incendio que asolar\u00e1 la regi\u00f3n. La comparaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de una naci\u00f3n a una selva devorada por las llamas no es rara en la Biblia 3. El profeta destaca aqu\u00ed que es el mismo Yahv\u00e9 quien env\u00eda el fuego devastador. La desolaci\u00f3n ser\u00e1 total, la ver\u00e1 toda carne. Ese fuego encendido por Yahv\u00e9 no se apagara. La frase tiene un valor absoluto que no ha de tomarse a la letra. Aqu\u00ed lo que se quiere destacar son las grandes proporciones del incendio, en este caso la ruina del reino de Jud\u00e1. De hecho, Jerusal\u00e9n fue pasto de las llamas en su totalidad, y podemos suponer que las llamas del terrible incendio provocado por los soldados de Nabucodonosor duraron d\u00edas y aun semanas ante los ojos curiosos y at\u00f3nitos de los pueblos vecinos de Jud\u00e1, testigos de la intervenci\u00f3n justiciera de Yahv\u00e9, Dios de Israel. Los oyentes de Ezequiel, al o\u00edr sus predicciones, se preguntan ir\u00f3nicamente: \u00bfNo es \u00e9ste un trovador de par\u00e1bolas? (v.5). No pueden creer que Dios permita la destrucci\u00f3n de la Ciudad Santa, y creen que el profeta habla en enigmas, o par\u00e1bolas, de cosas que no est\u00e1n a su alcance. La frase del auditorio es despectiva y sarc\u00e1stica; para ellos, Ezequiel no est\u00e1 en sus cabales.<\/p>\n<p>La espada vengadora de Yahv\u00e9 (6-12).<br \/>\n6 Y me fue dirigida la palabra de Yahv\u00e9, diciendo: 7 Hijo de hombre, vu\u00e9lvete de cara a Jerusal\u00e9n y derrama tu palabra sobre sus santuarios. Profetiza contra la tierra de Israel 8 y di a la tierra de Israel: As\u00ed dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9: Heme aqu\u00ed contra ti; voy a desenvainar mi espada y a exterminar en ti al justo y al imp\u00edo, 9 pues para eso saldr\u00e1 mi espada de la vaina contra toda carne, desde el mediod\u00eda hasta el septentri\u00f3n, 10 y sabr\u00e1 toda carne que yo soy Yahv\u00e9, que he desenvainado mi espada y no volver\u00e1 a la vaina, 11y t\u00fa, hijo de hombre, gime con quebranto de r\u00ed\u00f1ones y amargura, gime a la vista suya. 12Y cuando te digan: \u00bfPor qu\u00e9 gimes? diles: Por una noticia que, cuando llegue, se derretir\u00e1 todo coraz\u00f3n, desmayar\u00e1n todas las manos, todas las almas se consternar\u00e1n y todas las rodillas se disolver\u00e1n como agua. Ya viene, ya se cumple, dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9.<\/p>\n<p>Puesto que los interlocutores de Ezequiel se hac\u00edan sordos y no quer\u00edan entender la par\u00e1bola del incendio del bosque, ahora el profeta va a hablar m\u00e1s claro. En nombre de Dios se pone cara a Jerusal\u00e9n para profetizar sobre sus santuarios. El bosque de que hablaba antes es Jerusal\u00e9n, y el incendio es la espada que siembra la muerte por doquier. La devastaci\u00f3n ser\u00e1 general y en ella perecer\u00e1n el justo y el injusto (v.8). En 9,8, el profeta se escandalizaba de que Yahv\u00e9 exterminara a todo Israel, sin distinci\u00f3n de buenos o malos. Aqu\u00ed, para destacar el car\u00e1cter general de la destrucci\u00f3n, dice que afectar\u00e1 a todos. En efecto, la cat\u00e1strofe nacional del 586 cay\u00f3 indistintamente sobre justos y pecadores. Para que hubiera una justa discriminaci\u00f3n hubiera sido necesaria una intervenci\u00f3n milagrosa de Dios. Los profetas pre-ex\u00edlicos hablaban de un resto que se salvar\u00eda en las cat\u00e1strofes para constituir el n\u00facleo de resurrecci\u00f3n nacional. De hecho sabemos que el fuego sagrado del yahvismo no se apag\u00f3, y se salv\u00f3 precisamente en ese reducido n\u00famero de justos que en todos los momentos cr\u00edticos de la naci\u00f3n fueron reservados por Yahv\u00e9. En este caso, el profeta quiere fijarse s\u00f3lo en las proporciones de la devastaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El canto de la espada (13-22).<br \/>\n13 Fueme dirigida la palabra de Yahv\u00e9, diciendo: 14 Hijo de hombre, profetiza y di: As\u00ed habla el Se\u00f1or, Yahv\u00e9: Di: \u00a1La espada! \u00a1La espada! Est\u00e1 afilada y bru\u00f1ida. 15 Afilada para degollar, bru\u00f1ida para fulgurar como el rayo. 16 La he hecho bru\u00f1ir para blandir\u00eda, h\u00edcela afilar y bru\u00f1ir para ponerla en manos de un degollador. 17 Grita y gime, hijo de hombre, porque viene sobre mi pueblo, sobre todos los pr\u00edncipes de Israel. Caen a la espada juntamente con mi pueblo. \u00a1Hiere, pues, tus muslos! 18 Porque es una prueba, y \u00bfqu\u00e9 si el cetro menospreciador no existe? or\u00e1culo del Se\u00f1or, Yahv\u00e9 4. 19 T\u00fa, pues, hijo de hombre, profetiza batiendo una palma contra otra. Se duplicar\u00e1 la espada, se triplicar\u00e1; es la espada de la matanza, la espada de la gran matanza que los amenaza. 20 Para que se encojan los corazones i y se multiplique el estrago, sobre todas sus puertas he puesto el espanto de la espada. \u00a1Ah! \u00a1Bru\u00f1ida para fulgurar, afilada para degollar! 21Taja a derecha, raja a izquierda, adondequiera que te vuelvas. 22Y tambi\u00e9n batir\u00e9 yo palmas, y desfogar\u00e9 mi ira. Yo, Yahv\u00e9, he hablado.<\/p>\n<p>En este bell\u00edsimo poema, entrecortado de emoci\u00f3n, el profeta describe dram\u00e1ticamente la intervenci\u00f3n sangrienta de Nabucodonosor, el degollador escogido por Yahv\u00e9 para castigar a su pueblo. Es el anuncio de la campa\u00f1a de cerco sobre Jerusal\u00e9n, iniciada en 588 a.C. Ezequiel canta la intervenci\u00f3n de la espada vengadora de Yahv\u00e9 en manos del instrumento de su justicia, el rey de Babilonia; y en este sentido apostrofa al final a la espada para que cumpla fielmente su cometido, ya que es obra de Yahv\u00e9 (v.22).<br \/>\nEl estilo es nervioso y entrecortado, como si el profeta asistiese al desarrollo del terrible drama doloroso de su pueblo en su momento decisivo. El degollador (Nabucodonosor) blande la espada, haci\u00e9ndola fulgurar como el rayo sobre el pueblo de Jud\u00e1 y sobre los pr\u00edncipes de Israel (v.17).<br \/>\nEl espect\u00e1culo de horror es tal, que se invita al profeta a dar signos de duelo y desesperaci\u00f3n: hiere tus muslos (v.17) 5. Es la gran tragedia psicol\u00f3gica de los profetas: de un lado deben alegrarse del cumplimiento de la voluntad divina castigando a su pueblo, y de otro deben participar del dolor de sus compatriotas. Todo lo que constitu\u00eda las fuerzas vivas de la naci\u00f3n es presa de la espada. Sin embargo, el profeta debe seguir profetizando la ruina batiendo una palma contra otra (v.19), e.d., mostrando su alegr\u00eda por el cumplimiento de la voluntad de Dios. La exterminaci\u00f3n es total: se duplicar\u00e1 la espada, se triplicara (v.19); y el mismo profeta anima al degollador: \u00a1Raja a derecha, raja a izquierda! (v.21); es la obra exterminadora de Yahv\u00e9, que personalmente aplaude: tambi\u00e9n yo batir\u00e9 palmas. (v.22). En toda esta fraseolog\u00eda debemos ver siempre el genio oriental, propenso a la exageraci\u00f3n y a la frase radical para recalcar la idea fundamental de la justicia vengadora de Dios, purificando a su pueblo por la guerra para despu\u00e9s hacerle sentir la nostalgia de los d\u00edas de amistad con El.<\/p>\n<p>Nabucodonosor se dirige contra Jerusal\u00e9n (23-32).<br \/>\n23 Fueme dirigida la palabra de Yahv\u00e9, diciendo: 24 T\u00fa, hijo de hombre, traza dos caminos para la espada del rey de Babilonia, que salgan ambos de la misma tierra, y pon una se\u00f1al al comienzo de cada camino que indique la ciudad adonde va. 25 Traza un camino por donde vaya la espada a Rabat de los hijos de Am\u00f3n, y otro por donde vaya a Jud\u00e1, a la ciudad fuerte de Jerusal\u00e9n. 26 Porque el rey de Babilonia se ha parado en el cruce de donde parten los dos caminos para consultar, augurando por el lanzamiento de las flechas, por la pregunta a los \u201cterafim,\u201d por el examen de las entra\u00f1as. 27 El augurio ha se\u00f1alado la derecha, Jerusal\u00e9n, para dar la orden de ataque, lanzar los gritos de guerra, alzar arietes contra sus puertas, levantar terrapl\u00e9n y hacer vallado. 28 Para ellos, \u00e9stos son presagios vanos, pues ha habido juramentos solemnes; pero \u00e9l se acuerda de su iniquidad, y ser\u00e1n cogidos en el lazo. 29 Por tanto, as\u00ed dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9: Por haber tra\u00eddo a la memoria vuestra iniquidad, poniendo al descubierto vuestras traiciones y vuestros pecados en todas vuestras acciones, puesto que os jact\u00e1is, ser\u00e9is entregados a su mano. 30 Y t\u00fa, infame, imp\u00edo, pr\u00edncipe de Israel, lleg\u00f3 tu d\u00eda, el t\u00e9rmino del tiempo de la iniquidad. 31 As\u00ed dice Yahv\u00e9: \u00a1Fuera tiara! \u00a1Fuera corona! Eso no ser\u00e1 m\u00e1s. Ser\u00e1 ensalzado lo humilde y humillado lo alto. 32 \u00a1Ruina, ruina! \u00a1A ruina las reducir\u00e9! y no ser\u00e1n m\u00e1s mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a \u00e9l se las dar\u00e9.<\/p>\n<p>Por medio de una acci\u00f3n simb\u00f3lica, Ezequiel presenta ya en marcha al rey de Babilonia, deteni\u00e9ndose en una encrucijada de caminos, pues duda s\u00ed ir primero a Jerusal\u00e9n o a Rabat-Am\u00f3n, en TransJordania. La suerte decide su marcha hacia la capital de Jud\u00e1. Nabucodonosor ten\u00eda su cuartel general en Ribla (Alta Siria). As\u00ed, pues, cuando se encamina hacia Palestina, viene del norte. Ezequiel, para dramatizar la situaci\u00f3n, recibe la orden divina de trazar dos caminos para la espada del rey de Babilonia (v.23). Quiz\u00e1 para ello se sirvi\u00f3 de una tableta de arcilla, como cuando dise\u00f1\u00f3 el plano de Jerusal\u00e9n a la vista de los exilados6. Debe se\u00f1alar la direcci\u00f3n de las dos v\u00edas, una a Jerusal\u00e9n y otra a Rabat-Am\u00f3n, la actual Aman, en TransJordania. Nabucodonosor queda perplejo sobre el camino a seguir, y lo decide por flechas (v.26); es la rabdomancia, o adivinaci\u00f3n por las flechas de un carcaj, sacadas al azar, pr\u00e1ctica muy usual en las tribus ar\u00e1bigas. Pregunta tambi\u00e9n a los terafim, o dioses familiares penates7, y, por fin, acude al tercer medio de adivinaci\u00f3n, el examen de las entra\u00f1as, muy practicado en Babilonia. El profeta enumera los tres sistemas de consultaci\u00f3n usuales entre los paganos. El resultado de la consulta es que debe dirigirse a Jerusal\u00e9n (v.27).<br \/>\nSin embargo, los jud\u00edos no creen en la inminencia de la destrucci\u00f3n de la ciudad, a pesar de que se alzan en torno suyo los terraplenes y arietes del cerco (v.28). Creen m\u00e1s bien en los juramentos solemnes de Yahv\u00e9 relativos a la protecci\u00f3n de su pueblo. Pero Yahv\u00e9 hab\u00eda condicionado su protecci\u00f3n, y se acuerda de su iniquidad (v.28), y, en consecuencia, va a obrar con mano airada, como merecen, de forma que ser\u00e1n cogidos en el lazo que les ha tendido y entregados al invasor (v.29).<br \/>\nEl profeta se encara airadamente con el principal culpable de la cat\u00e1strofe, el rey Sedec\u00edas: y t\u00fa, infame, imp\u00edo, pr\u00edncipe de Israel, lleg\u00f3 tu d\u00eda. (v.30). Se ha deshonrado al romper la fidelidad jurada al rey de Babilonia. Debe, pues, deponer la diadema real: \u00a1Fuera tiara! \u00a1Fuera corona! (v.31). Es hora de que se pongan las cosas en su punto y que Sedec\u00edas, enorgullecido, ceda el paso al humillado rey Jecon\u00edas, entonces en el exilio babil\u00f3nico: Ser\u00e1 ensalzado lo humilde y humillado lo alto (v.31). Es el tiempo de la ruina, y no volver\u00e1 a levantarse m\u00e1s Jud\u00e1 hasta que no venga aquel a quien de derecho pertenece, y a \u00e9l se las dar\u00e9 (v.32), probable alusi\u00f3n a un deseo de reentronizaci\u00f3n de Jecon\u00edas, prisionero en el exilio 8. La misteriosa frase ha sido relacionada con la otra, no menos enigm\u00e1tica, de Gen 49:10, donde se dice que no desaparecer\u00e1 el cetro de Jud\u00e1 hasta que \u201cvenga aquel a quien le pertenece,\u201d el Mes\u00edas9. Quiz\u00e1 en las palabras de Ezequiel haya tambi\u00e9n una sobrecarga mesi\u00e1nica, viendo en el trasfondo, sobre la suerte del desgraciado rey Jecon\u00edas, la figura radiante del Mes\u00edas, restaurador de la dinast\u00eda dav\u00eddica, a quien en justicia pertenece realmente la diadema real. De todos modos, la frase resulta un poco aislada y no debe desconectarse del contexto general.<\/p>\n<p>Profec\u00eda de destracci\u00f3n contra Am\u00f3n (33-37).<br \/>\n33 Y t\u00fa, hijo de hombre, profetiza y di: As\u00ed habla el Se\u00f1or, Yahv\u00e9, de los hijos de Arn\u00f3n y de su oprobio. Di, pues: \u00a1La espada! Desenvainada est\u00e1 la espada para degollar, bru\u00f1ida para consumir, para fulgurar, 34 para hacerla caer sobre el cuello de los m\u00e1s inmundos de los imp\u00edos, mientras te profetizan vanidad y te adivinan mentiras. Lleg\u00f3 su d\u00eda en el tiempo de la consumaci\u00f3n de la iniquidad. 35 \u00bfLa volver\u00e9 a la vaina? Yo te juzgar\u00e9 en la tierra donde te criaste, en la tierra donde has vivido. 36 Derramar\u00e9 sobre ti mi furor, soplar\u00e9 contra ti el fuego de mi ira, y te entregar\u00e9 en manos de hombres despiadados, art\u00edfices de la destrucci\u00f3n. 37 Ser\u00e1s pasto del fuego, se empapar\u00e1 la tierra de tu sangre y se perder\u00e1 tu memoria, porque yo, Yahv\u00e9, lo digo.<\/p>\n<p>Los amonitas sentir\u00e1n tambi\u00e9n el peso de la espada de Nabuco-donosor. La per\u00edcopa relativa a la suerte de Am\u00f3n es considerada, desde el punto de vista literario, como un mosaico de frases usadas en secciones anteriores 10. Los habitantes de Am\u00f3n, vecinos del reino de Jud\u00e1, sent\u00edan una maligna satisfacci\u00f3n al ver a \u00e9ste destruido definitivamente. El profeta alude a esta burla escarnecedora u oprobio (v.33) lanzado contra Jud\u00e1 por los vecinos paganos de Am\u00f3n. Dios castigar\u00e1 esta actitud mal\u00e9vola, someti\u00e9ndolos tambi\u00e9n a la terrible prueba de la espada. Lejos de sacar beneficio de la ruina de Jud\u00e1, sentir\u00e1n en su suelo las huellas de la destrucci\u00f3n, particularmente sufrir\u00e1n los falsos profetas (los m\u00e1s inmundos de los imp\u00edos, v.34), que adivinan mentiras, e.d., enga\u00f1an al pueblo anunciando perspectivas de victoria sobre Jud\u00e1, ahora arruinada. Los amonitas ser\u00e1n atacados por Nabucodonosor en su misma tierra (v.35). Su destrucci\u00f3n ser\u00e1 total. Flavio Josefo nos dice que esto tuvo lugar cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la ruina de Jerusal\u00e9n (587) 11.<\/p>\n<p> 1 En la traducci\u00f3n griega de los LXX y en la Vulgata latina, los cinco primeros vers\u00edculos de este cap\u00edtulo est\u00e1n incrustados en el cap\u00edtulo anterior, con la numeraci\u00f3n de v.45 al 49, que conservamos a continuaci\u00f3n con su correspondiente (v.i al 5) del cap\u00edtulo 21 del hebreo. &#8211; 2   La palabra heb. Darom (los LXX leen Dag\u00f3n).designa en la Biblia la parte meridional d(g Palestina: Deu 33:23; Job 37:17; Eco 1:6; Eco 11:3; y aparece trece veces en Ezequiel. &#8211;   3   Cf. Isa 9:17; Isa 10:17; Jer 21:14; Sal 83:15.  &#8211; 4 Este verso es ininteligible en el contexto, y parece que en el TM tiene alguna relaci\u00f3n de sentido con el v.15. La traducci\u00f3n de los LXX es totalmente diversa: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 ha estado justificado, y qu\u00e9 si la tribu es rechazada? No ser\u00e1, dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9.\u201d &#8211; 5 Sobre este gesto de dolor cf. Jer 31:19. En asirlo existe la misma frase: majasu suma, con el mismo sentido traslaticio. &#8211; 6 Cf. Ez 4:1s. &#8211; 7 Cf. Gen 31:19; Ose 3:4; Zac 10:2. &#8211; 8 Sobre la existencia de partidarios del destronado Jecon\u00edas, v\u00e9ase Jer 28:3-4. &#8211; 9 Sobre la profec\u00eda de Jacob cf. ceuppens, De prophetiis messianicis in A.T. (Roma 1935) 61-84, especialmente p.?2.  V\u00e9ase tambi\u00e9n L. Dennefeld, Le Messianisme: DTC 10 (1929) i 416. &#8211; 10 Cf. v.33: v.14s; v.34: v.30; v.3\u00f3: v.3s. &#8211; 11 fl. Jos., Ant. Jud. X 9,7.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>Vino a m\u00ed palabra.<\/b> Esta es la se\u00f1al de la espada que apunta en contra de Jerusal\u00e9n (vv. <span class='bible'>Eze 21:1-17<\/span>). Dios describe su juicio en t\u00e9rminos de un hombre que desenvaina su espada bru\u00f1ida para infligir heridas mortales. Dios es quien esgrime la espada (vv. <span class='bible'>Eze 21:3-4<\/span>) y Babilonia es la espada (v. <span class='bible'>Eze 21:19<\/span>). El trasfondo hist\u00f3rico de esta profec\u00eda es la campa\u00f1a de Nabucodonosor en 586 a.C. para aplacar las revueltas en Jud\u00e1, as\u00ed como en Tiro y Am\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Juicio por la espada<\/p>\n<p>En esta segunda profec\u00eda las figuras se vuelven m\u00e1s precisas. La referencia a la espada, s\u00edmbolo de guerra, da una indicaci\u00f3n acerca de la naturaleza militar del desastre. Ezequiel se conoce por su \u00e9nfasis sobre la responsabilidad y recompensa individual (cf. 3:16-21; 33:1-20), de modo que es notable que declare que los desastres inminentes afligir\u00e1n tanto al justo como al imp\u00edo. El ser justo no garantiza inmunidad contra la aflicci\u00f3n. Aquellos que reclaman tener la protecci\u00f3n exclusiva del Se\u00f1or pueden estar ejercitando una gran fe, pero est\u00e1n tambi\u00e9n ignorando muchas de las advertencias de la Escritura.<\/p>\n<p>Ezequiel debe predicar a Jerusal\u00e9n, en otras palabras: \u201cEl Se\u00f1or est\u00e1 contra ti. El sacar\u00e1 una espada para eliminar al justo y al imp\u00edo (2-4).\u201d<\/p>\n<p>A Ezequiel Dios le dice: \u201c\u00a1Gime y afl\u00edgete! Cuando el pueblo te pregunte por qu\u00e9 est\u00e1s haciendo esto, diles que es debido a las noticias aterradoras que vendr\u00e1n (6, 7). Y va a suceder.\u201d<\/p>\n<p>Notas. 3 Espada: el s\u00edmbolo de la espada se utiliza tambi\u00e9n en los dos or\u00e1culos pr\u00f3ximos. 6 Gime: la predicaci\u00f3n de Ezequiel deb\u00eda ir acompa\u00f1ada de otra acci\u00f3n simb\u00f3lica (la s\u00e9ptima).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>21.1ss El mensaje corto en 20.45-48 presenta los cuatro mensajes del cap\u00edtulo 21 acerca de los castigos que vendr\u00edan sobre Jerusal\u00e9n: (1) La espada de Jehov\u00e1 (21.1-7); (2) la espada afilada (21.8-17); (3) la espada del rey de Babilonia (Nabucodonosor) (21.18-22). La ciudad ser\u00eda destruida porque hab\u00eda sido contaminada. De acuerdo con la ley jud\u00eda, los objetos contaminados deb\u00edan ser pasados por fuego para poder purificarlos (v\u00e9anse Num 31:22-23; Psa 66:10-12; Pro 17:3). El castigo de Dios est\u00e1 designado para purificar. La destrucci\u00f3n por lo general es una parte necesaria del proceso.21.12 \u00abHiere tu muslo\u00bb, traducido en otras versiones como \u00abgolpea tu pecho\u00bb, era un gesto de duelo.21.18-23 Am\u00f3n evidentemente se rebel\u00f3 contra Babilonia aproximadamente al mismo tiempo que Sedequ\u00edas, el rey de Jud\u00e1. En el a\u00f1o 589 a.C., Jud\u00e1 y Am\u00f3n estuvieron entre aquellos que conspiraron contra Babilonia (Jer 27:3). Ezequiel dio este mensaje a los cautivos que hab\u00edan escuchado las nuevas y que otra vez estaban llenos con la esperanza de regresar a su tierra natal. Ezequiel dijo que el rey de Babilonia har\u00eda que su ej\u00e9rcito marchara en la regi\u00f3n para detener la rebeli\u00f3n. Al viajar desde el norte, se detendr\u00eda en una bifurcaci\u00f3n donde un camino llevaba a Rab\u00e1, la capital de Am\u00f3n y el otro a Jerusal\u00e9n, la capital de Jud\u00e1. Ten\u00eda que decidir cu\u00e1l ciudad destruir\u00eda. Exactamente como lo predijo Ezequiel, el rey Nabucodonosor fue a Jerusal\u00e9n y la siti\u00f3.21.21 Nabucodonosor ten\u00eda tres m\u00e9todos para buscar consejos sobre el futuro. Uno era sacudiendo las saetas, parecido a sacar pajas, para decidir qu\u00e9 curso de acci\u00f3n tomar. El segundo era consultar a un \u00eddolo para ver si alg\u00fan esp\u00edritu podr\u00eda dirigirlo. El tercero era hacer que los sacerdotes inspeccionaran el h\u00edgado de un animal sacrificado para ver si su forma y tama\u00f1o indicaba alguna decisi\u00f3n.21.28 Los amonitas y los israelitas por lo general peleaban unos contra otros. Dios le dijo a los israelitas que no se aliaran con naciones extranjeras, pero Jud\u00e1 y Am\u00f3n se unieron contra Babilonia en 589 a.C. (Jer 27:3) Primero Dios juzg\u00f3 a Jud\u00e1, cuando Nabucodonosor fue a Jerusal\u00e9n (Jer 21:22), ahora le llegar\u00eda el turno a Am\u00f3n, no por aliarse con Jud\u00e1, sino por ver la destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 con regocijo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) En TSyVg aqu\u00ed empieza el cap\u00edtulo 21.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> En el texto heb., cap. 21:6 <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[10] La espada blandida contra Am\u00f3n. Is 34, 6; Jer 41, 10.[25] Llama profano al rey Sedec\u00edas, porque viol\u00f3 el juramento de fidelidad que hab\u00eda hecho en nombre de Dios a Nabucodonosor.[27] Profec\u00eda del Mes\u00edas. Gen 49, 10; Jn 5, 22.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces vino a m\u00ed la palabra de Jehovah, diciendo: Ezequiel profetiza gimiendo contra Jerusal\u00e9n, Eze 21:1-7. La espada afilada y acicalada, Eze 21:8-17; contra Jerusal\u00e9n, Eze 21:18-24; contra el reino, Eze 21:25-27; y contra los amonitas, Eze 21:28-32. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico al justo y al imp\u00edo:\u00a0Que aparezcan juntos (justo e imp\u00edo) muestra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-ezequiel-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Ezequiel 21:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-21574","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21574\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}