{"id":22618,"date":"2022-06-20T07:47:12","date_gmt":"2022-06-20T12:47:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T07:47:12","modified_gmt":"2022-06-20T12:47:12","slug":"comentario-de-daniel-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Daniel 9:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>En el primer a\u00f1o de Dar\u00edo hijo de Asuero, del linaje de los medos, el cual lleg\u00f3 a ser rey sobre el reino de los caldeos;<\/i><\/b><\/h3>\n<p>A\u00f1o 538 a.C.<\/p>\n<p><b><i>Dar\u00edo hijo de Asuero.<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 1:21<\/span>; <span class='bible'>Dan 5:31<\/span>; <span class='bible'>Dan 6:1<\/span>, <span class='bible'>Dan 6:28<\/span>; <span class='bible'>Dan 11:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Daniel, considerando el tiempo de la cautividad,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 9:1-2<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>hace confesi\u00f3n de pecados,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 9:3-15<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>y ora por la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 9:16-19<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>El \u00e1ngel Gabriel le informa sobre las setenta semanas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 9:20-27<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">El\u00a0<b>a\u00f1o primero de Dar\u00edo<\/b>\u00a0fue el 539 a.C el a\u00f1o en que fue designado por Ciro como administrador de Babilonia.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>9. Profec\u00eda de las Setenta Semanas.<br \/>\n Daniel est\u00e1 pensativo sobre el fin de la cautividad y sobre las palabras que le han comunicado. El profeta Jerem\u00edas hab\u00eda anunciado que la cautividad durar\u00eda setenta a\u00f1os. Este lapso de tiempo est\u00e1 pronto a cumplirse; por otra parte, Gabriel le ha dicho que lo que le anuncia es para el fin de los tiempos. \u00bfC\u00f3mo compaginar ambos datos? De nuevo el arc\u00e1ngel Gabriel le aclara que la profec\u00eda de Jerem\u00edas se cumplir\u00e1 puntualmente en lo relativo a la reconstrucci\u00f3n de la Ciudad Santa; pero, respecto al fin de las calamidades, los setenta a\u00f1os se convertir\u00e1n en semanas de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n (l-4a).<br \/>\n1 El a\u00f1o primero de Dar\u00edo, hijo de Asuero, de la naci\u00f3n de los medos, que vino a ser rey del reino de los caldeos, 2 el a\u00f1o primero de su reinado, yo, Daniel, estaba estudiando en los libros el n\u00famero de los setenta a\u00f1os que hab\u00eda de cumplirse sobre las ruinas de Jerusal\u00e9n, conforme al n\u00famero de a\u00f1os que dijo Yahv\u00e9 a Jerem\u00edas, profeta. 3 Volv\u00ed mi rostro al Se\u00f1or, Dios, busc\u00e1ndole en oraci\u00f3n y plegaria, en ayuno, saco y ceniza, 4a y or\u00e9 a Yahv\u00e9, mi Dios, y le hice esta confesi\u00f3n:<\/p>\n<p>La dataci\u00f3n presenta una de las anomal\u00edas hist\u00f3ricas cl\u00e1sicas en el libro de Daniel, pues se presenta a Dar\u00edo, rey de Media y de los &#8216;caldeos, como hijo de Asuero o Jerjes, que m\u00e1s bien era hijo de Dar\u00edo. De nuevo tenemos que acudir al modo popular de escribir del compilador del libro de Daniel, el cual, viviendo en el siglo \u03c0 a.C., se hac\u00eda eco de tradiciones cuya historicidad en los detalles es muy relativa. Siempre debemos volver a la idea de que esta antolog\u00eda fragmentaria que es el libro de Daniel es de tipo apolog\u00e9tico-religioso, sin pretensiones de cr\u00edtica hist\u00f3rica. As\u00ed, muchas veces las dataciones hist\u00f3ricas resultan anacr\u00f3nicas. El car\u00e1cter artificial de esta compilaci\u00f3n heterog\u00e9nea explica todas estas anomal\u00edas cr\u00edticas.<br \/>\nSeg\u00fan la dataci\u00f3n del libro, lo que va a narrar tuvo lugar bastante tiempo despu\u00e9s de la visi\u00f3n del cap\u00edtulo anterior, ya que aqu\u00e9lla fue en el a\u00f1o tercero del rey Baltasar, mientras que ahora se pone la meditaci\u00f3n de Daniel el primer a\u00f1o de Dar\u00edo, despu\u00e9s de la conquista de Babilonia en 538 a.C. Daniel meditaba sobre el contenido de la famosa profec\u00eda de Jerem\u00edas de que la cautividad durar\u00eda setenta a\u00f1os. Es una alusi\u00f3n a Jer 25:11 y 29:10, donde el profeta anuncia a los desterrados que deben prepararse para un largo destierro. Naturalmente, las palabras de Jerem\u00edas no han de tomarse en sentido matem\u00e1tico de setenta a\u00f1os, sino en el amplio de una larga generaci\u00f3n. De todos modos, el redactor del libro de Daniel va a jugar con la cifra matem\u00e1tica en sus c\u00e1lculos sobre la interpretaci\u00f3n de la profec\u00eda.<br \/>\nEn efecto, en el primer a\u00f1o de Dar\u00edo estaban para cumplirse literariamente (partiendo del 605 a.C.) los setenta a\u00f1os de Jerem\u00edas, y el redactor del libro de Daniel presenta a su protagonista inquieto porque la situaci\u00f3n de la cautividad lleva camino de alargarse. Daniel se decide a renovar sus pr\u00e1cticas de penitencia para que Dios abrevie la cautividad y le esclarezca la profec\u00eda.<\/p>\n<p>Oraci\u00f3n y confesi\u00f3n de Daniel (4b-19).<br \/>\n4b Se\u00f1or, Dios grande y temible, que guardas la alianza y la misericordia con los que te aman y cumplen tus mandamientos: 5 Hemos pecado, hemos obrado la iniquidad, hemos sido perversos y rebeldes, nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios, 6 no hemos hecho caso a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros pr\u00edncipes y a todo el pueblo de la tierra. 7 Tuya es, Se\u00f1or, la justicia, y nuestra la verg\u00fcenza en el rostro, que llevan hoy todos los hombres de Jud\u00e1, los moradores de Jerusal\u00e9n, todos los de Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras a que los arrojaste por las rebeliones con que contra ti se rebelaron. 8 \u00a1Oh Yahv\u00e9! nuestra es la verg\u00fcenza en el rostro de nuestros reyes, de nuestros pr\u00edncipes, de nuestros padres, porque contra ti pecamos. 9 Pero es de Yahv\u00e9, nuestro Dios, el tener misericordia y el perdonar, aunque nos hayamos rebelado contra El. 10 No obedecimos a la voz de Yahv\u00e9, nuestro Dios, andando en sus leyes, que por mano de sus profetas puso delante de nosotros, 11 y todo Israel traspas\u00f3 tu Ley, alej\u00e1ndose para no o\u00edr tu voz. Por eso vino sobre nosotros la maldici\u00f3n y el juramento escrito en la Ley de Mois\u00e9s, siervo de Dios, por haber pecado contra El. 12 El ha cumplido su palabra, la que dijo de nosotros y de los jefes que nos gobiernan, trayendo sobre nosotros males tan grandes como no los hubo nunca debajo del cielo, cual fue el hecho en Jerusal\u00e9n. 13 Vino todo este mal sobre nosotros como est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, y no hemos implorado a Yahv\u00e9, nuestro Dios, con virti\u00e9ndonos de nuestras iniquidades y reconociendo tu verdad. 14 Por eso vel\u00f3 Yahv\u00e9 sobre este mal y lo trajo sobre nosotros, porque justo es Yahv\u00e9, nuestro Dios, en todas cuantas obras hace, pues no obedecimos a su voz. 15 Ahora, pues, Se\u00f1or Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste nombre cual lo tienes hoy, hemos pecado santo, pues por nuestros pecados y las iniquidades de nuestros padres, Jerusal\u00e9n y tu pueblo son el oprobio de cuantos nos rodean. 17 Oye, pues, Dios nuestro, la oraci\u00f3n de tu siervo, oye sus plegarias, y por amor de ti, Se\u00f1or, haz brillar tu faz sobre tu santuario devastado. 18 Oye, Dios m\u00edo, y escucha. Abre los ojos y mira nuestras ruinas, mira la ciudad sobre la que se invoca tu nombre, pues no por nuestras justicias te presentamos nuestras s\u00faplicas, sino por tus grandes misericordias. 19 \u00a1Escucha, Se\u00f1or! \u00a1Se\u00f1or, perdona! \u00a1Atiende, Se\u00f1or, y obra; no tardes, por amor de ti, Dios m\u00edo, ya que es invocado tu nombre sobre tu ciudad y sobre tu pueblo!<\/p>\n<p>Esta oraci\u00f3n es hermosa sin duda, pero no tiene nada de originalidad, ya que est\u00e1 hecha sobre un patr\u00f3n literario com\u00fan en la Biblia, adaptable a toda situaci\u00f3n de angustia nacional. Primero se confiesan sinceramente los pecados, reconociendo la justicia divina al castigar a Israel por sus infidelidades, y por fin se pide misericordia, apelando al honor del nombre de Yahv\u00e9, que es invocado por su pueblo l. Pues que la justicia divina ha sido satisfecha, el profeta espera y pide que se acelere la hora de la misericordia.<br \/>\nYa Mois\u00e9s hab\u00eda anunciado grandes castigos al que no fuera fiel a la observancia de las leyes por \u00e9l impuestas en nombre de su Dios 2. Por tanto, los jud\u00edos no deben extra\u00f1arse de la dureza del castigo. Durante generaciones la ira divina se ha ido colmando, y ahora tienen que expiar por los propios pecados y por los de sus reyes, pr\u00edncipes y pueblo en general. Pero, como en otro tiempo Dios manifest\u00f3 su poder en los milagros del \u00e9xodo, debe ahora desplegar su omnipotencia en bien de su pueblo, desterrado de nuevo en Mesopotamia. El estilo de la oraci\u00f3n es ampuloso y artificial.<\/p>\n<p>La profec\u00eda de las setenta semanas (20-27).<br \/>\n20 Todav\u00eda estaba yo hablando, rogando, confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo, Israel, y presentando mis s\u00faplicas a Yahv\u00e9, mi Dios, por el monte santo de mi Dios; 21 todav\u00eda estaba hablando en mi oraci\u00f3n, y aquel var\u00f3n, Gabriel, a quien antes vi en la visi\u00f3n, volando r\u00e1pidamente, se lleg\u00f3 a m\u00ed, como a la hora del sacrificio de la tarde. 22 Vino y, hablando conmigo, me dijo: Daniel, vengo ahora para hacerte entender. 23 Cuando comenzaste tu plegaria, fue dada la orden, y vengo para d\u00e1rtela a conocer, porque eres el predilecto. Oye, pues, la palabra y entiende la visi\u00f3n: 24Setenta semanas est\u00e1n prefijadas sobre tu pueblo y sobre tu ciudad santa para poner fin a la prevaricaci\u00f3n y cancelar el pecado, para expiar la iniquidad y traer la justicia eterna, para sellar la visi\u00f3n y la profec\u00eda y ungir el santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende que desde la salida del or\u00e1culo sobre el retorno y edificaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n hasta un ungido pr\u00edncipe habr\u00e1 siete semanas, y en sesenta y dos semanas se reedificar\u00e1n plaza y foso en la angustia de los tiempos. 26 Despu\u00e9s de las sesenta y dos semanas ser\u00e1 muerto un ungido, sin que tenga culpa. Y destruir\u00e1 la ciudad y el santuario el pueblo de un pr\u00edncipe que ha de venir, y su fin ser\u00e1 en una inundaci\u00f3n, y hasta el fin de la guerra est\u00e1n decretadas desolaciones. 27 Y afianzar\u00e1 la alianza para muchos durante una semana, y a la mitad de la semana har\u00e1 cesar el sacrificio y la oblaci\u00f3n y habr\u00e1 en el santuario una abominaci\u00f3n desoladora 3 hasta que la ruina decretada venga sobre el devastador.<\/p>\n<p>Mientras el profeta confesaba su pecado, es decir, el pecado colectivo de su pueblo, en el que se inclu\u00eda \u00e9l mismo, como hemos visto en la oraci\u00f3n anterior, se le apareci\u00f3 Gabriel, como lo hab\u00eda hecho en la visi\u00f3n anterior4. Era la hora de la ofrenda de la tarde 5, cuando Daniel est\u00e1 reconcentrado, pensando en la profec\u00eda de Jerem\u00edas. El \u00e1ngel le comunica que desde que comenz\u00f3 su oraci\u00f3n hab\u00eda sido dada la orden o declaraci\u00f3n sobre la profec\u00eda de Jerem\u00edas que va a seguir (v.24-27). Dios ha respondido con prontitud, porque Daniel es su predilecto por su fidelidad en todo.<br \/>\nLa aclaraci\u00f3n que le va hacer Gabriel es complicada y le pide la m\u00e1xima atenci\u00f3n. Aqu\u00ed parece que nos hallamos de nuevo ante artificios de la literatura apocal\u00edptica, en la que juega una parte muy importante lo convencional. La clave de toda la interpretaci\u00f3n es el n\u00famero de setenta semanas de la profec\u00eda reiterada de Jerem\u00edas 6. Ya hemos indicado que este n\u00famero no ha de tomarse aritm\u00e9ticamente, sino como simb\u00f3lico, en el sentido de una generaci\u00f3n amplia. El n\u00famero setenta ha sido quiz\u00e1 escogido por la combinaci\u00f3n de la multiplicaci\u00f3n de 7 X 10, guarismos muy preferidos en la literatura b\u00edblica como s\u00edmbolo de multitud y de plenitud.<br \/>\nEl \u00e1ngel quiere mostrar que la salvaci\u00f3n esperada llegar\u00e1, pero despu\u00e9s de un lapso de tiempo muy largo, que quiere enmarcar en el n\u00famero recibido de setenta semanas, pero de a\u00f1os. Las semanas de a\u00f1os eran conocidas de los jud\u00edos en las leyes del a\u00f1o sab\u00e1tico y del jubileo7. El \u00e1ngel Gabriel anuncia al ansioso Daniel que han sido prefijadas por Dios setenta semanas. Es decir, que el n\u00famero de setenta a\u00f1os de la profec\u00eda de Jerem\u00edas se ha convertido en setenta semanas de a\u00f1os. El horizonte, pues, de expectaci\u00f3n se ampl\u00eda considerablemente. A\u00fan deben pasar muchos a\u00f1os antes de que el pueblo y la ciudad de Jerusal\u00e9n adquieran la plena liberaci\u00f3n como consecuencia de la cancelaci\u00f3n de la prevaricaci\u00f3n y del pecado (v.24). Con esta frase, la profec\u00eda se dirige claramente a la era mesi\u00e1nica. La principal caracter\u00edstica de los tiempos mesi\u00e1nicos en la literatura prof\u00e9tica tradicional es la desaparici\u00f3n del pecado, el reinado de la justicia y de la equidad 8.<br \/>\nEn la perspectiva, pues, del autor del libro de Daniel no se trata tanto de la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s del exilio cuanto de la manifestaci\u00f3n de la teocracia mesi\u00e1nica, cuando se establezca la justicia eterna y se selle la visi\u00f3n y la profec\u00eda, es decir, se cumplan los esperados vaticinios mesi\u00e1nicos. El mejor sello de las profec\u00edas es su cumplimiento, pues con \u00e9l demuestran su autenticidad y origen divino. Israel en su historia hab\u00eda vivido de las esperanzas de la \u00e9poca venturosa mesi\u00e1nica. Y una de las se\u00f1ales del advenimiento de la era mesi\u00e1nica es la unci\u00f3n del santo de los santos; expresi\u00f3n que en la Biblia se suele aplicar a cosas sagradas, como el altar de los holocaustos, la tienda de la alianza y los vasos sagrados 9. Por las particularidades y alusiones hist\u00f3ricas que veremos al estudiar el v.27, parece que aqu\u00ed el santo de los santos es la nueva dedicaci\u00f3n del templo y del altar del templo de Jerusal\u00e9n, realizada por los Macabeos en 165 a.C., despu\u00e9s de la profanaci\u00f3n del mismo por Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes.<br \/>\nLa perspectiva del hagi\u00f3grafo se centra en la historia de las persecuciones de los Macabeos, como veremos m\u00e1s adelante. Para el autor sagrado, la nueva dedicaci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n se\u00f1ala una nueva era de ventura, que puede considerarse como el umbral de los tiempos mesi\u00e1nicos. En su deseo de sembrar esperanzas entre sus contempor\u00e1neos, perseguidos por los Sel\u00e9ucidas, el hagi\u00f3grafo les presenta como pr\u00f3xima la inauguraci\u00f3n de la era mesi\u00e1nica anhelada, en la que desaparecer\u00eda toda angustia e injusticia. Despu\u00e9s de anunciar a Daniel el largo lapso de tiempo que ha de haber para el cumplimiento de estas cosas que reflejan el advenimiento de la era mesi\u00e1nica, el \u00e1ngel int\u00e9rprete, Gabriel, va a especificar m\u00e1s en concreto los detalles de hechos que han de ocurrir en el t\u00e9rmino de estas setenta semanas de a\u00f1os, que aritm\u00e9ticamente nos dan cuatrocientos noventa a\u00f1os, aunque debemos volver a insistir en el valor convencional del n\u00famero setenta.<br \/>\nEl hagi\u00f3grafo, en la elaboraci\u00f3n de la profec\u00eda, est\u00e1 trabajando con el pie forzado de los setenta a\u00f1os de la profec\u00eda de Jerem\u00edas y procura amoldarse, en general, a ese n\u00famero, transformado por \u00e9l en setenta semanas de a\u00f1os. Teniendo en cuenta esto, no debemos dar mucha importancia a las cifras concretas que va a dar a continuaci\u00f3n. Ciertamente lo esencial profetice del fragmento est\u00e1 en este v.24, donde se habla de la implantaci\u00f3n de la justicia eterna y del sello de la visi\u00f3n y de la profec\u00eda, que el hagi\u00f3grafo presenta como futuro inmediato a su generaci\u00f3n oprimida del siglo II a.C. Todo lo dem\u00e1s (v.25-27) parece una mera esquematizaci\u00f3n hist\u00f3rica de hechos conocidos y realizados, presentados, conforme al g\u00e9nero apocal\u00edptico, como futuros.<br \/>\nEl \u00e1ngel int\u00e9rprete, Gabriel, divide el per\u00edodo de setenta semanas en tres partes: a) siete semanas de a\u00f1os (cuarenta y nueve a\u00f1os), que se cancelan con la aparici\u00f3n de un ungido pr\u00edncipe; b) sesenta y dos semanas (cuatrocientos treinta y cuatro a\u00f1os), durante las cuales se reedificar\u00e1n plaza y foso en la angustia de los tiempos (v.25) y se cerrar\u00e1n con la muerte de un ungido sin que tenga culpa 10; c) con la muerte de \u00e9ste se inaugura la \u00faltima semana, que se caracterizar\u00e1 por una encarnizada persecuci\u00f3n de todo lo sagrado, realizada por el pueblo de un pr\u00edncipe que ha de venir (v.26b). Pero, al fin, este pr\u00edncipe ser\u00e1 aniquilado ante la inundaci\u00f3n de la justicia divina, que caer\u00e1 como una tromba, aunque hasta entonces habr\u00e1 desolaciones por doquier.<br \/>\nEl hagi\u00f3grafo est\u00e1 obsesionado por los acontecimientos de esta terrible \u00faltima semana, que se abre con la muerte de un ungido inocente y se cierra con la muerte de un pr\u00edncipe perseguidor. La obra persecutoria culminar\u00e1 en la mitad de la \u00faltima semana, cuando este pr\u00edncipe haga cesar el sacrificio y la oblaci\u00f3n (v.27), buscando alianza con muchos. Su labor de captaci\u00f3n ser\u00e1 grande. Como veremos, esta alianza parece ser una alusi\u00f3n a los esfuerzos de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes por atraerse a su programa de helenizaci\u00f3n a los jud\u00edos n. Su obra paganizadora culminar\u00e1 al profanar el santuario, colocando sobre el altar del templo la estatua de J\u00fapiter Ol\u00edmpico, que ser\u00e1 la abominaci\u00f3n desoladora, o, traducida con un semitismo, \u201cla abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n,\u201d seg\u00fan los LXX y la Vg. Esta situaci\u00f3n durar\u00e1 hasta que sea aniquilado el devastador (v.27) 12\u00b7<\/p>\n<p>Interpretaci\u00f3n Mesi\u00e1nica De Las \u201cSetenta Semanas.\u201d<br \/>\nEn el campo cat\u00f3lico podemos distinguir dos interpretaciones corrientes, seg\u00fan se acepte la divisi\u00f3n tripartita del or\u00e1culo, conforme al texto hebreo, o la bipartita, seguida por la Vulgata y los LXX. Todo depende del terminus a quo que se tome en el c\u00f3mputo. Los que aceptan la lectura de la Vg movidos de un inter\u00e9s apolog\u00e9tico, procuran retrasar en lo posible el punto de partida en el c\u00f3mputo de las famosas setenta semanas. La palabra clave para basar el c\u00f3mputo matem\u00e1tico de la profec\u00eda est\u00e1 en el ab exitu sermonis, que hemos traducido por desde la salida del or\u00e1culo del v.25. \u00bfA qu\u00e9 se refiere en el contexto esta palabra u or\u00e1culo?<br \/>\nEn el contexto parece claro que las palabras de Gabriel se refieran al or\u00e1culo de Jerem\u00edas sobre la duraci\u00f3n de la cautividad, que deb\u00eda durar setenta a\u00f1os. Sobre este or\u00e1culo versaba la meditaci\u00f3n e inquietud de Daniel cuando se le apareci\u00f3 el arc\u00e1ngel para explicarle su sentido. Ciertamente que \u00e9ste meditaba sobre la profec\u00eda de Jerem\u00edas, expresada en 25:11 y 29:10 del libro de Jerem\u00edas, que hoy tenemos como can\u00f3nico. En 25:11, Jerem\u00edas habla de la destrucci\u00f3n de Babilonia despu\u00e9s de setenta a\u00f1os, lo que supon\u00eda el fin del cautiverio de los jud\u00edos. Y esta profec\u00eda est\u00e1 fechada en el a\u00f1o 605 a.C. 13 En 29:10 de Jerem\u00edas se anuncia no s\u00f3lo la destrucci\u00f3n de Babilonia, sino que expresamente se vaticina el retorno del pueblo exilado despu\u00e9s de setenta a\u00f1os de cautiverio. Y este or\u00e1culo fue proferido en 596 a.C. 14<br \/>\nPor otra parte, en las palabras de Gabriel a Daniel se menciona expresamente el or\u00e1culo sobre el retorno y reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, que va unido al retorno de los exilados. En el contexto, pues, el or\u00e1culo no es otro que la profec\u00eda de Jerem\u00edas sobre la que meditaba Daniel; en consecuencia, al hacer el c\u00f3mputo de a\u00f1os de las semanas, hay que partir de una de las fechas en que Jerem\u00edas profiri\u00f3 su or\u00e1culo, es decir, en 605 o en 596 a.C.<br \/>\nA pesar de esto, muchos exegetas cat\u00f3licos, pensando m\u00e1s en el t\u00e9rmino ad quem, toman otro punto de partida, que no avala el contexto. Es decir, preocupados con dar un sentido matem\u00e1tico a la profec\u00eda en lo tocante a la aparici\u00f3n del Mes\u00edas-Jesucristo, buscan un punto de partida que cubra las sesenta y nueve semanas de a\u00f1os de la Vg; y as\u00ed, tomando como referencia la muerte de Cristo (t\u00e9rmino ad quem) hacia el 30 d. C., calculan los 483 de las sesenta y nueve semanas hacia atr\u00e1s, y llegan a un decreto de Arta-jerjes que dio a Esdras en el 458 a.C. 15 en favor de los jud\u00edos, o a ptro decreto que dio el mismo rey a Nehem\u00edas en 445 a.C. 16 Esta posici\u00f3n ser\u00e1 muy apolog\u00e9tica, pero muy poco cient\u00edfica, ya que nada insin\u00faa en el contexto de Dan 9:25 que el sermo se refiera a este decreto. Por otra parte, el verdadero decreto de retorno y edificaci\u00f3n de la ciudad lo dio Ciro en 538 a.C.<br \/>\nSeg\u00fan la opini\u00f3n que comentamos, y que sigue la distribuci\u00f3n de la Vg, la primera parte del per\u00edodo ser\u00eda siete y sesenta y nueve semanas de a\u00f1os, que se cierran con la aparici\u00f3n de un Christum ducem, que es el mismo Christus muerto, que aparece despu\u00e9s de las sesenta y dos semanas en el v.25. Pero entonces \u00bfc\u00f3mo se explica la distinci\u00f3n de siete y sesenta y dos semanas para significar sesenta y nueve? Por otra parte, seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, la \u00faltima semana ser\u00eda el tiempo que va desde la muerte de Cristo (hacia el 30 d. C.) hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Tito (70 d. C.), en que se cumplir\u00eda la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n de que habla Dan 9:27. En este supuesto, \u00bfc\u00f3mo se ha de encajar en una semana de a\u00f1o (siete a\u00f1os} el tiempo que va desde el a\u00f1o 30 al 70 d. C. ? Los que patrocinan esta opini\u00f3n dan un valor matem\u00e1tico exacto al c\u00f3mputo de las setenta semanas, y entonces deben dar raz\u00f3n de la distribuci\u00f3n matem\u00e1tica de los distintos n\u00fameros. Por otra parte, \u00bfc\u00f3mo explicar la divisi\u00f3n de la \u00faltima semana en dos mitades? (v.27).<br \/>\nLa otra hip\u00f3tesis, que nos parece m\u00e1s razonable, se basa en la, distribuci\u00f3n que leemos en el texto hebreo, y que, por otra parte, no da un valor excesivamente matem\u00e1tico a las cifras, sino que supone como base el valor simb\u00f3lico del n\u00famero setenta, tanto en la profec\u00eda de Jerem\u00edas como en la explicaci\u00f3n de Gabriel a Daniel. Seg\u00fan esta opini\u00f3n, el punto de partida (desde la salida del or\u00e1culo) es la reiterada profec\u00eda de Jerem\u00edas de que la cautividad durar\u00e1 setenta a\u00f1os. Sobre este n\u00famero simb\u00f3lico, con significaci\u00f3n de una amplia generaci\u00f3n, el autor del libro de Daniel distribuye sus c\u00e1lculos artificialmente, preocup\u00e1ndose, sobre todo, de la \u00faltima semana, que le obsesiona, y cuyas particularidades refleja morosamente. Todo el per\u00edodo anterior es un encasillado artificial en orden a lograr un c\u00f3mputo de setenta semanas de a\u00f1os, conforme a los setenta a\u00f1os de la profec\u00eda de Jerem\u00edas. El autor, pues, trabaja con un pie forzado, que es el n\u00famero setenta. La distribuci\u00f3n que va a dar de los dos per\u00edodos primeros es s\u00f3lo aproximativa.<br \/>\nDistingue, pues, esta segunda opini\u00f3n tres per\u00edodos: el primero dura siete semanas de a\u00f1os, a partir del or\u00e1culo de Jerem\u00edas proferido en 605 y en 596 a.C. Computando, a partir de cualquiera de esas fechas, cuarenta y nueve a\u00f1os grosso modo, nos lleva hacia el 538 a.C., en que hace su aparici\u00f3n un ungido pr\u00edncipe, Ciro, el libertador de los jud\u00edos, que por su obra en favor de los jud\u00edos es saludado en Is 45:1 como ungido de Yahv\u00e9, y en 45:13 se dice de \u00e9l que edificara mi ciudad. La primera parte, pues, de siete semanas se cierra con la aparici\u00f3n de este gran bienhechor del pueblo israelita.<br \/>\nCon el decreto de libertad de los jud\u00edos y la protecci\u00f3n que les dio en la reconstrucci\u00f3n de su ciudad y templo, se abre la nueva etapa del vaticinio, que dura sesenta y dos semanas de a\u00f1os, es decir, cuatrocientos treinta y cuatro a\u00f1os. Durante este tiempo se reedificar\u00e1 la plaza y el foso en la angustia de los tiempos (v.25b). En estas palabras quedan reflejadas las angustias y estrecheces con que se cumpli\u00f3 la reconstrucci\u00f3n de la Ciudad Santa, tal como lo conocemos por los libros de Esdras y de Nehem\u00edas 17. Se nos dice en estos libros que los que reconstru\u00edan la ciudad ten\u00edan que tener en una mano la azada y en la otra la espada, para defenderse contra las incursiones de samaritanos y amonitas.<br \/>\nEsta segunda etapa del or\u00e1culo de Daniel se cierra con la muerte de un ungido 18, que parece ser, por el contexto siguiente, el sumo sacerdote On\u00edas III, que fue asesinado en Antioqu\u00eda en 171 a.C. 19 Con la muerte de \u00e9ste, la profec\u00eda entra en su tercera etapa, que dura una semana, dividida en dos partes. Durante esta \u00faltima semana de a\u00f1os ocurren las grandes desgracias a que se alude en los v.26b y 27.<br \/>\nSabemos por la historia de los Macabeos que Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, despu\u00e9s de su expedici\u00f3n a Egipto, expoli\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n 20 (un pueblo con un jefe destruir\u00e1 la ciudad y el santuario, v.26, e inici\u00f3 una labor de captaci\u00f3n entre los jud\u00edos para ganarlos a su causa de helenizaci\u00f3n y de abandono de las leyes patrias 21, culminando su obra disolvente en la prohibici\u00f3n de la ofrenda y el sacrificio 22 y la erecci\u00f3n, en el 15 de Quisleu (diciembre) de 168 a.C., del \u00eddolo abominable (abominaci\u00f3n desoladora o abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n, v.27) 23 justamente a la mitad de la semana de a\u00f1os, que se inicia en el 171 a.C. con la muerte del ungido del Se\u00f1or, On\u00edas III. La cesaci\u00f3n del sacrificio, m\u00e1s o menos, dur\u00f3 media semana de a\u00f1os (tres a\u00f1os y medio), pues en el 25 de Quisleu (diciembre) del 165 a.C. tuvo lugar la purificaci\u00f3n y la nueva dedicaci\u00f3n del templo 24.<br \/>\nPor fin, esta semana de a\u00f1os angustiosa termina con la muerte desastrosa del devastador Ant\u00edoco IV, que muere en el 164 a.C., desesperado y despreciado de todos25. Tenemos, pues, que desde el 171 a.C. (muerte de On\u00edas II1) hasta el 164 a.C. (muerte del perseguidor Ant\u00edoco IV) hay justamente siete a\u00f1os (una semana de a\u00f1os). Al estudiar los c.11-12 de Daniel veremos m\u00e1s particularidades, que se cumplen al detalle en estos turbulentos d\u00edas de persecuci\u00f3n del tiempo de los Macabeos.<br \/>\nComo ver\u00e1 el lector, esta interpretaci\u00f3n, m\u00e1s conforme al contexto y a las exigencias del texto mismo 26, supone que s\u00f3lo el v.24 es netamente mesi\u00e1nico, pues en \u00e9l se anuncia, despu\u00e9s de las setenta semanas de a\u00f1os, la implantaci\u00f3n de un reinado de justicia, con la desaparici\u00f3n del pecado. Lo que se dice en los v.25-27 cae fuera de la perspectiva mesi\u00e1nica, y m\u00e1s bien refleja hechos hist\u00f3ricos\u201d contempor\u00e1neos del hagi\u00f3grafo anteriores, expresados en forma prof\u00e9tica, conforme al modo de escribir de los apocal\u00edpticos.<br \/>\nPor otra parte, esta interpretaci\u00f3n, como antes hemos indicado, no da un valor matem\u00e1tico a los n\u00fameros, sino que los considera aproximativos con valor simb\u00f3lico. El hagi\u00f3grafo quiere encajar dentro del n\u00famero setenta tradicional de la profec\u00eda de Jerem\u00edas hechos muy distantes de la historia, y tiene una preocupaci\u00f3n obsesionante por los hechos de la \u00faltima semana; de ah\u00ed que todo lo anterior lo considere como accidental y sin mayor importancia.<br \/>\nEsta es la explicaci\u00f3n de que el n\u00famero cuatrocientos treinta y cuatro a\u00f1os, exigido por las sesenta y dos semanas de la segunda parte de la profec\u00eda, resulte demasiado grande para medir el per\u00edodo que va desde el 538 (aparici\u00f3n de Giro, ungido) a 171 a.C. (muerte del ungido On\u00edas II1).<br \/>\nSe suele objetar contra esta interpretaci\u00f3n la declaraci\u00f3n de Cristo en el serm\u00f3n escatol\u00f3gico: \u201cCuando viereis la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n predicha por el profeta Daniel en el lugar santo, entonces los que est\u00e9n en Judea huyan a los montes.\u201d27. Sin duda que el Se\u00f1or, con estas palabras, se refer\u00eda a los hechos tr\u00e1gicos que iban a suceder en Jerusal\u00e9n con el asedio de Tito en el a\u00f1o 70 d. C. La expresi\u00f3n abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n aparece tres veces en el libro de Daniel 28. En dos de ellas, ciertamente el autor del libro de Daniel se refiere a la devastaci\u00f3n realizada por Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes en tiempos de los Macabeos. En 12:11 se dice que la profanaci\u00f3n del templo y el tiempo de la duraci\u00f3n de la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n durar\u00e1 mil doscientos noventa d\u00edas (es decir, media semana de a\u00f1os; tres a\u00f1os y medio m\u00e1s o menos), lo que coincide con lo que se dice en el texto que comentamos sobre las setenta semanas en Dan 9:27. Ahora bien, \u00bfa cu\u00e1l de estos textos del libro de Daniel se refiere Jesucristo ?<br \/>\nEn cualquiera de estos textos parece que la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n en el libro de Daniel se refiere a la profanaci\u00f3n del templo por Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes. Cristo pudo tomar el texto de Daniel sobre la profanaci\u00f3n del templo en la \u00e9poca de los Macabeos como tipo de la otra gran profanaci\u00f3n que tendr\u00e1 lugar en el a\u00f1o 70 d. C. con ocasi\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por el ej\u00e9rcito romano 29.<br \/>\nAhora queda la dificultad general: si en esta profec\u00eda se anuncia la inauguraci\u00f3n de los tiempos mesi\u00e1nicos, como se dice en el v.24, despu\u00e9s de la \u00e9poca macabea (supuesta nuestra interpretaci\u00f3n), \u00bfc\u00f3mo puede conciliarse este vaticinio con el hecho de que el Mes\u00edas haya aparecido realmente ciento sesenta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s? Esta dificultad debe resolverse al tenor de lo que hemos dicho al explicar la profec\u00eda del Emmanuel de Isa\u00edas, es decir, teniendo en cuenta que los profetas carecen de perspectiva hist\u00f3rica del tiempo y, por tanto, superponen los planos hist\u00f3ricos muchas veces en el horizonte prof\u00e9tico. Es decir, el profeta vive preocupado con los problemas de su tiempo, y su misi\u00f3n en tiempos de angustia y de crisis de la conciencia nacional es reavivar la esperanza de salvaci\u00f3n en virtud de las tradicionales promesas mesi\u00e1nicas.<br \/>\nLos profetas son hombres de su tiempo y de la era mesi\u00e1nica, en cuanto que todas sus esperanzas se centran en torno a los tiempos gloriosos de la aparici\u00f3n del Mes\u00edas. Tienen muchas veces revelaciones especiales sobre el hecho mesi\u00e1nico, aunque se les oculten las circunstancias del mismo. Para ellos, el espacio de tiempo que hay entre su \u00e9poca y la mesi\u00e1nica no tiene importancia, y, por otra parte, en sus ansias de reavivar las esperanzas en el pueblo, anuncian la era mesi\u00e1nica como pr\u00f3xima, aunque en realidad no saben cu\u00e1ndo vendr\u00e1.<br \/>\nEn el caso concreto de nuestra profec\u00eda del libro de Daniel, el hagi\u00f3grafo, que vive las angustias de la persecuci\u00f3n religiosa contra su pueblo en tiempo de los Macabeos, anuncia como pr\u00f3xima la inauguraci\u00f3n de los tiempos mesi\u00e1nicos. Para excitar m\u00e1s la curiosidad de sus lectores ha estructurado la historia de su pueblo tomando como base el n\u00famero setenta de la profec\u00eda de Jerem\u00edas y distinguiendo etapas hist\u00f3ricas, que se han cumplido, para entrar ya en la zona del misterioso futuro que se abre al cerrarse la \u00e9poca macabaica 30.<\/p>\n<p>  1 Tenemos ejemplos de oraciones similares en Esd 9:6-15; Bar 1:15-3:8; Dan 3:25-45. Sobre las coincidencias de fraseolog\u00eda cf. Neh 1:5; Deu 7:9; 1Re 8:47; Deu 17:20; Jer 44:4.21 ; Neh 9:34. &#8211; 2 Sobre estas amenazas cf. Lev 26; Deu 28:36-37.63-68; Deu 29:24-28; Deu 30:1-10. &#8211; 3 El TM dice literalmente: \u201cy sobre el ala horrores, devastaciones, hasta que la consumaci\u00f3n decretada se derrame sobre el desolador.\u201d Nuestra traducci\u00f3n es una combinaci\u00f3n del texto hebreo y del griego, que nos parece m\u00e1s inteligible en el contexto. La Bible de J\u00e9-rusalem traduce: \u201csobre el ala (del templo) ser\u00e1 la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n hasta el fin, hasta el t\u00e9rmino asignado al desolador.\u201d &#8211; 4 Cf. 8:15-18. 6 Cf. Jer 25:11; Jer 29:10. &#8211; 5 Cf. Exo 29:383; Num 28:45. 7 Cf. Lev 25:2.4.5; Lev 26:34.35.43; 2Cr 36:21. &#8211; 8 Cf. Isa 1:26; Isa 9:6; Isa 4:3. &#8211; 9 Cf. Exo 29:36; Neh 30:26-28; Neh 40:11; Lev 8:10-11; Num 7:1.10.84.88. S\u00f3lo en 1Cr 23:13, por metonimia, se aplica la frase a Aar\u00f3n. &#8211; 10 As\u00ed traducimos seg\u00fan la reconstrucci\u00f3n de Lagrange, basada en el paralelismo de Teodoci\u00f3n: \u201cno hay juicio para \u00e9l.\u201d Parece que ha habido una confusi\u00f3n de palabras hebreas.  Cf. Lagrange, La proph\u00e9tie des soixante-dix semaines de Daniel: RB 39 (1930) p.15s. &#8211; 11 Cf. 1 Mac i,lis. &#8211;  12 El P. Abel supone que hab\u00eda alguna inscripci\u00f3n con dedicatoria a J\u00fapiter Ol\u00edmpico, que en hebreo es Baal Shamayim (\u201cSe\u00f1or de los cielos\u201d), con cuyo nombre har\u00eda juego de palabras el shomen (\u201cdesvastador\u201d). Cf. abel, Vivre et Penser (1941) p.244. Esta divisi\u00f3n del or\u00e1culo en tres partes es seg\u00fan el texto hebreo, pues la Vulgata lo divide en dos partes: &#8211; a) siete y sesenta y dos semanas, que se cerrar\u00edan con la aparici\u00f3n de un Christum ducem; &#8211; b) la \u00faltima semana. As\u00ed, pues, sesenta y nueve semanas ser\u00edan la primera parte del vaticinio, y una semana la segunda y \u00faltima parte. Seg\u00fan esta lectura, la interpretaci\u00f3n ser\u00e1 diferente de la que vamos a exponer conforme a nuestra versi\u00f3n del texto hebreo. &#8211; 12 Cf. Jer 20:1. &#8211; 13 Cf. Jer 25:1. &#8211; 15 Cf. Esd 7:8; Esd 7:11-26. &#8211;  16 Cf. Neh 1:1; Neh 2:1-9. &#8211; 17 Cf Esd 4,rs; Neh 6:1s; 9,37- &#8211;  18 El texto hebreo no dice \u201cel ungido,\u201d con art\u00edculo, sino que est\u00e1 indeterminado, lo que indica que no es el mismo que el ungido pr\u00edncipe, cuya aparici\u00f3n cerraba las siete semanas de &#8211; a\u00f1os primeras. Por otra parte, nada insin\u00faa en el contexto que ese nuevo ungido sea el Mes\u00edas. Los LXX y la versi\u00f3n de Teodoci\u00f3n traducen por unci\u00f3n (\u03c7\u03c1\u03af\u03c3\u03bc\u03b1), es decir, una cosa ungida, traducci\u00f3n que pas\u00f3 a la Vetus Latina. Los Padres griegos y latinos as\u00ed lo entendieron, y no aplicaron este texto a Jesucristo. 22 Cf. 1Ma 1:47. &#8211; 19 Cf. 2Ma 4:7s. 23 Cf. 1Ma 1:5? &#8211; 20 Cf. 1Ma 1:21; 2Ma 5:11. 24 Cf. 1Ma 4:52. &#8211; 21 Cf. 1Ma 1:31.45.55; 2Ma 4:12. 25 Cf. 1Ma 6:16; 2Ma 9:9.28. &#8211; 26 Esta interpretaci\u00f3n es seguida por Lagrange, Ceuppens y gran parte de los exegetas cat\u00f3licos actuales. &#8211; 27 Cf. Mat 24:15. &#8211; 28   Estos textos de Daniel son, adem\u00e1s de este Deu 9:27, que ahora estudiamos,Deu 11:31 : \u201cA su orden (de Ant\u00edoco IV) se presentar\u00e1n tropas que profanar\u00e1n el santuario y la fortaleza, y har\u00e1n cesar el sacrificio perpetuo y alzar\u00e1n la abominaci\u00f3n desoladora.\u201d Y en 12:11: \u201cDespu\u00e9s del tiempo de la cesaci\u00f3n del sacrificio y del alzar la abominaci\u00f3n desoladora, habr\u00e1 mil doscientos noventa d\u00edas.\u201d  &#8211; 29   No puede esgrimirse como argumento contra nuestra interpretaci\u00f3n la supuesta unanimidad de los Santos Padres, ya que \u00e9sta no existe sino en el sentido general mesi\u00e1nico que hemos propuesto. Cf.   San Hip\u00f3lito  : PG 10,746;  San Jer\u00f3nimo  : PL 25:542;   San Hilario  : PL 9:1054;  San Ambrosio  : PL 15:1808;   San Agust\u00edn  : PL 33:899.  &#8211; 30 Sobre esta profec\u00eda v\u00e9ase Lagrange, a.c., y RB (1904) 514; Bigot: DTC IV 75-102; Uppens, De prophetiis messianicis in A.T. 505-2; Saydon, Verbum Dei II p.6o4ss (Barcea 1956); Chaine, o.c., 2625; A. Colunga: \u201cCiencia Tomista,\u201d 21 (1920) 285-305.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>el a\u00f1o primero.<\/b> Ca. 539 a.C. <b>vino a ser rey.<\/b> Esto puede significar que Dar\u00edo (un t\u00edtulo, no un nombre propio, <i>vea la nota sobre<\/i> <span class='bible'>Dan 5:31<\/span>), corresponde a Ciro porque \u00e9l fue hecho rey conforme al prop\u00f3sito de Dios (cp. <span class='bible'>Sal 75:6-7<\/span>). Puesto que Ciro fue el primer monarca del imperio de Media y Persia, este tiempo corresponde tambi\u00e9n al primer a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Belsasar, cuando cay\u00f3 Babilonia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Dan 5:31<\/span>; <span class='bible'>Est 1:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 Asuero:<\/b><\/i> Nombre hebreo de Jerjes. Estamos de nuevo ante una cronolog\u00eda peculiar del libro de Daniel, pues en realidad Jerjes I (486-465 a. C.) rein\u00f3 despu\u00e9s de su padre Dar\u00edo I (522-486 a. C.); pensar que se trata de Dar\u00edo II (423-404 a. C.), hijo de Jerjes II, es absolutamente inviable.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Daniel escudri\u00f1a las Escrituras<\/p>\n<p>Gabriel entonces le trajo mayor informaci\u00f3n (21; cf. 8:16) que recibi\u00f3 identificaci\u00f3n cronol\u00f3gica y significativa en el primer a\u00f1o de Dar\u00edo (1). Daniel estaba ocupado en ejercicios espirituales. Hab\u00eda estado meditando en la profec\u00eda de Jerem\u00edas acerca de que la desolaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (2) durar\u00eda setenta a\u00f1os (cf. Jer. 25:11, 12; 29:10). La oraci\u00f3n que sigui\u00f3 estuvo profundamente influida por el esp\u00edritu de Jer. 25. Como en la Escritura, la motivaci\u00f3n para la intercesi\u00f3n sincera de Daniel es do ble: la necesidad de la hora y la palabra de promesa del pacto de Dios. Aunque la l\u00f3gica abstracta podr\u00eda llevarnos a preguntar por qu\u00e9 \u00e9l necesitaba orar cuando Dios ya hab\u00eda dado su promesa, Daniel mismo entendi\u00f3 que Dios emplea la oraci\u00f3n como el medio por el cual se complace en cumplir su palabra. El arrepentimiento y la intercesi\u00f3n genuinas afectaron a Daniel externa y tambi\u00e9n internamente (3). Esto era presumiblemente una parte de las de vociones privadas de Daniel, pero sus acciones no estaban opuestas al esp\u00edritu de Mat. 6:16-18, concerniente a nuestra apariencia en p\u00fablico y en cualquier evento que tiene en vista la recompensa de las alabanzas de otros en vez de la apro baci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>9.1 La visi\u00f3n del cap\u00edtulo 9 la recibi\u00f3 Daniel en los d\u00edas del cap\u00edtuo 6. Este Dar\u00edo es la persona que se menciona en el capitulo 6. El Asuero mencionado aqu\u00ed no es el esposo de Ester. Los hechos descritos en el libro de Ester ocurrieron aproximadamente 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde.9.2, 3 Daniel clam\u00f3 a Dios para que cumpliera la promesa de hacer regresar a su pueblo a su tierra natal. El profeta Jerem\u00edas hab\u00eda escrito que Dios no permitir\u00eda que los cautivos regresaran a su tierra natal durante setenta a\u00f1os (Jer 25:11-12; Jer 29:10). Daniel hab\u00eda le\u00eddo esta profec\u00eda y sab\u00eda que este per\u00edodo de setenta a\u00f1os estaba llegando a su fin.9.3-19 Daniel sab\u00eda c\u00f3mo orar. Hab\u00eda le\u00eddo las palabras de Dios y hab\u00eda cre\u00eddo en ellas. Cuando oraba, ayunaba, confesaba sus pecados y suplicaba a Dios que le revelara su voluntad. Oraba con una entrega completa a Dios y era totalmente receptivo a lo que Dios le dijera. Cuando usted ora, \u00bfle habla a Dios con franqueza? Examine su actitud. Hable a Dios franca y sinceramente.9.4-6 Los jud\u00edos cautivos se hab\u00edan rebelado contra Dios. Sus pecados los hab\u00edan llevado al destierro. Pero Dios es misericordioso incluso con los rebeldes, si confiesan sus pecados y regresan a Dios. No permita que la desobediencia pasada le impida regresar a Dios. El lo est\u00e1 esperando con los brazos abiertos.9.6 A trav\u00e9s de los a\u00f1os, Dios hab\u00eda enviado a muchos profetas para que hablaran a Su pueblo, pero sus mensajes cayeron en el vac\u00edo. La verdad era demasiado dolorosa para escucharla. Dios todav\u00eda nos habla con claridad y precisi\u00f3n por medio de la Biblia, y adem\u00e1s a trav\u00e9s de predicadores, maestros y amigos que se interesan en nosotros. Algunas veces la verdad hiere, y preferimos las falsedades dulces. Si usted no est\u00e1 dispuesto a escuchar la Palabra de Dios, preg\u00fantese si est\u00e1 tratando de evitar un cambio doloroso. No se acomode en una mentira dulce que lo puede llevar a un juicio severo. Aceptar la verdad por dolorosa que sea siempre es saludable.9.11-13 Daniel mencion\u00f3 las bendiciones y las maldiciones definidas en Deuteronomio 28. Dios hab\u00eda dado al pueblo de Israel una elecci\u00f3n: obed\u00e9zcanme y ser\u00e1n bendecidos, o desobed\u00e9zcanme y se enfrentar\u00e1n a las maldiciones. La aflicci\u00f3n ten\u00eda la intenci\u00f3n de hacer que el pueblo se volviera a Dios. Cuando nos enfrentemos a circunstancias dif\u00edciles, debemos preguntarnos si Dios tiene motivos para castigarnos. Si as\u00ed lo creemos, debemos pedirle perd\u00f3n. Luego podemos pedirle que nos ayude a resolver nuestros problemas.9.14 Daniel habl\u00f3 de c\u00f3mo Dios siempre trataba de que Israel volviera a El. Aun despu\u00e9s de un desastre, no quer\u00edan obedecerlo. Dios todav\u00eda se vale de las circunstancias, otras personas y, m\u00e1s importante todav\u00eda, la Biblia para que la gente regrese a El. \u00bfQu\u00e9 tiene que hacer Dios para que usted lo escuche?9.17-19 Ser\u00eda un error leer la Biblia como una historia seca y no captar lo emotivo que hay en ella. En esta secci\u00f3n, Daniel estaba clamando al Se\u00f1or. Le preocupaba su naci\u00f3n y su pueblo. Demasiado a menudo nuestras oraciones carecen de emoci\u00f3n y verdadera compasi\u00f3n por los dem\u00e1s. \u00bfEst\u00e1 dispuesto a orar derramando su coraz\u00f3n ante Dios?9.18 Daniel clam\u00f3 por misericordia, no por ayuda, porque sab\u00eda que su pueblo merec\u00eda la ira y el castigo Dios. Dios env\u00eda Su ayuda, no porque la merezcamos, sino porque quiere mostrar su gran misericordia cuando lo necesitamos. Si Dios no nos ayuda debido a nuestro pecado, \u00bfde qu\u00e9 nos quejamos? Sin embargo, si env\u00eda ayuda a pesar de nuestro pecado, \u00bfc\u00f3mo podemos contener nuestra alabanza?9.23 Dios contest\u00f3 la oraci\u00f3n de Daniel, y puede contestar tambi\u00e9n las nuestras.9.24, 25 Cada una de estas setenta semanas puede representar un a\u00f1o. A menudo las Escrituras utilizan n\u00fameros redondos para expresar un concepto, no para dar una cuenta exacta. Por ejemplo, Jes\u00fas dijo que deb\u00edamos perdonar a los dem\u00e1s \u00absetenta veces siete\u00bb. No quiso decir que s\u00f3lo cuatrocientos noventa veces, sino que debemos ser pr\u00f3digos en perdonar. De manera similar, algunos eruditos ven en esta cifra de cuatrocientos noventa a\u00f1os una expresi\u00f3n en sentido figurado. Sin embargo, otros interpretan este per\u00edodo en forma literal, y dicen que la muerte de Cristo ocurri\u00f3 al final de sesenta y nueve semanas (es decir, 483 a\u00f1os m\u00e1s tarde). Una interpretaci\u00f3n ampliamente aceptada dice que la semana septuag\u00e9sima son los siete a\u00f1os de la gran tribulaci\u00f3n, todav\u00eda en el futuro. Luego entonces, la cifra puede simbolizar la primera y la segunda venida de Cristo.9.26 El Mes\u00edas, el Ungido, ser\u00eda rechazado y ejecutado por su propio pueblo. Su perfecto reino eterno habr\u00eda de venir m\u00e1s tarde.9.26, 27 Ha habido mucha discusi\u00f3n acerca de los n\u00fameros, tiempos y acontecimientos en estos vers\u00edculos, y existen dos puntos de vista b\u00e1sicos: (1) Esto se cumpli\u00f3 en el pasado, ya sea en la profanaci\u00f3n del templo por Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes en 168-167 a.C. (v\u00e9ase 11.31), o en la destrucci\u00f3n del templo por el general romano Tito en 70 d.C. cuando un mill\u00f3n de jud\u00edos murieron; o (2) esto todav\u00eda est\u00e1 por cumplirse en el futuro bajo el anticristo (v\u00e9ase Mat 24:15).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cAsuero\u201d, M-LXXBagsterSyVg; LXX: \u201cJerjes\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 521 Dan 5:31; Dan 6:1; Dan 6:28<\/p>\n<p>b 522 Dan 11:1<\/p>\n<p>c 523 Dan 5:28; Dan 5:30<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> el a\u00f1o primero de Dar\u00edo.  O sea, 539\u2013 538 a.C. Unos 67 a\u00f1os han transcurrido desde que Daniel fue desterrado a Babilonia. <\/p>\n<p><p> Dar\u00edo.  V\u00e9ase coment. en 5:31.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>en el a\u00f1o primero de Dar\u00edo<\/i><\/b>. I.e., 538 a.C., 67 a\u00f1os despu\u00e9s de que Daniel fue llevado de Palestina a Babilonia. Este es el mismo Dar\u00edo del C\u00e1p. <span class='bible'>Dan 6:1-28<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>de la simiente<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[2] Dan 25, 12; Jer 25, 11-12; 29, 10.[11] Lev 26, 16; Deut 27, 14.[15] Bar 2, 12; Ex 14, 21.[23] A decirte lo decretado por Dios.[25] Semanas de a\u00f1os, es decir, 490 a\u00f1os. Mat 24, 15; Esd 4, 24; Neh 4, 6.[26] Mat 24, 15.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el primer a\u00f1o de Dar\u00edo hijo de Asuero, del linaje de los medos, el cual lleg\u00f3 a ser rey sobre el reino de los caldeos; A\u00f1o 538 a.C. Dar\u00edo hijo de Asuero. Dan 1:21; Dan 5:31; Dan 6:1, Dan 6:28; Dan 11:1. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Daniel, considerando el tiempo de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-91-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Daniel 9:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22618","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22618"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22618\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}