{"id":22666,"date":"2022-06-20T07:49:11","date_gmt":"2022-06-20T12:49:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-20T07:49:11","modified_gmt":"2022-06-20T12:49:11","slug":"comentario-de-daniel-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de Daniel 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Y yo, en el primer a\u00f1o de Dar\u00edo de Media, me puse a su lado para apoyarle y fortalecerle.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>en el a\u00f1o primero de Dar\u00edo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 5:31<\/span>; <span class='bible'>Dan 9:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>yo estuve para animarlo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 10:18<\/span>; <span class='bible'>Hch 14:22<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>El fin del imperio Persa por el rey de Grecia,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 11:1-4<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Alianzas y conflictos entre el rey del Sur y el rey del Norte,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 11:5-29<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>La invasi\u00f3n y tiran\u00eda de los romanos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Dan 11:30-45<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>el a\u00f1o primero de Dar\u00edo:<\/b>\u00a0Este es el mismo a\u00f1o que el de la revelaci\u00f3n de las setenta semanas, 539 a.C. (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Dan 9:1<\/span><\/span>). Al comienzo de la administraci\u00f3n de Persia, el mensajero divino estuvo con Dar\u00edo\u00a0<b>para animarlo y fortalecerlo<\/b>. Esto sugiere que aunque los reinos del mundo est\u00e1n bajo el control del demonio, sus gobernadores humanos pueden ser liberados de ese control y usados para un prop\u00f3sito m\u00e1s elevado por Dios seg\u00fan lo considere m\u00e1s adecuado.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>11. Las luchas entre Siria y Egipto. Persecuci\u00f3n de los Jud\u00edos.<br \/>\n En este cap\u00edtulo encontramos explicitados al detalle hechos que en los cap\u00edtulos anteriores fueron anunciados de un modo m\u00e1s general. Aunque no se dan nombres concretos &#8211; seg\u00fan el estilo de la literatura apocal\u00edptica &#8211; , sin embargo, los detalles que se describen son tales, que no es dif\u00edcil identificarlos hist\u00f3ricamente. La narraci\u00f3n empieza de modo m\u00e1s gen\u00e9rico, con alusiones al reino de Persia y de Grecia, para centrarse en las relaciones minuciosas de los dos reinos &#8211; sel\u00e9ucida de Siria y lagida de Egipto &#8211; que ten\u00edan m\u00e1s trascendencia en la vida pol\u00edtica y religiosa del pueblo jud\u00edo.<\/p>\n<p>Luchas entre los reyes de Siria y de Egipto (1-19).<br \/>\n1 El a\u00f1o primero de Dar\u00edo el medo, yo estuve all\u00e1 para animarle y sostenerle. 2 Y ahora voy a darte a saber la verdad: Habr\u00e1 todav\u00eda tres reyes en Persia, y el cuarto acumular\u00e1 m\u00e1s riquezas que los otros; cuando por sus riquezas sea poderoso, se levantar\u00e1 contra el reino de Grecia. 3 Pero se alzar\u00e1 un rey valeroso que dominar\u00e1 con gran poder y har\u00e1 cuanto quiera. 4 Y cuando est\u00e9 en la altura, se romper\u00e1 su reino y ser\u00e1 dividido hacia los cuatro vientos; no ser\u00e1 de sus descendientes ni ya tan poderoso como fue, pues ser\u00e1 dividido y pasar\u00e1 a otros distintos de ellos. 5 El rey del mediod\u00eda vendr\u00e1, se har\u00e1 fuerte, pero uno de sus jefes ser\u00e1 m\u00e1s fuerte que \u00e9l y dominar\u00e1, siendo potente su dominaci\u00f3n. 6 Al cabo de algunos a\u00f1os se aliar\u00e1n, y la hija del rey del mediod\u00eda vendr\u00e1 al rey del norte para restablecer la concordia, pero no conservar\u00e1 ella la fuerza de su brazo ni permanecer\u00e1 \u00e9l en su brazo; ella ser\u00e1 entregada, y con ella los que la trajeron, con su padre y con el que entonces hab\u00eda sido su sost\u00e9n. 7 Un reto\u00f1o de sus ra\u00edces se alzar\u00e1 en su lugar y vendr\u00e1 con ej\u00e9rcito y entrar\u00e1 en las plazas fuertes del rey del norte; dispondr\u00e1 de ellas y se har\u00e1 poderoso. 8 Aun a sus dioses, sus im\u00e1genes fundidas y sus objetos preciosos de plata y oro los coger\u00e1 y se los llevar\u00e1 a Egipto. Estar\u00e1 luego algunos a\u00f1os alejado del rey del norte, 9 y \u00e9ste marchar\u00e1 contra el rey del mediod\u00eda y se volver\u00e1 a su tierra. 10 Su hijo saldr\u00e1 a campa\u00f1a y reunir\u00e1 una muy fuerte muchedumbre de tropas, avanzar\u00e1 y se derramar\u00e1 como un torrente; se desbordar\u00e1, pero se volver\u00e1, y llevar\u00e1 las hostilidades hasta la Fortaleza, 11 El rey del mediod\u00eda se enfurecer\u00e1, y, saliendo, atacar\u00e1 al rey del norte, levantar\u00e1 una gran muchedumbre, y las tropas del rey del norte ser\u00e1n puestas en sus manos. 12 Esta muchedumbre se ensoberbecer\u00e1, y el coraz\u00f3n del rey se hinchar\u00e1, derribar\u00e1 a muchos millares, pero no triunfar\u00e1, 13 porque el rey del norte volver\u00e1 con una muchedumbre m\u00e1s numerosa que la primera, y al cabo de alg\u00fan tiempo marchar\u00e1 con un gran ej\u00e9rcito y muchos aprestos. 14 Entonces se alzar\u00e1n muchos contra el rey * del mediod\u00eda, y hombres violentos de su pueblo se rebelar\u00e1n para cumplir la visi\u00f3n y sucumbir\u00e1n. 15 El rey del norte avanzar\u00e1 y alzar\u00e1 baluartes y se apoderar\u00e1 de ciudades fuertes. Los ej\u00e9rcitos del mediod\u00eda no resistir\u00e1n, faltos de fuerza para resistir. 16 El que avanza contra \u00e9l har\u00e1 lo que quiera y nadie podr\u00e1 resistirle, y se quedar\u00e1 en lo mejor de la tierra, exterminando cuanto caiga en su mano. 17 Querr\u00e1 adue\u00f1arse de todo el reino del mediod\u00eda, y le dar\u00e1 su hija por mujer con la intenci\u00f3n de llevarle a la ruina; pero no suceder\u00e1 esto, la cosa no le saldr\u00e1 como quer\u00eda. 18 Volver\u00e1 sus ojos del lado de las islas y tomar\u00e1 muchas, pero un jefe pondr\u00e1 fin al oprobio que sobre ellas quiso echar, y el oprobio recaer\u00e1 sobre \u00e9l. 19 Acoger\u00e1se luego a las fortalezas de su tierra, pero se tambalear\u00e1 y caer\u00e1 y no se le hallar\u00e1.<\/p>\n<p>La frase del \u00ed. \u00e9 el a\u00f1o primero de Dar\u00edo el medo parece glosa de un escriba que quiere datar la profec\u00eda al estilo de otros cap\u00edtulos anteriores 1. El texto exige continuar el relato anterior, en que est\u00e1 hablando el ser refulgente que es la personificaci\u00f3n del designio de Dios en la historia, el cual es ayudado por Miguel, el valedor de los derechos del pueblo jud\u00edo. Va a explicitar lo que antes dijo, empezando por la historia de los reyes de Persia. Los cuatro reyes de Persia de que habla, parecen ser: Ciro (550-529), Cambises (529-521), Dar\u00edo Histaspes (521-485), y el cuarto, famoso por sus riquezas, que har\u00e1 la guerra a Grecia, es Jerjes (485-465), el cual en 480 intent\u00f3 invadir el continente europeo para derrotar a Grecia 2. Aunque los persas fueron derrotados en el sigloV reiteradamente por los valerosos griegos (en Platea, Salamina, Marat\u00f3n), sin embargo, el que dar\u00e1 el golpe de gracia al imperio persa es Alejandro Magno, que es el rey valeroso del \u00ed.3. Pero su imperio ser\u00e1 ef\u00edmero, pues en el c\u00e9nit de sus victorias militares y en plena juventud morir\u00e1 en Babilonia en 323 a.C., siendo dividido su reino hacia los cuatro vientos, es decir, entre los cuatro generales o Diadocos 3. Ninguno de ellos ser\u00e1 de sus descendientes (v.4). En efecto, los dos hijos de Alejandro fueron asesinados unos trece a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del gran macedonio4. Por otra parte, el imperio desmembrado nunca lleg\u00f3 a ser tan poderoso como en tiempo de Alejandro. El hagi\u00f3grafo, despu\u00e9s de enumerar a grandes rasgos la historia de Persia y de Grecia bajo Alejandro, pasa a hablar detalladamente de las incidencias pol\u00edtico-militares d\u00e9 dos de los sucesores del caudillo macedonio (los Sel\u00e9ucidas de Siria y los Lagidas de Egipto), porque afectan a la trayectoria hist\u00f3rica del pueblo jud\u00edo. El rey del mediod\u00eda es el de los Ptolomeos de Egipto; luchar\u00e1 denodadamente por la posesi\u00f3n de Palestina, que se hallaba en la encrucijada geogr\u00e1fica de ambos reinos rivales. En la distribuci\u00f3n del imperio de Alejandro, Egipto y Libia quedaron bajo la \u00e9gida del general Ptolomeo I, hijo de Lagos (de ah\u00ed el nombre de lagida dado a su dinast\u00eda). Desde el 322 al 306 a.C. gobern\u00f3 sus provincias con la categor\u00eda de estratega, pretendiendo despu\u00e9s el t\u00edtulo de rey. Es el rey del mediod\u00eda de que habla el v.5.<br \/>\nUno de sus jefes o generales lleg\u00f3 a ser m\u00e1s fuerte que \u00e9l. Se trata del general Seleuco Nicator, a quien en principio le correspondi\u00f3 la satrap\u00eda de Babilonia y Siria en la convenci\u00f3n de Triparadisus del 321 a.C.; pero por las intrigas de Ant\u00edgono (a quien hab\u00eda correspondido el Asia Menor) tuvo que refugiarse en Egipto, sirviendo como general de Ptolomeo I Lagos. Despu\u00e9s de la batalla de Gaza en 312 y despu\u00e9s de recuperar su satrap\u00eda de Babilonia, fund\u00f3 un reino propio en Siria (de su nombre Seleuco se llamar\u00e1 la dinast\u00eda de Siria de los Sel\u00e9ucidas) 5. Su dominaci\u00f3n fue creciendo desmesuradamente al vencer a su contrincante Ant\u00edgono en Ipso (301 a.C.); y su reino comprend\u00eda entonces desde Frigia y Capadocia hasta el Indus, siendo en realidad un gran imperio, cuya capital desde el a\u00f1o 300 es Antioqu\u00eda de Siria.<br \/>\nNaturalmente, al punto surgieron los choques con los Lagidas de Egipto. El hagi\u00f3grafo, deseoso de centrar su narraci\u00f3n en la \u00e9poca de los Macabeos, pasa por alto las incidencias habidas entre el sucesor de Seleuco I (Ant\u00edoco I Soter: 281-261\/60) y los Lagidas, diciendo que despu\u00e9s de algunos a\u00f1os (v.6) se entablaron conversaciones diplom\u00e1ticas para poner fin a las hostilidades. Para ello, Ptolomeo II Filadelfo (285-246) intent\u00f3 casar a su hija Berenice con su rival Ant\u00edoco II Theos (261\/60-247\/46) de Siria, pero poniendo como condici\u00f3n que \u00e9ste se divorciara de su mujer Laodice, y, en consecuencia, los hijos habidos de \u00e9sta renunciaran a la herencia del trono. Con ello, Ptolomeo cre\u00eda poder un d\u00eda anexionarse el imperio de Siria.<br \/>\nPero, a la muerte de \u00e9ste, Ant\u00edoco II de Siria se divorci\u00f3 de Berenice, tomando su antigua mujer. Es a lo que alude el v.6, al decir que la hija del rey del mediod\u00eda no conservar\u00e1 la fuerza de su brazo. Y esto es un eco de la famosa frase de la mezcla de hierro y de arcilla de los pies de la estatua de diversos metales del c.2, donde en el v.43 se habla de alianza humana. La afrenta fue vengada por un reto\u00f1o de sus ra\u00edces (v.7), es decir, un hermano de ella, llamado Ptolomeo III Evergetes (264-221), que emprendi\u00f3 una campa\u00f1a contra el ej\u00e9rcito de Seleuco II Cal\u00ednico de Siria (246-226), sucesor de Ant\u00edoco II. El rey del mediod\u00eda (Egipto) se apoder\u00f3 de las plazas fuertes del rey del norte (v.7), es decir, de Seleucia, puerto de Antioqu\u00eda de Siria, llegando hasta Babilonia y volviendo despu\u00e9s a Egipto con un gran bot\u00edn (v.8).<br \/>\nDespu\u00e9s de unos a\u00f1os de paz entre Siria y Egipto, el rey del norte (Siria), Seleuco II Cal\u00ednico, dirigi\u00f3 una campa\u00f1a de revancha contra el rey del mediod\u00eda (Egipto), pero fue derrotado, y tuvo que volverse a su tierra defraudado (v.8). Pero su hijo Ant\u00edoco III el Graude (223-187)6 atac\u00f3 Palestina, que estaba bajo el dominio de Ptolomeo -IV Filopator (221-203), rey de Egipto. Al principio, aqu\u00e9l tom\u00f3 la mayor parte del pa\u00eds (avanzar\u00e1, se derramar\u00e1 como un torrente., v.10), pero al fin fue derrotado en Rafia (217 a.C.) (la Fortaleza del rey de Egipto), con lo que Palestina volvi\u00f3 a quedar bajo la f\u00e9rula de los Ptolomeos. Entonces el rey del mediod\u00eda, Ptolomeo Filopator, tomar\u00e1 la revancha despu\u00e9s de haber reunido una gran muchedumbre de ej\u00e9rcito (70.000 de infanter\u00eda, 5.000 de caballer\u00eda y 73 elefantes), y derrotar\u00e1 al rey del norte, cuyo ej\u00e9rcito estaba formado por 62.000 soldados de infanter\u00eda, 6.000 de a caballo y 102 elefantes.<br \/>\nPalestina qued\u00f3 de nuevo bajo Egipto. Pero el rey de Egipto no supo aprovechar su victoria, mientras que Ant\u00edoco III el Grande, despu\u00e9s de haber tenido espectaculares victorias en Persia y Asia<br \/>\nMenor, reuni\u00f3 un gran ej\u00e9rcito y atac\u00f3 de nuevo a Egipto (v.13), llegando hasta Gaza, en la misma frontera egipcia, siendo favorecido por las luchas intestinas habidas en Egipto bajo la minor\u00eda de edad de Ptolomeo V Ep\u00edfanes (203-181), hijo de Ptolomeo IV (v.14)7\u00b7<br \/>\nA los insurrectos egipcios se les sumaron hombres violentos (v.14), que parecen ser los del partido de Tob\u00edas Amonita, que en su lucha contra los jud\u00edos favorec\u00edan a los Sel\u00e9ucidas de Siria, pues los egipcios eran tolerantes 8. Con su conducta hostil a los jud\u00edos cumplir\u00e1n la visi\u00f3n relativa a la persecuci\u00f3n de la \u00e9poca macabea, tal como est\u00e1 en el libro de Daniel (v.14). El rey del norte, Ant\u00edoco el Grande, vencer\u00e1 a los ej\u00e9rcitos del mediod\u00eda (Egipto) en la famosa batalla de Banias (Ces\u00e1rea de Filipo de los Evangelios) en 198 a.C. Como consecuencia de esta victoria, el rey de Siria se quedar\u00e1 con lo mejor de la tierra, que es la tierra hermosa del 8:9, es decir, Palestina 9. Queriendo dominar Egipto, ofreci\u00f3 su hija (v.16), Cleopatra, al rey de Egipto Ptolomeo V. No quer\u00eda atacar militarmente a Egipto, porque entonces hab\u00eda de chocar con el poder del imperio romano, cuyos embajadores, venidos a Egipto para llevar la noticia de la victoria sobre An\u00edbal, le hab\u00edan dicho en Alejandr\u00eda a Ant\u00edoco III el Grande que no tocase el reino de Ptolomeo V.<br \/>\nEl rey de Siria logr\u00f3 casar a su hija con Ptolomeo V, celebr\u00e1ndose las bodas en Rafia, donde poco antes hab\u00eda sido derrotado. Pero, a pesar del \u00e9xito inicial diplom\u00e1tico, la cosa no le saldr\u00e1 como quer\u00eda (v.17), porque su hija seguir\u00e1 m\u00e1s bien una pol\u00edtica favorable a su marido. Empujado por sus \u00e9xitos, quiso extender su dominio a las islas (v.18) o costas del Mediterr\u00e1neo. En efecto, en 197 a.C. ocup\u00f3 el Asia Menor y en 192 a.C. desembarc\u00f3 en Grecia, apoder\u00e1ndose de la parte situada al norte de Corinto. Pero en 191 a.C. le sali\u00f3 al paso el ej\u00e9rcito romano, venci\u00e9ndole en las Termopilas y despu\u00e9s definitivamente en Magnesia, bajo las \u00f3rdenes de Lucio Cornelio Escipi\u00f3n el Asi\u00e1tico. Con esta victoria, el caudillo romano le devolver\u00e1 el oprobio (v.18) o insulto que Ant\u00edoco el Grande hab\u00eda hecho a los embajadores de Roma, que le reprochaban el haber recibido al vencido An\u00edbal10. Despu\u00e9s de la derrota de Magnesia tuvo Ant\u00edoco III el Grande que abandonar el Asia Menor, retir\u00e1ndose a las fortalezas de su tierra de Siria (v.18); hasta que al fin caer\u00e1 asesinado en Elimaide por haber querido apoderarse del tesoro del templo (187 a.C.).<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n de los jud\u00edos (20-45).<br \/>\n20 El que le suceder\u00e1 mandar\u00e1 al ornamento del reino un exactor, pero en pocos d\u00edas ser\u00e1 quebrantado, y no por ira ni por guerra. 21 Un hombre despreciable ocupar\u00e1 su puesto, sin estar investido de la dignidad real. Aparecer\u00e1 de improviso y se apoderar\u00e1 del reino por la intriga. 22 Las tropas, que se derramar\u00e1n como un torrente, quedar\u00e1n sumergidas ante \u00e9l y aniquiladas, as\u00ed como tambi\u00e9n un pr\u00edncipe de la alianza. 23 Despu\u00e9s de haberse concertado con \u00e9l, usar\u00e1 de enga\u00f1os, se pondr\u00e1 en marcha y con poca gente vencer\u00e1. 24 Entrar\u00e1 de improviso en los lugares m\u00e1s f\u00e9rtiles de la provincia y har\u00e1 lo que no hicieron sus padres ni los padres de sus padres. Repartir\u00e1 el bot\u00edn, los despojos y las riquezas, y traer\u00e1 designios contra las fortalezas; todo esto durante alg\u00fan tiempo. 25 Al frente de un gran ej\u00e9rcito emplear\u00e1 su fuerza y su ardor contra el rey del mediod\u00eda. El rey del mediod\u00eda se empe\u00f1ar\u00e1 en la guerra con un ej\u00e9rcito poderoso y muy numeroso, pero no le resistir\u00e1, porque le har\u00e1n traici\u00f3n. 26 Los que comen su pan le quebrantar\u00e1n y su ej\u00e9rcito ser\u00e1 destruido, cayendo muchos muertos. 27 Los dos reyes meditar\u00e1n en su coraz\u00f3n hacerse mal, y, sentados a la misma mesa, hablar\u00e1n falazmente, mas no les servir\u00e1 de nada, porque llegar\u00e1 el fin al tiempo se\u00f1alado. 28 Volver\u00e1 a su tierra con grandes riquezas y ser\u00e1 en su coraz\u00f3n hostil a la alianza santa, y obrar\u00e1 contra ella; luego se volver\u00e1 a su tierra. 29 Al tiempo determinado marchar\u00e1 de nuevo contra el mediod\u00eda, pero esta \u00faltima vez no suceder\u00e1n las cosas como en la primera; 30 vendr\u00e1n contra \u00e9l naves de Italia, y descorazonado, retroceder\u00e1. Luego, furioso contra la alianza santa, no se quedar\u00e1 inactivo, y volver\u00e1 a concertarse con los que abandonaron la alianza santa. 31 A su orden se presentar\u00e1n tropas que profanar\u00e1n el santuario y la fortaleza, y har\u00e1n cesar el sacrificio perpetuo, y alzar\u00e1n la abominaci\u00f3n desoladora. 32 Seducir\u00e1 con sus halagos a los traidores a la alianza santa, pero el pueblo que conoce a Dios obrar\u00e1 con firmeza, 33 y los sabios entre ellos instruir\u00e1n a la muchedumbre. Caer\u00e1n de entre ellos por un tiempo a la espada, al fuego, al cautiverio y al pillaje, 34 y, mientras sucumben, tendr\u00e1n poco socorro, y muchos se unir\u00e1n a ellos hip\u00f3critamente. 35 Sucumbir\u00e1n tambi\u00e9n algunos de los sabios para que sean depurados, purificados y blanqueados, hasta que llegue el fin, que no llegar\u00e1 sino al tiempo determinado. 36 El rey har\u00e1 lo que quiera,  y se gloriar\u00e1 por encima de todos los dioses, y del Dios de los dioses dir\u00e1 cosas incre\u00edbles. Prosperar\u00e1 hasta que llegue la ira a su consumaci\u00f3n, porque lo que est\u00e1 decretado se cumplir\u00e1. 37 No respetar\u00e1 ni aun al dios de sus padres ni a la delicia de las mujeres; no respetar\u00e1 dios alguno, porque se glorificar\u00e1 a s\u00ed mismo por encima de todos. 38 Honrar\u00e1 en su lugar al dios de las fortalezas, dios que no conocieron sus padres; le honrar\u00e1 con oro y plata, con piedras preciosas y cosas de gran valor. 39 A ese dios extra\u00f1o dedicar\u00e1 las plazas fuertes, y colmar\u00e1 de honores a los que le reconozcan, y los har\u00e1 dominar sobre muchos, distribuy\u00e9ndoles tierras en merced. 40 Al fin de los tiempos, el rey del mediod\u00eda chocar\u00e1 con el del norte, y el rey del norte caer\u00e1 sobre \u00e9l como una tempestad, con carros y jinetes y numerosas naves; avanzar\u00e1 por las tierras, se derramar\u00e1 como un torrente y se desbordar\u00e1. 41 Entrar\u00e1n en la tierra gloriosa y sucumbir\u00e1n muchos, pero Edom, Moab y los pr\u00edncipes de los hijos de Am\u00f3n se librar\u00e1n de sus manos. 42 Extender\u00e1 su mano sobre muchas tierras, y no escapar\u00e1 la de Egipto; 43 se adue\u00f1ar\u00e1 de tesoros de oro y plata y de todas las preciosidades de Egipto; libios y et\u00edopes le seguir\u00e1n. 44 Pero nuevas venidas del oriente y del norte le asustar\u00e1n, y partir\u00e1 muy enfurecido, con \u00e1nimo de exterminar a muchos. 45 Alzar\u00e1 la tienda de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo. Mas luego llegar\u00e1 su fin sin que nadie pueda socorrerle.<\/p>\n<p>El sucesor de Ant\u00edoco III el Grande, Seleuco IV Filopator (187-175), enviar\u00e1 a un exactor (v.20), Heliodoro, ministro de finanzas, a Jerusal\u00e9n para apoderarse del tesoro del templo 11, como lo hab\u00eda hecho su padre en el templo de Elimaide. Necesitado de dinero despu\u00e9s de la gran derrota ante los romanos, y para cumplir lo pactado en la paz de Apamea, el sucesor de Ant\u00edoco III el Grande se decidi\u00f3 a llenar sus arcas en Palestina, el ornamento del reino, frase que es paralela a la tierra hermosa del v.16. El hagi\u00f3grafo reserva para el pa\u00eds donde moran los adoradores del verdadero Dios los mejores calificativos. Pero el rey de Siria ser\u00e1 quebrantado, y no en lucha campal cuerpo a cuerpo, sino dolosamente (no por ira ni por guerra, v.20), sino envenenado a instigaci\u00f3n de su ministro Heliodoro.<br \/>\nEl hombre despreciable (v.21) que por la intriga se apodera del reino, es Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes (175-163), hermano de Seleuco IV, que estaba como reh\u00e9n en Roma, seg\u00fan lo estipulado entre los romanos y su padre Ant\u00edoco III el Grande. Su hermano Seleuco le rescat\u00f3, enviando en su sustituci\u00f3n a su hijo Demetrio. Al morir inesperadamente Seleuco IV, llegaba Ant\u00edoco IV a Antioqu\u00eda, y con el apoyo del rey de P\u00e9rgamo logr\u00f3 asegurarse el trono, vacante por la muerte de su hermano, en contra de los derechos del pr\u00edncipe heredero, Demetrio, que estaba en Roma. El hagi\u00f3grafo le llama hombre despreciable (en 1Ma 1:11 se le llama \u201cra\u00edz de pecado\u201d), quiz\u00e1 en oposici\u00f3n al t\u00edtulo que se hab\u00eda dado de Ep\u00edfanes, que significa manifiesto, esplendente (el t\u00edtulo completo es \u201cdios manifiesto,\u201d como si fuera una encarnaci\u00f3n de la divinidad).<br \/>\nAl poco de subir al trono invadi\u00f3 Jud\u00e1, destituyendo al pr\u00edncipe de la alianza (v.22), el sumo sacerdote On\u00edas III, llamado pr\u00edncipe de la alianza por ser jefe religioso de la comunidad israelita, que ten\u00eda un r\u00e9gimen teocr\u00e1tico, basado en la alianza entre Yahv\u00e9 e Israel12. El sumo sacerdote depuesto busc\u00f3 refugio en Dafne (cerca de Antioqu\u00eda de Siria), y all\u00ed fue asesinado en 171 a.C. 13 Como hemos visto en 9:25, es el ungido-jefe asesinado mencionado en la profec\u00eda de las setenta semanas. Ant\u00edoco IV tuvo que hacer frente al ej\u00e9rcito acaudillado por Heliodoro, venci\u00e9ndole (las tropas, que se derramar\u00e1n como un torrente, quedaran sumergidas ante \u00e9l., v.22). En su labor de captaci\u00f3n para la helenizaci\u00f3n del pueblo jud\u00edo us\u00f3 de enga\u00f1os, ganando al principio poca gente. Deseoso de captarse amigos, multiplicaba sus prodigalidades a costa de expolios en las provincias m\u00e1s f\u00e9rtiles. y en las fortalezas de su reino (v.24) 14.<br \/>\nRepuesto de las derrotas militares de su padre, quiso tentar fortuna, atacando al rey del mediod\u00eda, Ptolomeo VI Filometor, nieto, por su madre, de Ant\u00edoco III el Grande y sobrino, por tanto, de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes. La campa\u00f1a tuvo lugar en 169 a.C. El rey de Egipto fue derrotado en Pelusio, siendo hecho prisionero; el desastre se debi\u00f3, sobre todo, a los malos consejos de los tutores del rey, Euleo y Leneo, que le instigaron a atacar al rey de Siria. Se dice de ellos que comen su pan (v.26), por la gran intimidad que ten\u00edan con el rey egipcio. Fueron los causantes de la derrota del ej\u00e9rcito, en el que hubo muchos muertos. Una vez en poder de Ant\u00edoco IV, su sobrino Ptolomeo Filometor trat\u00f3 de ganarle a su causa, y ambos reyes mantuvieron una paz aparente, pero interiormente estaban buscando la ocasi\u00f3n de revancha (meditaron en su coraz\u00f3n hacerse mal, y, sentados a la misma mesa, hablaban falazmente., v.27).<br \/>\nAnt\u00edoco quiso hacer ver a su sobrino que, conquistando \u00e9l Egipto, aqu\u00e9l estar\u00eda m\u00e1s seguro en el trono; pero la estratagema no les servir\u00e1 de nada, porque en los designios divinos llegar\u00e1 al fin el tiempo se\u00f1alado, es decir, la derrota de los planes del rey sirio. Acompa\u00f1ado de su sobrino Ptolomeo, el rey sirio avanz\u00f3 sobre Menfis, pero una facci\u00f3n nacionalista proclam\u00f3 en Alejandr\u00eda como rey de Egipto a Ptolomeo Fisc\u00f3n, hermano de Ptolomeo Filometor. Ant\u00edoco IV intent\u00f3 tomar la ciudad rebelde; pero, convencido de su inexpugnabilidad, se volvi\u00f3, cargado de grandes riquezas (v.28), a su tierra siria 15. Al pasar por Palestina saque\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n (su coraz\u00f3n fue hostil a la alianza, v.28). Todos los expolios le eran insuficientes para su prodigalidad 16.<br \/>\nDespu\u00e9s de saquear el templo de Jerusal\u00e9n, dej\u00f3 en la ciudad una guarnici\u00f3n siria 17; un a\u00f1o m\u00e1s tarde emprendi\u00f3 una nueva campa\u00f1a contra Egipto (v.29), enfurecido porque su sobrino Ptolomeo Filometor se hab\u00eda aliado con su hermano Ptolomeo Fisc\u00f3n en contra de sus intereses pol\u00edticos sobre Egipto. Pero el fracaso en esta^expedici\u00f3n fue total, ya que tuvo que hab\u00e9rselas con los temibles* romanos 18. En efecto, al llegar a Alejandr\u00eda se encontr\u00f3 con Popilio Laenas, que tra\u00eda un ultim\u00e1tum del senado romano, en el que se le exig\u00eda la inmediata evacuaci\u00f3n de Egipto. Ant\u00edoco IV pidi\u00f3 tiempo para pensar y consultar la resoluci\u00f3n, pero el delegado romano, trazando un c\u00edrculo con su bast\u00f3n alrededor de Ant\u00edoco, le dijo que no saliera de \u00e9ste mientras no diera respuesta a su ultim\u00e1tum. La humillaci\u00f3n no pudo ser mayor. El rey sirio dijo que \u201char\u00eda lo que ped\u00eda el senado\u201d romano.<br \/>\nNo le qued\u00f3, pues, sino retornar a su pa\u00eds; pero, enfurecido, desahog\u00f3 su c\u00f3lera contra Palestina, persiguiendo a los jud\u00edos (la alianza santa, v.30), concert\u00e1ndose con los jud\u00edos ap\u00f3statas que abandonaron la alianza santa. Su plan era helenizar al pueblo jud\u00edo para asimilarlo a su reino, creando as\u00ed una fuerza pol\u00edtica m\u00e1s vigorosa 19. Su obra persecutoria empez\u00f3 por fundar un gimnasio al estilo griego y culmin\u00f3 en la profanaci\u00f3n del templo y la fortaleza, o colina fortificada sobre la que se asentaba el santuario, haciendo cesar el sacrificio perpetuo y erigiendo en el altar de los holocaustos la abominaci\u00f3n desoladora (v.31), o \u00eddolo de J\u00fapiter Ol\u00edmpico 20. Su obra helenizadora, basada en halagos y facilidades a los ap\u00f3statas de la religi\u00f3n jud\u00eda, tuvo cierto \u00e9xito, pero el pueblo que conoce a Dios reaccion\u00f3 con firmeza (v.32). Es una alusi\u00f3n a las gestas heroicas del anciano Eleazar con su protesta en\u00e9rgica y de la madre de los siete hijos, que dio la mayor lecci\u00f3n de fortaleza religiosa de la historia universal21. El hagi\u00f3grafo llama a los piadosos que resistieron a la helenizaci\u00f3n Zos sabios; son los asideos, de que nos hablan los libros de los Macabeos 22. Este grupo fiel predicaba la lealtad a la ley jud\u00eda, siendo ayudado por el reducido socorro de los Macabeos (v.34).<br \/>\nLa guerra contra los sirios ser\u00e1 cruenta y muchos morir\u00e1n a la espada y al fuego (v.33). En la persecuci\u00f3n perecer\u00e1n algunos de los sabios y fieles mantenedores de los derechos religiosos jud\u00edos, durando esta situaci\u00f3n hasta que llegue el fin, que no llegar\u00e1 sino al tiempo determinado (v.35) en los designios divinos. La persecuci\u00f3n servir\u00e1 para que sean depurados, purificados y blanqueados en sus ideales religiosos. En estos tiempos de lucha, muchos se unir\u00e1n hip\u00f3critamente (v.34) a los mantenedores de los derechos de Dios, pero no con sinceridad, sino por c\u00e1lculos humanos y por miedo al castigo de Judas Macabeo 23.<br \/>\nAnt\u00edoco IV, en el colmo de su delirio, se asimila al J\u00fapiter Ol\u00edmpico, cuyos emblemas hace representar sobre sus monedas (v.36), hablando blasfemamente del Dios de los dioses, que es Yahv\u00e9. Pero le llegar\u00e1 su hora, porque lo que est\u00e1 decretado se cumplir\u00e1. El hagi\u00f3grafo constantemente alude a los designios de Dios sobre la historia de su pueblo, y piensa en la hora de su manifestaci\u00f3n airada para vengar tantos ultrajes contra su pueblo. El soberbio rey de Siria no respet\u00f3 siquiera al dios de sus padres (v.37), Apolo, cuya imagen aparece en las monedas de los predecesores de Ant\u00edoco IV, y la sustituy\u00f3 por la de J\u00fapiter Ol\u00edmpico, con el que lleg\u00f3 a identificarse 24. La delicia de las mujeres es la divinidad Adonis-Tammuz, de origen sirio-babil\u00f3nico, cuya muerte era ritualmente lamentada por las mujeres de Siria 25. Como expoliador de templos, se puede decir en verdad que Ant\u00edoco IV no respetar\u00e1 dios alguno, suplantando a las divinidades tradicionales de su pa\u00eds y proponiendo como divinidad a adorar al dios de las fortalezas (v-38), probablemente J\u00fapiter Capitolino (o Zeus Ol\u00edmpico), cuya imagen hab\u00eda visto muchas veces durante su estancia en Roma cuando era reh\u00e9n. Sabemos que a este dios le dedic\u00f3 un suntuoso templo en Antioqu\u00eda 26 y las plazas fuertes (v.39), como Dura-Europos, en el desierto sirio; Beis\u00e1n, Gerasa, e intent\u00f3 hacer lo mismo en Jerusal\u00e9n27. A los que se prestaban a su pol\u00edtica de helenizaci\u00f3n les daba con largueza honores. y tierras a merced 28.<br \/>\nDespu\u00e9s de habernos presentado al detalle la historia de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, anuncia el profeta su futuro desastroso. Hasta ahora las indicaciones eran netamente hist\u00f3ricas, pero en adelante va a entrar en la zona de la profec\u00eda propiamente tal, como lo indica la expresi\u00f3n al fin de los tiempos (v.40), que para \u00e9l es el fin de la persecuci\u00f3n y el principio de una nueva era venturosa, la del mesianismo, anunciada en 9:24. En la parte propiamente prof\u00e9tica, los detalles son nebulosos y no se pueden controlar hist\u00f3ricamente. El autor del libro de Daniel como profeta hab\u00eda tenido una revelaci\u00f3n sobre el fin deshonroso del perseguidor del pueblo jud\u00edo, y nos la describe en sus detalles a base de elementos y clis\u00e9s tradicionales en la literatura b\u00edblica anterior 29.<br \/>\nNo sabemos que haya habido otra expedici\u00f3n de Ant\u00edoco contra Egipto, como parece indicarse en el v.40 30. Muchos autores creen que en estos vers\u00edculos se trata de una recapitulaci\u00f3n de las anteriores campa\u00f1as de Ant\u00edoco IV. Los v.40-45 ser\u00edan, seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, como un duplicado de lo que se dice en los v.21-39, a\u00f1adido por alg\u00fan compilador posterior. Pero, como antes dijimos, es preferible considerar estos versos como pro\/\u00e9ticos; y, por tanto, sus detalles no han de tomarse al pie de la letra; lo sustancial del hecfco es el fin desastroso del perseguidor Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes. El hagi\u00f3grafo-profeta supone al ej\u00e9rcito de \u00e9ste invadiendo la tierra gloriosa, o Palestina (v.41), dejando de lado, por razones estrat\u00e9gicas, a Edom, Moab y Am\u00f3n, en TransJordania. Despu\u00e9s de haber conseguido grandes victorias en Egipto y Libia, se volver\u00e1 precipitadamente a causa de las nuevas venidas de oriente y del norte (v.44); como hizo Senaquerib cuando asediaba a Jerusal\u00e9n 31.<br \/>\nAl volver de Egipto, alzar\u00e1 la tienda de su palacio (v.45), o tienda real de campa\u00f1a 32, entre los mares y el monte glorioso y santo, es decir, entre el Mediterr\u00e1neo y la colina de Si\u00f3n. Ant\u00edoco IV, que hab\u00eda perseguido enconadamente al pueblo jud\u00edo, deb\u00eda morir (por idealizaci\u00f3n prof\u00e9tica) en tierra de Palestina, frente a la colina majestuosa de Yahv\u00e9, donde tantas profanaciones se hab\u00edan cometido. Esto es ya un clis\u00e9 de la literatura prof\u00e9tica, pues Ezequiel, Joel y Zacar\u00edas presentan tambi\u00e9n a los enemigos de Israel derrotados y muertos en las proximidades de Jerusal\u00e9n 33. De hecho sabemos que Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes muri\u00f3 cerca de Susa, en Persia 34. Al sublevarse los armenios y partos, se dirigi\u00f3 hacia oriente, y en Elimaida intent\u00f3 saquear el templo, como su padre; pero no se lo permiti\u00f3 el pueblo amotinado; all\u00ed se enter\u00f3 de la derrota de su ej\u00e9rcito a manos de Judas Macabeo 35; quiso volverse con su ej\u00e9rcito a Palestina con \u00e1nimos de arrasarla 36, pero cay\u00f3 enfermo y muri\u00f3 en Tabae, cerca de Susa 37. Cuando el autor del libro de Daniel redact\u00f3 su compilaci\u00f3n, a\u00fan no hab\u00eda tenido lugar la muerte del perseguidor, pero la anunci\u00f3 concretamente, si bien idealiz\u00e1ndola en los detalles, conforme a la tradici\u00f3n prof\u00e9tica b\u00edblica.<\/p>\n<p>  1 Cf. 7:1; 8:1; 9:1; 10:1. &#8211; 2 Cf. Herodoto, 7:20-99, donde se detalla la fuerza y riqueza de Jerjes. &#8211; 3 Sobre la divisi\u00f3n del imperio de Alejandro entre sus generales, v\u00e9ase lo que heraos dicho en el cap\u00edtulo anterior. &#8211; 4 Parece que el instigador del asesinato de los dos hijos de Alejandro (el leg\u00edtimo &#8211; nacido despu\u00e9s de su muerte &#8211; , habido de Roxana, se llamaba Alejandro, y el ileg\u00edtimo, de Barsine, se llamaba Heracles) fue Casandro. Cf. Diodoro de Sic., XIX 105; XX 22. &#8211; 5 En 312 comenz\u00f3 la \u201cera de los Sel\u00e9ucidas,\u201d seguida en la cronolog\u00eda de los libros de los Macabeos. Cf. 1Ma 1:10. &#8211; 6 A Seleuco II Cal\u00ednico le sucedi\u00f3 su hijo Seleuco III Ceraunos, que s\u00f3lo rein\u00f3 dos a\u00f1os (226-223), siendo asesinado. Su sucesor fue su hermano Ant\u00edoco III el Grande. &#8211; 7 Cf. Polibio, XV 25:34. &#8211; 8 Cf. Flavio Josefo, Ant. 12:4:6. &#8211; 9 En Jer 2:19, Palestina es llamada \u201cla m\u00e1s bella heredad,\u201d y en Eze 20:6.9, \u201cla tierra que es la m\u00e1s hermosa de las tierras.\u201d &#8211; 10 Seg\u00fan Tito Livio (XXXIII 40), Ant\u00edoco hab\u00eda respondido a la reclamaci\u00f3n de los romanos que \u201cno les importaba lo que hac\u00eda Ant\u00edoco en Asia, como no importaba a \u00e9ste lo que hac\u00edan los romanos en Italia.\u201d &#8211; 11 Cf. 2Mac3:7s. &#8211; 12 Sobre el car\u00e1cter de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes v\u00e9ase el art\u00edculo de F. M. abel, Antiochus Epiphane, en \u201cVivre et penser\u201d: RB (1941) 231-54. &#8211; 13 En Eco 50:1-21 se hace el c\u00e1lido elogio de On\u00edas III ,1o que indica la alta estima en que estaba en los medios cultos del judaismo. &#8211; 14 Cf. 1Ma 3:30; \u00d4\u00df\u00f4\u00ef Livio, 41:20; Polibio, 26:10. &#8211; 15 Cf. 1Ma 1:19. &#8211; 16 Los embajadores de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes llevaron a los romanos una corona de cincuenta talentos, y en Grecia repartieron regalos exorbitantes entre sus habitantes. Cf. Polibio, XXVIII 18. &#8211; 17 Cf. 1Ma 1:20-25; 2Ma 5:11-21. &#8211; 18 En hebreo se dice \u201cnaves de Kittim,\u201d literalmente \u201cnaves de Chipre\u201d; pero esta denominaci\u00f3n despu\u00e9s design\u00f3 a las costas del Mediterr\u00e1neo en general (cf. Jer 2:10; Eze 27:6); y en la \u00e9poca de los Macabeos, los pueblos mar\u00edtimos occidentales (cf. 1Ma 1:1; Eco 8:5). En \u00e9l \u201cComentario de Habacuc\u201d de ios rollos hallados junto al mar Muerto se llama a los romanos kittim. &#8211;  19 Cf. 1Ma 1:11-15; 2Ma 4:4-17. &#8211; 20 Cf. 1Ma 1:41-53-543; Dan 8:3; Dan 9:27; Dan 12:11; 1Ma 1:54. &#8211; 21 Cf. 2Ma 6:18s; 7,is. &#8211; 22 Cf. 1Ma 7:13; 2Ma 14:5. &#8211;  23 Cf. 1Ma 6:21; 1Ma 7:13; 1Ma 9:23. &#8211; 24 \u201cDesde 169 al 166 es representado en las monedas con los emblemas de la divinidad, y la inscripci\u00f3n \u201cAnt\u00edoco, dios manifiesto.\u201d Desde 166, su imagen es la de Zeus Ol\u00edmpico con la inscripci\u00f3n \u201cRey Ant\u00edoco, dios manifiesto, victorioso\u201d (F. M. abel, a.c., 2545). Lo que se dice aqu\u00ed de Ant\u00edoco corresponde a lo que se dijo del peque\u00f1o cuerno del 0.7, del macho cabr\u00edo del c.8. As\u00ed se dice de \u00e9l: \u201char\u00e1 lo que le plazca\u201d (8:25); \u201cse exaltar\u00e1 a s\u00ed mismo\u201d (8:10.11.25); \u201chablar\u00e1 altaneramente\u201d (7:8.25), etc. (saydon, o.c., p.661). &#8211; 25 Cf. Isa 17:10; Eze 8:14. &#8211; 26 Tito Livio, XLI 20. &#8211; 27 Cf. Abel, a.c., 242. &#8211; 28 Cf. 2 Mac 4:8-2Cr 10:24. &#8211; 29 Cf: Isa 10:28-34; 37:7; Eze 39:4; Joe 3:2.12-13; Zac 14:2. &#8211; 30 Porfirio dice que hubo otra expedici\u00f3n contra Egipto de Ant\u00edoco IV en el a\u00f1o n de su reinado. Cf. san jer\u00f3nimo, In Dan. 9:40: PL 25:572. Pero probablemente Porfirio depende del texto b\u00edblico. El autor racionalista quer\u00eda a toda costa aplicar los versos de la Biblia a Ant\u00edoco IV. &#8211; 31 Cf. 1837:7. &#8211; 32 La palabra empleada por palacio es persa y s\u00f3lo aparece aqu\u00ed en el A.T. &#8211;  33 Cf. Eze 39:4; Joe 3:2.12-13; Zac 14:2. &#8211; 34 Cf. 1Ma 3:31-371Ma 3:&#8211;35 Cf. 1Ma 6:1-7; 2Ma 9:1-3. &#8211; 36 Cf. 2 Mac 9:4- &#8211;  37 Cf.  Polibio,   31, II.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>a\u00f1o primero.<\/b> Ca. 539 a.C. (cp. <span class='bible'>Dan 6:1<\/span> ss; <span class='bible'>Dan 9:1<\/span>). <b>estuve para animarlo y fortalecerlo.<\/b> El mensajero de <span class='bible'>Dan 10:10<\/span> ss contin\u00faa hablando de asistir a Miguel (as\u00ed como Miguel lo hab\u00eda fortalecido en la batalla contra demonios en <span class='bible'>Dan 10:21<\/span>), para confirmar a Dar\u00edo en su prop\u00f3sito de mostrar benevolencia a Israel al decretar su regreso a la Tierra Prometida.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 Dar\u00edo el medo:<\/b><\/i> Ver nota a <span class='bible'>Dan 5:31<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>11.2 El mensajero ang\u00e9lico estaba revelando el futuro de Israel (v\u00e9ase 10.20, 21). S\u00f3lo Dios puede revelar tan claramente el futuro. La obra de Dios no s\u00f3lo afecta el panorama general de la historia, sino que adem\u00e1s se centra en los detalles intrincados de la vida de la gente. Y sus planes, ya sean para las naciones o para los individuos, son inconmovibles.11.2 El cuarto rey Persa puede haber sido Asuero (486-465 a.C.), quien lanz\u00f3 un ataque contra Grecia en 480 (Est 1:1).11.2ss Los medopersas derrotaron a Babilonia. La Grecia de Alejandro Magno derrot\u00f3 a los medopersas y conquist\u00f3 la mayor parte de las tierras del Mediterr\u00e1neo y del Oriente Medio. Despu\u00e9s de la muerte de Alejandro, el imperio se dividi\u00f3 en cuatro partes. Los tolemaicos se apoderaron del sur de Palestina, y los sel\u00e9ucidas tomaron la parte norte. Los vers\u00edculos 1-20 muestran el conflicto entre los tolemaicos y le sel\u00e9ucidas por el control de Palestina del 300 al 200 a.C. Los vers\u00edculos 21-35 describen la persecuci\u00f3n de Israel bajo el gobierno de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes. De los vers\u00edculos 36-45 la profec\u00eda cambia al fin de los tiempos. Ant\u00edoco IV sale del cuadro y el anticristo de los \u00faltimos d\u00edas se vuelve el centro de atenci\u00f3n.11.3 Este poderoso rey de Grecia es Alejandro Magno, quien conquist\u00f3 el imperio medopersa y construy\u00f3 un enorme imperio en s\u00f3lo 4 a\u00f1os.11.4, 5 Con el tiempo el imperio de Alejandro Magno se dividi\u00f3 en cuatro naciones. Estas cuatro naciones m\u00e1s d\u00e9biles inclu\u00edan las siguientes regiones: (1) Egipto, (2) Babilonia y Siria, (3) Asia Menor y (4) Macedonia y Grecia.11.6, 7 Estas profec\u00edas parecen haberse cumplido muchos a\u00f1os despu\u00e9s en las guerras sel\u00e9ucidas entre Egipto y Siria. En el a\u00f1o 252 a.C., Tolomeo II de Egipto (\u00abdel sur\u00bb) dio a su hija Berenice en matrimonio a Ant\u00edoco II de Siria (\u00abdel norte\u00bb) para concluir un tratado de paz. Sin embargo, la primera esposa de Ant\u00edoco II, Laodice asesin\u00f3 a Berenice en Antioqu\u00eda. Tolomeo III, hermano de Berenice, ascendi\u00f3 al trono egipcio y declar\u00f3 la guerra a los sel\u00e9ucidas para vengar el asesinato de su hermana.11.9-11 El rey de Siria (\u00abdel norte\u00bb) es Seleuco II y el rey de Egipto (\u00abdel sur\u00bb) es Tolomeo IV.11.13 Este rey del norte es probablemente Ant\u00edoco III (el Grande). Tom\u00f3 muchas ciudades egipcias (11.15) y se estableci\u00f3 en Israel (\u00abla tierra gloriosa\u00bb, 11.16) . Los romanos lo derrotaron m\u00e1s tarde en Magnesia (11.18).11.17 El invasor, Ant\u00edoco III, trat\u00f3 de hacer las paces entre Egipto y Siria dando a su hija en matrimonio a Tolomeo IV Ep\u00edfanes de Egipto, pero el plan fracas\u00f3.11.20 Este sucesor es Seleuco IV, sucesor de Ant\u00edoco III. Envi\u00f3 a Heliodoro para robar y profanar el templo de Jerusal\u00e9n.11.21 Seleuco IV fue sucedido por su hermano, Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, quien se congraci\u00f3 con los romanos.11.27 Estos dos reyes traicioneros fueron probablemente Ant\u00edoco IV de Siria y Tolomeo VI de Egipto. La traici\u00f3n y el enga\u00f1o son armas que los que codician poder utilizan para colocarse por encima de los dem\u00e1s. Sin embargo, cuando dos codiciosos tratan de hacerse esto, el juego se convierte en un proceso autodestructivo en que se debilitan ambos. Tambi\u00e9n es f\u00fatil, pues Dios tiene el poder en sus manos.11.29, 31 Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes invadir\u00eda otra vez \u00abel sur\u00bb, pero las naves enemigas lo obligar\u00edan a retirarse. En su retirada saque\u00f3 a Jerusal\u00e9n, profan\u00f3 el templo, y detuvo los sacrificios. El santuario fue contaminado cuando Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes sacrific\u00f3 puercos en un altar erigido para honrar a Zeus. De acuerdo con la ley jud\u00eda, los cerdos eran inmundos y no deb\u00edan tocarse ni comerse. Sacrificar un cerdo en el templo era el peor insulto que un enemigo pod\u00eda hacer a los jud\u00edos. Esto ocurri\u00f3 en 168-167 a.C.11.32 La referencia puede ser a Menelao, el sumo sacerdote a quien Ant\u00edoco lleg\u00f3 a conquistar y que conspir\u00f3 con \u00e9l contra los jud\u00edos leales a Dios. \u00abEl pueblo que conoce a su Dios\u00bb pudieran ser los macabeos y sus simpatizantes; sin embargo, puede haber otro cumplimiento en el futuro.11.33, 34 Los momentos de prueba nos recuerdan nuestra debilidad e incapacidad para enfrentar dificultades. En esos momentos buscamos respuestas, liderazgo, direcci\u00f3n clara. Cuando viene la prueba, la Palabra de Dios interesa incluso a quienes en tiempos mejores nunca la mirar\u00edan. Los creyentes debemos entonces prepararnos para aprovechar las oportunidades de hablar de la Palabra de Dios en tiempos de necesidad. Tambi\u00e9n debemos prepararnos para la persecuci\u00f3n y el rechazo si ense\u00f1amos y predicamos.11.35 El mensajero de Dios describe un tiempo de prueba cuando incluso los creyentes dotados pueden tropezar. Esto puede significar (1) caer en pecado, (2) volverse temeroso y perder la fe, (3) por error seguir una ense\u00f1anza equivocada, o (4) experimentar un sufrimiento severo y el martirio. Si resistimos y perseveramos en la fe, esta experiencia s\u00f3lo nos refinar\u00e1 y nos har\u00e1 m\u00e1s puros. \u00bfEsta usted pasando por tribulaciones? Recon\u00f3zcalas como oportunidades por medio de las cuales Dios lo puede refinar.11.36-39 Estos vers\u00edculos pueden referirse a Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, a Tito Vespaciano o al anticristo. Alguno de estos hechos pueden haberse cumplido ya, y otros se cumplir\u00e1n en el futuro.11.38 Se cree que el \u00abdios de la Fortaleza\u00bb se refiere a J\u00fapiter o Zeus. La implicaci\u00f3n es que el rey har\u00e1 de la guerra su dios. M\u00e1s que todos sus antepasados, librar\u00e1 guerras y glorificar\u00e1 sus horrores.11.40 La profec\u00eda da una vuelta aqu\u00ed. Ant\u00edoco IV se desvanece de la vista y el anticristo de los \u00faltimos d\u00edas se convierte en el centro de atenci\u00f3n desde este punto hasta el final del libro de Daniel.11.45 \u00abEl monte glorioso y santo\u00bb es el Monte de Sion o la ciudad de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cDar\u00edo\u201d, MSyVg; LXX: \u201cCiro\u201d. V\u00e9ase Dan 5:31, n: \u201cDar\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 662 Dan 5:31; Dan 9:1<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Dar\u00edo el medo.  V\u00e9ase coment. en 5:31.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>el ponerme de pie era<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[3] Dan 7, 5-6.[5] Alejandro Magno.[13] En el plazo se\u00f1alado por Dios.[14] Is 19, 16.[17] Cleopatra, hija de Ant\u00edoco III el Grande, que despu\u00e9s se declarar\u00e1 contra el padre a favor de su marido Tolomeo V Ep\u00edfanes.[24] En que se echar\u00e1 sobre ellos.[26] 1 Mac 1, 17.[38] Moozim, fortaleza. Este dios pod\u00eda ser Marte o bien Zeus Ol\u00edmpico, cuya imagen o estatua fue puesta en el templo de Jerusal\u00e9n.[45] Entre el mar muerto y el Mediterr\u00e1neo, en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y yo, en el primer a\u00f1o de Dar\u00edo de Media, me puse a su lado para apoyarle y fortalecerle. en el a\u00f1o primero de Dar\u00edo. Dan 5:31; Dan 9:1. yo estuve para animarlo. Dan 10:18; Hch 14:22. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico El fin del imperio Persa por el rey de Grecia, Dan 11:1-4. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-daniel-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Daniel 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}