{"id":23486,"date":"2022-06-20T08:23:30","date_gmt":"2022-06-20T13:23:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hageo-22-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T08:23:30","modified_gmt":"2022-06-20T13:23:30","slug":"comentario-de-hageo-22-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hageo-22-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Hageo 2:2 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u201cHabla, pues, a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud\u00e1; a Josu\u00e9 hijo de Josadac, sumo sacerdote; y al resto del pueblo, diciendo:<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>gobernador de Jud\u00e1.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hag 1:14<\/span>; <span class='bible'>Esd 1:8<\/span>; <span class='bible'>Esd 2:63<\/span>; <span class='bible'>Neh 8:9<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>habla ahora:<\/b>\u00a0Nuevamente, Hageo es llamado a dirigirse a los l\u00edderes Zorobabel y Josu\u00e9 (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Hag 1:1<\/span><\/span>) y al verdadero pueblo de Dios (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Hag 1:12<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El primer mensaje iba dirigido a los l\u00edderes Zorobabel y Josu\u00e9 (<i>vea las notas sobre<\/i> <span class='bible'>Hag 1:1<\/span>). Aqu\u00ed el profeta incluye al resto de los exiliados que regresaron de Babilonia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Los prop\u00f3sitos presentes de Dios. Una vez m\u00e1s Dios habl\u00f3 por medio de Hageo; esta vez la palabra vino a los dirigentes y al pueblo junto. Dios respondi\u00f3 a los pensamientos de la gente anciana que recordaba el primer templo y estaba decepcionada con su reemplazo. Estos pueden haber sido vocalizados, como lo hab\u00edan sido antes (cf. Esd. 3:12), sin embargo, pudieron haber sido pensa mientos secretos. Si esto fue as\u00ed, entonces Dios hab\u00eda hablado directamente a las mentes de la gente en una manera que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento natural del profeta (cf. Luc. 7:39, 40). Esto captar\u00eda su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La instrucci\u00f3n esfu\u00e9rzate fue dada a Josu\u00e9, el sucesor de Mois\u00e9s, en la primera entrada a la tierra prometida (Jos. 1:6, 7, 9, 18). Podemos notar que, tanto en la primera entrada a la tierra prometida como la reentrada en los tiempos de Hageo, hab\u00eda un dirigente llamado Josu\u00e9. Esto puede ser una mera coincidencia, o bien podemos decidir comparar la \u00faltima era con la primera. Los dos Josu\u00e9 obedecieron la palabra de Dios de esforzarse, y as\u00ed heredaron las promesas divinas. En ambas situaciones, aunque Dios fortaleci\u00f3 al pueblo (1:14), les toc\u00f3 a ellos aplicar su esfuerzo como \u00e9l los dirigi\u00f3. La misma sociedad se requiere hoy en d\u00eda en el servicio al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El repetido yo estoy con vosotros (4; ver en 1:13 y en la Introducci\u00f3n) puede relacionarse con la siguiente cl\u00e1usula, que dice que el pacto permanece en vigor. Algunos pueden haber pensado que el destierro era una se\u00f1al de que el pacto se hab\u00eda acabado, o que la maldici\u00f3n continuada indicaba el rechazo de Dios, pero esto no era as\u00ed. Los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables (cf. Rom. 11:29).<\/p>\n<p>De igual manera, el esp\u00edritu de Dios no es alejado por el pecado del pueblo, o cuando menos no por mucho tiempo (ver 1 Sam. 4:22; 6). En las visiones de Ezequiel, la gloria de Dios finalmente dej\u00f3 Jerusal\u00e9n debido a la perversidad en el templo, pero solamente para irse con los desterrados a Babilonia. (Cf. Eze. 10:18-22; 11:22, 23 con Eze. 1:1; 11:16.) Ahora a la gente se le reafirma que el Esp\u00edritu de Dios ha regresado de Babilonia con ellos, para quedarse. Esta reafirmaci\u00f3n es para todos lo que sinceramente buscan la presencia de Dios y obedecen sus mandamientos (Stg. 4:8).<\/p>\n<p>Al pueblo se le dijo que no tuviera temor, sino que prosiguiera valientemente. Esta ense\u00f1anza muestra que el pueblo de Dios no debe permitir que el temor le impida obedecer a Dios (1 Jn. 4:4, 18).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>c 41 Zac 4:9<\/p>\n<p>d 42 1Cr 3:17<\/p>\n<p>e 43 Esd 1:8<\/p>\n<p>f 44 Zac 3:8; Zac 6:11<\/p>\n<p>g 45 1Cr 6:15<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHabla, pues, a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud\u00e1; a Josu\u00e9 hijo de Josadac, sumo sacerdote; y al resto del pueblo, diciendo: gobernador de Jud\u00e1. Hag 1:14; Esd 1:8; Esd 2:63; Neh 8:9. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico habla ahora:\u00a0Nuevamente, Hageo es llamado a dirigirse a los l\u00edderes Zorobabel y Josu\u00e9 (Hag 1:1) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hageo-22-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Hageo 2:2 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23486","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23486"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23486\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}