{"id":23975,"date":"2022-06-20T08:44:44","date_gmt":"2022-06-20T13:44:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T08:44:44","modified_gmt":"2022-06-20T13:44:44","slug":"comentario-de-mateo-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Mateo 8:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Cuando descendi\u00f3 del monte, le sigui\u00f3 mucha gente.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>8:1<\/span> Cuando descendi\u00f3 Jes\u00fas del monte, le segu\u00eda mucha gente.\u2014 V\u00e9ase <span>4:23-25<\/span>; ahora, despu\u00e9s de relatar el serm\u00f3n del monte, Mateo contin\u00faa su relato del ministerio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>cuando descendi\u00f3 Jes\u00fas del monte.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 5:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>le segu\u00eda mucha gente.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:18<\/span>; <span class='bible'>Mat 4:25<\/span>; <span class='bible'>Mat 12:15<\/span>; <span class='bible'>Mat 15:30<\/span>; <span class='bible'>Mat 19:2<\/span>; <span class='bible'>Mat 20:29<\/span>; <span class='bible'>Mar 3:7<\/span>; <span class='bible'>Luc 5:15<\/span>; <span class='bible'>Luc 14:25-27<\/span>. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas sana al leproso,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:1-4<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>sana al centuri\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:5-13<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>a la suegra de Pedro,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:14<\/span>, <span class='bible'>Mat 8:15<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>y muchos otros enfermos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:16<\/span>, <span class='bible'>Mat 8:17<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>muestra como le deben de seguir,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:18-22<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>calma la tempestad en el mar,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:23-27<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>saca los demonios de los dos hombres pose\u00eddos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:28-30<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y deja que entran en los cerdos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:31-34<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">En\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 8:1-34<\/span><\/span>;<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 9:1-38<\/span><\/span>, hay diez milagros registrados en un orden r\u00e1pido. La conexi\u00f3n con el serm\u00f3n del monte es obvia. El Rey, despu\u00e9s de haber presentado su plataforma \u2014el manifiesto del Reino\u2014 ahora demuestra su poder para llevar a cabo lo que ha dicho. A menudo, escuchamos grandes y rimbombantes promesas de potenciales poderes pol\u00edticos, pero nos preguntamos: \u00ab\u00bfPodr\u00e1 hacerlo?\u00bb Cristo, el rey, ahora va a demostrar su habilidad para llevar a cabo el programa proyectado. Los milagros est\u00e1n divididos en tres grupos por dos discusiones con respecto al discipulado. Todas las obras milagrosas autentifican al Se\u00f1or Jes\u00fas como Mes\u00edas y Rey. Los tres primeros son milagros de sanidad (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 8:1-17<\/span><\/span>). Sanar a un\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">leproso<\/span>\u00a0era un punto dram\u00e1tico para comenzar porque no hab\u00eda registro de ning\u00fan israelita leproso que hubiese sido sanado en toda la historia de la naci\u00f3n, con la excepci\u00f3n de Mar\u00eda (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>N\u00fam 12:10-15<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 8.<br \/>\n E sta secci\u00f3n de los cap\u00edtulos 8 y 9 es manifiestamente intencionada y sigue el procedimiento sistem\u00e1tico y de tesis del evangelio de Mateo. Despu\u00e9s que present\u00f3 a Cristo como \u201clegislador\u201d de la nueva Ley, demuestra y rubrica aqu\u00ed su poder mesi\u00e1nico con los milagros que realiza, tanto sobre enfermedades corporales como del alma y aun sobre los mismos elementos de la naturaleza y los demonios. \u201cLos ciegos ven, los rengos andan, los leprosos son limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados\u201d (Mat 11:15; Luc 7:21-22). Esta es la respuesta que Cristo da a los emisarios de Juan y el mejor comentario apolog\u00e9tico a sus propias palabras.<br \/>\nEste esquema no est\u00e1 basado en el n\u00famero sagrado convencional de diez, cuya apolog\u00eda se hace en la obra Pirq\u00e9 Aboth (Sentencias de los Padres) 1, pues en Mt salen trece o m\u00e1s milagros o grupos de \u00e9stos. El tema anterior de la autoridad de Cristo y la Ley se sigue ahora con su autoridad sobre la naturaleza.<br \/>\nMientras los apocal\u00edpticos de la \u00e9poca de Cristo anunciaban la salvaci\u00f3n con cat\u00e1strofes c\u00f3smicas, aqu\u00ed la naturaleza se pacifica a la voz de su Creador y Salvador.<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n de un leproso,Luc 8:1-4 (Mar 1:40-45; Luc 5:12-16).<br \/>\n1 Como baj\u00f3 del monte, le siguieron muchedumbres numerosas, 2 y, acerc\u00e1ndose un leproso, se postr\u00f3 ante El, diciendo: Se\u00f1or, si quieres, puedes limpiarme.3 El, extendiendo la mano, le toc\u00f3 y dijo: Quiero, s\u00e9 limpio. Y al instante qued\u00f3 limpio de su lepra. 4 Jes\u00fas le advirti\u00f3: Mira, no lo digas a nadie, sino ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda que Mois\u00e9s mand\u00f3, para que les sirva de testimonio.<\/p>\n<p>Estando Cristo \u201cen una ciudad\u201d se le acerc\u00f3 un \u201cleproso,\u201d al que Lc considera muy grave, pues lo describe \u201clleno de lepra\u201d; los t\u00e9rminos de totalidad son estilo de Lc 2. Esta enfermedad ten\u00eda una triple repercusi\u00f3n en quien la padec\u00eda: corporal, social y religiosa. Los miembros del cuerpo eran invadidos lentamente, con el agravante de que era una enfermedad incurable (2Re 5:7). Era como vivir muriendo. Socialmente eran seres aislados. Por temor al contagio se les declaraba legalmente impuros y se les apartaba de las ciudades, oblig\u00e1ndoles a llevar vestidos desgarrados, la cabeza desnuda y a advertir su proximidad gritando: Tam\u00e9, tam\u00e9, \u201cimpuro, impuro.\u201d Religiosamente no eran excomulgados, pero en las ceremonias del culto en las sinagogas deb\u00edan colocarse aparte. Esto era humillante, pero a\u00fan lo era m\u00e1s al ser considerada su enfermedad como castigo de Dios, merecido por grandes pecados (Num 12:9-15; 2Re 15:5; 2Cr 26:19-21). De ah\u00ed el nombre lepra: tzara&#8217;at, \u201cgolpe,\u201d \u201cazote divino\u201d 3. Sin embargo, la lepra en la antig\u00fcedad no ten\u00eda un diagn\u00f3stico cient\u00edfico, y por eso se inclu\u00edan entre ella otras enfermedades de la piel curables (Lev c.13 y 14). Tal es el caso de \u201cSim\u00f3n el leproso\u201d (Mat 26:6; Mar 14:3) 4.<br \/>\nA los leprosos que no eran recluidos 5, aunque ten\u00edan que vivir aislados, se les permit\u00eda venir a las ciudades a pedir limosna o ayuda a los suyos, debiendo hablar a las personas a \u201ccuatro codos\u201d de distancia 6. Este leproso se acerc\u00f3 mucho a Cristo, pues El extendi\u00f3 su mano y le \u201ctoc\u00f3\u201d para curarle. \u201cSe postr\u00f3\u201d delante de \u00e9l (Mt), \u201cde rodillas\u201d (Mc) y sobre \u201csu rostro\u201d (Lc) en tierra, conforme al uso jud\u00edo 7. Pueden ser reflejos hist\u00f3ricos, o simples formas libres literarias ambientales para expresarlo.<br \/>\nCristo no le apart\u00f3 ni se comport\u00f3 como algunos rabinos que hu\u00edan al divisarlos o les arrojaban piedras para apartarles de su camino y no contaminarse \u201clegalmente\u201d 8. \u201cSi quieres, puedes limpiarme,\u201d dijo el leproso. Su fe era grande. \u201cQuiero, s\u00e9 limpio,\u201d le contest\u00f3 Cristo extendiendo su mano. Y le toc\u00f3. La Ley (Lev 15:7) declaraba impuro al que tocase a un leproso. Pero Cristo \u201ctoca\u201d para curar. No podr\u00e1 contagiarse de esta enfermedad ni contraer ninguna impureza legal el que curaba las enfermedades y el que era \u201cSe\u00f1or del s\u00e1bado\u201d y de toda la Ley. Y \u201cal instante\u201d desapareci\u00f3 la lepra y qued\u00f3 \u201climpio\u201d (Mc).<br \/>\nEn varios c\u00f3dices se lee que Cristo, al ver al leproso, se \u201cair\u00f3\u201d; en otros, que, \u201ccompadecido,\u201d lo cura. La primera lectura, de no ser primitiva, no se explicar\u00eda bien; de ah\u00ed su inserci\u00f3n de la segunda. \u00bfSe referir\u00eda, acaso, al ver que el leproso transgred\u00eda tan abiertamente la Ley de Mois\u00e9s? (Lev 13:45.46). Mt y Lc omiten la \u201ccompasi\u00f3n\u201d cuando la registran en otros casos (Mat 20:33; Luc 7:13). \u00bfEs por esto por lo que Mc dice que Cristo le despidi\u00f3 con una fuerte conmoci\u00f3n de \u00e1nimo (\u03ad\u03bc\u03b2\u03c1\u03b9\u03bc\u03b7\u03c3\u03ac\u03bc\u03b5\u03bd\u03bf\u03c2)?<br \/>\nF. Mussner escribe: \u201cNo se enciende en ira sobre el poder de la muerte, como se sospechaba, sino sobre la injusticia que se comet\u00eda en Israel contra los leprosos. Por eso Jes\u00fas extiende la mano sobre el enfermo, as\u00ed como, seg\u00fan la Biblia, Dios extiende la mano sobre alguien para protegerlo. Con esto Jes\u00fas pone al enfermo bajo la protecci\u00f3n de Dios, y por el contacto lo pone en comuni\u00f3n con \u00e9l\u201d (Los milagros de Jes\u00fas [1970] p.32).<br \/>\nSe comprende la sorpresa, la gratitud y la reacci\u00f3n de aquel hombre al verse limpio, justificada su inocencia y h\u00e1bil para volver a la sociedad y a su hogar. La explosi\u00f3n apuntaba. Y ante ello Cristo, \u201ccon fuerte conmoci\u00f3n de \u00e1nimo\u201d (cf. Jua 11:13), le ordena que no diga nada a nadie. Deb\u00edan de estar ellos dos solos o muy poca gente que no compromet\u00eda el peligro de divulgaci\u00f3n, en cuya medida de precauci\u00f3n pone al leproso curado. El proclamarlo en aquel ambiente de sobreexcitaci\u00f3n mesi\u00e1nica no hubiera logrado m\u00e1s que hacer intervenir intempestivamente al sanedr\u00edn (Jua 1:19-20) o, incluso, a la misma autoridad romana 8.<br \/>\nLuego le ordena que cumpla la Ley present\u00e1ndose en el templo a los sacerdotes, que como personas m\u00e1s ilustradas podr\u00edan certificar la curaci\u00f3n y aun darle por escrito un certificado de ello. Y a\u00f1ade: \u201cpara que les sirva de testimonio a ellos\u201d (\u03b1\u03cd\u03c4\u03bf\u0390\u03c2). Seg\u00fan el concepto que a este prop\u00f3sito se dice en el Lev\u00edtico (Jua 14:1-32), \u00e9ste era un \u201ctestimonio\u201d de la curaci\u00f3n en forma de sacrificio a Dios hecha a un y por un sacerdote, ya que es lo que prescribi\u00f3 Mois\u00e9s y es a lo que aqu\u00ed se refiere. Sin embargo, en la f\u00f3rmula \u201ca ellos\u201d es posible que no sea ajeno al deseo de Cristo enviar a aquellos sacerdotes o \u201ccorpus sacerdotale\u201d un rayo m\u00e1s de luz mesi\u00e1nica para hacerles ver que hab\u00eda surgido un taumaturgo entre ellos en los d\u00edas en que el cetro ya no estaba en manos de Jud\u00e1 (Gen 49:10), y curando enfermos de todo tipo, lo, que era una se\u00f1al de la obra del Mes\u00edas (Isa 5:35; Isa 61:1; cf. Mat 11:5.6). As\u00ed la Ley ven\u00eda a testimoniar la grandeza y obra de Cristo.<br \/>\nEl leproso curado, sin embargo, comenz\u00f3 a pregonar su curaci\u00f3n, creando dificultades a Cristo para venir p\u00fablicamente a las ciudades. Por lo que se retiraba a lugares desiertos, aunque esto tambi\u00e9n lo hac\u00eda para darse a la \u201coraci\u00f3n\u201d (Luc 5:15.16).<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n del siervo del centuri\u00f3n,Luc 8:5-13 (Luc 7:2.-10; cf. Jua 4:46-53).<br \/>\n5 Entrado en Cafarna\u00fam, se le acerc\u00f3 un centuri\u00f3n, suplic\u00e1ndole 6 y dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, mi siervo yace en casa paral\u00edtico, gravemente atormentado. 7 El le dijo: Yo ir\u00e9 y le curar\u00e9. 8 Y respondiendo el centuri\u00f3n, dijo: Se\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo: di s\u00f3lo una palabra, y mi siervo ser\u00e1 curado. 9 Porque yo soy un subordinado, pero bajo mi tengo soldados y digo a \u00e9ste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace. 10 Oy\u00e9ndole Jes\u00fas, se maravill\u00f3, y dijo a los que le segu\u00edan: En verdad os digo que en nadie de Israel he hallado tanta fe. Os digo, pues, que del Oriente y del Occidente vendr\u00e1n y se sentar\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, 11 mientras que los hijos del reino ser\u00e1n arrojados a las tinieblas exteriores, donde habr\u00e1 llanto y crujir de dientes. 12 \u03a5 dijo Jes\u00fas al centuri\u00f3n: Ve, h\u00e1gase contigo seg\u00fan has cre\u00eddo. Y en aquella hora qued\u00f3 curado el siervo.<\/p>\n<p>Este milagro lo realiza Cristo despu\u00e9s del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, en Cafarna\u00fam, donde ten\u00eda, desde hac\u00eda ya mucho tiempo, su domicilio (Mat 4:13).<br \/>\nViv\u00eda all\u00ed un centuri\u00f3n 9, no jud\u00edo (Luc 7:5), sino gentil, pero que admiraba la religi\u00f3n jud\u00eda. \u201cAma a nuestro pueblo,\u201d dec\u00edan los de la ciudad, y prueba de ello es que les hab\u00eda levantado la sinagoga (Lc). Deb\u00eda de estar a las \u00f3rdenes de Herodes Antipas, que ten\u00eda un peque\u00f1o ej\u00e9rcito compuesto de tropas mercenarias y extranjeras organizadas al modo romano 10. Este centuri\u00f3n ten\u00eda un esclavo al que amaba mucho. Estaba enfermo de \u201cpar\u00e1lisis\u201d y \u201cpr\u00f3ximo a la muerte\u201d (Lc). En esta circunstancia lleg\u00f3 Cristo a Cafarna\u00fam y el centuri\u00f3n acudi\u00f3 a \u00e9l con solicitud y urgencia.<br \/>\nHay en este punto divergencias entre los evangelistas. Mientras Mateo (v.5-6) dice que el centuri\u00f3n \u201cse le acerc\u00f3\u201d a Cristo, Lucas dir\u00e1 que \u201cenvi\u00f3 algunos ancianos de los jud\u00edos rog\u00e1ndole que viniese para salvar a su siervo,\u201d y, cerca ya de su casa, le envi\u00f3, en una segunda embajada, \u201calgunos amigos.\u201d De estas divergencias no se puede concluir que sean sucesos distintos. El fondo y la trama son los mismos. San Agust\u00edn propon\u00eda como soluci\u00f3n que lo que se hac\u00eda por medio de otros, se puede decir personalmente de aquel que los env\u00eda 11; sin embargo, las palabras que Lucas pone en boca de estos amigos parecen pronunciadas directamente por \u00e9l 12. Es posible, como propon\u00eda San Juan Cris\u00f3stomo, que despu\u00e9s que el centuri\u00f3n envi\u00f3 a los amigos, hubiese venido \u00e9l mismo 13 o al ver llegar a Jes\u00fas saliese, fuertemente impresionado, a su encuentro y dijese entonces esas palabras tan personales y acusadoras de su fe y confianza en el poder de Cristo 14.<br \/>\nSobre esta doble embajada, se estudia en Lc en su lugar correspondiente. Mt se distingue en este relato de Lc en que en Lc el centuri\u00f3n es \u201camigo\u201d de los jud\u00edos. En Mt se omiten estos detalles. Acaso se deba a que Mtg se escribe en una \u00e9poca en la que el judaismo se enfrent\u00f3 abiertamente al cristianismo. Para otros al antifarise\u00edsmo jud\u00edo de Mtg, o acaso debido a las \u201cfuentes.\u201d<br \/>\nJes\u00fas, admir\u00e1ndose, dijo a los que le acompa\u00f1aban: \u201cEn verdad os digo que en nadie de Israel he hallado tanta fe.\u201d<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 pudo consistir esta fe\/confianza tan grande (\u03c4\u03bf\u03c3\u03b1\u03cd\u03c4\u03b7\u03bd) del centuri\u00f3n? Los autores toman posiciones diversas. 1) \u00bfAcaso cree que Cristo no es un subordinado en el orden religioso, como el no lo es el orden temporal? 2) \u00bfAcaso imbuido por la mitolog\u00eda romana sospecha que pueda ser hijo de alg\u00fan dios o un ser muy excepcional? 3) En que Cristo puede curar a \u201cdistancia\u201d (B. Weiss); 4) en el impulso \u201cirracional\u201d de confianza en Cristo (A. Schlatter); 5) en el esperar ardientemente un milagro (Kijostermann); 6) en su comprensi\u00f3n de la palabra en el misterio de Cristo (Schniewind); 7) en una gran fe y confianza en el poder de Cristo, a causa de los milagros que hubiese visto u o\u00eddo. Parecer\u00eda lo m\u00e1s l\u00f3gico. En cualquier caso, parece percibirse la pol\u00e9mica mateana, reconocido el valor hist\u00f3rico del hecho de Cristo, contra el juda\u00edsmo hostil y la gentilidad d\u00f3cil a la fe 15.<br \/>\nEvoc\u00e1ndose este contraste de fe entre Israel, pueblo elegido, y el centuri\u00f3n, hace Cristo la profec\u00eda de la vocaci\u00f3n universal de las gentes &#8211; que Lucas pondr\u00e1 en otro contexto (Luc 13:23-29) -, en el que no se refiere a todo Israel, sino a los \u201cobradores de iniquidad\u201d y de su ingreso en el reino mesi\u00e1nico y la reprobaci\u00f3n de Israel culpable: \u201cOs digo, pues, que vendr\u00e1n (gentiles) del Oriente y del Occidente y se sentar\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Mientras que los hijos del reino ser\u00e1n arrojados a las tinieblas exteriores, donde habr\u00e1 llanto y crujir de dientes.\u201d La felicidad mesi\u00e1nica &#8211; que profetiza para los gentiles &#8211; se la describe con frecuencia, tanto en la Escritura (Isa 25:6; Rev 19:9) como en los escritos ap\u00f3crifos apocal\u00edpticos y rab\u00ednicos, bajo la imagen de un banquete 16. Para los jud\u00edos, que eran por excelencia los \u201chijos del reino\u201d y que pensaban sentarse en este fest\u00edn al lado de los patriarcas, mientras los gentiles, llenos de confusi\u00f3n, quedar\u00edan a la entrada, en las \u201ctinieblas exteriores\u201d 17, les profetiza la reprobaci\u00f3n. Por su resistencia en recibir al Mes\u00edas son reprobados (Mat 22:2-7.21.37-45; Rom 11:11) 18, a las tinieblas de afuera, imagen tal vez de un fest\u00edn nocturno cuya sala est\u00e1 llena de l\u00e1mparas, mientras fuera s\u00f3lo hay oscuridad. All\u00ed habr\u00e1 \u201cllanto y crujir de dientes,\u201d imagen que indica el castigo para expresar las injurias de los imp\u00edos contra los justos (Sal 35:16; Sal 37:12, etc.) y lugar com\u00fan en la literatura jud\u00eda \u201cescatol\u00f3gica\u201d 19. En Mt frecuentemente se usa para hablar de la \u201descatolog\u00eda\u201d final (Mat 13:42-50).<br \/>\n\u201cVe, h\u00e1gase contigo seg\u00fan has cre\u00eddo. Y en aquella hora se cur\u00f3 el siervo\u201d (Mt). El \u201ccomo\u201d (\u03c9\u03c2) del has cre\u00eddo, tiene el sentido causal de \u201cporque.\u201d<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n de la suegra de Pedro,Mat 8:14-15 (Mar 1:29-31; Luc 4:38-39).<br \/>\n14 Entrando Jes\u00fas en casa de Pedro, vio a la suegra de \u00e9ste que yac\u00eda en el lecho con fiebre.   15  Le toc\u00f3 la mano, y la fiebre la dej\u00f3, y ella, levant\u00e1ndose, se puso a servirles.<\/p>\n<p>Mt introduce la escena, seg\u00fan su frecuente m\u00e9todo, diciendo sin m\u00e1s que Jes\u00fas, \u201centrando en casa de Pedro.\u201d Fue en Cafarna\u00fam y en un s\u00e1bado (Mar 1:21.29; Luc 4:31-38).<br \/>\nPedro y su hermano Andr\u00e9s eran de Betsaida (Jua 1:44). Acaso razones de comercio pesquero les hicieron cambiar de residencia.<br \/>\nFue al salir de la sinagoga de los oficios del \u201cs\u00e1bado\u201d (Mc-Lc). Estas reuniones sol\u00edan ser antes del mediod\u00eda 20; pero tambi\u00e9n hab\u00eda un servicio cultual al atardecer 2l. Acaso se refiere el texto evang\u00e9lico a la salida de la reuni\u00f3n sinagogal de la tarde, por vincular los tres sin\u00f3pticos esta escena a la siguiente, a la que, \u201cal ponerse el sol\u201d (Lc), le tra\u00edan los enfermos para que los curase, y que probablemente era en el mismo Cafarna\u00fam, pues se reunieron en la \u201cpuerta\u201d de la ciudad (Mar 1:33).<br \/>\nLa suegra de Pedro yac\u00eda \u201cpostrada\u201d por la enfermedad. S\u00f3lo se describe que ten\u00eda una enfermedad febril. Lucas, acaso por sus aficiones \u201cm\u00e9dicas,\u201d lo matiza diciendo que ten\u00eda una \u201cgran fiebre.\u201d Es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico de la medicina de entonces y usado probablemente en este sentido por Lc 22. En ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o estas fiebres son muy frecuentes en las riberas del lago Tiber\u00edades 23.<br \/>\nLa curaci\u00f3n fue instant\u00e1nea. \u201cLa toc\u00f3 por la mano\u201d (Mt); en Mc la \u201ctom\u00f3\u201d de la mano; \u201cmand\u00f3 con gran energ\u00eda a la fiebre (Lc) que la dejase\u201d y \u201cla levant\u00f3\u201d (Mc); es decir, teni\u00e9ndole sujeta la mano e imperando a la fiebre, al mismo tiempo la ayud\u00f3 a incorporarse, y \u201cla fiebre la dej\u00f3,\u201d y se \u201clevant\u00f3 inmediatamente\u201d (Lc-Mt).<br \/>\nLos gestos de Cristo en esta curaci\u00f3n todos convergen a lo mismo &#8211; cogerla por la mano, imperar a la fiebre \u201ccon gran energ\u00eda,\u201d ayudarla a incorporarse -, a hacer pl\u00e1sticamente visible su dominio sobre la enfermedad y la conciencia clara de su poder.<br \/>\nEn \u039ct se ve que se trae el texto para polemizar contra la incredulidad jud\u00eda; en otro milagro semejante en Jn (Mar 4:46ss) se polemiza contra una \u201creligiosidad gn\u00f3stica\u201d que viene a buscar algo de Cristo en lugar de entreg\u00e1rsele a El. Lo que se destaca abiertamente es la \u201cautoridad\u201d de Cristo aqu\u00ed, como en toda esta parte del evangelio.<br \/>\nY los tres sin\u00f3pticos resaltan que, tan pronto como se sinti\u00f3 curada, se levant\u00f3 y se puso a \u201cservirles\u201d (Mc-Lc); lo que Mt centra en la persona bienhechora de Cristo: y \u201cle serv\u00eda.\u201d No est\u00e1 relatado esto aqu\u00ed sin especial intenci\u00f3n; era gratitud y es apolog\u00e9tica y tendencia de Mt a destacar a Cristo de los grupos. Era la evidencia del milagro. No solamente la dej\u00f3 la fiebre, sino que se restableci\u00f3 tambi\u00e9n instant\u00e1neamente de su estado anterior de agotamiento en que deja una \u201cgran fiebre,\u201d como ya lo hac\u00eda notar San Jer\u00f3nimo, m\u00e1xime si era fiebre de d\u00edas.<br \/>\nComo todo milagro de Cristo sobre una enfermedad, que en aquel ambiente se atribu\u00eda a un esp\u00edritu del mal, poder demon\u00edaco, tambi\u00e9n \u00e9ste tiene, por lo mismo, un valor \u201cescatol\u00f3gico\u201d: el triunfo de Cristo sobre Sat\u00e1n y la llegada del reino. Acaso el gesto de \u201clevantarla\u201d evocase en la catequesis primitiva el triunfo pascual de Cristo. El que resucit\u00f3 (\u03ae\u03b3\u03ad\u03c1\u03b8\u03b7 = Mat 28:6) venciendo la muerte, las enfermedades y miserias, era el que hac\u00eda \u201clevantarse\u201d (\u03ae\u03b3\u03ad\u03c1\u03b8\u03b7 = Mat 8:15) a los pecadores y enfermos. A diferencia de la estructura literaria de la mayor parte de los milagros de Mt &#8211; nada de di\u00e1logo (Mat 8:2-4; Mat 8:5-13; Mat 9:18-30; Mat 15:21-28; Mat 20:29-34) -, \u201c\u00e9ste es un &#8216;relato catequ\u00e9tico&#8217; sobre el efecto de la redenci\u00f3n operado simb\u00f3licamente por Jes\u00fas\u201d (L.- Dufour, o.c., p.141) 23.<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n de muchos,Mat 8:16-17 (Mar 1:32-34; Luc 4:40-41).<br \/>\n16 Ya atardecido, le presentaron muchos endemoniados, y arrojaba con una palabra los esp\u00edritus, y a todos los que se sent\u00edan mal los curaba. 17 Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isa\u00edas, que dice: \u201cEl tom\u00f3 nuestras enfermedades y carg\u00f3 con nuestras dolencias.\u201d<\/p>\n<p>Es un cl\u00e1sico cuadro \u201csumario.\u201d Mt lo trae agrupado aqu\u00ed, Mc-Lc lo ponen antes del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. Fue ya \u201catardecido,\u201d sea por referencia hist\u00f3rica o para indicar tambi\u00e9n el fin del reposo sab\u00e1tico, antes del cual no se pod\u00edan transportar camillas de enfermos (Jer 17:21; Jua 5:9.10) ni incluso ser curados en s\u00e1bado (Jua 9:13-16; Mat 12:10-14 par.).<br \/>\nSe destaca la curaci\u00f3n de los \u201cendemoniados,\u201d pues indicaba ello el establecimiento del reino de Dios (Mat 12:8). Lc destacar\u00e1 que los curaba imponiendo a cada uno sus manos, lo que indica la potestad que ten\u00eda (Luc 4:40), con lo que se ve\u00eda su poder. Aqu\u00ed lo hace con su palabra para indicar \u00e9ste 24, en contraposici\u00f3n a las largas e inciertas f\u00f3rmulas de los exorcismos jud\u00edos. \u201c\u00bfQu\u00e9 palabra es esta que con autoridad y poder impera a los esp\u00edritus y salen?\u201d (Luc 4:36). Mt se complace en destacar el poder de la \u201cpalabra\u201d de Cristo (Mat 8:8). As\u00ed la palabra que proclama la nueva Ley (Mat 7:24.28) es la misma que cura.<br \/>\nEs interesante destacar que Mt, conforme a su tendencia a acentuar los efectos milagrosos, dice que le llevaron a \u201cmuchos\u201d enfermos y que cur\u00f3 a \u201ctodos\u201d; en Mc se dir\u00e1, con este tipo de f\u00f3rmulas, que cur\u00f3 tambi\u00e9n a \u201cmuchos.\u201d<br \/>\nMt solo, siguiendo su m\u00e9todo de confirmaciones prof\u00e9ticas, cita un texto de Isa\u00edas sobre el Mes\u00edas (Isa 53:4): \u201cVerdaderamente \u00e9l llev\u00f3 sobre s\u00ed nuestras enfermedades y nuestros dolores,\u201d que pertenece al poema del \u201cSiervo de Yahv\u00e9\u201d (Is 52:13-35:1-12), y que presenta al Mes\u00edas no tanto echando sobre s\u00ed nuestras dolencias cuanto quit\u00e1ndolas de otros.<br \/>\nEl inter\u00e9s de la citaci\u00f3n &#8211; dice Lagrange &#8211; es precisamente que ella se puede aplicar literalmente a la situaci\u00f3n en t\u00e9rminos que contienen un pensamiento m\u00e1s profundo.\u201d 24 Cristo hab\u00eda llevado estos dolores para \u201cexpiarlos,\u201d pues \u00e9ste es el contexto en Isa\u00edas: \u201cOfreci\u00f3 su vida en sacrificio por el pecado\u201d (Isa 52:10), y \u201cen sus llagas hemos sido curados\u201d (Isa 53:5). Si la restauraci\u00f3n total del hombre ca\u00eddo s\u00f3lo se dar\u00e1 cuando se encuentre en \u201cla libertad de la gloria de los hijos de Dios\u201d (Rom 8:21), esta restauraci\u00f3n parcial tambi\u00e9n est\u00e1 incluida en el plan de Dios, pero el poder de ejercerla lo tiene Cristo merecido por su muerte, como dice Isa\u00edas.<br \/>\nPor eso Mt ve estas curaciones mesi\u00e1nicas hechas por Cristo vinculadas, de alg\u00fan modo, al texto de Isa\u00edas.<\/p>\n<p>Condiciones de los seguidores de Jes\u00fas,Rom 8:18-22. (Luc 9:57-62).<br \/>\n18 Viendo Jes\u00fas grandes muchedumbres en torno suyo, dispuso partir a la otra ribera. 19 Le sali\u00f3 al encuentro un escriba, que le dijo: Maestro, te seguir\u00e9 adondequiera que vayas. 20 D\u00edjole Jes\u00fas: Las raposas tienen cuevas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza. 2I Otro disc\u00edpulo le dijo: Se\u00f1or, perm\u00edteme ir primero a sepultar a mi padre; 22 pero Jes\u00fas le respondi\u00f3: S\u00edgueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos.<\/p>\n<p>Esta per\u00edcopa la traen Mt-Lc, aunque \u00e9ste a\u00f1ade un tercer caso por afinidad tem\u00e1tica. El situarlos aqu\u00ed juntos, siendo improbable la realizaci\u00f3n de ambos en un mismo momento, hace ser su agrupaci\u00f3n artificial tem\u00e1tica. Literariamente se puede justificar el poner aqu\u00ed estos casos porque Cristo \u201cabandona\u201d la regi\u00f3n de Cafarna\u00fam. Se ha visto en ello, adem\u00e1s, un valor \u201ctipol\u00f3gico.\u201d Cristo parte a \u201cla otra ribera,\u201d donde estallar\u00e1 la tormenta en el mar, Cristo \u201cparte\u201d y \u00e9stos quieren \u201cseguirle.\u201d As\u00ed han de ser los \u201cseguidores\u201d de Cristo: tener decisi\u00f3n y confianza en El hasta afrontar todo tipo de tormentas 25. El pasaje siguiente (v.19) comienza: \u201cCuando subi\u00f3 a la nave, le siguieron sus disc\u00edpulos.\u201d a la barca y a la tormenta. El verbo le \u201csiguieron\u201d (\u03ae\u03c7\u03bf\u03bb\u03bf\u03c5\u03b8\u03b7\u03c3\u03b1\u03bd) es t\u00e9rmino t\u00e9cnico que indica el discipulado.<\/p>\n<p>Primer ofrecimiento a seguirle.<br \/>\nAl hacer el ofrecimiento un \u201cescriba,\u201d parece que esta escena es anterior a las grandes luchas jud\u00edas contra Cristo, aunque supone ya obra de apostolado de Cristo. De este \u201cescriba,\u201d en realidad, no se dice que Cristo le rechace, sino que le pone la perspectiva ardua del apostolado: s\u00f3lo tiene asegurado, en comparaci\u00f3n con las raposas y aves, el incesante ir y venir para anunciar la Buena Nueva. El que el Hijo del hombre \u201cno tenga d\u00f3nde reclinar la cabeza\u201d debe de referirse a esta vida de incesante caminar apost\u00f3lico m\u00e1s que al no tener alguna morada para descansar, como en Nazaret y Cafarna\u00fam.<br \/>\nEs aqu\u00ed donde por vez primera sale en lo evangelios el t\u00edtulo que se da Cristo de \u201cHijo del hombre.\u201d<\/p>\n<p>El T\u00edtulo de \u201cHijo del Hombre.\u201d<br \/>\nJesucristo frecuentemente lo utilizar\u00e1 para nombrarse. Este t\u00edtulo sale 50 veces en los sin\u00f3pticos. Y si se incluyen los lugares paralelos, se cuentan 76 \u00f3 78 veces, ya que Mat 18:11 y Luc 9:56 son cr\u00edticamente dudosos. En San Juan sale 12 veces. Esta expresi\u00f3n s\u00f3lo aparece en los evangelios en boca de Cristo. Es El quien se designa con ella. Fuera de aqu\u00ed, s\u00f3lo San Esteban designa a Cristo con el t\u00edtulo de \u201cHijo del hombre\u201d ante el sanedr\u00edn (Hec 7:55).<br \/>\nEn el A.T. solamente se usa esta denominaci\u00f3n en Ezequiel para llamar a una persona. Un \u00e1ngel llama a Ezequiel \u201chijo de hombre\u201d como a ser de otra especie (Eze 2:1.3.6.8; Eze 1:2.34, etc.).<br \/>\nDe suyo la simple expresi\u00f3n hebrea \u201chijo del hombre\u201d s\u00f3lo es sin\u00f3nimo de hombre, sea bajo la forma adam o enash. As\u00ed aparece claramente en numerosos pasajes b\u00edblicos (Gen 11:5; Job 25:6; Sal 8:5; Pro 8:31; Isa 56:2; Eze 2:1; Dan 7:13, etc.).<br \/>\nAdem\u00e1s, esta expresi\u00f3n no significa \u201chombre\u201d sin m\u00e1s, sino que hay en ella un intento de algo peculiar y solemne, ya que solamente se usa en poes\u00eda o en una prosa m\u00e1s escogida; de lo contrario, s\u00f3lo se pone la palabra \u201chombre\u201d 26.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 intenta Cristo al designarse con esta expresi\u00f3n? En boca de Cristo es usada siempre para denominarse a s\u00ed, pero no figura siempre con el mismo matiz. Los textos en que aparece usada por Cristo se pueden reducir a tres grupos.<br \/>\n1) Textos en los que es denominativo suyo (Luc 6:22; Mat 8:11 par.; Mat 11:19 par.; Mat 16:13 par.; Luc 12:8 par.; Luc 9:58; Mar 8:31 par.).<br \/>\n2) Textos en los que se usa esta expresi\u00f3n para designar, calificativamente, al Mes\u00edas humilde, despreciado, y que ir\u00e1 a la muerte (Mat 17:22; Mat 20:18 par.; Mat 12:40; Mat 17:12; Mat 10:33.34; Mar 8:31ss par.; Mar 9:30.31; Luc 9:12.44).<br \/>\n3) En otros textos se designa con esta expresi\u00f3n al Mes\u00edas en su aspecto glorioso y triunfal, o para destacar su potestad (Mar 14:61ss par.; Mar 8:38 par.; Luc 18:8; Luc 17:24.37; Mat 24:27.30; Mat 19:28; cf. Luc 6:5 par.; Luc 11:30; Luc 19:10; Mat 9:6 par.; Mat 13:37) 27.<br \/>\nLa expresi\u00f3n, literariamente, est\u00e1 tomada de Daniel. El profeta refiere una visi\u00f3n en la que vio \u201cvenir en las nubes del cielo a un como hijo de hombre, que se lleg\u00f3 al Anciano de d\u00edas (Dios) y fue presentado a \u00e9ste. Fuele dado (al Hijo del hombre) el se\u00f1or\u00edo, la gloria y el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno, que no acabar\u00e1 nunca, y su imperio nunca desaparecer\u00e1\u201d (Dan 7:13.14) 28.<br \/>\nDos diferencias han de notarse entre el texto dani\u00e9lico y su uso por Cristo. En Daniel, la expresi\u00f3n \u201cHijo del hombre\u201d aparece sin art\u00edculos. La otra diferencia es que, en Daniel, el \u201cHijo del hombre\u201d tiene un valor colectivo, mientras que Cristo lo usa en sentido personal.<br \/>\nSin embargo, ya la antigua sinagoga hab\u00eda interpretado este pasaje, no con un valor colectivo \u201cdel pueblo de los santos,\u201d sino \u201cpersonalmente de s\u00f3lo el Mes\u00edas.\u201d 29<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el sentido de esta expresi\u00f3n en labios de Cristo?<br \/>\nEn la antig\u00fcedad se ver\u00eda preferentemente el sentido de humillaci\u00f3n y sufrimiento del Mes\u00edas. Se usar\u00eda este t\u00edtulo por Cristo para hacer ver que el mesianismo verdadero no era pol\u00edtico ni ostentoso, sino de una naturaleza muy distinta de como lo hab\u00edan interpretado o deformado los rabinos. Por su contenido es el mesianismo doliente del \u201cSiervo de Yahv\u00e9.\u201d<br \/>\nModernos exegetas se fijan preferentemente para valorarlo en el pasaje de Daniel, que Cristo usa para presentar su \u201cvenida\u201d en el \u201cdiscurso escatol\u00f3gico\u201d (Mat 24:30) y en su condena ante el sanedr\u00edn (Mat 26:64; Mar 14:62; Luc 22:69). Era su mesianismo triunfal y escatol\u00f3gico. As\u00ed, sin tomar el t\u00edtulo oficial de Mes\u00edas, podr\u00eda ir gradualmente llamando la atenci\u00f3n y llev\u00e1ndola hacia ese misterioso personaje que Daniel describe \u201ccomo un Hijo del hombre,\u201d y, veladamente, identific\u00e1ndose con \u00e9l.<br \/>\nLagrange supone que Cristo toma este t\u00edtulo, y no como mesi\u00e1nico corriente, para hacer ver que su mesianismo no se identificaba con las creencias populares.<br \/>\nEste doble uso de este t\u00edtulo en Cristo responde a una doble corriente en Israel. Generalmente se ten\u00eda del Mes\u00edas el simple concepto de un origen terreno. El mismo plantear\u00e1 a los fariseos un mesianismo trascendente (Mat 22:41-46 par.). M\u00e1s tarde, por influjo de los apocal\u00edpticos, se admiti\u00f3 en algunos sectores el concepto de un Mes\u00edas trascendente. Y es a esta corriente a la que Cristo apunta, como interpretadora de este sentido trascendente en la interpretaci\u00f3n, ya entonces \u201cpersonal,\u201d de la profec\u00eda dani\u00e9lica del Hijo del hombre. Viene del cielo y tiene una trascendencia sobrehumana, divina 29.<br \/>\nConforme a las categor\u00edas de significados con que este t\u00edtulo aparece usado por Cristo, se ven en \u00e9l dos intentos, seg\u00fan los casos: concentrar en s\u00ed, de un modo nuevo, el aut\u00e9ntico mesianismo doliente del \u201cSiervo de Yahv\u00e9\u201d y el celestial y divino con que ya se interpretaba el misterioso \u201cHijo del hombre\u201d en la profec\u00eda de Daniel 30.<\/p>\n<p>Segundo ofrecimiento a seguirle.<br \/>\nAhora es un \u201cdisc\u00edpulo\u201d que ruega al Se\u00f1or antes de seguirle totalmente, atender a sus padres. Pero Cristo le da la orden-invitaci\u00f3n de \u201cS\u00edgueme.\u201d 30<br \/>\nNo era esta invitaci\u00f3n para incorporarlo a ser uno de los Doce. Era invitarle a seguirle m\u00e1s de cerca, y acaso m\u00e1s habitualmente, en sus correr\u00edas apost\u00f3licas, como le acompa\u00f1aban sus disc\u00edpulos en ocasiones (Jua 6:60; Luc 10:1).<br \/>\nPero este disc\u00edpulo, en lugar de seguir al punto la invitaci\u00f3n del Maestro &#8211; el contraste de situaciones psicol\u00f3gicas aparece fuertemente acusado ante el ofrecimiento espont\u00e1neo que le hizo el escriba -, le suplic\u00f3 un espacio de tiempo para cumplir un deber sagrado: \u201cir a sepultar a mi padre.\u201d<br \/>\nLa frase y el ruego no se refiere, manifiestamente, a que el padre de este disc\u00edpulo acabase de morir o estuviese muy grave y le pidiese licencia para ir a cumplir sus deberes de piedad. Ser\u00eda una coincidencia aqu\u00ed incre\u00edble. Y m\u00e1s incre\u00edble a\u00fan el que Cristo le hubiese negado lo que era un deber incluido en el mandamiento del Dec\u00e1logo: \u201cHonra a tu padre y a tu madre\u201d (Exo 20:12). Debe, pues, de tratarse de un disc\u00edpulo que, antes de seguir a Cristo en su apostolado de una manera total y habitual, rog\u00f3 que se le permitiese antes esperar a la muerte de su padre, para, despreocupado de estos deberes, entregarse entonces a esta misi\u00f3n. Pero esto era incierto, y la llamada del Se\u00f1or para acompa\u00f1arle en la \u201cmies, que era mucha y los operarios pocos,\u201d urg\u00eda. Y vino aqu\u00ed la gran lecci\u00f3n, que ya se present\u00eda, en funci\u00f3n del supremo amor a El sobre los padres (Luc 14:26): \u201cDeja a los muertos sepultar a los muertos.\u201d Los rabinos hablan metaf\u00f3ricamente de \u201cvivos\u201d y \u201cmuertos\u201d como sin\u00f3nimos de justos e imp\u00edos. Pero ciertamente no es \u00e9ste el sentido en que aqu\u00ed habla Cristo. Parece tratarse de un proverbio griego, que significar\u00eda que la vida humana, por ser mortal, no merece llamarse vida; es como una muerte. No es m\u00e1s que un contraste metaf\u00f3rico que se establece para hacer ver lo que significa esta obra de apostolado. Frente a la obra de apostolado que es la predicaci\u00f3n del reino &#8211; la vida eterna -, lo dem\u00e1s es como muerte. Los que viven en el mundo despreocupados de esta vida eterna, est\u00e1n como muertos. Que ellos cuiden de s\u00ed mismos: que \u201clos muertos entierren a los muertos.\u201d Por eso, aqu\u00ed los \u201cmuertos\u201d citados primero, en el v.22, designan a todos los que no han encontrado la vida del Reino en Cristo (cf. Mat 7:13.14; cf. Luc 15:32; Mat 22:32; Efe 2:1; Col 2:13).<br \/>\nEn el fondo no es otra cosa que una fuerte paradoja para expresar los derechos suyos &#8211; de Dios &#8211; sobre los mismos de los padres. Al estilo que expresa en otro lugar, que su amor ha de ser superior al de los padres, diciendo: \u201csi alguno viene a m\u00ed y no aborrece a su padre, madre., no puede ser mi disc\u00edpulo\u201d (Luc 14:26). Por este procedimiento, Cristo evoca su trascendencia divina.<\/p>\n<p>Calma una tempestad en el mar,Luc 8:23-27 (Mar 4:35-40; Luc 8:22-25).<br \/>\n23 Cuando hubo subido a la nave, le siguieron sus disc\u00edpulos. 24 Se produjo en el mar una agitaci\u00f3n grande, tal que las olas cubr\u00edan la nave; pero \u00e9l, entre tanto, dorm\u00eda, 25 y, acerc\u00e1ndose, le despertaron, diciendo: Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que perecemos. 26 El les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 tem\u00e9is, hombres de poca fe? Entonces se levant\u00f3, increp\u00f3 a los vientos y al mar y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres se maravillaban y dec\u00edan: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?<\/p>\n<p>Con matices distintos narran este hecho los sin\u00f3pticos. Sintetizado, como es su costumbre, Mateo; colorista, Marcos; intermedio, Lucas. Sin embargo, en todos reviste el car\u00e1cter de impresionante.<br \/>\nSucedi\u00f3 cronol\u00f3gicamente de inmediato a la curaci\u00f3n de los endemoniados gerasenos (Mt y Lc). Marcos precisa que fue \u201cen la tarde\u201d del d\u00eda en que Cristo tuvo la gran jornada de las par\u00e1bolas (Mar 4:35; Mar 4:1).<br \/>\nLa descripci\u00f3n es tan realista como h\u00e1bilmente \u201ctipol\u00f3gica.\u201d Estas tormentas del lago son tan r\u00e1pidas como imponentes. Lc es el que usa el t\u00e9rmino preciso: \u201cdescendi\u00f3\u201d (\u03c7\u03b1\u03c4\u03ad\u03b2\u03b7) un gran torbellino de viento sobre el lago. Situado \u00e9ste a 208 metros bajo el nivel del Mediterr\u00e1neo, el efecto es el de una ca\u00edda imponente de masa de aire que pone en enorme agitaci\u00f3n el lago 31. Testigos presenciales describen estas tormentas como estando \u201ccubiertos\u201d por las olas los que iban en barca 32, lo mismo que el peligro de zozobrar, al no poder achicar el agua 33. Esta tormenta evang\u00e9lica fue muy grande. Mt va destacando una serie de datos que le valen su descripci\u00f3n \u201ctipol\u00f3gica\u201d de la grandeza de Cristo, que mira por sus \u201cdisc\u00edpulos\u201d que van en la barca. Lc \u201csiguen\u201d en la barca por su mandato (Mat 8:18); en el intervalo inserta h\u00e1bilmente la doble escena del \u201cdiscipulado.\u201d En la barca tienen fuerte angustia ante la tormenta imponente, mientras Jes\u00fas \u201cdorm\u00eda.\u201d Pero con El vendr\u00e1 la calma y la calma de los \u201csuyos.\u201d Mc-Lc ponen a los disc\u00edpulos despertando a Cristo; Mc, reflejando el estadio primitivo de la tradici\u00f3n, lo pone en forma demasiado espont\u00e1nea (Mar 4:38). En Mt (v.25) es casi una oraci\u00f3n, que acaso proceda en su redacci\u00f3n del uso lit\u00fargico (Mat 14:30); Mc-Lc lo llaman \u201cMaestro\u201d (Rab\u00ed); Mt pone la expresi\u00f3n \u201cSe\u00f1or\u201d (\u039a\u03cd\u03c1\u03b9\u03bf\u03c2), con la que lo confiesan dotado de poderes divinos (Mat 8:2-6; Mat 9:28; Mat 15:27; Mat 17:15; Mat 20:30), t\u00e9rmino con el que la Iglesia primitiva, a la hora de la composici\u00f3n de los evangelios, confesaba la divinidad de Cristo.<br \/>\nLos disc\u00edpulos hab\u00edan visto milagros; pero ante aquel espect\u00e1culo c\u00f3smico quedaron especialmente impresionados. Les falt\u00f3 \u201cconfianza\u201d en El, a\u00fan dormido. Es un aspecto de la gran lecci\u00f3n, y que El les reprocha. El siempre vigila por los suyos. Mc-Lc acusan la \u201cadmiraci\u00f3n\u201d de los \u201cdisc\u00edpulos.\u201d Ellos lo conoc\u00edan como taumaturgo y Mes\u00edas. Pero iba habiendo un climax en la revelaci\u00f3n de su persona. Por eso, ellos preguntan \u201cadmirados\u201d qui\u00e9n sea este al que obedecen los vientos y el mar embravecidos. En el A.T. era Dios el que dominaba el mar embravecido (Sal 88:10; Job 26:12; Isa 51:10). La v\u00eda hacia su divinidad se va abriendo 34. S\u00f3lo Dios hab\u00eda \u201cseparado\u201d las aguas (Gen 1:9; Exo 14:21ss) y \u201cjuntado\u201d las aguas en el diluvio sobre la humanidad (Gen 7:10ss).<br \/>\nEn Mt esta pregunta la hacen no los \u201cdisc\u00edpulos,\u201d sino los \u201chombres.\u201d Es la repercusi\u00f3n que este hecho tuvo, por su divulgaci\u00f3n, en las gentes. Y hasta se piensa que pueda ser eco de los debates de los predicadores cristianos de la primera mitad del siglo I con los \u201chombres\u201d del mundo grecorromano. Probablemente es el intento central de Mt destacar esta falta de confianza en el Mes\u00edas.<br \/>\nLa tradici\u00f3n cristiana vio, reiteradamente, en este milagro un \u201csigno\u201d de la historia de la Iglesia, zozobrada la barca de Pedro por las tempestades, mientras parece que Cristo, que va en ella, duerme 35; lo mismo que se le consider\u00f3 tambi\u00e9n, por un an\u00e1logo motivo, como tipo del alma cristiana atacada por las pasiones 36. Es muy probable que Mt refleje en ello &#8211; la \u201cbarca\u201d &#8211; las primeras persecuciones de la Iglesia, en el triunfo asegurado de Cristo en ella.<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n de dos endemoniados,Gen 8:28-34 (Mar 5:1.-20; Luc 8:26-39).<br \/>\n28 Llegado a la otra orilla, a la regi\u00f3n de los gerasenos, le vinieron al encuentro, saliendo de los sepulcros, dos endemoniados, tan furiosos, que nadie pod\u00eda pasar por aquel camino. 29 Y le gritaron, diciendo: \u00bfQu\u00e9 hay entre ti y nosotros, Hijo de Dios? \u00bfHas venido aqu\u00ed a destiempo para atormentarnos? 30 Hab\u00eda no lejos de all\u00ed una numerosa piara de puercos paciendo, 31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si has de echarnos, \u00e9chanos a la piara de puercos. 32 Les dijo: Id. Ellos salieron y se fueron a los puercos, y toda la piara se lanz\u00f3 por un precipicio al mar, muriendo en las aguas. 33 Los porqueros huyeron, y, yendo a la ciudad, contaron lo que hab\u00eda pasado con los endemoniados. 34 Toda la ciudad sali\u00f3 al encuentro de Jes\u00fas, y, vi\u00e9ndole, le rogaron que se retirase de sus t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Mt es el que menos se extiende en este relato. Se estudia en Mar 5:1-20. Se destaca la grandeza de Cristo sobre los endemoniados, se\u00f1al de que lleg\u00f3 su reino (Mat 12:28). Aqu\u00ed s\u00f3lo se destaca un aspecto. Mt pone que fueron dos posesos en lugar de uno, como trae Mc-Lc. La escena es la misma. Se propusieron varias soluciones.<br \/>\nMt tiene una tendencia a pluralizar. As\u00ed, mientras Mc-Lc s\u00f3lo presentan en escena un ciego que es curado por Cristo (Mar 10:46-52; Luc 18:39-43), Mt presenta la misma curaci\u00f3n hecha en dos ciegos (Mat 9:23-31). Tambi\u00e9n los ladrones que est\u00e1n crucificados con Cristo, seg\u00fan Mt, \u201cblasfemaban\u201d (Mat 27:44; cf. Mar 15:32), mientras que s\u00f3lo uno era el que le ultrajaba (Mt 21:2 con Mar 11:2.4.5.7 y Luc 19:30.33.35). Probablemente sea \u00e9sta la soluci\u00f3n.<br \/>\nComo matiz de esta soluci\u00f3n se propone que Mt tiende a veces a compensar por otras omisiones. Ser\u00eda, en este caso, la \u201ccompensaci\u00f3n\u201d de la omisi\u00f3n hecha por Mt de otra curaci\u00f3n de un poseso que Mc relata (Mar 1:21-28; cf. Mat 20:30; cf. Mar 8:22-26) 37.<br \/>\nSan Agust\u00edn, en su obra De consensu Evangelistarum, hab\u00eda propuesto otra soluci\u00f3n: eran dos los endemoniados, que es lo que recoge Mt; pero Mc-Lc s\u00f3lo se\u00f1alan uno por ser el m\u00e1s famoso o el m\u00e1s conocido por alg\u00fan motivo 38. A lo que podr\u00eda a\u00f1adirse la posibilidad de que, no matiz\u00e1ndose en la escena la parte de uno o de otro, o por ser en casi todo an\u00e1logas sus reacciones, quedaba perfectamente valorada la escena con s\u00f3lo presentar a uno de ellos 39. A esto ha de tenerse en cuenta las \u201cfuentes\u201d y el intento esquem\u00e1tico y propio de Mt.<\/p>\n<p> 1 Pirq\u00e9 Aboth V 1-6; Bonsirven, Textes n.33-35. &#8211; 2  Hobart, The medical language of S. Luke (1882) p.5.   &#8211; 3   Sch\u00fcrer, Geschichte derj\u00fcd. Volkes II p.451; Edersheim, The Life and Times of Jes\u00fas (1901) p.494-495; Fillion, Vida., vers. esp.  (1942) II p.22-222.  &#8211; 4   Sobre el tema b\u00edblico de la lepra, cf. A. Macalister, art. \u201cLeprosy,\u201d en Has-Tings, Dictionary of the Bible III 95-99; Dict. de la Bibl. IV col 176-177. Sobre la doctrina de los jud\u00edos sobre la lepra y los leprosos, Strack-B., Kommentar. IV p.741-763.   &#8211; 5   Bonsirven, Textes n.2435.2438.  &#8211; 6   Felten, Storia dei tempi del N.T. vers. ital.  (1932) I p.209-210.   &#8211; 7   Strack-B., Kommentar. I p.78; cf. Mat 26:39.  &#8211; 8   Edersheim, Life and Times of Jes\u00fas (1901) I p.493.   &#8211; 8  Sobre el \u201csecreto mesi\u00e1nico,\u201d cf. Introduction al evangelio de Mc.  Biblia comentada 5a  &#8211; 9  Sobre la constituci\u00f3n del ej\u00e9rcito romano, cf. Daremberg-Saglio, Dict. des antiq. graec. et rom., palabra \u201cCenturi\u00f3n\u201d; Dict.  Bibl. I col.994-997.   &#8211; 10  Josefo, Antiq. XVII 8:3.  &#8211; 11  De cons. evang. II 20-49: Mal 34:1100.   &#8211; 12 Lagrange, Evang. s. St. L\u00fae (1927) p.207. &#8211; 13  S. Cris\u00f3stomo, Hom. in Matth. XXVI: MG 57:336; J. Manson, De sanatione pueri Centu\u00f1onis (Mat 8:5-13): Collectanea Mechlin. (1959) p.633-636; S. \u0397 . \u0397\u03bf\u03bf\u03ba\u03b5 , Jes\u00fas and the Centuri\u00f3n: Mattew VIH, 5-10, en The Exposit. Tim. (1957) p.79-80.  &#8211; 14  Para la valoraci\u00f3n complementaria, cf. Comentario a Luc 7:1-10.   &#8211; 15  Holzmeister: VD (1937) 27-30; S. Mariner, Sub potestate constitutus: Hel-m\u00e1ntica (1956) 391-399; G. Zuntz, The Centuri\u00f3n of Capernaum and his Auto\u00f1ty; ED. Schweizer, Die Heilung des K\u00f3niglichen: Evang. Theol. (1951) 2 p.64-71; E. Haen-Chen, Faith and miracle: Stud.  Evang. (1959) p.495ss.  &#8211; 16  Libro de Henoc LXII 30; Apoc. de Baruk XXLX 4; Strack-B., Kommentar. IV p.1154.   &#8211; 17   Strack-B., Kommentar. I p.476ss.  &#8211; 18   Nestl\u00e9, N.T. graece et latine (1928) apar. cr\u00edt. a Mat 8:12.   &#8211; 19  Salmos de Salom\u00f3n XIV 6; XV 11; Libro de Henoc LX\u00edI 14; Apoc. de Baruk XXIX 4; Talmud: Aboth III 20; VOLZ, J\u00fcdische Escatologie p.31.  &#8211; 20   Eusebio, Praep. evang. VIII 7:13.   &#8211; 21   Megilla 3:6; 4:1.  &#8211; 22  Hobart, The medical language of St. Luke (1882) p.3s. &#8211;   23  Thomson, The Land of the Book (1876) p.238.  &#8211; 23 P. Lamarche, La guerison de la belle mere de Fierre et le genre litt\u00e9raire des \u00e9vang\u00fces: Nouv.  Rev. Th\u00e9ol. (1965) 515-517; L. Dufour, La guerison de la belle mere de Fierre: \u00e9tudes d&#8217;\u00e9vangile (1965) 125-147. &#8211; 24 Feuillet, L^exous\u00eda\u201d de Fih de VHomme: Rev. Se.  Relig. (1954) 161-181. l Evang. s. S\u00ed. Matth. (1927) p.169. &#8211; 25 G. Bornkamn-H. J. Helo, \u00fcberlieferung und Auslegung in Matthaus-Evangelium (1960) p.48-53 y 125-189. &#8211; 26   Fiebig, Der Menschensolhn (1901).   &#8211; 27 Sim\u00f3n-Dorado, Praelectiones biblicae N.T. (1947) p.478-479. &#8211; 28 Ceuppens, De prophetiis messianicis in A.T. (1935) p.481-490; Le Fils de l&#8217;homme de Daniel et la tradition biblique: Rev. Bib. (1953) p. 170-202.321-346. &#8211; 29  Strack-B., Kommentar. I p.483.  &#8211; 29  benoit, La divinit\u00e9 de Jes\u00fas dans les evangiles synoptiques: Lumifcre et Vie (1953) 65-71.   &#8211; 30 Bauer, G\u00f1echisch-deutsches Worterbuch zu. N.T. (1937) col!385-1386; Tlll-Mann, Der Menschensohn (1907); Roslaniec, Sensus genuinus et plenus locutionis \u201cFilms hominis\u201d (1920); Dleckmann: VD (1928); Lemonnyer, Theologie du N.T. (1928) p.65-73; Dupont, Le Fils de l&#8217;homme (1924); Robert-Feuillet, Int. a la Bib. II p.790-795; Dalman, Die Worte Jesu p.191-219. &#8211; 30 Cerfaux, Eph. Theol.  Lov. (1935) 326-328; Vaccari, VD (1938) 308-312. &#8211; 31 Willam, La vida de Jes\u00fas, vers. esp.  (1940) p.254-256. &#8211; 32 Ehrhardt, Lass die Toten ihre begraben: Studia Theol.  (1952) 128-164; Buzy Evang. s. S\u00ed.  Matth. (1946) p.109. &#8211; 33  Dortet, La Syrie d&#8217;aujourd&#8217;hui p.502-503.  &#8211; 34 J. B. Bauer, Procellam cur sedavit Salvatart: VD (1957) 89-96; Fonck: VD (1923) 321-328. &#8211;  Cf. Comentario a Mar 5:1-10   &#8211; 35   Tertuliano, De bapt. 12: Mal 1:1321; K. Goldammer, Navis Ecdesiae: Zeits. Neut. Wissen.  &#8211; 36 san agust\u00edn, Mal 38:424. &#8211;   37 J. Alonso D\u00edaz, La calma de la tormenta seg\u00fan el evangelio de Mt.: Cult. B\u00edbl. (1963) p. 149-157; Evangelio y evangelistas (1966) p.83. &#8211; 38 De cansen, evang. II 56. &#8211; 39 J. Smith, De daemoniacis in historia evang\u00e9lica (1913) p.359-363.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>descendi\u00f3 \u2026 del monte.<\/b> Cp. <span class='bible'>Mat 5:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>8:1 Cuando descendi\u00f3 Jes\u00fas del monte, le segu\u00eda mucha gente.- V\u00e9ase 4:23-25;  ahora, despu\u00e9s de relatar el serm\u00f3n del monte, Mateo contin\u00faa su relato del ministerio de Jes\u00fas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA MUERTE EN VIDA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Mateo 8:1-4<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Cuando Jes\u00fas baj\u00f3 del monte, Le segu\u00eda un gent\u00edo tremendo. Y, fijaos: se le acerc\u00f3 un leproso, y se puso de rodillas delante de \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>-Se\u00f1or Le dijo-, T\u00fa me puedes limpiar si quieres.<br \/>Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y le toc\u00f3, mientras dec\u00eda:<br \/>-S\u00ed quiero: \u00a1S\u00e9 limpio!<\/em><\/p>\n<p><em>Inmediatamente el enfermo qued\u00f3 limpio de lepra. Y Jes\u00fas le dijo:<br \/>-Gu\u00e1rdate de dec\u00edrselo a nadie. Simplemente ve a mostrarte al sacerdote, y presenta la ofrenda que mand\u00f3 Mois\u00e9s, para que queden convencidos de que est\u00e1s curado.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En el mundo antiguo, la lepra era la m\u00e1s terrible de todas las enfermedades. E.W.G. Masterman escribe: \u00abNinguna otra enfermedad reduce a un ser humano por tanto tiempo a una ruina repugnante.\u00bb<br \/>Pod\u00eda empezar con peque\u00f1os n\u00f3dulos que se iban ulcerando. Las \u00falceras desarrollaban una supuraci\u00f3n repulsiva; se les ca\u00edan los p\u00e1rpados; los ojos se les quedaban como mirando fijamente; las cuerdas vocales se les ulceraban, y la voz se les pon\u00eda \u00e1spera, y la respiraci\u00f3n silbante. Las manos y los pies siempre se ulceraban. Poco a poco, el paciente se convert\u00eda en una masa de crecimientos ulcerosos. El proceso normal de esa clase de lepra dura nueve a\u00f1os y acaba en desequilibrio, coma, y por fin, la muerte.<\/p>\n<p>La lepra pod\u00eda empezar con la p\u00e9rdida de la sensibilidad en alguna parte del cuerpo; afectaba los troncos nerviosos; los m\u00fasculos se descompon\u00edan; los tendones se contra\u00edan hasta hacer que las manos parecieran garras. Segu\u00eda la ulceraci\u00f3n de las manos y los pies. Luego llegaba la p\u00e9rdida progresiva de los dedos de las manos y de los pies, hasta acabar por ca\u00e9rseles toda la mano o todo el pie. La duraci\u00f3n de esa clase de lepra pod\u00eda alcanzar entre veinte y treinta a\u00f1os. Es una clase terrible de muerte progresiva en la que la persona va muriendo poco a poco.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n f\u00edsica del leproso era terrible; pero hab\u00eda algo que la hac\u00eda todav\u00eda peor. Josefo nos dice que se trataba a los leprosos \u00abcomo si fueran, en efecto, personas muertas.\u00bb Tan pronto como se diagnosticaba la lepra, se dEsterraba al leproso absoluta y totalmente de la sociedad humana. \u00abTodo el tiempo que tenga las llagas, ser\u00e1 impuro. Estar\u00e1 impuro y habitar\u00e1 solo; fuera del campamento vivir\u00e1\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Lv 13:46<\/span><em> ). <\/em>El leproso ten\u00eda que llevar ropas rasgadas, el pelo revuelto, con el labio inferior tapado y, por dondequiera que fuera iba gritando: \u00ab\u00a1Impuro! \u00a1Impuro!\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Lv 13:45<\/span><em> ). <\/em>En la Edad Media, si una persona contra\u00eda la lepra, el sacerdote se pon\u00eda la estola y tomaba el crucifijo, y la llevaba a la iglesia, y le\u00eda sobre ella el oficio f\u00fanebre. Aquella persona era como si hubiera muerto.<\/p>\n<p>En Palestina en tiempos de Jes\u00fas, al leproso se le imped\u00eda la entrada en Jerusal\u00e9n y en todos los pueblos vallados. En la sinagoga se prove\u00eda para ellos una habitaci\u00f3n aislada de tres por dos metros, llamada <em>mejits\u00e1. <\/em>La ley enumeraba sesenta y un contactos diferentes que pod\u00edan contaminar, y la contaminaci\u00f3n que implicaba el contacto con un leproso s\u00f3lo era menos grave que la que se contra\u00eda por contacto con un cad\u00e1ver. Con que un leproso metiera la cabeza en una casa, esa casa quedaba inmunda hasta las vigas del tejado. Hasta en un espacio abierto era ilegal saludar a un leproso. Nadie se le pod\u00eda acercar m\u00e1s de cuatro codos -es decir, unos dos metros. Si soplaba el viento en el sentido del leproso hacia la persona sana, el leproso deb\u00eda mantenerse por lo menos a cien codos de distancia. Cierto rabino no se comer\u00eda ni siquiera un huevo que se hubiera comprado en una calle por la que hab\u00eda pasado un leproso. Otro rabino llegaba a presumir de tirarles piedras a los leprosos para que se mantuvieran lejos. Otros rabinos se escond\u00edan, o pon\u00edan pies en polvorosa, cuando ve\u00edan un leproso en la distancia.<\/p>\n<\/p>\n<p>No ha habido nunca ninguna enfermedad que separara tanto como la lepra a una persona de sus semejantes. Fue a un hombre as\u00ed al que Jes\u00fas toc\u00f3. Para un jud\u00edo no habr\u00eda una frase m\u00e1s sorprendente en todo el Nuevo Testamento que la sencilla afirmaci\u00f3n: \u00abY Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y toc\u00f3 al leproso.\u00bb<\/p>\n<p><strong><u>COMPASI\u00d3N M\u00c1S ALL\u00c1 DE LA LEY<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Mateo 8:1-4<\/span><\/strong><strong> (continuaci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>En esta historia debemos notar dos cosas: <em>La aproximaci\u00f3n <\/em>del leproso, y la <em>respuesta <\/em>de Jes\u00fas. En la aproximaci\u00f3n del leproso hab\u00eda tres elementos.<\/p>\n<p>(i) El leproso vino con <em>confianza. <\/em>No ten\u00eda duda que, si Jes\u00fas quer\u00eda, pod\u00eda limpiarle.<\/p>\n<p>Ning\u00fan leproso se habr\u00eda acercado jam\u00e1s a un escriba o rabino ortodoxos; sab\u00eda demasiado bien que le habr\u00edan alejado a pedradas; pero este hombre vino a Jes\u00fas. Ten\u00eda perfecta confianza en la disposici\u00f3n de Jes\u00fas a recibir a una persona que todos los dem\u00e1s habr\u00edan rechazado. Nadie tiene por qu\u00e9 sentirse demasiado inmundo para venir a Jesucristo.<br \/>Ten\u00eda una confianza absoluta en el poder de Jes\u00fas. La lepra era la \u00fanica enfermedad para la que no se prescrib\u00eda un remedio rab\u00ednico. Pero este hombre estaba seguro de que Jes\u00fas pod\u00eda hacer lo que no pod\u00eda hacer nadie m\u00e1s. Nadie tiene por qu\u00e9 sentirse incurable de cuerpo o imperdonable de alma mientras exista Jesucristo.<br \/>(ii) El leproso vino con <em>humildad. <\/em>No demand\u00f3 la curaci\u00f3n; simplemente dijo: \u00abSi <em>quieres, <\/em>T\u00fa puedes limpiarme.\u00bb Era como si dijera: \u00abYo s\u00e9 que yo no importo; s\u00e9 que otras personas huir\u00edan de m\u00ed y no querr\u00edan tener nada que ver conmigo; s\u00e9 que no tengo ning\u00fan derecho sobre Ti; pero tal vez en Tu divina condescendencia aplicar\u00e1s Tu poder hasta a uno como yo.\u00bb El coraz\u00f3n humilde que no pretende tener nada m\u00e1s que su necesidad, encuentra abierto el acceso a Cristo.<\/p>\n<p>(iii) El leproso vino con <em>reverencia. <\/em>En la antigua versi\u00f3n Reina-Valera se dec\u00eda que <em>Le adoraba. <\/em>El verbo griego es <em>proskynein, <\/em>que nunca se usa sino de la <em>adoraci\u00f3n a los dioses; <\/em>siempre describe el sentimiento y la acci\u00f3n de una persona ante lo divino. Probablemente el leproso no podr\u00eda haberle dicho nunca a nadie lo que pensaba que era Jes\u00fas; pero sab\u00eda que en presencia de Jes\u00fas estaba en la presencia de Dios. No tenemos por qu\u00e9 poner esto en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos o filos\u00f3ficos; b\u00e1stenos la convicci\u00f3n de que cuando nos encontramos cara a cara con Jesucristo, nos encontramos ante el amor y el poder del Dios Todopoderoso.<\/p>\n<p>A esa aproximaci\u00f3n del leproso lleg\u00f3 la reacci\u00f3n de Jes\u00fas. Lo primero y principal es que esa reacci\u00f3n fue de <em>compasi\u00f3n. <\/em>La Ley dec\u00eda que Jes\u00fas deb\u00eda evitar el contacto con ese hombre y Le amenazaba con una terrible contaminaci\u00f3n si permit\u00eda que el leproso se Le acercara m\u00e1s de dos metros; pero Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y le toc\u00f3. El conocimiento m\u00e9dico de entonces habr\u00eda dicho que Jes\u00fas estaba corriendo un riesgo desesperado de una infecci\u00f3n horrible; pero Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y le toc\u00f3.<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas no hab\u00eda m\u00e1s que una \u00fanica obligaci\u00f3n en la vida: la de ayudar. No hab\u00eda m\u00e1s que una sola Ley: la del amor. La obligaci\u00f3n del amor estaba por encima de todas las reglas y leyes y reglamentos; Le hac\u00eda desafiar todos los riesgos f\u00edsicos. Para un buen m\u00e9dico, una persona que padece una enfermedad repugnante no es un espect\u00e1culo desagradable, sino un ser humano que necesita de su ciencia y habilidad. Para un m\u00e9dico, un ni\u00f1o con una enfermedad contagiosa no es una amenaza; es un ni\u00f1o que necesita ayuda. As\u00ed era Jes\u00fas: As\u00ed es Dios: As\u00ed debemos ser nosotros. El verdadero cristiano quebrantar\u00e1 cualquier convencionalismo y asumir\u00e1 cualquier riesgo para ayudar a un semejante necesitado.<\/p>\n<p><strong><u>LA VERDADERA PRUDENCIA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Mateo 8:1-4<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Pero nos quedan todav\u00eda dos cosas en este incidente que nos muestran que, aunque Jes\u00fas obraba con una independencia que estaba por encima de la Ley y se arriesgaba a una infecci\u00f3n para ayudar, no era insensatamente descuidado, ni olvidaba las demandas de la verdadera prudencia.<br \/>(i) Le mand\u00f3 al hombre que guardara silencio, y que no divulgara lo que hab\u00eda hecho por \u00e9l. Esta orden del silencio era corriente en labios de Jes\u00fas <em>(<\/em><span class='bible'>Mt 9:30<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mt 12:16<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mt 17:9<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mr 1:34<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mr 5:43<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mr 7:36<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Mr 8:26<\/span><em> ). <\/em>\u00bfPor qu\u00e9 mandaba Jes\u00fas que se mantuviera ese silencio?<\/p>\n<p>Palestina era un pa\u00eds ocupado, y los jud\u00edos eran una raza orgullosa. Nunca olvidaban que eran el pueblo escogido de Dios. So\u00f1aban con el d\u00eda en que vendr\u00eda el Divino Libertador. Pero en su mayor parte so\u00f1aban con ese d\u00eda en t\u00e9rminos de conquista militar y poder pol\u00edtico. Por esa raz\u00f3n, Palestina era el pa\u00eds m\u00e1s inflamable del mundo. Viv\u00eda en medio de revoluciones. Un l\u00edder tras otro surg\u00edan, ten\u00edan su momento de gloria y eran eliminados por el poder de Roma. Ahora bien: Si este leproso hubiera ido por ah\u00ed divulgando lo que Jes\u00fas hab\u00eda hecho por \u00e9l, habr\u00eda habido un levantamiento para instalar a un hombre con los poderes que Jes\u00fas pose\u00eda como el l\u00edder pol\u00edtico y el jefe del ej\u00e9rcito.<br \/>Jes\u00fas ten\u00eda que educar las mentes de las personas, ten\u00eda que cambiar sus ideas; ten\u00edan que permitirles de alguna manera ver que Su poder era amor y no fuerza de armas. Ten\u00eda que obrar casi en secreto hasta que la gente Le conociera tal como \u00c9l era, el amador y no el destructor de las vidas humanas. Jes\u00fas exig\u00eda silencio a los que ayudaba no fuera que se Le usara para hacer realidad sue\u00f1os terrenales en lugar de esperar el cumplimiento del sue\u00f1o de Dios. Ten\u00edan que guardar silencio hasta que hubieran aprendido lo que pod\u00edan decir correctamente acerca de \u00c9l.<br \/>(ii) Jes\u00fas envi\u00f3 al- leproso a los sacerdotes para que hiciera la ofrenda prescrita y recibiera el certificado de que estaba limpio. Los jud\u00edos le ten\u00edan tanto terror a la infecci\u00f3n de la que hab\u00eda un ritual prescrito para el caso sumamente improbable de una cura.<br \/>El ritual se describe en<span class='bible'> <\/span><em><span class='bible'>Lev\u00edtico 14<\/span><\/em><em>. <\/em>El leproso ten\u00eda que ser examinado por un sacerdote. Hab\u00eda que llevar dos avecillas, y matar una sobre agua corriente. Adem\u00e1s hab\u00eda que llevar cedro, escarlata e hisopo. Estas cosas se llevaban, juntamente con la avecilla viva, se untaban con la sangre de la muerta, y entonces se dejaba libre a la viva. El hombre lavaba su cuerpo y su Topa y se afeitaba. Se dejaban pasar siete d\u00edas, y se le examinaba otra vez. Entonces ten\u00eda que afeitarse el pelo de la cabeza y de las ceSantiagoJas. Entonces se hac\u00edan ciertos sacrificios que consist\u00edan en dos corderos sin defecto y una cordera; tres d\u00e9cimas de un efa de flor de harina mezclada con aceite, y un log de aceite. Se tocaba al leproso restaurado con la sangre y el aceite el l\u00f3bulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y del pie derecho. Por \u00faltimo le examinaban por \u00faltima vez y, si se confirmaba la curaci\u00f3n, se le permit\u00eda volver a la vida normal con un certificado de que era limpio.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo a este hombre que pasara todo ese proceso. Aqu\u00ed hay direcci\u00f3n. Jes\u00fas le estaba diciendo a ese hombre que no se inhibiera de las disposiciones que hab\u00eda a su disposici\u00f3n en aquellos d\u00edas. No seremos beneficiarios de milagros si despreciamos el tratamiento m\u00e9dico y cient\u00edfico que est\u00e1 a nuestro alcance.<br \/>Debemos hacer todo lo que nos es humanamente posible antes de que el poder de Dios pueda cooperar con nuestros esfuerzos. Un milagro no viene cuando esperamos inactivos a que Dios lo haga todo, sino en respuesta a la colaboraci\u00f3n de un esfuerzo lleno de fe por parte del hombre con la ilimitada gracia de Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 08<\/p>\n<p>III. MILAGROS DE JES\u00daS (8,1-9,34). <\/p>\n<p>A las palabras les siguen las obras. Jes\u00fas proclama el reino de Dios con su mensaje oral y con sus hechos salv\u00edficos. Ambos se corresponden y complementan mutuamente. San Mateo ha reunido los siguientes pasajes desde este punto de vista. Los milagros alternan con las controversias. Dentro de toda esta parte se destacan tres secciones (8,7; 8,18-9,13; 9,14-34). <\/p>\n<p>1. PRIMER CICLO DE MILAGROS (8,7). <\/p>\n<p>a) La curaci\u00f3n de un leproso (Mt\/08\/01-04). <\/p>\n<p>El acontecimiento tiene lugar a la vista de la gran multitud, ante la gente que acaba de oir el discurso de Jes\u00fas. Todos ellos deben tambi\u00e9n presenciar en seguida la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas puesta en obra. <\/p>\n<p>1 Cuando baj\u00f3 del monte, lo siguieron grandes multitudes. 2 En esto, un leproso se le acerca y se postra delante de \u00e9l, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, si quieres, puedes dejarme limpio. <\/p>\n<p>La lepra es un azote de la humanidad, que hasta hoy d\u00eda a\u00fan no ha sido eliminado del todo. Aquellas personas dignas de compasi\u00f3n tienen que ver en su larga enfermedad c\u00f3mo se atrofia un miembro tras otro hasta que ellas mismas se van extinguiendo. Adem\u00e1s est\u00e1n desechados, han sido separados de la comunidad de Israel. Con la lepra llevan el pecado en su cuerpo -seg\u00fan la ense\u00f1anza de los rabinos- y no pueden participar en el culto divino y en la vida social. Desde lejos tienen que llamar la atenci\u00f3n de la gente, nadie puede tocarles o recibirles en su casa. Son impuros en el cuerpo y tambi\u00e9n lo son en el culto. Se vuelve asimismo impuro todo lo que cogen. Viven en la c\u00e1rcel de un tab\u00fa celosamente vigilado. El leproso llama a Jes\u00fas con el nombre que denota dominio: \u00abSe\u00f1or\u00bb. El mismo que acaba de hablar como legislador soberano, ahora es inducido a la acci\u00f3n soberana. La confianza es ilimitada: Si quieres, puedes dejarme limpio. El paciente cree en la virtud de Jes\u00fas para triunfar incluso sobre la enfermedad. S\u00f3lo depende de su voluntad que obre el milagro en \u00e9l. As\u00ed el leproso se entrega por completo a la libertad del interlocutor, a la libertad de Dios. Jes\u00fas antes ha ense\u00f1ado a orar de esta forma (cf. 7,7-11). <\/p>\n<p>3 Y extendiendo la mano, lo toc\u00f3, dici\u00e9ndole: Quiero; queda limpio. E inmediatamente qued\u00f3 limpio de su lepra. <\/p>\n<p>Jes\u00fas contesta con las mismas palabras: Quiero; queda limpio. Jes\u00fas confiesa as\u00ed dos cosas: \u00e9l puede realmente hacer lo que se cree que est\u00e1 en su poder, y tambi\u00e9n quiere hacerlo. Es la voluntad clemente y misericordiosa, que se vierte sobre aquel desgraciado, no la voluntad arrogante para manifestar la propia grandeza. El adem\u00e1n (\u00aby extendiendo la mano, lo toc\u00f3\u00bb) hace resaltar las palabras. Jes\u00fas no teme quedarse impuro o ser acusado por los adversarios de infracci\u00f3n de la ley. Su acci\u00f3n de extender la mano es el adem\u00e1n soberano del vencedor. Al tocar al pobre enfermo lo devuelve a la comunidad. <\/p>\n<p>4 D\u00edcele Jes\u00fas: Cuidado con dec\u00edrselo a nadie; eso s\u00ed: ve a presentarte el sacerdote y a ofrecer el don que mand\u00f3 Mois\u00e9s, para que les sirva de testimonio. <\/p>\n<p>Jes\u00fas le ordena que no publique el milagro, sino que con sosiego y docilidad haga lo que ordena la ley. El que aparentemente infringi\u00f3 la ley con libertad regia, ahora manda que se observe exactamente. La presentaci\u00f3n ante los sacerdotes debe demostrar la integridad de su curaci\u00f3n, el don debe expresar su gratitud a Dios, de quien proceden la curaci\u00f3n y la nueva vida. Al mismo tiempo el don ha de servir a la autoridad de testimonio de que no ha sucedido nada ilegal. Jes\u00fas no se busca a s\u00ed mismo. Hace con sencillez el bien y es agradecido a Dios. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se prueba lo que se ha dicho en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a acerca del cumplimiento de la ley y los profetas: la ley no debe ser suprimida. La cumple tambi\u00e9n Jes\u00fas; la cumple del modo m\u00e1s radical, a pesar de no ser ya necesaria cuando ha desaparecido la enfermedad a que se refer\u00eda la ley; cuando Dios ha restablecido la vida \u00edntegra y sana, cuyas formas deca\u00eddas deb\u00eda regular la ley. La llegada del reino de Dios es un acontecimiento. Y la mirada est\u00e1 dirigida a la plenitud del tiempo futuro, en que toda la vida se da a todos, sin necesidad de ley.<\/p>\n<p>b) El centuri\u00f3n pagano (Mt\/08\/05-13). <\/p>\n<p>Jes\u00fas obra el milagro precedente en un israelita, que no puede estar m\u00e1s pr\u00f3ximo a un gentil, lo cual es como un programa: la salvaci\u00f3n de Dios debe llegar a Israel, pero tambi\u00e9n a los paganos. \u00e9stos tambi\u00e9n est\u00e1n incluidos en la misericordia y participan en los dones del tiempo mesi\u00e1nico. Al mismo tiempo se hace patente el orden que Dios ha establecido para el camino de su salvaci\u00f3n: primero los jud\u00edos, luego los gentiles. Porque \u00abla salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos&#8230;\u00bb (Jua 4:22; cf.  Rom 11:11  ss). En san Mateo el milagro mismo no se destaca mucho. El peso principal descansa en el di\u00e1logo entre el centuri\u00f3n y Jes\u00fas. Primero se trata de lo general y grande que tiene lugar aqu\u00ed en la historia de la salvaci\u00f3n, y s\u00f3lo entonces se trata del milagro y de la salvaci\u00f3n que se revela en \u00e9l. <\/p>\n<p>5 Cuando entr\u00f3 en Cafarna\u00fam, se le acerc\u00f3 un centuri\u00f3n suplic\u00e1ndole: 6 Se\u00f1or, mi criado est\u00e1 en casa paral\u00edtico, sufriendo terriblemente. 7 D\u00edcele Jes\u00fas: Yo mismo ir\u00e9 a curarlo. 8 Le contest\u00f3 el centuri\u00f3n: Se\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo; dilo solamente de palabra, y mi criado se curar\u00e1. <\/p>\n<p>Un oficial pagano de Herodes Antipas se acerca con franqueza a Jes\u00fas y le expone su deseo. El centuri\u00f3n describe discretamente el lamentable estado de su criado, sin pedir por el momento la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas. Jes\u00fas al instante entiende bien lo que desea, y le dice: Yo mismo ir\u00e9 a curarlo. La misma discreci\u00f3n se manifiesta en la respuesta del centuri\u00f3n: \u00e9l pod\u00eda creer que el jud\u00edo quedar\u00eda impuro entrando en su casa, y reviste su consideraci\u00f3n con su humildad personal: \u00abSe\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo.\u00bb Pero cree que Jes\u00fas tiene poder para curar sin que comparezca personalmente. Basta que diga una sola palabra imperativa para que la enfermedad sea vencida. <\/p>\n<p>9 Porque tambi\u00e9n yo, aunque no soy m\u00e1s que un subalterno, tengo soldados bajo mis \u00f3rdenes, y le digo a uno: \u00a1Ve!, y va; y a otro: \u00a1Ven!, y viene; y a mi criado: \u00a1Haz esto!, y lo hace. <\/p>\n<p>El centuri\u00f3n se imagina a Jes\u00fas como un general en jefe, a quien tienen que obedecer los poderes enemigos de las enfermedades; as\u00ed como \u00e9l est\u00e1 bajo obediencia y tiene que ejecutar las \u00f3rdenes de los superiores y as\u00ed como \u00e9l ejerce la facultad de mandar y sus soldados obedecen a su palabra. En estas \u00f3rdenes s\u00f3lo se pronuncia una palabra o frase que basta para expresar la voluntad del que manda, y para conseguir su ejecuci\u00f3n. No es preciso que el superior est\u00e9 presente. Tambi\u00e9n basta dar desde lejos la orden: \u00a1Ven! \u00a1Ve! \u00a1Haz esto! La disciplina y la eficiencia de la tropa se basa en esta obediencia. Jes\u00fas tambi\u00e9n tiene que poder quebrantar el poder de la enfermedad con una sola palabra imperiosa. El pagano se ha formado por su propia cuenta un gran concepto de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>10 Cuando Jes\u00fas lo oy\u00f3, qued\u00f3 admirado y dijo a los que le segu\u00edan: Os lo aseguro: En Israel, en nadie encontr\u00e9 una fe tan grande. <\/p>\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 maravillado de lo que ha dicho el centuri\u00f3n. Qued\u00f3 admirado. Le impresiona la sublimidad de sus palabras. Antes de contestarle dice a sus acompa\u00f1antes, los hermanos en el juda\u00edsmo, una frase dura: En Israel, en nadie encontr\u00e9 tanta fe. Se supone que Jes\u00fas ya ha actuado durante alg\u00fan tiempo, y ha tenido alg\u00fan \u00e9xito entre sus compatriotas. Pero en ning\u00fan caso encontr\u00f3 lo que aqu\u00ed atestigua el pagano: un grande y digno concepto de Jes\u00fas y la ilimitada confianza que tiene en el poder del Salvador. Jes\u00fas llama \u00abfe\u00bb a las dos cosas juntas, es decir, al concepto del Se\u00f1or y a la confianza del centuri\u00f3n en \u00e9l. Uno podr\u00eda tener un concepto sublime de Jes\u00fas y creer que tiene poca capacidad en situaciones particulares. Y otro puede tener en sus ruegos una impetuosidad impertinente y ansiosa, sin poseer un concepto esclarecido de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>11 Os digo, pues que muchos vendr\u00e1n de oriente y de occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 en cambio, los hijos del reino ser\u00e1n arrojados a la obscuridad, all\u00e1 fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes. <\/p>\n<p>En estas palabras ya se anuncia prof\u00e9ticamente que Israel no logra tener esta fe y por eso ser\u00e1 juzgado. La realizaci\u00f3n de la vida sobrenatural se present\u00f3 a los jud\u00edos pl\u00e1sticamente con muchas im\u00e1genes. Una de estas im\u00e1genes es el banquete en comunidad con los padres del pueblo de Dios: Abraham, Isaac y Jacob. Los israelitas eran descendientes de Abraham, y por eso cre\u00edan que en la consumaci\u00f3n formar\u00edan parte de su familia. El Bautista hab\u00eda destruido ya la confianza en la filiaci\u00f3n corporal de Abraham: \u00abPoderoso es Dios para sacar de estas piedras hijos de Abraham\u00bb (3,9). Jes\u00fas da un paso adelante. Los verdaderos hijos de Abraham ser\u00e1n los que tengan una fe como la del centuri\u00f3n pagano. \u00abVendr\u00e1n de oriente y de occidente.\u00bb As\u00ed lo han contemplado los profetas: la peregrinaci\u00f3n de los pueblos paganos al final de los tiempos. Est\u00e1n en camino y buscan la salvaci\u00f3n de Dios. En ellos se cumplir\u00e1 la m\u00e1xima promesa: la participaci\u00f3n en el reino de Dios. \u00bfNo est\u00e1n viajando muchos pueblos del mundo en esta romer\u00eda, impulsados por el anhelo de paz y salvaci\u00f3n? Los hijos del reino son los hijos de Israel seg\u00fan la carne. Propiamente son los herederos nativos, los pretendientes seguros del reino de Dios. Y precisamente ellos no ser\u00e1n admitidos a la comunidad de mesa con los padres del pueblo de Dios. La imagen que Jes\u00fas emplea para la reprobaci\u00f3n es horrible y espantosa. As\u00ed como son expulsados de la sala los invitados groseros, as\u00ed ser\u00e1n arrojados a las tinieblas sin l\u00edmites, a las que no llega ning\u00fan resplandor de la sala iluminada festivamente. Los que han sido arrojados fuera, se re\u00fanen en las tinieblas con lamentos quejumbrosos y con alaridos. All\u00ed tambi\u00e9n ruge la rabia impotente de que no puedan participar en la fiesta y en el banquete: el rechinar de dientes. <\/p>\n<p>13 Entonces dijo Jes\u00fas al centuri\u00f3n: Vete; que te suceda conforme has cre\u00eddo. Y en aquella misma hora se cur\u00f3 el criado. <\/p>\n<p>Una cosa se pone aqu\u00ed de nuevo en claro: Nunca puede reclamarse un derecho a salvarse por la tradici\u00f3n, por los m\u00e9ritos de los antepasados, por el mero hecho de pertenecer a una familia, a una asociaci\u00f3n, a un pueblo. Lo que decide es una fe tan grande. Ella recibe con abundancia lo que pide y tambi\u00e9n aquello por lo cual nuestro valor, con frecuencia escaso, ni siquiera se atreve a rogar. <\/p>\n<p>c) Otras curaciones (Mt\/08\/14-17). <\/p>\n<p>14 Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a la casa de Pedro, vio que la suegra de \u00e9ste yac\u00eda en cama con fiebre; 15 le toc\u00f3 la mano, y se le quit\u00f3 la fiebre; ella se levant\u00f3, y le serv\u00eda. <\/p>\n<p>Pedro y su hermano Andr\u00e9s viv\u00edan en Cafarna\u00fam, probablemente en la casita de los suegros de Pedro (Cf. Mar 1:29 y Jua 1:44). Una fiebre muy violenta y grave, quiz\u00e1s una enfermedad tropical, ha puesto en cama a la suegra. Jes\u00fas viene a visitarla, y la cura en seguida, sin esfuerzo y como de paso. Le coge la mano y la virtud curativa fluye hacia ella y le da la salud en un momento. Puede levantarse en seguida y servir al hu\u00e9sped sin molestia. La vida irradia y huye de \u00e9l&#8230; Es un milagro descrito con gran discreci\u00f3n y comedimiento. Con todo, sopla, a trav\u00e9s de las pocas palabras que se emplean, una corriente de calor familiar. Pedro pertenece a Jes\u00fas, y su casa le ofrece -quiz\u00e1s con frecuencia- un hogar acogedor y un ambiente de descanso reparador. Jes\u00fas comparte esta vida sencilla y obsequia a un familiar de su disc\u00edpulo con sus dones caritativos. <\/p>\n<p>16 Llegada la tarde, le presentaron muchos endemoniados; y arroj\u00f3 a los esp\u00edritus con la palabra, y cur\u00f3 a todos los que estaban enfermos&#8230; <\/p>\n<p>Por primera vez el evangelista concluye las narraciones de milagro con un resumen en un solo vers\u00edculo, de una forma semejante a lo que se dijo en 4,23-25: son curados todos los endemoniados y enfermos que le presentan. Esto sucedi\u00f3 por la tarde del mismo d\u00eda en que Jes\u00fas estuvo invitado en casa de Pedro. Nos podemos imaginar que delante de la casa se congrega un gent\u00edo. Se trae a los pacientes de todas las casas del lugar. Basta una sola palabra para despedir a los esp\u00edritus, la palabra imperativa, en que el centuri\u00f3n hab\u00eda cre\u00eddo con una fe tan viva (8,8). Jes\u00fas no necesita hacer exorcismos ni pr\u00e1cticas molestas; basta su sencilla palabra. \u00bfNo es una gran fe \u00e9sta que empuja la gente hacia Jes\u00fas? \u00bfNo se hace aqu\u00ed patente lo que Jes\u00fas echaba de menos en Israel? El evangelista guarda silencio sobre este punto, pero este silencio probablemente quiere decir que aquella confianza acuciante en \u00e9l no era la fe que conduce a la salvaci\u00f3n. Lo que atrae a la gente es el taumaturgo. Pero Jes\u00fas no reh\u00fasa curarlos; no apaga la mecha humeante ni quiebra la ca\u00f1a cascada (cf. 12,20). Aquella ansia pueril y quiz\u00e1s ego\u00edsta tambi\u00e9n puede llegar a ser la semilla de una fe adulta e iluminada. Tampoco no es l\u00edcito juzgar sobre este particular. <\/p>\n<p>17 &#8230; para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isa\u00edas, cuando dijo: \u00e9l mismo tom\u00f3 nuestras flaquezas, y carg\u00f3 con nuestras enfermedades. <\/p>\n<p>San Mateo todav\u00eda ve m\u00e1s: no s\u00f3lo ve los milagros que se hacen en los hombres, sino el misterio que irradia en los milagros, a saber, el misterio de la persona de Jes\u00fas. El profeta Isa\u00edas hab\u00eda vaticinado del siervo de Dios, que tomar\u00eda sobre s\u00ed todas las enfermedades y dolencias. Estar\u00eda dispuesto a padecer nuestro sufrimiento en sustituci\u00f3n nuestra. Jes\u00fas acepta las enfermedades de los dem\u00e1s, nuestras dolencias como suyas propias. Las quita por as\u00ed decir de los dem\u00e1s y las carga sobre s\u00ed. Entonces las hace desaparecer. Jes\u00fas no s\u00f3lo tiene paciencia y conformidad, sino la virtud de transformar y redimir. Pone sobre s\u00ed los pecados de todos, as\u00ed como todo el sufrimiento, y lo cambia en bendici\u00f3n mediante su obediencia. Ya se anuncia el misterio de su muerte y de nuestra redenci\u00f3n. <\/p>\n<p>2. SEGUNDO CICLO DE MILAGROS (8,18-9,13). <\/p>\n<p>a) El seguimiento (Mt\/08\/18-22). <\/p>\n<p>Este pasaje y el siguiente milagro en el lago (8,23-27) est\u00e1n estrechamente enlazados entre s\u00ed. Primero se dan las normas para el adecuado seguimiento, luego el evangelista muestra c\u00f3mo estas normas prueban pr\u00e1cticamente su eficacia en los acontecimientos del lago. <\/p>\n<p>18 Viendo Jes\u00fas la muchedumbre a su alrededor, dio orden de pasar a la otra orilla. 19 y se le acerc\u00f3 un escriba para decirle: Maestro, te seguir\u00e9 a dondequiera que vayas, 20 y Jes\u00fas le contesta: Las zorras tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza. <\/p>\n<p>Cafarna\u00fam est\u00e1 en la ribera del lago. Un d\u00eda Jes\u00fas divisa la gran multitud del pueblo que le rodea, y da la orden de pasar en una barca a la orilla opuesta. De este modo se prepara la descripci\u00f3n de la traves\u00eda (8,23-27), y la breve escena se intercala en este contexto. Primero viene un escriba que pide ser admitido entre sus seguidores. Con profundo respeto y con correcci\u00f3n le llama maestro. Sabe que es rabino itinerante con un grupo de disc\u00edpulos, en el que se puede aspirar a ser admitido. M\u00e1s tarde, un disc\u00edpulo, que conoce mejor a Jes\u00fas, elige el noble tratamiento de \u00abSe\u00f1or\u00bb (8,21). <\/p>\n<p>Grande es la disposici\u00f3n de aquel escriba: quiere seguir a Jes\u00fas a todas partes adonde vaya. Es mucho lo que est\u00e1 dispuesto a hacer. Jes\u00fas no contesta con una negativa ni con una aprobaci\u00f3n; solamente muestra lo que aguarda al que le quiera seguir. Porque llegar a ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas no solamente significa como quien dice ir a su escuela para \u00abaprender\u00bb algo. Sobre todo significa compartir la vida propia de Jes\u00fas. El que le sigue, participa en la forma de vida del Mes\u00edas, es empujado hacia esta forma. Esto es lo primero, como lo dice san Marcos en la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles: \u00abLlama junto a s\u00ed a los que quer\u00eda, y ellos acudieron a \u00e9l. Constituy\u00f3 a doce, para que estuvieran con \u00e9l&#8230;\u00bb (Mar 3:13 s). <\/p>\n<p>Los hombres tenemos un hogar, o por lo menos el anhelo de llegar a tenerlo. Nos es natural buscar la seguridad en nuestra propia casa. Con todo empe\u00f1o, en nuestros cambios de domicilio y emigraciones, voluntarios o impuestos, buscamos siempre una morada fija. Aspiramos a una residencia de la que ya nunca nos puedan echar. Incluso los animales tienen un sitio fijo, donde habitan, y lo construyen siempre por un instinto cong\u00e9nito. El caso de Jes\u00fas es distinto. Desde que se march\u00f3 de la casa de Nazaret ha renunciado al acogimiento del hogar. Es un rasgo esencial de su nueva vida no morar en ninguna casa. No sale de un lugar fijo para emprender distintos viajes, sino que vive la vida de un simple viandante. No tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza. Esto no s\u00f3lo forma parte de su vocaci\u00f3n como pregonero que quiere ir y predicar en todas partes. Forma parte de su renuncia, de la vida del siervo que se entrega y que tambi\u00e9n se abstiene del calor del hogar de la casa. A esto tendremos que estar dispuestos antes que nos decidamos. Y no llamarnos a enga\u00f1o, si Jes\u00fas nos coge la palabra&#8230; <\/p>\n<p>21 Otro, que era de sus disc\u00edpulos, le dijo: Se\u00f1or, perm\u00edteme que vaya primero a enterrar a mi padre. 22 Pero Jes\u00fas le contesta: S\u00edgueme, y deja a los muertos que entierren a sus muertos. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s del escriba viene un disc\u00edpulo, y pide a Jes\u00fas que antes de unirse con \u00e9l pueda cumplir los deberes de piedad con su anciano padre. Enterrar al padre quiere decir que el suplicante quer\u00eda permanecer en casa hasta que su padre hubiese muerto, hubiera sido sepultado, y quedado \u00e9l libre de todas las obligaciones con su padre. Esta espera podr\u00eda tambi\u00e9n durar un prolongado per\u00edodo de tiempo. La respuesta de Jes\u00fas parece sumamente rigurosa. El llamamiento: S\u00edgueme se refiere a la acci\u00f3n inmediata, a que se junte con \u00e9l sin demora. Este seguimiento es mucho m\u00e1s importante y urgente que cualquier obligaci\u00f3n filial. Deja a los muertos que entierren a sus muertos. Jes\u00fas trae la vida y est\u00e1 de la parte de la vida. En la interpretaci\u00f3n de estas palabras se da una superposici\u00f3n de significados: el entierro del padre difunto se refiere a la verdadera sepultura corporal. Pero que el entierro debe ser efectuado por los muertos hay que entenderlo solamente en sentido metaf\u00f3rico y espiritual. <\/p>\n<p>Los que espiritualmente est\u00e1n muertos y no han o\u00eddo el llamamiento a la vida y perseveran en el pecado, son tambi\u00e9n sepultureros de los dem\u00e1s. S\u00f3lo pueden llevar al sepulcro al que est\u00e1 agonizando o ya ha fallecido. \u00bfNo pasa aqu\u00ed el Se\u00f1or insensiblemente por alto la obligaci\u00f3n que intima el cuarto mandamiento? \u00bfNo resulta esta omisi\u00f3n completamente incomprensible, siendo as\u00ed que Jes\u00fas en otro pasaje recalca esta obligaci\u00f3n y reprueba la sofister\u00eda de los escribas? (cf. 15,1-9). El motivo para una reclamaci\u00f3n tan incisiva tiene que ser muy grave. Es el tiempo apremiante, es el plazo \u00fanico determinado por Dios, que existe una vez y no se repite m\u00e1s; la presi\u00f3n del reino (que est\u00e1 llegando), la cual impulsa a Jes\u00fas incesantemente. No hay tiempo que perder. Esta premura del tiempo tanto tiene validez para el disc\u00edpulo como para el maestro, pero tiene validez solamente ahora en este filo, en el tiempo mesi\u00e1nico. No obstante la Iglesia conoce muchas almas generosas e inspiradas que se afectan tanto por el llamamiento de Dios, que todo lo dem\u00e1s se retira y se sumerge alrededor de ellas, y estas almas son consumidas por la llama que hiri\u00f3 su coraz\u00f3n. Estas almas las hay en todos los tiempos. <\/p>\n<p>b) La tempestad en el lago (Mt\/08\/23-27). <\/p>\n<p>23 Luego subi\u00f3 a la barca, y lo acompa\u00f1aron sus disc\u00edpulos. 24 y en esto se levant\u00f3 en el mar una tempestad tan grande, que las olas llegaban a cubrir la barca. Pero \u00e9l estaba dormido. 25 Se le acercaron y lo despertaron, diciendo: \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que nos hundimos! <\/p>\n<p>Ahora Jes\u00fas sube a la barca y sus disc\u00edpulos lo acompa\u00f1aron. Jes\u00fas es el primero, el que precede, los dem\u00e1s van detr\u00e1s de \u00e9l. Con el estilo del primer vers\u00edculo se contin\u00faa el tema del seguimiento, y se le hace llegar al acontecimiento del lago. En medio del mar se levanta la gran tempestad, como con frecuencia se forma all\u00ed, en el lago de Genesaret circundado de monta\u00f1as, y pone en peligro las peque\u00f1as barcas de pesca, poco aptas para efectuar traves\u00edas. Las tormentas se encajonan en la hondonada, agitan profundamente el mar y hacen casi imposible el gobierno de la embarcaci\u00f3n. Los pescadores experimentados advierten en seguida el peligro que los amenaza, mucho m\u00e1s cuando las olas ya saltan dentro de la barca. Jes\u00fas duerme en medio de la tormenta, en la barca que es zarandeada de un lado a otro, entre las oleadas que pasan por encima. Jes\u00fas est\u00e1 escondido en Dios, y no le afecta el riesgo de la vida. En recelosa inquietud y angustia mortal los disc\u00edpulos dan voces al Maestro: \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que nos hundimos! Es un llamamiento de desesperaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de confianza. La \u00fanica salida que ven es el Se\u00f1or, que est\u00e1 con ellos. Se dan por perdidos y no encuentran ayuda en su experiencia ni en las propias fuerzas. S\u00f3lo Jes\u00fas podr\u00eda liberarles del peligro. La exclamaci\u00f3n: Nos hundimos, adem\u00e1s del significado literal, tiene un sentido m\u00e1s espiritual: nos vamos a pique, perecemos, estamos en un trance mortal, nuestra vida est\u00e1 al borde del abismo y est\u00e1 llegando a su fin, se ha perdido toda esperanza. Vemos el peligro de muerte de tal forma que con el riesgo exterior al mismo tiempo parece que vaya disminuyendo toda esperanza interna de la vida. <\/p>\n<p>26 Pero \u00e9l les dice: \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo, hombres de poca fe? Entonces se levant\u00f3, increp\u00f3 a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres quedaron admirados y se preguntaban: \u00bfQu\u00e9 clase de hombre es \u00e9ste, que hasta los vientos y la mar le obedecen? <\/p>\n<p>Una vez despertado, Jes\u00fas pregunta sorprendido a los suyos: \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo, hombres de poca fe? La fe es todav\u00eda d\u00e9bil en aquel que teme. La fe disipa el temor, porque llena de Dios a todo el hombre. La luz de la fe quita de todos los rincones la sombra de la preocupaci\u00f3n y de la angustia. Son \u00abhombres de poca fe\u00bb, es decir, la fe ya existe, de lo contrario ya no hubiesen esperado que \u00e9l los ayudara; pero todav\u00eda es escasa, de lo contrario no hubiesen afirmado angustiosos que estaba perdidos. En esta situaci\u00f3n se encuentra a menudo el disc\u00edpulo de Jes\u00fas. Cree, pero no \u00edntegramente, espera ayuda de arriba, pero no toda la ayuda; no se sabe todav\u00eda enteramente a salvo en las manos sustentadoras del Padre, como Jes\u00fas ha ense\u00f1ado (cf. 6,25-34). Jes\u00fas refrena las fuerzas desencadenadas y reprime la furiosa tormenta y el mar agitado. De repente el lago se queda muy tranquilo, el tumulto parece que se ha desvanecido como un fantasma. La gente pregunta sorprendida. \u00bfQuienes son los que preguntan: los disc\u00edpulos, o los que est\u00e1n en la otra orilla, o en general los hombres? No es eso lo que interesa, sino solamente la pregunta acerca del hombre misterioso: \u00bfQu\u00e9 clase de hombre es \u00e9ste? Antes la gente se asombr\u00f3 del mensaje propuesto con autoridad (7,28), ahora se asombra de su acci\u00f3n poderosa, del dominio de la tormenta y del mar. Le obedecen los elementos igual que los demonios y las enfermedades. \u00bfNo tiene que obedecerle tambi\u00e9n el hombre, si Jes\u00fas tiene tal poder? \u00bfNo es realmente Se\u00f1or y maestro, como le llaman los disc\u00edpulos? \u00bfNo es tambi\u00e9n el Se\u00f1or de mi vida? El disc\u00edpulo debe seguir al maestro incondicionalmente, y contar s\u00f3lo con \u00e9l. Deja el recogimiento de su casa (\u00abno tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza\u00bb) y de su familia (\u00abdeja a los muertos que entierren a sus muertos\u00bb). <\/p>\n<p>El seguimiento es una llamada para dejar los compromisos terrenos y tomar un solo compromiso, a saber, el que se toma con el Se\u00f1or. Eso vino a ser el acontecimiento del lago. En \u00e9l tuvo lugar un tercer desprendimiento: el desprendimiento de la confianza en las propias facultades. En el lago se experiment\u00f3 lo que significa en \u00faltimo t\u00e9rmino el seguimiento de Jes\u00fas: \u00e9l est\u00e1 en la barca y en el centro, \u00e9l s\u00f3lo basta, puede suceder en torno lo que \u00e9l quiera; est\u00e1 oculto en Dios; s\u00f3lo \u00e9l nos puede liberar. Vivir de estas verdades es la incumbencia de la fe, que desde los comienzos raqu\u00edticos debe llegar a la confianza ilimitada, desde la fe escasa hasta la plenitud de la fe. Esta escena puede estar con frecuencia ante nuestros ojos, aunque todas las apariencias sean de signo contrario. Sin embargo, Jes\u00fas est\u00e1 en la barca&#8230; <\/p>\n<p>c) La expulsi\u00f3n de demonios (Mt\/08\/28-34). <\/p>\n<p>28 Cuando lleg\u00f3 a la otra orilla, a la regi\u00f3n de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados, que sal\u00edan de los sepulcros, y eran tan furiosos, que nadie pod\u00eda pasar por aquel camino. 29 y se pusieron a gritar: \u00bfQu\u00e9 tienes t\u00fa que ver con nosotros, Hijo de Dios? \u00bfViniste antes de tiempo para atormentarnos? <\/p>\n<p>La orilla opuesta, por tanto la oriental, del mar de Galilea es el l\u00edmite del territorio mixto medio pagano de las diez ciudades: la Dec\u00e1polis. G\u00e1dara es una de estas ciudades, que se hab\u00edan mancomunado en una alianza. Subiendo desde el lago se atraviesa un terreno monta\u00f1oso escarpado, a trav\u00e9s del cual trepan angostos senderos. Por doquiera se encuentran cavidades que se han formado en la piedra caliza, ofrecen asilo a los vagabundos o caminantes, y, en este caso, cobijan a dos endemoniados. Viven separados de los habitantes de la ciudad, quiz\u00e1s han sido expulsados. Han tomado posesi\u00f3n de ellos demonios muy desenfrenados y numerosos. La historia es algo tosca y confusa para nuestra mentalidad. Hemos de contar con la influencia de expresivos medios narrativos populares. San Mateo narra la historia de una forma muy concisa; a \u00e9l le interesa sobre todo el poder de Jes\u00fas sobre los demonios. Los dos endemoniados salen al encuentro de Jes\u00fas y se ponen a gritar: \u00bfQu\u00e9 tienes tu que ver con nosotros, Hijo de Dios? Conocen en seguida la radical enemistad, incluso la especial dignidad de Jes\u00fas. Lo que permanece oculto a los hombres, est\u00e1 patente a la perspicaz inteligencia del antagonista. No tenemos nada que ver contigo, d\u00e9janos tranquilos. \u00bfViniste antes de tiempo para atormentarnos? Parece que sepan que se les ha se\u00f1alado un plazo. Terminar\u00e1 su caza furtiva en la creaci\u00f3n de Dios sin el menor estorbo. No est\u00e1 lejana la hora en que se ha de quebrantar el imperio del demonio. Desde la controversia en el desierto (4,1) la cercan\u00eda de esta hora hubo de quedar clara para el reino de Sat\u00e1n. <\/p>\n<p>30 A cierta distancia de ellos, hab\u00eda una gran piara de cerdos paciendo. 31 Y los demonios le suplicaban: Si nos vas a echar, m\u00e1ndanos a esa piara de cerdos. 32 Y \u00e9l les dijo: Pues id. Ellos salieron de all\u00ed y se fueron a los cerdos. Y de pronto toda la piara se arroj\u00f3 con gran \u00edmpetu al mar por un precipicio, y perecieron en las aguas. <\/p>\n<p>Con astucia propia de un abogado piden los demonios un plazo. Si ya vas a acabar con nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 nos atormentas antes de que llegue el fin? D\u00e9janos ir por lo menos a estos cerdos, para que nos podamos sosegar algo. Si hablamos con toda seriedad, esta petici\u00f3n de los demonios parece grotesca, y es todav\u00eda m\u00e1s sorprendente que Jes\u00fas acepte esta proposici\u00f3n. Casi se podr\u00eda concebir este lance como un matiz de gran humor y soberana libertad que tambi\u00e9n puede permitirse una \u00abexcepci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>33 Los porqueros salieron huyendo y se fueron a la ciudad a llevar la noticia de todo lo ocurrido con los endemoniados. 34 Entonces toda la ciudad sali\u00f3 al encuentro de Jes\u00fas, y, cuando lo vieron, le suplicaron que se retirara de aquellos territorios. <\/p>\n<p>Los habitantes de la ciudad se enteran horrorizados de lo que ha sucedido, y piden a Jes\u00fas que se vaya de su territorio. Lo acontecido, en su totalidad, les causa inquietud; quiz\u00e1s temen m\u00e1s perjuicios del que ya se ha causado por la p\u00e9rdida de toda la piara de cerdos. Pero esto tambi\u00e9n significa que Jes\u00fas all\u00ed no puede conseguir nada. Como en su ciudad paterna, tambi\u00e9n de all\u00ed se le destierra. No se quiere saber nada de \u00e9l. Sin embargo, todav\u00eda no ha llegado \u00abel tiempo\u00bb de los gentiles. Primero Jes\u00fas tiene que actuar en Israel, porque \u00abha sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (15,24). A pesar de la \u00edndole fant\u00e1stica de toda la historia, se sabe que la luz ya ha resplandecido durante un breve tiempo para los paganos, como un anuncio del d\u00eda que se acerca. Pero todav\u00eda hay tinieblas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Tres milagros de sanidad (ver Mar. 1:40-45, 29-34; Luc. 5:12-16; 7:1-10; 4:38-41). Estos tres relatos se agrupan como para conducir a la f\u00f3rmula-cita que aclara su significado en el v. 17. Adem\u00e1s, se ligan por el hecho de que los que han sido sanados pertenecen a un grupo excluido de una vida plena en esa sociedad: \u00a1un leproso, un gentil, y una mujer!<\/p>\n<p>El hecho de que Jes\u00fas toc\u00f3 a un leproso era una demostraci\u00f3n poderosa de buena voluntad al poner su inter\u00e9s cari\u00f1oso por encima del tab\u00fa social. La orden de v\u00e9, mu\u00e9strate al sacerdote (como Lev. 14:10-32 requer\u00eda) sirvi\u00f3 como testimonio a ellos tanto del respeto que Jes\u00fas ten\u00eda de la ley como de su poder sanador como Mes\u00edas. La orden equilibrante de no lo digas a nadie nos recuerda el peligro de atraer el entusiasmo popular por razones erradas.<\/p>\n<p>El centuri\u00f3n y su criado eran soldados no jud\u00edos en el ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n. Detr\u00e1s de la actitud vacilante del hombre de ser visitado por Jes\u00fas estaba el problema de las relaciones entre jud\u00edos y gentiles: no se pod\u00eda esperar que un maestro jud\u00edo se contaminase entrando en una casa de gentiles. Su sencilla aceptaci\u00f3n, sin embargo, en jerga militar, de la autoridad pr\u00e1ctica de Jes\u00fas sobre la enfermedad es evidencia de una fe mayor que la de ninguno en Israel. Al haber incluido este dicho admirable de Jes\u00fas en los vv. 11, 12 (cf. Luc. 13:28, 29), Mateo saca a relucir las implicaciones del contraste para el desarrollo futuro del pueblo de Dios. Muchos vendr\u00e1n del oriente y del occidente (y este creyente gentil sirve de prototipo de estos) y se re\u00fanen con los patriarcas jud\u00edos en el banquete mesi\u00e1nico, que todos los jud\u00edos esperaban disfrutar por derecho. Al mismo tiempo, sin embargo, los jud\u00edos hijos del reino, que no compart\u00edan esta fe de los gentiles, se encontrar\u00edan excluidos, en el lugar donde por costumbre popular se asignaba a los gen tiles. La base para ser aceptos en el reino de los cielos ya no ser\u00eda cuesti\u00f3n de origen racial sino de fe. La sanidad no usual a la distancia (cf. 15:21-28, tambi\u00e9n involucrando a un \u201cenfermo\u201d gentil) fue una respuesta apropiada ante la fe del gentil (13).<\/p>\n<p>La historia sencilla de la sanidad de la suegra de Pedro nos introduce a un resumen general del ministerio de sanidad de Jes\u00fas en Caperna\u00fam (base de operaciones de Jes\u00fas durante su ministerio en Galilea; 4:13). N\u00f3tese la distinci\u00f3n clara entre la posesi\u00f3n por el demonio y alguna enfermedad, y los diferentes t\u00e9rminos usados para su curaci\u00f3n. En la descripci\u00f3n de este ministerio de liberaci\u00f3n como un cumplimiento de Isa. 53:4, Mateo nos re cuerda que abarca m\u00e1s la misi\u00f3n del siervo de Dios que la expiaci\u00f3n del pecado que es el principal enfoque de Isa. 53; adem\u00e1s abarca nuestra necesidad f\u00edsica.<\/p>\n<p>Notas. 2 \u201cLepra\u201d se usaba para designar una variedad de enfermedades de la piel; no todas eran igualmente serias o contagiosas. 14 La casa de Pedro probablemente sirvi\u00f3 de hogar para Jes\u00fas en Caperna\u00fam. 17 Los sustantivos heb. en Isa. 53:4 se refieren, lit., al sufrimiento f\u00edsico, aunque el contexto sugiere que fueron usados principalmente en sentidos metaf\u00f3ricos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>8.2, 3 La lepra, como lo es el SIDA hoy, era una enfermedad temida porque no hab\u00eda cura conocida. En el tiempo de Jes\u00fas, la palabra lepra denotaba varias enfermedades similares, y algunas de ellas eran contagiosas. Si una persona la contra\u00eda, el sacerdote lo declaraba leproso y lo alejaban de su hogar y ciudad. Lo enviaban a vivir en una comunidad con otros leprosos hasta que se recuperara o muriera. Cuando el leproso rog\u00f3 a Jes\u00fas que lo sanara, Jes\u00fas se le acerc\u00f3 y lo toc\u00f3, a\u00fan cuando su piel estaba cubierta del temido mal. Como la lepra, el pecado es una enfermedad incurable, y todos lo tenemos. Solo el toque sanador de Cristo puede milagrosamente poner a un lado nuestros pecados y restaurarnos para que podamos vivir en plenitud. Pero primero, al igual que el leproso, debemos reconocer que no podemos curarnos nosotros mismos y pedir a Cristo su ayuda salvadora.8.4 La Ley demandaba que al leproso sanado lo examinara el sacerdote (Lev\u00edtico 14). Jes\u00fas quiso que aquel hombre de primera mano diera a conocer su historia al sacerdote, de manera que pudiera probar que su lepra hab\u00eda desaparecido totalmente y que por lo tanto pod\u00eda volver a su comunidad.8.5, 6 El centuri\u00f3n pudo haber dejado que muchos obst\u00e1culos se interpusieran entre \u00e9l y Jes\u00fas, como el orgullo, la duda, el dinero, el idioma, la distancia, el tiempo, la autosuficiencia, el poder o la raza, pero no lo hizo. Si no permiti\u00f3 que esas barreras le impidieran acercarse a Jes\u00fas, nosotros tampoco debemos permitirlo. \u00bfQu\u00e9 lo aleja a usted de Cristo?8.8-12 Un centuri\u00f3n era un militar de carrera en el ej\u00e9rcito romano que ten\u00eda unos cien soldados bajo su mando. Los jud\u00edos odiaban a los soldados romanos por su tiran\u00eda y desprecio. \u00a1Sin embargo la fe de aquel hombre maravill\u00f3 a Jes\u00fas! La fe genuina de aquel odiado gentil avergonz\u00f3 la piedad estancada de muchos jud\u00edos que eran l\u00edderes religiosos.8.10-12 Jes\u00fas dijo a la multitud que muchos jud\u00edos religiosos, que podr\u00edan formar parte del Reino, ser\u00edan excluidos por haber perdido su fe. Estaban muy aferrados a sus tradiciones religiosas, al grado que no pod\u00edan aceptar a Cristo y su nuevo mensaje. Debemos tener cuidado en no encerrarnos en nuestras costumbres religiosas al punto de esperar que Dios obre solo en ciertas formas. No limite a Dios con sus preconceptos y falta de fe.8.11, 12 \u00abEl oriente y el occidente\u00bb representan los cuatro rincones de la tierra. Toda la gente fiel a Dios se reunir\u00e1 en el banquete del Mes\u00edas (Isa\u00edas 6; 55). Los jud\u00edos deb\u00edan haber sabido que cuando el Mes\u00edas llegara, los gentiles participar\u00edan tambi\u00e9n de sus bendiciones (v\u00e9ase Isa 66:12, Isa 66:19). Pero este mensaje lleg\u00f3 como un golpe porque estaban demasiado absortos en sus propios asuntos y destino. Cuando apelemos a las promesas de Dios, no debemos apropiarnos de ellas tan personalmente que olvidemos ver lo que Dios quiere hacer para alcanzar a toda la gente que ama.8.11, 12 Mateo enfatiza que el mensaje de Jes\u00fas es para todos. Los profetas del Antiguo Testamento lo sab\u00edan (v\u00e9anse Isa 56:3, Isa 56:6-8; Isa 66:12, Isa 66:19; Mal 1:11) pero muchos l\u00edderes jud\u00edos neotestamentarios optaron por ignorarlo. Cada persona tiene que elegir entre aceptar o rechazar las buenas nuevas, y nadie pasa a formar parte del Reino de Dios por herencia o conexi\u00f3n familiar.8.14 Pedro fue uno de los doce disc\u00edpulos. Sus datos aparecen en el cap\u00edtulo 27.8.14, 15 La suegra de Pedro nos da un hermoso ejemplo. Su respuesta al toque de Jes\u00fas fue servirle de inmediato. \u00bfHa recibido usted la ayuda de Dios en alguna situaci\u00f3n peligrosa o dificultosa? Si es as\u00ed, debiera preguntarse: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puedo expresar mi agradecimiento?\u00bb Siendo que Dios nos ha prometido las recompensas de su Reino, debi\u00e9ramos buscar formas de servirle ahora.8.16, 17 Mateo contin\u00faa mostrando la naturaleza soberana de Jes\u00fas. Por medio de un simple toque, san\u00f3 (8.3, 15); a una simple palabra suya, los demonios huyen de su presencia (8.16). Jes\u00fas tiene autoridad sobre los poderes sat\u00e1nicos y las enfermedades terrenales.Tambi\u00e9n tiene poder y autoridad para dominar el pecado. Las enfermedades y la maldad son consecuencias de vivir en un mundo ca\u00eddo. Pero en el futuro, cuando Dios limpie la tierra del pecado, no habr\u00e1 m\u00e1s enfermedad ni muerte. Los milagros de sanidad de Jes\u00fas fueron una demostraci\u00f3n de lo que el mundo experimentar\u00e1 en el Reino de Dios.8.19, 20 Seguir a Jes\u00fas no siempre es f\u00e1cil. Con frecuencia implica pagar un alto costo y sacrificio, sin recompensa terrena ni seguridad. Jes\u00fas no tuvo un lugar que pudiera haber llamado hogar. Quiz\u00e1s para usted el costo de seguir a Cristo ser\u00e1 perder popularidad, amistades, tiempo de descanso o h\u00e1bitos. Pero si bien el costo de seguir a Cristo puede ser alto, el valor de ser disc\u00edpulo de Cristo es una inversi\u00f3n que repercute por la eternidad y rinde incre\u00edbles recompensas.8.21, 22 Es posible que este disc\u00edpulo no estaba pidiendo permiso para ir al funeral de su padre, sino que deseaba esperar que su anciano padre falleciera antes de seguir a Cristo. Tal vez era el primog\u00e9nito y deseaba estar seguro de recibir su herencia. Tal vez no quer\u00eda enfrentar el enojo de su padre por abandonar los negocios de la familia para seguir a un predicador itinerante. Sea que se tratara de una seguridad financiera, una aprobaci\u00f3n familiar o cualquier otra cosa, no estaba dispuesto a seguir a Jes\u00fas en aquel preciso momento. Jes\u00fas no acept\u00f3 sus excusas.8.21, 22 Jes\u00fas siempre fue directo con los que le segu\u00edan. Se asegur\u00f3 de que calcularan el costo de seguirle y que no pusieran condiciones. Como Hijo de Dios, no titube\u00f3 en demandar lealtad total. Aun el dar sepultura al muerto no deb\u00eda tener prioridad sobre sus demandas de obediencia. Su desaf\u00edo directo nos fuerza a preguntarnos acerca de nuestras prioridades al seguirle. La decisi\u00f3n de seguir a Cristo no debiera ser relegada, aun cuando un acontecimiento importante est\u00e9 a punto de tener lugar. Nada debiera ocupar el lugar de una entrega total a Cristo.8.23 Pudo haber sido un bote de pesca porque muchos de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas eran pescadores. Josefo, un historiador de la \u00e9poca, escribi\u00f3 que usualmente hab\u00eda m\u00e1s de trescientos botes pesqueros en el Mar de Galilea. Este bote ten\u00eda espacio para dar cabida a Jes\u00fas y a sus doce disc\u00edpulos y era impulsado por medio de remos y velas. Durante la tormenta, sin embargo, las velas se bajaban para que no se rompieran y facilitar el control del bote.8.24 El mar de Galilea posee un caudal de agua poco com\u00fan. Es relativamente peque\u00f1o (21 km de largo por 11 de ancho). Yace 208 m bajo el nivel del mar y su profundidad llega a 48 m. De un momento a otro pueden presentarse tormentas repentinas que agitan las aguas, originando olas de hasta siete metros de altura. Los disc\u00edpulos se vieron atrapados sorpresivamente por la tormenta y el peligro era grande.8.25 A pesar de que los disc\u00edpulos hab\u00edan sido testigos de muchos milagros, se llenaron de p\u00e1nico en esta tormenta. Como navegantes experimentados, estaban conscientes del peligro existente; lo que no sab\u00edan era que Cristo pod\u00eda dominar las fuerzas de la naturaleza. Hay siempre una dimensi\u00f3n de nuestras vidas en la que sentimos que Dios no puede obrar o no ha de obrar. Cuando comprendemos bien qui\u00e9n es El, entendemos que El calma lo mismo las tormentas de la naturaleza que las tormentas del coraz\u00f3n atribulado. El poder de Jes\u00fas que calm\u00f3 esta tormenta puede tambi\u00e9n calmar las tormentas que braman en nuestras vidas. El est\u00e1 dispuesto a ayudarnos si se lo pedimos. No es necesario excluirlo de ning\u00fan aspecto de nuestra vida.8.28 La regi\u00f3n de los gadarenos estaba localizada al sudeste del mar de Galilea. El pueblo de G\u00e1dara, capital de la regi\u00f3n, era una de las diez ciudades (o Dec\u00e1polis, v\u00e9ase la nota a Mar 5:20). Eran diez ciudades con gobierno independiente y con poblaci\u00f3n mayormente gentil, lo que explica lo del hato de puercos (Mar 8:30). Los jud\u00edos no criaban cerdos porque eran considerados inmundos y no los com\u00edan.8.28 Los endemoniados est\u00e1n bajo el control de uno o m\u00e1s demonios. Los demonios son \u00e1ngeles ca\u00eddos que se unieron a Satan\u00e1s en su rebeli\u00f3n en contra de Dios y ahora son esp\u00edritus malos a las \u00f3rdenes del diablo. Ayudan a Satan\u00e1s a tentar a la gente y desplegar su gran poder destructivo. Pero cada vez que se enfrentaban con Jes\u00fas, perd\u00edan su poder. Los demonios reconocen a Jes\u00fas como Hijo de Dios (8.29), pero piensan que no tienen que obedecerle. Usted puede creer que Jes\u00fas es el Hijo de Dios pero creer no basta (v\u00e9ase en Jam 2:19 mas informaci\u00f3n sobre la fe y los demonios). La fe es m\u00e1s que creer. Por la fe, debe aceptar lo que El ha hecho en su favor, recibirlo como el \u00fanico que puede salvarlo de su pecado y mostrar su fe por medio de la obediencia a su Palabra.8.28 Mateo dice que eran dos endemoniados, mientras que Marcos y Lucas se refieren s\u00f3lo a uno. Aparentemente Marcos y Lucas se refieren s\u00f3lo al hombre que tom\u00f3 la palabra.8.28 En concordancia con las leyes ceremoniales jud\u00edas, los hombres que Jes\u00fas hall\u00f3 eran inmundos en tres sentidos: eran gentiles (no eran jud\u00edos), estaban pose\u00eddos por el demonio y viv\u00edan en un cementerio. Jes\u00fas les dio ayuda a pesar de todo. No debi\u00e9ramos dar la espalda a las personas \u00abinmundas\u00bb o que nos son repulsivas. Debemos llegar a la conclusi\u00f3n de que cada ser humano es una creaci\u00f3n \u00fanica de Dios que necesita de su amor.8.29 La Biblia nos dice que al final Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles ser\u00e1n echados al lago de fuego (Rev 20:10). Cuando los demonios le dicen a Jes\u00fas que no los atormente \u00abantes de tiempo\u00bb, dan a entender que sab\u00edan cu\u00e1l ser\u00e1 su destino final.8.32 Cuando los demonios entraron en los cerdos, estos se despe\u00f1aron y cayeron al lago. La acci\u00f3n de los demonios prueba su intenci\u00f3n destructiva: como no pudieron destruir a los hombres destruyeron a los cerdos. La acci\u00f3n de Jes\u00fas, por contraste, muestra el valor que da a cada vida humana.8.34 \u00bfPor qu\u00e9 la gente le pidi\u00f3 a Jes\u00fas que se fuera? A diferencia de los dioses paganos que adoraban, Jes\u00fas no pod\u00eda ser contenido, controlado o aplacado. Tem\u00edan el poder sobrenatural de Jes\u00fas, poder que no hab\u00edan visto nunca antes. Y estaban muy molestos con la p\u00e9rdida del hato de cerdos y no pod\u00edan alegrarse con la liberaci\u00f3n de los hombres que estaban pose\u00eddos por el demonio. \u00bfLe preocupan mas las propiedades y los programas que la gente? Los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios y tienen un valor eterno. Qu\u00e9 necio y cu\u00e1n f\u00e1cil es dar m\u00e1s valor a posesiones, inversiones e incluso a animales, que a la vida humana. \u00bfPermite que Jes\u00fas termine su obra en usted?<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1<strong> (1)<\/strong> Despu\u00e9s de promulgar la nueva ley del reino, el nuevo Rey descendi\u00f3 del monte para llevar a cabo Su ministerio real. Lo primero que hizo fue limpiar a los inmundos, sanar a los enfermos y echar fuera los demonios de los endemoniados, a fin de que todas estas personas pertenecieran al reino de los cielos (vs. 2-17). <\/p>\n<\/p>\n<p> 1<strong> (a)<\/strong> Mat_5:1 <\/p>\n<\/p>\n<p> 1<strong> (b)<\/strong> Mat_4:25 ; Mat_5:1<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>53 (A) La purificaci\u00f3n de un leproso (8,1-4). Cf. Mc 1,40-45. 1. mucha gente lo si\u00adgui\u00f3: Esta frase sugiere que la gente, de algu\u00adna manera, se hab\u00eda hecho disc\u00edpula suya. 2. un leproso: Puede referirse a la enfermedad de Hansen o a cualquier otra enfermedad de la piel (cf. IDB 3.111-13; cf. Lv 13). Se\u00f1or. Mateo intensifica la fuerza religiosa del texto al per\u00admitir que el leproso se acerque a Jes\u00fas y lo adore. 3. lo toc\u00f3: El amor de Jes\u00fas llegaba has\u00adta a los excluidos, y no tem\u00eda el contacto sen\u00adsible con ellos. 4. pres\u00e9ntate al sacerdote: Cf. Lv 13,49; 14,2-32. Esta orden presenta a Jes\u00fas co\u00admo observante de la Tor\u00e1 (5,18) y respetuoso con los sacerdotes del templo, que posterior\u00admente conspirar\u00e1n para arrestarlo, como testi\u00admonio para ellos: Frase ambigua; podr\u00eda refe\u00adrirse a los sacerdotes o a la gente.<\/p>\n<p>54 (B) Curaci\u00f3n del criado del centu\u00adri\u00f3n (8,5-13). Este episodio representa una notable contrapartida con respecto a la ante\u00adrior curaci\u00f3n de un israelita seg\u00fan las normas de la Tor\u00e1. Constituye una anticipaci\u00f3n de la misi\u00f3n a los gentiles (28,19s). El relato no se encuentra en Marcos, pero s\u00ed en Lc 7,1-10, y, de forma diferente, en Jn 4,46-54. Mateo ex\u00adpande el relato b\u00e1sico con los w. 11 y 12 (cf. Lc 13,28-29). Probablemente nos encontramos con una composici\u00f3n elaborada por Mateo a partir de tradiciones primitivas que se halla\u00adban en Q y en otras fuentes orales. 5. centu\u00adri\u00f3n: El oficial del ej\u00e9rcito que ten\u00eda el mando sobre cien soldados; se trata, en este caso, de un gentil que, probablemente, estaba al servi\u00adcio de Herodes Antipas en la ciudadela. 6. cria\u00addo: El t\u00e9rmino griego pa\u00eds podr\u00eda significar \u00abchico\u00bb, y de aqu\u00ed \u00abhijo\u00bb (Jn 4,46). 8. sola\u00admente di una palabra: Las palabras del centu\u00adri\u00f3n muestran su cortes\u00eda, humildad, su sensi\u00adbilidad ante la reticencia que ten\u00edan los jud\u00edos piadosos a entrar en la casa de un gentil para no incurrir en una impureza ritual (m\u2019Ohol. 18,7; Jn 18,28; Hch 10,1-11.18). Estas palabras hallaron una recepci\u00f3n tan importante que en\u00adtraron en la liturgia eucar\u00edstica de rito latino como confesi\u00f3n de la indignidad de recibir al Se\u00f1or. 9. bajo autoridad: El tema de la autori\u00addad es caracter\u00edstico del inter\u00e9s de los oficiales romanos. 10. una fe tal: El esc\u00e1ndalo que per\u00adturbaba a la comunidad de Mateo era la falta de fe (en Jes\u00fas como Mes\u00edas) de la mayor\u00eda de los israelitas. Este esc\u00e1ndalo se convierte en el tema dominante de la \u00faltima parte del evange\u00adlio. 11. Los t\u00e9rminos proceden de Sal 107,3; Is 49,12; 59,19; Mal 1,11. 12. hijos del reino: Aqu\u00ed se refiere a los jud\u00edos, pero en otros pasajes del evangelio se aplica a los cristianos (13,42.50; 22,13; 24,51; 25,30). Mateo advierte contra to\u00adda forma de complacencia religiosa. 13. en aquella hora: La curaci\u00f3n acontece en la dis\u00adtancia, como ocurre en el caso de otra creyen\u00adte gentil (15,21-28).<\/p>\n<p>55 (C) La curaci\u00f3n de la suegra de Pe\u00addro (8,14-15). Cf. Mc 1,29-31. Mateo perfec\u00adciona el relato familiar para realzar la autori\u00addad de Jes\u00fas como Se\u00f1or. 14. vio: A Jes\u00fas no se le dice que la mujer estaba enferma. Es \u00e9l quien r\u00e1pidamente lo detecta. 15. toc\u00f3: Su to\u00adque de curaci\u00f3n es suficiente para que la fie\u00adbre la abandone. No es necesario que se le comprometa de forma poco decorosa levan\u00adt\u00e1ndola de la cama. Se le devuelve su salud y su dignidad para servir activamente a Cristo (\u00aba \u00e9l\u00bb, y no \u00aba ellos\u00bb, como encontramos en Marcos).<\/p>\n<p>56 (D) Los enfermos curados al atarde\u00adcer (8,16-17). Cf. Mc 1,32-34. Es probable que Mateo haya colocado aqu\u00ed este sumario para establecer un paralelo con la cita del AT con la que concluye. As\u00ed, la expulsi\u00f3n de demonios se corresponde con las flaquezas, y la curaci\u00f3n de enfermos con las enfermedades. La cita, intro\u00adducida por una f\u00f3rmula de cumplimiento (\u2192 7 supra), procede directamente del texto hebreo de Is 35,4, es decir, del cuarto c\u00e1ntico del Sier\u00advo sufriente, que tanta importancia tuvo para interpretar la muerte de Jes\u00fas. Los LXX espi\u00adritualizan la enfermedad y los dolores inter\u00adpret\u00e1ndolos como aflicciones y dolencias. El c\u00e1ntico habla de que el Siervo toma sobre s\u00ed mismo la enfermedad personalmente, mien\u00adtras que el evangelio sugiere que Jes\u00fas la quita. El objetivo de la cita reside en mostrar que el ministerio de sanaci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 ratificado por la profec\u00eda. Mateo deja claro que las expul\u00adsiones acontecen por la palabra de Jes\u00fas, pero no entra en los detalles de la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>57 (E) El seguimiento de Jes\u00fas (8,18-22) . Cf. el paralelo Q en Lc 9,57-62. Hay un pa\u00adralelo veterotestamentario en 1 Re 19,19-21, donde El\u00edas llama a Eliseo para que sea profe\u00adta; a este episodio se alude de forma prover\u00adbial en Lc 9,62. El caso de El\u00edseo parece me\u00adnos radical que el del disc\u00edpulo porque El\u00edas le permite despedirse, pero es tambi\u00e9n bastante radical en cuanto que El\u00edseo sacrifica sus yun\u00adtas de bueyes, es decir, su medio de vida. 19. escriba: Mateo a\u00f1ade los t\u00e9rminos profesio\u00adnales \u00abescriba\u00bb y \u00abmaestro\u00bb a su fuente, te se\u00adguir\u00e9: Significa lo mismo que decir \u00abser\u00e9 tu disc\u00edpulo\u00bb. Los escribas eran los dirigentes ilustrados de las comunidades y los grupos re\u00adligiosos. Es probable que Mateo fuera uno de ellos. V\u00e9ase el comentario sobre 6,28b-29 (supra). Los t\u00e9rminos \u00abmaestro\u00bb (m\u00f3reh, melammed, rab, rabb\u00f3nt, rabb\u00ed) y \u00abdisc\u00edpulo\u00bb (talmid), que raramente aparecen en el AT, ad\u00adquirieron una gran importancia entre los ju\u00add\u00edos piadosos cuando intentaron desarrollar sus propias escuelas en competencia con los gimnasios helenistas que gozaban de un gran prestigio cultural (2 Mac 4,9.10). Los t\u00e9rminos reflejan un trasfondo acad\u00e9mico, escolar; pe\u00adro, dado que el objeto de estudio era c\u00f3mo vi\u00advir una vida agradable a Dios, los t\u00e9rminos tienen una connotaci\u00f3n m\u00e1s amplia y existencial. 20. las zorras tienen madriguera: Jes\u00fas responde con un dicho figurado que ense\u00f1a c\u00f3mo por su propio modo de vida arriesgado, sin lugar estable donde vivir y yendo de un si\u00adtio a otro, el disc\u00edpulo no puede esperar algo mejor, el Hijo del hombre: Es la primera vez que aparece este t\u00edtulo tan peculiar en el evan\u00adgelio. Con la posible excepci\u00f3n de Mc 2,10 y par., en los evangelios se encuentra \u00fanicamen\u00adte en labios de Jes\u00fas, un dato que refleja pro\u00adbablemente una aut\u00e9ntica tradici\u00f3n de que Je\u00ads\u00fas se refiri\u00f3 a s\u00ed mismo de este modo (\u2192 Jes\u00fas, 78:38-41). 21. deja primero que vaya: Es\u00adte vers\u00edculo y el siguiente contienen una pro\u00adfunda ense\u00f1anza sobre el car\u00e1cter radical, es\u00adcatol\u00f3gico y carism\u00e1tico del seguimiento de Jes\u00fas, que excede, muy de lejos, las exigencias de discipulado fariseo. En nuestro texto, el t\u00e9r\u00admino clave es \u00abprimero\u00bb. Para los cristianos, el seguimiento de Jes\u00fas debe ser la prioridad n\u00famero uno. 22. deja que los muertos entierren a sus muertos: La \u00e1spera respuesta de Jes\u00fas debe haber sonado fuerte a una audiencia ha\u00adbituada a la ense\u00f1anza de mBer. 3,1: \u00abAquel cuyo difunto a\u00fan no haya sido enterrado est\u00e1 exento de recitar el sema, de decir la tepillah y de ponerse las filacterias\u00bb (es decir, \u00abde todos los deberes exigidos por la ley\u00bb). La total y compleja comprensi\u00f3n mateana del discipula\u00addo se va revelando gradualmente a trav\u00e9s del evangelio (cf. M. Hengel, The Charismatic Lea\u00adder and His Followers [Nueva York 1981]).<\/p>\n<p>58 (F) La tempestad calmada (8,23-27).<br \/>\nCf. Mc 4,35-41 para la interpretaci\u00f3n del rela\u00adto de milagro. Puede haber cierta influencia de los Sal 107,23-32; 104,5-9, pero no es total\u00admente seguro. Mateo reelabora el relato para que pueda ser utilizado como instrucci\u00f3n so\u00adbre la vida de la Iglesia tras la resurrecci\u00f3n. (A Mateo se le ha llamado el gran Evangelio de la Iglesia por el inter\u00e9s que tiene en este tema). A lo largo del relato, Jes\u00fas aparece como el per\u00adsonaje central y se le trata con respeto, en con\u00adtraste con Me; solamente se mantiene el breve momento tan humano del sue\u00f1o. Mateo tras\u00adlada el di\u00e1logo con los disc\u00edpulos a una posi\u00adci\u00f3n anterior al mismo milagro, revelando de este modo sus prioridades did\u00e1cticas. 24. gran tormenta: En Mateo se convierte realmente en un \u00abterremoto\u00bb (se\u00edsmos, en lugar del marcano lailaps); cf. tambi\u00e9n 24,7; 27,54; 28,2, don\u00adde se\u00edsmos se usa a menudo para sugerir los horrores de los \u00faltimos d\u00edas. 25. Se\u00f1or, s\u00e1lva\u00adnos, que perecemos: Esta petici\u00f3n se ha con\u00advertido en la oraci\u00f3n de la Iglesia amenazada de todas las \u00e9pocas, a la que, frecuentemente, se le ha representado art\u00edsticamente como una fr\u00e1gil barca sacudida por la tormenta. 26. hombres de poca fe: Mateo cambia la expresi\u00f3n marcana \u00absin fe\u00bb por la expresi\u00f3n \u00abpoca fe\u00bb (que es t\u00edpicamente mateana, 6,30; 14,31; 16,8; cf. Lc 12,28). La poca fe presupone algu\u00adna fe y as\u00ed la conversi\u00f3n, pero se trata de una fe demasiado d\u00e9bil o paralizada para la ac\u00adci\u00f3n. \u00c9ste es el problema de la segunda o ter\u00adcera generaci\u00f3n cristiana (cf. 24,12). 27. aque\u00adllos hombres: Puede referirse a los miembros de la Iglesia de finales de siglo (cf. G. Bornkamm, Tradition and Interpretation 52-57).<\/p>\n<p>59 (G) Curaci\u00f3n de los endemoniados gadarenos (8,28-34). Para tener la versi\u00f3n completa de este relato de expulsi\u00f3n de demo\u00adnios es indispensable que estudiemos Mc 5,1-20. Este episodio presenta la escena m\u00e1s c\u00f3mi\u00adca que encontramos en los evangelios. Para los jud\u00edos, los cerdos no eran solamente unos ani\u00admales impuros, sino tambi\u00e9n divertidos; para los gentiles era motivo de risas y chistes la aversi\u00f3n que los jud\u00edos ten\u00edan a estos animales (cf. 2 Mac 6,18; 7,1; Josefo, Ant. 12.5.4 \u00a7 253; 13.8.2 \u00a7 234; Juvenal, Sat. 6,159). Aunque Ma\u00adteo abrevia dr\u00e1sticamente, los elementos esen\u00adciales del relato de Marcos permanecen: Jes\u00fas tiene el poder para expulsar demonios; \u00e9l es el Hijo de Dios (v. 29); los demonios entran en una piara de cerdos; la piara sale en estampida por un precipicio y se despe\u00f1a. Dado que el acontecimiento ocurre en territorio gentil (Mc 5,20, la Dec\u00e1polis), es posible que se encuentre impl\u00edcito alg\u00fan tipo de comentario sobre la im\u00adpureza de los gentiles y, en consecuencia, su in\u00addisposici\u00f3n para recibir a Jes\u00fas, pero no pare\u00adce estar claro. 28. gadarenos: Mateo sustituye la \u00abGerasa\u00bb marcana, situada a unos 40 km del mar, por Gadara, que se encontraba a unos 10 km del mar de Galilea. Mateo aumenta tam\u00adbi\u00e9n el n\u00famero de pose\u00eddos a dos. 29. antes de tiempo: Esta glosa mateana refleja la idea in\u00adtertestamentaria de que los demonios ten\u00edan li\u00adbertad para atormentar a la humanidad hasta el tiempo final (1 Hen 15-16; Jub 10,8-9; TestXIILev 18,12). 30. a cierta distancia: Esta frase abarca los kil\u00f3metros que hab\u00eda entre el pue\u00adblo y el mar. 34. El categ\u00f3rico final en el que los habitantes del pueblo piden a Jes\u00fas que se marchara, no significa que lo rechazaran defi\u00adnitivamente, sino que expresa, m\u00e1s bien, la confusi\u00f3n y el temor que sent\u00edan ante aquella serie de incidentes tan sorprendentes, por no mencionar el resentimiento por la destrucci\u00f3n de una piara de animales valiosa, conscientes de que los jud\u00edos los insultaban y se mofaban de ellos por esta raz\u00f3n. En el relato, los demo\u00adnios realizan una doble confesi\u00f3n: expl\u00edcita\u00admente afirman que Jes\u00fas es el Hijo de Dios e indirectamente que los cerdos son tan impuros como ellos (Lc 15,20; Mt 7,6; 2 Pe 2,22).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En el cap\u00edtulo octavo de San Mateo se describen no menos que cinco de los milagros de nuestro Se\u00f1or. En esto hay una bella congruencia. Propio era que el  m\u00e1s c\u00e9lebre serm\u00f3n que jam\u00e1s se haya predicado fuera seguido de pruebas poderos\u00edsimas de que Aquel que lo hab\u00eda pronunciado era el Hijo de Dios.<br \/>\nEn los vers\u00edculos arriba trascritos se historian tres milagros: la curaci\u00f3n de un leproso, la de un paral\u00edtico, y la de una mujer que sufr\u00eda de fiebre. Al leer este  pasaje se vienen \u00e1 la mente tres pensamientos.<br \/>\n1. Que Jesucristo tiene un poder sin l\u00edmites. La lepra es una de las enfermedades m\u00e1s terribles que afligen a los hombres. Los m\u00e9dicos la consideran  incurable y los que sufren de ella est\u00e1n como muertos en medio de la vida. Y sin embargo, Jes\u00fas dijo al paciente que fuera limpio, y en el acto le dej\u00f3  la lepra. Sanar \u00e1 un paral\u00edtico sin verlo siquiera, y solamente con pronunciar una palabra, es hacer algo que nosotros no alcanzamos \u00e1 concebir. Y sin  embargo, Jes\u00fas lo mand\u00f3 y se hizo. Dar \u00e1 una mujer postrada con fiebre no solamente alivio sino tambi\u00e9n fuerza y salud suficientes para emprender  de nuevo sus quehaceres dom\u00e9sticos, confundir\u00eda \u00e1 los m\u00e1s h\u00e1biles m\u00e9dicos de la tierra. Sin embargo, eso fue lo que Jes\u00fas hizo con la suegra de  Pedro. Tales actos solo pudieron ser ejecutados por un ser todopoderoso: all\u00ed estaba el dedo de Dios. En el Evangelio se nos exhorta \u00e1 que acudamos \u00e1  Jes\u00fas y reposemos nuestra fe en El, confi\u00e1ndole todos nuestros afanes y cuidados. Podemos hacer todo esto sin vacilar, pues El puede sobrellevarlo  todo, siendo, como es, todopoderoso. Puede dar vida \u00e1 los muertos y fuerza \u00e1 los d\u00e9biles. Confiemos en El, y depongamos todo temor. El mundo est\u00e1  lleno de lazos, y nuestros corazones son d\u00e9biles; empero para Jes\u00fas nada hay imposible.<br \/>\n2. Que Jes\u00fas es infinitamente misericordioso y compasivo. Las circunstancias en que obr\u00f3 los tres milagros de que nos ocupamos fueron distintas. En  cuanto al leproso El mismo oy\u00f3 su grito: \u00abSe\u00f1or, si quisieres, puedes limpiarme.\u00bb En cuanto al criado del centuri\u00f3n supo que estaba enfermo, mas  nunca le vio. Por lo que toca \u00e1 la suegra de Pedro, Jes\u00fas la vio enferma de fiebre, pero no se nos refiere que ella dijera una sola palabra. Sin embargo,  en todos esos tres casos el Se\u00f1or se mostr\u00f3 benigno v misericordioso. Cada paciente fue compadecido con ternura y recibi\u00f3 eficaz alivio.<br \/>\n3. Que la fe es una virtud de un valor inestimable. Muy poco sabemos del centuri\u00f3n de que trata el pasaje que venimos considerando: su nombre, su patria, su historia pasada nos son desconocidos. Mas una cosa s\u00ed sabemos, \u00e1 saber: que crey\u00f3. Y crey\u00f3, preciso es recordarlo, en tanto que los escribas y  fariseos permanec\u00edan en la incredulidad. Crey\u00f3 siendo pagano, en tanto que el pueblo de Israel permanec\u00eda ciego. Por eso nuestro Se\u00f1or lo encomi\u00f3  con las siguientes palabras que desde aquel entonces se han repetido en todo el mundo: \u00abNi aun en Israel he hallado tanta fe.<br \/>\nCreer que Jesucristo tiene poder y voluntad de socorrernos, y obrar en armon\u00eda con esa creencia, es un don raro y precioso. Estar prontos a acudir \u00e1 Jes\u00fas  como criaturas desamparadas y culpables, y \u00e1 encomendar nuestras almas en sus manos, puede considerarse como una gran prerrogativa, una prerrogativa por  la cual debemos dar gracias \u00e1 Dios, pues emana de El.<br \/>\n\u00bfHemos experimentado nosotros esa fe? Esta es la gran pregunta que nos concierne. Ojal\u00e1 no descansemos hasta que no la  hayamos contestado. La fe en Jesucristo parece insignificante \u00e1 los hijos de este mundo, mas \u00e1 los ojos de Dios es  valios\u00edsima. Por ella viven los verdaderos cristianos; por ella permanecen firmes; con ella vencen al mundo. Sin ella nadie  puede ser salvo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Sana Jesucristo a un leproso, al siervo del Centuri\u00f3n, a la suegra de San Pedro, y a otros muchos enfermos. No quiere admitir a un escriba que deseaba seguirle; y manda a otro de sus disc\u00edpulos, que le siga sin dilaci\u00f3n. Sosiega una tempestad en la mar, y cura dos endemoniados en la tierra de los gerasenos.<\/p>\n<p>2 a. MS. Un malato.<\/p>\n<p>b. Si llegamos al Salvador con fe igual a la de este leproso, podemos esperar seguramente, que usar\u00e1 del mismo poder para curar la lepra de nuestras almas.<\/p>\n<p>3 c. La ley prohib\u00eda tocar a los leprosos; pero el Se\u00f1or que era el \u00e1rbitro de la ley, y la misma pureza y santidad, no solamente no qued\u00f3 impuro con este contacto, sino que purific\u00f3 con \u00e9l al que lo estaba.<\/p>\n<p>d. MS. E fu\u00e9 luego alimpiada su gafedat.<\/p>\n<p>4 e. Porque Jesucristo quer\u00eda, que los hombres atendiesen m\u00e1s a su doctrina que a sus milagros, los cuales en la mayor parte no produc\u00edan sino vanos efectos de admiraci\u00f3n, qued\u00e1ndose los mismos (1Cor 14,22).<\/p>\n<p>f. Los ricos ofrec\u00edan dos corderos, harina y aceite: los pobres un cordero y dos t\u00f3rtolas o palomas.<\/p>\n<p>g. Para que les constase, y no tuviesen excusa, dice San Jer\u00f3nimo, si no se rend\u00edan a un testimonio tan claro de la verdad; y al mismo tiempo fuesen convencidos de la injusticia con que frecuentemente le acusaban de oponerse a la ley. D\u00e9bese observar aqu\u00ed, que aunque el Salvador quiso que quedase oculta al sacerdote la manera extraordinaria con que aquel hab\u00eda sido curado; esto no obstante le mand\u00f3 que se presentase al sacerdote, para que le pagase la ofrenda que se acostumbraba hacer en las curaciones ordinarias de la lepra; y esto cuando el sacerdocio hab\u00eda ya degenerado mucho de su instituci\u00f3n y de su oficio. La corrupci\u00f3n puede poner mancilla a la instituci\u00f3n divina, pero de ning\u00fan modo abrogarla.<\/p>\n<p>5 h. Este era un oficial de ej\u00e9rcito, o capit\u00e1n de cien soldados. Las legiones romanas eran mandadas por tribunos, que corresponden a nuestros coroneles, y repartidas en compa\u00f1\u00edas de cien hombres; de donde se dio el nombre de centuriones a sus capitanes. Aunque Herodes Antipas era tetrarca de la Galilea, esto no obstante los romanos, como propios y verdaderos soberanos, manten\u00edan all\u00ed sus tropas. Los Padres han cre\u00eddo que este Centuri\u00f3n era gentil, lo que realza mucho m\u00e1s el ardor de su fe. San Lucas (7,6) dice, que envi\u00f3 sus amigos, y que no fue en persona, por contemplarse indigno de ponerse en la presencia del Se\u00f1or; lo que parece ser contrario a lo que dice aqu\u00ed San Mateo. Pero este santo Evangelista se sirvi\u00f3 de una manera de hablar muy usada, diciendo que fue a buscar a Jesucristo; esto es, enviando para esto sus amigos, y los principales de los jud\u00edos. V\u00e9ase en el cap\u00edtulo 11,3 otra manera de hablar semejante a esta: Y le dijo: esto es, le hizo decir por sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>6 i. MS. \u00c9 es maltrecho. Vean este ejemplo aquellos se\u00f1ores inhumanos, que maltratan a sus siervos, no se cuidan de ellos, y en sus mayores necesidades no acuden a socorrerlos.<\/p>\n<p>8 j. Jesucristo solamente con acercarse a la casa del Centuri\u00f3n encendi\u00f3 su coraz\u00f3n, le descubri\u00f3 su divinidad, que ocultaban los velos de un cuerpo mortal, y le hizo decir estas excelentes palabras, que han merecido ponerse en la boca de todos los cristianos, cuando reciben el adorable cuerpo de Jesucristo.<\/p>\n<p>9 k. Como si dijera: Si no obstante que yo estoy subordinado y sometido a otros, los que lo est\u00e1n a m\u00ed me obedecen prontamente, cuando les mando alguna cosa; \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s bien ser\u00e9is Vos obedecido, siendo un Dios todopoderoso e independiente, luego que mandareis y ordenareis alguna cosa?<\/p>\n<p>10 l. Cuando Jesucristo se maravill\u00f3 de la respuesta del Centuri\u00f3n, ninguna cosa admirable encontraba en ella, sino lo que \u00e9l mismo hab\u00eda inspirado en el coraz\u00f3n de este oficial por su gracia; pero maravill\u00e1ndose de esta gran fe en un gentil, quer\u00eda que la admirasen no solamente todos sus disc\u00edpulos y jud\u00edos que le segu\u00edan, sino tambi\u00e9n toda la posteridad.<\/p>\n<p>11 m. A semejanza de este gentil, vendr\u00e1n otros muchos con igual fe de todas las partes del mundo, y merecer\u00e1n el premio que est\u00e1 destinado para los verdaderos hijos de Abraham, de Isaac y de Jacob.<\/p>\n<p>12 n. Mas los hijos del reino; esto es, los herederos naturales, los hebreos, en quienes ha estado la verdadera religi\u00f3n, el templo, el sacerdocio, la ley del verdadero Dios, y a quienes principalmente pertenecen las promesas de la salud y del reino eterno, ser\u00e1n excluidos de \u00e9l por su culpa, y arrojados en las tinieblas exteriores del infierno. Esto hace alusi\u00f3n a los festines que celebraban de noche. La sala del fest\u00edn estaba toda iluminada, mientras que fuera no reinaban sino tinieblas; y as\u00ed este lugar se puede traducir: Mas los hijos del reino ser\u00e1n echados fuera en las tinieblas: todo lo cual es figurado (v\u00e9ase Mt 25,1-41 y Lc 13,24).<\/p>\n<p>o. Al cumplimiento de este suceso mira tambi\u00e9n lo que anunci\u00f3 Sof 1,15 (v\u00e9ase Mt 21; 24,8-21; Lc 21,25-26; 23,30).<\/p>\n<p>14 p. En la misma ciudad de Cafarna\u00fam.<\/p>\n<p>16 q. Era s\u00e1bado, y hasta ponerse el sol no quer\u00edan los jud\u00edos hacer cosa alguna. Entonces presentaron los enfermos a Jes\u00fas (v\u00e9ase Mc 1,32, y Lc 4,40). Esta expresi\u00f3n, o como se lee en Mc, 1, 32: ops\u00edas genom\u00e9nes, h\u00f3te h\u00e9du ho h\u00e9lios; Vespere facto, cum occidisset sol, que se\u00f1ala el tiempo en que tra\u00edan al Se\u00f1or los enfermos, es enf\u00e1tica, y que no sin grav\u00edsima causa a\u00f1ade aqu\u00ed el sagrado Evangelista. V\u00e9ase Teofilact. in Marc. c. I, et in Matth. c. VIII, et in Luc. c. IV, San Juan Cris\u00f3stomo. homil. XXVII in Matth. VIII. Dejando a un lado la religi\u00f3n del s\u00e1bado, del que era Se\u00f1or Jesucristo, y en que sin faltar a ella pod\u00eda curar, como \u00e9l mismo dio en rostro a los jud\u00edos; parece que la raz\u00f3n principal era, porque en aquella saz\u00f3n era cuando los enfermos eran m\u00e1s atormentados, como que era la hora, en que como la experiencia muestra, se agravan m\u00e1s los enfermos; por manera que por aqu\u00ed podemos inferir, que el Se\u00f1or, para descubrir m\u00e1s su virtud omnipotente, los curaba en aquel tiempo en que estaban m\u00e1s agravados, desahuciados y sin esperanza. Esto se confirma con otra expresi\u00f3n no menos enf\u00e1tica, que se lee, kak\u00f3s \u00e9jontes, que conviene a los mismos, perdite et desperate aegrotantes, immo morti ipsi proximi. V\u00e9ase Lc 7,2, en que hablando del siervo del Centuri\u00f3n dice, kak\u00f3s \u00e9jon \u00e9melle teleut\u00e1n; pessime habens, jamjam moriturus erat, en donde por una especie t\u00e9s epexeg\u00e9seos, a\u00f1ade, \u00e9melle teleut\u00e1n, que significa lo mismo. San Lucas (8,5), refiriendo el mismo suceso, escribe dein\u00f3s basaniz\u00f3menos que con la misma \u00e9nfasis corresponde perfectamente t\u00f3 kak\u00f3s \u00e9jein, y San Mateo (17,15), kak\u00e9s p\u00e1sjei, y San Marcos, lo mismo, (6,55), y en otros lugares: y as\u00ed kak\u00f3s \u00e9jein, equivale a esj\u00e1tos \u00e9jein, in extremis esse (Mc 5,23). Kak\u00f3s \u00e9jein, es, kak\u00edon, ho k\u00e1kista \u00e9jein: es cosa sabida que los grados de la comparaci\u00f3n se sustituyen unos por otros en los escritores sagrados y profanos. V\u00e9ase sobre todo esto la docta disertaci\u00f3n de Daniel Guillermo Trunell, De Vespertina Mortuorum curatione divina.<\/p>\n<p>17 r. Este lugar de Isa\u00edas (53,4), que cita aqu\u00ed San Mateo, se entiende principalmente, seg\u00fan San Juan Cris\u00f3stomo, de las enfermedades espirituales de nuestra alma, que el Se\u00f1or haci\u00e9ndose hombre se dign\u00f3 tomar sobre s\u00ed, ofreci\u00e9ndose como una v\u00edctima a la justicia de su Padre para satisfacer por nosotros. El Evangelista habla tambi\u00e9n de las enfermedades corporales, porque son efectos del pecado. Y adem\u00e1s de esto por las curaciones del cuerpo se indican las que hizo el M\u00e9dico divino en las almas.<\/p>\n<p>18 s. De Genesaret. O huyendo de la vanagloria, para darnos ejemplo de humildad; o para evitar la envidia de los sacerdotes, fariseos y doctores de la ley; o para ejercer una grande misericordia. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>19 t. Estas palabras pod\u00edan hacernos creer que este hombre era de gran virtud; pero la respuesta del Salvador nos da a conocer que sus miras eran muy viles, y parecidas tal vez a las de Sim\u00f3n el Mago. Le da, pues, a entender el Se\u00f1or, que es muy necio el que quiere seguirle, poniendo la mira en grandezas humanas; puesto que el mismo Se\u00f1or no tiene ni casa ni lecho, en donde pueda recostar su cabeza.<\/p>\n<p>20 u. MS. Nios.<\/p>\n<p>21 v. Este era ya del n\u00famero de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or; pero para seguirle, le pide, que le permita ir antes a hacer los \u00faltimos oficios con su padre, de asistirle en su vejez, y de enterrarle despu\u00e9s de muerto: cosa que en s\u00ed misma era loable, dice San Juan Cris\u00f3stomo, pero que el Se\u00f1or se la niega; porque habiendo otros que pod\u00edan enterrar a sus padres, quer\u00eda darnos a entender, que, cuando nos llama, debemos seguirle, atropellando con todos los estorbos que puedan detenernos; y que para nosotros no debe haber negocio de mayor importancia que el de nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>22 w. Como si dijera: Tu padre ha muerto, no solo para la vida del cuerpo, sino tambi\u00e9n para la vida de la fe. Deja, pues, el cuidado de enterrar sus muertos, a los que son infieles, y est\u00e1n verdaderamente muertos delante de Dios. As\u00ed San Juan Cris\u00f3stomo, San Agust\u00edn y San Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p>26 x. El Se\u00f1or los reprende, como a hombres de poca fe; porque el temor que los turbaba no proced\u00eda tanto del peligro en que se ve\u00edan, como de que no ten\u00edan todav\u00eda la idea que deb\u00edan de Jesucristo, y por esto llenos de admiraci\u00f3n, preguntan despu\u00e9s: \u00bfqui\u00e9n es este a quien los vientos y el mar obedecen? San Juan Cris\u00f3stomo, homil. XXIX.<\/p>\n<p>y. MS. E oui\u00e9ron grand seguran\u00e7a.<\/p>\n<p>28 z. Eran muy espaciosos, y como unas grandes grutas o cavernas; como se ve en muchos lugares de la Escritura y de la Historia sagrada. Distaban de las ciudades y poblados; porque los cad\u00e1veres no inficionasen el aire con su corrupci\u00f3n, y porque los que se acercaban a ellos quedaban impuros, seg\u00fan la ley (N\u00fam 19,11). En San Marcos (5,1) y en San Lucas (8,23), se habla de un solo endemoniado, que sin duda era el m\u00e1s furioso, que declar\u00f3, que estaba pose\u00eddo de una legi\u00f3n de demonios, y que despu\u00e9s quiso seguir a Jesucristo; lo cual no habiendo conseguido, se hizo muy recomendable, esparciendo y divulgando el milagro que el Se\u00f1or hab\u00eda obrado en su favor. El personaje principal de una acci\u00f3n suele llamar toda la atenci\u00f3n de un historiador, y le hace olvidar a los otros en quienes no concurren iguales circunstancias.<\/p>\n<p>29 a. Antes del d\u00eda del juicio, en el que ser\u00e1n juzgados por el Hijo del hombre, (Dan 7,13), y condenados a eternas penas, juntamente con todos los hombres que hubieren arrastrado a ser compa\u00f1eros de su desgracia. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>30 b. El Griego: en d\u00e9 makr\u00e1n ap\u2019aut\u00f3n (y hab\u00eda lejos de ellos).<\/p>\n<p>31 c. El Griego: ep\u00edstrepson hem\u00edn apelth\u00e9in (d\u00e9janos ir). Dios permite el mal, no lo manda.<\/p>\n<p>32 d. El Griego: eis t\u00e9n ag\u00e9len t\u00f3n joir\u00f3n (a la piara de los puercos). Es probable que estos fuesen de alg\u00fan gentil, pues habitaba un gran n\u00famero de ellos en Gerasa y en todo aquel pa\u00eds, que por esta raz\u00f3n se llam\u00f3 Galilea de los gentiles. Puede ser tambi\u00e9n, que los criasen los mismos hebreos para venderlos a los gentiles, y particularmente a los romanos. Se ve, y resplandece un justo castigo en esta permisi\u00f3n del Se\u00f1or: Si los puercos eran de los jud\u00edos, porque ejerc\u00edan un comercio il\u00edcito, escandaloso y muy odioso a la naci\u00f3n; si sus due\u00f1os eran gentiles, quiso castigar los escarnios que estos hac\u00edan a los jud\u00edos, insult\u00e1ndolos porque se absten\u00edan de comer carne de puerco.<\/p>\n<p>e. Cuando el demonio no puede hacer a los hombres todo el mal que quiere, les hace todo el que puede o se le permite.<\/p>\n<p>34 f. En vez de adorar al Se\u00f1or, y admirar su infinito poder, son tan ciegos, que apartan de s\u00ed a su Salvador, neg\u00e1ndose a recibir la luz del Evangelio. Y la muerte de algunos animales hizo mayor impresi\u00f3n en su coraz\u00f3n, que el milagro de haber librado dos endemoniados tan conocidos por toda aquella tierra. Alejando de s\u00ed al autor de la vida y de la salud, y alej\u00e1ndose ellos de \u00e9l, quedaron m\u00e1s esclavos de aquellos mismos demonios, cuyo furor tem\u00edan. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [4] Multitudes del remanente f\u00edsico de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Referencia Shem Tov.\n<\/p>\n<p><strong> [6] El Yahshua verdadero orden\u00f3 a Sus seguidores cumplir la Torah.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Caperna\u00fam.\n<\/p>\n<p><strong> [8] Una clara referencia a Israel Jud\u00edo, solamente en Judea.\n<\/p>\n<p><strong> [9] El retorno profetizado sobre las naciones Israelitas esparcidas, como se ve en <span class='bible'>Mat 15:24<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [10] Los hijos de Judah en Judea.\n<\/p>\n<p><strong> [11] Melo hagoyim\/ la plenitud del los gentiles en el norte.\n<\/p>\n<p><strong> [12] Una referencia a ambas orillas en el pashat\/literal y la sidra hora, o \u201cmundo de esp\u00edritus de oscuridad\u201d en el sod\/misterio.\n<\/p>\n<p><strong> [13] Referencia Shem Tov.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Seguir a Yahshua puede ser malo para el negocio de cerdos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[4] Lev 13.[17] Is 53, 4.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando descendi\u00f3 del monte, le sigui\u00f3 mucha gente. 8:1 Cuando descendi\u00f3 Jes\u00fas del monte, le segu\u00eda mucha gente.\u2014 V\u00e9ase 4:23-25; ahora, despu\u00e9s de relatar el serm\u00f3n del monte, Mateo contin\u00faa su relato del ministerio de Jes\u00fas. Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain cuando descendi\u00f3 Jes\u00fas del monte. Mat 5:1. le segu\u00eda mucha gente. Mat &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Mateo 8:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}