{"id":24026,"date":"2022-06-20T08:47:00","date_gmt":"2022-06-20T13:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-918-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T08:47:00","modified_gmt":"2022-06-20T13:47:00","slug":"comentario-de-mateo-918-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-918-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Mateo 9:18 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Mientras \u00e9l hablaba estas cosas, he aqu\u00ed vino un hombre principal y se postr\u00f3 delante de \u00e9l dici\u00e9ndole: \u2014Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>9:18<\/span> Mientras \u00e9l les dec\u00eda estas cosas, vino un hombre principal (Jairo, uno de los principales de la sinagoga, <span>Mar 5:22<\/span>) y se postr\u00f3 ante \u00e9l, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1. Este hombre tuvo una fe \u201cgrande\u201d, pues cre\u00eda que Jes\u00fas pod\u00eda levantar a su hija de entre los muertos. La fe del centuri\u00f3n (8:7) dej\u00f3 una impresi\u00f3n muy favorable sobre Jes\u00fas porque no s\u00f3lo cre\u00eda que Jes\u00fas pod\u00eda sanar a su siervo, sino que dijo, \u201cno soy digno de que entres bajo mi techo; solamente d\u00ed la palabra, y mi criado sanar\u00e1\u201d. 19 Y se levant\u00f3 Jes\u00fas, y le sigui\u00f3 con sus disc\u00edpulos. <\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>vino un hombre principal.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 5:22<\/span>; <span class='bible'>Luc 8:41<\/span>, <span class='bible'>Luc 8:49<\/span>; <span class='bible'>Luc 13:14<\/span>; <span class='bible'>Luc 18:18<\/span>; <span class='bible'>Hch 13:15<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>y le adoraba.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:2<\/span>; <span class='bible'>Mat 14:33<\/span>; <span class='bible'>Mat 15:25<\/span>; <span class='bible'>Mat 17:14<\/span>; <span class='bible'>Mat 20:20<\/span>; <span class='bible'>Mat 28:17<\/span>; <span class='bible'>Mar 5:22<\/span>; <span class='bible'>Luc 17:15<\/span>, <span class='bible'>Luc 17:16<\/span>; <span class='bible'>Hch 10:25<\/span>, <span class='bible'>Hch 10:26<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Mi hija acaba de morir.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 9:24<\/span>; <span class='bible'>Mar 5:23<\/span>; <span class='bible'>Luc 7:2<\/span>; <span class='bible'>Luc 8:42<\/span>, <span class='bible'>Luc 8:49<\/span>; <span class='bible'>Jua 4:47-49<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 8:8<\/span>, <span class='bible'>Mat 8:9<\/span>; <span class='bible'>2Re 5:11<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:21<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:22<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:25<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:32<\/span>. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">un\u2026principal:<\/span>\u00a0Este era un magistrado. Los otros Evangelios indican que su nombre era Jairo (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mar 5:22-43<\/span><\/span>;<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 8:41-56<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">se postr\u00f3<\/span>\u00a0sugiere que \u00e9l reconoc\u00eda la deidad y autoridad de Jes\u00fas. En los pasajes paralelos, se nos dice que la ni\u00f1a se estaba muriendo cuando el padre ven\u00eda, y que muri\u00f3 cuando iba en camino. Mateo combina estas dos frases en una, diciendo:\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">acaba de morir<\/span>.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>un hombre principal.<\/b> Jairo (<span class='bible'>Mar 5:22<\/span>; <span class='bible'>Luc 8:41<\/span>) era un dirigente de la sinagoga.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>9:18 Mientras \u00e9l les dec\u00eda estas cosas, vino un hombre principal (Jairo, uno de los principales de la sinagoga, Mar 5:22) y se postr\u00f3 ante \u00e9l, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1. Este hombre tuvo una fe \u201cgrande\u201d, pues cre\u00eda que Jes\u00fas pod\u00eda levantar a su hija de entre los muertos. La fe del centuri\u00f3n (8:7) dej\u00f3 una impresi\u00f3n muy favorable sobre Jes\u00fas porque no s\u00f3lo cre\u00eda que Jes\u00fas pod\u00eda sanar a su siervo, sino que dijo, \u201cno soy digno de que entres bajo mi techo; solamente d\u00ed la palabra, y mi criado sanar\u00e1\u201d. 19 Y se levant\u00f3 Jes\u00fas, y le sigui\u00f3 con sus disc\u00edpulos. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL TOQUE QUE DESPIERTA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Mateo 9:18-19<\/span><\/strong><strong>, <\/strong><strong><span class='bible'>23-26<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Mientras Jes\u00fas les estaba diciendo estas cosas, <\/em>fi<em>jaos, lleg\u00f3 un gobernador y se arrodill\u00f3 ante \u00c9l en actitud de adoraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Mi hija Le dijo- acaba de mor\u00edrseme; pero ven a poner Tu mano sobre ella para que vuelva a la vida.<br \/>Jes\u00fas se levant\u00f3 para ir con \u00e9l, y Sus disc\u00edpulos tambi\u00e9n fueron con \u00c9l.<br \/>Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a la casa del gobernador, y vio a los flautistas y el jaleo del gent\u00edo, les dijo:<br \/>Dejadnos, porque la chiquilla no est\u00e1 muerta; s\u00f3lo dormida.<\/em><\/p>\n<p><em>Y se rieron de \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando hubieron desalojado a toda aquella. gente, Jes\u00fas entr\u00f3, y tom\u00f3 a la chica de la mano, y ella se levant\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>La noticia de este suceso se difundi\u00f3 por todo el pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Mateo nos relata esta historia mucho m\u00e1s brevemente que los otros sin\u00f3pticos. Si queremos saber m\u00e1s detalles tenemos que acudir a <span class='bible'>Mr 5:21-43<\/span> y a <span class='bible'>Lc 8:40-56<\/span> . All\u00ed descubrimos que el gobernador lo era de la sinagoga, y que se llamaba Jairo <em>(<\/em><span class='bible'>Mr 5:22<\/span><em> , y <\/em><span class='bible'>Lc 8:41<\/span><em> ).<\/em><\/p>\n<p>El gobernador de la sinagoga era una persona muy importante. Se le eleg\u00eda de entre los ancianos. No estaba a cargo de la predicaci\u00f3n ni de la ense\u00f1anza, sino \u00abal cuidado del orden externo del culto p\u00fablico, y la supervisi\u00f3n de todo lo concerniente a la sinagoga en general.\u00bb Eleg\u00eda los que hab\u00edan de hacer las lecturas y los que las oraciones en cada culto, e invitaba a los que hab\u00edan de predicar. Era su deber asegurar que nada estaba o suced\u00eda fuera de orden en la sinagoga; y ten\u00eda que supervisar el estado de los edificios de la sinagoG\u00e1latasGa. Toda la administraci\u00f3n pr\u00e1ctica de la sinagoga estaba en sus manos.<br \/>Est\u00e1 claro que una persona as\u00ed s\u00f3lo acudir\u00eda a Jes\u00fas como \u00faltimo recurso. Ser\u00eda uno de los jud\u00edos superortodoxos que consideraban a Jes\u00fas un hereje peligroso; y ser\u00eda s\u00f3lo cuando todo lo dem\u00e1s le hab\u00eda fallado cuando acudi\u00f3 a Jes\u00fas en su desesperaci\u00f3n. Jes\u00fas le podr\u00eda haber dicho: \u00bb Cuando las cosas te iban bien, quer\u00edas matarme; ahora que las cosas te van mal, acudes a M\u00ed para que te ayude.\u00bb Y Jes\u00fas podr\u00eda haberle negado Su ayuda a un hombre como \u00e9l. Pero no le guardaba ning\u00fan rencor. Ah\u00ed estaba un hombre que Le necesitaba, y lo \u00fanico que deseaba Jes\u00fas era ayudarle. El orgullo ofendido y el esp\u00edritu reacio a perdonar no ten\u00edan lugar en Jes\u00fas. <br \/>As\u00ed es que Jes\u00fas fue con el gobernador de la sinagoga hasta su casa; y all\u00ed se encontr\u00f3 con todo lo que se pod\u00eda esperar y temer en tal ocasi\u00f3n. Los jud\u00edos estimaban mucho la obligaci\u00f3n de hacer duelo por los difuntos. \u00abQuienquiera que sea remiso -dec\u00edan- en hacer duelo por el fallecimiento de un sabio, merece que le quemen vivo.\u00bb Hab\u00eda tres costumbres de duelo que caracterizaban a todas las familias jud\u00edas afligidas por la muerte de un ser querido.<br \/>Estaba el <em>rasgarse las vestiduras. <\/em>Hab\u00eda no menos de treinta y nueve diferentes reglas y normas para establecer c\u00f3mo se hab\u00edan de rasgar las vestiduras. Hab\u00eda que hacerlo de pie. La ropa se ten\u00eda que rasgar hasta el coraz\u00f3n, para exponer la piel. Por el padre o la madre hab\u00eda que rasgarse las vestiduras justamente sobre el coraz\u00f3n; por otros parientes, por el lado derecho. El desgarr\u00f3n ten\u00eda que ser lo bastante grande como para que cupiera el pu\u00f1o, y ten\u00eda que dejarse boquiabierto durante siete d\u00edas; los treinta d\u00edas siguientes se llevaba ligeramente hilvanado para que pudiera seguir vi\u00e9ndose; s\u00f3lo despu\u00e9s se pod\u00eda zurcir definitivamente. Era obvio que habr\u00eda sido indecente el que las mujeres rasgaran sus vestidos de forma que se les viera el pecho; as\u00ed es que estaba establecido que las mujeres ten\u00edan que rasgarse la ropa interior en privado, y luego darse la vuelta a la prenda de manera que se viera lo rasgado en la espalda; y luego en p\u00fablico rasgaban su ropa exterior.<\/p>\n<\/p>\n<p>Estaba <em>el pla\u00f1ir por los muertos. <\/em>En la casa del duelo se manten\u00eda el pla\u00f1ido ininterrumpidamente. Estaba a cargo de pla\u00f1ideras profesionales. Todav\u00eda existen en oriente, y W. M. Thomson las describe en <em>La Tierra y el Libro: \u00bb En <\/em>todas las ciudades y comunidades hay mujeres supremamente habilidosas en este oficio. Siempre se las manda buscar y se las mantiene dispuestas. Cuando llega una nueva compa\u00f1\u00eda al duelo, estas mujeres se ponen a pla\u00f1ir inmediatamente para que les sea m\u00e1s f\u00e1cil a los reci\u00e9n llegados unir sus l\u00e1grimas a las de la familia de duelo. Se saben la historia dom\u00e9stica de cada persona, e improvisan repentinamente Lamentaciones espont\u00e1neas en las que introducen los nombres de los familiares que han muerto recientemente, tocando as\u00ed las cuerdas sensibles de todos los corazones; y as\u00ed cada persona llora por sus propios muertos, y la representaci\u00f3n, que de otra manera ser\u00eda dif\u00edcil y aun imposible, resulta f\u00e1cil y natural.\u00bb<\/p>\n<p>Estaban los <em>flautistas. <\/em>La m\u00fasica de la flauta se asociaba especialmente con la idea de la muerte. El <em>Talmud <\/em>establece: \u00abEl marido est\u00e1 obligado a enterrar a su difunta esposa, y hacer Lamentaciones y duelo por ella seg\u00fan la costumbre de todos los pa\u00edses. Y tambi\u00e9n los m\u00e1s pobres entre los israelitas no le conceder\u00e1n menos de dos flautas y una pla\u00f1idera; pero, si el marido es rico, que todas las cosas se hagan conforme a sus cualidades.\u00bb Aun en Roma, los flautistas eran un elemento constitutivo de los d\u00edas de duelo. Hubo flautistas en el funeral del emperador romano Claudio, y S\u00e9neca nos dice que hac\u00edan un ruido tan estridente que hasta al mismo Claudio, que era el muerto, le silbaban los o\u00eddos. Tan insistente y tan chill\u00f3n era el pla\u00f1ido de la flauta que la ley romana limitaba el n\u00famero de flautistas en cada funeral a no m\u00e1s de diez.<\/p>\n<p>As\u00ed es que nos podemos figurar la escena de la casa del gobernador de la sinagoG\u00e1latasGa. Todos estaban rasg\u00e1ndose las ropas; las pla\u00f1ideras lanzaban sus chillidos como entreg\u00e1ndose al m\u00e1s profundo dolor; las flautas produc\u00edan sus sonidos horripilantes. En aquella casa se hab\u00eda dado cita toda la parafernalia de los duelos orientales.<br \/>En esa atm\u00f3sfera excitada e hist\u00e9rica, entr\u00f3 Jes\u00fas. Con serena autoridad hizo que todos se salieran. Les dijo tranquilamente que la muchacha no estaba muerta, sino s\u00f3lo dormid y los presentes se rieron burlonamente de \u00c9l. Era un detalle extra\u00f1amente humano aquel. Los presentes se hab\u00edan entregado tan totalmente al duelo que se daban por ofendidos de cualquier esperanza de que todo aquello no fuera necesario.<br \/>Es probable que, cuando Jes\u00fas dijo que la muchacha no estaba muerta sino s\u00f3lo dormida, quisiera decir precisamente aquello. En griego, como en espa\u00f1ol, muchas veces se alude a la muerte aplic\u00e1ndole la terminolog\u00eda del sue\u00f1o. \u00bb Descanse en paz.\u00bb De hecho, la palabra internacional <em>cementerio <\/em>viene del griego <em>koim\u00e9t\u00e9rion, <\/em>que quiere decir <em>lugar donde duermen las personas, dormitorio. <\/em>En griego hay dos palabras para <em>dormir; <\/em>una es <em>kiomasthai, <\/em>que se usa muy corrientemente tanto del sue\u00f1o natural como del sue\u00f1o de la muerte, y la otra <em>katheudein, <\/em>que no se usa tan frecuentemente del sue\u00f1o de la muerte y s\u00ed m\u00e1s corrientemente del sue\u00f1o natural. Y es <em>katheudein <\/em>la que se usa en este pasaje.<\/p>\n<p>En Oriente, el coma catal\u00e9ptico no era ni mucho menos infrecuente. El entierro en Oriente sigue al fallecimiento muy de cerca, porque las condiciones climatol\u00f3gicas lo hacen necesario. Tristram escribe: \u00bb Los entierros siempre tienen lugar lo m\u00e1s tarde posible el mismo d\u00eda del fallecimiento, frecuentemente por la noche si el fallecido hab\u00eda estado vivo hasta despu\u00e9s de la puesta del sol.\u00bb A causa de lo corriente que era el estado de coma, y por lo corriente del entierro inmediato, no era imposible que se enterraran algunas personas vivas, como muestra la evidencia de muchas tumbas. Puede que aqu\u00ed tengamos un ejemplo, no tanto de una resurrecci\u00f3n, como de un diagn\u00f3stico divino; y que Jes\u00fas salv\u00f3 a esta chica de un final terrible.<br \/>De una cosa podemos estar seguros: aquel d\u00eda en Cafarnaum Jes\u00fas rescat\u00f3 a una muchacha jud\u00eda de las mismas garras de la muerte.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>FE IMPERFECTA Y PODER PERFECTO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Mateo 9:18-31<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Antes de estudiar este pasaje en detalle debemos considerarlo en conjunto, porque en \u00e9l hay algo maravilloso.<\/p>\n<p>Contiene tres relatos de milagros: la curaci\u00f3n de la hija del gobernador (vers\u00edculos 18, 19, 23-26); la curaci\u00f3n de la mujer que padec\u00eda flujo de sangre (vers\u00edculos 20-22); y la curaci\u00f3n de los dos ciegos (vers\u00edculos 27-31). Todos estos relatos tienen algo en com\u00fan. Ve\u00e1moslos ahora uno a uno.<\/p>\n<p>(i) No cabe duda que el gobernador acudir\u00eda a Jes\u00fas cuando todo lo dem\u00e1s le hab\u00eda fallado. Era, como veremos, el gobernador de la sinagoga; es decir: un pilar de la ortodoxia jud\u00eda. Era uno de los que despreciaban y odiaban a Jes\u00fas, y a los que les habr\u00eda gustado eliminarle. Sin duda prob\u00f3 todas clases de m\u00e9dicos, y de curas; y s\u00f3lo por pura desesperaci\u00f3n, y como \u00faltimo recurso, acudi\u00f3 a Jes\u00fas.<br \/>Es decir: <em>el gobernador vino a Jes\u00fas con motivos inadecuados. <\/em>No acudi\u00f3 a Jes\u00fas impulsado por un coraz\u00f3n desbordado de amor; vino a Jes\u00fas porque hab\u00eda probado todo lo dem\u00e1s, y no le quedaban m\u00e1s posibles remedios a que acudir. Herbert dice al final de una de sus poes\u00edas que Dios dice de Su hijo extraviado:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Si toda Mi bondad no le guiara, que la inquietud le arroje hacia Mi pecho.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Este hombre vino a Jes\u00fas impulsado por la desesperaci\u00f3n.<br \/>(ii) La mujer con el flujo de sangre se abri\u00f3 paso entre la multitud por detr\u00e1s de Jes\u00fas y toc\u00f3 el borde Su t\u00fanica. Vamos a suponer que estamos leyendo ese relato con una actitud distante y cr\u00edtica, \u00bfde qu\u00e9 dir\u00edamos que dio muestra aquella mujer? Dir\u00edamos, sencillamente, que de superstici\u00f3n. Tocar el borde de la t\u00fanica de Jes\u00fas era parecido a buscar la sanidad en las reliquias o en los pa\u00f1uelos de los santos.<\/p>\n<p><em>Esta mujer vino a Jes\u00fas con lo que podr\u00edamos llamar una fe inadecuada. <\/em>La trajo algo que m\u00e1s parec\u00eda superstici\u00f3n que fe.<\/p>\n<p>(iii) Los dos ciegos se llegaron a Jes\u00fas gritando: \u00bb \u00a1Ten piedad de nosotros, Hijo de David!\u00bb <em>Hijo de David <\/em>no era un t\u00edtulo que Jes\u00fas apreciara; <em>Hijo de David <\/em>era la clase de t\u00edtulo que usar\u00eda un nacionalista. Muchos de los jud\u00edos estaban `esperando un gran l\u00edder de la dinast\u00eda y casta de David, un general victorioso que los condujera al triunfo militar y pol\u00edtico sobre los Romanos invasores. Esa era la idea que subyac\u00eda bajo el t\u00edtulo <em>Hijo de David.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed es que <em>aquellos ciegos acudieron a Jes\u00fas con una idea muy inadecuada de Qui\u00e9n era. <\/em>No ve\u00edan en \u00c9l m\u00e1s que al conquistador heroico de la dinast\u00eda de David.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos algo maravilloso. El gobernador vino a Jes\u00fas <em>con motivos inadecuados; <\/em>la mujer vino a Jes\u00fas <em>con una fe inadecuada; <\/em>los ciegos vinieron a Jes\u00fas <em>con una idea \u00a1nade= cuada <\/em>de Qui\u00e9n era -o, si preferimos decirlo as\u00ed, <em>con una teolog\u00eda inadecuada. Y <\/em>sin embargo encontraron Su amor y Su poder esper\u00e1ndolos en sus necesidades. Aqu\u00ed vemos algo tremendamente maravilloso. No importa c\u00f3mo vengamos a Cristo, con tal que vengamos. No importa lo inadecuada e imperfectamente que vengamos: Su amor y Sus brazos est\u00e1n abiertos para recibirnos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay una doble lecci\u00f3n. Quiere dec\u00edrsenos que no tenemos que esperar para venir a Cristo hasta que nuestros motivos, nuestra fe y nuestra teolog\u00eda sean perfectos; podemos venir tal como estemos. Y quiere decir que no tenemos derecho a criticar a otros cuyos motivos, fe o teolog\u00eda creamos equivocados. No es c\u00f3mo vengamos a Cristo lo que importa, sino que de veras vengamos a \u00c9l, porque \u00c9l est\u00e1 deseando recibirnos tal como somos para hacernos como debemos ser.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 un dignatario:<\/b><\/i> En los respectivos lugares paralelos, Mc y Lc explicitan el nombre del dignatario; se llamaba Jairo y era el jefe (o uno de los jefes) de la sinagoga de Cafarna\u00fan (ver <span class='bible'>Mar 5:22<\/span> y <span class='bible'>Luc 8:41<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Resucitando a los muertos (ver Mar. 5:21-43; Luc. 8:40-56). Aqu\u00ed encontramos otra intensificaci\u00f3n de la autoridad de Jes\u00fas; aun la muerte est\u00e1 sujeta a \u00e9l. La abreviatura radical del relato por Mat. (\u00a123 vers\u00edculos en Mar., 9 en Mat.!) sugiere que la hija del principal ya estaba muerta cuando le pidi\u00f3 a Jes\u00fas su ayuda, en vez de pensar que falleci\u00f3 durante la llegada de Jes\u00fas. Si es as\u00ed, su solicitud era por dem\u00e1s asombrosa. Mateo claramente no tiene la intenci\u00f3n de que se tomen lit. las palabras de Jes\u00fas en el v. 24, como indicaci\u00f3n de un diagn\u00f3stico falso (como se entender\u00eda en el relato de Mar.); habr\u00e1 querido decir que su muerte, aunque real, no era permanente.<\/p>\n<p>Escondido en ese relato hay otro milagro de sanidad, el de un desorden menstrual incurable. El deseo de la mujer de tocar su vestido podr\u00eda sugerir un punto de vista mec\u00e1nico del poder sanador de Jes\u00fas, sin embargo, surgi\u00f3 de una fe suficiente para que Jes\u00fas la elogiara, y la sanara. <\/p>\n<p>Notas. 20 El flujo menstrual la hac\u00eda impura ceremonialmente; por lo tanto, aun el tocar el borde de su manto le acarrear\u00eda una reprimenda por parte de alg\u00fan jud\u00edo piadoso. Como con el leproso (8:3), Jes\u00fas hizo a un lado el tab\u00fa. 23 Los que tocaban las flautas formaban parte com\u00fan del ritual f\u00fanebre.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>x 386 Mar 5:22<\/p>\n<p>y 387 Luc 8:41<\/p>\n<p>z 388 Luc 8:42<\/p>\n<p>a 389 Luc 4:40; Jua 11:25<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 18<strong> (1)<\/strong> Los vs. 18-34 describen brevemente esta edad y la edad venidera. Por lo tanto, este pasaje tiene un significado dispensacional, as\u00ed como el de 8:1-17. La hija del hombre principal de la sinagoga representa a los jud\u00edos, y la mujer que padec\u00eda flujo de sangre representa a los gentiles. Cuando la hija muri\u00f3, la mujer fue sanada. Despu\u00e9s de que la mujer fue sanada, la hija fue resucitada. Despu\u00e9s, dos ciegos y un mudo fueron sanados. Este es un tipo que muestra que cuando los jud\u00edos fueron cortados, los gentiles fueron salvos, y que despu\u00e9s que se complete la salvaci\u00f3n de los gentiles, los jud\u00edos ser\u00e1n salvos ( Rom_11:15 , Rom_11:17 , Rom_11:19 , Rom_11:23-26). Despu\u00e9s de eso, comenzar\u00e1 el milenio, en el cual todos los ciegos y los mudos ser\u00e1n sanados ( Isa_35:5-6). <\/p>\n<\/p>\n<p> 18<strong> (2)<\/strong> Jairo, un hombre principal de la sinagoga ( Mar_5:22 ; Luc_8:41). Su nombre significa <em> \u00e9l iluminar\u00e1<\/em> , o <em> iluminado<\/em> , lo cual indica que el Se\u00f1or iluminar\u00e1 a los gentiles ( Hch_13:46-48) y que los jud\u00edos tambi\u00e9n ser\u00e1n iluminados.<\/p>\n<\/p>\n<p> 18<strong> (a)<\/strong> vs.18-26: Mar_5:22-43 ; Luc_8:41-56 . <\/p>\n<\/p>\n<p> 18<strong> (b)<\/strong> Mat_8:2 <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>ven&#8230;<\/b><\/i> Lit. <i>habiendo ido.<\/i><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>T330 Aqu\u00ed, antes del mandato, \u1f00\u03bb\u03bb\u03ac debe traducirse como una interjecci\u00f3n: bien (comp. Mar 9:22). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> O, <i>principal<\/i> <\/p>\n<p><p>  O, <i>le ador\u00f3<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> . <em>y.<\/em><\/p>\n<p> 9.18 Lit. <em> habiendo ido.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras \u00e9l hablaba estas cosas, he aqu\u00ed vino un hombre principal y se postr\u00f3 delante de \u00e9l dici\u00e9ndole: \u2014Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1. 9:18 Mientras \u00e9l les dec\u00eda estas cosas, vino un hombre principal (Jairo, uno de los principales de la sinagoga, Mar 5:22) y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-mateo-918-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Mateo 9:18 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-24026","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24026"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24026\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}