{"id":24953,"date":"2022-06-20T09:28:37","date_gmt":"2022-06-20T14:28:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T09:28:37","modified_gmt":"2022-06-20T14:28:37","slug":"comentario-de-marcos-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Marcos 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Otra vez comenz\u00f3 a ense\u00f1ar junto al mar, y se reuni\u00f3 ante \u00e9l una multitud muy grande; de manera que \u00e9l entr\u00f3 en una barca mar adentro y se sent\u00f3 all\u00ed, y toda la multitud estaba en la playa, frente al mar.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>4:1<\/span> \u2014 Otra vez comenz\u00f3 Jes\u00fas a ense\u00f1ar junto al mar, y se reuni\u00f3 alrededor de \u00e9l mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sent\u00f3 en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar \u2014 Marcos nos dice, \u201cotra vez\u201d. Esto indica repetici\u00f3n de veces que usaba Jes\u00fas este medio de ense\u00f1ar. V\u00e9anse <span>2:13<\/span>, comentarios; <span>3:7-9<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>comenz\u00f3 a ense\u00f1ar.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 2:13<\/span>; <span class='bible'>Mat 13:1<\/span>, <span class='bible'>Mat 13:2<\/span>; <span class='bible'>Luc 8:4<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>tanto que entrando en una barca.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 5:1-3<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>La par\u00e1bola del sembrador,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:1-13<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>y su significado,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:14-20<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Debemos comunicar la luz de nuestro conocimiento a otros,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:21-25<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>La par\u00e1bola del crecimiento de la semilla,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:26-29<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>Y la par\u00e1bola de la semilla de mostaza,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:30-34<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Jes\u00fas calma la tempestad,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 4:35-41<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Ahora, Marcos desplaza el \u00e9nfasis de su Evangelio de las obras de Jes\u00fas hacia sus palabras. Ambas son importantes.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 4.<br \/>\n E n este cap\u00edtulo de Mc, al estilo del 13 de Mt, se re\u00fanen una serie de par\u00e1bolas sobre el Reino, pero artificiosamente agrupadas l.<\/p>\n<p>Par\u00e1bola del sembrador, 4:1-20 (Mat 13:1-9.18-23; Luc 8:4-8.11-15).<br \/>\nCf. Comentario a Mat 13:1-23.<br \/>\n1 De nuevo comenz\u00f3 a ense\u00f1ar junto al mar. Hab\u00eda en torno de El una numeros\u00edsima muchedumbre, de manera que tuvo que subir a una barca en el mar y sentarse; y la muchedumbre estaba a lo largo del mar, en la ribera. 2 Les ense\u00f1aba muchas cosas en par\u00e1bolas y les dec\u00eda en su ense\u00f1anza: 3 Escuchad: Sali\u00f3 a sembrar un sembrador, 4 y al sembrar, una parte cay\u00f3 junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron. 5 Otra parte cay\u00f3 en terreno pedregoso, donde no hab\u00eda casi tierra, y al instante brot\u00f3, por no ser profunda la tierra; 6 pero en cuanto sali\u00f3 el sol se marchit\u00f3, y, por no haber echado ra\u00edz, se sec\u00f3. 7 Otra parte cay\u00f3 entre cardos, y, creciendo los cardos, la ahogaron y no dio fruto. 8 Otra cay\u00f3 en tierra buena y dio fruto, que sub\u00eda y crec\u00eda, dando uno treinta, otro sesenta y otro ciento. 9 Y dec\u00eda: El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga. 10 Cuando se qued\u00f3 s\u00f3lo, le preguntaban los que estaban en torno suyo con los doce acerca de las par\u00e1bolas; 11 y El les dijo: A vosotros os ha sido dado a conocer el misterio del Reino de Dios, pero a los otros de fuera todo se les dice en par\u00e1bolas, para que, 12 mirando, miren y no vean; oyendo, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados. 13 Y les dijo: \u00bfNo endeud\u00e9is esta par\u00e1bola? Pues \u00bfc\u00f3mo vais a entender todas las otras? 14E1 sembrador siembra la palabra. 15 Unos est\u00e1n junto al camino, y se siembra en ellos la palabra; pero, en cuanto la oyen, viene Satan\u00e1s y arrebata la palabra que en ellos se hab\u00eda sembrado. 16 Asimismo, los que reciben la simiente en terreno pedregoso son aquellos que, al o\u00edr la palabra, la reciben desde luego con alegr\u00eda, &#8216;7 pero no tienen ra\u00edces en s\u00ed mismos, sino que son inconstantes, y en cuanto sobreviene la adversidad y la persecuci\u00f3n por la palabra, al instante se escandalizan. 18 Otros hay para quienes la siembra cae entre espinas; \u00e9sos son los que oyen la palabra, 19 pero sobrevienen los cuidados del siglo, la fascinaci\u00f3n de las riquezas y las dem\u00e1s codicias, y la ahogan, quedando sin dar fruto. 20 Los que reciben la siembra en tierra buena son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto, qui\u00e9n treinta, qui\u00e9n sesenta, qui\u00e9n ciento.<\/p>\n<p> Mc retransmite esta par\u00e1bola, en todo semejante a Mt y Lc, con alguna mayor amplitud y colorido. Los diversos problemas comunes se exponen en el Comentario a Mat 13:1-23. Concretamente sobre las posibles modificaciones redaccionales en la exposici\u00f3n de la par\u00e1bola; sobre la finalidad de las par\u00e1bolas evang\u00e9licas &#8211; tesis de misericordia o justicia &#8211; y sobre el origen de la interpretaci\u00f3n de esta par\u00e1bola.<br \/>\nV. l 1. Mc establece una contraposici\u00f3n precisa entre aquellos a los que ha sido dado conocer el misterio del reino y entre los otros, que son \u201cde fuera.\u201d Con esta expresi\u00f3n, \u201clos de fuera\u201d (hachizon\u00edm), expresaban los rabinos a los gentiles o a los jud\u00edos no ortodoxos 2. Aqu\u00ed son, pues, los no disc\u00edpulos de Cristo. \u201cTodas las cosas en par\u00e1bolas\u201d no debe de referirse a toda la doctrina de Cristo, como se expone en Mt. Se trata de una hip\u00e9rbole oriental, a no ser que se entienda de la altura de su doctrina.<br \/>\n\u201cHa sido dado,\u201d conforme al uso rab\u00ednico se refiere a Dios: es su plan sobre ellos.<\/p>\n<p>Par\u00e1bola de la l\u00e1mpara,Mat 4:21-23 (Mat 5:15; Luc 8:16-18).<br \/>\n21 Dec\u00edales: \u00bfAcaso se trae la candela para ponerla bajo un celem\u00edn o bajo la cama? \u00bfNo es para ponerla sobre el candelera? 22 Porque nada hay oculto sino para ser descubierto y no hay nada escondido sino para que venga a la luz. 23 Si alguno tiene o\u00eddos, que oiga.<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza de Cristo es una peque\u00f1a par\u00e1bola. Lc la trae dos veces. Una (Luc 8:16-18), como Mc, a continuaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador, y en la secci\u00f3n del primer viaje. Esto es indicio de que se recogen de fuentes escritas. M\u00e1s dificultoso ser\u00eda saber si Cristo las pronunci\u00f3 unidas. La ausencia de esta uni\u00f3n en Mt disminuye la probabilidad (Mat 5:15).<br \/>\nEl tema que Mc desarrolla, y lo mismo Lc, es sobre el misterio del Reino, como encuadrado que est\u00e1 entre otros con este tema, y como sugieren los elementos de que est\u00e1 compuesta. Mc establece una contraposici\u00f3n literaria entre la forma impersonal con que Cristo pronuncia la par\u00e1bola de la semilla que crece (v.26) y la del grano de mostaza (v.30), \u201cdec\u00eda,\u201d y la que utiliza para introducir esta par\u00e1bola (v.21) y la de la \u201cmedida\u201d (v.24), \u201cdec\u00edales a ellos\u201d; pero estos \u201cmismos\u201d a quienes se dirige son, en el contexto de Mc, los \u201cDoce,\u201d junto con \u201clos que estaban en torno suyo\u201d (v.10). A \u00e9stos es a los que les expuso el sentido oculto de la par\u00e1bola del sembrador. A estos doce ap\u00f3stoles y a esos oyentes sol\u00edcitos, y acaso \u201cdisc\u00edpulos,\u201d les dice Cristo esta otra par\u00e1bola del reino. Sin embargo, en Mc \u201cles dijo\u201d suele ser una f\u00f3rmula de coordinaci\u00f3n.<br \/>\nSu aplicaci\u00f3n por la Iglesia primitiva se hace a jerarqu\u00edas (Mat 5:14.16).<br \/>\nEs una ense\u00f1anza (v.22) ilustrada con un peque\u00f1o ejemplo parab\u00f3lico. Nadie enciende en la noche, en su casa, una candela, cuando hay necesidad de su luz, para ocultarla bajo un \u201dmodio\u201d o bajo la cama. Si se la enciende, es para que luzca.<br \/>\nPues si El enciende ahora, con par\u00e1bolas, el misterio del Reino, no es para que quede oculto, sino para que, en su momento oportuno, se conozca: brille su luz. La doctrina salvadora del Reino no es ense\u00f1ada para que quede oculta, sino para que d\u00e9 a todos luz de vida. No es una \u201dgnosis\u201d exot\u00e9rica para iniciados. \u00bfA qu\u00e9 se refiere m\u00e1s en concreto esta ense\u00f1anza? Cristo alerta la curiosidad a penetrarlo: \u201cSi alguno tiene o\u00eddos, oiga.\u201d<br \/>\nPodr\u00eda quedar esta sentencia de Cristo enunciada as\u00ed en general: la doctrina del Reino \u201ccrecer\u00e1,\u201d se divulgar\u00e1, se extender\u00e1; no quedar\u00e1 \u201coculta.\u201d Pero es muy probable que, dirigida esta ense\u00f1anza a los ap\u00f3stoles, se incluya en ella un sentido m\u00e1s directo a ellos. Si en ellos se encendi\u00f3 esta luz del Reino, no es para que la \u201cescondan,\u201d sino para que la divulguen, la ense\u00f1en, la prediquen. Es la misma ense\u00f1anza que Cristo les dirige en el \u201cserm\u00f3n del Monte,\u201d cuando les dice que ellos son \u201cla luz del mundo\u201d (cf. Mat 5:14-15), aunque luego en Mt se derive la ense\u00f1anza m\u00e1s al sentido moral.<br \/>\nEsta interpretaci\u00f3n, puesta, adem\u00e1s, en funci\u00f3n de la peque\u00f1a par\u00e1bola siguiente, parece muy probable, al menos en el intento de Mc.<br \/>\nV.21. \u00bfAcaso viene (\u03ad\u03c1\u03c7\u03b5\u03c4\u03b1\u03b9) la luz? La frase es un poco extra\u00f1a, expres\u00e1ndose con ello la luz de lucerna que se va a poner en un candelero. De aqu\u00ed las variantes que se encuentran en algunos manuscritos, que ponen, en lugar de \u201cvenir,\u201d \u201cencender,\u201d pero lecci\u00f3n no cr\u00edticamente sostenible. Se propuso tambi\u00e9n una confusi\u00f3n del arameo &#8216;aza&#8217;, \u201calumbrar,\u201d con &#8216;atha, \u201cvenir,\u201d y que, por la semejanza de sus graf\u00edas originales, se prestar\u00eda a una f\u00e1cil equivocaci\u00f3n en el traductor 3. Para Lagrange \u201ces mucho m\u00e1s probable que Mc, como en la explicaci\u00f3n del sembrador, piense en el sentido metaf\u00f3rico de la l\u00e1mpara que viene al mundo.\u201d 4<br \/>\nEl \u201cmodio\u201d (\u03bc\u03cc\u03b4\u03b9\u03bf\u03c2) es la grecizaci\u00f3n de la palabra latina \u201cmodius,\u201d medida de \u00e1ridos de algo m\u00e1s de ocho litros5. Sin embargo, aqu\u00ed no cuentan estos detalles de precisi\u00f3n.<br \/>\nLa palabra frecuentemente traducida por \u201ccama\u201d (\u03c7\u03bb\u03b9\u03bd\u03b7) puede tambi\u00e9n tener el sentido de \u201clecho\u201d de la mesa en el que se reclinan los convidados 6.<br \/>\nLa \u201clucerna\u201d (\u03bb\u03cd\u03c7\u03bd\u03bf\u03c2) corresponde a las peque\u00f1as lamparillas jud\u00edas de terracota de muy pocos cent\u00edmetros, y que se pon\u00edan sobre el \u201ccandelero\u201d (\u03bb\u03c5\u03c7\u03bd\u03af\u03b1), soporte de cierta altura que permit\u00eda dar mayor radio de luminosidad a la lucerna.<br \/>\nV.22. Que todo lo oculto ser\u00e1 descubierto y vendr\u00e1 a la luz, significa en el pensamiento de Mc, cuya sentencia acaso est\u00e1 aqu\u00ed encajada procedente de otro contexto, que el Reino, entonces en principios e insignificante, aparecer\u00e1 en la plenitud de lo que es: a plena luz 7. Probablemente, en este contexto, por obra de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Par\u00e1bola de la medida,Mat 4:24-25 (Mat 7:2; Luc 6:38).<br \/>\n24 Dec\u00edales: Prestad atenci\u00f3n a lo que o\u00eds: Con la medida con que midiereis, se os medir\u00e1, y se os a\u00f1adir\u00e1. 25 Pues al que tiene se le dar\u00e1, y al que no tiene, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado.<\/p>\n<p>El auditorio, en este contexto de Mc, siguen siendo los ap\u00f3stoles y algunos otros que, en torno a Cristo, le rogaron una explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador.<br \/>\nEl sentido de la misma est\u00e1 en la l\u00ednea tanto de la anterior en este contexto &#8211; la doctrina del Reino es para ense\u00f1arse, por lo que ha de recogerse con esmero &#8211; como en la del sembrador &#8211; que caiga la simiente en buena tierra. Est\u00e1 expresada por dos proverbios o a tipo de proverbios.<br \/>\na) v.24. Excita a los ap\u00f3stoles a prestar honda atenci\u00f3n a lo que les ense\u00f1a. La luz que se les va a dar est\u00e1, en parte importante, en proporci\u00f3n a las disposiciones con que se le escuche y reciba. As\u00ed se deben preparar los ap\u00f3stoles. Se los medir\u00e1 con la \u201cmedida\u201d que ellos usaren para recibir esta ense\u00f1anza, es decir, en la proporci\u00f3n con que ellos se dispongan a recibir esta luz del Reino, en esa proporci\u00f3n se los \u201cmedir\u00e1.\u201d Si tienen poco esmero en recibirla, ser\u00e1 menor la \u201cmedida\u201d que se les d\u00e9 de luz del Reino; pero, si esa \u201cmedida\u201d es grande, no s\u00f3lo la recibir\u00e1n en esa proporci\u00f3n escueta; ser\u00e1 abundante, \u201cse os a\u00f1adir\u00e1\u201d m\u00e1s. F\u00f3rmula que Lc usa a otro prop\u00f3sito (Luc 6:38).<br \/>\nLa comparaci\u00f3n usada debe de ser un proverbio. El mismo uso que hacen de ella Mt-Lc en otro sentido, lo sugiere. Rab\u00ed Meir se preguntaba: \u201c\u00bfD\u00f3nde se encuentra que el hombre es medido con la medida que \u00e9l mide?\u201d 8<br \/>\nb) v.25. La misma ense\u00f1anza se viene a reforzar con otro proverbio ya usado por los evangelistas a otros prop\u00f3sitos. \u201cAl que tiene se le dar\u00e1\u201d; es decir, en este contexto, al que presta atenci\u00f3n a la ense\u00f1anza de Cristo, a las par\u00e1bolas que les propone, le dar\u00e1 m\u00e1s luz: luz de nuevas explicaciones, de su honda comprensi\u00f3n (Mat 13:12; Mat 25:29; Luc 19:26).<br \/>\nEn cambio, \u201cal que no tiene, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado\u201d (Mat 13:12; Mat 25:29; Luc 19:26). Es la formulaci\u00f3n oriental parad\u00f3jica. \u00bfC\u00f3mo quitar lo que no tiene? En este contexto, el significado es que el ap\u00f3stol o disc\u00edpulo que ha recibido la ense\u00f1anza parab\u00f3lica materialmente o\u00edda, pero a la que no prest\u00f3 la atenci\u00f3n debida, para escudri\u00f1arla o para preguntar por su sentido, le suceder\u00e1 que \u201clo que tiene,\u201d o sea, esta ense\u00f1anza parab\u00f3lica de vida, pero s\u00f3lo materialmente recibida, aun \u201ceso que tiene le ser\u00e1 quitado,\u201d porque no fructificar\u00e1 en \u00e9l y se perder\u00e1 la cosecha que iba en esa simiente. La formulaci\u00f3n proverbial oriental conserva aqu\u00ed el concepto de castigo positivo: \u201cse le quitar\u00e1\u201d; lo que puede ser el solo hecho negativo de perderlo 9.<br \/>\n\u201cEn el pensamiento de Mc importa sobremanera que los disc\u00edpulos estuviesen atentos a las palabras de Jes\u00fas, para merecer recibir una luz m\u00e1s completa, que ellos pudiesen luego comunicar a los otros. Esta es la raz\u00f3n de ser de la elecci\u00f3n que Jes\u00fas ha hecho de ellos; se tienen aqu\u00ed los primeros avances de la fundaci\u00f3n de la Iglesia docente\u201d 10, pues no en vano van a ser ellos \u201clos ministros de la palabra\u201d (1Co 1:17) y los \u201cdispensadores de los misterios de Dios\u201d (1Co 4:1).<\/p>\n<p>Par\u00e1bola de la semilla que crece por s\u00ed misma,1Co 4:26-29.<br \/>\n26 Dec\u00eda: El reino de Dios es como un hombre que arroja la semilla en la tierra, 27 y ya duerma, ya vele, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y crece, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. 2S De s\u00ed misma da fruto la tierra, primero la hierba, luego la espiga, en seguida el trigo que llena la espiga; 29 y cuando el fruto est\u00e1 maduro, se mete la hoz, porque est\u00e1 en saz\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola es propia del evangelio de Mc. No se refiere, como en las anteriores, a los ap\u00f3stoles, sino que es una ense\u00f1anza en general. A esto mismo lleva el tema de la misma.<br \/>\nEl contenido no es explicado por Cristo. Esto dio lugar a diversos enfoques de interpretaci\u00f3n. Pero el hecho mismo de no haberla explicado Cristo, o de transmitirla sin su explicaci\u00f3n el evangelista, es una prueba de su f\u00e1cil y sabida interpretaci\u00f3n. Sin embargo, los autores la han enfocado en una triple direcci\u00f3n:<br \/>\n1) Pura alegor\u00eda. &#8211; El reino de Dios es la Iglesia; la simiente, la predicaci\u00f3n; el campo, los oyentes; el hombre que siembra, Cristo, o, en general, los predicadores; la recolecci\u00f3n, la muerte o el juicio; Dios es el sembrador. Lo que se trata de comparar o ilustrar es: si la tierra es buena, todo ir\u00e1 bien; basta poner en ella la simiente de la palabra. Otros a\u00fan lo alegorizan m\u00e1s, pero no pasando de puras acomodaciones 11.<br \/>\n2) Mixtificaci\u00f3n de par\u00e1bola y alegor\u00eda. &#8211; Lo primero (v.26-28) ser\u00eda una par\u00e1bola para expresar que el Reino va a desarrollarse por s\u00ed mismo; pero luego (v.29) ser\u00eda una alegor\u00eda; se destaca la obra del segador interviniendo en el momento querido por Dios. Y para alguno (Loisy) se indicar\u00eda nada menos que la proximidad del fin temporal del reino &#8211; \u201cescatologismo\u201d -, porque no se siembra si no es para hacer la recolecci\u00f3n. Ser\u00eda esto se\u00f1al de una alegor\u00eda a\u00f1adida a la primitiva par\u00e1bola.<br \/>\n3) Pura par\u00e1bola. &#8211; No se ve que hayan de interpretarse los diversos elementos en forma concreta y de minuciosa alegor\u00eda. \u201dUn hombre cualquiera\u201d que siembra, se interpreta mal aleg\u00f3ricamente de Cristo, y que \u201cduerma o vele.\u201d Lo mismo puede decirse del resto de los elementos. No se precisan ni matizan aleg\u00f3ricamente. Lo que se compara no es elemento con elemento, sino dos situaciones. El Reino y una estampa agr\u00edcola. En la narraci\u00f3n de \u00e9sta, todo son elementos reales y normales. El sembrador, una vez realizada la siembra, ya duerme o vele, ya se preocupe o no, sabe que la simiente por s\u00ed misma (\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bc\u03b1\u03c4\u03b7) germina. Mc, con su graf\u00edsmo, pone la gradaci\u00f3n tan colorista de c\u00f3mo se va produciendo la germinaci\u00f3n: hierba-espiga-trigo-saz\u00f3n de \u00e9ste. Y tan necesariamente sucede este germinar \u201cautom\u00e1ticamente\u201d de la simiente, que, al llegar a saz\u00f3n, \u201dse mete la hoz\u201d: es la hora de la recolecci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed sucede con el reino de los cielos. A esta situaci\u00f3n de la simiente que germina por s\u00ed misma, seg\u00fan el curso normal de las cosas, por ese vigor virtual que ella tiene, de igual modo sucede el germinar y desarrollarse del reino de los cielos: el vigor interno vital de que est\u00e1 dotado le har\u00e1 irse desarrollando necesariamente, aunque posiblemente entra tambi\u00e9n en el contenido de la par\u00e1bola el irse desarrollando como la germinaci\u00f3n de la simiente, gradualmente. No es el hombre el que hace germinar ni desenvolverse ni la simiente ni el Reino, aunque condiciones externas puedan favorecerlo, sino el vigor vital de que est\u00e1n dotados. Un gran comentario a esta par\u00e1bola son las palabras de San Pablo, cuando escribe: \u201c\u00bfQui\u00e9n es Apolo y qui\u00e9n es Pablo? Ministros seg\u00fan lo que a cada uno ha dado el Se\u00f1or. Yo plant\u00e9, Apolo reg\u00f3; pero quien dio el crecimiento fue Dios\u201d (1Co 3:5.6).<br \/>\nEl reino de Dios, una vez puesto en la tierra por Cristo, llegar\u00e1 necesariamente a su madurez. No podr\u00e1n los seres humanos impedir la vitalidad y el crecimiento del mismo. Acaso quiera Cristo corregir, o tal vez el evangelista, los errores posibles de temor por su suerte ante los ataques al mismo, o hacer ver que, contrariamente a las esperanzas jud\u00edas, no aparecer\u00e1 \u00e9ste ni s\u00fabitamente ni con manifestaciones extraordinarias. Algunos pensaron que iba contra la impaciencia de los \u201dzelotes.\u201d Para la Iglesia primitiva ten\u00eda la aplicaci\u00f3n de saber que la hora de la parus\u00eda,desconocida,era cierta: ten\u00eda su hora indefectiblemente fijada y con el reino en plenitud. 12<\/p>\n<p>Par\u00e1bola del grano de mostaza,1Co 4:30-32 (Mat 13:31-32; Luc 13:18-19).<br \/>\nCf. Comentario a Mat 13:31-32.<br \/>\n30 Dec\u00eda: \u00bfA qu\u00e9 asemejaremos el Reino de Dios o de d\u00f3nde tomaremos la par\u00e1bola? 31 Es semejante al grano de mostaza, que, cuando se siembra en la tierra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas de la tierra; 32 pero, sembrado, crece y se hace m\u00e1s grande que todas las hortalizas, y echa ramas tan grandes, que a su sombra pueden abrigarse las aves del cielo.<\/p>\n<p>La pintura de esta par\u00e1bola es casi la misma en los tres sin\u00f3pticos. La narraci\u00f3n es puramente parab\u00f3lica. La ense\u00f1anza est\u00e1 en la comparaci\u00f3n establecida entre el grano \u201cm\u00e1s peque\u00f1o\u201d que crece hasta hacerse la \u201cm\u00e1s grande de las hortalizas.\u201d En orden a completar el cuadro descriptivo, se dice que se llega a hacer un \u201c\u00e1rbol\u201d (Mt-Lc), en el que las aves del cielo pueden establecerse. La comparaci\u00f3n se establece entre lo \u201cm\u00e1s peque\u00f1o\u201d que viene a hacerse \u201clo m\u00e1s grande.\u201d De igual modo suceder\u00eda con el Reino: en los comienzos es m\u00ednimo, son pocas personas las que se les unen, pero vendr\u00eda a ser muy grande, tanto que cabr\u00e1n en \u00e9l multitudes. Mc colorea el \u201ctipo\u201d diciendo de ese peque\u00f1o grano de mostaza que \u201cech\u00f3 ramas tan grandes, que a su sombra pueden cobijarse las aves del cielo.\u201d Ya en el A.T. se encuentra la imagen de un \u00e1rbol que va creciendo y sirve de protecci\u00f3n a los s\u00fabditos de un gran reino bajo la met\u00e1fora de aves del cielo (Dan 4:10ss; Eze 17:23; Eze 31:6). El \u201cfieri\u201d del crecimiento no parece pertenecer al intento inmediato en la par\u00e1bola, como se dijo en la exposici\u00f3n de esta par\u00e1bola en Mt. Es elemento impl\u00edcito de contenido, pero descriptivo en la narraci\u00f3n.<br \/>\nV.31. La introducci\u00f3n \u201c\u00bfa qu\u00e9 asemejaremos.?\u201d evoca las f\u00f3rmulas introductorias usadas por los rabinos como m\u00e9todo pedag\u00f3gico para excitar la curiosidad y la atenci\u00f3n 13.<br \/>\nLa construcci\u00f3n de \u201csiendo el m\u00e1s peque\u00f1o de todos\u201d (\u03bc\u03b9\u03c7\u03c1\u03cc\u03c4\u03b5\u03c1\u03bf\u03bd \u03b4\u03bd \u03c0\u03ac\u03bd\u03c4\u03c9\u03bd \u03c4\u03c9\u03bd \u03c3\u03c0\u03b5\u03c1\u03bc\u03ac\u03c4\u03c9\u03bd) es violenta. Se han propuesto para explicarla diversas soluciones: a) ser\u00eda efecto de una ditograf\u00eda (ov), al repetir por descuido el final de la palabra anterior 14; un tipo de acusativo absoluto concordando con \u201csemilla\u201d (\u03c3\u03c0\u03ad\u03c1\u03bc\u03b1) sobrentendido 15; efecto de la dificultad para un griego de hacer la versi\u00f3n del arameo 16.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n sobre las par\u00e1bolas. 4:33-34 (Mat 13:10-17.34.35).<br \/>\n33 Y con muchas par\u00e1bolas como \u00e9stas les propon\u00eda la palabra, seg\u00fan pod\u00edan entender, 34 y no les hablaba sin par\u00e1bolas; pero a sus disc\u00edpulos se las explicaba todas aparte.<\/p>\n<p> Este pasaje de Mc es de gran inter\u00e9s para valorar la finalidad del m\u00e9todo parab\u00f3lico de Cristo en su ense\u00f1anza. Los tres sin\u00f3pticos tratan de justificar el uso del m\u00e9todo parab\u00f3lico por Cristo a partir de un momento determinado de su ense\u00f1anza. Fue algo que deb\u00eda de chocar, frente a la exposici\u00f3n m\u00e1s directa que hab\u00eda hecho antes de otros temas. Pero se ve\u00eda requerido por la dificultad del tema para un auditorio oriental, concreto, imaginativo, primitivo y sin tendencias a la especulaci\u00f3n abstracta. \u00bfHablaba Cristo para que le entendiesen o para ocultar la verdad al auditorio? Es la doble posici\u00f3n que se adopta: \u201ctesis de la misericordia\u201d o \u201ctesis de la justicia,\u201d como ya se expuso 17. Mc dice aqu\u00ed que Cristo: a) explicaba aparte todas las par\u00e1bolas a sus disc\u00edpulos; b) al pueblo le hablaba con muchas par\u00e1bolas, c) pero seg\u00fan pod\u00eda entender.<br \/>\nEsto hace ver la \u201ctesis de la misericordia.\u201d El uso de \u00e9stas aparece como medio pedag\u00f3gico de ilustraci\u00f3n a los que lo escuchan, en contraposici\u00f3n a \u201clos de fuera\u201d (Mar 4:11), que son los fariseos y los hostiles a Cristo, que, o no le quieren o\u00edr, o no le quieren o\u00edr como a Maestro, para aprender, sino con intenci\u00f3n aviesa, para perderle. Pero al pueblo s\u00ed le habla en par\u00e1bolas, cuya naturaleza es servir pedag\u00f3gicamente para ilustrar, pero le habla \u201cseg\u00fan pod\u00edan entender\u201d (Jua 16:12). Mas esto exige atenci\u00f3n, buenas disposiciones, y tambi\u00e9n, en ocasiones, buscar nueva luz en ello. Esta diferenciaci\u00f3n de grupos &#8211; disc\u00edpulos y pueblo &#8211; sucede en una \u00e9poca ya avanzada del ministerio p\u00fablico de Cristo. Es lo que hacen los ap\u00f3stoles, que en privado piden nuevas aclaraciones. Por eso, aun siendo el m\u00e9todo el mismo para los ap\u00f3stoles y el pueblo, aqu\u00e9llos logran m\u00e1s provecho, \u201cles es dado (de hecho) conocer el misterio del reino de Dios\u201d; pero a los otros, hostiles (fariseos) o negligentes en afanarse por recibir la explicaci\u00f3n o nuevas explicaciones, \u201clos de fuera,\u201d viene a serles dicho \u201ctodo en par\u00e1bolas,\u201d pues de hecho no llegan a aprovecharse de la luz que en ellas se encierra. Quedan s\u00f3lo en la corteza, en la \u201cpar\u00e1bola.\u201d Y por eso, culpablemente, viene a suceder que, \u201cviendo, no ven.\u201d Ven la \u201cpar\u00e1bola,\u201d pero no ven ni penetran el hondo contenido de las mismas 18.<\/p>\n<p>La tempestad calmada,Jua 4:35-41 (Mat 8:18; Mat 8:23-27; Luc 8:22-25).<br \/>\nCf. Comentario a Mat 8:23-27.<br \/>\n35 En aquel d\u00eda les dijo, llegada ya la tarde: Pasemos al otro lado. 36 Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron seg\u00fan estaba en la barca, acompa\u00f1ado de otras. 37 Se levant\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas se echaban sobre la barca, de suerte que \u00e9sta estaba ya para llenarse. 38 El estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Le despertaron y le dijeron: Maestro, \u00bfno te da cuidado de que perecemos? 39 Y, despertando, mand\u00f3 al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y se aquiet\u00f3 el viento y se hizo completa la calma. 40 Les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 sois tan t\u00edmidos? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe? 41 Y, sobrecogidos de gran temor, se dec\u00edan unos a otros: \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 \u00e9ste, que hasta el viento y el mar le obedecen?<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que hace Mc de esta escena es, como ordinariamente en \u00e9l, descriptiva. As\u00ed, precisa que Cristo dorm\u00eda \u201csobre un cabezal en la popa\u201d de la barca. Mc presenta a Cristo mandando por separado al viento y al mar que se sosieguen. Este dramatismo, as\u00ed binariamente repartido, debe de responder a su estilo literario 19. Se pens\u00f3 si no ser\u00eda como una cierta resonancia lit\u00fargica de exorcismo. Tambi\u00e9n se podr\u00edan ver, en aquel ambiente, influjos sat\u00e1nicos en elementos c\u00f3smicos. La escena siguiente podr\u00eda sugerir algo a este prop\u00f3sito.<br \/>\nAunque los ap\u00f3stoles ya hab\u00edan presenciado algunos milagros de Cristo, no pensaron en su poder ante un espect\u00e1culo tan imponente. Pero su imperio ante fuerzas c\u00f3smicas desencadenadas les produce una fuerte admiraci\u00f3n de preguntarse qui\u00e9n sea el que tiene tantos poderes. En Mc-Lc, el sujeto de esta admiraci\u00f3n son los \u201cdisc\u00edpulos.\u201d \u00bfQu\u00e9 pueden sospechar de El?<br \/>\nYa se hab\u00eda pensado que El fuese el Mes\u00edas (Mat 12:23). Por eso aqu\u00ed, o se refiere a una mayor confirmaci\u00f3n en el mesianismo de Cristo y en los poderes de que se hallaba dotado &#8211; aunque nada extra\u00f1ar\u00eda en el obrar del Mes\u00edas esperado -, o queda flotando una sospecha sobre poderes in\u00e9ditos y grandeza que no alcanzan. Cristo va preparando gradualmente el proceso de su revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>  1 Guy, The origin of the Cospel of Mark. &#8211; 2 Strack-B., Kommentar. II p.7; E. F. Slegman, Teaching in Parables (Mar 4:10-12 par.): The Cath. Bibl. Quart. (1961) 161-181. &#8211; 3 Allen, The Cospel according to s. Mark (1955) h.l. &#8211; 4 Lagrange, \u00e9vang. s. St. Marc (1929) h.l. &#8211; 5 Zorell, Lexic\u00f3n graecum N.T. (1931) col.850-851; Rich, Dict. des antiq. rom., vers. del ingl.  (1861) p.410. &#8211; 6 Zorell, o.c., col.715. &#8211; 7 Bover, Nada hay encubierto que no se descubra (Mar 4:21): Est. B\u00edb. (1954) 319- &#8211; 8 Sota 3:1; cf. Bonsirven, Textes rabbiniques. (1955) n.1484. &#8211; 9 Huby, L&#8217;\u00e9vang. s. St. Marc, en La Sainte Bible de J\u00e9rusalem p.31 nota a. &#8211; 10 Lagrange, \u00e9vang. s. St, Marc (1929) p.115. &#8211; 11 Vost\u00e9, Parabolae selecta.  (1933) I p.216-217. &#8211; 12 Buzy, Les par\u00e1bales. (1932) p.62; Vost\u00e9, Parabolae selecta. (1933) I p.207-220; F. Mussner, Gleichnisauslegung una He\u00fcsgeschichte.  Dargetan am Gleichnis von der Wachsenden Saat (Mar 4:26-29): Trierer Theotog.  Zeitschr. (Trier 1955) 257. &#8211; 13 Rev. Bib. (1909) 356. &#8211; 14 Jo\u00fcon, en Rech. Scienc. Relig. (1927) 218. &#8211; 15 Lagrange, \u00e9vang. s. St. Marc (1929) p.119. &#8211; 16 Buzy, Les par\u00e1bales. (1932) p.59. &#8211; 17 Comentario a Mat 13:10-17. &#8211; 18 Lagrange, Lc but des paraboles d&#8217;apr\u00e9s l&#8217;\u00e9vangile s. St. Marc: Rev. Bib. (1910) 5-36; Pipev, Mystery of the Kingdom of God (Mar 4:10-12) (1947) p.183-200; Tgaras-HI, The Mystery of the Kingdom (Mar 4:10ss): Journ. of Bible and Relig. (1956) 83-89; G. Kennedy, Nothing without a Parable: N.T. Sidelights. A. C. Purdy (Hartford 1960) 10-26; J. A. Baird, A Pragmatic Approach to Parable Exegesis. Some New Evi-dence en Mar 4:11.33ss: Journ, of Bibl. Literal, and Exeg. (1957) 201-207. &#8211; 19 Vaccari, en B\u00edblica (1926) 439; cf. Rech. Se. Relig. (1928) 350; J. B. Bauer, Procellam cur sedavit Salvatar: V. D. (1957) p.89-96.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>se sent\u00f3.<\/b> La t\u00edpica postura rab\u00ednica de ense\u00f1anza, tomada por Jes\u00fas probablemente a causa del movimiento del barco sobre el agua.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t4:1 &#8212; Otra vez comenz\u00f3 Jes\u00fas a ense\u00f1ar junto al mar, y se reuni\u00f3 alrededor de \u00e9l mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sent\u00f3 en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar &#8212; Marcos nos dice, \u201cotra vez\u201d. Esto indica repetici\u00f3n de veces que usaba Jes\u00fas este medio de ense\u00f1ar. V\u00e9anse 2:13, comentarios; 3:7-9.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>ENSE\u00d1ANDO POR PAR\u00c1BOLAS<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Marcos 4:1-2<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas se puso a ense\u00f1ar otra vez a la orilla del lago. Se reuni\u00f3 para escucharle una multitud tan grande de gente que El tuvo que subirse a una barca, y sentarse en ella en el lago. Toda la inmensa multitud de gente estaba a la orilla, mirando hacia el lago. \u00c9l se puso a ense\u00f1arles muchas cosas por par\u00e1bolas; y en Su ense\u00f1anza empez\u00f3 a decirles:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Escuchad! \u00a1Mirad! \u00a1El sembrador ha salido a sembrar!<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En esta secci\u00f3n vemos a Jes\u00fas iniciando una nueva etapa. Ya no estaba ense\u00f1ando en la sinagoga, sino a la orilla del lago. Hab\u00eda intentado llegar al pueblo de una manera ortodoxa; ahora ten\u00eda que seguir m\u00e9todos menos convencionales.<br \/>Haremos bien el fijarnos en que Jes\u00fas estaba dispuesto a utilizar nuevos m\u00e9todos. Estaba dispuesto a trasladar la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza fuera del ambiente convencional de la sinagoga al aire libre y entre las multitudes de hombres y mujeres corrientes. John Wesley fue durante muchos a\u00f1os un servidor fiel y ortodoxo de la Iglesia de Inglaterra. Su amigo George Whitefield estaba en Bristol predicando a los mineros, tantos como veinte mil a la vez, al aire libre; y en su audiencia se convert\u00edan a centenares. Mand\u00f3 a buscar a John Wesley. Wesley dijo: \u00abA m\u00ed me encanta un sal\u00f3n amplio, un coj\u00edn blandito y un p\u00falpito bonito.\u00bb Lo de la predicaci\u00f3n al aire libre m\u00e1s bien le escandalizaba. Se dec\u00eda a s\u00ed mismo: \u00abDif\u00edcilmente pod\u00eda identificarme al principio con esos m\u00e9todos extravagantes -habiendo sido toda mi vida, hasta bien tarde, tan cumplidor de todo lo relativo a la decencia y al orden-, hasta tal punto que habr\u00eda cre\u00eddo que era casi un pecado salvar almas si no se hac\u00eda en la iglesia.\u00bb Pero Wesley vio que la predicaci\u00f3n al aire libre ganaba almas, y dijo: \u00abNo puedo discutir una cuesti\u00f3n de Hechos.\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>Tiene que haber habido muchos entre los jud\u00edos ortodoxos que consideraran esta nueva salida como acrob\u00e1tica y sensacionalista; pero Jes\u00fas era suficientemente sabio para saber cu\u00e1ndo hac\u00edan falta nuevos m\u00e9todos, y era lo suficientemente aventurero como para usarlos. Ser\u00eda bueno que la Iglesia fuera igualmente sabia y emprendedora. Esta nueva etapa requer\u00eda un m\u00e9todo nuevo; y el nuevo m\u00e9todo que escogi\u00f3 Jes\u00fas consist\u00eda en hablarle a la gente <em>por par\u00e1bolas. Par\u00e1bola <\/em>quiere decir literalmente <em>algo que se pone al lado de algo; <\/em>es decir, <em>una comparaci\u00f3n. <\/em>Es <em>una historia terrenal con un sentido celestial. <\/em>Algo de la Tierra se compara con algo del Cielo, para que la verdad celestial se pueda captar mejor a la luz de la ilustraci\u00f3n terrenal. \u00bfPor qu\u00e9 escogi\u00f3 Jes\u00fas este m\u00e9todo? \u00bfY c\u00f3mo lleg\u00f3 &#8216;a serle tan caracter\u00edstico que lleg\u00f3 a ser el Maestro de la par\u00e1bola?<\/p>\n<p>(i) La primera y principal raz\u00f3n es que Jes\u00fas eligi\u00f3 el m\u00e9todo parab\u00f3lico para hacer que la gente Le escuchara. Ya no Se estaba dirigiendo a una audiencia de personas religiosas en una sinagoga, que estaban m\u00e1s o menos obligadas a permanecer all\u00ed hasta que terminara el culto. Ten\u00eda una audiencia multitudinaria y diversa al aire libre, que ten\u00eda libertad para marcharse cuando quisiera. Por tanto, la prioridad esencial era <em>despertar y mantener su inter\u00e9s. <\/em>En caso contrario, sencillamente se marchar\u00edan. Sir Philip Sidney habla del secreto del poeta: \u00abCon una historia peregrina viene a ti, con un cuento que hace que los ni\u00f1os dejen de jugar y los viejos abandonen la chimenea.\u00bb La mejor manera de despertar el inter\u00e9s de la gente es contarles historias, y Jes\u00fas lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>(ii) Adem\u00e1s, cuando Jes\u00fas usaba el m\u00e9todo parab\u00f3lico estaba siguiendo un m\u00e9todo que les era totalmente familiar a las audiencias y los maestros jud\u00edos. Hay par\u00e1bolas en el Antiguo Testamento, la m\u00e1s famosa de las cuales es la historia de la corderita que Nat\u00e1n le cont\u00f3 a David cuando se hab\u00eda deshecho traicioneramente de Ur\u00edas y tomado posesi\u00f3n de Betsab\u00e9 (<span class=''>2S 12:1-7<\/span> ). Los rabinos usaban par\u00e1bolas corrientemente en su ense\u00f1anza. Se dec\u00eda de Rab\u00ed Me\u00edr que hablaba una tercera parte de cuestiones legales; otra tercera parte de explicaciones, y otra tercera parte en par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos dos ejemplos de par\u00e1bolas rab\u00ednicas. La primera es de Rab\u00ed Yehud\u00e1 ha-Nas\u00ed, Jud\u00e1 el Pr\u00edncipe (c. 190 d C.). El emperador romano Antonino le pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda haber castigo en el m\u00e1s all\u00e1; porque, puesto que el cuerpo y el alma no pod\u00edan haber cometido pecado despu\u00e9s de separarse, podr\u00edan echarse las culpas mutuamente por los pecados cometidos en este mundo. El rabino le contest\u00f3 con una par\u00e1bola:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Un cierto rey ten\u00eda un hermoso huerto que daba una fruta excelente; y puso a cargo de \u00e9l a dos vigilantes, uno ciego y el otro cojo. El cojo le dijo al ciego: \u00abVeo una fruta exquisita en el huerto. Ll\u00e9vame all\u00ed para que la coja, y nos la comeremos entre los dos.\u00bb El ciego estuvo de acuerdo, y ambos se comieron la fruta. Despu\u00e9s de algunos d\u00edas lleg\u00f3 el amo del huerto, y les pregunt\u00f3 a los guardianes por la fruta. Entonces el cojo le dijo: \u00abComo yo no tengo piernas, no pod\u00eda llegar all\u00ed; as\u00ed es que no es culpa m\u00eda.\u00bb Y el ciego le dijo: \u00abComo yo soy ciego, ni siquiera pod\u00eda ver la fruta; as\u00ed es que no es culpa m\u00eda.\u00bb \u00bfQu\u00e9 hizo el amo del huerto? Hizo que el ciego cargara con el cojo, y as\u00ed demostr\u00f3 la culpabilidad de ambos. As\u00ed repondr\u00e1 Dios las almas en sus cuerpos, y los castigar\u00e1 juntos por sus pecados.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Cuando Ab\u00edn, el hijo de Rab\u00ed Jiyya, muri\u00f3 a la temprana edad de veintiocho a\u00f1os, Rab\u00ed Zera pronunci\u00f3 la oraci\u00f3n f\u00fanebre utilizando una par\u00e1bola:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Un rey ten\u00eda una vi\u00f1a en la que emple\u00f3 a muchos trabajadores, uno de. los, cuales era especialmente capaz y h\u00e1bil. \u00bfQu\u00e9 fue lo que hizo el rey? Retir\u00f3 a ese trabajador de la faena, y estuvo paseando por toda la vi\u00f1a con \u00e9l. Cuando los obreros fueron a cobrar su sueldo por la tarde, el obrero habilidoso apareci\u00f3 entre ellos, y recibi\u00f3 del rey la totalidad del salario del d\u00eda. Los otros trabajadores se enfadaron mucho, y dijeron: \u00abNosotros hemos trabajado todo el d\u00eda, mientras que este no ha trabajado m\u00e1s que dos horas. \u00bfPor qu\u00e9 le da el rey a \u00e9l el mismo sueldo que a nosotros?\u00bb El rey les contest\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 os enfad\u00e1is? Con su habilidad, \u00e9l ha hecho m\u00e1s en las dos horas que vosotros en todo el d\u00eda.\u00bb As\u00ed ha sucedido con Rab\u00ed Ab\u00edn ben fiyya: En los veintiocho a\u00f1os de su vida, \u00e9l ha aprendido m\u00e1s que otros en cien a\u00f1os; as\u00ed que \u00e9l ha cumplido el trabajo de su vida, y se le ha permitido entrar en el Para\u00edso desde su trabajo en la Tierra antes que otros; y no se perder\u00e1 nada de su recompensa.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas usaba el m\u00e9todo parab\u00f3lico de ense\u00f1anza estaba usando un m\u00e9todo al que los jud\u00edos estaban acostumbrados y pod\u00edan entender muy bien.<br \/>(iii) Y a\u00fan m\u00e1s: cuando Jes\u00fas us\u00f3 el m\u00e9todo parab\u00f3lico de ense\u00f1anza estaba haciendo concretas las ideas abstractas. Pocas personas son capaces de captar las ideas abstractas; casi todos pensamos en im\u00e1genes. Podr\u00edamos pasar mucho tiempo hablando de <em>la belleza, <\/em>y ninguno sacar\u00edamos nada en claro; pero reconocemos a una mujer bella. Podemos pasar mucho tiempo hablando de la bondad sin llegar a una definici\u00f3n; pero todos reconocemos una buena acci\u00f3n cuando la vemos. Hay un sentido en el que <em>toda <\/em>palabra tiene que hacerse carne; cada idea se tiene que encarnar en una persona. Cuando el Nuevo Testamento habla de la fe, pone el ejemplo de Abraham para que la idea de la fe se haga carne en la persona de Abraham. Jes\u00fas era un maestro sabio. Sab\u00eda que era in\u00fatil esperar que las mentes sencillas captaran las ideas abstractas; as\u00ed es que incorpor\u00f3 las ideas abstractas en historias concretas; las mostr\u00f3 en acci\u00f3n; las present\u00f3 en personas, para que la gente las pudiera captar y comprender.<\/p>\n<p>(iv) Por \u00faltimo, la gran virtud de la par\u00e1bola es que obliga a la persona a pensar por s\u00ed misma. Obliga a todo el mundo a hacer su propia deducci\u00f3n y a descubrir la verdad por s\u00ed. La peor manera de ayudar a un ni\u00f1o es hacerle los deberes. No le ayuda en absoluto el que le hagamos sus sumas, le escribamos sus redacciones, le resolvamos sus problemas y le hagamos sus traducciones. S\u00ed le ayuda de veras que le ayudemos a hacer las cosas <em>por s\u00ed mismo. <\/em>Eso era lo que Se propon\u00eda Jes\u00fas. La verdad tiene siempre un doble impacto cuando es un descubrimiento personal. Jes\u00fas no quer\u00eda ahorrarnos el sudor mental de pensar; quer\u00eda hacernos pensar. No quiere hacer mentes perezosas, sino activas. No quiere asumir la responsabilidad por nadie, sino que cada uno la asuma por s\u00ed. As\u00ed es que us\u00f3 el m\u00e9todo parab\u00f3lico, no para pensar por nadie, sino para animar a cada uno a pensar por s\u00ed mismo. Presentaba la verdad de manera que, si hac\u00eda el debido esfuerzo con la debida actitud, cada uno pod\u00eda descubrirla por s\u00ed, y por tanto poseerla de una manera que la hac\u00eda real y verdaderamente suya propia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 04<\/p>\n<p>2. LA DOCTRINA EN PAR\u00c1BOLAS (4,1-34). <\/p>\n<p>La comunidad de Dios se congrega al reunirse en torno a Jes\u00fas, escuchar su palabra y cumplir la voluntad de Dios. Pero es \u00e9ste un proceso que, habida cuenta de la experiencia personal de Jes\u00fas, encierra un profundo misterio. Muchas son las personas que se agolpan a su alrededor, pero s\u00f3lo unas pocas comprenden lo que est\u00e1 sucediendo: la irrupci\u00f3n del reino de Dios en este mundo, el cumplimiento del tiempo de la salvaci\u00f3n en el ministerio de Jes\u00fas. La mayor parte de la gente permanece \u00abfuera\u00bb, al margen de la inteligencia creyente, al margen de la verdadera comunidad de fe, que vive del conocimiento de la presencia de la salvaci\u00f3n. Cuando Jes\u00fas ense\u00f1a a la gente, no se trata s\u00f3lo de unas ense\u00f1anzas que vale la pena meditarse; se trata de un acontecimiento con el que se realiza una segregaci\u00f3n entre quienes oyen externamente y los que escuchan con fe, entre ciegos y personas que comprenden, entre obstinados y hombres abiertos a la llamada de Dios. El cap\u00edtulo, que en Marcos representa el discurso m\u00e1s largo de cuantos pronunci\u00f3 Jes\u00fas durante su ministerio p\u00fablico, debe ofrecer sin duda el contenido esencial de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, el mensaje sobre el inminente reino de Dios (cf. 1,15). Mas no conserva de una forma meramente hist\u00f3rica la doctrina de Jes\u00fas, sino que pretende tambi\u00e9n mostrar los efectos que entonces produjo en el pueblo, su significado para el c\u00edrculo de los disc\u00edpulos y, sobre todo, su importancia para la comunidad posterior. A este objeto sirven las observaciones relativas al marco de la escena, que llevan al lector de la predicaci\u00f3n abierta al pueblo junto al lago (v. 1-2) hasta la conversaci\u00f3n privada entre Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos (v. 10), para volver a subrayar al final esta doble forma de la instrucci\u00f3n de Jes\u00fas (v. 33-34). Pero tampoco desde el punto de vista de la cr\u00edtica literaria presenta el cap\u00edtulo una unidad. En su estrato m\u00e1s antiguo constaba de las tres \u00abpar\u00e1bolas del crecimiento\u00bb: la del sembrador (v. 3-9), la de la semilla que crece por s\u00ed sola (v. 26-29) y la del grano de mostaza (v. 30-32). En la Iglesia primitiva se a\u00f1adi\u00f3 la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador (v. 14-20), y el evangelista debi\u00f3 agregar los otros fragmentos, a saber: el sentido del discurso en par\u00e1bolas (v. 10-12) y la colecci\u00f3n de sentencias aisladas (v. 21-25). As\u00ed dio entrada a un viejo tesoro de sentencias, pero disponi\u00e9ndolo y acomod\u00e1ndolo de tal modo que presentase una relaci\u00f3n directa con la situaci\u00f3n misionera de la comunidad. Ahora bien, esa posici\u00f3n eclesi\u00e1stica sigue siendo fundamentalmente la misma para nosotros. En consecuencia, la composici\u00f3n creada por Marcos sigue habl\u00e1ndonos como a sus primeros lectores, y las palabras de Jes\u00fas en la interpretaci\u00f3n del evangelista siguen resonando en el tiempo de la Iglesia que nosotros vivimos. <\/p>\n<p>a) Par\u00e1bola del sembrador (Mc\/04\/01-09). <\/p>\n<p>1 Otra vez se puso a ense\u00f1ar a la orilla del mar. Y se re\u00fane en torno a \u00e9l numeros\u00edsimo pueblo, de forma que tuvo que subirse a una barca, dentro del mar, y sentarse en ella, mientras todo el pueblo permanec\u00eda en tierra, junto al mar. 2 Y les ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas. Y les iba diciendo en su ense\u00f1anza. 3 \u00abEscuchad: Sali\u00f3 el sembrador a sembrar. 4 Y sucedi\u00f3 que, seg\u00fan iba sembrando, parte de la semilla cay\u00f3 al borde del camino; y vinieron los p\u00e1jaros y se la comieron. 5 Otro poco cay\u00f3 en terreno pedregoso, donde hab\u00eda poca tierra; brot\u00f3 en seguida, porque la tierra no ten\u00eda profundidad; 6 pero, en cuanto sali\u00f3 el sol, se quem\u00f3; y como no hab\u00eda echado ra\u00edces, se sec\u00f3. 7 Otro poco cay\u00f3 entre zarzas; y como las zarzas tambi\u00e9n crecieron, lo ahogaron sin que pudiera dar fruto. 8 Y el resto cay\u00f3 en tierra buena; fue creciendo y granando, hasta dar fruto que lleg\u00f3: uno al treinta por uno, otro al sesenta y otro al ciento.\u00bb 9 Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga.\u00bb <\/p>\n<p>El evangelista presta al discurso en par\u00e1bolas de Jes\u00fas un marco impresionante. Cuando todos los hombres tienen que escuchar a Jes\u00fas se necesita un espacio amplio, para el que ya no bastan ni la \u00abcasa\u00bb ni las \u00absinagogas\u00bb (1,39). De ah\u00ed que marche al lago, y pronto se congrega \u00abnumeros\u00edsimo pueblo\u00bb. La escena recuerda al relato compendiado de 3,7-11; pero mientras all\u00ed se nos ofrecen las curaciones de Jes\u00fas y las expulsiones de demonios, aqu\u00ed toma la palabra para ense\u00f1ar. Cuando se sienta en la barca y el pueblo escucha desde la orilla, aparece realmente como el Maestro, al igual que los maestros jud\u00edos de la ley ense\u00f1aban sentados; pero, a diferencia de \u00e9stos, no tiene a su alrededor un peque\u00f1o c\u00edrculo de alumnos, sino a todo el pueblo congregado. Tambi\u00e9n el discurso en par\u00e1bolas pertenece a la tradici\u00f3n doctrinal jud\u00eda; mas por lo que respecta a las \u00abpar\u00e1bolas del crecimiento\u00bb, que Jes\u00fas narra aqu\u00ed, no existe nada parecido en la tradici\u00f3n de par\u00e1bolas jud\u00edas. Jes\u00fas tiene algo nuevo y propio que decir. Aquello de que habla en par\u00e1bolas es algo que acontece en su ministerio y al narrarlas \u00e9l se convierte en un acontecimiento. Las turbas populares representan aqu\u00ed a todos los hombres a los que llega la palabra de Dios a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n promulgada por Jes\u00fas. Lo que Jes\u00fas expone en par\u00e1bolas les afecta a todos, es una llamada a todos. Pero al propio tiempo refleja su conducta que Dios ha incluido tambi\u00e9n en sus planes. Es un discurso total y plenamente \u00abexistencial\u00bb, que se afinca en la realidad, un discurso operante y eficaz, podr\u00edamos decir que \u00abun acontecimiento verbal\u00bb. Y, sin embargo, es tambi\u00e9n doctrina, doctrina especialmente para la comunidad posterior que de este modo aprende a comprender la aparici\u00f3n y actividad de Jes\u00fas y en sus palabras encuentra la comprensi\u00f3n de si misma. Esta inteligencia que s\u00f3lo es accesible a la fe, la subraya el evangelista a trav\u00e9s de las instrucciones privadas que los disc\u00edpulos recibieron de Jes\u00fas (v. 10.34b), aun cuando \u00e9stos en su situaci\u00f3n hist\u00f3rica y con sus facultades humanas no comprendiesen entonces todav\u00eda el sentido de las par\u00e1bolas (v. 13). Pero lo que ellos comprendieron despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas tiene que ser anunciado ahora abiertamente (cf. v. 21s) para provecho de los creyentes y ruina de los incr\u00e9dulos (cf. v. 24s). De este modo sigue actuando en la predicaci\u00f3n de la Iglesia el acontecimiento que Jes\u00fas describe e impulsa con sus par\u00e1bolas. S\u00f3lo bajo esta pluralidad de facetas podemos comprender el prop\u00f3sito de este cap\u00edtulo: exposici\u00f3n de aquello que era el discurso parab\u00f3lico de Jes\u00fas, de lo que quer\u00eda y lograba ser una doctrina para la Iglesia primitiva y su visi\u00f3n de s\u00ed misma, y, finalmente, una palabra directa a todos aquellos que escuchan de nuevo las palabras de Jes\u00fas y las meditan. Prescindamos de momento de la interpretaci\u00f3n de la Iglesia primitiva, fuertemente alegorista y moralizante, \u00a1que despu\u00e9s se ofrecer\u00e1 a los disc\u00edpulos! (v. 14-20). Jes\u00fas narra un suceso cotidiano: un labrador que se encamina hacia el suelo descarnado y pedregoso de la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Galilea y esparce su semilla de cereales. En la operaci\u00f3n se pierde mucha semilla, bien porque cae en el camino, en terreno rocoso o entre las espinas. S\u00f3lo una peque\u00f1a parte -eso es lo que indican los cuatro casos- encuentra terreno f\u00e9rtil y lleva fruto abundante y colmado. Como entonces en Palestina s\u00f3lo se araba la tierra despu\u00e9s de la siembra enterrando al tiempo la semilla, podemos explicarnos la distinta suerte de la semilla lanzada. Lo que cuenta Jes\u00fas no es, pues, nada desacostumbrado; mediante un proceso tomado de la naturaleza y de la vida humana, y que es familiar a los oyentes, Jes\u00fas quiere exponerles un acontecimiento espiritual m\u00e1s profundo. Debe haber algo que tenga relaci\u00f3n con el reino de Dios, al menos para la comprensi\u00f3n del evangelista que ve el n\u00facleo esclarecedor en la palabra: \u00abA vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios\u00bb (v. 11). Tambi\u00e9n las otras par\u00e1bolas hablan con claridad creciente del reino de Dios (cf. v. 26 y 30). Mas \u00bfcu\u00e1l es el sentido particular de esta par\u00e1bola relativo al mensaje del reino de Dios? Empecemos por lo m\u00e1s seguro: con \u00abel misterio del reino de Dios\u00bb Jes\u00fas s\u00f3lo puede referirse a la presencia de ese Reino en su ministerio. La par\u00e1bola describe, pues, algo que est\u00e1 ocurriendo en ese mismo momento. Los lectores lo saben por lo que se les ha expuesto hasta ahora: el reino de Dios es anunciado, su fuerza se descubre de palabra y de obra, pero tambi\u00e9n tropieza con algunas resistencias, con el poder de Sat\u00e1n y las calumnias de los hombres (cf. 3,20-30). Tal como Jes\u00fas presenta la semilla del sembrador, la atenci\u00f3n del oyente se centra en el destino del grano tirado. Dif\u00edcilmente se pierde en los detalles de c\u00f3mo y por qu\u00e9 se pierde tanta semilla. Los tres primeros grupos presentan simplemente el hecho de que es mucha la siembra estropeada; pero este fracaso se compensa por el abundante rendimiento del \u00faltimo grupo. Toda la fuerza del relato descansa en esta cosecha. Por eso concluye la par\u00e1bola infundiendo una alegre confianza. Eso es precisamente lo que parece buscar Jes\u00fas: proporcionar la certeza de que la predicaci\u00f3n triunfar\u00e1, pese a todas las oposiciones, de que el comienzo promete el cumplimiento. Podr\u00eda pensarse que Jes\u00fas s\u00f3lo quiere exponer en general la fuerza de la palabra de Dios, la eficacia de su predicaci\u00f3n. Pero lo que \u00e9l anuncia es el inminente reino de Dios, que irrumpe ya por medio de su anuncio. De este modo la par\u00e1bola dice ya algo acerca de ese reino de Dios: se halla ahora en su estadio inicial, choca con dificultades, en muchos hombres no encuentra la fe o al menos una fe estable; mas pese a todo ello, est\u00e1 viniendo de un modo incontenible y alguna vez aparecer\u00e1 en toda su gloria. Nada se dice de cu\u00e1ndo y c\u00f3mo llega el reino de Dios; basta la certeza de que llegar\u00e1 alguna vez el fruto abundante y una cosecha gloriosa. \u00bfPiensa Jes\u00fas en el mismo \u00absembrador\u00bb? De ser as\u00ed, lo hace s\u00f3lo de un modo velado; en la par\u00e1bola al sembrador s\u00f3lo se le menciona al principio, la mirada se concentra exclusivamente en la semilla. Ello responde a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas quien con su palabra y sus hechos s\u00f3lo pretende establecer el reino de Dios y poner de relieve la acci\u00f3n de Dios; pero la par\u00e1bola permanece abierta para los predicadores posteriores que asumen su actividad. La Iglesia primitiva comprende que con su predicaci\u00f3n misionera prolonga el anuncio de Jes\u00fas (cf. v. 14, \u00abla palabra\u00bb). La palabra de Dios es poderosa y fecunda, el reino de Dios est\u00e1 llegando de un modo irresistible. Por el hecho de ser anunciado se brinda ya a los hombres; \u00e9stos s\u00f3lo necesitan escuchar y creer. Por ello late tambi\u00e9n en la par\u00e1bola una apelaci\u00f3n urgente a abrirse a la palabra de salvaci\u00f3n, aqu\u00ed y ahora, en el momento de la siembra. La palabra final, con una nueva f\u00f3rmula introductoria, era ciertamente una exhortaci\u00f3n habitual en Jes\u00fas, pero que aqu\u00ed encuentra su lugar m\u00e1s adecuado: \u00ab\u00a1Quien tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb El objeto de la par\u00e1bola no es la escucha adecuada, pero abre el sentido de la misma: cultivar la confianza en el reino de Dios anunciado y en su fuerza, alimentar la esperanza en su consumaci\u00f3n, en su llegada gloriosa. <\/p>\n<p>b) Sentido del lenguaje en par\u00e1bolas (Mc\/04\/10-12). <\/p>\n<p>10 Cuando se qued\u00f3 a solas, los que le rodeaban, juntamente con los doce, le preguntaban a prop\u00f3sito de las par\u00e1bolas. 11 Y \u00e9l les contestaba: \u00abA vosotros se os ha concedido el misterio del reino de Dios: pero a ellos, a los de fuera, todo se les dice en par\u00e1bolas, 12 para que: viendo, vean, pero no perciban; y oyendo, oigan, pero no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados\u00bb (Isa 6:9 s). <\/p>\n<p>Este fragmento intermedio, destinado exclusivamente a la particular instrucci\u00f3n de los allegados a Jes\u00fas, mira al lenguaje de la par\u00e1bola como tal y se pregunta por su sentido. Aunque hasta ahora Jes\u00fas s\u00f3lo ha narrado una par\u00e1bola, le preguntan por las par\u00e1bolas; es decir, por el significado que tienen en general y al mismo tiempo por la raz\u00f3n de que emplee tal lenguaje (cf. Mat 13:10). Aqu\u00ed evidentemente la comunidad posterior pregunta por el sentido de las instrucciones \u00abprivadas\u00bb a los disc\u00edpulos de la comunidad que deben interpretar las palabras de Jes\u00fas (cf. 4,34; 7,37; 9,28.33; 10,10; 13,3). As\u00ed se explica tambi\u00e9n el giro impreciso: \u00ablos que le rodeaban, juntamente con los doce\u00bb. En general, son los doce los que reciben estas explicaciones m\u00e1s detalladas; pero se menciona con raz\u00f3n a \u00ablos que le rodeaban\u00bb, porque representan a los creyentes posteriores, en oposici\u00f3n a los que son extra\u00f1os, \u00ablos de fuera\u00bb (v. 11). La mirada se extiende, por encima del estrecho c\u00edrculo de los disc\u00edpulos, a todos aquellos que pertenecen a Jes\u00fas (cf. 3,34s). La misma palabra que emplea aqu\u00ed el evangelista para las \u00abpar\u00e1bolas\u00bb, tiene probablemente en su origen un sentido m\u00e1s amplio. \u00abTodo\u00bb les sucede a los que est\u00e1n fuera en \u00abenigmas\u00bb, todo se les convierte en problemas dif\u00edciles e incomprensibles. La expresi\u00f3n puede tener tambi\u00e9n este sentido (Cf. 7.17; Eco 47:17; 4Esd 4:3, etc.). Toda la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, incluida su actividad, se trueca en un enigma para los de fuera, porque no pueden verla ni entenderla con ojos creyentes 33. El \u00abmisterio\u00bb, que corresponde a ese \u00aben enigma\u00bb, puede desvelarse o puede permanecer oculto. El misterio del reino de Dios, que le es \u00abdado\u00bb a los disc\u00edpulos creyentes, se acerca a ellos en el ministerio de Jes\u00fas. El reino de Dios es ya una realidad; la semilla est\u00e1 sembrada, las fuerzas han empezado a actuar. En la palabra y obra de Jes\u00fas ya se puede rastrear lo nuevo; lo que anuncia se est\u00e1 ya realizando: curaciones como signo de la salvaci\u00f3n, expulsiones de demonios como prueba de la fuerza divina, perd\u00f3n de los pecadores como expresi\u00f3n de la misericordia de Dios. Quien tiene ojos creyentes puede ver todo esto (cf. Luc 10:23 ss; Mat 13:16 s). Recordamos otra palabra de Jes\u00fas, la de su \u00abexclamaci\u00f3n de j\u00fabilo\u00bb: \u00abYo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a gente sencilla\u00bb (Mat 11:25 = Luc 10:21). Tambi\u00e9n aqu\u00ed se enfrentan dos grupos de hombres: los humanamente sabios y prudentes para los que permanece oculto, y la gente sencilla, es decir, los peque\u00f1os e incultos, a quienes Dios mismo se lo revela internamente. S\u00f3lo en la fe sencilla se puede comprender el misterio del reino de Dios. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, s\u00f3lo unos pocos hombres han comprendido este misterio; ese conocimiento se oculta tras la ruda palabra de Jes\u00fas. Los \u00abde fuera\u00bb, para quienes todo el ministerio de Jes\u00fas se convierte en un enigma, son todos los incr\u00e9dulos sin inteligencia, y para la comunidad posterior tambi\u00e9n los que se cierran a su predicaci\u00f3n misionera. Que la llamada de Dios no encuentre eco en tantas personas sigue siendo para los creyentes un hecho oscuro y oprimente, que s\u00f3lo puede comprenderse a la luz del plan divino de salvaci\u00f3n, a la luz de la Escritura. La cita b\u00edblica, tomada del cap\u00edtulo 6 del libro de Isa\u00edas, de la visi\u00f3n vocacional del profeta, ha llamado la atenci\u00f3n de la Iglesia primitiva en distintas ocasiones. Lucas la trae al final de los Hechos de los Ap\u00f3stoles ( Luc 28:26 s), tras el largo esfuerzo por la conversi\u00f3n del pueblo jud\u00edo; Juan, al echar una mirada retrospectiva al ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas (Luc 12:40). Seg\u00fan Marcos, la exclusi\u00f3n de los que est\u00e1n fuera, tiene lugar de un modo premeditado: \u00abpara que viendo, vean, pero no perciban&#8230;\u00bb Suena como un endurecimiento pavoroso, querido por Dios. Pero se trata de una cita: Jes\u00fas se refiere a la voluntad de Dios tal como viene expresada en la Sagrada Escritura. Nosotros debemos considerar la cita teniendo en cuenta las circunstancias del pasaje del que est\u00e1 tomada. Cuando ocurre la vocaci\u00f3n del profeta, el pueblo se ha alejado e Isa\u00edas tiene que anunciar el castigo de Dios a ese pueblo rebelde: deber\u00e1 obcecarse y endurecerse hasta la aniquilaci\u00f3n sobreviviendo s\u00f3lo un resto santo. Del mismo modo, el endurecimiento de los hombres que se cierran a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas no deja de ser culpable (cf.  Mat 13:13 : \u00abporque viendo no ven&#8230;\u00bb), y tal vez tambi\u00e9n no es m\u00e1s que un castigo temporal (cf. Rom 11:7 ss). Aun as\u00ed, ese designio de Dios no deja de ser bastante duro; pero ya no resulta incomprensible dentro de la econom\u00eda de la historia de la salvaci\u00f3n. La grave palabra de Jes\u00fas no se aten\u00faa ni debilita. La \u00faltima frase, que s\u00f3lo aparece en Marcos, probablemente tiende a reforzar a\u00fan m\u00e1s el \u00abdesignio endurecedor\u00bb. Nada se dice sobre la posibilidad de una conversi\u00f3n ulterior, de un perd\u00f3n definitivo; tal posibilidad ni se sugiere ni se excluye. Es una exhortaci\u00f3n a no dejar pasar la hora de la salvaci\u00f3n; pero no es motivo para la desesperaci\u00f3n. Esta palabra, que sin duda se les dijo m\u00e1s tarde a lo s disc\u00edpulos que hab\u00edan permanecido fieles, la ha introducido el evangelista en el discurso de las par\u00e1bolas a fin de precisar, a lo que parece, el objetivo de las par\u00e1bolas. Comp\u00e1rese el pasaje con la observaci\u00f3n del v. 33 -seg\u00fan la cual, Jes\u00fas anunciaba la palabra de Dios con muchas par\u00e1bolas semejantes conforme a la capacidad de los oyentes- y se ver\u00e1 c\u00f3mo el evangelista refleja, pese a todo, la convicci\u00f3n de que objetivo primero de las par\u00e1bolas no es el endurecimiento. Hay que admitir, m\u00e1s bien, que con tal \u00abobjetivo\u00bb quer\u00eda proclamar el efecto del lenguaje parab\u00f3lico, de suyo abierto a la comprensi\u00f3n. Es un efecto cr\u00edtico, puesto que solicita y provoca a creyentes e incr\u00e9dulos. <\/p>\n<p>Las par\u00e1bolas son m\u00e1s que una doctrina, son un acontecimiento en que se deciden la fe y la incredulidad. Confirman aquello que se narra en las mismas. La incredulidad con la que tropieza el anuncio del reino de Dios, es una fuerza oscura que Dios hunde todav\u00eda m\u00e1s en las tinieblas. A pesar de ella, Dios sabe imponer su soberan\u00eda y establecer su reino. Esto es lo que debe aprender la comunidad creyente: hasta las fuerzas contrarias a la acci\u00f3n divina est\u00e1n previstas y permitidas por Dios e incluso son impulsadas por \u00e9l en la orientaci\u00f3n que les es propia, porque sin ellas y contra ellas sabe alcanzar sus objetivos con el ej\u00e9rcito de los creyentes. Pertenecer a ese ej\u00e9rcito es una gracia que el hombre s\u00f3lo puede agradecer. Pero tambi\u00e9n el creyente tiene que penetrar cada vez m\u00e1s en el \u00abmisterio del reino de Dios y convencerse cada vez m\u00e1s de la presencia de la salvaci\u00f3n que se le brinda en Cristo\u00bb. <\/p>\n<p>c) Aplicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador (Mc\/04\/13-20). <\/p>\n<p>13 Y a\u00f1ade a\u00fan: \u00ab\u00bfNo entend\u00e9is esta par\u00e1bola? Pues \u00bfc\u00f3mo vais a comprender las dem\u00e1s? 14 El sembrador va sembrando la palabra. 15 Unos est\u00e1n al borde del camino; en ellos se ha sembrado la palabra; pero, apenas la oyen, viene Sat\u00e1n y se lleva la palabra que fue sembrada en ellos. 16 Hay otros. igualmente, que recibieron la semilla en terreno pedregoso; \u00e9stos, al o\u00edr la palabra, de momento la reciben con alegr\u00eda; 17 pero no echa ra\u00edces en ellos, porque son hombres de un primer impulso; y, apenas sobreviene la tribulaci\u00f3n o la persecuci\u00f3n por causa de la palabra, al momento fallan. 18 Otros hay que reciben la semilla entre zarzas; \u00e9stos son los que oyeron la palabra; 19 pero sobrevienen luego las preocupaciones del mundo, la seducci\u00f3n de las riquezas y toda suerte de malos deseos, y ahogan la palabra, y no da fruto. 20 Finalmente, otros hay que reciben la semilla en tierra buena; son los que oyen la palabra y la aceptan en su coraz\u00f3n y dan fruto al treinta por uno, al sesenta, o al ciento.\u00bb <\/p>\n<p>Esta explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador dada a los disc\u00edpulos es en realidad una primitiva aplicaci\u00f3n de la Iglesia a quienes se convierten a la fe y a su posici\u00f3n en el mundo. Puede reconocerse as\u00ed en la formulaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y en las circunstancias se\u00f1aladas: tribulaci\u00f3n y persecuci\u00f3n, los afanes del siglo&#8230; El punto de vista original -la siembra y la cosecha- se ha desplazado realmente a los hombres aludidos: ellos son ahora \u00ablos sembrados\u00bb y los que han sido colocados en las condiciones de esta \u00e9poca del mundo. Son incluso \u00abel suelo\u00bb en que ha sido lanzada la semilla (v. 15). El desenfoque y superposici\u00f3n de las dos im\u00e1genes se explican por el deseo de hablar con m\u00e1s fuerza a los oyentes y de amonestarles a producir fruto. La parenesis misma es impresionante. Los hombres que est\u00e1n \u00abal borde del camino\u00bb, a quienes Sat\u00e1n roba la semilla de la palabra, pueden ser aquellos a los que los enemigos de la fe arrancan la fe germinal. Otros llevan m\u00e1s bien en s\u00ed mismos la causa de su apostas\u00eda: no tienen hondura ni consistencia (el suelo pedregoso). Se exaltan moment\u00e1neamente, pero no conservan la fe ante las tribulaciones y persecuciones. No han comprendido el sentido de la religi\u00f3n de la cruz, la llamada al seguimiento de Cristo; brotan as\u00ed los deseos falaces que \u00abahogan\u00bb la vida interior. Las \u00abpreocupaciones del mundo\u00bb, la lucha por la existencia, las privaciones y desenga\u00f1os de la vida producen el mismo efecto delet\u00e9reo que las riquezas y los deseos desordenados. El bienestar hace que los hombres se sientan satisfechos y contentos de s\u00ed mismo, les enga\u00f1a acerca de su verdadera situaci\u00f3n y no les deja ya pensar en Dios ni en su verdadera salvaci\u00f3n (cf. Luc 12:16-20 : el rico insensato). Pero la exposici\u00f3n no se detiene en este aspecto negativo y descorazonador. Dios no ha sembrado su semilla in\u00fatilmente. Cuando su palabra cae en buena tierra produce fruto abundante y colmado. Esta es una apelaci\u00f3n alentadora a cuantos se han convertido a la fe al mismo tiempo que un consuelo frente a la negativa y apostas\u00eda de muchos. La palabra de Dios no se vuelve a \u00e9l de vac\u00edo, sin haber cumplido lo que Dios quiere y sin llevar a cabo aquello para lo que ha sido enviada ( Isa 55:8-11). El marco misionero -\u00abel sembrador va sembrando la palabra\u00bb- sugiere una nueva aplicaci\u00f3n: los predicadores cristianos, los que asumen y contin\u00faan el trabajo de sementera de Cristo, merecen consideraci\u00f3n y consuelo por su actividad. Los fracasos no desaparecen; en la par\u00e1bola tres cuartas partes de la semilla esparcida se pierden, s\u00f3lo una cuarta parte encuentra terreno bueno. Esto no se ha pensado ciertamente bajo el prisma del c\u00e1lculo; pero alude al misterio del gobierno divino. Dios consigue su prop\u00f3sito en contra de todas las resistencias y al final recoge una cosecha abundante. En \u00e9l no cuentan las mismas reglas que entre los hombres; se da una paradoja de fortaleza divina en la debilidad (cf. 1Co 1:25). De este modo, la aplicaci\u00f3n que la Iglesia primitiva hizo de la par\u00e1bola del sembrador se aleja evidentemente del sentido original que ten\u00eda en boca de Jes\u00fas. El punto de mira se ha desplazado de la revelaci\u00f3n a la exhortaci\u00f3n. Retrocede el pensamiento de la llegada del reino de Dios que ya est\u00e1 presente, pasando al primer plano el est\u00edmulo moral a producir fruto. Aunque se debe presuponer el conocimiento del mensaje de Jes\u00fas (1Co 1:15). El Reino de Dios se hace realidad tanto en la proclama de Jes\u00fas como en la predicaci\u00f3n de la Iglesia primitiva; aqu\u00ed como all\u00ed ese reino ejerce una funci\u00f3n cr\u00edtica entre los oyentes. Tambi\u00e9n en la fecundidad moral de los creyentes se anuncia el reino y en la fidelidad inconmovible de la comunidad se hace m\u00e1s firme y consciente la esperanza del reino futuro. Quien se esfuerza, como miembro vivo de la comunidad, en dar frutos de fe y de amor, experimenta en ella el \u00abmisterio del reino de Dios\u00bb (1Co 4:11 s) y la eficacia de las fuerzas salvadoras de Dios que est\u00e1n en acci\u00f3n. <\/p>\n<p>d) Grupo de sentencias (Mc\/04\/21-25). <\/p>\n<p>21 Dec\u00edales tambi\u00e9n: \u00ab\u00bfAcaso se enciende una l\u00e1mpara para ponerla debajo de un almud o debajo de la cama? \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s bien para colocarla sobre el candelero? 22 Porque nada hay oculto que no haya de manifestarse, y nada secreto que no haya de salir a la luz. 23 El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga.\u00bb 24 Dec\u00edales igualmente: \u00abAtended bien a lo que o\u00eds. Con la medida con que mid\u00e1is, ser\u00e9is medidos, y con creces. 25 Porque al que tiene, se le dar\u00e1; y al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitar\u00e1.\u00bb <\/p>\n<p>El grupo inserto aqu\u00ed comprende cuatro sentencias independientes que el evangelista ha entretejido para darles unidad de sentido. El m\u00e9todo lo han utilizado con frecuencia los evangelistas; recibieron palabras de Jes\u00fas, que llevaban su sello y reconocidas por todos como tales, y formaron con ellas unas determinadas unidades. De este modo las palabras alcanzaban un sentido particular, que a menudo es diverso en los distintos evangelistas. Las sentencias aqu\u00ed presentadas las ha elegido Marcos teniendo en cuenta su cap\u00edtulo de las par\u00e1bolas. Lo que Jes\u00fas ha dicho a los disc\u00edpulos sobre \u00abel misterio del Reino de Dios\u00bb (v. 11) y sobre la siembra de la palabra de Dios (v. 13-20), debe prolongarse en estas sentencias y aplicarse a la predicaci\u00f3n. Hay dos grupos que est\u00e1n mutuamente relacionados mediante la exhortaci\u00f3n a escuchar (v. 23). La sentencia sobre la \u00abescucha\u00bb, que exhorta a prestar atenci\u00f3n, cierra el primer grupo aplicable a los predicadores; y la sentencia que reclama atenci\u00f3n a lo que se oye (24a}, introduce el segundo grupo, aplicable a todos los oyentes de la predicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se podr\u00eda decir que el primer grupo de sentencias (v. 21 s) contin\u00faa el tema del \u00abmisterio del reino de Dios\u00bb traduci\u00e9ndolo a la situaci\u00f3n de la comunidad pospascual; en tanto que el segundo grupo de sentencias (v. 24s) enlaza con la parenesis de los v. 13-20 dando instrucciones y razones para una escucha fructuosa. Pero veamos con m\u00e1s detalle cada una de las sentencias. La imagen, f\u00e1cilmente comprensible, de la l\u00e1mpara que se pone sobre el candelero, alude a la predicaci\u00f3n del reino de Dios (*). Tambi\u00e9n Jes\u00fas ha predicado y ense\u00f1ado en p\u00fablico; pero la mayor parte del pueblo se endureci\u00f3 en la incomprensi\u00f3n y la incredulidad, s\u00f3lo el estrecho c\u00edrculo de los disc\u00edpulos recibi\u00f3 con fe sus palabras y Dios les abri\u00f3 \u00abel misterio del reino de Dios\u00bb. Pero el Evangelio debe predicarse en todo el mundo (1Co 13:10; 1Co 14:9); los disc\u00edpulos deben llevar esa luz al mundo entero. En la palabra de la predicaci\u00f3n se hace presente y eficaz el reino de Dios. La fe debe tener una fuerza misionera. Una comunidad que se circunscribe a su c\u00edrculo es como aquel que pone una l\u00e1mpara debajo del almud o de la cama. Si era voluntad de Dios confiar el misterio de su reino s\u00f3lo a unos pocos durante el ministerio de Jes\u00fas, y si la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas al principio s\u00f3lo se dirigi\u00f3 al pueblo de Israel, ahora el Evangelio tiene que ser anunciado a todos los pueblos (13,10). Es una l\u00e1mpara que debe iluminar a todos los hombres. As\u00ed enlaza perfectamente la sentencia siguiente relativa a lo oculto y secreto que debe ser pregonado. Esta sentencia de sentido gen\u00e9rico (**) se aplica aqu\u00ed al acontecimiento de la predicaci\u00f3n. Marcos subraya el sentido \u00edntimo y la orientaci\u00f3n del acontecimiento que ahora permanece oculto; eso que ahora est\u00e1 oculto deber\u00e1 manifestarse y lo que est\u00e1 secreto tiene que darse a conocer. Tambi\u00e9n el misterio de la persona y de la obra de Jes\u00fas, el misterio del reino de Dios, tiene que revelarse a los hombres despu\u00e9s de pascua. Hay ah\u00ed una vigorosa llamada a los predicadores y a la comunidad, llamada que se acent\u00faa todav\u00eda m\u00e1s con la exhortaci\u00f3n: \u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga.\u00bb Toda la comunidad debe prestar o\u00eddo atento y comprender el encargo que tiene de actuar en el mundo. Llevar una existencia escondida es contrario a la voluntad de Dios. La Iglesia no debe nunca encerrarse en un ghetto ni convertirse en una secta clandestina. Debe ser un signo de Dios en el mundo y dar testimonio de la acci\u00f3n divina (cf. Mat 5:13-16). Y as\u00ed se llega tambi\u00e9n a la recta escucha. De los predicadores la atenci\u00f3n se centra en los oyentes: \u00abAtended bien a lo que o\u00eds.\u00bb En este contexto la sentencia acerca de la medida se\u00f1ala la dosis de atenci\u00f3n prestada. Ciertamente que la imagen encaja mejor con la advertencia relativa al juicio del hermano (Mat 7:1), o con la exhortaci\u00f3n a dar generosamente (Luc 6:38); pero la continuaci\u00f3n en Marcos: \u00aby con creces\u00bb (v. 24), pone de manifiesto la mente del evangelista: quien da cabida a la palabra de Dios y deja que se desarrolle, obtendr\u00e1 una ganancia abundante. Hay que recibir el mensaje de Dios con \u00e1nimo bien dispuesto y abrirle el coraz\u00f3n de par en par para que pueda producir fruto. \u00abLa palabra de Dios habite entre vosotros con toda su riqueza\u00bb (Col 3:16). \u00abAtended\u00bb no indica simplemente una actitud receptiva, sino que exige adem\u00e1s una participaci\u00f3n personal, la voluntad de aplicarse lo o\u00eddo y de hacerlo fructificar para la propia vida. Quien presta atenci\u00f3n a lo que se le anuncia y lo siente en s\u00ed mismo como revelaci\u00f3n y exigencia divinas, sacar\u00e1 de ello provecho y ganancia crecientes. Dios mismo le aumentar\u00e1 el tesoro de su fe y le colmar\u00e1 con sus dones internos. Esto es, en definitiva, lo que quiere subrayar la \u00faltima sentencia que, aislada y tomada literalmente resulta muy dif\u00edcil de entender. En los otros dos sin\u00f3pticos encontramos esta frase -\u00bfun proverbio sacado de la experiencia?- en el contexto de la par\u00e1bola de los talentos y de las minas, respectivamente (Mat 25:29; Luc 19:26), recibiendo su explicaci\u00f3n del hecho narrado. En Marcos resulta comprensible si se piensa en el oyente: a quien ya posee un tesoro de fe y amor, de buena disposici\u00f3n y energ\u00eda para llevar a la pr\u00e1ctica la vida cristiana, a\u00fan se le otorgar\u00e1n nuevos dones mediante la escucha adecuada de la palabra de Dios. Pero quien no posee nada de esto se ver\u00e1 incluso privado de la fe aceptada externamente y al final se encontrar\u00e1 con las manos vac\u00edas. Una vez m\u00e1s se pone as\u00ed de relieve la funci\u00f3n cr\u00edtica de la palabra de Dios, capaz de llevar a una fe m\u00e1s madura o a la incredulidad. Todo el grupo de sentencias es una peque\u00f1a pieza doctrinal sobre la predicaci\u00f3n y la fe. Prolonga la teolog\u00eda de la palabra que ya hab\u00eda sido expuesta en la interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola (v. 13-20). La palabra de Dios contiene en s\u00ed misma una gran energ\u00eda; pero hay que recibirla tambi\u00e9n con \u00e1nimo bien dispuesto, mantenerla en la vida y protegerla de influencias perniciosas. Es una fuerza vital, a la que se debe dar amplia cabida. Es entonces cuando da sus frutos en cada hombre particular, en la comunidad y en el mundo entero.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>(*) En Luc 11:33 probablemente se piensa en el mismo Jes\u00fas, habida cuenta de las precedentes sentencias acerca de la \u00abl\u00e1mpara sobre el candelero\u00bb; en Mt 5.15 se aplica a la comunidad de disc\u00edpulos, de los que antes se ha dicho: \u00abVosotros sois la luz del mundo\u00bb. Se trata de distintas aplicaciones de la met\u00e1fora, que sin embargo est\u00e1n emparentadas: con la proclamaci\u00f3n del Evangelio Jes\u00fas mismo es llevado al mundo como luz, y la comunidad proclamadora se convierte a su vez en una luz o se\u00f1al para el mundo. Marcos -y el pasaje paralelo de Lc 8,16- debi\u00f3 conservar el sentido original. <\/p>\n<p>(**) Se encuentra una vez m\u00e1s en un \u00abdoble\u00bb de Mat 10:26 y Luc 12:2, con un sentido distinto en ambos pasajes. Mateo subraya sobre todo la relaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que seguramente era el sentido original (\u00bfel juicio?). Lucas piensa en los pensamientos y sentimientos del predicador que saldr\u00e1n a la luz: por ello, se deben proclamar a los cuatro vientos con toda libertad. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>e) La par\u00e1bola de la semilla que crece por s\u00ed sola (Mc\/04\/26-29). <\/p>\n<p>26 Dijo adem\u00e1s: \u00abEl reino de Dios viene a ser esto: Un hombre arroja la semilla en la tierra. 27 Y ya duerma o ya vele, de noche o de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. 28 La tierra, por s\u00ed misma, produce primero la hierba, luego la espiga, y por \u00faltimo el trigo bien granado en la espiga. 29 Y cuando el fruto est\u00e1 a punto, en seguida aquel hombre manda meter la hoz, parque ha llegado el tiempo de la siega.\u00bb <\/p>\n<p>Narra el evangelista ahora una segunda par\u00e1bola sobre el reino de Dios, que trata tambi\u00e9n de semilla, crecimiento y cosecha. S\u00f3lo se encuentra en Marcos; Lucas se contenta con la par\u00e1bola del sembrador y las sentencias vinculadas; Mateo trae en este lugar la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a entre el trigo, y ciertamente que no sin un prop\u00f3sito concreto (*). Marcos quiere esclarecer el mensaje del reino de Dios que irrumpe. Y ahora dirige su atenci\u00f3n al tiempo que media entre la sementera y la recolecci\u00f3n. Podr\u00eda decirse que en las tres par\u00e1bolas del cap\u00edtulo 4 de Marcos el acento va desplaz\u00e1ndose de la sementera (par\u00e1bola del sembrador), al per\u00edodo intermedio (la semilla que crece) y al tiempo final (el grano de mostaza). Aunque los tres aspectos est\u00e1n presentes en cada una de ellas, pues siembra, maduraci\u00f3n y cosecha no se pueden separar. La par\u00e1bola narra un proceso evidente, conocido de todos los oyentes y que nadie discut\u00eda. Jes\u00fas quiere ense\u00f1ar algo concreto sobre el reino de Dios y exhortar a los oyentes a una actitud adecuada a la acci\u00f3n de Dios en esta hora. Pero \u00bfcu\u00e1l es la lecci\u00f3n particular de esta par\u00e1bola? Despu\u00e9s de la siembra el campesino aguarda paciente y confiado que llegue el tiempo de la recolecci\u00f3n. La tierra lleva fruto por s\u00ed sola. Llega indefectiblemente el tiempo de la siega y entonces el campesino puede recoger el fruto. Se ha pensado que Jes\u00fas se consideraba aqu\u00ed a s\u00ed mismo como el labrador y que expresaba su confianza de que su predicaci\u00f3n no resultase in\u00fatil. No hay que excluir esta idea; pero Jes\u00fas quiere sobre todo dar aliento a los oyentes con esta par\u00e1bola. Deben saber que la sementera se ha llevado a cabo con \u00e9xito, que las fuerzas de Dios siguen operando, aunque ocultas y desarroll\u00e1ndose de una forma callada. Todav\u00eda no ha llegado la cosecha, pero su llegada es segura. En este tiempo conviene esperar pacientes y tranquilos y confiar en el poder de Dios. No ser\u00e1n la propia actividad e inquietud las que consigan el objetivo; el reino de Dios no lo establecen los hombres por sus propias fuerzas. Por importante que sea la predicaci\u00f3n, la acci\u00f3n de Dios sigue siendo lo m\u00e1s importante. Mas, a pesar de la tranquilidad de la espera, la mirada se dirige a la cosecha. Tan pronto como el fruto lo permite, el labrador mete la hoz. Las \u00faltimas palabras son una cita de Joe 4:13 y tienen su centro de gravedad en el anuncio jubiloso de \u00ab\u00a1Ha llegado el tiempo de la siega!\u00bb As\u00ed tiene que estar preparada la comunidad para recoger la cosecha de Dios al fin de los tiempos. Jes\u00fas quer\u00eda afianzar en su tiempo la confianza en Dios y en su obra: el reino de Dios llega ciertamente y est\u00e1 cerca. Llega por la fuerza de Dios y va creciendo calladamente, \u00abpor s\u00ed solo\u00bb, sin que se advierta su crecimiento. En el tiempo pospascual de la comunidad la idea volver\u00e1 a ser actual de una manera nueva. La comunidad, que ya ha desplegado una predicaci\u00f3n misionera, pero se ve asediada de fracasos y dificultades, tiene que poner en manos de Dios el desarrollo ulterior de una manera tranquila y confiada, paciente y firme y dirigir su mirada hacia el futuro. La espera inminente que invade a la comunidad (cf. 9,1; 13,30) y que se refleja en la par\u00e1bola de la higuera (13,28s), se sit\u00faa as\u00ed en la perspectiva adecuada: lo decisivo no es la proximidad temporal, sino la proximidad siempre operante de Dios, que conoce el d\u00eda y la hora (13,32). La par\u00e1bola exige de nosotros una actitud fundamental parecida: confianza creyente en Dios, que opera en silencio y hace madurar su semilla y una serenidad que saca paz y fuerza de ese conocimiento. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>(*) Mateo dirige la mirada a la \u00e9poca del crecimiento de modo particular a la comunidad en el mundo, todav\u00eda amenazada de peligros e influencias perniciosas. Hasta en ella existen miembros indignos que no responden a su vocaci\u00f3n; al final ser\u00e1n arrojados del reino del Hijo del hombre todos los que cometen la maldad (13,41s; cf. tambi\u00e9n 7,22s; 22,11 ss) <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>f) Par\u00e1bola del grano de mostaza (Mc\/04\/30-34). <\/p>\n<p>30 Y prosegu\u00eda diciendo: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 compararemos el reino de Dios o con qu\u00e9 par\u00e1bola lo describiremos? 31 Es como el grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas que sobre la tierra existen; 32 pero, una vez, sembrado, se pone a crecer y sube m\u00e1s alto que todas las hortalizas, y echa ramas tan grandes, que los p\u00e1jaros del cielo pueden anidar bajo su sombra.\u00bb 33 Y con muchas par\u00e1bolas as\u00ed les propon\u00eda el mensaje, seg\u00fan que lo pod\u00edan recibir. 34 Y sin par\u00e1bolas no les hablaba. Pero, a solas, se lo explicaba todo a sus propios disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>La \u00faltima de estas par\u00e1bolas relativas al crecimiento del reino de Dios empieza con una introducci\u00f3n detallada. La doble pregunta puede indicar lo dif\u00edcil que resulta explicar a los oyentes la verdad y realidad del reino de Dios. Como sucede siempre en estas par\u00e1bolas, el reino de Dios no debe identificarse sin m\u00e1s ni m\u00e1s con la imagen elegida -en este caso con el grano de mostaza-, sino que debe ilustrarse por el proceso general. Del min\u00fasculo grano de mostaza crece un arbusto vigoroso, lo que constituye un proceso sorprendente. La par\u00e1bola tiende a poner de relieve este crecimiento desde unos comienzos insignificantes hasta el m\u00e1ximo desarrollo. El grano de mostaza, proverbialmente peque\u00f1o (cf. Luc 17:6 = Mat 17:20), contiene en s\u00ed la fuerza para desarrollar un gran tronco y echar ramas a cuya sombra anidan los p\u00e1jaros. A diferencia de lo que ocurre en la par\u00e1bola de la semilla que crece por s\u00ed sola, aqu\u00ed no se describe cada uno de los estadios del crecimiento, sino que la mirada se dirige al sorprendente resultado final. No otra cosa pretende exponer tambi\u00e9n la par\u00e1bola de la levadura que en su origen debi\u00f3 formar una par\u00e1bola paralela a la del grano de mostaza (Luc 13:18-21; Mat 13:31-33). El espl\u00e9ndido resultado final viene tambi\u00e9n indicado mediante \u00ablos p\u00e1jaros del cielo\u00bb, imagen bien conocida ya del Antiguo Testamento (Cf. Dan 4:9.11.18; Eze 17:23; Eze 31:6). La vivienda de las aves a la sombra o entre las ramas del \u00e1rbol es como un s\u00edmbolo del reino de Dios; que acoge a muchos pueblos y se convierte para ellos en su hogar. No hay que aplicar inmediatamente esta par\u00e1bola al crecimiento y expansi\u00f3n de la Iglesia. El reino de Dios opera ciertamente sobre la tierra y dentro de la Iglesia; pero no es una realidad visible como la Iglesia ni presenta su firme organizaci\u00f3n. Tampoco est\u00e1 sometido a ninguna evoluci\u00f3n terrena, como lo est\u00e1 la Iglesia en el curso de la historia. No se desarrolla a trav\u00e9s de factores naturales, mediante los planes y acci\u00f3n de los hombres, sino que crece gracias a las fuerzas ocultas de Dios. Por ello, la doble par\u00e1bola del grano de mostaza y de la levadura no pretende describir algo as\u00ed como la eficacia intensiva y extensiva de la Iglesia, sino dejar constancia de la llegada del reino c\u00f3smico de Dios. El pensamiento de una expansi\u00f3n triunfal de la Iglesia o de nuestra capacidad para construir el reino de Dios, es un enga\u00f1o peligroso y hasta la misma historia terrena lo contradice. Jes\u00fas piensa exclusivamente en las prodigiosas fuerzas divinas y en el incontrovertible resultado final de Dios. Con esta visi\u00f3n reveladora la par\u00e1bola del grano de mostaza act\u00faa como un poderoso aguij\u00f3n alentando una fe inquebrantable y una esperanza que no puede enga\u00f1arse. En contra de todas las apariencias exteriores el reino de Dios seguir\u00e1 desarroll\u00e1ndose y al final obtendr\u00e1 la victoria. Eso es tambi\u00e9n lo que quiere decir el evangelista a su comunidad. A pesar de su profundo inter\u00e9s misionero, el evangelista no cede a la tentaci\u00f3n de alimentar sus esperanzas de un futuro terreno. Sabe, sin duda que, antes del fin, el Evangelio ser\u00e1 anunciado a todos los pueblos (Eze 13:10); pero sabe tambi\u00e9n que antes de la venida del Hijo del hombre han de llegar muchas persecuciones, tentaciones y grandes angustias (Eze 13:5-23). Tambi\u00e9n para nosotros es sumamente importante esta mirada al triunfo final de Dios. Cierra as\u00ed el evangelista este cap\u00edtulo de par\u00e1bolas, de las que s\u00f3lo intenta presentar una selecci\u00f3n. \u00abCon muchas par\u00e1bolas as\u00ed\u00bb hablaba Jes\u00fas al pueblo. Para Marcos esto no es simplemente doctrina o instrucci\u00f3n, sino proclama que mete en los o\u00eddos la palabra de Dios. Se trata de una expresi\u00f3n acu\u00f1ada ya en el lenguaje misionero y en la catequesis de la Iglesia primitiva (cf. v. 14s) (*). La palabra de Dios contiene una fuerza salvadora, pero se trueca en juicio para quienes la escuchan y no creen. En la palabra de la predicaci\u00f3n se les brinda a los hombres el reino de Dios, y en el escuchar con fe y obediencia o con endurecimiento e incredulidad deciden los oyentes su salvaci\u00f3n o su ruina. Teniendo en cuenta la sentencia del v. 11s, sorprende que el evangelista contin\u00fae: \u00abseg\u00fan que lo pod\u00edan recibir.\u00bb Tal vez el evangelista ha tomado esta observaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, testificando as\u00ed que en un principio las par\u00e1bolas no ocultaban sino que hac\u00edan patente el sentido de las palabras de Jes\u00fas. Pero la frase puede tambi\u00e9n poner de manifiesto la funci\u00f3n cr\u00edtica del lenguaje en par\u00e1bolas: no todos pod\u00edan escuchar del mismo modo. Al emplear las par\u00e1bolas Jes\u00fas tiene en cuenta la capacidad de comprensi\u00f3n de los oyentes al tiempo que la sensibilidad de su fe. As\u00ed se comprende la \u00faltima observaci\u00f3n: \u00abPero, a solas, lo explicaba todo a sus disc\u00edpulos.\u00bb Porque creen y se mantienen fieles a \u00e9l, los adentra en la inteligencia m\u00e1s profunda del acontecimiento, en \u00abel misterio del reino de Dios\u00bb. De este modo, sin embargo, tambi\u00e9n la comunidad queda invitada a una escucha y comprensi\u00f3n adecuadas. Quien reflexiona con fe sobre las par\u00e1bolas obtiene luz sobre el acontecimiento enigm\u00e1tico que se desarrolla en el mundo, sobre la eficacia oculta de Dios tanto entonces como hoy. Entendido as\u00ed, el v. 34 que cierra la per\u00edcopa se convierte asimismo en una ense\u00f1anza m\u00e1s profunda acerca de la revelaci\u00f3n. Tal revelaci\u00f3n se presenta siempre bajo un cierto velo -\u00abY sin par\u00e1bolas no les hablaba\u00bb-, al tiempo que se descubre a los creyentes bien dispuestos: \u00abA solas se lo explicaba todo.\u00bb La revelaci\u00f3n divina encierra algunas obscuridades, aunque tiene la luz suficiente; es una alocuci\u00f3n de Dios que reclama la respuesta y decisi\u00f3n del hombre. Su verdad no aparece en la superficie, sino que se oculta en las profundidades, como la sabidur\u00eda y la fuerza de Dios.<\/p>\n<p> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>(*) La Iglesia primitiva ha desarrollado una teolog\u00eda de la \u00abpalabra de Dios\u00bb. La palabra de la predicaci\u00f3n no es palabra humana, sino palabra de Dios (1Te 2:13). Aunque se reciba entre tribulaciones externas, se realiza con la alegr\u00eda del Esp\u00edritu Santo (1Te 1:6). El predicador sufre persecuciones por causa de esa palabra; pero \u00abla palabra de Dios no est\u00e1 encadenada\u00bb (2Ti 2:9). Crece, se desarrolla, se fortalece (Hec 6:7; Hec 12:24; Hec 19:20) y lleva fruto (Col 1:6) Es \u00abla palabra de la verdad\u00bb (Efe 1:13; Col 1:5), con la que \u00abnos engendr\u00f3\u00bb el Padre (Stg 1:18; cf. 1Pe 1:23); es la \u00abpalabra de vida\u00bb (Flp 2:16) <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>3. GRANDES PRODIGIOS Y REPUDIO EN NAZARET (,6a). <\/p>\n<p>El mensaje y doctrina de Jes\u00fas se confirman con sus grandes obras prodigiosas, no en el sentido de una \u00abprueba\u00bb de que est\u00e1n presentes en \u00e9l las fuerzas del reino de Dios, sino como signos que hacen patentes esas fuerzas a cuantos las contemplan con ojos creyentes. Lo que m\u00e1s tarde aclarar\u00e1 expresamente Juan, el cuarto evangelista, mediante su concepto de los \u00absignos\u00bb y su exposici\u00f3n simb\u00f3lica y teol\u00f3gica de los grandes hechos de Jes\u00fas, viene sugerido de forma indirecta en la exposici\u00f3n de Marcos. La comunidad creyente, que ha entendido la doctrina de Jes\u00fas en par\u00e1bolas, que ha comprendido \u00abel misterio del reino de Dios\u00bb, recibe ahora una instrucci\u00f3n palmaria de c\u00f3mo en la acci\u00f3n de Jes\u00fas se oculta y al mismo tiempo se manifiesta al exterior el poder salv\u00edfico de Dios. Desde el comienzo se anunciaba el reino de Dios y simult\u00e1neamente se pod\u00eda reconocer su presencia y eficacia, sobre todo en las expulsiones de los demonios (cf. 1,27.39; 3,15). No se puede pasar por alto la proximidad y conexi\u00f3n de los prodigios narrados a continuaci\u00f3n con las expulsiones demon\u00edacas (1,23-27.34; 3,11) Y las curaciones (1,29-31.40-45) referidas anteriormente. El apaciguamiento de la tempestad (4,35-41) viene presentado como un exorcismo c\u00f3smico que ata\u00f1e a la naturaleza. El poseso de la regi\u00f3n de Gerasa (5,1-20) es un caso potenciado de la destrucci\u00f3n de las fuerzas demon\u00edacas. La mujer con flujo de sangre (5,25-34) ofrece un ejemplo patente de \u00abla fuerza que de \u00e9l hab\u00eda salido\u00bb (5,30) y que actuaba al simple contacto con Jes\u00fas (cf. 3,10). Finalmente, la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (5,35-43) es un gran signo, el m\u00e1ximo en este contexto, de la virtud vivificante de Jes\u00fas que puede sacar hasta del reino de los muertos. Realmente, Jes\u00fas pone de manifiesto la fuerza de Dios en la expulsi\u00f3n de los demonios, y la salvaci\u00f3n divina en las curaciones. Mas, para ver la fuerza salvadora de Dios que irrumpe en Jes\u00fas y para comprender su alcance, es necesaria la fe. El tema de la fe orientada a la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas hace de s\u00ed mismo con hechos portentosos aparece en esta secci\u00f3n con mayor fuerza que hasta ahora. En la tempestad del lago, los disc\u00edpulos, y con ellos la comunidad posterior, reciben una seria lecci\u00f3n sobre la necesidad de la fe y una muestra de lo que la fe significa en este mundo alejado de Dios. La hemorroisa se convierte en un ejemplo luminoso de postura de fe firme y sencilla. De cara a la muerte, Jes\u00fas exhorta a Jairo: \u00abNo temas, s\u00f3lo ten fe\u00bb (5,36). Los hombres incr\u00e9dulos, por el contrario, tiemblan ante el poder de Dios que se revela, alejan a Jes\u00fas de su presencia (5,17) y hasta se burlan de \u00e9l (5,40). Pero el ejemplo m\u00e1s amargo de incredulidad se encuentra al final: la patria incr\u00e9dula de Jes\u00fas le rechaza, el Se\u00f1or no puede hacer all\u00ed milagro alguno y se admira de la incredulidad de aquella gente (6,5S). Esto es una advertencia valios\u00edsima para cuantos est\u00e1n cerca de Jes\u00fas y piensan conocerle. La divisi\u00f3n, establecida en el cap\u00edtulo de las par\u00e1bolas entre los de cerca y \u00ablos de fuera\u00bb (4,10S), sigue vigente. Como la palabra de Jes\u00fas ejerce una funci\u00f3n cr\u00edtica, tambi\u00e9n la ejerce su ministerio en obras. En \u00e9l se diferencian los esp\u00edritus, por el se consuman la salvaci\u00f3n y el juicio. De este modo Jes\u00fas se convierte en acontecimiento al par que en problema para los hombres: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste?\u00bb (4,41). Se piensa conocerle, pero no se le conoce (6,3). El incr\u00e9dulo se escandaliza en \u00e9l (6,3), Y hasta la misma fe dif\u00edcilmente llega a la plena inteligencia. El Jes\u00fas terreno es un misterio, mas tampoco quiere provocar el sensacionalismo (cf. 5, 37-43). S\u00f3lo sus acompa\u00f1antes m\u00e1s cercanos (5,37), que despu\u00e9s de los acontecimientos pascuales convierten su espanto y asombro (4,41; 5,42) en fe y en testimonio creyente, podr\u00e1n explicar el misterio de su persona a una comunidad creyente, aunque tal vez combatida en su fe. As\u00ed es c\u00f3mo en esta secci\u00f3n la comunidad est\u00e1 representada por los doce que Jes\u00fas se ha elegido (3,13), al tiempo que alentada por su mensaje de que Jes\u00fas es el Se\u00f1or por encima de todas las potencias contrarias a Dios, de que Jes\u00fas es el Hijo del Dios alt\u00edsimo (5,7).<\/p>\n<p>a) La tempestad calmada (Mc\/04\/35-41). <\/p>\n<p>35 Aquel mismo d\u00eda, al atardecer, les dice: \u00abVamos a pasar a la otra orilla.\u00bb 36 Y ellos, despidiendo al pueblo, se llevan a Jes\u00fas, tal como estaba, en la barca; tambi\u00e9n le acompa\u00f1aban otras barcas. 37 De pronto se levanta una fuerte borrasca; las olas saltaban sobre la barca, de manera que \u00e9sta ya estaba a punto de anegarse. 38 Mientras tanto, \u00e9l segu\u00eda durmiendo en la popa sobre un cabezal. Ellos lo despiertan y le dicen: \u00abMaestro, \u00bfes que no te importa que nos hundamos?\u00bb 39 Entonces \u00e9l se levant\u00f3, increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u00ab\u00a1Calla! \u00a1Enmudece!\u00bb El viento ces\u00f3 y sobrevino una gran calma. 40 Luego les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfC\u00f3mo no ten\u00e9is fe?\u00bb 41 Quedaron sumamente atemorizados y se preguntaban unos a otros: \u00ab\u00bfPero qui\u00e9n es \u00e9ste, que hasta el viento y la mar le obedecen?\u00bb <\/p>\n<p>El evangelista conecta estrechamente este relato con el marco de la predicaci\u00f3n en par\u00e1bolas: es la tarde del mismo d\u00eda y Jes\u00fas aparece todav\u00eda en la barca a la que hab\u00eda subido a causa del concurso de gente (4,1). Aunque nos hallamos todav\u00eda en el mismo cap\u00edtulo de las par\u00e1bolas, debe prevalecer la impresi\u00f3n de que aqu\u00ed se trata de un suceso inmediato. El hecho pertenece al arte narrativo. Sea como fuere, la ocasi\u00f3n y circunstancias son secundarias. Despu\u00e9s ya no se vuelve a mencionar a las barcas que le acompa\u00f1aban; tal vez ten\u00edan que actuar como testigos del acontecimiento milagroso. El cap\u00edtulo 5 parece conectarse directamente, pues los disc\u00edpulos alcanzan el pa\u00eds de los gerasenos, en la ribera oriental (5,1); pero no se vuelve a considerar que ya deb\u00eda haber obscurecido. En el marco artificial de un relato continuado lo que interesa conservar es la experiencia \u00fanica de los disc\u00edpulos, lo cual posee una importancia duradera y profunda para la comunidad. \u00e9sta reconoce a Jes\u00fas como soberano de la tempestad y del mar, con un poder que provoca el estremecimiento ante su persona y, como los disc\u00edpulos, la comunidad est\u00e1 invitada a una fe sin temores, a la plena confianza en su Se\u00f1or. El poder de Jes\u00fas, aqu\u00ed experimentado, s\u00f3lo se reconoce en el sentido intentado por el evangelista, cuando entendemos con \u00e9l el conjuro de la tempestad y la palabra de mando al mar con una expulsi\u00f3n demon\u00edaca. La palabra griega que se emplea para \u00abincrepar\u00bb o reducir violentamente al viento, aparece tambi\u00e9n en los exorcismos (1,25; 9,25). En Marcos -a diferencia de Mateo y Lucas- se distingue evidentemente entre el demonio de la tempestad y el del mar. A cada palabra de mando de Jes\u00fas corresponde un efecto particular: \u00aby se calm\u00f3 el viento y sobrevino una gran bonanza\u00bb, dos resultados maravillosos, pues de otro modo las olas no se hubiesen serenado tan r\u00e1pidamente. La explicaci\u00f3n natural de que esas tempestades violentas se levantan repentinamente en el lago de Genesaret y pasan con la misma rapidez, es insuficiente trat\u00e1ndose de pescadores experimentados, como eran los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, y que de eso deb\u00edan saber bastante. En la descripci\u00f3n resuena una experiencia peculiar: primero una angustia de muerte (v. 38) y, despu\u00e9s de hecha la calma, otro \u00abtemor\u00bb, que es el pasmo ante quien ha realizado todo aquello con unas breves palabras de mando. Tambi\u00e9n esta reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos se describe de modo parecido a la del pueblo despu\u00e9s de las primeras expulsiones de demonios (1,27). El poder de Jes\u00fas sobre el viento y el mar le muestra como soberano vencedor de las potencias demon\u00edacas. Mas las fuerzas divinas presentes en Jes\u00fas no hay que verlas fuera de su aparici\u00f3n. Jes\u00fas se presenta por completo como un hombre: despu\u00e9s de un d\u00eda agotador de predicar en el lago a las enormes multitudes de pueblo, Jes\u00fas se duerme sobre el duro coj\u00edn en que suelen sentarse los remeros y ni siquiera despierta con el estruendo de la tempestad y de las olas embravecidas. Los disc\u00edpulos le despiertan, e inmediatamente se comporta de un modo que no tiene igual. El motivo de la salvaci\u00f3n de un peligro mar\u00edtimo es antiguo -historia de Jon\u00e1s y diversas narraciones tanto jud\u00edas como paganas-; pero siempre el que salva es Dios o es la oraci\u00f3n de hombres piadosos la que aporta la ayuda. Aqu\u00ed alguien act\u00faa en nombre de Dios y s\u00f3lo pronuncia una palabra de mando. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste? El poder de Jes\u00fas es algo \u00fanico; pero en cierto modo est\u00e1 oculto y s\u00f3lo se revela en epifan\u00edas secretas. Todo el relato es tanto una experiencia como una instrucci\u00f3n de los disc\u00edpulos. En Mateo la \u00faltima palabra de asombro la pronuncian los hombres; en Marcos son siempre los disc\u00edpulos. El peligro de muerte les hizo olvidar de qui\u00e9n ten\u00edan en medio de ellos; las fuerzas a las que se ve\u00edan entregados sobrepujaron su fe. As\u00ed lo expresa abiertamente la palabra de reproche de Jes\u00fas: son miedosos y cobardes. Una vez m\u00e1s es Marcos el que lo subraya con mayor fuerza que ning\u00fan otro evangelista mediante la doble pregunta. Para \u00e9l desfalleci\u00f3 por completo la fe de los disc\u00edpulos, mientras que Mateo habla de \u00abhombres de poca fe\u00bb. La fe no es todav\u00eda aqu\u00ed una fe reflexiva en Jes\u00fas, el Cristo e Hijo de Dios, sino la fuerza elemental de una confianza creyente. Hay que mantenerla frente a todos los asaltos de las potencias enemigas de Dios. Es el requisito esencial para comprender el mensaje de Jes\u00fas sobre el reino de Dios. Mas con la \u00faltima pregunta se sugiere tambi\u00e9n al lector que tiene que haber una fe en Jes\u00fas, Hijo de Dios. As\u00ed se piensa tambi\u00e9n en la comunidad. Para ella el relato pasa a ser una exhortaci\u00f3n apremiante a mantener una fe inquebrantable en medio de su existencia en el mundo. Cierto que para ella la nave sacudida por la tempestad del lago no es todav\u00eda el s\u00edmbolo de la Iglesia como lo ser\u00e1 m\u00e1s tarde para los santos padres y para los pensadores piadosos de todos los siglos; todav\u00eda no vuelve su mirada al largo proceso hist\u00f3rico en que la Iglesia se ha visto agitada y desarbolada. Pero ya sabe de persecuciones y tribulaciones (c. 13) y su fe se ve combatida, pese a la proximidad del Se\u00f1or. Necesita una fe carism\u00e1ticamente fuerte (11,23). La aparente debilidad del Se\u00f1or, que se encamina hacia el abandono y la oscuridad de la muerte en cruz, s\u00f3lo puede sostenerla a ella con la fe en su poder oculto, con la fe en su resurrecci\u00f3n. Con esa fe tampoco ella sucumbir\u00e1. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">Par\u00e1bola del sembrador y la semilla (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 4:1-9<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p>Los vers\u00edculos <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 4:1-2<\/span><\/span> introducen la par\u00e1bola del sembrador, proveyendo el trasfondo hist\u00f3rico cultural en el cual \u00e9sta se encuadra y destacan el trasfondo de notoriedad hist\u00f3rica y social del movimiento de Jes\u00fas, que le sirve de marco. Una vez m\u00e1s, Jes\u00fas se encuentra ense\u00f1ando junto al mar. Para evitar ser atropellado por la multitud, se sube a una barca y habla desde la protecci\u00f3n que le da cierta distancia de la orilla. Ense\u00f1a por medio de par\u00e1bolas. En el cap\u00edtulo <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 4:1-41<\/span><\/span> tenemos tres ejemplos de esta t\u00e9cnica pedag\u00f3gica utilizada por Jes\u00fas. El encuadre gramatical lo da el verbo \u201co\u00edr\u201d en imperativo, que introduce y concluye la par\u00e1bola: <span style=\"font-style:italic\">akouete<\/span> (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 4:3<\/span><\/span>) y <span style=\"font-style:italic\">akoueto<\/span> (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 4:9<\/span><\/span>). Entre estos dos verbos hay una descripci\u00f3n de la acci\u00f3n del sembrador y de la suerte que corre la semilla. Los diferentes suelos en los cuales cae la semilla \u2014junto al camino, en pedregales, entre espinos, y en buena tierra\u2014producen diferentes resultados, y el lector, al igual que la multitud que est\u00e1 junto al mar, es exhortado a prestar atenci\u00f3n y a sacar conclusiones.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Proponemos como t\u00edtulo \u201cPar\u00e1bola del sembrador y la semilla\u201d, ya que la par\u00e1bola no solamente se refiere al sembrador, sino tambi\u00e9n a lo que sucede con la semilla que es sembrada.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p>\u00abLa gente se qued\u00f3 de pie en la playa\u00bb (TLA). Posiblemente sea correcto decir \u00abde pie\u00bb, pero el texto no aclara cu\u00e1l era la posici\u00f3n f\u00edsica de la gente en la orilla. Tampoco sabemos si en ese lugar hab\u00eda playa o no. <span style=\"font-weight:bold\">Orilla<\/span> es una mejor expresi\u00f3n, o, simplemente, \u201cen tierra, cerca del mar\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 lago:<\/b><\/i> Lit. mar. Ver nota a <span class='bible'>Mat 4:18<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mar 3:7-9<\/span>; <span class='bible'>Luc 5:1-3<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Sembrando la semilla (ver Mat. 13:1-23; Luc. 8:1-15). De nuevo Jes\u00fas se refugi\u00f3 de la multitud subi\u00e9ndose a una barca anclada a unos me tros de la playa. Esta no era la primera vez que Jes\u00fas usaba par\u00e1bolas, ya que 2:17, 19 y 21 eran breves par\u00e1bolas del mismo tipo. Sin embargo, \u00e9sta es la primer par\u00e1bola relatada ampliamente y explicada en detalle. Esta par\u00e1bola del sembrador que sali\u00f3 a sembrar es un cuadro v\u00edvido de la predicaci\u00f3n del evangelio. Explica que la diferencia en los resultados depende de la naturaleza del coraz\u00f3n humano al recibir el evangelio. Debemos recordar que una par\u00e1bola no es igual a una alegor\u00eda (rara vez usada en la Biblia, si acaso). En una alegor\u00eda, cada detalle tiene alg\u00fan significado espiritual, mientras que en una par\u00e1bola muchos detalles no ser\u00e1n de importancia; lo que comunica el mensaje es el relato completo.<\/p>\n<p>Puede haber habido o no un sembrador galileo sembrando sobre la ladera de la monta\u00f1a en aquel momento: en este caso, la ilustraci\u00f3n hubiera sido aun m\u00e1s v\u00edvida. El detalle de importancia es que, a medida que predicaba, Jes\u00fas mismo estaba sembrando la Palabra, y los oyentes estaban respondiendo en las diferentes maneras que \u00e9l las describ\u00eda; todos ellos formaban parte de la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>S\u00f3lo uno de los cuatro tipos de terrenos mencionados result\u00f3 ser productivo, pero ser\u00eda injusto culpar al sembrador por esto, como lo han hecho algunos comentaristas demasiado celosos (\u201c\u00e9l debie ra haber preparado mejor el suelo\u201d, \u201cdebiera haber sembrado solamente en la buena tierra\u201d). El sembrador tiene que haber sabido que algunas partes de su tierra eran mejores que otras, pero les estaba dando a todas una misma oportunidad; y probablemente era la \u00fanica tierra que ten\u00eda. S\u00f3lo los resultados de la cosecha mostrar\u00edan cu\u00e1l era la buena tierra, lo que producir\u00eda una cosecha abundante. Se nos dice que una cosecha al diez tantos era buena en Palestina; pero aqu\u00ed la tierra buena rindi\u00f3 a cien tantos. As\u00ed que podemos ver que el \u00e9nfasis final de la ilustraci\u00f3n fue positivo, y no negativo, una pro mesa que nos anima, no s\u00f3lo una advertencia para tranquilizarnos.<\/p>\n<p>Nos parecer\u00e1 extra\u00f1o en nuestro d\u00eda que los doce completamente fracasan en entender la par\u00e1bola (recordamos la frecuencia con que Mar. los coloca en esta luz), pero nosotros siempre hemos conocido la explicaci\u00f3n que ellos recibieron hasta m\u00e1s tarde. Jes\u00fas, con frecuencia, explicaba las cosas despu\u00e9s y en privado a sus disc\u00edpulos. Hubiera sido in\u00fatil explicar el significado de la par\u00e1bola a aquellos que ni siquiera hab\u00edan dado el primer paso de pen sar seriamente en la ilustraci\u00f3n. Los doce demostraron que estaban listos para la explicaci\u00f3n pidi\u00e9ndola. Por esa raz\u00f3n Jes\u00fas advirti\u00f3 a sus oyentes que escucharan atentamente (9).<\/p>\n<p>En un sentido, esta par\u00e1bola es la clave para todas las dem\u00e1s par\u00e1bolas, ya que en todas ellas Jes\u00fas predica, o sea, siembra la palabra. La cita de Isa. que aparece en el v. 12 no significa que Dios es conde deliberadamente la verdad; si esto fuera as\u00ed \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el sentido de tener par\u00e1bolas? Lo que se expresa como el prop\u00f3sito de las par\u00e1bolas es, en realidad, una observaci\u00f3n de la manera en que funcionan en la pr\u00e1ctica. A pesar de todo lo que ven y escuchan, algunas personas no van a ver ni comprender; si as\u00ed fuera, se volver\u00edan a Dios para recibir su perd\u00f3n. Isa\u00edas estaba describiendo a un pueblo de coraz\u00f3n empedernido que hab\u00eda dado la espalda a Dios y hab\u00eda rehusado escucharle. Esto es lo mismo que han hecho muchos de los oyentes de Jes\u00fas aun hoy.<\/p>\n<p>Sin embargo, aun en el caso de aquellos que est\u00e1n listos para escuchar, una respuesta superficial es un peligro. Escuchar descuidada o superficialmente, aquellos que no tienen ra\u00edz, o aquellos cuyas vidas est\u00e1n demasiado llenas de preocupaciones o diversiones (a veces peligros iguales) no dar\u00e1n fruto. Solamente aquellos que escuchan, aceptan y act\u00faan llevar\u00e1n fruto. A veces se piensa que esta par\u00e1bola ense\u00f1a la persistencia espiritual; pero tambi\u00e9n es una promesa de recibir premios espirituales. Si obedecemos las leyes del crecimiento espiritual, tan cierto como hay una \u00e9poca de siembra, la cosecha tambi\u00e9n ser\u00e1 realidad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>4.2 Jes\u00fas hablaba por par\u00e1bolas y, a trav\u00e9s de las historias que contaba, ense\u00f1aba a la gente. Esas historias eran par\u00e1bolas. La par\u00e1bola usa escenas conocidas para explicar verdades espirituales. Este m\u00e9todo de ense\u00f1anza obliga al oyente a pensar. Y oculta la verdad a quienes son demasiado obstinados o tienen prejuicios para atender la ense\u00f1anza que se les da. La mayor\u00eda de las par\u00e1bolas tiene un punto central, por lo cual debemos ser cuidadosos en no ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que Jes\u00fas quiso ense\u00f1ar.4.3 La semilla se plantaba o sembraba a mano. Los agricultores iban por el terreno lanzando pu\u00f1ados de semillas que sacaban de unos sacos grandes que llevaban colgados de los hombros. Las plantitas no crec\u00edan en el orden que crecen ahora gracias a la maquinaria que se usa para plantarlas. Por diestros que fueran los agricultores, no pod\u00edan evitar que las semillas cayeran en el camino o entre las piedras y las espinas, ni que las arrastrara el viento. Lanzaban las semillas en abundancia y lograban que gran parte de estas cayeran en buena tierra asegurando la cosecha.4.9 Escuchamos con nuestros o\u00eddos, pero hay una forma m\u00e1s profunda de o\u00edr, con el coraz\u00f3n, necesaria para captar el sentido espiritual de las palabras de Jes\u00fas. Algunas personas en la multitud buscaban alguna evidencia en contra de El; otros en realidad quer\u00edan aprender y crecer. Las palabras de Jes\u00fas son para los que le buscan con sinceridad.4.11, 12 Algunas personas no entienden la verdad de Dios porque no est\u00e1n listas. Dios revela su verdad a los que desean andar en ella, a los que quieren vivirla. Cuando usted habla de Dios, sin duda no lo entender\u00e1n si no est\u00e1n a\u00fan preparados. Sea paciente y aproveche cada oportunidad para hablar de la verdad de Dios; pida que el Esp\u00edritu Santo abra el coraz\u00f3n de sus oyentes para que reciban la verdad y la experimenten.4.14-20 Las cuatro clases de suelo representan cuatro maneras diferentes en que la gente reacciona a la Palabra de Dios. Por lo general, pensamos que Jes\u00fas hablaba de cuatro clases distintas de personas. Pero El tambi\u00e9n hablaba de: (1) diversas \u00e9pocas o fases en la vida de la persona, o (2) c\u00f3mo estamos dispuestos a recibir el mensaje de Dios en algunos aspectos de nuestra vida y c\u00f3mo lo rechazamos en otros. Por ejemplo, usted quiz\u00e1s sea receptivo a Dios en cuanto a su futuro, pero cerrado respecto a c\u00f3mo usar su dinero. A lo mejor es como la buena tierra en cuanto a las demandas de adoraci\u00f3n de Dios, pero como el rocoso respecto a sus demandas de dar a los necesitados. Debemos procurar, siempre, ser como la buena tierra en cada aspecto de nuestra vida.4.19 Las preocupaciones mundanas, la falsa sensaci\u00f3n de seguridad que produce la prosperidad y el deseo por las cosas, plagaron a los disc\u00edpulos del primer siglo tal como lo hacen hoy. Con cu\u00e1nta facilidad las rutinas diarias se recargan de cosas. Una vida llena de b\u00fasquedas materiales nos dejan sordos ante la Palabra de Dios. Mant\u00e9ngase firme a fin de o\u00edr cuando Dios habla.4.21 Si una l\u00e1mpara no ayuda a ver, de nada sirve. \u00bfEst\u00e1 nuestra vida mostrando a otros c\u00f3mo es posible encontrar a Dios y vivir para El? Si no es as\u00ed, preg\u00fantese qu\u00e9 \u00abalmudes\u00bb, ocultan su luz. La autocomplacencia, el resentimiento, la dureza de coraz\u00f3n o la desobediencia pueden ser \u00abalmudes\u00bb, que impiden que la luz de Dios brille a trav\u00e9s de usted para bendici\u00f3n de otros.4.24, 25 La luz de la verdad de Jes\u00fas se nos revela, no se esconde. Pero no estamos en capacidad de ver ni usar toda esa verdad ahora mismo. Solo en la medida que ponemos las ense\u00f1anzas de Dios en pr\u00e1ctica entenderemos y veremos m\u00e1s de esa verdad. La verdad es clara, pero nuestra capacidad para comprenderla es imperfecta. En la medida que obedezcamos, iremos aguzando nuestra visi\u00f3n y aumentando nuestra comprensi\u00f3n (v\u00e9ase Jam 1:22-25).4.25 Esta frase significa simplemente que tenemos el deber de usar bien lo que tenemos. No es cuesti\u00f3n de cu\u00e1nto tenemos, sino de c\u00f3mo usamos lo que tenemos.4.26-29 Esta par\u00e1bola acerca del Reino de Dios, narrada \u00fanicamente por Marcos, revela que el crecimiento espiritual es un proceso continuo y gradual que culmina en una cosecha de madurez espiritual. Podemos entender el proceso de crecimiento espiritual compar\u00e1ndolo con el lento pero seguro crecimiento de una planta.4.30-32 Jes\u00fas us\u00f3 esta par\u00e1bola para explicar que aun el cristianismo ten\u00eda un comienzo muy peque\u00f1o, llegar\u00eda a crecer hasta transformarse en una comunidad mundial de creyentes. Cuando se sienta solo en su relaci\u00f3n con Dios, acu\u00e9rdese que El est\u00e1 construyendo un reino mundial. Tiene fieles seguidores en cada parte del mundo y nuestra fe, no importa cu\u00e1n peque\u00f1a sea, puede juntarse con la de otros para lograr grandes cosas.4.33, 34 Jes\u00fas adapt\u00f3 sus m\u00e9todos a la capacidad y los deseos de entender de su audiencia. No habl\u00f3 en par\u00e1bolas para confundir, sino a fin de desafiar a los que sinceramente lo buscaban a descubrir el verdadero sentido de sus palabras. Muchas de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas fueron en contra de la hipocres\u00eda y los motivos impuros, tan comunes en los l\u00edderes religiosos. Si hubiera hablado directamente en contra de ellos, su ministerio p\u00fablico se habr\u00eda visto estorbado. Los que escuchaban de verdad a Jes\u00fas pod\u00edan entenderlo.4.37, 38 El mar de Galilea est\u00e1 a poco m\u00e1s de doscientos metros bajo el nivel del mar y se encuentra rodeado de monta\u00f1as. Los vientos soplan con bastante intensidad en las regiones cercanas al mar y provocan violentas e inesperadas tormentas. Los disc\u00edpulos eran pescadores experimentados, toda su vida pescaron en aquel lago, pero en esta tempestad el p\u00e1nico los domin\u00f3.4.38-40 Los disc\u00edpulos se asustaron porque la tempestad amenazaba destruirlos y parec\u00eda que Jes\u00fas no se daba cuenta ni se preocupaba de lo que pasaba. Era una tempestad f\u00edsica, pero hay tormentas que se producen tambi\u00e9n en otro sentido. Piense en las tormentas de su vida, en las circunstancias que provocan en usted gran ansiedad. Cualquiera que sea su dificultad, tiene dos opciones: preocuparse y suponer que a Jes\u00fas no le importa o resistir el miedo y poner toda su confianza en El. Cuando el p\u00e1nico quiera hacer presa de usted, confiese su necesidad a Dios y conf\u00ede en que El cuidar\u00e1 de su vida.4.41 Los disc\u00edpulos andaban con Jes\u00fas, pero lo subestimaban. No comprend\u00edan que su poder se aplicaba tambi\u00e9n a aquella situaci\u00f3n. Jes\u00fas ha estado con nosotros durante veinte siglos y pese a ello, al igual que los disc\u00edpulos, subestimamos su poder en cuanto a resolver las crisis de nuestras vidas. Los disc\u00edpulos todav\u00eda no conoc\u00edan bien a Jes\u00fas, pero nosotros no tenemos la misma excusa.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 137 Isa 9:1<\/p>\n<p>b 138 Mat 13:1; Luc 8:4<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> Con respecto a los vs. 1-12, v\u00e9anse las notas de Mat_13:1-15 , <\/p>\n<\/p>\n<p>\n1<strong> (2)<\/strong> V\u00e9ase la nota 21<strong> (2)<\/strong> del cap. 1. As\u00ed tambi\u00e9n con respecto a la palabra <em> ense\u00f1aba <\/em> en el vers\u00edculo siguiente. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>24 (C) PAR\u00c1BOLAS Y EXPLICACIONES (4,1-34). El pasaje consta de par\u00e1bolas, en las que se compara el reino de Dios con el crecimien\u00adto maravilloso de la semilla y la abundante co\u00adsecha que se obtiene al final de este proceso (4,3-9; 4,26-29; 4,30-32), unos dichos que se formulan de forma parab\u00f3lica (4,21-25), una interpretaci\u00f3n de una de las par\u00e1bolas de la se\u00admilla (4,13-20), unas explicaciones sobre el he\u00adcho de que Jes\u00fas ense\u00f1ara en par\u00e1bolas (4,10-12,33-34) y un escenario pintoresco (4,1-2).<\/p>\n<p>25 (a) Escenario (4,1-2). Marcos sit\u00faa a Jes\u00fas en una barca, ense\u00f1ando a la muche\u00addumbre desde la ribera. 1. junto al mar: Jes\u00fas dej\u00f3 Nazaret y ha regresado al mar de Galilea (3,7-12). 2. en par\u00e1bolas: El t\u00e9rmino griego parabol\u00e9 significa comparaci\u00f3n o analog\u00eda, pero su equivalente hebreo msl tiene un campo se\u00adm\u00e1ntico m\u00e1s amplio, que incluye dichos, rela\u00adtos e incluso enigmas (\u2192 Pensamiento del NT, 81:59-60). No hay duda de que Jes\u00fas utiliz\u00f3 las par\u00e1bolas como recurso did\u00e1ctico, aunque es posible que su significado originario se hubie\u00adra perdido durante su proceso transmisi\u00f3n en la Iglesia primitiva. As\u00ed pues, podemos inter\u00adpretar las par\u00e1bolas en tres niveles diferentes: el del Jes\u00fas hist\u00f3rico, el de la Iglesia primitiva y el de la redacci\u00f3n de los evangelios. C. H. Dodd dio una definici\u00f3n de la par\u00e1bola que ya se ha hecho cl\u00e1sica. Dec\u00eda Dodd que la par\u00e1\u00adbola es \u00abuna met\u00e1fora o un s\u00edmil que, inspi\u00adr\u00e1ndose en la naturaleza o la vida cotidiana, llama la atenci\u00f3n de quien escucha por su vi\u00adveza o extra\u00f1eza y suscita la duda sobre su aplicaci\u00f3n precisa, provocando as\u00ed la interven\u00adci\u00f3n del pensamiento activo\u00bb (The Parables of the Kingdom [Nueva York 1961] 5).<\/p>\n<p>26 (b) Par\u00e1bola de las semillas (4,3-9). La par\u00e1bola sigue las reglas de la buena na\u00adrraci\u00f3n: es concisa, utiliza la repetici\u00f3n para establecer un modelo y concluye con un efec\u00adto de contraste o sorpresa. Puesto que el pun\u00adto focal se encuentra en la semilla y en lo que le ocurre, deber\u00edamos poner a esta per\u00edcopa el t\u00edtulo \u00abla semilla\u00bb. Tambi\u00e9n tienen relevancia en ella los diferentes tipos de terreno, por lo que podr\u00edamos titularla \u00ablos cuatro campos de siembra\u00bb. El menos adecuado es el t\u00edtulo tra\u00addicional de \u00abel sembrador\u00bb, puesto que no pa\u00adrece que sea \u00e9ste el centro de atenci\u00f3n (cf. Mt 13,18). La par\u00e1bola ilustra el generoso ofreci\u00admiento del reino que Dios hace mediante la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y las diferentes respues\u00adtas que se producen. No obstante, el resultado ser\u00e1 asombrosamente abundante (cf. 4,8). Je\u00ads\u00fas (o la iglesia primitiva) podr\u00eda haber utili\u00adzado esta par\u00e1bola para explicar la variopinta acogida que se dio a su predicaci\u00f3n y como fundamento para afrontar la oposici\u00f3n susci\u00adtada, asegurando que el reino de Dios produ\u00adcir\u00eda una abundancia maravillosa. La semilla que se planta en tierra buena anticipa el reino futuro. 4. parte de la semilla cay\u00f3 en el camino: \u00bfPor qu\u00e9 ech\u00f3 el sembrador la semilla en el ca\u00admino (4,4), en suelo pedregoso (4,5) o entre cardos (4,7)? Una posible explicaci\u00f3n ser\u00eda la siguiente. Era habitual en Palestina que la siembra precediera al cultivo del terreno; una vez realizada la siembra, el sembrador cultiva\u00adr\u00eda el terreno sembrado (cf. J. Jerem\u00edas, NTS [1966-67] 48-53; P. B. Payne, NTS 25 [1978-79] 123-29). Por tanto, la par\u00e1bola dejar\u00eda traslu\u00adcir un ambiente original palestinense. Ahora bien, en la par\u00e1bola no se dice nada sobre el cultivo posterior a la siembra. Otra posibilidad de interpretaci\u00f3n es entender la acci\u00f3n del sembrador como una ilustraci\u00f3n de la magni\u00adficencia de Dios que extiende a todos la invita\u00adci\u00f3n del reino. 8. la tierra buena: Este terreno est\u00e1 en oposici\u00f3n a los otros tres, como tam\u00adbi\u00e9n lo est\u00e1 el resultado de la semilla que se ha sembrado en \u00e9l con el resultado de las otras. El n\u00facleo de la par\u00e1bola reside en estos con\u00adtrastes. treinta, sesenta y ciento por uno: El ad\u00adjetivo numeral griego hen, \u00abuno\u00bb, que precede a cada cantidad, refleja el uso idiom\u00e1tico arameo de liad, \u00abuno\u00bb, que significa \u00abun determi\u00adnado n\u00famero de veces\u00bb. V\u00e9ase Mt 13,8, donde encontramos de forma inversa la secuencia de las cantidades. 9. el que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga: Esta f\u00f3rmula (cf. 4,23; 7,16; tambi\u00e9n Mt 11,15; 13,9.43; Lc 8,8; 14,35; Ap 2,7.11.17.29; 3,6.13.22; 13,9) se relaciona con la llamada que se hizo al comienzo y sugiere que la par\u00e1bola requiere un riguroso examen.<\/p>\n<p>27 (c) Finalidad de las par\u00e1bolas (4,10-12). La par\u00e1bola de la semilla da pie a explicar por qu\u00e9 Jes\u00fas ense\u00f1aba en par\u00e1bolas. Med\u00edan\u00adte \u00e9stas (que en este contexto tienen el sentido de \u00abenigmas\u00bb) Jes\u00fas ocultaba deliberadamen\u00adte el misterio del reino. Aunque el texto puede contener elementos originales de la predica\u00adci\u00f3n de Jes\u00fas, su redacci\u00f3n es claramente marcana. El evangelista, probablemente, la utiliz\u00f3 como una reflexi\u00f3n sobre el fracaso parcial del ministerio de Jes\u00fas entre los suyos (cf. 4,4-7). 10. a solas: Se abandona el escenario que tan cuidadosamente se dise\u00f1\u00f3 en 4,1-2; Jes\u00fas est\u00e1 ahora de camino o en casa, los que estaban en tomo a \u00e9l con los doce: En contraste con 3,21, \u00aben torno\u00bb a Jes\u00fas hab\u00eda otros disc\u00edpulos jun\u00adto a los Doce, las par\u00e1bolas: Pero solamente se nos ha contado una par\u00e1bola (4,3-9). La utili\u00adzaci\u00f3n del plural nos sugiere que 4,10-12 pue\u00adde haber sido una unidad independiente de cuanto le sigue ahora. 11. a vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios: El trasfondo de esta idea se encuentra en el AT (especial\u00admente Dn 2), en donde encontramos testimo\u00adnios de c\u00f3mo Dios desvela el misterio (raz) al vidente. La ense\u00f1anza de Jes\u00fas (y su acci\u00f3n) desvela el misterio del reino de Dios; la tarea de los disc\u00edpulos consiste en transmitir esta ense\u00f1anza, en par\u00e1bolas: En este contexto, el t\u00e9rmino parece tener el sentido de \u00abenigmas\u00bb cuyo objetivo es desconcertar \u00aba los de fuera\u00bb. Pero Jes\u00fas utilizaba las par\u00e1bolas para ense\u00ad\u00f1ar al pueblo, aunque el elemento de misterio formaba parte del g\u00e9nero. 12. para que vien\u00addo&#8230;: La cita procede de Is 6,9-10. En ella se describe el resultado previsible del ministerio prof\u00e9tico, no su finalidad. Pero la utilizaci\u00f3n que hace Marcos de hi\u00f1a, que significa \u00abpara que\u00bb, sugiere que, con las par\u00e1bolas, Jes\u00fas pretend\u00eda ocultar el misterio \u00aba los de fuera\u00bb y as\u00ed impedirles que se arrepintieran y se les perdonase, no sea que se conviertan y se les per\u00addone: La utilizaci\u00f3n de la tercera persona del plural y la presencia de la frase \u00abse les perdo\u00adne\u00bb se encuentran en el texto paralelo del Tg Isa\u00edas 6,9-10 (B. D. Chilton, A Galilean Rabbi and His Bible [Wilmington 1984] 90-98). Son varios los intentos que se han hecho para re\u00adsolver el problema que suscita esta frase: (1) La conjunci\u00f3n griega m\u00e9pote, \u00abno sea que\u00bb, puede ser una traducci\u00f3n err\u00f3nea del arameo d\u00edlma, \u00aba no ser que\u00bb; por lo tanto, el dicho original dejar\u00eda la puerta abierta a la posibili\u00addad de arrepentimiento y perd\u00f3n. (2) El dicho es expresi\u00f3n de aquel per\u00edodo en el que ya se hab\u00eda perdido el significado de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, por lo que a los de fuera les resulta\u00adban enigm\u00e1ticas. (3) Mc 4,12 integrar\u00eda el ca\u00adr\u00e1cter ir\u00f3nico Is 6,9-10 (\u00ab&#8230;\u00a1porque la \u00faltima cosa que desean es arrepentirse y que sus pe\u00adcados les sean perdonados!\u00bb).<\/p>\n<p>28 (d) Explicaci\u00f3n (4,13-20). La interpre\u00adtaci\u00f3n se considera habitualmente como es\u00adbozo de un serm\u00f3n, que se desarroll\u00f3 en los c\u00edrculos del cristianismo primitivo, sobre los obst\u00e1culos con los que se encuentra la fe, pues no se centra en la sorprendente cosecha (4,8) sino en los resultados que produce la semilla en los diferentes tipos de terreno. Otras razo\u00adnes que nos inducen a considerar que 4,13-20 es una adaptaci\u00f3n que el cristianismo primiti\u00advo hizo de 4,3-9 son las siguientes: en ella apa\u00adrecen t\u00e9rminos griegos que se encuentran en las cartas del NT; se supone que cada detalle tiene un significado simb\u00f3lico; y remite a una experiencia diferente del contexto originario. La interpretaci\u00f3n aborda algunos obst\u00e1culos que se presentan a la fe -Satan\u00e1s (4,15), las persecuciones (4,16-17) y las preocupaciones mundanas (4,18-19)y concluye bosquejando las caracter\u00edsticas del disc\u00edpulo ideal (4,20). 14. el sembrador: El t\u00e9rmino speir\u00f3n debe in\u00adterpretarse como referencia a Jes\u00fas, o quiz\u00e1s a Dios, la palabra: Sobre la utilizaci\u00f3n de la ex\u00adpresi\u00f3n ho logos para describir el mensaje cris\u00adtiano, cf. 1 Tes 2,13; 1 Cor 14,36; 2 Cor 2,17; 4,2; Col 1,25. 15. aquella al borde del camino: La semilla que se siembra en el primer tipo de terreno se identifica con aquellas personas que escuchan el evangelio pero despu\u00e9s caen presa de Satan\u00e1s. 16. aquella en terreno pedre\u00adgoso: El segundo grupo recibe el evangelio con entusiasmo gozoso; pero cuando llega la per\u00adsecuci\u00f3n, su falta de profundidad les lleva a sucumbir. El int\u00e9rprete habla desde la pers\u00adpectiva de la amarga experiencia que est\u00e1 su\u00adfriendo la Iglesia primitiva. 18. aquella entre zarzas: El tercer grupo est\u00e1 desanimado por las preocupaciones mundanas, el enga\u00f1o de la riqueza y el deseo de otras cosas. De nuevo ha\u00adbla la voz de la amarga experiencia, como ilus\u00adtran otros libros del NT. 20. aquella en tierra buena: Puesto que a este grupo se le dedica el mismo espacio que a los tres grupos prece\u00addentes, es evidente que se ha perdido parte del contraste que caracterizaba 4,3-9. El disc\u00edpulo ideal escucha la palabra, la acepta y da fruto (e.d., act\u00faa de acuerdo con ella).<br \/>\n29 (e) Dichos en forma parab\u00f3lica (4,21-25). Los dichos sobre la posici\u00f3n de la l\u00e1mpa\u00adra (4,21-22) y la medida (4,24-25) prosiguen la discusi\u00f3n sobre la finalidad de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas que se hab\u00eda iniciado en 4,10-12. Los dos dichos est\u00e1n unidos por una estructura co\u00adm\u00fan: la introducci\u00f3n (\u00ab\u00e9l les dijo\u00bb), la compa\u00adraci\u00f3n y, finalmente, la explicaci\u00f3n (\u00abpues&#8230;\u00bb). Tambi\u00e9n la palabra gancho \u00abmedida\u00bb (modios y metron) puede haber ayudado a su vincula\u00adci\u00f3n. Est\u00e1n intercaladas en torno a la llamada a escuchar (4,23). En el contexto marcano, el primer dicho afirma que la ense\u00f1anza miste\u00adriosa de Jes\u00fas ser\u00e1 finalmente revelada a to\u00addos; el segundo reitera la ense\u00f1anza de 4,10-12 con la analog\u00eda del rico que se hace m\u00e1s rico y del pobre que cada vez es m\u00e1s pobre. 21. la l\u00e1mpara: Se refiere a una l\u00e1mpara de aceite que est\u00e1 hecha de cer\u00e1mica en forma de plati\u00adllo. No se enciende una l\u00e1mpara para ocultar\u00adla, sino para colocarla donde pueda dar m\u00e1s luz. bajo el celem\u00edn: El t\u00e9rmino griego modios deriva del lat\u00edn modius, una medida de \u00e1ridos que equivale a unos 9 litros. 22. pues no hay nada oculto&#8230; secreto: La secci\u00f3n explicativa (\u00abpues&#8230;\u00bb) indica que la ocultaci\u00f3n no era el ob\u00adjetivo que Jes\u00fas pretend\u00eda conseguir con la en\u00adse\u00f1anza en forma de par\u00e1bolas. Llegar\u00e1 el d\u00eda en el que se revelar\u00e1 a toda la creaci\u00f3n el reino que se proclama en esa ense\u00f1anza. 24. con la medida que mid\u00e1is ser\u00e9is medidos: Quien tenga una inquietud espiritual la aumentar\u00e1 al expo\u00adnerse a las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, mientras quien no la tenga acabar\u00e1 con una mayor ignorancia espiritual. El mensaje marcano es paralelo a 4,10-12. Es posible que su contexto originario fuera un proverbio sobre cuestiones socioeco\u00adn\u00f3micas, a saber, que el rico siempre se hace m\u00e1s rico, mientras que el pobre se empobrece cada vez m\u00e1s.<br \/>\n30 (f) Par\u00e1bola de la semilla que crece por s\u00ed sola (4,26-20). Como las otras par\u00e1bolas sobre la semilla, en \u00e9sta tambi\u00e9n se subraya el contraste que se produce entre la insignifican\u00adcia de la semilla y la abundancia de la cosecha final. Aunque esta par\u00e1bola se refiere esencial\u00admente al reino escatol\u00f3gico de Dios, su pre\u00adsencia es tan real que puede describirse me\u00addiante la analog\u00eda de una semilla y su proceso de crecimiento. Dios gu\u00eda el crecimiento del reino hacia su plenitud futura. Acontece de forma tan segura y misteriosa como la cose\u00adcha que sigue a la siembra; mientras tanto, no hay que caer en el des\u00e1nimo ni en la impa\u00adciencia. 26. el reino de Dios es como&#8230;: El reino se compara con todo el cuadro esbozado en 4,26-29, no s\u00f3lo con el sembrador de la semi\u00adlla. No hay necesidad de identificar al sembra\u00addor con Cristo. 27. sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo: Es de\u00adcir, el proceso por el que la semilla crece y se desarrolla por s\u00ed misma; el sembrador no lo analiza, ni tampoco le sirve de ayuda preocu\u00adparse ansiosamente por ello. 28. sin causa vi\u00adsible: El t\u00e9rmino automate, que significa \u00abes\u00adpont\u00e1neamente\u00bb y \u00abpor s\u00ed misma\u00bb, introduce una descripci\u00f3n del crecimiento progresivo que experimenta la semilla antes de la cose\u00adcha. En el contexto de la comparaci\u00f3n con el reino, el \u00e9nfasis recae en la oculta y progresi\u00adva acci\u00f3n con que Dios la hace crecer (\u00absin causa visible\u00bb), 29. mete la hoz, pues la cosecha ha llegado: La par\u00e1bola concluye con la alusi\u00f3n a Jl 4,13 (Cf Ap 14,15) subrayando la naturaleza escatol\u00f3gica del reino.<\/p>\n<p>31 (g) Par\u00e1bola del grano de mostaza (4,30-32). Se compara al reino con una peque\u00ad\u00f1a semilla que crece hasta convertirse en un gran arbusto. La llegada del reino de Dios es inevitable; por consiguiente, no hay necesidad de que nos desanimemos o impacientemos por su llegada. Una vez m\u00e1s, se reitera que el reino es ya una realidad lo suficientemente presente como para describirse mediante la analog\u00eda de la semilla que crece, aunque que\u00adda claro que es Dios quien la hace crecer. 31. grano de mostaza&#8217;. Se establece un fuerte con\u00adtraste entre la peque\u00f1ez de la semilla (4,31) y la grandeza del arbusto resultante (4,32), que sirve de ejemplo para comprender c\u00f3mo co\u00admienza el reino de forma insignificante y la abundancia que producir\u00e1 cuando llegue en su plenitud. 32. m\u00e1s grande que todos los ar\u00adbustos: As\u00ed como la semilla de mostaza no es exactamente la m\u00e1s peque\u00f1a entre las semi\u00adllas, de igual modo el arbusto resultante, de unos 2,76 metros de altura, no es el m\u00e1s gran\u00adde de todos los \u00e1rboles. Aun as\u00ed, este problema no deber\u00eda oscurecer el significado esencial que quiere transmitirse mediante el contraste. las aves del cielo pueden anidar a su sombra: La imagen tiene reminiscencias de Dn 4,12 y Ez 17,23; 31,6. No estamos seguros de si con ella se sugiere que los gentiles tambi\u00e9n ser\u00e1n aco\u00adgidos en el reino.<\/p>\n<p>32 (h) Sumario (4,33-34). Algunos int\u00e9r\u00adpretes consideran que 4,33 es una afirmaci\u00f3n tradicional sobre el hecho de que Jes\u00fas ense\u00ad\u00f1aba en par\u00e1bolas como recurso did\u00e1ctico, mientras que 4,34 ser\u00eda un comentario propio de Marcos sobre su concepto de la par\u00e1bola como enigma. 33. con muchas par\u00e1bolas: Con el lenguaje metaf\u00f3rico de las par\u00e1bolas Jes\u00fas pod\u00eda hablar de Dios y la llegada del reino e in\u00adteresar a sus interlocutores con mejores resul\u00adtados que con un tipo de discurso no ret\u00f3rico. 34. explicaba todo en privado a sus disc\u00edpulos: Coincide con lo dicho en 4,1-20, es decir, que Jes\u00fas usaba las par\u00e1bolas para todos sus des\u00adtinatarios pero luego las explicaba o comenta\u00adba a \u00ablos suyos\u00bb.<\/p>\n<p>33 (D) Tres acciones milagrosas (4,35-5,43) . A la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en par\u00e1bolas le siguen tres (o cuatro) relatos de milagro en los que revela su poder sobre Satan\u00e1s controlando la naturaleza (4,35-41), expulsando un demo\u00adnio (5,1-20), curando a una enferma (5,25-34) y dando la vida a un muerto (5,21-24; 35-43).<\/p>\n<p>34 (a) La tempestad calmada (4,35-41). El primer milagro de la serie sigue la estructura habitual: la presentaci\u00f3n del obst\u00e1culo que hay que vencer (tempestad en el mar), la ac\u00adci\u00f3n portentosa de Jes\u00fas (mandato de silencio) y la confirmaci\u00f3n (la gran calma y el temor de los disc\u00edpulos. Posiblemente el trasfondo de este relato se encuentra en la idea ex\u00adtendida por todo el Pr\u00f3ximo Oriente antiguo de que el mar era el s\u00edmbolo de los poderes del caos y del mal que luchaban en contra de Dios. Al controlar la tormenta en el mar, Jes\u00fas hace lo mismo que Dios y vence a las fuerzas del mal. Es dif\u00edcil saber si los primeros lectores de Marcos entendieron la totalidad del significa\u00addo simb\u00f3lico. La pregunta que los disc\u00edpulos hacen al final (\u00ab\u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste&#8230;?\u00bb) expresa el \u00e9nfasis que Marcos da a la cuesti\u00f3n de la iden\u00adtidad de Jes\u00fas y constituye una afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica impl\u00edcita sobre el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas, pues su acci\u00f3n es igual que la de Dios. 35. aquel mismo d\u00eda, al caer la tarde: So\u00adbre la doble expresi\u00f3n temporal, cf. el comen\u00adtario a 1,32.35. a la otra orilla: Es decir, a la ri\u00adbera oriental del mar de Galilea. \u00bfPor qu\u00e9 quer\u00eda ir all\u00ed? \u00bfPara escapar de los adversa\u00adrios? \u00bfPara buscar un nuevo lugar donde se\u00adguir ense\u00f1ando? No est\u00e1 claro. 36. en la barca, tal como estaba: Esta frase nos recuerda el es\u00adcenario en el que se ubic\u00f3 la ense\u00f1anza en pa\u00adr\u00e1bolas (4,1-2): Jes\u00fas sentado en la barca y la gente escuchando desde la orilla, otras barcas: Seg\u00fan avanza el relato, estas barcas van desa\u00adpareciendo de la escena. Algunos especialistas perciben una alusi\u00f3n al Sal 107,23-32, en el que Dios aparece aquietando una tormenta. 37. una gran tempestad: Las tempestades son frecuentes en el mar de Galilea. 38. durmien\u00addo: La capacidad de Jes\u00fas para dormir en la popa de la barca, en medio del fragor de la tor\u00admenta, nos muestra que confiaba totalmente en Dios (cf. Sal 4,9; Prov 3,24-26). Maestro, \u00bfno te importa que perezcamos?: La pregunta que los disc\u00edpulos dirigen a Jes\u00fas es suavizada en Mt 8,25 (\u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvanos que perecemos\u00bb) y en Lc 8,24 (\u00abMaestro, Maestro, que perece\u00admos\u00bb). 39. mand\u00f3 al mar: La capacidad de controlar el mar es una afirmaci\u00f3n impl\u00edcita de su poder divino, pues s\u00f3lo Dios pod\u00eda go\u00adbernar los movimientos del mar (cf. Sal 74,13-14; 89,10-12). calla, enmudece: Jes\u00fas se dirige al mar, no a los disc\u00edpulos. La f\u00f3rmula pareci\u00adda que encontramos en 1,25 (en un exorcis\u00admo) nos sugiere que Jes\u00fas manifiesta ahora su control sobre las fuerzas del mal. una gran cal\u00adma: Este dato indica la perfecci\u00f3n y efectivi\u00addad de la acci\u00f3n con la que Jes\u00fas controla el mar. 40. \u00bfno ten\u00e9is fe?: Es la reprensi\u00f3n m\u00e1s fuerte que hasta este momento se ha dirigido a los disc\u00edpulos (cf. 8,14-21). Pero, \u00bfen qui\u00e9n no cre\u00edan? \u00bfEn Dios o en Jes\u00fas? Si era en Dios, entonces se les reprende por no seguir el ejem\u00adplo de Jes\u00fas, que confiaba totalmente en \u00e9l (4,38). Si se refiere a la \u00faltima posibilidad, en\u00adtonces se les reprende por no creer en el poder que Jes\u00fas ten\u00eda de hacer milagros. 41. \u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste&#8230;?: Puesto que s\u00f3lo Dios puede contro\u00adlar el viento y el mar, la pregunta de los disc\u00ed\u00adpulos lleva impl\u00edcita la confesi\u00f3n en la divini\u00addad de Jes\u00fas, al menos desde el contexto veterotestamentario, pues sus acciones se atribu\u00adyen en \u00e9ste habitualmente a Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estos vers\u00edculos contienen la par\u00e1bola del sembrador. De todas las par\u00e1bolas que nuestro Se\u00f1or dijo, ninguna probablemente es tan bien conocida como \u00e9sta.<br \/>\nNo hay ninguna que sea m\u00e1s f\u00e1cilmente comprendida por todos, en raz\u00f3n de lo gracioso al mismo que de lo familiar de las figuras que contiene. No hay  ninguna tampoco que sea de una aplicaci\u00f3n tan universal y tan perpetua. Mientras que haya una iglesia de Cristo y una congregaci\u00f3n de cristianos, tendr\u00e1 que  emplearse esta par\u00e1bola.<br \/>\nSu lenguaje no exige explicaciones, pues debemos decir usando las palabras de un escritor antiguo, que \u00ablo que demanda es que se aplique, y no que se  comente\u00bb Veamos ahora que nos ense\u00f1a.<br \/>\nSe nos ense\u00f1a, en primer lugar, que hay algunos oyentes del Evangelio, cuyos corazones son como los linderos de un campo que dan al camino.<br \/>\nEsos son los que oyen sermones, pero no les prestan atenci\u00f3n; que van a un templo por pura forma o moda o por el buen parecer, pero que no toman ning\u00fan  inter\u00e9s en lo que all\u00ed se predica. Les parece que es tan solo cuesti\u00f3n de palabras y nombres, y de una charla ininteligible. Como no se trata de dinero, ni de  comer o beber, ni de vestidos, ni de diversiones, mientras que est\u00e1n oyendo, se ponen a pensar en otras cosas. Nada les importa que se hable de la Ley o del  Evangelio, ni produce en ellos m\u00e1s efecto que el agua cayendo sobre una piedra. Y al fin se van tan ignorantes como cuando entraron.<br \/>\nJay millares de los que se llaman cristianos que se encuentran en esa condici\u00f3n espiritual. Apenas hay una iglesia o capilla en que no se encuentra gran  n\u00famero de ellos. Permiten al diablo que domingo tras domingo arrebate y se lleve la buena semilla que se siembra en la superficie de sus corazones. Pasan las  semanas y van viviendo sin fe, sin temor, sin conocimiento y si gracia, sin sentir nada, sin cuidarse de nada, sin tomarse ning\u00fan inter\u00e9s en la religi\u00f3n, como si  Cristo no hubiera muerto en la cruz. Y en este estado suelos con frecuencia morir, y son enterrados y se pierden tambi\u00e9n para siempre en el infierno. Es una  pintura muy triste, pero muy verdadera.<br \/>\nSe nos ense\u00f1a, en segundo lugar, que hay oyentes del Evangelio cuyos corazones son como los pedregales que se encuentran en un campo.<br \/>\nEstos son aquellos en quienes la predicaci\u00f3n no produce un efecto profundo, persistente y duradero, sino tan solo impresiones fugitivas. Tienen mucho placer  en o\u00edr sermones en que la verdad se proclama; pueden hablar con regocijo y entusiasmo aparentes de la dulzura del Evangelio, y de la felicidad que al  escucharlo experimentan; conmu\u00e9vanse hasta derramar l\u00e1grimas al o\u00edr las exhortaciones de los predicadores y hablan con fervor de sus conflictos, de sus  esperanzas, de sus luchas, de sus deseos y de sus temores; pero desgraciadamente no hay firmeza en su religi\u00f3n. \u00abNo hay ra\u00edces en ellos, as\u00ed que no duran\u00bb, en  sus corazones no se descubre la influencia del Esp\u00edritu Santo. Sus impresiones son como las calabazas de Jon\u00e1s que en una noche nacieron y en la misma  perecieron; se desvanecen tan pronto como se presentan. Apenas \u00ablas aflicciones y las persecuciones asoman por causa de la palabra\u00bb, se ausentan y  desmayan. Su bondad viene a ser en \u00faltimo resultado como \u00abla nube de la ma\u00f1ana, o el roc\u00edo del alba\u00bb. Oseas. 6.4. Su religi\u00f3n no tiene m\u00e1s vida en s\u00ed que la  flor cortada; no tiene ra\u00edces, y pronto se marchita.<br \/>\nHay muchos en todas las congregaciones de los que oyen predicar el Evangelio, que se encuentran precisamente en esa condici\u00f3n espiritual. No son oyentes  descuidados y desatentos como muchos que ven en torno suyo, y se ven por lo tanto tentados a juzgar bien de su propia condici\u00f3n. Se complacen en la  predicaci\u00f3n que escucha, y se lisonjean por ello con la idea de que la gracia ha penetrado en sus corazones; y, sin embargo, est\u00e1n del todo enga\u00f1ados. Las  cosas viejas no han desaparecido; no hay huellas de verdadera conversi\u00f3n en su ser \u00edntimo. A pesar de todos sus sentimientos, sus afectos, sus alegr\u00edas, sus  esperanzas y deseos, se encuentran realmente en el ancho camino de la perdici\u00f3n.<br \/>\nSe nos ense\u00f1a, en tercer lugar, que hay oyentes del Evangelio, cuyos corazones son como las espinas que cubren un campo.<br \/>\nEstos son los que acuden a o\u00edr predicar la verdad de Cristo, y la obedecen hasta cierto punto. Su inteligencia la acepta, su juicio la aprueba, su conciencia se  despierta bajo su influencia, la aman, confiesan que es justa, buena y digna de ser aceptada; a\u00fan se abstienen de muchas cosas que el Evangelio condena, y  contraen algunos h\u00e1bitos que recomienda, pero llegan hasta all\u00ed, y all\u00ed se detienen. No pueden pasar de cierto punto en su religi\u00f3n, como si estuviesen  firmemente atados con cadenas; y el gran secreto que explica su condici\u00f3n es el mundo. \u00abLos cuidados del mundo, y las decepciones de las riquezas, y las  concupiscencias de otras cosas\u00bb impiden que la Palabra produzca efecto cumplido en sus almas. Aunque todo aparentemente promete y luce favorable en  cuanto se refiere a su condici\u00f3n espiritual, permanecen inertes. Nunca se elevan al tipo acabado del cristianismo del Nuevo Testamento; ning\u00fan fruto en ellos  llega a la perfecci\u00f3n.<br \/>\nPocos ministros fieles de Cristo se encuentran que no puedan referir casos semejantes, y son, en verdad, los que causan m\u00e1s compasi\u00f3n. Van hasta cierto  punto y de all\u00ed no pasan, ven algo pero no lo ven todo, aprueban hasta cierto grado y, sin embargo, no dan su coraz\u00f3n a Cristo; tal condici\u00f3n es deplorable. Y  la \u00fanica opini\u00f3n que podemos formar de semejantes personas es, que sin un cambio decidido nunca podr\u00e1n entran en el reino del cielo. Cristo quiere poseer  nuestros corazones. \u00abSi un hombre es amigo del mundo, es enemigo de Dios\u00bb Santiago 4.4 Se nos ense\u00f1a, por \u00faltimo que hay oyentes del Evangelio, cuyos corazones son como la buena tierra que se encuentra en un campo.<br \/>\nEstos son los que reciben realmente en lo \u00edntimo de sus corazones la verdad de Cristo, la creen impl\u00edcitamente y la obedecen minuciosamente. En estos  aparecer\u00e1n los frutos de la verdad en los resultados uniformes, claros e inconcusos que revelan los sentimientos del coraz\u00f3n y que se pintan en los actos todos  de la vida. Cristo ser\u00e1 entonces verdaderamente amado, se confiar\u00e1 en El, ser\u00e1 seguido, amado y obedecido. La santidad se mostrar\u00e1 en sus conversaciones, en  su humildad, paciencia, dulzura y caridad. Habr\u00e1 algo en ellos que pueda verse, porque las obra el Esp\u00edritu Santo no pueden ocultarse.<br \/>\nEn donde quiera que el Evangelio sea predicado fielmente, se encontrar\u00e1n siempre personas cuyas almas se encuentren en esa condici\u00f3n. Diferir\u00e1n mucho en  los grados de su progreso espiritual, pues algunos producir\u00e1n frutos como treinta, otros como sesenta y algunos como ciento; pero la calidad de esos frutos  ser\u00e1 la misma, pues provienen de la semilla que cay\u00f3 en buen terreno.<br \/>\nHabr\u00e1 en ellos arrepentimiento visible, fe visible en Cristo y santidad de vida visible. Sin esto no hay religi\u00f3n que salve.<br \/>\nY ahora pregunt\u00e9monos \u00bfQu\u00e9 somos? \u00bfEn qu\u00e9 clase de oyentes deberemos clasificarnos? No olvidemos nunca que hay tres maneras de o\u00edr la predicaci\u00f3n sin  provecho y solo una de o\u00edrla con ventaja. No olvidemos nunca que solo uno es el signo infalible de haber sido oyente de coraz\u00f3n, y ese signo es dar frutos. Ser  est\u00e9ril es encontrarse en el camino del infierno.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>barca en el mar&#8230;<\/b><\/i> \u2192 <span style=\"color:#008000\"><span class=\"bible\">Luc 5:1-3<\/span><\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>M51 \u03a0\u03b1\u03c1\u03ac tiene la idea de descanso: comenz\u00f3 a ense\u00f1ar junto al mar.<\/p>\n<p> M98 El adjetivo superlativo \u03c0\u03bb\u03b5\u1fd6\u03c3\u03c4\u03bf\u03c2 se usa como un superlativo intensivo (es decir, se usa para intensificar) significa: enorme (muy grande -T31). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>se re\u00fane<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> g <span class='bible'>Luc 5:1-3<\/span>. <\/p>\n<p> 4.1 Lit. <em>estaban.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Propone la par\u00e1bola del sembrador, y la explica a sus disc\u00edpulos. Dice c\u00f3mo la luz debe ponerse en el candelero; contin\u00faa con la par\u00e1bola de la semilla echada en la tierra, que crece, durmiendo el que la sembr\u00f3, y del grano de mostaza: todo lo que interpreta despu\u00e9s a sus disc\u00edpulos. Durmiendo en la barca, le despiertan estos, y serena una tempestad de mar.<\/p>\n<p>2 a. No seg\u00fan la doctrina de los fariseos, de los sacerdotes, y de los doctores de la ley, sino seg\u00fan su doctrina, opuesta al desarreglo y corrupci\u00f3n de su coraz\u00f3n o de un modo sencillo y acomodado a la capacidad de los oyentes.<\/p>\n<p>10 b. El Griego: hoi per\u00ed aut\u00f3n s\u00fan t\u00f3is d\u00f3deka, los que estaban alrededor de \u00e9l juntamente con los doce.<\/p>\n<p>c. El sentido de la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>11 d. Esto es, a los que no ten\u00edan la dicha de estar como ellos en su compa\u00f1\u00eda; y en el sentido espiritual, a los que deb\u00edan ser mirados como extra\u00f1os para entrar en el reino de los cielos, s\u00f3lo se propon\u00edan las verdades en enigmas y en par\u00e1bolas, para que no las comprendiesen. Los jud\u00edos se\u00f1alaban a los gentiles, llam\u00e1ndolos hoi \u00e9xo, qui foris sunt; porque todas las tierras y provincias, fuera de la suya, las llamaban en hebreo fuera de aquella tierra, que dio Dios en posesi\u00f3n a su pueblo; y el Salvador, para confundirlos y darles en rostro con su infidelidad, aplicaba a la naci\u00f3n judaica esta misma expresi\u00f3n, con que ella caracterizaba a los gentiles.<\/p>\n<p>12 e. En el texto Griego se lee en este segundo lugar el verbo \u00eddosi de eid\u00e9o, video, que se aplica a los ojos del alma, y significa entender, advertir.<\/p>\n<p>13 f. Como si les dijera: \u00bfVosotros que me est\u00e1is oyendo hablar todos los d\u00edas de las verdades de la ley nueva, ten\u00e9is todav\u00eda tan poca aplicaci\u00f3n e inteligencia en las cosas pertenecientes a vuestra salud, que no entend\u00e9is una par\u00e1bola tan f\u00e1cil? De lo que se infiere, que no basta estar en la compa\u00f1\u00eda del mismo Jesucristo, ni o\u00edrle hablar frecuentemente de los misterios del reino de los cielos, si Dios mismo no abre estas orejas espirituales, estas orejas interiores, que son necesarias para entender, como se debe, lo que llega exteriormente a las del cuerpo. Los Ap\u00f3stoles ve\u00edan todos los d\u00edas imagen sustancial del Padre, y todos los d\u00edas escuchaban la palabra de su Verbo. Mas esta gracia tan singular los hubiera hecho m\u00e1s culpables, si se hubieran mostrado sordos a sus voces. El ejemplo de Judas fue una prueba muy funesta de esta insensibilidad.<\/p>\n<p>15 g. MS. E tuelle. Satan\u00e1s, como se escribe siempre en los libros del Nuevo Testamento, o Sat\u00e1n, como se escribe en los del Antiguo, es palabra hebrea, que significa enemigo, contrario. Pero por antonomasia se da este nombre en varios lugares de la Escritura, y en el uso com\u00fan de los fieles, al demonio, como en Mt 12,26: Si Satan\u00e1s echa fuera a Satan\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo subsistir\u00e1 su reino?<\/p>\n<p>17 h. MS. Mas son temperosos. Es temporal su duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>20 i. Esto es, por uno.<\/p>\n<p>21 j. MS. So el moyo.<\/p>\n<p>k. \u00bfY para que de este modo alumbre a los que entran? Pues del mismo modo quiero que lo hag\u00e1is vosotros. Yo al presente enciendo en vosotros con mis instrucciones y mi gracia una luz de divina sabidur\u00eda, para que puestos despu\u00e9s sobre el candelero pod\u00e1is alumbrar a los otros ense\u00f1\u00e1ndoles estas mismas verdades que son de vida eterna.<\/p>\n<p>22 l. MS. Que no sea paladina.<\/p>\n<p>24 m. El Griego: t\u00f3is ak\u00f3uousin, a vosotros que o\u00eds. Esto es, a proporci\u00f3n del trabajo y atenci\u00f3n que empleareis en recibir, y cultivar la semilla de la divina palabra, ser\u00e1 Dios liberal y magn\u00edfico en derramar sobre vosotros nuevas y mayores gracias. El hombre recoger\u00e1 a proporci\u00f3n de lo que hubiere sembrado (G\u00e1l 6,8) y El que siembra poco coger\u00e1 poco (2Cor 9,6). Dios es liberal\u00edsimo, y a los que saben hacer buen uso de lo que tienen ya, les dar\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s; pero a los que lo tienen como si no lo tuvieran, porque no saben aprovecharse, ni hacer buen uso de lo que tienen, les ser\u00e1 quitado esto, y quedar\u00e1n reducidos a un estado el m\u00e1s deplorable, como se verific\u00f3 en los Cafarnaitas, de los cuales se ha hablado ya en otros lugares.<\/p>\n<p>25 n. Lo que parece que tiene.<\/p>\n<p>26 o. El que anuncia el Evangelio del reino de Dios.<\/p>\n<p>27 p. No depende de la voluntad del que arroj\u00f3 el grano, y cultiv\u00f3 la tierra, el que se forme en yerba, crezca, y llegue a saz\u00f3n, para que sea segado, y produzca fruto a su tiempo; porque todo esto pasa sin que \u00e9l lo advierta, y sin que sepa c\u00f3mo sucede. Esto es lo mismo que dec\u00eda San Pablo (1Cor 3,6): Que \u00e9l hab\u00eda plantado y regado mas que el Se\u00f1or lo hizo crecer. Y del mismo modo lo deben hacer los predicadores del Evangelio.<\/p>\n<p>30 q. MS. \u00bfLe apodaremos?<\/p>\n<p>31 r. MS. De la senap.<\/p>\n<p>33 s. O acomod\u00e1ndose a la capacidad de sus oyentes; aunque muchos Padres no admiten este sentido, sino que dicen, que Jesucristo hablaba as\u00ed por v\u00eda de par\u00e1bolas, para que le entendiesen solamente aquellos cuyo coraz\u00f3n estaba bien dispuesto.<\/p>\n<p>34 t. MS. Desparti\u00e9gelo todo.<\/p>\n<p>36 u. A la saz\u00f3n sin haber tomado alimento, ni reposado de la fatiga de haber estado predicando y ense\u00f1ando todo el d\u00eda, y sin provisi\u00f3n ni otro aparejo.<\/p>\n<p>39 v. MS. Y qued\u00f3 el viento.<\/p>\n<p>40 w. El Griego: t\u00ed deil\u00f3i este h\u00f3uto? p\u00f3s ouk \u00e9jete p\u00edstin? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1is tan medrosos? \u00bfpor qu\u00e9 no ten\u00e9is fe?<\/p>\n<p>x. El que sepa cu\u00e1n imperfecta era todav\u00eda la fe de los disc\u00edpulos, no extra\u00f1ar\u00e1 que admirados preguntasen de este modo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [3] El mar en la Escritura es un tipo del mundo y al sentarse en el mar con Sus disc\u00edpulos, El est\u00e1 mostrando que a trav\u00e9s de Su palabra todos ellos a quienes los 12 disc\u00edpulos representan dispersos en las naciones vendr\u00e1n a Su verdad y Su mensaje de restauraci\u00f3n y curaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Los Israelitas creyentes obtienen el mensaje directamente mientras que los que est\u00e1n fuera del Israel creyente deben venir a trav\u00e9s de par\u00e1bolas. As\u00ed que las par\u00e1bolas fueron dadas para revelar historia y revelaci\u00f3n futura al Israel reunido, al mismo tiempo segando los ojos de los que est\u00e1n afuera, para as\u00ed forzarlos a preguntar por s\u00ed mismos.\n<\/p>\n<p><strong> [5] El Israel redimido y perdonado es la buena tierra s\u00f3lida que recibe Su palabra.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Una vez que Israel recibe la ense\u00f1anza de Moshiaj, tenemos que permitir que nuestra verdad y luz brille en toda la Casa de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Una ley espiritual.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Ya que nosotros no sabemos exactamente en d\u00f3nde est\u00e1 cada oveja perdida, tenemos que esparcir la palabra del reino en las cuatro esquinas del globo para que pueda alcanzar a nuestros hermanos, y entonces ellos puedan ser tocados y aparezcan como frutos en el reino.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Una clara referencia a los comienzos de Israel con Abraham, y su crecimiento hasta el d\u00eda presente, cuando hay tanta levadura en ambas casas, que uno no sabe d\u00f3nde comenzar a limpiar la casa. Agradecidamente Moshiaj Yahshua s\u00ed sabe y lo ha estado haciendo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[11] Por su voluntaria ceguera y por su desprecio de mi doctrina.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otra vez comenz\u00f3 a ense\u00f1ar junto al mar, y se reuni\u00f3 ante \u00e9l una multitud muy grande; de manera que \u00e9l entr\u00f3 en una barca mar adentro y se sent\u00f3 all\u00ed, y toda la multitud estaba en la playa, frente al mar. 4:1 \u2014 Otra vez comenz\u00f3 Jes\u00fas a ense\u00f1ar junto al mar, y se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Marcos 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-24953","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24953"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24953\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}