{"id":25028,"date":"2022-06-20T09:32:06","date_gmt":"2022-06-20T14:32:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-535-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T09:32:06","modified_gmt":"2022-06-20T14:32:06","slug":"comentario-de-marcos-535-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-535-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Marcos 5:35 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, vinieron de la casa del principal de la sinagoga, diciendo: \u2014Tu hija ha muerto. \u00bfPara qu\u00e9 molestas m\u00e1s al Maestro?<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>5:35<\/span> \u2014 Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo \u2014 Ahora, que Jes\u00fas est\u00e1 mandando a la mujer que se vaya en paz, llega un grupo de personas de la casa de Jairo con su triste mensaje. Lucas (<span>8:49<\/span>) nos informa que \u201cvino uno de la casa\u201d de Jairo, esto indicando que uno habl\u00f3 por los dem\u00e1s del grupo. <\/p>\n<p \/> El relato de los vers\u00edculos 21-24 ahora contin\u00faa. <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 Tu hija ha muerto; \u00bfpara qu\u00e9 molestas m\u00e1s al Maestro? \u2014 La noticia es para Jairo, el padre de la ni\u00f1a (vers\u00edculos 22,23). Estas personas indican por su mensaje que no tienen fe en Jes\u00fas para que se sane la ni\u00f1a ya que est\u00e1 muerta. Se contrasta la fe de la mujer sanada en esta ocasi\u00f3n con la falta de fe de parte de este grupo de personas en el poder de Jes\u00fas de hacer el necesario milagro. Cre\u00edan en el poder de Jes\u00fas de sanar, pues ya hab\u00eda habido varios casos de ellos, pero no en su poder de levantar a muertos. Ellos mismos limitaban su fe.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>vinieron de casa del principal.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 8:49<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Tu hija ha muerto.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:25<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:25<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>\u00bfpara qu\u00e9 molestas?<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 7:6<\/span>, <span class='bible'>Luc 7:7<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:21<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:32<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:39<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>al Maestro.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 10:17<\/span>; <span class='bible'>Mat 26:18<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:28<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La implicaci\u00f3n del aviso de la muerte de la ni\u00f1a es que su condici\u00f3n es ahora irreversible y sin remedio. Jes\u00fas inmediatamente corrige este pensamiento insisti\u00e9ndole a Jairo que no tuviera temor y continuara creyendo.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t5:35 &#8211;Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo &#8212; Ahora, que Jes\u00fas est\u00e1 mandando a la mujer que se vaya en paz, llega un grupo de personas de la casa de Jairo con su triste mensaje. Lucas (8:49) nos informa que \u201cvino uno de la casa\u201d de Jairo, esto indicando que uno habl\u00f3 por los dem\u00e1s del grupo.<br \/>\n\tEl relato de los vers\u00edculos 21-24 ahora contin\u00faa.<br \/>\n\t&#8212; Tu hija ha muerto; \u00bfpara qu\u00e9 molestas m\u00e1s al Maestro? &#8212; La noticia es para Jairo, el padre de la ni\u00f1a (vers\u00edculos 22,23). Estas personas indican por su mensaje que no tienen fe en Jes\u00fas para que se sane la ni\u00f1a ya que est\u00e1 muerta. Se contrasta la fe de la mujer sanada en esta ocasi\u00f3n con la falta de fe de parte de este grupo de personas en el poder de Jes\u00fas de hacer el necesario milagro. Cre\u00edan en el poder de Jes\u00fas de sanar, pues ya hab\u00eda habido varios casos de ellos, pero no en su poder de levantar a muertos. Ellos mismos limitaban su fe.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>DESESPERACI\u00d3N Y ESPERANZA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Marcos 5:35-39<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Mientras Jes\u00fas estaba hablando, llegaron mensajeros de la casa del gobernador de la sinagoga que le dijeron:<br \/>-Tu hija ha muerto. \u00bfPara qu\u00e9 molestar m\u00e1s al Maestro?<br \/>Jes\u00fas oy\u00f3 por encima el mensaje que tra\u00edan, y le dijo al gobernador de la sinagoga:<\/p>\n<p>-\u00a1No tengas miedo! \u00a1Sigue creyendo!<\/p>\n<p>Jes\u00fas no dej\u00f3 que nadie Le acompa\u00f1ara m\u00e1s que Pedro y Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Cuando llegaron a la casa del gobernador de la sinagoga, Jes\u00fas vio la conmoci\u00f3n, y a la gente llorando y chillando. Y entr\u00f3 y les dijo:<br \/>-\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is tan afligidos? \u00bfY por qu\u00e9 est\u00e1is llorando? La ni\u00f1ita no ha muerto: est\u00e1 dormida.<\/p>\n<p>Y se rieron burlonamente de \u00c9l.<\/p>\n<\/p>\n<p>Las costumbres jud\u00edas de duelo eran expresivas y detalladas, y estaban dise\u00f1adas pr\u00e1cticamente para subrayar la desolaci\u00f3n y la separaci\u00f3n final que causa la muerte. La esperanza victoriosa de la fe cristiana no exist\u00eda todav\u00eda.<br \/>En cuanto ten\u00eda lugar una muerte, se levantaba un griter\u00edo terrible para que todos se dieran cuenta de que la muerte hab\u00eda asestado su golpe final. Los gemidos se repet\u00edan en el momento del entierro, cuando se llegaba a la tumba. Los afligidos se colgaban sobre el cuerpo muerto, suplicando una respuesta de sus labios callados para siempre. Se her\u00edan el pecho, se arrancaban el pelo y se rasgaban la ropa.<\/p>\n<\/p>\n<p>El rasgarse las vestiduras ten\u00eda que hacerse de acuerdo con ciertas reglas y costumbres. Se hac\u00eda justamente antes de que el cuerpo se ocultara definitivamente de la vista. Las vestiduras ten\u00edan que rasgarse hasta el coraz\u00f3n; es decir, hasta que se expusiera la piel, pero no se deb\u00edan rasgar por debajo del ombligo. Por padres y madres se rasgaba el lado izquierdo, sobre el coraz\u00f3n; por otros familiares, el lado derecho. Una mujer ten\u00eda que rasgarse la ropa en privado; y entonces ponerse del rev\u00e9s la ropa interior para que lo rasgado quedara a la espalda; entonces se rasgaba la ropa exterior, de manera que no se le viera el cuerpo. La ropa rasgada se llevaba puesta treinta d\u00edas. Despu\u00e9s de los primeros siete d\u00edas se pod\u00eda zurcir lo que se hab\u00eda rasgado; pero de manera que se pudiera reconocer claramente. Despu\u00e9s de los treinta d\u00edas se pod\u00eda coser adecuadamente la ropa.<br \/>Los flautistas eran esenciales. En la mayor parte del mundo antiguo, en Roma, Grecia, Fenicia, Asiria y Palestina, el sonido de la flauta se relacionaba inseparablemente con la muerte y la tragedia. Estaba establecido que, por muy pobre que fuera un hombre, deb\u00eda haber por lo menos dos flautistas en el funeral de su esposa. W. Taylor Smith, en el <em>Dictionary of Christ and the Gospels <\/em>de Hastings, cita dos ejemplos interesantes del uso de los flautistas que muestran lo extendida que estaba esta costumbre. Hubo flautistas en el funeral del emperador romano Claudio. Cuando el a\u00f1o 67 d C. lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n la noticia de la toma de Jotapata por los ej\u00e9rcitos Romanos, Josefo nos dice que \u00abla mayor parte del pueblo contrat\u00f3 a flautistas para que dirigieran sus Lamentaciones.\u00bb<\/p>\n<p>El lamento de las flautas, los chillidos de las pla\u00f1ideras, las apasionadas llamadas a los muertos, las vestiduras rasgadas, el pelo arrancado, tienen que haber convertido una casa jud\u00eda en un lugar l\u00fagubre y pat\u00e9tico en un d\u00eda de luto.<br \/>Cuando llegaba la muerte, a los que estaban de duelo se les prohib\u00eda trabajar, usar perfumes y llevar calzado. Hasta el hombre m\u00e1s pobre ten\u00eda que dejar de trabajar tres d\u00edas. No ten\u00eda que viajar con mercanc\u00edas; y la prohibici\u00f3n de trabajo se extend\u00eda tambi\u00e9n a sus servidores. No se pod\u00eda sentar con la cabeza apoyada, ni afeitar, ni \u00bb hacer nada para su consuelo.\u00bb No pod\u00eda leer la Ley o los Profetas, porque el leer estos libros produce alegr\u00eda. Se le permit\u00eda leer <em>Job, Jerem\u00edas y Lamentaciones. <\/em>Ten\u00eda que tomar alimento solamente en su casa, y se ten\u00eda que abstener totalmente de carne y de vino. No pod\u00eda salir del pueblo por treinta d\u00edas. Era costumbre no comer a la mesa, sino sentado en el suelo, usando una silla como mesa. Era costumbre, y todav\u00eda lo es, comer huevos untados de ceniza y sal.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una curiosa costumbre. Se vaciaba toda el agua de la casa y de las tres casas vecinas a cada lado, porque se dec\u00eda que el \u00c1ngel de la Muerte administraba la muerte con una espada que limpiaba en el agua cercana. Hab\u00eda una costumbre peculiarmente pat\u00e9tica. En el caso de una persona que hubiera muerto demasiado joven, si no estaba casada, el ritual del matrimonio era parte de los ritos funerarios. Durante el tiempo del duelo, el afligido estaba exento de guardar la Ley, porque se supon\u00eda que estaba fuera de s\u00ed, loco de aflicci\u00f3n.<br \/>El que estaba de duelo ten\u00eda que ir a la sinagoga; y cuando entraba, los dem\u00e1s le miraban a la cara y le dec\u00edan: \u00bb Bendito sea el Que consuela al afligido.\u00bb En el libro jud\u00edo de oraciones hay una oraci\u00f3n especial que se ha de usar antes de comer en la casa del duelo:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Bendito eres T\u00fa, oh Dios, nuestro Se\u00f1or, Rey del universo, Dios de nuestros padres, nuestro Creador, nuestro Redentor, nuestro Santificador, el Santo de Jacob, el Rey de la vida, Que eres bueno y haces el bien; el Dios de verdad, el Juez justo Que juzgas con rectitud, Que llevas el alma ajuicio, y eres el \u00danico que gobiernas en el universo, T\u00fa obras en \u00e9l seg\u00fan Tu voluntad, y todos Tus caminos son en juicio, y nosotros somos Tu pueblo y Tus siervos, y en todas las situaciones estamos obligados a alabarte y bendecirte, Que proteges de todas las calamidades a Israel, y nos escudar\u00e1 en esta calamidad,<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>y de este duelo nos sacar\u00e1 a vida y paz. Consuela, oh Dios, nuestro Se\u00f1or, a todos los afligidos de Jerusal\u00e9n que est\u00e1n de duelo con dolor. Consu\u00e9lalos en su duelo, y haz que se regocijen en su agon\u00eda como aquel a quien consuela su madre. Bendito seas T\u00fa, oh Dios, el Consolador de Si\u00f3n, T\u00fa que reedificas Jerusal\u00e9n.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Esta oraci\u00f3n es posterior a los tiempos del Nuevo Testamento, pero est\u00e1 inspirada en expresiones angustiadas de dolor que nosotros podemos leer en esta historia de la ni\u00f1a que hab\u00eda muerto.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga<\/span>: Aunque esta versi\u00f3n es correcta, no transmite bien el movimiento dram\u00e1tico de la escena. Es preferible una traducci\u00f3n que mencione el nombre del principal de la sinagoga, Jairo, y que personalice a los portadores del mensaje. Por ejemplo, \u00abllegaron unas personas de la casa de Jairo\u00bb (TLA), o \u00abllegaron unos hombres de la casa de Jairo\u00bb (NVI).<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">\u00bfPara qu\u00e9 molestas m\u00e1s al Maestro?<\/span> Esta traducci\u00f3n es correcta en cuanto al significado, pero adolece de ciertas irregularidades sint\u00e1cticas y gramaticales. Te\u00f3ricamente, el verbo tendr\u00eda que darse en el infinitivo, como en DHH: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 molestar m\u00e1s al Maestro?\u00bb. Si se decide poner el verbo en la segunda persona del singular, como RV95, habr\u00eda que traducir la palabra griega <span style=\"font-style:italic\">eti<\/span> no como \u201cm\u00e1s\u201d sino como \u201ctodav\u00eda\u201d, o \u201ca\u00fan\u201d, como BA: \u00ab\u00bfpara qu\u00e9 molestas a\u00fan al Maestro?\u00bb<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>l 225 Luc 8:49<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Un gran milagro se refiere en estos vers\u00edculos; una muchacha muerta es restaurada a la vida. Poderoso como es el \u00abRey de los terrores\u00bb, hay uno m\u00e1s poderoso  que \u00e9l. Las llaves de la muerte est\u00e1n en manos de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. El un d\u00eda \u00abhar\u00e1 desaparecer la muerte en la victoria\u00bb Isa\u00edas 25.8 Aprendamos en estos vers\u00edculos que el rango no es una exenci\u00f3n del dolor. Jairo era gobernador; \u00absin embargo, la enfermedad y las angustias penetran en su  casa. Probablemente es que Jairo pose\u00eda riquezas y con estas pod\u00eda emplear la ciencia de los m\u00e9dicos; pero el dinero no pudo alejar la muerte de su hija. Las  hijas de los gobernadores est\u00e1n tan expuestas a enfermarse como las hijas de los pobres y tienen tambi\u00e9n que morir.<br \/>\nBueno es que todos lo tengamos presente, pues lo olvidamos con mucha facilidad. Hablamos y pensamos como si la posesi\u00f3n de las riquezas fuera un ant\u00eddoto  del pesar, y como si el dinero pudiera preservarnos de la enfermedad y de la muerte. \u00a1Qu\u00e9 ceguedad tan completa el imagin\u00e1rselo! Dirijamos la vista en torno  nuestro y eso bastar\u00e1 para que veamos mil pruebas de lo contrario. La muerte entra en los salones y los palacios, lo mismo que en la chozas, se lleva a los  propietarios lo mismo que a los labradores, a los ricos y a los pobres. No guarda ceremonias, y no se detiene por la conveniencia de nadie. No podemos  alejarla ni cerrarle el camino con barras y cerraduras. \u00abEst\u00e1 establecido que los hombres mueran una sola vez; y despu\u00e9s de esto, el juicio\u00bb Hebreos 9.27.<br \/>\nTodos vamos al mismo lugar, a la sepultura.<br \/>\nPodemos estar seguros que hay m\u00e1s igualdad de la que a primera vista aparece en la suerte de los hombres. Las enfermedades son grandes niveladores; no  hacen distinciones. El cielo es el \u00fanico lugar en que \u00absus habitantes no dir\u00e1n, estamos enfermos\u00bb Isa\u00edas 23.24 Felices los que fijan sus afectos en las cosas del  cielo. Ellos, y solo ellos poseen un tesoro incorruptible. Tendr\u00e1n que esperar un poco solamente para encontrarse en donde no oigan malas nuevas, en donde  enjugar\u00e1n sus l\u00e1grimas y en donde no tendr\u00e1n que vestirse de luto nunca jam\u00e1s. All\u00ed no volver\u00e1n a o\u00edr estas tristes palabras, \u00abtu hija, tu hijo, tu mujer, tu  marido, han muerto\u00bb Todo eso habr\u00e1 pasado para siempre.<br \/>\nAprendemos, adem\u00e1s, que grande es el poder de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. El mensaje que atraves\u00f3 el coraz\u00f3n del gobernador, anunci\u00e1ndole que su hija hab\u00eda  muerto no detuvo a nuestro Se\u00f1or ni un momento. Levant\u00f3 inmediatamente el esp\u00edritu abatido del padre con estas palabras consoladoras, \u00abNo temas, cree tan  solo\u00bb Va a la casa donde hay muchos que lloran y se lamenta, y entra en el cuarto en que est\u00e1 tendida la muchacha; la toma por la mano, y le dice; \u00abMuchacha,  Yo te lo digo, lev\u00e1ntate\u00bb. El coraz\u00f3n le empieza a palpitar de nuevo y el cuerpo que estaba sin vida vuelve a respirar. La muchacha se levant\u00f3 y camin\u00f3. No es  de extra\u00f1arse que leamos estas palabras: \u00abquedaron asombrados con grande admiraci\u00f3n.<br \/>\nMeditemos un momento en lo admirable del cambio que tuvo lugar en aquella casa. Del llanto pasaron al regocijo, de los p\u00e9sames a las congratulaciones, de  la muerte a la vida, \u00a1cu\u00e1n grande y maravillosa debi\u00f3 ser la transici\u00f3n! Bien pueden decirlo que han visto la muerte de cerca, apagada la que era la luz de su  hogar y el dardo de hierro clavado en lo m\u00e1s \u00edntimo del alma. Solo ellos pueden concebir lo que debi\u00f3 sentir la familia de Jairo cuando vio a la que amaba  devuelta a su regazo por el poder de Cristo, \u00a1Qu\u00e9 alegre reuni\u00f3n de familia tendr\u00eda lugar aquella noche! Veamos en este milagro glorioso una prueba de lo que Jes\u00fas puede hacer por las almas que se encuentran como muertas. Puede resucitar a nuestros hijos de la  muerte de la trasgresi\u00f3n y del pecado, y hacerlos marchar ante El con vida nueva. Puede tomar a nuestros hijos de la mano y decirles \u00abLevantaos\u00bb y mandarles  que no vivan para ellos solos, sino para Aquel que muri\u00f3 por ellos y resucit\u00f3. \u00bfTenemos un alma muerta en nuestra familia? Clamemos al Se\u00f1or para que  venga y la reanime. Efes. 2.1 Envi\u00e9mosle mensaje tras mensaje, y pid\u00e1mosle su ayuda. El que vino al socorro de Jairo tiene a\u00fan abundancia de misericordia y  omnipotencia.<br \/>\nVeamos, finalmente, en este milagro una bendita promesa de lo que nuestro Se\u00f1or har\u00e1 el d\u00eda de su segunda venida. Har\u00e1 salir a su pueblo amado del seno de  sus sepulcros; los revestir\u00e1 de un cuerpo mejor, m\u00e1s glorioso, y m\u00e1s bello, que el que ten\u00edan en la \u00e9poca de su peregrinaci\u00f3n. Reunir\u00e1 a sus elegidos del norte,  del sur, del este y del oeste para que nunca m\u00e1s se separen y nunca m\u00e1s vuelvan a morir. Padres creyentes volver\u00e1n a ver a sus hijos creyentes, maridos  creyentes a sus esposas creyentes. No nos aflijamos como los que no tienen esperanza por nuestros amigos que duermen en el Se\u00f1or. Cuando menos lo  esperemos asomar\u00e1 la ma\u00f1ana gloriosa del a resurrecci\u00f3n. \u00abDios traer\u00e1 consigo a los que duermen en Jes\u00fas\u00bb 1 Tes. 4.14. Llegar\u00e1 el d\u00eda en que estas palabras  recibir\u00e1n completo cumplimiento: \u00abLos resucitar\u00e9 del seno de la tumba; los redimir\u00e9 de la muerte: O muerte, Yo ser\u00e9 tu azote; o sepulcro, Yo ser\u00e9 tu  destrucci\u00f3n\u00bb Oseas 13.14. El que resucit\u00f3 a la hija de Jairo, vive a\u00fan. Cuando re\u00fana su reba\u00f1o en torno suyo el d\u00eda final, no se echar\u00e1 de menos ni uno de sus  corderos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Se inserta <i><b>casa<\/b><\/i> para suplir elipsis del original.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R502 En \u1f00\u03c0\u1f78 \u03c4\u03bf\u1fe6 \u1f00\u03c1\u03c7\u03b9\u03c3\u03c5\u03bd\u03b1\u03b3\u03ce\u03b3\u03bf\u03c5, es posible que deba insertarse \u03bf\u1f36\u03ba\u03bf\u03c5 (de la casa del principal; comp. el v. 38), puesto que el hombre mismo ya hab\u00eda venido (v. 22). <\/p>\n<p> B47 El verbo aoristo \u1f00\u03c0\u03ad\u03b8\u03b1\u03bd\u03b5\u03bd aparece con la fuerza propia de un perfecto griego (es decir, para denotar un estado presente, como resultado de un hecho pasado; comp. Luc 8:49). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> . <em>casa<\/em>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, vinieron de la casa del principal de la sinagoga, diciendo: \u2014Tu hija ha muerto. \u00bfPara qu\u00e9 molestas m\u00e1s al Maestro? 5:35 \u2014 Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo \u2014 Ahora, que Jes\u00fas est\u00e1 mandando a la mujer que se vaya en paz, llega un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-535-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Marcos 5:35 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25028","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25028","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25028"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25028\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}