{"id":25155,"date":"2022-06-20T09:37:55","date_gmt":"2022-06-20T14:37:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-826-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T09:37:55","modified_gmt":"2022-06-20T14:37:55","slug":"comentario-de-marcos-826-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-826-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Marcos 8:26 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Entonces Jes\u00fas le envi\u00f3 a su casa, dici\u00e9ndole: \u2014No entres en la aldea.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>8:26<\/span> \u2014 Y lo envi\u00f3 a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea \u2014 La \u00faltima parte de esta frase que dice, \u201cni lo digas a nadie en la aldea\u201d, no aparece en los manuscritos mejores, pero la idea se implica en el mandamiento de no entrar en la aldea. Dice la 1990, \u201cEntonces lo envi\u00f3 a su casa, dici\u00e9ndole: \u2018Ni siquiera entres en la aldea\u2019\u201d. Jes\u00fas iba con sus disc\u00edpulos para la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, deseando estar con ellos y ense\u00f1arles (ver. <span>31<\/span>), y por eso no quiso m\u00e1s publicidad en la regi\u00f3n de Betsaida. De esta manera evit\u00f3 una demora. Tampoco quiso que le siguiera una multitud hacia el norte a donde iba. Era tiempo de estar aparte con sus disc\u00edpulos para entrenarles, pues se acercaba la crucifixi\u00f3n (de all\u00ed a seis u ocho meses) y la gran comisi\u00f3n de ellos a predicar en todo el mundo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>No entres en la aldea.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 5:43<\/span>; <span class='bible'>Mar 7:36<\/span>; <span class='bible'>Mat 8:4<\/span>; <span class='bible'>Mat 9:30<\/span>; <span class='bible'>Mat 12:16<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>No entres en la aldea.<\/b> Jes\u00fas llev\u00f3 al hombre ciego fuera de la ciudad antes de sanarlo (v. <span class='bible'>Mar 8:23<\/span>), probablemente para evitar la publicidad y, por otra parte, la escena de chusma que resultar\u00eda. Seg\u00fan parece, a diferencia de otros en el pasado, \u00e9l s\u00ed obedeci\u00f3 la orden de Jes\u00fas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t8:26 &#8212; Y lo envi\u00f3 a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea &#8212; La \u00faltima parte de esta frase que dice, \u201cni lo digas a nadie en la aldea\u201d, no aparece en los manuscritos mejores, pero la idea se implica en el mandamiento de no entrar en la aldea. Dice la 1990, \u201cEntonces lo envi\u00f3 a su casa, dici\u00e9ndole: \u2018Ni siquiera entres en la aldea\u2019\u201d. Jes\u00fas iba con sus disc\u00edpulos para la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, deseando estar con ellos y ense\u00f1arles (ver. 31), y por eso no quiso m\u00e1s publicidad en la regi\u00f3n de Betsaida. De esta manera evit\u00f3 una demora. Tampoco quiso que le siguiera una multitud hacia el norte a donde iba. Era tiempo de estar aparte con sus disc\u00edpulos para entrenarles, pues se acercaba la crucifixi\u00f3n (de all\u00ed a seis u ocho meses) y la gran comisi\u00f3n de ellos a predicar en todo el mundo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Ni lo digas a nadie en la aldea<\/span> es una variante textual que aparece en algunos manuscritos, est\u00e1 presente en el TR, y ha sido consecuentemente adoptada por RV95. Preferimos no incluirla en la traducci\u00f3n, ya que posiblemente se trata de un agregado tard\u00edo cuyo prop\u00f3sito era armonizar este texto con otros en los que Jes\u00fas proh\u00edbe a las personas divulgar su identidad (ver, p. ej., <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 7:36<\/span><\/span>).<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Reflexi\u00f3n b\u00edblica y pastoral<\/span><\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de este pasaje, tenemos la confesi\u00f3n de Pedro, ocasi\u00f3n en que parece que un primer impulso de fe es anulado enseguida por un rechazo categ\u00f3rico de la posibilidad de que Jes\u00fas fuera crucificado. Tal rechazo es, por otra parte, entendible, cuando se piensa lo que significaba en ese entonces la muerte de cruz. Tambi\u00e9n se ha dicho que la sanidad del ciego en dos etapas apunta a los lectores del Evangelio, tanto a los lectores originales como a los contempor\u00e1neos, cuya fe progresa siempre desde la incredulidad y la ceguera hasta la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas como Se\u00f1or. Creemos que esto es correcto. No obstante, es importante recalcar que la ceguera espiritual es la \u00fanica condici\u00f3n humana inicial posible ante la revelaci\u00f3n divina. El Evangelio de Juan dir\u00e1 m\u00e1s tarde que la persona que pretende ver \u2014es decir, conocer a Dios aparte de su revelaci\u00f3n\u2014est\u00e1 en pecado, puesto que a Dios s\u00f3lo se lo puede conocer cuando \u00e9l toma la iniciativa de revelarse. Sin embargo, cuando una persona reconoce su ceguera y acepta la revelaci\u00f3n de Dios, entonces s\u00ed llega a ver (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:41<\/span><\/span>). Para los escritores del Nuevo Testamento la incredulidad inicial no es el problema, pero s\u00ed lo es la incredulidad que persiste aun cuando las personas han sido confrontadas con pruebas irrefutables de la acci\u00f3n de Dios en la historia. En otras palabras, el problema no es la ceguera que se hereda, sino la que se elige.<\/p>\n<p>Es posible elegir ser ciegos, preferir no ver lo que sucede a nuestro alrededor. En efecto, muchos de nosotros lo hacemos y por muchas razones. Nuestros ojos espirituales, que est\u00e1n hechos para ver el sufrimiento y la miseria del mundo, y para movernos a hacer algo por ello, se nublan a veces con otras preocupaciones: el trabajo, la vocaci\u00f3n, la carrera acad\u00e9mica, el dinero, el prestigio, y dem\u00e1s cosas. Todas estas cosas nos ciegan, de modo que la luz que hay en nosotros se va apagando lentamente y pronto estamos como aquel hombre, con una vaga idea de c\u00f3mo era la realidad, pero sin estar conectados con ella como Dios lo desea. Cuando nos sucede esto, necesitamos desesperadamente del toque sanador de las manos del crucificado. S\u00f3lo esas manos curtidas por el amor al pr\u00f3jimo y horadadas por los clavos del Imperio Romano pueden devolvernos la fe en Dios y en nuestra misi\u00f3n como agentes de liberaci\u00f3n. No es demasiado tarde para que el pueblo de Dios admita su ceguera espiritual y retorne a la senda que nos marcara Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 en la aldea:<\/b><\/i> Numerosos mss., algunos de cierta importancia, dicen: encarg\u00e1ndole que ni entrara en la aldea ni tampoco dijera nada a nadie de la aldea. Ver nota a <span class='bible'>Mar 1:34<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>y 384 Mat 8:4; Mar 5:43<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 26 <strong>super (1)<\/strong> Durante todo el ministerio del Salvador-Esclavo, el Esclavo de Dios, El no quiso publicidad. V\u00e9ase la nota 44 <strong>super (1)<\/strong> del cap.1. Evitar la publicidad era una de Sus virtudes. Tal virtud era agradable y hermosa. <\/p>\n<p> 26 <strong>super (2)<\/strong> Algunos mss. a\u00f1aden: ni lo digas a nadie en la aldea.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>entres&#8230;<\/b><\/i> TR a\u00f1ade <i>ni lo digas a nadie<\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>BD445(2) A causa de la posici\u00f3n, \u03bc\u03b7\u03b4\u03ad significa en este caso: ni aun (el sentido de esta cl\u00e1usula requiere \u03b5\u1f34\u03c0\u1fc3\u03c2 en vez de \u03b5\u1f30\u03c3\u03ad\u03bb\u03b8\u1fc3\u03c2). [Editor. El m\u00e1s fuerte apoyo de los manuscritos incluye \u03b5\u1f30\u03c3\u03ad\u03bb\u03b8\u1fc3\u03c2 en el texto, aunque un mandato a hacer silencio puede estar impl\u00edcito dentro de la prohibici\u00f3n.] <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p><em>entres.<\/em> El TR a\u00f1ade <em>ni lo digas a nadie.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\u2021 En otras palabras, no difundan la noticia de lo que ha pasado.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Versi\u00f3n Biblia Libre del NuevoTestamento<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces Jes\u00fas le envi\u00f3 a su casa, dici\u00e9ndole: \u2014No entres en la aldea. 8:26 \u2014 Y lo envi\u00f3 a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea \u2014 La \u00faltima parte de esta frase que dice, \u201cni lo digas a nadie en la aldea\u201d, no aparece en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-826-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Marcos 8:26 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25155","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25155"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25155\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}