{"id":25270,"date":"2022-06-20T09:43:18","date_gmt":"2022-06-20T14:43:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-20T09:43:18","modified_gmt":"2022-06-20T14:43:18","slug":"comentario-de-marcos-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de Marcos 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Cuando llegaron cerca de Jerusal\u00e9n, junto a Betfag\u00e9 y Betania, frente al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>11:1<\/span> \u2014 Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n, junto a Betfag\u00e9 y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos \u2014 Sobre los primeros once vers\u00edculos de este cap\u00edtulo, cons\u00faltense <span>Mat 21:1-11<\/span>; <span>Luc 19:28-44<\/span>; <span>Jua 12:12-19<\/span>. <\/p>\n<p \/> De Jeric\u00f3, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos viajaron a Jerusal\u00e9n (<span>10:32<\/span>,<span>46<\/span>), llegando primero a Betfag\u00e9 y a Betania, al oriente de Jerusal\u00e9n, seis d\u00edas antes de la Pascua (<span>Jua 12:1<\/span>). Aqu\u00ed, ya estando muy cerca de Jerusal\u00e9n (a dos millas), Jes\u00fas comisiona a dos de sus disc\u00edpulos a ir a traerle el animal pedido, para poder andar montado como un rey a entrar en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 21:1<\/span>; <span class='bible'>Luc 19:29<\/span>; <span class='bible'>Jua 12:14<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>al monte.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 13:3<\/span>; <span class='bible'>2Sa 15:30<\/span>; <span class='bible'>Zac 14:4<\/span>; <span class='bible'>Mat 24:3<\/span>; <span class='bible'>Mat 26:30<\/span>; <span class='bible'>Jua 8:1<\/span>; <span class='bible'>Hch 1:12<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 6:7<\/span>; <span class='bible'>Mar 14:13<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas y la entrada triunfal a Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 11:1-11<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>maldice a la higuera est\u00e9ril,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 11:12-14<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>purifica el templo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 11:15-19<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>exhorta a los disc\u00edpulos ha mantenerse firmes en la fe, y que perdonen a sus enemigos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 11:20-26<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y defiende la legalidad de sus acciones por el testimonio de Juan que fue un hombre enviado por Dios,<\/i><\/b> <span class='bible'>Mar 11:27-33<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">M\u00e1s de un tercio de la narraci\u00f3n de Marcos ocurre durante un per\u00edodo de siete d\u00edas: la semana de la Pascua cuando finalmente Jes\u00fas muere. Al Evangelio de Marcos se le ha llamado una historia de la Pasi\u00f3n con una larga introducci\u00f3n. Su \u00e9nfasis en la semana de la Pascua es apropiado. Sin esta semana, Jes\u00fas no habr\u00eda cumplido el prop\u00f3sito de venir a la tierra.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Betfag\u00e9<\/span>\u00a0y\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">Betania<\/span>\u00a0est\u00e1n al este del Monte de los Olivos, a tres km de las puertas de Jerusal\u00e9n. L\u00e1zaro creci\u00f3 en Betania (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 12:1<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>LA SEMANA SANTA.<\/b> En este punto del Evangelio seg\u00fan San Marcos comienzan los acontecimientos de la Semana Santa (caps. <span class=\"bible\">Mar 11:1-33<\/span>; <span class=\"bible\">Mar 12:1-44<\/span>; <span class=\"bible\">Mar 13:1-37<\/span>; <span class=\"bible\">Mar 14:1-72<\/span>; <span class=\"bible\">Mar 15:1-47<\/span>), seguidos por la resurrecci\u00f3n (cap. <span class=\"bible\">Mar 16:1-20<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 11.<\/p>\n<p>Entrada triunfal en Jerusal\u00e9n. 11:1-11 (Mat 21:1-11; Luc 19:20-40; Jua 12:12-19).<br \/>\n Cf. Comentario a Mat 21:1-11.<br \/>\n1 Y cuando se aproximaba a Jerusal\u00e9n, a Betfag\u00e9 y Betania, junto al monte de los Olivos, envi\u00f3 a dos de los disc\u00edpulos 2 y les dijo: Id a la aldea que est\u00e1 enfrente, y luego que entr\u00e9is en ella, encontrar\u00e9is un burrito atado, sobre el que nadie mont\u00f3 a\u00fan; selladlo y traedlo. 3 Si alguno os dijere: \u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is esto? decidle: El Se\u00f1or tiene necesidad de \u00e9l; y al instante os lo dejar\u00e1 traer. 4 Se fueron, y encontraron el pollino atado a la puerta, fuera, en el camino, y le soltaron. 5 Algunos de los que all\u00ed estaban les dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 desat\u00e1is el burrito? 6 Ellos les contestaron como Jes\u00fas les hab\u00eda dicho, y les dejaron. 7 Llevaron el burrito a Jes\u00fas, y, ech\u00e1ndole encima sus vestidos, mont\u00f3 en \u00e9l. 8 Muchos extend\u00edan sus mantos sobre el camino, otros cortaban verde de los campos, 9 y los que le preced\u00edan y le segu\u00edan gritaban: \u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or! 10 \u00a1Bendito el Reino, que viene, de David, nuestro padre! \u00a1Hosanna en las alturas! 1&#8242; Entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, en el templo, y despu\u00e9s de haberlo visto todo, ya de tarde, sali\u00f3 para Betania con los Doce.<\/p>\n<p>V.9. La frase \u201cBendito el que viene\u201d probablemente tiene sentido mesi\u00e1nico (Mat 11:3; Luc 7:19; cf. Jua 4:25).<br \/>\nV.10. En este homenaje mesi\u00e1nico, Mc tiene una frase propia: \u201c\u00a1Bendito el Reino, que viene, de David, nuestro padre!\u201d La aclamaci\u00f3n es mesi\u00e1nica, pues no se trata s\u00f3lo de instaurar en Jerusal\u00e9n el reino dav\u00eddico en lugar del procurador de Roma, sino de dar cumplimiento, en aquella \u00e9poca de inminente expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica, al reino de David en su descendiente el Mes\u00edas. En la perspectiva hist\u00f3rica y literaria de Mc, esto es evidente. Es lo que se ped\u00eda tres veces al d\u00eda en la oraci\u00f3n Shemone esre: restablecer \u201cel Reino de la casa de David,\u201d es decir, la venida mesi\u00e1nica 1. La frase \u201cnuestro padre\u201d acent\u00faa m\u00e1s la nota israelita (Hec 4:25) y propia de Mc 2.<\/p>\n<p>Maldici\u00f3n de la higuera. 11:12-14 (Mat 21:18-19).<br \/>\nCf. Comentario a Mat 21:18-19.<br \/>\n12 A la ma\u00f1ana siguiente, saliendo de Betania, sinti\u00f3 hambre. 13 Viendo de lejos una higuera, se fue por si encontraba algo en ella, y, lleg\u00e1ndose a ella, no encontr\u00f3 sino hojas, porque no era tiempo de higos. 14 Tomando la palabra, dijo: Que nunca jam\u00e1s coma ya nadie fruto de ti. Los disc\u00edpulos le oyeron.<\/p>\n<p>Mc, a diferencia de Mt, divide artificiosamente este relato en dos puntos separados. Cristo va a una higuera por si encuentra alg\u00fan fruto en ella, mas s\u00f3lo encontr\u00f3 hojas. Pero Mc resalta que no era tiempo de ellos. La maldijo, diciendo que no produjese m\u00e1s fruto. Mt dir\u00e1 que se sec\u00f3 al punto. En Mc queda as\u00ed planteado el \u201cproblema\u201d para dar la soluci\u00f3n despu\u00e9s de intercalarse otro pasaje 3. Es una acci\u00f3n simb\u00f3lica, de valor complejo. Se estudia en Mt. Esta partici\u00f3n de la escena, \u00bfpuede tener alguna relaci\u00f3n estil\u00edstica cercana con la del ciego (Mar 8:24-25) que ve en dos etapas?<\/p>\n<p>Expulsi\u00f3n de los vendedores del templo,Mar 11:15-19 (Mat 21:12-16; Luc 19:45-48;<br \/>\nJua 2:13-22). Cf. Comentario a Jua 2:13-22.<br \/>\n15 Llegaron a Jerusal\u00e9n y, entrando en el templo, se puso a expulsar a los que all\u00ed vend\u00edan y compraban, y derrib\u00f3 las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas; 16 no permit\u00eda que nadie transportase fardo alguno por el templo, 17 y les ense\u00f1aba y dec\u00eda: \u00bfNo est\u00e1 escrito: \u201cMi casa ser\u00e1 casa de oraci\u00f3n para todas las gentes\u201d? Pero vosotros la hab\u00e9is convertido en cueva de ladrones. 18 Lleg\u00f3 todo esto a o\u00eddos de los pr\u00edncipes de los sacerdotes y de los escribas, y buscaban c\u00f3mo perderle; pero le tem\u00edan, pues toda la muchedumbre estaba maravillada de su doctrina. 19 Cuando se hizo tarde, sali\u00f3 de la ciudad.<\/p>\n<p>Jn es el que presenta m\u00e1s amplia referencia de este episodio. De los sin\u00f3pticos es Mc el que m\u00e1s lo destaca.<br \/>\nMc destaca la universalidad del templo para \u201ctodas las gentes,\u201d lo que omiten Mt-Lc. Acaso esta evocaci\u00f3n se haga porque, al establecer estos comercios en el patio de los gentiles, dificultaban a \u00e9stos el acceso al templo. Pero el sentido teol\u00f3gico es la universalidad de la misma fe. La segunda alusi\u00f3n, que traen los tres sin\u00f3pticos, comparando la profanaci\u00f3n a una \u201ccueva de ladrones,\u201d por sus mercanc\u00edas abusivas, es una evocaci\u00f3n sumamente oportuna de Jerem\u00edas (Jua 7:11) 4.<\/p>\n<p>La higuera seca,Jua 11:20-26 (Mat 21:20-22).<br \/>\n Cf. Comentario a Mat 21:20-22.<br \/>\n20 Pasando de madrugada, vieron que la higuera se hab\u00eda secado de ra\u00edz. 21 Acord\u00e1ndose Pedro, le dijo: Rab\u00ed, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 22 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Tened fe en Dios. 23 En verdad os digo que si alguno dijere a este monte: Qu\u00edtate y arr\u00f3jate al mar, y no vacilare en su coraz\u00f3n, sino que creyere que lo dicho se ha de hacer, se le har\u00e1. 24 Por esto os digo, todo cuanto orando pidiereis, creed que lo recibir\u00e9is y se os dar\u00e1. 25 Cuando os pusieseis en pie para orar, si ten\u00e9is alguna cosa contra alguien, perdonadlo primero, para que vuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos, os perdone a vosotros vuestros pecados. 26 Porque, si vosotros no perdon\u00e1is, tampoco vuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos, os perdonar\u00e1 vuestras ofensas.<\/p>\n<p>La estructura artificiosa de Mc le permite unir a la sorpresa de los disc\u00edpulos ante la higuera seca 5, no s\u00f3lo la doctrina sobre la necesidad de la oraci\u00f3n, sino a\u00f1adir en un amplio contexto l\u00f3gico otra serie de ense\u00f1anzas relacionadas con ello. La confianza en el poder de Dios y el poder de la oraci\u00f3n. La comparaci\u00f3n del \u201cmonte\u201d era un proverbio ambiental para indicar la realizaci\u00f3n de cosas que no pod\u00edan ser hechas por medios ordinarios. La oraci\u00f3n le evoca a Mc la petici\u00f3n del Padrenuestro sobre la necesidad del perd\u00f3n. Una de las necesidades m\u00e1s apremiantes es pedir perd\u00f3n por nuestras culpas (Dan 9:4; Tob 3:3; Bar 3:2, etc\u00e9tera), y para esto hay que perdonar al pr\u00f3jimo. M\u00e1xime se dir\u00eda exigida esta oraci\u00f3n de doble perd\u00f3n ante esa fe confiada que producir\u00e1 milagros de Dios.<\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n sobre los poderes de Jes\u00fas. 11:27-33 (Mat 21:23-27; Luc 20:1-8).<br \/>\nCf. Comentario a Mat 21:23-27.<br \/>\n27 Llegaron de nuevo a Jerusal\u00e9n. Pase\u00e1ndose El por el templo, se le acercaron los pr\u00edncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le dijeron: 28\u00bfCon qu\u00e9 poder haces estas cosas o qui\u00e9n te ha dado poder para hacerlas? 29Jes\u00fas les contest\u00f3: Tambi\u00e9n voy a haceros una pregunta, y, si me respond\u00e9is, os dir\u00e9 con qu\u00e9 poder hago estas cosas. 30E1 bautismo de Juan, \u00bfera del cielo o era de los hombres? Respondedme. 31 Comenzaron a cavilar entre s\u00ed, diciendo: Si decimos del cielo, dir\u00e1: Pues \u00bfpor qu\u00e9 no hab\u00e9is cre\u00eddo en \u00e9l? 32 Pero, si decimos que de los hombres, es de temer la muchedumbre, porque todos ten\u00edan a Juan por profeta. 33 Respondiendo, pues, a Jes\u00fas, le dijeron: No sabemos. Y Jes\u00fas les dijo: Entonces tampoco yo os digo con qu\u00e9 poder hago estas cosas.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la purificaci\u00f3n del templo, estando en \u00e9l, la autoridad del mismo &#8211; representaci\u00f3n oficial del sanedr\u00edn &#8211; le interroga sobre el \u201cpoder\u201d conque hace estas cosas, es decir, de qui\u00e9n lo \u201crecibi\u00f3.\u201d La condena estaba de antemano, pues no lo hab\u00eda recibido de ellos. La referencia es a la acci\u00f3n purificadora del templo (Mc-Mt). Lc, sin duda, se refiere a la misma, pero por yuxtaponerlo a Cristo, que estaba en el templo ense\u00f1ando, desorienta un poco su verdadero sentido.<br \/>\nCristo les responde, conforme al m\u00e9todo rab\u00ednico, con una pregunta tan comprometida para ellos, que no ten\u00eda respuesta 6. Cristo reconoce y destaca su autoridad.<\/p>\n<p>  1 Lagrange, Le Messiamsme p.339.<br \/>\n 2 Kuhn, Das Reittier Jesu in der Einzugsgeschichte des : Zntw (1959) 82-91; O. Michel, Eine philologische Frage zur Einzugsgeschichte (Mc ll,2ss par): N..T. Studies (Cambridge 1959) 81s; T. A. Burkill, Strain on the Secret.  An Examination of  Mar 11:1-13 : Znw (1960) 31-46.<br \/>\n3 Anzalone, Ilfico maldetto: Palest. Clero (1958) 257-264; G. M\u00fcnderlein,Z)\u00bf\u00e9? VerfliLchung des Feigenbaumes (Mar 11:12-14): New Test. Studies (1963) 89-104.<br \/>\n4 Braun, L&#8217;expulsion des vendeurs du Temple: Rev. Bibl. (1929) 178-200; R. H. Lightfoot, The Cospel Message of Mark (1950) c.5: The Cleansing of the Temple in St. Mark&#8217;s Cospel 60-69; G. W. Buchanan, Mark 11:14-19: B\u00f1gands in the Temple, The Hebrew College Annual (Cincinnati 1959) 169-177; R. B. Montgomery, The House of Prayer, Mar 11:17 : The Cath.  Bibl. Quart. (1959) 21-27.<br \/>\n5 Mancini, La ficaia e i fichi: Pal. Clero (1950).<br \/>\n 6 J. Coutts, The Auto\u00f1ty of Jes\u00fas of Twelve in St Mark&#8217;s Cospel: Journ.  Theol. Studies (London 1957) 111-118.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>se acercaban a Jerusal\u00e9n.<\/b> Una sencilla frase de transici\u00f3n que marca el final de la narraci\u00f3n del cap\u00edtulo <span class='bible'>Mar 10:1-52<\/span>. Tambi\u00e9n indica el comienzo de la fase final de los tres a\u00f1os de ministerio de Jes\u00fas. <b>Betfag\u00e9.<\/b> Un peque\u00f1o pueblo al E de Jerusal\u00e9n, cuyo nombre significa literalmente \u00abcasa de higos verdes\u00bb (<i>vea la nota sobre<\/i> <span class='bible'>Mat 21:1<\/span>). <b>Betania.<\/b> El pueblo de Mar\u00eda, Marta y L\u00e1zaro (<span class='bible'>Jua 11:1<\/span>); en la ladera oriental del Monte de los Olivos, a 3 km al E de Jerusal\u00e9n. <b>monte de los<\/b> <b>Olivos.<\/b> Esta monta\u00f1a se elevaba entre Betania y Jerusal\u00e9n (<i>vea la nota sobre<\/i> <span class='bible'>Mat 24:3<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t11:1 &#8212; Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n, junto a Betfag\u00e9 y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos &#8212; Sobre los primeros once vers\u00edculos de este cap\u00edtulo, cons\u00faltense Mat 21:1-11; Luc 19:28-44; Jua 12:12-19.<br \/>\n\tDe Jeric\u00f3, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos viajaron a Jerusal\u00e9n (10:32,46), llegando primero a Betfag\u00e9 y a Betania, al oriente de Jerusal\u00e9n, seis d\u00edas antes de la Pascua (Jua 12:1). Aqu\u00ed, ya estando muy cerca de Jerusal\u00e9n (a dos millas), Jes\u00fas comisiona a dos de sus disc\u00edpulos a ir a traerle el animal pedido, para poder andar montado como un rey a entrar en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA LLEGADA DEL REY<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Marcos 11:1-6<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Cuando iban llegando, ya cerca de Jerusal\u00e9n, a Betfagu\u00e9 y a Betania, Jes\u00fas mand\u00f3 por delante a dos de Sus disc\u00edpulos dici\u00e9ndoles:<br \/>-Entrad en la aldea que ten\u00e9is enfrente, y, en cuanto entr\u00e9is encontrar\u00e9is un borriquillo atado en el que nadie ha montado todav\u00eda. Desatadlo y tra\u00e9dmelo. Y si alguien os pregunta por qu\u00e9 est\u00e1is haci\u00e9ndolo, decidle: \u00abEl Se\u00f1or lo necesita; e inmediatamente lo devolver\u00e1. \u00ab<br \/>Ellos se adelantaron, y encontraron el borriquillo atado ala entrada de una casa en plena calle, y lo desataron. Y algunos de los que estaban por all\u00ed les dijeron:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00bfQu\u00e9 est\u00e1is haciendo desatando el borriquillo?<\/em><\/p>\n<p><em>Y ellos les dijeron lo que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho que dijeran, y los dejaron marcharse.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Hemos llegado a la \u00faltima etapa del viaje de Jes\u00fas. La hab\u00eda precedido la retirada alrededor de Cesarea de Filipo en el extremo Norte; luego hab\u00edan pasado un tiempo en Galilea; hab\u00edan estado despu\u00e9s en las monta\u00f1as de Judasa y en Transjordania; hab\u00edan pasado por Jeric\u00f3, y ahora llegaban a Jerusal\u00e9n.<br \/>Tenemos que fijarnos en algo sin lo cual la historia es casi ininteligible. Cuando leemos los tres primeros evangelios, tenemos la idea de que esta fue la primera visita de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. Est\u00e1n interesados en contarnos la historia de la obra de Jes\u00fas en Galilea. Debemos tener presente siempre que los evangelios son muy cortos; en su corto espacio se api\u00f1a la obra de tres a\u00f1os, y los autores no ten\u00edan m\u00e1s remedio que seleccionar las cosas en las que quer\u00edan insistir y de las que ten\u00edan un conocimiento especial. Y cuando leemos el cuarto evangelio, encontramos a Jes\u00fas frecuentemente en Jerusal\u00e9n <em>(<\/em><span class='bible'>Jn 2:13<\/span><em> ; <\/em><span class='bible'>Jn 5:1<\/span><em>; <\/em><span class='bible'>Jn 7:10<\/span><em> ). De hecho encontramos que Jes\u00fas sub\u00eda regularmente a Jerusal\u00e9n para las grandes fiestas. No hay ninguna contradicci\u00f3n en este punto. Los tres primeros evangelios est\u00e1n interesados especialmente en el ministerio de Jes\u00fas en Galilea; y el cuarto, en el de Judasa. Sin embargo, tambi\u00e9n los primeros tres contienen indicaciones de que Jes\u00fas visitaba Jerusal\u00e9n con cierta frecuencia. Tenemos Su estrecha amistad con Marta y Mar\u00eda y L\u00e1zaro, una amistad que supone muchas visitas. Tenemos el hecho de que Jos\u00e9 de Arimatea era un amigo secreto Suyo. Y, sobre todo, tenemos el dicho de Jes\u00fas en <\/em><span class='bible'>Mt 23:37<\/span><em> , <\/em>de que Jes\u00fas hab\u00eda querido a menudo reunir a los habitantes de Jerusal\u00e9n como la gallina re\u00fane a sus polluelos debajo de las alas, pero ellos Se lo hab\u00edan impedido. Jes\u00fas no podr\u00eda haber dicho eso si no fuera porque hab\u00eda hecho m\u00e1s de una llamada, que hab\u00eda recibido una fr\u00eda respuesta. Esto explica el incidente del borriquillo. Jes\u00fas no dejaba las cosas para el \u00faltimo momento. Sab\u00eda lo que iba a hacer, y tiempo atr\u00e1s hab\u00eda hecho los preparativos con un amigo. Cuando envi\u00f3 por delante a dos de Sus disc\u00edpulos, les dio una consigna que hab\u00eda concertado de antemano: \u00bb El Se\u00f1or lo necesita.\u00bb Esto no fue una decisi\u00f3n. improvisada y repentina de Jes\u00fas. Fue algo hacia lo que se hab\u00eda ido desarrollando toda Su vida.<\/p>\n<p>Betfagu\u00e9 y Betania eran aldeas cercanas a Jerusal\u00e9n. Probablemente <em>Bet fagu\u00e9 <\/em>quiere decir <em>casa de higos, <\/em>es decir, <em>regi\u00f3n abundante en higueras y el comercio de los higos; y Bet-ania <\/em>quiere decir <em>casa de d\u00e1tiles, <\/em>por razones parecidas. Deben de haber estado muy cerca de Jerusal\u00e9n, porque sabemos por la ley jud\u00eda que Betfagu\u00e9 era una de un c\u00edrculo de aldeas que marcaban el l\u00edmite de lo que se pod\u00eda andar en s\u00e1bado, es decir, cosa de un kil\u00f3metro; mientras que Betania era uno de los lugares dormitorio para los peregrinos de la Pascua cuando Jerusal\u00e9n estaba llena.<\/p>\n<p>Los profetas de Israel hab\u00edan tenido a veces una manera caracter\u00edstica de presentar su mensaje. Cuando las palabras resultaban insuficientes, recurr\u00edan a la acci\u00f3n dram\u00e1tica, como si dijeran: \u00bb Si no quer\u00e9is o\u00edr, no tendr\u00e9is m\u00e1s remedio que ver\u00bb (Cp. especialmente <span class=''>1R 11:30-32<\/span> ). Estas acciones dram\u00e1ticas eran lo que podr\u00edamos llamar advertencias o sermones representados. Ese m\u00e9todo fue el que Jes\u00fas emple\u00f3 aqu\u00ed. Su acci\u00f3n fue una presentaci\u00f3n dram\u00e1tica deliberada de Sus credenciales como Mes\u00edas.<\/p>\n<p>Pero debemos fijarnos bien en lo que estaba haciendo. Hab\u00eda un dicho del profeta Zacar\u00edas <em>(<\/em><span class='bible'>Zac 9:9<\/span><em> ): \u00bb \u00a1Al\u00e9grate <\/em>mucho, hija de Si\u00f3n! \u00a1Da voces de j\u00fabilo, hija de Jerusal\u00e9n! Mira que tu Rey viene a ti, justo y salvador, pero humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.\u00bb Todo el impacto est\u00e1 en que <em>el Rey ven\u00eda en son de paz. <\/em>En Palestina, el asno no era una ac\u00e9mila despreciada, sino un animal noble. Cuando un rey iba a la guerra, su montura era un caballo; pero cuando iba en son de paz, cabalgaba en un asno. Ahora el burro es el paradigma del desprecio divertido, pero en los tiempos de Jes\u00fas era una montura de reyes. Pero debemos advertir <em>la clase de Rey que Jes\u00fas proclamaba ser. <\/em>Vino manso y humilde, pac\u00edficamente y para traer la paz. Le saludaron como Hijo de David, pero no Le comprendieron.<\/p>\n<p>Fue hacia este tiempo cuando se escribi\u00f3 el poema hebreo <em>Los Salmos de Salom\u00f3n. <\/em>Representan la clase de. hijo de David que esperaban los jud\u00edos. Aqu\u00ed tenemos su descripci\u00f3n:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>M\u00edralo, Se\u00f1or, y susc\u00edtales un rey, un hijo de David, &#8211; en el momento que t\u00fa elijas, oh Dios, para que reine en Israel tu siervo.<br \/>Rod\u00e9ale de fuerza, para quebrantar a los pr\u00edncipes injustos, &#8211; para purificar a Jerusal\u00e9n de los gentiles que la pisotean, destruy\u00e9ndola,<br \/>para expulsar con tu justa sabidur\u00eda a los pecadores de tu heredad, &#8211; para quebrar el orgullo del pecador como vaso de alfarero, .<br \/>para machacar con vara de hierro todo su ser, para aniquilar a las naciones imp\u00edas con la palabra de su boca,<br \/>para que ante su amenaza huyan los gentiles de su presencia &#8211; y para dejar convictos a los pecadores con el testimonio de sus corazones.<\/em><\/p>\n<p>(Salmos de Salom\u00f3<span class=''>Nm 17:21-25<br \/><\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 11<\/p>\n<p>b) Entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (Mc\/11\/01-11). <\/p>\n<p>1 Y cuando van acerc\u00e1ndose a Jerusal\u00e9n, por Betfag\u00e9 y Betania, junto al monte de los Olivos, env\u00eda a dos de sus disc\u00edpulos, 2 y les dice: \u00abId a esa aldea que est\u00e1 frente a vosotros y, apenas entr\u00e9is en ella, encontrar\u00e9is atado un pollino, en el cual no se ha montado todav\u00eda nadie; Desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is eso?\u00bb, responded: \u00abEl Se\u00f1or lo necesita, pero en seguida lo devuelve otra vez aqu\u00ed.\u00bb\u00bb 4 Ellos fueron y encontraron un pollino atado delante de una puerta, fuera, en la calle, y se ponen a desatarlo. 5 Pero algunos de los que estaban all\u00ed les preguntaban: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is desatando el pollino?\u00bb 6 Ellos les respondieron como Jes\u00fas se lo hab\u00eda indicado. y les dejaron hacerlo. 7 Llevan, pues, el pollino ante Jes\u00fas, echan encima del pollino sus mantos, y Jes\u00fas se mont\u00f3 en \u00e9l. 8 Muchos extendieron sus mantos sobre el camino; otros, follaje que cortaban de los campos. 9 Y los que iban delante, igual que los que iban detr\u00e1s, gritaban: \u00ab\u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! 10 \u00a1Bendito el reino, que ya llega, de nuestro padre David! \u00a1Hosanna en las alturas!\u00bb 11 Entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, en el templo; y despu\u00e9s de observarlo todo, como ya era tarde, sali\u00f3 para Betania con los doce. <\/p>\n<p>Este conocido episodio del domingo de ramos es m\u00e1s profundo de lo que solemos creer en general llevados de la costumbre. Presenta tan fuerte estructuraci\u00f3n teol\u00f3gica, que apenas tiene sentido preguntarse por su exacto desarrollo y alcance hist\u00f3rico, por la idea de las turbas acompa\u00f1antes y por la impresi\u00f3n que produjo en la opini\u00f3n p\u00fablica. Los intentos que hasta ahora se han hecho por atribuir a Jes\u00fas unos prop\u00f3sitos pol\u00edticos en base a esta acci\u00f3n, han fracasado; en el proceso seguido contra Jes\u00fas este suceso no desempe\u00f1a ning\u00fan papel. Numerosos grupos de peregrinos aflu\u00edan a la ciudad santa con motivo de la fiesta de pascua, y la entrada de Jes\u00fas no presentaba de suyo ning\u00fan car\u00e1cter violento o sensacionalista. Una conmoci\u00f3n mesi\u00e1nica de las turbas que llegase al terreno pol\u00edtico podr\u00eda deducirse a lo m\u00e1s de sus v\u00edtores y aclamaciones; pero \u00e9stos no nos los transmiten los evangelistas de modo uniforme, y la coincidente aclamaci\u00f3n -que los lectores cristianos relacionaron con la dignidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en sentido cristiano- \u00ab\u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or!\u00bb es una frase tomada de los Salmos que pod\u00eda aplicarse a cualquier visitante del templo, una frase lit\u00fargica como lo es el \u00ab\u00a1Hosanna!\u00bb. El evangelista presenta todo el conjunto, llevado no del inter\u00e9s hist\u00f3rico, sino de determinadas intenciones teol\u00f3gicas. Los otros dos sin\u00f3pticos han puesto nuevos acentos a este relato, desde su personal punto de vista. Aqu\u00ed s\u00f3lo nos preguntamos por el prop\u00f3sito de nuestro evangelista. Lo primero que echamos de ver es que Marcos ha insertado la entrada en Jerusal\u00e9n como un eslab\u00f3n importante en una cadena de acciones de Jes\u00fas. La subida a Jerusal\u00e9n llega ahora a su meta. La pen\u00faltima estaci\u00f3n est\u00e1 junto a Betfag\u00e9 y Betania, en el monte de los Olivos. La doble indicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, y precisamente en el orden indicado, no deja de sorprender, pues Betfag\u00e9 est\u00e1 m\u00e1s cerca de Jerusal\u00e9n (*). Llegados ah\u00ed, Jes\u00fas se detiene, manda por delante a dos disc\u00edpulos y hace que le preparen la cabalgadura. La entrada de esta guisa est\u00e1 planeada por \u00e9l; m\u00e1s a\u00fan, prev\u00e9 con una ciencia milagrosa c\u00f3mo encontrar\u00e1n los disc\u00edpulos el jumentillo, les da instrucciones sobre el modo de actuar, y deja que estallen los honores y aclamaciones. Esto merece una reflexi\u00f3n m\u00e1s detenida; pero consideremos el final del relato tal como nos lo presenta Marcos. Jes\u00fas no s\u00f3lo entra en Jerusal\u00e9n sino tambi\u00e9n en el templo y lo observa todo atentamente. No hay duda de que con ello se pretende preparar a los lectores para el suceso del d\u00eda siguiente: la purificaci\u00f3n del templo. Tambi\u00e9n \u00e9sta la ha planeado Jes\u00fas de antemano; no es una acci\u00f3n espont\u00e1nea, un arrebato del momento. La descripci\u00f3n detallada de Jes\u00fas y su conducta est\u00e1 al servicio de la cristolog\u00eda de Marcos; el Mes\u00edas e Hijo de Dios, que hasta ahora se ha ocultado, toma posesi\u00f3n de la ciudad de Dios y del lugar destinado al culto divino, y descubre con esta acci\u00f3n su verdadero ser y voluntad, con la plena conciencia de que este gesto iba a llevarle a la muerte. En la escena preparatoria (v. 1-6) se han querido encontrar ciertos rasgos fabulosos; pero la preparaci\u00f3n de la cena pascual, descrita de id\u00e9ntico modo (14,12-16) revela el prop\u00f3sito de esta exposici\u00f3n: subrayar la voluntad de Jes\u00fas (14,12) de ordenarlo todo seg\u00fan su pensamiento mediante su misteriosa presciencia. Se trata de un comportamiento soberano: env\u00eda a dos de sus disc\u00edpulos con un encargo bien preciso; se designa a s\u00ed mismo -por \u00fanica vez en el Evangelio de Marcos- como \u00abSe\u00f1or\u00bb (11,3; cf. 14,14: \u00abel Maestro\u00bb), y espera que se obedezcan sus deseos. La presciencia dif\u00edcilmente puede presentarle como \u00abun hombre divino\u00bb seg\u00fan la mentalidad helenista que atribu\u00eda una ciencia secreta a los hombres que recib\u00edan culto divino; est\u00e1 m\u00e1s bien en la misma linea que su presciencia de la pasi\u00f3n y de sus distintos detalles (10,33s). Jes\u00fas conoce las disposiciones de su Padre y los vaticinios de la Escritura que \u00e9l debe cumplir. Por ello, probablemente tambi\u00e9n la cabalgadura tiene una oculta relaci\u00f3n con la profec\u00eda de Zac 9:9 : \u00ab\u00a1Oh hija de Si\u00f3n!, regoc\u00edjate en gran manera; salta de j\u00fabilo, \u00a1oh hija de Jerusal\u00e9n! He aqu\u00ed que viene a ti tu rey, humilde y montado en un asno, en el pollino de una asna.\u00bb Jes\u00fas no pretende ser ning\u00fan libertador pol\u00edtico que se presenta con caballos y carros de guerra, sino que utiliza la montura real de los tiempos antiguos (cf. Gen 49:11) y entra en Jerusal\u00e9n como un pr\u00edncipe de paz. El \u00abpollino\u00bb podr\u00eda tambi\u00e9n ser un potro o caballo joven seg\u00fan el vocablo empleado; pero aqu\u00ed significa una cr\u00eda de asna (**). El pasaje de Zacar\u00edas en el griego del Antiguo Testamento presenta la expresi\u00f3n \u00abun nuevo (= joven) pollino\u00bb; tal vez esto indujo a la observaci\u00f3n \u00aben el cual no se ha montado todav\u00eda nadie\u00bb. En todo caso subraya la dignidad de Jes\u00fas, que utiliza un animal no empleado todav\u00eda ni como montura ni como animal de carga; sobre \u00e9l extienden los disc\u00edpulos sus vestidos. De este modo entra Jes\u00fas en la ciudad de Dios pobre pero lleno de dignidad y rodeado de su pueblo. Mateo descubre la oculta relaci\u00f3n escritur\u00edstica mediante una citaci\u00f3n expl\u00edcita y afirma claramente que los disc\u00edpulos actuaron de acuerdo con la indicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Para Marcos lo importante es que todo se desarrolle como Jes\u00fas ha predicho a sus disc\u00edpulos, hasta en los detalles m\u00e1s nimios. No hay por qu\u00e9 preguntarse si Jes\u00fas era conocido, y hasta qu\u00e9 punto, por la gente de Betfag\u00e9; en la disposici\u00f3n de la sala para la \u00faltima cena se\u00f1ala incluso a los disc\u00edpulos al acarreador de agua que les indicar\u00eda el camino (Gen 14:14 s). Mediante estos rasgos narrativos se descubre a los lectores la importancia del momento, reconocen la majestad de Jes\u00fas y se les introduce en el acontecimiento propiamente dicho. Todo est\u00e1 en los planes de Dios y como tal ante los ojos de Jes\u00fas. La larga preparaci\u00f3n da a entender que la entrada en Jerusal\u00e9n era una acci\u00f3n consciente y simb\u00f3lica de Jes\u00fas. Disc\u00edpulos y pueblo contribuyen a su manera a poner de relieve la dignidad de Jes\u00fas. Ahora que la comitiva se ha puesto en movimiento se mencionan tres acciones que tienen un alcance simb\u00f3lico: los disc\u00edpulos colocan sus vestidos sobre el animal a modo de montura, como se acostumbraba a hacer en casos honor\u00edficos. En lugar de alfombras las gentes tienden sus vestiduras en el camino delante de Jes\u00fas, lo cual es tambi\u00e9n una costumbre oriental, pero que aqu\u00ed, cuando a\u00fan faltan tres kil\u00f3metros de camino para Jerusal\u00e9n, tiene poco sentido. En el Antiguo Testamento se cuenta c\u00f3mo en la exaltaci\u00f3n de Jeh\u00fa a rey de Israel \u00abtomando cada uno su propio manto, pusi\u00e9ronlo debajo de los pies de Jeh\u00fa en forma de estrado\u00bb (2Re 9:13), en homenaje al rey. Tambi\u00e9n el follaje que se arranca de los \u00e1rboles y que arrojan delante de Jes\u00fas sirve de alfombra. Acompa\u00f1ado del entusiasmo popular, Jes\u00fas cabalga sobre el asnillo camino de Jerusal\u00e9n, como el pr\u00edncipe pac\u00edfico y portador de salvaci\u00f3n de la profec\u00eda de Zacar\u00edas (2Re 9:10). Pero el sentido oculto de la escena lo proclaman los v\u00edtores de las gentes que iban delante y detr\u00e1s de Jes\u00fas gritando. Hosanna -hebreo hoshiah-na = \u00ab\u00a1S\u00e1lvanos, pues!\u00bb- es una exclamaci\u00f3n de s\u00faplica y bendici\u00f3n, familiar al pueblo por el Sal 118:25. Este salmo, que es una liturgia de acci\u00f3n de gracias, pertenec\u00eda a los llamados \u00absalmos hallel\u00bb (113-118), que se cantaban en las grandes festividades. En la festividad de la pascua este canto acompa\u00f1aba la degollaci\u00f3n de los corderos en el templo; pero tambi\u00e9n en las celebraciones dom\u00e9sticas se entonaban estos alegres c\u00e1nticos en los que se alaba a Dios por sus obras de salvaci\u00f3n a lo largo de la historia de Israel. El vers\u00edculo siguiente (Sal 118:26) era en su origen una f\u00f3rmula de bendici\u00f3n sobre los peregrinos que entraban en el templo, cantada por los sacerdotes: \u00ab\u00a1Benditos en el nombre de Yahveh todos los que llegan a la casa del Se\u00f1or!\u00bb En el contexto presente se piensa en Jes\u00fas de una manera muy particular; para los lectores cristianos \u00abel que viene en el nombre del Se\u00f1or\u00bb es simplemente el enviado de Dios, el portador de la salvaci\u00f3n. La expresi\u00f3n recuerda la pregunta de Juan Bautista: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que tiene que venir o hemos de esperar a otro?\u00bb (Mat 11:3). Mas como dicha expresi\u00f3n no est\u00e1 atestiguada como t\u00edtulo mesi\u00e1nico, debe tratarse de una interpretaci\u00f3n cristiana. Las muchedumbres del pueblo jud\u00edo de entonces seguramente que no relacionaron la aclamaci\u00f3n con la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas Mes\u00edas. No se excluye, sin embargo, que se exalten las esperanzas mesi\u00e1nicas. Pues, la aclamaci\u00f3n siguiente -al menos como nos la presenta Marcos- habla del \u00abreino que ya llega, de nuestro padre David\u00bb. Originariamente no suena esta f\u00f3rmula, porque en ning\u00fan otro lugar se le llama a David \u00abpadre nuestro\u00bb, t\u00edtulo honor\u00edfico reservado al patriarca Abraham. Pero en las esperanzas nacionales el reto\u00f1o de David y el reino de justicia por \u00e9l establecido desempe\u00f1aban un papel importante. As\u00ed, se dice tambi\u00e9n en los Salmos de Salom\u00f3n, de \u00e9poca cristiana: \u00ab\u00a1Mira Se\u00f1or, y contempla! Vuelve a suscitar a su rey, al Hijo de David&#8230; Re\u00fane despu\u00e9s a un pueblo santo al que rija con justicia\u00bb (Mat 17:23.28). Con la observaci\u00f3n de \u00abnuestro padre David\u00bb, quiz\u00e1 quiso Marcos indicar que tales esperanzas alentaban entre los peregrinos de la fiesta. El reino \u00abque ya llega\u00bb estar\u00eda a\u00fan por llegar, aunque el evangelista lo se\u00f1ale como presente mediante el paralelismo de ambas aclamaciones. Para \u00e9l y para sus lectores cristianos ]a llegada del reino de Dios se realiza con la venida de Jes\u00fas, aunque ciertamente en un sentido distinto de como lo esperaban los jud\u00edos. La menci\u00f3n de David recuerda el grito del ciego Bartimeo en Jeric\u00f3: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb Ser\u00e1 t\u00edpico de la dial\u00e9ctica de la fe cristiana en el Mes\u00edas el que se cumpla en Jes\u00fas la esperanza mesi\u00e1nica jud\u00eda, aunque no del modo que imaginaban los jud\u00edos de entonces. Esto, sin duda, motiva una formulaci\u00f3n reticente muy caracter\u00edstica. Un segundo hosanna redondea casi de modo lit\u00fargico la aclamaci\u00f3n de la multitud. Esta vez se agrega \u00aben las alturas\u00bb, con lo que la mirada se dirige a Dios, que seg\u00fan la concepci\u00f3n jud\u00eda tiene su trono en las alturas del cielo. As\u00ed se dice tambi\u00e9n en los mencionados Salmos de Salom\u00f3n: \u00abNuestro Dios es realmente grande y majestuoso; habita en las alturas\u00bb (Mat 18:10 s). Con ello se rinde honor a Dios, pues s\u00f3lo \u00e9l puede establecer el futuro reino. El evangelista no quiere rechazar la aclamaci\u00f3n de aquellas muchedumbres como alentadas por una esperanza falsa, al igual que no rechaz\u00f3 la invocaci\u00f3n de Bartimeo. Para \u00e9l los \u00fanicos que de hecho reaccionan de un modo negativo son los dirigentes de Jerusal\u00e9n, en abierto contraste con el pueblo (cf. 11,18.32; 12,12). Pero estos enemigos de Jes\u00fas en la escena de la entrada, tal como la presenta Marcos, ocupan un puesto secundario. En l\u00edneas generales las aclamaciones est\u00e1n proyectadas para la comunidad cristiana, o al menos a ella le resultan trasparentes, de modo que puede comprender esta realidad: Jes\u00fas trae el reino salv\u00edfico de Dios, pero precisamente por ser \u00abel que viene en nombre del Se\u00f1or\u00bb, tal como Dios lo ha decretado. A Dios -\u00aben las alturas\u00bb- debe dirigirse toda plegaria, toda petici\u00f3n y acci\u00f3n de gracias; por ello, esencialmente estas aclamaciones pod\u00edan entrar en la liturgia de la Iglesia. Si en Marcos -a diferencia de lo que ocurre en Mateo y en Lucas- no sigue inmediatamente la purificaci\u00f3n del templo, dif\u00edcilmente puede indicar esto que para \u00e9l el pueblo se hab\u00eda dispersado. Lo \u00fanico que quiere es distinguir perfectamente la entrada en Jerusal\u00e9n de la acci\u00f3n en el templo que para \u00e9l, esclarecida como viene por el marco de la maldici\u00f3n de la higuera, es un s\u00edmbolo de la oposici\u00f3n al juda\u00edsmo oficial. En la retirada a Betania se ve generalmente una medida de precauci\u00f3n de Jes\u00fas, quien no pod\u00eda sentirse seguro dentro de los muros de Jerusal\u00e9n. No hay por qu\u00e9 discutir un recuerdo hist\u00f3rico de que Jes\u00fas en los \u00faltimos d\u00edas antes de la fiesta de pascua pernoctase con sus disc\u00edpulos en aquel lugar, ya fuera de la circunscripci\u00f3n en que deb\u00eda comerse el cordero pascual. En ese sentido habla tambi\u00e9n la unci\u00f3n de Betania (14,3-9). Pero ciertamente que para Marcos el motivo no ha podido ser el miedo de Jes\u00fas a los jud\u00edos, cuando al d\u00eda siguiente se les enfrenta con toda valent\u00eda. Con el cambio de lugar (cf. 11,12.19.27) da m\u00e1s bien unas pinceladas escenogr\u00e1ficas que separan entre s\u00ed las distintas escenas, y que tal vez se\u00f1alan tambi\u00e9n a Jerusal\u00e9n como el lugar del repudio del enviado de Dios. Esto es desde luego importante para los que intervinieron en uno y otro caso. El \u00abpueblo\u00bb viene presentado bajo una luz positiva hasta el prendimiento secreto de Jes\u00fas (cf. 14,2). Para Marcos no es el mismo pueblo el que clama \u00abHosanna\u00bb el d\u00eda de los ramos y el que vocifera \u00ab\u00a1Crucif\u00edcale!\u00bb el d\u00eda de viernes santo (cf. 15, 8-15). Otras fuerzas, como los peregrinos que llegan a la fiesta desde Galilea pasan al primer plano; pero aqu\u00ed est\u00e1 precisamente el misterio tenebroso en torno al Hijo del hombre: que los dirigentes del pueblo le rechazaron (10,33) y que uno de los doce le traicion\u00f3 (14, 10s.18-21.43-45). Detr\u00e1s del golpe contra Jes\u00fas no est\u00e1 el pueblo veleidoso, sino una verdadera malicia y una alevos\u00eda incomprensible; pero \u00e9l \u00abse va, conforme est\u00e1 escrito de \u00e9l\u00bb (14,21). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>* La tradici\u00f3n de Marcos parece atenerse s\u00f3lo a Betania (cf. 11.11.12; 14,3). Algunos manuscritos omiten Betfag\u00e9; pero est\u00e1 abundantemente testificado y Mateo s\u00f3lo menciona este lugar (21,1). En la tradici\u00f3n jud\u00eda se alude frecuentemente a Betfag\u00e9 -casa de los higos\u00bb- y siempre como un lugar que queda dentro de los l\u00edmites de Jerusal\u00e9n; aunque no se indica su localizaci\u00f3n precisa. Tal vez la tradici\u00f3n cristiana oscil\u00f3 desde el principio; tambi\u00e9n cabe suponer que Marcos no pose\u00eda ning\u00fan conocimiento geogr\u00e1fico exacto (cf tambi\u00e9n 7.31). <\/p>\n<p>** Tambi\u00e9n es posible que la exposici\u00f3n tenga como trasfondo el or\u00e1culo sobre Jud\u00e1 de Gen 42:10-12. All\u00ed se dice que el futuro soberano ata su joven asno a la vid. En la versi\u00f3n de los LXX se repite dos veces la expresi\u00f3n equivalente a \u00abpollino\u00bb.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>c) Maldici\u00f3n de una higuera (\/Mc\/11\/12-14). <\/p>\n<p>12 Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s que salieron de Betania, \u00e9l sinti\u00f3 hambre. 13 Y divisando a lo lejos una higuera con hojas, se acerc\u00f3 a ver si encontraba en ella algo: pero, una vez llegado a ella, nada encontr\u00f3 sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Y dirigi\u00e9ndose a ella, le dijo: \u00abNunca jam\u00e1s coma ya nadie fruto de ti.\u00bb Sus disc\u00edpulos lo estaban oyendo. <\/p>\n<p>El suceso de la higuera se considera uno de los episodios m\u00e1s curiosos y enigm\u00e1ticos del ministerio de Jes\u00fas. \u00bfNo es una c\u00f3lera sin sentido la que invade a Jes\u00fas, y no constituye un hecho absurdo maldecir un \u00e1rbol que no lleva fruto en una \u00e9poca del a\u00f1o en que no cabe esperar ese fruto? Pero esta forma racionalista de pensar lo \u00fanico que demuestra es que hemos perdido el sentido para los gestos-simb\u00f3licos. De los antiguos profetas se refieren numerosas acciones, incomprensibles si no se descubre su simbolismo; por ejemplo, el paseo de Isa\u00edas medio desnudo (Isa 20:2-5), la inmersi\u00f3n de un cintur\u00f3n en el Eufrates (Jer 13:1-7), pintar el plano de una ciudad en un ladrillo (Eze 4:1-4), rasurarse la barba con una espada y dispersar y quemar los pelos (Eze 5:1-4). Se trata de \u00abpar\u00e1bolas reales\u00bb, de acciones parab\u00f3licas, que no s\u00f3lo revelan un pensamiento, sino que predicen un acontecimiento, lo introducen y anuncian de un modo efectivo. Por lo general se trata de profec\u00edas de juicio y desgracias, no de simples vaticinios sino de \u00abprefiguraciones creadoras del porvenir\u00bb (G. von Rad), que esclarecen un acontecimiento que Dios ha querido y puesto en marcha. En el estilo prof\u00e9tico de Jes\u00fas es perfectamente posible que en alguna ocasi\u00f3n haya ejecutado \u00e9l alguno de tales signos, como la maldici\u00f3n de una higuera. La situaci\u00f3n ha sido creada por la comunidad que transmite el episodio o por el evangelista, haciendo que Jes\u00fas tenga hambre, vaya a buscar los higos y, chasqueado, pronuncie la maldici\u00f3n. De la higuera cubierta de hojas y que no tiene fruto dif\u00edcilmente pueden sacarse conclusiones sobre la \u00e9poca del a\u00f1o; por ejemplo, deducir que estamos en oto\u00f1o, despu\u00e9s de la segunda cosecha. El prop\u00f3sito de Marcos resulta m\u00e1s claro enmarcando la purificaci\u00f3n del templo entre la maldici\u00f3n de la higuera (v. 14) y su agostamiento (v. 20s). Es un recurso literario que el evangelista utiliza con frecuencia (cf. 5, 21-43; 6,12s con 6,30; 14,54 con 66-72). Para \u00e9l, pues, el que la higuera no llevase fruto y que se secase tienen una relaci\u00f3n con la acci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo. Pero \u00bfcu\u00e1l es el sentido del gesto simb\u00f3lico y prof\u00e9tico de Jes\u00fas? Si se considera que Jes\u00fas protesta y act\u00faa contra la profanaci\u00f3n del santuario jud\u00edo y que los dirigentes del pueblo buscan eliminarle por ello (v. 18), entonces debe tratarse de un juicio de castigo contra el juda\u00edsmo incr\u00e9dulo, \u00abque no da frutos\u00bb. La certeza de esta interpretaci\u00f3n se robustece si tambi\u00e9n aqu\u00ed -como en el caso del pollino- hemos de suponer una citaci\u00f3n escritur\u00edstica impl\u00edcita. Corrientemente se piensa en Jer 8:13 : \u00abYo los consumir\u00e9 enteramente dice el Se\u00f1or: las vi\u00f1as est\u00e1n sin uvas, y sin higos las higueras, hasta las hojas han ca\u00eddo; y las cosas que yo les di se les han escapado de las manos.\u00bb En este caso se tratar\u00eda de un anuncio encubierto de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo. Pero resulta problem\u00e1tico interpretar semejante profec\u00eda del futuro como un anuncio directo del juicio de castigo. El agostamiento de la higuera es un suceso actual que m\u00e1s bien refleja un proceso que ya est\u00e1 en marcha. M\u00e1s cerca encuentra otro pasaje del libro de Jerem\u00edas, no muy alejado de la cita b\u00edblica a la que se alude en la purificaci\u00f3n del templo con la expresi\u00f3n \u00abguarida de ladrones\u00bb (Jer 7:11): \u00abYa mi furor y mi indignaci\u00f3n est\u00e1 para descargar contra este lugar, contra los hombres y las bestias, contra los \u00e1rboles de la campi\u00f1a y contra los frutos de la tierra, y todo arder\u00e1 y no se apagar\u00e1\u00bb (Jer 7:20) 47. La ira de Dios se enciende ya ahora contra el juda\u00edsmo obstinado, y m\u00e1s especialmente contra sus dirigentes, \u00ablos sumos sacerdotes y los escribas\u00bb (v. 18), que no comprenden la acci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo y le cierran incr\u00e9dulos sus corazones. As\u00ed las cosas, la acci\u00f3n simb\u00f3lica de Jes\u00fas ser\u00eda ante todo la expresi\u00f3n del repudio contra los jud\u00edos incr\u00e9dulos, y de momento aleja tambi\u00e9n la amenaza del juicio punitivo externo. Mucho m\u00e1s terrible es el agostamiento interno, la muerte de la verdadera fe, que pese a toda la piedad externa, pese al culto suntuoso, los hace est\u00e9riles y condenables a los ojos de Dios. Esta exposici\u00f3n se confirma en cierto modo con la sentencia que Jes\u00fas dirige a los disc\u00edpulos junto a la higuera seca (v. 22s). La fe es la verdadera fuerza vital que produce frutos; sin duda que una fe viva abierta a los signos y a la llamada de Dios. Ya la Iglesia primitiva, antes que Marcos, hab\u00eda contemplado el episodio de la higuera seca en este horizonte; pues, tenemos otra tradici\u00f3n particular en Luc 13:6-9, relativa tambi\u00e9n a una higuera que no lleva fruto. Es una par\u00e1bola contada por Jes\u00fas con la mirada puesta evidentemente en el pueblo de Israel que no est\u00e1 dispuesto a la conversi\u00f3n. Dios le concede todav\u00eda una tregua; pero si el pueblo no la aprovecha, le amenaza el juicio punitivo, bajo la imagen de la higuera desmochada. Pero no es en modo alguno cosa cierta que la \u00abpar\u00e1bola real\u00bb de la higuera seca haya de interpretarse con la comparaci\u00f3n de la higuera est\u00e9ril. En la situaci\u00f3n presente hay que a\u00f1adir todav\u00eda dos observaciones: de estas palabras y gestos de Jes\u00fas, tal como la Iglesia primitiva nos los ha transmitido, no se puede deducir la imagen de un repudio definitivo de Israel, de una maldici\u00f3n eterna contra aquel pueblo, de una condenaci\u00f3n absoluta de todos los jud\u00edos. En nuestra secci\u00f3n la responsabilidad y maldici\u00f3n recaen sobre los dirigentes que presid\u00edan entonces los destinos del pueblo, y la imagen de la higuera est\u00e9ril culmina en la exhortaci\u00f3n a la conversi\u00f3n. No disponemos de ning\u00fan juicio sobre la actitud creyente de cada uno de los jud\u00edos en particular, y la maldici\u00f3n de Jes\u00fas alcanza s\u00f3lo a quienes se cierran culpablemente a la llamada de Dios que se escucha en Jes\u00fas. Seguramente que la Iglesia primitiva vio en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo un juicio punitivo de Dios (cf. el comentario a Mc 13,1s.14 ss); pero este juicio temporal no justifica un juicio condenatorio para todos los tiempos. Y una segunda observaci\u00f3n: la comunidad de Marcos deb\u00eda referir a s\u00ed misma todas las palabras y acciones de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n para ella hay en la ense\u00f1anza y ministerio del Se\u00f1or una llamada, que no puede dejar de o\u00edrse, a estar siempre pronta a la conversi\u00f3n y a la fe, a una fe cada vez mayor, hasta que sea capaz de trasladar monta\u00f1as (v. 23). Los sentimientos de venganza contra el Israel incr\u00e9dulo equivaldr\u00edan a un desconocimiento espantoso de las intenciones de Jes\u00fas; por el contrario, la actitud equivocada de los dirigentes jud\u00edos de entonces es para los cristianos un examen de conciencia para saber si ellos mismos satisfacen o no el deseo de Jes\u00fas que busca fruto en la \u00abhiguera con hojas\u00bb. La Iglesia primitiva comprendi\u00f3 que el reino de Dios s\u00f3lo puede darse en un pueblo que lleva sus frutos (Mat 21:43). <\/p>\n<p>d) Purificaci\u00f3n del templo (Mc\/11\/15-19). <\/p>\n<p>15 Llegan a Jerusal\u00e9n. Y entrando en el templo, comenz\u00f3 a expulsar a los que vend\u00edan y compraban en \u00e9l; tambi\u00e9n volc\u00f3 las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas; 16 y no dejaba a nadie transportar objeto alguno a trav\u00e9s del templo. 17 Y les ense\u00f1aba dici\u00e9ndoles: \u00ab\u00bfAcaso no est\u00e1 escrito: Mi casa ha de ser casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos? Pero vosotros la ten\u00e9is convertida en guarida de ladrones.\u00bb 18 Oyeron esto los sumos sacerdotes y los escribas, y buscaban la manera de acabar con \u00e9l; pero le ten\u00edan miedo, porque todo el pueblo estaba maravillado de su ense\u00f1anza. 19 Al atardecer salieron fuera de la ciudad. <\/p>\n<p>Como ocurre con la entrada en Jerusal\u00e9n, tambi\u00e9n en la purificaci\u00f3n del templo apenas resulta posible reconstruir las circunstancias hist\u00f3ricas, el desarrollo de la acci\u00f3n y los efectos inmediatos. Se ha querido hacer de este episodio, que los cuatro evangelistas refieren de distinto modo, una gran cuesti\u00f3n; el plan originario de una sublevaci\u00f3n popular habr\u00eda fracasado, y la exposici\u00f3n cristiana lo habr\u00eda encubierto. Pero en el proceso no se dice absolutamente nada de la purificaci\u00f3n del templo, ni siquiera a prop\u00f3sito de la palabra relativa a la destrucci\u00f3n y reedificaci\u00f3n del templo, discutida en el examen de testigos (Mar 14:58 y par). La acci\u00f3n no ha podido ser espectacular en un sentido pol\u00edtico, pues en otro caso los romanos que montaban la guardia en la fortaleza Antonia habr\u00edan intervenido inmediatamente. Resultan bald\u00edas todas las conjeturas de c\u00f3mo Jes\u00fas haya podido cargar de un modo efectivo en la amplia explanada del templo, y concretamente en el atrio de los gentiles, contra los numerosos cambistas y contra los vendedores de animales para los sacrificios. Nada se dice de que le hayan ayudado en su empe\u00f1o sus disc\u00edpulos y seguidores. Pero tampoco se nos dice nada de una resistencia por parte de los interesados. Tal como lo expone Marcos, se trata una vez m\u00e1s de una acci\u00f3n prof\u00e9tica simb\u00f3lica de Jes\u00fas. Al evangelista s\u00f3lo le interesan el gesto de Jes\u00fas y la reacci\u00f3n de los dirigentes jud\u00edos. No hay fundamento para poner en duda el suceso hist\u00f3rico; pero, visto desde fuera, s\u00f3lo tuvo unas proporciones limitadas y un car\u00e1cter apol\u00edtico. El celo por la casa de Dios, una idea profundamente arraigada en el Antiguo Testamento (*) que Jua 2:17 aduce como justificaci\u00f3n, ha debido de hecho mover a Jes\u00fas, y puede explicar el \u00ab\u00e9xito\u00bb de Jes\u00fas, la ausencia de cualquier oposici\u00f3n seria. Pero todas estas interpretaciones se quedan en la superficie; ni el evangelista ni los primeros lectores cristianos ten\u00edan las ambiciones de los reporteros y televidentes hambrientos de sensacionalismo. No obstante lo cual, merecen inter\u00e9s la exposici\u00f3n realista y el adecuado conocimiento de las circunstancias hist\u00f3ricas del suceso. En cualquier caso no se describe el escenario en los aleda\u00f1os del templo, era sin duda bien conocido de la comunidad judeocristiana que refer\u00eda por primera vez este suceso. Las autoridades del templo hab\u00edan establecido que los cambistas y vendedores de animales para los sacrificios asentasen sus reales en el atrio de los gentiles, que estaba separado del recinto interior del templo por un muro. Los cambistas eran necesarios porque el tributo anual que todos los jud\u00edos deb\u00edan pagar al templo, y que era de medio siclo por cabeza -aproximadamente, un d\u00f3lar- (cf. Exo 30:13), s\u00f3lo se pod\u00eda hacer efectivo en la antigua moneda (tiria) del templo. Tanto para las autoridades del templo que otorgaban el permiso como para los banqueros que percib\u00edan un beneficio, aquello era adem\u00e1s un verdadero negocio. Tambi\u00e9n los animales para el sacrificio, especialmente las palomas prescritas para los sacrificios de la gente pobre (cf. Luc 2:24), ten\u00edan que estar a mano. Y he aqu\u00ed un detalle que s\u00f3lo Marcos refiere: Jes\u00fas no permit\u00eda que nadie transportase objeto alguno por el recinto del templo. Sobre el sentido de esta observaci\u00f3n estamos informados por la literatura jud\u00eda; as\u00ed, se dice en un tratado de la Mishna: \u00abNo hay que convertir (al monte del templo) en un atajo para acortar el camino\u00bb (Berakhot IX, 5). Parece, pues, que deb\u00eda tratarse de una mala costumbre que constitu\u00eda una falta de respeto al lugar sagrado. Marcos- a diferencia de 7,3s- no aclara esto a sus lectores cristianos procedentes del paganismo; pero pod\u00edan imaginar perfectamente el tr\u00e1fago comercial a todas luces que ten\u00eda lugar en el recinto del templo. Nada se nos dice de los sentimientos de Jes\u00fas, observaciones por las que nuestro evangelista siente una predilecci\u00f3n bastante marcada (cf. 1,41; 3,5, etc.). Por el contrario se dice de una manera objetiva y casi fr\u00eda: \u00abY les ense\u00f1aba.\u00bb La intenci\u00f3n del relato est\u00e1 pues, lejos de cualquier exposici\u00f3n psicologista o dramatizadora. Marcos se ocupa de una \u00abdoctrina\u00bb de Jes\u00fas, y en definitiva de una doctrina para la comunidad cristiana. El sentido se deduce de las palabras b\u00edblicas citadas. La expresi\u00f3n \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb hace pensar por de pronto en la cr\u00edtica de los profetas al culto, irritados contra el culto del templo puramente exterior y contra el hueco homenaje de los labios (cf. 7,6s); pero la cita est\u00e1 tomada de Isa 56:7 y contiene una profec\u00eda para el futuro. El acento recae sobre el hecho de que en el tiempo de la salvaci\u00f3n todos los pueblos afluir\u00edan al monte del Se\u00f1or y a su santuario. Marcos ha conservado del texto prof\u00e9tico el inciso \u00abpara todos los pueblos\u00bb, que Mateo y Lucas han omitido, tal vez intencionadamente, a fin de conectar la casa m\u00e1s estrechamente con las palabras siguientes sobre la \u00abguarida de ladrones\u00bb y subrayar as\u00ed el lado negativo. Pero, dado que Marcos trae esta cita de Jerem\u00edas y, adem\u00e1s, hace preceder una palabra de amenaza evidente con la maldici\u00f3n de la higuera, es que no quiere en modo alguno rebajar la dura cr\u00edtica de Jes\u00fas ni lo violento de su manifestaci\u00f3n contra las autoridades jud\u00edas del templo; pero vincula la protesta de Jes\u00fas con una profec\u00eda sobre el templo escatol\u00f3gico que est\u00e1 abierto a todos los pueblos y precisamente a los paganos. Pero \u00bfen qu\u00e9 piensa Marcos al aducir la cita completa: \u00abMi casa ha de ser casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos?\u00bb La respuesta la tenemos en las ya mencionadas palabras sobre el templo de 14,58: \u00abYo destruir\u00e9 este templo, hecho por manos humanas y en tres d\u00edas construir\u00e9 otro, no hecho por manos humanas.\u00bb Por oscura que resulte esta palabra, especialmente en su primera parte, una cosa es evidente al menos para la comprensi\u00f3n de Marcos: el templo no construido por mano de hombre es la comunidad. Para el evangelista etnicocristiano es importante que todos los pueblos, y precisamente los pueblos gentiles, tengan cabida en \u00e9l. Sobre el trasfondo del juicio punitivo contra el pueblo jud\u00edo y de la destrucci\u00f3n del suntuoso templo de Jerusal\u00e9n (13,1s), la profec\u00eda de la casa de oraci\u00f3n para todas las gentes adquiere unos perfiles precisos: el nuevo templo tendr\u00e1 un aspecto completamente distinto; concretamente no ser\u00e1 levantado por mano de hombre y nunca m\u00e1s ser\u00e1 profanado por un tr\u00e1fago indigno y depredador. Tambi\u00e9n el templo de piedra ten\u00eda otro destino; s\u00f3lo los hombres le han convertido en una \u00abguarida de ladrones\u00bb. Para comprender esta dura expresi\u00f3n, es preciso volver a leer la profec\u00eda en su contexto (Jer 7:1-15). Ser\u00eda equivocado deducir de la palabra \u00abladrones\u00bb, que en el griego tambi\u00e9n puede significar \u00abguerrilleros\u00bb, una alusi\u00f3n a los zelotas. La dura expresi\u00f3n, elegida por el profeta con todo cuidado, fustiga la conducta imp\u00eda e inmoral de sus coet\u00e1neos jud\u00edos que llegaban a jactarse del templo y que pretend\u00edan encubrir sus malas acciones con el culto oficial: \u00abEnmendad vuestros pasos y vuestras obras, y yo habitar\u00e9 con vosotros en este lugar. No pong\u00e1is vuestra confianza en las expresiones falaces de: \u00a1Este es el templo del Se\u00f1or, el templo del Se\u00f1or, el templo del Se\u00f1or!&#8230; Pero qu\u00e9, \u00bfeste templo m\u00edo en que se invoca mi nombre, ha venido a ser para vosotros una guarida de ladrones? Pues bien, yo, yo mismo, tambi\u00e9n lo veo as\u00ed\u00bb (Jer 7:3 s. 11). Se trata, pues, de algo m\u00e1s que de suprimir las actitudes irreverentes en el templo o de una reforma del culto oficial; se trata de una adoraci\u00f3n a Dios nueva y distinta, de una conversi\u00f3n moral, de cumplir la voluntad de Dios en la vida personal y social. La expulsi\u00f3n de los vendedores y compradores del atrio del templo es una se\u00f1al que apunta al futuro. El verdadero templo ser\u00e1 la comunidad escatol\u00f3gica, una \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb y un lugar de santidad, de adoraci\u00f3n moral a Dios. As\u00ed lo entiende Marcos. Juan no s\u00f3lo ha situado la escena al comienzo del ministerio de Jes\u00fas, sino que, cristol\u00f3gicamente, tambi\u00e9n la interpreta de distinto modo. La concepci\u00f3n de la comunidad como templo de Dios no es una idea completamente nueva; se encuentra tambi\u00e9n claramente expuesta en los escritos de Qumr\u00e1n. Esta comunidad jud\u00eda particular se considera a s\u00ed misma como \u00abuna casa santa para Israel y un lugar del Sant\u00edsimo para Aar\u00f3n\u00bb, \u00abuna casa de perfecci\u00f3n y verdad en Israel\u00bb (Regla de la comunidad 8,5s.9). Mas la comunidad cristiana debe ser una casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos. \u00bfQu\u00e9 significa esto para la comprensi\u00f3n de la Iglesia y del culto? \u00bfNo ha suprimido Jes\u00fas todas las casas de Dios levantadas por mano de hombre, los edificios sagrados del culto, y hasta el mismo espacio c\u00faltico en el sentido m\u00e1s amplio, es decir, la adoraci\u00f3n propiamente c\u00faltica de Dios, reclamando en su lugar una comunidad santa y viva en el mundo, que deber\u00e1 glorificar a Dios exclusivamente a trav\u00e9s del esfuerzo moral, de las obras de amor y del servicio al pr\u00f3jimo? La Iglesia primitiva no sac\u00f3 esta consecuencia, que tiende a una radical \u00abdesacralizaci\u00f3n\u00bb o \u00abdescultuaci\u00f3n\u00bb, como hoy o\u00edmos con frecuencia. Los primeros cristianos de Jerusal\u00e9n continuaron reuni\u00e9ndose en el templo, en el \u00abatrio de Salom\u00f3n\u00bb (Hec 5:12) y en las casas destinadas a las asambleas de culto (Hec 2:46); y \u00e9se era tambi\u00e9n el uso en las comunidades paulinas (cf.1Cor 11; 14). Pero el culto recibi\u00f3 entonces otra interpretaci\u00f3n y otro centro de gravedad. Ya no se conceb\u00eda un servicio de Dios aislado de la vida en este mundo y del servicio a los hombres. Se requer\u00eda una nueva forma de oraci\u00f3n en la entrega plena y confiada al Padre, una oraci\u00f3n \u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb (Jua 4:23 s). La verdadera adoraci\u00f3n a Dios, a la que deben llevar la oraci\u00f3n y los c\u00e1nticos, el servicio de la palabra divina y las celebraciones eucar\u00edsticas, la constituyen una vida cristiana, el testimonio del amor, la renuncia a los deseos ego\u00edstas. La propia existencia corporal, realizada como \u00abv\u00edctima viva, santa y agradable a Dios\u00bb (\/Rm\/12\/01), es el aut\u00e9ntico culto espiritual que se exige a los cristianos, un servicio divino en la vida cotidiana del mundo seg\u00fan se ha dicho. Con la purificaci\u00f3n del templo no quiso Jes\u00fas establecer de nuevo un recinto sagrado, separado a cal y canto de la vida diaria de los hombres, sino manifestarse precisamente contra una ideolog\u00eda c\u00faltica y ritualista demasiado estrecha, hacia la que se desv\u00edan inevitablemente los pensamientos humanos. Desde la imagen general que la Iglesia primitiva se hizo del comportamiento de Jes\u00fas, comprende perfectamente que Dios quiere vivir en medio de ella y operar por medio de su testimonio. Mas tampoco sucumbe al culto del otro \u00eddolo de una secularizaci\u00f3n que, mediante la actividad humana y la asimilaci\u00f3n al mundo, pretende alcanzar lo que s\u00f3lo se alcanza con el Esp\u00edritu y la fuerza de Dios. Por ello da culto a Dios y saca fuerzas de su servicio divino, de la palabra de Dios y del sacrificio de Cristo; pero s\u00f3lo para actuar despu\u00e9s entre los hombres que viven en el mundo y ofrecer \u00absacrificios espirituales\u00bb (1Pe 2:5). La postura de Jes\u00fas frente a la piedad y el servicio divino f\u00e1cilmente se presta a malas interpretaciones. Su idea de Dios le hace protestar contra un culto que se realiza en nombre de Dios, pero que sirve en realidad al ego\u00edsmo humano; y al mismo tiempo le hace insistir en la adoraci\u00f3n divina que nace del amor a Dios y empuja al amor a los hombres (cf. 12,28-34). Su protesta choca con los o\u00eddos sordos del juda\u00edsmo de entonces, dirigido por los sumos sacerdotes y los escribas, y lo \u00fanico que consigue es que \u00e9stos busquen el modo de eliminar a tan inc\u00f3modo amonestador. El pueblo est\u00e1 fuera de s\u00ed por la doctrina de Jes\u00fas, pasmado de lo que hace y exige. Pero la comunidad cristiana debe comprender que, con la cr\u00edtica de Jes\u00fas, la profec\u00eda y ense\u00f1anza se han convertido para ella en un signo perpetuo de advertencia. Por la tarde Jes\u00fas abandona la ciudad, y probablemente tambi\u00e9n esto constituye para Marcos un signo de que Jes\u00fas se aparta de la antigua ciudad de Dios y que los hombres, que no buscan a Dios con un coraz\u00f3n honrado, quedan abandonados a s\u00ed mismos (cf. Mat 23:37 ss y par, Luc 13:34 s). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* Este celo sagrado mov\u00eda tambi\u00e9n a los patriotas jud\u00edos (zelotas); mas no se puede deducir de ah\u00ed que Jes\u00fas persiguiese id\u00e9nticos objetivos revolucionarios. Los siempre renovados intentos de relacionar a Jes\u00fas con el movimiento zelotista fracasan frente a la imagen general de su persona y actividad. Incluso se dan en \u00e9l rasgos antizelotistas, cf. HENGEL, o.c, p. 385: \u00abLa pol\u00e9mica antifarisaica de Jes\u00fas se dirig\u00eda tambi\u00e9n en parte contra los zelotas. como los representantes m\u00e1s radicales del ala izquierda farisea\u00bb El alcance escatol\u00f3gico de la purificaci\u00f3n del templo lo ha visto claro G. BORNKAMM: Jes\u00fas \u00abpurifica el santuario para la inauguraci\u00f3n del reinado divino\u00bb.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>e) Di\u00e1logo con los disc\u00edpulos sobre la higuera seca (Mc\/11\/20-26). <\/p>\n<p>20 Al pasar por la ma\u00f1ana, vieron que la higuera se hab\u00eda secado de ra\u00edz. 21 Entonces Pedro, cayendo en la cuenta, le dice: \u00ab\u00a1Rabb\u00ed! Mira, la higuera que t\u00fa maldijiste se ha quedado seca.\u00bb 22 Y contestando Jes\u00fas, les dice: \u00abTened fe en Dios. 23 Os aseguro que quien diga a este monte: \u00abQu\u00edtate de ah\u00ed y \u00e9chate al mar\u00bb -y esto sin titubear en su coraz\u00f3n, sino creyendo que se har\u00e1 lo que dice-, lo conseguir\u00e1. 24 Por eso os digo: Todo cuanto pid\u00e1is en la oraci\u00f3n, creed que ya lo hab\u00e9is obtenido y se os conceder\u00e1. 25 Y cuando est\u00e9is orando, si ten\u00e9is algo contra alguien, perdonadlo, para que tambi\u00e9n vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos os perdone vuestros pecados.\u00bb [26 Pero si vosotros no perdon\u00e1is, tampoco vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos os perdonar\u00e1 vuestras faltas.] <\/p>\n<p>Un di\u00e1logo con los disc\u00edpulos expone con mayor profundidad la doctrina de Jes\u00fas a la comunidad, como ocurre con frecuencia en Marcos (cf. comentario a 10,10). Su respuesta a la observaci\u00f3n de Pedro de que la higuera se hab\u00eda secado, constituye un manual de oraci\u00f3n para la comunidad que debe ser precisamente una \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb (v. 17). El evangelista ha insertado la instrucci\u00f3n en el momento en que a la ma\u00f1ana siguiente Jes\u00fas pasa con sus disc\u00edpulos junto a la higuera que entretanto se ha secado. Este signo del poder de Jes\u00fas lo utiliza como materia de contemplaci\u00f3n para poner ante los ojos de la comunidad la fuerza de la fe. Pero la exhortaci\u00f3n a una fe resuelta viene subordinada en el v. 24 a la oraci\u00f3n, y la instrucci\u00f3n sobre el modo de orar va m\u00e1s all\u00e1 del requisito de la fe (v. 25). Esta sentencia final en que se exhorta a la comunidad al perd\u00f3n fraterno, confirma la orientaci\u00f3n de la misma a la comunidad que debe ser el nuevo templo de Dios. Hay, pues, que leer estos vers\u00edculos en los que se han reunido palabras de Jes\u00fas independientes en su origen, dentro de una relaci\u00f3n estrecha con la purificaci\u00f3n del templo y con la cita que Jes\u00fas hace de la Escritura. Las palabras sobre la fe que traslada monta\u00f1as -ajustadas por Mateo todav\u00eda m\u00e1s a la higuera seca- es un antiguo logion del Se\u00f1or sobre el que la Iglesia primitiva ha meditado mucho. En otro pasaje, y en forma siempre distinta, se encuentra tambi\u00e9n atestiguado en la tradici\u00f3n sentencial de Mat 17:20 y Luc 17:6. Com\u00fan a esta tradici\u00f3n es la frase \u00abtener fe como un grano de mostaza\u00bb, lo que seg\u00fan la aplicaci\u00f3n proverbial del grano de mostaza para indicar algo peque\u00f1o e insignificante (cf. Mar 4:31), quiere decir: incluso una \u00abfe\u00bb totalmente peque\u00f1a puede realizar cosas incre\u00edbles. Es evidente que aqu\u00ed se habla de la \u00abfe\u00bb en un sentido especial; en nuestro pasaje esa fe se interpreta como libre de cualquier tipo de duda. Lo cual es ya una interpretaci\u00f3n de la Iglesia primitiva. En Luc 17:6 no se trata de las dudas, sino que se expone \u00fanicamente la fuerza de la fe bajo una imagen algo diferente: semejante fe puede arrancar de ra\u00edz una higuera y plantarla en el mar. La palabra era en su origen simplemente una met\u00e1fora vigorosa (hiperb\u00f3lica), muy del gusto de Jes\u00fas, que pon\u00eda de relieve la fuerza de una fe carism\u00e1tica. Pues, una fe as\u00ed no es algo que se pueda alcanzar por medios humanos, con el entrenamiento y la revigorizaci\u00f3n de la voluntad, sino que es puro don de Dios. Lucas lo ha entendido perfectamente, cuando en el v. anterior nos presenta la oraci\u00f3n de los disc\u00edpulos: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, aum\u00e9ntanos la fe!\u00bb (Luc 17:5), y Pablo sabe de este carisma cuando, despu\u00e9s de haber mencionado algunos otros, escribe: \u00abY si tengo tanta fe como para mover monta\u00f1as, pero no tengo amor, nada soy\u00bb (1Co 13:2). Por tanto, seg\u00fan el sentido original del logion casi resulta contradictoria la exhortaci\u00f3n que aparece en Marcos: \u00abTened fe en Dios.\u00bb Pero s\u00ed que se puede pedir a Dios esa fe carism\u00e1tica, y as\u00ed lo ha entendido evidentemente Marcos, como vimos en 9,28s. Mas \u00bfqu\u00e9 es fe en este sentido? Una confianza elemental e inconmovible en Dios, que es mayor, m\u00e1s sabio y m\u00e1s poderoso que el hombre. Tal es tambi\u00e9n el significado primitivo del verbo hebreo que todav\u00eda resuena en la antigua palabra deprecativa \u00abam\u00e9n\u00bb: un decir am\u00e9n a Dios, un estar y construir sobre el fundamento firme que son Dios y su palabra. No se trata de una fe ciega que espera, de un modo irracional y emotivo, algo que es imposible humanamente; sino una fe en el Dios que se revela, en cuya palabra, afirmaciones y promesas conf\u00eda el hombre de una manera inconmovible justamente porque es Dios. Esta fe la ha esclarecido a la perfecci\u00f3n el profeta Isa\u00edas, quien en una circunstancia sumamente cr\u00edtica, cuando Jerusal\u00e9n estaba amenazada por enemigos poderosos, dice al pueblo: \u00abPero si vosotros no creyereis, no subsistir\u00e9is\u00bb (Isa 7:9). El rey Acaz se niega a esa fe, pues recusa el signo que Dios le ha ofrecido (Isa 7:10 ss). As\u00ed pues, las palabras sobre la fe que traslada monta\u00f1as no constituyen una carta en blanco para una fe milagrera que tienta a Dios, y que Jes\u00fas rechaza en otro lugar (Mat 4:6 s). No es una fe m\u00e1gica o autosugestiva sobre la que el hombre pueda disponer, sino todo lo contrario: una fe que no est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n, que Dios otorga, que \u00aben cierto modo pone en movimiento la omnipotencia bondadosa de Dios\u00bb (J. Schmid), porque el mismo Dios as\u00ed lo ha querido y asegurado. En todo caso presupone una confianza inconmovible, directa, infantilmente fuerte, en Dios Padre. Con ello la palabra obliga adem\u00e1s a reflexionar sobre lo que designamos por fe en sentido religioso. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cilmente cedemos a la ilusi\u00f3n de tener fe cuando hacemos una confesi\u00f3n, buscamos la suprema seguridad para las verdades de la fe o nos obstinamos en nuestra idea de la fe! La verdadera fe se mantiene en medio de las tinieblas, en las situaciones concretas de la vida en que todo est\u00e1 en juego, en el desvalimiento humano y cuando ya no hay salidas de tejas abajo. Lo que ya no podemos decir es en qu\u00e9 situaci\u00f3n ha pensado originariamente Jes\u00fas. El \u00abmonte\u00bb no es sino la imagen de un gran estorbo, \u00abeste monte\u00bb no hay por qu\u00e9 identificarlo, pues en labios de Jes\u00fas no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n de ense\u00f1anza intuitiva. Para la fe no hay estorbo alguno; pero s\u00f3lo para la fe que posee una fuerza carism\u00e1tica. Esa fe tiene que estar viva en la comunidad, sobre todo cuando \u00e9sta se re\u00fane para orar. Las palabras sobre la oraci\u00f3n de petici\u00f3n (v. 24) -que por la nueva introducci\u00f3n podemos reconocer como una sentencia originariamente independiente- se dirige a la comunidad de los disc\u00edpulos; el cambio a la forma plural no es fortuito. Marcos ha referido a la oraci\u00f3n comunitaria la seguridad de ser escuchada, que en la tradici\u00f3n sentencial de Mateo y Lucas se presenta en otro contexto y en forma diferente (Mat 7:7-11; Luc 11:9-13). Esto ocurre en forma todav\u00eda m\u00e1s acusada en Mat 18:19 : \u00abSi dos de vosotros se unieron entre s\u00ed sobre la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, les ser\u00e1 otorgado por mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\u00bb De este modo la exhortaci\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos para que orasen al Padre con plena confianza y su promesa, hecha con la m\u00e1xima seguridad, de que el Padre los escuchar\u00e1, las prolong\u00f3 la Iglesia primitiva en las formas m\u00e1s variadas. Tambi\u00e9n en nuestro pasaje se trata de la oraci\u00f3n de petici\u00f3n; pero el prop\u00f3sito de Marcos se evidencia -como en la sentencia siguiente- en el vocablo que designa la oraci\u00f3n en general: quiere referirse a la comunidad como \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb. Porque es la comunidad escatol\u00f3gica de Dios, tambi\u00e9n vale para ella la promesa divina de escuchar las s\u00faplicas. En todo caso debe creer con tal certeza que al orar est\u00e9 ya convencida de que obtendr\u00e1 lo que pide, as\u00ed seg\u00fan la lectura m\u00e1s probable. La misma idea aparece m\u00e1s tarde en la primera carta de Juan (Mat 5:15), se\u00f1al cierta de cu\u00e1n profundamente hab\u00eda impresionado a la Iglesia primitiva aquella promesa de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n ella ten\u00eda ya dificultades con la promesa de que la oraci\u00f3n ser\u00eda escuchada, pues no todas las peticiones lograban su cumplimiento (cf. 1Jn 5:14 : pedir conforme a la voluntad de Dios). Adem\u00e1s del objeto adecuado de la oraci\u00f3n de petici\u00f3n se requer\u00eda la exclusi\u00f3n de cualquier duda, y esto responde de hecho a la actitud personal de Jes\u00fas, que desde su proximidad inmediata al Padre y con la m\u00e1s \u00edntima certeza hizo la primera, que resuena ciertamente de la forma m\u00e1s original en Mat 7:7-11. Orar es un proceso existencial entre el hombre y Dios; demasiadas reflexiones sobre la oraci\u00f3n de petici\u00f3n le arrebatan su fuerza. El hombre que cree y ama pide simplemente como un ni\u00f1o a su Padre, que est\u00e1 seguro de ser escuchado porque es su padre. Y la comunidad ora comunitariamente en las dificultades y tribulaciones en las que se encuentra en medio del mundo como comunidad cristiana, y debe por lo mismo creer con fe firme que ser\u00e1 escuchada. La \u00faltima sentencia toca una condici\u00f3n que se menciona en el padrenuestro: si nosotros oramos a Dios y le pedimos el perd\u00f3n de nuestros pecados, tambi\u00e9n debemos perdonar a los hombres que est\u00e9n en deuda con nosotros. Estas palabras est\u00e1n tambi\u00e9n formuladas en forma plural y tienen en cuenta la oraci\u00f3n comunitaria. En la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas se exige un perd\u00f3n aut\u00e9nticamente fraterno. Sin esa postura, la oraci\u00f3n al Padre es desleal e ineficaz. Esta idea va tan indisolublemente unida a la oraci\u00f3n del padrenuestro, que penetr\u00f3 muy hondo en la Iglesia primitiva y que evidencia una relaci\u00f3n con las palabras que comentamos aqu\u00ed: \u00abvuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb, \u00abvuestros pecados\u00bb, que s\u00f3lo aparecen en este lugar de Marcos. Se comprende que en muchos manuscritos posteriores se haya a\u00f1adido tambi\u00e9n la prolongaci\u00f3n en forma negativa de Mat 5:15 (v. 26). Marcos no ha formulado la palabra con el car\u00e1cter tan r\u00edgido de condici\u00f3n con que lo hace Mateo. Quiere presentar a la comunidad orante la infinita bondad y misericordia de Dios; pero si pretende ser la casa escatol\u00f3gica de oraci\u00f3n, debe tambi\u00e9n escuchar y obedecer las exigencias de Dios que subraya Jes\u00fas. En la promesa del Se\u00f1or hay siempre unas pretensiones duras. Por sublime que sean las palabras acerca del templo abierto a todos los pueblos, su realizaci\u00f3n pone a la comunidad a la que se dirige en la m\u00e1s grave responsabilidad, y la higuera seca contin\u00faa siendo para ella una advertencia constante. <\/p>\n<p>2. ENFRENTAMIENTO CON LOS C\u00cdRCULOS DIRIGENTES ( ,44). Numerosas discusiones de Jes\u00fas llenan los d\u00edas transcurridos en Jerusal\u00e9n. La secci\u00f3n empieza con la pregunta acerca de la autoridad de Jes\u00fas que le hace el gran consejo. Se menciona expresamente a los tres grupos que formaban el sanedr\u00edn (Mat 11:27; cf. 8,31), poniendo as\u00ed de relieve el car\u00e1cter oficial de la pregunta. A lo largo de otras discusiones Jes\u00fas se enfrenta tambi\u00e9n con los representantes de los grupos dirigentes del juda\u00edsmo de entonces: saduceos y fariseos. Jes\u00fas rehuye una respuesta abierta a la pregunta sobre su autoridad; pero en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas pasa al contraataque. La cita b\u00edblica del final (12,10s) pone al descubierto la situaci\u00f3n: Jes\u00fas es la piedra rechazada por los constructores, pero que Dios ha convertido en piedra angular. Con ello se cumple el vaticinio de Jes\u00fas en 8,31: seg\u00fan el plan de Dios, el Hijo del hombre debe ser rechazado por los ancianos, los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas. Despu\u00e9s de esta aclaraci\u00f3n fundamental, siguen las distintas discusiones con diversos interlocutores. Los tres di\u00e1logos con fariseos, saduceos y un escriba particular, as\u00ed como la ense\u00f1anza final dirigida a los escribas en general (12,13-17), se mantienen todav\u00eda en una conexi\u00f3n estrecha y responden tal vez a un preciso esquema rab\u00ednico de plantear las cuestiones. Como quiera que sea, estas per\u00edcopas debieron quedar enlazadas muy pronto en la tradici\u00f3n; en cuanto al contenido, tratan cuestiones de permanente importancia para la comunidad cristiana. Se les a\u00f1ade y acomoda un breve discurso de aviso y amenaza a los doctores de la ley (12,38-40), en el que tambi\u00e9n se menciona la explotaci\u00f3n de las viudas. Ello dio tal vez ocasi\u00f3n para intercalar tambi\u00e9n aqu\u00ed la per\u00edcopa referente al \u00f3bolo de la viuda (12,41-44). Como la escena se desarrolla en el \u00e1mbito del templo, pudo tambi\u00e9n utilizarla el evangelista como remate de esta postrera actividad de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, que los lectores deben representarse principalmente en el templo (cf. 11,27; 12,35). Con ello adquiere la secci\u00f3n un redondeamiento literario. Late un exquisito matiz teol\u00f3gico en el hecho de que los representantes oficiales del juda\u00edsmo rechacen a Jes\u00fas, y que una sencilla mujer del pueblo recibe un magn\u00edfico elogio y se convierta en la representante de aquellos que cumplen la voluntad de Dios con su conducta. <\/p>\n<p>a) Discusi\u00f3n sobre la autoridad de Jes\u00fas (Mc\/11\/27-33). <\/p>\n<p>27 Llegan de nuevo a Jerusal\u00e9n. Y mientras \u00e9l andaba paseando por el templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, 28 y le preguntan: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 autoridad haces t\u00fa esas cosas, o qui\u00e9n te dio esa autoridad para hacerlas?\u00bb 29 Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abOs voy a hacer una sola pregunta. Respond\u00e9dmela, y yo os dir\u00e9 con qu\u00e9 autoridad hago todo eso. 30 El bautismo de Juan \u00bfera del cielo o era de los hombres? Respondedme.\u00bb 31 Pero ellos deliberaban entre s\u00ed, diciendo: \u00abSi respondemos: \u00abDel cielo\u00bb, dir\u00e1: \u00bfPor qu\u00e9, pues, no creisteis en \u00e9l? 32 Pero \u00bfvamos a responder: \u00abDe los hombres\u00bb?\u00bb Ten\u00edan miedo al pueblo, pues todos ten\u00edan a Juan por un verdadero profeta. 33 Y respondiendo a Jes\u00fas, le dicen: \u00abNo lo sabemos.\u00bb Entonces Jes\u00fas les contesta: \u00abPues tampoco yo os digo con qu\u00e9 autoridad hago esas cosas.\u00bb <\/p>\n<p>La rendici\u00f3n de cuentas que pide el consejo supremo est\u00e1 relacionada con la purificaci\u00f3n del templo, que s\u00f3lo por el ordenamiento que ha hecho el evangelista aparece un tanto distante. Marcos no habla en este lugar de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en el templo, como lo hacen Mt y Lc. En el Evangelio de Juan \u00ablos jud\u00edos\u00bb reclaman a Jes\u00fas inmediatamente despu\u00e9s del hecho un signo que le acredite. Nuestro evangelista formula de tal modo la pregunta que la \u00abautoridad\u00bb de Jes\u00fas se convierte en el tema central; pues, para \u00e9l la autoridad divina de Jes\u00fas se ha puesto de manifiesto a lo largo de todo su ministerio (cf. 1,22.27; 2,10). Con ello este interrogatorio oficial por parte de la autoridad jud\u00eda -se puede suponer perfectamente una delegaci\u00f3n del consejo supremo- adquiere una importancia que sobrepasa la situaci\u00f3n presente. Jes\u00fas se enfrenta al juda\u00edsmo oficial y renuncia a dar de s\u00ed mismo testimonio expl\u00edcito, pues una sola palabra no podr\u00eda convencer a quienes se han opuesto a todo su ministerio con una actitud incr\u00e9dula y negativa. Dif\u00edcilmente puede decir Marcos que Jes\u00fas haya escabullido de prop\u00f3sito la pregunta, porque los dirigentes buscaban prenderle (cf. 12,13). M\u00e1s bien quiere descubrir su cerraz\u00f3n incr\u00e9dula y al mismo tiempo poner de relieve la condici\u00f3n superior de Jes\u00fas, como lo hace en las disputas siguientes. Probablemente tambi\u00e9n la Iglesia primitiva ha argumentado de modo parecido contra el juda\u00edsmo incr\u00e9dulo. La pregunta suena objetiva y fr\u00eda; ambas partes consideran las dos posibilidades: Si Jes\u00fas reivindica una autoridad propia para actuar as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 autoridad es \u00e9sa? O tal vez se remita a una potestad delegada que alg\u00fan otro le ha conferido. En tal caso Jes\u00fas se ver\u00e1 obligado a declarar abiertamente a qui\u00e9n representa. Cabe suponer que los miembros del consejo supremo habr\u00edan buscado despu\u00e9s alguna acusaci\u00f3n contra Jes\u00fas, como que era, por ejemplo, un falso profeta o un seductor del pueblo. Mas nada de esto ocurre, porque Jes\u00fas les propone una contrapregunta forz\u00e1ndoles a descubrir su postura interna. Les pregunta si ellos consideran que el bautismo de Juan proced\u00eda de Dios -\u00abdel cielo\u00bb- o de los hombres; lo cual equivale a decir si ten\u00edan a Juan Bautista por un profeta verdadero o falso. La pregunta los pone en un gran aprieto, que el evangelista refleja mediante las cavilaciones que se hacen entre s\u00ed o para sus adentros (en 2,6 dice m\u00e1s claramente de los escribas: \u00abPensaban en su coraz\u00f3n\u00bb; en 8,16 de los disc\u00edpulos: \u00abEllos comentaban entre s\u00ed\u00bb). Si conceden que el bautismo de Juan era de Dios, Jes\u00fas podr\u00e1 reprocharles su incredulidad; tampoco se atreven a discutir ese bautismo, en raz\u00f3n del pueblo que ten\u00eda a Juan por un verdadero profeta, enviado por Dios. La formulaci\u00f3n, un tanto desma\u00f1ada, pone bien de relieve que tales cavilaciones no parten del asunto mismo, sino que s\u00f3lo giran en torno a su posici\u00f3n y prestigio personales; un reproche duro pero justificado contra unos hombres que, a pesar del relumbr\u00f3n que se dan, no les preocupa la causa de Dios sino su propia persona. Su respuesta: \u00abNo lo sabemos\u00bb, es una salida que los desacredita como dirigentes del pueblo y -lo que es peor a\u00fan- revela su falta de sustancia religiosa. Se desenmascaran, aunque para ello se sirvan de palabras astutas y retorcidas. Sobre la base de esta respuesta Jes\u00fas deniega, a los miembros del consejo que le interrogan, la informaci\u00f3n que de \u00e9l deseaban. Deben darse por vencidos. Esto es tan evidente que el evangelista no lo anota de un modo expl\u00edcito; la negativa de Jes\u00fas es el punto final, un final cargado de malos augurios. No es preciso que el di\u00e1logo se haya desarrollado exactamente de este modo; esto resulta incluso improbable por varios motivos: los miembros del consejo dif\u00edcilmente habr\u00edan descubierto su flaco delante del pueblo, y en el cuarto Evangelio la conversaci\u00f3n discurre de un modo completamente distinto. Pero con la transmisi\u00f3n de este choque de Jes\u00fas con los representantes del consejo supremo, la Iglesia primitiva no quiso conservar simplemente una escena hist\u00f3rica, sino descubrir m\u00e1s bien la disposici\u00f3n interna con que Jes\u00fas se enfrent\u00f3 al juda\u00edsmo oficial, y dar as\u00ed a conocer la disposici\u00f3n permanente en que ella misma se encontraba en su enfrentamiento con el juda\u00edsmo incr\u00e9dulo. La escena presenta una estructuraci\u00f3n uniforme, y ha sido montada seg\u00fan un cierto esquema de la disputa rab\u00ednica -pregunta, contapregunta, respuesta-. Aun as\u00ed, no cabe considerarla como artificial e inventada, pues la acci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo necesariamente debi\u00f3 provocar una reacci\u00f3n entre las autoridades del templo (cf. tambi\u00e9n Jua 2:18). Pero la respuesta de Jes\u00fas trasciende la circunstancia hist\u00f3rica para convertirse en una toma fundamental de posiciones; es decir, en el comportamiento de Jes\u00fas frente a los enemigos incr\u00e9dulos. Hay tambi\u00e9n aqu\u00ed algo que aprender para el enfrentamiento de la fe con la incredulidad. No hay pruebas apod\u00edcticas para los hombres que no quieren creer. En el di\u00e1logo teol\u00f3gico con el juda\u00edsmo la Iglesia primitiva se remiti\u00f3 para su fe en Jesucristo tambi\u00e9n al testimonio del gran predicador Juan Bautista, como lo demuestran los Evangelios en general. Pero ten\u00eda clara conciencia de que la vinculaci\u00f3n entre Juan y Jes\u00fas, el mutuo respeto y reconocimiento de los dos hombres que se presentaron en nombre de Dios y la proclama de Juan se\u00f1alando al que era mayor y que vendr\u00eda despu\u00e9s de \u00e9l, no bastaban para alcanzar el reconocimiento de la misi\u00f3n divina y de la mesianidad de Jes\u00fas. Quien no se deja convencer por la imagen general que el Jes\u00fas terreno le brinda con sus discursos y hechos, de que Dios habla y act\u00faa por medio de \u00e9l, tampoco puede ser instruido por ninguna discusi\u00f3n. La fe cuenta con buenas razones; pero tambi\u00e9n la incredulidad encuentra contrarrazones en que apoyarse. S\u00f3lo que los incr\u00e9dulos no deben pensar que puedan atribuirse en exclusiva la raz\u00f3n y la L\u00f3gica. Unos y otros deben poder encontrarse de un modo conveniente y elegante. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El recibimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:1-11<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p>Debemos notar, en primer lugar, la inclusi\u00f3n de este pasaje entre dos referencias a Jerusal\u00e9n y Betania, en los vers\u00edculos <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:1<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:11<\/span><\/span>. Esto constituye el marco narrativo de esta breve pero importante secci\u00f3n, la cual podr\u00eda dividirse en los preparativos para la entrada (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:1-7<\/span><\/span>) y la entrada propiamente dicha (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:8-11<\/span><\/span>). Los vers\u00edculos <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:1-7<\/span><\/span> podr\u00edan organizarse de manera conc\u00e9ntrica como sigue:<\/p>\n<p>A. Jes\u00fas env\u00eda a sus disc\u00edpulos a buscar un pollino que nunca hab\u00eda sido montado (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:1-2<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>B. Jes\u00fas les dice qu\u00e9 respuesta deben dar a los que cuestionen su acci\u00f3n (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:3<\/span><\/span>).<\/p>\n<p>C. Los disc\u00edpulos hallan el pollino y lo desatan (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:4<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>B&#8217;. Algunos cuestionan la acci\u00f3n de los disc\u00edpulos y los disc\u00edpulos responden conforme les instruy\u00f3 Jes\u00fas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:5-6<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>A&#8217;. Los disc\u00edpulos traen el pollino y Jes\u00fas se monta sobre \u00e9l (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:7<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>Jes\u00fas comienza la entrada en Jerusal\u00e9n. El cortejo de peregrinos encierra a la comitiva de Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos por delante y por detr\u00e1s, en una especie de quiasmo f\u00edsico (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:9<\/span><\/span>). Los gritos de j\u00fabilo, con palabras del <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Sal 118:25-26<\/span><\/span>, tambi\u00e9n tienen una estructura qui\u00e1smica que abarca todo el vers\u00edculo <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 11:9<\/span><\/span> :<\/p>\n<p>A. Hosana<\/p>\n<p>B. Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or<\/p>\n<p>B&#8217;. Bendito el reino de nuestro padre David que viene<\/p>\n<p>A&#8217;. Hosana en las alturas<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Varias versiones prefieren poner como t\u00edtulo de esta secci\u00f3n \u00abJes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n\u00bb (TLA, DHH, CEV), y no el t\u00edtulo m\u00e1s tradicional de <span style=\"font-weight:bold\">La entrada triunfal en Jerusal\u00e9n<\/span>. Esto se debe a que el triunfo de Jes\u00fas reside, para Marcos, en su muerte y en su resurrecci\u00f3n. Sugerimos otro t\u00edtulo: \u201cEl recibimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n\u201d. El t\u00edtulo de BJ es tambi\u00e9n apropiado: \u00abEntrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 Betfag\u00e9&#8230; Betania&#8230; monte de los Olivos:<\/b><\/i> Ver notas a <span class='bible'>Mat 21:1<\/span> y <span class='bible'>Mat 21:17<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mar 13:3<\/span>; <span class='bible'>Zac 14:4<\/span>; <span class='bible'>Luc 21:37<\/span>; <span class='bible'>Jua 8:1<\/span>; <span class='bible'>Hch 1:12<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Jes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n (ver Mat. 21:1-9; Luc. 19:28-38). \u201cBurrito\u201d es una palabra mejor que borriquillo en este lugar. Los otros Evangelios aclaran que Jes\u00fas cabalg\u00f3 sobre un asno peque\u00f1o y no un caballo. Es posible que Marcos no sab\u00eda cu\u00e1l ser\u00eda, o posiblemente a sus lectores romanos no les importaba. Estos no conoc\u00edan las palabras del profeta del AT, hablando del rey manso y humilde montado sobre un asno (Zac. 9:9). El v. 2 hace alusi\u00f3n a un arreglo previo con el due\u00f1o por Jes\u00fas, o aun podr\u00eda ser un ejemplo de perspicacia sobrenatural. Al decir el Se\u00f1or lo necesita, podr\u00eda ser un uso infrecuente por parte de Marcos de un t\u00edtulo que m\u00e1s tarde se le dar\u00eda a Jes\u00fas. Por lo regular en Mar. los disc\u00edpulos sencillamente llamaban a Jes\u00fas \u201cmaestro\u201d; despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n todos le llamaban \u201cSe\u00f1or\u201d. El vers\u00edculo podr\u00eda tambi\u00e9n significar \u201cal due\u00f1o le hace falta\u201d, y en ese caso la segunda parte del vers\u00edculo significar\u00eda que \u201cel [acompa\u00f1ante] lo enviar\u00e1 hasta aqu\u00ed de inmediato\u201d.<\/p>\n<p>De esta manera Jes\u00fas entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, igual que David o Salom\u00f3n pudieran haber entrado a la capital, con ramas y ropas puestas a lo largo del camino delante de \u00e9l (como una alfombra roja en los aeropuertos de nuestros d\u00edas, u hojas de palmeras y de bananales en un festival de aldea en el Tercer Mundo). Estamos acostumbrados a las ovaciones de las multitudes en estas ocasiones, pero \u00e9stas no fueron ordenadas por decreto de ning\u00fan gobierno; surg\u00edan de su propia voluntad libre. Entonaron expresiones de alabanza tomadas de los Sal. y vitoreaban a un rey de la familia de David que habr\u00eda de restaurar el reino de Israel a su antigua gloria. Esperaban a un l\u00edder pol\u00edtico y nacionalista, aun un reformador social violento, como sucede con muchos en nuestros d\u00edas. \u00bfNo ser\u00eda esto exactamente lo que Jes\u00fas tem\u00eda desde el principio, y que todos malentender\u00edan si \u00e9l se proclamase el Mes\u00edas de Dios? Sin embargo, en ese d\u00eda Jes\u00fas entr\u00f3 triunfalmente en la capital que en unos d\u00edas le provocar\u00eda l\u00e1grimas (Luc. 19:41) al inspeccionar el templo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>11.1, 2 Esto ocurri\u00f3 el domingo de la semana cuando crucificaron a Cristo y la gran Fiesta de la Pascua iba a comenzar. Desde todos los rincones del mundo romano, los jud\u00edos iban a Jerusal\u00e9n durante esta larga semana de celebraci\u00f3n para recordar la salida de Egipto (v\u00e9ase Exo 12:37-51). Muchos hab\u00edan o\u00eddo de Jes\u00fas o lo hab\u00edan visto y esperaban que El fuera al templo (Joh 11:55-57).Jes\u00fas lleg\u00f3, no como un rey, sino montado en un asno en el que nunca antes nadie hab\u00eda montado. A menudo los reyes acud\u00edan a la guerra montados en caballos o en carros, pero Zacar\u00edas (Joh 9:9) profetiz\u00f3 que el Mes\u00edas vendr\u00eda en paz sobre un humilde asno, sobre un pollino hijo de asna. Jes\u00fas sab\u00eda que quienes lo oyeran ense\u00f1ar en el templo volver\u00edan a sus casas en cualquier parte del mundo anunciando la venida del Mes\u00edas.11.9, 10 La gente exclamaba: \u00ab\u00a1Hosanna!\u00bb (que significa \u00ab\u00a1salva ahora!\u00bb). As\u00ed daban cumplimiento total a la profec\u00eda de Zec 9:9. (V\u00e9anse Psa 24:7-10; Psa 118:26.) Hablaron del regreso del reino de David bas\u00e1ndose en las palabras de Dios al salmista en 2Sa 7:12-14. Ve\u00edan muy bien en Jes\u00fas el cumplimiento de esas profec\u00edas, pero no entend\u00edan la proyecci\u00f3n que tendr\u00eda el Reino de Cristo. Cuando solo algunos d\u00edas m\u00e1s tarde llevaron a Jes\u00fas al tribunal, esa misma multitud grit\u00f3: \u00ab\u00a1Crucif\u00edcale!\u00bb11.11-21 Hay dos partes en este inusual incidente: La maldici\u00f3n de la higuera y la limpieza del templo. La maldici\u00f3n de la higuera fue una par\u00e1bola escenificada relacionada con la limpieza del templo. El templo era un lugar de adoraci\u00f3n, pero la verdadera adoraci\u00f3n hab\u00eda desaparecido. La higuera promet\u00eda frutos, pero no produc\u00eda nada. Jes\u00fas manifest\u00f3 su enojo por las vidas religiosas sin fruto. Si andamos mostrando religiosidad pero no la ponemos en acci\u00f3n en nuestras vidas, seremos como la higuera que se sec\u00f3 y muri\u00f3. La fe genuina tiene un gran poder. P\u00eddale a Dios que le ayude a producir frutos para su Reino.11.13-26 La higuera, una fuente econ\u00f3mica y popular de alimentaci\u00f3n en Israel, demoraba tres a\u00f1os en dar fruto luego de plantarse. Cada \u00e1rbol produce una gran cantidad de fruto, el cual se cosecha dos veces al a\u00f1o: a finales de la primavera y a comienzos del oto\u00f1o. Este incidente ocurri\u00f3 cerca de la primavera, cuando las hojas empezaban a brotar. Los higos casi siempre crecen junto con las hojas, pero este \u00e1rbol en particular, aunque estaba lleno de hojas, no ten\u00eda higos, lo que significa que ese a\u00f1o no dar\u00eda fruto. El \u00e1rbol se ve\u00eda prometedor, pero no ten\u00eda fruto. Las palabras duras de Jes\u00fas connotaban que la naci\u00f3n de Israel era como esta higuera. Deb\u00eda dar fruto, pero era espiritualmente est\u00e9ril.11.15-17 Jes\u00fas se enoj\u00f3, pero no pec\u00f3. Hay lugar para una justa indignaci\u00f3n. Los cristianos deber\u00edamos oponernos al pecado y la injusticia tomando una posici\u00f3n activa en su contra. Es lamentable, pero a menudo los creyentes somos pasivos respecto a estos asuntos tan importantes o nos enojamos en lugar de superar cualquier insulto personal u ofensas insignificantes. Asegur\u00e9monos que nuestra indignaci\u00f3n est\u00e9 bien dirigida.11.15-17 Los cambistas de dinero y los comerciantes hac\u00edan grandes negocios durante la Fiesta de la Pascua. Los que ven\u00edan de pa\u00edses extranjeros ten\u00edan que cambiar su dinero por la moneda jud\u00eda, que era la \u00fanica aceptada en el templo para cuestiones de impuestos y para comprar animales para el sacrificio. A menudo, las especulativas tasas en el cambio enriquec\u00edan a los cambistas y los exorbitantes precios de los animales enriquec\u00edan a los comerciantes. Instalaban sus puestos en el atrio de los gentiles en el templo, con lo que frustraban las intenciones de los gentiles que iban a adorar a Dios (Isa 56:6-7). Jes\u00fas se enoj\u00f3 porque la casa de adoraci\u00f3n de Dios lleg\u00f3 a ser un lugar de extorsi\u00f3n y una barrera para que los gentiles ofrecieran su11.22, 23 El tipo de oraci\u00f3n de la que hablaba Jes\u00fas es la oraci\u00f3n por la fecundidad del Reino de Dios. Orar que una monta\u00f1a sea echada en el mar no tiene nada que ver con la voluntad de Dios, pero Jes\u00fas us\u00f3 esa figura para ense\u00f1ar que para Dios es posible hacer lo imposible. Dios contesta las oraciones, pero no debido a una actitud mental positiva. Deben reunirse otras condiciones como: (1) ser creyentes; (2) no tener nada en contra de otros; (3) no orar por motivos ego\u00edstas; (4) que sea para el bien del Reino de Dios. Para orar con eficacia tenemos que tener fe en Dios, no en el objeto de nuestra petici\u00f3n. Si ponemos nuestra fe en el objeto de nuestra petici\u00f3n, no tendremos nada cuando se nos niegue lo pedido.11.24 Jes\u00fas, nuestro ejemplo en la oraci\u00f3n, or\u00f3 una vez diciendo: \u00abTodas las cosas son posibles para ti[&#8230;] mas no lo que yo quiero, sino lo que t\u00fa\u00bb (Mar 14:36). A menudo oramos motivados por nuestros intereses y deseos. Nos gusta o\u00edr que podemos tener cualquier cosa. Pero cuando Jes\u00fas or\u00f3, lo hizo con los intereses de Dios en mente. Cuando oramos, podemos expresar nuestros deseos, pero que la voluntad de Dios est\u00e9 sobre la nuestra. Exam\u00ednese para ver si sus oraciones se centran en sus intereses o en los de Dios.11.27ss Los l\u00edderes religiosos preguntaron a Jes\u00fas qui\u00e9n le dio la autoridad para echar a los mercaderes y cambistas. Esta pregunta, sin embargo, escond\u00eda una trampa. Si Jes\u00fas dec\u00eda que la autoridad la recibi\u00f3 de Dios, lo acusar\u00edan de blasfemia; si dec\u00eda que lo hizo con su propia autoridad, lo desacreditar\u00edan y lo echar\u00edan por fan\u00e1tico. Para descubrir sus verdaderos prop\u00f3sitos, Jes\u00fas atac\u00f3 la pregunta con otra acerca de Juan el Bautista. El silencio de los fariseos prob\u00f3 que no les interesaba en lo m\u00e1s m\u00ednimo la verdad. Lo que quer\u00edan simplemente era librarse de Jes\u00fas porque les socavaba su autoridad.11.30 Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n, v\u00e9ase el perfil de Juan el Bautista en Juan 1.CARACTERISTICAS CLAVE DE CRISTO EN LOS EVANGELIOSJes\u00fas es el Hijo de Dios:  Mat 16:15-16; Mar 1:1; Luk 22:70-71; Joh 8:24Jes\u00fas es Dios hecho Hombre:  Joh 1:1-2, Joh 1:14; Joh 20:28Jes\u00fas es el Cristo, el Mes\u00edas:  Mat 26:63-64; Mar 14:61-62; Luk 9:20; Joh 4:25-26Jes\u00fas vino para ayudar a los pecadores:  Luk 5:32; Mat 9:13Jes\u00fas tiene poder para perdonar pecados:  Mar 2:9-12; Luk 24:47Jes\u00fas tiene autoridad sobre la muerte:  Mar 5:22-24, Mar 5:35-42; Joh 11:1-44; Luk 24:5-6; Mat 28:5-6Jes\u00fas tiene poder para dar vida eterna:  Joh 10:28; 17.2Jes\u00fas sanaba a los enfermos:  Mat 8:5-13; Mar 1:32-34; Luk 5:12-15; Joh 9:1-7Jes\u00fas ense\u00f1aba con autoridad:  Mar 1:21-22; Mat 7:29Jes\u00fas fue compasivo:  Mar 1:41; Mar 8:2; Mat 9:36Jes\u00fas experiment\u00f3 tristeza:  Mat 26:38; Joh 11:35Jes\u00fas nunca desobedeci\u00f3 a Dios:  Mat 3:15; Joh 8:46<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 520 Jua 11:18<\/p>\n<p>b 521 Mat 21:1; Luc 19:29<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n.  Con este cap\u00edtulo comienza una importante etapa del ministerio del Se\u00f1or que se realizar\u00e1 en y alrededor de Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p><p> Betfag\u00e9.  V\u00e9ase coment. en Mt 21:1. <\/p>\n<p><p> Betania.  V\u00e9ase coment. en Mt 21:17. <\/p>\n<p><p> monte de los Olivos.  V\u00e9ase coment. en Mt 21:1.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> Con respecto a los vs.1-11, v\u00e9anse las notas de Mat_21:1-10 . <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>69 (VI) Primera parte de la semana de pasi\u00f3n en Jerusal\u00e9n (11,1-13,37). La activi\u00addad de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n previa a la pasi\u00f3n se describe en el marco de tres d\u00edas (11,1-12,20). En el tercer d\u00eda encontramos los siguientes elementos: dichos, controversias, par\u00e1bolas y un discurso escatol\u00f3gico. La secci\u00f3n en su conjunto prepara para el acontecimiento de la pasi\u00f3n mediante unas acciones simb\u00f3licas, muestra qui\u00e9nes son los adversarios jerosolimitanos de Jes\u00fas y por qu\u00e9 se enfadan tanto, y sit\u00faa la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en el contexto de los acontecimientos que conducen al eschaton.<br \/>\n70 (A) Entrada en el d\u00eda primero (11,1-11). La entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n se com\u00adprende mejor en la l\u00ednea de las acciones sim\u00adb\u00f3licas realizadas por los profetas del AT. El n\u00facleo de la acci\u00f3n simb\u00f3lica es Jes\u00fas cabal\u00adgando hacia Jerusal\u00e9n desde el monte de los Olivos. Seg\u00fan Zac 9,9, el Se\u00f1or, sentado sobre un pollino, cabalgar\u00eda hacia Jerusal\u00e9n como un guerrero divino. Y seg\u00fan el mismo profeta (Zac 14,4) la gran batalla escatol\u00f3gica aconte\u00adcer\u00eda en el monte de los Olivos. La manifesta\u00adci\u00f3n indica que con Jes\u00fas est\u00e1n realiz\u00e1ndose los acontecimientos escatol\u00f3gicos y que \u00e9l es la figura central en ellos. 1. a Jerusal\u00e9n, a la al\u00adtura de Betfag\u00e9 y Betania, junto al monte de los Olivos: El viaje descrito en 8,22-10,52 ha al\u00adcanzado su objetivo: Jerusal\u00e9n. El monte de los Olivos corre paralelo al lado oriental de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Josefo (Ant. 20.7.6 \u00a7 167-72) cuenta la historia de un falso mes\u00edas que afirmaba que era capaz de derribar las mura\u00adllas de Jerusal\u00e9n desde el monte de los Olivos. Betfag\u00e9 y Betania son aldeas cercanas a Jeru\u00adsal\u00e9n (\u2192 Geograf\u00eda b\u00edblica, 73:95). 2. encontra\u00adr\u00e9is un pollino: Polos puede referirse a un po\u00adtro, pero en vista de la obvia alusi\u00f3n a Zac 9,9 (\u00abtu rey viene a ti, triunfante y victorioso, hu\u00admilde y montado en un asno, en un pollino, cr\u00eda de asna\u00bb), se refiere a un burro joven. Hay cierta ambig\u00fcedad sobre c\u00f3mo debemos en\u00adtender las instrucciones de Jes\u00fas, si como pre\u00addicciones que reflejan un conocimiento sobre\u00adnatural, o simplemente como reflejo de un acuerdo previo de Jes\u00fas con el propietario. 3. El Se\u00f1or lo necesita y en seguida lo devolver\u00e1: Kyrios, \u00abSe\u00f1or\u00bb, se refiere m\u00e1s probablemente a Jes\u00fas que al propietario, aunque su signifi\u00adcado ser\u00eda algo as\u00ed como \u00abel maestro\u00bb o \u00abel ca\u00adballero\u00bb (pero, posteriormente, los cristianos lo interpretar\u00edan en una cristolog\u00eda m\u00e1s desa\u00adrrollada del se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas). La segunda par\u00adte de la oraci\u00f3n pertenece a la instrucci\u00f3n de Jes\u00fas, en la que comunica la promesa de de\u00advolver el animal tan pronto como concluya su entrada en Jerusal\u00e9n. 6. les contestaron como les hab\u00eda dicho Jes\u00fas: La expresi\u00f3n da la im\u00adpresi\u00f3n de un cumplimiento de la predicci\u00f3n de Jes\u00fas que se basaba en su conocimiento so\u00adbrenatural. Al menos, todo acontece seg\u00fan sus instrucciones. 7. mont\u00f3 sobre \u00e9l: As\u00ed, con la en\u00adtrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n se cumple Zac 9,9. En este texto el rey victorioso parece ser Yah\u00adv\u00e9, a quien se describe como guerrero divino. 8. otros con ramas que cortaban: A diferencia de Jn 12,13, el relato marcano no especifica que las ramas fueran palmas. De hecho, las ra\u00admas de palmera ser\u00edan m\u00e1s apropiadas para la fiesta de los Tabern\u00e1culos (cf. Lv 23,39-43) o la Hanukkah (cf. 2 Mac 10,7; 1 Mac 13,51) que para la Pascua. 9. \u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or!: La muchedum\u00adbre saluda a Jes\u00fas con las palabras del Sal 118,25-26. Hosanna es la transliteraci\u00f3n grie\u00adga de h\u00f3sa&#8217;-tia, \u00abs\u00e1lvanos, por favor\u00bb, aunque aqu\u00ed funciona como saludo de homenaje m\u00e1s que como grito de ayuda. 10. \u00a1Bendito el reino que viene, el de nuestro padre David!: No forma parte de la cita del AT; este comentario realiza\u00addo por la muchedumbre da al acontecimiento un sentido mesi\u00e1nico que est\u00e1 en l\u00ednea con las esperanzas expresadas en el SalSl 17 de un glo\u00adrioso gobernante dav\u00eddico que restaurar\u00eda y perfeccionar\u00eda la prosperidad de Israel en su tierra, en las alturas: Las \u00abalturas\u00bb se refieren a las moradas celestiales donde Dios habita (cf. Sal 148,1; Job 16,19). 11. entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n y fue al templo: Para Jes\u00fas y sus compa\u00f1eros galileos era normal visitar inmediatamente el templo tras haber finalizado la entrada. En contraste con Mt 21,12 y Lc 19,45, Marcos pre\u00adsenta un interludio nocturno entre la entrada de Jes\u00fas y la purificaci\u00f3n del templo.<\/p>\n<p>71 (B) Ense\u00f1anzas prof\u00e9ticas en el se\u00adgundo d\u00eda (11,12-19). La maldici\u00f3n de la hi\u00adguera (11,12-14) es curiosa por diversas razo\u00adnes: es el \u00fanico milagro en las inmediaciones de Jerusal\u00e9n; se destruye totalmente (cf. 5,1-20), y la conducta de Jes\u00fas parece irracional y destructiva. Marcos comprendi\u00f3 la maldici\u00f3n y su cumplimiento (11,20-21) como un acto de poder realizado por Jes\u00fas, pero quiz\u00e1 la tradi\u00adci\u00f3n permarcana hab\u00eda transformado una pa\u00adr\u00e1bola contada por Jes\u00fas (cf. Lc 13,6-9) en un relato sobre Jes\u00fas. El nivel simb\u00f3lico del rela\u00adto se centra en la falta de preparaci\u00f3n de Israel para aceptar a Jes\u00fas (o, m\u00e1s probablemente, su mensaje del reino). El trasfondo veterotestamentario lo forma una serie de pasajes sobre las plantas y sus frutos (cf. Is 1,30; Ez 17; Jl 1; Am 2,9; Os 9,10.15-16; Jr 8,13; Miq 7,1; Job 18,16; v\u00e9ase G. M\u00fcnderlein, NTS 10 [1963-64] 89-104; H. Giesen, BZ 20 [1976] 95-111). La purificaci\u00f3n del templo (11,15-19) tiene un va\u00adlor simb\u00f3lico m\u00e1s obvio, aunque con seguri\u00addad tiene un fundamento hist\u00f3rico. Jn 2,14-22 coloca el acontecimiento en el comienzo del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas y presenta un rela\u00adto completamente diferente. La versi\u00f3n marcana lo convierte en la tercera de una serie de acciones prof\u00e9ticas: el Mes\u00edas dav\u00eddico purifi\u00adca la casa de Dios. Al colocar este aconteci\u00admiento entre las dos partes del incidente de la higuera (11,12-14 y 11,20-21), Marcos ha crea\u00addo otro \u00absandwich\u00bb en el que se enriquece el significado simb\u00f3lico de ambos relatos. 13. no era tiempo de higos: Esta explicaci\u00f3n es un a\u00f1adido de Marcos. En Palestina, los higos no maduran antes de junio. El modo en que el re\u00adlato es contado sugiere que Jes\u00fas esperaba realmente encontrar fruto en el \u00e1rbol y lo des\u00adtruy\u00f3 por la decepci\u00f3n sufrida. La explicaci\u00f3n marcana hace a\u00fan m\u00e1s irracional su acci\u00f3n, pues deber\u00eda saber que era imposible encon\u00adtrar tal fruto en la \u00e9poca de la Pascua. 14. que nunca jam\u00e1s coma nadie fruto de ti: El efecto de la maldici\u00f3n de Jes\u00fas se describe al co\u00admienzo del tercer d\u00eda (11,20-21), aunque el castigo de fulminaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de los t\u00e9r\u00adminos de la maldici\u00f3n. 15. los que vend\u00edan y compraban en el templo: La gente que comer\u00adciaba con las v\u00edctimas sacrificiales y otras ne\u00adcesidades c\u00falticas en el patio de los gentiles dentro del \u00e1rea del templo. Los cambistas cambiaban el dinero griego o romano de los peregrinos por el jud\u00edo o tirio (cf. \u00c9x 30,11-16). Los vendedores de palomas suministra\u00adban el material para el sacrificio propio de las mujeres (Lv 12,6-8; Lc 2,22-24), los leprosos (Lv 14,22) y otros (Lv 15,14.29). 16. llevar va\u00adsija por el templo: De nuevo se trata del \u00e1rea general del templo. La vasija puede haber sido \u00ablas bolsas de dinero\u00bb de los compradores y vendedores; o quiz\u00e1 la prohibici\u00f3n era m\u00e1s ge\u00adneral (como en mBer. 9,5), dirigi\u00e9ndose contra el transporte de cualquier cosa o la utilizaci\u00f3n del \u00e1rea del templo como un atajo. 17. una ca\u00adsa de oraci\u00f3n para todos los pueblos: La cita es de Is 56,7 (LXX). La \u00abcasa\u00bb es el templo de Je\u00adrusal\u00e9n. Aunque \u00abpara todos los pueblos\u00bb po\u00addr\u00eda haber provocado un eco entusiasta en los lectores de Marcos, no es el centro real de la cita veterotestamentaria en este contexto, una cueva de ladrones: La frase est\u00e1 tomada de Jr 7,11. Sobre la funci\u00f3n purificadora del templo que llevar\u00eda a cabo el Mes\u00edas dav\u00eddico, cf. SalSl 17,30. 18. los sumos sacerdotes y los escribas: Como en las predicciones de la pasi\u00f3n (8,31; 9,31; 10,33-34), no se mencionan los fariseos. Marcos declara que los sumos sacerdotes y es\u00adcribas deseaban dar muerte a Jes\u00fas pero te\u00adm\u00edan hacerlo por su popularidad. En una fiesta de peregrinaci\u00f3n como la Pascua, sus temores ser\u00edan especialmente m\u00e1s intensos.<\/p>\n<p>72 (C) Otras ense\u00f1anzas en el tercer d\u00eda (11,20-13,37). Tras la explicaci\u00f3n de la hi\u00adguera fulminada (11,20-26), Marcos presenta cinco controversias m\u00e1s una par\u00e1bola (11,27-12,37), contrasta dos personajes (12,38-44) y pronuncia el discurso escatol\u00f3gico (13,1-37). La finalidad es mostrar qui\u00e9nes eran los ad\u00adversarios de Jes\u00fas y qu\u00e9 problemas lo condu\u00adjeron al conflicto con las autoridades de Jeru\u00adsal\u00e9n (W. R. Telford, The Barren Temple and the Withered Tree [JSNTSup 1, Sheffield 1980]).<\/p>\n<p>73 (a) Explicaciones (11,20-26). El tercer d\u00eda comienza con la constataci\u00f3n de la maldi\u00adci\u00f3n de la higuera (11,20-21). Puesto que Mar\u00adcos comprendi\u00f3 el agostamiento de la higuera como un acto del poder de Jes\u00fas, a\u00f1adi\u00f3, a modo de explicaci\u00f3n, tres dichos sobre la fe y la oraci\u00f3n (11,23.24.25). Los tres dichos se unen artificialmente mediante palabras clave; en la tradici\u00f3n premarcana constitu\u00edan una catequesis sobre la oraci\u00f3n. Parece que una caracter\u00edstica muy singular de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas fue su insistencia en la seguridad de que las oraciones ser\u00edan respondidas (cf. Mt 7,7-11; Lc 11,9-13). 20. la higuera seca hasta la ra\u00edz: El agostamiento de la higuera va m\u00e1s all\u00e1 de la maldici\u00f3n de infertilidad que se afirm\u00f3 en 11,14. 21. Pedro record\u00f3: Pedro act\u00faa como portavoz de los disc\u00edpulos, que hab\u00edan o\u00eddo la maldici\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 11,14). 22. Jes\u00fas res\u00adpondi\u00f3: Los dichos de 11,22-25 se presentan como una explicaci\u00f3n del incidente de la hi\u00adguera. Al unirlos a este incidente, Marcos que\u00adr\u00eda centrar la atenci\u00f3n en Dios como fuente del poder de Jes\u00fas, tened fe en Dios: La frase pistin theou, lit. \u00abfe de Dios\u00bb, debe ser un gen. objetivo, la fe \u00aben Dios\u00bb. La oraci\u00f3n en su con\u00adjunto debe haber funcionado como t\u00edtulo de los dichos que siguen. Podr\u00eda incluso conside\u00adrarse como una pregunta, \u00ab\u00bfTen\u00e9is fe en Dios?\u00bb, que interpreta los dichos siguientes como ilustraciones del tipo ideal de fe. 23. quien diga a este monte: Qu\u00edtate&#8230;: Sobre las versiones paralelas del dicho, cf. Mt 17,20; Lc 17,6; 1 Cor 13,2. En el actual contexto, \u00abeste monte\u00bb podr\u00eda referirse a Jerusal\u00e9n en su to\u00adtalidad o al monte de los Olivos, pero no tene\u00admos certeza de que Jes\u00fas lo dijera en estos lu\u00adgares. El agostamiento de la higuera era s\u00f3lo una peque\u00f1a demostraci\u00f3n del poder que Je\u00ads\u00fas ten\u00eda por su relaci\u00f3n con Dios, una rela\u00adci\u00f3n que desea compartir con los que le si\u00adguen. 24. todo lo que pid\u00e1is en vuestra oraci\u00f3n, creed que lo recibir\u00e9is: El segundo dicho sobre la oraci\u00f3n est\u00e1 vinculado al primero por la pa\u00adlabra \u00abcreer\u00bb y al tercero mediante el t\u00e9rmino \u00aborar\u00bb. 25. perdonad si ten\u00e9is algo contra al\u00adguien: El tercer dicho trata realmente del per\u00add\u00f3n (cf. Mt 6,14) y se uni\u00f3 a los otros dos me\u00addiante la introducci\u00f3n \u00abcuando or\u00e9is\u00bb. El v. 26, que tradicionalmente se atribuye a este evangelio (\u00abpero si no perdon\u00e1is, tampoco vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u00bb), est\u00e1 ausente en importan\u00adtes manuscritos de Marcos (cf. Mt 6,15).<\/p>\n<p>74 (b) Controversias (11,27-12,37). Co\u00admo en 2,1-3,6, esta secci\u00f3n presenta cinco re\u00adlatos sobre las controversias de Jes\u00fas con sus adversarios (m\u00e1s una par\u00e1bola). Los cinco re\u00adlatos difieren en forma y tono; es cuestionable si ya constitu\u00edan una colecci\u00f3n premarcana.<br \/>\n75 (i) La autoridad de Jes\u00fas (11,27-33). La pregunta de los adversarios pretend\u00eda atrapar a Jes\u00fas en una confesi\u00f3n p\u00fablica en la que di\u00adjera que su autoridad proced\u00eda de Dios, para imputarle, de este modo, el delito de blasfemia (cf. 14,64). Jes\u00fas evita esta confesi\u00f3n p\u00fablica mediante una contrapregunta sobre el origen de la autoridad del Bautista. La estrategia tie\u00adne como efecto reducir a los adversarios al si\u00adlencio, clarificando al mismo tiempo el origen divino de la autoridad de Jes\u00fas. 27. los jefes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos: Estos tres grupos ya hab\u00edan sido mencionados en la primera predicci\u00f3n (8,31) y aparecer\u00e1n de nuevo en el relato de la pasi\u00f3n (14,43.53; 15,1) como los promotores del complot contra Je\u00ads\u00fas. M\u00e1s que del conjunto del sanedr\u00edn, aqu\u00ed se tratar\u00eda de un peque\u00f1o grupo de represen\u00adtantes. La ocasi\u00f3n para interrogarle puede ha\u00adber sido la purificaci\u00f3n del templo realizada por Jes\u00fas (11,15-19). 28. \u00bfcon qu\u00e9 autoridad haces estas cosas?: El referente m\u00e1s probable de \u00abestas cosas\u00bb es la purificaci\u00f3n del templo, aunque quiz\u00e1 tambi\u00e9n incluya la entrada en Jerusal\u00e9n e incluso todo el ministerio dedica\u00addo a ense\u00f1ar y a curar. 30. el bautismo de Juan, \u00bfera del cielo o de los hombres?: Tras la pre\u00adgunta de Jes\u00fas estaba impl\u00edcita la afirmaci\u00f3n de que la autoridad del Bautista proced\u00eda de Dios. A la luz del paralelismo entre el Bautista y Jes\u00fas, desarrollado a trav\u00e9s del evangelio, la pregunta tambi\u00e9n indica el origen divino de la ense\u00f1anza y las curaciones realizadas por Je\u00ads\u00fas. 31. si decimos que del cielo: Si los adver\u00adsarios admiten el origen divino de la autoridad de Juan, entonces tendr\u00edan que explicar por qu\u00e9 no lo aceptaron; tambi\u00e9n, entonces, ten\u00addr\u00edan que admitir el origen divino de la auto\u00adridad de Jes\u00fas. Si niegan el origen divino de la autoridad del Bautista, correr\u00edan el riesgo de la protesta popular, que lo consideraba un pro\u00adfeta de Dios. El reconocimiento del dilema los reduce al silencio. 33. tampoco yo os digo: Aunque la conversaci\u00f3n parece terminar en ta\u00adblas, de hecho quedaba claro que la autoridad de Jes\u00fas procede de Dios. Los adversarios, que deseaban atrapar a Jes\u00fas, han sido atrapados por \u00e9l; su silencio hace a\u00fan m\u00e1s exquisita la victoria de Jes\u00fas en la controversia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El acontecimiento descrito en estos vers\u00edculos es una excepci\u00f3n muy notable en la historia del ministerio terrenal de nuestro Se\u00f1or. Generalmente hablando,  vemos \u00e1 Jes\u00fas evitando la publicidad, habitando con frecuencia en los desiertos, y realizando as\u00ed la profec\u00eda que hab\u00eda anunciado, que \u00abno gritar\u00eda, ni luchar\u00eda,  ni dejar\u00eda o\u00edr su voz en las calles.\u00bbEn este caso, y solo en este, parece que nuestro Se\u00f1or abandona su car\u00e1cter privado, y deliberadamente hace fijar en El la  atenci\u00f3n p\u00fablica. Hace una entrada p\u00fablica en Jerusal\u00e9n \u00e1 la cabeza de sus disc\u00edpulos; entra voluntariamente cabalgando en la ciudad, rodeado de una gran  muchedumbre, que grita, Hosanna, como cuando el rey David volv\u00eda en triunfo \u00e1 su palacio. 2 Sam. 19.40. Todo esto tambi\u00e9n tuvo lugar en una \u00e9poca en que  millares de jud\u00edos se reun\u00edan de todas partes en Jerusal\u00e9n para celebrar la Pascua. Bien podemos creer que la santa ciudad reson\u00f3 con las nuevas de la llegada  de nuestro Se\u00f1or. Probable es que no hubo una casa en Jerusal\u00e9n en que no se supiese la entrada del profeta de Nazaret y en que aquella noche no se hablase  de ella.<br \/>\nRecordemos siempre estas cosas al leer esta parte de la historia de nuestro Se\u00f1or. Por algo es que se relata cuatro veces en el Nuevo Testamento esta entrada  en Jerusal\u00e9n. Es evidente que tiene por objeto que los cristianos estudien con especial atenci\u00f3n escena de la vida terrestre de Jes\u00fas Estudi\u00e9mosla con ese  esp\u00edritu, y veamos que lecciones pr\u00e1cticas podemos aprender en este pasaje para bien de nuestras almas.<br \/>\nObservemos, en primer lugar, cuan p\u00fablico hizo intencionalmente nuestro Se\u00f1or el \u00faltimo acto de su vida. Vino \u00e1 morir \u00e1 Jerusal\u00e9n, y quiso que toda  Jerusal\u00e9n lo supiese. Cuando ense\u00f1aba las doctrinas m\u00e1s abstrusas del Esp\u00edritu, no hablaba regularmente sino con sus disc\u00edpulos. Cuando dec\u00eda sus par\u00e1bolas,  no se dirig\u00eda frecuentemente sino \u00e1 una multitud de galileos pobres \u00e9 ignorantes. Cuando hacia sus milagros, era generalmente en Caperna\u00fam, \u00f3 en la tierra de  Zabul\u00f3n y Neftal\u00ed. Pero cuando lleg\u00f3 el momento en que deb\u00eda morir, hizo su entrada p\u00fablica en Jerusal\u00e9n. Llam\u00f3 hacia El la atenci\u00f3n de los gobernadores, de  los sacerdotes y ancianos, de escribas, griegos y romanos. Sab\u00eda que iba \u00e1 verificarse el acontecimiento m\u00e1s portentoso que hab\u00eda tenido lugar en este mundo.<br \/>\nEl Hijo Eterno de Dios iba \u00e1 sufrir por los hombres pecadores, el gran Cordero Pascual iba \u00e1 ser sacrificado, la gran expiaci\u00f3n iba \u00e1 realizarse. Por tanto  orden\u00f3 que su muerte fuese en grado eminente p\u00fablica. Arregl\u00f3 las cosas de manera que todos los ojos en Jerusal\u00e9n se fijasen en El, y que cuando muriera,  presenciaran su muerte muchos testigos.<br \/>\nHe aqu\u00ed una prueba m\u00e1s de la importancia indecible de la muerte de Cristo. Conservemos como un tesoro sus palabras; tratemos de imitar su santa vida; apreciemos en lo que vale su intercesi\u00f3n; y deseemos con ansia su segunda venida; pero no olvidemos que su muerte en la cruz es el hecho que corona todo lo  que de Jesucristo sabemos. De esa muerte dimanan todas nuestras esperanzas; sin ella no podr\u00edamos asentar nuestras plantas en nada s\u00f3lido. Demos, seg\u00fan  .vayamos viviendo, m\u00e1s y m\u00e1s valor a esa muerte, y cuando pensemos en Cristo, que nada nos regocije m\u00e1s que el gran hecho que por nosotros muri\u00f3.<br \/>\nObservemos, en segundo lugar, en este pasaje, la pobreza voluntaria \u00e1 que se someti\u00f3 nuestro Se\u00f1or, cuando estuvo en la tierra. \u00bfComo entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n  cu\u00e1ndo lleg\u00f3 \u00e1 ella en esta ocasi\u00f3n tan notable? \u00bfVino en un carro real, con caballos, soldados, y gran s\u00e9quito, como los reyes de la tierra? Nada de eso se nos  dice. Leemos que pidi\u00f3 prestado un pollino para ese acto, y que mont\u00f3 sirvi\u00e9ndole de silla los vestidos de sus disc\u00edpulos. Esto estaba en armon\u00eda con todo el  tenor de su ministerio. Nunca posey\u00f3 ninguna de las riquezas de este mundo. Cuando cruz\u00f3 el mar de Galilea lo hizo en un bote prestado; cuando cabalg\u00f3 para  entrar en la santa ciudad, fue en un animal prestado, y cuando fue sepultado, lo enterraron en un sepulcro prestado.<br \/>\nTenemos en estos hechos tan sencillos una muestra de esa mezcla maravillosa de debilidad y poder, de riqueza y pobreza, de divinidad y humanidad, que  descubrimos tan \u00e1 menudo en la historia de nuestro bendito Salvador. \u00bfQui\u00e9n, si lee los Evangelios con cuidado, puede dejar de observar, que Aquel que tuvo  poder para alimentar \u00e1 millares de personas con unos pocos panes, estaba algunas veces hambriento; que Aquel que pod\u00eda curar \u00e1 los inv\u00e1lidos y enfermos, se  encontraba algunas veces cansado; que Aquel que pod\u00eda lanzar los demonios con una palabra, se vio tambi\u00e9n tentado; y que Aquel que pod\u00eda resucitar \u00e1 los  muertos, iba \u00e1 someterse \u00e1 la muerte? Lo mismo descubrimos en el pasaje que meditamos. Vemos el poder de nuestro Se\u00f1or al dominar las voluntades de una  vasta multitud de hombres y hacerles que lo lleven \u00e1 Jerusal\u00e9n en triunfo, y al mismo tiempo vemos su pobreza al verse obligado \u00e1 pedir prestado un pollino  para cabalgar en \u00e9l en su entrada triunfal. Todo esto es maravilloso, pero muy apropiado. Justo es y debido que no olvidemos la uni\u00f3n de la naturaleza humana  y de la naturaleza divina en la persona de nuestro Se\u00f1or. Si contempl\u00e1ramos tan solo sus actos divinos podr\u00edamos olvidar que era hombre. Si lo observ\u00e1ramos  tan solo en sus momentos de pobreza y debilidad, olvidar\u00edamos que era Dios. Pero se quiere que veamos en Jes\u00fas la fuerza divina y la debilidad humana  unidas en una persona. No podemos explicar ese misterio, pero podemos consolarnos con la idea de que \u00abes nuestro Salvador, nuestro Cristo; capaz de  simpatizar porque es hombre, pero Omnipotente para salvarnos porque es Dios..<br \/>\nFinalmente, veamos en ese hecho tan simple, de haber cabalgado nuestro Se\u00f1or en un asno, una prueba m\u00e1s de que la  pobreza no es pecado. No hay duda que pecaminosas son las causas que producen mucha de la pobreza que vemos en torno  nuestro. Borrachera, despilfarro, libertinaje, deshonestidad, pereza, todo esto es malo ante Dios, y produce la mayor parte  de las miserias del mundo. Pero nacer pobre, no heredar nada de nuestros padres, trabajar con nuestras manos para ganar  nuestro pan, no tener tierras-que nos pertenezcan, eso, s\u00ed, que no es pecado ni remotamente. El pobre honrado es tan  respetable a los ojos de Dios como el rey m\u00e1s opulento. El Se\u00f1or Jesucristo era pobre; no ten\u00eda plata ni oro; no tenia  muchas veces en donde reclinar su cabeza. Aunque era rico, se hizo pobre por amor \u00e1 nosotros, y estar colocado en sus  propias circunstancias, no puede ser malo en s\u00ed. Cumplamos con nuestro deber en la condici\u00f3n que Dios nos ha impuesto, y  si juzga conveniente mantenernos pobres, no nos avergoncemos de .ello. El Salvador de los pecadores se ocupa de  nosotros, como de los dem\u00e1s. El Salvador de los pecadores sabe lo que es ser pobre <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R971 \u1f18\u03b3\u03b3\u03af\u03b6\u03bf\u03c5\u03c3\u03b9\u03bd se usa como un presente hist\u00f3rico (comp. Mat 21:1): cuando se acercaban. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Hace el Se\u00f1or su entrada en Jerusal\u00e9n. Maldice una higuera; y entrando en el templo, echa fuera de \u00e9l a los que compraban y vend\u00edan. Instruye a sus disc\u00edpulos sobre la eficacia de la confianza en Dios, y sobre perdonar las injurias recibidas. Confunde a los sacerdotes que le preguntaron con qu\u00e9 autoridad hac\u00eda algunas cosas.<\/p>\n<p>1 a. En el texto Griego se lee tambi\u00e9n: eis bethfag\u00e9, a Betfag\u00e9.<\/p>\n<p>2 b. Esto es, a Betfag\u00e9, que estaba entre Betania y Jerusal\u00e9n, y se consideraba como un arrabal de esta grande ciudad. Castellum significa la villa.<\/p>\n<p>c. El Griego: eis aut\u00e9n, en ella.<\/p>\n<p>4 d. Otros trasladan las palabras, ep\u00ed t\u00f3u amf\u00f3dou, in bivio, en la calle.<\/p>\n<p>6 e. MS. E dej\u00e1ronles aducir el pollino a Jesucristo.<\/p>\n<p>10 f. El cual reino vemos cumplirse en su Hijo y descendiente, que viene en el nombre del Se\u00f1or (v\u00e9ase Mt 21,9).<\/p>\n<p>13 g. No era tiempo de higos; esto es, de cogerse los higos, o de estar ellos en saz\u00f3n. Pero por no haberlos producido, se manifestaba ya la inutilidad y vicio de ella. Viva imagen del pueblo judaico; mucha apariencia, y ning\u00fan fruto de obras buenas.<\/p>\n<p>14 h. Figura del castigo sobre los jud\u00edos.<\/p>\n<p>16 i. Alguna carga o cosa que no fuese para el servicio y culto de Dios, atravesando por medio del templo. Tal era el respeto que quer\u00eda que se tuviese a aquel lugar que estaba dedicado a Dios. Y si este celo mostr\u00f3 el Se\u00f1or por aquel lugar, que s\u00f3lo era figura del verdadero templo que nosotros poseemos, \u00bfqu\u00e9 l\u00e1tigos y qu\u00e9 azotes bastar\u00e1n para castigar las irreverencias y profanaciones que cada d\u00eda vemos en nuestros templos?<\/p>\n<p>17 j. Vaticina el Se\u00f1or en este lugar que se hab\u00edan de construir templos en todo el mundo, y consagrarse a Dios, conforme a lo que hab\u00eda predicho (Is 56,7).<\/p>\n<p>18 k. Secretamente; porque no pod\u00edan sufrir que el Se\u00f1or los reprendiese, ni que sus ofrendas se disminuyesen, hab\u00edan resuelto quitarle la vida; pero buscaban el modo y la oportunidad.<\/p>\n<p>24 l. El Griego: lamb\u00e1nete, que lo recib\u00eds. Como si dijera: Contadlo ya por recibido.<\/p>\n<p>32 m. Aqu\u00ed se ha de suplir: Tampoco nos sale bien la cuenta; por lo que se sigue: Timebant populum. V\u00e9anse otros ejemplos de semejante elipse en San Lucas (5,14; 2,4). Y tambi\u00e9n Hch 15,5.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] Los primeros Israelitas Nazarenos eran conocidos como miembros de \u201cEl Camino\u201d, despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de Yahshua en <span class='bible'>Jua 14:6<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Estos dos disc\u00edpulos representan las dos casas, que ambas est\u00e1n llamadas a hacer su trabajo de preparaci\u00f3n para preparar el camino de Su retorno triunfal a Jerusale\u00f1 como Rey de Israel en Su segunda venida.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Ambas casas comenzar\u00e1n la restauraci\u00f3n con la llegada oficial del Rey a Jerusale\u00f1, en tanto que los \u201cdos caminos\u201d de Judah y Efray\u00edm se convertir\u00e1n en uno.\n<\/p>\n<p><strong> [4] S\u00edmbolo del Israel nacional.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Esto no fue una maldici\u00f3n sobre la naci\u00f3n como algunos ense\u00f1an, sino una maldici\u00f3n sobre \u201ccomer fruto\u201d, significando que el fruto de Israel vendr\u00eda del vino nuevo de Moshiaj, no de los higos viejos de los Fariseos.\n<\/p>\n<p><strong> [6] El plan siempre fue reunir a Israel y hacer a todas las naciones una en Israel.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[17] Is 56, 7; Jer 7, 11.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando llegaron cerca de Jerusal\u00e9n, junto a Betfag\u00e9 y Betania, frente al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos 11:1 \u2014 Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n, junto a Betfag\u00e9 y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos \u2014 Sobre los primeros once vers\u00edculos de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-marcos-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Marcos 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25270","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25270"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25270\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}