{"id":25855,"date":"2022-06-20T10:09:23","date_gmt":"2022-06-20T15:09:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-731-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:09:23","modified_gmt":"2022-06-20T15:09:23","slug":"comentario-de-lucas-731-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-731-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lucas 7:31 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u2014\u00bfA qu\u00e9, pues, comparar\u00e9 a los hombres de esta generaci\u00f3n? \u00bfA qu\u00e9 son semejantes?<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>7:31<\/span> Y dijo el Se\u00f1or: \u00bfA qu\u00e9, pues, comparar\u00e9 los hombres de esta generaci\u00f3n, y a qu\u00e9 son semejantes? \u2014 \u00bfD\u00f3nde buscar para ilustrarlo? <span>Mar 4:30<\/span>; <span>Lam 2:13<\/span>.<\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>A qui\u00e9n, pues comparar\u00e9.<\/i><\/b> <span class='bible'>Lam 2:13<\/span>; <span class='bible'>Mat 11:16<\/span>; <span class='bible'>Mar 4:30<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Jes\u00fas compar\u00f3 con los\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">muchachos<\/span>\u00a0que juegan en la plaza a la presente\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">generaci\u00f3n<\/span>\u00a0de Israel, refiri\u00e9ndose en especial a sus l\u00edderes religiosos. Los l\u00edderes son como los muchachos que se quejan sin importar que melod\u00eda est\u00e9n tocando. Juan el Bautista rechaz\u00f3 comer pan o beber vino, y los l\u00edderes religiosos lo menospreciaron como a un pose\u00eddo por el demonio. En contraste Jes\u00fas,\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">el Hijo del hombre<\/span>, fue acusado de vivir holgadamente y de juntarse con pecadores. Sin importar cual era el estilo del mensajero de Dios, los l\u00edderes religiosos se quejaban y lo rechazaban.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>7:31 Y dijo el Se\u00f1or: \u00bfA qu\u00e9, pues, comparar\u00e9 los hombres de esta generaci\u00f3n, y a qu\u00e9 son semejantes? &#8211; \u00bfD\u00f3nde buscar para ilustrarlo? Mar 4:30; Lam 2:13.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA PERVERSIDAD DE LOS HOMBRES<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Lucas 7:31-35<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>-Pero los fariseos y los escribas, al no aceptar el bautismo de Juan, rechazaron lo que Dios ten\u00eda para ellos -sigui\u00f3 diciendo Jes\u00fas-. \u00bfCon qui\u00e9n se podr\u00edan comparar los de estos tiempos? \u00bfA qui\u00e9n se parecen? Yo dir\u00eda que son como los chiquillos que se ponen a jugar en la plaza del pueblo, y que se chillan unos a otros: \u00ab\u00a1Nos pusimos a tocar la flauta, y no quisisteis bailar; y luego empezamos a jugar a entierros, y tampoco os dio la gana de poneros de duelo!\u00bb Vino Juan el Bautista, que llevaba una vida asc\u00e9tica, y dijisteis: \u00ab\u00a1Est\u00e1 endemoniado!\u00bb Y vengo yo, que disfruto de la vida como otro cualquiera, y dec\u00eds: \u00ab\u00a1Vaya comil\u00f3n y borrach\u00edn que nos ha ca\u00eddo! Y encima, amigo de publicanos renegados y de otra gente de mal vivir con la que no se relacionar\u00eda ning\u00fan jud\u00edo decente. Pero los sabios reconocen ,a la sabidur\u00eda.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Este pasaje contiene dos grandes advertencias.<br \/>(i) Nos expone los peligros del libre albedr\u00edo. Los escribas y los fariseos hab\u00edan conseguido hacer fracasar el plan que Dios ten\u00eda para ellos. La maravillosa verdad del Evangelio es que Dios no se impone por fuerza, sino que se ofrece por amor.<br \/>Ah\u00ed es donde podemos vislumbrar el dolor de Dios. Siempre es la gran tragedia del amor el ver a una persona amada que ha escogido el mal camino, y ver lo que hubiera podido ser. Es el mayor dolor de la vida. Como ha dicho alguien: \u00bb De todas las palabras tristes que captan el ojo o el o\u00eddo, las m\u00e1s tristes de todas son \u00abpudiera haber sido\u00bb.\u00bb<br \/>La tragedia de Dios tambi\u00e9n es el \u00bb pudiera haber sido\u00bb de la vida. Como dice G. K. Chesterton: \u00bb Dios hab\u00eda escrito, no tanto un poema, como una comedia; una comedia que hab\u00eda concebido perfecta, pero que tuvo que dejar por necesidad a directores y actores humanos, que la han convertido en una tragedia.\u00bb Que Dios nos libre de hacer de la vida un naufragio y producirle dolor de coraz\u00f3n al usar nuestra libertad para frustrar sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>(ii) Nos expone la perversidad humana. Juan hab\u00eda venido, viviendo con la austeridad de un ermita\u00f1o, y los escribas y los fariseos hab\u00edan dicho que era un loco exc\u00e9ntrico, y que alg\u00fan demonio le hab\u00eda sorbido el coco. Jes\u00fas hab\u00eda venido, viviendo la vida de la gente y participando de sus actividades, y se burlaban de \u00c9l diciendo que le gustaban demasiado los placeres terrenales. Todos tenemos una idea de c\u00f3mo se comportan los ni\u00f1os cuando todo les parece mal y nada les interesa. El coraz\u00f3n humano se puede perder en una perversidad tal que todas las llamadas de Dios le producir\u00e1n un descontento pueril.<br \/>(iii) Pero hay unos pocos que responden; y \u00ablos hijos de la sabidur\u00eda\u00bb le dan la raz\u00f3n a la sabidur\u00eda de Dios. Los hombres pueden usar mal su libertad para frustrar los prop\u00f3sitos de Dios; o, en su perversidad, hacerse ciegos y sordos a todas sus llamadas. Si Dios hubiera usado una fuerza coercitiva y encadenado al hombre a una voluntad a la que no pudiera resistirse, el mundo estar\u00eda poblado por aut\u00f3matas, y tal vez todo estar\u00eda en perfecto orden; pero Dios escogi\u00f3 el peligroso camino del amor, y el amor acabar\u00e1 triunfando.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>j 466 Mat 11:16<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> esta generaci\u00f3n.  V\u00e9anse coments. en Mt 11:16\u2013 19.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Aprendemos primeramente en estos vers\u00edculos que los corazones de los no convertidos son con frecuencia tan terriblemente obstinados como malvados.<br \/>\nNuestro Se\u00f1or ense\u00f1a esto por medio de una comparaci\u00f3n notable, en la cual describe la generaci\u00f3n de los hombres entre quienes vivi\u00f3 mientras estuvo en la  tierra. Los compara con los muchachos, y dice que estos en sus juegos no eran m\u00e1s caprichosos, obstinados, y dif\u00edciles de agradar, que los Jud\u00edos de Su  tiempo. Nada los satisfac\u00eda. Estaban siempre quej\u00e1ndose de todo. Cualquiera que fuera el medio que Dios emplease con ellos para su edificaci\u00f3n espiritual,  le hallaban faltas. Cualquiera que fuera el mensajero que Dios les enviase, no quedaban complacidos. Primero vino Juan el Bautista, viviendo una vida  retirada asc\u00e9tica y de abnegaci\u00f3n. Al momento dijeron los jud\u00edos: \u00bb Demonio tiene.\u00bb Despu\u00e9s de \u00e9l vino el Hijo del Hombre, que com\u00eda y beb\u00eda y adoptaba  las costumbres de la vida social \u00e1 manera de los dem\u00e1s hombres. Al instante lo acusaron los jud\u00edos de \u00abser un comil\u00f3n y bebedor de vino.\u00bb En una palabra,  era evidente que los Jud\u00edos se hab\u00edan resuelto \u00e1 no recibir absolutamente mensaje alguno de Dios. Sus objeciones eran solamente una capa para encubrir su  aversi\u00f3n \u00e1 la verdad de Dios. Lo que \u00e1 ellos desagradaba en realidad era, no tanto los ministros de Dios, como el mismo Dios.<br \/>\nQuiz\u00e1s leamos esta aserci\u00f3n con admiraci\u00f3n y sorpresa; y pensamos que nunca existieron hombres tan inicuamente injustos como estos jud\u00edos. Pero  \u00bfestamos seguros de que su conducta no se est\u00e1 hoy d\u00eda repitiendo continuamente entre nosotros? Extra\u00f1o como pueda parecer \u00e1 primera vista, la generaci\u00f3n  que ni quiera \u00abbailar\u00bb cuando sus compa\u00f1eras tocan la \u00abflauta,\u00bb ni \u00abllorar\u00bb cuando aquellos les endechan, es demasiado numerosa en la iglesia de Cristo. \u00bfNo  es un hecho que muchos que se esfuerzan por servir fielmente \u00e1 Cristo, y por vivir en comuni\u00f3n con Dios, hallan que sus vecinos y parientes est\u00e1n siempre  disgustados con su conducta. No obstante que vivan piadosamente y sean consecuentes \u00e1 sus principios, siempre piensan mal de ellos. Si se separan  enteramente del mundo, y viven, como Juan el Bautista, una vida retirada y asc\u00e9tica, levantan el grito diciendo que son exclusivistas, fan\u00e1ticos, de genio  \u00e1spero, y demasiado r\u00edgidos. Si, por el contrario, frecuentan la sociedad, y se esfuerzan cuanto pueden en tomar inter\u00e9s en las tareas y distracciones de sus  pr\u00f3jimos, al punto dicen que no son mejores que las dem\u00e1s gentes, y que no poseen m\u00e1s religi\u00f3n que los que no hacen ningunas protestas de fe. Censuras  como estas son demasiado comunes. Son pocos los cristianos que no las han recibido. Los siervos de Dios, cualquiera que sea su conducta, son acriminados  en todos tiempos.<br \/>\nLa verdad es, que el coraz\u00f3n del hombre no convertido aborrece \u00e1 Dios. \u00abEl \u00e1nimo carnal es enemigo de Dios.\u00bb Tiene aversi\u00f3n \u00e1 Su ley, \u00e1 Su Evangelio, y \u00e1  Su pueblo. Halla siempre alguna excusa para no creer ni obedecer. \u00a1La doctrina del arrepentimiento le parece demasiado estricta! \u00a1La doctrina de la fe y de la  gracia demasiado f\u00e1cil! \u00a1Juan el Bautista se separa demasiado del mundo! \u00a1Jesucristo se mezcla demasiado con el mundo! Y as\u00ed el coraz\u00f3n del hombre se  excusa siempre para permanecer en su pecado. Esto no debe sorprendernos. Debemos resignarnos \u00e1 encontrar gentes no convertidas tan obstinadas, injustas,  y dif\u00edciles de complacer como los Jud\u00edos del tiempo de nuestro Se\u00f1or, Debemos dejar de pensar que podemos agradar \u00e1 todo el mundo. Esto es imposible, y  el intentarlo es solo perder el tiempo. Debemos contentarnos con seguir las huellas de Jes\u00fas y dejar que el mundo diga lo que quiera. Aunque hagamos  cuanto est\u00e9 \u00e1 nuestro alcance nunca podremos satisfacerlo, \u00f3 poner fin \u00e1 sus observaciones calumniosas. Primero censur\u00f3 \u00e1 Juan el Bautista, y despu\u00e9s \u00e1  nuestro bendito Maestro; y continuar\u00e1 cavilando, y censurando a los cristianos, mientras que uno de ellos quede sobre la tierra.<br \/>\nTambi\u00e9n se nos ense\u00f1a en estos vers\u00edculos que la sabidur\u00eda de Dios en todos sus designios es siempre reconocida y confesada por los que son de buen  coraz\u00f3n.<br \/>\nEsto lo ense\u00f1a una expresi\u00f3n algo oscura: \u00bb La sabidur\u00eda es justificada de todos sus hijos.\u00bb Pero parece dif\u00edcil sacar otro sentido de estas palabras si se  interpretan de una manera justa \u00e9 imparcial. La idea que nuestro Se\u00f1or dese\u00f3 fijar en nuestro \u00e1nimo parece ser, que aunque la inmensa mayor\u00eda de los Jud\u00edos  era empedernida \u00e9 injusta, hab\u00eda algunos que no lo eran&#8211;y que aunque la muchedumbre no percib\u00eda ning\u00fan sabio designio en la misi\u00f3n de Juan el Bautista,  y en la suya (de Jes\u00fas), hab\u00eda algunos pocos que si lo descubr\u00edan. Estos pocos eran los \u00abhijos de la sabidur\u00eda.\u00bb Estos pocos, con sus vidas y su obediencia,  declaraban ante el mundo, que los medios de que Dios se sirvi\u00f3 con los jud\u00edos eran sabios y equitativos, y que tanto Juan el Bautista como Jes\u00fas eran dignos  de todo honor. En resumen, justificaron la sabidur\u00eda de Dios, y probaron ser verdaderamente sabios.<br \/>\nEstas palabras en que nuestro Se\u00f1or se refiere \u00e1 la generaci\u00f3n entre la cual viv\u00eda, pintan un estado de cosas que se halla siempre en la iglesia cristiana. \u00c1  pesar de las sofister\u00edas, mofas, objeciones, y \u00e1speras observaciones con que es recibido el Evangelio por la mayor parte del g\u00e9nero humano, hay siempre en  cada pa\u00eds algunos que lo aceptan y obedecen con gusto. Nunca falta un \u00abpeque\u00f1o reba\u00f1o \u00abque oiga con alegr\u00eda la voz del Pastor, y llame justos todos sus  modos de obrar. Los hijos del mundo pueden hacer mofa del Evangelio, y llenar de desprecios \u00e1 los creyentes, llamando necio todo lo que hagan, y no  percibiendo ni sabidur\u00eda ni belleza en ninguna de sus acciones. Pero Dios cuidar\u00e1 de formarse un pueblo en todas las \u00e9pocas. Siempre habr\u00e1 algunos que  sostengan la excelencia de las doctrinas y exigencias del Evangelio, y que \u00abjustifiquen la sabidur\u00eda\u00bb de Aquel que lo envi\u00f3. Y a estos es, por mucho que el  mundo los desprecie, \u00e1 quienes Jes\u00fas llama sabios. Son \u00absabios para la salud, por medio de la fe que es en Cristo Jes\u00fas.\u00bb 2Ti 3:15.<br \/>\nPregunt\u00e9monos, al terminar este pasaje, si merecemos ser llamados hijos de la sabidur\u00eda. \u00bfHemos sido ense\u00f1ados por el Esp\u00edritu \u00e1 conocer al Se\u00f1or  Jesucristo? \u00bfSe han abierto los ojos de nuestro entendimiento? \u00bfPoseemos la sabidur\u00eda que viene de lo alto? Si somos verdaderamente sabios, no tengamos  verg\u00fcenza de confesar \u00e1 nuestro Maestro delante de los hombres. Declaremos abiertamente que aprobamos todo su Evangelio, todo lo que ense\u00f1a todo lo  que exige. Puede ser que haya pocos con nosotros, y s\u00ed anchos contra nosotros. Puede suceder que el mundo se r\u00eda de otros y que \u00e1 nuestra sabidur\u00eda apellide  tonter\u00eda. M\u00e1s esa risa es de poca duraci\u00f3n. La hora viene en que los pocos que han confiado \u00e1 Cristo, y justificado en presencia de los hombres su modo  obrar, ser\u00e1n confesados y justificados por \u00e9l ante Su Padre y i \u00e1ngeles.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>entonces&#8230;<\/b><\/i> M\u2193 a\u00f1aden <i>dijo el Se\u00f1or<\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>M i a\u00f1aden <em>Y dijo el Seu241?or.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> <strong> Biblia Peshitta 2006 Notas:<\/p>\n<p> [11] <strong> 7.31 <\/strong> Ver nota a <span class='bible'>Mat 11:6<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Peshitta en Espa\u00f1ol<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9, pues, comparar\u00e9 a los hombres de esta generaci\u00f3n? \u00bfA qu\u00e9 son semejantes? 7:31 Y dijo el Se\u00f1or: \u00bfA qu\u00e9, pues, comparar\u00e9 los hombres de esta generaci\u00f3n, y a qu\u00e9 son semejantes? \u2014 \u00bfD\u00f3nde buscar para ilustrarlo? Mar 4:30; Lam 2:13. Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain A qui\u00e9n, pues comparar\u00e9. Lam 2:13; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-731-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Lucas 7:31 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25855","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25855"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25855\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}