{"id":25860,"date":"2022-06-20T10:09:37","date_gmt":"2022-06-20T15:09:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-736-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:09:37","modified_gmt":"2022-06-20T15:09:37","slug":"comentario-de-lucas-736-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-736-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lucas 7:36 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Uno de los fariseos le pidi\u00f3 que comiera con \u00e9l; y cuando entr\u00f3 en la casa del fariseo, se sent\u00f3 a la mesa.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>7:36<\/span> Uno de los fariseos (Sim\u00f3n, v. <span>40<\/span>) rog\u00f3 a Jes\u00fas que comiese con \u00e9l. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sent\u00f3 (se recost\u00f3, LBLA, margen) a la mesa. \u2014 Este \u201cSim\u00f3n\u201d no ha de confundirse con \u201cSim\u00f3n el leproso\u201d (<span>Mat 26:6<\/span>) que tambi\u00e9n invit\u00f3 a Jes\u00fas a una cena. Aunque en las dos cenas Jes\u00fas fue ungido con perfume, son dos casos distintos. La mujer que ungi\u00f3 a Jes\u00fas en la casa de Sim\u00f3n el leproso era Mar\u00eda de Betania (<span>Jua 12:1-8<\/span>). El nombre \u201cSim\u00f3n\u201d era uno de los nombres m\u00e1s comunes entre los jud\u00edos (hay nueve en el Nuevo Testamento). Jes\u00fas no hizo acepci\u00f3n de personas. Com\u00eda con los publicanos y \u201cpecadores\u201d pero tambi\u00e9n con los fariseos (11:37; 14:1). <\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>le rog\u00f3 uno de los fariseos.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 26:6<\/span>; <span class='bible'>Mar 14:3<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:2<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Y entrado en casa del fariseo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 7:34<\/span>; <span class='bible'>Luc 11:37<\/span>; <span class='bible'>Luc 14:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">uno de los fariseos rog\u00f3 a Jes\u00fas que comiese con \u00e9l:<\/span>\u00a0Este hecho no es el mismo de<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 26:6-13<\/span><\/span>;<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mar 14:3-9<\/span><\/span>;<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 12:1-8<\/span><\/span>. El hecho descrito en esos pasajes ocurri\u00f3 en la casa de un leproso, un lugar donde no habr\u00eda ido ning\u00fan fariseo.<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">se sent\u00f3 a la mesa:<\/span>\u00a0La comida con un personaje religioso en la antig\u00fcedad, se dispon\u00eda de tal manera que el invitado estuviese en la mesa principal mientras los otros se encontraban a lo largo del muro exterior de la sala para escuchar la conversaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>Uno de los fariseos.<\/b> Su nombre era Sim\u00f3n (v. <span class='bible'>Luc 7:40<\/span>). No parece haber sido simpatizante de Jes\u00fas (cp. los vv. <span class='bible'>Luc 7:44-46<\/span>). Sin lugar a dudas su motivo era tender una trampa a Jes\u00fas o encontrar alguna raz\u00f3n para acusarlo (cp. <span class='bible'>Luc 6:7<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>7:36 Uno de los fariseos (Sim\u00f3n, v. 40) rog\u00f3 a Jes\u00fas que comiese con \u00e9l. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sent\u00f3 (se recost\u00f3, LBLA, margen) a la mesa. &#8211; Este \u201cSim\u00f3n\u201d no ha de confundirse con \u201cSim\u00f3n el leproso\u201d (Mat 26:6) que tambi\u00e9n invit\u00f3 a Jes\u00fas a una cena. Aunque en las dos cenas Jes\u00fas fue ungido con perfume, son dos casos distintos. La mujer que ungi\u00f3 a Jes\u00fas en la casa de Sim\u00f3n el leproso era Mar\u00eda de Betania (Jua 12:1-8). El nombre \u201cSim\u00f3n\u201d era uno de los nombres m\u00e1s comunes entre los jud\u00edos (hay nueve en el Nuevo Testamento). Jes\u00fas no hizo acepci\u00f3n de personas. Com\u00eda con los publicanos y \u201cpecadores\u201d pero tambi\u00e9n con los fariseos (11:37; 14:1). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL AMOR DE UNA PECADORA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Lucas 7:36-50<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Uno de los fariseos invit\u00f3 a Jes\u00fas a una comida, y \u00c9l fue a la casa y se acomod\u00f3 a la mesa.<br \/>Hab\u00eda en aquel pueblo una mujer de mala vida que, cuando se enter\u00f3 de que Jes\u00fas estaba invitado a comer en casa del fariseo, tom\u00f3 un frasquito de alabastro lleno de esencia y se puso a los pies de Jes\u00fas, que estaba reclinado en el sof\u00e1. En seguida se puso a llorar de tal manera que le corr\u00edan las l\u00e1grimas por los pies de Jes\u00fas, y ella se los secaba con los cabellos mientras se los cubr\u00eda de besos y con el perfume que hab\u00eda tra\u00eddo.<br \/>Cuando vio aquello el fariseo que hab\u00eda invitado a Jes\u00fas, se dijo para sus adentros:<br \/>-Este ni es profeta ni es nada, porque ni siquiera se ha dado cuenta de la clase de mujer que le est\u00e1 tocando, que es una de \u00e9sas.<\/em><\/p>\n<p><em>-Sim\u00f3n -le dijo Jes\u00fas-, te quiero decir una cosa.<\/em><\/p>\n<p><em>-Di todo lo que quieras, Maestro -le contest\u00f3 Sim\u00f3n.<br \/>-Hab\u00eda una vez un acreedor al que dos hombres le deb\u00edan dinero -empez\u00f3 a contar Jes\u00fas-. El uno le deb\u00eda quinientas mil pesetas, y el otro, cincuenta mil; y como ninguno de los dos ten\u00eda para devolv\u00e9rselo, les perdon\u00f3 la deuda a los dos. Dime, Sim\u00f3n: \u00bfCu\u00e1l de los dos crees t\u00fa que le amar\u00e1 m\u00e1s?<br \/>-Pues, supongo que el que deb\u00eda m\u00e1s y se le perdon\u00f3.<br \/>-Eso es lo m\u00e1s razonable -dijo Jes\u00fas; y a\u00f1adi\u00f3, volvi\u00e9ndose a la mujer-: \u00a1F\u00edjate en esta mujer! Cuando entr\u00e9 en tu casa, t\u00fa no me ofreciste agua para lavarme los pies; pero esta mujer me ha regado los pies con l\u00e1grimas y me los ha secado con sus cabellos. T\u00fa tampoco me diste el beso de bienvenida; pero esta mujer, desde que entr\u00e9, no ha dejado de besarme los pies. T\u00fa tampoco me diste nada para el pelo; pero esta mujer me ha perfumado los pies con esencia. Por todo lo cual te digo que tienen que haber sido muchos los pecados que se le han perdonado, porque da muestras de un gran amor. Pero est\u00e1 claro que el que cree que no necesita gran cosa de perd\u00f3n, no ama gran cosa.<br \/>Y entonces se dirigi\u00f3 a la mujer y le dijo:<br \/>-Tus pecados se te han perdonado.<br \/>-\u00bfQui\u00e9n se ha cre\u00eddo que es \u00e9ste, que hasta perdona los pecados? -empezaron a decirse los otros invitados unos a otros. Pero Jes\u00fas le dijo a la mujer:<br \/>-La fe ha sido tu salvaci\u00f3n. \u00a1Vete, y que Dios te bendiga!<br \/><\/em><\/p>\n<p>Esta escena es tan real, que le hace pensar a uno que Lucas tiene que haber sido un artista.<br \/>(i) La escena tiene lugar en el patio de la casa del fariseo Sim\u00f3n. Las casas de la gente acomodada se levantaban alrededor de un patio abierto que parec\u00eda una placita. A menudo hab\u00eda en el patio un jard\u00edn y una fuente; y all\u00ed era donde se com\u00eda en los d\u00edas de calor. Era costumbre que, cuando se hab\u00eda invitado a un rabino, viniera toda clase de gente, nadie se lo imped\u00eda, para escuchar las perlas de sabidur\u00eda que sal\u00edan de sus labios. As\u00ed se explica la presencia de la mujer.<br \/>Cuando entraba un invitado en una casa as\u00ed, era comente que se hicieran tres cosas. <em>(a) <\/em>El anfitri\u00f3n le pon\u00eda la mano en el hombro al hu\u00e9sped y le daba un beso de paz. Esa era una se\u00f1al de respeto que jam\u00e1s se omit\u00eda en el caso de un rabino distinguido. <em>(b) <\/em>Los caninos eran de tierra, polvorientos, y el calzado no era m\u00e1s que suelas sujetas al pie con correas, y por eso se le echaba agua en los pies al hu\u00e9sped para limpi\u00e1rselos y refresc\u00e1rselos. (c) O bien se quemaba un poquito de incienso, o se le echaba un poco de esencia de rosas al invitado en la cabeza. Eran cosas que exig\u00edan los buenos modales, pero que no se cumplieron en este caso.<\/p>\n<\/p>\n<p>&#8216;En el Oriente, los comensales no se sentaban, sino- se reclinaban ante la mesa, en sof\u00e1s bajos, apoy\u00e1ndose en el brazo izquierdo para dejar libre el derecho para comer. Ten\u00edan los pies extendidos hacia fuera, y se quitaban las sandalias durante la comida. As\u00ed se comprende c\u00f3mo lleg\u00f3 la mujer a los pies de Jes\u00fas.<br \/>(ii) Sim\u00f3n era fariseo, es decir, uno de los separados. \u00bfPor qu\u00e9 invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer en su casa? Hay tres posibles razones.<\/p>\n<p>(a) Es posible que fuera simpatizante y admirador de Jes\u00fas, porque no todos los fariseos eran sus enemigos (cp. <span class='bible'>Lc 13:31<\/span> ); pero la atm\u00f3sfera de falta de cortes\u00eda lo hace improbable.<\/p>\n<p>(b) Es posible que Sim\u00f3n invitara a Jes\u00fas con la intenci\u00f3n de pillarle alguna palabra o acci\u00f3n para delatarle ante las autoridades. Es posible que Sim\u00f3n fuera un agent provocateur. Tampoco esto parece probable, porque Sim\u00f3n le da a Jes\u00fas el t\u00edtulo de rab\u00ed en el vers\u00edculo 40.<br \/>(c) Lo m\u00e1s probable es que Sim\u00f3n fuera un coleccionista de celebridades, y que hubiera invitado a comer al discutido joven galileo con un despectivo paternalismo. Esto explicar\u00eda la mezcla de cierto respeto con la omisi\u00f3n de los detalles de cortes\u00eda.<br \/>(iii) La mujer era conocida por su mala vida, y lo m\u00e1s probable es que fuera prostituta. Seguramente hab\u00eda o\u00eddo a Jes\u00fas desde el borde de la multitud, y hab\u00eda cre\u00eddo que \u00c9l pod\u00eda tenderle la mano para sacarla del cieno. Llevaba alrededor del cuello, como todas las mujeres jud\u00edas, un frasquito de alabastro que conten\u00eda esencia, que era algo bien costoso. Se lo quer\u00eda derramar a Jes\u00fas en los pies, porque era todo lo que pod\u00eda ofrecerle. Pero, cuando le vio, no pudo contener las l\u00e1grimas, que literalmente le regaron los pies. El aparecer en p\u00fablico con el pelo suelto era una se\u00f1al de desverg\u00fcenza en una mujer jud\u00eda. Las j\u00f3venes se sujetaban el pelo el d\u00eda de su boda, y ya no volv\u00edan a llevarlo suelto nunca m\u00e1s en p\u00fablico. El hecho de que esta mujer se lo soltara fue se\u00f1al de hasta qu\u00e9 punto se hab\u00eda olvidado de todo el mundo menos de Jes\u00fas.<br \/>Esta historia revela el contraste entre dos actitudes de mente y de coraz\u00f3n.<br \/>(i) Sim\u00f3n no se reconoc\u00eda necesitado de nada, y por tanto no sent\u00eda amor. Se consideraba un hombre bueno y respetable a los ojos de los dem\u00e1s y de Dios.<br \/>(ii) La mujer reconoc\u00eda su suprema necesidad, y por tanto estaba inundada de amor hacia el Que pod\u00eda suplirla, y por eso recibi\u00f3 el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que nos cierra a la salvaci\u00f3n de Dios es el sentimiento de nuestra propia suficiencia. Y lo extra\u00f1o es que, cuanto m\u00e1s buena es una persona, m\u00e1s siente su pecado. Cuando Pablo habla de los pecadores, a\u00f1ade: \u00abde los cuales yo soy el primero\u00bb (<span class='bible'>1 Timoteo 1:15<\/span> ). Francisco de As\u00eds dec\u00eda: \u00abNo hay en todo el mundo un pecador m\u00e1s desgraciado y miserable que yo.\u00bb Es verdad que el peor pecado es no tener conciencia de pecado; pero el sentimiento de la necesidad abre la puerta al perd\u00f3n de Dios, porque Dios es amor, y la mayor gloria del amor es que se sienta su necesidad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 Sim\u00f3n el fariseo:<\/b><\/i> Suele relacionarse este pasaje, que es exclusivo del tercer evangelio, con los relatos de <span class='bible'>Mat 26:6-13<\/span>; <span class='bible'>Mar 14:3-9<\/span> y <span class='bible'>Jua 12:1-8<\/span>. Aparte del marco espacio-temporal, que es muy distinto en Lc, las diferencias son muy notables. No hay razones convincentes para identificar a la mujer an\u00f3nima de 7,37 con Mar\u00eda Magdalena y mucho menos con Mar\u00eda, la hermana de L\u00e1zaro y de Marta (ver <span class='bible'>Luc 8:2<\/span>; <span class='bible'>Luc 10:39<\/span>; <span class='bible'>Jua 11:1<\/span>; <span class='bible'>Jua 12:1-3<\/span>). Sin embargo, no puede negarse una cierta relaci\u00f3n entre los referidos pasajes y este de Lc. Adem\u00e1s, no deja de sorprender que Lc haya prescindido del episodio de la unci\u00f3n en Betania como p\u00f3rtico del relato de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Luc 11:37<\/span>; <span class='bible'>Luc 14:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La mujer pecadora (cf. Mat. 26:6-13; Mar. 14:3-9; Juan 12:1-8). Esta historia ilustra la acusaci\u00f3n hecha en el v. 34. Jes\u00fas hab\u00eda sido invitado a la casa de un fariseo llamado Sim\u00f3n, probablemente para comer despu\u00e9s de la reuni\u00f3n en la sinagoga. No era raro que aparecieran personas no invitadas en un banquete y entre ellas hab\u00eda una mujer bien conocida como prostituta. Como la gente se reclinaba en divanes en vez de sentarse en si llas para comer formalmente, a ella le fue f\u00e1cil llegar hasta Jes\u00fas. Procedi\u00f3 a ungirle con perfume, muy posiblemente pagado con ganancias de su vida inmoral, pero las l\u00e1grimas le impidieron terminar la ta rea. Sin duda, esas acciones eran indecorosas, pero ella estaba bajo una gran tensi\u00f3n emocional como para cuidarse de lo que pensaba la gente. El fariseo se sinti\u00f3 muy molesto por la forma en que Jes\u00fas acept\u00f3 el respeto que le daba una persona tan indeseable y de modo tan embarazoso. La percepci\u00f3n de que Jes\u00fas era un profeta se contradijo porque aparentemente \u00e9l no ten\u00eda conciencia de que la persona que le estaba tocando era una pecadora y por ende \u201cimpura\u201d. Pero Jes\u00fas sab\u00eda lo que estaba pasando y lo hizo notar a Sim\u00f3n por medio de una par\u00e1bola con un mensaje muy claro: el amor es la prueba de que una persona ha recibido perd\u00f3n, y que cuanto m\u00e1s se le perdone m\u00e1s amar\u00e1.<\/p>\n<p>No es necesario difamar el car\u00e1cter de Sim\u00f3n sugiriendo que su respuesta era altiva o indiferente (43). Tampoco fue descort\u00e9s su trato hacia su hu\u00e9sped. Hab\u00eda cumplido con las obligaciones necesarias de hospitalidad, pero no hab\u00eda dado a Jes\u00fas una bienvenida especial. En contraste, la mujer pecadora hab\u00eda demostrado generosamente su devoci\u00f3n por Jes\u00fas. Esto probaba que hab\u00eda sido perdonada por muchos pecados. Entonces Jes\u00fas afirm\u00f3 que su fe le hab\u00eda tra\u00eddo la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos comentaristas han argumentado que el amor de la mujer por Jes\u00fas fue la causa de su perd\u00f3n m\u00e1s bien que el resultado. Interpretan el v. 47 como diciendo: \u201cLa raz\u00f3n por la cual sus pecados son perdonados es que ella am\u00f3 mucho\u201d, y entonces ven el v. 48 como la primera declaraci\u00f3n del perd\u00f3n que hab\u00eda recibido. Este criterio har\u00eda perder sentido a la par\u00e1bola (41, 42) que claramente ense\u00f1a que el amor sigue al perd\u00f3n e ignora el \u00e9nfasis sobre la fe del v. 50. El error se debe al hecho de no reconocer que \u201camar\u201d es la expresi\u00f3n heb. de \u201cmostrar gratitud\u201d. Debemos presumir que la mujer previamente hab\u00eda o\u00eddo y aceptado el mensaje del evangelio.<\/p>\n<p>Notas. 41 Un denario era aproximadamente el jornal de un obrero del campo. 46 El aceite de oliva era mucho m\u00e1s barato que el perfume.<\/p>\n<p>Una historia similar se cuenta en los otros Evangelios, pero probablemente describe un episodio diferente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>o 472 Mat 26:6; Luc 11:37<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> se sent\u00f3.  V\u00e9ase coment. en Mt 26:20. Reclinarse a la mesa era costumbre en ocasiones formales.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Este no es el mismo incidente que otro similar ocurrido en Betania de Judea durante la \u00faltima semana de la vida mortal de Cristo (<span class='bible'>Mat 26:6-31<\/span>; <span class='bible'>Mar 14:3-9<\/span>; <span class='bible'>Jua 12:1-8<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La interesante narraci\u00f3n contenida en estos vers\u00edculos se encuentra solamente en el Evangelio de S. Lucas. Para poder ver toda la belleza del episodio,  debemos leer, por estar conexionado con \u00e9l, el cap\u00edtulo once de S. Mateo. Descubriremos entonces el admirable hecho de que la mujer de que se hace  menci\u00f3n en este lugar debi\u00f3 probablemente su conversi\u00f3n \u00e1 las bien conocidas palabras: \u00bb Venid \u00e1 m\u00ed todos los que est\u00e1is trabajados y cargados, que yo os  har\u00e9 descansar.\u00bb Esta admirable invitaci\u00f3n fue lo que la hizo sentir esa paz por la que se mostr\u00f3 tan agradecida. Un amplio y generoso ofrecimiento de  perd\u00f3n es generalmente el medio que Dios elige para atraer \u00e1 los m\u00e1s grandes pecadores al arrepentimiento.<br \/>\nEn este pasaje se ve que \u00e9l hombre puede manifestar alg\u00fan respeto externo hacia Cristo, y sin embargo permanecer sin convertirse. El Fariseo \u00e1 quien se  refiere este pasaje es un ejemplo de esta verdad El manifest\u00f3 hacia nuestro Se\u00f1or Jesucristo mucho m\u00e1s respeto del que otros le hab\u00edan manifestado. Aun le  rog\u00f3 que fuera a comer con \u00e9l. Sin embargo, permaneci\u00f3 entre tanto enteramente ignorante de la naturaleza del Evangelio de Cristo. Su coraz\u00f3n altivo se  rebel\u00f3 secretamente \u00e1 vista de una pobre y contrita pecadora, \u00e1 quien se le permit\u00eda ungir los pies de nuestro Se\u00f1or. Hasta la hospitalidad que manifest\u00f3  parece haber sido fr\u00eda y ruin, nuestro Se\u00f1or mismo dice: \u00bb No me diste agua para mis pies; no me diste beso; no ungiste mi cabeza con aceite.\u00bb En resumen,  en todo cuanto el Fariseo hizo habla de una gran falta: hab\u00eda cortes\u00eda exterior, pero no amor del coraz\u00f3n.<br \/>\nBueno ser\u00e1 que no olvidemos la conducta de este Fariseo. Es posible tener una forma adecuada de religi\u00f3n y sin embargo no saber nada del Evangelio de  Cristo; venerar el Cristianismo, y estar no obstante totalmente ciegos acerca de sus doctrinas cardinales; conducirse con comedimiento y civilidad en la  iglesia, y sin embargo detestar con aversi\u00f3n terrible la justificaci\u00f3n por la fe, y la salvaci\u00f3n por la gracia. \u00bfSentimos afecto verdadero hacia Jes\u00fas? \u00bfPodemos  decir, \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes todo; t\u00fa sabes que te amo?\u00bb \u00bfHemos abrazado cordialmente su Evangelio? \u00bfDeseamos entrar en el cielo junto con los mayores  pecadores, y queremos cifrar todas nuestras esperanzas en la gracia gratuita? Estas son preguntas que debemos considerar. Si no podemos contestarlas  satisfactoriamente, no somos mejores en nada que Sim\u00f3n el fariseo; y nuestro Se\u00f1or podr\u00eda decirnos: \u00abUna cosa tengo que deciros..<br \/>\nAs\u00ed mismo nos ense\u00f1a este pasaje que el amor y la gratitud son los de los que sirven fielmente \u00e1 Cristo. La mujer \u00e1 que alude este episodio tribut\u00f3 mucho  m\u00e1s honor \u00e1 nuestro Se\u00f1or que el que le hab\u00eda tributado el Fariseo. \u00abY estando detr\u00e1s \u00e1 sus pies comenz\u00f3 llorando \u00e1 regar con l\u00e1grimas sus pies y los  limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies y los ung\u00eda con el ung\u00fcento.\u00bb Ningunas pruebas m\u00e1s fuertes de reverencia y respeto pod\u00eda haber  dado, y el m\u00f3vil de tales demostraciones era el amor. Amaba \u00e1 nuestro Se\u00f1or, y cre\u00eda que nada que hiciera por \u00e9l seria bastante. Se sent\u00eda en sumo grado  agradecida \u00e1 nuestro Se\u00f1or, y cre\u00eda que ninguna demostraci\u00f3n de gratitud que le hiciese seria demasiada costosa.<br \/>\nServir m\u00e1s a Cristo es la necesidad universal de todas las iglesias. Este es un punto en que todas est\u00e1n acordes. Todas desean ver entre los cristianos mayor  n\u00famero de buenas obras, mayor abnegaci\u00f3n, m\u00e1s obediencia en la pr\u00e1ctica \u00e1 los mandamientos de Cristo. M\u00e1s \u00bfqu\u00e9 cosa producir\u00e1 tales resultados?<br \/>\nMientras no exista m\u00e1s amor sincero hacia Cristo, nadie servir\u00e1 m\u00e1s \u00e1 Cristo. El temor del castigo, la esperanza de la recompensa, la conciencia del deber,  todos son est\u00edmulos \u00fatiles, \u00e1 su modo, para inclinar \u00e1 los hombres \u00e1 la santidad. Pero son d\u00e9biles \u00e9 ineficaces, mientras quo el hombre no ame \u00e1 Cristo.<br \/>\nAlb\u00e9rguese este m\u00f3vil poderoso en el coraz\u00f3n de alg\u00fan hombre, y ver\u00e9is que cambio se efect\u00faa en su vida.<br \/>\nNo olvidemos esto jam\u00e1s. Por mucho que el mundo se burle de los \u00absentimientos \u00bb religiosos, y por falsos y mentidos que estos sentimientos sean algunas  veces, todav\u00eda queda en pi\u00e9 la gran verdad de que el sentimiento es la potencia motriz de nuestras acciones. Si no hemos dedicado nuestro coraz\u00f3n \u00e1 Cristo,  nuestras manos Saquear\u00e1n. El trabajador que ama ser\u00e1 siempre el que hace m\u00e1s en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<br \/>\nVemos, por \u00faltimo, en este pasaje, que la convicci\u00f3n de que nuestros pecados han sido perdonados es la fuente principal de donde mana nuestro amor hacia  Cristo. Esta, sin duda fue la lecci\u00f3n que nuestro Se\u00f1or se propuso grabar en el \u00e1nimo del Fariseo, cuando le cont\u00f3 la historia de los dos deudores. \u00abUno deb\u00eda  \u00e1 su acreedor quinientos denarios, y el otro cincuenta.\u00bb Ninguno de los dos tenia \u00abcon que pagar,\u00bb y \u00e1 ambos perdon\u00f3 la deuda. Sigui\u00f3 despu\u00e9s la pregunta  importante: \u00bb \u00bfCu\u00e1l de los dos le amar\u00e1 m\u00e1s?\u00bb \u00abHe aqu\u00ed la verdadera raz\u00f3n,\u00bb dijo el Se\u00f1or \u00e1 Sim\u00f3n, del amor profundo que esta penitenta ha manifestado.<br \/>\nSus abundantes l\u00e1grimas, su tierno afecto, su veneraci\u00f3n p\u00fablica, la acci\u00f3n de ungir los pies del Se\u00f1or, todo tuvo origen en una misma causa: se le hab\u00eda  perdonado mucho, por lo tanto amaba mucho. Su amor fue el efecto del perd\u00f3n, no la causa&#8211;la consecuencia, no la condici\u00f3n&#8211;el resultado, no el  motivo&#8211;el fruto, no la ra\u00edz. \u00bfQuer\u00eda saber el Fariseo por qu\u00e9 manifest\u00f3 tanto amor esta mujer? Era porque sabia que se le hab\u00eda perdonado mucho. \u00bfQuer\u00eda  saber por qu\u00e9 \u00e9l hab\u00eda mostrado tan poco amor \u00e1 su convidado? Porque no se sent\u00eda obligado hacia El; no tenia convicci\u00f3n \u00edntima de haber obtenido perd\u00f3n;  no se reputaba como deudor de Cristo.<br \/>\nQue viva siempre en nuestra memoria, y penetre profundamente en nuestro coraz\u00f3n el importante principio que nuestro Se\u00f1or sienta en este pasaje. Es una  de las grandes piedras angulares del Evangelio. Es una de las llaves maestras que abren los secretos del reino de Dios. El \u00fanico medio de hacer piadosos \u00e1  los hombres, es ense\u00f1ar y predicar la concesi\u00f3n de un perd\u00f3n gratuito y completo por mediaci\u00f3n de Cristo. El secreto de nuestra piedad consiste en conocer  y sentir que Cristo ha perdonado nuestros pecados. La paz con Dios es la \u00fanica planta que producir\u00e1 el fruto de la santidad. El perd\u00f3n ha de preceder \u00e1 la  santificaci\u00f3n. Nada haremos mientras no estemos reconciliados con Dios. Este es el primer paso en la religi\u00f3n. Trabajamos porque tenemos vida, no con el  fin de obtenerla. Nuestras mejores obras antes de estar justificados no son otra cosa que pecados con ropajes espl\u00e9ndidos. Debemos vivir por la fe en el Hijo  de Dios, y entonces, y no hasta entonces, caminaremos en sus sendas. El coraz\u00f3n que ha experimentado el amor clemente de Cristo, es el que ama \u00e1 Cristo, y  se esfuerza en darle loor y gloria.<br \/>\nTerminemos este pasaje con profundo reconocimiento de la admirable misericordia y compasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, con los mayores pecadores.<br \/>\nVeamos en su bondad hacia la mujer que ungi\u00f3 sus pies, una invitaci\u00f3n \u00e1 todos, por malos que sean para que se acerquen \u00e1 El \u00e1 obtener el perd\u00f3n. Jes\u00fas no  olvida sus palabras: \u00abAl que viene \u00e1 m\u00ed, de ning\u00fan modo rechazar\u00e9.\u00bb No debe perder la esperanza de ser salvo si tiene voluntad de acudir \u00e1 Cristo.<br \/>\nPregunt\u00e9monos en conclusi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 estamos haciendo por la a de Cristo? \u00bfQu\u00e9 g\u00e9nero de vida estamos viviendo? \u00bfQu\u00e9 prueba de amor estamos dando \u00e1  Aquel que nos am\u00f3, y muri\u00f3 por nuestros pecados? Estos son preguntas serias. Si no podemos responderlas satisfactoriamente, tendremos raz\u00f3n para dudar  de la realidad de nuestro perd\u00f3n. La esperanza de perd\u00f3n que no va empa\u00f1ada de amor durante la vida, no es esperanza absolutamente. El hombre cuyos  pecados han sido realmente lavados demuestra siempre con sus obras que ama al Salvador que lo redimi\u00f3 <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>reclin\u00f3&#8230;<\/b><\/i> Esto es, <i>se reclin\u00f3 a la mesa<\/i>. Describe una costumbre t\u00edpica del Oriente en que las personas no se <i>sentaban<\/i> a la mesa, sino <i>se reclinaban<\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>se recost\u00f3<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Se describe una costumbre t\u00edpica del Oriente en que las personas no se <em>sentaban<\/em> a la mesa, sino <em>se reclinaban<\/em>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los fariseos le pidi\u00f3 que comiera con \u00e9l; y cuando entr\u00f3 en la casa del fariseo, se sent\u00f3 a la mesa. 7:36 Uno de los fariseos (Sim\u00f3n, v. 40) rog\u00f3 a Jes\u00fas que comiese con \u00e9l. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sent\u00f3 (se recost\u00f3, LBLA, margen) a la mesa. \u2014 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-736-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Lucas 7:36 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25860","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25860","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25860"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25860\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25860"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25860"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25860"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}