{"id":26000,"date":"2022-06-20T10:16:13","date_gmt":"2022-06-20T15:16:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-108-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:16:13","modified_gmt":"2022-06-20T15:16:13","slug":"comentario-de-lucas-108-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-108-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lucas 10:8 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>En cualquier ciudad donde entr\u00e9is y os reciban, comed lo que os pongan delante.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>10:8<\/span> En cualquier ciudad donde entr\u00e9is, y os reciban, comed lo que os pongan delante; \u2014 El obrero m\u00e1s capacitado debe ser humilde y mostrar sincera gratitud hacia las personas que les recib\u00edan y atend\u00edan, sean ricas o pobres. Cuando alguna familia recibe al obrero, \u00e9ste debe comer lo que ellos comen, como si fuera miembro de la familia. No debe buscar el lujo.<\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>donde entrareis, y os recibieren.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 10:10<\/span>; <span class='bible'>Luc 9:48<\/span>; <span class='bible'>Mat 10:40<\/span>; <span class='bible'>Jua 13:20<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>comed lo que os pusieren delante.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 10:27<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">acercado \u2026 el reino de Dios:<\/span>\u00a0Al igual que en el v.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 10:11<\/span><\/span>;<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 11:20<\/span><\/span>\u00a0y<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 17:21<\/span><\/span>\u00a0este texto muestra c\u00f3mo varios aspectos de la autoridad real acompa\u00f1aron a Jes\u00fas en su ministerio terrenal. La sanidad que trajo Jes\u00fas ilustra lo que ofrece su Reino (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 11:20<\/span><\/span>). El ministerio de Cristo es el comienzo de las etapas iniciales del Reino de Dios, el que consumar\u00e1 Jes\u00fas a su regreso (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 17:20-37<\/span><\/span>). El Reino de Dios vino en etapas. Cuando Cristo vino por primera vez fue rechazado. En su Segunda Venida establecer\u00e1 su Reino absoluto sobre todo y sobre todos.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>10:8 En cualquier ciudad donde entr\u00e9is, y os reciban, comed lo que os pongan delante; &#8212; El obrero m\u00e1s capacitado debe ser humilde y mostrar sincera gratitud hacia las personas que les recib\u00edan y atend\u00edan, sean ricas o pobres. Cuando alguna familia recibe al obrero, \u00e9ste debe comer lo que ellos comen, como si fuera miembro de la familia. No debe buscar el lujo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>1Co 10:27<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estos vers\u00edculos comprenden la segunda parte de los preceptos dados por nuestro Se\u00f1or Jesucristo \u00e1 los setenta disc\u00edpulos. Estos, lo mismo que los de la  primera parte, tienen especial referencia \u00e1 los ministros y \u00e1 los maestros del Evangelio; pero contienen verdades que merecen seria atenci\u00f3n de parte de  todos los miembros de la iglesia de Cristo.<br \/>\nEl primer punto que debemos notar es la sencillez de las nuevas que nuestro Se\u00f1or mand\u00f3 que proclamasen sus primeros mensajeros. Estas fueron: \u00abSe ha  allegado \u00e1 vosotros el reino de Dios..<br \/>\nNecesario es considerar estas palabras como la sustancia de todo lo que los disc\u00edpulos hab\u00edan de decir. Dif\u00edcilmente puede suponerse que no dijeran nada  m\u00e1s que esta sola frase. Las palabras sin duda ten\u00edan mucha m\u00e1s significaci\u00f3n para el jud\u00edo que las o\u00eda en aquel entonces, del que producen al presente en  nuestra mente. Al erudito israelita, sonar\u00edan como el anuncio de que la \u00e9poca del Mes\u00edas hab\u00eda llegado, que el Salvador prometido desde tan remotos  tiempos, estaba para ser revelado; que el \u00abDeseado de todas las naciones \u00bb iba \u00e1 aparecer. Hag 2:7. De esto no cabe duda. Tal anuncio hecho inesperadamente  por setenta hombres que estaban convencidos indudablemente de la verdad de lo que dec\u00edan y que viajaban por en medio de un pa\u00eds densamente poblado no  dejar\u00eda de llamar la atenci\u00f3n y de despertar la curiosidad, sin embargo de todo esto el anuncio es extraordinario y singularmente sencillo.<br \/>\nEs de dudarse si el modo moderno de ense\u00f1ar el Cristianismo como regla general, suficientemente sencillo. Es un hecho innegable que los razonamientos  profundos y los argumentos complicados no son, generalmente hablando, los medios de que Dios se ve para convertir las almas. Exposiciones sencillas  hechas con valor y con dignidad, y de tal manera que los que las hacen sientan crean lo que dicen, parecen producir mayor efecto en el coraz\u00f3n y en la  conciencia del oyente. Padres y maestros de la juventud, ministros y misioneros, lectores de la Escritura y visitadores de distrito, todos har\u00edais bien en  acordaros de esto. No debemos afanarnos, como lo hacemos \u00e1 menudo por defender, probar, demostrar, y discutir las doctrinas del Evangelio. Tal vez ni uno  en cada ciento ha sido convertido de este modo. Lo que necesitamos son declaraciones m\u00e1s sencillas, claras, solemnes y fervorosas, de las verdades  sencillas del Evangelio. Tales declaraciones, sin duda, aducir\u00e1n fruto \u00e1 su tiempo. Son saetas dirigidas por Dios que penetran con frecuencia en corazones  que no hubieran sido conmovidos por el serm\u00f3n m\u00e1s elocuente.<br \/>\nEl segundo punto que debemos observar en estos vers\u00edculos es la gran perversidad de los que desechan los ofrecimientos hechos en el Evangelio. Nuestro  Se\u00f1or afirm\u00f3 \u00abque para Sodoma hab\u00eda m\u00e1s remisi\u00f3n el d\u00eda del juicio,\u00bbque para los que no reciben la predicaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos. Y prosigui\u00f3 diciendo, que  el pecado de Corazin y de Betsaida, ciudades de Galilea, donde hab\u00eda predicado y hecho milagros, pero donde las gentes \u00e1 pesar de esto no se hab\u00edan  arrepentido, era mayor que el pecado de Tiro y Sid\u00f3n.<br \/>\nAseveraciones como estas son solemnes. Ellas ponen en claro algunas verdades, que el hombre est\u00e1 muy pronto \u00e1 olvidar. Ellas nos ense\u00f1an que todos ser\u00e1n  juzgados seg\u00fan la luz espiritual de que hayan gozado, y que de aquellos que han pose\u00eddo m\u00e1s prerrogativas religiosas, m\u00e1s ser\u00e1 exigido. Mu\u00e9stranos tambi\u00e9n  cuan grande es la obstinaci\u00f3n \u00e9 incredulidad del coraz\u00f3n humano: fue posible que algunos oyeran \u00e1 Cristo predicar, y presenciasen sus milagros, y sin  embargo no se convirtiesen. Nos ense\u00f1an tambi\u00e9n que el hombre es responsable por el estado de su alma. Los quo rechazan el Evangelio, y permanecen  impenitentes \u00e9 incr\u00e9dulos, no son simplemente objetos de piedad y compasi\u00f3n, sino tambi\u00e9n, con sumo grado, reos y culpables \u00e1 los ojos de Dios. Dios los  llam\u00f3, pero ellos no respondieron. Dios les habl\u00f3, pero ellos no quisieron hacer caso. La condenaci\u00f3n del infiel ser\u00e1 estrictamente justa Su sangre caer\u00e1  sobre su cabeza. El Juez Universal obrar\u00e1 con justicia.<br \/>\nMeditemos estas verdades y guard\u00e9monos de la incredulidad. No solo el pecado descubierto y la maldad notoria pierden las almas. Si solo permanecemos  quietos sin hacer nada, cuando se nos urge con ah\u00ednco para que aceptemos el Evangelio, nos hallaremos un d\u00eda en el abismo. No es necesario precipitarnos  en los excesos de la licencia. No es necesario que nos opongamos \u00e1 la verdadera religi\u00f3n. Basta solamente que permanezcamos fr\u00edos, descuidados,  indiferentes, inmobles, \u00e9 impasibles, para que seamos arrojados al infierno. Esto fue lo que caus\u00f3 la ruina de Corazin y de Betsaida. Y esto puede tambi\u00e9n  causar la ruina de millares mientras el mundo exista. Ning\u00fan pecado hace menos ruido, pero ninguno pierde el alma con tanta certeza como la incredulidad.<br \/>\nLo \u00faltimo que debemos percibir en estos vers\u00edculos es \u00e9l honor que el Se\u00f1or confiere a sus fieles ministros. Se nota esto en las palabras con que concluy\u00f3 los  preceptos dirigidos \u00e1 los setenta disc\u00edpulos. Les dijo: \u00abEl que \u00e1 vosotros oye, \u00e1 m\u00ed oye, y el que \u00e1 vosotros desecha \u00e1 m\u00ed desecha; y el que \u00e1 m\u00ed desecha,  desecha al que me envi\u00f3.<br \/>\nEl lenguaje que aqu\u00ed usa nuestro Se\u00f1or es muy notable, y lo es m\u00e1s si tenemos presente que fue dirigido \u00e1 los setenta disc\u00edpulos, y no \u00e1 los doce ap\u00f3stoles.<br \/>\nLa ense\u00f1anza que con tales palabras se propuso inculcar es clara \u00e9 inequ\u00edvoca. Los ministros han de ser considerados como mensajeros y embajadores  enviados por Cristo \u00e1 un mundo corrompido. En tanto que ellos cumplan fielmente con sus deberes, son acreedores al honor y respeto de los fieles por amor  \u00e1 su Maestro. Los que los desechan, desechan mayormente por ese acto \u00e1 su Maestro. Los que no aceptan la salvaci\u00f3n que proclaman, ofenden, m\u00e1s que \u00e1  ellos, \u00e1 su Rey. Cuando el rey de Ammon, agravi\u00f3 \u00e1 los embajadores de David, se recibi\u00f3 el insulto como si hubiera sido irrogado al mismo David. 2Sa 11:19.<br \/>\nAcord\u00e9monos de estas cosas para que podemos formar una idea justa de la posici\u00f3n del ministro del Evangelio. En esta materia se cometen muchos errores.<br \/>\nUnos respetan al ministro con reverencia que raya en idolatr\u00eda y superstici\u00f3n. Otros le miran con torpe desprecio. Ambos extremos deben evitarse. Ellos  previenen de qu\u00e9 se olvida la ense\u00f1anza sencilla de la Escritura. E ministro que no cumple fielmente con sus deberes \u00f3 no predica exactitud el Evangelio de  Cristo, no tiene derecho \u00e1 esperar que el pueblo lo respete. Pero las palabras del que declara los designios de Dios, y no calla nada que sea provechoso, no  pueden menospreciarse sin gran pecado. Ese ministro est\u00e1 llenando la misi\u00f3n que le encomend\u00f3 su Rey. Es un heraldo. Es un embajador, lleva en la mano la  bandera blanca y trae proposiciones de paz. A tal ministro son estrictamente aplicables las palabras de nuestro Se\u00f1or. Puede que sea hollado del rico, odiado  del malo, injuriado del que ama los placeres, atacado del codicioso; mas puede consolarse diariamente con las palabras de su Maestro: \u00abEl que \u00e1 vosotros  desecha \u00e1 m\u00ed desecha.\u00bb El d\u00eda del juicio se probar\u00e1 que no en vano se pronunciaron estas palabras.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R1115 El participio de presente con art\u00edculo \u03c4\u1f70 \u03c0\u03b1\u03c1\u03b1\u03c4\u03b9\u03b8\u03ad\u03bc\u03b5\u03bd\u03b1 indica la ausencia de tiempo: lo que les pongan delante. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cualquier ciudad donde entr\u00e9is y os reciban, comed lo que os pongan delante. 10:8 En cualquier ciudad donde entr\u00e9is, y os reciban, comed lo que os pongan delante; \u2014 El obrero m\u00e1s capacitado debe ser humilde y mostrar sincera gratitud hacia las personas que les recib\u00edan y atend\u00edan, sean ricas o pobres. 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