{"id":26061,"date":"2022-06-20T10:19:04","date_gmt":"2022-06-20T15:19:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-1127-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:19:04","modified_gmt":"2022-06-20T15:19:04","slug":"comentario-de-lucas-1127-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-1127-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lucas 11:27 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, aconteci\u00f3 que una mujer de entre la multitud levant\u00f3 la voz y le dijo: \u2014\u00a1Bienaventurado el vientre que te llev\u00f3 y los pechos que mamaste!<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>11:27<\/span> Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, una mujer de entre la multitud levant\u00f3 la voz (para que todos pudieran o\u00edrle) y le dijo (interrumpi\u00f3 la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, pues quer\u00eda alabarle : Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. \u2014 Sin duda esta mujer hab\u00eda escuchando atentamente lo que Jes\u00fas dec\u00eda y tambi\u00e9n hab\u00eda observado sus obras maravillosas. Con mucha emoci\u00f3n quer\u00eda alabar a Jes\u00fas de esta manera indirecta, alabando a su madre. Lo que ella dijo fue semejante a lo que dijo Elisabet (<span>1:41<\/span>, \u201cElisabet fue llena del Esp\u00edritu Santo, 42 y exclam\u00f3 a gran voz, y dijo: Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre\u201d). Estaba cumpliendo la profec\u00eda de Mar\u00eda misma (<span>Luc 1:48<\/span>, \u201cPues he aqu\u00ed, desde ahora me dir\u00e1n bienaventurada todas las generaciones\u201d).<\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 1:28<\/span>, <span class='bible'>Luc 1:42<\/span>, <span class='bible'>Luc 1:48<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Bienaventurado el vientre:<\/span>\u00a0La mujer alaba por la madre de Jes\u00fas. Aunque Jes\u00fas siempre honr\u00f3 a Mar\u00eda, encomienda cuidadosamente el mantener la bendici\u00f3n de la mujer centrada en la\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">palabra de Dios<\/span>. Es f\u00e1cil permitir que las pr\u00e1cticas tradicionales tomen el lugar de la autoridad en las Escrituras. Jes\u00fas ofrece su bendici\u00f3n a los que responden concretamente a la voluntad de Dios como se expresa en la Biblia.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>11:27 Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, una mujer de entre la multitud levant\u00f3 la voz (para que todos pudieran o\u00edrle) y le dijo (interrumpi\u00f3 la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, pues quer\u00eda alabarle : Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. &#8211; Sin duda esta mujer hab\u00eda escuchando atentamente lo que Jes\u00fas dec\u00eda y tambi\u00e9n hab\u00eda observado sus obras maravillosas. Con mucha emoci\u00f3n quer\u00eda alabar a Jes\u00fas de esta manera indirecta, alabando a su madre. Lo que ella dijo fue semejante a lo que dijo Elisabet (1:41, \u201cElisabet fue llena del Esp\u00edritu Santo, 42 y exclam\u00f3 a gran voz, y dijo: Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre\u201d). Estaba cumpliendo la profec\u00eda de Mar\u00eda misma (Luc 1:48, \u201cPues he aqu\u00ed, desde ahora me dir\u00e1n bienaventurada todas las generaciones\u201d).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Luc 1:42<\/span>; <span class='bible'>Luc 1:45<\/span>; <span class='bible'>Luc 1:48<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>g 744 Luc 1:28; Luc 1:48<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Dichosa.  El lenguaje usado por esta mujer recuerda la bendici\u00f3n de Jacob a Jos\u00e9 (Gn 49:25). Elisabet us\u00f3 una bendici\u00f3n similar (1:43).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En este pasaje se hace menci\u00f3n de una mujer de cuyo nombre \u00e9 historia no sabemos nada. Se nos dice que, cuando  nuestro Se\u00f1or habl\u00f3, \u00abuna mujer de la multitud, levantando la voz le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo y los  pechos que mamaste.\u00bb Al punto nuestro Se\u00f1or, tomando por base esas palabras, ense\u00f1a una importante lecci\u00f3n. En su  sabidur\u00eda perfecta sab\u00eda valerse de cualquiera incidente para inculcar alguna lecci\u00f3n provechosa.<br \/>\nDebemos observar al leer estos vers\u00edculos cuan grandes son los privilegios de los que oyen y guardan la palabra de Dios.<br \/>\nCristo los estima tanto como si fueran sus parientes m\u00e1s cercanos. Es mayor bien creer en el Se\u00f1or que lo hubiera sido  pertenecer \u00e1 su familia.<br \/>\nEs mayor honra para la Virgen Mar\u00eda que Cristo morara en su coraz\u00f3n por medio de la fe, que haber sido su madre y  haberlo recostado en su seno. Nosotros no aceptamos de muy buen grado verdades como estas. Nos figuramos que haber  visto \u00e1 Cristo, haberlo o\u00eddo, haber vivido cerca de \u00e9l, y haber sido pariente suyo, habr\u00eda tenido un efecto poderoso en  nuestras almas. Por naturaleza estamos inclinados \u00e1 darle mucha importancia \u00e1 la religi\u00f3n de la vista, del o\u00eddo y del tacto.<br \/>\nNos gusta mucho m\u00e1s una religi\u00f3n material, tangible, que podamos percibir por los sentidos, que la religi\u00f3n de la fe; y  necesitamos que se nos recuerde que ver no siempre es creer. Millares de hombres hubo que vieron \u00e1 Cristo cuando  habit\u00f3 sobre la tierra, y que sin embargo permanecieron asidos de sus pecados. Aun sus hermanos \u00abno creyeron en \u00e9l\u00bb al  principio Joh 7:5. Un conocimiento de Cristo meramente carnal no salva a nadie. Las siguientes palabras de Pablo son  muy instructivas: \u00abY si aun \u00e1 Cristo conocimos seg\u00fan la carne, ahora empero ya no lo conocemos m\u00e1s.\u00bb 2Co 5:16.<br \/>\nLas palabras ya citadas de nuestro Se\u00f1or Jesucristo nos ense\u00f1an que los privilegios m\u00e1s elevados \u00e1 que pueda aspirar el  alma est\u00e1n cerca de nosotros y \u00e1 nuestro alcance, con la sola condici\u00f3n de creer. No hay para que abrigar el vano deseo de  haber vivido cerca de Caperna\u00fam, \u00f3 junto \u00e1 la casa de Jos\u00e9 en Nazaret. Ni hay para que pensar que habr\u00edamos sentido un  amor m\u00e1s profundo y una devoci\u00f3n m\u00e1s completa, si en efecto hubi\u00e9remos estrechado su mano \u00fa o\u00eddo su voz; \u00f3 si  hubi\u00e9ramos sido contados en el n\u00famero de sus parientes. Nada de esto nos habr\u00eda sido de tanto provecho entonces como  una fe sencilla puede sernos ahora. \u00bfO\u00edmos la voz de Cristo y lo seguimos? Lo aceptamos como \u00e1 nuestro \u00fanico Salvador  y \u00e1 nuestro \u00fanico Protector y, abandonando toda otra esperanza, nos acogemos \u00e1 El. Si esto fuere as\u00ed, nada nos faltar\u00e1. Ni  necesitamos de un privilegio m\u00e1s alto, ni podemos obtenerlo hasta que Cristo venga al mundo por segunda vez. Ninguno  puede ser m\u00e1s querido para Cristo que el creyente. Tambi\u00e9n es de notarse en estos vers\u00edculos cuan grande era la  incredulidad de los Jud\u00edos en la \u00e9poca en que nuestro Se\u00f1or vivi\u00f3 sobre la tierra. Se nos dice que aunque se agolpaban \u00e1  o\u00edr predicar \u00e1 nuestro Se\u00f1or, todav\u00eda dec\u00edan que aguardaban una se\u00f1al; Parece que quer\u00edan mayores pruebas para poder  creer, y nuestro Se\u00f1or dijo que la reina de Sab\u00e1 y los ninivitas har\u00edan ruborizar \u00e1 los Jud\u00edos en el \u00faltimo d\u00eda. La reina de  Sab\u00e1 tenia una fe tan grande que viaj\u00f3 una gran distancia para o\u00edr los sabios discursos de Salom\u00f3n. Y sin embargo,  Salom\u00f3n con toda su sabidur\u00eda era un rey imperfecto y falible. Los ninivitas ten\u00edan tal fe que creyeron el mensaje que  Jon\u00e1s les trajo por mandato de Dios, y se arrepintieron. Y, con todo, Jon\u00e1s era un profeta d\u00e9bil y voluble. Los jud\u00edos que  fueron contempor\u00e1neos de nuestro Se\u00f1or, gozaban do mayor luz intelectual y de ense\u00f1anzas m\u00e1s claras de las que pod\u00edan  comunicar Salom\u00f3n \u00f3 Jon\u00e1s. Ellos ten\u00edan en su seno al Rey do reyes, \u00e1 un profeta mayor que Mois\u00e9s. Y con todo ni se  arrepintieron ni creyeron.<br \/>\nNo debemos sorprendernos si vemos que abunda la incredulidad, tanto en la iglesia como fuera de ella. Lejos de  maravillarnos de que haya habido hombres como Paine, Hobbes, Rousseau y Voltaire, debemos admirarnos de que su  n\u00famero haya sido tan reducido. Lejos de maravillarnos de que la mayor parte de los cristianos que han hecho profesi\u00f3n de  fe no se conmuevan ni enternezcan cuando oyen predicar el Evangelio, debemos maravillarnos de que haya algunos que  crean algo, \u00bfPor qu\u00e9 hemos de extra\u00f1ar que esa antigua enfermedad que empez\u00f3 con Ad\u00e1n y Eva inficione \u00e1 todos sus  hijos? \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n tenemos para querer ver m\u00e1s fe hoy que en los d\u00edas de Jes\u00fas? Tanta incredulidad y endurecimiento  como presenciamos todos los d\u00edas pueden causarnos pena y dolor, pero no deben sorprendernos.<br \/>\nRindamos gracias \u00e1 Dios si hemos recibido el don de la fe. Es un gran consuelo y un gran bien creer en toda la Biblia.<br \/>\nNosotros no nos formamos ni una idea aproximada de la corrupci\u00f3n de la naturaleza humana. Nosotros no percibimos  toda la gravedad del mal que aflige \u00e1 los hijos de Ad\u00e1n, ni sabemos cuan pocos son los que se salvan. \u00bfTenemos fe,  aunque sea d\u00e9bil y peque\u00f1a? Demos gracias \u00e1 Dios por ese bien. \u00bfQui\u00e9nes somos nosotros para que Dios nos haya  favorecido as\u00ed? Velemos para no caer en la incredulidad. Aun despu\u00e9s de que el \u00e1rbol haya sido cortado, machas veces  queda dentro de nosotros la ra\u00edz. Guardemos la fe con santo celo. Es el escudo del alma. Es la virtud que Satan\u00e1s se  empe\u00f1a m\u00e1s en destruir. Acoj\u00e1mosla con ardor. \u00a1Bienaventurados los que creen!<br \/>\nNotemos por \u00faltimo, que nuestro Se\u00f1or Jesucristo reafirma la verdad de la resurrecci\u00f3n y de la vida venidera. Menciona \u00e1  la reina austro, cuya morada y cuyo nombre nos son desconocidos, y dice que se levantar\u00e1 en juicio. Menciona tambi\u00e9n  \u00e1 los Ninivitas, pueblo que ha desaparecido, y dice asimismo de ellos: \u00abSe levantar\u00e1n en juicio..<br \/>\nHay algo sobre manera solemne \u00e9 instructivo en estas palabras. Nos recuerdan que este mundo no lo comprende todo; y  que la presente no es la vida que debe preferentemente ocupar nuestros pensamientos. Los reyes de la antig\u00fcedad  resucitar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda y tendr\u00e1n que presentarse ante el tribunal de Dios. Las muchedumbres inmensas que en otros  tiempos se agolparon \u00e1 los palacios de N\u00ednive, han de salir de sus sepulcros \u00e1 dar cuenta de sus obras. A nosotros nos  parece que han desaparecido para siempre. Llenos de admiraci\u00f3n leemos descripciones de sus salones vac\u00edos, y hablado  ellos como si hubieran perecido del todo. Sus habitaciones se encuentran desiertas; sus cad\u00e1veres se han convertido en  polvo; mas, para Dios, todos ellos viven todav\u00eda. La reina del Austro y los Ninivitas resucitar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda. Todav\u00eda  podremos vernos cara \u00e1 cara.<br \/>\nQue esa realidad que se llama la resurrecci\u00f3n est\u00e9 siempre fija en nuestra mente. Que la vida futura ocupe constantemente  nuestro pensamiento. No vayamos \u00e1 creer que todo acaba cuando el hombre exhala el \u00faltimo suspiro, y el sepulcro recibe  el cad\u00e1ver.<br \/>\nAcaso gentes extra\u00f1as habiten nuestras casas y gocen de nuestro dinero. Tal vez nuestros mismos nombres sean arrojados  al olvido. Sin embargo, no todo ha acabado., dentro de corto tiempo todos viviremos de nuevo: \u00abY la tierra echar\u00e1 los  muertos\u00bb Isa. 26.19. Ni es de sorprenderse que muchos a semejanza de Felix, tiemblen cuando piensen en estas cosas.<br \/>\nPero los que viven por la fe en el Hijo de Dios, como S. Pablo, deben levantar la cerviz llenos de gozo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p> O, <i>el vientre<\/i> <\/p>\n<p><p>  Lit., <i>carg\u00f3<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, aconteci\u00f3 que una mujer de entre la multitud levant\u00f3 la voz y le dijo: \u2014\u00a1Bienaventurado el vientre que te llev\u00f3 y los pechos que mamaste! 11:27 Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, una mujer de entre la multitud levant\u00f3 la voz (para que todos pudieran o\u00edrle) y le dijo (interrumpi\u00f3 la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-1127-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Lucas 11:27 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26061","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26061"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26061\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}