{"id":26465,"date":"2022-06-20T10:37:56","date_gmt":"2022-06-20T15:37:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-2110-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:37:56","modified_gmt":"2022-06-20T15:37:56","slug":"comentario-de-lucas-2110-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-2110-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lucas 21:10 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u2014Entonces dijo\u2014: Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n y reino contra reino.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/><span>21:10<\/span> Entonces les dijo: Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n, y reino contra reino; 11 y habr\u00e1 grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habr\u00e1 terror y grandes se\u00f1ales del cielo. \u2014 La Biblia confirma que hab\u00eda hambres durante ese tiempo, <span>Hch 11:28<\/span>. La historia secular ampliamente confirma esta profec\u00eda.<\/p>\n<p \/>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n.<\/i><\/b> <span class='bible'>2Cr 15:5<\/span>, <span class='bible'>2Cr 15:6<\/span>; <span class='bible'>Hag 2:21<\/span>, <span class='bible'>Hag 2:22<\/span>; <span class='bible'>Zac 14:2<\/span>, <span class='bible'>Zac 14:3<\/span>, <span class='bible'>Zac 14:13<\/span>; <span class='bible'>Mar 13:8<\/span>; <span class='bible'>Hch 2:19<\/span>, <span class='bible'>Hch 2:20<\/span>; <span class='bible'>Hch 11:28<\/span>; <span class='bible'>Heb 12:27<\/span>; <span class='bible'>Apo 6:2-12<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p>21:10 Entonces les dijo: Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n, y reino contra reino; 11 y habr\u00e1 grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habr\u00e1 terror y grandes se\u00f1ales del cielo. &#8211; La Biblia confirma que hab\u00eda hambres durante ese tiempo, Hch 11:28. La historia secular ampliamente confirma esta profec\u00eda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>2Cr 15:6<\/span>; <span class='bible'>Isa 19:2<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) O: \u201cSer\u00e1 agitada; Ser\u00e1 despertada\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>k 1244 Rev 6:4<\/p>\n<p>l 1245 Mat 24:7; Mar 13:8<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estas palabras fueron cumplidas en parte cuando Jerusal\u00e9n fue conquistada por las huestes romanas, y los jud\u00edos fueron  llevados cautivos. Esa fue una \u00e9poca de sin par desolaci\u00f3n en la Judea y en los pa\u00edses lim\u00edtrofes. El sol una vez brillante  del r\u00e9gimen judaico, se puso en medio de una lucha que, en cuanto \u00e1 la sangre derramada, en cuanto \u00e1 las agon\u00edas y  tribulaciones \u00e1 que dio lugar, no ha tenido igual en los anales de la historia.<br \/>\nMas las palabras do que nos ocupamos no han tenido todav\u00eda su cumplimiento m\u00e1s perfecto, pues ellas describen  asimismo los sucesos que preceder\u00e1n \u00e1 la segunda venida del Redentor. Los postreros d\u00edas ser\u00e1n de guerra y no de paz. El mundo cristiano, \u00e1 semejanza del jud\u00edo, llegar\u00e1 \u00e1 su fin en medio de guerras, tumultos y desolaciones; en medio del m\u00e1s  terrible desquiciamiento de imperios y de reinos que los humanos hayan jam\u00e1s presenciado.<br \/>\nEl deber de todo cristiano verdadero es muy claro y sencillo. Cualquiera que sea la l\u00ednea de conducta que otros se tracen,  \u00e9l ha de esforzarse en \u00abhacer firme su vocaci\u00f3n y elecci\u00f3n.\u00bb En tanto que otros se ocupen de disturbios nacionales y de  cuestiones de pol\u00edtica, \u00e9l ha de buscar primero el reino de Dios. De ese modo sus plantas descansar\u00e1n sobre una roca  inm\u00f3vil cuando los fundamentos de la tierra se desplomen y todos los reinos queden reducidos \u00e1 la nada. Estar\u00e1 seguro  como No\u00e9 cuando entr\u00f3 en el arca, y ser\u00e1 guardado el d\u00eda del enojo de Jehov\u00e1.<br \/>\nAdvirtamos, en seguida, la predicci\u00f3n que Jesucristo hizo acerca de sus disc\u00edpulos. No les predijo cosas halag\u00fce\u00f1as, ni les  prometi\u00f3 que estar\u00edan siempre rodeados de comodidades; mas, antes bien, les anunci\u00f3 que serian perseguidos y  aprisionados, que los llevar\u00edan ante los reyes, que los aborrecer\u00edan, que les har\u00edan traici\u00f3n, que los matar\u00edan, que serian  aborrecidos de todos los hombres por causa de Su nombre.<br \/>\nEsta profec\u00eda incluye todos los siglos del Cristianismo. Empez\u00f3 \u00e1 cumplirse en el tiempo de los ap\u00f3stoles: el libro de los  Actos nos suministra ya un ejemplo de ese cumplimiento, y la historia eclesi\u00e1stica de diez y ocho siglos presenta otros  muchos en \u00e9pocas posteriores.<br \/>\nFuerza es que nos convenzamos de que el verdadero cristiano tiene que entrar al reino de Dios \u00abpor muchas  tribulaciones.\u00bb Actos 14: 22. Nuestros m\u00e1s felices d\u00edas no han llegado todav\u00eda: no es en este mundo que podremos hallar  una morada permanente. Si somos fieles \u00e9 incontrastables servidores de Cristo, el mundo nos aborrecer\u00e1 sin duda de la  misma manera que aborreci\u00f3 \u00e1 nuestro Maestro. Ora de un modo, ora de otro, la piedad siempre ser\u00e1 perseguida. Aunque  el creyente sea de excelente conducta y de amabilidad extraordinaria, no puede estar al abrigo del odio del mundo. No nos  maravillemos pues de esto, porque es insensatez; ni nos quejemos, porque vanos ser\u00e1n nuestros gemidos. Los hijos de  Ca\u00edn aborrecer\u00e1n siempre \u00e1 los hijos de Abel. \u00abNo os maravill\u00e9is,\u00bb dice S. Juan, \u00bb si el mundo os aborrece.\u00bb \u00abSi fuerais  del mundo,\u00bb dice nuestro Se\u00f1or, \u00bb el mundo amar\u00eda lo que es suyo; mas porque no sois del mundo, sino que yo os eleg\u00ed  del mundo, por eso os aborrece el mundo.\u00bb 1Jo 3:13; Joh 15:18-19.<br \/>\nNotemos, por \u00faltimo, en este pasaje, la misericordiosa promesa que Cristo hace a sus disc\u00edpulos. Les dice: \u00abMas un pelo  de vuestra cabeza no perecer\u00e1.\u00bb Nuestro bendito Salvador, conociendo como conoc\u00eda el coraz\u00f3n de sus disc\u00edpulos, sab\u00eda  que la profec\u00eda que hab\u00eda pronunciado podr\u00eda desalentarlos, y por lo tanto les dirigi\u00f3 esas palabras de consuelo: \u00bb Un pelo  de vuestra cabeza no perecer\u00e1.<br \/>\nEsta promesa es lata en su aplicaci\u00f3n \u00e9 incluye \u00e1 los creyentes de todos los siglos. M\u00e1s no es dable interpretarla en un  sentido literal. No puede decirse que se refiera al cuerpo de los disc\u00edpulos, pues tal aserto estar\u00eda en contradicci\u00f3n con el  hecho bien conocido de que Santiago y otros disc\u00edpulos tuvieron muerte violenta. Necesario es, pues, darle un sentido  figurado. Ella nos da \u00e1 entender que cualesquiera que sean los padecimientos del cristiano, lo que para \u00e9l vale m\u00e1s no  sufrir\u00e1 lesi\u00f3n alguna. Su vida ha sido puesta por mediaci\u00f3n de Jesucristo bajo al amparo de Dios, y el tesoro que posee en  los cielos est\u00e1 al abrigo de todo da\u00f1o. Hasta su vil cuerpo ser\u00e1 resucitado y glorificado en el \u00faltimo d\u00eda, \u00e1 semejanza del  de su Salvador. Si creemos en la religi\u00f3n verdadera y la practicamos, esta promesa nos servir\u00e1 de sost\u00e9n en toda \u00e9poca de  necesidad. Si creemos en Cristo, nos consolar\u00e1 la idea de que jam\u00e1s pereceremos. Tal vez perdamos mucho si le  servimos, mas jam\u00e1s perderemos nuestras almas. Acaso el mundo nos prive de bienes, amigos, patria, hogar, libertad,  salud y vida, pues as\u00ed lo ha hecho siempre desde los tiempos de Esteban hasta la \u00e9poca presente. La lista del glorioso  ej\u00e9rcito de m\u00e1rtires es bien larga. Mas hay algo de lo cual el mundo no puede privar al creyente: de las estrechas  relaciones de su alma con Jesucristo. \u00abEstoy cierto,\u00bb dice S Pablo, \u00abque ni la muerte, ni la vida, ni \u00e1ngeles, ni principados,  ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra criatura nos podr\u00e1 apartar del amor de  Dios, que es en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro.\u00bb Rom 8:38-39.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b> Ser\u00e1 levantada&#8230;<\/b><\/i> \u2192 \u00a7<span class=\"dct\">032<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> g \u00a7032.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014Entonces dijo\u2014: Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n y reino contra reino. 21:10 Entonces les dijo: Se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n, y reino contra reino; 11 y habr\u00e1 grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habr\u00e1 terror y grandes se\u00f1ales del cielo. \u2014 La Biblia confirma que hab\u00eda hambres durante ese tiempo, Hch &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-lucas-2110-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Lucas 21:10 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26465","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26465"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26465\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}