{"id":26786,"date":"2022-06-20T10:52:34","date_gmt":"2022-06-20T15:52:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:52:34","modified_gmt":"2022-06-20T15:52:34","slug":"comentario-de-juan-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Cuando Jes\u00fas se enter\u00f3 de que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo que Jes\u00fas hac\u00eda y bautizaba m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> Ahora Juan explica la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas sali\u00f3 de Judea para volver a Galilea. <\/p>\n<p \/>\n<p \/> <span>4:1<\/span>, <span>2<\/span> Cuando, pues, el Se\u00f1or entendi\u00f3 que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo decir: Jes\u00fas hace y bautiza m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan \u2014 comp\u00e1rese <span>3:26<\/span>, los disc\u00edpulos de Juan dijeron, \u00abtodos vienen a \u00e9l (Cristo) \u00ab. Por esta causa, como los fariseos hab\u00edan investigado a Juan (<span>1:19<\/span>, <span>24<\/span>), ahora har\u00edan lo mismo con Jes\u00fas, pero la hora de Jes\u00fas no hab\u00eda llegado y El no estaba listo para la confrontaci\u00f3n con ellos, pues todav\u00eda ten\u00eda mucho trabajo que hacer tanto en Galilea como en Judea.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>cuando el Se\u00f1or.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 1:76<\/span>; <span class='bible'>Luc 2:11<\/span>; <span class='bible'>Luc 19:31<\/span>, <span class='bible'>Luc 19:34<\/span>; <span class='bible'>Hch 10:36<\/span>; <span class='bible'>1Co 2:8<\/span>; <span class='bible'>1Co 15:47<\/span>; <span class='bible'>2Co 4:5<\/span>; <span class='bible'>Stg 2:1<\/span>; <span class='bible'>Apo 19:16<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Jes\u00fas hac\u00eda y bautizaba.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 3:22<\/span>, <span class='bible'>Jua 3:26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas habla con una mujer de Samaria, y se revela a ella,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 4:1-26<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Sus disc\u00edpulos se maravillan,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 4:27-30<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>El les declara su celo por Dios,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 4:31-38<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Muchos samaritanos creen en \u00e9l,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 4:39-42<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Jes\u00fas sale para Galilea, y sana al oficial del rey enfermo en Capernaum,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 4:43-54<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Cuando<\/span>\u00a0env\u00eda al lector de vuelta a\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 3:22-36<\/span><\/span>. El \u00e9xito de Cristo en hacer m\u00e1s disc\u00edpulos provoc\u00f3 los celos de los seguidores de Juan y preguntas entre los fariseos. Como Jes\u00fas no quer\u00eda entrar en una controversia sobre el bautismo en esta etapa de su ministerio, dej\u00f3 Judea para ir a Galilea (v.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 4:3<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 4.<\/p>\n<p>Transici\u00f3n introductoria, 4:1-3.<br \/>\n1 As\u00ed, pues, que supo el Se\u00f1or que hab\u00edan o\u00eddo los fariseos c\u00f3mo Jes\u00fas hacia m\u00e1s disc\u00edpulos y bautizaba m\u00e1s que Juan, 2 aunque Jes\u00fas mismo no bautizaba, sino sus disc\u00edpulos, 3 abandon\u00f3 la Judea y parti\u00f3 de nuevo para Galilea.<\/p>\n<p>San Juan cont\u00f3 en el cap\u00edtulo anterior c\u00f3mo Jesucristo, despu\u00e9s de su actuaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n en los d\u00edas de la Pascua, abandon\u00f3 la ciudad, pero sin salirse de la regi\u00f3n de Judea; se qued\u00f3 en un punto de Judea que el evangelista no precisa (Jua 3:22.26). Cristo all\u00ed bautizaba, al tiempo que Juan el Bautista ejerc\u00eda su ministerio en Ain\u00f3n (Jua 3:23-28). Pero ven\u00edan m\u00e1s gentes al bautismo de Jes\u00fas que al de Juan. Esto levant\u00f3 el celo amargo de los disc\u00edpulos del Bautista (Jua 3:25.26). El evangelista precisa aqu\u00ed un detalle de inter\u00e9s: \u201cNo era Jes\u00fas mismo el que bautizaba, sino sus disc\u00edpulos\u201d (v.2). Pensaron algunos autores si estas palabras no podr\u00edan ser una glosa. Cr\u00edticamente no tiene fundamento diplom\u00e1tico 1, siendo, adem\u00e1s, estas precisiones muy del estilo del evangelio de Jn (Jua 2:21; Jua 4:11) 2.<br \/>\n\tPero esta misi\u00f3n y este ministerio bautismal y misional del grupo apost\u00f3lico y de Cristo en Judea tuvo un resonante \u00e9xito, pues Jes\u00fas \u201chac\u00eda m\u00e1s disc\u00edpulos y bautizaba m\u00e1s que Juan\u201d (v.l). Este movimiento debi\u00f3 de tener bastante volumen, ya que en el comienzo de la vida p\u00fablica de Cristo se destaca que lo \u201chab\u00edan o\u00eddo los fariseos\u201d (v.l), con lo que debe querer referirse a los dirigentes de Jerusal\u00e9n, causando precauci\u00f3n y probables medidas contra Cristo.<br \/>\n\tPero, cuando \u00e9ste supo que la noticia de su apostolado y bautismos en Judea hab\u00eda llegado a o\u00eddos de los fariseos, \u201cabandon\u00f3 Jud\u00e1 y parti\u00f3 de nuevo para Galilea\u201d (v.3). Acaso se preve\u00eda otra \u201cembajada\u201d inquisitorial farisaico-sanedr\u00edtica como al Bautista (Jua 1:19ss).<br \/>\n\tSupone esto no s\u00f3lo celos en los fariseos contra Jes\u00fas, sino que da a entender que Cristo estaba amenazado de alguna manera por ellos. Este ministerio de Cristo ven\u00eda a preocuparles, sobre lo que ya hab\u00edan visto y o\u00eddo de El en Jerusal\u00e9n, no mucho antes, con ocasi\u00f3n de su estancia en ella, con motivo de la Pascua, a causa de los milagros que en ella hizo (Jua 2:13ss). Los fariseos, bajo la dominaci\u00f3n romana, pod\u00edan f\u00e1cilmente servirse del poder de Roma con motivo de movimientos populares, m\u00e1xime de tendencias m\u00e9si\u00e1nicas, para apoderarse de Cristo. Por eso Cristo, no habiendo llegado su hora, \u201cabandon\u00f3 Judea y parti\u00f3 de nuevo para Galilea.\u201d<br \/>\n\tEsta estaba bajo la jurisdicci\u00f3n de Antipas. Celoso de su autoridad, m\u00e1s conocedor de las costumbres jud\u00edas, enemistado con Pilato (Luc 23:12) y demasiado liberal o indiferente ante los celos ritualistas de los fariseos, ven\u00eda a ser, sobre todo en los comienzos de la vida p\u00fablica de Cristo, un pr\u00edncipe m\u00e1s tolerante. Este deseo de no inmiscuirse en estos asuntos, cuando luego tomen m\u00e1s volumen, le har\u00e1 apelar a la astucia para que Cristo abandone por las buenas su territorio (Luc 13:31).<br \/>\n\tY as\u00ed, esta salida de Cristo c\u00ede Judea y su vuelta a Galilea, al menos en este contexto literario, es lo que justifica, en su paso por Samar\u00eda, el encuentro con la Samaritana.<\/p>\n<p>Conversaci\u00f3n de Cristo con la Samaritana,Luc 4:4-45.<br \/>\n1) Introducci\u00f3n a la conversaci\u00f3n. 4:4-8<\/p>\n<p>4 Ten\u00eda que pasar por Samar\u00eda. 5 Llega, pues, a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, pr\u00f3xima a la heredad que dio Jacob a Jos\u00e9, su hijo, 6 donde estaba la fuente de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se sent\u00f3 sin m\u00e1s junto a la fuente; era como la hora de sexta. 7 Llega una mujer de Samar\u00eda a sacar agua, y Jes\u00fas le dice: Dame de beber, 8 pues los disc\u00edpulos hab\u00edan ido a la ciudad a comprar provisiones.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de la escena est\u00e1 hecha con rasgos precisos y vividos. Se dir\u00eda que sugiere en el autor a un testigo presencial. Ni ser\u00eda obst\u00e1culo a ello el que, durante la conversaci\u00f3n, los disc\u00edpulos hab\u00edan ido por provisiones (v.8), ya que en la afirmaci\u00f3n rotunda de \u201clos disc\u00edpulos\u201d cab\u00eda muy bien la excepci\u00f3n de uno, Juan, que quedase en compa\u00f1\u00eda de Cristo. En todo caso, Juan lo sabe, porque la Samaritana lo divulg\u00f3 entre los suyos, y Juan pudo o\u00edrlo durante los \u201cdos d\u00edas\u201d (v.43) que Cristo permaneci\u00f3 all\u00ed, o porque en un momento confidencial, como en la cena (Jua 13:24ss), lo supo por el mismo Cristo.<br \/>\n\tAl abandonar Jes\u00fas Juclea para ir a Galilea (\u03ad\u03b4\u03b5\u03b9 ), \u201cconven\u00eda\u201d que pasase por Samar\u00eda. Probablemente este \u201cconven\u00eda\u201d tiene aqu\u00ed un valor de ventaja geogr\u00e1fica de itinerario; no que se intente destacar, directamente al menos, un motivo providencial para encontrarse con la Samaritana. Josefo utiliza este mismo t\u00e9rmino para indicar la ruta de los galileos a Jerusal\u00e9n. Esto indica tambi\u00e9n que los de Cristo no bautizaban en el valle mismo del Jord\u00e1n (Jua 3:22), ya que, por raz\u00f3n geogr\u00e1fica, hubiese seguido el mismo valle para llegar a Galilea, sin tener que remontarse para ir luego por Samar\u00eda a Galilea.<br \/>\n\tSamar\u00eda era la ruta ordinaria para ir de Galilea a Judea, aunque otros segu\u00edan el curso del Jord\u00e1n.2<br \/>\n\tEn este retorno a Galilea, al atravesar Samar\u00eda, \u201cllega a una ciudad (\u03c0\u03cc\u03bb\u03b9\u03bd ) llamada Sicar, pr\u00f3xima a la heredad que dio Jacob a Jos\u00e9, su hijo, donde estaba la fuente de Jacob\u201d (v.5.6) 3.<br \/>\n\tDesde San Jer\u00f3nimo 4 se identifica, ordinariamente, la antigua Siquen con Flavia Ne\u00e1polis. Desde la \u00e9poca de los Sel\u00e9ucidas, la antigua Siquem se traslada al lugar de la actual Naplusa, que est\u00e1 a dos kil\u00f3metros de su primitiva situaci\u00f3n, al lugar llamado Mabartha, tomando el nombre de Ne\u00e1polis (Ciudad Nueva), la cual ser\u00e1 reconstruida el a\u00f1o 72 d. de C. por Vespasiano con el nombre de Flavia Ne\u00e1polis. Sin embargo, al emigrar la poblaci\u00f3n de Siquem al lugar de la actual Naplusa, el lugar primitivo no qued\u00f3 totalmente deshabitado, como se desprende de las excavaciones de 1927. Para San Jer\u00f3nimo, lo mismo que para los que opinaban as\u00ed, la raz\u00f3n era que, en su \u00e9poca, Siquem hab\u00eda desaparecido.<br \/>\n\tPero ya posteriormente se identificaba Siquem con el villorrio actual de el-Askar, al pie del monte Ebal, hoy el Djebel Eslami-ye 5 Hasta se quer\u00eda ver en este nombre una reminiscencia fon\u00e9tica.<br \/>\n\tMas, por las excavaciones iniciadas en 1927 por E. Sellin, se vino a comprobar que, despu\u00e9s de la emigraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de Siquem al lugar de la actual Naplusa, qued\u00f3 un resto de poblaci\u00f3n en el lugar primitivo, y que se identifica hoy, no con el villorrio de el-Askar, que est\u00e1 distante un kil\u00f3metro y medio del pozo de Jacob, sino que estaba situada en el tell-Balata, un poco al norte del villorrio actual de Balata, y que se encuentra a unos cinco o seis minutos de camino del pozo de Jacob.<br \/>\n\tEn la \u00e9poca de Cristo parece que se llamaba este lugar Sycora, forma aramaica del evang\u00e9lico Sicar (\u03a3\u03c5\u03c7\u03ac\u03c1 ), situado a la entrada de la amplia garganta formada por losados montes: el Garizim (= Djebel et-Tor, 88Im) y el Ebal (= Djeben Eslamiye, 940m) 5.<br \/>\n\tNo deja de extra\u00f1ar a algunos el que, teniendo este villorrio de Balata, contiguo al tell al que da su nombre, una fuente abundant\u00edsima, viniese la Samaritana a buscarlo a unos cinco minutos de distancia, al pozo de Jacob. In\u00fatil discutir este motivo. Acaso fuese por veneraci\u00f3n al patriarca, acaso por tener ella all\u00ed pr\u00f3xima la casa o un huerto. Y, adem\u00e1s de que podr\u00eda quedar una posible rectificaci\u00f3n o precisi\u00f3n arqueol\u00f3gica, podr\u00eda deberse a que le interesase a Jn simbolista destacar la \u201cfuente de Jacob,\u201d para sugerir que el \u201cpozo\u201d \u201cfuente\u201d de Jacob era lo que \u201cmanaba el juda\u00edsmo,\u201d para hacer ver en contraste \u201cel agua viva\u201d que Cristo promete a la Samaritana.<br \/>\n\tEl evangelista detalla con absoluta precisi\u00f3n que Sicar estaba \u201cpr\u00f3xima a la heredad que dio Jacob a su hijo Jos\u00e9\u201d (Gen 33:19.20; Gen 48:22). Jos\u00e9, antes de morir, pidi\u00f3 que, cuando Dios liberase a su pueblo de Egipto, llevasen con ellos sus restos (Gen 50:24-26), lo cual cumplieron los suyos, y sus restos \u201cfueron enterrados en Siquem\u201d (Jos 24:32). Una tradici\u00f3n que llega a Eusebio de Ces\u00e1rea 7 muestra all\u00ed la tumba de Jos\u00e9.<br \/>\n\tEl evangelista se\u00f1ala con igual precisi\u00f3n que en esta \u201cheredad\u201d estaba la \u201cfuente de Jacob.\u201d La Escritura recuerda varios pozos excavados por este patriarca (Gen 26:18.32). Una fuente o un pozo en Oriente es un tesoro. Lo mand\u00f3 excavar el patriarca en su heredad, probablemente para evitar contaminaciones con la poblaci\u00f3n ind\u00edgena cananea, ya que en las mismas cercan\u00edas de su heredad hab\u00eda, por lo menos, tres fuentes abundantes.<br \/>\n\tEn realidad es, como dir\u00e1 el evangelista, usando indistintamente dos t\u00e9rminos, un \u201cpozo\u201d (\u03c6\u03c1\u03ad\u03b1\u03c1 ; \u03bd .11), que ten\u00eda en su fondo una \u201cfuente\u201d (\u03c0\u03b7\u03b3\u03ae ; \u03bd .6), que manaba. Adem\u00e1s dice que \u201cel pozo es hondo\u201d (v. 11). Su profundidad dio diversas medidas.<br \/>\n\tA pesar de tener una \u201cfuente,\u201d el agua no aflora a la superficie del \u201cpozo.\u201d Incluso cuando tiene mucha agua, por lo menos hay 10 metros de distancia desde la abertura del pozo hasta la capa del agua. As\u00ed se vio en la medici\u00f3n de 1924 8 En la medici\u00f3n de 1933 dio 39 metros de profundidad.<br \/>\n\tComo los antiguos pozos palestinos, estaba desprovisto de medio de sacar el agua.<br \/>\n\tEn el siglo IV se alzaba ya sobre \u00e9l una iglesia, que en 385 visit\u00f3 Santa Paula 9.<br \/>\n\t\u201cJes\u00fas, fatigado del camino, se sent\u00f3, sin m\u00e1s 10, junto a la fuente.\u201d Debe de estar ya muy entrado mayo o junio. Una larga caminata bajo el sol primaveral palestino agota. Se suele caminar con el alba para defenderse del excesivo calor y descansar a esa hora. Jn gusta acusar este aspecto humano de Cristo. La fuente es, en Oriente, lo que condiciona y jalona las jornadas. El peque\u00f1o grupo hizo, normalmente, alto junto a la fuente.<br \/>\n\tJes\u00fas \u201cse sent\u00f3\u201d all\u00ed. Pero la forma griega \u03b5\u03c0\u03af , con dativo, lo mismo puede significar que estaba sentado \u201csobre\u201d la margen del pozo que \u201cjunto\u201d al pozo 11 (Jua 5:2) El \u03a1  66 dice que estaba sentado en el suelo (\u03b3\u03b3 |).<br \/>\n\tEl evangelista parece acusar un testigo presencial por una precisi\u00f3n hist\u00f3rica que hace: \u201cEra como la hora sexta,\u201d que en la cronolog\u00eda de Jn es sobre el mediod\u00eda (Jua 19:14; Jua 4:5; Jua 1:39).<br \/>\n\tFue sobre esta hora del mediod\u00eda cuando llega al pozo \u201cuna mujer de Samar\u00eda\u201d (v.7). No de la ciudad de Samar\u00eda, antigua capital del reino de Israel, levantada por Omri, pues corresponde a la actual Sebastieh y est\u00e1 a 12 kil\u00f3metros de la antigua Siquem; se refiere s\u00f3lo a la regi\u00f3n a la que pertenec\u00eda, como dir\u00e1 luego, que vinieron a ver a Cristo \u201cmuchos samaritanos de aquella ciudad\u201d (v.39), que es Sicar (v.5).<br \/>\n\tLa mujer viene \u201ca sacar agua.\u201d Acaso fuese el agua para el servicio del mediod\u00eda.<br \/>\n\tEl evangelista justificar\u00e1 poco despu\u00e9s que Cristo no ten\u00eda con qu\u00e9 sacar agua (v.11), y los disc\u00edpulos hab\u00edan ido al poblado pr\u00f3ximo \u201ca comprar provisiones\u201d (v.8).<br \/>\n\tEstaba, pues, a merced de aquella mujer el calmar de su sed. El sentido hist\u00f3rico de la escena es evidente. Pero el evangelista quiere destacar, en la misma narraci\u00f3n literaria, un simbolismo maravilloso que late en toda la escena. Es el simbolismo hist\u00f3rico el que se acusa: aquella mujer samaritana aparece en este momento de la escena como la que puede calmar a Cristo la sed del cuerpo. Pero ella ignora que tambi\u00e9n le calmar\u00e1 El a ella su sed del alma, cuando ella le calme a \u00e9l su sed de Salvador (v.31).<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n sobre \u201cel agua viva,\u201d 4:9-15.<br \/>\n9 D\u00edcele la mujer samaritana: \u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, mujer samaritana? Porque no se tratan jud\u00edos y samaritanos. 10 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y dijo: \u00a1Si conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: Dame de beber, t\u00fa le pedir\u00edas a El, y El te dar\u00eda a t\u00ed agua viva! 11 Ella le dijo: Se\u00f1or, no tienes con qu\u00e9 sacar el agua y el pozo es hondo; \u00bfde d\u00f3nde, pues, te viene esa agua viva? 12 \u00bfAcaso eres t\u00fa m\u00e1s grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de \u00e9l bebi\u00f3 \u00e9l mismo, sus hijos y sus reba\u00f1os? 13 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y le dijo: Quien bebe de esta agua volver\u00e1 a tener sed; 14 pero el que beba del agua que yo le diere no tendr\u00e1 jam\u00e1s sed; que el agua que yo le d\u00e9 se har\u00e1 en \u00e9l una fuente que salte hasta la vida eterna. 15 Di j\u00f3le la mujer: Se\u00f1or, dame de esa agua para que no sienta m\u00e1s sed ni tenga que venir aqu\u00ed a sacarla.<\/p>\n<p>A la llegada de esta mujer de Samar\u00eda, que ven\u00eda a sacar agua de un pozo, Cristo, verdaderamente sediento de sed f\u00edsica, le pide a aquella mujer que le saque, pues El no ten\u00eda con qu\u00e9 (v. 11), un poco de agua del pozo para beber. Es algo que a nadie se niega. Lo contrario se ten\u00eda por culpa (Job 22:7). Por eso, el tono de extra\u00f1eza que va a usar con \u00e9l la Samaritana, indica m\u00e1s la sorpresa de dirigirse un jud\u00edo a un samaritano que no la actitud caprichosa racial y hostil, de negarse a socorrerle. Por lo que a\u00f1ade el evangelista para sus lectores de la gentilidad: \u201cporque no se tratan jud\u00edos y samaritanos\u201d (v.96) 12.<br \/>\n\tLa enemistad entre jud\u00edos y samaritanos era feroz. Despu\u00e9s de la deportaci\u00f3n de los samaritanos por Sarg\u00f3n en 721, se trajeron a Samar\u00eda numerosas tribus babil\u00f3nicas para repoblarla (2Re 17:30-33). Esto dio lugar a mixtificaciones raciales y sincretistas en lo religioso (2 Re, l.c.). Por eso, a la vuelta del destierro, los jud\u00edos no permitieron la colaboraci\u00f3n de los samaritanos para la reconstrucci\u00f3n del templo (Esd 4:1ss). En 400 se levant\u00f3 sobre el Gariz\u00edm un templo cism\u00e1tico a Yahv\u00e9 13. Esto llen\u00f3 la medida del odio jud\u00edo contra los samaritanos. Y aunque en 129 a. C. fue destruido por Juan Hircano, los samaritanos consideraron siempre este monte como sagrado y sobre \u00e9l celebraron sus festividades. Hasta en el Eclesi\u00e1stico aparece reflejada la historia de este odio (Eco 50:27.28), lo mismo que en el Talmud. Los jud\u00edos llegaron en ocasiones a negar a los samaritanos vino y alimento para no contraer impureza legal u. Pero, en cambio, admit\u00edan determinado comercio m\u00e1s o menos normal con los mismos 15; lo que explica el que los disc\u00edpulos hubiesen ido \u201ca la ciudad a comprar provisiones\u201d (v.8).<br \/>\n\tEs en este ambiente de hostilidad y desprecio en el que hay que valorar la frase de esta mujer samaritana, lo mismo que toda la escena de bondad y ense\u00f1anza salvadora que Cristo tiene con ella.<br \/>\n\t\u00bfC\u00f3mo conoce ella, sin m\u00e1s, que es jud\u00edo? Por el tipo del vestido, o por la pronunciaci\u00f3n, ya que los galileos pronunciaban distinto que los jud\u00edos y samaritanos (Jue 12:5ss; Mat 26:71) 16, o por alg\u00fan otro motivo que no se registra. Pero Jes\u00fas, que no ven\u00eda tanto a pedir como a dar, va al objetivo de su misi\u00f3n salvadora, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p>a) \u201cSi conocieras el don (\u03c4\u03b7\u03bd  \u03b4\u03c9\u03c1\u03b5\u03ac\u03bd ) de Dios<br \/>\nb) y qui\u00e9n es el que te dice: Dame de beber,<br \/>\nc) t\u00fa le pedir\u00edas a \u00e9l [de beber],<br \/>\nd) y \u00e9l te dar\u00eda a ti agua viva\u201d (v.10).<\/p>\n<p>El \u201cdon de Dios\u201d aqu\u00ed es el don expresado por el \u201cagua viva,\u201d como se ve por el \u201cparalelismo sin\u00f3nimo\u201d de los hemistiquios a) y d). Y no el don de encontrarse aqu\u00ed con Cristo, el Mes\u00edas, como algunos proponen; aparte que se repetir\u00e1 en el v.6.<br \/>\n\tEl \u201cagua viva,\u201d como imagen, es el agua de la fuente, en contraposici\u00f3n a las aguas estancadas o quietas de cisternas o pantanos (Jer 2:13). Es agua con nacimiento, con dinamismo: con \u201cvida.\u201d Muy pronto dir\u00e1 Cristo el valor del dinamismo de esta agua (v.14).<br \/>\n\tPero el esquematismo literario de aquella escena acusa m\u00e1s r\u00e1pida y fuertemente los contrastes. Ante esta manifestaci\u00f3n de Cristo, los papeles se cambian, y el que pide, pide tambi\u00e9n ser pedido; y el que suplica agua, ofrece a su vez \u201cagua viva.\u201d La mujer aquella, demasiado humana, recibe un primer golpe de sorpresa. Se acusa literariamente en que una samaritana llega a llamar \u201cse\u00f1or\u201d a un jud\u00edo. La mujer, que, naturalmente, no sabe a qu\u00e9 se refiere con esta afirmaci\u00f3n &#8211; estos di\u00e1logos con incomprensi\u00f3n provocadores de respuesta son muy propios de Jn (Jer 3:4.9; Jer 11:11-13) &#8211; , no niega el encontrarse ante algo que, porque ella no lo alcance, no sea verdad. Acaso piensa en alg\u00fan tipo de agua m\u00e1gica, misteriosa, o en un procedimiento, milagroso o m\u00e1gico, con que poder sacar de aquel pozo \u201cprofundo\u201d el \u201cagua viva\u201d de la \u201cfuente,\u201d que mana en su fondo. Por eso le dice, extra\u00f1ada, que, siendo el pozo hondo y no teniendo \u00e9l aparejo para sacarla, \u201c\u00bfde d\u00f3nde, pues, tienes t\u00fa el agua viva?\u201d Pero, no obstante esto, algo queda en ella que le deja presentir cosa ins\u00f3lita. \u201c\u00bfAcaso eres t\u00fa m\u00e1s grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de \u00e9l bebi\u00f3 \u00e9l mismo, sus hijos y reba\u00f1os?\u201d Esta contraposici\u00f3n con Jacob dice bien de aquel algo de misterioso presentimiento que ve en aquel excepcional jud\u00edo.<br \/>\n\tLos samaritanos ten\u00edan a gran orgullo proclamarse descendientes de Jacob; era como su justificaci\u00f3n de la mixtificaci\u00f3n racial y del cisma religioso. Por eso gustaban recordar que Samar\u00eda hab\u00eda sido escenario de la vida de los patriarcas (Gen 12:6; Gen 33:18; Gen 35:4; Gen 37:12; Gen 48:22; Jos 24:25.32; Jue 9:6). Es por lo que la Samaritana habl\u00f3 de \u201cnuestro padre Jacob\u201d (v.12). Se consideraban sus descendientes a trav\u00e9s de las tribus josefitas de Efra\u00edm y Manases.<br \/>\n\tPero Cristo no le responde directamente a su objeci\u00f3n, cuesti\u00f3n que no interesaba. En su ense\u00f1anza har\u00e1 ver que El es superior al poder de los patriarcas. Porque:<\/p>\n<p>\u201cQuien bebe de este agua<br \/>\nvolver\u00e1 a tener sed;<br \/>\npero el que bebe del agua que yo le diere,<br \/>\nno tendr\u00e1 jam\u00e1s sed,<br \/>\nsino que, por el contrario, el agua que yo le de<br \/>\nse har\u00e1 en \u00e9l fuente (\u03c0\u03b7\u03c4\u03b7 ) de agua (\u03cd\u03b4\u03b1\u03c4\u03bf\u03c2 ),<br \/>\nque est\u00e1 saltando (\u03b1\u03bb\u03bb\u03bf\u03bc\u03b5\u03bd\u03bf\u03c5 ) hasta la vida eterna\u201d (v.13.14).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere expresar Cristo por esta imagen del \u201cagua viva\u201d que se hace \u201cfuente\u201d en el que la bebe, y que el agua que mana esa \u201cfuente\u201d salta o llega hasta la \u201cvida eterna\u201d? En el A.T., el agua de fuente, el \u201cagua viva,\u201d simbolizaba varias cosas:<\/p>\n<p>1) La religi\u00f3n yahvista (Jer 2:13; Jer 17:13).<br \/>\n2) La vida espiritual que Dios dispensa (Eze 47:1ss; Sal 36:9.10; Rev 7:17; Rev 22:17).<br \/>\n3) Las gracias que Yahv\u00e9 concede (Isa 12:3; Isa 49:10; Isa 55:1).<br \/>\n4) La Ley como fuente de la vida (Eco 15:1-3; Zac 14:8). En la literatura rab\u00ednica se utili\/a esta met\u00e1fora para hablar de la Ley 17.<br \/>\n5) La Sabidur\u00eda como fuente de vicia (Pro 13:14; Eco 15:13; Eco 24:20).<br \/>\n6) En un pasaje del evangelio de Jn significa el don del Esp\u00edritu Santo (Jua 7:37-39; cf. Hec 8:19.20).<br \/>\nA la vista de este esquema se pueden destacar algunas referencias. Cristo, con la imagen, no se refiere a:<br \/>\n\t1) La religi\u00f3n yahvista, pues trae El su ense\u00f1anaza.<br \/>\n\t2) A la vieja Ley, que caduca (Jua 1:17).<br \/>\n\t3) A la Sabidur\u00eda en lo que tiene de concepci\u00f3n del A. 1. Quedan dos conceptos, representados por esta met\u00e1fora, en el A.T., que se pueden reducir a uno. Son los n\u00fameros 2 y 3 del esquema primero: la vida espiritual, que Dios dispensa (2), y las gracias de todo tipo dispensadas por Dios y Cristo-Dios (3). \u00e9stos conceptos son los que m\u00e1s orientan la interpretaci\u00f3n de este pasaje.<br \/>\n\tA esto lleva el uso que hace Jn de esta met\u00e1fora &#8211; \u201cr\u00edos de agua viva correr\u00e1n de su seno\u201d &#8211; a prop\u00f3sito del Esp\u00edritu Santo, que \u201chab\u00edan de recibir los que creyeran en\u201d Cristo (Jua 7:37-39). Es la donaci\u00f3n gracia-Esp\u00edritu Santo: El mismo como \u201cmorador\u201d (Jua 14:17). Y, con ello, toda su acci\u00f3n: santificadora, iluminadora y carism\u00e1tica en los creyentes. \u00bfCu\u00e1ndo? Se piensa en el bautismo. El concepto de \u201cagua\u201d aqu\u00ed usado sugiere que pueda ser el Esp\u00edritu Santo en el bautismo; comunicaci\u00f3n que ya hab\u00eda sido dada oficialmente (Jua 7:37-39). Y acaso esta narraci\u00f3n, aparte de su valor hist\u00f3rico, refleje un fondo de catequesis bautismal: una s\u00edntesis de alguna haggadah bautismal.<br \/>\n\tEn el Apocalipsis, bajo esta imagen, se dice: \u201cY el que tenga sed venga, y el que quiera tome gratis el agua de la vida\u201d (Rev 22:17; Rev 7:17).<br \/>\n\tEste concepto de vida sobrenatural es presentado por Jn en su primera ep\u00edstola bajo los conceptos de \u201csimiente\u201d (1Jn 3:9) y de \u201cvida\u201d (1Jn 5:12).<br \/>\n\tEn esta ense\u00f1anza que Cristo hace a la Samaritana, la caracteriza de la siguiente manera:<br \/>\n\tEs \u201cagua viva,\u201d con lo que se acusa dinamismo, vitalidad.<br \/>\n\tEs \u201cfuente,\u201d que es principio de actividad, aqu\u00ed sobrenatural, vital.<br \/>\n\tLlega \u201chasta la vida eterna,\u201d termino sobrenatural.<br \/>\n\tEstas tres caracter\u00edsticas se incluyen interpretando esta ense\u00f1anza de la vida de la gracia como don del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\n\tEl concilio de Trento utiliza esta frase del evangelio de Jn hablando del ment\u00f3 de las buenas obras por la gracia 18.<br \/>\n\tCristo se presenta aqu\u00ed como el dispensador de la gracia, del don del Esp\u00edritu Santo. S\u00f3lo Yahv\u00e9 enviaba, dispensaba, el Esp\u00edritu Santo. Cristo est\u00e1, por tanto, identific\u00e1ndose con Dios (Joe 3:1; Tit 3:6).<br \/>\n\tLa Samaritana, al llegar a este punto, debe de tomar todo aquello como una cosa quim\u00e9rica. Ni lo comprende, ni le interesa interrogar m\u00e1s sobre ello, ni sab\u00eda seguir por aquel camino. Y, menos h\u00e1bilmente que Nicodemo (Jua 3:4), lo entiende en su sentido material, y, con un tono ir\u00f3nico, le pide que le d\u00e9 de esa agua prodigiosa para que no tenga sed ni tenga necesidad de volver a sacarla de este pozo que les dio Jacob.<br \/>\n\tAquella mujer estaba derramando aquella \u201cagua viva\u201d que le estaba ofreciendo el que ten\u00eda sed de salvarla. Pero un golpe certero a su conciencia la har\u00eda comprender mejor qui\u00e9n era el que le hablaba y qu\u00e9 es lo que quer\u00eda decirle.<\/p>\n<p>Cristo se revela como Mes\u00edas,Jua 4:16-26.<br \/>\n16 El le dijo: Vete, llama a tu marido y ven ac\u00e1. l7 Respondi\u00f3 la mujer y le dijo: No tengo marido. D\u00edjole Jes\u00fas: Bien dices \u201cNo tengo marido\u201d; 18 porque cinco tuviste, y el que ahora tienes no es tu marido; en esto has dicho la verdad. 19 D\u00edjole la mujer: Se\u00f1or, veo que eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros dec\u00eds que es Jerusal\u00e9n el sitio donde hay que adorar. 21 Jes\u00fas le dijo: Cr\u00e9eme, mujer, que es llegada la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre. 22 Vosotros ador\u00e1is lo que no conoc\u00e9is, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salud viene de los jud\u00edos; 23 pero ya llega la hora, y es \u00e9sta, cuando los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad, pues tales son los adoradores que el Padre busca. 24 Dios es esp\u00edritu, y los que le adoran han de adorarle en esp\u00edritu y en verdad. 25 D\u00edjole la mujer: Yo s\u00e9 que el Mes\u00edas, el que se llama Cristo, est\u00e1 para venir y que, cuando venga, nos har\u00e1 saber todas las cosas. 26 D\u00edjole Jes\u00fas: Soy yo, el que contigo habla.<\/p>\n<p>\u201cVete, llama a tu marido y ven ac\u00e1.\u201d No le cost\u00f3 nada a aquella mujer disimular su situaci\u00f3n irregular, dici\u00e9ndole que no ten\u00eda marido. Pero aquel jud\u00edo le\u00eda en lo m\u00e1s profundo del alma. Y la pregunta no iba sin intenci\u00f3n estrat\u00e9gica. No es que la hubiese mandado ir por su marido, que para nada le interesaba el que lo trajese a su presencia; ni trataba Cristo de afrentar a la que ven\u00eda a salvar. Era evocarle aquel \u201cmarido\u201d al juicio de su conciencia, pues ante \u00e9l iba a escuchar muy en breve la condena de su vida irregular. Su respuesta: \u201cNo tengo marido,\u201d era tan verdadera como pod\u00eda ser h\u00e1bil, y era ambigua. Porque podr\u00eda ser que no lo tuviese por celibato, por viudez o por repudio.<br \/>\n\tPero el que as\u00ed le mand\u00f3 llamar a su \u201cmarido,\u201d le puso delante, como testimonio de su penetraci\u00f3n sobrenatural, la vida irregular que llevaba. Porque hab\u00eda tenido cinco, y el que ahora estaba con ella no era su marido leg\u00edtimo 19. \u00bfLo hab\u00edan sido los otros? La contraposici\u00f3n que parecer\u00eda establecerse entre este \u201cmarido\u201d y los otros, como se ver\u00e1, no es de gran fuerza. Aunque podr\u00edan algunos haber muerto y otros haberla repudiado, resulta poco veros\u00edmil, conforme al ambiente, el que una mujer se hubiese desposado, sucesiva y leg\u00edtimamente, con cinco maridos 20.<br \/>\n\tPero al penetrar toda esta serie minuciosa de maridos, leg\u00edtimos o ileg\u00edtimos, lleva a la Samaritana a ver en Cristo, lo que \u00e9l buscaba, un hombre de Dios: \u201cSe\u00f1or, veo que eres profeta\u201d (\u03c0\u03c1\u03bf\u03c6\u03ae\u03c4\u03b7\u03c2 ). No dice \u201cel Profeta esperado\u201d (Jua 1:21.25; Jua 6:14), y que para el vulgo ven\u00eda a ser sin\u00f3nimo del Mes\u00edas, pero s\u00ed un \u201cprofeta de Dios,\u201d puesto que sondea su coraz\u00f3n. Mas, al llegar a este punto, la mujer aprovecha aquella oportunidad, o para plantearle una cuesti\u00f3n religiosa que afectaba a samaritanos y jud\u00edos, o para desviar h\u00e1bilmente el rumbo que tomaba aquella conversaci\u00f3n enojosa (v.29).<br \/>\n\tY ante su templo cism\u00e1tico, sus ruinas y su culto, le plantea el problema de la legitimidad de este templo samaritano. \u00bfPoiqu\u00e9 iba a quedar centralizado s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n? Y pretende justificarlo. \u201cNuestros padres,\u201d que son los patriarcas, moraron en Samar\u00eda, y aqu\u00ed adoraron a Dios y le erigieron altares (Gen 12:7; Gen 33:20). Y Mois\u00e9s mismo hab\u00eda ordenado que se levantase, al ingreso de Israel en la tierra prometida, un \u201caltar a Yahv\u00e9\u201d (Deu 27:5-7). Pero los samaritanos hab\u00edan cambiado en su Pentateuco el nombre, poniendo, en lugar del monte Ebal, el Garizim; lo mismo que, en vez de poner el monte Moriah, lugar donde Abraham ofreci\u00f3 el sacrificio de su hijo Isaac (Gen 22:2), identific\u00e1ndolo luego una tradici\u00f3n con el emplazamiento del templo de Jerusal\u00e9n, los samaritanos le\u00edan Moreh, con lo que ven\u00edan a identificar este emplazamiento con la monta\u00f1a que dominaba a Si-quem (Gen 12:6).<br \/>\n\tCon todas estas interpolaciones y con toda esta lit\u00fargica ascendencia patriarcal, la Samaritana hablaba orgullosamente de \u201cnuestros padres,\u201d queriendo justificar as\u00ed la legitimidad de su culto aqu\u00ed y contraponi\u00e9ndolo al centralismo cultual jerosolomitano. As\u00ed constaba en la Escritura (1Re 9:3; Cr\u00f3n 6:6; 7:12; Sal 77:68, etc.). Pero, como los samaritanos rechazaban todos los libros del A.T., excepto el Pentateuco, basaban su argumentaci\u00f3n y su exigencia frente al centralizado culto de Jerusal\u00e9n en la historia de los patriarcas. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda oponerse a lo que hicieron \u201cnuestros padres\u201d? Y \u201cnuestros padres adoraron en este monte.\u201d Desde el pozo donde tiene lugar la escena, la Samaritana se\u00f1alar\u00eda, de seguro, el monte Garizim, que estaba enfrente de ellos. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda objetar a esto un \u201cprofeta\u201d?<br \/>\n\tCristo a nada de esto hab\u00eda de responder. Porque era El precisamente el profeta en el que se cumpl\u00edan las profec\u00edas, iba a dar su ense\u00f1anza terminante. Y, puesto que la Samaritana recurre a El como a profeta, la invita a \u201ccreer\u201d en su palabra. Llega la \u201chora,\u201d y es \u00e9sta &#8211; la hora mesi\u00e1nica que El inagura &#8211; , en la que no se adorar\u00e1 a Dios, al Padre, con la exclusividad local de Jerusal\u00e9n o de este monte. \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\tEn un peque\u00f1o par\u00e9ntesis previo (v.22) advierte que la dogm\u00e1tica jud\u00eda es la verdadera, y no la samaritana. Estos \u201cadoran lo que no conocen.\u201d Los samaritanos, al no aceptar como fuente de revelaci\u00f3n nada m\u00e1s que el Pentateuco y rechazar el resto de los libros santos, mutilaban e interrump\u00edan la revelaci\u00f3n. Los samaritanos negaban incluso una creencia tan fundamental como es la resurrecci\u00f3n de los muertos 21. En cambio, los jud\u00edos \u201cadoramos lo que conocemos, porque la salud viene de los jud\u00edos.\u201d A ellos fueron hechas las promesas prof\u00e9ticas; ellos ten\u00edan la revelaci\u00f3n en el canon de las Escrituras; ten\u00edan el leg\u00edtimo templo y el culto, y de ellos saldr\u00eda el Mes\u00edas (Rom 9:4-5; cf. 3:1ss). Era el hondo sentido del salmo: Notus in ludaea Deus, \u201cDios es conocido en Tuda\u201d (Sal 76:2).<br \/>\n\tPero, aunque Dios es conocido en Jud\u00e1, ya termina el exclusivismo y centralismo de su culto. Para la hora mesi\u00e1nica, Malaqu\u00edas hab\u00eda vaticinado un sacrificio universal (Mal 1:11). Es la hora del mejor culto, porque es la hora de las m\u00e1s aut\u00e9nticas disposiciones en los \u201cadoradores.\u201d Es la hora en que hay que adorar al Padre \u201cen esp\u00edritu y en verdad.\u201d La necesidad de un culto espiritual aparece en los profetas (Isa 1:11-20; Isa 29:13; Joe 2:13; Amo 5:21-26; Miq 6:6-8; etc.) Esto hace ver que el sentido de las palabras de Cristo es m\u00e1s profundo.<br \/>\n\tY la raz\u00f3n es que \u201cDios es esp\u00edritu.\u201d No se trata de una definici\u00f3n metaf\u00edsica griega sobre la esencia de Dios, aunque la supone. Seguramente hay que poner la expresi\u00f3n en funci\u00f3n de otros pasajes de Jn: v.gr., \u201cDios es luz\u201d (1Jn 1:5) o \u201cDios es amor\u201d (Jua 4:8), en cuanto expresa que ilumina al hombre en la verdad, o en cuanto su acci\u00f3n nace del amor e impulsa el amor al hombre. En esta l\u00ednea, \u201cDios es esp\u00edritu\u201d en cuanto infunde en el hombre el Esp\u00edritu (Rom 8:26). Por eso, por \u201cser esp\u00edritu,\u201d en el sentido jo\u00e1nnico dicho, es por lo que hay que \u201cadorarlo en esp\u00edritu y en verdad.\u201d \u00bfCu\u00e1l es el sentido de esta frase?<br \/>\n\tEl esp\u00edritu que hace nacer a la vida divina (Jua 3:5) ser\u00e1 el principio de este nuevo culto. As\u00ed, \u00e9ste ser\u00e1 movido y hecho \u201cen Esp\u00edritu,\u201d al ser movido por el Esp\u00edritu Santo. Y \u201cen verdad,\u201d porque es el \u00fanico que responde a la plena revelaci\u00f3n que Dios hace de s\u00ed mismo &#8211; el Padre &#8211; en Cristo (1Jn 4:6; 3Jn 1:3). As\u00ed ser\u00eda: los verdaderos adoradores son los que rinden culto al Padre creyendo la revelaci\u00f3n de Cristo y movidos por el Esp\u00edritu Santo. En Jn, la verdad (\u03ac\u03bb\u03b7\u03b8\u03b5\u03af\u03b1 ) es frecuentemente la verdad de Cristo.<br \/>\n\tY a estos \u201cadoradores en este culto as\u00ed rendido a Dios es a los que busca el Padre\u201d (v.23). Es la especial providencia de Dios en los d\u00edas mesi\u00e1nicos. No es este adorar a Dios \u201cen esp\u00edritu y en verdad\u201d un simple querer o un simple deseo humano. El verbo usado aqu\u00ed, \u201cbuscar\u201d (\u03b6\u03b7\u03c4\u03b5\u03af ), probablemente expresa m\u00e1s que un simple deseo; puede suponer una actitud, un esfuerzo por llegar a su prop\u00f3sito (Jua 7:18). Lo que estar\u00eda en plena consonancia con otros pasajes de Jn en los que destaca que estas iniciativas en el orden de la salud vienen siempre de Dios. Pues \u201cnadie puede venir a m\u00ed si el Padre. no lo trae\u201d (Jua 6:44; Jua 15:16; 1Jn 4:10).<br \/>\n\tAlgunos autores pretendieron basarse en este pasaje (v.23.24) para querer probar que Cristo condenaba el culto externo. Pero ya, en primer lugar, no puede ponerse a Cristo en contradicci\u00f3n con su misma ense\u00f1anza. Cristo no vino a \u201cabrogar la Ley, sino a perfeccionarla\u201d (Mat 5:17). Menos a\u00fan vino a abrogar la ley natural, y el culto externo es una exigencia de la ley natural en la naturaleza racional del ser humano. Y no abroga el culto y los ritos externos el que ense\u00f1a la absoluta necesidad del bautismo de agua (Jua 3:5), el que promete el sacramento de la Eucarist\u00eda (Jua 6:8ss), el que ense\u00f1a a orar con la oraci\u00f3n del \u201cPadrenuestro\u201d (Mat 6:9ss) y el que instituye el sacrificio eucar\u00edstico (Mat 26:26ss par.) y la confesi\u00f3n sacramental (Jua 20:22ss). Al proclamar aqu\u00ed la necesidad de adorar al Padre \u201cen esp\u00edritu y en verdad,\u201d no hace m\u00e1s que considerar el culto desde un punto de vista: el de la autenticidad \u00edntima y verdadera creencia del mismo. Pero destacar este aspecto no es excluir el otro. Cuando Dios por el profeta dice que est\u00e1 harto de los sacrificios que le ofrecen, no quiere negar tampoco el culto externo, sino acusar lo que debe ser la religiosidad aut\u00e9ntica, de la que el sacrificio es el s\u00edmbolo (Isa 1:11-17). Para Juan, a la hora de esta redacci\u00f3n, no debe de serle ajeno el ya difundido culto eclesial.<br \/>\n\tLa ense\u00f1anza de Cristo sobre la religiosidad verdadera y descentralizada debi\u00f3 de conmover a aquella mujer. Pero era algo tan trascendental, que ella se remite al Mes\u00edas, que \u201cest\u00e1 para venir\u201d; El dir\u00e1 a qu\u00e9 han de atenerse.<br \/>\n\tLos samaritanos esperaban al Mes\u00edas bajo el nombre de el Ha-Ta&#8217;eb (\u00bfel que vuelve? \u00bfel que convierte? \u00bfel que restablece? \u00bfel que consuela?). Josefo tiene datos que vienen a confirmar esto 22. Y San Justino, nacido sobre el a\u00f1o 100 en Flavia Ne\u00e1polis, dice: \u201cLos jud\u00edos y los samaritanos. siempre est\u00e1n esperando al Cristo (Mes\u00edas).\u201d 23 La forma de presente en que la Samaritana lo dice: \u201cSabemos que el Mes\u00edas. viene,\u201d lo mismo podr\u00eda indicar el simple hecho de venir que la proximidad de su llegada; lo que aqu\u00ed acaso sea lo m\u00e1s probable (Jua 4:23; Jua 5:25), sobre todo si se tienen en cuenta el ambiente de excitaci\u00f3n mesi\u00e1nica que exist\u00eda en esta \u00e9poca entre los jud\u00edos. Escribiendo San Juan para un p\u00fablico no jud\u00edo, precisar\u00e1 en las palabras de la Samaritana que ese Mes\u00edas esperado es el que \u201cse llama Cristo\u201d (v.25).<br \/>\n\tPara los samaritanos, el Ta&#8217;eb tendr\u00eda una misi\u00f3n religiosa, como se ve en el texto; pero lo consideraban tambi\u00e9n con una misi\u00f3n de profeta, pr\u00edncipe temporal y conquistador24. Con su venida todo se pondr\u00eda en claro entre jud\u00edos y samaritanos, pues a unos y a otros (\u03ad\u03bc\u0390\u03bd ) \u201cnos har\u00e1 saber todas las cosas.\u201d<br \/>\n\tLo qu\u00e9 no sospechaba la Samaritana es que hubiese venido ya el Mes\u00edas, ni que estuviese ya ense\u00f1ando \u201ctodas las cosas\u201d que ellos esperaban saber. Y solemne y abiertamente Cristo se proclama el Mes\u00edas ante aquella mujer samaritana: \u201cYo soy, el que contigo habla\u201d (v.26).<br \/>\n\tEs notable, y la objeci\u00f3n es cl\u00e1sica, que Cristo en los sin\u00f3pticos, cuando le aclaman Mes\u00edas, les manda callar, e incluso lo precept\u00faa (Mar 8:30 par.), y El mismo lo evita (Jua 6:15), y, en cambio, aqu\u00ed El mismo se proclama el Mes\u00edas. Se pens\u00f3 que fuese una excepci\u00f3n, como a la cananea (Mat 15:21ss par.), a pesar de tener su ministerio inmediato en Israel; aparte que en Samar\u00eda no hab\u00eda el ambiente tan superexcitado de mesianismo como en Judea, que se ten\u00eda una idea mucho m\u00e1s vaga sobre el Ta&#8217;eb, y que Cristo s\u00f3lo va a estar aqu\u00ed \u201cdos d\u00edas\u201d (v.40) 25. Sin embargo, la mujer no dice en el pueblo que le dijo ser el Mes\u00edas, sino que lo pregunta ella al pueblo. \u00bfPodr\u00e1 haber aqu\u00ed una explicitaci\u00f3n complementaria de Jn? En todo caso, esta redacci\u00f3n: \u201cYo soy\u201d (v.26) sugiere en Jn frecuentemente, por la evocaci\u00f3n de Yahv\u00e9, la divinidad de Cristo, como se nota en otros pa\u00edses. Lo que lleva aqu\u00ed a una probable explicitaci\u00f3n doble de Jn.<\/p>\n<p>Conversaci\u00f3n de Cristo con sus disc\u00edpulos: el Cuerpo m\u00edstico del apostolado,Mat 4:27-38.<br \/>\n27 En esto llegaron los disc\u00edpulos y se maravillaban de que hablase con una mujer; nadie, sin embargo, le dijo: \u00bfQu\u00e9 deseas? \u00bfO qu\u00e9 hablas con ella? 28 Dej\u00f3, pues, su c\u00e1ntaro la mujer, se fue a la ciudad y dijo a los hombres: 29 Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. \u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas? 30 Salieron los de la ciudad y vinieron a El. 31 Entretanto, los disc\u00edpulos le rogaban diciendo: Rab\u00ed, come. 32 D\u00edjoles El: Yo tengo una comida que vosotros no sab\u00e9is. 33 Los disc\u00edpulos se dec\u00edan unos a otros: \u00bfAcaso alguien le ha tra\u00eddo de comer? 34 Jes\u00fas les dijo: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y acabar su obra, 3S \u00bfNo dec\u00eds vosotros: A\u00fan cuatro meses y llegar\u00e1 la mies? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, que ya est\u00e1n amarillos para la siega. 36 El que siega recibe su salario y recoge el fruto para la vida eterna, para que se alegren juntamente el sembrador y el segador. 37 Porque en esto es verdadero el proverbio, que uno es el que siembra y otro el que siega. 38 Yo os env\u00edo a segar lo que no trabajasteis; otros lo trabajaron y vosotros os aprovech\u00e1is de su trabajo.<\/p>\n<p>Al llegar a este punto de la conversaci\u00f3n, regresaron los disc\u00edpulos de comprar provisiones de la ciudad, probablemente Sicar. Al encontrarse con que Cristo \u201chablaba con una mujer,\u201d se \u201cmaravillaban.\u201d En las costumbres jud\u00edas rab\u00ednicas era un tema muy repetido la prohibici\u00f3n de hablar en p\u00fablico un hombre con una mujer. En la Mishna se prohibe a la mujer. \u201cestar hilando en la calle, hablar en p\u00fablico con un hombre.\u201d 26<br \/>\n\tA esta extra\u00f1eza profunda, nacida de costumbres y exageraciones rab\u00ednicas, se sobrepuso en los disc\u00edpulos la majestad de Cristo. Nadie se atrevi\u00f3 a preguntarle: \u201c\u00bfQu\u00e9 buscas?\u201d ni \u201c\u00bfQu\u00e9 hablas con ella?\u201d suponiendo que necesitara alguna cosa.<br \/>\n\tLa llegada de los disc\u00edpulos se\u00f1ala la ausencia de la Samaritana. Al encontrarse ante un grupo de personas extra\u00f1as y ante hechos m\u00e1s extra\u00f1os todav\u00eda, con el alma fuertemente conmocionada, \u201cdej\u00f3 su c\u00e1ntaro\u201d y fue, corriendo sin duda, a su villorrio, como exige su estado conmocional, y lo comprueba el peque\u00f1o detalle de dejar all\u00ed mismo \u201csu c\u00e1ntaro,\u201d y dijo a las gentes de su pueblo que viniesen a ver a un hombre que le hab\u00eda dicho todo lo que hab\u00eda hecho en su vida de matrimonios irregulares: \u201c\u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas?\u201d La conmoci\u00f3n que debi\u00f3 llevar la Samaritana fue tal, que, a pesar de su vida irregular, logr\u00f3 convencer a los suyos (v.39), y vinieron a ver a Cristo (v.30).<br \/>\n\tEn el intervalo de la partida de la Samaritana y la llegada de los samaritanos de Sicar, el evangelista presenta una conversaci\u00f3n de Cristo con sus disc\u00edpulos. Estos, que estaban guardando un profundo respeto ante Cristo, intervienen para rogarle reiteradamente que comiese.<br \/>\n\tEste intervenir ellos para que coma supone en El una fuerte emoci\u00f3n, como lo confirmar\u00e1 el resto del relato. Cuando pidi\u00f3 agua para beber, es que ten\u00eda sed verdadera, pues se sent\u00f3 \u201cfatigado.\u201d Pero ahora, cuando el cansancio debe ser reparado por la comida, ante la invitaci\u00f3n instante de los disc\u00edpulos, les dice que no necesita aquel ofrecimiento que le hacen, pues \u201ctengo una comida que vosotros no sab\u00e9is.\u201d El evangelista consigna la reacci\u00f3n ingenua de los disc\u00edpulos, en la misma l\u00ednea psicol\u00f3gica de los sin\u00f3pticos, que lo creyeron, y se preguntaban entre s\u00ed si alguien le hab\u00eda tra\u00eddo de comer.<br \/>\n\tAl murmullo de esta inquietud de los disc\u00edpulos, Cristo les dice en qu\u00e9 consiste esa comida: \u201cMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y acabar su obra.\u201d<br \/>\n\tEl alma humana de Cristo ten\u00eda todas las rectas emociones humanas. Una emoci\u00f3n profunda f\u00e1cilmente amortigua la necesidad del alimento corporal. Esto es lo que, probablemente, sucede aqu\u00ed a Cristo. Su misi\u00f3n es salvar almas. El contacto misionero d\u00e9 Cristo con esta alma produjo tal emoci\u00f3n en la suya, que \u00e9sta repercutiendo en su organismo, amortigua la necesidad de restaurar su \u201cfatiga\u201d por el alimento corporal. En otras ocasiones narra el Evangelio c\u00f3mo la atenci\u00f3n a cumplir su misi\u00f3n no le dejaba ni tiempo para atender a su comida (Mar 3:20). La misi\u00f3n de Cristo, y en cuya ocupaci\u00f3n se sumerge su alma, \u201ces hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y acabar su obra.\u201d Es la \u201cvoluntad\u201d salv\u00edfica de los hombres (Jua 3:17; Jua 6:39ss) y la \u201cobra\u201d que el Padre confi\u00f3 al Hijo (Jua 17:4). Este final va a llevar a Cristo a exponer una doctrina maravillosa sobre la unidad de la obra apost\u00f3lica y sobre la funci\u00f3n de los ap\u00f3stoles misioneros. Es la doctrina del Cuerpo m\u00edstico en el apostolado.<br \/>\n\tEl texto con que empieza a explicar esta doctrina, y que ha sido diversamente interpretado, dice as\u00ed:<br \/>\n\tv.35a \u201c\u00bfNo dec\u00eds vosotros:<br \/>\n\tA\u00fan cuatro meses y llegar\u00e1 la mies?<br \/>\n\tb. Pues bien, yo os digo:<br \/>\n\t\u201cAlzad vuestros ojos y mirad los campos, que est\u00e1n blancos para la siega.\u201d<\/p>\n<p>Los autores suelen dividirse en tres posiciones al interpretar esta frase.<br \/>\n\t1) Para algunos, los menos (Durand, Renie), los dos hemistiquios del vers\u00edculo tienen un valor aleg\u00f3rico, espiritual.<br \/>\n\t2) Para los m\u00e1s, siguiendo a Or\u00edgenes 27, San Cirilo A., San Juan Cris\u00f3stomo, San Agust\u00edn y muchos de los modernos, consideran que la primera parte del verso (a) tiene un valor real; faltan cuatro meses para la siega, se est\u00e1 en la \u00e9poca de la siembra. La segunda parte del verso (b), el campo que blanquea, lo toman en un sentido metaf\u00f3rico: es la mies espiritual de los samaritanos, que, al avanzar por la llanura hacia Cristo (v.30), \u00e9ste pod\u00eda mostrar a los disc\u00edpulos aquella mies espiritual, apta ya para ingresarla en el reino de Dios.<br \/>\n\t3) Otros muchos, sobre todo modernos, consideran la primera parte del vers\u00edculo (a) como un proverbio, sin que tenga relaci\u00f3n exacta con el momento en que es dicha, y la segunda parte la interpretan en sentido propio: la mies de los campos que blanquea ya por su madurez.<br \/>\n\tLa primera parte del vers\u00edculo (a) tiene todo el aspecto de un proverbio. La manera de enunciarlo no es: \u201cNo me dec\u00eds vosotros,\u201d \u201cNo acab\u00e1is de decirme,\u201d sino: \u201c\u00bfNo dec\u00eds vosotros?\u201d como algo usual y proverbial entre ellos. El calendario agr\u00edcola de Gezer del siglo X (a.C.), pone, en efecto, cuatro meses como cosa normal entre la siembra y la siega 28. Muy poco despu\u00e9s (v.37) les cita expl\u00edcitamente la ense\u00f1anza de un \u201cproverbio\u201d (\u00bf \u03bb\u03cc\u03b3\u03bf\u03c2 ) que est\u00e1 calcado en el contenido de este primero (v.35). El uso por Cristo de proverbios es atestiguado por los sin\u00f3pticos (Mat 13:57; Luc 4:23; Luc 9:60.62).<br \/>\n\tEn el segundo hemistiquio (a) les manda alzar los ojos y que \u201cvean\u201d los campos ya \u201cblancos,\u201d maduros para la siega. El verbo \u201cved\u201d aqu\u00ed usado se dice, preferentemente, de una visi\u00f3n sensible. Y los campos \u201cblancos,\u201d para la siega, no indica ninguna alegor\u00eda; en Espa\u00f1a la mies, en su madurez, cobra un color dorado; pero en Palestina, por efecto de la sequ\u00eda y del excesivo calor, las cosechas tienen un color blanco -plateado.<br \/>\n\tEsta interpretaci\u00f3n real\u00edstica del segundo hemistiquio est\u00e1 de pleno acuerdo con la pedagog\u00eda de Cristo, como se ve en esta misma conversaci\u00f3n con la Samaritana: gusta elevarse en su ense\u00f1anza de los fen\u00f3menos de la naturaleza a ense\u00f1anzas religiosas.<br \/>\n\tEsto supuesto, \u00bfen qu\u00e9 sentido se interpreta este vers\u00edculo? Parece que as\u00ed:<br \/>\n\tEl primer hemistiquio (a) es como un tema-puente, que enlaza el pensamiento anterior de Cristo: \u201cMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y acabar su obra,\u201d e ilumina luego la doctrina del Cuerpo m\u00edstico del apostolado.<br \/>\n\tEl segundo hemistiquio (b) viene a ser un ejemplo concreto en que se hace ver, materialmente, la doctrina del proverbio, y que de la conjunci\u00f3n de ambos se sacar\u00e1 la doctrina del Cuerpo m\u00edstico en el apostolado.<br \/>\n\tEntre la siembra y la siega han de pasar cuatro meses. Antes de esto, la mies no madura; y antes hace falta sembrarla. Sembrador y segador son necesarios para obtenerla. Si los campos de la llanura de Mahn\u00e9, que les muestra, ya est\u00e1n \u201cblancos\u201d y maduros \u201cpara la siega,\u201d que no olviden que otros los sembraron y cultivaron antes. En esto es verdadero el \u201cproverbio\u201d: \u201cque uno es el que siembra y otro el que siega.\u201d<br \/>\n\tEsto mismo sucede en la siembra y cosecha del apostolado, y a cuya ense\u00f1anza les lleva partiendo del proverbio e imagen que tienen delante. \u201cYo os env\u00edo 29 a segar lo que no trabajasteis; otros lo trabajaron, y vosotros os aprovech\u00e1is de su trabajo.\u201d \u00bfQui\u00e9n prepar\u00f3 este trabajo del que han de aprovecharse los ap\u00f3stoles? Eran Mois\u00e9s, la Ley, los Profetas, toda la vida religiosa del A.T. los que hab\u00edan preparado el campo \u201csembrado\u201d &#8211; lo que ellos ahora iban a recoger, \u201csegar\u201d &#8211; . Recoger, que era tambi\u00e9n \u201csembrar\u201d la buena nueva, pero ya preparado el campo para ella por toda la anterior preparaci\u00f3n paleotestamentaria.<br \/>\n\tPor eso, esta obra de apostolado no se ha de valorar por la sola cosecha actual, puesto que \u00e9sta no rendir\u00eda si antes no hubiese tenido la preparaci\u00f3n de la \u201csiembra.\u201d Y as\u00ed, el \u201cque siega recibe su salario y recoge el fruto para la vida eterna.\u201d El \u201csalario\u201d (\u03bc\u03b9\u03c3\u03b8\u03cc\u03c2 ) es premio, en justicia sobrenatural, a su labor de apostolado, como indica la palabra griega usada; y adem\u00e1s \u201crecoge el fruto para la vida eterna,\u201d y cuyo \u201cfruto,\u201d de esta cosecha espiritual, es la incorporaci\u00f3n del mismo &#8211; de almas &#8211; al reino de Dios. Por todo ello, el que \u201csiega\u201d que se alegre. Pero que sepa que \u201cde igual manera,\u201d \u201ctambi\u00e9n\u201d se va a alegrar el \u201csembrador\u201d por su \u201csalario\u201d y por la parte que le corresponde en este \u201cfruto\u201d que ahora ingresa en el reino. Por lo que resulta que \u201cen esto es verdadero el proverbio: que uno es el que siembra y otro el que siega\u201d; pero una sola y misma es la cosecha.<br \/>\n\tEl ap\u00f3stol de Cristo no puede olvidarse de esto; ser\u00e1 para \u00e9l una actitud de modestia, y tambi\u00e9n de esperanza, cuando a \u00e9l le toque la ve\/ de ser sembrador. No hay m\u00e1s que un campo a fructificar, y no hay m\u00e1s que un esfuerzo \u00fanico conjunto. El ap\u00f3stol es miembro de un Cuerpo m\u00edstico de ap\u00f3stoles.<br \/>\n\tEste pasaje sobre el apostolado no parece tener una relaci\u00f3n muy directa con el contexto en que se encuentra. Porque la obra de los ap\u00f3stoles entonces entre los samaritanos no se ve, como tampoco con esta mujer durante \u201cdos d\u00edas\u201d que est\u00e1n entre ellos; la labor de apostolado la tiene Cristo, como expl\u00edcitamente dice el texto (v.41.42). Por eso, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tiene ese discurso sobre el Cuerpo m\u00edstico del apostolado y la funci\u00f3n misionera de los ap\u00f3stoles, hecha entonces entre los samaritanos de Sicar? No parece que sea a \u00e9sta a la que alude el evangelista.<br \/>\n\tParecer\u00eda que este discurso hubiese sido pronunciado por Cristo en otra ocasi\u00f3n, con motivo del apostolado, y que hubiese sido insertado aqu\u00ed por el evangelista, en un contexto l\u00f3gico, como hacen los evangelistas en otras ocasiones &#8211; v.gr., Mt en el serm\u00f3n del Monte &#8211; por una oportunidad o alguna relaci\u00f3n que con esta escena pudiera haber.<br \/>\n\tY \u00e9sta podr\u00eda ser muy bien la conjunci\u00f3n que prestaba este discurso de Cristo con la predicaci\u00f3n que posteriormente hab\u00eda tenido lugar en Samar\u00eda, y c\u00f3mo Samar\u00eda hab\u00eda recibido la fe y el bautismo por obra de la predicaci\u00f3n y milagros que all\u00ed hac\u00eda el ap\u00f3stol Felipe (Hec 8:4-13). Por lo cual, los ap\u00f3stoles, que estaban en Jerusal\u00e9n, enviaron a Pedro y a Juan a los samaritanos para acabar su obra entre ellos (Hec 8:14-17). As\u00ed, aunque la doctrina del Cuerpo m\u00edstico del apostolado es universal, al situ\u00e1rsele literalmente aqu\u00ed, a la hora de la composici\u00f3n del evangelio de Jn, podr\u00eda evocar muy bien, en un caso concreto, la actividad de los ap\u00f3stoles cristianos que evangelizaron Samar\u00eda, haciendo que muchos recibieran el bautismo, y luego, con la venida de Pedro y Juan, se continuase la obra, confiri\u00e9ndoles el Esp\u00edritu Santo &#8211; confirmaci\u00f3n &#8211; , todo lo cual, si era la \u201csiega\u201d que \u201crecog\u00eda el fruto para la vida eterna,\u201d no era otra cosa que continuar en aquel terreno la obra de \u201csiembra\u201d apost\u00f3lica que, pocos a\u00f1os antes, hab\u00eda realizado all\u00ed el mismo Cristo (v.42) y la \u201cpresencia\u201d de ellos.<\/p>\n<p>Cristo se queda entre los samaritanos y luego parte a Galilea,Hec 4:39-45.<br \/>\n39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en El por la palabra de la mujer, que atestiguaba: Mc ha dicho todo cuanto he hecho. 40 Pero as\u00ed que vinieron a El, le rogaron que se quedase con ellos; y permaneci\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas, 41 y muchos m\u00e1s creyeron al o\u00edrle. 42 Dec\u00edan a la mujer: Ya no creemos por tu palabra, pues nosotros mismos hemos o\u00eddo y conocido que \u00e9ste es verdaderamente el Salvador del mundo. 43 Pasados dos d\u00edas, parti\u00f3 de all\u00ed para Galilea. 44 El mismo Jes\u00fas declar\u00f3 que ning\u00fan profeta es honrado en su propia patria. 45 Cuando lleg\u00f3 a Galilea, le acogieron los galileos que hab\u00edan visto cu\u00e1ntas maravillas hab\u00eda hecho en Jerusal\u00e9n durante las fiestas, pues tambi\u00e9n ellos hab\u00edan ido a la fiesta.<\/p>\n<p>La Samaritana, regenerada, convertida, es tan sincera que no repara en aducir la penetraci\u00f3n de su vida descubierta como prueba de la grandeza del Mes\u00edas que encontr\u00f3.<br \/>\n\t\u201c\u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas?\u201d (v.29). Esta interrogaci\u00f3n que hace no es falta de fe. \u201cLa mejor prueba de que la Samaritana estaba convencida es que ella supo persuadir\u201d 30. Pues s\u00f3lo por la palabra de ella \u201csalieron de la ciudad y ven\u00edan a \u00e9l.\u201d La forma imperfecta que se expresa indica agrupaciones sucesivas que iban saliendo de la villa a medida que la noticia iba siendo divulgada por aquella mujer entre los suyos.<br \/>\n\tEl evangelista distingue un doble grupo de conversiones: uno es por la palabra de la mujer; otro, despu\u00e9s de haber \u201co\u00eddo\u201d a Cristo, pues no se dice que hiciese all\u00ed milagros.<br \/>\n\tEstos samaritanos reconocen a Cristo como el verdadero \u201cSalvador del mundo.\u201d Este t\u00edtulo de \u201cSalvador\u201d estaba muy divulgado entre los paganos 31. No deja de extra\u00f1ar la universalidad de este t\u00edtulo aqu\u00ed en boca de los samaritanos. La Samaritana s\u00f3lo lo anuncia como el \u201cMes\u00edas.\u201d Es verdad que \u00e9l habr\u00e1 de zanjar cuestiones a jud\u00edos y samaritanos. Pero se esperar\u00eda que la confesi\u00f3n de estos samaritanos en Cristo la expresasen, como la Samaritana, en el Mes\u00edas. Como, por otra parte, el universalismo es uno de los rasgos que m\u00e1s se acusan en el cuarto evangelio (Jua 3:16; Jua 11:52; Jua 10:16), y como esta expresi\u00f3n se encuentra una vez en las ep\u00edstolas de San Juan (1Jn 4:14), \u201cse podr\u00eda suponer que Jn les presta su manera de hablar.\u201d 32<br \/>\n\tDespu\u00e9s de pasar \u201cdos d\u00edas\u201d de apostolado fruct\u00edfero entre los samaritanos de Sicar, Jes\u00fas continu\u00f3 su camino para Galilea. En ella, sus compatriotas le recibieron honor\u00edficamente, pues muchos hab\u00edan estado con El en la pasada Pascua en Jerusal\u00e9n (Jua 4:45; Jua 2:23) y hab\u00edan visto \u201ccuantas maravillas\u201d y \u201cmilagros\u201d hizo all\u00ed (Jua 4:45; Jua 2:23).<br \/>\n\tPero en este pasaje aparece una dificultad ya c\u00e9lebre. El pasaje en su contexto dice:<br \/>\n\tv.43. \u201cPasados dos d\u00edas entre los samaritanos, parti\u00f3 de all\u00ed para Galilea.\u201d<br \/>\n\tv.44. \u201cPorque (\u03b3\u03b1\u03c1 ) el mismo Jes\u00fas declar\u00f3 que ning\u00fan profeta es honrado en su propia patria.\u201d<br \/>\n\tv.45 \u201cCuando lleg\u00f3 a Galilea, le acogieron lo galileos honor\u00edficamente.\u201d<br \/>\n\tPor tanto, si va precisamente a Galilea, \u201cporque\u201d (\u03b3\u03b1\u03c1 ) ning\u00fan profeta es honrado en su patria, resulta lo contrario, pues aqu\u00ed mismo se dice que, al llegar a Galilea, es honrado por los suyos, que hab\u00edan visto en Jerusal\u00e9n los prodigios que hab\u00eda hecho en los d\u00edas de la Pascua. Cristo, por tanto, no puede querer decir esto, ni el evangelista puede citar un dicho de Cristo situ\u00e1ndolo en una abierta contradicci\u00f3n literaria. \u00bfCu\u00e1l es, pues, su sentido?<br \/>\n\tEsta sentencia de Cristo, o proverbio popular, lo hab\u00eda pronunciado el mismo Cristo en otra ocasi\u00f3n. Estando en Nazaret, y despu\u00e9s de ense\u00f1ar en la sinagoga, no encontr\u00f3 la adhesi\u00f3n que esperaba, hasta el punto de no poder hacer all\u00ed \u201cmuchos milagros por su incredulidad.\u201d Los oyentes acusan la mentalidad primitiva de querer juzgarlo como uno de ellos. Por eso se \u201cescandalizaban\u201d en El. Y, ante este esc\u00e1ndalo, pronunci\u00f3 El esta sentencia o proverbio (Mat 13:53-58; Mar 6:1-6).<br \/>\n\tAl insertarlo aqu\u00ed el evangelista, no puede intentar una contradicci\u00f3n hist\u00f3rica o literaria abierta con lo que \u00e9l mismo insert\u00f3 a continuaci\u00f3n. Por eso, la part\u00edcula casual \u201cporque\u201d (\u03b3\u03b1\u03c1 ), que puede tener un valor m\u00e1s amplio, m\u00e1xime en la Koine, ha de ser valorada en funci\u00f3n de su contexto. Y aqu\u00ed esta referencia causal es hist\u00f3rica 33: se refiere al hecho de esta frase que Cristo pronunciara en Nazaret, y cuya escena seguramente era conocida de sus lectores, sea por la lectura de los sin\u00f3pticos, o por la predicaci\u00f3n, o la catequesis. Por eso, algunos autores traducen el aoristo \u201ctestimoni\u00f3\u201d de este proverbio que se dice de Cristo por un pluscuamperfecto. Cristo no \u201ctestimoni\u00f3\u201d en esta ocasi\u00f3n, sino en el pasado, en otra ocasi\u00f3n: \u201chab\u00eda testimoniado.\u201d<br \/>\n\tEl hecho de que el evangelista inserte aqu\u00ed este dicho de Cristo, no lo es por la ant\u00edtesis de lo que sigue: la buena acogida que en esta ocasi\u00f3n le van a hacer sus compatriotas los galileos, sino que es evocado esto por el contraste tan acusado que aqu\u00ed se ve entre la acogida que acaban de hacerle aquellos \u201ccism\u00e1ticos\u201d y despreciados samaritanos, y entre los cuales probablemente no hizo milagros, y la frialdad e \u201cincredulidad\u201d (Mat 6:6) con que le hab\u00edan recibido sus compatriotas de Nazaret. La evocaci\u00f3n de dos pasados, tan en oposici\u00f3n, era oportuna.<\/p>\n<p>Curaci\u00f3n del hijo de un cortesano, 4:46-54:4.<br \/>\n\tSan Juan, despu\u00e9s de relatar la conversi\u00f3n de la Samaritana y de \u201cmuchos\u201d del pueblo de Sicar &#8211; milagros de vitalizaci\u00f3n moral &#8211; , narra a continuaci\u00f3n, por raz\u00f3n de itinerario geogr\u00e1fico y de l\u00f3gica sistem\u00e1tica, la curaci\u00f3n de un joven que estaba a punto de muerte, en Cafarna\u00fam, con la consiguiente conversi\u00f3n de toda aquella casa &#8211; milagros f\u00edsicos y morales &#8211; . Y as\u00ed, con este cuadro, queda Cristo destacado en este evangelio, al tiempo que hist\u00f3rico, tan \u201csimbolista,\u201d en su aspecto y misi\u00f3n de vivificador.\u201d<\/p>\n<p>46 Lleg\u00f3, pues, otra vez a Cana de Galilea, donde hab\u00eda convertido el agua en vino. Hab\u00eda all\u00ed un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarna\u00fam. 47 Oyendo que llegaba Jes\u00fas de Judea a Galilea, sali\u00f3 a su encuentro y le rog\u00f3 que bajase y curase a su hijo, que estaba para morir. 48 Jes\u00fas le dijo: Si no viereis se\u00f1ales y prodigios, no cre\u00e9is. 49 D\u00edjole el cortesano: Se\u00f1or, baja antes que mi hijo muera. 50 Jes\u00fas le dijo: Vete; tu hijo vive. Crey\u00f3 el hombre en la palabra que le dijo Jes\u00fas y se fue. 51 Ya bajaba \u00e9l, cuando le salieron al encuentro sus siervos, dici\u00e9ndole: Tu hijo vive. 52 Pregunt\u00f3les entonces la hora en que se hab\u00eda puesto mejor, y le dijeron: Ayer, a la hora s\u00e9ptima, le dej\u00f3 la fiebre. 53 Conoci\u00f3, pues, el padre que aquella misma era la hora en que Jes\u00fas le dijo: \u201cTu hijo vive.\u201d Y crey\u00f3 \u00e9l y toda su casa. 54Este fue el segundo milagro que hizo Jes\u00fas viniendo de Judea a Galilea.<\/p>\n<p>El rumor de su llegada a Cana de Galilea se hizo p\u00fablico, destacando el evangelista que era el lugar donde hab\u00eda convertido el agua en vino. Esta indicaci\u00f3n, si es para dar una mayor precisi\u00f3n, innecesaria, hace suponer que con ella se quiere reconocer el ambiente taumat\u00fargico que Cristo hab\u00eda dejado.<br \/>\n\tHab\u00eda en Galilea un cortesano con un hijo enfermo. El texto griego dice que este hombre era un \u03b2\u03b1\u03c3\u03b9\u03bb\u03af\u03c7\u03cc\u03c2 . Esta palabra lo mismo pod\u00eda significar persona de estirpe real 34 que un funcionario real. Josefo usa este t\u00e9rmino en el sentido de tropas reales 35. Lo mismo se lee en los papiros 36. La Vulgata, al traducirlo por regulus, \u201creyezuelo,\u201d supone que fuese de estirpe real. Pero no hay base ninguna para ello. Ya San Jer\u00f3nimo dec\u00eda que deb\u00eda traducirse por palatinus, cortesano o empleado de palacio 37, sin que suponga esto un servicio prestado en el mismo palacio. Debe de residir en Cafarna\u00fam, donde su hijo est\u00e1 enfermo. La presencia de este funcionario real en Cafarna\u00fam es muy explicable, por la situaci\u00f3n de esta ciudad aduanera. Deb\u00eda, pues, de ser un alto oficial de palacio (v.51), administrativo o militar, adscrito a la corte de Herodes Antipas.<br \/>\n\tEste cortesano ten\u00eda un hijo, un \u201cmuchacho,\u201d a\u00fan muy joven (icocoeov; v.49), acaso \u201chijo\u201d \u00fanico, que ten\u00eda una enfermedad caracterizada por una \u201cfiebre,\u201d y su estado era tan grave, que estaba en \u201cpeligro de muerte.\u201d<br \/>\n\tAl o\u00edr su padre el rumor de la llegada de Jes\u00fas a Cana, \u201csali\u00f3 a su encuentro,\u201d sin duda en Cana. Si este funcionario resid\u00eda en Cafarna\u00fam, habr\u00eda hecho un viaje de seis a siete horas, unos 33 kil\u00f3metros, para venir a Cana. Encontr\u00e1ndose con Cristo, le \u201crogaba\u201d insistentemente que \u201cbajase\u201d a su casa, pues de Cana a Cafarna\u00fam hay un descenso de unos 800 metros, y \u201ccurase\u201d a su hijo, que estaba para morir.<br \/>\n\tAcaso ten\u00eda frescas las noticias de los milagros que Cristo hab\u00eda hecho recientemente en Jerusal\u00e9n en las \u00faltimas fiestas (Tn 4:45).<br \/>\n\tLa respuesta que va a dar Cristo no deja de extra\u00f1ar: \u201cSi no viereis se\u00f1ales y prodigios, no cre\u00e9is.\u201d Aunque la primera palabra expresa el valor de signo que tienen los milagros, y la segunda el aspecto que causa de sorpresa y maravilla, ambas palabras son una f\u00f3rmula pleon\u00e1stica muy conocida en la Escritura (Deu 27:46; Neh 9:10; Isa 8:19; Mat 24:24; Mar 13:22; Rom 15:19, etc.). Pero la extra\u00f1eza de esta respuesta est\u00e1 en que se le diga a este funcionario lo que era ambiente jud\u00edo com\u00fan: fe que se garantiza con milagros, cuando precisamente, si \u00e9l pide milagros, es que cree en el poder taumat\u00fargico de Cristo.<br \/>\n\tEsta reflexi\u00f3n de Cristo no era dirigida, directa y exclusivamente, a este funcionario real, como se ve por raz\u00f3n de la fe que tiene y la censura que se hace, y por la forma plural en que est\u00e1 relatada: \u201cSi no viereis. no cre\u00e9is.\u201d Tiene una perspectiva mucho mayor. Con ocasi\u00f3n de la petici\u00f3n de este funcionario, Cristo hace esta reflexi\u00f3n, dirigida al judaismo contempor\u00e1neo.<br \/>\n\tCristo no censura el valor apolog\u00e9tico del milagro, que El utiliza en ocasiones precisamente para probar su misi\u00f3n. Lo que censura Cristo aqu\u00ed es \u201cla avidez de los milagros propia de los galileos y su fe d\u00e9bil y flaca, la cual recusa recibir el Evangelio si no ve de continuo nuevos signos\u201d 38. Cristo quiere que se atienda tambi\u00e9n a \u00e9l, a sus palabras, puesto que habla el Verbo de Dios; que se atienda a \u00e9l, a su ense\u00f1anza, porque la dice \u00e9l. Pues \u201c\u00bfqui\u00e9n puede arg\u00fcirme de pecado? Si os digo la verdad, \u00bfpor qu\u00e9 no me cre\u00e9is?\u201d (Jua 8:46).<br \/>\n\tPero, aunque Cristo hace esta reflexi\u00f3n de cr\u00edtica al juda\u00edsmo contempor\u00e1neo, no se excluye de esta oportunidad el que intente tambi\u00e9n, como en otra situaci\u00f3n an\u00e1loga, el excitar m\u00e1s a\u00fan en \u00e9l su confianza y su fe: \u201cprobarle\u201d (Jua 6:6).<br \/>\n\tY as\u00ed probado, la confianza surgi\u00f3 m\u00e1s vigorosa, aunque dentro del concepto imperfecto que ten\u00eda de Cristo: \u201cSe\u00f1or, baja antes que mi hijo muera.\u201d Cre\u00eda que Cristo era un gran profeta, pero no sab\u00eda el pleno alcance de su poder milagroso; porque no necesitaba \u201cbajar\u201d para curar a su hijo, ni ten\u00eda por qu\u00e9 temer a la urgencia d\u00e9 la muerte, ya que pod\u00eda resucitarle.<br \/>\n\tA esta buena disposici\u00f3n fue a la que atendi\u00f3 Cristo para decirle: \u201cVete, tu hijo vive.\u201d Y aquel funcionario crey\u00f3 en la palabra de Cristo, con lo que el milagro se hizo al punto, al tiempo que se elevaba su fe: crey\u00f3 en aquella curaci\u00f3n a distancia, cosa que poco antes no sab\u00eda, pues le rogaba que \u201cbajase\u201d a Cafarna\u00fam a curar a su hijo. Y Cristo apareci\u00f3 ante \u00e9l con dos milagros: el de una curaci\u00f3n y el de una revelaci\u00f3n al anunciarle la curaci\u00f3n.<br \/>\n\tY, con la certeza de la curaci\u00f3n de su hijo, parti\u00f3 en seguida a Cafarna\u00fam. Y cuando \u00e9l bajaba, le encontraron sus siervos, que le traen el anuncio de la curaci\u00f3n de su hijo.<br \/>\n\tEl t\u00e9rmino que aqu\u00ed se usa, \u201cbajaba,\u201d lo mismo puede significar el hecho de ir a Cafarna\u00fam (v.47.49), por el descenso de unos 800 metros que hay yendo desde Cana de Galilea, que significar el lugar exacto del encuentro de este funcionario con sus siervos. Precisamente en esta ruta, una vez pasada la meseta, cerca ya de Qarn Hattin, al t\u00e9rmino de aqu\u00e9lla se produce un descenso &#8211; la \u201cbajada\u201d &#8211; r\u00e1pido.<br \/>\n\tSus siervos le traen la noticia de que su hijo \u201cvive\u201d; no s\u00f3lo no hab\u00eda llegado la desesperada muerte, sino que hab\u00eda curado instant\u00e1neamente, como lo indica el aoristo (\u03ac\u03c6\u03c4\u03af\u03ba\u03b5\u03bd ) en que est\u00e1 el verbo. Y supo tambi\u00e9n que esta curaci\u00f3n se hab\u00eda realizado \u201cayer\u201d y a la \u201chora s\u00e9ptima.\u201d<br \/>\n\tLa \u201chora s\u00e9ptima,\u201d en el c\u00f3mputo de Jn, es una hora despu\u00e9s del mediod\u00eda (Jua 1:4; Jua 4:5; Jua 1:39). Por tanto, como al ponerse el sol comienza el d\u00eda jud\u00edo, por poco que haya retardado la partida, sobre todo por evitar las fuertes horas de calor, cuando se encontr\u00f3 con sus siervos, ya despu\u00e9s de la puesta del sol, \u00e9stos tuvieron que decirle que la curaci\u00f3n de su hijo fue \u201cayer,\u201d puesto que fue a la \u201chora s\u00e9ptima,\u201d que es la una de la tarde 39. De Cana a Cafarna\u00fam hay 33 kil\u00f3metros.<br \/>\n\tLa reacci\u00f3n ante este milagro vivificador fue que \u201ccrey\u00f3 \u00e9l y toda su casa\u201d en Cristo. El y su casa cre\u00edan en Cristo como taumaturgo. Por eso, esta fe que aqu\u00ed se consigna no debe ser el confirmarse m\u00e1s en Cristo taumaturgo, sino en Cristo Enviado (Mes\u00edas). Es lo que parece m\u00e1s l\u00f3gico, m\u00e1xime dentro de la uni\u00f3n de temas mesi\u00e1nicos &#8211; Cristo vivificador de cuerpos y almas &#8211; : esta \u201ccasa,\u201d la Samaritana, y muchos de los habitantes de Sicar.<br \/>\n\tEl evangelista consigna, por \u00faltimo, que \u00e9ste fue el \u201csegundo milagro\u201d que Jes\u00fas hizo despu\u00e9s que vino de Judea a Galilea. Literalmente se lee: \u201cEste fue de nuevo un segundo (\u03c0\u03ac\u03bb\u03b9\u03bd  \u03b4\u03b5\u03cd\u03c4\u03b5\u03c1\u03bf\u03bd ) milagro.\u201d Esta repetici\u00f3n es un pleonasmo, literariamente conocido tambi\u00e9n en las inscripciones de Priene, con el que aqu\u00ed se hace referencia al \u201cprimero\u201d (Jua 2:11), que fue en las bodas de Cana. En Jerusal\u00e9n hab\u00eda hecho \u201cmuchos\u201d (cf. Jua 2:23). Tambi\u00e9n el milagro moral de Sicar. Pero, en Galilea, \u00e9ste es el segundo que hace. Su ministerio p\u00fablico galilaico, en gran escala, comenzar\u00e1 ahora.<br \/>\n\tVarios autores suelen plantear el problema de si esta narraci\u00f3n de Jn sobre la curaci\u00f3n del hijo de este funcionario real no es una transformaci\u00f3n de la que cuentan Mt (Jua 8:5-13) y Lc (Jua 7:1-10). Ser\u00eda, seg\u00fan ellos, una versi\u00f3n detectada por la \u201chistoria de las formas,\u201d sea que sufriese una evoluci\u00f3n, sea que en la catcquesis se ense\u00f1ase el \u201cn\u00facleo hist\u00f3rico\u201d con matices diversos, etc. De aqu\u00ed las tres formas, seg\u00fan ellos, de este episodio reflejadas en Mt, Lc y Jn.<br \/>\n\tNo parece que habr\u00eda inconveniente en ello. La narraci\u00f3n de Jn es tan sint\u00e9tica que podr\u00eda ser una versi\u00f3n esquematizada del milagro que narran Mt-Lc.<br \/>\n\tLagrange hace una observaci\u00f3n de inter\u00e9s sobre esto: \u201cEl dignatario es el tipo de los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n o Galilea que piden milagros para creer; el centuri\u00f3n es el tipo de los gentiles cuya fe sobrepasa la de los israelitas. En estas condiciones es por lo menos cierto que Jn no ha explotado libremente la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Porque explotar esta tradici\u00f3n hubiese sido aprovecharse de un ejemplo oportuno para destacar la fe de un gentil por encima de la de los jud\u00edos en orden a los destinatarios de su evangelio.\u201d<\/p>\n<p>  1 Nestl\u00e9, Ar. T. Graece El Latine (1928) Ap. Cr\u00edt. A Jua 4:2. &#8211; 2. Comentario A Jua 3:26. &#8211; 3 Josefo, Antiq. XX 6:1: De Bello Iud. Ii 12:3; Josefo, Vita 52. &#8211; 3 J. &amp;Owman, En B. J. Ryi L (1958) P.298-329. &#8211; 4 Quaestiones In Genesim 48:22: Mal 23:1004; Epist. 108:13: Mal 22:88.356 &#8211; 5 abel, G\u00e9ographie De La Palest. (1938) Ii P.372-473. &#8211; 6 Sellin, Die Ausgrabung Von Bichen, En Zeitsch. Dfr Deutschen Palastina-Vere&#8217;iyts (1927) P.205-265; Vlncent, En Rev. Bib. (1927) 419ss: Abel, En Rev. Bib. (1933) 338; Perrella, \/ Luoghi Satiti (1936) P. 128-137. &#8211; 7 Onomasticon, Palabra \u201cSvcar\u201d &#8211; 8 Abel, Le Puits De Jacob Et L&#8217;\u00e9glise Saint-Sauveur: Rev. Bib. (1933) 384-402; La-Grange, Evans. \u00b7 St. Jean (192\/) P.106. &#8211; 9 Perrella, I Luoghi Santi (1936) P. 128-137. &#8211; 10 Sobre El Valor De Esta Palabra, Cf. Jua 13:25; Mar 4:36. &#8211; 11 Abel, Grammaire Du Grece Biblique 19. &#8211; 12 Sobre La Autenticidad Cr\u00edtica De Este Vers\u00edculo, Cf. Nestl\u00e9, A. \u03a4  Graece Et Latine (1928), Ap. Cr\u00edt. Ajn 4:9. &#8211; 13 Josefo, Antlq. Xi 7:2. &#8211; 14 Strack-B., Kommentar. I P.552ss. &#8211; 15 Aboda Zara 2:4; Bonsirven, Textes Rabbiniques. (1955) N.2022; Prat,Jes\u00fas-Cltrisl (1947) I P.203. Sobre Esta Cuesti\u00f3n, Cf. Sch\u00fcrer, Geschichte Desj\u00fcdischen Volkes \u00a1M Zeitalter Jesu Christi Ii P.22-23; Bonsirven, Textes Rabbiniques.  (1955) N.366.2324.2332.2024.1510. &#8211; 16 Erubim 53:1; Cr. Strack-B., Kommentar. I P.552ss. &#8211; 17 Bonsirven, Textes Rabbiniques.  (1955) N. 101.106.345.297; Strack-B., Kom-Mentar. Ii P.433-436. &#8211; 18 Denzinger, Ench. Symb. N.809; Reymond, L&#8217;eau, Sa Vie Et Sa Signification Dam Va. T. (1958) P.239-244. &#8211; 19 Sobre La Teor\u00eda Racionalista, Seg\u00fan La Cual Estos Cinco Maridos Ser\u00edan Cinco Dioses Importados De Babilonia, Aunque El Texto Pone Siete Dioses, Es Exeg\u00e9tica-Mente Insostenible.  Cf. Lagrange, Evang. S. St. Jean (1927) P.110. &#8211; 20 Strack-B., Kommentar. I P.313; Cf. comentano A Mat 19:3ss. &#8211; 21 Sanhedrin 90b; Cf Bonsirven.Li\/Wto&amp;Mi. (1934) I P.468ss. &#8211; 22 Josefo, Antiq. Xviii 4:1. &#8211; 23 San Justino, I Apol. 12Cr 3:6; A. Merk, Der Messias Oder Ta&#8217;eb Der Samarilaner (1909). &#8211; 24 Jv1ontgomery, The Samar\u00fcans (1907). &#8211; 25 Braun, O\u00fc En Est Le Prob\u00f3me De Jes\u00fas (1932) P.69-81. &#8211; 26 Cf. Ketuboth 7:6; Aboth De Rabi I D. Sobre Todo Esto, Cf. Strack-B., Kommentar., Ii P.438; Bonsirven, Textes Rabbiniques.  (1955) N. 10.445.459.469.787. &#8211; 27 Mg 14:472. &#8211; 28 Vincent, En Rev. Bib. (1909) 243ss; W. F. Albright, Basor (1943). &#8211; 29 \u201cEnvi\u00e9\u201d (\u0391\u03c0\u03ad\u03c3\u03c4\u03b5\u03b9\u03bb\u03b1 ), Pasado Prof\u00e9tico (Cf. Jua 17:18; Jua 20:21) A No Ser Una Modificaci\u00f3n Del Evangelista A La Hora De La Redacci\u00f3n Evang\u00e9lica Y De Las Experiencias Evang\u00e9licas Ya Conseguidas. &#8211; 30 Lagrange, \u00e9vang.  S. St. Jean (1927) P.116. &#8211; 31 Zeitschrift F\u00fcr \u03bd. \u03a4. Wissenschafi (1904) P.345-353. &#8211; 32 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.122 &#8211; 33 Roberts\u00f3n, A Grammar Of The New Testament 3.A Ed. P.1191. &#8211; 34 Plutarco, Sol\u00f3n 27; Luciano, Dial.  Dear. 20. &#8211; 35 Josefo, De Bello Iud. I 1:5. &#8211; 36 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum Ar. T. (1931) Col.219 &#8211; 37 Mal 24:653ss. &#8211; 38 Fonck, \/ Miracoli. (1914) P.141; Cf. Jua 6:29.30. &#8211; 39 Jo\u00fcon, En Rech. Se. Relig. (1928) 35b. &#8211; 40 lagrange, \u00e9vang. S. St.Jean (1927) P. 128-129; A. Feuillet, La Ugnijication Theologique Du Second Miracle De Cana (Jua 4:46-54): Rech. Se.  Relig. (1960) 63-75.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La historia de la mujer samaritana confirma el tema principal de Juan acerca de Jes\u00fas como Mes\u00edas e Hijo de Dios. El enfoque de estos vers\u00edculos no es tanto la conversi\u00f3n de la mujer, sino la identidad de Jes\u00fas como Mes\u00edas (v. <span class='bible'>Jua 4:26<\/span>). Aunque su conversi\u00f3n se entiende con claridad, el ap\u00f3stol se centra en la declaraci\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas en las Escrituras (v. <span class='bible'>Jua 4:25<\/span>). Este cap\u00edtulo tambi\u00e9n hace hincapi\u00e9 en el amor y la comprensi\u00f3n que Jes\u00fas demuestra hacia las personas. Su amor por la humanidad no ten\u00eda l\u00edmites, pues con amor y compasi\u00f3n se acerc\u00f3 a una mujer desechada por la sociedad. A diferencia de las limitaciones del amor humano, Cristo muestra el car\u00e1cter del amor divino que no discrimina y que alcanza a todo el mundo (<span class='bible'>Jua 3:16<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tAhora Juan explica la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas sali\u00f3 de Judea para volver a Galilea. <\/p>\n<p>\t4:1, 2 Cuando, pues, el Se\u00f1or entendi\u00f3 que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo decir: Jes\u00fas hace y bautiza m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan &#8212; comp\u00e1rese 3:26, los disc\u00edpulos de Juan dijeron, \u00abtodos vienen a \u00e9l (Cristo) \u00ab. Por esta causa, como los fariseos hab\u00edan investigado a Juan (1:19, 24), ahora har\u00edan lo mismo con Jes\u00fas, pero la hora de Jes\u00fas no hab\u00eda llegado y El no estaba listo para la confrontaci\u00f3n con ellos, pues todav\u00eda ten\u00eda mucho trabajo que hacer tanto en Galilea como en Judea.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>DERRIBANDO BARRERAS<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 4:1-9<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>As\u00ed que, cuando Jes\u00fas supo que los fariseos se hab\u00edan enterado de que estaba haciendo y bautizando m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan (aunque no era Jes\u00fas mismo el que bautizaba, sino Sus disc\u00edpulos), se march\u00f3 de Judasa y volvi\u00f3 otra vez a Galilea. Y ten\u00eda que pasar por Samaria.<br \/>Lleg\u00f3 a una poblaci\u00f3n de Samaria que se llamaba Sicar, que est\u00e1 cerca de la parcela que dio Jacob a su hijo Jos\u00e9, donde estaba el pozo de Jacob. Y Jes\u00fas, cansado como estaba del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como el mediod\u00eda.<br \/>Entonces vino una samaritana a sacar agua, y Jes\u00fas le dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>-Dame de beber.<\/em><\/p>\n<p><em>Y es que Sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido al pueblo a comprar provisiones. Entonces Le dijo la samaritana:<br \/>-\u00bfC\u00f3mo es que T\u00fa, que eres hombre y jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy mujer y samaritana? -Porque los jud\u00edos y los samaritanos no tienen ning\u00fan trat\u00f3.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En primer lugar vamos a reconstruir la escena de este incidente. Palestina no tiene m\u00e1s que 200 kil\u00f3metros de Norte a Sur, pero en los tiempos de Jes\u00fas el pa\u00eds estaba dividido claramente en tres partes. Al Norte estaba Galilea; al Sur, Judasa, y en medio, Samaria.<br \/>Jes\u00fas no quer\u00eda en esta etapa de Su ministerio involucrarse en discusiones acerca del bautismo, as\u00ed es que decidi\u00f3 marcharse de Judasa por un tiempo y pasar a Galilea. El camino m\u00e1s corto de Judasa a Galilea era a trav\u00e9s de Samaria, que se pod\u00eda hacer en tres d\u00edas; pero hab\u00eda una enemistad secular entre los jud\u00edos y los samaritanos, y esto hac\u00eda que fuera m\u00e1s corriente seguir la ruta alternativa, aunque era doble de larga, pues supon\u00eda cruzar el Jord\u00e1n, subir hacia el Norte por la parte oriental y volver a cruzar el Jord\u00e1n otra vez a la altura de Galilea. Jes\u00fas eligi\u00f3 la ruta m\u00e1s corta a trav\u00e9s de Samaria para ir a Galilea, posiblemente no s\u00f3lo para ganar tiempo sino tambi\u00e9n para cumplir una parte de Su misi\u00f3n.<br \/>El camino pasaba por el pueblo de Sicar. A corta distancia de all\u00ed se bifurca la carretera de Samaria: una rama va hacia el Nordeste a Escit\u00f3polis, y la otra hacia el Oeste a Nablus y luego al Norte a Enganim. En la bifurcaci\u00f3n se encuentra todav\u00eda el pozo de Jacob.<br \/>Esta era una zona llena de recuerdos hist\u00f3ricos. All\u00ed estaba la parcela que hab\u00eda comprado Jacob <em>(<\/em><span class='bible'>Ge 33:1<\/span><em>  &amp;). <\/em>Jacob, ya en el lecho de muerte, le hab\u00eda legado ese terreno a Jos\u00e9 <em>(<\/em><span class='bible'>Ge 48:22<\/span><em> ). Y, <\/em>cuando Jos\u00e9 muri\u00f3 en Egipto, llevaron su cuerpo a enterrar all\u00ed <em>(<\/em><span class='bible'>Jos 24:32<\/span><em> ). <\/em>As\u00ed es que hab\u00eda muchos recuerdos del pasado en aquel lugar.<\/p>\n<p>El pozo mismo ten\u00eda m\u00e1s <span class='bible'>de 30<\/span> metros de profundidad. No es un manantial, sino que el agua llega all\u00ed filtr\u00e1ndose por las tierras de alrededor y se forma un dep\u00f3sito. Pero est\u00e1 claro que era ya entonces un pozo bien hondo, del que no se pod\u00eda sacar agua a menos que se tuviera con qu\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas y su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda llegaron a la bifurcaci\u00f3n de la carretera, Jes\u00fas se sent\u00f3 a descansar. El d\u00eda era para los jud\u00edos desde <span class='bible'>las 6<\/span> de la ma\u00f1ana hasta <span class='bible'>las 6<\/span> de la tarde; as\u00ed es que lo que llama la versi\u00f3n Reina-Valera la hora sexta era el mediod\u00eda, cuando m\u00e1s calor hac\u00eda, y Jes\u00fas estaba cansado y sediento del viaje. Los disc\u00edpulos se hab\u00edan adelantado al pueblo a comprar provisiones. Ya hab\u00edan empezado a cambiar sin darse cuenta; porque, lo m\u00e1s probable es que antes de conocer a Jes\u00fas ni siquiera habr\u00edan pensado en comprar nada de los samaritanos. Poco a poco, tal vez sin darse cuenta, las barreras se iban cayendo.<\/p>\n<p>Mientras Jes\u00fas estaba sentado esper\u00e1ndolos, una samaritana vino al pozo. Por qu\u00e9 hab\u00eda de ir all\u00ed es un poco sorprendente; porque aquel lugar estaba a m\u00e1s de un kil\u00f3metro de Sicar, donde vivir\u00eda y donde hab\u00eda agua.<br \/>\u00bfSer\u00eda porque las mujeres del pueblo la ten\u00edan marginada por razones sexuales y no le dejaban sacar agua del pozo del pueblo?. El caso es que lleg\u00f3 all\u00ed dispuesta a sacar agua, y Jes\u00fas le pidi\u00f3 que le diera una poca. Ella se dio la vuelta sorprendid\u00edsima, y le dijo:<br \/>-Yo soy una mujer; y adem\u00e1s samaritana, y t\u00fa eres un hombre, y adem\u00e1s jud\u00edo. \u00bfC\u00f3mo es eso de que me pides que Te d\u00e9 de beber?<br \/>Y aqu\u00ed Juan les explica a sus lectores griegos que no hab\u00eda absolutamente ning\u00fan trato entre los jud\u00edos y los samaritanos.<br \/>Ahora bien, es probable que lo que aqu\u00ed tenemos no es m\u00e1s que, un resumen muy breve de una conversaci\u00f3n m\u00e1s larga. Podemos suponer que pas\u00f3 m\u00e1s de lo que se nos cuenta aqu\u00ed. Usando una analog\u00eda, esto es como el acta de una reuni\u00f3n de negocios, en la que se reflejan solamente los puntos principales. Yo supongo que la samaritana le descargar\u00eda la angustia de su alma a aquel forastero que hab\u00eda adivinado tan certeramente sus enredos dom\u00e9sticos. Tal vez fue la \u00fanica vez que ella se encontr\u00f3 con uno con amabilidad y limpieza en los ojos en lugar de cr\u00edtica y condenatoria superioridad, y eso hizo que le descubriera su coraz\u00f3n.<br \/>Pocas historias evang\u00e9licas nos revelan tan claramente el car\u00e1cter y la actitud de Jes\u00fas.<br \/>(i) Nos presenta la realidad de su humanidad: Jes\u00fas estaba cansado del viaje, y se sent\u00f3 agotado y sediento al lado del pozo. Es muy significativo que Juan, que subraya m\u00e1s que los otros evangelistas la divinidad de Jesucristo, tambi\u00e9n subraya intensamente su humanidad. Juan no nos presenta una figura celestial, libre del cansancio y de la lucha diaria, sino uno para quien la vida era un esfuerzo como lo es para cada uno de nosotros, nos presenta a uno que sab\u00eda lo que era estar agotado y tener que seguir adelante.<br \/>(ii) Nos presenta el calor de su simpat\u00eda. De cualquiera de los l\u00edderes religiosos ordinarios, de cualquiera de los representantes de la ortodoxia del momento, la Samaritana habr\u00eda salido corriendo a toda prisa. Habr\u00eda evitado a los tales. Si por una casualidad imprevisible uno le hubiera hablado, ella habr\u00eda reaccionado con un silencio impenetrable y hasta hostil. Pero contestar a Jes\u00fas y entablar una conversaci\u00f3n con \u00c9l parec\u00eda la cosa m\u00e1s natural del mundo. \u00a1Por fin hab\u00eda encontrado a uno que no la condenaba, o desnudaba con la mirada, sino que le ofrec\u00eda una amistad limpia y comprensiva!<br \/>(iii) Nos presenta a Jes\u00fas como el que elimina las barreras discriminatorias. La enemiga entre los jud\u00edos y los samaritanos era una historia que se perd\u00eda en la noche de los tiempos. All\u00e1 por el a\u00f1o 720 a C., los asirios invadieron el reino del Norte de Israel -cuya capital era Samaria, de la que tomaba el nombre todo el pa\u00eds- y lo conquistaron y subyugaron. Le aplicaron la f\u00f3rmula de la deportaci\u00f3n masiva que parece haber sido una invenci\u00f3n asiria; transportaron casi toda la poblaci\u00f3n a Media (<span class=''>2R 17:6<\/span> ), y trajeron a Samaria a otra gente -de Babilonia, Cuta, Ava, Hamat y Sefarvayim (<span class=''>2R 17:24<\/span> ). Pero no se puede deportar a toda una naci\u00f3n. Dejaron a algunos de los habitantes del reino del Norte de Israel que, inevitablemente, empezaron a mezclarse con los venidos de otras tierras; y as\u00ed cometieron lo que era para los jud\u00edos un pecado imperdonable: perdieron su pureza racial. En una familia jud\u00eda estricta, hasta nuestros d\u00edas, si un hijo o una hija se casan con gentiles, se representa su funeral y se los da por muertos a los ojos del juda\u00edsmo ortodoxo.<\/p>\n<p>As\u00ed que los habitantes de Samaria deportados a Media, por lo que sabemos, fueron asimilados en los lugares adonde fueron llevados. Son lo que se llama \u00bb las diez tribus perdidas\u00bb. Los que quedaron en Samaria se mezclaron con los que hab\u00edan venido de fuera y perdieron su identidad racial, por lo menos ante los jud\u00edos, los habitantes del reino de Jud\u00e1. De ah\u00ed que desde entonces la Historia de Israel se identifique con la Historia de los Jud\u00edos.<br \/>Con el correr del tiempo, una invasi\u00f3n y derrota semejantes sobrevinieron al reino de Jud\u00e1 en el Sur, cuya capital era Jerusal\u00e9n. Sus habitantes tambi\u00e9n fueron deportados, esta vez a Babilonia; pero no perdieron su identidad, sino se mantuvieron firme e inalterablemente jud\u00edos. A su tiempo llegaron los d\u00edas de Esdras y Nehem\u00edas, y los exiliados volvieron a Jerusal\u00e9n por la gracia del rey de Persia. Su tarea inmediata fue la reparaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de su maltrecho templo. Los samaritanos vinieron a ofrecer su ayuda en la sagrada tarea; pero los jud\u00edos les dijeron despectivamente que no les hac\u00eda ninguna falta. Hab\u00edan perdido su herencia jud\u00eda y no ten\u00edan derecho a participar en la reconstrucci\u00f3n de la casa de Dios. Creci\u00e9ndose ante la humillaci\u00f3n, se enemistaron con los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n. Fue hacia el a\u00f1o 450 a C. cuando el enfrentamiento tuvo lugar, y segu\u00eda tan vivo como siempre en los d\u00edas de Jes\u00fas.<br \/>El conflicto se agudiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando el sacerdote jud\u00edo renegado Manas\u00e9s se cas\u00f3 con la hija del samaritano Sambalat <em>(<\/em><span class='bible'>Neh 13:28<\/span><em> ), y se <\/em>propuso fundar un templo rival en el monte Guerizim, que estaba en el centro del territorio samaritano. Y .a\u00fan m\u00e1s tarde, en tiempos de los Macabeos, 129 a C., el general jud\u00edo Juan Hircano atac\u00f3 Samaria y saque\u00f3 y destruy\u00f3 el templo del monte Guerizim. As\u00ed fue creciendo el odio entre jud\u00edos y samaritanos. Los jud\u00edos llamaban despectivamente a los samaritanos <em>juthitas o cutheos, <\/em>del nombre de uno de los pueblos que hab\u00edan llevado all\u00ed los asirios. Los rabinos jud\u00edos dec\u00edan: \u00abQue no coma. nadie pan de los juthitas, porque el que come su pan es como si comiera carne de cerdo.\u00bb <em>Eclesi\u00e1stico <\/em>presenta a Dios diciendo: \u00abCon dos naciones est\u00e1 mi alma molesta, y la tercera no es ni siquiera naci\u00f3n: los que se asientan en el monte de Samaria, y los filisteos, y esa gente est\u00fapida que mora en Siquem\u00bb <em>(Eclesi\u00e1stico 50:25s). <\/em>Siquem o Shejem era una de las ciudades samaritanas m\u00e1s famosas. Los samaritanos devolv\u00edan el odio con inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Se dice que rab\u00ed Yojan\u00e1n iba pasando una vez por Samaria de camino a Jerusal\u00e9n para orar; pas\u00f3 por el monte Guerizim. Un samaritano le vio, y le pregunt\u00f3: \u00bb \u00bfAd\u00f3nde vas?\u00bb \u00bb Voy a Jerusal\u00e9n\u00bb, le contest\u00f3, \u00aba orar.\u00bb El samaritano le contest\u00f3: \u00ab\u00bfNo ser\u00eda mejor que oraras en este monte (Guerizim) que en esa casa maldita?\u00bb Los peregrinos que iban de Galilea a Jerusal\u00e9n pasando por Samaria apretaban el paso lo m\u00e1s posible, y a los samaritanos les encantaba ponerles dificultades.<br \/>La contienda Judaso-samaritana ten\u00eda m\u00e1s de 400 a\u00f1os en los d\u00edas de Jes\u00fas, pero quedaba un rescoldo tan vivo y activo como siempre. De ah\u00ed que la Samaritana se sorprendiera de que Jes\u00fas, un jud\u00edo, le dirigiera la palabra.<br \/>(iv) Pero hab\u00eda todav\u00eda otra barrera m\u00e1s que Jes\u00fas elimina en esta ocasi\u00f3n. La Samaritana era una mujer. Los rabinos estrictos ten\u00edan prohibido hablar con una mujer fuera de casa. Un rabino no pod\u00eda hablar en p\u00fablico ni siquiera con su mujer, o con su hermana o hija. Hab\u00eda fariseos a los que llamaban graciosamente \u00ablos acardenalados y sangrantes\u00bb porque cerraban los ojos cuando iban por la calle para no ver a las mujeres y se chocaban con las paredes y las esquinas. Para un rabino, el que le vieran hablando con una mujer en p\u00fablico era el fin de su buena reputaci\u00f3n. Pero Jes\u00fas no respet\u00f3 esa barrera, ni por tratarse de una mujer, ni porque fuera samaritana, ni porque hubiera nada vergonzoso en su vida. Ning\u00fan hombre decente, y mucho menos un rabino, se habr\u00eda arriesgado a que le vieran en tal compa\u00f1\u00eda, y menos en conversaci\u00f3n con ella. Pero Jes\u00fas s\u00ed.<br \/>Para un jud\u00edo esta ser\u00eda una historia alucinante. Aqu\u00ed estaba el Hijo de Dios, cansado, d\u00e9bil y sediento. Aqu\u00ed estaba el m\u00e1s santo de los hombres, escuchando con simpat\u00eda y comprensi\u00f3n una triste historia. Aqu\u00ed estaba Jes\u00fas pasando las barreras de la raza y de las costumbres ortodoxas jud\u00edas. Aqu\u00ed tenemos el principio de la universalidad del Evangelio; aqu\u00ed est\u00e1 Dios, no en teor\u00eda, sino en acci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 4<\/p>\n<p>JES\u00daS Y LA SAMARITANA (Jn\/04\/01-42) <\/p>\n<p>En Jua 4:1-42 hay el relato detallado de una estancia de Jes\u00fas en Samar\u00eda, y m\u00e1s en concreto en un lugar de nombre Sicar, cerca del pozo de Jacob. All\u00ed se encuentra Jes\u00fas con una mujer samaritana. Y entabla una conversaci\u00f3n sobre cuestiones religiosas tan fundamentales como el problema de la salvaci\u00f3n, simbolizado por la imagen del \u00abagua viva\u00bb, la recta adoraci\u00f3n de Dios y el Mes\u00edas. Jes\u00fas permanece dos d\u00edas en el lugar y suscita la fe entre los samaritanos. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n est\u00e1 montada de modo extraordinario y de un solo impulso, tanto en el aspecto literario como en su argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica. Se divide en las secciones siguientes: 1. Jes\u00fas junto al pozo de Jacob, v. 1-6; 2. La samaritana; el agua viva, v. 7-15; 3. El verdadero culto a Dios y al Mes\u00edas, v. 16-26; 4. El alimento de Jes\u00fas; la inminente \u00abcosecha\u00bb (misi\u00f3n), v. 27-38; aqu\u00ed se suman dos subdivisiones: a) cambio de escena, v. 27-30; b) el alimento de Jes\u00fas, la cosecha misional, v. 31-38; 5. El \u00e9xito misional en Samar\u00eda, v. 39-42. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n trabaja con una serie de datos geogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos e hist\u00f3rico-religiosos, en los que hemos de entrar con detalle. <\/p>\n<p>Samar\u00eda designa aqu\u00ed la regi\u00f3n samaritana, que en buena parte se identifica con el n\u00facleo del antiguo reino septentrional de Israel (930-721 a.C.), y que en tiempos de Jes\u00fas se caracterizaba por su posici\u00f3n intermedia con Judea al sur y Galilea al norte. <\/p>\n<p>Originariamente Samar\u00eda (hebr. Shom&#8217;ron) fue la capital del reino israelita del norte. El rey Omr\u00ed de Israel (882-871 a.C.) \u00abcompr\u00f3 a Semer la monta\u00f1a de Samar\u00eda por dos talentos de plata y edific\u00f3 sobre la monta\u00f1a, dando a la ciudad que edific\u00f3 el nombre de Samar\u00eda, del monte de Semer, el due\u00f1o del monte\u00bb (1Re 16:24). La fundaci\u00f3n de Samar\u00eda significaba el final de Siquem como capital del reino del norte. De conformidad con el uso asirio, las provincias se designaban con el nombre de la respectiva capital, por lo que Samar\u00eda dio tambi\u00e9n nombre a toda la regi\u00f3n que sucesivamente estuvo bajo dominio asirio, persa y helen\u00edstico, aunque sin sobrepasar nunca por el sur la regi\u00f3n de Meggid\u00f3. El a\u00f1o 107 a.C. Samar\u00eda cay\u00f3 en manos de Juan Hircano (134-104 a.C.); los asmoneos la judaizaron en buena parte por la fuerza, aunque los resultados no fueron duraderos. <\/p>\n<p>La ciudad de Sicar no se identifica en modo alguno -como pens\u00f3 el padre de la Iglesia Jer\u00f3nimo- con la antigua Siquem, que hab\u00eda sido destruida definitivamente por Juan Hircano el 128 a.C., y en cuya proximidad m\u00e1s tarde Vespasiano har\u00eda edificar la ciudad de Flavia Neapolis, la actual Nablus (72 d.C.). M\u00e1s bien hay que identificarla con el lugar de Askar, no lejos de all\u00ed. El \u00abpozo de Jacob\u00bb queda como a 1,5 km. Sicar est\u00e1 situada en el paso entre el monte Ebal y el monte Garizim. <\/p>\n<p>Las samaritanos (la antigua designaci\u00f3n jud\u00eda era siquemitas) hab\u00edan tenido un desarrollo aut\u00f3nomo despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del reino septentrional por los asirios (721 a.C.) y la deportaci\u00f3n de buena parte de las tribus norte\u00f1as. Los asirios llevaron colonos al pa\u00eds, que se mezclaron con la poblaci\u00f3n israelita superviviente. Tales advenedizos aportaron sus propios cultos religiosos, aunque abrazaron la religi\u00f3n de Yahveh. Ese sincretismo religioso fue uno de los motivos principales de la enemistad que el juda\u00edsmo ortodoxo mantuvo contra los samaritanos. Despu\u00e9s del regreso del destierro de Babilonia los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n rechazaron la ayuda samaritana para la reconstrucci\u00f3n del templo (cf. Esd 4:1-5). As\u00ed se lleg\u00f3 poco a poco a una evoluci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa enfrentada, hasta llegar a la separaci\u00f3n de samaritanos y jud\u00edos. La oposici\u00f3n se hizo definitiva cuando, hada finales del siglo IV a.C., se reconstruy\u00f3 la antigua ciudad de Siquem y sobre el monte Garizim se instituy\u00f3 un culto propio. El a\u00f1o 332 a.C., cuando Alejandro Magno penetr\u00f3 en Palestina, el gobernador persa Sanbalat traicion\u00f3 al rey Dar\u00edo y obtuvo del Macedonio autorizaci\u00f3n para construir un templo sobre el Garizim, autorizaci\u00f3n que obtuvo de inmediato. <\/p>\n<p>Por lo que respecta a las diferencias religiosas entre samaritanos y jud\u00edos, fueron muy diversas las causas y motivos que contribuyeron a su desarrollo. En esa situaci\u00f3n parece haber tenido cierto papel una interrupci\u00f3n en la sucesi\u00f3n al sumo sacerdocio; como quiera que sea los samaritanos afirmaban su pretensi\u00f3n a una l\u00ednea aut\u00f3noma de sacerdotes y pont\u00edfices. El lugar de culto leg\u00edtimo para los samaritanos es el monte Garizim, y as\u00ed lo han mantenido hasta hoy. Como Escritura sagrada s\u00f3lo admiten el Pentateuco, mientras que rechazan los Profetas y el resto del AT. \u00abEl que los Escritos y Profetas falten en el Pentateuco samaritano es \u00fanica y exclusivamente el resultado de una decisi\u00f3n teol\u00f3gica, pero no de un anticipo temporal del cisma antes de la constituci\u00f3n de esa parte del canon\u00bb. A ello corresponde tambi\u00e9n la gran veneraci\u00f3n de Mois\u00e9s entre los samaritanos. Las posiciones que los rabinos jud\u00edos adoptaron frente a los samaritanos fueron muy diversas, aunque el sincretismo y la relativa apertura de los samaritanos frente al helenismo indujo a los jud\u00edos ortodoxos a una clara postura negativa; v\u00e9ase, por ejemplo, Eco 50:25 : \u00abDos naciones aborrece mi alma, y la tercera no es naci\u00f3n: los que habitan en la monta\u00f1a de Samar\u00eda y los filisteos, y el pueblo insensato que mora en Siquem\u00bb. <\/p>\n<p>Seg\u00fan los testimonios del NT no se puede trazar una l\u00ednea uniforme acerca de la actitud de Jes\u00fas frente a los samaritanos. Seg\u00fan Mat 10:5s, Jes\u00fas habr\u00eda ordenado a sus disc\u00edpulos: \u00abNo vay\u00e1is a tierra de gentiles, ni entr\u00e9is en ciudad de samaritanos; id m\u00e1s bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.\u00bb De acuerdo con esto, la predicaci\u00f3n del mensaje de salvaci\u00f3n quedaba delimitada a los jud\u00edos. Desde luego se discute la autenticidad del pasaje, pues bien puede tratarse de una creaci\u00f3n del evangelista Mateo, que reproduce su propia visi\u00f3n del ministerio de Jes\u00fas: antes de la pascua la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas estuvo circunscrita a los jud\u00edos, s\u00f3lo Jes\u00fas resucitado dio el mandato de misionar entre los gentiles (cf. Mat 28:16-20). Seg\u00fan Lc, Jes\u00fas toma el camino de Galilea a Jerusal\u00e9n pasando por Samar\u00eda, si bien no encuentra entre los samaritanos una acogida amistosa. Pero, cuando los disc\u00edpulos Santiago y Juan quieren maldecir y aniquilar la aldea por ello, Jes\u00fas sale en defensa de los samaritanos y reprende a los disc\u00edpulos (Luc 9:51-56). Pero es Lucas precisamente el que menciona a los samaritanos en tono elogioso, como ocurre en la par\u00e1bola del buen samaritano () y en el relato de la curaci\u00f3n de los diez leprosos, donde es un samaritano el \u00fanico que se muestra agradecido (Luc 17:11-19). En conjunto los sin\u00f3pticos nada saben de una larga permanencia de Jes\u00fas en Samar\u00eda, y menos a\u00fan de una actividad personal suya all\u00ed, como predicador. <\/p>\n<p>Por el contrario, los Hechos de los ap\u00f3stoles nos informan que en conexi\u00f3n con la primera persecuci\u00f3n de la primitiva comunidad jerosolimitana, que m\u00e1s bien habr\u00eda que calificar como persecuci\u00f3n de los miembros helen\u00edsticos de la comunidad, se desarroll\u00f3 una actividad misional en Samar\u00eda; expresamente se menciona al helenista Felipe (cf. Hec 8:1-25). Es evidente que debi\u00f3 registrar un \u00e9xito misional notable, toda vez que Pedro y Juan se encaminan a Samar\u00eda para impartir su bendici\u00f3n a todo el asunto. En esa historia se menciona tambi\u00e9n, por vez primera, al mago Sim\u00f3n, del que se dec\u00eda \u00abEste es el llamado Gran Poder de Dios\u00bb (Hec 8:10). Seg\u00fan los padres de la Iglesia, Sim\u00f3n el Mago fue el primer hereje y el primer \u00abgn\u00f3stico cristiano\u00bb. Pero las opiniones discrepan al respecto. Nuestro relato es preciso verlo desde el trasfondo descrito y desde \u00e9l hay que entenderlo. Surgen ciertas dudas acerca de la historicidad del relato en su redacci\u00f3n actual. Aunque se quiera admitir una tradici\u00f3n particular con un \u00abn\u00facleo hist\u00f3rico\u00bb -lo que en principio no puede excluirse, desde luego-, aunque la situaci\u00f3n en su conjunto podr\u00eda adaptarse perfectamente a la imagen tradicional del Jes\u00fas hist\u00f3rico, no cabe duda de que frente a todo ello la primac\u00eda corresponde en buena parte a la configuraci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia por obra del evangelista. Por lo que se refiere al trasfondo hist\u00f3rico-tradicional del relato se impone ciertamente la pregunta de si el c\u00edrculo jo\u00e1nico no habr\u00eda tenido un inter\u00e9s especial en la primitiva misi\u00f3n cristiana en Samaria. En cualquiera de los casos es importante que el texto arranque tambi\u00e9n del prop\u00f3sito de presentar el nuevo culto cristiano como un culto que debe eliminar tanto el culto que se tributa a Dios en Jerusal\u00e9n como el que se le tributa en el monte Garizim. <\/p>\n<p>1. JES\u00daS JUNTO AL POZO DE JACOB (Jn\/04\/01-06) <\/p>\n<p>1 Cuando supo, pues, el Se\u00f1or que los fariseos estaban enterados de que Jes\u00fas consegu\u00eda m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan y que los bautizaba 2 -aunque en realidad no bautizaba Jes\u00fas mismo, sino sus disc\u00edpulos-, 3 abandon\u00f3 Judea y se fue de nuevo a Galilea. 4 Pero le era necesario atravesar por Samar\u00eda. 5 Llega, pues, a una ciudad de Samar\u00eda, llamada Sicar, cerca de la finca que Jacob dio a su hijo Jos\u00e9. 6 All\u00ed se encuentra el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado, pues, all\u00ed junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. <\/p>\n<p>Los v. 1-6 presentan una narraci\u00f3n. Jes\u00fas sale de Judea y se dirige a Galilea. El alejamiento de Jes\u00fas ha sido motivado por un posible conflicto entre \u00e9l y los fariseos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed conviene recordar que en el Evangelio seg\u00fan Jn aparecen los fariseos como los verdaderos adversarios de Jes\u00fas, lo que constituye una posterior remodelaci\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica. Se trata, pues, sobre todo de presentar a los fariseos como los antagonistas literarios de Jes\u00fas. En el v. 1, seg\u00fan el testimonio de los mejores manuscritos, se designa a Jes\u00fas como Kyrios, \u00abSe\u00f1or\u00bb; se trata del conocido t\u00edtulo honor\u00edfico, corriente tambi\u00e9n en el cuarto Evangelio (1). Con tal tratamiento se dirige tambi\u00e9n la samaritana repetidas veces a Jes\u00fas, aunque sin ning\u00fan \u00e9nfasis especial (4,11.15.19). Jes\u00fas \u00absupo\u00bb -que, en este caso, no puede traducirse por \u00abhab\u00eda llegado a sus o\u00eddos\u00bb, \u00abse le hab\u00eda dicho\u00bb, lo cual sugerir\u00eda de inmediato que otros le hab\u00edan informado al respecto, cosa que Jes\u00fas no necesita en modo alguno, seg\u00fan Jn- que los fariseos hab\u00edan sido informados de la gran multitud de seguidores que Jes\u00fas se hab\u00eda procurado con su actividad bautizadora. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, Jn es del parecer que los fariseos observaban con tanta atenci\u00f3n como envidia el \u00e9xito de Jes\u00fas. El \u00e9xito de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas parece haber sido el motivo, primero, de la envidia y, posteriormente, de la creciente enemistad de los fariseos hacia Jes\u00fas (cf. asimismo 11,47s; en 12,19 son los fariseos los que dicen: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1is viendo que no adelant\u00e1is nada! \u00a1Mirad c\u00f3mo todo el mundo se ha ido tras \u00e9l!\u00bb). Motivo suficiente para que Jes\u00fas abandonase Judea; el v. 2 aporta una nueva correcci\u00f3n, que no se refiere s\u00f3lo al v. 1, sino tambi\u00e9n a 3,22.26: no es que Jes\u00fas bautizase personalmente, eran solos los disc\u00edpulos quienes lo hac\u00edan. La correcci\u00f3n tiene tanta mayor importancia porque muestra c\u00f3mo en el c\u00edrculo jo\u00e1nico tampoco se sab\u00eda nada acerca de una actividad baptista de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El camino m\u00e1s corto, y tambi\u00e9n el m\u00e1s c\u00f3modo, de Judea a Galilea era el que pasaba por Samar\u00eda; otras alternativas eran el camino que se deslizaba por la depresi\u00f3n del Jord\u00e1n o el que segu\u00eda la costa, pero ambas v\u00edas eran m\u00e1s largas y dificultosas. El camino elegido conduce todav\u00eda hoy a Siquem (Nablus) y Sicar, lugares que se encuentran en la hondonada del valle que forman los montes de Ebal y Garizim. Y siguen dos indicaciones que delimitan a\u00fan m\u00e1s la localizaci\u00f3n de los sucesos: \u00abcerca de la finca que Jacob dio a su hijo Jos\u00e9\u00bb. Era \u00e9sta una tradici\u00f3n resultante de la reuni\u00f3n de pasajes como Gen 33:19 y 48,22 con Jos 24:32, a lo que se sum\u00f3 una tradici\u00f3n sobre la tumba de Jos\u00e9 (se trata de \u00abJos\u00e9 el egipcio\u00bb). All\u00ed se encuentra tambi\u00e9n \u00abel pozo de Jacob\u00bb. Es \u00e9sta una referencia que el AT ignora pero que evidentemente descansa en una tradici\u00f3n local, que era natural habida cuenta del abundante manantial de agua viva en el lugar as\u00ed como las tradiciones sobre Jacob relacionadas con el territorio de Siquem. \u00abTales pozos que se excavan y construyen para conservar un hontanar profundo, no son raros en Palestina\u00ab. El pozo de Jacob puede verse todav\u00eda hoy. Es evidente que el inter\u00e9s del Evangelio seg\u00fan Jn est\u00e1 en ubicar la escena que sigue en una geograf\u00eda concreta. Cansado de la caminata, Jes\u00fas se deja caer junto al pozo. Era adem\u00e1s la hora del mediod\u00eda, cuando m\u00e1s aprieta el calor, y un sorbo de agua constituye un verdadero placer. Toda la descripci\u00f3n tiende a preparar incluso psicol\u00f3gicamente la conversaci\u00f3n que viene de inmediato. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Kyrios, Se\u00f1or como titulo honor\u00edfico y honroso de Jes\u00fas en el cuarto Evangelio: Jua 4:1.11.19.49; Jua 5:7; Jua 6:23.34.68; Jua 9:36.38; Jua 11:2.3.12.21.27. 32.34 39; Jua 13:6.9.13.14.16.25.36.37; Jua 14:5.8.22; Jua 15:15.20; Jua 20:2.13.18.20. 25.28; Jua 21:7.12.15.16.17.20.21.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>2. LA SAMARITANA. EL \u00abAGUA VIVA\u00bb (Jn\/04\/07-15) <\/p>\n<p>7 Llega una mujer de Samar\u00eda a sacar agua. D\u00edcele Jes\u00fas: Dame de beber. 8 Pues sus disc\u00edpulos hab\u00edan ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 Entonces le pregunta la mujer samaritana: \u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana? [Es que los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos.] 10 Jes\u00fas le respondi\u00f3: Si conocieras el don de Dios: qui\u00e9n es el que te dice Dame de beber, t\u00fa misma le habr\u00edas pedido y \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva. 11 Ella le contesta: Se\u00f1or, ni siquiera tienes cubo, y el pozo es profundo. \u00bfDe d\u00f3nde, pues, vas a sacar t\u00fa esa agua viva? 12 \u00bfAcaso eres t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebi\u00f3 \u00e9l, y bebieron sus hijos y sus ganados? 13 Jes\u00fas le respondi\u00f3: Todo el que beba de esta agua nuevamente tendr\u00e1 sed; 14 pero el que beba del agua que yo le dar\u00e9, ya no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s; pues el agua que yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1, dentro de \u00e9l, en manantial de agua que brote para vida eterna. 15 D\u00edcele la mujer: Se\u00f1or, dame de esta agua, para que yo no sienta ya m\u00e1s sed, ni tenga que venir aqu\u00ed a sacarla. <\/p>\n<p>Mientras a la hora del calor del d\u00eda Jes\u00fas se ha dejado caer junto al brocal del pozo, llega una samaritana a sacar agua. Jes\u00fas aprovecha la ocasi\u00f3n para pedirle a la mujer: Dame de beber {v. 7). El v. 8 es una observaci\u00f3n incidental aclaratoria, tendente a explicar por qu\u00e9 Jes\u00fas se encontraba solo con la mujer: en el \u00ednterin los disc\u00edpulos hab\u00edan ido a la ciudad a proveerse de alimentos. Toda la conversaci\u00f3n se desarrolla en su ausencia. <\/p>\n<p>MUJER\/JUDAISMO La mujer recibe la petici\u00f3n de Jes\u00fas extra\u00f1ada y sorprendida en grado m\u00e1ximo. Ello deriva del simple hecho de que un jud\u00edo pida algo a un samaritano, y m\u00e1s a\u00fan de que un var\u00f3n jud\u00edo lo haga con una mujer samaritana. Esa es la circunstancia expl\u00edcita a que apunta la observaci\u00f3n aclaratoria: los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos. Por lo general se criticaba el trato directo con una mujer en p\u00fablico: era algo que reprobaban sobre todo los rabinos jud\u00edos. De rab\u00ed-Eliezer (hacia 90 d.C.) se nos ha transmitido esta sentencia: \u00abQuien come el pan de un samaritano es como el que come carne de cerdo\u00bb, es decir, est\u00e1 totalmente impuro. Acerca del trato con una mujer se aduce la opini\u00f3n del rab\u00ed-Jos\u00e9-ben-Yohan\u00e1n (hacia 150 a.C.): \u00abQue tu casa est\u00e9 abierta de par en par; que los pobres sean hijos de tu casa. No hables con la mujer. Si eso se dice de la propia, cu\u00e1nto m\u00e1s de la mujer del pr\u00f3jimo. Por eso afirman los sabios: Todo el que habla mucho con mujer, se atrae la desgracia, abandona las palabras de la tora y al final hereda el infierno\u00bb. La conversaci\u00f3n en p\u00fablico de un rabino con una mujer era algo que chocaba contra la costumbre dominante; tampoco participaban normalmente las mujeres en las discusiones rab\u00ednicas. Las excepciones tal vez hayan podido darse alguna vez, pero no dejaban de ser muy raras. Hab\u00eda, pues, razones suficientes para explicar la pregunta sorprendida de la mujer samaritana. Pero la conversaci\u00f3n est\u00e1 en marcha y se echa de ver que la petici\u00f3n introductoria de Jes\u00fas no era m\u00e1s que el primer pretexto y que apuntaba de antemano en otra direcci\u00f3n. <\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas a la sorprendida pregunta de la mujer pasa r\u00e1pidamente sobre el motivo primero y descubre su car\u00e1cter de pretexto, cuando dice en forma de alusi\u00f3n indirecta y ambivalente: \u00abSi conocieras el don de Dios: qui\u00e9n es el que te dice Dame de beber, t\u00fa misma le habr\u00edas pedido y \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva.\u00bb No se trata, pues, en modo alguno del agua para beber, sino del \u00abdon de Dios\u00bb; lo que se entiende en nuestro contexto como la revelaci\u00f3n y lo que ella proporciona, que es la salvaci\u00f3n final, la vida eterna, la cual tiene para los hombres \u00fanica y exclusivamente el car\u00e1cter de \u00abdon de Dios\u00bb. Revelaci\u00f3n y salvaci\u00f3n son en la interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica, y en general seg\u00fan la primitiva concepci\u00f3n cristiana, dones divinos por esencia y naturaleza. Con ello no s\u00f3lo se dice que el hombre no puede procurarse por s\u00ed mismo la salvaci\u00f3n, sino que adem\u00e1s tiene que suplicarla y recibirla de Dios como puro don. La \u00fanica actitud adecuada del hombre frente a ese don divino es recibirlo. Cuando se piensa que dicho don puede procurarse de otro modo, quiere decirse que no se ha entendido su car\u00e1cter peculiar, ni se ha entendido tampoco la verdadera situaci\u00f3n humana, ya que frente a Dios el hombre no puede ser m\u00e1s que receptor en el sentido m\u00e1s radical. Para que exista el don es absolutamente necesario el donante, al cual se alude asimismo en el v. 10. E1 resultado es una situaci\u00f3n curiosamente parad\u00f3jica. En un primer momento, y bajo el sol implacable del mediod\u00eda, Jes\u00fas pide a la samaritana un trago de agua (con lo que se indica c\u00f3mo deber\u00eda comportarse el hombre frente al \u00abdonante\u00bb), pero en realidad es \u00e9l el que dispone del don de Dios y el que podr\u00eda otorg\u00e1rselo al hombre si \u00e9ste se lo pidiera. Pero el \u00abdon de Dios\u00bb, que Jes\u00fas tiene para ofrecer, se describe de forma m\u00e1s precisa con la expresi\u00f3n \u00abagua viva\u00bb: \u00abY \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva.\u00bb Aflora as\u00ed la palabra clave simb\u00f3lica sobre la que van a extenderse los vers\u00edculos siguientes y con cuya polivalencia se juega una vez m\u00e1s de una manera intencionada. <\/p>\n<p>Agua viva. El agua, especialmente en Oriente y en general en los pa\u00edses escasos de agua, sobre todo en el desierto, es el elemento vital por antonomasia; s\u00f3lo all\u00ed donde hay agua buena y clara es posible la vida para plantas, animales y hombres. Por ello nada tiene de sorprendente que bajo la imagen del agua se simbolice espont\u00e1neamente la vida, y que en la sed se refleje la sed de vida del hombre, su deseo m\u00e1s intenso de vivir. Por ello no hay que pensar s\u00f3lo en el elemento sensible H2O, sino en todos los efectos vivificantes y reparadores que derivan del agua para el alma humana y para todo el sentimiento vital. A partir de ah\u00ed se entienden afirmaciones tales como las del Sal 42:2 : \u00abComo anhela la cierva el agua fresca, as\u00ed mi alma te anhela a ti, oh Dios.\u00bb O bien estas otras: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n magn\u00edfica es, oh Yahveh, tu misericordia! Los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. S\u00e1cianse de la abundancia de tu casa, y los abrevas en el torrente de tus delicias. Porque en ti est\u00e1 la fuente de la vida, y en tu luz contemplamos la luz\u00bb (Sal 36:8-10; cf. tambi\u00e9n Sal 23:3) \u00abAgua viva\u00bb es el agua fresca y corriente de manantial, distinta del agua contenida en cisternas. \u00e9sa es la imagen con que juegan las palabras de Jer 2:13 : \u00abYa que es un doble crimen el que ha cometido mi pueblo: dejarme a m\u00ed, fuente de aguas vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua.\u00bb Quiere decir con ello el profeta que se hab\u00eda buscado un pobre sustitutivo de la \u00abfuente de agua viva\u00bb que es Yahveh. En la perspectiva escatol\u00f3gica se hace esta promesa: \u00abNo habr\u00e1 ya m\u00e1s da\u00f1o ni destrucci\u00f3n en todo mi monte santo, porque la tierra estar\u00e1 llena del conocimiento de Yahveh, como llenan las aguas el mar\u00bb (Isa 11:9) <\/p>\n<p>El libro del profeta Ezequiel habla de una fuente maravillosa, que brota y mana del templo hasta convertirse en una corriente caudalosa: \u00abEn las riberas del r\u00edo, al uno y al otro lado crecer\u00e1n \u00e1rboles frutales de toda especie cuyas hojas no caer\u00e1n y cuvo fruto no faltar\u00e1 jam\u00e1s Todos los meses madurar\u00e1n sus frutos, por salir sus aguas del santuario&#8230;\u00bb (Eze 47:1-12). La imagen de las aguas se aplica tambi\u00e9n a la sabidur\u00eda: \u00abEn aquel lugar vi el pozo de la justicia; era inagotable y en derredor del mismo hab\u00eda muchas fuentes de la sabidur\u00eda. Todos los sedientos bebieron de ellas y se llenaron de sabidur\u00eda, y habitaron con los justos, los santos y los elegidos\u00bb (Hen et 48,1; cf. 49,1). La abundancia de agua pertenece a las representaciones del tiempo de salvaci\u00f3n. En la liturgia del templo tiene un importante papel la ofrenda de agua durante la fiesta de los tabern\u00e1culos (1). Es necesario ahondar en la meditaci\u00f3n de esas im\u00e1genes y s\u00edmbolos y dejar que hablen en nuestro interior. <\/p>\n<p>Por lo que respecta al Evangelio seg\u00fan Juan lo m\u00e1s importante es sin duda alguna el simbolismo del \u00abagua viva\u00bb que se encuentra en los himnos de influencia gn\u00f3stica, aunque en el fondo cristianos, que son las Odas de Salom\u00f3n (2). En tales himnos se habla una y otra vez del \u00abagua viva\u00bb: <\/p>\n<p>Y un agua elocuente roz\u00f3 mis labios <\/p>\n<p>que brotaba de la fuente del Se\u00f1or sin envidia. <\/p>\n<p>Y beb\u00ed y me sent\u00ed embriagado con el agua viva que no muere (3). <\/p>\n<p>En la Oda 6 se habla de un arroyo que se convierte en una corriente ancha y caudalosa, \u00abque todo lo inunda y que brota del templo\u00bb (6,8). \u00abY la bebieron todos los sedientos de la tierra y su sed se aplac\u00f3 y desapareci\u00f3\u00bb (6,11). No es posible ignorar la proximidad de estas im\u00e1genes a las afirmaciones de Jn. <\/p>\n<p>Para las Odas de Salom\u00f3n el \u00abagua viva\u00bb es la expresi\u00f3n simb\u00f3lica que designa el conocimiento nuevo, aunque sin duda que vinculado al bautismo, mientras que Jn tiene preferentemente ante los ojos la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas y la fe. \u00abLa revelaci\u00f3n que Jes\u00fas otorga comunica la vida y calma el deseo de tal forma que ninguna agua terrena puede equipar\u00e1rsele\u00bb (BULTMANN). <\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda hablado a la mujer del \u00abagua viva\u00bb que \u00e9l podr\u00eda darle, cosa que la mujer ha entendido claramente de la frase de Jes\u00fas. Lo que ciertamente no ha entendido es el sentido simb\u00f3lico de semejante lenguaje. Es \u00e9ste otro lugar en que vuelve a aparecer el \u00abequ\u00edvoco jo\u00e1nico\u00bb. La samaritana relaciona r\u00e1pidamente la expresi\u00f3n \u00abagua viva\u00bb con el pozo, por lo que replica: \u00abNi siquiera tienes cubo, y el pozo es profundo, \u00bfde d\u00f3nde, pues, vas a sacar t\u00fa esa agua viva?\u00bb Pretender sacar agua sin un cubo suena a bastante misterioso y extra\u00f1o; por ello la mujer, entre esc\u00e9ptica y curiosa, formula una pregunta, con la que en el fondo, aunque sin ella saberlo, llega de hecho a la verdad: \u00bfAcaso eres t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebi\u00f3 \u00e9l, y bebieron sus hijos y sus ganados?\u00bb (v. 12). Naturalmente que Jn est\u00e1 persuadido de que Jes\u00fas, como revelador escatol\u00f3gico, es m\u00e1s grande que el patriarca Jacob y sus hijos, los patriarcas de las doce tribus de Israel, y mayor incluso que el mismo Abraham (cf. 8,55-58). Es evidente que, en este contexto, se trata de subrayar la superioridad hist\u00f3rico-salv\u00edfica de Jes\u00fas sobre Jacob, porque -como muestra el texto- con el pozo de Jacob iban tambi\u00e9n ligadas y expresadas la tradici\u00f3n del Jacob y su especial importancia para los samaritanos. La revelaci\u00f3n de Jes\u00fas supera y sobrepasa de hecho todas esas tradiciones. <\/p>\n<p>VE\/AGUA-VIVA: El equ\u00edvoco da pie a una ulterior explicaci\u00f3n del s\u00edmbolo del \u00abagua viva\u00bb (v. 13b-14). En todo caso es un agua maravillosa que calma definitivamente la sed de cuantos la beben: ya no volver\u00e1n a estar sedientos. El don de Dios, del que aqu\u00ed se trata, es de tal naturaleza que proporciona al hombre una satisfacci\u00f3n definitiva, de manera que sacia de una vez por todas su ansia de vida. O, dicho en forma positiva: quien bebe del agua que Jes\u00fas da ya no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s. Afirmaci\u00f3n, reforzada a\u00fan m\u00e1s por lo que sigue: esa \u00abagua que yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1, dentro de \u00e9l, en manantial de agua que brota para vida eterna\u00bb. El lenguaje jo\u00e1nico aclara el s\u00edmbolo del \u00abagua viva\u00bb mediante la referencia a la \u00abvida eterna\u00bb, es decir, al car\u00e1cter escatol\u00f3gico del don de Jes\u00fas. Tal don de Jes\u00fas es la vida eterna, la cual, a su vez, se caracteriza por poseer una nueva calidad vital totalmente distinta de la vida terrena c\u00f3smica, que est\u00e1 sujeta a la muerte. Jes\u00fas y la samaritana piensan y hablan en dos planos diferentes. Jes\u00fas como revelador es el representante del mundo divino y de su don de salvaci\u00f3n, mientras que la samaritana piensa y habla \u00abde lo de abajo\u00bb, desde el horizonte experimental humano, terreno. Los \u00abequ\u00edvocos\u00bb reflejan esa diversidad. Concebidas desde Ia experiencia terrena humana, las im\u00e1genes del \u00abagua de la vida\u00bb, del \u00abpozo de la juventud\u00bb. de un agua de la que el hombre dispone sin fin o que incluso le proporciona un nuevo \u00absentimiento vital\u00bb, no son m\u00e1s que f\u00e1bulas, im\u00e1genes creadas por el deseo, ilusiones y, en todo caso, im\u00e1genes esperanzadas para una vida feliz. El hombre descubre siempre que esas im\u00e1genes del deseo nunca se realizar\u00e1n. Si, pese a todo, el hombre se deja seducir una y otra vez por las mismas, no podr\u00e1 por menos de sufrir amargas desilusiones. De ese modo la experiencia vital humana se encuentra en una fragilidad inevitable, en una constante contradicci\u00f3n de la existencia humana. Tal experiencia sue\u00f1a en cierto modo con sus mitos e im\u00e1genes de una vida eterna o dichosa; pero, al mismo tiempo, sufre de continuo y en forma cruel el fracaso de todas esas esperanzas e ilusiones, sin que pueda apartar los ojos de la muerte como el fracaso supremo y definitivo. <\/p>\n<p>Frente a todo ello el Evangelio seg\u00fan Jn asegura que \u00fanicamente la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas proporciona la vida eterna, y desde luego que ya aqu\u00ed y ahora. Mediante la fe puede el hombre alcanzar ahora ya una participaci\u00f3n en la plenitud vital de Dios. Jes\u00fas otorga al hombre la nueva vida; y se le da de modo tan real que, dentro del propio hombre, \u00abse convierte en una fuente que salta hasta la vida eterna\u00bb. Con lo cual se dice, sin duda, mucho m\u00e1s que la simple afirmaci\u00f3n de que la nueva vida dura eternamente y que ya no hay que temer ninguna muerte. Aqu\u00ed se afirma m\u00e1s bien que esa nueva vida se trueca en el hombre en una fuerza din\u00e1mica y productiva, que desarrolla su propia vida creadora, de tal suerte que el hombre llega as\u00ed a una ordenaci\u00f3n de su vida y a una pr\u00e1ctica vital totalmente nuevas. La fe en la vida eterna no se refiere objetivamente a un especial bien vital despu\u00e9s de la muerte, sino que mediante la presencia de la salvaci\u00f3n, que se recibe en definitiva como don del amor divino o, mejor a\u00fan, que no es otra cosa que la recepci\u00f3n del amor, que es Dios mismo, la vida eterna abraza toda la existencia humana, prest\u00e1ndole as\u00ed una direcci\u00f3n y un sentido nuevos por completo. La vida eterna descubre la suprema profundidad de sentido de la vida humana en general. <\/p>\n<p>Como lo pone de manifiesto una vez m\u00e1s el \u00abequ\u00edvoco\u00bb del v. 15, la mujer no comprendi\u00f3 en modo alguno esa dimensi\u00f3n de las afirmaciones de Jes\u00fas. Es verdad que le suplica: \u00abSe\u00f1or, dame de esa agua\u00bb mostrando con ello que las extra\u00f1as palabras de aquel hombre extra\u00f1o la hab\u00edan conmovido; era preciso poder contar con aquel agua capaz de poner fin de una vez a todos los trabajos humanos. As\u00ed acabar\u00eda el pesado trabajo del paseo diario al pozo, de sacar el agua y de acarrearla hasta casa. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s quisi\u00e9ramos los hombres que lograr un medio tan maravilloso que nos liberase de todo el peso de la existencia! <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. La ofrenda de agua durante la fiesta de los tabern\u00e1culos es una prenda de esa abundancia de bendiciones escatol\u00f3gica. <\/p>\n<p> 2. J QUASTEN, Patrolog\u00eda I, 1959, p 158 cree que las Odas de Salom\u00f3n, con sus numerosas referencias al bautismo \u00abexpresen las creencias y las esperanzas de la comunidad oriental. Esto no excluye la posibilidad de que la mitolog\u00eda y la filosof\u00eda griegas hayan influido hasta cierto punto en el autor\u00bb. Yo tambi\u00e9n querr\u00eda admitir con Quasten un cierto genio de origen cristiano, que no excluye las influencias de tipo gn\u00f3stico. <\/p>\n<p> 3. Odas de Salom\u00f3n, 11,6-7. V\u00e9ase tambi\u00e9n la Oda 30: La fuente de vida del Se\u00f1or: <\/p>\n<p>Cargaos de agua de la fuente viva del se\u00f1or. <\/p>\n<p> porque ha sido abierta para vosotros. <\/p>\n<p> Y venid todos los sedientos y gustad la bebida, <\/p>\n<p> y encontrar\u00e9is reposo en la fuente del Se\u00f1or. <\/p>\n<p> Porque es hermosa y pura <\/p>\n<p> y serena el alma. <\/p>\n<p> Su agua es mucho m\u00e1s dulce que la miel <\/p>\n<p> y el panal de las abejas no se le puede comparar. <\/p>\n<p> Y es que brota de los labios del Se\u00f1or <\/p>\n<p> y del coraz\u00f3n del Se\u00f1or viene su nombre. <\/p>\n<p> Y ha llegado sin limitaciones e invisible, <\/p>\n<p> y hasta que no fue repartida no se la conoc\u00eda. <\/p>\n<p>\u00a1Bienaventurados los que han bebido de ella <\/p>\n<p> y en ella han encontrado reposo! <\/p>\n<p>\u00a1Aleluya! <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>3. EL VERDADERO CULTO A DIOS Y EL MES\u00cdAS (\/Jn\/04\/16-26) <\/p>\n<p>16 \u00e9l le contesta: Anda, llama a tu marido y vuelve aqu\u00ed. 17 La mujer respondi\u00f3: No tengo marido. Jes\u00fas le replica: Con raz\u00f3n has dicho: No tengo marido. 18 Porque cinco maridos tuviste, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. 19 Respondi\u00f3le la mujer: Se\u00f1or, estoy viendo que eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte; pero vosotros dec\u00eds que es Jerusal\u00e9n el lugar donde se debe adorar. 21 Cont\u00e9stale Jes\u00fas: Cr\u00e9eme, mujer; llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre. 22 Vosotros ador\u00e1is lo que no conoc\u00e9is; nosotros adoramos lo que conocemos, pues la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos. 23 Pero llega la hora, y es el momento actual, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad; porque \u00e9sos son precisamente los adoradores que el Padre desea. 24 Dios es esp\u00edritu; y los que lo adoran, tienen que adorarlo en esp\u00edritu y verdad. 26 D\u00edcele la mujer: Yo s\u00e9 que el Mes\u00edas, el llamado Cristo, est\u00e1 para venir; cuando \u00e9l llegue, nos lo anunciar\u00e1 todo. 26 Resp\u00f3ndele Jes\u00fas: Yo soy; el que est\u00e1 hablando contigo. <\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la mujer samaritana hab\u00eda acabado conduciendo a un equ\u00edvoco: el discurso sobre el agua viva, que calma la sed para siempre y proporciona vida eterna lo hab\u00eda entendido la mujer en el sentido ilusionado e ilusorio de un pa\u00eds de jauja, como final de los trabajos que comporta el mantenimiento de la vida humana. No hab\u00eda comprendido que se trataba de la nueva existencia escatol\u00f3gica del hombre, de la calidad de vida radicalmente nueva y distinta por completo de todo lo terreno, que se funda en las nuevas relaciones con Dios, abiertas por Jes\u00fas, y que, en definitiva, suscita una nueva forma de adoraci\u00f3n divina. En la continuaci\u00f3n del di\u00e1logo, Jes\u00fas no se entretiene en explicar de alg\u00fan modo el equ\u00edvoco, que luego se resolver\u00e1 por s\u00ed solo. Dando un giro, en apariencia sin motivo, lo que hace ahora es dirigirse de nuevo a la mujer para ordenarle que vaya en busca de su marido (v. 16). A lo cual le responde la samaritana que no tiene marido (v. 17), respuesta que s\u00f3lo en parte es verdadera, como se expone en seguida. Jes\u00fas, en efecto, le replica con una respuesta desveladora: Llevas raz\u00f3n al decir que no tienes marido, porque cinco son los hombres que has tenido y el que tienes ahora no es tu marido leg\u00edtimo (v. 18). Ello significa ante todo que Jes\u00fas est\u00e1 perfectamente al tanto de la situaci\u00f3n de aquella mujer, sin que nadie le haya dicho nada al respecto. Seg\u00fan Jn, eso forma parte de su ciencia como revelador, que conoce todo lo que se refiere a los hombres sin que necesite del testimonio ajeno (cf. 2,24s). <\/p>\n<p>Los exegetas discuten el verdadero significado de los v.16-18. \u00bfHabla Jes\u00fas de la problem\u00e1tica vida privada de la mujer, que aparecer\u00eda as\u00ed como \u00abuna mujer con pasado\u00bb, con lo que resultar\u00eda ciertamente extra\u00f1o que Jes\u00fas no hiciera ninguna observaci\u00f3n al respecto ni entrase para nada en el asunto, content\u00e1ndose con la simple consignaci\u00f3n de unos hechos, o los vers\u00edculos tienen m\u00e1s bien un sentido simb\u00f3lico y tipol\u00f3gico. Seg\u00fan Bultmann se tratar\u00eda de \u00abla revelaci\u00f3n como descubrimiento del ser humano\u00bb. La revelaci\u00f3n \u00abes para el hombre el descubrimiento de su propia vida&#8230; Al revelador s\u00f3lo se le reconoce en la medida en que el hombre resulta transparente para s\u00ed mismo; el reconocimiento de Dios y de s\u00ed mismo por parte del hombre forman una sola cosa\u00bb. De manera parecida enjuicia tambi\u00e9n el asunto Schnackenburg. <\/p>\n<p>Como defensor de la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica habr\u00eda que citar a H. Strathmann, el cual piensa que la mujer \u00abno es en modo alguno un personaje de carne y sangre. Es un tipo, pero no de una mujer lastimosamente depravada, que vive en el m\u00e1ximo desorden matrimonial, sino un s\u00edmbolo del samaritanismo, una personificaci\u00f3n de la comunidad samaritana\u00bb. Los cinco maridos no son los hombres con los que la mujer ha cohabitado, tampoco el sexto var\u00f3n es un personaje real. \u00abSe trata m\u00e1s bien de una alusi\u00f3n transparente y simb\u00f3lica al pasado y al presente de la comunidad religiosa samaritana. Seg\u00fan 2Re 17:21 ss, el rey asirio Sarg\u00f3n, tras la conquista de Samar\u00eda (722 a.c.) se llev\u00f3 a los habitantes, asentando en su lugar a parte de cinco pueblos diferentes de la parte oriental de su imperio, los cuales siguieron adorando en su nuevo hogar a sus cinco dioses antiguos\u00bb. El sexto hombre ser\u00eda, seg\u00fan ello, la acogida suplementaria del culto de Yahveh, que como tal no era el culto debido y, por tanto, era un culto ileg\u00edtimo. \u00abM\u00e1s bien se hablar\u00eda de la situaci\u00f3n religiosa de los samaritanos bajo la imagen del matrimonio, tan frecuente en el profeta Oseas\u00bb. Resultado: \u00abLa mujer con sus relaciones matrimoniales no es, pues, m\u00e1s que una figura simb\u00f3lica, a la cual el evangelista ha conferido a medias la vida de un personaje concreto\u00bb. <\/p>\n<p>Si partimos del dato de que, seg\u00fan la concepci\u00f3n jud\u00eda, una mujer s\u00f3lo pod\u00eda casarse dos veces, y m\u00e1ximo tres, y que adem\u00e1s a la mujer le resultaba sumamente dif\u00edcil disolver un matrimonio, porque el divorcio s\u00f3lo pod\u00eda otorgarlo el var\u00f3n, tendr\u00edamos de hecho, incluso de acuerdo con la mentalidad jud\u00eda, un personaje altamente problem\u00e1tico. Y Jes\u00fas, que habla con la mujer, aparece como un hombre que act\u00faa en forma absolutamente libre y soberana frente a los prejuicios dominantes del juda\u00edsmo de su tiempo. No se comporta como una moralista, sino que se mueve en un plano completamente distinto. Siguiendo la l\u00ednea de pensamiento de Bultmann y de Schnackenburg cabr\u00eda decir al respecto: para el Jes\u00fas jo\u00e1nico, que en esto coincide plenamente con el Jes\u00fas hist\u00f3rico de los sin\u00f3pticos, la verdadera problem\u00e1tica no est\u00e1 ante todo en el plano moral, sino en un plano mucho m\u00e1s hondo que es el religioso, en que est\u00e1n en juego la fe y la incredulidad. La curaci\u00f3n decisiva del hombre hay que situarla, pues, all\u00ed donde se pone en juego \u00abel conjunto\u00bb del hombre. <\/p>\n<p>Por otra parte, tampoco se puede excluir simple y llanamente un profundo significado simb\u00f3lico de la historia. As\u00ed, por ejemplo, B. Lindars encuentra \u00abinnecesariamente exagerado\u00bb el n\u00famero de cinco, queriendo ver ah\u00ed indicada una pol\u00e9mica jud\u00eda contra la pr\u00e1ctica laxista de la ley por parte de los samaritanos. No deber\u00edamos perder de vista lo que el texto quiere poner de relieve, a saber: a) que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, y b) que tanto el culto jud\u00edo como el samaritano han sido superados por Jes\u00fas. Teniendo en cuenta que desde los grandes enfrentamientos entre los cultos cananeos de la fecundidad ba\u00e1lica y la fe de Yahveh, como los que se dieron sobre todo en los siglos IX-VIII a.C., se estableci\u00f3 una estrecha conexi\u00f3n entre impureza sexual y liturgia, impureza y apostas\u00eda de Yahveh, y que tal conexi\u00f3n lleg\u00f3 a convertirse en un clich\u00e9 estereotipado, especialmente en la apocal\u00edptica jud\u00eda aunque tambi\u00e9n en el juda\u00edsmo helen\u00edstico (1), lo que se prolong\u00f3 de manera inconsciente, no resulta imposible ver expresados en nuestro texto los dos aspectos. El estado \u00abdepravado\u00bb de la mujer y la \u00abdepravada\u00bb situaci\u00f3n religiosa de los samaritanos forman un todo dentro de esta concepci\u00f3n y se condicionan mutuamente. Pese a lo cual, en nuestro texto el acento recae principalmente sobre la problem\u00e1tica c\u00faltico-religiosa. Es, pues, perfectamente l\u00f3gico que la mujer, impresionada de lleno por el conocimiento admirable de su interlocutor, viera en Jes\u00fas a un profeta. Profeta significa en este caso un hombre que dispone de un conocimiento sobrenatural, que le permite ver las cosas ocultas, ya se trate de lo que esconde el futuro, ya sea sobre los secretos m\u00e1s personales del hombre. Al mismo tiempo, mediante el concepto de profeta, se abre una sugerencia para ver en tal profeta al \u00abprofeta escatol\u00f3gico como Mois\u00e9s\u00bb, en la l\u00ednea en que los esperaban los samaritanos. De ese profeta se dice en el Pentateuco samaritano, sobre Exo 20:21b: Les suscitar\u00e9 a un profeta como t\u00fa de entre sus hermanos y pondr\u00e9 mis palabras en su boca. Y \u00e9l les dir\u00e1 todo cuanto yo le ordene. Y a quien no escuche las palabras, que \u00e9l hablar\u00e1 en mi nombre, yo le exigir\u00e9 cuentas. <\/p>\n<p>De dicho profeta se esperaba, en efecto, la regulaci\u00f3n definitiva de las cuestiones y disputas relacionadas con el culto, por lo que nada tiene de extra\u00f1o que la samaritana le plantease de inmediato el problema central de la pol\u00e9mica entre jud\u00edos y samaritanos. Apoy\u00e1ndose en la costumbre recibida de los patriarcas, los samaritanos adoran a Yahveh Dios en el monte Garizim, incluso despu\u00e9s que el primer templo hab\u00eda sido destruido. Ellos tienen all\u00ed su lugar de culto, mientras que los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n afirman que el lugar leg\u00edtimo del culto es la capital Jerusal\u00e9n, que all\u00ed \u00abes necesario adorar\u00bb seg\u00fan la f\u00f3rmula dogm\u00e1tica pol\u00e9mica. Con el problema del lugar del culto leg\u00edtimo se expresa tambi\u00e9n el problema de la verdadera religi\u00f3n (v. 20), y Jes\u00fas tiene tambi\u00e9n preparada una respuesta sobre esa cuesti\u00f3n fundamental (v. 21-24). <\/p>\n<p>En el v. 21, Jes\u00fas se refiere a que ha llegado un tiempo -el concepto hora significa en nuestro contexto el nuevo momento que introduce una nueva \u00e9poca y en concreto la \u00e9poca escatol\u00f3gica- en el que ya no se dar\u00e1 culto al Padre ni en el Garizim ni en Jerusal\u00e9n. Es, por tanto, una \u00e9poca en la que quedar\u00e1 definitivamente resuelto el problema acerca del leg\u00edtimo lugar de culto. No es casual que en este con texto aparezca la designaci\u00f3n de Dios como \u00abPadre\u00bb (tres veces en el conjunto de la per\u00edcopa). El nuevo culto divino del tiempo escatol\u00f3gico, tal como Jes\u00fas lo proclama, depende directamente de la nueva experiencia de Dios a la que Jes\u00fas se remite, y que se articula preferentemente con el nuevo nombre divino de \u00abPadre Abba\u00bb. Cuando los hombres reconocen y honran a Dios con absoluta confianza, cesa toda pol\u00e9mica sobre la verdadera y la falsa religi\u00f3n, sobre el culto divino leg\u00edtimo o falso. En nuestro pasaje esto aparece todav\u00eda como una posibilidad de futuro. El v. 22 aporta una observaci\u00f3n marginal, que tal vez indica la condici\u00f3n de jud\u00edo y no de samaritano del propio autor del texto, al hacer hincapi\u00e9 en una cierta superioridad del culto jud\u00edo sobre el samaritano. Vosotros -los samaritanos- ador\u00e1is lo que no conoc\u00e9is, mientras que nosotros -los jud\u00edos- adoramos lo que conocemos. Tal es el punto de vista jud\u00edo, que otorga tambi\u00e9n a los samaritanos un culto de Yahveh, aunque de rango inferior. Los samaritanos no tienen todav\u00eda la verdadera religi\u00f3n. Tienen desde luego al verdadero Dios Yahveh, pero en realidad no lo conocen. Y aparece adem\u00e1s la afirmaci\u00f3n, cuyo peso desde luego no se puede infravalorar, pues la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos (v. 22c). En modo alguno se puede tachar esa sentencia como \u00abuna glosa de la redacci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan piensa Bultmann, sino que se debe mantener y tomar en toda su gravedad, aunque s\u00f3lo sea porque el evangelista representa aqu\u00ed \u00abel punto de vista jud\u00edo\u00bb en general. As\u00ed pues, el c\u00edrculo jo\u00e1nico confiesa aqu\u00ed, no obstante toda su pol\u00e9mica contra \u00ablos jud\u00edos\u00bb, el hecho fundamental de la historia de la salvaci\u00f3n, y es que el origen de esa salvaci\u00f3n, y en concreto la persona de Jes\u00fas, procede del juda\u00edsmo. <\/p>\n<p>El v. 23 recoge la aseveraci\u00f3n de que en el tiempo escatol\u00f3gico desaparecer\u00e1 todo culto lit\u00fargico ligado a un lugar (cf. la ex\u00e9gesis de 2,13-22) y vuelve a decir que ese tiempo ha ]legado ya ahora con Jes\u00fas: \u00abLlega la hora y es ya el momento actual.\u00bb Se trata del ahora cumplido del presente escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, y esta vez referido al \u00abnuevo culto divino\u00bb. \u00bfQu\u00e9 es lo que caracteriza al culto divino de la nueva \u00e9poca? La respuesta dada por Jn a la cuesti\u00f3n suena as\u00ed: Ha llegado el tiempo en que los verdaderos adoradores de Dios, los verdaderos piadosos, \u00abadorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y verdad\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se concibe esa \u00abadoraci\u00f3n en esp\u00edritu y verdad\u00bb? No se trata aqu\u00ed de una \u00abinterioridad\u00bb en sentido espiritualista, sino -como muy bien ha observado Bultmann- que \u00aba la adoraci\u00f3n c\u00faltica de Dios no se le opone una adoraci\u00f3n espiritual e interna, sino la adoraci\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb; en otras palabras, se trata de la forma de adoraci\u00f3n divina que ha llegado con Jes\u00fas. El culto escatol\u00f3gico es a la vez un culto cristol\u00f3gico, la adoraci\u00f3n divina cuyo centro y esencia lo define Jes\u00fas. Los conceptos de esp\u00edritu y verdad hay que entenderlos desde el trasfondo veterotestamentario y jud\u00edo, y designan la apertura vital, el espacio abierto de la presencia de Dios, que ya no se puede establecer topogr\u00e1ficamente. As\u00ed se entiende aqu\u00ed perfectamente bien lo que queda dicho en 2,18-22, a saber: que Jesucristo vivo y resucitado de entre los muertos ocupa el lugar del templo en la concepci\u00f3n del c\u00edrculo jo\u00e1nico. Para dicho c\u00edrculo -como en general para el cristianismo primitivo, pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la carta a los Hebreos- el lugar de Dios ya no est\u00e1 ligado topogr\u00e1ficamente a ning\u00fan lugar de culto en especial. En este sentido ya no hay templo ni casa de Dios. Hasta ah\u00ed llega el aspecto negativo de la aseveraci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo cual hay que decir de manera positiva que esp\u00edritu y verdad designan en forma amplia el car\u00e1cter fundamental del nuevo culto divino, el nuevo augurio cristiano ante el par\u00e9ntesis que en principio aparece ante todas las formas de culto divino, ya se trate de la adoraci\u00f3n personal o de la comunitaria, del servicio de la palabra o de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Para esa forma de culto es mucho m\u00e1s importante la forma en que se realiza que no el lugar de su desarrollo. En modo alguno se trata primordialmente de la actitud fundamental humana, como ser\u00eda la disposici\u00f3n y honradez personal del orante, sino de que por Jesucristo se hace plenamente accesible, la realidad divina, la comuni\u00f3n con Dios (cf. 17,1-4; 1Jn 1:1-4). Puesto que ah\u00ed apunta indirectamente la designaci\u00f3n de Dios como Padre, hay que pensar tambi\u00e9n en la nueva oraci\u00f3n de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, en el padrenuestro (cf. Mat 6:9-14; Luc 11:2-4) o en las afirmaciones paulinas que hablan de que los creyentes han recibido el Esp\u00edritu de Jes\u00fas y por ello est\u00e1n capacitados para dirigirse a Dios como Abba Padre (cf. Rom 8:14s; Gal 4:6). <\/p>\n<p>En eso precisamente radica la nueva experiencia divina de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, en que gracias a \u00e9l han aprendido a percibir a Dios como Abba, como Padre, y a entenderse a s\u00ed mismos como hijos e hijas de Dios. As\u00ed pues, el verdadero lugar de Dios es la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, de los creyentes. Seg\u00fan Lagrange la sentencia representa \u00abuna palabra decisiva en la historia religiosa de la humanidad, una visi\u00f3n profunda del culto debido a Dios y una profec\u00eda sobre el futuro de ese culto. Desde que la religi\u00f3n se diferencia de la magia, el hombre siente de manera m\u00e1s o menos instintiva que el culto a Dios ser\u00eda fatuo sin una participaci\u00f3n sentimental de lo que \u00e9l mismo es\u00bb. Por lo dem\u00e1s, no puede pasarse por alto que esa sentencia acerca de la adoraci\u00f3n \u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb con su clara renuncia a cualquier lugar de culto fijado geogr\u00e1ficamente, al templo y sus funciones, nos permite atisbar una cierta proximidad a las corrientes espiritualistas del juda\u00edsmo helen\u00edstico y de la filosof\u00eda religiosa helen\u00edstica. Responde por completo a esas corrientes y explica tambi\u00e9n el gran \u00e9xito de Jn entre los intelectuales grecocristianos; lo que no puede infravalorarse sin m\u00e1s como algo negativo. Finalmente, tampoco es desacertado el que de tal sentencia se haya deducido constantemente una cr\u00edtica a cualquier forma de piedad c\u00faltica externa, ritualista y sin alma; cr\u00edtica que tambi\u00e9n ha tenido que hacerse una y otra vez incluso a las iglesias cristianas. El Padre busca precisamente a esos adoradores, que practican el nuevo culto escatol\u00f3gico \u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb. Y es que, como se dice en el v. 24, es el \u00fanico culto que responde a la verdadera naturaleza divina. No habr\u00eda por qu\u00e9 discutir que en el enunciado \u00abDios es esp\u00edritu\u00bb (esp\u00edritu es aqu\u00ed el nombre predicado) tambi\u00e9n se trata de una \u00abafirmaci\u00f3n esencial sobre Dios\u00bb; s\u00f3lo que el concepto \u00abesp\u00edritu\u00bb -pneuma- hay que entenderlo en el sentido b\u00edblico, como afirmaci\u00f3n sobre la acci\u00f3n y actuaci\u00f3n de Dios. Conviene recordar aqu\u00ed la sentencia de 3,8: \u00abEl viento sopla donde quiere&#8230;\u00bb No se trata, por tanto, de la substancia divina, sino de la libertad, la independencia y vitalidad de Dios, de la \u00edndole de su actuaci\u00f3n reveladora frente al mundo, con la que proclama su amor a ese mismo mundo. Eso es lo que significa la aseveraci\u00f3n de que \u00abDios es esp\u00edritu\u00bb. A esa naturaleza divina as\u00ed entendida debe corresponder tambi\u00e9n el nuevo culto de Dios. La idea de Dios y su culto se condicionan mutuamente; la lex credendi condiciona la lex orandi, y a la inversa. Por eso dice la mujer, que en nuestro texto llega siempre un poco tarde con su inteligencia: \u00abYo s\u00e9 que el Mes\u00edas est\u00e1 para venir; cuando \u00e9l llegue nos lo anunciar\u00e1 todo\u00bb (v. 25). La expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica de los samaritanos, como se ha observado repetidas veces, se fundaba en el \u00abprofeta como Mois\u00e9s\u00bb, prometido en Deu 18:15.18. Como tal ha sido tambi\u00e9n introducido Jes\u00fas en nuestro texto. Pero el equ\u00edvoco debe mantenerse por razones formales, a fin de que la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas hace de s\u00ed mismo aparezca as\u00ed mejor como el punto final y culminante. \u00abResp\u00f3ndele Jes\u00fas: Soy yo, el que est\u00e1 hablando contigo.\u00bb Con ello empieza Jes\u00fas por refrendar el sentir de la mujer de que \u00e9l es el Mes\u00edas; pero en modo alguno podemos pasar por alto, tampoco en este pasaje, el eco del \u00abYo soy\u00bb jo\u00e1nico. Aqu\u00ed, como a lo largo de todo el cuarto Evangelio al hombre se le plantea el reto de la fe. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Especialmente significativo es el texto de Sab 14:12-31 en que se dice: \u00abLa idea de hacer \u00eddolos fue el comienzo de la fornicaci\u00f3n (= apostas\u00eda), y su invenci\u00f3n, la corrupci\u00f3n de la vida\u00bb (v. 12). \u00abLa afirmaci\u00f3n de ese nexo causal vendr\u00e1 a convertirse despu\u00e9s en un axioma fundamental de la apolog\u00e9tica y pol\u00e9mica jud\u00eda\u00bb, o.c. p. 587. Berger subraya sobre todo la idea de que las transgresiones sexuales, que en su conjunto son impureza, manchan al pueblo santo de Israel. \u00abEsa impureza es el concepto antit\u00e9tico de la santidad de Israel\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>4. EL ALIMENTO DE JES\u00daS. LA INMINENTE COSECHA (Sab 4:27-38) <\/p>\n<p>a) Cambio de escena (\/Jn\/04\/27-30) <\/p>\n<p>27 En aquel momento llegaron sus disc\u00edpulos, y se quedaron sorprendidos de que estuviera hablando con una mujer. Sin embargo, ninguno le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 es lo que deseas7, o \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s hablando con ella? 28 La mujer, entonces, dej\u00f3 all\u00ed su c\u00e1ntaro, se fue a la ciudad y comienza a decir a la gente: 29 Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9ste, acaso, el Mes\u00edas? 30 Salieron de la ciudad, y ven\u00edan hacia \u00e9l. <\/p>\n<p>El texto tiene en buena parte una funci\u00f3n introductoria, aunque encaja bien con toda la escenograf\u00eda. Durante la conversaci\u00f3n regresan los disc\u00edpulos con los alimentos que hab\u00edan ido a buscar. El que se extra\u00f1asen de que Jes\u00fas hablase en p\u00fablico con una mujer pertenece desde luego al montaje convencional. La conducta de Jes\u00fas est\u00e1 en contradicci\u00f3n con \u00abla buena costumbre\u00bb; pese a lo cual no le formulan preguntas curiosas o de reproche, sino que aceptan su modo de obrar con el respeto propio de los disc\u00edpulos frente a su maestro. Las preguntas que hubieran podido formular probablemente habr\u00eda que referirlas a las diferentes personas. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que buscas?\u00bb, o \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que deseas?\u00bb, se refiere m\u00e1s bien a la mujer; por el contrario, \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s hablando con ella?\u00bb se refiere a Jes\u00fas. As\u00ed pues, los disc\u00edpulos no quieren molestar a la mujer con sus preguntas ni pedir cuentas al Maestro de su conducta. M\u00e1s bien se enfrentan a una experiencia de nuevo tipo. <\/p>\n<p>Mientras tanto la mujer toma su c\u00e1ntaro del agua y se apresura a volver a la ciudad, para comunicar a sus gentes el gran descubrimiento que hab\u00eda hecho: \u00abVenid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9ste, acaso, el Mes\u00edas?\u00bb Ambas frases compendian una vez m\u00e1s los puntos decisivos de la nueva experiencia que la mujer ha vivido. Mediante su conocimiento maravilloso as\u00ed como mediante sus trascendentales razonamientos sobre el agua de la vida y el verdadero culto a Dios, Jes\u00fas ha operado en esta mujer la apertura necesaria para la fe (v. 28s). De igual modo con su relato la mujer despierta el gran inter\u00e9s de la gente, que salen de la ciudad para ir al encuentro de Jes\u00fas (v. 30). <\/p>\n<p>b) El \u00abalimento\u00bb de Jes\u00fas. La cosecha misional (Jn\/04\/31-38) <\/p>\n<p>31 Entre tanto, los disc\u00edpulos le rogaban, dici\u00e9ndole: Rab\u00ed, come. 32 Pero \u00e9l les contest\u00f3: Yo tengo para comer un alimento que vosotros no conoc\u00e9is. 33 Los disc\u00edpulos se preguntaban unos a otros: \u00bfLe habr\u00e1 tra\u00eddo alguien de comer? 34 Jes\u00fas les responde: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y llevar a t\u00e9rmino su obra. 35 \u00bfNo dec\u00eds vosotros: Todav\u00eda faltan cuatro meses para que llegue la siega? Pues bien, yo os digo: Levantad vuestros ojos y mirad los campos; ya amarillean para la siega. 36 Ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna, de suerte que lo mismo se alegren el que siembra y el que siega. 37 Porque en esto se cumple el proverbio: Uno es el que siembra y otro el que siega. 38 Yo os envi\u00e9 a cosechar lo que vosotros no hab\u00e9is trabajado; otros realizaron su trabajo, y de \u00e9l os hab\u00e9is aprovechado vosotros. <\/p>\n<p>Entre tanto los disc\u00edpulos ruegan a Jes\u00fas para que pruebe algo de la comida que han tra\u00eddo: \u00abRab\u00ed, come\u00bb (v. 31) De ese modo Jes\u00fas y los disc\u00edpulos prolongan la misteriosa conversaci\u00f3n con su doble sentido y los equ\u00edvocos, pues Jes\u00fas dice que tiene un alimento, o m\u00e1s razonablemente que vive de un manjar que los disc\u00edpulos no conocen, de un alimento especial, misterioso y oculto (v. 32). Sigue luego el t\u00edpico equ\u00edvoco, cuando los disc\u00edpulos se preguntan preocupados si alguien tal vez le ha llevado de comer (con lo que su viaje a la ciudad para comprar alimentos habr\u00eda sido in\u00fatil). El equ\u00edvoco da pie a una sentencia importante de Jes\u00fas: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3, y llevar a t\u00e9rmino su obra.\u00bb La primera expresi\u00f3n metaf\u00f3rica \u00abMi alimento es&#8230;\u00bb habla de aquello de lo que Jes\u00fas vive en definitiva, y en lo que se funda tambi\u00e9n el sentido de su existencia entera, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica. La frase presenta ciertas resonancias de Mat 4:4 (= Deu 8:3): \u00abNo s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb, sentencia que originariamente se refer\u00eda a la tora y despu\u00e9s a que el hombre vive de cumplir la voluntad divina. <\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00ab&#8230;llevar a t\u00e9rmino la voluntad del que me ha enviado\u00bb incorpora la existencia de Jes\u00fas, su vida y actuaci\u00f3n completa al marco de la \u00abcristolog\u00eda de la misi\u00f3n\u00bb. Como enviado de Dios Padre, Jes\u00fas est\u00e1 ligado total y absolutamente a la voluntad de quien le env\u00eda. Para un buen emisario no hay de hecho mayor satisfacci\u00f3n que llevar a cabo la misi\u00f3n recibida a plena satisfacci\u00f3n del mandante. Ello quiere decir adem\u00e1s que entre Jes\u00fas y Dios, su Padre, existe una inquebrantable unidad de voluntad: Jes\u00fas no quiere sino lo que quiere Dios Padre; es el mensajero de la voluntad divina de salvaci\u00f3n y de amor. Esto se echa de ver sobre todo en que Jes\u00fas est\u00e1 dispuesto a llevar a t\u00e9rmino la obra de Dios. Siempre que el cuarto Evangelio habla de \u00abllevar a t\u00e9rmino, cumplir\u00bb (griego teleioun), especialmente en conexi\u00f3n con una \u00abobra\u00bb (cf. 4,34; 5,36; 17,4; 19,28.30), se trata pura y simplemente de la obra salvadora de Jes\u00fas, de su cruz y resurrecci\u00f3n. De igual modo se expresa as\u00ed que la obra de Dios y la obra de Jes\u00fas no son dos obras distintas, sino una sola y \u00fanica obra com\u00fan. Finalmente, hemos de referirnos a que la obra de Jes\u00fas no consiste en un acto o realizaci\u00f3n externa; se trata nada m\u00e1s y nada menos que de la autorrealizaci\u00f3n radical y completa de Jes\u00fas en la obediencia al Padre y en el servicio salv\u00edfico para los hombres. As\u00ed pues, cuando Jes\u00fas se manifiesta diciendo que cumple la voluntad de Dios y que lleva a t\u00e9rmino la obra del Padre, quiere ello decir que se le ha de entender como aquel que rea]iza plenamente la voluntad divina de salvaci\u00f3n y de amor en la historia, y todo ello por s\u00ed mismo, en su propia persona. <\/p>\n<p>Y ahora, sin m\u00e1s rodeos, el texto afronta un tema en apariencia nuevo por completo: el tema de la \u00abcosecha\u00bb. Y sin embargo, entre el tema de la obra salv\u00edfica de Dios, que Jes\u00fas lleva a cabo, y la cosecha, seg\u00fan la nueva clave simb\u00f3lica, existe sin duda de ning\u00fan g\u00e9nero una conexi\u00f3n profunda. En efecto, la obra salvadora de Jes\u00fas, su muerte y resurrecci\u00f3n, su \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb, constituyen el requisito y fundamento de la \u00abcosecha\u00bb (cf. al respecto la per\u00edcopa 12,20-26). Si bien se observa, esta conversaci\u00f3n con los disc\u00edpulos contiene la genuina interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica del di\u00e1logo de Jes\u00fas con la samaritana, y se le ha asignado intencionadamente este lugar, antes de hablar del \u00e9xito misional entre los samaritanos. Por lo mismo, la perspectiva de las sentencias no es tampoco aqu\u00ed la del \u00abJes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb, sino la del evangelista o, respectivamente, la del c\u00edrculo jo\u00e1nico. Es Cristo glorificado el que aqu\u00ed habla. En esa visi\u00f3n coinciden asimismo las perspectivas temporales. En el fondo tambi\u00e9n para el cuarto evangelista est\u00e1 claro que Jes\u00fas no desarroll\u00f3 personalmente una gran actividad predicadora en Samar\u00eda, sino que se sab\u00eda enviado \u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (cf. Mat 15:24), aunque sin atenerse r\u00edgidamente a esa regla, sino quebrant\u00e1ndola algunas veces, como en el caso de la mujer cananea (cf. Mar 7:24-30; Mat 15:21-28) o del centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam (Mat 8:5-13; Luc 7:1-10). <\/p>\n<p>Ese conocimiento de \u00ablas excepciones a la regla\u00bb puede estar tambi\u00e9n en el trasfondo de Jn 4, pero con el convencimiento claro de que la misi\u00f3n de los samaritanos y de los gentiles no era un fen\u00f3meno del tiempo de Jes\u00fas, sino algo sucedido en la \u00e9poca de la primitiva Iglesia postpascual. Parece, no obstante, ser prop\u00f3sito de Jn retrotraer esa misi\u00f3n al tiempo de Jes\u00fas. En tal sentido podemos estar de acuerdo con la formulaci\u00f3n de Bultmann, cuando dice que, por una parte, \u00abno se debe entender la obra del \u00abJes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb con una visi\u00f3n totalmente retrospectiva como algo en s\u00ed cerrado e importante por s\u00ed mismo; esa acci\u00f3n s\u00f3lo alcanza su sentido cuando est\u00e1 presente, cuando su final se convierte en principio\u00bb, y que, por otra parte, \u00abla acci\u00f3n de los disc\u00edpulos tampoco tiene legitimidad y fuerza por s\u00ed sola\u00bb, sino que alcanza todo eso mediante su vinculaci\u00f3n con la \u00abobra de Jes\u00fas\u00bb. <\/p>\n<p>Una mirada a los diversos comentarios nos ense\u00f1a que la per\u00edcopa 4,35-38 se cuenta entre los textos m\u00e1s dif\u00edciles y controvertidos de todo el Evangelio seg\u00fan Juan. En mi opini\u00f3n el comentarista moderno que mejor ha puesto las bases para su recta interpretaci\u00f3n es sin duda C.H. Dodd. Se\u00f1ala el hecho de que en esta per\u00edcopa se encuentra mucho m\u00e1s material emparentado con los sin\u00f3pticos que en el resto del cuarto Evangelio. He aqu\u00ed la serie de expresiones que tambi\u00e9n son vocablos clave en los sin\u00f3pticos: \u00absembrar\u00bb, \u00abcosechar\u00bb, \u00abla cosecha\u00bb, \u00abcampo\u00bb, \u00abcolectar\u00bb como expresi\u00f3n t\u00e9cnica de la agricultura (se trata de \u00abrecoger\u00bb o \u00abatar\u00bb en gavillas las espigas segadas), \u00abtrabajo\u00bb, \u00abtrabajar\u00bb, \u00absalario\u00bb, \u00ablevantar los ojos\u00bb, etc. No obstante el texto paralelo de mayor importancia es el logion de Q: <\/p>\n<p>Entonces dice a sus disc\u00edpulos: <\/p>\n<p>Mucha es la mies, <\/p>\n<p>pero pocos los obreros; <\/p>\n<p>rogad, pues, al due\u00f1o de la mies <\/p>\n<p>que env\u00ede obreros a su mies <\/p>\n<p>(Mat 9:37; Luc 10:2). <\/p>\n<p>El v. 35 presenta probablemente una forma habitual de lenguaje, y tal vez hasta un proverbio, al que contrapone la situaci\u00f3n presente. Ciertamente que de las aseveraciones jo\u00e1nicas no se pueden sacar conclusiones cronol\u00f3gicas de ning\u00fan tipo, como la estaci\u00f3n del a\u00f1o en que se sit\u00faa la conversaci\u00f3n con la samaritana, porque eso supera simple y llanamente el prop\u00f3sito de la expresi\u00f3n. La frase suena as\u00ed: \u00abTodav\u00eda faltan cuatro meses para que llegue la siega\u00bb, y podr\u00eda compararse al refr\u00e1n castellano \u00abNo por mucho madrugar amanece m\u00e1s temprano\u00bb, con el que se indica que siempre hay tiempo para hacer las cosas y que no hay por qu\u00e9 precipitarse. A ello opone Jes\u00fas: Pues bien, yo os digo: Levantad vuestros ojos y mirad los campos, que ya amarillean para la siega; ha llegado el tiempo de la recolecci\u00f3n. Ello constituye una valoraci\u00f3n teol\u00f3gica de la situaci\u00f3n presente y significa de hecho que el mundo (de los samaritanos y de los gentiles) est\u00e1 preparado realmente para recibir el evangelio. Lo cual constituye a su vez un llamamiento apremiante a los misioneros cristianos, que en el ejemplo de los samaritanos deben reconocer la gracia de la hora presente y resolverse a actuar. No hay motivo alguno para la vacilaci\u00f3n y ni siquiera para la actitud resignada. <\/p>\n<p>El v. 36 presenta grandes dificultades expositivas. Sorprende el que se diga que \u00abel segador recibe ya su salario&#8230;\u00bb, cual si el trabajador recibiera su recompensa antes de realizar el trabajo y no, como es habitual, al final de la cosecha; ello resultar\u00eda de hecho un comportamiento extra\u00f1o. Otra posibilidad ser\u00eda la de identificar aqu\u00ed \u00absalario\u00bb y \u00abfruto\u00bb, con lo que \u00abrecoger el fruto para la vida eterna\u00bb ser\u00eda ya el \u00absalario\u00bb; lo cual parece la propuesta mejor y que puede muy bien armonizarse con la mentalidad jo\u00e1nica. Que el \u00absegador\u00bb reciba un salario por su trabajo, es algo que entra en las cosas evidentes (cf.  Mat 20:1-15). No resulta precisamente afortunado el intento de precisar aqu\u00ed de manera exacta qui\u00e9n es el \u00absembrador\u00bb y qui\u00e9n se identifica con el \u00absegador\u00bb. <\/p>\n<p>Lo verdaderamente decisivo es que el tiempo de la cosecha ya ha llegado, que el segador est\u00e1 listo y que recibe su salario, por cuanto que \u00abrecoge el fruto para la vida eterna\u00bb. Se indica as\u00ed claramente el car\u00e1cter escatol\u00f3gico de la cosecha. El lenguaje sin\u00f3ptico introducir\u00eda aqu\u00ed el concepto de reino de Dios, mientras que Jn emplea la expresi\u00f3n \u00abpara vida eterna\u00bb. La cosecha tiene, pues, aqu\u00ed un sentido a todas luces positivo. Es el acontecimiento escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, como el que sostiene el impulso misionero de la Iglesia primitiva y que ya est\u00e1 en plena marcha. El v. 36c muestra el objetivo de la cosecha: \u00ab&#8230;de suerte que lo mismo se alegren el que siembra y el que siega\u00bb. Si se pretende aqu\u00ed una mayor explicitaci\u00f3n, es evidente que en el sembrador hay que ver a Jes\u00fas mismo (y no al Padre) y en el segador a los disc\u00edpulos o a los primeros misioneros cristianos. En todo caso lo importante es la com\u00fan alegr\u00eda. Por otra parte, la alegr\u00eda de la cosecha es algo t\u00edpico para indicar el gozo cumplido por antonomasia (cf. Isa 9:2; Sal 126:5s). <\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n la confirman tambi\u00e9n los v. 37 y 38, que es preferible entender como explicaciones complementarias del v. 36, como una reflexi\u00f3n sobre el dato maravilloso de que el aut\u00e9ntico \u00e9xito misional como \u00e9xito y triunfo del evangelio le est\u00e9 vedado al Jes\u00fas hist\u00f3rico, mientras que a la comunidad pospascual bien podr\u00eda pensarse que le cae llovido del cielo en un sentido m\u00e1s o menos directo. Y es que, como dice el v. 37, en este proceso se cumple realmente el proverbio de \u00abUno es el que siembra y otro el que siega\u00bb. Tal proverbio -que en su origen puede ilustrar sin duda alguna la triste condici\u00f3n humana, por la que muchos se esfuerzan en su vida por alcanzar el premio de su trabajo y se ven defraudados, mientras que otros se aprovechan de su esfuerzo- adquiere aqu\u00ed excepcionalmente un sentido positivo; tal es su forma de cumplirse. Al tratarse de un \u00e9xito misional. quiere decir que ese curso de las cosas responde a la voluntad de Dios y que el sembrador Jes\u00fas debe morir a fin de que otros puedan recoger el fruto. As\u00ed se obtiene un sentido claro para el v. 38: Jes\u00fas ha enviado a sus disc\u00edpulos para que cosechen donde no han sudado ni trabajado. Las expresiones \u00abtrabajar, trabajo, esforzarse\u00bb forman parte del lenguaje misional establecido en la Iglesia primitiva (1). Los disc\u00edpulos son enviados por Jes\u00fas, como ocurre tambi\u00e9n en los sin\u00f3pticos. Lo que ellos recogen no es obra suya, sino la obra de Jes\u00fas. \u00abOtros realizaron su trabajo, y de \u00e9l os hab\u00e9is aprovechado vosotros\u00bb, el v. 37b expresa en forma ampl\u00edsima una ley fundamental del trabajo misionero cristiano, una experiencia universal que bien pudo obtenerse en la Iglesia primitiva y que se ha confirmado de m\u00faltiples modos en la historia de la Iglesia. Dentro del c\u00edrculo jo\u00e1nico se trata de un grupo que, incluso en este aspecto, puede contar ya con una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua. Y lo que vale para Jes\u00fas, vale tambi\u00e9n para la comunidad y para los disc\u00edpulos. Jes\u00fas ya no vive personalmente el \u00e9xito de su predicaci\u00f3n -como lo demuestra precisamente Jn en los cap\u00edtulos que siguen-, sino que m\u00e1s bien ha fracasado. La cosecha y el \u00e9xito pertenecen a los disc\u00edpulos. Para ello, a su vez, se convierten con su predicaci\u00f3n en \u00absembradores\u00bb, en \u00ablos que trabajan\u00bb y se esfuerzan, sin que puedan ya recoger el propio \u00e9xito; y lo mismo puede asegurarse de la generaci\u00f3n sucesiva&#8230; Lo que importa es que ya ahora se siembra y se recoge. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Especialmente en Pablo: Rom 16:6.12; 1Co 4:12; 1Co 15:10; 1Co 16:16; Gal 4:11, etc. Seg\u00fan Hauck, art. kopos [esfuerzo, fatiga] en ThWNT VIII, p. 827-829 el \u00abesforzarse\u00bb o la \u00abfatiga\u00bb es expresi\u00f3n \u00abdel trabajo cristiano en la comunidad y para la comunidad\u00bb, p. 825. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>5. EL \u00e9XITO DE LA MISI\u00d3N EN SAMARIA (Jn\/04\/39-42) <\/p>\n<p>39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en \u00e9l por las palabras de la mujer, que atestiguaba: Me ha dicho todo lo que hice. 40 Por eso, cuando los samaritanos llegaron ante \u00e9l, le rogaban que se quedara con ellos. Efectivamente, all\u00ed permaneci\u00f3 dos d\u00edas. 41 Y fueron muchos m\u00e1s los que creyeron por su palabra, 42 de suerte que dec\u00edan a la mujer: Ya no creemos s\u00f3lo por lo que t\u00fa nos has referido; pues nosotros mismos lo hemos o\u00eddo a \u00e9l y sabemos que \u00e9l es, verdaderamente, el Salvador del mundo. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed conviene aclarar el sentido teol\u00f3gico fundamental de las aseveraciones, que describe el proceso de la captaci\u00f3n de miembros en la Iglesia primitiva. El v. 39 asegura que muchos samaritanos hab\u00edan \u00abcre\u00eddo\u00bb por la palabra de la mujer que testificaba: Me ha dicho de pe a pa todo lo que he hecho, me ha descubierto todo mi pasado. La mujer hab\u00eda tratado con Jes\u00fas, y \u00e9l le hab\u00eda revelado su pasado, \u00abcon sus problemas\u00bb, y en el fondo todo su estilo de vida. En su encuentro con Jes\u00fas hab\u00eda hecho dos experiencias decisivas: primera, la experiencia autocr\u00edtica de su vida anterior con la experiencia de una nueva vida brindada por Jes\u00fas, simbolizada en el \u00abagua viva\u00bb, que calma por completo toda clase de sed; segunda, la propuesta de una nueva adoraci\u00f3n de Dios, de un nuevo culto. No puede por menos de certificar tales experiencias que la han cambiado por completo. Qui\u00e9ralo o no, el creyente se convierte en testigo de Jes\u00fas, y lo es precisamente por su fe. Una fe comprometida es siempre contagiosa, y lo es tambi\u00e9n aqu\u00ed. Muchos samaritanos confiesan que primero se sintieron curiosos por el relato de la mujer e interesados por Jes\u00fas. Acuden a \u00e9l y le ruegan que se quede con ellos, cosa que logran; efectivamente \u00aball\u00ed permaneci\u00f3 dos d\u00edas\u00bb (v. 40). Los samaritanos aprenden as\u00ed a conocer a Jes\u00fas personalmente. La consecuencia es que ahora son muchas m\u00e1s las personas que creen en \u00e9l \u00abpor su palabra\u00bb, de modo que pueden decirle a la mujer: Ahora ya no creemos por lo que t\u00fa nos has contado, sino porque nosotros mismos le hemos o\u00eddo; ahora sabemos que realmente es el Salvador del mundo. Bultmann recoge la formulaci\u00f3n de Kierkegaard de \u00abdisc\u00edpulos de primera y de segunda mano\u00bb. <\/p>\n<p>El testimonio de la mujer fue, en efecto, para aquella gente la condici\u00f3n necesaria, el motivo y requisito externo para su fe; pero ahora ya resulta superfluo tal testimonio, porque creen en Jes\u00fas en base a su propia experiencia, decisi\u00f3n e intuici\u00f3n, y no simplemente por lo que la mujer les hab\u00eda contado. \u00abEllo quiere decir que la fe no se puede dar sobre la autoridad de otros, sino que debe encontrar por s\u00ed misma su objeto; a trav\u00e9s de la palabra predicada debe recibir la palabra del revelador. Se da as\u00ed la aut\u00e9ntica paradoja de que la indispensable predicaci\u00f3n, que lleva a los oyentes a Jes\u00fas, es sin embargo indiferente, toda vez que el oyente se independiza en el saber de fe y con ello se convierte en cr\u00edtico de la predicaci\u00f3n que a \u00e9l mismo le ha conducido hasta la fe\u00bb. <\/p>\n<p>A todo ello se agrega que la fe personal lleva siempre a nuevas afirmaciones acerca de lo que Jes\u00fas significa para elIa. Una fe viva tiene que articularse de continuo tambi\u00e9n personalmente y poder expresar la propia experiencia creyente y el conocimiento de esa misma fe. Eso se da aqu\u00ed a trav\u00e9s de la nueva f\u00f3rmula cristol\u00f3gica que utilizan los samaritanos. Mientras que antes se hablaba del profeta o del Mes\u00edas, ahora se dice que Jes\u00fas es realmente el Salvador del mundo. La palabra \u00absalvador\u00bb, griego soter, es un concepto que deriva del culto helen\u00edstico a los soberanos, designando as\u00ed a quienes con su acci\u00f3n soberana restablecen el orden en el mundo, haciendo as\u00ed posible una vida humana y pol\u00edtica satisfactoria. \u00abSalvador\u00bb indica, pues, originariamente una funci\u00f3n politico-c\u00f3smica del soberano al que en la antig\u00fcedad se daba culto divino. La Iglesia primitiva recogi\u00f3 ese concepto y se lo aplic\u00f3 a Jes\u00fas (1). Y con ello quiso testificar que ya no esperaba la \u00absalvaci\u00f3n del mundo\u00bb del soberano pol\u00edtico, sino de Jes\u00fas crucificado y resucitado, y que adem\u00e1s esa salvaci\u00f3n ten\u00eda realmente un car\u00e1cter universal y c\u00f3smico. Jesucristo no es s\u00f3lo el h\u00e9roe c\u00faltico de una secta oscura y marginal, sino el Salvador del mundo. Esa es la primitiva experiencia cristiana de fe que se expresa mediante tales f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Soter o salvador, como t\u00edtulo cristol\u00f3gico, en el NT: Luc 2:11; Hec 5:31; Hec 12:23; Flp 3:20; 1Ti 4:10; 2Ti 1:10; Tit 1:4; Tit 2:13; Tit 3:6; Efe 5:23; 2Pe 1:1.11; 2Pe 2:20; 2Pe 3:18.20; 1Jn 4:14. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>El texto de \u00abJes\u00fas y la samaritana\u00bb presenta unas resonancias como apenas vuelven a escucharse en todo el Evangelio seg\u00fan Juan con tal fuerza y abundancia. A ello se suma la impresi\u00f3n del gran \u00e9xito que Jes\u00fas conoci\u00f3 precisamente entre los samaritanos. Sospechamos que el c\u00edrculo jo\u00e1nico ha retrotra\u00eddo al tiempo de Jes\u00fas el posterior desarrollo pospascual, con lo que no es necesario negar un apoyo hist\u00f3rico-realista para esa tradici\u00f3n en el mismo Jes\u00fas hist\u00f3rico. Como quiera que sea, esta per\u00edcopa con sus colores luminosos, alegres, esperanzados y apuntando al futuro, se destaca netamente de los enfrentamientos entre Jes\u00fas y \u00ablos jud\u00edos\u00bb, que acabar\u00e1n con el rechazo de Jes\u00fas, como lo describen los cap\u00edtulos siguientes. Y tanto m\u00e1s importante resulta el cap. 4 para el enjuiciamiento general de todo el evangelio, porque aqu\u00ed se pone de relieve con singular fuerza el aspecto misionero universal de la fe cristiana. <\/p>\n<p>Jes\u00fas y la mujer: <\/p>\n<p>Cf \u00abConcilium\u00bb XII (1976) I, 45-53 <\/p>\n<p>La mujer en la Iglesia. Es \u00e9ste un tema que, al presente, merece cada vez mayor atenci\u00f3n por razones comprensibles. \u00abCuando se leen los evangelios como dirigidos contra las pr\u00e1cticas religiosas del juda\u00edsmo, piensa Rosemary R. Ruether, se puede descubrir en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas contra la infravaloraci\u00f3n tradicional de la mujer indicios notables e inequ\u00edvocos de un verdadero iconoclasta. Jes\u00fas ten\u00eda mujeres entre quienes le segu\u00edan, como por ejemplo a Mar\u00eda Magdalena, Juana y Susana. Se las presenta como acompa\u00f1antes de Jes\u00fas y de los doce en los viajes apost\u00f3licos (Luc 8:1-3). Fueron las que se mantuvieron fieles a Jes\u00fas cuando los disc\u00edpulos, y en especial Pedro, perdieron el valor y le traicionaron. Esa es probablemente la raz\u00f3n de por qu\u00e9 aparecen tambi\u00e9n ellas como las primeras testigos de la resurrecci\u00f3n. Y en la fiesta de pentecost\u00e9s se hallaban asimismo presentes en el aposento superior.\u00bb En efecto, no se puede discutir -seg\u00fan lo ha puesto de relieve sobre todo Hanna Wolff en su libro Jes\u00fas der Mann- que Jes\u00fas de Nazaret se comport\u00f3 con las mujeres de forma totalmente distinta de la habitual en el juda\u00edsmo coet\u00e1neo, a saber, con toda libertad, sin prejuicios y de un modo absolutamente positivo en todos los aspectos. Acerca de la posici\u00f3n del juda\u00edsmo respecto de la mujer dice la mencionada Hanna Wolff: <\/p>\n<p>Por lo que hace al ambiente de entonces, el ambiente de Jes\u00fas, se trata de un patriarcado jud\u00edo, en el que no s\u00f3lo se postergaba todo lo femenino, sino en el que dominaba adem\u00e1s una marcada animosidad contra todo lo femenino. Se trata incluso de un patriarcado llevado al extremo, en el que la animosidad contra el elemento femenino se hab\u00eda convertido en la norma de la sociedad. Eran los varones los que en la oraci\u00f3n daban gracias a Dios diariamente, porque no los hab\u00eda creado como no israelitas, ignorantes y sobre todo \u00abcomo mujer\u00bb. Ellos, los varones, ten\u00edan el mejor motivo para tal gratitud, pues sab\u00edan perfectamente por qu\u00e9 lo expresaban y lo repet\u00edan de continuo. <\/p>\n<p>Evidentemente ese juicio hay que enmarcarlo en el ancho cuadro de la sociedad antigua, que en general ten\u00eda un car\u00e1cter adric\u00e9ntrico y estaba orientada de modo patriarcal; una sociedad en que el var\u00f3n ocupaba el centro, aun cuando ya en la antig\u00fcedad hubiera siempre mujeres que desempe\u00f1aron un papel importante en el arte, en la filosof\u00eda o en la pol\u00edtica. Pero tales mujeres pertenec\u00edan por lo general al estrato superior. \u00abEl ambiente, sobre cuyo trasfondo hay que ver a Jes\u00fas, es un patriarcado t\u00edpico, un patriarcado rudo y anquilosado, en el que no faltaban ciertos rasgos m\u00e1s suaves, pero que a menudo se convert\u00eda en un patriarcado cruel e inmisericorde\u00bb. El concepto psicol\u00f3gico, en el que \u00b7Hanna-Wolff enmarca la actitud habitual de aquel mundo de varones frente a la mujer, es el concepto de animosidad. \u00abLa animosidad contra lo femenino se hab\u00eda convertido abierta y llanamente en norma de la sociedad\u00bb. En contraste con ello Hanna Wolff presenta a Jes\u00fas como \u00abel var\u00f3n sin animosidad\u00bb: <\/p>\n<p>Afirmarnos, sin embargo, que el aspecto central para la comprensi\u00f3n de la persona de Jes\u00fas, que por lo mismo resulta indispensable es \u00e9ste: Jes\u00fas es el primer var\u00f3n que ha roto el andricentrismo del mundo antiguo. Ha sido eliminado el despotismo de los valores exclusivamente varoniles. Jes\u00fas ha sido el primero en romper la solidaridad de los varones, es decir, de los varones no integrados, su actitud antifemenina o animosa. En Jes\u00fas nos encontramos con el primer var\u00f3n sin animosidad. <\/p>\n<p>ANIMA\/ANIMUS: \u00abAnimosa\u00bb es aqu\u00ed el calificativo de una actitud que se caracteriza por los sentimientos antifemeninos u hostiles a la mujer; una actitud que Hanna Wolff atribuye a una estructura de la personalidad, en el sentido de la psicolog\u00eda profunda de C.G. Jung. Tal estructura personal no ha esclarecido, asumido ni integrado la relaci\u00f3n interna con el anima, es decir, con la parte femenina de la psique viril (la parte masculina de la psique femenina se llama animus), como tampoco la propia sexualidad. <\/p>\n<p>Cuando en su psicolog\u00eda interna el var\u00f3n no ha hecho de su anima una aliada, en realidad est\u00e1 haciendo la guerra a la mujer como a su enemiga, priv\u00e1ndola de sus derechos o domin\u00e1ndola de una manera brutal o sublime. El var\u00f3n que no ha integrado su parte an\u00edmica de sexo contrario, sin saberlo se deja regir por ella y justamente por ello se comporta de hecho, pese a todas las fachadas marcadamente masculinas, como una mujer primitiva, es decir, de un modo caprichoso, susceptible, nervioso, irritado, descontrolado, echando a menudo espumarajos de rabia, c\u00f3lera y todos los sentimientos imaginables. Frente a cualquier objetividad de la mujer est\u00e1 indefenso, pues ella es la especial\u00edsima sostenedora de su sombra proyectada, y, en consecuencia, le irrita todo lo que hay en ella. Sobre todo el pensamiento de ese var\u00f3n, egoc\u00e9ntrico por principio, no est\u00e1 fecundado por ning\u00fan elemento sentimental femenino, por lo que es puramente intelectualista, formal, ajeno a la vida, anclado en los principios y dominado por las ideolog\u00edas. Ese pensamiento convierte la vida en f\u00f3rmula, al hombre en cifra y al mundo en un mecanismo. Es pobre de sentimientos a los que posterga, estando ciego a los valores de los mismos. Un var\u00f3n as\u00ed lo ser\u00e1 tanto m\u00e1s, cuando cree que la mujer le pone en tela de juicio, le critica o le domina. Entonces el hombre ps\u00edquicamente fr\u00edgido como hoy se le llama, termina haci\u00e9ndose como se le ha descrito, se convierte en \u00abanimoso\u00bb. <\/p>\n<p>Frente a todo ello Jes\u00fas \u00abha vivido conscientemente\u00bb, con una \u00abconciencia responsable\u00bb, que afirma y actualiza de modo positivo la relaci\u00f3n creativa entre consciente e inconsciente. Eso significa un rechazo de todos los infantilismos, que bloquean o impiden por completo el proceso humano de madurez. Es tambi\u00e9n un rechazo de los poderes colectivos, entre los cuales puede contarse desde luego el \u00abcolectivo familiar\u00bb, y todo tipo de poder social, como el Estado, el partido, la Iglesia, en la medida en que se le presentan al hombre como autoridades absolutas y quieren determinar su super yo. Jes\u00fas, por el contrario, piensa desde una \u00abconciencia m\u00e1s amplia\u00bb; eso quiere decir, que \u00abno entra en el plano consciente del contrario, sino que piensa y act\u00faa desde una conciencia m\u00e1s vasta\u00bb. Esta formulaci\u00f3n de Hanna Wolff puede relacionarse con el problema de los equ\u00edvocos. Jes\u00fas aparece como \u00abel hombre con la conciencia amplia\u00bb, mientras que la mujer y desde luego tambi\u00e9n los disc\u00edpulos y los enemigos de Jes\u00fas tienen un \u00abhorizonte m\u00e1s estrecho\u00bb. Lo importante, sin embargo, es que Jes\u00fas no acusa o desprecia a la mujer, sino que la ayuda a participar en esa \u00abconciencia amplia\u00bb y abrir as\u00ed el propio horizonte al \u00abdon de Dios\u00bb; \u00e9ste es un proceso que no debe entenderse de modo intelectualista sino \u00abintegral\u00bb y completo. Finalmente, Hanna Wolff llega a esta afirmaci6n importante: \u00abEso es la imago Dei en nosotros, la semejanza divina, que \u00abquiere\u00bb expresarse de acuerdo con su esencia y verdad y que no cesa de quererlo. Otras caracter\u00edsticas del var\u00f3n Jes\u00fas, integrado y \u00absano\u00bb son para Hanna Wolff el \u00absentimiento diferenciado\u00bb. <\/p>\n<p>J\/PERSONALIDAD: Jes\u00fas&#8230; no se queda \u00abfr\u00edo\u00bb ante nada, todo lo contrario. No es indiferente al hambre, la enfermedad, la necesidad ni la muerte, ni lo es a la culpa y la infamia, ni frente a la multitud ni frente a los individuos que no tienen pastor. Nada le deJa fr\u00edo o indiferente, y sobre todo frente a los humillados y despreciados, que ni siquiera osan enderezarse. Su sentimiento est\u00e1 siempre comprometido; es el hombre de la buena disposici\u00f3n y participaci\u00f3n sentimentales. <\/p>\n<p>Y, por fin, Jes\u00fas tiene una \u00abimagen \u00edntegra de Dios\u00bb. El Dios de Jes\u00fas no es el Esp\u00edritu Padre de una dogm\u00e1tica metaf\u00edsico-espiritualista; sino el Padre que en su amor permanece tambi\u00e9n vinculado con la \u00abhondura\u00bb del hombre: <\/p>\n<p>En Jes\u00fas esa vinculaci\u00f3n viva hasta lo hondo se da por vez primera no s\u00f3lo en Israel sino en toda la historia religiosa. Y ello porque es una imagen de Dios bajo la cual late la integraci\u00f3n anima; es decir, que las relaciones no se recortan sino que m\u00e1s bien se establecen por doquier. El ordenamiento \u00edntegro en la imagen divina de Jes\u00fas se demuestra, dicho con otras palabras, como algo central, por cuanto que se define tanto por los valores masculinos como por los femeninos. <\/p>\n<p>Jes\u00fas realiza y certifica un cambio en la conciencia de Dios: <\/p>\n<p>\u00a1Dios se transforma! Aqu\u00ed hay algo en Dios, es decir en la conciencia y en la imagen de Dios, que resulta totalmente distinto y revolucionario. Dios no ama en modo alguno a los justos, a los pretendidos justos, sino que est\u00e1 m\u00e1s bien en favor de los destrozados y postergados. Dios se ha convertido en el Dios de los imp\u00edos, seg\u00fan la f\u00f3rmula actual exacerbada, pero correcta. <\/p>\n<p>As\u00ed razona Hanna Wolff al concluir el relato sobre el \u00abhijo perdido\u00bb. Lo decisivo en todo ello es que \u00abJes\u00fas deja que dominen los valores ontol\u00f3gicos femeninos en la imagen de Dios\u00bb. Cabr\u00eda aducir muchos m\u00e1s ejemplos para probar c\u00f3mo las observaciones e interpretaciones que dicha autora hace con ayuda de las categor\u00edas psicoterap\u00e9uticas y de las im\u00e1genes de Jes\u00fas en el NT, coinciden con muchos puntos de vista y con muchas aseveraciones neotestamentarias y tambi\u00e9n jo\u00e1nicas, precisamente. Aqu\u00ed se expresan fen\u00f3menos y perspectivas, que hoy piden a gritos una discusi\u00f3n y que ser\u00eda necesario repensar, como por ejemplo la cuesti\u00f3n de las velaciones existentes entre sexualidad masculina e imagen de Dios, o el problema del creciente desplazamiento del Jes\u00fas de Nazaret, jud\u00edo y terreno, de muchos campos de la conciencia eclesi\u00e1stica tradicional y el desplazamiento efectivo de la mujer en la Iglesia clerical. A mi entender existe en todo ello una conexi\u00f3n \u00edntima, que s\u00f3lo podr\u00e1 explicarse con ayuda de la psicolog\u00eda profunda. Basten algunas sugerencias, que requieren una elaboraci\u00f3n posterior. <\/p>\n<p>Es probable que sin una ampliaci\u00f3n \u00abpsicoterap\u00e9utica y teol\u00f3gica\u00bb de conciencia, horizonte y sentimiento no pueda alcanzarse una integraci\u00f3n efectiva y completa de la mujer en la Iglesia. En su notable art\u00edculo Presencia de la mujer en el primitivo movimiento cristiano (\u00abConcilium\u00bb XII (1976) I, 9-29), Elisabeth Schussler-Fiorenza ha demostrado atinadamente la gran participaci\u00f3n que las mujeres tuvieron en la primer\u00edsima difusi\u00f3n del cristianismo, y que no s\u00f3lo actuaron como \u00abayudantes auxiliares de los ap\u00f3stoles\u00bb, sino que a menudo ejercieron tambi\u00e9n como dirigentes de las \u00abcomunidades dom\u00e9sticas\u00bb o como \u00abprofetisas\u00bb en el servicio divino. <\/p>\n<p>Se han perdido muchos datos sobre la posici\u00f3n de la mujer en el cristianismo primitivo. Las pocas referencias que nos han llegado en relatos patriarcales vienen a representar simplemente la cima de un iceberg, y nos permiten barruntar lo mucho que hemos perdido. <\/p>\n<p>De acuerdo con todo ello, no es ciertamente exagerado decir que, con su conducta pr\u00e1ctica frente a la mujer, Jes\u00fas le ha comunicado una conciencia y un sentimiento nuevos de s\u00ed misma, al menos de una manera ejemplar. Esa nueva autoexperiencia forma parte, sin duda alguna, de la salvaci\u00f3n del hombre. <\/p>\n<p>S\u00edmbolos <\/p>\n<p>La imagen del agua viva se\u00f1ala, una vez m\u00e1s, el papel importante de los s\u00edmbolos en la transmisi\u00f3n de la experiencia religiosa, incluso de la experiencia de fe cristiana. Sin un rastreo de la importancia existencial de los s\u00edmbolos mitol\u00f3gico-religiosos jam\u00e1s tendr\u00edamos acceso a la interpretaci\u00f3n e inteligencia del Evangelio seg\u00fan Juan. En este aspecto Jn ha creado un doble movimiento mental. Por una parte, en el c\u00edrculo jo\u00e1nico se sabe de la gran importancia de los diversos s\u00edmbolos e im\u00e1genes en el entorno religioso, ya fuera del juda\u00edsmo, de la gnosis o del helenismo en el sentido m\u00e1s amplio. Se conoce tambi\u00e9n la sem\u00e1ntica de tales s\u00edmbolos, su importancia afectiva en el contexto vital de los diferentes medios culturales. Este es un aspecto del proceso, que hoy s\u00f3lo podremos comprender una vez m\u00e1s mediante una laboriosa investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-religiosa. <\/p>\n<p>El otro aspecto de ese proceso consiste en traspasar todos esos s\u00edmbolos a Jes\u00fas o al menos ponerlos en conexi\u00f3n con \u00e9l mediante un audaz procedimiento de transposici\u00f3n. En realidad, Jes\u00fas de Nazaret es el que puede comunicar al hombre, y de hecho se lo comunica, todo aquello que los hombres de una manera oscura y confusa rastrean, persiguen e intuyen en las religiones; la religi\u00f3n, en efecto, no es para el hombre m\u00e1s que el mundo de los s\u00edmbolos. Mas la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-religiosa no es importante s\u00f3lo porque \u00fanicamente as\u00ed se pueden esclarecer el trasfondo sociocultural y sociopsicol\u00f3gico, el medio hist\u00f3rico, etc. para el que se escribieron originariamente los textos jo\u00e1nicos y desde los cuales han de entenderse. Se trata m\u00e1s bien de problemas de estructura y contenido antropol\u00f3gicos y teol\u00f3gicos, para cuyo conocimiento ofrece hoy importantes ayudas la psicolog\u00eda profunda, y en nuestro caso la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica profunda de los s\u00edmbolos, sobre todo, tal como la ha llevado a cabo la escuela de C.G. Jung. La teolog\u00eda no puede renunciar a tales ayudas en su propio provecho. Con ella no s\u00f3lo se nos brinda un magn\u00edfico instrumento para la mejor comprensi\u00f3n de los s\u00edmbolos, sino una ayuda valios\u00edsima para descubrir el importante car\u00e1cter antropol\u00f3gico de los s\u00edmbolos y para encontrar el \u00ablugar\u00bb en que los s\u00edmbolos ejercen sobre el hombre de hoy su funci\u00f3n ps\u00edquica dentro del inconsciente de la psique, las m\u00e1s de las veces cerrado. En este contexto tambi\u00e9n la Iglesia y la teolog\u00eda tienen que reconocer y criticar su deslizamiento hacia el racionalismo moderno -del que tambi\u00e9n forma parte el dogmatismo-, hacia el ritualismo y hacia una concepci\u00f3n organizativa puramente jur\u00eddico-capitalista. Precisamente en el \u00e1mbito eclesi\u00e1stico hemos olvidado a la larga el trato con los s\u00edmbolos y casi no entendemos ya el lenguaje del alma humana. <\/p>\n<p>Por eso hay en las Iglesias tan poca \u00abagua viva\u00bb. A veces hasta podemos tener la impresi\u00f3n de que existe realmente mucho miedo a esa \u00abagua viva\u00bb. Y como ya no se entiende el \u00abanhelo del alma\u00bb, tampoco se sabe con precisi\u00f3n qu\u00e9 es lo que se puede ofrecer a esa alma como medio de salvaci\u00f3n. S\u00f3lo que la apertura del potencial religioso en el hombre representa un proceso largo y polifac\u00e9tico, una emancipaci\u00f3n que podr\u00eda compararse perfectamente con el proceso de un an\u00e1lisis. Y no se le har\u00eda justicia con las tradicionales \u00abactividades eclesi\u00e1sticas\u00bb o con los superficiales \u00abcursos de catecismo\u00bb indoctrinadores, que m\u00e1s se orientan a despachar a las masas que a la \u00absalvaci\u00f3n an\u00edmica\u00bb del hombre. Aqu\u00ed es necesario experimentar nuevos planteamientos y caminos, dentro por completo del sentido de Jes\u00fas; caminos que, desde luego, exigen mucha m\u00e1s audacia y esp\u00edritu de aventura por encima de los convencionalismos. <\/p>\n<p>Misi\u00f3n <\/p>\n<p>Cuando se afronta esa falta de convencionalismos, gana sin duda en peso e importancia otro problema, que hoy en buena parte genera una confusi\u00f3n, a saber, el problema de la misi\u00f3n. El cristianismo es, por naturaleza, una religi\u00f3n misionera y no una religi\u00f3n popular y naturalista. Uno no se hace cristiano por pertenecer a un pueblo o a una determinada cultura, sino en definitiva por la conversi\u00f3n, la fe, o lo que es lo mismo, por una decisi\u00f3n consciente, cuyo sello exterior es el bautismo. Cuando el vigor misionero del cristianismo se entumece, cuando las Iglesias se acomodan exactamente igual que los dem\u00e1s grupos, aunque con ello se creen en muchas cuestiones algunas dificultades incomprensibles, pronto deja de haber el \u00abagua viva\u00bb, por cuyo frescor suspiran los hombres atormentados. En ultimo t\u00e9rmino el cristianismo no logra la fuerza misionera, la fuerza de convicci\u00f3n operada por el Esp\u00edritu mediante un \u00abestudio de mercado\u00bb para proponer despu\u00e9s una \u00aboferta\u00bb m\u00e1s o menos problem\u00e1tica -por importante que todo ello sea tambi\u00e9n para la pastoral-, sino que lo logra sobre todo gracias al redescubrimiento y a la reapertura de la persona y del mensaje de Jes\u00fas. A ello se llega por el ahondamiento y profundizaci\u00f3n en lo cristiano originario y puro, as\u00ed como por el experimento creativo de la fe. Frente a los convencionalismos cristiano-edesi\u00e1sticos y sus tendencias de absolutizaci\u00f3n, frente a sus dogm\u00e1ticas y catecismos es preciso plantear una y otra vez el problema del origen, es decir, el problema del Jes\u00fas originario de los evangelios, el cristianismo originario de la Iglesia primitiva, etc. Hay que repensar de continuo la propia fe y tener la audacia de seguir medit\u00e1ndola. Pronto se pondr\u00e1 entonces de manifiesto lo que a\u00fan existe de fuerza misionera. <\/p>\n<p>JES\u00daS EN GALILEA EL HIJO DE UN FUNCIONARIO (4,43-54) <\/p>\n<p>La per\u00edcopa introduce el relato de la actividad de Jes\u00fas en Galilea, y se divide claramente en dos partes: 4,43-45 relata la llegada de Jes\u00fas a Galilea, y el v. 44 recoge la tradici\u00f3n del fracaso de Jes\u00fas en su patria de Nazaret, como se encuentra en Mar 6:1-6 (cf. Mat 13:53-58; Luc 5:16-30); es evidente que el c\u00edrculo jo\u00e1nico ha conocido esa tradici\u00f3n. El v. 46a representa una conexi\u00f3n redaccional entre la \u00abse\u00f1al primera\u00bb de las bodas de Can\u00e1 y la \u00abse\u00f1al segunda\u00bb de la curaci\u00f3n de un enfermo. Por lo dem\u00e1s, a partir de ah\u00ed cesa la enumeraci\u00f3n de los relatos de se\u00f1ales o milagros. La curaci\u00f3n del enfermo (v. 46b-54) es, seg\u00fan hoy se reconoce en general, la versi\u00f3n jo\u00e1nica del relato acerca del centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam, que aparece en la fuente de los logia (Mat 8:5-13; Luc 7:1-10). <\/p>\n<p>1. JES\u00daS EN GALILEA (Jn\/04\/43-45) <\/p>\n<p>43 Despu\u00e9s de aquellos dos d\u00edas, sali\u00f3 de all\u00ed para Galilea. 44 Porque Jes\u00fas mismo hab\u00eda declarado que ning\u00fan profeta tiene prestigio en su propia patria. 45 Cuando lleg\u00f3, pues, a Galilea, los galileos lo acogieron bien, despu\u00e9s de haber visto todo lo que hab\u00eda hecho durante la fiesta en Jerusal\u00e9n, ya que tambi\u00e9n ellos hab\u00edan estado all\u00ed. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una estancia de dos d\u00edas, seg\u00fan relata nuestro texto, Jes\u00fas parte de Sicar a Galilea. Por lo dem\u00e1s no es nada positivo lo que all\u00ed le aguarda. M\u00e1s bien, seg\u00fan el v. 44, Jes\u00fas ha vivido personalmente la experiencia -que en este caso se indica mediante la expresi\u00f3n de \u00abhab\u00eda declarado\u00bb- de que un profeta no es reconocido ni aceptado en su patria. Lo cual recuerda muy de cerca la per\u00edcopa de Mar 6:1-6 sobre la estancia de Jes\u00fas en Nazaret, en que se habla asimismo del fracaso de Jes\u00fas en su patria chica. All\u00ed dice Jes\u00fas a sus paisanos: \u00abA un profeta s\u00f3lo lo desprecian en su tierra, entre sus parientes y en su casa. No pudo, pues, hacer all\u00ed milagro alguno, fuera de curar a unos pocos enfermos imponi\u00e9ndoles las manos. Y qued\u00f3 extra\u00f1ado de aquella incredulidad. Recorr\u00eda las aldeas circunvecinas ense\u00f1ando\u00bb (Mar 6:4-6). Pero, a diferencia de la tradici\u00f3n marciana, Jn extiende el juicio negativo a toda Galilea, viniendo a ser como el t\u00edtulo general de todo el ministerio de Jes\u00fas all\u00ed realizado (cf. 6,66). Como juicio global expresa, sin duda alguna, la concepci\u00f3n del c\u00edrculo jo\u00e1nico sobre tal actividad. Y, estando al sentido jo\u00e1nico, esa declaraci\u00f3n de Jes\u00fas hay que entenderla como un testimonio, un testimonio acusador, y no s\u00f3lo como una simple comprobaci\u00f3n. El profeta, que no es reconocido en su patria Galilea, testifica la incredulidad de sus paisanos, que atraen sobre s\u00ed el juicio condenatorio (cf. tambi\u00e9n las lamentaciones sobre las ciudades galileas en la fuente de los logia, Mat 11:20-24; Luc 10:12-15). En realidad tambi\u00e9n los galileos deber\u00edan haber dado a Jes\u00fas el honor que corresponde al enviado de Dios (cf. 5,23); pero precisamente se lo niegan. El v. 45 presenta una afirmaci\u00f3n general sobre Galilea, que al propio tiempo constituye una conexi\u00f3n literaria con 2,23 ss. De modo similar a muchos que hab\u00edan cre\u00eddo en Jerusal\u00e9n por las se\u00f1ales que Jes\u00fas obraba, si bien esa fe no ten\u00eda ninguna solidez, as\u00ed se comportan tambi\u00e9n ahora los galileos. Reciben a Jes\u00fas con alegr\u00eda, como hab\u00eda que acogerle, ya que hab\u00edan presentado sus obras en Jerusal\u00e9n durante la fiesta de pascua, a la que ellos hab\u00edan asistido. As\u00ed esta per\u00edcopa de \u00edndole general anticipa ya al lector tanto la exposici\u00f3n del ministerio de Jes\u00fas en Galilea como el resultado negativo de tal actividad. <\/p>\n<p>2. EL HIJO DEL FUNCIONARIO (Jn\/04\/46-54) <\/p>\n<p>46 Lleg\u00f3, pues, nuevamente a Can\u00e1 de Galilea, donde hab\u00eda convertido el agua en vino. Hab\u00eda all\u00ed un funcionario de la corte que ten\u00eda un hijo enfermo en Cafarna\u00fam. 47 Cuando este funcionario oy\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda vuelto de Judea a Galilea, fue a verlo y a pedirle que bajara para curar a su hijo, que estaba ya para morir. 48 Entonces le dijo Jes\u00fas: Si no v\u00e9is se\u00f1ales y prodigios, no cre\u00e9is. 49 El funcionario le suplica: \u00a1Se\u00f1or, baja antes de que mi ni\u00f1o muera! 50 Resp\u00f3ndele Jes\u00fas: Vete, tu hijo vive. Crey\u00f3 el hombre en la palabra que Jes\u00fas le dijo y se fue. 51 Estaba \u00e9l bajando ya, cuando le salieron al encuentro los criados para decirle: Tu ni\u00f1o vive. 52 Les pregunt\u00f3 a qu\u00e9 hora hab\u00eda comenzado a sentirse mejor, y ellos le respondieron: Ayer, a la hora s\u00e9ptima, le desapareci\u00f3 la fiebre. 53 Vio entonces el padre que aqu\u00e9lla era precisamente la hora en que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: Tu hijo vive; y crey\u00f3 \u00e9l y toda su familia. 54 Esta fue la segunda se\u00f1al que realiz\u00f3 Jes\u00fas, cuando volvi\u00f3 de Judea a Galilea. <\/p>\n<p>El v. 46 hace referencia expl\u00edcita al milagro del vino en las bodas de Can\u00e1, al tiempo que establece un punto de contacto con la narraci\u00f3n del milagro que sigue. <\/p>\n<p>En esta curaci\u00f3n del hijo de un \u00abfuncionario de la corte\u00bb se trata de un relato que presenta notabil\u00edsimas semejanzas con el del centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam (Mat 8:5-13; Luc 7:1-10, y m\u00e1s en concreto con el texto b\u00e1sico de esa historia, cf. Mat 8:5-10, n\u00facleo que tanto Mt como Lc han ampliado con diversos a\u00f1adidos). Las notas comunes son \u00e9stas: el enfermo se encuentra en Cafarna\u00fam; en ambos casos el hombre que se dirige a Jes\u00fas est\u00e1 al servicio del se\u00f1or del territorio, del rey Herodes Antipas, s\u00f3lo que en un caso se le designa como \u00abcenturi\u00f3n\u00bb, mientras que aqu\u00ed se le califica de un modo general como \u00abfuncionario\u00bb o como un hombre que se encuentra al servicio del rey, como empleado del mismo. En uno y otro caso el enfermo est\u00e1 especialmente cercano al centuri\u00f3n: una vez se trata de un criado y, otra, de un hijo. En ambos relatos se alude a una enfermedad grave, de la que se teme un desenlace fatal. La iniciativa parte siempre del hombre notable. Y, finalmente, en una y otra historia, el centro teol\u00f3gico del acontecimiento es la fe, aunque con una diversidad de acentos muy caracter\u00edstica. En el relato-Q, Jes\u00fas exalta la fe del centuri\u00f3n: \u00abOs lo aseguro: en Israel, en nadie encontr\u00e9 tanta fe\u00bb (Mat 8:10); el centuri\u00f3n es ya un hombre que tiene fe, siendo precisamente esa su fe el supuesto que hace posible la realizaci\u00f3n del milagro. En Jn el milagro se hace para producir la fe. <\/p>\n<p>Adem\u00e1s en Jn, o el circulo jo\u00e1nico, la narraci\u00f3n est\u00e1 condensada con un prop\u00f3sito did\u00e1ctico: formalmente se ha convertido una historia de fe en un ejemplo escolar. El relato del milagro con sus nuevas matizaciones teol\u00f3gicas sirve ahora para motivar la fe del hombre en Jes\u00fas. En ese sentido es t\u00edpica la observaci\u00f3n final: la conversi\u00f3n de toda la casa del funcionario a la fe en Jes\u00fas es el efecto perseguido por la narraci\u00f3n. Tambi\u00e9n los cambios est\u00e1n por completo al servicio de tal efecto. La distancia est\u00e1 agrandada notablemente, puesto que entre Can\u00e1 y Cafarna\u00fam apenas median 26 kil\u00f3metros. Asimismo el \u00e9nfasis en lo grave de la enfermedad -con verdadero peligro de muerte- forma parte de la exaltaci\u00f3n del aspecto milagroso. Cuanto m\u00e1s grande es el milagro mayor es su efecto en el fomento de la fe. <\/p>\n<p>El v. 46b introduce al relato de la curaci\u00f3n. El hijo de un funcionario de la corte -se trata de un hombre al servicio del rey Herodes Antipas, que por entonces gobernaba Galilea (4 a.C. 39 d.C.) y que hab\u00eda fundado su nueva residencia en Tiber\u00edades- yace enfermo en Cafarna\u00fam. La noticia de que Jes\u00fas ha vuelto a Galilea le mueve a ponerse en camino para visitar a Jes\u00fas y suplicarle que se digne \u00abbajar\u00bb -efectivamente as\u00ed ten\u00eda que hacerlo desde Can\u00e1, sita en un lugar elevado, hasta Cafarna\u00fam, ubicada junto al lago de Genesaret- para curar con su presencia al enfermo (v. 47). Expresamente se hace referencia a que el enfermo estaba al borde de la muerte. No s\u00f3lo hay que ver en ello un motivo de apremio para que Jes\u00fas actuara cuanto antes, sino tambi\u00e9n una determinada concepci\u00f3n de la enfermedad. Para la mentalidad antigua en general, y la b\u00edblica en particular, entre enfermedad y muerte mediaba una conexi\u00f3n estrecha. La enfermedad no era s\u00f3lo \u00abla mensajera de la muerte\u00bb, sino el efecto comprobable del poder fatal. En la enfermedad, el poder de la muerte extend\u00eda ya sus manos hacia el hombre. El enfermo, y muy en particular la persona afectada de una grave enfermedad, no pertenec\u00eda ya propiamente al \u00abpa\u00eds de los vivientes\u00bb sino al \u00abpa\u00eds de la muerte\u00bb. De ah\u00ed que -seg\u00fan lo certifican muchos salmos y textos del libro de Job- la curaci\u00f3n de una enfermedad equival\u00eda a la \u00abredenci\u00f3n del reino de la muerte, del mundo inferior\u00bb. As\u00ed pues, cuando el funcionario ruega a Jes\u00fas que quiera curar a su hijo enfermo de muerte, que le libere de las fauces de la muerte, es porque conf\u00eda en que tiene en sus manos un poder donador de vida, como en el fondo s\u00f3lo Dios lo posee. Dios, Yahveh, es realmente el \u00fanico poder antagonista de la muerte, al que exclusivamente se conf\u00eda la superaci\u00f3n de la muerte. <\/p>\n<p>A la s\u00faplica del funcionario responde Jes\u00fas con una sentencia fundamental: Si no v\u00e9is se\u00f1ales y prodigios, no cre\u00e9is (v. 48). Tal sentencia expresa claramente el prop\u00f3sito did\u00e1ctico de la historia. Las \u00abse\u00f1ales y prodigios\u00bb se conciben como motivos de fe, que deben mover al hombre a creer, dentro por completo del sentido que tienen en la apolog\u00e9tica tradicional del cristianismo primitivo. Cuanto m\u00e1s importante, grande y vigoroso es el milagro, tanto mayor es su fuerza demostrativa. Sin duda alguna que de tal sentencia puede deducirse una cierta cr\u00edtica del af\u00e1n milagrero. Ahora bien, los hombres son de tal modo que necesitan tambi\u00e9n de los milagros para creer, fe que sin los milagros rara vez encuentran. La verdadera concepci\u00f3n de Jn deber\u00eda estar tambi\u00e9n aqu\u00ed en la misma l\u00ednea que aparece en 20,29b: Bienaventurados los que creen sin ver. Sin embargo, para la primitiva catequesis cristiana los milagros eran importantes. No se pod\u00eda renunciar, sin m\u00e1s ni m\u00e1s, en la lucha y competencia con otras religiones. Y es una pr\u00e1ctica que tambi\u00e9n se confirma en Jn. <\/p>\n<p>Cierto que el padre del muchacho no se dio por satisfecho con tal salida. M\u00e1s bien, y en fuerte contraste con la respuesta de Jes\u00fas, pone ante sus ojos lo apremiante del tiempo: \u00a1Ven, Se\u00f1or, antes de que el muchacho muera! Tenemos aqu\u00ed un rasgo t\u00edpico de las narraciones de milagros. Mediante la referencia a lo grave o a la larga duraci\u00f3n de la enfermedad se pretende motivar la intervenci\u00f3n del taumaturgo (v. 49). Y entonces pronuncia Jes\u00fas la palabra milagrosa y cargada de poder, que aqu\u00ed reviste este tono sencillo: \u00abVete, tu hijo vive.\u00bb F\u00f3rmula que expresa la teolog\u00eda jo\u00e1nica de la vida. Hasta qu\u00e9 punto le interesa al evangelista la idea, se echa de ver por la doble repetici\u00f3n de la frase, primero en boca de los mensajeros: \u00ab&#8230;tu hijo vive\u00bb, y despu\u00e9s como confirmaci\u00f3n final de la sentencia de Jes\u00fas. Ah\u00ed est\u00e1, pues, la afirmaci\u00f3n fundamental de la narraci\u00f3n, y ah\u00ed radica asimismo su car\u00e1cter de se\u00f1al y de s\u00edmbolo. Jes\u00fas cura con su sola palabra; rasgo que, por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n se encuentra en el paralelo de Q. donde el centuri\u00f3n le dice a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, dilo solamente de palabra y mi criado se curar\u00e1\u00bb (Mat 8:8). La palabra de Jes\u00fas es la palabra viva y vivificadora de Dios. El hombre realiza entonces lo \u00fanico que aqu\u00ed interesa: cree en la palabra de Jes\u00fas; la acoge con toda confianza, obedece y se va. <\/p>\n<p>Los v. 51-53 narran el \u00e9xito de la curaci\u00f3n; lo cual constituye asimismo un rasgo t\u00edpico de este g\u00e9nero de relatos. Todav\u00eda est\u00e1 el padre de camino, cuando le salen al encuentro sus criados para anunciarle la buena nueva: \u00a1Tu hijo vive! Es la confirmaci\u00f3n de la palabra de Jes\u00fas, cargada de poder. Confirmaci\u00f3n que se refuerza con la computaci\u00f3n cronol\u00f3gica, de la cual se deduce que la mejor\u00eda del muchacho empez\u00f3 justo al mismo tiempo en que Jes\u00fas pronunciaba su palabra poderosa, es decir, \u00aba la hora s\u00e9ptima\u00bb, que coincide aproximadamente con las 13-14 horas (v. 52). Con ello ya no hay duda alguna. Y el \u00e9xito produce el efecto correspondiente: el padre queda tan impresionado, que no s\u00f3lo sigue personalmente firme en la fe que hab\u00eda tenido en la palabra de Jes\u00fas, sino que -seg\u00fan se dice ahora-: \u00abcrey\u00f3 \u00e9l y toda su familia\u00bb. El cuarto Evangelio tiene aqu\u00ed ante los ojos la situaci\u00f3n patriarcal de la \u00abfamilia\u00bb, por la que al creer en Jes\u00fas el padre o cabeza, tambi\u00e9n su familia se convierte al cristianismo. \u00abToda su familia\u00bb (\u00abtoda su casa\u00bb, dice el texto original) abraza a toda la comunidad dom\u00e9stica, es decir, no s\u00f3lo a la familia en sentido estricto, sino tambi\u00e9n a los criados, esclavos, etc. As\u00ed se llega a la formaci\u00f3n de una comunidad o iglesia dom\u00e9stica. Esa forma de conversi\u00f3n de \u00abtoda su casa\u00bb a la fe cristiana nos es ya conocida por la pr\u00e1ctica misionera de Pablo. Cosa que todav\u00eda no se planteaba al tiempo del Jes\u00fas hist\u00f3rico, mientras que lleg\u00f3 a ser un elemento sociol\u00f3gico importante y fundamental en la formaci\u00f3n de las comunidades en la misi\u00f3n y difusi\u00f3n del cristianismo. La misma conversi\u00f3n de los pueblos germ\u00e1nicos descansa en definitiva sobre ese concepto. En el presente pasaje se echa de ver lo que realmente se esperaba de los relatos de se\u00f1ales dentro del c\u00edrculo jo\u00e1nico: las se\u00f1ales y milagros estaban al servicio de la propaganda de la fe cristiana. Con el v. 54 se cierra la narraci\u00f3n de esta \u00absegunda se\u00f1al que realiz\u00f3 Jes\u00fas\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>\u00abSi no v\u00e9is se\u00f1ales y prodigios, no cre\u00e9is\u00bb, es la sentencia en la que hemos reconocido una de las conclusiones del relato de una curaci\u00f3n. La otra conclusi\u00f3n es \u00e9sta: \u00abTu hijo vive\u00bb, que nos mueve a meditar las relaciones entre fe y milagros. <\/p>\n<p>En el te\u00f3logo griego m\u00e1s importante de la Iglesia antigua, \u00b7Or\u00edgenes, (254 d.C.) leemos: Aqu\u00ed debemos decir adem\u00e1s que para nuestra fe constituye una prueba especial, que s\u00f3lo a ella compete y que es superior a la que puede proporcionar la dial\u00e9ctica griega con su ayuda. Esa prueba superior la denomina el ap\u00f3stol Pablo \u00abdemostraci\u00f3n de esp\u00edritu y de poder\u00bb (1Co 2:4): demostraci\u00f3n \u00abde esp\u00edritu\u00bb en raz\u00f3n de los vaticinios, que son apropiados para generar la fe en el lector, especialmente en los pasajes que tratan de Cristo: \u00abdemostraci\u00f3n de fuerza\u00bb en virtud de los prodigios extraordinarios, cuya realidad puede probarse tanto por el testimonio de muchos otros como especialmente por la circunstancia de que todav\u00eda se conservan huellas de los mismos en quienes enderezan su vida seg\u00fan la voluntad de la Palabra (Contra Celso 1, 2). <\/p>\n<p>Or\u00edgenes no manifiesta en ese texto su opini\u00f3n particular, sino la concepci\u00f3n general de la Iglesia antigua y de la edad media; la teolog\u00eda cat\u00f3lica tradicional ha mantenido adem\u00e1s, en parte hasta nuestros mismos d\u00edas, que determinados milagros demostrables son condiciones previas para un proceso de canonizaci\u00f3n. As\u00ed dec\u00eda incluso Pascal: \u00abLos milagros y la verdad son necesarios, porque todo el hombre ha de convencerse tanto en cuerpo como en alma\u00bb. Los milagros pertenecen a una dimensi\u00f3n especial. Por ser, precisamente, procesos que salen del curso habitual del mundo y del campo de la experiencia, por salirse \u00abdel curso natural de las cosas\u00bb, son especialmente apropiados para hacer patente la actuaci\u00f3n de Dios, la intervenci\u00f3n divina, tanto en el curso de la historia como en la vida personal de cada uno, o para poner de manifiesto la presencia de lo divino en general. Es verdad que no son objeto de fe en sentido estricto; como cristiano no se est\u00e1 obligado, en modo alguno, a creer en los milagros a la manera en que se cree en Dios; pero s\u00ed que pertenecen al ambiente, al entorno de la fe, como su demostraci\u00f3n indicativa y l\u00f3gica. Mientras la Biblia, la fe cristiana, la teolog\u00eda y la concepci\u00f3n general del mundo, formaban un todo coherente, no hubo al respecto problemas demasiado graves. Los milagros formaban parte todav\u00eda, como excepciones notables, de la realidad general de la vida del hombre. <\/p>\n<p>Pero hoy se ha producido ya un cambio notable, debido a la influencia de la edad moderna, de la ilustraci\u00f3n y, muy especialmente, al progreso general de las ciencias. Ya Lessing hab\u00eda formulado, como una r\u00e9plica al pasaje antes citado de Or\u00edgenes, la objeci\u00f3n siguiente: \u00abA ello se debe que esa demostraci\u00f3n de esp\u00edritu y de fuerza ya no tenga ni esp\u00edritu ni fuerza, sino que ha descendido a la categor\u00eda de unos testimonios humanos de esp\u00edritu y de fuerza\u00bb. En ese cambio han intervenido la cr\u00edtica ilustrada de los milagros no menos que la ciencia moderna de la naturaleza y la medicina con sus m\u00e9todos espec\u00edficos y su concepci\u00f3n de la verdad y de la realidad; finalmente, tampoco hay que olvidar la aplicaci\u00f3n de los resultados de las ciencias naturales al desarrollo de la t\u00e9cnica moderna. Si la ciencia de la naturaleza hubiera continuado siendo un asunto meramente te\u00f3rico, jam\u00e1s la concepci\u00f3n humana de la existencia y del mundo en general habr\u00eda experimentado un cambio tan profundo como el que ha sufrido por la ciencia aplicada a la t\u00e9cnica moderna. Esa t\u00e9cnica marca, en efecto, hasta sus \u00faltimas derivaciones la realidad cotidiana del hombre y de la sociedad. La electricidad y el autom\u00f3vil, la radio y la televisi\u00f3n y cualesquiera otras cosas que puedan aducirse, no son cuestiones meramente t\u00e9cnicas y externas. Por el contrario, marcan y determinan el pensamiento y conducta del hombre m\u00e1s de lo que ser\u00eda de desear. Y son todas esas realidades las que m\u00e1s han contribuido a eliminar el milagro de la imagen moderna del mundo. Muchos procesos, que antes se entend\u00edan como milagros pueden hoy explicarse de un modo perfectamente natural. La visi\u00f3n general del mundo y de la historia tienen para nosotros ahora un car\u00e1cter altamente profano. El contacto cient\u00edfico-t\u00e9cnico con el mundo, tal como nos lo muestran a diario los innumerables sucesos que deben atribuirse \u00aba fallo humano\u00bb, como son las cat\u00e1strofes a\u00e9reas y del entorno, debidas al petr\u00f3leo, los materiales t\u00f3xicos de todo tipo, la energ\u00eda at\u00f3mica, etc., ya no exigen desde luego ninguna fe en los milagros, sino una vigilancia y racionalidad extremas. Pretender confiarse a los milagros en la vida diaria, en la calle o en el dominio t\u00e9cnico, equivaldr\u00eda a actuar sin el menor sentido de responsabilidad; ser\u00eda convertirse en un insensato o en un criminal. Todo parece indicar que cuanto m\u00e1s en serio se toma el hombre a s\u00ed mismo y al mundo, menos espacio libre queda para el milagro. <\/p>\n<p>FE\/MILAGRERA: La teolog\u00eda y la predicaci\u00f3n cristianas han de tener muy en cuenta esos cambios, si no quieren hablar del milagro a la ligera y sin un sentido de responsabilidad. De otro modo tales maneras de hablar y las formas de conducta, a las que podr\u00edan inducir, influyen en que \u00ablas personas especialmente p\u00edas\u00bb esperen en cualquier tipo de milagros, en lugar de aceptar su responsabilidad presente, social o eclesi\u00e1stica, y actuar con decisi\u00f3n, como ser\u00eda justo. Una fe milagrera, que pueda arrebatar al hombre su responsabilidad o evitarle las decisiones dif\u00edciles, no s\u00f3lo ser\u00eda una fe problem\u00e1tica en el sentido teol\u00f3gico, sino que tambi\u00e9n ser\u00eda psicol\u00f3gicamente falsa, porque equivaldr\u00eda a una inmadurez humana, un infantilismo y regresi\u00f3n, una falta de mayor\u00eda de edad que corresponde al cristiano, como lo que tan a menudo y por desgracia se da en los c\u00edrculos eclesi\u00e1sticos. S\u00f3lo quien est\u00e1 dispuesto a la plena mayor\u00eda de edad, a la responsabilidad y a una actuaci\u00f3n en\u00e9rgica, puede tambi\u00e9n esperar \u00abel milagro\u00bb, que de alg\u00fan modo acontece \u00aba sus espaldas\u00bb. <\/p>\n<p>Esto nos lleva adem\u00e1s a no buscar ya milagros en el curso externo del mundo. En un mundo en que la ciencia de la naturaleza ha ampliado hasta l\u00edmites imprevisibles el campo de todo lo que se puede explicar de un modo natural -ampliaci\u00f3n que se extiende cada vez m\u00e1s-, ser\u00eda insensato pretender, por el contrario, delimitar con toda exactitud del \u00e1mbito de \u00ablo sobrenatural\u00bb. Manifestaciones y fen\u00f3menos que salen del marco de lo corriente no pueden seguir calific\u00e1ndose como \u00absobrenaturales\u00bb, aun cuando de momento no se puedan explicar de otro modo. Y la problem\u00e1tica general no cambia para nada, incluso cuando la Congregaci\u00f3n de la fe o la gente que interviene en los procesos de canonizaci\u00f3n, est\u00e1n convencidos de que se trata de un milagro. <\/p>\n<p>\u00bfQuiere ello decir que para nosotros se ha cerrado definitivamente el campo del milagro? De ning\u00fan modo. Hoy nosotros vemos con mucha mayor claridad que en el milagro est\u00e1 en juego un determinado contexto l\u00f3gico o de sentido. Y es precisamente cuando se entienden los milagros como \u00abse\u00f1ales\u00bb, cuando m\u00e1s nos acercamos a ese contexto originario de sentido. Tales se\u00f1ales pretenden mostrar lo que la fe significa para el hombre, o cuanto Jes\u00fas y su don de la verdadera vida representan para ese mismo hombre. Cuando nos preguntamos por las condiciones antropol\u00f3gicas del milagro, podemos decir que el hombre, en su contacto con el mundo, la sociedad y la historia, realiza la experiencia de que existen cosas que fomentan su propia vida, mientras que hay otras que la estorban, dificultan y hasta destruyen. Que el hombre incurra en peligro de muerte, de tal forma que su vida est\u00e1 realmente en juego, y sin embargo se salve, es algo que puede interpretarse como un milagro. \u00bfPor qu\u00e9? Porque ha experimentado su dependencia, su contingencia humana; pero junto con esa experiencia contingencial llega tambi\u00e9n la experiencia de la apertura y la libertad. El hombre est\u00e1 abierto al futuro del que no puede disponer planific\u00e1ndolo de antemano. Al presente vivimos la experiencia de que existen unas fronteras manifiestas al manejo cient\u00edfico-t\u00e9cnico del mundo, y que esas fronteras existen tambi\u00e9n para el progreso. Lo cual no quiere decir, desde luego, que se nos descargue de la responsabilidad cient\u00edfico-t\u00e9cnica frente al mundo; las cosas no son tan simples. Tampoco hay aqu\u00ed un retorno al para\u00edso primero. No todo lo dominamos, y menos a\u00fan el futuro y la historia. Y sin embargo necesitamos fe, esperanza y valor para vivir, si queremos lograr un futuro digno y estimulante para la humanidad. \u00bfEs un error establecer aqu\u00ed un milagro, contar aqu\u00ed en serio con el milagro? Creer, vivir, futuro, son otras tantas tareas nuestras. S\u00f3lo as\u00ed se llega al milagro, vencedor del miedo a la vida y al futuro, al pesimismo paralizante, que se da precisamente en tant\u00edsimos cristianos: \u00abVete, tu hijo vive.\u00bb<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas va de Judea a Galilea<\/span><\/p>\n<p>Jes\u00fas se ve obligado a salir de nuevo de Judea. En los cap\u00edtulos anteriores el evangelista muestra c\u00f3mo Jes\u00fas es superior a la ortodoxia del juda\u00edsmo. Ahora la narraci\u00f3n muestra c\u00f3mo Jes\u00fas es tambi\u00e9n el cumplimiento de la fe de los samaritanos. Los temas de este cap\u00edtulo se\u00f1alan hacia atr\u00e1s (caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>) con la menci\u00f3n del agua. Aqu\u00ed Jes\u00fas es identificado como el dador del agua de vida. Al mismo tiempo miran hacia delante (caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>) con los temas de la comida, el pan del cielo para los hambrientos y el tema de los r\u00edos de agua viva para los sedientos.<\/p>\n<p>La estructura del cap\u00edtulo tiene una introducci\u00f3n al di\u00e1logo de Jes\u00fas con la mujer samaritana. Esta introducci\u00f3n se divide en dos secciones: (1) vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-4<\/span><\/span> que sirven de transici\u00f3n entre los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; y (2) vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:5-6<\/span><\/span> que sirven para establecer el contexto del resto del cap\u00edtulo. Luego siguen cuatro escenas:<\/p>\n<p>1. Encuentro de Jes\u00fas con la samaritana (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:7-26<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Primer di\u00e1logo: el agua de vida (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:7-15<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) Jes\u00fas pide agua para beber (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:7-10<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) Jes\u00fas aclara su respuesta (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:11-15<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Segundo di\u00e1logo: el culto verdadero (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:16-26<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) Jes\u00fas se autorrevela (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:16-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) Jes\u00fas explica la adoraci\u00f3n al Padre (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:19-26<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. El di\u00e1logo de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:27-38<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3. La fe de los samaritanos (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:39-42<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>4. La fe de los galileos y la sanidad del hijo de un funcionario del rey (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:43-54<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Vers\u00edculos de transici\u00f3n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:43-45<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Segunda se\u00f1al (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:46-54<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) El hijo de un hombre est\u00e1 agonizando (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:46-47<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) Jes\u00fas sana al chico (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:48-50<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3) La reacci\u00f3n de las personas ante el milagro (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:51-53<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>El cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span> est\u00e1 redactado de tal forma que ayuda a la teolog\u00eda juanina, donde se evidencia que las gentes despreciadas y marginadas por el juda\u00edsmo oficial (samaritanos y galileos) son las que creen en Jes\u00fas como su Salvador, mientras que su propia gente lo rechaza (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:11<\/span><\/span>). Es claro tambi\u00e9n el contraste entre el di\u00e1logo con Nicodemo (un fariseo, maestro de Israel) y el di\u00e1logo con una mujer samaritana de dudosa reputaci\u00f3n. \u00c9sta dialoga con sencillez creyente y comprensi\u00f3n teol\u00f3gica, en mejores t\u00e9rminos que Nicodemo. Inclusive, al evangelista le sirve el di\u00e1logo para mostrar la autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas y la fuerza de la fe de la samaritana, que evoluciona gradualmente en su comprensi\u00f3n de la persona de Jes\u00fas. Ella empieza llam\u00e1ndolo jud\u00edo; sigue luego identific\u00e1ndolo como Se\u00f1or, uno mayor que Jacob; un profeta; pasa despu\u00e9s a reconocer ante sus vecinos que Jes\u00fas quiz\u00e1s es el Cristo. Al final todos creen en \u00e9l y lo reconocen como el Salvador del mundo. Vale tener presente que en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span> Jes\u00fas no se f\u00eda de la fe de la gente en Jerusal\u00e9n cuando ellos ven sus se\u00f1ales; que en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-12<\/span><\/span> sobresale la incomprensi\u00f3n de Nicodemo; y que en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> la envidia y malicia de los fariseos le hace abandonar Judea y adentrarse por territorio pagano donde la gente s\u00ed le recibe y cree en \u00e9l.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Este pasaje sencillamente se ha titulado <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas y la mujer samaritana<\/span> (RV60, RV95), o con ligeras variantes <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas y la mujer de Samaria<\/span> (DHH), <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas y la samaritana<\/span> (BA, NVI), <span style=\"font-style:italic\">La samaritana y Jes\u00fas<\/span> (TLA). Un buen t\u00edtulo alternativo y que refleje mejor el contenido del pasaje es <span style=\"font-style:italic\">El origen de la misi\u00f3n en Samaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">Introducci\u00f3n (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-6<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p>Los vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-4<\/span><\/span> sirven como transici\u00f3n entre los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>. Los vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:5-6<\/span><\/span> establecen la ambientaci\u00f3n del cap\u00edtulo: el espacio y el tiempo en los cuales Jes\u00fas de nuevo es el protagonista principal. En el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> se da el motivo del desplazamiento de Jes\u00fas desde Judea, donde para este evangelio su vida est\u00e1 amenazada, hacia Galilea donde le reciben.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p>Los vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-3<\/span><\/span> est\u00e1n organizados en el texto griego como una sola cl\u00e1usula que empieza con la oraci\u00f3n temporal: \u00abCuando Jes\u00fas se enter\u00f3 de que hab\u00eda llegado a o\u00eddos de los fariseos\u00bb (BJ). El resto de la oraci\u00f3n donde Jes\u00fas es el sujeto aparece en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:3<\/span><\/span>. Para evitar esta redacci\u00f3n tan lenta y sin fluidez, sobre todo con el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:2<\/span><\/span> como par\u00e9ntesis, y la separaci\u00f3n del sujeto en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> del resto de la oraci\u00f3n principal en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:3<\/span><\/span>, varias versiones traducen primero la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas quiere salir de Judea: \u00abLos fariseos se enteraron de que el n\u00famero de seguidores de Jes\u00fas aumentaba cada d\u00eda m\u00e1s\u00bb (TLA), \u00abLos fariseos se enteraron de que Jes\u00fas hac\u00eda m\u00e1s disc\u00edpulos y bautizaba m\u00e1s que Juan\u00bb (BL, DHH). En este caso, el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:3<\/span><\/span> empezar\u00e1 otra oraci\u00f3n subordinada temporal: \u00abCuando Jes\u00fas lo supo\u00bb (DHH).<\/p>\n<p>La segunda parte del v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> parece una contradicci\u00f3n a la primera en cuanto a que <span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas hace y bautiza m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan<\/span> (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:22<\/span><\/span>), y la inmediata aclaraci\u00f3n <span style=\"font-weight:bold\">aunque Jes\u00fas no bautizaba, sino sus disc\u00edpulos<\/span>. Obviamente el evangelista no intenta contradecirse. Se aclara el asunto ampliando la idea con el adverbio \u201cpersonalmente\u201d: \u201cJes\u00fas no bautizaba personalmente\u201d. Otra posibilidad ser\u00eda aclarar en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> que \u201cel movimiento de Jes\u00fas bautizaba m\u00e1s que el movimiento de Juan\u201d. Tambi\u00e9n traduciendo en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1<\/span><\/span> a Jes\u00fas como la causa de los bautismos: \u201cJes\u00fas permit\u00eda que sus disc\u00edpulos bautizaran\u201d.<\/p>\n<p>El v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:3<\/span><\/span> presenta un problema textual. En lugar de Jes\u00fas como sujeto de la oraci\u00f3n principal, varios manuscritos tienen la lectura \u201cel Se\u00f1or\u201d. Jes\u00fas parece ser la lectura m\u00e1s dif\u00edcil u original, ya que un escriba pudo cambiar m\u00e1s f\u00e1cilmente \u201cSe\u00f1or\u201d por \u201cJes\u00fas\u201d. \u201cSe\u00f1or\u201d como sujeto es raro en la narrativa juanina, y el contexto indica m\u00e1s familiaridad con Jes\u00fas. Otros estudiosos, sin embargo, argumentan lo contrario y sostienen que \u201cSe\u00f1or\u201d representa la lectura m\u00e1s dif\u00edcil. Es posible tambi\u00e9n que ninguno de estos dos sujetos fueran incluidos en la oraci\u00f3n original. As\u00ed el sujeto de la oraci\u00f3n no aparec\u00eda muy claro. Un escriba pudo explicitar el sujeto \u201cJes\u00fas\u201d, mientras que otro escriba prefiri\u00f3 incluir \u201cSe\u00f1or\u201d. Lo importante es explicitar el sujeto en la oraci\u00f3n principal para que los lectores entiendan qui\u00e9n es el sujeto, bien sea el Se\u00f1or o Jes\u00fas: \u00abCuando Jes\u00fas lo supo, sali\u00f3 de Judea para volver a Galilea\u00bb (DHH).<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Jua 3:22<\/span>; <span class='bible'>Jua 3:26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Los vers\u00edculos iniciales (1-3) del cap. 4 son un v\u00ednculo con el discurso siguiente. La referencia previa a Juan el Bautista lleva al autor a hacer notar las reacciones de los fariseos a la actividad paralela de bautizar de Juan y Jes\u00fas. Hab\u00edan tolerado el bautismo de Juan, pero si Jes\u00fas estaba bautizando m\u00e1s gente, presumiblemente se alarmaron. La decisi\u00f3n de Jes\u00fas de seguir adelante fue la ocasi\u00f3n para el traslado de su ministerio desde Judea a Galilea. El par\u00e9ntesis de que Jes\u00fas mismo no bautizaba es para corregir el informe que hab\u00edan o\u00eddo los fariseos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>4.1-3 Ya hab\u00eda surgido la oposici\u00f3n en contra de Jes\u00fas, en especial de parte de los fariseos. Se sent\u00edan molestos con la popularidad y el mensaje de Cristo que contradec\u00eda muchas de sus ense\u00f1anzas. Como Jes\u00fas apenas empezaba su ministerio, no era el momento de enfrentarse abiertamente a aquellos l\u00edderes, por lo que dej\u00f3 Jerusal\u00e9n y viaj\u00f3 al norte, a Galilea.4.4 Despu\u00e9s que el reino del norte, con su capital Samaria, cay\u00f3 en mano de los asirios, deportaron muchos jud\u00edos a Asiria y trajeron extranjeros para que se estableciesen all\u00ed y ayudaran a mantener la paz (2Ki 17:24). Del matrimonio entre aquellos extranjeros y los jud\u00edos que quedaron surgi\u00f3 una raza mixta, impura en la opini\u00f3n de los jud\u00edos que viv\u00edan en Jud\u00e1, el reino del sur. Los jud\u00edos puros odiaban esa raza mixta, que eran los samaritanos, porque sent\u00edan que traicionaron a su gente y a su naci\u00f3n. Los samaritanos establecieron un lugar alterno de adoraci\u00f3n en el monte Gerizim (2Ki 4:20) paralelo al templo de Jerusal\u00e9n, destruido ciento cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s.Los jud\u00edos hac\u00edan todo lo posible por no viajar a trav\u00e9s de Samaria. Pero Jes\u00fas no ten\u00eda motivos para vivir con dichas restricciones culturales. La ruta a trav\u00e9s de Samaria era m\u00e1s corta y esa fue la que tom\u00f3.4.5-7 El pozo de Jacob estaba situado dentro de la propiedad que hab\u00eda pertenecido a Jacob (Gen 33:18-19). No era un pozo de manantial, sino que el agua se acumulaba en el fondo cuando ca\u00eda la lluvia y el roc\u00edo. Los pozos mayormente estaban localizados en las afueras de la ciudad, junto a los caminos principales. Dos veces al d\u00eda, en la ma\u00f1ana y en la tarde, las mujeres iban a sacar agua. Esta mujer fue al mediod\u00eda, quiz\u00e1s para no encontrarse con otras personas debido a su reputaci\u00f3n. Aqu\u00ed Jes\u00fas dio a esta mujer un mensaje extraordinario acerca del agua pura y fresca que puede satisfacer la sed espiritual para siempre.4.7-9 Esta mujer (1) era samaritana, miembro de la odiada raza mixta, (2) ten\u00eda una mala reputaci\u00f3n, y (3) estaba en un lugar p\u00fablico. Ning\u00fan jud\u00edo respetable le hablaba a una mujer bajo estas circunstancias. Pero Jes\u00fas lo hizo. El evangelio es para todos, sin importar raza, posici\u00f3n social ni pecados cometidos. Debemos estar preparados para extender su Reino en todo tiempo y en cualquier lugar. Jes\u00fas cruzaba cualquier barrera por predicar las buenas nuevas y, quienes lo seguimos, no podemos hacer menos.4.10 \u00bfQu\u00e9 quiso decir Jes\u00fas con \u00abagua viva\u00bb? En el Antiguo Testamento muchos vers\u00edculos se refieren a la sed de Dios como sed de agua (Psa 42:1; Isa 55:1; Jer 2:13; Zec 13:1). A Dios se le llama manantial de la vida (Psa 36:9) y manantial de aguas vivas (Jer 17:13). Al decir que pod\u00eda dar agua viva que saciar\u00eda para siempre la sed, Jes\u00fas declaraba ser el Mes\u00edas. Solo el Mes\u00edas podr\u00eda dar este regalo que satisface la necesidad del alma.4.13-15 Muchas cosas espirituales tienen su paralelo en las f\u00edsicas. As\u00ed como nuestro cuerpo padece de hambre y sed, tambi\u00e9n nuestras almas. Pero nuestras almas necesitan agua y alimento espirituales. La mujer confundi\u00f3 las dos clases de agua porque es muy posible que nadie le hubiera hablado antes del hambre y la sed espirituales. No privamos a nuestros cuerpos de comida y agua cuando los requieren. \u00bfPor qu\u00e9 lo hacemos con nuestras almas? La Palabra viviente, Jesucristo, y la Palabra escrita, la Biblia, pueden satisfacer el hambre y la sed del alma.4.15 La mujer cre\u00eda err\u00f3neamente que si recib\u00eda el agua que Jes\u00fas le ofrec\u00eda, no tendr\u00eda que volver al pozo cada d\u00eda. Estaba interesada en el mensaje de Jes\u00fas porque pensaba que le brindaba una vida f\u00e1cil. Pero si ese fuera siempre el caso, la gente aceptar\u00eda el mensaje de Cristo por razones impropias. Cristo no vino a quitar las dificultades, sino a cambiar nuestro interior y a darnos poder para enfrentarlos desde la perspectiva de Dios.4.15 La mujer no entendi\u00f3 de pronto lo que Jes\u00fas dec\u00eda. Cuesta aceptar algo que modifica la base fundamental de nuestra vida. Jes\u00fas le dio tiempo para que hiciera preguntas y que juntara las piezas ella misma. Predicar el evangelio no siempre significa obtener resultados inmediatos. Cuando invite a la gente a que permita que Jes\u00fas cambie su vida, conceda tiempo para que valore el asunto.4.16-20 Cuando esta mujer se dio cuenta de que Jes\u00fas conoc\u00eda su vida privada, en seguida cambi\u00f3 de tema. A menudo la gente se siente molesta cuando se habla de sus pecados o problemas y procura pasar a otro asunto. Si alguien nos hace eso, debi\u00e9ramos encauzar de nuevo la conversaci\u00f3n hacia Cristo. Su presencia saca a la luz el pecado y molesta a la gente, pero solo Dios puede perdonar pecados y dar vida nueva.4.20-24 La mujer puso en discusi\u00f3n un t\u00f3pico teol\u00f3gico popular: el mejor lugar para adorar. Pero su pregunta era una cortina de humo para proteger su profunda necesidad. Jes\u00fas condujo la conversaci\u00f3n hacia un punto m\u00e1s importante: la ubicaci\u00f3n del adorador no es ni remotamente m\u00e1s importante que la actitud del adorador.4.21-24 \u00abDios es Esp\u00edritu\u00bb significa que el espacio f\u00edsico no lo limita. Est\u00e1 presente en todo lugar y puede adorarse en cualquier lugar, a cualquier hora. No es d\u00f3nde adoramos lo que cuenta, sino c\u00f3mo adoramos. \u00bfEs nuestra adoraci\u00f3n en esp\u00edritu y en verdad? \u00bfTiene la ayuda del Esp\u00edritu Santo? \u00bfC\u00f3mo nos ayuda el Esp\u00edritu Santo en la adoraci\u00f3n? El Esp\u00edritu Santo intercede por nosotros (Rom 8:26), nos ense\u00f1a las palabras de Cristo (Joh 14:26) y nos ayuda a sentirnos amados (Rom 5:5).4.22 Cuando Jes\u00fas dijo \u00abla salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos\u00bb, manifestaba que solo por medio del Mes\u00edas, un jud\u00edo, el mundo hallar\u00eda salvaci\u00f3n. Dios prometi\u00f3 que a trav\u00e9s de la raza jud\u00eda todas las naciones ser\u00edan bendecidas (Gen 12:3). Los profetas del Antiguo Testamento declararon que los jud\u00edos ser\u00edan luz a las naciones del mundo al llevarles el conocimiento de Dios, y anunciaron la venida del Mes\u00edas jud\u00edo que vendr\u00eda a salvar a la naci\u00f3n y al mundo. La mujer que estaba junto al pozo sab\u00eda estas cosas, por eso esperaba la venida del Mes\u00edas. \u00a1Pero no se le ocurri\u00f3 que hablaba con El!4.34 La \u00abcomida\u00bb a que Jes\u00fas se refiere es el alimento espiritual. Incluye m\u00e1s que estudio b\u00edblico, oraci\u00f3n o asistencia a la iglesia. Tambi\u00e9n nos alimentamos haciendo la voluntad de Dios y ayudando a que la obra de salvaci\u00f3n se complete. No solo nos alimentamos con lo que ingerimos, sino tambi\u00e9n con lo que damos en nombre de Dios. En 17.4, Jes\u00fas se refiere a acabar el trabajo de Dios en la tierra.4.35 Algunas veces los cristianos se excusan para no testificar a familiares o amigos diciendo que estos no est\u00e1n listos para creer. Jes\u00fas, sin embargo, aclara que alrededor de nosotros hay una cosecha continua que espera la siega. No espere que Jes\u00fas lo encuentre excus\u00e1ndose. Mire a su alrededor. Hallar\u00e1 gente lista a o\u00edr la Palabra de Dios.4.36-38 Las recompensas que Jes\u00fas ofrece son la alegr\u00eda de trabajar para El y ver la cosecha de creyentes. Por lo general, el sembrador no ve sino la semilla, mientras que el segador ve los grandes resultados de la siembra. Pero en la obra de Jes\u00fas, ambos ser\u00e1n recompensados al ver nuevos creyentes entrar al Reino de Dios. La frase \u00abotros labraron\u00bb (4.38) quiz\u00e1s se refiera al Antiguo Testamento y a Juan el Bautista, el que prepar\u00f3 la senda para el evangelio.4.39 La mujer samaritana cont\u00f3 de inmediato su experiencia a otros. Sin importarles su reputaci\u00f3n, muchos aceptaron su invitaci\u00f3n y fueron al encuentro de Jes\u00fas. Tal vez haya pecado en nuestro pasado del que estamos avergonzados, pero Cristo nos cambia. Cuando la gente ve estos cambios, la mueve la curiosidad. Use estas oportunidades para presentarles a Cristo.4.46-49 Este oficial del rey era quiz\u00e1s un oficial al servicio de Herodes. Camin\u00f3 unos treinta y dos kil\u00f3metros para ver a Jes\u00fas y se refiri\u00f3 a El como \u00abSe\u00f1or\u00bb, poni\u00e9ndose bajo su mando aunque ten\u00eda autoridad legal sobre El.4.48 Este milagro era m\u00e1s que un favor a aquel oficial: era una se\u00f1al para todo el mundo. El Evangelio de Juan est\u00e1 dirigido a toda la humanidad para que crean en el Se\u00f1or Jesucristo. Aquel funcionario del gobierno ten\u00eda la certeza de que lo que Jes\u00fas dijera pod\u00eda realizarse. Crey\u00f3, y vio una se\u00f1al maravillosa.4.50 El oficial no solo crey\u00f3 que Jes\u00fas pod\u00eda sanar, sino que le obedeci\u00f3 cuando le dijo que se fuera a su casa, demostrando as\u00ed su fe. No es suficiente decir que creemos que Jes\u00fas puede hacerse cargo de nuestros problemas. Necesitamos actuar en consecuencia. Cuando ore por una necesidad o problema, crea que Jes\u00fas puede hacer lo prometido.4.51 Los milagros de Jes\u00fas no fueron simples ilusiones productos del optimismo. A pesar de que el oficial ten\u00eda a su hijo a treinta y dos kil\u00f3metros de distancia, san\u00f3 cuando Jes\u00fas lo dijo. La distancia no era un problema porque Cristo domina el espacio. Nunca podremos poner demasiada distancia entre nosotros y Cristo al grado que no pueda ayudarnos.4.53 Note c\u00f3mo se desarroll\u00f3 la fe del oficial. Primero, crey\u00f3 lo suficiente para ir a pedirle ayuda al Se\u00f1or. Segundo, crey\u00f3 en la seguridad de las palabras de Jes\u00fas de que su hijo sanar\u00eda y actu\u00f3 en correspondencia. Tercero, \u00e9l y toda su casa creyeron en Jes\u00fas. La fe es un regalo que se desarrolla en la medida que lo usamos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) O: \u201cAmo\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 178 Jua 3:22<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> los fariseos.  V\u00e9ase coment. en Mt 3:7.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El significado de esta porci\u00f3n es: Cuando el Se\u00f1or supo que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo que El estaba haciendo y bautizando m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan (aunque en realidad eran los disc\u00edpulos de Jes\u00fas los que bautizaban, no Jes\u00fas mismo), determino dejar el \u00e1rea y marchar a Galilea, para evitar incidentes con los fariseos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>56 (E) RETIRADA A GALILEA (4,1 -3). A medi\u00adda que avanza, el evangelio nos presenta a Je\u00ads\u00fas m\u00e1s y m\u00e1s \u00aben retirada\u00bb, huyendo de la hostilidad o, como en este caso, de la falsa po\u00adpularidad (6,15b; 7,1-2.9; 8,59; 10,40; 11,54). 2. Comentario paren\u00e9tico a\u00f1adido a fin de con\u00adtrarrestar la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas bautizaba a imitaci\u00f3n de JBau.<br \/>\n57 (F) SAMAR\u00cdA: EL SALVADOR DEL MUNDO (4,4-42). La conversi\u00f3n de un gran n\u00famero de samaritanos llev\u00f3 a la comunidad jo\u00e1nica a la conclusi\u00f3n cristol\u00f3gica de que Jes\u00fas es el \u00abSal\u00advador del mundo\u00bb. Las expectativas mesi\u00e1nicas de los samaritanos se expresan mediante la alusi\u00f3n a Jes\u00fas como profeta mosaico. Mien\u00adtras que los episodios precedentes describ\u00edan la conversi\u00f3n de un individuo por parte de un disc\u00edpulo de Jes\u00fas, este episodio nos presenta a la samaritana como la primera misionera. El di\u00e1logo de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos (w. 31-38) versa asimismo sobre la labor evangelizadora.<br \/>\n4-5. La ruta habitual para ir de Judea a Galilea cruzaba Samar\u00eda. El viaje duraba tres d\u00edas (Flavio Josefo, Vida 52 \u00a7 269; \u2192 Arqueolog\u00eda b\u00ed\u00adblica, 74:114). El pozo de Jacob estaba situado en la bifurcaci\u00f3n principal del camino: al oes\u00adte, Samar\u00eda y la Galilea occidental; al nordeste, Bets\u00e1n y el lago de Genesaret. El monte Gariz\u00edn, al sudoeste. El pueblo de Sicar es proba\u00adblemente la moderna Askar, a menos de un ki\u00adl\u00f3metro del pozo en direcci\u00f3n noroeste.<br \/>\n58 (i) Di\u00e1logo: el agua viva (4,6-15). 6-9. El escenario, el pozo de Jacob, provee el con\u00adtexto simb\u00f3lico en el cual Jes\u00fas demostrar\u00e1 ser m\u00e1s grande que Jacob. Hemos encontrado ya alusiones a esta tipolog\u00eda en 1,51. La mujer interpreta la demanda de Jes\u00fas en su sentido literal y saca a relucir las relaciones conflictivas existentes entre jud\u00edos y samaritanos. Lc 9,51-55 describe la falta de hospitalidad para con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos de una poblaci\u00f3n samaritana (Flavio Josefo nos refiere un grave enfrentamiento ocurrido en 52 d.C. que requi\u00adri\u00f3 la intervenci\u00f3n de los romanos [Ant.20.6.1-3 \u00a7 118-36; Bell. 2.12.3-5 \u00a7 232-46]).<br \/>\n59 10-12. \u00bfAcaso te consideras m\u00e1s gran\u00adde que nuestro padre Jacob?: La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre s\u00ed mismo como \u00abdon de Dios\u00bb y fuente de \u00abagua viva\u00bb conduce a la primera deducci\u00f3n cristol\u00f3gica del pasaje -Jes\u00fas es m\u00e1s grande que Jacob-. Jn 8,53 pone en boca de los jud\u00edos esta misma pregunta en relaci\u00f3n a Abrah\u00e1n. Gn 33,19; 48,22 nos describe a Ja\u00adcob entregando Siqu\u00e9n a su hijo Jos\u00e9. Algunas leyendas posteriores sobre el patriarca Jacob lo asocian a un \u00abpozo de viajantes\u00bb (Pirqe R. El. 35). El hecho de no disponer de un utensi\u00adlio para sacar el agua no deber\u00eda ser un pro\u00adblema, puesto que Jacob se asociaba tambi\u00e9n al milagro de hacer que el agua del pozo su\u00adbiera a la superficie y se derramara al exterior sin agotarse jam\u00e1s (TgYerI Nm 21,17-18; 23,31; Tgn. Gn 28,10. Existen tradiciones targ\u00famicas que interpretan el top\u00f3nimo \u00abMattanah\u00bb en Nm 21,16-20 en funci\u00f3n de su ra\u00edz ntn, \u00abdon\u00bb, y lo combinan con la promesa en 21,16c para obtener \u00abYo (= Dios) les dar\u00e9 agua\u00bb. La afir\u00admaci\u00f3n de Jes\u00fas acerca de ser \u00abdon de Dios\u00bb probablemente se hace eco de esta tradici\u00f3n. Jes\u00fas crucificado\/exaltado se convierte en la fuente de agua viva, el Esp\u00edritu (7,37-39; 19,34). 13-15. el agua que yo le dar\u00e9: Jes\u00fas res\u00adponde que no solamente es \u00abm\u00e1s grande que\u00bb Jacob, sino que es el sustituto de la realidad descrita en el conjunto del AT (cf. 6,49-51;<br \/>\n11, 9-10). En el contexto simb\u00f3lico jud\u00edo, la po\u00adsesi\u00f3n permanente del \u00abagua viva\u00bb se presta a diversas interpretaciones: (a) la purificaci\u00f3n que lleva a cabo el Esp\u00edritu de Dios en la co\u00admunidad de los justos (p.ej., 1QS 4,21, \u00abasper\u00adjar\u00e1 sobre \u00e9l el Esp\u00edritu de la Verdad como agua purificadora\u00bb), conexi\u00f3n impl\u00edcita en 3,5; (b) Dios como \u00abfuente de agua viva\u00bb (Jr 2,13) , que da de beber a los que le rinden cul\u00adto (Sal 36,8); (c) la Ley (como en CD 19,34; 3,16;6,4-11); (d) la Sabidur\u00eda, que afirma de s\u00ed misma: \u00abQuien me coma tendr\u00e1 m\u00e1s hambre, quien me beba tendr\u00e1 m\u00e1s sed\u00bb (Eclo 24,23-29) . La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas podr\u00eda incluso ser una correcci\u00f3n deliberada de la afirmaci\u00f3n de la sabidur\u00eda.<br \/>\n60 (ii) Di\u00e1logo: el Mes\u00edas-profeta (4,16-26).<br \/>\n16-18. llama a tu esposo: El imperativo de Je\u00ads\u00fas aparece como un cambio de tema. No se ha encontrado una explicaci\u00f3n suficientemen\u00adte satisfactoria acerca del significado de los \u00abcinco maridos\u00bb. El lector del evangelio cono\u00adce va la capacidad de Jes\u00fas para penetrar en el interior de sus interlocutores (v\u00e9ase 1,42.48; 2,24-25). Parece ser que el lector debe concluir que el pasado de esta mujer es pecaminoso. Sin embargo, no debemos olvidar el tema de Jacob impl\u00edcito en este pasaje, seg\u00fan el cual el pozo es lugar del noviazgo. Jes\u00fas viene a sus\u00adtituir a los numerosos \u00abmaridos\u00bb de la mujer.<br \/>\n61 19-20. veo que eres profeta: La tradi\u00adci\u00f3n samaritana ense\u00f1aba que \u00abel profeta\u00bb descubrir\u00eda los vasos perdidos del Templo y vindicar\u00eda la tradici\u00f3n del culto no en Jerusa\u00adl\u00e9n, sino en el monte Gariz\u00edn, que los samari\u00adtanos consideraban el lugar de la visi\u00f3n celes\u00adtial de Jacob descrita en Gn 28,16-18. Las palabras de la mujer podr\u00edan ser un desaf\u00edo. 21-22. ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n: Las tra\u00addiciones jud\u00edas interpretaban la visi\u00f3n de Ja\u00adcob como una legitimaci\u00f3n del culto de Jeru\u00adsal\u00e9n. Jub 32,21-26 describe a un \u00e1ngel que muestra a Jacob las tablas celestiales y le ad\u00advierte que no construya un templo en Betel. 4QPBless explica que Jacob tuvo una visi\u00f3n premonitoria donde aparec\u00eda un mes\u00edas pol\u00edti\u00adco que ven\u00eda de Jud\u00e1 acompa\u00f1ado de un In\u00adt\u00e9rprete de la Ley. Un midr\u00e1s sobre Gn 27,27 presenta a Dios mostrando a Jacob la cons\u00adtrucci\u00f3n, destrucci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del Templo de Jerusal\u00e9n (Gen. Rab. 65,23). Jes\u00fas proclama que, en la era mesi\u00e1nica que \u00e9l ha inaugurado, el culto divino no estar\u00e1 vincula\u00addo a ning\u00fan lugar santo. El privilegio de los ju\u00add\u00edos sobre los samaritanos impl\u00edcito en el v. 22 queda r\u00e1pidamente desautorizado al estable\u00adcer la fe en Jes\u00fas como el criterio \u00fanico del culto verdadero. Jes\u00fas ha sustituido ya los ri\u00adtos de purificaci\u00f3n jud\u00edos (2,6-11; 3,25-30). El lector conoce asimismo que el \u00abSe\u00f1or resuci\u00adtado\u00bb sustituye al Templo (2,13-22).<br \/>\n62 23-24. dar culto en Esp\u00edritu y en ver\u00addad: La importancia del lugar del culto ha sido relativizada, pero no as\u00ed el culto. Hemos visto ya que para Juan el \u00abEsp\u00edritu\u00bb es el Esp\u00edritu de Dios que purifica al creyente y es su posesi\u00f3n para siempre. \u00abLa verdad de Dios\u00bb puede tam\u00adbi\u00e9n concebirse como purificaci\u00f3n del pecado y de la perversi\u00f3n de la humanidad (1QS 4,20-21). Los esenios consideraban la Tor\u00e1 como un pozo construido por sus maestros de don\u00adde pod\u00eda extraerse el conocimiento de la ver\u00addad (CD 6,2-5). Seg\u00fan Juan, la verdad es Jes\u00fas, puesto que \u00e9l es la revelaci\u00f3n de Dios (8,45; 34,6; 17,17-19). 25-26. El discurso llega a su conclusi\u00f3n cuando la mujer sugiere que Jes\u00fas es el profeta mesi\u00e1nico y Jes\u00fas afirma \u00abYo soy\u00bb. Aunque el contexto conduce a presupo\u00adner el atributo \u00abMes\u00edas\u00bb, para el creyente jo\u00e1\u00adnico el uso absoluto de la expresi\u00f3n \u00abYo soy\u00bb es una afirmaci\u00f3n de la identidad divina de Je\u00ads\u00fas (\u2192 Teolog\u00eda jo\u00e1nica, 83:41-49). Esta inter\u00adpretaci\u00f3n se explicitar\u00e1 m\u00e1s adelante al afir\u00admar que Jes\u00fas es m\u00e1s grande que Abrah\u00e1n (8,24.28). El fundamento del culto verdadero en la comundidad jo\u00e1nica es la fe en Jes\u00fas como profeta, Mes\u00edas, Salvador del mundo e igual a Dios (v\u00e9ase J. H. Neyrey, CBQ 43 [1979] 19-37).<br \/>\n63 (iii) Di\u00e1logo: la cosecha (4,27-38). El pasaje finaliza con el tema de la misi\u00f3n. 27-30. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas regresan y la mujer se dirige al pueblo para conducir a la gente a Je\u00ads\u00fas, el Mes\u00edas. La acci\u00f3n de la mujer reprodu\u00adce el patr\u00f3n habitual en las narrativas sobre el discipulado (1,40-49). 31-34. Jes\u00fas completar\u00e1 el don del agua con el don del pan en el cap. 6. Los disc\u00edpulos malinterpretan las palabras de Jes\u00fas sobre el alimento de la misma forma que la mujer malinterpret\u00f3 \u00abel agua\u00bb. La tradici\u00f3n jud\u00eda describ\u00eda en ocasiones la Tor\u00e1 como ali\u00admento (p.ej., Prov 9,5; Eclo 24,21). Jes\u00fas afir\u00adma que su \u00abalimento\u00bb es hacer la voluntad de quien lo ha enviado. Esta expresi\u00f3n es habitual durante la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 5,30.36; 6,38; 17,4; \u2192 Teolog\u00eda jo\u00e1nica, 83:22). hasta completar su obra: La voluntad de servicio se expresar\u00e1 de nuevo al final del ministerio de Jes\u00fas (17,4; 19,30), y se afirmar\u00e1 en la cruz, \u00abTodo est\u00e1 cumplido\u00bb.<br \/>\n64 Una serie de proverbios (con paralelos en las im\u00e1genes agr\u00edcolas de los sin\u00f3pticos) di\u00adrigen a los disc\u00edpulos a su tarea de \u00abcosechar\u00bb a los que no se han acercado a\u00fan a Jes\u00fas. 35. faltan todav\u00eda cuatro meses: Jes\u00fas corrige el proverbio sobre la siembra y la siega anun\u00adciando que la cosecha est\u00e1 ya madura. (Re\u00adcu\u00e9rdense los samaritanos a punto de llegar, v. 30.) Encontramos una expresi\u00f3n parecida en Mt 9,37-38. Algunos exegetas relacionan tam\u00adbi\u00e9n este pasaje con el tema de la cosecha de las par\u00e1bolas sin\u00f3pticas sobre el Reino (Mc 4,3-9.26-29.30-32), donde se establece un con\u00adtraste entre las condiciones adversas, el creci\u00admiento escondido o la simiente diminuta por una parte, y la abundancia de la cosecha por otra. 36. Que el que siembra y el que cosecha perciban juntos su salario es otro signo de la nueva era inaugurada por Jes\u00fas. Lv 26,5 des\u00adcribe la recompensa de Dios a los justos como una sucesi\u00f3n ideal de trilla, vendimia y siem\u00adbra (v\u00e9ase tambi\u00e9n Am 9,13). En Juan, la \u00abco\u00adsecha\u00bb misionera no empieza hasta la hora de la crucifixi\u00f3n\/exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas (p.ej., 12,32). El calificativo \u00abpara la vida eterna\u00bb a conti\u00adnuaci\u00f3n de \u00abgrano\u00bb deja claro que la \u00abcose\u00adcha\u00bb no es otra que la conversi\u00f3n a la fe en Je\u00ads\u00fas. 37-38. uno es el que siembra y otro el que siega: Jes\u00fas cita el proverbio prescindiendo de sus resonancias pesimistas (p.ej., Miq 6,15). Resulta dif\u00edcil interpretar de manera exacta su aplicaci\u00f3n a los disc\u00edpulos. \u00bfAlude a una mi\u00adsi\u00f3n de los disc\u00edpulos simult\u00e1nea al ministerio de Jes\u00fas (p.ej. ellos \u00abcosechar\u00e1n\u00bb lo que la mu\u00adjer ha sembrado entre los samaritanos)? \u00bfO bien se refiere al hecho de \u00abenviar\u00bb a los disc\u00ed\u00adpulos tras la resurrecci\u00f3n (p.ej., 17,18; 20,21)? La estructura narrativa del evangelio favorece esta \u00faltima interpretaci\u00f3n. El proverbio ad\u00advierte a la comunidad de que no debe enorgu\u00adllecerse de sus \u00e9xitos misioneros. Se trata sim\u00adplemente de cosechar los frutos del trabajo de otros: del trabajo de Jes\u00fas en primer lugar, pe\u00adro tambi\u00e9n podr\u00eda estar impl\u00edcito el trabajo de la primera generaci\u00f3n de misioneros cristia\u00adnos. Hch 8 distingue dos fases en la conver\u00adsi\u00f3n de Samar\u00eda, la predicaci\u00f3n de Felipe y la llegada de Pedro y Juan para llevar el Esp\u00edritu a los nuevos conversos.<br \/>\n65 (iv) Los creyentes samaritanos (4,39-42). Los samaritanos creen primero a causa de la palabra de la mujer que ha dado testimonio de Jes\u00fas, y despu\u00e9s gracias a su propia expe\u00adriencia de las palabras de Jes\u00fas. El relato resu\u00adme la misi\u00f3n de la comunidad tras la resurrec\u00adci\u00f3n. Jn 17,20 nos presenta a Jes\u00fas ante su inminente partida orando por \u00abquienes creer\u00e1n en m\u00ed a causa de su [de los disc\u00edpulos] pala\u00adbra\u00bb, y Jn 20,29b nos presenta al Se\u00f1or resuci\u00adtado pronunciando una bendici\u00f3n sobre \u00abquie\u00adnes no han visto y (a pesar de ello) han cre\u00eddo\u00bb. 42. verdaderamente el Salvador del mundo: El t\u00ed\u00adtulo \u00abSalvador\u00bb ocurre solamente aqu\u00ed en el cuarto evangelio y en 1 Jn 4,14. \u00abSalvador\u00bb no es un t\u00edtulo derivado de las expectativas mesi\u00e1nicas samaritanas, m\u00e1s bien nos indica que los samaritanos, al igual que los interlocutores ju\u00add\u00edos de los di\u00e1logos con Jes\u00fas que culminan con afirmaciones sobre el Hijo-del-hombre, han comprendido que Jes\u00fas les impulsa a tras\u00adcender sus expectativas particulares de salva\u00adci\u00f3n. En lugar de \u00absalvaci\u00f3n\u00bb Juan prefiere ha\u00adblar de Jes\u00fas que viene o se entrega para \u00abdar vida al mundo\u00bb (p.ej., 1,29; 6,33-51). Las dos \u00fanicas excepciones ocurren en lo que parecen ser fragmentos de un discurso preexistente in\u00adsertados en el relato a partir de otra fuente (3,17; 12,47). \u00abSalvador\u00bb es un t\u00edtulo infrecuen\u00adte en los escritos m\u00e1s antiguos del NT. Aparece en los relatos de la infancia de Lucas (2,11) y en referencia al Se\u00f1or exaltado en Hechos (5,31; 13,23) . S\u00f3t\u00e9r aparece en la versi\u00f3n de los LXX como traducci\u00f3n del hebr. m\u00f3sia, aplicado a Dios (p.ej., Is 45,15.21; Sab 16,7; Eclo 51,1; 1 Mac 4,30). El t\u00e9rmino se aplicaba en el mundo pagano a las deidades, reyes, emperadores y a todos cuantos ejerc\u00edan una funci\u00f3n benefactora para con el pueblo. Una inscripci\u00f3n encon\u00adtrada en \u00c9feso se refiere al deificado Julio C\u00e9\u00adsar como \u00abmanifestaci\u00f3n de dios y salvador com\u00fan de la vida humana\u00bb. Flp 3,20 designa como \u00abSalvador\u00bb a Jes\u00fas exaltado que retorna como juez en la parus\u00eda. Sin embargo, \u00abSalva\u00addor\u00bb no se convierte en designaci\u00f3n com\u00fan de Jes\u00fas hasta finales del s. I, como puede obser\u00advarse en las ep\u00edstolas pastorales (p.ej., 1 Tim 4,10; Tit 1,4; 2,13; 3,4.6; tambi\u00e9n 2 Pe 1,11; 2,20; 3,2.18).<\/p>\n<p>66 (G) GALILEA: EL HIJO DEL FUNCIONARIO (4,43-54). El retomo de Jes\u00fas a Galilea cierra es\u00adta secci\u00f3n con un segundo \u00absigno\u00bb en Can\u00e1. La curaci\u00f3n del hijo del funcionario real presenta paralelos con la curaci\u00f3n del \u00abhijo\u00bb (Mt 8,5-13) o del \u00abesclavo\u00bb (Lc 7,1-10; v\u00e9ase F. Neirrynck, ETL 60 [1984] 367-75) del centuri\u00f3n. El relato en los sin\u00f3pticos concluye con un contraste en\u00adtre la fe del centuri\u00f3n y la falta de fe que Jes\u00fas encuentra en Israel. Un contraste similar \u00abse es\u00adcenifica\u00bb en el episodio seg\u00fan Juan. El lector acaba de ser testimonio de la respuesta especta\u00adcular de los samaritanos. La curaci\u00f3n del hijo del funcionario concluye con el ep\u00edteto que pro\u00adbablemente se a\u00f1ad\u00eda de forma habitual a las primeras historias de conversi\u00f3n, \u00aby creyeron en Jes\u00fas, \u00e9l y todos los suyos\u00bb (cf. Hch 10,2; 11, 14; 16,15.31; 18,8). El siguiente milagro de Jes\u00fas se realizar\u00e1 en Jerusal\u00e9n y recibir\u00e1 una respuesta hostil (5,1-18).<br \/>\n67 (i) El retomo de Jes\u00fas a Galilea (4,43-45). Los vv. 43-45 son extra\u00f1os. Parece que el evangelista hubiera a\u00f1adido una afirmaci\u00f3n atribuida a Jes\u00fas (Mc 6,4, \u00abUn profeta s\u00f3lo es despreciado en su tierra\u00bb; Lc 4,24, \u00abNing\u00fan profeta es bien acogido en su tierra\u00bb) a una es\u00adcena que no la justifica. Algunos exegetas con\u00adcluyen que Judea es \u00abla tierra\u00bb de Jes\u00fas, aun\u00adque el uso del adj. \u00abgalileo\u00bb como acusaci\u00f3n a Nicodemo (7,52) demuestra que el evangelista sab\u00eda muy bien cu\u00e1l era el lugar de origen de Jes\u00fas. La versi\u00f3n lucana del rechazo de Jes\u00fas en Nazaret presenta una tensi\u00f3n similar a la de Juan: los mismos que acogen la palabra de Je\u00ads\u00fas se vuelven en contra suya. Probablemente Juan, anticipando el conflicto que tendr\u00e1 lugar entre Jes\u00fas y la multitud galilea en el cap. 6 (donde el evangelista volver\u00e1 a utilizar mate\u00adrial con paralelos en Mc 6 y 8), ha creado un pasaje de transici\u00f3n insertando la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas que encontramos en el v. 44. Este pa\u00adsaje de transici\u00f3n ser\u00eda del mismo tipo que el que aparece en 2,23-25.<br \/>\n68 (ii) La curaci\u00f3n del hijo del funcionario (4,46-54). A pesar de ser una variante de la cu\u00adraci\u00f3n del hijo\/esclavo del centuri\u00f3n, los esca\u00adsos paralelos verbales que presenta esta narra\u00adci\u00f3n con las de Mateo y Lucas sugieren la existencia de una tradici\u00f3n jo\u00e1nica del tipo si\u00adn\u00f3ptico, aunque independiente. Todas las ver\u00adsiones sit\u00faan el episodio en Cafarna\u00fan (\u2192 Geo\u00adgraf\u00eda b\u00edblica, 73:61). El \u00abhijo\u00bb de Juan y el \u00abesclavo\u00bb de Lucas podr\u00edan ambos reflejar una tradici\u00f3n que originalmente hablara de pais, \u00abmuchacho\u00bb, que se usaba tanto para la propia descendencia como para los esclavos. Mientras que Mt\/Lc describen al demandante como un centuri\u00f3n, un representante, por tan\u00adto, de los \u00abgentiles\u00bb que creer\u00e1n en Jes\u00fas, la versi\u00f3n jo\u00e1nica nos habla de un funcionario real, probablemente un jud\u00edo perteneciente a la corte de Herodes. La interacci\u00f3n entre Jes\u00fas y el(los) demandante(s) var\u00eda. Tanto en Lucas como en Juan se nos describe una \u00absegunda escena\u00bb. En Lucas el padre env\u00eda a sus amigos para disuadir a los demandantes que molestan a Jes\u00fas; en Juan los sirvientes van al encuen\u00adtro del padre para anunciarle la curaci\u00f3n del muchacho. Tanto Mateo como Lucas vinculan la curaci\u00f3n, que se realiza en el mismo mo\u00admento en que Jes\u00fas habla, con \u00abla fe\u00bb del pa\u00addre. Juan utiliza tambi\u00e9n la segunda escena para enfatizar el poder de la \u00abpalabra\u00bb de Je\u00ads\u00fas en la cual ha cre\u00eddo el padre. El evangelis\u00adta repite las palabras de Jes\u00fas y afirma a continuaci\u00f3n que \u00abcreyeron en \u00e9l\u00bb. La repetici\u00f3n va seguida de la conversi\u00f3n de toda la familia, que aparece solamente en Juan.<br \/>\n69 48. El rechazo inicial de Jes\u00fas no se encuentra en las dem\u00e1s versiones, aunque s\u00ed en el episodio de la curaci\u00f3n de la hija de la mu\u00adjer sirofenicia (Mc 7,24-30 par.). Este matiz pa\u00adrece ser propio de la tradici\u00f3n jo\u00e1nica. Puesto que lo \u00fanico que hace el padre (a diferencia de la mujer sirofenicia) es repetir la demanda, es probable que el vers\u00edculo se insertara a fin de recordar al lector lo inadecuado de una fe ba\u00adsada en los milagros. De la manera en que na\u00adrra la historia el evangelista, se deduce que el milagro es menos importante que el hecho de creer en la palabra de Jes\u00fas. Aunque la histo\u00adria no se nos narra para destacar el simbolis\u00admo de las \u00abpalabras concretas\u00bb pronunciadas por Jes\u00fas, al creyente jo\u00e1nico no se le escapa\u00adr\u00eda la conexi\u00f3n entre Jes\u00fas que \u00abda vida\u00bb a un muchacho agonizante y el \u00faltimo milagro de este evangelio, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Hay dos dichos en estos vers\u00edculos que merecen especial aleaci\u00f3n, por cuanto aclaran dos puntos en religi\u00f3n sobre los  cuales se deben tener, nociones bien definidas.<br \/>\nEs de notarse, primeramente, lo que en ellos se dice relativamente al bautismo. Estas son las palabras: \u00abAunque Jes\u00fas no  bautizaba, sino sus disc\u00edpulos.\u00bb Al leerlas tenemos por fuerza que inferir que el bautismo no es lo principal del  Cristianismo, y que bautizar no es el deber cardinal del ministro del Evangelio. En el Nuevo Testamento se nos refiere  que nuestro Se\u00f1or predicaba \u00fa oraba con frecuencia, y que una vez administr\u00f3 el sacramento de la cena, pero no se nos cita  ni siquiera un ejemplo de que bautizara, y en este pasaje se nos dice con particularidad que era una obra accesoria que  encomendaba \u00e1 otras personas.<br \/>\nEl bautismo, como sacramento instituido por Jesucristo, es un rito sagrado y no debe ser considerado con ligereza. El que  lo tenga en poco \u00f3 lo desconozca, comete un gran pecado. Cuando es administrado debidamente y cuando va acompa\u00f1ado  de la fe y de la oraci\u00f3n, acarrea grandes bendiciones. Pero no obra como un talism\u00e1n ni comunica necesariamente la gracia  del Esp\u00edritu Santo. No se le debe dar, por lo tanto, un lugar que no le corresponde. Si el bautismo tuviera todas las virtudes  que algunos quieren atribuirle, no se nos habr\u00eda dicho que Jes\u00fas no bautizaba.<br \/>\nEs digno de notarse, adem\u00e1s, en este pasaje, lo que en \u00e9l se nos dice acerca de la naturaleza humana del Salvador. He aqu\u00ed  la alusi\u00f3n: &#8216;\u00bbJes\u00fas, pues, cansado del camino..<br \/>\nEsta y otras expresiones semejantes nos ense\u00f1an que el cuerpo de Jes\u00fas era exactamente corno el nuestro. Cuando el Verbo  se hizo carne, asumi\u00f3 una naturaleza como la nuestra en todo, salvo en el pecado. Como nosotros fue ni\u00f1o, luego  adolescente y despu\u00e9s hombre; como nosotros sent\u00eda hambre, sed, cansancio, dolor, sue\u00f1o. En todos respectos su cuerpo  era semejante al nuestro.<br \/>\nEsta verdad es muy consoladora para todos los verdaderos cristianos. Aquel \u00e1 quien los pecadores tienen que acudir para  obtener la paz y el perd\u00f3n es hombre \u00e1 la par que es Dios. Tenemos Un Sumo Sacerdote \u00e1 la diestra de Dios que puede  compadecerse de nosotros en nuestras debilidades, porque ha sido puesto \u00e1 prueba en todo. Cuando, agobiados de los  dolores y las flaquezas del cuerpo, elevamos al cielo nuestra voz, El sabe que es lo que necesitamos. Cuando por raz\u00f3n del  cansancio nuestros ruegos son d\u00e9biles, El comprende nuestras circunstancias. Decir que la Virgen Mar\u00eda \u00f3 cualquiera otra  criatura pueden compadecerse de nosotros m\u00e1s que Jesucristo, revela ignorancia, \u00e1 m\u00e1s de ser una blasfemia. Los pobres,  los enfermos y los desvalidos tienen en el cielo Un Ser que no solo es un Redentor todopoderoso, sino un tierno Amigo.<br \/>\nEl poder y la compasi\u00f3n estuvieron combinados maravillosamente en Aquel que muri\u00f3 en la cruz. Porque es Dios podemos confiarle nuestras almas sin vacilaci\u00f3n. Porque es hombre, podemos manifestarle todos los sufrimientos \u00e1 que  est\u00e1 expuesta la carne. El conoce el coraz\u00f3n del hombre y es el amparo de los afligidos y agobiados. El que cree en El  posee cuanto el hombre puede necesitar.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>JES\u00daS&#8230;<\/B><\/i> M\u2193 registran <i>Se\u00f1or<\/i>; . <i><b>decir<\/b><\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R684 El sustantivo \u1f38\u03b7\u03c3\u03bf\u1fe6\u03c2 se repite porque el s\u00f3lo pronombre ser\u00eda ambiguo.<\/p>\n<p> R1034 La cl\u00e1usula estructurada con \u1f45\u03c4\u03b9 depende de otra cl\u00e1usula de la misma clase (doble discurso indirecto -R1421): Jes\u00fas supo que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo que.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>Jes\u00fas<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>M i registran <em>Seu241?or<\/em>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Instruye a una mujer samaritana sobre la adoraci\u00f3n que se debe dar a Dios en esp\u00edritu; y le declara que \u00e9l es el Mes\u00edas. Dice a sus disc\u00edpulos que su comida es hacer la voluntad de su Padre. Del que siega, y del que siembra. Muchos samaritanos creen en \u00e9l. Vuelve a Galilea, y sana en Cafarna\u00fam a la hija de un se\u00f1or principal.<\/p>\n<p>1 a. Bautizaba: porque los purificaba y santificaba interiormente. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>3 b. Los fariseos de Jerusal\u00e9n, viendo que se aumentaba cada d\u00eda m\u00e1s el cr\u00e9dito de Jesucristo, y el n\u00famero de los que le segu\u00edan, al paso que se disminu\u00eda el de los disc\u00edpulos de Juan, entraron en celos contra \u00e9l; y el Se\u00f1or quiso por entonces evitar los efectos de \u00e9l; y el Se\u00f1or quiso por entonces evitar los efectos de su furor y envidia, y por esto se retir\u00f3 a Galilea.<\/p>\n<p>4 c. Judea estaba separada de Galilea por la provincia de Samaria; y as\u00ed deb\u00eda pasar por \u00e9sta para volver a Galilea.<\/p>\n<p>5 d. San Jer\u00f3nimo dice que es la misma que en el G\u00e9nesis (33,19; 48,22), se llama Siquem; pues cerca de \u00e9sta estaba el campo que Jacob dio en herencia a su hijo Jos\u00e9. Sicar es derivado de s-ch-m, que significa borracho; y es muy veros\u00edmil, que los jud\u00edos por insultar a los samaritanos, mudasen el nombre de Siquem en el de Sicar, tomando para esto motivo de aquel lugar de Isa\u00edas, en donde dice: \u00a1Ay de los borrachos de Efraim! (Is 28,1). Abimelec la destruy\u00f3 y sembr\u00f3 de sal (Jue 9,45), pero Jeroboam la reedific\u00f3 despu\u00e9s, y la hizo la corte del reino (1Re 12,25). Fue despu\u00e9s llamada Ne\u00e1polis, o Ciudad nueva; y habiendo Vespasiano o Domiciano establecido all\u00ed una colonia, fue llamada Flavia Cesarea. Scaliger. Animadv. ad Euseb. Cronic. p. 201.<\/p>\n<p>6 e. De lo que se ve que el Se\u00f1or hac\u00eda sus viajes a pie, y sin las comodidades que acostumbran los hombres. San Juan Cris\u00f3stomo. Y que hab\u00eda tomado la humana naturaleza con todas sus enfermedades y miserias, a excepci\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>f. As\u00ed, esto es, sencillamente: o seg\u00fan otros, cansado y acosado de la sed.<\/p>\n<p>g. Como el mediod\u00eda.<\/p>\n<p>7 h. Era de la secta de los Samaritanos.<\/p>\n<p>8 i. Esto parece que no conviene con lo que se dice en el v. 9. Que los jud\u00edos no ten\u00edan trato ni comercio con los samaritanos. Pero esto se entend\u00eda, cuando la necesidad no los obligaba a comprar de ellos lo que hab\u00edan menester para el sustento de la vida; porque esto lo pod\u00edan hacer de los mismos gentiles, cuando no hab\u00eda sospecha de que hubiese sido sacrificado u ofrecido a los \u00eddolos; la cual sospecha no pod\u00eda caer en los samaritanos que como, los jud\u00edos, adoraban al solo y verdadero Dios.<\/p>\n<p>9 j. Estas palabras quieren algunos int\u00e9rpretes que sean del santo Evangelista; y otros, que son continuaci\u00f3n del discurso de la mujer, dando la raz\u00f3n de lo mismo que extra\u00f1aba. Esto era muy cierto. Los jud\u00edos y los samaritanos se aborrec\u00edan mortalmente; y la injuria m\u00e1s atroz que un jud\u00edo pod\u00eda decir a otro, era llamarle samaritano (8,48). Las causas principales de este odio irreconciliable eran: el cisma de las diez tribus bajo de Jeroboam (1Re 12,2); la mezcla de los guteos con los descendientes de Jacob, la cual hizo que todos se llamasen de este nombre (2Re 17,6.24.29.30); los obst\u00e1culos que pusieron los samaritanos para que se restableciese el templo y la ciudad de Jerusal\u00e9n (Esd 1,11ss; Neh 4,6); \u00faltimamente la erecci\u00f3n del templo que los samaritanos hicieron construir sobre el monte de Garizim. V\u00e9ase Josefo, Antiq. Judaic. XI, cap. VII, 8. Este templo no subsist\u00eda. Hircano le hab\u00eda destruido 126 a\u00f1os antes del nacimiento de Jesucristo, despu\u00e9s de haber subsistido 200 a\u00f1os. Josef. Antiq. lib. XIII, cap. XVIII, p. m. 50.<\/p>\n<p>10 k. Si supieras qui\u00e9n es el que te pide de beber, y el don excelente que te ofrece ahora Dios, etc.<\/p>\n<p>l. El griego, s\u00fa \u00e1n, t\u00fa ciertamente. Aqu\u00ed la part\u00edcula forsitan de la Vulgata es una part\u00edcula de las que llaman expletivas, que afirma y no duda. V\u00e9ase lo que queda ya advertido en San Mateo (11,23).<\/p>\n<p>m. Por este don de Dios, y esta agua viva, entienden los Padres el Esp\u00edritu Santo y sus gracias, que nos vienen por Cristo, y dan la vida a las almas. El agua tiene dos propiedades: la de purificar o limpiar, y apagar la sed; lo que conviene muy bien a las gracias y dones del Esp\u00edritu Santo. Puede tambi\u00e9n representar la doctrina de la vida, y de los medios de llegar a ella, con que el Se\u00f1or convida a esta mujer.<\/p>\n<p>11 n. El Griego: \u00e1ntlema, cubo o herrada para sacarla.<\/p>\n<p>12 o. Si Jacob nuestro padre no pudo hallar otra agua m\u00e1s excelente que esta, ni para s\u00ed, ni para sus hijos, ni para sus ganados, \u00bfc\u00f3mo t\u00fa sin presunci\u00f3n puedes decir que me dar\u00e1s otra mejor?<\/p>\n<p>13 p. Del agua de esta fuente o pozo; porque refrigera y apaga la sed por alg\u00fan tiempo solamente.<\/p>\n<p>q. Aquel que tiene en su alma el Esp\u00edritu Santo, y por consiguiente el origen de todos los bienes verdaderos, pierde el gusto y la sed de los de la tierra; porque su coraz\u00f3n est\u00e1 lleno de la caridad, que derrama en \u00e9l este Esp\u00edritu divino. Esta felicidad no se cumplir\u00e1 en toda su perfecci\u00f3n en la vida presente; mas cuando este cuerpo corruptible fuere revestido de una inmortal bienaventuranza, entonces se cumplir\u00e1 perfectamente la palabra de Jesucristo, que no tendr\u00e1 ya sed en toda la eternidad; y que el agua que le dar\u00e1, se har\u00e1 en \u00e9l una fuente de agua que saltar\u00e1 hasta la vida eterna. La expresi\u00f3n literal del texto parece tomada de aquellas aguas vivas, que conducidas por canales desde unos lugares m\u00e1s elevados a otros m\u00e1s bajos, forman surtidores, por los cuales salta el agua hasta la altura de su origen.<\/p>\n<p>15 r. Los Padres e int\u00e9rpretes convienen un\u00e1nimemente en que esta mujer no entend\u00eda a\u00fan el verdadero sentido de las palabras de Jesucristo; y que aplicando la idea a una agua natural y com\u00fan, se la pidi\u00f3 al Se\u00f1or con el deseo de verse libre de la fatiga de venir a buscarla. Mas el Se\u00f1or, para darle una prueba de que era m\u00e1s que hombre el que le hablaba, le descubri\u00f3 en breves palabras toda la serie de su vida pasada, y el desarreglo de la presente.<\/p>\n<p>18 s. Sucesivamente, y el que tienes ahora no es tu marido; porque vives con \u00e9l il\u00edcitamente, y no seg\u00fan las leyes del matrimonio.<\/p>\n<p>19 t. Mientras que el Se\u00f1or no la toc\u00f3 en lo vivo, haci\u00e9ndole presente su vida licenciosa, estuvo como burl\u00e1ndose; pero convencida de su propia conciencia, y sabiendo que s\u00f3lo Dios, que est\u00e1 presente en el coraz\u00f3n del hombre, puede conocer lo que hay oculto en \u00e9l, comenz\u00f3 a mirar al Se\u00f1or con otro respeto y con otros sentimientos. Y as\u00ed dejando las ideas bajas y terrenas que hasta all\u00ed hab\u00eda tenido, pas\u00f3 a proponerle un punto de religi\u00f3n, en el que consist\u00eda principalmente la divisi\u00f3n que hab\u00eda entre samaritanos y jud\u00edos. Se\u00f1or, le dice, nuestros padres Abraham y Jacob erigieron altares, y adoraron a Dios en este monte, se\u00f1alando el de Garizim, que estaba vecino a Siquem (G\u00e9n 12,8; 33,18). Luego nosotros no faltamos siguiendo el ejemplo de nuestros padres, y adorando a Dios en el mismo lugar en donde ellos le adoraron. \u00bfC\u00f3mo, pues, vosotros los jud\u00edos nos trat\u00e1is de cism\u00e1ticos, y dec\u00eds que tan solamente en Jerusal\u00e9n se le ha de adorar con el culto y ceremonias exteriores de la religi\u00f3n?<\/p>\n<p>21 u. Mujer, le responde el Se\u00f1or, llega ya el tiempo en que las ceremonias y sacrificios de los jud\u00edos y de los samaritanos ser\u00e1n igualmente abolidos; y el culto del verdadero Dios no estar\u00e1 ce\u00f1ido a \u00e9ste o al otro Ingar, ni a \u00e9sta o a otra naci\u00f3n; porque la fe de la nueva alianza se derramar\u00e1 por todas partes, y Dios ser\u00e1 adorado por toda la redondez de la tierra, y de una manera mucho m\u00e1s perfecta que lo ha sido hasta aqu\u00ed en Jerusal\u00e9n. Mas viniendo a lo que me preguntas, te digo, que vosotros los samaritanos ador\u00e1is lo que no conoc\u00e9is; porque ador\u00e1is a Dios con mil supersticiones, y confundi\u00e9ndole con los dioses de las otras naciones; mas nosotros los hebreos adoramos lo que conocemos; porque damos a Dios el culto exterior que manda la ley, y en el lugar en que ordena que se le d\u00e9, que es la ciudad y el templo de Jerusal\u00e9n. Y por \u00faltimo debes saber que la salud, esto es, el Cristo autor de la salud debe nacer de los jud\u00edos, porque a ellos principalmente les fue prometido.<\/p>\n<p>23 v. Mas viene el tiempo, o por mejor decir, ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores le dar\u00e1n un culto espiritual y verdadero por la fe, la esperanza y la caridad; culto muy diferente del que le dan ahora los jud\u00edos, que s\u00f3lo consiste en ceremonias exteriores y figurativas. Jesucristo no excluye por esto todo culto exterior; nos ense\u00f1a solamente que es in\u00fatil y que no puede honrar a Dios, cuando no va fundado sobre el interior, y del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>24 w. Se atribuye en este lugar a la naturaleza divina y no determinadamente a la tercera Persona de la Trinidad. Y as\u00ed Dios pide un servicio que sea conforme, o corresponda a su naturaleza.<\/p>\n<p>25 x. Los samaritanos esperaban al Mes\u00edas del mismo modo que los jud\u00edos; mas esta mujer, aunque no conoc\u00eda que era aquel mismo con quien hablaba, con todo eso manifestaba un coraz\u00f3n sencillo, y un gran deseo de conocer la verdad. Por esto mereci\u00f3 que el Se\u00f1or claramente le descubriese qui\u00e9n era.<\/p>\n<p>27 y. Porque no acostumbraba detenerse a conversar con mujeres, y los Ap\u00f3stoles hu\u00edan toda familiaridad con ellas. San Cipriano. Pudieran admirarse de ver la humildad de su Maestro, que no se desde\u00f1aba de conversar con una pobre mujer, y mujer samaritana. San Juan Cris\u00f3stomo, San Cirilo, San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>28 z. Ocupado todo su pensamiento con el gran bien que hab\u00eda hallado, y olvidada de aquello mismo que la hab\u00eda llevado a la fuente, solamente pens\u00f3 en atraer a Jesucristo todos los habitadores de su ciudad, para hacerlos participantes del mismo bien. San Juan Cris\u00f3stomo, Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>29 a. El Se\u00f1or no solamente llen\u00f3 de su gracia y de su fe el coraz\u00f3n de esta mujer, sino de prudencia y de sabidur\u00eda. Si hubiera llegado, y en voz desentonada y gritando hubiera dicho a sus ciudadanos: Venid corriendo a ver el Cristo, se hubieran burlado de ella, y con raz\u00f3n, como de una mujer que hablaba cosas superiores a su condici\u00f3n, y cuya vida era licenciosa y demasiadamente conocida de todos, para que la creyesen y escuchasen. No dijo as\u00ed, sino: Venid a ver un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho. Con cuyas palabras los convid\u00f3, y les dio una idea de que saldr\u00edan a ver un gran profeta. Despu\u00e9s no les dijo abiertamente que este era el Cristo, sino que para picarlos de curiosidad, y empe\u00f1arlos a que reconociesen por s\u00ed mismo una verdad de que ella estaba ya convencida, como dudosa, y consultando con ellos, les pregunt\u00f3: \u00bfSi ser\u00e1 este el Mes\u00edas que esperamos? San Juan Cris\u00f3stomo, San Cirilo.<\/p>\n<p>32 b. En el v. 34 explica el Se\u00f1or cu\u00e1l era su alimento; esto es, hacer la voluntad de su Padre, y cumplir su obra, para la cual le hab\u00eda enviado al mundo, que era trabajar por la salud de los hombres. Entonces estaba empleado en ella: esto es, en la conversi\u00f3n e instrucci\u00f3n de los siquimitas; mas los Ap\u00f3stoles lo ignoraban.<\/p>\n<p>35 c. Esto es; \u00bfno acostumbr\u00e1is a decir vosotros: Todav\u00eda faltan cuatro meses hasta la siega? Lo que era como un proverbio familiar entre los jud\u00edos, para significar que una cosa no corr\u00eda prisa, y que hab\u00eda tiempo para disponerla; mas el Se\u00f1or dio a entender a sus disc\u00edpulos, que estaba ya en saz\u00f3n una siega espiritual que ten\u00edan que hacer: esto es, la conversi\u00f3n de los pueblos y en particular la de los jud\u00edos. Santo Tom\u00e1s. Y esto parece haberlo dicho el Se\u00f1or, viendo la buena disposici\u00f3n de los samaritanos para recibir el Evangelio.<\/p>\n<p>36 d. El que trabajare en esta divina siega de la conversi\u00f3n de los hombres, recibir\u00e1 una recompensa proporcionada a su trabajo, recogiendo frutos, no para la vida presente, sino para la eterna.<\/p>\n<p>e. Mois\u00e9s y los profetas hab\u00edan preparado la tierra, y la hab\u00edan sembrado, sin ver el fruto de sus trabajos; pero los Ap\u00f3stoles, que vinieron despu\u00e9s, le recogieron en las innumerables conversiones que hicieron en poco tiempo y casi sin trabajo. Y como no puede haber envidias ni celos entre los obreros que s\u00f3lo trabajan con el fin de la gloria de Dios, los profetas no tuvieron menor alegr\u00eda del buen suceso que preve\u00edan de la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, que los mismos Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>39 f. \u00c9sta es una prueba de lo que hab\u00eda dicho el Se\u00f1or que la mies estaba ya en saz\u00f3n, puesto que muchos de los samaritanos creyeron en \u00e9l por sola la relaci\u00f3n que les hizo la mujer.<\/p>\n<p>42 g. El Griego a\u00f1ade: ho jrist\u00f3s, el Cristo.<\/p>\n<p>44 h. Mt 13,57. No pas\u00f3 a Cafarna\u00fam ni a Nazaret, sino a alguna otra ciudad de Galilea. Aqu\u00ed hab\u00eda sido menospreciado, y por esto fue a ver si desechaban nuevamente la gracia que les ofrec\u00eda; mas como explica el Evangelistas, se hab\u00edan mudado por los milagros que le hab\u00edan visto hacer en Jerusal\u00e9n en la fiesta de la Pascua.<\/p>\n<p>46 i. El Griego: basilik\u00f3s. Puede traducirse un cortesano o principal de la corte del rey Herodes. Este, aunque era solo tetrarca, era llamado rey por el pueblo. Algunos manuscritos griegos leen basilisk\u00f3s, que es a la letra la expresi\u00f3n de la Vulgata regulus.<\/p>\n<p>48 j. Era muy d\u00e9bil la fe e idea que ten\u00eda de Jesucristo; porque no cre\u00eda que pod\u00eda sanarle, si no iba a visitarle, ni resucitar a su hijo, si llegaba a morir.<\/p>\n<p>50 k. Vive, y est\u00e1 ya sano.<\/p>\n<p>51 l. De vuelta a su casa.<\/p>\n<p>m. Ya estaba bueno.<\/p>\n<p>52 n. MS. En que hora guareciera.<\/p>\n<p>o. A la una del d\u00eda.<\/p>\n<p>54 p. Segundo milagro en la ciudad de Can\u00e1, y segundo respecto de ella. Pues parece que Jes\u00fas hab\u00eda ya hecho otros milagros en Cafarna\u00fam, que tambi\u00e9n era ciudad de Galilea (Lc 4,23).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [4] La necesidad era el llamado real por Su Padre de abrir la puerta a la antigua capital de Efray\u00edm.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Este evento fascinante complete toma lugar en una tierra dada a Josef y sus hijos Efray\u00edm y Manasseh. Despu\u00e9s, Samaria ser\u00eda la capital del reino del norte.\n<\/p>\n<p><strong> [6] \u00c9se fue un eufemismo. La enemistad entre ellos era fuerte y se remontaba a la divisi\u00f3n en la Casa de David desde 921 AC. Los Samaritanos eran mestizos (una mezcla de asentados Asirios y los de Efray\u00edm que se quedaron) quienes, mientras afirmaban ser Israelitas, practicaban muchas expresiones de paganismo, mezcladas en su estilo de vida.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Ella hace una afirmaci\u00f3n directa en ser una Israelita del lomo de Jacobo en la tierra de Josef. Era de conocimiento com\u00fan en ese tiempo a pesar las objeciones jud\u00edas, que los Samaritanos eran de hecho hijos del Israel hist\u00f3rico.\n<\/p>\n<p><strong> [1] La mujer en el pozo representa Israel Efray\u00edm en la dispersi\u00f3n. Ella confiesa a Yahshua que no tiene un Esposo. Es como la mayor\u00eda de los Efrayimitas, que no tienen su Esposo, YHWH, Su Torah, y Su Hijo. Yahshua corrige su confesi\u00f3n al decir que ella realmente ha tenido cinco esposos, mostrando su completa depravaci\u00f3n ante su Novio.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Queriendo decir Yahshua Mismo, asegur\u00e1ndose que ella no tiene ideas.\n<\/p>\n<p><strong> [3] N\u00f3tese que Yahshua reprende su estilo de vida, pero nunca respondi\u00f3 a su afirmaci\u00f3n de ser una Israelita conectada a Jacobo, ya que era de conocimiento com\u00fan. Adem\u00e1s de la historia sabemos que muchos de los primeros creyentes del primer siglo eran de Samaria. Tenemos que asumir que ellos tuvieron descendencia en generaciones posteriores de creyentes, que significa que muchos de sus hijos hoy est\u00e1n todav\u00eda en la comunidad de creyentes.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Israelitas.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Monte Gerazim.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Una fuerte afirmaci\u00f3n sobre la ignorancia espiritual y depravaci\u00f3n de Efray\u00edm, sin Moshiaj y Torah. En su retorno deben agarrarse de Yahshua y los de Judea que siguen a Yahshua, para retornar en una manera agradable al Padre. Vemos en Zejariah 8:23, donde todas las diez tribus agarran el tzitzit de Judea regenerado.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Los que hacen eso son llamados en la Escritura el \u201cIsrael de YHWH.\u201d\n<\/p>\n<p><strong> [8] Era sin precedentes para un rabbi en estar s\u00f3lo con una mujer, y menos una mujer Samaritana que era considerada menos que un pagano.\n<\/p>\n<p><strong> [9] Esto fue dicho cerca de la Fiesta de la Semanas, la cosecha temprana, o de primavera, refiri\u00e9ndose a los cuatro meses hasta la cosecha de oto\u00f1o de la \u00faltima reuni\u00f3n en Sukkot, o Tabern\u00e1culos. La tal terminolog\u00eda de las fiestas que referencia la reuni\u00f3n final de Israel de las naciones, es una afirmaci\u00f3n acerca de la naturaleza de Su misi\u00f3n al venir. El tambi\u00e9n recuerda a los disc\u00edpulos, que porque el se ha extendido a Efray\u00edm aqu\u00ed por la primera vez en tal audaz manera, la puerta a Efray\u00edm ha sido abierta, y la cosecha estaba blanca y lista para la restauraci\u00f3n inmediata en el reino del norte. Es por \u00e9sto que el prohibi\u00f3 a los 70 de ir a Samaria antes, hasta que El les hubiera mostrado Su amor por Efray\u00edm al modelarles lo que deb\u00edan hacer. Despu\u00e9s en la Gran Comisi\u00f3n, El les permite ir a Samaria, ya que en esta interacci\u00f3n, El ha abierto oficialmente las puertas al retorno de Efray\u00edm.\n<\/p>\n<p><strong> [10] Israelitas son los segadores, y el Hijo de El Hombre es el sembrador de la palabra de reconciliaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [1] El se quedo por dos d\u00edas, o 2000 a\u00f1os, y ha estado principalmente (no exclusivamente) en la Casa de Efray\u00edm por ese tiempo.\n<\/p>\n<p><strong> [2] De un antiguo territorio del norte a otro.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Efrayimitas en las fiestas.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Casa de Misericordia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[6] Entre los hebreos, fuentees todo manantial.[24] 2 Cor 3, 17.[36] Los patriarcas y profetas sembraron, disponiendo los hombres a recibir al Mes\u00edas.[54] En la ciudad de Can\u00e1. Jes\u00fas ya hab\u00eda obrado varios milagros en otras partes.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas se enter\u00f3 de que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo que Jes\u00fas hac\u00eda y bautizaba m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan Ahora Juan explica la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas sali\u00f3 de Judea para volver a Galilea. 4:1, 2 Cuando, pues, el Se\u00f1or entendi\u00f3 que los fariseos hab\u00edan o\u00eddo decir: Jes\u00fas hace y bautiza m\u00e1s disc\u00edpulos que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-41-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Juan 4:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26786","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26786"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26786\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}