{"id":26840,"date":"2022-06-20T10:55:13","date_gmt":"2022-06-20T15:55:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:55:13","modified_gmt":"2022-06-20T15:55:13","slug":"comentario-de-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 5:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Despu\u00e9s de esto hab\u00eda una fiesta de los jud\u00edos, y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> Mateo, Marcos y Lucas no narraron la se\u00f1al de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico de Betesda, porque ellos se concentraron m\u00e1s en registrar el ministerio de Jes\u00fas en Galilea. <\/p>\n<p \/> Este cap\u00edtulo narra el principio de una nueva etapa en el ministerio de Jes\u00fas. Al sanar a este enfermo en el d\u00eda de reposo, (1) provoc\u00f3 abiertamente un enfrentamiento con los principales de los jud\u00edos, por causa de sus muchas tradiciones con respecto a la guarda del s\u00e1bado, y (2) aprovech\u00f3 esta oportunidad para afirmar su deidad (que Cristo es igual a Dios, vers. <span>18<\/span>), una afirmaci\u00f3n que, para sus oponentes, era blasfemia. Todav\u00eda habr\u00eda creyentes, pero ahora empieza el odio severo de los jud\u00edos y el conflicto continuo entre ellos y Cristo que en poco tiempo ser\u00eda consumado en la cruz. <\/p>\n<p \/>\n<p \/> <span>5:1<\/span> Despu\u00e9s de estas cosas hab\u00eda una fiesta (LBLA, margen, Algunos mss. dicen: la fiesta; i. e., la Pascua) de los jud\u00edos, y subi\u00f3 Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. \u2014 \u00bfQu\u00e9 fiesta? Si esta fiesta no era la Pascua, era la fiesta de Pentecost\u00e9s o la de Tabern\u00e1culos. Algunos se refieren a la fiesta de Purim (basada en el libro de Ester). \u00abEsta fiesta no es mencionada por nombre en el NT, aunque hay exegetas que suponen que es la aludida en <span>Jua 5:1<\/span>\u00bb (V-E), pero The International Standard Bible Encyclopedia dice que \u00abNinguna referencia se hace a esta fiesta en el NT, puesto que era celebrada localmente, y por lo tanto no ha de ser conectada con ninguno de los peregrinajes festivos a Jerusal\u00e9n. Por esta causa la suposici\u00f3n de algunos de que la fiesta de <span>Jua 5:1<\/span> era Purim ha de ser rechazada, la menci\u00f3n de ella siendo seguida por las palabras, &#8216;y subi\u00f3 Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n'\u00bb. <\/p>\n<p \/> Esta fiesta de <span>5:1<\/span> no era \u00abla fiesta de la dedicaci\u00f3n\u00bb porque de esa fiesta Juan habla claramente (<span>10:22<\/span>). <\/p>\n<p \/> Algunos afirman que la fiesta de este texto no era la Pascua, porque en el siguiente cap\u00edtulo (<span>6:4<\/span>) Juan habla de la Pascua y que si la fiesta de <span>5:1<\/span> era la Pascua, entonces Juan estar\u00eda omitiendo un a\u00f1o del ministerio de Jes\u00fas. Es posible que lo haya hecho, porque en cuanto a registrar los eventos del ministerio de Jes\u00fas este libro no est\u00e1 completo, sino que suplementa a los otros tres. Al comparar los cuatro libros se puede observar que hay varios cap\u00edtulos de la historia del ministerio de Jes\u00fas entre los cap\u00edtulos 5 y <span>6<\/span> de Juan. Seg\u00fan The Fourfold Gospel (JWM), <span>Mat 12:1-50<\/span>, que sigue a <span>Jua 5:1-47<\/span>, narra la cr\u00edtica de los fariseos de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas por arrancar espigas en el d\u00eda de reposo, lo cual indica que era tiempo de la cosecha, la cual comienza con la Pascua.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Jua 2:13<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 23:14-17<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 34:23<\/span>; <span class='bible'>Lev 23:2<\/span>; <span class='bible'>Deu 16:16<\/span>; <span class='bible'>Mat 3:15<\/span>; <span class='bible'>G\u00e1l 4:4<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas sana a un hombre enfermo durante treinta y ocho a\u00f1os en un d\u00eda de reposo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:1-9<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Por tanto, los jud\u00edos cavilan, y lo persiguen,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:10-16<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>El responde por s\u00ed mismo, y los reprueba, mostrando quien es \u00e9l, por el testimonio de su Padre,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:17-30<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>de Juan,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:31-35<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>de sus obras,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:36-38<\/span>,<\/p>\n<p><b><i>y de las Escrituras,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 5:39-47<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">fiesta de los jud\u00edos<\/span>\u00a0probablemente no sea la Pascua, la cual Juan llama generalmente por nombre (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 2:13<\/span><\/span>;\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 6:4<\/span><\/span>;\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 11:55<\/span><\/span>). Tal vez era Purim, que no era una instituci\u00f3n divina sino una fiesta instigada por los jud\u00edos para celebrar la liberaci\u00f3n de los jud\u00edos y la reina Ester. Literalmente, es una fiesta jud\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 5.<br \/>\n V arios autores, teniendo en cuenta que al final de este cap\u00edtulo Cristo est\u00e1 en Jerusal\u00e9n, donde hizo este milagro, y al que se alude luego en el cap\u00edtulo 7 (v.21-23), mientras que en el cap\u00edtulo 6 est\u00e1 Cristo otra vez en Galilea, de vuelta de Jerusal\u00e9n, piensan si primitivamente el orden de estos cap\u00edtulos no ser\u00eda el siguiente: 4, 6, 5, 7. Ya propuso esta soluci\u00f3n en la antig\u00fcedad Taciano, sobre el 170, en su Diatessaron. Es verdad que, desde el punto de vista cr\u00edtico, todos los c\u00f3dices traen el orden con que aparecen estos cap\u00edtulos en el Textus receptus, pero cabr\u00eda que se hubiesen redactado separadamente, por secciones separadas, y que, a la hora de la inserci\u00f3n en el volumen, se hubiesen acoplado no desde un punto de vista estrictamente cronol\u00f3gico l.<\/p>\n<p>Narraci\u00f3n del milagro, 5:1-9.<br \/>\n\tEl evangelista comienza el cap\u00edtulo situ\u00e1ndolo cronol\u00f3gicamente con una frase amplia: \u201cDespu\u00e9s de esto,\u201d muy de estilo del cuarto evangelio (cf. Jua 2:12; Jua 11:7-11; Jua 19:28), y que es una transici\u00f3n literaria (Jua 21:1).<\/p>\n<p>1 Despu\u00e9s de esto se celebraba una fiesta de los jud\u00edos, y subi\u00f3 Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. 2 Hay en Jerusal\u00e9n, junto a la puerta Probatica, una piscina llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco p\u00f3rticos. 3En \u00e9stos yac\u00eda una multitud de enfermos, ciegos, cojos, mancos, que esperaban el movimiento del agua, 4 porque un \u00e1ngel del Se\u00f1or descend\u00eda de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua, y el primero que bajaba despu\u00e9s de la agitaci\u00f3n del agua quedaba sano de cualquiera enfermedad que padeciese. 5 Hab\u00eda all\u00ed un hombre que llevaba treinta y ocho a\u00f1os enfermo. 6 Jes\u00fas le vio acostado, y, conociendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: \u00bfQuieres ser curado? 7 Respondi\u00f3 el enfermo: Se\u00f1or, no tengo a nadie que, al moverse el agua, me meta en la piscina y, mientras yo voy, baja otro antes de m\u00ed 8 Le dijo Jes\u00fas: Lev\u00e1ntate, toma la camilla y anda. 9 Al instante qued\u00f3 el hombre sano, y tom\u00f3 su camilla y se fue.<\/p>\n<p>La escena sucede en Jerusal\u00e9n. Jes\u00fas \u201csubi\u00f3\u201d a Jerusal\u00e9n. Dado que Jerusal\u00e9n est\u00e1 a unos 750-800 metros de altura, de cualquier parte que se vaya hay que \u201csubir.\u201d Adem\u00e1s, este t\u00e9rmino se vino a hacer t\u00e9cnico para indicar los viajes a la Ciudad Santa en las tres grandes fiestas de peregrinaci\u00f3n preceptuadas en la Ley. Que es lo que dice expresamente el texto. \u00bfQu\u00e9 festividad era \u00e9sta?<br \/>\n\tEl texto griego presenta, cr\u00edticamente, una variante de importancia. En la mayor parte de los c\u00f3dices se lee la palabra \u201cfiesta,\u201d sin art\u00edculo. Se tratar\u00eda, en esta lectura, de una \u201cfiesta\u201d de las tres principales que se celebraban en Jerusal\u00e9n: Pascua, Pentecost\u00e9s o Tabern\u00e1culos, y a las que todo var\u00f3n israelita deb\u00eda presentarse en el templo (Exo 23:14-17; Exo 34:23ss; Deu 16:16).<br \/>\n\tLa otra lectura, menos sostenida, aunque aparece en algunos c\u00f3dices muy importantes (Alef y C), la pone con art\u00edculo: \u201cla fiesta.\u201d En este caso se tratar\u00eda de la fiesta jud\u00eda por antonomasia, que era la Pascua. Juan, en otras ocasiones, matiza la fiesta que fuese (Jua 6:4; Jua 7:2) o cita sin m\u00e1s la fiesta que se celebraba (Jua 2:13; Jua 13:1).<br \/>\n\tAqu\u00ed se acepta la lectura mejor sostenida, \u201cuna fiesta de los jud\u00edos\u201d 2, aparte que, desde el punto de vista del inter\u00e9s doctrinal, interesa menos esta precisi\u00f3n.<br \/>\n\tEl evangelista describe un ba\u00f1o p\u00fablico o piscina 2 llamada en hebreo bezatha, que estaba situada \u201cjunto a la (puerta) Prob\u00e1tica,\u201d y cuya piscina \u201cten\u00eda cinco p\u00f3rticos,\u201d es decir, lugar cubierto, cuya techumbre est\u00e1 sostenida por columnas, dejando el resto descubierto. Toda esta descripci\u00f3n presenta dificultades, sea literarias o arqueol\u00f3gicas.<br \/>\n\tLos manuscritos presentan diversas variantes aramaicas del nombre de esta piscina p\u00fablica, ya que el \u201chebreo\u201d que dice San Juan es el arameo, la lengua usada entonces por los jud\u00edos. Los principales nombres con los que aparece son los siguientes: beth-shaida (casa de pesca), bethesda (casa de misericordia), bethzatha o bethzaita (casa de los olivos), bezetha, de la ra\u00edz bize atha, cortadura o hendidura. Y tomar\u00eda el nombre del lugar en que estaba enclavada la piscina. En efecto, estaba situada en un barrio nuevo separado de la ciudad antigua por un foso, por lo que se llamaba este barrio nuevo Bezetha 4. Y cuyo nombre se extender\u00eda a la piscina.<br \/>\n\tLos dos primeros nombres antes registrados se hacen muy sospechosos por su misma etimolog\u00eda 5.<br \/>\n\tLos descubrimientos de Qumr\u00e1n (Jua 3:15Jua 11:12-13) han dado la que puede ser verdadera etimolog\u00eda: beth&#8217;esdotayin = \u201ccasa del doble chorro,\u201d aludiendo, sin duda, a los dos manantiales que alimentaban un doble chorro de agua.<br \/>\n\tEsta piscina estaba situada \u201ccerca o enfrente (\u03ad\u03c4\u03b1 ) 6 de la Prob\u00e1tica\u201d 7, pero sobrentendi\u00e9ndose \u201cpuerta.\u201d Era la \u201cpuerta de las Ovejas\u201d (Neh 3:1-32; Neh 12:39), que corresponde aproximadamente a la actual Bab Sitti Mariam, al norte del templo, y as\u00ed llamada por introducirse por ella los ganados para los sacrificios en el mismo. Acaso vulgarmente se la llamase por cierta extensi\u00f3n, tan frecuente en el uso del lenguaje, por el nombre escueto de \u201cProb\u00e1tica.\u201d Sin embargo, el texto griego, en su forma adjetiva, pide normalmente un sustantivo al que calificar, que aqu\u00ed es \u201cpuerta.\u201d<br \/>\n\tEl lugar de la piscina ha sido descubierto en las excavaciones comenzadas en 1870 por Mans y continuadas desde 1878 por los Padres Blancos. De ellas se deduce que la piscina ten\u00eda una extensi\u00f3n de 120 metros de longitud por 60 de anchura. Y las excavaciones han confirmado el dato de San Juan: que \u201cten\u00eda cinco p\u00f3rticos.\u201d<br \/>\n\tEra esta objeci\u00f3n cl\u00e1sica de la cr\u00edtica racionalista contra la historicidad de este pasaje, pues no se conoc\u00eda ninguna piscina pentagonal. De ah\u00ed acusar esta narraci\u00f3n o de error hist\u00f3rico o de ficci\u00f3n literaria con valor simb\u00f3lico: los cinco p\u00f3rticos ser\u00edan los cinco libros de la Ley 8.<br \/>\n\tPero ya antes de las excavaciones hab\u00edan dado la verdadera soluci\u00f3n arqueol\u00f3gica Or\u00edgenes, en el siglo III, y San Cirilo de Jerusal\u00e9n, en el IV 9.<br \/>\n\tLas excavaciones arqueol\u00f3gicas han demostrado que la piscina no era un pent\u00e1gono, sino un rect\u00e1ngulo porticado, y el cual estaba atravesado por el medio, dividi\u00e9ndolo en dos mitades, por otro p\u00f3rtico 10.<br \/>\n\tEn estos p\u00f3rticos yac\u00eda habitualmente una \u201cmultitud\u201d de enfermos: ciegos, cojos; la tercera palabra que pone el texto griego (\u03be\u03b7\u03c1\u03ce\u03bd  = secos, \u00e1ridos) puede indicar gen\u00e9ricamente todo tipo de enfermo que tuviese un miembro imposibilitado, aunque aqu\u00ed, por el paralelismo progresivo, pueda referirse a los mancos.<br \/>\n\tEsta multitud de enfermos no iba all\u00ed como a un lugar de cita o entretenimiento: los llevaba una esperanza de curaci\u00f3n. \u201cEsperaban el movimiento del agua.\u201d Estas palabras son cr\u00edticamente muy dudosas, pues faltan en los principales c\u00f3dices: Alef, B, A, C, D. P66 y P7511.<br \/>\n\tEl v.4 da la raz\u00f3n de esto: un \u00e1ngel del Se\u00f1or descend\u00eda cada cierto tiempo y agitaba el agua, y el primero que bajase a la piscina despu\u00e9s de la agitaci\u00f3n del agua hecha por el \u00e1ngel, curaba de cualquier enfermedad que tuviese.<br \/>\n\tTodo esto es ya \u201ca priori\u201d muy chocante. Prat ha escrito: \u201cEsta curaci\u00f3n infalible., siempre limitada a un beneficiario \u00fanico, y cuya raz\u00f3n moral de ser se escapa al esp\u00edritu, ser\u00eda el milagro m\u00e1s extraordinario que se relata en la Escritura\u201d 12. Es algo que choca con la econom\u00eda divina que se conoce del milagro en casos an\u00e1logos, v.gr., Lourdes y F\u00e1tima.<br \/>\n\tPero sobre esto est\u00e1 el que este vers\u00edculo es omitido por los mejores c\u00f3dices de los evangelios (Alef, B, C, D, N, 33, 124, 157, 1, 1 p.66. p.75); otros lo se\u00f1alan con asterisco, para indicar que es dudoso; falta en varias versiones antiguas, y concretamente en la Vulgata jeronimiana cr\u00edtica (W.-W.); los manuscritos latinos presentan esta lectura con tres formas diferentes 13. Ni su lenguaje es de Jn. Lagrange valora este balance, diciendo: \u201cSeg\u00fan las reglas de la cr\u00edtica textual, no se puede admitir este vers\u00edculo.\u201d 14<br \/>\n\tPor otra parte, el considerarlo como una glosa introducida en el texto no va contra el decreto del concilio de Trento 15, ya que este pasaje no era una de las an\u00e9cdotas que se quer\u00edan salvaguardar con la expresi\u00f3n \u201clibros \u00edntegros con todas sus partes.\u201d Y, adem\u00e1s, no pertenece, seg\u00fan Wordsworth-White, a la Vulgata jeronimiana 16.<br \/>\n\tExist\u00eda la creencia popular de que, ba\u00f1\u00e1ndose en esta piscina, se produc\u00edan curaciones. Este es un hecho que prueban los varios exvotos all\u00ed encontrados. Estos exvotos son paganos. Entre \u00e9stos figura uno en m\u00e1rmol blanco representando un pie metido en una sandalia (de 0:13 x 0:18 m), de la \u00e9poca romana despu\u00e9s de Cristo, y con una inscripci\u00f3n griega que dice: \u201cPompeya Lucilia lo ha dedicado.\u201d Otros aparecen en peque\u00f1as estelas, con la imagen de una serpiente, s\u00edmbolo de Esculapio, dios de las curaciones 17. Por eso, estos exvotos paganos llevan a pensar en un efecto curativo por las propiedades de las aguas all\u00ed acumuladas.<br \/>\n\tTrat\u00e1ndose de una glosa que refleja una creencia popular, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hab\u00eda entre la curaci\u00f3n y la agitaci\u00f3n del agua? Se pens\u00f3, naturalmente, en un posible tipo de aguas termales o radioactivas, que surtir\u00edan m\u00e1s efecto en el momento de la renovaci\u00f3n del agua, y cuya renovaci\u00f3n pod\u00eda ser, no de modo continuo, por proceder de fuente que manase intermitentemente, lo que parece m\u00e1s probable, o porque, recluida el agua en compartimentos, al abrirse las compuertas viniese m\u00e1s activa, o porque el chorro produjese ebullici\u00f3n y movimiento. Rab\u00ed Tanshuma (sobre 380) habla de un hombre curado de sarna porque se ba\u00f1aba en el momento en que uno de los pozos-fuente de Miriam comenz\u00f3 a saltar a la superficie del lago Tiber\u00edades l8. El que solamente uno experimentase el efecto curativo ser\u00eda una creencia que, por haberse dado alguna vez, viniese f\u00e1cilmente a cobrar una formulaci\u00f3n popular universal. O acaso fuese debido a que solamente, por razones de orden o de cabida, se permitiese bajar \u03ac  uno a aquel lugar en que el agua, a su ingreso, para su parcial renovaci\u00f3n, tuviese propiedades m\u00e1s activas o porque s\u00f3lo durasen \u00e9stas un momento.<br \/>\n\tEl que viniese atribuido este movimiento y su virtud curativa a un \u00e1ngel &#8211; el movimiento como causativo de las propiedades curativas &#8211; se explica bien. Para los paganos, donde se daba una fuerza invisible surg\u00eda, como causa de ella para explicarla, un genio o un dios. Los jud\u00edos, por el contrario, lo explicaban f\u00e1cilmente, en estos casos, por la intervenci\u00f3n de un \u00e1ngel 19.<br \/>\n\tNo dif\u00edcilmente se reconstruye la escena de aquella piscina p\u00fablica llena de enfermos. Era una verdadera \u201cmultitud\u201d de ellos la que estaba all\u00ed expectante ante el movimiento de aquellas aguas. Hab\u00eda entre ellos un hombre que llevaba enfermo treinta y ocho a\u00f1os. No dice el texto que estuviese all\u00ed los treinta y ocho a\u00f1os, aunque ser\u00e1 lo m\u00e1s probable suponer que llevase all\u00ed, en las horas permitidas, ya mucho tiempo. La esperanza de su curaci\u00f3n hab\u00eda de llevarle casi instintivamente all\u00ed, como a tantos otros.<br \/>\n\tNi dice el evangelista la enfermedad que padeciese. S\u00f3lo dice que estaba all\u00ed \u201cyaciente\u201d en una camilla (v.8). Parece, pues, que se trataba de una forma m\u00e1s o menos acentuada de par\u00e1lisis, pues no pod\u00eda valerse totalmente, sino con gran dificultad (v.7b.), acaso arrastr\u00e1ndose.<br \/>\n\tJes\u00fas le ve, le mira en su camilla, y \u201cconoci\u00f3\u201d en un momento que ya \u201cllevaba mucho tiempo\u201d enfermo. Esto pudo saberlo Cristo por una informaci\u00f3n directa del enfermo. No obstante, la impresi\u00f3n del texto parece ser que se trata de la ciencia sobrenatural de Cristo, tan en consonancia, adem\u00e1s, con la descripci\u00f3n que se hace de Cristo en el evangelio de Jn (Neh 1:48, etc.), y es lo que parece sugerir el v.14, cuando Jesucristo le encuentra, despu\u00e9s de curado, en el templo y le dice que no vuelva a pecar para que no le suceda cosa peor.<br \/>\n\tJes\u00fas se para ante este enfermo, conoce por su ciencia sobrenatural el origen de su enfermedad, la duraci\u00f3n de la misma; fija en \u00e9l los ojos de su misericordia. y le pregunta si quiere ser curado. Es una frase que iba cargada de sentido. Todo enfermo desea curar; su simple presencia en aquella piscina prodigiosa era una prueba de su deseo. Pero era esta pregunta un modo de despertar su fe y levantarle la esperanza (Hec 3:4). Mas el paral\u00edtico no piensa en una posibilidad de curaci\u00f3n milagrosa por obra de su interlocutor. Entendi\u00f3, por la pregunta que le hizo, si pon\u00eda los medios necesarios para obtener su curaci\u00f3n en aquella piscina. Era su obsesi\u00f3n. Es lo que le responde el paral\u00edtico.<br \/>\n\tA este enfermo, as\u00ed impedido para ensayar aquellos medios de hidroterapia, le hab\u00eda llegado el turno de los prodigios de Dios. Estaba estancado en su enfermedad para que en \u00e9l se manifieste la gloria de Dios (Jua 9:3; Jua 11:4). Por eso d\u00edjole Cristo: \u201cLev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda.\u201d Y, al punto, la curaci\u00f3n se hizo, y \u201cmarchaba.\u201d<\/p>\n<p>Discusi\u00f3n con motivo de haberse hecho esta curaci\u00f3n en s\u00e1bado,Jua 5:10-16.<br \/>\n10 Y los jud\u00edos dec\u00edan al curado: Es s\u00e1bado. No te es l\u00edcito llevar la camilla. 11 Respondi\u00e9ndoles: El que me ha curado me ha dicho: Coge tu camilla y vete. 12 Le preguntaron: \u00bfY qui\u00e9n es ese hombre que te ha dicho: Coge y vete? 13 El curado no sab\u00eda qui\u00e9n era, porque Jes\u00fas se hab\u00eda retirado de la muchedumbre que all\u00ed hab\u00eda. 14 Despu\u00e9s de esto le encontr\u00f3 Jes\u00fas en el templo, y le dijo: Mira que has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor. 15 Fuese el hombre y dijo a los jud\u00edos que era Jes\u00fas el que lo hab\u00eda curado. &#8216;6 Los jud\u00edos persegu\u00edan a Jes\u00fas porque hac\u00eda estas cosas en s\u00e1bado.<\/p>\n<p>Esta curaci\u00f3n va a traer un conflicto con los fariseos, porque, cuando Cristo hizo este milagro, \u201cera d\u00eda de s\u00e1bado.\u201d<br \/>\n\tLa ense\u00f1anza del G\u00e9nesis sobre el s\u00e9ptimo d\u00eda (Gen 2:2.3) fue la base de la prescripci\u00f3n del descanso de toda obra en el d\u00eda del s\u00e1bado (Exo 31:12-17; Deu 5:12-15; Jer 17:24.27; Neh 13:15-16). Pero luego los rabinos a\u00f1adieron a esta legislaci\u00f3n una serie tal de interpretaciones, prescripciones y prevenciones tan casu\u00edsticas, que resultaban ridiculas e inhumanas, yendo as\u00ed contra el mismo esp\u00edritu de la legislaci\u00f3n. El Talmud dedica a esta casu\u00edstica dos tratados enteros, los Shabbaoth y \u0388\u03b7\u03b9\u039c\u03c0\u03b9 .<br \/>\n\tAs\u00ed, entre otras muchas cosas, se prohib\u00eda frotar las manos (Mat 12:2), saltar, encender la l\u00e1mpara; se hab\u00eda limitado el n\u00famero de pasos que se pod\u00edan andar (\u201ccamino de s\u00e1bado\u201d).; hasta se deb\u00eda dudar en visitar a los enfermos, y, lleg\u00e1ndose a esta casu\u00edstica, hasta prohibir las curas que supusieran alg\u00fan movimiento de miembros; v.gr., si se desencajaba un pie, no se lo pod\u00eda articular por nadie; ni estaba permitido por su propio movimiento meterlos en agua; s\u00f3lo se permit\u00eda lavarlos por fuera, con lavado ordinario 20. Y entre los 39 trabajos clave prohibidos en s\u00e1bado estaba expresamente citado el transportar un objeto de un lugar a otro 21.<br \/>\n\tPor eso, cuando los \u201cjud\u00edos,\u201d que en Jn son frecuentemente los enemigos de Jes\u00fas, y que aqu\u00ed deben de ser los dirigentes, estrechos y mal intencionados (v. 15-16-18), ven aquel enfermo curado, y posiblemente rodeado de gentes que presenciaron el milagro, o que \u00e9l mismo lo proclamaba con gestos y gritos de alegr\u00eda, tan de la psicolog\u00eda oriental, le dec\u00edan insistentemente y conminaban que no le era l\u00edcito llevar la \u201ccamilla\u201d en que hab\u00eda estado echado tanto tiempo. Esta \u201ccamilla\u201d o \u03c7\u03c1\u03ac\u03b2\u03b1\u03c4\u03bf\u03c2 , voz maced\u00f3nica, era un peque\u00f1o lecho, compuesto de una red de cuerdas sobre un elemental chasis, sobre el que se pon\u00eda una estera y pobre colchoneta 22. Los sin\u00f3pticos recogen protestas semejantes por curar a un manco en s\u00e1bado (Mat 12:9-14 par.), como reflejo de estas persecuciones contra Cristo por curar en s\u00e1bado.<br \/>\n\tPero la respuesta del paral\u00edtico curado fue contundente: \u201cEl que me ha curado, me ha dicho: Coge tu camilla y vete.\u201d No era una salida para librarse de responsabilidades con los fariseos, disculp\u00e1ndose con la orden recibida; era el buen sentido el que le hac\u00eda concluir, con l\u00f3gica, la licitud de aquella acci\u00f3n.<br \/>\n\tLa prohibici\u00f3n de esta acci\u00f3n no estaba expresamente consignada en la Ley. Jerem\u00edas (Mat 17:24.27) y Nehem\u00edas (Mat 13:15.16) hab\u00edan prohibido expresamente el transportar cargas los s\u00e1bados, pero era s\u00f3lo por raz\u00f3n de transacciones comerciales. En todo caso, si la Ley lo prohib\u00eda, tambi\u00e9n \u00e9sta ten\u00eda interpretaciones y excepciones, como era l\u00edcito el trabajo de matar y sacrificar v\u00edctimas en el templo los s\u00e1bados, caso con el que Cristo les arguye en otra ocasi\u00f3n (Mat 12:5). Y si la Ley ten\u00eda excepci\u00f3n, nadie como un \u201cprofeta\u201d que hac\u00eda milagros pod\u00eda saberlo (Jua 3:2). Hasta se dec\u00eda: \u201cSi un profeta te dice: \u201cQuebranta las palabras de la Ley, obed\u00e9cele, excepto en lo que toca a la idolatr\u00eda.\u201d 23. Son los hechos de Cristo los que est\u00e1n probando su autoridad.<br \/>\n\tSi Cristo no s\u00f3lo lo cura, sino que adem\u00e1s le manda llevarse su camilla, era para que el milagro fuese patente y para salir por los fueros de la caridad, contra la seca e inhumana casu\u00edstica de los rabinos. Tambi\u00e9n una camilla para un pobre era un factor de sus bienes. Para la sutileza rab\u00ednica era l\u00edcito transportar en s\u00e1bado un enfermo acostado en un lecho, pero no el lecho solo 24.<br \/>\n\tLa acusaci\u00f3n que los dirigentes o gentes por ellos influidas le hacen, debi\u00f3 de ser insistente, como lo sugiere el tiempo del verbo: \u201cle dec\u00edan.\u201d Pero tambi\u00e9n le preguntaron, inquisitorial y despectivamente, qui\u00e9n era \u201cese hombre\u201d que le hab\u00eda dicho eso.<br \/>\n\tEl paral\u00edtico curado no lo sab\u00eda. Morando Cristo circunstancialmente en Jerusal\u00e9n y estando el paral\u00edtico habitualmente encerrado en los p\u00f3rticos de la piscina Prob\u00e1tica, no conoc\u00eda bien la fisonom\u00eda ni el nombre de Cristo. Y Jes\u00fas, h\u00e1bilmente, en el momento en que las gentes se vuelcan admiradas sobre el paral\u00edtico, \u201cesquiv\u00f3 la muchedumbre que estaba all\u00ed.\u201d Jes\u00fas deja primero hablar a los hechos; \u00e9stos le har\u00e1n despu\u00e9s entablar el di\u00e1logo.<br \/>\n\tAlgunos autores en la antig\u00fcedad pensaron si Cristo con esta orden abol\u00eda la Ley mosaica del s\u00e1bado. Pero ser\u00eda lo mismo que hab\u00eda que decir de otras curaciones y ense\u00f1anzas semejantes (Jua 12:1-14 par.). No es \u00e9sta la finalidad que Cristo se propone aqu\u00ed, sino la recta interpretaci\u00f3n del valor religioso del reposo sab\u00e1tico en funci\u00f3n de la ley de la caridad.<br \/>\n\tEl milagro caus\u00f3 fuerte conmoci\u00f3n. El paral\u00edtico curado debi\u00f3 de ir a los suyos, aunque alg\u00fan celoso fariseo le hubiese impedido ir con su camilla a cuestas. Despu\u00e9s pas\u00f3 un tiempo indeterminado, que no debi\u00f3 de ser mucho. Y de una manera al parecer casual, pero que era providencial, Cristo encontr\u00f3 en el templo al paral\u00edtico curado, que hab\u00eda ido a la casa de Dios para agradecer el beneficio. Sugiere esta gratitud as\u00ed expresada un tiempo relativamente breve despu\u00e9s de la curaci\u00f3n. En Jn, todos estos encuentros son siempre ambientados en un orden providencial (Jua 1:39-43; Jua 9:35). Penetrando en lo profundo del esp\u00edritu del relato se puede decir que el modo (del encuentro) es admirable, porque no es encontrado, sino que encuentra. 25 El curado no conoc\u00eda a Cristo; es \u00e9ste quien le encuentra y se da a conocer. Es lo que parece sugerir todo el pasaje.<br \/>\n\tDe este encuentro, el evangelista s\u00f3lo recoge un rasgo que es una advertencia: \u201cMira, has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor.\u201d \u00bfCu\u00e1l es el sentido de esta advertencia?<br \/>\n\tEn el ambiente jud\u00edo estaba que la enfermedad era un castigo al pecado 26. Era un ambiente creado por una interpretaci\u00f3n, unilateral y materialista, de las retribuciones temporales que se ponen en la Ley. Y los mismos ap\u00f3stoles, reflejando este medio ambiente, preguntan un d\u00eda a Cristo ante un ciego de nacimiento: \u201c\u00bfQui\u00e9n pec\u00f3, \u00e9ste o sus padres, para que naciera ciego?\u201d (Jua 9:2).<br \/>\n\tGeneralmente se admite que Cristo sabe en este caso, por su ciencia sobrenatural, no por alusi\u00f3n concesiva al ambiente, que la causa de esta enfermedad era un pecado personal. El contraste, en este sentido, es fuerte con la defensa que hace de un ciego cuando los ap\u00f3stoles piensan que la causa de aquella ceguera era el pecado suyo o de sus padres (Jua 9:2.3).<br \/>\n\t\u00bfSe le perdonaron los pecados con la curaci\u00f3n de la par\u00e1lisis? (Mat 9:2-7 par.). Los rabinos dec\u00edan que todo padecimiento f\u00edsico o moral era castigo de pecados, de tal manera que no se puede librar de la enfermedad sin recibir antes de Dios el perd\u00f3n de la culpa o culpas que lo originan 27.<br \/>\n\tSin embargo, no es lo mismo el estado en su enfermedad que el estado habitual en su pasada culpa. Pod\u00eda ya estar arrepentido. Pero Cristo le hace la gran advertencia para el futuro. \u201cNo vuelvas a pecar, no te suceda algo peor.\u201d \u00bfA qu\u00e9 se refiere Cristo? Una reincidencia en el pecado, \u00bfpodr\u00eda acarrearle, humanamente hablando, algo peor que los treinta y ocho a\u00f1os enfermo? Generalmente hablando, dif\u00edcilmente habr\u00eda cosa peor. Por eso, lo \u201cpeor\u201d que podr\u00eda sucederle era ir a otro castigo irremediable al pecado. La curaci\u00f3n del cuerpo era un signo de la resurrecci\u00f3n del alma, que El tra\u00eda y adonde le conduc\u00eda (v.24). Que no hiciese mal uso de la salud que le daba, como la vez primera, porque podr\u00eda entonces tener consecuencias morales irremediables en el juicio de Dios.<br \/>\n\tEste hombre curado, por un acto de gratitud, sin duda, provoca, ingenuamente, una delaci\u00f3n. Pues no se trata de un caso de lepra, que exig\u00eda la presentaci\u00f3n a los sacerdotes (cf. Luc 17:14).<br \/>\n\tF\u00e1cilmente se piensa en que muchos de la turba creyeron o apoyaron a Cristo a causa del milagro, y el enfermo, animado por la actitud entusiasta de estos grupos, se fue a los dirigentes que antes le hab\u00edan interrogado, creyendo, en su simplicidad y en su entusiasmo, que su testificaci\u00f3n ser\u00eda compartida por ellos (Jua 7:26) 28.<br \/>\n\tSin embargo, no fue as\u00ed. El evangelista sintetiza en una frase, y con motivo de una escena, lo que fue todo un programa habitual de los dirigentes jud\u00edos contra Cristo: \u201cLos jud\u00edos persegu\u00edan a Jes\u00fas porque hac\u00eda estas cosas (\u03c4\u03b1\u03cd\u03c4\u03b1 ) en s\u00e1bado.\u201d El evangelista, a la hora de la composici\u00f3n del evangelio, vincula a este hecho otros semejantes, como recogen los sin\u00f3pticos, en los que Cristo hac\u00eda curaciones \u201cen s\u00e1bado.\u201d El programa de la persecuci\u00f3n de Cristo, por este cap\u00edtulo, quedaba tambi\u00e9n constatado.<br \/>\n\tAlgunos autores han querido identificar esta curaci\u00f3n con el milagro de la curaci\u00f3n de otro paral\u00edtico referido por los tres sin\u00f3pticos (Mat 9:18; Mar 2:1-12; Luc 5:17-26). No es seguro. Tienen la semejanza de lo que impone la naturaleza de la enfermedad &#8211; ser paral\u00edticos, estar recostados en una camilla &#8211; y las palabras de la curaci\u00f3n &#8211; que son las mismas &#8211; , por la finalidad apolog\u00e9tica de ambos o por una cierta redundancia literaria; pero todos los dem\u00e1s rasgos del milagro &#8211; geogr\u00e1ficos, motivos inmediato y reacciones &#8211; son distintos.<\/p>\n<p> Discurso apolog\u00e9tico-dogm\u00e1tico de Cristo,Luc 5:17-47.<br \/>\n\tLa tercera parte del cap\u00edtulo la compone un discurso apolog\u00e9tico-dogm\u00e1tico de Cristo, con el que garantiza la autoridad que tiene para obrar as\u00ed. Y, al alegar sus motivos, se expone una gran riqueza de contenido dogm\u00e1tico.<br \/>\n\tEl discurso tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera expone c\u00f3mo el Hijo tiene toda su actuaci\u00f3n en \u00edntima uni\u00f3n con el Padre, y en la segunda, alega a su favor los testimonios que el Padre le hace.<br \/>\n\tEl discurso en su totalidad seguramente est\u00e1 redactado con sentencias de Cristo, dichas en diversas ocasiones y agrupadas oportunamente ahora por raz\u00f3n de la tem\u00e1tica apolog\u00e9tica que aqu\u00ed se propone. Lo mismo los conceptos aqu\u00ed tratados, sin duda, tienen un desenvolvimiento m\u00e1s plenario en la redacci\u00f3n del evangelista.<\/p>\n<p>1) El Hijo obra en todo en uni\u00f3n del Padre,Luc 5:17-30.<br \/>\n17 Pero El les respondi\u00f3: Mi Padre sigue obrando todav\u00eda, y por eso obro yo tambi\u00e9n.   18  Por esto los jud\u00edos buscaban con m\u00e1s ah\u00ednco matarle, pues no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que dec\u00eda a Dios su Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios. 19 Respondi\u00f3, pues, Jes\u00fas, dici\u00e9ndoles: En verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por s\u00ed mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que \u00e9ste hace, lo hace igualmente el Hijo. 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrar\u00e1 a\u00fan mayores obras que \u00e9stas, de suerte que vosotros qued\u00e9is maravillados. 21 Como el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo a los que quiere les da vida. 22 Aunque el Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar. 23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre, que le envi\u00f3. 24 En verdad, en verdad os digo que el que escucha mi palabra y cree en el que me envi\u00f3, tiene la vida eterna y no es juzgado, porque pas\u00f3 de la muerte a la vida. 25 En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y es \u00e9sta, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios, y los que la escucharen vivir\u00e1n. 26 Pues as\u00ed como el Padre tiene la vida en s\u00ed mismo, as\u00ed dio tambi\u00e9n al Hijo tener vida en s\u00ed mismo, 27 y le dio poder de juzgar, por cuanto El es el Hijo del hombre. 28No os maravill\u00e9is de esto, porque llega la hora en que cuantos est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz 29 y saldr\u00e1n: los que han obrado el bien, para la resurrecci\u00f3n de la vida, y los que han obrado el mal, para la resurrecci\u00f3n del juicio. 30 Yo no puedo hacer por m\u00ed mismo nada; seg\u00fan le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>Este primer discurso de Cristo, o esta primera parte, est\u00e1 literariamente construida seg\u00fan el procedimiento de \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d conforme al cual los diversos miembros de las frases se corresponden paralel\u00edsticamente en orden inverso. Por eso se van a destacar las cinco ense\u00f1anzas que aqu\u00ed se hacen, clasific\u00e1ndolas por grupos, y teniendo en cuenta en cada uno los diversos elementos convergentes de esta \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica.\u201d<br \/>\n\tPara valorar bien las expresiones de este discurso hay que tener en cuenta que Jn no disocia en Cristo, en su evangelio, el hombre del Verbo; para \u00e9l, Cristo es siempre el Verbo encarnado; y, adem\u00e1s, entendiendo as\u00ed el discurso de Cristo, en el que habla como Verbo encarnado, se logra una perfecta unidad y homogeneidad de interpretaci\u00f3n en todo el discurso.<br \/>\n\tEl evangelista lo introduce diciendo que Cristo \u201crespondi\u00f3\u201d a los fariseos, a la acusaci\u00f3n que le hac\u00edan, no tanto de quebrantar el s\u00e1bado cuanto de hacerse Dios. El t\u00e9rmino usado \u201crespondi\u00f3\u201d es una traducci\u00f3n material del verbo hebreo &#8216;anah, que lo mismo significa \u201cresponder\u201d que \u201ctomar la palabra.\u201d<br \/>\n\tLos grupos de ideas que aqu\u00ed se desarrollan son los siguientes:<br \/>\n\t1) Para que todos honren al Hijo como honran al Padre (v.23). &#8211; Este es el tema central, al que convergen los dem\u00e1s elementos que Cristo utiliza, como partes que van a demostrar la tesis. En el contexto se ve que esta honra que exige como la del Padre, es el honor que se le debe como a Hijo de Dios encarnado, como a Dios que es.<br \/>\n\tPor eso, de estas alegaciones que hace ahora Cristo, y ya hechas en otras ocasiones, sintetiza el evangelista lo que esto significaba ante la mentalidad jud\u00eda. \u201cPor esto los jud\u00edos buscaban con m\u00e1s anhelo matarle, porque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que dec\u00eda a Dios su propio Padre, haci\u00e9ndose a s\u00ed mismo igual a Dios\u201d (v.18).<br \/>\n\tEn el monote\u00edsmo cerrado del juda\u00edsmo no cab\u00eda una dualidad de personas en el seno de la divinidad. Al hacerse \u201cigual\u201d (\u03ca\u03c3\u03bf\u03bd ) a Dios, pues no s\u00f3lo por el contexto, sino que el adjetivo aqu\u00ed usado significa verdadera igualdad 29, es que se dec\u00eda otro Dios (Jua 10:33). Era estar en el polite\u00edsmo. Esta confesi\u00f3n era para ellos blasfemia. Y por eso, conforme a la Ley, \u201cbuscaban con m\u00e1s ah\u00ednco matarle.\u201d La lapidaci\u00f3n era la pena normal a los blasfemos (Luc 24:16.14; Jua 10:33).<br \/>\n\t2) \u201cMi Padre sigue obrando todav\u00eda, y yo tambi\u00e9n obro\u201d (v.17-20.30). &#8211; Contra la acusaci\u00f3n que le hac\u00edan los jud\u00edos, que obraba en \u201cs\u00e1bado,\u201d no porque fuese contra la Ley, sino contra su casu\u00edstica, Cristo responde con un argumento que ten\u00eda que ser decisivo en aquel ambiente.<br \/>\n\tEl reposo sab\u00e1tico estaba establecido en la Ley tomando su imitaci\u00f3n del esquema creador en el relato del G\u00e9nesis, en el que Dios descansa el s\u00e9ptimo d\u00eda (Gen 2.2.3).<br \/>\n\tPero este \u201cdescanso\u201d creador de Dios era un tema que preocupaba a la teolog\u00eda rab\u00ednica: \u00bfc\u00f3mo se armonizaba este \u201cdescanso\u201d de Dios con la actitud de indeficiente actividad? Era el materialismo literalista el que no les permit\u00eda ver con claridad lo que era un esquema literario &#8211; relato de la creaci\u00f3n &#8211; y el contenido doctrinal exacto que en \u00e9l se inclu\u00eda. \u00bfA qu\u00e9 actividad se refiere aqu\u00ed Cristo? Se pensar\u00eda, instintivamente, en la indeficiente acci\u00f3n conservadora &#8211; creadora de las criaturas por Dios. As\u00ed ya lo sosten\u00eda Fil\u00f3n (De cherub. 87). Pero este pensamiento es griego. Para los jud\u00edos este pensamiento es desconocido (Wlkenhauser, o.c., p.216). La explicaci\u00f3n m\u00e1s aceptada, en general, para los rabinos es la que dice que Dios descans\u00f3 el s\u00e9ptimo d\u00eda de trabajar en las cosas del mundo, pero no ces\u00f3 de ocuparse de los imp\u00edos y los justos, pues a unos muestra el premio y a otros, castigo (Rab\u00ed Pinchas). Esto ser\u00e1 para algunos (Bultmann, Odeberg), el puente intelectual que llevar\u00e1 aqu\u00ed a que se considere a Cristo como juez. Pero en el pensamiento de Cristo, aqu\u00ed estructurado por Jn, y en un medio helen\u00edstico (Efeso), \u00bfse mantendr\u00e1 esa categor\u00eda rab\u00ednica tan reducida sobre la actividad de Dios? Sus lectores \u00e9tnicos, \u00bfiban a pensar en una cosa tan desconocida para ellos? \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s l\u00f3gico pensar en lo que dice Fil\u00f3n: \u201cMois\u00e9s (el reposo sab\u00e1tico) no pretende hablar de inactividad divina, porque, siendo principio de todas las cosas, por naturaleza est\u00e1 siempre en acci\u00f3n\u201d (Pe cherub. 87). Y si para los autores citados la interpretaci\u00f3n rab\u00ednica sirve de puente para hablarse aqu\u00ed de Cristo &#8211; Juez, no sirve para expresar las otras consideraciones que se hacen de otros atributos de Cristo (la actividad en todo, el poder de resucitar muertos, las exigencias de honrarlo como al Padre).<br \/>\n\tCristo alega, para justificar su actividad, que no hace m\u00e1s que hacer lo que su \u201cPadre., quien dec\u00eds vosotros que es vuestro Dios\u201d (Jua 8:54). Claro que podr\u00eda decirse que una cosa es que Dios pueda obrar, y otra que el hombre no pueda obrar igual. Pero precisamente esta igualdad en que Cristo se pone en l\u00ednea de la actividad con su Padre, es ponerse en la misma esfera de la divinidad. Es la conclusi\u00f3n que van a sacar los jud\u00edos, por lo que querr\u00e1n matarle (Jua 5:18; Jua 10:33). Y as\u00ed, de una \u201ccuesti\u00f3n sab\u00e1tica,\u201d el discurso se eleva a una ense\u00f1anza de cristolog\u00eda divina.<br \/>\n\tEn efecto, Cristo no s\u00f3lo dice que, porque el Padre obra, El toma un ejemplo de justificaci\u00f3n moral para obrar en s\u00e1bado, sino que dice m\u00e1s. El \u201cno hace nada por s\u00ed mismo,\u201d sino que hace, precisamente, \u201clo que ve hacer al Padre,\u201d hasta tal punto que lo que hace el Padre, \u201clo hace igualmente el Hijo.\u201d Se trata de las obras del Verbo encarnado. No significa este adverbio igualmente (\u03bf\u03bc\u03bf\u03af\u03c9\u03c2 ) que Cristo copie o imite las obras que el Padre le da a hacer (Jua 5:36.37), sino que en este obrar suyo, as\u00ed como el Padre tiene, como Dios que es, el derecho indiscutible de obrar como le plazca, igualmente (Jua 6:11; Jua 21:13) el Hijo tiene este derecho de obrar. Con ello Cristo, al proclamar el mismo derecho del Padre, est\u00e1 proclamando la dignidad de su divinidad.<br \/>\n\tEl \u201camor\u201d del Padre al Hijo encarnado es lo que le hace al Padre tener la iniciativa en \u201cmostrarle todo lo que El (Padre) hace\u201d (v.20) en orden a la obra mesi\u00e1nica. Por eso, no s\u00f3lo le \u201cmuestra todo lo que hace,\u201d sino que le \u201cmostrar\u00e1 a\u00fan mayores obras que \u00e9stas\u201d en el futuro de su vida mesi\u00e1nica. El t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n que aqu\u00ed se toma es el milagro de la curaci\u00f3n de la piscina Prob\u00e1tica, lo mismo que los otros milagros que hab\u00eda hecho (Jua 2:23). Mayores que \u00e9stos ser\u00e1n nuevos milagros que relatan los sin\u00f3pticos y Jn, tal la multiplicaci\u00f3n de los panes y el caminar sobre el mar (Jua 6:1ss), la curaci\u00f3n de un ciego de nacimiento (Jn c.9), y que van a terminar en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jn c.l 1).<br \/>\n\tLo que el Padre \u201cmuestra\u201d y \u201cmostrar\u00e1\u201d a Cristo no se refiere a un conocimiento por noticia intelectual. Cristo tiene por su ciencia sobrenatural un conocimiento perfecto de todo. Ya por este cap\u00edtulo, el Padre no podr\u00eda mostrarle nada, en orden a la obra mesi\u00e1nica, que es de lo que aqu\u00ed se trata, que El no conociese. Este \u201cmostrar\u201d se refiere a las obras 30 que va a hacerle realizar, que el Padre va a realizar por medio de Cristo. El verbo \u201cmostrar\u201d (\u03b4\u03b5\u03cc\u03af\u03bd\u03c5\u03bc\u039f  aqu\u00ed usado lo mismo puede emplearse para hablar de un conocimiento que \u201cmuestra\u201d algo por v\u00eda intelectual (Jua 14:8, etc.) que \u201cmostrarlo\u201d con obras (Jua 2:18; Jua 10:32) 31. Y que en este contexto se refiere a las obras que el Padre har\u00e1 &#8211; le \u201cmostrar\u00e1\u201d a Cristo al realizarlas por medio de \u00e9l &#8211; , se ve claramente por la finalidad que se le asigna en estas obras que el Padre le \u201cmostrar\u00e1\u201d a Cristo: \u201cpara que vosotros os maravill\u00e9is\u201d (v.20). Son, por tanto, obras externas las que el Padre le \u201cmostrar\u00e1 a Cristo.\u201d<br \/>\n\tEl pensamiento es, pues, el siguiente: Cristo &#8211; \u00e9l mismo &#8211; obra como obra el Padre. Pero, adem\u00e1s, lo hace en plena dependencia de El, hasta tal punto que todas las obras maravillosas &#8211; milagrosas &#8211; que El realiza se las \u201cmuestra\u201d el Padre ai realizarlas el Padre por medio de El. El Padre tiene la iniciativa; pero los dos realizan la misma obra. Tienen unidad de acci\u00f3n en ella. Pronto alegar\u00e1 en este discurso el milagro como garant\u00eda y testificaci\u00f3n del Padre a su favor (Jn v.36.37a; Jua 3:2). Con esa unidad de actividad con el Padre, \u00bfquien podr\u00e1 arg\u00fcirle que quebranta el s\u00e1bado? Pero \u00bfquien podr\u00eda dejar de deducir que \u201cdec\u00eda a Dios su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios?\u201d (v.18).<br \/>\n\t3) \u201cComo el Padre resucita los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo\u201d (v.21.25-26.28). &#8211; Una segunda ense\u00f1anza de Cristo con motivo de probar su uni\u00f3n con el Padre, es el poder que el Padre le comunic\u00f3 de resucitar todo tipo de muertos: \u201cAs\u00ed como (\u03ce\u03c3\u03c0\u03b5\u03c1 ) el Padre resucita a los muertos, y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n (\u03bf\u03cd\u03c4\u03c9\u03c2 ) el Hijo da la vida a los que quiere\u201d (v.21).<br \/>\n\tEl poder de resucitar es poder que el A.T. hace ver que es exclusivo de Dios (Deu 32:39; 1Sa 2:6; 2Re 5:7; Tob 13:2; Isa 26:19; Eze 37:1-14; Dan 12:2; Ose 6:2; Sab 16:3). Lo mismo se proclama en los escritos rab\u00ednicos 32. Si alg\u00fan profeta resucitaba muertos, era algo excepcional y carism\u00e1tico que Dios le conced\u00eda, y que \u00e9l ejecutaba en nombre de Dios (2Re 4:32-33). Pero Cristo aqu\u00ed reivindica para s\u00ed mismo este poder de vida y muerte, en igualdad con el Padre. No es ello otra cosa que proclamar Cristo, por este cap\u00edtulo, su divinidad.<br \/>\n\tY dotado, por serlo, de estos poderes divinos, se destaca en esta \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica\u201d que da doblemente la vida a los muertos, que causa una doble resurrecci\u00f3n: de almas y de cuerpos.<br \/>\n\tPotestad de resucitar esp\u00edritus (v.25.26): \u201c25 En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y ahora es, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios, y los que la escucharen vivir\u00e1n. 26 Pues as\u00ed como el Padre tiene la vida en s\u00ed mismo, as\u00ed dio tambi\u00e9n al Hijo tener vida en s\u00ed mismo.\u201d<br \/>\n\tManifiestamente no se habla aqu\u00ed de la resurrecci\u00f3n corporal de los muertos. Puesto que aqu\u00ed \u00e9stos est\u00e1n oyendo la voz de Cristo, y \u201cllega la hora, y ahora es.\u201d Lo que no puede referirse a la resurrecci\u00f3n final. Y, a pesar de o\u00edrla, no todos vivir\u00e1n &#8211; resucitar\u00e1n &#8211; , sino s\u00f3lo los que la \u201cescuchan\u201d para abrazarla. Si se tratase de la resurrecci\u00f3n universal de los cuerpos, no hab\u00eda que suponer que unos la oir\u00edan y otros no, pues a la voz de mando que Cristo d\u00e9 para resucitar, todos la oir\u00e1n y resucitar\u00e1n (1Co 15:21). Se trata, pues, de una resurrecci\u00f3n espiritual, de muertos espiritual-mente (Mat 8:22; Luc 15:24; Efe 5:14; Rev 3:1). A \u00e9stos viene Cristo a llamarlos a la vida, a la resurrecci\u00f3n (Jua 11:25.26). Es su misi\u00f3n.<br \/>\n\tPrecisamente el vers\u00edculo siguiente da la raz\u00f3n de c\u00f3mo Cristo puede causar esta resurrecci\u00f3n espiritual en las almas: porque el Padre \u201cle dio el tener vida en s.\u00ed mismo.\u201d Ante la muerte espiritual, Cristo les da la vida, que \u00e9l tiene, y as\u00ed resucitan.<br \/>\n\tLos \u201cmuertos\u201d que escucharen la voz del Hijo de Dios, \u201cvivir\u00e1n.\u201d Porque aqu\u00ed su voz es su predicaci\u00f3n, su ense\u00f1anza, el misterio de fe que trae del Padre. Y las palabras de Cristo \u201cson esp\u00edritu y vida\u201d (Jua 6:63). Por eso, los que las \u201coyeren,\u201d es decir, los que las abrazaren y creyeren, \u201cvivir\u00e1n\u201d; los que, por estar muertos a El, resucitar\u00e1n en el esp\u00edritu y por la fe al hacerse hijos de Dios(Jua 1:13).<br \/>\n\tPotestad de resucitar cuerpos (v.28.29). &#8211; \u201c28 No os maravill\u00e9is de esto, porque llega la hora en la que todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz 29 y saldr\u00e1n (de ellos): los que hicieron el bien resucitar\u00e1n para la vida; los que hicieron el mal resucitar\u00e1n para la condenaci\u00f3n.\u201d<br \/>\n\tEste poder de Cristo se extiende tambi\u00e9n a la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, ya que ahora se consideran los muertos que \u201cest\u00e1n en los sepulcros.\u201d Tal es el poder de Dios sobre toda vida, como lo presenta el A.T. Cristo, por este poder que tiene \u201ccomo el Padre, que resucita los muertos\u201d (v.21), proclama su divinidad, ya que esto es atributo de Dios.<br \/>\n\tEsta resurrecci\u00f3n universal se refiere al juicio final. Cristo en la parus\u00eda resucitar\u00e1 a todos (1Co 15:21). La creencia ortodoxa de Israel, contra los saduceos, era la resurrecci\u00f3n final de todos los cuerpos (Jua 11:24). S\u00f3lo algunas tendencias espor\u00e1dicas y muy tard\u00edas de algunos rabinos sosten\u00edan que no resucitar\u00edan sino los justos 33. Cristo ense\u00f1a que su poder sobre la muerte corporal se extender\u00e1 a todos. Pero, al resucitarlos, va a actuar como juez. De ah\u00ed el destino que asigna a unos y a otros. Para unos ser\u00e1 resurrecci\u00f3n para la \u201cvida\u201d eterna; para los otros ser\u00e1 una resurrecci\u00f3n para \u201cla condenaci\u00f3n\u201d (c\u00ed. Dan 12:2).<br \/>\n\tAs\u00ed, Cristo se presenta como Dios a un tiempo por su poder de \u201cvivificar\u201d los muertos y por su poder judicial sobre la humanidad.<br \/>\n\t4) El Padre&#8230; ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar\u201d (v.22.27). &#8211; En esta ense\u00f1anza de Cristo se muestra su divinidad: el poder judicial que tiene sobre toda la humanidad. Al hablar Cristo de su poder de resucitar los cuerpos (v.21), expone por evocaci\u00f3n la hora del juicio final de la humanidad. Producida por El la resurrecci\u00f3n (1Co 15:21), la humanidad experimentar\u00e1 un juicio universal y solemne. Y en ese juicio El es el juez 34.<br \/>\n\tPero este poder judicial sobre la humanidad es considerado siempre en la Escritura como uno de los atributos de Dios (Sal 82:8). Lo mismo aparece en la literatura rab\u00ednica 35.<br \/>\n\tY Cristo reivindica para s\u00ed este exclusivo atributo de Dios. Es su modo de irse presentando como Dios. Era algo ins\u00f3lito en el ambiente jud\u00edo. \u201cEn la literatura rab\u00ednica, el Mes\u00edas no aparece jam\u00e1s revestido de una funci\u00f3n y de unos poderes semejantes.\u201d 36 Solamente en los libros ap\u00f3crifos de las Par\u00e1bolas de Henoc y en los \u201capocalipsis\u201d de Esdras y Baruc, aunque en \u00e9stos se trata del juicio previo a la instauraci\u00f3n mesi\u00e1nica, aparece el Mes\u00edas ejerciendo este juicio, pero en dependencia de Dios y como su mandatario 37. Es \u00e9ste el \u00fanico caso, por la singular concepci\u00f3n trascendente que caracteriza al Mes\u00edas en este libro. Pero es algo excepcional en el ambiente jud\u00edo; no representa la tradici\u00f3n.<br \/>\n\tY no s\u00f3lo dice que tiene este poder judicial sobre la humanidad, sino que dice que el Padre \u201cle dio el poder de juzgar, por cuanto es el Hijo de hombre\u201d (v.27).<br \/>\n\tLa expresi\u00f3n que aqu\u00ed usa, \u201cHijo de hombre\u201d sin art\u00edculo, como en otros lugares de los sin\u00f3pticos, probablemente no es sin\u00f3nimo de \u00e9l, sino que con ello se pretende destacar en la misma uni\u00f3n hipost\u00e1tica la naturaleza humana de Cristo. \u00bfPor qu\u00e9 destaca esto? No se dice. Probablemente para indicar la grandeza de su humanidad, humillada hasta la cruz, pero que estaba unida a la persona del Hijo de Dios. La humillaci\u00f3n de ella en su muerte le llevaba a la suprema exaltaci\u00f3n, hasta hacer que toda lengua confesase que El era el Kyrios, el Se\u00f1or, como habla San Pablo de la kenosis de Cristo (Flp 2:8-11).<br \/>\n\tPor otra parte destaca, en sinonimia negativa, que \u201cel Padre no juzga a nadie\u201d (v.22a). Y a\u00fan a\u00f1ade la raz\u00f3n de esto: porque \u201cha entregado al Hijo todo el juicio\u201d (v.22b).<br \/>\n\tEsto es ya un \u00edndice m\u00e1s de que no se trata de la acci\u00f3n de la divinidad del Verbo, sino de este encarnado. Porque, si el Padre no \u201cjuzga,\u201d tampoco juzgar\u00e1 el Verbo como tal, ya que su acci\u00f3n divina es id\u00e9ntica. Cristo no s\u00f3lo tiene el poder judicial, sino que es El, en cuanto Verbo encarnado, el que adem\u00e1s lo ejerce.<br \/>\n\tCristo, como Dios-Hombre, va a ejercer inmediatamente el juicio sobre la humanidad y pronunciar la sentencia irrevocable (Mat 25:31-46; 2Co 5:10).<br \/>\n\tPero en toda esta obra judicial no es ajeno a la iniciativa del Padre, de la divinidad. Su plena uni\u00f3n con El se contin\u00faa en toda su obra mesi\u00e1nica. El mismo dice: \u201cseg\u00fan le oigo, juzgo\u201d (v.30). Por eso, en este juicio y sentencia, la humanidad de Cristo sigue la acci\u00f3n, el juicio y los designios del Padre, puesto que dice en este pasaje: \u201cYo no puedo hacer nada por m\u00ed mismo\u201d (v.30), sino lo que \u201coye\u201d al Padre.<br \/>\n\tY de aqu\u00ed el que proclame El tambi\u00e9n la infalibilidad de su juicio: \u201cY mi juicio es justo\u201d (v.30).<br \/>\n\tEste discurso de Cristo es un cuadro maravilloso en el que El se muestra como Dios. \u201cPara que todos honren al Hijo como honran al Padre\u201d (v.23).<br \/>\n\tSiendo Cristo Dios, proclam\u00e1ndose tal por un procedimiento de equiparaci\u00f3n al Padre, Cristo concluye, aunque centrado literariamente en la \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d diciendo: \u201cEn verdad, en verdad os digo que el que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, tiene la vida eterna\u201d (v.24), que El dispensa, por \u201ctenerla en s\u00ed mismo\u201d (v.26).<br \/>\n\tAl llegar a uno de los puntos del discurso (v.18), el auditorio debi\u00f3 de mostrar su sorpresa, que filol\u00f3gicamente es lo que se expresa con la part\u00edcula negativa (\u03bc\u03b7 ) con presente: \u201cNo os maravill\u00e9is de esto.\u201d \u00bfA qu\u00e9 se refiere? No es f\u00e1cil precisarlo. Lo mismo podr\u00eda referirse a un punto concreto de sus afirmaciones dogm\u00e1ticas de equiparaci\u00f3n al Padre, v.gr., el v.27, que ser esto un procedimiento literario, en el cual el evangelista agrupa esta sorpresa o protestas en un momento literario determinado, evocador de sentencias, en su momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>2) El testimonio del padre sobre la misi\u00f3n del Hijo (v.31-47).<br \/>\n\tEste discurso dogm\u00e1tico de Cristo, sobre sus poderes divinos, tiene una segunda parte apolog\u00e9tica: la demostraci\u00f3n, por testificaci\u00f3n del Padre, de que todo cuanto El ense\u00f1a es verdad.<\/p>\n<p>31 Si yo diera testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio no ser\u00eda ver\u00eddico; 32 es otro el que de m\u00ed da testimonio, y yo s\u00e9 que es ver\u00eddico el testimonio que de m\u00ed da. 33 Vosotros hab\u00e9is mandado a preguntar a Juan, y \u00e9l dio testimonio de la verdad; 34 pero yo no recibo testimonio de hombres; mas os digo esto para que se\u00e1is salvos. 35Aqu\u00e9l era la l\u00e1mpara que arde y alumbra, y vosotros hab\u00e9is querido gozar un instante de su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan, porque las obras que mi Padre me dio hacer, esas obras que yo hago, dan en favor m\u00edo testimonio de que el Padre me ha enviado, 37 y el Padre, que me ha enviado, \u00e9se da testimonio de m\u00ed. Vosotros no hab\u00e9is o\u00eddo jam\u00e1s su voz, ni hab\u00e9is visto su semblante, 38 ni ten\u00e9is su palabra en vosotros, porque no hab\u00e9is cre\u00eddo en aquel que El ha enviado. 39 Investigad las Escrituras, ya que en ellas cre\u00e9is tener la vida eterna, pues ellas dan testimonio de m\u00ed, 40 y no quer\u00e9is venir a m\u00ed para tener la vida. 41 Yo no recibo gloria de los hombres, 42 pero os conozco y s\u00e9 que no ten\u00e9is en vosotros el amor de Dios. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recib\u00eds; si otro viniera usurpando mi nombre, le recibir\u00edais. 44 \u00bfC\u00f3mo vais a creer vosotros, que recib\u00eds la gloria unos de otros y no busc\u00e1is la gloria que procede del \u00fanico? 45 No pens\u00e9is que vaya yo a acusaros ante mi Padre; hay otro que os acusar\u00e1, Mois\u00e9s, en quien vosotros ten\u00e9is puesta la esperanza;  46  porque, si creyerais en Mois\u00e9s, creer\u00edais en m\u00ed, pues de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l; 47 pero, si no cre\u00e9is en sus Escrituras, \u00bfc\u00f3mo vais a creer en mis palabras?<\/p>\n<p>Cristo basa el fundamento de su argumentaci\u00f3n en un principio que est\u00e1 en la Ley (Deu 19:15): la necesidad de testigos en un pleito. Situ\u00e1ndose Cristo en \u00e9l, les dice: \u201cSi yo diera testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio no ser\u00eda ver\u00eddico\u201d (v.31). En realidad no es que Cristo no admita como infalible su solo testimonio, como alega en otra ocasi\u00f3n (Jua 8:14ss), precisamente contra la acusaci\u00f3n jud\u00eda de que El testificaba de s\u00ed (Jua 8:13), pues s\u00f3lo El sabe de d\u00f3nde viene y adonde va (Jua 8:14; Jua 1:18 : cf. Jua 8:14; Jua 1:18; Jua 5:32b), sino que aqu\u00ed, para argumentarles en el terreno de su juridicidad humana, plantea su argumentaci\u00f3n en el mismo terreno de sus exigencias. No apela aqu\u00ed a su testimonio. \u201cEs otro (el Padre) el que de m\u00ed da testimonio\u201d (v.32). \u00bfC\u00f3mo da el Padre este testimonio?<br \/>\n\t1) El testimonio del Bautista (v.33-35). &#8211; El evangelista recoge antes, como contraste, el testimonio del Bautista, que Cristo dir\u00e1 que \u00e9l no necesita, pero que para los jud\u00edos les habr\u00eda sido suficiente para ir a Cristo. \u201cYo no recibo testimonio de hombre,\u201d es decir, El no lo necesita, pues tiene conciencia clara de qui\u00e9n es; \u201cmas os digo esto,\u201d la evocaci\u00f3n del testimonio del Bautista, \u201cpara que se\u00e1is salvos\u201d (v.34), ya que, recibiendo el testimonio del Bautista, vendr\u00edan a Cristo, le oir\u00edan convenientemente, y se salvar\u00edan.<br \/>\n\tJuan era el \u201cprecursor.\u201d Su misi\u00f3n era mostrar oficialmente el Mes\u00edas a Israel (Jua 1:31.33.34). El prestigio que el Bautista tuvo entonces en Israel fue excepcional. No s\u00f3lo registran esto los sin\u00f3pticos (Mat 3:1-10. par.), sino que tambi\u00e9n lo recoge el historiador jud\u00edo Josefo 38<br \/>\n\tAnte la conmoci\u00f3n mesi\u00e1nica creada en torno al Bautista, los jud\u00edos le enviaron una embajada oficiosa a preguntarle, estando \u00e9l en Betania de TransJordania, si \u00e9l era el Mes\u00edas. Y Juan dio testimonio a la verdad: \u00e9l no era el Mes\u00edas, pero su misi\u00f3n era ser su \u201cprecursor\u201d (Jua 1:19-34). El argumento era\u201dad hominem.\u201d Ellos daban tal cr\u00e9dito al Bautista, que lo hubiesen reconocido por Mes\u00edas si \u00e9l se proclamaba tal. Y, puesto que \u00e9l se\u00f1alaba a Cristo como Mes\u00edas, que lo recibiesen, ya que apelaban a \u201ctestimonios humanos.\u201d 38<br \/>\n\tPero aquella embajada al Bautista fue una frivolidad para Israel. Juan \u201cera la l\u00e1mpara que arde y alumbra\u201d en la noche, a falta de sol. En la hora premesi\u00e1nica buena era la l\u00e1mpara, la misi\u00f3n del Bautista, como lo es la lucerna en la casa al anochecer.<br \/>\n\tLos calificativos con que se describe la misi\u00f3n del Bautista tienen una fuerte evocaci\u00f3n b\u00edblica: \u201cque arde y alumbra.\u201d Con estas dos expresiones se alude a su celo y a su palabra. Precisamente en el libro del Eclesi\u00e1stico se describe semejantemente a Elias, \u201ctipo\u201d del Bautista (Luc 1:17; Mar 1:2ss): \u201cSe levant\u00f3 Elias, profeta, como fuego, y su palabra ard\u00eda como antorcha\u201d (Eco 48:1).<br \/>\n\tIsrael se conmovi\u00f3 ante la palabra del Bautista. Vinieron multitudes de todas partes (Mar 1:5; Mat 3:5) a o\u00edrle y bautizarse. \u201cQuisieron gozar un poco de su luz\u201d (v.35). La met\u00e1fora piensan los autores que est\u00e1 tomada, sea de las costumbres de los ni\u00f1os de saltar alegremente en torno al fuego, sea de las danzas que el pueblo sol\u00eda tener en las grandes solemnidades al resplandor de la luz de los grandes candelabros del templo. Pero aquella conmoci\u00f3n expectante en torno a El pronto se disip\u00f3. El influjo del Bautista en ellos fue por poco tiempo.<br \/>\n\tPero Cristo, que no necesita testimonio humano de lo que El es y de su misi\u00f3n (v.34), tiene \u201cun testimonio \u00abexterno\u00bb mayor que el de Juan\u201d (v.36):<\/p>\n<p>\t2) Triple testimonio del Padre. &#8211; Y \u00e9ste es triple: la testificaci\u00f3n que da el Padre \u201ccon sus obras,\u201d de forma m\u00e1s \u00edntima, y el testimonio que de El da el Padre en la Escritura.<br \/>\n\ta) Con la obras (v.36). &#8211; Este es el primer testimonio objetivo alegado en su favor: \u201cLas obras que mi Padre me dio hacer, esas obras que yo hago, dan en favor m\u00edo testimonio de que el Padre me ha enviado.\u201d<br \/>\n\tLas \u201cobras\u201d que aqu\u00ed alega son los milagros hechos por El (Jua 5:20; Jua 7:3; Jua 10:25.32.37.38; Jua 14:11; Jua 15:24). El milagro es obra de Dios, que aqu\u00ed testifica la dignidad, misi\u00f3n y ense\u00f1anza de Cristo (Jua 6:27; Jua 6:32). Es el Padre quien testifica que su Hijo es Dios. Frecuentemente Cristo lo alega en los sin\u00f3pticos como prueba apolog\u00e9tica (Mat 9:2-8; Mat 11:2-6.20-24; Mat 12:28 par.).<br \/>\n\tAs\u00ed las \u201cobras,\u201d que son obra fundamental del Padre, de la divinidad, dan testimonio de su dignidad, misi\u00f3n y ense\u00f1anza.<br \/>\n\tb) Otro testimonio del Padre (v.37.38). &#8211; Pero parece que aqu\u00ed se habla de un testimonio del Padre a favor del Hijo distinto del que da por las obras y distinto del que da por la Escritura. Tampoco se refiere al testimonio que dio el Padre en el bautismo de Cristo &#8211; \u00bfqui\u00e9nes lo oyeron? &#8211; ; ni Jn cita esto; se\u00f1al de que los lectores del cuarto evangelio no pod\u00edan tener un punto de referencia literaria en su evangelio.<br \/>\n\tEl texto dice as\u00ed: \u201c37 Y el Padre, que me ha enviado, \u00e9se da testimonio de m\u00ed. Vosotros no hab\u00e9is o\u00eddo jam\u00e1s su voz, ni hab\u00e9is visto su faz, 38 ni ten\u00e9is su palabra en vosotros, porque no hab\u00e9is cre\u00eddo a aquel que El ha enviado.\u201d<br \/>\n\tEste \u201ctestimonio\u201d que el Padre le rinde debe de referirse a ese testimonio \u00edntimo y personal que el Padre deja o\u00edr en el alma, y al cual aludir\u00e1 Jn en el cap\u00edtulo siguiente (Jua 6:44-46), y que confirma con un pasaje de Isa\u00edas (Isa 54:13). Este testimonio, pues, \u00edntimo, misterioso, del Padre, en la conciencia, existe (Jua 7:17; 1Jn 5:9ss; Rom 8:16.26-27).<br \/>\n\tPor eso se alega ahora la culpabilidad de ellos, probablemente evocado todo esto, en el fondo, por un \u201cencadenamiento semita.\u201d Pues testificando el Padre de esa forma misteriosa, personal e \u00edntima, a favor del Hijo, ellos debieron venir a El. Y no lo hicieron. Y \u201cporque no han cre\u00eddo en aquel que el Padre ha enviado,\u201d se sigue la culpabilidad de ellos en esto, en que \u201cni oyeron su voz (del Padre), ni vieron su faz, ni tienen su palabra de vida en ellos.\u201d<br \/>\n\tPero \u00bfen qu\u00e9 sentido son culpables de no \u201co\u00edr\u201d la voz del Padre ni \u201cver\u201d su faz? Las teofan\u00edas del A.T. eran s\u00edmbolos de Dios. A Dios no se le pod\u00eda ver sin morir (Exo 33:19; Lev 16:13.31; Jue 13:22, etc.). Aqu\u00ed son culpables de no \u201co\u00edr\u201d su voz ni \u201cver\u201d su faz, en el mismo sentido paralel\u00edstico en que no tienen su \u201cpalabra\u201d de vida en ellos. Y no lo tienen, dice el mismo Cristo, \u201cporque no hab\u00e9is cre\u00eddo en aquel que El ha enviado.\u201d<br \/>\n\tEn el cap\u00edtulo siguiente dir\u00e1: \u201cTodo el que oye al Padre, viene a m\u00ed; no que alguno haya visto al Padre\u201d (Jua 6:45-46), salvo el Hijo (Jua 1:18).<br \/>\n\tPor tanto, esta \u201caudici\u00f3n\u201d y esta \u201cvisi\u00f3n\u201d han de tomarse en un sentido especial, el cual el mismo Jn lo recoge en otros pasajes. Dice Cristo:<br \/>\n\t\u201cEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto a mi Padre\u201d (Jua 14:9.7.8; Jua 8:19).<br \/>\n\t\u201cY yo hablo al mundo lo que le oigo a El (Padre)\u201d (Jua 8:26.28.40.47).<br \/>\n\tEs as\u00ed, seg\u00fan parece, como, de ese testimonio \u00edntimo del Padre a favor del Hijo, va el pensamiento a acusarles de no haber ni \u201co\u00eddo\u201d ni \u201cvisto\u201d al Padre, precisamente por no creer en el Hijo. Este es el testimonio viviente y ostensible de aqu\u00e9l.<br \/>\n\tc) El testimonio del Padre en las Escrituras (v.39-47). &#8211; Es el testimonio que, sobre todo para un jud\u00edo, era definitivo: \u201cEscudri\u00f1\u00e1is las Escrituras, pues pens\u00e1is que en ellas ten\u00e9is la vida eterna; precisamente ellas dan testimonio de m\u00ed. Y no quer\u00e9is venir a m\u00ed para tener la vida\u201d (v.39.40).<br \/>\n\tGeneralmente, los autores antiguos traduc\u00edan: \u201cescudri\u00f1ad\u201d en imperativo, porque pensaban que iba mejor con el tono pol\u00e9mico del discurso; en cambio, casi todos los modernos lo traducen en presente de indicativo, porque encaja mejor con el resto del sentido del vers\u00edculo.<br \/>\n\tEn el primer caso, Cristo les mandar\u00eda no s\u00f3lo practicar el cultivo de la Escritura, sino penetrarla profunda y aut\u00e9nticamente. En el segundo caso, partiendo del estudio que ellos hacen porque creen tener en ella la vida eterna &#8211; como ense\u00f1anza de camino y m\u00e9rito &#8211; , les hace ver que ella habla de El y que as\u00ed El est\u00e1 incluido en esa \u201cvida eterna\u201d que ellos buscan. Indirectamente, con ello se encierra la sugerencia de una censura al m\u00e9todo err\u00f3neo como la cultivaban. Pues, bien interpretada, lleva a El.<br \/>\n\tQue las Escrituras son fuente de vida eterna, es algo que brota de la finalidad de su ense\u00f1anza y que se dice en la misma Escritura (Deu 4:1; Deu 8:1.3; Deu 30:15-20; Deu 32:46ss; Bar 4:1; Sal 119). Pero lo eran como ense\u00f1anza, que hab\u00eda que comprobar rectamente y luego vivirla aut\u00e9nticamente.<br \/>\n\tMas para que su estudio y comprensi\u00f3n los llevase a Cristo, que era comprender su verdadero sentido en el camino mesi\u00e1nico y necesario para ir a Dios &#8211; \u201cY no quer\u00e9is venir a m\u00ed para tener la vida\u201d &#8211; , ten\u00edan ellos dos serios obst\u00e1culos en \u00edntima conexi\u00f3n.<br \/>\n\tUno era un error de m\u00e9todo. Consist\u00eda en un materialismo de la letra y de la tradici\u00f3n rabinica. Y as\u00ed les resultaba que la Escritura, fuente de vida, se les convert\u00eda en esterilidad y muerte. \u201cLa letra mata\u201d (2Co 3:6).<br \/>\n\tPero hab\u00eda otro obst\u00e1culo de tipo moral, en \u00edntima conexi\u00f3n con \u00e9ste. Era el refinado orgullo intelectual, la \u201cgloria humana\u201d que los doctores de la Ley buscaban en su interpretaci\u00f3n. Frente a sus \u201ctradiciones\u201d &#8211; cadena de dichos de rabinos &#8211; se pon\u00eda el \u201cesp\u00edritu\u201d de la Ley y la doctrina de Cristo. Este rectificaba lo que era la \u201csabidur\u00eda\u201d de ellos. En lugar de buscar la \u201cgloria que procede del Unig\u00e9nito\u201d (v.44), que era buscar el triunfo de la verdad, y en la que se reflejaba la gloria de Dios, ellos buscaban la gloria que recib\u00edan \u201cunos de otros\u201d (v.44).<br \/>\n\tY as\u00ed, buscando el contenido de la Escritura, se daba la paradoja de que Mois\u00e9s, a quien la tradici\u00f3n asignaba la paternidad de la Ley, personificada en \u00e9l, iba a ser su acusador ante \u201cmi Padre,\u201d es decir, ante Dios (Jua 8:54). Porque no bastaba estudiar as\u00ed la Ley.<br \/>\n\tPara llegar a Cristo por ella, les hac\u00eda falta, aparte de otro m\u00e9todo cient\u00edfico, \u201ccreer a Mois\u00e9s,\u201d es decir, que, si lo estudiasen imparcial y sinceramente, en el sentido en que la letra va llena de contenido, \u201ccreer\u00edais en m\u00ed,\u201d comprender\u00edan aquellas profec\u00edas de la Ley relativas al Mes\u00edas-Cristo, \u201cporque de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l\u201d (v.46).<br \/>\n\tFrente a este obst\u00e1culo de la soberbia de los rabinos para no ver a Cristo vaticinado en la Ley, Cristo le contrasta que El es m\u00e1s imparcial que ellos, aun coloc\u00e1ndose en el solo plano humano, porque El \u201cno recibe gloria de los hombres.\u201d Su plan es obedecer al Padre, y por ello arrastra la impopularidad, los ataques y la muerte. Pero ellos no, porque \u201cbuscaban la gloria unos de otros,\u201d por lo que obran con prejuicio y se adulan.<br \/>\n\tY, por \u00faltimo, les hace ver adem\u00e1s la inconsecuencia de su conducta. El se presenta como el Hijo de Dios y lo garantiza con milagros. \u201cYo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recib\u00eds\u201d (v.43a) como tal. En cambio, \u201csi otro viniese en su propio nombre,\u201d present\u00e1ndose como Mes\u00edas, \u201cle recibir\u00edais\u201d como tal (v.43b). \u201cOtro\u201d (\u03ac\u03bb\u03bb\u03bf\u03c2 ), sin art\u00edculo, no indica una persona determinada, v.gr., el anticristo, como se propuso por algunos. Es una forma indeterminada para indicar a cada uno de los que, hipot\u00e9ticamente, puedan presentarse como tales.<br \/>\n\tEstas palabras de Cristo no eran s\u00f3lo una paradoja para indicar la il\u00f3gica conducta de ellos. Fue profec\u00eda. La historia jud\u00eda bien pronto demostr\u00f3 la verdad de esta palabra de Cristo. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hec 5:36.37; Hec 21:38), Josefo y Eusebio de Ces\u00e1rea citan varios. Se enumeran hasta 64 falsos mes\u00edas, de 25 de los cuales se conocen los nombres 39. Hasta tal extremo llegaba la inconsciencia de los jud\u00edos ante los milagros de Cristo, que llegaron a atribu\u00edrselos al poder de Beelzebul (Mar 3:22 par.), mientras que el gran doctor del rabinismo rab\u00ed Aqiba reconoci\u00f3 oficialmente por mes\u00edas, en la insurrecci\u00f3n jud\u00eda bajo Adriano, a Bar-Kokebas. Pero esa actitud jud\u00eda contra Cristo era el pecado contra el Esp\u00edritu Santo (Mar 3:29 par.). Es cerrar los ojos a la evidencia para hacerse voluntariamente ciegos. As\u00ed lo dijo Cristo abiertamente con ocasi\u00f3n del ciego de nacimiento. Le dijeron los dirigentes: \u201c\u00bfConque nosotros somos tambi\u00e9n ciegos? D\u00edjoles Jes\u00fas: Si fuerais ciegos, no tendr\u00edais pecado; pero ahora dec\u00eds: Vemos, y vuestro pecado es permanente\u201d (Jua 9:40.41).<\/p>\n<p>  1 Brinkmann, Zur Frage Der Urspr\u00fcglichen Ordnung In Johannesevangelium: Gre-Gorianum (1939) 55-82; Aricchio, La Teor\u00eda Delle Transposizioni Nel Vangelo Di S. Gio-Vanni: B\u00edblica (1950\u03ca  129-163. &#8211; 2 Nestl\u00e9, \u039d . T. Graece Et Latine (1928) Apar. Cr\u00edt. A Jua 5:1. &#8211; 3 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum \u039d . \u03a4 . (1931) Col. 724. &#8211; 4 Josefo, De Bello Iud. v.4:2. &#8211; 5 Josefo, De Bello Iud. v.4:2. &#8211; 6 Bover, El Nombre De La Piscina: Est. B\u00edb. (1931) 192-198. &#8211; 7 Ep\u00ed Con Dativo Puede Significar \u201cJunto A,\u201d \u201cCerca De\u201d; Cf. Jua 4:6; Josefo, Antiq. V 1:17; Zorell, Lexic\u00f3n Graecum \u039d . \u03a4 . (1931) Col.473; Rev. B\u00edb. (1937) 329. Sobre La Variante De Esta Lectura, Cf. Nestl\u00e9, \u039d . \u03a4 . Graece Et Latine (1928) Apar. Cr\u00edt. A Jua 5:2, &#8211; 8 Loisy, Le Quatrieme \u00e9vang. (1921) P.200. &#8211; 9 Baldi, Ench. Locorum Sanct. (1935) N.372-391. &#8211; 10 Vincent-Abel, Jerusalem Nouvelle (1926) I P.684-698; Van Der Vliet, Sainle Alarte O\u00fc Elle Est Ne&#8217;e Et La P\u00edseme Probatique (1938) P.!39ss; C. Kopp, Holy Places, L\u00e1m. 40. &#8211; 11 Nestl\u00e9, \u039d . \u03a4 . Graece Et Latine (1928) Apar.  Cr\u00edt. A Jua 5:3 &#8211; 12 Prat, Jesus-Crist (1947) I P.403. &#8211; 13 Nestl\u00e9, \u039d . T. Graece Et Latine (1928) Apar.  Cr\u00edt. A Jua 5:4. &#8211; 14 Lagrange, \u00e9vang.  S. St. Jean (1927) P.134. &#8211; 15 Denzinger, Ench. Symb. N.784. &#8211; 16 W.-W., N.T. Latine T.L P.532. &#8211; 17 Van Der Vliet, \u201cSaint Mane O\u00fc Elle Est Ne&#8217;e\u201d Et La Piscine Probatique (1938) P.193-197.140-142. &#8211; 18 Strack-B., Komwntar.  Ii P.454.  &#8211;  19 Bonsirven, Le Judatsme Palestinien Au Temps De J.-Ch. (1934) I P.231-232. &#8211; 20 Bonsirven, Lejuda&#8217;isme Palestinien Au Temps De J.-Ch.  (1935) II P. 172-179; Wi-Llam, Das Leben Jesu Im., Vers. Esp. (1940) P.183-185. &#8211; 21 Strack-B., Kommentar.  Ii P.455-461 &#8211; 22 A. Rlch, Dict. Des Antiq. Romaines Et. (1861) P.302. &#8211; 23 Sanhedr\u00edn F.90:1. &#8211; 24 Shabbat X 5. &#8211; 25 St. Thom., Comm. In Evang. Lo. C.5 Lect.2 N.5. &#8211; 26 Eomirven,Lejudaz&#8217;smepalestinien. (1935) Ii 53ss.83ss; Eco 38:15. &#8211; 27 Strack-B., Kommentar. I P.495. &#8211; 28 San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. 37 &#8211; 29 M\u00e9d\u00e9bielle, \u00e9pitre Aux Ph\u00fc. (1946) P.88. &#8211; 30 Eusebio. Praep. Evang. XII 12:11; Fil\u00f3n, Leg. Alleg. I 3; De Cherub. 87\u00b7 Strack-B.  Kommentar. Ii P.461. &#8211; 31 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum N.T. (1931) Col.275. &#8211; 32 Bonsirven, Textes Rabbiniques.  (1935) N.365.490.535.620.1001.1427. &#8211; 33 Bonsirven, Le Judahme Palestinien Au Temps De J.-Ch. (1934) I P.477ss. &#8211; 34 Sobre Las Ideas Rab\u00ednicas De Esta \u00e9poca Sobre La Resurrecci\u00f3n Y Juicio Final, Cf. Bonsirven. Le Juda\u00edsme. (1934) I P.486-503. &#8211; 35 Siphre Sobre Lev 18:2:Lev 3:85c; Bonsirven, Textes Rabbimques. (1955) N.182. &#8211; 36 Bonsirven, Le Juda&#8217;isme. (1934) Ii P.495. &#8211; 37 Bonsirven, O.C., P.494. &#8211; 38 Josefo, Antiq. Xviii 7:10. &#8211; 38 Sobre El Conocimiento Personal Que El Bautista Haya Tenido De Cristo-Mes\u00edas Y Su Redacci\u00f3n En Jn, T\u00e9ngase En Cuenta Lo Dicho En Diversos Pasajes. &#8211; 39 Josefo, Antiq. XVII 11:4; De bello iud. II 8:14; Bonsirven, Le Judaisme. (1934) I p.282-290; Strack-B., Kommentar. II p.467; Leman, La question du MessU (1869).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>fiesta de los jud\u00edos.<\/b> Juan conect\u00f3 varias veces su narraci\u00f3n a diversas fiestas jud\u00edas. En <span class='bible'>Jua 2:13<\/span> la Pascua, en <span class='bible'>Jua 6:4<\/span> la Pascua, en <span class='bible'>Jua 7:2<\/span> los tabern\u00e1culos, en <span class='bible'>Jua 10:22<\/span> el <i>hanuk\u00e1h<\/i> o fiesta de la dedicaci\u00f3n y en <span class='bible'>Jua 11:55<\/span> otra vez la Pascua. Sin embargo, esta es la \u00fanica referencia donde no identifica la fiesta en particular que se celebraba en el momento.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n presenta evidencias del cambio radical de actitud: muchos pasaron de tener reservas y vacilaci\u00f3n en cuanto a Jes\u00fas como Mes\u00edas (<span class='bible'>Jua 3:26<\/span>; <span class='bible'>Jua 4:1-3<\/span>) al rechazo abierto (<span class='bible'>Jua 7:52<\/span>). La oposici\u00f3n comenz\u00f3 con la controversia en cuanto a la sanidad de Jes\u00fas en el d\u00eda de reposo (vv. <span class='bible'>Jua 5:1-18<\/span>), se intensific\u00f3 en el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 6:1-71<\/span> con el abandono de muchos de sus disc\u00edpulos (<span class='bible'>Jua 6:66<\/span>), y se endureci\u00f3 por \u00faltimo en el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 7:1-53<\/span> en la modalidad de oposici\u00f3n oficial en su contra con el intento fallido de las autoridades religiosas para arrestarlo (<span class='bible'>Jua 7:20-52<\/span>). De conformidad con esto, la secci\u00f3n presenta el rechazo de Jes\u00fas como Mes\u00edas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tMateo, Marcos y Lucas no narraron la se\u00f1al de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico de Betesda, porque ellos se concentraron m\u00e1s en registrar el ministerio de Jes\u00fas en Galilea.<br \/>\n\tEste cap\u00edtulo narra el principio de una nueva etapa en el ministerio de Jes\u00fas. Al sanar a este enfermo en el d\u00eda de reposo, (1) provoc\u00f3 abiertamente un enfrentamiento con los principales de los jud\u00edos, por causa de sus muchas tradiciones con respecto a la guarda del s\u00e1bado, y (2) aprovech\u00f3 esta oportunidad para afirmar su deidad (que Cristo es igual a Dios, vers. 18), una afirmaci\u00f3n que, para sus oponentes, era blasfemia. Todav\u00eda habr\u00eda creyentes, pero ahora empieza el odio severo de los jud\u00edos y el conflicto continuo entre ellos y Cristo que en poco tiempo ser\u00eda consumado en la cruz. <\/p>\n<p>\t5:1 Despu\u00e9s de estas cosas hab\u00eda una fiesta (LBLA, margen, Algunos mss. dicen: la fiesta; i. e., la Pascua) de los jud\u00edos, y subi\u00f3 Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. &#8212; \u00bfQu\u00e9 fiesta? Si esta fiesta no era la Pascua, era la fiesta de Pentecost\u00e9s o la de Tabern\u00e1culos. Algunos se refieren a la fiesta de Purim (basada en el libro de Ester). \u00abEsta fiesta no es mencionada por nombre en el NT, aunque hay exegetas que suponen que es la aludida en Jua 5:1\u00bb (V-E), pero The International Standard Bible Encyclopedia dice que \u00abNinguna referencia se hace a esta fiesta en el NT, puesto que era celebrada localmente, y por lo tanto no ha de ser conectada con ninguno de los peregrinajes festivos a Jerusal\u00e9n. Por esta causa la suposici\u00f3n de algunos de que la fiesta de Jua 5:1 era Purim ha de ser rechazada, la menci\u00f3n de ella siendo seguida por las palabras, &#8216;y subi\u00f3 Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n'\u00bb.<br \/>\n\tEsta fiesta de 5:1 no era \u00abla fiesta de la dedicaci\u00f3n\u00bb porque de esa fiesta Juan habla claramente (10:22).<br \/>\n\tAlgunos afirman que la fiesta de este texto no era la Pascua, porque en el siguiente cap\u00edtulo (6:4) Juan habla de la Pascua y que si la fiesta de 5:1 era la Pascua, entonces Juan estar\u00eda omitiendo un a\u00f1o del ministerio de Jes\u00fas. Es posible que lo haya hecho, porque en cuanto a registrar los eventos del ministerio de Jes\u00fas este libro no est\u00e1 completo, sino que suplementa a los otros tres. Al comparar los cuatro libros se puede observar que hay varios cap\u00edtulos de la historia del ministerio de Jes\u00fas entre los cap\u00edtulos 5 y 6 de Juan. Seg\u00fan The Fourfold Gospel (JWM), Mat 12:1-50, que sigue a Jua 5:1-47, narra la cr\u00edtica de los fariseos de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas por arrancar espigas en el d\u00eda de reposo, lo cual indica que era tiempo de la cosecha, la cual comienza con la Pascua.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA IMPOTENCIA HUMANA<br \/>Y EL PODER DE CRISTO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 5:1-9<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>M\u00e1s adelante se celebraba una de las fiestas de los jud\u00edos, y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n.<br \/>Hay en Jerusal\u00e9n, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina con cinco p\u00f3rticos que se llama en hebreo Betesda. En esos p\u00f3rticos yac\u00eda una verdadera multitud de enfermos de todas clases, ciegos, tullidos y paral\u00edticos (que estaban esperando ansiosamente que se agitara el agua; porque de tiempo en tiempo descend\u00eda a la piscina un \u00e1ngel del Se\u00f1or que remov\u00eda el agua, y el primero que se metiera cuando se mov\u00eda el agua se curaba de cualquier dolencia que le aquejara).<br \/>Y hab\u00eda all\u00ed un pobre hombre que llevaba treinta y ocho a\u00f1os enfermo. Y cuando Jes\u00fas le vio tirado all\u00ed, sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00bfQuieres ponerte bueno?<\/em><\/p>\n<p><em>-Se\u00f1or -Le contest\u00f3 el enfermo-, no tengo a nadie que me meta deprisa en la piscina cuando se agita el agua; cuando intento llegar, ya se ha metido otro antes.<br \/>-\u00a1Lev\u00e1ntate, recoge tu camastro y ponte a andar! -le dijo Jes\u00fas. Y el hombre se puso bueno, recogi\u00f3 su camilla y ech\u00f3 a andar.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Hab\u00eda tres fiestas de guardar: La Pascua, Pentecost\u00e9s y Tabern\u00e1culos. Todos los varones jud\u00edos adultos que vivieran a menos de veinticinco kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n ten\u00edan obligaci\u00f3n de asistir. Si consideramos que el cap\u00edtulo 6 debe estar antes que el 5, deduciremos que la fiesta era Pentecost\u00e9s, porque lo que se relata en el cap\u00edtulo 6 sucedi\u00f3 cerca de la Pascua <em>(<\/em><span class='bible'>Jn 6:4<\/span><em> ). <\/em>La Pascua era en el primer plenilunio despu\u00e9s del equinoccio de primavera, cuando es ahora la Semana Santa, y Pentecost\u00e9s siete semanas despu\u00e9s. Juan nos presenta a Jes\u00fas asistiendo a las fiestas jud\u00edas, porque ten\u00eda el debido respeto a las obligaciones de la religi\u00f3n de Israel; y sus fiestas no Le parec\u00edan una molesta obligaci\u00f3n sino una deliciosa oportunidad para participar en el culto de su pueblo.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n estaba, al parecer, solo. Por lo menos no se menciona a Sus disc\u00edpulos. Se dirigi\u00f3 a la famosa piscina, que se llamaba <em>Bethesd\u00e1, <\/em>que quiere decir Casa de Misericordia, o m\u00e1s probablemente <em>Bethzath\u00e1, <\/em>que quiere decir Casa del Olivo, o almazara. Los mejores manuscritos tienen el segundo nombre, y sabemos por Josefo que hab\u00eda un barrio de Jerusal\u00e9n que se llamaba as\u00ed. La palabra para piscina es <em>kolymb\u00e9thra, <\/em>del verbo <em>kolymban, tirarse de cabeza. <\/em>Era lo bastante honda para que se pudiera nadar.<\/p>\n<p>El trozo que hemos puesto entre par\u00e9ntesis no est\u00e1 en ninguno de los mejores manuscritos, y es posible que fuera una interpolaci\u00f3n posterior para explicar la presencia de tantos enfermos. Por debajo de la piscina hab\u00eda una corriente subterr\u00e1nea que a veces borbollaba y se agitaba. Se cre\u00eda que aquello lo produc\u00eda un \u00e1ngel, y que el primero que se metiera en el agua despu\u00e9s del borbolleo se curaba de cualquier enfermedad que le aquejara.<br \/>Esto parece mera superstici\u00f3n; pero era la clase de creencia que se hab\u00eda extendido por todo el mundo antiguo y que todav\u00eda existe en algunos lugares. Se cre\u00eda en toda clase de esp\u00edritus y demonios. El aire estaba lleno de ellos. Ten\u00edan su morada en ciertos lugares: \u00e1rboles, r\u00edos, colinas y estanques ten\u00edan sus residentes espirituales.<br \/>Adem\u00e1s, a los pueblos antiguos les impresionaba especialmente la santidad de las aguas, y especialmente la de los r\u00edos y las fuentes. El agua era tan valiosa, y los r\u00edos, por otra parte, pod\u00edan ser tan poderosos, que no nos sorprende que impresionaran tanto. En el Oeste puede que no sepamos m\u00e1s que el agua sale de los grifos;. pero en el mundo antiguo, y en muchos lugares hoy en d\u00eda, el agua es el elemento m\u00e1s valioso y potencialmente el m\u00e1s peligroso.<br \/>Sir J. G. Frazer, en su obra <em>El folclor en el Antiguo Testamento <\/em>(en ingl\u00e9s, ii, 412-423), cita muchos ejemplos de esta reverencia que inspira el agua. El gran poeta griego Hes\u00edodo dec\u00eda que, cuando una persona est\u00e1 a punto de vadear un r\u00edo, debe rezar y lavarse las manos; porque, cuando se vadea un r\u00edo con las manos sucias se incurre en la ira de los dioses. Cuando el rey persa Jerjes lleg\u00f3 al Estrim\u00f3n, en Tracia, sus magos sacrificaron caballos blancos e hicieron otras ceremonias antes de aventurarse a cruzar. El general romano Lucilo sacrific\u00f3 un toro al r\u00edo \u00c9ufrates antes de cruzarlo. Hasta el d\u00eda de hoy en el Sudeste de Africa algunas de las tribus bantu creen que los r\u00edos. est\u00e1n habitados por esp\u00edritus malignos que es necesario propiciar echando al r\u00edo un manojo de cereal o alguna otra ofrenda antes de cruzarlo. Cuando se ahogaba alguien en un r\u00edo se dec\u00eda que \u00able hab\u00edan llamado los esp\u00edritus.\u00bb Los baganda de Africa central no har\u00e1n nada para rescatar a una persona que es arrastrada por el r\u00edo porque piensan que son los esp\u00edritus los que la han arrebatado. Los que estaban esperando la movida del agua en la piscina de Jerusal\u00e9n eran hijos de su tiempo y tendr\u00edan las ideas de su tiempo.<\/p>\n<p>Puede que, mientras Jes\u00fas iba pasando por all\u00ed, Le indicaran al enfermo de la historia como caso especialmente lastimoso porque su condici\u00f3n hac\u00eda muy dif\u00edcil, y aun imposible, el que llegara al agua el primero despu\u00e9s del borbolleo. No ten\u00eda a nadie que le ayudara, y Jes\u00fas fue siempre el amigo y el ayudador de los desamparados. No se molest\u00f3 en echarle un serm\u00f3n sobre la inutilidad de aquella superstici\u00f3n y de esperar la movida del agua. Su \u00fanico deseo era ayudar, as\u00ed es que san\u00f3 al que llevaba tanto tiempo enfermo.<br \/>En este historia vemos claramente las condiciones en que operaba el poder de Jes\u00fas: daba la orden a la gente y, en la medida en que Le obedec\u00edan, el poder actuaba en ellos.<br \/>(i) Jes\u00fas empez\u00f3 por preguntarle al hombre si quer\u00eda ponerse bien. No era una pregunta tan absurda como parece. Aquel hombre hab\u00eda estado esperando treinta y ocho a\u00f1os, y bien pod\u00eda ser que hubiera perdido toda esperanza y se encontrara sumido en una desesperaci\u00f3n l\u00fagubre y pasiva. En lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n, el hombre pod\u00eda haberse resignado a seguir inv\u00e1lido; porque, si se curaba, tendr\u00eda que arrostrar todas los azares y responsabilidades de la vida laboral. Hay enfermos para quienes la invalidez no es desagradable, porque viven a expensas de otros que trabajan y se preocupan. Pero la respuesta de este hombre fue inmediata: quer\u00eda estar bueno, aunque no sab\u00eda c\u00f3mo, porque no ten\u00eda a nadie que le pudiera ayudar.<br \/>La primera condici\u00f3n para recibir el poder de Jes\u00fas es desearlo intensa y sinceramente. Jes\u00fas dice: \u00ab\u00bfEst\u00e1s seguro de que quieres cambiar?\u00bb Si en lo m\u00e1s \u00edntimo estamos contentos de seguir como somos, no se producir\u00e1 el cambio.<br \/>(ii) Jes\u00fas se dirigi\u00f3 al hombre para decirle que se levantara. Fue como si le dijera: \u00ab\u00a1Hombre: Apl\u00edcale tu voluntad, y t\u00fa y Yo lo conseguiremos entre los dos!\u00bb El poder de Dios nunca exime al hombre del esfuerzo. Es cierto que debemos darnos cuenta de nuestra indefensi\u00f3n; pero en un sentido muy real tambi\u00e9n es cierto que los milagros suceden cuando nuestra voluntad coopera con el poder de Dios para hacerlos posibles.<br \/>(iii) En realidad lo que Jes\u00fas le estaba diciendo a aquel hombre era que intentara lo imposible. \u00bb \u00a1Lev\u00e1ntate!\u00bb -le dijo. Su camastro no ser\u00eda probablemente m\u00e1s que una esterilla (la palabra griega es <em>kr\u00e1bbatos, <\/em>un t\u00e9rmino coloquial para <em>camilla), y Jes\u00fas <\/em>le dijo que la recogiera o enrollara y se la llevara. El hombre podr\u00eda haberle dicho a Jes\u00fas, con resentimiento ofendido, que hac\u00eda treinta y ocho a\u00f1os que era el camastro el que cargaba con \u00e9l, y que no ten\u00eda mucho sentido decirle ahora que fuera \u00e9l el que cargara con el camastro. Pero hizo el esfuerzo con Jes\u00fas, \u00a1y lo imposible sucedi\u00f3!<\/p>\n<p>(iv) Este es el camino del \u00e9xito. \u00a1Hay tantas cosas en el mundo que nos derrotan! Cuando deseamos algo intensamente y aplicamos la voluntad al esfuerzo, aunque parezca desesperado, el poder de Cristo acepta la oportunidad, y con \u00c9l podemos dominar lo que nos ha tenido dominados mucho tiempo.<br \/>Algunos comentaristas toman este pasaje por una alegor\u00eda. <em>El hombre <\/em>representa al pueblo de Israel. <em>Los cinco p\u00f3rticos <\/em>son los cinco libros de la Ley. La gente yace enferma en esos p\u00f3rticos. La Ley puede diagnosticar el pecado, pero no curarlo; puede revelarle al hombre su debilidad, pero no remediarla. La Ley, como los p\u00f3rticos, acoge a las almas enfermas, pero no puede darles la salud. <em>Los treinta y ocho a\u00f1os <\/em>representan los treinta y ocho a\u00f1os que los israelitas peregrinaron por el desierto antes de entrar en la Tierra Prometida; o el n\u00famero de siglos que la humanidad hab\u00eda pasado esperando al Mes\u00edas. <em>El movimiento del agua <\/em>representa el bautismo. De hecho, en el arte cristiano primitivo se representa a veces a un hombre saliendo de las aguas del bautismo con una camilla a las espaldas.<\/p>\n<p>Puede que nos sea posible ahora tambi\u00e9n leer todos esos sentidos entre l\u00edneas en esta historia; pero es muy poco probable que Juan la escribiera como una alegor\u00eda. Tiene el sello gr\u00e1fico del hecho real. Pero haremos bien en recordar que cualquier historia b\u00edblica nos ense\u00f1a mucho m\u00e1s que un hecho hist\u00f3rico. Hay siempre verdades m\u00e1s profundas bajo la superficie, y hasta los relatos m\u00e1s sencillos nos colocan cara a cara con verdades eternas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 5<\/p>\n<p>LA PRESENCIA DEL ACONTECER FINAL (5,1-30) <\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n est\u00e1 dispuesta de manera similar al discurso del pan. Al comienzo aparece el relato de una se\u00f1al, la curaci\u00f3n de un tullido en la piscina de Betzat\u00e1 (5,1-9). Enlazando con esa se\u00f1al, estalla un conflicto acerca del s\u00e1bado (5,10-16), que pasa despu\u00e9s a un discurso de revelaci\u00f3n sobre la presencia del acontecer final en Jes\u00fas (5,17-30). Tambi\u00e9n aqu\u00ed se puede hablar de un texto midr\u00e1shico. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se agrega que desde ahora el centro de los discursos de revelaci\u00f3n y de los enfrentamientos con \u00ablos jud\u00edos\u00bb va a ser Jerusal\u00e9n. \u00abEn la capital del juda\u00edsmo se desarrolla la lucha entre fe e incredulidad. All\u00ed se discute acaloradamente la cuesti\u00f3n de si \u00e9l es el Mes\u00edas (cap. 7), all\u00ed tiene su sede la autoridad teocr\u00e1tica jud\u00eda y ejerce su m\u00e1xima influencia (7,25s.32.45-52), se endurecen los frentes (c. 8-10) y se toma la decisi\u00f3n final (11,45-53)\u00bb (SCHNACKENBURG). Ello indica que en las secciones siguientes se desarrolla la lucha en torno a la revelaci\u00f3n entre el cristianismo jo\u00e1nico y el juda\u00edsmo. En ellas se tratan los temas fundamentales de la pretensi\u00f3n reveladora de Jes\u00fas, el problema del Mes\u00edas y la cuesti\u00f3n acerca del nuevo \u00ablugar\u00bb de la presencia de Dios. Bultmann coloca esta secci\u00f3n y las siguientes bajo el t\u00edtulo de \u00abLa crisis de la religi\u00f3n\u00bb (5,1-47; 7,15-24; 8,13-20), una tem\u00e1tica cuyos or\u00edgenes indiscutibles hay que buscarlos en los planteamientos de la teolog\u00eda dial\u00e9ctica. Es preferible atenerse m\u00e1s al trasfondo concreto del enfrentamiento con el juda\u00edsmo. <\/p>\n<p>1. LA CURACI\u00d3N DEL PARAL\u00cdTICO EN LA PISCINA DE BETZATA (Jn\/05\/01-09). <\/p>\n<p>1 Despu\u00e9s de esto, se celebraba una fiesta de los jud\u00edos, y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. 2 Hay en Jerusal\u00e9n, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina, llamada en hebreo Betzat\u00e1, que tiene cinco p\u00f3rticos. 3 Yac\u00eda en \u00e9stos una multitud de enfermos: ciegos, cojos, paral\u00edticos (que esperaban el movimiento del agua. 4 Pues un \u00e1ngel del Se\u00f1or descend\u00eda de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; el que primero se met\u00eda en ella, despu\u00e9s de la agitaci\u00f3n del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera). 5 Hab\u00eda un hombre all\u00ed que llevaba treinta y ocho a\u00f1os enfermo. 6 Al verlo Jes\u00fas tendido, y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo as\u00ed, le pregunta: \u00bfQuieres curarte? 7 El enfermo le contest\u00f3. Se\u00f1or, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua comienza a agitarse y mientras yo llego, otro baja antes que yo. 8 D\u00edcele Jes\u00fas: Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete. 9a E inmediatamente el hombre qued\u00f3 sano, tom\u00f3 su camilla y se fue andando. <\/p>\n<p>La historia de la curaci\u00f3n, v. 1-9, recuerda curaciones parecidas de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Como paralelo m\u00e1s importante se aduce una y otra vez la historia de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico (Mar 2:1-12 par). Dos son los rasgos principales comunes a ambos relatos: el tipo de enfermedad; en Marcos se designa expl\u00edcitamente al enfermo como \u00abparal\u00edtico\u00bb (Mar 2:3); en Juan no se nombra de forma expl\u00edcita la enfermedad, pero por la descripci\u00f3n y por la afirmaci\u00f3n de que el hombre la padec\u00eda desde hac\u00eda 38 a\u00f1os, se deduce claramente que deb\u00eda tratarse de un paral\u00edtico. El segundo rasgo com\u00fan subraya en ambos casos el \u00e9xito de la curaci\u00f3n: en ambos casos, el enfermo toma su camilla y se va andando (Mar 2:12; Jua 5:9a). Por todo ello a menudo se ha sacado la conclusi\u00f3n de que ambos relatos se remontan a una tradici\u00f3n com\u00fan. Es una posibilidad que sigue abierta sin que haya de excluirse. Pero est\u00e1 claro que la redacci\u00f3n jo\u00e1nica presenta diferencias esenciales con la de Mc 21-12: el episodio no se realiza en Galilea, sino en Jerusal\u00e9n, en la piscina de Betzat\u00e1. Jn subraya intencionadamente la larga duraci\u00f3n de la enfermedad, 38 a\u00f1os, para poner as\u00ed de relieve la grandeza del milagro o se\u00f1al; se trata, adem\u00e1s, de una curaci\u00f3n en s\u00e1bado, y la iniciativa parte del propio Jes\u00fas. Lo cual permite concluir que la precedente tradici\u00f3n oral ha sido reelaborada en el c\u00edrculo jo\u00e1nico en el sentido de su teolog\u00eda de los signos o se\u00f1ales con su agudizaci\u00f3n cristol\u00f3gica. <\/p>\n<p>El v. 1 empieza con un dato cronol\u00f3gico: \u00abDespu\u00e9s de esto se celebraba una fiesta de los jud\u00edos\u00bb, que motiva a la vez el cambio de lugar: Jes\u00fas sube con sus disc\u00edpulos \u00aba Jerusal\u00e9n\u00bb. Se discute cu\u00e1l es la fiesta a que se refiere el texto. Muchos expositores la relacionan con 6,4 y piensan en la pascua; lo cual es posible, pero no absolutamente cierto. Si se tratase, en efecto, de la fiesta jud\u00eda de pascua, no ser\u00eda absurda la sospecha de que el autor cristiano ten\u00eda tambi\u00e9n en su mente el pensamiento de la cruz y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y que quiz\u00e1 conoc\u00eda ya una fiesta pascual cristiana. En tal caso habr\u00eda desarrollado su cristolog\u00eda y escatolog\u00eda de presente, marcada por la fe pascual, con la convicci\u00f3n de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica actual, en contraste consciente con la tradici\u00f3n jud\u00eda de la pascua. Sin embargo es m\u00e1s importante el cambio de lugar. Seg\u00fan Juan, terminar\u00eda con ello el per\u00edodo breve, a todas luces, de la actividad galilaica de Jes\u00fas. Desde ahora ser\u00e1n Jerusal\u00e9n y Judea el verdadero escenario de su actividad. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n milagrosa empieza con el dato topogr\u00e1fico en que se realiza el milagro: en Jerusal\u00e9n, cerca de la llamada puerta de las Ovejas, hay una piscina, de nombre Betzat\u00e1, con cinco p\u00f3rticos; lo que indica unas dimensiones notables, de las que todav\u00eda hoy nos puede dar una idea la iglesia de Santa Ana, construida por los cruzados. Esa indicaci\u00f3n topon\u00edmica se remonta, sin duda, a Juan. No es seguro que tengamos aqu\u00ed una \u00abcreaci\u00f3n contrapuesta a las narraciones de milagros extracristianas\u00bb ni que Jua 5:1 ss, pretenda subrayar la \u00abeliminaci\u00f3n de los antiguos lugares de curaci\u00f3n\u00bb. M\u00e1s bien volver\u00eda a tener aqu\u00ed su papel el inter\u00e9s topogr\u00e1fico de Jn. Se trata de los comienzos de una temprana tradici\u00f3n local cristiana. En aquella piscina se encontraban muchas personas en busca de su salud; se menciona en concreto a ciegos, cojos y paral\u00edticos, trat\u00e1ndose de las conocidas categor\u00edas t\u00edpicas. <\/p>\n<p>La glosa posterior del v. 3 presenta expresamente el ba\u00f1o como un ba\u00f1o de curaci\u00f3n milagrosa. De tiempo en tiempo un \u00e1ngel pon\u00eda el agua en movimiento, y el primero que entraba en la piscina despu\u00e9s de ese movimiento quedaba curado. S\u00f3lo en este ap\u00e9ndice queda clara la concurrencia con otros lugares de curaci\u00f3n, frecuentados en la antig\u00fcedad. Pero esto s\u00f3lo representa el inter\u00e9s de una \u00e9poca posterior, que sinti\u00f3 la necesidad de completar, en este aspecto, el relato preyacente. El texto originario s\u00f3lo habla del \u00abmovimiento\u00bb del agua. Antes se pensaba en una confusi\u00f3n con la piscina de Silo\u00e9, en que el manantial flu\u00eda de hecho en forma intermitente. Por el contrario, la piscina de Betzat\u00e1 constaba de dos estanques, uno al norte y otro al sur, unidos entre s\u00ed por unas conducciones de agua, de manera que el agua pod\u00eda fluir del estanque del norte al del sur, y desde \u00e9ste al valle del Cedr\u00f3n, lo que explicar\u00eda el movimiento del agua. <\/p>\n<p>Entre los enfermos se encontraba un hombre, que padec\u00eda su enfermedad desde hac\u00eda 38 a\u00f1os (v. 5); no se dice cu\u00e1l era su mal, pero parece l\u00f3gico pensar en un tullimiento o par\u00e1lisis. El n\u00famero 38 no tiene ciertamente ninguna significaci\u00f3n simb\u00f3lica (1), sino que pretende subrayar sobre todo lo grave de la enfermedad y la nulidad de expectativas de curaci\u00f3n. Para el hombre, que llevaba tanto tiempo enfermo y que no pod\u00eda procurarse la forma de llegar al agua curativa, la esperanza de una curaci\u00f3n era, de hecho, nula. Viv\u00eda ya en el campo de influencia de la muerte. Jes\u00fas mira al enfermo y con una sola mirada comprende, sin necesidad de hacerle ninguna pregunta, cu\u00e1l es su situaci\u00f3n: lleva mucho tiempo enfermo. Lo cual constituye un rasgo t\u00edpico de Jn, que entra en el motivo habitual de la descripci\u00f3n de la necesidad. As\u00ed, pues, la iniciativa de la curaci\u00f3n parte en exclusiva de Jes\u00fas. Su pregunta al enfermo \u00ab\u00bfQuieres curarte?\u00bb (v. 6) es una apelaci\u00f3n a la voluntad de curaci\u00f3n y de vivir del hombre, cuya colaboraci\u00f3n se requiere para curarle. La respuesta del enfermo a la pregunta de Jes\u00fas revela la situaci\u00f3n dif\u00edcil y desesperada del pobre hombre. Podr\u00eda ya haber curado, pero no tiene a nadie que pueda proporcionarle la ayuda necesaria. No puede valerse solo, y siempre llega demasiado tarde. Y es entonces cuando Jes\u00fas pronuncia la palabra poderosa de ayuda: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete!\u00bb (cf. la orden de tono parecido en Mar 2:9b-11). La curaci\u00f3n es resultado de la palabra de Jes\u00fas, que participa de la fuerza y de las propiedades de la palabra de Dios. Y a la orden sigue de inmediato la realizaci\u00f3n, el feliz resultado. El hombre queda sano de inmediato, toma su camastro bajo el brazo y se va. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Para la exposici\u00f3n aleg\u00f3rica, cf. sobre todo \u00b7AGUSTIN-SA, Tract. in Jo. que ha dedicado al problema todo un serm\u00f3n, tract. 17. Su razonamiento parte de la reflexi\u00f3n: 38 = 40-2. Cuarenta es el n\u00famero del cumplimiento de la ley, dos el n\u00famero del mandamiento capital, que es el amor a Dios y al pr\u00f3jimo; el hombre estaba enfermo porque, para el cumplimiento de la ley le faltaban esos dos preceptos, precisamente los dos mandamientos tra\u00eddos por Jes\u00fas. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>2. EL ESC\u00c1NDALO DE LOS JUD\u00cdOS (CONFLICTO DEL S\u00c1BADO) (Jn\/05\/09b-16) <\/p>\n<p>9b Pero era s\u00e1bado aquel d\u00eda. 10 Dec\u00edan, pues, los jud\u00edos al que hab\u00eda sido curado: Es s\u00e1bado, y no te es l\u00edcito llevar a cuestas la camilla. 11 Pero \u00e9l les contest\u00f3: El que me cur\u00f3, \u00e9l mismo me dijo: Toma tu camilla y vete. 12 Ellos le preguntaron: \u00bfQui\u00e9n es ese que te ha dicho: T\u00f3mala y vete? 13 Pero el que hab\u00eda sido curado no sab\u00eda qui\u00e9n era; pues, como hab\u00eda all\u00ed mucha gente, Jes\u00fas desapareci\u00f3. 14 Despu\u00e9s, Jes\u00fas lo encuentra en el templo y le dice: Ya quedaste sano; no peques m\u00e1s, para que no te suceda algo peor. 15 El hombre fue a decir a los jud\u00edos que era Jes\u00fas el que lo hab\u00eda curado. 16 Y por esto los jud\u00edos persegu\u00edan a Jes\u00fas, porque hac\u00eda tales cosas en s\u00e1bado. <\/p>\n<p>S\u00f3lo al hilo de la curaci\u00f3n aflora la noticia de que el d\u00eda de la curaci\u00f3n era s\u00e1bado (v. 9b). Se trata sin duda de una glosa, que originariamente no estaba en la historia, sino que fue tomada de otra tradici\u00f3n e introducida aqu\u00ed como clave explicativa del enfrentamiento siguiente. <\/p>\n<p>Al igual que los sin\u00f3ptlcos tambi\u00e9n Jn conoce la tradici\u00f3n de los conflictos sab\u00e1ticos. Tales conflictos estallan por el motivo de arrancar las espigas en s\u00e1bado (Mar 2:23-28 par) o de las distintas curaciones en d\u00eda sab\u00e1tico (curaci\u00f3n de la mano seca en Mar 3:1-6 y par; curaci\u00f3n de una mujer encorvada y de un hidr\u00f3pico en el d\u00eda sagrado, Luc 13:10-17; Luc 14:1-6, tradici\u00f3n peculiar de Lc). A m\u00e1s tardar desde finales del destierro babil\u00f3nico, la r\u00edgida observancia del descanso sab\u00e1tico cuenta entre las instituciones m\u00e1s sagradas del juda\u00edsmo. Los trabajos prohibidos eran 39. Mediante determinaciones complementarias, que deb\u00edan servir a una mayor seguridad en la observancia del precepto del s\u00e1bado, se delimit\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s el c\u00edrculo de las actividades permitidas. Por esa v\u00eda, en la \u00e9poca postex\u00edlica el s\u00e1bado se convirti\u00f3 en muchos aspectos en un d\u00eda tab\u00fa. El libro 1Macabeos relata que al comienzo de la sublevaci\u00f3n macabaica los jud\u00edos piadosos se dejaban degollar por sus enemigos helenistas antes que quebrantar el s\u00e1bado. Ello motiv\u00f3 que el sumo sacerdote Matat\u00edas y sus amigos tomasen la decisi\u00f3n de: \u00abLuchemos contra todos los que vengan a combatir contra nosotros en s\u00e1bado, para no morir todos como murieron nuestros hermanos delante de sus refugios\u00bb (\/1M\/02\/29-41). Desde entonces se admitieron excepciones, incluso entre los fariseos, para casos de necesidad, aunque fueron siempre muy reducidas. En peligro de muerte estaba permitida a todas luces la transgresi\u00f3n del precepto sab\u00e1tico (1). <\/p>\n<p>El hecho de que Jes\u00fas practicase frente al precepto riguroso del s\u00e1bado una conducta liberal, abierta, que sin duda provocaba la oposici\u00f3n de los c\u00edrculos piadosos, es algo que est\u00e1 bien documentado. Pero es evidente que no se trataba de una indiferencia respecto del s\u00e1bado, tanto m\u00e1s que existen relatos sobre las visitas de Jes\u00fas a la sinagoga en s\u00e1bado y sobre funciones docentes que all\u00ed desarroll\u00f3. Sin duda hay que preguntarse por un motivo fundamental de Jes\u00fas para esa su postura. Ese postulado b\u00e1sico lo encontramos en \/Mc\/02\/27: \u00abEl s\u00e1bado se instituy\u00f3 para el hombre, no el hombre para el s\u00e1bado.\u00bb Lo cual quiere decir que Dios orden\u00f3 el d\u00eda de descanso en servicio del hombre y de su bienestar en un sentido amplio. El hombre no debe ser esclavo de un ordenamiento casu\u00edstico del d\u00eda sagrado del s\u00e1bado, supuestamente impuesto por Dios. Las cosas discurren por caminos bien distintos en las curaciones sab\u00e1ticas. Se trata de casos claros en los que no se puede hablar de necesidad extrema ni de peligro de muerte. El hombre de la mano seca o la mujer encorvada hubieran podido esperar muy bien un d\u00eda m\u00e1s; y otro tanto cabr\u00eda decir del enfermo de Jn que lleva 38 a\u00f1os esperando. Dif\u00edcilmente se puede descartar la sospecha de que con sus curaciones en s\u00e1bado Jes\u00fas quer\u00eda provocar y hacer una demostraci\u00f3n de manera intencionada. \u00bfY qu\u00e9 quer\u00eda demostrar? Nada m\u00e1s que la presencia de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica y la presencia del amor de Dios que salva al hombre. \u00bfY por qu\u00e9 Jes\u00fas no ha esperado? Evidentemente porque en el primer d\u00eda de la semana no hubiera podido reunir a la gente en la sinagoga, p\u00fablico que era necesario para que ante sus ojos pudieran ser eficaces las demostraciones. Con esto encaja la pregunta de \u00ab\u00bfEs l\u00edcito en s\u00e1bado hacer bien o hacer mal; salvar una vida o dejarla perecer?\u00bb (Mar 3:4), en que Jes\u00fas antepone de manera demostrativa la ayuda al pr\u00f3jimo por encima de cualquier precepto c\u00faltico. La manera en que Jes\u00fas act\u00faa pone a su vez de manifiesto que su inter\u00e9s est\u00e1 sobre todo en impresionar a sus oyentes con esa verdad fundamental. As\u00ed, pues, el verdadero motivo y trasfondo de los conflictos sab\u00e1ticos es que Jes\u00fas quiere demostrar la presencia de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, de \u00abDios en favor del hombre\u00bb. El Evangelio seg\u00fan Juan conoce esa tradici\u00f3n, pero tambi\u00e9n el correspondiente reproche jud\u00edo, que quiz\u00e1 provenga de una \u00e9poca posterior: \u00abPretende quebrantar el s\u00e1bado\u00bb (Mar 5:18; tambi\u00e9n 7,22s y 9,14.16) Esto podr\u00eda muy bien ser un reproche contra Jes\u00fas y sus seguidores, especialmente al tiempo en que los cristianos se fijaron el primer d\u00eda de la semana o domingo como su propio d\u00eda sagrado; lo que, incluso dentro de las comunidades cristianas, pudo haber provocado conflictos, mientras se trataba de comunidades mixtas de cristianos jud\u00edos y gentiles. En esa discusi\u00f3n el c\u00edrculo jo\u00e1nico busca un fundamento teol\u00f3gico m\u00e1s firme para la conducta de Jes\u00fas y tambi\u00e9n ciertamente para la propia pr\u00e1ctica. <\/p>\n<p>Los jud\u00edos ven c\u00f3mo el hombre se lleva la camilla a su casa; lo que constitu\u00eda una transgresi\u00f3n patente del s\u00e1bado, y un esc\u00e1ndalo contra la eruw (2). De ah\u00ed que recriminen al enfermo: \u00abEs s\u00e1bado y no te es l\u00edcito llevar a cuestas la camilla\u00bb (v. 10) El hombre fundamenta su transgresi\u00f3n de la ley revoc\u00e1ndose a Jes\u00fas: el que le ha curado le ha ordenado que obre as\u00ed. La salud que ha experimentado le capacita, en virtud de las palabras de Jes\u00fas para esa libertad de la ley. Lo cual suena como una frase paralela a la de \u00abEl Hijo del hombre es tambi\u00e9n se\u00f1or del s\u00e1bado\u00bb (Mar 2:28 par), con la que justificaba su propia postura frente al precepto sab\u00e1tico la comunidad cristiana. Los \u00abjud\u00edos\u00bb, que sermonean al hombre, quieren ahora saber de sus labios qui\u00e9n es el que le ha ordenado \u00abToma tu camilla y vete\u00bb; pero el que ha sido sanado no conoce todav\u00eda a su bienhechor. Jes\u00fas, en efecto, se ha retirado de entre la multitud. Lo cual constituye un rasgo t\u00edpico de Jn (cf. tambi\u00e9n Jn 9), inherente a la interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica de los signos. <\/p>\n<p>Por s\u00ed solo, el signo no conduce a una persona hasta Jes\u00fas, eso lo hace la fe. M\u00e1s tarde, como se dice en el v 14, Jes\u00fas vuelve a encontrarse con el hombre; tambi\u00e9n aqu\u00ed es significativo que es Jes\u00fas quien se hace el encontradizo con el hombre sanado, y no al rev\u00e9s. Y es entonces cuando le dirige la exhortaci\u00f3n: \u00abYa quedaste sano; no peques m\u00e1s, para que no te suceda algo peor \u00bb La frase dif\u00edcilmente puede interpretarse cual si Jes\u00fas entendiera la enfermedad como un castigo del pecado, sobre todo cuando el Evangelio seg\u00fan Juan rechaza expl\u00edcitamente semejante concepci\u00f3n (9,3). Por lo dem\u00e1s, en Mar 2:9-12 (curaci\u00f3n del paral\u00edtico) se establece una conexi\u00f3n entre un milagro de curaci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados. Quiz\u00e1s haya que pensar aqu\u00ed en la primitiva pr\u00e1ctica bautismal cristiana y en la parenesis que acompa\u00f1aba al bautismo; as\u00ed se comprende mejor la advertencia a no volver a pecar. Lo peor, contra lo que hay que estar atento, no puede ser m\u00e1s que la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>El v. 15 dif\u00edcilmente puede entenderse como una reca\u00edda o una traici\u00f3n, sino que sirve para tender el puente con la disputa que sigue. El hombre ha conocido a Jes\u00fas y dice ahora a los jud\u00edos que es \u00e9l quien le ha curado. Inmediatamente llega la reacci\u00f3n abierta de los jud\u00edos contra Jes\u00fas. Y es entonces cuando empiezan a perseguirle \u00abporque hac\u00eda tales cosas en s\u00e1bado\u00bb. Lo cual significa, sin duda alguna, en la perspectiva jo\u00e1nica que el conflicto del s\u00e1bado va a dar ocasi\u00f3n a una grave controversia, m\u00e1s a\u00fan, a una persecuci\u00f3n de Jes\u00fas, que s\u00f3lo terminar\u00e1 con la crucifixi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Cf. LOHSE, en ThTNT VII, p. 14s: \u00abDel quebrantamiento del s\u00e1bado para salvar una vida humana trata tam- bi\u00e9n la sentencia de R. Shim&#8217;on bMenasia (ca. 180 d.C.): \u00abEl s\u00e1bado est\u00e1 sobre vosotros y no vosotros sobre el s\u00e1bado\u00bb. Pero esta sentencia no tiene valor, cuando se presenta un peligro grave de muerte, pues pasada la urgencia habr\u00eda que esperar a que terminase el s\u00e1bado para poder hacer algo por el enfermo.\u00bb <\/p>\n<p> 2 \u00abEruw (\u00abreuni\u00f3n\u00bb), una construcci\u00f3n para aligerar las severas ordenanzas del s\u00e1bado; por ej., una conexi\u00f3n te\u00f3rica del campo privado con el p\u00fablico, para hacer posible dentro de todo un sector de la ciudad el transporte de objetos que las m\u00e1s de las veces s\u00f3lo est\u00e1 permitido en la casa*, Lexikon des Judentums, 1971, col. 192. Cf. Ios tratados Sbabbat y Erubin.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>3. EL D\u00cdA DEL S\u00c1BADO ESCATOL\u00d3GICO <\/p>\n<p>LA PRESENCIA DE LA HORA ESCATOL\u00d3GICA ( Jua 05:17-30) <\/p>\n<p>Con el v. 17 empieza el gran discurso escatol\u00f3gico de Jes\u00fas. La per\u00edcopa se cuenta entre los textos escatol\u00f3gicos m\u00e1s importantes del cuarto Evangelio. A la tem\u00e1tica escatol\u00f3gica apuntan expresiones como \u00abvivificar\u00bb, \u00abjuzgar\u00bb, \u00abvivificar a los muertos\u00bb, \u00abvida eterna\u00bb, \u00abir a juicio\u00bb, \u00abHijo del hombre\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n para la vida\u00bb o \u00abpara el juicio\u00bb. Jes\u00fas aparece como el dador de vida escatol\u00f3gico. Tambi\u00e9n se hace toda una serie de afirmaciones que se\u00f1alan las relaciones de Jes\u00fas con Dios, afirmaciones cristol\u00f3gicas de gran peso. Para la cristolog\u00eda jo\u00e1nica, tal como se desarrolla en este texto, es caracter\u00edstico el presentar la acci\u00f3n de Dios y la acci\u00f3n de Jes\u00fas en una serie de afirmaciones de relaci\u00f3n paralelas. Aqu\u00ed la cristolog\u00eda constituye de hecho el necesario supuesto de la escatolog\u00eda. <\/p>\n<p>17 Pero \u00e9l les replic\u00f3: \u00abMi Padre todav\u00eda sigue trabajando, y yo sigo trabajando tambi\u00e9n.\u00bb 18 Por esto, precisamente, los jud\u00edos trataban a\u00fan m\u00e1s de matarlo: porque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que, adem\u00e1s, dec\u00eda que Dios era su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios. <\/p>\n<p>Ante el reproche de su transgresi\u00f3n gratuita del s\u00e1bado, Jes\u00fas se defiende y llega a un enfrentamiento con \u00ablos jud\u00edos\u00bb. Al mismo tiempo la disputa asume el car\u00e1cter de un \u00abdiscurso de revelaci\u00f3n\u00bb, en el que se descubre ya la importancia insuperable de Jes\u00fas. Los problemas teol\u00f3gicos, y sobre todo tambi\u00e9n cristol\u00f3gicos, sobre los que versa este enfrentamiento est\u00e1n condicionados por la situaci\u00f3n comunitaria del c\u00edrculo jo\u00e1nico. Se trata del enfrentamiento de cristianos y jud\u00edos acerca de qui\u00e9n es realmente Jes\u00fas. En la primera respuesta del v. 17 equipara su propia actividad a la de Dios, su Padre, poni\u00e9ndola en una l\u00ednea paralela. La teolog\u00eda jud\u00eda se hab\u00eda formado unas ideas sobre la actividad y el descanso de Dios siguiendo el pensamiento de Gen 2:1-3 (que es la conclusi\u00f3n del primer relato de la creaci\u00f3n, perteneciente a la tradici\u00f3n sacerdotal o P, que trata de la instituci\u00f3n del s\u00e1bado). Seg\u00fan Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda, \u00abDios nunca cesa de crear\u00bb. \u00abPor ello es magn\u00edfica la expresi\u00f3n \u00abdej\u00f3 en reposo\u00bb y no \u00abdescans\u00f3\u00bb, pues deja en reposo lo que aparentemente crea, no lo que, de hecho, hace; porque \u00e9l propiamente nunca cesa de crear\u00bb. Con ello se expresa a la vez la idea del dominio incondicional de Dios respecto del s\u00e1bado. Si para su propia actividad en d\u00eda de s\u00e1bado Jes\u00fas se remite a la actividad de Dios, subyace ah\u00ed una clara pretensi\u00f3n de poderes absolutos; lo cual concuerda con los conflictos sab\u00e1ticos de los sin\u00f3pticos y con su temprana interpretaci\u00f3n. La reacci\u00f3n de los jud\u00edos es, naturalmente, violenta. La persecuci\u00f3n de Jes\u00fas por la violaci\u00f3n del s\u00e1bado (v. 16) se exaspera en el v. 18 hasta formular el prop\u00f3sito de matarle, no ya s\u00f3lo por la transgresi\u00f3n del s\u00e1bado, sino \u00abporque dec\u00eda que Dios era su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios\u00bb. El atributo de \u00absu propio Padre\u00bb pretende presentar esa filiaci\u00f3n divina como una peculiar relaci\u00f3n de Jes\u00fas con Dios. <\/p>\n<p>La idea de una universal filiaci\u00f3n divina de los jud\u00edos y del pueblo de Israel es com\u00fan y corriente en el juda\u00edsmo. As\u00ed, se dice: \u00ab\u00bfNo es \u00e9l (Dios) tu padre, el que te cre\u00f3?\u00bb  y tambi\u00e9n: \u00ab\u00bfNo tenemos todos un mismo Padre? \u00bfNo nos ha creado un mismo Dios?\u00bb En la plegaria se invoca a Dios como \u00abPadre misericordioso\u00bb: \u00abComo se apiada el padre de sus hijos, tal se apiada el Se\u00f1or del que le teme. \u00e9l conoce, en efecto, nuestra hechura, recordando que el polvo es nuestra condici\u00f3n\u00bb (Sal 103:13s). <\/p>\n<p>En textos lit\u00fargicos encontramos la invocaci\u00f3n \u00abPadre nuestro, rey nuestro\u00bb; por ej.: <\/p>\n<p>\u00abPadre nuestro, rey nuestro, <\/p>\n<p>por nuestros padres, que en ti confiaron <\/p>\n<p>y a los que ense\u00f1aste los preceptos de vida <\/p>\n<p>s\u00e9 benigno con nosotros, y ens\u00e9\u00f1anos\u00bb. <\/p>\n<p>En tales textos prevale a todas luces la interpretaci\u00f3n colectiva -Dios, padre de Israel, de todos los jud\u00edos, y hasta de las criaturas todas-. El conflicto estalla porque Jes\u00fas afirma y pretende una filiaci\u00f3n divina peculiar, eminente y \u00fanica. Y, adem\u00e1s, porque Jes\u00fas reclama una autoridad por la que \u00abse hace igual a Dios\u00bb; es un reproche de que Jes\u00fas, y respectivamente, la confesi\u00f3n cristiana de su filiaci\u00f3n divina, parece poner en tela de juicio el r\u00edgido monote\u00edsmo jud\u00edo. Ambas afirmaciones pertenecen de forma m\u00e1s o menos expl\u00edcita al repertorio cl\u00e1sico de los argumentos que se manejaban en la controversia judeo-cristiana. Cabr\u00eda preguntarse a\u00fan hasta qu\u00e9 punto entraban ah\u00ed en juego los equ\u00edvocos. La respuesta de Jes\u00fas no parece esforzarse mucho por quitar hierro al conflicto: <\/p>\n<p>19 Entonces Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y les dijo: De verdad os aseguro: Nada puede hacer el Hijo por s\u00ed mismo, como no lo vea hacer al Padre; porque lo que \u00e9ste hace, tambi\u00e9n, lo hace el Hijo de modo semejante. <\/p>\n<p>Con el solemne Amen, amen empieza en el v. 19 el discurso de revelaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n recoge el v. 17 en que Jes\u00fas parangona su propia actividad con la actividad de Dios. Ahora vuelve a formular la idea de modo negativo contra la objeci\u00f3n que se le ha hecho. Jes\u00fas asegura que su obrar como Dios no es una presunci\u00f3n por su parte, como piensan sus enemigos, sino expresi\u00f3n de su vinculaci\u00f3n a Dios y a la voluntad divina. Porque, como Hijo que es, Jes\u00fas se sabe ligado a la voluntad del Padre, hasta el punto de que propiamente hablando no puede hacer nada en absoluto \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb, por su propia iniciativa o voluntad. Frente a toda la actuaci\u00f3n y voluntad de ser humana \u00abpor s\u00ed misma\u00bb, que arranca de una autonom\u00eda entendida en sentido absoluto y que se opone directamente a Dios, Jes\u00fas acent\u00faa su ilimitada dependencia respecto de Dios, su Padre. En forma positiva se expresa as\u00ed el hecho de que Dios obra por Jes\u00fas y en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Por otra parte, para Jes\u00fas esa dependencia de Dios es precisamente el verdadero fundamento de su libertad y determinaci\u00f3n (cf. 10,17s). Porque se sabe referido de ese modo a Dios Padre, Jes\u00fas mira y ve la manera de obrar del Padre a fin de imitarle en su acci\u00f3n. Se recoge aqu\u00ed la idea de la imitaci\u00f3n de Dios para caracterizar y definir la acci\u00f3n de Jes\u00fas. En esa su imitaci\u00f3n perfecta Jes\u00fas anuncia a Dios y la voluntad divina al mundo (1,18). \u00abAs\u00ed, pues, la unidad de Padre e Hijo se entiende de alg\u00fan modo en analog\u00eda con las relaciones de los enviados y profetas del Antiguo Testamento con Dios, quienes deb\u00edan proclamar la palabra divina, incluso no queriendo. La unidad no consiste, pues, en que esas personas o palabras tengan, por s\u00ed mismas, una especial cualidad divina (en virtud, por ejemplo, de su conducta \u00e9tica), sino en que Dios obra por ellas, en que act\u00faan por encargo de Dios, en que sus palabras ponen a los oyentes en la necesidad de decidirse por la vida o por la muerte\u00bb. <\/p>\n<p>20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; y le mostrar\u00e1 obras mayores que \u00e9stas, de suerte que vosotros quedar\u00e9is maravillados. <\/p>\n<p>Al introducir la idea de que el Padre \u00abama\u00bb al Hijo, la afirmaci\u00f3n del v. 20a aporta el fundamento clave de la autoridad universal del Hijo como revelador. De ello se habla repetidas veces en el cuarto Evangelio (3,35; 10,17; 15,9a; 17,23.24.26). Y, a la inversa, se habla tambi\u00e9n del amor de Jes\u00fas al Padre (14,31). El amor del Padre al Hijo se daba ya \u00abantes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (17,24), es decir, \u00abdesde la eternidad\u00bb, aunque tambi\u00e9n porque el Hijo ha cumplido el mandamiento del Padre mediante su muerte en cruz y su resurrecci\u00f3n (10,17). Una vez m\u00e1s aflora aqu\u00ed la visi\u00f3n panor\u00e1mica de la \u00abpersona y obra de Jes\u00fas\u00bb en Jn. El amor del Padre al Hijo aparece as\u00ed como el trasfondo universal y b\u00e1sico de todo el acontecer revelador y salvador del Hijo, que lleva a cabo en el mundo la obra de Dios. As\u00ed las cosas, ya no parece posible una elevaci\u00f3n mayor, por lo que la referencia a las \u00abobras mayores\u00bb no deja de crear dificultades. Parece lo m\u00e1s acertado entender la referencia como una f\u00f3rmula de transici\u00f3n. Las \u00abobras mayores\u00bb se\u00f1alar\u00edan evidentemente las afirmaciones escatol\u00f3gicas como las que afluyen en el texto siguiente. S\u00f3lo que el supuesto de todas ellas es ante todo la cristolog\u00eda expresada, que ha de considerarse como el fundamento de la escatolog\u00eda. Jes\u00fas, el Hijo, en su concepci\u00f3n fundamental y completa de persona y obra es la premisa b\u00e1sica para su funci\u00f3n de salvador escatol\u00f3gico. \u00e9l personalmente es la salvaci\u00f3n que comunica. Las cosas, que vendr\u00e1n despu\u00e9s, no podr\u00e1n por menos de suscitar asombro y pasmo. Con ello no s\u00f3lo se pone de relieve lo que, desde una perspectiva humana, resulta inaudito en las afirmaciones siguientes, sino tambi\u00e9n el posible esc\u00e1ndalo que las palabras de Jes\u00fas lleguen a provocar en los oyentes. <\/p>\n<p>21 Pues lo mismo que el Padre resucita a los muertos devolvi\u00e9ndoles la vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo da vida a los que quiere. 22 Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo el poder de juzgar lo ha entregado al Hijo, 23 a fin de que todos honren al Hijo como honran al Padre. <\/p>\n<p>Esta y las siguientes afirmaciones se pueden entender a partir de una idea b\u00e1sica: Jes\u00fas, el Hijo, es el representante y portador de la soberan\u00eda divina en el mundo, establecido y acreditado por Dios mismo; a \u00e9l le ha sido confiada la plena autoridad salvadora sobre la vida y la muerte del hombre. Que Dios Yahveh, el Padre de Jes\u00fas, es el Dios de la vida y el Dios viviente lo afirma corrientemente la tradici\u00f3n veterotestamentaria. S\u00f3lo en Yahveh est\u00e1 la \u00abfuente de la vida\u00bb (Sal 36:8). Y asimismo est\u00e1 reservado a Dios el resucitar y vivificar a los muertos: <\/p>\n<p>T\u00fa eres poderoso, humillas a los altivos, <\/p>\n<p>t\u00fa nutres a los vivos, das vida a los muertos. <\/p>\n<p>Fuerte, juzgas a los violentos; <\/p>\n<p>t\u00fa vives para siempre, resucitas a los muertos; <\/p>\n<p>haces soplar los vientos, haces descender el roc\u00edo. <\/p>\n<p>Oh si en un momento germinara para nosotros tu ayuda. <\/p>\n<p>Bendito seas, Yahveh, que das vida a los muertos <\/p>\n<p>(Oraci\u00f3n de las Dieciocho bendiciones, 2\u00aa plegaria) <\/p>\n<p>La fe en una resurrecci\u00f3n de los muertos al final de los tiempos empez\u00f3 a desarrollarse en una \u00e9poca relativamente tard\u00eda dentro de la tradici\u00f3n jud\u00eda del Antiguo Testamento. \u00abEl \u00fanico texto de la Biblia hebraica que habla sin lugar a dudas de la resurrecci\u00f3n es Dan 12:2s\u00bb (\u00abMuchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertar\u00e1n: \u00e9stos, para la vida eterna, aqu\u00e9llos, para el oprobio, para el horror eterno. Los sabios brillar\u00e1n como el resplandor del firmamento; y los que ense\u00f1aron a muchos la justicia, como las estrellas, para siempre\u00bb). \u00abBajo el efecto de las persecuciones religiosas del tiempo de los Macabeos, el texto, cuya redacci\u00f3n final hay que situar entre 168 y 164 a.C., confiesa la fe en una resurrecci\u00f3n que, sin embargo, no afecta a todos los hombres, sino \u00fanicamente al pueblo escogido. Si de este pueblo resucitar\u00e1n buenos y malos o s\u00f3lo los buenos, los m\u00e1rtires&#8230;, es problema que no se puede decidir\u00bb. Naturalmente hay que contar con una prehistoria de la fe en la resurrecci\u00f3n en Israel. Algunos textos van en esta direcci\u00f3n, por ejemplo, la fant\u00e1stica visi\u00f3n del campo de huesos de Ezequiel (Eze 37:1-14), que sin duda habla de una reanimaci\u00f3n intramundana e intrahist\u00f3rica del Israel muerto, u Ose 6:1-3. <\/p>\n<p>Lo mismo se dice en varios Salmos (por ej., Sal 22; 69) y el C\u00e1ntico del Siervo paciente y victorioso (Isa 52:13-53, 12). Yahveh no permite que su pueblo ni tampoco los piadosos desaparezcan; es el Dios de la vida que tambi\u00e9n resucita a los muertos. A ello se a\u00f1ade cada vez m\u00e1s el convencimiento de que la comuni\u00f3n del hombre con el Dios viviente y vivificador, tal como el hombre piadoso la ha experimentado y practicado en su vida, no puede sufrir menoscabo con la muerte. Y as\u00ed se dice en Sal 73:23-26 : <\/p>\n<p>Mas yo estoy siempre contigo, <\/p>\n<p>t\u00fa cogiendo mi diestra. <\/p>\n<p>Con tu aviso me gu\u00edas para ponerme en dignidad. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 otro tengo yo en el cielo?<\/p>\n<p>Contigo nada ans\u00edo yo sobre la tierra. <\/p>\n<p>Mi carne y mis entra\u00f1as se consumen, <\/p>\n<p>mas el Se\u00f1or es para siempre <\/p>\n<p>mi roca y mi porci\u00f3n. <\/p>\n<p>A esto comenta H.J. KRAUS: \u00abEl orante del Sal 73 se atreve a proclamar la forma m\u00e1xima y suprema de certeza: Desde el dolor y el tormento ser\u00e9 arrebatado a la gloria, a la luz resplandeciente del mundo de Dios&#8230; En el Sal 73:24, el acento no carga sobre un \u00abacontecimiento de resurrecci\u00f3n\u00bb sino sobre la confesi\u00f3n de que Ni siquiera la muerte podr\u00e1 separarme de Yahveh. Con el esquema de un lenguaje mitol\u00f3gico, que osa apropiarse la idea de un \u00abrapto\u00bb, se declara el car\u00e1cter incesante de la comuni\u00f3n con Dios incluso frente a la muerte\u00bb. <\/p>\n<p>La primitiva fe jud\u00eda en la resurrecci\u00f3n no es m\u00e1s que el desarrollo concreto de esa certeza creyente en el campo de la antropolog\u00eda b\u00edblica. \u00e9sta, a diferencia del pensamiento griego, ignora el dualismo entre cuerpo y alma (= cuerpo y alma como substancias separadas y no s\u00f3lo separables en cuanto materia y forma), partiendo siempre del hombre concreto, en su unidad y totalidad concretas, desde la experiencia cotidiana del hombre vivo o del hombre muerto. El \u00abalma\u00bb -en hebreo nefesh- es siempre el \u00abhombre vivificado\u00bb, el hombre en el aspecto de su vitalidad total. Tambi\u00e9n \u00abcarne\u00bb designa al hombre completo en toda su realidad emp\u00edrica. Desde ese supuesto, el pensamiento b\u00edblico no se plantea en modo alguno la cuesti\u00f3n de una inmortalidad del alma en el sentido de la filosof\u00eda griega, tal como aparece, por ejemplo, en el conocido di\u00e1logo Fed\u00f3n. Cuando se plantea el problema de un futuro escatol\u00f3gico del hombre m\u00e1s all\u00e1 de la actual vida presente, s\u00f3lo cabe darle una respuesta teniendo en cuenta al hombre entero y total. As\u00ed, pues, la fe en una futura resurrecci\u00f3n de los muertos, tal como se ha desarrollado en la apocal\u00edptica jud\u00eda, y tal como se integr\u00f3 despu\u00e9s en la concepci\u00f3n creyente del juda\u00edsmo por obra sobre todo del grupo de los fariseos, es una t\u00edpica respuesta b\u00edblico-jud\u00eda al problema de la salvaci\u00f3n final y del futuro escatol\u00f3gico del hombre. <\/p>\n<p>\u00abEn la historia de las religiones era frecuente en tiempos pasados referirse a fuentes extrab\u00edblicas (sobre todo persas) de la fe en la resurrecci\u00f3n. Hoy se es mucho m\u00e1s cauto en este sentido. La \u00fanica influencia extra\u00f1a, bastante segura, es la creencia cananea en la vegetaci\u00f3n, que se mantuvo durante largo tiempo y que se deja sentir en textos como Os 6 e Is 26&#8230; De ah\u00ed procede el material de imaginer\u00eda y representaci\u00f3n. Pero la fe en la resurrecci\u00f3n propiamente dicha tiene ra\u00edces inequ\u00edvocamente b\u00edblicas: Dios, como se\u00f1or de la vida y de la muerte, opera m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la muerte; es fiel a su alianza, cuyo efecto m\u00e1s importante para el pueblo es la vida en la tierra de Dios\u00bb. <\/p>\n<p>La recepci\u00f3n y reinterpretaci\u00f3n cristiana de la primitiva fe jud\u00eda en la resurrecci\u00f3n \u00abse encuentra ante unos datos complejos. La expectativa de una resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de los muertos entra en la imagen judeo-apocal\u00edptica del mundo y de la historia, que ha determinado la predicaci\u00f3n cristiana sobre todo en su fase inicial. Tambi\u00e9n posibilit\u00f3 a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas la inteligencia y proclama del acontecimiento pascual como obra de Dios, que resucita a los muertos. No obstante lo cual, a una recepci\u00f3n consciente de la esperanza s\u00f3lo se llega gracias al enfrentamiento con una concepci\u00f3n entusi\u00e1stica y presente de la salvaci\u00f3n -y a finales del siglo I- con una concepci\u00f3n gn\u00f3stica de la misma, tal como la han conocido por una parte Pablo y, por otra, el Evangelio seg\u00fan Juan (en su forma actual) y posiblemente tambi\u00e9n Lucas. Tal enfrentamiento muestra, que para ciertos grupos cristianos, se daba una interpretaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n sin tal esperanza futura\u00bb (P. HOFFMANN). <\/p>\n<p>Es posible que la acogida de la fe en la resurrecci\u00f3n se remonte al Jes\u00fas hist\u00f3rico, pues la disputa con los saduceos (Mar 12:18-27) no permite reconocer ninguna modificaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la fe en la resurrecci\u00f3n. La respuesta que Jes\u00fas da a los saduceos negadores de la resurrecci\u00f3n se remite a la Escritura y al poder de Dios, por cuanto \u00abel Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob\u00bb no es un Dios de muertos sino de vivos\u00bb. \u00abCon ello el problema de la resurrecci\u00f3n se convierte&#8230; en una cuesti\u00f3n estrictamente teol\u00f3gica sobre la fidelidad de Dios\u00bb, y deja de ser una especulaci\u00f3n meramente antropol\u00f3gica. <\/p>\n<p>La fe en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de entre los muertos supuso para la comunidad cristiana una nueva orientaci\u00f3n fundamental de la fe en la resurrecci\u00f3n. La caracter\u00edstica de la argumentaci\u00f3n de Pablo es que intenta fundamentar la esperanza cristiana primordialmente desde la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 1Te 4:14-17), s\u00f3lo en segundo t\u00e9rmino se remite a unas concepciones apocal\u00edpticas. A esto responde tambi\u00e9n plenamente todo el razonamiento del gran cap\u00edtulo sobre la resurrecci\u00f3n, que es 1Cor 15. Ah\u00ed, en efecto, est\u00e1 claro c\u00f3mo mediante la fe en la resurrecci\u00f3n de Jesucristo experimenta una reorientaci\u00f3n la fe en la futura resurrecci\u00f3n de los muertos; una reorientaci\u00f3n en el sentido de unas nuevas bases cristol\u00f3gico-soteriol\u00f3gicas. Para Pablo existe una conexi\u00f3n interna y objetiva entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y la futura resurrecci\u00f3n de los muertos, por lo que puede llegar a la conclusi\u00f3n siguiente: <\/p>\n<p>\u00abPorque, si no hay resurrecci\u00f3n de muertos, ni siquiera Cristo ha sido resucitado. Y si Cristo no ha sido resucitado, vac\u00eda (sin ning\u00fan contenido) por tanto, es (tambi\u00e9n) nuestra proclamaci\u00f3n; vac\u00eda (sin ning\u00fan contenido) tambi\u00e9n vuestra fe; y resulta que hasta somos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio en contra de Dios, afirmando que \u00e9l resucit\u00f3 a Cristo, al que no resucit\u00f3, si es verdad que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, ni Cristo ha sido resucitado. Y si Cristo no ha sido resucitado, vana es vuestra fe; a\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados. En este caso, tambi\u00e9n los que durmieron en Cristo est\u00e1n perdidos. Si nuestra esperanza en Cristo s\u00f3lo es para esta vida, somos los m\u00e1s desgraciados de todos los hombres\u00bb (1Co 15:13-19). <\/p>\n<p>De este modo la fe en la resurrecci\u00f3n ya efectiva de Jes\u00fas constituye para los cristianos, seg\u00fan Pablo, el fundamento de la esperanza en su propio futuro. En virtud del bautismo tienen ya una cierta participaci\u00f3n en la vida resucitada de Cristo (Rom 6:4-5), por cuanto participan en una nueva vida. La participaci\u00f3n plena en la vida resucitada de Cristo est\u00e1 ciertamente reservada a la futura parus\u00eda. S\u00f3lo con el retorno de Cristo, \u00abel Se\u00f1or Jesucristo transfigurar\u00e1 el cuerpo de esta humilde condici\u00f3n nuestra, conform\u00e1ndolo al cuerpo de su condici\u00f3n gloriosa\u00bb (Flp 3:21). Para el Ap\u00f3stol, por tanto, existe una tensi\u00f3n entre la participaci\u00f3n presente en la vida resucitada de Cristo, que es inicial y est\u00e1 oculta, y la futura resurrecci\u00f3n de entre los muertos, que comporta la consumaci\u00f3n salv\u00edfica de los creyentes. Por el contrario, la carta a los Colosenses acent\u00faa con mayor fuerza la participaci\u00f3n presente en la vida de Cristo resucitado y exaltado a la gloria, cuando dice \u00abSi, pues, hab\u00e9is sido resucitados juntamente con Cristo, buscad lo de arriba, donde est\u00e1 Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aspirad a lo de arriba, no a lo de la tierra; pues hab\u00e9is muerto, y vuestra vida est\u00e1 oculta, juntamente con Cristo, en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces tambi\u00e9n vosotros ser\u00e9is manifestados juntamente con \u00e9l, en gloria\u00bb (Col 3:1-4). <\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece una vez m\u00e1s, dentro de la tradici\u00f3n paulina, la conexi\u00f3n interna entre resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la participaci\u00f3n presente de los fieles en la vida oculta del Resucitado y la esperanza de consumaci\u00f3n de los creyentes. Desde ah\u00ed no es demasiado largo el camino hasta la concepci\u00f3n jo\u00e1nica. <\/p>\n<p>En Juan destaca con mayor claridad lo que ya resuena en Pablo (especialm. en Flp 3:21), a saber: que el propio Jesucristo comunica a los creyentes la vida resucitada. En la \u00abvivificaci\u00f3n\u00bb (cf. la ex\u00e9gesis de los v. 24-27) se trata de la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de los muertos. \u00abEn virtud del poder de resucitar a los muertos y de comunicar la vida, que el Padre le ha otorgado, Jes\u00fas dispone de unos derechos soberanos que, en la visi\u00f3n del Antiguo Testamento y del juda\u00edsmo primitivo, est\u00e1n reservados a Dios\u00bb (MUSSNER). Pero con la potestad plena de resucitar a los muertos, al Hijo se le ha hecho tambi\u00e9n entrega del juicio (v. 22). Jesucristo es la persona a trav\u00e9s de la cual Dios ejerce desde ahora el juicio; lo cual es una consecuencia de la cristolog\u00eda jo\u00e1nica del Hijo del hombre, como se dice expresamente en el v. 27. En el acontecer cristol\u00f3gico se hace presente el juicio. El juicio final no se cumplir\u00e1 s\u00f3lo en el futuro, sino aqu\u00ed y ahora, en la toma de posici\u00f3n frente al revelador de Dios (cf. 3,19 ss; 16,8-115. Y sigue una afirmaci\u00f3n que indica cu\u00e1les son las consecuencias de esa colaci\u00f3n de plenos poderes a Jes\u00fas por parte de Dios, y es que todos deben honrar al Hijo como honran al Padre. Pero el acento decisivo cae ahora sobre el hecho de que ese honor y reconocimiento ha de tributarse al hombre hist\u00f3rico, que es Jes\u00fas de Nazaret. Lo cual significa asimismo que la decisi\u00f3n sobre la vida y la muerte ya no pende s\u00f3lo del Dios trascendente al mundo e invisible, sino que sale al encuentro del hombre en la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas (v. 23a). La afirmaci\u00f3n del v. 23b: \u00abEl que no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que lo envi\u00f3\u00bb, pone de relieve una vez m\u00e1s la idea de que Jes\u00fas es el enviado y representante de Dios. Lo cual responde, a su vez, al conocido principio jur\u00eddico del juda\u00edsmo: \u00abEl enviado de un hombre es como \u00e9l mismo\u00bb. Con raz\u00f3n dice Bultmann: \u00abNo se puede honrar al Hijo prescindiendo del Padre; la honra del Padre y del Hijo es una e id\u00e9ntica; en el Hijo se encuentra el Padre, y el Padre s\u00f3lo es accesible en el Hijo\u00bb. De ese modo se expresa repetidamente la legitimaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>24 De verdad os aseguro: Quien escucha mi palabra y cree a aquel que me envi\u00f3, tiene vida eterna y no va a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 De verdad os aseguro: Llega la hora, y es el momento actual, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios; y los que le hayan prestado o\u00eddos vivir\u00e1n. 26 Porque como el Padre posee vida por s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n dio al Hijo el poseerla por s\u00ed mismo. 27 Y le dio autoridad para juzgar, porque es el Hijo del hombre. <\/p>\n<p>El Padre ha conferido al Hijo todo el juicio o facultad de juzgar. La consecuencia es que la salvaci\u00f3n y condenaci\u00f3n del hombre se decide en la cuesti\u00f3n del reconocimiento o no reconocimiento de Jesucristo como el Hijo enviado de Dios. No se puede ignorar una cierta mentalidad jur\u00eddica en todo ello, que tiene sus antecedentes en la idea prof\u00e9tica del env\u00edo, tal como aparece en el Antiguo Testamento, y sirve para subrayar la exigencia del revelador. Los v. 24-27 muestran ahora en concreto c\u00f3mo acontece la \u00abvivificaci\u00f3n\u00bb y el \u00abjuicio\u00bb del Hijo. <\/p>\n<p>No es ciertamente casual que en las afirmaciones de los v. 24-26 el juicio pase a segundo t\u00e9rmino prevaleciendo en cambio las referencias a la vivificaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n aqu\u00ed claramente vuelve a ocupar el primer plano la funci\u00f3n salv\u00edfica y, con ella, la oferta divina de salvaci\u00f3n. El v. 24 no habla directamente de un acto de Jes\u00fas donador de vida, sino m\u00e1s bien de su palabra vivificante. Es la palabra de Jes\u00fas la que comunica la vida, en cuanto suscita y otorga la fe. La palabra de Jes\u00fas es por su \u00edntima esencia una palabra vital y una palabra que confiere la vida. Ciertamente hay que pensar aqu\u00ed ante todo en la proclamaci\u00f3n, en la que estando a la primitiva y antigua concepci\u00f3n cristiana, se hace presente Jesucristo. La palabra de Jes\u00fas tiene para Jn un contenido muy preciso, y desde luego como afirmaci\u00f3n y testimonio que Jes\u00fas hace de s\u00ed mismo. Se ha de tener en cuenta que en el Evangelio seg\u00fan Juan la palabra, que Jes\u00fas habla, no tiene como contenido objetos cualesquiera, sino que es una palabra que gira constantemente en torno a la importancia personal de Jes\u00fas: una palabra en la que Jes\u00fas mismo es su contenido central. Una palabra pues, en la que de forma continuada Jes\u00fas se presenta a s\u00ed mismo y descubre la trascendencia de su persona. De ah\u00ed que esa palabra sea en un sentido cualificado la palabra de Jes\u00fas; es la \u00abpalabra del propio Verbo encarnado\u00bb, como dec\u00edan los Padres de la Iglesia. Por ello en el encuentro con la palabra de Jes\u00fas se trata siempre del encuentro con la persona de Jes\u00fas; y es, en definitiva, el encuentro con Dios en su revelador, testigo y representante. Por parte humana al encuentro con la palabra responde el o\u00edr. <\/p>\n<p>Tal audici\u00f3n no es nunca en el cuarto Evangelio un proceso neutral, sino un acontecimiento en el que se realizan el asentimiento o el rechazo, la apertura o la cerraz\u00f3n del hombre. <\/p>\n<p>O\u00edr, como ver, hay que entenderlo en Juan como un proceso humano, en el que jam\u00e1s intervienen simplemente los diferentes \u00f3rganos fisiol\u00f3gicos, sino que siempre queda afectada toda la persona humana, tanto en su conciencia como en su inconsciente. El o\u00edr se refiere a un determinado contenido, proclamado en el discurso, as\u00ed como a su sentido, y simult\u00e1neamente se refiere tambi\u00e9n a la persona del hablante. De ah\u00ed que el o\u00edr tenga una doble estructura. Primero, como recepci\u00f3n de una palabra, de un testimonio: es la asunci\u00f3n del contenido que resuena en la palabra, del sentido-de-la-palabra. Supuesto b\u00e1sico de todo ello es el sentido coherente de la palabra. Un discurso incoherente y absurdo impide y hace imposible la misma audici\u00f3n. Segundo, el o\u00edr es un acontecimiento personal y comunicativo, en el que se apela simult\u00e1neamente a la persona humana, invit\u00e1ndola a una toma de posici\u00f3n. De lo que se sigue, en tercer lugar, que el o\u00edr no se realiza plenamente con el solo hecho de percibir de manera \u00abobjetiva\u00bb el significado de lo que el discurso proclama; esa realizaci\u00f3n plena s\u00f3lo se da en la comunicaci\u00f3n personal que la fe posibilita y sostiene. Porque se trata de una toma de contacto personal y de un allegarse al propio Jes\u00fas, tampoco la respuesta a su palabra puede estar \u00fanicamente en el \u00abconcepto\u00bb, sino m\u00e1s bien en la fe, en la confianza, con que se acepta la palabra de Jes\u00fas como palabra vivificante de Dios. Por ello el o\u00edr, como audici\u00f3n abierta a la fe, es tambi\u00e9n la \u00fanica comunicaci\u00f3n verdadera de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>De ese modo, o\u00edr la palabra de Jes\u00fas, y por ende el oir justamente a Dios Padre, que le ha enviado, compromete a creer; y es eso precisamente lo que fundamenta la plena comunicaci\u00f3n vital con Jes\u00fas, la participaci\u00f3n real en la vida eterna. El creyente \u00abtiene vida eterna\u00bb, y la tiene por la fe, y la tiene como una posesi\u00f3n presente o, dicho de modo m\u00e1s exacto, como un don presente, porque nunca es posible adue\u00f1arse ego\u00edstamente de esa vida como de una propiedad privada; s\u00f3lo es una realidad como don en la relaci\u00f3n de fe, jam\u00e1s fuera de la misma. Esa vida s\u00f3lo se da en el \u00e1mbito de la comunicaci\u00f3n creyente. En tal comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n con el revelador, y consecuentemente con Dios, el creyente deja tras s\u00ed el juicio, que para \u00e9l es ya cosa pasada. M\u00e1s a\u00fan, seg\u00fan se dice, ya ha realizado el paso de salvaci\u00f3n definitivo, a saber: el paso de la muerte a la vida. \u00abMuerte\u00bb y \u00abvida\u00bb se conciben, por tanto, como los dos campos de influencia en que se desarrolla normalmente una existencia humana. De ah\u00ed tambi\u00e9n que la fe comporte un corte tan radical, que el hombre ya no pertenece al viejo mundo de la muerte, sino al mundo nuevo de la vida eterna. En este contexto habr\u00e1 que pensar sobre todo en la adhesi\u00f3n a la comunidad cristiana. El hacerse cristiano se entendi\u00f3 en la Iglesia antigua, antes del cambio constantiniano y su consecuencia de una Iglesia popular y social, realmente como un nuevo comienzo radical, como un corte en la propia historia vital, como una decisi\u00f3n definitiva, como el paso del viejo mundo de muerte al nuevo campo de la vida. La adhesi\u00f3n a Jesucristo y a la comunidad cristiana era de hecho el comienzo de una nueva vida. <\/p>\n<p>El v. 25 habla de la presencia de la hora escatol\u00f3gica. La expresi\u00f3n \u00abLlega la hora y es el momento actual&#8230;\u00bb intensifica la idea de que el esperado futuro escatol\u00f3gico, esperado y tambi\u00e9n temido, es ya una realidad actual y presente. El \u00abmomento actual\u00bb, con su contenido cualificado no se entiende como un simple dato cronol\u00f3gico. En definitiva es el contenido el que define a ese \u00abmomento actual\u00bb y le confiere su urgencia peculiar: tal contenido es la presencia misma de Jes\u00fas. Ahora bien, a esa presencia de Jes\u00fas va ligada la presencia de la salvaci\u00f3n. Lo mismo cabe decir del concepto \u00abhora\u00bb. La hora de Jes\u00fas por antonomasia es la hora de su exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n, de la cruz y resurrecci\u00f3n, porque en ese acontecimiento se realiza la salvaci\u00f3n. Pero, en todo caso, la \u00abhora\u00bb se define siempre por Jes\u00fas, por aquello que en \u00e9l y por \u00e9l acontece en esa \u00abhora\u00bb. Y eso vale tambi\u00e9n para el presente pasaje. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se trata del contenido cristol\u00f3gico y escatol\u00f3gico de la hora; lo cual quiere decir que, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, all\u00ed donde resuena o se proclama la palabra de Jes\u00fas ha sonado la hora de la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de los muertos. El que Jes\u00fas hable, o el que se le anuncie y proclame, se\u00f1ala la hora escatol\u00f3gica, porque el propio acontecimiento cristol\u00f3gico representa un cambio de los eones. La primitiva liturgia cristiana podr\u00eda haber proporcionado el trasfondo adecuado y el Sitz im Leben para semejante concepci\u00f3n. <\/p>\n<p>En esa hora \u00ablos muertos\u00bb escuchan la voz del Hijo del hombre. Se piensa en todos los hombres, por cuanto que se encuentran en situaci\u00f3n de condena, que se entiende como un \u00abestar muerto\u00bb. Estar muerto equivale a no existir en la comuni\u00f3n con Dios, \u00fanica que asegura la vida; vivir en el alejamiento de Dios es \u00abvivir sin Dios y sin esperanza en el mundo\u00bb (Efe 2:12). Para entender la afirmaci\u00f3n jo\u00e1nica conviene tener en cuenta que muerte y vida se conciben como dos dimensiones fundamentales de \u00edndole antropol\u00f3gico- teol\u00f3gica en las que el hombre existe respectivamente y que en cada caso definen su existencia de un modo o de otro, pero siempre en forma total. <\/p>\n<p>Ya en el Antiguo Testamento la muerte aparece como una esfera de poder contrario a Dios y a la vida, el campo de la desgracia y de la aniquilaci\u00f3n, que amenaza a la existencia humana y sobre el que proyecta sus sombras la muerte. Es la contraposici\u00f3n radical al mundo vital de Dios. S\u00f3lo desde ese trasfondo resulta tambi\u00e9n comprensible que la muerte pueda designar la condenaci\u00f3n en toda su profundidad. En Jn la muerte comprende la existencia humana situada en la condenaci\u00f3n. Con tal concepci\u00f3n no puede darse en modo alguno un enjuiciamiento axiol\u00f3gicamente neutral de la muerte y defunci\u00f3n en el simple sentido m\u00e9dico-biol\u00f3gico. De igual manera tampoco existe diferencia alguna entre la muerte f\u00edsica y la metaf\u00edsica, entre la muerte material y la espiritual. Desde esta perspectiva el hombre no puede en modo alguno afrontar neutralmente la muerte, puesto que es un poder que afecta a su propia existencia. Y, a la inversa, el rechazo de la muerte entendida as\u00ed requiere la aceptaci\u00f3n de la oferta de la vida divina mediante una decisi\u00f3n consciente. Esta \u00faltima toma de posici\u00f3n del hombre frente a su propia existencia significa en la concepci\u00f3n jo\u00e1nica una decisi\u00f3n entre la fe y la incredulidad. Aqu\u00ed adquiere importancia la conexi\u00f3n entre muerte y pecado. Para Juan est\u00e1n en la misma l\u00ednea la incredulidad, la muerte y el pecado. <\/p>\n<p>En la palabra de Jes\u00fas, que es una llamada a la vida, al hombre se le brinda ahora la posibilidad de abandonar el reino fat\u00eddico de la condenaci\u00f3n y de tomar parte en la vida resucitada de Jes\u00fas, en la vida en su plenitud ilimitada. Que esa posibilidad se acent\u00fae gracias precisamente a Jes\u00fas es lo que pone de manifiesto la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas tiene la vida por s\u00ed mismo, como la tiene tambi\u00e9n el Padre. Ahora bien, la expresi\u00f3n \u00abposeer la vida por s\u00ed mismo\u00bb designa la forma en que Dios tiene la vida; no como una posesi\u00f3n externa y cuya p\u00e9rdida es posible, sino como propiedad interna de su naturaleza divina. Dios no s\u00f3lo tiene la vida, sino que el ser mismo de Dios es vida en su pura y total plenitud, sin sombra alguna de muerte. Y ahora se dice lo mismo del Hijo; tambi\u00e9n a \u00e9l se le \u00abha dado\u00bb tener en s\u00ed una vida esencial, y ciertamente que en tanto que resucitado de entre los muertos. Y porque tiene la vida \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb es tambi\u00e9n el \u00fanico que puede comunicar al hombre la vida verdadera y eterna. <\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n del v. 27: \u00abY le dio autoridad para juzgar, porque es el Hijo del hombre\u00bb la considera Bultmann como secundaria. Y probablemente no le falta raz\u00f3n. Cierto que ya en el v. 22 se ha dicho que el Padre ha entregado al HiJo la funci\u00f3n judicial en todo su alcance. Ahora se introduce expl\u00edcitamente la designaci\u00f3n de HiJo del hombre; el Hijo tendr\u00eda los plenos poderes para el juicio final porque es el Hijo del hombre (el juzgador del mundo). <\/p>\n<p>Lo cual remite a una concepci\u00f3n tradicional, en que la funci\u00f3n judicativa se contempla como t\u00edpica del \u00abHijo del hombre\u00bb (cf., por ej., Luc 12:8s Q). Dado que la designaci\u00f3n de Hijo del hombre en este pasaje aparece con un matiz profundamente tradicional, en el sentido de la tradici\u00f3n reflejada en el libro de Henoc eti\u00f3pico y en el correspondiente estrato tradicional sin\u00f3ptico y que no responde tan bien a la concepci\u00f3n jo\u00e1nica del Hijo del hombre como donador de vida, bien podr\u00eda tratarse aqu\u00ed efectivamente de una glosa posterior. Los vers\u00edculos siguientes confrontan abiertamente la exposici\u00f3n con el problema de la escatolog\u00eda de futuro y de su justificaci\u00f3n en el Evangelio de Juan. Dicen as\u00ed: <\/p>\n<p>28 No os maravill\u00e9is de esto; porque llega la hora en que todos los que yacen en la tumba han de o\u00edr su voz: 29 y los que hicieron el bien saldr\u00e1n para resurrecci\u00f3n de vida; los que hicieron el mal, para resurrecci\u00f3n de condena. <\/p>\n<p>De hecho resulta sorprendente que, tras la acentuada afirmaci\u00f3n sobre la presencia de la hora escatol\u00f3gica en los v. 24-26, se inserte ahora la afirmaci\u00f3n sobre la \u00abfutura resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb. En el aspecto filol\u00f3gico nuestro texto muestra que ha sido conformado en conexi\u00f3n consciente con las precedentes afirmaciones, ya que recoge de manera intencionada la terminolog\u00eda jo\u00e1nica emple\u00e1ndola para la afirmaci\u00f3n nueva. De todos modos se acent\u00faan otros puntos y se introducen algunos contenidos nuevos. La \u00abhora\u00bb que llega no es la presente, sino el futuro que est\u00e1 por venir en un sentido temporal. Los hombres que escuchar\u00e1n la voz del Hijo del hombre, juez del mundo, no son \u00ablos muertos\u00bb en un sentido existencial, sino \u00abtodos los que yacen en la tumba\u00bb, todos los \u00absepultados\u00bb. Lo cual significa que el autor de estos vers\u00edculos ha visto claramente la diferencia que su afirmaci\u00f3n representa respecto de los v. 24-26 y les ha dado distinta formulaci\u00f3n intencionadamente; con ello se\u00f1ala asimismo que no pretende corregir la escatolog\u00eda de presente, sino s\u00f3lo completarla. Defiende adem\u00e1s la idea de una resurrecci\u00f3n general de los muertos al fin del mundo, de los buenos y de los malos, con una precisi\u00f3n que pocas veces se da. Finalmente, la \u00abresurrecci\u00f3n de vida\u00bb y la \u00abresurrecci\u00f3n de condena\u00bb no se da conforme al criterio de fe o incredulidad, sino que se decide por el criterio de las obras buenas y malas. <\/p>\n<p>El v. 30 constituye la conclusi\u00f3n de la gran secci\u00f3n escatol\u00f3gica de 5,19-30: <\/p>\n<p>30 Yo no puedo hacer nada de m\u00ed mismo. Juzgo conforme a lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no es hacer mi voluntad lo que busco, sino la voluntad del que me envi\u00f3. <\/p>\n<p>El vers\u00edculo alude claramente al v. 19 y expresa una vez m\u00e1s en primera persona lo dicho all\u00ed. En la obra de Jes\u00fas no hay nada desmedido ni caprichoso. Jes\u00fas act\u00faa m\u00e1s bien por encargo de Dios. En virtud de la \u00edntima coherencia del juzgar de Jes\u00fas con el juicio de Dios, la acci\u00f3n judicatoria de Jes\u00fas participa de la peculiar propiedad del juicio de Dios. Quiere ello decir que, en todo caso, el \u00abjuicio es justo\u00bb y, por tanto, conforme a verdad. <\/p>\n<p>Consecuentemente en esa crisis se pone de manifiesto c\u00f3mo son los hombres en realidad. Y \u00e9sa es precisamente la \u00abvoluntad del que me envi\u00f3\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>Las afirmaciones jo\u00e1nicas sobre la presencia del acontecimiento final resultan tan lejanas y extra\u00f1as a la com\u00fan conciencia creyente de los cristianos, que es necesario ante todo redescubrir y entender su contenido y significado. Jes\u00fas es portador escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, que a su vez se identifica con la salvaci\u00f3n que \u00e9l mismo trae. La salvaci\u00f3n, la vida eterna no son meros conceptos hist\u00f3ricos ligados a un determinado tiempo o cultura, que puedan desligarse de Jes\u00fas. Tampoco son realidades objetivas, que se pueda poseer cual si se tratase de una posesi\u00f3n privada \u00abobjetiva\u00bb y cosificada. Nunca se tiene la vida eterna al modo de una posesi\u00f3n o haber objetivo, sino siempre en forma de un determinado ser, de un ser en movimiento y vivo. Tampoco es posible hablar de la vida eterna como se habla de todas las posibles cosas u objetos existentes, puedan o no darse. Y as\u00ed conviene ante todo ver que Jes\u00fas personalmente, en su realidad completa y no recortada, es la vida. Por ello puede decir de s\u00ed el Jes\u00fas jo\u00e1nico: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (11,25) o bien: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb (14,6). Ciertamente que tales afirmaciones descubren la importancia de Jes\u00fas para la fe; su verdad s\u00f3lo puede hacerse valer dentro de la relaci\u00f3n creyente. Pero eso no cambia en nada el que la aut\u00e9ntica \u00abpersona de relaci\u00f3n\u00bb para la fe sea aquel en quien se fundan de todos modos los distintos significados: Jes\u00fas mismo. Y, adem\u00e1s, Jes\u00fas es esa realidad \u00faltima como crucificado y resucitado de entre los muertos, que vive junto al Padre y que a la vez est\u00e1 presente en la comunidad por su Esp\u00edritu y por su poder vivificante. As\u00ed, pues, la fe pascual viva en la presencia del Se\u00f1or glorificado es el fundamento y apoyo de las afirmaciones jo\u00e1nicas. <\/p>\n<p>Es \u00e9sta una manera de pensar que aparece en un texto cristiano del siglo II, que por lo dem\u00e1s est\u00e1 teol\u00f3gicamente bastante cercano al Evangelio seg\u00fan Juan: <\/p>\n<p>yo <\/p>\n<p>-habla Cristo- <\/p>\n<p>he aniquilado la muerte <\/p>\n<p>y he triunfado sobre el enemigo, <\/p>\n<p>y he aplastado el reino de los muertos, <\/p>\n<p>y he atado al fuerte <\/p>\n<p>y he liberado al hombre <\/p>\n<p>elev\u00e1ndolo a las alturas del cielo. <\/p>\n<p>Yo -dice Cristo. <\/p>\n<p>Ahora, pues, venid, <\/p>\n<p>estirpes todas de los hombres <\/p>\n<p>que languidec\u00e9is en los pecados <\/p>\n<p>y recibid el perd\u00f3n de los pecados. <\/p>\n<p>Pues que yo soy vuestro perd\u00f3n, <\/p>\n<p>yo soy la pascua de la salvaci\u00f3n <\/p>\n<p>yo soy el cordero degollado por vosotros; <\/p>\n<p>yo soy vuestra redenci\u00f3n, <\/p>\n<p>yo soy vuestra vida; <\/p>\n<p>yo soy vuestra resurrecci\u00f3n, <\/p>\n<p>yo soy vuestra luz, <\/p>\n<p>yo soy vuestra salvaci\u00f3n, <\/p>\n<p>yo soy vuestro rey. <\/p>\n<p>Yo os conduzco hasta lo alto del cielo, <\/p>\n<p>yo os hago subir all\u00ed, <\/p>\n<p>yo os muestro al Padre de la eternidad, <\/p>\n<p>yo os hago resucitar por mis derechos. <\/p>\n<p>MELITON DE SARDES <\/p>\n<p>De la pascua. Se trata de la predicaci\u00f3n cristiana mas antigua sobre la pascua. <\/p>\n<p>La presencia del acontecimiento final tiene su fundamento teol\u00f3gico, para Juan, en la fe en la presencia del Resucitado, tal como la revive la liturgia cristiana. Tambi\u00e9n all\u00ed se da la proclama, que a su vez tiene el car\u00e1cter de una presencia c\u00faltica del acontecimiento salvador. Desde esos supuestos puede Juan entender tambi\u00e9n Ia fe como una resurrecci\u00f3n de los muertos. Con la fe empieza la nueva vida eterna, y ciertamente que en el mundo presente, aqu\u00ed y ahora. El creer constituye, por s\u00ed mismo, ese \u00abtr\u00e1nsito de la muerte a la vida\u00bb. <\/p>\n<p>Con esto queda tambi\u00e9n claro que la concepci\u00f3n jo\u00e1nica del \u00abcreer\u00bb tiene una hondura muy diferente de la que se suele atribuir habitualmente a ese concepto. Ya en el plano filol\u00f3gico sorprende que en el cuarto Evangelio falte por completo el sustantivo \u00abfe\u00bb (p\u00edstis) y que s\u00f3lo aparezca el verbo \u00abcreer\u00bb (pisteuein). El creer se entiende, pues, fundamentalmente como un comportamiento del hombre, como un acto humano, que en su ra\u00edz apunta a la persona misma de Jes\u00fas. En definitiva se trata de creer en Jes\u00fas. Jes\u00fas mismo es, pues, propiamente el objeto, el ad\u00f3nde y la \u00abpersona de relaci\u00f3n\u00bb a que apunta el creer; el hombre en el que la fe se afianza y alcanza su solidez. Naturalmente que la fe tambi\u00e9n acoge la palabra de Jes\u00fas y la tiene por verdadera. Confiesa asimismo que Jes\u00fas es el redentor del mundo y el Hijo de Dios. Pero no cuentan las diferentes f\u00f3rmulas, sino que, en definitiva, se trata siempre de la relaci\u00f3n fundamental con Jes\u00fas mismo. Las f\u00f3rmulas y dogmas no son precisamente el objeto primario y espec\u00edfico de la fe; el verdadero objeto de la fe es m\u00e1s bien Jes\u00fas, adem\u00e1s de Dios mismo. Las f\u00f3rmulas y dogmas tienen siempre una funci\u00f3n secundaria de ayuda y explicaci\u00f3n. Sirven para articular la importancia de Jes\u00fas en el lenguaje de la fe en diferentes aspectos. En todo caso, la fe est\u00e1 referida al lenguaje humano, y ello porque el lenguaje es, ante todo, el medio y esfera de toda forma de comunicaci\u00f3n humana, la propia fe s\u00f3lo puede desarrollar su fuerza y funci\u00f3n comunicativas en el lenguaje humano. No le es posible renunciar, en modo alguno, a unas articulaciones ling\u00fc\u00edsticas, ni, por tanto, a f\u00f3rmulas, confesiones, declaraciones doctrinales, etc., si quiere hacerse presente en la sociedad humana. Mas no conviene perder nunca de vista que la relaci\u00f3n \u00faltima de las f\u00f3rmulas de fe es la persona misma de Jes\u00fas. Cuando se consideran las f\u00f3rmulas y dogmas como algo supremo, cuando pasan a ser el objeto y contenido primordial para la fe, \u00e9sa experimenta un trastorno y desviaci\u00f3n fundamentales. La fe viva, que es siempre una fe en movimiento, se convierte en una superstici\u00f3n m\u00e1gico-fetichista en unas f\u00f3rmulas sagradas, en unos \u00eddolos verbales; se llega entonces a una obstinaci\u00f3n fan\u00e1tica, a todo tipo de intolerancia, al dogmatismo, con sus conocidas secuelas negativas y destructoras. Entonces la fe ya no es el comienzo de una nueva vida, sino su final. <\/p>\n<p>\u00abNinguna f\u00f3rmula, ninguna precauci\u00f3n de la ortodoxia, ning\u00fan esfuerzo, por penoso que sea, en mantener la equivalencia literal con una palabra, ning\u00fan l\u00edmite externo est\u00e1n en condiciones de garantizar la pureza de la fe. Cuando el esp\u00edritu falta, el dogma no es m\u00e1s que un mito y la Iglesia no pasa de ser un partido\u00bb (Henri de Lubac) 60. <\/p>\n<p>Por el contrario, creer en sentido jo\u00e1nico es un creer vivo y lleno de espiritualidad; y, como tal, es la orientaci\u00f3n personal a Jes\u00fas, la vinculaci\u00f3n a su persona y camino, el compromiso con una causa, y desde luego en el sentido de una decisi\u00f3n radical, que, seg\u00fan su \u00edntimo anhelo de sentido, s\u00f3lo puede ser definitiva y absoluta. Al creer de ese modo ya no cuentan los aspectos parciales de mi vida, ni s\u00f3lo esta o aquella decisi\u00f3n particular, sino que est\u00e1 en juego mi vida entera. S\u00f3lo como tal decisi\u00f3n fundamental sobre la vida entera se convierte la fe en el \u00abtr\u00e1nsito de la muerte a la vida\u00bb; un movimiento que en cada uno ha de cumplirse siempre de nuevo y siempre ha de concretarse en forma renovada. Una vez realizada, la orientaci\u00f3n fundamental de la fe tiene que acrisolarse de continuo en las m\u00faltiples decisiones particulares y cotidianas de mi vida. Desde luego hay que tener siempre ante los ojos el peligro de que las decisiones particulares puedan ir contra la orientaci\u00f3n fundamental de la fe. Adem\u00e1s, la fe es, por s\u00ed misma, una participaci\u00f3n en la realidad vital de Jes\u00fas y en la salvaci\u00f3n que \u00e9l nos proporciona. No s\u00f3lo creo que Jes\u00fas es para m\u00ed la vida verdadera y sin merma, sino que el creer es ya por s\u00ed solo la vida pascual. Es el cauce y modo en que esa vida opera en el hombre. La vida eterna es eficaz en cuanto fe y como tal cabe experimentarla siempre de nuevo. Justamente por ello no es para Juan una pura realidad futura, ni es algo que se comunique al creyente s\u00f3lo en el m\u00e1s all\u00e1. <\/p>\n<p>Con raz\u00f3n dice al respecto Ernst Michel: <\/p>\n<p>Entendida desde el centro de la revelaci\u00f3n neotestamentaria vida eterna es la expresi\u00f3n de la calidad propia de la vida renovada o renacida en Cristo, de la vida en el reino de Dios de la vida en el e\u00f3n futuro, en el e\u00f3n nuevo. Esa nueva vida tiene la cualidad de eterna porque est\u00e1 vivificada de ra\u00edz por Dios, participa en sus bienes y dones, se dignifica, por ejemplo, con la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu eterno y experimenta la metamorfosis de la santificaci\u00f3n. A la vida eterna como vida de los hijos de la luz en el e\u00f3n nuevo se contrapone la vida bajo la ley, la vida en la carne, la vida como presa de los elementos de este mundo, la vida en este e\u00f3n, sujeta a la caducidad. La eternidad en este sentido no se contrapone al tiempo, ni como tiempo infinito ni tampoco como supratemporalidad. La Palabra eterna de Dios se hizo carne y ha entrado en el tiempo. El Esp\u00edritu eterno se ha comunicado a los profetas de la historia en un tiempo y momento determinados. Desde la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el reino de Dios est\u00e1 llegando o irrumpiendo a trav\u00e9s de este e\u00f3n, y con \u00e9l tambi\u00e9n la vida eterna\u00bb. <\/p>\n<p>Por ello, doquiera exista una fe viva y doquiera los hombres piensen y act\u00faen desde esa fe, se dar\u00e1 siempre el paso de la muerte a la vida, mientras que la incredulidad permanece encadenada a la muerte y al mundo de los muertos. A \u00e9sos se les aplican las palabras de Jes\u00fas: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos, pero t\u00fa ve y proclama el reino de Dios\u00bb (Luc 9:60; cf. Mat 8:22). De ese modo la vida eterna se experimenta ya aqu\u00ed como una nueva calidad de vida presente ya y se vive como una actitud fundamental del hombre; con ello resulta casi superflua la cuesti\u00f3n de si esa vida tiene tambi\u00e9n un futuro. Seg\u00fan Juan deber\u00eda quedar claro que esa vida nueva como participaci\u00f3n en la vida resucitada de Jes\u00fas comporta por s\u00ed misma una certeza de futuro. Y no es necesario, en modo alguno, preocuparse por el futuro, porque vive en un tr\u00e1nsito continuo. Por el contrario, es en principio verdadera vida, porque se aleja constantemente de la muerte, y muerte es todo el \u00e1mbito de lo que aniquila y destruye la vida, con todas las actitudes falsas del hombre, como son el odio, el ego\u00edsmo, la avaricia, la violencia, etc. La incredulidad y la hostilidad a la vida nos salen al paso de m\u00faltiples formas; hay que aprender a reconocerlas y desenmascararlas. Ser\u00e1 entonces cuando la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, y en general neotestamentaria, de la vida eterna volver\u00e1 a tener para nosotros su maravillosa luminosidad. Y nosotros, por nuestra parte, entendemos que Jes\u00fas en el fondo no quiere darnos m\u00e1s que nuestra verdadera vida, que se identifica con la vida eterna. <\/p>\n<p>TESTIGOS Y TESTIMONIO EN FAVOR DE JES\u00daS (Mat 5:31-47) <\/p>\n<p>La secci\u00f3n 5,31-47 pertenece al ciclo tem\u00e1tico del \u00abproceso del revelador con el mundo\u00bb. Como en un proceso judicial se llama sucesivamente a los testigos. Al final de la secci\u00f3n aparece Mois\u00e9s como el gran acusador. En el fondo se trata del enfrentamiento del c\u00edrculo jo\u00e1nico con el juda\u00edsmo coet\u00e1neo. Por ello lo que importa es aducir testigos y argumentos en favor de la pretensi\u00f3n cristiana de revelaci\u00f3n. No se puede ignorar que la apolog\u00e9tica y la pol\u00e9mica configuran el tenor general de la secci\u00f3n. <\/p>\n<p>El g\u00e9nero literario, al que se suele atribuir el texto, es el pleito de Yahveh con Israel, que conocemos por el Antiguo Testamento (1). <\/p>\n<p>31 Si yo doy testimonio de m\u00ed mismo mi testimonio no es v\u00e1lido. 32 Es otro el que da testimonio de m\u00ed; y s\u00e9 bien que el testimonio que \u00e9l da de m\u00ed, \u00e9se s\u00ed es v\u00e1lido. 33 Vosotros hab\u00e9is enviado a preguntar a Juan, y \u00e9l ha dado testimonio en favor de la verdad. 34 No es que yo pretenda obtener de un hombre testimonio en mi favor; si aludo a esto, es para que se\u00e1is salvos. 35 Juan era la l\u00e1mpara que arde e ilumina, aunque vosotros s\u00f3lo por un momento quisisteis gozar de su luz. 36 Pero yo tengo el testimonio que es superior al de Juan; las obras que el Padre me ha encomendado llevar a t\u00e9rmino, estas mismas obras que yo estoy haciendo, dan testimonio en favor m\u00edo de que el Padre me ha enviado. 37 Y el Padre que me envi\u00f3, \u00e9l mismo da testimonio de m\u00ed. Nunca hab\u00e9is o\u00eddo vosotros su voz; nunca hab\u00e9is visto su rostro; 38 ni ten\u00e9is, residiendo en vosotros, su palabra, porque no cre\u00e9is a aquel a quien \u00e9l envi\u00f3. 39 Vosotros investig\u00e1is las Escrituras, porque en ellas pens\u00e1is tener vida eterna. Pues ellas, precisamente, son las que dan testimonio de m\u00ed. 40 Sin embargo, \u00a1no quer\u00e9is venir a m\u00ed para tener vida! <\/p>\n<p>La secci\u00f3n empieza (v. 31s) con una especie de r\u00e9plica a un reproche que los fariseos formulan de hecho en 8,13: \u00abT\u00fa das testimonio sobre ti mismo; tu testimonio no es v\u00e1lido.\u00bb El testimonio de s\u00ed mismo como legitimaci\u00f3n o recomendaci\u00f3n personal siempre est\u00e1 sujeto a la sospecha de falta de exactitud y objetividad o de responder a unos intereses personales. Por eso hay que aceptarlo siempre con cierta reserva; y eso con tanta m\u00e1s raz\u00f3n cuanto m\u00e1s importante es el tema que est\u00e1 en litigio. Por tal motivo ya el Antiguo Testamento hab\u00eda establecido el principio de al menos dos testigos: \u00abUn solo testigo no vale contra nadie en ning\u00fan caso de delito o pecado, cualquiera que sea el pecado; la causa deber\u00e1 apoyarse en el testimonio de dos o tres testigos\u00bb (Deu 19:15; cf. Num 35:30; Deu 17:6) 63, De acuerdo con ello rige el principio: \u00abNing\u00fan hombre se acredita por s\u00ed mismo&#8230; Ning\u00fan hombre puede deponer un testimonio en favor de s\u00ed mismo\u00bb. Juan conoce esos axiomas jur\u00eddicos y en su argumentaci\u00f3n intenta aprovecharlos, aunque la causa de la que se trata, que es la pretensi\u00f3n reveladora de Jes\u00fas, rompe en parte la forma de tales principios. El argumento, que aqu\u00ed se aduce, entra en esos axiomas: si en realidad fuera s\u00f3lo Jes\u00fas el que habla y depone testimonio en favor de s\u00ed mismo, su testimonio no ser\u00eda \u00abv\u00e1lido\u00bb. Y ello no ciertamente en un sentido te\u00f3rico, puesto que muy bien alguien puede decir la verdad aun refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo, y no toda afirmaci\u00f3n de s\u00ed mismo equivale sin m\u00e1s a una mentira. El planteamiento corre en sentido jur\u00eddico formal: ante un tribunal ese testimonio no tiene validez alguna. Es necesario que otros testifiquen o, m\u00e1s exactamente, es necesario el testimonio de otro, cuya deposici\u00f3n en favor de Jes\u00fas es valedera en todo caso. Ese otro, como se establecer\u00e1, es Dios mismo, el Padre. As\u00ed, pues, Jes\u00fas se reclama al testimonio personal de Dios; lo que a su vez plantea problemas especiales. <\/p>\n<p>La primera referencia, sin embargo, es una vez m\u00e1s la de Juan Bautista (v. 33-35). Hemos visto (cf. ex\u00e9gesis a 1,19-34) que en el cuarto Evangelio el Bautista aparece abiertamente como el testigo de Jes\u00fas leal y digno de cr\u00e9dito. Aqu\u00ed se recoge y compendia una vez m\u00e1s esa estilizaci\u00f3n del Bautista como testigo de Cristo. En efecto, Juan ha hecho honor a la verdad. Por lo dem\u00e1s, y as\u00ed lo delimita el v. 34, como Hijo excelso de Dios, Jes\u00fas no ten\u00eda ninguna necesidad de tal testimonio; si, pese a todo, lo aduce, es preferentemente en favor de los hombres: \u00abpara que se\u00e1is salvos\u00bb. Esto equivale en realidad a la afirmaci\u00f3n de que Juan ten\u00eda que \u00abdar testimonio en favor de la luz para que todos llegaran a creer\u00bb (1,7). El v. 35 vuelve a caracterizar la funci\u00f3n peculiar del Bautista con la imagen de la \u00abl\u00e1mpara\u00bb, que no es la luz, pero que precede a la llegada de la luz. As\u00ed. pues, con la imagen de la \u00abl\u00e1mpara\u00bb se se\u00f1ala una vez m\u00e1s la funci\u00f3n precursora del Bautista. E inmediatamente se lanza el reproche a los jud\u00edos de que no quisieron secundar a Juan. S\u00f3lo por un momento se alegraron con la aparici\u00f3n de tal l\u00e1mpara. Lo cual quiere decir que Juan fue para ellos un interesante fen\u00f3meno moment\u00e1neo, pero nada m\u00e1s (cf. el mismo reproche en Mat 21:28-32). En una palabra, como testigo de Cristo, el Bautista era en cierto modo superfluo; pero como testigo de la acusaci\u00f3n no deja de tener su peso. <\/p>\n<p>Como nuevo testimonio que, seg\u00fan se dice, es \u00absuperior\u00bb al de Juan, al que supera radicalmente, se mencionan \u00ablas obras que el Padre me ha encomendado llevar a t\u00e9rmino\u00bb (o cumplir). El evangelista utiliza aqu\u00ed el plural \u00ablas obras\u00bb, como compendio de todos los actos de Jes\u00fas; al lado de esto encontramos tambi\u00e9n el concepto \u00abla obra\u00bb, en singular. Con las \u00abobras\u00bb se designan las \u00abse\u00f1ales\u00bb o signos que Jes\u00fas hace, y tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n de los muertos que al presente ya ha tenido efecto; finalmente, entra asimismo la decisiva obra salv\u00edfica de Jes\u00fas, su muerte y resurrecci\u00f3n, que en nuestro contexto viene recordada por la expresi\u00f3n \u00abllevar a t\u00e9rmino\u00bb o cumplir, consumar (cf. 19,30: Todo est\u00e1 cumplido o consumado). De este modo las \u00abobras\u00bb no son en definitiva m\u00e1s que la misma obra salvadora, en su totalidad, que alcanza su cumplimiento en la cruz y resurrecci\u00f3n, y cuyas \u00abse\u00f1ales\u00bb son los diferentes milagros. De tales \u00abobras\u00bb se dice que el Padre las \u00abha encomendado\u00bb a Jes\u00fas para que las lleve a cabo; es decir, que precisamente las \u00abobras\u00bb muestran c\u00f3mo Jes\u00fas act\u00faa por completo a las \u00f3rdenes y por encargo del Padre. Cf. la afirmaci\u00f3n de Nicodemo: \u00abNadie puede hacer las se\u00f1ales que tu haces, si Dios no est\u00e1 con \u00e9l\u00bb (3,2); y asimismo la afirmaci\u00f3n del ciego de nacimiento: \u00abSabemos que Dios no escucha a los pecadores; sino que al hombre temeroso de Dios y cumplidor de su voluntad, a \u00e9se es a quien escucha\u00bb (9,31). <\/p>\n<p>En tales afirmaciones ocurre exactamente lo que interesa en el v. 36. Aqu\u00ed se entienden de hecho las \u00abobras\u00bb como \u00abtestimonio\u00bb de que Jes\u00fas ha sido enviado por el Padre o que ha sido autorizado por Dios. Testifican sobre Jes\u00fas como el enviado de Dios. As\u00ed, el testimonio divino a favor de Jes\u00fas lo constituyen las obras que \u00e9ste hace o, dicho de otro modo, en las \u00abobras\u00bb Jes\u00fas viene acreditado por Dios como su enviado, revelador e Hijo. Las \u00abobras\u00bb, que Jes\u00fas realiza como enviado del Padre, para llevar a t\u00e9rmino la obra salv\u00edfica suya y del Padre, no son m\u00e1s que el cumplimiento obediente de la misi\u00f3n que Jes\u00fas ha recibido del Padre como Hijo suyo. Porque las obras testifican esa condici\u00f3n de enviado en Jes\u00fas, remiten consecuentemente a la persona misma de Jes\u00fas, que las lleva a cabo. De ah\u00ed que de su testimonio pueda deducirse qui\u00e9n y qu\u00e9 es Jes\u00fas: el revelador enviado de Dios como salvador y juez\u00bb. <\/p>\n<p>Ahora, en los v. 37 ss, se habla expl\u00edcitamente del testimonio del Padre: \u00abY el Padre que me envi\u00f3, \u00e9l mismo ha dado testimonio de m\u00ed.\u00bb El perfecto alude a un testimonio ya depuesto, pero que conserva su vigencia hasta el presente. Se piensa en el testimonio de la Escritura que se suma al de Juan y al de las \u00abobras\u00bb de Jes\u00fas como una instancia nueva e independiente. La idea fundamental parece ser la de que en la Escritura Dios ha hablado ya; y, puesto que la Escritura como tal tiene el car\u00e1cter de \u00abpalabra de Dios\u00bb tanto para la fe jud\u00eda como para la cristiana, sus afirmaciones perduran hasta el presente. Cierto que en este lugar el texto tiene un tono pol\u00e9mico, ya que en efecto reprocha a los jud\u00edos no s\u00f3lo el que no hayan visto su rostro (cosa que tambi\u00e9n aseguran ciertos textos jud\u00edos) sino el que ni siquiera hayan percibido su voz; lo cual constituye un ataque grave a la inteligencia judeorab\u00ednica de la revelaci\u00f3n y de la Escritura. Pero es que, adem\u00e1s, no tienen en s\u00ed la palabra de Dios \u00abresidiendo en vosotros\u00bb de modo permanente. Lo cual quiere decir, en forma m\u00e1s o menos tajante, que han apostatado de la palabra de Dios, que no mantienen ninguna conexi\u00f3n adecuada con ella. Su incredulidad en el Dios que habla y act\u00faa al presente en Jes\u00fas es la prueba de que en todo caso no han percibido en la Escritura la exigencia del Dios viviente, ya que de otro modo, a trav\u00e9s de ambas fuentes, la Escritura y Jes\u00fas, deber\u00edan haber escuchado al mismo Dios que hablaba. Hay que recordar aqu\u00ed el importante pasaje de la carta a los Hebreos: <\/p>\n<p>Muy gradualmente y de muchas maneras <\/p>\n<p>habl\u00f3 Dios antiguamente a nuestros padres mediante los profetas. <\/p>\n<p>En estos \u00faltimos tiempos nos habl\u00f3 por el Hijo (Heb 1:1). <\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n teol\u00f3gica que aparece en la carta a los Hebreos es id\u00e9ntica a la del Evangelio seg\u00fan Juan. <\/p>\n<p>Ahora el v. 39 se centra expresamente en \u00ablas Escrituras\u00bb. Ese plural lleva asociada la idea de que en el Antiguo Testamento, en el que aqu\u00ed se piensa naturalmente, se trata de una colecci\u00f3n de escritos, mientras que el singular \u00abla Escritura\u00bb acent\u00faa el car\u00e1cter general de tales textos como Escritura sagrada, la tenakh en la formulaci\u00f3n jud\u00eda y como \u00abpalabra de Dios\u00bb. Ciertamente que los jud\u00edos \u00abinvestigan\u00bb y escrutan las Escrituras, como bien dice Juan recogiendo la expresi\u00f3n t\u00e9cnica con que los rabinos denominan el estudio de la Escritura (darash). Para los jud\u00edos uno de los honores supremos era \u00abla investigaci\u00f3n de las Escrituras\u00bb, siendo la actividad m\u00e1s elevada a que un jud\u00edo pod\u00eda dedicarse. Es algo que tambi\u00e9n se hace con gravedad y celo religioso, porque mediante el estudio de las Escrituras y una conducta adecuada se aspira a la vida eterna, es decir, a la salvaci\u00f3n. El Sal 1:3 compara al hombre que lee la tora con aplicaci\u00f3n, con el \u00e1rbol vivo: <\/p>\n<p>Es como \u00e1rbol, plantado en los arroyos <\/p>\n<p>que da el fruto a su tiempo. <\/p>\n<p>Existen, adem\u00e1s, numerosos testimonios en el sentido de que la vida va ligada a la tora y su estudio. Pero los jud\u00edos, a los que aqu\u00ed se reconviene, no caen en la cuenta de que son precisamente las Escrituras las que testifican en favor de Jes\u00fas, remitiendo a \u00e9l. No se acomodan a la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la Escritura. Y ello es, en el sentir de Juan, la consecuencia \u00faltima de que no quieren seguir el testimonio de la Escritura, que se\u00f1ala a Jes\u00fas como el verdadero donador de la vida. No quieren llegarse a Jes\u00fas y creer. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Sobre el \u00abpleito de Yahveh con Israel\u00bb. cf. Ose 4:1s:Ose 12:3s; Isa 3:13s; Miq 6:1 ss: Jer 5:2s; Sal 50.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>41 Gloria de origen humano no la acepto. 42 Pero yo os conozco: no ten\u00e9is en vosotros el amor de Dios. 43 Yo he venido en el nombre de mi Padre, y no me recib\u00eds; si viniera alg\u00fan otro en nombre propio, a \u00e9se s\u00ed lo recibir\u00edais. 44 \u00bfC\u00f3mo vais a poder creer vosotros, que and\u00e1is aceptando gloria unos de otros, pero no busc\u00e1is la que viene del Dios \u00fanico? 45 No pens\u00e9is que yo os voy a acusar ante el Padre. Ya hay quien os acusa: Mois\u00e9s, en quien vosotros ten\u00e9is puesta la esperanza. 46 Porque, si creyerais en Mois\u00e9s, tambi\u00e9n creer\u00edais en m\u00ed; porque acerca de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l. 47 Pero si no cre\u00e9is en sus escritos, \u00bfc\u00f3mo vais a creer en mis palabras? <\/p>\n<p>Los reproches que el Evangelio seg\u00fan Juan lanza contra los jud\u00edos son duros y afectan a algo b\u00e1sico. Jes\u00fas no se preocupa de la \u00abgloria\u00bb -seg\u00fan proclama el v. 41- es decir, del reconocimiento y aceptaci\u00f3n de los hombres, cual si estuviera pendiente de ello. El reconocimiento p\u00fablico de los hombres, la publicidad con sus criterios problem\u00e1ticos, y el reconocimiento por parte de Dios s\u00f3lo son dos patrones radicalmente distintos, que en la mayor\u00eda de los casos no coinciden. A Jes\u00fas le basta \u00fanica y exclusivamente buscar la honra y la voluntad de Dios, sin contar para nada con el reconocimiento por parte de los hombres, cuando ese reconocimiento consiste s\u00f3lo en exterioridades y no en la fe. Reconocer \u00fanicamente a Dios como criterio supremo equivale a amarle con todo el coraz\u00f3n, como reclaman la principal oraci\u00f3n jud\u00eda y el primer mandamiento cristiano (cf. Deu 6:4 ss). <\/p>\n<p>El v. 42 asegura nada menos que a los jud\u00edos les falta ese \u00abamor de Dios\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abamor de Dios\u00bb puede entenderse como genitivo objetivo y como genitivo subjetivo; como amor a Dios y amor de Dios, que los inculpados no tienen \u00aben s\u00ed\u00bb. Carecen de aquella apertura fundamental a Dios que es imprescindible en el amor; por lo mismo, les falta tambi\u00e9n la capacidad de acercarse al revelador de Dios y de reconocerle como tal. La falta de amor se considera aqu\u00ed como el motivo \u00faltimo de la cerraz\u00f3n frente a Jes\u00fas y frente a Dios. <\/p>\n<p>Pero si no se admite al enviado de Dios, existe el gran peligro de aceptar sin cr\u00edtica alguna a muchos otros que llegan en su propio nombre y que exh\u00edben sus alt\u00edsimas exigencias personales, pese a lo cual se los sigue para condenaci\u00f3n propia. Juan piensa aqu\u00ed posiblemente en los profetas y mes\u00edas falsos, como los que aparecieron en tiempo de la guerra jud\u00eda y aun despu\u00e9s. \u00abSordo a la autoridad genuina que le habla desde el m\u00e1s all\u00e1, el mundo recibe el castigo de inclinarse siempre ante unos gu\u00edas que no poseen ninguna verdadera autoridad, sino que en ellos s\u00f3lo se dejan sentir las tendencias de su propio querer\u00bb (BULTMANN). Cuando uno depende precisamente de esas \u00abautoridades\u00bb a la moda de la \u00e9poca o del momento y desprecia la verdadera autoridad de Dios y de su revelaci\u00f3n, se llega a no poder ya distinguir entre las autoridades verdaderas y las falsas, sucumbiendo a una apertura problem\u00e1tica. Si, como subraya el v. 44, no se busca la gloria y el reconocimiento que proceden s\u00f3lo de Dios, cuando no nos preocupa ese reconocimiento \u00faltimo, se exacerba cada vez m\u00e1s la preocupaci\u00f3n por el prestigio social, por la honra y el reconocimiento que los hombres otorgan y reciben unos de otros. Y el resultado es inquietarse cada vez m\u00e1s por lo que \u00abinteresa\u00bb a las gentes. Ahora bien, esa dependencia de la opini\u00f3n p\u00fablica en el marco de una escala de valores sociales establecidos termina haciendo al hombre incapaz de creer. \u00bfC\u00f3mo se puede creer, cuando uno se ha hecho esclavo de ese prestigio social? El creer exige en definitiva el liberarse precisamente de eso y, en todo caso, proporciona una independencia y libertad radicales, precisamente porque se trata del reconocimiento de parte de Dios y, por ende, de la propia conciencia. <\/p>\n<p>Los vers\u00edculos finales concluyen la argumentaci\u00f3n por cuanto, con la Escritura, reclaman tambi\u00e9n la autoridad de Mois\u00e9s como testigo cristol\u00f3gico en favor de Jes\u00fas. Ni siquiera respecto de los propios jud\u00edos y de la imagen que se han forjado de s\u00ed mismos partiendo de la Escritura se constituye Jes\u00fas en juez (v. 45). No ser\u00e1 \u00e9l quien aparezca como su acusador delante de Dios; no necesita hacerlo en modo alguno. Ser\u00e1 m\u00e1s bien el mismo Mois\u00e9s -en quien los jud\u00edos tienen puesta su esperanza, por cuanto su esperanza de vida y de salvaci\u00f3n la fundan en la tora mosaica- el que se alzar\u00e1 como acusador de sus connacionales (1). Mois\u00e9s, la Escritura y Jes\u00fas se mueven, por tanto, en la misma l\u00ednea, mientras que los jud\u00edos quedan al otro lado. <\/p>\n<p>Seg\u00fan el v. 46, los jud\u00edos conf\u00edan en Mois\u00e9s, pero en realidad su confianza es vana, no es sino hipocres\u00eda consigo mismos, audacia y apariencia, se viene a decir. Porque si los jud\u00edos creyeran realmente en Mois\u00e9s, en buena l\u00f3gica deber\u00edan creer tambi\u00e9n en Jes\u00fas, \u00abporque acerca de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l\u00bb. \u00e9sta es la interpretaci\u00f3n cristiana de la Escritura, que comparten el cuarto Evangelio y todo el cristianismo primitivo, y que constituye la base de su pol\u00e9mica. Por lo dem\u00e1s tales afirmaciones s\u00f3lo son concluyentes para quien acepta, como adecuada, tal interpretaci\u00f3n escriturista; y ah\u00ed radica tambi\u00e9n el problema decisivo. Sin duda que en ese plano resulta coherente este razonamiento: \u00abSi no cre\u00e9is en sus escritos, \u00bfc\u00f3mo vais a creer en mis palabras?\u00bb (v. 47). La palabra escrita de la Escritura y la palabra hablada de Jes\u00fas se confrontan aqu\u00ed entre s\u00ed. Lo cual refleja manifiestamente una situaci\u00f3n en la que todav\u00eda no existe un Nuevo Testamento escrito como Escritura sagrada cristiana, al lado de otra Escritura com\u00fan a jud\u00edos y cristianos. Con tales supuestos la pregunta acerca de la autoridad de la palabra de Jes\u00fas ten\u00eda un peso muy distinto. Y as\u00ed en la \u00faltima afirmaci\u00f3n late la interpelaci\u00f3n a los jud\u00edos de que pueden comparar la palabra de Jes\u00fas con la palabra escrita de Mois\u00e9s, y que una comparaci\u00f3n seria no ser\u00eda desfavorable en modo alguno ni ser\u00eda tampoco infructuosa de cara al juicio sobre Jes\u00fas de Nazaret. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. BULTMANN piensa al respecto: \u00abEl ataque es fuerte, puesto que enlaza evidentemente con el hecho de que Mois\u00e9s pasaba por ser el intercesor, el par\u00e1clito de los jud\u00edos, y \u00e9se precisamente es, en realidad, su acusador\u00bb.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>En el gran enfrentamiento con \u00ablos jud\u00edos\u00bb el Jes\u00fas jo\u00e1nico se remite a la Escritura: en ella ha depuesto el Padre su testimonio en favor de Jes\u00fas. \u00abVosotros investig\u00e1is las Escrituras, porque en ellas pens\u00e1is tener vida eterna. Pues ellas, precisamente, son las que dan testimonio de m\u00ed; sin embargo. no quer\u00e9is venir a m\u00ed para tener vida\u00bb (5,39s). \u00abPorque, si creyerais en Mois\u00e9s, tambi\u00e9n creer\u00edais en m\u00ed, porque acerca de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l\u00bb (5,46). Juan comparte con el cristianismo primitivo y con los diferentes testigos neotestamentarios, especialmente con los sin\u00f3pticos, con Pablo, la carta a los Hebreos y el Apocalipsis, la concepci\u00f3n de que la Escritura (el tenakh jud\u00edo) -que los cristianos designar\u00e1n m\u00e1s tarde como Antiguo Testamento- ha de entenderse como una promesa que ha encontrado su cumplimiento en la obra de Jes\u00fas y muy especialmente en su muerte y resurrecci\u00f3n. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, Jesucristo es el cumplimiento de la Escritura, el cumplimiento de la ley y los profetas. Se expresa con ello una concepci\u00f3n fundamental que iba a tener una importancia decisiva y trascendente para la Iglesia naciente. La Iglesia primitiva recibe la Escritura jud\u00eda o, m\u00e1s exactamente, se mantiene firme en esa herencia jud\u00eda. Tambi\u00e9n para ella la Escritura sigue siendo una autoridad religiosa v\u00e1lida, la palabra de Dios vinculante. M\u00e1s a\u00fan, est\u00e1 convencida de que la Escritura refrenda y confirma a Jes\u00fas de Nazaret, su vida y su destino como obra y revelaci\u00f3n de Dios. <\/p>\n<p>De ah\u00ed que en la confesi\u00f3n de fe m\u00e1s antigua de la Iglesia primitiva, que Pablo cita en \/1Co\/15\/03 ss, se diga: \u00abque Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras&#8230; y que al tercer d\u00eda fue resucitado seg\u00fan las Escrituras&#8230;\u00bb. Esa expresi\u00f3n \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb conecta y enlaza la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas con los escritos del Antiguo Testamento. El nuevo y definitivo acontecimiento salv\u00edfico en Jesucristo se entiende como acto salvador de Dios, de Yahveh, en perfecta analog\u00eda con los antiguos y tradicionales actos salvadores de Dio s con su pueblo de Israel; pi\u00e9nsese, sobre todo, en la liberaci\u00f3n de la esclavitud egipcia. Dios, que ha realizado sus actos salvadores en Israel, ha operado tambi\u00e9n ahora en Jesucristo la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica y definitiva. Ese obrar salvador de Dios en Jesucristo se apoya, confirma y refrenda por las afirmaciones de la Escritura. El Nuevo Testamento habla tanto de la Escritura, en singular, como de las Escrituras, en plural, flotando aqu\u00ed el recuerdo de que el Antiguo Testamento no es un solo libro sino una colecci\u00f3n de escritos, de origen y g\u00e9neros literarios muy diferentes. Tambi\u00e9n se encuentra a menudo la designaci\u00f3n de \u00abla ley y los profetas\u00bb as\u00ed como \u00abMois\u00e9s y los profetas\u00bb, apareciendo Mois\u00e9s como la gran realidad que est\u00e1 detr\u00e1s de la \u00abley\u00bb o tora. Como f\u00f3rmula de citaci6n hallamos una y otra vez el giro de \u00abAs\u00ed est\u00e1 escrito\u00bb o \u00abseg\u00fan est\u00e1 escrito\u00bb, que expresa la autoridad divina inherente al texto b\u00edblico como tal. En definitiva es Dios mismo el que est\u00e1 detr\u00e1s de todas las afirmaciones escritur\u00edsticas como la autoridad decisiva. <\/p>\n<p>La formaci\u00f3n del canon veterotestamentario de la Escritura se prolong\u00f3 durante un largo per\u00edodo de tiempo, que no puede establecerse con exactitud. \u00abEl proceso de reuni\u00f3n, consignaci\u00f3n por escrito y canonizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n se prolong\u00f3 durante los siglos siguientes de dominio persa y helen\u00edstico en Palestina (siglos VI-II a.C.)\u00bb. E1 testimonio m\u00e1s antiguo de una colecci\u00f3n de escritos sagrados se encuentra en el pr\u00f3logo del libro de Jes\u00fas Sir\u00e1 (Eclo v. 24s), que menciona \u00abla ley y los profetas y los dem\u00e1s escritos\u00bb (en hebreo tora, nebim, ketubim que forman el acr\u00f3stico tenakh -siglo II a.C.- divisi\u00f3n que tambi\u00e9n se encuentra en Flavio Josefo, ya a finales del siglo I cristiano. La persecuci\u00f3n religiosa de los jud\u00edos por parte de los Sel\u00e9ucidas, y especialmente de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, en el siglo II a.C., indujo a los jud\u00edos a una reflexi\u00f3n m\u00e1s seria sobre sus propias tradiciones de fe; con lo que la ley y los profetas se convirtieron cada vez m\u00e1s en el epicentro de la pr\u00e1ctica religiosa y del pensamiento teol\u00f3gico. \u00abEl enfrentamiento entre las primeras agrupaciones jud\u00edas acerca del problema del verdadero Israel en los siglos ll-l a.C. acab\u00f3 por significar el \u00faltimo impulso hacia la formaci\u00f3n de un r\u00edgido concepto de canon y, en consecuencia, hacia la delimitaci\u00f3n entre literatura can\u00f3nica y no can\u00f3nica\u00bb. En tiempos de Jes\u00fas y de la Iglesia primitiva todav\u00eda no ha concluido la delimitaci\u00f3n formal y expl\u00edcita del canon veterotestamentario. Aun as\u00ed, se puede hablar, con todo derecho, de la existencia f\u00e1ctica de una colecci\u00f3n can\u00f3nica -es decir, aceptada por todos- de los escritos sagrados en tiempo de Jes\u00fas y de la Iglesia primitiva. Como criterio puede servir la distinci\u00f3n entre un \u00abtexto\u00bb firmemente establecido y una \u00abexposici\u00f3n\u00bb distinta del mismo. En el momento en que se distingue y separa expresamente la interpretaci\u00f3n del texto b\u00edblico ya dado y ya no se desarrolla ese texto b\u00edblico como se hac\u00eda antes, se puede hablar de una autoridad peculiar del texto, en el sentido de una valoraci\u00f3n can\u00f3nica y normativa. As\u00ed, pues, lo que conecta a la Iglesia primitiva con el juda\u00edsmo es el com\u00fan reconocimiento de una autoridad de la Escritura existente. <\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, los caminos se separan, y empiezan los enfrentamientos. La novedad que aporta el cristianismo primitivo es precisamente una nueva concepci\u00f3n general de la Escritura recibida. Es muy probable que tal concepci\u00f3n tenga su origen primero y fundamental en el propio Jes\u00fas hist\u00f3rico, que entiende su propia actividad, y sobre todo su proclama del inminente reino de Dios, como un acontecimiento escatol\u00f3gico y culminante. Lo cual supone, desde luego, una concepci\u00f3n escriturista en que los textos prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento se entienden como promesa de la futura salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, cuyo cumplimiento se esperaba en el futuro. Esa peculiar concepci\u00f3n de la Escritura y su adecuado m\u00e9todo expositivo, que relaciona los textos prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento con el propio presente y los expone en consecuencia, es algo que certifican sobre todo los textos de Qumr\u00e1n (por ej. en el Comentario de Habacuc). Por consiguiente, Jes\u00fas y la Iglesia primitiva se mueven en el terreno del juda\u00edsmo primitivo tambi\u00e9n por lo que respecta a la interpretaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la Escritura y a sus correspondientes m\u00e9todos de exposici\u00f3n. La novedad afecta sobre todo al contenido. Jes\u00fas considera terminado el tiempo de la espera y de la promesa, en tanto que ya irrumpe el tiempo del cumplimiento con su propia presencia y actividad personal (cf. Mar 1:15, as\u00ed como la pregunta del Bautista seg\u00fan Q = Mat 11:2-6; Luc 7:18-23). Conviene observar tambi\u00e9n que Jes\u00fas adopta respecto de la Escritura, y de la tora en particular, una actitud esencialmente m\u00e1s libre que los rabinos jud\u00edos. En general no fundamenta sus exhortaciones con la tora, y a menudo con su \u00abpero yo os digo\u00bb va m\u00e1s all\u00e1 de las exigencias legales, como sucede, por ejemplo, en el serm\u00f3n del monte. <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, ya en la acci\u00f3n de Jes\u00fas hay un enfrentamiento acerca del sentido y validez de la tora, enfrentamiento que tras su muerte continu\u00f3 desarroll\u00e1ndose en el c\u00edrculo de sus disc\u00edpulos. Es necesario tener ideas claras: la tora es la base com\u00fan de todas las agrupaciones jud\u00edas en tiempo de Jes\u00fas; nadie pon\u00eda en duda que constitu\u00eda el ordenamiento vital de Israel, aunque la actitud pr\u00e1ctica, la obediencia a la tora, pudiera ser diferente y m\u00e1s o menos rigurosa o laxa. El juda\u00edsmo adquiere esencialmente de la tora el sentido de su existencia, hasta el punto de que no pod\u00eda darse ninguna nueva agrupaci\u00f3n jud\u00eda, que no hubiera de enfrentarse a esa realidad. Tampoco la comunidad pospascual pudo ahorrarse ese enfrentamiento con la Escritura. La pregunta de c\u00f3mo se comportaron los seguidores de Jes\u00fas frente a la tora y al Antiguo Testamento en general habr\u00eda que plantearla y responderla en forma nueva desde esa realidad. Es algo que entraba en el problema de la propia comprensi\u00f3n de s\u00ed mismo. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n la pregunta acerca de la importancia de Jes\u00fas reclamaba una respuesta a partir de la Escritura. Si la Iglesia primera, a una con el juda\u00edsmo, consideraba el Antiguo Testamento como palabra de Dios y como Escritura sagrada, ello no se deb\u00eda en modo alguno a una concurrencia o rivalidad, sino que respond\u00eda a unas necesidades fundamentales. La comunidad cristiana primitiva, por ser en sus comienzos un grupo jud\u00edo dentro del juda\u00edsmo, se vio necesariamente enfrentada a razonar y demostrar la justificaci\u00f3n de su existencia con ayuda de la Escritura. La Escritura proporcionaba adem\u00e1s el esp\u00edritu, el lenguaje y los conceptos teol\u00f3gicos, con cuya ayuda era posible el trabajo teol\u00f3gico en el campo jud\u00edo. De ah\u00ed que la primitiva teolog\u00eda cristiana sea, en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra, una teolog\u00eda b\u00edblica; lo que no s\u00f3lo se aplica a las distintas afirmaciones y citas particulares, sino a toda su concepci\u00f3n y forma de expresarse. <\/p>\n<p>A ello se suma la primitiva convicci\u00f3n cristiana -que como tal constituye tambi\u00e9n la diferencia decisiva frente al juda\u00edsmo- de que Jes\u00fas de Nazaret, y precisamente como crucificado y resucitado, era el Mes\u00edas prometido y el cumplimiento verdadero y escatol\u00f3gico de la promesa veterotestamentaria o, en la formulaci\u00f3n global debida a Pablo: \u00abPorque el Hijo de Dios, Cristo Jes\u00fas, proclamado entre vosotros por nosotros, por m\u00ed, por Silvano y por Timoteo, no fue \u00abs\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb, sino que en \u00e9l se realiz\u00f3 el \u00abs\u00ed\u00bb. Pues todas las promesas de Dios en \u00e9l se hicieron \u00abs\u00ed\u00bb. Por eso tambi\u00e9n, cuando damos gloria a Dios, decimos por medio de \u00e9l nuestro \u00abAm\u00e9n\u00bb\u00bb (2Cor 1,l9s). Y en ese plano no pod\u00eda por menos de darse despu\u00e9s una controversia cada vez mayor acerca de la Escritura y de la recta concepci\u00f3n de la Escritura entre juda\u00edsmo y cristianismo, sobre todo teniendo en cuenta la misi\u00f3n creciente entre los gentiles, ante la cual el cristianismo primitivo, y de manera muy particular Pablo y su corriente, declararon que ya no era obligatoria para los cristianos del gentilismo una r\u00edgida obediencia a la tora. Para los jud\u00edos la tora era la parte decisiva de la Escritura, indispensable ayer como hoy para el juda\u00edsmo. En el sentir de la mayor parte de los jud\u00edos renunciar a la misma habr\u00eda sido como renunciar a la revelaci\u00f3n de Dios. Por el contrario, para la comunidad cristiana primitiva y para su ala progresista, cuyo exponente principal es Pablo, el epicentro de las promesas de los profetas y de su cumplimiento estaba en Jesucristo. La aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n cristiana del Antiguo Testamento tiene desde el comienzo un cu\u00f1o y matiz cristol\u00f3gico. <\/p>\n<p>Esto vale tambi\u00e9n naturalmente para el Evangelio seg\u00fan Juan, que en el marco de la discusi\u00f3n expuesta permite descubrir ya un estadio relativamente avanzado. Se nota que la controversia acerca de la vigencia de la tora para los cristianos es algo ya pasado que no representa ning\u00fan problema dentro del cristianismo. Para Juan y su c\u00edrculo la \u00abley\u00bb es prevalentemente un asunto interno del juda\u00edsmo, como lo indica con singular claridad la expresi\u00f3n repetida de \u00abest\u00e1 escrito en vuestra (o: en su) ley&#8230;\u00bb (2Co 8:17; 2Co 10:34; 2Co 15:25; 2Co 18:31). Los jud\u00edos est\u00e1n obligados a la ley. Lo que se les reprocha m\u00e1s bien es que no practican la ley o que van contra la misma cuando pretenden matar a Jes\u00fas (2Co 7:19) o a condenarlo sin un proceso jur\u00eddico formal (2Co 7:51). Aunque el reproche m\u00e1s agudo es que sea la ley la que impone la muerte a Jes\u00fas: \u00abNosotros tenemos una ley, y seg\u00fan esa ley debe morir, porque se declar\u00f3 Hijo de Dios\u00bb (2Co 19:7). Pero esa consecuencia no est\u00e1 de ning\u00fan modo en la naturaleza misma de la ley, sino en la falsa actitud de los jud\u00edos respecto a ella. Ya que, bien entendida, la ley de Mois\u00e9s deb\u00eda conducir a la fe en Jes\u00fas. Lo cual es ciertamente una formulaci\u00f3n muy general, que parece haberse encontrado con vistas a la pol\u00e9mica; ah\u00ed, sobre todo, se advierte la distancia que se ha establecido entre cristianos y jud\u00edos. Al Evangelio seg\u00fan Juan tambi\u00e9n le interesa m\u00e1s la ant\u00edtesis entre Mois\u00e9s y Cristo. <\/p>\n<p>MOISES\/JESUS: \u00abLa ley fue dada por medio de Mois\u00e9s; por Jesucristo vino la gracia y la verdad\u00bb (\/Jn\/01\/17). Esta afirmaci\u00f3n del pr\u00f3logo se entiende, a todas luces, como una valoraci\u00f3n: Mois\u00e9s y la ley tienen una funci\u00f3n menor y preparatoria de cara al orden salvador, de \u00abgracia y verdad\u00bb, aportado por Jesucristo. De modo parecido se dice que Mois\u00e9s no dio \u00abpan del cielo\u00bb, sino que es el Padre el que da el verdadero pan del cielo (6,32). Tambi\u00e9n aqu\u00ed se trata claramente del paso de Mois\u00e9s a un segundo plano; mas, pese a esa postergaci\u00f3n, Mois\u00e9s se presenta una y otra vez como testigo de Cristo. Jes\u00fas de Nazaret es aquel \u00abde quien escribieron Mois\u00e9s, en la ley, y los profetas\u00bb (1,45), y a prop\u00f3sito del cual se establecen asimismo relaciones tipol\u00f3gicas, como en la elevaci\u00f3n de la serpiente en el desierto (3,14). Al igual que en los sin\u00f3pticos tambi\u00e9n en Juan tiene un papel importante la idea del cumplimiento de la Escritura en la historia de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas (13.l8; 17,12; 19,24.28.36.37). Lo cual no tiene nada de sorprendente, pues que en la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas radicaba para la Iglesia primitiva el m\u00e1ximo esc\u00e1ndalo que la fe deb\u00eda superar. Se trataba de hacer teol\u00f3gicamente comprensible de alg\u00fan modo, y con ayuda de la Escritura, una muerte tan atroz, hasta poder explicar que esa muerte ten\u00eda su sentido en los planes de Dios. No era algo casual ni tampoco un fracaso, sino algo que estaba previsto en el amor de Dios al mundo y al hombre. <\/p>\n<p>Es interesante que Juan subraye, una y otra vez, que la nueva comprensi\u00f3n de la Escritura s\u00f3lo se otorg\u00f3 a los disc\u00edpulos despu\u00e9s del acontecimiento pascual (cf. 2,22; 12, 16). Fueron muchas las palabras y muchos los acontecimientos que los disc\u00edpulos no comprendieron al principio, cuando Jes\u00fas estaba todav\u00eda con ellos; tampoco comprendieron entonces la conexi\u00f3n de todo ello con la Escritura. S\u00f3lo despu\u00e9s que Jes\u00fas hubo sido glorificado, es decir, s\u00f3lo bajo la influencia del Par\u00e1clito, del \u00abEsp\u00edritu de verdad\u00bb, se acordaron de todo ello y lograron entenderlo, pudiendo ordenarlo en un contexto m\u00e1s amplio. De modo similar tambi\u00e9n en Lucas es el Resucitado quien, despu\u00e9s de la pascua, expone a los disc\u00edpulos la Escritura (as\u00ed, por ej., a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, \/Lc\/24\/25-27\/32 y en la aparici\u00f3n a los once, \/Lc\/24\/44-49). Se advierte que Lucas tiene un inter\u00e9s especial en ello. La interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica pospascual de la Escritura se atribuy\u00f3 al Kyrios y al Esp\u00edritu (cf. tambi\u00e9n 2Co 3:4-18). Se trata de una comprensi\u00f3n espiritual o pneum\u00e1tica de la Escritura, que va vinculada a la fe en Cristo y que, como tal, aparece m\u00e1s ligada al esp\u00edritu que a la letra. Descansa en todo caso sobre la fe en Jes\u00fas, como el Mes\u00edas prometido, y comporta, por lo mismo, una decisi\u00f3n hermen\u00e9utica, que no se deja entender por completo con los simples medios racionales y cient\u00edficos. As\u00ed, en Juan el acento carga cada vez m\u00e1s en que Jesucristo mismo es el aut\u00e9ntico cumplimiento de la Escritura, y en que es \u00e9l en quien se manifiesta el sentido \u00faltimo de toda la revelaci\u00f3n divina y de la historia de la salvaci\u00f3n, porque en \u00e9l se ha hecho realidad la salvaci\u00f3n prometida. <\/p>\n<p>A este respecto piensa H. von \u00b7Campenhausen: \u00abPara Juan la prueba escritur\u00edstica conserva en s\u00ed y por s\u00ed todo su valor; s\u00f3lo arremete contra una sobrevaloraci\u00f3n de la misma o, mejor dicho, contra una falsa valoraci\u00f3n y actitud frente a detalles verdaderos o falsos, pero que en todo caso son discutibles y de los que no vive la verdadera fe. El Antiguo Testamento no est\u00e1 ah\u00ed para escudri\u00f1arlo con argumentos que, supuestamente, puedan decidir sobre la verdad de Cristo. La fe cristiana se funda en Cristo y por Cristo; vive por su esp\u00edritu y su palabra. Ciertamente que la vieja Biblia certifica acerca de \u00e9l y a \u00e9l puede conducir; pero lo decisivo es siempre Cristo y \u00fanicamente Cristo. A su lado, todo lo dem\u00e1s pierde su brillo, y hasta la misma Escritura s\u00f3lo tiene cierto valor por raz\u00f3n de \u00e9l mismo\u00bb. Es \u00e9sta una descripci\u00f3n correcta de la tendencia que se observa en el Evangelio seg\u00fan Juan; aun as\u00ed hay que estar atento a no infravalorar la importancia de la Escritura. La Iglesia cristiana no puede renunciar al Antiguo Testamento, si desea mantener la fe en una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y en el hist\u00f3rico Jes\u00fas de Nazaret, como revelador y portador de la salvaci\u00f3n. La vinculaci\u00f3n retrospectiva, con su origen jud\u00edo y la conciencia de la misma, son de una importancia simplemente vital para el cristianismo y para las Iglesias cristianas, tanto en el plano teol\u00f3gico, como en el hist\u00f3rico. Ciertamente que con esa vinculaci\u00f3n y con la conservaci\u00f3n de la Escritura com\u00fan, del Antiguo Testamento surgi\u00f3 desde el comienzo una problem\u00e1tica de dif\u00edcil soluci\u00f3n. Para la Iglesia primitiva la exposici\u00f3n cristol\u00f3gica del Antiguo Testamento era una necesidad ineludible que, vista en su conjunto, no se puede juzgar de la forma tan negativa con que lo ha hecho, por ejemplo, Rosemary Ruether en su importante libro Nachstenliebe und Brudermord (= Amor al pr\u00f3jimo y fratricidio). Para dicha autora el \u00abmidrash cristol\u00f3gico\u00bb es ya el primer paso por el fat\u00eddico camino que conduce al antisemitismo. No se puede discutir, desde luego, que m\u00e1s tarde se sacaron consecuencias antisemitas de la pol\u00e9mica neotestamentaria, consecuencias que hoy nos ponen en guardia y que sabemos han de corregirse. Pero hay otro punto igualmente importante, a saber: el creciente alejamiento de la Iglesia y de muchos cristianos del Antiguo Testamento. Respecto del mismo exist\u00eda hasta hace muy poco -y es de temer que el fallo no se ha eliminado para siempre- un desconocimiento sobrecogedor. <\/p>\n<p>El di\u00e1logo con el juda\u00edsmo requiere precisamente en este punto un cambio radical de orientaci\u00f3n. Quien se ocupa a fondo del Antiguo Testamento y lo estudia en todas sus tendencias, poco a poco leer\u00e1 el Nuevo Testamento con ojos diferentes y experimentar\u00e1 c\u00f3mo la ocupaci\u00f3n prolongada con la vieja Escritura y con el juda\u00edsmo conduce a una comprensi\u00f3n mejor y mucho m\u00e1s profunda del Nuevo Testamento y de la persona de Jes\u00fas. No s\u00f3lo aprender\u00e1 a entender y amar mejor a Jes\u00fas sino tambi\u00e9n al pueblo de Jes\u00fas. Todo parece indicar que todav\u00eda no se ha dicho la \u00faltima palabra acerca de la interpretaci\u00f3n neotestamentaria de la Escritura. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>AMPLIA DISCUSI\u00d3N SOBRE LA AUTORIDAD DE JES\u00daS PARA CURAR EN S\u00c1BADO (Jn\/07\/15-24) <\/p>\n<p>Siguiendo a Bultmann y a Schnackenburg parece conveniente separar la secci\u00f3n 7,15-24 del contexto del cap\u00edtulo 7 para unirla directamente al cap\u00edtulo 5, toda vez que tambi\u00e9n por su contenido se relaciona con la curaci\u00f3n del enfermo en la piscina de Betzat\u00e1. Seg\u00fan Schnackenburg \u00abhay razones poderosas para considerar esta secci\u00f3n como conclusi\u00f3n de la curaci\u00f3n sab\u00e1tica referida en el cap. 5 y del subsiguiente enfrentamiento con los jud\u00edos\u00bb. En su comentario ha reunido los argumentos exeg\u00e9ticos, a cuya reproducci\u00f3n podernos renunciar aqu\u00ed. Para la incorporaci\u00f3n actual de la secci\u00f3n en el cap. 7 \u00abhay que suponer una decisi\u00f3n meditada de la redacci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>15 Los jud\u00edos se quedaban admirados y dec\u00edan: \u00bfC\u00f3mo \u00e9ste sabe de letras, sin haber estudiado? 16 Jes\u00fas les contest\u00f3: Mi doctrina no es m\u00eda, sino del que me envi\u00f3. 17 El que quiera cumplir la voluntad de \u00e9l, conocer\u00e1 si mi doctrina es de Dios o si yo hablo por mi cuenta. 18 El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que lo envi\u00f3, \u00e9se es sincero y no hay en \u00e9l fals\u00eda alguna. <\/p>\n<p>La mejor manera de entender el v. 15 es entenderlo como una reacci\u00f3n directa de los jud\u00edos al hecho de que Jes\u00fas no s\u00f3lo se haya remitido a la Escritura como al testimonio del Padre, sino que adem\u00e1s les haya echado en cara el que no entiendan la Escritura, pese a su esfuerzo escudri\u00f1ador, porque no llegan a creer en Jes\u00fas. Por consiguiente, su pretendida confianza en Mois\u00e9s carece de fundamento. Y a ello reaccionan los jud\u00edos con gran perplejidad. La admiraci\u00f3n y el asombro no tienen aqu\u00ed ning\u00fan sentido positivo, sino que m\u00e1s bien indican el esc\u00e1ndalo y la mala voluntad ante la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas. \u00abLos jud\u00edos rechazan como una pretensi\u00f3n audaz esa invocaci\u00f3n a Mois\u00e9s&#8230; \u00bfC\u00f3mo puede Jes\u00fas remitirse a la Escritura? \u00a1Si ni siquiera ha estudiado! \u00a1Si no pertenece al grupo de los versados en la Escritura!\u00bb (BULTMANN). Aqu\u00ed, como en el resto de la secci\u00f3n, hay que tener en cuenta que aparecen algunos puntos importantes del enfrentamiento judeo-cristiano en tiempos del evangelista y de su c\u00edrculo (es decir, despu\u00e9s del a\u00f1o 70, hacia finales del siglo I). Jes\u00fas se hab\u00eda presentado de hecho como un maestro y como tal fue considerado. Tambi\u00e9n en el Evangelio seg\u00fan Juan se le trata repetidas veces como \u00abmaestro\u00bb o rabbi (Cf. Jua 1:39.50; Jua 3:2.26; Jua 4:31; Jua 6:25; Jua 9:2; Jua 11:8.28; Jua 13:13.14; Jua 20:16). El c\u00edrculo jo\u00e1nico sabe, pues, de ese papel del maestro Jes\u00fas. Hasta tal punto es para sus disc\u00edpulos \u00abel maestro por antonomasia\u00bb, que la expresi\u00f3n \u00abdisc\u00edpulos\u00bb, seguidores, pasa a ser su propia y caracter\u00edstica autodesignaci\u00f3n de \u00e9stos. Lo cual se aplica tanto al cuarto Evangelio como a los sin\u00f3pticos, mientras que en la literatura epistolar neotestamentaria desaparece por completo, a partir de Pablo, el apelativo \u00abdisc\u00edpulos\u00bb. As\u00ed, pues, la relaci\u00f3n Maestro-disc\u00edpulos pertenece al estrato de la tradici\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas. Pero Jes\u00fas no fue, y eso tambi\u00e9n se sab\u00eda, ning\u00fan letrado en las Escrituras, que formase parte del grupo de los maestros titulados, como lo fue Pablo. Con toda probabilidad s\u00f3lo hab\u00eda tenido una instrucci\u00f3n elemental como la mayor parte de sus coet\u00e1neos, habi\u00e9ndola recibido en la sinagoga junto con la formaci\u00f3n religiosa, pero sin ninguna especializaci\u00f3n t\u00e9cnica en la escuela de los rabinos. <\/p>\n<p>En el juda\u00edsmo, y ya en la \u00e9poca anterior a la destrucci\u00f3n del segundo templo, se hab\u00eda desarrollado un gran impulso de escolarizaci\u00f3n bajo la influencia de los especialistas en la Escritura, de los \u00absabios\u00bb y del movimiento fariseo cada vez m\u00e1s vigoroso. Es verdad que al principio no hab\u00eda un curriculum perfectamente establecido por el que se llegase al t\u00edtulo de rabbi. Condici\u00f3n para ello era la adhesi\u00f3n a un rabino durante largos a\u00f1os y el convivir con un grupo de disc\u00edpulos bajo la gu\u00eda del rabbi en una comunidad de vida o especie de comuna. Durante ese per\u00edodo no s\u00f3lo se trataba de aprender fielmente la doctrina escrita y oral, sino que se trataba, sobre todo, de una pr\u00e1ctica de vida conforme a la tora. \u00abS\u00f3lo quien hab\u00eda realizado ese com\u00fan discipulado pod\u00eda ser tenido como miembro de la comunidad rab\u00ednica con todos sus derechos. Por el contrario, quien nunca ha servido a un maestro, por mucho que haya podido estudiar, no dejaba de ser considerado como am ha arez, como hombre sin formaci\u00f3n, seg\u00fan subrayan distintos maestros\u00bb. Ordinariamente a los cuarenta a\u00f1os el disc\u00edpulo era ordenado rabbi mediante la imposici\u00f3n de manos. Un desarrollo m\u00e1s severo del rabinado se llev\u00f3 a cabo en la \u00e9poca que sigui\u00f3 a la destrucci\u00f3n del templo, cuando el movimiento fariseo asumi\u00f3 definitivamente la direcci\u00f3n espiritual del juda\u00edsmo. <\/p>\n<p>Es f\u00e1cil suponer que en esa \u00e9poca todav\u00eda discut\u00edan jud\u00edos y cristianos la cuesti\u00f3n de si Jes\u00fas pod\u00eda ser reconocido como una autoridad docente, toda vez que le faltaba la formaci\u00f3n necesaria. De todos modos era cosa establecida que Jes\u00fas jam\u00e1s se remiti\u00f3 a una formaci\u00f3n recibida a la manera del estudio rab\u00ednico de la tora para atribuirse una autoridad de maestro. Jes\u00fas aparece bajo todos los aspectos como un autodidacta y como un am ha arez, como un individuo del \u00abpueblo de la tierra\u00bb. Ense\u00f1a bajo su propia competencia y responsabilidad, \u00abense\u00f1aba como quien tiene autoridad y no como los escribas\u00bb (\/Mc\/01\/22; \/Mt\/07\/29). Una ense\u00f1anza de esa \u00edndole, sin la expl\u00edcita capacitaci\u00f3n docente, no s\u00f3lo le pon\u00eda en contra del grupo de los letrados y escribas, sino que pon\u00eda tanto a la persona del maestro como su doctrina en una situaci\u00f3n delicada. \u00a1En realidad se quedaba s\u00f3lo con su doctrina frente a la mayor\u00eda reconocida! Y \u00bfpod\u00eda llevar raz\u00f3n en contra de esa mayor\u00eda? En tal caso su legitimaci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda ser de tipo prof\u00e9tico, teniendo que remitirse con su doctrina a Dios mismo. Eso es precisamente lo que Jes\u00fas hace, cuando dice que su \u00abdoctrina\u00bb no es suya propia; o, lo que es lo mismo, no es algo que \u00e9l haya pensado y descubierto. As\u00ed, pues, Jes\u00fas no opone sin m\u00e1s su doctrina a la pr\u00e1ctica de los escribas y versados en la Escritura como la doctrina mejor y verdadera; lo que dice es que ense\u00f1a como enviado y encargado por Dios, sabi\u00e9ndose comprometido a realizar esa tarea. Por tanto, la pregunta acerca del origen de la doctrina de Jes\u00fas equivale a preguntar por su condici\u00f3n de enviado divino. Por ende, la cuesti\u00f3n acerca de la doctrina de Jes\u00fas se convierte en la cuesti\u00f3n de su reconocimiento. Ahora bien, el problema del reconocimiento de Jes\u00fas conduce al problema del reconocimiento de Dios, al problema de si se est\u00e1 dispuesto a hacer la voluntad divina. Cuando alguien cumple realmente la voluntad de Dios, inmediatamente llega al conocimiento de la doctrina de Jes\u00fas y puede juzgar por s\u00ed mismo si esa doctrina es de origen divino o no. Partiendo, pues, de criterios externos no hay ninguna posibilidad de emitir un juicio sobre la doctrina de Jes\u00fas, para aceptarla o rechazarla despu\u00e9s de un examen cr\u00edtico. El origen divino de esa doctrina no se puede probar desde fuera. Por el contrario, aqu\u00ed se rechaza cualquier criterio externo. <\/p>\n<p>\u00abLa \u00abvoluntad de Dios\u00bb, de la que aqu\u00ed se trata, no es una pr\u00e1ctica cualquiera, sino la fe (1). S\u00f3lo el riesgo libre, no garantizado, de la fe comunica tambi\u00e9n al hombre la experiencia de la verdad de la fe, la visi\u00f3n y certeza de si esa doctrina es de Dios o de si Jes\u00fas habla por su cuenta simple y llanamente. En otras palabras, Jes\u00fas es el hombre cuya ense\u00f1anza toda, y hasta su existencia por completo est\u00e1 referida a Dios, y al que por tanto s\u00f3lo desde Dios se le puede entender. En la causa de Jes\u00fas est\u00e1 a la vez en juego la causa de Dios. Eso es lo que asegura el v. 18 al decir que cualquiera que habla y act\u00faa por su propia cuenta, en su propio nombre y con la propia legitimaci\u00f3n, no se preocupa m\u00e1s que de su honra personal; lo que le importa ante todo y sobre todo es su propio reconocimiento y \u00e9xito. Es el proceso que antes se ha descrito como un \u00abaceptar gloria unos de otros\u00bb (5,41-44). Queda claro que semejante reconocimiento social descansa en un taimado ego\u00edsmo, sobre unos mecanismos de confirmaci\u00f3n social las m\u00e1s de las veces inconscientes, mientras que la \u00abgloria de Dios\u00bb se halla en un plano completamente distinto. Y \u00e9sa es la gloria que ciertamente interesa a Jes\u00fas. Ah\u00ed radica tambi\u00e9n su veracidad, su \u00ablibertad de la injusticia\u00bb, que en definitiva se da tambi\u00e9n a conocer como una renuncia a cualquier tipo de coacci\u00f3n religiosa y espiritual. Porque Jes\u00fas se entrega por completo al servicio de la causa de Dios, que a la vez se demuestra como un verdadero servicio al hombre, y porque se preocupa de la gloria de Dios, que le ha enviado y autorizado, por eso Jes\u00fas es tambi\u00e9n absolutamente \u00abverdadero\u00bb y est\u00e1 libre de cualquier prop\u00f3sito malo. Es la persona en la que se puede creer y confiar. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Cf. Bultmann: \u00abPara Juan no hay \u00e9tica alguna en el cumplimiento de la voluntad de Dios, que no sea primordialmente la obediencia de la fe: \u00e9sa es la obra exigida por Dios.\u00bb Tambi\u00e9n SCHNACKENBURG: \u00abSe trata ante todo y sobre todo de la fe en Jes\u00fas como el enviado de Dios. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n se exige del creyente que \u00abobre la verdad\u00bb (3.21), y sobre todo que practique el amor activo (1Jn 3:18s)\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>19 \u00bfNo os dio Mois\u00e9s la ley? Sin embargo, ninguno de vosotros cumple la ley. \u00bfPor qu\u00e9 pretend\u00e9is matarme? 20 Respondi\u00f3 la multitud: \u00a1T\u00fa est\u00e1s endemoniado! \u00bfQui\u00e9n pretende matarte? 21 Jes\u00fas les replic\u00f3: Una sola obra he realizado y todos est\u00e1is maravillados. 22 Pues bien: Mois\u00e9s os ha dado la circuncisi\u00f3n -aunque no proviene de Mois\u00e9s, sino de los patriarcas- y vosotros la practic\u00e1is tambi\u00e9n en s\u00e1bado. 23 Pues si uno recibe la circuncisi\u00f3n en s\u00e1bado para que no se quebrante la ley de Mois\u00e9s, \u00bfos irrit\u00e1is contra m\u00ed, porque he curado en s\u00e1bado el cuerpo entero de un hombre? 24 \u00a1No juzgu\u00e9is por las apariencias, sino juzgad con criterio recto! <\/p>\n<p>Con el v. 19 el texto pasa al ataque. \u00abEs un duro lenguaje combativo, que refleja la disputa con el juda\u00edsmo de tiempos del evangelista\u00bb (Schnackenburg). Los jud\u00edos se refieren a Mois\u00e9s como a su maestro y a la ley, la tora. Y. en efecto, Mois\u00e9s les ha dado la tora. Pero -\u00e9ste es el reproche tremendo-, \u00abninguno de vosotros cumple la ley\u00bb. Como motivo de tal afirmaci\u00f3n hace Jes\u00fas la pregunta: \u00bfPor que intent\u00e1is o por qu\u00e9 and\u00e1is maquinando matarme? La recriminaci\u00f3n alude claramente a 5,18, en que ya se hablaba del prop\u00f3sito homicida de los jud\u00edos, \u00abporque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que, adem\u00e1s, dec\u00eda que Dios era su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios\u00bb. As\u00ed, pues, seg\u00fan Juan, la violaci\u00f3n del s\u00e1bado y la peculiar filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas son los cr\u00edmenes que provocan el prop\u00f3sito homicida de los enemigos de Jes\u00fas. Sin duda hay que ver ah\u00ed la opini\u00f3n del c\u00edrculo jo\u00e1nico (cf. tambi\u00e9n 19,7). La actitud de los enemigos de Jes\u00fas es de tal \u00edndole que en definitiva desemboca en el prop\u00f3sito de matar a Jes\u00fas; perfectamente dentro de la concepci\u00f3n jud\u00eda y veterotestamentaria, entre el prop\u00f3sito y el acto no se puede trazar una l\u00ednea divisoria clara; una cosa conduce a la otra. Jes\u00fas desenmascara el verdadero prop\u00f3sito de sus enemigos, del que por lo dem\u00e1s no tienen perfecta conciencia. En todo caso rechazan la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas con gran indignaci\u00f3n. \u00a1Est\u00e1s endemoniado!, le replican; o, literalmente, tienes un demonio, un mal esp\u00edritu; est\u00e1s completamente loco, \u00bfqui\u00e9n pretende matarte? Jes\u00fas replica con un argumento con el que acabar\u00e1 exhortando a sus enemigos a que reflexionen serenamente y emitan un juicio recto. Como ya antes se ha se\u00f1alado, se trata de una \u00absola obra\u00bb, de la curaci\u00f3n de un enfermo en s\u00e1bado. Y es sobre todo en la violaci\u00f3n del s\u00e1bado en la que se escandalizan los enemigos; esc\u00e1ndalo significado con el asombro o admiraci\u00f3n. Si en el texto se subraya \u00abuna sola obra\u00bb de modo intencionado es, sin duda, para contraponerla al hecho de que la circuncisi\u00f3n se practica en s\u00e1bado con much\u00edsima frecuencia, sin que nadie se escandalice por ello. Ah\u00ed cabalga tambi\u00e9n el argumento siguiente, que se desarrolla as\u00ed: Mois\u00e9s ha ordenado la circuncisi\u00f3n -que hablando con mayor propiedad se remonta a los \u00abpatriarcas\u00bb, al propio Abraham, seg\u00fan la exposici\u00f3n de G\u00e9n 17 9-14-; el precepto que ordena circuncidar a los ni\u00f1os al octavo d\u00eda de su nacimiento es tan importante que ha de cumplirse siempre, incluso cuando el octavo d\u00eda coincida con la festividad del s\u00e1bado. \u00abTodo lo que pertenece a la circuncisi\u00f3n se puede cumplir en s\u00e1bado\u00bb, se dice en la Mishna. Por eso se circuncida a los ni\u00f1os tambi\u00e9n en s\u00e1bado. Y ahora, en 7,23, se saca la conclusi\u00f3n de menor a mayor (a minori ad maius), forma t\u00edpica de la argumentaci\u00f3n rab\u00ednica: Si un hombre puede ser circuncidado en s\u00e1bado para no quebrantar el precepto mosaico de la circuncisi\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 os irrit\u00e1is contra m\u00ed, que no he hecho m\u00e1s que sanar por entero a un hombre en d\u00eda de s\u00e1bado? Flota evidentemente la idea de que la circuncisi\u00f3n es un rito con el que se le hiere al hombre y se derrama algo de sangre. Se puede, pues, en s\u00e1bado herir a un hombre para dar cumplimiento a la ley de Mois\u00e9s. \u00bfY no deber\u00eda estar permitido, con mayor raz\u00f3n, el sanar a un hombre en s\u00e1bado? El argumento tiene cierta semejanza con la afirmaci\u00f3n de Mar 3:4 : \u00ab\u00bfEs l\u00edcito en s\u00e1bado hacer bien o hacer mal? \u00bfsalvar una vida o dejarla perecer?\u00bb (aludiendo a la curaci\u00f3n de la mano seca, \/Mc\/03\/01-06 y par). La sanaci\u00f3n del \u00abcuerpo entero de un hombre\u00bb, esa \u00absola obra\u00bb que Jes\u00fas ha hecho es mayor, m\u00e1s importante que la circuncisi\u00f3n en s\u00e1bado. \u00bfPor qu\u00e9? Ante todo como se\u00f1al del nuevo orden de vida escatol\u00f3gico, que se abre con Jes\u00fas, y en el que est\u00e1 en juego la salvaci\u00f3n de todo el hombre. En cambio, la circuncisi\u00f3n pertenece al orden viejo y transitorio, cuyo fin ha sonado ya con la llegada de Jes\u00fas. Se refleja tambi\u00e9n aqu\u00ed la primitiva pr\u00e1ctica cristiana que ya omit\u00eda la circuncisi\u00f3n. Si, pues, los jud\u00edos practican la circuncisi\u00f3n en s\u00e1bado y no incurren en transgresi\u00f3n del precepto sab\u00e1tico, la conclusi\u00f3n clara es que no pueden condenar a Jes\u00fas porque haya curado a un hombre en s\u00e1bado. Si lo hacen es que tienen un doble rasero para juzgar; juzgan de forma muy externa y superficial, con lo que su juicio no es correcto. Y Jes\u00fas les exhorta ahora a juzgar rectamente. <\/p>\n<p>Si por parte jud\u00eda se hac\u00eda el reproche de que con sus curaciones en s\u00e1bado Jes\u00fas quebrantaba el descanso sab\u00e1tico, no pudiendo por lo mismo pretender que se le reconociera como maestro, la parte cristiana replicaba con el argumento de que los propios jud\u00edos \u00abquebrantan\u00bb el s\u00e1bado en ciertos casos, como el de la circuncisi\u00f3n. Por consiguiente, tampoco para los jud\u00edos era el precepto del s\u00e1bado tan absoluto y categ\u00f3rico que no admitiera excepci\u00f3n alguna. Luego la recriminaci\u00f3n hecha a Jes\u00fas es a todas luces partidista, superficial e injusta. Adem\u00e1s, con su acci\u00f3n curativa en s\u00e1bado, Jes\u00fas quer\u00eda demostrar la presencia del nuevo orden escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, que en modo alguno puede ir contra la voluntad de Dios. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>Creer, como lo entiende el Evangelio seg\u00fan Juan, es algo \u00abdefinitivo, total y completo\u00bb, que ya no se puede poner en tela de juicio. Eso es lo que piensa Tom\u00e1s de Aquino con su conocida definici\u00f3n de que creer es \u00abpensar con asentimiento\u00bb \u00abLa raz\u00f3n del creyente se ordena al uno (e.d., al \u00fanico Dios), no mediante el pensamiento, sino mediante la voluntad; y as\u00ed se toma aqu\u00ed el asentimiento como un acto de la raz\u00f3n, como acto ordenado por la voluntad al uno\u00bb (Summa theologica II-II. q. 2. art. 1. c. ad 3). Para Tom\u00e1s de Aquino, en el acto de fe est\u00e1n originariamente unidos entre s\u00ed los dos elementos de la raz\u00f3n y de la voluntad, aunque el impulso decisivo lo d\u00e9 esta \u00faltima. Por lo dem\u00e1s, la voluntad incluye el amor; o, dicho con mayor precisi\u00f3n, el amor es la verdadera esencia de la buena voluntad, hasta el punto de que el amor es tambi\u00e9n el verdadero sost\u00e9n del movimiento de la fe. No se trata, por tanto, de una voluntad ciega, ni de un sacrificium intellectus, de modo que se pueda o deba creer algo contra un saber o conocimiento superior, sino que cuanto ocurre en el acto de fe es una apertura del hombre al amor mismo que es Dios. Por ese motivo no se justifica en modo alguno una interpretaci\u00f3n racionalista de la singularidad de la fe y del movimiento creyente. Cuando se dice por ejemplo, que se ha de empezar por esclarecer racionalmente el contenido de la fe; primero hay que poder dar una respuesta exacta y cient\u00edficamente fundada sobre c\u00f3mo ha surgido la Biblia y qu\u00e9 dicen en concreto sus afirmaciones, si tales afirmaciones pueden todav\u00eda mantenerse frente a la imagen cient\u00edfica del mundo y frente a la ciencia moderna, c\u00f3mo han nacido los dogmas y si hay que entenderlos e interpretarlos hoy de una manera nueva, si primero hay que poner las pruebas sobre la mesa y, cuando todo est\u00e9 perfectamente claro, decidirse a creer; o si s\u00f3lo he de creer lo que realmente entiendo, etc. En todas estas actitudes se pasa por alto que el an\u00e1lisis con base cient\u00edfica, como el que nosotros mismos intentamos llevar a cabo aqu\u00ed en la ex\u00e9gesis, s\u00f3lo puede llevar hasta el punto en que se toma la decisi\u00f3n de fe. Puede sugerir la decisi\u00f3n y hasta cierto grado, en la medida en que se deja tratar con medios cient\u00edficos, puede tambi\u00e9n presentarla como perfectamente l\u00f3gica y evidente. Creer es, en efecto, una actitud vital, una actitud fundamental humana, que no se puede despachar como algo est\u00fapido e insensato; m\u00e1s a\u00fan, no hay posibilidad alguna de probar que la fe en sentido b\u00edblico es algo cient\u00edficamente falso y absurdo. Con todo, no cabe forzar la fe como no se puede forzar el amor de nadie. Tampoco se le puede arrebatar a ning\u00fan hombre la decisi\u00f3n de fe, incluso como decisi\u00f3n para la propia vida aceptada de un modo sensato. Lo cual significa a su vez que, precisamente, en la fe como en el amor humano se actualiza \u00abel coraz\u00f3n\u00bb, la libertad personal y espiritual \u00edntima del hombre. El hecho de que la fe no se pueda demostrar ni forzar mediante ninguna legitimaci\u00f3n externa, el hecho de que, vista desde fuera, sea \u00abinseguridad y riesgo\u00bb, no es m\u00e1s que el reverso de la medalla: que la fe surge del asentimiento \u00edntimo y libre del hombre, y que, por tanto, es un acto de la libertad del hombre que ha de realizarse. <\/p>\n<p>Por lo mismo es no s\u00f3lo injusto sino, adem\u00e1s, imposible el querer forzar la fe -o el asentimiento a otras religiones y concepciones del mundo- con los medios del poder externo. Y ello porque todo lo que se logra con la violencia no es m\u00e1s que algo externo; lo cual no es desde luego creer, que s\u00f3lo brota de la espontaneidad interna del coraz\u00f3n. Pero precisamente porque la fe procede en definitiva de la espontaneidad del coraz\u00f3n, no tiene por qu\u00e9 aguardar a que todo est\u00e9 perfectamente demostrado en cada detalle como condici\u00f3n indispensable. Si el hombre quisiera esperar a tener una seguridad definitiva en todos los puntos, ello podr\u00eda significar que de hecho nunca pueda llegar a la fe, teniendo que posponer una y otra vez su decisi\u00f3n. <\/p>\n<p>Con su decisi\u00f3n positiva la fe asume, por tanto, un cierto riesgo, un \u00abresto\u00bb que no es del todo evidente y que nunca se podr\u00e1 aclarar por completo. Pero eso es algo perfectamente l\u00f3gico y razonable, porque tampoco en otros campos puede llegar el hombre con su raz\u00f3n a la plena evidencia. Es verdad que el \u00e1mbito de la racionalidad de la raz\u00f3n se extiende a todas las cosas y objetos mundanos meramente imaginables y posibles; m\u00e1s a\u00fan, esos objetos son la verdadera esfera de acci\u00f3n de la inteligencia. Pero esa raz\u00f3n, aunque est\u00e1 abierta a todo, al conjunto de la realidad, no es sin embargo absoluta. Y desde luego en la mayor\u00eda de los casos llega precisamente a sus fronteras cuando est\u00e1n en juego las cuestiones del hombre y de la actuaci\u00f3n humana; pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la conocida irracionalidad de la actuaci\u00f3n pol\u00edtica. En el campo de lo subjetivo se encuentran los l\u00edmites claros de la raz\u00f3n. Es justamente para su raz\u00f3n que el hombre se convierte siempre en el m\u00e1ximo enigma para s\u00ed mismo y en el abismo m\u00e1ximo: -grandis abyssus est ipse homo (Agust\u00edn)-. sin que jam\u00e1s pueda penetrar por completo en los motivos de su actuaci\u00f3n. Cuando se considera en este aspecto la gran tentativa del psicoan\u00e1lisis, en que se trata precisamente de tomar conciencia lo m\u00e1s amplia posible de los propios motivos, de iluminar con toda exactitud el propio pasado, de rastrear con precisi\u00f3n las decisiones equivocadas y las fuentes de error y de comprender, en lo posible, el propio origen, entonces se echa de ver que no s\u00f3lo no se logra esa empresa de una \u00abautoiluminaci\u00f3n\u00bb total, sino que adem\u00e1s puede comportar los m\u00e1ximos peligros para el hombre, hasta el de su misma destrucci\u00f3n (el hombre no lo soporta con su origen encorchado). En definitiva, el hombre no tiene m\u00e1s elecci\u00f3n que aceptarse con sus lados oscuros, dejar muchas cosas sin aclarar y, pese a todo, vivir y llegar a una orientaci\u00f3n coherente de su vida. Pero es precisamente esa resignaci\u00f3n, honradez y humildad lo m\u00e1s conforme al ser del hombre, mientras que cualquier tentativa de una total racionalizaci\u00f3n del mismo hombre s\u00f3lo puede lograrla mediante una reflexi\u00f3n constante y un radical an\u00e1lisis de s\u00ed mismo o -lo que todav\u00eda es m\u00e1s horrible-, mediante los modernos m\u00e9todos de interrogatorio y tortura de unos poderes brutales, conduce irremediablemente, con necesidad interna y externa, a una destrucci\u00f3n del hombre y de lo humano. <\/p>\n<p>De una forma absolutamente simple y total la fe acepta al testimonio divino de Jes\u00fas y la oferta de vida que nos sale al encuentro en tal testimonio. La verdadera fe es siempre simple, pese a que el hombre resulta complejo en extremo y contradictorio con sus enigmas y experiencias vitales. Confiere a la vida una simplicidad y una orientaci\u00f3n b\u00e1sica, porque orienta la vida humana hacia el \u00fanico Dios del amor. As\u00ed pues, esa simplicidad de la fe nada tiene que ver con la estupidez o superstici\u00f3n, con la que a menudo se confunde, sino m\u00e1s bien con la simplicidad y limpieza del coraz\u00f3n, que son el signo de una verdadera confianza y de un amor verdadero.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas, el Hijo de Dios, sana a un paral\u00edtico<\/span><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de las autoridades de Jerusal\u00e9n con Jes\u00fas va tomando un tono dram\u00e1tico. \u00c9ste se muestra libre del legalismo riguroso de las festividades del juda\u00edsmo y manifiesta con nitidez la relaci\u00f3n que tiene con su Padre que lo ha enviado. Los discursos de autorrevelaci\u00f3n y los di\u00e1logos se desarrollan desde ahora no entre individuos, como era el caso de los cap\u00edtulos anteriores. A partir del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span> los discursos y di\u00e1logos se dan mayormente delante de \u201clos jud\u00edos\u201d (las autoridades de Jerusal\u00e9n) con un fuerte tono de controversia. En la capital del juda\u00edsmo se establece la lucha entre la creencia y la incredulidad. Mientras Jes\u00fas en su humanidad se revela como el Hijo del Padre la agresi\u00f3n de las autoridades va en aumento y le buscan para matarle. A partir de aqu\u00ed se nota una atm\u00f3sfera de agresi\u00f3n y represi\u00f3n no dirigida contra Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n contra todo aquel que declare o testifique el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Cronol\u00f3gicamente el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span> est\u00e1 conectado con el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span> por medio de la frase muy juanina \u201cdespu\u00e9s de estas cosas\u201d. Aunque esta conexi\u00f3n cronol\u00f3gicamente suelta y ambigua existe entre estos dos cap\u00edtulos, definitivamente hay una estrecha relaci\u00f3n tem\u00e1tica. En su di\u00e1logo con la samaritana Jes\u00fas declar\u00f3 que ten\u00eda poder para dar el agua de vida. Ahora, al sanar al hombre paral\u00edtico, Jes\u00fas revela su poder de dar vida (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-9<\/span><\/span>). Esta nueva se\u00f1al se realiza en un s\u00e1bado, lo cual lleva a un conflicto entre Jes\u00fas y las autoridades jud\u00edas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:9-15<\/span><\/span>). Como resultado Jes\u00fas declara su identidad con el Padre (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:17-18<\/span><\/span>) y esta declaraci\u00f3n lleva a una controversia en cuanto a la autoridad del Hijo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:19-29<\/span><\/span>). Las autoridades jud\u00edas no aceptar\u00e1n el testimonio de Jes\u00fas mismo en cuanto a su identidad (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:30-31<\/span><\/span>). Entonces Jes\u00fas apela a otros testigos: Juan Bautista (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:32-35<\/span><\/span>), sus propias obras poderosas (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:36<\/span><\/span>), el Padre (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:37-38<\/span><\/span>), las sagradas escrituras de los jud\u00edos (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:39<\/span><\/span>) y, finalmente, Mois\u00e9s, quien acusar\u00e1 a los jud\u00edos delante del Padre porque han rechazado al Hijo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:45-47<\/span><\/span>). Visto en su conjunto, el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:5<\/span><\/span> gira alrededor del tema del poder del Hijo que da vida, un poder que \u00e9l tiene del Padre.<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n hay tres personajes que actuan: Jes\u00fas, el paral\u00edtico y los jud\u00edos, y en todo el relato aparecen interactuando en parejas: Jes\u00fas y el paral\u00edtico, el hombre sanado y los jud\u00edos, Jes\u00fas y el hombre sanado, \u00e9ste y los jud\u00edos y, finalmente, Jes\u00fas y los jud\u00edos. Los disc\u00edpulos no aparecen en escena y el principal protagonista es Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo se organiza siguiendo una estructura en donde se evidencia el estilo redaccional de Juan. Hay un milagro como tercera se\u00f1al en el evangelio, a la cual sigue una reacci\u00f3n, en este caso una controversia de incredulidad, para terminar con un mon\u00f3logo de Jes\u00fas. Se observan, pues, tres episodios que corresponden a tres g\u00e9neros de redacci\u00f3n diferentes: relato de una se\u00f1al -di\u00e1logo de reacci\u00f3n -mon\u00f3logo de autorrevelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La estructura es como sigue:<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas sana a un hombre paral\u00edtico (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. El paral\u00edtico en Betesda (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-9<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. El conflicto con las autoridades de Jerusal\u00e9n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:9-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) El hombre curado y las autoridades jud\u00edas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:9-13<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) Jes\u00fas y el hombre curado (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:14-15<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3) Jes\u00fas y las autoridades jud\u00edas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:16-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. La hostilidad de los jud\u00edos con Jes\u00fas el Hijo (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:19-30<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3. La autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas y sus testigos (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:31-47<\/span><\/span>)<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. Jes\u00fas sana a un hombre paral\u00edtico (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-18<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Tambi\u00e9n este pasaje ha recibido diversos t\u00edtulos, de acuerdo al aspecto que se requiere resaltar de la narraci\u00f3n: <span style=\"font-style:italic\">El paral\u00edtico de Betesda<\/span> (RV60, RV95) nos parece poco comunicativa; <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas sana al paral\u00edtico de Betzat\u00e1<\/span> (DHH), <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas sana a un paral\u00edtico<\/span> (TLA) y <span style=\"font-style:italic\">Curaci\u00f3n de un enfermo en la piscina de Betesda<\/span> (BJ) son algo m\u00e1s expresivos. La BA de nuevo es importante porque se\u00f1ala que esta sanidad es un signo: <span style=\"font-style:italic\">Tercer signo: el paral\u00edtico<\/span>, pero no menciona que se trata de una sanidad. Consideramos que un t\u00edtulo m\u00e1s inclusivo pudiera ser <span style=\"font-style:italic\">Tercer signo: curaci\u00f3n de un paral\u00edtico en la piscina de Betzat\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">a. El paral\u00edtico en Betesda (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-9<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Hab\u00eda una fiesta de los jud\u00edos<\/span> est\u00e1 literalmente expresada de forma general, sin especificar a qu\u00e9 fiesta se hace referencia. Pocos manuscritos tienen el art\u00edculo definido. El cap\u00edtulo empieza de una manera muy imprecisa: <span style=\"font-weight:bold\">Despu\u00e9s de esto<\/span> y <span style=\"font-weight:bold\">hab\u00eda una fiesta<\/span>. Esta referencia a una fiesta sin nombre es el \u00fanico caso en el evangelio de Juan. Existen muchas opiniones en el intento de aclarar aqu\u00ed a qu\u00e9 fiesta alude Juan: tabern\u00e1culos, pentecost\u00e9s, pascua, purim, trompetas, s\u00e1bado, a\u00f1o nuevo. Algunos eruditos dejan el tema abierto sin definirse, por cuanto Juan no da luces a este respecto.<\/p>\n<p>En algunos idiomas es m\u00e1s claro mencionar a la gente participando en la festividad. Es necesario decir: \u201cEl pueblo celebraba una fiesta\u201d, \u201clos habitantes de Jerusal\u00e9n estaban celebrando una festividad religiosa\u201d. \u201cY por eso Jes\u00fas fue a Jerusal\u00e9n\u201d literalmente es \u201csubi\u00f3\u201d, porque siempre se sube a Jerusal\u00e9n debido a la topograf\u00eda del terreno. Es en Jerusal\u00e9n, y no en ning\u00fan pueblo de Galilea o Samaria, donde se destaca la hostilidad contra Jes\u00fas.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 una fiesta:<\/b><\/i> Bastantes mss., entre ellos algunos de valor, dicen: <i>la fiesta<\/i>. En tal caso, se tratar\u00eda de la <i>Pascua<\/i>. Pero lo m\u00e1s probable es que se trate de otra fiesta, tal vez la de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La curaci\u00f3n de un paral\u00edtico<\/p>\n<p>No se especifica cu\u00e1l es la fiesta de los jud\u00edos mencionada en el v. 1. Si era la Pascua, esto podr\u00eda indicar que el lapso total del ministerio sobrepas\u00f3 los tres a\u00f1os. Parece que la raz\u00f3n para mencionar una fiesta es para explicar el porqu\u00e9 de la presencia de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, aunque Juan menciona varias fiestas en el ministerio del Se\u00f1or. Se ha excavado un doble estanque en el sector noroeste de la ciudad que se piensa que puede ser el que se describe aqu\u00ed ubicado junto a la puerta de las Ovejas. Hay variaciones en el nombre, pero Betesda es el m\u00e1s seguro. El detalle m\u00e1s importante es el n\u00famero de cinco p\u00f3rticos, cuya existencia ha sido confirmada por la arqueolog\u00eda. Estas \u00e1reas contendr\u00edan una gran cantidad de personas esperando aprovechar las aguas medicinales. El texto adicional que aparece en los vv. 3, 4 no tiene buena base y ha sido correctamente omitido en la RVA y otras versiones. Sin embargo, el v. 7 confirma que hab\u00eda algunos movimientos en las aguas, posiblemente debido a manantiales. El hecho mencionado por Juan de que el paral\u00edtico hab\u00eda estado all\u00ed treinta y ocho a\u00f1os sugiere que esto era conocido generalmente. Probablemente era un hombre bien conocido por el tiempo que hab\u00eda estado mendigando all\u00ed. La palabra supo (6) implica que Jes\u00fas fue informado por quienes estaban cerca. La pregunta \u00bfquieres ser sano? puede haber tenido la intenci\u00f3n de sacar al hombre de su apat\u00eda, pero la respuesta no revela fe alguna de parte del hombre. Es claro que pensaba en t\u00e9rminos m\u00e1s bien m\u00e1gicos, como muestra el v. 7, porque cre\u00eda como los dem\u00e1s que el primero que entrara al agua ten\u00eda alguna oportunidad de curarse. Parece haber pensado que la pregunta de Jes\u00fas no merec\u00eda una respuesta. Sin embargo, hay que conceder que su respuesta inmediata a la orden de caminar que le dio Jes\u00fas fue sorprendentemente r\u00e1pida.<\/p>\n<p>En primer lugar, el problema para los jud\u00edos no era la curaci\u00f3n, sino el hecho de que hubiera tenido lugar en s\u00e1bado. Transportar la cama era considerado un trabajo. De acuerdo con la Mishna, s\u00f3lo pod\u00eda trasladarse si ten\u00eda a alguien encima. En ese punto, fue el hombre quien fue descubierto en falta, pero en los vv. 16-18 fue Jes\u00fas. La discusi\u00f3n entre el hombre sanado y los jud\u00edos echa luz sobre la ignorancia de aqu\u00e9l, que no ten\u00eda idea de la identidad de su sanador (13) y la obstinaci\u00f3n de las autoridades, cuya principal preocupaci\u00f3n era que se hubiera hecho caso omiso de sus reglas. Hay un amplio contraste entre la compasi\u00f3n de Jes\u00fas por los pobres y la falta de inter\u00e9s en el hombre por parte de los jud\u00edos. Al apartarse (13), Jes\u00fas mostr\u00f3 su constante actitud en este Evangelio de evitar la aclamaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>\u00bfSugieren las palabras de Jes\u00fas (14) que la enfermedad del hombre era producto de alg\u00fan pecado espec\u00edfico? Aunque la respuesta sea que s\u00ed, esto no implica que toda enfermedad f\u00edsica tenga una causa moral espec\u00edfica. Sin embargo, puede ser que Jes\u00fas estaba advirtiendo sobre una par\u00e1lisis moral que ser\u00eda peor que una f\u00edsica de la cual reci\u00e9n hab\u00eda sido librado. El imperativo est\u00e1 en tiempo presente con el sentido de \u201cNo sigas pecando\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 el hombre fue en seguida a informar a los jud\u00edos, sabiendo de su hostilidad? Mostr\u00f3 poco aprecio por el beneficio que Jes\u00fas le hab\u00eda hecho, pero refleja un sentido ciego del deber.<\/p>\n<p>El episodio llev\u00f3 a una afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas en cuanto a su relaci\u00f3n con el Padre. La actitud de los jud\u00edos se convirti\u00f3 en persecuci\u00f3n (16). Pero Jes\u00fas us\u00f3 las circunstancias para testificar de la obra del Padre. La conexi\u00f3n en el pensamiento parece ser que la curaci\u00f3n era un acto divino y que, por lo tanto, no estaba sujeto a reglas humanas. En este Evangelio se encuentra la m\u00e1s estrecha relaci\u00f3n entre las obras de Jes\u00fas y las obras de Dios. El v. 17 resume concisamente la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Para la mente jud\u00eda la idea de que alguien se hiciera igual a Dios hubiera sido una falta m\u00e1s seria que cuando quebrantaba el s\u00e1bado (18), porque hubiera desafiado la fe b\u00e1sica en el monote\u00edsmo.<\/p>\n<p>El debate popular de hoy tiende a enfocarse en la evidencia de la sanidad f\u00edsica m\u00e1s bien que en su fuente. Del mismo modo, los jud\u00edos de los tiempos de Jes\u00fas y los medios de difusi\u00f3n actuales evitan la pregunta central al ocuparse de detalles de importancia secundaria.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>5.1 Hab\u00eda tres fiestas que requer\u00edan la presencia de los jud\u00edos varones en Jerusal\u00e9n. Estas eran (1) la Fiesta de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, (2) la Fiesta de las Semanas (llamada tambi\u00e9n Pentecost\u00e9s), y (3) la Fiesta de los Tabern\u00e1culos.5.6 Despu\u00e9s de treinta y ocho a\u00f1os, ya este hombre se hab\u00eda resignado. Nadie pod\u00eda ayudarle. Hab\u00eda perdido la esperanza de sanarse y no pod\u00eda hacer nada solo. Su caso parec\u00eda ser definitivo. No importa cu\u00e1n atrapado se sienta en sus achaques, Dios puede ayudarle en sus necesidades m\u00e1s profundas. No permita que un problema o una causa molesta motive la p\u00e9rdida de su esperanza. Dios puede hacer una obra especial en su favor a pesar de su condici\u00f3n o aun debido a ella. Muchos han tenido un ministerio eficaz entre las personas que sufren porque lograron triunfar sobre sus propios sufrimientos.5.10 Seg\u00fan los fariseos, llevar una cama en el d\u00eda de reposo era trabajo, y por lo tanto era ilegal. No quebrantaba una Ley del Antiguo Testamento, sino la interpretaci\u00f3n que los fariseos daban al mandamiento de Dios: \u00abAcu\u00e9rdate del d\u00eda de reposo para santificarlo\u00bb (Exo 20:8). Esta era una de las muchas leyes que agregaron a la Ley del Antiguo Testamento.JESUS REGRESA A GALILEA :   Jes\u00fas permaneci\u00f3 dos d\u00edas en Sicar, luego fue a Galilea. Visit\u00f3 Nazaret y varios pueblos antes de llegar a Can\u00e1. Desde all\u00ed pronunci\u00f3 la palabra de sanidad y el hijo de un oficial san\u00f3 en Capernaum. El Evangelio de Mateo nos dice que Jes\u00fas despu\u00e9s se estableci\u00f3 en Capernaum(Mat 4:12-13).5.10 Un hombre que hac\u00eda treinta y ocho a\u00f1os no caminaba san\u00f3, pero a los fariseos les interesaban m\u00e1s sus leyes mezquinas que la vida y la salud de un ser humano. Es f\u00e1cil obsesionarse uno con las estructuras que fabrica el hombre y olvidarnos de la gente afectada. \u00bfSe rige por normas hechas por Dios o por el hombre? \u00bfSon de ayuda a la gente o son de tropiezo?5.14 Este hombre hab\u00eda sido lisiado o paral\u00edtico, pero ya pod\u00eda caminar. Era un milagro sorprendente. Sin embargo, todav\u00eda necesitaba un milagro mayor: el perd\u00f3n de sus pecados. Se encontraba muy feliz por la salud recobrada, pero ten\u00eda que apartarse de sus pecados y buscar el perd\u00f3n de Dios para lograr la salud espiritual. El don m\u00e1s grande que uno puede recibir de Dios es el perd\u00f3n.5.16 Los l\u00edderes jud\u00edos presenciaron a la vez un poderoso milagro y una regla quebrantada. Desecharon el milagro para enfocar la atenci\u00f3n en la regla quebrantada, porque para ellos era m\u00e1s importante la regla que el milagro. Dios est\u00e1 dispuesto a obrar en nuestras vidas, pero es posible que cerremos el paso a sus milagros por limitar nuestras ideas con respecto a su forma de obrar.5.17 Si Dios detuviese todo tipo de trabajo en el d\u00eda de reposo, la naturaleza caer\u00eda en el caos y el pecado se apoderar\u00eda del mundo. Gen 2:2 dice que Dios descans\u00f3 el s\u00e9ptimo d\u00eda, pero esto no puede querer decir que dej\u00f3 de hacer el bien. Jes\u00fas quer\u00eda ense\u00f1ar que cuando se presenta la oportunidad de hacer el bien, no debe pasarse por alto, ni siquiera en el d\u00eda de reposo.5.17ss Jes\u00fas se identificaba con Dios, su Padre. No cabe duda de que afirmaba ser Dios. Jes\u00fas no da lugar a la alternativa de creer en Dios mientras se hace caso omiso del Hijo de Dios (5.23). Los fariseos tambi\u00e9n llamaban Padre a Dios, pero se dieron cuenta de que Jes\u00fas declaraba tener con El una relaci\u00f3n singular. Como respuesta a la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas, a los fariseos les quedaban dos alternativas: creerle o acusarlo de blasfemia. Escogieron la segunda.5.19-23 Como resultado de su unidad con Dios, Jes\u00fas viv\u00eda como Dios deseaba que viviese. Debido a nuestra identificaci\u00f3n con Jes\u00fas, debemos honrarlo y vivir como El desea que vivamos. Las preguntas \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00eda Jes\u00fas?\u00bb y \u00ab\u00bfQu\u00e9 desear\u00eda Jes\u00fas que hiciese?\u00bb tal vez nos ayuden a tomar decisiones correctas.5.24 La \u00abvida eterna\u00bb (vivir para siempre con Dios) comienza cuando uno acepta a Jesucristo como Salvador. En ese momento, se inicia la nueva vida dentro de uno (2Co 5:17). Constituye una obra total. Todav\u00eda uno ha de enfrentarse a la muerte f\u00edsica, pero cuando Cristo vuelva, nuestro cuerpo resucitar\u00e1 para vivir por siempre (1 Corintios 15).JESUS ENSE\u00d1A EN JERUSALEN :   Entre los cap\u00edtulos cuatro y cinco de Juan, Jes\u00fas ministr\u00f3 en Galilea, sobre todo en Capernaum. Llam\u00f3 a ciertos hombres para que le siguieran, pero esto no fue as\u00ed hasta despu\u00e9s de su viaje a Jerusal\u00e9n (5.1) en el que eligi\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos entre ellos.5.25 Al decir que los muertos oir\u00e1n su voz, Jes\u00fas se refer\u00eda a los espiritualmente muertos que oyen, entienden y lo aceptan. Los que aceptan a Jes\u00fas, el Verbo, tendr\u00e1n vida eterna. Jes\u00fas se refer\u00eda tambi\u00e9n a los que est\u00e1n f\u00edsicamente muertos. Cuando estuvo en la tierra, resucit\u00f3 a varias personas, y en su Segunda Venida todos los \u00abmuertos en Cristo\u00bb se levantar\u00e1n para encontrarse con El (1Th 4:16).5.26 Dios es la fuente y el Creador de la vida, pues no hay vida separados de El, ni aqu\u00ed ni en el m\u00e1s all\u00e1. La vida en nosotros es un don que viene de Dios (v\u00e9anse Deu 30:20; Psa 36:9). Como Jes\u00fas existe eternamente con Dios, el Creador, El tambi\u00e9n es \u00abla vida\u00bb (Psa 14:6) por la cual podemos vivir para siempre (v\u00e9ase 1Jo 5:11).5.27 El Antiguo Testamento hab\u00eda mencionado tres se\u00f1ales del Mes\u00edas que habr\u00eda de venir. En este cap\u00edtulo, Juan muestra que Jes\u00fas ha cumplido las tres se\u00f1ales. Todo poder y autoridad le son dados por ser el Hijo del Hombre (cf. 5.27 con Dan 7:13-14). Los cojos y los enfermos son sanados (cf. 5.20, 26 con Isa 35:6; Jer 31:8-9). Los muertos son levantados (cf. 5.21, 28 con Deu 32:39; 1Sa 2:6; 2Ki 5:7).5.29 Los que se han rebelado contra Cristo tambi\u00e9n resucitar\u00e1n, pero para escuchar el veredicto de Dios en su contra y para recibir la sentencia de una eternidad separados de El. Hay quienes desean vivir bien sobre la tierra, olvidarse de Dios y luego alcanzar con la muerte el descanso final. Las palabras de Jes\u00fas no dan lugar a que se perciba la muerte como el fin de todo. Hay un juicio que los incr\u00e9dulos deber\u00e1n enfrentar.5.31ss Jes\u00fas declaraba que era igual a Dios (5.18), daba vida eterna (5.24), era la fuente de la vida (5.26) y juzgaba al pecado (5.27). Estas declaraciones demuestran que Jes\u00fas dec\u00eda ser divino; era una afirmaci\u00f3n casi incre\u00edble, pero la apoyaba el testimonio de otro: Juan el Bautista.5.39, 40 Los l\u00edderes religiosos sab\u00edan lo que dec\u00eda la Biblia, pero no aplicaban sus palabras a la vida. Conoc\u00edan las ense\u00f1anzas de las Escrituras, pero no reconocieron al Mes\u00edas que las Escrituras se\u00f1alaban. Conoc\u00edan las leyes, pero no vieron al Salvador. Atrincherados en su sistema religioso, se negaron a permitir que el Hijo de Dios cambiase sus vidas. No se enrede tanto en la \u00abreligi\u00f3n\u00bb que se pierda a Cristo.5.41 \u00bfDe qui\u00e9n busca la alabanza? Los l\u00edderes religiosos gozaban de prestigio en Israel, pero su sello de aprobaci\u00f3n no ten\u00eda significado alguno para Jes\u00fas. A El le interesaba la aprobaci\u00f3n de Dios. Este es un buen principio para nosotros. Aun cuando nuestras acciones reciban la aprobaci\u00f3n de los m\u00e1s altos dignatarios del mundo, si Dios no las aprueba, debi\u00e9ramos preocuparnos. Pero si las aprueba, aun cuando otros no lo hagan, debi\u00e9ramos estar conformes.5.45 Los fariseos se jactaban de ser los verdaderos seguidores de su antepasado Mois\u00e9s. Intentaban guardar cada una de sus leyes al pie de la letra, incluso agregaron algunas propias. La advertencia de Jes\u00fas de que Mois\u00e9s los acusar\u00eda los enfureci\u00f3. Mois\u00e9s escribi\u00f3 acerca de Jes\u00fas (Gen 3:15; Num 21:9; Num 24:17; Deu 18:15) y aun as\u00ed los l\u00edderes religiosos no quisieron creer en Jes\u00fas cuando vino.AFIRMACIONES DE CRISTOQuienes leen la vida de Jes\u00fas enfrentan una pregunta inevitable: \u00bfFue Dios Jes\u00fas? Parte de una conclusi\u00f3n razonable tiene que incluir el hecho de que declar\u00f3 ser Dios. No tenemos otra alternativa sino la de estar de acuerdo o no con su declaraci\u00f3n. La vida eterna est\u00e1 en juego en la elecci\u00f3n.Jes\u00fas dijo ser:, , , ,el cumplimiento de las profec\u00edas del Antiguo TestamentoMateoDeu 5:17; Deu 14:33; Deu 16:16-17; Deu 26:31, Deu 26:53-56; Deu 27:43MarcosDeu 14:21, Deu 14:61-62LucasDeu 4:16-21; Deu 7:18-23; Deu 18:31; Deu 22:37; Deu 24:44JuanDeu 2:22; Deu 5:45-47; Deu 6:45; Deu 7:40; Deu 10:34-36; Deu 13:18; Deu 15:25; Deu 20:9el Hijo del HombreMateoDeu 8:20; Deu 12:8; Deu 16:27; Deu 19:28; Deu 20:18-19; Deu 24:27, Deu 24:44; Deu 25:31; Deu 26:2, Deu 26:45, Deu 26:64MarcosDeu 8:31, Deu 8:38; Deu 9:9; Deu 10:45; Deu 14:41LucasDeu 6:22; Deu 7:33-34; Deu 12:8; Deu 17:22; Deu 18:8, Deu 18:31; Deu 19:10; Deu 21:36JuanDeu 1:51; Deu 3:13-14; Deu 6:27, Deu 6:53; Deu 12:23, Deu 12:34El Hijo de DiosMateoDeu 11:27; Deu 14:33; Deu 16:16-17; Deu 27:43MarcosDeu 3:11-12; Deu 14:61-62LucasDeu 8:28; Deu 10:22JuanDeu 1:18; Deu 3:35-36; Deu 5:18-26; Deu 6:40; Deu 10:36; Deu 11:4; Deu 17:1; Deu 19:7el Mes\u00edas\/ el CristoMateoDeu 23:9-10; Deu 26:63-64MarcosDeu 8:29-30LucasDeu 4:41; Deu 23:1-2; Deu 24:25-27JuanDeu 4:25-26; Deu 10:24-25; Deu 11:27<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cUna\u201d, P66,75ABD; \u05d0C: \u201cla\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 237 \u00c9xo 12:14; Deu 16:1; Deu 16:16; Jua 2:13; Jua 6:4<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> una fiesta de los jud\u00edos. Pudo haber sido la Pascua, el Pentecost\u00e9s o la fiesta de los Tabern\u00e1culos (v. coment. en Mt 26:2). Si se trata de la Pascua, se extender\u00eda el ministerio de Jes\u00fas en Galilea (cp. 4:46) todo un a\u00f1o, ya que Juan menciona expl\u00edcitamente otras tres Pascuas (cp. 2:13, 23; 6:4; 11:55; 12:1).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>70 (B) DISPUTAS ACERCA DE LAS OBRAS Y LAS PALABRAS DE JES\u00daS: \u00bfPROVIENE JES\u00daS DE DIOS? (5,1-10,42). Estos cap\u00edtulos sufrieron un complejo proceso de reelaboraci\u00f3n que cul\u00admin\u00f3 con la adici\u00f3n de los caps. 11-12. Seg\u00fan parecer de algunos exegetas, tambi\u00e9n el cap. 6 se habr\u00eda a\u00f1adido en este momento; otros con\u00adsideran que no fue a\u00f1adido, sino simplemente desplazado desde su lugar original al final del cap. 4 hasta su lugar definitivo a continuaci\u00f3n del cap. 5. Los caps. 5-12 presentan una es\u00adtructura paralela con dos pares de milagros dobles. Las curaciones en los caps. 5 y 9 en\u00adfrentan a Jes\u00fas con las autoridades a causa del reposo del s\u00e1bado. En la primera, la eventual conversi\u00f3n del que ha sido curado a la fe en Jes\u00fas se deja abierta, mientras que, en la se\u00adgunda, el que ha sido curado se convierte en prototipo del cristiano perseguido por las au\u00adtoridades. El segundo par nos presenta dos episodios de rechazo de Jes\u00fas, el origen de la vida. El milagro de los panes, Jes\u00fas como \u00abpan de vida\u00bb, acaba con la deserci\u00f3n de algunos de sus disc\u00edpulos. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, Je\u00ads\u00fas como \u00abresurrecci\u00f3n y vida\u00bb, se convierte en la excusa de su muerte.<br \/>\nJes\u00fas entra en conflicto p\u00fablico y abierto con \u00ablos jud\u00edos\u00bb (5,10.15; 6,41.52; 7,15.35; 8,22.31.48.57; 10,19.24.33; 11,54). Cada uno de los cap\u00edtulos refleja de una forma u otra la hostilidad existente hacia Jes\u00fas. Su vida se ve amenazada con frecuencia (p.ej., 5,16.18; 6,15a; 7,32.45; 8,59; 9,34b [contra uno de los seguidores de Jes\u00fas]; 10,31.39; 11,16 [pr\u00f3\u00adxima], 45-54 [condena de las autoridades ju\u00add\u00edas]; 12,9-11, contra L\u00e1zaro a causa de la cu\u00adraci\u00f3n que Jes\u00fas ha obrado en \u00e9l). Los caps. 5-12 se relacionan asimismo mediante el tema de la fiesta. Este tema se inicia con la fiesta in\u00adnominada del cap. 5. Los exegetas que defien\u00adden la existencia de una trasposici\u00f3n de los caps. 5 y 6 sugieren que esta fiesta pudiera ser la de Pentecost\u00e9s, anterior a la fiesta de los Ta\u00adbern\u00e1culos del cap. 7.<br \/>\n71 La secuencia narrativa de los caps. 4-6 es tan extra\u00f1a que muchos exegetas conside\u00adran que la secuencia original era 4, 6, 5. Pues\u00adto que hasta los papiros m\u00e1s antiguos coinci\u00adden en el orden tal como lo conocemos, es razonable suponer que el reordenamiento de los cap\u00edtulos formara parte de una reelaboraci\u00f3n final llevada a cabo en el seno de la pro\u00adpia comunidad jo\u00e1nica. Desde el punto de vis\u00adta de su geograf\u00eda, el cap. 6 contin\u00faa el final de 4,54: Jes\u00fas se ha desplazado de la orilla oeste a la orilla este del mar. Asimismo, la adverten\u00adcia de 7,1 parece m\u00e1s apropiada en el contex\u00adto de la hostilidad expresada en 5,18 que a continuaci\u00f3n del cap. 6. Si el cap. 6 sigui\u00f3 en un primer momento al cap. 4, entonces la l\u00ed\u00adnea cronol\u00f3gica de este evangelio se aproxima a la de los sin\u00f3pticos. Jes\u00fas lleva a cabo una misi\u00f3n en Galilea que comprende la multipli\u00adcaci\u00f3n de los panes, caminar sobre las aguas y la confesi\u00f3n de Pedro como punto culminante; a continuaci\u00f3n, se dirige a Jerusal\u00e9n. La se\u00adcuencia tal como la conocemos presenta un patr\u00f3n alternante entre Galilea y Judea. La mi\u00adsi\u00f3n de Jes\u00fas en Galilea se interrumpe con vi\u00adsitas a Jerusal\u00e9n previas a la pasi\u00f3n, como ha ocurrido ya en el cap. 2.<br \/>\n72 (A) JERUSAL\u00c9N: LA CURACI\u00d3N DEL PARAL\u00cd\u00adTICO; LA VIDA Y EL JUICIO (5,1-47). El milagro in\u00adtroduce un discurso sobre la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre y con su poder de dar vida. El dis\u00adcurso ilumina tambi\u00e9n el tema impl\u00edcito en Jn 4,50: la palabra de Jes\u00fas, y no los signos, es ca\u00adpaz de generar la verdadera fe.<br \/>\n73 (i) Un paral\u00edtico es curado en s\u00e1bado (5,1-18). Este milagro no presenta ning\u00fan paralelo directo en los sin\u00f3pticos, aunque Je\u00ads\u00fas cura a un paral\u00edtico en Mc 2,1-12: las pala\u00adbras de Jes\u00fas en el v. 8 son similares a Mc 2,9 y muy probablemente reflejan un patr\u00f3n estereotipado en la tradici\u00f3n oral; la extra\u00f1a palabra krabattos, \u00abcamilla\u00bb, aparece solamen\u00adte en Marcos y en Juan, y la asociaci\u00f3n de la enfermedad con el pecado aparece en Mc 2,5; en Jn 5,14 sirve de n\u00facleo para crear una se\u00adgunda escena entre Jes\u00fas y el paral\u00edtico en el Templo. Como hemos visto en 4,4-42, y en me\u00adnor medida en 1,19-51, el evangelista expande el material tradicional a fin de formar una se\u00adrie de escenas cortas agrupadas tem\u00e1ticamen\u00adte en una unidad mayor. Ha a\u00f1adido al relato el conflicto acerca de la violaci\u00f3n del reposo sab\u00e1tico (w. 9c-10), que forma parte de otros milagros de Jes\u00fas en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (p.ej., Mc 2,23-28).<br \/>\n74 2. La investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica ha hecho algunas aportaciones acerca del lugar. Podemos decantarnos a favor de \u00abBetesda\u00bb en el debate abierto por la no concordancia del nombre del lugar entre los manuscritos, gra\u00adcias a una referencia hallada en el Rollo de cobre de la cueva 3 de Qumr\u00e1n: \u00abEn Betesdatayin, en la piscina donde te sumerges hay un peque\u00f1o estanque\u00bb (3Q15 11,12-13). La es\u00adtructura hallada por los arque\u00f3logos consta de cinco p\u00f3rticos y dos piscinas: una peque\u00f1a al norte y una mayor al sur. Las dos piscinas que\u00addan rodeadas por cuatro de los p\u00f3rticos, mien\u00adtras que el quinto queda entre ellas. La estruc\u00adtura estaba enterrada parcialmente a siete u ocho metros y almacenaba gran cantidad de agua de lluvia. Su nombre, \u00abEstanque de las Ovejas\u00bb, sugiere que en un principio debi\u00f3 de estar destinada a un uso muy diferente; sin embargo, la referencia del Rollo de cobre (AD 35-65) demuestra que se hab\u00eda convertido en una estructura muy elaborada, probablemente durante el reinado de Herodes el Grande. Las excavaciones no nos han ayudado hasta el mo\u00admento a comprender por qu\u00e9 el paral\u00edtico afir\u00adma que para poder curarse deb\u00eda ser el prime\u00adro en sumergirse en el agua cuando \u00e9sta se agitaba (v. 7). Algunos int\u00e9rpretes opinan que puede tratarse de una confusi\u00f3n con el ma\u00adnantial de Silo\u00e9, del que sal\u00eda agua varias ve\u00adces al d\u00eda durante la temporada de lluvias, dos veces en verano y una en oto\u00f1o; o quiz\u00e1s el efecto dependiera del sistema de canales usa\u00addo para transferir el agua de una piscina a otra. La soluci\u00f3n a este problema nos la han ofrecido los manuscritos tard\u00edos, incluido Alexandrinus, que presentan un vers\u00edculo extra (v. 4) destinado a explicar que se cre\u00eda que el agua de la piscina se agitaba cuando un \u00e1ngel de Dios bajaba a removerla.<br \/>\n75 9c-15. Una serie de encuentros breves desplazan nuestra atenci\u00f3n del milagro a la figura de Jes\u00fas como violador del s\u00e1bado. El tema del perd\u00f3n probablemente pertenezca a esta tradici\u00f3n. Aparece en Mc 2,5-10. Seg\u00fan Juan, el \u00abpecado\u00bb es la falta de fe en Jes\u00fas (p.ej., 16,9). Juan ha recurrido a este tema pa\u00adra crear un segundo encuentro entre el paral\u00ed\u00adtico curado y Jes\u00fas en el recinto del Templo, el escenario de los enfrentamientos entre Je\u00ads\u00fas y \u00ablos jud\u00edos\u00bb (p.ej., 7,28; 8,20.59; 10,23). pues podr\u00eda sucederte algo peor: la advertencia de Jes\u00fas arroja una luz negativa sobre el he\u00adcho de que el hombre reporte a las autorida\u00addes su segundo encuentro con Jes\u00fas. Denun\u00adciando a Jes\u00fas, el hombre ha \u00abvuelto a pecar\u00bb. El contraste entre su acci\u00f3n y la respuesta cre\u00adyente al don de la curaci\u00f3n se pone en eviden\u00adcia en Jn 9, donde el ciego curado defiende a Jes\u00fas. En el contexto de la simb\u00f3lica jo\u00e1nica, el paral\u00edtico curado ha sido condenado en el juicio (p.ej. 3,36).<br \/>\n76 16-18. los jud\u00edos le persegu\u00edan: El punto clave, al parecer de los cristianos jo\u00e1nicos, es la pretensi\u00f3n de igualdad con Dios que muestra Jes\u00fas; la identificaci\u00f3n de este tema puede per\u00adtenecer a la tradici\u00f3n prejo\u00e1nica. Mc 2,7 pre\u00adsenta a Jes\u00fas acusado de blasfemia porque se ha atribuido una prerrogativa, el perd\u00f3n de los pecados, que pertenece solamente a Dios. Estos vers\u00edculos van dirigidos a un lector que conoce con antelaci\u00f3n que Jes\u00fas fue perseguido y ajus\u00adticiado por \u00ablos jud\u00edos\u00bb (w. 16.18). La afirma\u00adci\u00f3n del v. 17 est\u00e1 insertada de forma forzada entre los comentarios del evangelista, a fin de introducir la respuesta de Jes\u00fas a las acusacio\u00adnes que le dirigen: Jes\u00fas trabaja en s\u00e1bado, co\u00admo su Padre.<br \/>\n77 (ii) La autoridad del Hijo para dar vida (5,19-30). En dos secciones se describe la acti\u00advidad del Hijo, dar vida y juzgar, como un re\u00adflejo de lo que \u00abha visto\u00bb hacer a su Padre. Los w. 19-20a probablemente derivan de una pa\u00adr\u00e1bola breve acerca de un padre y de su hijo aprendiz. Jes\u00fas insiste en que \u00e9l es el verdade\u00adro enviado del Padre. Jes\u00fas no act\u00faa nunca en base a su propia autoridad, sino solamente de acuerdo con lo que el Padre le dice (7,18; 8,28; 14,10) . 20b-23. cosas m\u00e1s grandes que \u00e9stas: \u00abCosas m\u00e1s grandes\u00bb expresa en Juan la rela\u00adci\u00f3n de Jes\u00fas con Dios (20b; cf. 1,50). Se defi\u00adnen a continuaci\u00f3n como \u00abdar vida\u00bb y \u00abjuz\u00adgar\u00bb. Jn 3,31-36 ha advertido ya al lector de que la misi\u00f3n que el Hijo ha recibido del Padre es la de \u00abdar vida\u00bb a aquellos que creen. Los que rechazan la fe se condenan. Encontramos la misma perspectiva escatol\u00f3gica en esta sec\u00adci\u00f3n. En lugar de hablar de \u00abvida eterna\u00bb co\u00admo el pasaje precedente, esta secci\u00f3n inaugu\u00adra el tema de la vida recobrada mediante la resurrecci\u00f3n de los muertos. Ambas expresio\u00adnes ser\u00e1n retomadas con ocasi\u00f3n de \u00abla obra m\u00e1s grande\u00bb que anticipa \u00abla cosa m\u00e1s gran\u00adde\u00bb prometida por Jes\u00fas. \u00abLa obra m\u00e1s gran\u00adde\u00bb es la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (11,1-44). La afirmaci\u00f3n de que honrar al Hijo equivale a honrar al Padre se fundamenta en la identidad de Jes\u00fas. Jes\u00fas, como enviado de Dios, merece una recepci\u00f3n adecuada a Aquel que lo env\u00eda (v\u00e9ase W. A. Meeks, \u00abThe Divine Agent and His Counterfeit\u00bb, Aspects of Religious Propaganda [ed. E. Sch\u00fcssler Fiorenza, Notre Dame 1976] 43-67).<br \/>\n78 24-25. La expresi\u00f3n del doble Am\u00e9n agudiza la perspectiva de escatolog\u00eda realizada propia del cuarto evangelio. Quien escucha y cree, \u00abtiene vida\u00bb. La muerte y el juicio no se\u00adr\u00e1n su futuro, han pasado de la muerte a la vi\u00adda: La expresi\u00f3n m\u00e1s genuina de la comuni\u00addad jo\u00e1nica para indicar la salvaci\u00f3n (cf. 1 Jn 3,14). El v. 25 hace a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcita la reinterpretaci\u00f3n jo\u00e1nica del mensaje escatol\u00f3gico tradicional, al hablar de la resurrecci\u00f3n de los muertos en tiempo presente, est\u00e1 llegando la hora, ha llegado ya: La expresi\u00f3n aparece en 4,23 en referencia a la actualizaci\u00f3n del culto mesi\u00e1nico en el Hijo. Solamente los muertos que escuchan la voz del Hijo del Hombre se\u00adr\u00e1n devueltos a la vida.<br \/>\n79 La mitolog\u00eda gn\u00f3stica usaba \u00abmuerte\u00bb como met\u00e1fora del estado de las almas dormi\u00addas atrapadas en este mundo. Los que devie\u00adnen gn\u00f3sticos oyen la llamada del revelador que los despierta de la muerte, de la embria\u00adguez, del sue\u00f1o. ApoJn 30.33-31.25 describe la llamada de la Pronoia (premonici\u00f3n, provi\u00addencia) celestial al despertar y a la salvaci\u00f3n. El discurso de revelaci\u00f3n gn\u00f3stico coincide en algunos temas con el discurso de revelaci\u00f3n jo\u00e1nico, pero desarrolla una estructura ontol\u00f3gica (la prisi\u00f3n terrenal vs. el mundo et\u00e9reo celestial) que no forma parte del mundo sim\u00adb\u00f3lico del cuarto evangelio (v\u00e9ase Rdolph, Gnosis [\u2192 8 supra] 119-21).<br \/>\n80 26. as\u00ed como el Padre tiene el poder de dar vida: Es un paralelo del v. 21 y afirma de nuevo que el Padre ha dado su poder al Hijo. 27a. le ha dado tambi\u00e9n autoridad para juzgar: Retoma 22b. 27b. porque es Hijo del hombre: La \u00fanica expresi\u00f3n anartra (sin art\u00edculos) so\u00adbre el Hijo del hombre en el cuarto evangelio se asocia a la afirmaci\u00f3n sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos del v. 25. Esta imagen del Hijo del hombre nos remite al uso cristiano m\u00e1s primitivo de la figura de Dn 7,13 para descri\u00adbir a Jes\u00fas que retorna como juez. Sin embar\u00adgo, entre las restantes afirmaciones jo\u00e1nicas sobre el Hijo del hombre, no hay ninguna otra que se refiera a Jes\u00fas como juez escatol\u00f3gico. 27b-29. La afirmaci\u00f3n sobre el Hijo del hom\u00adbre que se expresa en estos vers\u00edculos es una predicci\u00f3n de futuro sobre la resurrecci\u00f3n en el d\u00eda del juicio, una tradici\u00f3n originada en el judaismo postex\u00edlico (Dn 12,2; \/ Hen 51; 4 Esd 7,3 2; 2ApBar 42.7; ApMo 10,41) que el cristia\u00adnismo primitivo asoci\u00f3 a Jes\u00fas como \u00abSe\u00f1or\u00bb o como \u00abHijo del hombre\u00bb (p.ej., 2 Cor 5,10). En algunos escritos aparece la resurrecci\u00f3n como recompensa de los justos (p.ej., Flp 3,20), mientras que en otros se presenta una resu\u00adrrecci\u00f3n universal seguida del juicio (p.ej., Dn 12,2). El v. 29 adopta esta \u00faltima posibilidad, mientras que el v. 21, al relacionar la resurrec\u00adci\u00f3n de los muertos con \u00abel don de la vida\u00bb, parece reflejar la primera. La tensi\u00f3n entre la \u00abescatolog\u00eda futura\u00bb de la resurrecci\u00f3n de la carne para el juicio, y la \u00abescatolog\u00eda realiza\u00adda\u00bb del juicio mediante la respuesta presente a la llamada de Jes\u00fas, sugiere que estos vers\u00edcu\u00adlos provienen de tradiciones independientes. El v. 28, por el hecho de utilizar expresiones caracter\u00edsticas de Juan, probablemente refleja una afirmaci\u00f3n que tom\u00f3 forma y circul\u00f3 en el seno de la comunidad jo\u00e1nica. Algunos exege\u00adtas consideran que se trata de una repetici\u00f3n destinada a enfatizar el discurso previo, que alcanzar\u00eda su conclusi\u00f3n final en la repetici\u00f3n del v. 19 en el v. 30. Otros, sin embargo, de acuerdo con Bultmann, consideran que este pasaje de la tradici\u00f3n, fue a\u00f1adido por un disc\u00edpulo en la reedici\u00f3n final del evangelio. Qui\u00adz\u00e1s estuviera destinado a contrarrestar las fal\u00adsas interpretaciones de la escatolog\u00eda jo\u00e1nica propias de los secesionistas de las ep\u00edstolas jo\u00e1nicas.<br \/>\n81 (iii) El testimonio en favor de Jes\u00fas (5,31-40). De forma s\u00fabita, el discurso se des\u00adplaza al tema del testimonio a favor de Jes\u00fas. La objeci\u00f3n que da pie al desarrollo de este te\u00adma no se expresa hasta 8,13, donde se invoca el principio legal seg\u00fan el cual no se puede tes\u00adtificar a favor de uno mismo (Dt 19,15 man\u00adtiene que no se puede condenar a nadie en ba\u00adse al testimonio de un solo testigo; mKetub. 2,9 cita el principio legal seg\u00fan el cual no se puede ser testigo en favor propio). El tema de los \u00abtestigos\u00bb desplaza el lenguaje del juicio: Jes\u00fas deja de ser juez y pasa a ser objeto del juicio de otros. As\u00ed, las tensiones narrativas del evangelio pueden interpretarse a la luz de este doble proceso judicial. Por una parte, los humanos juzgan y condenan a Jes\u00fas, rechazando a quienes Jes\u00fas presenta como testigos. Por otra parte, la palabra de Jes\u00fas es el juicio y la condena del mundo falto de fe, pues sus testi\u00adgos son en realidad \u00abverdaderos\u00bb. El aut\u00e9ntico testigo a favor de Jes\u00fas es el Padre (w. 32.37).<br \/>\n82 33-35. El testimonio del Bautista ante los emisarios procedentes de Jerusal\u00e9n (1,19-28) se cita solamente para descartarlo como mero testimonio \u00abhumano\u00bb, vosotros estuvis\u00adteis dispuestos, durante alg\u00fan tiempo, a alegra\u00adros con su luz: Probablemente se refiera a la popularidad de JBau entre el pueblo (cf. Flavio Josefo, Ant. 18.5.2 \u00a7 118). El v. 35 parece presuponer la muerte del Bautista, aunque el evangelista no la menciona expl\u00edcitamente.<br \/>\n36. Jes\u00fas apela a sus \u00abobras\u00bb como un testi\u00admonio mayor que el de JBau, en alusi\u00f3n indi\u00adrecta a la curaci\u00f3n del paral\u00edtico. La conexi\u00f3n expl\u00edcita entre una \u00abobra\u00bb de Jes\u00fas y su proce\u00addencia \u00abde Dios\u00bb la establece el ciego de naci\u00admiento (9,33). Las obras de Jes\u00fas aparecen de nuevo como testimonio en 10,25; 14,10-11. En la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, las \u00abobras\u00bb de Jes\u00fas se consideran una evidencia de que \u00e9l es en reali\u00addad aquel que esperaban, seg\u00fan se deduce de la respuesta de Jes\u00fas a la pregunta que los dis\u00adc\u00edpulos de JBau le dirigen por encargo de su maestro encarcelado (Mt 11,5). 37-38. su pa\u00adlabra no ha tenido acogida en vosotros: El au\u00adt\u00e9ntico \u00abtestigo\u00bb en favor de Jes\u00fas es el Padre. El rechazo del enviado de Dios es la causa de la condenaci\u00f3n. La secuencia de negaciones sugiere que los interlocutores de Jes\u00fas son in\u00adcapaces de recibir su testimonio, puesto que \u00abno han o\u00eddo su voz\u00bb, \u00abni lo han visto\u00bb, \u00abni han acogido su palabra\u00bb. 39-40. estudi\u00e1is apasionadamente las Escrituras: Faltando el acce\u00adso al conocimiento de Dios que solamente puede proveer Jes\u00fas, incluso la encomiable ta\u00adrea de investigar las Escrituras para hallar en ellas la vida se torna est\u00e9ril. \u00abInvestigar\u00bb refle\u00adja el hebr. d\u00e1ras, utilizado para el estudio de las Escrituras. As\u00ed pues, los w. 39-40 retornan el discurso al tema de la vida con que \u00e9ste se hab\u00eda iniciado, a la vez que anticipan la som\u00adbr\u00eda perspectiva experimentada por la comu\u00adnidad jo\u00e1nica: los l\u00edderes del judaismo no se convertir\u00e1n a Jes\u00fas.<br \/>\n83 (iv) Condena de la falta de fe (5,41-47). El juicio pronunciado en los w. 39-40 se agu\u00addiza en esta secci\u00f3n al condenar las Escrituras a los que no creen en las palabras de Jes\u00fas. 41. honores que puedan dar los hombres: Una vez m\u00e1s, el tema se desplaza de forma abrupta a una cuesti\u00f3n que aparecer\u00e1 en las controversias posteriores. La acusaci\u00f3n de buscar hono\u00adres mundanos, el aplauso de la audiencia, etc., era frecuente en la antig\u00fcedad para denunciar a los sofistas y a los falsos maestros. Dio afir\u00adma que el c\u00ednico ideal es alguien que \u00abcon pu\u00adreza y sin enga\u00f1o habla con la libertad propia del fil\u00f3sofo, y no procura alcanzar la gloria ni obtener ventajas personales a costa de la ver\u00addad\u00bb (Or. 32.11). La oposici\u00f3n entre \u00abbuscar la gloria de este mundo\u00bb y \u00abdar testimonio de la verdad\u00bb proviene del \u00e1mbito forense, ya que el ret\u00f3rico era capaz de convencer a su audiencia de la \u00abveracidad\u00bb de una premisa falsa. El con\u00adtraste entre los que procuran su propia gloria y Jes\u00fas, unido a la acusaci\u00f3n de que los oponen\u00adtes de Jes\u00fas no son fieles a los preceptos Moi\u00ads\u00e9s, reaparecer\u00e1 en 7,18. 42-44. Se detallan las consecuencias de los falsos conceptos de glo\u00adria. No aman a Dios puesto que no reciben al enviado de Dios. En su lugar, preferir\u00edan acep\u00adtar a cualquier charlat\u00e1n. Jn 12,43 reitera la afirmaci\u00f3n de que el deseo de glorias munda\u00adnas ha impedido que muchos simpatizantes de Jes\u00fas se convirtieran en creyentes.<br \/>\n84 45-47. Mois\u00e9s os condenar\u00e1: La tradi\u00adci\u00f3n jud\u00eda caracterizaba a Mois\u00e9s como el in\u00adtercesor del pueblo, que ruega por \u00e9l ante Dios noche y d\u00eda (AsMo 11,17; 12,6; \u00abel abogado fiel\u00bb, Exod. Rab. 18,3 en \u00c9x 12,29; Fil\u00f3n, De vi\u00adta Mos. 2.166; Jub 1,19-21); pide en el Sina\u00ed que el \u00abesp\u00edritu de Beliar\u00bb no \u00abesclavice\u00bb a su pueblo para que \u00e9ste no aparezca culpable an\u00adte Dios. Mois\u00e9s, el abogado defensor o \u00abpar\u00e1\u00adclito\u00bb (synergos; parakl\u00e9tos) del pueblo se convierte de pronto en su acusador. Mois\u00e9s dio testimonio de Jes\u00fas (1,45); por tanto, quienes afirman poner su esperanza en Mois\u00e9s y en sus escritos y rechazan a Jes\u00fas, demuestran que en realidad no confian tampoco en Mois\u00e9s (v\u00e9ase U. von Wahlde, CBQ 43 [1981] 385-404).<br \/>\n85 (b) Galilea: el pan de vida (6,1-71). Es\u00adta secci\u00f3n es paralela a la secuencia de acon\u00adtecimientos en Mc 6,30-54 y 8,11-33 (con la omisi\u00f3n de la segunda multiplicaci\u00f3n de los panes en Mc 8,1-10): (1) la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn 6,1-15; Mc 6,30-44); (2) Jes\u00fas ca\u00admina sobre las aguas (Jn 6,16-24; Mc 6,45-54); (3) petici\u00f3n de un signo (Jn 6,25-34; Mc 8,11-13) ; (4) comentario sobre el pan (Jn 6,35-59; Mc 8,14-21); (5) la confesi\u00f3n de Pedro (Jn 6,60-69; Mc 8,27-30); (6) la pasi\u00f3n (Jn 6,70-71; Mc 8,31-33). La caracterizaci\u00f3n simb\u00f3lica de Jes\u00fas como fuente de \u00abagua viva\u00bb en Jn 4 (tambi\u00e9n en 7,38-39) y dispensador del pan bajado del cielo se desarrollaron a un tiempo con la cristolog\u00eda jo\u00e1nica que identifica a Je\u00ads\u00fas con el profeta-rey mosaico. El discurso so\u00adbre el pan probablemente form\u00f3 parte de un midr\u00e1s homil\u00e9tico antes de ser incorporado al evangelio. Para el evangelista, el discurso en su totalidad representa un nuevo enfrenta\u00admiento entre la multitud falta de fe y el envia\u00addo del cielo que proclama la palabra de vida. Finalmente, algunos exegetas consideran que la secci\u00f3n sobre Jes\u00fas como pan eucar\u00edstico (vv. 51 -59) fue a\u00f1adida en la edici\u00f3n final del evangelio a modo de etiolog\u00eda para la celebra\u00adci\u00f3n jo\u00e1nica de la eucarist\u00eda (L. Schenke, BZ<br \/>\n29 [1985] 68-89).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En este pasaje se nos describe con minuciosidad uno de los pocos milagros que nos refiere S. Juan. \u00c1 semejanza de otros  hechos de la misma clase da lugar \u00e1 un discurso muy instructivo.<br \/>\nEn primer lugar se nos hace saber cu\u00e1ntas desgracias ha acarreado el pecado al mundo. Un hombre hab\u00eda estado enfermo  por nada menos que treinta y ocho a\u00f1os. Durante treinta y ocho largos inviernos hab\u00eda sufrido bajo el peso del dolor y del  martirio. Hab\u00eda visto que otros eran curados en las aguas de Betesda, y que regresaban \u00e1 sus casas llenos de j\u00fabilo. Pero  para \u00e9l no hab\u00eda remedio. Sin amigos, sin protecci\u00f3n, sin esperanza, yac\u00eda cerca de las aguas milagrosas, pero no obten\u00eda de  ellas alivio ninguno. Se pasaba a\u00f1o tras a\u00f1o, y \u00e9l permanec\u00eda en el mismo estado. Seg\u00fan parec\u00eda, solo la muerte pod\u00eda  poner fin \u00e1 sus padecimientos.<br \/>\nAl leer acerca de semejantes achaques debi\u00e9ramos sentirnos impulsados \u00e1 aborrecer m\u00e1s el pecado, pues ha sido fuente y  causa de todas las enfermedades que han afligido el mundo. Dios no cre\u00f3 al hombre lleno de achaques, dolores y  enfermedades. Todas estas cosas son resultado de la ca\u00edda. No habr\u00eda habido enfermedades si no hubiera habido pecado.<br \/>\nNo puede presentarse prueba m\u00e1s concluyente de la incredulidad innata del hombre, que su indiferencia respecto al pecado.<br \/>\n\u00abLos insensatos,\u00bb dice el sabio, \u00abhablan pecado.\u00bb Pro 15:9. Millares hay que se complacen en hacer lo que es  decididamente malo y que corren ansiosos tras el vicio ponzo\u00f1oso. Aman lo que Dios aborrece y aborrecen lo que Dios  ama. Son como los locos que quieren \u00e1 sus enemigos y odian \u00e1 sus amigos. Es que tienen vendados los ojos, pues si viesen  los hospitales y las enfermer\u00edas, y pensasen en la mortandad que el pecado ha causado en este mundo, seguro es que no se  complacer\u00edan en pecar m\u00e1s.<br \/>\n\u00a1Con raz\u00f3n se nos exhorta \u00e1 que oremos por la venida del reino de Dios! Entonces y solo entonces cesar\u00e1 la maldici\u00f3n que  gravita sobre la tierra, entonces cesar\u00e1 el sufrimiento, entonces la tristeza, y solo entonces cesar\u00e1 el pecado. El coraz\u00f3n no  desmayar\u00e1 m\u00e1s \u00e1 causa de la esperanza enga\u00f1ada, ni el cuerpo ser\u00e1 agobiado por m\u00e1s tiempo bajo el peso de enfermedades  incurables.<br \/>\nEn este pasaje se nos ense\u00f1a, adem\u00e1s, cuan grande es la misericordia y la compasi\u00f3n de Cristo. El vio al desdichado que  yac\u00eda en medio de la multitud. Descuidado, desde\u00f1ado y olvidado entre la turba indiferente, fue visto por Aquel que todo lo  ve\u00eda. El sab\u00eda cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda estado el pobre hombre en esa condici\u00f3n lastimosa, y se apiad\u00f3 de \u00e9l. Inesperadamente  le habl\u00f3 en t\u00e9rminos que expresaban su compasi\u00f3n; y sin tardanza alguna lo hizo regresar \u00e1 su casa lleno de j\u00fabilo.<br \/>\nNo hay para qu\u00e9 sentir temor de empezar la pr\u00e1ctica de la vida cristiana si se est\u00e1 dispuesto \u00e1 ello. Preciso es no demorarse  bajo la falsa impresi\u00f3n de que Jesucristo no tiene voluntad de recibir al pecador. Recu\u00e9rdese que El cur\u00f3 al enfermo en  Betesda.<br \/>\n\u00daltimamente se nos ense\u00f1a que la reposici\u00f3n de una enfermedad debiera impresionarnos profundamente. Se percibe esto  en las palabras que nuestro Se\u00f1or dirigi\u00f3 al enfermo que hab\u00eda acabado de curar: \u00abNo peques m\u00e1s, por que no te venga  alguna cosa peor..<br \/>\nDios habla \u00e1 sus criaturas por medio de cada enfermedad y cada dolor. Dichosos los que pueden ver la mano de Dios y o\u00edr  su voz en todo lo que les acontece. Nada en este mundo acaece por mera casualidad.<br \/>\nY lo que dijimos respecto del tiempo de la enfermedad puede decirse del per\u00edodo de la reposici\u00f3n. Cuando la salud circula  una vez m\u00e1s en nuestras venas debemos volver \u00e1 nuestros quehaceres ordinarios con un odio m\u00e1s profundo al pecado, y  con un prop\u00f3sito m\u00e1s firme de velar sobre nuestras propias acciones y de vivir para Dios. Muy \u00e1 menudo sucede que con el  gozo y la alegr\u00eda de haber recobrado la salud nos olvidamos de los votos hechos durante la enfermedad. En la  convalecencia se ve \u00e1 veces amenazado nuestro bienestar espiritual. Bueno seria que despu\u00e9s de alentarnos grab\u00e1ramos  estas palabras en nuestros corazones: \u00abNo pequ\u00e9is m\u00e1s, por que no os venga una cosa peor..<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Lit., <i>hab\u00eda<\/i> <\/p>\n<p><p>  Algunos mss. dicen: <i>la fiesta;<\/i> i.e., la Pascua <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Jesucristo en d\u00eda de s\u00e1bado cura a un hombre de treinta y ocho a\u00f1os de enfermedad, en la piscina llamada Betsaida. Los jud\u00edos le calumnian por esto. El Se\u00f1or les responde, diciendo: Que todo lo que hace, lo hace juntamente con su Padre: que da la vida a los muertos: que ha sido constituido juez de vivos y muertos: y que dan testimonio de \u00e9l Juan, las obras que hace, el Padre, y aun el mismo Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>1 a. La Pascua. San Ireneo, San Juan Cris\u00f3stomo, San Cirilo y otros quieren que fuese la fiesta de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>2 b. MS. Una albuhera.<\/p>\n<p>c. Piscina, se llam\u00f3 as\u00ed de piscis; porque en los principios fueron unos estanques detinados para conservar vivos los peces. En el texto Griego se llama kolumb\u00e9thra, ba\u00f1o, de kolumb\u00e1o, nadar; porque acostumbraban los jud\u00edos lavarse en ella, o m\u00e1s bien lavar las v\u00edctimas. Prob\u00e1tica, de pr\u00f3baton, oveja: o porque all\u00ed se lavaban las ovejas destinadas a los sacrificios; o por estar vecina a una puerta de la ciudad, que se llamaba as\u00ed de las ovejas, o del ganado, porque entraba por ella todo el ganado de los sacrificios (Neh 3,1). En el texto Griego se lee: ep\u00ed t\u00e9 probatik\u00e9, en o sobre la Prob\u00e1tica. Y Erasmo afirma que as\u00ed se le\u00eda en los antiguos c\u00f3dices latinos; y, seg\u00fan esta lecci\u00f3n, pudo estar dicho estanque o laguna en una plaza o campo, en donde se juntaban las ovejas y dem\u00e1s v\u00edctimas que ofrec\u00edan los sacerdotes en el templo. Semejante a este era el antiguo Forum Boarium de los romanos, que aun el d\u00eda de hoy se llama campo Vaccino, por recogerse en \u00e9l todo el ganado vacuno que ha de servir para el consumo de la ciudad en una semana. Betsaida en hebreo Beth aschedah, casa de efusi\u00f3n, o de recogimiento de aguas, de la palabra caldea asch\u00e1d, o schedh\u00e1; y en esta conformidad San Jer\u00f3nimo afirma que hab\u00eda dos estanques en aquel lugar. Pero el Griego lee bezesd\u00e1, del Hebreo Beth-hesd\u00e1, casa de misericordia o de beneficencia.<\/p>\n<p>4 d. Tertuliano dice que esto suced\u00eda s\u00f3lo una vez cada a\u00f1o, siendo incierto el momento en que acaec\u00eda este milagro. San Cirilo cree que esto acaec\u00eda en la fiesta de Pentecost\u00e9s. San Ireneo cuenta tambi\u00e9n este milagro de la grande fiesta de Pascua; y otros int\u00e9rpretes lo extienden a otros muchos tiempos diferentes del a\u00f1o. Sea de esto lo que fuere, los Santos Padres miran estas milagrosas curaciones que se hac\u00edan en la piscina, como una excelente figura de las aguas del Bautismo, y del efecto divino que producen. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>6 e. De enfermedad. Otros trasladan: Y conoci\u00f3 que era ya de una edad muy avanzada.<\/p>\n<p>7 f. Como si le dijera: \u00bfSe\u00f1or, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de enfermedad me pregunt\u00e1is que si quiero sanar? \u00a1Ah! Se\u00f1or, no deseo otra cosa; mas no hay un hombre que se mueva a piedad vi\u00e9ndome as\u00ed, y que me ayude a procurar mi salud, puesto que yo no puedo moverme: ayudadme, Vos, s\u00ed pod\u00e9is. Con raz\u00f3n, dice San Agust\u00edn, se queja este paral\u00edtico de que no tiene hombre que le socorra; porque para esto le era absolutamente necesario un hombre Dios.<\/p>\n<p>11 g. Como si les dijera: \u00bfC\u00f3mo pretendes que no ejecute las \u00f3rdenes de aquel que en un momento me ha curado de una enfermedad tan envejecida? Esto ya veis que no puede hacerse sin una virtud m\u00e1s que humana: pues \u00bfc\u00f3mo quer\u00e9is ahora que yo tema violar el s\u00e1bado tomando mi cama, y march\u00e1ndome con ella, como me lo ha mandado? Un hombre de esta virtud sabe ciertamente mejor que vosotros en qu\u00e9 consiste la observancia del s\u00e1bado.<\/p>\n<p>14 h. Sin duda fue a dar gracias a Dios por la salud recibida. El Se\u00f1or en estas palabras le ense\u00f1\u00f3 tres verdades: la primera, que hab\u00eda padecido aquella larga enfermedad por sus pecados; la segunda, que es verdadero lo que se dice de los castigos de la otra vida; la tercera, que las penas del infierno son infinitas en su duraci\u00f3n. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>15 i. Los jud\u00edos le preguntaron, no qui\u00e9n le hab\u00eda sanado, sino qui\u00e9n le hab\u00eda mandado llevar la cama en d\u00eda de s\u00e1bado; porque llenos de envidia y ciegos, pretend\u00edan acusar al Se\u00f1or como profanador de las fiestas. Mas este hombre agradecido a su Libertador, no les responde a la pregunta que le hicieron, sino que publica el milagro y el beneficio recibido, oponiendo esta humilde y sincera confesi\u00f3na la malignidad de la envidia de los jud\u00edos.<\/p>\n<p>16 j. El Griego: k\u00e1i ez\u00e9toun aut\u00f3n apokt\u00e9inai, y quer\u00edan matarle. Estas palabras no se leen en la Vulgata.<\/p>\n<p>17 k. El Se\u00f1or respondi\u00f3, no a las palabras, sino a los juicios temerarios de sus \u00e9mulos, y a la objeci\u00f3n que pod\u00edan hacerle de este modo: Dios descans\u00f3 el d\u00eda s\u00e9ptimo, y por este respeto est\u00e1 consagrado el d\u00eda de s\u00e1bado al descanso; luego t\u00fa no eres de Dios, porque no observas el s\u00e1bado, en el que descans\u00f3 Dios, y quiso que los hombres descansaren. Mas Jesucristo les dio a entender que torc\u00edan el verdadero sentido de la Escritura; y que aunque Dios hab\u00eda descansado el s\u00e1bado, esto es, cesado de crear nuevos g\u00e9neros y especies de criaturas; mas no en su gobierno, conservaci\u00f3n y multiplicaci\u00f3n, dando el ser a nuevos esp\u00edritus, esto es, a las almas racionales, obrando nuevos milagros, etc., y esto incesantemente y sin distinci\u00f3n de d\u00edas. Pues del mismo modo yo, que estoy siempre obrando con mi Padre, no debo omitir esta obra de que me calumni\u00e1is; porque es una de aquellas, que obra el Padre conmigo, sin excepci\u00f3n de d\u00edas ni momentos. Y as\u00ed mis obras, como hechas por divina virtud, no est\u00e1n sujetas a la ley del s\u00e1bado, ley que hizo Dios para los hombres, y no para s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>19 l. El Padre hace todas las cosas por su Verbo, Juan, I; y no haciendo nada sin \u00e9l, el Hijo no hace sino lo que ve hacer al Padre; porque obran inseparablemente por un afecto de aquella luz y sabidur\u00eda inefable, de la que el Padre es el principio, y que de toda eternidad comunica al Hijo de una manera que excede la inteligencia de todos los hombres. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>m. Esto es; con una misma virtud, con una misma operaci\u00f3n, en cuanto mira a la divinidad.<\/p>\n<p>20 n. Ama al Hijo, mas con un amor infinito, y cual conviene a la naturaleza de un Dios que ama de toda eternidad a aquel que ha engendrado de su propia sustancia, y por consiguiente no puede ocultar nada a aquel que es su imagen sustancial; porque de otra suerte no ser\u00eda esta imagen tan perfecta, si le ocultase alguna cosa. Por esto el Padre le demuestra todo lo que hace; esto es, el Hijo ve en el Padre, como en su principio, todo lo que el mismo Padre ve por un efecto de la luz infinita, que es esencial a la naturaleza divina. San Juan Cris\u00f3stomo y San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>o. Esta es una expresi\u00f3n humana de que se sirve el Se\u00f1or para conformarse en alguna manera con la medida de la inteligencia y capacidad de los hombres, y para hacerles comprender que el Hijo obrar\u00eda juntamente con el Padre otras maravillas mucho mayores que la curaci\u00f3n del paral\u00edtico, de que entonces se trataba.<\/p>\n<p>21 p. Esto mira, no s\u00f3lo a la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, sino tambi\u00e9n a la espiritual de las almas del estado del pecado al de la gracia.<\/p>\n<p>22 q. De una manera exterior y visible.<\/p>\n<p>r. La potestad de juzgar, que pertenece a la divinidad, es comunicada a la humanidad de Jesucristo por el Verbo divino, con el cual est\u00e1 unida por la Encarnaci\u00f3n. V\u00e9ase el v. 27. As\u00ed es t\u00edtulo de Cristo el ser juez de vivos y muertos.<\/p>\n<p>24 s. No est\u00e1 sujeto a la condenaci\u00f3n; porque ya no es siervo de la muerte, sino que ha pasado a otra ciudad, que es la de los santos.<\/p>\n<p>25 t. Esto se debe entender principalmente de la resurrecci\u00f3n espiritual, de que ya hemos hablado. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>26 u. Como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, porque la tiene de toda eternidad por su naturaleza divina, as\u00ed tambi\u00e9n ha dado al Hijo, engendr\u00e1ndole ante todos los siglos de su sustancia, que tuviese vida en s\u00ed mismo, como una cosa inseparable del ser divino, que ha recibido de su Padre.<\/p>\n<p>27 v. Jesucristo, que es Hijo de Dios, y justamente Hijo del hombre, parecer\u00e1 al fin del mundo visible a todos en su santa humanidad, como juez de vivos y muertos, aunque el Padre y el Esp\u00edritu Santo deban juzgarlos de una manera invisible juntamente con el Hijo.<\/p>\n<p>28 w. En el juicio final (v\u00e9ase 1Tes 4,15). Venit, presente por venidero. Viene, est\u00e1 para llegar.<\/p>\n<p>29 x. Saldr\u00e1n de los sepulcros, y resucitar\u00e1n para ir a vivir eternamente con Dios.<\/p>\n<p>30 y. Todo lo que hace Jesucristo como hombre, lo hace por la direcci\u00f3n del Verbo divino. As\u00ed sus juicios son siempre justos; porque tienen por regla soberana, no la voluntad del hombre, mas la de Dios, que es la justicia misma.<\/p>\n<p>z. El Griego: patr\u00f3s, del Padre.<\/p>\n<p>31 a. Es como si les dijera: Vosotros pod\u00e9is oponerme que no merezco cr\u00e9dito, porque ninguno es buen testigo en causa propia. Y as\u00ed aquellas palabras: Mi testimonio no es verdadero, quiere decir fidedigno, y esto, seg\u00fan el pensamiento de aquellos a quienes hablaba, aunque lo fuese en s\u00ed mismo, como el mismo Se\u00f1or dice en el cap. 8,14. San Juan Cris\u00f3stomo. A esta objeci\u00f3n les opone tres testimonios incontestables para confirmar la verdad de las cosas que les hab\u00eda anunciado: a saber es, el del Bautista, el de su Padre, y el de sus milagros.<\/p>\n<p>34 b. Yo, por lo que mira a m\u00ed, no tengo necesidad del testimonio de alg\u00fan hombre; mas os digo esto, para que creyendo a lo menos el testimonio que ha dado de m\u00ed un hombre que hab\u00e9is tenido por un gran profeta, me reconozc\u00e1is por vuestro Salvador y acud\u00e1is a m\u00ed para conseguir la salud.<\/p>\n<p>35 c. Ard\u00eda el fuego de caridad, y alumbraba con sus palabras y doctrina.<\/p>\n<p>d. Porque se alegraron a la nueva luz de esta antorcha, admirando resucitado en Juan el esp\u00edritu de los profetas, la eficacia de sus palabras, y la pureza de sus costumbres. Pero luego que le oyeron reprenderlos de sus vicios, descubrir sus hipocres\u00edas y falsa justicia, y sobre todo dar testimonio de Jes\u00fas, mostr\u00e1ndoselo como verdadero Hijo de Dios, y verdadero Mes\u00edas, comenzaron desde entonces a menospreciar a Juan y aborrecerle.<\/p>\n<p>36 e. Los milagros que he obrado, y que no hubiera podido obrar, si no hubiera venido de parte de Dios. Se debe tener presente, que cuando el Se\u00f1or habla del poder que el Padre le ha dado, o de s\u00ed mismo, como Hijo de Dios, en este caso por poder se debe entender su ser divino, y su eterna generaci\u00f3n, que le hace Todopoderoso con el Padre; mas, cuando habla de s\u00ed mismo, como Hijo del hombre, como humillado en su naturaleza humana por el misterio de su Encarnaci\u00f3n, en este caso es necesario entender por este poder que ha recibido, lo que dice en otro lugar (Sal 2,6), por boca de su profeta: El Se\u00f1or le ha constituido rey sobre Si\u00f3n su santo monte; porque en efecto recibi\u00f3 lo que antes no ten\u00eda. San Cirilo.<\/p>\n<p>37 f. En mi bautismo declar\u00f3 que yo era su Hijo muy amado (Mt 3,17).<\/p>\n<p>g. Su semejanza o rostro, como Mois\u00e9s. Esto hace alusi\u00f3n a lo que pas\u00f3 despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la ley cuando los israelitas llenos de espanto pidieron que el Se\u00f1or no les hablase m\u00e1s. Y es como si les dijera: Dios no os ha vuelto a hablar con su voz de amenaza, ni en medio de espantosos truenos y rel\u00e1mpagos; mas vosotros hab\u00e9is olvidado el mandamiento que os hizo entonces de escuchar al profeta que os enviar\u00eda (Dt 18,15-16.19).<\/p>\n<p>39 h. Y en efecto cre\u00edan bien, si libres de toda prevenci\u00f3n, y de aquella falsa idea que ten\u00edan de la grandeza de un Mes\u00edas, que pensaban los hab\u00eda de librar temporalmente de los enemigos que los acababan, se hubieran aplicado con atenci\u00f3n a descubrir en las Escrituras a Jesucristo humillado y anonadado. Puede tambi\u00e9n interpretarse por modo indicativo: Vosotros escudri\u00f1\u00e1is y registr\u00e1is las Escrituras, en las que cre\u00e9is la vida eterna. Ellas ciertamente dan testimonio de m\u00ed; y con todo eso no quer\u00e9is venir a m\u00ed, para que teng\u00e1is vida.<\/p>\n<p>41 i. En todo lo que digo y obro no pretendo ganar honra ni cr\u00e9dito con los hombres.<\/p>\n<p>42 j. Porque os neg\u00e1is a tantas y tan evidentes pruebas de mi misi\u00f3n, y porque s\u00e9 que, cuando quer\u00e9is dar muestras de religiosos y de observantes, honrais a Dios solamente con los labios, al paso que vuestro coraz\u00f3n est\u00e1 muy corrompido y muy distante de \u00e9l.<\/p>\n<p>43 k. Si viniere otro que no de las pruebas que yo doy de su misi\u00f3n, le recibir\u00e9is y reconocer\u00e9is por el Mes\u00edas. As\u00ed puntualmente sucedi\u00f3; porque los jud\u00edos dieron cr\u00e9dito a infinitos embusteros que los enga\u00f1aron, como se lee en Hch 5,36-37 y en Josefo.<\/p>\n<p>44 l. El que pone la mira en dar gusto a los hombres, y hablarles a su paladar, buscando su aprobaci\u00f3n y alabanza, no puede creer en Jesucristo, ni ser su siervo (G\u00e1l 1,10).<\/p>\n<p>45 m. Los jud\u00edos pon\u00edan toda su gloria en llamarse disc\u00edpulos de Mois\u00e9s, y as\u00ed dec\u00edan: Nosotros sabemos que Dios habl\u00f3 a Mois\u00e9s; mas de este no sabemos de d\u00f3nde es (Jn 9,28-29). Por lo cual les dice el Se\u00f1or que este mismo Mois\u00e9s, que para ellos era de tanta autoridad y veneraci\u00f3n, ser\u00eda el que los acusar\u00eda delante de su Padre; porque no solamente habl\u00f3 de Jesucristo en muchos lugares de sus escritos, sino que no tuvo presente a otro en todos ellos. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>46 n. La part\u00edcula forsitan de la Vulgata no es de dudar, sino de afirmar; lo cual repetidamente dejamos ya notado.<\/p>\n<p>47 o. Si no dais cr\u00e9dito a Mois\u00e9s, cuya autoridad es para vosotros de tanto peso; \u00bfc\u00f3mo me creer\u00e9is a mi que en vuestra opini\u00f3n soy como un impostor?<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [5] Para los cinco libros de la Torah, simbolizando la gran misericordia bosquejada en la Torah.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Esto no significa que Israel ahora puede trabajar en Shab\u00e1t. Significa que cuando se refiere al trabajo de El Padre en reconstruir Israel, y en sanar ovejas heridas, tenernos que hacer el trabajo del padre sin cesar, siete d\u00edas a la semana. Trabajos personales del mundo, especialmente trabajos pagados como un empleado de otro, permanecen prohibidos.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Una falsa acusaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Otra falsa acusaci\u00f3n. En el rollo de Juan, El dice que mientras es YHWH, El es el menor YHWH, sujeto y en total dependencia en El Padre YHWH. En ning\u00fan momento El iguala el Enviado como igual al Remitente.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Aqu\u00ed Yahshua clarifica que El es totalmente dependiente de El Padre, negando as\u00ed su falsa acusaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [4] \u00c9sta es una clara advertencia, a los que corren tras cualquier sistema de fe sin Yahshua como Hijo de YHWH.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Note que El Padre es un segundo testigo y por tanto debe ser el otro poder en la pluralidad de uno.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Primer Pacto.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Algunas de las palabras m\u00e1s tristes en la Escritura.\n<\/p>\n<p><strong> [8] YHWH salva y se convirti\u00f3 en Yahshua, y as\u00ed el Nombre de El Hijo contiene el Nombre y la acci\u00f3n tomado por El Padre por nuestra parte. Debido que el Moshiach es una persona literal en la tierra, as\u00ed tambi\u00e9n el anti-Moshiaj del fin del tiempo, que vendr\u00e1 en su propio nombre y autoridad y no en la de Yahweh. La promoci\u00f3n de s.a.tan de un poderoso gen\u00e9rico se ajusta con el concepto de venir en su propio nombre y autoridad.\n<\/p>\n<p><strong> [9] Esto no quiere decir que los Israelitas no deber\u00edan confiar en las palabras de Mois\u00e9s; sino m\u00e1s bien, El est\u00e1 usando un argumento \u201ckal vajomer\u201d diciendo que si conf\u00edas en Mois\u00e9s, un sirviente en la Casa, cuanto m\u00e1s deber\u00edas confiar en el Constructor de toda la Casa de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Ya que son los mismo con la misma autoridad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[2] Betesda significa casa de misericordia.[6] Juan quiso resaltar que el mal estaba arraigado y que el enfermo era anciano.[17] Porque es con \u00e9l un mismo principio de los efectos de la naturaleza y la gracia.[25] Se refiere a la resurrecci\u00f3n espiritual de los pecadores.[46] Gen 3, 15; 22, 18; 49, 10; Deut 18, 15.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de esto hab\u00eda una fiesta de los jud\u00edos, y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. 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