{"id":26887,"date":"2022-06-20T10:57:21","date_gmt":"2022-06-20T15:57:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-61-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T10:57:21","modified_gmt":"2022-06-20T15:57:21","slug":"comentario-de-juan-61-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-61-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 6:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Despu\u00e9s de esto fue Jes\u00fas a la otra orilla del mar de Galilea, o sea de Tiberias,<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> El milagro de los panes y los peces est\u00e1 registrado en los cuatro \u00abEvangelios\u00bb (<span>Mat 14:13-21<\/span>; <span>Mar 6:30-44<\/span>; <span>Luc 9:10-17<\/span>; <span>Jua 6:1-14<\/span>). <\/p>\n<p \/> Es un milagro clave, de suma importancia. L\u00e9ase con cuidado <span>Mar 6:51-52<\/span>, \u00abY subi\u00f3 a ellos en la barca, y se calm\u00f3 el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque a\u00fan no hab\u00edan entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones\u00bb. Esto indica que esta se\u00f1al ten\u00eda y tiene mucho significado. <\/p>\n<p \/> Tambi\u00e9n es de mucha importancia porque es el trasfondo del discurso sobre el pan de vida (6:25-59). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 6:1 Despu\u00e9s de esto, \u2014 \u00abUna <span>nota<\/span> de tiempo com\u00fan, pero indefinida, en <span>Jua 3:22<\/span>; <span>Jua 5:1<\/span>; <span>Jua 6:1<\/span>; <span>Jua 7:1<\/span>). Esta frase no denota una secuencia inmediata de acontecimientos\u00bb (ATR). Los relatos paralelos de Mateo, Marcos y Lucas indican que esto sucedi\u00f3 poco despu\u00e9s de volver los ap\u00f3stoles de su jornada de predicaci\u00f3n (<span>Mat 10:5-8<\/span>). Seg\u00fan <span>Mar 6:30<\/span>, \u00abEntonces los ap\u00f3stoles se juntaron con Jes\u00fas, y le contaron todo lo que hab\u00edan hecho, y lo que hab\u00edan ense\u00f1ado\u00bb. <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 Jes\u00fas fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. \u2014 \u00aba un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida\u00bb (<span>Luc 9:10<\/span>), no la Betsaida de Galilea (<span>Mar 6:45<\/span>), sino la Betsaida oriental.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p>A\u00f1o 32 d.C.<\/p>\n<p>\n<b><i>Jes\u00fas fue a la otra parte del mar.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 14:13<\/span>, <span class='bible'>Mat 14:15<\/span>; <span class='bible'>Mar 6:31<\/span>, <span class='bible'>Mar 6:32<\/span>, <span class='bible'>Mar 6:34<\/span>, <span class='bible'>Mar 6:35<\/span>; <span class='bible'>Luc 9:10-12<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>mar de Galilea.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 4:18<\/span>; <span class='bible'>Mat 15:29<\/span>; <span class='bible'>Luc 5:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>el de Tiberias.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:23<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas alimenta cinco mil hombres con cinco panes y dos peces,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:1-14<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Como resultado la gente quiere hacerle rey,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:15<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>pero \u00e9l se aleja y camina sobre el mar hacia sus disc\u00edpulos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:16-25<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>reprueba al pueblo que le busca solo por la comida,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:26-31<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>declara ser \u00e9l mismo el pan de vida para los que creen,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:32-65<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Sin embargo muchos disc\u00edpulos se apartan de \u00e9l,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:66<\/span>, <span class='bible'>Jua 6:67<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Pedro lo confiesa,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:68<\/span>, <span class='bible'>Jua 6:69<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Judas es un demonio,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:70<\/span>, <span class='bible'>Jua 6:71<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Despu\u00e9s de esto:<\/span>\u00a0Pasaron unos seis meses entre\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 5:47<\/span><\/span>\u00a0y este vers\u00edculo. Herodes Antipas hab\u00eda matado a Juan el Bautista y estaba buscando a Jes\u00fas. Los disc\u00edpulos hab\u00edan predicado por toda Galilea, y muchas personas sent\u00edan curiosidad acerca de Jes\u00fas (v.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 6:5<\/span><\/span>). Adem\u00e1s, Juan identifica al\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">mar de Galilea<\/span>\u00a0como\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">el de Tiberias<\/span>, una indicaci\u00f3n de que su Evangelio se escribi\u00f3 para los que resid\u00edan fuera de Palestina. El pueblo jud\u00edo llamaba a esta masa de agua el Lago de Genesaret. Los romanos lo llamaron Tiberias despu\u00e9s que Herodes Antipas construy\u00f3 la ciudad en su costa occidental y la llam\u00f3 por el nombre del emperador Tiberio.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 6.<br \/>\n S obre el problema de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de este cap\u00edtulo ya se habl\u00f3 a prop\u00f3sito del cap\u00edtulo 5.<\/p>\n<p>Primera multiplicaci\u00f3n de los panes, 6:1-15 (Mat 14:13-23; Mar 6:30-46; Luc 9:10-17).<br \/>\n1 Despu\u00e9s de esto parti\u00f3 Jes\u00fas al otro lado del mar de Galilea, de Tiber\u00edades, 2 y le segu\u00eda una gran muchedumbre, porque ve\u00edan los milagros que hac\u00eda con los enfermos. 3 Subi\u00f3 Jes\u00fas a un monte y se sent\u00f3 con sus disc\u00edpulos. 4 Estaba cercana la Pascua, la fiesta de los jud\u00edos. 5 Levantando, pues, los ojos Jes\u00fas y contemplando la gran muchedumbre que ven\u00eda a El, dijo a Felipe: \u00bfD\u00f3nde compraremos pan para dar de comer a \u00e9stos? 6 Esto lo dec\u00eda para probarle, porque El bien sab\u00eda lo que hab\u00eda de hacer. 7 Contest\u00f3 Felipe: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un pedacito. 8 D\u00edjole uno de sus disc\u00edpulos, Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro: 9 Hay aqu\u00ed un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero esto, \u00bfqu\u00e9 es para tantos? 10 Dijo Jes\u00fas: Mandad que se acomoden. Hab\u00eda en aquel sitio mucha hierba verde. Se acomodaron, pues, los hombres, en n\u00famero de unos cinco mil. 11 Tom\u00f3 entonces Jes\u00fas los panes, y, dando gracias, dio a los que estaban recostados, e igualmente de los peces, cuanto quisieron. 12 As\u00ed que se saciaron, dijo a los disc\u00edpulos: Recoged los fragmentos que han sobrado, para que no se pierdan. 13 Los recogieron, y llenaron doce cestos de fragmentos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que hab\u00edan comido. 14 Los que estaban presentes, viendo el milagro que hab\u00eda hecho, dec\u00edan: Verdaderamente \u00e9ste es el Profeta que ha de venir al mundo. 15 Y Jes\u00fas, conociendo que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey, se retir\u00f3 al monte El solo.<\/p>\n<p>Jn comienza su relato con una frase vaga usual: \u201cDespu\u00e9s de estas cosas\u201d (Jua 3:22, etc.), lo que no permite darle una situaci\u00f3n cronol\u00f3gica precisa. Cristo va a la otra parte del mar de Galilea o Tiber\u00edades. Jn precisa el lago con el nombre de Tiber\u00edades para sus lectores \u00e9tnicos, ya que despu\u00e9s que Antipas fund\u00f3 en honor de Tiberio, en el borde del lago, la ciudad de Tiberias, y puso en ella su capital, prevaleci\u00f3 este nombre en el uso griego. 1<br \/>\n\tJn no da el motivo de este retiro de Cristo con sus ap\u00f3stoles, lo que dan los sin\u00f3pticos: un descanso a su pasada actuaci\u00f3n apost\u00f3lica (Mar 6:30) y motivo de nuevas instrucciones. Tambi\u00e9n influy\u00f3 la orden que por aquellos d\u00edas Antipas dio de decapitar al Bautista (Mat 14:12.13).<br \/>\n\tEl lugar es vagamente precisado: fue a la regi\u00f3n de Betsaida, regi\u00f3n que estaba bajo la jurisdicci\u00f3n de Filipo, en la Gaulan\u00edtide 2.<br \/>\n\tLe segu\u00eda una gran muchedumbre a causa de los milagros que hac\u00eda y hab\u00eda hecho por aquella regi\u00f3n ya antes. Pero los sin\u00f3pticos precisaron que, cuando Cristo lleg\u00f3 a aquella regi\u00f3n, ya grupos de gentes se le hab\u00edan \u201cadelantado\u201d (Mc). El recorrido por el lago era la mitad que por tierra. Esto hace suponer, o en un retraso en el remar a causa del calor, o en un retraso por conversar con los ap\u00f3stoles.<br \/>\n\tJn destaca aqu\u00ed, y no al principio, que \u201cestaba cercana la Pascua, la fiesta de los jud\u00edos.\u201d Dato que omiten los sin\u00f3pticos. Los autores admiten el valor tipol\u00f3gico de esta cita. Si el intento hubiese sido primariamente cronol\u00f3gico, lo hubiese puesto al principio, para encuadrar cronol\u00f3gicamente la escena en su lugar preciso (Jua 19:14). Pero apunta a la Eucarist\u00eda &#8211; comuni\u00f3n, sacrificio &#8211; , que tendr\u00e1 lugar en la Pascua siguiente.<br \/>\n\tCristo, desde el mont\u00edculo al que hab\u00eda subido (v.3), viendo la gran muchedumbre que hab\u00eda, va a realizar el milagro. Pero Jn presenta el di\u00e1logo con Felipe. Jn gusta del di\u00e1logo (Nicodemo, la samaritana, vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos, discursos del cen\u00e1culo). Y as\u00ed presenta aqu\u00ed lo mismo que dicen los sin\u00f3pticos con una estructura hist\u00f3rico-literaria de di\u00e1logo. Pues lo que le interesa destacar aqu\u00ed a Jn es la presciencia de Cristo, ya que lo dec\u00eda para \u201cprobarle,\u201d pues \u201csab\u00eda lo que iba a hacer.\u201d Jn omite la escena de los sin\u00f3pticos en la que los disc\u00edpulos piden que despida a la gente para que puedan lograr provisiones. Igualmente omite la predicaci\u00f3n de Cristo a la turba y los milagros hechos entonces. Basta el esquema que mejor le permita destacar la tipolog\u00eda eucar\u00edstica.<br \/>\n\tFelipe, con su golpe de vista, calcula que no bastar\u00e1n para abastecer aquella turba 200 denarios para que cada uno reciba un pedacito. El denario en la \u00e9poca de Cristo era el sueldo diario de un trabajador (Mat 20:2). As\u00ed, 200 denarios, repartidos entre 5.000 hombres, ven\u00edan a corresponder a denario por cada 25 hombres. A los que hab\u00eda que a\u00f1adir las mujeres y ni\u00f1os.<br \/>\n\tInterviene Andr\u00e9s, \u201cel hermano de Sim\u00f3n Pedro.\u201d El que Cristo plantease el problema del abastecimiento a Felipe es que \u00e9ste era de Betsaida y pod\u00eda indicar soluciones. El citarse a Andr\u00e9s como hermano de Sim\u00f3n Pedro, m\u00e1s que por ser un clis\u00e9 literario, es por lo que Pedro significaba a la hora de la composici\u00f3n de los evangelios.<br \/>\n\tAndr\u00e9s apunta la presencia de un muchacho, seguramente uno de esos peque\u00f1os vendedores ambulantes que siguen a las turbas, y que ten\u00eda ya solamente \u201ccinco panes de cebada y dos peces.\u201d Pero esto no era soluci\u00f3n.<br \/>\n\tEl \u201cpan de cebada,\u201d matiz propio de Jn, era el alimento de la gente pobre 3.<br \/>\n\tPor \u201cpeces\u201d pone el t\u00e9rmino \u03bf\u03c8\u03ac\u03c1\u03b9\u03bf\u03bd , diminutivo de \u03b4\u03c8\u03bf\u03bd , que significa, originariamente, un alimento preparado sobre el fuego y que luego se toma con pan, sobre todo de carne o pescado 4. De esta palabra vino por el uso a ser sin\u00f3nimo de pescado, sobre todo en el contexto de Jn (Mat 21:9.10.13).<br \/>\n\tEstos peque\u00f1os \u201cpeces\u201d acaso fuesen pescado seco en salaz\u00f3n o preparados ya para la venta. En esta \u00e9poca exist\u00eda en Tariquea, al sur del lago, una factor\u00eda de salaz\u00f3n de pescado 5.<br \/>\n\tTodas estas preguntas y pesquisas tend\u00edan a garantizar m\u00e1s ostensiblemente el milagro, al comprobar la imposibilidad de alimentar a aquella multitud en el \u201cdesierto.\u201d Y, una vez garantizado esto, el milagro se va a realizar de una manera nada espectacular, sino discretamente.<br \/>\n\tSe da la orden de que se acomoden, lo que era \u201crecostarse\u201d o \u201csentarse\u201d en el suelo. Mc-Lc hacen ver que se acomodaron por grupos de 50 y de 100. Los colores vivos de sus vestiduras, bajo el sol palestino, daban la impresi\u00f3n de un arriate de jard\u00edn, al tiempo que facilit\u00f3 luego el recuento y el servicio. La multitud de s\u00f3lo hombres se valu\u00f3 en 5.000. Las mujeres y ni\u00f1os contaban poco en la vida social de Oriente. Ni es inveros\u00edmil esta cifra. Bajo el procurador de Roma en Judea F\u00e9lix (52-60 d. C.), un pseudomes\u00edas congreg\u00f3 en el desierto en torno suyo unas 30.000 personas y con ellas march\u00f3 al monte de los Olivos 6.<br \/>\n\tEn la descripci\u00f3n del rito del milagro, Jn la hace con claros rasgos tipol\u00f3gicos orientados a la Eucarist\u00eda.<br \/>\n\tJn omite un rasgo que los tres sin\u00f3pticos recogen: que Cristo \u201celev\u00f3\u201d sus ojos al cielo antes de la bendici\u00f3n. Era gesto frecuente en Cristo en varias circunstancias de su vida. El mismo Juan lo relata en otras ocasiones (Jua 11:41; Jua 17:1). Al omitirlo aqu\u00ed, se piensa que es omisi\u00f3n deliberada, ya que falta en los tres relatos sin\u00f3pticos de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, lo mismo que en el relato de San Pablo en 1 Cor, por influjo de la liturgia eucar\u00edstica.<br \/>\n\t\u201cTom\u00f3 (en sus manos) los panes.\u201d Pudo haberse omitido este detalle o haber Cristo dado orden de repartirlos sin tomarlos en sus manos. Pero es gesto que est\u00e1 tambi\u00e9n en los relatos de la instituci\u00f3n eucar\u00edstica.<br \/>\n\t\u201cDio gracias\u201d (\u03b5\u03c5  \u03c7\u03b1\u03c1\u03af\u03c3\u03c4\u03b5  \u03c9 ). Los tres sin\u00f3pticos usaban el verbo \u201cbendecir\u201d (\u03b5\u03cd\u03bb\u03bf\u03b3\u03ad\u03c9 . Los jud\u00edos, antes de la comida, pronunciaban una berekah o bendici\u00f3n 7. De esta divergencia de f\u00f3rmulas se dud\u00f3 si el rito de Cristo tuvo dos partes: una \u201cacci\u00f3n de gracias\u201d al Padre por la acci\u00f3n que iba a realizar (Jua 11:41.42; cf. v.23), y en la que su humanidad imploraba el milagro, y luego una \u201cbendici\u00f3n\u201d ritual sobre el pan. Pero esta divergencia no es probativa, pues los mismos sin\u00f3pticos en la segunda multiplicaci\u00f3n de los panes usan indistintamente ambos t\u00e9rminos como sin\u00f3nimos8. Debe de apuntar tambi\u00e9n tipol\u00f3gicamente a la Eucarist\u00eda, como ponen Lc-Pablo\u201d En cambio, los sin\u00f3pticos dicen que dio el pan. Jn dice en forma condensada, seguramente intencionada, que Cristo mismo \u201cdistribuy\u00f3\u201d (\u03b4\u03af\u03ad\u03b4\u03c9\u03c7\u03b5\u03bd ) de los panes a los que \u201cestaban recostados,\u201d naturalmente ser\u00eda a algunos; lo que supon\u00eda distribuir parti\u00e9ndolos (cf. Mat 14:19; Mar 6:40). Rito usual que realizaba el paterfamilias en la cena pascual y que \u00e9l mismo distribu\u00eda luego a los comensales. Los sin\u00f3pticos dicen que Cristo entreg\u00f3 el \u03cb\u03b1\u03b7  \u03b1  los disc\u00edpulos para que ellos lo distribuyesen a la gente. Este rasgo de Jn, dentro de este amplio contexto tipol\u00f3gico, de la instituci\u00f3n eucar\u00edstica, debe de ser un rasgo m\u00e1s, deliberado y convergente, a la misma: en ella Cristo dio el pan eucar\u00edstico a los ap\u00f3stoles.<br \/>\n\tLa formulaci\u00f3n conserva el relato de la instituci\u00f3n eucar\u00edstica, lo mismo que el tiempo aoristo en que est\u00e1n ambos puestos. A la hora de la composici\u00f3n de su evangelio era la evocaci\u00f3n de la fracci\u00f3n del pan.\u201d El milagro de la multiplicaci\u00f3n se hac\u00eda en las manos de los ap\u00f3stoles. Lo contrario supon\u00eda un incesante ir y venir los disc\u00edpulos a Cristo. Adem\u00e1s es el \u00fanico de los cuatro evangelistas que dice, en forma condensada, que El dio el pan a los que estaban \u201crecostados.\u201d Acaso sea valor tipol\u00f3gico de El dando la comuni\u00f3n en la \u00faltima cena.<br \/>\n\tOmite la descripci\u00f3n de que El mismo reparti\u00f3 los peces, cosa que dicen los sin\u00f3pticos (Mc-Lc). Es por raz\u00f3n del valor tipol\u00f3gico eucar\u00edstico. De ah\u00ed el no pararse casi nada en la descripci\u00f3n de la multiplicaci\u00f3n de los peces. Toda su atenci\u00f3n se centra en la multiplicaci\u00f3n de los panes. En los sin\u00f3pticos se da un relieve casi paralelo ala doble multiplicaci\u00f3n (Mar 6:41-43).<br \/>\n\tLos ap\u00f3stoles no se cansaron de recorrer, repartiendo pan y pescado, a aquella enorme multitud. Terminado el reparto de aquella comida milagrosa, resaltan enf\u00e1ticamente que comieron \u201ctodos,\u201d y todos \u201ccuanto quisieron.\u201d No fue un expediente para salir del paso. Fue una refecci\u00f3n total, que caus\u00f3 una gran sorpresa. Recuerda la f\u00f3rmula de \u201csaciarse\u201d del man\u00e1 (Sal 78:29; Sal 105:40).<br \/>\n\tPero, una vez saciados, Jes\u00fas mand\u00f3 a los disc\u00edpulos: \u201cRecoged los fragmentos que han sobrado, para que no se pierdan.\u201d Los sin\u00f3pticos tambi\u00e9n consignan el detalle de esta orden. Y c\u00f3mo los recogen en \u201ccanastos,\u201d uso tan frecuente en los jud\u00edos. Precisamente el poeta latino Marcial 9 llama a los jud\u00edos \u201ccist\u00edferos,\u201d o portadores de cestos, y Juvenal los describe como gentes cuyo ajuar son el cesto y el heno: \u201cquorum cophinus foenumque suppellex.\u201d 10<br \/>\n\tEra costumbre de los jud\u00edos recoger, despu\u00e9s de la comida, los pedazos ca\u00eddos a tierra 11. Hab\u00eda en esa costumbre un respeto religioso a Dios, dador del pan de cada d\u00eda. El hecho de recogerse aqu\u00ed las sobras del pan sobrante tiene una finalidad apolog\u00e9tica, como se ve por referir este detalle los tres sin\u00f3pticos: constatar bien y garantizar el milagro. Pero aqu\u00ed, este recoger los restos podr\u00eda responder a la tipolog\u00eda eucar\u00edstica, tal como se lee en las Constituciones Apost\u00f3licas (1.8 c.3): \u201cCuando todos hayan comulgado, que los di\u00e1conos recojan lo que sobr\u00f3 y lo pongan en el pastoforia.\u201d En la misma Didaje&#8217; (Sal 9:4), el t\u00e9rmino \u03ba\u03bb\u03ac\u03c3\u03bc\u03b1  se usa para designar las porciones del pan eucar\u00edstico; es el mismo t\u00e9rmino que usan Jn y los sin\u00f3pticos para hablar de los restos del pan que sobr\u00f3 en la multiplicaci\u00f3n.<br \/>\n\tSe recogieron \u201cdoce cestos\u201d de sobras, que parecen corresponder a uno por cada ap\u00f3stol. Pero Jn destaca que estos fragmentos de pan \u201ceran de los cinco panes de cebada que sobraron a los que hab\u00edan comido\u201d; es decir, la multiplicaci\u00f3n prodigiosa era de la misma naturaleza que el otro pan. Se piensa que pueda ser otro rasgo tipol\u00f3gico de la Eucarist\u00eda: todos \u201ccomen de un mismo pan\u201d (1Co 10:17).<br \/>\n\tLos sin\u00f3pticos no recogen la impresi\u00f3n causada por el milagro sobre la multitud. Es s\u00f3lo Jn quien la relata. Es probablemente que, adem\u00e1s del hecho hist\u00f3rico, Jn destaca un segundo tema tipol\u00f3gico entroncado con el viejo \u00e9xodo.<br \/>\n\tLa impresi\u00f3n de la turba fue tan profunda, que, \u201cviendo el milagro que hab\u00eda hecho, dec\u00edan: \u201cVerdaderamente \u00e9ste es el Profeta que viene al mundo.\u201d Y quer\u00edan, por ello, \u201cproclamarle rey\u201d (v. 15).<br \/>\n\tEn el Deuteronomio se anuncia un \u201cprofeta\u201d para orientar en el curso de la vida de Israel, y al que han de o\u00edr como al mismo Mois\u00e9s (Deu 18:15). Literariamente se anuncia un profeta, pero es, en realidad, como lo exige el mismo contexto, el \u201cprofetismo,\u201d toda la serie de profetas que habr\u00e1 en Israel, pero incluido el Mes\u00edas 12.<br \/>\n\tLos fariseos distingu\u00edan el Profeta del Mes\u00edas (Jua 1:24). En ninguno de los escritos rab\u00ednicos se los identifica. Precisamente en los escritos de Qumr\u00e1n se distingue expl\u00edcitamente el Profeta de los Mes\u00edas de Aar\u00f3n e Israel 13. Pero en el pueblo las ideas andaban confusas, y los evangelios reflejan esta creencia popular, que en unas ocasiones lo distingu\u00edan (Jua 7:40.41), y en otras lo identificaban (Jua 6:14.15) 14.<br \/>\n\tExist\u00eda la creencia de que el Mes\u00edas saldr\u00eda del \u201cdesierto,\u201d que en El se repetir\u00edan las experiencias del \u00e9xodo, y que el Mes\u00edas provocar\u00eda una lluvia prodigiosa de man\u00e1. Esta multiplicaci\u00f3n de los panes, y en lugar \u201cdesierto\u201d (cf. Mat 14:15 par.) les evoca todo esto, y quieren venir para \u201carrebatarle,\u201d forzarle y \u201chacerle rey.\u201d<br \/>\n\tY estaba cercana la Pascua (v.4). Seguramente se hab\u00edan congregado all\u00ed gentes de muchas partes de Galilea, como punto de cita para formar en las caravanas que iban a subir a Jerusal\u00e9n para la inminente Pascua. Deb\u00edan de pensar forzarle a ponerse al frente de sus caravanas y marchar en gran muchedumbre, triunfalmente a Jerusal\u00e9n, para que all\u00ed, en el templo, recibiese la proclamaci\u00f3n y consagraci\u00f3n oficial mesi\u00e1nica.<br \/>\n\tPero todo aquel plan de precipitaci\u00f3n y anticipaci\u00f3n mesi\u00e1nica fue desbaratado por Cristo. Ni aquel mesianismo material era el suyo, ni aqu\u00e9lla su hora. \u201cSe retir\u00f3 El solo hacia el monte\u201d para evitar todo aquello y pasar la noche en oraci\u00f3n. Los sin\u00f3pticos hacen ver que \u201cforz\u00f3\u201d a los ap\u00f3stoles a subir a la barca y precederle a la otra orilla, y c\u00f3mo El mismo despidi\u00f3 al pueblo. Posiblemente los ap\u00f3stoles estaban en peligro de caer en aquella \u201ctentaci\u00f3n,\u201d como las turbas. As\u00ed abort\u00f3 y acab\u00f3 con todo aquel prematuro movimiento mesi\u00e1nico al margen de los planes del Padre 15.<\/p>\n<p>Deambulaci\u00f3n milagrosa de Cristo sobre las aguas,Mat 6:16-21 (Mat 14:22-23; Mar 6:45-52). Cf. comentario a Mat 14:22-33.<br \/>\n\tEl episodio del caminar Cristo sobre las aguas del lago de Tiber\u00edades lo cuentan, adem\u00e1s de Jn, los sin\u00f3pticos (Mt-Mc). Del relato, complementado por estos tres evangelistas, se ve que hubo en ella tres milagros: la deambulaci\u00f3n milagrosa de Cristo sobre las aguas, la de Pedro (Mt) y el cesar la tempestad ante la presencia de Cristo.<br \/>\n\tPero Jn, atento a relatar la escena como transici\u00f3n hist\u00f3rica al discurso eucar\u00edstico del \u201cPan de vida\u201d y al ilustrar, apolog\u00e9ticamente, la posibilidad eucar\u00edstica por el hecho de esta deambulaci\u00f3n milagrosa de Cristo, omite el pasaje de Pedro y sugiere el tercer efecto milagroso: el serenarse el mar alborotado ante la presencia de Cristo y su dominio en aquel escenario.<\/p>\n<p>16 Llegada la tarde, bajaron sus disc\u00edpulos al mar, l7 y, subiendo en la barca, se dirig\u00edan al otro lado del mar, hacia Cafarna\u00fam. Ya hab\u00eda oscurecido y a\u00fan no hab\u00eda vuelto a ellos Jes\u00fas, 18 y el mar se hab\u00eda alborotado por el viento fuerte que soplaba. 19 Habiendo, pues, navegado como unos veinticinco o treinta estadios, vieron a Jes\u00fas que caminaba sobre el mar y se acercaba ya a la barca, y temieron. 20 Pero El les dijo: Soy yo, no tem\u00e1is. 21 Quer\u00edan ellos tomarle en la barca; pero al instante se hall\u00f3 la barca en la ribera adonde se dirig\u00edan.<\/p>\n<p>Jn sit\u00faa esta escena \u201cllegada la tarde.\u201d El t\u00e9rmino es muy amplio y ha de determinarse en cada caso. La \u201ctarde\u201d aqu\u00ed era, probablemente, despu\u00e9s de las primeras v\u00edsperas de la misma, aunque no muy lejana la puesta del sol.<br \/>\n\tLos disc\u00edpulos despedidos, \u201cforzados\u201d por Cristo, se embarcan. Y se dirigen \u201cal otro lado del mar (lago) hacia Cafarna\u00fam.\u201d<\/p>\n<p>Esta direcci\u00f3n local constituye una dificultad ya c\u00e9lebre. Jn dice que se dirig\u00edan \u201cal otro lado del mar,\u201d es decir, del lago de Tiber\u00edades, y precisa a\u00fan m\u00e1s: \u201chacia Cafarna\u00fam\u201d; en el v.21b se dice que la barca lleg\u00f3 \u201ca donde se dirig\u00edan\u201d; y en el v.24 las turbas aparecen busc\u00e1ndole al d\u00eda siguiente en Cafarna\u00fam, donde pronunci\u00f3 su discurso sobre el \u201cPan de vida.\u201d Pero, en cambio, mientras Mt s\u00f3lo dice que los mand\u00f3 \u201cprecederle a la otra orilla\u201d del lago (Mat 14:22), Mc, al describir esta misma escena, pone que los mand\u00f3 \u201cprecederle al otro lado, hacia Betsaida\u201d (Mar 6:45).<br \/>\n\tEste es uno de los argumentos que se utilizan por algunos autores para admitir la existencia de dos Betsaidas. Esta estar\u00eda en Galilea, cerca de Cafarna\u00fam, y ser\u00eda la que Jn llama en otro lugar \u201cBetsaida de Galilea\u201d (Jua 12:21), mientras que la otra ser\u00eda la Betsaida-Julias, situada en la Gaulan\u00edtide, pero cerca del lago y del Jord\u00e1n.<br \/>\n\tPara los que admiten dos Betsaidas, la divergencia no tiene mayor importancia. Betsaida \u201cde Galilea\u201d (Jn) estar\u00eda muy cerca de Cafarna\u00fam, y si Mc recoge la frase exacta, Jn, al nombrar Cafarna\u00fam, har\u00eda la cita atendiendo al sentido, a la orientaci\u00f3n, ya que pone precisamente \u201chacia Cafarna\u00fam.\u201d<br \/>\n\tLos que no admiten la duplicidad de Betsaidas presentan otras soluciones. Algunos autores proponen traducir la part\u00edcula \u201cen direcci\u00f3n a\u201d (\u03b5\u03b9\u03c2 ) por \u201cenfrente de.\u201d 16 Gramaticalmente esto es posible. Pero el t\u00e9rmino, sin m\u00e1s, no era muy claro. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00edan de entender que ir \u201cenfrente de Betsaida\u201d era ir precisamente a Cafarna\u00fam? Era mucho m\u00e1s sencillo decirles que fuesen a Cafarna\u00fam.<br \/>\n\tPosiblemente la soluci\u00f3n est\u00e9 en atenerse m\u00e1s al proceso redaccional de Mc.<br \/>\n\tJn dice que los disc\u00edpulos, \u201csubiendo a la barca, se dirig\u00edan al otro lado del mar, hacia Cafarna\u00fam.\u201d<br \/>\n\tPero Mc no matiza tanto. S\u00f3lo dice textualmente: \u201cDespu\u00e9s oblig\u00f3 a sus disc\u00edpulos a embarcarse y a precederle al otro lado, hacia Betsaida.\u201d<br \/>\n\tY, estrictamente, la frase usada (\u03b5\u03b9\u03c2  \u03c4\u03bf  \u03c0\u03ad\u03c1\u03b1\u03bd ) s\u00f3lo significa \u201cal otro lado.\u201d Por lo cual es una frase relativa. Este \u201clado\u201d que se indica, est\u00e1 en funci\u00f3n de un punto de partida. Por eso, \u201cel otro lado de un punto cualquiera del lago no es forzosamente la ribera opuesta.\u201d 17<br \/>\n\tAdmitido esto, se puede explicar muy bien ello en funci\u00f3n de un doble proceso redaccional.<br \/>\n\tJn cita detenidamente la ida a Cafarna\u00fam, porque era en realidad el t\u00e9rmino del viaje, y que a \u00e9l le interesaba precisar para situar luego all\u00ed (Jua 6:59) el discurso del \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tMc, en cambio, que no le interesa precisar este escenario local (Mar 6:53), pues no tiene los discursos de Jn, s\u00f3lo cita, como Mt, vagamente la regi\u00f3n en la que Cristo act\u00faa, diciendo que llegaron a Genesaret. O m\u00e1s precisamente: \u201cterminada la traves\u00eda,\u201d llegaron a Genesaret. Mc, pues, dice bien que \u00e9sta era la regi\u00f3n terminal del viaje. Pero recoge en aquel viaje \u201ccostero\u201d una primera orientaci\u00f3n \u201chacia Betsaida,\u201d sea porque Cristo, por alg\u00fan motivo desconocido, les se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n esto expresamente, sea porque lo expl\u00edcita as\u00ed el mismo evangelista, como un punto de referencia para los lectores (acaso por ser la patria de Pedro; Jua 1:44), en aquel viaje \u201ccostero,\u201d en el cual Betsaida era la principal ciudad del trayecto.<br \/>\n\tEn esta hip\u00f3tesis, al decir que navegan \u201cal otro lado\u201d y a\u00f1adir luego \u201chacia Betsaida,\u201d la frase puede tener una doble interpretaci\u00f3n:<br \/>\n\t1) El \u201cotro lado\u201d no es la costa occidental, sino el lado opuesto al lugar en donde estaban, pero en la misma ribera. Se les dir\u00eda: Id \u201cal lado opuesto\u201d o \u201cenfrente\u201d de donde estamos, pero por tierra, indic\u00e1ndose precisamente que este \u201cotro lado\u201d era en direcci\u00f3n a Betsaida.<br \/>\n\t2) La frase podr\u00eda constar de dos miembros yuxtapuestos y resultar un tanto el\u00edptica. Se dir\u00eda: Han de precederle \u201cal otro lado,\u201d que ser\u00eda la regi\u00f3n de Genesaret, en donde estaba Cafarna\u00fam, y que es donde termina el viaje (Mat 14:34-36; Mar 6:53-56); mas, para llegar all\u00ed, han de ir \u201ccosteando,\u201d por lo que precisamente se les indica la direcci\u00f3n de Betsaida. Ser\u00eda: Id a Genesaret, pero \u201ccosteando\u201d en la direcci\u00f3n de Betsaida.<\/p>\n<p>\tYa cerrada la noche, se alborot\u00f3 el lago con fuerte oleaje, aunque sin llegar a ser una tempestad como la que en otra ocasi\u00f3n hubo de calmar Cristo (Mat 8:23-27, y par.). Estas ventoleras en el lago son ordinarias en primavera, y su llegada es frecuentemente s\u00fabita 18.<br \/>\n\tEl lago, en su parte m\u00e1s ancha, tiene unos 12 kil\u00f3metros. De la parte donde fue la multiplicaci\u00f3n de los panes, en la regi\u00f3n de et-Batiha, hasta Cafarna\u00fam, hay en l\u00ednea recta algo m\u00e1s de cinco kil\u00f3metros. La descarga del viento sobre el lago debi\u00f3 de ser poco despu\u00e9s de embarcarse ellos, pues, de lo contrario, no hubiesen intentado aquella peligrosa traves\u00eda. El viento era \u201cfuerte\u201d (Jn) y, adem\u00e1s, les era \u201ccontrario\u201d (Mt-Mc). En este caso no pod\u00edan utilizarse velas; todo hab\u00eda de lograrse a fuerza de remo. Y el viento lleg\u00f3 a ser tan fuerte, que Mt lo describe diciendo que la \u201cbarca estaba en medio del mar, agitada por las olas.\u201d No quiere decir esto que estuviera en medio mismo del lago, lo que era imposible y fuera de su navegaci\u00f3n, sino que, despu\u00e9s de costear por Betsaida, se encontraban en alta mar, muy separados de la costa.<br \/>\n\tNo hab\u00edan podido navegar m\u00e1s que \u201ccomo unos 25 \u00f3 30 estadios\u201d (Jn), es decir, unos cinco kil\u00f3metros. El \u201cestadio\u201d era una medida de longitud que equival\u00eda aproximadamente a unos 185 metros.<br \/>\n\tLos jud\u00edos hab\u00edan dividido la noche, en la \u00e9poca de Cristo, en cuatro vigilias. Sucediendo este hecho en la \u201ccuarta vigilia de la noche\u201d (Mt), corresponde al espacio que va desde las tres de la ma\u00f1ana hasta la salida del sol.<br \/>\n\tSi hab\u00edan embarcado sobre las cinco o seis de la tarde, y se est\u00e1 ahora sobre las tres de la madrugada (Mc), resulta que hab\u00edan empleado unas nueve horas para recorrer unos cinco kil\u00f3metros, que era el equivalente a veinticinco o treinta \u201cestadios\u201d (Jn). Tiempo desproporcionado, ya que la traves\u00eda del lago se puede hacer normalmente en poco tiempo.<br \/>\n\tEs en esta situaci\u00f3n cuando Cristo, que estaba en el monte en oraci\u00f3n, los vio \u201cesforzarse\u201d en su brega. No se requiere un conocimiento sobrenatural. Pues, si hab\u00eda luna clara, pod\u00eda divisarse lo que pasaba desde el alto, a unos cinco kil\u00f3metros. Es el momento en que Cristo deja el monte y camina sobre el lago. Y se \u201caproximaba\u201d a ellos (Jn).<br \/>\n\tEllos, al verlo en la noche caminar sobre el agua, d\u00e1ndole posiblemente la luz de la luna en sus vestiduras, acaso blancas (Mar 9:29), que flotaban al viento, tuvieron \u201cmiedo\u201d (Jn). Los sin\u00f3pticos dicen que gritaron por el miedo de creerse ante un fantasma.<br \/>\n\tEn un pueblo primitivo, la creencia en apariciones y fantasmas est\u00e1 en su ambiente. En el A.T. se acusa esta creencia popular en fantasmas (Isa 13:21; Isa 34:14; Bar 4:35), lo mismo que en los escritos talm\u00fadicos. En Israel, muchos cre\u00edan que los esp\u00edritus de los muertos y los demonios vagaban por el mundo, especialmente en la noche 19. La creencia popular era rica en estas leyendas 20. Nada tiene de extra\u00f1o este terror nocturno de aquellos sencillos galileos aldeanos.<br \/>\n\tEl hecho de que Jn omita en su relato este detalle, de que aquella aparici\u00f3n de Cristo fuese un \u201cfantasma,\u201d ha sido interpretado frecuentemente por los autores como un \u00edndice \u201cantidocetista.\u201d Estas sectas negaban la realidad del cuerpo de Cristo y sosten\u00edan que s\u00f3lo hab\u00eda tenido un cuerpo aparente. Precisamente estas sectas aparecen a fines del siglo I, \u00e9poca en que se escribe el evangelio de Jn. Pero la omisi\u00f3n de este detalle, dentro del complejo de elementos eucar\u00edsticos de este cap\u00edtulo, hace pensar seriamente que su omisi\u00f3n es intencionada por raz\u00f3n de la ense\u00f1anza eucar\u00edstica de. este cap\u00edtulo, ya que la Eucarist\u00eda es el cuerpo real de Cristo en alimento espiritual de los seres humanos, del que pronto va a hablar el mismo Juan en el segundo discurso del \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tAl verles asustados, los tranquiliz\u00f3, dici\u00e9ndoles: \u201cYo soy (\u03b5\u03b3\u03ce  \u03b5\u03af\u03bc\u039f , no tem\u00e1is,\u201d evoca, como en otros pasajes (Jua 4:26; Jua 6:20; etc\u00e9tera), el nombre inefable de Yahv\u00e9 (LXX=Exo 3:14), aqu\u00ed por \u201calusi\u00f3n\u201d \/\u201dtraslaci\u00f3n\u201d sobre Cristo. La f\u00f3rmula sin predicado no es exclusiva de Jn (cf. Mat 14:27 par.; Mar 13:6 par.; Mar 14:62). La f\u00f3rmula encajar\u00eda bien en la conciencia de Cristo. Pero aqu\u00ed con predicado se explica mejor como una explanaci\u00f3n jo\u00e1nica de la misma. Tambi\u00e9n se piensa que los motivos de la f\u00f3rmula son jud\u00edos, que se derivan de fuentes helen\u00edsticas 20. Pero el motivo es de matiz necesariamente estructural jud\u00edo del libro del \u00e9xodo. Y ellos quer\u00edan \u201cmeterlo en la barca.\u201d Los sin\u00f3pticos dir\u00e1n que subi\u00f3 a ella. Pero Jn destaca que \u201cal punto (de subir a ella) arrib\u00f3 la barca a donde se dirig\u00edan.\u201d Aunque la palabra \u201cal punto\u201d tiene un cierto margen temporal, parece que Jn orienta esto hacia un nuevo prodigio, pues se hallaban en alta mar (Me). El salmista, despu\u00e9s de cantar de Yahv\u00e9 sus prodigios sobre el viento y el mar, termina diciendo: \u201cAlegr\u00e1ronse (los que clamaron a Yahv\u00e9 en sus prodigios) porque se hab\u00edan calmado (las olas) y los condujo al puerto que deseaban\u201d (Sal 107:24-30). Y en el libro de Job se canta la grandeza de Dios \u201cporque camina sobre las crestas del mar\u201d (Job 9:8). Y hasta se ha querido ver en ello un nuevo rasgo hist\u00f3rico-tipol\u00f3gico en orden a la Eucarist\u00eda: la fuerza que causa la presencia de Cristo, \u201cPan de vida,\u201d para dirigir las almas en su caminar y dinamismo sobrenatural.<br \/>\n\tLos dos milagros relatados aqu\u00ed por Jn, hechos con verdadera conexi\u00f3n hist\u00f3rica entre ellos, como se ve por su contrastaci\u00f3n con los sin\u00f3pticos, tienen tambi\u00e9n, en su perspectiva literaria, un valor que es, a un tiempo, apolog\u00e9tico y tipol\u00f3gico-eucar\u00eds\u00faco.<br \/>\n\tEl que multiplic\u00f3 los panes puede tambi\u00e9n dar otro pan milagroso, misterioso.<br \/>\n\tY el que camin\u00f3 sobre el mar flexible, sin hundirse, es que puede estar sustra\u00eddo a las leyes ordinarias de la gravitaci\u00f3n y de la materia. Y as\u00ed puede dar el pan de su carne sin que se tenga que comer \u00e9sta como la carne sangrante y partida. Esto mismo se insin\u00faa cuando luego les dice, ante el esc\u00e1ndalo cafarna\u00edta, como una sugerencia de soluci\u00f3n: \u201c\u00bfEsto os escandaliza? Pues \u00bfque ser\u00eda si vieseis al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?\u201d; es decir, ver a Cristo en la ascensi\u00f3n subir al cielo (Jua 6:61-62).<\/p>\n<p>Transici\u00f3n hist\u00f3rica,Jua 6:22-24.<br \/>\n\tJn hace en estos tres vers\u00edculos un relato que es una transici\u00f3n hist\u00f3rica a los discursos de Cristo sobre el \u201cPan de vida.\u201d Los sin\u00f3pticos, al llegar aqu\u00ed, toman otro giro narrativo: s\u00f3lo destacan la obra milagrosa de Cristo en la regi\u00f3n de Genesaret.<\/p>\n<p>22 Al otro d\u00eda, la muchedumbre que estaba al otro lado del mar ech\u00f3 de ver que no hab\u00eda sino una barquilla y que Jes\u00fas no hab\u00eda entrado con sus disc\u00edpulos en la barca, sino que los disc\u00edpulos hab\u00edan partido solos; 23 pero llegaron de Tiber\u00edades barcas cerca del sitio donde hab\u00edan comido el pan, despu\u00e9s de haber dado gracias el Se\u00f1or, 24 y cuando la muchedumbre vio que Jes\u00fas no estaba all\u00ed, ni sus disc\u00edpulos tampoco, subieron en las barcas y vinieron a Cafarna\u00fam en busca de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Literalmente, estos vers\u00edculos no tienen una redacci\u00f3n correcta. La expresi\u00f3n introductoria de \u201cal d\u00eda siguiente,\u201d del v.22, se refiere mucho m\u00e1s naturalmente al pensamiento que se desarrolla no en el mismo v.22, sino en el 23 y 24. \u201cEs posible que el texto est\u00e9 alterado.\u201d 21 La frase \u201cdespu\u00e9s de haber dado gracias el Se\u00f1or,\u201d del v.23 debe de estar interpolada, pues est\u00e1 ausente en varios manuscritos que suelen amplificar el texto; y algunos piensan no sea de Jn todo el v.23. El v.22, fuera de la expresi\u00f3n \u201cal otro d\u00eda,\u201d viene a ser como una especie de par\u00e9ntesis explicatorio, para justificar lo que sigue. Los hechos se debieron desenvolver as\u00ed:<br \/>\n\tCristo despidi\u00f3 a las turbas despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes. Esto fue la misma tarde, al embarcarse los disc\u00edpulos. No ir\u00eda contra el texto de los sin\u00f3pticos el suponer que alg\u00fan peque\u00f1o grupo se hubiese<br \/>\n\tQuedado all\u00ed, a la espera de Cristo, que no hab\u00eda embarcado, y que acaso ese a lo que alude Jn con la frase redonda de \u201cla muchedumbre que qued\u00f3 a la otra parte del mar,\u201d es decir, en la regi\u00f3n de et-Batiha, donde multiplic\u00f3 los panes.<br \/>\n\tLa turba que se hab\u00eda retirado, lo mismo que la que se hab\u00eda quedado, hab\u00edan constatado esto: que Cristo no hab\u00eda embarcado con los disc\u00edpulos, lo que es una sugerencia m\u00e1s sobre la realidad de su deambulaci\u00f3n milagrosa sobre las aguas, y que no hab\u00eda quedado all\u00ed m\u00e1s que una barca (v.22b).<br \/>\n\tPero \u201cal d\u00eda siguiente\u201d de la multiplicaci\u00f3n de los panes vinieron a este lugar diversas barcas procedentes de Tiber\u00edades 22, sin que se diga el motivo de esta arribada. Acaso en busca de Cristo, avisados por algunos de los que hubiesen retornado la v\u00edspera, o por el rumor de que se hallase all\u00ed. Tiber\u00edades era capital y, situada en el lago, era el puerto principal de Galilea. Josefo hace ver el gran movimiento de naves que en \u00e9l hab\u00eda 23.<br \/>\n\tComo estas gentes que hab\u00eda quedado all\u00ed se dieron cuenta que no pod\u00edan encontrar a Cristo, aunque no lo vieron embarcar; y como vieron que los disc\u00edpulos se dirigieron a Cafarna\u00fam, aprovecharon la oportunidad de estas barcas que acababan de llegar de Tiber\u00edades, se embarcaron en ellas, \u201cy vinieron a Cafarna\u00fam en busca de Jes\u00fas\u201d (v.24). Aqu\u00ed lo van a encontrar, y en esta villa tendr\u00e1 lugar el discurso sobre el \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tOtro rasgo de tipolog\u00eda eucar\u00edstica de este relato de Jn est\u00e1 en c\u00f3mo alude a la multiplicaci\u00f3n de los panes: vinieron de Tiber\u00edades barcas \u201ccerca del sitio donde hab\u00edan comido el pan, despu\u00e9s que el Se\u00f1or dio gracias\u201d (v.23). Su confrontaci\u00f3n con los relatos de la instituci\u00f3n eucar\u00edstica lleva a esto (cf. Luc 22:20; 1Co 11:25). El sentido tipol\u00f3gico vale aunque sea interpolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Discurso sobre la diferencia y necesidad de un alimento espiritual,1Co 6:25-34.<br \/>\n\tEl encuentro de Cristo con las turbas en la regi\u00f3n de Cafarna\u00fam da lugar a este primer di\u00e1logo, tan del gusto de Jn.<\/p>\n<p>25 Habi\u00e9ndole hallado al otro lado del mar, le dijeron: Rab\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo has venido aqu\u00ed? 26Les contest\u00f3 Jes\u00fas, y dijo: En verdad, en verdad os digo, vosotros me busc\u00e1is, no porque hab\u00e9is visto los milagros, sino porque hab\u00e9is comido los panes y os hab\u00e9is saciado; 27 procuraos, no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios Padre le ha sellado con su sello. 28Dij\u00e9ronle, pues: \u00bfQu\u00e9 haremos para hacer obras de Dios? 29 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y les dijo: La obra de Dios es que cre\u00e1is en aquel que El ha enviado. 30 Ellos le dijeron: Pues t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 se\u00f1ales haces para que veamos y creamos? \u00bfQu\u00e9 haces? 31 Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, seg\u00fan est\u00e1 escrito: \u201cLes dio a comer pan del cielo.\u201d 32 D\u00edjoles, pues, Jes\u00fas: En verdad, en verdad os digo: Mois\u00e9s no os dio pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. 34 Dij\u00e9ronle, pues, ellos: Se\u00f1or, danos siempre ese pan.<\/p>\n<p>La pregunta que le hacen con el t\u00edtulo honor\u00edfico de \u201cRab\u00ed\u201d: \u201c\u00bfcu\u00e1ndo has venido aqu\u00ed?\u201d lleva un contenido sobre el modo extraordinario como vino. Sab\u00edan que no se hab\u00eda embarcado ni venido a pie con ellos. \u00bfC\u00f3mo, pues, hab\u00eda venido? Era un volver a admitir el prodigio en su vida.<br \/>\n\tLa respuesta de Cristo soslaya aparentemente la cuesti\u00f3n para ir directamente al fondo de su preocupaci\u00f3n. No le buscan por el milagro como \u201csigno\u201d que habla de su grandeza y que postula, en consecuencia, obediencia a sus disposiciones, sino que s\u00f3lo buscan el milagro como provecho: porque comieron el pan milagrosamente multiplicado. Que busquen, pues, el alimento no temporal, aun dado milagrosamente, sino el inmortal, el que permanece para la vida eterna 24, y \u00e9ste es el que dispensa 25 el Hijo del hombre 26 &#8211; el Evangelio &#8211; , y cuya garant\u00eda es que el Padre, que es al que ellos \u201cllaman Dios\u201d (Jua 8:54), \u201csell\u00f3\u201d al Hijo.<br \/>\n\tUn legado lleva las credenciales del que lo env\u00eda. Y \u00e9stos son los milagros, los \u201csignos.\u201d As\u00ed les dice: pero \u201cvosotros no hab\u00e9is visto los signos\u201d (v.26; Jua 3:2).<br \/>\n\tHasta aqu\u00ed las turbas, y sobre todo los directivos que intervienen, no tienen dificultad mayor en admitir lo que Cristo les dice, principalmente por la misma incomprensi\u00f3n del hondo pensamiento de Cristo. Por eso, no tienen inconveniente en admitir, como lo vieron en la multiplicaci\u00f3n de los panes, que Cristo est\u00e9 \u201csellado\u201d por Dios para que ense\u00f1e ese verdadero y misterioso pan que les anuncia, y que es \u201calimento que permanece hasta la vida eterna.\u201d<br \/>\n\tDe ah\u00ed el preguntar qu\u00e9 \u201cobras\u201d han de practicar para \u201chacer obras de Dios,\u201d es decir, para que Dios les retribuya con ese alimento maravilloso. Piensan, seguramente, que puedan ser determinadas formas de sacrificios, oraciones, ayunos, limosnas, que eran las grandes pr\u00e1cticas religiosas jud\u00edas.<br \/>\n\tPero la respuesta de Cristo es de otro tipo y terminante. En esta hora mesi\u00e1nica es que \u201ccre\u00e1is en aquel que El ha enviado.\u201d Fe que, en Jn, es con obras (Jua 2:21; cf. Jua 13:34). La turba comprendi\u00f3 muy bien que en estas palabras de Cristo no s\u00f3lo se exig\u00eda reconocerle por legado de Dios, sino la plena entrega al mismo, lo cual Jn toca frecuentemente y es tema de su evangelio.<br \/>\n\tLos oyentes, ante esta pretensi\u00f3n de Cristo, vienen, por una l\u00f3gica insolente, a pedirle un nuevo milagro. En todo ello late ahora la tipolog\u00eda del \u00e9xodo. El \u201cdesierto,\u201d la multiplicaci\u00f3n de los panes en \u00e9l, contra el que evocar\u00e1 la turba el man\u00e1; la \u201cmurmuraci\u00f3n\u201d de estos jud\u00edos contra Cristo, como Israel en el desierto, y, por \u00faltimo, la Pascua pr\u00f3xima, es un nuevo v\u00ednculo al Israel en el desierto. Ya el solo hecho de destacarse as\u00ed a Cristo es un modo de superponer planos para indicar con ello, una vez m\u00e1s, la presentaci\u00f3n de Cristo como nuevo Mois\u00e9s: Mes\u00edas.<br \/>\n\tLos jud\u00edos exig\u00edan f\u00e1cilmente el milagro como garant\u00eda. San Pablo se hace eco de esta actitud jud\u00eda (1Co 1:22). Y Godet, en su comentario a Jn, escribe: \u201cEl sobre naturalismo m\u00e1gico era la caracter\u00edstica de la piedad jud\u00eda.\u201d 27<br \/>\n\tLa multiplicaci\u00f3n de los panes les evocaba f\u00e1cilmente, m\u00e1xime en aquel lugar \u201cdesierto\u201d en el que hab\u00edan querido proclamarle Rey-Mes\u00edas, el milagro del man\u00e1. Y esto es a lo que aluden y alegan. Los padres en el desierto comieron el man\u00e1 (Exo 16:4ss). La cita, tal como est\u00e1 aqu\u00ed, evocaba, sobre todo, el relato del man\u00e1, pero magnificado en el Salterio, en el que se le llama \u201cpan del cielo\u201d (Sal 105:40; Neh 9:15; Sal 16:20). La cita era insidiosa. Pues era decirle: Si Mois\u00e9s dio el man\u00e1 cuarenta a\u00f1os, y que era \u201cpan del cielo,\u201d y a una multitud inmensamente mayor, pues era todo el pueblo sacado de Egipto, y, a pesar de todo, no se present\u00f3 con las exigencias de entrega a \u00e9l, como t\u00fa te presentas, \u00bfc\u00f3mo nos vamos a entregar a ti? Por lo que le dicen que, si tiene tal presunci\u00f3n, lo pruebe con un milagro proporcionado.<br \/>\n\tEstaba en el ambiente que en los d\u00edas mesi\u00e1nicos se renovar\u00edan los prodigios del \u00e9xodo (Miq 7:15). El Apocalipsis ap\u00f3crifo de Baruc dice: \u201cEn aquel tiempo descender\u00e1 nuevamente de arriba el tesoro del man\u00e1, y comer\u00e1n de \u00e9l aquellos a\u00f1os.\u201d 28 Y el rabino Berakhah dec\u00eda, en s\u00edntesis, sobre 340: \u201cEl primer redentor (Mois\u00e9s) hizo descender el man\u00e1. e igualmente el \u00faltimo redentor (el Mes\u00edas) har\u00e1 descender el man\u00e1.\u201d 29<br \/>\n\tSi el Mes\u00edas hab\u00eda de renovar los prodigios del \u00e9xodo, no pasar\u00eda con ello de ser otro Mois\u00e9s. \u00bfPor qui\u00e9n se ten\u00eda Cristo? \u00bfQu\u00e9 \u201cse\u00f1al\u201d ten\u00eda que hacer para probar su pretensi\u00f3n?<br \/>\n\tPero la respuesta de Cristo desbarata esta argumentaci\u00f3n, al tiempo que el climax del discurso va a su t\u00e9rmino.<br \/>\n\tEn primer lugar, no fue Mois\u00e9s el que dio el man\u00e1, puesto que Mois\u00e9s no era m\u00e1s que un instrumento de Dios, sino \u201cmi Padre\u201d; ni aquel pan ven\u00eda, en realidad, del cielo, sino de s\u00f3lo el cielo atmosf\u00e9rico; ni era el pan verdadero, porque s\u00f3lo alimentaba la vida temporal; pero el verdadero pan es el que da la vida eterna; ni el man\u00e1 ten\u00eda universalidad: s\u00f3lo alimentaba a aquel grupo de israelitas en el desierto, mientras que el \u201cpan verdadero es el que desciende del cielo y da la vida al mundo.\u201d<br \/>\n\t\u00bfA qui\u00e9n se refiere este pan que \u201cbaja\u201d del cielo y da la vida al mundo? Si directamente alude a la naturaleza del verdadero pan del cielo, no est\u00e1 al margen de \u00e9l su identificaci\u00f3n con Cristo Si la naturaleza del verdadero pan de Dios es el que \u201cbaja\u201d del cielo y da \u201cla vida al mundo,\u201d \u00e9ste es Cristo, que se identificar\u00e1 luego, expl\u00edcitamente, con este pan (v.35).<br \/>\n\tLos jud\u00edos, impresionados o sorprendidos por esta respuesta, tan categ\u00f3rica y precisa, pero interpretada por ellos en sentido de su provecho material, le piden que \u00e9l les de siempre de ese pan, como la Samaritana (Jua 4:15). Probablemente vuelve a ellos el pensamiento de ser Cristo el Mes\u00edas, y esperan de El nuevos prodigios. Pero ignoran en qu\u00e9 consistan, y no rebasan la esperanza de un provecho material. Pero ese \u201cpan,\u201d que a\u00fan no hab\u00edan discernido lo que fuese, se les revela de pronto: \u201cYo soy el pan de vida\u201d (v.35).<br \/>\n\t\u00bfEn que relaci\u00f3n est\u00e1 esta secci\u00f3n del evangelista, que parece dirigida a las turbas, y los dos discursos siguientes del \u201cPan de vida\u201d (v.35-47 y 48-58), con lo que al final dice el evangelista, que \u201cdijo estas cosas ense\u00f1ando en sinagoga, en Cafarna\u00fam? (v.59). Es dif\u00edcil precisarlo, ya que entran en juego un escenario hist\u00f3rico y un escenario literario. Adem\u00e1s es muy probable que los dos discursos sobre el \u201cPan de vida\u201d hayan sido pronunciados en momentos y ante auditorios distintos. Aparte de las precisiones y claras amplificaciones redaccionales de Jn. Aunque se encuentra una buena armon\u00eda si se interpreta la frase de Jn sobre c\u00f3mo Cristo pronunci\u00f3 estos discursos \u201cen sinagoga\u201d estando en Cafarna\u00fam, no en sentido local &#8211; en la sinagoga de Cafarna\u00fam &#8211; , sino de \u201creuniones\u201d tenidas en Cafarna\u00fam, fuesen o no en el local de la sinagoga. Y a esto parece llevar la construcci\u00f3n de la frase de Jn: \u201cDijo estas cosas en reuni\u00f3n (\u03b5\u03bd  \u03c3\u03c5\u03bd\u03ac\u03b3\u03c9 ^), ense\u00f1ando en Cafarna\u00fam.\u201d<br \/>\n\tY hasta ser\u00eda muy posible que el segundo discurso, sobre todo, est\u00e9 redactado por Jn a otro prop\u00f3sito, con base hist\u00f3rico-dogm\u00e1tica, y colocado aqu\u00ed por paralelismo y \u201ccontexto l\u00f3gico.\u201d<br \/>\n\tMt, en cambio, hablando de c\u00f3mo Cristo \u201cense\u00f1aba\u201d a la gente en el local de la sinagoga de Nazaret, escribe: Cristo \u201cense\u00f1aba\u201d en la sinagoga de ellos\u201d (\u03b5\u03bd  \u03c4 $ \u03c3\u03c5\u03bd\u03b1\u03b3\u03c9\u03b3\u03ae  \u03b1\u03c5\u03c4\u03ce\u03bd ; Mat 13:54 par.).<\/p>\n<p>Primer discurso de Cristo \u201cPan de vida,\u201d 6:35-47.<br \/>\n\tEl evangelista presenta en dos cuadros de factura bastante paralela, y bajo el mismo tema de Cristo \u201cPan de vida,\u201d dos discursos de Cristo. Su uni\u00f3n en la situaci\u00f3n literaria del evangelio debe de ser debida a un contexto l\u00f3gico, por raz\u00f3n de la afinidad de temas, expresados adem\u00e1s expl\u00edcitamente bajo el lema del \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tConsiderados ambos discursos aisladamente, Cristo se presenta en el primero como el \u201cPan de vida\u201d que ha de asimil\u00e1rselo o incorpor\u00e1rselo por la fe, mientras que en el segundo se presenta como el \u201cPan de vida\u201d que ha de ser recibido enc\u00e1usticamente.<br \/>\n\tSin embargo, en la actual situaci\u00f3n literaria, no son de alguna manera eucar\u00edsticamente inconexos ambos discursos. \u201cCuanto a la primera parte del discurso de Cafarna\u00fam (6:26-51a), no se puede negar que, tomada en s\u00ed misma y aisladamente, se podr\u00eda explicar sin referencia directa al sacramento. Sin embargo, la uni\u00f3n estrecha de esta secci\u00f3n con la multiplicaci\u00f3n de los panes, de una parte, y, sobre todo, con la secci\u00f3n propiamente eucar\u00edstica, de otra parte, obliga a interpretarla en la perspectiva sacramental. Y tanto m\u00e1s cuanto que la unidad literaria de las dos secciones parece s\u00f3lidamente establecida.\u201d 30<\/p>\n<p>35 Les contest\u00f3 Jes\u00fas: Yo soy el pan de vida; el que viene a m\u00ed, no tendr\u00e1 m\u00e1s ya hambre, y el que cree en m\u00ed, jam\u00e1s tendr\u00e1 sed. 36 Pero Yo os digo que vosotros me hab\u00e9is visto, y no me cre\u00e9is; 37 todo lo que el Padre me da viene a m\u00ed, y al que viene a m\u00ed, yo no le echar\u00e9 fuera, 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3. 39 Y \u00e9sta es la voluntad del que me envi\u00f3: que yo no pierda nada de lo que me ha dado, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda. 40 Porque \u00e9sta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en El tenga la vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 41 Murmuraban de El los jud\u00edos, porque hab\u00eda dicho: Yo soy el pan que baj\u00f3 del cielo, 42 y dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9, cuyo padre y madre nosotros conocemos? Pues \u00bfc\u00f3mo dice ahora: Yo he bajado del cielo? 43 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y les dijo: No murmur\u00e9is entre vosotros. 44 Nadie puede venir a m\u00ed si el Padre, que me ha enviado, no le trae, y yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 45 En los Profetas est\u00e1 escrito: \u201cY ser\u00e1n todos ense\u00f1ados de Dios.\u201d Todo el que oye a mi Padre y recibe su ense\u00f1anza, viene a m\u00ed; 46 no que alguno haya visto al Padre, sino s\u00f3lo el que est\u00e1 en Dios, \u00e9se ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: El que cree, tiene la vida eterna.<\/p>\n<p>Cristo comienza proclam\u00e1ndose \u201cPan de vida.\u201d Y lo es, conforme a otros pasajes de Jn, porque es el pan que confiere y nutre esa vida (Jua 6:50.51.53-58).<br \/>\n\tLiterariamente, esta secci\u00f3n est\u00e1 construida conforme al procedimiento de la \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d combinado a veces con el del \u201cencadenamiento semita.\u201d Conforme a la misma se contraponen as\u00ed los vers\u00edculos, dejando el par\u00e9ntesis del v.36, que, adem\u00e1s, \u201cparece estar fuera de su lugar primitivo.\u201d 31<br \/>\n\tSiendo Cristo \u201cpan,\u201d y pan nutridor de la vida verdadera, se sigue que:<\/p>\n<p>\u201cEl que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre,<br \/>\ny el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 jam\u00e1s sed.\u201d<\/p>\n<p>Es un pensamiento de \u201cparalelismo sin\u00f3nimo\u201d que expresa una misma realidad: la necesidad de \u201ccreer\u201d en Cristo, pero fe con entrega a El. Literariamente es frase cercana a un pasaje mesi\u00e1nico de Isa\u00edas (Isa 49:10; cf. Jua 4:14). Si con esto Cristo se presenta en el plano mesi\u00e1nico, los conceptos aqu\u00ed vertidos lo sit\u00faan en otro plano paleotestamentario. Es la evocaci\u00f3n del banquete de la Sabidur\u00eda (Pro 9:5; Isa 55:1.2). La Sabidur\u00eda invita a los hombres a venir a ella, a incorporarse a su vida. As\u00ed Cristo se presenta aqu\u00ed evocando la Sabidur\u00eda. Es Cristo la eterna Sabidur\u00eda (Jua 1:3.4.5), a la que hay que venir, incorporarse y vivir de El (Jua 15:5; Jua 7:37.38).<br \/>\n\tPor eso, \u201cel que est\u00e1 creyendo\u201d en El en un presente actual y habitual, como lo indica el participio de presente en que est\u00e1 expuesta la fe del creyente, \u00e9ste est\u00e1 unido a Cristo, Sabidur\u00eda y Vida, por lo que, nutri\u00e9ndose de El, no tendr\u00e1 ni m\u00e1s hambre ni sed, de lo que es verdadera hambre y sed del esp\u00edritu (Isa 5:49.10; Isa 55:1-3; Pro 9:5).<br \/>\n\tEsto no exige ni supone que no pueda haber progreso y desarrollo en esta vida que da al alma Cristo-Sabidur\u00eda. No s\u00f3lo lo exige la \u201canalog\u00eda fidei,\u201d sino el mismo Jn lo ense\u00f1a en varios pasajes de su evangelio. Pues el agua de la gracia es \u201cfuente\u201d de buenas obras (Jua 4:14), y Cristo exige el que se d\u00e9 \u201cmucho fruto\u201d (Jua 15:8).<br \/>\n\tEs el mismo pensamiento que, debido a la \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d se desarrolla en el v.40, vinculando all\u00ed esta fe a la voluntad del Padre, \u201cmi Padre\u201d: que \u201ctodo el que ve al Hijo y cree,\u201d tenga la vida eterna\u201d; por lo que es evocado con ella el que ser\u00e1 \u201cresucitado en el \u00faltimo d\u00eda\u201d por Cristo.<br \/>\n\tEl pensamiento est\u00e1 expuesto con dos participios de presente: \u201cal que est\u00e1 viendo\u201d (\u03bf  \u03b8\u03b5\u03c9\u03c1\u03ce\u03bd ) y \u201cest\u00e1 creyendo\u201d (\u03c0\u03b9\u03c3\u03c4\u03b5\u03c5\u03c9\u03bd ) en el Hijo, tiene la vida eterna. No basta \u201cver\u201d al Hijo con el hecho de sus milagros y r\u00fabrica divina (Jua 4:8; Jua 6:29.36; Jua 7:5; Jua 20:29); es necesario \u201ccreer\u201d en El, en que es el Hijo de Dios, y entreg\u00e1rsele como a tal. El que, as\u00ed viendo a Cristo, \u201cest\u00e1 creyendo\u201d en El, tiene la vida eterna. No dice que no pueda perderla. Habla en el supuesto de una fe actual y operante. As\u00ed posee la vida eterna. Lo que le evoca la plenitud escatol\u00f3gica de vida: ser resucitado en la resurrecci\u00f3n final.<br \/>\n\tMas Cristo, al llegar aqu\u00ed, dice a los jud\u00edos, en un par\u00e9ntesis de amargura y reproche, que \u201cme hab\u00e9is visto &#8211; con el halo de sus milagros &#8211; y no cre\u00e9is\u201d (v.36). Se discute si estas palabras de Cristo se refieren al v.26 o a algunas frases \u00e1grafas dichas por \u00e9l y no recogidas por el evangelista, o si acaso, y es lo m\u00e1s probable, se refieren al sentido de todo el discurso a partir del v.26.<br \/>\n\tPero Cristo, como verdadero Maestro, les va a dar la raz\u00f3n honda de su actitud pretenciosa e incr\u00e9dula, que luego explicitar\u00e1 m\u00e1s en los v.44-46 ante una objeci\u00f3n de los jud\u00edos.<br \/>\n\tSi ellos se resisten en venir a Cristo, aparte de su culpa, han de saber que hay, en el fondo de ello, un misterio profundo. No les basta ser hijos de Abraham ni pertenecer al Israel carnal para pensar en salvarse, como se estimaba en ciertos medios jud\u00edos, de los que el mismo evangelio se hace eco (Mat 3:8-10; Luc 3:8). Es el plan del Padre. Es un misterio de predestinaci\u00f3n: \u201ctodo lo que el Padre me da vendr\u00e1 a m\u00ed.\u201d Pensamiento que, por la \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d repite en el v.39b. Teol\u00f3gicamente no se trata de una \u201cpredestinaci\u00f3n\u201d definitiva, sino del hecho de venir o no venir a Cristo de los jud\u00edos, y esto seg\u00fan la naturaleza de las cosas. La redacci\u00f3n literaria del que \u201cest\u00e1 creyendo\u201d en Cristo, supone la hip\u00f3tesis de mantenerse en esa fe actuante. Pero no quiere decir que no se pueda perder (Jua 6:66), o que otros no la puedan adquirir, del mismo modo que Jn se expresa en otros casos (Jua 15:1-7). El pensamiento que aqu\u00ed se destaca es que la gracia de la fe, por la que se llega a Cristo, V\u00eda y Vida, \u201caparece como la ejecuci\u00f3n misericordiosa y gratuita de un designio providencial, de una gracia preveniente y gratuita.\u201d 32<br \/>\n\tPero tambi\u00e9n se acusa la libertad y culpabilidad de los que, viendo a Cristo como al Hijo de Dios, no creen en El. Si as\u00ed no fuese, no ser\u00eda este el reproche que Cristo dirige por esto a los jud\u00edos (v.36), ni podr\u00eda ser reproche, sino excusa de ellos por una imposibilidad sobrenatural debida a que el Padre, sin culpa de ellos, no les conced\u00eda esta gracia. La gracia del Padre no falta &#8211; \u201cven\u201d a Cristo &#8211; , pero la culpa boicotea esta donaci\u00f3n de Dios 33. El plan del Padre es, pues, \u00e9ste: que todo lo que ha de salvarse pase por Cristo. Todo lo que el Padre le dio a Cristo, con esta \u201cvoluntad consiguiente,\u201d \u201cviene a Cristo\u201d para que se salve. Pero \u00bfcu\u00e1l es la actitud de Cristo ante estos que el Padre le env\u00eda?<br \/>\n\tEsta es su ense\u00f1anza: \u201cAl que viene a m\u00ed, yo no le echar\u00e9 fuera.\u201d \u00bfDe d\u00f3nde? De El, de su obra salv\u00edfica, que es de su \u201creba\u00f1o\u201d (Jua 10:1-16), de su uni\u00f3n vital con El, \u201cVid\u201d divina (Jua 15:1-7). Precisamente dice Cristo en la alegor\u00eda de la vid: \u201cEl que no permanece en m\u00ed, es echado fuera como el sarmiento, y se seca\u201d (Jua 15:6).<br \/>\n\tY Cristo da la raz\u00f3n honda de su conducta frente a estos que el Padre le dio. La raz\u00f3n de su vida es obedecer al Padre y cumplir su obra (Jua 4:34). Por eso El \u201cbaj\u00f3 del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3.\u201d Y la voluntad del Padre, dice \u00e9l mismo, es que \u201cno pierda nada de lo que me ha dado, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.\u201d<br \/>\n\tSi la voluntad del Padre es que todo pase por Cristo, es tambi\u00e9n su voluntad que se pase por El para salvar a los que pone en sus manos.<br \/>\n\tY como esta fe en Cristo da la vida eterna (v.27), se evoca aqu\u00ed, como complemento definitivo y plenario de la misma, la misi\u00f3n igualmente complementaria y plenaria de Cristo en esta obra de vida eterna: el que El mismo resucite a estos creyentes en El, \u201cen el \u00faltimo d\u00eda.\u201d Era \u00e9sta la creencia de la parte ortodoxa de Israel. Es la fe que confiesa Marta ante la muerte de L\u00e1zaro (Jua 11:24). Es uno de los pasajes de Jn en los que se junta la \u201cescatolog\u00eda\u201d presente y futura.<br \/>\n\tJn, tan gustoso del di\u00e1logo, recoge una objeci\u00f3n de extra\u00f1eza que le presentaron entonces los jud\u00edos. Es un pasaje en el que se puede ver otro aspecto tipol\u00f3gico del cuarto evangelio: aquellos jud\u00edos murmuran contra Cristo, al modo que los jud\u00edos del \u00e9xodo murmuraban contra Mois\u00e9s en el \u201cdesierto,\u201d aunque por motivos distintos (Exo 16:2ss; Exo 17:3; Num 11:1; Num 14:27; 1Co 10:10). Ser\u00eda la evocaci\u00f3n de Cristo nuevo \u201cliberador,\u201d lo que era presentar as\u00ed a Cristo como Mes\u00edas (v. 15).<br \/>\n\tLos \u201cjud\u00edos\u201d son ordinariamente para Jn los enemigos de Cristo; pero aqu\u00ed son la muchedumbre, pretenciosa e incr\u00e9dula, de los galileos, sus compaisanos, como se desprende del v.42, sin que haya que suponer nuevos grupos de jud\u00edos llegados de Jerusal\u00e9n (Mar 2:16.18.24; Mar 3:2), en contraposici\u00f3n a los galileos, en cuya regi\u00f3n se desenvuelve la escena.<br \/>\n\tEstos galileos \u201cmurmuraban\u201d contra Cristo porque hab\u00eda dicho de s\u00ed mismo que \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo. Es interesante destacar esto, que tendr\u00e1 valor argumentativo al hablar de Cristo \u201cpan\u201d eucar\u00edstico. Es la afirmaci\u00f3n terminante de su origen celestial. El origen celestial del Mes\u00edas era compartido incluso por algunas corrientes jud\u00edas, aunque no deb\u00edan de afectar a estos artesanos galileos 34. Por eso, esta afirmaci\u00f3n de Cristo les parec\u00eda a ellos una enormidad, puesto que alegaban conocer a su padre legal, Jos\u00e9, y a su madre. Ignorantes de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica y de la concepci\u00f3n virginal, hablan al modo humano, como lo conceptuaban en su vida nazaretana.<br \/>\n\tPero ante esta actitud pretenciosa, puesto que los milagros que hab\u00edan visto eran el \u201csello\u201d de Dios aprobando sus palabras y su misi\u00f3n, les reafirma su ense\u00f1anza. No les dice c\u00f3mo El haya venido al mundo, sino c\u00f3mo ellos han de venir a El 35.<br \/>\n\tPorque \u201cnadie puede venir (creer) a m\u00ed si el Padre, que me ha enviado, no le trae.\u201d<br \/>\n\tEl verbo griego que utiliza el evangelista para indicar \u201ctraer\u201d (\u03ad\u03bb\u03c7\u03cc\u03c9 ), etimol\u00f3gicamente significa traer algo arrastrando con vigor. Pero el verbo no expresa necesariamente resistencia por parte del objeto o sujeto arrastrado. Tambi\u00e9n se emplea tanto en los Libros Sagrados (Jer 38:3; Can 1:4) como en el uso profano (4 Mac 14:13; 15:11, etc.) para expresar un movimiento procedente de un interior impulso del hombre.<br \/>\n\tAqu\u00ed, en este orden moral, el significado anal\u00f3gico es ese mover eficaz del Padre a las almas para venir a Cristo. Se destaca la obra del Padre, pero no se excluye la acci\u00f3n \u201cinstrumental\u201d de Cristo para venir a El (Jua 15:5). Dios trae las almas a la fe en Cristo: cuando El quiere, infaliblemente, irresistiblemente, aunque de un modo tan maravilloso que ellas vienen tambi\u00e9n libremente, y cuyo aspecto de libertad, en el ser humano, se destaca especialmente en el v.45b. San Agust\u00edn ha escrito una p\u00e1gina genial, y ya c\u00e9lebre, sobre esta atracci\u00f3n de las almas, infalible y libre, por Dios 36. Es la doctrina de la gracia \u201ceficaz.\u201d<br \/>\n\tSi tambi\u00e9n aqu\u00ed se evoca la escatolog\u00eda por el hecho de traer el Padre los seres humanos a Cristo, es porque los trae para que tengan la vida eterna. Lo que postula complementariamente la resurrecci\u00f3n final.<br \/>\n\tDespu\u00e9s de esta afirmaci\u00f3n a las turbas, Cristo les hace ver con el testimonio de los Profetas, testimonio irrecusable en Israel, la posibilidad de esta atracci\u00f3n del Padre, la existencia de una acci\u00f3n docente de Dios en los corazones. Les cita un pasaje de Isa\u00edas en el que se describe la gloria de la nueva Si\u00f3n y de sus hijos en los d\u00edas mesi\u00e1nicos. El profeta dice: \u201cTodos tus hijos ser\u00e1n adoctrinados por Yahv\u00e9\u201d (Isa 54:13). Y Jerem\u00edas destaca a\u00fan m\u00e1s el aspecto \u00edntimo de esta obra docente de Dios (Jer 31:33.34). Seg\u00fan los profetas, hay una ense\u00f1anza que se realiza precisamente en los d\u00edas de Cristo-Mes\u00edas, de la \u201calianza nueva,\u201d y que consiste en que Dios mismo ense\u00f1ar\u00e1 a los hijos de la nueva Si\u00f3n. Esta es la fuerza de la argumentaci\u00f3n: ser ense\u00f1ados y, en consecuencia, atra\u00eddos por el mismo Dios. Si Dios habla a los seres humanos, puede igualmente moverlos eficazmente a sus fines. Es lo que Cristo quiere dejar aqu\u00ed bien establecido. As\u00ed se ver\u00e1 la colaboraci\u00f3n de ambos en la obra misma del Padre.<br \/>\n\tMas para ello no es necesario, ni posible, ver al Padre (v.46). Nadie puede ver a Dios sin morir, se lee en el A.T. Su lenguaje es, por tanto, perceptible, pero El invisible. S\u00f3lo lo ha visto uno: \u201cel que est\u00e1 en Dios,\u201d Cristo; sin nombrarse expl\u00edcitamente, se presenta (Jua 1:18) y garantiza con ello su verdad. Al estar \u201cen el seno del Padre\u201d (Jua 1:28), conoce sus planes y por eso \u201clos dio a conocer\u201d (Jua 1:18), que aqu\u00ed es: \u201cque nadie puede venir a El si no es tra\u00eddo por el Padre.\u201d<br \/>\n\tEl primer discurso sobre Cristo \u201cPan de vida\u201d se cierra y sintetiza en una afirmaci\u00f3n solemne: \u201cEl que est\u00e1 creyendo, tiene la vida eterna.\u201d La tiene \u201cen causa, en esperanza, y tambi\u00e9n la tendr\u00e1 (luego en la plenitud) de la realidad\u201d 37, cuando El lo resucite en el \u201c\u00faltimo d\u00eda\u201d: en una \u201cescatolog\u00eda\u201d futura y final.<\/p>\n<p>\u00bfDiscurso de Fe o Eucar\u00edstico?<br \/>\n\tDiscuten los autores sobre el posible valor eucar\u00edstico de este primer discurso del \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tLo primero que se acusa en este primer discurso es su fuerte contraste literario con relaci\u00f3n al segundo. Este \u00faltimo es claramente eucar\u00edstico; el primero no. M\u00e1s a\u00fan: la expresi\u00f3n usada: \u201cEl que cree en m\u00ed,\u201d no es la expresi\u00f3n m\u00e1s apta para ense\u00f1arse la asimilaci\u00f3n de Cristo-Eucarist\u00eda. Y expresiones a\u00fan m\u00e1s realistas de una manducaci\u00f3n se encuentran en el A.T. para hablar simplemente de la incorporaci\u00f3n o asimilaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda (Eco 15:3; Eco 24:29).<br \/>\n\tA esto se une el fuerte contraste literario-conceptual entre los dos discursos. Aqu\u00ed, literaria y conceptualmente, ha de tenerse ya fe en Cristo: \u201cel que est\u00e1 creyendo (\u03c0\u03c3\u03c4\u03b5\u03cd\u03c9\u03bd ) en m\u00ed\u201d tiene la vida eterna. Lo que se insistir\u00e1 en m\u00e1s pasajes (v.40.45.47). Es decir, este \u201cPan de vida\u201d se lo ha de estar asimilando ya actualmente y siempre.<br \/>\n\tEn cambio, en el segundo discurso, ciertamente eucar\u00edstico, del \u201cPan de vida,\u201d la necesidad de \u00e9ste se da para un futuro. As\u00ed se dice: \u201cEl pan (Eucarist\u00eda) que yo le (\u03b4\u03ce\u03c3\u03c9 ) dar\u00e9\u201d (v.51). La contraposici\u00f3n literaria es muy fuerte, y la conceptual, igual. La fe en Cristo se exige siempre, ya antes de ese futuro en el que instituir\u00e1 la Eucarist\u00eda.<br \/>\n\tSin embargo, en la situaci\u00f3n literaria del evangelista parece deba admitirse tambi\u00e9n una cierta relaci\u00f3n eucar\u00edstica e \u201cinterpretarla en la perspectiva sacramental\u201d 38, como se dijo.<\/p>\n<p>Segundo discurso de Cristo, \u201cPan de vida.\u201d 6:48-59.<br \/>\n\tEste segundo discurso de Cristo sobre el \u201cPan de vida,\u201d con el que se identifica, es evidentemente eucar\u00edstico. Literariamente est\u00e1 estructurado en \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica,\u201d sin que exija esto una rigidez matem\u00e1tica de correlaci\u00f3n. Esta inclusi\u00f3n sem\u00edtica se puede establecer as\u00ed:<\/p>\n<p>Tema: \u201cYo Soy el Pan de Vida\u201d (v.48).<\/p>\n<p>a) Los padres comieron el man\u00e1 y murieron (v.49).<br \/>\n no morir (v.50; aspecto negativo).<br \/>\nb) Cristo es el pan \u201cbajado\u201d del cielo, para\u2026.<br \/>\nvivir (v.51; aspecto positivo).<\/p>\n<p>c) Objeci\u00f3n de los jud\u00edos (v.52).<br \/>\nb) Hay que comer y beber la carne y la sangre de Cristo, que \u201ces el Pan bajado del cielo a&#8217;) si no no se tendr\u00e1 vida (v.53).<br \/>\nb&#8217;) El que la come tiene la Vida(v.54-58) aspecto positivo\u2026<\/p>\n<p>a\u2019) No suceder\u00e1 como a los padres, que murieron (v.58 b-c).<\/p>\n<p>48 Yo soy el pan de vida; 49 vuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que baja del cielo, para que el que lo coma no muera. 51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan, vivir\u00e1 para siempre, y el pan que yo le dar\u00e9 es mi carne, vida del mundo. 52 Disputaban entre s\u00ed los jud\u00edos diciendo: \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9ste darnos de comer de su carne? 5 Jes\u00fas les dijo: En verdad, en verdad os digo que, si no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 el \u00faltimo d\u00eda. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre est\u00e1 en m\u00ed y yo en \u00e9l. 57 As\u00ed como me envi\u00f3 mi Padre vivo, y vivo yo por mi Padre, as\u00ed tambi\u00e9n el que me come vivir\u00e1 por m\u00ed. 58 Este es el pan bajado del cielo, no como el pan que comieron los padres, y murieron; el que come este pan vivir\u00e1 para siempre. 59 Esto lo dijo ense\u00f1ando en sinagoga en Cafarna\u00fam.<\/p>\n<p>Como anteriormente, Cristo se proclama a s\u00ed mismo: \u201cYo soy el pan de vida.\u201d Es pan de vida, en el sentido que El causa y dispensa esta vida (Jua 6:35.50.51.53-58).<br \/>\n\tLe hab\u00edan arg\u00fcido antes los jud\u00edos (v.30.31) con el prodigio del man\u00e1, que Dios hizo en favor de los padres en el desierto. Y Cristo recoge ahora aquella alusi\u00f3n para decirles, una vez m\u00e1s, que aquel pan no era el pan verdadero. Era s\u00f3lo un alimento temporal. Por eso, los padres \u201ccomieron de \u00e9l,\u201d pero \u201cmurieron.\u201d<br \/>\n\tHay, en cambio, un pan verdadero. Y \u00e9ste es el que \u201cest\u00e1 bajando\u201d del cielo, precisamente para que el que coma de \u00e9l \u201cno muera.\u201d No morir\u00e1 en el esp\u00edritu, ni eternamente en el cuerpo. Porque este pan postula la misma resurrecci\u00f3n corporal.<br \/>\n\tEs interesante notar la formulaci\u00f3n de este vers\u00edculo. Cristo no dice: \u201cYo soy el pan vivo,\u201d sino \u201cEste es el pan.,\u201d con lo que \u201cse roza muy de cerca la f\u00f3rmula de la consagraci\u00f3n eucar\u00edstica: \u201cEste es mi cuerpo.\u201d 39.<br \/>\n\tY este pan hasta aqu\u00ed aludido encuentra de pronto su concreci\u00f3n: \u201cYo soy el pan vivo que baj\u00f3 del cielo.\u201d Antes (v.48) se defini\u00f3 como el \u201cPan de vida,\u201d acusando el efecto que causar\u00eda su manducaci\u00f3n en el alma; ahora se define por la naturaleza misma viviente: tiene en s\u00ed mismo la vida (Jua 5:26).<br \/>\n\tY la tiene, porque ese pan es el mismo Cristo, que \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo en la encarnaci\u00f3n, cuyo momento hist\u00f3rico en que se realiz\u00f3 esa bajada se acusa por el aoristo (v.51). Es el verbo que tom\u00f3 carne. Y al tomarla, es pan \u201cvivo.\u201d Porque es la carne del Verbo, en quien, en el \u201cprincipio,\u201d ya \u201cestaba la vida\u201d (Jua 1:4) que va a comunicar a los seres humanos.<br \/>\n\tSi ese pan es \u201cviviente,\u201d no puede menos de conferir esa vida y vivificar as\u00ed al que lo recibe. Y como la vida que tiene y dispensa es eterna, se sigue que el que coma de este pan \u201cvivir\u00e1 para siempre.\u201d El tema, una vez m\u00e1s, se presenta, seg\u00fan la naturaleza de las cosas, \u201csapiencialmente,\u201d sin considerarse posibles defecciones que impidan o destruyan en el sujeto esta vida eterna (Jua 15:1-7).<br \/>\n\tY a\u00fan se matiza m\u00e1s la naturaleza de este pan: \u201cY el pan que yo os dar\u00e9 es mi carne, en provecho (\u03c5\u03c0\u03ad\u03c1 ) de la vida del mundo.\u201d 40<br \/>\n\tAl hablarles antes del \u201cPan de vida,\u201d que era asimilaci\u00f3n de Cristo por la fe, se exig\u00eda el \u201cvenir\u201d y el \u201ccreer\u201d en El, ambos verbos en participio de presente, como una necesidad siempre actual (v.35); pero ahora este \u201cPan de vida\u201d se anuncia que \u00e9l lo \u201cdar\u00e1\u201d en el futuro. Es, se ver\u00e1, la santa Eucarist\u00eda, que a\u00fan no fue instituida. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde de esta promesa, este pan ser\u00e1 manjar que ya estar\u00e1 en la tierra para alimento de los seres humanos. Con ello se acusa la perspectiva eclesial eucar\u00edstica.<br \/>\n\t\u00e9ste \u201cpan\u201d es, dice Cristo, \u201cmi carne,\u201d pero dada en favor y \u201cen provecho (\u03c5\u03c0\u03ad\u03c1 ) de la vida del mundo.\u201d Este pasaje es, doctrinalmente, muy importante.<br \/>\n\tSe trata, manifiestamente, de destacar la relaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda con la muerte de Cristo, como lo hacen los sin\u00f3pticos y Pablo. Jn utilizar\u00e1 el t\u00e9rmino m\u00e1s primitivo y original de \u201ccarne\u201d (\u03c3\u03ac\u03c1\u0395 ); heb. = basar; aram. = bi$m). 40. El que los sin\u00f3pticos y Pablo usen \u03c3\u03ce\u03bc\u03b1  \u201cparece estar en los LXX, que generalmente, traducen el hebreo basar (carne) por \u03c3\u03ce\u03bc\u03b1  (cuerpo)\u201d (A. Wikenhauser).<br \/>\n\tSi la proposici\u00f3n \u201cvida del mundo\u201d concordase directamente con \u201cel pan,\u201d se tendr\u00eda, hasta por exigencia gramatical, la ense\u00f1anza del valor sacrifical de la Eucarist\u00eda. Pero \u201cvida del mundo\u201d ha de concordar l\u00f3gicamente con \u201cmi carne,\u201d y esto tanto gramatical corno conceptualmente.<br \/>\n\tPero ya, sin m\u00e1s, se ve que esta \u201ccarne\u201d de Cristo, que se contiene en este pan que Cristo \u201cdar\u00e1,\u201d es la \u201ccarne\u201d de Cristo; pero no de cualquier manera, v.gr., la carne de Cristo como estaba en su nacimiento, sino en cuanto entregada a la muerte para provecho del mundo. \u201cMi carne en provecho de la vida del mundo\u201d es la equivalente, y est\u00e1 muy pr\u00f3xima de la de Lucas-Pablo: \u201cEsto es mi cuerpo, que se da por vosotros (a la muerte)\u201d (Luc 22:19; 1Co 11:24).<br \/>\n\tAqu\u00ed Cristo no habla de la entrega de su vida (\u03c8\u03c5\u03c7\u03ae ; cf. Jua 10:15.17; Jua 15:13), sino de la entrega de su carne\u201d (\u03c3\u03b1\u03c1\u03be ). Podr\u00eda ser porque se piensa en la participaci\u00f3n del cuerpo y sangre en el banquete eucar\u00edstico, o porque se piensa en la unidad del sacrificio eucar\u00edstico\/Calvario.<br \/>\n\tEl pan que Cristo \u201cdar\u00e1\u201d es la Eucarist\u00eda. Y \u00e9sta, para Jn, es el pan que contiene la \u201ccarne\u201d de Cristo. En el uso semita, carne, o carne y sangre, designa el hombre entero, el ser humano completo. Aqu\u00ed la Eucarist\u00eda es la \u201ccarne\u201d de Cristo, pero en cuanto est\u00e1 sacrificada e inmolada \u201cpor la vida del mundo\u201d Precisamente el uso aqu\u00ed de la palabra \u201ccarne,\u201d que es la palabra aramea que, seguramente, Cristo us\u00f3 en la consagraci\u00f3n del pan, unida tambi\u00e9n al \u201cpan que yo os dar\u00e9,\u201d es un buen \u00edndice de la evocaci\u00f3n lit\u00fargica de la Eucarist\u00eda que Jn hace con estas palabras.<br \/>\n\tSi por una l\u00f3gica filos\u00f3fica no se podr\u00eda concluir que por el solo hecho de contener la Eucarist\u00eda la \u201ccarne\u201d de Cristo inmolada no fuese ella actualmente verdadero sacrificio, esto se concluye de esta ense\u00f1anza de Jn al valorar esta expresi\u00f3n tanto en el medio ambiente cultual jud\u00edo como grecorromano.<br \/>\n\tEn este ambiente, la v\u00edctima de los sacrificios se com\u00eda, y por el hecho de comerla se participaba en el sacrificio del que proced\u00eda. Si las viandas eran carnes, se participaba en un sacrificio de animales, puesto que lo que se com\u00eda era precisamente la misma carne sacrificada. Si lo que se ha de comer es la carne de Cristo, pero eucaristiada, es que esta carne eucaristiada es la carne de un sacrificio eucar\u00edstico. No es otra la argumentaci\u00f3n de San Pablo para probar el valor sacrifical de la Eucarist\u00eda (1Co 10:18-21). As\u00ed se ve que, con esta frase, Jn ense\u00f1a el valor sacrifical de la Eucarist\u00eda. \u201cEl punto de vista sacrifical es evocado sin ambig\u00fcedad (por Juan) por la f\u00f3rmula \u201cmi carne por la vida del mundo,\u201d tan pr\u00f3xima de la f\u00f3rmula eucar\u00edstica paulina: \u201cEsto es mi cuerpo por vosotros\u201d (1Co 11:24) 41.<br \/>\n\tEn esta proposici\u00f3n se ense\u00f1a tambi\u00e9n el valor redentivo de la muerte de Cristo, y con la proyecci\u00f3n universal de ser en provecho de la \u201cvida del mundo.\u201d<br \/>\n\tAnte la afirmaci\u00f3n de Cristo de dar a comer un \u201cpan\u201d que era precisamente su \u201ccarne,\u201d los jud\u00edos no s\u00f3lo susurraban o murmuraban como antes, al decir que \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo (v.41), sino que, ante esta afirmaci\u00f3n, hay una protesta y disputa abierta (\u03ad\u03bc\u03ac\u03c7\u03bf\u03bd\u03c4\u03bf ), acalorada y prolongada \u201centre ellos,\u201d como lo indica la forma imperfecta en que se expresa: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede \u00e9ste darnos a comer su carne?\u201d Esto sugiere acaso, m\u00e1s que un bloque cerrado de censura, el que unos rechazasen la proposici\u00f3n de comer ese pan, que era su \u201ccarne,\u201d como absurda y ofensiva contra las prescripciones de la misma Ley, por consider\u00e1rsela con sabor de antropofagia, mientras que otros pudiesen opinar (Jua 6:68), llenos de admiraci\u00f3n y del prestigio de Cristo, el que no se hubiesen entendido bien sus palabras, o que hubiese que entenderlas en un sentido figurado y nuevo, como lo tienen en el otro discurso (Jua 7:42.43; Jua 10:19-21).<br \/>\n\tPreguntaban despectivamente el \u201cc\u00f3mo\u201d pod\u00eda darles a comer su \u201ccarne.\u201d \u00a1El eterno \u201cc\u00f3mo\u201d del racionalismo!<br \/>\n\tAnte este alboroto, Cristo no s\u00f3lo no corrige su afirmaci\u00f3n, la aten\u00faa o explica, sino que la reafirma, exponi\u00e9ndola a\u00fan m\u00e1s clara y fuertemente, con un realismo m\u00e1ximo. La expresi\u00f3n se hace con la f\u00f3rmula introductoria solemne de \u201cen verdad, en verdad os digo.\u201d El pensamiento expuesto con el ritmo paralel\u00edstico, hecho sin\u00f3nimo una vez, antit\u00e9tico otra, e incluso sint\u00e9tico, est\u00e1 redactado as\u00ed:<\/p>\n<p>\t53\u201dSi no com\u00e9is (\u03c6\u03ac\u03b3\u03b7\u03c4\u03b5 ) la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros.   54  El que come (\u03c4\u03c1\u03ce\u03b3\u03c9\u03bd ) mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 55 Porque mi carne es comida verdadera, y mi sangre es bebida verdadera.\u201d<\/p>\n<p>\tLa doctrina que aqu\u00ed se expone es: 1) la necesidad de comer y beber la carne y sangre de Cristo; 2) porque sin ello no se tiene la \u201cvida eterna\u201d como una realidad que ya est\u00e1 en el alma (Jua 4:14.23), y que sit\u00faa ya al alma en la \u201cvida eterna\u201d; 3) y como consecuencia de la posesi\u00f3n de la \u201cvida eterna,\u201d que esta comida y bebida confieren, se ense\u00f1a el valor escatol\u00f3gico de este alimento, pues exigido por \u00e9l, por la \u201cvida eterna\u201d por \u00e9l conferida, Cristo, a los que as\u00ed hayan sido nutridos, los resucitar\u00e1 en el cuerpo \u201cen el \u00faltimo d\u00eda.\u201d<br \/>\n\tPor eso, en este sentido, la Eucarist\u00eda es \u201cun sacramento escatol\u00f3gico\u201d (Vawter).<br \/>\n\tLa ense\u00f1anza trascendental que aqu\u00ed se hace es la de la realidad eucar\u00edstica del cuerpo y sangre de Cristo como medio de participar en el sacrificio de Cristo: necesidad absoluta para el cristiano. Sacrificio que est\u00e1 y se renueva en esta ingesta sacrificial eucar\u00edstica.<br \/>\n\tY acaso esta secci\u00f3n tenga un valor pol\u00e9mico contra los judeo-cristianos, que repugnaban, conforme a la mentalidad del A.T., beber la \u201csangre\u201d de Cristo (Hec 15:20.29).<\/p>\n<p>\tUna s\u00edntesis de las razones que llevan a esto es la siguiente:<br \/>\n\t1) Si se toman las expresiones \u201ccomer carne\u201d y \u201cbeber sangre\u201d en un sentido metaf\u00f3rico ambiental, significan, la primera, injuriar a uno (Sal 27:2; Miq 3:1-4, etc.), y la segunda, ser homicida, por el concepto semita de que en la sangre estaba la vida (Lev 17:11, etc.).<br \/>\n\t2) Si se supusiese un sentido metaf\u00f3rico nuevo, \u00e9ste s\u00f3lo puede darlo a conocer el que lo establece, y Cristo no lo hizo. Por ello, los contempor\u00e1neos ten\u00edan que entenderlo en un sentido real\u00edstico, que es lo que hacen los cafarna\u00edtas, pensando que se tratase de comer su carne sangrante y partida y beber su sangre; pero todo ello en forma antropof\u00e1gica. Por lo que lo abandonan. Pero, como Cristo no da ese sentido nuevo, y en un sentido metaf\u00f3rico ambiental no pueden admitirlo, se seguir\u00eda &#8211; por un error invencible &#8211; , de no ser esta ense\u00f1anza eucar\u00edstica, que Cristo sembraba la idolatr\u00eda entre los suyos.<br \/>\n\t3) La redacci\u00f3n del pasaje es de un m\u00e1ximo realismo. Tan claras fueron las palabras, que los cafarna\u00edtas se preguntaron c\u00f3mo podr\u00eda darles a \u201ccomer su carne.\u201d \u201cSi Cristo hubiese querido hablar tan s\u00f3lo de la necesidad de la fe en El, no pudo usar met\u00e1foras menos aptas: para expresar una cosa sencilla, recurre a expresiones oscuras, imposibles de entenderse. Si las palabras se entienden de la Eucarist\u00eda, todas son claras y evidentes.\u201d 42<br \/>\n\tPero, al mismo tiempo, el evangelista lo expresa con un climax de realismo progresivo. Primero expresa la necesidad de \u201ccomer\u201d esta carne de Cristo con un verbo griego que significa comer en general (\u03ad\u03c3\u03b8\u03b9 &#8216;\u03c9 , \u03c6\u03ac\u03b3\u03b7\u03c4\u03b5 ; \u03bd .53); pero luego, cuando los jud\u00edos disputan sobre la posibilidad de que les d\u00e9 a comer su \u201ccarne,\u201d a partir del\u201dparalelismo\u201d positivo de la respuesta (v.54), reitera la necesidad de esto, y usa otro verbo (\u03c4\u03c1\u03ce\u03b3\u03c9 ), que significa, en todo su crudo realismo, masticar, ese crujir que se oye al triturar la comida. Es expresi\u00f3n de un m\u00e1ximo realismo, aunque sin tener matiz ninguno peyorativo 43. \u201cLa misma cosa es repetida positivamente con la palabra tr\u00f3gon, masticar, crujir; no por variar de estilo, sino para evitar de ra\u00edz toda escapatoria simbolista.\u201d 44<br \/>\n\tEfectivamente, en los v.53.54.55 se ve una progresi\u00f3n manifiesta en la afirmaci\u00f3n del realismo eucar\u00edstico. No s\u00f3lo en cada uno de ellos se dice o repite esto, sino que se repite con una. progresi\u00f3n en la afirmaci\u00f3n clara de esta comida eucar\u00edstica, manteni\u00e9ndose luego este t\u00e9rmino, m\u00e1ximamante realista, en las repetidas ocasiones en que se vuelve a hablar de \u201ccomer\u201d en este discurso del \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tA este realismo viene a a\u00f1adirse expl\u00edcitamente la negaci\u00f3n de un valor metaf\u00f3rico. Pues se dice: Mi carne es comida verdadera (\u03b1\u03bb\u03b7\u03b8\u03ae\u03c2 ), y mi sangre es bebida verdadera (\u03b1\u03bb\u03b7\u03b8\u03ae\u03c2 ); y una comida y bebida verdaderas son todo lo opuesto a una comida y bebida metaf\u00f3ricas.<br \/>\n\t4) Esta interpretaci\u00f3n necesariamente eucar\u00edstica ten\u00edan que d\u00e1rsela los lectores a quienes iba desu\u00f1ado el evangelio de Jn.<br \/>\n\tCompuesto \u00e9ste sobre el a\u00f1o 90-100, ya la Eucarist\u00eda era vivida, como el centro esencial del culto, en la \u201cfractio pa\u00f1is.\u201d Comer el cuerpo de Cristo, beber su sangre, no pod\u00eda ser entendida ya en otro sentido que en el eucar\u00edstico. Cuando San Pablo habla de la Eucarist\u00eda a los de Corinto, sobre el a\u00f1o 56, habla de ella casi por alusi\u00f3n, dando por supuesto que es algo evidente para ellos. \u201cEl c\u00e1liz de bendici\u00f3n que bendecimos, \u00bfno es la comuni\u00f3n de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, \u00bfno es la comuni\u00f3n del cuerpo de Cristo?\u201d (1Co 10:16ss).<br \/>\n\tEsta misma interpretaci\u00f3n la supone y exige la doctrina de la instituci\u00f3n eucar\u00edstica relatada por los sin\u00f3pticos. La evidente adecuaci\u00f3n entre el relato de Jn, \u201cpromesa\u201d de la Eucarist\u00eda, y la instituci\u00f3n de \u00e9sta, en los sin\u00f3pticos, exige interpretar eucar\u00edsticamente el pasaje de Jn.<br \/>\n\t5) El concilio de Trento defini\u00f3 de fe que, con las palabras \u201cHaced esto en memoria m\u00eda\u201d (Luc 22:19), Cristo instituy\u00f3 sacerdotes a los ap\u00f3stoles, y orden\u00f3 que ellos y los otros sacerdotes realizasen el sacrificio eucar\u00edstico 45. Por eso, esta adecuaci\u00f3n entre la \u201cpromesa\u201d y la \u201cinstituci\u00f3n\u201d exige, basada en un dato de fe, la interpretaci\u00f3n eucar\u00edstica del pasaje de Jn.<br \/>\n\t6) Aparte de que se haya de tener presente el posible valor redaccional de este \u201cdiscurso,\u201d como una haggadah eucar\u00edstica de tipo lit\u00fargico pascual.<\/p>\n<p>Como verdadera comida y bebida que son la carne y la sangre eucar\u00edsticas de Cristo, producen en el alma los efectos espirituales del alimento. \u201cEl que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l.\u201d El verbo griego (\u03bc\u03ad\u03bd\u03c9 ) que aqu\u00ed se usa para expresar esta presencia de Cristo en el alma, la uni\u00f3n de ambos, tiene en los escritos de Jn el valor, no de una simple presencia f\u00edsica, aunque eucar\u00edstica, sino el de una uni\u00f3n y sociedad muy estrecha, muy \u00edntima (Jua 14:10.20; Jua 15:4.5; Jua 17:21; 1Jn 3:24; 1Jn 4:15.16). Este es el efecto eucar\u00edstico en el alma: as\u00ed como el alimento se hace uno con la persona, as\u00ed aqu\u00ed la asimilaci\u00f3n es a la inversa: el alma es pose\u00edda por la fuerza vital del alimento eucar\u00edstico.<br \/>\n\t\u201cAs\u00ed como me envi\u00f3 el Padre vivo, y yo vivo por (ata) el Padre, as\u00ed tambi\u00e9n el que me come vivir\u00e1 por m\u00ed.\u201d<br \/>\n\tLa part\u00edcula griega empleada (\u03b4\u03b9\u03b1 ) por el evangelista puede tener dos sentidos: de finalidad y de causalidad.<br \/>\n\tEn el segundo caso &#8211; causalidad &#8211; , el sentido es: As\u00ed como Cristo vive \u201cpor\u201d el Padre, del que recibe la vida (Jua 5:26), as\u00ed tambi\u00e9n el que recibe eucar\u00edsticamente a Cristo vive \u201cpor\u201d Cristo, pues El es el que le comunica, por necesidad, esa vida (Jn 1.16; Jua 15:4-7). \u201cEl Padre es la fuente de la vida que el Hijo goza; esta vida, difundi\u00e9ndose luego a su humanidad, constituye aquella plenitud de que todos hemos de recibir\u201d (Jua 1:16) 46.<br \/>\n\tEn el primer caso &#8211; finalidad &#8211; , el sentido del vers\u00edculo ser\u00eda: As\u00ed como Cristo vive, como legado,\u201dpara\u201d el Padre, as\u00ed tambi\u00e9n el que recibe eucar\u00edsticamente a Cristo vivir\u00e1 \u201cpara\u201d Cristo. Del mismo modo que Cristo, como legado del Padre, tiene por misi\u00f3n emplearse en promover los intereses de Aquel que le env\u00eda (Jua 17:8), as\u00ed el disc\u00edpulo que se nutre del \u201cPan de vida\u201d eucar\u00edstico se consagrar\u00e1 enteramente, por ello, a promover los intereses de Cristo.<br \/>\n\tCon esta interpretaci\u00f3n \u201cestar\u00edamos en presencia de una noci\u00f3n nueva. Unido a Cristo en la Eucarist\u00eda, el fiel se consagrar\u00eda enteramente a promover los intereses de aquel que se le da a \u00e9l.\u201d 47<br \/>\n\tSin embargo, el primer pensamiento parece ser el preferente, postulado por el contexto, si no el exclusivo 48.<br \/>\n\tEl evangelista a\u00f1ade una nota topogr\u00e1fica: \u201cEstas cosas las dijo en reuni\u00f3n, ense\u00f1ando en Cafarna\u00fam.\u201d Juan ha querido situar con exactitud un discurso de importancia excepcional.<br \/>\n\tEl porqu\u00e9 fueron estos discursos pronunciados en \u201creuni\u00f3n,\u201d sin art\u00edculo, acusa preferentemente, no la sinagoga, aunque en \u00e9stas hablaba frecuentemente Cristo (Mat 4:23; Mat 9:35; Mat 13:54; Mar 1:39; Mar 1:3, etc.), sino que fueron pronunciados en p\u00fablico: fue algo p\u00fablico, no en forma clandestina. Cristo aludir\u00e1 a esta conducta suya ante el pont\u00edfice (Jua 18:20). Mt, hablando de c\u00f3mo Cristo \u201cense\u00f1aba\u201d a las gentes en el local de la sinagoga de Nazaret, escribe: Cristo \u201cense\u00f1aba en la sinagoga de ellos\u201d (Mat 13:54 par.). El contraste de estos pasajes, con la ausencia en Jn del art\u00edculo, parece deliberado, para indicar que estas cosas fueron dichas por Cristo en p\u00fablico: \u201cen reuni\u00f3n.\u201d<br \/>\n\tLa Cafarna\u00fam de los tiempos de Cristo, el actual Tell-Hum 49, conserva las ruinas de una magn\u00edfica sinagoga, probablemente del siglo II d.C., aunque puede estar construida sobre la sinagoga de los tiempos de Cristo 50. La capacidad m\u00e1xima que presentan estas ruinas de la sinagoga de Cafarna\u00fam hace suponer que rebase las 700 personas.<br \/>\n\tSobre la naturaleza del relato eucar\u00edstico del \u201cPan de vida\u201d se piensa por algunos en una elaboraci\u00f3n de Jn, con fin did\u00e1ctico, sobre los datos hist\u00f3ricos de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en la \u00faltima Cena. Otros, dado el vocabulario sacramental, aqu\u00ed y en el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn c.6), piensan en una homil\u00eda eucar\u00edstica a tipo de como se hac\u00eda la \u201cproclamaci\u00f3n de la muerte del Se\u00f1or\u201d en la Eucarist\u00eda primitiva (Jerem\u00edas) o una evocaci\u00f3n a tipo de la haggadah jud\u00eda pascual50, hecha a su imitaci\u00f3n pascual en un ambiente lit\u00fargico cristiano. O incluso el tema \u201cbajo\u201d del cielo podr\u00eda hacer tomar un cierto contacto conceptual, aqu\u00ed ya m\u00e1s matizado &#8211; fe y Eucarist\u00eda &#8211; , lo que permitir\u00eda situarlos &#8211; aun procedentes como est\u00e1n de homil\u00e9ticas &#8211; en alguna \u201creuni\u00f3n\u201d en Cafarna\u00fam.<br \/>\n\tPara Bertil G\u00e1rtner, el esquema de Jn c.6 est\u00e1 fuertemente influido por el pensamiento &#8211; relato de la Pascua. As\u00ed, la multiplicaci\u00f3n de los panes (= man\u00e1), la tempestad calmada (= paso del mar Rojo) y las cuatro preguntas que se hacen en Jn c.6 v.20.30.42.52, responder\u00edan a las preguntas que se hac\u00edan al que presid\u00eda la cena pascual, y los \u201cdiscursos\u201d responder\u00edan o evocar\u00edan la haggadah, pues &#8211; seg\u00fan \u00e9l &#8211; la Pascua cristiana fue celebrada, primitivamente, en estrecha dependencia de la Pascua jud\u00eda.<\/p>\n<p>Efecto producido por el discurso en los \u201cdisc\u00edpulos\u201d y \u201cap\u00f3stoles,\u201d 6:60-71.<br \/>\n\tLa ense\u00f1anza de Cristo produjo, como era natural, sus efectos. En la muchedumbre los dej\u00f3 ver el evangelista (v.41.42.52). Aqu\u00ed va a recoger, por su especial importancia, el efecto producido en dos grupos concretos: 1) en los disc\u00edpulos (v.60-66), y 2) en los ap\u00f3stoles (v.67-71).<\/p>\n<p>1) Efecto producido por el discurso en los \u201cdisc\u00edpulos,\u201d 6:60-66.<br \/>\n60 Luego de haberle o\u00eddo, muchos de sus disc\u00edpulos dijeron: \u00a1Duras son estas palabras! \u00bfQui\u00e9n puede o\u00edrlas? 61 Conociendo Jes\u00fas que murmuraban de esto sus disc\u00edpulos, les dijo: \u00bfEsto os escandaliza? 62 Pues \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda si vierais al Hijo del hombre subir all\u00ed a donde estaba antes? 63 El esp\u00edritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son esp\u00edritu y son vida; 64 pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque sab\u00eda Jes\u00fas, desde el principio, qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan y qui\u00e9n era el que hab\u00eda de entregarle. 65 Y dec\u00eda: Por esto os dije que nadie puede venir a m\u00ed si no le es dado de mi Padre. 66 Desde entonces muchos de sus disc\u00edpulos se retiraron y ya no le segu\u00edan.<\/p>\n<p>Esta doble ense\u00f1anza de Cristo produce \u201cesc\u00e1ndalo\u201d en los \u201cdisc\u00edpulos.\u201d Estos est\u00e1n contrapuestos a los \u201cap\u00f3stoles,\u201d y por este pasaje se sabe que eran \u201cmuchos.\u201d En diversas ocasiones, los evangelios hablan de \u201cdisc\u00edpulos\u201d de Cristo. Para ellos era esta ense\u00f1anza \u201cdura,\u201d no de comprender, sino de admitir; pues por comprenderla es por lo que no quisieron admitirla. Era doble: que \u00e9l \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo &#8211; su preexistencia divina &#8211; y que daba a \u201ccomer\u201d su \u201ccarne.\u201d<br \/>\n\tCristo les responde con algo que es diversamente interpreta-do. Si esto es \u201cesc\u00e1ndalo\u201d para ellos, \u201c\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda si lo vieran subir a donde estaba antes?\u201d Por la \u201ccommunicatio idiomatum\u201d hace ver su origen divino: donde estaba antes era en el cielo (Jua 17:5.24), de donde \u201cbaj\u00f3\u201d por la encarnaci\u00f3n. Esta respuesta de Cristo, para unos vendr\u00eda a aumentarles el \u201cesc\u00e1ndalo,\u201d al ver subir al cielo al que, por lo que dec\u00eda y exig\u00eda, ven\u00edan a considerar por blasfemo. Para otros, estas palabras que se refieren a la. ascensi\u00f3n ser\u00edan un principio de soluci\u00f3n: ver\u00edan un cuerpo no sometido a ley de la gravedad; por lo que a un tiempo demostraba, \u201csubiendo a donde estaba antes,\u201d que era Dios, y que pod\u00eda dar a \u201ccomer su carne\u201d de modo prodigioso &#8211; eucar\u00edstico &#8211; sin tener que ser carne partida y sangrante.<br \/>\n\tPero, en la perspectiva literaria de Jn, probablemente se refiere a ambas cosas.<br \/>\n\tPara precisar m\u00e1s el pensamiento, les dice que \u201cel esp\u00edritu es el que da vida,\u201d mientras que \u201cla carne no aprovecha para nada.\u201d De esta frase se dan dos interpretaciones:<br \/>\n\tPudiera, a primera vista, parecer esta frase un proverbio, ya que Cristo no dice mi carne. Sin embargo, en la psicolog\u00eda jud\u00eda, el principio vivificador de la carne, de la vida sensitivo-vegetativa &#8211; aunque no muy precisa &#8211; , no era el \u201cesp\u00edritu\u201d (\u03c0\u03bd\u03b5\u03cd\u03bc\u03b1 ), sino el \u201calma\u201d (\u03c8\u03c5\u03c7\u03ae ). Por eso, si la expresi\u00f3n procediese de un proverbio, \u00e9ste estar\u00eda modificado aqu\u00ed por Cristo, con objeto de que sobre \u00e9l se aplicase esta sentencia.<br \/>\n\tAs\u00ed como la carne sin vida no aprovecha, pues el alma, el esp\u00edritu vital, es el que la vitaliza, as\u00ed aqu\u00ed, en esta recepci\u00f3n de la carne eucar\u00edstica de Cristo, que no es carne sangrante ni partida, ella sola nada aprovechar\u00eda; pero es carne vitalizada por una realidad espiritual, divina, que es el principio vitalizador de esa carne eucar\u00edstica, y, en consecuencia, de la nutrici\u00f3n espiritual que causa en los que la reciben. Ser\u00eda una interpretaci\u00f3n en funci\u00f3n de lo que se lee en el mismo Jn: \u201cLo que nace de la carne, es carne; pero lo que nace del Esp\u00edritu, es esp\u00edritu\u201d (Jua 3:6).<br \/>\n\tLa Eucarist\u00eda es la \u201ccarne de Dios\u201d (Dei caro), que, por lo mismo, vivifica. Por eso, el concilio de Efeso conden\u00f3 al que negase que la \u201ccarne del Se\u00f1or\u201d no es \u201cvivificadora,\u201d pues fue hecha propia del Verbo poderoso para vivificar todas las cosas 51.<br \/>\n\tOtra interpretaci\u00f3n est\u00e1 basada en que s\u00f3lo se afirma con ello la imposibilidad humana de penetrar el misterio encerrado en estas palabras de Cristo. \u201cCarne\u201d o \u201ccarne y sangre\u201d son expresiones usuales para expresar el hombre en su sentido de debilidad e impotencia (Jua 1:14; Mat 16:17, etc.). Aqu\u00ed la \u201ccarne,\u201d el hombre que entiende esto al modo carnal, no logra alcanzar el misterio que encierra; s\u00f3lo se lo da la revelaci\u00f3n del \u201cEsp\u00edritu.\u201d<br \/>\n\tEn funci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n que se adopte est\u00e1 igualmente la valoraci\u00f3n del vers\u00edculo siguiente: \u201cLas palabras que Yo os he hablado, son esp\u00edritu y vida.\u201d<br \/>\n\tEn el segundo caso, el sentido de \u00e9stas es: aunque el hombre por sus solas fuerzas no puede penetrar el misterio de esta ense\u00f1anza de Cristo si no es por revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu, \u00e9ste, por Cristo, dice que estas palabras son \u201cesp\u00edritu y vida,\u201d porque son portadoras o causadoras para el ser humano de una vida espiritual y divina. En Jn es frecuente que la expresi\u00f3n \u201ces\u201d tenga el sentido de \u201ccausar\u201d (Jua 6:35ss).<br \/>\n\tEn el primer caso, el sentido es que las ense\u00f1anzas eucar\u00edsticas de Cristo &#8211; \u201clas palabras que Yo os he hablado\u201d &#8211; son vida espiritual, porque esa carne est\u00e1 vitalizada por una realidad espiritual y divina, que es el Verbo hecho carne (Jua 1:14).<br \/>\n\tEn la \u00e9poca de la Reforma se quiso sostener que estas palabras de Cristo correg\u00edan la interpretaci\u00f3n eucar\u00edstica del discurso sobre el \u201cPan de vida\u201d de la segunda secci\u00f3n, insistiendo sobre el sentido espiritual de cuanto hab\u00eda dicho sobre su carne y su sangre. Pero esta posici\u00f3n es cient\u00edficamente insostenible.<br \/>\n\tEn primer lugar, porque la frase, en s\u00ed misma, es ambigua e incidental, y podr\u00eda tomarse en diversos sentidos. Y, en segundo lugar, porque Cristo no iba a rectificar con una sola frase ambigua, e incidentalmente dicha, todo el realismo eucar\u00edstico, insistido, sistematizado y en un constante \u201ccrescendo,\u201d de su segundo discurso sobre el \u201cPan de vida.\u201d<br \/>\n\tPero estas ense\u00f1anzas de Cristo no encontraron en \u201cmuchos\u201d de sus \u201cdisc\u00edpulos\u201d la actitud de fe y sumisi\u00f3n que requer\u00edan. Y las palabras que ellos llamaron \u201cduras,\u201d les endurecieron la vida, y no \u201ccreyeron\u201d en El; y \u201cdesde entonces,\u201d sea en sentido causal (Jua 19:12), sea en un sentido temporal (Jua 19:27), aunque ambos aqu\u00ed se unen, porque, si fue \u201centonces\u201d o \u201cdesde entonces,\u201d fue precisamente \u201ca causa de esto,\u201d abandonaron a Cristo. En un momento rompieron con El, retrocedieron, y ya \u201cno le segu\u00edan.\u201d El verbo griego usado (\u03c0\u03b5\u03c1\u03b9\u03c0\u03b1\u03c4\u03bf\u03cd\u03bd ) indica gr\u00e1ficamente el retirarse de Cristo y el no seguirle en sus misiones \u201cgiradas\u201d por Galilea. Pero el evangelista, conforme a su costumbre, destaca que esto no fue sorpresa para Cristo, pues El sab\u00eda \u201cdesde el principio\u201d qui\u00e9nes eran los \u201cno creyentes,\u201d lo mismo que qui\u00e9n le hab\u00eda de entregar. Es, pues, la ciencia sobrenatural de Cristo la que aqu\u00ed destaca de una manera terminante. Este \u201cdesde el principio\u201d al que alude, por la comparaci\u00f3n con otros pasajes de Jn (Jua 15:4; 1Jn 2:24; 1Jn 3:11; 2Jn 1:5), hace ver que se trata del momento en que cada uno de ellos fue llamado por Cristo al apostolado.<br \/>\n\tJuan se complace en destacar frecuentemente la \u201cciencia\u201d sobrenatural de Cristo.<\/p>\n<p>2) Efecto producido por el discurso en los \u201cap\u00f3stoles,\u201d 6:67-71.<br \/>\n\tJn, en este cap\u00edtulo, tan binariamente estructurado, pone ahora la cuesti\u00f3n de fidelidad que Cristo plantea a los \u201cap\u00f3stoles.\u201d<br \/>\n\tEl momento hist\u00f3rico preciso al que responde esta escena no exige que sea precisamente a continuaci\u00f3n de esta crisis de los \u201cdisc\u00edpulos.\u201d Puede estar estructurado aqu\u00ed por raz\u00f3n de un contexto l\u00f3gico.<\/p>\n<p>67 Y dijo Jes\u00fas a los Doce: \u00bfQuer\u00e9is iros vosotros tambi\u00e9n? 68 Respondi\u00f3le Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n ir\u00edamos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna, 69 y nosotros hemos cre\u00eddo y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios. 70 Respondi\u00f3le Jes\u00fas: \u00bfNo he elegido yo a los Doce? Y uno de vosotros es diablo. 71 Hablaba de Judas Iscariote, porque \u00e9ste, uno de los Doce, hab\u00eda de entregarle.<\/p>\n<p>Cristo plantea abiertamente el problema de su fidelidad ante El, a causa de esto, a sus \u201cap\u00f3stoles.\u201d La part\u00edcula interrogativa con que se lo pregunta (\u03bc\u03b7 ) supone una respuesta negativa. No dudaba Cristo de ellos, pero hab\u00edan de hacer esta confesi\u00f3n en uno de esos momentos trascendentales de la vida.<br \/>\n\tY le confiesa que no pueden ir a otro, pues s\u00f3lo El tiene \u201cpalabras de vida eterna,\u201d porque la ense\u00f1an y la confieren, como relatan los evangelios.<br \/>\n\tY le confiesa por el \u201cSanto de Dios,\u201d que es equivalente al Mes\u00edas (Jua 10:36; Mar 1:24). No deja de ser un buen \u00edndice de fidelidad hist\u00f3rica, y del entronque de Jn con los sin\u00f3pticos, el que aqu\u00ed, en este evangelio del \u201cHijo de Dios\u201d (Jua 20:31), se conserve esta expresi\u00f3n. Y ante el \u201cSanto de Dios,\u201d el Mes\u00edas, no cabe m\u00e1s que o\u00edrle y obedecerle. Ya no bastan Mois\u00e9s ni los profetas 52.<br \/>\n\tAqu\u00ed se contrapone acusadamente su fe en El por los \u201cap\u00f3stoles\u201d &#8211; \u201cnosotros hemos cre\u00eddo y sabido\u201d &#8211; , frente a la incredulidad ligera de los \u201cdisc\u00edpulos\u201d que le abandonaron (Jua 17:8).<br \/>\n\tSi la confesi\u00f3n de Pedro en nombre de todos era espl\u00e9ndida, hab\u00eda, no obstante, entre ellos un miserable a quien el Padre notra\u00eda,\u201d sino a quien arrastraba, como en otras ocasiones, el Diablo (Jua 13:2.27). La presencia de Cristo se muestra una vez m\u00e1s. El hab\u00eda elegido \u201cdoce,\u201d pero uno \u201ces diablo.\u201d Este era diablo, no en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra, de calumniador u hombre que pone insidias, sino en el sentido de ser ministro de Satan\u00e1s, como lo dir\u00e1 Jn en otros pasajes (Jua 13:2.27; Luc 22:3).<br \/>\n\tEl evangelista no omitir\u00e1 decir que del que hablaba era Judas Iscariote 53, destacando que, siendo uno de los Doce, hab\u00eda de entregarle a los enemigos y a la muerte. Es el estigma con que aparece en el evangelio.<\/p>\n<p> 1 Abel, Geographie De La Palestine (1938) Ii P.483; Josefo, Zte Bello Iud. Iii 3:5. &#8211; 2 Sobre El Emplazamiento Y Duplicidad, A Cuya Unidad Se Inclinan, Generalmente, Los Autores Modernos, De Betsaida, Cf. Abel, Geographie De La Palestine (1938) Ii P.279-280;\/&gt;\u00bf. Bib. Suppl. Iii Col.414-415; Fern\u00e1ndez Truyols, Vida De Jesucristo (1948) P.282-285; Perrella, \/ Luoghi Santi (1936) P. 164-175. &#8211; 3,Antiq. V 5:4; De Bello Iud. V 10:2; Strack-B., Kommentar. Ii P.478. &#8211; 4 Bailly, Dict. Graec-Franc. Ed.Ll P.1434. &#8211; 5 Schwalm, La Vie Pnv\u00e9e Du Peuple Juif A L&#8217;epoque De Jesus-Christ P. 152-156 &#8211; 6 Josefo, Antiq. Xx 8:6. &#8211; 7 Strack-B., Kommentar. I P.658ss. &#8211; 8 M. De Tuya, Del Cen\u00e1culo Al Calvario (1962) P. 79-80. &#8211; 9 Marcial, Epigr. V 17. &#8211; 10 Juvenal, Sat. Iii 15. &#8211; 11 W\u00fcnsche, Nene Beitrage Zur Erlauterung Der Evangelien Aus Talmud Una Mi-Drasch (1878) P.520. &#8211; 12 Ceuppens, De Prophetm Messianicis In A.T. (1935) P. 101-114. &#8211; 13 Regla De La Comunidad Ix 11; Vermes, Les Manuscrits Da De&#8217;sert Dejada (1953) P.151. &#8211; 14 Gibbet, Le Messianisme Prophetique (1954) P.85-130. &#8211; 15 Sobre Una Hip\u00f3tesis \u201cRevolucionaria\u201d Que Se Querr\u00eda Fraguar Aqu\u00ed, Cf. comentario A Mat 14:13-21. &#8211; 16 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Marc (1929) P:172. &#8211; 17 Benoit, L&#8217;\u00e9vang. S. St. Matth., En La Sainte Bible De Jerusalem (1950) P.95 Nota B. &#8211; 18 Abel, G\u00e9ographie De La Palestine (1933) I P.L 18; Wllliam, La Vida De Jes\u00fas En. Vers. Esp. (1940) P. 254-2 56. &#8211; 19 Edershelm, The Life And Times Of Jes\u00fas (1909) Ii P.759-763; Fonck, \/ Miracdi Del Signore (1914) I P.398, Donde Da Abundante Bibliograf\u00eda Sobre Este Tema. &#8211; 20 Strack-R.,Kommentar. I P.621, Donde Se Recogen Varias De Estas Leyendas. &#8211; 20 S. Schulz, Komposition Una Herkunft, P.130. &#8211; 21 Mollat, L&#8217;\u00e9vang. S. St. Jean, En La Sainte Bible Dejerusalem (1953) P.98 Nota A. &#8211; 22 Wllliam, Das Leben Jesu Im., Vers. Esp. (1940) P.276. \u00bb Josefo, De Bello Iud. Iii 10:9. &#8211; 24 Sobre El Concepto De \u201cVida Eterna\u201d En San Juan, Cf. comentario Ajn 2:16; 4:14, Etc. &#8211; 25 Nestl\u00e9, \u039d . \u03a4 . Graece Et Latine, Ap. Cr\u00edt. A Jua 6:27. &#8211; 26 Sobre El Concepto De Hijo Del Hombre, Cf. comentario A Mat 8:20. &#8211; 27 Godet, St. John.  (1902) Ii H.L. &#8211; 28 Apoc. Baruk 29:8, En Patr. Syriaca Ii Col. 1117. &#8211; 29 Midrash Qphelet I 9 (Q B); Cf. Strack-B., Kommentar. Ii P.48l &#8211; 30 Mollat, Le Chapitre V7e De Saint Jean: Lumtere Et Vie (1957) 109; E. Rucks-Tuhl, Die Literarische Einheit Des Johannesevangeliums (1951) P.243ss. &#8211; 31 Lagrange, \u00e9vang.  S. St. Jean (1927) P.176. &#8211; 32 Braun, \u00e9vang. S. St. Jean (1946) P.363; Charne, L&#8217;incr\u00e9du\u00fct\u00e9 P.253. &#8211; 33 S. Thom., In Evang.  Lo. Comm. C.6 Lect.4 H.L. &#8211; 34 Bonsirven, Le Juda&#8217;isme Pdestinien.  (1934) I P.360ss. &#8211; 35 Vost\u00e9, Studia Ioannea (1930) P.172. &#8211; 36 San Agust\u00edn, In Evang. Lo. Tract. Tr.26:2-5: Mal 35:108. &#8211; 37 S. Thom., I \u0397 Evang. Lo. Comm. C.6 Lect.6:1. &#8211; 38 Mollat, Le Chapure W De Saint Jean: Lumi\u00e9re Et Vie (1957) 109. San Juan 6 &#8211; 40 Sobre Otras Lecturas Cr\u00edticamente Inaceptables De Este Vers\u00edculo, Cf. Nestl\u00e9, \u039b\u03b3 . T. Graece Et Latine (1928) Ap. Cr\u00edt. A Jua 6:5le; Braun, \u00e9vang. S. St. Jean (1946) P.365. &#8211; 40 H. Sch\u00fcrmann, En Bz (1958) P.244-262; Bonsirven, B\u00edblica (1948) P.205-219 Sobre \u03a3\u03ce\u03bc\u03b1 . &#8211; 41 Mollat, Le  V7e De Saint Jean: Lumi\u00e9re Et Vie (1957) 108; Strack-B. Kommentar. Iii P.483. &#8211; 42 Vost\u00e9, Studia Ioannea (1930) P.206-207. &#8211; 43 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum N.T. (1931) Col. 1340; Bauer, Gnechisch-Deutsches Worterbuch Zu Den Schriften Des \u039d . \u03a4 . (1937) Col. 1375-1376; No Obstante, Cf. Jua 13:18; J. Betz, Die Eucharistie In Der Zeit Der Grieschen Valer (1955) P.L.A P.26-35; Id., Der Abendmahhkelch Im Judenchristentum: Festschrift F\u00fcr K. Adam (1952) P. 109-137. &#8211; 44 Lagrange, \u00e9vang.  S. St. Jean (1927) P.184. &#8211; 45 Denzinger, Ench. Symb. N.949: Cf. N.930.  Para Una Exposici\u00f3n Amplia Del Valor Real\u00edstico De La Eucarist\u00eda, Cf. M. De \u038e .,\u039f\u03b2\u03b9  Cen\u00e1culo Al Calvario (1962) P. 105-126. &#8211; 46 N\u00e1car-Cplunga, Sagrada Biblia (1949) Nota 57. &#8211; 47 Braun, \u00e9vang. S. St. Jean (1946) P.367. &#8211; 48 E. Ruckstuhl, Die Literarische Einheit Des Johannesevangeliums (1951) P.249. &#8211; 49 Abel, Geographie De La Palestine (1938) Ii P.292. &#8211; 50 Orfali, Capliarna\u00fcm Et Ses Ruines 1922); Ct. La Recensi\u00f3n De Esta Obra Por Vincent, En Rev. Bib. (1923) 316-318. &#8211; 50 J. Jerem\u00edas, Die Abendmahlsworte Jesu (1960) P.101; M. De Tuya, La Presencia Real Eucar\u00edstica En Los Escritos Neotestamentarios: \u201cEsto Es Mi Cuerpo\u201d (1968) P. 172-175 (Ed. \u039f\u03c1\u03b5 ). &#8211; 51 Denzinger, Ench. Symb. N.123; Tondelli, En B\u00edblica (1923) 320-327; Pas-Cher,D\u00e9t Glaube Ais Mitteilung Del Pneumas Nachjoh. 55:67-65:Theolog.  Quart. (1936) 301-321. &#8211; 52 Nestl\u00e9, N.T. graece et latine (1928) ap. cr\u00edt. a Jua 6:69, sobre lecturas interpoladas. &#8211; 53 Sobre el nombre de Iscariote, cf. Comentario a Mat 10:4b.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>Despu\u00e9s de esto.<\/b> Es probable que haya transcurrido un largo intervalo de tiempo entre los cap\u00edtulos <span class='bible'>Jua 5:1-47<\/span> y <span class='bible'>Jua 6:1-71<\/span>. Si la fiesta mencionada en <span class='bible'>Jua 5:1-47<\/span>: 1 es la fiesta de los tabern\u00e1culos, se puede pensar que por lo menos transcurrieron seis meses (de octubre a abril). Pero si se trata de la Pascua, entonces se puede deducir que transcurri\u00f3 un a\u00f1o. <b>mar de Galilea.<\/b> La estructura del cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 6:1-71<\/span> es muy similar a la del cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 5:1-47<\/span>, pues ambos designan una fiesta jud\u00eda y apuntan al discurso de la deidad de Jes\u00fas. Mientras el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 5:1-47<\/span> se desarrolla al S en Judea y en Jerusal\u00e9n, el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 6:1-71<\/span> tiene como ubicaci\u00f3n el N en Galilea. El resultado en ambos cap\u00edtulos es el mismo: Jes\u00fas es rechazado no solo en la regi\u00f3n del N, sino en el S. <i>Vea la nota sobre<\/i> <span class='bible'>Jua 21:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n presenta evidencias del cambio radical de actitud: muchos pasaron de tener reservas y vacilaci\u00f3n en cuanto a Jes\u00fas como Mes\u00edas (<span class='bible'>Jua 3:26<\/span>; <span class='bible'>Jua 4:1-3<\/span>) al rechazo abierto (<span class='bible'>Jua 7:52<\/span>). La oposici\u00f3n comenz\u00f3 con la controversia en cuanto a la sanidad de Jes\u00fas en el d\u00eda de reposo (vv. <span class='bible'>Jua 5:1-18<\/span>), se intensific\u00f3 en el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 6:1-71<\/span> con el abandono de muchos de sus disc\u00edpulos (<span class='bible'>Jua 6:66<\/span>), y se endureci\u00f3 por \u00faltimo en el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 7:1-53<\/span> en la modalidad de oposici\u00f3n oficial en su contra con el intento fallido de las autoridades religiosas para arrestarlo (<span class='bible'>Jua 7:20-52<\/span>). De conformidad con esto, la secci\u00f3n presenta el rechazo de Jes\u00fas como Mes\u00edas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tEl milagro de los panes y los peces est\u00e1 registrado en los cuatro \u00abEvangelios\u00bb (Mat 14:13-21; Mar 6:30-44; Luc 9:10-17; Jua 6:1-14).<br \/>\n\tEs un milagro clave, de suma importancia. L\u00e9ase con cuidado Mar 6:51-52, \u00abY subi\u00f3 a ellos en la barca, y se calm\u00f3 el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque a\u00fan no hab\u00edan entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones\u00bb. Esto indica que esta se\u00f1al ten\u00eda y tiene mucho significado.<br \/>\n\tTambi\u00e9n es de mucha importancia porque es el trasfondo del discurso sobre el pan de vida (6:25-59). <\/p>\n<p>\t6:1 Despu\u00e9s de esto, &#8212; \u00abUna nota de tiempo com\u00fan, pero indefinida, en Jua 3:22; Jua 5:1; Jua 6:1; Jua 7:1). Esta frase no denota una secuencia inmediata de acontecimientos\u00bb (ATR). Los relatos paralelos de Mateo, Marcos y Lucas indican que esto sucedi\u00f3 poco despu\u00e9s de volver los ap\u00f3stoles de su jornada de predicaci\u00f3n (Mat 10:5-8). Seg\u00fan Mar 6:30, \u00abEntonces los ap\u00f3stoles se juntaron con Jes\u00fas, y le contaron todo lo que hab\u00edan hecho, y lo que hab\u00edan ense\u00f1ado\u00bb.<br \/>\n\t&#8212; Jes\u00fas fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. &#8212; \u00aba un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida\u00bb (Luc 9:10), no la Betsaida de Galilea (Mar 6:45), sino la Betsaida oriental.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LOS PANES Y LOS PECES<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 6:1-13<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de estas cosas, Jes\u00fas se fue al otro lado del mar de Galilea, es decir, el mar de Tiber\u00edades. Le segu\u00eda un gent\u00edo impresionante, porque ve\u00edan las se\u00f1ales que realizaba en los que estaban enfermos.<br \/>Jes\u00fas se subi\u00f3 a la colina, y se sent\u00f3 all\u00ed con Sus disc\u00edpulos. Era cerca de la fiesta jud\u00eda de la Pascua.<br \/>Cuando Jes\u00fas levant\u00f3 la mirada y vio todo aquel gent\u00edo que ven\u00eda hacia \u00c9l, le dijo a Felipe:<br \/>-\u00bfD\u00f3nde vamos a comprar comida para todos estos?<br \/>Eso lo dec\u00eda para ver por d\u00f3nde sal\u00eda Felipe; porque Jes\u00fas sab\u00eda muy bien lo que iba a hacer. Felipe Le contest\u00f3:<br \/>Doscientos denarios de pan no ser\u00edan suficientes para que cada uno tomara un poquito.<br \/>Otro disc\u00edpulo, Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro, Le dijo:<br \/>Aqu\u00ed hay un chaval que tiene cinco panecillos de cebada y dos pescaditos; pero, \u00bfqu\u00e9 es eso entre tantos?<\/em><\/p>\n<p><em>Decidle a la gente que se recueste -les dijo Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Hab\u00eda mucha hierba en aquel lugar; as\u00ed es que la gente se recost\u00f3, como unas cinco mil personas.<br \/>Jes\u00fas tom\u00f3 en Sus manos los panecillos y dio gracias a Dios; luego los parti\u00f3 en trozos para repartirlos entre los qu\u00e9 estaban recostados. Luego hizo lo mismo con los pescados, todo lo que quisieron.<br \/>Cuando todos estaban satisfechos, Jes\u00fas les dijo a Sus disc\u00edpulos:<br \/>-Recoged los pedazos que hayan quedado, para que no se desperdicie nada.<br \/>Los disc\u00edpulos lo hicieron, y llenaron doce cestas con lo que les hab\u00eda sobrado a los que hab\u00edan comido.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Hab\u00eda veces que Jes\u00fas quer\u00eda retirarse de la gente. Estaba sometido a un estr\u00e9s continuo, y necesitaba descansar. Adem\u00e1s, necesitaba estar a solas con Sus disc\u00edpulos para irlos guiando a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de S\u00ed mismo. Y tambi\u00e9n necesitaba tiempo para la oraci\u00f3n. En esta ocasi\u00f3n particular era prudente retirarse para no tener una colisi\u00f3n frontal con las autoridades, porque todav\u00eda no hab\u00eda llegado la hora del conflicto final.<br \/>De Cafarna\u00fan al otro lado del mar de Galilea hab\u00eda una distancia de unos siete kil\u00f3metros, que recorrieron en la barca. La gente hab\u00eda estado observando con admiraci\u00f3n las obras de Jes\u00fas. Era f\u00e1cil adivinar la direcci\u00f3n que llevaba la barca, as\u00ed es que se dieron prisa para dar la vuelta a la parte superior del mar por tierra. El r\u00edo Jord\u00e1n entra por el extremo Norte del mar de Galilea. Dos millas r\u00edo arriba estaba los vados del Jord\u00e1n. Cerca de los vados hab\u00eda un pueblo que se llamaba Betsaida Julias, para distinguirla de la otra Betsaida de Galilea; y era hacia ese lugar hacia el que se dirig\u00eda Jes\u00fas <em>(<\/em><span class='bible'>Lc 9:10<\/span><em> ). <\/em>Cerca de Betsaida Julias, casi a la orilla del lago, hab\u00eda una llanurita en la que sol\u00eda haber buena hierba. Iba a ser el escenario de un acontecimiento extraordinario.<\/p>\n<p>En un principio Jes\u00fas hab\u00eda subido a la colina que hay detr\u00e1s de la llanura y se hab\u00eda sentado all\u00ed con Sus disc\u00edpulos. Luego, el gent\u00edo empez\u00f3 a presentarse en tropel. Hab\u00edan recorrido a toda prisa 15 km rodeando el lago y vadeando el r\u00edo. Se nos dice que era cerca de la fiesta de la Pascua, lo que har\u00eda que hubiera a\u00fan m\u00e1s gente en las carreteras. Posiblemente muchos iban de camino por all\u00ed a Jerusal\u00e9n. Muchos peregrinos galileos viajaban por el Norte, cruzaban el vado, pasaban a Perea y luego volv\u00edan a cruzar el Jord\u00e1n por Jeric\u00f3. El camino era m\u00e1s largo, pero les permit\u00eda evitar el paso por la odiada y peligrosa Samaria. Es probable que los grupos de peregrinos que iban a Jerusal\u00e9n para la fiesta de la Pascua engrosaran el gent\u00edo.<br \/>A Jes\u00fas se le aviv\u00f3 la compasi\u00f3n a la vista de la multitud. Llegaban hambrientos y agotados. Era natural acudir en primer lugar a Felipe, que era de Betsaida <em>(Juan l: 44) y conocer\u00eda <\/em>bien los recursos de la regi\u00f3n. Jes\u00fas le pregunt\u00f3 d\u00f3nde se pod\u00edan obtener alimentos. La respuesta de Felipe era descorazonadora,,:. Dijo que, aun en el caso de que se pudiera conseguir, costar\u00eda m\u00e1s de 200 <em>denarios <\/em>dar a cada uno de los presentes aunque nos, fuera m\u00e1s que un bocado. Recordemos que un <em>denarios <\/em>ser\u00edan, unas diez pesetas; pero era el salario diario de un obrero, as\u00ed; que tendr\u00edamos que calcular a lo que equivaldr\u00eda hoy en d\u00eda en cada pa\u00eds. En Espa\u00f1a ser\u00eda algo as\u00ed como medio mill\u00f3n de pesetas. El sueldo de siete meses. Comprendemos la perplejidad de Felipe.<\/p>\n<p>Pero entonces aparece Andr\u00e9s en la escena. Hab\u00eda descubierto a un chaval que llevaba cinco panecillos de cebada y dos pescaditos. Probablemente aquello era su merendilla. A lo mejor hab\u00eda salido a pasar el d\u00eda en el campo, y se hab\u00eda unido al gent\u00edo. Andr\u00e9s, como ten\u00eda por costumbre, le trajo a Cristo.<br \/>El chico no llevaba gran cosa. El pan de cebada era el m\u00e1s barato, y se ten\u00eda en poco. En la Misn\u00e1 se estipula la ofrenda que debe ofrecer una mujer que haya sido sorprendida en adulterio. Debe, desde luego, hacer la ofrenda de la expiaci\u00f3n. Con todas las ofrendas se inclu\u00eda comida, que consist\u00eda en harina, vino y aceite mezclados. Por lo general se usaba harina de trigo; pero se establec\u00eda que, en el caso de la ofrenda por adulterio, la harina pod\u00eda ser de cebada, que es comida de animales, porque el pecado de la mujer hab\u00eda sido propio de los tales. El pan de cebada era el de los m\u00e1s pobres.<br \/>Los pescaditos no ser\u00edan m\u00e1s grandes que sardinas. El pescado en escabeche que se preparaba en Galilea en aquel tiempo se conoc\u00eda en todo el imperio romano. Entonces el pescado fresco era un lujo inasequible para la mayor\u00eda, porque no hab\u00eda medios para transportarlo y conservarlo en buenas condiciones. Pececillos parecidos a las sardinas que abundaban en el mar de Galilea eran los que se conservaban en escabeche, y esos ser\u00edan los que llevara el muchacho para hacer m\u00e1s apetitoso el pan de cebada.<br \/>Jes\u00fas les dijo a Sus disc\u00edpulos que hicieran que la gente se sentara. Tom\u00f3 en Sus manos los panecillos y los pescaditos y dio gracias a Dios por ellos. Al hacerlo estaba actuando como el padre de aquella familia. La acci\u00f3n de gracias ser\u00eda la que se dec\u00eda entonces en las casas: \u00bb Bendito seas, oh Se\u00f1or nuestro Dios, Que haces que el pan salga de la tierra.\u00bb La gente comi\u00f3 hasta quedar satisfecha. Hasta la palabra que se usa para satisfecha, <em>llena (jort\u00e1zesthai), <\/em>es muy sugestiva. Antiguamente, en griego cl\u00e1sico, era una palabra que se usaba de cebar los animales. Cuando se usaba de las personas quer\u00eda decir \u00bb darse un hartazgo\u00bb o \u00bb una jart\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando la gente se qued\u00f3 satisfecha, Jes\u00fas mand\u00f3 a Sus disc\u00edpulos que recogieran los restos. \u00bfPor qu\u00e9? En las fiestas jud\u00edas se ten\u00eda la costumbre de dejar algo para los servidores. Lo que se dejaba se llamaba <em>la pea; <\/em>y no hay duda que eso es lo que har\u00edan muchos en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se recogieron doce cestas llenas de pedazos sobrantes. Sin duda cada uno de los ap\u00f3stoles tendr\u00eda su cesta <em>(k\u00f3finos, <\/em>como en espa\u00f1ol <em>cof\u00edn). <\/em>Sol\u00eda tener una forma como de botella, y ning\u00fan jud\u00edo viajaba sin ella. Dos veces menciona Juvenal (3:14; 6:542) \u00bb al jud\u00edo con su cestita y su manojo de heno.\u00bb (El heno era para usarlo de cama, porque parece que hab\u00eda muchos jud\u00edos errantes).<\/p>\n<p>El jud\u00edo con su cestita inseparable era un tipo notorio. La llevaba, en parte, porque guardaba lo que encontrara de inter\u00e9s; y tambi\u00e9n para llevar su propia comida si quer\u00eda cumplir todas las reglas alimentarias jud\u00edas.<br \/>Con los restos de aquella comida, cada disc\u00edpulo llen\u00f3 su cestita. As\u00ed se aliment\u00f3 la hambrienta multitud, y m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong><u>EL SENTIDO DE UN MILAGRO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 6:1-13<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Tal vez nunca sepamos exactamente lo que sucedi\u00f3 en aquella llanurita herbosa cerca de Betsaida Julias. Vamos a considerarlo de tres maneras.<br \/>(a) Podemos considerarlo sencillamente como un milagro en el que Jes\u00fas multiplic\u00f3 panes y pescados. Algunos lo encontrar\u00e1n dif\u00edcil de imaginar; y algunos lo encontrar\u00e1n dif\u00edcil de conciliar con el hecho de que eso es lo que Jes\u00fas se negaba a hacer en Sus tentaciones <em>(<\/em><span class='bible'>Mt 4:3<\/span><em>  s). <\/em>Si podemos creer en el sencillo car\u00e1cter milagroso de este milagro, no tenemos por qu\u00e9 cambiar de opini\u00f3n. Pero si estamos perplejos, consideremos otras dos explicaciones.<\/p>\n<p>(b) Puede que se tratara en realidad de una comida sacramental. En el resto el cap\u00edtulo, el lenguaje de Jes\u00fas es el que us\u00f3 en la \u00faltima Cena acerca de comer Su carne y beber Su sangre. Podr\u00eda ser que en esta comida no les dio m\u00e1s que un bocadito, como el sacramento, que cada persona recib\u00eda; y la emoci\u00f3n y la maravilla de la presencia de Jes\u00fas y la realidad de Dios convirti\u00f3 aquella miguita sacramental en algo que realmente aliment\u00f3 sus corazones y almas, como sigue sucediendo en la Mesa de Comuni\u00f3n hasta nuestros d\u00edas.<br \/>(c) Puede que haya otra explicaci\u00f3n muy entra\u00f1able. Cuesta creer que aquella multitud se hab\u00eda puesto en camino para una expedici\u00f3n de quince kil\u00f3metros sin hacer los m\u00e1s m\u00ednimos preparativos. Si hab\u00eda peregrinos entre ellos, es de suponer que llevar\u00edan provisiones para el camino. Pero puede ser que ninguno sacara lo que llevaba porque, por un ego\u00edsmo muy humano, se lo quer\u00eda guardar para \u00e9l mismo. Puede ser que Jes\u00fas, con aquella cautivadora sonrisa Suya, sacara las escasas reservas que ten\u00edan \u00c91 y Sus disc\u00edpulos; con una fe radiante diera gracias a Dios, y empezara a compartirlo; y que, movidos por Su ejemplo, todos los que tuvieran algo hicieran lo mismo, y  al final hubiera suficiente, y m\u00e1s que suficiente, para todos.<br \/>Puede que este sea un milagro en el que la presencia de Jes\u00fas convirtiera una multitud de hombres y mujeres ego\u00edstas en una comunidad de personas dispuestas a compartir. Puede que esta historia represente el milagro m\u00e1s grande de todos, no el de un cambio que se realiz\u00f3 en unos panes y unos peces, sino en unos hombres y unas mujeres. \u00bfNo es \u00e9ste el milagro que tiene que asumirse en la humanidad, y que estamos seguros de que se repetir\u00eda si, siguiendo el ejemplo de Cristo, aprendi\u00e9ramos todos a compartir?<br \/>Fuera como fuera, all\u00ed hab\u00eda ciertas personas sin las cuales el milagro no habr\u00eda sido posible.<br \/>(i) Estaba Andr\u00e9s. Hay un contraste entre Andr\u00e9s y Felipe. Felipe fue el que dijo: \u00bb Estamos en una situaci\u00f3n desesperada. No se puede hacer nada.\u00bb y Andr\u00e9s fue el que dijo: \u00bb \u00a1A ver lo que puedo hacer yo! Seguro que Jes\u00fas har\u00e1 todo lo dem\u00e1s.\u00bb<br \/>Fue Andr\u00e9s el que trajo a aquel muchacho a Jes\u00fas, lo que fue el primer paso para que se realizara el milagro. No podemos saber nunca lo que puede suceder cuando le traemos a alguien a Jes\u00fas. Si un padre entrena a su hijo en el conocimiento y el amor y el temor de Dios, no hay nadie que pueda decir lo que Dios puede llegar a hacer alg\u00fan d\u00eda con ese ni\u00f1o. Si un maestro de escuela dominical le lleva un ni\u00f1o a Jes\u00fas, nadie puede saber lo que alg\u00fan d\u00eda Jes\u00fas har\u00e1 con \u00e9l.<br \/>Se cuenta que un anciano maestro de escuela alem\u00e1n, cuando entraba en el aula por la ma\u00f1ana, se quitaba el sombrero para saludarlos respetuosamente. Una vez alguien le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 lo hac\u00eda, y \u00e9l contest\u00f3: \u00bb Uno no sabe lo que uno de estos chicos puede llegar a ser el d\u00eda de ma\u00f1ana.\u00bb Y ten\u00eda raz\u00f3n: uno de aquellos ni\u00f1os era Mart\u00edn Lutero.<br \/>Andr\u00e9s no sab\u00eda lo que pasar\u00eda con aquel chico y su merendilla cuando le trajo a Jes\u00fas aquel d\u00eda, pero estaba aportando una pieza clave para que sucediera un milagro. No podemos calcular las posibilidades cuando le traemos a alguien a Jes\u00fas.<br \/>(ii) Estaba el muchacho. No pod\u00eda ofrecer mucho; pero con aquello tuvo Jes\u00fas el material necesario para obrar un milagro. Habr\u00eda habido un acontecimiento maravilloso menos en la humanidad si aquel chico se hubiera guardado sus panes y sus peces para s\u00ed, y nadie se lo habr\u00eda podido reprochar.<br \/>Jes\u00fas necesita lo que le podamos ofrecer. Puede que no sea mucho, pero \u00c9l lo necesita. Puede que el mundo se vea privado de milagro tras milagro y triunfo tras triunfo porque no le traemos a Jes\u00fas lo que tenemos y lo que somos. Si nos coloc\u00e1ramos en el altar de su servicio, no se puede decir lo que \u00c9l har\u00eda con nosotros y por medio de nosotros. Puede que sintamos no tener m\u00e1s y nos d\u00e9 verg\u00fcenza traer tan poco; pero eso no es raz\u00f3n para dejar de aportar lo que tenemos y somos: Poco es a menudo <em>mucho <\/em>en las manos de Cristo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 6<\/p>\n<p>EL PAN DE VIDA (6,1-71) <\/p>\n<p>1. LOS RELATOS DE SE\u00d1ALES Y TRANSICI\u00d3N (6,1-24) 2. Juan introduce el discurso del pan mediante dos relatos de se\u00f1ales o milagros, dispuestos de forma parecida a como los encontramos en la tradici\u00f3n de Mc (cf. Mar 6:32-44.45 52 par; Mat 14:13-21.22-33). Tambi\u00e9n la confesi\u00f3n de Pedro al final -Mat 6:67-71- apunta a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf. Mar 8:27-30 par; Mat 16:13-20; Luc 9:18-21). Los duplicados en la historia de la multiplicaci\u00f3n de los panes (cf. Mar 8:1-10 par; Mat 15:32-39) pueden en buena parte explicarse por si mismos. <\/p>\n<p>Schnackenburg se\u00f1ala que aqu\u00ed no se trata s\u00f3lo de una semejanza en la exposici\u00f3n, sino tambi\u00e9n del mismo orden en los sucesos: multiplicaci\u00f3n de los panes, Jua 6:1-13, Mar 6:34-44; caminar por las aguas del mar, Jua 6:16-21; Mar 6:45-52; retorno a la orilla occidental, Jua 6:24s (Cafarna\u00fam); Mar 6:53 (Genesaret); petici\u00f3n de se\u00f1ales, Jua 6:30; Mar 8:11; confesi\u00f3n de Pedro, Jua 6:68s; Mar 8:29. <\/p>\n<p>No hay por qu\u00e9 discutir un contacto con la tradici\u00f3n, tal como subyace en Mc. El problema de un contacto oral con dicha tradici\u00f3n, cosa que a m\u00ed me parece m\u00e1s veros\u00edmil, o incluso de un contacto escrito, no me parece tan importante como el hecho de que Jn y su escuela hayan reelaborado esa tradici\u00f3n en el sentido de sus propios intereses teol\u00f3gicos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, como ya hemos podido observar, resalta claramente el car\u00e1cter cristol\u00f3gico de las se\u00f1ales, subrayando de este modo la conexi\u00f3n objetiva entre los relatos de se\u00f1ales y el subsiguiente discurso del pan. <\/p>\n<p>a) La multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn\/06\/01-15) <\/p>\n<p>1 Despu\u00e9s de esto se fue Jes\u00fas al otro lado del mar de Galilea, el de Tiber\u00edades, 2 y lo iba siguiendo una gran multitud, porque ve\u00edan las se\u00f1ales que realizaba con los enfermos. 3 Subi\u00f3 Jes\u00fas al monte y se sent\u00f3 all\u00ed con sus disc\u00edpulos. 4 Ya estaba pr\u00f3xima la pascua, la fiesta de los jud\u00edos. <\/p>\n<p>5 Al levantar Jes\u00fas los ojos y ver que se acercaba a \u00e9l una gran muchedumbre, dice a Felipe: 6 \u00bfD\u00f3nde podr\u00edamos comprar pan para que todos \u00e9stos coman? 6 Dec\u00eda esto para ponerlo a prueba; porque bien sab\u00eda \u00e9l lo que iba a hacer. 7 Felipe le contest\u00f3: Doscientos denarios de pan no les bastan para que cada uno reciba un pedacito. 8 D\u00edcele uno de sus disc\u00edpulos, Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro: 9 Aqu\u00ed hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero \u00bfqu\u00e9 es esto para tanta gente? 10 Contest\u00f3 Jes\u00fas: Haced que todos se sienten en el suelo. Se sentaron, pues, los hombres, cuyo n\u00famero era de unos cinco mil. Entonces tom\u00f3 Jes\u00fas los panes, dijo la acci\u00f3n de gracias y los distribuy\u00f3 entre los que estaban sentados en el suelo; igualmente hizo tambi\u00e9n con los peces. Y cada uno tom\u00f3 lo que quiso. <\/p>\n<p>12 Cuando quedaron saciados, dice a sus disc\u00edpulos: Recoged los pedazos que han sobrado, para que no se pierda nada. 13 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que hab\u00edan comido. 14 Cuando vieron los hombres la se\u00f1al que Jes\u00fas hab\u00eda realizado, dec\u00edan: \u00e9ste es realmente el profeta que iba a venir al mundo. 15 Entonces Jes\u00fas, conociendo que pretend\u00edan llegarse a \u00e9l para llev\u00e1rselo a la fuerza y proclamarlo rey, de nuevo se retir\u00f3 al monte \u00e9l solo. <\/p>\n<p>El relato de la milagrosa multiplicaci\u00f3n de los panes lo encontramos en seis variantes distintas, que sin duda se remontan a dos tradiciones: a) Mar 6:32-44 par; Mat 14:13-21; Luc 9:10-17; b)  par, Mat 15:32-39. Esto permite suponer un gran inter\u00e9s en la Iglesia primitiva por tal tradici\u00f3n; un inter\u00e9s que probablemente estaba condicionado por las asociaciones a la eucarist\u00eda, como nos lo permite reconocer el texto en la forma final que aqu\u00ed tenemos, cf. Mar 6:41 : \u00abY tom\u00f3 los cinco panes y los dos peces, levant\u00f3 los ojos al cielo, dijo la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes y se los iba dando a los disc\u00edpulos, para que los sirvieran a la multitud; igualmente dio a repartir los dos peces entre todos.\u00bb Tales asociaciones no pueden discutirse en modo alguno y menos a\u00fan si el texto ha de entenderse como un \u00abdocumento de la primitiva cristolog\u00eda&#8230; judeocristiana y no como un documento de la historia de Jes\u00fas\u00bb. <\/p>\n<p>La historia de la \u00abmilagrosa multiplicaci\u00f3n de los panes\u00bb tiene tras s\u00ed una complej\u00edsima historia de trasmisi\u00f3n, que afecta tanto a los motivos particulares como a su tradici\u00f3n en la comunidad cristiana. Seg\u00fan G. Theissen, se trata, como en el milagro del vino de Can\u00e1, de un \u00abprodigio de obsequio\u00bb, milagros que se caracterizan \u00abporque sorprendentemente proporcionan bienes materiales, confieren dones supradimensionales y extraordinarios, v\u00edveres transformados, multiplicados y abundantes. Hasta se podr\u00eda hablar de milagros de cultura materiales&#8230;\u00bb. Para R. Pesch, Jes\u00fas aparece como un \u00abnuevo Mois\u00e9s\u00bb, como el profeta escatol\u00f3gico en el que se hace presente la solicitud de Dios como pastor de Israel. \u00abLa imagen del pastor encaja preferentemente en el milagro de los panes, porque la solicitud del pastor es ante todo una solicitud por el alimento\u00bb. A esto se a\u00f1aden los milagros veterotestamentarios sobre alimentaci6n procedentes del ciclo de El\u00edas y Eliseo (cf. lRe 17,7-16; 2Re 4:4244). <\/p>\n<p>Jn ha dado forma completamente nueva a la tradici\u00f3n antigua. Esa nueva formulaci\u00f3n y reinterpretaci\u00f3n se caracteriza fundamentalmente por una concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica, frente a la cual retroceden por completo los \u00abelementos eclesiol\u00f3gicos\u00bb, como la eclesiolog\u00eda del pueblo de Dios, presentes en la tradici\u00f3n de Mc. En segundo lugar la teolog\u00eda jo\u00e1nica se enfrenta cr\u00edticamente con la mesianolog\u00eda de la tradici\u00f3n antigua. <\/p>\n<p>En el relato de Jn la iniciativa corresponde por completo a Jes\u00fas. \u00abSe va al otro lado del mar de Galilea, el de Tiber\u00edades\u00bb, como se dice en una ampliaci\u00f3n detallada del v. 1. Hasta all\u00ed le sigue una gran multitud del pueblo, \u00abporque ve\u00edan las se\u00f1ales que realizaba con los enfermos\u00bb, v. 2. Es un relato compendiado. No se mencionan los elementos en cierto modo accesorios, como que ya era tarde, que la gente no ten\u00eda nada qu\u00e9 comer (cf. Mar 6:35 ss;  Mar 8:1s). Es Jes\u00fas el que echa una mirada sobre el pueblo y se vuelve a Felipe haci\u00e9ndole esta pregunta: \u00bfD\u00f3nde podr\u00edamos comprar pan para que todos \u00e9stos coman?\u00bb, v. 5. Es una pregunta que Jes\u00fas formula s\u00f3lo \u00abpara probar\u00bb a sus disc\u00edpulos; es decir, para poner a prueba la confianza que tienen en \u00e9l, pues ya sabe de antemano lo que tiene que hacer, v. 6. Da indicaciones a los disc\u00edpulos para que hagan acomodar a la gente, v. 10. De este modo Jes\u00fas es el personaje que domina toda la escena, el Se\u00f1or que act\u00faa de forma soberana, el anfitri\u00f3n espl\u00e9ndido que reparte sus dones entre los invitados. La gente recibe los panes y peces como dones de Jes\u00fas y de su propia mano. A diferencia de lo que ocurre en Mc, los disc\u00edpulos no participan activamente en el acontecimiento, sino que act\u00faan como simples estad\u00edsticos y testigos. S\u00f3lo entran abiertamente en acci\u00f3n para recoger los restos, v. 12. La respuesta de Felipe: \u00abDoscientos denarios de pan no les bastan para que reciba cada uno un pedacito\u00bb (v. 7; cf. Mar 6:37), y la de Andr\u00e9s: \u00abAqu\u00ed hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero \u00bfqu\u00e9 es esto para tanta gente?\u00bb, v. 9, tienen poco que ver con un \u00absumo respeto\u00bb, sino que entran de lleno en los equ\u00edvocos jo\u00e1nicos, que se\u00f1alan la absoluta perplejidad de los disc\u00edpulos y su enorme distancia de Jes\u00fas y de su manera de actuar. Con ello se subraya la importancia de la persona de Jes\u00fas y del acontecimiento preparado por \u00e9l intencionadamente. <\/p>\n<p>La ingente multitud sigue a Jes\u00fas \u00abporque ve\u00edan las se\u00f1ales que realizaba sobre los enfermos\u00bb, v. 2; es decir, por la pura atracci\u00f3n que ejerc\u00eda la fe directa en los milagros, en lo que evidentemente subyace ya un posible equ\u00edvoco de la se\u00f1al. El \u00abmonte\u00bb, al que Jes\u00fas asciende y donde se sienta con los disc\u00edpulos, no tiene ning\u00fan significado especial, sino que responde m\u00e1s bien a un rasgo de la tradici\u00f3n galilea sobre Jes\u00fas, que menciona la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en tal marco (cf. Mar 6:34 o bien Mat 5:1), cosa que falta en Jn. E1 relato apunta desde el comienzo al milagro. <\/p>\n<p>La anotaci\u00f3n del v. 4 \u00abYa estaba pr\u00f3xima la pascua, la fiesta de los jud\u00edos\u00bb, puede ser muy bien el recuerdo de los acontecimientos del \u00e9xodo y los hechos gloriosos que Dios hizo en favor de su pueblo, entre los que estaba el milagro del man\u00e1. Sin duda que formaba parte del ambiente de la fiesta jud\u00eda de pascua una expectaci\u00f3n escatol\u00f3gico-mesi\u00e1nica exaltada (1). Podr\u00eda haber tambi\u00e9n una referencia subyacente a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, que pondr\u00eda el milagro de los panes en relaci\u00f3n con la pascua de la muerte. <\/p>\n<p>El proceso de la acci\u00f3n de gracias y de la distribuci\u00f3n de los panes est\u00e1 narrado en estilo eucar\u00edstico, v. 11. Tambi\u00e9n la indicaci\u00f3n de \u00abrecoger los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada\u00bb, v. 12, podr\u00eda aludir a la eucarist\u00eda de la comunidad y entenderse como una norma pr\u00e1ctica para el manejo del pan consagrado. <\/p>\n<p>Los v. 14s describen la reacci\u00f3n de la multitud (dato que falta por completo en los sin\u00f3pticos): \u00abCuando vieron los hombres la se\u00f1al que Jes\u00fas hab\u00eda realizado, dec\u00edan: \u00e9ste es, realmente, el profeta que iba a venir al mundo. Entonces Jes\u00fas, conociendo que pretend\u00edan llegarse a \u00e9l para llev\u00e1rselo a la fuerza y proclamarlo rey, de nuevo se retir\u00f3 al monte \u00e9l solo.\u00bb Se trata aqu\u00ed de la exposici\u00f3n de un \u00abequ\u00edvoco mesi\u00e1nico\u00bb, en el que es perfectamente posible que Jn no s\u00f3lo se defienda contra un equ\u00edvoco jud\u00edo sino tambi\u00e9n contra un equ\u00edvoco cristiano. \u00e9ste podr\u00eda consistir en el hecho de que en c\u00edrculos judeocristianos se entend\u00eda a Jes\u00fas como un nuevo Mois\u00e9s y Mes\u00edas, poni\u00e9ndole en relaci\u00f3n con las expectativas tradicionales. <\/p>\n<p>Lo decisivo es que el milagro no se entiende como \u00abse\u00f1al\u00bb en el sentido jo\u00e1nico, sino como una \u00abdemostraci\u00f3n mesi\u00e1nica\u00bb. El pueblo ve en Jes\u00fas al profeta escatol\u00f3gico, al \u00abnuevo Mois\u00e9s\u00bb (seg\u00fan Deu 18:15.18; cf. supra el comentario a Jua 1:21.25), y\u00e9ndose as\u00ed por las ramas toda vez que intenta poner a Jes\u00fas en el horizonte mesi\u00e1nico-escatol\u00f3gico corriente. Para Jn el pueblo piensa as\u00ed, porque todav\u00eda no ha llegado a una concepci\u00f3n clara (cf. 7,40). M\u00e1s descaminado a\u00fan va el prop\u00f3sito de hacer rey a Jes\u00fas, convirti\u00e9ndole en el Mes\u00edas ben David nacionalista. Sin duda que con ello queda totalmente desfigurada la comprensi\u00f3n de la se\u00f1al. <\/p>\n<p>Que Jes\u00fas escape casi a escondidas a tales prop\u00f3sitos (cf. tambi\u00e9n 8,59) es una expresi\u00f3n tanto de su soberan\u00eda como de su voluntad de no plegarse en modo alguno a tales ideas y expectativas, a las que no puede corresponder. La expresi\u00f3n de \u00ab\u00e9l solo\u00bb proclama la singularidad de Jes\u00fas frente a toda expectativa de salvaci\u00f3n entendida de un modo terreno. <\/p>\n<p>Podemos decir, a modo de conclusi\u00f3n, que la reproducci\u00f3n jo\u00e1nica de la tradici\u00f3n del milagro de los panes constituye a la vez una cr\u00edtica de dicha tradici\u00f3n. El relato antiguo, tal como lo encontramos en Mc, tiene sin duda un sentido mesianol\u00f3gico altamente positivo. Nos muestra a Jes\u00fas como el buen pastor del nuevo pueblo de Dios, que extiende su solicitud salv\u00edfica y mesi\u00e1nica a las ovejas que est\u00e1n sin pastor. Jn recoge ese tema en un marco completamente distinto. Pero tal concepci\u00f3n no era evidentemente inmune a la cr\u00edtica. Se sab\u00eda muy bien que Jes\u00fas no hab\u00eda obrado precisamente aquellos milagros que de ordinario se esperaban del Mes\u00edas, como era la renovaci\u00f3n del milagro del man\u00e1. El enfrentamiento con esa falsa expectativa mesi\u00e1nica constituye, sin duda, el trasfondo de la narraci\u00f3n de las tentaciones en Q (= Mat 4:1-11 par;  Luc 4:1-13) y parece que la cr\u00edtica jo\u00e1nica se inserta por completo en esa l\u00ednea. As\u00ed pues, la recepci\u00f3n de esa antigua tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas por parte de Jn no es en modo alguno una recepci\u00f3n ingenua y cr\u00e9dula, sino m\u00e1s bien una recepci\u00f3n cr\u00edtica. Se trata de una se\u00f1al que pod\u00eda ser equ\u00edvoca y por ello requer\u00eda una nueva exposici\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Cf. E. STAUFFER, Jerusalem und Rom, Berna 1957, p. 82: \u00abEl Mes\u00edas tiene que manifestarse en una fiesta de pascua; por eso los mes\u00edas pol\u00edticos y militantes de la antigua Palestina eleg\u00edan preferentemente los d\u00edas pascuales para sus acciones. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>b) Jes\u00fas camina sobre las aguas (Jn\/06\/16-21) <\/p>\n<p>19 Cuando lleg\u00f3 la tarde, bajaron sus disc\u00edpulos al mar; 17 y subiendo a una barca, se dirig\u00edan hacia el otro lado del mar, hacia Cafarna\u00fam. Ya se hab\u00eda hecho de noche, y Jes\u00fas todav\u00eda no se hab\u00eda reunido con ellos. 18 El mar estaba agitado por el fuerte viento que soplaba. 19 Cuando hab\u00edan remado ya unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jes\u00fas caminando sobre el mar y acerc\u00e1ndose a la barca; y tuvieron miedo. 20 Pero \u00e9l les dice: Soy yo; no teng\u00e1is miedo. 21 Quer\u00edan, pues, recogerlo en la barca, pero la barca atrac\u00f3 inmediatamente en el lugar adonde se dirig\u00edan. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n del \u00abpaseo de Jes\u00fas sobre las aguas\u00bb pertenece a \u00ablos milagros de epifan\u00edas. \u00abCada milagro puede entenderse como una epifan\u00eda, como manifestaci\u00f3n de lo divino o de un dios. Las epifan\u00edas en sentido propio se dan cuando la divinidad se manifiesta a una persona no s\u00f3lo por sus efectos o por unos fen\u00f3menos concomitantes, sino que se manifiesta personalmente a esa persona\u00bb; cosa que ocurre sin duda alguna en el relato de la caminata sobre el mar. A ello se a\u00f1ade que la experiencia de la divinidad cercana comporta para el hombre salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de su necesidad. Y ello se da en todo su alcance en la tradici\u00f3n de Mc (Mar 6:45-62), que pone singularmente de relieve el contraste entre la necesidad de los disc\u00edpulos y la aparici\u00f3n de Jes\u00fas. En Mc, y precisamente en el momento culminante del relato, encontramos tambi\u00e9n la importante f\u00f3rmula Ego eimi (\u00abSoy yo\u00bb), y desde luego en sentido absoluto, con la que el desconocido se da a conocer a los disc\u00edpulos confusos y desamparados. De esa forma, Jes\u00fas \u00abse manifiesta (epiphan) como el Hijo de Dios, provisto de la fuerza y omnipotencia de Yahveh\u00bb. No obstante habr\u00e1 que preguntarse si se trata aqu\u00ed simplemente de una \u00ablibre formaci\u00f3n cristol\u00f3gica\u00bb. En esta historia se expresa la experiencia fundamental de que en Jes\u00fas sale al encuentro de los disc\u00edpulos el poder salvador de Dios en persona. En ese sentido se trata de una amplia interpretaci\u00f3n de toda la experiencia de Jes\u00fas por parte de los disc\u00edpulos. Queda, sin embargo, por advertir que precisamente esa experiencia con el Jes\u00fas terrestre va vinculada a una situaci\u00f3n de necesidad concreta. Con el Jes\u00fas hist\u00f3rico era posible esa experiencia, que aqu\u00ed se expone con los recursos estil\u00edsticos de la epifan\u00eda. <\/p>\n<p>Comparada con la tradici\u00f3n marciana, la narraci\u00f3n jo\u00e1nica posterior ha corregido la historia, concentr\u00e1ndola a\u00fan m\u00e1s en la f\u00f3rmula \u00abSoy yo\u00bb (Ego eimi). Seg\u00fan Jn la multiplicaci\u00f3n de los panes tiene efecto a la plena luz del d\u00eda, lo que encaja perfectamente bien con su car\u00e1cter demostrativo de se\u00f1al. Pero entre tanto se ha hecho tarde y los disc\u00edpulos, que siguen estando solos, descienden del monte hacia el mar, a fin de embarcar hasta Cafarna\u00fam. Se caracteriza as\u00ed sobre todo la situaci\u00f3n espiritual de los disc\u00edpulos, pensada desde la situaci\u00f3n descrita. Est\u00e1n separados del pueblo y de sus ambiciones; pertenecen ya m\u00e1s de cerca a Jes\u00fas, aunque tambi\u00e9n est\u00e1n separados de su Maestro. Y as\u00ed tienen que emprender solos la navegaci\u00f3n nocturna. \u00abYa se hab\u00eda hecho de noche\u00bb (lit. \u00abhab\u00edan ca\u00eddo las tinieblas\u00bb, v. 175. El concepto de tinieblas (cf. Jua 1:5; Jua 6:17; Jua 12:35.46; Jua 20:1) conserva siempre en Jn un trasfondo simb\u00f3lico, que tambi\u00e9n aqu\u00ed es necesario tener en cuenta. Son las tinieblas en las que han quedado solos los disc\u00edpulos, sin Jes\u00fas, expuestos a los peligros de la tempestad y de las olas. Mientras que durante el d\u00eda el pueblo yace en un profundo equ\u00edvoco de Jes\u00fas, el propio Jes\u00fas se descubrir\u00e1 a los disc\u00edpulos durante la noche. Mediante esa contraposici\u00f3n del equ\u00edvoco de Jes\u00fas por parte de la muchedumbre del pueblo y de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos adquiere su verdadero significado la conexi\u00f3n que Jn establece entre el milagro de los panes y el caminar sobre las aguas, anticipando ya el discurso del pan en que continuar\u00e1 dej\u00e1ndose sentir el mismo contraste. La multitud y los disc\u00edpulos llegan desde distintos puntos de partida y de experiencias diferentes, por lo que tambi\u00e9n sus expectativas respecto de Jes\u00fas son diferentes. De este modo, ambos relatos preparan el discurso del pan. <\/p>\n<p>El v. 18 describe la situaci\u00f3n creada en el mar encrespado por un viento fuerte. Con lo que cabe pensar en los vientos huracanados, t\u00edpicos del lago de Genesaret. Adem\u00e1s, la tempestad y el naufragio representan una angustia extrema y un peligro inminente para la vida del hombre, que Jn desde luego no describe con m\u00e1s detalles. Se dice simplemente que se hallaban en medio del mar, de modo que en el caso de ocurrir algo grave cualquier ayuda humana llegar\u00eda demasiado tarde y ser\u00eda imposible de hecho. En esa tribulaci\u00f3n suprema s\u00f3lo Dios puede ayudar. Y es en tal situaci\u00f3n angustiosa cuando aparece Jes\u00fas caminando sobre las aguas y aproxim\u00e1ndose a la barca. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se trata de la epifan\u00eda de Jes\u00fas, que se manifiesta de un modo sobrehumano y aun divino. En esta escena se renuncia a una descripci\u00f3n realista, porque tal abundancia de detalles romper\u00eda el prop\u00f3sito del relato. Para entenderlo rectamente habr\u00eda que aducir las narraciones epif\u00e1nicas del AT para poder establecer un parang\u00f3n con sus peculiares caracter\u00edsticas hist\u00f3rico-formales. A la aparici\u00f3n de la divinidad corresponde el terror del hombre como una reacci\u00f3n espont\u00e1nea. A ese terror responde Jes\u00fas a su vez con la f\u00f3rmula \u00abSoy yo (Ego eimi), no tem\u00e1is\u00bb, v. 20. Es una afirmaci\u00f3n que contiene los elementos siguientes: primero, se trata de una presentaci\u00f3n de la persona divina, que se manifiesta y que, por tal v\u00eda, se da a conocer al hombre afectado y aterrado; segundo, sigue una actitud de ayuda, la seguridad de una proximidad ben\u00e9fica y salvadora; la cercan\u00eda de Jes\u00fas, su misteriosa presencia, significa el fin del miedo al tiempo que el fin de cualquier necesidad; finalmente, con ello se indica que los disc\u00edpulos, que quieren acoger a Jes\u00fas en la barca, ni siquiera necesitan hacerlo, porque entre tanto han llegado ya a tierra. Precisamente la conclusi\u00f3n del relato simboliza la aseveraci\u00f3n de que la proximidad salvadora de Jes\u00fas pone fin a todas las necesidades; necesidades que repentinamente han desaparecido por completo como una pesadilla. <\/p>\n<p>Merece atenci\u00f3n el que sea en esta historia donde aparece por primera vez en Jn el absoluto Ego eimi (\u00abSoy yo\u00bb). Es una f\u00f3rmula que \u00e9l ha recogido de la tradici\u00f3n -como lo demuestra el presente pasaje- y ciertamente que como una f\u00f3rmula de revelaci\u00f3n, pues \u00e9sa es la funci\u00f3n que hemos de atribuirle dentro del contexto general del relato del caminar sobre las aguas. Seg\u00fan las investigaciones de los \u00faltimos a\u00f1os, hay que insistir, sin duda, en que el verdadero origen del Ego eimi en sentido absoluto ha de buscarse en las correspondientes f\u00f3rmulas de autopresentaci\u00f3n de Yahveh en el AT. Y ante todo en la conocida expresi\u00f3n \u00abYo soy el que soy\u00bb, o mejor con Mart\u00edn Buber: \u00abEstar\u00e9 presente como que estoy presente\u00bb, \u00abAqu\u00ed estoy yo\u00bb, de Exo 3:14, dentro del contexto del relato que describe la aparici\u00f3n de Dios en la zarza ardiente y la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s. <\/p>\n<p>En dicha presentaci\u00f3n de Yahveh, ligada a la manifestaci\u00f3n del nombre, no se trata -como ahora sabemos- de un enunciado ontol\u00f3gico-metaf\u00edsico sobre el ser absoluto de Dios y su existencia necesaria, sino de una promesa de salvaci\u00f3n, de la promesa de que Dios estar\u00e1 presente y asistir\u00e1 a Mois\u00e9s en el desempe\u00f1o de su misi\u00f3n. Se trata ciertamente de la promesa de una presencia que no es posible apropiarse y manipular, sino de una \u00abpresencia elusiva\u00bb, de una \u00abpresencia inasible\u00bb. En la exposici\u00f3n jud\u00eda del pasaje (\/Ex\/03\/14) se dice a este respecto: \u00abLas palabras quieren decir esto: Yo ser\u00e9 el que ser\u00e9, es decir, se me nombrar\u00e1 conforme a mis actos\u00bb, lo que alude a la misericordia de Dios, si tenemos en cuenta el contexto inmediato (cf. Exo 34:6). O bien: \u00abDiles (a los israelitas): En esa esclavitud yo estar\u00e9 con ellos, y en la necesidad que padezcan tambi\u00e9n yo estar\u00e9 con ellos\u00bb. As\u00ed pues, lo que vale sobre todo es la promesa de la presencia salvadora, ben\u00e9fica y misericordiosa de Dios. Con raz\u00f3n dice por ello Franz Rosenzweig en su ensayo fundamental Der Ewige (= El Eterno) sobre Exo 3:14; \u00ab\u00bfQu\u00e9 sentido hubiera tenido para los infelices desesperados una exposici\u00f3n magistral sobre la existencia necesaria de Dios? Lo que ellos necesitaban ni m\u00e1s ni menos que el pusil\u00e1nime caudillo era la seguridad de que Dios iba a estar con ellos, y la necesitan, a diferencia del caudillo que la recibe de boca del mismo Dios, en la forma confirmatoria de una declaraci\u00f3n del viejo nombre confuso que asegura el origen divino de la promesa\u00bb. <\/p>\n<p>Entran tambi\u00e9n aqu\u00ed las f\u00f3rmulas probatorias, como las que se encuentran sobre todo en las aseveraciones del Deuteroisa\u00edas, cual su discurso forense de Isa 43:8-15, en cuyo pasaje culminante se dice: <\/p>\n<p>Vosotros sois mis testigos, dice Yahveh, <\/p>\n<p>pues sois mi siervo, a quien yo eleg\u00ed, <\/p>\n<p>para que aprend\u00e1is y cre\u00e1is en m\u00ed <\/p>\n<p>y comprend\u00e1is que soy yo. <\/p>\n<p>Antes de m\u00ed ning\u00fan dios existi\u00f3 <\/p>\n<p>y despu\u00e9s de m\u00ed no lo habr\u00e1. <\/p>\n<p>Yo, yo soy Yahveh, <\/p>\n<p>y fuera de m\u00ed no hay salvador. <\/p>\n<p>Soy yo el que anunci\u00e9, salv\u00e9 y declar\u00e9, <\/p>\n<p>y no soy entre vosotros un extra\u00f1o. <\/p>\n<p>Vosotros sois mis testigos, dice Yahveh (Isa 43:10-12). <\/p>\n<p>\u00abLa unicidad de Dios no descansa en consideraciones te\u00f3ricas, sino en la experiencia real de Israel: Dios se ha demostrado como el \u00fanico salvador, y si en el futuro hay alguien que pueda ayudar, ese alguien lo ser\u00e1 \u00e9l \u00fanicamente\u00bb. Lo que agrega el NT, y especialmente las f\u00f3rmulas Ego eimi de Jn, es la confesi\u00f3n de que para la comunidad cristiana la antigua experiencia de la proximidad salvadora de Yahveh se concentra y condensa de nuevo en la persona y la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas. Por ello se ha podido tomar la f\u00f3rmula absoluta del Ego eimi para aplic\u00e1rsela a Jes\u00fas de Nazaret. <\/p>\n<p>c) Transici\u00f3n (Jn\/06\/22-24) <\/p>\n<p>22 Al d\u00eda siguiente, la multitud que se hab\u00eda quedado al otro lado del mar, se dio cuenta de que all\u00ed no hab\u00eda habido m\u00e1s que una sola barca y que Jes\u00fas no hab\u00eda entrado en ella con sus disc\u00edpulos, sino que sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido solos. 23 Pero otras barcas llegaron desde Tiber\u00edades cerca del lugar donde hab\u00edan comido el pan despu\u00e9s de haber dicho el Se\u00f1or la acci\u00f3n de gracias. 24 Al ver, pues, la multitud que Jes\u00fas no estaba all\u00ed, ni tampoco sus disc\u00edpulos, subieron a las barcas y llegaron a Cafarna\u00fam en busca de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>La peque\u00f1a per\u00edcopa 6,22-24 sirve para establecer la transici\u00f3n de los relatos de se\u00f1ales al discurso del pan. No hay por qu\u00e9 entenderla como una descripci\u00f3n realista; para ser as\u00ed contiene demasiadas extravagancias que muestran a las claras lo que realmente interesaba al evangelista, a saber: la b\u00fasqueda de Jes\u00fas por parte de la multitud para motivarle. El v. 22 se\u00f1ala la situaci\u00f3n de arranque. El pueblo se hab\u00eda quedado a pernoctar en el lugar de la multiplicaci\u00f3n de los panes, bajando del monte hasta la ribera del lago, y all\u00ed continuaba al d\u00eda siguiente, en la orilla frontal del lago mirando desde Cafarna\u00fam. La multitud se mantiene all\u00ed, porque no queda ninguna barca, sabiendo muy bien que no hab\u00eda habido m\u00e1s que una, la misma que la tarde anterior hab\u00eda zarpado sin Jes\u00fas a bordo. Lo importante es que ahora la cuesti\u00f3n se centra en Jes\u00fas: los disc\u00edpulos hab\u00edan partido sin \u00e9l, y sin embargo Jes\u00fas ya no est\u00e1 all\u00ed. El v. 23 sirve como dato topogr\u00e1fico al tiempo que indica d\u00f3nde toma la gente las barcas para dirigirse a Cafarna\u00fam. Desde Tiber\u00edades, \u00abcerca del lugar donde hab\u00edan comido el pan despu\u00e9s de haber dicho el Se\u00f1or la acci\u00f3n de gracias\u00bb, llega una flotilla. Parece que esta peque\u00f1a noticia topogr\u00e1fica estaba en la tradici\u00f3n que se ha filtrado hasta el evangelista; y \u00e9l la aprovecha para, con ayuda de las barcas llegadas desde Tiber\u00edades, trasladar a la muchedumbre a su reencuentro con Jes\u00fas. El v. 24 narra el desarrollo de la operaci\u00f3n: suben a las barcas para buscar a Jes\u00fas en Cafarna\u00fam. Con esa b\u00fasqueda de Jes\u00fas tenemos una palabra clave, que anticipa ya el sentido teol\u00f3gico de lo que sigue. <\/p>\n<p>2. EL DISCURSO DEL PAN (6,25-50) <\/p>\n<p>a) \u00abYo soy el pan de vida\u00bb (Jn\/06\/25-35) <\/p>\n<p>En la exposici\u00f3n del discurso del pan, como de los discursos de revelaci\u00f3n en general, es conveniente establecer la mayor conexi\u00f3n posible entre texto y comentario. De ese modo al lector le resulta m\u00e1s f\u00e1cil seguir exactamente el razonamiento teol\u00f3gico del discurso. <\/p>\n<p>25 Y al encontrarlo al otro lado del mar, le dijeron: Rabino, \u00bfcu\u00e1ndo has llegado hasta aqu\u00ed? <\/p>\n<p>Los galileos encuentran, efectivamente, a Jes\u00fas en Cafarna\u00fam y al instante le hacen la pregunta: Rabino, \u00bfc\u00f3mo has llegado hasta aqu\u00ed? Pregunta que est\u00e1 motivada por los datos se\u00f1alados en los v. 22 ss: hab\u00edan observado la partida de la barca con los disc\u00edpulos solos, de ah\u00ed que les sorprenda la presencia de Jes\u00fas en Cafarna\u00fam. Pero de hecho, \u00e9se no es m\u00e1s que el dato externo; lo que en realidad late bajo dicha pregunta es la ignorancia de que Jes\u00fas ha caminado milagrosamente sobre las aguas, y el misterio que ello encubre. La pregunta est\u00e1, pues, en la l\u00ednea de otras similares en Jn relativas al \u00abde d\u00f3nde\u00bb de Jes\u00fas (cf. 7,27.28; 9,29.30; 19,9). Tales preguntas no reciben respuesta alguna, porque no llegan al misterio de Jes\u00fas, que s\u00f3lo se alcanza por la fe, aun cuando puedan expresar un tipo inmediato de b\u00fasqueda de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El v. 26 recoge el motivo de la b\u00fasqueda, para avanzar desde un impulso m\u00e1s bien vago, indeterminado y confuso, hasta las claridades del problema de la verdad: <\/p>\n<p>26 Jes\u00fas les respondi\u00f3: De verdad os aseguro que me and\u00e1is buscando, no porque hab\u00e9is visto se\u00f1ales, sino porque hab\u00e9is comido pan hasta saciaros. 27 Trabajad por conseguir, no el alimento perecedero, sino el que permanece para vida eterna, el que os dar\u00e1 el Hijo del hombre; porque \u00e9ste es a quien el Padre, Dios, marc\u00f3 con su sello. <\/p>\n<p>El v. 26 explica la b\u00fasqueda de Jes\u00fas por parte de la muchedumbre, y desde luego en sentido negativo: buscan a Jes\u00fas, pero con falsos prejuicios y una expectativa falsa. Las palabras enlazan abiertamente con los v. 14s; no parece ser, pues, una simple insinuaci\u00f3n, sino que pretende desvelar claramente la pretensi\u00f3n oculta y su motivaci\u00f3n, para rechazarlas de antemano. Siguen alentando las falsas expectativas sobre el Mes\u00edas y se busca a Jes\u00fas con la esperanza de continuar gozando en forma duradera de la alimentaci\u00f3n milagrosa. Se contraponen el \u00abcomer pan hasta saciarse\u00bb y el \u00abver se\u00f1ales\u00bb. Son dos puntos de partida radicalmente distintos para una b\u00fasqueda de Jes\u00fas, que se\u00f1alan caminos divergentes, que conducen a muy diversos resultados. \u00abVer se\u00f1ales\u00bb significar\u00eda la recta comprensi\u00f3n del milagro del pan, en el que no hay que quedarse sino que, siguiendo su indicaci\u00f3n, hay que llegar a la fe en Jes\u00fas. Por el contrario, \u00abcomer pan hasta saciarse\u00bb significa la permanencia superficial en la saciedad inmediata. Aqu\u00ed la b\u00fasqueda de Jes\u00fas no pasa de ser realmente la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo, que querr\u00eda poner al servicio de los propios intereses vitales el milagro y la persona misma de Jes\u00fas. Si ello logra imponerse, se termina necesariamente rechazando a Jes\u00fas. Queda as\u00ed trazada la problem\u00e1tica fundamental del discurso del pan con sus principales alternativas ya desde la misma posici\u00f3n de partida. <\/p>\n<p>De acuerdo con ello el v. 27 se\u00f1ala la direcci\u00f3n en que deben desarrollarse el esfuerzo y la recta b\u00fasqueda de Jes\u00fas: \u00abtrabajad por conseguir\u00bb, es el imperativo adecuado que resuena. \u00bfY qu\u00e9 es lo que merece el esfuerzo? Respuesta negativa: \u00abno el alimento perecedero\u00bb; respuesta positiva: \u00abel alimento que permanece para vida eterna\u00bb. Ah\u00ed est\u00e1 indicada la ant\u00edtesis b\u00e1sica. Y esa mentalidad antit\u00e9tica (la expresi\u00f3n me parece m\u00e1s atinada que la designaci\u00f3n de \u00abmentalidad dualista\u00bb) ser\u00e1 determinante para todo el discurso del pan. Los dos alimentos, distintos en calidad, apuntan a una calidad diferente de vida. El \u00abalimento perecedero\u00bb corresponde a la vida caduca, sujeta a la muerte, mientras que del otro alimento se afirma ante todo en sentido muy general que \u00abpermanece para vida eterna\u00bb, o s\u00e9ase, que comunica \u00abvida eterna\u00bb, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, porque participa de esa naturaleza. Indirectamente parece indicarse tambi\u00e9n que ya en el puro deseo de vida natural y terrena, el hombre se orienta a otra consumaci\u00f3n. Lo que le interesa, aunque sea de forma obscura e inconsciente, en el problema del pan y de la vida, es la vida completa, su sentido y significaci\u00f3n permanente. Esto se advierte tambi\u00e9n en el motivo que alienta en numerosos mitos sobre un \u00abalimento de vida maravilloso\u00bb, que proporciona al hombre una vida inmortal semejante a la de Dios. \u00abPues es f\u00e1cilmente comprensible que la fantas\u00eda atribuya la vida eterna, como la que viven los dioses y los hombres desean, a un alimento, que proporciona, de modo completo, lo que cualquier alimento terreno s\u00f3lo confiere en parte: la vida\u00bb. Cierto que en nuestro texto nos encontramos con la interpretaci\u00f3n jud\u00eda, fuertemente transformada, de este mito. Aqu\u00ed se dice claramente que al hombre debe interesarle la vida eterna en su calidad salv\u00edfica y escatol\u00f3gica, entendida en su pleno sentido radical, y no s\u00f3lo un futuro feliz, concebido y montado sobre im\u00e1genes puramente terrenas. <\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica no puede entenderse como un m\u00e1s all\u00e1, prolongado hasta el infinito y proyectado hacia adelante, como una especie de \u00abpa\u00eds de jauja\u00bb, o como \u00abun mundo siempre m\u00e1s humano y mejor\u00bb. Se agrega qui\u00e9n es el dador de ese alimento \u00abque permanece para vida eterna\u00bb: lo dar\u00e1 el Hijo del hombre. En el trasfondo est\u00e1 la se\u00f1al de la multiplicaci\u00f3n de los panes, en la que Jes\u00fas actu\u00f3 de anfitri\u00f3n generoso. Ahora se abre el sentido de la se\u00f1al, cuando el Hijo del hombre aparece como donador de la vida escatol\u00f3gica. La imagen de la multiplicaci\u00f3n de los panes resulta transparente sobre su trasfondo escatol\u00f3gico. A ese Hijo del hombre Dios \u00able marc\u00f3 con su sello\u00bb; le ha autenticado y legitimado personalmente con su autoridad y acci\u00f3n poderosa convirti\u00e9ndole en donante de la vida escatol\u00f3gica. Hay que pensar as\u00ed en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de entre los muertos, en su exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n. Con ello se dice hacia qui\u00e9n hay que dirigir la mirada, seg\u00fan la voluntad y la acci\u00f3n de Dios, en el problema de la vida eterna y hacia qui\u00e9n hay que volverse: hacia el Hijo del hombre. A quien busca la vida eterna, Dios mismo lo remite a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>28 Ellos le preguntaron entonces: \u00bfY qu\u00e9 tenemos que hacer para realizar las obras de Dios? 29 Jes\u00fas les respondi\u00f3: Esta es la obra de Dios: que cre\u00e1is en aquel a quien \u00e9l envi\u00f3. <\/p>\n<p>Enlazando con el \u00abtrabajad para conseguir\u00bb parece ahora perfectamente l\u00f3gico preguntar por la voluntad de Dios: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?\u00bb (v. 28). \u00abLos galileos respondieron como verdaderos jud\u00edos. La idea de un don de Dios se les escapa; s\u00f3lo piensan en las obras que deben realizar&#8230;\u00bb (LAGRANGE). Por contra, Jes\u00fas se refiere a la \u00fanica obra de Dios, y define esa obra \u00fanica como la fe en el enviado y revelador de Dios, en Jes\u00fas. Sin duda que est\u00e1 elegido de prop\u00f3sito el contraste entre \u00abhacer las obras de Dios\u00bb (en plural) y \u00ab\u00e9sta es la obra de Dios\u00bb (en singular): a las muchas obras en el sentido de la ley jud\u00eda se contrapone la \u00fanica obra de la fe. Dios no pide una multiplicidad de obras en cuya realizaci\u00f3n el hombre se dispersa sin lograr la meta; requiere una sola y vasta obra, que sin embargo no puede entenderse como una realizaci\u00f3n humana, a saber: la fe en el enviado de Dios, en Jesucristo. Con la fe el hombre realiza la obra de Dios; es la \u00abobra realizada en Dios\u00bb (cf. 3,29s), cuyo verdadero fundamento y autor es Dios mismo \u00abPor ello no quiso separar la fe de la obra, sino que design\u00f3 la fe misma como obra. Y desde luego, aquella fe que opera a trav\u00e9s del amor\u00bb (Agust\u00edn). De modo parecido dice Mart\u00edn Lutero: <\/p>\n<p>La primera y m\u00e1s noble obra buena es la fe en Cristo, como dice \u00e9l mismo en Jn 6, cuando los jud\u00edos le preguntan: \u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer para hacer buenas obras divinas? Resp\u00f3ndeles: Esta es la buena obra divina: que cre\u00e1is en aqu\u00e9l a quien \u00e9l ha enviado. Ahora bien, cuando o\u00edmos o predicamos esto, resbalamos por encima y prestamos muy escasa atenci\u00f3n pasando f\u00e1cilmente a la acci\u00f3n, cuando deber\u00edamos insistir largamente sobre ello y meditarlo a conciencia. Pues, a esa obra deben converger todas las obras y recibir la influencia de su bondad como una especie de vida; tenemos que subrayarlo con fuerza, para poder entenderlo. <\/p>\n<p>Como quiera que sea, ah\u00ed tenemos indicada la unidad de fe y moral. Con la fe empieza el debido esfuerzo y trabajo por la vida eterna. La fe es el p\u00f3rtico para la vida eterna. <\/p>\n<p>30 Entonces ellos le replicaron: Pues, \u00bfqu\u00e9 se\u00f1al vas a dar t\u00fa, para que, al verla, creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 vas a realizar? 31 Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, conforme est\u00e1 escrito: Pan del cielo les dio a comer (Sal 78:24). 32 D\u00edjoles Jes\u00fas: De verdad os aseguro que Mois\u00e9s no os ha dado el pan del cielo, sino que mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo; 33 porque pan de Dios es aquel que baja del cielo y da vida al mundo. 34 Respondi\u00e9ronle ellos: Se\u00f1or, danos siempre ese pan. 35 Jes\u00fas les contest\u00f3: <\/p>\n<p>Yo soy el pan de la vida; <\/p>\n<p>el que viene a m\u00ed, jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; <\/p>\n<p>el que cree en m\u00ed, no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s. <\/p>\n<p>La exigencia de la fe, planteada por Jes\u00fas de forma absoluta y radical, provoca ahora la petici\u00f3n de se\u00f1ales (v. 30s). Al mismo tiempo sirve para poner en juego la tipolog\u00eda del man\u00e1 con la expresi\u00f3n clave \u00abpan del cielo\u00bb. Los oyentes formulan a Jes\u00fas la contrarr\u00e9plica: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al haces t\u00fa? As\u00ed pues, frente a la exigencia de creer, los galileos reclaman una se\u00f1al que pueda legitimar a Jes\u00fas como el profeta escatol\u00f3gico y Mes\u00edas. El sentido que se desprende del contexto es: Solicitas de nosotros la fe como \u00abobra de Dios\u00bb, pero antes de que actuemos al respecto, empieza t\u00fa por demostrarnos con qu\u00e9 derecho puedes legitimar tal exigencia y legitimarte a ti mismo. \u00bfQu\u00e9 obra es la que t\u00fa haces? Y a\u00f1aden en seguida cu\u00e1l es la se\u00f1al en la que piensan exactamente, a saber, la renovaci\u00f3n del milagro del man\u00e1. Con ello se ofrece la ocasi\u00f3n de introducir la expresi\u00f3n clave \u00abpan del cielo\u00bb sirvi\u00e9ndose de una cita escritur\u00edstica, la del Sal 78:24 : \u00abPan del cielo les dio a comer.\u00bb <\/p>\n<p>La exigencia de una se\u00f1al no representa contradicci\u00f3n alguna a la exposici\u00f3n precedente. M\u00e1s bien pone en claro que los oyentes no hab\u00edan entendido el signo de la multiplicaci\u00f3n de los panes justamente como una se\u00f1al; lo que se explica por qu\u00e9 solicitan la se\u00f1al como prueba palpable, autenticaci\u00f3n, garant\u00eda y acto previo. Con ello se piensa evidentemente en la renovaci\u00f3n del milagro del man\u00e1 en el sentido de un alimento permanente; es decir, en la irrupci\u00f3n plena y visible de la era mesi\u00e1nica. Con ese car\u00e1cter visible y palpable se eliminar\u00eda la fe, que en el fondo resultar\u00eda superflua. Pero con ello desaparecer\u00eda asimismo la se\u00f1al, ya que se entiende como el cumplimiento inmediato y adem\u00e1s permitir\u00eda al hombre establecer por su propia cuenta las condiciones para la actuaci\u00f3n de Dios. As\u00ed podr\u00eda disponer de la revelaci\u00f3n, que s\u00f3lo puede ser realidad como un don. Por tanto la reserva que se hace con la petici\u00f3n de una se\u00f1al es, en realidad, una expresi\u00f3n de incredulidad y no de voluntad de creer. Jes\u00fas no puede ceder en modo alguno a tales condiciones, porque la fe bajo unas condiciones estipuladas por el hombre no es precisamente la fe incondicional y absoluta a la que se llega decidi\u00e9ndose por Jes\u00fas. M\u00e1s que fe es incredulidad. <\/p>\n<p>Tipolog\u00eda del man\u00e1. \/Ex\/16:El libro del \u00e9xodo, c. 16 (cf. tambi\u00e9n Num 11:4-9.31-33) relata que el pueblo de Israel, o el grupo que segu\u00eda a Mois\u00e9s, despu\u00e9s de la salida de Egipto hubo de emprender una marcha a trav\u00e9s del desierto del Sina\u00ed, donde conoci\u00f3 las fatigas de aquel camino, y especialmente el hambre y la sed. \u00abToda la asamblea de los hijos de Israel se puso a murmurar contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n; los hijos de Israel dec\u00edan: \u00bfPor qu\u00e9 no hemos muerto a manos de Yahveh en Egipto, cuando nos sent\u00e1bamos junto a las ollas de carne y nos hart\u00e1bamos de pan? Nos hab\u00e9is tra\u00eddo al desierto para matar de hambre a toda esta muchedumbre\u00bb (Exo 16:2s). Entonces acudi\u00f3 Dios en auxilio de su pueblo, \u00abhaciendo llover pan del cielo\u00bb, el man\u00e1, cuyo nombre deriva de la pregunta que la gente se hac\u00eda man hu, qu\u00e9 es esto (Exo 16:15). La historia ha sido transmitida repetidas veces, y muy pronto se cre\u00f3 una tradici\u00f3n aut\u00f3noma. <\/p>\n<p>Seg\u00fan M. Noth la narraci\u00f3n consta de un estrato antiguo (Exo 16:4-5 y v. 28-31), que \u00e9l atribuye al Yahvista (J), y de un estrato m\u00e1s reciente, que es del C\u00f3dice sacerdotal (P). \u00abLos relatos de las codornices y del man\u00e1 se relacionan con fen\u00f3menos objetivos que todav\u00eda hoy pueden observarse en la pen\u00ednsula del Sina\u00ed\u00bb. Se trata, pues, en origen, de unos procesos marcadamente naturales; en efecto, durante la primavera y en oto\u00f1o suelen aparecer en la pen\u00ednsula del Sina\u00ed bandadas de codornices que, cansadas del vuelo, se dejan caer, por lo que es f\u00e1cil cazarlas a mano, y de ese modo puede encontrarse inesperadamente carne en el desierto. Con el man\u00e1, en cambio, se trata de una formaci\u00f3n en forma de gotas que aparece en las hojas de un tamarisco, la tamarix manifera, que a trav\u00e9s del aguij\u00f3n de una cochinilla mana como secreci\u00f3n de ese insecto cayendo de las hojas al suelo. Tiene un sabor dulz\u00f3n, que todav\u00eda hoy consumen gustosas las gentes del lugar en un paraje tan escaso de alimentos como es el desierto. As\u00ed pues \u00bfen qu\u00e9 consiste el milagro? Simple y llanamente en que la multitud que sale de Egipto camino del desierto, donde se halla expuesta al hambre vive unos fen\u00f3menos hasta entonces desconocidos y se encuentra con un alimento que le permite sobrevivir. \u00abYahveh aliment\u00f3 entonces con el man\u00e1 del Sina\u00ed a Israel, un alimento que para los israelitas que llegaban del pa\u00eds cultural de Egipto representaba algo nuevo y sorprendente\u00bb. <\/p>\n<p>La antigua tradici\u00f3n israelita interpret\u00f3 esa experiencia en el sentido de la fe en Yahveh. Se vio que el Dios, que hab\u00eda sacado a Israel de Egipto, continuaba estando cerca de su pueblo durante la marcha por el desierto para asistirle en sus necesidades. Con su solicitud divina no dej\u00f3 a su pueblo en la estacada, ni siquiera por el desierto. Israel pudo confiar en su Dios. De ese modo el milagro del man\u00e1 muy pronto se convirti6 en un s\u00edmbolo explicativo de la b\u00edblica \u00abfe en la providencia\u00bb, en el sentido de que Yahveh asegura a los suyos el pan cotidiano aun en medio de las mayores tribulaciones. La petici\u00f3n del padrenuestro: \u00abEl pan nuestro de cada d\u00eda d\u00e1nosle hoy\u00bb, tiene sus ra\u00edces en esa fe concreta en la providencia. La tradici\u00f3n P ha recogido precisamente esa idea y se la ha inculcado a los oyentes, al tiempo que la ha vinculado a una instrucci\u00f3n sab\u00e1tica. En dicha historia subyacen incluso algunos puntos de vista \u00e9tico-sociales, como cuando se dice que todos obten\u00edan lo mismo para comer, sin que uno tuviera m\u00e1s y otro menos. <\/p>\n<p>El material se presta por s\u00ed mismo sin esfuerzo a ciertos adornos propios de la predicaci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, dice Deu 8:3 : \u00ab\u00e9l te humill\u00f3, te hizo pasar hambre y te aliment\u00f3 con el man\u00e1, que no conocieron tus padres, para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto procede de la boca de Yahveh\u00bb; es decir, que el hombre vive de la \u00abpalabra de Yahveh\u00bb, de la tora y de su cumplimiento. V\u00e9ase asimismo la historia de las tentaciones de Jes\u00fas en Mat 4:4 par y Luc 4:3. <\/p>\n<p>El Sal 78:24s canta as\u00ed: <\/p>\n<p>Y llovi\u00f3 sobre ellos el man\u00e1, para que comieran, <\/p>\n<p>d\u00e1ndoles un pan del cielo. <\/p>\n<p>Pan de los \u00e1ngeles pudo comer el hombre, <\/p>\n<p>y les dio comida hasta la saciedad <\/p>\n<p>(cf. tambi\u00e9n Sal 105:40). <\/p>\n<p>En este texto el man\u00e1 pasa a ser un alimento milagroso, un manjar celeste, que normalmente est\u00e1 reservado a los \u00e1ngeles. LXX y la Vulgata traducen: \u00abPan de los \u00e1ngeles comi\u00f3 el hombre\u00bb, una f\u00f3rmula que ha entrado en la liturgia de la fiesta del Corpus Christi. En un lenguaje m\u00e1s amplio y detallado dice \/Sb\/16\/20s: \u00abEn lugar de esto (las plagas y desgracias) diste a comer a tu pueblo un alimento de \u00e1ngeles, y sin trabajo les enviaste del cielo un pan preparado, que teniendo en s\u00ed todo sabor se acomodaba a todos los gustos. Y tu comida sabrosa mostraba tu bondad dulce hacia tus hijos; ajust\u00e1ndose al deseo de cada uno de los que lo com\u00edan, se transformaba en lo que cada uno deseaba.\u00bb Aqu\u00ed el man\u00e1 es ya un pan cocido y preparado en el cielo, que responde al gusto y deseo de cada uno que lo come. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \u00b7Fil\u00f3n-de-Alejandr\u00eda se ha ocupado ampliamente del milagro del man\u00e1, d\u00e1ndole diversas interpretaciones. Interesante sobre todas resulta su exposici\u00f3n aleg\u00f3rica: \u00abPero que el alimento del alma no es terreno sino ce]este lo certifica con mayor amplitud a\u00fan la Sagrada Escritura en el pasaje siguiente: \u00abHe aqu\u00ed que hago descender pan del cielo para vosotros, y el pueblo saldr\u00e1 y recoger\u00e1 cada d\u00eda seg\u00fan su necesidad cotidiana, a fin de que yo los ponga a prueba de si caminan o no seg\u00fan mi ley\u00bb (Exo 16:4). Puedes ver c\u00f3mo el alma no se alimenta de lo terreno y caduco, sino de las ideas que Dios deja instilar desde la esencia soberana y pura, que se designa como cielo. De este modo puede el pueblo, es decir, el alma en toda su composici\u00f3n, salir y recoger y con el conocimiento establecer el comienzo, pero no de una vez por todas, sino conforme a la necesidad cotidiana de cada d\u00eda. El midrash jud\u00edo se ha ocupado asimismo con detenimiento del milagro del man\u00e1 y de su interpretaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Repetidas veces nos hemos ya referido a la expectativa escatol\u00f3gica de la renovaci\u00f3n del milagro del man\u00e1 por obra del Mes\u00edas. En l\u00edneas generales la historia de la exposici\u00f3n muestra estas tendencias: una explotaci\u00f3n homil\u00e9tica para afianzar la fe en la providencia; una creciente espiritualizaci\u00f3n y divinizaci\u00f3n del man\u00e1; el hombre \u00abvive de la palabra de Dios\u00bb, o el man\u00e1 se convierte en \u00abel pan de los \u00e1ngeles\u00bb y en \u00abalimento del alma\u00bb, finalmente se suma la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica. En Jn ser\u00e1 \u00e9sta la que ocupe el centro del enfrentamiento. <\/p>\n<p>La tipolog\u00eda jo\u00e1nica recoge ese trasfondo de representaciones, aunque estructur\u00e1ndolo en forma antit\u00e9tica. En Jn no aparece Jes\u00fas como un nuevo Mois\u00e9s, sino como el donante escatol\u00f3gico de la vida en una forma radicalmente distinta y superior. Dif\u00edcilmente puede incluso hablarse de una prolongaci\u00f3n de la tipolog\u00eda del \u00e9xodo. El motivo determinante es una superaci\u00f3n de principio. Los oyentes jud\u00edos son sometidos as\u00ed a una nueva prueba, justamente con su expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica; para ellos se repite en cierto modo la situaci\u00f3n de \u00e9xodo 16 en la forma de esta disyuntiva: \u00bfquieren vivir o no realmente del don escatol\u00f3gico de Dios? \u00bfo quieren mantenerse anclados al pasado sin poder concebir el futuro m\u00e1s que con unas im\u00e1genes estereotipadas? Aqu\u00ed entra tambi\u00e9n la murmuraci\u00f3n como expresi\u00f3n del esc\u00e1ndalo que representa para los oyentes la exigencia de la fe; con lo que la analog\u00eda radica no en la murmuraci\u00f3n contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, sino contra el mismo Yahveh. De este modo se transforma radicalmente en Jn la expectativa mesi\u00e1nica de una renovaci\u00f3n de la \u00e9poca del desierto. As\u00ed como Jes\u00fas, personalmente, no responde a la expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica corriente, as\u00ed tampoco sus se\u00f1ales se pueden entender desde el horizonte de esa expectativa. <\/p>\n<p>En la respuesta de los v. 32s se corrige ante todo la expectaci\u00f3n que alentada bajo la solicitud de una se\u00f1al, con lo que se corrige asimismo esa petici\u00f3n: \u00abMois\u00e9s no os dio pan del cielo.\u00bb Es como si dijera que para nada cuenta la expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica que se orienta a Mois\u00e9s y al milagro del man\u00e1. El pasado de la historia de salvaci\u00f3n no se debe entender cual si constituyera un firme criterio para la actuaci\u00f3n futura de Dios. No se puede prescribir a Dios c\u00f3mo debe actuar en el futuro. Cuando el pasado con sus im\u00e1genes se convierte en un criterio tan fijo del futuro, es que de hecho el hombre dispone de Dios, \u00abmientras que la revelaci\u00f3n de Dios rompe todas las im\u00e1genes que se ha forjado el deseo humano, y la prueba precisamente de un aut\u00e9ntico deseo de salvaci\u00f3n est\u00e1 en creer que Dios nos sale al encuentro en forma completamente distinta de la que corresponde a la expectaci\u00f3n humana\u00bb (BULTMANN). Adem\u00e1s, el principio \u00abcomo Mois\u00e9s, as\u00ed el Mes\u00edas\u00bb olvida que incluso en el desierto el donante era Dios mismo y que ser\u00e1 tambi\u00e9n \u00e9l el que en el tiempo final otorgue el man\u00e1 escatol\u00f3gico. \u00e9l es el que da el pan del cielo, \u00abel verdadero pan\u00bb. Con lo cual vuelve a subrayarse la calidad singular y realmente divina del pan del cielo escatol\u00f3gico. <\/p>\n<p>Desde Dios se define tambi\u00e9n el genuino car\u00e1cter de ese pan: \u00abporque el pan de Dios es aquel que (en griego, como en castellano, pan tiene g\u00e9nero masculino, con lo que aqu\u00ed es posible la transici\u00f3n directa entre \u00abpan\u00bb y el enviado\u00bb baja del cielo, y da la vida al mundo\u00bb, v. 33. El razonamiento discurre de forma l\u00f3gica y consecuente: un pan del cielo (v. 32) -que no es el man\u00e1 del tiempo del desierto, sino el pan verdadero que Dios da (v. 32)- y ese pan es realmente de origen celeste. En la formulaci\u00f3n del v. 33 se se\u00f1ala ya el paso a la interpretaci\u00f3n personal. De momento el tema queda pendiente y s\u00f3lo se dice que no es la historia la que define qu\u00e9 tipo de pan tiene que dar Dios, sino que lo decide Dios mismo. Ahora bien, el Dios, que asegura el cumplimiento, sobrepasa con su don todas las expectativas humanas, que justo cuando se representan la salvaci\u00f3n con trazos y colores humanos resultan sorprendentemente t\u00edmidas y cortas. <\/p>\n<p>Con las \u00faltimas palabras se abre desde Dios una posibilidad, que empuja a los oyentes a formular su petici\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, danos siempre ese pan\u00bb (v. 34). La petici\u00f3n suena casi como una oraci\u00f3n en la que, aunque todav\u00eda de una manera confusa, se expresa el deseo de vida y de salvaci\u00f3n que alienta en el hombre, y en la cual se hace patente asimismo la actitud fundamental con que el hombre ha de recibir el don divino: como el que suplica y recibe (cf. tambi\u00e9n 4,15). La petici\u00f3n se dirige a Jes\u00fas, que es tratado como \u00abSe\u00f1or\u00bb, prueba de que tambi\u00e9n aqu\u00ed se deja sentir la concepci\u00f3n cristiana. Aunque una vez m\u00e1s puede flotar un equ\u00edvoco, que en ning\u00fan caso desaparece por completo, como se echa de ver por el hecho de que en seguida se convierte en una oposici\u00f3n abierta. Lo decisivo es que en nuestro texto con tal petici\u00f3n puede formularse la aseveraci\u00f3n que constituye el primer climax con que se cerraba la primera parte del discurso: <\/p>\n<p>Yo son el pan de la vida; <\/p>\n<p>el que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; <\/p>\n<p>el que cree en m\u00ed, no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay algo que queda definitivamente claro: el pan de vida que, como realidad del eskhaton (= las cosas \u00faltimas) que irrumpe en el mundo, otorga la vida eterna, no es un don terreno como en tiempos pasados, no es un man\u00e1 milagroso con una determinada sustancia, sino la persona misma de Jes\u00fas, Con su persona, Jes\u00fas entra en lugar de la expectativa de salvaci\u00f3n, sea cual sea la forma que adopte. La afirmaci\u00f3n significa que Jes\u00fas mismo es el lugar y fundamento de la donaci\u00f3n de la vida que Dios hace al hombre. En la palabra metaf\u00f3rica \u00abpan\u00bb se se\u00f1ala ya de forma inequ\u00edvoca, enf\u00e1tica y gr\u00e1fica el car\u00e1cter del don. Y como la vida eterna, otorgada por ese pan, es la vida radical, tambi\u00e9n ha de entenderse como un don y no como una posesi\u00f3n de la que el hombre pueda disponer a su arbitrio. Y hay que decir, adem\u00e1s, que en ese don, que es el revelador, se realiza a la vez la donaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n que Dios hace de s\u00ed mismo al hombre. No se trata ciertamente s\u00f3lo de la pretensi\u00f3n absoluta y exclusiva de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas; lo que est\u00e1 m\u00e1s bien en juego es su car\u00e1cter de comunicaci\u00f3n. En Jesucristo Dios est\u00e1 por completo a favor del hombre, de tal modo que en \u00e9l se le abre su comuni\u00f3n vital, su salvaci\u00f3n y su amor, y en tal grado que Dios quiere estar al lado del hombre como quien se da y comunica sin reservas. Y ello porque, de otra manera, la met\u00e1fora del pan no tendr\u00eda sentido alguno. <\/p>\n<p>En dicha met\u00e1fora entra ineludiblemente el gesto de la comunicaci\u00f3n, de la d\u00e1diva. Pero esa comunicaci\u00f3n no apunta simplemente a un enriquecimiento exterior del hombre, ni apunta tampoco a un nuevo haber multiplicado, sino m\u00e1s bien a un nuevo ser, que consiste en la comuni\u00f3n entre Cristo y el creyente. De no ser as\u00ed, tambi\u00e9n el \u00abSoy yo\u00bb resultar\u00eda in\u00fatil y absurdo; s\u00f3lo desde Jesucristo es real la vida prometida. Mas para el hombre esa vida s\u00f3lo obtiene su realidad dentro de la relaci\u00f3n de fe. La fe es el elemento sustentador de tal realidad, o una mera designaci\u00f3n diferente. En la comuni\u00f3n con el revelador se calma tanto el hambre como la sed de vida que agitan al hombre. El \u00abya no tendr\u00e1 hambre ni sed\u00bb promete la superaci\u00f3n de la mortalidad humana, y el]o como una realidad presente ya en la fe. Dicha realidad se funda, no obstante, en Jesucristo, que como Hijo del hombre es el donador de vida y aun el mismo pan de vida escatol\u00f3gico. <\/p>\n<p>b) El enfrentamiento a Jes\u00fas como el revelador y el que trae de Dios la salvaci\u00f3n (Jn\/06\/36-50) <\/p>\n<p>Si en la primera secci\u00f3n del discurso del pan se ha tratado antit\u00e9ticamente la idea del pan de vida con el man\u00e1 del desierto, ahora la secci\u00f3n segunda enlaza con la afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica personal. Ahora queda claro, y ello constituye el punto firme de esta secci\u00f3n, que lo que se discute no es ya el man\u00e1, sino la persona misma de Jes\u00fas como el revelador y el que trae de Dios la salvaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se llega al pan de vida se transforma ahora en la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se llega a Jes\u00fas, es decir, en la cuesti\u00f3n de la fe en Jes\u00fas. Se entra as\u00ed inflexiblemente en el enfrentamiento entre fe e incredulidad; es algo que no se puede evitar. <\/p>\n<p>36 Pero ya os dije: Vosotros [me] (*) hab\u00e9is visto y, sin embargo, no cre\u00e9is. 37 Todo lo que el Padre me da, vendr\u00e1 a m\u00ed; y al que viene a m\u00ed, no lo echar\u00e9 fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3. 39 Y \u00e9sta es la voluntad del que me envi\u00f3: que nada de aquello que me ha dado se pierda, sino que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda. 40 Porque \u00e9sta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el ultimo d\u00eda. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* El \u00aba m\u00ed\u00bb no es cr\u00edticamente seguro. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>La per\u00edcopa empieza en el v. 36 con una observaci\u00f3n sobre la incredulidad. Los oyentes no creen, aunque han \u00abvisto\u00bb. El reproche enlaza sin duda con la petici\u00f3n de la se\u00f1al del milagro del man\u00e1. Tal petici\u00f3n, sobre todo despu\u00e9s del milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes, era expresi\u00f3n de incredulidad. Aunque los galileos hab\u00edan visto la se\u00f1al, no quer\u00edan creer. Les faltaba la buena disposici\u00f3n para creer incondicional- mente. Se da por supuesto que el milagro pod\u00eda ser visto como se\u00f1al, y que en su visibilidad conten\u00eda una primera y clara referencia a Jes\u00fas mismo. La visi\u00f3n deber\u00eda haber culminado en la fe, y entonces se hubiera convertido en una visi\u00f3n creyente que contempla en Jes\u00fas la revelaci\u00f3n de Dios. Pero como se ha dado ese paso hasta la fe, el hecho de haber visto se trueca en un punto de acusaci\u00f3n por la incredulidad. <\/p>\n<p>Los v. 37-40 tratan ahora expl\u00edcitamente de la fe como de \u00abun ir a Jes\u00fas\u00bb. <\/p>\n<p>La fe est\u00e1 contemplada en su vinculaci\u00f3n con todo el acontecer de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n. La per\u00edcopa tiene un fuerte car\u00e1cter kerygm\u00e1tico (cf. 3,14-21.31-36) y contiene la idea fundamental del kerygma jo\u00e1nico. Se dice que en la fe se cumple la voluntad salv\u00edfica de Dios, porque Jes\u00fas en persona es el salvador enviado por Dios, que cumple esa voluntad en el mundo. En la fe, al igual que en el proceso por el que se llega a ser creyente y se llega a Jes\u00fas, no existe en definitiva ninguna obra humana. Ya no se trata de la opini\u00f3n y del querer del hombre, lo que ah\u00ed se da es la obra de Dios Padre. Vista as\u00ed, esta per\u00edcopa no es m\u00e1s que el desarrollo de lo que se da a entender en el v. 29 con la fe como \u00abobra de Dios\u00bb. Al comienzo del movimiento de fe como un ir a Jes\u00fas est\u00e1 el Padre, que \u00abda\u00bb y entrega los creyentes a Jes\u00fas, dirigi\u00e9ndolos hacia \u00e9l (v. 37a; d. 17,2). Y Jes\u00fas no \u00abechar\u00e1 fuera\u00bb a ninguno de los que llegan hasta \u00e9l; es decir, no lo repudiar\u00e1 ni entregar\u00e1 a la condenaci\u00f3n eterna (v. 37b), sino que lo recibir\u00e1 como remitido y entregado por el Padre, a fin de que lo conduzca a la salvaci\u00f3n. Por parte de Jes\u00fas no hay raz\u00f3n ni posibilidad alguna de despachar a nadie que pregunte por \u00e9l en serio. Que Dios entregue a los dispuestos a creer en manos de Jes\u00fas es una consecuencia de los plenos poderes de salvaci\u00f3n confiados al mismo Jes\u00fas (cf. 3,35; 5,21 ss.27; 13,3; tambi\u00e9n 6,2;), seg\u00fan subraya expl\u00edcitamente el v. 38. <\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n corre mediante una referencia a la cristolog\u00eda del Hijo del hombre. Jes\u00fas es ese Hijo del hombre, bajado del cielo, que cumple la voluntad del Padre y que est\u00e1 y act\u00faa por completo a las \u00f3rdenes de Dios. El destino de Jes\u00fas es llevar a t\u00e9rmino la voluntad salvadora de Dios. El concepto \u00abvoluntad de Dios\u00bb, como resulta del presente pasaje, no se refiere s\u00f3lo al destino personal de Jes\u00fas. No se entiende primordialmente en un sentido \u00e9tico-religioso, sino m\u00e1s bien soteriol\u00f3gico, como se desprende del v. 39: la voluntad de Dios es la salvaci\u00f3n de los hombres confiados por el Padre a Jes\u00fas. La plena potestad salvadora de Jes\u00fas es universal e ilimitada: la salvaci\u00f3n toda y para todos los hombres procede de \u00e9l. Y siempre que se opera la salvaci\u00f3n se opera por \u00e9l, seg\u00fan el querer de Dios. La misi\u00f3n salvadora de Jes\u00fas est\u00e1 vista de un modo total y absolutamente positivo. Jes\u00fas no puede dejar que se pierda nadie, no puede entregar a nadie a la condenaci\u00f3n escatol\u00f3gica, sino que ha de conducir a todos hasta la meta suprema y definitiva del plan salv\u00edfico de Dios, es decir, hasta \u00abla resurrecci\u00f3n en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. La realizaci\u00f3n completa de la voluntad de salvaci\u00f3n por parte de Dios desde el principio al fin es la voluntad divina para cuyo cumplimiento ha sido Jes\u00fas enviado al mundo. <\/p>\n<p>El v. 40 acent\u00faa una vez m\u00e1s el car\u00e1cter cristol\u00f3gico de la fe salvadora. Es la voluntad del Padre que \u00abtodo aquel que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga vida eterna\u00bb; es decir, que realmente alcance la salvaci\u00f3n, participe de ella; y ello ya ahora, al presente, y tambi\u00e9n en el futuro que ha de llegar todav\u00eda al consumar la salvaci\u00f3n \u00aben la resurrecci\u00f3n del \u00faltimo d\u00eda\u00bb. <\/p>\n<p>En este pasaje tropezamos con el problema de las afirmaciones escatol\u00f3gicas de futuro, sobre el cual ya hemos dicho algo. A nuestro entender dif\u00edcilmente puede separarse del texto general el v.39 con su final escatol\u00f3gico de futuro, que aqu\u00ed parece ser de hecho originario. La afirmaci\u00f3n \u00abpara que nada de aquello que me ha dado se pierda\u00bb pide, desde luego, una contrapartida positiva, como es la que sigue: \u00absino que le resucite en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb Las cosas discurren de otro modo en el v. 40, que tal vez puede ser por completo un ap\u00e9ndice, ya que vuelve a recoger el comienzo del v. 39 con el mismo giro de \u00ab\u00e9sta es la voluntad de mi Padre&#8230;\u00bb Sin embargo, tal reasunci\u00f3n encaja en la l\u00ednea de la teolog\u00eda jo\u00e1nica. V\u00e9ase o no en las aseveraciones escatol\u00f3gicas de futuro una apostilla posterior, lo importante deber\u00eda ser que tales a\u00f1adidos no cambian la escatolog\u00eda de presente, y ni siquiera la \u00abcorrigen\u00bb, sino que a lo m\u00e1s la \u00abcompletan\u00bb, quiz\u00e1s con el prop\u00f3sito explicito de salir al paso de quienes negaban la resurrecci\u00f3n (cf. 2Ti 2:18). As\u00ed pues, no se trata de una acomodaci\u00f3n a las concepciones de la gran Iglesia, sino m\u00e1s bien de unas aclaraciones antiher\u00e9ticas. <\/p>\n<p>VD\/CONDENACION Los v. 37-40 trazan, pues, con toda brevedad, los perfiles fundamentales de la obra salvadora y escatol\u00f3gica de Dios; obra que tiene su origen en Dios Padre, su centro en el env\u00edo de Jes\u00fas, y que alcanza su meta en la fe de los hombres. Una vez m\u00e1s tambi\u00e9n aqu\u00ed todo el acento carga sobre la salvaci\u00f3n. La voluntad de Dios consiste en creer y salvarse en el Hijo, seg\u00fan se le denomina aqu\u00ed en sentido absoluto. De una voluntad divina por la que los hombres deban perderse Jn no sabe ni una palabra. Ciertamente que existe la posibilidad y aun el hecho de la incredulidad, que por si misma se expone a la condenaci\u00f3n y al juicio; pero ello ocurre en contra precisamente de la voluntad expl\u00edcita de Dios. No es una posibilidad prevista y querida por Dios, sino el misterio de la existencia humana establecida en la libertad, y cuya suprema impenetrabilidad est\u00e1 en que el hombre es criatura y no el creador. Con ello la pretensi\u00f3n del revelador resulta inaudita. Los v. 41-46 describen el esc\u00e1ndalo que tal pretensi\u00f3n suscita y la oposici\u00f3n y resistencia que encuentra: <\/p>\n<p>41 Entonces los jud\u00edos se pusieron a murmurar de \u00e9l porque hab\u00eda dicho: Yo soy el pan bajado del cielo, 42 y dec\u00edan: \u00bfAcaso no es \u00e9ste Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9, de quien nosotros conocemos el padre y la madre? Pues c\u00f3mo dice ahora: Yo he bajado del cielo? 43 Jes\u00fas les contest\u00f3: No and\u00e9is murmurando entre vosotros. 44 Nadie puede venir a m\u00ed, si el Padre que me envi\u00f3 no lo atrae; y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 45 Escrito est\u00e1 en los profetas: \u00abTodos ser\u00e1n instruidos por Dios\u00bb (Isa 54:13; Jer 31:33s). Todo el que oye y aprende la ense\u00f1anza del Padre viene a m\u00ed. 46 No es que nadie haya visto al Padre; pues s\u00f3lo el que viene de Dios, \u00e9ste es quien ha visto al Padre. <\/p>\n<p>\u00abLos jud\u00edos\u00bb -que aparecen por primera vez en este pasaje del discurso del pan como designaci\u00f3n global de los verdaderos enemigos de Jes\u00fas- \u00abmurmuran\u00bb de Jes\u00fas. Con ello adoptan, a los ojos del evangelista, la actitud del pueblo de Israel, durante su peregrinaci\u00f3n por el desierto, en contra de Yahveh (1). La murmuraci\u00f3n que se alza contra la direcci\u00f3n de Yahveh, y que en el fondo considera la salida de Egipto como una fatalidad desgraciada, es la expresi6n de la resistencia suprema, del simple \u00abno querer seguir colaborando\u00bb; exactamente lo contrario de la voluntad de creer. Los murmuradores persisten de manera tenaz en rescindir el seguimiento y obediencia de Dios. El haber recogido aqu\u00ed la murmuraci\u00f3n est\u00e1 condicionado ante todo por el recurso a la tradici\u00f3n del \u00e9xodo (Ex 16). Pero hay que decir al mismo tiempo que los jud\u00edos, ni m\u00e1s ni menos que como hicieron sus padres, protestan contra el designio de Dios tal como aparece en las palabras de Jes\u00fas, y niegan el asentimiento creyente a sus pretensiones. Por ello no tardar\u00e1 en llegar la renuncia a su seguimiento (cf. 6,66). <\/p>\n<p>Que la \u00abgeneraci\u00f3n del desierto\u00bb aparec\u00eda ya en el juda\u00edsmo como un ejemplo negativo y escarmentador, lo demuestra este texto del Sal 106:24-27 : <\/p>\n<p>Desde\u00f1aron la tierra de las delicias, <\/p>\n<p>y no creyeron su palabra; <\/p>\n<p>murmuraron en sus tiendas <\/p>\n<p>y no obedecieron la orden del Se\u00f1or. <\/p>\n<p>Levantando su mano \u00e9l les jur\u00f3 <\/p>\n<p>humillarlos en medio del desierto, <\/p>\n<p>arrojar su descendencia entre las gentes, <\/p>\n<p>dispersarlos en medio de las naciones. <\/p>\n<p>Seg\u00fan el tratado Sanhedrin 10,3, la generaci\u00f3n del desierto no tiene participaci\u00f3n alguna en el mundo venidero. En la primitiva tradici\u00f3n cristiana ya Pablo recogi\u00f3 esa tradici\u00f3n, poni\u00e9ndola ante los ojos de los cristianos como un ejemplo que deb\u00eda servirles de aviso, cf. \/1Co\/10\/01-11. Tambi\u00e9n la carta a los Hebreos la hace suya, cf. \/Hb\/03\/04-07\/11. Tampoco los cristianos tienen una seguridad absoluta de salvarse; tambi\u00e9n ellos pueden correr el peligro de la inseguridad, la resistencia y la apostas\u00eda, de modo que se alcen contra Dios y pongan fin a su fe. <\/p>\n<p>Motivo de la murmuraci\u00f3n son las palabras de Jes\u00fas: \u00abYo soy el pan bajado del cielo\u00bb; aunque la verdadera raz\u00f3n es que un hombre hist\u00f3rico totalmente normal diga de s\u00ed mismo tales cosas. Y entonces la resistencia se ceba en el hecho de la humanidad de Jes\u00fas, v. 42: \u00ab\u00bfAcaso no es \u00e9ste Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9, de quien nosotros conocemos el padre y la madre? \u00bfPues c\u00f3mo dice ahora: Yo he bajado del cielo?\u00bb <\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del v. 42 conviene comparar el relato sin\u00f3ptico de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en Nazaret, seg\u00fan Mar 6:1a par; Mat 13:53-58; Luc 4:16-30. He aqu\u00ed lo que dice Mar 6:3 : \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda, y hermano de Santiago y de Jos\u00e9, de Judas y de Sim\u00f3n? \u00bfY no viven sus hermanas aqu\u00ed entre nosotros? Y estaban escandalizados de \u00e9l\u00bb (cf. Mat 13:55s; Luc 4:22 : \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u00bb). Jn recoge este motivo que conoce por tradici\u00f3n, cf. 4,44. \u00bfCoincide tambi\u00e9n con esta tradici\u00f3n el motivo de la predicaci\u00f3n en la sinagoga, en analog\u00eda con la sinagoga de Nazaret (Mar 6:2; Mat 13:54; Luc 4:16)? En Jua 7:3-5 se encuentra tambi\u00e9n la observaci\u00f3n, que objetivamente pertenece a ese ciclo motivacional, de que ni siquiera los propios parientes de Jes\u00fas cre\u00edan en \u00e9l. <\/p>\n<p>En Jn todo esto alcanza el m\u00e1ximo relieve mediante la conexi\u00f3n con el aserto revelador, que ya no ser\u00e1 superado de hecho. Que en ese hombre Jes\u00fas, cuyo origen hist\u00f3rico-terreno se conoce, tenga que hacerse presente la revelaci\u00f3n y que en \u00e9l se decida el problema de la salvaci\u00f3n del hombre, y que ello ocurra adem\u00e1s de una manera definitiva para todos los hombres en todos los tiempos y lugares, es algo realmente escandaloso y provocativo por parte de Jes\u00fas; pero lo es asimismo por parte del mensaje cristiano de la salvaci\u00f3n y del cristianismo en general. No es la divinidad de Jes\u00fas, sino su humanidad la que provoca la sublevaci\u00f3n. Incluso con los conceptos de revelaci\u00f3n y de paradoja se podr\u00eda llegar a un cierto entendimiento, pues cabe entenderlos de un modo general y preguntarse por el principio que subyace en los mismos. <\/p>\n<p>Pero en este Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret) cesa todo. En su historicidad concreta Jes\u00fas se convierte en el centro indispensable del problema de la fe. Lo que Jn pone aqu\u00ed de relieve hasta sus \u00faltimas consecuencias es la unidad de revelaci\u00f3n y revelador de Dios en el Jes\u00fas hist\u00f3rico. La postura que se adopta frente a Jes\u00fas es la que se adopta frente a Dios en su revelaci\u00f3n, y quien pregunta por la revelaci\u00f3n de Dios, se ve remitido a Jes\u00fas. Aqu\u00ed, en la confesi\u00f3n cristiana de Jes\u00fas, como el Mes\u00edas y revelador de Dios, subyac\u00eda desde el primer momento un esc\u00e1ndalo incomprensible e insuperable, incluso para todos los cristianos. <\/p>\n<p>Y esto vale tambi\u00e9n precisamente para el juda\u00edsmo tradicional, que en ese Jes\u00fas del obscuro Nazaret, hijo de Jos\u00e9 y de Mar\u00eda, no pod\u00eda descubrir al revelador y salvador escatol\u00f3gico, enviado por Dios. Tambi\u00e9n resulta interesante que la tradici\u00f3n jo\u00e1nica ignore (todav\u00eda) la afirmaci\u00f3n del nacimiento virginal. El texto no permite suponer, en modo alguno, que semejante tradici\u00f3n se encontrara en el trasfondo, ni que la idea de que Jes\u00fas fuera el hijo de Jos\u00e9 y de Mar\u00eda sea simplemente falsa. As\u00ed pues, el origen humano de Jes\u00fas de unos padres terrenos parece perfectamente conciliable en la cristolog\u00eda jo\u00e1nica con la peculiar filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Como quiera que sea el esc\u00e1ndalo radica en que con el hecho de remitirse al origen humano de Jes\u00fas se rechaza su pretensi\u00f3n reveladora. La fe conoce tambi\u00e9n ese origen; pero mira m\u00e1s alto. <\/p>\n<p>Frente a dicho esc\u00e1ndalo los vers\u00edculos siguientes (v. 43-46) insisten una vez m\u00e1s en la pretensi\u00f3n reveladora de Jes\u00fas, present\u00e1ndola como querida por Dios y conforme a las Escrituras. El supuesto fundamental es la unidad de la voluntad divina en la Escritura y en el designio sobre Jes\u00fas. Jes\u00fas, por su parte, no puede m\u00e1s que rechazar la resistencia obstinada que se manifiesta en la murmuraci\u00f3n, v. 43. La fe s\u00f3lo puede desarrollarse mediante un asentimiento libre y amistoso. A primera vista el v. 44 parece no ser m\u00e1s que una repetici\u00f3n del v. 37: \u00abNadie puede venir a m\u00ed, si el Padre que me envi\u00f3 no lo atrae; y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb En realidad las dos expresiones \u00abel Padre da\u00bb y \u00abel Padre atrae\u00bb dicen lo mismo. En el \u00abir a Jes\u00fas\u00bb, es decir, en la fe, Dios tiene la prioridad b\u00e1sica; sin el impulso precedente por parte de Dios, la fe no es posible ni efectiva. Queda as\u00ed expresada la idea de elecci\u00f3n. Lo cual significa que aun en el acto de hacerse creyente hay que reconocer la acci\u00f3n de Dios y la libertad de su gracia. El hombre no puede disponer soberanamente de la fe, como lo se\u00f1ala Jn a prop\u00f3sito de Jes\u00fas; en modo alguno puede hacerlo. Incluso en la incredulidad respeta Jes\u00fas la todav\u00eda impenetrada decisi\u00f3n del Padre y la libertad del hombre. Lo cual recuerda una vez m\u00e1s la plegaria de Jes\u00fas: \u00abYo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. S\u00ed, Padre, as\u00ed lo has querido t\u00fa\u00bb (Mat 11:25s; Luc 10:21). A la larga, sin embargo, la incredulidad no deja de ser rebatida. Hay, en efecto -como lo indica el v. 45- una importante prueba a favor de Jes\u00fas, y es la Escritura. All\u00ed, y concretamente en los profetas, puede leerse: \u00abY todos ser\u00e1n instruidos por Dios\u00bb o bien \u00abTodos ser\u00e1n disc\u00edpulos de Dios\u00bb. <\/p>\n<p>Dos son los pasajes que cuentan al respecto: Is 54-13 y Jer 31:33s. Por su tenor literal, la cita de Isa 54:13 sigue el texto griego de LXX. En el original hebreo se trata de una palabra de consolaci\u00f3n con la que se pretende infundir \u00e1nimo a los que regresan del exilio para que emprendan la reconstrucci\u00f3n, y suena as\u00ed: \u00abTodos tus constructores son disc\u00edpulos del Se\u00f1or; grande es el bienestar de tus hijos.\u00bb La cita habr\u00eda sido sacada de su contexto general y acomodada por el evangelista para su prop\u00f3sito. <\/p>\n<p>Jer 31:33s es el anuncio de la nueva alianza; v. 34 \u00abYa no tendr\u00e1n necesidad de ense\u00f1arse unos a otros, ni un hombre hablar\u00e1 a su vecino ni a su hermano dici\u00e9ndole: Conoced a Yahveh, porque todos me conocer\u00e1n, de los peque\u00f1os a los grandes.\u00bb En la nueva alianza todos ser\u00e1n instruidos personalmente por Dios; el conocimiento divino ser\u00e1 el estado general, porque Dios mismo pondr\u00e1 la ley en el interior del hombre. <\/p>\n<p>La cita jo\u00e1nica de la Escritura en su redacci\u00f3n actual no corresponde a ninguno de los textos existentes, por lo que cabe suponer que los ha reelaborado para su prop\u00f3sito. Est\u00e1 claro lo que se quiere decir. Ha llegado ya ahora el tiempo del conocimiento escatol\u00f3gico de Dios, que no requiere ninguna instrucci\u00f3n externa, porque Dios mismo se encarga de ense\u00f1ar al hombre; conocimiento que estaba prometido en la Escritura. Que ese tiempo ha llegado efectivamente es algo que se hace patente en Jes\u00fas. El \u00abo\u00edr y aprender la ense\u00f1anza del Padre\u00bb (v. 45b) se refiere en concreto a la Escritura, al AT. Aqu\u00ed el Padre ha hablado hace largo tiempo a su pueblo, por lo que Jn puede entender el AT como un testimonio del Padre a favor de Cristo (cf. 5,37 ss). Para Jn el verdadero disc\u00edpulo es el que ha o\u00eddo hablar a Dios en el AT. Ese tal \u00abha o\u00eddo y aprendido del Padre\u00bb; y ello, a su vez, se demuestra en que se allega a Jes\u00fas, de modo que el sentido de la cita escritur\u00edstica se cumple con la fe en Jes\u00fas. Desde ah\u00ed ha de entenderse tambi\u00e9n la \u00abatracci\u00f3n\u00bb del Padre. Tambi\u00e9n esto tuvo ya su inicio en la historia de Dios con Israel, certificada por el AT, cf. Ose 11:4 donde se dice: \u00abLos at\u00e9 con ataduras humanas, con ataduras de amor.\u00bb As\u00ed como Dios, seg\u00fan esa palabra, quiso atarse a su pueblo \u00abcon ligaduras de amor\u00bb, as\u00ed quiere ahora realizarlo en Jes\u00fas. El resultado es que los jud\u00edos murmuradores no s\u00f3lo est\u00e1n en oposici\u00f3n a Jes\u00fas sino en oposici\u00f3n con la misma Escritura y, por consiguiente, con su propio pasado. Si realmente estuvieran instruidos por Dios, seguir\u00edan la Escritura y creer\u00edan en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El \u00abprincipio jo\u00e1nico de revelaci\u00f3n\u00bb (cf. 1,18; 5,37; 1Jn 4:12), que aqu\u00ed se cita de prop\u00f3sito sin duda alguna, pretende recordar el hecho de que la revelaci\u00f3n plena y completa s\u00f3lo se da ahora por Jesucristo. En que ning\u00fan hombre ha visto jam\u00e1s a Dios concuerdan el AT, el juda\u00edsmo y Jn. La diferencia est\u00e1 en que, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, s\u00f3lo \u00abel que est\u00e1 en Dios y ha visto al Padre\u00bb, aporta la revelaci\u00f3n definitiva, y en que, vista desde tal perspectiva, la revelaci\u00f3n veterotestamentaria de Dios s\u00f3lo puede ser provisional. Ah\u00ed entra en juego la idea de la preexistencia: porque Jes\u00fas procede del \u00e1mbito divino y pertenece por esencia al mismo, porque \u00abha visto al Padre\u00bb, como se dice en el lenguaje mitol\u00f3gico, es decir, porque est\u00e1 en una relaci\u00f3n suprema e inmediata con el Padre, por eso aporta el conocimiento supremo y aut\u00e9ntico de Dios. <\/p>\n<p>47 De verdad os aseguro que el que cree tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que baja del cielo, para que quien coma de \u00e9l ya no muera. <\/p>\n<p>Los v. 47-50 recogen una vez m\u00e1s Ios motivos determinantes del discurso del pan, tal como han sido enunciados hasta ahora. <\/p>\n<p>V. 47: el que cree tiene vida eterna, no s\u00f3lo como una promesa de futuro, sino como una realidad presente ya. El creyente vive ya en el nuevo e\u00f3n. Las ra\u00edces de su existencia se hunden en la realidad vital del Cristo resucitado y presente. <\/p>\n<p>V. 48: Y ello es as\u00ed, porque Jes\u00fas en persona es el pan de vida. En \u00e9l palabra y persona constituyen una unidad indestructible. No s\u00f3lo es el donante, es asimismo el don. Se comunica personalmente con el creyente, por cuanto le otorga \u00abvida eterna\u00bb. Desde ese fundamento se puede ya tender un puente hasta el discurso de la eucarist\u00eda, en el sentido de una relaci\u00f3n mutua entre palabra y sacramento. Si la palabra es se\u00f1al y s\u00edmbolo, y lo es precisamente en la met\u00e1fora del pan, tambi\u00e9n a la inversa la se\u00f1al es una palabra. <\/p>\n<p>V. 49s: Como pan de vida, Jes\u00fas es el verdadero \u00abpan del cielo\u00bb, el alimento para vida eterna. Y lo es en una forma radicalmente distinta de como lo era el man\u00e1 y de las expectativas cifradas en el mismo. Los padres comieron el man\u00e1 y murieron sin embargo, no alcanzando por consiguiente la vida eterna. S\u00f3lo el pan de vida escatol\u00f3gico, el Hijo del hombre, Jesucristo, es el pan que realmente ha bajado del cielo y que en raz\u00f3n de su origen pertenece al \u00e1mbito de la vida divina. Y ha bajado de all\u00ed a fin de que quien lo coma ya no muera. <\/p>\n<p>c) Transici\u00f3n (Jn\/06\/51) <\/p>\n<p>51 (a) Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo: <\/p>\n<p>(b) quien coma de este pan vivir\u00e1 eternamente; <\/p>\n<p>(c) pues el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo. <\/p>\n<p>Conviene no seguir conectando el v. 51 con el discurso del pan, sino considerarlo m\u00e1s bien como transici\u00f3n al discurso de la eucarist\u00eda. No s\u00f3lo establece un nexo literario entre el discurso del pan y el de la eucarist\u00eda, sino tambi\u00e9n una conexi\u00f3n objetiva, y lo hace de manera tan sorprendente que es dif\u00edcil imaginar algo mejor pensado. Si bien el discurso de la eucarist\u00eda podr\u00eda atribuirse a un redactor o considerarse como un ap\u00e9ndice de la escuela jo\u00e1nica, hay que conceder en todo caso que la conexi\u00f3n con el discurso del pan es una pieza maestra de composici\u00f3n. Por ese simple motivo tiene muy poca probabilidad la hip\u00f3tesis de que pueda tratarse de una correcci\u00f3n posterior del discurso del pan. <\/p>\n<p>Merecen atenci\u00f3n las transformaciones ling\u00fc\u00edsticas del v. 51a\/b, que poco a poco preparan la transici\u00f3n al discurso eucar\u00edstico. En vez de hablar, como hasta ahora, del \u00abpan de vida\u00bb, se dice \u00abel pan vivo\u00bb, que no tiene necesariamente que representar una diferencia objetiva muy grande, pero s\u00ed que desv\u00eda con mayor fuerza la mirada de la persona de Jes\u00fas al s\u00edmbolo del pan. El dato lo acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s el v. 51b, por cuanto que aqu\u00ed ya no se habla de la \u00abfe\u00bb sino de \u00abcomer el pan\u00bb (recogiendo el v. 50). A ello se suma el car\u00e1cter futuro de la promesa de vida. En lugar de (ese tal) \u00abtiene vida eterna\u00bb se dice ahora \u00abvivir\u00e1 para siempre\u00bb. Son sin duda peque\u00f1os desplazamientos de acento, pero comportan una aclaraci\u00f3n algo diferente. <\/p>\n<p>Ese desplazamiento de acento resulta sin duda much\u00edsimo m\u00e1s claro en el v. 51c, que se considera en general como el paso decisivo del discurso del pan al discurso eucar\u00edstico. Aqu\u00ed ya no se habla del pan que es el propio Jes\u00fas, sino del pan que \u00ab\u00e9l dar\u00e1\u00bb, y ese pan \u00abes mi carne para la vida del mundo\u00bb. Tampoco aqu\u00ed es todav\u00eda decidida y resuelta la referencia a la eucarist\u00eda, a la cena del Se\u00f1or, sino ante todo a la entrega de s\u00ed mismo de Jes\u00fas en la cruz. \u00abSi la carne designa la vida entregada por la vida del mundo, no hay duda alguna de que se piensa en la entrega de Jes\u00fas a la muerte, que seg\u00fan la primitiva visi\u00f3n cristiana es&#8230; una muerte vicaria\u00bb 465 H. Schurmann ha demostrado adem\u00e1s, en su detallado estudio sobre el v. 51c, que Jn utiliza en este pasaje la tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or. \u00abEn Jua 6:51c, de una parte, y 6,(52)53-58, de la otra, se encuentran peculiaridades, que no s\u00f3lo delatan un lenguaje eucar\u00edstico firmemente establecido, sino que tambi\u00e9n permiten reconocer la dependencia de un relato tradicional de instituci\u00f3n\u00bb. Se trata sobre todo de las palabras de la consagraci\u00f3n del pan, que en la redacci\u00f3n de Mc y Mt suena as\u00ed: \u00abEsto es mi cuerpo\u00bb (cf. Mar 14:22; Mat 26:26; tambi\u00e9n Luc 22:19), mientras que en la redacci\u00f3n \u00abhelen\u00edstica\u00bb, ya difundida, de Pablo se dec\u00eda probablemente: \u00abEsto es mi cuerpo por vosotros\u00bb, estando firmemente establecido el pro (= \u00abpor\u00bb soteriol\u00f3gico) que expresa y responde a la muerte salv\u00edfica y vicaria de Jes\u00fas. Como receptor del acontecimiento salvador se designa en Jn al cosmos, al mundo entero. <\/p>\n<p>Que la muerte de Jes\u00fas tenga que ocurrir en favor del cosmos es algo congruente con la soteriolog\u00eda de Jn (cf. l, 29; 3,16s; 12,47), interesada plenamente por la universalidad de la salvaci\u00f3n, que mantiene en firme. Tenemos, pues, en el v. 51c un perfecto ensamblaje de la tradici\u00f3n sobre la cena del Se\u00f1or y de la soteriolog\u00eda jo\u00e1nica. En qu\u00e9 estadio de esa tradici\u00f3n haya tenido efecto la transformaci\u00f3n de \u00abmi cuerpo\u00bb en \u00abmi carne\u00bb, es algo que no puede establecerse con seguridad. Sabemos que el lenguaje de la cena del Se\u00f1or en Ignacio de Antioqu\u00eda (+ ha. 105 d.C.) est\u00e1 muy cercano a la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, y all\u00ed se emplea gustosamente el vocablo \u00abcarne\u00bb mientras que falta por completo el t\u00e9rmino \u00abcuerpo\u00bb. As\u00ed se dice en Ign, Rom 7:3 : <\/p>\n<p>No tengo satisfacci\u00f3n alguna en un manjar perecedero ni en los deleites de esta vida. Quiero el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, el cual procede del linaje de David, y por bebida quiero su sangre, que es amor imperecedero (Cf. D. RUIZ BUENO, Padres apost\u00f3licos, BAC, Madrid 1950, p. 479). <\/p>\n<p>De inmediato descubrimos la proximidad de tal lenguaje a la redacci\u00f3n jo\u00e1nica en su tenor presente. Pero hay un rasgo de singular importancia: en esa tradici\u00f3n la eucarist\u00eda y la encarnaci\u00f3n aparecen estrechamente unidas y apoy\u00e1ndose mutuamente. La intenci\u00f3n antiher\u00e9tica (antidocetista en concreto) bien puede haber sido aqu\u00ed determinante. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Cf. Exo 15:24; Exo 16:2.7.8.9.12; Num 11:1; Num 14:2.27.29; Num 16:41; Sal 106:25; K.H, RENGSTORF: La \u00abmurmuraci\u00f3n\u00bb significa \u00absiempre una actitud del hombre contraria o alejada de Dios y no s\u00f3lo de insatisfacci\u00f3n por alguna aspiraci\u00f3n que no se le ha cumplido. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>3. EL DISCURSO DE LA EUCARIST\u00cdA (Jn\/06\/52-59) <\/p>\n<p>52 Pusi\u00e9ronse entonces a discutir los jud\u00edos entre s\u00ed diciendo: \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9ste darnos a comer su carne? 53 Pero Jes\u00fas les contest\u00f3: De verdad os aseguro que, si no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 55 Pues mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. 56 EI que come mi carne y bebe mi sangre, en m\u00ed permanece y yo en \u00e9l. 57 Lo mismo que el Padre que me envi\u00f3 vive, y yo vivo por el Padre, as\u00ed el que me come, tambi\u00e9n \u00e9l vivir\u00e1 por m\u00ed. 58 Este es el pan que ha bajado del cielo: no como aquel que comieron los padres, que, sin embargo, murieron; quien come este pan vivir\u00e1 eternamente.  59 Todo esto lo dijo ense\u00f1ando en una sinagoga, en Cafarna\u00fam. <\/p>\n<p>\u00abCon un cambio perceptible en la manera de hablar, esta \u00faltima parte del discurso del pan se refiere a la recepci\u00f3n de la eucarist\u00eda\u00bb. Son palabras de Schnackenburg con las que expresa un consenso ampliamente dominante. Lo que se discute es si en esta per\u00edcopa se trata de un ap\u00e9ndice posterior al discurso del pan o si el discurso de la eucarist\u00eda iba originariamente ligado al discurso del pan. <\/p>\n<p>\u00abEl argumento principal sigue siendo la permanente interpretaci\u00f3n \u00absimb\u00f3lica\u00bb del discurso del pan (Sal 6:31-51), con la que contrasta el \u00abrealismo sacramental\u00bb de los vers\u00edculos eucar\u00edsticos. En el lenguaje figurado Jes\u00fas es el \u00abpan\u00bb personal bajado del cielo, del que hay que \u00abcomer\u00bb mediante la fe. Ahora se habla de la \u00abcarne\u00bb y de la \u00absangre\u00bb del Hijo del hombre, que es necesario asimilarse mediante una \u00abcomida\u00bb y \u00abbebida\u00bb reales. El don universal de Dios se ha convertido en unos dones especiales de Jes\u00fas, la revelaci\u00f3n cristol\u00f3gica en una doctrina sacramental\u00bb. <\/p>\n<p>En efecto, la singularidad de esta per\u00edcopa viene determinada por el hecho de que aqu\u00ed se recoge la tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or, probablemente la que ten\u00eda el c\u00edrculo jo\u00e1nico, conect\u00e1ndola con el discurso del pan. La influencia mutua puede reconocerse. El autor toma elementos del discurso del pan y los modifica, para interpretar as\u00ed la tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or, Por otra parte, sin embargo, tambi\u00e9n el lenguaje de su tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or est\u00e1 definido y probablemente fijado con una relativa estabilidad, de tal modo que su presencia se advierte en nuestro texto. El propio Bultmann, que ve aqu\u00ed \u00abuna aplicaci\u00f3n secundaria del discurso del pan a la cena del Se\u00f1or\u00bb, no puede negar que ello ocurre \u00abacomod\u00e1ndose al lenguaje y estilo del texto original\u00bb. <\/p>\n<p>En el v. 52 se menciona una pol\u00e9mica suscitada entre los jud\u00edos a prop\u00f3sito de la afirmaci\u00f3n hecha por Jes\u00fas de que les \u00abdar\u00eda su carne\u00bb. Por en\u00e9sima vez se trata de un equ\u00edvoco, que ciertamente presupone ya la interpretaci\u00f3n eucar\u00edstica del v. 51c. La discusi\u00f3n recoge la murmuraci\u00f3n del discurso del pan y la prolonga. El contenido de la discusi\u00f3n versa sobre los modos posibles con que Jes\u00fas pudiera dar a comer su \u00abcarne\u00bb. Cabe suponer que las palabras indicativas de la eucarist\u00eda: \u00abEsto es mi cuerpo; esto es mi sangre\u00bb indujeron en una \u00e9poca relativamente temprana a m\u00faltiples equ\u00edvocos y los correspondientes enfrentamientos acerca de una recta \u00abcomprensi\u00f3n de la cena del Se\u00f1or\u00bb. Sobre todo los extra\u00f1os, al estar mal informados, no pod\u00edan saber qu\u00e9 pensar de todo ello, como lo confirman las difamaciones posteriores. Aqu\u00ed puede muy bien suceder que la pol\u00e9mica sea de origen jud\u00edo o judeocristiano. Tambi\u00e9n resulta interesante que en nuestro texto no se haya hecho la menor tentativa por aclarar el equ\u00edvoco, sino que se repita con toda su dureza la interpretaci\u00f3n cristiana de la cena del Se\u00f1or. Esto permite suponer un aut\u00e9ntico enfrentamiento, que no era puramente te\u00f3rico; se trata de una apolog\u00e9tica como la que se da de ordinario en los conflictos agudos en los que se intenta afianzar la propia posici\u00f3n. As\u00ed se explica magn\u00edficamente bien la reacci\u00f3n del v. 53, en que la comida y la bebida de la carne y de la sangre de Jes\u00fas se presentan como absolutamente necesarias: \u00abSi no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros.\u00bb Lo cual significa simple y llanamente que quien quiere participar en la \u00abvida\u00bb ha de tomar parte en la eucarist\u00eda (1). \u00bfHubo tal vez en el entorno de la escuela jo\u00e1nica gentes que lo discut\u00edan? En su carta a la comunidad de Esmirna Ignacio de Antioqu\u00eda menciona de hecho algo parecido; dice as\u00ed: <\/p>\n<p>\u00abPoned atenci\u00f3n a los defensores de opiniones disidentes respecto de la gracia de Jesucristo, que ha llegado hasta nosotros, los cuales se encuentran en oposici\u00f3n al sentido de Dios. No se preocupan del deber del amor, ni de la viuda, ni del hu\u00e9rfano, ni del oprimido, el encarcelado o el liberto, ni del que padece hambre o sed. Permanecen alejados de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y de la oraci\u00f3n; porque no confiesan que la eucarist\u00eda es la carne de nuestro redentor Jesucristo, carne que padeci\u00f3 por nuestros pecados y que el Padre resucit\u00f3 en su bondad. Ahora bien, quienes discuten el don de Dios mueren en su discusi\u00f3n. Pero les ser\u00eda provechoso dar pruebas de amor, a fin de que tambi\u00e9n ellos resuciten\u00bb (Ign, Smirn 6,2-7,1) (Cf. RUIZ BUENO, p. 492). <\/p>\n<p>El v. 54 subraya una vez m\u00e1s el efecto salv\u00edfico de la eucarist\u00eda. Asegura la vida eterna al tiempo que garantiza la consumaci\u00f3n salv\u00edfica futura, expresada con el giro \u00aby yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. Que en este pasaje se abra una perspectiva de escatolog\u00eda de futuro, no resulta sorprendente, justo por la conexi\u00f3n que existe con la tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or, puesto que la perspectiva escatol\u00f3gica tiene un sitio firme en tal tradici\u00f3n. Dice, por ejemplo, Marcos: \u00abOs aseguro que ya no beber\u00e9 m\u00e1s del producto de la vid hasta aquel d\u00eda en que lo beba nuevo en el reino de Dios\u00bb (Mar 14:25 y par; Mat 26:29; Luc 22:17b). En Pablo encontramos ya una transformaci\u00f3n de esa \u00abperspectiva escatol\u00f3gica\u00bb pasando de la expectaci\u00f3n del reino de Dios a la expectaci\u00f3n de la parus\u00eda, cuando dice: \u00abPorque cada vez que com\u00e9is de este pan y beb\u00e9is de esta copa, est\u00e1is anunciando la muerte del Se\u00f1or, hasta que \u00e9l venga\u00bb (1Co 11:26). Por todo lo cual cabe suponer que la f\u00f3rmula \u00aby yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (v. 54b) sea la formulaci\u00f3n jo\u00e1nica de la perspectiva escatol\u00f3gica de la tradici\u00f3n de la cena del Se\u00f1or, en la que tal perspectiva tiene su puesto propio y tradicional. <\/p>\n<p>El v. 55 pone de relieve que la carne y la sangre de Jes\u00fas son respectivamente \u00abverdadera comida\u00bb y \u00abverdadera bebida\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir eso? \u00bfQue no se trata simplemente de una comida y bebida simb\u00f3licas? Entonces lo que est\u00e1 en juego es la realidad de la cena del Se\u00f1or, que se trata de una comida real, y que en tal comida se participa realmente de la carne y de la sangre de Cristo.Tambi\u00e9n aqu\u00ed tenemos la impresi\u00f3n de que la proclama se dirige contra otro tipo de concepci\u00f3n que al parecer discute de alg\u00fan modo esa realidad. El texto jo\u00e1nico parece defender, en contra de esas interpretaciones, una concepci\u00f3n realista de la cena del Se\u00f1or. Los \u00abenemigos\u00bb podr\u00edan ser tambi\u00e9n aqu\u00ed alg\u00fan grupo gn\u00f3stico-doceta. <\/p>\n<p>Los vers\u00edculos siguientes describen el efecto sacramental de la cena del Se\u00f1or, recurriendo para ello a la \u00abf\u00f3rmula de la inmanencia\u00bb. El que come la carne de Jes\u00fas y bebe su sangre, \u00abpermanece en m\u00ed y yo en \u00e9l\u00bb. Esa \u00abf\u00f3rmula de la inmanencia\u00bb, que tambi\u00e9n se encuentra en la comparaci\u00f3n de \u00abla vid verdadera\u00bb (\/Jn\/15\/01-07) (2), sirve para expresar la intensidad y persistencia de la comuni\u00f3n de los creyentes con Jes\u00fas. \u00abPermanecer\u00bb subraya la duraci\u00f3n de dicha comuni\u00f3n, que seg\u00fan la primitiva concepci\u00f3n cristiana tiene adem\u00e1s car\u00e1cter definitivo. Quien ha sido acogido en la comunidad y ha participado en la cena del Se\u00f1or, lo ha hecho de manera definitiva y para siempre. Se puede muy bien pensar que el trasfondo experimental para la \u00abf\u00f3rmula de la inmanencia\u00bb hay que buscarlo realmente en el hecho de la cena del Se\u00f1or. Y ello porque no puede ponerse en duda que la experiencia de una comuni\u00f3n intensa y hasta entusi\u00e1stica en la cena del Se\u00f1or no s\u00f3lo afectaba a la uni\u00f3n de los miembros entre s\u00ed, sino tambi\u00e9n a la de cada uno de ellos con el Se\u00f1or glorificado. La permanente comuni\u00f3n con Jes\u00fas, tal como se expresa por medio de la eucarist\u00eda, o m\u00e1s claramente a\u00fan, tal como se realiza en la eucarist\u00eda y por la eucarist\u00eda, sirve tambi\u00e9n de base para la persistencia de la comuni\u00f3n de vida escatol\u00f3gica entre el creyente y Jes\u00fas. El enviado y revelador de Dios, Jes\u00fas, \u00abvive\u00bb por el Padre, por su participaci\u00f3n en la vida divina, y \u00e9l a su vez transmite esa vida a los creyentes. La manducaci\u00f3n sacramental de la cena del Se\u00f1or est\u00e1 al servicio de la comunicaci\u00f3n de esa vida. Con raz\u00f3n dice F. Mussner: \u00abQuien disfruta del don eucar\u00edstico, de la carne y sangre del Hijo del hombre, alcanza tambi\u00e9n una comuni\u00f3n con Cristo paciente; es decir, que el creyente se apropia en el banquete eucar\u00edstico la virtud salvadora de la muerte de Cristo\u00bb. <\/p>\n<p>Como ampliaci\u00f3n del v. 50, se subraya en este pasaje que el alimento eucar\u00edstico es la verdadera contrarr\u00e9plica del man\u00e1. Es el pan que ha bajado del cielo, mientras que no lo era el man\u00e1 que comieron los padres. El que come ese pan vivir\u00e1 eternamente. La conclusi\u00f3n del discurso de la eucarist\u00eda est\u00e1 claramente configurada con el final del discurso del pan, y demuestra que el discurso eucar\u00edstico depende del discurso sobre el pan. Con el v. 59 concluye todo el discurso. <\/p>\n<p>Si nos preguntamos brevemente por la peculiar estructura de la doctrina jo\u00e1nica de la eucarist\u00eda, destaca ante todo su consecuente enfoque cristol\u00f3gico-soteriol\u00f3gico. Se puede calificar como una doctrina que se desarrolla en conexi\u00f3n con el discurso del pan. Y adquiere en ella importancia singular principalmente la vinculaci\u00f3n con la cruz de Jes\u00fas, como se da en el v. 51c. Es el Hijo del hombre, crucificado y exaltado, el que como \u00abpan\u00bb da su \u00abcarne por la vida del mundo\u00bb. Es una aseveraci\u00f3n que expresa el espec\u00edfico car\u00e1cter cristiano de la cena del Se\u00f1or. Aparece adem\u00e1s Jesucristo en persona como el verdadero sujeto activo en el acontecimiento de la cena del Se\u00f1or. Se trata de comer y beber de la carne y sangre del Hijo del hombre glorificado. El efecto del sacramento consiste en el establecimiento y profundizaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Cristo, entendida de un modo personal, tal como se expresa mediante la \u00abf\u00f3rmula de la inmanencia\u00bb. A ello se suma el realismo sacramental, con probable intenci\u00f3n antidoceta, y que sin duda ha conducido tambi\u00e9n a la recepci\u00f3n del concepto \u00abcarne\u00bb en lugar de \u00abcuerpo\u00bb. Con ello se entrelazan estrechamente la idea de encarnaci\u00f3n y la concepci\u00f3n de sacramento. La cena del Se\u00f1or, entendida de un modo realista y hasta casi \u00abmaterialista\u00bb refrenda, por su parte, el materialismo de la encarnaci\u00f3n. Y es \u00e9sta una tendencia que se prolonga entre los padres apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. En este contexto opina BULTMANN: \u00abAI que no goza de la cena del Se\u00f1or, se le niega la obtenci\u00f3n de la vida; la cena del Se\u00f1or se entiende, pues como&#8230; pharmakon athanasias&#8230;: el participante de la comida sacramental lleva en s\u00ed la potencia, que le garantiza la resurrecci\u00f3n\u00bb, p. 175. Y se refiere tambi\u00e9n al pasaje de Ign,Efe 20:2 en que se dice: \u00abcuando os reun\u00eds&#8230; en una fe y en Jesucristo, que seg\u00fan la carne desciende del linaje de David, Hijo del hombre e Hijo de Dios, para mostrar al obispo y al presbiterio obediencia con sentimiento indiviso y para partir el pan, que es una medicina de inmortalidad, un ant\u00eddoto, pues no se muere, sino que se vive para siempre en Jesucristo.\u00bb <\/p>\n<p> 2. Para la \u00abf\u00f3rmula de inmanencia\u00bb y su problem\u00e1tica cf. R. BORIG: \u00abEI Hijo es la figura central en torno a la cual gira la inmanencia y en quien tiene su fundamento. Aqu\u00ed se manifiesta el esencial principio cristol\u00f3gico de la inmanencia; siempre se trata de un estar en el Hijo y con el Hijo y s\u00f3lo por el Hijo y en el Hijo pueden los disc\u00edpulos llegar a la comuni\u00f3n con Dios, al igual que Dios s\u00f3lo se comunica a los disc\u00edpulos en el Hijo, a fin de permanecer (en \u00e9l) y con \u00e9l en ellos. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>4. LA GRAN DECISI\u00d3N. APOSTASIA DE LOS DISC\u00cdPULOS Y CONFESI\u00d3N DE PEDRO (Jn\/06\/60-71) <\/p>\n<p>La \u00faltima per\u00edcopa trata del efecto del discurso del pan en los oyentes. Se llega as\u00ed a la crisis, al enfrentamiento, a la decisi\u00f3n tanto en sentido negativo como positivo. Una y otra son efecto de la palabra de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>60 Muchos de sus disc\u00edpulos, al o\u00edrlo dijeron: \u00a1Intolerables son estas palabras! \u00bfQui\u00e9n es capaz de escucharlas siquiera? 61 Pero Jes\u00fas, conociendo interiormente que sus disc\u00edpulos estaban murmurando de ello, les dijo: \u00bfEsto es un tropiezo para vosotros? 62 Pues, \u00bfy si vierais al Hijo del hombre subiendo a donde estaba antes? 63 El esp\u00edritu es el que da vida, la carne de nada sirve. Las palabras que yo os he dicho son esp\u00edritu y son vida. 64 Pero hay entre vosotros algunos que no creen. Efectivamente, Jes\u00fas sabia ya desde el principio qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan y qui\u00e9n era el que lo iba a entregar. 65 Y a\u00f1adi\u00f3: por eso os he dicho: Nadie puede venir a m\u00ed, si el Padre no le concede ese don. <\/p>\n<p>Los oyentes califican de \u00abintolerable\u00bb el discurso de Jes\u00fas. Es un discurso que, sobre todo por la conexi\u00f3n que se establece entre el discurso del pan y el discurso de la eucarist\u00eda, plantea a los oyentes una grave exigencia, como exigencia de la fe en Jes\u00fas y tambi\u00e9n como exigencia de una concreci\u00f3n de esa fe en la participaci\u00f3n en la mesa del Se\u00f1or. Ello pone de manifiesto una vez m\u00e1s que la fe no es algo aut\u00f3nomo e independiente, sino m\u00e1s bien una decisi\u00f3n personal, que incluye la aceptaci\u00f3n personal de Jes\u00fas por parte del hombre. Jes\u00fas no priva a los oyentes de su decisi\u00f3n. As\u00ed lo demuestra la pregunta: \u00ab\u00bfEsto constituye un tropiezo (o esc\u00e1ndalo) para vosotros?\u00bb Jes\u00fas articula con ello el asentimiento del c\u00edrculo de los oyentes, que comprende tambi\u00e9n a quienes hasta ahora han pertenecido al grupo de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n ellos, como antes los jud\u00edos, empiezan a murmurar, con lo que manifiestan su mala disposici\u00f3n para creer. FE\/ESCANDALO: El \u00abtropiezo\u00bb, o el esc\u00e1ndalo como antes se prefer\u00eda decir, no se puede evitar. \u00abLa posibilidad del esc\u00e1ndalo es la encrucijada o significa lo mismo que hallarse en un cruce de caminos. Uno se inclina hacia el esc\u00e1ndalo o hacia la fe; pero jam\u00e1s se llega a la fe sino a trav\u00e9s de la posibilidad del esc\u00e1ndalo\u00bb (S. \u00b7KIERKEGAARD). <\/p>\n<p>El v. 62 pretende evidentemente significar una escalada del esc\u00e1ndalo, con la que la fe puede resultar a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil. La frase habla de la subida de Jes\u00fas \u00aba donde antes estaba\u00bb. Esta subida corresponde al descenso tantas veces mencionado y completa la cristolog\u00eda del Hijo del hombre que late bajo el discurso del pan y de la eucarist\u00eda. Se trata del mismo complejo que en los discursos de despedida se expresa como \u00abirse al Padre\u00bb. Aqu\u00ed se indica asimismo que la marcha de Jes\u00fas al Padre agrava en cierto modo la dificultad de la fe. De todos modos la ausencia de Jes\u00fas s\u00f3lo agranda el tropiezo para la incredulidad. Pero \u00e9se es solamente un lado de la cuesti\u00f3n. Para la fe no existe tal dificultad, porque se mueve en un plano diferente, en una dimensi\u00f3n cualitativamente distinta: en la dimensi\u00f3n del pneuma, del esp\u00edritu. En cierto aspecto la afirmaci\u00f3n del v. 63 anticipa a este pasaje la tem\u00e1tica de las palabras sobre el Par\u00e1clito en los discursos de despedida. As\u00ed pues, partiendo del contexto, ser\u00e1 bueno dar la preferencia al sentido hermen\u00e9utico de la afirmaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Permanecer prisionero en el plano de la \u00abcarne\u00bb, que es como decir en el plano del horizonte existencial terreno-mundano y de la indisposici\u00f3n para creer, no puede ayudar a superar el tropiezo. En ese sentido tambi\u00e9n afecta al aspecto cristol\u00f3gico, pues una \u00abmanera incr\u00e9dula de ver\u00bb en el sentido de la \u00abcarne\u00bb, tambi\u00e9n contempla de forma diferente al \u00abobjeto de la fe\u00bb, al mismo Jes\u00fas, al no contemplarle justamente como glorificado. Aqu\u00ed vale rea]mente el principio de que \u00abel esp\u00edritu es el que da vida\u00bb, porque opera la fe en Jes\u00fas, posibilitando por lo mismo la recta comprensi\u00f3n de Jes\u00fas y de sus palabras. Pero al creer el oyente de Jes\u00fas vivir\u00e1 tambi\u00e9n la experiencia de que las palabras del mismo Jes\u00fas pertenecen a la dimensi\u00f3n pneum\u00e1tica, que son \u00abesp\u00edritu y vida\u00bb. Lo cual responde al viejo axioma cl\u00e1sico de que \u00ablo semejante s\u00f3lo puede ser conocido por lo semejante\u00bb. Indirectamente las afirmaciones de los v. 62s contienen una exhortaci\u00f3n a la fe. <\/p>\n<p>Mas no todos secundan tal exhortaci\u00f3n, como Jes\u00fas sabe muy bien y se lo dice claramente a quienes le escuchan (v. 64). El que Jes\u00fas conozca a los maldispuestos para creer, y entre ellos sobre todo al traidor, encaja bien en la imagen jo\u00e1nica de Jes\u00fas. Seg\u00fan ella Jes\u00fas conoce perfectamente el interior del hombre, como se conoce a s\u00ed mismo y su propio destino. El v. 65 aporta una nueva referencia retrospectiva al v. 37, de modo que puede entenderse como una interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del mismo. Confirma de nuevo que aqu\u00ed se trata del misterio de la fe y de la incredulidad, misterio que en definitiva s\u00f3lo Dios conoce, porque s\u00f3lo \u00e9l puede poner a salvo la fe del hombre sin herir su libertad. <\/p>\n<p>66 Desde entonces muchos de sus disc\u00edpulos se volvieron atr\u00e1s y ya no andaban m\u00e1s con \u00e9l. 67 Jes\u00fas entonces pregunt\u00f3 a los doce: \u00bfAcaso tambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is iros? 68 Sim\u00f3n Pedro le respondi\u00f3: Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a ir? \u00a1T\u00fa tienes palabras de vida eterna! 69 Y nosotros hemos cre\u00eddo y sabemos bien que t\u00fa eres el Santo de Dios. 70 Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00bfNo os escog\u00ed yo a los doce? Sin embargo, uno de vosotros es un demonio. 71 Se refer\u00eda as\u00ed a Judas, el de Sim\u00f3n Iscariote, porque \u00e9ste, uno de los doce, lo iba a entregar. <\/p>\n<p>Jn habla aqu\u00ed de una defecci\u00f3n masiva de muchos disc\u00edpulos en Galilea. \u00abLa apostas\u00eda de muchos disc\u00edpulos galileos se concibe como un alejamiento permanente de Jes\u00fas; a estos galileos ya no se los menciona m\u00e1s\u00bb (SCHNACKENBURG). As\u00ed pues, la tradici\u00f3n jo\u00e1nica sabe de una crisis del movimiento a favor de Jes\u00fas en Galilea, que termina con un fracaso estrepitoso. Jes\u00fas, en efecto, ha fracasado realmente con su mensaje en Galilea. Seg\u00fan la exposici\u00f3n de Jn, no fueron muchos efectivamente los que continuaron al lado de Jes\u00fas. Aqu\u00ed puede haber un recuerdo hist\u00f3rico fiable, por lo que no hay raz\u00f3n alguna para situar la per\u00edcopa al final del ministerio de Jes\u00fas en general. Existe tambi\u00e9n una cierta coincidencia con la imagen hist\u00f3rica marciana que no podemos ignorar, por cuanto que tambi\u00e9n en Mc la actividad de Jes\u00fas en Galilea se cierra con la confesi\u00f3n de Pedro. Jes\u00fas no priva a nadie, ni siquiera a sus disc\u00edpulos, de la decisi\u00f3n de fe. La apostas\u00eda masiva no es, por ello, motivo para que Jes\u00fas se retracte un \u00e1pice de lo dicho ni para que facilite de cualquier otra forma la decisi\u00f3n. De ah\u00ed que no nos sorprenda la pregunta de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfAcaso tambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is iros?\u00bb Sus palabras se dirigen al grupo de los doce, que como tal s\u00f3lo aparece en este pasaje de Jn (6,67.70.71; 20,24). E1 evangelista conoce el circulo de los doce s\u00f3lo como una realidad cerrada. Aunque menciona nominalmente a varios disc\u00edpulos, no da ninguna lista completa de sus nombres (cf. Mar 3:16-19; y par Mat 10:2-4; Luc 6:14-16; Hec 1:13). El circulo de los doce aparece en \u00e9l como una entidad conocida por tradici\u00f3n y que formaba parte del acompa\u00f1amiento del Jes\u00fas terreno. <\/p>\n<p>En nuestro contexto parece que la pregunta de Jes\u00fas sobre la decisi\u00f3n se dirige a los disc\u00edpulos al tiempo que constituye el pretexto para la confesi\u00f3n de Pedro. En Mc la confesi\u00f3n del ap\u00f3stol est\u00e1 motivada por la pregunta de Jes\u00fas acerca de lo que la gente piensa sobre \u00e9l (Mar 8:27). Como en Mc, y en el famoso texto paralelo de Mt ( Mar 8:29; Mat 16:16-19), tambi\u00e9n es Pedro el que aqu\u00ed responde como portavoz del c\u00edrculo de los disc\u00edpulos, con una f\u00f3rmula que responde por completo al estilo de la teolog\u00eda jo\u00e1nica. La respuesta de Pedro en los v. 68s consta de tres partes. Primero contesta Pedro a la pregunta de Jes\u00fas con una contrapregunta: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a ir?\u00bb Es una f\u00f3rmula interrogativa que subraya la importancia \u00fanica de Jes\u00fas. Para el creyente, que ya ha comprendido qui\u00e9n es Jes\u00fas de Nazaret y cu\u00e1nto le afecta, ya no existe realmente ninguna otra posibilidad equiparable. Y la raz\u00f3n de por qu\u00e9 no existe ya ninguna otra posibilidad es \u00e9sta: \u00abT\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb; expresi\u00f3n que tiene un sentido claramente exclusivo: s\u00f3lo t\u00fa, y nadie fuera de ti. Las palabras de Jes\u00fas son \u00abpalabras de vida eterna\u00bb, porque hacen part\u00edcipe al creyente de la palabra de vida de Dios mismo, la cual sale al encuentro del hombre en la historia con la persona de Jes\u00fas. Y sigue ahora la confesi\u00f3n propiamente dicha: \u00abY nosotros hemos cre\u00eddo y sabemos bien que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb, v. 69. Hallamos aqu\u00ed la t\u00edpica subordinaci\u00f3n jo\u00e1nica de fe y conocimiento, elementos ambos que se completan. Lejos de excluirse mutuamente, deben considerarse como complementarios. Creer es a la vez conocer, una fe ilustrada y reflexiva, y a la inversa; el conocer comporta simult\u00e1neamente un movimiento de fe, de confianza y de reconocimiento. <\/p>\n<p>Para Jn no existe un recto conocimiento de Jes\u00fas sin la fe. De ah\u00ed que, mediante la expresi\u00f3n \u00abhemos cre\u00eddo y sabemos\u00bb&#8230; se indique la plena orientaci\u00f3n de la fe a Jes\u00fas. Pero esa fe se articula en la confesi\u00f3n: \u00abT\u00fa eres el Santo de Dios.\u00bb Fuera de este pasaje y como atributo personal de Jes\u00fas, tal designaci\u00f3n s\u00f3lo se encuentra en el relato de la expulsi\u00f3n de un demonio, Mar 1:24 (Luc 4:34), y parece tener un car\u00e1cter singular. La expresi\u00f3n \u00abel Santo de Dios\u00bb designa a Jes\u00fas como una persona que pertenece total y absolutamente a Dios y a la esfera de la santidad divina. \u00abSanto\u00bb es un concepto que califica de modo especial la \u00abdivinidad de Dios\u00bb, aquello que constituye la \u00abesfera divina\u00bb en su singularidad espec\u00edfica y contrapuesta a todos los otros campos no divinos. Pues bien, Jes\u00fas pertenece esencialmente a esa esfera. \u00e9l representa la realidad de Dios en el mundo. Seg\u00fan Bultmann, la confesi\u00f3n de Pedro muestra \u00abel car\u00e1cter de una aut\u00e9ntica confesi\u00f3n, por cuanto que (1.\u00b0) brota de la situaci\u00f3n y en consecuencia no es un asentimiento general a una doctrina, sino que es un acto de decisi\u00f3n, y (2.\u00b0) porque es la respuesta a la pregunta que plantea la revelaci\u00f3n, no el resultado de una especulaci\u00f3n\u00bb. La respuesta de Jes\u00fas en Jn se distingue con toda nitidez de la que aparece, por ejemplo, en Mat 16:17 ss con la conocida bienaventuranza \u00abBienaventurado eres t\u00fa, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s&#8230;\u00bb. Al contrario, la respuesta jo\u00e1nica tiene un matiz de reserva, escepticismo y misterio. Subraya, por una parte, la idea de elecci\u00f3n: \u00ab\u00bfNo os he elegido yo a los doce?\u00bb, y subraya ya en este pasaje el gran enigma de que uno de los doce elegidos, Judas, hijo de Sim\u00f3n Iscariote, va a traicionar y entregar a Jes\u00fas. \u00abQue Jes\u00fas haya sabido de antemano la traici\u00f3n es uno de los motivos importantes en la primitiva apolog\u00e9tica cristiana\u00bb. La aserci\u00f3n \u00aby, sin embargo, uno de vosotros es un demonio\u00bb, un diablo, no hace m\u00e1s que vincular la traici\u00f3n de Judas al gran antagonista, que es el poder demon\u00edaco (cf. 13,2.21-30). Judas Iscariote aparece aqu\u00ed como un instrumento del diablo, cuya naturaleza encarna. Con la observaci\u00f3n \u00abporque \u00e9ste, uno de los doce, le iba a entregar\u00bb, que subraya algo inaudito, cual es esa terrible mezcla de confesi\u00f3n y traici\u00f3n, se cierra con un gran efecto la per\u00edcopa del discurso del pan. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 6 del Evangelio seg\u00fan Jn se nos presenta como un texto, que contiene toda una serie de problemas de distinta \u00edndole. Aqu\u00ed aparecen en forma concentrada diversos e importantes temas de la teolog\u00eda jo\u00e1nica, como son: la concepci\u00f3n de la se\u00f1al o signo, la cristolog\u00eda y la teolog\u00eda de la revelaci\u00f3n, los problemas escatol\u00f3gicos, la fe y, finalmente, toda la problem\u00e1tica de la cena del Se\u00f1or. El lector participa en un proceso espiritual en el que evidentemente se trata de c\u00f3mo una comunidad cristiana o un grupo -el c\u00edrculo jo\u00e1nico- va adquiriendo su propia identidad en el enfrentamiento con las concepciones recibidas y tradicionales, as\u00ed como con otros grupos y corrientes. Es importante no entender las afirmaciones del Evangelio seg\u00fan Jn como una teolog\u00eda de la revelaci\u00f3n dogm\u00e1tica y firmemente establecida y fija, sino m\u00e1s bien participar en un proceso de pensamiento teol\u00f3gico, que mediante el asentimiento y la delimitaci\u00f3n conduce paso a paso hasta una dogm\u00e1tica cristiana. <\/p>\n<p>Hemos visto c\u00f3mo el cuarto Evangelio no recoge sin m\u00e1s ni m\u00e1s tradiciones precedentes, como el relato de la multiplicaci\u00f3n milagrosa de los panes o el caminar de Jes\u00fas sobre las aguas del lago, sino que las somete a una reinterpretaci\u00f3n cr\u00edtica. La tradici\u00f3n de la multiplicaci\u00f3n milagrosa de los panes pertenec\u00eda sin duda a una corriente judeo-cristiana que hab\u00eda visto en Jes\u00fas de Nazaret al Mes\u00edas en el sentido de la expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica popular y ampliamente difundida. Es una corriente que se expresa en este principio: \u00abAl igual que Mois\u00e9s as\u00ed el Mes\u00edas.\u00bb A ese complejo iban ligadas, sin duda, ciertas concepciones bastante objetivadas y estereotipadas del reino mesi\u00e1nico y de su \u00ababundancia materialista\u00bb, concepciones que respond\u00edan a un reino de la justicia y de la paz de \u00edndole terrena y mundana. <\/p>\n<p>Ahora bien, la tradici\u00f3n de los evangelios tambi\u00e9n permite reconocer ciertamente que en ciertos c\u00edrculos cristianos predominaban notables reservas respecto de tales ideas de la salvaci\u00f3n apocal\u00edptica-mesi\u00e1nica, reservas que, en definitiva, bien podr\u00edan remontarse al propio Jes\u00fas, que se distanci\u00f3 del mesianismo social religioso-pol\u00edtico, si es que no lo rechaz\u00f3 de una manera frontal. Pero era inevitable que el cristianismo primitivo debiera ajustarse desde el comienzo a la escatolog\u00eda y apocal\u00edptica jud\u00edas existentes. <\/p>\n<p>Por una parte, la primitiva fe cristiana con su confesi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret como Mes\u00edas se entend\u00eda a s\u00ed misma como el cumplimiento de las esperanzas futuras del AT. Lo cual significaba una aceptaci\u00f3n positiva de las expectativas mesi\u00e1nico-escatol\u00f3gicas tradicionales y admitidas. Cabr\u00eda adem\u00e1s referirse a las esperanzas de la llegada del reino mesi\u00e1nico con su paz universal, que en modo alguno se hab\u00edan cumplido todav\u00eda, pero que deber\u00edan llegar a t\u00e9rmino cuando ocurriera la parus\u00eda de Jes\u00fas. Que tales esperanzas de una reinstauraci\u00f3n del reino de Israel continuaron desempe\u00f1ando, durante largo tiempo, un cierto papel, lo demuestra claramente un texto como Hec 1:6. Cabe muy bien suponer que la cat\u00e1strofe de la guerra jud\u00eda contra Roma con la destrucci\u00f3n del templo el a\u00f1o 70 d.C. no s\u00f3lo signific\u00f3 para el juda\u00edsmo sino tambi\u00e9n para el cristianismo primitivo una gran depuraci\u00f3n y una nueva reflexi\u00f3n respecto de \u00ab]as concepciones y esperanzas mesi\u00e1nicas\u00bb. El verdadero perdedor en aquella cat\u00e1strofe lo fue el mesianismo pol\u00edtico. Y se impon\u00eda someter a una cr\u00edtica y diferenciar, en la medida de lo posible, sobre todo aquellos elementos que iban ligados a dicha ideolog\u00eda mesi\u00e1nica. <\/p>\n<p>Este rechazo del mesianismo pol\u00edtico se da en el Evangelio seg\u00fan Jn con gran \u00e9nfasis. Jn interpreta la concepci\u00f3n pol\u00edtico-mesi\u00e1nica del milagro de los panes simplemente como un craso equ\u00edvoco. Las gentes que quer\u00edan hacer de Jes\u00fas el rey Mes\u00edas no le hab\u00edan entendido en modo alguno. Hab\u00edan pasado por alto el meollo de la cuesti\u00f3n, y Jes\u00fas no pudo m\u00e1s que escapar a tales intentos. Lo cual representa una severa correcci\u00f3n de la antigua tradici\u00f3n judeocristiana. La cr\u00edtica se hace con ayuda de la teolog\u00eda de las se\u00f1ales, que espiritualiza pura y llanamente las concepciones materialistas predominantes. Las explica como se\u00f1ales, es decir, como s\u00edmbolos, con lo que las priva de su contenido explosivo. <\/p>\n<p>A ello se suma adem\u00e1s el proceso de personalizaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la escatolog\u00eda. Ese proceso consiste en que s\u00f3lo se puede entender la persona de Jesucristo como el cumplimiento escatol\u00f3gico exclusivo, y como tal ha de mantenerse. Todas las representaciones y s\u00edmbolos materialistas no significan en el fondo una alteraci\u00f3n y cambio de la situaci\u00f3n mundana, no significa una era mesi\u00e1nica con sus bendiciones te\u00f1idas de colores e im\u00e1genes apocal\u00edpticas; lo \u00fanico que sigue contando es \u00e9l, la persona de Jes\u00fas, crucificado y resucitado, el Hijo del hombre que otorga la vida. Jes\u00fas no es s\u00f3lo el portador y donante de la salvaci\u00f3n, sino que \u00e9l mismo es la salvaci\u00f3n, donante y don. Asimismo la salvaci\u00f3n ya no es para el hombre una circunstancia externa en un mundo transformado, sino la apertura de la vida eterna plena y sin mermas para el propio hombre. Aqu\u00ed se puede hablar, en efecto, de una desmaterializaci\u00f3n, de una descosificaci\u00f3n; o, dicho en forma positiva, cabe hablar de una personalizaci\u00f3n y humanizaci\u00f3n, de una concentraci\u00f3n en la existencia humana y en sus actos fundamentales de fe y de incredulidad. <\/p>\n<p>El beneficio de ese proceso mental teol\u00f3gico est\u00e1 a la vista, cuando ha marginado de forma radical o ha desvirtuado todo ese lastre de representaciones e im\u00e1genes apocal\u00edpticas. Pues no puede negarse que la apocal\u00edptica con su potencial de esperanzas ut\u00f3picas, con su acentuaci\u00f3n de las actividades humano-pol\u00edticas encerraba en s\u00ed grandes peligros. Esos peligros se pusieron de manifiesto con toda evidencia en la guerra jud\u00eda; y las reacciones consiguientes no s\u00f3lo se pueden descubrir entre los cristianos, sino tambi\u00e9n entre los rabinos del farise\u00edsmo, que van excluyendo cada vez m\u00e1s la herencia apocal\u00edptica o que la reducen para que en la medida de lo posible no pueda originar ning\u00fan perjuicio. La concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica jo\u00e1nica, con su tendencia simbolista y su espiritualizaci\u00f3n de la imaginer\u00eda escatol\u00f3gica, bien puede entenderse como una respuesta cristiana al mesianismo ut\u00f3pico-apocal\u00edptico. <\/p>\n<p>Mas tampoco se puede pasar por alto ciertamente la p\u00e9rdida que esa evoluci\u00f3n comporta. Consiste en una espiritualizaci\u00f3n consiguiente de la salvaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n, por obra de aquella interiorizaci\u00f3n, que se ha reprochado, no sin cierta raz\u00f3n, al pensamiento jo\u00e1nico. Cierto que Jn sostiene firmemente que la salvaci\u00f3n tra\u00edda por Jes\u00fas tiene como destinatario al mundo entero. En 6,33 se dice: \u00abEl pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo.\u00bb Pero la nueva vida escatol\u00f3gica, precisamente porque se entiende como un don presente ya, es una realidad no mundana, que s\u00f3lo se comunica por la fe. Ahora bien, la fe s\u00f3lo se apoya en la palabra, o en las se\u00f1ales; pero su \u00edntimo contenido real no puede demostrarse que sea en definitiva intramundano y de aqu\u00ed. La fe no puede representar de un modo intramundano su contenido, su objeto. Lo cual pone a la fe en una grave tensi\u00f3n existencial frente al mundo. Soportar dicha tensi\u00f3n no es obra al alcance de cualquiera, por lo que no cabe maravillarse de que en el curso de la historia se haya llegado a toda clase de compromisos, y sobre todo a peligrosas compensaciones, principalmente en el campo del poder terreno mundano. <\/p>\n<p>Y ha sido precisamente por esa v\u00eda por la que la cristolog\u00eda jo\u00e1nica del cumplimiento ha conducido al arrinconamiento cada vez mayor en la gran Iglesia cristiana de la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica, y tambi\u00e9n de la tensi\u00f3n frente al mundo, tal como se mantiene todav\u00eda claramente en Jn expres\u00e1ndose sin lugar a dudas como esc\u00e1ndalo. Se ha llegado as\u00ed a la funesta y peligrosa idea de considerar la salvaci\u00f3n como una realidad disponible en la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, realidad que consiguientemente se puede \u00abadministrar\u00bb. <\/p>\n<p>De acuerdo con ello hoy volvemos a cobrar conciencia cada vez m\u00e1s clara de la parcialidad de la teolog\u00eda jo\u00e1nica. Vemos que la cr\u00edtica al mesianismo pol\u00edtico y a sus concepciones era entonces comprensible y necesaria, como quiera que ello fuese, cuando se hab\u00edan tenido las fat\u00eddicas experiencias de una ideolog\u00eda pol\u00edtica. Una ideolog\u00eda, cuyas funestas consecuencias est\u00e1n a la vista, no pod\u00eda seguir manteni\u00e9ndose como tal; los hombres no pod\u00edan por menos de sacar las consecuencias necesarias. Lo cual cuenta tambi\u00e9n naturalmente de cara a las fatales evoluciones cristiano-eclesi\u00e1sticas. Si se debe consignar el hecho de que varias concepciones dogm\u00e1ticas han llevado a consecuencias falsas y funestas -como en el caso del comportamiento cristiano frente a los jud\u00edos- tambi\u00e9n aqu\u00ed hay que preguntarse por las causas y, en caso necesario, sacar las consecuencias. Puede importar a su vez que tampoco el \u00abpan de vida\u00bb se siga entendiendo s\u00f3lo simb\u00f3licamente y concebir asimismo la fe salv\u00edfica cristiana como una exigencia, que comporta unos postulados sociales y pol\u00edticos, y sobre todo la gran exigencia de compartir los recursos humanos m\u00e1s importantes. Hoy sabemos que los cristianos ya no pueden ni deben retirarse al rinc\u00f3n puramente religioso; no pueden abandonar a su suerte al mundo y a los hombres sus hermanos en medio de sus m\u00faltiples necesidades; m\u00e1s bien deben contribuir a la soluci\u00f3n de los innumerables problemas. Pero quiz\u00e1s en este punto vuelva a ser necesaria la correcci\u00f3n y cr\u00edtica jo\u00e1nica, en el sentido de que la acci\u00f3n cristiana en el mundo tiene siempre que orientarse a Jes\u00fas y su Esp\u00edritu. \u00bfY qu\u00e9 significa esa orientaci\u00f3n? Significa indiscutible y absolutamente la primac\u00eda del hombre y de la persona humana frente a los valores objetivos y utilitarios de cualquier tipo. Lo cual significa, a su vez, poder descubrir la salvaci\u00f3n presente en numerosas y peque\u00f1as se\u00f1ales como un acto y un poder presentes del amor aqu\u00ed y ahora. <\/p>\n<p>En este contexto tambi\u00e9n la liturgia cristiana alcanza su funci\u00f3n permanente e importante. Desde sus comienzos la asamblea con fines lit\u00fargicos, y sobre todo para celebrar la cena del Se\u00f1or, represent\u00f3 para los cristianos un factor decisivo de su vida comunitaria. La reuni\u00f3n habitual, que ya en \u00e9poca bastante temprana, ten\u00eda efecto el primer d\u00eda de la semana, lleg\u00f3 a ser en el cristianismo primitivo un significativo factor institucionalizador. El grupo vive de reunirse en forma regular, y en la cena del Se\u00f1or experimenta su comuni\u00f3n con el Se\u00f1or glorificado. La asamblea regular para la liturgia con lecturas de la Escritura, predicaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la cena constituye sin duda el elemento m\u00e1s importante de la experiencia sensible y de la formaci\u00f3n de la conciencia cristiana. Aqu\u00ed conviene ver la mutua subordinaci\u00f3n de la liturgia, por una parte, y del servicio al mundo, por otro. Lejos de excluirse, se condicionan mutuamente. La experiencia de la fe en la liturgia es necesaria, porque la fe ha de nutrirse constantemente de su centro sustentador, de palabras y sacramento; ah\u00ed tiene que renovarse en su aut\u00e9ntica explicaci\u00f3n. Pero, a su vez, tiene que probarse siempre en el servicio al mundo. Y, a la inversa: si las actividades cristianas en el campo social y pol\u00edtico no se realizan bajo el criterio de la b\u00fasqueda del sentido cristiano, de la orientaci\u00f3n a Jesucristo y su evangelio, perder\u00e1n a la larga su motivaci\u00f3n cristiana y se deslizar\u00e1n por la carrera vac\u00eda de un puro accionismo. Ambos aspectos se necesitan mutuamente. <\/p>\n<p>Por ello se trata siempre de evitar los peligros de la simplificaci\u00f3n unilateral. Cuando la utop\u00eda apocal\u00edptica conduce a la postergaci\u00f3n y desprecio del hombre presente o incluso a su aniquilaci\u00f3n, hay que oponerle el derecho a la consumaci\u00f3n presente del sentido de la vida humana. Pero cuando la consumaci\u00f3n presente se entiende de un modo puramente interno y espiritualista, de un modo puramente religioso, y conduce por ende a una autosatisfacci\u00f3n eclesi\u00e1stica y a la indiferencia respecto del bienestar social y terreno del hombre, en ese caso hay que contraponerle la utop\u00eda mesi\u00e1nica concreta, como una cr\u00edtica necesaria.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas, el pan de vida<\/span><\/p>\n<p>El cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span> viene a ser como el punto de encuentro de todo lo que se debate hist\u00f3rica, exeg\u00e9tica, cr\u00edtica, literaria y teol\u00f3gicamente en los estudios juaninos. El conflicto con las autoridades (en Jerusal\u00e9n) que est\u00e1 definido en el cap\u00edtulo anterior, contin\u00faa intensific\u00e1ndose (en Galilea) en el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>, hasta su desenlace en el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span> y su culminaci\u00f3n en el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 19:1-42<\/span><\/span>.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo comienza y termina con la t\u00edpica expresi\u00f3n juanina <span style=\"font-weight:bold\">despu\u00e9s de esto<\/span> (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1<\/span><\/span>), sirviendo como marco para todo el cap\u00edtulo. Una expresi\u00f3n tan general no aclara las dificultades en la transici\u00f3n del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span> al <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>. Por esto muchos estudiosos han propuesto la ubicaci\u00f3n del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span> antes del <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>. La mayor\u00eda de los especialistas siguen el orden tradicional del texto, reconociendo la dificultad de reconciliar el orden geogr\u00e1fico. Adem\u00e1s, se sabe que el evangelista no intenta dar un itinerario exacto de los viajes de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span> forma una unidad literaria con indicadores claros de las secciones: \u201cdespu\u00e9s de un tiempo\u201d (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1<\/span><\/span>), \u201cal atardecer\u201d (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:16<\/span><\/span>), \u201ca la ma\u00f1ana siguiente\u201d (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:22<\/span><\/span>), \u201cesto dijo\u201d (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:59<\/span><\/span>), \u201cdesde entonces\u201d (v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:66<\/span><\/span>), \u201cdespu\u00e9s de un tiempo\u201d (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1<\/span><\/span>). El material del cap\u00edtulo est\u00e1 estructurado siguiendo estos indicadores con material narrativo (dos relatos en Galilea) y material discursivo (el discurso del pan de vida). Antes de la narraci\u00f3n de las dos se\u00f1ales hay una ambientaci\u00f3n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-4<\/span><\/span>) que responde a las preguntas cu\u00e1ndo, d\u00f3nde, qui\u00e9nes y por qu\u00e9. De igual manera, antes del discurso del pan de vida, se presenta otra ambientaci\u00f3n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:22-24<\/span><\/span>). Una lectura atenta del texto nos indica que la presencia de los disc\u00edpulos es evidente al principio y al final del cap\u00edtulo, con nombres propios (Felipe, Pedro).<\/p>\n<p>A la luz de lo dicho anteriormente se puede proponer la siguiente estructura del texto:<\/p>\n<p>1. Material narrativo (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-21<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. La cuarta se\u00f1al en Galilea (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-15<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) La ambientaci\u00f3n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-4<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) La alimentaci\u00f3n de los cinco mil hombres (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:5-15<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. La quinta se\u00f1al en Galilea (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:16-21<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. Material discursivo (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:22-71<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. El discurso del pan de vida (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:22-58<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>1) Segunda ambientaci\u00f3n: La multitud busca a Jes\u00fas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:22-34<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a) Introducci\u00f3n al discurso (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:25-27<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b) Desarrollo del di\u00e1logo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:28-34<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2) Discurso: Jes\u00fas el pan de vida (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:35-50<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a) La gente no cree en Jes\u00fas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:35-40<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b) Los jud\u00edos murmuran (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:41-46<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>c) Jes\u00fas superior al man\u00e1 (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:47-50<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3) Jes\u00fas el pan de vida bajado del cielo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:51-58<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. La crisis de los disc\u00edpulos (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:59-66<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>c. La confesi\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:67-71<\/span><\/span>)<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. Material narrativo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-21<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">a. La cuarta se\u00f1al en Galilea (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-15<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Los diferentes t\u00edtulos que ha recibido esta secci\u00f3n no var\u00edan mucho entre s\u00ed, ya que el tema dominante del relato es muy claro, aunque s\u00ed hay variaci\u00f3n entre el se\u00f1alamiento del acto de alimentar y la menci\u00f3n espec\u00edfica de haberse hecho a cinco mil personas: <span style=\"font-style:italic\">Alimentaci\u00f3n de los cinco mil<\/span> (RV60, RV95), <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas alimenta a m\u00e1s de cinco mil<\/span> (TLA), <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas da de comer a una multitud<\/span> (DHH), <span style=\"font-style:italic\">La multiplicaci\u00f3n de los panes<\/span> (BJ). La NBE une esta escena con la siguiente, y as\u00ed su t\u00edtulo tambi\u00e9n: <span style=\"font-style:italic\">Da de comer a cinco mil. Anda sobre el agua.<\/span> Nuestra propuesta de t\u00edtulo coincide con la de la BA, ya que consideramos importante mantener la enumeraci\u00f3n de los signos realizados y la menci\u00f3n de los panes: <span style=\"font-style:italic\">Cuarto signo: multiplicaci\u00f3n de los panes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">1) La ambientaci\u00f3n (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-4<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p>Los primeros cuatro vers\u00edculos del cap\u00edtulo presentan el espacio, el tiempo y los personajes, y preparan al lector acerca de las razones de la actividad de Jes\u00fas. Para el evangelio es importante se\u00f1alar el papel de la multitud, el n\u00famero impresionante de gente que sigue a Jes\u00fas al otro lado del mar de Galilea y c\u00f3mo Jes\u00fas toma la iniciativa para realizar su cuarta se\u00f1al.<\/p>\n<p>Sobresale en esta narraci\u00f3n el hecho de que esta alimentaci\u00f3n acontece precisamente cerca de la pascua de los jud\u00edos. Sin lugar a dudas este episodio tan central en la estructura y la teolog\u00eda del evangelio tiene de trasfondo, en la memoria del pueblo, la experiencia del \u00e9xodo, cuando Mois\u00e9s guiaba al pueblo por el desierto cruzando el mar y aliment\u00e1ndolo con el man\u00e1.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p>Empieza el cap\u00edtulo de forma vaga: <span style=\"font-weight:bold\">Despu\u00e9s de esto<\/span>, como en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:12<\/span><\/span>. El sitio por donde cruza el lago o mar de Galilea tampoco se detalla. El texto no es claro en este sentido: <span style=\"font-weight:bold\">Despu\u00e9s de esto Jes\u00fas fue al otro lado del Mar de Galilea, el de Tiberias<\/span>. Algunos escribas trataron de aclarar la ambig\u00fcedad geogr\u00e1fica y la dificultad del texto a\u00f1adiendo \u201cen la regi\u00f3n de Tiber\u00edades\u201d. La BL presenta esta correcci\u00f3n textual al traducir \u00abcerca de Tiber\u00edades\u00bb. Estas lecturas toman Tiberias o Tiber\u00edades como la ciudad situada en la playa al sur del mar de Galilea. Pero si esta lectura fuera la original se aceptar\u00eda que ning\u00fan escriba hubiera tenido raz\u00f3n para cambiar una lectura f\u00e1cil por otra m\u00e1s dif\u00edcil. Por eso la mayor\u00eda de las versiones modernas toman Tiber\u00edades como el segundo nombre del mar de Galilea y no como la regi\u00f3n cercana a Tiber\u00edades.<\/p>\n<p>En algunos idiomas la frase <span style=\"font-weight:bold\">despu\u00e9s de esto<\/span> trae dificultades ya que es muy indefinida, y entre los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span> no hay ninguna indicaci\u00f3n de que Jes\u00fas haya regresado a Galilea. Algunos traductores quisieran a\u00f1adir, para mayor claridad, \u201cdespu\u00e9s de que Jes\u00fas regres\u00f3 a Galilea\u201d. Sin embargo, esto ser\u00eda transformar el texto, arreglarle la plana al evangelista y no ser\u00eda una traducci\u00f3n fiel del texto que nos ha llegado.<\/p>\n<p>Otro asunto problem\u00e1tico pudiera ser el hecho de que no se menciona a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, sino hasta el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:3<\/span><\/span>. Se puede dar la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas cruz\u00f3 el mar solo, y que los disc\u00edpulos le esperaban en el otro lado, y que \u00e9l hab\u00eda ido para encontrarse con ellos. No obstante, es claro que el evangelista est\u00e1 enfocando el peregrinaje de Jes\u00fas. El papel que juegan los disc\u00edpulos aqu\u00ed, y de hecho en todo el evangelio, es secundario. Reconocemos que Juan no est\u00e1 escribiendo una biograf\u00eda de Jes\u00fas con todos los detalles del caso. Los disc\u00edpulos en este evangelio son un grupo grande, incluyendo a los \u201cdoce\u201d. Adem\u00e1s, desde <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:33<\/span><\/span> no se ha vuelto a mencionar a los disc\u00edpulos. En lugar de a\u00f1adir otra frase aqu\u00ed para aclarar que los disc\u00edpulos iban con Jes\u00fas ser\u00eda mejor esperar su menci\u00f3n y traducci\u00f3n en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:3<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 lago de Galilea:<\/b><\/i> Lit. mar de Galilea. Los hebreos designaban con la misma palabra cualquier gran extensi\u00f3n de agua, fuera un mar, un lago o incluso un dep\u00f3sito gigante, tal como el de <span class='bible'>1Re 7:23-26<\/span>. Este lago (ver nota a <span class='bible'>Mat 4:18<\/span>) recibe tambi\u00e9n el nombre de lago de Tiber\u00edades (<span class='bible'>Jua 21:1<\/span>) o lago de Genesaret (<span class='bible'>Luc 5:1<\/span>) que eran dos importantes ciudades asentadas en su orilla.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La alimentaci\u00f3n de las multitudes<\/p>\n<p>Este milagro es el \u00fanico que est\u00e1 registrado en los cuatro Evangelios. Por esa raz\u00f3n, s\u00f3lo los aspectos especiales en el relato de Juan ser\u00e1n mencionados aqu\u00ed. Juan se refiere al mar de Galilea, o sea de Tiberias (1), nombre que posiblemente no se usaba para referirse al mar de Galilea en \u00e9poca tan temprana como la de Jes\u00fas, pero que era com\u00fan en el tiempo en que Juan escribi\u00f3. Las multitudes respondieron a la evidencia de las se\u00f1ales, que aqu\u00ed se refieren a curaciones (2). Juan las denomina \u201cse\u00f1ales\u201d porque llevaban a la gente a buscar a Jes\u00fas. Como hab\u00edan cruzado al lado oriental del lago, el monte mencionado (3) ser\u00eda lo que ahora se conoce como alturas del Gol\u00e1n. Juan menciona que la Pascua estaba cerca porque relaciona la discusi\u00f3n siguiente sobre el pan celestial con la fiesta (cf. v. 51, que se hace m\u00e1s comprensible con el trasfondo de la Pascua). Una comparaci\u00f3n con el relato en los Sin\u00f3pticos muestra que, mientras que \u00e9stos presentan a los disc\u00edpulos tomando la iniciativa, Juan indica que Jes\u00fas mismo la tom\u00f3 (5). Juan tambi\u00e9n nombra a Felipe y a Andr\u00e9s, comparados con la menci\u00f3n m\u00e1s general de \u201clos disc\u00edpulos\u201d en los Sin\u00f3pticos. En el v. 6 Juan agrega un comentario destinado a remover cualquier duda en la mente de los lectores en cuanto a que Jes\u00fas no supiera qu\u00e9 hacer. La respuesta de Felipe a la pregunta de Jes\u00fas muestra un sentido natural pero muy humano de la ocasi\u00f3n. Era sumamente pr\u00e1ctico en sus c\u00e1lculos (7). Andr\u00e9s estuvo algo mejor, al informar a Jes\u00fas de los recursos disponibles, desesperadamente inadecuados. Tambi\u00e9n enfoc\u00f3 las cosas lit. Pero ninguno de los disc\u00edpulos pod\u00eda saber lo que hab\u00eda en la mente de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Todos los registros relatan que Jes\u00fas dio gracias antes de distribuir la comida (11). El verbo que usa Juan es el mismo de los Sin\u00f3pticos en el relato de la \u00faltima cena. Esto es digno de notarse frente al hecho de que Juan no incluye la \u00faltima cena en su Evangelio. Juan subraya que todos quedaron satisfechos (12), lo que significa que se trat\u00f3 de una verdadera comida y no meramente de un acto simb\u00f3lico. Es dudoso si las doce canastas de trozos ten\u00edan un sentido simb\u00f3lico para referirse a la provisi\u00f3n de Dios para las tribus de Israel. Cabe mejor en el contexto el verlo como una prueba de la desbordante provisi\u00f3n de Dios. Juan describe el milagro como una se\u00f1al (14) y lo relaciona con la referencia del pueblo al profeta, que es una alusi\u00f3n a la predicci\u00f3n de Deut. 18:15. Este pasaje algunas veces ha sido interpretado como mesi\u00e1nico. A la luz del v. 15 parecer\u00eda que este episodio fue entendido as\u00ed. S\u00f3lo en este Evangelio se menciona el prop\u00f3sito de hacer rey a Jes\u00fas. Esto explicar\u00eda por qu\u00e9 en Mat. y Mar. Jes\u00fas urgi\u00f3 a los disc\u00edpulos a subir al barco. Pareciera que el principal prop\u00f3sito de la multitud era asegurarse por medio de Jes\u00fas una provisi\u00f3n continua de comida gratis, m\u00e1s bien que cualquier cuidadoso enfoque de su posibilidad mesi\u00e1nica.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>6.5 De saber alguno d\u00f3nde conseguir comida, ese hubiese sido Felipe, porque era de Betsaida, una aldea a unos catorce kil\u00f3metros y medio de distancia (1.44). Jes\u00fas probaba a Felipe a fin de fortalecer su fe. Al pedir una soluci\u00f3n humana (sabiendo que no exist\u00eda tal cosa), destac\u00f3 el acto poderoso y milagroso que estaba a punto de realizar.6.5-7 Cuando Jes\u00fas pregunt\u00f3 a Felipe d\u00f3nde comprar una enorme cantidad de pan, este empez\u00f3 a calcular el costo probable. Jes\u00fas quer\u00eda ense\u00f1arle que los recursos financieros no son los m\u00e1s importantes. Es posible que limitemos la obra de Dios en nosotros por suponer de antemano lo que es posible y lo que no. \u00bfExiste alguna tarea imposible que cree que Dios desea que haga? No permita que su evaluaci\u00f3n de lo irrealizable le impida aceptar la tarea. Dios puede hacer algo milagroso; conf\u00ede en El en cuanto a la provisi\u00f3n de recursos.6.8, 9 Se hace un contraste entre los disc\u00edpulos y el ni\u00f1o que brind\u00f3 lo que ten\u00eda. Contaban con m\u00e1s medios que el ni\u00f1o, pero como sab\u00edan que lo que ten\u00edan no era suficiente, no dieron nada. El ni\u00f1o entreg\u00f3 lo poco que ten\u00eda y eso fue lo que lo cambi\u00f3 todo. Si no ofrecemos nada a Dios, El no tendr\u00e1 nada para usar. Pero puede tomar lo poco que tenemos y convertirlo en algo grande.6.8, 9 Al efectuar sus milagros, Jes\u00fas por lo general prefer\u00eda obrar a trav\u00e9s de la gente. Aqu\u00ed tom\u00f3 lo que le ofrec\u00eda un ni\u00f1o y lo us\u00f3 para llevar a cabo uno de los milagros m\u00e1s espectaculares narrados en los Evangelios. La edad no representa una barrera para Cristo. Nunca piense que es demasiado joven ni demasiado viejo para serle \u00fatil.6.13 Existe una lecci\u00f3n en las sobras. Dios da en abundancia. Toma lo que podemos ofrecerle en cuanto a tiempo, habilidad o recursos y multiplica su eficacia m\u00e1s all\u00e1 de nuestras expectativas m\u00e1s alocadas. Si da el primer paso poni\u00e9ndose a la disposici\u00f3n de Dios, este le mostrar\u00e1 cu\u00e1n grandemente puede utilizarlo para extender su reino.6.14 \u00abEl profeta\u00bb es aquel que profetiz\u00f3 Mois\u00e9s (Deu 18:15).6.18 El mar de Galilea est\u00e1 195 m por debajo del nivel del mar, tiene una profundidad de 45 m y est\u00e1 rodeado de colinas. Estas caracter\u00edsticas f\u00edsicas hacen que quede expuesto a tormentas repentinas con vientos que causan olas muy altas. Tales tormentas se esperaban en este lago, pero tambi\u00e9n eran atemorizantes. Cuando Jes\u00fas fue a sus disc\u00edpulos durante una tormenta andando sobre el agua (a m\u00e1s de 5 km de la costa), les dijo que no temiesen. A menudo nos enfrentamos a tormentas espirituales y emocionales y nos sentimos sacudidos como un peque\u00f1o bote en un gran lago. A pesar de las circunstancias aterradoras, si confiamos nuestras vidas a Cristo para que las proteja, El nos dar\u00e1 paz en cualquier tormenta.6.18, 19 Los disc\u00edpulos, atemorizados, quiz\u00e1s pensaron que ve\u00edan un fantasma (Mar 6:49). Pero si hubiesen recordado las cosas que hab\u00edan visto hacer a Jes\u00fas, podr\u00edan haber aceptado este milagro. Tuvieron miedo. No esperaban que Jes\u00fas se apareciese y no estaban preparados para recibir su ayuda. La fe es una actitud mental que nos hace esperar que Dios act\u00fae. Cuando actuamos de acuerdo con esta expectativa, podemos vencer los temores.6.26 Jes\u00fas criticaba a las personas que lo segu\u00edan \u00fanicamente por los beneficios f\u00edsicos y temporales en lugar de hacerlo para saciar su hambre espiritual. Muchas personas utilizan la religi\u00f3n para obtener prestigio, consuelo, incluso votos pol\u00edticos. Pero esos motivos son ego\u00edstas. Los verdaderos creyentes siguen a Jes\u00fas porque saben que El tiene la verdad y que su verdad es camino de vida.6.28, 29 Muchos que buscan sinceramente a Dios quedan perplejos en cuanto a lo que El desea que hagan. Las religiones del mundo representan los intentos de la humanidad en responder a esta pregunta. Pero la respuesta de Jes\u00fas es breve y sencilla: debemos creer en el que Dios ha enviado. Lo que agrada a Dios no surge del trabajo que hacemos, sino de ver en qui\u00e9n creemos. El primer paso es aceptar que Jes\u00fas es el que dice ser. Todo desarrollo espiritual se edifica sobre esta aseveraci\u00f3n. Declare a Jes\u00fas: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente\u00bb (Mat 16:16), y emb\u00e1rquese en una vida de fe que agrade a su Creador.6.35 La gente come pan para saciar su hambre f\u00edsica y para mantener su vida f\u00edsica. Podemos saciar el hambre y mantener la vida espirituales \u00fanicamente mediante una adecuada relaci\u00f3n con Jesucristo. Con raz\u00f3n dec\u00eda que era el pan de vida. Pero el pan debe comerse para mantener la vida y a Cristo debe invitarse a entrar a nuestro diario andar para mantener la vida espiritual.6.37, 38 Jes\u00fas no obraba independientemente de Dios el Padre, sino con El. Esto debiera darnos mayor seguridad de ser aceptos en la presencia de Dios y protegidos por El. El prop\u00f3sito de Jes\u00fas era hacer la voluntad de Dios, no satisfacer sus deseos humanos. Debi\u00e9ramos tener el mismo prop\u00f3sito.6.39 Jes\u00fas dijo que no perder\u00eda una persona siquiera de las que el Padre le hab\u00eda dado. As\u00ed que cualquiera que se comprometa sinceramente a creer en Jesucristo como Salvador est\u00e1 seguro en la promesa de vida eterna que da Dios. Cristo no permitir\u00e1 que Satan\u00e1s venza a su pueblo y este pierda la salvaci\u00f3n (v\u00e9anse tambi\u00e9n 17.12; Phi 1:6).6.40 Los que ponen su fe en Cristo resucitar\u00e1n de la muerte f\u00edsica a la vida eterna con Dios cuando Cristo vuelva otra vez (v\u00e9anse 1Co 15:52; 1Th 4:16).6.41 Cuando Juan dice jud\u00edos, se refiere a los l\u00edderes que eran hostiles a Jes\u00fas, no a los jud\u00edos en general. Juan mismo era jud\u00edo, y tambi\u00e9n Jes\u00fas.6.41 Los l\u00edderes religiosos murmuraban porque no pod\u00edan aceptar la declaraci\u00f3n de divinidad de Jes\u00fas. Solo lo ve\u00edan como el carpintero de Nazaret. Se negaron a creer que Jes\u00fas era el Hijo divino de Dios y no toleraban su mensaje. Muchas personas rechazan a Cristo porque dicen que no creen que sea el Hijo de Dios. En realidad, lo que no pueden aceptar son las exigencias de lealtad y obediencia que les hace Cristo. De modo que para protegerse del mensaje, rechazan al mensajero.6.44 Dios, no el hombre, juega el papel m\u00e1s activo en la salvaci\u00f3n. Cuando alguien decide creer en Jesucristo como Salvador, lo hace \u00fanicamente respondiendo al mover del Esp\u00edritu Santo de Dios. El pone en nosotros la inquietud, nosotros decidimos si creer o no. Nadie puede creer en Jes\u00fas sin la ayuda de Dios.6.45 Jes\u00fas hac\u00eda alusi\u00f3n a una idea del Antiguo Testamento sobre el reino mesi\u00e1nico seg\u00fan la cual todas las personas reciben ense\u00f1anza directa de Dios (Isa 54:13; Jer 31:31-34). Enfatizaba la importancia de no o\u00edr solamente, sino de aprender. Dios nos ense\u00f1a mediante la Biblia, nuestras experiencias, los pensamientos que nos da el Esp\u00edritu Santo y las relaciones con otros cristianos. \u00bfEs usted receptivo a la ense\u00f1anza de Dios?6.47 Cree, seg\u00fan se usa aqu\u00ed, significa \u00absigue creyendo\u00bb. No creemos una sola vez, sino que seguimos creyendo y confiando en Jes\u00fas.6.47ss A menudo, los l\u00edderes religiosos le ped\u00edan a Jes\u00fas que les probara por qu\u00e9 era mejor que los profetas que hab\u00edan tenido. Aqu\u00ed Jes\u00fas se refiere al man\u00e1 que Mois\u00e9s dio a sus antepasados en el desierto (v\u00e9ase Exodo 16). Este pan era f\u00edsico y temporal. El pueblo lo com\u00eda y les daba el sustento de un d\u00eda. Pero era necesario obtener m\u00e1s pan cada d\u00eda y este no imped\u00eda que muriesen. Jes\u00fas, que es mucho m\u00e1s grande que Mois\u00e9s, se ofrece como pan espiritual del cielo que satisface plenamente y conduce a la vida eterna.6.51 \u00bfC\u00f3mo puede Jes\u00fas darnos su carne como pan para que comamos? Comer pan de vida significa aceptar a Cristo y unirnos a El. Nos unimos a Cristo de dos formas: (1) al creer en su muerte (el sacrificio de su carne) y resurrecci\u00f3n, y (2) al dedicarnos a vivir como El manda, dependiendo de sus ense\u00f1anzas para guiarnos y confiando en el Esp\u00edritu Santo para recibir poder.6.56 Este mensaje resultaba chocante: comer carne y beber sangre sonaba a canibalismo. La idea de beber cualquier sangre, con m\u00e1s raz\u00f3n la humana, resultaba repugnante para los l\u00edderes religiosos porque la Ley lo prohib\u00eda (Lev 17:10-11). Por supuesto que Jes\u00fas no se refer\u00eda a la sangre en forma literal. Lo que dec\u00eda era que su vida deb\u00eda convertirse en la de ellos. Pero ellos no pod\u00edan aceptar este concepto. El ap\u00f3stol Pablo m\u00e1s tarde us\u00f3 la imagen del cuerpo y de la sangre al hablar de la cena del Se\u00f1or (v\u00e9ase 1Co 11:23-26).6.63, 65 El Esp\u00edritu Santo da vida espiritual; sin la obra del Esp\u00edritu Santo ni siquiera podemos ver nuestra necesidad de vida nueva (14.17). Toda renovaci\u00f3n espiritual empieza y acaba en Dios. El nos revela verdad, vive en nosotros y luego nos capacita para responder a esa verdad.6.66 \u00bfPor qu\u00e9 las palabras de Jes\u00fas hicieron que muchos de sus seguidores lo abandonasen? (1) Es posible que se hayan dado cuenta de que no ser\u00eda el Mes\u00edas-Rey conquistador que esperaban. (2) Rehus\u00f3 ceder ante sus exigencias egoc\u00e9ntricas. (3) Enfatiz\u00f3 la fe, no los hechos. (4) Sus ense\u00f1anzas eran dif\u00edciles de entender y algunas de sus palabras eran ofensivas. Al crecer en nuestra fe, es posible que nos sintamos tentados a apartarnos porque las lecciones de Jes\u00fas son dif\u00edciles. \u00bfReaccionar\u00e1 usted d\u00e1ndose por vencido, pasando por alto ciertas ense\u00f1anzas o rechazando a Cristo? En lugar de eso, pida a Dios que le muestre el significado de sus ense\u00f1anzas y le diga c\u00f3mo se aplican a su vida. Luego tenga el valor de actuar en base a la verdad de Dios.6.67 Para Jes\u00fas no existen t\u00e9rminos medios. Cuando pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos si tambi\u00e9n se ir\u00edan, les mostraba que pod\u00edan tanto aceptarlo como rechazarlo. Jes\u00fas no intentaba rechazar a la gente con sus ense\u00f1anzas. Sencillamente dec\u00eda la verdad. Cuanto m\u00e1s escuchaban las personas el verdadero mensaje de Jes\u00fas, m\u00e1s se divid\u00edan en dos bandos: los que buscaban con sinceridad porque deseaban entender m\u00e1s, y los que rechazaban a Jes\u00fas porque no les gustaba lo que o\u00edan.6.67, 68 Despu\u00e9s que muchos de los seguidores lo abandonaron, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a los doce disc\u00edpulos si tambi\u00e9n lo dejar\u00edan. Pedro respondi\u00f3: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n iremos?\u00bb En su estilo directo, Pedro respondi\u00f3 por todos nosotros: no hay otro camino. A pesar de que existen muchas filosof\u00edas y autoridades autoproclamadas, \u00fanicamente Jes\u00fas tiene palabras de vida eterna. La gente busca la vida eterna por todas partes y no ven a Cristo, la \u00fanica fuente. Permanezca con Jes\u00fas, sobre todo cuando est\u00e9 confundido o se sienta solo.6.70 Como respuesta al mensaje de Jes\u00fas, algunas personas se fueron; otros se quedaron y creyeron de verdad; y algunos, como Judas, se quedaron pero intentaron usar a Jes\u00fas para ganancia personal. Muchas personas hoy en d\u00eda se alejan de Cristo. Otros fingen seguir, asistiendo a la iglesia por una cuesti\u00f3n social, para recibir aprobaci\u00f3n de familia y amigos, o relaciones de negocio. Pero en realidad solo hay dos respuestas posibles a Jes\u00fas: lo acepta o lo rechaza. \u00bfC\u00f3mo ha respondido a Cristo?6.71 Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre Judas, v\u00e9ase su perfil en Marcos 14.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 291 Mat 14:13; Luc 9:10<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> al otro lado.  Lucas 9:10 establece el lugar de este pasaje en Betsaida (v. coment. en 1:44). <\/p>\n<p><p> Tiberias.  El pueblo de Tiberias (6:23) fue fundado por Herodes Antipas por el a\u00f1o 20 d.C. en honor del emperador romano Tiberio (14\u2013 37 d.C.). Despu\u00e9s al mar de Galilea se le dio el nombre de mar de Tiberias por el pueblo de ese nombre que estaba a sus orillas.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1 <strong>super (1)<\/strong> Este caso est\u00e1 en contraste con el caso del cap.5. En ese caso la persona mencionada estaba cerca de un estanque; aqu\u00ed las personas est\u00e1n cerca del mar. El escenario de aquel caso era la ciudad santa con un estanque sagrado donde los hombres eran sanados. El escenario de este caso es el desierto, con un mar, el mundo secular, del cual el hombre obtiene su sustento. En el primer caso, la persona estaba impotente y necesitaba ser vivificada por la Vida. Aqu\u00ed la gente tiene hambre y necesita que la vida les alimente. En tipolog\u00eda, la tierra representa el planeta que Dios cre\u00f3 para que el hombre viviera en el, y el mar representa el mundo, el cual fue corrompido por Satan\u00e1s y en el cual vive la humanidad ca\u00edda. En este mundo el hombre est\u00e1 hambriento y no tiene satisfacci\u00f3n. En este mundo el hombre est\u00e1 turbado y no tiene paz, como lo muestra el v.18.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>mar de Galilea<\/i><\/b>. Un nombre anterior de este lago fue Genesaret; despu\u00e9s se le llam\u00f3 de Galilea, y finalmente de Tiberias o Tiber\u00edades, por la ciudad que en su orilla edific\u00f3 Herodes Antipas en honor del emperador romano Tiberio.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>86 (i) La multiplicaci\u00f3n de los panes (6,1-15). 1-4. El evangelista ha expandido la intro\u00adducci\u00f3n a\u00f1adiendo (1) el impreciso circuns\u00adtancial de tiempo \u00abalg\u00fan tiempo despu\u00e9s\u00bb; (2) la especificaci\u00f3n del lugar, (lago de) Tiber\u00edades (\u2192 Geograf\u00eda b\u00edblica, 73:60-61), aunque esta especificaci\u00f3n quiz\u00e1s sea el resultado de la adici\u00f3n posterior de 21,1, donde Tiber\u00edades es el lugar de la aparici\u00f3n del Se\u00f1or resucitado; (3) la motivaci\u00f3n de la multitud -han visto las curaciones de Jes\u00fas (signos); (4) y la referen\u00adcia a la inminente \u00abPascua de los jud\u00edos\u00bb-. 5-10. \u00bfD\u00f3nde podr\u00edamos comprar pan?: Como en otras narrativas jo\u00e1nicas sobre los milagros, la iniciativa es de Jes\u00fas. Juan no menciona la ho\u00adra tard\u00eda ni el cansancio de la multitud (Mc 6,35; [8,2-3]). Jes\u00fas plantea su pregunta a Fe\u00adlipe a modo de prueba. Felipe no comprende que Jes\u00fas apela a su fe y responde haciendo referencia a la gran cantidad de dinero que se\u00adr\u00eda necesaria.<br \/>\n87 11-13. los distribuy\u00f3 entre todos: Este comentario es una anticipaci\u00f3n al discurso so\u00adbre Jes\u00fas, pan de vida, dio gracias: El uso jo\u00e1\u00adnico de eucharistein (tambi\u00e9n aparece en el resumen de las acciones de Jes\u00fas en 6,23) pre\u00adsenta resonancias eucar\u00edsticas, aunque en sen\u00adtido estricto se refiera a la costumbre jud\u00eda de bendecir los alimentos antes de comer, para que no se pierda nada: La intenci\u00f3n simb\u00f3lica de esta frase a\u00f1adida se hace expl\u00edcita en 6,27: \u00abNo os esforz\u00e1is por conseguir el alimento transitorio\u00bb. La menci\u00f3n de la gran cantidad sobrante proviene de la tradici\u00f3n.<br \/>\n88 14-15. este hombre tiene que ser el pro\u00adfeta: La multitud comprende correctamente que Jes\u00fas es el profeta mesi\u00e1nico, pero malinterpreta la expresi\u00f3n. Jes\u00fas no es el caudillo de una liberaci\u00f3n nacional. La verdadera natu\u00adraleza de su reinado solamente podr\u00e1 revelarse en el momento del proceso en su contra (18,33-37; 19,12-15).<br \/>\n89 (ii) Jes\u00fas camina sobre las aguas (6,16-21). Este episodio de la tradici\u00f3n separa a\u00fan m\u00e1s a Jes\u00fas de la multitud. Jes\u00fas no hab\u00eda lle\u00adgado a\u00fan: La expresi\u00f3n presupone que el lec\u00adtor est\u00e1 familiarizado con la escena. A diferen\u00adcia de lo que ocurre en los sin\u00f3pticos, en Juan el tema central de este episodio no es la fe de los disc\u00edpulos, soy yo (Yo soy); no teng\u00e1is mie\u00addo: Los cristianos jo\u00e1nicos probablemente in\u00adterpretaban la escena como una epifan\u00eda, puesto que la f\u00f3rmula \u00abYo soy\u00bb puede usarse para identificar tanto a Jes\u00fas como a Dios (p.ej., 8,28). El desenlace no es el rescate de los disc\u00edpulos del mar por parte de Jes\u00fas salvador divino, sino su llegada instant\u00e1nea a la otra orilla del lago. La tempestad hab\u00eda arrastrado a los disc\u00edpulos lago adentro. De forma s\u00fabita, cruzan el lago y llegan a su destino. Algunos exegetas consideran que nos encontramos an\u00adte el tema de la Pascua\/\u00c9xodo que remite al lector al paso del mar Rojo bajo el lideraje de Mois\u00e9s (v\u00e9ase C. H. Giblin, NTS 29 [1983] 96-103; H. Kruse, NTS 30 [1984] 508-30).<br \/>\n90 (iii) Di\u00e1logo: Jes\u00fas es el pan bajado del cielo (6,22-40). La cita b\u00edblica del v. 31 consti\u00adtuye la espina dorsal del discurso y de su pro\u00adlongaci\u00f3n hasta el v. 59. 22-25. al d\u00eda siguien\u00adte: Una transici\u00f3n caracter\u00edstica de Juan (p.ej., 1, 29.35.43). Estos versos resultan extra\u00f1os co\u00admo enlace entre la multiplicaci\u00f3n de los panes y el discurso. El gran n\u00famero de variantes tex\u00adtuales de esta secci\u00f3n atestigua que fue tam\u00adbi\u00e9n problem\u00e1tica en la antig\u00fcedad. La cone\u00adxi\u00f3n entre Tiber\u00edades y la multiplicaci\u00f3n de los panes (v. 23) quiz\u00e1s fuera a\u00f1adida por editores posteriores. La multitud deduce que Jes\u00fas ha cruzado el lago de forma misteriosa porque en la orilla hab\u00eda solamente un bote, el que to\u00admaron los disc\u00edpulos, mientras que ellos de\u00adbieron ir a buscar sus botes a Tiber\u00edades. La geograf\u00eda se complica porque, presuntamente, el siguiente discurso tiene lugar en Cafarna\u00fan, que no se encuentra \u00aben la otra orilla del lago\u00bb sino en la orilla norte, un poco al oeste de Tiber\u00edades. La confusi\u00f3n sugiere que el autor no estaba familiarizado con la regi\u00f3n.<br \/>\n91 26-29. La pregunta de la multitud so\u00adbre \u00abcu\u00e1ndo\u00bb lleg\u00f3 Jes\u00fas (v. 25) queda sin res\u00adpuesta. El comentario de Jes\u00fas opone \u00abver el signo\u00bb a la preocupaci\u00f3n por las necesidades materiales. La primera reacci\u00f3n de la multi\u00adtud, \u00abproclamar rey a Jes\u00fas\u00bb (v. 14), fue recha\u00adzada por Jes\u00fas al retirarse. 27. no os esforz\u00e1is por conseguir el alimento transitorio: Remite al discurso sobre Jes\u00fas como agua viva (4,14; 6,35 combina ambas im\u00e1genes). En ambos ca\u00adsos, la clave para recibir el don de Jes\u00fas es la fe en Jes\u00fas como enviado de Dios. As\u00ed, el \u00abali\u00admento\u00bb no se refiere en primer lugar al \u00abpan\u00bb eucar\u00edstico sino a la palabra-revelaci\u00f3n de Je\u00ads\u00fas. Dios, el Padre, lo ha acreditado con su se\u00adllo: Remite a 3,33: el que acepta el testimonio del enviado \u00abde lo alto\u00bb acredita con su sello la veracidad de Dios. La frase anticipa la pol\u00e9mi\u00adca subsiguiente al enfatizar que es Dios quien da testimonio de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. 28-29. las obras de Dios: Puede referirse a lo que Dios ha\u00adce y demanda (p.ej., CD 2,14-15). Jes\u00fas se re\u00adfiere a s\u00ed mismo como el que lleva a cabo las \u00abobras\u00bb de quien lo ha enviado (9,4). Insiste en que solamente una \u00abobra\u00bb es necesaria, la de creer en el enviado de Dios.<br \/>\n92 30-31. un signo para que creamos: La tradicional demanda de una se\u00f1al presupone que la multitud ha entendido que Jes\u00fas afirma ser el enviado de Dios y remite al lector al v. 26, donde Jes\u00fas concluye que la multitud \u00abno ha visto el signo\u00bb. Retan a Jes\u00fas citando \u00c9x 16,4-5. En la respuesta de Jes\u00fas, Juan asocia \u00c9x con Sal 78,24. La creencia que en el tiem\u00adpo escatol\u00f3gico el pueblo recibir\u00e1 de nuevo el \u00abman\u00e1\u00bb est\u00e1 atestiguada por escritos jud\u00edos posteriores. P.ej., ApBar (gr) 29,8: \u00abel tesoro del man\u00e1 les ser\u00e1 de nuevo enviado desde lo alto y lo comer\u00e1n en aquellos d\u00edas\u00bb (para otros ej. v\u00e9ase Midr. Rabb. Eccl 1,9; Mi \u00bfIr. Tanhuma [Beshallah 21,26]). 32-33. La respuesta de Jes\u00fas corrige la cita de \u00c9x al insistir: (1) no Mois\u00e9s, si\u00adno mi Padre; (2) no dio, sino \u00abda\u00bb; (3) el verda\u00addero (al\u00e9thinos) pan del c\u00edelo. A continuaci\u00f3n, define el \u00abverdadero pan\u00bb no como comida si\u00adno como el \u00abpan que proviene de Dios\u00bb, el que viene a dar vida al mundo (p.ej., 3,15-16; 5,24).<br \/>\n34-35. La demanda de la multitud es paralela a la de la mujer samaritana (4,15). La respuesta de Jes\u00fas es decisiva: \u00abYo soy el pan de vida\u00bb. La sed y el hambre quedar\u00e1n saciadas de acuerdo con la promesa que reciben los que creen en Je\u00ads\u00fas. pan de vida: La expresi\u00f3n usada para el pan se ha alejado poco a poco de la expresi\u00f3n del AT \u00abpan del cielo\u00bb, primero para convertirse en \u00abpan de Dios\u00bb y, finalmente -de acuerdo con la afirmaci\u00f3n de que el \u00abpan de Dios\u00bb da vida al mundo (v. 33)-, en \u00abpan de vida\u00bb.<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abpan de vida\u00bb no aparece en los textos jud\u00edos sobre el man\u00e1. Encontramos, sin embargo, expresiones paralelas en Jos\u00e9 y Asenet. El jud\u00edo que teme a Dios \u00abcome el pan de vida bendecido, bebe el vino de la inmorta\u00adlidad bendecido y es ungido con el aceite de la eterna perdurabilidad bendecido\u00bb. El panal que recibe Asenet reci\u00e9n convertida se descri\u00adbe como \u00abblanco como la nieve, lleno de miel a rebosar como roc\u00edo bajado del cielo\u00bb (JosAs 16,8-9), una descripci\u00f3n que demuestra que se lo considera comparable al man\u00e1 del desierto (p.ej., \u00c9x 16,14.31; Sab 19-21; OrSib 3,746). Asenet, en respuesta a sus plegarias, ha recibi\u00addo este alimento celestial de manos de una fi\u00adgura ang\u00e9lica bajada del cielo (JosAs 14,7-11). El \u00e1ngel promete la inmortalidad a todos los que coman del alimento celestial que \u00e9l les ofrece, \u00abY todos los \u00e1ngeles de Dios comen de \u00e9l, y todos los escogidos de Dios y todos los Hi\u00adjos del Alt\u00edsimo, porque \u00e9ste es el panal de vi\u00adda, y quien coma de \u00e9l no morir\u00e1 sino que vivir\u00e1 eternamente\u00bb (JosAs 16,14). A diferen\u00adcia de lo que ocurre en JosAs, la cristolog\u00eda de Juan le permite identificar al mismo Jes\u00fas con \u00abel pan\u00bb, no simplemente como un ser ang\u00e9li\u00adco que ofrece una sustancia celestial a sus de\u00advotos de la tierra.<br \/>\n93 36-40. Estos vers\u00edculos interrumpen el discurso que se reanudar\u00e1 con la reacci\u00f3n de la audiencia a la afirmaci\u00f3n \u00abYo soy\u00bb del v. 41. Reflejan la condena de la audiencia a causa de su falta de fe (v. 30). Anticipan la divisi\u00f3n fu\u00adtura. Solamente los que el Padre ha elegido vienen a Jes\u00fas, y de \u00e9stos no se perder\u00e1 ningu\u00adno. As\u00ed, los disc\u00edpulos que se consideran ofen\u00addidos y se retiran no hab\u00edan sido escogidos por el Padre; como tampoco lo fue Judas (6,66.70). Jes\u00fas no expulsa a nadie que viene a \u00e9l -a diferencia de los jud\u00edos que expulsar\u00e1n de las sinagogas a los que creen en Jes\u00fas (9,34-35) . El pasaje nos remite tambi\u00e9n al discurso sobre Jes\u00fas como fuente de vida de 5,24-30. 40. lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda: Puede tratar\u00adse de una adici\u00f3n posterior para conformar la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas a la doble expresi\u00f3n esca\u00adtol\u00f3gica jo\u00e1nica: \u00abtener vida eterna\u00bb y \u00abser re\u00adsucitado en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (v\u00e9ase Jn 5).<br \/>\n94 (iv) Disputa acerca de la procedencia de Jes\u00fas (6,41-5la). Al murmurar contra \u00e9l, la au\u00addiencia de Jes\u00fas reproduce el comportamien\u00adto de los israelitas en el desierto. La \u00abmurmu\u00adraci\u00f3n\u00bb fue causa del don mosaico del agua (\u00c9x 15,24) y del man\u00e1 (\u00c9x 16,2.7.12). Se con\u00advirti\u00f3 en ejemplo paradigm\u00e1tico de la falta de fe (Is 10,12; Sal 106,24-25). 42. Juan ha utili\u00adzado un episodio tradicional, el rechazo de Je\u00ads\u00fas porque se conoce su procedencia (p.ej., Lc 4,22; Mc 6,3), para dejar constancia de que la multitud est\u00e1 convencida de que Jes\u00fas no pue\u00adde provenir \u00abdel cielo\u00bb (en 7,27-28, \u00e9sta es la objeci\u00f3n que se dirige contra los cristianos jo\u00e1\u00adnicos). su padre y su madre: No consta que Juan conociera ninguna de las tradiciones sobre la concepci\u00f3n de Jes\u00fas o sobre su naci\u00admiento en Bel\u00e9n. Aunque as\u00ed fuera, tampoco resultar\u00eda relevante en este caso puesto que su objetivo es dar testimonio de que Jes\u00fas proce\u00adde del cielo.<br \/>\n95 43-47. Jes\u00fas Ies conmina a dejar de murmurar y desarrolla a continuaci\u00f3n la teo\u00adlog\u00eda jo\u00e1nica sobre la fe. Los vv. 44-45 reiteran que solamente los que son \u00abatra\u00eddos por Dios\u00bb creen en Jes\u00fas. De nuevo en el v. 44c (como en el v. 40c) nos hallamos ante una adici\u00f3n que hace de Jes\u00fas el agente de la resurrecci\u00f3n en el \u00faltimo d\u00eda. 45. Probablemente Juan haya crea\u00addo una nueva cita de las Escrituras, quiz\u00e1s combinando Is 54,13 y Jr 31,34, para funda\u00admentar la afirmaci\u00f3n de que Dios es responsa\u00adble de la fe de los que creen en Jes\u00fas. 46. esto no significa que alguien haya visto al Padre: No existe conocimiento de Dios aparte de Jes\u00fas (p.ej., 1,18; 3,33; 5,37). Nadie puede \u00abser ins\u00adtruido por Dios\u00bb sin escuchar y creer la pala\u00adbra de Jes\u00fas. 47. El pasaje concluye afirman\u00addo una vez m\u00e1s que el creyente tiene vida eterna.<br \/>\n96 48-5la. La continuidad del discurso en el v. 51 es problem\u00e1tica. Mediante la frase con\u00adclusiva de este vers\u00edculo, \u00abel pan que yo dar\u00e9 es mi carne\u00bb, el tema se desplaza de Jes\u00fas como revelador del Padre bajado del cielo a la carac\u00adterizaci\u00f3n eucar\u00edstica del pan ofrecido por Je\u00ads\u00fas. Este nuevo tema se prolonga hasta el v. 59. Algunos concluyen la primera secci\u00f3n del dis\u00adcurso con el v. 50 y reservan el v. 51 completo para la secci\u00f3n siguiente. Hemos optado por di\u00advidir el v. 51 para sugerir la posibilidad de que los vv. 51b-59 representen una adici\u00f3n al dis\u00adcurso original llevada a cabo durante la redac\u00adci\u00f3n final del evangelio (v\u00e9ase M. Gourges, RB 88 [1981] 515-31; M. Roberge, LTP 38 [1982] 265-99). 48-49. vuestros padres comieron y mu\u00adrieron: Reasume los w. 32-35. La referencia a los israelitas comiendo el man\u00e1 en el desierto expl\u00edcita la cita insinuada en el v. 31. 50. La vi\u00adda que se obtiene comiendo el pan del cielo se contrasta con la muerte de la generaci\u00f3n del de\u00adsierto. Esta secuencia reproduce el patr\u00f3n de los w. 32-33: (a) un comentario negativo en re\u00adferencia a la tradici\u00f3n del \u00e9xodo, \u00abno fue Moi\u00ads\u00e9s&#8230;\u00bb, \u00abvuestros padres murieron&#8230;\u00bb; (b) segui\u00addo de una definici\u00f3n: \u00abel pan de Dios es&#8230;\u00bb, \u00abel pan que procede del cielo es&#8230;\u00bb. 51a. Completa el pasaje retomando la secuencia en el v. 35; (a) afirmaci\u00f3n tipo \u00abYo soy\u00bb; (b) condici\u00f3n: \u00abel que viene&#8230;\u00bb, \u00abel que come&#8230;\u00bb; (c) salvaci\u00f3n: \u00ab&#8230;no volver\u00e1 a tener hambre&#8230;\u00bb, \u00ab&#8230;vida eterna\u00bb. El v. 51a expresa abiertamente la promesa impl\u00edcita en las im\u00e1genes de no tener hambre ni sed, a saber, la vida eterna.<br \/>\n97 (v) El pan es la carne de Jes\u00fas (6,51b-59). La posibilidad que estos vers\u00edculos hayan sido a\u00f1adidos al evangelio durante su \u00faltima redacci\u00f3n no implica necesariamente, en con\u00adtra de las tesis de Bultmann, que representen una \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb al texto a fin de hacerlo aceptable a la teolog\u00eda sacramental de la orto\u00addoxia naciente. La expresi\u00f3n \u00abyo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb, propia de una reelaboraci\u00f3n tard\u00eda del texto, aparece de nuevo en el v. 54. Los w. 57b y 58b se refieren a tener vida eter\u00adna en tiempo futuro; los w. 54a y 56b, por el contrario, utilizan el lenguaje propio de la es\u00adcatolog\u00eda realizada. El v. 56 utiliza la expre\u00adsi\u00f3n \u00abvivir en\u00bb, vive en m\u00ed y yo en \u00e9l, propia de los discursos de despedida (15,4-5; cf. 17,21.23 sin el vb. menein). Al parecer, se trata asimis\u00admo de material tard\u00edo incluido en el evangelio. R. E. Brown (BGJ 287-91) considera que este material formaba en un principo parte de las tradiciones jo\u00e1nicas sobre la cena. Sugiere que se ha modificado notablemente a fin de pre\u00adsentarlo en continuidad con el discurso de Je\u00ads\u00fas pan de vida.<br \/>\nEl texto utiliza el vb. \u00abcomer\u00bb de tal ma\u00adnera que el significado simb\u00f3lico de \u00abcomer y beber\u00bb establecido en la primera parte del dis\u00adcurso se traslada ahora al \u00abpan\u00bb de la cele\u00adbraci\u00f3n eucar\u00edstica. Este desplazamiento de significante no implica que las profundas in\u00adtuiciones espirituales impl\u00edcitas en el discurso sobre Jes\u00fas revelaci\u00f3n de Dios y pan de vida queden ahora reducidas a una especie de \u00absacramentalismo m\u00e1gico\u00bb que sustituye la fe por el ritual (v\u00e9ase U. Wilckens, \u00abDer eucharistische Abschnitt der johanneischen Rede vom Lebensbrot\u00bb, Neues Testament und Kirche [Fest. R. Schnackenburg, ed. J. Gnilka, Friburgo 1974] 220-48). Los jud\u00edos se rebelan porque interpretan las palabras de Jes\u00fas en sentido li\u00adteral (v. 52; \u2192 Teolog\u00eda jo\u00e1nica, 83:58-61).<br \/>\n98 53-56. Estos vers\u00edculos expanden la expresi\u00f3n originaria (v. 51b) sobre el pan co\u00admo carne de Jes\u00fas con la expresi\u00f3n \u00abcarne y sangre\u00bb. Los vers\u00edculos siguen un mismo pa\u00adtr\u00f3n que se inicia con una referencia a comer la carne y beber la sangre. La afirmaci\u00f3n de que son comida y bebida \u00abverdadera\u00bb (al\u00e9thes) remite al v. 35. El patr\u00f3n se completa con una referencia a la salvaci\u00f3n, distinta en cada ver\u00ads\u00edculo: (a) tener vida en vosotros (v. 53); (b) \u00abtener vida eterna\u00bb [y \u00abyo lo resucitar\u00e9 el \u00falti\u00admo d\u00eda\u00bb] (v. 54); (c) \u00abvivir en m\u00ed y yo en \u00e9l\u00bb (v. 56). La severa advertencia del v. 53 y la f\u00f3rmu\u00adla de inmanencia \u00abvivir en m\u00ed\u00bb del v. 56 (cf.<br \/>\n15,4-5) sugieren que estos vers\u00edculos fueron a\u00f1adidos como referencia a una futura crisis de la comunidad. Jn 15 insiste en la necesidad de que los disc\u00edpulos permanezcan unidos a Jes\u00fas, la vid (tambi\u00e9n s\u00edmbolo eucar\u00edstico; cf. Mc 14,25). Esta advertencia quiz\u00e1s fuera diri\u00adgida a los cristianos que, a causa de una per\u00adsecuci\u00f3n externa o de la disensi\u00f3n interna ex\u00adpresada en las ep\u00edstolas jo\u00e1nicas, terminaron separ\u00e1ndose de la comunidad jo\u00e1nica.<br \/>\n99 Las expresiones paralelas sobre la car\u00adne y la sangre parecen representar la f\u00f3rmula eucar\u00edstica propia de la comunidad jo\u00e1nica. A diferencia de las f\u00f3rmulas que aparecen en los sin\u00f3pticos y en Pablo, la palabra usada para referirse al cuerpo de Cristo es sarx, \u00abcarne\u00bb, y no soma, \u00abcuerpo\u00bb. La palabra \u00abcarne\u00bb aparece tambi\u00e9n en las f\u00f3rmulas de Ignacio de Antioqu\u00eda (Rom 7,3; Filad 4,1; Esmir 7,1). La f\u00f3rmula jo\u00e1nica probablemente inclu\u00eda una cl\u00e1usula consecutiva del tipo \u00abpara, para el bien de\u00bb, que quiz\u00e1s fuera la expresi\u00f3n de 6,51b: \u00abpara dar vida al mundo\u00bb.<br \/>\n100 57. La inusual expresi\u00f3n \u00abPadre de vida, viviente\u00bb quiz\u00e1s refleje la intenci\u00f3n de formar un paralelismo con \u00abpan de vida\u00bb en el v. 51. El lector sabe que el Padre ha enviado al Hijo para dar vida (3,16-17), y que la vida que el Hijo tiene es la misma vida del Padre que \u00e9ste ha entregado al Hijo (5,26). El v. 57 ex\u00adtiende la relaci\u00f3n que une al Padre y al Hijo al creyente que participa de la eucarist\u00eda. Tam\u00adbi\u00e9n este vers\u00edculo utiliza el lenguaje de rela\u00adci\u00f3n Padre-Hijo y creyente propio de los dis\u00adcursos de despedida (cf. 14,20-21; 17,21a). Las f\u00f3rmulas de inmanencia, desarrolladas a par\u00adtir de la cristolog\u00eda jo\u00e1nica, expresan la rela\u00adci\u00f3n entre el creyente y Jes\u00fas que se establece en la eucarist\u00eda. 58. el que coma de este pan vi\u00advir\u00e1 para siempre: Con estas palabras se cierra el discurso y se sit\u00faa en un contexto m\u00e1s am\u00adplio estableciendo un agudo contraste entre la comunidad que posee el \u00abpan de vida\u00bb y sus oponentes jud\u00edos, cuyos antecesores poseye\u00adron solamente el man\u00e1 y murieron (w. 9-50).<br \/>\n59. Esta breve nota sobre el lugar de la ense\u00ad\u00f1anza, la sinagoga de Cafarna\u00fan, probable\u00admente se fundamente en la tradici\u00f3n de que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 en ella (p.ej., Lc 4,31; 7,5).<br \/>\n101 (vi) Disputa: Jes\u00fas pierde algunos dis\u00adc\u00edpulos (6,60-66). Las palabras de Jes\u00fas oca\u00adsionan divisi\u00f3n entre la multitud, pero la divi\u00adsi\u00f3n a que se refiere el texto no es la de la \u00abmultitud jud\u00eda\u00bb, que en parte se siente atra\u00ed\u00adda y en parte rechaza las afirmaciones mesi\u00e1nicas de Jes\u00fas (p.ej., 7,11-12.26-27.31.40-43), sino la de la comunidad cristiana. Algunos de los disc\u00edpulos abandonan a Jes\u00fas. Este aban\u00addono introduce el episodio jo\u00e1nico equivalen\u00adte a la \u00abconfesi\u00f3n de Pedro\u00bb de la tradici\u00f3n si\u00adn\u00f3ptica. La crisis comunitaria jo\u00e1nica aparece asimismo reflejada en las referencias a aquel que traicionar\u00e1 a Jes\u00fas (vv. 64b.71). El aban\u00addono de un grupo de disc\u00edpulos enfatiza las advertencias a mantenerse unidos en la comu\u00adnidad eucar\u00edstica impl\u00edcitas en la secci\u00f3n pre\u00adcedente. A ninguno de los lectores jo\u00e1nicos se le pod\u00eda escapar la conexi\u00f3n entre la p\u00e9rdida de disc\u00edpulos del relato y las experiencias de traici\u00f3n y deserci\u00f3n de la propia comunidad.<br \/>\n60. esta doctrina es inadmisible: La introduc\u00adci\u00f3n no nos indica qu\u00e9 hay de escandaloso en las palabras de Jes\u00fas. Las advertencias comu\u00adnitarias de la secci\u00f3n precedente y la preten\u00adsi\u00f3n de Jes\u00fas de entregar su carne como pan de vida, unidas al hecho de dirigirse a una au\u00addiencia de disc\u00edpulos, parecen sugerir que el motivo de la divisi\u00f3n es el discurso eucar\u00edstico. Sin embargo, no debemos olvidar la pre\u00adtensi\u00f3n de Jes\u00fas de \u00abdar vida\u00bb (motivo de con\u00adflicto en 5,19-47) y la identificaci\u00f3n del poder revelador de su palabra con el \u00abpan del cielo\u00bb en la primera parte del discurso, como otras posibles causas. 61-62. La r\u00e9plica de Jes\u00fas opone la \u00abcuesti\u00f3n menor\u00bb que escandaliza a su audiencia a una verdad mucho mayor, y nos inclina a considerar \u00abcuesti\u00f3n menor\u00bb la totalidad del discurso previo. Es caracter\u00edstico del juda\u00edsmo presentar \u00abverdades menores\u00bb como antecedente e imagen de otra realidad. Una combinaci\u00f3n de lenguaje sapiencial y es\u00adpeculaci\u00f3n sobre el man\u00e1 del cielo conforma la primera parte del discurso. No debe sor\u00adprendernos que la segunda parte, la \u00abverdad mayor\u00bb que se nos anuncia, sea el ascenso del Hijo del hombre y su retorno a la gloria celes\u00adtial (p.ej., 1,51; 3,13).<br \/>\n102 63. El v. 63a retoma la oposici\u00f3n en\u00adtre el fruto de la carne y el del Esp\u00edritu de 3,6. \u00danicamente quien \u00abnazca del Esp\u00edritu\u00bb podr\u00e1 aceptar la verdad de las palabras de Jes\u00fas. El v. 63b retoma el tema del poder de dar vida de la palabra de Jes\u00fas, tema principal del dis\u00adcurso precedente. 64-65. Estos vers\u00edculos pa\u00adrecen relativizar los efectos destructivos de la falta de fe entre los propios disc\u00edpulos de Jes\u00fas, enfatizando que la fe s\u00f3lo est\u00e1 al alcan\u00adce de aquellos a quienes el Padre conduce a Jes\u00fas (cf. 5,38; 6,37; 8,25.46-47; 10,25-26). 66. A modo de confirmaci\u00f3n de la verdad de las palabras de Jes\u00fas, un grupo de disc\u00edpulos decide abandonarlo. Este abandono concluye esta secci\u00f3n e introduce la \u00faltima secci\u00f3n de Juan que elabora material tradicional para formar una secuencia narrativa: la confesi\u00f3n de Pedro.<br \/>\n103 (vii) La confesi\u00f3n de Pedro (6,67-71). En la versi\u00f3n sin\u00f3ptica, la confesi\u00f3n de Pedro revela al lector que los disc\u00edpulos empiezan a percibir a Jes\u00fas como el Mes\u00edas. En Juan, es\u00adtos t\u00edtulos cristol\u00f3gicos han sido revelados desde el principio. La confesi\u00f3n de Pedro sirve aqu\u00ed para enfatizar las palabras pronunciadas por Jes\u00fas en el v. 63b. Nos hallamos ante la primera referencia expl\u00edcita a \u00ablos Doce\u00bb. El narrador asume que el lector sabe de qu\u00e9 gru\u00adpo se trata, que han sido escogidos por Jes\u00fas y que Pedro les sirve de portavoz. El episodio si\u00adn\u00f3ptico de la confesi\u00f3n de Pedro concluye con el anuncio del sufrimiento futuro de Jes\u00fas y con la acusaci\u00f3n de \u00abSatan\u00e1s\u00bb que recibe Pe\u00addro cuando rechaza la predicci\u00f3n de la Pasi\u00f3n. En Juan, la elecci\u00f3n de los Doce parecer\u00eda confirmar sus palabras sobre el origen divino<br \/>\nde la fe. Sin embargo, Juan se apresura a ma\u00adtizar un detalle sobre el grupo de los elegidos: Jes\u00fas sabe que hay entre ellos uno que \u00abno ha sido elegido\u00bb. El narrador interviene en el \u00fal\u00adtimo vers\u00edculo para recordar al lector el nom\u00adbre del traidor y concluye destacando con ho\u00adrror que Judas era uno de los Doce.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En estos vers\u00edculos se nos describe uno de los milagros m\u00e1s notables que jam\u00e1s hizo nuestro Se\u00f1or. Ninguno de sus actos  fue ejecutado tan p\u00fablicamente, y en presencia de tantos testigos. Pero hay otro hecho en relaci\u00f3n \u00e1 este milagro que  merece particular atenci\u00f3n, y es que de todos los que registran los Evangelios este es el \u00fanico que se encuentra en todos  cuatro.<br \/>\nEn ese milagro percibimos, primeramente, el poder infinito de Jesucristo. Nuestro Se\u00f1or aliment\u00f3 a cinco mil hombres con  cinco panes de cebada y dos pececillos. Que un hecho portentoso tuvo lugar lo prueba la circunstancia de que quedaron  doce canastas despu\u00e9s que todos hubieron satisfecho el hambre. No cabe duda de que se ejerci\u00f3 un poder creador, puesto  que se hizo existir algo que antes no exist\u00eda, \u00e1 diferencia de los milagros de sanar \u00e1 los enfermos y resucitar \u00e1 los muertos,  en los cuales se restitu\u00eda algo que antes hab\u00eda existido.<br \/>\nEste episodio sirve de instrucci\u00f3n y de consuelo \u00e1 todos los que se empe\u00f1an en promover el bien de las almas, por cuanto  demuestra que nuestro Se\u00f1or es poderoso para salvar. No solo puede unir lo que est\u00e9 roto, reconstruir lo que est\u00e9 arruinado,  y comunicar fuerza \u00e1 lo que est\u00e9 d\u00e9bil: puede hacer existir lo que antes no exist\u00eda. No perdamos la esperanza de la  salvaci\u00f3n de persona alguna. Puede parecemos que tal \u00f3 cual pecador se encuentran tan endurecidos \u00f3 en edad tan  avanzada que no pueden convertirse; mas la fe nos dir\u00e1: \u00bb Nuestro Se\u00f1or puede crear as\u00ed corno tambi\u00e9n puede renovar.<br \/>\nNada es imposible para un Salvador que, por medio de su Esp\u00edritu, puede crear un coraz\u00f3n nuevo..<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a tambi\u00e9n algo acerca de las funciones de los ministros. Los ap\u00f3stoles recibieron el pan de  manos de nuestro Se\u00f1or cuando \u00e9l lo hubo bendecido, y lo repartieron entre la multitud. No fueron ellos quienes lo hicieron  crecer y multiplicar, sino su Maestro. Fue Su poder el que suministr\u00f3 abundantes provisiones. \u00c1 ellos les tocaba tan solo  recibir con humildad y distribuir con fidelidad.<br \/>\nHe aqu\u00ed un emblema \u00e1 lo vivo de los deberes que incumben al verdadero ministro del Evangelio. No es este una especie de  Mediador entre Dios y los hombres, ni tiene poder para absolver del pecado \u00f3 comunicar la gracia divina. Todos sus  deberes se reducen \u00e1 recibir el pan de la vida que provee su Maestro, y \u00e1 distribuirlo en medio de sus feligreses. No puede  hacer que los hombres estimen el pan en su debido valor y lo reciban, ni tampoco puede trasmitirle la virtud de salvar \u00f3 de  dar vida \u00e1 persona alguna. Ese no es su deber, y por lo tanto, su responsabilidad no alcanza hasta all\u00e1. Una vez que haya  distribuido el pan de vida, ha llenado sus funciones.<br \/>\nEste milagro nos suministra finalmente una lecci\u00f3n acerca de la suficiencia del Evangelio para satisfacer las necesidades de  toda la humanidad. Nuestro Se\u00f1or satisfizo el hambre de una muchedumbre de cinco mil hombres. Los v\u00edveres parec\u00edan, en  tales circunstancias, exiguos por dem\u00e1s. Parec\u00eda imposible llenar tantas bocas en semejante desierto con tan pocas  provisiones. Pero pronto se demostr\u00f3 que no solo hab\u00eda bastante sino de sobra. Ni uno solo se quej\u00f3 de no haberse llenado.<br \/>\nNo hay duda que con ese hecho quiso ense\u00f1\u00e1rsenos que el Evangelio de Jesucristo es suficiente para proveer \u00e1 las  necesidades de todo al mundo. Aunque \u00e1 los hombres les parezca necia \u00e9 insignificante la sencilla historia de la cruz, por  ella pueden salvarse todos los hijos de Ad\u00e1n. Las nuevas de la muerte de Jesucristo por los pecadores y de la expiaci\u00f3n que  de ella surgi\u00f3, alcanza \u00e1 conmover los corazones y satisfacer las conciencias de todos los hombres, cualquiera que sea su  raza, su idioma \u00f3 su grado de civilizaci\u00f3n. \u00abLa predicaci\u00f3n de la cruz, \u00e1 la verdad, insensatez es para los que se pierden;  mas para los que se salvan, es \u00e1 saber, para nosotros, poder de Dios es.\u00bb 1Co 1:18.<br \/>\nNo hay que dudarlo: la historia de Cristo crucificado, la historia de su pasi\u00f3n, muerte y expiaci\u00f3n basta para satisfacer  todas las necesidades espirituales del g\u00e9nero humano. No se envejece ni pierde su valor. No queremos nada de nuevo, nada  m\u00e1s universal y ben\u00e9fico, nada m\u00e1s racional, nada m\u00e1s eficaz. No queremos sino el pan de vida que Cristo ofrece, para que  sea distribuido fielmente \u00e1 las almas necesitadas. Que los hombres se r\u00edan y ridiculicen. No hay otra cosa que pueda librar  del mal \u00e1 este mundo pecador. Ninguna otra doctrina puede poner fin \u00e1 la ansiedad de las conciencias y darles calma.<br \/>\nTodos nos encontramos en un desierto, y menester es que tomemos el pan que Cristo nos ofrece, \u00f3 de otra manera  tendremos que perecer.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R444 Este cap\u00edtulo comienza con \u03bc\u03b5\u03c4\u1f70  \u03c4\u03b1\u1fe6\u03c4\u03b1, un conectivo que se refiere a los incidentes del cap\u00edtulo 5, que pudieran haber ocurrido un a\u00f1o completo antes. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Da el Se\u00f1or de comer a cinco mil hombres con cinco panes y dos peces. Se retira de ellos, porque le quieren hacer rey. Anda sobre la mar que estaba agitada del viento. Se acerca al barco en que iban sus disc\u00edpulos: entra en \u00e9l, y llegan a tierra. Discurre del pan del cielo, y dice de s\u00ed mismo que es pan de vida; que su carne es manjar que debe ser comido, y su sangre bebida que debe beberse. Disgustados algunos disc\u00edpulos de sus discursos le abandonan. Los Ap\u00f3stoles no le dejan.<\/p>\n<p>1 a. Mt 14,13; Mc 6,32; Lc 9,10. Betsaida y Cafarna\u00fam estaban de esta parte del lago por lo que mira a Galilea; y as\u00ed no quiere decir que Jes\u00fas pasase a la otra ribera, sino solamente un golfo o brazo del lago, que se extend\u00eda por lo interior de la tierra.<\/p>\n<p>6 b. Para probar su fe, y darle lugar con esto a que despu\u00e9s admirase la grandeza del milagro.<\/p>\n<p>7 c. MS. Dozientas dineradas de pan no les cumplirian.<\/p>\n<p>9 d. El Griego: paid\u00e1rion: diminutivo de pais, puerulus, muchachillo.<\/p>\n<p>e. MS. De ordio.<\/p>\n<p>f. El Griego: k\u00e1i d\u00fao ops\u00e1ria, y dos pececillos.<\/p>\n<p>11 g. MS. \u00c9 santiguolos, \u00e9 parti\u00f3los \u00e1 las compannas. El Griego: t\u00f3is mathet\u00e1is, hoi d\u00e9 mathet\u00e1i t\u00f3is anakeim\u00e9nois, a los disc\u00edpulos, y los disc\u00edpulos a los que estaban sentados. Los Ap\u00f3stoles estaban acostumbrados a obedecer y ten\u00edan m\u00e1s fe.<\/p>\n<p>12 h. La abundancia no nos ha de ser ocasi\u00f3n de que disipemos los bienes que Dios nos ha dado.<\/p>\n<p>14 i. Los jud\u00edos se\u00f1alaban al Mes\u00edas con los nombres de profeta, de rey, y de hijo de David, y con el de ho erj\u00f3menos, el que ha de venir.<\/p>\n<p>15 j. Reconoci\u00e9ndole p\u00fablicamente por el Mes\u00edas, que cre\u00edan hab\u00eda de ser un rey poderoso que los har\u00eda due\u00f1os del mundo (Lc 8,19).<\/p>\n<p>k. Porque su reino no era de este mundo (Mt 14,23; Mc 6,46). Huy\u00f3, se retir\u00f3.<\/p>\n<p>19 l. Poco m\u00e1s de una legua.<\/p>\n<p>21 m. Quisieron recibirle; esto es, lo recibieron con gran voluntad. Los otros Evangelistas dicen expresamente que entr\u00f3 en el barco; y as\u00ed, cuando San Juan dice aqu\u00ed, que desearon recibirle en el barco, explica el gran deseo que tuvieron de verle entrar cuanto antes, a causa de la tempestad que los pon\u00eda en peligro, y por la confianza que ten\u00edan en su socorro. No se enga\u00f1aron en esto; porque no tan solamente ces\u00f3 luego la tempestad, sino que se hallaron por otro nuevo milagro en la misma ribera a donde navegaban.<\/p>\n<p>26 n. El Se\u00f1or no responde a la pregunta que le hacen, como impertinente que era, y nada conducente a su salud; mas descubri\u00e9ndoles el fondo de su coraz\u00f3n, les hace ver, que si le buscaban, no era con el designio de mejorar sus vidas, ni de aprovecharse de su doctrina y milagros, sino solamente con la mira de que les diese de comer, y en una palabra, buscando su propia utilidad e inter\u00e9s.<\/p>\n<p>27 o. Trabajad por aquella comida, que permanece eternamente, y que hace vivir para siempre a los que la toman. Este divino alimento es el mismo Jesucristo en su adorable carne, en su esp\u00edritu, en su palabra y en su gracia.<\/p>\n<p>p. Porque en este imprimi\u00f3 el Padre su sello, esto es, su imagen consustancial: as\u00ed que no solamente es Hijo del hombre, sino tambi\u00e9n Hijo de Dios, por consiguiente hombre y Dios todo junto. \u00c9ste es a quien Dios el Padre dio una autoridad y un poder, por el cual deb\u00e9is reconocerle por Hijo de Dios. Puede tambi\u00e9n interpretarse: Porque a \u00e9ste se\u00f1al\u00f3, orden\u00f3, determin\u00f3 el Padre, para que os la diese. En el Griego est\u00e1 expreso el ho the\u00f3s.<\/p>\n<p>28 q. Obras agradables a Dios: las obras que Dios busca, y pide en nosotros.<\/p>\n<p>29 r. Porque crey\u00e9ndole, har\u00e9is obras agradables a Dios. Pues la fe en Cristo es el fundamento de la salud.<\/p>\n<p>31 s. Es como si le dijeran: T\u00fa pretendes que creamos en ti como en el Mes\u00edas. Bien est\u00e1; mas \u00bfqu\u00e9 milagro haces, para que creamos que lo eres? Bien hemos visto que has dado de comer a cinco mil hombres con cinco panes; mas \u00bfqu\u00e9 es esto en comparaci\u00f3n de lo que hizo Mois\u00e9s, que aliment\u00f3 un pueblo innumerable con un pan que bajaba del cielo todos los d\u00edas?<\/p>\n<p>32 t. El verdadero pan del cielo no fue aquel que dio Mois\u00e9s a vuestros padres en el desierto; porque aqu\u00e9l no fue mas que imagen del verdadero, que os da hoy mi Padre.<\/p>\n<p>33 u. Jesucristo, que envi\u00f3 Dios a los hombres para salvarlos, es el verdadero pan de Dios, y el verdadero pan del cielo; porque habiendo bajado del seno de su Padre por su Encarnaci\u00f3n para hacerse hombre, y dar la vida a los hombres, no solamente muri\u00f3 por ellos, sino que se qued\u00f3 en la Eucarist\u00eda, como un pan divino, destinado para alimento de las almas, y para hacerlas vivir eternamente; que est\u00e1 siempre con nosotros, y da la vida, no a un pueblo, sino a todos los del mundo.<\/p>\n<p>34 v. Ellos le piden un pan material, que los alimente, y no les falte jam\u00e1s. Porque toman las palabras del Se\u00f1or en un sentido grosero y carnal; y as\u00ed para corregir este sentido, se explica despu\u00e9s el Se\u00f1or m\u00e1s claramente. Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>35 w. El hambre y la sed del alma no se pueden saciar, sino cuando \u00e9sta se alimenta de Jesucristo con una viva fe.<\/p>\n<p>36 x. Como si les dijera: Vosotros hab\u00e9is visto mis milagros, y con todo eso no cre\u00e9is en m\u00ed. Por esto os priv\u00e1is de la dicha que Dios tiene reservada para sus escogidos; y al mismo tiempo dais a entender que no sois del n\u00famero de estos. Porque todos los que mi Padre ha escogido, y que me ha entregado como en herencia, creer\u00e1n en m\u00ed: yo los salvar\u00e9, sin que perezca ninguno de ellos, y les dar\u00e9 la eterna felicidad de cuerpo y alma. Porque esta es la voluntad de mi Padre; y yo he bajado del cielo a la tierra para ejecutarla.<\/p>\n<p>44 y. Ninguno persuade a los hombres con mayor certeza que Dios; y as\u00ed de ninguno se puede decir con mayor verdad, que los atrae, que de \u00e9l; pero esto sucede con entera libertad y gusto de los mismos hombres. Cuanto es m\u00e1s cierta y segura la utilidad e inter\u00e9s que se proponen, con tanto mayor ardor e inclinaci\u00f3n se van tras aquello que apetecen. A cada uno arrastra su placer, dijo un poeta. Y si esto es as\u00ed, \u00bftendr\u00e1n, dice San Agust\u00edn, los sentidos del cuerpo los placeres que le son propios, y el esp\u00edritu carecer\u00e1 de los suyos? Dadme un coraz\u00f3n lleno de placeres espirituales, y hambriento por la justicia; que se mira como extranjero en el desierto de esta vida; que suspira con una sed ardiente por la fuente de su patria eterna. Dadme un coraz\u00f3n tal como yo os le pinto, y conocer\u00e1 la verdad de mis palabras. Mas si hablo a un hombre fr\u00edo e insensible, no sabe ni entiende lo que quiero decirle. San Agust\u00edn. Esta atracci\u00f3n del coraz\u00f3n, por decirlo as\u00ed, es el efecto del amor de Dios.<\/p>\n<p>45 z. Este texto es de Isa\u00edas (54,13), y por el texto Griego se ve m\u00e1s claro el sentido: \u00e9sontai p\u00e1ntes didakt\u00f3i t\u00f3u the\u00f3u. Todos los que pertenecieron a la nueva alianza, tendr\u00e1n por maestro al mismo Dios, que los instruir\u00e1 hablando a su coraz\u00f3n, y ellos escuchar\u00e1n su voz, y vendr\u00e1n a Jesucristo; y no al demonio, que da a los gentiles sus or\u00e1culos por medio de los \u00eddolos; ni tampoco a los fariseos, que introducen y sustituyen sus tradiciones a la ley de Dios que las condena.<\/p>\n<p>49 a. El man\u00e1, que vuestros padres miraban como bajado del cielo, no ten\u00eda virtud de preservarlos ni aun de la muerte del cuerpo; mas el pan que yo os ofrezco, tiene virtud para hacer vivir a las almas, y para los cuerpos ser\u00e1 una prenda de incorruptibilidad, porque har\u00e1 que resuciten para vivir eternamente.<\/p>\n<p>52 b. El Griego a\u00f1ade: Mi carne, que yo dar\u00e9.<\/p>\n<p>c. Por la redenci\u00f3n del universo, entreg\u00e1ndola a la crueldad de los jud\u00edos, y muriendo sobre la cruz. Estas palabras demuestran claramente que el sacramento de la Eucarist\u00eda contendr\u00eda verdaderamente su propia carne, y que hab\u00eda de ser crucificado por la salud de los hombres. San Agust\u00edn, Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>53 d. Los jud\u00edos carnales gobernados por los sentidos, y sin entender lo que el Se\u00f1or les dec\u00eda, disputaban entre s\u00ed, y se imaginaban bajamente que, cuando promet\u00eda darles su carne a comer, la hab\u00eda de dividir en pedazos, como la carne que se vende p\u00fablicamente en la plaza, y que haciendo esto no pod\u00eda subsistir ni vivir; y as\u00ed se mofaban del dicho del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>54 e. El Griego: ouk \u00e9jete, no ten\u00e9is. Estas palabras de Jesucristo dan a entender que todo cristiano, si quiere vivir la vida de los hijos de Dios, debe participar del sacramento de la Eucarist\u00eda, sea realmente cuando est\u00e1 en edad y estado de poderlo hacer; sea de coraz\u00f3n y de deseo, y por la uni\u00f3n espiritual que tiene como miembro de Jesucristo con todo su cuerpo, cuando alg\u00fan obst\u00e1culo invencible, o alguna raz\u00f3n leg\u00edtima le impiden recibirle realmente. La raz\u00f3n de esto es, porque siendo la carne de Jesucristo verdadera comida, y su sangre verdadera bebida, no se pueden mantener nuestras almas sin este divino alimento y bebida. Y esto no debe tomarse como un discurso figurado y parab\u00f3lico; porque el Se\u00f1or pretende obligar a los hombres a comer realmente su carne, y a beber su sangre, como que les es necesario para la vida santa de sus almas, y para la resurrecci\u00f3n gloriosa de sus cuerpos. San Juan Cris\u00f3stomo, Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>57 f. Si uno junta o mezcla una porci\u00f3n de cera con otra cera, la una y la otra no hacen ya m\u00e1s que una sola. A este modo el que recibe la carne de Jesucristo nuestro Salvador, y bebe su preciosa sangre, es una sola cosa con \u00e9l, como \u00e9l mismo lo dijo; porque est\u00e1 como incorporado con \u00e9l por esta divina comuni\u00f3n de su cuerpo; de suerte que \u00e9l est\u00e1 en Jesucristo como Jesucristo est\u00e1 tambi\u00e9n en \u00e9l. San Cirilo.<\/p>\n<p>58 g. El Griego: ho z\u00f3n, el viviente, que vive por s\u00ed mismo, y es la fuente de toda vida. Como yo vivo por la uni\u00f3n que tengo con mi Padre, que es el principio de mi vida divina; as\u00ed el que me coma, vivir\u00e1 tambi\u00e9n una vida eterna, sobrenatural y divina por la uni\u00f3n que tiene conmigo. San Juan Cris\u00f3stomo. Comemos este divino manjar, y bebemos esta divina bebida, cuando estamos en Jesucristo, y Jesucristo est\u00e1 en nosotros; por consiguiente, si no estamos en Jesucristo, ni Jesucristo en nosotros, no comemos espiritualmente su carne, ni bebemos espiritualmente su sangre, aunque visiblemente recibamos el Sacramento de su cuerpo y de su sangre; antes por el contrario le recibimos para nuestro juicio y condenaci\u00f3n, por haber osado acercarnos impuros a los Sacramentos de Jesucristo, que no se reciben dignamente, si no es cuando lo hacemos con la debida pureza. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>61 h. Como si dijeran: \u00bfQu\u00e9 o\u00eddos hay que puedan sufrir esta doctrina tan \u00e1spera, que es necesario comer la carne, y beber la sangre de este hombre para vivir eternamente? Esto lo dec\u00edan, porque, como queda dicho, entend\u00edan de una manera carnal el discurso del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>62 i. Por su divina luz las secretas murmuraciones de sus disc\u00edpulos, etc.<\/p>\n<p>63 j. Si no cre\u00e9is que os puedo dar mi carne a comer, mientras que estoy con vosotros, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s os parecer\u00e1 imposible e incre\u00edble, si os digo que ver\u00e9is alg\u00fan d\u00eda elevarse al cielo esta misma carne, y que el Hijo del hombre vuelve a donde estaba de toda eternidad antes de su Encarnaci\u00f3n, como Verbo e Hijo \u00fanico de Dios?<\/p>\n<p>64 k. El misterio que yo os propongo es sobre todo aquello a que puede extenderse la esfera de los sentidos: de nada sirve quererle examinar con los ojos carnales. El Esp\u00edritu de Dios es el que da la inteligencia, sometiendo la raz\u00f3n. Mis palabras tienen un sentido elevado y sublime: son esp\u00edritu y vida para quien las sabe entender. Y as\u00ed, aunque os propongo la necesidad que ten\u00e9is de comer mi carne, y de beber mi sangre para conseguir la vida eterna, no deb\u00e9is entender que esto haya de ser de una manera carnal y grosera, sino espiritual, aunque muy real; porque ser\u00e1 en un Sacramento, que ocultar\u00e1 a los ojos de los fieles mi verdadera carne y mi sangre. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>65 l. Con su divina luz conoci\u00f3 siempre qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan en \u00e9l, aunque en lo exterior le siguiesen como disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>66 m. Y por cuanto hay aqu\u00ed algunos que no creen en mis palabras, por eso os he dicho ya, v. 44, que es don de mi Padre el creer en m\u00ed, v. 29.<\/p>\n<p>67 n. Dejaron de seguirle y reconocerle por el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>69 o. \u00bfNos ech\u00e1is de Vos, o Se\u00f1or? Dadnos un otro Vos; de otra manera apart\u00e1ndonos de Vos, \u00bfa qui\u00e9n iremos nosotros? San Agust\u00edn. Vuestras palabras son duras e insoportables para los que quieran abandonaros; mas para nosotros est\u00e1n llenas de consuelo, y son eficaces para granjearnos el mayor de todos los bienes, que es vivir eternamente en vuestra compa\u00f1\u00eda. Nosotros creemos en vuestras palabras, porque sabemos que sois el Mes\u00edas: por tal os conocemos y confesamos: sois el Hijo de Dios, no hijo de Jos\u00e9, como poco tiempo ha dec\u00edan los incr\u00e9dulos.<\/p>\n<p>70 p. El Griego a\u00f1ade: el Hijo de Dios, t\u00f3u z\u00f3ntos, el viviente.<\/p>\n<p>71 q. Cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 lleno de malicia diab\u00f3lica.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [2] V\u00e9ase notas en <span class='bible'>Mat 14:19<\/span>, <span class='bible'>Mar 6:41<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Los hombres en la Escritura son usualmente \u201cIsrael.\u201d Los gentiles son usualmente referidos como cerdos, o perros.\n<\/p>\n<p><strong> [4] V\u00e9ase importante nota en <span class='bible'>Mat 14:20<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [5] <span class='bible'>Deu 18:18<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [6] El estaba por el mar no cruz\u00e1ndolo, ya que El estaba viajando desde Tiberias a Caperna\u00fam, ambos al mismo lado del lago.\n<\/p>\n<p><strong> [1] La voluntad de El Padre es resurrecci\u00f3n no rapto.\n<\/p>\n<p><strong> [2] As\u00ed como en el desierto con el primer manna. Aqu\u00ed, como\n<\/p>\n<p><strong> [1] ,500 a\u00f1os m\u00e1s tarde, todav\u00eda se quejan del pan celestial.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Moshiaj Hijo de Jos\u00e9, el Moshiach que sufrir\u00eda para que Israel- Efray\u00edm pudiera retornar con Judah.\n<\/p>\n<p><strong> [4] <span class='bible'>Isa 54:13<\/span>. Aqu\u00ed Yahshua se refiere a s\u00ed mismo como YHWH, YHWH, quien ha arribado a ense\u00f1ar a todo Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Griego: \u201cpara\u201d significando, \u201cde\u201d o \u201ctomado de\u201d Ver <span class='bible'>Jua 1:18<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Canibalismo est\u00e1 prohibido en la Torah.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Yahshua de ninguna manera est\u00e1 promoviendo canibalismo. Sino que El est\u00e1 hablando en tierra\/misterio, o esot\u00e9rico, diciendo que la constancia espiritual es la clave y que los s\u00edmbolos de confianza y constancia espiritual pueden pronto ser encontrados en su carne y sangre, que servir\u00e1n como s\u00edmbolos de Su feja con el madero de ejecuci\u00f3n. Su carne pronto representar\u00e1 el verdadero pan de vida que hab\u00eda estado antes bajo previa discusi\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [8] Su carne sacrificada.\n<\/p>\n<p><strong> [9] La verdad ofender\u00e1 siempre a personas muy sensitivas, y en Israel un ej\u00e9rcito probado para la batalla no puede ser muy sensitivo, o pondr\u00e1n sus espaldas a la verdad, y en los hombres que son suficientemente valientes en proclamar la verdad, que no miran a las caras de los hombres por reacciones.\n<\/p>\n<p><strong> [10] \u201cJayim\u201d significa literalmente \u201cvidas\u201d como en temporal + vidas eternas.\n<\/p>\n<p><strong> [11] G\u00e9nesis cap\u00edtulo uno.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[31] Ex 16, 14; Num 11, 7.[45] Is 54, 13.[57] Jes\u00fas inicia el gran discurso del pan de vida, con las ense\u00f1anzas sobre la eucarist\u00eda. Como el alimento queda en el que lo toma y se convierte en su sustancia, Cristo se hace espiritualmente casi una misma cosa con el que lo recibe.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de esto fue Jes\u00fas a la otra orilla del mar de Galilea, o sea de Tiberias, El milagro de los panes y los peces est\u00e1 registrado en los cuatro \u00abEvangelios\u00bb (Mat 14:13-21; Mar 6:30-44; Luc 9:10-17; Jua 6:1-14). Es un milagro clave, de suma importancia. L\u00e9ase con cuidado Mar 6:51-52, \u00abY subi\u00f3 a ellos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-61-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Juan 6:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26887","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26887","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26887"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26887\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26887"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26887"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26887"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}