{"id":27011,"date":"2022-06-20T11:03:29","date_gmt":"2022-06-20T16:03:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T11:03:29","modified_gmt":"2022-06-20T16:03:29","slug":"comentario-de-juan-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-81-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 8:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Pero Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos,<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>8:1<\/span> y Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos. \u2014 Dice el margen de LBLA, \u00abLos vers. de 7:53 a 8:11 no aparecen en los mss. m\u00e1s antiguos\u00bb. Hay argumentos en pro y en contra de la autenticidad de este texto, pero puesto que aparece en las versiones comunes, no lo omitimos. Jer\u00f3nimo, erudito quien vivi\u00f3 entre 346 a 420 d. de J. C., que tradujo la Biblia al lat\u00edn, dice que en su tiempo este relato apareci\u00f3 en muchos manuscritos griegos y latinos. \u00abLa entera escena, el arresto de la mujer, la demanda contra Jes\u00fas, el desd\u00e9n farisaico de la moralidad p\u00fablica al proyectar el crimen y al criminal para la atenci\u00f3n p\u00fablica en los atrios del templo; el intento de atrapar a Jes\u00fas; la destreza de su respuesta; el reconocimiento sutil de la desesperaci\u00f3n y verg\u00fcenza de la mujer, y la evasi\u00f3n tierna de aumentarlas al desviar la mirada p\u00fablica de ella a \u00e9l mientras escribi\u00f3 en tierra; la confusi\u00f3n final de los fariseos y la liberaci\u00f3n de la mujer, llevan las marcas de historia ver\u00eddica. Es imposible creer que la mente de alg\u00fan monje lo hubiera concebido para a\u00f1adirlo al registro de Juan\u00bb (Abbott, citado por BWJ).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mat 21:1<\/span>; <span class='bible'>Mar 11:1<\/span>; <span class='bible'>Mar 13:3<\/span>; <span class='bible'>Luc 19:37<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas libera a la mujer atrapada en adulterio,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:1-11<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Declara ser la luz del mundo, y justifica su doctrina,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:12-30<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>promete libertad a los que creen,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:31<\/span>, <span class='bible'>Jua 8:32<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>responde a los jud\u00edos que se glor\u00edan en Abraham,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:33-47<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>responde a sus injuriadores, mostrandoles su autoridad y dignidad,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:48-58<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y se escapa de ser apedreado,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 8:59<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">El pueblo se fue a su casa (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 7:53<\/span><\/span>). Jes\u00fas, que no ten\u00eda d\u00f3nde posar su cabeza (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 9:58<\/span><\/span>), pas\u00f3 la noche en el\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">monte de los Olivos<\/span>.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 8.<\/p>\n<p>La mujer ad\u00faltera, 8:1-11.<br \/>\n1 Se fue Jes\u00fas al monte de los Olivos; 2 pero, de ma\u00f1ana, otra vez volvi\u00f3 al templo, y todo el pueblo ven\u00eda a El, y, sentado, les ense\u00f1aba. 3 Los escribas y fariseos trajeron a una mujer tomada en adulterio y, poni\u00e9ndola en medio, 4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. 5 En la Ley nos ordena Mois\u00e9s apedrear a \u00e9stas; t\u00fa \u00bfqu\u00e9 dices? 6 Esto lo dec\u00edan tent\u00e1ndole, para tener de qu\u00e9 acusarle. Jes\u00fas, inclin\u00e1ndose, escrib\u00eda con el dedo en la tierra. 7 Como ellos insistieron en preguntarle, se incorpor\u00f3 y les dijo: El que de vosotros est\u00e9 sin pecado, arr\u00f3jele la piedra el primero. 8 E inclin\u00e1ndose de nuevo, escrib\u00eda en tierra. 9 Ellos que le oyeron fueron sali\u00e9ndose uno a uno, comenzando por los m\u00e1s ancianos, y qued\u00f3 El solo, y la mujer en medio. 10 Incorpor\u00e1ndose Jes\u00fas, le dijo: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNadie te ha condenado?   11  Dijo ella: Nadie, Se\u00f1or. Jes\u00fas dijo: Ni yo te condeno tampoco; vete y no peques m\u00e1s.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 en los d\u00edas de la fiestas de los Tabern\u00e1culos (Jua 7:1.14; Jua 8:2.12). Cristo ten\u00eda costumbre de retirarse, cuando estaba en Jerusal\u00e9n, a pasar la noche al monte de los Olivos (Mat 24:3; Mat 26:30 par.) y especialmente pernoctaba en Getseman\u00ed (Jua 18:2). &#8211; Pero ya muy de ma\u00f1ana volvi\u00f3 otra vez al templo, para aprovechar el concurso de los peregrinos y ense\u00f1ar. La frase de \u201ctodo el pueblo ven\u00eda a El\u201d es m\u00e1s de Lc que de Jn (Luc 21:37.38), y es una forma redonda de hablar del gran concurso de gentes que le escuchaban. Esta misma afluencia es una clara indicaci\u00f3n de ser uno de los d\u00edas festivos.<br \/>\n\tCristo estaba en uno de los atrios del templo y ense\u00f1aba a las gentes estando \u201csentado.\u201d No pretende decir el evangelista que estuviese sentado en las c\u00e1tedras de los doctores, sino en uno de los esca\u00f1os o peque\u00f1a alfombra en donde se sentaban los disc\u00edpulos oyentes (Luc 2:46; Hec 22:3); y, aunque \u00e9ste era el modo ordinario de ense\u00f1ar all\u00ed, esta precisi\u00f3n mira, sin duda, a participar lo que se describe en el v.6: que Cristo escrib\u00eda con su dedo en tierra.<br \/>\n\tEn esta situaci\u00f3n es introducido un grupo de \u201cescribas y fariseos.\u201d Juan nunca cita juntas estas dos expresiones, ni nunca cita a los escribas. Un nuevo \u00edndice del origen adventicio de este pasaje.<br \/>\n\tTra\u00edan una mujer que \u201cfue sorprendida\u201d en flagrante delito de adulterio. No se dice cu\u00e1ndo. La palabra \u201cahora\u201d &#8211; modo &#8211; que pone la Vulgata, falta en el griego. Podr\u00eda pensarse que la tra\u00edan al tribunal para juzgarla y que, al pasar por all\u00ed y ver a Cristo, quisieron comprometerle. Pero tampoco ser\u00eda improbable el que se la trajesen ex profeso para enredarle en su resoluci\u00f3n.<br \/>\n\tSe la pusieron en \u201cmedio\u201d del c\u00edrculo de gentes que lo rodeaban. No dicen que ellos hayan sido los testigos (Dan 13:37). Pero, ya en sus manos, nadie duda que sea verdad el delito del que la acusan.<br \/>\n\tPropusieron algunos (Fouard, Parrar) que este caso se explicar\u00eda bien, puesto que la festividad de los Tabern\u00e1culos era ocasi\u00f3n de muchos des\u00f3rdenes morales por acampar la gente al aire libre y haber grandes aglomeraciones: era la \u201cfiesta m\u00e1s alegre\u201d; pero otros (Edersheim) lo niegan.<br \/>\n\tAsegurado el hecho, le plantean una cuesti\u00f3n m\u00e1s que de derecho, pues lo dec\u00edan \u201ctent\u00e1ndole.\u201d Le alegan lo que dice la Ley. Seg\u00fan Mois\u00e9s, la ad\u00faltera deb\u00eda ser apedreada (Lev 20:10ss; Deu 22:23ss; Eze 16:40). En \u00e9poca m\u00e1s tard\u00eda se legislar\u00e1 la estrangulaci\u00f3n l. Y alegada la legislaci\u00f3n mosaica, le hacen, \u201ctent\u00e1ndole,\u201d la siguiente pregunta: y ante este caso, \u201ct\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices?\u201d Con ello, resalta el evangelista, buscaban poder \u201cacusarle\u201d (cf. Mat 22:15-22; Mat 19:3ss par.). Era un dilema claro en el que quer\u00edan meterle: si aprobaba la legislaci\u00f3n mosaica en aquel caso, podr\u00edan desvirtuarle, ante el pueblo, su misericordia; si no la aprobaba, lo acusar\u00edan de ir contra la Ley de Mois\u00e9s. La cuesti\u00f3n era mal\u00e9volamente planteada y hasta incluso apuntando a posibles complicaciones con el poder civil romano, ya que la pena de muerte era de competencia exclusiva del procurador romano (Jua 18:31).<br \/>\n\tCristo, que estaba \u201csentado,\u201d sin duda, en un peque\u00f1o y bajo escabel de los oyentes, o sobre una estera o alfombra, \u201cinclin\u00e1ndose, escrib\u00eda con el dedo en tierra.\u201d \u00bfQu\u00e9 significado tiene esto? \u201cEl sentido de este gesto no ha sido dilucidado con certeza\u201d 2.<br \/>\n\tSan Jer\u00f3nimo propon\u00eda, conforme a una interpretaci\u00f3n material de Jerem\u00edas (Jer 17:13), que escrib\u00eda en tierra los nombres de los acusadores y sus culpas 3.<br \/>\n\tEl gesto podr\u00eda muy bien ser el de una persona que no quer\u00eda intervenir en un asunto que se le propone (Luc 12:13.14). Power ha citado diversos casos modernos tomados del ambiente \u00e1rabe. Queriendo un tal Qas\u00edm hablar de la actitud de su tribu, dec\u00eda: \u201cCuando les piden regalos, se ponen a escribir con sus bastones en el suelo, pretextando excusas.\u201d 4<br \/>\n\tSin embargo, en el evangelio \u201csimbolista\u201d de Jn, acaso pudiese estar superpuesta por el evangelista la sugerencia, por sola evocaci\u00f3n, de la interpretaci\u00f3n de Jerem\u00edas que daba San Jer\u00f3nimo. El texto de Jerem\u00edas dice: \u201cTodos cuantos te abandonan (Yahv\u00e9) quedar\u00e1n confundidos; quienes se apartan de ti, ser\u00e1n escritos en la tierra porque abandonaron a Yahv\u00e9, fuente de aguas vivas\u201d (Jer 17:13). Tambi\u00e9n era apartarse de Yahv\u00e9 la maldad de ellos contra Cristo y contra aquella mujer. Acaso en el detalle de este relato est\u00e9 el intento de sugerir tambi\u00e9n el sentido de este pasaje de Jerem\u00edas, aunque no la interpretaci\u00f3n material del mismo, por Cristo.<br \/>\n\tY la prueba de esto es que nadie ley\u00f3 lo que El escrib\u00eda. Era, sin duda, el gesto de una persona que no quiere inmiscuirse en un asunto ajeno y menos a\u00fan en la celada que le tend\u00edan.<br \/>\n\tPor eso ellos \u201cinsist\u00edan en preguntarle.\u201d Pero ante la malicia de su intento, Cristo les da una doble lecci\u00f3n de justicia y de misericordia. E \u201cincorpor\u00e1ndose\u201d en su asiento, pero sin ponerse de pie (v.8), mir\u00e1ndolos y acaso se\u00f1al\u00e1ndolos con el dedo, les dijo: \u201cEl que de vosotros est\u00e9 sin pecado, arr\u00f3jele el primero la piedra.\u201d En la represi\u00f3n de la apostas\u00eda mandaba la Ley que los testigos denunciadores arrojasen los primeros las piedras contra el condenado enjuicio (Deu 13:9; Deu 17:7). A esto es a lo que alude la frase de Cristo. No es que Cristo negase el juzgar ni que los jueces cambiasen su oficio; pues siempre est\u00e1 en pie el \u201cdad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar\u201d (Mat 22:21 par.). Pero condenaba, en los que eran \u201csepulcros blanqueados,\u201d que estaban \u201cllenos de hipocres\u00eda e iniquidad\u201d (Mat 23:27.28), un falso celo por el cumplimiento de la Ley en otros cuando ellos no la cumpl\u00edan.<br \/>\n\tMas su palabra, que era acusaci\u00f3n, pronto hizo su efecto. Empezaron a marcharse los acusadores, \u201cuno a uno, comenzando por los m\u00e1s ancianos.\u201d Rodeado de gentes que lo admiraban y que pod\u00edan estallar abiertamente a su favor, m\u00e1xime si la acusaci\u00f3n prosegu\u00eda contundente, vieron que el mejor partido era abandonar aquella situaci\u00f3n enojosa. Y empezaron a salirse h\u00e1bilmente, inadvertidamente, uno a uno, comenzando por los m\u00e1s \u201cancianos.\u201d Acaso los m\u00e1s j\u00f3venes, con un celo m\u00e1s exaltado, eran los que quer\u00edan mostrarse m\u00e1s celadores; pero, mientras, los m\u00e1s \u201cancianos,\u201d con m\u00e1s experiencia de la vida y de las multitudes, y posiblemente de otras intervenciones del mismo Cristo, fueron los primeros en salirse de aquella situaci\u00f3n torpe y peligrosa. Y tambi\u00e9n una vida m\u00e1s larga de \u201cfarise\u00edsmo\u201d les daba a su conciencia un mayor volumen de acusaciones.<br \/>\n\tY \u201cse qued\u00f3 El solo, y la mujer en medio.\u201d La contraposici\u00f3n se hace entre los acusadores y la mujer, por lo que este quedarse ellos solos no excluye la presencia de la turba que lo estaba escuchando (v.2) cuando le trajeron aquella mujer.<br \/>\n\tY hecha la lecci\u00f3n de justicia contra los acusadores, da ahora la gran lecci\u00f3n de la misericordia. Si ellos no pudieron, en definitiva, \u201ccondenarla,\u201d cuando era lo que intentaban, menos lo har\u00e1 Cristo, que vino a salvar y perdonar. Por eso le dijo: \u201cNi yo te condeno.\u201d Pero, contando con un arrepentimiento y un prop\u00f3sito en ella: \u201cVete, y desde ahora no peques m\u00e1s.\u201d Y la ad\u00faltera encontr\u00f3 a un tiempo la verg\u00fcenza, el perd\u00f3n, la gracia y el cambio de vida.<\/p>\n<p>Tres cuestiones sobre este pasaje.<br \/>\n\t Este pasaje es una cuesti\u00f3n debatida entre los autores. Son tres las cuestiones que le afectan, y que se indican separadamente.<br \/>\n\t1. Inspiraci\u00f3n &#8211; Que este pasaje est\u00e1 inspirado es doctrina de fe. Pues es una de las per\u00edcopas que el concilio de Trento quiere incluir, al definir el canon de los libros inspirados, en la expresi\u00f3n \u201clibros \u00edntegros cum \u00f3mnibus suis partibus\u201d 5. Es, pues, un pasaje b\u00edblicamente inspirado.<br \/>\n\t2. Genuinidad__Este pasaje, \u00bffue redactado e incluido en el cuarto evangelio por el mismo San Juan? Hay razones muy serias que hacen pensar que no.<br \/>\n\ta) Argumentos Contra La Genuinidad. &#8211; 1) Falta en los c\u00f3dices griegos may\u00fasculos m\u00e1s antiguos, y entre ellos el Alef, B, A, C, T, W, X, etc\u00e9tera; falta en muchos min\u00fasculos.<br \/>\n\t2) En otros c\u00f3dices may\u00fasculos, v.gr., E, M, S, D, etc., y en muchos min\u00fasculos, el pasaje es anotado con un asterisco, indicando dudas sobre \u00e9l En el c\u00f3dice L y el Delta, queda espacio libre entre 7:52 y 8:12, lo que indica la duda sobre su genuinidad.<br \/>\n\t3) En los c\u00f3dices que traen esta per\u00edcopa, aparece \u00e9sta con innumerables vanantes, mucho m\u00e1s que en otros casos. Lo que indica una falta de fijeza en el texto. Incluso c\u00f3dices que la traen la ponen sin fijeza de lugar. Unos la ponen despu\u00e9s de Luc 21:38; otros al fin del evangelio de Jn; otros despu\u00e9s de Jua 7:36 o Jua 7:44.<br \/>\n\t4) Falta en los manuscritos de las versiones antiguas principales: sean latinas (a, 1, 1, q), sea en otras var\u00edas sir\u00edacas, en la versi\u00f3n sah\u00eddica, en los m\u00e1s antiguos c\u00f3dices armenios.<br \/>\n\t 5) Los escritores griegos que comentaron a San Juan, no comentan esta anecdota, sino que Deu 7:52 pasan a 8:12. As\u00ed Or\u00edgenes, San Cris\u00f3stomo, San Cirilo A., Teodoro de Mopsuestia.<br \/>\n\tLos m\u00e1s antiguos escritores latinos tampoco citan este pasaje. Tertuliano silencia esta historia. Tambi\u00e9n parece que fue desconocida por San Cipriano y San Hilario.<br \/>\n\tTaciano, sirio, omite Jn 7:53-8:1-11 en su Diatessaron.<br \/>\n\tFalta en el papiro Bodmer u (p 66) y Bodmer (p 75).<br \/>\n\t6) Razones internas. &#8211; La estructura de la narrativa es m\u00e1s sin\u00f3ptica que yoannea, tanto por su contenido como por su lengua y estilo. As\u00ed la expresi\u00f3n \u201cescribas y fariseos,\u201d tan usual en los sin\u00f3pticos, no se encuentra en Juan. Y su inserci\u00f3n aqu\u00ed rompe la continuidad l\u00f3gica de los discursos del Se\u00f1or.<br \/>\n\tb) Argumentos A Favor De La Genuinidad. &#8211; 1) Lo traen varios c\u00f3dices griegos may\u00fasculos, entre ellos el D. Pero \u00e9ste (siglo V-VI) se caracteriza por sus muchas adiciones. Otros c\u00f3dices griegos may\u00fasculos son c\u00f3dices m\u00e1s recientes. Y \u00e9stos lo traen, unas veces en el lugar en que hoy est\u00e1, otros despu\u00e9s de otros pasajes de, Juan, o incluso despu\u00e9s de Luc 21:36.<br \/>\n\t2) La traen muchos min\u00fasculos.<br \/>\n\t3) Aparece en c\u00f3dices de antiguas versiones latinas; en la Vulgata, en versiones siro-palestinense, eti\u00f3pica, boa\u00edrica.<br \/>\n\t4) El pasaje es muy antiguo. Es ya conocido de Pap\u00edas 6, por lo que llega al siglo i. Se lo cita como parte del evangelio de Jn por Paciano (muerto antes del 304), por San Ambrosio 7, San Jer\u00f3nimo, que dice que figura \u201cen muchos c\u00f3dices griegos y latinos\u201d 8; San Agust\u00edn es gran defensor de su genuinidad 9. Posteriormente es conocida un\u00e1nimemente por los autores latinos.<br \/>\n\t5) Esta anecdota   figura en la liturgia de la Iglesia; tanto entre los latinos (evangelio de la misa del s\u00e1bado despu\u00e9s de la tercera dominica de Cuaresma) como entre los griegos (en los d\u00edas que se conmemora la festividad de las Santas Pelagia, Mar\u00eda Egipc\u00edaca, etc.). De ah\u00ed el que se encuentre en casi todos los \u201cevangeliarios\u201d; s\u00f3lo se except\u00faan 30. Pero este uso lit\u00fargico es ya tard\u00edo.<br \/>\n\tDe lo expuesto, hoy se sostiene por la mayor parte de los autores lo siguiente: bas\u00e1ndose sobre todo en la autoridad de los c\u00f3dices griegos, esta narracion no perteneci\u00f3 originariamente al evangelio de San Juan, sino que fue insertada posteriormente en el mismo.<br \/>\n\tEl haber sido insertada en este lugar puede explicarse porque Cristo, en este cap\u00edtulo octavo (v.15), dice que \u00e9l no juzga &#8211; condena &#8211; a nadie. Y la escena de la mujer ad\u00faltera, en que se termina diciendo: \u201cTampoco yo te condeno,\u201d ven\u00eda a ser la introducci\u00f3n, con un hecho hist\u00f3rico, de esta ense\u00f1anza de Cristo, al tiempo que la relaci\u00f3n material de las palabras las ven\u00eda, materialmente, a aproximar 10.<br \/>\n\t3) Historicidad. &#8211; Esta narraci\u00f3n es ya muy primitiva. Era conocida por Pap\u00edas 11, por lo que ya debe de llegar al siglo i; parece que fue conocida por el Pastor de Hermas 12, tambi\u00e9n la citan el Evangelio seg\u00fan los Hebreos 13 y la Didascalia, sobre 250.<br \/>\n\tLa histoncidad del pasaje nada tiene en contra. Los datos topogr\u00e1ficos de los vers\u00edculos 1 y 2 son completamente exactos. Se la califica como \u201cun fragmento de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica\u201d 14, y se dice que lleva ciertamente el sello de la verdad intr\u00ednseca, y no presenta la m\u00e1s m\u00ednima huella de una invenci\u00f3n tard\u00eda (Weiss-Meyer).<br \/>\n\tDebe de provenir de la misma tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Y por su misma verdad hist\u00f3rica y belleza doctrinal, fue conservada en la tradici\u00f3n. Y as\u00ed autorizada, se insert\u00f3, en un momento determinado, en el evangelio de Juan. Pudo muy bien pertenecer, en cuanto a la sustancia del hecho, al mismo Juan, y ser recogida por alg\u00fan disc\u00edpulo suyo o formulada por un escritor m\u00e1s cercano al estilo sin\u00f3ptico. Ni hay repugnancia en que proceda, por literatura y contenido, de la misma tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Pero \u00bfno habr\u00eda sido incorporada a los evangelios provenientes de ella? Querer precisar su autor literario parece imposible en el estado actual.<\/p>\n<p>Cristo, luz del mundo, garantizada por un doble testimonio,Luc 8:12-20.<br \/>\n12 Otra vez les habl\u00f3 Jes\u00fas, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en la tiniebla, sino que tendr\u00e1 luz de vida. 13 Dij\u00e9ronle, pues, los fariseos: T\u00fa das testimonio de ti mismo, y tu testimonio no es verdadero. 14 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y dijo: Aunque yo d\u00e9 testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio es verdadero, porque s\u00e9 de d\u00f3nde vengo y adonde voy, mientras que vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde vengo o adonde voy. 15 Vosotros juzg\u00e1is seg\u00fan la carne; yo no juzgo a nadie; 16 y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy solo, sino yo y el Padre, que me ha enviado. 17 En vuestra Ley est\u00e1 escrito que el testimonio de dos es verdadero. 18 Yo soy el que da testimonio de mi mismo, y el Padre, que me ha enviado, da testimonio de m\u00ed. 19 Pero ellos le dec\u00edan: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Padre? Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Ni a m\u00ed me conoc\u00e9is ni a mi Padre; si me conocierais a m\u00ed, conocer\u00edais tambi\u00e9n a mi Padre. 20 Estas palabras las dijo Jes\u00fas en el gazofilacio, ense\u00f1ando en el templo, y nadie puso en El las manos, porque a\u00fan no hab\u00eda llegado su \u00f1ora.<\/p>\n<p>Este discurso es situado expresamente por el evangelista al fin del pasaje, \u201cen el templo\u201d (v.20) y \u201cen el gazofilacio\u201d (v.20). Este discurso debe de ser pronunciado en la fiesta de los Tabern\u00e1culos o en d\u00edas muy pr\u00f3ximos a ella, como se ve por la alusi\u00f3n a la luz.<br \/>\n\tLa sala propiamente del tesoro no era accesible al p\u00fablico. Estaba situada en el \u201catrio de las mujeres.\u201d Se habla de varios \u201cgazof\u00edlacios\u201d y de uno solo 15, sea porque hubiese varias dependencias para guardar estos tesoros o por sintetizarlos, vulgarmente, como el lugar &#8211; un patio &#8211; a donde sal\u00edan las bocas de los recipientes, y que, por extensi\u00f3n, se lo llamase, el\u00edpticamente \u201cel gazofilacio.\u201d<br \/>\n\tComo Cristo no pudo pronunciar este discurso en la sala propiamente tal, se refiere esta topograf\u00eda del discurso, o bien a que Cristo lo pronunci\u00f3 probablemente \u201ccerca\u201d del \u201cgazofilacio\u201d (Mar 12:41), o bien se deba a otra raz\u00f3n. Consta por la Mishna que hab\u00eda trece grandes \u201ccepillos\u201d en forma de \u201ctrompetas,\u201d anchas en su parte baja, y que, teniendo su boca en el patio exterior de las mujeres, por donde los jud\u00edos depositaban las ofrendas (Mar 12:41; Luc 21:2), llegaban por su parte alta y estrecha a la sala del \u201ctesoro.\u201d 16 Probablemente se refiere esta frase del evangelista a que Cristo hizo estas ense\u00f1anzas en el atrio al cual sal\u00edan estas \u201ctrompetas\u201d que conectaban con el gazofilacio. De ah\u00ed que la frase tendr\u00eda el sentido de ser pronunciado \u201cjunto a,\u201d \u201cenfrente de\u201d o \u201ccerca\u201d del \u201cgazofilacio\u201d (Mar 12:41) 17.<br \/>\n\tLa situaci\u00f3n topogr\u00e1fica que se asigna a este coloquio de Cristo es una prueba clara del valor hist\u00f3rico del mismo.<br \/>\n\tCristo, acaso como gritando (Jua 7:28.37), dijo: \u201cYo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en la tiniebla, sino que tendr\u00e1 la luz de vida.\u201d<br \/>\n\tEsta palabra de Cristo est\u00e1 rimada y presentada al estilo de otras sentencias del mismo (Jua 6:35; Jua 10:7.11; Jua 11:25; Jua 14:6; Jua 15:1). Y la misma se encuentra pronunciada por Cristo en otra ocasi\u00f3n (Jua 9:5; Jua 12:46). \u201cYo soy la Luz (\u03c4\u03b4  \u03c6\u03c9\u03c2 ) del mundo.\u201d<br \/>\n\tConsta por la Mishna que en la primera noche y en la octava de la fiesta de los Tabern\u00e1culos ard\u00edan en el \u201catrio de las mujeres\u201d cuatro enormes candelabros de oro, de 50 codos de altura (m\u00e1s de 25 metros), sobresaliendo unos 13 sobre los muros del recinto, cargados de innumerables luces, y a cuyo resplandor los hombres y los miembros m\u00e1s destacados bailaban, los primeros llevando en sus manos teas encendidas, mientras los levitas tocaban instrumentos m\u00fasicos y cantaban salmos. Estos cuatro candelabros de oro se encend\u00edan para conmemorar la columna de fuego y la nube en las que \u201cYahv\u00e9 iba delante de ellos. para alumbrarles, y para que as\u00ed pudiesen marchar lo mismo de d\u00eda que de noche\u201d (Exo 13:21.22) 18. Tambi\u00e9n vinieron a significar la luz de la presencia divina y la luz de la Ley.<br \/>\n\tEs muy probable que esta imagen, con la que Cristo se proclam\u00f3 \u201cla Luz del mundo,\u201d est\u00e9 evocada aqu\u00ed por estas luminarias de la fiesta de los Tabern\u00e1culos, como se prueba por el rito del agua de esta misma festividad el que Cristo diga: \u201cSi alguno tiene sed, venga a m\u00ed y beba\u201d (Exo 7:37).<br \/>\n\tAl utilizarla as\u00ed Cristo, evocaba dos cosas: a) que era a su \u201cluz\u201d a la que deb\u00edan gozarse y vivir; b) y siendo aquellas luminarias evocaci\u00f3n de la columna de fuego y nube en la que Yahv\u00e9 marchaba ante ellos, para conducirlos por el desierto (Exo 13:21.22); y siendo s\u00edmbolo de la presencia de Yahv\u00e9, Cristo, al legislar en la zona moral y religiosa de los hombres, ven\u00eda a identificar ahora la luz providente de Yahv\u00e9 con la suya propia. Era un modo de evocar, conforme a procedimientos semitas y b\u00edblicos conocidos &#8211; de \u201calusi\u00f3n\u201d y \u201ctraslaci\u00f3n\u201d &#8211; , su divinidad.<br \/>\n\tLa luz es adem\u00e1s s\u00edmbolo de la salud mesi\u00e1nica (Isa 9:1; Isa 42:6; Isa 49:6; Bar 4:2). El mismo Mes\u00edas era llamado Luz. Al \u201cSiervo de Yahv\u00e9\u201d Dios le puso \u201ccomo Luz de las naciones\u201d (Isa 49:6; Isa 60:1). El anciano Sime\u00f3n llama a Cristo \u201cLuz para revelaci\u00f3n de las gentes\u201d (Luc 2:32). Asimismo lo llaman los escritos rab\u00ednicos: \u201cEl nombre del Mes\u00edas es Luz.\u201d 19 Y en Qumr\u00e1n aparece la expresi\u00f3n \u201cluz de vida\u201d por camino de salvaci\u00f3n (1 Qs 3:7).<br \/>\n\tDe aqu\u00ed que el que le \u201csigue,\u201d que es hacerse su disc\u00edpulo (Jua 12:26; Mat 9:9; Mat 4:19, etc.), no est\u00e1 en \u201ctinieblas,\u201d que es moral-mente muerte, sino que le es \u201cluz de vida,\u201d es decir, esa \u201cvida (que) estaba\u201d en el Verbo, y que se hace luz para que los hombres tengan con ella la verdadera vida: \u201cy la vida era la luz de los hombres (Jua 1:4) 20.<br \/>\n\tLos \u201cfariseos\u201d presentes comprenden de sobra el plan rector que Cristo se arroga y la presentaci\u00f3n que hace de s\u00ed mismo como Hijo de Dios. Y a su presentaci\u00f3n como tal, le arguyen en la l\u00ednea leguleya.<br \/>\n\tEl dice que es as\u00ed; pero el testimonio propio no vale, seg\u00fan la Ley. En la Mishna se lee: \u201cNo se puede creer a uno que testifique sobre s\u00ed mismo\u201d 21. Pero la respuesta de Cristo a este prop\u00f3sito es doble:<br \/>\n\tSu testimonio es v\u00e1lido. &#8211; En otra ocasi\u00f3n admite esta posici\u00f3n (Jua 5:31). Pero despu\u00e9s que la luz de su revelaci\u00f3n ha crecido y se ha manifestado, no la admite. Debe reconoc\u00e9rsele su valor. Si un profeta estaba seguro de que Dios le hablaba y manifestaba las comunicaciones que hac\u00eda, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s Cristo! El sabe que \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo y que a \u00e9l va. Su caso no se puede juzgar como los otros casos. Por eso, su testimonio es v\u00e1lido; es el \u00fanico v\u00e1lido. Pues s\u00f3lo El se conoce.<br \/>\n\tEn cambio, ellos le juzgan \u201cseg\u00fan la carne,\u201d seg\u00fan las apariencias externas (Jua 7:24), consider\u00e1ndolo un simple hombre. No ve\u00edan en el ser humano el resplandor de la divinidad. Por ello, El solo puede testimoniar qui\u00e9n sea. Cristo aparece con una conciencia clara de qui\u00e9n es.<br \/>\n\tY, en contraposici\u00f3n a ellos, El \u201cno juzga a nadie.\u201d La palabra \u201cjuzgar\u201d (xpcvu) tiene frecuentemente, conforme al uso semita, el sentido de condenar (Jua 3:17; Jua 12:47). El significado de esta afirmaci\u00f3n pudiera ser doble: a) una frase el\u00edptica: \u201cno juzga a nadie\u201d al modo humano, \u201cseg\u00fan la carne\u201d; b) que El no ejerce todav\u00eda su funci\u00f3n condenatoria de juez de los hombres. En otros pasajes de Juan no s\u00f3lo se afirma lo mismo, sino que se da la raz\u00f3n de por qu\u00e9 no \u201cjuzga\u201d con juicio \u201ccondenatorio\u201d ahora a los hombres: porque el Padre le envi\u00f3 para salvar al mundo (Jua 3:17; Jua 12:47). Probablemente, el segundo sentido es aqu\u00ed el m\u00e1s veros\u00edmil y el que se entronca mejor con el haberse insertado el episodio de la mujer ad\u00faltera, que termina con estas palabras de Cristo: \u201cNi yo te condeno tampoco\u201d (v. 11).<br \/>\n\tEl testimonio del Padre a favor de Cristo. &#8211; Puesto que antes le objetaron ateni\u00e9ndose a lo legal para negarle valor a su testimonio, ahora alega la Ley, que da validez al testimonio de dos (Deu 17:6; Deu 19:15; Num 35:30). Al suyo propio a\u00f1ade tambi\u00e9n el que le da su Padre, de quien vosotros \u201cdec\u00eds que es vuestro Dios\u201d (Jua 8:54).<br \/>\n\t\u00bfC\u00f3mo el Padre \u201cda testimonio\u201d de Cristo? Aqu\u00ed no lo consigna el evangelio. Pero en otros pasajes del mismo evangelio se dice: por las obras que le da a hacer (Jua 5:20.36.37; Jua 8:54; Jua 10:31.37.38). Los milagros, que son \u201csignos\u201d de su misi\u00f3n.<br \/>\n\tLos \u201cfariseos\u201d (v.13) le preguntan, burlescamente, d\u00f3nde est\u00e1 su Padre. Naturalmente no se refieren a San Jos\u00e9, su padre \u201clegal,\u201d sino al que El constantemente les est\u00e1 alegando ser su padre celestial, y precisamente matiz\u00e1ndose aqu\u00ed &#8211; \u00bfs\u00f3lo por Jn? &#8211; que es el que \u201cvosotros dec\u00eds que es vuestro Dios\u201d (Jua 8:54). La burla la plantean en el terreno leguleyo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su Padre? Que venga y que testifique. Ya que para ellos son la materialidad de las personas las que cuentan y no otras formas testificales. Era decirle que su argumento estaba al margen de la Ley y remitido a una zona no jur\u00eddica 22.<br \/>\n\tLa respuesta de Cristo es profunda y contundente. No conocen al Padre, precisamente porque por su obstinaci\u00f3n no lo quieren conocer a El como el Enviado y el Hijo de Dios. \u201c\u00bfNo crees &#8211; le dice a Felipe, que le dec\u00eda que le mostrase al Padre &#8211; que Yo estoy con el Padre y el Padre en m\u00ed?\u201d (Jua 14:9.10). Probablemente este tema se entronca por \u201cencadenamiento semita\u201d con el anterior. \u201cEl Padre, que mora en m\u00ed, hace sus obras\u201d: ense\u00f1anzas y milagros (Jua 14:10.11).<br \/>\n\tLa s\u00edntesis del relato no dice todo lo que pas\u00f3; pero se adivina. Debieron de querer prenderle, como en otras ocasiones, por hacerse as\u00ed igual a Dios (Jua 10:29-39). Pero \u201cnadie puso en El las manos, porque a\u00fan no hab\u00eda llegado su hora,\u201d de muerte y glorificaci\u00f3n. La providencia de Dios est\u00e1 en juego, mas esto no excluye la cooperaci\u00f3n de Cristo, como en otras ocasiones c-n que, queriendo prenderlo, \u201cse desliz\u00f3 de entre sus manos\u201d (Jua 10:39).<\/p>\n<p>Consecuencias para los jud\u00edos en desconocer a Cristo,Jua 8:21-30.<br \/>\n\tEsta secci\u00f3n probablemente corresponde a la misma \u00e9poca hist\u00f3rica que la anterior. Sin embargo, el v.27 y 30 parece sugerir preferentemente otro auditorio, al no comprender que se refiere al Padre lo que est\u00e1 diciendo; tema y conversaci\u00f3n clara en el coloquio anterior. En el fondo, la argumentaci\u00f3n es m\u00e1s de fariseos que del pueblo. M\u00e1xime cuando los jud\u00edos pueden ser, en el evangelio de Jn, los dirigentes, fariseos. Varios temas ya fueron tratados antes. \u00bfSon una especie de retractaci\u00f3n? (cf. Jua 7:31ss).<\/p>\n<p>21 Todav\u00eda les dijo: Yo me voy, y me buscar\u00e9is, y morir\u00e9is en vuestro pecado; a donde Yo voy, no pod\u00e9is venir vosotros. 22 Los jud\u00edos se dec\u00edan: \u00bfAcaso va a matarse, que dice: A donde Yo voy no pod\u00e9is venir vosotros? 23 El les dec\u00eda: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Os dije que morir\u00edais en vuestro pecado, porque, si no creyereis que Yo soy, morir\u00e9is en vuestros pecados. 2S Ellos dec\u00edan: \u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres? Jes\u00fas les dijo: Es precisamente lo que os estoy diciendo. 26 Mucho tengo que hablar y juzgar de vosotros, pues el que me ha enviado es veraz, y Yo hablo al mundo lo que le oigo a El. 21 No comprendieron que les hablaba del Padre. 28 Dijo, pues, Jes\u00fas: Cuando levant\u00e9is en alto al Hijo del hombre, entonces conocer\u00e9is que soy Yo y no hago nada de m\u00ed mismo, sino que, seg\u00fan me ense\u00f1\u00f3 el Padre, as\u00ed hablo. 29 El que me envi\u00f3 est\u00e1 conmigo; no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que es de su agrado. 30 Hablando El estas cosas, muchos creyeron en El.<\/p>\n<p>La obstinaci\u00f3n jud\u00eda en desconocer a Cristo como Mes\u00edas le lleva a hacerles esta advertencia. El se \u201cva.\u201d Es su ida por la muerte al Padre. Es el aspecto triunfal de la muerte de Cristo (Jua 7:33; Jua 14:2-6; Jua 16:28; Jua 17:11). Ahora que lo tienen presente como \u201cla luz del mundo\u201d no lo quieren reconocer como tal.<br \/>\n\tY, sin embargo, les advierte c\u00f3mo \u201cme buscar\u00e9is y no me hallar\u00e9is.\u201d Se pens\u00f3 por alg\u00fan autor en la posibilidad de que se refiriese a un momento hist\u00f3rico concreto. Acaso en los d\u00edas previos a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, de cuyos d\u00edas se anuncia que dir\u00e1n las gentes que el Mes\u00edas est\u00e1 en este o en otro lugar (Mat 24:21-28 par.).<br \/>\n\tPero probablemente el sentido de la frase de Cristo es m\u00e1s amplio. Los jud\u00edos siempre estaban expectantes en su historia por el Mes\u00edas; m\u00e1xime en los d\u00edas de Cristo hab\u00eda una excepcional expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica, como se ve bien en el movimiento creado en torno al Bautista, y por la presencia vigilante en el desierto que ten\u00eda la comunidad de Qumr\u00e1n. En todo ello, los jud\u00edos buscaban impl\u00edcitamente al Mes\u00edas, que es Cristo. Y, al buscarle fuera de \u00e9l, no le podr\u00e1n encontrar, como les dijo m\u00e1s expl\u00edcitamente en otra ocasi\u00f3n (Jua 7:34). Por lo que \u201cmorir\u00e9is en vuestro pecado.\u201d La expresi\u00f3n es de tipo b\u00edblico paleotestamentario (Deu 24:16; Eze 18:18, etc.), con lo que se expresa una responsabilidad personal. Por lo mismo, ellos no pueden \u201cvenir\u201d a donde \u201cYo voy.\u201d<br \/>\n\tJud\u00edos y \u201cfariseos\u201d no conceb\u00edan que ellos no pudiesen dejar de estar en todo lo que fuese lo mejor. De ah\u00ed la mal\u00e9vola insidia que lanzan. \u201c\u00bfAcaso va a matarse, que dice: A donde Yo voy no pod\u00e9is venir vosotros?\u201d Si hubiese pensado ir a predicar a la \u201cdi\u00e1spora,\u201d tambi\u00e9n all\u00ed ten\u00eda el Sanedr\u00edn sus medios de espiarlo y hacerse con El. Lo sab\u00edan muy bien ellos (Jua 7:35). Pero el pensamiento es ahora presentado en una forma m\u00e1s terminante. \u201c\u00bfAcaso va a matarse?\u201d El suicidio era considerado como un grav\u00edsimo delito, digno de la gehenna 23. Era, a un tiempo, una injuria a Cristo y un modo de manifestar farisaicamente la seguridad de su santidad y del cielo. \u00a1S\u00f3lo a la gehenna era a donde ellos no pod\u00edan ir!<br \/>\n\tPero Cristo \u201cdec\u00eda\u201d con insistencia el abismo radical que hab\u00eda entre El y ellos, y el lugar adonde El iba: \u201cVosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.\u201d<br \/>\n\tNo s\u00f3lo Cristo es de \u201carriba\u201d porque siempre \u201chace lo que es de agrado\u201d del Padre (v.29), la \u00fanica norma de su actividad y ense\u00f1anza, sino tambi\u00e9n en el sentido de que El \u201cbaj\u00f3\u201d del cielo por la \u201cencarnaci\u00f3n\u201d (Jua 3:13.31, etc.). Y as\u00ed ahora El \u201cva\u201d al Padre, al que lo envi\u00f3; y a donde ellos no pueden ir sin creer en El, porque El es el \u201ccamino\u201d (Jua 14:6) para ir al Padre (Jua 14:6b). Sin creer en El, \u201cmorir\u00e1n\u201d en sus pecados.<br \/>\n\tLa redacci\u00f3n del v.24 dice as\u00ed: \u201cPor lo que os dije que morir\u00e9is en vuestros pecados; porque, si vosotros no cre\u00e9is que yo soy, morir\u00e9is en vuestros pecados.\u201d<br \/>\n\tEsta frase, construida con \u201cinclusi\u00f3n semita,\u201d tiene en su centro una expresi\u00f3n que, sin duda, tiene en este evangelio una redacci\u00f3n e intento muy marcado. \u00bfQu\u00e9 significa aqu\u00ed este cortado: \u201cYo soy\u201d? (\u03b5\u03b3\u03ce  \u03b5\u03b9\u03bc\u03b9 ).<br \/>\n\tEn primer lugar, el enviado, el Mes\u00edas (M\u03c8Jua 13:6), el Hijo de Dios. Pero, cortada y redactada as\u00ed, tiene su manifiesto entronque con la frase del Antiguo Testamento en la que Dios revela a Mois\u00e9s su nombre: Yahv\u00e9 (Exo 3:14). Y significa que Yahv\u00e9, el Dios de Israel, es el \u00fanico Dios verdadero (Deu 32:19; Isa 43:10; Isa 46:4). Con esta forma tan escueta y \u201ct\u00e9cnica,\u201d que sale cuatro veces en el cuarto evangelio (Jua 8:242Cr 29:58; 2Cr 13:19), Cristo, al evocarla sobre s\u00ed, probablemente quiere identificarse y caracterizarse con ella; es, pues, el \u00fanico Salvador, el Dios \u00fanico 23.<\/p>\n<p> El curso del di\u00e1logo o de la pol\u00e9mica encierra una dificultad cl\u00e1sica y que no puede decirse est\u00e9 a\u00fan plenamente resuelta. Al preguntarle: \u201c\u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres?\u201d les respondi\u00f3: \u03c4\u03b7\u03bd  \u03b1\u03c1\u03c7\u03ae\u03bd  o \u03c4\u03b9  \u03bb\u03b1\u03bb\u03ce  \u03cd\u03bc\u03a4\u03bd  (\u03bd .25). Las antiguas versiones traducen esta respuesta sin matizar bien un sentido preciso. La Vulgata clementina lo traduce por \u201cPrincipium, qui et loquor vobis\u201d: \u201cYo soy el principio, yo que os hablo.\u201d El sentido es claro. Tendr\u00eda un buen entronque conceptual con el Apocalipsis, en donde se llama el Alfa (Rev 1:8), es decir, el Principio. Pero esta interpretaci\u00f3n latina de la Vulgata clementina no est\u00e1 en el texto griego. En ella no se dice\u201dqui\u201d: \u201cel que,\u201d \u201cquien,\u201d sino \u201cporque.\u201d Ni est\u00e1 tampoco en la Vulgata jeronimiana, en la que no est\u00e1 \u201cqui,\u201d sino \u201cquia,\u201d \u201cporque\u201d (WW). Los Padres latinos han comentado la traducci\u00f3n latina.<br \/>\n\tLos Padres griegos suelen dar otra traducci\u00f3n del texto original. La parte de la frase \u03c4\u03b7\u03bd  \u03b1\u03c1\u03c7\u03ae\u03bd  puede tener un triple significado:<br \/>\n\t\u201cAl principio\u201d (ac.).<br \/>\n\t\u201cYa al principio,\u201d en el sentido de \u201cdespu\u00e9s del principio.\u201d<br \/>\n\tSentido adverbial. Ser\u00eda equivalente a \u201cabsolutamente,\u201d \u201ccompleta, mente.\u201d<br \/>\n\tEn los dos primeros casos su sentido ser\u00eda: \u201clo que os dije al principio\u201d o \u201cdesde el principio\u201d (Jua 15:27).<br \/>\n\tPero esto parece tener un serio inconveniente. Si le preguntan qui\u00e9n es, es porque \u201cal principio\u201d no se lo dijo. Pero parece ser que sea el mismo auditorio, como se ha visto en la introducci\u00f3n a la secci\u00f3n que comienza en el v.21. Adem\u00e1s, Jn deber\u00eda haber empleado filol\u00f3sricamente la forma \u03b1\u03c0 &#8216; \u03b1\u03c1\u03c7\u03ae\u03c2  (Jua 15:27) o \u03ad\u03c7  \u03b1\u03c1\u03c7\u03ae\u03c2  (Jua 16:4).<br \/>\n\tPor eso, tomada esta frase en sentido adverbial, su sentido ser\u00eda: \u201cabsolutamente,\u201d \u201ccompletamente\u201d o \u201cprecisamente es lo que os digo.\u201d \u201cEs precisamente lo que os estoy diciendo.\u201d Con ello remitir\u00eda, al menos literariamente, adem\u00e1s de a su propio testimonio (v.12ss), al que le da su Padre, con las obras y al que poco antes aludi\u00f3. Con lo cual les estaba diciendo El, con su testimonio personal y con su alusi\u00f3n al testimonio del Padre, qui\u00e9n era. As\u00ed al preguntarle: \u201c\u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres?\u201d Responder\u00eda: \u201cEs precisamente lo que os estoy diciendo.\u201d<br \/>\n\tEs una interpretaci\u00f3n muy usual en los Padres griegos. Esta interpretaci\u00f3n ha sido refrendada con muchos ejemplos de los cl\u00e1sicos griegos 24.<br \/>\n\tOtros dan a estas dos primeras palabras el sentido adverbial de \u201cprimeramente,\u201d junto con una puntuaci\u00f3n interrogatoria. Y as\u00ed se traduce: \u201cPrimeramente, \u00bfqu\u00e9 es lo que Yo os digo? Vosotros me pregunt\u00e1is qui\u00e9n soy. Pero ante todo es preciso conocer cu\u00e1l es mi doctrina, porque mis palabras son las que dan testimonio por m\u00ed\u201d 25<br \/>\n\tTambi\u00e9n, supuesta una interrogaci\u00f3n, se propone como tipo de otras: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 al principio o despu\u00e9s del comienzo os habl\u00e9 o ense\u00f1\u00e9?\u201d O lo que es lo mismo: \u201cEn realidad, \u00bfpor qu\u00e9 contin\u00fao habl\u00e1ndoos todav\u00eda?\u201d 26<br \/>\n\tOtra interpretaci\u00f3n en forma interrogativa ser\u00eda: \u201cEn absoluto, \u00bfpor qu\u00e9 os hablo?\u201d<br \/>\n\tEstas formas interrogativas, que parecer\u00e1n expresar en Cristo como un arrepentimiento hipot\u00e9tico de ense\u00f1arles, encuentran un paralelo conceptual en los sin\u00f3pticos (Mat 17:17).<br \/>\n\tNo habiendo ninguna raz\u00f3n decisiva por varias de estas interpretaciones, la que da sentido adverbial a la primera parte de la frase tiene a su favor el que \u00e9sta es la interpretaci\u00f3n usual de los Padres griegos.<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n de la frase siguiente tiene alguna dificultad. Dice as\u00ed: \u201cMuchas cosas tengo que hablar acerca de vosotros y condenar; pero el que me envi\u00f3 es ver\u00eddico, y las cosas que o\u00ed a El, \u00e9stas las hablo al mundo.\u201d<br \/>\n\tA pesar de la mala comprensi\u00f3n e incredulidad de los jud\u00edos con relaci\u00f3n a Cristo, El les dice que tendr\u00eda que decir a\u00fan \u201cmuchas cosas\u201d precisamente \u201cacerca de ellos,\u201d de su actitud hostil e incr\u00e9dula; y, como consecuencia de ese enjuiciamiento que tendr\u00eda que hacerles, se seguir\u00eda el \u201ccondenarles\u201d muchas cosas de su conducta y, sobre todo, la actitud e incredulidad ante El. Es lo que se lee en los sin\u00f3pticos (Luc 9:41). El verbo que usa es \u03c7\u03c1\u03af\u03bd\u03b5\u03b9\u03bd .<br \/>\n\tPero omite seguir ahora por este camino. \u00bfPor qu\u00e9? La raz\u00f3n que alega pudiera extra\u00f1ar: \u201cPero el que me ha enviado es veraz (\u03b1\u03bb\u03b7\u03b8\u03ae\u03c2 ), y Yo hablo al mundo lo que o\u00ed a El.\u201d El sentido preciso de esta frase podr\u00eda, en una primera lectura, resultar alg\u00fan tanto oscuro.<br \/>\n\tLa palabra que califica al Padre (\u03b1\u03bb\u03b7\u03b8\u03ae\u03c2 ) puede tener aqu\u00ed dos sentidos: a) Como Cristo s\u00f3lo habla al mundo lo que \u201coy\u00f3\u201d al Padre, y \u00e9ste es \u201cveraz,\u201d se sigue que Cristo s\u00f3lo dice la verdad, que es lo que, en cada caso, conviene (Jua 7:18). As\u00ed ahora lo ense\u00f1ar\u00eda, b) Tambi\u00e9n podr\u00eda tener esta palabra el sentido de \u201cfidelidad.\u201d \u201cDios es veraz\u201d: fiel a sus promesas (Rom 3:4; cf. v.3). En este caso, el sentido ser\u00e1: Como Cristo s\u00f3lo se atiene al plan del Padre, y \u00e9ste es \u201cfiel\u201d al mismo, no quiere que Cristo condene ahora, sino que ejerza su funci\u00f3n de Salvador.<br \/>\n\tPero la ense\u00f1anza contin\u00faa. Esa actitud hostil e incr\u00e9dula que tengan con El, ser\u00eda un d\u00eda vencida por la evidencia de la historia. Cuando \u201celeven\u201d al Hijo del hombre, conocer\u00e1n que \u201csoy yo.\u201d<br \/>\n\tEl anuncio de cuando ellos lo \u201celeven\u201d (\u03c5\u03c8\u03ce\u03c3\u03b7\u03c4\u03b5 ) en alto se refiere a la cruz (Jua 3:14; Jua 12:32-34). Pero esto evocando el sentido triunfal joanneo, es decir, por la cruz, la subida al Padre. Y por su \u201celevaci\u00f3n\u201d a la cruz y por su ida a la diestra del Padre (Jua 13:1; Jua 14:28; Jua 17:5.26, etc.), manifestada en prodigios, tendr\u00e1n que comprender la verdad de todo lo que les diga: que s\u00f3lo hizo aquello para lo que el Padre le envi\u00f3, que s\u00f3lo hizo \u201clo que es de su agrado\u201d (Isa 38:3), y que su Padre \u201cestuvo con El siempre\u201d (Exo 3:12; Jos 1:5, etc.).<br \/>\n\tPero esta frase tan recortada en Juan de \u201cYo soy\u201d es muy probable que quiera expresar la divinidad de Cristo, no s\u00f3lo porque los milagros confirmaron la doctrina de su filiaci\u00f3n divina, sino tambi\u00e9n porque ella evoca el nombre inefable de Yahv\u00e9, y aqu\u00ed aplica sobre El este nombre y su realidad: \u201cYo soy\u201d (\u03b5\u03b3\u03ce  \u03b5\u03c6\u03b1 ) 27.<br \/>\n\tSin embargo, este \u201cconocimiento\u201d (v.28) que los jud\u00edos, seg\u00fan les anuncia, tendr\u00e1n de El, no es un anuncio de su conversi\u00f3n. Pues antes les hab\u00eda dicho que lo \u201cbuscar\u00edan,\u201d y, si no creyesen en El, \u201cmorir\u00edan en su pecado\u201d (v.21). Se refiere m\u00e1s bien a la experiencia que, por fuerza de los hechos, les har\u00e1 ver que Cristo era el que dijo. Los hechos triunfales en su resurrecci\u00f3n, el cumplimiento de las profec\u00edas, la fundaci\u00f3n y crecimiento de su Iglesia, la destrucci\u00f3n anunciada de Jerusal\u00e9n, etc., ser\u00edan otros tantos hechos que se impon\u00edan objetivamente sobre la realidad subjetiva de su apreciaci\u00f3n; Cristo, en todo, s\u00f3lo obedec\u00eda al Padre. Y \u00e9ste confirm\u00f3 su obra.<br \/>\n\tEl vigor y convicci\u00f3n de estas palabras de Cristo, que \u201chabl\u00f3 como jam\u00e1s hombre alguno habl\u00f3\u201d (Jua 7:46), y que atrajo a El a los ministros sanedritas, impresion\u00f3 al auditorio. Y \u201cmuchos\u201d entonces \u201ccreyeron en El.\u201d Pero esta fe pod\u00eda tener muchos grados y adhesiones, como El mismo dijo (Jua 2:23-25).<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n de dos filiaciones,Jua 8:31-59.<br \/>\n31 Jes\u00fas dec\u00eda a los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en El: Si permanec\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is en verdad disc\u00edpulos m\u00edos, 32 y conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os librar\u00e1. 33 Respondi\u00e9ronle ellos: Somos linaje de Abraham, y de nadie hemos sido jam\u00e1s siervos; \u00bfc\u00f3mo dices t\u00fa: Ser\u00e9is libres? 34 Jes\u00fas les contest\u00f3: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es siervo del pecado. 35 El siervo no permanece en la casa para siempre; el hijo permanece para siempre.36 Si, pues, el Hijo os librare, ser\u00e9is verdaderamente libres. 37 S\u00e9 que sois linaje de Abraham; pero busc\u00e1is matarme, porque mi palabra no ha sido acogida por vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto en el Padre; y vosotros tambi\u00e9n hac\u00e9is lo que hab\u00e9is o\u00eddo de vuestro padre. 39 Respondieron y dij\u00e9ronle: Nuestro padre es Abraham. Jes\u00fas les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. 40 Pero ahora busc\u00e1is quitarme la vida, a un hombre que os ha hablado la verdad, que oy\u00f3 de Dios; eso Abraham no lo hizo. 41 Vosotros hac\u00e9is las obras de vuestro padre. Dij\u00e9ronle ellos: Nosotros no somos nacidos de fornicaci\u00f3n, tenemos por padre a Dios. 42 D\u00edjoles Jes\u00fas: Si Dios fuera vuestro padre, me amar\u00edas a m\u00ed; porque yo he salido y vengo de Dios, pues Yo no he venido de m\u00ed mismo, antes es El quien me ha enviado. 43 \u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is mi lenguaje? Porque no pod\u00e9is o\u00edr mi palabra.  44  Vosotros ten\u00e9is por padre al diablo, y quer\u00e9is hacer los deseos de vuestro padre. El es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en \u00e9l. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque \u00e9l es mentiroso y padre de la mentira. 45 Pero a m\u00ed, porque os digo la verdad, no me cre\u00e9is. 46 \u00bfQui\u00e9n de vosotros me arg\u00fcir\u00e1 de pecado? Si os digo la verdad, \u00bfpor qu\u00e9 no me cre\u00e9is? 47 El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las o\u00eds, porque no sois de Dios. 48 Respondieron los jud\u00edos y le dijeron: \u00bfNo decimos bien nosotros que t\u00fa eres samaritano y tienes demonio? 49 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Yo no tengo demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonr\u00e1is a m\u00ed. 50 Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzgue. 51 En verdad, en verdad os digo: Si alguno guardare mi palabra, no ver\u00e1 jam\u00e1s la muerte. 52 Dij\u00e9ronle los jud\u00edos: Ahora nos convencemos de que est\u00e1s endemoniado. Abraham muri\u00f3, y tambi\u00e9n los profetas, y t\u00fa dices: Quien guardare mi palabra no gustar\u00e1 la muerte nunca. 53 \u00bfAcaso eres t\u00fa mayor que nuestro padre Abraham, que muri\u00f3? Y los profetas murieron. \u00bfQui\u00e9n pretendes ser? 54 Respondi\u00f3 Jesus: Si Yo me glorifico a m\u00ed mismo, mi gloria no es nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros dec\u00eds que es vuestro Dios. 55 y no lo conoc\u00e9is, pero Yo le conozco; y si dijere que no le conozco, ser\u00eda semejante a vosotros, embustero; mas Yo le conozco y guardo su palabra. 56 Abraham, vuestro padre, se regocij\u00f3 pensando en ver mi d\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3. S7 Le dijeron entonces los jud\u00edos: \u00bfNo tienes a\u00fan cincuenta a\u00f1os y has visto a Abraham? 58 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: En verdad, en verdad os digo: Antes que Abraham naciese, era Yo. 59 Entonces tomaron piedras para arroj\u00e1rselas; pero Jes\u00fas se ocult\u00f3 y sali\u00f3 del templo.<\/p>\n<p>Ocasi\u00f3n del mismo (v.31-32). &#8211; La ocasi\u00f3n con que va a pronunciarse este discurso es una ense\u00f1anza y unos consejos que Cristo da, seguramente en otros d\u00edas distintos del anterior, \u201ca los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en El.\u201d<br \/>\n\tSu fe, grande o peque\u00f1a, en El, los ven\u00eda a hacer sus disc\u00edpulos. Pero, para serlo de verdad, han de \u201cpermanecer\u201d en su \u201cpalabra,\u201d que es su ense\u00f1anza: el Evangelio. El verbo usado aqu\u00ed por \u201cpermanecer\u201d (\u03bc\u03ad\u03bd\u03c9 ), en el vocabulario de Jn es t\u00e9rmino caracter\u00edstico suyo, y significa una uni\u00f3n muy \u00edntima y vital con aquello a lo que se une: \u201ces instalarse en la palabra, recibir su savia, vivir de ella\u201d 28 (Jua 6:56; Jua 14:22.23; Jua 15:4-7; 1Jn 2:6.24.27; 1Jn 3:6; 1Jn 4:15; cf. especialmente 2Jn 1:9).<br \/>\n\tPero el ser disc\u00edpulos verdaderos de Cristo lleva consigo, entre otros privilegios, \u00e9ste: \u201cconocer\u00e9is la verdad\u201d de esa manera aut\u00e9ntica, honda y vital, y \u201cla verdad os librar\u00e1.\u201d \u00bfDe qu\u00e9? Esto es lo que da lugar a iniciarse este di\u00e1logo pol\u00e9mico.<\/p>\n<p>La Libertad y el verdadero linaje de Abraham (v.33-40).<br \/>\n\tEl auditorio que va a intervenir aqu\u00ed, si se interpreta en su sentido r\u00edgido, ser\u00edan los anteriores jud\u00edos convertidos (v.31), quienes ahora le \u201cresponden\u201d (v.33), y a quienes El parece dirigirse (v.34). Pero extra\u00f1a que un auditorio de sus \u201cdisc\u00edpulos\u201d jud\u00edos responda de una manera tan combativa y virulenta, hasta el punto de querer darle muerte (v.37.40). Probablemente hay que suponer aqu\u00ed la intervenci\u00f3n de otro auditorio jud\u00edo, mezclado o presente entre los que han cre\u00eddo, o que se unen aqu\u00ed, por contexto l\u00f3gico, conversaciones que responden a momentos hist\u00f3ricos distintos. La ocasi\u00f3n de dirigirse a sus \u201ccreyentes\u201d es en el intento de Jn un episodio accidental, pero su pensamiento fundamental va al tema y pol\u00e9mica de sus encarnizados enemigos jud\u00edos.<br \/>\n\tLa respuesta de estos jud\u00edos es tomada en un sentido material y en tono despectivo. Seguramente para buscar alguna nueva explicaci\u00f3n, como Nicodemo (Jua 3:4), o para esquivar la censura que les hace Cristo. Pues ellos probablemente tuvieron que comprender que con la \u201cliberaci\u00f3n\u201d de que les hablaba quer\u00eda indicar una liberaci\u00f3n de tipo espiritual, sea del pecado o del error (Pro 35:10 : LXX, Vg). Alg\u00fan rabino dec\u00eda que \u201cno hab\u00eda m\u00e1s hombre libre que el que se ocupa del estudio de la Ley.\u201d 29 Se; quer\u00edan, pues, defender y poner a cubierto alegando que son \u201clinaje de Abraham\u201d y que \u201cno han sido jam\u00e1s siervos de nadie.\u201d<br \/>\n\tEl jud\u00edo se cre\u00eda en la aut\u00e9ntica y plena fe. \u00bfC\u00f3mo la \u201cverdad\u201d &#8211; la le en Cristo y su mensaje &#8211; los podr\u00eda \u201cliberar\u201d? \u00bfDe qu\u00e9?<br \/>\n\tLa simple pertenencia material al \u201clinaje de Afyraham\u201d los hac\u00eda tenerse por la raza superior y se\u00f1ora de todos los sin\u00f3pticos reflejan esta creencia popular de orgullo jud\u00edo. El Bautista les dice: \u201cNo os forj\u00e9is ilusiones, dici\u00e9ndoos: Tenemos a Abraham por padre\u201d (Mat 3:9; Luc 3:8). De ah\u00ed esta respuesta, con la complementaria de que \u201cno han sido jam\u00e1s siervos de nadie,\u201d en el sentido de que las opresiones y esclavitudes que experimentaron en su historia, hasta el punto de \u201cno haber sido independientes m\u00e1s que cuatro siglos sobre catorce antes de nuestra era\u201d30, no las hab\u00edan soportado voluntariamente, sino con el \u00e1nimo rebelde a su imposici\u00f3n 31, al menos el grueso de\/la naci\u00f3n. Es lo l\u00f3gico y patri\u00f3tico ante una invasi\u00f3n extranjera. Los \u201czelotes\u201d ser\u00e1n un exponente final de esta rebeld\u00eda e insumisi\u00f3n al poder de Roma.<br \/>\n\tPero Cristo les hace ver la m\u00e1s terrible servidumbre en que est\u00e1n y pueden permanecer: \u201cel que comete pecado es siervo del pecado.\u201d La historia de Israel les hac\u00eda ver que las invasiones experimentadas eran el castigo a las infidelidades externas a Yahv\u00e9, aparte de los pecados personales \u00edntimos. Pero el pensamiento de Cristo se orienta concretamente a una nueva perspectiva de su transgresi\u00f3n moral: su actitud hostil ante Cristo, el Mes\u00edas; su obstinaci\u00f3n en no reconocerle. Esto los hace reos de un pecado grav\u00edsimo (Jua 9:39-41); son, pues, esclavos. Necesitan creer en El, para que esta verdad los haga libres de su error jud\u00edo.<br \/>\n\tTodo descendiente de Abraham era considerado como un hombre \u201clibre\u201d 32. Pero la simple pertenencia material racial no salva. Y el pensamiento, con un \u201cencadenamiento semita,\u201d se ilustra con una evocadora comparaci\u00f3n, en la que se expresa tambi\u00e9n la necesidad de esta fe liberadora en Cristo (v.24).<br \/>\n\tEn una casa, el \u201csiervo\u201d siempre est\u00e1 expuesto a ser despedido y a no permanecer en ella; el \u201chijo,\u201d en cambio, es como due\u00f1o de ella y heredero natural de la misma: \u201cel hijo permanece para siempre.\u201d Sin la fe en Cristo, Israel est\u00e1 expuesto a ser echado fuera de la \u201ccasa,\u201d del reino. Su pensamiento se entronca con las par\u00e1bolas y alegor\u00edas en que se anuncian la expulsi\u00f3n del pueblo elegido del reino mesi\u00e1nico (Mat 22:1ss, etc.). Pero, al mismo tiempo, se ense\u00f1a que la verdadera \u201cliberaci\u00f3n,\u201d que es la moral, no la da la Ley, sino que es obra del Hijo. Cristo es el Redentor de todo pecado.<br \/>\n\tPero, adem\u00e1s, para hacerles ver que no son verdaderos hijos de Abraham, en el sentido moral, es que no hacen las obras del padre de la fe. Pues aqu\u00e9l \u201ccrey\u00f3\u201d en el Mes\u00edas futuro, Cristo, y \u00e9stos, en lugar de creer en Cristo, pretenden matarle (Mat 21:33-46 par.). Eran enemigos de creer en aquel en quien crey\u00f3 Abraham. Ptor eso no ten\u00edan la verdadera filiaci\u00f3n del padre de los creyentes, y aun crey\u00e9ndose libres, eran \u201cesclavos\u201d de pecados y del gran pecado de no creer en Cristo, el liberador de la servidumbre.<\/p>\n<p>La Obra del Diablo en esta Hostilidad Jud\u00eda (v.41-51).<br \/>\n\tAl no hacer lak obras de Abraham, Cristo los acusa de hacer las \u201cobras de vuestro padre\u201d (v.41.38). Este es el diablo (v.44).<br \/>\n\tEl di\u00e1logo pol\u00e9mico se inicia con la protesta que los jud\u00edos hacen a Cristo, que les dijo que siguen al \u201cpadre\u201d de ellos, diciendo que \u201cno son nacidos de fornicaci\u00f3n,\u201d sino que tienen por padre a Dios. Es la protesta de su fe y fidelidad al Dios de Israel (Exo 20:2-6, etc.).<br \/>\n\tNaturalmente, no se alude a ninguna descendencia ileg\u00edtima. En el vocabulario prof\u00e9tico se expresa con el t\u00e9rmino \u201cprostituci\u00f3n\u201d o \u201cfornicaci\u00f3n\u201d la idolatr\u00eda, la infidelidad de Israel adorando a otros dioses, fuera de Yahv\u00e9, el Esposo de Israel (Ose 1:2; Ose 2:6; Jer 2:20; Eze 16:15ss). \u201cCuando se volvi\u00f3 de la cautividad, se consideraba impureza el unirse a una mujer pagana, y al hijo nacido de tal matrimonio se lo ten\u00eda por ileg\u00edtimo y perteneciente a la familia de Sat\u00e1n, el dios de los gentiles. Probablemente es en este sentido en el que los jud\u00edos dicen que no tienen m\u00e1s padre que a Dios. Es decir, que nacieron en las circunstancias normales teocr\u00e1ticas y no corre por ellos sangre id\u00f3latra\u201d (Lemonnyer). Pero no basta esto.<br \/>\n\tSi tuviesen verdaderamente a Dios por padre, creer\u00edan en El, pues de El \u201csali\u00f3\u201d por la encarnaci\u00f3n. Cristo es el legado y el gran don de Dios. Si ellos aman a Dios, ten\u00edan que amar a Cristo, que es su enviado. Pero si ellos no \u201cpueden entender\u201d el lenguaje de Cristo ni \u201cpueden o\u00edr su palabra\u201d (v.43), es debido a sus malas disposiciones morales para ello. Pues Cristo viene como su legado (Jua 7:28), y ha sido \u201csellado\u201d por el Padre (Jua 6:27, etc.) con milagros, que son \u201csignos.\u201d Es todo el tema del evangelio de Juan.<br \/>\n\tConstruida esta secci\u00f3n del discurso tanto por un tipo de \u201cencadenamiento semita\u201d como por \u201cinclusi\u00f3n semita,\u201d en el extremo \u00faltimo de \u00e9ste (v.45-48) hay un pensamiento de especial inter\u00e9s. Cristo les pregunta por qu\u00e9, diciendo El la verdad, no Je creen. Y, como garant\u00eda moral de su verdad, los reta a esto: \u201c\u00bfQui\u00e9n de vosotros me arg\u00fcir\u00e1 de pecado?\u201d El verbo usado (\u03b5\u03bb\u03ad\u03b3\u03c7\u03c9 ), lo mismo puede significar \u201cacusar\u201d que \u201cconvencer,\u201d pero m\u00e1s frecuentemente tiene este segundo significado tanto en Juan (Jua 3:20; Jua 16:8) como en los papiros y cl\u00e1sicos. La santidad moral de Cristo est\u00e1 a toda prueba. Los jud\u00edos le han acusado de ser transgresor de la ley de Dios (Jua 9:24) en diversas ocasiones, por no cumplir la \u201cley\u201d que hab\u00edan establecido los fariseos contra la misma ley de Dios (Mat 15:6; Mat 23:13); pero nadie pudo \u201cconvencerle\u201d objetivamente, probarle \u201cpecado.\u201d Aqu\u00ed parece referirse m\u00e1s directamente, por el contexto, a que nadie puede probarle infidelidad alguna a Dios en la misi\u00f3n que le ha confiado (Jua 7:17ss).<br \/>\n\tPero la raz\u00f3n \u00faltima de toda esta conducta hostil de los jud\u00edos ante Cristo es que tienen por \u201cpadre al diablo.\u201d Es el tema central de la \u201cinclusi\u00f3n semita.\u201d Hacen los deseos de \u201cvuestro padre\u201d el diablo. Frente a la verdad, que trae Cristo, ellos se obstinan en seguir la mentira. Es que siguen al diablo, que \u201ces mentiroso y padre de la mentira.\u201d Y as\u00ed, \u201ccuando habla la mentira, habla de lo suyo propio.\u201d Y a\u00fan se caracterizar\u00e1 m\u00e1s esta obra de falsedad diab\u00f3lica, dici\u00e9ndose de \u00e9l que es \u201chomicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en \u00e9l.\u201d<br \/>\n\tEste \u201chomicidio\u201d que el diablo cometi\u00f3 \u201cdesde el principio\u201d se refiere a que, por su seducci\u00f3n, peca Ad\u00e1n, y con \u00e9l entra la muerte en el mundo (Gen 2:17; Gen 3:19; Sab 1:13; Sab 2:24; Rom 5:12; Rom 7:11). Tambi\u00e9n admiten algunos el que, con ello, haya aqu\u00ed una alusi\u00f3n a la muerte de Abel, la primera muerte que aparece en la Biblia (Gen 4:1-15; cf. 1Jn 3:8-15).<br \/>\n\tEl que el diablo no se \u201cmantuvo\u201d en la \u201cverdad\u201d ya \u201cdesde el principio,\u201d no se refiere probablemente al pecado de los \u00e1ngeles malos y su ca\u00edda (Rev 12:7-9), aunque algunos Padres as\u00ed lo pensaron, sino a su presencia en la historia de la humanidad, por lo que es \u201chomicida desde el principio\u201d de ella. Ni se podr\u00eda decir, en rigor, de la ca\u00edda del diablo, que la \u201cverdad no estaba en \u00e9l\u201d \u201cdesde el principio\u201d de su creaci\u00f3n. No es que no hubiese estado, sino que \u00e9l no permaneci\u00f3 fiel a ella.<br \/>\n\tA estas ense\u00f1anzas de Cristo, los jud\u00edos, que se cre\u00edan los \u00fanicos verdaderos adoradores, en su persecuci\u00f3n a Cristo se ven acusados de un odio que les proviene de no conocer verdaderamente a Dios y de estar inspirados por el diablo en su obra contra el Mes\u00edas. A esto responden los jud\u00edos con un insulto, dici\u00e9ndole que es \u201csamaritano\u201d y que \u201ctiene demonio.\u201d<br \/>\n\tNo s\u00f3lo los samaritanos eran enemigos de los jud\u00edos, hasta el punto de no hablarse (Jua 4:9), sino que los jud\u00edos consideraban a los samaritanos como cism\u00e1ticos y gente abominable, con pr\u00e1ctica c\u00ede artes m\u00e1gicas (cf. Hec 8:9-11). El libro del Eclesi\u00e1stico los tiene como el prototipo de la impiedad (Eco 50:28). Llamarlo, pues, samaritano era llamarlo imp\u00edo, cism\u00e1tico; un hombre que no serv\u00eda al verdadero Dios.<br \/>\n\t\u201cTener demonio\u201d era un insulto que ya le hab\u00edan hecho en otras ocasiones (Jua 8:20; Mat 12:24-29 par.), significando a veces, como aqu\u00ed, estar loco o estar influido por Satan\u00e1s (v.49).<br \/>\n\tLa obra de Cristo es la obra del Padre. El no hace m\u00e1s que \u201chonrar\u201d al Padre, mientras que ellos s\u00f3lo est\u00e1n deshonr\u00e1ndole a El. Cristo no busca su \u201cgloria,\u201d s\u00f3lo busca la gloria de su Padre. Tema y fina prueba psicol\u00f3gica que ya aleg\u00f3 m\u00e1s ampliamente antes (Jua 7:18; Jua 5:41). El no busca su gloria humana, sino la de su Padre. Cuando un d\u00eda pida su \u201cgloria,\u201d la pedir\u00e1 para que en ella sea glorificado el Padre (Jua 17:1).<br \/>\n\tPero \u201cexiste el que la busca y juzga\u201d (\u03c7\u03c1\u03af\u03bd\u03c9\u03bd ) \u03bf  condena.<br \/>\n\tProbablemente el pensamiento es: el Padre busca su gloria, por lo que btjsca la gloria de Cristo. Afirmaci\u00f3n que Cristo hace tantas veces (v.54). El Padre le glorifica con las obras que le da a hacer. Por eso El juzgar\u00e1 y condenar\u00e1 esta actitud hostil del farise\u00edsmo contra su Mes\u00edas.<br \/>\n\tY reiterando su ense\u00f1anza, el pensamiento de Cristo viene a entroncarse conceptualmente con la afirmaci\u00f3n del principio: en que s\u00f3lo a quien \u201clibere\u201d el Hijo, permanecer\u00e1 para siempre en la \u201ccasa\u201d: \u201cEn verdad., os digo: Si alguno guardare mi palabra, no ver\u00e1 jam\u00e1s la muerte.\u201d<\/p>\n<p>La Eternidad de Cristo (v.52-59).<br \/>\n\tEsta afirmaci\u00f3n de Cristo, que El es dispensador de vida eterna, da lugar a una declaraci\u00f3n trascendental del mismo.<br \/>\n\tLe arg\u00fcyeron que si acaso El se cre\u00eda superior a Abraham y los profetas. Estos anunciaban una nueva vida, pero no la dispensaban, y por eso murieron. Pero la respuesta de Cristo cambia un poco el ir derecho a la pregunta, para preparar con ello la solemne afirmaci\u00f3n que va a hacer. Les dijo: \u201cAbraham, vuestro padre, se regocij\u00f3 pensando ver mi d\u00eda, y lo vio y se alegr\u00f3.\u201d<br \/>\n\t\u00bfCu\u00e1l es este \u201cmi d\u00eda,\u201d de Cristo, que Abraham dese\u00f3 ver y lo vio con gozo?<br \/>\n\tCristo se apropia aqu\u00ed, conforme al procedimiento por \u201calusi\u00f3n,\u201d la expresi\u00f3n reservada a Dios en el A.T.: \u201cel d\u00eda de Yahv\u00e9.\u201d Ya con ello est\u00e1 entronc\u00e1ndose con la divinidad.<br \/>\n\tEste \u201cd\u00eda\u201d que dese\u00f3 ver Abraham seria, seg\u00fan los autores, el d\u00eda de la pasi\u00f3n (San Cris\u00f3stomo), la encarnaci\u00f3n y la pasi\u00f3n (San Cirilo), la encarnaci\u00f3n (San Agust\u00edn).<br \/>\n\tEl singular \u201cd\u00eda\u201d que aqu\u00ed se usa, no s\u00f3lo significa un d\u00eda, puede significar tambi\u00e9n una \u00e9poca (Jua 14:20; Jua 16:23.26) 33. Y no hay ninguna exigencia que imponga restringir este \u201cd\u00eda\u201d a un momento determinado de la vida de Cristo.<br \/>\n\tConceptualmente, el deseo de Abraham de ver este \u201cd\u00eda\u201d de Cristo debe de referirse a lo mismo que Cristo dijo un d\u00eda a los disc\u00edpulos: \u201cMuchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y o\u00edr lo que o\u00eds, y no lo oyeron\u201d (Luc 10:24). Es decir, los d\u00edas del Mes\u00edas, que era el ansia de todo israelita. Y ellos, que lo tienen presente, no lo quieren ver.<br \/>\n\tSi Abraham vio este \u201cd\u00eda,\u201d \u00bfc\u00f3mo lo vio?<br \/>\n\tParece m\u00e1s probable que aqu\u00ed se habla, m\u00e1s que de una revelaci\u00f3n expl\u00edcita, de una visi\u00f3n que Abraham tuvo en figura o tipo, al promet\u00e9rsele que en su descendencia ser\u00edan bendecidos los pueblos de la tierra. Ante esta promesa, Abraham hubo de \u201cver\u201d as\u00ed al Mes\u00edas y \u201cexultar\u201d de j\u00fabilo ante ello. \u201cEn la fe murieron todos (los patriarcas), sin recibir (en sus d\u00edas el cumplimiento de) las promesas; vi\u00e9ndolas de lejos y salud\u00e1ndolas\u201d (Heb 11:13; cf. Num 24:17). Y el mismo Juan escribe m\u00e1s adelante: \u201cEsto dijo Isa\u00edas porque vio su gloria y habl\u00f3 de El\u201d (Jua 12:41). Y con esto alude el evangelista a la visi\u00f3n que Isa\u00edas tuvo en el templo (Isa 6:1-4), y que se interpreta por el evangelista como una visi\u00f3n prof\u00e9tica de la gloria de Cristo.<br \/>\n\tSi quisiera precisamente m\u00e1s, buscando el entronque de esto con un momento en la historia de Abraham, habr\u00eda de pensarse que esto fue en el momento del nacimiento de Isaac, que significa \u201cre\u00edr,\u201d y cuyo motivo da el texto (Gen 21:6; cf. 17:17). Y en la tradici\u00f3n jud\u00eda esta \u201crisa\u201d fue interpretada de una gran alegr\u00eda de Abraham 34.<br \/>\n\tAs\u00ed Abraham, en el nacimiento de Isaac, por el que vendr\u00eda la l\u00ednea mesi\u00e1nica y cuyo nacimiento y promesa le produjo una gran \u201calegr\u00eda,\u201d habr\u00eda \u201cvisto,\u201d en oscuro o en \u201ctipo,\u201d por la prolongaci\u00f3n en que terminar\u00eda aquel nacimiento, el \u201cd\u00eda\u201d de Cristo 35.<br \/>\n\tA esta ense\u00f1anza de Cristo responden, sarc\u00e1sticamente, los jud\u00edos, dici\u00e9ndole que c\u00f3mo es posible que haya visto a Abraham, cuando \u201ca\u00fan no tienes cincuenta a\u00f1os.\u201d La respuesta de los jud\u00edos est\u00e1 planteada ex professo en un terreno irreal. Pero se explica. Cabr\u00eda que hubiesen admitido que Abraham hubiese podido ver a Cristo. Pero como la alusi\u00f3n hecha por Cristo a Abraham est\u00e1 en la hip\u00f3tesis de que Abraham \u201cvio\u201d al Mes\u00edas, cosa que ellos rechazan para Cristo, no queda otro remedio que plantear la cuesti\u00f3n en un terreno absurdo: que Cristo no pudo ver a Abraham.<br \/>\n\tTrat\u00e1ndose de Abraham la cifra es de siglos; evocada por ella, se toma por base, sea la mitad del siglo, sea, algo aumentada \u00e9sta, como el tipo de una generaci\u00f3n.<br \/>\n\tEsta objeci\u00f3n sarc\u00e1stica de los jud\u00edos da lugar a la gran afirmaci\u00f3n de Cristo. Les dijo: \u201cEn verdad, en verdad os digo: Antes que Abraham existiese, yo soy\u201d (\u03b5\u03b3\u03ce  \u03b5\u03b9\u03bc\u03af )\u00b7 Yo existo = Yahv\u00e9.<br \/>\n\tAntes de que Abraham existiese, Cristo ya exist\u00eda. No se utiliza el mismo verbo para indicar que El ya exist\u00eda. Pero ello es deliberadamente. Es la evocaci\u00f3n del nombre de Dios (Yahv\u00e9; Exo 3:14). Es el Verbo, que \u201cexist\u00eda\u201d (\u03b7\u03bd ) ya antes de la creaci\u00f3n del mundo (Jua 1:1.2.15.30). Filol\u00f3gicamente es la misma contraposici\u00f3n que se establece en el \u201cpr\u00f3logo\u201d entre el mundo que \u201cfue creado\u201d y la \u201cencarnaci\u00f3n\u201d del Verbo (\u03b3\u03ad\u03bd\u03bf\u03bc\u03b1\u03b9 )\u201d \u03a5  el Verbo que \u201cexist\u00eda\u201d en la eternidad. Es tambi\u00e9n la forma con que en el A.T. se habla de la eternidad de Dios (Sal 90:2; Jer 1:5; Pro 8:25).<br \/>\n\tTan claro fue, que los jud\u00edos \u201ctomaron piedras para tir\u00e1rselas.\u201d La lapidaci\u00f3n era la pena legislada contra los blasfemos (Lev 24:16). En estos casos la multitud proced\u00eda, sin m\u00e1s consideraci\u00f3n jur\u00eddica, lapid\u00e1ndolos (Hec 6:12.58). Por Josefo se sabe que el pueblo, estando en el mismo templo, tom\u00f3 piedras all\u00ed mismo y apedre\u00f3 \u00e1 la cohorte romana que estaba presente36. A\u00fan el templo estaba en obras.<br \/>\n\tPero no pudieron apedrear a Cristo, pues \u00e9ste se \u201cocult\u00f3\u201d y \u201csali\u00f3 del templo.\u201d No era la \u201chora\u201d de Dios (Jua 7:30; Jua 8:20).<\/p>\n<p>  1 Strack-B., Kammentar. Ii P.519; Bonsirven, Textes Rabbiniques. (1955) N.1889.202.1899.559. &#8211; 2 Mollat,!L&#8217;\u00e9vang. S. St.Jean, En La Sainte Bible Dejermalem (1953) P. 113 Nota C. &#8211; 3 Adv.  Pelag. 2:17: Mal 23:553. &#8211; 4 Power, En B\u00edblica (1921) 54-57. &#8211; 5 Denzinger, Ench. Symb. N.784; Concilium Tridentinum, Ed. Goerresiana (1911) V 41.52. &#8211; 6 Eusebio, Hist. Ecd. Iii 39:17. &#8211; 7 Apol Proph. David I 10:51; Ii 11; Epist. 1:26:2; Cf. Mal 14:871.887&#8242;(912.929); 16.1042 (1086). &#8211; 8 Adv. Pelag. 2:17: Mal 23:553 (579). &#8211; 9 In Evang. Lo. Tract. Tr.33:4-8: Mal 35:1648-1651; De Coniug. Adult. 2:6:5; 2:7:6: Mal 40:474; Cont. Faust. 22.25: Mal 42:417. &#8211; 10 H\u00f3fl-Gut, Introd. Special. In N.T. (1938) P.220-223; Rongy, La Femme Adultere: Rev. Eccl. De Li\u00e9ge (1953) 359-367. &#8211; 11 Eusebio, Hist. Eccl. Iii 39:17. &#8211; 12 Mand. 4:1:4; Taylor, The Pencope Of The Adulteress: The Journal Of Theologi-Cal Studies (1903) 129ss. &#8211; 13 Eusebio,\/\/\u00bfS\/. Eccl. Iii 39:17. &#8211; 14 Keil, Kornm. \u00dcber Das Evang. Des Johannes P.318. &#8211; 15 Josefo, De Bello Iud. 5:5:2; Antiq. Xix 6:1. &#8211; 16 Sheqaum M. 6:5; Cf. Bonsirven, Textes. N.957. &#8211; 17 Strack-B., Kommen\u00edar. Ii P.37-45. &#8211; 18 Sukka M. 5:1-4; Bonsirven, Textes Rabbiniques. N.995-997; Strack-B, Kom-Mentar. Ii P.805ss. &#8211; 19 Talmud: Bereshith Rabba 3:4; Echa Rabbathi 68:4. &#8211; 20 Cf. comentario A Jua 1:4. &#8211; 21 Ketuboth M. 2:9; Bonsirven, O.C., N.1237. &#8211; 22 Fillion, Vie De N. S. J.-Ch., Vers. Esp. (1942) Iii P.3i3. &#8211; 23 Josefo, De Bell Iud. Iii 8:5. &#8211; 23 J. Brinktrine, Die Selbstaussage Jesu \u201cEg\u00f3 Eim\u00ed\u201d: Theol. Und Glaube (1957) 34-36; J. Galot, \u201cJe Suis\u201d Nom De Dieu Et Identite De Jes\u00fas: Rev. Du Clerg\u00e9 Afric. (1959) 124-144; H. Zimmermann, Das Absolute \u201cEg\u00f3 Eim\u00ed\u201d Ais Die Neutestamentliche Offenbarungsformei: Bibl.  Zeitschr. (1960) 54-69.226-276; A. Feuillet, \u00e9tudes Johanniques: Muss.  Less. (1962) 80 = \u201cConstituyen Una Afirmaci\u00f3n Elocuente Del Ser Divino De Jes\u00fas\u201d; En Cambio, A. Hajduk, \u201cEg\u00f3 Eim\u00ed\u201d Bei Jes\u00fas Und Seine Messianitat: Comm. Viat. (1963) 55-60 = Niega La Valoraci\u00f3n Divina De Esta Expresi\u00f3n Y Admite El Mesi\u00e1nico. &#8211; 24 D. Garc\u00eda Hughes, En Rev. Esp. De Teolog.  (1940) 243-246. &#8211; 25 Condamin, En Rev. B\u00edb. (1899) 409-412. &#8211; 26 San Cris\u00f3stomo, Hom. 53. &#8211; 27 Zimmermann, Das Absolute \u201cEg\u00f3 Eim\u00ed\u201d Ais Die Neutestamentliche Offenbarungsfor-Mei: Biblisch. Zeitschr. (1960) 54-69; Cf. comentario A Jua 8:24 Nt. &#8211; 28 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.241. &#8211; 29 Bonsirven, Textes Rabbiniques.  (1955) N.42; Cf. Jua 7:49. &#8211; 30 N. Brillant, Apolog\u00e9tique (1939) P.301. &#8211; 31 Josefo, De Bello Iud. Vii 8:6. &#8211; 32 Bonsirven, Textes Rabbiniques. (1955) N. 1640.689.1743. &#8211; 33 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum N.T. (1931) Col.571. &#8211; 34 Libro De Los Jubileos Xvi 19. &#8211; 35 Pieper, Neutestamentliche Untersuchungen (1939); Verb. Dom. (1930) 44ss. &#8211; 36 Josefo, Antiq. XVII 9:3; De , Nedarim 41 a.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n que trata el incidente con la mujer ad\u00faltera no form\u00f3 parte del contenido original de Juan. Se ha incorporado en diversos lugares de varios manuscritos del Evangelio (p. ej. despu\u00e9s de los vv. <span class='bible'>Jua 7:36<\/span>; <span class='bible'>Jua 7:44<\/span>; <span class='bible'>Jua 7:52<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:25<\/span>), en tanto que un manuscrito lo ubica despu\u00e9s de <span class='bible'>Luc 21:38<\/span>. La evidencia de manuscritos externos que representan una gran variedad de tradiciones textuales se inclina en contra de su inclusi\u00f3n, ya que los mejores y m\u00e1s antiguos manuscritos lo excluyen. Muchas versiones antiguas lo excluyen y ning\u00fan padre de la iglesia griega hizo comentarios sobre este pasaje hasta el siglo XII. El vocabulario y el estilo de esta secci\u00f3n tambi\u00e9n son diferentes del resto del Evangelio, y su inclusi\u00f3n aqu\u00ed interrumpe la secuencia del v. <span class='bible'>Jua 7:52<\/span> con <span class='bible'>Jua 8:12<\/span> ss. Muchos, sin embargo, creen que cuenta con todas las caracter\u00edsticas de un suceso hist\u00f3rico y veraz que pudo haber circulado como parte de la tradici\u00f3n oral en ciertos sectores de la iglesia occidental, de manera pues que resulta pertinente incluir algunos comentarios sobre el texto. A pesar de todas estas consideraciones sobre la alta probabilidad del car\u00e1cter poco confiable de esta secci\u00f3n, es posible equivocarse sobre el asunto y por esa raz\u00f3n conviene considerar el significado del pasaje y dejarlo dentro del texto, como tambi\u00e9n es el caso de <span class='bible'>Mar 16:9-20<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t8:1 y Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos. &#8212; Dice el margen de LBLA, \u00abLos vers. de 7:53 a 8:11 no aparecen en los mss. m\u00e1s antiguos\u00bb. Hay argumentos en pro y en contra de la autenticidad de este texto, pero puesto que aparece en las versiones comunes, no lo omitimos. Jer\u00f3nimo, erudito quien vivi\u00f3 entre 346 a 420 d. de J. C., que tradujo la Biblia al lat\u00edn, dice que en su tiempo este relato apareci\u00f3 en muchos manuscritos griegos y latinos. \u00abLa entera escena, el arresto de la mujer, la demanda contra Jes\u00fas, el desd\u00e9n farisaico de la moralidad p\u00fablica al proyectar el crimen y al criminal para la atenci\u00f3n p\u00fablica en los atrios del templo; el intento de atrapar a Jes\u00fas; la destreza de su respuesta; el reconocimiento sutil de la desesperaci\u00f3n y verg\u00fcenza de la mujer, y la evasi\u00f3n tierna de aumentarlas al desviar la mirada p\u00fablica de ella a \u00e9l mientras escribi\u00f3 en tierra; la confusi\u00f3n final de los fariseos y la liberaci\u00f3n de la mujer, llevan las marcas de historia ver\u00eddica. Es imposible creer que la mente de alg\u00fan monje lo hubiera concebido para a\u00f1adirlo al registro de Juan\u00bb (Abbott, citado por BWJ).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>MISERIA Y MISERICORDIA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 7:53 &#8211; 8:11<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Todos se marcharon a sus casas; pero Jes\u00fas se fue al Monte de los Olivos. Por la ma\u00f1ana temprano estaba otra vez en el recinto del templo, y toda la gente se le acercaba. \u00c9l Se sent\u00f3 y Se puso a ense\u00f1arles.<br \/>Los escribas y fariseos <em>trajeron a una mujer que hab\u00eda sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio y Le dijeron a Jes\u00fas:<\/em><\/p>\n<p><em>Maestro: Esta mujer ha sido detenida por adulterio, sorprendida en el acto. En la Ley, Mois\u00e9s nos manda apedrear a tales mujeres. \u00bfQu\u00e9 dices T\u00fa a ello?<br \/>En realidad Le estaban probando al decir aquello, para tener algo de que acusarle.<br \/>Jes\u00fas se inclin\u00f3 y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como ellos segu\u00edan pregunt\u00e1ndole, se enderez\u00f3 y les dijo:<br \/>-Que el que de vosotros est\u00e9 libre de pecado sea el primero que le arroje una piedra.<br \/>Y volvi\u00f3 a inclinarse y a escribir en el suelo con el dedo. Uno tras otro, los que le hab\u00edan o\u00eddo se salieron, empezando por los de m\u00e1s edad y acabando por los m\u00e1s j\u00f3venes, hasta que no qued\u00f3 all\u00ed nadie m\u00e1s que Jes\u00fas y, todav\u00eda en medio, la mujer.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas se irgui\u00f3 y le dijo a la mujer:<br \/>-Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNinguno te ha condenado?<\/em><\/p>\n<p><em>-No, se\u00f1or -contest\u00f3 ella.<br \/>-Yo tampoco te voy a sancionar ahora -le dijo \u00c9l-; as\u00ed que vete, y de ahora en adelante no peques m\u00e1s.<br \/>(Este incidente no figura en los manuscritos antiguos. V\u00e9ase sobre \u00e9l la nota de la p\u00e1gina 328-30).<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Los escribas y fariseos se hab\u00edan lanzado a buscar alguna acusaci\u00f3n para desacreditar a Jes\u00fas; y aqu\u00ed cre\u00edan que le podr\u00edan colocar entre la espada y la pared de manera que no tuviera salida. Cuando surg\u00eda una cuesti\u00f3n legal dif\u00edcil, la costumbre era present\u00e1rsela a un rabino para que decidiera; as\u00ed es que los escribas y fariseos le trajeron a Jes\u00fas a una mujer que hab\u00eda sido sorprendida en adulterio.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la ley jud\u00eda, el adulterio era un grave delito. Los rabinos dec\u00edan: \u00abUn jud\u00edo tiene que morir antes de cometer idolatr\u00eda, asesinato o adulterio.\u00bb El adulterio era, pues, uno de los tres pecados m\u00e1s graves, y se castigaba con la pena de muerte, aunque hab\u00eda algunas diferencias en cuanto a la manera de ejecutarla. <span class='bible'>Lv 20:10<\/span>  establece: \u00abSi un hombre cometiere adulterio con la mujer de su pr\u00f3jimo, el ad\u00faltero y la ad\u00faltera indefectiblemente ser\u00e1n muertos.\u00bb All\u00ed no se especifica la forma de la ejecuci\u00f3n. <span class='bible'>Dt 22:23-24<\/span>  establece el castigo en el caso de una mujer que ya est\u00e1 comprometida. En ese caso, ella y el que la sedujo se traer\u00e1n fuera de las puertas de la ciudad, \u00aby los apedrear\u00e9is, y morir\u00e1n.\u00bb <em>La Misn\u00e1, <\/em>es decir, la ley jud\u00eda codificada, establece que la pena por adulterio es la estrangulaci\u00f3n, y hasta el m\u00e9todo de la estrangulaci\u00f3n de detalla: \u00abEl hombre se meter\u00e1 en esti\u00e9rcol hasta las rodillas, con una toalla suave enrollada al cuello (para que no le quede ninguna marca, ya que el castigo es castigo de Dios). Entonces un hombre tirar\u00e1 en un sentido y otro en otro hasta que el reo muera.\u00bb La Misn\u00e1 reitera que, en ese caso, hay que lapidar a la mujer. Desde el punto de vista puramente legal, los escribas y fariseos eran perfectamente correctos. Aquella mujer deb\u00eda morir apedreada. <\/p>\n<p>El dilema en que pensaban meter a Jes\u00fas era el siguiente. Si dec\u00eda que la mujer ten\u00eda que ser apedreada, hab\u00eda dos consecuencias. La primera, que Jes\u00fas perder\u00eda su reputaci\u00f3n de piadoso, y ya nunca se le llamar\u00eda \u00bb amigo de los pecadores\u00bb. La segunda, que entrar\u00eda en conflicto con la ley romana, que prohib\u00eda a los jud\u00edos dictar y ejecutar sentencia de muerte. Si dec\u00eda que hab\u00eda que perdonar a la mujer, dir\u00edan inmediatamente que Jes\u00fas ense\u00f1aba a quebrantar la ley de Mois\u00e9s, y que estaba condonando y hasta fomentando el adulterio. Los escribas y fariseos cre\u00edan que Jes\u00fas no se les podr\u00eda escapar de la trampa; pero \u00c9l le dio la vuelta al juicio de tal manera que hizo recaer la acusaci\u00f3n contra los acusadores.<br \/>Al principio, Jes\u00fas estaba inclinado y escribiendo en el suelo con el dedo. \u00bfPor qu\u00e9? Hay cuatro posibles razones.<br \/>(i) Puede que quisiera sencillamente ganar tiempo y no dar una respuesta precipitada. En ese breve momento puede que estuviera pens\u00e1ndose la cuesti\u00f3n, y present\u00e1ndosela a Dios.<br \/>(ii) Algunos manuscritos a\u00f1aden: \u00abComo si no los hubiera o\u00eddo.\u00bb Puede que Jes\u00fas obligara deliberadamente a los escribas y fariseos a repetir la acusaci\u00f3n, para que se dieran cuenta del sadismo que encerraba.<br \/>(iii) Seeley, en <em>Ecce Homo, <\/em>hace una sugerencia interesante. \u00abJes\u00fas se sent\u00eda oprimido por un intolerable sentimiento de verg\u00fcenza ajena. No pod\u00eda enfrentarse con la mirada de la multitud, ni con la de los acusadores, ni mucho menos con la de la mujer&#8230; En su ardiente perplejidad y confusi\u00f3n se dobl\u00f3 hacia la tierra para ocultar su rostro, y empez\u00f3 a escribir en el suelo con el dedo.\u00bb Puede que el gesto imp\u00fadico y lujurioso en los rostros de los escribas y fariseos, y la fr\u00edgida crueldad de sus ojos, la curiosidad salaz de la multitud, la verg\u00fcenza de la mujer, todo se combin\u00f3 para estrujarle el coraz\u00f3n a Jes\u00fas de agon\u00eda y piedad, y tuvo que esconder la mirada.<\/p>\n<p>(iv) Con mucho la sugerencia m\u00e1s interesante surge de ciertos manuscritos tard\u00edos. En la traducci\u00f3n Armenia leemos: \u00ab\u00c9l mismo, inclinando la cabeza, estaba escribiendo con el dedo en la tierra para declarar los pecados de ellos; y ellos estaban viendo sus diversos pecados en las piedras.\u00bb Lo que se sugiere es que Jes\u00fas estaba escribiendo en la tierra los pecados de los mism\u00edsimos hombres que hab\u00edan acusado a la mujer. Puede que fuera eso. La palabra griega normal para escribir es <em>grafein; <\/em>pero aqu\u00ed se usa <em>katagrafein, <\/em>que puede querer decir <em>redactar un informe contra alguien. <\/em>(Uno de los sentidos de <em>kata <\/em>es <em>contra). <\/em>En <span class='bible'>Job 13:26<\/span> , Job dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 escribes <em>(katagrafein) <\/em>contra m\u00ed amarguras?\u00bb Puede ser que Jes\u00fas estuviera confrontando a aquellos s\u00e1dicos autosuficientes con el informe de sus propios pecados.<\/p>\n<p>Fuera como fuera, los escribas y fariseos segu\u00edan reclamando una respuesta, y la recibieron. Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00a1Est\u00e1 bien! \u00a1Apedreadla! \u00a1Pero que el que de vosotros est\u00e9 sin pecado sea el que tire la primera piedra!\u00bb Bien puede ser que la palabra para <em>sin pecado (anamart\u00e9tos) <\/em>quiera decir, no <em>sin pecado, <\/em>sino <em>sin deseo pecaminoso. <\/em>Jes\u00fas estaba diciendo: \u00abS\u00ed, la pod\u00e9is apedrear; pero s\u00f3lo si nunca hab\u00e9is deseado cometer vosotros el mismo pecado.\u00bb Se hizo el silencio y, lentamente, los acusadores fueron desapareciendo.<\/p>\n<p>Y quedaron solos Jes\u00fas y la mujer. Como expres\u00f3 Agust\u00edn: \u00abQuedaron solos una gran <em>miseria y una <\/em>gran <em>misericordia.\u00bb <\/em>(Las palabras en cursiva, que son las que usa Agust\u00edn en el original, son iguales en lat\u00edn y en espa\u00f1ol). Jes\u00fas dijo a la mujer: \u00ab\u00bfNote ha condenado nadie?\u00bb \u00abNadie, Se\u00f1or\u00bb -contest\u00f3 ella. Y Jes\u00fas le dijo-: \u00abEntonces, Yo tampoco te voy a sentenciar ahora. Ve, y empieza tu vida de nuevo, y no peques m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><u>MISERIA Y MISERICORDIA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 7:53 &#8211; 8:11<\/span><\/strong><strong> (continuaci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Este pasaje nos presenta dos cosas en relaci\u00f3n con la actitud de los escribas y fariseos.<br \/>(i) Nos presenta su <em>concepci\u00f3n de la autoridad. <\/em>Los escribas y fariseos eran los expertos legales de su tiempo. Para ellos, los problemas se resolv\u00edan con una decisi\u00f3n. Est\u00e1 claro que, para ellos, la autoridad era caracter\u00edsticamente cr\u00edtica, censora y condenatoria. El que la autoridad se basara en la compasi\u00f3n, el que su objetivo pudiera ser restaurar al criminal y al pecador, eran cosas que no les cab\u00edan en la cabeza. Conceb\u00edan que su funci\u00f3n les daba el derecho de estar por encima de todos los dem\u00e1s como severos guardianes, para detectar cualquier desliz o desviaci\u00f3n de la ley, y lanzarse sobre los culpables con un castigo salvaje e implacable; nunca se les ocurr\u00eda pensar que su autoridad supusiera la obligaci\u00f3n de rehabilitar al ofensor.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay quienes consideran una posici\u00f3n de autoridad como un derecho a condenar y un deber de castigar. Creen que una autoridad como la que ellos tienen les da el derecho de ser los perros guardianes morales y de despedazar al pecador. Pero toda autoridad se cimenta en la compasi\u00f3n. Cuando George Whitefield vio a un criminal que iba camino de la horca, pronunci\u00f3 su famosa frase: \u00abEse ser\u00eda yo, si no fuera por la gracia de Dios.\u00bb<br \/>El primer deber de la autoridad es hacer lo posible por comprender la fuerza de las tentaciones que indujeron al pecador a pecar, y la seducci\u00f3n de las circunstancias que le presentaron el pecado tan atractivo. Ninguna persona puede juzgar a otra a menos que por lo menos trate de comprender lo que la otra ha pasado. El segundo deber de la autoridad es tratar de rehabilitar al culpable. Una autoridad que no se propone nada m\u00e1s que castigar la infracci\u00f3n de la ley est\u00e1 en un error; cualquier autoridad que, en el ejercicio de sus funciones, conduce al culpable o a la desesperaci\u00f3n o al resentimiento, ha fracasado. La misi\u00f3n de la autoridad no es desterrar al pecador de toda sociedad decente, y menos borrarle por completo, sino hacer que sea una buena persona. El que est\u00e1 en autoridad debe ser como un buen m\u00e9dico: su \u00fanico deseo debe ser sanar.<br \/>(ii) Este incidente nos presenta gr\u00e1fica y cruelmente <em>la actitud de los escribas <\/em>y fariseos <em>hacia la gente. <\/em>No miraban a esta mujer como la persona que era, sino como un objeto, como un instrumento del que se pod\u00edan valer para formular una acusaci\u00f3n contra Jes\u00fas. La estaban usando como se podr\u00eda usar una herramienta para cualquier trabajo. Para ellos, no ten\u00eda nombre, ni personalidad, ni sentimientos; era como un pe\u00f3n en el tablero de ajedrez, que se pod\u00eda sacrificar para ganar posici\u00f3n; en estas circunstancias, para destruir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Siempre est\u00e1 mal el considerar a las personas como cosas; el hacerlo es manifiestamente contrario al Esp\u00edritu de Cristo. Se dec\u00eda de la famosa economista Beatrice Webb, luego lady Passfield, \u00abque ve\u00eda a las personas como N\u00fameros que andaban.\u00bb El doctor Paul Tournier, en su <em>Libro de casos de un <\/em>m\u00e9dico, habla de lo que \u00e9l llama \u00abel personalismo de la Biblia.\u00bb Se\u00f1ala cu\u00e1nto le gustan a la Biblia los nombres. Dios le dice a Ciro: \u00abYo soy el Se\u00f1or, el Dios de Israel, Que te pongo nombre\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Isa 45:3<\/span><em> ). <\/em>Hay p\u00e1ginas enteras de nombres en la Biblia. El Dr. Tournier insiste en que esta es una prueba de que la Biblia piensa en la gente, primero y principalmente, no como casos o N\u00fameros de estad\u00edstica, sino como personas. \u00bb El nombre propio es el s\u00edmbolo de la persona. Si olvido los nombres de mis pacientes, si me digo: \u00ab\u00a1Ah, s\u00ed! Ese es el tipo de la ves\u00edcula, o el tuberculoso que vi el otro d\u00eda,\u00bb estoy m\u00e1s interesado en sus vejigas o pulmones que en ellos como personas.\u00bb Insiste en que un paciente debe ser siempre una persona, y nunca un caso.<\/p>\n<p>Es sumamente improbable el que aquellos escribas y fariseos supieran ni el nombre de aquella mujer. Para ellos no era m\u00e1s que un caso de desvergonzado adulterio que pod\u00eda entonces ser usado como instrumento para conseguir su prop\u00f3sito. En el instante en que las personas se convierten en cosas, ha muerto el esp\u00edritu del Evangelio.<br \/>Dios usa su autoridad para hacer que las personas se hagan buenas a base de amarlas; para Dios, una persona no se convierte nunca en una cosa. Debemos usar la autoridad de que disponemos siempre para comprender y siempre para por lo menos intentar rehabilitar a la persona que ha cometido un error; y nunca empezaremos siquiera a hacerlo as\u00ed a menos que recordemos que todos los hombres y las mujeres son personas, y no cosas.<\/p>\n<p><strong><u>MISERIA Y MISERICORDIA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 7:53 &#8211; 8:11<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, este incidente nos dice mucho de Jes\u00fas y de su actitud hacia los pecadores.<br \/>(i) Era uno de los primeros principios de Jes\u00fas que s\u00f3lo la persona que fuera sin falta podr\u00eda emitir un juicio sobre las faltas de otros. \u00abNo juzgu\u00e9is -dijo Jes\u00fas-, y no os expondr\u00e9is al juicio\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Mt 7:1<\/span><em> ). <\/em>Tambi\u00e9n dijo que el que se aventurara a juzgar a su hermano ser\u00eda como el que tuviera una viga metida en el <em>ojo <\/em>y tratara de limpiar una motita que tuviera en el <em>ojo <\/em>otra persona <em>(<\/em><span class='bible'>Mt 7:3-5<\/span><em> ). <\/em>Una de las faltas m\u00e1s corrientes de la vida es la de tantos de nosotros que exigimos niveles a otros que nosotros ni siquiera tratamos de alcanzar; y tantos de nosotros condenamos faltas en otros que est\u00e1n bien a la vista en nuestra propia vida. La cualificaci\u00f3n para juzgar no es el conocimiento, que est\u00e1 al alcance de cualquiera, sino la bondad a que se haya llegado, y ah\u00ed ninguno somos perfectos. Los mismos Hechos de la condici\u00f3n humana proclaman que Dios es el \u00fanico que tiene derecho a juzgar, por la sencilla raz\u00f3n de que ning\u00fan hombre es suficientemente bueno para juzgar a un semejante.<\/p>\n<p>(ii) Era tambi\u00e9n uno de los primeros principios de Jes\u00fas que nuestra primera reacci\u00f3n hacia alguien que ha cometido un error debe ser la compasi\u00f3n. Se ha dicho que el primer deber del m\u00e9dico es \u00aba veces, curar; a menudo, aliviar, y siempre, ofrecer consuelo.\u00bb Cuando una persona que est\u00e1 sufriendo de alguna incapacidad acude al m\u00e9dico, \u00e9ste no la mira con asco, aunque est\u00e9 sufriendo una enfermedad repulsiva. De hecho, la repugnancia normal que es a veces inevitable es absorbida en el deseo superior de ayudar y de curar. Cuando nos encontramos frente a alguien que ha cometido un error, nuestro primer sentimiento deber\u00eda ser, no: \u00abNo voy a tener nada que ver con una persona que sea capaz de tal acci\u00f3n,\u00bb sino: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo hacer para ayudar? \u00bfC\u00f3mo puedo yo anular las consecuencias de ese error? Sencillamente, debemos aplicar a los dem\u00e1s la misma misericordia compasiva que querr\u00edamos que se nos mostrara si nos vi\u00e9ramos en una situaci\u00f3n semejante.<br \/>(iii) Es muy importante que comprendamos exactamente c\u00f3mo trat\u00f3 Jes\u00fas a aquella mujer. Es f\u00e1cil sacar una impresi\u00f3n totalmente err\u00f3nea, y llegar a la conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas perdon\u00f3 con ligereza y facilidad, como si el pecado no tuviera importancia. Lo que \u00c9l dijo fue: \u00abYo no te voy a condenar ahora mismo; <em>vete, y no peques m\u00e1s. \u00bb De <\/em>hecho, lo que estaba haciendo no era suspender el juicio y decir: \u00abNo te preocupes; todo est\u00e1 bien.\u00bb Lo que hizo fue algo as\u00ed como <em>aplazar la sentencia. <\/em>Dijo: \u00abNo voy a dictar una sentencia definitiva <em>ahora; <\/em>ve, y demuestra que puedes mejorar. Has pecado; vete, y no peques ya m\u00e1s, y Yo te ayudar\u00e9 todo el tiempo. Cuando llegue el final, veremos c\u00f3mo has vivido.\u00bb La actitud de Jes\u00fas hacia el pecador implicaba cierto n\u00famero de cosas.<\/p>\n<p><em>(a) <\/em>Implicaba <em>una segunda oportunidad. <\/em>Es como si Jes\u00fas le dijera a la mujer: \u00abS\u00e9 que has estropeado las cosas; pero la vida no se te ha terminado; Yo te doy otra oportunidad, la de redimirte a ti misma.\u00bb Alguien ha escrito: \u00ab\u00a1Como me molar\u00eda que hubiera alg\u00fan lugar encantado, que se llamara la Tierra de Empezar Otra Vez, en la que nos despoj\u00e1ramos a la entrada de todos nuestros errores y estreses e in\u00fatiles angustias ego\u00edstas, como el que se quita el abrigo viejo y pesado y fr\u00edo de la lluvia, para no pon\u00e9rnoslo ya nunca jam\u00e1s!\u00bb<\/p>\n<p>En Jes\u00fas tenemos el Evangelio de la segunda oportunidad. \u00c9l est\u00e1 siempre intensamente interesado, no s\u00f3lo en lo que una persona ha sido, sino en lo que puede llegar a ser. \u00c9l no dice que lo que hemos hecho no importa; las leyes y los corazones quebrantados siempre importan; pero \u00c9l est\u00e1 seguro de que todos tenemos un futuro tanto como un pasado.<br \/>(b) Implicaba <em>compasi\u00f3n. <\/em>La diferencia fundamental que hab\u00eda entre Jes\u00fas y los escribas y fariseos era que ellos quer\u00edan condenar; y \u00c9l, perdonar. Si leemos entre l\u00edneas, est\u00e1 tan claro como el agua que ellos quer\u00edan apedrear a la mujer, y que les encantar\u00eda hacerlo. Disfrutaban de la emoci\u00f3n de ejercer su poder condenando, y Jes\u00fas disfrutaba ejerciendo su poder perdonando. Jes\u00fas miraba a los pecadores con una compasi\u00f3n nacida del amor; los escribas y fariseos los miraban con una repugnancia nacida de un sentimiento de propia justicia.<\/p>\n<p>(c) Implicaba <em>desaf\u00edo. <\/em>Jes\u00fas enfrent\u00f3 a esta mujer con el desaf\u00edo de una vida sin pecado. No le dijo: \u00abEst\u00e1 bien; no te preocupes; sigue viviendo como hasta ahora.\u00bb Dijo: \u00abEst\u00e1 mal; salte de donde est\u00e1s y emprende la lucha para mejorar; cambia de vida de arriba abajo; vete, y no peques m\u00e1s.\u00bb No era un perd\u00f3n f\u00e1cil, sino un desaf\u00edo que le indicaba a la mujer pecadora unas cimas de bondad con las que no hab\u00eda so\u00f1ado jam\u00e1s. Jes\u00fas opone a una vida mala el desaf\u00edo de una vida buena.<\/p>\n<p><em>(d) <\/em>Implicaba <em>creer en da naturaleza humana. Si <\/em>lo pensamos, nos daremos cuenta de que es realmente alucinante el que Jes\u00fas le dijera a una mujer que hab\u00eda arruinado su reputaci\u00f3n: \u00abVete, y no peques m\u00e1s.\u00bb Lo maravilloso y altamente alentador era la fe que ten\u00eda Jes\u00fas en las personas. Cuando se encontraba con alguien que se hab\u00eda descarriado, no le dec\u00eda: \u00abEres una criatura miserable y sin remedio;\u00bb sino que le dec\u00eda: \u00abVete, y no peques m\u00e1s.\u00bb Cre\u00eda que, con su ayuda, el pecador pod\u00eda llegar a ser un santo. Su m\u00e9todo no consist\u00eda en apabullar a las personas con el conocimiento, que ya tendr\u00edan, de su propia miseria; sino inspirarlas con el descubrimiento insospechado de que eran santos en potencia.<\/p>\n<p><em>(e) <\/em>Implicaba <em>advertencia, <\/em>no tanto expresada como insinuada. Aqu\u00ed nos encontramos cara a cara con la elecci\u00f3n eterna. Jes\u00fas le dio a aquella mujer la posibilidad de escoger aquel d\u00eda entre, o volver al camino peligroso por el que hab\u00eda llegado hasta all\u00ed, o iniciar una nueva andadura con Jes\u00fas. La historia est\u00e1 inconclusa, como lo est\u00e1n todas las vidas hasta que se presenten al juicio de Dios.<\/p>\n<p>(Como ya se ha advertido, esta historia no aparece en los manuscritos m\u00e1s antiguos. Se encontrar\u00e1 una exposici\u00f3n de este problema textual al final del libro, p\u00e1ginas 328-30).<\/p>\n<p><strong><u>NOTA SOBRE LA HISTORIA DE LA MUJER SORPRENDIDA EN ADULTERIO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 8:2-11<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Para muchos, esta es una de las historias m\u00e1s encantadoras y preciosas de los evangelios; y sin embargo, entra\u00f1a algunas dificultades.<br \/>Los manuscritos m\u00e1s antiguos del Nuevo Testamento son, como es natural, los m\u00e1s valiosos. Las copias se hac\u00edan a mano; y est\u00e1 claro que, cuanto m\u00e1s cerca se remontan de los escritos originales, tanto mayores garant\u00edas ofrecen de ser correctas. Llamamos a estos manuscritos m\u00e1s antiguos <em>unciales, <\/em>porque est\u00e1n escritos totalmente con letras may\u00fasculas; el texto del Nuevo Testamento se basa en los m\u00e1s antiguos, que datan de los siglos IV al VI d C.<\/p>\n<p>El hecho es que esta historia no aparece nada m\u00e1s que en uno de esos manuscritos antiguos, que no se considera de los mejores. Seis de ellos la omiten totalmente. Dos, dejan un espacio en blanco en el lugar correspondiente. No la encontramos hasta que llegamos a los manuscritos griegos tard\u00edos y a los medievales, y hasta en ellos se hace constar a menudo que su inclusi\u00f3n es discutida.<br \/>Otras fuentes para el estudio del texto del Nuevo Testamento son las versiones antiguas; es decir, las traducciones a otras lenguas. Esta historia no aparece en la antigua versi\u00f3n siriaca ni en la versi\u00f3n copta o egipcia, ni en algunas de las traducciones latinas primitivas.<br \/>Tampoco ninguno de los padres antiguos de la Iglesia parece haber sabido nada de ella. Nunca la comentan, y ni siquiera la mencionan. Or\u00edgenes, Cris\u00f3stomo, Teodoro de Mopsuestia y Cirilo de Alejandr\u00eda, entre los griegos, no la mencionan. El primer comentarista griego que hace referencia a ella es Eutimio Zigabeno, c. 1118 d C., y hasta \u00e9l dice que no se encuentra en los mejores manuscritos.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfde d\u00f3nde ha salido esta historia? No cabe duda<\/p>\n<p>de que Jer\u00f3nimo s\u00ed la conoc\u00eda en el siglo IV, porque la incluy\u00f3 en la Vulgata. Sabemos que Agust\u00edn y Ambrosio tambi\u00e9n la conoc\u00edan, y la comentaron. Y est\u00e1 en todos los manuscritos tard\u00edos, aunque hay que hacer notar que su posici\u00f3n var\u00eda considerablemente: en algunos manuscritos aparece al final del evangelio de Juan, y en otros se inserta detr\u00e1s de <span class='bible'>Lc 21:38<\/span> .<\/p>\n<p>Pero podemos remontarnos todav\u00eda m\u00e1s. Se cita en un libro del siglo III d C. que se llama <em>Las Constituciones Apost\u00f3licas, <\/em>donde se da como advertencia a los obispos demasiado severos. Eusebio, el historiador de la Iglesia, dice que Pap\u00edas cuenta una historia \u00abde una mujer que fue acusada de muchos pecados ante el Se\u00f1or,\u00bb y Pap\u00edas vivi\u00f3 poco despu\u00e9s del a\u00f1o 100 d C.<\/p>\n<p>As\u00ed es que aqu\u00ed tenemos los Hechos. La historia se puede remontar hasta principios del siglo II d C. Cuando Jer\u00f3nimo tradujo la Vulgata, la introdujo sin cuesti\u00f3n. Los manuscritos tard\u00edos y medievales la contienen. Y, sin embargo, ninguno de los manuscritos considerados mejores la incluye. Ninguno de los grandes padres griegos la menciona siquiera; pero algunos de los grandes padres latinos s\u00ed la conoc\u00edan y la citan.<br \/>\u00bfC\u00f3mo se puede explicar todo esto? No tenemos por qu\u00e9 tener miedo de tener que prescindir de esta historia maravillosa; porque es suficiente garant\u00eda de su autenticidad el que podamos trazar su antig\u00fcedad hasta casi el a\u00f1o 100 d C. Pero s\u00ed necesitamos alguna explicaci\u00f3n del hecho de que ninguno de los grandes manuscritos la incluya. Los traductores al ingl\u00e9s Moffatt, Weymouth y Rieu la incluyen entre corchetes, como hace el Nuevo Testamento Griego, y otros la ponen como nota a pie de p\u00e1gina, en letra m\u00e1s peque\u00f1a.<br \/>Agust\u00edn hace una sugerencia. Dice que esta historia se quit\u00f3 del texto del evangelio porque \u00abalgunos ten\u00edan una fe d\u00e9bil\u00bb y \u00abpara evitar esc\u00e1ndalos.\u00bb No lo podemos asegurar, pero es posible que, en los primeros tiempos, los que editaron el texto del Nuevo Testamento creyeron que esta era una historia peligrosa, una justificaci\u00f3n de una postura menos severa en relaci\u00f3n con el adulterio; y, por tanto, la omitieron. Despu\u00e9s de todo, la Iglesia Cristiana era una islita rodeada por el mar del paganismo. Sus miembros estaban en peligro de retroceder a una forma de vida en la que la castidad era desconocida, y estaban expuestos al contagio del paganismo. Pero, a medida que fue pasando el tiempo, el peligro se hizo menos grave y temible, y la historia, que hab\u00eda seguido circulando oralmente y que estaba en uno de los manuscritos, volvi\u00f3 a su sitio.<br \/>Es probable que no est\u00e9 en el sitio que le correspond\u00eda, y que la insertaron aqu\u00ed para ilustrar el dicho de Jes\u00fas: \u00abYo no juzgo a nadie\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Jn 8:15<\/span><em> ). <\/em>A pesar de las dudas de los traductores modernos, y a pesar de que los manuscritos m\u00e1s antiguos no la tienen, podemos estar seguros de que es una historia aut\u00e9ntica de Jes\u00fas -aunque tan llena de gracia que, durante mucho tiempo, a muchos de la Iglesia les daba miedo contarla.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 8<\/p>\n<p>LA MUJER ADULTERA EL BLOQUE SIN\u00d3PTICO, ERR\u00c1TICO EN EL CUARTO EVANGELIO: (Jn\/07\/53-08\/11) <\/p>\n<p>El relato, que sigue, sobre la ad\u00faltera no pertenec\u00eda originariamente al Evangelio seg\u00fan Juan, y nada tiene que ver con \u00e9l en el plano literario, de historia de la tradici\u00f3n y de las formas, ni tampoco en el plano teol\u00f3gico. En opini\u00f3n de Schnackenburg \u00abpara el cuarto Evangelio representa un cuerpo extra\u00f1o, que incluso estorba y rompe la conexi\u00f3n de los cap\u00edtulos 7 y 8. Por tal motivo hay comentaristas que dejan de lado la narraci\u00f3n o s\u00f3lo la tratan al final del Evangelio. Si, pese a todo ello, yo abogo por presentarla y exponerla en este lugar, ello se debe principalmente a que la historia -que a todas luces est\u00e1 cercana a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, y m\u00e1s concretamente a la lucana- ofrece un buen contraste respecto del Evangelio y de la teolog\u00eda jo\u00e1nicos. Es como si nos hiciera bajar de las alturas teol\u00f3gicas de la abstracci\u00f3n jo\u00e1nica coloc\u00e1ndonos en el plano del Jes\u00fas hist\u00f3rico de los sin\u00f3pticos, haciendo as\u00ed palpable la tensi\u00f3n que existe entre la imagen sin\u00f3ptica de Jes\u00fas y la que tiene Juan. Nos recuerda, adem\u00e1s, que tanto los sin\u00f3pticos como el cuarto Evangelio tienen como punto de partida al mismo Jes\u00fas y, lo que es importante, que la cristolog\u00eda jo\u00e1nica ha de remontarse a la imagen sin\u00f3ptica de Jes\u00fas, a fin de conectar las afirmaciones teol\u00f3gicas con la experiencia y la visi\u00f3n fundamental. Por ese motivo -tal es mi opini\u00f3n- este bloque err\u00e1tico ejerce una funci\u00f3n buena e importante en el Evangelio de Juan al recordarnos que en el Nuevo Testamento el \u00fanico Jesucristo es m\u00e1s importante que las diferentes teolog\u00edas y cristolog\u00edas. <\/p>\n<p>7,53 y cada uno se march\u00f3 a su casa. 8,1 Jes\u00fas se fue entonces al monte de los Olivos. 2 Pero, al amanecer, se present\u00f3 de nuevo en el templo; todo el pueblo acud\u00eda a \u00e9l, y \u00e9l, all\u00ed sentado, los instru\u00eda. 3 Los escribas y los fariseos le traen una mujer que hab\u00eda sido sorprendida en adulterio. Y poni\u00e9ndola delante, 4 dicen a Jes\u00fas: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5 En la ley Mois\u00e9s nos mand\u00f3 apedrear a \u00e9sas; pero t\u00fa \u00bfqu\u00e9 dices? 6 Dec\u00edan esto para tenderle un lazo, con el fin de tener de qu\u00e9 acusarlo. Pero Jes\u00fas, inclin\u00e1ndose, escrib\u00eda en el suelo con el dedo. 7 Como ellos insist\u00edan en preguntarle, se incorpor\u00f3 y les dijo: El que entre vosotros est\u00e9 sin pecado, tire la primera piedra contra ella. 8 E inclin\u00e1ndose otra vez, segu\u00eda escribiendo en el suelo. 9 Ellos, al o\u00edrlo, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los m\u00e1s viejos, hasta quedar solos Jes\u00fas y la mujer, que estaba all\u00ed delante. 10 Incorpor\u00e1ndose entonces Jes\u00fas, le dijo: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNadie te conden\u00f3? 11 Ella respondi\u00f3: Nadie, Se\u00f1or. D\u00edjole Jes\u00fas: Pues tampoco yo te condeno; vete, y desde ahora en adelante no peques m\u00e1s. <\/p>\n<p>Historia del texto. \u00abLos testigos m\u00e1s antiguos e importantes, griegos, sirios, armenios, georgianos, coptos y latinos, relativos al texto neotestamentario no conocen de manera uniforme la per\u00edcopa de la ad\u00faltera (EP). Se impone la conclusi\u00f3n de que tal per\u00edcopa s\u00f3lo encontr\u00f3 acogida en un momento posterior, que a\u00fan hay que precisar, en Jn entre los cap\u00edtulos 7 y 8, o en otro lugar del canon neotestamentario. En ello coincide la tradici\u00f3n posterior, en la medida en que nosotros hemos podido abarcarla, que en su mayor parte apoya la existencia de la historia de la ad\u00faltera, pero indicando tambi\u00e9n claramente que s\u00f3lo muy lentamente, y de forma m\u00e1s r\u00e1pida en Occidente que en Oriente, fue reconocida como relato can\u00f3nico\u00bb. Nos hallamos ante lo que se denomina una per\u00edcopa err\u00e1tica, que, como tradici\u00f3n oral independiente, se divulg\u00f3 entre las comunidades cristianas, pero que durante largo tiempo no encontr\u00f3 un puesto en ninguno de los evangelios can\u00f3nicos. Los grandes manuscritos egipcios ignoran la per\u00edcopa, mientras que fue aceptada en las ordenanzas eclesi\u00e1sticas de la Didascalia siria y de las constituciones apost\u00f3licas. La antigua tradici\u00f3n textual latina (occidental) presenta la per\u00edcopa relativamente temprano. Pero son sobre todo Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn los principales testigos de la tradici\u00f3n occidental y ambos consideran el texto como can\u00f3nico. <\/p>\n<p>Este hecho singular se debe evidentemente al contenido mismo del relato. Refleja la tensi\u00f3n entre fidelidad a la tradici\u00f3n de Jes\u00fas y los intereses de la disciplina de la Iglesia. Como la Iglesia naciente propend\u00eda a un cierto rigorismo en el tratamiento del divorcio, el adulterio y los pecados de impureza, la clemencia que Jes\u00fas hab\u00eda demostrado hacia aquella mujer ad\u00faltera le resultaba inc\u00f3moda. Por otra parte, la per\u00edcopa se presentaba como tradici\u00f3n de Jes\u00fas, y no se pod\u00eda escapar f\u00e1cilmente a tal autoridad. Si, pese a todo, acab\u00f3 por ser recogida en el Evangelio de Juan, ello ha de considerarse como una victoria de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas frente a los intereses de un ordenamiento eclesi\u00e1stico severo. Lo cual constituye a su vez un argumento de peso en favor de que nos hallamos aqu\u00ed ante una antigua tradici\u00f3n de Jes\u00fas aut\u00e9ntica. <\/p>\n<p>G\u00e9nero literario. No es f\u00e1cil determinarlo. Bultmann califica el relato como \u00abapotegma ap\u00f3crifo\u00bb: se requiere el juicio de Jes\u00fas y \u00e9l responde con una palabra que enlaza estrechamente con la situaci\u00f3n. Pero en el relato aparecen unos rasgos novel\u00edsticos, como el silencio de Jes\u00fas y su conversaci\u00f3n con la mujer. Para Becker la historia habr\u00eda que incorporarla a las discusiones sin\u00f3pticas. \u00abRepresenta una per\u00edcopa cerrada, en la que, dentro por completo del estilo de una exposici\u00f3n escueta con la aparici\u00f3n de los enemigos y la preparaci\u00f3n del problema, sigue el di\u00e1logo propiamente dicho, provocado por una pregunta directa y precisa de los antagonistas y se cierra con una palabra singular de Jes\u00fas, que responde de manera sobria y cortante a quienes le interpelan. En esa palabra se centra todo el \u00e9nfasis del relato\u00bb. Schnackenburg subraya, por el contrario, el silencio de Jes\u00fas y la \u00abacci\u00f3n simb\u00f3lica\u00bb de escribir; el centro no lo ocupar\u00eda la discusi\u00f3n, sino la conducta de Jes\u00fas frente a una pecadora y frente a los hombres que la acusan. Aparecen diversos motivos, que se encuentran asimismo en otros pasajes de los evangelios, como el de que los enemigos de Jes\u00fas quieran ponerlo a prueba, le \u00abtienten\u00bb (cf. Mar 12:13-17 y par), tendi\u00e9ndole una trampa. El motivo de Jes\u00fas y la pecadora alude al relato de Luc 7:36-50; lo que, sin duda, ha inducido a situar la historia despu\u00e9s de Luc 21:38. Un tercer motivo, el de Jes\u00fas que escribe en el suelo, es un hecho que ha de entenderse como una acci\u00f3n simb\u00f3lica. Y. finalmente, la conclusi\u00f3n de la historia con la palabra absolutoria de Jes\u00fas. Como se ve, resulta dif\u00edcil establecer de manera inequ\u00edvoca el g\u00e9nero hist\u00f3rico-literario. Pero deber\u00eda quedar claro que la narraci\u00f3n, as\u00ed como por su contenido rompe el marco de lo habitual, tampoco literariamente se deja enmarcar de un modo satisfactorio en un g\u00e9nero determinado. <\/p>\n<p>El problema hist\u00f3rico. En su trabajo Becker alude, sobre todo, a tres puntos de vista que abogan en favor de encontrar el lugar hist\u00f3rico del relato en la vida misma de Jes\u00fas. 1\u00ba. La cuesti\u00f3n que ocupa el primer plano en la discusi\u00f3n era un tema vivamente discutido en el juda\u00edsmo de tiempos de Jes\u00fas; 2\u00ba. Jes\u00fas decide en este caso abiertamente en contra de la tora y de sus defensores; 3\u00ba. Jes\u00fas perdona incondicionalmente y con plena autoridad. <\/p>\n<p>La observaci\u00f3n \u00aby cada uno se march\u00f3 a su casa\u00bb (7,53) constituye el comienzo de la historia de la ad\u00faltera y, en conexi\u00f3n con la afirmaci\u00f3n siguiente, alude al hecho de que con anterioridad ya hab\u00eda habido otra discusi\u00f3n entre Jes\u00fas y sus enemigos. El vers\u00edculo sirve de h\u00e1bil transici\u00f3n a la nueva historia. <\/p>\n<p>Jes\u00fas, por su parte, marcha al monte de los Olivos, sito al este del templo, al otro lado del torrente Cedr\u00f3n, y que ofrec\u00eda una hermos\u00edsima panor\u00e1mica de la explanada del templo. El texto recuerda inequ\u00edvocamente una situaci\u00f3n similar a la que refiere Luc 21:37s. Seg\u00fan este dato Jes\u00fas ense\u00f1aba durante el d\u00eda en el templo, mientras que por la noche abandonaba la ciudad, pernoctando en el monte de los Olivos. As\u00ed es como, seg\u00fan Lucas, habr\u00eda pasado Jes\u00fas su \u00faltima semana despu\u00e9s del domingo de ramos. Mediante esa indicaci\u00f3n cronol\u00f3gica la historia habr\u00eda que incorporarla al ciclo de las discusiones que sostuvo Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n. La introducci\u00f3n enlaza estrechamente con ese cuadro general que traza Luc 21:37s (Luc 8:1-2). <\/p>\n<p>El v. 3 representa el comienzo propiamente dicho de la historia. Escribas y fariseos -una agrupaci\u00f3n de enemigos de Jes\u00fas que el Evangelio seg\u00fan Juan ignora, pero que aparece frecuentemente en los sin\u00f3pticos- conducen a una mujer que acababa de ser sorprendida en flagrante adulterio. La ponen delante, \u00aben el centro\u00bb, y efectivamente va a ocupar el centro de todo el episodio. En conexi\u00f3n directa con el hecho formulan a Jes\u00fas una pregunta. Empiezan por presentar el caso: esta mujer ha sido sorprendida in flagranti. Sigue luego el punto en litigio: \u00abEn la ley Mois\u00e9s nos mand\u00f3 apedrear a \u00e9stas; pero t\u00fa \u00bfqu\u00e9 dices?\u00bb El v. 6 advierte que se trataba de \u00abun lazo\u00bb, de tenderle una trampa. Esperaban enredar a Jes\u00fas en esa espinosa materia legal y que diera una respuesta siempre comprometedora ante los doctores de la ley. De mostrarse severo en exceso, se ver\u00eda que su pretendida clemencia y humanidad no era m\u00e1s que mera apariencia; si, por el contrario, se mostraba demasiado laxo y liberal, la cosa no encajar\u00eda con su piedad. La pregunta insidiosa presenta semejanzas con el relato acerca de la moneda del tributo (Mar 12:13-17 y par). Los interpelantes cuentan con que cualquier tipo de respuesta sea una trampa para Jes\u00fas. Pero Jes\u00fas reacciona aqu\u00ed con la misma grandeza soberana. <\/p>\n<p>El adulterio es algo que el Dec\u00e1logo condena expresamente (Exo 20:14) y que castiga con severidad en la l\u00ednea de otros preceptos de la tora. El adulterio propiamente dicho s\u00f3lo se daba cuando un hombre casado ten\u00eda relaciones sexuales con una mujer casada o prometida (en este sentido el noviazgo equival\u00eda al matrimonio). El casado s\u00f3lo pod\u00eda violar el matrimonio de otro, no el suyo propio. La fidelidad conyugal absoluta s\u00f3lo pesaba sobre la mujer, que en virtud del contrato matrimonial pasaba a ser propiedad del var\u00f3n. El precepto, pues, tend\u00eda sobre todo a proteger el derecho del casado a la propiedad exclusiva de la mujer. Sobre el adulterio pesaba la pena de muerte (cf. Lev 20:10; Deu 22:22). Si no se determinaba el g\u00e9nero de muerte, se ejecutaba al reo mediante estrangulaci\u00f3n. Pero Deu 22:23s castigaba con la muerte por lapidaci\u00f3n el acto de yacer con una prometida. Muchos autores concluyen que la mujer de marras deb\u00eda ser lapidada por tratarse de una novia o prometida, mientras que otros opinan que se trataba de una mujer casada, remiti\u00e9ndose al hecho de que en tiempo de Jes\u00fas el derecho penal de la Mishna todav\u00eda no estaba vigente en todo su alcance. La cuesti\u00f3n no tiene demasiada importancia, toda vez que en ambos casos se castigaba el adulterio con la muerte. M\u00e1s importante es, en cambio, el que ya entonces los fariseos hicieran esfuerzos por aplicar la pena de muerte en el menor n\u00famero posible de casos. <\/p>\n<p>La observaci\u00f3n \u00abcon el fin de tener de qu\u00e9 acusarlo\u00bb (v. 6b) incorpora la controversia al procedimiento contra Jes\u00fas. Se van reuniendo acusaciones contra Jes\u00fas a fin de poder plantearle un proceso. Tambi\u00e9n esto ha podido ser uno de los motivos para colocar la historia en este lugar del Evangelio seg\u00fan Juan. El v. 6c describe la primera reacci\u00f3n de Jes\u00fas a la pregunta que se le hace. Empieza por no dar respuesta alguna, dejando plantados a los interpelantes con la mujer, se inclina y escribe con el dedo en el suelo. No es f\u00e1cil la interpretaci\u00f3n de tales gestos; pueden significar un desinter\u00e9s por todo el asunto, y tambi\u00e9n pueden tener un sentido simb\u00f3lico. Algunos expositores piensan en Jer 17:13s: \u00ab\u00a1T\u00fa, Se\u00f1or, esperanza de Israel! Todos cuantos te abandonan ser\u00e1n destruidos; quienes de ti se apartan ser\u00e1n escritos en tierra, por haber dejado al Se\u00f1or, la fuente de agua viva\u00bb (Seg\u00fan LXX). Es una interpretaci\u00f3n muy veros\u00edmil; seg\u00fan ella, se tratar\u00eda de una acci\u00f3n simb\u00f3lica. En realidad Dios tendr\u00eda que escribir a todos los hombres en el polvo. \u00abEs una declaraci\u00f3n de nulidad, como sugiere tambi\u00e9n un texto rab\u00ednico, un juicio punitivo contra los culpables y sabedores de su culpa\u00bb. Pero los acusadores no cejan e insisten en su pregunta (v. 7a). Entonces se incorpora Jes\u00fas y pronuncia unas palabras, que, sin duda, se encuentran entre las m\u00e1s importantes de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas y que, con raz\u00f3n, han alcanzado ia categor\u00eda de una sentencia insuperable: \u00abEl que entre vosotros est\u00e9 sin pecado, tire la primera piedra contra ella\u00bb (v. 7b). <\/p>\n<p>En el fondo hay una referencia al uso de que en caso de ejecuci\u00f3n de una sentencia de muerte mediante lapidaci\u00f3n los primeros testigos ten\u00edan tambi\u00e9n el derecho a tirar la primera pedrada (cf. Lev 24:10-16; Deu 17:2-7, como cuando lapidan a Esteban en Hec 7:54-60). Con ello asum\u00edan la plena responsabilidad de la ejecuci\u00f3n capital. La afirmaci\u00f3n indica que tal responsabilidad s\u00f3lo pod\u00eda asumirla quien se sabe personalmente libre de cualquier pecado y fallo. S\u00f3lo una persona por completo inocente pod\u00eda tener derecho a declarar culpable y ejecutar a un semejante. Pero \u00bfqui\u00e9n es ese por completo inocente? Nadie (cf. asimismo las palabras de Jes\u00fas en el serm\u00f3n del monte: \u00abNo juzgu\u00e9is, y no ser\u00e9is juzgados\u00bb, Mt 7). En ese pasaje descansa la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica de Jes\u00fas, de que se hace eco Pablo al decir: \u00abTodos han pecado y necesitan el perd\u00f3n de Dios\u00bb (\/Rm\/03\/23). No hay ninguna palabra de Jes\u00fas que expresa de manera tan categ\u00f3rica la corrupci\u00f3n de todos los hombres por el mal. Es una palabra lapidaria con la claridad cortante de una verdad que penetra hasta lo m\u00e1s profundo. Jes\u00fas la lanza sin ning\u00fan otro comentario, y vuelve a inclinarse para seguir escribiendo en el suelo. Y es esa palabra la que opera, afectando a todos hasta lo m\u00e1s \u00edntimo (v. 9). <\/p>\n<p>El efecto se pone de manifiesto en que los acusadores van desapareciendo uno tras otro, siendo los m\u00e1s ancianos los que con su mayor experiencia de la vida empiezan por desfilar. Nada tienen que oponer a la palabra de Jes\u00fas, y as\u00ed se largan uno tras otro; incluso los m\u00e1s j\u00f3venes, que todav\u00eda no conocen tan bien la vida ni a s\u00ed mismos, se sienten inseguros y desaparecen. Y quedan solos, la mujer, que estaba en el centro, y Jes\u00fas. \u00abRelicti sunt duo, misera et misericordia)&gt; (= s\u00f3lo dos han quedado: la miserable y la misericordia) (\u00b7AGUSTIN-san, Tract. in Jo 33,5). Y es ahora cuando Jes\u00fas se encuentra realmente con la mujer (v. 10), a la que mira cara a cara al tiempo que la pregunta: \u00ab\u00bfNadie te ha condenado?\u00bb La mujer hab\u00eda escapado al veredicto general de sus jueces. Ahora se encuentra frente a Jes\u00fas con su pobre humanidad, con su culpa y su verg\u00fcenza. Pero Jes\u00fas la saca de su aprieto e inseguridad, no planteando en modo alguno el problema de la culpabilidad ni pronunciando contra la mujer ninguna palabra de acusaci\u00f3n, sino refiri\u00e9ndose \u00fanicamente a la conducta de los acusadores. En la respuesta de la mujer se percibe en cierto modo su alivio y liberaci\u00f3n: \u00abNadie, Se\u00f1or.\u00bb Y sigue la respuesta de Jes\u00fas que resuelve en sentido positivo toda la situaci\u00f3n problem\u00e1tica de la mujer: \u00abPues tampoco yo te condeno; vete, y desde ahora en adelante no peques m\u00e1s.\u00bb Se trata, en efecto, de una palabra de pleno perd\u00f3n del pecado. Jes\u00fas no quiere condenar, sino liberar. Con su decisi\u00f3n asegura la vida a la mujer, d\u00e1ndole as\u00ed un nuevo impulso vital, una nueva oportunidad. Cierto que con ello no declara Jes\u00fas por bueno lo que la mujer ha hecho. Propiamente no ten\u00eda por qu\u00e9 decirlo; lo que de verdad importa es este nuevo comienzo para la mujer. Con raz\u00f3n pertenece esta historia a las cumbres m\u00e1s altas del evangelio, pues en ella se hace patente toda la importancia de lo que Jes\u00fas ha realizado. Por el contrario, la primitiva historia literaria de la per\u00edcopa nos muestra tambi\u00e9n las dificultades que hubo desde el principio para hacer prevalecer la causa de Jes\u00fas en este mundo y en sus estructuras. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>Uno de los textos m\u00e1s antiguos en que se menciona esta historia es la constituci\u00f3n de la Iglesia siria llamada Didascalia. All\u00ed se dice: \u00abSi no acoges al arrepentido porque eres de coraz\u00f3n inmisericorde, pecas contra el Se\u00f1or Dios, porque no obedeces a nuestro salvador y Dios, para obrar como \u00e9l ha obrado con aquella pecadora, que los ancianos pusieron ante \u00e9l, y que desaparecieron dejando en sus manos el juicio. Pero el que escruta los corazones le pregunt\u00f3 y le dijo: \u00abMujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNadie te condena?\u00bb Ella le respondi\u00f3: \u00abNadie, Se\u00f1or\u00bb. Entonces le dijo Jes\u00fas: \u00abPues tampoco yo te condeno; vete.\u00bb\u00bb Dice mucho que este texto se menciona en una ordenanza eclesial, en la que evidentemente se trataba de regular la conducta de los cristianos que se hab\u00edan hecho reos de pecados graves. Cabe suponer tambi\u00e9n que en ese campo de la problem\u00e1tica y regulaci\u00f3n de la penitencia en la Iglesia antigua hay que situar el verdadero Sitz im Leben para la tradici\u00f3n de la per\u00edcopa. <\/p>\n<p>Desde sus comienzos el cristianismo fue una \u00abreligi\u00f3n del perd\u00f3n de los pecados y de la conversi\u00f3n\u00bb, una religi\u00f3n de penitencia. En Juan Bautista el \u00abbautismo de penitencia\u00bb, el \u00abbautismo para conversi\u00f3n\u00bb, que iba unido a una confesi\u00f3n de los pecados (cf. Mar 1:4s), era el verdadero signo de su predicaci\u00f3n del juicio. Ese bautismo tuvo su importancia en conexi\u00f3n con la expectativa del inminente juicio final. La conversi\u00f3n era la actitud requerida para que los hombres pudieran escapar al juicio punitivo de Dios. Ya en Juan la conversi\u00f3n comportaba un cambio radical de manera de pensar y de conducta pr\u00e1ctica y, como el tiempo se sent\u00eda como algo apremiante, tambi\u00e9n la conversi\u00f3n se consideraba definitiva. Para Jes\u00fas de Nazaret las cosas eran algo distintas. Su mensaje de la proximidad salvadora y soberana del reino de Dios inminente introduc\u00eda tambi\u00e9n un cambio en la idea de conversi\u00f3n. \u00abDios es el se\u00f1or de la historia y otorga con potestad soberana la salvaci\u00f3n al hombre. Ese es el tenor del concepto de reino de Dios, que nos resulta extra\u00f1o\u00bb. Y desde esa nueva y liberadora experiencia de Dios, Jes\u00fas se sabe con plenos poderes para ofrecer esa salvaci\u00f3n a todos los hombres y, precisamente a los pecadores, puede otorgarles el perd\u00f3n de los pecados y posibilitarles una nueva vida. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed ocurre, pues, algo nuevo. Mientras que para Juan Bautista la conversi\u00f3n (la metanoia griega no tiene una traducci\u00f3n muy feliz en nuestra \u00abpenitencia\u00bb) es la condici\u00f3n para recuperar la comuni\u00f3n con Dios, para volver a ingresar en la comunidad de los piadosos, de todo el pueblo de Dios, Jes\u00fas va al encuentro de los hombres y los acoge, con su autoridad personal, en la comuni\u00f3n divina, en el \u00e1mbito del amor de Dios que otorga vida, y conf\u00eda en que tal comportamiento, ese perd\u00f3n de los pecados pueda tocar al hombre en lo m\u00e1s \u00edntimo, a fin de moverle de esa manera a la conversi\u00f3n. El perd\u00f3n de los pecados que Jes\u00fas otorga provoca la conversi\u00f3n; es la secuela del perd\u00f3n, no su condici\u00f3n previa. En los profetas del Antiguo Testamento y en Juan Bautista la conversi\u00f3n es adem\u00e1s el retorno al antiguo ordenamiento divino, a la alianza, y est\u00e1 marcada por la obediencia a la voluntad divina expresada en la tora. Ese orden salv\u00edfico fue violado por el pecado, y la conversi\u00f3n lo restablece. O dicho m\u00e1s exactamente: el perd\u00f3n divino, que sin duda tiene tambi\u00e9n aqu\u00ed la \u00faltima palabra, acoge de nuevo a los convertidos, a los que se vuelven, en el antiguo orden divino. <\/p>\n<p>Un signo visible de ello era el sacrificio c\u00faltico por el pecado. Adem\u00e1s, el juda\u00edsmo conoc\u00eda y conoce la gran importancia de la reconciliaci\u00f3n entre los hombres. Para Jes\u00fas, en cambio, no se trata de restablecer un orden divino ya existente ni un orden c\u00faltico, sino de algo m\u00e1s radical: la revelaci\u00f3n de un nuevo orden divino escatol\u00f3gico, verdadero y definitivo, del reino de Dios, que Dios lleva a cabo por su amor absoluto e incondicional. Ese orden nuevo consiste, pues, en que Dios a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de Jes\u00fas se manifiesta a los hombres fundamentalmente como el Dios del amor incondicional; lo cual se echa de ver en el perd\u00f3n incondicional de los pecados, como el que Jes\u00fas practica. Ya no se trata de un retorno a otro ordenamiento legal mejor, sino de una conversi\u00f3n o vuelta que deber\u00eda afectar al estrato m\u00e1s \u00edntimo y profundo del hombre. Es un retorno del hombre al Dios del amor, a un Dios en quien se identifican amor y libertad. <\/p>\n<p>Es un nuevo encontrarse a s\u00ed mismo y una nueva autoexperiencia, por cuanto que el hombre se sabe amado y acogido por Dios. Es una liberaci\u00f3n de todas las prisiones y miedos; un suscitar y encontrar eco en la capacidad amorosa del hombre. Con su perd\u00f3n Jes\u00fas no busca ya la \u00abobediencia a la ley\u00bb, ni el retorno a unas formas de vida convenientes ni tampoco la adaptaci\u00f3n a un conformismo social, sino la capacidad de reacci\u00f3n del coraz\u00f3n humano, es decir, del amor mismo. Al amor \u00abpreveniente\u00bb de Dios ha de responder el hombre con su amor. O, como dice Schillebeeckx, Jes\u00fas \u00abliberando al hombre lo devuelve a s\u00ed mismo en alegre vinculaci\u00f3n al Dios viviente\u00bb. <\/p>\n<p>Seg\u00fan la concepci\u00f3n teol\u00f3gica del cristianismo primitivo, la muerte de Jes\u00fas, entendida como \u00abmuerte expiatoria y vicaria por todos los hombres\u00bb, fue el sello de esos plenos poderes y pr\u00e1ctica de Jes\u00fas como perdonador de los pecados. Con su muerte qued\u00f3 sellada para siempre la nueva alianza del perd\u00f3n de los pecados y de la gracia. El signo de la misma lo vio la Iglesia primera en el bautismo. Como sabemos, el bautismo como signo salv\u00edfico escatol\u00f3gico se remonta a Juan Bautista; ese bautismo no fue instituido por Jes\u00fas como sacramento. En el cristianismo primitivo recibi\u00f3, sin embargo, un nuevo sentido como \u00abbautismo en el nombre de Jes\u00fas para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb. Ese \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb significa \u00abcon la invocaci\u00f3n a Jes\u00fas\u00bb, es decir, al crucificado y resucitado y, \u00abbajo la invocaci\u00f3n de su nombre\u00bb pronunciar sobre el ne\u00f3fito el perd\u00f3n de los pecados. <\/p>\n<p>No hay por qu\u00e9 desarrollar aqu\u00ed toda la teolog\u00eda bautismal del Nuevo Testamento. Digamos, no obstante, que los textos neotestamentarios coinciden en afirmar que el bautismo es el signo salv\u00edfico (sacramento), que confiere al hombre toda la salvaci\u00f3n y en todo su alcance, tal como lo ha proclamado Jes\u00fas; se hace realidad con el poder y soberan\u00eda vivificantes de Jesucristo y de su Esp\u00edritu, incorporando al hombre a la comunidad de los creyentes, a la Iglesia. Ese poder y soberan\u00eda de Jesucristo permanece como la potestad perpetua y eterna de Jes\u00fas para perdonar los pecados. En la confesi\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo, crucificado y resucitado, est\u00e1 fundada la comunidad de los creyentes, la Iglesia, y consecuentemente tambi\u00e9n el cristiano individual, sobre el poder salv\u00edfico de la cruz, que perdona los pecados, redime y libera, entrando en la esfera vivificante divina de la gracia y del amor. <\/p>\n<p>Del cristiano bautizado se espera tambi\u00e9n, como lo certifica adem\u00e1s el Nuevo Testamento, que mantenga en su vida pr\u00e1ctica de cada d\u00eda la ruptura ya operada con el pecado, que permanezca en ese nuevo y definitivo estado de salvaci\u00f3n hasta el d\u00eda de la salvaci\u00f3n definitiva que llegar\u00e1 con el regreso de Cristo. \u00abPor consiguiente, no reine ya el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que ced\u00e1is a sus malos deseos&#8230; Porque el pecado no tendr\u00e1 ya dominio sobre vosotros; pues no est\u00e1is bajo la ley, sino bajo la gracia\u00bb, dice Pablo (Rom 6:12.14). Se trata ahora de mantener el \u00abestado de salvaci\u00f3n\u00bb obtenido en el bautismo mediante una forma de vida que ya no est\u00e1 sujeta al pecado ni a la apostas\u00eda de Dios, y ello durante toda la existencia. Que esto era aspirar demasiado alto iba a demostrarse bien pronto, y as\u00ed lo demuestra de hecho la primera carta a los Corintios. Mientras los cristianos viv\u00edan en el mundo una y otra vez sucumb\u00edan al \u00abAd\u00e1n viejo\u00bb del pecado, a las situaciones y estructuras mundanas de la sociedad gentil. No encontraban tan f\u00e1cil el mantener la nueva vida escatol\u00f3gica ni siquiera en la pr\u00e1ctica. En los escritos tard\u00edos del Nuevo Testamento (1Jn, Heb y Ap) percibimos por ello exhortaciones cada vez m\u00e1s claras a no apartarse de la fe y a no volver a la vieja vida de pecado. <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, en las comunidades cristianas era preciso ayudar a la debilidad humana; y eso se hizo mediante la introducci\u00f3n de la disciplina eclesi\u00e1stica, que poco a poco, y especialmente en determinadas regiones latinas, fue adoptando unas formas legales. Los h\u00e1bitos y costumbres cristianas se perfilaron cada vez mejor, y muy pronto se lleg\u00f3 a un canon de pecados graves, entre los que se contaban ante todo la idolatr\u00eda, el asesinato y la impureza (especialmente en la forma de adulterio). Con ello, se lleg\u00f3 al problema siguiente: Jes\u00fas hab\u00eda predicado el perd\u00f3n de los pecados, y lo hab\u00eda practicado sin limitaciones ni condicionamientos de ning\u00fan g\u00e9nero. Hab\u00eda acogido a los pecadores y los hab\u00eda devuelto a la comuni\u00f3n del amor divino. Sin duda que del disc\u00edpulo, que hab\u00eda obtenido el perd\u00f3n, Jes\u00fas hab\u00eda esperado tambi\u00e9n una ruptura definitiva con el pecado. Por otra parte, el Se\u00f1or hab\u00eda proclamado una \u00e9tica radical y hab\u00eda exigido de sus disc\u00edpulos un compromiso adecuado (cf. el serm\u00f3n del Monte, Mt 5-7). Adem\u00e1s, la Iglesia primitiva hab\u00eda adoptado la tora del Antiguo Testamento, manteniendo los preceptos \u00e9ticos, como los del dec\u00e1logo. \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan compaginarse el perd\u00f3n sin limite de los pecados y una \u00e9tica radical sobre todo cuando se contaba con hombres corrientes y molientes? Necesariamente ten\u00edan que llegar las tensiones. <\/p>\n<p>Y conviene advertir adem\u00e1s que \u00e9ste no era un problema ligado a una determinada \u00e9poca, algo que s\u00f3lo hubiera tenido importancia en el cristianismo antiguo; aqu\u00ed se trata m\u00e1s bien de un problema con el que en todas las \u00e9pocas ha tenido que enfrentarse una y otra vez el cristianismo, y al que siempre ha sido necesario encontrar una nueva respuesta adecuada. Y conviene observar tambi\u00e9n que las ordenanzas eclesi\u00e1sticas m\u00e1s antiguas -por ejemplo Mt 18, especialmente 18,25-35- otorgan una primac\u00eda evidente a la misericordia y al perd\u00f3n de los pecados frente a la disciplina jur\u00eddica y a su forma m\u00e1s agudizada, que era la excomuni\u00f3n. El perd\u00f3n ten\u00eda en principio la \u00faltima palabra. Esto, sin embargo, fue cambiando por el hecho de que en la Iglesia occidental se impuso la pr\u00e1ctica, que durar\u00eda hasta la Edad Media, de que s\u00f3lo se pod\u00eda contar con la penitencia eclesi\u00e1stica una sola vez en la vida. Esta concepci\u00f3n singular y violenta constitu\u00eda sin duda un ataque a la actitud fundamental de Jes\u00fas en favor de una disciplina eclesi\u00e1stica rigurosa. Se abr\u00eda as\u00ed un camino peligroso, al tiempo que no se puede ignorar que la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n auricular, que se fue imponiendo cada vez m\u00e1s en la edad media, supon\u00eda un avance importante frente a la pr\u00e1ctica antigua. Pero con la creciente institucionalizaci\u00f3n de la gran Iglesia y con su centralizaci\u00f3n en Occidente por obra del papado romano la disciplina eclesi\u00e1stica, sobre todo en la forma del derecho can\u00f3nico, se impuso de tal modo que el car\u00e1cter fundamental de la potestad para perdonar los pecados se fue oscureciendo cada vez m\u00e1s hasta pasar a un segundo t\u00e9rmino. Se empez\u00f3, sobre todo en Roma, a administrar la gracia (las indulgencias) y se la hizo depender de una serie cada vez mayor de condiciones. El perd\u00f3n de los pecados se convirti\u00f3 a menudo en un ritual m\u00e1gico de absoluci\u00f3n dentro de la confesi\u00f3n, y muy raras veces se experimentaba como el alumbramiento de una nueva vida surgida del amor divino. Sobre el trasfondo de esa evoluci\u00f3n la historia de la mujer ad\u00faltera resultaba bastante extra\u00f1a al pensamiento institucional eclesi\u00e1stico y a su pr\u00e1ctica dominante. <\/p>\n<p>Hoy muchas personas tienen la sensaci\u00f3n de que el Jes\u00fas que aparece en esta historia nada tiene que decir en las instituciones eclesi\u00e1sticas, sobre todo cuando se trata de la moral matrimonial y sexual. Este aspecto del evangelio ha quedado asimismo marginado de forma permanente a prop\u00f3sito de los problemas que hoy pesan hasta extremos insoportables sobre la existencia de un sinn\u00famero de sacerdotes. <\/p>\n<p>Por todo ello el destino de esta peque\u00f1a historia es m\u00e1s que significativo. Es una historia que pone de manifiesto los fallos en la evoluci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que podemos observar incluso en nuestros d\u00edas; sobre todo el predominio de la raz\u00f3n de Iglesia institucional sobre al amor perdonador y la humanidad de Jes\u00fas. Hay, pues, que leer el texto de modo que la palabra de Jes\u00fas nos hable a todos, y no s\u00f3lo respecto de la conducta privada, sino tambi\u00e9n y precisamente respecto de la actuaci\u00f3n eclesial de los hombres de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, empezando por el propio papa. \u00abQuien de vosotros est\u00e9 sin pecado, que tire la primera piedra.\u00bb S\u00f3lo quien escucha esta sentencia y la toma en serio, puede contar con reformas cristianas dentro de la disciplina eclesi\u00e1stica. Si tomamos en serio esas palabras, sin duda que las cosas cambiar\u00e1n un poco.<\/p>\n<p>YO SOY LA LUZ DEL MUNDO <\/p>\n<p>JES\u00daS DA TESTIMONIO DE SI MISMO (8,12-29) <\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 8 del Evangelio seg\u00fan Juan toca de lleno el enfrentamiento de Jes\u00fas, y respectivamente de la comunidad jo\u00e1nica, con el juda\u00edsmo coet\u00e1neo. El tema principal de ese enfrentamiento es sin duda la lucha acerca de la revelaci\u00f3n y, estrechamente vinculada a la misma, la cuesti\u00f3n acerca del lugar de la presencia de Dios. Es significativo que tal enfrentamiento haya ocurrido en el templo de Jerusal\u00e9n, el lugar de la presencia de Yahveh. Aqu\u00ed hemos de referirnos a las explicaciones acerca de la purificaci\u00f3n del templo (2,13-22) as\u00ed como al di\u00e1logo con la samaritana (4,19-26). El bando cristiano est\u00e1 persuadido de que en Jes\u00fas de Nazaret hay que reconocer no s\u00f3lo al revelador y salvador escatol\u00f3gico, sino que en \u00e9l est\u00e1 adem\u00e1s el lugar de la presencia de Dios, que ha hecho desaparecer la presencia de Dios en el templo. Hay que recordar a este respecto la situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Ambos grupos, tanto los cristianos como el juda\u00edsmo -que entre tanto se ha puesto bajo la direcci\u00f3n de los fariseos- vuelven los ojos a la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n. No hay duda de que al juda\u00edsmo le afect\u00f3 profundamente esa cat\u00e1strofe. Basta escuchar el lamento del 4 libro de Esdras: \u00abVes c\u00f3mo nuestro santuario ha sido devastado, nuestro altar abatido, destruido nuestro santuario, nuestra arpa arrojada al polvo, nuestra canci\u00f3n jubilosa acallada, doblegado nuestro orgullo, la luz de nuestro candelero apagada, la tienda de nuestra alianza arrebatada, profanados nuestros lugares sagrados, deshonrado el nombre que llevamos&#8230;\u00bb (4Esd 10:21-22). Tambi\u00e9n al juda\u00edsmo rab\u00ednico se le plante\u00f3 la cuesti\u00f3n del nuevo lugar de la presencia de Dios, lo cual constituye un aspecto que, en general, apenas ha merecido atenci\u00f3n. La expresi\u00f3n jud\u00eda para designar la presencia de Dios es shekina. <\/p>\n<p>\u00abMuchos midrashim jud\u00edos hablan de \u00e1ngeles vigilantes (o \u00e1ngeles protectores) que hubieran debido vigilar el templo; \u00e9ste era indestructible mientras ellos lo guardaran. Una versi\u00f3n un tanto distinta de esta haggada dice: Mientras la shekina habit\u00f3 en el templo, \u00e9ste era indestructible; pero poco a poco la shekina se retir\u00f3 de su lugar, de entre los querubines, a su lugar originario del cielo, dejando sin protecci\u00f3n al templo y a la ciudad santa\u00bb. Los textos jud\u00edos se refieren con frecuencia en tal sentido a la destrucci\u00f3n del primer templo (586 a.C.) y al primer destierro (el babil\u00f3nico). Un texto famoso del profeta Ezequiel, contempor\u00e1neo de los sucesos, habla de c\u00f3mo el kabod de Yahveh (la gloria de Yahveh, sin\u00f3nimo de la shekina) abandona el templo (cf. Ez 10, especialm. 10,18-22; 11,22-25). Para los rabinos el estudio com\u00fan de la tora se consideraba, entre otras cosas, como el nuevo lugar de la presencia de la shekina. He aqu\u00ed el tenor literal de una sentencia del rabi Jania ben Terady\u00f3n (+ ha. 135 d.C.): <\/p>\n<p>Cuando dos se re\u00fanen, sin que medien entre ellos las palabras de la tora (como materia de di\u00e1logo), eso es la sede de los escarnecedores, cf. Sal 1:1 \u00abEn la sede de los escarnecedores no se sienta.\u00bb Pero cuando dos se sientan juntos y las palabras de la tora est\u00e1n entre ellos, con ellos habita tambi\u00e9n la shekina, cf. Mal 3:16 \u00abEntonces se hablaron los temerosos de Dios, el uno al otro (es decir, dos), y lo escuch\u00f3 Yahveh, y lo ha o\u00eddo, y se consign\u00f3 en un memorial ante \u00e9l para los temerosos de Dios y los que honraban su nombre\u00bb <\/p>\n<p>La tora y su estudio son ahora los signos de la presencia de Dios. Para los cristianos, por el contrario, Jes\u00fas en persona es el nuevo lugar de la presencia divina, como lo certifica tambi\u00e9n la sentencia transmitida por Mateo, que sin duda alguna deriva de la tradici\u00f3n judeo-cristiana: Donde dos o tres se re\u00fanen en mi nombre, all\u00ed estoy yo entre eLlos (Mat 18:20). <\/p>\n<p>Este ejemplo muestra que la cuesti\u00f3n de la presencia de Dios despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo segundo conmov\u00eda por igual a jud\u00edos y cristianos, aunque las respuestas fueran diferentes. Aste es presumiblemente el verdadero trasfondo de la discusi\u00f3n en que se sit\u00faan las afirmaciones del cap\u00edtulo 8. <\/p>\n<p>Divisi\u00f3n. Entendemos los v. 12.13-20.21-29 como una unidad textual mayor, frente a v. 30-58 cuya tem\u00e1tica general es algo distinta. Para los v. 12-29 hay que recordar sobre todo los paralelos del kerygma jo\u00e1nico (Jua 3:31-36.13-15.1621) y de los discursos de despedida, cuyas afirmaciones y conceptos se recogen aqu\u00ed, sobre todo aquello que afecta a la cristolog\u00eda de la glorificaci\u00f3n. Nos encontramos, pues, aqu\u00ed preferentemente con afirmaciones kerigm\u00e1tico-doctrinales (dogm\u00e1ticas) del circulo jo\u00e1nico, incorporadas a la discusi\u00f3n, y que constituyen un indicio importante del apretado engranaje de estos textos, que afloran en diferentes pasajes del Evangelio seg\u00fan Juan. En nuestra divisi\u00f3n textual se suma adem\u00e1s la conexi\u00f3n del kerygma con la afirmaci\u00f3n: Yo soy; una prueba m\u00e1s de la cautela con que habr\u00eda que proceder con las operaciones critico-literarias en Juan. <\/p>\n<p>Proponemos, pues, esta divisi\u00f3n: <\/p>\n<p>1\u00ba. La declaraci\u00f3n: Yo soy (v. 12); <\/p>\n<p>2\u00ba. El testimonio revelador de Jes\u00fas (v. 13-20): <\/p>\n<p>3\u00ba. Partida y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas (v. 21-29). <\/p>\n<p>1. LA DECLARACI\u00d3N: YO SOY (Jn\/08\/12) J\/LUZ-MUNDO <\/p>\n<p>12 Jes\u00fas les habl\u00f3 de nuevo: <\/p>\n<p>Yo soy la luz del mundo: <\/p>\n<p>el que me sigue, no andar\u00e1 en las tinieblas, <\/p>\n<p>sino que tendr\u00e1 la luz de la vida. <\/p>\n<p>El texto empieza con la afirmaci\u00f3n: Yo soy (Ego eimi). Jes\u00fas asegura: \u00abYo soy la luz del mundo.\u00bb Seg\u00fan Schnackenburg y otros autores, la met\u00e1fora de la \u00abluz\u00bb, recogida aqu\u00ed, posiblemente est\u00e1 motivada por una reminiscencia de la iluminaci\u00f3n con antorchas, que se celebraba habitualmente en la fiesta de los tabern\u00e1culos, y que proyectaba sobre el templo y sobre la ciudad entera un resplandor festivo. Tal referencia es posible, aunque no necesaria. Lo verdaderamente importante desde el punto de vista objetivo es que aqu\u00ed se recoge la f\u00f3rmula de revelaci\u00f3n cristol\u00f3gica, enlaz\u00e1ndola con la met\u00e1fora de la luz. Con ello vuelve a entrar en juego el problema del dualismo jo\u00e1nico y la cuesti\u00f3n del trasfondo hist\u00f3rico-religioso de ese dualismo. <\/p>\n<p>A este respecto conviene recordar que la experiencia del contraste entre luz y tinieblas pertenece a las experiencias primarias de la humanidad y as\u00ed lo expresa el lenguaje de muchas religiones y textos religiosos. Habitualmente la luz aparece como s\u00edmbolo de la salvaci\u00f3n, mientras que las tinieblas son el s\u00edmbolo de la desgracia. Para el hombre y la existencia humana la luz tiene una significaci\u00f3n totalmente positiva, hasta el punto de que aparece como algo connatural la conexi\u00f3n entre luz y vida. En el c\u00edrculo del pensamiento jo\u00e1nico entran en consideraci\u00f3n diversas posibilidades (Antiguo Testamento, Apocal\u00edptica, Qumr\u00e1n y gnosis), de modo que resulta dif\u00edcil establecer un \u00fanico trasfondo. M\u00e1s importante es la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo el Evangelio de Juan recoge la met\u00e1fora de la luz y c\u00f3mo la interpreta en el nuevo contexto. Y no cabe duda de que el elemento decisivo es la nueva impronta cristol\u00f3gica de la met\u00e1fora de la luz. Jes\u00fas es en persona la luz del mundo. En Juan la luz aparece en conexi\u00f3n con el Logos divino (cf. 1,4.5.7.8.9: \u00abla luz verdadera\u00bb) y con el Logos encarnado con un car\u00e1cter estrictamente personal. La luz indica ah\u00ed una persona determinada; la luz se entiende, por tanto, como una met\u00e1fora de la revelaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n; adem\u00e1s no se dice que Jes\u00fas sea simplemente el portador de la revelaci\u00f3n como de una doctrina o conocimiento, sino que \u00e9l mismo es la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. \u00abRevelador\u00bb y \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb son \u00abla misma cosa\u00bb, \u00abla misma persona\u00bb. As\u00ed, pues, la met\u00e1fora con su lenguaje simb\u00f3lico pretende expresar la verdadera importancia de Jes\u00fas para el hombre. Y en concreto para todos los hombres. Jes\u00fas, en efecto, es la luz del mundo, del \u00abcosmos\u00bb. El \u00abcosmos\u00bb tiene en este pasaje un claro significado universal, en el sentido de que abarca a todo el mundo humano, y no la significaci\u00f3n restringida del \u00abmundo hostil a la revelaci\u00f3n\u00bb, como el poder que se constituye siempre de nuevo en la incredulidad como hostil a Jes\u00fas. Por consiguiente, Jes\u00fas es en persona la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n, que en \u00e9l se ofrece al mundo. Adem\u00e1s, aqu\u00ed hay que ver la oposici\u00f3n a la concepci\u00f3n jud\u00eda con perfiles m\u00e1s vigorosos de lo habitual. En el juda\u00edsmo se entiende sobre todo como luz la tora, por ejemplo en Sal 119:105 : \u00abTu palabra [es decir, la palabra de la toral es una antorcha para mi pie y una luz para mi sendero.\u00bb En el juda\u00edsmo pueden, adem\u00e1s, designarse como luz del mundo a Dios, a distintos hombres, la tora, el templo y, finalmente, Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Ahora bien, lo importante es el singular giro \u00e9tico de la afirmaci\u00f3n: \u00abYo soy\u00bb, en el v. 12b-c, el giro va ligado a la idea del seguimiento de Jes\u00fas como el \u00abrecto cambio de vida\u00bb. La vinculaci\u00f3n del creyente a Jesucristo se expresa aqu\u00ed mediante el concepto de seguimiento, recibido de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas. El concepto de seguimiento tiene su puesto originario en las relaciones maestro-disc\u00edpulo entre los rabinos, y forma parte de la imagen del rab\u00ed Jes\u00fas. Los disc\u00edpulos siguen al maestro a cierta distancia, mientras que el rab\u00ed les precede se\u00f1alando el camino. El trazado de ese camino es la tora. En Jes\u00fas se suma algo nuevo: la vinculaci\u00f3n a su persona y a su mensaje. En la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica se conecta de distintos modos el seguimiento con la misi\u00f3n divina de Jes\u00fas y su predicaci\u00f3n del reino de Dios. El mathetes (= disc\u00edpulo) \u00abasume de una vez por todas, mediante la llamada a la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas, la obligaci\u00f3n de colaborar en la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de su maestro, se declara dispuesto a servir a la futura realeza de Dios\u00bb. <\/p>\n<p>Por tanto, si el seguimiento enra\u00edza en el c\u00edrculo hist\u00f3rico y concreto de los disc\u00edpulos del Jes\u00fas terrestre, en Juan hay que consignar una clara desviaci\u00f3n de sentido en su concepci\u00f3n del seguimiento. Es verdad que sigue designando la vinculaci\u00f3n a Jes\u00fas y su camino, pero no ya al Jes\u00fas terrestre, sino al Jes\u00fas exaltado y glorificado. Con lo cual se convierte en \u00absin\u00f3nimo de fe\u00bb. Y desde luego en sin\u00f3nimo de una fe, que determina todo el cambio de vida. Quien sigue a Jes\u00fas, \u00abla luz\u00bb, es decir, vive en la relaci\u00f3n creyente fundamental, \u00abno andar\u00e1 en las tinieblas\u00bb. El \u00abandar\u00bb o caminar (griego: peripatein; hebreo: halak) resume en la tradici\u00f3n jud\u00eda todo el \u00abcambio de vida\u00bb \u00e9tico-religioso, todo el contenido de la halaka. Con ello queda claro que el criterio \u00faltimo de la halaka no es la tora para los seguidores de Jes\u00fas, sino que la \u00abhalaka\u00bb (\u00abel camino\u00bb, 14,6) de sus disc\u00edpulos es Jes\u00fas mismo. <\/p>\n<p>Con ello reduce Juan a un denominador supremo un estado de cosas que ya se encuentra en los sin\u00f3pticos. El lenguaje dualista indica claramente que aqu\u00ed no se trata de prescripciones o preceptos particulares, sino de una orientaci\u00f3n b\u00e1sica y total de la actitud de la vida en su conjunto. Es necesario o\u00edr que la tora ya no es la verdadera luz del verdadero camino vital, sino que lo es Jes\u00fas en persona. S\u00f3lo el que le sigue no caminar\u00e1 en tinieblas; sino que m\u00e1s bien \u00abtendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb (v. 12c). Un cambio de vida creyente es vivir en una luminosidad que deriva de la revelaci\u00f3n. Quien se deja guiar por la luz, que es Jes\u00fas mismo, ya no caminar\u00e1 en tinieblas; es decir, no se perder\u00e1 en el callej\u00f3n sin salida y oscuro de la existencia c\u00f3smica, en el que no sabe ad\u00f3nde va (12,35), porque todos esos caminos sin sentido ni direcci\u00f3n acaban en la muerte, sino que \u00abtendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb. Pero esa \u00abluz de la vida\u00bb es la vida misma en su calidad salvadora escatol\u00f3gica, en su sentido absoluto y sin problemas. Lo que aqu\u00ed se expresa como promesa futura, vale ya para el presente, porque quien cree posee ya la vida y la luz le ilumina ya. Ha dejado atr\u00e1s las tinieblas; por la fe ha entrado ya en el seguimiento; su carrera vital que se desarrolla en el seguimiento de la luz, Jesucristo, es el camino que conduce a la vida. <\/p>\n<p>2. EL TESTIMONIO REVELADOR (Jn\/08\/13-20) <\/p>\n<p>13 Dij\u00e9ronle, pues, los fariseos: T\u00fa das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es v\u00e1lido. 14 Jes\u00fas les contest\u00f3: Aunque yo d\u00e9 testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio es v\u00e1lido, porque s\u00e9 de d\u00f3nde vine y ad\u00f3nde voy; pero vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde vengo ni ad\u00f3nde voy. 15 Vosotros juzg\u00e1is seg\u00fan la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y aunque yo juzgue, mi juicio es fidedigno, porque no estoy solo, sino yo y el que me envi\u00f3. 17 Y en vuestra misma ley est\u00e1 escrito que el testimonio de dos personas es v\u00e1lido. 18 Soy yo quien doy testimonio de m\u00ed mismo, pero tambi\u00e9n da testimonio de m\u00ed el Padre que me envi\u00f3. <\/p>\n<p>19 Pregunt\u00e1ronle, pues: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Padre? Jes\u00fas contest\u00f3: Ni a m\u00ed me conoc\u00e9is ni a mi Padre; si a m\u00ed me conocierais, conocer\u00edais tambi\u00e9n a mi Padre. <\/p>\n<p>20 Estas palabras las dijo junto al Tesoro, mientras estaba ense\u00f1ando en el templo; y nadie le ech\u00f3 mano, porque no hab\u00eda llegado su hora todav\u00eda. <\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n se cuenta entre las que mayores dificultades ofrecen al lector actual del Evangelio seg\u00fan Juan en raz\u00f3n de su lenguaje y mentalidad singulares; por lo que requiere un examen y consideraci\u00f3n atentos. Aqu\u00ed se trata de la comprensi\u00f3n b\u00e1sica de la idea jo\u00e1nica de revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas en el v. 12 era una afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre s\u00ed mismo y su importancia. Por consiguiente, ten\u00eda tambi\u00e9n el car\u00e1cter de un testimonio, en el sentido de una confirmaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n personal. A lo cual reaccionan sus oyentes, que aqu\u00ed comparecen como \u00abfariseos\u00bb, con una r\u00e9plica que se entiende como un reproche: \u00abT\u00fa das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es v\u00e1lido.\u00bb Es un testimonio interesado por lo que no merece cr\u00e9dito. Est\u00e1 claro que nos hallamos ante una argumentaci\u00f3n de tipo jur\u00eddico; el concepto de testimonio y de sus condiciones de validez es, en efecto, un concepto jur\u00eddico, y en ese sentido ha de entenderse. Pues bien. el autotestimonio est\u00e1 sujeto a la sospecha de parcialidad, por lo que se requiere ponerlo bajo una luz mejor. Lo cual no quiere decir que un testimonio de s\u00ed mismo no pueda ser verdadero; sino que su verdad habitualmente s\u00f3lo se demuestra, cuando otros testigos apoyan y refrendan las afirmaciones del interesado. Jes\u00fas niega de manera categ\u00f3rica que su testimonio no sea verdadero simplemente porque es autotestimonio. Y \u00e9se es el centro de la discusi\u00f3n. <\/p>\n<p>En los v. 14-18 sigue la respuesta de Jes\u00fas a esa objeci\u00f3n de una manera escalonada. Primero, su testimonio de s\u00ed mismo es v\u00e1lido, al tiempo que se dice por qu\u00e9. Segundo, el testimonio de Jes\u00fas responde precisamente a la exigencia legal de que son necesarios dos testigos que concuerden en su deposici\u00f3n. Este \u00faltimo argumento parece estar en contradicci\u00f3n con el primero; el hecho de reclamarse a la exigencia de los dos testigos parece artificioso, montado y dispuesto desde fuera. Pero se pondr\u00e1 de manifiesto que tal exigencia, si bien se mira, es precisamente lo que pone bajo luz adecuada la peculiaridad del testimonio de Jes\u00fas como testimonio revelador. <\/p>\n<p>La primera respuesta de Jes\u00fas suena as\u00ed: \u00abAunque yo d\u00e9 testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio es v\u00e1lido, porque s\u00e9 de d\u00f3nde vine y ad\u00f3nde voy; pero vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde vengo ni ad\u00f3nde voy.\u00bb Jes\u00fas aparece como el sabedor de su origen y meta, mientras que los fariseos aparecen como ignorantes. Tal conocimiento acerca del origen, camino y meta final se acerca mucho al conocimiento gn\u00f3stico. Jes\u00fas se conoce a s\u00ed mismo, de modo que sabe cu\u00e1les son su de d\u00f3nde y su ad\u00f3nde. Sin duda que esa su procedencia y meta tiene para Jes\u00fas un contenido preciso: su origen es Dios, el Padre, que le ha enviado como a Hijo suyo. Y su meta \u00faltima es asimismo Dios Padre, al que \u00e9l se encamina (13,4; 16,27s; 17,8). Con lo que est\u00e1 claro que el conocimiento de Jes\u00fas acerca de su de d\u00f3nde y ad\u00f3nde no es otra cosa que su conocimiento de la salida del seno del Padre y su retorno a \u00e9l; es un conocimiento como origen y meta de s\u00ed mismo. Si los enemigos carecen de tal conocimiento est\u00e1 claro que tampoco reconocen la misi\u00f3n de Jes\u00fas por parte del Padre; de otra forma, ser\u00eda perfectamente posible el entendimiento mutuo. Es su incredulidad lo que los separa de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Jes\u00fas y sus adversarios se mueven en dos planos distintos. Por ello no se puede llegar a un entendimiento (v. 15s). Los enemigos de Jes\u00fas juzgan \u00abseg\u00fan la carne\u00bb; es decir, de una manera anclada en lo terreno y mundano, que la determina. Su juicio responde a su horizonte existencial puramente c\u00f3smico y a sus correspondientes categor\u00edas, mientras que Jes\u00fas dice de s\u00ed mismo que ni juzga ni condena. En esta afirmaci\u00f3n se confunden en cierto modo los papeles. Los fariseos juzgan, Jes\u00fas, por el contrario, no juzga, aunque tendr\u00eda competencia para ello, como indica el v. 16. Mas, de querer juzgar, su juicio, su sentencia, ser\u00eda conforme a verdad, porque no estar\u00eda \u00e9l solo, \u00absino yo y el Padre que me envi\u00f3\u00bb. Lo cual quiere decir que su juicio tiene como apoyo y criterio el propio juicio divino. As\u00ed, pues, el juicio de Jes\u00fas se orientar\u00eda seg\u00fan el juicio de Dios y concordar\u00eda con \u00e9l. Ah\u00ed descansar\u00eda su verdad, mientras que los enemigos, que juzgan \u00abseg\u00fan la carne\u00bb, seguir\u00edan prisioneros de lo mundano y aparente, estando sujetos, por tanto, a la problem\u00e1tica de todo juicio y veredicto humanos. Y para ello pretenden, desde luego, una alta competencia judicial. <\/p>\n<p>Percibimos aqu\u00ed un recuerdo de Isa 11:3 donde se dice del Mes\u00edas venidero: \u00abNo juzgar\u00e1 por lo que vean sus ojos, no decidir\u00e1 por lo que oigan sus o\u00eddos.\u00bb Pero tambi\u00e9n sobre la historia de la ad\u00faltera proyecta este pasaje una nueva luz. Es decir, que quienes en el fondo se orientan y sacan sus criterios \u00fanicamente de lo mundano tienen la audacia de emitir un juicio sobre Jes\u00fas, al que no afectan ni alcanzan tales criterios. Por el contrario, Jes\u00fas, que se orienta en exclusiva seg\u00fan Dios, se abstiene de cualquier juicio. Y as\u00ed se echa de ver una vez m\u00e1s que al revelador no se le comprende desde lo mundano. Y ahora es Jes\u00fas quien pasa al ataque (v. 17s). Para ello se remite al principio jur\u00eddico de la ley de los jud\u00edos el testimonio coincidente de dos personas es verdadero. Pero \u00bfse puede aducir aqu\u00ed ese axioma jur\u00eddico como argumento, cuando se trata del autotestimonio de Jes\u00fas? \u00bfResulta aqu\u00ed concluyente la referencia a esa precisi\u00f3n legal, o se trata de una \u00abinterpolaci\u00f3n parodiando la exigencia jud\u00eda\u00bb, como piensa Bultmann?. Es evidente, desde luego, que el principio jur\u00eddico de los dos testigos experimenta una transformaci\u00f3n tal como lo recoge Juan. Dos testigos, que han observado juntos un hecho o acontecimiento y que deponen un testimonio coincidente ante un tribunal, concuerdan entre s\u00ed, pero s\u00f3lo de una forma externa y m\u00e1s o menos casual. La coincidencia, en cambio, de la que se habla aqu\u00ed, es la coincidencia entre Jes\u00fas y su Padre, naturalmente que no puede darse de ese modo externo, porque uno de los testigos, Dios Padre, no puede estar presente de una forma externa ni tampoco se le puede interrogar. El problema decisivo en este pasaje es la afirmaci\u00f3n siguiente: <\/p>\n<p>\u00abSoy yo quien doy testimonio de m\u00ed mismo, pero tambi\u00e9n da testimonio de m\u00ed el Padre que me envi\u00f3.\u00bb Ya hubo otra referencia al testimonio del Padre (5,36 ss), trat\u00e1ndose all\u00ed del testimonio de la Escritura. Aqu\u00ed, evidentemente, la afirmaci\u00f3n es m\u00e1s profunda. El giro \u00abel Padre que me envi\u00f3\u00bb va aqu\u00ed m\u00e1s lejos: Jes\u00fas es el enviado de Dios al mundo, y como tal representa al Padre que lo envi\u00f3. Ahora bien, ser enviado por el Padre constituye la existencia y funci\u00f3n de Jes\u00fas en forma tan radical, que el ser enviado del Hijo, su presencia cn el mundo, manifiesta simult\u00e1neamente al Padre como su mandante. La existencia de Jes\u00fas como Hijo de Dios es de tal \u00edndole que no se puede entender en modo alguno sin el trasfondo del \u00abPadre\u00bb. Jes\u00fas es simple y llanamente el testigo de Dios. Lo cual quiere decir que Jes\u00fas no puede testificar de modo distinto respecto de s\u00ed mismo, que necesariamente concuerda con lo que el Padre certifica, al dar testimonio y acreditar a su Hijo. Eso es lo que subyace en la estructura objetiva de la afirmaci\u00f3n testimonio, tal como aparece aqu\u00ed. Jes\u00fas siempre se presenta a s\u00ed mismo como a Hijo y a Dios como a Padre; a s\u00ed mismo como a enviado y a Dios como a mandante. Es verdad que el testimonio del Padre, como testimonio independiente, externo y como tal demostrable, no se puede obtener en modo alguno si se le separa del testimonio de Jes\u00fas. En ese sentido no existe ninguna posibilidad de someter el testimonio divino en favor de Jes\u00fas a un an\u00e1lisis cr\u00edtico, justo porque Dios no es una realidad objetiva a la que podamos referirnos en el mundo. Pero tal testimonio viene siempre impl\u00edcitamente dado, emitido, en la afirmaci\u00f3n reveladora de Jes\u00fas, y en ella est\u00e1 contenido necesariamente, porque a Jes\u00fas en su persona, en su palabra y en su acci\u00f3n hist\u00f3rica de salvaci\u00f3n no se le puede entender m\u00e1s que como a Hijo del Padre, y enviado por Dios. La fe, que reconoce a Jes\u00fas, encuentra en \u00e9l y por \u00e9l presente a Dios, y quien no le encuentra en Jes\u00fas podr\u00e1 tener una relaci\u00f3n hist\u00f3rica con el propio Jes\u00fas, pero jam\u00e1s una relaci\u00f3n de fe. <\/p>\n<p>Todo lo cual est\u00e1 perfectamente en l\u00ednea con 14,9: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre.\u00bb Aunque tambi\u00e9n estas palabras son un testimonio tomado del testimonio divino de Jes\u00fas, que es necesario creer, pero no una tesis que pueda analizarse cr\u00edticamente y que pueda reducirse a sus premisas. <\/p>\n<p>La respuesta de los enemigos de Jes\u00fas confirma ese estado de cosas, cuando le dicen en el v. l9a: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Padre?\u00bb No han entendido el lenguaje de Jes\u00fas, y por ello no proceden de forma adecuada ni aceptan el testimonio de Jes\u00fas. Y a ello aluden las palabras de Jes\u00fas en el v. 19b: \u00abNi a m\u00ed me conoc\u00e9is ni a mi Padre; si a m\u00ed me conocierais, conocer\u00edais tambi\u00e9n a mi Padre.\u00bb Lo cual indica que en la concepci\u00f3n jo\u00e1nica una cosa depende de la otra. El conocimiento creyente de Jes\u00fas como Hijo de Dios incluye directamente el conocimiento de Dios como Padre. Quien conoce a Jes\u00fas por Hijo reconoce a Dios por Padre. Para la concepci\u00f3n creyente cristiana ya no es posible en el fondo un conocimiento de Dios prescindiendo de Jes\u00fas. Esa es justamente, seg\u00fan Juan, la importancia trascendente de Jes\u00fas: que revela a Dios Padre en el mundo (17,3). Lo que aqu\u00ed se dice no es ciertamente algo espec\u00edfico de Juan, sino que responde de lleno a la afirmaci\u00f3n que est\u00e1 en la fuente de los logia: \u00abTodo me lo ha confiado mi Padre; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revel\u00e1rselo\u00bb (cf. Mat 11:27; Luc 10:22). <\/p>\n<p>La secci\u00f3n concluye con un dato topogr\u00e1fico (v. 20): Jes\u00fas pronunci\u00f3 este discurso en el templo, y m\u00e1s en concreto, junto a la c\u00e1mara del tesoro. Es probable que tal indicaci\u00f3n se refiera al tesoro que estaba en la parte septentrional del atrio de las mujeres, donde se encontraban las \u00abcajas de Dios\u00bb (las arcas de las ofrendas). <\/p>\n<p>3. PARTIDA Y EXALTACI\u00d3N DE JES\u00daS (Jn\/08\/21-29) <\/p>\n<p>21 De nuevo les dijo Jes\u00fas: Yo me voy; vosotros me buscar\u00e9is, pero morir\u00e9is en vuestro pecado. A donde yo voy no pod\u00e9is venir vosotros. 22 Dec\u00edan los jud\u00edos: \u00bfAcaso se va a suicidar, puesto que dice: A donde yo voy no pod\u00e9is venir vosotros? 23 Pero \u00e9l segu\u00eda dici\u00e9ndoles: Vosotros sois de aqu\u00ed abajo; yo soy de all\u00e1 arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo. 24 Os he dicho que morir\u00e9is en vuestros pecados, porque si no cre\u00e9is que yo soy, morir\u00e9is en vuestros pecados. 26 Pregunt\u00e1banle, pues: \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? Jes\u00fas les contest\u00f3: En resumen: \u00bfPara qu\u00e9 sigo hablando con vosotros? Muchas cosas tengo que decir y juzgar acerca de vosotros; pero el que me envi\u00f3 es veraz, y lo que yo o\u00ed de \u00e9l, eso es lo que digo al mundo. 27 Ellos no comprendieron que les estaba hablando del Padre. 28 Jes\u00fas a\u00f1adi\u00f3: Cuando levant\u00e9is en alto al Hijo del hombre, entonces conocer\u00e9is que yo soy y que nada hago por mi cuenta, sino que, conforme a lo que el Padre me ense\u00f1\u00f3, as\u00ed hablo. 29 Y el que me envi\u00f3 est\u00e1 conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado. <\/p>\n<p>La secci\u00f3n se divide en dos unidades peque\u00f1as: v. 21-24 y 25-29, unidas entre s\u00ed por la pregunta general del v. 25. <\/p>\n<p>La primera per\u00edcopa (v. 21-24) trata el problema de la partida de Jes\u00fas y de sus consecuencias para la incredulidad. Con ello se roza el tema que ser\u00e1 ampliamente tratado en los discursos de despedida (cf. sobre todo 16,4-11). De manera parecida a como ya lo hab\u00eda hecho en 7,33s Jes\u00fas habla de su marcha: Yo me voy; vosotros me buscar\u00e9is, pero morir\u00e9is en vuestro pecado\u00bb (v. 21a). La expresi\u00f3n \u00abirse\u00bb, partir, es equ\u00edvoca. Se trata, en primer t\u00e9rmino, de la muerte de Jes\u00fas, de su ausencia completa del mundo. Pero en realidad se trata a la vez de la partida de Jes\u00fas al Padre (13,1; 14,3); y \u00e9ste es el aspecto positivo de la marcha, que desde luego s\u00f3lo la fe puede reconocer. Y as\u00ed, cuando Jes\u00fas se haya ido, se le buscar\u00e1; para los incr\u00e9dulos, sin embargo, tal b\u00fasqueda ser\u00e1 in\u00fatil, porque no tendr\u00e1n m\u00e1s que la ausencia m\u00e1s completa de Jes\u00fas; nada m\u00e1s. En todo caso, incluso tras la muerte de Jes\u00fas, seguir\u00e1n abiertos los interrogantes acerca de \u00e9l: se le seguir\u00e1 buscando. Ni \u00e9l personalmente ni su causa habr\u00e1n terminado por ello. <\/p>\n<p>Del resto hay que decir que ni Jes\u00fas ni la incredulidad tienen algo que ver entre s\u00ed, sobre todo tras la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La aseveraci\u00f3n: \u00abMorir\u00e9is en vuestro pecado\u00bb, se refiere a la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n. El pecado es la incredulidad, y \u00e9sta en la concepci\u00f3n jo\u00e1nica se identifica con la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n, con la misma muerte. As\u00ed como la salvaci\u00f3n est\u00e1 en la comuni\u00f3n de vida con Jes\u00fas, as\u00ed la desgracia o condenaci\u00f3n est\u00e1 en la separaci\u00f3n definitiva de Jes\u00fas. Juan desarrolla el tema de la muerte y del pecado en estrecha conexi\u00f3n con el acontecimiento revelador. No desarrolla ninguna doctrina del pecado original. M\u00e1s bien pecado y muerte se manifiestan como son en realidad, cuando el hombre se enfrenta al revelador Jes\u00fas. El v. 21c da una raz\u00f3n concluyente: \u00abA donde yo voy no pod\u00e9is venir vosotros.\u00bb Para la incredulidad no hay consumaci\u00f3n alguna de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, como la que se da ciertamente para los que creen (14,1-3). Juan no conoce afirmaci\u00f3n alguna sobre un castigo eterno en el infierno. Su palabra para designar la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n se llama muerte, morir en el pecado es morir en la incredulidad. La incredulidad como actitud b\u00e1sica y permanente excluye al hombre de la salvaci\u00f3n, de la \u00abvida eterna\u00bb Esto responde una vez m\u00e1s a la alternativa radical de fe e incredulidad, vida y muerte. Y en este radicalismo no hay lugar para matices ni distinciones. <\/p>\n<p>Los enemigos aludidos reaccionan prontamente con un equivoco jo\u00e1nico (v. 22). \u00bfTiene quiz\u00e1 Jes\u00fas prop\u00f3sitos suicidas, cuando habla de la imposibilidad de encontrarle y de estar con \u00e9l? Tambi\u00e9n aqu\u00ed ese equ\u00edvoco sirve de base para la explicaci\u00f3n siguiente (v. 23s). Y tambi\u00e9n aqu\u00ed vuelven a expresarse ideas ya aparecidas en otros pasajes (cf. 3, 3 1-36). La afirmaci\u00f3n: \u00abVosotros sois de aqu\u00ed abajo; yo soy de all\u00e1 arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo\u00bb, corrobora la diferencia esencial y b\u00e1sica que media entre el revelador y el mundo, haciendo hincapi\u00e9 precisamente en el origen diferente. La idea de que el origen o procedencia determina toda la naturaleza del pensamiento y de la acci\u00f3n es algo que se encuentra con notable frecuencia en los textos gn\u00f3sticos. Jes\u00fas, el revelador de Dios, pertenece por completo a la esfera divina, a la que tiene acceso la fe, mientras que la incredulidad queda excluida de la misma. Pero por s\u00ed misma la incredulidad no puede superar su origen \u00abde abajo\u00bb. Lo cual significa que la inteligencia de la revelaci\u00f3n est\u00e1 cerrada a la incredulidad. Los equ\u00edvocos tienen que darse con mayor o menor necesidad a partir de ah\u00ed. El v. 24 repite una vez m\u00e1s y refrenda la afirmaci\u00f3n del v. 21 de que los oyentes morir\u00e1n \u00aben sus pecados\u00bb (esta vez en plural, que objetivamente no dice nada nuevo), si no creen que \u00abyo soy\u00bb. En este pasaje se encuentra el absoluto Ego eimi, que aparece repetidas veces en los textos siguientes, con lo que viene a ser el tema fundamental de las diferentes afirmaciones (cf. 8,242Re 28:58). <\/p>\n<p>YO-SOY:Seg\u00fan las investigaciones m\u00e1s recientes todo parece indicar que la afirmaci\u00f3n jo\u00e1nica \u00abyo soy\u00bb habr\u00eda que entenderla desde las afirmaciones similares de Yahveh en el Antiguo Testamento, y muy especialmente desde la famosa revelaci\u00f3n del nombre divino de Yahveh a Mois\u00e9s en la visi\u00f3n de la zarza ardiente (Exo 3:14), que ahora est\u00e1 correctamente reproducida en la nueva traducci\u00f3n unitaria: <\/p>\n<p>Yo soy el que estoy aqu\u00ed. <\/p>\n<p>Y continu\u00f3: <\/p>\n<p>As\u00ed hablar\u00e1s a los hijos de Israel: <\/p>\n<p>\u00abYo estoy aqu\u00ed\u00bb me env\u00eda a vosotros. <\/p>\n<p>En el sentir de la mayor parte de los comentaristas modernos, tal enunciado no es ninguna definici\u00f3n metaf\u00edsica de la esencia divina. No se trata, por tanto, de designar a Dios como el ser absoluto, ni como el existente sin m\u00e1s; sino que la afirmaci\u00f3n apunta a la proximidad y presencia auxiliadora de Dios en medio de su pueblo. Mois\u00e9s debe confiar en la ayuda de Dios, mas no ha de pensar que puede disponer de Dios. Y es precisamente en ese sentido como debe entenderse la expresi\u00f3n jo\u00e1nica del \u00abyo soy\u00bb como f\u00f3rmula de revelaci\u00f3n cristol\u00f3gica. Tampoco aqu\u00ed se trata de una definici\u00f3n metaf\u00edsica ni ontol\u00f3gica de Jes\u00fas, ni de una equiparaci\u00f3n ingenua y simplista de Jes\u00fas con Dios, sino m\u00e1s bien de la respuesta cristol\u00f3gica a la pregunta acerca del \u00ablugar de Dios\u00bb. Jes\u00fas en persona es ahora el sitio de la presencia divina, el lugar en que el hombre puede encontrar a Dios en el mundo. Como hilo conductor hermen\u00e9utico de esta interpretaci\u00f3n nos puede servir el enunciado de 14,9. Jes\u00fas, pues, exhorta a los hombres a encontrar en \u00e9l mismo al Dios escondido, que aqu\u00ed asegura al hombre su proximidad salvadora, su salvaci\u00f3n. Quien escapa a esa proximidad salvadora,. escapa tambi\u00e9n a la verdadera vida y cae en la muerte. <\/p>\n<p>Mas lo que ahora agrega de nuevo la per\u00edcopa de los v. 25-29 es una referencia expl\u00edcita a la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas, de la que ya se hab\u00eda hablado en el kerygma jo\u00e1nico (3,13-21), y por ende es una referencia a la cruz. Mediante la conexi\u00f3n aqu\u00ed establecida entre la cruz y la afirmaci\u00f3n \u00abyo soy\u00bb queda definitivamente claro d\u00f3nde hay que buscar y encontrar, seg\u00fan Juan, el lugar de la presencia salv\u00edfica de Dios: en Cristo crucificado. No es, pues, insignificante que en este marco aparezca una teolog\u00eda jo\u00e1nica de la cruz. <\/p>\n<p>Con su pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?\u00bb (v. 25a) los enemigos de Jes\u00fas declaran que no han entendido la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas acerca de su origen, ni tampoco su afirmaci\u00f3n \u00abyo soy\u00bb. El abismo entre el revelador y sus oyentes es manifiesto. Pero a esa pregunta ya no hay propiamente una respuesta ulterior, pues por la misma naturaleza del tema no pod\u00eda darse. El problema, en efecto, de si Jes\u00fas es el nuevo lugar de la presencia de Dios, en el que Dios sale al encuentro del hombre d\u00e1ndole la salvaci\u00f3n y la vida, no es un problema que pueda resolverse con alg\u00fan dato externo y complementario; aqu\u00ed se trata de la fe, del reconocimiento y no reconocimiento. Por ello en la pregunta habla la renuncia a creer. La respuesta de Jes\u00fas saca la consecuencia de todo ello cuando dice: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 sigo hablando con vosotros?\u00bb. Realmente Jes\u00fas no puede decir acerca de si mismo m\u00e1s de lo que ha dicho hasta ahora. Si los enemigos no quieren creer ni comprender, eso es cosa suya. <\/p>\n<p>Desde ah\u00ed hay que entender tambi\u00e9n el v. 26. Jes\u00fas responde: \u00abMuchas cosas tengo que decir y juzgar acerca de vosotros\u00bb para descubrir vuestra culpa. Juzgar tiene aqu\u00ed la significaci\u00f3n de \u00abestablecer y descubrir con sentencia judicial\u00bb; es decir, desenmascarar la negativa a creer. Pero Jes\u00fas renuncia a ejercer su funci\u00f3n judicial aqu\u00ed como lo ha hecho en otras ocasiones. Jes\u00fas no hace m\u00e1s que decir al cosmos lo que ha escuchado de su Padre, y entre esas cosas se encuentra tambi\u00e9n el \u00abyo soy\u00bb. En cierto aspecto ese \u00abyo soy\u00bb describe la afirmaci\u00f3n esencial del pr\u00f3logo: \u00abY la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros\u00bb. Pero tampoco ahora comprenden los enemigos de qu\u00e9 est\u00e1 hablando Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Los v. 28s constituyen el climax final con la referencia a la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb: <\/p>\n<p>Cuando levant\u00e9is en alto al Hijo del hombre, <\/p>\n<p>entonces conocer\u00e9is que yo soy, <\/p>\n<p>y que nada hago por mi cuenta, <\/p>\n<p>sino que, conforme a lo que el Padre me ense\u00f1\u00f3, as\u00ed hablo. <\/p>\n<p>Con el lenguaje t\u00edpico de la concepci\u00f3n jo\u00e1nica de la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb (cf. 3,14s as\u00ed como la ex\u00e9gesis) sigue la referencia a la cruz. Que sobre todo se piensa en ello lo indica claramente el hecho de que la actividad de los enemigos en la exaltaci\u00f3n se describe con el giro \u00abcuando levant\u00e9is en alto&#8230;\u00bb. Naturalmente, Juan sabe que Jes\u00fas fue crucificado por los romanos, pero sabe asimismo que tambi\u00e9n las autoridades jud\u00edas participaron en el acontecimiento. Mas no es de eso de lo que aqu\u00ed se trata en primer t\u00e9rmino, sino de que el proceso de la exaltaci\u00f3n tiene un car\u00e1cter de revelaci\u00f3n y de que, como tal, representa asimismo el punto culminante del acontecimiento revelador y salvador. Porque justamente esa elevaci\u00f3n mostrar\u00e1 que Jes\u00fas puede aspirar con toda raz\u00f3n al \u00abyo soy\u00bb, ya que la cruz es el lugar en que se ha revelado al mundo el amor de Dios (3,16). Habr\u00e1 que pensar tambi\u00e9n en la cita escritur\u00edstica mencionada en 19,37: \u00abMirar\u00e1n al que traspasaron.\u00bb <\/p>\n<p>Queda asimismo claro que Jes\u00fas mediante su muerte en cruz proclama su obediencia a la voluntad del Padre, y que, por tanto, el que \u00abnada hago por mi cuenta\u00bb, definidor exacto de la conducta de Jes\u00fas, se confirma y realiza de una manera perfecta. Jes\u00fas se sabe vinculado en todo y siempre al Padre. \u00a1Precisamente en esta hora, el Padre est\u00e1 con Jes\u00fas y no le deja solo! Tal afirmaci\u00f3n puede casi entenderse como una pol\u00e9mica de Jn contra la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica del abandono de Jes\u00fas en la cruz por parte de Dios (cf. Mar 15:34; Mat 27:46). Tampoco en la historia jo\u00e1nica de la pasi\u00f3n ha encontrado lugar semejante afirmaci\u00f3n del abandono, tanto menos cuanto que Jn presenta la pasi\u00f3n como la historia del triunfo de Jes\u00fas. Posiblemente se responde as\u00ed tambi\u00e9n a una objeci\u00f3n jud\u00eda, seg\u00fan la cual la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas constituir\u00eda una prueba decisiva de que Dios hab\u00eda abandonado a Jes\u00fas rechaz\u00e1ndole. Y aqu\u00ed replicar\u00eda enf\u00e1ticamente Jn: Eso no es verdad; el Padre no ha abandonado a su Hijo ni siquiera al ser izado en la cruz Y la raz\u00f3n est\u00e1 en que \u00abYo hago siempre lo que es de su agrado\u00bb; es decir, cumplo siempre su voluntad. Bien puede decirse que en este pasaje se vislumbra como trasfondo una cristolog\u00eda del Siervo de Dios en el sentido de Is 53, como la que subyace en general -a nuestro entender- bajo el enunciado de la exaltaci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>Jes\u00fas es el revelador y el testigo de Dios en el mundo. \u00abYo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz\u00bb (Isa 18:37). S\u00f3lo que ese testimonio en favor de la verdad de Dios fue discutido desde el principio y lo sigue siendo hasta el d\u00eda de hoy. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la verdad?\u00bb replicaba el procurador Poncio Pilato a la afirmaci\u00f3n anterior de Jes\u00fas. El problema, acerca del cual versa la pretensi\u00f3n cristiana de verdad y revelaci\u00f3n, dif\u00edcilmente se puede precisar mejor que en este contraste, en que un preso -entregado a los poderes p\u00fablicos y sin grandes probabilidades de escapar- se proclama a si mismo como \u00abtestigo de la verdad\u00bb, y en que el representante del poder mundano, del imperio de Roma, le hace constar el total absurdo de su empe\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 puede significar \u00abla verdad\u00bb en las relaciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y de cualquier otro tipo de poder de este mundo? El hecho de que el cristianismo y la Iglesia despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os se hayan desarrollado hasta constituir un poder mundano, lejos de facilitar el problema lo han hecho m\u00e1s confuso y, por ende, m\u00e1s dif\u00edcil. <\/p>\n<p>No obstante, la verdad del cristianismo y lo que Jes\u00fas tiene que decir es ante todo \u00e9l mismo. \u00e9l es el \u00fanico que puede traer la luz a las tinieblas humanas. La fe, que quiere tener luz, que quiere obtener claridad sobre s\u00ed misma y su lugar, tiene por tanto que ser animosa y hacer gala de una gran paciencia, para analizarse a s\u00ed misma frente a todas las experiencias superficiales en el mundo e incluso dentro de la Iglesia y de sus instituciones, hasta llegar a Jes\u00fas. La Iglesia no se identifica con Jes\u00fas: el sacerdocio no es Jes\u00fas, ni siquiera lo es el papa, ni tampoco lo es el dogma; todas esas personas y realidades no pueden ser jam\u00e1s algo sustitutivo de Jes\u00fas mismo. La fe cristiana en una Iglesia a la que se le han confiado los testimonios aut\u00e9nticos de Jes\u00fas en los cuatro evangelios, no puede quedarse en la superficie; no puede contentarse con superficialidades ni con cosas externas. Debe intentar una y otra vez penetrar hasta el n\u00facleo vivo del cristianismo, hasta el origen y fuente de la vida cristiana, es decir, hasta la persona misma de Jesucristo. S\u00f3lo en esa \u00fanica fuente se encuentra la verdadera agua viva, que la fe necesita para vivir. S\u00f3lo all\u00ed se encuentra la verdadera luz, que ilumina sus tinieblas terrenas e hist\u00f3ricas. Ah\u00ed encuentra la sabidur\u00eda que le posibilita el hallazgo del recto sentido para s\u00ed y su vida y el no perder la esperanza frente a la historia humana, incluida la historia de la Iglesia. Preguntarse por s\u00ed mismo hasta llegar a Jes\u00fas es la \u00fanica oportunidad para la fe cristiana y su futuro, y, por tanto, tambi\u00e9n su necesidad \u00fanica. <\/p>\n<p>Y ello es tanto m\u00e1s necesario cuanto que la misma Iglesia, despu\u00e9s de una historia que pronto va a cumplir los dos mil a\u00f1os, en modo alguno facilita o garantiza siempre los accesos a Jes\u00fas, sino que tambi\u00e9n los obstruye. La miseria presente de la Iglesia y del cristianismo puede condensarse en la f\u00f3rmula siguiente: Esta Iglesia, sobre todo en su jerarqu\u00eda, ha ocupado en buena medida el puesto de Jes\u00fas (es su constante tentaci\u00f3n en el sentido de la Leyenda del gran Inquisidor de Dostoievski). En el curso de su historia ha asumido unas \u00ednfulas de poder que en el fondo no le competen. Adem\u00e1s, un concepto r\u00edgido de tradici\u00f3n, ministerio y realidad institucional han hecho que esa Iglesia en su forma oficial haya llegado a ser incapaz en buena parte de la autocr\u00edtica, una autocr\u00edtica que no viene de fuera. de los enemigos de la Iglesia, sino del mismo evangelio. La Iglesia tiene que enfrentarse de continuo con semejante cr\u00edtica que procede del evangelio, del Nuevo Testamento y, en definitiva, de la palabra de Dios, que es \u00abuna palabra viva&#8230; m\u00e1s vigorosa y cortante que espada de dos filos\u00bb (Heb 4:12); y todo ello si es que no quiere convertirse en sal ins\u00edpida, que ha perdido su fuerza. Esa autocr\u00edtica sigue faltando todav\u00eda hoy en buena proporci\u00f3n. <\/p>\n<p>Pero la autocr\u00edtica, la honestidad y veracidad a la luz de Jesucristo y del evangelio son absolutamente necesarias no s\u00f3lo para la Iglesia en su conjunto, sino tambi\u00e9n en concreto para cada uno de los miembros, incluida la jerarqu\u00eda con sus manifestaciones, porque s\u00f3lo as\u00ed se alcanza la credibilidad de la Iglesia ante el mundo, que es imprescindible para el testimonio de Jesucristo. La debilidad decisiva de la Iglesia frente al mundo moderno est\u00e1 en su falta de credibilidad, en su infatuaci\u00f3n, en su incapacidad para convencer a los hombres, sobre todo a los j\u00f3venes, en la fuerza deficiente de su testimonio. <\/p>\n<p>Donde, por el contrario, la Iglesia tiene el valor de realizar esa autocr\u00edtica -como ocurre en muchos pa\u00edses de Sudam\u00e9rica y del tercer mundo-, de distanciarse de las oligarqu\u00edas dominantes, y desarrollar un nuevo estilo de vida cristiana, defendiendo la causa de los pobres, de los desheredados e indefensos, entonces encuentra de repente la credibilidad pese a todas las dificultades. Es entonces cuando un var\u00f3n como el arzobispo Romero de San Salvador se convierte en m\u00e1rtir, y por tanto en testigo de Cristo, como lo fueron los de la Iglesia primitiva, cuya muerte revel\u00f3 a todo el mundo la causa de Cristo en toda su vigencia. <\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n de que en los pa\u00edses del tercer mundo, en los que la econom\u00eda marcha peor que entre nosotros, la fe se vive con mayor intensidad, veracidad y fuerza que en nuestros pa\u00edses, marcados por el dinero y el consumismo del desarrollo moderno. Estamos apegados en exceso a nuestros sistemas (sistema jer\u00e1rquico, sistema de impuesto eclesi\u00e1stico, etc.), y ello impide la necesaria autocr\u00edtica en el sentido del evangelio. <\/p>\n<p>JES\u00daS ES MAS QUE ABRAHAM LA DISPUTA ACERCA DE LA DESCENDENCIA DE ABRAHAM (Heb 8:30-59) <\/p>\n<p>La unidad de la presente secci\u00f3n (Heb 8:30-59) puede defenderse con buenos argumentos, ya que los diferentes temas de las distintas per\u00edcopas enlazan entre s\u00ed mediante palabras clave, como veremos en la ex\u00e9gesis. Dividimos as\u00ed la secci\u00f3n <\/p>\n<p>1. Libertad, filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica, el Hijo (v. 30-36); <\/p>\n<p>2. La disputa acerca de la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica (v. 37-47); <\/p>\n<p>3. Jes\u00fas es m\u00e1s que Abraham y es el lugar de la presencia divina (v 48-59) <\/p>\n<p>1. LIBERTAD, FILIACI\u00d3N ABRAHAMICA, EL HIJO (Jn\/08\/30-36 ) <\/p>\n<p>30 Mientras \u00e9l dec\u00eda estas cosas, muchos creyeron en \u00e9l. 31 Dec\u00eda Jes\u00fas a los jud\u00edos que le hab\u00edan cre\u00eddo: Si vosotros permanec\u00e9is en mi palabra, sois verdaderamente disc\u00edpulos m\u00edos: 32 Conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres. 33 Ellos le respondieron: Nosotros somos descendientes de Abraham, y jam\u00e1s hemos sido esclavos de nadie. \u00bfC\u00f3mo dices t\u00fa eso de ser\u00e9is libres? 34 Jes\u00fas les contest\u00f3: De verdad os aseguro: Todo el que comete el pecado es esclavo del pecado. 35 Pero eI esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo s\u00ed que queda para siempre. 36 Pues si el hijo os hace libres, libres ser\u00e9is realmente. <\/p>\n<p>El v. 30 ciertamente que puede entenderse bien como conclusi\u00f3n del discurso de los v. 21-29 como comienzo de una nueva secci\u00f3n; en todo caso representa una buena transici\u00f3n. Alude al hecho de que muchos creyeron en Jes\u00fas en virtud de lo que les hab\u00eda dicho anteriormente. Hay que suponer que tales creyentes eran jud\u00edos. As\u00ed parece imponerlo la continuaci\u00f3n del v. 31a, ya que ahora Jes\u00fas se dirige de manera expl\u00edcita \u00aba los jud\u00edos que le hab\u00edan cre\u00eddo\u00bb. \u00abQuiere dirigirse a los jud\u00edos, que ya est\u00e1n en la fe desde largo tiempo atr\u00e1s (part. perf.); para ellos cuenta la palabra de Jes\u00fas y deber\u00edan permanecer en su palabra. El evangelista necesitaba, para expresar esta idea, una observaci\u00f3n de transici\u00f3n&#8230; As\u00ed se puede sospechar con raz\u00f3n que el evangelista est\u00e1 pensando en los judeocristianos de su tiempo, los cuales -probablemente sobre la base de la contrapropaganda jud\u00eda- est\u00e1n en peligro de volver a apostatar de la fe cristiana\u00bb. Con ello viene tambi\u00e9n dada la perspectiva desde la que se ha de ver este texto, a menudo de una gran dureza pol\u00e9mica. <\/p>\n<p>Se trata a todas luces una vez m\u00e1s del enfrentamiento entre el judeo-cristianismo y la sinagoga que se va formando; de ah\u00ed que la cuesti\u00f3n de la verdadera descendencia abrah\u00e1mica siga desempe\u00f1ando un papel decisivo. Es patente la tendencia de que el texto pretende negar a los jud\u00edos la verdadera descendencia abrah\u00e1mica, pues da la impresi\u00f3n de que quiere meter una cu\u00f1a entre Abraham y los jud\u00edos. Personalmente Abraham no est\u00e1 del lado de los jud\u00edos sino del lado de Jes\u00fas! Se pretende hacerle testigo de Cristo. Por lo dem\u00e1s, aqu\u00ed no podr\u00eda tratarse \u00fanicamente de un puro judeo-cristianismo, sino de un grupo totalmente abierto, del que forman parte tambi\u00e9n los cristianos de origen no jud\u00edo. Lo decisivo es que en el efecto final se anticipan unas delimitaciones. Los v. 31b-32 contienen una promesa a los jud\u00edos creyentes. Tienen que permanecer \u00aben mi palabra\u00bb. Ese permanecer \u00aben&#8230;\u00bb es una t\u00edpica expresi\u00f3n jo\u00e1nica, que aparece sobre todo en los discursos de despedida, aunque tambi\u00e9n en la primera carta de Juan (Cf. especialmente 15,4.5.6.7.8.9.10). La m\u00e1s cercana es sin duda la afirmaci\u00f3n que se encuentra en el discurso metaf\u00f3rico de la verdadera vid: \u00abComo el Padre me ha amado, as\u00ed os he amado yo a vosotros; permaneced cn mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor\u00bb (15,9-10). De modo similar ha de entenderse aqu\u00ed el permanecer en la palabra de Jes\u00fas. La formulaci\u00f3n contempla esa palabra de Jes\u00fas como el espacio vital en que el hombre ha de mantenerse siempre, en el que debe permanecer de continuo como el \u00aben donde\u00bb de toda su vida y conducta. <\/p>\n<p>\u00abPermanecer\u00bb subraya adem\u00e1s la continuidad duradera y definitiva de la decisi\u00f3n creyente. La vinculaci\u00f3n a Jes\u00fas debe ser. en efecto definitiva. Jam\u00e1s hay que abandonarla, una vez que se ha entrado en ella, pues tal vinculaci\u00f3n significa la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. \u00abPermanecer\u00bb tiene un significado escatol\u00f3gico y decisivo. Cuando se abandona esa vinculaci\u00f3n, como puede ser por apostas\u00eda o deserci\u00f3n, se abandona tambi\u00e9n el espacio salv\u00edfico de la fe, cayendo en el \u00e1mbito nefasto de la muerte y del mundo. Ese \u00abpermanecer en la palabra de Jes\u00fas\u00bb es asimismo la caracter\u00edstica del verdadero discipulado. El disc\u00edpulo de Jes\u00fas, en sentido jo\u00e1nico -y las cosas discurren de manera similar en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica acerca de Jes\u00fas, que aqu\u00ed se transparenta- consiste fundamentalmente en que el disc\u00edpulo se orienta por la palabra de Jes\u00fas como la se\u00f1alizaci\u00f3n \u00fanica y definitiva. Tambi\u00e9n, seg\u00fan Mateo, convertir a un hombre en disc\u00edpulo de Jes\u00fas equivale ni m\u00e1s ni menos que a \u00abense\u00f1arle a guardar todo lo que yo os he mandado\u00bb (Mat 28:30). La permanencia habitual en la palabra de Jes\u00fas es, pues, el signo del verdadero disc\u00edpulo. \u00bfY cu\u00e1les ser\u00e1n las consecuencias? De ellas habla el v. 32: \u00abConocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres.\u00bb Esta es la sentencia proverbial de la verdad que hace libres y que ya forma parte del mejor patrimonio de la humanidad. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que aqu\u00ed significa esa frase? Y. sobre todo \u00bfcu\u00e1l es aqu\u00ed el concepto de \u00abverdad\u00bb?. Es evidente que el deseo de verdad o de conocimiento (de gnosis, naturalmente de la verdad) constituye una necesidad especial del hombre. Y esto no s\u00f3lo en el sentido de un saber pr\u00e1ctico o de un puro conocimiento intelectual de la verdad, sino tambi\u00e9n de una necesidad religiosa b\u00e1sica. Se trata aqu\u00ed de aquella verdad que proporciona al hombre el sentido \u00faltimo y la claridad suprema acerca de s\u00ed mismo, que porta por consiguiente un conocimiento salv\u00edfico. Teol\u00f3gicamente aqu\u00ed s\u00f3lo pueden entrar en juego la verdad divina o la verdad de Dios. Esa verdad ofrece a su vez una \u00faltima fiabilidad al hombre, el suelo firme en el que se puede estar y permanecer. <\/p>\n<p>En el Evangelio seg\u00fan Juan se suma adem\u00e1s el que la verdad aparece vinculada total y absolutamente a la persona de Jes\u00fas. Jes\u00fas no es s\u00f3lo el maestro de unos principios verdaderos, ni es s\u00f3lo el portador de una verdad de revelaci\u00f3n objetivable y distanciable, que pudiera exponerse como una doctrina objetiva de su persona; sino que, seg\u00fan la famosa afirmaci\u00f3n de 14,6, es personalmente \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb. Ello quiere decir que en el Evangelio seg\u00fan Juan hay que hablar de un concepto cristol\u00f3gico de la verdad. No se trata, por consiguiente, de una verdad abstracta con la que el hombre se encuentra, sino de la m\u00e1xima verdad concreta en la persona misma de Jes\u00fas. Si, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, la libertad pertenece tambi\u00e9n a la esencia de la verdad, ello significa que la verdad se ordena a la \u00e9tica, a la vida y el amor. <\/p>\n<p>El concepto de libertad aparece aqu\u00ed sin una mayor determinaci\u00f3n. De un modo totalmente universal se dice que la verdad, o lo que es lo mismo la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abhar\u00e1 libres\u00bb a los creyentes, que aceptan y experimentan esa verdad. <\/p>\n<p>Semejante liberaci\u00f3n es, pues, el efecto inmediato de la experiencia creyente de la verdad, el elemento decisivo de la fe en Jes\u00fas y la presencia de la salvaci\u00f3n, tal como la palabra de Jes\u00fas y su Esp\u00edritu la transmiten. Desde ah\u00ed hay que entender tambi\u00e9n la liberaci\u00f3n. Como quiera que sea, no se trata en primer t\u00e9rmino de una liberaci\u00f3n pol\u00edtica o social, sino de la liberaci\u00f3n definitiva frente a las potencias de la muerte, del pecado, de las tinieblas, a las que el hombre sucumbe. O, expresado de otro modo, se trata de la liberaci\u00f3n del hombre de s\u00ed mismo. Es la libertad radical otorgada al hombre por la fe en Dios y en Jes\u00fas. En el fondo, pues, se identifican experiencia de salvaci\u00f3n y experiencia de libertad. Pero si la condenaci\u00f3n se identifica con el poder c\u00f3smico de la muerte, el creyente a trav\u00e9s de la verdad libertadora de la palabra de Jes\u00fas experimenta que ya no puede dominarle el poder de la muerte en todas sus formas y manifestaciones. Creer y amar es el permanente paso de la muerte a la vida. Seg\u00fan ello, tampoco la libertad es un estado adquirido de forma definitiva, sino un tr\u00e1nsito constante de la esclavitud a la libertad, que s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de Jes\u00fas, \u00abel camino\u00bb. <\/p>\n<p>Replican los jud\u00edos remiti\u00e9ndose a su filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica: \u00abSomos descendientes (literalm. \u00absemilla\u00bb) de Abraham. Esta idea de s\u00ed mismos incluye evidentemente para quienes escuchan a Jes\u00fas la libertad; con lo que indirectamente rechazan la oferta de libertad que les hace Jes\u00fas. Como \u00abdescendientes de Abraham\u00bb nunca hab\u00edan sido esclavos; siempre hab\u00edan sido libres, y la promesa de una liberaci\u00f3n la entienden como un intento impl\u00edcito de definir su estado presente como falta de libertad y como esclavitud (v. 33). La expresi\u00f3n clave \u00abdescendencia de Abraham\u00bb y qui\u00e9n puede con raz\u00f3n aspirar a la misma (o, dicho con mayor precisi\u00f3n, a cu\u00e1l de las partes pertenece Abraham) son las ideas que van a dominar toda la per\u00edcopa siguiente hasta el final (v. 58). <\/p>\n<p>La importancia de Abrahan como patriarca del pueblo jud\u00edo la subrayan cada vez m\u00e1s los escritos del juda\u00edsmo primitivo y del rabinismo. As\u00ed se dice en el libro de Jes\u00fas Sir\u00e1, al elogiar los antepasados del pueblo jud\u00edo: <\/p>\n<p>Abraham fue el gran padre de multitud de naciones; <\/p>\n<p>nadie fue semejante a \u00e9l en gloria. <\/p>\n<p>Guard\u00f3 la ley del Alt\u00edsimo y entr\u00f3 en alianza con \u00e9l. <\/p>\n<p>En su carne estableci\u00f3 la alianza, <\/p>\n<p>y en la prueba fue hallado fiel. <\/p>\n<p>Por eso Dios le asegur\u00f3 con juramento <\/p>\n<p>que las naciones ser\u00edan bendecidas en su descendencia, <\/p>\n<p>que lo multiplicar\u00eda como el polvo de la tierra, <\/p>\n<p>que como las estrellas ensalzar\u00eda su linaje, <\/p>\n<p>que los har\u00eda herederos de uno a otro mar, <\/p>\n<p>del r\u00edo hasta los extremos de la tierra. <\/p>\n<p>Eco 44:19-21 <\/p>\n<p>Los puntos de vista decisivos de esta imagen de Abraham son los siguientes: Abraham observ\u00f3 ejemplarmente la tor\u00e1; cerr\u00f3 una alianza con Dios; esa alianza la refrend\u00f3 en su propio cuerpo mediante la circuncisi\u00f3n, confirm\u00e1ndola una vez m\u00e1s con la prueba a que fue sometido para que sacrificara a su hijo Isaac. Sus m\u00e9ritos pasaron a sus descendientes; la \u00absemilla de Abraham\u00bb, es decir, los israelitas, \u00abes exaltada hasta las estrellas\u00bb. Que con la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica va tambi\u00e9n vinculado un status especial, una especie de nobleza, lo asegura claramente una sentencia del rabino Aqiba (+ 135 d.C.) que dice: \u00abEn Israel hasta los pobres parece como si fueran nobles primog\u00e9nitos, que hayan venido a menos en su hacienda, porque son hijos de Abraham, de Isaac y de Jacob\u00bb (1). <\/p>\n<p>En muchos textos se atribuye al gran patriarca una significaci6n soteriol\u00f3gica: la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica asegura la participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n final. En su Di\u00e1logo con el jud\u00edo Trif\u00f3n, \u00b7Justino-san dice de los maestros jud\u00edos: \u00abEnse\u00f1an doctrinas y preceptos humanos; adem\u00e1s se enga\u00f1an y os enga\u00f1an con la idea de que en todo caso quienes descienden de Abraham seg\u00fan la carne obtendr\u00e1n el reino eterno, aunque sean pecadores incr\u00e9dulos y desobedientes a Dies\u00bb (Dial. 140,2). O bien: \u00abOs enga\u00f1\u00e1is al pensar que vosotros, por ser descendientes de Abraham seg\u00fan la carne heredar\u00e9is en todo caso el bien que Dios ha prometido dar a trav\u00e9s de Cristo\u00bb (Dial.44,1). La certeza de la salvaci\u00f3n que se funda en la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica deriva, seg\u00fan otros testimonios, del convencimiento de que Dios mantendr\u00e1 la alianza con Abraham en todas las circunstancias y que tendr\u00e1 en cuenta los m\u00e9ritos de Abraham a favor de sus descendientes. No es, pues, en modo alguno tan temeraria y arreligiosa como se la suele presentar. <\/p>\n<p>La idea de libertad va ligada al recuerdo de la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica: \u00abJam\u00e1s hemos sido esclavos de nadie.\u00bb Tal concepci\u00f3n deriva del convencimiento de que la descendencia del gran patriarca constituye una especie de nobleza de nacimiento, asegura una categor\u00eda nobiliaria (eugeneia). A este respecto dice K. Berger: \u00abLa doble pretensi\u00f3n de los jud\u00edos, de ser hijos de Abraham y por ende libres, se funda en la identidad tradicional de nobilitas y libertas, pues quien posee la eugeneia es libre&#8230; Se trata, por consiguiente, de la pretensi\u00f3n habitual de poderse contar por justificado y salvado por poseer la eugeneia de Abraham\u00bb. <\/p>\n<p>No se puede establecer con certeza hasta qu\u00e9 punto se refleja aqu\u00ed la concepci\u00f3n zelota de la libertad. No hay duda alguna de que la idea de libertad en el sentido pol\u00edtico-religioso desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo entre los zelotas y en la guerra jud\u00eda. Describiendo a ese grupo de patriotas Flavio Josefo destaca su \u00abinsuperable amor a la libertad\u00bb. \u00abQuieren reconocer a Dios como al \u00fanico Se\u00f1or y rey\u00bb. La idea de libertad se inserta ah\u00ed en la idea de la exclusiva soberan\u00eda regia de Dios sobre Israel. En esa misma l\u00ednea Eleazar, \u00faltimo comandante de la fortaleza de Massad\u00e1, dice en su \u00faltimo discurso antes de que la roca cayera en poder de los romanos: \u00abHombres esforzados, desde hace mucho tiempo decidimos que no servir\u00edamos ni a los romanos ni a ning\u00fan otro se\u00f1or, m\u00e1s que a Dios, porque \u00e9l es el \u00fanico Se\u00f1or, verdadero y justo, de los hombres. Pero ahora ha llegado la hora que nos impone demostrar con hechos ese sentimiento. Antes ni siquiera quisimos doblegarnos a una esclavitud, que no comportaba ning\u00fan peligro de muerte. Pero ahora tendr\u00edamos que aceptar libremente una servidumbre, que se convertir\u00eda en una venganza inexorable tan pronto como cay\u00e9ramos con vida en poder de los romanos\u00bb (FLAVIO JOSEFO, Guerra jud\u00eda VII, 322  ss.). <\/p>\n<p>Los documentos prueban que entre los jud\u00edos de la \u00e9poca lat\u00eda una precisa conciencia de libertad; la cual ten\u00eda, por una parte, sus ra\u00edces en el hecho de que Israel estaba sujeto \u00fanicamente a la soberan\u00eda regia de Dios y, por otra, se fundaba en la alianza divina con Abraham y en la idea de la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica; cosas que no tienen por qu\u00e9 excluirse. La respuesta de Jes\u00fas opone a todo ello otro concepto de libertad. En la aseveraci\u00f3n del v. 34, empieza Jes\u00fas se\u00f1alando que la verdadera esclavitud del hombre no consiste en una servidumbre externa, sino en la esclavitud del pecado. Quien comete pecado es esclavo del pecado. La verdadera falta de libertad, la verdadera esclavitud est\u00e1 en que, al cometer el pecado, uno se esclaviza y somete a su dominio. La servidumbre resultante define la \u00abexistencia\u00bb del cometedor de pecados en el sentido de una \u00abesfera efectiva y fat\u00eddica\u00bb, que ata a la falta de libertad. Y ciertamente que el motivo \u00faltimo que subyace al acto de cometer el pecado es la incredulidad. Con esa afirmaci\u00f3n empieza en nuestro texto la nueva definici\u00f3n de lo que es ser hijos de Abraham y del papel del gran patriarca. <\/p>\n<p>Pero el Evangelio seg\u00fan Juan da un paso m\u00e1s. Recoge una imagen del mundo patriarcal, la imagen de la comunidad dom\u00e9stica (oikos), en la que estaba perfectamente establecida la posici\u00f3n de los siervos y siervas as\u00ed como la del c\u00edrculo de personas que pertenec\u00edan a la familia de los se\u00f1ores. Los criados pod\u00edan ser despedidos en cualquier momento, mientras que los miembros de la familia estaban firmemente vinculados a la casa. Esa es la relaci\u00f3n que se\u00f1ala el v. 35 cuando dice: \u00abEl esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo s\u00ed que queda para siempre (eternamente).\u00bb La expresi\u00f3n absoluta \u00abel hijo\u00bb designa a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El razonamiento adopta un nuevo giro. Se quiere decir que s\u00f3lo \u00abel Hijo\u00bb aporta la salvaci\u00f3n definitiva y con ella la verdadera libertad. Si el v. 34 insiste todav\u00eda en el problema de re\u00ednterpretar el concepto de esclavitud, el v. 35 insiste en el concepto de \u00abesclavo\u00bb contraponi\u00e9ndolo al \u00abHijo\u00bb. Se percibe una reminiscencia de la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas (Mar 12:1-12 y par). La afirmaci\u00f3n pretende decir adem\u00e1s que los jud\u00edos han de considerarse como \u00abesclavos\u00bb que no pertenecen de manera estable a la casa, aunque lo importante aqu\u00ed es que Jes\u00fas en persona es \u00abel Hijo\u00bb, contrapuesto as\u00ed a los jud\u00edos y al antiguo Israel. En \u00e9l se funda la nueva familia de Dios, como lo dice el v. 36. Es \u00abel Hijo\u00bb el que trae la verdadera \u00ablibertad\u00bb y el que la otorga a los creyentes. \u00abSi el hijo os hace libres, libres ser\u00e9is realmente.\u00bb Esta afirmaci\u00f3n, que contempla la mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la libertad, queda en todo caso muy cerca de las afirmaciones paulinas. <\/p>\n<p>Desde los comienzos debi\u00f3 de ser muy vivo en la primitiva Iglesia judeocristiana el enfrentamiento con el concepto de la verdadera filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica, el \u00abverdadero Israel\u00bb y el verdadero sentido de la Escritura, del \u00abAntiguo Testamento\u00bb; en todo caso debi\u00f3 de serlo desde el instante en que se tuvo conciencia clara de las diferencias que mediaban entre la comunidad cristiana y la jud\u00eda o, dicho de manera m\u00e1s precisa, el problema del \u00abverdadero Israel\u00bb fue en principio un problema interno al juda\u00edsmo, acaloradamente discutido por los diferentes partidos religiosos jud\u00edos, y muy en especial por los partidos reformistas de fariseos y esenios (Qumr\u00e1n), que enarbolaban la pretensi\u00f3n de ser el verdadero Israel. Despu\u00e9s se sum\u00f3 el cristianismo primitivo como otro partido religioso, que tom\u00f3 parte en la discusi\u00f3n desde su nuevo planteamiento. Seg\u00fan Juan los jud\u00edos se enfrentan al problema de cu\u00e1l es su posici\u00f3n frente al propio origen. El problema de una filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica entendida de un modo puramente \u00e9tnico-biol\u00f3gico y de dicha filiaci\u00f3n entendida m\u00e1s bien en un sentido cristol\u00f3gico-espiritual represent\u00f3 una verdadera dificultad al menos desde el establecimiento del cristianismo. <\/p>\n<p>Por otra parte, la idea de la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica contiene para la concepci\u00f3n jud\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de la concepci\u00f3n gentil, una exigencia \u00e9tico- religiosa, a saber: la exigencia de una obediencia perfecta a Dios, como la que practic\u00f3 el propio Abraham. Ese es el otro aspecto que los cristianos deber\u00edan ver mucho m\u00e1s claramente. Que la verdadera esclavitud del hombre est\u00e1 en su servidumbre al pecado, en la esclavizaci\u00f3n al mal, pod\u00edan tambi\u00e9n decirlo los jud\u00edos. La diferencia est\u00e1 en que, como dice el Evangelio seg\u00fan Juan, s\u00f3lo \u00abel Hijo\u00bb, por tanto Jes\u00fas, trae la verdadera libertad. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Tambi\u00e9n se atribuye a distintos rabinos, Yishmael y Aqiba, la sentencia de que: \u00abTodos los israelitas son hijos de pr\u00edncipes.\u00bb <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>2. LA DISPUTA ACERCA DE LA FILIACI\u00d3N ABRAH\u00c1MICA (Jn\/08\/37-47) <\/p>\n<p>37 Ya s\u00e9 que sois descendientes de Abraham; sin embargo, pretend\u00e9is matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. 38 Lo que yo he visto estando junto al Padre, eso hablo; y vosotros haced lo que hab\u00e9is o\u00eddo a vuestro padre. <\/p>\n<p>El v. 37 recoge y ampl\u00eda la afirmaci\u00f3n del v. 33. Jes\u00fas responde: \u00abYa s\u00e9 (o \u00abnaturalmente que s\u00e9\u00bb) que sois descendientes de Abraham.\u00bb La referencia a Abraham y a la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica se reconocen en cierto aspecto como justas y consistentes. Pero en esa afirmaci\u00f3n Jes\u00fas no ve solo el hecho y la pretensi\u00f3n inherente al mismo, sino sobre todo la obligaci\u00f3n que desarrolla de forma expl\u00edcita el v. 39b. Por ello se trata ante todo de descubrir una contradicci\u00f3n. El reproche claro es que los jud\u00edos han tramado matar a Jes\u00fas. Y la raz\u00f3n es que su palabra no ahonda en los oyentes, \u00abno cala\u00bb en ellos ni encuentra espacio vital para su desarrollo (*). Esa palabra de Jes\u00fas no tiene virtualidad en ellos. Eso es lo que caracteriza la resistencia interna de la incredulidad y el correspondiente rechazo. Y ah\u00ed radica tambi\u00e9n, seg\u00fan Juan, el motivo decisivo del prop\u00f3sito homicida, que a continuaci\u00f3n se menciona o supone de continuo. El punto de partida para tal razonamiento es la mirada retrospectiva a la historia de Jes\u00fas y a su final tr\u00e1gico en cruz. Juan pretende dar una respuesta al problema de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a ese final, de cu\u00e1les fueron los motivos que provocaron el asesinato de Jes\u00fas. En la concepci\u00f3n jo\u00e1nica el motivo determinante del homicidio est\u00e1 en la incredulidad, en la resistencia a creer, en el rechazo interno de la palabra de Jes\u00fas; constituyendo todo ello un conjunto cerrado en s\u00ed. <\/p>\n<p>El v. 38 descubre una nueva contradicci\u00f3n, que prepara la afirmaci\u00f3n de la filiaci\u00f3n diab\u00f3lica de los jud\u00edos. Los enemigos de Jes\u00fas, que acarician tales prop\u00f3sitos contra \u00e9l, \u00bfpueden ser en modo alguno \u00abhijos de Abraham\u00bb? \u00bfEst\u00e1 justificada su reclamaci\u00f3n al gran patriarca? \u00bfNo es m\u00e1s exacto pensar que Jes\u00fas y sus oyentes tienen padres muy distintos? Las dos partes del v. 38 (a y b) representan otros tantos contrastes: Jes\u00fas habla de lo que ha visto junto a su Padre, y los jud\u00edos hacen lo que han o\u00eddo de su padre respectivo. La diferencia est\u00e1 en los dos padres. Y ese origen diferente marca el ser, el pensamiento y la actuaci\u00f3n de los diferentes hijos. El Padre de Jes\u00fas es Dios. Pero ahora cabr\u00e1 preguntar: \u00bfY cu\u00e1l es el padre de los jud\u00edos? Y ello tanto m\u00e1s cuanto que no se enjuicia el origen por la pretensi\u00f3n, sino m\u00e1s bien por las obras. Tal afirmaci\u00f3n hace, por tanto, problem\u00e1tica la pretensi\u00f3n de reclamarse a la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica. Los oyentes jud\u00edos parecen intuirlo, cuando ahora de forma directa insisten en su filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* SCHNACKENBURG Il. p. 281: \u00abEI verbo khorein expresa un movimiento, la fuerza vital de la palabra divina tra\u00edda por Jes\u00fas, que quiere meterse en los hombres para morar y obrar en ellos\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>39 Ellos le respondieron: Nuestro padre es Abraham. Cont\u00e9stales Jes\u00fas: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. 40 Pero ahora pretend\u00e9is matarme a m\u00ed, un hombre que os he dicho la verdad, la verdad que he o\u00eddo estando junto a Dios. Eso no lo hizo Abraham. 41a Vosotros haced las obras de vuestro padre. <\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de los jud\u00edos induce ahora a Jes\u00fas a discutir abiertamente la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica de sus adversarios. La verdadera descendencia de Abraham hay que demostrarla haciendo las obras del patriarca. El prestigio del padre del pueblo resplandece con sus distintas obras. \u00abPara los jud\u00edos Abraham era el fundador del culto a Dios, al que reconoci\u00f3 como creador del mundo sirvi\u00e9ndole con fidelidad. Estaban orgullosos del monote\u00edsmo y lo destacaban en su propaganda religiosa\u00bb. Pero Abraham pasaba tambi\u00e9n por ser quien hab\u00eda cumplido toda la tora, aun antes de ser entregada a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed (*). En ning\u00fan aspecto se discut\u00eda la piedad de Abraham; aqu\u00ed entra adem\u00e1s en juego la idea de que Abraham tampoco quiso matar a nadie. Eso es lo que expresa claramente el v. 40. Los jud\u00edos quieren matar a Jes\u00fas, \u00abun hombre, que os ha dicho la verdad, la verdad que he o\u00eddo estando junto a Dios\u00bb. Que el texto original subraye con tanta fuerza \u00abun hombre\u00bb est\u00e1 en relaci\u00f3n, sin duda alguna, con el v. 44 y, dentro del contexto, significa tambi\u00e9n que la revelaci\u00f3n se encuentra en ese hombre precisamente y que los enemigos est\u00e1n dispuestos a matarle. La acusaci\u00f3n apunta a los asesinatos de los profetas. Y eso es algo que Abraham no hizo nunca. Una conducta tan radicalmente distinta descubre asimismo una actitud radicalmente diferente y desde luego un origen distinto, hasta el punto de hacer problem\u00e1tica la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica de los jud\u00edos. El v. 41a pone en tela de juicio, siempre con la vista clavada en las obras, que pueda justificarse tal filiaci\u00f3n. Por el contrario, \u00abVosotros haced las obras de vuestro padre\u00bb, de modo que cada vez resulta m\u00e1s apremiante la pregunta acerca de tal padre del que proceden tales obras. Los jud\u00edos lo intuyen y reaccionan con una contraafirmaci\u00f3n tajante: <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* \u00abDescubrimos que nuestro padre Abraham ha observado toda la tora antes de que fuese dada&#8230;\u00bb (Qiddushim 4,14). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>41b Ellos le dijeron: \u00a1Nosotros no somos hijos de fornicaci\u00f3n! \u00a1Un solo Padre tenemos: Dios! <\/p>\n<p>Al reclamarse a su filiaci\u00f3n divina, los jud\u00edos ocupan la alt\u00edsima posici\u00f3n que les corresponde seg\u00fan la idea que tienen de s\u00ed mismos. La filiaci\u00f3n divina representa, sin duda alguna, el supremo escal\u00f3n frente a la filiaci\u00f3n abrah\u00e1mica. Primero, sin embargo, salen al paso con un equ\u00edvoco, al entender la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas en el v. 41a como atribuci\u00f3n de un padre distinto de Abraham, cual si hubieran nacido de una relaci\u00f3n ileg\u00edtima. Tambi\u00e9n cabe la posibilidad de que se refleje aqu\u00ed y se estigmatice la idea frecuente de entender la idolatr\u00eda como impureza. Lo cierto es que se trata, en efecto, de la relaci\u00f3n divina, en tal manera que es correcta la reclamaci\u00f3n a la paternidad divina. La f\u00f3rmula: \u00abUn solo Padre tenemos, Dios\u00bb; o no tenemos m\u00e1s que un Padre que es Dios, recuerda tambi\u00e9n sin duda la confesi\u00f3n jud\u00eda reconociendo al Yahveh \u00fanico, tal como aparece en la oraci\u00f3n principal jud\u00eda de la shema. Pero el Jes\u00fas jo\u00e1nico pone ahora en tela de juicio incluso esa suprema idea que sus adversarios tienen de s\u00ed mismos, cuando dice: <\/p>\n<p>42 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: Si Dios fuera vuestro Padre, me amar\u00edais a m\u00ed; porque yo sal\u00ed y vengo de Dios; pues no he venido por mi cuenta, sino que \u00e9l me envi\u00f3. 43 \u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is mi lenguaje? Es que no pod\u00e9is escuchar mi palabra. 44 Vosotros proced\u00e9is del diablo, que es vuestro padre, y son los deseos de vuestro padre los que quer\u00e9is poner en pr\u00e1ctica. \u00e9l fue homicida desde el principio; y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en \u00e9l. Cuando profiere la mentira, habla de lo suyo propio, porque es mentiroso y padre de la mentira. 45 Pero a m\u00ed, porque os digo la verdad, no quer\u00e9is creerme. 46 \u00bfQui\u00e9n de vosotros puede dejarme convicto de pecado? Si yo digo la verdad, \u00bfpor qu\u00e9 vosotros no quer\u00e9is creerme? 47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Por eso no escuch\u00e1is vosotros, porque no sois de Dios. <\/p>\n<p>El contraste se agudiza cada vez m\u00e1s, y ello con ayuda de un pensamiento dualista, cuyas huellas m\u00e1s antiguas se encuentran ciertamente en el dualismo iranio, y que nosotros encontramos de una forma marcada en los escritos de Qumr\u00e1n, aunque en conexi\u00f3n con diversas im\u00e1genes hostiles. Ah\u00ed se encuentra tambi\u00e9n, aunque desde luego en textos de mayor influencia gn\u00f3stica, el modelo mental: la conducta determina el origen y, a la inversa, el origen condiciona el comportamiento. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, la conducta aparece tan inexorablemente establecida por el origen, que apenas si quedan otras alternativas posibles. Todo aparece m\u00e1s o menos predestinado, encontrando ah\u00ed un firme apoyo la doctrina predestinacionista de concepci\u00f3n similar. Mas hay que proceder con cautela en tales elucubraciones y contar m\u00e1s bien con una l\u00f3gica primitiva, cuya capacidad psicol\u00f3gica de diferenciaci\u00f3n deja mucho que desear. Vaya esto por delante. <\/p>\n<p>En el v. 42 recoge Jes\u00fas la palabra clave de la filiaci\u00f3n divina para rebatirla. El criterio decisivo al respecto es la conducta frente a Jes\u00fas, al igual que en otros pasajes del cuarto Evangelio las relaciones del hombre con Dios se deciden seg\u00fan la conducta observada frente al revelador Jes\u00fas. Si Dios fuera su Padre, como afirman los jud\u00edos, amar\u00edan a Jes\u00fas. En este pasaje \u00abamar\u00bb designa la actitud ilimitadamente positiva frente a Jes\u00fas, que se manifiesta en una conducta adecuada. Lo que sorprende es que aqu\u00ed no se hable de la fe, sino del \u00abamor a Jes\u00fas\u00bb, lo que rar\u00edsimas veces ocurre en el Nuevo Testamento (cf. 1Pe 1:8 : \u00abLe am\u00e1is [a Jesucristo sin haberle visto; ahora cre\u00e9is en \u00e9l sin haberle contemplado\u00bb); aunque es evidente que el amar a Jes\u00fas incluye el creer en \u00e9l. <\/p>\n<p>Puesto que aqu\u00ed se trata de la relaci\u00f3n con Dios, en este pasaje bien puede subyacer de nuevo un recuerdo de la gran plegaria jud\u00eda de la shema, que cita expl\u00edcitamente el precepto de amar a Dios con todo el coraz\u00f3n. El verdadero amor de Dios, como el que entra en la filiaci\u00f3n divina, se manifestar\u00eda tambi\u00e9n en el amor de Jes\u00fas, porque \u00e9l es ciertamente el enviado de Dios, que de Dios \u00abha salido\u00bb y \u00abviene\u00bb al mundo. Esa venida tiene tal vez una significaci\u00f3n particular. \u00abEra la expresi\u00f3n para indicar la aparici\u00f3n salv\u00edfica de una divinidad o las aspiraciones de hombres que se atribu\u00edan una funci\u00f3n salvadora\u00bb. <\/p>\n<p>El v. 42c define el mismo estado de cosas con la expresi\u00f3n jo\u00e1nica \u00abpor mi cuenta\u00bb y con la idea de la misi\u00f3n. Ambas ideas expresan la vinculaci\u00f3n radical de Jes\u00fas con Dios y con la misi\u00f3n divina. No es posible invocar a Dios y al mismo tiempo rechazar a su enviado. <\/p>\n<p>El abismo entre Jes\u00fas y sus enemigos se ha agrandado tanto, que \u00e9stos ya ni siquiera entienden su lenguaje (v. 43a). El enviado de Dios y los representantes del mundo hablan lenguajes distintos; tienen, como dir\u00edamos hoy, c\u00f3digos diferentes, de modo que no pueden entenderse mutuamente. Discuten sin resultado, lo cual produce cada vez mayores equ\u00edvocos. As\u00ed, pues, los equ\u00edvocos, que aparecen una y otra vez, tienen en el panorama del cuarto evangelio un motivo profundo y de principio: la diferencia radical entre el revelador y el mundo. El dato se formula en forma de pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is mi lenguaje?\u00bb Y la respuesta es: \u00abEs que no pod\u00e9is escuchar mi palabra.\u00bb Incredulidad significa cerraz\u00f3n frente a la palabra de Jes\u00fas. La actitud de rechazo conduce a una escucha selectiva, que s\u00f3lo escucha lo que quiere escuchar y seg\u00fan quiere escucharlo, dejando de lado todo lo dem\u00e1s con la actitud de \u00abpor un o\u00eddo me entra y por el otro me sale\u00bb. El escuchar y no escuchar como formas de conducta humana tienen algo que ver con la disposici\u00f3n \u00edntima; es decir, con el creer y el no creer, con la apertura y la cerraz\u00f3n. Ahora bien, esta \u00faltima depende de la manera de ser y del origen de los enemigos de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El v. 44 destaca sin ning\u00fan tipo de reserva el reproche de la filiaci\u00f3n diab\u00f3lica de los jud\u00edos. \u00abVosotros proced\u00e9is del diablo, que es vuestro padre, y son los deseos (lit. las \u00abconcupiscencias\u00bb) de vuestro padre los que quer\u00e9is poner en pr\u00e1ctica\u00bb (v. 44a). Con ello da Juan una explicaci\u00f3n m\u00edtica de la incredulidad, de la cerraz\u00f3n y del prop\u00f3sito resultante de matar a Jes\u00fas. La maldad, que ah\u00ed se hace patente es tan grande, que de alguna manera supera la responsabilidad humana y s\u00f3lo puede atribuirse al poder sobrenatural del Maligno, es decir, al diablo (di\u00e1bolos). <\/p>\n<p>La figura del diablo como antagonista de Dios es algo que aparece relativamente tarde en la tradici\u00f3n veterotestamentaria. El hombre moderno empieza habitualmente por hacerse la pregunta de si realmente existe o no el diablo. Seg\u00fan ello, nosotros preguntamos: \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo aparece la figura del diablo en la tradici\u00f3n b\u00edblica? Segundo, \u00bfqu\u00e9 funci\u00f3n tiene esa figura diab\u00f3lica? \u00bfEn qu\u00e9 contexto y con qu\u00e9 prop\u00f3sito se habla del diablo? Tercero, \u00bfcu\u00e1les son los motivos y experiencias, como podr\u00eda ser la experiencia de un maligno suprapoderoso frente al cual el hombre se halla indefenso, que han conducido a la introducci\u00f3n de la figura del diablo o de Sat\u00e1n? Y cuarto, y finalmente, \u00bfc\u00f3mo ve el Nuevo Testamento la singular misi\u00f3n de Jes\u00fas frente al diablo? <\/p>\n<p>Hay que partir del hecho, reconocido por todos como v\u00e1lido, en la ex\u00e9gesis veterotestamentaria, de que en las tradiciones y en los testimonios m\u00e1s antiguos (hasta aproximadamente el s. V a.C.) no aparece ning\u00fan diablo, que pudiera entenderse como antagonista de Yahveh en la historia de la salvaci\u00f3n ni como tentador y enemigo de la salvaci\u00f3n humana. Ello puede tambi\u00e9n deberse a que los colectores y redactores de las viejas tradiciones israelitas han silenciado y excluido de manera consciente aquellos elementos de la fe popular que eran inconciliables con la fe en Yahveh, cosa que evidentemente ocurr\u00eda. Yahveh, el Dios \u00fanico de su pueblo Israel, no tiene junto a s\u00ed otros dioses que puedan equipar\u00e1rsele; tampoco tiene ning\u00fan antagonista que pueda discutirle el puesto. Su acci\u00f3n es universal, pudiendo atribuirsele incluso el mal y la desgracia, entendidos como efecto de su ira o como el castigo merecido que Dios impone. Se sabe de la santidad celosa de Yahveh, de su poder numinoso, que se experimenta y reconoce en su incomprensibilidad enigm\u00e1tica, sin que se pueda demostrar racionalmente. As\u00ed se dice a\u00fan en el Deuteroisa\u00edas (ha. 545 a.C.): <\/p>\n<p>\u00abYo, Yahveh, y nadie m\u00e1s. <\/p>\n<p>Yo, que formo la luz y creo las tinieblas, <\/p>\n<p>que hago la felicidad y creo la desgracia. <\/p>\n<p>Soy yo, Yahveh, quien hace todo eso\u00bb (\/Is\/45\/06-07). <\/p>\n<p>Las doctrinas teol\u00f3gicas sobre el pecado y el destronamiento de Lucifer y de sus secuaces al comienzo de la creaci\u00f3n son interpretaciones posteriores, o mejor falsas interpretaciones -que, seg\u00fan los resultados de la ex\u00e9gesis moderna, no pueden ya sostenerse- de unos textos b\u00edblicos. La serpiente en el relato del pecado original (G\u00e9nesis 3) no es Sat\u00e1n, sino un mero s\u00edmbolo de la tentaci\u00f3n, que de manera enigm\u00e1tica sale al paso del hombre o surge en su interior y le lleva a la ca\u00edda. Su identificaci\u00f3n con el diablo se debe al primitivo pensamiento jud\u00edo, seg\u00fan aparece tambi\u00e9n en la afirmaci\u00f3n del Apocalipsis de Juan: \u00abFue arrojado el gran drag\u00f3n, la serpiente antigua, el que se llama diablo y Sat\u00e1n, el que seduce al universo entero; fue arrojado a la tierra, y sus \u00e1ngeles fueron arrojados con \u00e9l\u00bb (Rev 12:9). Aqu\u00ed, sin embargo, se trata de una afirmaci\u00f3n neotestamentaria con un contexto diferente. En la narraci\u00f3n del sacrificio de Isaac, mejor llamado la prueba de Abraham (Gen 22:1-19) se dice al comienzo, todav\u00eda del modo m\u00e1s natural, que es Dios mismo quien pone a prueba a Abraham, que le \u00abprueba\u00bb o le \u00abtienta\u00bb (Gen 22:1). En el Libro de los Jubileos, a comienzos del juda\u00edsmo (ha. 100 a.C.), la prueba de Abraham ya no se atribuye a Dios, sino al \u00abpr\u00edncipe Mastema\u00bb (Sat\u00e1n) quien, al igual que en el libro de Job, manifiesta sus dudas acerca de la piedad de Abraham e induce a Dios para que le ponga a prueba (Jub 17,16). M\u00e1s tarde, ya en el Nuevo Testamento, la carta de Santiago declara en forma categ\u00f3rica: \u00abNadie, al ser tentado, diga: \u00abSoy tentado por Dios\u00bb. Pues Dios no puede ser tentado por el mal; y por tanto, \u00e9l a nadie tienta. Cada uno es tentado por su propio deseo, que lo atrae y lo seduce\u00bb (\/St\/01\/13s). <\/p>\n<p>El texto probablemente m\u00e1s antiguo, en el que aparece Sat\u00e1n como un personaje perfectamente definido y como antagonista, es el relato introductorio del libro de Job (Job c. 1-2). El nombre de Sat\u00e1n deriva de la ra\u00edz hebrea stn, que se traduce como \u00abser hostil\u00bb, \u00aboponerse\u00bb. \u00abPersonas o personajes, que se comportan de una manera hostil o contraria pueden, por tanto, denominarse como \u00absat\u00e1n\u00bb, adversario o enemigo, son enemigos militares o pol\u00edticos&#8230;. pleiteantes&#8230;, personas que con su conducta hostil o con su oposici\u00f3n pretenden impedir un determinado proyecto&#8230;\u00bb (WANKE). Tambi\u00e9n en el campo religioso hay que partir de esa significaci\u00f3n de adversario o impugnador. En el libro de Job, Sat\u00e1n entra todav\u00eda de lleno en \u00abla corte celestial\u00bb de Dios. Regresa de una correr\u00eda por la tierra. Dios en persona le interroga acerca de su \u00absiervo Job\u00bb, de su piedad y honradez. Sat\u00e1n pone en tela de juicio los m\u00e9ritos de esa vida piadosa con la contrarr\u00e9plica de \u00bfAcaso Job teme a Dios de balde?\u00bb (Job 1:9). \u00bfNo se trata acaso de una piedad ego\u00edsta a todas luces encaminada al propio provecho? Y eso es justamente lo que han de demostrar las pruebas a que Sat\u00e1n va a someterle con la permisi\u00f3n divina. Se empieza por las posesiones y los hijos de Job, que le son arrebatados uno tras otro con terribles golpes del destino. Pero despu\u00e9s las pruebas afectan al propio Job, a su persona: \u00abDe acuerdo, pues disponer de \u00e9l (lit. \u00abest\u00e1 en tu mano\u00bb) pero respeta su vida\u00bb (\/Jb\/02\/06). Sat\u00e1n es aqu\u00ed el antagonista por antonomasia, el adversarius, y desde luego el enemigo de Job, al que acosa con sus golpes. Pero en cierto aspecto es tambi\u00e9n el antagonista de Dios, ya que pone en entredicho la honradez y del temor de Dios y la honestidad de Job. Al final Job resiste todas las pruebas, porque en definitiva no le interesaban los bienes materiales ni la prosperidad, sino Dios mismo, cuyo gobierno parece resultarle extra\u00f1o hasta lo irremediable. En todo ello Sat\u00e1n aparece al igual que en Zac 3:1s \u00abcomo una figura sometida a la voluntad de Dios; de esa voluntad depende que Sat\u00e1n pueda imponer o no su conducta radicalmente hostil al hombre\u00bb. <\/p>\n<p>Una ojeada a cuanto llevamos dicho pone de manifiesto que en el desarrollo teol\u00f3gico de la figura de Sat\u00e1n se advierte una funci\u00f3n exonerativa. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica cada vez m\u00e1s profunda no pod\u00eda soportar el atribuir a Dios ning\u00fan tipo de actos o sentimientos, que le hicieran aparecer como causa directa del mal. En la medida en que se le entend\u00eda cada vez m\u00e1s a Dios como defensa y salvaguardia del bien y de la justicia, tanto m\u00e1s intolerable resultaba verle como el \u00abtentador\u00bb activo del hombre o incluso como su inductor al pecado. En la figura de Sat\u00e1n se encarna cada vez m\u00e1s el enigma del mal, en la medida en que supera la comprensi\u00f3n humana y se personaliza m\u00e1s y m\u00e1s. Pero en toda la tradici\u00f3n b\u00edblico-judia, incluida la primera apocal\u00edptica, se mantiene siempre un rasgo fundamental: el antagonista Sat\u00e1n permanece, en todos los aspectos, incorporado y sometido a la esfera de poder del Dios \u00fanico. Dios sigue siendo el Se\u00f1or de la creaci\u00f3n y de la historia. Es verdad que el poder del mal puede adoptar formas pavorosas, pero jam\u00e1s puede convertirse en un \u00abanti-Dios\u00bb aut\u00f3nomo e independiente. S\u00f3lo puede actuar dentro de los l\u00edmites se\u00f1alados por Dios. Cuando esa figura llega a ser un \u00abanti-Dios\u00bb en un dualismo radical, nos encontramos de lleno en el pensamiento gn\u00f3stico. <\/p>\n<p>De hecho la irrupci\u00f3n y elaboraci\u00f3n decisiva de la doctrina de los \u00e1ngeles y los demonios se da en la primitiva apocal\u00edptica jud\u00eda, en que la influencia irania debi\u00f3 de ser determinante (dualismo). Si originariamente Sat\u00e1n era todav\u00eda una figura aislada sin secuaces de ning\u00fan g\u00e9nero, en las primitivas representaciones jud\u00edas se convierte ya en el jefe supremo de todo un ej\u00e9rcito de demonios, que debe llevar a t\u00e9rmino sus planes y prop\u00f3sitos malvados, da\u00f1inos y destructores contra el mundo y el hombre. Se convierte en el \u00abpr\u00edncipe de los demonios\u00bb, recibiendo distintos nombres: Mastema, Beliar o Belial, como ocurre sobre todo en los textos de Qumr\u00e1n y la literatura influida por los mismos. Aqu\u00ed las novedades son sobre todo dos: primera, la fe en el diablo y en los demonios aparece en una forma radicalmente dualista, a los esp\u00edritus malos se contraponen los buenos; los espiritus buenos pertenecen al mundo celeste de Dios, mientras que los malos esp\u00edritus pertenecen al mundo terreno o, mejor dicho, \u00aba este tiempo mundano malo\u00bb, al \u00abe\u00f3n malo\u00bb, a cuyo final se apresuran. En la tradici\u00f3n b\u00edblica -como lo demuestra una vez m\u00e1s Qumr\u00e1m- el dualismo est\u00e1 limitado. Dios es el creador del que procede todo el ser y acontecer, y que ha establecido asimismo el curso del mundo y de la historia. Pero tambi\u00e9n ha instituido los dos esp\u00edritus, de la verdad y de la injusticia, a los que corresponden dos clases diferentes de hombres: los \u00abhijos de la luz\u00bb y los \u00abhijos de las tinieblas\u00bb. \u00abDios los estableci\u00f3 en partes iguales hasta el \u00faltimo tiempo y puso enemistad eterna entre sus clases\u00bb. El segundo elemento es la masificaci\u00f3n de los poderes demon\u00edacos. El presente e\u00f3n es tan malo, porque est\u00e1 sometido a incontables poderes diab\u00f3licos, que persiguen su destrucci\u00f3n con las cat\u00e1strofes naturales, la guerra, las enfermedades y todo tipo de desgracias. <\/p>\n<p>En el fondo la doctrina del diablo y de los demonios no representa ning\u00fan elemento originario ni decisivo en el marco general de la fe b\u00edblica; es m\u00e1s bien algo incorporado, cuya aceptaci\u00f3n s\u00f3lo fue posible con muchos retoques. Dios no tiene ning\u00fan \u00abanti-Dios\u00bb; el demonio y sus ej\u00e9rcitos tienen un poder limitado, que llega hasta donde lo permite Dios, soberano Se\u00f1or del mundo y de la historia. <\/p>\n<p>Esa es tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de la que parte el Nuevo Testamento. Jes\u00fas de Nazaret encuentra esta creencia popular y corriente, que acabamos de exponer, y la comparte como una realidad social. En tal sentido abogan las expulsiones de demonios, bien atestiguadas seg\u00fan relatan los sin\u00f3pticos. Pero Jes\u00fas no ha desarrollado ninguna doctrina acerca del diablo ni ha difundido la creencia en el mismo. Su atenci\u00f3n se centra \u00fanicamente en el lado pr\u00e1ctico y en sus consecuencias. Su mensaje de la inminencia apremiante del reino de Dios, del Dios del amor, que quiere la salvaci\u00f3n completa del hombre, apunta precisamente a la aniquilaci\u00f3n del poder del maligno. Su culminaci\u00f3n est\u00e1 se\u00f1alada por la palabra del propio Jes\u00fas: \u00abPero, si yo arrojo los demonios por el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros\u00bb (Luc 11:20; Mat 12:28). El poder de la soberan\u00eda de Dios quebranta todo el poder sat\u00e1nico y prepara su destrucci\u00f3n final. Seg\u00fan Mar 3:23-27, Jes\u00fas es \u00abel m\u00e1s fuerte\u00bb que arrebata el bot\u00edn al \u00abfuerte\u00bb (Sat\u00e1n). Aqu\u00ed entran asimismo otras palabras de Jes\u00fas: \u00abYo estaba viendo a Sat\u00e1n caer del cielo como un rayo\u00bb (Luc 10:18). Es decir, que con su propia actuaci\u00f3n Jes\u00fas ve llegado el final del dominio sat\u00e1nico. Vemos que la acci\u00f3n de Jes\u00fas no apunta a la difusi\u00f3n de la creencia en el diablo sino a la superaci\u00f3n del poder y dominio del mal. En Jes\u00fas aparece el poder salvador de Dios con su plan, al que el hombre debe entregarse con nueva confianza y que, a su vez, le capacita para luchar contra el mal en sus diferentes manifestaciones. El Evangelio seg\u00fan Juan recoge, evidentemente con m\u00e1s fuerza a\u00fan que la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, la creencia dualista en el diablo, pero d\u00e1ndole un giro espec\u00edfico. El diablo se convierte aqu\u00ed en el aut\u00e9ntico adversario de Jes\u00fas, y como \u00abpoder del mal\u00bb, se encuentra detr\u00e1s de los enemigos de Jes\u00fas y los empuja en su acci\u00f3n hostil al mismo. As\u00ed se dice en 6,70: \u00ab\u00bfNo os escog\u00ed yo a los doce? Sin embargo, uno de vosotros es un demonio\u00bb (di\u00e1bolos), refiri\u00e9ndose a Judas Iscariote, que le traicionar\u00e1. Su conducta se atribuye a influencia diab\u00f3lica, cuando en 13,2 se asegura que el diablo \u00abse hab\u00eda metido en su coraz\u00f3n\u00bb, precisamente para traicionar a Jes\u00fas. A esto se suma la t\u00edpica designaci\u00f3n jo\u00e1nica del diablo como \u00abse\u00f1or de este mundo\u00bb (ho arkhon tou kosmou toutou, 12,31; 14,30; 16, 11). El \u00abmundo\u00bb es este mundo malo, que globalmente est\u00e1 dominado por el poder del maligno, con un soberano en su v\u00e9rtice m\u00e1s alto. Es interesante que, fuera de tales pasajes, nada diga el Evangelio seg\u00fan Juan acerca de los demonios; ni siquiera habla de sus expulsiones. Lo realmente decisivo es la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas, con su muerte en cruz y su resurrecci\u00f3n, reduce a la impotencia al \u00abse\u00f1or de este mundo\u00bb. Frente a Jes\u00fas no puede hacer valer ning\u00fan derecho, ya que Jes\u00fas pertenece por completo a Dios. De ah\u00ed que en la cruz tenga lugar el juicio contra el \u00abse\u00f1or de este mundo\u00bb, siendo \u00e9se el significado decisivo de la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas. Y con ello se realiza la expulsi\u00f3n definitiva del mal. \u00abPara esto se manifest\u00f3 el Hijo de Dios: para destruir las obras del diablo\u00bb (\/1Jn\/03\/08). Pero en el fondo esto representa la superaci\u00f3n de la creencia en el diablo. <\/p>\n<p>La idea de la filiaci\u00f3n diab\u00f3lica se encuentra en Qumr\u00e1n, donde se enfrentan y contraponen los \u00abhijos de la luz\u00bb y los \u00abhijos de las tinieblas\u00bb. En este sentido habla el pasaje siguiente: <\/p>\n<p>Y cuando \u00e9l dice a David: Yo te he dado descanso de todos tus enemigos (2Sa 7:11), asegura que \u00e9l le procurar\u00e1 el descanso frente a (todos) los hijos de Belial, que quieren llevarlos a la ruina, de modo que (por sus pecados) sean aniquilados, al igual que erraron en las maquinaciones de Belial, para as\u00ed hacerles tropezar (en ellas)&#8230; y tramar maquinaciones malignas, a fin de que sean aprisionados para Belial por sus equivocaciones (4Qflor. 7s). <\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed cuenta sobre todo es que los enemigos proceden \u00abdel diablo, su padre\u00bb, y que tal origen marca tambi\u00e9n su conducta, cosa que se repite a continuaci\u00f3n. Quieren llevar a t\u00e9rmino los \u00abdeseos\u00bb, las \u00abconcupiscencias\u00bb de su padre. Que la acci\u00f3n del mal, y en consecuencia tambi\u00e9n la del diablo, se manifieste sobre todo en las \u00abconcupiscencias\u00bb, es algo que responde a la concepci\u00f3n coet\u00e1nea. Seg\u00fan la concepci\u00f3n gn\u00f3stica, las \u00abconcupiscencias\u00bb de la psique tienen la funci\u00f3n de encadenar al hombre al mundo tenebroso del mal, de someterle por completo al poder del mal para que disponga de \u00e9l. Es la idea que parece resonar aqu\u00ed, donde se subraya sobre todo ese \u00abparentesco esencial y negativo\u00bb de la filiaci\u00f3n diab\u00f3lica. <\/p>\n<p>Las afirmaciones que siguen en el v. 44b-d determinan la esencia del diablo en dos aspectos. Es un \u00abhomicida desde el principio\u00bb; expresi\u00f3n \u00abdesde el principio\u00bb o \u00abdesde el comienzo\u00bb, que muy probablemente alude al pecado original. De modo parecido se dice en las Actas de Felipe. <\/p>\n<p>\u00abPues, la concupiscencia procede de la serpiente desde el principio, y \u00e9sta es tambi\u00e9n la que combate contra los creyentes\u00bb. El giro \u00abdesde el comienzo\u00bb no pretende indicar s\u00f3lo el \u00abcomienzo hist\u00f3rico\u00bb, sino tambi\u00e9n el \u00abcomienzo cualitativo\u00bb del mal, que sin duda contin\u00faa siendo un enigma, sobre el que no cabe seguir haciendo m\u00e1s preguntas. El mal empieza con el mal; es decir, con la voluntad maligna y con la acci\u00f3n malvada. \u00abDesde el principio\u00bb el diablo trae la muerte para los hombres y no la vida. El asesinato es el verdadero negocio del diablo, de modo que sus \u00abhijos\u00bb se reconocen en la voluntad homicida. <\/p>\n<p>La segunda caracter\u00edstica del diablo est\u00e1 en que no se \u00abmantiene\u00bb en la verdad sino en la mentira. La verdad es la nota distintiva de la esfera divina, la esfera de la revelaci\u00f3n y de la vida. As\u00ed como en el lado positivo verdad y vida coinciden y concuerdan, as\u00ed concuerdan tambi\u00e9n en el lado negativo la mentira y la muerte o el asesinato. Se dice que el diablo ha abandonado el campo de la verdad, aunque no se nos cuenta la manera en que lo ha hecho. La raz\u00f3n dada de que \u00abno hay verdad en \u00e9l\u00bb no es una verdadera raz\u00f3n sino simple tautolog\u00eda. Lo que se pretende indicar es que el diablo est\u00e1 \u00abfuera por completo de la verdad\u00bb, y eso es lo que le caracteriza. Nada tiene que ver en absoluto con la verdad. Lo cual vale tanto m\u00e1s cuanto que la mentira constituye toda su esencia. Realmente no puede hacer nada m\u00e1s que mentir; la mentira es su elemento espec\u00edfico, \u00abporque es mentiroso y padre de la mentira\u00bb. Las cosas se presentan de tal modo que la naturaleza y funci\u00f3n del diablo se definen con los dos conceptos de asesinato u homicidio y mentira. Esas son las dos experiencias b\u00e1sicas y negativas que se refieren al diablo como compendio del mal. Lo cual significa a su vez una cualificaci\u00f3n \u00e9tica negativa del \u00e1mbito diab\u00f3lico. <\/p>\n<p>Por contra, Jes\u00fas representa el campo de la verdad y de la vida. A los enemigos jud\u00edos se les hace el reproche de que no creen en Jes\u00fas, porque les dice la verdad. Lo cual responde al \u00abno poder creer\u00bb, una especie de incapacidad para la fe, que a su vez est\u00e1 relacionada con la \u00edndole y el origen negativos. Si la hostilidad del diablo a la verdad se deja sentir en la falta de fe de los jud\u00edos, quiere decir que la revelaci\u00f3n de la verdad en la palabra de Jes\u00fas provoca abiertamente la hostilidad y con ella la incredulidad. Esto recuerda la teor\u00eda de la obcecaci\u00f3n o endurecimiento, de la que volver\u00e1 a hablarse en un contexto posterior. No obstante, dicha hostilidad es totalmente gratuita e insostenible, pues se dirige contra el \u00abjusto\u00bb. Aqu\u00ed hallamos el motivo de los justos perseguidos sin raz\u00f3n, como aparece, por ejemplo, en Sab 2:13-20, donde se dice: <\/p>\n<p>Proclama que tiene la ciencia de Dios <\/p>\n<p>y se llama a s\u00ed mismo hijo del Se\u00f1or. <\/p>\n<p>Se ha convertido en reproche de nuestros pensamientos; <\/p>\n<p>su sola presencia nos molesta; <\/p>\n<p>porque su vida es diferente de la de los dem\u00e1s <\/p>\n<p>y son distintas sus sendas. <\/p>\n<p>Nos tiene por falsa moneda, <\/p>\n<p>y de nuestros caminos se aparta como de impurezas. <\/p>\n<p>Proclama dichoso el fin de los justos <\/p>\n<p>y se glor\u00eda de tener por padre a Dios. <\/p>\n<p>Veamos si sus palabras son verdaderas <\/p>\n<p>y examinemos lo que al fin ser\u00e1 de \u00e9l. <\/p>\n<p>Pues si el justo es hijo de Dios, <\/p>\n<p>Dios lo acoger\u00e1 lo librar\u00e1 de manos de adversarios&#8230; <\/p>\n<p>Conden\u00e9moslo a muerte afrentosa <\/p>\n<p>pues, seg\u00fan sus palabras, Dios lo visitar\u00e1. <\/p>\n<p>Dentro por completo de esta l\u00ednea dice Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros puede dejarme convicto de pecado?\u00bb Es evidente, a todas luces, que nadie puede hacerlo. Jes\u00fas nada tiene que ver con el pecado. Es inocente por esencia (comp\u00e1rese la actuaci\u00f3n ante Pilato 18,29.38; 19,4.6, en que el motivo de la \u00abinocencia\u00bb desempe\u00f1a un papel esencial). El tema de la \u00abinocencia de Jes\u00fas\u00bb ha sido tambi\u00e9n importante, sin duda alguna, en la discusi\u00f3n de la comunidad cristiana con el juda\u00edsmo ya en los comienzos. Jes\u00fas es \u00abel justo\u00bb, que ha padecido sin motivo alguno; ah\u00ed se funda el convencimiento de la \u00abmuerte expiatoria y vicaria\u00bb de Jes\u00fas. Pero si Jes\u00fas no es evidentemente un mentiroso, sino que dice la verdad, \u00bfpor qu\u00e9 no se le cree? (v. 46). \u00e9sa es precisamente una pregunta angustiosa para el campo cristiano. Y no se puede responder de forma emp\u00edrica ni superficial. Por ello en el v. 47 sigue otra respuesta que encaja en el pensamiento jo\u00e1nico del origen dualista. Quien es de Dios escucha la palabra de Dios. Lo cual significa precisamente que quien escucha \u00ablas palabras de Dios\u00bb en la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas y las cree, muestra con ello su origen divino; as\u00ed como, a la inversa, en el no escuchar de la incredulidad se da a conocer lo contrario: un no proceder de Dios. Es \u00e9sta una argumentaci\u00f3n dura que hoy deber\u00edamos analizar, por buenas razones, con un sentido de reserva. <\/p>\n<p>3. JES\u00daS ES MAYOR QUE ABRAHAM Y TAMBI\u00e9N ES EL LUGAR DE LA PRESENCIA DE DIOS (Jn\/08\/48-59) <\/p>\n<p>F\u00e1cilmente se comprende que un ataque tan fuerte y masivo ten\u00eda que provocar una adecuada reacci\u00f3n violenta: <\/p>\n<p>48 Los jud\u00edos le respondieron: \u00bfNo decimos, con raz\u00f3n, que t\u00fa eres samaritano y que est\u00e1s endemoniado? <\/p>\n<p>Los jud\u00edos tildan, pues, de samaritano y de poseso a Jes\u00fas; le devuelven con ello el reproche de la filiaci\u00f3n diab\u00f3lica. Tambi\u00e9n en los sin\u00f3pticos se encuentra la incriminaci\u00f3n de que Jes\u00fas est\u00e1 personalmente pose\u00eddo por el diablo y que act\u00faa bajo influencia diab\u00f3lica. All\u00ed dicen de Jes\u00fas los escribas: \u00ab\u00e9ste tiene a Beelzebul\u00bb y \u00abpor arte de Beelzebul, pr\u00edncipe de los demonios, arroja \u00e9ste a los demonios\u00bb (Mar 3:22s). Posiblemente se trata de un reproche que corr\u00eda entre los c\u00edrculos jud\u00edos. Por el contrario, el apodo de samaritano no era habitual como insulto \u00bfPretender\u00e1 sobre todo calificar a Jes\u00fas de hereje? Es poco probable. \u00abEl acento cae sobre la acusaci\u00f3n de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica, que se hac\u00eda en conexi\u00f3n con la idolatr\u00eda y los encantamientos; los samaritanos hab\u00edan llegado a todo ello (cf. Justino, Apol. 26)\u00bb (Schnackenburg). <\/p>\n<p>49 Contest\u00f3 Jes\u00fas: Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre, mientras que vosotros me quit\u00e1is todo honor. 50 Pero yo no busco mi gloria; ya hay uno que la juzga y la busca. <\/p>\n<p>Rechaza el insulto; no est\u00e1 en modo alguno \u00abendemoniado\u00bb, como piensan sus enemigos; y justamente no porque se entiende a s\u00ed mismo como \u00abHijo de Dios\u00bb. Por el contrario, lo que le apremia sobre todo es la \u00abgloria del Padre\u00bb. Pero los enemigos niegan a Jes\u00fas la gloria y honra que le corresponde como a enviado de Dios (cf. 5,23) La afirmaci\u00f3n ha de entenderse una vez m\u00e1s desde este principio: \u00abEl enviado de un hombre es como \u00e9l mismo\u00bb Jes\u00fas es el representante de Dios en este mundo, por lo que le corresponde la honra adecuada. El v. 50 refrenda tal afirmaci\u00f3n. Sus oyentes deber\u00edan haber advertido ya que Jes\u00fas no busca realmente su propia \u00abgloria\u00bb; eso es algo que deja m\u00e1s bien en las manos de Dios, el cual acabar\u00e1 honrando y glorificando a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Mas el Padre es tambi\u00e9n quien \u00abjuzga\u00bb, y lo hace sobre todo mediante la glorificaci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, pronunciando sentencia contra el cosmos incr\u00e9dulo. La expresi\u00f3n recuerda adem\u00e1s la invocaci\u00f3n del juicio divino, especialmente frecuente en los salmos. El hombre piadoso y justo, oprimido y sin encontrar ninguna ayuda entre sus semejantes, presenta su causa ante el tribunal divino, porque espera la ayuda de Dios (cf., por ej., Sal 7:9; 22; y tambi\u00e9n Sab 3:1-8). De modo similar, en este enfrentamiento Jes\u00fas conf\u00eda su causa a Dios, que al final pronuncia el fallo verdadero. <\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n siguiente aporta una nueva idea: <\/p>\n<p>51 De verdad os aseguro: El que guarda mi palabra, no morir\u00e1 jam\u00e1s. <\/p>\n<p>El vers\u00edculo introduce toda una serie de afirmaciones nuevas, que ahora desarrollan de manera positiva la importancia de Jes\u00fas como revelador de Dios y portador de su salvaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n: \u00abDe verdad os aseguro&#8230;\u00bb (texto original: amen, amen) califica la sentencia siguiente, incluso de manera formal, como un texto de revelaci\u00f3n. Quien guarda la palabra de Jes\u00fas con fe y la convierte en algo determinante para s\u00ed, no ver\u00e1 la muerte jam\u00e1s; frase que no es sino el giro negativo de la expresi\u00f3n positiva \u00abvida eterna\u00bb, que ya hemos encontrado repetidas veces. Es una afirmaci\u00f3n en la que se escandalizan los jud\u00edos: <\/p>\n<p>52 Dij\u00e9ronle los jud\u00edos: Ahora s\u00ed que estamos seguros de que est\u00e1s endemoniado. Muri\u00f3 Abraham y los profetas. Y t\u00fa dices: El que guarda mi palabra, no experimentar\u00e1 la muerte jam\u00e1s. 53 \u00bfAcaso eres t\u00fa mayor que nuestro padre Abraham, que muri\u00f3? Y tambi\u00e9n los profetas murieron. \u00bfPor qui\u00e9n te tienes t\u00fa? <\/p>\n<p>Los jud\u00edos han entendido perfectamente la pretensi\u00f3n que late en la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, a saber: que \u00e9l confiere la vida eterna. Y en ello ven la confirmaci\u00f3n de su reproche de posesi\u00f3n diab\u00f3lica. Un hombre, que asegura poder dar vida eterna con su palabra, no puede ser, en modo alguno, una persona \u00abnormal\u00bb, puesto que se atribuye una facultad que compete s\u00f3lo a Dios. Si el gran patriarca del pueblo jud\u00edo hubo de pagar tributo a la muerte y si los emisarios de Dios en el Antiguo Testamento, los profetas, murieron asimismo, no cabe duda de que en la pretensi\u00f3n hay una valoraci\u00f3n excesiva de s\u00ed mismo. Jes\u00fas se contrapone de una manera irritante sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda a los grandes hombres piadosos del pasado, cuando asegura que quien guarde su palabra \u00abno saborear\u00e1 la muerte jam\u00e1s\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abexperimentar la muerte\u00bb (lit. \u00absaborear\u00e1\u00bb o gustar\u00e1) es una met\u00e1fora jud\u00eda y recuerda el \u00abamargo sabor de Ia muerte\u00bb. <\/p>\n<p>Es verdad que tampoco era extra\u00f1a a la tradici\u00f3n jud\u00eda la idea de que algunos hombres piadosos, como Henoc o el profeta El\u00edas, hab\u00edan sido arrebatados directamente de la tierra al cielo. Pero aqu\u00ed el acento recae en que el hombre Jes\u00fas promete la vida eterna. \u00bfAcaso es Jes\u00fas mayor que Abraham y los profetas, todo los cuales hubieron de morir? (cf. tambi\u00e9n 4,12). En todo caso se impone la pregunta. Y la idea se entiende desde luego como una pretensi\u00f3n inaudita. Cuando los enemigos le preguntan: \u00bfPero t\u00fa por qui\u00e9n te tienes?, en sus palabras late el convencimiento de que la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas s\u00f3lo puede apoyarse en una supervaloraci\u00f3n infundada e insostenible de s\u00ed mismo. A una persona as\u00ed s\u00f3lo le interesa una exaltaci\u00f3n desmedida. <\/p>\n<p>54 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Si yo me glorificara a m\u00ed mismo mi gloria no valdr\u00eda nada; es el Padre el que me glorifica, de quien vosotros dec\u00eds que es vuestro Dios, 55 pero al que no conoc\u00e9is. En cambio, yo s\u00ed lo conozco. Y si dijera que no lo conozco, yo ser\u00eda, al igual que vosotros, un embustero. Pero s\u00ed lo conozco y guardo su palabra. 56 Vuestro padre Abraham se llen\u00f3 de gozo con la idea de ver mi d\u00eda, y lo vio, y se llen\u00f3 de j\u00fabilo. <\/p>\n<p>Jes\u00fas rechaza el reproche de la desmesurada supervaloraci\u00f3n de s\u00ed mismo. Lo que afirma de s\u00ed no es ning\u00fan \u00abhacerse pasar por\u00bb, sino la pura verdad, que debe proclamar en virtud de su radical vinculaci\u00f3n a Dios. Jes\u00fas no se da gloria a s\u00ed mismo; si lo hiciera, tal gloria ser\u00eda realmente nada, ya que no pasar\u00eda de una pretensi\u00f3n hueca. Es el propio Padre el que \u00abhonrar\u00e1\u00bb y \u00abglorificar\u00e1\u00bb (ambos conceptos resuenan en el original griego doxazein) a Jes\u00fas. Lo cual significa que no es Jes\u00fas el que hace valer una pretensi\u00f3n personal, sino una pretensi\u00f3n de Dios. Vista desde ese Dios glorificador, la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas, que le hace aparecer superior al patriarca Abraham y a los profetas, no es un fatuo \u00abhacerse pasar por\u00bb, sino la verdad por la que Jes\u00fas trabaja. Dios mismo glorificar\u00e1 a Jes\u00fas, ese Dios al que se reclaman los jud\u00edos en su confesi\u00f3n de fe al decir que \u00abes nuestro Dios\u00bb, referencia a las f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n jud\u00edas (*). <\/p>\n<p>Entre el Dios de los jud\u00edos y el Dios de Jes\u00fas no hay diferencia alguna. Pero en el fondo, el reproche proclama que los jud\u00edos no han conocido a ese Dios; su deficiente conocimiento divino se refleja, seg\u00fan Juan, en el desconocimiento de Jes\u00fas: al no admitir al revelador, ignoran a su propio Dios. Jes\u00fas, por el contrario, conoce a Dios, porque de \u00e9l ha venido como Logos hecho carne. La afirmaci\u00f3n vuelve a formular el principio jo\u00e1nico de revelaci\u00f3n de que s\u00f3lo Jes\u00fas es el revelador definitivo de Dios, porque de alg\u00fan modo conoce la esencia m\u00e1s \u00edntima de Dios, ya que le conoce y proclama como Padre. Si afirmara algo distinto, Jes\u00fas ser\u00eda de hecho un \u00abmentiroso\u00bb. Es, pues, todo lo contrario de cuanto piensan sus enemigos. Jes\u00fas ser\u00eda mendaz, si cediendo al deseo humano rebajase su propia pretensi\u00f3n o si quisiera negarla. Pero no hace m\u00e1s que guardar fielmente la palabra de su Padre, permaneciendo fiel a su mandato hasta el fin. Con ello queda respondida con propiedad la pregunta de los jud\u00edos de si Jes\u00fas era acaso mayor que Abraham y los profetas. En definitiva, Dios mismo dar\u00e1 la respuesta con la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Y ahora puede Jes\u00fas avanzar un paso m\u00e1s y decir que el patriarca Abraham hab\u00eda esperado \u00abmi d\u00eda\u00bb (v. 56). Es una afirmaci\u00f3n que recoge la esperanza jud\u00eda de que los patriarcas participar\u00e1n del mundo futuro en el tiempo escatol\u00f3gico y, muy especialmente, en los d\u00edas mesi\u00e1nicos. \u00abEl d\u00eda de Jes\u00fas no es naturalmente s\u00f3lo el tiempo de su aparici\u00f3n en el puro sentido cronol\u00f3gico, sino a la vez y sobre todo&#8230; el d\u00eda escatol\u00f3gico, el d\u00eda de la llegada del Hijo del hombre\u00bb. Con Jes\u00fas ya est\u00e1 presente el Mes\u00edas, el salvador, que abre el tiempo de la salvaci\u00f3n. Ese es el d\u00eda que ha deseado ver Abraham, que lo ha visto y que, en consecuencia, le ha llenado de alegr\u00eda escatol\u00f3gica, la alegr\u00eda por la presencia de la salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* Aqu\u00ed has que referirse especialmente a la f\u00f3rmula lit\u00fargica \u00abYahveh nuestro Dios\u00bb, por ej. \u00abAlabado seas t\u00fa, Yahveh nuestro Dios, rey del mundo\u00bb, etc. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>57 Contest\u00e1ronle los jud\u00edos: \u00bfTodav\u00eda no tienes cincuenta a\u00f1os, y has visto a Abraham? 58 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: De verdad os aseguro: Antes que Abraham existiera, yo soy. 59 Entonces tomaron piedras para tir\u00e1rselas, pero Jes\u00fas se escondi\u00f3 y sali\u00f3 del templo. <\/p>\n<p>Los jud\u00edos reaccionan a la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, entendida en sentido escatol\u00f3gico (v. 57) con un equ\u00edvoco jo\u00e1nico, ya que argumentan con la cronolog\u00eda. Ese Jes\u00fas, que todav\u00eda no ha cumplido el medio siglo, \u00bfc\u00f3mo puede haber visto a Abraham? \u00a1Eso es un absurdo! Pero ello revela una ligera inversi\u00f3n de los t\u00e9rminos. Lo que Jes\u00fas hab\u00eda dicho es que \u00abAbraham vio mi d\u00eda\u00bb, mientras que en el equ\u00edvoco esa afirmaci\u00f3n se traduce por la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas ha visto a Abraham. Frente a lo que Jes\u00fas ha dicho, este equ\u00edvoco se revela como un absurdo. Pero de ese modo se prepara la afirmaci\u00f3n siguiente, que constituye la cima absoluta del discurso jo\u00e1nico de revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La sentencia reveladora del v. 58 est\u00e1, en el texto original, una vez m\u00e1s introducida con el doble amen, amen, m\u00e1s justificado aqu\u00ed por tratarse de algo realmente definitivo y supremo entre lo que pudiera decirse. La sentencia es \u00e9sta: \u00abAntes de que Abraham existiera, yo soy.\u00bb <\/p>\n<p>Los expositores cristianos han advertido desde siempre el cambio de verbos y de tiempos que se da en la misma. Al existir (genesthai = empezar a existir) de Abraham se contrapone el absoluto \u00abyo-soy\u00bb (ego eimi), que implica una presencia absoluta. Abraham pertenece al hist\u00f3rico mundo humano del devenir temporal. Es verdad que tambi\u00e9n Jes\u00fas habla y se pronuncia en este mundo hist\u00f3rico; pero su palabra, m\u00e1s a\u00fan \u00e9l mismo, viene del mundo divino que est\u00e1 por encima del tiempo; llega desde la eternidad presente. En ese sentido el absoluto \u00abyo soy\u00bb trasciende asimismo el momento hist\u00f3rico presente. <\/p>\n<p>La paradoja est\u00e1 en que un hombre hist\u00f3rico asume esa f\u00f3rmula con la pretensi\u00f3n de definirse. En el fondo lo que Jes\u00fas dice aqu\u00ed es: Yo soy la revelaci\u00f3n de Yahveh. Yo soy el lugar de la presencia y de la revelaci\u00f3n divinas en la historia. As\u00ed, esta formulaci\u00f3n convierte el kairos terrestre en eternidad, y la eternidad en el hist\u00f3rico kairos terreno de la salvaci\u00f3n. Para los adversarios jud\u00edos de Jes\u00fas semejante pretensi\u00f3n es una blasfemia, una ofensa a Dios, que en la concepci\u00f3n de la \u00e9poca merec\u00eda la pena de muerte. Y quieren apedrear a Jes\u00fas. Pero Jes\u00fas escapa a su intento y abandona el templo (v. 59). \u00bfQuiz\u00e1s que con la marcha de Jes\u00fas abandona tambi\u00e9n el templo la shekina de Yahveh? &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>1. La verdad os har\u00e1 libres \/Jn\/08\/32 <\/p>\n<p>En el Evangelio seg\u00fan Juan la sentencia \u00ab&#8230;y conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb, as\u00ed como la continuaci\u00f3n \u00ab&#8230;si el Hijo os libera, ser\u00e9is realmente libres\u00bb indica que no ha de entenderse en la cognoscitiva l\u00ednea te\u00f3rica en general, sino de un modo cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico. La verdad, que libera, es Jesucristo en persona. Y la libertad es la salvaci\u00f3n de los hombres, que a trav\u00e9s de Jes\u00fas han conocido a Dios como a su Padre y que ahora pertenecen a la casa de Dios como miembros en pleno derecho. Seg\u00fan Tom\u00e1s de Aquino, el logro de la libertad es el bien supremo que produce en los creyentes el conocimiento de la verdad. Para el Aquinatense el \u00abliberar\u00bb no s\u00f3lo asegura la libertad contra el miedo, es decir, un mero sentimiento ps\u00edquico de libertad, sino un aut\u00e9ntico \u00abhacer libre\u00bb de cualquier tipo de error, de la esclavitud del pecado y de la corrupci\u00f3n de la muerte (1). <\/p>\n<p>Pero en el curso de la historia, sobre todo a partir de la Ilustraci\u00f3n, la sentencia \u00abla verdad os har\u00e1 libres\u00bb ha sido interpretada en el sentido de que toda clase de verdad (nueva) tiene un car\u00e1cter liberador y emancipatorio: Verdad, en este caso, es la verdad filos\u00f3fica, cient\u00edfico-natural, la verdad hist\u00f3rica y la pol\u00edtico-social, cuyo car\u00e1cter ilustrado se pone de manifiesto en contra del oscurantismo de la religi\u00f3n popular y de la fe en los dogmas, y tambi\u00e9n contra las injustas e injustificadas pretensiones dominadoras de las monarqu\u00edas absolutistas. Es, adem\u00e1s, la verdad de la raz\u00f3n libre y de la libre investigaci\u00f3n, que trabaja sin los supuestos dogm\u00e1ticos, es decir, indemostrados e indemostrables, frente a un sistema autoritario, que pretende para s\u00ed un conocimiento de la verdad no cuestionable y su plena posesi\u00f3n. Desde la revoluci\u00f3n francesa de 1789 ah\u00ed entran tambi\u00e9n los modernos derechos de libertad de la persona humana, libertad de conciencia y de religi\u00f3n, libertad para exponer en p\u00fablico las propias opiniones, la tolerancia y todo el complejo de los \u00abderechos humanos\u00bb. <\/p>\n<p>Al ritmo de esa evoluci\u00f3n las iglesias, y sobre todo la Iglesia cat\u00f3lica, fueron adquiriendo cada vez m\u00e1s la reputaci\u00f3n de enemigas de la verdad y la libertad as\u00ed entendidas. Durante el siglo XIX y comienzos del XX la Iglesia oficial se opone al desarrollo de los modernos derechos de libertad. \u00abY de esta de todo punto pest\u00edfera fuente del indiferentismo, mana aquella sentencia absurda y err\u00f3nea, o m\u00e1s bien, aquel delirio de que la libertad de conciencia ha de ser afirmada y reivindicada para cada uno\u00bb, se dice en la enc\u00edclica MIRARI-VOS de Gregorio-XVI (15 de agosto de 1832). Asimismo en su Syllabus o \u00abcolecci\u00f3n de errores modernos\u00bb, de 8 de diciembre de 1864, P\u00edo IX polemizaba contra el liberalismo y sus exigencias de libertad religiosa y de tolerancia p\u00fablica. <\/p>\n<p>Se trata ah\u00ed del problema del trauma del \u00abmundo moderno\u00bb sin resolver. A contrapelo de las consecuencias de la Reforma y de los diversos movimientos de la Ilustraci\u00f3n, el catolicismo -sobre todo en sus representantes m\u00e1s altos, los papas y la curia romana- se va haciendo cada vez m\u00e1s cerrado, autoritario y apolog\u00e9tico. <\/p>\n<p>En el fondo lo que aqu\u00ed se discute es la \u00ablegitimidad del modernismo\u00bb en una dependencia rom\u00e1ntica de las ideas medievales. Se conjuran muy especialmente \u00ablos peligros\u00bb de los modernos y del \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb. El caso de Galileo hace que la moderna ciencia de la naturaleza, con sus m\u00e9todos emp\u00edricos, se desarrolle en contra de la Iglesia y del dogma eclesial. La medicina y la biolog\u00eda -esta \u00faltima sobre todo en la forma de la teor\u00eda evolucionista de Darwin- aportan una enorme contribuci\u00f3n a la concepci\u00f3n moderna del hombre; lo que conduce a una nueva y positiva concepci\u00f3n del cuerpo humano y, en ese contexto, tambi\u00e9n de la sexualidad. La filosof\u00eda moderna y la moderna concepci\u00f3n cient\u00edfica -valiendo esto de manera muy particular para las ciencias hist\u00f3rico-cr\u00edticas- se al\u00edan con la Ilustraci\u00f3n y la libertad de conciencia. Finalmente, en la l\u00ednea de la Revoluci\u00f3n francesa y la conmoci\u00f3n del sistema estatal europeo a comienzos del siglo XIX, cuando tambi\u00e9n las gentes de visi\u00f3n amplia pod\u00edan ya prever el final de los Estados Pontificios, se llega a la \u00abangustia\u00bb altamente neur\u00f3tica de los dirigentes eclesiales, que se echan en brazos de la reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>El liberalismo, el socialismo y el nacionalismo -en menor escala, aunque no menos peligroso- se convierten en los fantasmas espantosos citados de continuo, en las potencias demon\u00edacas que sacan al mundo de sus cimientos. Pero entre tanto va desarroll\u00e1ndose la sociedad burguesa, surge la moderna sociedad industrial, esencialmente impulsada y sostenida por el \u00abcuarto estado\u00bb del \u00abproletariado\u00bb, del mundo obrero que la Iglesia pierde en su mayor parte. Lo cual impide durante largo tiempo una comprensi\u00f3n positiva de la t\u00e9cnica moderna as\u00ed como del mundo moderno del trabajo. <\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, sobre todo a partir de Le\u00f3n XIII (1878-1903), se llega a las primeras aperturas cautas a la modernidad, aunque siempre mermadas y estrechas (crisis \u00abmodernista\u00bb), hasta que bajo Juan XXIII (1958-1963) se da una primera apertura decisiva. Una visi\u00f3n de conjunto descubre c\u00f3mo el profundo \u00abmiedo a la modernidad\u00bb y la alianza con los poderes reaccionarios del siglo XIX condujeron a la enfermiza desconfianza contra las ciencias modernas y su concepci\u00f3n de la verdad as\u00ed como contra las libertades individuales y sociales de la burgues\u00eda moderna por parte de la Iglesia cat\u00f3lica, sumida en un retroceso hist\u00f3rico-cultural, que adem\u00e1s le impidi\u00f3 una colaboraci\u00f3n prof\u00e9tico-cr\u00edtica en la configuraci\u00f3n de la sociedad moderna. Las cosas empezaron a cambiar poco a poco en la primera mitad del siglo presente. Y ha sido el concilio Vaticano II, el que con la aceptaci\u00f3n de los modernos derechos humanos de libertad, ha representado una primera cima en esa direcci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00abLos hombres de nuestro tiempo son cada d\u00eda m\u00e1s conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el n\u00famero de quienes exigen que los hombres, en su actuaci\u00f3n, gocen y usen de su propio criterio, y de una libertad responsable, no movidos por coacci\u00f3n, sino guiados por la conciencia del deber\u00bb (2). \u00abEl concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Dicha libertad consiste en que todos los hombres han de estar libres de cualquier violencia, tanto por parte de grupos aislados o sociales, as\u00ed como de cualquier tipo de presi\u00f3n humana; de manera que en las cosas religiosas nadie se vea forzado a actuar en contra de su conciencia, ni se vea impedido ni en privado, ni en p\u00fablico, como individuo o en uni\u00f3n con otros de obrar de acuerdo con su conciencia dentro de los l\u00edmites adecuados. Declara, adem\u00e1s, el concilio que el derecho a la libertad religiosa se fundamenta realmente en la dignidad de la misma persona humana, tal como es conocida por la palabra revelada de Dios y por la propia raz\u00f3n. Ese derecho de la persona humana a la libertad religiosa debe ser reconocido en el orden jur\u00eddico de la sociedad, de manera que se convierta en un derecho civil\u00bb (3). <\/p>\n<p>La gran importancia de los derechos humanos se subraya repetidas veces en la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual hoy (Gaudium et spes). Baste un solo ejemplo: \u00abDe la conciencia viva de la dignidad humana surge ciertamente en diversas partes del mundo el deseo de crear un nuevo orden pol\u00edtico-jur\u00eddico, que asegure en la vida p\u00fablica una mejor protecci\u00f3n de los derechos de la persona humana; como son el derecho de reuni\u00f3n, la libertad de asociaci\u00f3n y de opini\u00f3n, as\u00ed como el derecho a una confesi\u00f3n privada y p\u00fablica de la religi\u00f3n. La garant\u00eda de esos derechos de la persona es, en efecto, la condici\u00f3n necesaria para que los ciudadanos, individualmente o asociados, puedan tomar parte activa en la vida y direcci\u00f3n del Estado\u00bb (4). <\/p>\n<p>Con ello la Iglesia cat\u00f3lica se ha pronunciado en principio a favor de los derechos humanos y de los modernos derechos de libertad, sin los que no pueden prosperar la verdad cient\u00edfica y social, ni tampoco la verdad de la religi\u00f3n. Cierto que el asunto presenta dos aspectos. Primero, se trata de las afirmaciones que la Iglesia formula frente al mundo, la sociedad moderna y los Estados modernos. La Iglesia desea comparecer ante ellos como defensora de los derechos humanos y tambi\u00e9n desde luego de los modernos derechos de libertad. Esto \u00faltimo, sobre todo, en raz\u00f3n de su propia actuaci\u00f3n p\u00fablica en un Estado y en una sociedad modernos. Lo cual no es falso, aunque redunde en su propio inter\u00e9s; porque, de hecho, en la misi\u00f3n y tarea de la Iglesia entra el predicar abiertamente el evangelio as\u00ed como el de defender su realizaci\u00f3n privada y social. Es incluso su obligaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Por otra parte, las afirmaciones acerca de la libertad y de los derechos humanos crean problemas dentro de la propia Iglesia. Con conciencia tranquila se puede decir que aqu\u00ed estamos todav\u00eda lejos de conocer todos los problemas y de haber sacado todas las consecuencias. M\u00e1s bien se abre aqu\u00ed una evidente contradicci\u00f3n entre las pretensiones que la Iglesia y sobre todo el papa que enarbolan \u00abhacia fuera\u00bb, frente a la opini\u00f3n p\u00fablica del mundo pol\u00edtico, y la conducta \u00abhacia dentro\u00bb, en la que no siempre se tienen muy en cuenta los derechos humanos y la libertad del cristiano. Aqu\u00ed sigue dej\u00e1ndose sentir muy poco aquello de que \u00abla verdad os har\u00e1 libres\u00bb. En todo caso los derechos humanos, la libertad de conciencia y la libertad del trabajo cient\u00edfico en todos los campos y de acuerdo con los m\u00e9todos de la cr\u00edtica moderna tienen que estar garantizados de tal modo que ning\u00fan miembro de la Iglesia, cualquiera sea su estrato y grado, tenga el sentimiento de estar expuesto dentro de la Iglesia a un capricho autoritario. En una palabra, si la Iglesia quiere realmente merecer credibilidad como abogada de la verdad de Jes\u00fas en el mundo, debe empe\u00f1arse con todas sus fuerzas por llevar a cabo en su interior lo que defiende fuera de su \u00e1mbito y exige a los dem\u00e1s. De otro modo se corrompe a s\u00ed misma. S\u00f3lo resulta digna de cr\u00e9dito como un lugar en que el hombre puede experimentar una mayor libertad interna y externa y una humanidad mayor que en cualquier otra parte del mundo. Y de ello son responsables todos los cristianos.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. TOMAs DE AQUINO, n\u00ba. 1199. Cf. Tambi\u00e9n J.O. Tu\u00f1\u00ed, La verdad os har\u00e1 libres (liberaci\u00f3n y libertad del creyente en el 4.\u00b0 ev.), Herder, Barcelona 1973. <\/p>\n<p> 2. Declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa, del Concilio Vaticano II, art. 1. <\/p>\n<p> 3. Libertad religiosa, del Concilio Vaticano II, art.2. <\/p>\n<p> 4. Constituci\u00f3n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. art. 73. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>2. El problema del demonio <\/p>\n<p>Como hemos dicho anteriormente, a m\u00ed me parece que el problema de la existencia del diablo es una cuesti\u00f3n ociosa que en el fondo no hay por qu\u00e9 responder. No se puede poner ciertamente en duda que existe toda una serie de fen\u00f3menos, que se han relacionado con el poder del diablo; ah\u00ed radica propiamente el verdadero problema. Por ello interesa analizar esos fen\u00f3menos y buscar explicaciones mejores y m\u00e1s comprensivas, como las que ofrece, por ejemplo, la psicolog\u00eda moderna. A veces se argumenta as\u00ed en la Biblia, y m\u00e1s en el Nuevo Testamento que en el Antiguo, se habla del diablo; por consiguiente, el diablo pertenece a la revelaci\u00f3n; existe en virtud de la palabra divina revelada y hemos de admitir su existencia. Y \u00e9se es un buen argumento tradicional. Hoy sabemos ciertamente que tambi\u00e9n los textos revelados de la Biblia dependen en muchos aspectos de la imagen del mundo entonces dominante, reflejando las huellas del tiempo en que surgieron. Conocemos mejor las diferentes influencias hist\u00f3rico-religiosas, que se dejaron sentir sobre tales textos. Y, finalmente, sabemos que es preciso distinguir entre lo que pretenden afirmar los textos b\u00edblicos realmente y los recursos de la presentaci\u00f3n literaria. Los textos b\u00edblicos tal como est\u00e1n no son dogmas fijos e inmutables, sino que es necesario interpretarlos. <\/p>\n<p>El diablo es una importante figura simb\u00f3lica del controvertido poder del mal. En ciertas \u00e9pocas de la historia humana reaparece la experiencia de que el mal es tan poderoso en el mundo que supera toda la capacidad imaginativa del hombre, especialmente en tiempos de guerra o en \u00e9pocas de un injusto gobierno tir\u00e1nico. Basta pensar en las experiencias del tiempo de Hitler y de la segunda guerra mundial. A ellas va indisolublemente unida la aniquilaci\u00f3n de los jud\u00edos. A nosotros no sigue pareciendo inconcebible que los hombres puedan ser tan malvados; y ello por razones que a nosotros se nos antojan ciertamente rid\u00edculas, pero que tuvieron unas consecuencias absurdas y fat\u00eddicas, como la idea de que los jud\u00edos eran una raza inferior. Se vio en ellos el chivo expiatorio de todos los problemas posibles, incluido el del paro durante la crisis econ\u00f3mica mundial de 1929. \u00abLos jud\u00edos son nuestra desgracia\u00bb, se repet\u00eda entonces. \u00bfD\u00f3nde estaba aqu\u00ed el diablo? El diablo, los demonios, eran los nazis; pero con nuestra indiferencia, pereza y cobard\u00eda tampoco nosotros fuimos por completo inocentes en todo ello. Por otra parte, los nazis identificaron a los jud\u00edos con el diablo, ellos hicieron de los jud\u00edos el demonio para los \u00abverdaderos alemanes\u00bb. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con ello? Que trasladaron a los jud\u00edos el mal y lo que de una manera abiertamente primitiva y arcaica consideraban como tal. Pasado el fantasma diab\u00f3lico de los doce a\u00f1os, se vio que nosotros, los alemanes, no est\u00e1bamos exonerados de nuestra responsabilidad hist\u00f3rica. Est\u00e1bamos afectados por ella, y as\u00ed fue de hecho. <\/p>\n<p>Hemos quedado en que el \u00abdiablo\u00bb hubo de asumir una funci\u00f3n exonerativa. Dios, creador y se\u00f1or de la historia, no es responsable del mal que acontece en el mundo; no es \u00e9l quien obra el mal, sino el diablo. Pero aqu\u00ed hemos de seguir pregunt\u00e1ndonos: \u00bfEs tal vez la creencia en el diablo tambi\u00e9n una exoneraci\u00f3n para el hombre? \u00bfPorque el hombre no quiere entenderse a s\u00ed mismo como causa del mal, porque no quiere identificarse con el mal en su propio interior ni tampoco con el mal en las circunstancias, situaciones y estructuras externas, ni afrontarlo seriamente? Hoy ya no podemos atribuir al diablo y a sus catervas de demonios las cat\u00e1strofes, desgracias, guerras, matanzas populares en todos los rincones del mundo, las dictaduras insensatas, la brutalidad de los Estados totalitarios, la carrera de armamentos, el hambre y tantas otras calamidades. Incluso si lo hacemos de un modo puramente simb\u00f3lico, ya no nos sirve. Tenemos que asumir personalmente la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias as\u00ed como de nuestras omisiones. El diablo est\u00e1 en cada uno de nosotros. <\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, es ciertamente importante que Juan caracterice al diablo mediante los dos conceptos de homicidio y mentira, de hostilidad a la vida y a la verdad. Son dos caracterizaciones generales que pueden resultar instructivas. Homicidio y mentira son de hecho las potencias ocultas y manifiestas, que destruyen la vida y la hacen imposible. Mas tambi\u00e9n aqu\u00ed conviene empezar diciendo que siempre hay hombres que se matan unos a otros, y hombres que se enga\u00f1an mutuamente. Las cosas no eran muy diferentes en tiempos de Jes\u00fas. Y damos un segundo paso, por cuanto que en nuestra \u00e9poca tampoco las cosas han cambiado mucho. Ya nos hemos referido varias veces a Auschxvitz. Tambi\u00e9n all\u00ed actuaron el gusto de matar, el sadismo y la mentira; y todo ello en forma de antisemitismo. HiJos que tienen por padre antiespiritual al diablo, homicida y mentiroso desde el comienzo, son todos los que se abandonan sin resistencia al odio y la mentira. Pero quien ha descubierto que todas esas posibilidades las lleva en s\u00ed mismo, de manera consciente o inconsciente, se horrorizar\u00e1 profundamente, ser\u00e1 sensato y desterrar\u00e1 de su lenguaJe el concepto de filiaci\u00f3n diab\u00f3lica. <\/p>\n<p>3. La cuesti\u00f3n de la presencia de Dios <\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se puede encontrar a Dios? Juan defiende resueltamente la idea de que a Dios se le encuentra en Jesucristo. Esa es la respuesta de la fe cristiana, que el cuarto Evangelio expone al enfrentarse con la concepci\u00f3n jud\u00eda. Aqu\u00ed conviene ver con toda sencillez que los cristianos est\u00e1n realmente convencidos de que el Dios oculto e invisible nos sale al encuentro en la persona de Jes\u00fas. El reconocimiento de esa verdad equivale a creer, y ello en el sentido de un asentimiento que no requiere ulteriores demostraciones. <\/p>\n<p>Viene a cuento la historia jud\u00eda de El arbusto despreciado: <\/p>\n<p>Un pagano pregunta a Rabban Gamaliel: \u00bfPor qu\u00e9 el Santo -bendito sea- se ha revelado a Mois\u00e9s en la zarza? Y \u00e9l le responde: Porque de hab\u00e9rsele revelado en un algarrobo o en una higuera, yo podr\u00eda pensar que en la tierra existe un lugar libre de la shekina; pero se le manifest\u00f3 en la zarza, para ense\u00f1arte que no hay lugar alguno en la tierra, libre de la shekina. <\/p>\n<p>A m\u00ed me parece que ambas afirmaciones tienen mucho que decirse entre s\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 la revelaci\u00f3n de Dios en el miserable zarzal? \u00bfPor qu\u00e9 la revelaci\u00f3n de Dios en el hombre pobre y despreciado que fue Jes\u00fas de Nazaret? <\/p>\n<p>Y de ambas afirmaciones siguen emanando esc\u00e1ndalos. Pues que incluso la fe en Jes\u00fas tiene que enfrentarse con un Dios oculto, y la historia entera del cristianismo no ha podido impedir que todav\u00eda hoy sigamos viviendo en una \u00e9poca atea en buena medida, en una \u00e9poca que no es simplemente la del ocultamiento de Dios, sino la de su ausencia. Nuestra seguridad teol\u00f3gica para hablar de Dios produce a veces una impresi\u00f3n de fantasmal. Pues en ocasiones se habla de una realidad total y absolutamente amundana en forma tal que parece tratarse de una carga de patatas o de hortalizas en un mercado. Las cosas pueden discurrir de forma tan ruda y crasa, sobre todo cuando se pretende imponer ciertas exigencias o apelaciones morales en nombre de Dios. Nosotros -te\u00f3logos, eclesi\u00e1sticos, etc.- hablamos ciertamente de Dios como profesionales, y deber\u00edamos reflexionar a fondo una y otra vez sobre nuestro lenguaje, para ver si es o no el adecuado. Pero muchas veces existe una necesidad interna para hablar de Dios. La fe o la emoci\u00f3n del coraz\u00f3n pueden no diferenciarse en ciertas situaciones, que desde luego no son las de cada d\u00eda. Y es necesario saber c\u00f3mo hacerlo y en qu\u00e9 contexto. <\/p>\n<p>ATEISMO\/RAZONES: Hoy, en nuestro mundo, se da el hablar de Dios en unas condiciones totalmente secularizadas de una \u00e9poca atea. El ate\u00edsmo moderno es un fen\u00f3meno social a escala planetaria, con el que han de enfrentarse todas las religiones. Marca no s\u00f3lo a los incr\u00e9dulos; tambi\u00e9n los creyentes har\u00e1n bien en reconocer su propia participaci\u00f3n en esa atm\u00f3sfera com\u00fan. Ya no vivimos en la edad media, en la que Dios era, por as\u00ed decirlo, una \u00abrealidad p\u00fablica\u00bb. Son muchas las razones de ese ate\u00edsmo. La emancipaci\u00f3n del hombre moderno, a la que ya nos hemos referido, tiene no peque\u00f1a parte. A Dios -que equivale a decir el Dios que presentan las Iglesias cristianas- se le siente cada vez menos como liberador, como el Dios de mi libertad; m\u00e1s bien se le experimenta como enemigo y obst\u00e1culo de la libertad humana y de la capacidad de autorrealizaci\u00f3n del hombre y de la configuraci\u00f3n del mundo. <\/p>\n<p>Agreguemos en seguida que en esa experiencia negativa de Dios como enemigo de la libertad humana no ha influido tanto la idea b\u00edblica de Dios como la mediatizaci\u00f3n de ese mismo Dios por sus representantes humanos. El hombre deber\u00eda llevar a cabo el arriesgado experimento de su autorrealizaci\u00f3n moderna en la ciencia y en la transformaci\u00f3n t\u00e9cnica del mundo a una con los cambios pertinentes de conciencia, y renunciar para ello a la hip\u00f3tesis de Dios. En definitiva, el gran descubrimiento de Ludwig \u00b7Feuerbach es que Dios no es m\u00e1s que el ser del hombre, proyectado hacia fuera, objetivado y por ende alienado. \u00abLa personalidad de Dios es, pues, el medio por el que el hombre convierte las determinaciones y representaciones de su propio ser en determinaciones y representaciones de otro ser fuera de s\u00ed mismo. La personalidad de Dios no es sino la misma personalidad del hombre proyectada fuera y objetivada\u00bb. Para Feuerbach se trata, por consiguiente, de que el hombre vuelva a hacer suyas esas propiedades enajenadas de su ser. y de que en adelante sea el hombre, y no Dios, el ser supremo para el hombre (\u00b7Marx-Karl). <\/p>\n<p>El hombre ya no necesita la hip\u00f3tesis de Dios para la explicaci\u00f3n cient\u00edfica del mundo; pero tampoco lo necesita para su propia realizaci\u00f3n hist\u00f3rico-pol\u00edtica y social. En ese paisaje hist\u00f3rico resuena la famosa expresi\u00f3n de Nietzsche sobre el hombre loco que proclama a los hombres de entonces, todav\u00eda un poco consternados, la \u00abmuerte de Dios\u00bb y que introduce la era del nihilismo. La apolog\u00e9tica cristiana tradicional se ha enfrentado de manera demasiado simplista con el ate\u00edsmo, y especialmente con su significaci\u00f3n determinante en lo cient\u00edfico, lo social y lo pol\u00edtico. La teolog\u00eda de la muerte de Dios cierto que no era la respuesta adecuada; pero s\u00ed que comprendi\u00f3 atinadamente las condiciones presentes que hab\u00edan de tenerse en cuenta para poder hablar de Dios en forma responsable. <\/p>\n<p>A ello se suma el que en c\u00edrculos eclesiales apenas se ha planteado la cuesti\u00f3n de si la eclesialidad tradicional no ha tenido una parte importante de culpa en el ate\u00edsmo moderno. \u00abEst\u00e1 escrito que el nombre del Se\u00f1or es blasfemado entre los gentiles por vuestra causa\u00bb (\/Rm\/02\/24; cf.  Isa 52:6). Lo que Pablo no tuvo inconveniente en achacar a los jud\u00edos de su tiempo, deber\u00edan tambi\u00e9n achac\u00e1rselo a si mismos los cristianos de hoy. Con sus cruzadas, llevadas a cabo contra los infieles de Oriente y contra los herejes del Sur de Francia, con su inquisici\u00f3n, sus guerras de religi\u00f3n, sus quemas de brujas y, finalmente, con sus persecuciones de jud\u00edos, su desprecio al hombre y su legalismo, han contribuido de manera decisiva hasta el d\u00eda de hoy a que Dios, en cuyo favor tienen hoy que testificar, se haya trocado para muchas personas en un fantasma torturarte y no en la fuente y origen de un amor creativo. De hecho, \u00bfc\u00f3mo se puede creer en un Dios del amor, como le ha proclamado Jes\u00fas, cuando sus fieles no s\u00f3lo no han impedido hasta ahora las numerosas guerras que ensangrientan la historia europea, sino que con mucha frecuencia las han justificado?. <\/p>\n<p>Antisemitismo y aniquilaci\u00f3n de los jud\u00edos, con su larga prehistoria cristiana han puesto en tela de juicio la fe en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, en el Dios y Padre de Jesucristo, en forma mucho m\u00e1s radical que los intelectuales todos de la Ilustraci\u00f3n. Muy pocas veces se menciona ese trasfondo del ate\u00edsmo moderno en los libros de teolog\u00eda; mientras que podr\u00eda ser uno de los motivos principales. <\/p>\n<p>A ello se debe tambi\u00e9n que la cuesti\u00f3n del lugar de Dios en el mundo actual se haya convertido en un problema pr\u00e1ctico. El Dios del amor y de la liberaci\u00f3n del hombre, si es que ha de ser cre\u00eddo, tiene que tener el refrendo de sus testigos mediante una pr\u00e1ctica de amor. Esa conexi\u00f3n interna la ha entendido perfectamente sobre todo la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, y ah\u00ed radica su gran importancia. Cristianismo e Iglesia tienen hoy un deber de reparaci\u00f3n hist\u00f3rica; en los pa\u00edses del tercer mundo, por ejemplo, que celebran el nombre de Dios, tenemos que reparar las injusticias de la historia universal mediante un servicio claro y humilde. Y entonces tambi\u00e9n se har\u00e1 visible para los hombres el lugar de Dios: <\/p>\n<p>Y cuando un hombre se inclina sobre su compa\u00f1ero de camino, <\/p>\n<p>al que vio tirado en la cuneta, desnudo y herido, <\/p>\n<p>y le cura con vino y aceite, <\/p>\n<p>entonces se derrama sobre nosotros el amor de Dios <\/p>\n<p>y nos invade el aliento de su Esp\u00edritu; <\/p>\n<p>entonces le descubro dando un testimonio de amor.<\/p>\n<p> SOHNGEN<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de la fiesta de Tabern\u00e1culos<\/span><\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo comienza con dos dificultades. En primer lugar, la divisi\u00f3n del texto en el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span> es arbitraria porque divide la oraci\u00f3n de <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:53<\/span><\/span> por la mitad, dejando el resto de la oraci\u00f3n que forme <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1<\/span><\/span>, a la vez que interrumpe la unidad tem\u00e1tica del evangelio entre los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>. En segundo lugar, todas las traducciones modernas reconocen el problema textual de \u201cla mujer ad\u00faltera\u201d. La cr\u00edtica moderna coincide en que este relato no viene directamente de la producci\u00f3n literaria de Juan debido a su vocabulario, el estilo del griego que est\u00e1 m\u00e1s emparentado con los relatos de Lucas, entre otros motivos. Los manuscritos m\u00e1s antiguos de Juan no incluyen este relato, y tampoco es mencionado por los Padres de la Iglesia hasta el s. IV. Los c\u00f3dices y versiones griegos m\u00e1s acreditados no contienen esta secci\u00f3n. En los c\u00f3dices y las versiones latinas donde aparece no est\u00e1 en el mismo lugar: aparece despu\u00e9s de <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:36<\/span><\/span>, despu\u00e9s de <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:44<\/span><\/span>, aqu\u00ed y en otros manuscritos al final del evangelio o despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n motiv\u00f3 a la TEV para colocar esta secci\u00f3n entre corchetes, en tanto que la NEB la sit\u00faa al final del evangelio. Otras versiones siguen el orden del texto original pero agregan una nota al margen reconociendo la dificultad textual.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo sigue la tem\u00e1tica de la fiesta de las enramadas en forma de di\u00e1logos entre Jes\u00fas y los jud\u00edos:<\/p>\n<p>1. La mujer sorprendida en adulterio (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-11<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. Primer di\u00e1logo: Jes\u00fas la luz del mundo (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:12-20<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3. Segundo di\u00e1logo: Jes\u00fas no es de este mundo (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:21-30<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>4. Tercer di\u00e1logo: La descendencia de Abraham (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:31-47<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. La verdad les har\u00e1 libres (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:31-38<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Los hijos del diablo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:39-47<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>5. Cuarto di\u00e1logo: Jes\u00fas existe antes que Abraham (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:48-59<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>Estos di\u00e1logos presentan una serie de ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en conflicto con los jud\u00edos en Jerusal\u00e9n. La tensi\u00f3n de dicho conflicto va subiendo hasta el grado de provocar una reacci\u00f3n violenta contra Jes\u00fas. El evangelista presenta en otros cap\u00edtulos di\u00e1logos de Jes\u00fas con los jud\u00edos donde hay tensi\u00f3n y conflicto, pero es aqu\u00ed donde el tono del conflicto es m\u00e1s agresivo, especialmente en la controversia en cuanto a la mesianidad de Jes\u00fas. Se nota que en este cap\u00edtulo no hay discursos largos porque los interlocutores aparecen interrumpiendo con preguntas a Jes\u00fas. Juan deja abierta la posibilidad de que estos di\u00e1logos pudieron ocurrir en el marco de la fiesta o despu\u00e9s de ella. Si esto es as\u00ed, \u00e9ste quiz\u00e1s es el mejor lugar para la inserci\u00f3n del pasaje de \u201cla mujer sorprendida en adulterio\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. La mujer sorprendida en adulterio (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-11<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n tiene dificultades en su traducci\u00f3n por causa de su estilo, estructura gramatical y vocabulario. En algunas culturas se hace distinci\u00f3n entre \u201cadulterio\u201d o tener relaciones sexuales il\u00edcitas con una persona casada y \u201cfornicaci\u00f3n\u201d o tener relaciones sexuales il\u00edcitas con una persona no casada. Quiz\u00e1s en algunos idiomas habr\u00e1 que explicar lo que se entiende por adulterio en el ambiente del evangelio de Juan, algo as\u00ed como: \u201cse acostaba con hombres que no eran su esposo\u201d, \u201crecib\u00eda hombres a escondidas\u201d, \u201cviv\u00eda con otros hombres\u201d, \u201cera mujer de vida alegre\u201d.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Casi todas las versiones titulan esta secci\u00f3n como <span style=\"font-style:italic\">La mujer ad\u00faltera<\/span> (RV60, RV95, DHH, BA) o <span style=\"font-style:italic\">La ad\u00faltera<\/span> (NBE). La TLA opta por <span style=\"font-style:italic\">\u00a1No vuelvas a pecar!<\/span> Considerando que la narraci\u00f3n no enfatiza el adulterio de la mujer, sino la trampa que le tienden los fariseos a Jes\u00fas, proponemos como alternativa <span style=\"font-style:italic\">Las autoridades tienden una trampa a Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Y cada uno se fue a su casa<\/span> comunica la idea de irse por separado o \u00abpor su lado\u00bb (BP), \u00abcada uno a su casa\u00bb (BJ), \u00abDespu\u00e9s de esto cada quien se fue a su casa\u00bb (TLA). <span style=\"font-weight:bold\">Pero Jes\u00fas se fue al Monte de los Olivos<\/span>. Este monte es mencionado s\u00f3lo aqu\u00ed en este evangelio. Esta expresi\u00f3n tiene cierta consonancia con los evangelios sin\u00f3pticos. El monte es m\u00e1s bien una colina cultivada con \u00e1rboles de olivo que estaba separada de la ciudad por el torrente o quebrada de Cedr\u00f3n. Una traducci\u00f3n m\u00e1s exacta ser\u00eda \u201cla colina del olivar\u201d o \u201cla colina de los \u00e1rboles de olivo\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 monte de los Olivos:<\/b><\/i> Por lo que se refiere al pasaje <span class='bible'>Deu 8:1-11<\/span>, ver nota a <span class='bible'>Jua 7:53<\/span>. Y en cuanto al monte de los Olivos, ver segunda nota a <span class='bible'>Mat 21:1<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mat 21:1<\/span> y par.; <span class='bible'>Luc 21:37<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La mujer tomada en adulterio<\/p>\n<p>Los eruditos, en su mayor\u00eda, concuerdan en que esta secci\u00f3n no pertenece en este lugar en Juan. Los mss. antiguos, en su mayor\u00eda, la omiten o la se\u00f1alan con asteriscos para indicar su duda. Unos pocos la colocan al fin del Evangelio y otros despu\u00e9s de Luc. 21:38. Al mismo tiempo, tiene apoyo antiguo y no hay raz\u00f3n para suponer que no represente una tradici\u00f3n genuina. <\/p>\n<p>El episodio tuvo lugar cuando Jes\u00fas estaba ense\u00f1ando en el templo (2). Los maestros de la ley y los fariseos buscaron a Jes\u00fas en un momento en que estaba rodeado por una multitud. Su intenci\u00f3n era la de tenderle una trampa que le desacreditara ante las autoridades (6). El punto crucial era en realidad la actitud de Jes\u00fas frente a la ley mosaica. Los l\u00edderes religiosos perdieron tiempo en dirigir la atenci\u00f3n al mandamiento de Mois\u00e9s para el caso de un adulterio flagrante. \u00bfCondenar\u00eda Jes\u00fas a la mujer y sostendr\u00eda la ley de Mois\u00e9s? Si lo hac\u00eda, los maestros de la ley y los fariseos sab\u00edan que las autoridades civiles no permitir\u00edan que la sentencia fuera ejecutada. O \u00bfeludir\u00eda \u00e9l el tema y, al hacerlo, condonar\u00eda el pecado de la mujer? No hizo ninguna de las dos cosas (7), sino que devolvi\u00f3 el desaf\u00edo a sus acusadores. Al invitar que aquel que estuviera sin pecado tirara la primera piedra, Jes\u00fas dej\u00f3 el asunto a sus propias conciencias. Transform\u00f3 un enredo legal en un tema moral. La retirada de sus acusadores (9) desde el m\u00e1s anciano hasta el m\u00e1s joven hace destacar la lecci\u00f3n de la historia. No hay necesidad de discutir qu\u00e9 fue lo que Jes\u00fas escribi\u00f3 con su dedo en el suelo. Su presencia era suficiente como para que sus acusadores se sintieran inc\u00f3modos, hasta que al final s\u00f3lo quedaron \u00e9l y la mujer.<\/p>\n<p>Las palabras finales de Jes\u00fas a la mujer (11) muestran su compasi\u00f3n vinculada con un en\u00e9rgico mandamiento. Es claro por la actitud de Jes\u00fas hacia la mujer que no condonaba el adulterio. Esta combinaci\u00f3n de estricta justicia y profunda compasi\u00f3n no es f\u00e1cil de lograr, pero es un fino ejemplo de c\u00f3mo la iglesia debe tratar con la gente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>8.3-6 Los l\u00edderes jud\u00edos menospreciaron la Ley al arrestar solo a la mujer. La Ley exig\u00eda que se apedrearan ambas personas involucradas en el adulterio (Lev 20:10; Deu 22:22). Los l\u00edderes usaron a la mujer como una trampa para hacer caer a Jes\u00fas. Si dec\u00eda que no deb\u00eda apedrearse a la mujer, lo acusar\u00edan de violar la Ley de Mois\u00e9s. Si los instaba a ejecutarla, lo acusar\u00edan frente a los romanos, que no permit\u00edan a los jud\u00edos llevar a cabo sus propias ejecuciones (Deu 18:31).8.7 Esta es una declaraci\u00f3n significativa en lo que respecta a juzgar a otros. Como Jes\u00fas ratific\u00f3 el castigo aplicable al adulterio, no fue posible acusarlo de estar en contra de la Ley. Pero al decir que solo quien estuviese libre de pecado pod\u00eda arrojar la primera piedra, destac\u00f3 la importancia de la compasi\u00f3n y el perd\u00f3n. Cuando se descubre a otros en pecado, \u00bfes usted r\u00e1pido para emitir un juicio? Hacerlo equivale a actuar como si nunca hubiese pecado. Es Dios el que debe juzgar, no nosotros. A nosotros nos toca mostrar perd\u00f3n y compasi\u00f3n.8.8 No queda claro si Jes\u00fas al escribir en tierra sencillamente hac\u00eda caso omiso de los acusadores o si hac\u00eda una lista de los pecados o escrib\u00eda los Diez Mandamientos.8.9 Cuando Jes\u00fas dijo que solo quien no hubiera pecado pod\u00eda arrojar la primera piedra, los l\u00edderes se alejaron en silencio, desde los m\u00e1s viejos hasta los m\u00e1s j\u00f3venes. Era evidente que los hombres m\u00e1s adultos ten\u00edan mayor conciencia de sus pecados que los m\u00e1s j\u00f3venes. La edad y la experiencia a menudo moderan la actitud de creerse muy justo t\u00edpica de la juventud. Pero sea cual fuere su edad, eche una sincera mirada a su vida. Reconozca su naturaleza pecaminosa y busque maneras de ayudar a otros en lugar de lastimarlos.8.11 Jes\u00fas no conden\u00f3 a la mujer acusada de adulterio, pero tampoco pas\u00f3 por alto su pecado. Le dijo que abandonase su vida de pecado. Jes\u00fas est\u00e1 dispuesto a perdonar cualquier pecado que haya en su vida, pero la confesi\u00f3n y el arrepentimiento implican un cambio de coraz\u00f3n. Con la ayuda de Dios podemos aceptar el perd\u00f3n de Cristo y poner fin a nuestras malas obras.8.12 Para comprender lo que quiso decir Jes\u00fas con la luz del mundo, v\u00e9ase la nota a 1.4, 5.8.12 Jes\u00fas hablaba en el lugar del templo donde se pon\u00edan las ofrendas (8.20), donde se encend\u00edan l\u00e1mparas que simbolizaban la columna de fuego que gui\u00f3 al pueblo de Israel por el desierto (Exo 13:21-22). En este contexto, Jes\u00fas dijo ser la luz del mundo. La columna de fuego representaba la presencia, la protecci\u00f3n y la direcci\u00f3n de Dios. Jes\u00fas trae la presencia, la protecci\u00f3n y la gu\u00eda de Dios. \u00bfEs El la luz de su mundo?8.12 \u00bfQu\u00e9 significa seguir a Cristo? As\u00ed como un soldado sigue a su capit\u00e1n, nosotros debemos seguir a Cristo, nuestro Capit\u00e1n. Como un esclavo sigue a su amo, nosotros debemos seguir a Cristo, nuestro Se\u00f1or. De la misma manera que seguimos la sugerencia de un consejero de confianza, debemos seguir los mandatos que nos da Jes\u00fas en las Escrituras. Del mismo modo que obedecemos las leyes de nuestra naci\u00f3n, debemos obedecer las leyes del reino de los cielos.8.13, 14 Los fariseos pensaban que Jes\u00fas era un lun\u00e1tico o un mentiroso. Jes\u00fas les ofreci\u00f3 una tercera alternativa: que les dec\u00eda la verdad. Como la mayor\u00eda de los fariseos se neg\u00f3 a considerar la tercera alternativa, nunca lo reconocieron como Mes\u00edas y Se\u00f1or. Si usted busca saber qui\u00e9n es Jes\u00fas, no cierre ninguna puerta antes de mirar sinceramente lo que hay detr\u00e1s de ella. Unicamente con una mente abierta podr\u00e1 conocer la verdad de que El es Mes\u00edas y Se\u00f1or.8.13-18 Los fariseos argumentaban que lo que declaraba Jes\u00fas no ten\u00eda validez legal porque no contaba con otros testigos. Jes\u00fas respondi\u00f3 que el testigo que lo confirmaba era Dios mismo. Jes\u00fas y el Padre sumaban dos testigos, el n\u00famero requerido por la Ley (Deu 19:15).8.20 El tesoro del templo se ubicaba en el atrio de las mujeres. All\u00ed se colocaban trece arcas o urnas para recibir el dinero de las ofrendas. Siete de ellas eran para el impuesto del templo; las otras seis eran para ofrendas voluntarias. En otra ocasi\u00f3n, una viuda coloc\u00f3 su dinero en una de estas arcas y Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 una profunda lecci\u00f3n a partir de esa acci\u00f3n (Luk 21:1-4).8.24 La gente morir\u00e1 en sus pecados si rechazan a Cristo, porque desprecian el \u00fanico camino que los rescata del pecado. Es lamentable, pero muchos est\u00e1n tan atrapados por los valores de este mundo que quedan ciegos ante el regalo de incalculable valor que ofrece Cristo. \u00bfHacia d\u00f3nde mira usted? No concentre su atenci\u00f3n en los valores de este mundo perdiendo as\u00ed lo que es de m\u00e1s valor: la vida eterna con Dios.8.32 Jes\u00fas mismo es la verdad que nos liberta (8.36). Es la fuente de la verdad, la norma perfecta de lo que es bueno. Nos liberta de las consecuencias del pecado, del autoenga\u00f1o y del enga\u00f1o de Satan\u00e1s. Nos muestra claramente el camino a la vida eterna con Dios. Jes\u00fas no nos da libertad de hacer lo que queramos, sino libertad para seguir a Dios. Al procurar servir a Dios, la verdad perfecta de Jes\u00fas nos liberta para que seamos todo lo que Dios quiso que fu\u00e9semos.8.34, 35 El pecado busca la manera de esclavizarnos, controlarnos, dominarnos y dictar nuestros actos. Jes\u00fas puede liberarlo de esa esclavitud que le impide ser la persona que Dios tuvo en mente al crearlo. Si el pecado lo limita, lo domina o lo esclaviza, Jes\u00fas puede destruir el poder que el pecado tiene sobre su vida.8.41 Jes\u00fas hace distinci\u00f3n entre los hijos de la carne y los hijos leg\u00edtimos. Los l\u00edderes religiosos descend\u00edan del patriarca Abraham (fundador de la naci\u00f3n jud\u00eda) y por lo tanto afirmaban ser hijos de Dios. Pero sus acciones demostraban que eran verdaderos hijos de Satan\u00e1s, porque viv\u00edan bajo la direcci\u00f3n de este. Los verdaderos hijos de Abraham (fieles seguidores de Dios) no se comportaban como ellos lo hac\u00edan. Ni el hecho de que sea miembro de una iglesia ni sus relaciones familiares lo hacen un verdadero hijo de Dios. Su verdadero padre es al que imita y obedece.8.43 Los l\u00edderes religiosos no eran capaces de entender porque no quer\u00edan escuchar. Satan\u00e1s utiliz\u00f3 su obstinaci\u00f3n, su orgullo y sus prejuicios para impedirles que creyesen en Jes\u00fas.8.44, 45 Las actitudes y acciones de estos l\u00edderes claramente los identifica como seguidores de Satan\u00e1s. Es posible que no hayan tenido conciencia de esto, pero su desprecio por la verdad, sus mentiras y sus intenciones homicidas indicaban cu\u00e1nto control ten\u00eda el diablo sobre ellos. Eran sus herramientas para llevar a cabo sus planes; hablaban el mismo idioma de mentiras. Satan\u00e1s sigue usando a las personas para obstruir la obra de Dios (Gen 4:8; Rom 5:12; 1Jo 3:12).8.46 Nadie pod\u00eda acusar a Jes\u00fas de pecado alguno. La gente que lo odiaba y deseaba verlo muerto escudri\u00f1\u00f3 su comportamiento, pero no pudo hallar nada malo. Por su vida libre de pecado, Jes\u00fas prob\u00f3 que era Dios encarnado. El es el \u00fanico ejemplo perfecto que podemos seguir.8.46, 47 En varios lugares Jes\u00fas desafi\u00f3 con toda intenci\u00f3n a sus oyentes a ponerlo a prueba. Aceptaba gustoso a los que deseaban cuestionar sus declaraciones y su car\u00e1cter, siempre y cuando tuviesen disposici\u00f3n de obrar en base a lo que descubr\u00edan. El desaf\u00edo de Jes\u00fas sacaba a la luz las dos razones m\u00e1s frecuentes que las personas pasan por alto cuando se encuentran con El: (1) nunca aceptan su desaf\u00edo de ponerlo a prueba, o (2) lo ponen a prueba pero no est\u00e1n dispuestos a creer lo que descubren. \u00bfHa cometido usted alguno de estos dos errores?8.51 Guardar la palabra de Jes\u00fas significa escuchar sus palabras y obedecerlas. Cuando Jes\u00fas dice que el que la guarda no morir\u00e1, se refiere a la muerte espiritual, no a la f\u00edsica. Sin embargo, incluso la muerte f\u00edsica al final se vencer\u00e1. Los que siguen a Cristo resucitar\u00e1n para vivir eternamente con El.8.56 Dios prometi\u00f3 a Abraham, el padre de la naci\u00f3n jud\u00eda, que todas las naciones ser\u00edan benditas por \u00e9l (Gen 12:1-7; Gen 15:1-21). Abraham pudo verlo mediante los ojos de la fe. Jes\u00fas, un descendiente de Abraham, bendijo a todas las personas a trav\u00e9s de su muerte, resurrecci\u00f3n y oferta de salvaci\u00f3n.8.58 Esta es una de las declaraciones m\u00e1s poderosas que Jes\u00fas expres\u00f3. Cuando dijo que exist\u00eda desde antes del nacimiento de Abraham, sin duda proclamaba su divinidad. No solo dijo que exist\u00eda desde antes de Abraham, tambi\u00e9n adopt\u00f3 el nombre santo de Dios (Yo soy: Exo 3:14). Esta declaraci\u00f3n exige una respuesta. No puede pasarse por alto. Los l\u00edderes jud\u00edos trataron de apedrearlo por blasfemia porque declaraba ser igual a Dios. Pero Jes\u00fas es Dios. \u00bfC\u00f3mo ha respondido a Jes\u00fas, el Hijo de Dios?8.59 En obediencia a la Ley (Lev 24:16), los l\u00edderes religiosos estaban dispuestos a apedrear a Jes\u00fas por declarar que era Dios. Entend\u00edan a la perfecci\u00f3n lo que Jes\u00fas declaraba y, como no cre\u00edan que fuese Dios, lo acusaron de blasfemia. \u00a1Lo ir\u00f3nico es que los verdaderos blasfemos eran ellos, ya que maldec\u00edan y atacaban al mismo Dios que declaraban servir!<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Monte de los Olivos.  Este grupo de elevaciones que se encuentra al este de Jerusal\u00e9n, es el sitio tradicional donde se efectuaron la transfiguraci\u00f3n y la ascensi\u00f3n. Jes\u00fas con frecuencia se retiraba a este lugar durante la noche (Lc 21:37).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>8,1. monte de los Olivos: La marcha de Jes\u00fas al monte de los Olivos refleja Lc 21,38. As\u00ed, numerosos exegetas consideran que este episodio forma parte del material lucano que circulaba en la Iglesia primitiva. 5. en la ley: Dt 22,23-24 condena a morir por la\u00adpidaci\u00f3n a la mujer casada que comete adulte\u00adrio. Si Jn 18,31 es correcto en se\u00f1alar que los romanos hab\u00edan prohibido a los jud\u00edos ejecu\u00adtar la pena de muerte seg\u00fan su ley, entonces \u00abla trampa\u00bb que encierra este episodio es si\u00admilar a la que tendieron a Jes\u00fas en el caso del tributo debido al c\u00e9sar (Mc 12,13-17). Seg\u00fan sus oponentes, Jes\u00fas debe rechazar o bien la ley de Mois\u00e9s, o bien la autoridad de Roma. 6. se puso a escribir con el dedo: No sabemos por qu\u00e9 escribi\u00f3 Jes\u00fas en la tierra. Algunos auto\u00adres de la \u00e9poca patr\u00edstica remiten a Jr 17,13, \u00abtodos los que te abandonan \u201cser\u00e1n escritos en la tierra\u201d, porque han olvidado al Se\u00f1or\u00bb. En este sentido, la acci\u00f3n de Jes\u00fas representar\u00eda una alusi\u00f3n a la \u00abculpa\u00bb de los que acusan a la mujer. 7. puede tirarle la primera piedra: La ad\u00advertencia impl\u00edcita en las palabras de Jes\u00fas quiz\u00e1s deba interpretarse como una referencia a la ley. Dt 17,7 especifica que los que act\u00faan como testigos contra un acusado son respon\u00adsables de su muerte en caso de que se le con\u00addene a morir. 11. tampoco yo te condeno: Tras la partida de los acusadores, Jes\u00fas quiere de\u00adjar claro que no es uno de ellos. La mujer que\u00adda libre de marcharse aunque no de pecar de nuevo.<br \/>\n116 (ix) El Padre da testimonio de Jes\u00fas (8,12-20). La imagen de la luz puede estar aso\u00adciada a cuatro grandes l\u00e1mparas que ard\u00edan en el patio de las mujeres durante la primera no\u00adche de la fiesta de los Tabern\u00e1culos (mSukk.5,2-4). El lector sabe que Jes\u00fas es la luz del mundo (1,9), y que su llegada ha dividido a la humanidad entre \u00ablos que se acercan a la luz\u00bb y los que se ven arrastrados por sus \u00abmalas obras\u00bb a preferir la oscuridad (3,19-21). Sin embargo, el prop\u00f3sito de su venida fue dar vi\u00adda (3,16). El discurso no se centra en el simbo\u00adlismo, sino en el testimonio que Jes\u00fas da de s\u00ed mismo y en la autoridad de su \u00abjuicio justo\u00bb (cf. 5,30-31). La respuesta de Jes\u00fas fundamen\u00adta la veracidad de su testimonio en el hecho de proceder \u00abdel Padre\u00bb, hecho que escapa por completo a la percepci\u00f3n de sus interlocutores (vv. 14-19). En medio de estas afirmaciones fa\u00admiliares, aparece el tema del \u00abjuicio\u00bb del mun\u00addo que se dispone a juzgar a Jes\u00fas. 16. mi jui\u00adcio es justo: Jes\u00fas ha sido enviado a salvar, no a juzgar (ni a \u00abcondenar\u00bb; cf. 3,17; 12,47). Pe\u00adro tambi\u00e9n, el Padre ha confiado el juicio al Hi\u00adjo (5,22; 9,39). A diferencia de los juicios hu\u00admanos, que son falsos (7,27), el juicio del Hijo es verdadero (5,30). 18. yo doy testimonio y tambi\u00e9n lo da el Padre que me ha enviado: Jes\u00fas provee los testigos (Dt 17,6; 18,15 requiere dos testigos) apelando a s\u00ed mismo y al Padre (cf.5,37-38). 19. \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu Padre?: Este tes\u00adtimonio no puede ser acogido por quienes no \u00abperciben la voz del Padre\u00bb en las palabras de Jes\u00fas; as\u00ed, los oponentes de Jes\u00fas le preguntan por su Padre con la misma amarga iron\u00eda con que Pilato le preguntar\u00e1 m\u00e1s adelante sobre la verdad (18,38). 20. El episodio concluye con una nueva referencia a la imposibilidad de ac\u00adtuar contra Jes\u00fas.<br \/>\n117 (x) El retomo de Jes\u00fas al Padre (8,21 -30). 21. morir\u00e9is en vuestro pecado: El pecado seg\u00fan Juan es la falta de fe (cf. 16,9). 22a. \u00bfpen\u00adsar\u00e1 suicidarse?: As\u00ed como en el malentendido previo acerca de la partida de Jes\u00fas (7,34-36) las palabras de la multitud contienen una verdad que ellos no pueden comprender. Jes\u00fas no se suicidar\u00e1, lo que equivaldr\u00eda a renunciar para siempre a toda vida futura (p.ej., Flavio Josefo, Bell. 3.8.5 \u00a7 361-82), pero s\u00ed renunciar\u00e1 libre\u00admente a su vida (cf. 10,11.17-18). 23. vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: Este agudo con\u00adtraste entre el origen celestial de Jes\u00fas y el ori\u00adgen terrenal de sus enemigos, que les impide acompa\u00f1arle en su retomo, podr\u00eda identificarse con el dualismo de los or\u00edgenes celestiales y te\u00adrrenales de los mitos gn\u00f3sticos. Los autores gn\u00f3sticos no dudan en utilizar este dualismo para explicar la divisi\u00f3n entre ellos y sus adver\u00adsarios eclesiales. En el ApPe, tras contemplar Pedro c\u00f3mo la esencia del Cristo doc\u00e9tico aban\u00addona la cruz henchida de luz y rodeada de \u00e1n\u00adgeles (82.5-16), se afirma que estas verdades \u00fanicamente pueden revelarse a quienes a su vez est\u00e1n constituidos de \u00absustancia inmortal\u00bb<br \/>\n(83.6-26). En el cuarto evangelio no hallamos ni rastro de esta \u00abidentificaci\u00f3n de sustancia\u00bb en\u00adtre Jes\u00fas, la luz del cielo, y los que son salvados. Dicha concepci\u00f3n ser\u00eda contraria a la tesis cen\u00adtral del evangelio de Juan, a saber, el car\u00e1cter \u00fanico de Jes\u00fas como revelaci\u00f3n de Dios. La agu\u00adda distinci\u00f3n de niveles en este pasaje debe in\u00adterpretarse m\u00e1s bien en el sentido de una plena identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el \u00abYo soy\u00bb divino. 24. morir\u00e9is en vuestros pecados: La primera aparici\u00f3n del \u00abYo soy\u00bb de Jes\u00fas est\u00e1 precedida por un juicio condenatorio. El uso del \u00abYo soy\u00bb divino en el contexto de una discusi\u00f3n sobre la alianza de Dios con el mundo que utiliza t\u00e9rmi\u00adnos legales pone en relaci\u00f3n el \u00abYo soy\u00bb jo\u00e1nico con las tradiciones prof\u00e9ticas de D\u00e9utero-Isa\u00edas. Resulta particularmente relevante en este senti\u00addo Is 43,10-11 LXX, \u00aba fin de que me conozc\u00e1is y cre\u00e1is en m\u00ed y entend\u00e1is que yo soy El (eg\u00f3 eimi)&#8230; Yo soy el Se\u00f1or y no hay ning\u00fan otro sal\u00advador\u00bb (-+Teolog\u00eda jo\u00e1nica, 83:41-49).<br \/>\n118 25. \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa?: La pregunta de la multitud era previsible puesto que no han po\u00addido comprender las palabras de Jes\u00fas. Los w. 25b-27 son extra\u00f1os, ten arch\u00e9n ho ti kai lal\u00f3 hymin (v. 25b) es una expresi\u00f3n dif\u00edcil. Ten arch\u00e9n, acusativo de arch\u00e9, \u00abprincipio\u00bb, se tra\u00adduce en ocasiones como si se tratara de la ex\u00adpresi\u00f3n jo\u00e1nica ap&#8217; o ex arch\u00e9s, \u00abdesde el prin\u00adcipio\u00bb (p.ej., 8,44; 15,27; 16,4), y se prescinde a continuaci\u00f3n del hecho de que el vb. lalein est\u00e9 en tiempo presente (lal\u00f3). As\u00ed la RSV: \u00ab(Yo soy) lo que os dije desde el principio\u00bb. Los pa\u00addres griegos interpretaron ten arch\u00e9n como un adv., como si fuera equivalente a hol\u00f3s, \u00abde ning\u00fan modo\u00bb (\u00abdespu\u00e9s de todo\u00bb, \u00aben reali\u00addad\u00bb, \u00abtan siquiera\u00bb). Este uso es m\u00e1s fre\u00adcuente en frases negativas, aunque la negaci\u00f3n en nuestro caso puede estar impl\u00edcita en la in\u00adterrogaci\u00f3n. As\u00ed, la expresi\u00f3n adquirir\u00eda un to\u00adno de exasperaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que os estoy diciendo en realidad?\u00bb o \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me moles\u00adto tan siquiera en hablaros?\u00bb. Tenemos evi\u00addencia de que esta frase caus\u00f3 problemas de forma temprana. P\u201c sit\u00faa eipon hymin, \u00abYo di\u00adje\u00bb, antes de ten arch\u00e9n para poder interpretar la frase en el sentido de \u00abYa os lo dije al prin\u00adcipio y ahora os lo vuelvo a repetir\u00bb (v\u00e9ase E. L. Miller, TZ 36 [1980] 257-65). 26-27. Estos vers\u00edculos interrumpen el argumento volvien\u00addo al tema de la procedencia de Jes\u00fas. La pa\u00adlabra de Jes\u00fas proviene del Padre y ser\u00e1 pala\u00adbra de condenaci\u00f3n para quienes no hayan reconocido la voz de Dios que les est\u00e1 hablan\u00addo (v\u00e9ase 5,30). Tengo muchas cosas que decir (y condenar) de vosotros: Esta expresi\u00f3n rea\u00adparecer\u00e1 en los discursos de despedida (p.ej., 14,30; 16,12). En ambos contextos, hallamos alusiones al juicio de que la crucifixi\u00f3n de Je\u00ads\u00fas precipita sobre el mundo falto de fe. Jn 14,31 se refiere tambi\u00e9n a la crucifixi\u00f3n como prueba suprema de la unidad con el Padre que ha guiado todas sus acciones. Estos vers\u00edculos probablemente sean el resultado de una doble ampliaci\u00f3n del material original: (a) una explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 Jes\u00fas utiliza el lenguaje de los discursos de despedida, que apunta al juicio futuro que condenar\u00e1 \u00abal mundo\u00bb; (b) un comentario del redactor final que clarifica el sentido de las alusiones de Jes\u00fas.<br \/>\n119 28a. entonces reconocer\u00e9is que Yo Soy: La identidad de Jes\u00fas es finalmente establecida en el contexto de la segunda afirmaci\u00f3n sobre el Hijo del hombre que anuncia la pasi\u00f3n. 28b-29. La crucifixi\u00f3n es la manifestaci\u00f3n de la uni\u00f3n de Jes\u00fas con Dios (v\u00e9ase 10,18; 14,31). No es, por tanto, un episodio victorioso para Satan\u00e1s (ni para los oponentes de Jes\u00fas); ni tampoco es un reflejo del abandono (ni siquiera moment\u00e1\u00adneo) de Dios (cf. 14,30; 16,32-33). En el contex\u00adto de una amarga disputa, la afirmaci\u00f3n sobre el Hijo del hombre del v. 28a remite al tema del juicio, a diferencia de las afirmaciones de 3,14 y 12,32.34 que est\u00e1n asociadas a la promesa de salvaci\u00f3n. 30. muchos creyeron: La referencia a la salvaci\u00f3n de los pasajes paralelos a 28a qui\u00adz\u00e1s justifique la sorprendente conclusi\u00f3n de es\u00adte pasaje.<br \/>\n120 (xi) Los descendientes de Abrah\u00e1n acep\u00adtan la verdad (8,31-47). 31. La referencia a \u00ablos jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo\u00bb parece proceder de un estrato de la tradici\u00f3n en que la expresi\u00f3n \u00ablos jud\u00edos\u00bb designaba simplemente a los ha\u00adbitantes de Judea (p.ej., 1,19; 3,1; 6,52). La ca\u00adracterizaci\u00f3n de este grupo como \u00abdisc\u00edpulos\u00bb y la exhortaci\u00f3n a \u00abmantenerse fieles a mi pala\u00adbra\u00bb (cf. 6,56b; 14,21.23-24; 15,4-10) sugieren que el narrador tiene en mente a los cristianos jud\u00edos de su tiempo que se ven atrapados entre la fidelidad a Jes\u00fas y la fidelidad a Mois\u00e9s (cf. 9,27-28). A medida que progresa el di\u00e1logo, es\u00adtos \u00abjud\u00edos cristianos\u00bb quedan asimilados a \u00ablos jud\u00edos\u00bb que quieren acabar con la vida de Jes\u00fas (v. 37; cf. 7,19). 32. la verdad os har\u00e1 libres: Je\u00ads\u00fas reta a sus oponentes con una expresi\u00f3n inu\u00adsual que vincula verdad y libertad. Algunos exe\u00adgetas recurren a las controversias paulinas sobre la ley para proveer de contexto a este pa\u00adsaje del evangelio (p.ej., G\u00e1l 4,21-31; 2 Cor 11,20-22; Rom 9,6-13; v\u00e9ase T. Dozeman, CBQ 42 [1980] 342-58). La discusi\u00f3n sobre qui\u00e9nes son los verdaderos \u00abdescendientes de Abrah\u00e1n\u00bb es expl\u00edcita en G\u00e1l 3,16.19.29; Rom 4,13.16. Juan utiliza \u00abverdad\u00bb en otro lugar para con\u00adtrastar la salvaci\u00f3n que viene de Jes\u00fas con la salvaci\u00f3n de Mois\u00e9s (1,14.17). Con relaci\u00f3n a Jes\u00fas, la expresi\u00f3n significa que \u00fanicamente mediante Jes\u00fas puede alcanzarse la salvaci\u00f3n (14,6; 17,17).<br \/>\n121 33. nunca hemos sido esclavos de na\u00addie: Las pretensiones de la multitud a la \u00abli\u00adbertad\u00bb no pueden referirse a la situaci\u00f3n po\u00adl\u00edtica. Quiz\u00e1s el evangelista juega aqu\u00ed con la iron\u00eda, pues Pilato obligar\u00e1 m\u00e1s adelante a \u00ablos jud\u00edos\u00bb a proclamar que \u00abnuestro \u00fanico rey es el c\u00e9sar\u00bb (19,15). 34. Rechazar a Jes\u00fas equivale a mantenerse esclavo del pecado (8,21.24) . 35. el esclavo no permanece para siempre&#8230; mientras que el hijo s\u00ed: El contraste entre el \u00abhijo\u00bb y el \u00abesclavo\u00bb aparece en otros ejemplos destinados a ilustrar la superioridad de Cristo respecto a la ley\/Mois\u00e9s (G\u00e1l 4,1-2; Heb 3,5-6). La imagen del hijo que permanece mientras que el esclavo debe abandonar la fa\u00admilia probablemente forma parte de la argu\u00admentaci\u00f3n contra los que se creen salvados por ser \u00abdescendientes de Abrah\u00e1n\u00bb (cf. Mt 3,9; 8,11). 36. si el Hijo os da la libertad: Es un retomo a la afirmaci\u00f3n jo\u00e1nica de que sola\u00admente el Hijo puede dar la libertad. 37-38. Se identifica al conjunto de la audiencia con los que desean matar a Jes\u00fas (cf. 7,19;.20.25), por\u00adque no cumplen los mandamientos de Dios o no reconocen que Jes\u00fas habla en nombre de Dios.<br \/>\n122 39. har\u00edais lo que Abrah\u00e1n hizo: Dar muerte al enviado de Dios no puede ser obra de Abrah\u00e1n. Los que as\u00ed act\u00faan deben tener un \u00abPadre\u00bb distinto del que ha enviado a Jes\u00fas a dar testimonio de la verdad (cf. 5,33; 8,26.28b; 18,37). 41. nosotros no somos hijos ileg\u00edtimos: Israel se consideraba \u00abel primog\u00e9nito de Dios\u00bb (p.ej., \u00c9x 4,22; Dt 14,1; Jr 3,4.19; 31,9; Is 63,16; 64,7) . El concepto de pomeia, \u00abinmoralidad se\u00adxual\u00bb, se asocia con frecuencia a los gentiles (p.ej., 1 Tes 4,3.5). La respuesta quiz\u00e1s proven\u00adga de los esl\u00f3ganes de propaganda de los ju\u00add\u00edos helen\u00edsticos. Los jud\u00edos se enorgullecen de vivir separados de los pecados de idolatr\u00eda e in\u00admoralidad sexual que caracterizan a los paga\u00adnos. As\u00ed, no toleran la insinuaci\u00f3n de que tie\u00adnen otro \u00abPadre\u00bb. 42-43. Estos vers\u00edculos insisten en la idea de que los que son \u00abde Dios\u00bb aceptan al que proviene de Dios. La audiencia hostil, por tanto, no puede ser considerada hija de Dios. 44. vuestro padre es el diablo: El \u00fanico \u00abpadre\u00bb a quien pueden apelar los que se pro\u00adponen dar muerte a Jes\u00fas es el padre de Ca\u00edn, el diablo. Una tradici\u00f3n targ\u00famica enfrentaba a Ca\u00edn con el dilema de dominar su \u00abinclina\u00adci\u00f3n pecaminosa\u00bb y vivir como justo, o bien de\u00adjarse llevar por ella y cometer pecado (v\u00e9ase TgN Gn 4,7; G. Reim, NTS 39 [1984] 619-24). 1 Jn 3,8-12 nos muestra c\u00f3mo se apropi\u00f3 la co\u00admunidad jo\u00e1nica de esta tradici\u00f3n. El dualis\u00admo de Ca\u00edn entre ser \u00abde Dios\u00bb o \u00abdel diablo\u00bb se resuelve en la manera de obrar de la perso\u00adna. En Jn 1, las \u00abobras\u00bb son amar\/no amar a los hermanos. Aqu\u00ed, el factor decisivo es amar\/no amar a Jes\u00fas (v. 42). Los MmM esta\u00adblecen una comparaci\u00f3n entre los \u00abhijos de la luz\u00bb que \u00abcaminan en la verdad de Dios\u00bb y los hijos de Belial (p.ej., 1QS 1,18.23-24; 2,19; 3,20-21; 1QM 13,11-12). D\u00e9los oponentes a la secta se afirma que se han dejado seducir por el Hombre de las Mentiras o por los Int\u00e9rpretes del Error (lQpHab 2,2; 5,11; CD 20,15; 1QH 2,13-14; 4,10). La verdad es de Dios; el pe\u00adcado y el enga\u00f1o son de los hombres (1QH 1,26-27). Es importante para los cristianos re\u00adconocer que el mismo dualismo que encontra\u00admos en Juan formaba parte de los argumentos usados por una secta jud\u00eda contempor\u00e1nea pa\u00adra distinguir a los justos de los pecadores. Los primeros cristianos deb\u00edan usarlo en el mismo sentido, como parte de una exhortaci\u00f3n \u00e9tica de car\u00e1cter general. 1 Juan lo aplica a la divi\u00adsi\u00f3n interna de la comunidad. El tema reapa\u00adrece en el discurso de despedida de Jn 14 apli\u00adcado a los disc\u00edpulos que \u00abaman a Jes\u00fas\u00bb y son atra\u00eddos por \u00e9l a una nueva relaci\u00f3n con el Pa\u00addre (v\u00e9ase F. F. Segovia, CBQ 43 [1981] 258-72). El argumento jo\u00e1nico, por tanto, no impli\u00adca en ning\u00fan momento la condena de los jud\u00edos como pueblo.<br \/>\n123 45-47. Se insiste en que los que son \u00abde Dios\u00bb aceptan a Jes\u00fas (3,6.31; 8,23.43). El v. 46 remite a la suerte de sus oponentes en el gran \u00abjuicio\u00bb. Jes\u00fas no puede ser acusado de ning\u00fan pecado. La ceguera de sus oponentes a esta verdad los revela pecadores a ellos (9,41; 15,22.24; 16,9; 19,11).<br \/>\n124 (xii) Antes que Abrah\u00e1n naciera, yo soy (8,48-59). 48-51. Estos vers\u00edculos reflejan una variante de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas como \u00aben\u00addemoniado\u00bb (cf. Mc 3,22-23), y le a\u00f1aden el ca\u00adlificativo (negativo) de \u00absamaritano\u00bb. Sus opo\u00adnentes acaban de \u00abcalumniar a Jes\u00fas acerca de su origen\u00bb y lo han vinculado al demonio. Yo honro a mi Padre: Jes\u00fas responde apelando a Dios como su \u00fanico defensor (cf.5, 23.41-42). Jes\u00fas proclama que el creyente no morir\u00e1 nun\u00adca (cf. 5,24-25) y provoca un malentendido que finalmente revela la superioridad de Jes\u00fas res\u00adpecto a Abrah\u00e1n.<br \/>\n125 52-53. En un pasaje que recuerda el encuentro con la samaritana (4,11-12), los ju\u00add\u00edos acusan a Jes\u00fas de pretender ser superior a Abrah\u00e1n y los profetas. 54. si yo comenzase ahora a defender mi honor: Antes de afirmar so\u00adbre s\u00ed mismo lo que constiuir\u00e1 una blasfemia para sus oponentes jud\u00edos (5,18), Jes\u00fas repite una vez m\u00e1s que \u00e9l conoce y honra a Dios mientras que los que pretenden \u00abdefender a Dios\u00bb en su contra son, de hecho, \u00abmentiro\u00adsos\u00bb. 56. se alegr\u00f3: La tradici\u00f3n jud\u00eda interpre\u00adtaba la \u00abrisa\u00bb de Abrah\u00e1n en Gn 17,17 como alegr\u00eda por la promesa de su \u00abhijo\u00bb Isaac (Jub 15,17; Fil\u00f3n, De mut. nom. 154; 175), o como gozo por el nacimiento de Isaac, el nombre del cual se traduc\u00eda como \u00abrisa\u00bb (p.ej., Fil\u00f3n, De mut.nom 131; tambi\u00e9n Jub 14,21; 15,17; 16,19-20). El \u00abgozo\u00bb de Abrah\u00e1n puede tambi\u00e9n rela\u00adcionarse con el gozo escatol\u00f3gico de los pa\u00adtriarcas al contemplar la llegada del Mes\u00edas y la derrota definitiva de Satan\u00e1s, como en TestXII Lev 18, que utiliza un conjunto de temas muy cercanos al cuarto evangelio para describir al sacerdote mesi\u00e1nico: \u00abresplandecer\u00e1 como el sol y har\u00e1 desaparecer la oscuridad\u00bb (v. 4; Jn 1,9); \u00abel conocimiento del Se\u00f1or se derramar\u00e1 sobre la tierra como el agua de los oc\u00e9anos\u00bb (v. 5; Jn 1,18; 8,55); \u00abel cielo se abrir\u00e1, y desde el templo de la gloria descender\u00e1 sobre \u00e9l la san\u00adtificaci\u00f3n y se oir\u00e1 una voz paternal, como la de Abrah\u00e1n dirigi\u00e9ndose a Isaac (v. 6; Jn 1,32.51); \u00abla gloria del Alt\u00edsimo se derramar\u00e1 sobre \u00e9l\u00bb (v. 6; Jn 8,54); \u00abdar\u00e1 la majestad del Se\u00f1or a los que son sus hijos en la verdad para siempre\u00bb (v. 7; Jn 8,32.36; 17,22); \u00abno tendr\u00e1 sucesor\u00bb (v. 8; Jn 12,34); \u00abconceder\u00e1 a los santos comer del \u00e1rbol de la vida. El esp\u00edritu de santidad des\u00adcender\u00e1 sobre ellos\u00bb (w. 10-11; Jn 8,51; 7,39); \u00absometer\u00e1 a Beliar\u00bb (v. 11; Jn 12,31); \u00abel Se\u00f1or se alegrar\u00e1 en sus hijos; &#8230;entonces Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob se alegrar\u00e1n\u00bb (w. 12-13). As\u00ed, el \u00abgozo\u00bb de Abrah\u00e1n est\u00e1 en relaci\u00f3n con el d\u00eda de la salvaci\u00f3n.<br \/>\n126 56-58. antes que Abrah\u00e1n naciera, yo soy: Un nuevo malentendido por parte de \u00ablos jud\u00edos\u00bb da pie a la \u00faltima afirmaci\u00f3n cristol\u00f3\u00adgica de este pasaje. Jes\u00fas es, de hecho, supe\u00adrior a Abrah\u00e1n: a \u00e9l le corresponde el nombre divino, \u00abYo soy\u00bb (\u2192 Teolog\u00eda jo\u00e1nica, 83:41-49) . 59. tomaron piedras: La multitud ha com\u00adprendido el alcance de las palabras de Jes\u00fas y se prepara para ejecutar el castigo prescrito a los blasfemos: lapidaci\u00f3n (cf. mSanh. 7,5a).<br \/>\n127 (d) El ciego de nacimiento (9,1-41). La misi\u00f3n de dar testimonio de Jes\u00fas es lleva\u00adda a cabo por el ciego de nacimiento. Jes\u00fas de\u00adbe ser \u00abde Dios\u00bb y no es un pecador como afir\u00adman los maestros jud\u00edos. Tras su expulsi\u00f3n de la sinagoga, Jes\u00fas le revela que es el \u00abHijo del Hombre\u00bb y el ciego de nacimiento le da culto. La curaci\u00f3n, la hostilidad por parte de las au\u00adtoridades y el segundo encuentro con Jes\u00fas re\u00adpiten la secuencia de 5,1-18, con la diferencia de que aqu\u00ed el que ha sido curado se abre a la fe verdadera en Jes\u00fas (v\u00e9ase M. Gourges, NRT 104 [1982] 381-95). Esta escena ejemplifica para el cristiano jo\u00e1nico cu\u00e1l debe ser su acti\u00adtud frente a las autoridades hostiles.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> La narraci\u00f3n con la cual empieza el cap\u00edtulo octavo del Evangelio de San Juan es algo peculiar. En algunos respectos es \u00fanica en su clase. No hay otra, en todos los cuatro Evangelios, que le sea exactamente an\u00e1loga. En todos los siglos ha habido personas de \u00e1nimo escrupuloso que se han detenido en este pasaje y han dudado de que hubiera sido escrito por San Juan. Mas no puedo probarse con facilidad qu\u00e9 justicia haya habido para tales escr\u00fapulos.<br \/>\nSuponer, como lo han hecho algunos, que en la historia de que nos ocupamos se disimula \u00f3 encubre el adulterio y se presenta \u00e1. nuestro Se\u00f1or como teniendo en poco el s\u00e9ptimo mandamiento, es ciertamente padecer una grave equivocaci\u00f3n. No hay nada en el pasaje que justifique semejante aserci\u00f3n. No hay ni una frase en que pueda apoyarse. Consideremos con calma el asunto, y examinemos el contenido del pasaje.<br \/>\nLos jud\u00edos trajeron ante nuestro Se\u00f1or una mujer que hab\u00eda cometido adulterio, y le pidieron que manifestase que castigo merec\u00eda. Se nos dice expl\u00edcitamente que le hicieron la pregunta por tentarlo. Su esperanza era poderlo inducir \u00e1 decir algo por lo cual pudiesen despu\u00e9s acusarlo. Tal vez se imaginaron que al que predicaba el perd\u00f3n y la salvaci\u00f3n \u00e1 los publ\u00edcanos y \u00e1 las rameras podr\u00eda escap\u00e1rsele algo que contradijera \u00f3 bien la ley de Mois\u00e9s \u00f3 bien sus propias palabras.<br \/>\nNuestro Se\u00f1or conoc\u00eda \u00e1 sus mal intencionados interrogadores, y se condujo para con ellos de la manera m\u00e1s discreta, como lo hab\u00eda hecho cuando se trataba del dinero del tributo. Mat 22:17. Rehus\u00f3 servirles de juez y de legislador, con tanta mayor raz\u00f3n cuanto que el caso que ten\u00edan delante hab\u00eda sido decidido ya por su propia ley. Al principio no les dio respuesta alguna.<br \/>\nMas cuando ellos hubieron reiterado sus preguntas nuestro Se\u00f1or los redujo al silencio con una respuesta que, adem\u00e1s de confundirlos, los oblig\u00f3 \u00e1 examinar su propio coraz\u00f3n. \u201cEl que de vosotros es sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.\u201dEl no dijo que la mujer no hubiese pecado, \u00f3 que su trasgresi\u00f3n era peque\u00f1a \u00f3 ligera: lo que hizo fue recordar \u00e1 sus acusadores que no eran ellos qui\u00e9nes pod\u00edan formular contra ella cargo alguno. Sus m\u00f3viles no eran rectos y sus vidas estaban distantes de ser puras. No ven\u00edan \u00e1 la demanda con las frentes limpias. Lo que ellos deseaban en realidad no era vindicar la pureza de la ley de Dios, y castigar una pecadora, sino lanzar contra Jes\u00fas los dardos de su malevolencia.<br \/>\nFinalmente, cuando los hombres que hab\u00edan conducido la desdichada mujer se alejaron de la presencia de nuestro Se\u00f1or con remordimientos de conciencia, El despidi\u00f3 la culpable pecadora con estas palabras solemnes: \u201cNi yo te condeno: vete, y no peques m\u00e1s.\u201d No quiso decir con esas palabras que ella no merec\u00eda castigo, sino que \u00e9l no hab\u00eda venido \u00e1 ser juez. Adem\u00e1s, habi\u00e9ndose ausentado todos los delatores y testigos, no hab\u00eda lugar \u00e1 juicio ninguno. Por esa raz\u00f3n, dej\u00f3 ir \u00e1 la acusada, como si su crimen no hubiera sido comprobado, y le mand\u00f3 que no pecase m\u00e1s.<br \/>\nDecir en vista de estos hechos sencillos que nuestro Se\u00f1or desconoci\u00f3 la gravedad del adulterio, no es obrar con justicia. Nada hay en el pasaje que lo pruebe. No hay en toda la Biblia palabras tan en\u00e9rgicas contra la contravenci\u00f3n del s\u00e9ptimo mandamiento como las que pronunci\u00f3 nuestro Se\u00f1or. Fue \u00e9l quien ense\u00f1\u00f3 que dicho mandamiento puede ser quebrantado con una mirada \u00f3 con un pensamiento as\u00ed como tambi\u00e9n con un acto. Mat 5:28. Fue \u00e9l quien habl\u00f3 de una manera m\u00e1s decidida acerca de la santidad del matrimonio. Mat 19:5. Ahora bien, ninguna de las palabras contenidas en el pasaje de que nos ocupamos est\u00e1 en disonancia con el resto de sus preceptos: lo que el hizo fue simplemente rehusar ser juez y complacer \u00e1 sus enemigos condenando \u00e1 una mujer culpable.<br \/>\nAl terminar la consideraci\u00f3n de este pasaje es preciso no olvidar que contiene dos lecciones de muy alta importancia.<br \/>\nSe nos ense\u00f1a, en primer lugar, cuan grande es el poder de la conciencia. Cuando los delatores de la mujer hubieron o\u00eddo la exhortaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, \u201credarg\u00fcidos de la conciencia, se salieron uno \u00e1 uno, comenzando desde los m\u00e1s viejos hasta los postreros.\u201dMalvados como eran y endurecidos como estaban, sintieron dentro de s\u00ed algo que los llen\u00f3 de pavor. Aunque la naturaleza humana ha ca\u00eddo de su antigua pureza, Dios se ha dignado dejar en la mente de cada hombre una voz admonitiva.<br \/>\nLa conciencia es una facultad muy importante de nuestro esp\u00edritu, y est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con nuestra vida religiosa. Cierto es que no puede conducirnos \u00e1 la salvaci\u00f3n eterna, que jam\u00e1s ha encaminado \u00e1 nadie hacia el Salvador, y que es ciega y puede extraviarse. Sin embargo, no debemos mirarla con desprecio. Es el mejor auxiliar del ministro cuando este clama contra el pecado desde el pulpito. Es el mejor auxiliar de la madre cuando \u00e9sta procura contener sus ni\u00f1os de la senda del mal y hacerlos seguir por la del bien. Es el mejor auxiliar del maestro, cuando encarece \u00e1 sus disc\u00edpulos los deberes morales. \u00a1Feliz el que nunca procura acallar la conciencia, mas escucha el sonido de su voz! M\u00e1s feliz lo es aun el que ora \u00e1 Dios que la suya sea iluminada por el Esp\u00edritu Santo y trasformada por la virtud santificadora de Cristo.<br \/>\nSe nos ense\u00f1a, en segundo lugar, cu\u00e1l es la naturaleza del verdadero arrepentimiento. Cuando nuestro Se\u00f1or dijo \u00e1 la mujer que \u00e9l tampoco la condenaba, agreg\u00f3 estas significativas palabras: \u201cVete, y no peques m\u00e1s.\u201d No le dijo meramente que se fuese y se arrepintiese, sino le llam\u00f3 la atenci\u00f3n hacia lo que principalmente deb\u00eda hacer, es \u00e1 saber: abandonar su pecado.<br \/>\nNo olvidemos esta lecci\u00f3n. Abandonar el pecado es la esencia misma del verdadero arrepentimiento. Nada vale ante los ojos de Dios ese arrepentimiento que consiste apenas en hablar, desear hacer resoluciones, protestar y alimentar esperanzas. Los hechos son el distintivo principal del \u201carrepentimiento para la salvaci\u00f3n del cual nadie se arrepiente.\u201d Hasta que un hombre no deje de hacer mal y abandone sus pecados no puede decirse que se haya arrepentido verdaderamente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Los mejores y m\u00e1s antiguos mss. omiten este pasaje \u2192 \u00a7<span class=\"dct\">080<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Absuelve el Se\u00f1or a la mujer ad\u00faltera, mand\u00e1ndola que no vuelva a pecar. Dice que \u00e9l es la luz del mundo, y que los fariseos morir\u00e1n en su pecado. Declara qui\u00e9nes son su verdaderos disc\u00edpulos, y que no son hijos de Dios, ni de Abraham los que no creen en \u00e9l, que les dice la verdad. A uno que le blasfemaba, responde que no estaba pose\u00eddo del demonio, y que honraba a su Padre. Dice a los fariseos que \u00e9l era antes que Abraham fuese hecho. Queri\u00e9ndole apedrear, se sale del templo.<\/p>\n<p>4 a. El Griego, ep&#8217; autof\u00f3ro, tam manifeste ut negari non possit: es palabra griega forense. El vers\u00edculo \u00faltimo del cap\u00edtulo precedente, y los once primeros de este, no se leen en el Cris\u00f3stomo, ni en Teofilacto. San Jer\u00f3nimo dice que en algunos textos no se le\u00edan; y Eusebio afirma que esta historia fue escrita por un tal Pap\u00edas. Esto no obstante siendo sin comparaci\u00f3n en mucho mayor n\u00famero los ejemplares griegos en que se halla, y vi\u00e9ndose alegada como can\u00f3nica por Taciano, que floreci\u00f3 en la mitad del segundo siglo, y por Ammonio, que vivi\u00f3 al principio del tercero, reconocida finalmente por todos los Padres latinos, y no hall\u00e1ndose en el d\u00eda ning\u00fan manuscrito latino en que no se lea; convienen todos, y aun los mismos protestantes, que debe ser admitida la primera parte de este cap\u00edtulo por tan aut\u00e9ntica como todo lo dem\u00e1s. La falta de un copista, que la omiti\u00f3 al principio, pudo muy bien dar lugar a las otras que se hicieron sobre la primera copia defectuosa. V\u00e9ase Morino. Exercit. Biblic. cap. XI, p\u00e1g. 44.<\/p>\n<p>6 b. Esta fue una pregunta llena de malicia; porque si la condenaba a muerte, hubieran tomado este pretexto para desacreditarle con el pueblo, cuya afici\u00f3n y cr\u00e9dito se hab\u00eda ganado por su suavidad y dulzura. Fuera de que le hubieran acusado delante del Gobernador de que se usurpaba un poder que no pertenec\u00eda sino al Soberano. Si la absolv\u00eda, le hubieran acusado de prevaricador y enemigo de la ley. Si respond\u00eda que a \u00e9l no le tocaba juzgar de delitos ni imponer penas capitales, que acudiesen al Gobernador, le hubieran del mismo modo desacreditado delante de las gentes, haci\u00e9ndoles creer que era un enemigo de la naci\u00f3n, y fautor de la tiran\u00eda, atropellando los privilegios y la libertad que Dios hab\u00eda concedido a su escogido pueblo.<\/p>\n<p>c. En algunos manuscritos griegos se lee: m\u00e9 prospoi\u00f3umenos, no disimuladamente. Jesucristo con esta acci\u00f3n les quiso dar a entender, que conoc\u00eda bien su depravada intenci\u00f3n; que su pregunta no merec\u00eda respuesta; y que \u00e9l no hab\u00eda venido al mundo para condenar a los pecadores, sino para instruirlos y para convertirlos. Ellos, creyendo que su pregunta le hab\u00eda embarazado de tal suerte que no sab\u00eda qu\u00e9 responderse, y que buscando c\u00f3mo eludir la cuesti\u00f3n, dilataba dar la respuesta, le instaron y porfiaron a que lo hiciese; y el Se\u00f1or lo hizo, d\u00e1ndoles una respuesta llena de justicia, de dulzura y de verdad, que les tap\u00f3 la boca, y los dej\u00f3 llenos de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>7 d. Esto hace alusi\u00f3n a la costumbre que ten\u00edan los jud\u00edos; pues los testigos eran los primeros que tiraban las piedras contra los culpados. Jesucristo no quiere decir con esto, que para que un juez pueda castigar leg\u00edtimamente los delitos de otros, es necesario que est\u00e9 libre de pecado. Pretende solamente obligar a los malignos acusadores de esta mujer a dejarla libre, en vista de los remordimientos de su propia conciencia, y temiendo que el Se\u00f1or publicase los delitos ocultos que ellos ten\u00edan aun de la misma clase. De este modo la saca libre de entre sus manos, y sin dejarles el menor pretexto para poderle acusar.<\/p>\n<p>9 e. Oyendo esto, y seg\u00fan a\u00f1ade el texto Griego: k\u00e1i hup\u00f3 t\u00e9s suneid\u00e9seos elenj\u00f3menoi, y remordi\u00e9ndoles la conciencia.<\/p>\n<p>f. El Griego: \u00e9os t\u00f3n esj\u00e1ton, hasta los \u00faltimos. No convienen los int\u00e9rpretes acerca de lo que el Se\u00f1or escrib\u00eda con el dedo en tierra; pero s\u00ed en que el Se\u00f1or se inclin\u00f3, para dar lugar a que los acusadores no pudiendo sufrir las acusaciones de sus propias conciencias, se saliesen o retirasen con menos rubor el uno despu\u00e9s del otro, como lo hicieron; y para mostrar el poco aprecio que hac\u00eda de su acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p>10 g. El Griego: k\u00e1i med\u00e9na theas\u00e1menos, pl\u00e9n t\u00e9s gunaik\u00e9s, y no viendo a ninguno sino a la mujer. Esto es; a ninguno de los acusadores.<\/p>\n<p>11 h. El Griego: katakr\u00edno, te condeno. Los que aman esta dulzura en Jesucristo, no deben olvidar la verdad de su justicia. El Se\u00f1or est\u00e1 lleno de dulzura y de rectitud (Sal 24,8). Es cert\u00edsimo que su misericordia es el consuelo de los pecadores; mas su rectitud y justicia debe atemorizar a los impenitentes. Usa de su bondad y misericordia con los pecadores; pero sin ofender a su justicia, pues les manda que cesen ya de pecar. San Agust\u00edn in Joan. Tract. XXXIV. Perdona los pecados; pero siempre bajo la condici\u00f3n expresa de un arrepentimiento sincero, y de no volver a caer en los pecados que perdon\u00f3.<\/p>\n<p>12 i. Para alumbrar no solamente a los jud\u00edos, sino tambi\u00e9n a los gentiles y a todas las naciones de la tierra; cuya excelencia era propia del Mes\u00edas, el cual, conforme a los vaticinios de los profetas, hab\u00eda de ser la luz de todas las gentes (Is 49,6).<\/p>\n<p>j. En las tinieblas del error y de la ignorancia; pero tendr\u00e1 la luz de mi doctrina, que le mostrar\u00e1 el camino de la vida eterna.<\/p>\n<p>14 k. Si lo que yo digo de m\u00ed mismo, no tuviera otro fiador que mi sola palabra, entonces podr\u00edas dudar o desconfiar de mi testimonio, porque dir\u00edais que ninguno es buen testigo, ni juez en su propia causa. Mas los testimonios de los profetas, y los milagros que yo hago prueban, que, cuando digo que he venido de Dios, y que debo volver a \u00e9l, no digo una cosa que no sepa, y que no merezca ser cre\u00edda. De aqu\u00ed se ve que lo que dijo en el cap. 5,31, fue por concesi\u00f3n.<\/p>\n<p>l. Y vuestra ignorancia no os hace excusables; porque nace de la corrupci\u00f3n de vuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>15 m. Porque las pasiones y orgullo que os dominan no os dejan reconocer mi virtud divina.<\/p>\n<p>n. Porque este tiempo no es de venganza, sino de misericordia.<\/p>\n<p>17 o. Debe tenerse por verdadero. Si yo juzgo, dice el Se\u00f1or, bien de otros o de m\u00ed mismo, mi juicio debe tenerse por verdadero; porque debiendo serlo el testimonio de dos hombres, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, con mucha mayor raz\u00f3n lo ha de ser tambi\u00e9n el m\u00edo, porque va acompa\u00f1ado del de mi Padre que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>19 p. Muchas veces les hab\u00eda declarado ya qui\u00e9n era su Padre; pero se daban por desentendidos, para obligarle a que lo dijese m\u00e1s descubiertamente, y tomar con esto nueva ocasi\u00f3n de calumniarle.<\/p>\n<p>q. Porque no se conoce a Dios, sino cuando se cree que de toda eternidad engendr\u00f3 un Hijo de la misma naturaleza que \u00e9l; y que Jesucristo es este Hijo, que se hizo hombre por nuestra salud. El forsitan de la Vulgata vale por el utique, como en el v. 42, ambos del an griego asertivo.<\/p>\n<p>20 r. A la letra: Guarda del tesoro, sacrist\u00eda; y algunos quieren que fuese lugar destinado para recoger las limosnas. Y donde ordinariamente se juntaban los escribas y fariseos.<\/p>\n<p>21 s. De incredulidad y de odio contra m\u00ed.<\/p>\n<p>22 t. Los jud\u00edos no comprendieron que Jesucristo no hablaba de la muerte, que es com\u00fan a todos los hombres, sino del cielo, a donde despu\u00e9s de su muerte, volviendo a su Padre, deb\u00eda ir, y a donde le hab\u00edan de seguir solamente los que creyesen en \u00e9l.<\/p>\n<p>23 u. MS. Vos sodes de iuso, e\u00e9 yo so de suso.<\/p>\n<p>v. Jesucristo, seg\u00fan su carne, era de ac\u00e1 abajo; mas como Hijo unig\u00e9nito del eterno Padre, era de lo alto; esto es, engendrado Dios de Dios ante todo tiempo. Los jud\u00edos eran de ac\u00e1 abajo; porque asidos a los pensamientos bajos de sus genealog\u00edas, y a la corrupci\u00f3n del siglo, no cre\u00edan en aquel que hab\u00eda venido a elevar consigo al cielo a los que por seguirle renunciasen las cosas de la tierra. Un verdadero disc\u00edpulo de Jesucristo debe estar en este mundo, como si no estuviera en el; y usar de sus bienes, como si no usara (1Cor 7,31). Su conversaci\u00f3n y pensamientos han de estar en el cielo.<\/p>\n<p>24 w. Si no crey\u00e9reis que yo soy aquel de quien los profetas han hablado, aquel Mes\u00edas que os han prometido, morir\u00e9is en vuestro pecado; San Cirilo; porque ninguno puede absolutamente salvarse sin la fe de Jesucristo.<\/p>\n<p>25 x. Yo, que estoy hablando con vosotros, soy el principio de todas las cosas: soy el Verbo, por quien fueron hechas todas las criaturas. El texto Griego: t\u00e9n arj\u00e9n, h\u00f3ti lal\u00f3 hum\u00edn. T\u00e9n arj\u00e9n es acusativo y femenino; y h\u00f3ti que tiene todo el aire de neutro, no puede pertenece a arj\u00e9n. Por eso trasladan algunos: Yo soy desde el principio; y eso es lo que os digo. Como si dijera: Disput\u00e1is vosotros sobre mi ser, y me pregunt\u00e1is \u00bfqui\u00e9n soy? Soy el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el que soy desde el principio, esto es; ante todo principio, y el que doy principio a todas las cosas. O tambi\u00e9n: Me pregunt\u00e1is: \u00bfqui\u00e9n soy yo? Soy el mismo que os dije desde el principio, cuando me llam\u00e1steis, para que respondiese en vuestro Sinedrio. Como la oscuridad de este texto proviene de la irregularidad de la sintaxis, as\u00ed en la Vulgata como en el texto Griego, creo que se puede dar alguna claridad, observando: lo primero, la figura silepsis, que consiste en que el relativo qui concierta en g\u00e9nero con el significado, y no con la palabra del sustantivo antecedente principium; lo segundo, que as\u00ed en la Vulgata como en el Griego puede estar el dicho sustantivo principio en acusativo, y de hecho est\u00e1 indubitablemente en el Griego, arj\u00e9n, por un modo de hablar que usan ambas lenguas, expresando el sustantivo que subsigue al relativo, y callando el que le antecede, que es el que regularmente se expresa: v. gr. Urbem quam statuo vestra est, en lugar de urbs quam statuo; y as\u00ed podr\u00e1 explicarse u ordenarse el texto de la Vulgata de este modo: Ego sum principium qui (pro quod) principium et loquor vobis. Yo soy el principio, el cual principio os hablo u os digo. Pero de cualquier modo que se explique el texto, el sentido siempre es el mismo.<\/p>\n<p>26 y. Pudiera hablar de vuestra soberbia, del odio injusto que me ten\u00e9is, de vuestras prevaricaciones, etc. Mas todo esto fue anunciado por los profetas, por cuya boca hablaba Dios, cuyo testimonio es infalible; y por consiguiente lo es tambi\u00e9n el m\u00edo, pues no hablo, etc.<\/p>\n<p>28 z. El mayor de todos los delitos que cometer\u00e9is en mi persona, alz\u00e1ndome y haci\u00e9ndome morir en una cruz, os obligar\u00e1 por \u00faltimo a que reconozc\u00e1is que yo soy el que tantas veces os he dicho. Esto se verific\u00f3 en los prodigios que se vieron en su muerte; en su Resurrecci\u00f3n gloriosa; cuando envi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo; en la predicaci\u00f3n, constancia y milagros de los Ap\u00f3stoles; y \u00faltimamente en la ruina de Jerusal\u00e9n, y en la dispersi\u00f3n y total exterminio de los jud\u00edos.<\/p>\n<p>29 a. Porque, en cuanto Dios, soy una misma cosa con \u00e9l; y en cuanto hombre, no atiendo a otra cosa sino a cumplir en todo su voluntad.<\/p>\n<p>31 b. Estos creyentes pasajeramente y por alg\u00fan tiempo, como se ver\u00e1 despu\u00e9s; lo que no basta para ser verdadero disc\u00edpulo de Jesucristo. Para esto es necesario perseverar hasta el fin en la fe y en la pr\u00e1ctica del Evangelio.<\/p>\n<p>32 c. Pasar\u00edan a gozar de la libertad de los hijos de Dios, d\u00e1ndoles el conocimiento de la verdad figurada por las sombras de la ley. S\u00f3lo Jesucristo pod\u00eda darles esta libertad, libr\u00e1ndolos de los pecados, que eran los que los hac\u00edan esclavos.<\/p>\n<p>33 d. Aunque el Se\u00f1or hubiera podido replicarles, haci\u00e9ndoles presente la esclavitud en que hab\u00edan estado en Egipto, en Babilonia y aun entonces mismo bajo el yugo del imperio de los romanos; se content\u00f3 con proponerles otro g\u00e9nero de esclavitud en que ellos o pensaban, y de la cual pretend\u00eda libertarlos.<\/p>\n<p>35 e. Cuando llegue el tiempo de la separaci\u00f3n particular en la hora de la muerte, o de la general en el d\u00eda del juicio, los esclavos del pecado ser\u00e1n para siempre separados de la casa del Se\u00f1or, y solos los hijos quedar\u00e1n para habitar en ella eternamente.<\/p>\n<p>36 f. Porque es el heredero y el due\u00f1o, y por eso tiene derecho de vender o de poner en libertad a los esclavos como gustare.<\/p>\n<p>37 g. Seg\u00fan la carne.<\/p>\n<p>h. Porque la dureza y obstinaci\u00f3n de vuestros corazones no da lugar a mi doctrina e instrucciones.<\/p>\n<p>38 i. Quien fuese este padre, lo declara en el v. 44. Vuestro padre es el de la mentira, y por eso os inspira que me quit\u00e9is la vida, oponi\u00e9ndoos y resistiendo terca y obstinadamente a la verdad que os anuncio.<\/p>\n<p>39 j. Sois hijos de Abraham seg\u00fan la carne; mas no imit\u00e1is el esp\u00edritu y la fe de Abraham. Este odio mortal que me ten\u00e9is, es muy ajeno de la piedad de Abraham. El desprecio que hac\u00e9is de la verdad, y de la verdad que os revela el mismo Dios, est\u00e1 muy distante de la fe y obediencia con que Abraham se sujet\u00f3 a las \u00f3rdenes de Dios; y as\u00ed sois unos hijos bastardos de Abraham, y vuestro padre verdadero es otro, cuyas obras hac\u00e9is.<\/p>\n<p>41 k. Nosotros no somos hijos de prostituci\u00f3n como los gentiles; somos el pueblo escogido y separado de las naciones, y por esto no adoramos muchos dioses, sino uno solo como Abraham. Y as\u00ed no s\u00f3lo descendemos de Abraham, seg\u00fan la carne, sino que le imitamos en la fe.<\/p>\n<p>43 l. Yo no hago otra cosa que explicar la voluntad de mi Padre, y con todo eso no entend\u00e9is el lenguaje en que os hablo; \u00bfy por qu\u00e9 esto? Porque no quer\u00e9is abrir vuestro coraz\u00f3n a la doctrina que os ense\u00f1o, que es la de mi Padre; y as\u00ed no sois sus hijos.<\/p>\n<p>44 m. MS. El fue omizero desdel compe\u00e7amiento. Porque introdujo la muerte en el mundo, haciendo que pecase el primer hombre.<\/p>\n<p>n. Fue criado bueno (Jud 6), mas no persever\u00f3 en el amor de la verdad: su orgullo le apart\u00f3 de ella, y le qued\u00f3 por car\u00e1cter y distintivo propio la mentira. Y as\u00ed ved ahora qui\u00e9n es vuestro padre. El demonio fue homicida desde el principio: vosotros no pens\u00e1is en otra cosa que en ver c\u00f3mo me hab\u00e9is de hacer morir. El demonio es mentiroso y padre de la mentira: vosotros resist\u00eds siempre a la verdad. Vosotros no o\u00eds mis palabras, que son de Dios: el que no oye las palabras de Dios, no es su hijo; con que no siendo hijos de Dios, podeis comprender qui\u00e9n ser\u00e1 vuestro padre.<\/p>\n<p>o. No denota la causa, sino la consecuencia.<\/p>\n<p>46 p. El Griego: el\u00e9njei, me arguye. Es un doble argumento, o un dilema con que de nuevo les estrecha. O deb\u00e9is convencerme de pecado y de mentira, o creerme: no pod\u00e9is convencerme de mentira, luego necesariamente me hab\u00e9is de creer.<\/p>\n<p>48 q. Un enemigo de la ley de Mois\u00e9s y de la religi\u00f3n de nuestros padres. Los jud\u00edos miraban como cism\u00e1ticos a los samaritanos, y no ten\u00edan ning\u00fan comercio ni comunicaci\u00f3n con ellos. Al primer bald\u00f3n de llamarle Samaritano no contest\u00f3 el Se\u00f1or, como que era notorio a todo el mundo que no lo era ni por origen, ni por nacimiento, ni por costumbres o religi\u00f3n. El segundo de llamarle endemoniado pod\u00eda hacer m\u00e1s impresi\u00f3n en el vulgo, y hacerle creer que hac\u00eda milagros por virtud de los demonios, como ya hab\u00edan dicho otras veces; y as\u00ed se defiende de \u00e9l expresamente.<\/p>\n<p>50 r. Dios mi Padre me vengar\u00e1 a su tiempo de todos los que me hubieren despreciado.<\/p>\n<p>51 s. La muerte eterna del alma. Los jud\u00edos lo entend\u00edan de la del cuerpo.<\/p>\n<p>54 t. Si yo me apropiara lo que es de otro, o buscara mi propia honra en lo que digo, mi honra no merecer\u00eda aprecio. Pero hay quien cuide de mi honra, que es mi Padre.<\/p>\n<p>56 u. Abraham, a quien prometi\u00f3 Dios que nacer\u00eda de su linaje el Verbo encarnado, dese\u00f3 con ansia saber el tiempo en que se cumplir\u00eda esta promesa, y Dios se lo hizo conocer. Se cree que se lo revel\u00f3 en el misterioso sacrificio de su hijo Isaac. San Cirilo. Y as\u00ed vio de lejos este misterio, y con los ojos de la fe, como se declara en Heb11,13.<\/p>\n<p>v. Otros trasladan: salt\u00f3 de gozo.<\/p>\n<p>57 w. No sabiendo los a\u00f1os que pod\u00eda tener el Se\u00f1or, no fueron escasos en aument\u00e1rselos; como si dijeran: Demos que est\u00e9s cerca de los cincuenta a\u00f1os; \u00bfc\u00f3mo puedes haber visto a Abraham, que hace tantos siglos que muri\u00f3? Los jud\u00edos le miraban como hombre, y el Se\u00f1or hablaba de s\u00ed mismo como Dios.<\/p>\n<p>58 x. Antes que Abraham naciese, viviese, fuese engendrado, yo soy, dice, y no yo era, lo que admirablemente explica la eternidad de su ser. Esta declaraci\u00f3n tan expresa de su divinidad, apoyada con otros infinitos testimonios, no solamente no sirvi\u00f3 para abrirles los ojos, sino que los llen\u00f3 de furor para armarse de piedras, y pretender apedrearle como a blasfemo. Y esto se entiende no solamente en cuanto a la esencia divina, sino tambi\u00e9n en cuanto a la gracia y a la virtud; y as\u00ed se dice del cordero que fue muerto desde el principio del mundo. Se debe advertir aqu\u00ed, que en este texto se halla una prueba muy clara de la divinidad de Jesucristo contra los Socinianos. Y San Agust\u00edn, del fieret de la Vulgata, que se atribuye a Abraham, y de ego sum, entendido de Jesucristo, muestra contra los Arrianos que Abraham era una cosa hecha, facturam humanam; y que Jesucristo es una cosa que es, qui est, por su naturaleza y por su sustancia, sin ser hecho.<\/p>\n<p>59 y. El Griego: dielth\u00f3n di\u00e1 m\u00e9son aut\u00f3n; k\u00e1i par\u00e9gen h\u00f3utos: pasando por medio de ellos; y as\u00ed pas\u00f3. Estas palabras no se hallan en la Vulgata. Con lo que dio el Se\u00f1or otra prueba de su divinidad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] El sostuvo la Torah y la misericordia de la Torah, todo mientras cumpl\u00eda profec\u00eda al escribir los nombres de esos que estaban abandonando el agua viviente, en el polvo de la tierra, como est\u00e1 profetizado en <span class='bible'>Jer 17:13<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Este pasaje da una idea de los dos poderes de El Padre e Hijo Hijo que sirve de testigos duales. Yahshua Mismo declara El Padre e Hijo como uno, pero dos testigos de acuerdo a la Torah, no un testigo en dos diferentes papeles.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Se requiere que todo hombre, o mujer crean en Yahshua como el \u201cYo Soy\u201d de <span class='bible'>Exo 3:14-15<\/span>, o las consecuencias ser\u00e1n una muerte segunda y eterna. Esto incluye a todos los de la Casa de Judah.\n<\/p>\n<p><strong> [4] La obediencia total a la Torah que El aprendi\u00f3 de tanto sufrimiento. El aprendi\u00f3 de El Padre, y por tanto no es El Padre, quien aprende de ning\u00fan hombre.\n<\/p>\n<p><strong> [5] La prueba del discipulado es resistencia hasta el final de la vida de uno en la tierra.\n<\/p>\n<p><strong> [1] La palabra Aramea abdota m\u00e1s exactamente significa en una \u201crelaci\u00f3n de deudor\u201d hacia cualquiera, y no su esclavitud f\u00edsica hist\u00f3rica de lo que los l\u00edderes Jud\u00edos ciertamente sab\u00edan. Pero su pecado a YHWH que no hab\u00eda sido pagado, es lo que Yahshua est\u00e1 tratando.\n<\/p>\n<p><strong> [2] A\u00fan entonces las acusaciones de Yahshua siendo ileg\u00edtimo estaban circulando.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Esto no quiere decir que todos los Jud\u00edos son demonios, ya que la mayor\u00eda de las multitudes y los escritores del Pacto Renovado fueron Jud\u00edos. Sino m\u00e1s bien que cualquier incr\u00e9dulo que odia a Yahshua es un hijo de s.a.tan. Esto es un texto de aplicaci\u00f3n general, no una condenaci\u00f3n de los Jud\u00edos.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Una acusaci\u00f3n dual. El hecho que El sea manejado por demonio, y sea un Efrayimita, de nuevo mostrando el desprecio y odio entre las dos casas de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [5] N\u00f3tese c\u00f3mo El tan identificado con Israel-Efray\u00edm como Moshiaj Hijo de Josef, en que reh\u00fasa contestar la acusaci\u00f3n Samaritana, vi\u00e9ndose asimismo como un Israelita en sufrimiento, como lo eran ellos.\n<\/p>\n<p><strong> [6] G\u00e9nesis 22.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Una afirmaci\u00f3n de ser YHWH.\n<\/p>\n<p><strong> [8] Ellos entendieron Su afirmaci\u00f3n de ser YHWH a\u00fan si algunos hoy no entienden.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[5] Lev 20, 10.[17] Deut 17, 6; 19, 13.[56] El tiempo de mi venida. Hebr 11, 13.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>[Cada uno se fue a su casa, y Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos. Por la ma\u00f1ana Jes\u00fas volvi\u00f3 al templo, y todo el pueblo se le acerc\u00f3; y \u00e9l se sent\u00f3 y les ense\u00f1aba. Entonces los escribas y los fariseos le llevaron a una mujer que hab\u00eda sido sorprendida cometiendo adulterio. La pusieron en medio, y le dijeron: \u00abMaestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. En la ley, Mois\u00e9s nos orden\u00f3 apedrear a mujeres como \u00e9sta. \u00bfY t\u00fa, qu\u00e9 dices?\u00bb Ellos dec\u00edan esto para ponerle una trampa, y as\u00ed poder acusarlo. Pero Jes\u00fas se inclin\u00f3 y, con el dedo, escrib\u00eda en el suelo. Como ellos insist\u00edan en sus preguntas, \u00e9l se enderez\u00f3 y les dijo: \u00abAquel de ustedes que est\u00e9 sin pecado, que le arroje la primera piedra.\u00bb Y Jes\u00fas volvi\u00f3 a inclinarse, y sigui\u00f3 escribiendo en el suelo. Ellos, al o\u00edr esto, se fueron retirando uno a uno, comenzando por los m\u00e1s viejos y siguiendo por los m\u00e1s j\u00f3venes. S\u00f3lo se qued\u00f3 Jes\u00fas, y la mujer permanec\u00eda en medio. Entonces Jes\u00fas se enderez\u00f3 y le dijo: \u00abY, mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n todos? \u00bfYa nadie te condena?\u00bb Ella dijo: \u00abNadie, Se\u00f1or.\u00bb Entonces Jes\u00fas le dijo: \u00abTampoco yo te condeno. Vete, y no peques m\u00e1s.\u00bb]<span style=\"color: #804db3\"><span><sup>7<\/sup><\/span><\/span><\/b><\/p>\n<p><span style=\"color: #804db3\"><b>7.<\/b><\/span> El texto entre corchetes s\u00f3lo se halla en mss. tard\u00edos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas de la Biblia<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos, 8:1 y Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos. \u2014 Dice el margen de LBLA, \u00abLos vers. de 7:53 a 8:11 no aparecen en los mss. m\u00e1s antiguos\u00bb. 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