{"id":27153,"date":"2022-06-20T11:10:39","date_gmt":"2022-06-20T16:10:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-20T11:10:39","modified_gmt":"2022-06-20T16:10:39","slug":"comentario-de-juan-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Estaba entonces enfermo un hombre llamado L\u00e1zaro, de Betania, la aldea de Mar\u00eda y de su hermana Marta.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>11:1<\/span> Estaba entonces enfermo uno llamado L\u00e1zaro, de Betania, \u2014 La enfermedad y muerte de L\u00e1zaro era la ocasi\u00f3n para la s\u00e9ptima de las se\u00f1ales registradas por Juan. <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 la aldea de Mar\u00eda y de Marta su hermana. \u2014 L\u00e1zaro es mencionado solamente por Juan, pero sus hermanas son mencionadas por Lucas (<span>10:38-42<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Estaba entonces enfermo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:3<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:6<\/span>; <span class='bible'>G\u00e9n 48:1<\/span>; <span class='bible'>2Re 20:1-12<\/span>; <span class='bible'>Hch 9:37<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>uno llamado L\u00e1zaro.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:5<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:11<\/span>; <span class='bible'>Jua 12:2<\/span>, <span class='bible'>Jua 12:9<\/span>, <span class='bible'>Jua 12:17<\/span>; <span class='bible'>Luc 16:20-25<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>de Betania.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:1<\/span>; <span class='bible'>Mat 21:17<\/span>; <span class='bible'>Mar 11:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Mar\u00eda.<\/i><\/b> <span class='bible'>Luc 10:38-42<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas resucita a L\u00e1zaro, luego de estar cuatro d\u00edas enterrado,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:1-44<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Muchos jud\u00edos creen,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:45<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:46<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Los principales sacerdotes y los fariseos reunen un concilio contra Jes\u00fas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:47<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:48<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Caif\u00e1s profetiza,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:49-53<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Jes\u00fas se esconde,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:54<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Cuando llega la Pascua, el pueblo le busca y espera verle,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:55-57<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Betania<\/span>, una peque\u00f1a aldea en la ladera sureste del monte de los Olivos, estaba ubicada a unos tres km de Jerusal\u00e9n (v.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 11:18<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 11.<br \/>\n L os cap\u00edtulos 11 y 12 aparecen en la perspectiva literaria del evangelista como la introducci\u00f3n inmediata a la pasi\u00f3n de Cristo. El cap\u00edtulo 11, con la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, determinar\u00e1 la inminencia de la muerte de Cristo; el pont\u00edfice y el sanedr\u00edn as\u00ed lo acuerdan. El cap\u00edtulo 12 es la \u201cllegada\u201d de Cristo a Jerusal\u00e9n, su \u201centrada\u201d mesi\u00e1nico-redentora (Jua 11:51-53), para entregarse en manos de sus enemigos. Es la hora dram\u00e1tica de la Luz y las Tinieblas.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro,Jua 11:1-44.<br \/>\n\tEsta narraci\u00f3n, relatada sencillamente por el evangelista, es uno de los hechos m\u00e1s prodigiosos en la vida de Cristo. Se present\u00f3 como \u201cluz,\u201d y ahora va a ir a la muerte por presentarse como dador de \u201cvida.\u201d Es el mismo del que se dijo antes: \u201cComo el Padre resucita muertos y les da vida &#8211; de almas y cuerpos &#8211; , as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo\u201d encarnado (Jua 5:21).<\/p>\n<p>1) Vuelta de Cristo a Betania,Jua 11:1-16.<br \/>\n1 Hab\u00eda un enfermo, L\u00e1zaro, de Betania, de la aldea de Mar\u00eda y Marta, sus hermanas. 2 Era esta Mar\u00eda la que ungi\u00f3 al Se\u00f1or con un ung\u00fcento y le enjug\u00f3 los pies con sus cabellos, cuyo hermano L\u00e1zaro estaba enfermo. 3 Enviaron, pues, las hermanas a decirle: Se\u00f1or, el que amas est\u00e1 enfermo. 4 Oy\u00e9ndolo Jes\u00fas, dijo: Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 5 Jes\u00fas amaba a Marta y a su hermana y a L\u00e1zaro. 6 Aunque oy\u00f3 que estaba enfermo, permaneci\u00f3 en el lugar en que se hallaba dos d\u00edas m\u00e1s; \u00bb pasados los cuales dijo a los disc\u00edpulos: Vamos otra vez a Judea. 8 Los disc\u00edpulos le dijeron: Rab\u00ed, los jud\u00edos te buscan para apedrearte, \u00bfy de nuevo vas all\u00e1?   9  Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfNo son doce las horas del d\u00eda? Si alguno camina durante el d\u00eda, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 pero, si camina de noche, tropieza, porque no hay luz en \u00e9l. 11 Esto dijo, y despu\u00e9s a\u00f1adi\u00f3: L\u00e1zaro, nuestro amigo, est\u00e1 dormido, pero yo voy a despertarle. 12 Dij\u00e9ronle entonces los disc\u00edpulos: Se\u00f1or, si duerme, sanar\u00e1. 13 Hablaba Jes\u00fas de su muerte, y ellos pensaron que hablaba del descanso del sue\u00f1o. 14 Entonces les dijo Jes\u00fas claramente: L\u00e1zaro ha muerto, 15 y me alegro por vosotros de no haber estado all\u00ed, para que cre\u00e1is; pero vamos all\u00e1. 16 Dijo, pues, Tom\u00e1s, llamado D\u00eddimo, a los compa\u00f1eros: Vamos tambi\u00e9n nosotros a morir con El.<\/p>\n<p>Jn presenta a L\u00e1zaro por referencia a sus hermanas, sobre todo por la huella que dej\u00f3 en la primitiva catcquesis la \u201cunci\u00f3n\u201d hecha por su hermana Mar\u00eda.<br \/>\n\tEl nombre de L\u00e1zaro (Dios socorri\u00f3), forma apocopada de Ele\u00e1zaro, era nombre frecuente.<br \/>\n\tLa escena va a tener lugar en Betania. Puede corresponder al hebreo Beth aniah. Etimol\u00f3gicamente podr\u00eda tener, entre otros significados, el de \u201ccasa del dolor\u201d y \u201ccasa de ruego.\u201d As\u00ed la prefieren interpretar algunos cr\u00edticos racionalistas para pensar que no tiene esta escena realidad hist\u00f3rica, sino simb\u00f3lica. Pero tambi\u00e9n puede corresponder a la etimolog\u00eda de Annaniah, villorrio del A.T., en la tribu de Benjam\u00edn (Neh 11:32). Ser\u00eda forma apocopada de esta ra\u00edz, ya que Nehem\u00edas conoce la forma Aniah (Neh 8:4; Neh 10:23) y Annaniah (Neh 3:23) como nombre de personas l.<br \/>\n\tTopogr\u00e1ficamente se la identifica con el actual villorrio \u00e1rabe de el-Azariye, alteraci\u00f3n \u00e1rabe del nombre latino Lazanum, nombre con que se le conoc\u00eda en tiempo de Eteria, en el flanco oriental del monte de los Olivos, a unos 2.800 metros de Jerusal\u00e9n. Ya es se\u00f1alado en el siglo IV por los \u201citinerarios\u201d y peregrinos 2.<br \/>\n\tLa enfermedad de L\u00e1zaro era mortal. Sus hermanas env\u00edan un mensajero a Cristo, que distingu\u00eda con gran afecto a esta familia, para decirle que estaba enfermo. La noticia no era s\u00f3lo informativa; en ello &#8211; \u201cel que amas est\u00e1 enfermo\u201d &#8211; iba la s\u00faplica discreta por su curaci\u00f3n. La f\u00f3rmula evoca el pasaje de Cana de Galilea (Jua 2:3); posiblemente es un reflejo literario del evangelista. \u00bfAcaso hay tambi\u00e9n una evocaci\u00f3n simb\u00f3lica de todo cristiano, al estilo del disc\u00edpulo \u201cal que Jes\u00fas amaba\u201d?<br \/>\n\tCristo estaba en Betania o Betabara de Perea, en Transjor-dania, donde Juan hab\u00eda bautizado (Jua 10:40; Jua 1:28). Al o\u00edr este mensaje, Cristo anunci\u00f3 que aquella enfermedad no era de muerte, sino para que la \u201cgloria\u201d de Dios se manifestase con ella. Los conceptos paleotestamentarios sobre el valor del dolor se iban enriqueciendo. Y se qued\u00f3 a\u00fan all\u00ed \u201cdos d\u00edas\u201d m\u00e1s. Como en Cana, parece que rechaza el ruego. El evangelista quiere destacar bien la presencia de Cristo. El tema joanneo de la \u201cgloria\u201d de Dios se destaca.<br \/>\n\tPero a los dos d\u00edas dio a los ap\u00f3stoles la orden de partida para visitar a L\u00e1zaro. Mas volver a Judea, de donde hab\u00eda salido hac\u00eda poco a causa de las persecuciones de los jud\u00edos, era peligroso (Jua 10:39) Es lo que le recuerdan ahora los disc\u00edpulos. M\u00e1s El, que tantas veces esquiv\u00f3 peligros de\u00bb muerte, porque a\u00fan no era \u201csu hora,\u201d est\u00e1 bien consciente que \u00e9sta ya lleg\u00f3 o est\u00e1 a punto de llegar. Y se lo ilustra con una peque\u00f1a par\u00e1bola. Se cita el d\u00eda con la divisi\u00f3n en doce horas seg\u00fan el uso grecorromano. Mientras es de d\u00eda se puede caminar sin tropezar; el peligro est\u00e1 en la noche. A\u00fan es para \u00e9l de d\u00eda, aunque se acerca la noche de su pasi\u00f3n. Por tanto, nadie podr\u00e1 a\u00fan hacerle nada. La par\u00e1bola cobra tambi\u00e9n tintes de alegor\u00eda. Si se camina mientras hay luz, El es la luz, al que no podr\u00e1n vencer las tinieblas (Jua 9:4-5; Jua 1:5). Y a distancia de d\u00edas y kil\u00f3metros les anuncia la muerte de L\u00e1zaro. Primero, en la forma usual eufem\u00edstica: L\u00e1zaro duerme, y El va a despertarle (Mat 9:18.24 par.)3. Los rabinos se\u00f1alan el sue\u00f1o en los enfermos como uno de los diez s\u00edntomas que juzgaban favorables a la curaci\u00f3n 4. Los disc\u00edpulos lo interpretan ingenuamente del sue\u00f1o natural. Por eso no hac\u00eda falta ir a curarlo. Probablemente esta observaci\u00f3n de los disc\u00edpulos estaba condicionada alg\u00fan tanto por el terror de volver a Judea a causa de la persecuci\u00f3n que estaba latente contra ellos. A esto responden las palabras del impetuoso Tom\u00e1s 5, al decir: \u201cVamos tambi\u00e9n nosotros a morir con El\u201d (v 16). Este disc\u00edpulo, que s\u00f3lo es citado en los sin\u00f3pticos en las listas de los ap\u00f3stoles, en Jn aparece en relaci\u00f3n con misterios de la glorificaci\u00f3n de Cristo (Jua 14:5; Jua 14:20, Jua 14:24-29; Jua 21:2).<br \/>\n\tY Cristo les anunci\u00f3 all\u00ed abiertamente que L\u00e1zaro hab\u00eda muerto. Cuando Cristo lleg\u00f3 a Betania, hac\u00eda ya \u201ccuatro d\u00edas que L\u00e1zaro hab\u00eda muerto.\u201d El entierro se sol\u00eda hacer el mismo d\u00eda de la muerte (Hec 5:6.10). Pero no ser\u00eda necesario suponer cuatro d\u00edas completos de su muerte, pues los rabinos computaban por un d\u00eda entero el d\u00eda comenzado 6. El evangelista quiere destacar bien la presciencia de Cristo y la conciencia de su poder vitalizador. La Luz y Vida del mundo van a Betania.<\/p>\n<p>2) Conversaci\u00f3n de Cristo con Marta y Mar\u00eda,Hec 11:17-37.<br \/>\n17 Fue, pues, Jes\u00fas, y se encontr\u00f3 con que llevaba ya cuatro d\u00edas en el sepulcro. 18 Estaba Betania cerca de Jerusalen, como unos quince estadios, 19 y muchos jud\u00edos hab\u00edan venido a Marta y a Mar\u00eda para consolarlas por su hermano. 20 Marta, pues, en cuanto oy\u00f3 que Jes\u00fas llegaba, le sali\u00f3 al encuentro; pero Mar\u00eda se qued\u00f3 sentada en casa. 21 Dijo, pues, Marta a Jes\u00fas: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no hubiera muerto mi hermano;22 pero s\u00e9 que cuanto pidas a Dios, Dios te lo otorgar\u00e1. 23 D\u00edjole Jes\u00fas: Resucitar\u00e1 tu hermano. 24 Marta le dijo: S\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n en el \u00faltimo d\u00eda. 2S D\u00edjole Jes\u00fas: Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; el que cree en m\u00ed, aunque muera vivir\u00e1; 26 y todo el que vive y cree en m\u00ed no morir\u00e1 para siempre. \u00bfCrees t\u00fa esto? 27 D\u00edjole ella: S\u00ed, Se\u00f1or; yo creo que t\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, que ha venido a este mundo. 28 Diciendo esto, se fue y llam\u00f3 a Mar\u00eda, su hermana, dici\u00e9ndole en secreto: El Maestro est\u00e1 ah\u00ed y te llama. 29 Cuando oy\u00f3 esto, se levant\u00f3 al instante y se fue a El, 30 pues a\u00fan no hab\u00eda entrado Jes\u00fas en la aldea, sino que se hallaba a\u00fan en el sitio donde le hab\u00eda encontrado Marta. 31 Los jud\u00edos que estaban con ella en casa consol\u00e1ndola, viendo que Mar\u00eda se levantaba con prisa y sal\u00eda, la siguieron, pensando que iba al monumento para llorar all\u00ed. 32 As\u00ed que Mar\u00eda lleg\u00f3 a donde Jes\u00fas estaba, vi\u00e9ndole, se ech\u00f3 a sus pies, diciendo: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no hubiera muerto mi hermano. 33 Vi\u00e9ndola Jes\u00fas llorar, y que lloraban tambi\u00e9n los jud\u00edos que ven\u00edan con ella, se conmovi\u00f3 hondamente y se turb\u00f3, 34 y dijo: \u00bfD\u00f3nde le hab\u00e9is puesto? Dij\u00e9ronle: Se\u00f1or, ven y ve. 35 Llor\u00f3 Jes\u00fas, 36 y los jud\u00edos dec\u00edan: \u00a1C\u00f3mo le amaba! 37 Algunos de ellos dijeron: \u00bfNo pudo \u00e9ste, que abri\u00f3 los ojos al ciego, hacer que no muriese?<\/p>\n<p>Al acercarse Cristo a Betania, alguien debi\u00f3 de adelantarse a dar la noticia de su llegada. Marta sale a su encuentro, mientras que Mar\u00eda se qued\u00f3 en casa, \u201csentada,\u201d entre el c\u00edrculo de gentes que le testimoniaban el p\u00e9same. Las visitas de duelo eran una de las obras de caridad muy estimadas por los jud\u00edos 7. El luto duraba siete d\u00edas 8. Seg\u00fan el uso rab\u00ednico, los tres primeros d\u00edas estaban dedicados al llanto, y los otros al luto. Tambi\u00e9n se ayunaba (1Sa 31:13). En la \u00e9poca rab\u00ednica, el ritual consist\u00eda, al volver del enterramiento, en sentarse en el suelo con los pies descalzos y velada la cabeza. Los siete primeros d\u00edas estaban especialmente dedicados a las visitas 9. Esta peque\u00f1a indicaci\u00f3n sobre las dos hermanas responde al car\u00e1cter de ambas tal como las presentan los sin\u00f3pticos (Luc 10:38ss).<br \/>\nLa fe de Marta aparece imperfecta. Cre\u00eda en el poder de la oraci\u00f3n de Cristo, tanto que, si \u00e9l hubiese estado presente, L\u00e1zaro, por su oraci\u00f3n, no hubiese muerto. Es la misma fe que refleja Mar\u00eda cuando es llamada por Marta (v.32). Era, sin duda, eco de las frecuentes conversaciones y sentimientos de las hermanas aquellos d\u00edas. Los sin\u00f3pticos presentan casos de fe superiores al de Marta y Mar\u00eda sin tener la intimidad de esta familia con Cristo (Mat 8:5ss par.). En todo caso, no reconoce la presencia de Cristo a distancia. Esto no es del evangelista.<br \/>\n\tY aunque Marta dice a Cristo que cuanto pida a Dios se lo conceder\u00e1, no cree en la resurrecci\u00f3n de su hermano. Prueba es que, cuando Cristo se lo afirma, ella piensa, con desconsuelo, en la resurrecci\u00f3n final, conforme a la creencia ortodoxa de Israel. Pero el pensamiento, progresivamente desarrollado, llega a una ense\u00f1anza de gran novedad y riqueza teol\u00f3gica. Jn la transmite as\u00ed: \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; el que cree en m\u00ed, si muriese, vivir\u00e1, y todo el que cree en m\u00ed no morir\u00e1 para siempre.\u201d 10<br \/>\n\tLa fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos era creencia universal en la ortodoxia de Israel. Pero no sab\u00edan que el Mes\u00edas fuese el agente de esta resurrecci\u00f3n 11.<br \/>\nCristo, que se present\u00f3 como el Mes\u00edas, es el agente de la resurrecci\u00f3n de los muertos. El es la resurrecci\u00f3n, porque el Padre le dio el \u201ctener vida en s\u00ed mismo\u201d (Jua 5:26), y por eso El causa la resurrecci\u00f3n de los muertos, tanto del alma (Jua 5:25) como del cuerpo (Jua 5:28.29).<br \/>\n\tEn el A.T. (Deu 32:29; 2Re 5:7, etc.), como en la literatura rab\u00ednica, el poder de dar la vida y resucitar es atributo exclusivo de Dios 12. Cristo con esta ense\u00f1anza se est\u00e1 proclamando Dios. Ya lo dijo antes: \u201cComo el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo a los que quiere les da vida\u201d (Jua 5:21).<br \/>\n\tTal como est\u00e1 redactada aqu\u00ed esta expresi\u00f3n: que el que cree en Cristo, \u201caunque muera, vivir\u00e1\u201d; lo mismo que este creyente \u201cno morir\u00e1 para siempre,\u201d valoradas ante el contexto de la muerte f\u00edsica de L\u00e1zaro, no har\u00edan pensar m\u00e1s que en la resurrecci\u00f3n f\u00edsica.<br \/>\n\tSin embargo, en el pensamiento de este evangelio, el contenido es, sin duda, mayor. Esa resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, causada por ser Cristo \u201cla resurrecci\u00f3n,\u201d si va a ser f\u00edsica, esta misma resurrecci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la fe en Cristo, que da \u201cvida\u201d sobrenatural ( Jua 5:40; Jua 8:28; Jua 14:6; 1Jn 5:11.12), la cual trae aneja la resurrecci\u00f3n (Jua 5:29; Jua 6:40-50; Jua 6:53-58), aqu\u00ed milagrosamente anticipada. Y L\u00e1zaro cre\u00eda en Cristo.<br \/>\n\tEsta es la fe que Cristo pide a Marta. Y ella le confiesa como \u201cel Mes\u00edas\u201d y \u201cel Hijo de Dios,\u201d que vino al mundo. Pero \u00bfconfes\u00f3 esto Marta? Se ven en los evangelios diversos grados de fe. Esta ya es fe pospentecostal. Aqu\u00ed es una interpretaci\u00f3n del mismo Jn 13.<br \/>\n\tEn un momento determinado, Cristo hace llamar a Mar\u00eda. La salida de \u00e9sta hizo pensar a las gentes del duelo en una fuerte emoci\u00f3n que la llevase a llorar al sepulcro. Y salieron con ella. Y Cristo, al verla llorar a ella y a ellos, sin duda de emoci\u00f3n sincera, puesto que, seg\u00fan ritual jud\u00edo, s\u00f3lo los tres primeros d\u00edas estaban dedicados a las l\u00e1grimas, y se estaba ya en el cuarto, tambi\u00e9n Cristo llor\u00f3.<br \/>\n\tEl verbo usado (\u00bf\u03b1\u03b2\u03c1\u03b9\u03bc\u03ac\u03bf\u03bc\u03b1\u03af ) indica, de suyo, el sonido con que se expresa una emoci\u00f3n de \u00e1nimo o los simples signos con los que se expresan diversas conmociones del mismo 14. Por eso, este sonido, psicol\u00f3gicamente, supone y complementa este estado de \u201cconturbaci\u00f3n\u201d que se produce en Cristo, y que el evangelista destaca. A\u00f1adiendo que Cristo \u201cllor\u00f3.\u201d Y ante esta emoci\u00f3n traducida en l\u00e1grimas, los jud\u00edos presentes dec\u00edan: \u201c\u00a1C\u00f3mo le amaba!\u201d<br \/>\n\tEsta emoci\u00f3n y l\u00e1grimas de Cristo no son m\u00e1s que la emoci\u00f3n honda, leg\u00edtima y bondadosa de Cristo ante la muerte de L\u00e1zaro, su amigo, a quien Jes\u00fas \u201camaba\u201d (v.3.5). En esas l\u00e1grimas de Cristo quedaron santificadas todas las l\u00e1grimas que nacen del amor y del dolor cristianos.<br \/>\n\tAnte estas l\u00e1grimas del Se\u00f1or, algunos de los jud\u00edos presentes, de los que estaban en la condolencia con Mar\u00eda, reconociendo en Cristo un ser excepcional, pensaron si El, que hab\u00eda abierto los ojos al ciego de nacimiento en la piscina de Bethesda, no habr\u00eda podido haber curado a L\u00e1zaro antes de que le llegase la muerte. No se imaginan que tenga el poder de la resurrecci\u00f3n. Parecer\u00eda que en el fondo de la observaci\u00f3n hubiese un reproche por la tardanza de Cristo en llegar.<\/p>\n<p>3) Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro,Jua 11:38-44.<br \/>\n38 Jes\u00fas, otra vez conmovido en su interior, lleg\u00f3 al monumento, que era una cueva tapada con una piedra. 39 Dijo Jes\u00fas: Quitad la piedra. D\u00edjole Marta, la hermana del muerto: Se\u00f1or, ya hiede, pues lleva cuatro d\u00edas. 40 Jes\u00fas le dijo: \u00bfNo te he dicho que, si creyeres, ver\u00e1s la gloria de Dios? 41 Quitaron, pues, la piedra, y Jes\u00fas, alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; 42 yo s\u00e9 que siempre me escuchas, pero por la muchedumbre que me rodea lo digo, para que crean que t\u00fa me has enviado. 43 Diciendo esto, grit\u00f3 con fuerte voz: L\u00e1zaro, sal fuera. 44 Sali\u00f3 el muerto, ligados con fajas pies y manos, y el rostro envuelto en un sudario. Jes\u00fas les dijo: Soltad-le y dejadle ir.<\/p>\n<p>Cristo, a petici\u00f3n propia, va a la tumba de L\u00e1zaro. El evangelista la describe diciendo que era una \u201ccaverna\u201d (\u03c3\u03c0\u03ae\u03bb\u03b1\u03b9\u03bf\u03bd ) que ten\u00eda, para cerrarla, una piedra \u201csobrepuesta\u201d o \u201cencima de ella\u201d (\u03b5\u03c0\u03ad\u03c7\u03b5\u03b9\u03c4\u03bf ). Esto hace ver que el tipo de sepulcro no era de los excavados en el fondo horizontal de la roca y cerrada su abertura de entrada por la piedra giratoria (golel), sino que estaba, conforme al otro tipo de tumbas jud\u00edas, excavada en el suelo, y a cuyo fondo se bajaba por una peque\u00f1a escalera desde la abertura hecha en la superficie del suelo y cerrada por una gran piedra superpuesta 15.<br \/>\n\tLlegado a la presencia del sepulcro, Cristo experiment\u00f3 nuevamente fuerte emoci\u00f3n. Y dio orden de \u201cquitar\u201d (\u03ae\u03c1\u03b1\u03bd ), no \u201crodar,\u201d como se dice, v.gr., del sepulcro de Cristo, la piedra que lo cerraba.<br \/>\n\tUn grupo de personas va a cumplir la orden. Pero nadie piensa en la resurrecci\u00f3n. Lo acusa bien la intervenci\u00f3n de Marta, al decirle que ya va a dar el hedor de la descomposici\u00f3n de un cad\u00e1ver al cuarto d\u00eda. Seg\u00fan el Talmud de Jerusal\u00e9n, el alma permanec\u00eda tres d\u00edas sobre el cad\u00e1ver, y lo abandonaba al cuarto, en que comenzaba la descomposici\u00f3n 16. El embalsamamiento jud\u00edo no lograba, como el egipcio, la incorrupci\u00f3n por momificaci\u00f3n; s\u00f3lo derramaba superficialmente aromas sobre el cad\u00e1ver, por respeto, y para evitar algo el hedor de la putrefacci\u00f3n. Esto es lo que piensa Marta: que Cristo, llevado del afecto a L\u00e1zaro, quiere ver el cad\u00e1ver, lo que era presenciar el tremendo espect\u00e1culo de la descomposici\u00f3n. Es un detalle hist\u00f3rico con que el evangelista, conforme a un procedimiento que usa en otras ocasiones, quiere destacar el milagro que va a tener lugar (Jua 2:6s; Jua 6:7).<br \/>\n\tPero Cristo, consciente de su obra, le recuerda que crea en El, pues esta fe le har\u00e1 ver la \u201cgloria de Dios,\u201d que aqu\u00ed es el poder divino que El tiene (Jua 11:41.24-26; cf. Jua 1:14).<br \/>\n\tLa piedra se retir\u00f3, y, ante la negrura del sepulcro abierto, Cristo or\u00f3 al Padre \u201celevando los ojos al cielo,\u201d como en momentos solemnes hac\u00eda (Jua 17:1), prorrumpiendo en acci\u00f3n de gracias, tan frecuente en El (Mat 11:25 par.), y precisamente en voz alta, por uso jud\u00edo y para instrucci\u00f3n de los presentes.<br \/>\n\tEra la oraci\u00f3n con que ped\u00eda y agradec\u00eda su humanidad la obra de la divinidad que iba a realizar, con un gran valor apolog\u00e9tico para los oyentes. Por ella ver\u00edan que era obra que Dios le daba a realizar (Jua 5:19s; Jua 30:36; Jua 9:3s; 10:32:Jua 14:10), y esto les har\u00eda ver que El es el Enviado.<br \/>\n\tTerminada la oraci\u00f3n, dio su orden a la muerte \u201ccon voz muy fuerte,\u201d reclamada por la solemnidad del momento (Mat 8:26 par.), y tambi\u00e9n por conveniencia psicol\u00f3gica humana de los presentes: para que su voz entrara sensiblemente en la profundidad de aquella caverna-tumba y llevase al muerto, con su orden, la vida.<br \/>\n\tLa aparici\u00f3n de L\u00e1zaro en el umbral del sepulcro debi\u00f3 de ser escalofriante, pues \u201csali\u00f3 el muerto,\u201d y sali\u00f3 \u201cligados los pies y manos con vendas\u201d (\u03c7\u03b5\u03c6\u03af\u03b1\u03b9\u03c2 ), y \u201cla faz rodeada\u201d (\u03c0\u03b5\u03c1\u03af\u03b5\u03b4\u03ad\u03b4\u03b5\u03c4\u03bf ) \u201cen un sudario.\u201d 17<br \/>\n\tAnte L\u00e1zaro as\u00ed presente, Cristo da la orden de desatarle, para que pueda caminar otra vez por la tierra.<br \/>\n\tEsta orden de Cristo hace ver que el milagro fue doble: primero, resucitar a un muerto, y luego, hacer que \u00e9ste, resucitado, inmovilizado para moverse, fuese llevado por una fuerza sobrenatural para aparecer as\u00ed en el umbral del sepulcro.<\/p>\n<p>La resoluci\u00f3n que se toma de dar muerte inminentemente a Cristo,Mat 11:45-57.<br \/>\n\tEl evangelista ha seleccionado este milagro de Cristo, como luz y vida, para vincularlo, ante una resoluci\u00f3n pol\u00edtica de los dirigentes jud\u00edos, al acuerdo de matar a Cristo. As\u00ed, en el plan del evangelista, la vida p\u00fablica de Cristo comienza con un milagro sobre la naturaleza, en las bodas de Cana, y termina con otro sorprendente sobre la vida. Y en ambos se expl\u00edcita que eran para manifestar la \u201cgloria\u201d de Dios y de su divinidad. Viene as\u00ed a quedar el cuarto evangelio estructurado, una vez m\u00e1s, en \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica.\u201d<\/p>\n<p>45 Muchos de los jud\u00edos que hab\u00edan venido a Mar\u00eda y vieron lo que hab\u00eda hecho creyeron en El; 46 pero algunos se fueron a los fariseos y les dijeron lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas. 47 Convocaron entonces los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los fariseos una reuni\u00f3n, y dijeron: \u00bfQu\u00e9 hacemos, que este hombre hace muchos milagros? 48 Si le dejamos as\u00ed todos creer\u00e1n en \u00e9l y vendr\u00e1n los romanos y destruir\u00e1n nuestro lugar santo y nuestra naci\u00f3n. 49 Uno de ellos, Caifas, que era sumo sacerdote aquel a\u00f1o, les dijo: Vosotros no sab\u00e9is nada. 50 \u00bfNo comprend\u00e9is que conviene que muera un hombre por todo el pueblo, no que perezca todo el pueblo?  51  No dijo esto de s\u00ed mismo, sino que, como era pont\u00edfice aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda de morir por el pueblo, 52 y no s\u00f3lo por el pueblo, sino para reunir en uno todos los hijos de Dios que est\u00e1n dispersos. 53 Desde aquel d\u00eda tomaron la resoluci\u00f3n de matarle.<\/p>\n<p>1) La reacci\u00f3n ante este hecho,Mat 11:45-46.<br \/>\n\tLa reacci\u00f3n de los \u201cmuchos\u201d jud\u00edos, pero que son precisamente, como lo indica el caso de aposici\u00f3n con que lo matiza, \u201clos que vinieron\u201d al duelo de esta familia, y que presenciaron el milagro de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, fue que \u201ccreyeron\u201d en \u00e9l: en su misi\u00f3n, en que hab\u00eda sido \u201cenviado\u201d por el Padre, y que era el objeto de la oraci\u00f3n de Cristo al Padre (v.42) antes de resucitar a L\u00e1zaro.<br \/>\n\tSi el evangelista pone por referencia de la visita de duelo de estos jud\u00edos s\u00f3lo a Mar\u00eda, es probablemente a causa del importante papel que Mar\u00eda va a tener muy pronto en la unci\u00f3n de Betania (Jua 12:1ss), y con lo cual se hab\u00eda hecho famosa en la tradici\u00f3n cristiana primitiva, como se ve por los sin\u00f3pticos, y como ya antes lo supone el mismo evangelista (Jua 11:2).<br \/>\n\tEn contraposici\u00f3n de \u00e9stos, \u201calgunos\u201d jud\u00edos se fueron a los fariseos y les dijeron lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas. \u00bfQui\u00e9nes son estos jud\u00edos? \u00bfA qu\u00e9 fueron a los fariseos?<br \/>\n\tSiempre ha sido un tema discutido en ex\u00e9gesis este vers\u00edculo. Se propuso:<br \/>\n\ta) Puesto que todos los jud\u00edos que presenciaron el milagro creyeron, como lo exige la construcci\u00f3n de la frase, estos \u201calgunos\u201d jud\u00edos eran de los que presenciaron el milagro y fueron precisamente a los fariseos para esclarecerles. Pero si conoc\u00edan su actitud, \u00bfpodr\u00edan pensar en hacerles luz? (cf. Jua 7:45-49).<br \/>\n\tb) Aunque \u201cmuchos\u201d creyeron, sin embargo, \u201calgunos de ellos\u201d fueron a los fariseos, \u00bfcon tr\u00edalas intenciones&#8217;? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor prevenci\u00f3n para ellos mismos? Tambi\u00e9n \u201cla fe incipiente (cf. Jua 2:23-25) fundada en milagros no siempre conduce a una verdadera aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas\u201d (B. Vawter). Resucitar a un muerto no era obra prohibida; ni se realiz\u00f3 en s\u00e1bado. Teodoro de Mopsuestia pens\u00f3 que fueron a acusarle de haber desenterrado un cuerpo, por lo que querr\u00edan acusarle de sacrilegio.<br \/>\n\tMas l\u00f3gica ser\u00eda la segunda posici\u00f3n. En la vida de Cristo se ve que, ante sus milagros, algunos, sin negar el hecho, no \u201ccreen\u201d en El (Jua 5:9ss). Pero los que niegan la fe en Cristo ante la evidencia de los milagros son precisamente los fariseos (Jua 5:10; Mat 12:22-24 par.). Acaso estos \u201cjud\u00edos\u201d que fueron con la noticia fuesen fariseos, y la llevasen para cambiar y contrastar opiniones.<br \/>\n\tc) Posiblemente la soluci\u00f3n sea otra. La construcci\u00f3n de la frase no exige por necesidad que estos \u201calgunos\u201d sean precisamente de los testigos presenciales del milagro. \u201cMuchos de los jud\u00edos, los que vinieron a Mar\u00eda y vieron lo que hizo (Cristo), creyeron en empero algunos de los mismos fueron a los fariseos.\u201d<br \/>\n\tLa contraposici\u00f3n se hace entre \u201cmuchos de los jud\u00edos,\u201d pero que son todos los que presenciaron el milagro y vinieron a Mar\u00eda, y entre \u201calgunos de los mismos,\u201d que son los jud\u00edos. No exige, pues, la frase el que hayan sido los jud\u00edos testigos presenciales, sino simplemente jud\u00edos 18 (cf. Jua 12:9).<br \/>\n\tLa noticia corri\u00f3 por Jerusal\u00e9n, y algunos jud\u00edos que la oyeron, fueron a llevarla a los fariseos, con el fin avieso de que interviniesen ante aquel nuevo caso que se contaba de Cristo. Si no, no hubiesen ido a los fariseos. La hubiesen corroborado ante todos. La misma frase de ir a ellos acusa, no informaci\u00f3n, sino delaci\u00f3n. Y lo confirma la determinaci\u00f3n que ellos tomaron ante este informe.<\/p>\n<p>2) Caifas y los dirigentes jud\u00edos condenan a Cristo,Jua 11:47-53.<br \/>\n\tLa reacci\u00f3n farisaica ante esta informaci\u00f3n tendenciosa era previsible.<br \/>\nSe convoc\u00f3 una reuni\u00f3n oficiosa de parte del sanedr\u00edn. Los \u201cfariseos,\u201d como enemigos mortales de Cristo ya desde el comienzo de su vida p\u00fablica, y los \u201cpr\u00edncipes de los sacerdotes,\u201d en su mayor parte saduceos, y, por tanto, ventajistas de la dominaci\u00f3n romana, convocaron una reuni\u00f3n no oficial del sanedr\u00edn, como lo indica la ausencia, al menos literaria, de los \u201cancianos,\u201d y al citarse el sanedr\u00edn sin art\u00edculo, que no omiten nunca cuando citan los sin\u00f3pticos la reuni\u00f3n oficial del mismo. Era, pues, una reuni\u00f3n oficiosa y preliminar para ver lo que conven\u00eda hacer en vista de los \u201cprodigios\u201d que Cristo hac\u00eda. Estos se reconocen, aunque no crean en su origen divino. Como en el comienzo de su vida p\u00fablica, los fariseos, seguramente, se los atribuyen al poder de Beelzebul (Mat 12:24 par.).<br \/>\n\tPero, a causa de ellos, se plantean en aquella reuni\u00f3n la actuaci\u00f3n de Cristo, no en lo que ten\u00edan sus prodigios de \u201csignos,\u201d sino ego\u00edstamente, en el sentido de su repercusi\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>\n\tDe seguir as\u00ed, las masas pueden reconocerle como el Rey-Mes\u00edas (Jua 6:15). Esto dar\u00eda lugar a conmociones nacionalistas de independencia de Roma, y \u00e9sta actuar\u00eda entonces m\u00e1s opresivamente, y \u201cdestruir\u00edan nuestro lugar y nuestra naci\u00f3n.\u201d La expresi\u00f3n \u201cnuestro lugar (hamaqom) es el lugar por excelencia, el templo, t\u00e9rmino con que lo expresa Jn en otro lugar (Jua 4:20; cf. 2Ma 5:19).<br \/>\n\tSe discute si las palabras \u201cpor el pueblo\u201d no hayan sido pronunciadas por Caifas, puesto que apuntan a una teolog\u00eda de la redenci\u00f3n (Boismard). Sin embargo, la frase de Caifas postula, como justificaci\u00f3n, algo equivalente, aunque tengan un matiz joanneo. Se lee en escritos rab\u00ednicos: \u201cEs preferible que se d\u00e9 la muerte a este hombre a que toda la comunidad sea castigada por su causa\u201d (A. Wikenhauser, o.c., p.338).<br \/>\n\tCaifas, sumo pont\u00edfice, interviene, apuntando y forzando la soluci\u00f3n. La naci\u00f3n hab\u00eda de prevalecer; el que fuese por cualquier motivo &#8211; innovador blasfemo, piadoso alucinado, patriota sincero 19 &#8211; causa de su peligro, hab\u00eda de morir.<br \/>\n\tEl evangelista, al hablar de Caifas, a\u00f1ade que \u201cera sumo sacerdote aquel a\u00f1o,\u201d expresi\u00f3n que repite, deliberadamente, luego en el vers\u00edculo 51, y m\u00e1s tarde en el cap\u00edtulo 18:13. Esta redacci\u00f3n ha dado lugar a discusiones, pues es sabido que el cargo de sumo sacerdote en Israel era, seg\u00fan la Ley, vitalicio; pero los romanos alteraron esta ley, d\u00e1ndolo por el tiempo que les parec\u00eda oportuno. El 37, Caifas fue destituido por Vitelio20. \tSiendo el evangelista jud\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 dice que era Caifas sumo sacerdote \u201cde aquel a\u00f1o\u201d? \u00bfC\u00f3mo iba a ignorar esto?<br \/>\n\tSe propuso, bas\u00e1ndose en el tratado talm\u00fadico Yoma 21, si no ser\u00eda posible que el evangelista aluda a la costumbre de aquel tiempo de conferir el pontificado inmediatamente s\u00f3lo por un a\u00f1o, terminado el cual, se necesitaba nueva confirmaci\u00f3n o un nuevo nombramiento 22.<br \/>\n\tLa soluci\u00f3n m\u00e1s l\u00f3gica, y la tradicional, ya propuesta desde el tiempo de Or\u00edgenes, es que el evangelista quiso se\u00f1alar que Caifas era el pont\u00edfice de aquel a\u00f1o excepcional (Luc 3:2) 23.<br \/>\n\tPero el evangelista destaca que Caifas \u201cno dijo esto de s\u00ed mismo,\u201d sino que, por ser \u201cpont\u00edfice de aquel a\u00f1o\u201d insigne y trascendental, \u201cprofetiz\u00f3\u201d que \u201cJes\u00fas hab\u00eda de morir por el pueblo.\u201d<br \/>\n\tEn la historia de Israel, en momentos especialmente importantes, se recordaban sue\u00f1os o visiones prof\u00e9ticas (Exo 28:30; Num 28:19; 1Re 38:6, etc.). El sumo pont\u00edfice era el \u00f3rgano oficial de Dios. Y Fil\u00f3n reconoce en los pont\u00edfices el don de profec\u00eda, sobre todo si se hac\u00edan dignos de \u00e9l por su virtud 24.<br \/>\n\tSe sugiere que Jn destaca que Caifas era sumo sacerdote, por recordar la antigua asociaci\u00f3n entre sacerdocio y profec\u00eda.<br \/>\n\tPero no pod\u00eda ser en sentido directo una verdadera profec\u00eda, pues Dios no pod\u00eda mover a Caifas a pronunciar la condena de Cristo. La palabra \u201cprofec\u00eda\u201d tiene un sentido amplio. Jn ve en esas palabras del sumo sacerdote un indicaci\u00f3n providencial de la muerte de Cristo 2S.<br \/>\n\tY Jn lo valora luego \u00e9l en plenitud teol\u00f3gica: no s\u00f3lo conven\u00eda morir por la liberaci\u00f3n espiritual de Israel, sino para que no hubiese m\u00e1s que un solo reba\u00f1o y un solo pastor (Jua 10:16). Era la redenci\u00f3n universal para lograr la total reuni\u00f3n del universal \u201cIsrael de Dios.\u201d<br \/>\n\tDesde aquel d\u00eda tomaron la resoluci\u00f3n firme de matarle. Los numerosos conatos que hubo para ello durante su vida, y que registrar\u00e1n los evangelios, encontraron su final eficaz aqu\u00ed. El \u201cproceso\u201d de Cristo no ser\u00e1 m\u00e1s que el expediente, aparente y jur\u00eddico, para consumar esta decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>3) Reacciones de Cristo y de Jerusal\u00e9n,Jua 11:54-57.<br \/>\n54 Jes\u00fas, pues, ya no andaba en p\u00fablico entre los jud\u00edos; antes se fue a una regi\u00f3n pr\u00f3xima al desierto, a una ciudad llamada Erren, y all\u00ed moraba con sus disc\u00edpulos. 55 Estaba pr\u00f3xima la Pascua de los jud\u00edos, y muchos sub\u00edan del campo a Jerusal\u00e9n antes de la Pascua para purificarse. 56 Buscaban, pues, a Jes\u00fas, y unos a otros se dec\u00edan en el templo: \u00bfQu\u00e9 os parece? \u00bfNo vendr\u00e1 a la fiesta? 57 Pues los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los fariseos hab\u00edan dado \u00f3rdenes para que, si alguno supiese d\u00f3nde estaba, lo indicase, a fin de prenderle.<\/p>\n<p>Cristo tuvo conocimiento de esta resoluci\u00f3n, probablemente por v\u00eda humana. Nicodemo era miembro del sanedr\u00edn (Jua 7:50) y \u201cdisc\u00edpulo oculto\u201d de Cristo (Jua 19:39). Tambi\u00e9n el rumor popular, al que habr\u00edan trascendido las consignas, pudo ponerle en guardia de esperar \u201csu hora.\u201d<br \/>\n\tSe retir\u00f3 a una ciudad llamada Efra\u00edm, \u201cpr\u00f3xima al desierto de Jud\u00e1,\u201d morando all\u00ed con sus disc\u00edpulos. Eusebio identifica esta villa, en su Onomasticon, con Efr\u00e9n (1Cr 13:19), y ha sido identificada con la actual Taybeh, a 20 kil\u00f3metros al norte de Jerusal\u00e9n 26. Esto le permit\u00eda, en caso de persecuci\u00f3n jud\u00eda, y antes de \u201csu hora,\u201d atravesar el desierto y establecerse en Perca. All\u00ed estaba seguro.<br \/>\n\tEl evangelista destacar\u00e1 varias veces la proximidad de la Pascua. Aparte del sentido hist\u00f3rico, quiere destacar el sentido simb\u00f3lico de la Pascua de Cristo: su muerte redentora.<br \/>\n\tLa proximidad de la misma hac\u00eda subir ya a muchos jud\u00edos, antes de la Pascua, para \u201cpurificarse.\u201d Esto hace ver que el retiro de Cristo en Efr\u00e9n no fue largo.<br \/>\n\tConforme a la Ley (Num 9:10; 2Cr 30:17-18), hab\u00eda de celebrarse la Pascua en plena pureza \u201clegal\u201d (Jua 18:28). Como esta purificaci\u00f3n exig\u00eda ritos, y el n\u00famero de peregrinos que necesitaban purificarse era muy grande, de ah\u00ed el adelantarse unos d\u00edas, para poder celebrar aqu\u00e9lla conforme a la Ley.<br \/>\n\tEntre estos \u201cmuchos jud\u00edos\u201d que hab\u00edan subido ya a Jerusal\u00e9n hab\u00eda expectante inquietud. Cristo, que en otras ocasiones hab\u00eda hecho milagros y causado impresi\u00f3n en los mismos jerosolimitanos, m\u00e1xime en los galileos; y como estaba propagada entre el pueblo la orden de los pr\u00edncipes de los sacerdotes y de los fariseos, para que, \u201csi alguno supiese d\u00f3nde estaba, lo indicase, a fin de prenderle\u201d (v.57); esto mismo, avivando el recuerdo anterior, les hizo inquietarse e interesarse por El y por su venida a la fiesta. Pero el tono no es de malevolencia, sino de simple expectaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Historicidad del relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro.<br \/>\n\tLa cr\u00edtica racionalista ha negado, por motivos diversos, la historicidad de este hecho. Para ella no ser\u00eda m\u00e1s que una interpretaci\u00f3n \u201cm\u00edtica\u201d (Straus), o un \u201cpiadoso fraude\u201d (Ren\u00e1n), o una elaboraci\u00f3n de la par\u00e1bola de L\u00e1zaro y el epul\u00f3n \u201cpuesta en acci\u00f3n\u201d (Holtzman, Reville, Loisy), o negada por motivo de \u201cimposibilidades internas\u201d de la narraci\u00f3n (Heit-m\u00fcller). Todas estas posiciones no resisten a un an\u00e1lisis seriamente cient\u00edfico. No lo niegan por dificultades decisivas del relato, sino por su concepci\u00f3n aprior\u00edstica de negar el sobrenatural.<br \/>\n\tNi es \u00e9l m\u00e1s que un caso particular de la historicidad del cuarto evangelio. De ello escribe Mollat: \u201cEl autor contradir\u00eda su intento esencial (Jua 20:31) y la noci\u00f3n misma del Evangelio si los \u201csignos\u201d que autentizan su mensaje no fuesen m\u00e1s que un mito despojado de todo valor hist\u00f3rico.\u201d 27 Y el relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro es como el culmen de los milagros signos,\u201d que \u00e9l narra para probar el mensaje de Cristo (Jua 20:30-31; Jua 21:25), al tiempo que lo sit\u00faa en la trama hist\u00f3rica, que explica la causa inmediata de la muerte salvadora del mismo.<br \/>\n\tLo \u00fanico que puede cient\u00edficamente preguntarse acerca de este hecho es el silencio de los sin\u00f3pticos sobre el mismo.<br \/>\n\tNo es ello tampoco m\u00e1s que un caso particular del silencio de los sin\u00f3pticos, y de ellos entre s\u00ed, sobre dichos y episodios y milagros de la vida de Cristo, que son reconocidos por hist\u00f3ricos y entre los que hay resurrecci\u00f3n de muertos (Jairo, Nah\u00edm). Como el silencio de aqu\u00e9llos, tampoco el silencio de este episodio en ellos est\u00e1 plenamente explicado.<br \/>\n\tLa raz\u00f3n ordinaria que se alega es el plan redaccional y los temas &#8211; perspectivas &#8211; de las catequesis respectivas. El hecho de la resurrecci\u00f3n de muertos por Cristo era conocido por Mt (Jua 11:5) y Lc (Jua 7:22), y los tres sin\u00f3pticos relatan la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo.<br \/>\n\tLagrange hace dos sugerencias a este prop\u00f3sito: \u00bfNo podr\u00eda haber parecido que la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro \u201cdisminu\u00eda la impresi\u00f3n que deb\u00eda producir en el esp\u00edritu la resurrecci\u00f3n de Cristo?\u201d28<br \/>\n\tPero acaso lo que m\u00e1s choque no es la simple omisi\u00f3n que hacen los sin\u00f3pticos de este relato, sino la omisi\u00f3n que hacen de L\u00e1zaro, cuando hablan de la unci\u00f3n de Betania (Mt 26ss; Mar 14:3ss), lo mismo que de los nombres de Mar\u00eda y Marta. En cambio, los nombres de estas hermanas los transmite Lc (Mar 10:38-42), aunque omitiendo el nombre de L\u00e1zaro y la alusi\u00f3n a su resurrecci\u00f3n. \u201cEn esto hay un misterio. \u00bfPor qu\u00e9 este silencio?\u201d<br \/>\n\tLagrange piensa que era una raz\u00f3n de prudencia el silenciar esta familia en la catcquesis, a causa del odio del sanedr\u00edn (Jua 12:10). En cambio, Jn, escribiendo en una \u00e9poca tard\u00eda, en la que Jerusal\u00e9n hab\u00eda sido destruida por Roma, pod\u00eda descorrer aquel velo y narrar sin peligro para nadie aquella escena 29. Pero si se admite para Mt y Lc una fecha de composici\u00f3n sobre el a\u00f1o 80, el argumento pierde fuerza. S\u00f3lo queda el enfoque y \u201cfuentes\u201d distintas de los evangelistas.<br \/>\n\tVan den Bussche, escribe: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 los sin\u00f3pticos han ignorado a L\u00e1zaro? Sin duda porque conced\u00edan m\u00e1s inter\u00e9s a los milagros realizados en Galilea, y porque, en su opini\u00f3n, las discusiones con los fariseos (par\u00e1bola de la vi\u00f1a, Mar 12:1-12 y par., por ejemplo) preparan mejor a la muerte de Jes\u00fas. Hist\u00f3ricamente (humana y farisaicamente) hablando, hubo m\u00e1s de una raz\u00f3n para la condena a muerte de Jes\u00fas.\u201d30<\/p>\n<p>  1 Albright, Bulletin Of The American School Of Oriental Researches (1923) 8ss; Abel, G\u00e9ographie De La Palestine (1938) II P.243.266. &#8211; 2 Vincent: Rev. Bib.  (1914) 438ss; Abel, G\u00e9ographie De La Palestine (1938) II P.266-269; Perrella, \/ Luoghi Santi (1936) P. 197-201. &#8211; 3 Bonsirven, Textes Rabbiniques. N.1901. &#8211; 4 Llghtfoot, Horae Hebraicae Et Tolmudicae In IV Evangelio H.L. &#8211; 5 Sobre Su Nombre, Cf. comentario A Mat 10:3. &#8211; 6 Strack-B., Kommentar.  I P.649. &#8211; 7 Bonsirven, Textes. N.497. &#8211; 8 Gen 50:10; 1Sa 31:13; 2Sa 10:2; Jdt 16:29; Josefo, Antiq. XVI 8:4. &#8211; 9 Strack-B., O.C., II P.544; Buxtorf, Synagoga Iudaica XXXV; Nowack, L&lt;?Ar-Buch Der Hebr.  Arch\u00e1ologie I P. 193-198; Llghtfoot, Horae Hebraicae Et Talmudicae In FV Evangelio H.L. &#8211; 10 Sobre Las Variantes Y Omisiones En Este Pasaje, Cf. NESTL\u00e9, N.T. Graece Et Latine (1928) Ap. Cr\u00edt. A Jua 11:25.26; MOLLAT, L&#039;Evang, S. St. Jean, En La Sainte Bible De J\u00e9rusalem (1953) P.136, Nota Al V.25. &#8211; 11 Lagrange, Le Messianisme. (1909) P.170-185; Bonsirven, Le Judatsme. (1934) I P.483. &#8211; 12 Bonsirven, Le Judaisme. (1934) I P.483. Cf. comentano A Jua 5:21-29. &#8211; 13 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.303. &#8211; 14 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum N.T. (1931) Col.422. &#8211; 15 Prat, Jesus-Christ (1947) II P.542-549. &#8211; 16 Mo&#039;edQaton 82b; Cf. Scheftelowitz,D\u00e9? Altoersische U\u00f1adasjudentum P.178. &#8211; 17 Sobre Funciones Del \u201cSudario\u201d Cf. Shabbath 23:4; Bonsirven, Textes Rabbini-Ques. (1955) N.700. Sobre Enterramientos Jud\u00edos, Cf. Strack-B., O.C., I P.1048. &#8211; 18 Mollat, L&#039;\u00e9vangile S. St. Jean, En La Sainte Bible De J\u00e9rusalem (1953) P.138 Nota D. &#8211; 19 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.315. &#8211; 20 Josefo, Antiq. XVIII 2:2; 4:3. &#8211; 21 Y Ma 8b.9a. &#8211; 22 Holzmeister: Zeitschr. F\u00fcr Kath.  Theol. (1920) 306-312; Historia Aetatis \u039d . \u03a4 : (1938)\u0397 .234\u03c1 .195-196. &#8211; 23 Zahn, Das Evangelium Des Johannes.  (1912) H.L.; Lagraxge, \u00e9vangile S. St. Jean (1927) P.314 V.49; Schepens, Pontifex Anni Illius: Rech.  Scienc. Relig. (1921) 372-374. &#8211; 24 Fil\u00f3n, De Spec. Leg. IV 192; II 367ss. &#8211; 25 C. H. Dodd, The Prophecy Of Caiaphas, En \u201cNeotestamentica Et Patr\u00edstica\u201d (1962) P. 134-143 [Hom. O. Cullmann]. &#8211; 26 Abel, Geographie De La Palestine (1938) II P.402; A. Fern\u00e1ndez, Problemas De Topograf\u00eda Palest.  P. 134-138; Y En Est. B\u00edb. (1931) 222-228. &#8211; 27 Mollat, L&#039;\u00e9vang. S. St. Jean En La Sainte Bible De Jerusalem (1953) P.41. &#8211; 28 Lagrange, \u00e9vangile S. St. Jean (1927) P.310. &#8211; 29 Lagrange, O.C., P.311-312. &#8211; 30 H. Van Den Bussche, El Evans., S. S. Juan (1972) P.426-427.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>L\u00e1zaro.<\/b> La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro es la se\u00f1al m\u00e1s apote\u00f3sica y dram\u00e1tica del evangelio, as\u00ed como la cima del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas. Ya se han presentado seis milagros: agua convertida en vino [<span class='bible'>Jua 2:1-11<\/span>], sanidad del hijo de un oficial del rey [<span class='bible'>Jua 4:46-54<\/span>], restauraci\u00f3n del paral\u00edtico [<span class='bible'>Jua 5:1-15<\/span>], multiplicaci\u00f3n de panes y peces [<span class='bible'>Jua 6:1-14<\/span>], caminar sobre el agua [<span class='bible'>Jua 6:15-21<\/span>], y curaci\u00f3n de un ciego de nacimiento [<span class='bible'>Jua 9:1-12<\/span>]). La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro es m\u00e1s potente que todas estas se\u00f1ales e incluso m\u00e1s monumental que la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00edn (<span class='bible'>Luc 7:11-16<\/span>) o el de la hija de Jairo (<span class='bible'>Luc 8:40-56<\/span>) porque esos dos casos de resurrecci\u00f3n ocurrieron de inmediato tras la muerte de cada persona. L\u00e1zaro en cambio fue levantado de entre los muertos tras haber estado cuatro d\u00edas en la tumba, por lo cual el proceso de descomposici\u00f3n ya iba muy avanzado (v. <span class='bible'>Jua 11:39<\/span>). <b>Betania.<\/b> Es diferente de Bet\u00e1bara o \u00abla otra Betania\u00bb que estaba \u00abal otro lado del Jord\u00e1n\u00bb que se menciona en <span class='bible'>Jua 1:28<\/span> (<i>vea la<\/i> <i>nota<\/i> all\u00ed). Se encuentra en el costado oriental del Monte de los Olivos a unos 4 km de Jerusal\u00e9n (v. <span class='bible'>Jua 11:18<\/span>) por el camino que conduce a Jeric\u00f3. <b>Mar\u00eda \u2026 Marta.<\/b> Esta es la primera menci\u00f3n de la familia en el Evangelio de Juan. El ap\u00f3stol relat\u00f3 la historia de Mar\u00eda la que ungi\u00f3 a Jes\u00fas en <span class='bible'>Jua 12:1-8<\/span>, pero esta referencia puede indicar que los lectores originales ya estaban familiarizados con el acontecimiento. Cp. <span class='bible'>Luc 10:38-42<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El pasaje anterior (<span class='bible'>Jua 10:40-42<\/span>) marc\u00f3 el final del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas desde el punto de vista de Juan. A partir de aqu\u00ed \u00c9l comienza a recluirse de las masas para ministrar a sus propios disc\u00edpulos y a quienes lo amaban a medida que se preparaba para enfrentar la muerte. Israel ya hab\u00eda tenido su ventana de oportunidad. El sol ya casi se pon\u00eda y la noche se acercaba. Estos dos cap\u00edtulos forman la transici\u00f3n hacia los cap\u00edtulos <span class='bible'>Jua 13:1-38<\/span>; <span class='bible'>Jua 14:1-31<\/span>; <span class='bible'>Jua 15:1-27<\/span>; <span class='bible'>Jua 16:1-33<\/span>; <span class='bible'>Jua 17:1-26<\/span>; <span class='bible'>Jua 18:1-40<\/span>; <span class='bible'>Jua 19:1-42<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:1-31<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:1-25<\/span> que registran la pasi\u00f3n de Cristo, es decir, los acontecimientos relacionados con la cruz.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Desde que comienza el cap\u00edtulo <span class='bible'>Jua 11:1-57<\/span>, Jes\u00fas ya se dispone a enfrentar la cruz. El poco tiempo que pas\u00f3 en esta regi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n lleg\u00f3 a su fin. Juan retom\u00f3 la historia cuando \u00c9l ya hab\u00eda regresado al \u00e1rea de Jerusal\u00e9n y faltaban pocos d\u00edas para su muerte en la cruz. En esos \u00faltimos d\u00edas antes de su muerte, la atm\u00f3sfera en el Evangelio de Juan cambia del odio y el rechazo <span class='bible'>Jua 10:39<\/span>) a un testimonio bienaventurado e inconfundible de la gloria de Cristo. A pesar de todo el rechazo y el aborrecimiento, nada pudo ocultar su gloria que se manifest\u00f3 aqu\u00ed en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Ese milagro evidenci\u00f3 su gloria en tres aspectos: 1) apunt\u00f3 a su deidad; 2) fortaleci\u00f3 la fe de los disc\u00edpulos, y 3) prepar\u00f3 un sendero directo a la cruz (<span class='bible'>Jua 12:23<\/span>). El cap\u00edtulo puede dividirse de la siguiente manera: 1) la preparaci\u00f3n para el milagro (vv. <span class='bible'>Jua 11:1-16<\/span>), 2) le llegada de Jes\u00fas (vv. <span class='bible'>Jua 11:17-37<\/span>), 3) el milagro mismo (vv. <span class='bible'>Jua 11:38-44<\/span>) y 4) los resultados del milagro (vv. <span class='bible'>Jua 11:45-57<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t11:1 Estaba entonces enfermo uno llamado L\u00e1zaro, de Betania, &#8212; La enfermedad y muerte de L\u00e1zaro era la ocasi\u00f3n para la s\u00e9ptima de las se\u00f1ales registradas por Juan.<br \/>\n\t&#8212; la aldea de Mar\u00eda y de Marta su hermana. &#8212; L\u00e1zaro es mencionado solamente por Juan, pero sus hermanas son mencionadas por Lucas (10:38-42).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>DE CAMINO A LA GLORIA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 11:1-5<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Hubo un tal L\u00e1zaro, que proced\u00eda de Betania, la aldea donde viv\u00edan Mar\u00eda y su hermana Marta, que se puso enfermo. Mar\u00eda fue la que ungi\u00f3 al Se\u00f1or con un ung\u00fcento arom\u00e1tico y le sec\u00f3 los pies con sus cabellos; y el que se puso enfermo era su hermano L\u00e1zaro. As\u00ed es que las hermanas Le enviaron recado a Jes\u00fas en estos t\u00e9rminos: \u00abSe\u00f1or, f\u00edjate: el que amas est\u00e1 enfermo.\u00bb<br \/>Cuando Jes\u00fas recibi\u00f3 el mensaje, dijo:<br \/>-Esta enfermedad no va a resultar fatal; m\u00e1s bien ha sucedido por causa de la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por este medio.<br \/>Jes\u00fas amaba a Marta, y a su hermana, y a L\u00e1zaro.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Una de las cosas m\u00e1s preciosas del mundo es tener una casa y un hogar al que uno puede ir en cualquier momento, y encontrar descanso y comprensi\u00f3n y paz y amor. Eso era doblemente cierto en el caso de Jes\u00fas, porque \u00c9l no ten\u00eda un hogar suyo propio; no ten\u00eda donde reclinar la cabeza <span class='bible'>Lc 9:58<\/span><em> ). En el hogar de Betania encontr\u00f3 algo de todo eso. Hab\u00eda all\u00ed tres personas que Le amaban; y all\u00ed pod\u00eda encontrar descanso de las tensiones de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>El mayor regalo que nadie puede hacer es dar comprensi\u00f3n y paz. El tener alguien al que uno puede acudir en cualquier momento sabiendo que no se reir\u00e1 de nuestros sue\u00f1os ni malentender\u00e1 nuestras confidencias es lo m\u00e1s maravilloso del mundo. Es una posibilidad para todos nosotros el tener un hogar as\u00ed. No hace falta mucho dinero, ni requiere una hospitalidad exquisita. S\u00f3lo se necesita un coraz\u00f3n comprensivo. Nadie puede tener nada mejor que ofrecer a sus semejantes que \u00bb el don del reposo para unos pies cansados,\u00bb como ha dicho alguien; y eso era lo que Jes\u00fas encontraba en la casa de Betania en la que viv\u00edan Marta y Mar\u00eda y L\u00e1zaro.<br \/>El nombre L\u00e1zaro <\/em>quiere decir Dios <em>es mi ayuda, <\/em>y es el mismo que <em>Eleazar. <\/em>L\u00e1zaro se puso enfermo, y sus hermanas Le enviaron recado a Jes\u00fas para notific\u00e1rselo. Es encantador comprobar que el mensaje de las hermanas no inclu\u00eda la petici\u00f3n de que Jes\u00fas fuera a Betania. Sab\u00edan que no era necesario; sab\u00edan que, con hacerle saber que ten\u00edan una necesidad, bastar\u00eda para hacerle ir. Agust\u00edn se fij\u00f3 en este detalle, y dijo que era suficiente que Jes\u00fas lo supiera. Porque no es posible amar a una persona y desertarla en la necesidad. C. F. Andrews nos cuenta de dos amigos que sirvieron juntos en la Primera Guerra Mundial. Uno de ellos fue herido, y se qued\u00f3 desamparado en tierra de nadie. El otro, con peligro de la vida, fue a rastras adonde estaba para ayudarle; y cuando le alcanz\u00f3, el herido levant\u00f3 la mirada y dijo sencillamente: \u00abSab\u00eda que vendr\u00edas.\u00bb Es maravilloso saber que el simple hecho de nuestra necesidad atrae a nuestro lado a Jes\u00fas en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a Samaria sab\u00eda que, le pasara lo que le pasara a L\u00e1zaro, El ten\u00eda poder para resolverlo. Pero, en un principio, se limit\u00f3 a decir que aquella enfermedad se hab\u00eda presentado para la gloria de Dios y Suya. Ahora bien: eso era cierto en dos sentidos, y Jes\u00fas lo sab\u00eda. (i) La curaci\u00f3n permitir\u00eda sin duda a la gente ver la gloria de Dios en acci\u00f3n. (ii) Pero hab\u00eda algo m\u00e1s. Una y otra vez en el Cuarto Evangelio, Jes\u00fas habla de Su gloria en relaci\u00f3n con la Cruz. Juan nos dice en 7:39 que el Esp\u00edritu no hab\u00eda venido todav\u00eda porque Jes\u00fas todav\u00eda no <em>hab\u00eda sido glorificado, <\/em>es decir, porque a\u00fan no hab\u00eda muerto en la Cruz. Cuando acudieron a El los griegos, Jes\u00fas dijo: \u00bb Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Jn 12:23<\/span><em> ). Y <\/em>era de la Cruz de lo que estaba hablando, porque inmediatamente dijo que el grano de trigo tiene que caer en la tierra y morir para llevar fruto. En <span class='bible'>Jn 12:16<\/span> , Juan dice que los disc\u00edpulos se acordaron de estas cosas despu\u00e9s que Jes\u00fas <em>fue glorificado, <\/em>es decir, despu\u00e9s de Su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro en el Cuarto Evangelio que Jes\u00fas ve\u00eda la Cruz como Su suprema gloria y como Su camino a la gloria. As\u00ed que, cuando dijo que la curaci\u00f3n de L\u00e1zaro Le glorificar\u00eda, estaba dando muestras de que sab\u00eda perfectamente bien que el ir a Betania y devolverle la salud, y la vida, a L\u00e1zaro, era dar un paso que Le conducir\u00eda a la Cruz. Y as\u00ed fue.<br \/>Con los ojos abiertos Jes\u00fas acept\u00f3 la Cruz para ayudar a Su amigo. Sab\u00eda el precio, y estaba dispuesto a pagarlo.<br \/>Cuando nos viene alguna prueba o aflicci\u00f3n, especialmente si es en consecuencia de nuestra fidelidad a Cristo, lo ver\u00edamos en una luz totalmente diferente si nos di\u00e9ramos cuenta de que la cruz que tenemos que asumir es nuestra gloria y el camino a una gloria a\u00fan m\u00e1s grande. Para Jes\u00fas, no hab\u00eda otro camino a la gloria que el que pasaba por la Cruz; y as\u00ed debe ser siempre tambi\u00e9n para Sus seguidores.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 11<\/p>\n<p>LA RESURRECCI\u00d3N DE L\u00c1ZARO (11,1-57) <\/p>\n<p>Con el relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (11,1-44) empieza el preludio a la historia de la pasi\u00f3n, porque esa \u00abse\u00f1al\u00bb, en la historia jo\u00e1nica de Jes\u00fas, es el motivo directo de la condena a muerte de Jes\u00fas, decretada por el sanedr\u00edn o gran consejo (11,45-53). Es \u00e9ste un punto que Bultmann ha destacado atinadamente: \u00abSe da el giro; se acerca la hora de la pasi\u00f3n. El motivo externo del cambio fat\u00eddico es la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, y el evangelista ha puesto bien en claro esa su importancia\u00bb. Por ello hemos de intentar hacernos una idea lo m\u00e1s clara posible de la \u00f3ptica jo\u00e1nica. En el Evangelio seg\u00fan Juan la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro constituye, a no dudarlo, la m\u00e1s alta e insuperable de las \u00abse\u00f1ales\u00bb. Aqu\u00ed no se trata de la curaci\u00f3n de un enfermo, \u00a1sino de la resurrecci\u00f3n de un muerto, que lleva cuatro d\u00edas en la tumba! A ello se suma la especial significaci\u00f3n teol\u00f3gica de la \u00abse\u00f1al\u00bb, que se deja sentir, una y otra vez, en diferentes planos y que en su punto culminante apunta al propio Jes\u00fas como \u00abla resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (11,18-27). La narraci\u00f3n es, pues, el verdadero preludio a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, y el lector debe saber, ya desde ahora, que el camino de Jes\u00fas no es en definitiva un camino hacia la muerte, sino un camino que, a trav\u00e9s de la muerte, conduce a la glorificaci\u00f3n, a la resurrecci\u00f3n y a la vida. As\u00ed, en la visi\u00f3n jo\u00e1nica la luz de pascua brilla ya desde el comienzo sobre el camino de Jes\u00fas, que en su realidad hist\u00f3rica pasa ciertamente de primero por la oscuridad incomprensible del sufrimiento humano. <\/p>\n<p>El motivo teol\u00f3gico de esos relatos de resurrecci\u00f3n de muertos es evidentemente el de se\u00f1alar a Jes\u00fas como vencedor del poder de la muerte. La fe atribuye ese poder a Jes\u00fas. Est\u00e1n, pues, fuera de duda el car\u00e1cter y el contenido kerigm\u00e1ticos de ese g\u00e9nero literario, por lo que no dejan de plantear graves dificultades tales relatos en cuanto a su realidad hist\u00f3rica, pues que esos \u00absignos y milagros\u00bb contradicen de manera radical cualquier experiencia humana. Ello no deber\u00eda discutirse con una apolog\u00e9tica falsa y superficial. En Jn 11 la cosa se agrava a\u00fan m\u00e1s por cuanto que esa narraci\u00f3n se presenta como la \u00abse\u00f1al\u00bb \u00faltima y suprema, que desemboca directamente en la sentencia capital del consejo supremo contra Jes\u00fas, y por cuanto la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica sobre Jes\u00fas no sabe del hecho absolutamente nada. En ese sentido la pregunta acerca de la historicidad de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro s\u00f3lo puede recibir una respuesta claramente negativa (*). Por ello resulta tambi\u00e9n aqu\u00ed tanto m\u00e1s importante el contenido predicacional de la historia, expresado en forma clara e inequ\u00edvoca: Jes\u00fas en persona es la resurrecci\u00f3n y la vida. Lo cual significa que en el relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro laten la primitiva fe pascual de los cristianos, la confesi\u00f3n de fe en el resucitado y en su permanente presencia en la Iglesia, as\u00ed como la confesi\u00f3n de que la fe en Cristo resucitado constituye ya una participaci\u00f3n en la vida de la resurrecci\u00f3n. La tarea de la ex\u00e9gesis es la de analizar sobre todo el prop\u00f3sito de tales afirmaciones. <\/p>\n<p>La divisi\u00f3n es relativamente simple: <\/p>\n<p>1. Enfermedad, muerte y resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (11,1-44). <\/p>\n<p>a) La noticia de la enfermedad de L\u00e1zaro (11,1-3). <\/p>\n<p>b) Reacci\u00f3n de Jes\u00fas ante la noticia (11,4-6). <\/p>\n<p>c) La marcha hacia Judea (11,7-16). <\/p>\n<p>d) El encuentro con Marta (11,17-27). <\/p>\n<p>e) El encuentro de Jes\u00fas con Mar\u00eda; los jud\u00edos (11,26-37). <\/p>\n<p>f) El signo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (11,38-44). <\/p>\n<p>2. La sentencia capital del consejo supremo (11,45-53). <\/p>\n<p>3. Jes\u00fas se retira (11,54-57). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* Insatisfactoria se me antoja la salida de Schnackenburg, para quien los sin\u00f3pticos \u00abpasan por alto la resurrecci\u00f3n de un muerto o porque la desconocen o porque les pareci\u00f3 superflua al lado de los otros milagros que hab\u00edan ya referido de Jes\u00fas\u00bb. En cualquiera de los casos \u00abse mantiene la conexi\u00f3n causal, hist\u00f3ricamente dif\u00edcil, entre la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro y la sentencia de muerte decretada por el consejo supremo\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. ENFERMEDAD, MUERTE Y RESURRECCI\u00d3N DE L\u00c1ZARO (11,1-44) <\/p>\n<p>La exposici\u00f3n que sigue parte tambi\u00e9n aqu\u00ed del texto actual, en cuya disposici\u00f3n es t\u00edpico el trenzado de narraci\u00f3n y di\u00e1logo, de historia del signo e interpretaci\u00f3n. <\/p>\n<p>a) La noticia sobre la enfermedad de L\u00e1zaro (Jn\/11\/01-03) <\/p>\n<p>1 Hab\u00eda un enfermo, L\u00e1zaro de Betania, la aldea de Mar\u00eda y de su hermana Marta. 2 Mar\u00eda era la que ungi\u00f3 al Se\u00f1or con perfume y le enjug\u00f3 los pies con sus cabellos. Su hermano L\u00e1zaro estaba enfermo. 3 Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jes\u00fas: Se\u00f1or, mira que aquel a quien amas est\u00e1 enfermo. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n empieza con un relato escueto de la enfermedad de un hombre llamado L\u00e1zaro, de Betania (v. 1a). Betania era una peque\u00f1a aldea, sita al este de Jerusal\u00e9n, a unos 3 km (1). El lugarejo, que en otros pasajes se menciona como el punto de permanencia de Jes\u00fas en la \u00fa]tima semana de su vida (cf. Mar 11:1.11.12; Mar 14:3), se identifica aqu\u00ed con la aldea (por lo dem\u00e1s desconocida) \u00abde Mar\u00eda y de su hermana Marta\u00bb; simult\u00e1neamente las dos mujeres son introducidas como hermanas de L\u00e1zaro. Se supone adem\u00e1s que ambos nombres son bien conocidos; lo cual equivale a decir, que eran conocidas por la tradici\u00f3n (cf. el relato de Lc en que Jes\u00fas se hospeda en casa de Marta y de Mar\u00eda, Luc 10:38-42). Tambi\u00e9n la figura de L\u00e1zaro -el nombre es una abreviaci\u00f3n del nombre hebreo Eleazar, que significa \u00abDios ayuda\u00bb- podr\u00eda estar tomada de la tradici\u00f3n lucana (cf. Luc 16:19-31). No es segura en modo alguno la hip\u00f3tesis de que desde el principio el nombre L\u00e1zaro de Betania se relacionase ya con una historia de resurrecci\u00f3n de un muerto; tambi\u00e9n puede ser una creaci\u00f3n del evangelista para su prop\u00f3sito. A \u00e9l se remonta asimismo la idea de que L\u00e1zaro, Mar\u00eda y Marta fueran hermanos. Los incorpora a esa funci\u00f3n literaria, porque son importantes para su relato. As\u00ed, pues, el v. 1 tiene el car\u00e1cter de una exposici\u00f3n. Y a la misma pertenece tambi\u00e9n el v. 2, que habitualmente se entiende como una glosa posterior, y que establece la conexi\u00f3n expl\u00edcita con la unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania (12,1-8), aunque puede ser tambi\u00e9n original, ya que subraya la conexi\u00f3n objetiva entre los relatos. Como quiera que sea, la referencia ha de tomarse m\u00e1s en serio de lo que suele hacerse en la ex\u00e9gesis. <\/p>\n<p>La repetida alusi\u00f3n final del v. 2b a la enfermedad de L\u00e1zaro da ya a conocer el alto grado de urgencia de toda la situaci\u00f3n. La enfermedad es siempre un proceso que, en la visi\u00f3n b\u00edblica, mete al hombre en el c\u00edrculo funesto de la muerte, en su proximidad. As\u00ed lo expresa el v. 3 indicando que las dos hermanas comunicaron inmediatamente a Jes\u00fas la enfermedad de su hermano L\u00e1zaro por medio de un mensajero, con la esperanza sin duda de que acudir\u00eda en seguida para ayudarlos. Se trata aqu\u00ed el tema de la comparecencia de mensajeros, que aparece en las historias de milagros en que se trata de casos especialmente apremiantes. Sorprende el tratamiento de \u00abSe\u00f1or\u00bb otorgado a Jes\u00fas, que ciertamente no se entiende s\u00f3lo como un t\u00edtulo honor\u00edfico cristol\u00f3gico, sino que apela adem\u00e1s al poder y competencia del taumaturgo, del que se espera ayuda. Y una vez m\u00e1s se subraya la urgencia del caso al designar a L\u00e1zaro como un amigo especial de Jes\u00fas: \u00aba quien amas est\u00e1 enfermo\u00bb. \u00a1Y no se puede dejar en la estacada a un amigo en tal trance! <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. \u00abBetania, en la vertiente oriental del monte de los Olivos\u00bb, a unos 15 estadios (3 km.) de Jerusal\u00e9n, llamado hoy al Azarye. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>b) Reacci\u00f3n de Jes\u00fas ante la noticia (Jn\/11\/04-06) <\/p>\n<p>4 Cuando Jes\u00fas lo oy\u00f3, dijo: Esta enfermedad no es de muerte, sino para la gloria de Dios: para que por ella sea glorificado el Hijo de Dios. 5 Amaba Jes\u00fas a Marta, a su hermana y a L\u00e1zaro. 6 Sin embargo, cuando oy\u00f3 que \u00e9ste estaba enfermo, todav\u00eda se qued\u00f3 dos d\u00edas en el lugar donde se encontraba. <\/p>\n<p>La primera reacci\u00f3n de Jes\u00fas a la noticia de la enfermedad de L\u00e1zaro constituye a la vez la primera referencia al plano en que se ha de contemplar y entender la historia: el plano de la kerygm\u00e1tica teol\u00f3gica. Considerada desde el punto de vista meramente humano, la respuesta ser\u00eda totalmente imposible y representar\u00eda una negativa al servicio de amistad solicitado. Por el contrario, en un plano teol\u00f3gico-kerygm\u00e1tico la respuesta de Jes\u00fas tiene un perfecto sentido cuando dice: \u00abEsta enfermedad no es de muerte, sino para la gloria de Dios\u00bb (cf. 9,3b: \u00ab&#8230; para que se manifiesten las obras de Dios en \u00e9l\u00bb). La f\u00f3rmula \u00abesta enfermedad no es de muerte\u00bb no significa, desde luego -como lo demuestra la historia-, que la enfermedad no desemboque en un desenlace fatal, sino que las cosas no quedar\u00e1n simplemente en ese desenlace; es decir, que la muerte no ser\u00e1 la \u00faltima palabra. Sin duda que la f\u00f3rmula contiene intencionadamente un doble sentido, incluso de cara al lenguaje que en seguida van a emplear los disc\u00edpulos. Esa \u00abenfermedad\u00bb con su proceso y sus consecuencias habr\u00e1 de contribuir, en definitiva, a la glorificaci\u00f3n de Dios. Lo cual quiere decir asimismo que debe manifestar la gloria de Dios, y ello porque el Hijo de Dios, Jes\u00fas, ser\u00e1 glorificado por causa de ella. En definitiva es la acci\u00f3n de Dios la que se hace patente en el curso de la historia, y sobre todo en su punto culminante. Pero la acci\u00f3n de Dios se cumple de tal modo en la acci\u00f3n de Jes\u00fas que el propio Jes\u00fas experimenta una glorificaci\u00f3n de Dios en su propia acci\u00f3n salvadora y reveladora, y de manera muy particular en las \u00abse\u00f1ales\u00bb. Al obrar Jes\u00fas el signo, como el revelador de Dios, glorifica con \u00e9l a Dios a la vez que es glorificado por Dios; lo cual equivale a refrendar y reforzar su autoridad. Al mismo tiempo, sin embargo, todo el acontecimiento apunta con su car\u00e1cter simb\u00f3lico a la aut\u00e9ntica glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas por Dios en su muerte y resurrecci\u00f3n (cf. 13,31s). El concepto de glorificaci\u00f3n conecta la historia del signo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro con la historia jo\u00e1nica de la pasi\u00f3n y de pascua. <\/p>\n<p>El v. 5 subraya una vez m\u00e1s que Jes\u00fas no s\u00f3lo \u00abamaba\u00bb a L\u00e1zaro sino a los tres hermanos. Estaba abierto a su amor y amistad. Simult\u00e1neamente con esa afirmaci\u00f3n se indica que los tres hermanos pertenecen a \u00ablos suyos\u00bb, de los que se dice en 13,1b: \u00ab&#8230;tras haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el extremo\u00bb. De ese modo toda la narraci\u00f3n est\u00e1 bajo el signo fundamentalmente positivo del amor de Jes\u00fas a los suyos, que muestra al lector c\u00f3mo al final, y pese a todos los equ\u00edvocos y dificultades, y pese, incluso, a la muerte misma de L\u00e1zaro, las cosas s\u00f3lo pueden resultar bien. Los hombres, a los que llega el amor de Jes\u00fas, revelador y portador de la salvaci\u00f3n, no pueden perderse. Jes\u00fas ama a Marta, a su hermana y a L\u00e1zaro. Por lo que tambi\u00e9n su comportamiento est\u00e1 impregnado de ese amor, aunque les pueda resultar extra\u00f1o a quienes no conocen tales interioridades. Y eso es lo que ocurre precisamente cuando Jes\u00fas, tras conocer la noticia, no hace nada, sino que permanece todav\u00eda dos d\u00edas en el mismo lugar (1). Tambi\u00e9n ah\u00ed se puede captar una sutil referencia a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, resucitado \u00abal tercer d\u00eda\u00bb de entre los muertos. Est\u00e1 fuera de duda que toda la narraci\u00f3n de L\u00e1zaro hay que entenderla como \u00abse\u00f1al\u00bb respecto de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. THEISSEN subraya el aspecto siguiente: \u00abJes\u00fas muestra su soberan\u00eda sobre el espacio y el tiempo de manera contrapuesta: en Jn 11 retrasa conscientemente la marcha: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no habr\u00eda muerto\u00bb\u00bb (p. 605. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>c) La partida hacia Judea (Jn\/11\/07-16) <\/p>\n<p>7 Despu\u00e9s de esto, por fin, dice a los disc\u00edpulos: V\u00e1monos de nuevo a Judea. 8 D\u00edcenle los disc\u00edpulos: Rab\u00ed, hace poco que los jud\u00edos quer\u00edan apedrearte, \u00bfy otra vez quieres ir all\u00e1? 9 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfNo son doce las horas del d\u00eda? Cuando uno camina de d\u00eda, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si uno camina de noche, tropieza, porque no tiene luz. <\/p>\n<p>11 Esto dijo y despu\u00e9s les a\u00f1ade: Nuestro amigo L\u00e1zaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 12 Dij\u00e9ronle los disc\u00edpulos: Se\u00f1or, si se ha dormido, se pondr\u00e1 bueno. 13 Jes\u00fas se hab\u00eda referido a la muerte de aqu\u00e9l, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sue\u00f1o. 14 Entonces, por fin, les dijo Jes\u00fas claramente: L\u00e1zaro ha muerto; 15 y me alegro de no haber estado all\u00ed, por vosotros: para que cre\u00e1is. Pero v\u00e1monos a verlo. 16 Tom\u00e1s, llamado el Mellizo, dijo a sus condisc\u00edpulos: Vamos tambi\u00e9n nosotros a morir con \u00e9l. <\/p>\n<p>En esta per\u00edcopa se establece con especial claridad 1a relaci\u00f3n interna entre la narraci\u00f3n sobre L\u00e1zaro y el preludio a la historia de la pasi\u00f3n en el Evangelio seg\u00fan Juan. La partida hacia Betania es a la vez la marcha hacia la pasi\u00f3n. Juan conecta tambi\u00e9n as\u00ed el motivo de la resistencia de los disc\u00edpulos a la v\u00eda dolorosa de Jes\u00fas, y lo expresa mediante un h\u00e1bil amontonamiento de equ\u00edvocos por parte de los disc\u00edpulos. El lector tiene la impresi\u00f3n de que los disc\u00edpulos interpretan mal intencionadamente las palabras de Jes\u00fas porque temen ese camino hacia Judea. Psicol\u00f3gicamente se podr\u00eda hablar aqu\u00ed de una motivaci\u00f3n inconsciente de los equ\u00edvocos. <\/p>\n<p>Es significativo que en el v. 7 tome Jes\u00fas personalmente la iniciativa de regresar a Judea; es \u00e9l quien decide el tiempo y la hora de su actuaci\u00f3n y de su camino hacia la pasi\u00f3n, conforme a la voluntad del Padre. Los disc\u00edpulos ponen una objeci\u00f3n, en s\u00ed justificada, de que no hace todav\u00eda mucho que los jud\u00edos quer\u00edan apedrearle (cf. 10,31.39). Ning\u00fan hombre pensar\u00eda en meterse conscientemente en un nuevo peligro de la vida, regresando a un lugar tan peligroso. As\u00ed, pues, la objeci\u00f3n estaba perfectamente justificada en todos los aspectos, seg\u00fan los criterios humanos. Jes\u00fas responde, sin embargo, con una met\u00e1fora, que sin duda contiene la posibilidad de equivoco (v. 9s): \u00ab\u00bfNo son doce las horas del d\u00eda? Cuando uno camina de d\u00eda, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. Pero si uno camina de noche, tropieza, porque no tiene luz [porque la luz no est\u00e1 en \u00e9l].\u00bb <\/p>\n<p>La met\u00e1fora arranca de la concepci\u00f3n de que la luz exterior y la luz interior se corresponden y condicionan mutuamente. Comp\u00e1rese al respecto la met\u00e1fora de \/Mt\/06\/22-23: \u00abLa l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo estar\u00e1 iluminado; pero si tu ojo est\u00e1 enfermo, todo tu cuerpo quedar\u00e1 en tinieblas. Y, si la luz que hay en ti es tinieblas, \u00a1qu\u00e9 densas ser\u00e1n las tinieblas!\u00bb <\/p>\n<p>A este respecto comenta H. Schurmann: \u00abEl palestinense concibe el cuerpo como una casa; y el ojo no es s\u00f3lo una ventana, que permite pasar la luz, sino una fuente luminosa que ilumina la casa entera. Un ojo sano proporciona luz a la casa, mientras que un ojo enfermo hace que todo est\u00e9 en la oscuridad.\u00bb Hay que comparar adem\u00e1s el texto presente con Jua 9:4 : \u00abMientras es de d\u00eda, tenemos que trabajar en las obras de aquel que me envi\u00f3; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.\u00bb <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed se piensa de manera parecida. Se trata de aprovechar al m\u00e1ximo el tiempo que a\u00fan queda. La pregunta \u00bfNo tiene el d\u00eda doce horas? Hay que entenderla como una alusi\u00f3n al hecho de que todav\u00eda se dispone del tiempo suficiente, en el sentido de que el \u00abd\u00eda de la actividad\u00bb de Jes\u00fas no ha llegado a\u00fan a su fin. Y nadie puede acortar caprichosamente ese tiempo. S\u00f3lo en el no tiempo de la noche resulta todo peligroso justo por la falta de luz y la consiguiente imposibilidad de orientarse. Simult\u00e1neamente aparece la noche como el \u00e1mbito de la desgracia (cf. 13,30b: \u00abera ya de noche\u00bb). Tambi\u00e9n aqu\u00ed es idea fundamental que el tiempo de Jes\u00fas no lo definen las circunstancias ni los peligros humanos, sino la voluntad de Dios. Y eso quiere decir, a la inversa, que mientras Dios determina el tiempo de Jes\u00fas, los hombres no pueden llevar a t\u00e9rmino sus proyectos tenebrosos; tambi\u00e9n ellos est\u00e1n sujetos a ese tiempo. Es decir, que el miedo de los disc\u00edpulos es totalmente infundado. Y \u00e9se es el sentido de la met\u00e1fora: calificar el miedo de gratuito. <\/p>\n<p>Tras el empleo de la met\u00e1fora, Jes\u00fas informa a sus disc\u00edpulos de la situaci\u00f3n real (v. 11): \u00abNuestro amigo L\u00e1zaro se ha dormido, pero voy a despertarlo.\u00bb Tambi\u00e9n esta informaci\u00f3n se la da en un lenguaje figurado. Personalmente Jes\u00fas, como revelador no tiene necesidad de ulteriores informes; \u00absabe\u00bb que en el \u00ednterin L\u00e1zaro ha muerto, y lo expresa con la comparaci\u00f3n del sue\u00f1o de la muerte. Y tambi\u00e9n ahora los disc\u00edpulos entienden mal la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas. El equ\u00edvoco jo\u00e1nico -\u00abSe\u00f1or, si se ha dormido, se pondr\u00e1 bueno\u00bb- tiene car\u00e1cter de sabidur\u00eda popular: el sue\u00f1o de un enfermo grave se interpreta como signo de una incipiente mejor\u00eda (1). Y a la vez vuelve a se\u00f1alar la repugnancia interior que los jud\u00edos sienten por volver a Judea. La frase suena a pretexto: Si L\u00e1zaro est\u00e1 mejor, no tenemos necesidad alguna de regresar all\u00ed. <\/p>\n<p>El v. 13 explica, a modo de glosa, el equ\u00edvoco por cuanto que Jes\u00fas hab\u00eda hablado de la muerte de L\u00e1zaro, mientras que los disc\u00edpulos hab\u00edan entendido la palabra en el sentido natural de sue\u00f1o. Y, como los disc\u00edpulos contin\u00faan sin poder o querer entender, Jes\u00fas se ve forzado a expresarse con toda claridad: \u00a1L\u00e1zaro ha muerto! (v. 14). Y agrega: \u00abMe alegro de no haber estado all\u00ed por vosotros, para que cre\u00e1is\u00bb (v. 15). Se trata, en definitiva, de la fe de los disc\u00edpulos. Son ellos los que han de contemplar y creer en Jes\u00fas mediante el magn\u00edfico signo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (cf. 2,11). Una vez aclaradas las cosas y solucionadas las dificultades, puede emprenderse el camino: \u00ab\u00a1V\u00e1monos a verlo!\u00bb Frente a ese gesto la actitud de Tom\u00e1s el Mellizo -que por primera vez aparece aqu\u00ed en su t\u00edpico papel jo\u00e1nico de \u00abesc\u00e9ptico\u00bb (2) tomando la representaci\u00f3n de los disc\u00edpulos y diciendo: \u00abVamos tambi\u00e9n nosotros a morir con \u00e9l\u00bb, se nos antoja como una reacci\u00f3n fatalista ante la muerte de L\u00e1zaro y el destino terrible de Jes\u00fas (v. 16). Dif\u00edcilmente puede verse ah\u00ed la disposici\u00f3n al seguimiento: o, en el mejor de los casos, tendr\u00eda el sentido de que los disc\u00edpulos ni siquiera ahora se separan de Jes\u00fas, sino que forman una comunidad de destino indestructible. En la exposici\u00f3n jo\u00e1nica son la resignaci\u00f3n y el miedo lo que domina en el c\u00edrculo de los disc\u00edpulos, en modo alguno la renuncia animosa del creyente. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Berakh 57b: \u00abSeis cosas son buena se\u00f1al para un enfermo, a saber, el estornudo, el sudor, el movimiento del vientre, la eyaculaci\u00f3n, dormir y so\u00f1ar\u00bb. <\/p>\n<p> 2. A Tom\u00e1s lo menciona repetidas veces el cuarto Evangelio: 11,16; 14.5; 20,24.26.27.28; 21,2. Sobre la importante per\u00edcopa de Tom\u00e1s en Jua 29:24-29, cf. los comentarios. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>d) El encuentro de Jes\u00fas con Marta (Jn\/11\/17-27) <\/p>\n<p>17 Cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas, se encontr\u00f3 con que L\u00e1zaro llevaba ya cuatro d\u00edas en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusal\u00e9n: como unos quince estadios. 19 Hab\u00edan venido muchos jud\u00edos a casa de Marta y Mar\u00eda, para consolarlas por lo de su hermano. 20 Cuando oy\u00f3 Marta que llegaba Jes\u00fas, sali\u00f3 a su encuentro; Mar\u00eda, en cambio, segu\u00eda sentada en la casa. 21 Dijo Marta a Jes\u00fas: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora, yo s\u00e9 que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo conceder\u00e1. 23 D\u00edcele Jes\u00fas: Tu hermano resucitar\u00e1. 24 Cont\u00e9stale Marta: Ya s\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n, en el \u00faltimo d\u00eda. 25 Respondi\u00f3le Jes\u00fas: Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; el que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; 26 y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre. \u00bfCrees t\u00fa esto? 27 Ella le contesta: S\u00ed, Se\u00f1or, yo he cre\u00eddo que t\u00fa eras el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el que ten\u00eda que venir al mundo. <\/p>\n<p>El encuentro de Jes\u00fas con Marta y el di\u00e1logo de revelaci\u00f3n y de fe que se entabla entre ellos constituye el climax interior de todo el relato. Jes\u00fas, pues, ha llegado a Betania. La situaci\u00f3n que all\u00ed encuentra es la de que L\u00e1zaro no s\u00f3lo ha muerto sino que lleva cuatro d\u00edas en la tumba (v. 17). Esta indicaci\u00f3n contribuye a subrayar \u00abel alto grado de lo milagroso\u00bb, ya que destaca la dificultad grav\u00edsima que impide la ayuda de Jes\u00fas. Seg\u00fan la concepci\u00f3n jud\u00eda, el alma de un difunto regresa durante los tres primeros d\u00edas a la tumba, contando con un reencuentro con el cuerpo muerto, para separarse despu\u00e9s definitivamente (1); de tal modo que tambi\u00e9n la indicaci\u00f3n cronol\u00f3gica \u00abdebe excluir cualquier duda sobre la muerte ocurrida\u00bb. En tal estado de cosas \u00bfcabe todav\u00eda hacer algo? Normalmente no. <\/p>\n<p>El v. 18 nos instruye brevemente sobre la ubicaci\u00f3n de Betania: el lugar est\u00e1 pr\u00f3ximo a Jerusal\u00e9n, unos 15 estadios (= 3 km). La observaci\u00f3n est\u00e1 a su vez relacionada con la presencia de \u00abmuchos jud\u00edos\u00bb acudidos al lugar con el prop\u00f3sito de \u00abconsolar\u00bb a Marta y a Mar\u00eda por la muerte de su hermano (v. 19). Habida cuenta tambi\u00e9n de que entre los jud\u00edos, en caso de duelo, la comunidad participa mucho m\u00e1s que entre nosotros hoy, y que \u00abconsolar a los tristes\u00bb era una de las principales obras de misericordia, \u00ablos jud\u00edos\u00bb de este relato tienen adem\u00e1s otro papel importante: representan a la opini\u00f3n p\u00fablica, que debe hacer de testigo del milagro, y en parte tambi\u00e9n de \u00abcoro\u00bb que formule todo tipo de opiniones sobre Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Cuando llega a o\u00eddos de Marta la llegada de Jes\u00fas, noticia que le ha precedido, sale inmediatamente a su encuentro, mientras que Mar\u00eda se queda en casa (v 20). En la diferente conducta de las dos hermanas tal vez se expresan actitudes y expectativas diferentes; la fe de Marta es a todas luces mayor que la de Mar\u00eda. Al encontrarse con Jes\u00fas, es Marta la primera en hablar: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano\u00bb (v. 21). Palabras que no han de entenderse como un reproche, seg\u00fan aparece en el v. 22, sino m\u00e1s bien como una manifestaci\u00f3n de confianza en la virtud salvadora de Jes\u00fas: si \u00e9l hubiera estado presente, sin duda que habr\u00eda sanado a L\u00e1zaro. En todo caso, incluso ahora, despu\u00e9s de muerto L\u00e1zaro, su confianza en Jes\u00fas es inquebrantable, cuando dice Marta: \u00abPero, aun ahora, yo s\u00e9 que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo conceder\u00e1.\u00bb \u00e9sa es una manifestaci\u00f3n de confianza sin reservas ni limitaciones, que atribuye a Jes\u00fas todo lo positivo sin poner condiciones ni l\u00edmites de ninguna clase, dejando en manos del propio Jes\u00fas la forma en que quiera emplear su poder y ayuda. A este sentimiento de confianza total Jes\u00fas responde ante todo con la promesa segura de que \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb (v. 23). Marta replica a su vez con la concepci\u00f3n tradicional de la fe en la resurrecci\u00f3n sostenida por el primer rabinismo jud\u00edo y por los primeros cristianos (2): \u00abYa s\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n, en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (v. 24). La respuesta inmediata de Jes\u00fas en los v. 25-26 enlaza con esa esperanza judeocristiana de la resurrecci\u00f3n para reinterpretarla de un modo completamente nuevo con una solemne afirmaci\u00f3n: \u00abYo soy\u00bb, diciendo: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre. \u00bfCrees t\u00fa esto?\u00bb <\/p>\n<p>Con toda objetividad nos preguntamos qu\u00e9 significa esta enorme e inaudita afirmaci\u00f3n \u00abYo soy\u00bb del Jes\u00fas jo\u00e1nico. Pues significa, en primer t\u00e9rmino, que Jes\u00fas es personalmente \u00abla resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb. Lo que la primitiva concepci\u00f3n jud\u00eda esperaba \u00fanicamente del futuro, lo que el cristianismo primitivo ve\u00eda iniciado ya en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y que aseguraba ya con toda certeza el futuro (cf. sobre todo Pablo), es algo que ya se ha dado en Jesucristo, el resucitado, y que en \u00e9l est\u00e1 presente para la fe y en la fe. No se puede, pues, decir simplemente que para la fe existe una definitiva esperanza futura en el sentido de una \u00abresurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de los muertos\u00bb, sino que \u00abresurrecci\u00f3n y vida\u00bb son por s\u00ed mismas predicados escatol\u00f3gicos de Jes\u00fas, se \u00abencarnan\u00bb y est\u00e1n presentes en \u00e9l de una manera permanente. De tal modo que la fe que se dirige a \u00e9l, como una comuni\u00f3n viva y personal con el propio Jes\u00fas, incluye a la vez la plena participaci\u00f3n en la \u00abresurrecci\u00f3n y la vida\u00bb. <\/p>\n<p>FE\/MU: En segundo lugar significa -y es algo que se sigue de lo dicho- la segura promesa de vida para los creyentes. El que cree \u00aben m\u00ed\u00bb vivir\u00e1, aunque (todav\u00eda) est\u00e9 muerto o tenga que morir (v. 25b). Es la fe en Jesucristo, la fe salv\u00edfica estrictamente cristol\u00f3gica, la que cuenta con esa promesa. Ciertamente que a ning\u00fan hombre, ni siquiera al creyente, se le ahorrar\u00e1 el trance de morir, como personalmente no se le ahorr\u00f3 al propio Jes\u00fas; de ah\u00ed que la muerte humano-terrena represente una tentaci\u00f3n permanente, m\u00e1s a\u00fan, la tentaci\u00f3n definitiva, a la fe. Mas, contra esa experiencia tenebrosa, opresiva y sin salida, est\u00e1 la promesa de Jes\u00fas: \u00a1Aunque haya muerto, vivir\u00e1! El v. 26 agrega, como una forma \u00faltima y concluyente de refrendo a la promesa de la vida, que el creyente -que como tal es desde luego un viviente- le est\u00e1 prometida la plena participaci\u00f3n en una vida que no conocer\u00e1 merma. El que cree no morir\u00e1, sino que vivir\u00e1 eternamente. La salvaci\u00f3n de \u00abla vida eterna\u00bb, que va directamente ligada a la fe como tal, y que empieza ya en la hora presente, no experimentar\u00e1 limitaci\u00f3n alguna por la muerte. El poder de la muerte est\u00e1 vencido, pese a que todos hayan de morir. La pregunta final: \u00abCrees t\u00fa esto?\u00bb, se refiere al contenido general de la afirmaci\u00f3n: \u00abYo soy\u00bb, a una con todo lo que ello significa para la general comprensi\u00f3n de \u00abmuerte\u00bb y \u00abvida\u00bb. Pues, dif\u00edcilmente se podr\u00e1 negar que de tales afirmaciones se sigue tambi\u00e9n una concepci\u00f3n radicalmente nueva de la vida y de la muerte, una nueva actitud vital. Vivir es un estar en comuni\u00f3n de vida con Jesucristo y con Dios por la fe y el amor; \u00abmuerte\u00bb significa la exclusi\u00f3n de esa comunidad de vida. <\/p>\n<p>El texto constituye uno de los testimonios m\u00e1s importantes de la escatolog\u00eda jo\u00e1nica de presente, que puede entenderse como una correcci\u00f3n de la escatolog\u00eda tradicional seg\u00fan la posici\u00f3n que sostiene Bultmann, pero que tambi\u00e9n puede verse como un desarrollo consecuente de las premisas de fe del cristianismo primitivo, como aqu\u00ed se intenta ver. El supuesto y punto de partida imprescindibles para este desarrollo ulterior es la cristolog\u00eda, y m\u00e1s en concreto la fe en Jesucristo resucitado y viviente, como el revelador y donador de la vida, enviado por Dios. En \u00e9l personalmente se realiza, seg\u00fan la doctrina jo\u00e1nica, la salvaci\u00f3n en todo su alcance y de manera definitiva. Salvaci\u00f3n es en primer t\u00e9rmino lo que acontece con \u00e9l, por lo cual tampoco es una cualidad f\u00edsica o humana separable de Jes\u00fas. En esa convicci\u00f3n hunde sus ra\u00edces la idea de la escatolog\u00eda de presente. De ella forma parte tambi\u00e9n, el Sitz im Leben, como encuadre vital y concreto, y como trasfondo experimental la primitiva liturgia cristiana, y quiz\u00e1 de un modo m\u00e1s concreto una determinada forma de primitiva celebraci\u00f3n cristiana de la pascua, en la que se participaba de manera renovada en la presencia de Cristo y de su Esp\u00edritu. <\/p>\n<p>En la escatolog\u00eda jo\u00e1nica de presente se da tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica de la existencia cristiana, seg\u00fan la cual la fe del hombre como tal incluye la participaci\u00f3n presente en la salvaci\u00f3n final, como una participaci\u00f3n en la resurrecci\u00f3n y la vida. Ahora bien, tal participaci\u00f3n s\u00f3lo es posible a su vez como participaci\u00f3n en Jes\u00fas, es decir en la comuni\u00f3n cristiana, siendo a su vez la fe, el creer, lo que constituye esa comunidad desde el lado humano. Asimismo aqu\u00ed se hace patente una vez m\u00e1s la unidad de donante y don: quien da la vida es la vida misma que \u00e9l otorga; el resucitado es la misma resurrecci\u00f3n. Por encima de cualquier contenido lingu\u00edstico concreto, la fe jo\u00e1nica manifiesta la comuni\u00f3n de Cristo y de Dios como la realidad \u00faltima de la fe, y desde luego en la experiencia permanente de contradicci\u00f3n y oposici\u00f3n por parte del mundo y de la necesidad de morir. La respuesta de Marta en el v. 27 a una pregunta de fe, p]anteada de un modo tan amplio y radical, no puede ser sino una confesi\u00f3n de fe radical, que en su f\u00f3rmula confesional cristol\u00f3gica compendia toda la fe cristiana en el sentido del Evangelio seg\u00fan Juan (20,31): \u00abS\u00ed, Se\u00f1or; yo he cre\u00eddo que t\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el que ten\u00eda que venir al mundo.\u00bb Ese \u00abs\u00ed\u00bb, unido al \u00abyo he cre\u00eddo\u00bb, expresa el asentimiento pleno y firme a Jes\u00fas y su palabra. El tratamiento de Kyrios, \u00abSe\u00f1or\u00bb, aparece en este relato con cierta frecuencia (en conjunto ocho veces), y tiene en el contexto de toda la narraci\u00f3n el sentido peculiar de un titulo honor\u00edfico, puesto que Jes\u00fas aparece siempre como \u00abSe\u00f1or de la vida y de la muerte\u00bb. La fe confiesa adem\u00e1s a Jes\u00fas como \u00abMes\u00edas\u00bb e \u00abHijo de Dios\u00bb, que ha venido al mundo. Esta es ]a confesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, con los centros de inter\u00e9s espec\u00edficos de Juan, que apuntan a la idea de la encarnaci\u00f3n y a la cristolog\u00eda del Hijo del hombre. Con ello est\u00e1 ya dicho lo decisivo; la continuaci\u00f3n de la historia no es m\u00e1s que su demostraci\u00f3n gr\u00e1fica. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Bar Oappara ha ense\u00f1ado: \u00abLa fuerza completa del duelo s\u00f3lo se alcanza al tercer d\u00eda. Al cabo de tres d\u00edas torna el alma al sepulcro, pensando que puede volver (al cuerpo). Pero cuando ve el color (la palidez) de su rostro, que se ha mudado, se aleja de all\u00ed y lo abandona.\u00bb <\/p>\n<p> 2. Cf. las explicaciones correspondientes a Jn 5.21-20. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>e) El encuentro de Jes\u00fas con Mar\u00eda; los jud\u00edos (Jn\/11\/28-37) <\/p>\n<p>28 Y dicho esto se fue a llamar a su hermana Mar\u00eda y le dijo al o\u00eddo: El Maestro est\u00e1 aqu\u00ed y te llama. 29 Mar\u00eda al o\u00edrlo, se levanta en seguida y acude a \u00e9l. 30 Pues Jes\u00fas no hab\u00eda entrado todav\u00eda en la aldea, sino que estaba a\u00fan en el lugar donde Marta lo hab\u00eda encontrado. 3t Cuando los jud\u00edos, que estaban en la casa con Mar\u00eda, consol\u00e1ndola, la vieron que precipitadamente se levantaba y sal\u00eda, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar all\u00ed. 32 Cuando lleg\u00f3 Mar\u00eda a donde estaba Jes\u00fas y lo vio, se arroj\u00f3 a sus pies, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano. 33 Jes\u00fas, al ver que ella lloraba y que tambi\u00e9n lloraban los jud\u00edos que hab\u00edan venido con ella, se estremeci\u00f3 profundamente y se conmovi\u00f3. 34 Luego pregunt\u00f3: \u00bfD\u00f3nde lo hab\u00e9is puesto? Y le contestaban: Se\u00f1or ven y m\u00edralo. 35 Jes\u00fas se ech\u00f3 a llorar. 36 Dec\u00edan los jud\u00edos: \u00a1Mira c\u00f3mo lo amaba! 37 Pero algunos de ellos a\u00f1adieron. \u00e9ste que abri\u00f3 los ojos del ciego, \u00bfno pod\u00eda haber hecho tambi\u00e9n que este hombre no muriera? <\/p>\n<p>Tras este di\u00e1logo se reanuda el hilo de la narraci\u00f3n. Marta vuelve a la casa, donde se halla su hermana Mar\u00eda y le dice al o\u00eddo: \u00abEl Maestro est\u00e1 aqu\u00ed y te llama\u00bb (v. 28). \u00abAl o\u00eddo\u00bb significa en este pasaje que Marta le da la noticia de la llegada de Jes\u00fas aparte, a ella sola y no a los jud\u00edos que est\u00e1n all\u00ed reunidos. Tambi\u00e9n en esta situaci\u00f3n Mar\u00eda pertenece al bando de Jes\u00fas. S\u00f3lo para e]la cuenta ahora la llamada de Jes\u00fas. Y se siente tan directamente tocada por esta invitaci\u00f3n, que se levanta y acude hasta Jes\u00fas \u00aben seguida\u00bb (v. 29). Esto que resulta un tanto incomprensible lo explica el v. 30 explicando que Jes\u00fas no hab\u00eda entrado todav\u00eda en la aldea, sino que se hallaba a\u00fan en el mismo lugar en que Marta se hab\u00eda encontrado con \u00e9l. Evidentemente al evangelista le interesa se\u00f1alar que las dos hermanas acudieron al encuentro de Jes\u00fas, aunque con diferente actitud y entorno. Tiene empe\u00f1o, por tanto, en este pasaje por mostrar el claro contraste, siendo f\u00e1cil ver en qu\u00e9 consiste el mismo: se trata del contraste entre fe e incredulidad. En esa perspectiva la escena resulta comprensible. <\/p>\n<p>Todo el duelo acompa\u00f1ante de \u00ablos jud\u00edos\u00bb sigue a Mar\u00eda (v. 31). Cuando aqu\u00ed se dice expl\u00edcitamente que los jud\u00edos estaban en casa con Mar\u00eda \u00abconsol\u00e1ndola\u00bb, queda claro de qu\u00e9 se trata: ha de quedar expuesta la impotencia humana ante el destino fat\u00eddico de L\u00e1zaro y del hombre en general, as\u00ed como la situaci\u00f3n desesperada de la incredulidad. Lo que Mar\u00eda tiene en com\u00fan con la comitiva del duelo es el llanto y, con \u00e9l, el desconcierto y la impotencia. Para Juan tambi\u00e9n est\u00e1 claro que el prop\u00f3sito comprensible de proporcionar consuelo no puede lograr su objetivo por ese camino. El verdadero consuelo llega de otra parte. Hasta qu\u00e9 punto la comitiva del duelo est\u00e1 prisionera en el horizonte humano se desprende asimismo de la falsa sospecha de que Mar\u00eda vaya a la tumba para llorar all\u00ed. No saben que Jes\u00fas puede ayudar. <\/p>\n<p>MU\/ICD: El v. 32 describe el encuentro de Mar\u00eda con Jes\u00fas: la mujer cae a sus pies revelando as\u00ed una menor firmeza y dominio de s\u00ed misma que su hermana, aunque dice las mismas cosas: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano.\u00bb <\/p>\n<p>Tampoco alienta en ella una fe plena, aunque no ha perdido su confianza en Jes\u00fas; llora con los jud\u00edos y persiste en el llanto funeral (v. 33). Si en este pasaje se dice que Jes\u00fas \u00abse estremeci\u00f3 profundamente y se conmovi\u00f3\u00bb, no es tanto para manifestar su disgusto ante la multitud pla\u00f1idera cuanto para expresar su conmoci\u00f3n frente al poder de la muerte y la impotencia de la incredulidad. A diferencia de Marta, en Mar\u00eda no hay confianza alguna en que Jes\u00fas pueda abrir una posibilidad ulterior. Existe una conexi\u00f3n interna entre el poder de la muerte y la incredulidad. <\/p>\n<p>Dado que aqu\u00ed ning\u00fan consuelo humano ayuda ya nada, se justifica objetivamente que Jes\u00fas se disponga a ir a la tumba de L\u00e1zaro preguntando: \u00ab\u00bfD\u00f3nde lo hab\u00e9is puesto?\u00bb Y est\u00e1n dispuestos a mostr\u00e1rsela (v. 34). Y es en este momento cuando se dice que Jes\u00fas llor\u00f3 (v. 35). Para muchos expositores modernos es \u00e9ste un signo de la peculiar humanidad de Jes\u00fas. Al mismo tiempo se da noticia de otra manera de pensar con la pregunta de si quien ha abierto los ojos de un ciego no pod\u00eda tambi\u00e9n haber procurado que L\u00e1zaro no muriera. Son muchos los enigmas que plantean los v. 35-37. \u00bfPor qu\u00e9 llora Jes\u00fas? \u00bfLlora realmente por la tristeza que siente ante la muerte de su amigo L\u00e1zaro? Ello le incluir\u00eda en la desesperaci\u00f3n de quienes hacen duelo. No es ciertamente impensable una solidaridad de Jes\u00fas con los que est\u00e1n tristes (cf. Mat 5:4, que predica bienaventurados a los que lloran); pero ello m\u00e1s en un contexto sin\u00f3ptico que jo\u00e1nico. \u00bfO es que llora Jes\u00fas por la falta de fe de los asistentes? En tal caso, la afirmaci\u00f3n de los jud\u00edos es un equ\u00edvoco jo\u00e1nico y una falsa interpretaci\u00f3n t\u00edpica, pues los no creyentes no ser\u00edan capaces de entender que son ellos mismos por quienes Jes\u00fas llora. <\/p>\n<p>Tampoco el v. 37 resulta completamente claro. \u00bfSe trata de una d\u00e9bil esperanza o m\u00e1s bien de un reproche? Lo \u00fanico incuestionable es que se establece una conexi\u00f3n entre la curaci\u00f3n del ciego y la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Y as\u00ed todo queda flotando m\u00e1s o menos en el equ\u00edvoco, como el llanto de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>f) La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jn\/11\/38-44) <\/p>\n<p>38 Jes\u00fas, estremeci\u00e9ndose nuevamente, llega al sepulcro, que era una cueva, con una piedra superpuesta. 39 Dice Jes\u00fas: Quitad la piedra. Cont\u00e9stale la hermana del difunto, Marta: Se\u00f1or, ya hiede, pues lleva cuatro d\u00edas. 40 Resp\u00f3ndele Jes\u00fas: \u00bfNo te dije que, si crees, ver\u00e1s la gloria de Dios? 41 Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos a lo alto y dijo: Padre, yo te doy gracias por haberme escuchado. 43 Yo bien sab\u00eda que me escuchas siempre; pero lo he dicho por este pueblo que me rodea, para que crean que tu me enviaste. 43 Y despu\u00e9s de decir esto, grit\u00f3 con voz potente: \u00a1L\u00e1zaro, sal fuera! 44 Sali\u00f3 el muerto, con los pies y las manos atadas con vendas, y con el rostro envuelto en un sudario. D\u00edceles Jes\u00fas: Desatadlo y dejadlo ir. <\/p>\n<p>A medida que la narraci\u00f3n se va acercando al punto culminante, se intensifica la tensi\u00f3n mediante el recurso estil\u00edstico del retraso. De nuevo se \u00abestremece\u00bb Jes\u00fas, mostr\u00e1ndose profundamente afectado y disgustado frente a la incredulidad, como se da a entender en las manifestaciones de la multitud, que pasan completamente por alto el asunto. Y entonces marcha a la tumba (v. 38a), que se describe como la caracter\u00edstica tumba cueva, cerrada con una piedra. Se piensa probablemente en la forma muy difundida de tumba cueva, de la que todav\u00eda hoy se muestran numerosos ejemplos precisamente en Jerusal\u00e9n y sus cercan\u00edas. Llegado all\u00ed, Jes\u00fas da orden de que retiren la piedra de la boca de la cueva (v. 39). Marta, la hermana del difunto, interviene recordando que el cad\u00e1ver lleva ya cuatro d\u00edas all\u00ed y que huele mal, puesto que la descomposici\u00f3n ya ha empezado. La observaci\u00f3n realista tiene que subrayar la imposibilidad del prop\u00f3sito y, por esa v\u00eda, hacer que el lector cobre mayor conciencia de la extraordinaria importancia del suceso. Jes\u00fas replica recordando a Marta la conversaci\u00f3n que ha tenido con ella, as\u00ed como la confesi\u00f3n de fe de Marta (v. 40): \u00ab\u00bfNo te dije que si crees, ver\u00e1s la gloria de Dios?\u00bb La reconvenci\u00f3n remite adem\u00e1s al comienzo de la historia; ha llegado el momento de probar claramente que esta enfermedad \u00abno es de muerte sino para la gloria de Dios\u00bb. Se advierte c\u00f3mo el evangelista amontona en esta per\u00edcopa, inmediatamente antes del milagro, todos los motivos teol\u00f3gicos importantes del relato para se\u00f1alar al lector de qu\u00e9 se trata. Tras esas palabras de Jes\u00fas retiran, por fin, la piedra de la entrada. Pero ahora el evangelista vuelve a introducir otro motivo retardante: una plegaria de Jes\u00fas (v. 41-42). Jes\u00fas adopta una actitud orante: \u00ablevanta sus ojos a lo alto\u00bb (cf. asimismo 17,1) y reza en voz alta. Es una acci\u00f3n de gracias. <\/p>\n<p>En la imagen jo\u00e1nica de Jes\u00fas entra tambi\u00e9n su plegaria como un di\u00e1logo con el Padre (cf. 12,27 ss; 175. Pero en Juan nunca ora Jes\u00fas para s\u00ed; su oraci\u00f3n, cuando de ruego se trata, es sobre todo una impetraci\u00f3n a favor de los disc\u00edpulos, de los creyentes o del pueblo, sin m\u00e1s. El tratamiento de \u00abPadre\u00bb con que empieza la oraci\u00f3n, es t\u00edpico de Jes\u00fas. El contenido de la plegaria es, sobre todo, una acci\u00f3n de gracias por la seguridad de que ha sido escuchado, y que aqu\u00ed se refiere en concreto al milagro inminente. As\u00ed lo confirma el v. 42 al decir que Jes\u00fas sabe que Dios le escucha \u00absiempre\u00bb y que, por lo mismo, no tiene necesidad de pedir expl\u00edcitamente la realizaci\u00f3n del milagro. Est\u00e1 en comuni\u00f3n plena y directa con Dios. La plegaria la hace m\u00e1s bien \u00abpor el pueblo que le rodea\u00bb, \u00abpara que crean que t\u00fa me enviaste\u00bb. Tambi\u00e9n aqu\u00ed aparece perfectamente fundada una \u00faltima referencia al sentido teol\u00f3gico del \u00absigno\u00bb: al igual que cuantos signos ha realizado Jes\u00fas hasta ahora, tambi\u00e9n el m\u00e1s imponente debe llevar al reconocimiento de Jes\u00fas como \u00abenviado de Dios\u00bb. <\/p>\n<p>Concluida la oraci\u00f3n Jes\u00fas clama con voz potente: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, sal fuera!\u00bb (v. 43). Y la palabra del donador escatol\u00f3gico de la vida produce su efecto, resucitando al difunto L\u00e1zaro a nueva vida. El muerto sale de la cueva ligado todav\u00eda con vendas y con el sudario sobre el rostro (*). Con la indicaci\u00f3n de Jes\u00fas de que lo desaten y le dejen ir -una conclusi\u00f3n t\u00edpica de relato milagroso- concluye la narraci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>* BILLERBECK: Tambi\u00e9n Jua 20:6-7 se relaciona con el texto presente ya que al describir la sepultura vac\u00eda de Jes\u00fas, menciona los pa\u00f1os y el sudario que aparecen reunidos en distintos lugares. Sin embargo, hay que se\u00f1alar la diferencia: L\u00e1zaro sale atado todav\u00eda con las vendas, porque tiene a\u00fan que volver al mundo; mientras que en Jes\u00fas las vendas quedan en el sitio como se\u00f1al, y es que como resucitado, Jes\u00fas ya no pertenece a este mundo. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>2. EL SANEDR\u00cdN DECIDE MATAR A JES\u00daS (Jn\/11\/45-53) <\/p>\n<p>45 Cuando vieron, pues, lo que hab\u00eda hecho, muchos de los jud\u00edos, llegados a casa de Mar\u00eda, creyeron en \u00e9l. 46 Pero algunos de ellos se fueron a los fariseos para contarles lo que Jes\u00fas acababa de hacer. 47 Los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron al sanedr\u00edn, y dec\u00edan: \u00bfQu\u00e9 hacemos, en vista de que este hombre realiza tantas se\u00f1ales? 48 Si lo dejamos continuar as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00e9l, y vendr\u00e1n los romanos y acabar\u00e1n con nuestro lugar y con nuestro pueblo. 49 Pero uno de ellos, Caif\u00e1s, que era sumo sacerdote aquel a\u00f1o, les dijo: Vosotros no entend\u00e9is nada; 50 no os dais cuenta de que m\u00e1s os conviene que un solo hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci\u00f3n vaya a la ruina. 51 Pero esto no lo dijo por su cuenta; sino que, como era sumo sacerdote aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3 que Jes\u00fas iba a morir por la naci\u00f3n, 52 y no por la naci\u00f3n sola, sino tambi\u00e9n para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53 Desde aquel d\u00eda tomaron, pues, la resoluci\u00f3n de quitarle la vida. <\/p>\n<p>Seg\u00fan la exposici\u00f3n jo\u00e1nica, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro es el elemento desencadenante de la intervenci\u00f3n de las autoridades jud\u00edas contra Jes\u00fas de Nazaret. El texto de los v. 45-53 contiene el relato sobre la reuni\u00f3n del sanedr\u00edn y su resoluci\u00f3n de matar a Jes\u00fas. En realidad introduce el relato de la pasi\u00f3n (cf. al respecto Mar 14:1-2, en que la historia de la pasi\u00f3n empieza con la condena a muerte; decisi\u00f3n que Juan ha anticipado). Para ello no hay duda de que Juan utiliza tradiciones m\u00e1s antiguas de un relato prejo\u00e1nico de la pasi\u00f3n, aunque reelabor\u00e1ndolas con vistas a su prop\u00f3sito. Es curioso que en este contexto todav\u00eda no se diga nada sobre la traici\u00f3n de Judas. Sin duda que Juan la conoce (Cf. Jua 13:21-30 y el comentario), pero a diferencia de Mar 14:10s no refiere expresamente el hecho. <\/p>\n<p>El primer efecto de la \u00abse\u00f1al\u00bb, que relatan los v. 45 ss, es la crisis operada por la misma, y la divisi\u00f3n y resoluci\u00f3n que introduce. Primero, la reacci\u00f3n positiva: muchos de los jud\u00edos, que hab\u00edan acudido a casa de Mar\u00eda y que hab\u00edan sido testigos del suceso, entendieron perfectamente el prop\u00f3sito de la se\u00f1al y creyeron en Jes\u00fas. Pero se llega tambi\u00e9n a una grave reacci\u00f3n negativa (v. 46). Algunos de los testigos presenciales acuden a los fariseos, que aqu\u00ed vuelven a aparecer como los verdaderos enemigos de Jes\u00fas; lo que a su vez est\u00e1 condicionado por las circunstancias hist\u00f3ricas de hacia el a\u00f1o 90 d.C., y acuden para denunciar lo que Jes\u00fas ha hecho. Ello provoca una reuni\u00f3n (v. 47) de los sumos sacerdotes y fariseos en el sanedr\u00edn. <\/p>\n<p>En tiempos de Jes\u00fas eran los saduceos y sus gentes los que a\u00fan pose\u00edan la mayor\u00eda en el consejo supremo; era, por tanto, su interpretaci\u00f3n jur\u00eddica la que prevalec\u00eda en general, aunque dentro del sanedr\u00edn hubiera ya un fuerte grupo de fariseos. Los reunidos se preguntan: \u00bfQu\u00e9 podemos hacer, ya que este hombre realiza tantas se\u00f1ales? (v. 46b). Se describe as\u00ed la visi\u00f3n jo\u00e1nica del efecto que producen las \u00abse\u00f1ales\u00bb de Jes\u00fas. Producen, en efecto, un prestigio p\u00fablico y contribuyen a formar un grupo fuerte, si es que no llegan a desencadenar un movimiento de masas. E inmediatamente se advierte el peligro: si a ese Jes\u00fas se le deja actuar a sus anchas, la cosa puede resultar pol\u00edticamente catastr\u00f3fica. Un movimiento de masas llamar\u00eda en cualquier caso la atenci\u00f3n de los romanos, que no dudar\u00edan en cortar por lo sano acabando \u00abcon nuestro lugar y con nuestro pueblo\u00bb. El \u00ablugar\u00bb es evidentemente el templo, y el \u00abpueblo\u00bb no es otro que el pueblo jud\u00edo. La afirmaci\u00f3n podr\u00eda deberse a Juan, y probablemente tiene un sentido equ\u00edvoco. Como, cuando Juan escribe, ya han ocurrido la destrucci\u00f3n del templo y la aniquilaci\u00f3n de una gran parte del pueblo jud\u00edo por obra de los romanos, habr\u00eda que ver aqu\u00ed una referencia indirecta. Exactamente lo que entonces se quiso impedir con la muerte de Jes\u00fas es lo que ha ocurrido entre tanto. A ello responde Caif\u00e1s, que era el sumo sacerdote en funciones, y que presid\u00eda tambi\u00e9n el sanedr\u00edn. Si aqu\u00ed se le presenta como \u00absumo sacerdote aquel a\u00f1o\u00bb, no es ciertamente porque el Evangelio seg\u00fan Juan cuente con una duraci\u00f3n anual del pontificado -en realidad Caif\u00e1s permaneci\u00f3 en el cargo desde el 18 al 37 d.C., es decir, nada menos que durante 19 a\u00f1os-, sino porque era el sumo sacerdote el a\u00f1o en que muri\u00f3 Jes\u00fas. Se destaca, con ello, especialmente el a\u00f1o de la muerte de Jes\u00fas como \u00aba\u00f1o de la salvaci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>Su respuesta aparece como la de un t\u00edpico pol\u00edtico realista: es preferible que muera un solo hombre por todo el pueblo, que no la ruina de todo el pueblo. En una situaci\u00f3n tan precaria, como la que viven, conviene sacrificar a un hombre tan peligroso, ofrec\u00e9rselo como carnaza a los romanos, a fin de mantener al menos la paz p\u00fablica. En todo caso es mejor que una carnicer\u00eda llevada a cabo por los romanos. Muchos comentaristas reconocen lo fundamentado de la atribuci\u00f3n a Caif\u00e1s de tal mentalidad realista. Y ello porque, en este aspecto, tanto las grandes familias sacerdotales como los romanos ten\u00edan intereses comunes en el mantenimiento de \u00abla paz y el orden\u00bb, lo que contribu\u00eda asimismo al mantenimiento de las respectivas posiciones de poder. De manera parecida actu\u00f3 tambi\u00e9n Herodes Antipas respecto de Juan Bautista: temiendo que pudiera desencadenarse un movimiento de masas, lo hizo meter en prisi\u00f3n para decapitarlo poco despu\u00e9s. <\/p>\n<p>Como quiera que sea, en los v. 51-52 el evangelista aporta una observaci\u00f3n interesante, cuando dice que Caif\u00e1s no dio tal consejo por su propio impulso y cuenta; m\u00e1s bien se debi\u00f3 a que \u00abcomo era sumo sacerdote aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3\u00bb. Juan conoce, pues, la idea de que el don prof\u00e9tico le compet\u00eda al sumo pont\u00edfice en virtud de su alto ministerio, concepci\u00f3n que se nos ha transmitido a prop\u00f3sito de Hircano l (134-104 a.C.). Es verdad que esta profec\u00eda se pronuncia de manera inconsciente y, seg\u00fan Juan, con un sentido mucho m\u00e1s profundo del que pudiera suponer el sumo sacerdote. El evangelista explica la afirmaci\u00f3n \u00abmorir por el pueblo\u00bb en un sentido soteriol\u00f3gico como muerte vicaria y expiatoria, y adem\u00e1s con un alcance universal. Y es que Jes\u00fas no deb\u00eda morir s\u00f3lo \u00abpor el pueblo (de Israel)\u00bb, \u00absino tambi\u00e9n para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos\u00bb (v. 52). <\/p>\n<p>Late aqu\u00ed la imagen de la reunificaci\u00f3n escatol\u00f3gica de los dispersos, que con su muerte llevar\u00e1 a t\u00e9rmino Jes\u00fas, \u00abel buen pastor que da la vida por sus ovejas\u00bb. El consejo realista, y hasta c\u00ednico, del pont\u00edfice Caif\u00e1s, adquiere -visto desde el plano divino de salvaci\u00f3n- un matiz altamente positivo, del que, desde luego, el sumo sacerdote no tendr\u00eda la menor idea. <\/p>\n<p>Para enjuiciar esta afirmaci\u00f3n hay que partir del hecho de que en este texto se expresa el pensamiento del circulo jo\u00e1nico acerca de los motivos jud\u00edos que indujeron al prendimiento y muerte de Jes\u00fas. Pero la visi\u00f3n jo\u00e1nica es m\u00e1s bien \u00e9sta: los sumos sacerdotes y los fariseos ten\u00edan miedo de que el movimiento suscitado por Jes\u00fas pudiera desencadenar una exaltaci\u00f3n de las masas, lo que a su vez podr\u00eda inducir a los romanos a intervenir -cosa que a menudo hab\u00eda ocurrido en a\u00f1os anteriores-, cargando no s\u00f3lo contra Jes\u00fas sino contra todo el pueblo jud\u00edo. De ah\u00ed el consejo de Caif\u00e1s: es mejor intervenir de inmediato y echar mano al inductor de ese nuevo movimiento, ese Jes\u00fas de Nazaret, entreg\u00e1ndolo a los propios romanos. Siempre ser\u00e1 preferible a ser todos victimas de una carnicer\u00eda por parte de los romanos. <\/p>\n<p>En tal manera de ver las cosas merece atenci\u00f3n el que el circulo jo\u00e1nico presente un cuadro de la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Jerusal\u00e9n al tiempo de la muerte de Jes\u00fas, que responde en buena medida a la situaci\u00f3n coet\u00e1nea que conocemos por otras fuentes y sobre todo por el historiador jud\u00edo Flavio Josefo. Desde la perspectiva pol\u00edtica la visi\u00f3n jo\u00e1nica est\u00e1 esencialmente m\u00e1s cercana a la realidad que el cuadro de los sin\u00f3pticos. El motivo de querer evitar con el prendimiento, entrega y ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas un proceso que pudiera resultar peligroso para el pueblo y para su clase dirigente, resulta hist\u00f3ricamente fiable. No hay nada que oponer. <\/p>\n<p>El v. 53 cierra la per\u00edcopa con la observaci\u00f3n de que desde aquel d\u00eda la muerte de Jes\u00fas era un asunto concluso. Lo \u00fanico que importar\u00e1 desde ahora es llevar a la pr\u00e1ctica tal resoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>3. JES\u00daS VUELVE A RETIRARSE (Jn\/11\/54-57) <\/p>\n<p>54 Por eso Jes\u00fas ya no andaba en p\u00fablico entre los jud\u00edos, sino que se fue de all\u00ed a la regi\u00f3n cercana al desierto a una ciudad llamada Efra\u00edm, donde permaneci\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de sus disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>55 Estaba ya pr\u00f3xima la pascua de los jud\u00edos; muchos de aquella regi\u00f3n subieron a Jerusal\u00e9n antes de la pascua para purificarse. 56 Buscaban, pues a Jes\u00fas y se dec\u00edan unos a otros mientras andaban por el templo: \u00bfQu\u00e9 os parece7 \u00bfVendr\u00e1 a la fiesta o no? 57 Es que los sumos sacerdotes y los fariseos hab\u00edan dado ya \u00f3rdenes de que todo el que supiera d\u00f3nde estaba, lo denunciara, para ir ellos a prenderlo. <\/p>\n<p>Si se hab\u00eda empezado por hablar del comportamiento de la multitud jud\u00eda as\u00ed como de la determinaci\u00f3n del gran consejo del sanedr\u00edn de matar a Jes\u00fas, ahora, con el v. 54, se habla de la conducta del propio Jes\u00fas. Se retira por completo del escenario p\u00fablico y evita a \u00ablos jud\u00edos\u00bb. Nada se dice acerca de si Jes\u00fas fue informado por alguien de la condena a muerte que pesaba sobre \u00e9l, aunque en la concepci\u00f3n jo\u00e1nica tal informaci\u00f3n resultaba del todo innecesaria, puesto que Jes\u00fas sabe cu\u00e1l es su situaci\u00f3n. En la visi\u00f3n jo\u00e1nica es quiz\u00e1 m\u00e1s importante no hablar ahora de ello, toda vez que la hora de Jes\u00fas no ha llegado todav\u00eda. Aunque ahora se acerca de manera incontenible. El lugar al que Jes\u00fas se retira viene se\u00f1alado como una ciudad llamada Efra\u00edm, emplazada cerca del desierto jud\u00edo. \u00abProbablemente se trata de la aldea actual de et-taijike. que en linea recta est\u00e1 20 km al nordeste de Jerusal\u00e9n y a una altura de 869 m\u00bb. All\u00ed habr\u00eda permanecido Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos durante alg\u00fan tiempo. <\/p>\n<p>La per\u00edcopa siguiente (v. 55-57) prepara la pascua de la muerte de Jes\u00fas, la \u00faltima semana pascual en Jerusal\u00e9n, mediante una especie de cuadro ambiental. La fiesta jud\u00eda de pascua estaba pr\u00f3xima. Juan vuelve a hablar aqu\u00ed con un cierto distanciamiento de la \u00abpascua de los jud\u00edos\u00bb (quiz\u00e1 para distinguirla de la ya existente festividad pascual de los cristianos). En ese tiempo era mucha la gente que se preparaba para la peregrinaci\u00f3n de todos los a\u00f1os, a fin de poder participar de la fiesta pascual en Jerusal\u00e9n. \u00abPara purificarse\u00bb (o santificarse) significa aqu\u00ed el previo hospedaje en Jerusal\u00e9n, para alcanzar as\u00ed la \u00abpureza c\u00faltica\u00bb, necesaria para la fiesta m\u00e1xima. Los peregrinos acud\u00edan de la regi\u00f3n entera a la ciudad santa. Ahora bien, seg\u00fan Juan all\u00ed el centro de las conversaciones lo ocupaba Jes\u00fas: todos hablan de \u00e9l, preguntan por \u00e9l y le buscan, sobre todo cuando se encuentran en el templo: \u00bfQu\u00e9 os parece? Esta vez no se atrever\u00e1 a venir a la fiesta. \u00bfO tendr\u00e1 quiz\u00e1 la osad\u00eda de presentarse? E1 escepticismo negativo tiene su raz\u00f3n de ser en el hecho de que los sumos sacerdotes y los fariseos han promulgado una orden p\u00fablica de prendimiento de Jes\u00fas, que Juan precisa con todo detalle: Quienquiera que sepa el lugar de permanencia de Jes\u00fas -y se piensa sobre todo en Jerusal\u00e9n- ten\u00eda la obligaci\u00f3n de denunciarlo a las autoridades. <\/p>\n<p>Los sin\u00f3pticos conocen tambi\u00e9n esa orden de captura contra Jes\u00fas, por lo que su existencia no es totalmente inveros\u00edmil, toda vez que entre la \u00abdeterminaci\u00f3n de matar a Jes\u00fas\u00bb (Mar 14:1-2) y el ofrecimiento de Judas para entregarlo (Mar 14:10-11) bien puede suponerse una cierta conexi\u00f3n. Judas no habr\u00eda hecho su ofrecimiento sin ning\u00fan motivo. Y ese motivo bien podr\u00eda haber sido el anuncio p\u00fablico de que se quer\u00eda prender a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>En la novela de Dostoievski, Rodion Raskolnikov, o Crimen y castigo, la historia de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro representa una cima singular. El estudiante Raskolnikov, que hab\u00eda asesinado a una vieja prestamista y a su hermana, visita por primera vez en su habitaci\u00f3n alquilada a una muchacha, Sonia, que hab\u00eda salido a la calle como prostituta y a la que ha conocido por casualidad. <\/p>\n<p>\u00abEn toda esta habitaci\u00f3n apenas si hab\u00eda un par de muebles. En el \u00e1ngulo de la derecha hab\u00eda una cama, y a su lado, m\u00e1s cerca de la puerta, una silla. En la pared, cabecera del lecho, hab\u00eda junto a la puerta de la extra\u00f1a habitaci\u00f3n una mesa sencilla, cubierta con un tapete azul, y a su lado dos sillas de paja. En la pared de enfrente, cerca del \u00e1ngulo agudo, hab\u00eda una peque\u00f1a c\u00f3moda de madera sencilla, que daba la sensaci\u00f3n de perdida en medio de aquel vac\u00edo. Ese era todo el mobiliario.\u00bb <\/p>\n<p>Cuando llega Raskolnikov ya es bastante tarde: las once de la noche. Entre Raskolnikov y Sonia se desarrolla un di\u00e1logo singular, que muy pronto se eleva a las cuestiones \u00faltimas del hombre. Raskolnikov dice: \u00abEs la \u00faltima vez que vengo a veros\u00bb, aunque est\u00e1 all\u00ed por vez primera; lo cual da a la conversaci\u00f3n la seriedad de lo definitivo. Despu\u00e9s de una informaci\u00f3n introductoria sobre los patrones de Sonia pregunta Raskolnikov a la muchacha \u00abSi hace la calle\u00bb d\u00e1ndole a entender que est\u00e1 al tanto de su actividad, de sus relaciones sociales, de las dificultades con su madrastra y con sus hermanos, de los que tendr\u00e1 que ocuparse tras la muerte de su padre. Sonia defiende a su madrastra, Catalina Ivanovna: \u00abEs tan desdichada, tan desdichada&#8230; y est\u00e1 enferma. Busca la justicia&#8230; Es pura&#8230; Cree que en todo debe haber justicia y la exige&#8230;\u00bb \u00ab\u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1 de ustedes?\u00bb, pregunta Raskolnikov en tono tajante. La familia ha quedado a cargo de Sonia \u00bfy c\u00f3mo se las va a arreglar? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 ahora? Sonia, desde luego, no lo sabe, aunque defiende esa \u00abcomuni\u00f3n\u00bb; personalmente se lamenta de la crueldad que se experimenta con que ella se alegre del asesinato de Isabel. \u00ab\u00bfConoc\u00eda a Isabel, la revendedora?\u00bb, pregunta Raskolnikov. \u00abS\u00ed, pero usted&#8230; \u00bfla conoc\u00eda tambi\u00e9n?\u00bb, pregunt\u00f3 Sonia asombrada. \u00abCatalina Ivanovna est\u00e1 tuberculosa en \u00faltimo grado, pronto morir\u00e1\u00bb, dijo Raskolnikov, despu\u00e9s de una pausa sin responder a su pregunta. Con l\u00f3gica dura e implacable (\u00abera joven, pensaba en abstracto y, por lo mismo era cruel\u00bb) muestra Raskolnikov el callej\u00f3n sin salida en que se encuentra Sonia. La madrastra morir\u00e1 en seguida; la situaci\u00f3n de los hermanos es tambi\u00e9n desesperada, pero Sonia se resiste a que su hermana Polesca tenga tambi\u00e9n que hacer la calle: \u00ab\u00a1Dios no permitir\u00e1 esa abominaci\u00f3n!\u00bb \u00abPues permite otras&#8230;\u00bb \u00ab\u00a1No, no! \u00a1Dios la proteger\u00e1!&#8230;\u00bb \u00ab\u00a1Dios!\u00bb, clam\u00f3 fuera de s\u00ed. \u00abAcaso no hay Dios\u00bb, replic\u00f3 Raskolnikov con una especie de placer morboso, riendo mientras contemplaba a la pobre joven. La fisonom\u00eda de Sonia se alter\u00f3, recorriendo todo su ser un temblor convulsivo. Mir\u00f3 a Raskolnikov con expresi\u00f3n de indescriptible reproche, como si quisiera decir algo, pero sin lograr emitir una sola palabra, y estall\u00f3 en sollozos, cubri\u00e9ndose la faz con las manos.\u00bb <\/p>\n<p>Esta escena recuerda el Sal 42: \u00abLas l\u00e1grimas fueron mi pan d\u00eda y noche, pues me dicen durante todo el d\u00eda: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Dios?\u00bb (Sal 42:4). La pregunta de si Dios existe o no, la pregunta de \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Dios?, formulada por el burlador ateo a la muchacha quebrantada no persigue sino hacer m\u00e1s consciente e insoportable el dolor sin salida. En esa situaci\u00f3n se encuentra asimismo Raskolnikov. <\/p>\n<p>\u00abHubo un prolongado silencio. Raskolnikov recorr\u00eda la habitaci\u00f3n de un extremo a otro sin mirar a la joven. Por \u00faltimo acerc\u00f3se a ella con los ojos llameantes y la tom\u00f3 por los hombros, mirando con extra\u00f1a fijeza su rostro desolado. Su mirada era dura, inflamada, vidriosa; sus labios se estremec\u00edan espasm\u00f3dicamente&#8230; De pronto con un gesto r\u00e1pido, prostern\u00f3se y la bes\u00f3 en los pies. Sonia retrocedi\u00f3, como lo hubiera hecho ante un demente. En efecto, Raskolnikov ten\u00eda toda la apariencia de un insano.\u00bb Y \u00e9l declara: \u00abNo me he prosternado ante ti, sino ante todo el sufrimiento humano\u00bb, que parece encarnado en la pobre Sonia. \u00abEs cierto que eres una gran pecadora -a\u00f1adi\u00f3 casi en \u00e9xtasis-, pero lo cierto es que te has inmolado y vendido en vano&#8230; \u00a1Ser\u00eda m\u00e1s justo, mil veces m\u00e1s justo, terminar de una vez arroj\u00e1ndose de cabeza al agua!&#8230; Tambi\u00e9n a ella se le hab\u00eda ocurrido esa idea&#8230; tanto que entonces no se horroriz\u00f3 ni se extra\u00f1\u00f3 al o\u00edrla de otros labios. Ni siquiera notaba lo que ten\u00edan de cruel esas palabras&#8230; Pero el joven comprendi\u00f3 perfectamente con qu\u00e9 monstruosa tortura la desgarraba, desde tiempo atr\u00e1s su infamante situaci\u00f3n.\u00bb Raskolnikov ve tambi\u00e9n la necesidad de que Sonia salga de aquella situaci\u00f3n, si no ha de sucumbir a su peso. Realmente hace tiempo que deber\u00eda haber sucumbido. \u00ab\u00bfQu\u00e9 misteriosa fuerza infund\u00edale valor? Con seguridad, no era el gusto por la corrupci\u00f3n. Todo aquel oprobio no hab\u00eda hecho sino resbalar por su exterior; ni un \u00e1tomo de verdadero vicio penetr\u00f3 en su coraz\u00f3n. Para Raskolnikov era visible, era la misma realidad que se ergu\u00eda ante sus ojos&#8230;\u00bb S\u00f3lo la idea del pecado \u00aby ellos\u00bb (los de su casa) le hab\u00edan impedido suicidarse. Raskolnikov se empecina en la idea y le pregunta: \u00ab\u00bfRuegas mucho a Dios, Sonia?\u00bb Tras un breve silencio la muchacha contesta con fervor: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de m\u00ed sin Dios?\u00bb \u00ab\u00bfPero qu\u00e9 hace Dios por ti?\u00bb \u00ab\u00a1C\u00e1llese, no me pregunte nada! \u00a1No merece que le conteste -dijo por \u00faltimo con enojo y severidad&#8230; -\u00a1\u00e9l lo hace todo!\u00bb Sobre la c\u00f3moda hab\u00eda un libro. Raskolnikov lo hab\u00eda notado en sus idas y venidas por la habitaci\u00f3n. Lo tom\u00f3 y examin\u00f3: era el Nuevo Testamento, que Isabel hab\u00eda dado a Sonia. \u00abD\u00f3nde est\u00e1 la parte que se refiere a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro? -pregunt\u00f3 de improviso.\u00bb Sonia hubo de buscar el pasaje y leerlo en voz alta. Ni uno ni otro frecuentaban la iglesia, ni siquiera Sonia, lo que provoca una mueca ir\u00f3nica de Raskolnikov. La muchacha, sin embargo, hab\u00eda estado la semana anterior con ocasi\u00f3n del funeral por Isabel, asesinada por Raskolnikov, aunque eso Sonia no lo sabe. \u00ab\u00bfEras amiga de Isabel?\u00bb \u00abS\u00ed&#8230;, era muy buena y amable&#8230; ven\u00eda a veces&#8230; no muy seguido porque no pod\u00eda. Le\u00edamos juntas, convers\u00e1bamos. Dios la tendr\u00e1 a su lado ahora.\u00bb Raskolnikov est\u00e1 excitado&#8230; tambi\u00e9n \u00e9l corre el peligro de enloquecer. Insiste en que Sonia lea la historia de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Sonia duda, pero acaba por hacerlo. <\/p>\n<p>\u00abSonia abri\u00f3 el libro, buscando el pasaje. Sus manos temblaban y falt\u00e1bale la voz. Dos veces trat\u00f3 de comenzar, pero sin poder articular la primera palabra&#8230; Raskolnikov comprend\u00eda en parte por qu\u00e9 Sonia no pod\u00eda decidirse a leer, y cuanto m\u00e1s lo comprend\u00eda, con m\u00e1s grosera insistencia reclamaba la lectura. Hac\u00edase cargo de] sufrimiento que deb\u00eda de experimentar la joven al revelarle en aquel momento cuanto pose\u00eda de m\u00e1s \u00edntimo. <\/p>\n<p>Adivinaba que aquellos sentimientos constitu\u00edan en cierto modo su verdadero misterio&#8230; \u00bb Sonia logra dominarse y contin\u00faa la lectura entre interrupciones&#8230; \u00abRaskolnikov la escuchaba en completa inmovilidad, sin girar la cabeza, siempre acodado en la mesa y mirando de reojo.\u00bb La joven le\u00eda profundamente agitada; \u00abtemblaba como atacada de fiebre. Era lo que \u00e9l hab\u00eda imaginado. Se acercaba al relato concerniente al milagro inaudito, y un sentimiento de triunfo apoder\u00e1base de ella. Su voz vibrante, con sonoridades met\u00e1licas, el acento del triunfo y de la alegr\u00eda, le prestaban resonancia y firmeza. Las letras bailoteaban ante sus ojos anegados en llanto, pero sab\u00eda de memoria lo que estaba leyendo.\u00bb Y ley\u00f3 el texto b\u00edblico pensando exclusivamente en su \u00fanico oyente. \u00ab\u00a1Y \u00e9l, \u00e9l, que tambi\u00e9n es ciego y descre\u00eddo, tambi\u00e9n comprender\u00e1, dentro de un instante, tambi\u00e9n creer\u00e1, s\u00ed, s\u00ed!&#8230;\u00bb Interrumpi\u00f3 la lectura con el pasaje: \u00abCuando vieron, pues, lo que hab\u00eda hecho, muchos de los jud\u00edos, llegados a casa de Mar\u00eda, creyeron en \u00e9l&#8230;\u00bb \u00abLa joven no ley\u00f3 m\u00e1s; no hubiera podido. Y cerrando el libro se levant\u00f3 con presteza de la silla.\u00bb \u00abEsto es todo lo que concierne a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, balbuce\u00f3 con voz quebrada y nerviosa. Luego qued\u00f3 en silencio, sin atreverse a mirar a Raskolnikov, sacudida por incesante temblor. El cabo de vela, a punto de consumirse en el candelero, alumbraba en aquella miserable habitaci\u00f3n al asesino y a la prostituta, que al azar hab\u00eda reunido para que leyeran juntos el libro eterno.\u00bb Tal es la historia. <\/p>\n<p>La novela de Dostoievski gira en torno al tema de la culpa humana y del \u00abrenacimiento\u00bb a una nueva vida (\u00e9sta es la palabra propia, mientras que el \u00abcastigo\u00bb es s\u00f3lo un elemento concomitante). Mas no se trata s\u00f3lo del aspecto moral de la culpa, sino de algo m\u00e1s profundo: de su car\u00e1cter religioso y teol\u00f3gico. El crimen, que Raskolnikov ha cometido y para cuya justificaci\u00f3n ha ideado una interesante teor\u00eda, una especie de ideolog\u00eda justificatoria, que le toca sobre todo a \u00e9l mismo. En un sentido m\u00e1s profundo el crimen le ha matado a \u00e9l mismo y le ha separado de Dios. La verdadera muerte fue su incredulidad. Y entonces encuentra a la prostituta \u00abimpoluta\u00bb en lo m\u00e1s \u00edntimo, la muchacha Sonia, que s\u00f3lo sigue viviendo porque cree en Dios, ya que sin ello hace tiempo que hubiera puesto fin a su vida. Es ella la que le lee la historia de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Raskolnikov queda profundamente impresionado y poco a poco se va abriendo un cambio para \u00e9l.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas devuelve la vida a L\u00e1zaro<\/span><\/p>\n<p>El relato de la muerte y resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro se localiza en la mitad del evangelio de Juan, marcando lo que es central y el coraz\u00f3n del evangelio: as\u00ed como el Padre, el Hijo tambi\u00e9n da vida a los que \u00e9l quiere (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:21<\/span><\/span>). Tambi\u00e9n es una confirmaci\u00f3n de lo que hasta ahora Jes\u00fas ha venido diciendo de s\u00ed mismo: \u00e9l es la resurrecci\u00f3n y la vida (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:25<\/span><\/span>) y una anticipaci\u00f3n de lo que suceder\u00e1 en el futuro. La historia est\u00e1 redactada de forma sencilla y coherente, armada como un conjunto narrativo de varias piezas o unidades que, aunque est\u00e1n redaccionalmente separadas, se unen estrechamente por medio de vers\u00edculos de transici\u00f3n, como por ejemplo: <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:5<\/span><\/span>, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:18-20<\/span><\/span>, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:28<\/span><\/span>, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:33<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:46<\/span><\/span>. El relato es \u00fanico en la forma como sirve al evangelista para sus prop\u00f3sitos teol\u00f3gicos y en la forma de resucitar al cuerpo de L\u00e1zaro que ya estaba en proceso de descomposici\u00f3n. Desde un principio, la enfermedad y la muerte de L\u00e1zaro hacen m\u00e1s sostenido el desenlace de la historia, sobre todo cuando, seg\u00fan el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:6<\/span><\/span>, Jes\u00fas prolonga el tiempo de ejecuci\u00f3n del milagro y aumenta as\u00ed las expectativas de amigos y familiares. En los otros evangelios hay historias de resurrecci\u00f3n (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 5:21-43<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mat 9:18-26<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Luc 8:40-56<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Luc 7:11-16<\/span><\/span>), pero no est\u00e1n narradas con la intimidad y sencillez de Juan. Es muy posible que muchos milagros se convirtieran en piezas narrativas como par\u00e1bolas, como es el caso de <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Luc 16:19-31<\/span><\/span>. Sin embargo, este desarrollo redaccional no alcanza a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro que ha quedado como un texto m\u00e1s hist\u00f3rico que parab\u00f3lico en su esencia.<\/p>\n<p>El relato comienza directamente sin muchos pre\u00e1mbulos. Los vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:2<\/span><\/span> sirven para presentar a L\u00e1zaro, alrededor del cual se organiza la narraci\u00f3n. \u00c9l es definido por su lugar de origen y por su parentesco con Mar\u00eda y Marta. En este cap\u00edtulo la narraci\u00f3n se organiza en las siguientes unidades redaccionales, con sus respectivos vers\u00edculos de transici\u00f3n:<\/p>\n<p>1. Enfermedad y muerte de L\u00e1zaro (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-16<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. La noticia de la enfermedad de L\u00e1zaro (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-5<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Camino a Betania: di\u00e1logo de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:6-16<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas es la resurrecci\u00f3n y la vida (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:17-27<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Fuera de Betania (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:17-20<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Di\u00e1logo de Jes\u00fas con Marta (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:21-27<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>3. Encuentro de Jes\u00fas con Mar\u00eda (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:28-34<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>4. Jes\u00fas ante la tumba de L\u00e1zaro (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:35-44<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Jes\u00fas llor\u00f3 (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:35-37<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. L\u00e1zaro vive de nuevo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:38-44<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>5. Jes\u00fas es sentenciado a muerte (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:45-57<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. La sentencia de las autoridades (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:45-53<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Jes\u00fas no anda p\u00fablicamente (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:54-57<\/span><\/span>)<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Casi todas las versiones coinciden en el t\u00edtulo de esta secci\u00f3n: <span style=\"font-style:italic\">Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro<\/span> (RV60, RV95, DHH, BA, BJ). Algo diferente, pero con el mismo sentido: <span style=\"font-style:italic\">L\u00e1zaro vuelve a vivir<\/span> (TLA), <span style=\"font-style:italic\">Muerte y resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro<\/span> (BI). Se\u00f1alando el car\u00e1cter de signo titula la BA: <span style=\"font-style:italic\">S\u00e9ptimo signo: victoria sobre la muerte.<\/span> Consideramos que el pasaje a\u00fan no narra la resurrecci\u00f3n, y que por tanto no se debe indicar en el t\u00edtulo. Para destacar el papel de las mujeres un buen t\u00edtulo puede ser <span style=\"font-style:italic\">Mar\u00eda y Marta avisan a Jes\u00fas de la muerte de L\u00e1zaro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. Enfermedad y muerte de L\u00e1zaro (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-16<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p>La historia de L\u00e1zaro es una unidad en s\u00ed misma, la cual comienza con un estilo sencillo. Esta \u00faltima de las se\u00f1ales del evangelio comienza sin ninguna palabra o frase de transici\u00f3n o de conexi\u00f3n con el cap\u00edtulo anterior.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">a. La noticia de la enfermedad de L\u00e1zaro (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-5<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p>La historia comienza diciendo literalmente \u201cY hab\u00eda alguien enfermo\u201d. El pronombre impersonal alude a \u201cuno\u201d o \u201calguien\u201d, que en espa\u00f1ol se traduce mejor por \u201cun hombre\u201d. Sencillamente se entiende que \u201chab\u00eda un enfermo\u201d. La estructura es semejante a <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:5<\/span><\/span>, s\u00f3lo que en este vers\u00edculo s\u00ed se encuentra \u201chombre\u201d, y as\u00ed lo traducen la mayor\u00eda de las versiones modernas.<\/p>\n<p>\u201cL\u00e1zaro\u201d es el nombre griego para el hebreo \u201cEleazar\u201d, cuya forma abreviada es <span style=\"font-style:italic\">Le&#8217;azar<\/span>, que s\u00f3lo se encuentra en el Nuevo Testamento en la par\u00e1bola de <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Luc 16:1-31<\/span><\/span>. Este nombre significa \u201cal que Dios ayuda\u201d o tambi\u00e9n \u201cDios ayuda\u201d. En cada cultura se introduce el nombre del personaje de la historia de forma diferente: <span style=\"font-weight:bold\">Estaba enfermo uno llamado L\u00e1zaro<\/span>, \u00abHab\u00eda un hombre enfermo que se llamaba L\u00e1zaro\u00bb (DHH), \u201cHab\u00eda un hombre llamado L\u00e1zaro que estaba enfermo\u201d. <span style=\"font-weight:bold\">De Betania<\/span> se entiende \u201cque viv\u00eda en Betania\u201d, \u201cque era oriundo de Betania\u201d, \u00abnatural de Betania\u00bb (DHH, BI) o \u201cde la aldea de Betania\u201d. Esta Betania es diferente a la aldea mencionada en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:28<\/span><\/span>. La Betania de este vers\u00edculo se la identifica con <span style=\"font-style:italic\">El&#8217;Azariyeh<\/span>, al este de Jerusal\u00e9n, al otro lado de la colina conocida como \u201cel monte de los olivos\u201d. El nombre moderno se deriva del nombre L\u00e1zaro. Las dos hermanas, Marta y Mar\u00eda, aparte de Juan s\u00f3lo se mencionan en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Luc 10:38-42<\/span><\/span>. La construcci\u00f3n de la segunda parte del vers\u00edculo es algo confusa, sobre todo por lo la repetici\u00f3n en el v. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:2<\/span><\/span> : <span style=\"font-weight:bold\">Mar\u00eda, cuyo hermano L\u00e1zaro estaba enfermo.<\/span><\/p>\n<p>Para mayor claridad se debe redactar otra oraci\u00f3n explicativa para Betania, como hacen algunas versiones modernas: \u201cBetania era la aldea de Mar\u00eda y de su hermana Marta\u201d. Puede quedar ambiguo dejando la idea de que Mar\u00eda no es tambi\u00e9n hermana de L\u00e1zaro. En este caso se puede expresar: \u201cBetania era la aldea donde viv\u00edan tambi\u00e9n sus hermanas Mar\u00eda y Marta\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 L\u00e1zaro:<\/b><\/i> Este nombre, probablemente bastante com\u00fan en tiempos de Jes\u00fas (ver <span class='bible'>Luc 16:20<\/span>), es una forma abreviada de Eleazar, que significa \u201cDios ayuda\u201d.<\/p>\n<p> <i><b>\u2014 Betania:<\/b><\/i> Ver notas a <span class='bible'>Jua 1:28<\/span> y <span class='bible'>Mat 21:17<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Luc 10:38-39<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Jes\u00fas vencedor de la muerte<\/p>\n<p>Este relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro ha sido objetado sobre dos bases: su car\u00e1cter extraordinario y el silencio de los otros Evangelios. Su car\u00e1cter extraordinario es una objeci\u00f3n \u00fanicamente si se supone que los milagros no ocurren. M\u00e1s aun, a la luz de la realidad de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo no puede decirse que la de L\u00e1zaro sea incre\u00edble. Aunque los Evangelios sin\u00f3pticos no registran este milagro, el de Luc. contiene la historia del levantamiento del hijo de la viuda (Luc. 11:25). Algunos han sugerido que esta historia es un desarrollo de la de Luc. sobre el rico y L\u00e1zaro, pero hay pocos paralelos fuera de la coincidencia del nombre. No hay una raz\u00f3n v\u00e1lida para negar el car\u00e1cter hist\u00f3rico del hecho.<\/p>\n<p>Juan aclara la identidad de L\u00e1zaro y especialmente su relaci\u00f3n con Mar\u00eda quien ungi\u00f3 a Jes\u00fas, aunque no relata este episodio sino m\u00e1s adelante (cap. 12). Asume que sus lectores est\u00e1n familiarizados con aquello o bien que leer\u00edan el Evangelio m\u00e1s de una vez. Cuando registra el pedido de las hermanas usa la palabra fileo para \u201camor\u201d, pero en el v. 5 se usa la m\u00e1s fuerte agapao. Algunos eruditos han deducido de esto y de evidencia similar que L\u00e1zaro era el \u201cdisc\u00edpulo amado\u201d, quien escribi\u00f3 el Evangelio. Esto significar\u00eda que estaba en el aposento alto con los ap\u00f3stoles, pero eso es sumamente improbable. Las palabras de Jes\u00fas esta enfermedad no es para muerte (4) significan que el prop\u00f3sito de la enfermedad no era la muerte sino la glorificaci\u00f3n del Hijo de Dios. Esto puede compararse con otras se\u00f1ales en este Evangelio (cf. 2:11; 9:3). La gloria de Dios es m\u00e1s significativa que la enfermedad.<\/p>\n<p>El informe enviado a Jes\u00fas y la discusi\u00f3n que sigui\u00f3 entre \u00e9l y sus disc\u00edpulos provoca un importante problema teol\u00f3gico. El v. 6 afirma que Jes\u00fas se retard\u00f3 dos d\u00edas. \u00bfPor qu\u00e9? En el contexto hay una clara conexi\u00f3n entre esta demora y el amor de Jes\u00fas por la familia de Betania. Por lo tanto, no se la puede considerar como una falta de cuidado. La respuesta surge de la secuela, pues Jes\u00fas quer\u00eda que la experiencia de L\u00e1zaro fuera para glorificar a Dios (4) y un medio de guiar a los disc\u00edpulos a la fe (15). Estos se presentan primero como temerosos por la seguridad de Jes\u00fas si volv\u00eda a Judea (7, 8). El v. 8 se relaciona con 10:31, mostrando la estrecha relaci\u00f3n entre los caps. 10 y 11. A la luz de 10:39, las aprensiones de los disc\u00edpulos son comprensibles. El distrito donde estaban entonces era menos hostil que Judea. No hay duda de que los disc\u00edpulos se sintieron aliviados cuando Jes\u00fas retras\u00f3 su viaje y esperaban que lo abandonar\u00eda por completo. La referencia de Jes\u00fas a las doce horas del d\u00eda a primera vista no responde la objeci\u00f3n del v. 8. Pero la conexi\u00f3n de pensamiento es que las horas del d\u00eda no son afectadas por las circunstancias externas. Est\u00e1n para ser usadas. La hora de Jes\u00fas a\u00fan no hab\u00eda llegado (o sea la hora doce) y, hasta que Dios quisiera que llegara, el \u00fanico curso de acci\u00f3n a adoptar era seguir esa misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tanto los jud\u00edos como los romanos divid\u00edan las horas del d\u00eda en 12 partes. Por lo tanto, esas horas no eran todas de 60 minutos sino que variaban en su duraci\u00f3n de acuerdo con la \u00e9poca del a\u00f1o. La met\u00e1fora de la luz y las tinieblas, y las ideas de caminar y tropezar tienen el fin de contrastar el progreso continuo de Jes\u00fas con los esfuerzos torpes de los jud\u00edos para detenerlo (9, 10).<\/p>\n<p>En el v. 11 encontramos otro caso, tan com\u00fan en este Evangelio, de malentendidos al tomar demasiado lit. una met\u00e1fora. La idea de la muerte como sue\u00f1o (12, 13) tiene paralelos en fuentes helen\u00edsticas y en el AT. No sorprende que los disc\u00edpulos tomaran lit. las palabras de Jes\u00fas en vista del hecho de que el mensaje referente a L\u00e1zaro ten\u00eda que ver con su enfermedad, no con su muerte. El sue\u00f1o hubiera sido una buena se\u00f1al en cualquier enfermedad. Cuando Jes\u00fas anunci\u00f3 que se recuperar\u00eda no debe haber ocurrido en sus mentes que hab\u00eda necesidad de levantarlo de los muertos. De acuerdo con la explicaci\u00f3n de Juan sobre c\u00f3mo surgi\u00f3 la confusi\u00f3n (13), Jes\u00fas declar\u00f3 firmemente que L\u00e1zaro hab\u00eda muerto, y el tiempo verbal subraya su car\u00e1cter evidentemente final. A primera vista, la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que se alegraba de no haber estado all\u00ed (14) debe haber confundido a los disc\u00edpulos. Pero Jes\u00fas ten\u00eda una raz\u00f3n para alegrarse aparte de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. De acuerdo con el prop\u00f3sito del Evangelio Juan se\u00f1ala la posibilidad del desarrollo de la fe en los disc\u00edpulos. Es casi como si Jes\u00fas se estuviera concentrando m\u00e1s espec\u00edficamente en la capacitaci\u00f3n de los doce que en la necesidad de las dos hermanas de L\u00e1zaro. Su misi\u00f3n estaba ligada a la necesidad de producir fe en los disc\u00edpulos. Debe suponerse que Jes\u00fas buscaba una fe de tipo m\u00e1s pleno que la que hab\u00edan demostrado los disc\u00edpulos. Aunque m\u00e1s tarde se pone atenci\u00f3n en la duda de Tom\u00e1s, su reacci\u00f3n aqu\u00ed no surge de la duda sino de la resignaci\u00f3n (16).<\/p>\n<p>Los vv. 17-27 enfocan una conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y Marta y son la parte m\u00e1s teol\u00f3gica de todo el relato. Evidentemente Jes\u00fas fue encontrado en las afueras de Betania (cf. v. 30) y le informaron que L\u00e1zaro hab\u00eda muerto cuatro d\u00edas antes (17). Esta afirmaci\u00f3n no contradice el hecho de que Jes\u00fas sab\u00eda previamente de la muerte de L\u00e1zaro (ver v. 14). La proximidad de Betania a Jerusal\u00e9n se menciona aqu\u00ed para explicar de la presencia de tantos jud\u00edos que hab\u00edan venido a consolar a las hermanas (18, 19). El acto de Marta de salir a encontrar a Jes\u00fas concuerda con el relato de ella como una persona activa en Luc. 10:38-42. Mar\u00eda que se qued\u00f3 en casa es la misma persona m\u00e1s reflexiva que activa que encontramos en el relato de Luc. Las palabras de Marta en el v. 21 son id\u00e9nticas a las de Mar\u00eda en el v. 32, lo que sugiere que las hermanas hab\u00edan llegado a esa conclusi\u00f3n despu\u00e9s de discutir las distintas posibilidades. Era claro que exist\u00eda una gran fe en el poder sanador de Jes\u00fas. Pero la fe de Marta fue m\u00e1s lejos como lo muestra el v. 22. Pareciera que estaba alcanzando un rayo de fe al afirmar que cre\u00eda que Dios responder\u00eda a cualquier pedido de Jes\u00fas. Tu hermano resucitar\u00e1 (23) tiene un doble significado. Marta lo tom\u00f3 como una seguridad convencional de la resurrecci\u00f3n en el d\u00eda final, pero Jes\u00fas ten\u00eda otra intenci\u00f3n. Causa poca sorpresa que Marta no haya captado la implicaci\u00f3n de una resurrecci\u00f3n inmediata de entre los muertos.<\/p>\n<p>El punto sobresaliente del relato es el \u201cYo soy\u201d, que aparece en el v. 25. Jes\u00fas se identific\u00f3 tanto con la resurrecci\u00f3n como con la vida, que son aspectos complementarios de una misma cosa. Sin embargo, el prop\u00f3sito de la misi\u00f3n del Cristo resucitado es el de traer vida en el sentido m\u00e1s pleno. La resurrecci\u00f3n precede a la vida porque la nueva vida es el producto de la resurrecci\u00f3n. El camino a esa vida es por medio de la fe y Jes\u00fas desafi\u00f3 a Marta al respecto. No estaba pidiendo una confesi\u00f3n de fe en \u00e9l mismo sino en su afirmaci\u00f3n; el \u00e9nfasis aqu\u00ed recae en el contenido de la fe. La respuesta de Marta (27) presenta una notable similitud con la declaraci\u00f3n del prop\u00f3sito de Juan (20:31), como si esa confesi\u00f3n fuera el modelo sobre el cual se quiere apoyar todo el Evangelio. Es imposible decir cu\u00e1nto entendi\u00f3 Marta del car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas o de que era Hijo de Dios. Pero no hay duda de que para Juan el contenido de su declaraci\u00f3n fuera de la mayor importancia. La fe que no alcanza a un concepto tan elevado de Cristo es inadecuada.<\/p>\n<p>Los vv. 28-37 retratan primero la reacci\u00f3n de Mar\u00eda y luego la de los jud\u00edos que hab\u00edan ido a compartir el duelo de las hermanas. La parte de Mar\u00eda en la historia puede resumirse as\u00ed: Jes\u00fas mand\u00f3 a Marta que la llamara (28); ella respondi\u00f3 inmediatamente (29); cay\u00f3 a los pies de Jes\u00fas y repiti\u00f3 la afirmaci\u00f3n que hab\u00eda hecho Marta; sus l\u00e1grimas produjeron conmoci\u00f3n en Jes\u00fas, quien tambi\u00e9n llor\u00f3 (33-35). Aqu\u00ed se ve a Mar\u00eda como una persona m\u00e1s emocional que Marta. Aun los dolientes jud\u00edos agregaron un sentido pat\u00e9tico a la escena. Se los muestra como deseosos de consolar a Mar\u00eda por lo cual la siguieron a la tumba (31); como tocados por las l\u00e1grimas de Jes\u00fas (36); y como reflexionando por qu\u00e9 \u00e9l no hab\u00eda impedido el triste acontecimiento. El cl\u00edmax aparece en las palabras se conmovi\u00f3 en esp\u00edritu y se turb\u00f3 (33). El significado de la expresi\u00f3n que se traduce se conmovi\u00f3 en esp\u00edritu (DHH profundamente) implica ira e indignaci\u00f3n, e inclusive ofensa. Surge un problema sobre la causa de esta reacci\u00f3n. Algunos han sugerido una indignaci\u00f3n moral ante el pecado que produce la muerte y tambi\u00e9n la tristeza que se origina en ella. Pero esa indignaci\u00f3n debe haber estado siempre en la mente de Jes\u00fas, mientras que aqu\u00ed parece que hubo una ocasi\u00f3n especial para tal expresi\u00f3n. \u00bfFue causada por la simpat\u00eda de Jes\u00fas hacia las hermanas? La fuerza del verbo no parece indicar eso. \u00bfFue porque la expresi\u00f3n de dolor de los jud\u00edos no era real? Esto es al menos una posibilidad, dado que cualquier demostraci\u00f3n de hipocres\u00eda hubiera provocado su enojo. Bien puede ser que algo del patetismo del sufrimiento humano estaba pesando sobre Jes\u00fas sabiendo que su copa de amargura estaba tan cerca. La perturbaci\u00f3n de su esp\u00edritu surgi\u00f3 de dentro. Quiz\u00e1 fue su conocimiento de la fuerza de la incredulidad de algunos de ellos que se opondr\u00edan a \u00e9l despu\u00e9s de presenciar el levantamiento de L\u00e1zaro. La pregunta del v. 37 relaciona esta se\u00f1al con la del ciego del cap. 9. Conceb\u00edan la posibilidad de impedir que un hombre muriera, pero no pod\u00edan concebir que se levantara a alguien de los muertos.<\/p>\n<p>El relato del milagro es relativamente breve y est\u00e1 marcado por la reserva, pero todos los detalles tienen el aire de algo verdadero. Las palabras \u00bfno te dije \u2026 ? (40) se relacionan con lo que Jes\u00fas hab\u00eda dicho a los disc\u00edpulos y no a Marta. Pero sus palabras a Marta implicaban la misma intenci\u00f3n. O si no, pueden ser tomadas como algo dirigido a los ap\u00f3stoles m\u00e1s que una respuesta a Marta. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas (41, 42) es significativa por el \u00e9nfasis en la fe en su misi\u00f3n. La reserva del relato se ve particularmente en la sencilla descripci\u00f3n de L\u00e1zaro saliendo de la tumba.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>11.1 El pueblo de Betania estaba ubicado unos tres kil\u00f3metros al este de Jerusal\u00e9n en el camino a Jeric\u00f3. Estaba lo bastante cerca de Jerusal\u00e9n para que Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos estuviesen en peligro, pero a suficiente distancia para no atraer la atenci\u00f3n prematuramente.11.3 Cuando su hermano se agrav\u00f3, Mar\u00eda y Marta acudieron a Jes\u00fas pidiendo ayuda. Cre\u00edan que pod\u00eda brindarles ayuda porque hab\u00edan visto sus milagros. Nosotros tambi\u00e9n sabemos de los milagros de Jes\u00fas por las Escrituras y las vidas cambiadas que hemos tenido ocasi\u00f3n de ver. Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jes\u00fas ofrece recursos extraordinarios. No debi\u00e9ramos vacilar en pedirle ayuda.11.4 Cualquier prueba que deba enfrentar un creyente puede en \u00faltima instancia glorificar a Dios porque El puede sacar cosas buenas de cualquier situaci\u00f3n mala (Gen 50:20; Rom 8:28). Cuando vienen las dificultades, \u00bfmurmura, protesta y culpa a Dios, o ve en sus problemas la oportunidad de honrarlo?11.5-7 Jes\u00fas amaba a esta familia y a menudo les visitaba. Conoc\u00eda su dolor, pero no respondi\u00f3 enseguida. Su demora ten\u00eda un prop\u00f3sito espec\u00edfico. El tiempo de Dios, en especial sus demoras, tal vez nos haga pensar que no responde o no lo hace como quisi\u00e9ramos. Pero El suplir\u00e1 nuestras necesidades de acuerdo con su programa y prop\u00f3sito perfectos (Phi 4:19). Aguarde con paciencia el tiempo de Dios.11.9, 10 D\u00eda simboliza el conocimiento de la voluntad de Dios, y noche, la ausencia de este conocimiento. Cuando avanzamos en oscuridad, es probable que tropecemos.11.14, 15 Si Jes\u00fas hubiese estado durante los momentos finales de la enfermedad de L\u00e1zaro, es posible que lo hubiese sanado en lugar de dejarlo morir. Pero L\u00e1zaro muri\u00f3 para que el poder de Jes\u00fas sobre la muerte pudiese mostrarse a sus disc\u00edpulos y a otros. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro era una demostraci\u00f3n esencial del poder de Cristo, y la resurrecci\u00f3n es una creencia fundamental de la fe cristiana. Jes\u00fas no solo se levant\u00f3 de entre los muertos (10.18), sino que tiene poder para levantar a otros.11.16 A menudo recordamos a Tom\u00e1s como \u00abel que dudaba\u00bb, porque dud\u00f3 de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero aqu\u00ed demostr\u00f3 amor y valor. Los disc\u00edpulos conoc\u00edan los peligros de ir a Jerusal\u00e9n con Jes\u00fas e intentaron convencerlo para que desistiese de hacerlo. Tom\u00e1s sencillamente expres\u00f3 lo que sent\u00edan todos. Al fracasar sus objeciones, estuvieron dispuestos a ir e incluso morir con Jes\u00fas. Tal vez no entend\u00edan bien por qu\u00e9 Jes\u00fas iba a morir, pero eran leales. Existen peligros desconocidos al realizar la obra de Dios. Es sabio considerar el alto costo que implica ser disc\u00edpulo de Cristo.11.25, 26 Jes\u00fas tiene poder sobre la vida y la muerte, as\u00ed como para perdonar pecados. Esto se debe a que El es el Creador de la vida (v\u00e9ase Joh 14:6). Aquel que es la vida sin duda puede restaurar la vida. Todo aquel que cree en Cristo tiene una vida espiritual que la muerte no conquistar\u00e1 ni disminuir\u00e1 de manera alguna. Cuando logramos comprender su poder y hasta qu\u00e9 punto es verdaderamente maravillosa la oferta que nos hace, \u00a1c\u00f3mo hemos de hacer otra cosa que no sea entregar nuestras vidas a El! Para quienes creemos, qu\u00e9 maravillosa es la seguridad y la certeza que tenemos: \u00abPorque yo vivo, vosotros tambi\u00e9n vivir\u00e9is\u00bb (Joh 4:19).11.27 A Marta se le conoce especialmente por haber estado demasiado ocupada para sentarse a hablar con Jes\u00fas (Luk 10:38-42). Pero aqu\u00ed la vemos como una mujer de gran fe. Su declaraci\u00f3n es exactamente la respuesta que desea Jes\u00fas de nosotros.11.33-38 Juan enfatiza el hecho de que contamos con un Dios que se interesa por nosotros. Este retrato contrasta con el concepto griego de Dios que era popular en aquel entonces: un Dios sin emociones que no se involucra con los humanos. Aqu\u00ed vemos muchas de las emociones de Jes\u00fas: compasi\u00f3n, indignaci\u00f3n, tristeza, incluso frustraci\u00f3n. Con frecuencia expres\u00f3 sus emociones profundas y nunca debi\u00e9ramos temer revelarle nuestros verdaderos sentimientos. El los entiende, pues los experiment\u00f3. Sea sincero y no trate de ocultarle nada a su Salvador. A El le interesa.11.35 Cuando Jes\u00fas vio a los que lloraban y se lamentaban, llor\u00f3 tambi\u00e9n. Quiz\u00e1s se identific\u00f3 con el dolor de ellos, o es posible que la incredulidad lo haya preocupado. Sea cual fuere el caso, Jes\u00fas demostr\u00f3 su inmenso inter\u00e9s en nosotros al llorar junto a nosotros cuando sufrimos.11.38 En esa \u00e9poca las tumbas sol\u00edan ser cuevas cavadas en la piedra caliza de la ladera de una colina. Muchas veces las tumbas eran de tama\u00f1o suficiente para que las personas caminasen dentro. En una tumba se colocaban varios cuerpos. Despu\u00e9s del sepelio, se colocaba una gran piedra frente a la entrada de la tumba.11.44 Jes\u00fas resucit\u00f3 a otros de la muerte, incluyendo a la hija de Jairo (Mat 9:18-26; Mar 5:41-42; Luk 8:40-56) y al hijo de una viuda (Luk 7:11-15).11.45-53 A pesar de encontrarse frente a frente con el poder de la deidad de Jes\u00fas, algunos no quisieron creer. Estos testigos no solo rechazaron a Jes\u00fas: tambi\u00e9n tramaron su muerte. Estaban tan endurecidos que prefer\u00edan rechazar al Hijo de Dios antes que reconocer que estaban equivocados. Cu\u00eddese del orgullo. Si permitimos que crezca, puede conducirnos a un pecado enorme.11.48 Los l\u00edderes jud\u00edos sab\u00edan que si no deten\u00edan a Jes\u00fas, los romanos los castigar\u00edan. Roma conced\u00eda libertad parcial a los jud\u00edos mientras se mantuviesen tranquilos y obedientes. Los milagros de Jes\u00fas a menudo provocaban disturbios. Los l\u00edderes tem\u00edan que el desagrado de Roma causase mayores dificultades a su naci\u00f3n.11.51 Juan ve\u00eda en la declaraci\u00f3n de Caif\u00e1s una profec\u00eda. Dios us\u00f3 a Caif\u00e1s, en su calidad de sumo sacerdote, para explicar la muerte de Jes\u00fas a pesar de que Caif\u00e1s no se daba cuenta de lo que hac\u00eda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) \u201cL\u00e1zaro\u201d, \u05d0ABJ17; J7-14,16,18,19,22: \u201cEleazar\u201d, que significa: \u201cDios Ha Ayudado\u201d.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 627 Luc 10:38<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> L\u00e1zaro. Este nombre es la forma abreviada de \u00ab Eleazar\u00bb  que significa \u00ab Dios ayuda\u00bb . <\/p>\n<p><p> Betania.  V\u00e9ase coment. en Mt 21:17. El incidente aqu\u00ed descrito trae a Jes\u00fas nuevamente al \u00e1rea de Jerusal\u00e9n (v. coment. en 10:40). El evangelio no nos dice el tiempo transcurrido entre este evento y los eventos descritos en 10:40\u2013 42.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1 <strong>super (1)<\/strong> El Se\u00f1or hab\u00eda dejado el judaismo y se hab\u00eda ido a un lugar a partir del cual pod\u00eda seguir hacia Betania, que era una representaci\u00f3n en miniatura de la iglesia.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>147 (i) Jes\u00fas espera antes de ir a ver a 1Azaro (11,1-16). Los relatos sin\u00f3pticos que des\u00adcriben a Jes\u00fas resucitando a un muerto (Mc 5,22-23; Lc 7,11-16) se refieren todos a perso\u00adnas que acaban de morir. En el relato de L\u00e1za\u00adro, en cambio, Jes\u00fas resucita a un muerto que ya ha sido enterrado en su tumba. El evangelista nos ofrece un signo de que Jes\u00fas es ver\u00addaderamente el poder mismo de vida que ac\u00adt\u00faa en la resurrecci\u00f3n. Esta secci\u00f3n crea un lapso de tiempo entre la muerte de L\u00e1zaro y la llegada de Jes\u00fas necesario a fin de que no pue\u00adda haber ninguna confusi\u00f3n. L\u00e1zaro no estaba en coma. Seg\u00fan las autoridades rab\u00ednicas, ha\u00adb\u00eda transcurrido tiempo suficiente como para que el alma abandonara el cuerpo y se inicia\u00adra el proceso de putrefacci\u00f3n. 1. L\u00e1zaro de Be\u00adtania: La manera de identificar a L\u00e1zaro pre\u00adsupone que el lector est\u00e1 familiarizado con \u00abMarta y Mar\u00eda\u00bb. Dos hermanas, llamadas Marta y Mar\u00eda, aparecen en Lc 10,38-42 aco\u00adgiendo a Jes\u00fas, el maestro que ense\u00f1a en su casa. Betania: \u2192 Geograf\u00eda b\u00edblica, 73.95. 2. Mar\u00eda: Jn 12,1-8 identifica a Mar\u00eda con la mu\u00adjer (innominada en Mc 14,3-9) que unge a Je\u00ads\u00fas antes de la pasi\u00f3n.<br \/>\n148 La presentaci\u00f3n del personaje de L\u00e1\u00adzaro en el v. 1 debe proceder en parte de la fuente usada por el evangelista. Tambi\u00e9n se atribuye a la fuente la noticia acerca de la muerte cierta o inminente de L\u00e1zaro en el v. 3. El relato original probablemente continuaba describiendo la llegada de Jes\u00fas (w. 17-18), su pregunta sobre la localizaci\u00f3n de la tumba y su marcha hacia el lugar (w. 33-34.38-39). La fal\u00adta de sinton\u00eda con los que lamentan la muerte aparece en Mc 5,38-39. El milagro concluye con el grito de Jes\u00fas y la salida de L\u00e1zaro (w. 43-44). El relato original quiz\u00e1s describiera tambi\u00e9n la reacci\u00f3n de la multitud. Juan apro\u00advecha esta reacci\u00f3n para explicar la decisi\u00f3n de las autoridades de condenar a Jes\u00fas. Algu\u00adnos exegetas consideran que, si es hist\u00f3rica, la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con una de las herma\u00adnas debi\u00f3 de ser con Mar\u00eda porque Jes\u00fas la co\u00adnoc\u00eda mejor. Sin embargo, tambi\u00e9n la tradi\u00adci\u00f3n lucana ha conservado una conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y Marta. Mar\u00eda es la hero\u00edna del episodio de la unci\u00f3n. Que el evangelista no la escoja a ella sino a Marta como interlocutora de Jes\u00fas en el episodio de L\u00e1zaro probable\u00admente refleja la existencia de una tradici\u00f3n bien arraigada. Otros exegetas identifican a es\u00adte L\u00e1zaro con el pobre de la par\u00e1bola sobre el hombre rico y el pobre L\u00e1zaro (Lc 16,19-31). Sin embargo, los int\u00e9rpretes de la par\u00e1bola lu\u00adcana consideran m\u00e1s bien que tanto el nombre de \u00abL\u00e1zaro\u00bb aplicado al pobre, como el desa\u00adrrollo del tema de la resurrecci\u00f3n al final de la par\u00e1bola (vv. 30-31), son ambos fruto de la re\u00addacci\u00f3n tard\u00eda de Lucas, y quiz\u00e1s estuvieron influenciados por la tradici\u00f3n que circulaba acerca de la resurrecci\u00f3n de un tal \u00abL\u00e1zaro\u00bb (de Betania).<br \/>\n149 4. tiene como finalidad manifestar la gloria de Dios: La enfermedad tiene un objeti\u00advo especial: es para manifestar \u00abla gloria de Dios\u00bb a fin de que el Hijo sea glorificado (cf. 9,3) . El tema recuerda Jn 2,11 y apunta a la glorificaci\u00f3n definitiva de la cruz (cf. 13,31-32; 17,1). 5. Jes\u00fas amaba: La comunidad de los disc\u00edpulos cristianos est\u00e1 formada por los que Jes\u00fas (y el Padre) aman. Jn 15,13-15 demues\u00adtra que el t\u00e9rmino \u00abamigos\u00bb se hab\u00eda converti\u00addo en sin\u00f3nimo de \u00abcristianos\u00bb en la comuni\u00addad jo\u00e1nica (tambi\u00e9n 3 Jn 15). La alusi\u00f3n quiz\u00e1s pretendiera consolar a los cristianos jo\u00e1nicos que se enfrentaban a la muerte a cau\u00adsa de su \u00abamistad\u00bb con Jes\u00fas (16,1-4a). 7. va\u00admos a Judea: Los disc\u00edpulos objetan que la vida de Jes\u00fas corre peligro en Judea. Jes\u00fas res\u00adponde con la imagen de su venida (y de su in\u00adminente partida) como la luz del mundo (cf. Jn 9,4-5). 13. Jes\u00fas hablaba de la muerte de L\u00e1\u00adzaro: El di\u00e1logo da pie a un malentendido acerca de la expresi\u00f3n \u00abdormir\u00bb como met\u00e1fo\u00adra de \u00abmuerte\u00bb (cf. Mc 5,39). Jes\u00fas \u00abse alegra\u00bb porque el incidente ser\u00e1 ocasi\u00f3n para fortale\u00adcer la fe de los disc\u00edpulos (cf. v. 40). El di\u00e1logo concluye con una percepci\u00f3n parcialmente cierta por parte de los disc\u00edpulos: el retorno de Jes\u00fas a Judea significar\u00e1 su muerte. 16. To\u00adm\u00e1s: \u2192 Pensamiento del NT, 81:140).<br \/>\n150 (ii) Jes\u00fas, la resurrecci\u00f3n y la vida (11,17-27). 17-20. El evangelista debe haber to\u00admado de su fuente la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Betania, pero aprovecha el detalle para remar\u00adcar que muchos de los testigos proced\u00edan de Je\u00adrusal\u00e9n. Se establece as\u00ed el v\u00ednculo narrativo con las autoridades de Jerusal\u00e9n. Dado que ha\u00adb\u00edan pasado ya cuatro d\u00edas desde su entierro, nadie puede dudar de que L\u00e1zaro retorna real\u00admente \u00abde entre los muertos\u00bb. 21. si hubieras estado aqu\u00ed: Marta expresa la expectativa de la multitud. El que se ha hecho famoso a causa de sus milagros deber\u00eda haber sido capaz de curar a L\u00e1zaro (cf. cc 32.37). La confesi\u00f3n de fe de Marta reconoce de forma impl\u00edcita que el poder de Jes\u00fas procede de Dios. As\u00ed, Marta se distingue de las multitudes que quedan mara\u00advilladas por las obras de Jes\u00fas y polemizan acerca de su identidad. 23. tu hermano resuci\u00adtar\u00e1: La respuesta de Marta es una afirmaci\u00f3n de fe en la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de los muertos (p.ej., 5,28-29; cf. la confesi\u00f3n escato\u00adl\u00f3gica en 4,25). 25-26. Tras la confesi\u00f3n, Jes\u00fas a\u00f1rma \u00abYo Soy\u00bb. Los w. 25b-26b identifican la \u00abresurrecci\u00f3n y la vida\u00bb con el don de la vida prometido a los que creen, usando una expre\u00adsi\u00f3n jo\u00e1nica caracter\u00edstica (cf. 1,4; 3,15.16.36; 5,24.26; 6,27.40.47; 10,10.28). El t\u00e9rmino \u00abresu\u00adrrecci\u00f3n\u00bb (anastasis) aparece solamente aqu\u00ed y en 5,29 en relaci\u00f3n con la resurrecci\u00f3n fu\u00adtura. Exceptuando 20,9, el vb. correspondiente anist\u00e9mi aparece solamente en las afirmacio\u00adnes que se refieren al \u00ab\u00faltimo d\u00eda\u00bb (5,29; 6,39.40.44.54). As\u00ed, la expresi\u00f3n \u00abresurrecci\u00f3n y vida\u00bb vincula un t\u00e9rmino tradicional, \u00abresu\u00adrrecci\u00f3n\u00bb, con el ep\u00edteto jo\u00e1nico por excelencia aplicado a Jes\u00fas, \u00abvida\u00bb. 27. t\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios que ten\u00eda que venir a este mun\u00addo: Estas palabras no se refieren a la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas acaba de hacer sino a tres afirmacio\u00adnes cristol\u00f3gicas b\u00e1sicas del cuarto evangelio.<br \/>\n151 (iii) Jes\u00fas amaba a L\u00e1zaro (11,28-37). El evangelista crea una segunda escena en la cual es Mar\u00eda quien se acerca a Jes\u00fas. Mar\u00eda repite el comentario inicial de Marta e intro\u00adduce as\u00ed la demostraci\u00f3n de una emoci\u00f3n pro\u00adfunda por parte de Jes\u00fas (w. 33b.35). El vb. embrimasthai (v. 33b) hace referencia a una reacci\u00f3n de enfado. Quiz\u00e1s deriva de una des\u00adcripci\u00f3n de la reacci\u00f3n de Jes\u00fas ante los que se lamentaban de la muerte de L\u00e1zaro, presente en la fuente usada por el evangelista (v. 36). El evangelista interpreta el enfado como una emoci\u00f3n interior profunda. Incluso la multi\u00adtud es capaz de reconocer gracias a esta reac\u00adci\u00f3n que Jes\u00fas \u00abamaba\u00bb a L\u00e1zaro (v. 36).<br \/>\n152 (iv) Jes\u00fas resucita a L\u00e1zaro (11,38-44). 39. tiene que oler muy mal: La orden de Jes\u00fas ofrece una \u00faltima oportunidad de recordar al lector el tiempo que hace que L\u00e1zaro ha sido enterrado. 40. si tienes fe: Solamente los disc\u00ed\u00adpulos han sido advertidos de que la muerte de L\u00e1zaro es para \u00abmanifestar la gloria de Dios\u00bb (v. 4). Mc 5,36 presenta una interjeci\u00f3n similar dirigida a Jairo. 41b-42. Los gestos de plegaria por parte de Jes\u00fas son siempre expresi\u00f3n de su relaci\u00f3n con el Padre. El lector sabe ya que el Padre ha dado \u00abvida\u00bb a Jes\u00fas. El evangelista deja claro que el gesto de Jes\u00fas va dirigido a instruir a la multitud. Las palabras de Jes\u00fas re\u00adcuerdan al lector la afirmaci\u00f3n de Marta seg\u00fan la cual Dios concede a Jes\u00fas todo lo que \u00e9ste le pide (v. 22) y Jes\u00fas realiza en todo momento la voluntad del Padre. 43-44. Tras la interpreta\u00adci\u00f3n de su significado, la descripci\u00f3n del mila\u00adgro se lleva a cabo con brevedad, simplemente para dejar constancia de que realmente ocu\u00adrri\u00f3. 43. exclam\u00f3 con voz potente: Los hechos recuerdan 5,28-29; llega la hora en que los muertos de las tumbas (como L\u00e1zaro) oir\u00e1n su voz y saldr\u00e1n fuera; y los que hayan obrado el bien resucitar\u00e1n para la vida eterna. As\u00ed, el lector puede interpretar este episodio como el cumplimiento de las palabras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>153 (B) LOS L\u00cdDERES JUD\u00cdOS CONDENAN A MUERTE A JES\u00daS (11,45-53). Seg\u00fan el evangelio, este \u00faltimo \u00absigno\u00bb conduce al aumento extra\u00adordinario de la fe en Jes\u00fas que se expresar\u00e1 en la entrada en Jerusal\u00e9n (cf. 11,56; 12,9.12.17-19). Jerusal\u00e9n es para el evangelista el lugar desde donde las autoridades ejercen su control sobre el pueblo. De Jerusal\u00e9n parti\u00f3 la comi\u00adsi\u00f3n que fue a interrogar a JBau (1,19.24) y a investigar los milagros de Jes\u00fas (5,10.15; 9,13; 11, 46). Hemos visto ya que la mayor\u00eda de los exegetas consideran improbable que la resu\u00adrrecci\u00f3n de L\u00e1zaro fuera la causa hist\u00f3rica de la muerte de Jes\u00fas. El ataque al Templo des\u00adcrito en el episodio de la expulsi\u00f3n de los mer\u00adcaderes es una causa mucho m\u00e1s plausible. Sin embargo, en el cuarto evangelio la \u00abver\u00addad\u00bb no se encuentra nunca en el nivel de la significaci\u00f3n literal. El evangelista ha expues\u00adto reiteradamente la tesis de que las \u00abbuenas obras\u00bb que Jes\u00fas realiza en nombre de su Pa\u00addre, principalmente dar vida, son tambi\u00e9n fuente de hostilidad hacia \u00e9l. Jn 7,45-52 des\u00adcribe una asamblea de \u00abfariseos y grandes sacerdotes\u00bb que declaran a Jes\u00fas blasfemo.<br \/>\n154 49. Caif\u00e1s, que era el sumo sacerdote aquel a\u00f1o: No queda claro si el evangelista es\u00adt\u00e1 confundido y cree err\u00f3neamente que el su\u00admo sacerdote era elegido cada a\u00f1o, o bien nos ofrece simplemente una referencia temporal indicando que Caif\u00e1s era sumo sacerdote \u00aben aquel a\u00f1o\u00bb. Jn 18,13 sugiere que An\u00e1s, suegro de Caif\u00e1s, era tambi\u00e9n sumo sacerdote. El car\u00adgo de sumo sacerdote estaba controlado por las familias aristocr\u00e1ticas de Jerusal\u00e9n y su du\u00adraci\u00f3n depend\u00eda del favor de los romanos (\u2192 Historia, 75: antes de 156). Caif\u00e1s era sumo sacerdote desde el a\u00f1o 18 d.C. y su mandato se prolong\u00f3 hasta poco despu\u00e9s de la ca\u00edda de Pi\u00adlato en el a\u00f1o 36 d.C. Aunque el evangelista quiz\u00e1s no tenga claros los detalles, el hecho de introducir la preocupaci\u00f3n por la reacci\u00f3n de los romanos ante un l\u00edder popular con Jes\u00fas durante una reuni\u00f3n de los representantes de la aristrocracia sacerdotal de Jerusal\u00e9n es alta\u00admente apropiado desde el punto de vista hist\u00f3\u00adrico. El juicio ante Pilato proporcionar\u00e1 a Je\u00ads\u00fas la oportunidad de distinguir su reinado del de los reyes de la tierra. Las palabras de Caif\u00e1s representan el cl\u00edmax de la iron\u00eda jo\u00e1nica. 50. es preferible: A saber, que Jes\u00fas \u00abmuera por el pueblo\u00bb; el lector jo\u00e1nico sabe, sin embargo, que esta muerte no evitar\u00e1 la destrucci\u00f3n \u00abdel lugar\u00bb (= el Templo) por los romanos. Esa tra\u00adgedia fue provocada por los l\u00edderes jud\u00edos que organizaron la revuelta contra Roma durante los a\u00f1os 66-70 d.C. Los primeros cristianos in\u00adterpretaron la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n como castigo por no haber aceptado a Jes\u00fas como Mes\u00edas (cf. Lc 13,34-35; 19,41-44; Mc 12,9-11).<br \/>\n155 51. anunci\u00f3 bajo la inspiraci\u00f3n de Dios que Jes\u00fas iba a morir por toda la naci\u00f3n: El evangelista deja claro que la afirmaci\u00f3n de Caif\u00e1s es fruto de una inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica asociada al cargo de sumo sacerdote (cf. Flavio Josefo, Bell. 1.2.8 \u00a7 68; Ant. 13.10.7 \u00a7 299). Muestra que la muerte de Jes\u00fas \u00abpor el pue\u00adblo\u00bb, expresi\u00f3n asociada al car\u00e1cter sacrificial de la muerte de Jes\u00fas, no debe aplicarse sola\u00admente a la naci\u00f3n jud\u00eda. Jes\u00fas muere a fin de que todos los \u00abhijos de Dios\u00bb puedan reunirse para formar un solo pueblo (cf. 1 Jn 2,2, Jes\u00fas muere \u00abpor el mundo\u00bb), 53. El episodio con\u00adcluye con la proclamaci\u00f3n de una sentencia de muerte contra Jes\u00fas que el lector, en base a 7,51, sabe que es ilegal. La trama urdida con\u00adtra Jes\u00fas ha alcanzado su objetivo.<br \/>\n156 (C) JES\u00daS SE RETIRA (11,54-57). Aunque el texto no especifica de qu\u00e9 manera se hizo p\u00fablica la decisi\u00f3n de las autoridades, se da por supuesto que es la causa de que Jes\u00fas se re\u00adtire al pueblo de Efra\u00edn (la actual et-Taiyibeh, a 20 km de Jerusal\u00e9n en direcci\u00f3n noroeste), un d\u00eda de camino. 55-56. Ahora que se aproxima la fiesta de Pascua, la multitud empieza a pre\u00adguntarse, tal como lo hizo antes de la fiesta de los Tabern\u00e1culos (7,11-13), si Jes\u00fas acudir\u00e1 o no a Jerusal\u00e9n. 57. hab\u00edan dado \u00f3rdenes: Las autoridades ordenan que les sea comunicado el paradero de Jes\u00fas a fin de arrestarlo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El cap\u00edtulo de que empezamos \u00e1 ocuparnos es uno de los m\u00e1s notables del Nuevo Testamento. Por su grandeza y su sencillez, por lo conmovedor y solemne  de algunas de sus l\u00edneas, no hay en la literatura sagrada nada que le exceda. En si se nos describe el milagro que no se registra en ninguno de los otros  Evangelios, presenta un prueba concluyente del poder divino y del car\u00e1cter compasivo y tierno de nuestro Se\u00f1or. Como Dios hace que los sepulcros mismos  entreguen \u00e1 los que en ellos moran: como hombre se apiada de nosotros en nuestro dolor. Propio y conveniente era que la victoria de Betania precediera \u00e1 la  escena del Calvario.<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a que los verdaderos cristianos est\u00e1n expuestos \u00e1 enfermarse como cualquiera otra clase de personas.<br \/>\nSe nos cuenta que L\u00e1zaro de Betania era persona a quien Jes\u00fas amaba y hermano de dos piadosas mujeres bien conocidas. Sin embargo, L\u00e1zaro se enferm\u00f3 de  muerte. Jes\u00fas, que ten\u00eda poder sobre todas las enfermedades, pudo sin duda haber impedido la de su amigo, si lo hubiese tenido a bien; m\u00e1s, al contrario,  permiti\u00f3 que L\u00e1zaro se enfermase y sufriese dolor, y languideciese y tuviese agon\u00edas como cualquiera otro hombre.<br \/>\nLas enfermedades, cualquiera que sea su car\u00e1cter, tienen, por su misma naturaleza, que se gravosas al cuerpo y al alma. El cuerpo y el esp\u00edritu tienen entre si  tan \u00edntima relaci\u00f3n que lo que mortifica y debilita al uno no puede menos que mortificar y debilitar al otro. Mas preciso es recordar que el hecho de que nos  sobrevenga alguna enfermedad no es se\u00f1al de que Dios est\u00e9 airado con nosotros; muchas veces nos sobrevienen dolencias para el bien de nuestras almas. De  este modo apartamos nuestros afectos de este mundo, y los contraemos a las cosas celestiales; leemos mas nuestra Biblia y oramos con m\u00e1s fervor; sometemos  nuestra paciencia a prueba y nos convencemos de cuan importante es tener esperanza en Jesucristo; nos acordamos de cuando en cuando, que no vamos a vivir  para siempre, y nuestros corazones se preparan para el gran cambio. Tengamos pues paciencia y buen \u00e1nimo cuando nos postre alguna enfermedad y estemos  convencidos de que nuestro Se\u00f1or nos ama tanto cuando estamos enfermos como cuando gozamos de buena salud.<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a, en segundo lugar, que Jesucristo es el mejor amigo que el cristiano tiene en tiempo de necesidad. Cuando L\u00e1zaro e enferm\u00f3,  sus hermanas enviaron inmediatamente a buscar a Jes\u00fas, a fin de comunicarle lo ocurrido. Bello, conmovedor y sencillo fue el recado que le enviaron. No le  suplicaban que viniese, o que obrase un milagro mandando que desapareciese la enfermedad. Solo le mandaron decir: \u00abEl que amas est\u00e1 enfermo,\u00bb y no  agregaron nada m\u00e1s, en la confianza que considerase m\u00e1s acertado. He aqu\u00ed la verdadera fe y la verdadera humildad de los hijos de Dios. He aqu\u00ed la voluntad  humana piadosamente sometida. Los siervos de Cristo, cualquiera que sea el siglo y cualquiera el clima en que vivan, har\u00e1n bien en seguir este excelente ejemplo. Cierto es que cuando  aquellos a quienes amamos se enferman, es de nuestro deber el usar todos los medios razonables a fin de conseguir su reposici\u00f3n. No debemos ahorrar  esfuerzo para solicitar los mejores m\u00e9dicos y ayudar a la naturaleza en su gran lucha contra la enfermedad. M\u00e1s en todos nuestros pasos hemos de tener  presente que el Protector m\u00e1s sabio y m\u00e1s h\u00e1bil est\u00e1 en el cielo, a la diestra del Padre. Como en infortunado Job, nuestro primer acto debe ser el hincar la  rodilla en actitud de adoraci\u00f3n. Como Exequias, debemos exponer ante Dios nuestras necesidades. Como las santas hermanas de Betania, debemos enviar una  s\u00faplica a Cristo.<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a, en tercer lugar, que Jesucristo ama a todos los que son verdaderos cristianos. Se nos dice que Jes\u00fas amaba a Marta, y a su  hermana, y a L\u00e1zaro. Seg\u00fan parece, estas tres personas eran de car\u00e1cter alg\u00fan tanto distinto. De Marta se nos dice en un pasaje que estaba cuidadosa y se  encontraba turbada con muchas cosas, en tanto que Mar\u00eda se sentaba a los pies de Jes\u00fas y o\u00eda su palabra. De L\u00e1zaro no se nos refiere nada peculiar. Sin  embargo, todos tres eran amados de nuestro Se\u00f1or.<br \/>\nDebemos de tener esto presente cuando queramos formar opini\u00f3n de los m\u00e9ritos de los cristianos. Es menester que no olvidemos que hay diversidad de  caracteres y que la gracia de Dios no cambia a los creyentes de tal manera que todos parezcan vaciados en el mismo molde. Concediendo que el cimiento  sobre el cual estriba el car\u00e1cter cristiano es siempre el mismo, y que todos los hijos de Dios se arrepienten, creen, son rectos, hacen fervorosas oraciones y  aman las Escrituras, es preciso tomar en cuenta la variedad de sus \u00edndoles y modos de ser. No debemos, pues, menospreciar a otros porque no son exactamente  como nosotros. Las flores de un jard\u00edn difieren mucho entre s\u00ed, y sin embargo, el jardinero les tiene afici\u00f3n a todas. Los ni\u00f1os de una familia pueden ser muy  distintos en su presencia y en sus modales, y sin embargo, los padres ejercen para con todos ellos el mismo cuidado. Hay diversos grados y especies de gracia.<br \/>\nPero los \u00edntimos y m\u00e1s d\u00e9biles disc\u00edpulos son amados de Jes\u00fas.<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a finalmente, que Jes\u00fas sabe cual es la ocasi\u00f3n mas oportuna para hacer algo por su pueblo. Cuando supo \u00e9l que L\u00e1zaro estaba  enfermo, permaneci\u00f3 dos d\u00edas m\u00e1s en el lugar donde se encontraba al recibir la noticia. A la verdad, demor\u00f3 su viaje adrede, y no vino a Betania hasta que  L\u00e1zaro hab\u00eda estado cuatro d\u00edas en el sepulcro. Sin duda sab\u00eda bien lo que estaba pasando; pero no tom\u00f3 medidas ningunas hasta que no se present\u00f3 la  oportunidad que \u00e9l crey\u00f3 era la m\u00e1s propicia. En obsequio de la iglesia y del mundo, para el bien de sus amigos y enemigos se guard\u00f3 de apresurarse.<br \/>\nLos hijos de Dios debieran examinar con atenci\u00f3n la lecci\u00f3n que de aqu\u00ed se desprende. Nada contribuye tanto a que sobrellevemos con paciencia las  penalidades de la vida, como la convicci\u00f3n \u00edntima de que todo lo que acontece en torno nuestro ha sido guiado por una sabidur\u00eda perfecta. Hagamos por creer  que todo lo que nos sucede no solo est\u00e1 bien hecho, sino que ha sido hecho del mejor modo posible, al tiempo m\u00e1s oportuno y empleando el mejor medio.<br \/>\nNaturalmente todos nos afanamos en el d\u00eda de prueba. Cuando alguno de nuestros deudos se enferme nos sentimos inclinados a decir como Mois\u00e9s: \u00abTe  ruego, oh Dios, que lo sanes ahora.\u00bb Nombre. 12.13. Nos olvidamos de que Jesucristo es omnisciente y no puede errar. El que posee verdadera fe est\u00e1 en el  deber de decir: \u00abMi suerte est\u00e1 en tus manos. Haz conmigo como tu quieras, en la manera que quieras, lo que tu quieras y cuando quieras. Que no se haga mi  voluntad sino la tuya..<br \/>\nDejemos este pasaje con la resoluci\u00f3n fija de confiar completamente en Jesucristo en todo lo que tiene referencia a este mundo, tanto en lo p\u00fablico como lo  privado. Los asuntos de las naciones, de las familias y de los individuos son todos dirigidos por \u00e9l. Cuando nos enfermamos es porque \u00e9l sabe que es para  nuestro bien; cuando tarda en socorrernos es, sin duda, por sabias razones. La mano que fue clavada a la cruz no hiere sin necesidad, ni nos hace aguardar por  capricho.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p> g <span class='bible'>Luc 10:38-39<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Vuelve el Se\u00f1or a Judea, y resucita a L\u00e1zaro. Muchos por este milagro creen en \u00e9l; y otros le denuncian a los sacerdotes y fariseos, que convocando su Sinedrio, resuelven hacerle morir. Profetiza Caif\u00e1s que Jes\u00fas deb\u00eda morir, para que se salvase todo el pueblo. Jes\u00fas se retira a la ciudad de Efra\u00edm.<\/p>\n<p>1 a. Donde moraban estas dos hermanas.<\/p>\n<p>2 b. En Betania en casa de Sim\u00f3n el leproso (Mt 26,6; Mc 14,3). V\u00e9ase el cap\u00edtulo siguiente (v. 2-3).<\/p>\n<p>3 c. Como si dijeran: Vos, Se\u00f1or, que a todos los que necesitan de socorro se lo dais, \u00bfse lo negar\u00e9is ahora a aquel a quien am\u00e1is, estando enfermo?<\/p>\n<p>4 d. Para muerte, que deba durar hasta la resurrecci\u00f3n general, como la de los otros hombres; porque deb\u00eda recobrar la vida poco despu\u00e9s. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>6 e. Para que despu\u00e9s se descubriese m\u00e1s la grandeza del milagro, y para confundir con esto la incredulidad de los jud\u00edos. Si hubiera estado presente, \u00bfc\u00f3mo hubiera podido negar a las l\u00e1grimas y ruegos de las dos hermanas la curaci\u00f3n de L\u00e1zaro? pero quer\u00eda restituirle la vida y no la salud. Si el Se\u00f1or tarda, esper\u00e9mosle con paciencia y resignaci\u00f3n. Si dilata concedernos las gracias que le pedimos, es para probar nuestra fe, y para conced\u00e9rnoslas despu\u00e9s mayores.<\/p>\n<p>8 f. Aunque los disc\u00edpulos amaban a su Maestro, y el temor de perderle les suger\u00eda estas razones, para persuadirle a que no volviese a Judea; esto no obstante se echa de ver que nac\u00edan de amor propio y de pusilanimidad, porque ve\u00edan que en la necesidad de haber de seguir al Se\u00f1or, expon\u00edan ellos tambi\u00e9n su vida al mismo peligro; y por esto procuran disuadirle. Estos disc\u00edpulos tan cobardes, tan flacos durante la vida, y a la vista de su Maestro, despu\u00e9s de su muerte, Resurrecci\u00f3n, Ascensi\u00f3n y venida del Esp\u00edritu Santo, hicieron frente a todos los peligros, y derramando su sangre dieron y dejaron a todo el mundo un testimonio innegable de la verdad de todos estos grandes misterios.<\/p>\n<p>9 g. Los jud\u00edos en todas las estaciones del a\u00f1o contaban doce horas desde que sal\u00eda el sol hasta que se pon\u00eda.<\/p>\n<p>h. Jesucristo compara el tiempo de su vida a un d\u00eda cuyas horas son todas contadas, sin que el poder de todos los hombres alcance a poderlas abreviar ni un solo momento. La noche que sucede al d\u00eda es la muerte. Con esto quiso dar a entender a sus disc\u00edpulos, que deb\u00eda cumplir su ministerio durante su vida; y que como no hab\u00eda nadie que pudiese adelantar el momento de su muerte que ten\u00eda determinado, pod\u00eda ir por todas partes con tanta seguridad, como los que caminan en el cuerpo del d\u00eda sin riesgo de tropezar. MS. El que anduvier de dia no estrope\u00e7ar\u00e1.<\/p>\n<p>11 i. La muerte en la Escritura, principalmente la de los justos, es llamada frecuentemente un sue\u00f1o; porque en ellos no debe ser mirada como pena, sino m\u00e1s bien como un reposo y cesaci\u00f3n de las miserias y trabajos de la vida. Y tambi\u00e9n porque la muerte de L\u00e1zaro se pod\u00eda considerar como un sue\u00f1o de pocos d\u00edas.<\/p>\n<p>12 j. Como si le dijeran: Si el enfermo duerme; es se\u00f1al de que ha mejorado, y que no hay que temer. \u00bfPor qu\u00e9 quieres ir all\u00e1, sabiendo que te buscan para hacerte morir?<\/p>\n<p>15 k. Esto es; para que se confirme, crezca y se aumente vuestra fe.<\/p>\n<p>16 l. MS. Dubdoso. Este no era sobrenombre de un Ap\u00f3stol, sino como explicaci\u00f3n del de Tom\u00e1s; porque Teom, y contra\u00eddo, Tom, de donde se deriva Tom\u00e1s, y d\u00eddumos significa la misma cosa; esto es, mellizo. San Juan escribiendo en griego, y estando entre griegos, quiso interpretar el nombre hebreo.<\/p>\n<p>m. Puesto que est\u00e1 resuelto a ir, y le buscan para matarle, vamos tambi\u00e9n nosotros a morir con \u00e9l. Al mismo tiempo que muestra este santo Ap\u00f3stol un grande ardor en seguir a su Maestro, se descubre que su fe no estaba a\u00fan bien arraigada; porque se imaginaba que los jud\u00edos podr\u00edan hacer morir al Se\u00f1or, aunque no quisiese. Fuera de que estas palabras que tienen un aire de movimiento heroico de querer sacrificar su vida por amor de su Maestro, encierran en el fondo un esp\u00edritu de desconfianza, de incredulidad, y aun de pretender disuadir a los otros que le sigan. Fue como hacer el \u00faltimo esfuerzo para obligarle a desistir del intento de querer volver a Judea (v. 8). Estas imperfecciones que vemos en los Ap\u00f3stoles sirven para realzar m\u00e1s la virtud, eficacia y plenitud de gracia que vino sobre ellos.<\/p>\n<p>18 n. Como una media legua.<\/p>\n<p>19 o. MS. Por conortallas de so ermano. De la muerte de su hermano.<\/p>\n<p>22 p. Despu\u00e9s de la amorosa queja que le dio, se alent\u00f3 a decirle, que aunque su hermano hubiese muerto, y estuviese enterrado de cuatro d\u00edas, con todo eso estaba persuadida que Dios le conceder\u00eda todo lo que pidiese; que era como pedirle que le resucitase. Con estas palabras manifiesta tambi\u00e9n que le miraba como un gran profeta, y como un santo de un gran valimiento para con Dios. San Cirilo. Pero al mismo tiempo nos ense\u00f1a que se ruega a Dios con mayor eficacia, cuando con una humilde resignaci\u00f3n nos abandonamos a su voluntad, y le pedimos que nos conceda aquello que conozca sernos m\u00e1s \u00fatil y conveniente. San Bernardo.<\/p>\n<p>23 q. No le dice, le resucitar\u00e9; porque para esto, como Dios que soy, no necesito de valerme de otro; sino resucitar\u00e1, d\u00e1ndonos en todos sus discursos un ejemplo admirable de humildad y de modestia. San Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>25 r. Yo soy el que resucito y el que doy la vida: yo soy el autor de la resurrecci\u00f3n y de la vida, y el que puedo resucitar a los muertos sin esperar el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>s. El que cree en m\u00ed con una fe viva y acompa\u00f1ada de caridad, sin la cual la fe es muerta, vivir\u00e1 eternamente; porque de la muerte del cuerpo pasar\u00e1 a una vida bienaventurada e inmortal.<\/p>\n<p>27 t. Vivo. Esta palabra falta en el texto griego.<\/p>\n<p>u. El Griego: erj\u00f3menos, que vienes. Esta respuesta de Marta da a entender que el Se\u00f1or le hab\u00eda hablado al coraz\u00f3n, comunic\u00e1ndole la luz para que le reconociese y confesase por lo que era.<\/p>\n<p>28 v. En voz baja, al o\u00eddo. Es veros\u00edmil que hiciese esto por no exponer a Jesucristo a los fariseos y sacerdotes, cuyos designios contra su persona no pod\u00eda ignorar Marta.<\/p>\n<p>30 w. Como el designio del Se\u00f1or era de resucitar a L\u00e1zaro, y los sepulcros estaban fuera de poblado, por esto no quiso entrar en la aldea, e hizo llamar a Mar\u00eda. Mar\u00eda se levant\u00f3 luego, y dej\u00f3 a los jud\u00edos que estaban en su compa\u00f1\u00eda, sin decirles a d\u00f3nde iba.<\/p>\n<p>32 x. Es muy probable que las dos hermanas estando solas, vi\u00e9ndose en una extrema aflicci\u00f3n por la muerte de su hermano, se dir\u00edan la una a la otra: \u00a1Ah, si el Se\u00f1or hubiera estado aqu\u00ed! y esto mismo le dicen luego que le ven.<\/p>\n<p>33 y. Excit\u00f3 en su coraz\u00f3n un movimiento voluntario de dolor y de aflicci\u00f3n, semejante en lo exterior a las pasiones y turbaciones involuntarias en los dem\u00e1s hombres. Con esto dio muestras de su bondad y de una tierna y viva compasi\u00f3n, queriendo afligirse y llorar como los otros, aunque era due\u00f1o de hacer cesar sus l\u00e1grimas resucitando a L\u00e1zaro, como lo hizo despu\u00e9s.<\/p>\n<p>34 z. Bien lo sab\u00eda el Se\u00f1or; pero no quiere sin necesidad, ni emplear, ni hacer conocer la plenitud de su ciencia, y de su poder.<\/p>\n<p>37 a. Sacaban esta falsa consecuencia, que no hab\u00eda podido hacerlo, porque no lo hab\u00eda hecho; debiendo inferir, que pues hab\u00eda podido abrir los ojos al que naci\u00f3 ciego, si despu\u00e9s no hab\u00eda estorbado la muerte de L\u00e1zaro, fue porque no hab\u00eda querido, puesto que lo que quer\u00eda hacer, resucit\u00e1ndole, era sin comparaci\u00f3n mucho m\u00e1s que lo que no hab\u00eda hecho, que era impedir que muriese. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>38 b. Otros trasladan: Cuya entrada hab\u00edan tapado con una piedra. Los m\u00e1s pobres eran simplemente enterrados en tierra; pero los m\u00e1s hacendados ten\u00edan sepulcros aparte para s\u00ed y para su familia. Estos sepulcros eran, o grutas que la naturaleza hab\u00eda formado, como se hallan en crecido n\u00famero en la Siria; o que hac\u00edan abrir en una roca. Despu\u00e9s de haber depositado en ellas los cad\u00e1veres, tapaban la entrada con una piedra, para defenderlos de los insultos, principalmente de las fieras y animales.<\/p>\n<p>39 c. Marta parece que no hab\u00eda comprendido todav\u00eda cu\u00e1l fuese el designio de Jesucristo, creyendo que el mandar que quitasen la losa, era para tener el consuelo de verle; y por eso procuraba con buenas razones apartarle de este intento, para excusarle la molestia de percibir el mal olor que naturalmente echa de s\u00ed un cuerpo muerto despu\u00e9s de cuatro d\u00edas de enterrado. Pero parece m\u00e1s cierto que la confianza que hasta entonces hab\u00eda mostrado Marta, comienza a vacilar luego que percibe el hedor que se exhala del cad\u00e1ver. \u00a1Ah, Se\u00f1or! ya no es tiempo de pensar en restituirle la vida, porque ha comenzado ya todo a corromperse. Con esta exposici\u00f3n conviene mejor lo que el Salvador le responde. Otro caso igual nos ofrece San Pedro, cuando intr\u00e9pido caminaba sobre las aguas, que en la hora que comenz\u00f3 a hundirse, le abandonaron su esperanza y su fe. Dios para ense\u00f1anza nuestra permite que la fe aun de los mayores santos se vea algunas veces expuesta a extra\u00f1os s\u00edntomas.<\/p>\n<p>40 d. Ver\u00e1s una obra digna de Dios, un efecto del poder que tengo como Dios, y que har\u00e1 que me glorifiquen los hombres.<\/p>\n<p>41 e. El Griego: \u00f3u \u00e9n ho nethnek\u00f3s k\u00e9imenos, donde el muerto hab\u00eda sido puesto. Faltan en la Vulgata estas palabras.<\/p>\n<p>f. Jesucristo unas veces hablaba como Dios, y otras como hombre. Cuando dijo a Marta que era la resurrecci\u00f3n y la vida, habl\u00f3 como Dios; mas ahora obrando como hombre, alza los ojos al cielo, y da gracias al Padre, porque le hab\u00eda o\u00eddo. Vu\u00e9lvese a su Padre, para que ninguno ignorase de d\u00f3nde ten\u00eda la potestad de hacer milagros, mostrando al mismo tiempo que no ten\u00eda necesidad de ruegos para ser o\u00eddo, pues daba gracias antes de haber rogado, y porque sabiendo perfectamente cu\u00e1l era la voluntad del Padre, hablaba ya como si el milagro estuviese hecho.<\/p>\n<p>42 g. Porque, siendo verdaderamente su \u00fanico Hijo por la uni\u00f3n inefable que se hab\u00eda hecho del hombre con Dios en la persona del Verbo, no pod\u00eda dejar de ser o\u00eddo; porque el Padre y el Hijo quieren siempre una misma cosa. Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>h. Acomod\u00e1ndose a su corta capacidad, para que poco a poco e insensiblemente se acostumbrasen a conocer al Hijo por el Padre, juzgando de \u00e9l por esta uni\u00f3n de voluntad y de doctrina, que les mostraba haber entre los dos.<\/p>\n<p>43 i. Esta es la voz de un Dios omnipotente, que tiene en su poder las llaves de la muerte y de la vida. Y esto mismo quiso el Se\u00f1or que comprendiesen los que le o\u00edan clamar de esta manera. As\u00ed se obran los milagros que exceden las fuerzas y las leyes de la naturaleza. Se obran en un instante, y sin emplear m\u00e1s que la palabra o la voluntad. La resurrecci\u00f3n de los muertos se obra del mismo modo que la creaci\u00f3n; as\u00ed que la una y la otra son obras de un mismo poder.<\/p>\n<p>44 j. Aqu\u00ed se vio un doble milagro; porque no solamente resucit\u00f3 L\u00e1zaro a la voz del autor de la naturaleza, sino que atado como estaba, sali\u00f3 del sepulcro, quitando de este modo a los jud\u00edos todo pretexto de poder dudar del milagro, o de calumniarle de que hab\u00eda usado de alguna ilusi\u00f3n para enga\u00f1arlos. Y por esta raz\u00f3n mand\u00f3 que ellos mismos le desatasen, para que reconociesen si era verdad que estaba vivo, y que realmente andaba por su pie, el que hac\u00eda cuatro d\u00edas que estaba enterrado, y con se\u00f1as indefectibles de haber muerto. La manera de amortajar que acostumbraban los jud\u00edos, era cubrir con un lienzo la cabeza y la cara del difunto, y envolv\u00edan el resto del cuerpo con un pa\u00f1o o s\u00e1bana, que fajaban con muchas vendas desde las espaldas hasta los pies.<br \/>\nEsta imagen sensible de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro nos representa cu\u00e1n dif\u00edcil es que el pecador que est\u00e1 agobiado bajo el peso y h\u00e1bito de sus pecados, se levante por \u00faltimo, y resucite a la gracia; y cu\u00e1n poderosa es necesario que sea la voz interior de esta gracia, que le ha de restituir la vida. San Agust\u00edn. La palabra solvite creen muchos que fue dicha a los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>47 k. \u00bfC\u00f3mo nos estamos as\u00ed, dicen, mano sobre mano y sin tomar providencia con este hombre que hace tantos milagros? Lo que deb\u00eda servir para su desenga\u00f1o, y hacerlos volver sobre s\u00ed, para que reconociesen al Se\u00f1or por el verdadero Mes\u00edas, los llena de nuevo furor y rabia contra su persona.<\/p>\n<p>48 l. Si dejamos a este hombre que siga predicando y haciendo milagros, todo el mundo creer\u00e1 en \u00e9l, y no en nosotros. Le reconocer\u00e1 por rey, y los romanos, para castigar esta rebeli\u00f3n, volver\u00e1n las armas contra nosotros, y nos exterminar\u00e1n del mundo. \u00bfC\u00f3mo discurren de este modo los que esperaban un Mes\u00edas, que, seg\u00fan su opini\u00f3n, los hab\u00eda de restituir a su antigua libertad, despu\u00e9s de haberlos hecho triunfar de todos sus enemigos? Se ve claramente que no hablaban con sinceridad, ni por el inter\u00e9s de la naci\u00f3n; y que tan solamente aspiraban por todos los medios que les dictaba su envidia, a que el pueblo no reconociese a Jes\u00fas por el Mes\u00edas. Pero sucedi\u00f3 todo lo contrario; porque, queriendo impedir el exterminio de su naci\u00f3n, y la ruina de su ciudad, con la muerte de Jesucristo, fue esta justamente la causa de su total dispersi\u00f3n, y de la entera desolaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, quedando privados a un mismo tiempo del reino temporal que tem\u00edan perder, y de la vida eterna en que no pensaban. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>50 m. Deb\u00eda saber Caif\u00e1s que no es permitido hacer un mal, para que de \u00e9l se siga alg\u00fan bien (Rom 3,8). A la justicia es a quien se ha de obedecer, que es la ley suprema; y dejar a la divina Providencia las consecuencias que puedan resultar. Esta m\u00e1xima de hacer morir a un justo, es imprudente e imp\u00eda; y en suma, la salud p\u00fablica y el temor de los ej\u00e9rcitos romanos solamente eran un pretexto con que estos hip\u00f3critas pretend\u00edan ocultar su avaricia, su ambici\u00f3n, y la envidia y odio que ten\u00edan a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>51 n. Dios, que hab\u00eda acostumbrado hablar a su pueblo por la boca del sumo sacerdote, dirigi\u00f3 en esta ocasi\u00f3n la lengua y esp\u00edritu de Caif\u00e1s, para que pronunciase un or\u00e1culo, cuyo verdadero sentido \u00e9l mismo no entend\u00eda. El habl\u00f3 de s\u00ed mismo, que conven\u00eda quitar de en medio y hacer morir a aquel hombre, para que por su causa no pereciese toda la naci\u00f3n; y este consejo le fue sugerido por una falsa pol\u00edtica, que le dictaba que deb\u00eda ser oprimido un inocente, por un peligro remoto e imaginario. Mas no habl\u00f3 de s\u00ed mismo la verdad del misterio que comprend\u00edan estas mismas palabras, esto es, que el Hijo de Dios, hecho hombre, deb\u00eda morir para salvar al universo. Y as\u00ed el Se\u00f1or se sirvi\u00f3 de la boca de Caif\u00e1s, como en otro tiempo de la de Balaam, para profetizar el misterio inefable de nuestra Redenci\u00f3n. Al mismo tiempo quiso el Se\u00f1or darnos a entender, cu\u00e1nto respeto se debe a sus ministros y a los que est\u00e1n en su lugar, aunque sean malos y perversos; pues as\u00ed honr\u00f3 el mismo Se\u00f1or la dignidad de que est\u00e1n revestidos, y el lugar que ocupan en su nombre. Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>52 o. Por los gentiles que andaban derramados por todo el mundo, abismados en sus errores y vicios, y que el Se\u00f1or hab\u00eda de convertir, para formar de ellos y de los jud\u00edos, que creyesen, un solo pueblo, una sola grey, una sola Iglesia.<\/p>\n<p>53 p. Porque las reflexiones pol\u00edticas de Caif\u00e1s les quitaron todo escr\u00fapulo, y as\u00ed sin otro examen decretaron su muerte; y desde aquel punto comenzaron a pensar en el modo de hacerle prender, para ejecutar su malvado designio.<\/p>\n<p>54 q. Port\u00e1ndose en esta ocasi\u00f3n como hombre y dando a sus disc\u00edpulos un ejemplo que pudieran seguir. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>r. El Griego: ek\u00e9ithen, de all\u00ed.<\/p>\n<p>s. El Griego: Efraim. Puede ser la misma que se llama Efr\u00f3n en 2Cro 13,19. San Jer\u00f3nimo la pone veinte millas distante de Jerusal\u00e9n hacia el septentri\u00f3n.<\/p>\n<p>55 t. Con oraciones y sacrificios, seg\u00fan ordenaba la ley, para disponerse a celebrar la Pascua con mayor pureza y santidad.<\/p>\n<p>56 u. Muchos int\u00e9rpretes creen que estos eran enemigos de Jesucristo, que le buscaban para prenderle o para denunciarlo al Sinedrio; y esto parece que se funda en las palabras que se siguen. Otros lo explican de los jud\u00edos aficionados al Se\u00f1or y a su doctrina, que deseaban verle y o\u00edrle predicar en el templo como sol\u00eda.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] Israel-Jud\u00edo.\n<\/p>\n<p><strong> [2] La Casa de Judah.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Los hijos de Israel, o Eloah, que ya estaban \u201cesparcidos en el extranjero\u201d s\u00f3lo puede referirse a los no Jud\u00edos, o Israel- Efray\u00edm, de las diez tribus del norte. Ning\u00fan otro grupo de personas se ajusta posiblemente a esta descripci\u00f3n. N\u00f3tese que no eran paganos, sino ya gente del pacto en el exilio. N\u00f3tese que son llamados \u201chijos de Eloah,\u201d un termino del ultimo tiempo referido a las 10 tribus del norte de acuerdo a <span class='bible'>Ose 1:10<\/span>. Ya que Judah estaba mayormente en la tierra de Israel en el tiempo de esta profec\u00eda, ciertamente apunta a Israel-Efray\u00edm. Caif\u00e1s pronuncia esto, y el Esp\u00edritu elabora al decir que es mucho mejor que Yahshua muera a que ambas casas perezcan. Ambas, tanto aquellos en la tierra, y aquellos \u201cesparcidos en el extranjero\u201d, retornan por Su muerte seg\u00fan Caif\u00e1s y Juan, para que ambos rediles puedan convertirse en uno de nuevo.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Una vez que el Esp\u00edritu hab\u00eda declarado la raz\u00f3n de la muerte de Yahshua, vemos un remez inmediato, o aplicaci\u00f3n de pista, de la recolecci\u00f3n de los exiliados de Efray\u00edm de nuevo a casa. En vez de caminar en Judah, donde El ser\u00eda arrestado prematuramente, Yahshua fue al desierto a una ciudad llamada Efray\u00edm. Ya que Efray\u00edm est\u00e1 en el desierto de las naciones, y ya que los l\u00edderes de Judah no le daban la bienvenida, El contin\u00fao en Efray\u00edm y permaneci\u00f3 all\u00ed con Sus disc\u00edpulos. Esto es de nuevo una declaraci\u00f3n prof\u00e9tica por el Esp\u00edritu en el remez\/pista, que Yahshua ser\u00e1 rechazado por los ancianos de Judah, s\u00f3lo para encontrar refugio entre los esparcidos de Efray\u00edm en el desierto de las naciones. Al hacer \u00e9sto, El permanecer\u00eda all\u00ed con Sus disc\u00edpulos por la mejor parte de los siguientes 2,000 a\u00f1os. El Esp\u00edritu pone estas Escrituras en secuencia espiritual y el mensaje es claro. Yahshua ha encontrado Su principales disc\u00edpulos entre los retornados de Efray\u00edm, y continuar\u00e1n si\u00e9ndolo hasta Su regreso.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[16] D\u00eddimoo Gemelo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n<p>* En el original se dice que L\u00e1zaro viv\u00eda en Betania con Mar\u00eda y su hermana Marta. Sin embargo, en el vers\u00edculo <span class='bible'>Jua 11:2<\/span> se menciona que L\u00e1zaro es el hermano de Mar\u00eda, de modo que su relaci\u00f3n se identifica muy bien desde el comienzo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Versi\u00f3n Biblia Libre del NuevoTestamento<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba entonces enfermo un hombre llamado L\u00e1zaro, de Betania, la aldea de Mar\u00eda y de su hermana Marta. 11:1 Estaba entonces enfermo uno llamado L\u00e1zaro, de Betania, \u2014 La enfermedad y muerte de L\u00e1zaro era la ocasi\u00f3n para la s\u00e9ptima de las se\u00f1ales registradas por Juan. \u2014 la aldea de Mar\u00eda y de Marta su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-111-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Juan 11:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27153","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27153","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27153"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27153\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27153"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27153"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27153"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}