{"id":27210,"date":"2022-06-20T11:13:18","date_gmt":"2022-06-20T16:13:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-121-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-20T11:13:18","modified_gmt":"2022-06-20T16:13:18","slug":"comentario-de-juan-121-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-121-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 12:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Seis d\u00edas antes de la Pascua, lleg\u00f3 Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> Cuando Jes\u00fas \u00abya no andaba abiertamente entre los jud\u00edos, sino que se alej\u00f3 de all\u00ed a la regi\u00f3n contigua\u00bb (11:54), predic\u00f3 en Samaria, en Galilea y en Perea. Durante ese tiempo limpi\u00f3 a los diez leprosos (<span>Luc 17:1-37<\/span>); ense\u00f1\u00f3 sobre el divorcio y nuevas nupcias (<span>Mat 19:1-30<\/span>; <span>Mar 10:1-52<\/span>); ense\u00f1\u00f3 las par\u00e1bolas del juez injusto, del fariseo y el publicano, de los obreros de la vi\u00f1a, (<span>Luc 18:1-43<\/span>; <span>Mat 20:1-34<\/span>); san\u00f3 a dos ciegos y ense\u00f1\u00f3 a Zaqueo (<span>Luc 19:1-48<\/span>). Estos y otros eventos importantes ocurrieron antes de la semana final. <\/p>\n<p \/>\n<p \/> <span>12:1<\/span> Seis d\u00edas antes de la (\u00faltima) pascua, \u2014 Ahora Jes\u00fas est\u00e1 llegando a la sombra de la cruz. En seguida habr\u00e1 toda clase de tristeza: Judas entregar\u00e1 a Jes\u00fas, Pedro lo negar\u00e1, todos los disc\u00edpulos lo desamparar\u00e1n y, como hombres irracionales, los jud\u00edos no descansar\u00e1n hasta que lo hayan crucificado. Sin embargo, antes de entrar en todo aquello, Jes\u00fas fue honrado por un acto de gran devoci\u00f3n y de mucho significado. <\/p>\n<p \/> \u2014 vino Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, el que hab\u00eda estado muerto, y a quien hab\u00eda resucitado de los muertos. \u2014 Juan sigue confirmando la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: \u00a1aqu\u00ed est\u00e1 ese mismo L\u00e1zaro, vivo, asistiendo a una cena! El tiempo exacto de esta cena no se puede saber. Algunos comentaristas creen que debe colocarse entre <span>Mat 20:1-34<\/span> y <span>Mat 21:1-46<\/span> (comp\u00e1rense <span>Mar 14:3-9<\/span>). Creen que Mateo y Marcos incluyen este evento en este lugar para conectarlo con la acci\u00f3n de Judas, el cual provey\u00f3 un plan para los jud\u00edos para la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. JWM sigue la cronolog\u00eda de Juan y cree que esta cena ocurri\u00f3 en la noche al terminar el s\u00e1bado, la noche antes de la Entrada Triunfal que ocurri\u00f3 el domingo de la semana final de su vida. Seg\u00fan esto <span>Mat 26:6<\/span> no fija el tiempo exacto de este evento y no sigue en orden cronol\u00f3gico los vers\u00edculos 1-5.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>seis d\u00edas antes de la Pascua.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:55<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>vino a Betania.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:1<\/span>, <span class='bible'>Jua 11:44<\/span>; <span class='bible'>Mat 21:17<\/span>; <span class='bible'>Mar 11:11<\/span>; <span class='bible'>Luc 24:50<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Jes\u00fas permite que Mar\u00eda le unja sus pies,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:1-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>El pueblo se amontona para ver a L\u00e1zaro,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:9<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Los principales sacerdotes consultan para matarle,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:10<\/span>, <span class='bible'>Jua 12:11<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Jes\u00fas viaja a Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:12-19<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Unos griegos desean verle,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:20-22<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>\u00c9l predice su muerte,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:23-36<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Los jud\u00edos est\u00e1n cegados en su mayor\u00eda,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:37-41<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>Pero muchos gobernantes creen, pero no le confiesan abiertamente,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:42<\/span>, <span class='bible'>Jua 12:43<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>Entonces, Jes\u00fas llama intensamente a una confesi\u00f3n de fe,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 12:44-50<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Seis d\u00edas antes de la pascua:<\/span>\u00a0Si la crucifixi\u00f3n sucedi\u00f3 un viernes, esta cena se realiz\u00f3 durante la tarde del s\u00e1bado anterior. Al parecer el vers\u00edculo\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 12:12<\/span><\/span>\u00a0apoya esta conclusi\u00f3n, porque la entrada a Jerusal\u00e9n tuvo lugar en domingo.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 12.<br \/>\n L iterariamente esta secci\u00f3n comienza en los vers\u00edculos finales del cap\u00edtulo anterior, en donde se abre diciendo que \u201cestaba pr\u00f3xima la Pascua de los jud\u00edos\u201d (11:55), y ya relata la salida para la Ciudad Santa de \u201cmuchos\u201d jud\u00edos que iban previamente para \u201cpurificarse,\u201d que era para ponerse en estado de justicia legal para asistir a la Pascua (Jua 18:28). Se contin\u00faa con los preludios inmediatos a la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>La unci\u00f3n en Betania,Jua 12:1-8 (Mat 26:6-13; Mar 14:3-9). Cf. comentario a Mat 26:6-13.<br \/>\n1 Seis d\u00edas antes de la Pascua vino Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos. 2 Le dispusieron all\u00ed una cena; y Marta serv\u00eda, y L\u00e1zaro era de los que estaban a la mesa con El. 3 Mar\u00eda, tomando una libra de ung\u00fcento de nardo leg\u00edtimo, de gran valor, ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas y los enjug\u00f3 con sus cabellos, y la casa se llen\u00f3 de olor del ung\u00fcento. 4 Judas Iscariote, uno de sus disc\u00edpulos, el que hab\u00eda de entregarle, dijo: 5 \u00bfPor qu\u00e9 este ung\u00fcento no se vendi\u00f3 en trescientos denarios y se dio a los pobres? 6 Esto dec\u00eda, no por amor a los pobres, sino porque era ladr\u00f3n, y, llevando \u00e9l la bolsa, hurtaba de lo que en ella echaban. 7 Pero Jes\u00fas dijo: D\u00e9jala; lo ten\u00eda guardado para el d\u00eda de mi sepultura. 8 Porque pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros, pero a mi no me ten\u00e9is siempre.<\/p>\n<p>Jn sit\u00faa con precisi\u00f3n cronol\u00f3gica esta escena: fue \u201cseis d\u00edas antes de la Pascua.\u201d Los sin\u00f3pticos no la sit\u00faan cronol\u00f3gicamente. La narran en un contexto en el que se dice que \u201cdentro de dos d\u00edas es la Pascua\u201d (Mat 26:2; Mar 14:1). Pero es debido a que los sin\u00f3pticos la incrustan en un contexto l\u00f3gico por raz\u00f3n de la muerte inminente de Cristo, que se anuncia en los vers\u00edculos anteriores, lo mismo que por la venta que de \u00e9l hace Judas, y que es narrada inmediatamente despu\u00e9s de este episodio.<br \/>\n\tSituada esta escena, alusiva a su muerte y sepultura, en el comienzo de su pasi\u00f3n y termin\u00e1ndose \u00e9sta con su muerte y sepultura, esta narraci\u00f3n viene a ser una especie de \u201cinclusi\u00f3n sem\u00edtica.\u201d<br \/>\n\tEl estudio exeg\u00e9tico de este relato se hace al comentar el de Mt (Mar 26:6-13). All\u00ed se estudia teni\u00e9ndose en cuenta los pasajes paralelos. Aqu\u00ed se van a recoger algunos puntos de Jn.<br \/>\n\t\u00bfD\u00f3nde fue este convite? Para Mt-Mc en \u201ccasa de Sim\u00f3n el leproso.\u201d Jn, pensando en las personas centrales que le interesan &#8211; Jes\u00fas, Marta, Mar\u00eda, L\u00e1zaro, Judas &#8211; viene a producir un espejismo literario, como si la cena fuese en casa de L\u00e1zaro, aunque el an\u00e1lisis de matices lo conecta con los sin\u00f3pticos, v.gr., L\u00e1zaro estaba en Betania, a quien Jes\u00fas hab\u00eda resucitado, y \u201call\u00ed\u201d (\u00e9xet), en Betania, le dieron una cena. De ser en casa de L\u00e1zaro, lo l\u00f3gico era decir que se la dieron en casa de L\u00e1zaro; pero s\u00f3lo dice que \u201call\u00ed\u201d en Betania, estaba L\u00e1zaro.<br \/>\n\tEn cambio, se dice que L\u00e1zaro \u201cera uno\u201d (\u03b5\u03af\u03c2 ) de los que estaban reclinados (a la mesa) con \u00e9l (v.2c).<br \/>\n\tMientras los sin\u00f3pticos hacen el relato diciendo que Mar\u00eda derram\u00f3 el ung\u00fcento sobre la cabeza de Cristo, sin m\u00e1s, Jn, omitiendo esto, destaca precisamente que derram\u00f3 este perfume sobre los pies de Jes\u00fas: los \u201cungi\u00f3\u201d y luego los \u201csec\u00f3\u201d con sus cabellos.<br \/>\n\tEl rasgo menos normal, y que puede Jn tomarlo y ponerlo aqu\u00ed del relato de Lc &#8211; oral o escrito &#8211; es el de la \u201cpecadora\u201d (Luc 7:38-44-46); la cual, despu\u00e9s de \u201clavar con l\u00e1grimas\u201d los pies del Se\u00f1or, los secaba \u201ccon sus cabellos\u201d y los besaba y ung\u00eda con \u201cperfume.\u201d Aqu\u00ed, Mar\u00eda no lava los \u201cpies\u201d de Cristo con sus l\u00e1grimas &#8211; pues la cortes\u00eda hab\u00eda ofrecido ya agua para lavarse &#8211; , pero s\u00ed los \u201cungi\u00f3\u201d (\u03ae\u03bb\u03b5\u03b9\u03c8\u03b5\u03bd ) con \u201cung\u00fcento de nardo\u201d y \u201clos enjug\u00f3\u201d (\u00bf\u03be\u03ad\u03c1 ,\u03b1\u03be\u03b5\u03bd ) con sus cabellos.\u201d Este rasgo es, m\u00e1s que extraordinario, extra\u00f1o. \u201cUngir la cabeza era una pr\u00e1ctica com\u00fan (Mt-Mc; cf. Luc 75:46), pero la unci\u00f3n de los pies era desconocida; limpiar el ung\u00fcento con los cabellos resultar\u00eda, al menos, desacostumbrado; adem\u00e1s, una mujer jud\u00eda respetable dif\u00edcilmente habr\u00eda comparecido en p\u00fablico con el cabello suelto.\u201d l<br \/>\n\tLa raz\u00f3n de esto es a un tiempo lo excepcional y lo simbolista.<br \/>\n\tCuando L\u00e1zaro resucita, sale del sepulcro \u201cligados con vendas los pies y las manos, y el rostro envuelto en un sudario\u201d (Jua 11:44). Pero estas \u201cvendas\u201d que \u201cataban\u201d a L\u00e1zaro estaban impregnadas en los perfumes mortuorios (Jua 19:39.40). As\u00ed, Jn, al destacar s\u00f3lo este rasgo excepcional, evocaba mejor, t\u00edpicamente, la interpretaci\u00f3n funeral que de aquella acci\u00f3n iba a dar el mismo Cristo: \u201cDejadla; lo guard\u00f3 para el d\u00eda de mi sepultura\u201d (v.7).<br \/>\n\tParecer\u00eda que Mar\u00eda hab\u00eda o\u00eddo alguna vez la proximidad de su muerte y habr\u00eda comprado aquel perfume para emplearlo en el embalsamamiento jud\u00edo del cuerpo del Se\u00f1or. Pero no es \u00e9ste el sentido. Habr\u00eda que suponer muchas cosas. El esp\u00edritu del relato es otro, y con \u00e9l coincide lo que dicen los sin\u00f3pticos.<br \/>\n\tMc lo precisa: ella se adelant\u00f3 a \u201cperfumar mi cuerpo para la sepultura\u201d (Mar 14:8; cf. Mat 26:12).<br \/>\n\tEste perfume que Mar\u00eda ten\u00eda, al emplearlo as\u00ed en Cristo, por deferencia, cuya muerte era inminente, vino, sin saberlo, como acaece en otros episodios del evangelio de Jn (Mat 11:51; Mat 19:24), a cumplir un rito simb\u00f3lico que, si era homenaje a Cristo, ven\u00eda a evocar y a ser una anticipaci\u00f3n del embalsamamiento que har\u00edan de su cuerpo despu\u00e9s de su muerte. Es un trozo m\u00e1s del valor hist\u00f3rico-simbolista del evangelio de Jn.<br \/>\n\tDespu\u00e9s de relatarse esta escena, Jn a\u00f1ade: \u201cY la casa se llen\u00f3 del olor del ung\u00fcento\u201d (v.3c). Si con ello se quiere destacar nleon\u00e1sticamente la intensidad, pureza y valor de aquel perfume acaso pudiera tambi\u00e9n tener ello un valor simbolista. Podr\u00eda aludir a lo que recogen Mt-Mc sobre la divulgaci\u00f3n de aquella acci\u00f3n, y que estaba en el ambiente de la tradici\u00f3n cristiana primitiva: \u201cdonde se predique este evangelio, en todo el mundo, se dir\u00e1 tambi\u00e9n lo que ella ha hecho, para su memoria\u201d (Mat 26:23;  Mar 14:9).<br \/>\n\tLos sin\u00f3pticos dicen que, ante esta acci\u00f3n, los \u201cdisc\u00edpulos\u201d protestaron, porque se pod\u00eda haber vendido este perfume y haber dado su importe a los pobres. Pero Jn matiza y pone en evidencia que fue Judas (Jua 6:70; Jua 13:21-30; Jua 17:12). Porque \u00e9l fue el iniciador o el m\u00e1s fuerte objetante a esto, y al que luego, ingenua e incautamente, se le hab\u00edan unido algunos disc\u00edpulos.<br \/>\n\tY Jn declara que el motivo es que Judas era \u201cladr\u00f3n,\u201d que robaba de la peque\u00f1a \u201ccaja\u201d del colegio apost\u00f3lico. Pero a ello le respondi\u00f3 Cristo.<br \/>\nLa frase con que Cristo dice que \u201ca los pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros\u201d (v.7b), no tiene un valor prof\u00e9tico. Es un enunciado de tipo \u201csapiencial\u201d y teniendo en cuenta el curso ordinario de las cosas.<br \/>\n\tEs lo que se le\u00eda con esta misma perspectiva en la Ley: \u201cNunca dejar\u00e1 de haber pobres en la tierra\u201d (Deu 15:11). Y en los escritos rab\u00ednicos se lee que, en los d\u00edas del Mes\u00edas, \u201csiempre habr\u00e1 pobres\u201d1.<\/p>\n<p>La entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n,Deu 12:9-19 (Mat 21:1-11; Mar 19:29-44). Cf. comentario a Mat 21:1-11<br \/>\n9 Una gran muchedumbre de jud\u00edos supo que estaba all\u00ed, y vinieron, no s\u00f3lo por Jes\u00fas, sino por ver a L\u00e1zaro, a quien hab\u00eda resucitado de entre los muertos. 10 Los pr\u00edncipes de los sacerdotes hab\u00edan resuelto matar a L\u00e1zaro, 11pues por \u00e9l muchos jud\u00edos iban y cre\u00edan en Jes\u00fas. 12 Al d\u00eda siguiente, la numerosa muchedumbre que hab\u00eda venido a la fiesta, habiendo o\u00eddo que Jes\u00fas llegaba a Jerusal\u00e9n, 13 tomaron ramos de palmeras y salieron a su encuentro gritando: \u00a1Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or, y el Rey de Israel. 14 Habiendo Jes\u00fas encontrado un burro, mont\u00f3 sobre \u00e9l, seg\u00fan est\u00e1 escrito: 15 \u201cNo temas, hija de Si\u00f3n; he aqu\u00ed que viene tu rey montado sobre un burro.\u201d 16 Esto no lo entendieron, desde luego, los disc\u00edpulos; pero, cuando fu\u00e9 glorificado Jes\u00fas, entonces recordaron que de El estaban escritas estas cosas que ellos le hab\u00edan hecho.   17  Les rend\u00eda testimonio la muchedumbre que estaba con El cuando llam\u00f3 a L\u00e1zaro del sepulcro y le resucit\u00f3 de entre los muertos.  18  Por esto le sali\u00f3 al encuentro la multitud, porque hab\u00edan o\u00eddo que hab\u00eda hecho este milagro. 19 Entretanto, los fariseos se dec\u00edan: Ya veis que no adelantamos nada, ya veis que todo el mundo se va en pos de El.<\/p>\n<p>Jn es el \u00fanico evangelista que precisa expl\u00edcitamente el d\u00eda de esta entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n. Fue \u201cal d\u00eda siguiente\u201d de la unci\u00f3n en Betania, la cual, seg\u00fan \u00e9l mismo, fue \u201cseis d\u00edas antes c\u00ede la Pascua\u201d (v.12.1).<br \/>\n\tEl relato de Jn es el m\u00e1s esquem\u00e1tico de todos. Conforme a su procedimiento, va buscando, en general, la sustancia del hecho: el valor doctrinal. La exposici\u00f3n exeg\u00e9tica de conjunto se hizo antes, al exponer el relato de Mt (cf. Comentario a Mat 21:1-11). Por seguir este procedimiento esquem\u00e1tico, omite todo lo anecd\u00f3tico y providencial que cuentan: c\u00f3mo El mismo toma la iniciativa para presentarse, en esta escena mesi\u00e1nica, en Jerusal\u00e9n (Mat 21:1-7 par.).<br \/>\n\tLa resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro tuvo su repercusi\u00f3n sobre \u201cuna gran muchedumbre de jud\u00edos\u201d (v.9) que vinieron a Betania, no s\u00f3lo por ver a Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n por ver a L\u00e1zaro resucitado. Este milagro hizo que \u201cmuchos jud\u00edos iban (a Betania) y cre\u00edan en \u00e9l (Jes\u00fas)\u201d (v.11).<br \/>\n\tJn destaca en esta escena dos distintas \u201cmuchedumbres\u201d de gentes que entran enjuego para la aclamaci\u00f3n mesi\u00e1nica a Cristo.<br \/>\n\tUna es la \u201cnumerosa muchedumbre que hab\u00eda venido a la fiesta\u201d (v.12). Son los de fuera de Jerusal\u00e9n. Sobre todo deben de ser los galileos, sus compatriotas. Posiblemente gran n\u00famero de \u00e9stos tendr\u00edan sus tiendas montadas en las laderas del monte de los Olivos, por donde iba ahora a descender Cristo. Estos, al saber que \u201cven\u00eda a Jerusal\u00e9n,\u201d salieron a su encuentro.<br \/>\n\tOtra turba que se pone en juego son las gentes que hab\u00edan estado con El cuando resucit\u00f3 a L\u00e1zaro (v.17). Pero Jn estructura la presencia literaria de estas turbas en plan de \u201cinclusi\u00f3n semita\u201d (v.12.17.18).<br \/>\n\tY en contraposici\u00f3n a los sin\u00f3pticos, es el \u00fanico que dice que salieron a recibirle con \u201cpalmas.\u201d<br \/>\n\tCon este detalle exclusivamente destacado, posiblemente quiere el evangelista no s\u00f3lo decir el sentido alegre y triunfal de aquella aclamaci\u00f3n (Jdt 15:12 grieg; 1Ma 13:51; 2Ma 10:7), sino tambi\u00e9n evocar con su simbolismo la aclamaci\u00f3n, inconsciente entonces, de las turbas a Cristo, Rey y Dios, como, con palmas en la manos, aclaman as\u00ed los elegidos a Dios y al Cordero en el Apocalipsis (Rev 7:9.10). Tambi\u00e9n podr\u00eda ser una evocaci\u00f3n de la fiesta de los Tabern\u00e1culos, en la cual, uno de los ramos que se llevaba en las manos era de \u201cpalmas,\u201d y cuya fiesta fue evocada por \u00e9l en el cap\u00edtulo 7.<br \/>\n\tJn es el \u00fanico evangelista que, a prop\u00f3sito de hacer Cristo su entrada mesi\u00e1nica montado en un \u201casno,\u201d trae a colaci\u00f3n una cita libremente tomada del profeta Zacar\u00edas (Rev 9:9). Jn desea s\u00f3lo destacar con ello el aspecto pac\u00edfico de su entrada y su reinado. Por eso omite el \u201cal\u00e9grate\u201d del profeta, y destaca s\u00f3lo el \u201cno temas.\u201d No entra con tropas, que no tiene, como le dir\u00e1 a Pilato (Jua 18:36), ni entra ostentosamente para avasallar con la muerte a los enemigos. La frase \u201cno temas,\u201d probablemente va cargada, como en otros profetas (Sof 3:16; Sof 3:52Cr 40:9), del anuncio de especiales manifestaciones y bendiciones divinas. Es el ingreso para el reinado del \u201cPr\u00edncipe de la paz.\u201d Cristo quiso incluso, para llamar la atenci\u00f3n sobre el texto del profeta, dar una realizaci\u00f3n material a aquel anuncio profetico.<br \/>\n\tEl hacer la entrada montado sobre un asno no indica, en el antiguo Oriente, sentido de pobreza; serv\u00eda de cabalgadura a reyes y nobles (Gen 22:3; Exo 4:20; Num 22:21; Jue 5:10; Jue 10:4; 2Sa 17:23; 1Re 2:40; 1Re 13:13, etc.). Sin embargo, en esta \u00e9poca ven\u00eda a indicar falta de ostentaci\u00f3n, frente a las mug\u00edas y caballos usados. Era, pues, la entrada de un rey pac\u00edfico, sin el brillo ostentoso del dominador.<br \/>\n\tJn, conforme dice en otras ocasiones (1Re 2:22; 1Re 7:39; 1Re 20:9), destaca que, cuando hicieron esto los \u201cdisc\u00edpulos,\u201d no comprendieron todo el alcance prof\u00e9tico que en ello se encerraba, sino que lo comprendieron m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la \u201cglorificaci\u00f3n\u201d de Cristo, es decir, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. Bajo la iluminaci\u00f3n de Pentecost\u00e9s, \u201crecordaron\u201d (Jua 14:26) la relaci\u00f3n providencial entre el anuncio prof\u00e9tico-poetico de Zacar\u00edas sobre el Rey Mes\u00edas y su realizaci\u00f3n, que incluso materialmente se hab\u00eda cumplido en aquel movimiento mesi\u00e1nico. Parece que la queja farisaica que se hace en el v.19, respondiendo por \u201cinclusi\u00f3n semita\u201d a los vers\u00edculos 10 y 11, hace ver que estos fariseos no son ajenos a los pr\u00edncipes de los sacerdotes que acordaron su muerte (Jua 11:47), y parece que con esta reflexi\u00f3n amarga invitan a que se precipiten los acontecimientos: la prisi\u00f3n y muerte de Cristo. \u201cYa veis que no adelantamos nada, ya veis que todo el mundo se va en pos de \u00e9l.\u201d<br \/>\n\tPara una valoraci\u00f3n complementaria de esta \u201centrada mesi\u00e1nica\u201d de Cristo en Jn, es necesario ver el Comentano a Mat 21:1-11.<\/p>\n<p>Cristo anuncia su glorificaci\u00f3n al ir a la muerte,Mat 12:20-36.<br \/>\n\tEsta secci\u00f3n tiene dos pasajes: uno es el relato de unos \u201cgriegos\u201d que quieren ver a Cristo (v.20-22); el segundo es un discurso de Cristo sobre su glorificaci\u00f3n en su muerte (v.23-36).<\/p>\n<p>Unos griegos quieren ver a Cristo,Mat 2:20-22.<br \/>\n20 Hab\u00eda algunos griegos entre los que hab\u00edan subido a adorar en la fiesta. 21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Se\u00f1or, queremos ver a Jes\u00fas. 22 Felipe fue y se lo dijo a Andr\u00e9s; Andr\u00e9s y Felipe vinieron y se lo dijeron a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Este relato es propio de Jn. Generalmente se suele considerar como un episodio m\u00e1s en la entrada mesi\u00e1nica de Cristo en Jerusal\u00e9n. Sin embargo, no es evidente. La forma como Jn lo introduce, aun suponiendo su desplazamiento de la inserci\u00f3n en el relato por causa de la \u201cinclusi\u00f3n semita,\u201d sugiere preferentemente un momento hist\u00f3rico distinto (v.20).<br \/>\n\tAdem\u00e1s, van a decir que quieren \u201cverle\u201d (v.21). Pero \u00bf\u201dverle cuando ya lo habr\u00edan de estar viendo en el cortejo? Sugiere todo momentos distintos.<br \/>\n\tSe trata de un grupo de \u201cgriegos\u201d (\u0395\u03bb\u03bb\u03b7\u03bd\u03b5\u03c2 ). Con este t\u00e9rmino pueden designarse no s\u00f3lo el griego de naci\u00f3n, sino tambi\u00e9n los que de alguna manera estaban imbuidos por los usos griegos &#8211; precisamente la Vg. lo traduce por \u201cgentiles\u201d &#8211; y, dentro de los que practicaban el judaismo, tambi\u00e9n se llama as\u00ed a los que no son de raza jud\u00eda 2.<br \/>\n\tSi el t\u00e9rmino, aisladamente valorado, puede tener significaciones distintas, es el contexto del evangelio de Jn el que puede precisarlo. En un pasaje del mismo se cita con este nombre a los gentiles del Imperio, en contraposici\u00f3n a los jud\u00edos de la di\u00e1spora. Dicen los jud\u00edos de Cristo: \u201c\u00bfAcaso ir\u00e1 a la dispersi\u00f3n de los griegos y ense\u00f1ar\u00e1 a los griegos?\u201d (Jua 7:35). El genitivo usado: \u201cde los griegos,\u201d indica los pueblos entre los cuales se encuentran diseminados los jud\u00edos (1Pe 1:1). \u201cGriegos,\u201d por tanto, son gentes no jud\u00edas. Pero, como \u00e9stos que aqu\u00ed se citan hab\u00edan \u201csubido a Jerusal\u00e9n para adorar en la fiesta,\u201d se trata de gentiles muy afectos al juda\u00edsmo religioso, ya fuesen \u201cpros\u00e9litos\u201d o, al menos, fuertes simpatizantes con la religi\u00f3n jud\u00eda, del tipo del centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam (Luc 7:2ss) o del centuri\u00f3n Cornelio (Hec 10:1ss).<br \/>\n\tLa presencia de estos griegos en este pasaje, sea que perteneciese al episodio de la entrada mesi\u00e1nica, sea que corresponda a otro momento hist\u00f3rico posterior, parece que por su finalidad, en la situaci\u00f3n literaria en que se encuentra, es indicar que tambi\u00e9n se unen al triunfo mesi\u00e1nico de Cristo gentes no jud\u00edas, y por las cuales tambi\u00e9n Cristo hace su entrada y su redenci\u00f3n. En el evangelio simbolista de Jn, este episodio hist\u00f3rico es la sugerencia y s\u00edmbolo de la universalidad de incorporaci\u00f3n de las gentes al redil de Cristo, conforme a la doctrina antes relatada por Jn de \u201cun solo reba\u00f1o y un solo pastor\u201d (Jua 10:16), ya que lo que pretenden es \u201cver\u201d a Cristo (v.21).<br \/>\n\tEste grupo de \u201cgriegos,\u201d sea que oyeron hablar de El o experimentaron la conmoci\u00f3n de aquel d\u00eda en Jerusal\u00e9n, quieren \u201cver\u201d a Cristo. Seguro que esta pretensi\u00f3n no era una simple curiosidad. La inserci\u00f3n de este episodio aqu\u00ed, junto con su valor simb\u00f3lico, hace pensar que pretenden con este contacto buscar la \u201cluz\u201d (Jua 1:37-39; cf. 1:39-50; 1:14). Es lo que pide el evangelio de Jn. Y acaso con la sugerencia en esta palabra \u201cver,\u201d de \u201ccreer\u201d en Cristo (cf. Jua 14:9).<br \/>\n\tFelipe, sin tomar decisi\u00f3n por s\u00ed mismo, como en otros casos (Jua 6:4; Jua 14:8), se lo fue a consultar a Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n, ambos tambi\u00e9n de Betsaida (Jua 1:44). Y los \u00fanicos ap\u00f3stoles que tienen nombres griegos. Acaso fueron razones de amistad. Betsaida de Galilea pertenec\u00eda a la Gaulan\u00edtide, pero a los jud\u00edos de Betsaida se los consideraba galileos (cf. Mat 11:21). Josefo parece situar esta villa en Galilea (\u03b2 . L, III 3:1). Podr\u00eda haber influido la profec\u00eda de Isa\u00edas (9:1-7) en el deseo de mencionar aqu\u00ed a estas gentes de \u201cGalilea de los gentiles.\u201d<br \/>\n\tAmbos vinieron y trasmitieron al Se\u00f1or este deseo. Pero nada m\u00e1s se dice expl\u00edcitamente sobre este episodio. La historicidad del mismo se ve acusada en toda estructura y en su misma terminaci\u00f3n abrupta.<\/p>\n<p>Cristo anuncia su glorificaci\u00f3n por su muerte, 12:23-36.<br \/>\n\tEl discurso de Cristo, literariamente, es respuesta a la comunicaci\u00f3n de Felipe y Andr\u00e9s (v.23), aunque el verbo usado (\u03b1\u03c0\u03bf\u03ba\u03c1\u03af\u03bd\u03b5\u03c4\u03b1\u03b9 )! lo mismo puede significar \u201cresponder\u201d que \u201ctomar la palabra,\u201d \u201chablar.\u201d Como aqu\u00ed, en que el tono del mismo rebasa la respuesta directa. Los \u201cgriegos\u201d no deben estar presentes. Ni hab\u00eda llegado la hora de la evangelizaci\u00f3n directa por Cristo de los gentiles. En cambio, se introduce despu\u00e9s una \u201cmuchedumbre\u201d que estaba presente (v.29) y que interviene en di\u00e1logo con Cristo (v.34.30). Todo esto hace pensar que el episodio de los griegos\u201d sirve de pretexto literario para evocar con ello la universalidad del fruto de la muerte de Cristo, en el discurso que Jes\u00fas, con este motivo literario, pronuncia. No ser\u00eda m\u00e1s que un caso concreto de la estructura sint\u00e9tica del evangelio de Jn y del desarrollo evang\u00e9lico de su teolog\u00eda; lo mismo que desarrolla aqu\u00ed temas con cronolog\u00eda diversa, varios pasajes est\u00e1n en otros lugares. Se ve, en partes, el artificio redaccional.<\/p>\n<p>23 Jes\u00fas les contest\u00f3 diciendo: Es llegada la hora en que el Hijo del hombre ser\u00e1 glorificado. 24En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedar\u00e1 solo; pero, si muere, llevar\u00e1 mucho fruto. 2S El que ama su alma, la pierde; pero el que aborrece su alma en este mundo, la guardar\u00e1 para la vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo est\u00e9, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor; si alguno me sirve, mi Padre le honrar\u00e1. 27 Ahora mi alma se siente turbada. \u00bfY qu\u00e9 dir\u00e9? \u00bfPadre, l\u00edbrame de esta hora? \u00a1Mas para esto he venido Yo a esta hora! 28 Padre, glorifica tu nombre. Lleg\u00f3 entonces una voz del cielo: \u201cLe glorifiqu\u00e9 y de nuevo le glorificar\u00e9.\u201d 29 La muchedumbre que all\u00ed estaba y oy\u00f3, dec\u00eda que hab\u00eda tronado; otros dec\u00edan: Le habl\u00f3 un \u00e1ngel. 30 Jes\u00fas respondi\u00f3 y dijo: No por m\u00ed se ha dejado o\u00edr esta voz, sino por vosotros. 31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el pr\u00edncipe de este mundo ser\u00e1 arrojado fuera, 32 y Yo, si fuere levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos a m\u00ed. 33 Esto lo dec\u00eda indicando de qu\u00e9 muerte hab\u00eda de morir. 34 La multitud le contest\u00f3: Nosotros sabemos por la Ley que el Mes\u00edas permanece para siempre. \u00bfC\u00f3mo, pues, dices t\u00fa que el Hijo del hombre ha de ser levantado? \u00bfQui\u00e9n es ese Hijo del hombre? 35 D\u00edjoles Jes\u00fas: Por poco tiempo a\u00fan est\u00e1 la Luz en medio de vosotros. Caminad mientras ten\u00e9is luz, para que no os sorprendan las tinieblas, pues el que camina en tinieblas no sabe por d\u00f3nde va. 36 Mientras ten\u00e9is luz, creed en la Luz, para ser hijos de la luz. Esto dijo Jes\u00fas, y, partiendo, se ocult\u00f3 de ellos.<\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n tiene diversas partes, que se consideran separadamente.<\/p>\n<p>La Ense\u00f1anza de Cristo Sobre Su Muerte (v.23-26).<br \/>\n\tLa \u201chora\u201d de la muerte de Cristo \u201cya lleg\u00f3,\u201d pues es inminente. Hecha la entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n, el per\u00edodo para su muerte est\u00e1 ya en marcha. Esta \u201chora\u201d es la tantas veces anunciada (Jua 2:4; Jua 7:30; Jua 8:20; Jua 13:1; Jua 17:1) y la que regul\u00f3 su vida.<br \/>\n\tPero esta \u201chora\u201d es la hora en que el Hijo del hombre \u201cser\u00e1 glorificado.\u201d Jn es el evangelista que, por excelencia, destaca la muerte de Cristo como su triunfo: no s\u00f3lo victoria sobre el pecado, sino \u201cpaso,\u201d pascua, al Padre (Jua 13:1) e ingreso de su humanidad en la plenitud de sus derechos divinos (Jua 17:1b.5.24). Es un tema eje en el enfoque del evangelio de Jn.<br \/>\n\tIlustraci\u00f3n de este triunfo es la comparaci\u00f3n parab\u00f3lica con el grano de trigo. Si \u00e9ste no \u201ccae\u201d en tierra y \u201cmuere,\u201d no fructifica; queda \u00e9l solo; pero, si \u201cmuere,\u201d es cuando fructifica y \u201cda mucho fruto.\u201d No es una consideraci\u00f3n cient\u00edfica del grano que muere, pues si esto sucediera, no surgir\u00eda la espiga. Es una apreciaci\u00f3n popular, usual. Posiblemente un refr\u00e1n o casi calcado en \u00e9l. Lo que Cristo ense\u00f1a con un s\u00edmil es la riqueza del fruto universal (Jua 11:52) de su muerte.<br \/>\n\tLos dos vers\u00edculos siguientes encierran una ense\u00f1anza calcada en el ejemplo de su muerte.<br \/>\n\tEl que \u201csirve\u201d a Cristo ha de \u201cseguirle.\u201d Donde Cristo est\u00e1, tambi\u00e9n deber\u00e1 estar \u00e9l. Si El est\u00e1 ahora en la muerte, tambi\u00e9n el servidor ha de \u201cseguirle\u201d por este camino. Es el tema tan repetido por los sin\u00f3pticos: \u201cEl que quiera venir en pos de m\u00ed, nieg\u00faese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u201d (Mat 16:24 par.). La ense\u00f1anza no se limita a solos los ap\u00f3stoles o disc\u00edpulos; la universalidad de la formulaci\u00f3n lo indica. Esto exige, en \u201corden a la vida eterna,\u201d perder su \u201calma\u201d en este \u201cmundo.\u201d En Jn, frecuentemente, el \u201cmundo\u201d tiene el sentido de los hombres malos. Por eso, el que quiera \u201cguardarla\u201d intacta y preservarla (Jua 17:12) para la vida eterna, ha de perderla para la vida de este \u201cmundo\u201d malo, ha de \u201codiar su alma.\u201d \u201cAlma,\u201d conforme al modo semita, est\u00e1 por vida o persona. Y \u201codiar\u201d (o \u03bc\u03b9\u03c3\u03ce\u03bd ) es el modo semita, hiperb\u00f3lico y rotundo , de expresar lo que no se quiere o no se debe hacer (Deu 21:15; Rom 9:13; Mat 10:37; comp. Luc 14:26).<br \/>\n\tEl premio a este \u201cservicio\u201d y \u201cseguimiento\u201d a Cristo es que el Padre le \u201chonrar\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>La Turbaci\u00f3n De Cristo Ante Su Muerte (v.27).<br \/>\n\tLa proximidad de la muerte hace sentir a Cristo su amargura: sinti\u00f3 \u201cturbaci\u00f3n\u201d (\u03c4\u03b5\u03c4\u03bf\u03c6\u03b1\u03c7\u03c4\u03b1\u03b9 ).l En \u03b9  Cristo no fue una turbaci\u00f3nal margen de su consentimiento. Es un caso an\u00e1logo a Getseman\u00ed 3. Por eso, ante esta turbaci\u00f3n, se pregunta qu\u00e9 ha de hacer. Los vers\u00edculos con su respuesta presentan una interpretaci\u00f3n diversa:<\/p>\n<p>a) \u201cPadre, l\u00edbrame de esta hora\u201d<br \/>\nb) \u201cMas para esto he venido Yo a esta hora.\u201d<\/p>\n<p>Para unos, en el vers\u00edculo a, Cristo, al estilo de Getsemam, pedir\u00eda, permitiendo expresar a la naturaleza en un primer momento el dolor, que le librase de esta hora de muerte. Pero al punto, como en el huerto, se someter\u00eda a la voluntad del Padre.<br \/>\n\tOtros interpretan el vers\u00edculo a en forma interrogativa. Sabido es que la puntuaci\u00f3n en los c\u00f3dices no se hizo hasta el siglo IV-V. El sentido ser\u00eda: Cristo, ante la \u201cturbaci\u00f3n,\u201d se pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 dir\u00e9?\u201d Y la respuesta ser\u00eda interrogativa y dubitativamente: \u201c\u00bfPadre, l\u00edbrame de esta hora?\u201d Dos formas interrogativas seguidas son frecuentes en el Nuevo Testamento (Jua 11:56).<br \/>\n\tEn todo caso, la respuesta plena de Cristo es clara\/No pide esto, porque precisamente para morir por los hombres vino El a esta \u201chora.\u201d La segunda interpretaci\u00f3n es m\u00e1s l\u00f3gica (Jua 18:11; cf. Heb 5:7-9).<\/p>\n<p>Cristo Pide la Glorificaci\u00f3n del Padre (v.28-33).<br \/>\n\tSometi\u00e9ndose as\u00ed al plan del Padre, pide abiertamente que \u201cglorifique su nombre\u201d (el del Padre). Nombre es el conocido semitismo que est\u00e1 por la persona. La \u201cglorificaci\u00f3n\u201d del Padre es el fin de toda la obra de Cristo. Es, abiertamente, todo el tema que recoge Jn en su evangelio. Y el mismo Cristo, poco despu\u00e9s, en la \u201coraci\u00f3n sacerdotal,\u201d ser\u00e1 lo que pide al Padre como termino de su obra: que glorifique en su muerte al Hijo, acredit\u00e1ndole y rubricando as\u00ed su mesianismo y filiaci\u00f3n divina, pero precisamente \u201cpara que el Hijo te glorifique\u201d (Jua 17:4.5).<br \/>\n\tA esta oraci\u00f3n de Cristo, reson\u00f3 una \u201cvoz del cielo\u201d que anunci\u00f3 que su oraci\u00f3n fue o\u00edda: \u201cLe glorifiqu\u00e9 (el nombre del Padre) y le glorificar\u00e9 de nuevo.\u201d Le \u201cglorific\u00f3\u201d por toda la obra de Cristo (Jua 17:4), y le \u201cglorificar\u00e1\u201d por su muerte triunfal (v.23), con su resurrecci\u00f3n (Jua 17:1.5) y con el cumplimiento de la \u201cpromesa\u201d que Cristo les hizo de enviar al Esp\u00edritu Santo; todo lo cual era la \u201cglorificaci\u00f3n\u201d del Padre en el Hijo.<br \/>\n\tEsta oraci\u00f3n y \u201celevaci\u00f3n\u201d de Cristo est\u00e1 enmarcada por una \u201cmuchedumbre de gentes,\u201d las cuales, al o\u00edr esta voz venida del cielo, la interpretan a su modo. Venida del cielo y como respuesta a la oraci\u00f3n de Cristo, no podr\u00eda ser sino una ratificaci\u00f3n a la misma. Unos interpretaron aquel sonido diciendo que hab\u00eda \u201ctronado,\u201d pero en el sentido de aquel ambiente en el que el trueno, como se le\u00eda en el Antiguo Testamento, era la voz de Dios (Sal 29:3-9; Job 37:Job 4:5; 1Sa 12:18; Exo 19:16). En el \u00e9xodo se dice que Mois\u00e9s hablaba a Dios en el Sina\u00ed, y\u201dYahv\u00e9 le respond\u00eda mediante el trueno\u201d (Ex 19). Para otros, le \u201chabl\u00f3 un \u00e1ngel.\u201d La historia de Israel les hab\u00eda familiarizado con apariciones de \u00e1ngeles, como manifestadores de la voluntad de Dios. Exponiendo San Pablo su fe ante el Sanedr\u00edn, lo defienden diciendo: \u201c\u00bfY qu\u00e9 si le habl\u00f3 un esp\u00edritu o un \u00e1ngel?\u201d (Hec 23:9; cf. Dan 4:28).<br \/>\n\tAnte aquella expectaci\u00f3n, Cristo les destaca el valor apolog\u00e9tico de aquella voz (Jua 11:42). No fue por \u00e9l. El no la necesitaba. El estaba siempre en plena comunicaci\u00f3n con el Padre, no haciendo m\u00e1s que lo que el Padre quer\u00eda. El signo de esta voz fue por causa de ellos, para que viesen c\u00f3mo el Padre respond\u00eda a sus ruegos, y c\u00f3mo ya as\u00ed, de antemano, promet\u00eda rubricar la obra de Cristo.<br \/>\n\tLa muerte de Cristo es la glorificaci\u00f3n del Padre, porque en ella van a suceder tres cosas.<br \/>\n\t1) \u201cEl juicio de este mundo.\u201d El juicio es aqu\u00ed un semitismo bien conocido, cuyo sentido es la \u201ccondenaci\u00f3n\u201d (Jua 3:19; Jua 5:29). El \u201cmundo\u201d son aqu\u00ed en Jn los hombres malos, hostiles a Cristo y a la Luz (Jua 7:7; Jua 8:23, etc.). El \u201cmundo\u201d se condena autom\u00e1ticamente por su postura ante la obra de Cristo, acreditada en su resurrecci\u00f3n (Jua 3:19).<br \/>\n\t2) \u201cEl pr\u00edncipe de este mundo ser\u00e1 arrojado fuera\u201d (Jua 14:30; Jua 16:11). Es el mismo t\u00edtulo con que le designan los rabinos. Y es el t\u00edtulo con que estos rabinos designan ciertos principados ang\u00e9licos. La misma representaci\u00f3n de Sat\u00e1n como moderador del mundo est\u00e1 en consonancia con la tradici\u00f3n talm\u00fadica 4. Este pr\u00edncipe es Sat\u00e1n. San Pablo le llega a llamar \u201cel dios de este mundo\u201d (2Co 4:4). Naturalmente, no es que Satan\u00e1s tenga verdadero dominio sobre este mundo (Luc 4:6 par.); pero \u00e9l influye en los hombres para apartarlos del reino de Cristo (Efe 2:2; Efe 6:11.12). Y, conforme al concepto semita de \u201ccausalidad,\u201d se le aplica a \u00e9l, sin m\u00e1s, lo que es s\u00f3lo un influjo y sugesti\u00f3n sobre los hombres.<br \/>\n\tPero la muerte de Cristo es la victoria sobre el pecado y sobre sus consecuencias en los seres humanos , entre los que est\u00e1 el imperio tir\u00e1nico de Satan\u00e1s (Col 1:13).<br \/>\n\t3) Cuando Cristo sea \u201clevantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos a m\u00ed.\u201d Varias palabras de Cristo, en sus momentos hist\u00f3ricos, debieron de ser, en varios casos, enigma para los disc\u00edpulos. Pero,a la hora de la composici\u00f3n del evangelio, Jn matiza que lo dijo indicando la muerte de cruz que le aguardaba (Jua 2:22).<br \/>\n\tSi Cristo, como Jn simbolista destaca aqu\u00ed, es \u201celevado\u201d en la cruz, es elevaci\u00f3n triunfal, posiblemente sugerida simb\u00f3licamente en Jn por su ascensi\u00f3n, como parece indicarlo la misma construcci\u00f3n de la frase: cuando \u201csea levantado de la tierra,\u201d mismo que su semejanza con las alusiones que se hace en otros pasajes (Jua 3:14; Jua 8:28; Jua 6:62; Jua 13:1; Jua 17:1.4.24). Al \u201csubir\u201d<br \/>\n\tCristo as\u00ed a su trono, es cuando comienza su obra de conquista en plenitud. Es la \u201chora\u201d en la que atraer\u00e1 a todos a s\u00ed. Es la hora de su reinado, porque \u201ctodos\u201d &#8211; en la forma semita rotunda de expresi\u00f3n &#8211; podr\u00e1n reconocerle por el Mes\u00edas Hijo de Dios. En su muerte ver\u00e1n el plan del Padre, y en su resurrecci\u00f3n ver\u00e1n el sello divino. Abiertamente lo recalca Jn en otro pasaje. Dice Cristo: \u201cCuando levant\u00e9is al Hijo del hombre, entonces conocer\u00e9is que soy Yo, y no hago nada de m\u00ed mismo, sino que, seg\u00fan me ense\u00f1\u00f3 el Padre, as\u00ed hablo\u201d (Jua 8:28). Y as\u00ed, la cruz no ser\u00e1 signo de infamia (Gal 3:13), sino trono triunfal de la realeza espiritual de Cristo en el mundo.<br \/>\n\tSi Cristo es elevado para cumplir el plan del Padre y transformar la cruz en trono de su reino espiritual, en su redacci\u00f3n literaria, m\u00e1xime en la estructura de este evangelio, pudiera pensarse que lo es tambi\u00e9n para ser visto. Y as\u00ed vendr\u00eda a ser la respuesta al deseo de los griegos que deseaban \u201cverle\u201d 4.<\/p>\n<p>Desconcierto en la muchedumbre ante estas palabras (v.34-36).<br \/>\n\tAnte la enigm\u00e1tica ense\u00f1anza de Cristo sobre su elevaci\u00f3n de la tierra, la \u201cmultitud\u201d se siente desconcertada. Sin estar en antecedentes, esta \u201celevaci\u00f3n de la tierra\u201d no pod\u00eda pensarse que fuese, fundamentalmente, la elevaci\u00f3n de Cristo en la cruz. El evangelista tiene buen cuidado en precisarlo a la hora de escribir su evangelio. La \u201cmultitud\u201d que le oye s\u00f3lo puede interpretarlo de una marcha o desaparici\u00f3n suya \u201cde la tierra.\u201d Pero, en este caso, \u00bfc\u00f3mo se compagina esto, dicen, con la Ley? Esta es aqu\u00ed toda la Escritura (Jua 1:17; Jua 10:34; Jua 15:25). La Escritura habla del reinado eterno del Mes\u00edas (Isa 9:6; Sal 110:4; Dan 7:13; Luc 1:33; 2Sa 7:16). Esta es la creencia que tiene esta \u201cmultitud.\u201d 5 Si el reinado del Mes\u00edas es \u201cpara siempre,\u201d \u00bfc\u00f3mo \u201cdices t\u00fa que el Hijo del hombre ha de ser levantado,\u201d es decir, desaparecido? Acaso piensan en una desaparici\u00f3n o ascensi\u00f3n suya al modo de lo que se dec\u00eda de El\u00edas. Pero en esta objeci\u00f3n se ve un eco, literario al menos, de la aclamaci\u00f3n que se hizo a Cristo como Rey Mes\u00edas. La muchedumbre comprende de sobra que El se da por Mes\u00edas, y por eso se plantean esta dificultad. \u201c\u00bfQui\u00e9n es ese Hijo del hombre,\u201d el Mes\u00edas, que as\u00ed desaparece y no cumple lo que la Escritura dice de \u00e9l? El t\u00edtulo de \u201cHijo del hombre,\u201d como t\u00edtulo mesi\u00e1nico, parece que fue usado s\u00f3lo en c\u00edrculos rab\u00ednicos 6.<br \/>\n\tLa  no sabe que esa desaparici\u00f3n ef\u00edmera a la muerte por la cruz es condici\u00f3n del plan del Padre. La respuesta de Cristo evita estas cuestiones. Si se declara abiertamente Mes\u00edas, pod\u00eda provocar excitaciones mesi\u00e1nicas inoportunas.<br \/>\n\tEn cambio, les advierte que se aprovechen del poco tiempo que a\u00fan est\u00e1 la \u201cLuz en medio de vosotros\u201d (Jua 8:14; Jua 9:5). Que caminen a la luz de sus ense\u00f1anzas. Era el modo de aceptarlo por Mes\u00edas y lograr la luz de vida.<br \/>\n\tDicho lo cual, se retir\u00f3 y se \u201cocult\u00f3\u201d de ellos. Es f\u00f3rmula literaria para indicar el fin de aquella ense\u00f1anza. No que se hubiese \u201cocultado\u201d definitivamente hasta su muerte. Por eso, no tiene el menor compromiso con las ense\u00f1anzas de Cristo en Jerusal\u00e9n en este corto per\u00edodo antes de su muerte que narran los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>La incredulidad jud\u00eda ante la obra de Cristo,Jua 12:37-43.<br \/>\n37 Aunque hab\u00eda hecho tan grandes milagros en medio de ellos, no cre\u00edan en \u00e9l, 38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isa\u00edas, que dice: \u201cSe\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n prest\u00f3 fe a nuestro mensaje? y el brazo del Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n ha sido revelado?\u201d 39 Por esto no pudieron creer, porque tambi\u00e9n hab\u00eda dicho Isa\u00edas: 40 \u201cEl ha cegado sus ojos y ha endurecido su coraz\u00f3n, no sea que con sus ojos vean, con su coraz\u00f3n entiendan, y se conviertan y los sane,\u201d 41 Esto dijo Isa\u00edas porque vio su gloria y habl\u00f3 de El. 42 Sin embargo, aun muchos de los jefes creyeron en El; pero por causa de los fariseos no le confesaban, temiendo ser excluidos de la sinagoga, 43 porque amaban m\u00e1s la gloria de los hombres que la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Al terminar de narrar la obra de Cristo, el evangelista se plantea un problema que tambi\u00e9n lo acusaron los sin\u00f3pticos: la reacci\u00f3n de Israel ante la obra de Cristo. \u00bfPor qu\u00e9 Israel no crey\u00f3 ante la obra de Cristo? Jn plantear\u00e1 el problema en toda su crudeza: a pesar de que \u00e9l hab\u00eda hecho \u201ctan grandes milagros\u201d y en tan gran n\u00famero (Jua 20:30; Jua 21:25) entre ellos, no creyeron en \u00e9l. En realidad, el evangelista habla del pueblo en general, de la actitud de Israel como tal, puesto que grupos minoritarios de jud\u00edos creyeron, v.gr., los ap\u00f3stoles y los \u201cmuchos jefes\u201d que aqu\u00ed mismo se reconoce (v.42), lo mismo que en otros pasajes se relata la fe de otros muchos en Cristo (Jua 2:23; Jua 3:2; Jua 7:31; Jua 11:47).<br \/>\n\tJn ve la raz\u00f3n honda de esto, aunque ya estaba indicado en la Escritura. En realidad, no porque est\u00e9 consignado en la Escritura se causa, sino que se va a realizar, s\u00ed, infaliblemente, por el hecho de estar consignado en ella; pero es porque est\u00e1 prof\u00e9ticamente consignado. As\u00ed, el evangelista ve en este hecho incre\u00edble, ya anunciado en Isa\u00edas, en su Poema del Siervo de Yahve, al Mes\u00edas doliente diciendo:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n creer\u00e1 lo que hemos o\u00eddo?<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n fue revelado el brazo de Yahv\u00e9?\u201d (Isa 53:1).<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de Isa\u00edas, ante la descripci\u00f3n que va a hacer del Mes\u00edas doliente, iba a resultar incre\u00edble. Y, sin embargo, ese \u201cSiervo\u201d doliente era el Mes\u00edas de Yahv\u00e9 7. En \u00e9l y en su obra estaba \u201cel brazo de Yahv\u00e9,\u201d es decir, el poder (Luc 1:51) y las maravillas de Dios.<br \/>\n\tPor eso, el evangelista ve el resultado de la obra de Cristo ante Israel a la luz de esta profec\u00eda. Y as\u00ed, ellos, con su resistencia, est\u00e1n cumpliendo la profec\u00eda de su incredulidad sobre el Mes\u00edas; y, sin saberlo, lo est\u00e1n confesando por tal.<br \/>\n\tEl evangelista insistir\u00e1, pleon\u00e1sticamente, en que no pod\u00edan creer, porque Dios los hab\u00eda cegado. Entra aqu\u00ed en juego la formulaci\u00f3n del concepto de \u201ccausalidad\u201d entre los semitas. Lo que Dios permite, o una consecuencia que ha de seguirse de algo, se lo aplican, sin m\u00e1s, a la causa primera. As\u00ed, Dios envi\u00f3 a Isa\u00edas a una misi\u00f3n prof\u00e9tica de iluminaci\u00f3n. Pero los jud\u00edos no le hicieron caso. Y se lo formula como una ceguera positiva que Dios causase 8. Pero el evangelista a\u00fan a\u00f1ade m\u00e1s para garantizar esta actitud de Israel ante Cristo-Dios. Es la visi\u00f3n que Isa\u00edas tiene de Dios sobre el templo (Isa 6:1-3). Al decir Jn que Isa\u00edas vio \u201csu gloria y habl\u00f3 de El,\u201d esto no se lo refiere a Yahv\u00e9, sino a Cristo. Esto es evidente. Pero de aqu\u00ed se sigue que Jn est\u00e1 proclamando la divinidad de Cristo al identificarlo con la teofan\u00eda de Yahv\u00e9 en el templo.<br \/>\n\t\u201cJuan puede hacer esta afirmaci\u00f3n porque sabe que la gloria del Padre es tambi\u00e9n la del Hijo (cf. Jua 12:28)\u201d (Vawter), pues no en vano \u201cYo y el Padre somos una sola cosa\u201d (Jua 10:30) y \u201cel Padre est\u00e1 en m\u00ed y Yo en \u00e9l\u201d (Jua 10:38).<br \/>\n\tY si Isa\u00edas \u201cvio\u201d de esta manera impl\u00edcita la gloria de Cristo en la teofan\u00eda citada, y si su predicaci\u00f3n al Israel de entonces era nombre de Dios resultaba infructuosa, la analog\u00eda de situaciones cobra una mayor realidad, ya que Dios es el mismo, e Israel, salvadas las generaciones, igualmente era el mismo: tiene la misma psicolog\u00eda, la misma actitud. y a\u00fan mayor culpa por los \u201cgrandes milagros\u201d (v.37) que Cristo hab\u00eda hecho entre ellos 9.<br \/>\n\tNo obstante esta actitud general de Israel, cegado por sus dirigentes fariseos, \u201cmuchos de sus jefes creyeron en El.\u201d Estos \u201cjefes\u201d son, sin duda, miembros del sanedr\u00edn, como se ve por otros pasajes de Jn (Jua 7:26.48). Entre \u00e9stos debieron de estar Nicodemo (Jua 3:1; Jua 7:50; Jua 19:39) y Jos\u00e9 de Arimatea (Jua 19:38). Pero eran creyentes privados. Externamente no lo manifestaban. La causa era por los fariseos. Estos eran los m\u00e1s hostiles enemigos de Cristo. Su influjo pod\u00eda actuar sobre los mismos \u201cjefes\u201d del sanedr\u00edn, provocando el que fuesen \u201cexcluidos de la sinagoga.\u201d 10 Les faltaba valor para afrontar esto. \u201cAmaban m\u00e1s la glor\u00eda de los hombres\u201d y que no los considerasen proscritos que \u201cla gloria de Dios\u201d (cf. Jua 2:23-25).<\/p>\n<p>Necesidad de creer en Cristo,Jua 12:44-50.<br \/>\n\tEsta \u00faltima secci\u00f3n del cap\u00edtulo presenta un car\u00e1cter especial. Ya en el vers\u00edculo 36 Cristo termin\u00f3 su discurso y se \u201cocult\u00f3\u201d de los oyentes. Luego Jn hace una reflexi\u00f3n por su cuenta sobre el hecho de la incredulidad jud\u00eda ante la obra y misi\u00f3n de Cristo. Y, terminada \u00e9sta, antes de comenzar el relato de la pasi\u00f3n, se introduce de nuevo a Cristo \u201cclamando,\u201d es decir, hablando en forma solemne y al modo de los profetas, una serie de ense\u00f1anzas sin vinculaci\u00f3n cronol\u00f3gica ni geogr\u00e1fica, y cuyas sentencias, conceptualmente, se encuentran diseminadas en diversos pasajes del mismo evangelio de Jn. Por esto \u201cse puede ver en ellas, o una recapitulaci\u00f3n de las declaraciones esenciales de Jes\u00fas, o m\u00e1s bien puede ser un fragmento yo\u00e1nnico insertado, en el momento de la edici\u00f3n, en la trama del evangelio primitivo.\u201d 11<\/p>\n<p>44 Jes\u00fas, clamando, dijo: El que cree en m\u00ed, no cree en m\u00ed, sino en el que me ha enviado: 45 y el que me ve, ve al que me ha enviado. 46 Y he venido como luz al mundo, para que todo el que cree en m\u00ed no permanezca en tinieblas. 47 Y si alguno escucha mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene ya quien le juzgue; la palabra que Yo he hablado, \u00e9sa le juzgar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda, 49 porque Yo no he hablado de m\u00ed mismo; el Padre mismo, que me ha enviado, es quien me mand\u00f3 lo que he de decir y hablar, 50 y Yo s\u00e9 que su precepto es la vida eterna. As\u00ed, pues, las cosas que Yo hablo las hablo seg\u00fan el Padre me ha dicho.<\/p>\n<p>1) V.44-45. El que \u201ccree\u201d y \u201cve\u201d &#8211; paralelismo &#8211; a Cristo, cree en el que le ha enviado, ya que El se presenta como Enviado del Padre (Jua 1:18; Jua 13:20). Y, adem\u00e1s, porque Cristo \u201cest\u00e1\u201d en el Padre (Jua 10:38; Jua 14:10ss; Jua 17:21). Por eso, el que \u201cve\u201d a Cristo ve en El al Padre (Jua 14:7.9), ya que, donde est\u00e1 el Hijo, est\u00e1 el Padre, que le comunica su divinidad y le \u201cenv\u00eda\u201d al mundo. Ver a Cristo con fe es \u201cver\u201d al Padre en el Hijo.<br \/>\n\t2) V.46. Cristo vino al mundo como \u201cluz\u201d para que se pueda ver la verdad y no perezca el que crea en El (Jua 1:4; Jua 3:19; Jua 8:12; Jua 9:5; Jua 12:34; cf. Jua 3:16b); es la luz que llena y da la vida moral.<br \/>\n\t3) V.47-48. Se expone c\u00f3mo la \u201cpalabra\u201d de Cristo, el Evangelio, va a \u201cjuzgar,\u201d condenar (Deu 31:26) al que no la reciba, pues \u201chay que hacer la verdad\u201d &#8211; su verdad &#8211; (Jua 3:21). En el \u201c\u00faltimo d\u00eda,\u201d escatolog\u00eda final, al que rechaz\u00f3 el mensaje de Cristo, su \u201cpalabra,\u201d que es su verdad, \u201cla Buena Nueva\u201d ser\u00e1 la que le \u201cjuzgue\u201d y \u201ccondene.\u201d La raz\u00f3n por que lo har\u00e1 la \u201cpalabra\u201d y no El, es porque El \u201cno ha venido a condenar el mundo, sino a salvar al mundo\u201d (Jua 3:17). En contraposici\u00f3n a lo que dec\u00edan algunos apocalipsis jud\u00edos, que no ve\u00edan en el Mes\u00edas m\u00e1s que un juez que, tomando al mundo tal como lo encontraba, sin hacerle intervenir en su salvaci\u00f3n, lo juzgaba y condenaba, Jn destaca en Cristo Mes\u00edas su misi\u00f3n salvadora.<br \/>\n\tEsta ense\u00f1anza judicial de la \u201cpalabra\u201d no va contra otras ense\u00f1anzas en el evangelio de Jn, en donde se dice que el que juzga es Cristo, puesto que el Padre le entreg\u00f3 a El todo el poder judicial sobre los seres humanos (Jua 5:22). Cristo no \u201ccondena\u201d sin m\u00e1s, pues vino a salvar. Pero es verdadero Juez del mundo. Si aqu\u00ed se destaca la \u201ccondenaci\u00f3n\u201d por hacerse el juicio ante la \u201cpalabra,\u201d es porque se quiere destacar el valor de \u00e9sta y lo que \u00e9sta significa para Cristo. Y es lo que expone el evangelista en el \u00faltimo grupo de ideas.<br \/>\n\t4) V.49-50. La raz\u00f3n \u00faltima de todo esto es que Cristo \u201cno ha hablado de s\u00ed mismo,\u201d sino lo que el Padre le orden\u00f3. As\u00ed, El no condena por s\u00ed mismo, sino por la \u201cpalabra\u201d y ante su c\u00f3digo, que es la voluntad del Padre. De aqu\u00ed le viene este gran poder a la \u201cpalabra\u201d (Jua 7:17; Jua 14:10).<br \/>\n\tSe destaca, por \u00faltimo, el valor del testimonio del Padre: El \u201csabe &#8211; presciencia de Cristo &#8211; que su precepto &#8211; la \u201cpalabra\u201d &#8211; es vida eterna\u201d (Jua 3:15.16.36; Jua 5:24.40; Jua 10:10.28).<br \/>\n\tAs\u00ed, este discurso de Cristo parece ser una s\u00edntesis yo\u00e1nnica de las ense\u00f1anzas fundamentales de Cristo. Este \u201cdiscurso\u201d es un programa esquem\u00e1tico, por qu\u00e9 El ser\u00e1 condenado 12. Es la lucha entre la Luz y la ceguera voluntaria de los dirigentes de Israel.<\/p>\n<p>  1 B. Vawter, O.C. (1972) P.483. &#8211; 2 Shabbath B. 151b; Textes Rabbimques.  (1955) N.701 P.171. &#8211; 2 Zorell, Lexic\u00f3n Graecum N.T. (193d Col.417. &#8211; 3 Comenta\u00f1o A Mat 26:3 7ss. &#8211; 4 Strack-B., Kommentar. Ii P.552. &#8211; 4 I. De La Potterie, L&#8217;exaltation Du Fus De \u00edhomme (Jua 12:31-36): Gregorianum (1968) 460-478. &#8211; 5 Sobre La Duraci\u00f3n Del Reino Mesi\u00e1nico Seg\u00fan Los Rabinos, Cf. Lagrange, Le Messianisme Chez Les Ju\u00edfs (1909) P.92ss.L08ss.!50.205ss. &#8211; 6 Bonsirven, Le Judaisme Palestinien Au Temps De J.-Ch.  (1934) I P.368; Cf. P.360-369. &#8211; 7 Ceuppens, De Prophetiis Messianicis In A.T. (1935) P.274-339. &#8211; 8 M. De Tuya, Los G\u00e9neros Literarios En La Sagrada Escritura: Actas Del Congreso De Ciencias Eclesi\u00e1sticas De Salamanca (1957) P.45-46; Cf. comentario A Mat 13:14.15. &#8211; 9 Sobre La Posibilidad Del Valor Adventicio De Los Vers\u00edculos 40-43, Cf. Bois-Mard, Le Caractere Adven\u00fcce De Jean 12:40-43: Actas Del Primer Congreso Interna-, Cional Cat\u00f3lico De Ciencias B\u00edblicas (Bruselas-Lovaina, 25-30 De Agosto De 1958). &#8211; 10 Sobre Los Efectos De Esta \u201cExcomuni\u00f3n\u201d De La Sinagoga, Cf. comentario A Jua 9:22; Strack-B., Kommentar. Iv P.292-333. &#8211; 11 Mollat, L&#8217;evang. S. St. Jean, En La Sainte Bible Dejerusalem (1953) P.148 Nota A.; Boismard, En Spz, P.189-192, Lo Cree Aut\u00e9nticamente De Jn, Pero Trasmitido Por Una Fuente Ligeramente Distinta De La Que Trasmiti\u00f3 El Resto Del Evangelio, E Insertado Aqu\u00ed Al Tiempo De La Publicaci\u00f3n Definitiva Del Mismo. &#8211; 12 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.344.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>Seis d\u00edas antes de la pascua.<\/b> Lo m\u00e1s probable es que se tratara del s\u00e1bado anterior, pues la Pascua ten\u00eda lugar seis d\u00edas m\u00e1s tarde, desde el jueves en la noche hasta el atardecer del viernes. Vea la Introducci\u00f3n: Retos de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El pasaje anterior (<span class='bible'>Jua 10:40-42<\/span>) marc\u00f3 el final del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas desde el punto de vista de Juan. A partir de aqu\u00ed \u00c9l comienza a recluirse de las masas para ministrar a sus propios disc\u00edpulos y a quienes lo amaban a medida que se preparaba para enfrentar la muerte. Israel ya hab\u00eda tenido su ventana de oportunidad. El sol ya casi se pon\u00eda y la noche se acercaba. Estos dos cap\u00edtulos forman la transici\u00f3n hacia los cap\u00edtulos <span class='bible'>Jua 13:1-38<\/span>; <span class='bible'>Jua 14:1-31<\/span>; <span class='bible'>Jua 15:1-27<\/span>; <span class='bible'>Jua 16:1-33<\/span>; <span class='bible'>Jua 17:1-26<\/span>; <span class='bible'>Jua 18:1-40<\/span>; <span class='bible'>Jua 19:1-42<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:1-31<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:1-25<\/span> que registran la pasi\u00f3n de Cristo, es decir, los acontecimientos relacionados con la cruz.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Este cap\u00edtulo se centra en las reacciones de amor y de odio, de fe y de rechazo hacia Cristo, que lo condujeron a la cruz.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tCuando Jes\u00fas \u00abya no andaba abiertamente entre los jud\u00edos, sino que se alej\u00f3 de all\u00ed a la regi\u00f3n contigua\u00bb (11:54), predic\u00f3 en Samaria, en Galilea y en Perea. Durante ese tiempo limpi\u00f3 a los diez leprosos (Luc 17:1-37); ense\u00f1\u00f3 sobre el divorcio y nuevas nupcias (Mat 19:1-30; Mar 10:1-52); ense\u00f1\u00f3 las par\u00e1bolas del juez injusto, del fariseo y el publicano, de los obreros de la vi\u00f1a, (Luc 18:1-43; Mat 20:1-34); san\u00f3 a dos ciegos y ense\u00f1\u00f3 a Zaqueo (Luc 19:1-48). Estos y otros eventos importantes ocurrieron antes de la semana final. <\/p>\n<p>\t12:1 Seis d\u00edas antes de la (\u00faltima) pascua, &#8212; Ahora Jes\u00fas est\u00e1 llegando a la sombra de la cruz. En seguida habr\u00e1 toda clase de tristeza: Judas entregar\u00e1 a Jes\u00fas, Pedro lo negar\u00e1, todos los disc\u00edpulos lo desamparar\u00e1n y, como hombres irracionales, los jud\u00edos no descansar\u00e1n hasta que lo hayan crucificado. Sin embargo, antes de entrar en todo aquello, Jes\u00fas fue honrado por un acto de gran devoci\u00f3n y de mucho significado.<br \/>\n\t&#8212; vino Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, el que hab\u00eda estado muerto, y a quien hab\u00eda resucitado de los muertos. &#8212; Juan sigue confirmando la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: \u00a1aqu\u00ed est\u00e1 ese mismo L\u00e1zaro, vivo, asistiendo a una cena! El tiempo exacto de esta cena no se puede saber. Algunos comentaristas creen que debe colocarse entre Mat 20:1-34 y Mat 21:1-46 (comp\u00e1rense Mar 14:3-9). Creen que Mateo y Marcos incluyen este evento en este lugar para conectarlo con la acci\u00f3n de Judas, el cual provey\u00f3 un plan para los jud\u00edos para la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. JWM sigue la cronolog\u00eda de Juan y cree que esta cena ocurri\u00f3 en la noche al terminar el s\u00e1bado, la noche antes de la Entrada Triunfal que ocurri\u00f3 el domingo de la semana final de su vida. Seg\u00fan esto Mat 26:6 no fija el tiempo exacto de este evento y no sigue en orden cronol\u00f3gico los vers\u00edculos 1-5.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA PRODIGALIDAD DEL AMOR<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 12:1-8<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Cuando faltaban seis d\u00edas para la Pascua, Jes\u00fas fue a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado. Y all\u00ed Le hicieron una cena; Marta se encargaba de servir, y L\u00e1zaro era uno de los que estaban ala mesa con Jes\u00fas.<br \/>Entonces Mar\u00eda trajo una libra de perfume de nardo puro muy costoso, y ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas, sec\u00e1ndolos luego con sus cabellos. Y la casa se llen\u00f3 de la fragancia del perfume. Pero Judas Iscariote, uno de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, el que m\u00e1s tarde le traicionar\u00eda, dijo:<br \/>-\u00bfPor qu\u00e9 no se vendi\u00f3 ese perfume por trescientos denarios, para d\u00e1rselos a los pobres?<br \/>Eso lo dec\u00eda, no porque le importaran los pobres, sino porque era un ladr\u00f3n, y estaba a cargo de la caja, y sisaba de lo que se met\u00eda en ella. Pero Jes\u00fas dijo:<br \/>-Dejadla que me rinda este honor anticip\u00e1ndose a mi funeral. A los pobres siempre los tendr\u00e9is a vuestra disposici\u00f3n; pero a M\u00ed, no.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Ya hemos visto en otras ocasiones que muchos int\u00e9rpretes creen que ciertas partes del evangelio de Juan est\u00e1n fuera de su sitio. Algunos sospechan que eso es lo que ha pasado aqu\u00ed. Moffatt, por ejemplo, lo imprimi\u00f3 en el siguiente orden: vers\u00edculos 19-29; 1-18 y 30; 31-42. Aqu\u00ed seguimos el orden de la versi\u00f3n Reina-Valera y de todas las otras espa\u00f1olas; pero si el lector quiere seguir el cap\u00edtulo en el orden sugerido, ver\u00e1 la relaci\u00f3n de los Hechos y del pensamiento m\u00e1s claramente.<br \/>Jes\u00fas estaba llegando al final de su vida en la Tierra. El ir a Jerusal\u00e9n para la Pascua fue una acci\u00f3n del m\u00e1s extraordinario valor, porque las autoridades ya le hab\u00edan proclamado fuera de la ley <em>(<\/em><span class='bible'>Jn 11:57<\/span><em> ). <\/em>Tan considerable era el gent\u00edo que llegaba a Jerusal\u00e9n para la Pascua que no pod\u00edan todos conseguir alojamiento en la ciudad, y Betania era uno de los lugares fuera de los l\u00edmites de la ciudad que la ley establec\u00eda como aptos para admitir el exceso de peregrinos.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a Betania, sus amigos le organizaron una cena. Debe de haber sido en la casa de Marta y Mar\u00eda y L\u00e1zaro; porque, \u00bfen qu\u00e9 otra casa iba a estar Marta sirviendo sino en la suya?<br \/>Fue entonces cuando a Mar\u00eda se le desbord\u00f3 el coraz\u00f3n de amor. Ten\u00eda una libra de perfume de nardo muy costoso. Tanto Juan como Marcos lo describen con el adjetivo <em>pistik\u00f3s <\/em><span class='bible'>Mr 14:3<\/span><em> ). Lo curioso es que no se sabe exactamente lo que quiere decir esa palabra. Hay cuatro posibilidades. Puede que derive del adjetivo pist\u00f3s, <\/em>que quiere decir <em>fiel, de confianza; <\/em>as\u00ed que <em>pistik\u00f3s <\/em>podr\u00eda querer decir <em>genuino. <\/em>Tambi\u00e9n podr\u00eda venir del verbo <em>pinein, <\/em>que quiere decir <em>beber; y podr\u00eda <\/em>querer decir <em>l\u00edquido. <\/em>Puede que fuera una \u00abmarca registrada\u00bb, en cuyo caso deber\u00edamos traducirlo por <em>nardo p\u00edstico. <\/em>Tambi\u00e9n puede que venga de una palabra que quiere decir pistacho y ser\u00eda un perfume que se extra\u00eda de ese fruto seco o de su \u00e1rbol. Lo que s\u00ed es seguro es que era una clase de perfume muy apreciada y cara. Con este perfume, Mar\u00eda ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas. Judas, mezquinamente, interpret\u00f3 su acci\u00f3n como un derroche innecesario. Jes\u00fas le ataj\u00f3 dici\u00e9ndole que a los pobres siempre se les pod\u00eda dar dinero, pero la amabilidad que se hab\u00eda tenido con El ten\u00eda que ser entonces, porque m\u00e1s adelante ya no habr\u00eda oportunidad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos toda una serie de bocetos de personajes.<br \/>(i) Tenemos a Marta. Estaba sirviendo a la mesa. Amaba a Jes\u00fas; era una mujer pr\u00e1ctica: su manera natural de mostrar amor era con la labor de sus manos. Marta daba siempre todo lo que pod\u00eda. Much\u00edsimos grandes hombres han llegado a ser lo que fueron gracias al cuidado cari\u00f1oso de alguna persona as\u00ed que ten\u00edan en el hogar. Es tan posible servir a Jes\u00fas en la cocina como en el p\u00falpito o en cualquier otro lugar.<br \/>(ii) Tenemos a Mar\u00eda. Por encima de todo, amaba a Jes\u00fas; y aqu\u00ed, en su gesto, vemos tres caracter\u00edsticas del amor.<br \/>(a) Vemos el exceso del amor. Mar\u00eda trajo lo m\u00e1s precioso que ten\u00eda, y se lo gast\u00f3 todo en Jes\u00fas. El amor no es amor si calcula meticulosamente el precio. Da su todo, y lo \u00fanico que lamenta es no tener todav\u00eda m\u00e1s que dar. O&#8217;Henry, el maestro de la narraci\u00f3n corta, tiene una historia conmovedora que se llama El Don <em>de los <\/em>Magos. Una pareja americana joven, Della y Jim, eran muy pobres pero estaban muy enamorados. Cada uno ten\u00eda una sola cosa que era su posesi\u00f3n exclusiva. El cabello de Della era su gloria. Cuando se lo soltaba, casi le serv\u00eda de t\u00fanica. Jim ten\u00eda un reloj de oro que hab\u00eda sido de su padre y era su orgullo. Era el d\u00eda antes de Navidad, y Della no ten\u00eda m\u00e1s que un d\u00f3lar y ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a Jim. Fue, y vendi\u00f3 su pelo por veinte d\u00f3lares, con los que le compr\u00f3 a Jim una pulsera de platino para su precioso reloj. Cuando Jim lleg\u00f3 a casa por la noche y vio la cabecita trasquilada de Della, se qued\u00f3 estupefacto. No era que no le gustara, ni que la amara menos por eso; porque estaba m\u00e1s preciosa que nunca. Despacito, \u00e9l le entreg\u00f3 a ella su regalo: era un juego de peines de concha de tortuga muy caros, para su precioso pelo&#8230; y hab\u00eda vendido su reloj de oro para comprarlos. Cada uno le hab\u00eda dado al otro todo lo que ten\u00eda. El amor verdadero no tiene otra manera de dar.<\/p>\n<p>(b) Vemos la humildad del amor. Era conferir un honor el ungir la cabeza de una persona. \u00abUngiste mi cabeza con aceite,\u00bb dice el salmista (<span class='bible'>Salmo 23<\/span>: S). Pero Mar\u00eda no se atrev\u00eda a llegar a la altura de la cabeza de Jes\u00fas, y le ungi\u00f3 los pies. Lo \u00faltimo en que pod\u00eda pensar Mar\u00eda era en conferirle un honor a Jes\u00fas; jam\u00e1s se consider\u00f3 con capacidad para eso.<\/p>\n<p>(c) Vemos la naturalidad del amor. Mar\u00eda le sec\u00f3 los pies a Jes\u00fas con sus propios cabellos. En Palestina, ninguna mujer respetable aparecer\u00eda en p\u00fablico con el cabello suelto. El d\u00eda de su boda, una chica se sujetaba el cabello y ya nunca se dejaba ver en p\u00fablico con el cabello suelto. Eso habr\u00eda hecho que se la identificara con una mujer inmoral. Pero a Mar\u00eda ni siquiera se le ocurri\u00f3 pensarlo. Cuando dos personas se aman de veras, viven en su mundo. Van por una calle abarrotada de gente cogidos de la mano, sin importarles lo que puedan pensar los dem\u00e1s. A muchos les da corte presentarse como cristianos, porque les preocupa lo que otros piensen de ellos. Mar\u00eda amaba a Jes\u00fas tanto que no le pod\u00eda importar menos lo que pensaran o dijeran otros.<br \/>Pero hay algo m\u00e1s aqu\u00ed acerca del amor. Juan lo expresa diciendo: \u00abY la casa se llen\u00f3 de la fragancia del perfume.\u00bb Ya hemos visto que la mayor parte de lo que nos cuenta Juan tiene un doble sentido: uno que est\u00e1 en la superficie, y otro m\u00e1s interior. Muchos padres de la Iglesia e int\u00e9rpretes han visto aqu\u00ed un doble sentido. Lo han tomado como diciendo que toda la Iglesia se llen\u00f3 del recuerdo agradable de la buena acci\u00f3n de Mar\u00eda. Una buena acci\u00f3n se convierte en la posesi\u00f3n de todo el mundo y a\u00f1ade a la belleza de la vida en general algo que el tiempo no puede destruir.<\/p>\n<p><strong><u>LA PRODIGALIDAD DEL AMOR<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 12:1-8<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>(iii) Tenemos a Judas. Aqu\u00ed se nos revelan tres cosas acerca del misterio de su persona.<\/p>\n<p><em>(a) <\/em>Vemos la confianza que ten\u00eda Jes\u00fas en \u00e9l. Desde tan atr\u00e1s como <span class='bible'>Jn 6:70-71<\/span> , Juan nos presenta a Jes\u00fas plenamente consciente de que hab\u00eda un traidor en sus filas. Bien puede ser que tratara de ganarse el coraz\u00f3n de Judas poni\u00e9ndole de tesorero de la compa\u00f1\u00eda apost\u00f3lica. O tal vez intentara apelar a su sentido del honor. O puede que estuviera dici\u00e9ndole en efecto: \u00abJudas, aqu\u00ed hay algo que puedes hacer por m\u00ed. Aqu\u00ed tienes la prueba de que te necesito y te quiero.\u00bb Esa apelaci\u00f3n fall\u00f3 con Judas; pero sigue en pie el hecho de que, a menudo, la mejor manera de recuperar a alguien que va por mal camino es tratarle, no con suspicacia, sino con confianza; como si se esperara de esa persona, no lo peor, sino lo mejor.<\/p>\n<p><em>(b) <\/em>Vemos una de las leyes de la tentaci\u00f3n. Jes\u00fas no habr\u00eda puesto a Judas a cargo de la caja a menos que tuviera ciertas cualidades. Westcott, en su comentario, dice: \u00abLa tentaci\u00f3n suele sobrevenirnos en aquello para lo que tenemos una cierta predisposici\u00f3n y capacidad natural.\u00bb Si uno tiene una cierta habilidad para manejar el dinero, su tentaci\u00f3n puede venirle por considerar que el dinero es la cosa m\u00e1s importante del mundo. Si una persona est\u00e1 dotada para ocupar un lugar prominente, puede que le venga la tentaci\u00f3n de poner su reputaci\u00f3n por encima de todo. Si una persona tiene un don particular, puede que le asalte la tentaci\u00f3n de la presunci\u00f3n. Judas ten\u00eda la habilidad de manejar dinero, y tanto se aficion\u00f3 a ello que se volvi\u00f3, primero, un ladr\u00f3n, y luego un traidor. La versi\u00f3n Reina-Valera dice que <em>ten\u00eda <\/em>la bolsa. El verbo griego es <em>bastazein, <\/em>que no quiere decir <em>tener <\/em>ni <em>llevar, <\/em>sino <em>sisar. <\/em>Judas no s\u00f3lo llevaba la bolsa, sino que sustra\u00eda de lo que hab\u00eda en ella. La tentaci\u00f3n le asaltaba en lo que constitu\u00eda su talento y su responsabilidad especial.<\/p>\n<p>(c) Vemos c\u00f3mo se pueden deformar las ideas de una persona. Judas acababa de presenciar una acci\u00f3n de insuperable encanto, y la consider\u00f3 un despilfarro injustificado. Era un amargado, y lo ve\u00eda todo con amargura. Lo que uno ve depende de lo que lleva dentro. Ve s\u00f3lo lo que est\u00e1 preparado para ver. Si nos gusta una persona, no le vemos defectos; pero, si no nos gusta, todo lo que haga nos parecer\u00e1 mal. Una mente deformada produce una visi\u00f3n deformada de las cosas; y, si descubrimos que nos estamos volviendo muy cr\u00edticos con los dem\u00e1s, y que tendemos a imputarles motivos bastardos, debemos, por un momento, dejar de examinarlos y ponernos a examinarnos a nosotros mismos.<br \/>Por \u00faltimo, aqu\u00ed encontramos una gran verdad acerca de la vida. Algunas cosas las podemos hacer cuando queramos; pero otras, no las haremos jam\u00e1s si desperdiciamos la ocasi\u00f3n que se nos presenta. Sentimos el deseo de hacer algo bueno, hermoso, generoso y noble. Si lo aplazamos, o lo dejamos para ma\u00f1ana, aquel buen impulso se retira, y no lo hacemos nunca. La vida es siempre incierta. Pensamos decir unas palabras de gratitud, de aprecio o de amor, pero lo dejamos para m\u00e1s adelante; y a menudo ya no lo decimos.<br \/>Hay un ejemplo cl\u00e1sico de un hombre que se dio cuenta demasiado tarde de lo que no hab\u00eda dicho ni hecho nunca. Thomas Carlyle amaba a Jane Welsh Carlyle; pero era un hombre tan dif\u00edcil e irascible que nunca le hizo la vida f\u00e1cil a su esposa. Ella muri\u00f3 repentinamente. J. A. Froude nos habla de los sentimientos de Carlyle cuando la perdi\u00f3. \u00abEstaba revisando los papeles de su esposa, sus cuadernos y diarios; y viejas escenas luctuosas volvieron despiadadamente a su memoria. En largas noches de insomnio reconoci\u00f3 demasiado tarde lo que ella hab\u00eda sentido y sufrido por sus rabietas infantiles. Sus faltas se le representaron en un juicio sin piedad y, de la misma manera que antes le hab\u00edan parecido frusler\u00edas, ahora las exageraba en su impotente arrepentimiento&#8230;\u00bb \u00abiOh -gritaba una y otra vez-, si la pudiera ver s\u00f3lo una vez m\u00e1s, aunque s\u00f3lo fueran cinco minutos, para hacerle saber que la he querido siempre a pesar de todo eso. Y ella nunca lo supo, nunca\u00bb.\u00bb Hay un tiempo para hacer y para decir cosas; y, cuando se pasa, puede que ya no se digan ni hagan nunca.<br \/>La objeci\u00f3n malhumorada de Judas era que el dinero de ese perfume se pod\u00eda haber dado a los pobres. Pero, como dice la Escritura, \u00abNo faltar\u00e1n menesterosos en medio de la tierra; por eso Yo te mando diciendo : Abrir\u00e1s tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Dt 15:11<\/span><em> ). <\/em>El ayudar a los pobres era algo que se pod\u00eda hacer en cualquier tiempo. Mostrar la devoci\u00f3n del coraz\u00f3n a Jes\u00fas ten\u00eda que hacerse antes que le recibiera la Cruz del Calvario en sus crueles brazos. Acord\u00e9monos de hacer las cosas ahora, porque la oportunidad rara vez se presenta otra vez; y el no haberlas hecho -especialmente el no haber expresado el amor- trae amargos remordimientos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 12<\/p>\n<p>ULTIMA ESTANCIA DE JES\u00daS EN JERUSAL\u00e9N (12,1-50) <\/p>\n<p>Los textos reunidos en el cap\u00edtulo 12 del Evangelio seg\u00fan Juan tienen funciones varias y diferentes. Definen el car\u00e1cter de la \u00faltima permanencia de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n y contienen tambi\u00e9n la \u00faltima palabra de Jes\u00fas al mundo. <\/p>\n<p>Seguimos el orden en que aparecen dichos textos. Al comienzo aparecen dos relatos: la unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania (v. 1-8), ampliada por la breve noticia sobre la determinaci\u00f3n de los pont\u00edfices de matar a L\u00e1zaro (v.9-11); y el relato de la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (v.12-19). Aqu\u00ed sorprenden varias cosas: primera que Juan empiece la semana de la pasi\u00f3n con la unci\u00f3n de Betania, que en Marcos est\u00e1 al comienzo de la historia de la pasi\u00f3n propiamente dicha (Mar 14:3-9); segunda, que el relato de la unci\u00f3n preceda a la entrada en Jerusal\u00e9n, que en Marcos abre, a su vez, \u00abla semana de la pasi\u00f3n\u00bb (Mar 11:1-10). Cabe suponer un prop\u00f3sito intencionado en el orden que Juan adopta; prop\u00f3sito que resulta claro tan pronto como se piensa en la conexi\u00f3n objetiva que media entre la historia de la unci\u00f3n y los relatos correlativos de la deposici\u00f3n en el sepulcro (cf. Mar 15:42-47 y par; Jua 19:38-42) as\u00ed como los relatos pascuales. As\u00ed, pues, la historia de la unci\u00f3n constituye una referencia velada al acontecimiento pascual. Y hay que verla asimismo en estrecha conexi\u00f3n con el relato sobre L\u00e1zaro, que el contexto se\u00f1ala con suficiente claridad. Desde el principio hay que orientar al lector y hacerle saber que el camino fat\u00eddico de Jes\u00fas no desemboca en la nada y vac\u00edo de la muerte sino que es el camino que conduce a la victoria escatol\u00f3gica y definitiva de Jes\u00fas. Ese significado adquiere tambi\u00e9n la redacci\u00f3n jo\u00e1nica de la \u00abentrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n\u00bb, en la que se oye la aclamaci\u00f3n expresa de \u00abrey de Israel\u00bb (v. 13). <\/p>\n<p>Los textos que siguen, con discursos, repiten, en parte, lo ya dicho o aluden a lo mismo, subrayando en primer t\u00e9rmino la importancia salvadora de la muerte de Jes\u00fas. Constituyen el verdadero eslab\u00f3n entre la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas y el relato jo\u00e1nico de la pasi\u00f3n, puesto que los discursos de despedida se dirigen expresamente al c\u00edrculo interno de la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, y revisten por ende un cierto car\u00e1cter esot\u00e9rico. Si los \u00abgriegos\u00bb como representantes del mundo pagano preguntan por Jes\u00fas (v. 20-26), no hacen sino abrir la perspectiva de la misi\u00f3n entre los gentiles que se realizar\u00e1 tras la muerte de Jes\u00fas y que en Juan est\u00e1 directamente vinculada a la muerte de Jes\u00fas, como a su causa. <\/p>\n<p>Singular relieve vuelve a alcanzar, en los v. 27-36, el kerygma jo\u00e1nico de la exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre, que ya hemos encontrado a menudo. El hecho de que ahora aparezca aqu\u00ed en una forma singularmente aguda y enlazando con sus diferentes \u00abefectos salvadores\u00bb, as\u00ed como con una \u00faltima exhortaci\u00f3n a \u00abcreer en la luz\u00bb, muestra que justamente esa interpretaci\u00f3n de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abexaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n del Hijo del hombre\u00bb debi\u00f3 tener una especial\u00edsima importancia cristol\u00f3gica y soteriol\u00f3gica para el c\u00edrculo jo\u00e1nico. La designaci\u00f3n de kerygma jo\u00e1nico (cf. el coment. al cap. 3) aparece as\u00ed justificada en todo su alcance. Al propio tiempo, Juan sabe tambi\u00e9n del scandalum crucis, de lo absolutamente ins\u00f3lito y escandaloso que resultaba el mensaje cristiano de la exaltaci\u00f3n. Y sabe tambi\u00e9n que la predicaci\u00f3n cristiana no puede renunciar jam\u00e1s a ese esc\u00e1ndalo, si quiere permanecer fiel a su peculiaridad fundamental e inmutable. Ese kerygma jo\u00e1nico en su forma y contenido singulares constituye asimismo el argumento m\u00e1s vigoroso y convincente contra cualquier interpretaci\u00f3n gnosticista del cuarto Evangelio. En ning\u00fan otro punto presentan mayores diferencias la gnosis y el Evangelio seg\u00fan Juan que en la concepci\u00f3n redentora (en la soteriolog\u00eda). Para Juan el lugar decisivo y la causa de la salvaci\u00f3n es la cruz, aunque en uni\u00f3n con la fe. <\/p>\n<p>Mas tambi\u00e9n el enfrentamiento con los jud\u00edos, el \u00abproceso de revelaci\u00f3n\u00bb, llega a una conclusi\u00f3n provisional (v.37-43) en la que Juan recoge la orden de endurecimiento de Isa 6:9, aplic\u00e1ndola a la nueva situaci\u00f3n cristiano-jud\u00eda. A su debido tiempo se analizar\u00e1 con mayor detalle la problem\u00e1tica peculiar de este proceso. <\/p>\n<p>Si en conexi\u00f3n inmediata se alude al permanente car\u00e1cter de decisi\u00f3n y juicio que tiene la palabra de Jes\u00fas (v. 44-50), quiere decirse con ello que tanto en la predicaci\u00f3n cristiana como en la historia del cristianismo esa situaci\u00f3n decisiva se repite constantemente en forma nueva. Con ello se relativiza, un tanto al menos, el vaticinio de endurecimiento por cuanto que la posibilidad de no creer es algo que siempre amenaza tambi\u00e9n a los oyentes no jud\u00edos, y por ende tambi\u00e9n al mundo de los gentiles cristianos. Como quiera que sea, no se puede deducir de todo ello ning\u00fan sentimiento de superioridad ni autoseguridad alguna de los cristianos frente a los jud\u00edos. <\/p>\n<p>Divisi\u00f3n: <\/p>\n<p>1. Unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania y entrada en Jerusal\u00e9n (Isa 12:1-19). <\/p>\n<p>a) La unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania (Isa 12:1-8). <\/p>\n<p>b) Condena a muerte de L\u00e1zaro (Isa 12:9-11). <\/p>\n<p>c) La entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (Isa 12:12-19). <\/p>\n<p>2. Los griegos preguntan por Jes\u00fas (Isa 12:20-26). <\/p>\n<p>3. La exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre como juicio contra el mundo (Isa 12:27-36) . <\/p>\n<p>a) La voz del cielo (Isa 12:27-29). <\/p>\n<p>b) La exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre (Isa 12:30-34). <\/p>\n<p>c) Ultima exhortaci\u00f3n a creer en la luz (Isa 12:35-36). <\/p>\n<p>4. El endurecimiento de Israel (Isa 12:37-43). <\/p>\n<p>5. La palabra de Jes\u00fas como palabra permanente para la decisi\u00f3n y el juicio (Isa 12:44-50). <\/p>\n<p>1. UNCI\u00d3N DE JES\u00daS EN BETANIA Y ENTRADA EN JERUSAL\u00e9N (Isa 12:1-19) <\/p>\n<p>Los dos relatos siguientes pertenecen al contenido firme de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, aunque en otro orden: en Marcos la entrada en Jerusal\u00e9n constituye el preludio de la semana de la pasi\u00f3n (Mar 11:1-11); el relato de la unci\u00f3n, por el contrario, representa el comienzo de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas (Mar 14:3-9). Juan formula siempre su relato con un acento especial: <\/p>\n<p>a) La unci\u00f3n le Jes\u00fas en Betania (Jn\/12\/01-08) <\/p>\n<p>1 Seis d\u00edas antes de la pascua lleg\u00f3 Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, al que Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos. 2 All\u00ed le prepararon una cena: Mar\u00eda serv\u00eda, y L\u00e1zaro era uno de los que estaban a la mesa con \u00e9l. 3 Mar\u00eda, tomando una libra de perfume aut\u00e9ntico de nardo, de mucho precio, ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas y se los enjug\u00f3 con los cabellos. La casa se llen\u00f3 del aroma del perfume. 4 Dice Judas Iscariote, uno de sus disc\u00edpulos, el que lo iba a entregar: 5 \u00bfPor qu\u00e9 no se ha vendido este perfume en trescientos denarios, para d\u00e1rselos a los pobres? 6 Esto lo dijo, no porque \u00e9l se preocupara de los pobres, sino porque era ladr\u00f3n; y como estaba encargado de la bolsa, robaba de lo que se depositaba en ella. 7 Pero Jes\u00fas dijo: D\u00e9jala: para el d\u00eda de mi sepultura lo habr\u00e1 reservado. 8 Porque a los pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros, pero a m\u00ed no me ten\u00e9is siempre. <\/p>\n<p>El relato de la unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania se encuentra tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mar 14:3-9; Mat 26:6-13) y, desde luego, al comienzo de la historia de la pasi\u00f3n seg\u00fan Marcos. A ello se a\u00f1ade como paralelo ulterior el relato de la gran pecadora de Luc 7:36-50. La cuesti\u00f3n de la mutua influencia y dependencia de los diferentes textos es dif\u00edcil y discutida. R. Pesch opina: \u00abJn 12,1-8, parece un desarrollo secundario respecto de Mc y Luc 7:36-50, est\u00e1 influido por Mar 14:3-9\u00bb. Opini\u00f3n, sin duda alguna, correcta por lo que respecta a las relaciones entre la redacci\u00f3n de Marcos y la versi\u00f3n jo\u00e1nica. Por otra parte, parecen existir ciertas relaciones entre Jua 12:1-8 y Luc 7:36-50. Hay que enjuiciar sin duda tales relaciones: el c\u00edrculo jo\u00e1nico tuvo ante la vista el relato de una unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania, que en sus rasgos esenciales coincid\u00eda con la redacci\u00f3n de Marcos. En ese relato hab\u00eda incorporados una serie de rasgos concretos, sobre todo los hermanos Marta, Mar\u00eda y L\u00e1zaro, as\u00ed como la figura de Judas Iscariote. La exposici\u00f3n de que Mar\u00eda unge los pies de Jes\u00fas y los seca con sus cabellos (Luc 12:3) enlaza la historia con Luc 7:38. Hay que suponer un conocimiento hist\u00f3rico-tradicional del relato de Luc 7:36 ss, aunque por v\u00eda oral. Juan ha incardinado esos rasgos a su relato posterior. Acerca de la conexi\u00f3n de Jn l2,l-8 con la historia de L\u00e1zaro ya hemos dicho anteriormente lo m\u00e1s esencial. <\/p>\n<p>La redacci\u00f3n marciana de la unci\u00f3n en Betania (Mar 14:3-9) entra, seg\u00fan R. Pesch, en \u00abhorizonte de la historia de la pasi\u00f3n, de la que no hay que excluirla por razones cr\u00edtico-literarias\u00bb; no subyace ning\u00fan mosaico redaccional de Marcos. Su objetivo ser\u00eda el relato de la justificaci\u00f3n que Jes\u00fas hace de la acci\u00f3n ins\u00f3lita de una mujer frente al reproche de sus cr\u00edticos. Por lo que respecta a la justificaci\u00f3n de la mujer por Jes\u00fas: \u00abHa hecho conmigo una obra buena\u00bb (Mar 14:6b), Pesch se\u00f1ala la distinci\u00f3n entre limosnas a favor de los pobres y el acto de amor a Jes\u00fas: la limosna consiste esencialmente en dar dinero, mientras que la obra de amor exige una aportaci\u00f3n personal. La mujer ha realizado con Jes\u00fas una obra de amor que est\u00e1 por encima de la limosna. \u00abEn la obra de amor entra la aplicaci\u00f3n personal, que la mujer ha llevado a cabo&#8230; As\u00ed, pues, la respuesta de Jes\u00fas ha de entenderse desde la distinci\u00f3n jud\u00eda entre limosna y acto de amor&#8230;\u00bb. Hay que suponer, sin duda, una base hist\u00f3rica del relato. <\/p>\n<p>\u00abSeis d\u00edas antes de la pascua\u00bb, que seg\u00fan el c\u00f3mputo de Juan es el primer d\u00eda de la semana, el \u00abdomingo de ramos\u00bb, llega Jes\u00fas a Betania. La historia jo\u00e1nica de la unci\u00f3n introduce, por tanto, la semana de la pasi\u00f3n (v. 1a). Mientras que la observaci\u00f3n \u00abdonde estaba L\u00e1zaro, al que Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos\u00bb,(v. 1b) establece la conexi\u00f3n entre la historia de L\u00e1zaro y por ende con la idea de la resurrecci\u00f3n, que debe tambi\u00e9n penetrar ese suceso. Es muy probable que tambi\u00e9n el relato siguiente haya que imaginarlo en la casa de los tres hermanos -L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00eda-, sin que nada nos obligue a pensar lo contrario (1). Seg\u00fan Marcos el lugar de la acci\u00f3n es asimismo Betania, \u00aben casa de Sim\u00f3n el Leproso\u00bb (Mar 14:3). Si Juan ha conocido esa tradici\u00f3n -como hemos de suponer-, es evidente que la ha sustituido por la tradici\u00f3n de L\u00e1zaro, de manera intencionada. La descripci\u00f3n del lugar \u00aball\u00ed le prepararon una cena\u00bb no puede indicar una casa distinta de la de los tres hermanos, y en la cual se encuentra L\u00e1zaro. Y es que tal conexi\u00f3n interesa a Juan. All\u00ed tiene efecto el banquete, pues no puede entenderse de otro modo la observaci\u00f3n de que Marta \u00abserv\u00eda\u00bb o atend\u00eda al servicio de la mesa (cf. Luc 10:40), lo que dif\u00edcilmente hubiera podido hacer de estar invitada en casa ajena. Si a\u00fan se dice expresamente que entre los comensales se hallaba L\u00e1zaro, al que Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos, es que se trata de una indicaci\u00f3n que debe subrayar ante todo la realidad del milagro de la resurrecci\u00f3n. El milagro obrado por Jes\u00fas no era un \u00abpseudo-milagro\u00bb o milagro aparente, sino que L\u00e1zaro hab\u00eda sido devuelto por entero a la vida humana real. Eso es lo que pretende decir el texto. Pero al mismo tiempo se se\u00f1ala ya el marco del acontecimiento que viene a continuaci\u00f3n. <\/p>\n<p>En la escena del banquete aparece ahora Mar\u00eda, la hermana de L\u00e1zaro. Llega con una libra de aut\u00e9ntico y costoso perfume de nardo, guardado evidentemente en un frasco (cf. Mar 14:36). Dicho perfume se obten\u00eda de las ra\u00edces del nardo (perteneciente a la especie vegetal Valeriana), que se da en la India y en el Asia Oriental, y era sumamente costoso, como lo advierte de manera explicita Juan. Tambi\u00e9n es notable la cantidad de perfume. Mar\u00eda unge con tan costoso aceite los pies de Jes\u00fas y se los enjuga con sus cabellos; rasgo este \u00faltimo que s\u00f3lo se encuentra en la historia de la pecadora (Luc 7:40). En Marcos la mujer innominada derrama el aceite, despu\u00e9s de haber roto el frasco, sobre la cabeza de Jes\u00fas. En Juan sigue la observaci\u00f3n de que \u00abla casa se llen\u00f3 del aroma del perfume\u00bb (v. 3d). Con este gesto tan impresionante Mar\u00eda quiere expresar su afecto y amor a Jes\u00fas (cf. tambi\u00e9n 11,32), recurriendo a un lujo tan exagerado. Al igual que en las bodas de Can\u00e1 (Jua 2:1-11) el relato suscita en el lector la asociaci\u00f3n de la abundancia y del despilfarro sin l\u00edmites. De ah\u00ed la observaci\u00f3n, asimismo, de que la casa entera se llen\u00f3 del olor del valioso perfume: todos percibieron el aroma delicioso. Y bien cabe suponer que en todo ello late un cierto simbolismo. Frecuentemente se alude al pasaje de  2Co 2:14-16 en que Pablo menciona \u00abel buen olor del conocimiento de Cristo\u00bb, que \u00e9l expande por todo el mundo como predicador del evangelio. Es posible, ya que en Mar 14:9 encontramos la referencia al evangelio, con cuya promulgaci\u00f3n por todo el mundo se extender\u00e1 tambi\u00e9n la noticia de la singular acci\u00f3n que ha realizado aquella mujer. Pero lo que s\u00ed se impone es ver ya ah\u00ed una alusi\u00f3n a la sepultura de Jes\u00fas, con la que se establece una relaci\u00f3n expl\u00edcita. El buen olor del perfume est\u00e1 en evidente contraste con el mal olor de la muerte, que recordaba de modo expl\u00edcito el relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (cf. 11,39: \u00abSe\u00f1or ya hiede\u00bb), y ha de apuntar a la \u00abnueva vida\u00bb (2). <\/p>\n<p>La obra de Mar\u00eda provoca la especial malevolencia de Judas Iscariote (v. 4; en Mar 14:4s son \u00abalgunos\u00bb los que manifiestan su desaprobaci\u00f3n) En Juan dif\u00edcilmente podr\u00eda ser Judas el portavoz de toda la comunidad de los comensales o del c\u00edrculo de los disc\u00edpulos, sino que aparece como el conocido antagonista de Jes\u00fas, expresando tambi\u00e9n en sus palabras la opini\u00f3n del \u00abmundo\u00bb contra un lujo tan desmedido. Mediante la anotaci\u00f3n \u00abuno de sus disc\u00edpulos\u00bb se le diferencia claramente de los otros, y m\u00e1s a\u00fan con la coletilla de que se trata del futuro traidor a Jes\u00fas. Indirectamente la observaci\u00f3n califica y matiza la recriminaci\u00f3n que \u00e9l formula: \u00bfPor qu\u00e9 no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios, distribuyendo el dinero entre los pobres? (3). En Marcos hay resonancias similares en cuanto al reproche y a lo elevado del precio (\u00aben m\u00e1s de trescientos denarios&#8230;\u00bb, Mar 14:4s) Pero mientras en Marcos el reproche se atribuye abiertamente a la aut\u00e9ntica mala voluntad de los murmuradores contra la mujer, Juan pone en tela de juicio la honradez de las palabras de Judas. No es sincero en su reproche. No habl\u00f3 as\u00ed porque le inquietaran los pobres, a quienes precisamente se daban espl\u00e9ndidas limosnas con motivo de la pascua, sino pura y llanamente porque era un ladr\u00f3n, y cuidaba de la administraci\u00f3n de la caja \u00abS\u00f3lo quer\u00eda meter dinero en la bolsa com\u00fan para apropi\u00e1rselo despu\u00e9s\u00bb. La sospecha de hurto que aqu\u00ed recae sobre el Iscariote forma parte de la leyenda sobre Judas; s\u00f3lo un hombre de \u00e1nimo deshonesto y lleno de avaricia pod\u00eda ser capaz de traicionar a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas (v. 7-8) tiene dos partes: primero rechaza el reproche de Judas: no hay que impedir la acci\u00f3n de Mar\u00eda, sino dejarla hacer. A ello apunta la advertencia \u00abpara el d\u00eda de mi sepultura lo habr\u00e1 reservado\u00bb, advertencia cuyo sentido es sin duda el de que Jes\u00fas quiere indicar a Mar\u00eda que no derrame todo el ung\u00fcento sobre \u00e9l, sino que reserve una parte para su enterramiento. A este respecto conviene comparar el relato jo\u00e1nico de la sepultura de Jes\u00fas (19,38-42), en que se dice que, conforme al uso jud\u00edo, Jes\u00fas fue embalsamado antes de su enterramiento, mientras que en los relatos paralelos de los sin\u00f3pticos ese embalsamamiento se omite precisamente (cf. Mat 15:42-47 y par), siendo \u00e9se el motivo de que las mujeres acudieran temprano al sepulcro la ma\u00f1ana de pascua. En el mismo sentido suena la afirmaci\u00f3n de Mar 14:8 : \u00abElla hizo lo que pudo: se ha adelantado a ungir mi cuerpo para la sepultura.\u00bb En Marcos, pues, es una anticipaci\u00f3n de la unci\u00f3n mortuoria, que, seg\u00fan \u00e9l, no se hab\u00eda podido realizar tras la deposici\u00f3n de la cruz y que, por ello, hab\u00eda que cumplir en la madrugada pascual. En Juan, por el contrario, es una prueba de afecto no derramar todo el b\u00e1lsamo sino reservar algo para un enterramiento honroso. <\/p>\n<p>Y, como segunda parte, viene la afirmaci\u00f3n del v. 8: \u00abPorque a los pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros, pero a m\u00ed no me ten\u00e9is siempre\u00bb; sentencia firmemente anclada en la tradici\u00f3n de esta historia; cf. Mar 14:6s: \u00abDejadla; \u00bfpor qu\u00e9 la molest\u00e1is? Ha hecho conmigo una buena obra; porque a los pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros, y cuando quer\u00e1is les pod\u00e9is hacer bien; pero a m\u00ed no me tendr\u00e9is siempre.\u00bb La frase destaca en primer t\u00e9rmino la importancia de Jes\u00fas; no s\u00f3lo valora la acci\u00f3n cumplida sino que la alaba expresamente. Y ello no desde luego en el sentido en que lo explica R. Pesch: \u00abLa obra de amor est\u00e1 por encima de la limosna, y Jes\u00fas -como el m\u00e1s pobre- por encima de los pobres\u00bb. De eso no se habla ni en Marcos ni en Juan; justamente no se piensa en eso. Sino que, seg\u00fan este texto, Jes\u00fas vale mucho m\u00e1s que los pobres, y ello por ser el revelador, el Mes\u00edas e Hijo de Dios; la historia tiene un inequ\u00edvoco acento cristol\u00f3gico (4). Hay otro elemento que se suma: ya no queda mucho tiempo para hacer bien a Jes\u00fas, \u00aba m\u00ed no me ten\u00e9is siempre\u00bb. Tenemos aqu\u00ed una alusi\u00f3n a la muerte pr\u00f3xima e inminente de Jes\u00fas; conocimiento o barrunto que se le puede otorgar perfectamente. Tampoco se puede poner en duda que en la alusi\u00f3n al fin y enterramiento de Jes\u00fas, al menos en el sentido de la tradici\u00f3n cristiana y de los evangelios, hay que pensar de forma impl\u00edcita en la pascua y en el sepulcro vac\u00edo. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. Para SCHNACKENBURG \u00abel convite tiene lugar en alguna casa que no es la de los hermanos amigos de Jes\u00fas\u00bb es una hip\u00f3tesis sin otro fundamento que la simple fantas\u00eda, inducida por el hecho de querer insertar los datos de Marcos en la versi\u00f3n de Juan. <\/p>\n<p> 2. IGNACIO, Efes. 17,1 dice -en conexi\u00f3n ciertamente con Marcos-Mateo: \u00abEl Se\u00f1or acept\u00f3 una unci\u00f3n sobre su cabeza, para comunicar a la Iglesia su car\u00e1cter imperecedero. No os unj\u00e1is vosotros con el perfume acostumbrado de la doctrina del pr\u00edncipe de este mundo, para que no os conduzca a prisi\u00f3n arranc\u00e1ndoos de la vida que est\u00e1 ante vosotros.\u00bb <\/p>\n<p> 3. Un denario correspond\u00eda, aproximadamente al importe de un jornal de un pe\u00f3n. <\/p>\n<p> 4. GNILKA: \u00abCiertamente que el acto de la mujer no se justifica porque la obra buena en s\u00ed haya que ponerla por encima de la limosna. Su acci\u00f3n adquiere una relevancia cristol\u00f3gica\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>b) Determinaci\u00f3n de matar a L\u00e1zaro (Jn\/12\/09-11) <\/p>\n<p>9 Gran multitud de jud\u00edos supo que Jes\u00fas estaba all\u00ed; y acudieron, no solamente por Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n por ver a L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado de entre los muertos. 10 Determinaron entonces los sumos sacerdotes matar tambi\u00e9n a L\u00e1zaro, 11 pues, por causa de \u00e9ste, muchos jud\u00edos se apartaban de ellos y cre\u00edan en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El texto representa un testimonio renovado de la fuerza con que Jes\u00fas conecta la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro con el comienzo inmediato de la historia de la pasi\u00f3n. Relata que una gran multitud de \u00abjud\u00edos\u00bb -y se piensa principalmente en los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n-, al tener noticia de la estancia de Jes\u00fas en Betania, acudi\u00f3 en tropel al lugar. E1 motivo principal que los impulsaba era la curiosidad por ver a L\u00e1zaro resucitado de entre los muertos y, adem\u00e1s, el deseo de ver a Jes\u00fas. El hombre, en el que se hab\u00eda cumplido el gran signo de la resurrecci\u00f3n, atra\u00eda sobre s\u00ed toda la atenci\u00f3n publica. <\/p>\n<p>Lo cual se les antoja sumamente peligroso a los sumos sacerdotes, hasta el punto que su determinaci\u00f3n de matar a Jes\u00fas la extienden tambi\u00e9n a L\u00e1zaro. Y la raz\u00f3n que les impulsa a ello est\u00e1 dada: el encuentro con el revivido L\u00e1zaro hubiera movido a muchos jud\u00edos a dar el paso siguiente, que era creer en Jes\u00fas. Eso es lo que subyace sin duda en la interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica de la \u00abse\u00f1al\u00bb, y es que la experiencia de la se\u00f1al milagrosa ha de conducir a creer en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed de nuevo con el cuadro hist\u00f3rico del c\u00edrculo jo\u00e1nico, en el que se entrelazan diversos motivos. La representaci\u00f3n de un movimiento de masas, que se desencadena por virtud de la acci\u00f3n de Jes\u00fas, y sobre todo por el signo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, as\u00ed como el temor a un \u00e9xito creciente de Jes\u00fas, habr\u00edan seg\u00fan dicha visi\u00f3n agudizado no s\u00f3lo la oposici\u00f3n a Jes\u00fas sino tambi\u00e9n a su amigo y favorecido L\u00e1zaro. Tambi\u00e9n aqu\u00ed han debido entrar en juego las experiencias que viv\u00eda en su tiempo el propio c\u00edrculo jo\u00e1nico; mas tambi\u00e9n conviene observar c\u00f3mo se desarrolla una determinada imagen de la historia de Jes\u00fas, sobre todo en la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo proceder contra \u00e9l. <\/p>\n<p>c) La entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (Jn\/12\/12-19) <\/p>\n<p>12 Al d\u00eda siguiente, el numeroso pueblo que hab\u00eda llegado para la fiesta, al saber que Jes\u00fas se acercaba a Jerusal\u00e9n, 13 tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro, gritando: \u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or: el rey de Israel! (Sal 118:25s). 14 Encontr\u00f3 Jes\u00fas un pollino y se mont\u00f3 sobre \u00e9l, conforme a lo que est\u00e1 escrito: 15 No temas, hija de Si\u00f3n: mira que viene tu rey, montado en un pollino de un asna. 16 Sus disc\u00edpulos no comprendieron esto al principio; pero, cuando Jes\u00fas fue crucificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de \u00e9l y que precisamente eso le hab\u00edan hecho. 17 El pueblo que hab\u00eda estado con \u00e9l cuando llam\u00f3 a L\u00e1zaro del sepulcro y lo resucit\u00f3 de entre los muertos, dio testimonio en favor suyo. 18 Por eso el pueblo sali\u00f3 a su encuentro: porque oyeron que \u00e9l hab\u00eda realizado esta se\u00f1al. 19 Pero los fariseos se dijeron entre s\u00ed: \u00a1Ya est\u00e1is viendo que no adelant\u00e1is nada! \u00a1Mirad c\u00f3mo todo el mundo se ha ido tras \u00e9l! <\/p>\n<p>No se puede negar un sentido de los efectos y climax dram\u00e1ticos al o a los (autor(es) del Evangelio de Juan. Esto se advierte incluso en el hecho de que el relato de la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, que en Marcos abre los \u00faltimos d\u00edas de Jes\u00fas (cf. Mar 11:1-12), en Juan aparece como el \u00faltimo relato de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas antes de empezar la historia de la pasi\u00f3n. Lo cual quiere decir que ese relato refiere en Juan la \u00faltima acci\u00f3n de Jes\u00fas. En el cuarto Evangelio la entrada de Jes\u00fas tiene un marcado car\u00e1cter mesi\u00e1nico (como, por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n en los sin\u00f3pticos), seg\u00fan lo demuestra de manera palmaria la aclamaci\u00f3n regia \u00abel rey de Israel\u00bb, conforme a la propia versi\u00f3n jo\u00e1nica. <\/p>\n<p>En la versi\u00f3n jo\u00e1nica (Mar 12:12-15) la multitud del pueblo, ante la noticia de que Jes\u00fas va a llegar a Jerusal\u00e9n (lo que, seg\u00fan 11,55s era todav\u00eda inseguro y discutido), sale a su encuentro con ramas de palmera. \u00abEl ramo de palmera se consideraba s\u00edmbolo de victoria\u00bb. Dicho de otro modo: en la exposici\u00f3n jo\u00e1nica, Jes\u00fas es acogido por su pueblo como el rey mesi\u00e1nico; llega ya a su ciudad como el vencedor mesi\u00e1nico. Y ah\u00ed se vislumbra ya la inteligencia de la pasi\u00f3n como \u00abel relato de una victoria\u00bb. Y de acuerdo con ello suena el grito y la aclamaci\u00f3n de pleites\u00eda: \u00ab\u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or!\u00bb y \u00ab\u00a1El rey de Israel\u00bb. Si la primera expresi\u00f3n responde a la versi\u00f3n marciana, el segundo miembro \u00abel rey de Israel\u00bb, expresa el concepto jo\u00e1nico del Mes\u00edas. Si Juan conoc\u00eda el giro \u00abBendito sea el reino que llega de nuestro padre David\u00bb (Mar 11:9c), lo ha corregido de manera intencionada. Y ello porque la filiaci\u00f3n dav\u00eddica resulta para la concepci\u00f3n jo\u00e1nica de la mesianidad de Jes\u00fas totalmente secundaria y es m\u00e1s bien un equ\u00edvoco respecto del propio Jes\u00fas (cf. 7,41s). Por el contrario, la designaci\u00f3n \u00abel rey de Israel\u00bb es para Juan un t\u00edtulo adecuado del Mes\u00edas (cf. 1,49), en contraposici\u00f3n a \u00abrey de los jud\u00edos\u00bb, que Jes\u00fas rechaza expl\u00edcitamente en presencia de Pilato. <\/p>\n<p>El v. 14 da la noticia de que Jes\u00fas ha encontrado un pollino joven y que ha entrado en la ciudad cabalg\u00e1ndolo. Y se a\u00f1ade la cita de confirmaci\u00f3n por la Escritura (v. 15 = Zac 9:9). As\u00ed, pues, Juan conoce la tradici\u00f3n expositiva cristiana, que vio en la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n sobre un asno el cumplimiento de Zac 9:9s y que vio asimismo en Jes\u00fas al Mes\u00edas de la paz, sin nada de zelota. <\/p>\n<p>En este contexto, Juan hace la interesante observaci\u00f3n incidental de que los disc\u00edpulos no entendieron el verdadero alcance del suceso cuando ocurri\u00f3 de hecho: \u00abpero, cuando Jes\u00fas fue glorificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de \u00e9l y que precisamente eso le hab\u00edan hecho\u00bb (cf. tambi\u00e9n 2,22). La observaci\u00f3n descubre la concepci\u00f3n jo\u00e1nica de la Escritura, as\u00ed como el procedimiento hermen\u00e9utico de la Iglesia primitiva. Se distingue entre el suceso originario, la acci\u00f3n simb\u00f3lica que Jes\u00fas hizo, y el significado de la misma que los disc\u00edpulos no lograron entender antes de Pascua. S\u00f3lo despu\u00e9s de los acontecimientos pascuales vieron claro que el hecho estaba previsto en la Escritura. Ello significa que la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de Zac 9:9 pertenece a la teolog\u00eda pospascual de la Iglesia primitiva; lo que en conjunto bien puede ser cierto. <\/p>\n<p>Con la entrada solemne de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n y su aclamaci\u00f3n como \u00abrey de Israel\u00bb la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas alcanza una nueva cima, que ya no ser\u00e1 superada. Ahora ya no puede tratarse m\u00e1s que de aceptar o rechazar tal pretensi\u00f3n. Est\u00e1 planteada la \u00faltima cuesti\u00f3n decisoria. A ello se suma en Juan el testimonio de la multitud acerca de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (v. 17-19). Seg\u00fan la exposici\u00f3n jo\u00e1nica eso significa que la muchedumbre del pueblo, que \u00abcertifica\u00bb la se\u00f1al, da testimonio al mismo tiempo de que Jes\u00fas es en persona el salvador y donador de vida escatol\u00f3gica. Adem\u00e1s es la propia multitud la que con su testimonio positivo a favor de Jes\u00fas pone a Jerusal\u00e9n y a sus moradores, en especial a los sumos sacerdotes y a los fariseos, ante la decisi\u00f3n de fe. Seg\u00fan Juan, esa \u00abse\u00f1al\u00bb es, sin duda, el motivo determinante por el que las multitudes salieron al encuentro de Jes\u00fas (v. 18). Con ello el conflicto alcanza tambi\u00e9n su decisi\u00f3n definitiva. Los fariseos, que tambi\u00e9n aqu\u00ed vuelven a ser los t\u00edpicos enemigos de Jes\u00fas, tienen que capitular ante este hecho (v. 19). Su declaraci\u00f3n: \u00abYa est\u00e1is viendo que no adelant\u00e1is nada. \u00a1Mirad c\u00f3mo todo el mundo se ha ido tras \u00e9l!\u00bb, representa, de hecho, la se\u00f1al de actuaci\u00f3n. No se puede seguir tolerando m\u00e1s a ese Jes\u00fas, no tiene sentido seguir de espectadores; hay que hacer algo de una vez para poner fin a esta situaci\u00f3n. Pese a lo cual, ni siquiera los enemigos de Jes\u00fas pueden pasar por alto su triunfo p\u00fablico: todo el mundo le sigue. La frase tiene un doble sentido. El \u00abmundo\u00bb, que corre detr\u00e1s de Jes\u00fas, lo que a los ojos de sus enemigos constituye un peligro hasta el punto de que Jes\u00fas ha de ser eliminado, ese mismo \u00abmundo\u00bb seguir\u00e1, de hecho, a Jes\u00fas y nadie podr\u00e1 impedirlo. En la per\u00edcopa siguiente se anuncia ya esa nueva evoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>Los dos relatos de la unci\u00f3n en Betania y de la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n -que proceden de primitivas tradiciones cristianas y que, sin duda alguna, son anteriores a Marcos y a Juan- chocan con algunas ideas que hoy est\u00e1n de moda. Ambos relatos contienen dificultades y ponen en entredicho ciertos h\u00e1bitos mentales. <\/p>\n<p>Empecemos por detenernos en la unci\u00f3n de Betania, que podemos considerar desde \u00e1ngulos diferentes. Jes\u00fas toma la defensa de una mujer contra la cr\u00edtica, preferentemente de unos varones, que se encrespan contra el hecho de una prueba de afecto excesiva y costos\u00edsima. Partiendo de la redacci\u00f3n de Marcos, se plantea la cuesti\u00f3n de si el reproche de exceso y el compromiso social en favor de los pobres son de hecho tan honestos como se pretende presentarlos a primera vista. El argumento de que hubiera sido preferible vender el costoso perfume y repartir la ganancia entre los pobres, parece muy razonable lo mismo ahora que entonces. Pero esa plausibilidad aparente puede tambi\u00e9n ser deshonesta, ocultando sentimientos de irritaci\u00f3n, celos y malestar. Y ello tanto m\u00e1s que son varones los que hablan de justicia social en contra de una mujer, cuando contraponen un comportamiento social a un il\u00f3gico comportamiento femenino. Cuando una mujer se presenta ante un grupo de hombres y se conduce de tal modo que prefiere ostensiblemente a uno de ellos, y que \u00e9ste es el jefe del grupo, los otros se sienten a menudo molestos e intentan eliminar la interferencia con la mayor rapidez posible. Tampoco los evangelistas consideran normal el asunto de la mujer y de la unci\u00f3n extraordinaria, sino que para ellos se trata m\u00e1s bien de algo inaudito. La aclaraci\u00f3n de que tal unci\u00f3n prepara la sepultura de Jes\u00fas \u00a1suena casi como una primera disculpa! El \u00fanico que estuvo por encima de esa trivialidad fue Jes\u00fas. Tambi\u00e9n nosotros podr\u00edamos dejarnos provocar de continuo por cosas as\u00ed. <\/p>\n<p>Una provocaci\u00f3n de otro tipo es la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n montando un asno. Porque ese Jes\u00fas, que se manifiesta de tal modo contra el empleo de la violencia por motivos ideol\u00f3gicos religioso-pol\u00edticos y en favor de la paz y la no violencia, no encaja con la imagen de numerosas corrientes teol\u00f3gico-pol\u00edticas. Zanjamos con ello algunos problemas actuales, que aqu\u00ed no podemos discutir en todo su alcance. Esto vale sobre todo para la compleja problem\u00e1tica de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n iberoamericana, que en esta cuesti\u00f3n conoce posiciones muy bien matizadas. Sin embargo, la alusi\u00f3n a la no violencia de Jes\u00fas es absolutamente importante en la discusi\u00f3n de los problemas. Con raz\u00f3n califica M. Hengel la renuncia consciente de Jes\u00fas a la violencia como \u00abpieza esencial de su predicaci\u00f3n\u00bb. Piensa adem\u00e1s que \u00abla promesa de forzar con la violencia un futuro mejor no era nada nuevo ya en la antig\u00fcedad; cuando se estaba en la posesi\u00f3n segura del poder, ya no hab\u00eda necesidad de hacer honor al cambio dado&#8230; El camino de Jes\u00fas, por el contrario, es el de la no violencia, del llamamiento personal, que se dirige primordialmente a la conciencia del individuo; es el camino de la convicci\u00f3n paciente y de la ayuda vital concreta. Por ello ense\u00f1a en par\u00e1bolas, que son una argumentaci\u00f3n racional por completo y nada emocional, por lo que dif\u00edcilmente pueden emplearla los demagogos&#8230; Aqu\u00ed no encontramos rastro alguno de aquella severidad animal, de aquel fanatismo zelota que, so pretexto de unos objetivos superiores, envilece el rostro del pr\u00f3jimo y de un modo dualista difama a los otros y los hace hijos del diablo\u00bb. <\/p>\n<p>Es \u00e9ste un aspecto importante de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que hoy, como en todas las \u00e9pocas, hay que recordar, aunque encaje muy poco en nuestros conceptos o precisamente por ello. En efecto, nuestros conceptos humanos -y ello vale por lo que respecta a la Iglesia y a la teolog\u00eda exactamente igual que a los conceptos pol\u00edticos y sociales- adolecen siempre de cierta estrechez y parcialidad y contienen, por lo mismo, un elemento de violencia, del que habitualmente somos muy poco conscientes. Ya la distinci\u00f3n entre violencia justa e injusta tiene graves fallos, pues siempre y rapid\u00edsimamente induce a considerar justo el empleo propio de la violencia e injusto el que hacen los dem\u00e1s. Hoy se impone, con urgencia, la sensibilizaci\u00f3n a tales fallos. Est\u00e1 aqu\u00ed en juego un problema fundamental de humanidad cristiana en medio de un mundo en el que la violencia y el terror est\u00e1n a la orden del d\u00eda. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>2. LOS GRIEGOS PREGUNTAN POR JES\u00daS (Jn\/12\/20-26) <\/p>\n<p>20 Hab\u00eda all\u00ed unos griegos, entre los que hab\u00edan subido para adorar en la fiesta. 21 Lleg\u00e1ronse, pues, \u00e9stos a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron diciendo: Se\u00f1or, quisi\u00e9ramos ver a Jes\u00fas. 22 Va Felipe y lo dice a Andr\u00e9s; Andr\u00e9s y Felipe se acercan y lo dicen a Jes\u00fas. 23 Jes\u00fas les respondi\u00f3: Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. 24 De verdad os lo aseguro: Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero, si muere, produce mucho fruto. 25 El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la conservar\u00e1 para vida eterna. 26 El que quiera servirme, que me siga; y donde yo est\u00e9, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor. El que quiera servirme, ser\u00e1 honrado por mi Padre. <\/p>\n<p>En el fondo toda la per\u00edcopa de los v. 20-36 representa una unidad objetiva, en la que se expone, con una grandiosa visi\u00f3n de conjunto, la totalidad de la visi\u00f3n jo\u00e1nica de la salvaci\u00f3n, como una unidad de cristolog\u00eda, escatolog\u00eda y soteriolog\u00eda, concentrada en la persona de Jesucristo y en su muerte y resurrecci\u00f3n, que en el lenguaje jo\u00e1nico es la exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas. Si a continuaci\u00f3n la dividimos en dos partes -v. 20-26 y v. 27-36- es s\u00f3lo en aras de lograr una mayor claridad para el lector. Pero al final de ambas per\u00edcopas habr\u00e1 que recordar una vez m\u00e1s la unidad y trabaz\u00f3n de todo el pasaje. La per\u00edcopa empieza en los v. 20-22 con la noticia escueta que hace de hilo conductor para lo que sigue: unos \u00abgriegos\u00bb, que hab\u00edan acudido a Jerusal\u00e9n para la fiesta de la pascua y para \u00abadorar\u00bb all\u00ed, es decir, para participar en la liturgia del templo, en la medida en que se les permit\u00eda, preguntan por Jes\u00fas. Tales griegos no eran pros\u00e9litos propiamente dichos, sino que se trata m\u00e1s bien de los \u00abtemerosos de Dios\u00bb, que hab\u00edan sido ganados al monote\u00edsmo por la propaganda religiosa del juda\u00edsmo de la di\u00e1spora. Eran aquellos c\u00edrculos entre los que mejor pudo llevarse a cabo la primitiva misi\u00f3n cristiana y entre los que al principio se cosecharon los mayores \u00e9xitos. Los griegos en cuesti\u00f3n se dirigen a Felipe, natural de Betsaida de Galilea (cf. 1,43.44.45.48), con el ruego de \u00abSe\u00f1or, quisi\u00e9ramos ver a Jes\u00fas\u00bb. Ruegan, pues, su mediaci\u00f3n. Felipe transmite el ruego a Andr\u00e9s y ambos se lo exponen a Jes\u00fas. Pero en principio el ruego no es atendido, sino que sigue un discurso de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El pasaje tiene una gran importancia. Ya Tom\u00e1s de Aquino observaba en su comentario al Evangelio seg\u00fan Juan: \u00abSe evidencia as\u00ed la piadosa apertura de los pueblos gentiles a Cristo por cuanto que desean verle. Hemos de saber, sin embargo, que Cristo s\u00f3lo ha predicado personalmente a los jud\u00edos, mientras que ser\u00e1n los ap\u00f3stoles los que prediquen a los pueblos de la gentilidad. Eso queda aqu\u00ed ya claro, puesto que los gentiles, que quieren ver a Jes\u00fas, no se llegan a \u00e9l directamente, sino a uno de los disc\u00edpulos, a Felipe\u00bb (TOMAS DE AQUINO, n\u00ba 1633). As\u00ed, pues, la mirada se abre aqu\u00ed al mundo pagano, que, a diferencia de los jud\u00edos, recibir\u00e1 el Evangelio y llegar\u00e1 a la fe en Jesucristo. La petici\u00f3n no ha podido ciertamente ser satisfecha, porque todav\u00eda no se hab\u00eda dado la condici\u00f3n para ello. Pero \u00bfcu\u00e1l es esa condici\u00f3n? Como resulta del texto siguiente, es la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas, su muerte como muerte salvadora para toda la humanidad. Juan piensa aqu\u00ed en la misi\u00f3n entre los gentiles; mas para \u00e9l esa misi\u00f3n es un acontecimiento que s\u00f3lo puede ponerse en marcha por la muerte salvadora de Jes\u00fas. S\u00f3lo entonces se cumplir\u00e1 que los gentiles puedan \u00abver\u00bb a Jes\u00fas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se echa de ver una mentalidad hist\u00f3rico-salv\u00edfica en Juan. <\/p>\n<p>J\/HORA: La primera respuesta de Jes\u00fas en el v. 23 suena as\u00ed: \u00abHa llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado.\u00bb La afirmaci\u00f3n destaca un momento de \u00edndole singular, la llegada de \u00abla hora\u00bb, de la que ya antes -matiz\u00e1ndola habitualmente de \u00abmi\u00bb o \u00absu\u00bb hora- se ha hablado diciendo que no hab\u00eda llegado (2,4; 7,30; 8,20). El concepto de \u00abhora\u00bb forma parte de la peculiar idea del tiempo que tienen el Evangelio seg\u00fan Juan y Jes\u00fas. En esta per\u00edcopa aparece tan a menudo (12,27, y tambi\u00e9n la palabra equivalente \u00abahora\u00bb como una variante en v. 27 y 31), que la simple frecuencia llama la atenci\u00f3n sobre la peculiaridad de tal \u00abhora\u00bb. Esa \u00abhora\u00bb no se determina naturalmente de un modo cronom\u00e9trico ni se mide con la medida externa de un reloj normal: la define y marca \u00fanica y exclusivamente su contenido. Y su contenido lo constituye el acontecimiento singular que ocurre en esa \u00abhora\u00bb. Pues bien, ese acontecimiento singular es el acontecimiento salvador de que se habla, es decir, el acontecimiento de la \u00abglorificaci\u00f3n del Hijo del hombre\u00bb. <\/p>\n<p>EL concepto de glorificaci\u00f3n (doxazein) forma parte del lenguaje jo\u00e1nico de revelaci\u00f3n y predicaci\u00f3n. Gloria (griego: doxa; hebreo: kabod) pertenece al campo de la experiencia religiosa y caracteriza la singular manera con que Dios se aparece al hombre (epiphaneia, epifan\u00eda) como un poder que irradia y salva. Donde aparece el resplandor luminoso y divino all\u00ed se da una revelaci\u00f3n de Dios (y a la inversa). Pero en la Biblia no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno \u00f3ptico, sino que la gloria divina es a la vez poder, dynamis de Dios, acci\u00f3n divina que transforma al hombre sobre el que llega (cf. 2Co 3:18, en que se atribuye al Esp\u00edritu de Dios y de Cristo el poder de transformar \u00abde gloria en gloria\u00bb) y que \u00e9l adapta por completo a la esfera divina. <\/p>\n<p>Vista as\u00ed, glorificaci\u00f3n es la exaltaci\u00f3n al \u00e1mbito divino; es el acto de Dios tal como se da en la cruz y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Para la concepci\u00f3n jo\u00e1nica de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas son, pues, imprescindibles dos elementos: primeros el car\u00e1cter din\u00e1mico del suceso, glorificaci\u00f3n como acto de Dios, como acontecimiento en Jes\u00fas y con Jes\u00fas; segundo, el car\u00e1cter de revelaci\u00f3n que justamente tiene ese acontecimiento para el \u00abmundo\u00bb y, naturalmente que para la fe sobre todo. Estos dos elementos no pueden separarse. <\/p>\n<p>Como objeto de la glorificaci\u00f3n se nombra al \u00abHijo del hombre\u00bb. Parece que este t\u00edtulo cristol\u00f3gico honor\u00edfico est\u00e1 aqu\u00ed elegido de manera intencionada; tiene su asiento firme en el kerygma jo\u00e1nico de la glorificaci\u00f3n y exaltaci\u00f3n, del que se habla a lo largo de toda la per\u00edcopa (cf. tambi\u00e9n 13,31s). Es evidente que por el \u00abHijo del hombre\u00bb se entiende a Jes\u00fas. El sujeto del acontecimiento glorificador es Dios, el Padre, como el passivum divinum (descripci\u00f3n del nombre de Dios mediante una forma en pasiva\u00bb \u00aba fin de que sea glorificado\u00bb&#8230; As\u00ed, pues, la afirmaci\u00f3n del v. 23 -que puede entenderse como el titulo o como el tema del motivo principal de toda la per\u00edcopa 12,30-36, anuncia la hora decisiva en que ocurre el acontecimiento salvador y divino de la \u00abglorificaci\u00f3n del Hijo del hombre, Jes\u00fas\u00bb, con el que se opera la salvaci\u00f3n del mundo. <\/p>\n<p>Que ello ocurra en virtud de la muerte de Jes\u00fas lo dice la met\u00e1fora del v. 24, introducida en el texto original con el doble Amen, amen (\u00abDe verdad os aseguro&#8230;\u00bb): \u00abSi el grano de trigo, que cae en la tierra, no muere, queda solo; pero, si muere, produce mucho fruto.\u00bb La met\u00e1fora no ha de entenderse en el sentido de las modernas ciencias naturales, sino desde la antigua concepci\u00f3n jud\u00eda, en la que desde \u00e9poca relativamente temprana constituye una imagen para la fe en la resurrecci\u00f3n. Para el hombre antiguo, por lo dem\u00e1s, el proceso de la siembra y la nueva planta no era un simple proceso natural, sino algo maravilloso. <\/p>\n<p>J\/MU\/SALVADORA: La met\u00e1fora pretende decir que Jes\u00fas ha de morir, si quiere \u00abllevar fruto\u00bb, si ha de tener \u00e9xito; pero tambi\u00e9n que esa muerte ser\u00e1 fecunda. La muerte de Jes\u00fas es la muerte de la que procede todo \u00abfruto\u00bb. De ah\u00ed que se designe como una muerte salvadora, como una muerte de la que brota la vida escatol\u00f3gica y eterna. En todo caso, la imagen del \u00abproducir fruto\u00bb ha de mantener la mayor apertura posible. Toda la salvaci\u00f3n brota de esa muerte. <\/p>\n<p>El v. 25 ofrece una reelaboraci\u00f3n jo\u00e1nica del logion de \/Mc\/08\/35 y par (cf. tambi\u00e9n Q = \/Mt\/10\/39; \/Lc\/17\/33): \u00abEl que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por mi y por el evangelio, la salvar\u00e1\u00bb. Es veros\u00edmil que ya la redacci\u00f3n de Mc sea secundaria respecto de la redacci\u00f3n de la fuente (Q). Muy bien podr\u00eda ser la redacci\u00f3n de Lucas la m\u00e1s antigua (Luc 17:33). Originariamente el logion expresa una actitud fundamental, que es la de quien se conf\u00eda por completo y sin reservas a la salvaci\u00f3n del reinado de Dios. Para una persona as\u00ed, tanto la ganancia como la p\u00e9rdida se convierten en fuente de vida. Ese tal ya no vive en la disposici\u00f3n ego\u00edsta de asegurar su propia existencia y vida, sino m\u00e1s bien en la actitud de una apertura y entrega radical, en que se olvida por completo de s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>La conducta y actitud de Jes\u00fas fueron en este aspecto mod\u00e9licas, hasta su misma muerte, que por ello conduce a la resurrecci\u00f3n. Por eso, en Marcos, la palabra se convierte en una exhortaci\u00f3n a seguirle en el camino de la cruz; describe \u00abuna dial\u00e9ctica cristiana, que tiene su fundamento en la conducta de Jes\u00fas\u00bb. La versi\u00f3n jo\u00e1nica se mueve justamente en esa direcci\u00f3n, contribuyendo a declararla ciertos a\u00f1adidos jo\u00e1nicos especiales. La psykhe no significa \u00abel alma\u00bb &#8211;como traducen las versiones antiguas-, sino \u00abla vida\u00bb en su totalidad. Se trata de la ganancia o de la p\u00e9rdida de la vida. \u00abEl que ama su vida\u00bb significa el que s\u00f3lo se ama a s\u00ed mismo y su seguridad personal. Por el contrario \u00abel que odia su vida en este mundo\u00bb describe una peculiar situaci\u00f3n existencial, agudizada aqu\u00ed mediante el giro \u00aben este mundo\u00bb. Adem\u00e1s la reflexi\u00f3n de que se trata de \u00abla vida en este mundo\u00bb equivale para Juan a decir que semejante vida no es en modo alguno la verdadera vida, puesto que est\u00e1 dominada y oprimida por la muerte, es m\u00e1s muerte que vida. \u00abAmar la vida (la psykhe) en este mundo\u00bb equivaldr\u00eda, en realidad, a amar la muerte y apostar por lo mismo, y, de antemano, a la carta falsa. Entra en el orden inmanente que si alguien ama esa vida la pierda de necesidad. Mientras que quien la \u00abodia\u00bb, la asegurar\u00e1 \u00abpara la vida eterna\u00bb obteniendo la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Tambi\u00e9n esto podr\u00eda referirse en principio al modelo b\u00e1sico de Jes\u00fas, que ha vivido conforme a esta m\u00e1xima, guard\u00e1ndola hasta en su misma muerte. Por eso tambi\u00e9n en \u00e9l se ha operado la vida eterna. De ah\u00ed que deba ser igualmente la m\u00e1xima de los creyentes. De este modo el vers\u00edculo representa una buena transici\u00f3n al inmediato v. 26. <\/p>\n<p>En dicho vers\u00edculo se trata de unas palabras jo\u00e1nicas sobre el seguimiento: \u00abEl que quiera servirme, que me siga; y donde yo est\u00e9, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor. El que quiera servirme ser\u00e1 honrado por mi Padre.\u00bb Tambi\u00e9n este vers\u00edculo constituye una variante jo\u00e1nica de unas palabras sin\u00f3pticas, las palabras del seguimiento (cf. Mar 8:34 y par; Q = Mat 10:38\/Luc 14:27). Tambi\u00e9n Juan conoce la idea del \u00abseguimiento de Jes\u00fas\u00bb (cf. especialm. 8, 12; Lc 4.5.27), aunque la ha entendido m\u00e1s bien como expresi\u00f3n b\u00e1sica de una actitud vital cristiana, en contraste con la idea originaria y concreta de \u00abir en pos de Jes\u00fas\u00bb. Adem\u00e1s, en Juan el seguimiento adquiere un acento nuevo a causa de su estrecha subordinaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n del Hijo del hombre. Servir ha de entenderse aqu\u00ed como la vinculaci\u00f3n plena y sin limitaciones de la fe a la persona de Jes\u00fas. La palabra no tiene aqu\u00ed el sentido restringido de \u00abatender a la mesa\u00bb, sino que va en la direcci\u00f3n del lenguaje jud\u00edo en que \u00abservir\u00bb y \u00abservicio\u00bb (awoda) se entienden de manera absoluta para indicar el servicio de Dios en su acepci\u00f3n plena (como culto lit\u00fargico y como obediencia de vida). En esa amplitud universal se entiende precisamente aqu\u00ed. El servicio de Jes\u00fas es a la vez seguimiento de Jes\u00fas; una vida que se orienta por el camino de Jes\u00fas hacia su misma persona. Y m\u00e1s a\u00fan: al seguidor de Jes\u00fas se le promete que estar\u00e1 all\u00ed donde est\u00e1 Jes\u00fas; estar\u00e1 en el mismo lugar que \u00e9l. El seguidor ocupa el mismo lugar, la misma posici\u00f3n que Jes\u00fas. Y ello vale tanto para su estar en el mundo como para su estar junto a Dios; para el desprecio que ahora sufre como para ia gloria que se le promete en Jes\u00fas. Tal servicio de Cristo en el seguimiento obtiene tambi\u00e9n el reconocimiento del Padre. El seguimiento de Jes\u00fas es el nuevo camino de la salvaci\u00f3n, para el que cuenta el amor de Dios. En estos textos se evidencia la nueva apertura de sentido escatol\u00f3gico e hist\u00f3rico-salv\u00edfica de una realizaci\u00f3n y comprensi\u00f3n vitales, como las que se fundan en la muerte del Hijo del hombre. <\/p>\n<p>Para el Hijo del hombre, Jes\u00fas, su muerte es el comienzo de su glorificaci\u00f3n. La nueva colaci\u00f3n de sentido se da ante todo en forma fundamental y decisiva en virtud de lo que acontece en el Hijo del hombre como su muerte y su glorificaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Pero en cuanto muerte y glorificaci\u00f3n del Hijo del hombre, donador de vida y mediador de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gico, esa muerte tiene en s\u00ed misma una calidad distinta del normal morir humano. No es el fin desgraciado en el aislamiento y disoluci\u00f3n definitivos del hombre, sino una muerte fecunda y vivificante, de la que surge una vida nueva y eterna. En ese acontecimiento se revela una nueva ley fundamental de la vida, que conduce a su vez a una nueva actitud b\u00e1sica, a una nueva m\u00e1xima de vida: s\u00f3lo quien entrega la propia vida, obtiene la vida eterna. Tal es la ley fundamental interna de la nueva conducta vital. Objetivamente esa nueva vida se identifica con una vida desde el amor, desde la agape (cf. 1Jn 3:13-17). <\/p>\n<p>Y \u00e9sa es tambi\u00e9n la ley b\u00e1sica del seguimiento, del servicio de Jes\u00fas, al que se le promete el reconocimiento de parte de Dios. La m\u00e1xima jo\u00e1nica del seguimiento re\u00fane en uno al donador de la salvaci\u00f3n y al que la disfruta y le sigue, de acuerdo con la normativa establecida por el adelantado de la salvaci\u00f3n: \u00abDonde yo estoy, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor.\u00bb La sucesi\u00f3n pone en claro que las relaciones del adelantado y de los compa\u00f1eros de la salvaci\u00f3n tienen su verdadero fundamento en el sentido y actuaci\u00f3n del propio donante de la salvaci\u00f3n, y que brota de ah\u00ed como su fruto. No es posible separarlo del mismo y formalizarlo sin perder su forma cristiana b\u00e1sica. <\/p>\n<p>3. LA EXALTACI\u00d3N DEL HIJO DEL HOMBRE (Jn\/12\/27-36) <\/p>\n<p>27 Ahora mi alma se encuentra turbada. \u00bfY que voy a decir: Padre, s\u00e1lvame de esta hora? \u00a1Si precisamente para esto he llegado a esta hora! 28 \u00a1Padre, glorifica tu nombre! Una voz del cielo lleg\u00f3 entonces. Lo he glorificado y lo glorificar\u00e9 de nuevo. 29 Al o\u00edrla, el pueblo que estaba all\u00ed dec\u00eda que hab\u00eda sido un trueno. Otros dec\u00edan: Es que un \u00e1ngel le ha hablado. 30 Jes\u00fas respondi\u00f3: No ha sido por m\u00ed por quien se ha dejado o\u00edr esa voz, sino por vosotros. 31 Ahora es el momento de la condenaci\u00f3n de este mundo; ahora el jefe de este mundo ser\u00e1 arrojado fuera. 32 Y cuando a m\u00ed me levanten de la tierra en alto, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed. 33 Esto lo dec\u00eda para indicar de qu\u00e9 muerte iba a morir. 34 El pueblo le contest\u00f3: Nosotros hemos sabido por la ley que el Mes\u00edas permanece para siempre. \u00bfY c\u00f3mo dices t\u00fa que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto? \u00bfQui\u00e9n es ese Hijo del hombre? 35 Entonces les dijo Jes\u00fas: Todav\u00eda un poco de tiempo estar\u00e1 entre vosotros la luz. Caminad mientras ten\u00e9is la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; pues el que camina en las tinieblas, no sabe ad\u00f3nde va. 36 Mientras ten\u00e9is la luz, creed en la luz, para que se\u00e1is hijos de la luz. Esto habl\u00f3 Jes\u00fas. Luego se fue y se ocult\u00f3 de la vista de ellos. <\/p>\n<p>En esta per\u00edcopa la mirada se centra con mayor intensidad todav\u00eda en el misterio de la muerte de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>JN\/GETSEMANI: Esto ocurre, ante todo, en un texto muy singular, los v. 27-28, que con raz\u00f3n ha podido ser calificado como la per\u00edcopa jo\u00e1nica del monte de los Olivos, o al menos como el fragmento jo\u00e1nico que corresponde a la per\u00edcopa de la oraci\u00f3n y agon\u00eda de Jes\u00fas en Getseman\u00ed: Mar 14:32-42 (cf. Mat 26:36-46; Luc 22:39-46). Se trata de \u00abla jo\u00e1nica hora del monte de los Olivos\u00bb (Schnackenburg). \u00abDe la tradici\u00f3n recoge el relato de la agon\u00eda de Jes\u00fas y su abandono a la voluntad de Dios\u00bb. La per\u00edcopa se abre con la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abAhora mi alma se encuentra turbada.\u00bb Esa turbaci\u00f3n la hemos visto ya a prop\u00f3sito de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: es la turbaci\u00f3n frente a la muerte inminente. En cierto aspecto responde el giro a la expresi\u00f3n marciana: \u00abMi alma est\u00e1 angustiada hasta la muerte\u00bb (Mar 14:34), que delata la agon\u00eda mortal de Jes\u00fas. En Juan no se trata ya ciertamente de indicar el miedo de Jes\u00fas a la muerte, sino la perplejidad por el poder c\u00f3smico de la muerte, contra el cual presenta batalla. No es el miedo a la muerte lo que embarga al Jes\u00fas jo\u00e1nico, sino la turbaci\u00f3n por el poder que esa muerte tiene. A ello responde la frase inmediata: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 voy a decir&#8230;?\u00bb y la pregunta formulada en estilo de oraci\u00f3n: \u00ab\u00bf&#8230;Padre, s\u00e1lvame de esta hora?\u00bb, desvirtuada de hecho con la reflexi\u00f3n siguiente: \u00ab\u00a1Si precisamente para esto he llegado a esta hora!\u00bb <\/p>\n<p>No hay duda de que aqu\u00ed nos encontramos con la versi\u00f3n jo\u00e1nica del enunciado marciano de que Jes\u00fas rog\u00f3 para que, de ser posible, pasase de \u00e9l esta hora: \u00ab\u00a1Abba!, Padre, todo te es posible; aleja de m\u00ed este c\u00e1liz, pero no lo que yo quiero, sino lo que t\u00fa (quieres)\u00bb (Mar 14:35-36). <\/p>\n<p>Como se ve, la versi\u00f3n jo\u00e1nica no tanto refleja la perplejidad inmediata, como resulta de la per\u00edcopa marciana, cuanto una amplia reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, que reinterpreta por completo esa tradici\u00f3n. En realidad el Jes\u00fas jo\u00e1nico no puede ya pedir seriamente el ser liberado de la situaci\u00f3n de muerte; lo que est\u00e1 suficientemente confirmado por la forma de pregunta. Por el contrario, el Jes\u00fas jo\u00e1nico se sabe llevado por el Padre intencionadamente a \u00abesta hora\u00bb. De ah\u00ed que en Juan la plegaria propiamente dicha no suene ya \u00abPadre, s\u00e1lvame de esta hora\u00bb (el marciano \u00abAleja de m\u00ed este c\u00e1liz\u00bb), sino m\u00e1s bien: \u00ab\u00a1Padre, glorifica tu nombre!\u00bb As\u00ed, pues, desde su visi\u00f3n particular Juan ha reelaborado el tradicional \u00abmiedo de Jes\u00fas a la muerte\u00bb. En lo cual se manifiesta asimismo la otra concepci\u00f3n jo\u00e1nica de la historia de la pasi\u00f3n: \u00e9l la entiende como un acontecimiento de victoria y revelaci\u00f3n, en el que se da la glorificaci\u00f3n del \u00abnombre del Padre\u00bb. Ah\u00ed se abre ciertamente el final positivo de \u00abpascua\u00bb. <\/p>\n<p>Y la respuesta divina llega en una \u00abvoz del cielo\u00bb, en una bat qol (literalm.: \u00abhija de la voz\u00bb): \u00abLo he glorificado y lo glorificar\u00e9 de nuevo.\u00bb La \u00abvoz del cielo\u00bb responde al contenido de la petici\u00f3n de Jes\u00fas. Esa petici\u00f3n en el fondo ya ha sido escuchada, y lo ser\u00e1 tambi\u00e9n en el futuro. De ese modo la glorificaci\u00f3n se relaciona directamente con la glorificaci\u00f3n del nombre divino solicitada por Jes\u00fas; es algo que no se puede separar de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas, pues es en \u00e9sta donde se da la peculiar glorificaci\u00f3n del Padre. Ambas forman una unidad indestructible y constituyen el contenido completo del acontecer de salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se piensa de manera concreta en la cruz y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, donde se concentra el contenido total del acontecer glorificador, y ello como glorificaci\u00f3n del Padre. Y esa glorificaci\u00f3n es un acontecimiento singular y \u00fanico, que vale tanto para el pasado como para el futuro. \u00abAl haberle constituido revelador, Dios ha glorificado su propio nombre; y le seguir\u00e1 glorificando no significa sino que Jes\u00fas continuar\u00e1 siendo el revelador, y precisamente por medio de su muerte\u00bb. <\/p>\n<p>Ahora bien lo que enlaza pasado y futuro entre s\u00ed es el acontecimiento de la \u00abhora\u00bb. De ella deriva tambi\u00e9n el futuro permanente del acontecimiento salv\u00edfico. El pueblo asistente no entiende \u00abla voz del cielo\u00bb (v. 29); algunos la tienen por un trueno, mientras que otros, interpretando el di\u00e1logo de manera m\u00e1s positiva, llegan a la conclusi\u00f3n de que un \u00e1ngel ha hablado a Jes\u00fas. As\u00ed, pues, en la exposici\u00f3n jo\u00e1nica, los presentes han percibido el eco de la voz, pero sin comprender su contenido. Sin embargo, Jes\u00fas asegura que \u00abla voz del cielo\u00bb en cuesti\u00f3n no ha resonado por \u00e9l sino por ellos \u00abpor vosotros\u00bb, es decir, por causa de la multitud. Lo cual s\u00f3lo puede entenderse atribuyendo a \u00abla voz del cielo\u00bb un valor o efecto indicativo. Personalmente Jes\u00fas no tiene necesidad de que se le llame la atenci\u00f3n sobre la gran importancia de la \u00abhora\u00bb que irrumpe; quienes tienen necesidad de ello son los asistentes. Si se quiere dar un paso m\u00e1s, habr\u00eda que decir que la \u00abvoz del cielo\u00bb es la verdadera \u00abse\u00f1al\u00bb, el \u00abtoque de trompeta divino\u00bb indicando que llega de inmediato el cambio escatol\u00f3gico de los eones (1). A partir de este acontecimiento se habla expl\u00edcitamente de la crisis del mundo y del consiguiente cambio de eones (v. 31-33). Sobre ese e\u00f3n recae el juicio. Con el acontecimiento cristol\u00f3gico el e\u00f3n antiguo, el tiempo antiguo y actual del mundo toca a su fin; o, dicho con otras palabras: la cruz, exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n del hijo del hombre constituye en la visi\u00f3n jo\u00e1nica el cambio de los eones. <\/p>\n<p>Con el doble y enf\u00e1tico ahora (nyn) el v. 31 indica que el acontecimiento de la \u00abhora\u00bb, que comporta la glorificaci\u00f3n del Hijo del hombre, es tambi\u00e9n la hora en que tiene efecto el juicio final sobre este mundo: \u00abAhora es el momento de la condenaci\u00f3n de este mundo.\u00bb Tal crisis no es s\u00f3lo un \u00abjuicio\u00bb te\u00f3rico sobre el estado de este mundo, sino un juicio punitivo, el juicio \u00faltimo y de aniquilaci\u00f3n por el que \u00abeste mundo\u00bb, el e\u00f3n viejo, deja realmente de existir y llega a su fin, que es Jesucristo personalmente. Es \u00e9l, el Cristo crucificado y resucitado, en su persona y por su historia, la cual comprende la cruZ y la resurrecci\u00f3n, el fin del mundo antiguo y condenado a muerte al tiempo que es el comienzo del nuevo mundo vital de Dios. En \u00e9l personalmente ocurre el cambio que da el empuj\u00f3n definitivo y mortal a este cosmos. <\/p>\n<p>SAS\/DERROTA: Ahora bien, el cambio de eones acontece, seg\u00fan Juan, porque por virtud de la cruz de Jes\u00fas el \u00abjefe de este mundo\u00bb es privado de su poder: \u00abAhora el jefe de este mundo es arrojado fuera\u00bb (v. 31b); y el jefe de este mundo es el diablo. \u00abEs arrojado fuera\u00bb aparece sin ning\u00fan complemento de lugar, por lo que siempre cabe preguntarse de d\u00f3nde es arrojado el diablo y ad\u00f3nde se le arroja. Pero esa pregunta est\u00e1 fuera de lugar; lo \u00fanico que cuenta aqu\u00ed es que, seg\u00fan Juan, el dominador y \u00abjefe de este mundo\u00bb queda privado de su posici\u00f3n de dominio en virtud de la cruz y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Afirmaciones similares se encuentran tambi\u00e9n en otros pasajes del Nuevo Testamento. \/Lc\/10\/18 dice: \u00abHe visto a Sat\u00e1n caer como un rayo del cielo.\u00bb Aqu\u00ed es la obra salvadora de Jes\u00fas por la certeza de la proximidad del reinado de Dios la que reduce al diablo a la impotencia. \/Ap\/12\/09 \u00abY fue arrojado el gran drag\u00f3n, la serpiente antigua, que se llama diablo y Sat\u00e1n, que enga\u00f1a a toda la tierra, fue arrojado a la tierra y sus \u00e1ngeles con \u00e9l.\u00bb Rev 12:10 : \u00abAhora ha llegado la salvaci\u00f3n y la fuerza y la realeza de nuestro Dios y el poder de su Mes\u00edas, porque el acusador de nuestros hermanos ha sido derribado, el que los acusaba d\u00eda y noche delante de nuestro Dios.\u00bb <\/p>\n<p>Seg\u00fan otros pasajes neotestamentarios, el destronamiento del diablo y del mundo hostil a Dios se cumple en la cruz. El texto m\u00e1s gr\u00e1fico es Col 2:14s. \u00abAnul\u00f3 la nota de nuestra deuda escrita en las ordenanzas, la cual era desfavorable a nosotros; y la arranc\u00f3 de all\u00ed clav\u00e1ndola en la cruz. Habiendo despojado a los principados y potestades, los exhibi\u00f3 en p\u00fablico espect\u00e1culo, incorpor\u00e1ndolos a su cortejo triunfal.\u00bb Aqu\u00ed es Dios el que supera en la cruz a las potencias antidivinas. Cf. adem\u00e1s col 1.20-22 y Efe 2:14 ss. <\/p>\n<p>\u00abEse amor generoso de Jes\u00fas, vinculado a Dios y a los hombres se\u00f1alados por \u00e9l, que supera en s\u00ed el esp\u00edritu de ego\u00edsmo, se cumple, seg\u00fan los evangelios y toda la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, en la cruz de Jes\u00fas. En ella el poder del amor obediente a Dios, que incluso derrota a los demonios, llega a la consumaci\u00f3n&#8230; En el cuerpo moribundo de Jesucristo en la cruz, es condenada a muerte toda autojusticia de los hombres y el esp\u00edritu de la gloria personal que posee tal justicia. En la cruz de Jes\u00fas el poder de las potencias es quebrantado por el poder inquebrantable del amor\u00bb (SCHLIER). <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el juicio contra el mundo es, para Juan, ante todo el juicio contra el jefe de este mundo, es decir su deposici\u00f3n y el aniquilamiento de su dominio. Tal es el verdadero contenido kerygm\u00e1tico de la afirmaci\u00f3n. Es algo que tambi\u00e9n pone de relieve el subsiguiente v. 33 al poner ante los ojos la entronizaci\u00f3n del nuevo Se\u00f1or del mundo; con lo que podr\u00eda decirse que la crisis del cosmos est\u00e1 condicionada por el cambio de soberan\u00eda. Tal es el proceso judicial que, seg\u00fan Juan, tiene efecto realmente en el \u00abahora\u00bb de esta \u00abhora\u00bb. En lugar del poder y dominio fat\u00eddicos de Sat\u00e1n entra en el cosmos el poder salvador del amor de Jesucristo. Por eso no es tampoco casualidad que, en Juan, el relato de la pasi\u00f3n se convierta precisamente en predicaci\u00f3n de la soberan\u00eda regia de Cristo (,16). Con la cruz, cesa el dominio de Sat\u00e1n y el mundo recibe a un nuevo Se\u00f1or. Para Juan la entronizaci\u00f3n de Jes\u00fas como Kyrios celeste se da con el conjunto de la pasi\u00f3n, en la que adem\u00e1s se cumple el juicio contra el cosmos. <\/p>\n<p>CZ\/EXALTACION De ese lado positivo de la \u00abhora\u00bb habla el v. 32 al decir: \u00abY cuando a m\u00ed me levanten de la tierra en alto, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed.\u00bb Una vez m\u00e1s es el lenguaje del kerygma jo\u00e1nico acerca de la exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre, que encontramos una y otra vez (cf. 3,14; 8,28). \u00abLevantar-en-alto\u00bb significa originariamente conferir poder, honor y prestigio, conferir un nuevo status de dominio; tal es la acepci\u00f3n habitual en el Antiguo Testamento. En Juan se suma un nuevo elemento, que es el izamiento del madero de la cruz, plantar o elevar la cruz. De ese modo \u00ablevantar\u00bb o exaltar adquiere un doble sentido: el de ser crucificado y el establecer a Jes\u00fas en el poder y la gloria. Ambos significados forman un todo y se expresan con la misma palabra. La exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre en la crucifixi\u00f3n es, a la vez, su exaltaci\u00f3n al dominio, la entronizaci\u00f3n solemne a nuevo Se\u00f1or y donador de vida c\u00f3smico. La advertencia del evangelista (v. 33) de que el ser levantado constituye una referencia expl\u00edcita al g\u00e9nero de muerte (de qu\u00e9 muerte iba a morir, cf. tambi\u00e9n 18,32) tiene en el contexto una funci\u00f3n interpretativa y destaca de prop\u00f3sito la nueva interpretaci\u00f3n de la idea de exaltaci\u00f3n. La observaci\u00f3n muestra adem\u00e1s que Juan tom\u00f3 ese concepto de exaltaci\u00f3n de una tradici\u00f3n ya existente y que ahora pretende que debe entenderse en esa nueva forma ambivalente. <\/p>\n<p>El giro \u00abde la tierra\u00bb apunta, sin duda alguna, a la cruz, pero sin excluirla, se\u00f1ala adem\u00e1s la idea de la exaltaci\u00f3n celeste. Con la cruz y por la cruz llega Jes\u00fas al status de exaltado que es como decir al status soberano de Kyrios celeste, coincidiendo con el sentir de toda la primitiva tradici\u00f3n cristiana. El camino hasta all\u00ed no prescinde jam\u00e1s de la cruz; el crucificado es el exaltado; y el exaltado es, a su vez, permanentemente el que fue crucificado. <\/p>\n<p>El v. 32b expresa la universal significaci\u00f3n salvadora del acontecimiento de la exaltaci\u00f3n. Como exaltado o levantado en alto, Jes\u00fas atraer\u00e1 a todos hacia s\u00ed. La exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre es un proceso que, seg\u00fan Juan, afecta a toda la humanidad; un suceso de importancia salvadora universal. Aqu\u00ed se fundamenta la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, y queda definitivamente trazado el camino cristiano de la salvaci\u00f3n. As\u00ed hay que establecerlo con anterioridad a cualquier limitaci\u00f3n. En la elevaci\u00f3n del Hijo del hombre, Dios se ha decidido personalmente por la salud y redenci\u00f3n del hombre; la cruz de Jes\u00fas es el lugar en el que se ha revelado el amor salvador de Dios. Esa previa decisi\u00f3n de Dios para la salvaci\u00f3n de toda la humanidad, tomada en Jesucristo, precede a cualquier toma de posici\u00f3n del hombre individual. Precisamente porque el jefe del cosmos es \u00abarrojado fuera\u00bb y juzgado (condenado), por ello no puede darse salvaci\u00f3n alguna fuera del campo universal y soberano del Exaltado: la salvaci\u00f3n de todos y cada uno procede de Dios a trav\u00e9s de Jesucristo. \u00e9ste ejerce, como exaltado, su actividad salvadora. El \u00abatraer hacia m\u00ed\u00bb, de que aqu\u00ed se habla, hay que compararlo con 6,44: \u00abNadie puede venir a m\u00ed, si el Padre que me ha enviado no le atrae&#8230;\u00bb Esa misma actividad que ah\u00ed se predica del Padre, la atribuye el v. 32b al propio Jes\u00fas elevado en alto. Es la expresi\u00f3n de los plenos poderes que se le han conferido con la exaltaci\u00f3n: el que elige, gratifica, consuma y juzga es el Hijo del hombre elevado en alto. Con ello se expresa la estructura cristol\u00f3gica de la gracia salvadora. Y se manifiesta por el hecho de que el Hijo del hombre exaltado atrae a todos hacia s\u00ed. Lo cual significa no simplemente que mueva a los hombres a creer en \u00e9l, sino que adem\u00e1s por medio de la fe los conduce a la plena comuni\u00f3n de vida con \u00e9l, ya que, seg\u00fan Juan, el donante escatol\u00f3gico de vida es Jes\u00fas en cuanto elevado en alto. <\/p>\n<p>Asimismo hay que pensar tambi\u00e9n aqu\u00ed en la congregaci\u00f3n de la comunidad salv\u00edfica, en la reuni\u00f3n de todos los hijos de Dios dispersos por el mundo (11,52), y en la reuni\u00f3n de las ovejas descarriadas hasta formar \u00abun solo reba\u00f1o\u00bb bajo \u00abun solo pastor\u00bb (10,16). La exaltaci\u00f3n no s\u00f3lo conecta cruz y gloria, sino que adem\u00e1s la constituye en fundamento de una comunidad mesi\u00e1nica y universal de salvaci\u00f3n, en fundamento de la Iglesia, por cuanto ese exaltado atrae a todos hacia s\u00ed. <\/p>\n<p>Sigue una objeci\u00f3n del \u00abpueblo\u00bb (v. 34), que proyecta luz singular sobre la afirmaci\u00f3n jo\u00e1nica de la elevaci\u00f3n en alto y que permite destacar a\u00fan m\u00e1s la peculiaridad de la concepci\u00f3n jo\u00e1nica del Hijo del hombre. Reviste la forma de un equ\u00edvoco jo\u00e1nico; pero revela una vez m\u00e1s la diferencia entre la concepci\u00f3n jud\u00eda del Mes\u00edas y la cristiana. La objeci\u00f3n suena as\u00ed: \u00abNosotros hemos sabido&#8230;\u00bb o aprendido- aqu\u00ed se piensa en la tradici\u00f3n jud\u00eda- \u00ab&#8230;que el Mes\u00edas permanece para siempre. \u00bfY c\u00f3mo puedes t\u00fa decir que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto?\u00bb Ello significa que la multitud ha relacionado el \u00abser levantado en alto\u00bb \u00fanica y exclusivamente con la muerte en cruz. La objeci\u00f3n s\u00f3lo resulta comprensible, si la multitud ha descubierto una incompatibilidad con la concepci\u00f3n jud\u00eda tradicional. No ha comprendido el doble sentido de que el ser elevado en alto significa tambi\u00e9n la entrada en la gloria; es decir, que produce precisamente la permanencia eterna del Mes\u00edas Jes\u00fas. <\/p>\n<p>La objeci\u00f3n arranca de la difundida concepci\u00f3n jud\u00eda de que el dominio del Mes\u00edas deb\u00eda ser eterno y no conocer fin; cf., por ejemplo, Isa 9:6, donde se dice del Mes\u00edas ni\u00f1o: \u00abSu soberan\u00eda es grande y la paz no tendr\u00e1 fin. Gobernar\u00e1 sobre el trono de David y sobre su reino mediante el derecho y la justicia, desde ahora hasta la eternidad. El celo de Yahveh de los ej\u00e9rcitos lo llevar\u00e1 a cabo\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n Eze 37:25 y Sal Salom\u00f3n 17,4s. Con esto enlaza un pasaje del Di\u00e1logo con el jud\u00edo Trif\u00f3n, de Justino -32,1- en que dicho jud\u00edo formula la objeci\u00f3n: \u00abMi se\u00f1or, las Escrituras mencionadas y otras similares nos inducen a esperar en gloria y grandeza al Hijo del hombre, que recibe del Anciano la soberan\u00eda eterna. Ahora bien, ese tal Cristo ha vivido sin honor ni gloria, habiendo incurrido incluso en la peor maldici\u00f3n que lanza la ley, puesto que ha sido crucificado.\u00bb Esta objeci\u00f3n se acerca a la formulada en 12,34. Adem\u00e1s, habr\u00e1 que tener muy en cuenta que la idea de una duraci\u00f3n eterna del reino mesi\u00e1nico se encuentra sobre todo en los c\u00edrculos en que predomina la concepci\u00f3n del Hijo del hombre. Seg\u00fan Dan 7:14.27, el reino del Hijo del hombre, o de los santos, es un reino eterno. En el Henoc eti\u00f3pico 49,2, se dice: \u00abEl elegido est\u00e1 ciertamente delante del Se\u00f1or de los esp\u00edritus y guarda toda su gloria de eternidad a eternidad y su poder de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.\u00bb La concepci\u00f3n mesi\u00e1nica del juda\u00edsmo, en el v. 34a, est\u00e1 evidentemente marcada por la equiparaci\u00f3n de Mes\u00edas e Hijo del hombre en la apocal\u00edptica. De ella se ocupa aqu\u00ed Jn. <\/p>\n<p>En este pasaje se trata una vez m\u00e1s de la diferencia entre la concepci\u00f3n jud\u00eda del Mes\u00edas y la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica del cristianismo, que ve en el Jes\u00fas crucificado, \u00ablevantado en alto\u00bb, al Mes\u00edas prometido. Con raz\u00f3n afirma R. Schnackenburg: \u00abLa dogm\u00e1tica mesi\u00e1nica cristiana, que insiste en la cruz de Jes\u00fas y en su glorificaci\u00f3n, no encaja con la imagen corriente del Mes\u00edas rey que se ha trazado el juda\u00edsmo\u00bb. Parece que precisamente para la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica cristiana era importante no pasar por alto esa diferencia -para la cual, como ya hemos visto a menudo, Juan tiene verdadera sensibilidad- seg\u00fan suele hacerse de ordinario, sino despertar la mayor conciencia posible. Es preciso ver que la concepci\u00f3n jud\u00eda tiene sus buenos fundamentos tanto en la Escritura como en la tradici\u00f3n. As\u00ed se expresa tambi\u00e9n en la \u00faltima pregunta: \u00bfQui\u00e9n es ese Hijo del hombre que tiene que ser exaltado y crucificado? No es una pregunta que se ci\u00f1a exclusivamente a la persona concreta, a qui\u00e9n es ese tal Hijo del hombre. La respuesta breve y categ\u00f3rica a la misma ser\u00eda \u00a1Jes\u00fas, naturalmente! La pregunta es m\u00e1s bien: \u00bfQu\u00e9 es eso del Hijo del hombre? \u00bfA qu\u00e9 viene ese Hijo del hombre, del que aqu\u00ed se habla? Porque nosotros no conocemos por nuestra tradici\u00f3n a ese tal Hijo del hombre. <\/p>\n<p>A la pregunta de 12,34 ya no se da propiamente hablando ninguna respuesta ulterior, fuera de la que se desarrolla en la historia de la pasi\u00f3n. Los padecimientos de Jes\u00fas, su cruz y resurrecci\u00f3n, son para Juan la respuesta \u00faltima y plena a la pregunta de qu\u00e9 es ese Hijo del hombre. Los v. 35s no suponen, por tanto, ninguna respuesta a esa pregunta, sino una exhortaci\u00f3n final a la fe. Porque quien no acoge ese mensaje no hallar\u00e1 ya ning\u00fan otro mensaje de salvaci\u00f3n. La invitaci\u00f3n vuelve a dirigirse directamente a los oyentes jud\u00edos de Jes\u00fas. Es para ellos que cuenta en primer t\u00e9rmino el \u00abTodav\u00eda un poco de tiempo estar\u00e1 entre vosotros la luz.\u00bb S\u00f3lo a partir de ese planteamiento concreto se llega a un significado universal. Tampoco la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas en la forma de la predicaci\u00f3n cristiana se convierte en una realidad presente y disponible en todo tiempo y en todas partes. Conserva siempre su historicidad, tanto en la historia de la predicaci\u00f3n como en la biograf\u00eda personal, de manera que para cada hombre, y tambi\u00e9n para los diferentes pueblos, sociedades y culturas, puede llegar demasiado tarde y en vano. Existe para el hombre la terrible posibilidad de que no conozca la \u00abhora de la visitaci\u00f3n\u00bb (\/Lc\/19\/44) y que pase de largo ante la salvaci\u00f3n que se le brinda. De ah\u00ed que deba estar atento a caminar en la luz \u00abmientras tiene luz\u00bb todav\u00eda, a fin de no verse oprimido por el poder de las tinieblas. <\/p>\n<p>De nuevo una met\u00e1fora: el que camina en tinieblas no sabe ad\u00f3nde va. Ignora la direcci\u00f3n. Las tinieblas le impiden la posibilidad de cualquier orientaci\u00f3n espiritual; el que persiste en tales tinieblas cae por lo mismo, desde una consideraci\u00f3n existencial, en la falta de direcci\u00f3n por lo que mira a su propia vida. De ah\u00ed la exhortaci\u00f3n final: \u00abMientras ten\u00e9is la luz, creed en la luz, para que se\u00e1is hijos de la luz\u00bb (c 36). Aqu\u00ed se observa una vez m\u00e1s c\u00f3mo la palabra \u00abluz\u00bb tiene en Juan un contenido cristol\u00f3gico, que s\u00f3lo se puede aplicar a Jes\u00fas personalmente. \u00abCreer en la luz\u00bb significa naturalmente \u00abcreer en Jes\u00fas\u00bb. <\/p>\n<p>Este ep\u00edlogo enlaza de manera retrospectiva con el pr\u00f3logo: \u00abY la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron\u00bb (1,5). Si se cree en la \u00abluz\u00bb, Jesucristo, se pertenece a los \u00abhiJos de la luz\u00bb. Aparece as\u00ed una f\u00f3rmula que se encuentra a menudo en los textos de Qumr\u00e1n. Pero el evangelista la emplea en su sentido hist\u00f3rico-salv\u00edfico y dualista, que a su vez est\u00e1 marcado por la cristolog\u00eda de manera total. Para \u00e9l los creyentes son los verdaderos hijos de la luz. <\/p>\n<p>Con ello terminan, seg\u00fan Juan, los discursos de revelaci\u00f3n ante la opini\u00f3n p\u00fablica jud\u00eda. El v. 36b advierte que, acabado ese discurso, Jes\u00fas se fue y se apart\u00f3 de la vista de ellos. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1. \u00abLa voz del cielo\u00bb tiene, pues, la funci\u00f3n de anunciar el comienzo del tiempo escatol\u00f3gico, funci\u00f3n que en otros pasajes corresponde a la \u00abtrompeta\u00bb; \u00abse describe tambi\u00e9n que la redenci\u00f3n cobra vida a golpe de trompeta, y se cree que Dios en persona es quien est\u00e1 tocando\u00bb; cf. La oraci\u00f3n de las 18 bendiciones, s\u00faplica X: \u00ab\u00a1Toca fuerte la trompeta para nuestra liberaci\u00f3n! Enarbola un estandarte para la reunificaci\u00f3n de nuestros desterrados. \u00a1Alabado seas t\u00fa, Se\u00f1or, el que re\u00fane a los dispersos de su pueblo Israel!\u00bb <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>La per\u00edcopa Jn\/12\/20-36 ha de entenderse como un compendio de todo el mensaje cristiano en la versi\u00f3n jo\u00e1nica, que pone una vez m\u00e1s ante los ojos toda la concepci\u00f3n jo\u00e1nica del evangelio o del cristianismo. En ese sentido este texto con su estructura y encadenamiento invita una y otra vez a una meditaci\u00f3n profunda. Como nos dice la doctrina de los maestros antiguos sobre la meditaci\u00f3n, hay que saborear las im\u00e1genes, las met\u00e1foras y los giros ling\u00fc\u00edsticos; dejar que cobren toda su eficacia las diversas asociaciones que se establecen&#8230; <\/p>\n<p>En este contexto, sin embargo, hay que hablar todav\u00eda de un problema que ya en el curso del comentario hasta el presente pasaje ha podido preocupar a m\u00e1s de un lector, a saber: el problema de qu\u00e9 puede sacar el lector de hoy de tales im\u00e1genes y conceptos. \u00bfQu\u00e9 puede significar cuando aqu\u00ed se dice que el juicio final se lleva a t\u00e9rmino en la muerte de Jes\u00fas y en su resurrecci\u00f3n, que consiste en que el jefe de este mundo es arrojado fuera y destronado, y que es entronizado un nuevo soberano, con lo que debe establecerse una nueva situaci\u00f3n universal ante Dios? \u00bfQu\u00e9 pueden significar todav\u00eda hoy para nosotros esas afirmaciones evidentemente m\u00edticas? \u00bfNo ser\u00eda preferible renunciar a las mismas? Se trata del problema del lenguaje m\u00edtico de la Biblia, y aqu\u00ed en concreto del Evangelio de Juan, y del problema consiguiente de la desmitizaci\u00f3n, es decir, de la interpretaci\u00f3n del lenguaje m\u00edtico. <\/p>\n<p>MITO\/IMPORTANCIA: Muchos atribuyen al concepto de m\u00edtico casi inevitablemente unas asociaciones negativas, como fabuloso, anticuado o acr\u00edtico. Pero, suponiendo que esa valoraci\u00f3n negativa est\u00e1 justificada, \u00bfllega realmente al n\u00facleo de las afirmaciones mitol\u00f3gicas? Hace ya mucho tiempo que las ciencias religiosas, la psicolog\u00eda profunda, y entre tanto tambi\u00e9n la teolog\u00eda, ha visto que a las afirmaciones y narraciones m\u00edticas les corresponde en una cultura marcada por la religi\u00f3n un significado m\u00e1s profundo que las interpretaciones habituales del mundo y de la existencia humana en el marco de una determinada sociedad en que el grado de evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural desempe\u00f1a un papel importante. En el mito o en los mitos de un grupo encuentra su expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica la respectiva interpretaci\u00f3n de la existencia, encuentra su lenguaje, un lenguaje emparentado a la poes\u00eda. Tambi\u00e9n se puede decir que en el mito, en las f\u00e1bulas y en las \u00abcanciones\u00bb y \u00abdoctrinas\u00bb religiosas el mismo lenguaje alcanza su culminaci\u00f3n humana; que el lenguaje s\u00f3lo adquiere su propia y espec\u00edfica significaci\u00f3n humana cuando act\u00faa como palabra creadora de sentido en el mito, la confesi\u00f3n de fe o la poes\u00eda. Se trata, pues, ante todo de no descalificar negativamente de antemano lo m\u00edtico, sino de preguntarse por su importancia, estructura y prop\u00f3sito espec\u00edficos, y de interrogarse asimismo si el mensaje primitivo, el antiguo cuento del mito est\u00e1, de hecho, tan anticuado como a menudo piensa hoy una concepci\u00f3n cr\u00edtica acr\u00edtica. Bien podr\u00eda suceder que el mito tuviera tambi\u00e9n que plantear sus preguntas cr\u00edticas al pensamiento actual, que ya no es capaz de ver ni de articular unas relaciones humanas del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb y de su raz\u00f3n, fundadas en un procedimiento racionalista&#8230; A ello se une el hecho de no ser completamente atinada la idea de que ya vivimos en una \u00abera ilustrada\u00bb por la ciencia moderna. Seguimos viviendo, para usar el lenguaje de Kant, en la \u00abera de la ilustraci\u00f3n\u00bb, lo cual quiere decir que el proceso de la ilustraci\u00f3n no ha llegado en modo alguno a la meta de una edad totalmente ilustrada, sino todo lo contrario. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el mundo moderno tiene sus mitos, sus premisas no ilustradas y sus nuevas plausibilidades, sus h\u00e1bitos de pensamiento, etc., sus \u00abmitos de cada d\u00eda\u00bb, como ha demostrado Roland Barthes. Sobre todo, al lado de los mitos religiosos, existen tambi\u00e9n los pol\u00edticos y sociales extremadamente eficaces. Es preciso empezar por tomar en serio todos esos mitos, porque como explicaciones universales de la existencia y de la historia pretenden articular la cuesti\u00f3n humana del sentido y contribuyen por tanto al enfrentamiento acerca de las diferentes articulaciones del problema del sentido. Vamos a poner un ejemplo: el conflicto Este-Oeste no deja de ser tambi\u00e9n una lucha de mitos diferentes, de diferentes interpretaciones de la existencia. Ese conflicto provoca tambi\u00e9n al cristianismo, que debe aportar tambi\u00e9n sus mitos al enfrentamiento y demostrar que en ese aspecto tiene algo propio que decir. <\/p>\n<p>Pero \u00bfes el propio cristianismo un mito? \u00bfSe puede y se debe catalogar bajo ese t\u00edtulo las afirmaciones y ense\u00f1anzas cristianas? La pregunta tiene su justificaci\u00f3n. No es de \u00e9poca reciente, sino que se encuentra ya en el Nuevo Testamento. La expresi\u00f3n mythos, \u00abhistoria poetizada, saga, f\u00e1bula\u00bb, se encuentra sobre todo en los escritos tard\u00edos del Nuevo Testamento (cartas pastorales; 2Carta de Pedro), en que se emplea para diferenciar claramente la doctrina cristiana de las falsas doctrinas, y principalmente del error gn\u00f3stico, que empujaba con fuerza y cuyas especulaciones se califican de mitos. \u00abExp\u00f3n todas estas cosas a los hermanos, y ser\u00e1s as\u00ed un buen servidor de Cristo Jes\u00fas, aliment\u00e1ndote de las palabras de la fe y de la hermosa doctrina que fielmente has seguido. Por el contrario, rechaza los mitos profanos, que son cuentos de viejas\u00bb ( 1Ti 4:6.7). \u00abY dejar\u00e1n de escuchar la verdad, volvi\u00e9ndose de nuevo a los mitos\u00bb (2Ti 4:4). \u00abPues os dimos a conocer el poder y la parus\u00eda de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, no siguiendo sutiles mitos, sino porque fuimos testigos oculares de su grandeza\u00bb (2Pe 1:16). <\/p>\n<p>MITO\/QUE-ES: Los mitos se oponen aqu\u00ed a las \u00abpalabras de la fe\u00bb y a la \u00abhermosa (= buena, sana) doctrina\u00bb, a la \u00abverdad\u00bb y a los testigos presenciales con una credibilidad hist\u00f3rica. Lo cual quiere decir que el naciente cristianismo entend\u00eda su propio lenguaje, y la doctrina cristiana en general, no como \u00abmito\u00bb sino como \u00abverdad\u00bb, como la doctrina buena y sana de la fe y como una doctrina con un buen fundamento hist\u00f3rico. El elemento de lo que ha ocurrido y ha sido testificado de manera hist\u00f3rica y real ha jugado desde el comienzo un papel fundamental en la concepci\u00f3n cristiana de la verdad, mientras que de los mitos se dice: \u00abEs algo que jam\u00e1s ha ocurrido y que existe siempre\u00bb (Salustio). Con tales supuestos b\u00e1sicos asumi\u00f3 el cristianismo su enfrentamiento con la gnosis y con las religiones y los mitos paganos. Para ello encontr\u00f3 un aliado -que no dejar\u00eda de plantearle problemas- en la filosof\u00eda griega, que a su vez ven\u00eda ejerciendo desde largo tiempo atr\u00e1s una cr\u00edtica de los mitos. Para esa fase prolongada cabe decir que el cristianismo se entiende a s\u00ed mismo como \u00abla verdad\u00bb en oposici\u00f3n a las historias de dioses y a los \u00abmitos\u00bb. Simult\u00e1neamente, al elaborar su teolog\u00eda, se plantea el problema de la verdad de la raz\u00f3n humana. <\/p>\n<p>Pues bien, con el avance de la moderna cr\u00edtica de la religi\u00f3n, a medida que evoluciona la ciencia moderna y va cambiando la imagen del mundo, tambi\u00e9n el cristianismo es calificado de \u00abmito\u00bb. Tambi\u00e9n el lenguaje b\u00edblico acerca de Dios y de la revelaci\u00f3n aparece ahora como un lenguaje m\u00edtico, que contiene todo tipo de im\u00e1genes y elementos m\u00edticos. Fue R. Bultmann el que en su famoso estudio Neues Testament und Mythologie: Das Problem der Entmythologisierung der neuetestamentlichen Verkundigung, se hizo consciente de este problema en todo su alcance decisivo y desarroll\u00f3 una importante discusi\u00f3n teol\u00f3gica acerca de la desmitizaci\u00f3n, con aportaciones notables, que ya no se pueden dejar de lado. Baste recordar brevemente algunas de sus tesis m\u00e1s importantes: la imagen que el Nuevo Testamento tiene del cosmos es una imagen mitol\u00f3gica; a esa imagen m\u00edtica del cosmos responde la exposici\u00f3n del acontecimiento de salvaci\u00f3n; la predicaci\u00f3n habla un lenguaje mitol\u00f3gico, etc. De ah\u00ed la necesidad de plantearse la desmitizaci\u00f3n (Entmythologisierung). Por ella entiende Bultmann no -como a menudo se le atribuye- el simple abandono de las im\u00e1genes y concepciones m\u00edticas, sino el postulado de interpretar cr\u00edticamente esas im\u00e1genes y representaciones m\u00edticas. La mitolog\u00eda del Nuevo Testamento \u00abno ha de ser cuestionada acerca de su contenido representativo objetivista, sino acerca de la concepci\u00f3n de la existencia que se expresa con tales representaciones\u00bb. Tal es el postulado de la interpretaci\u00f3n existencial. <\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Bultmann insiste en un pasaje decisivo, a saber: cuando se trata del kerygma y cuando se trata de la fe, porque la idea espec\u00edfica que el cristianismo tiene de s\u00ed mismo es poner la fe en conexi\u00f3n con el \u00abkerygma\u00bb. Seguir aqu\u00ed desmitizando significa deshacer la autoconcepci\u00f3n cristiana como tal. No era, pues, una inconsecuencia -como a veces se le ha reprochado a Bultmann- el que insistiera en este pasaje. M\u00e1s bien ha intuido exactamente que aqu\u00ed estaban en juego la existencia y la singularidad de lo cristiano: la decisi\u00f3n de la fe. Y llevaba raz\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, pues, como acontecimiento salvador, la cruz de Cristo no es un suceso m\u00edtico, sino un acontecimiento hist\u00f3rico, que tiene su origen en el hecho hist\u00f3rico de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret\u00bb. Aqu\u00ed aparece claramente c\u00f3mo, a diferencia de lo que ocurre en el mito pagano, en el kerygma cristiano subyace un proceso hist\u00f3rico palpable en el sentido de un verdadero acontecimiento hist\u00f3rico. Mas tampoco la resurrecci\u00f3n es para \u00e9l \u00abun suceso m\u00edtico, que pueda hacer cre\u00edble la importancia de la cruz; sino que asimismo es cre\u00edda como la importancia de la cruz\u00bb. Pero una y otra constituyen el contenido del kerygma, como palabra de la predicaci\u00f3n, cuya \u00fanica respuesta adecuada es creer. \u00abLa palabra de la predicaci\u00f3n nos sale al encuentro como palabra de Dios, frente a la cual nosotros no podemos formular el problema de la legitimaci\u00f3n, sino que simplemente nos pregunta si queremos creer o no\u00bb. <\/p>\n<p>Ahora bien, cabe seguir cavilando, y as\u00ed se ha hecho una y otra vez, para saber si con ello persiste o no un resto m\u00edtico, y si no habr\u00eda que seguir interpretando ese resto a fin de ejercer una reflexi\u00f3n completa sobre la fe autoritaria. Y eso pretenden las reflexiones siguientes. Para saber si aqu\u00ed subyace un resto m\u00edtico hay que empezar por ver el problema a la luz de cuanto hemos dicho acerca del mito y de su importancia. En el mito se contienen elementos b\u00e1sicos de la interpretaci\u00f3n Humana del mundo y de la existencia; y eso en todos los mitos de todas las religiones, que han sido de la m\u00e1xima importancia y lo siguen siendo todav\u00eda hoy para que el hombre se comprenda a s\u00ed mismo hist\u00f3rica y antropol\u00f3gicamente. EL problema del mito es el problema de la significaci\u00f3n permanente de las distintas religiones y de sus contenidos esenciales para el hombre. Quien atribuye a las religiones en general una importancia, no puede por menos de considerar importantes y significativos todos los mitos y preguntarse seriamente por su mensaje espec\u00edfico. Los mitos b\u00edblicos (como mito jud\u00edo y como mito cristiano) tienen naturalmente desde ese punto de vista -dejando de momento su peculiaridad singular- una importancia permanente, justo en comparaci\u00f3n con otras religiones y mitos. <\/p>\n<p>Como quiera que sea, hoy ya no tenemos una actitud ingenua frente al mito, su lenguaje y su mundo representativo, sino m\u00e1s bien una actitud cr\u00edtico-reflexiva. En eso la unidad es cada vez mayor: los mitos, incluido el kerygma y los dogmas cristianos, necesitan una interpretaci\u00f3n. Pero el principio hay, a su vez, que invertirlo: tambi\u00e9n las interpretaciones necesitan de los mitos, del kerygma y de los dogmas, si quiere transmitir realmente una substancia religiosa de fe y de vida. El peligro de los intentos de interpretaci\u00f3n cr\u00edticos acr\u00edticos consiste evidentemente en que se consideran de manera ingenua m\u00e1s progresistas e ilustrados que los viejos mitos, y en que no advierten en modo alguno el patente vac\u00edo de un racionalismo privado de mitos y de metaf\u00edsica. Por consiguiente, si el mito no puede renunciar a una interpretaci\u00f3n, y \u00e9se es de hecho el caso, tampoco la interpretaci\u00f3n, por su parte, puede renunciar al mito y su mensaje, si quiere alcanzar un m\u00e1ximo de importancia humana. Si, pese a todo, lo hace, corre el peligro de destruir, a una con el mito, tambi\u00e9n la religi\u00f3n y la fe. Para el lenguaje de la fe y de la religi\u00f3n el mito de la primitiva predicaci\u00f3n cristiana acerca de la exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jesucristo es de hecho ineludible. <\/p>\n<p>Con raz\u00f3n dice P. Ricoeur: \u00abQue Jesucristo sea el punto de convergencia de todas las figuras, sin ser \u00e9l personalmente una figura, constituye un acontecimiento que sobrepasa los medios de nuestra fenomenolog\u00eda figurativa. Todas las im\u00e1genes que recorremos golpean como im\u00e1genes dispersas en nuestro m\u00e9todo hermen\u00e9utico, pero sin romper su unidad objetiva y personal; \u00e9se es el verdadero contenido del kerygma cristiano\u00bb. En el cap\u00edtulo final de su importante Symbolik des Bosen, que lleva por t\u00edtulo \u00abEl s\u00edmbolo da qu\u00e9 pensar\u00bb, Ricoeur exige una \u00abinterpretaci\u00f3n creativa de sentido\u00bb, fiel al impulso que imprime el dato de sentido del s\u00edmbolo y fiel a la vez al juramento del fil\u00f3sofo, que le obliga a entenderlo todo\u00bb. \u00abLo que necesitamos es una interpretaci\u00f3n que tenga en cuenta el enigma originario de los s\u00edmbolos, que se deje ense\u00f1ar por los mismos, pero que partiendo de ah\u00ed fomente el sentido y lo configure en la plena responsabilidad de un pensamiento aut\u00f3nomo. Esa es la apor\u00eda: \u00bfc\u00f3mo puede el pensamiento estar atado y ser, a la vez, libre? \u00bfC\u00f3mo pueden conciliarse la inmediatez del s\u00edmbolo y la mediatizaci\u00f3n del pensamiento?\u00bb. Ese nudo se identifica con el c\u00edrculo hermen\u00e9utico: \u00abEs necesario entender para creer, y hay que creer para entender\u00bb. Pero ello es posible, porque el hombre concreto, como creyente y como fil\u00f3sofo, existe ya en el \u00e1mbito del logos, del lenguaje y de la palabra. Est\u00e1 ya afectado desde largo tiempo atr\u00e1s por esa Palabra concreta en su mundo hist\u00f3rico; m\u00e1s bien repiensa y reflexiona, y m\u00e1s bien barrunta y comprende que es la misma Palabra con que empieza el Evangelio seg\u00fan Juan y por la que \u00abfueron creadas todas las cosas\u00bb. <\/p>\n<p>4. EL ENDURECIMIENTO DE ISRAEL (Jn\/12\/37-43) <\/p>\n<p>37 A pesar de haber realizado Jes\u00fas tantas se\u00f1ales en presencia de ellos, no cre\u00edan en \u00e9l. 38 As\u00ed se cumpl\u00eda el or\u00e1culo que pronunci\u00f3 el profeta Isa\u00edas: Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n crey\u00f3 en nuestro mensaje? \u00bfY a qui\u00e9n se ha revelado el poder\u00edo del Se\u00f1or? (Isa 53:1). <\/p>\n<p>39 Por eso no pod\u00edan creer, porque ya tambi\u00e9n dijo Isa\u00edas: 40 Les ha cegado los ojos, y les ha encallecido el coraz\u00f3n, para que no vean con los ojos, ni entiendan con el coraz\u00f3n, ni se conviertan y que yo los sane (Isa 1:10). <\/p>\n<p>41 Esto dijo Isa\u00edas, porque vio su gloria y habl\u00f3 de \u00e9l. 42 Sin embargo, aun de entre los jefes muchos creyeron en \u00e9l; pero, por causa de los fariseos, no lo confesaban, para no ser echados de la sinagoga. 42 Es que amaban m\u00e1s la gloria de los hombres que la gloria de Dios. <\/p>\n<p>\u00abA la disposici\u00f3n perfectamente planificada del Evangelio seg\u00fan Juan corresponde el que el evangelista marque todav\u00eda el final de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas (Isa 12:36b) mediante una panor\u00e1mica retrospectiva y con una reflexi\u00f3n sobre la incredulidad de los hombres\u00bb (SCHNACKENBURG). <\/p>\n<p>Propiamente tambi\u00e9n la per\u00edcopa 12,37-50 constituye una unidad coherente, que se subdivide en dos per\u00edcopas menores: a) 12,37-43, reflexi\u00f3n acerca de la incredulidad de los jud\u00edos, b) 12,44-50, reflexi\u00f3n sobre la permanente presencia del juicio y de la salvaci\u00f3n, de la fe y la incredulidad. <\/p>\n<p>Al igual que a toda la Iglesia primitiva, empezando por Pablo (cf. Rom 9-11), tambi\u00e9n al c\u00edrculo jo\u00e1nico y al autor del Evangelio seg\u00fan Juan debi\u00f3 plante\u00e1rseles el problema de la incredulidad de los jud\u00edos en el sentido del no reconocimiento de la mesianidad de Jes\u00fas y de su mensaje. En el cuarto Evangelio constituye adem\u00e1s un tema b\u00e1sico el enfrentamiento entre Jes\u00fas, como el revelador enviado por Dios, y \u00ablos jud\u00edos\u00bb, la disputa acerca de la verdadera significaci\u00f3n de Jes\u00fas. Aqu\u00ed hemos de volver a reflexionar que Juan parte de la problem\u00e1tica de su propio tiempo para abordar el problema; es decir, lo hace bajo la impresi\u00f3n de la separaci\u00f3n ya cumplida entre sinagoga y comunidad cristiana. Y aqu\u00ed precisamente tenemos que pensar asimismo que no podemos leer las afirmaciones siguientes acerca del endurecimiento de Israel m\u00e1s que bajo la impresi\u00f3n de las espantosas experiencias de nuestro siglo, bajo la impresi\u00f3n del aniquilamiento de los jud\u00edos. Es importante volver a recoger el tema, pues la tradici\u00f3n cristiana ha entendido siempre ese texto como un testimonio de que el pueblo jud\u00edo rechaz\u00f3 a Jes\u00fas\u00ab. <\/p>\n<p>Si tomamos en serio el punto de vista cristiano de que en Jes\u00fas se ha cumplido la revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios ante Israel, no podremos pasar por alto el problema de por qu\u00e9 el pueblo de Israel, de por qu\u00e9 \u00ablos jud\u00edos\u00bb no han cre\u00eddo en Jes\u00fas, cuando estaban preparados para ello por una historia secular. \u00bfPor qu\u00e9 el cristianismo s\u00f3lo pudo constituirse en Iglesia de los gentiles rompiendo con el juda\u00edsmo? Sobre ese problema de la historia de la salvaci\u00f3n, uno de los m\u00e1s oscuros e incomprensibles, no puede pasar de largo ninguna teolog\u00eda, que tome en serio la idea de una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica tanto en la historia de Israel como en la persona de Jesucristo. Mas cuando realmente deja de tomarse en serio la idea de revelaci\u00f3n, ese problema se despacha r\u00e1pidamente, si no es que ni siquiera se plantea. Pero entonces hay que preguntarse si as\u00ed se hace justicia a la fe de Israel. <\/p>\n<p>El v. 37 empieza por consignar que los jud\u00edos, pese a las numerosas y vigorosas se\u00f1ales que Jes\u00fas hab\u00eda obrado, \u00abno cre\u00edan en \u00e9l\u00bb. Con ello traza Juan un resultado de toda la actividad de Jes\u00fas, que es preponderantemente negativo. La situaci\u00f3n real puede describirse as\u00ed: pese a las m\u00faltiples revelaciones, que Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo de palabra y obra, por las que se le hubiera podido reconocer y creer en \u00e9l, los jud\u00edos no le dieron cr\u00e9dito ni creyeron. Tambi\u00e9n para la comunidad cristiana este hecho representa un enigma, un gran misterio que ha intentado explicarse. \u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3, pues, a semejante incredulidad? Para Juan la respuesta a esa pregunta la da la Escritura en un sentido general, que equivale a decir que ese curso de las cosas de alg\u00fan modo estaba ya previsto por Dios. Y la respuesta sigue en dos p\u00e1rrafos: a) v. 38 y b) v. 39-40. <\/p>\n<p>La primera de las afirmaciones suena as\u00ed: la incredulidad acaeci\u00f3 como cumplimiento de la palabra prof\u00e9tica de Isa 53:1 : \u00abSe\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n crey\u00f3 en nuestro mensaje? \u00bfY a qui\u00e9n se ha revelado el poder\u00edo (lit. \u00abel brazo\u00bb) del Se\u00f1or?\u00bb La cita pertenece al c\u00e1ntico del siervo paciente y victorioso de Yahveh (Isa 52:13-53, 12) e introduce el c\u00e1ntico del grupo interlocutor. El sentido que la palabra tiene ciertamente en \/Is\/53\/01 es \u00e9ste: el anuncio que proclama el c\u00e1ntico del siervo paciente de Yahveh es tan extraordinario que nadie da cr\u00e9dito a la noticia ni toma en serio la actuaci\u00f3n de Dios (\u00abel brazo de Yahveh\u00bb). Ning\u00fan hombre ha prestado fe al mensaje del siervo o ha reconocido en su doloroso destino la acci\u00f3n salvadora de Dios. Pues bien, lo que ocurri\u00f3 a ese misterioso siervo de Yahveh, es lo que ha ocurrido al propio Jes\u00fas. En su destino se repite y cumple el destino del siervo. \u00bfEst\u00e1 tra\u00edda la cita de un modo puramente ecl\u00e9ctico o subyace en la misma una concepci\u00f3n teol\u00f3gica, que entiende Is 53 como un texto fundamental, que ha marcado decisivamente toda la cristolog\u00eda jo\u00e1nica? Esta es la opini\u00f3n de Brown al respecto. \u00abEn nuestro an\u00e1lisis de 12,20-36 hemos visto que la terminolog\u00eda empleada por Jn para describir la hora de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas, tiene su trasfondo en los poemas del Siervo paciente de Dios en el Deuteroisa\u00edas. En ese sentido es interesante que, en el v. 38, el autor se remita a esa misma fuente para explicar la negativa del pueblo jud\u00edo respecto de Jes\u00fas, pues Is 53 es simplemente el poema que retrata al siervo como el hombre despreciado y rechazado\u00bb. Tambi\u00e9n yo comparto la opini\u00f3n de Brown en el sentido de que el c\u00e1ntico del siervo de Dios, paciente y victorioso, de Is 53 ha tenido, para la configuraci\u00f3n del kerygma jo\u00e1nico, y en especial para la cristolog\u00eda de la exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n as\u00ed como para la historia jo\u00e1nica de la pasi\u00f3n una importancia mucho mayor de lo que habitualmente suele suponerse. Schnackenburg, por el contrario, piensa que \u00abdel hecho de que el pasaje se encuentre en el \u00faltimo poema del siervo de Yahveh, que trata de sus padecimientos expiatorios, no se puede concluir una mayor influencia de ese capitulo sobre Jn\u00bb. S\u00f3lo por eso ciertamente que no; pero hay toda una serie de indicios que imponen tal conclusi\u00f3n. Baste mencionar aqu\u00ed simplemente que Jn cita el pasaje de Isa 53:1 en I\u00ednea con el sentido correcto de la pregunta de qui\u00e9n ha reconocido en la predicaci\u00f3n y en el destino de Jes\u00fas la acci\u00f3n de Dios (\u00abel brazo del Se\u00f1or\u00bb), y qui\u00e9n ha dado cr\u00e9dito a su mensaje. En Rom 10:16, el \u00fanico otro pasaje del Nuevo Testamento en que se cita Isa 53:1, Pablo introduce un sentido ajeno por completo al texto originario. <\/p>\n<p>Por consiguiente, la primera explicaci\u00f3n de la incredulidad de los jud\u00edos, que da el v. 38, es \u00e9sta: en el poema del siervo de Yahveh de Is 53 ya estaba predicho que no se prestar\u00eda fe alguna al mensaje del Siervo y que no se reconocer\u00eda en su obra la acci\u00f3n de Dios, tal como ocurri\u00f3 de hecho con el Hijo del hombre, siervo de Dios. <\/p>\n<p>Este hecho, impresionante y enigm\u00e1tico, no puede encontrar seg\u00fan Juan una explicaci\u00f3n natural, sino solo la explicaci\u00f3n teol\u00f3gica que proviene de la Escritura (v. 39s). Como explicaci\u00f3n se aduce asimismo la orden de endurecimiento, tan dif\u00edcil como enigm\u00e1tica, sacada de la visi\u00f3n llamada del profeta Isa\u00edas (Isa 6:9s). A diferencia de la cita primera, la segunda presenta una fuerte remodelaci\u00f3n jo\u00e1nica y est\u00e1 dispuesta para poder ser \u00fatil a los prop\u00f3sitos del evangelista. A ello tiende la peculiar interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica del pasaje. \u00abInmediatamente se advierte una mutaci\u00f3n y cambio decisivo del evangelista: empieza con la ceguera de los ojos y sigue luego el encallecimiento del coraz\u00f3n; omite el endurecimiento (literalmente: \u00abla pesadez\u00bb) de los o\u00eddos\u00bb. <\/p>\n<p>La \u00abceguera\u00bb se refiere, as\u00ed, principalmente a las \u00abse\u00f1ales\u00bb (cf. la curaci\u00f3n del ciego en cap. 9). Seg\u00fan la antropolog\u00eda b\u00edblica se le atribuye preferentemente al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb el pensamiento y la decisi\u00f3n. El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, centro del hombre, no tiene que llegar a \u00abentender\u00bb, con lo que se impide la conversi\u00f3n a la fe, y por tanto la curaci\u00f3n, que en este caso significa el \u00abser sanado\u00bb de todo el hombre en el sentido de la \u00abvida eterna\u00bb. La orden de endurecimiento aparece en distintos pasajes del Nuevo Testamento. Ya Pablo hab\u00eda recogido el motivo del endurecimiento u obstinaci\u00f3n al decir: \u00abEntonces, \u00bfqu\u00e9? Que Israel no ha logrado lo que anda buscando, mientras los elegidos lo han logrado. Los dem\u00e1s quedaron endurecidos, conforme a lo que est\u00e1 escrito: Dios les infundi\u00f3 un sopor en el esp\u00edritu, ojos para no ver y o\u00eddos para no o\u00edr hasta el d\u00eda de hoy\u00bb (\/Rm\/11\/07s). De lo que comenta U. Wilckens: \u00abEstas afirmaciones de la Escritura sobre el endurecimiento de Israel son catastr\u00f3ficas\u00bb. <\/p>\n<p>Marcos trae el motivo del endurecimiento en conexi\u00f3n con su teor\u00eda de las par\u00e1bolas (Mar 4:10-12; cf. Mt 1e,10-17): s\u00f3lo a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas les es confiado el misterio del reino de Dios; s\u00f3lo ellos son de alg\u00fan modo los iniciados, mientras que para los profanos, de fuera, las par\u00e1bolas act\u00faan como enigmas, como palabras ininteligibles, cosa que se fundamenta en Isa 6:10. De acuerdo con ello, las par\u00e1bolas provocan abiertamente un endurecimiento en los no iniciados. Conducen sin m\u00e1s a la separaci\u00f3n entre la comunidad creyente de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas y el juda\u00edsmo incr\u00e9dulo o los incr\u00e9dulos en general. Lucas aduce el motivo del endurecimiento como conclusi\u00f3n de los Hechos de los ap\u00f3stoles, es decir, al final de su obra. All\u00ed refiere Hec 28:17-28 que los jud\u00edos romanos hab\u00edan establecido contacto con Pablo despu\u00e9s que \u00e9ste llegara a Roma. Y as\u00ed se estableci\u00f3 un di\u00e1logo religioso judeo-paulino. \u00ab\u00e9l les expon\u00eda el reino de Dios, dando solemne testimonio de \u00e9l y tratando de persuadirlos sobre Jes\u00fas, a partir de la ley de Mois\u00e9s y de los profetas, desde la ma\u00f1ana hasta la tarde. Y unos asent\u00edan a lo que dec\u00eda; pero otros rehusaban creer. Y as\u00ed se fueron retirando en desacuerdo unos con otros, por haber dicho Pablo solamente esto: Bien habl\u00f3 el Esp\u00edritu Santo cuando, por medio del profeta Isa\u00edas, dijo a vuestros padres: Ve a este pueblo y dile: Con vuestros o\u00eddos oir\u00e9is pero no entender\u00e9is; y viendo ver\u00e9is, pero no percibir\u00e9is. Porque el coraz\u00f3n de este pueblo se ha embotado, y con los o\u00eddos pesadamente oyeron y cerraron sus ojos; no sea que perciban con sus ojos y oigan con sus o\u00eddos, y entiendan con su coraz\u00f3n y se conviertan, y que yo los sane.\u00bb <\/p>\n<p>Es Lucas el que aduce con mayor amplitud la cita relativa al endurecimiento y el que subraya adem\u00e1s la apertura y giro hacia los pueblos de la gentilidad (Hec 28:23-28). Se ve que los cristianos recurr\u00edan una y otra vez al motivo del encallecimiento del coraz\u00f3n para explicarse teol\u00f3gicamente la incredulidad de los jud\u00edos frente al mensaje cristiano del evangelio. Esto debe haber ocurrido en una tradici\u00f3n bastante amplia, de manera que el endurecimiento de los jud\u00edos muy pronto se convirti\u00f3 en un lugar com\u00fan del cristianismo primero, para explicar de alg\u00fan modo lo inexplicable. Es interesante el problema de qui\u00e9n aparece como sujeto del endurecimiento (qui\u00e9n causa el endurecimiento). En Isa\u00edas es el mismo mensaje prof\u00e9tico del que arranca el efecto del encallecimiento. Aqu\u00ed (Jua 12:40), sin embargo, se dice que \u00ab(\u00e9l) les ha cegado los ojos y les ha encallecido el coraz\u00f3n\u00bb. \u00bfQui\u00e9n es ese \u00ab\u00e9l\u00bb? Hoy prevalece la opini\u00f3n de que hay que poner como sujeto a Dios. Ser\u00eda Dios personalmente el que inflige el endurecimiento y el que arrebata a los hombres afectados por el mismo la posibilidad de una curaci\u00f3n por obra del Hijo. \u00abEse reparto de funciones entre Dios y Jes\u00fas, que no obstante permite descubrir su estrecha colaboraci\u00f3n, es tan t\u00edpico de Jn, que la correspondiente configuraci\u00f3n de la cita s\u00f3lo cabe atribu\u00edrsela al evangelista\u00bb. <\/p>\n<p>Pese a los argumentos en contra, aducidos por Schnackenburg y otros, creo que no carece de fundamento la posibilidad de ver al diablo como sujeto del endurecimiento como antagonista, que quiere impedir la salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Como el propio Schnackenburg ha visto claramente, Juan ha cambiado intencionadamente la f\u00f3rmula del texto isaiano sobre la orden de endurecimiento, sobre todo mediante el cambio de sujeto. La dificultad que surge si en Juan se admite que es Dios el sujeto operante de la obcecaci\u00f3n y del endurecimiento, s\u00f3lo a rega\u00f1adientes se podr\u00eda conciliar con la imagen jo\u00e1nica de Dios, ya que en el cuarto Evangelio se le entiende siempre como una voluntad salvadora y como libertador. Y aqu\u00ed dif\u00edcilmente se puede hablar de una colaboraci\u00f3n entre Dios y Jes\u00fas, sino m\u00e1s bien de una acci\u00f3n rec\u00edproca: el endurecedor produce del lado de Jes\u00fas ia imposibilidad de salvaci\u00f3n. Si, a ello, se suman las correspondientes afirmaciones de Jua 8:43s; Jua 13:2, resulta perfectamente defendible la alternativa de que es el diablo el sujeto que produce ei endurecimiento. <\/p>\n<p>M\u00e1s importante, sin embargo, es la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica del motivo del endurecimiento. Juan ha referido a Jes\u00fas la cita a una con la entera visi\u00f3n de Dios de  Isa 6:1-13. Cuando dice: \u00abEsto lo dijo Isa\u00edas, porque vio su gloria y habl\u00f3 de \u00e9l\u00bb (v. 41), la \u00abgloria\u00bb en cuesti\u00f3n no es la gloria de Dios sino la gloria de Cristo. Seg\u00fan esta versi\u00f3n, el profeta Isa\u00edas al contemplar la gloria de Yahveh habr\u00eda visto la gloria de Cristo, de modo parecido a como Abraham hab\u00eda visto el d\u00eda del Mes\u00edas (Isa 8:56 ss), y hab\u00eda hablado de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El v. 42 proh\u00edbe ciertamente el considerar de manera indiscriminada la incredulidad de los jud\u00edos como una realidad compacta y cerrada. Se advierte expl\u00edcitamente que incluso entre los dirigentes hubo \u00abmuchos\u00bb que creyeron en Jes\u00fas, con lo que la primera afirmaci\u00f3n de endurecimiento experimenta una cierta suavizaci\u00f3n. En cualquiera de los casos no se trata de una predestinaci\u00f3n firme y absoluta, sino que tambi\u00e9n aqu\u00ed tiene su campo de acci\u00f3n la libertad humana. Debido, no obstante, a los fariseos, no llegaron a una confesi\u00f3n abierta de esa fe, porque estaba ya penada tal confesi\u00f3n con la exclusi\u00f3n de la sinagoga. As\u00ed vuelven a aparecer en este texto los fariseos como los aut\u00e9nticos enemigos de Jes\u00fas. Juan est\u00e1 convencido -y no sin raz\u00f3n, como ya hemos visto a menudo- de que la decisi\u00f3n tajante de excomulgar la fomentaba principalmente ese partido. Que de ese modo se ejerciese tambi\u00e9n una fuerte presi\u00f3n mental sobre los tales jud\u00edos, abiertos a Jes\u00fas y al cristianismo primitivo, es algo que no se puede desestimar como el que con ello se aceleraba la separaci\u00f3n entre sinagoga e Iglesia. As\u00ed se reflejan en este pasaje las circunstancias concretas de la \u00e9poca en que se redact\u00f3 el Evangelio seg\u00fan Juan. El evangelista expresa la sospecha de que sin tan tajantes medidas judaicas, la fe cristiana en Jes\u00fas Mes\u00edas hubiera ganado m\u00e1s seguidores, despu\u00e9s de contar ya con toda una serie de simpatizantes. Bien podr\u00eda tratarse de un deseo, pero son muchos los indicios que hablan en favor de una base fundada para tal expansi\u00f3n. Como causa de la falta de valor para manifestar esa confesi\u00f3n el v. 43 -en la misma linea de 5,41-44- dice que esos creyentes pusil\u00e1nimes se preocupaban m\u00e1s de la gloria que viene de los hombres que de la gloria que viene de Dios. Resuena ah\u00ed la idea de que frente a la cruz de Cristo es necesario poder renunciar a la gloria de los hombres. <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>En un estudio famoso Der Ghetto und die Juden in Rom escrib\u00eda el historiador Ferdinand Gregorovius el a\u00f1o 1853: <\/p>\n<p>\u00abPi\u00e9nsese que es Roma la ciudad en que ese pueblo jud\u00edo se ha afianzado desde hace ya 1800 a\u00f1os, y no puede por menos de suscitar admiraci\u00f3n su capacidad de resistencia, y hasta casi podr\u00eda parecer un enigma c\u00f3mo una secta de hombres, tan despreciados, aunque renovada y fortificada con recientes incrementos, pero en su mayor parte del mismo linaje familiar, corrompido, y en el mismo y angosto barrio, en la misma atm\u00f3sfera infecta y propag\u00e1ndose de miembro a miembro durante siglos, haya podido mantenerse cual si se tratase de un organismo individual y vivo. Porque desde Pompeyo el Grande habitaban los jud\u00edos en Roma. Ahuyentados de la ciudad repetidas veces por los primeros emperadores, regresaron una y otra vez a la misma, y desde los tiempos de Tito hasta el d\u00eda de hoy han conservado sus viviendas en la ciudad y fijaron su nido aqu\u00ed, en el punto m\u00e1s peligroso del mundo, pues que estaban bajo la mirada de sus enemigos, los romanos, que destruyeron Jerusal\u00e9n, y despu\u00e9s bajo la mirada de los papas, los vicarios de Cristo al que los jud\u00edos hab\u00edan crucificado. <\/p>\n<p>\u00bbDesde el tiempo de Pompeyo soportaron burlas y desprecios y, finalmente, como parias impuros se organizaron en un ghetto, uni\u00e9ndose apretadamente unos a otros en un rinc\u00f3n, superando no ya a las fieras, como en tiempos de Claudio, sino tambi\u00e9n los prejuicios y malos tratos de los cristianos, todo tipo de cambios a lo largo de los siglos y la terrible monoton\u00eda de su estado; lo que constituye un espect\u00e1culo bochornoso y un borr\u00f3n en la historia de la humanidad cristiana. Viv\u00edan desesperados, pero no sin esperanza, pues tal es el car\u00e1cter de Israel, al que los profetas hab\u00edan prometido el Mes\u00edas. Incapaces de recabar nada de sus enemigos en lucha abierta, se parapetaron tras la potent\u00edsima y trist\u00edsima defensa de la compasi\u00f3n, la costumbre y la tenacidad del esp\u00edritu familiar jud\u00edo. La fuerza en la paciencia, pues los jud\u00edos fueron esclavizados con una esclavitud casi m\u00e1s dura que la de todos los otros esclavos, es tan singular que, lo confieso, no me la puedo explicar. Pues al hombre de car\u00e1cter le sostiene su dignidad moral, al fil\u00f3sofo la filosof\u00eda, al cristiano el cristianismo, que puebla el cielo de m\u00e1rtires y que ha plantado la cruz en el para\u00edso de los bienaventurados. Jehov\u00e1 no da nada a los jud\u00edos m\u00e1s all\u00e1 de la tumba, y no tienen ning\u00fan santo. Doquiera saque esa fuerza de la paciencia, es un hecho, y parece que la misma naturaleza ha previsto a la m\u00e1s triste de todas las sectas humanas con los impulsos vitales m\u00e1s vigorosos\u00bb. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 que tal descripci\u00f3n nos haga meditar a los cristianos constantemente y nos permita reconocer la dureza cristiana que en ei curso de la historia ha capitaneado tan innumerables persecuciones de los jud\u00edos. <\/p>\n<p>5. LA PALABRA DE JES\u00daS COMO JUICIO PERMANENTE (Jn\/12\/44-50) <\/p>\n<p>44 Jes\u00fas, levantando la voz, dijo: El que cree en m\u00ed, no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3; 45 y el que me ve a m\u00ed, est\u00e1 viendo a aquel que me envi\u00f3. 46 Yo soy la luz y he venido al mundo, para que todo el que cree en m\u00ed no quede en tinieblas. 47 Si alguno escucha mis palabras pero no las cumple, yo no lo condeno; porque no vine a condenar al mundo sino a salvarlo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene ya quien lo condena: la palabra que yo he anunciado, \u00e9sa lo condenar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda. 49 Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me envi\u00f3, \u00e9l me dio el mandato de lo que tengo que decir y hablar. 50 Y yo s\u00e9 bien que este mandato suyo es vida eterna. Por eso la cosas que yo hablo, tal y como el Padre me las ha dicho, as\u00ed las hablo. <\/p>\n<p>EV\/CRISIS: Si nos preguntamos por una raz\u00f3n para la presente per\u00edcopa, bien podr\u00eda ser el prop\u00f3sito de exponer, al final de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas, la permanente importancia salvadora de su revelaci\u00f3n y su car\u00e1cter escatol\u00f3gico y decisivo para todos los hombres. Se pretende llevar una vez m\u00e1s a la conciencia del oyente y del lector qu\u00e9 es lo que estaba entonces en juego y lo sigue estando siempre cuando se trata del evangelio. El evangelio es de una actualidad permanente. El oyente cristiano no puede ni debe darse por satisfecho con lo que aconteci\u00f3 a \u00ablos jud\u00edos\u00bb, porque eso mismo puede volver a suceder tanto hoy como ma\u00f1ana. Y es que el evangelio es la crisis de todo el mundo y de la historia entera. As\u00ed, esta conclusi\u00f3n sirve para exponer la vigencia permanente del acontecimiento cristol\u00f3gico, su importancia actual para todos los oyentes presentes y futuros. \u00abLevantando la voz\u00bb caracteriza una vez m\u00e1s el discurso que sigue como un discurso de revelaci\u00f3n, dirigido a la opini\u00f3n p\u00fablica del mundo. Y as\u00ed tambi\u00e9n aqu\u00ed tiene que resonar claramente el alcance escatol\u00f3gico de la revelaci\u00f3n de Cristo, de manera que a nadie se le puede pasar por alto. En cuanto a su contenido los v. 44b-45 vuelven a expresar el principio fundamental de la teolog\u00eda jo\u00e1nica de la revelaci\u00f3n: el que cree en Jes\u00fas, no cree (s\u00f3lo) en Jes\u00fas, sino que cree tambi\u00e9n en Dios, el Padre. Despu\u00e9s de realizada la revelaci\u00f3n de Dios en el Hijo, la fe en Cristo y la fe en Dios son para Juan la misma cosa. Y son esa \u00fanica y misma cosa, porque el Hijo y el Padre son \u00abuno\u00bb (10,30). La formulaci\u00f3n negativa \u00abno cree en m\u00ed, sino&#8230;\u00bb marca claramente el paso que, partiendo de Cristo hecho carne, conduce hasta el mismo Dios. Tampoco para Juan tiene la fe en Jes\u00fas su \u00faltima meta en un Jes\u00fas aislado en s\u00ed mismo, sino que a trav\u00e9s de Jes\u00fas lleva hasta Dios. Jes\u00fas es la epifan\u00eda de Dios, de manera que quien ve a Jes\u00fas ve al Padre (14,8-10). En la persona de Jes\u00fas es Dios quien sale al encuentro del hombre. Con ello queda dicho tambi\u00e9n que de ahora en adelante a Dios s\u00f3lo se le puede ver y encontrar en Jesucristo. <\/p>\n<p>El v. 46 recoge una vez m\u00e1s la met\u00e1fora cristol\u00f3gica de la luz, que -habiendo empezado en el pr\u00f3logo- resuena de continuo en el evangelio de Juan. \u00abEra la luz verdadera que, llegando a este mundo, ilumina a todo hombre\u00bb (\/Jn\/01\/09). La revelaci\u00f3n es \u00abla luz\u00bb; mas, como la revelaci\u00f3n de Dios en la historia no es otra cosa que Jesucristo mismo, el Logos e Hijo de Dios encarnado, por eso desde el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n la \u00abluz\u00bb no es ya una substancia o ser general ni una met\u00e1fora imprecisa del sentido en general, sino que lo es Jesucristo en persona. \u00e9l es la luz que viene al mundo, el portador de la salvaci\u00f3n para los hombres. Claramente se destaca aqu\u00ed de nuevo el prop\u00f3sito positivo de su venida: ha venido para que todo aquel que cree no permanezca en las tinieblas, porque Dios evidentemente quiere la salvaci\u00f3n del hombre. La luz vino al mundo justamente para que brille el divino prop\u00f3sito de salvaci\u00f3n universal, y sobre todo en la oscuridad m\u00e1s profunda de la cruz. <\/p>\n<p>SV\/CONDENACION Pero justamente porque Jesucristo es la manifiesta voluntad salvadora de Dios, es la salud operada por Dios en su persona, que llama a los hombres en lo m\u00e1s \u00edntimo de sus conciencias a fin de que acojan, de hecho, la salvaci\u00f3n de Dios, que ahora se les ofrece, y se apropien, mediante la fe, la oferta divina de la verdad y del amor, justo por eso al hombre se le brinda tambi\u00e9n la posibilidad de la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n, de forma que lo que se le asigna como salvaci\u00f3n pueda troc\u00e1rsele y de hecho se le trueque en juicio, cuando no cree (v. 47s). La revelaci\u00f3n no act\u00faa en el sentido de una magia salvadora; no excluye la historia, justamente porque apela de continuo a la libertad humana. El hombre tiene que acoger con libertad \u00edntima la salvaci\u00f3n que se le ofrece; debe responder con su amor al amor divino. De ah\u00ed que se empiece por decir que, si alguien escucha las palabras de Jes\u00fas y no las \u00abcumple\u00bb o guarda, ni siquiera a \u00e9se le juzgar\u00e1 Jes\u00fas, porque no ha venido a este mundo para ejercer funciones de juez, sino de salvador (v. 47c). Y aqu\u00ed se expresa una vez m\u00e1s el hecho de que el mensaje jo\u00e1nico de Jesucristo se entiende fundamentalmente como un mensaje de salvaci\u00f3n, como evangelio. Salvaci\u00f3n y juicio no son alternativas equivalentes, se vuelve a repetir de modo claro (preponderancia de la salvaci\u00f3n). <\/p>\n<p>PD\/JUICIO Mas \u00bfc\u00f3mo puede tener efecto el juicio? \u00bfD\u00f3nde se realiza? Si la idea de juicio no se deja en modo alguno de lado, como lo indica el v. 48, ello se debe al hecho cierto de que al hombre no se le puede privar del riesgo de su libertad hist\u00f3rica. El aut\u00e9ntico sentido de la idea de juicio es el de explicar una y otra vez esa realidad. El hombre conserva una responsabilidad \u00faltima sobre s\u00ed y su salvaci\u00f3n. La exclusi\u00f3n o infravaloraci\u00f3n del hecho equivale a enga\u00f1arse a s\u00ed mismo y a privarse de la oportunidad m\u00e1s importante de la propia realizaci\u00f3n. Se trata de la dial\u00e9ctica libertad y gracia. Por ello, quien no acepta a Jes\u00fas y sus palabras, encuentra su juez en la palabra de Jes\u00fas: \u00abLa palabra que yo he anunciado, \u00e9sa lo condenar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb As\u00ed, pues, la palabra de Jes\u00fas se convierte en juez del hombre. Es como si se alzara contra \u00e9l y se\u00f1alara que entre ese tal y Jes\u00fas no hay comuni\u00f3n alguna, de modo que al rechazar la palabra de Jes\u00fas se rechaza y reprueba a s\u00ed mismo El juicio del hombre no tiene efecto en un acto externo y forense, sino que es un autojuicio. El hombre con su conducta pronuncia sentencia contra s\u00ed mismo, en linea directa con la concepci\u00f3n sapiencial de la conexi\u00f3n \u00abacci\u00f3n resultado\u00bb (n\u00e9mesis inmanente). \u00abEn el \u00faltimo d\u00eda\u00bb esto saldr\u00e1 a luz. La afirmaci\u00f3n futura escatol\u00f3gica puede ser una glosa posterior, sin que ello signifique una oposici\u00f3n radical a la escatolog\u00eda de presente, ya que est\u00e1 muy lejos de desvirtuar el presente como tiempo de decisi\u00f3n. La decisi\u00f3n se da aqu\u00ed y ahora entre fe e incredulidad. Lo que ocurre en \u00abel \u00faltimo d\u00eda\u00bb no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n p\u00fablica de la decisi\u00f3n tomada aqu\u00ed. <\/p>\n<p>El v. 49 repite todav\u00eda una vez m\u00e1s que la palabra de Jes\u00fas no es sino la palabra de Dios, la palabra del Padre tanto como del Hijo. Jes\u00fas no ha hablado \u00abpor su propia cuenta\u00bb, sino que en su palabra y su acci\u00f3n ha actuado siempre de acuerdo con el mandato de Dios, como el enviado y revelador de Dios. El Padre le ha encargado lo que tiene que decir. En ese acoplamiento y vinculaci\u00f3n al mandato divino o, dicho con mayor precisi\u00f3n, a la persona del Padre, Jes\u00fas alcanza una unidad e identidad interna con la palabra de Dios; es, de hecho, la Palabra de Dios encarnada. Lo cual viene a significar una vez m\u00e1s que la revelaci\u00f3n, como Palabra de Dios, sale al encuentro del hombre en la persona de Jes\u00fas. Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste el mandato del Padre? La respuesta est\u00e1 en el v. 50a: el mandato que el Padre encomienda a Jes\u00fas no es otra cosa que la vida eterna, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. En el nombre de Jes\u00fas est\u00e1 la salvaci\u00f3n. Eso es lo que el propio Jes\u00fas tiene que proclamar, y \u00e9se es el contenido completo de la revelaci\u00f3n de acuerdo con el Evangelio seg\u00fan Juan. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p> Meditaci\u00f3n <\/p>\n<p>A la Iglesia, como comunidad de todos los creyentes, se le ha encomendado certificar esa palabra de la revelaci\u00f3n ante el mundo, como en su propio centro. A una con todos sus miembros, incluidos el papa y los obispos, y en la pluralidad f\u00e1ctica de las Iglesias concretas, la Iglesia es en primer t\u00e9rmino una \u00abcomunidad bajo la palabra\u00bb; lo que equivale tambi\u00e9n a decir que es una comunidad bajo la permanente autoridad de Jesucristo, de Dios Padre y de la asistencia divina del Esp\u00edritu Santo. Existe ese \u00abfundamento divino de la Iglesia\u00bb, que nadie puede arrebatarle, y ese fundamento es la palabra de Dios. Esa palabra es el fundamento perenne de vida, la fuente de la que mana la verdadera vida eterna para la comunidad de los creyentes. Y esa comunidad de todos los creyentes puede confiar en que el Dios eterno del amor jam\u00e1s le retirar\u00e1 ese don, en el que \u00e9l mismo se comunica a sus hijos, mientras ella se mantenga abierta a su recepci\u00f3n. La Iglesia no vive jam\u00e1s de su propia posesi\u00f3n segura, sino que lo hace siempre y en cada momento del don divino; y cuanto m\u00e1s conscientes sean de ello sus miembros, tanta menor necesidad tendr\u00e1n de cuidarse angustiosamente de s\u00ed mismos. <\/p>\n<p>Al propio tiempo esa Iglesia, como comunidad de todos los creyentes, y a una con todos sus miembros, se encuentra sin distinci\u00f3n de puestos ni cargos bajo el juicio permanente de la palabra de Dios. \u00abPorque la palabra de Dios es viva y operante, y m\u00e1s tajante que una espada de dos filos: penetra hasta la divisi\u00f3n de alma y esp\u00edritu, de articulaciones y tu\u00e9tanos, y discierne [critica] las intenciones y pensamientos del coraz\u00f3n. Nada creado est\u00e1 oculto a su presencia: todo est\u00e1 desnudo y patente a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas\u00bb (\/Hb\/04\/12-13). En concreto eso significa que en la palabra escrita de Dios, en la Escritura est\u00e1 para la totalidad de la Iglesia el aliento consolador, la promesa divina, la confianza en la voluntad salv\u00edfica de Dios; pero tambi\u00e9n la comparaci\u00f3n cr\u00edtica, el medir y ser medido por la norma divina de la revelaci\u00f3n como criterio permanente de lo cristiano, como una cr\u00edtica y autocr\u00edtica permanentes. El reconocimiento del se\u00f1or\u00edo de Jesucristo empieza por afectar de alg\u00fan modo a la Iglesia misma; ella es en primer t\u00e9rmino el espacio en que los hombres se someten a la verdad liberadora y juzgadora de la palabra de Dios y tambi\u00e9n el espacio en que pueden llegar a ser hermanos unos de otros. <\/p>\n<p>EV\/I\/CRITICA: La cr\u00edtica desde el Evangelio no es nada injusto en la Iglesia; m\u00e1s bien deber\u00eda ser el caso normal. Asimismo nadie debe quedar excluido de esa cr\u00edtica, nadie debe eximirse de ella. Lo \u00fanico que se puede y debe pedir, con toda raz\u00f3n, es que dicha cr\u00edtica proceda realmente del evangelio y que se haga en el esp\u00edritu del evangelio. Tendr\u00eda que estar al servicio de la edificaci\u00f3n de la comunidad creyente y al servicio de la ayuda fraterna. Tambi\u00e9n esto vale para todos. <\/p>\n<p>Practicada de ese modo, la cr\u00edtica misma se convierte en una fuerza de apertura y fecundidad. Una cr\u00edtica que se orienta por la palabra de Dios y que conduce dentro de la Iglesia a una crisis saludable, no puede ser en \u00faltimo an\u00e1lisis destructiva, aunque de primeras provoque conflictos y cree cierta inquietud. Y ello porque contribuye a despejar el campo dej\u00e1ndolo libre para una nueva acci\u00f3n de la palabra de Dios, para la verdad que contin\u00faa desarroll\u00e1ndose. En esa cr\u00edtica se trata en definitiva de aquella Palabra que estaba al principio junto a Dios, por la que el mundo fue creado, que se hizo carne, que puso su tienda entre nosotros, que fue crucificada, y que todos los creyentes de todos los tiempos certifican, con su respectiva presencia, que tambi\u00e9n la aguardan como culminadora del mundo. Se trata de la Palabra que juzga para salvar.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">PRIMERA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa al mundo (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 1:19-51<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">De Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n<\/span><\/p>\n<p>Los caps. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 3:1-36<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 4:1-54<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 5:1-47<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 6:1-71<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 7:1-53<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 8:1-59<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 9:1-41<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 10:1-42<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:1-57<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-50<\/span><\/span> muestran una serie de siete milagros o se\u00f1ales que Jes\u00fas realiza durante su ministerio p\u00fablico. Por medio de ellos muestra la gloria de Dios al mundo. Esta secci\u00f3n, que comienza con la se\u00f1al de la boda en Can\u00e1 de Galilea, es conocida por los comentaristas como \u201cel libro de las se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>Los 25 vers\u00edculos del cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-25<\/span><\/span> se organizan en tres temas: (1) El milagro en Can\u00e1 de Galilea, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:1-12<\/span><\/span>. (2) La expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:13-22<\/span><\/span>. (3) La reacci\u00f3n y las se\u00f1ales en Jerusal\u00e9n, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 2:23-25<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. En v\u00edsperas de la \u00faltima Pascua (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-19<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">a. Jes\u00fas es ungido en Betania (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:1-8<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p>Este relato de la unci\u00f3n de Jes\u00fas en Betania tiene textos paralelos en <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mar 14:3-9<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Mat 26:6-13<\/span><\/span>, aunque con algunas diferencias significativas: en Juan se menciona el nombre de la mujer pero no el nombre del anfitri\u00f3n; en Juan es Judas Iscariote quien comenta en cuanto al desperdicio del perfume de la mujer, entre otras diferencias menores.<\/p>\n<p>Por supuesto que la presencia de L\u00e1zaro en la fiesta hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n de la gente, por eso los jud\u00edos hab\u00edan decidido matar no s\u00f3lo a Jes\u00fas sino tambi\u00e9n a L\u00e1zaro, literalmente un testigo viviente del poder de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los primeros dos vers\u00edculos ofrecen la ambientaci\u00f3n, presentan a los principales protagonistas y fijan el tiempo de la narraci\u00f3n. El desarrollo y desenlace de la historia es sencillo, teniendo su cl\u00edmax en las palabras de Jes\u00fas en los vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:7<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 12:8<\/span><\/span>.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Nos parece que las mejores propuestas son las que especifican que fue una mujer la que ungi\u00f3 a Jes\u00fas, como: <span style=\"font-style:italic\">Una mujer derrama perfume sobre Jes\u00fas<\/span> (DHH), <span style=\"font-style:italic\">Una mujer perfuma los pies de Jes\u00fas<\/span> (TLA) o, mejor a\u00fan: <span style=\"font-style:italic\">Mar\u00eda derrama perfume sobre los pies de Jes\u00fas<\/span> (BI). Consideramos que debe mencionarse Betania, porque a Juan le interesaba este detalle, as\u00ed como que el verbo \u201cungir\u201d nos parece mejor que \u201cderramar\u201d: <span style=\"font-style:italic\">Mar\u00eda unge a Jes\u00fas en Betania.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Seis d\u00edas antes de la Pascua fue Jes\u00fas a Betania<\/span>, \u201cEntonces Jes\u00fas regres\u00f3 a Betania seis d\u00edas antes de la Pascua\u201d. La part\u00edcula \u201centonces\u201d une este cap\u00edtulo con el anterior, lo que permite que la narraci\u00f3n contin\u00fae sin interrupci\u00f3n. La Pascua empezaba en el atardecer del viernes pr\u00f3ximo (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 13:1<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 18:28<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 19:31<\/span><\/span>, <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 19:42<\/span><\/span>), as\u00ed que la unci\u00f3n sucedi\u00f3 el s\u00e1bado antes de la Pascua, en la semana donde se realizaba el ritual de la purificaci\u00f3n (cf. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 11:55<\/span><\/span>). Si se requiere, se puede ampliar el nombre de la Pascua llam\u00e1ndola \u201cla fiesta de la Pascua\u201d, \u201cla celebraci\u00f3n nacional del paso del \u00e1ngel\u201d o \u201cla fiesta de liberaci\u00f3n de Egipto\u201d.<\/p>\n<p>\u00abAll\u00ed viv\u00eda L\u00e1zaro, el hombre a quien Jes\u00fas hab\u00eda resucitado\u00bb (TLA), \u201cEl hogar de L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas hab\u00eda devuelto la vida de entre los muertos\u201d. Literalmente el texto dice \u201cdonde L\u00e1zaro estaba\u201d, pero se entiende que se refiere al pueblo \u201cdonde L\u00e1zaro viv\u00eda\u201d, \u201cdonde estaba la casa de L\u00e1zaro\u201d o \u201cla aldea de L\u00e1zaro\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 Betania:<\/b><\/i> Ver notas a <span class='bible'>Jua 1:28<\/span> y <span class='bible'>Mat 21:17<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La devoci\u00f3n de Mar\u00eda<\/p>\n<p>El episodio del ungimiento en Betania es importante por su conexi\u00f3n con el milagro de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. La referencia espec\u00edfica al tiempo (seis d\u00edas antes de la Pascua, 1) es significativa para Juan y puede compararse con los seis d\u00edas registrados al comienzo de su ministerio. La libra de perfume de nardo puro debe haber sido un monto de ung\u00fcento muy caro, como es claro por el c\u00e1lculo de Judas de que equival\u00eda a un a\u00f1o de salario. Probablemente era un perfume l\u00edquido. Aunque el procedimiento normal era ungir la cabeza (como se registra en Mat. 26:7 y Mar. 14:3), puede tener importancia que Juan registra el ungimiento de los pies, en vista al episodio del lavamiento de pies narrado en el cap\u00edtulo siguiente. En el caso paralelo de ungimiento en Luc. 7:38, tambi\u00e9n fueron ungidos los pies. Sin embargo, a pesar de algunas similitudes entre ambas narraciones, hay suficientes diferencias como para que sea improbable que ambos episodios sean uno solo. En el registro de Luc. la mujer se describe como una pecadora expresando profunda penitencia, mientras que Mar\u00eda de Betania se ve como una mujer profundamente consagrada a Jes\u00fas, y el cuadro que Juan traza de ella concuerda con el retrato de Luc. 10:38-41 de la misma persona. En ambos casos, la mujer sec\u00f3 los pies de Jes\u00fas con sus cabellos. Ser\u00eda contra las convicciones jud\u00edas que una mujer se presentara ante un grupo de hombres con el cabello suelto, pero en el caso de Mar\u00eda, su amor era m\u00e1s fuerte que las convicciones. La menci\u00f3n de Juan de que el perfume llen\u00f3 toda la casa es un v\u00edvido detalle que habla de un testigo ocular.<\/p>\n<p>La queja de Judas contra ese gasto excesivo (5) est\u00e1 de acuerdo plenamente con lo que nos dicen de \u00e9l los Sin\u00f3pticos. No s\u00f3lo era atacado por los pecados mortales de codicia y avaricia, sino tambi\u00e9n de deshonestidad. Juan da aqu\u00ed un indicio adelantado de la traici\u00f3n para apoyar lo que est\u00e1 diciendo. La expresi\u00f3n trescientos denarios (5) equival\u00eda a un a\u00f1o de salario. La respuesta de Jes\u00fas: D\u00e9jala. Para el d\u00eda de mi sepultura ha guardado esto (7) no significa que Mar\u00eda retuvo algo del perfume, sino que Jes\u00fas consideraba que lo que hab\u00eda hecho era para su entierro. Judas no estaba preocupado por el perfume que quedaba sino por el que se hab\u00eda gastado. La declaraci\u00f3n a m\u00ed, no siempre me tendr\u00e9is (8) pudo haber sido hecha s\u00f3lo por una persona \u00fanica, sin sonar arrogante.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>12.3 El nardo puro era un ung\u00fcento arom\u00e1tico importado de las monta\u00f1as de la India. Por lo tanto, era muy costoso. El valor de la cantidad que us\u00f3 Mar\u00eda equival\u00eda al salario de un a\u00f1o. CAIFASCaif\u00e1s era el principal del grupo religioso llamado los saduceos. Estas personas eran cultas, adineradas y ten\u00edan influencia pol\u00edtica en la naci\u00f3n. Al ser la flor y nata de la sociedad, su relaci\u00f3n con Roma era bastante buena. Odiaban a Jes\u00fas porque hac\u00eda peligrar el estilo de vida seguro que llevaban y porque ense\u00f1aba un mensaje que no pod\u00edan aceptar. Un reino en el que los l\u00edderes eran siervos no ten\u00eda atractivo para ellos.La pol\u00edtica acostumbrada de Caif\u00e1s era desaparecer cualquier amenaza a su poder usando el medio que fuese necesario. Para Caif\u00e1s, el asunto en cuesti\u00f3n no era si Jes\u00fas iba a morir, sino cu\u00e1ndo iba a morir. No solo era necesario capturar y juzgar a Jes\u00fas, sino que el concilio jud\u00edo deb\u00eda recibir la aprobaci\u00f3n romana para ejecutar la sentencia de muerte. Los planes de Caif\u00e1s recibieron una ayuda inesperada a trav\u00e9s de la oferta de Judas de traicionar a Cristo.Caif\u00e1s no se dio cuenta de que sus maquinaciones eran en realidad parte de un maravilloso plan que Dios estaba realizando. El que Caif\u00e1s estuviese dispuesto a sacrificar a otro hombre a fin de preservar su propia seguridad fue un hecho claramente ego\u00edsta. En contraposici\u00f3n, el que Jes\u00fas estuviese dispuesto a morir por nosotros fue un claro ejemplo de amoroso sacrificio propio. Caif\u00e1s pens\u00f3 que hab\u00eda ganado la batalla al quedar Jes\u00fas colgado de la cruz, \u00a1pero no tuvo en cuenta la resurrecci\u00f3n!La mente de Caif\u00e1s estaba cerrada. No pudo aceptar la resurrecci\u00f3n a pesar de que la evidencia era abrumadora e intent\u00f3 silenciar a quienes el Cristo resucitado cambi\u00f3 sus vidas para siempre (Mat 28:12-13). Caif\u00e1s representa a las personas que no pueden creer porque piensan que les costar\u00e1 demasiado aceptar a Jes\u00fas como Se\u00f1or. Optan por lo fugaz del poder, el prestigio y los placeres de esta vida en lugar de la vida eterna que ofrece Dios a los que aceptan a su Hijo. \u00bfQu\u00e9 decidir\u00e1 usted?Puntos fuertes y logros :&#8211;\tSumo sacerdote durante dieciocho a\u00f1osDebilidades y errores :&#8211;\tUno de los m\u00e1s directamente responsables de la muerte de Jes\u00fas&#8211;\tUs\u00f3 su cargo como medio para lograr poder y seguridad personal&#8211;\tUrdi\u00f3 la captura de Jes\u00fas, llev\u00f3 a cabo su juicio ilegal, presion\u00f3 a Pilato para que aprobase la crucifixi\u00f3n, trat\u00f3 de impedir la resurrecci\u00f3n y m\u00e1s tarde intent\u00f3 cubrir la realidad de esta&#8211;\tMantuvo una apariencia religiosa mientras hac\u00eda arreglos con Roma&#8211;\tParticip\u00f3 m\u00e1s adelante en la persecuci\u00f3n de los cristianosLecciones de su vida :&#8211;\tDios usa incluso los motivos y acciones torcidos de sus enemigos para cumplir su voluntad&#8211;\tCuando encubrimos nuestros motivos ego\u00edstas con objetivos y palabras espirituales, Dios igualmente ve nuestras intencionesDatos generales :&#8211;\tD\u00f3nde: Jerusal\u00e9n&#8211;\tOcupaci\u00f3n: Sumo sacerdote&#8211;\tFamiliar: Suegro: An\u00e1s&#8211;\tContempor\u00e1neos: Jes\u00fas, Pilato, Herodes AntipasVers\u00edculos clave :\u00bbEntonces Caif\u00e1s, uno de ellos, sumo sacerdote aquel a\u00f1o, les dijo: Vosotros no sab\u00e9is nada; ni pens\u00e1is que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci\u00f3n perezca\u00bb (Joh 11:49-50).12.4-6 Judas a menudo met\u00eda la mano en la bolsa de dinero de los disc\u00edpulos para uso propio. Seguramente Jes\u00fas sab\u00eda lo que hac\u00eda Judas (2.24, 25; 6.64), pero nunca dijo nada al respecto. De manera similar, cuando escogemos la senda del pecado, es posible que Dios no haga nada para detenernos de inmediato, pero esto no significa que apruebe nuestras acciones. Lo que nos merezcamos nos llegar\u00e1.12.5, 6 Judas us\u00f3 una frase piadosa para ocultar lo que en verdad lo motivaba. Pero Jes\u00fas sab\u00eda lo que hab\u00eda en su coraz\u00f3n. La vida de Judas se convirti\u00f3 en una mentira y el diablo entr\u00f3 en \u00e9l (13.27). Satan\u00e1s es el padre de la mentira, y una mentira abre la puerta a su influencia. Lo que Jes\u00fas sabe acerca de nosotros debiera movernos a querer mantener nuestras acciones en concordancia con nuestras palabras. Al no tener motivo para temerle, no debi\u00e9ramos ocultarle nada.12.7, 8 Este acto y la respuesta de Jes\u00fas no nos ense\u00f1an a olvidarnos de los pobres para gastar dinero de manera extravagante para Cristo. Este fue un acto singular en una ocasi\u00f3n espec\u00edfica. Era una unci\u00f3n que anunciaba el entierro de Jes\u00fas y una declaraci\u00f3n p\u00fablica de fe en El como el Mes\u00edas. Las palabras de Jes\u00fas tras este incidente debieran haber ense\u00f1ado a Judas una valiosa lecci\u00f3n con respecto al valor del dinero. Es lamentable, pero Judas no prest\u00f3 atenci\u00f3n; poco tiempo despu\u00e9s vender\u00eda la vida de su Mes\u00edas por treinta piezas de plata.TIEMPO CON LOS DISCIPULOS :   El regreso de L\u00e1zaro a la vida se convirti\u00f3 en la gota que desbord\u00f3 el vaso para los l\u00edderes religiosos que acordaron matar a Jes\u00fas. De modo que Jes\u00fas detuvo su ministerio p\u00fablico y sac\u00f3 a sus disc\u00edpulos de Jerusal\u00e9n llev\u00e1ndolos a Efra\u00edn. Desde all\u00ed volvieron a Galilea durante un tiempo (v\u00e9ase el mapa en Lucas 17).12.10, 11 La ceguera y la dureza de coraz\u00f3n de los principales sacerdotes los llevaron a hundirse en el pecado a una profundidad cada vez mayor. Rechazaron al Mes\u00edas y tramaron matarlo, luego conspiraron para matar a L\u00e1zaro tambi\u00e9n. Un pecado conduce a otro. Desde el punto de vista de los l\u00edderes jud\u00edos, pod\u00edan acusar a Jes\u00fas de blasfemia porque declaraba ser igual a Dios. Pero L\u00e1zaro no hab\u00eda hecho nada por el estilo. Quer\u00edan verlo muerto por el simple hecho de ser un testimonio viviente del poder de Jes\u00fas. Esto nos sirve de advertencia para evitar el pecado. El pecado lleva a pecar m\u00e1s, a una espiral descendente que solo se puede detener mediante el arrepentimiento y el poder del Esp\u00edritu Santo para cambiar nuestra conducta.12.13 Jes\u00fas inici\u00f3 su \u00faltima semana sobre la tierra entrando a Jerusal\u00e9n montado sobre un asno bajo un cielo de ramas de palmera, entre una multitud que lo aclamaba como su Rey. Para anunciar que en verdad era el Mes\u00edas, Jes\u00fas escogi\u00f3 un momento en el que todo el pueblo de Israel estaba reunido en Jerusal\u00e9n, un lugar donde enormes multitudes le vieran y una forma de proclamar su misi\u00f3n que resultase inconfundible. El Domingo de Ramos celebramos la Entrada Triunfal de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n.12.13 La gente que alababa a Dios por darle un Rey ten\u00eda una idea err\u00f3nea en cuanto a Jes\u00fas. Estaban seguros de que este ser\u00eda un l\u00edder nacional que restaurar\u00eda su naci\u00f3n a su antigua gloria, y por eso permanecieron sordos a las palabras de sus profetas y ciegos a la verdadera misi\u00f3n de Jes\u00fas. Cuando se hizo evidente que Jes\u00fas no satisfar\u00eda estas esperanzas, muchas personas se volvieron en su contra.12.16 Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, los disc\u00edpulos entendieron por primera vez muchas de las profec\u00edas que pasaron por alto hasta ese momento. Las palabras y acciones de Jes\u00fas cobraron nuevo significado y mayor sentido. En retrospecci\u00f3n, los disc\u00edpulos vieron c\u00f3mo Jes\u00fas los estuvo guiando a una comprensi\u00f3n mejor y m\u00e1s profunda de su verdad. Det\u00e9ngase ahora y considere los acontecimientos en su vida que lo han llevado hasta donde se encuentra hoy. \u00bfC\u00f3mo lo ha guiado Dios hasta este punto? A medida que envejece, mirar\u00e1 hacia atr\u00e1s y ver\u00e1 con m\u00e1s claridad la participaci\u00f3n de Dios de lo que lo percibe ahora.12.18 La gente fue en tropel a ver a Jes\u00fas porque sab\u00edan de su gran milagro al resucitar a L\u00e1zaro de la muerte. La adoraci\u00f3n fue breve y el compromiso superficial, pues en pocos d\u00edas nada har\u00edan por detener su crucifixi\u00f3n. La devoci\u00f3n basada \u00fanicamente en curiosidad o popularidad desaparece pronto.12.20, 21 Estos griegos quiz\u00e1s eran convertidos a la fe jud\u00eda. Es posible que hayan buscado a Felipe porque, a pesar de ser jud\u00edo, su nombre era griego.12.23-25 Esta es una bella imagen del sacrificio necesario de Jes\u00fas. Si un grano de trigo no cae en la tierra y muere, no se convertir\u00e1 en una planta que produzca muchos granos m\u00e1s. Jes\u00fas debi\u00f3 morir para pagar la pena de nuestro pecado, pero tambi\u00e9n para mostrar su poder sobre la muerte. Su resurrecci\u00f3n prueba que tiene vida eterna. Como Jes\u00fas es Dios, puede dar esta misma vida eterna a todo aquel que cree en El.12.25 Debemos estar tan dedicados a vivir para Cristo que en comparaci\u00f3n \u00ababorrezcamos\u00bb nuestra vida. Esto no significa que anhelemos morir ni que seamos descuidados ni destructivos con la vida que Dios nos ha dado, sino que estemos dispuestos a morir si con esto glorificamos a Cristo. Debemos renunciar al tirano gobierno de nuestro ego\u00edsmo. Echando a un lado nuestra b\u00fasqueda de ventaja, seguridad y placer, podremos servir a Dios con amor y libertad. Soltar las riendas de nuestras vidas y transferir el control a Cristo trae vida eterna y gozo genuino.12.26 Muchos cre\u00edan que Jes\u00fas hab\u00eda venido s\u00f3lo para los jud\u00edos. Pero cuando Jes\u00fas dijo: \u00abSi alguno me sirve, s\u00edgame\u00bb, se dirig\u00eda tambi\u00e9n a estos griegos. No importa qui\u00e9nes sean los buscadores sinceros, Jes\u00fas los recibe. Su mensaje es para todos. No permita que las diferencias sociales o raciales se conviertan en barreras para el evangelio. Lleve las buenas nuevas a todas las personas.12.27 Jes\u00fas sab\u00eda que le aguardaba la crucifixi\u00f3n y, como era humano, sent\u00eda terror. Sab\u00eda que deber\u00eda cargar los pecados del mundo y sab\u00eda que eso lo separar\u00eda de su Padre. Deseaba liberarse de esa muerte horrible, pero sab\u00eda que Dios lo envi\u00f3 al mundo a morir por nuestros pecados, en nuestro lugar. Jes\u00fas le dijo no a sus deseos humanos a fin de obedecer y glorificar a su Padre. A pesar de que nunca tendremos que enfrentarnos a una tarea tan dif\u00edcil y espantosa, tambi\u00e9n tenemos el llamado a obedecer. Pida lo que pida el Padre, debemos hacer su voluntad y glorificar su nombre.12.31 El pr\u00edncipe de este mundo es Satan\u00e1s, un \u00e1ngel que se rebel\u00f3 en contra de Dios. Satan\u00e1s es real, no simb\u00f3lico, y siempre est\u00e1 obrando contra Dios y los que le obedecen. Satan\u00e1s tent\u00f3 a Eva en el huerto y la persuadi\u00f3 para que pecase; tent\u00f3 a Jes\u00fas en el desierto y no logr\u00f3 persuadirlo para que cayese (Mat 4:1-11). Satan\u00e1s tiene gran poder, pero la gente puede ser libre de su reino de oscuridad espiritual debido a la victoria de Cristo en la cruz. Satan\u00e1s es poderoso, pero Jes\u00fas es m\u00e1s poderoso. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas destruy\u00f3 el poder mortal de Satan\u00e1s (Col 1:13-14). Para vencer a Satan\u00e1s nos hace falta una fiel lealtad a la Palabra de Dios, determinaci\u00f3n de mantenernos lejos del pecado y el apoyo de otros creyentes.12.32-34 La multitud no pod\u00eda creer lo que dec\u00eda Jes\u00fas con respecto al Mes\u00edas. Bat\u00edan ramas de palmera para un Mes\u00edas victorioso que establecer\u00eda un reino pol\u00edtico terrenal que nunca tendr\u00eda fin. A partir de la lectura de ciertos pasajes, pensaban que el Mes\u00edas nunca morir\u00eda (Psa 89:35-36; Psa 110:4; Isa 9:7). Otros pasajes, sin embargo, mostraban que s\u00ed morir\u00eda (Isa 53:5-9). Las palabras de Jes\u00fas no concordaban con el concepto que ten\u00edan del Mes\u00edas. En primer lugar, deb\u00eda sufrir y morir; despu\u00e9s, alg\u00fan d\u00eda, establecer\u00eda su reino eterno. \u00bfQu\u00e9 tipo de Mes\u00edas o Salvador es el que busca usted? Cu\u00eddese de tratar de obligar a Jes\u00fas a amoldarse a su patr\u00f3n. No cabr\u00e1 jam\u00e1s.12.35, 36 Jes\u00fas dijo que estar\u00eda con ellos en persona por poco tiempo y que deb\u00edan aprovechar su presencia. Cual luz que brilla en sitio oscuro, El les mostrar\u00eda por d\u00f3nde deb\u00edan andar. Si andaban en su luz, llegar\u00edan a ser \u00abhijos de luz\u00bb, revelando la verdad y se\u00f1alando a las personas el camino hacia Dios. Como cristianos, debemos ser portadores de la luz de Cristo, permitiendo que su luz brille a trav\u00e9s de nosotros. \u00bfCon cu\u00e1nta intensidad brilla su luz? \u00bfPueden otros ver a Cristo en sus acciones?12.37, 38 Jes\u00fas realiz\u00f3 muchos milagros, pero la mayor\u00eda de las personas segu\u00edan sin creer en El. Asimismo, muchos hoy en d\u00eda no creen a pesar de todo lo que hace Dios. No se desanime si al testificar de Cristo no logra que se conviertan a El tantos como desea. A usted le corresponde seguir siendo un testigo fiel. Debe extenderse hacia otros, pero a estos les toca tomar sus propias decisiones.12.39-41 Los que vivieron en la \u00e9poca de Jes\u00fas, al igual que los de la \u00e9poca de Isa\u00edas, rehusaron creer a pesar de la evidencia (12.37). Como resultado, Dios endureci\u00f3 sus corazones. \u00bfSignifica eso que Dios impidi\u00f3 a prop\u00f3sito que esta gente creyese en El? No, sencillamente confirm\u00f3 sus propias decisiones. Despu\u00e9s de toda una vida de resistir a Dios, estaban tan aferrados a sus costumbres que ni siquiera intentaban entender el mensaje de Jes\u00fas. A personas as\u00ed les resulta virtualmente imposible acercarse a Dios; sus corazones se han endurecido para siempre. Otros ejemplos de corazones endurecidos debido a la constante obstinaci\u00f3n aparecen en Exo 9:12, Rom 1:24-28 y 2Th 2:8-12.12.42, 43 Junto con los que se negaron a creer, muchos creyeron pero se negaron a reconocerlo. Esto es igualmente malo y Jes\u00fas dirigi\u00f3 duras palabras a tales personas (v\u00e9ase Mat 10:32-33). Las personas que no adoptan una firme postura por Jes\u00fas es por temor al rechazo o al rid\u00edculo. Muchos l\u00edderes jud\u00edos no reconoc\u00edan su fe en Jes\u00fas porque tem\u00edan que los expulsaran de la sinagoga (que era su vida) y perder as\u00ed su posici\u00f3n de prestigio en la comunidad. Pero la alabanza de otros es inconstante y de breve duraci\u00f3n. Debiera interesarnos mucho m\u00e1s la aceptaci\u00f3n eterna de Dios que la aprobaci\u00f3n temporal de otras personas.12.45 A menudo nos preguntamos c\u00f3mo ser\u00e1 Dios. \u00bfDe qu\u00e9 manera podemos conocer al Creador si no se hace visible? Jes\u00fas dijo claramente que quienes lo ven a El ven a Dios, porque El es Dios. Si desea saber c\u00f3mo es Dios, estudie la persona y las palabras de Jesucristo.12.48 El prop\u00f3sito de la primera misi\u00f3n de Jes\u00fas sobre la tierra no fue juzgar a las personas, sino mostrarles c\u00f3mo encontrar la salvaci\u00f3n y la vida eterna. Cuando vuelva otra vez, uno de sus principales prop\u00f3sitos ser\u00e1 juzgar a las personas seg\u00fan la vida que llevaron en la tierra. Las palabras de Cristo que no quisimos aceptar y obedecer ser\u00e1n las que nos condenar\u00e1n. En el d\u00eda del juicio, quienes aceptaron a Jes\u00fas y vivieron seg\u00fan su voluntad ser\u00e1n levantados para vivir eternamente (1Co 15:51-57; 1Th 4:15-18; Rev 21:1-8), y quienes lo rechazaron y vivieron seg\u00fan su antojo deber\u00e1n enfrentarse al castigo eterno (Rev 20:11-15). Decida ahora de qu\u00e9 lado estar\u00e1, porque las consecuencias de su decisi\u00f3n perduran para siempre.GRANDES EXPECTATIVASDondequiera que iba, Jes\u00fas exced\u00eda las expectativas de la gente.\u00bfQu\u00e9 se esperaba y Qu\u00e9 hizo Jes\u00fas?Mar 2:1-12Un hombre buscaba sanidadJes\u00fas tambi\u00e9n perdon\u00f3 sus pecadosLuk 5:1-11Los disc\u00edpulos esperaban un d\u00eda com\u00fan de pescaEncontraron al SalvadorLuk 7:11-17Una viuda resignada a enterrar a su hijo muertoJes\u00fas devolvi\u00f3 la vida de su hijoMat 12:38-45Los l\u00edderes religiosos quer\u00edan un milagroJes\u00fas les ofreci\u00f3 al Creador de milagrosMar 5:25-34Una mujer que deseaba sanidad toc\u00f3 a Jes\u00fasJes\u00fas la ayud\u00f3 a ver que su fe la san\u00f3Joh 6:1-15Los disc\u00edpulos pensaban que deb\u00edan despedir a la multitud porque no hab\u00eda comidaJes\u00fas us\u00f3 unos pocos alimentos para dar de comer a miles, \u00a1y sobr\u00f3!Un tema presente a trav\u00e9s de los EvangeliosLas multitudes buscaban un l\u00edder pol\u00edtico que estableciese un nuevo reino que los librase del control de RomaJes\u00fas les ofreci\u00f3 un reino eterno espiritual que los librase del control del pecadoJoh 13:1-20Los disc\u00edpulos quer\u00edan comer la Pascua con Jes\u00fas, su MaestroJes\u00fas lav\u00f3 sus pies mostr\u00e1ndoles que tambi\u00e9n era siervo de ellosJoh 11:53; Joh 19:30; Joh 20:1-29Los l\u00edderes religiosos quer\u00edan que Jes\u00fas muriera y lo lograron\u00a1Pero Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos!<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) V\u00e9ase Jua 11:1, n.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 686 Mar 11:1<\/p>\n<p>b 687 Jua 11:1; Jua 11:43<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Jes\u00fas&#8230;vino. La acci\u00f3n de Jes\u00fas estaba en directa contradicci\u00f3n a la opini\u00f3n de la gente y de las autoridades religiosas, que no pod\u00edan comprender c\u00f3mo El estaba dispuesto a entregar su vida. <\/p>\n<p><p> Betania.  V\u00e9ase coment. en 11:1.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> <em> Betania <\/em> significa <em> casa de aflicci\u00f3n<\/em>. Para entonces el Se\u00f1or estaba fuera del judaismo. Por Su vida de resurrecci\u00f3n El hab\u00eda ganado una casa en Betania donde pod\u00eda tener un banquete, descansar y estar satisfecho. Esta casa de banquete era una miniatura de la vida de la iglesia y representa la situaci\u00f3n de la iglesia: (1) producida por la vida de resurrecci\u00f3n, L\u00e1zaro (11:43-44); (2) compuesta de pecadores que han sido limpiados, Sim\u00f3n el leproso ( Mar_14:3); (3) afligidos exteriormente, Betania; (4) comen y festejan interiormente en la presencia del Se\u00f1or y con El (v.2); (5) tiene m\u00e1s hermanas que hermanos (vs.2-3); (6) tiene miembros con funciones diferentes: el servicio, Marta; el testimonio, L\u00e1zaro; y el amor, Mar\u00eda (vs.2-3); (7) manchada por el falso disc\u00edpulo, Judas (v.4); (8) perseguida por la religi\u00f3n (v.10); (9) es una prueba que expone a las personas (vs. 6,10); y (10) atrae a muchos creyentes (v.11). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>157 (D) JES\u00daS ES UNGIDO EN PREPARACI\u00d3N PA\u00adRA \u00abLA HORA\u00bb (12,1-8). La unci\u00f3n de Jes\u00fas se des\u00adcribe en Mc 14,3-9 par. (y Lc 7,36-50, durante la predicaci\u00f3n en Galilea). Va precedida de cons\u00adpiraciones secretas dirigidas a arrestar y ejecu\u00adtar a Jes\u00fas (Mc 14,1-2; Mt 26,3-4, en casa de Cai\u00adf\u00e1s). La tradici\u00f3n jo\u00e1nica parece estar vinculada a la fuente de Marcos y presenta tambi\u00e9n deta\u00adlles que encontramos en Lucas, a saber, que el contexto sea un banquete y que la mujer unja los pies de Jes\u00fas y los seque con sus cabellos (aunque en Lucas los seca tras lav\u00e1rselos con sus l\u00e1grimas antes de la unci\u00f3n). La extra\u00f1a pa\u00adlabra entaphiasmos, (\u00abpreparaci\u00f3n para el fune\u00adral\u00bb, v. 7) es la forma nominal del vb. usado en Mt 26,12. Juan ha tomado el lugar, Betania, y el tiempo, \u00abantes de la Pascua\u00bb, de su fuente. El n\u00famero de d\u00edas var\u00eda: en Marcos son \u00abdos\u00bb; en Juan, \u00abseis\u00bb. El aceite se describe como pistikos aut\u00e9ntico, aceite de nardo puro. Su gran valor se describe como polyteles en Marcos y polytimos en Juan. Marcos y Juan tambi\u00e9n concuerdan en valorar el aceite en 300 denarios. Ambos pre\u00adsentan a Jes\u00fas ordenando al (a los) disc\u00edpulo(s) \u00abque la dejen en paz\u00bb. Mateo, Marcos y Juan coinciden en afirmar que la acci\u00f3n de la mujer es una preparaci\u00f3n para el funeral de Jes\u00fas. Los tres presentan tambi\u00e9n la referencia a los po\u00adbres (cf. Dt 15,11), aunque en Juan esta referen\u00adcia constituye el cl\u00edmax de la narraci\u00f3n, y en cambio los sin\u00f3pticos concluyen con una refe\u00adrencia a lo que la mujer ha hecho.<br \/>\n158 1. lleg\u00f3 a Betania: El evangelista ha conectado esta historia con el relato previo so\u00adbre L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00eda. El detalle de Mar\u00adta sirviendo recuerda Lc 10,40. 3. aceite de nar\u00addo puro: Se obten\u00eda de las ra\u00edces de una planta de las monta\u00f1as del norte de India y no se uti\u00adlizaba normalmente para ungir los pies. Mar\u00adcos presenta a la mujer ungiendo la cabeza de Jes\u00fas, mientras que Lucas la describe lavando los pies de Jes\u00fas y compensando as\u00ed la defi\u00adciente hospitalidad del anfitri\u00f3n de Jes\u00fas. La versi\u00f3n jo\u00e1nica quiz\u00e1s resulte de combinar dos relatos de la unci\u00f3n en un principio inde\u00adpendientes. Juan es el \u00fanico que especifica la cantidad de aceite usado y tambi\u00e9n ser\u00e1 el \u00fani\u00adco en especificar m\u00e1s adelante la cantidad de especies usadas en el entierro de Jes\u00fas (cf. 19,39). 4-6. Judas Iscariote: Aunque probable\u00admente el evangelista tom\u00f3 de la tradici\u00f3n el nombre y el personaje de \u00abMar\u00eda\u00bb, es casi se\u00adguro que el papel de anti-h\u00e9roe que atribuye a Judas es de su propia cosecha. Primero lo identifica como traidor y a continuaci\u00f3n espe\u00adcifica que no tiene ning\u00fan inter\u00e9s por los pobres, sino que es un ladr\u00f3n (cf. Mt 26,15; tambi\u00e9n Jn 13,27-29). Judas y Mar\u00eda son dos personajes antag\u00f3nicos: (a) Mar\u00eda, la amiga (verdadera disc\u00edpula) de Jes\u00fas, que gasta un perfume car\u00edsimo en preparaci\u00f3n a su funeral, y (b) Judas, el traidor (falso disc\u00edpulo) de Je\u00ads\u00fas, un ladr\u00f3n, cuya partida ser\u00e1 malinterpretada como servicio para proveer para la Pas\u00adcua, \u00a1o para compartir algo con los pobres! (13,29) 7-8. d\u00e9jala en paz: Al invertir el orden del refr\u00e1n popular, los pobres que \u00abestar\u00e1n siempre con vosotros\u00bb contrastan de forma dram\u00e1tica con Jes\u00fas, que no siempre va a es\u00adtar con sus disc\u00edpulos (12,35-36).<\/p>\n<p>159 (E) CONSPIRACI\u00d3N CONTRA L\u00c1ZARO (12,9-11). Estos vers\u00edculos sit\u00faan la unci\u00f3n en el con\u00adtexto de la conspiraci\u00f3n contra la vida de Jes\u00fas urdida tras la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. La mul\u00adtitud siente tanta curiosidad por L\u00e1zaro como por Jes\u00fas. La actitud superficial de la multitud es juzgada ben\u00e9volamente al contrastarla con la malicia de los que buscan acabar no s\u00f3lo con la vida de Jes\u00fas sino tambi\u00e9n con la de L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>160 (F) ENTRADA EN JERUSAL\u00c9N (12,12-19). La multitud que fue testigo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro se identifica con la que aclama a Je\u00ads\u00fas en su entrada en la ciudad (vv. 17-18). Su comportamiento proporciona a los fariseos nuevos motivos para desear la muerte de Jes\u00fas (cf. Lc 19,39). 19. todo el mundo lo sigue: Los fariseos afirman una ir\u00f3nica verdad. Juan ha\u00adb\u00eda dejado a la multitud en 11,55-56 pregunt\u00e1ndose si Jes\u00fas acudir\u00eda a la fiesta. En este momento, el evangelista recuerda al lector que la aplicaci\u00f3n de las citas de la Escritura a la ac\u00adtividad de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n es un hecho pos\u00adterior a su glorificaci\u00f3n (v. 16: cf, 2,22). Quiz\u00e1s la fuente usada por Juan fuera m\u00e1s breve que la de los sin\u00f3pticos (Mc 11,1-11; Mt 21,1 -11; Lc 19,28-40), o quiz\u00e1s Juan haya abreviado de for\u00adma deliberada la narraci\u00f3n a fin de centrar la atenci\u00f3n del lector en el hecho principal: Jes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n cumpliendo as\u00ed dos anti\u00adguas profec\u00edas. 13. el rey de Israel: Jes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n como rey de Israel; el evangelista a\u00f1ade esta expresi\u00f3n al Sal 118,25-26 en el v. 13, a fin de establecer un paralelo con la veni\u00adda del rey en el v. 15. 14. Juan refiere \u00fanica\u00admente que Jes\u00fas \u00abse sent\u00f3\u00bb sobre el asno, no dice que lo hubiera \u00abmontado\u00bb. 15. El evange\u00adlista mezcla las citas de Zac 9,9 y Sof 3,16. Las citas describen a un Mes\u00edas que llega en son de paz, no montado en un carro de guerra. El de\u00adtalle de las hojas de palmera quiz\u00e1s represente simb\u00f3licamente la victoria. Las palmeras no crecen en Jerusal\u00e9n y deb\u00edan ser importadas para la fiesta de los Tabern\u00e1culos (2 Mac 10,7). Durante la segunda revuelta macabea, se hicie\u00adron inscribir hojas de palmera en las monedas. La multitud que recibe a Jes\u00fas quiz\u00e1s le dedi\u00adque la bienvenida reservada a un rey o a un al\u00adto funcionario (cf. Flavio Josefo, Bell. 7.5.2 \u00a7 100). La verdad sobre la realeza de Jes\u00fas no se har\u00e1 evidente hasta la crucifixi\u00f3n.<br \/>\n161 (G) HA LLEGADO \u00abLA HORA\u00bb (12,20-36). Jes\u00fas acepta su destino y dirige un \u00faltimo lla\u00admamiento a la multitud, que permanece divi\u00addida e incapaz de conciliar las afirmaciones de Jes\u00fas con sus propias expectativas mesi\u00e1nicas.<br \/>\n162 (i) Unos griegos acuden a Jes\u00fas (12,20-26). 20. unos griegos: Las ir\u00f3nicas palabras del v. 19 se cumplen de forma inmediata. Unos \u00abgriegos\u00bb, es decir \u00abgentiles\u00bb, llegan buscando a Jes\u00fas. Flavio Josefo (Bell. 6.9.3 \u00a7 427) refiere que algunos gentiles \u00abtemerosos de Dios\u00bb acu\u00add\u00edan a Jerusal\u00e9n durante la Pascua para parti\u00adcipar en el culto. Su llegada remite a la pre\u00adgunta de la multitud en 7,35 acerca de si Jes\u00fas ir\u00eda a ense\u00f1ar a \u00ablos griegos\u00bb en la Di\u00e1spora. La aparici\u00f3n de los \u00abgriegos\u00bb probablemente refleja el momento en que la iglesia jo\u00e1nica pa\u00ads\u00f3 de evangelizar \u00fanicamente a jud\u00edos y sama\u00adritanos, a asumir una misi\u00f3n entre los gentiles. 21. Felipe: V\u00e9ase 1,43-48; 6,5-7. Betsaida: -\u00abAr\u00adqueolog\u00eda b\u00edblica, 74:144. 23. ha llegado la ho\u00adra: Las palabras de Jes\u00fas se dirigen a los disc\u00ed\u00adpulos. El \u00abahora\u00bb de este anuncio se repite en los w. 27 y 31. Todos hacen referencia al signi\u00adficado que tiene para el Hijo su glorificaci\u00f3n: la hora culmina su misi\u00f3n y condena \u00abeste mundo\u00bb y a su pr\u00edncipe.<br \/>\n163 24. a no ser que el grano de trigo cai\u00adga dentro de la tierra: 1 Cor 15,36 se hace eco de esta afirmaci\u00f3n. Se trata probablemente de un proverbio popular que Juan adapta al con\u00adtexto de la muerte de Jes\u00fas enfatizando el he\u00adcho de que la semilla \u00abqueda sola\u00bb encima de la tierra. Solamente la muerte de Jes\u00fas hace la salvaci\u00f3n extensiva a otros. La comunidad no \u00abquedar\u00e1 sola\u00bb tras la muerte de Jes\u00fas sino que alcanzar\u00e1 una nueva unidad con \u00e9l y con el Padre (p.ej., 14,18.28; 16,22). 25. quien vive preocupado por su vida, la perder\u00e1: Esta misma expresi\u00f3n ocurre en distintas versiones (cf. Lc 9,24\/\/Mc 8,35\/\/Mt 16,25; Mtl0,39\/\/Lc 17,33). Los sin\u00f3pticos la aplican al sufrimiento y al abandono de los disc\u00edpulos. Juan quiz\u00e1s se re\u00adfiera tambi\u00e9n a los sufrimientos futuros de su comunidad (cf. 15,18-21). 26. si alguien quiere servirme, correr\u00e1 la misma suerte que yo: La identificaci\u00f3n de Jes\u00fas y sus seguidores se de\u00adsarrolla en los discursos de despedida (cf. 13,13.16; 15,20). El v. 26a se hace eco de Mc 8,34. La conclusi\u00f3n \u00abtodo aquel que me sirva ser\u00e1 honrado por mi Padre\u00bb reaparecer\u00e1 en el lenguaje amoroso de los discursos de despedi\u00adda (14,23; 16,27). Las escenas del juicio en los sin\u00f3pticos presentan al Hijo del hombre reco\u00adnociendo ante Dios a los que le han reconoci\u00addo y negando a los que le han negado (Mc 8,38; Mt 10,32\/\/Lc 12,8).<br \/>\n164 (ii) Ser\u00e9 elevado (12,27-36). La tercera predicci\u00f3n jo\u00e1nica de la pasi\u00f3n es el punto cul\u00adminante de la proclamaci\u00f3n que Jes\u00fas deber\u00e1 \u00abser elevado\u00bb y ocasi\u00f3n de un \u00faltimo llama\u00admiento a la fe. 27-30. La segunda secci\u00f3n acer\u00adca del \u00abahora\u00bb de este cap\u00edtulo recuerda al lec\u00adtor el episodio de Getseman\u00ed de los sin\u00f3pticos (p.ej., Mc 14,34-36). 28. Padre, glorifica tu nom\u00adbre: cf. Lc 11,2. Para Juan, expresa la unidad de la intenci\u00f3n de Jes\u00fas y la voluntad de Dios. Je\u00ads\u00fas glorificar\u00e1 a Dios en la cruz y ser\u00e1 a su vez glorificado por el Padre (cf. 13,31-32; 17,4). una voz: La multitud, que en realidad no pue\u00adde \u00abo\u00edr\u00bb la respuesta de Dios a Jes\u00fas, interpre\u00adta que la voz es la de un \u00e1ngel. Como en el epi\u00adsodio de L\u00e1zaro, Jes\u00fas ora para beneficio de la multitud. 30. por vuestro bien: Juan transforma la \u00abagon\u00eda privada\u00bb de la tradici\u00f3n en una ma\u00adnifestaci\u00f3n p\u00fablica del servicio obediente de Jes\u00fas al Padre.<br \/>\n165 31. es ahora cuando el mundo va a ser juzgado: El juicio (cf. 3,18-19) culmina en la crucifixi\u00f3n. La alusi\u00f3n al trueno en relaci\u00f3n con la voz divina de la escena previa recuerda la venida de Dios para juzgar al mundo y des\u00adtronar al \u00abpr\u00edncipe de este mundo\u00bb. Aqu\u00ed Juan no utiliza la expresi\u00f3n \u00abel mundo\u00bb como obje\u00adto del amor de Dios como en 3,16, sino como s\u00edmbolo de la falta de fe y de la hostilidad a Dios (p.ej., 8,24; 15,18-19; 16,8-11). Satan\u00e1s, pr\u00edncipe de este mundo en oposici\u00f3n a Dios, es un personaje frecuente en la literatura apoca\u00adl\u00edptica jud\u00eda (p.ej., 1QM 1,1.5.13; 4,2; 11,8; 1QS 1,18; 2,19; 3,20-21). Juan \u00fanicamente uti\u00adliza la figura de Satan\u00e1s para explicar la trai\u00adci\u00f3n de Judas (6,70; 13,2.27) y para anunciar la victoria de Jes\u00fas (14,30; 16,11). Lc 10,18 ha conservado una afirmaci\u00f3n independiente de Jes\u00fas acerca de la ca\u00edda de Satan\u00e1s del cielo. 32. haya sido elevado sobre la tierra: Las primeras tradiciones cristianas interpretaban la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas a la derecha de Dios como el fundamento de su se\u00f1or\u00edo sobre la creaci\u00f3n (p.ej., Flp 2,9-11). Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n so\u00adbre el Hijo del hombre presenta al Cristo exal\u00adtado atrayendo todo hacia \u00e9l, en una clara re\u00adformulaci\u00f3n de la confesi\u00f3n primitiva. 33. la forma en que iba a morir: El evangelista nos recuerda que la exaltaci\u00f3n de Cristo se produ\u00adce en su muerte en cruz.<br \/>\n166 34. el Mes\u00edas no morir\u00e1 nunca: Aun\u00adque Jes\u00fas ha usado la primera persona, la multitud aplica sus afirmaciones a la figura del Hijo del hombre, interpreta que Jes\u00fas est\u00e1 hablando de muerte o partida y objeta que el Mes\u00edas \u00abpermanecer\u00e1\u00bb para siempre (p.ej., TestXIILev 18,8). Es la \u00faltima objeci\u00f3n a la identificaci\u00f3n cristiana de Jes\u00fas con el Mes\u00edas que aparece en este evangelio: (a) nadie sabr\u00e1 de d\u00f3nde viene el Mes\u00edas (7,27); (b) obrar\u00e1 muchos m\u00e1s milagros (7,31); (c) no de Galilea, sino de Bel\u00e9n, de la casa de David (7,41-42); (d) el Mes\u00edas permanecer\u00e1 para siempre (12,34). Estas objeciones forman parte de la pol\u00e9mica desatada por la primera proclama\u00adci\u00f3n cristiana (v\u00e9ase M. de Jonge, \u00abJewish Expectations about the Messiah according to the Fourth Gospel\u00bb, NTS 19 [1972] 246-70). 35. caminad mientras ten\u00e9is esta luz: Jes\u00fas ha afir\u00admado ya su mesianismo en su revelaci\u00f3n al ciego de nacimiento (9,35-38). Aqu\u00ed opta por presentar la imagen de la \u00abluz\u00bb en un \u00faltimo llamamiento a la fe.<br \/>\n167 (H) CONDENA DE LA FALTA DE FE (12,37-50). El evangelista cita textos de Isa\u00edas que se hab\u00edan convertido en descripciones tradicio\u00adnales de la falta de fe de Israel (v. 38 = Is 53,1, v\u00e9ase Rom 10,16; v. 40 = Is 6,10, v\u00e9ase Mt 13,13-15; Rom 11,8; Hch 28,26-27). 41. Isa\u00edas anunci\u00f3 esto porque hab\u00eda visto la gloria de Je\u00ads\u00fas: Al igual que Abrah\u00e1n (8,56), Isa\u00edas alcan\u00adz\u00f3 a ver la gloria de Jes\u00fas y profetiz\u00f3 sobre \u00e9l. 42-43. fueron muchos, incluso entre las auto\u00adridades jud\u00edas, los que creyeron: S\u00fabitamente, el evangelista contradice su descripci\u00f3n de re\u00adchazo generalizado. Nicodemo (3,1-2; 7,50-52; 19,38-42) y Jos\u00e9 de Arimatea (19,38-42) sirven como ejemplo de estos simpatizantes. La con\u00adclusi\u00f3n del evangelista es que muchos m\u00e1s ad\u00admitir\u00edan que creen en Jes\u00fas si no fuera por la prohibici\u00f3n de la sinagoga y por la preocupa\u00adci\u00f3n por la \u00abgloria mundana\u00bb (v\u00e9ase K. Tsuchido, NTS 30 [1984] 609-19).<br \/>\n168 44-50. Tras la conclusi\u00f3n sobre el mi\u00adnisterio p\u00fablico de Jes\u00fas, encontramos un dis\u00adcurso revelatorio que fue a\u00f1adido posterior\u00admente. Su contenido es pr\u00f3ximo a 3,16-19. Los vers\u00edculos finales quiz\u00e1s aludan a Dt 18,18-19 y 31,19.26, a saber, los que se nieguen a acep\u00adtar al profeta enviado por Dios ser\u00e1n condena\u00addos. As\u00ed, esta secci\u00f3n es una afirmaci\u00f3n incisi\u00adva de la identidad de Jes\u00fas como agente de Dios. Rechazar a Jes\u00fas equivale a rechazar al Padre que lo ha enviado, resistir la voluntad del Padre y, en consecuencia, condenarse (v\u00e9a\u00adse P. Borgen, NTS 26 [1979-80] 19-35).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En el cap\u00edtulo de que empezamos \u00e1 tratar termina una parte muy importante del Evangelio de San Juan: los discursos que nuestro Se\u00f1or dirigi\u00f3 \u00e1 los jud\u00edos  incr\u00e9dulos. Despu\u00e9s de este cap\u00edtulo solo se registra lo que \u00e9l dijo privadamente \u00e1 sus disc\u00edpulos.<br \/>\nAdvertimos primeramente, en este pasaje, cuan abundantes son las pruebas que existen de la verdad de los m\u00e1s c\u00e9lebres milagros de nuestro Se\u00f1or, Se nos cuenta que hubo en Betania una cena, y que L\u00e1zaro estaba sentado \u00e1 la mesa entre los convidados. L\u00e1zaro que hab\u00eda sido levantado p\u00fablicamente de  entre los muertos despu\u00e9s de haber yacido cuatro d\u00edas en el sepulcro. Nadie pod\u00eda decir que su resurrecci\u00f3n era un enga\u00f1o de los ojos, y que lo que los  circunstantes hab\u00edan visto era simplemente un fantasma. Ah\u00ed, despu\u00e9s de trascurridas varias semanas, estaba el mismo L\u00e1zaro, sentado en compa\u00f1\u00eda de otros  hombres, y comiendo y bebiendo alimento real. Es dif\u00edcil concebir que prueba m\u00e1s evidente puede exigirse acerca de un hecho cualquiera. El que no se  convence con pruebas como esta debiera confesar de una vez que est\u00e1 resuelto \u00e1 no creer nada.<br \/>\nEs consolador el saber que las mismas pruebas que existen acerca de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro son las que confirman ese acontecimiento todav\u00eda m\u00e1s  grande&#8211;la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos. \u00bfVio la gente de Betania ir y venir \u00e1 L\u00e1zaro por varias semanas? A nuestro Se\u00f1or tambi\u00e9n lo  vieron sus disc\u00edpulos. \u00bfTom\u00f3 L\u00e1zaro alimento material en presencia de sus amigos? Nuestro Se\u00f1or Jesucristo tambi\u00e9n comi\u00f3 y bebi\u00f3 antes de ascender \u00e1 los  cielos. Ninguna persona en sus cinco sentidos que viera \u00e1 Jes\u00fas tomar y comer pescado y miel silvestre delante de varios testigos, dudar\u00eda que tuviera un  cuerpo real. Luk 24:42.<br \/>\nBueno es tener esto presente en una edad como la presente en que abundan la incredulidad y el escepticismo. As\u00ed como Jesucristo puso fuera de toda duda  razonable la resurrecci\u00f3n de un amado disc\u00edpulo, as\u00ed tambi\u00e9n, unas pocas semanas m\u00e1s tarde, puso fuera de toda duda su triunfo sobre el sepulcro. Si creemos  que L\u00e1zaro resucit\u00f3, no tenemos por qu\u00e9 dudar que Jes\u00fas resucitara tambi\u00e9n; y si creemos que Jes\u00fas resucit\u00f3, no tenemos por qu\u00e9 dudar que \u00e9l fuera el  Mes\u00edas, el Mediador entre Dios y el hombre, y que nosotros tambi\u00e9n resucitaremos.<br \/>\nNotemos, en seguida, con cu\u00e1nta tosquedad y desabrimiento son tratados por los hombres los disc\u00edpulos de Jesucristo.<br \/>\nDurante la cena de Betania Mar\u00eda, la hermana de L\u00e1zaro, ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas con ung\u00fcento muy fino, y los limpi\u00f3 con sus cabellos. Ni derram\u00f3 ella el  ung\u00fcento con usura, m\u00e1s tan pr\u00f3digamente que \u00abla casa se llen\u00f3 del olor.\u00bb Lo hizo impulsada por el amor y la gratitud, creyendo que ninguna cosa era  demasiado valiosa para presentarla \u00e1 su Salvador. Sentada en otros tiempos \u00e1 sus pies y oyendo sus palabras, hab\u00eda encontrado paz de conciencia y hab\u00eda  alcanzado el perd\u00f3n por sus pecados. En el momento citado vio \u00e1 L\u00e1zaro, gozando de vida y de salud, sentado al lado de su Maestro, su propio hermano  L\u00e1zaro, \u00e1 qui\u00e9n \u00e9l hab\u00eda levantado del sepulcro. Amada en alto grado, ella crey\u00f3 que no pod\u00eda manifestar en retorno un amor demasiado intenso. Seg\u00fan la  expresi\u00f3n b\u00edblica, habiendo recibido gratuitamente, dio gratuitamente.<br \/>\nPero algunos de los que estaban presentes censuraron la conducta de Mar\u00eda y la acusaron de pr\u00f3diga y derrochadora. Uno especialmente, un ap\u00f3stol, un  hombre de quien se habr\u00eda esperado una conducta m\u00e1s noble, declar\u00f3 abiertamente que mejor uso se habr\u00eda hecho del ung\u00fcento si se hubiera vendido y se  hubiera regalado el valor \u00e1 los pobres. El hombre en cuya cabeza pod\u00edan tener cabida tales pensamientos, debi\u00f3 de tener, \u00e1 la verdad, ideas menguadas de  Cristo. Por lo general se encuentran juntos el coraz\u00f3n fri\u00f3 y la mano avara.<br \/>\nEn nuestros d\u00edas hay muchos cristianos que est\u00e1n animados del mismo esp\u00edritu, cristianos que no alcanzan \u00e1 comprender por qu\u00e9 se ha de tener celo por la  causa de Cristo. Decidles que hay necesidad de hacer un fuerte desembolso para promover el comercio \u00f3 la ciencia, y lo aprueban como medida acertada y  prudente. Decid que es preciso hacer un gasto para predicar el Evangelio en el interior \u00f3 en el exterior, para difundir la palabra de Dios, para esparcir en el  mundo el conocimiento de Cristo, y os dir\u00e1n claramente que ese es un derroche. Nunca dan un centavo para tales fines, y llaman insensatos \u00e1 los que dan. Y lo  que es todav\u00eda peor, a menudo excusan su parsimonia en ese respecto diciendo que tienen que socorrer \u00e1 los pobres, olvid\u00e1ndose, \u00e1 drede, del hecho bien  conocido, que los que m\u00e1s hacen por la causa de Cristo son los que m\u00e1s hacen por los pobres.<br \/>\nEn este pasaje percibimos, finalmente, cuan grandes son el endurecimiento y la incredulidad del coraz\u00f3n humano.<br \/>\nIncredulidad revelaron los pr\u00edncipes de los sacerdotes, quienes conferenciaron para dar muerte \u00e1 L\u00e1zaro. No pod\u00edan negar el hecho de que hab\u00eda sido  resucitado. Viviendo, comiendo y bebiendo \u00e1 dos millas de Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de estar cuatro d\u00edas en el sepulcro, L\u00e1zaro era un testigo acerca del car\u00e1cter  divino de Cristo, \u00e1 quien ellos no pod\u00edan contestar \u00f3 reducir al silencio. Y sin embargo, esos hombres no cejaban. Prefer\u00edan m\u00e1s bien cometer un homicidio  que abandonar toda oposici\u00f3n y confesar que estaban errados.<br \/>\nEndurecimiento fue el de Judas Iscariote, qui\u00e9n despu\u00e9s de haber sido escogido ap\u00f3stol y predicador de las santas doctrinas del Evangelio, result\u00f3 ser ladr\u00f3n y  traidor. Mientras dure el mundo ese hombre desgraciado servir\u00e1 de prueba concluyente de lo profunda que es la corrupci\u00f3n humana. Que persona alguna  acompa\u00f1ase \u00e1 Cristo como disc\u00edpulo por el espacio de tres a\u00f1os, viese todos sus milagros, oyese todos sus preceptos, recibiese de sus manos repetidos favores,  fuese contado en el n\u00famero de los ap\u00f3stoles, y sin embargo resultase al fin tener un coraz\u00f3n depravado, es cosa que \u00e1 primera vista parece incre\u00edble \u00e9  imposible. Sin embargo, la historia de Judas demuestra \u00e1 las claras que s\u00ed cabe en lo posible.<br \/>\nRindamos gracias \u00e1 Dios si sabemos por experiencia lo que es la fe, y si, sintiendo nuestra debilidad y flaqueza, podemos decir, \u00abCreemos.\u00bb Pidamos al Eterno  que nuestra fe sea real, sincera y no una impresi\u00f3n fugaz, como el roc\u00edo y la neblina de la ma\u00f1ana. M\u00e1s, ante todo, velemos y oremos para ser preservados de  sentir un afecto excesivo hacia el mundo. Ese afecto perdi\u00f3 \u00e1 un hombre que estaba rodeado de privilegios y que o\u00eda hablar \u00e1 Cristo todos los d\u00edas. \u00abAs\u00ed el que  se piensa estar firme mire no caiga.\u00bb 1Co 10:12.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>L\u00e1zaro&#8230;<\/b><\/i> M\u2193 a\u00f1aden <i>el que hab\u00eda estado muerto.<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>M74 Evidentemente \u03c0\u03c1\u1f78  \u1f13\u03be \u1f21\u03bc\u03b5\u03c1\u1ff6\u03bd \u03c4\u03bf\u1fe6 \u03c0\u03ac\u03c3\u03c7\u03b1 significa: seis d\u00edas antes de la pascua; \u00bfpero cual es la construcci\u00f3n? \u00bfEs \u1f13\u03be  \u1f21\u03bc\u03b5\u03c1\u1ff6\u03bd un genitivo de tiempo, que deja que \u03c0\u03c1\u03cc gobierne a \u03c4\u03bf\u1fe6  \u03c0\u03ac\u03c3\u03c7\u03b1? En tal caso, \u00bfes este orden curioso un latinismo? (Moulton se opone a esto -MT100; comp. 2Co 12:2; es mejor traducir esta frase con: antes de seis d\u00edas de la pascua -T248; comp. BD213). [Editor. Esta frase presenta dificultad para la traducci\u00f3n porque \u03c0\u03c1\u03cc aparece antes de \u1f13\u03be  \u1f21\u03bc\u03b5\u03c1\u1ff6\u03bd, en vez de aparecer despu\u00e9s. Puesto que esta transposici\u00f3n de \u03c0\u03c1\u03cc aparece en Am? 1:1, en los escritos de Josefo y en los papiros, no es necesariamente un latinismo. En consecuencia, la traducci\u00f3n de Moule parece preferible.] <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Algunos mss. agregan: <i>el que hab\u00eda estado muerto<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>M i a\u00f1aden <em>el que habia estado muerto.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Cena el Se\u00f1or en casa de L\u00e1zaro. Marta le sirve; Mar\u00eda le unge con un ung\u00fcento muy precioso; y Judas lo murmura. Entrada gloriosa de Jesucristo en Jerusal\u00e9n. Desean verle algunos gentiles, y dice que est\u00e1 ya cercana su glorificaci\u00f3n, mas que el grano de trigo, para que fructifique, ha de morir primero. Voz del Padre, que quiere glorificar su nombre. Da el santo Evangelista raz\u00f3n, por qu\u00e9 muchos no creyeron en el Se\u00f1or. De la ceguedad de los jud\u00edos anunciada por Isa\u00edas. En Cristo es honrado, o despreciado el Padre.<\/p>\n<p>2 a. Esta cena se cree que es la misma que refieren San Mateo (26,6) y San Marcos (14,3). V\u00e9ase lo que dejamos notado en dichos lugares. Con esto L\u00e1zaro confirmaba m\u00e1s la verdad de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>3 b. El Griego: pistik\u00e9s, polut\u00edmou, puro, de mucho precio. Como si dij\u00e9ramos, de ung\u00fcento de espiga de nardo leg\u00edtimo, sin otra mezcla.<\/p>\n<p>c. Primeramente los pies, dice San Agust\u00edn, y despu\u00e9s la cabeza, como testifican San Mateo (26,6) y San Marcos (14,3).<\/p>\n<p>4 d. El Griego: s\u00edmonos, hijo de Sim\u00f3n.<\/p>\n<p>6 e. Judas se apropiaba una parte del dinero, siendo un infiel depositario del que daban al Se\u00f1or para su sustento, para el de sus disc\u00edpulos, y para que se distribuyese entre los pobres. Pero \u00e9l quer\u00eda cubrir su codicia con pretexto de caridad, lo que es muy com\u00fan en los avaros. El portabat en el Griego: eb\u00e1stazen, esto es, quitaba.<\/p>\n<p>7 f. El Griego: \u00e1fes aut\u00e9n&#8230; tet\u00e9reken, d\u00e9jala, etc., lo guard\u00f3. La dificultad literal de la Vulgata se explicaba bien por el texto Griego. D\u00e9jala que muestre el respeto que me tiene, con esta obra de piedad. Despu\u00e9s de mi muerte no podr\u00e1 hacer este oficio de embalsamar mi cuerpo; deja que lo haga ahora y que anticipe as\u00ed aquel tiempo (Mc 14,8). Su misma obra anuncia mi muerte, aunque contra su intenci\u00f3n, y previene mi sepultura.<\/p>\n<p>10 g. No pudiendo sufrir que hubiese en el mundo expuesto a los ojos de todos un testimonio tan claro que descubr\u00eda todas sus imposturas y malignidad, pensaron y resolvieron quitar la vida a L\u00e1zaro. Hasta este punto lleg\u00f3 su ceguedad y locura, como si el Se\u00f1or, que resucit\u00f3 a L\u00e1zaro que hab\u00eda muerto de muerte natural, no le pudiera resucitar, aunque ellos le hiciesen morir violentamente. Debieran por \u00faltimo haber abierto los ojos, y considerar que el mismo Se\u00f1or, que resucit\u00f3 a L\u00e1zaro muerto, se resucit\u00f3 a s\u00ed mismo, despu\u00e9s de haberle ellos crucificado. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>12 h. De la cena, y de haberle ungido Mar\u00eda los pies con b\u00e1lsamo.<\/p>\n<p>13 i. V\u00e9ase Mt 20,5ss.<\/p>\n<p>14 j. Que por su orden le trajeron sus disc\u00edpulos, como refieren los otros Evangelistas.<\/p>\n<p>16 k. Hasta que el Se\u00f1or fue glorificado, y estando para subir al cielo, no les comunic\u00f3 el don de entender las Escrituras, y de poder cotejar lo que de \u00e9l estaba escrito en ellas, con los sucesos y obras de su vida (Lc 24,45).<\/p>\n<p>l. Esto es; y que ellos mismos hab\u00edan concurrido al cumplimiento de estas cosas.<\/p>\n<p>20 m. Algunos son de sentir que eran pros\u00e9litos, o que estaban en disposici\u00f3n de serlo. Los pros\u00e9litos eran gentiles de nacimiento, y jud\u00edos de religi\u00f3n. San Juan Cris\u00f3stomo. Otros creen que eran verdaderos gentiles, de aquellos que habitaban cerca de la Palestina, y que atra\u00eddos de la grandeza de las maravillas y de la majestad del Dios de Israel, ven\u00edan a adorarle y a ofrecerle tambi\u00e9n sus sacrificios. Hab\u00eda en el templo un lugar destinado para ellos, que se llamaba el atrio de los gentiles. De estos habla Salom\u00f3n en aquella excelente oraci\u00f3n que hizo a Dios el d\u00eda en que se celebr\u00f3 la dedicaci\u00f3n del templo, y en el que fue trasladada a \u00e9l el arca del Testamento (1Re 8,41). Movidos de las aclamaciones que el pueblo daba a Jesucristo, y de la fama que corr\u00eda de sus milagros, entraron en fuerte deseo de verle.<\/p>\n<p>22 n. Se lo dijo a Andr\u00e9s, como m\u00e1s anciano.<\/p>\n<p>23 o. El Hijo entrar\u00e1 en toda su gloria por el m\u00e9rito de su muerte, que seguida de su resurrecci\u00f3n, har\u00e1 que todas las naciones le reconozcan por su Salvador y le glorifiquen.<\/p>\n<p>24 p. Jesucristo era este grano, que deb\u00eda morir por un efecto de la crueldad e infidelidad de los jud\u00edos, y despu\u00e9s multiplicarse por la fe de las naciones. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>q. Esto es; queda infecundo, no lleva fruto.<\/p>\n<p>26 r. Mis ministros, que son los que han de ser las basas en mi reino, deben seguirme por el camino de la cruz y dem\u00e1s preceptos: los que as\u00ed me siguieren, estar\u00e1n tamb\u00eden conmigo en la eterna bienaventuranza.<\/p>\n<p>27 s. Como si dijera: Mi alma se halla tan violentamente agitada, que no sabe ni qu\u00e9 pensar, ni qu\u00e9 desear. Esta turbaci\u00f3n, que quiso sentir el Salvador en s\u00ed mismo, fue para alentar y fortificar el alma flaca de sus disc\u00edpulos en medio de sus trabajos y aflicciones: fue para dar a entender que al mismo tiempo que era Dios, era tambi\u00e9n verdadero hombre, y como tal, sujeto voluntariamente a las miserias de nuestra naturaleza excepto el pecado. \u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 yo? dice el Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 pedir\u00e9 yo a mi Padre? \u00bfque me libre de la muerte y de los tormentos que me esperan? Mas \u00bfno soy yo el que voluntaria y deliberadamente he deseado que llegue esta hora, y que por esta raz\u00f3n he vuelto a Jerusal\u00e9n para entregarme en manos de mis enemigos? Y as\u00ed, Padre m\u00edo, glorificad vuestro nombre; y vuestro Hijo \u00fanico sea entregado a la muerte, puesto que de ella ha de resultar tan grande gloria a vuestro nombre y al suyo.<\/p>\n<p>28 t. Ya lo he glorificado con tu vida, con tus milagros, con tus victorias, con tu obediencia; mucho m\u00e1s lo glorificar\u00e9 aun con tu muerte, con tu resurrecci\u00f3n y con la de todos los que estaban muertos en Ad\u00e1n por el pecado. Esta voz que se oy\u00f3 con asombro y claridad, era la voz del Padre que respond\u00eda al Hijo, para que todos conociesen que su voluntad era perfectamente conforme a la del Hijo.<\/p>\n<p>30 u. Para que conozc\u00e1is que soy verdaderamente Hijo de Dios.<\/p>\n<p>31 v. Ahora se va a tratar la causa de todo el mundo y el demonio, que hizo esclavos suyos por el pecado a todos los hombres, va a ser vencido y arrojado de su trono, dando yo mi sangre por precio de la libertad del g\u00e9nero humano. De manera que cuando fuere elevado sobre la cruz, todo lo arrastrar\u00e9 y llevar\u00e9 a m\u00ed.<\/p>\n<p>32 w. El Griego p\u00e1ntas, a todos, tanto jud\u00edos, como gentiles.<\/p>\n<p>34 x. Por la ley se deben entender los profetas y toda la sagrada Escritura. Los que hicieron esta r\u00e9plica, entendieron las palabras del Se\u00f1or en el mismo sentido en que las profiri\u00f3, y as\u00ed le hacen esta objeci\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo dices que es necesario que el Hijo del hombre sea elevado en la cruz y muera en ella, si Daniel (7,14) y toda la Escritura dice que el Cristo ha de vivir y reinar para siempre? \u00bfQui\u00e9n es este Hijo del hombre, que t\u00fa dices que debe morir? Los doctores que instru\u00edan a estos hombres, atentos a alimentar con vanas esperanzas la ambici\u00f3n y vanidad del pueblo, no quer\u00edan ver en las Escrituras sino grandezas, victorias y conquistas terrenas en el Mes\u00edas que ellos se figuraban. Estaban ciegos para ver en el mismo profeta los abatimientos que preceder\u00edan a la grande elevaci\u00f3n de Jesucristo, y el delito que ellos mismos hab\u00edan de cometer, no queri\u00e9ndole reconocer por su rey, y haci\u00e9ndole morir (Dan 9,26). Y as\u00ed no es maravilla que se escandalizasen, oyendo decir que su Mes\u00edas deb\u00eda ser crucificado, y que hiciesen al Se\u00f1or esta r\u00e9plica, estando persuadidos de que la grandeza de su imperio deb\u00eda verificarse en este mundo.<\/p>\n<p>35 y. Otros: A\u00fan por un poco est\u00e1 la luz entre vosotros. Parece esta traslaci\u00f3n m\u00e1s conforme al sentido, y lo es, al texto Griego.<\/p>\n<p>36 z. Hijos de luz: es expresi\u00f3n hebrea; quiere decir, participantes de la luz. El Se\u00f1or no respondi\u00f3 derechamente a la objeci\u00f3n que se le hizo; se content\u00f3 solamente con exhortarlos a que se aprovechasen del beneficio de la luz divina que les comunicar\u00eda con su doctrina, el poco tiempo que le quedaba de vivir en su compa\u00f1\u00eda; y que temiesen no fuese para ellos un tiempo de tinieblas y de oscuridad el de su muerte, en el que no podr\u00edan descubrir ya el camino que deb\u00edan seguir. Y as\u00ed sucedi\u00f3 puntualmente; porque, como observa San Juan Cris\u00f3stomo, las espantosas tinieblas, de que fueron sorprendidos en la muerte de Jesucristo, produjeron en sus corazones una total extinci\u00f3n de la luz; y por no haber cre\u00eddo en ella, esto es, por no haber seguido aquella divina luz que alumbra las almas, para que conozcan lo verdadero y lo justo, quedaron excluidos del n\u00famero de los hijos de la luz, que son los que viven conforme a la luz que los alumbra.<\/p>\n<p>a. El Se\u00f1or se retir\u00f3 a Betania.<\/p>\n<p>38 b. El Se\u00f1or por Isa\u00edas (53,1), hab\u00eda anunciado mucho tiempo antes esta voluntaria ceguedad de los jud\u00edos. Se\u00f1or, dice, \u00bfqui\u00e9n ha cre\u00eddo lo que nos ha o\u00eddo predicar? \u00bfy a qui\u00e9n ha sido revelado el brazo del Se\u00f1or? Esto es; el mismo Jesucristo, la virtud y la omnipotencia del Padre figurada por su brazo.<\/p>\n<p>39 c. Por un justo juicio que sus pecados hab\u00edan merecido, no alumbrando Dios los ojos de su esp\u00edritu con la luz de la fe, y no quit\u00e1ndoles el coraz\u00f3n de piedra que ten\u00edan, para darles uno de carne, permanec\u00edan voluntariamente en la incredulidad y en la impiedad. De este modo se cumplieron las palabras de Isa\u00edas, y en estas circunstancias, en que se hallaban por sus pecados, se entiende aquello no pod\u00edan creer. Santo Tom\u00e1s. Se debe advertir tambi\u00e9n que esto no aconteci\u00f3 porque Isa\u00edas lo hab\u00eda anunciado; sino que debiendo de acaecer cert\u00edsimamente, Isa\u00edas lo profetiz\u00f3 mucho tiempo antes. Esto se debe tener presente para la verdadera inteligencia de otras expresiones paralelas que se hallan en las Escrituras: lo que tambi\u00e9n dejamos ya notado en otros lugares.<\/p>\n<p>41 d. Los Padres entienden estas palabras de aquella c\u00e9lebre visi\u00f3n, que se describe en el cap. 4 de este profeta, en la que le fue representada la gloria de Dios, y por consiguiente la de su Hijo, de que se habla aqu\u00ed. Tan patente est\u00e1 en este lugar la divinidad de Jesucristo, que s\u00f3lo \u00e9l bastar\u00eda para confundir a los socinianos.<\/p>\n<p>43 e. Esta honra que recib\u00edan de los hombres, siendo los que ocupaban los primeros asientos en todas las juntas y consejos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>44 f. No os imagin\u00e9is que creyendo en m\u00ed, cre\u00e1is en un puro hombre tal como me descubro a vuestra vista, sino que cre\u00e9is en aquel que me ha enviado, que es mi Padre; y as\u00ed estando mi Padre en m\u00ed, y yo en mi Padre, no pod\u00e9is creer en mi Padre que me ha enviado, sin que cre\u00e1is en m\u00ed, que soy su Hijo, y Dios como \u00e9l.<\/p>\n<p>46 g. Yo, que soy la luz eterna, he venido al mundo que estaba lleno de tinieblas, de errores y de ignorancia, para alumbrarlo con la luz de mi doctrina y de mi ejemplo, y para que vea la luz de la verdad el que creyere en mis palabras.<\/p>\n<p>47 h. El Griego: k\u00e1i m\u00e9 pist\u00e9use, y no creyere.<\/p>\n<p>i. Porque mi ministerio en mi primera venida no ha sido para juzgar a los hombres, sino para salvarlos. La palabra misma que ahora os anuncio, y que despreci\u00e1is ser\u00e1 vuestro fiscal y vuestro juez el d\u00eda del juicio; porque dar\u00e1 testimonio de vuestra infidelidad y de vuestras prevaricaciones.<\/p>\n<p>50 j. Conduce a la vida eterna a los que lo observan con fidelidad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [2] \u00c9sta pudo haber sido una de esas comidas de ensayo pre- Pesaj, hecha por la mayor\u00eda de rabinos en el primer siglo que Yahshua despu\u00e9s hizo con los 12 disc\u00edpulos.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Una verdadera ofrenda de gracias ofrecida por Mar\u00eda por lo que Yahshua hizo al levantar a su hermano. \u00c9sta es la verdadera adoraci\u00f3n, que no busca un regalo, sino que retorna en pura adoraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Ver nota en <span class='bible'>Jua 7:35<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Lo que movi\u00f3 a Yahshua decir esto en esta coyuntura era el retorno de estos selectos Efrayimitas, que estaban atendiendo las fiestas, y quer\u00edan instrucci\u00f3n m\u00e1s perfecta y por eso vinieron a buscar el Moshiach. Cuando Yahshua percibi\u00f3 del retorno de los hijos del exiliado Israel esparcido en el extranjero, El supo que Su tiempo hab\u00eda venido para traer no s\u00f3lo \u00e9stos pocos, sino la \u201ctotalidad de los gentiles\u201d, como se ve en <span class='bible'>Gen 48:19<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [2] En contexto, el retorno masivo de Efray\u00edm depende del grano de trigo (Yahshua) cayendo en la tierra al morir, para recoger mucho fruto entre los exiliados del Israel no-Jud\u00edo.\n<\/p>\n<p><strong> [3] En el ministerio de el Moshiach, y en el futuro ministerio de Su pueblo entre Su pueblo por el Esp\u00edritu. La exaltaci\u00f3n de el Nombre de YHWH es tambi\u00e9n una obra permanente de restauraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Eso sabr\u00edamos con seguridad que El Padre espera que lo honremos y proclamemos Su verdadero Nombre.\n<\/p>\n<p><strong> [5] El acercamiento de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Peshitta.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Uno de los vers\u00edculos m\u00e1s tristes en la Escritura.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[34] Sal 110 (109), 4; 117 (116), 2; Is 40, 6; Ez 37, 25.[38] Is 53, 1.[39] Juan no niega la libertad humana; pero insiste en la causalidad divina. Is 6, 9; Hech 28, 26; Rom 11, 8.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seis d\u00edas antes de la Pascua, lleg\u00f3 Jes\u00fas a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos. Cuando Jes\u00fas \u00abya no andaba abiertamente entre los jud\u00edos, sino que se alej\u00f3 de all\u00ed a la regi\u00f3n contigua\u00bb (11:54), predic\u00f3 en Samaria, en Galilea y en Perea. Durante ese tiempo limpi\u00f3 a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-121-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Juan 12:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}