{"id":27497,"date":"2022-06-20T11:26:30","date_gmt":"2022-06-20T16:26:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T11:26:30","modified_gmt":"2022-06-20T16:26:30","slug":"comentario-de-juan-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 20:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>El primer d\u00eda de la semana, muy de madrugada, siendo a\u00fan oscuro, Mar\u00eda Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra hab\u00eda sido quitada del sepulcro.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>20:1<\/span> El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda Magdalena fue de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan oscuro, al sepulcro; \u2014 Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos el primer d\u00eda de la semana (<span>Mat 28:1<\/span>; <span>Mar 16:1-2<\/span>; <span>Luc 24:1<\/span>). Recu\u00e9rdese que el d\u00eda de reposo terminaba y el primer d\u00eda comenzaba al ponerse el sol. Por eso, no importa si todav\u00eda estaba oscuro cuando Jes\u00fas se levant\u00f3. Por eso dice <span>Mat 28:1<\/span>, \u00bb Pasado el d\u00eda de reposo, al amanecer del primer d\u00eda de la semana&#8230; \u00bb <\/p>\n<p \/> Los Adventistas del S\u00e9ptimo D\u00eda afirman que Jes\u00fas resucit\u00f3 en el d\u00eda de reposo, pero obs\u00e9rvese el relato de <span>Luc 24:1-53<\/span>: (1) <span>24:1<\/span>, \u00abEl p rimer d\u00eda de la semana, muy de ma\u00f1ana&#8230; \u00ab; (2) <span>24:13<\/span>, \u00abY he aqu\u00ed, dos de ellos iban el mismo d\u00eda a una aldea&#8230; \u00ab; (3) <span>24:19-21<\/span>, \u00abellos le dijeron&#8230; le crucificaron&#8230; hoy es ya el tercer d\u00eda que esto ha acontecido\u00bb. La conclusi\u00f3n innegable es que ese primer d\u00eda de la semana fue el tercer d\u00eda despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas, el d\u00eda indicado por Jes\u00fas para su resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p \/> Tres d\u00edas y tres noches. \u00abAs\u00ed estar\u00e1 el Hijo del Hombre en el coraz\u00f3n de la tierra tres d\u00edas y tres noches\u00bb (<span>Mat 12:40<\/span>). Tres d\u00edas y tres noches ser\u00edan setenta y dos horas, pero Jes\u00fas no estuvo en la tierra setenta y dos horas. Algunos batallan con esto haciendo c\u00e1lculos y aun determinan que Jes\u00fas no fue crucificado el viernes sino el jueves o aun el mi\u00e9rcoles, pero tales c\u00e1lculos no ayudan a resolver el supuesto problema, porque Jes\u00fas muri\u00f3 y fue sepultado poquito antes de empezar el d\u00eda de reposo pero no resucit\u00f3 a fines del d\u00eda primero sino \u00abal amanecer del primer d\u00eda de la semana\u00bb (<span>Mat 28:1<\/span>). <\/p>\n<p \/> Al tercer d\u00eda. Jes\u00fas hab\u00eda dicho que resucitar\u00eda \u00abal tercer d\u00eda\u00bb (<span>Mat 16:21<\/span>; <span>Luc 9:22<\/span>) y Pedro dijo, \u00abA \u00e9ste levant\u00f3 Dios al tercer d\u00eda\u00bb (<span>Hch 10:40<\/span>). Pablo dijo lo mismo (<span>1Co 15:4<\/span>). <\/p>\n<p \/> En tres d\u00edas. Los jud\u00edos dijeron, \u00abEste dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres d\u00edas reedificarlo\u00bb (<span>Mat 26:61<\/span>); lo que dijo en realidad fue \u00abDestruid este templo, y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9\u00bb (<span>2:19<\/span>). <\/p>\n<p \/> Despu\u00e9s de tres d\u00edas. \u00abY comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que le era necesario&#8230; ser muerto, y resucitar despu\u00e9s de tres d\u00edas\u00bb (<span>Mar 8:31<\/span>). <\/p>\n<p \/> El supuesto problema resuelto: los jud\u00edos dijeron a Pilato que \u00abaquel enga\u00f1ador dijo, viviendo a\u00fan: Despu\u00e9s de tres d\u00edas resucitar\u00e9. Manda, pues, que se asegure al sepulcro hasta el tercer d\u00eda&#8230; \u00bb (<span>Mat 27:63-64<\/span>). \u00bfPor qu\u00e9 no dijeron que se aseguraran al sepulcro hasta el cuarto d\u00eda (o sea, hasta terminar las setenta y dos horas) ? Porque todos entend\u00edan que al decir \u00abdespu\u00e9s de tres d\u00edas\u00bb o \u00aben tres d\u00edas\u00bb o \u00abal tercer d\u00eda\u00bb dec\u00edan la misma cosa, pues para los jud\u00edos cualquier parte de un d\u00eda era un d\u00eda y una noche. No acostumbramos hablar de esta manera pero ellos as\u00ed se expresaban. Para entender la Biblia es necesario entender lo que las palabras y las expresiones (modismos, hebra\u00edsmos, etc.) significaban para el pueblo de aquel entonces. (Comp\u00e1rense <span>Est 4:16<\/span>; <span>Est 5:1<\/span> y <span>G\u00e9n 42:17-18<\/span>). <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 y vio quitada la piedra del sepulcro. \u2014 \u00abDec\u00edan (las mujeres) entre s\u00ed: \u00bfQui\u00e9n nos remover\u00e1 la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande\u00bb (<span>Mar 16:2-3<\/span>; <span>Luc 24:2<\/span>). <span>Mat 28:2<\/span> explica lo que pas\u00f3: \u00abHubo un gran terremoto; porque un \u00e1ngel del Se\u00f1or, descendiendo del cielo y llegando, removi\u00f3 la piedra, y se sent\u00f3 sobre ella\u00bb. <\/p>\n<p \/> El \u00e1ngel \u00abdijo a las mujeres: No tem\u00e1is vosotras; porque yo s\u00e9 que busc\u00e1is a Jes\u00fas, el que fue crucificado. No est\u00e1 aqu\u00ed, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Se\u00f1or\u00bb (<span>Mat 28:5-6<\/span>). As\u00ed pues, el sepulcro estaba vac\u00edo. De miedo del \u00e1ngel \u00ablos guardas temblaron y se quedaron como muertos&#8230; unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que hab\u00edan acontecido\u00bb (<span>Mat 28:4<\/span>; <span>Mat 28:11<\/span>). Contaron la sencilla verdad: un \u00e1ngel descendi\u00f3, removi\u00f3 la piedra, y se sent\u00f3 sobre ella.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>el primer d\u00eda de la semana.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:19<\/span>, <span class='bible'>Jua 20:26<\/span>; <span class='bible'>Hch 20:7<\/span>; <span class='bible'>1Co 16:2<\/span>; <span class='bible'>Apo 1:10<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Mar\u00eda Magdalena vino de ma\u00f1ana.<\/i><\/b> Mar\u00eda Magdalena, como tambi\u00e9n Pedro, evidentemente fue al sepulcro dos veces aquella ma\u00f1ana de resurrecci\u00f3n. La primera vez fue un poco antes que sus compa\u00f1eras, la otra con Mar\u00eda y Salom\u00e9 (<span class='bible'>Mat 28:1<\/span>); y observando que la piedra hab\u00eda sido removida, ella retorn\u00f3 a informarle a Pedro y a Juan. Mientras tanto, la otra Mar\u00eda y Salom\u00e9 vinieron al sepulcro, y vieron al \u00e1ngel, como lo cuenta Mateo y Marcos. Mientras estas mujeres retornaron a la ciudad, Pedro y Juan fueron al sepulcro pasando a alguna distancia o yendo por otro camino, seguidos por Mar\u00eda Magdalena, quien se qued\u00f3 luego de su retorno. Este fue su segundo viaje; cuando ella vi\u00f3 a dos \u00e1ngeles, y entonces a Jes\u00fas mismo, como aqu\u00ed se relata; e inmediatamente despu\u00e9s Jes\u00fas se apareci\u00f3 a las otras mujeres, mientras ellas retornaban a la ciudad. (<span class='bible'>Mat 28:9<\/span>, <span class='bible'>Mat 28:10<\/span>.) Entretanto Juana y sus compa\u00f1eras llegaron al sepulcro, cuando dos \u00e1ngeles se les aparecieron, y se dirigieron a ellas como un \u00e1ngel hab\u00eda hecho a la otra mujer, (<span class='bible'>Luc 24:1-10<\/span>.) Ellas inmediatamente volvieron a la ciudad y de alguna forma encontraron a los ap\u00f3stoles antes que los dem\u00e1s llegaran, y les informaron a ellos de lo que hab\u00edan visto; a lo cual Pedro fue por segunda vez al sepulcro, pero solo vi\u00f3 los lienzos en el lugar. (<span class='bible'>Luc 24:12<\/span>.) <span class='bible'>Mat 28:1<\/span>; <span class='bible'>Mar 16:1<\/span>, <span class='bible'>Mar 16:2<\/span>, <span class='bible'>Mar 16:9<\/span>; <span class='bible'>Luc 24:1-10<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>vio la piedra quitada del sepulcro.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 27:60<\/span>, <span class='bible'>Mat 27:64-66<\/span>; <span class='bible'>Mat 28:2<\/span>; <span class='bible'>Mar 15:46<\/span>; <span class='bible'>Mar 16:3<\/span>, <span class='bible'>Mar 16:4<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Mar\u00eda viene al sepulcro,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:1<\/span>, <span class='bible'>Jua 20:2<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>tambi\u00e9n Pedro y Juan, ignorando lo de la resurrecci\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:3-10<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Jes\u00fas aparece a Mar\u00eda Magdalena,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:11-18<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>y a los disc\u00edpulos,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:19-23<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>La incredulidad y confesi\u00f3n de Tom\u00e1s,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:24-29<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>La Escritura es suficiente para salvaci\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 20:30<\/span>, <span class='bible'>Jua 20:31<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">siendo a\u00fan oscuro:<\/span>\u00a0Al parecer\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">Mar\u00eda Magdalena<\/span>\u00a0lleg\u00f3 antes que las otras mujeres (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 28:1<\/span><\/span>;\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mar 16:1<\/span><\/span>;\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Luc 24:10<\/span><\/span>). Mar\u00eda Magdalena, de quien Jes\u00fas hab\u00eda expulsado siete demonios, fue la \u00faltima en la cruz y la primera en la sepultura.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Capitulo 20.<\/p>\n<p>Magdalena va al Sepulcro, 20:1-2 (Mat 28:1; Mar 16:1-8; Luc 24:1-11).<br \/>\nCf. comentario a Mat 28:1.<br \/>\n1 El d\u00eda primero de la semana, Mar\u00eda Magdalena vino muy de madrugada, cuando a\u00fan era de noche, al monumento, y vio quitada la piedra del monumento. 2 Corri\u00f3 y vino a Sim\u00f3n Pedro y al otro disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba, y les dijo: Han tomado al Se\u00f1or del monumento y no sabemos d\u00f3nde lo han puesto.<\/p>\n<p>Los cuatro evangelistas recogen esta ida de Magdalena al sepulcro. Pero lo ponen con rasgos y perspectivas literarias distintas.<br \/>\n\tJn sit\u00faa esta ida con el t\u00e9rmino t\u00e9cnico jud\u00edo: \u201cel primer d\u00eda de la semana.\u201d Es decir, al d\u00eda siguiente del s\u00e1bado, que, en este mismo a\u00f1o, cay\u00f3 la Pascua. Los jud\u00edos nombraban los d\u00edas de la semana por el primero, segundo, etc., excepto el \u00faltimo, que, por el descanso, lo llamaban \u201cs\u00e1bado\u201d (shabbath = descanso) l.<br \/>\n\tLa hora en que viene al sepulcro es de \u201cma\u00f1ana\u201d (\u03c0\u03c1\u03c9\u03ca ), pero cuando a\u00fan hay \u201calguna oscuridad\u201d (\u03c3\u03ba\u03bf\u03c4\u03af\u03b1\u03c2  Etc \u03bf\u03cd\u03c3\u03b7\u03c2 ). Es en la hora crepuscular del amanecer, que en esta \u00e9poca sucede en Jerusal\u00e9n sobre las seis de la ma\u00f1ana 2.<br \/>\n\tPor los sin\u00f3pticos se sabe que esta visita de Mar\u00eda al sepulcro no la hace ella sola, sino que viene en compa\u00f1\u00eda de otras mujeres, cuyos nombres se dan: Mar\u00eda, la madre de Santiago, y Salom\u00e9, la madre de Juan y Santiago el Mayor (Mar 16:1) y otras m\u00e1s (Luc 24:10).<br \/>\n\tAl ver, desde cierta distancia, \u201cquitada\u201d la piedra rotatoria o golel, dej\u00f3 a las otras mujeres, que llevaban aromas para acabar de preparar el \u201cembalsamamiento\u201d del cuerpo de Cristo, ya que su enterramiento hab\u00eda sido cosa precipitada a causa del s\u00e1bado pascual que iba a comenzar (Jua 19:42), &#8211; este tema de divergencias \u201cembalsamatorias\u201d se indic\u00f3 antes &#8211; y, \u201ccorriendo,\u201d vino a dar la noticia a Pedro y \u201cal otro disc\u00edpulo,\u201d que, por la confrontaci\u00f3n de textos, es, con toda probabilidad, el mismo Jn.<br \/>\n\tNaturalmente, como ella no entr\u00f3 en el sepulcro, supuso la noticia que da a estos ap\u00f3stoles: que el cuerpo del Se\u00f1or fue \u201cquitado\u201d del sepulcro, y no \u201csabemos\u201d d\u00f3nde lo pusieron. El plural con que habla: no \u201csabemos\u201d (\u03bf\u03c5\u03ba  \u03bf\u0390\u03b4\u03b1\u03bc\u03b5\u03bd ), entronca fielmente la narraci\u00f3n con lo que dicen los sin\u00f3pticos de la compa\u00f1\u00eda de las otras mujeres que all\u00ed fueron (Mt 28,lss; Mc 16ss; Luc 24:1ss; cf. Luc 24:10).<br \/>\n\tSeguramente, al ver, a cierta distancia, removida la piedra de cierre, cuya preocupaci\u00f3n de c\u00f3mo la pod\u00edan rodar para entrar tem\u00edan (Mar 16:3), cambiaron, alarmadas, sus impresiones, y Magdalena, m\u00e1s impetuosa, se dio prisa en volver, para poner al corriente a Pedro y al an\u00f3nimo Jn.<br \/>\n\tLa preeminencia de Pedro se acusa siempre, en formas distintas, en los evangelios, como en este caso.<br \/>\n\tLo que no deja de extra\u00f1ar, pero con valor apolog\u00e9tico aqu\u00ed, es c\u00f3mo, despu\u00e9s de haberse anunciado por Cristo su resurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda, ni estas mujeres piensan, al punto, en el cumplimiento de la profec\u00eda de Cristo. La verdad se iba a imponer sobre toda antidisposici\u00f3n a ella. Lo mismo que en los sin\u00f3pticos, si el \u201canuncio\u201d de Cristo no hubiese sido primitivo, no se hubiese puesto, pues ven\u00eda a ser desmentido por estos hechos, tanto en los sin\u00f3pticos como en Jn. Dicho en forma \u201cprof\u00e9tica,\u201d \u00bfqu\u00e9 habr\u00edan captado los ap\u00f3stoles y estas \u201cmujeres\u201d? Aparte, que el shock de la muerte de Cristo los tuvo que haber desmoronado moralmente.<\/p>\n<p>Pedro y Juan van al sepulcro,Mar 20:3-10.<br \/>\n3 Sali\u00f3, pues, Pedro y el otro disc\u00edpulo y fueron al monumento. 4 Ambos corr\u00edan; pero el otro disc\u00edpulo corri\u00f3 m\u00e1s aprisa que Pedro, y lleg\u00f3 primero al monumento, 5 e inclin\u00e1ndose, vio los lienzos; pero no entr\u00f3. 6 Lleg\u00f3 Sim\u00f3n Pedro despu\u00e9s de \u00e9l, y entr\u00f3 en el monumento y vio los lienzos all\u00ed colocados, 7 y el sudario que hab\u00edan estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto aparte. 8 Entonces entr\u00f3 tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo que vino primero al monumento, y vio y crey\u00f3; 9 porque a\u00fan no se hab\u00edan dado cuenta de la Escritura, seg\u00fan la cual era preciso que \u00e9l resucitase de entre los muertos. 10 Los disc\u00edpulos se fueron de nuevo a casa.<\/p>\n<p>Pedro y Juan debieron de salir enseguida de recibir esta noticia, pues ambos \u201ccorr\u00edan.\u201d Pero el evangelista dejar\u00e1 en un rasgo su huella literaria. Este \u201cdisc\u00edpulo\u201d corr\u00eda m\u00e1s que Pedro. En efecto, Pedro deb\u00eda de estar sobre la mitad de su edad, sobre los cincuenta a\u00f1os (Jua 21:18.19), y, seg\u00fan San Ireneo, vivi\u00f3 hasta el tiempo de Trajano (98-117) 3. Esto hace suponer que Jn pudiese tener entonces sobre veinticinco o treinta a\u00f1os.<br \/>\n\tJn, por su juventud y su fuerte \u00edmpetu de amor a Cristo, \u201ccorri\u00f3 m\u00e1s aprisa\u201d y lleg\u00f3 primero al sepulcro. Pero \u201cno entr\u00f3.\u201d S\u00f3lo se \u201cinclin\u00f3\u201d para ver el interior. Teniendo el sepulcro la entrada en lo bajo y teniendo que agacharse para entrar, Jn, para poder echar una ojeada al interior, ten\u00eda que \u201cinclinarse.\u201d<br \/>\n\tJn no entr\u00f3, esperando a Pedro. \u00bfPor qu\u00e9 esto? \u00bfAcaso un cierto temor a una c\u00e1mara sepulcral, m\u00e1xime en aquellas condiciones de \u201cdesaparici\u00f3n\u201d del cad\u00e1ver? No parece que sea \u00e9sta la raz\u00f3n.<br \/>\n\tPedro es el primero que entra en el sepulcro. El evangelista insiste en lo que vio: los \u201clienzos\u201d 4 en que hab\u00eda sido envuelto estaban all\u00ed; y el \u201csudario\u201d en que se hab\u00eda envuelto su cabeza no estaba con los \u201clienzos,\u201d sino que estaba \u201cenrollado\u201d y puesto aparte. El evangelista, al recoger estos datos, pretende, manifiestamente, hacer ver que no se trata de un robo; de haber sido esto, los que lo hubiesen robado no se hubiesen entretenido en llevar un cuerpo muerto sin su mortaja, ni en haber cuidado de dejar \u201clienzos\u201d y \u201csudario\u201d puestos cuidadosamente en sus sitios respectivos (Luc 24:12). A este prop\u00f3sito, el caso de L\u00e1zaro al salir del sepulcro, \u201cfajado\u201d de pies y manos y envuelta su cabeza en el \u201csudario,\u201d antes descrito por el evangelista, era aleccionador (Jua 11:44).<br \/>\n\tJn pone luego el testimonio de fe. Tambi\u00e9n \u00e9l entr\u00f3 \u201cy vio, y crey\u00f3.\u201d Vio el sepulcro vac\u00edo, sin que hubiese habido robo. Y \u201ccrey\u00f3.\u201d<br \/>\n\tPero el evangelista destaca su fe en las ense\u00f1anzas prof\u00e9ticas sobre la resurrecci\u00f3n. A la hora en que escribe el evangelio, ya con la luz de Pentecost\u00e9s, hab\u00eda penetrado los vaticinios prof\u00e9ticos sobre la resurrecci\u00f3n de Cristo. Y ve en los hechos los cumplimientos prof\u00e9ticos (Sal 2:7; Sal 16:8-11; cf. Hec 2:24-31; Hec 13:32-37; 1Co 15:4). \u00bfPor qu\u00e9 no citan, junto con la \u201cprofec\u00eda\u201d de la Escritura sobre la resurrecci\u00f3n de Cristo, el \u201cvaticinio\u201d que \u00e9ste les hab\u00eda hecho? Acaso porque el testimonio de la Escritura era de un valor ambiental indiscutido (cf. 1Co 15:3.4; cf. Hec 10:40-42).<br \/>\n\tA la vuelta, seguramente se reunieron con los otros ap\u00f3stoles. Pues si la frase usada en el texto puede significar que Pedro y Juan van al aloj\u00e1rmelo propio 5, de hecho, en la tarde del mismo d\u00eda aparecen todos los ap\u00f3stoles reunidos en el mismo lugar (Jua 21:19).<br \/>\n\tLos autores admiten generalmente un cierto \u201csimbolismo\u201d en esta ida nominal de Pedro y Juan al sepulcro, mientras que Lc s\u00f3lo cita expresamente a Pedro en ella (Luc 24:12), reconociendo que hab\u00edan ido varios ap\u00f3stoles (Luc 24:24).<br \/>\n\tSe destaca que Juan lleg\u00f3 al sepulcro \u201cantes\u201d que Pedro; que vio y \u201ccrey\u00f3\u201d; que es el \u201cdisc\u00edpulo al que amaba el Se\u00f1or\u201d; que Pedro, para preguntar a Cristo quien es el traidor, recurre a Juan; que \u00e9ste \u201cdescans\u00f3 sobre el pecho del Se\u00f1or\u201d; que para entrar en casa de Caifas, Pedro tiene necesidad de la recomendaci\u00f3n de Jn, y que es el primero que lo reconoce en el lago, lo mismo que la respuesta que le da Cristo a Pedro a prop\u00f3sito de Juan (cf. Jua 13:23-26; Jua 18:15-16; Jua 20:2-8; Jua 21:7-8; Jua 21:21-23).<\/p>\n<p>Aparici\u00f3n de Cristo resucitado a Magdalena,Jua 20:11-18 (Mat 28:8-10; Mar 16:9-11; Lc 24:Luc 1:11). Cf. comentario a Mat 28:8-10.<br \/>\n11 Mar\u00eda se qued\u00f3 junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba, se inclin\u00f3 hacia el monumento, 12 y vio a dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, uno a la cabecera y otro a los pies de donde hab\u00eda estado el cuerpo de Jes\u00fas. 13 Le dijeron: \u00bfPor que lloras, mujer? Ella les dijo: Porque han tomado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto. En diciendo esto, se volvi\u00f3 para atr\u00e1s y vio a Jes\u00fas que estaba all\u00ed, pero no conoci\u00f3 que fuese Jes\u00fas. 15 D\u00edjole Jes\u00fas: Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: Se\u00f1or, si lo has llevado t\u00fa, dime d\u00f3nde lo has puesto, y yo lo tomar\u00e9. 16 D\u00edjole Jes\u00fas: \u00a1Mar\u00eda! Ella, volvi\u00e9ndose, le dijo en hebreo: \u00a1Rabbon\u00ed!, que quiere decir Maestro. 17 Jes\u00fas le dijo: Deja ya de retenerme, porque a\u00fan no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. 18Mar\u00eda Magdalena fue a anunciar a los disc\u00edpulos: \u201cHe visto al Se\u00f1or,\u201d y las cosas que le hab\u00eda dicho.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de Cristo resucitado a Magdalena dej\u00f3 una huella profunda en la primitiva catequesis. Sea englobada su narraci\u00f3n en otras (Mat 28:9-10), sea narrada expl\u00edcita (Mar 16:9-11) y detalladamente (Jn), los evangelistas recogen, privilegiadamente, esta aparici\u00f3n de Cristo resucitado, a pesar de haberse manifestado muchas veces a los ap\u00f3stoles durante cuarenta d\u00edas (Hec 1:3), aparte de las apariciones a las mujeres y a otras personas, cuyo testimonio invoca y recoge San Pablo (1Co 15:5-7).<br \/>\n\tA la partida de Pedro y Juan, Magdalena se qued\u00f3 all\u00ed, junto al sepulcro, \u201cllorando\u201d la desaparici\u00f3n de su cuerpo (v.13). Hall\u00e1ndose en este estado, se \u201cinclin\u00f3\u201d para mirar por la abertura baja de entrada al sepulcro, como poco antes lo hab\u00eda hecho Jn (Jua 20:5), y vio \u201cdos \u00e1ngeles vestidos de blanco.\u201d La presencia de \u00e9stos en las escenas de la resurrecci\u00f3n de Cristo es una \u201cconstante,\u201d con muchas variantes de n\u00famero, aparici\u00f3n y descripci\u00f3n; lo que supone una consciente reelaboraci\u00f3n did\u00e1ctico-descriptiva 6.<br \/>\n\tEstos \u00e1ngeles aparecen aqu\u00ed \u201csentados\u201d a la cabecera y pies del t\u00famulo funerario. Estos \u00e1ngeles que figuran aqu\u00ed parecen ser un retoque hecho por alguien que quer\u00eda evocar las apariciones ang\u00e9licas de los sin\u00f3pticos: son \u201cdos\u201d \u00e1ngeles (como en Lc), est\u00e1n vestidos de \u201cblanco\u201d (como en los tres sin\u00f3pticos) y est\u00e1n \u201csentados\u201d (como en Me). Por otra parte, su misi\u00f3n aqu\u00ed no tiene mayor finalidad. A la pregunta que le hacen por su llanto, ella, sin inmutarse y del modo m\u00e1s natural, seg\u00fan la narraci\u00f3n literaria, responde que por no saber d\u00f3nde han puesto el cuerpo de su Se\u00f1or. Al llegar a esta parte del di\u00e1logo, Magdalena se vuelve y ve a Jes\u00fas, que estaba all\u00ed como una persona cualquiera. Cristo resucitado se transforma y se presenta en la forma que quiere (Luc 24:16; Mar 16:12; Jn c.21). Aunque Cristo no se le muestra en forma de hortelano, ella pens\u00f3, al verle all\u00ed, que fuese el encargado de aquel huerto. Su obsesi\u00f3n y su llanto se dirigen a El al punto, para hacerle participante de su inquietud y de su solicitud por ir a buscarle. No deja de ser extra\u00f1a esta psicolog\u00eda, pero refleja el car\u00e1cter, obsesivo \u00e9 impetuoso, de esta impresi\u00f3n y deducci\u00f3n al ver corrida la piedra del sepulcro (v.2).<br \/>\n\tEste es el momento de la gran aparici\u00f3n de Cristo. S\u00f3lo pronunci\u00f3 una palabra: \u201c\u00a1Mar\u00eda!\u201d Pero en ella iba el acento y ternura inconfundibles de su voz. Y ella \u201cle dijo en hebreo,\u201d que es el arameo: \u00a1Rabbon\u00ed!, que quiere decir: \u00a1Maestro! Este detalle de la conservaci\u00f3n aramaica de la expresi\u00f3n que se traduce (Jua 1:38) puede ser un cierto \u00edndice hist\u00f3rico de la escena (Mar 14:36). Magdalena tambi\u00e9n volc\u00f3 en \u00e9l su amor con una palabra: \u201cRabbon\u00ed.\u201d Normalmente se usaba \u201crab\u00ed,\u201d como lo hace en los otros pasajes el mismo Jn (Mar 1:49; Mar 3:2; Mar 4:31, etc.). \u201cM\u00e1s respetuoso que ab es rab\u00ed, y m\u00e1s que rab\u00ed es rab\u00f3n.\u201d 7 Filol\u00f3gicamente, el sentido originario es: \u201cMaestro m\u00edo,\u201d aunque usualmente tiene un sentido gen\u00e9rico.<br \/>\n\tAl pronunciar esta palabra, Magdalena se postr\u00f3, se abalanz\u00f3 a tierra y abraz\u00f3 los pies de Cristo. Pero es cuando El le dijo la c\u00e9lebre frase \u201c\u00a1Poli me tanguee!,\u201d que dio lugar a tan diversas interpretaciones (\u03bc\u03b7  \u03bc\u03bf\u03c5  \u03b1\u03c0\u03c4\u03bf\u03cd ).<br \/>\n\tGramaticalmente la respuesta de Cristo es clara. La part\u00edcula negativa empleada, \u03bc\u03b7 , con un imperativo de presente, s\u00f3lo se dice de una obra ya comenzada, para impedir que se contin\u00fae; el imperativo aoristo, en cambio, prohibe que se comience la acci\u00f3n 8. La traducci\u00f3n es, pues, la siguiente: \u201cNo me retengas m\u00e1s.\u201d<br \/>\n\tY la raz\u00f3n que le da para esto es \u201ccausativa\u201d: \u201cporque a\u00fan no he subido al Padre.\u201d \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre este no \u201cretener\u201d a Cristo, de Mar\u00eda abrazada y acaso besando sus pies, y el no haber \u201csubido\u201d a\u00fan al Padre? Esta subida de Cristo es ciertamente la \u201cascensi\u00f3n\u201d (Jua 6:62). Pero, evidentemente, la \u201cascensi\u00f3n\u201d de Cristo no va a ser el motivo para que no se le pueda \u201cretener.\u201d La frase es demasiado densa y apretada. Porque a\u00fan no ha \u201csubido\u201d Cristo oficialmente al Padre; pero, teniendo ya una vida \u201cgloriosa\u201d y nueva, es por lo que ya no se pueden tener con El las relaciones del mismo modo que antes; la vida humana no puede tener con el cuerpo y vida \u201cgloriosa\u201d de Cristo un trato, aunque espiritual, igual al que anteriormente ten\u00eda (1Co 15:50ss).<br \/>\n\tAcaso se sugiera con ello que esa nueva relaci\u00f3n con El la tengan cuando se re\u00fanan en las \u201cmansiones\u201d que va a prepararles (Jua 14:2.3). Y posiblemente tenga un Sitz im Leben lit\u00fargico: evocando la presencia eucar\u00edstica de Cristo en la\u201dfractio pa\u00f1is,\u201d y de la cual se lee en Jn: \u201cel Esp\u00edritu es el que vivifica; la carne no aprovecha\u201d (Jua 6:63).<br \/>\n\tEn realidad, esta frase es un par\u00e9ntesis explicativo, pues el \u201cdeja de retenerme\u201d se relaciona adversativamente con el \u201cvete\u201d a llevar un mensaje a los ap\u00f3stoles. Magdalena no debe \u201cretener\u201d a Cristo as\u00ed, porque ha de llevar un mensaje a los ap\u00f3stoles. Por eso la estructura de este pasaje parece que deber\u00eda ser:<\/p>\n<p>a) \u201cDeja de retenerme,<br \/>\nc) pero (\u03b4\u03b5 ) ve a mis hermanos y diles:<br \/>\nd) Subo a mi Padre y a vuestro Padre,<br \/>\ne) a mi Dios y a vuestro Dios,<br \/>\nb) porque (\u03b3\u03b1\u03c1 ) a\u00fan no he subido al Padre.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed estructurada la frase, se dir\u00eda que es m\u00e1s l\u00f3gico su desarrollo 9. Y el motivo inmediato de abandonar Magdalena los pies de Cristo es el tener que llevar un mensaje a los ap\u00f3stoles. Es lo mismo que se dice a este prop\u00f3sito en Mt (Mat 28:9-10). Y esto no consiste s\u00f3lo en anunciarles la resurrecci\u00f3n de Cristo, sino tambi\u00e9n en anunciarles su pr\u00f3xima \u201csubida\u201d al Padre. Tema tan del evangelio de Jn y tan insistido en el Serm\u00f3n de la Cena. Con ello alentaba a los ap\u00f3stoles, al hacerles ver que, aunque iba a dejar pronto la tierra, a\u00fan no los hab\u00eda dejado. Era el anuncio impl\u00edcito de los cuarenta d\u00edas en que se les manifestar\u00eda antes de la \u201cascensi\u00f3n\u201d (Hec 1:3). Pero su \u201csubida\u201d oficial, definitiva, iba a ser pronto, como les dijo en el Serm\u00f3n de la Cena, para la gran \u201cmisi\u00f3n\u201d del Esp\u00edritu Santo, del Padre y de El mismo, en una forma tan real como m\u00edstica (Jua 13:33.36; Jua 14:2-4.16ss; Jua 16:5ss).<br \/>\n\tMas, teniendo, de hecho, el texto la otra redacci\u00f3n, \u00bfno indicar\u00e1 esto que el autor, en su publicaci\u00f3n actual, intent\u00f3, con ese par\u00e9ntesis, sugerir la explicaci\u00f3n primeramente propuesta?<br \/>\n\tCon la frase \u201csubo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios,\u201d parece indicar Cristo que Dios no es ni Padre ni Dios para El de la misma manera que lo es para sus \u201chermanos\u201d Pero, posiblemente, sea otra la explicaci\u00f3n.<br \/>\n\tAmbas frases est\u00e1n en forma \u201cparalel\u00edstica\u201d y exigen una interpretaci\u00f3n paralela. Es verdad que el Padre no lo es de la misma manera para Cristo &#8211; su Hijo verdadero &#8211; que para los cristianos, sus hijos adoptivos (Jua 1:12; Jua 3:3-7). Pero, en cambio, el Padre es Dios de Cristo hombre (Efe 1:3) en el mismo sentido que lo es de los hombres. Por eso, si se da una interpretaci\u00f3n paralel\u00edstica, homog\u00e9nea, de este pensamiento binario, \u00e9sta orienta m\u00e1s a la predilecci\u00f3n que Cristo quiere mostrarles al hacerles saber que uno mismo es el Dios y Padre de El y de ellos (Jua 14:22; Jua 16:23.24.27, etc.). A esto mismo parece llevar la f\u00f3rmula en la que Cristo da el encargo a Magdalena: \u201cVe y diles a mis hermanos\u201d (Mat 28:10).<br \/>\n\tMagdalena fue a comunicar a los \u201cdisc\u00edpulos\u201d esta aparici\u00f3n y el mensaje que el Se\u00f1or le dio para ellos.<br \/>\n\tEste \u201cmensaje\u201d es completamente diferente del que aparece en los sin\u00f3pticos. En \u00e9stos es el aviso para su ida a Galilea; aqu\u00ed es un \u00edndice de la teolog\u00eda de Jn (cf. Jua 20:28). En el triunfo de su resurrecci\u00f3n, Jn pone en boca de Cristo la r\u00fabrica igualmente triunfal del tema de su evangelio: \u00a1era lo que anunci\u00f3 el Hijo de Dios! Por eso sube triunfalmente a Dios, su Padre, por cuya revelaci\u00f3n muri\u00f3. Acaso sean palabras de alg\u00fan kerygma lit\u00fargico.<br \/>\n\tLos sin\u00f3pticos recogen una parte que Jn omite: los ap\u00f3stoles no creyeron este mensaje que Magdalena y otras mujeres les transmit\u00edan, de haber visto al Se\u00f1or resucitado, y la comunicaci\u00f3n que para ellos ten\u00edan.<br \/>\n\tEsta aparici\u00f3n de Cristo a Magdalena, \u00bfes la misma que cuenta Mt (Jua 28:9.10) y Mc (Jua 16:9-11)? Se admite, generalmente, que es la misma: en Jn descrita con amplitud y en Mt presentada sint\u00e9ticamente, desdibujada y en una \u201ccategor\u00eda\u201d de mujeres, conforme al procedimiento usual de Mt. Dado este procedimiento, y que la tradici\u00f3n no habla, en la confrontaci\u00f3n de textos de Mc (Jua 16:1-8) y Lc (Jua 24:1-12), de esta aparici\u00f3n de Cristo a las mujeres; y como la tradici\u00f3n y Jn hablan expl\u00edcitamente de esta resonante aparici\u00f3n del Se\u00f1or a s\u00f3lo Magdalena (Mar 16:9-11); y como los rasgos fundamentales, aunque la escena est\u00e1 desdibujada, de la aparici\u00f3n de Cristo en Mt s\u00f3lo a \u201cMar\u00eda Magdalena\u201d y a \u201cla otra Mar\u00eda\u201d (Mat 28:1.9-10) son los mismos &#8211; el saludo de Cristo, el acercarse-postrarse de ellas, el \u201cretener\u201d sus pies, el mensaje de Cristo a sus \u201chermanos\u201d &#8211; , se deduce, con toda probabilidad, lo siguiente:<br \/>\n\tCristo no se apareci\u00f3 resucitado a las mujeres en el camino: s\u00f3lo se apareci\u00f3 junto al sepulcro a Magdalena. El relato, pues, de Mt (Mat 28:9-11) es s\u00f3lo un \u201cplural de categor\u00eda,\u201d tan usual en \u00e9l como procedimiento literario, y en el que aplica a estas dos Mar\u00edas lo que s\u00f3lo acaeci\u00f3 a Magdalena. La forma desdibujada en que lo hace, en parte es debida a su procedimiento usual de ir a la sustancia de los hechos y, acaso, en parte tambi\u00e9n para construir y acoplar mejor este \u201cplural de categor\u00eda.\u201d 10<br \/>\n\tAlgunos autores ven en detalles de esta escena la preocupaci\u00f3n apolog\u00e9tica de defender la historicidad de la resurrecci\u00f3n contra ataques jud\u00edos de que un jardinero hubiese trasladado de lugar el cuerpo de Cristo para evitar que numerosos fieles estropearan el huerto (!). Mar\u00eda dice a los \u00e1ngeles: \u201cse han llevado a mi Se\u00f1or, y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto\u201d (Jua 20:13-15). Lo que a\u00fan se acusar\u00eda m\u00e1s en la frase de Mar\u00eda al que cree hortelano: \u201cSi t\u00fa te lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto, y yo lo llevar\u00e9\u201d (v.15). Frase, por otra parte, ins\u00f3lita. Es entonces cuando se produce la aparici\u00f3n real de Cristo 10.<\/p>\n<p>Apariciones a los disc\u00edpulos,Jua 20:19-29 (Luc 24:36-42).<br \/>\n19 La tarde del primer d\u00eda de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se hallaban reunidos los disc\u00edpulos por temor de los jud\u00edos, vino Jes\u00fas y, puesto en medio de ellos, les dijo: La paz sea con vosotros. 20 Y diciendo esto, les mostr\u00f3 las manos y el costado. Los disc\u00edpulos se alegraron viendo al Se\u00f1or. 21 D\u00edjoles otra vez: La paz sea con vosotros. Como me envi\u00f3 mi Padre, as\u00ed os env\u00edo Yo. 22 Diciendo esto, sopl\u00f3 y les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo; 23 a quienes perdonareis los pecados, les ser\u00e1n perdonados; a quienes se los retuviereis, les ser\u00e1n retenidos. 24 Tom\u00e1s, uno de los doce, llamado D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. Dij\u00e9ronle, pues, los otros disc\u00edpulos: Hemos visto al Se\u00f1or. 25 El les dijo: Si no veo en sus manos la se\u00f1al de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos y mi mano en su costado, no creer\u00e9. 26 Pasados ocho d\u00edas, otra vez estaban dentro los disc\u00edpulos y Tom\u00e1s con ellos. Vino Jes\u00fas cerradas las puertas y, puesto en medio de ellos, dijo: La paz sea con vosotros. 27 Luego dijo a Tom\u00e1s: Alarga ac\u00e1 tu dedo y mira mis manos, y tiende tu mano y m\u00e9tela en mi costado, y no seas incr\u00e9dulo, sino fiel. 28 Respondi\u00f3 Tom\u00e1s y dijo: \u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo! 29 Jes\u00fas le dijo: Porque me has visto has cre\u00eddo; dichosos los que sin ver creyeron.<\/p>\n<p>Estas apariciones a los ap\u00f3stoles son destacadas en Jn por su excepcional importancia.<br \/>\n\tLa primera tiene lugar en la \u201ctarde\u201d del mismo d\u00eda de la resurrecci\u00f3n, cuyo nombre de la semana era llamado por los jud\u00edos como lo pone aqu\u00ed Jn: \u201cel primer d\u00eda de la semana.\u201d<br \/>\n\tLos once ap\u00f3stoles est\u00e1n juntos; acaso hubiese con ellos otras gentes que no se citan. No se dice el lugar; veros\u00edmilmente podr\u00eda ser en el cen\u00e1culo (Hec 1:4.13). Los sucesos de aquellos d\u00edas, siendo ellos los disc\u00edpulos del Crucificado, les ten\u00edan medrosos. Por eso les hac\u00eda ocultarse y cerrar las puertas, para evitar una intromisi\u00f3n inesperada de sus enemigos. Pero la consignaci\u00f3n de este detalle tiene tambi\u00e9n por objeto demostrar el estado \u201cglorioso\u201d en que se halla Cristo resucitado cuando se presenta ante ellos.<br \/>\n\tInesperadamente, Cristo se apareci\u00f3 en medio de ellos. Lc, que narra esta escena, dice que quedaron \u201caterrados,\u201d pues cre\u00edan ver un \u201cesp\u00edritu\u201d o un fantasma. Cristo les salud\u00f3 dese\u00e1ndoles la \u201cpaz.\u201d Con ello les confiri\u00f3 lo que \u00e9sta llevaba anejo (cf. Luc 24:36-43).<br \/>\n\tJn omite lo que dice Le: c\u00f3mo les dice que no se turben ni duden de su presencia. Aqu\u00ed, al punto, como garant\u00eda, les muestra \u201clas manos,\u201d que con sus cicatrices les hac\u00edan ver que eran las manos d\u00edas antes taladradas por los clavos, y \u201cel costado,\u201d abierto por la lanza; en ambas heridas, mostradas como t\u00edtulos e insignias de triunfo, Tom\u00e1s podr\u00eda poner sus dedos. En Lc se cita que les muestra \u201csus manos y pies,\u201d y se omite lo del costado, sin duda porque se omite la escena de Tom\u00e1s. Ni quiere decir esto que Cristo tenga que conservar estas se\u00f1ales en su cuerpo. Como se mostr\u00f3 a Magdalena seguramente sin ellas, y a los peregrinos de Ema\u00fas en aspecto de un caminante, as\u00ed aqu\u00ed, por la finalidad apolog\u00e9tica que busca, les muestra sus llagas. Todo depende de su voluntad. Esta, como la escena en Lc, es un relato de reconocimiento: aqu\u00ed, de identificaci\u00f3n del Cristo muerto y resucitado; en Lc es prueba de realidad corporal, no de un fantasma, contra griegos y docetistas. Naturalmente, el inter\u00e9s apolog\u00e9tico en nada desvirt\u00faa la realidad hist\u00f3rica. Sin \u00e9sta fallar\u00eda la otra.<br \/>\n\tBien atestiguada su resurrecci\u00f3n y su presencia sensible, Jn transmite esta escena de trascendental alcance teol\u00f3gico.<br \/>\n\tLes anuncia que ellos van a ser sus \u201cenviados,\u201d como El lo es del Padre. Es un tema constante en los evangelios. Ellos son los \u201cap\u00f3stoles\u201d (Mat 28:19; Jua 17:18, etc.).<br \/>\n\tEl, que tiene todo poder en cielos y tierra, les \u201cenv\u00eda\u201d ahora con una misi\u00f3n concreta. Van a ser sus enviados con el poder de perdonar los pecados. Esto era algo ins\u00f3lito. S\u00f3lo Dios en el A.T. perdonaba los pecados. Por eso, de Cristo, al considerarle s\u00f3lo hombre, dec\u00edan los fariseos escandalizados: Este \u201cblasfema. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios?\u201d (Mar 2:7 par.).<br \/>\n\tAl decir esto, \u201csopl\u00f3\u201d sobre ellos. Es s\u00edmbolo con el que se comunica la vida que Dios concede (Gen 2:7; Eze 37:9-14; Sab 15:11). Por la penitencia, Dios va a comunicar su perd\u00f3n, que es el dar a los hombres el \u201cser hijos de Dios\u201d (Jua 1:12): el poder de perdonar, que es dar vida divina. Precisamente en G\u00e9nesis, Dios \u201cinsufla\u201d sobre Ad\u00e1n el hombre de \u201carcilla,\u201d y le \u201cinspir\u00f3. aliento de vida\u201d (Gen 2:7) Por eso, con esta simb\u00f3lica insuflaci\u00f3n explica su sentido, que es el que \u201creciban el Esp\u00edritu Santo.\u201d Dios les comunica su poder y su virtud para una finalidad n concreta: \u201cA quienes perdonareis los pecados, les ser\u00e1n perdonados; y a quienes se los retuviereis, les ser\u00e1n retenidos.\u201d<\/p>\n<p>Este poder que Cristo confiere personalmente a los ap\u00f3stoles no es:<br \/>\n\t1) Pentecost\u00e9s. Esta donaci\u00f3n del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s es la que recoge Lc en la aparici\u00f3n de Cristo resucitado (Luc 24:49), preparando la exposici\u00f3n de su cumplimiento en los Hechos (Hec 1:4-8; c.2). Pero esta \u201cpromesa\u201d es en Lc &#8211; Evangelio y Hechos &#8211; , junto con la transformaci\u00f3n que los ap\u00f3stoles experimentaron, la virtud de la fortaleza en orden a su misi\u00f3n de \u201cap\u00f3stoles\u201d \u201ctestigos.\u201d<br \/>\n\t2) La \u201cpromesa\u201d del Esp\u00edritu Santo que les hace en el evangelio de Jn, en el Serm\u00f3n de la Cena (Jua 14:16.17.26; Jua 16:7-15), ya que en esos pasajes se les promete al Esp\u00edritu Santo, que se les comunicar\u00e1 en Pentecost\u00e9s, una finalidad \u201cdefensora\u201d de ellos e \u201ciluminadora\u201d y \u201cdocente.\u201d Jn no puede estar en contradicci\u00f3n consigo mismo.<br \/>\n\t3) En cambio, aqu\u00ed la donaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo a los ap\u00f3stoles tiene una misi\u00f3n de \u201cperd\u00f3n.\u201d Los ap\u00f3stoles se encuentran en adelante investidos del poder de perdonar los pecados. Este poder exige para su ejercicio un juicio. Si han de perdonar o retener todos los pecados, necesitan saber si pueden perdonar o han de retener. Evidentemente es \u00e9ste el poder sacramental de la confesi\u00f3n.<br \/>\n\tDe este pasaje dio la Iglesia dos definiciones dogm\u00e1ticas. La primera fue dada en el canon 12 del quinto concilio ecum\u00e9nico, que es el Constantinopolita no II, de 552, y dice as\u00ed, definiendo:<br \/>\n\t\u201cSi alguno defiende al imp\u00edo Teodoro de Mopsuestia, que dijo&#8230; que, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, cuando el Se\u00f1or insufl\u00f3 a los disc\u00edpulos y les dijo: \u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo\u201d (Jua 20:22), no les dio el Esp\u00edritu Santo, sino que tan s\u00f3lo se lo dio figurativamente., sea anatema.\u201d 12<br \/>\n\tLa segunda definici\u00f3n dogm\u00e1tica la dio el concilio de Trento, cuando, interpretando dogm\u00e1ticamente este pasaje de Jn, dice en el canon 3, \u201cDe sacramento paenitentiae\u201d:<br \/>\n\t\u201cSi alguno dijese que aquellas palabras del Se\u00f1or Salvador: Recibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes perdonareis los pecados, les ser\u00e1n perdonados; y a quienes se los retuviereis, les ser\u00e1n retenidos (Jua 20:22ss), no han de entenderse de la potestad de perdonar y retener los pecados en el sacramento de la penitencia, como la Iglesia cat\u00f3lica, ya desde el principio, siempre lo entendi\u00f3 as\u00ed, sino que lo retorciese, contra la instituci\u00f3n de este sacramento, a la autoridad de predicar el Evangelio, sea anatema.\u201d 13<br \/>\n\tEn este pasaje de Jn es de fe: a) que Cristo les comunic\u00f3 el Esp\u00edritu Santo (quinto concilio ecum\u00e9nico); b) y que se lo comunic\u00f3 al instituir el sacramento de la penitencia (concilio de Trento).<\/p>\n<p>Algunos autores (Lagrange, A. Schlatter, R. Bultmann, C. K. Baret, J. A. Emerton.) han notado la semejanza de este llogionde Jn con Mat 18:18 (y 16:19). Mas lo que se discute es la relaci\u00f3n que puede haber entre estos dos textos. Para unos, Mat 18:18 ser\u00eda la f\u00f3rmula original, y que Jn habr\u00eda adoptado para uso de la Iglesia (Loisy, H. Grass, A. Vogtle); otros creen que la f\u00f3rmula original es Jua 20:23 (J. H. Bernard, J. Smitt); C. H. Dodd supone que son dos f\u00f3rmulas de dos tradiciones independientes del mismo lo-gion 13. Sin embargo, la semejanza en la formulaci\u00f3n no exige la unicidad de la f\u00f3rmula. La semejanza de poderes puede facilitar la semejanza de formulaci\u00f3n. Pero la escena de Pedro en Ces\u00e1rea es distinta que la de Mat 18:18. En \u00e9sta se ven ya en ejercicio los poderes generales de la Iglesia. En Jn se trata s\u00f3lo del poder que se confiere del perd\u00f3n de los pecados.<br \/>\n\tSe podr\u00eda decir que \u00e9sta tiene un cuadro muy concreto en una escena de \u201creconocimiento\u201d e \u201cidentificaci\u00f3n\u201d de Cristo. Pero ello, en principio no ser\u00eda obst\u00e1culo, sino m\u00e1s bien garant\u00eda (cf. Luc 24:13-32; Luc 24:36ss). \u00bfEs motivo esto de una yuxtaposici\u00f3n de escenas? La escena independiente de Tom\u00e1s, entrelazada, y que podr\u00eda tener un valor independiente, \u00bfpor qu\u00e9 es entremezclada? En todo caso, como se vio, la colaci\u00f3n aqu\u00ed del perd\u00f3n de los pecados &#8211; sacramento de la penitencia &#8211; es una doctrina de fe.<br \/>\n\tEn esta aparici\u00f3n del Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles no estaba el ap\u00f3stol Tom\u00e1s, de sobrenombre D\u00eddimo (= gemelo, mellizo) I4. Si aparece, por una parte, hombre de coraz\u00f3n y de arranque (Jua 11:16), en otros pasajes se le ve un tanto esc\u00e9ptico, o que tiene un criterio un poco \u201cpositivista\u201d (Jua 14:5). Se dir\u00eda que es lo que va a reflejarse aqu\u00ed. No solamente no crey\u00f3 en la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or por el testimonio de los otros diez ap\u00f3stoles, y no s\u00f3lo exigi\u00f3 para ello el verle \u00e9l mismo, sino el comprobarlo \u201cpositivamente\u201d: necesitaba \u201cver\u201d las llagas de los clavos en sus manos y \u201cmeter\u201d su dedo en ellas, lo mismo que su \u201cmano\u201d en la llaga de su \u201ccostado,\u201d abierta por el golpe de lanza del centuri\u00f3n. S\u00f3lo a este precio \u201ccreer\u00e1.\u201d<br \/>\n\tPero a los \u201cocho d\u00edas\u201d se realiz\u00f3 otra vez la visita del Se\u00f1or. Estaban los diez ap\u00f3stoles juntos, probablemente en el mismo lugar, y Tom\u00e1s con ellos. Y vino el Se\u00f1or otra vez, \u201ccerradas las puertas.\u201d Jn relata la escena con la m\u00e1xima sobriedad. Y despu\u00e9s de desearles la paz &#8211; saludo y don &#8211; se dirigi\u00f3 a Tom\u00e1s y le mand\u00f3 que cumpliese en su cuerpo la experiencia que exig\u00eda. No dice el texto si Tom\u00e1s lleg\u00f3 a ello. M\u00e1s bien lo excluye al decirle Cristo que crey\u00f3 porque \u201cvio,\u201d no resalt\u00e1ndose, lo que se esperar\u00eda en este caso, el hecho de haber cumplido Tom\u00e1s su prop\u00f3sito para cerciorarse. Probablemente no. La evidencia de la presencia de Cristo hab\u00eda de deshacer la pertinacia de Tom\u00e1s. Su exclamaci\u00f3n encierra una riqueza teol\u00f3gica grande. Dice: \u201c\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u201d<br \/>\n\tLa frase no es una exclamaci\u00f3n; se usar\u00eda para ello el vocativo (Rev 11:17; Rev 15:3). Es un reconocimiento de Cristo: de qui\u00e9n es El. Es, adem\u00e1s, lo que pide el contexto (v.29). Esta formulaci\u00f3n es uno de los pasajes del evangelio de Jn, junto con el \u201cpr\u00f3logo,\u201d en donde expl\u00edcitamente se proclama la divinidad de Cristo (1Jn 5:20).<br \/>\n\tDado el lento proceso de los ap\u00f3stoles en ir valorando en Cristo su divinidad hasta la gran clarificaci\u00f3n de Pentecost\u00e9s, sin duda la frase es una explicitaci\u00f3n de Jn a la hora de la composici\u00f3n de su evangelio. Pero supone el acto de fe de Tom\u00e1s.<br \/>\n\tLa expresi\u00f3n binomio \u201cSe\u00f1or y Dios\u201d (\u039a\u03cd\u03c1\u03b9\u03bf\u03c2 -\u03b8\u03b5\u03cc\u03c2 ) es la traducci\u00f3n que hacen los LXX de Yahv\u00e9 &#8216;E\u00edoh\u00edm. Este nombre pasar\u00e1 a la primitiva tradici\u00f3n cristiana (Hec 2:36). Acaso Jn lo toma del ambiente. El \u039a\u03cd\u03c1\u03b9\u03bf\u03c2  era confesi\u00f3n ordinaria para proclamar la divinidad de Cristo.<br \/>\n\tEn el evangelio de Jn se dice de Cristo que se \u201cha de ir\u201d (muerte\/resurrecci\u00f3n), que ha de \u201csubir\u201d al Cielo\u201d &#8211; \u201cascensi\u00f3n\u201d &#8211; como plan del Padre para \u201cenviar\u201d el E. S. Y aqu\u00ed, \u00bfantes de la \u201cascensi\u00f3n\u201d ya \u201cenv\u00eda\u201d el Esp\u00edritu para el \u201cperd\u00f3n de los pecados\u201d? Una vez que el alma de Cristo se separ\u00f3 del cuerpo, entr\u00f3 en su gloria: estaba en el cielo; al resucitar Cristo en su integridad gloriosa, estaba en el cielo. Las \u201capariciones\u201d de los \u201ccuarenta d\u00edas,\u201d de las que se habla en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en nada impiden esta vida celestial y la \u201cascensi\u00f3n\u201d de Cristo en su gloria. Jn ve toda una unidad &#8211; muerte-resurrecci\u00f3n\/ ascensi\u00f3n\/venida del E.S., enviado por Cristo &#8211; por su profundo enfoque teol\u00f3gico de estos hechos. E. Schillebeeckx ha Anotado que Jn, y en general los autores del \u039d . \u03a4 ., est\u00e1n preocupados, fundamentalmente, por los \u201cmisterios hist\u00f3ricos,\u201d y s\u00f3lo de una manera secundaria \u201cprestan atenci\u00f3n a las circunstancias cronol\u00f3gicas y estad\u00edsticas\u201d 15.<br \/>\n\tLa respuesta de Cristo a esta confesi\u00f3n de Tom\u00e1s acusa el contraste, se dir\u00eda un poco ir\u00f3nico, entre la fe de Tom\u00e1s y la visi\u00f3n de Cristo resucitado, para proclamar \u201cbienaventurados\u201d a los que creen sin ver. No es censura a los motivos racionales de la fe y la credibilidad (cf. Rom), como tampoco lo es a los otros diez ap\u00f3stoles, que ocho d\u00edas antes le vieron y creyeron, pero que no plantearon exigencias ni condiciones para su fe: no tuvieron la actitud de Tom\u00e1s, que se neg\u00f3 a creer a los \u201ctestigos\u201d para admitir la fe si \u00e9l mismo no ve\u00eda lo que no ser\u00eda dable verlo a todos: ni por raz\u00f3n de la lejan\u00eda en el tiempo, ni por haber sido de los \u201celegidos\u201d por Dios para ser \u201ctestigos\u201d de su resurrecci\u00f3n (Hec 2:32; Hec 10:40-42). Es la bienaventuranza de Cristo a los fieles futuros, que aceptan, por tradici\u00f3n ininterrumpida, la fe de los que fueron \u201celegidos\u201d por Dios para ser \u201ctestigos\u201d oficiales de su resurrecci\u00f3n y para transmitirla a los dem\u00e1s. Es lo que Cristo pidi\u00f3 en la \u201coraci\u00f3n sacerdotal\u201d:, \u201cNo ruego s\u00f3lo por \u00e9stos (por los ap\u00f3stoles), sino por cuantos crean en m\u00ed por su palabra\u201d (Jua 17:20).<br \/>\n\tInteresaba destacar bien esto en la comunidad primitiva y como lecci\u00f3n para el futuro en la Iglesia. El tiempo pasado en que est\u00e1 redactado el texto &#8211; lecci\u00f3n mejor sostenida &#8211; supone una cierta queja o deseo insatisfecho en la comunidad cristiana por no haber visto a Cristo resucitado. Era una respuesta oportuna a esta actitud.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n,Jua 20:30-31.<br \/>\n30 Muchas otras se\u00f1ales hizo Jes\u00fas en presencia de los disc\u00edpulos que no est\u00e1n escritas en este libro; 31 y \u00e9stas fueron escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre.<\/p>\n<p>Estos vers\u00edculos tienen la caracter\u00edstica de ser el final del Evangelio de Jn. Pero al insertarse luego el c.21, con otra terminaci\u00f3n (Jua 21:24.25), dio lugar a tres hip\u00f3tesis: 1) el c.21 ser\u00eda un suplemento a\u00f1adido a la obra primitiva por un redactor muy antiguo (Schmiedel, R\u00e9ville, Mollat); 2) habr\u00eda sido a\u00f1adido por el mismo evangelista despu\u00e9s de la primera redacci\u00f3n (Harnack, Bernard, ordinariamente los comentadores cat\u00f3licos); 3) el c.21 se unir\u00eda al c.20, y los v.30 y 31 del c.20 habr\u00edan sido traspuestos despu\u00e9s del c.20, a continuaci\u00f3n de la adici\u00f3n de un segundo ep\u00edlogo (Jua 21:24-25), por un grupo de cristianos, probablemente los ancianos de Efeso (Lagrange, Durand, Vaganay) 16.<br \/>\n\tEl evangelista confiesa que Cristo hizo \u201cotras muchas se\u00f1ales,\u201d milagros (Jua 21:25), que son \u201cse\u00f1ales\u201d probativas de su misi\u00f3n. No s\u00f3lo fueron hechos y recibidos como dichos, sino \u201cpresenciados\u201d por sus \u201cdisc\u00edpulos.\u201d Esta confesi\u00f3n hace ver que los milagros referidos por Jn en su evangelio son una selecci\u00f3n deliberada de los mismos en orden a su tesis y a la estructura, tan profunda y \u201cespiritual,\u201d de su evangelio.<br \/>\n\tEst\u00e1n ordenados a probar que Jes\u00fas es el \u201cMes\u00edas\u201d y es el \u201cHijo de Dios.\u201d<br \/>\n\tEsta es la confesi\u00f3n de fe en El, pero esta fe es para que, \u201ccreyendo, teng\u00e1is vida en su nombre.\u201d<br \/>\n\tPara Jn la fe es fe con obras. Es la entrega &#8211; fe y obras &#8211; a Cristo, para as\u00ed tener \u201cvida,\u201d todo el tema del Evangelio, especialmente destacado en el de Jn. Pero esta \u201cvida\u201d s\u00f3lo se tiene en \u201csu nombre.\u201d Para el semita, el nombre est\u00e1 por la persona. Aqu\u00ed la fe es, por tanto, en la persona de Cristo, como el verdadero Hijo de Dios. Todo el tema del evangelio de Jn.<\/p>\n<p>Un problema de divergencia de Jn-Lc con Mt-Mc.<br \/>\n\t En la narraci\u00f3n de la aparici\u00f3n de Cristo resucitado a los ap\u00f3stoles hay un problema cl\u00e1sico de divergencia: en Mt-Mc, Cristo se les aparece (Mt) o se les anuncia que le ver\u00e1n en Galilea (Mc), excepto en la parte deutero-can\u00f3nica de Mc (Jua 16:12ss); en cambio, en Lc y Jn (excepto el \u201cap\u00e9ndice\u201d del c.21) se les aparece en Jerusal\u00e9n.<br \/>\n\tM\u00e1s a\u00fan, no s\u00f3lo en Mt-Mc se omiten las apariciones en Jerusal\u00e9n, sino que parece que se excluir\u00edan, ya que el \u00e1ngel en Mt-Mc les anuncia s\u00f3lo que le ver\u00e1n en Galilea. Esto parecer\u00eda sugerir que los ap\u00f3stoles no le habr\u00edan visto resucitado en Jerusal\u00e9n, o, al menos, antes de las apariciones en Galilea.<br \/>\n\tLc-Jn narran, por el contrario, que se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles y \u201cdisc\u00edpulos\u201d de Ema\u00fas, en Jerusal\u00e9n o contornos, el mismo d\u00eda de la resurrecci\u00f3n, 16 de Nis\u00e1n, o en la tarde comienzo del 17 de Nis\u00e1n, y no s\u00f3lo omiten la aparici\u00f3n en Galilea, sino que incluso se dir\u00eda que la excluyen, al no recoger las palabras del \u00e1ngel anunciando las apariciones en Galilea. Lc cambia, adem\u00e1s, intencionadamente, el sentido de estas palabras (Luc 24:6).<br \/>\n\t\u00bfQu\u00e9 significa esta situaci\u00f3n de \u201capariciones,\u201d de contenido y topograf\u00eda tan distintos?<br \/>\n\tEn efecto, existe una doble tradici\u00f3n sobre las apariciones de Cristo resucitado: en Jerusal\u00e9n y Galilea. Pero esto no es falseamiento de la historia, ni irreductibilidad de las mismas, ni falta de historicidad en ellas. Es un procedimiento de la catequesis primitiva, que se refleja luego en la redacci\u00f3n de los evangelios.<br \/>\n\tSe han buscado, como en otros casos, reducir las apariciones de Cristo resucitado a una o algunas \u201capariciones-tipo.\u201d<br \/>\n\tQue \u00e9sta fuese la intenci\u00f3n de las apariciones, se ve en alg\u00fan caso concreto. Lc, al comienzo de los Hechos, habla de muchas apariciones de Cristo resucitado a los ap\u00f3stoles (Hec 1:3) a trav\u00e9s de cuarenta d\u00edas. Y, sin embargo de esto, Lc, en su evangelio, las reduce todas al espacio de un s\u00f3lo d\u00eda (Luc 24:13-53) y solamente a la topograf\u00eda de Jerusal\u00e9n.<br \/>\n\tSe ve, pues, que Lc, si ha procedido as\u00ed, no lo fue por desconocimiento de la historia de ellas, sino por seguir, por motivos especiales, un procedimiento puramente literario de narraci\u00f3n, sin que ello signifique falseamiento de la historia.<br \/>\n\tSi esto lo ha hecho Lc con la tradici\u00f3n jerosolimitana, \u00bfpor qu\u00e9 no se ha de poder decir lo mismo de Mt-Mc con relaci\u00f3n a su tradici\u00f3n galilea?<br \/>\n\tBasta considerar a Mt (Luc 28:5-8) para ver en \u00e9l un trozo abstracto, sin particularidades y muy esquem\u00e1tico. Esto es signo de que Mt, m\u00e1s que describir una aparici\u00f3n circunstanciada, ha intentado dar el \u201ctipo\u201d casi abstracto y esquem\u00e1tico de una aparici\u00f3n de Cristo. Y en la segunda parte de esos vers\u00edculos (Mat 28:9-10) ha generalizado, probablemente, aplic\u00e1ndolo tambi\u00e9n a \u201cla otra Mar\u00eda,\u201d lo que s\u00f3lo fue aparici\u00f3n de Cristo resucitado a Mar\u00eda Magdalena 16.<br \/>\n\tSe ve, pues, que se han conservado, por motivos diversos y desconocidos, dos tradiciones distintas: jerosolimitana y galilaica. Pero se han considerado en la narraci\u00f3n como \u201ctipo\u201d de otras, sea eligiendo s\u00f3lo algunas como \u201ctipo\u201d representativo de las apariciones, sea, en alg\u00fan caso, esquematizando varias en una sola, para conservar esas narraciones \u201ctipo\u201d; sea admiti\u00e9ndose, en algunos peque\u00f1os matices, un cierto margen de libertad de \u201creelaboraci\u00f3n,\u201d como se ve, concretamente, en Luc 24:6.7 comparado con Mat 28:7 y Mar 16:7 17.<\/p>\n<p>  1 Strack-B., Kommentar. I P.1052. &#8211; 2 Sobre La Armonizaci\u00f3n De La Hora En Que Van Las Mujeres Al Sepulcro, Cf. comentario A Mat 28:1-10. &#8211; 3 Adv. Haer. 2:22:5: Mg 7:785. &#8211; 4 Comentario A Jua 19:40. &#8211; 5 Josefo, Antiq. VIII 4:6. &#8211; 6 Descamps, S. I., La Structure Des R\u00e9cits \u00e9vang\u00e9liques De La R\u00e9surrection: B\u00edblica (1959) 726-741; Cf. Div.  Thom. Pl. (1960) 243-245. &#8211; 7 Sch\u00fcrer, Geschichte Desjud. Volkes., 4.A Ed., Ii P.376: Cf. G. Dalman, Words Of Jes\u00fas P.340. &#8211; 8 Jo\u00fcon, En Rech. Scienc. Relig. (1928) 501; Spicq,Nolimefangere: Rev. Se. Phil. Th\u00e9ol. (1948) 226-227. &#8211; 9 Jo\u00fcon, L&#8217;\u00e9vangile.  Compte Tenu Du Substrat Semitique (1930) H. 1; Cristo, Al Morir, Entra En Su Vida Gloriosa, Est\u00e1 En El Padre, En El Cielo. La Frase, Pues, Del\u201dMen Saje\u201d Es De La Teolog\u00eda De Jn, Pensando En La \u201cAscensi\u00f3n\u201d Oficial Para La Exposici\u00f3n De Este Tema, Cf. comentario A Mat 28:9-10. &#8211; 10 G. Lohfink, Die Auferstehung Jesu Und Die Historische Kritk: Bidel Und Leben (1968)Mat 27:53. &#8211; 11 Comentario A Mat 18:18. &#8211; 12 Denzinger, Ench.  Symbol. N.224. &#8211; 13 Denzinger, Ench. Symb. N.913.894.902.2047. &#8211; 13 J. A. Emerton, \u201cBinding And Loosing\u201d: Jts (1962) P.325-331; H. Grass, Ostergeschechen Und Osterveric\u00ede (1965) P.53; Afv\u00f3gtle, \u201cEkklesiologische Auftragswor-Te.\u201d P.284-287; J. Schmitt, \u201cSimples Remarques Sur Le Fragment \u00a1N 20:22-23\u201d: M\u00e9lan-Ges M. Andrieu (1956) P.414-423; C. H. Dodd, Interpretaron Of The Fourth Cospel (1953) P.430; Id., Some Johannine \u201cHernworte\u201d: Nts (1956-1957) P.85-86; Id., Histo-Rical Tradition. P.347-349; A. George, Les Recites D&#8217;apparitions Aux Once., La Resurrecci\u00f3n Du Christ Et L&#8217;ex\u00e9g\u00e9se Moderne (1969) P.93 &#8211; 14 Sobre Tom\u00e1s, Ct. Comentario A Mat 10:3. &#8211; 15 E. S. Chillebeeckx, Worship (1961) P.336-363. &#8211; 16 Braun, \u00e9vang.  S. St. Jean (1946) P.477-478. &#8211; 16 Cf. comentario A Mat 28:9.10 Y A Jua 20:11-18. &#8211; 17 Cf. Divus Thomas P. (1960) 243-245; A. Descamps, La Structure Des Recia Evangeliques De La R\u00e9surrection: B\u00edblica (1959) 726-741; E. Lohmeyer, Galilaa Una Jerusalem (1963).<\/p>\n<p>Valoraci\u00f3n Exeg\u00e9tica de la Resurrecci\u00f3n de Cristo.<br \/>\n\tAnte tema de m\u00e1xima actualidad b\u00edblica, se van a exponer dos temas: a) el aspecto general hist\u00f3rico-cr\u00edtico; b) si Cristo resucit\u00f3 con su \u201ccuerpo,\u201d pero no reasumiendo su propio \u201ccad\u00e1ver.\u201d<\/p>\n<p>Cristo Muri\u00f3 y fue Sepultado.<br \/>\n\tEs \u00e9ste un hecho incontrovertido. Los relatos evang\u00e9licos, los testigos presenciales, lo garantizan, el kerygma lo proclama y todas las tendencias lo admiten: un muerto se entierra. El historiador jud\u00edo Josefo, hablando naturalmente a otro prop\u00f3sito, dice de las costumbres jud\u00edas contempor\u00e1neas casi de Cristo lo siguiente: \u201cIncluso aquellos que han sido crucificados por condena, los quitan (del palo o cruz) antes de ponerse el sol y los entierran.\u201d 1 Este hecho de Cristo no solamente es certificado por los evangelios, sino que San Pablo, como todo lo que dice el N.T. en multitud de pasajes a este prop\u00f3sito, y el k\u00e9rygma, afirma: \u201cOs trasmito lo que yo recib\u00ed (\u03c0\u03b1\u03c1\u03ad\u03bb\u03b1\u03b2\u03b1\u03bd  = por tradici\u00f3n): que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras, que fue sepultado (\u00bf\u03c4\u03b1\u03c6\u03ae )\u201d (1Co 15:4).<br \/>\n\tPero el problema exeg\u00e9tico de inter\u00e9s consiste en saber que Cristo fue sepultado en una tumba determinada y conocida y que tres d\u00edas despu\u00e9s \u00e9sta est\u00e1 vac\u00eda. Es el argumento exeg\u00e9tico de la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d<br \/>\n\tY es precisamente ya a este prop\u00f3sito al que la cr\u00edtica racionalista comienza a plantear su problem\u00e1tica. Alegan varios argumentos. Es necesario repasarlos.<br \/>\n\tCristo &#8211; dicen &#8211; ser\u00eda enterrado en la tumba com\u00fan de los ajusticiados. Esto no permitir\u00eda tener acceso a ella o no poder saber cu\u00e1l fuese el cuerpo de Cristo all\u00ed depositado 2.<br \/>\n\tLos escritos jud\u00edos hacen ver que, para enterrar a los ajusticiados, hab\u00eda dos tumbas oficiales: una destinada a los lapidados y quemados, y otra para los estrangulados y decapitados 3.<br \/>\n\tEl motivo por el cual los jud\u00edos no permit\u00edan que los cuerpos de los ajusticiados se enterrasen en tumbas particulares era para que no contaminasen deshonrosamente los cuerpos de otras personas, normalmente familiares, en ellas enterrados. Pero, una vez corrompido el cad\u00e1ver, lo consideraban ya purificado, y entonces permit\u00edan a los familiares o amigos recoger sus huesos y llevarlos a sus tumbas. O sea, que ni incluso en esas dos tumbas comunes hab\u00eda confusi\u00f3n de cad\u00e1veres. Cada uno era puesto en un nicho o\u201dloculus\u201d independiente y reconocible.<br \/>\n\tPero adem\u00e1s hay que destacar aqu\u00ed un hecho que es fundamental: la crucifixi\u00f3n y el proceso de Cristo, con sus tr\u00e1mites y consecuencias, en su fase final y penal, no fue jud\u00edo, sino romano. El enterramiento, por tanto, estaba tambi\u00e9n sometido a la autoridad romana. Si quer\u00eda pod\u00eda amoldarse a algunos usos jud\u00edos o mantener los propios en todo o en parte. Esto es de sobra conocido en sus procedimientos. As\u00ed niega Pilato el que se corrija el \u201ctitulus\u201d de la cruz (Jua 19:21.22). Y consta que era \u201cuso romano\u201d el permitir enterrar los cuerpos de los ajusticiados, a petici\u00f3n de sus familiares o amigos, en sus propias tumbas. Y esto, seg\u00fan Fil\u00f3n, en las \u201cfiestas\u201d era \u201ccostumbre.\u201d 4<br \/>\n\tPor eso, la ense\u00f1anza de los evangelios a este prop\u00f3sito est\u00e1 situada en plena historia.<br \/>\n\tLa autoridad romana es a la que corresponde ceder o negar el cad\u00e1ver de Cristo. Y aqu\u00ed es la autoridad romana la que lo cede en \u201cv\u00edsperas de la Pascua,\u201d a petici\u00f3n de \u201camigos\u201d de Cristo, que lo hacen, seguramente, tambi\u00e9n en nombre de su madre y familiares, para enterrarlo.<br \/>\n\tAdem\u00e1s, la tumba era \u201cnueva\u201d (Mt-Jn) y en la que a\u00fan no hab\u00eda sido puesto nadie\u201d (Lc-Jn). O sea, que ni aun por raz\u00f3n de las costumbres jud\u00edas hab\u00eda ning\u00fan obst\u00e1culo para conceder esto.<br \/>\n\tBaldenspenger 5 habla de una doble sepultura de Cristo, por lo que se prestaba a confusi\u00f3n saber en d\u00f3nde estaba el cuerpo de Cristo. Para ello se basa en que en un relato evang\u00e9lico (Jua 19:31) son los \u201cjud\u00edos\u201d los que rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas a los ajusticiados para que muriesen pronto, pues iba a comenzar la Pascua. En cambio, en otro vers\u00edculo (Jua 19:38) es Jos\u00e9 de Arimatea el que va a Pilato a pedir el cuerpo de Cristo para su enterramiento. Y Jos\u00e9 de Arimatea junto con Nicodemo &#8211; y hay que suponer tambi\u00e9n en escena a otros disc\u00edpulos o amigos de Cristo &#8211; son ellos los que lo entierran (Jua 19:38-42).<br \/>\n\tDe aqu\u00ed concluye que primero los enterraron \u201clos jud\u00edos,\u201d y alg\u00fan tiempo despu\u00e9s del mismo d\u00eda es el enterramiento que hacen Jos\u00e9 de Arimatea y los afectos a Cristo. Lo primero ser\u00eda realizado en la tumba com\u00fan de los ajusticiados, y lo segundo en la tumba de Jos\u00e9 de Arimatea: \u201centerramiento honor\u00edfico.\u201d Ser\u00eda efecto de no haberse resignado a que el cuerpo de Cristo estuviese enterrado en aquella tumba deshonrosa de ajusticiados.<br \/>\n\tPero todo esto es gratuito, improbable, y no prueba, en cualquier caso, contra el argumento de la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d<br \/>\n\tLo primero, es gratuito. Ya antes se dio la explicaci\u00f3n: se debe de tratar de dos tradiciones de un mismo hecho, y que el evangelista yuxtapone. Una hablaba en general &#8211; n\u00f3tese la hora tard\u00eda de la composici\u00f3n de este evangelio &#8211; de un solo enterramiento de Cristo, hecho por los \u201cjud\u00edos\u201d en contraposici\u00f3n a los romanos, por haber Pilato concedido esta gracia a los amigos de Cristo; y la otra narraci\u00f3n expl\u00edcita este hecho concretando qui\u00e9nes fueron en realidad las personas que lo hicieron, que es, conforme a las costumbres citadas, a quienes se concedi\u00f3 esta gracia por Pilato.<br \/>\n\tAdem\u00e1s, es improbable. Si Cristo muere entre las tres y las cuatro de la tarde, se puede suponer que lo descrucificasen y se preparase todo para la sepultura sobre las cinco o cinco y media. Pero el sol se pon\u00eda en aquella fecha &#8211; y con su puesta comenzaba la Pascua y su reposo sagrado &#8211; a las 6:23 6. Y, por ello, no hab\u00eda tiempo para andar en todas estas idas y cambios de tumbas, con todo lo que llevaba anejo.<br \/>\n\tEste argumento lo quieren corroborar con una aportaci\u00f3n filol\u00f3gica. Los relatos evang\u00e9licos usan dos palabras distintas para expresar este enterramiento de Cristo. Una es \u03c4\u03ac\u03c6\u03bf\u03c2  (Mat 27:61-64-66; Mat 28:1; cf. Hec 2:29; 1Co 15:4); la otra es \u03bc\u03bd\u03b7\u03bc\u03b5\u03a4\u03bf\u03bd  (Mat 27:52-53; Mar 15:46; Mar 16:2-3-5; Luc 23:53; Luc 24:1-2-9 (12) 22.24; Jua 19:41-42; Jua 20:1-4Jua 20:-6-8.11; cf. Hec 13:29).<br \/>\n\tDe esta doble denominaci\u00f3n del sepulcro de Cristo pretenden deducir la existencia de dos tumbas distintas en su enterramiento. Pero esto no es prueba ninguna. Pues es cosa conocida en el lenguaje funerario del mundo helen\u00edstico que ambas expresiones son sin\u00f3nimas (Bailly, Zorell), y no pasan aqu\u00ed de ser una variante literaria, sin ning\u00fan valor ni intento espec\u00edfico.<br \/>\n\tAs\u00ed, el mismo Mt usa \u03bc\u03bd\u03b7\u03bc\u03b5\u0390\u03bf\u03bd  para hablar de la sepultura de Cristo (Mat 27:61.64.66; Mat 28:1) y de los sepulcros de los muertos que resucitan con Cristo (Mat 27:52.53); lo mismo que habla de los sepulcros (\u03c4\u03ac\u03c6\u03bf\u03c2 ), que deber\u00edan ser monumentos (\u03bc\u03bd\u03b7\u03bc\u03b5\u03a4\u03bf\u03bd ), que edifican los jud\u00edos a sus antepasados (Mat 23:27.29).<br \/>\n\tEsta doble palabra usada en los evangelios, o son simples variaciones literarias, o son formas procedentes de fuentes distintas, pero con el mismo valor indicativo.<br \/>\n\tPero, adem\u00e1s, todo ello no prueba nada contra el argumento de la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d Pues, si primeramente se hubiese enterrado el cuerpo de Cristo en una tumba &#8211; la tumba com\u00fan oficial &#8211; y luego se lo enterrase en otra con sentido m\u00e1s \u201chonorable,\u201d por la intervenci\u00f3n de Jos\u00e9 de Arimatea y otros, \u00e9stos sab\u00edan el cuerpo que tomaban y pon\u00edan en la tumba de Jos\u00e9 de Arimatea. Sab\u00edan, por tanto, en qu\u00e9 tumba qued\u00f3 definitivamente enterrado.<br \/>\n\tLos evangelios no s\u00f3lo reconocen esta tumba como tal, sino que dan de ella los datos precisos de identificaci\u00f3n (Mat 27:57-60 par.). Y era tan conocida, que San Pedro, en su discurso de Hechos de los Ap\u00f3stoles (Mat 2:29), puede citarla como conocida de todos desde primera hora y como supuesto argumento de su discurso.<br \/>\n\tEl enterramiento de Cristo en una tumba conocida es un hecho bien conocido y recogido por la tradici\u00f3n cristiana primitiva 7.<br \/>\n\tB. Van Iersel escribe: \u201cCiertamente hay que mencionar que el presupuesto de estos rumores (bulos que corrieron entre gentes jud\u00edas y hel\u00e9nicas contra la resurrecci\u00f3n de Cristo, y que se analizar\u00e1n luego en el apartado correspondiente) y de la respuesta cristiana a los mismos es que se conoce el sepulcro vac\u00edo de Jes\u00fas. Que el sepulcro de Jes\u00fas est\u00e1 vac\u00edo es aceptado, evidentemente, por los dos partidos.\u201d 8<\/p>\n<p>Cristo Resucit\u00f3 Corporalmente.<br \/>\n\tQue Cristo resucit\u00f3 corporalmente es dogma de fe y piedra de toque para la verdad de la fe misma, como San Pablo dice: \u201cSi Cristo no resucit\u00f3, es vana nuestra fe\u201d (1Co 15:14).<br \/>\n\tEl hecho de la resurrecci\u00f3n de Cristo &#8211; la reuni\u00f3n de su alma y cuerpo &#8211; no fue visto por nadie. Adem\u00e1s, esta resurrecci\u00f3n no fue un simple volver a revivir un cad\u00e1ver a la misma vida de antes, como lo fue, v.gr., la hija de Jairo, el hijo de la viuda del pueblo de Na\u00edn o L\u00e1zaro, sino que fue una resurrecci\u00f3n con id\u00e9ntico cuerpo, pero \u201cespiritualizado.\u201d Y aparte de la fe, tambi\u00e9n las razones hist\u00f3rico-exeg\u00e9ticas hacen ver que Cristo resucit\u00f3 corporalmente.<br \/>\n\tEl concepto semita de vida. &#8211; Los escritos b\u00edblicos paleo testamentarios hablan de tres aspectos constitutivos del hombre: basar (carne), ruah (h\u00e1lito, soplo vital), n\u00e9phesh (\u00bfalma?). Pero son t\u00e9rminos imprecisos, sin verdaderos matices, y con puntos de contacto los dos \u00faltimos. A. Deissler escribe: \u201cN\u00e9phesh y ruah significan la fuerza vital \u00fanica a la que se reducen las manifestaciones vitales del hombre, espirituales, ps\u00edquicas, sensitivas y vegetativas. Sin embargo, no alcanzan la plenitud o densidad del concepto de alma espiritual, y se creen tan esencialmente unidos con basar, que de \u00e9ste pueden enunciarse predicados como pensar, esperar, desear, alegrarse, estar espantado, pecar (Sal 63:2; Sal 84:3; Sal 119:120; Pro 4:22; Job 14:22; Job 21:6; Ecl 5:5).\u201d 9 El semita no concibe la vida sin el cuerpo. De ah\u00ed el concepto del sheol, al que van los muertos, y en el que est\u00e1n en un estado de vida latente. S\u00f3lo muy tarde se tiene el concepto y la perspectiva de un modo de vida distinto en el sheol. \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que subsiste del hombre en la regi\u00f3n de los muertos seg\u00fan la concepci\u00f3n hebraica antigua? Dada la imprecisi\u00f3n de los t\u00e9rminos de la rudimentaria antropolog\u00eda hebrea &#8211; basar (carne), n\u00e9phesh (\u00bfalma?) y ruah (\u201ch\u00e1lito\u201d- o soplo vital) &#8211; no se puede decir que lo que resist\u00eda al poder de la muerte era lo que nosotros llamamos alma en sentido dicot\u00f3mico hel\u00e9nico, sino un substrato misterioso que abarcaba en s\u00edntesis los tres t\u00e9rminos, ya que los hebreos no pod\u00edan concebir un esp\u00edritu desligado totalmente de la envoltura material, al menos antes de la revelaci\u00f3n del libro judaico-hel\u00e9nico de la Sabidur\u00eda, donde ya encontramos la divisi\u00f3n dicot\u00f3mica &#8211; alma y cuerpo &#8211; de la filosof\u00eda griega.\u201d 10<br \/>\n\tEs en \u00e9poca m\u00e1s tard\u00eda del A.T. cuando se esclarece el concepto de alma, unas veces de modo expl\u00edcito, otras impl\u00edcitamente. Con el libro de la Sabidur\u00eda (s.II a.C.), de origen jud\u00edo-hel\u00e9nico-alejandrino, es cuando se supone y habla (aunque antes estaba impublicitamente supuesto en la pervivencia confusa de las almas en el misterioso y tenebroso sheol) de un principio de inmortalidad (\u03b1\u03b8\u03b1\u03bd\u03b1\u03c3\u03af\u03b1 ; Sab 3:4; Sab 8:17; Sab 15:3) o incorruptibilidad (\u03b1\u03c6\u03b8\u03b1\u03c1\u03c3\u03af\u03b1 ; Sab 2:23; Sab 8:17; Sab 15:3), que integra el compuesto humano. Se llama alma (\u03c8\u03c5\u03c7\u03ae ; Sab 9:15; cf. 1:4; 8:19.20). Fue seguramente percibida esta valoraci\u00f3n dicot\u00f3mica bajo el influjo de la filosof\u00eda alejandrina, y, probablemente, bajo influjo plat\u00f3nico (Sab 9:1; Sab 8:19.20). Se ense\u00f1a adem\u00e1s &#8211; contra el desconocimiento del problema del dolor &#8211; el dolor como m\u00e9rito de felicidad en la otra vida 11.<br \/>\n\tEn la \u00e9poca neotestamentaria, la muerte es ya la separaci\u00f3n del cuerpo de este principio vital, que es tambi\u00e9n principio de inmortalidad, y que, por lo mismo, postula la resurrecci\u00f3n corporal. En el \u039d . \u03a4 . se considera esta vitalidad inmortal tambi\u00e9n desde el punto de vista y postulaci\u00f3n de la uni\u00f3n con Dios y de la virtud. As\u00ed en San Juan se hace ver esta resurrecci\u00f3n corporal feliz postulada y vivificada por la vida divina: la fe y la carne eucar\u00edstica de Cristo (Jua 6:39.40.44.(49).(50).54; Jua 5:29).<br \/>\n\tLa creencia jud\u00eda en la resurrecci\u00f3n corporal. &#8211; Esta creencia sigui\u00f3, como es l\u00f3gico, todo el largo proceso de siglos que tuvo la revelaci\u00f3n jud\u00eda. El desconocimiento de la vida en el sheol comportaba el no saberse qu\u00e9 ser\u00eda del futuro de aquellos seres que as\u00ed estaban reducidos a una vida \u201clatente.\u201d Es en \u00e9poca muy tard\u00eda cuando esta creencia aparece clara en el Israel del A.T.<br \/>\n\tEn la antig\u00fcedad b\u00edblica se cre\u00eda que Dios pod\u00eda resucitar muertos. Tal es el caso de El\u00edseo (2Re 4:34ss), el hijo de la viuda de Sarepta (1Re 17:17-24), el hijo de la mujer sunamita (2Re 4:17-37) y otro muerto que resucita al contacto de los huesos de El\u00edseo (2Re 13:21), y hasta se hablaba, tradicionalmente, de casos arrancados a la muerte, como Henoc y Elias (Gen 5:21-24; Eco 44:16; Eco 49:14; 2Re 2:1-11; Eco 48:9). Pero estos \u00faltimos no se refieren a una resurrecci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte, ni los primeros a una pervivencia definitiva despu\u00e9s de esa temporal resurrecci\u00f3n.<br \/>\n\tOtros pasajes del A.T. en los que se habla de resurrecci\u00f3n de muertos, no tienen valor de tales, sino que son expresiones metaf\u00f3ricas. As\u00ed Isa 26:8; Isa 26:19 se suele tener por glosa. Si es posterior a Daniel (Isa 12:2), puede hablar de la resurrecci\u00f3n corporal; si es muy anterior a Daniel, no se explica por qu\u00e9 no se recogi\u00f3 esta idea antes en problema tan angustioso. Acaso se refiera a la inmortalidad colectiva de Israel o a los solos justos dentro de la comunidad jud\u00eda.<br \/>\n\tEl pasaje de Ezequiel (c.37) es una met\u00e1fora que est\u00e1 por la resurrecci\u00f3n de la naci\u00f3n.<br \/>\n\tEn Job (Isa 19:25-27), el go&#8217;el que se cita no alude a la resurrecci\u00f3n corporal final, sino que se trata de la restituci\u00f3n de Job a su estado primitivo, pero aqu\u00ed antes de su muerte. La versi\u00f3n de la Vulgata es una par\u00e1frasis que introduce la resurrecci\u00f3n individual.<br \/>\n\tEs con los libros de Daniel (Isa 12:2) y 2 Macabeos (Isa 7:10), cuando aparece la ense\u00f1anza de la resurrecci\u00f3n corporal en Israel. Aunque un largo proceso ideol\u00f3gico la ven\u00eda preparando.<br \/>\n\tEn Daniel (s.II a.C.) se trata manifiestamente de la resurrecci\u00f3n corporal individual. En el contexto se trata de la resurrecci\u00f3n corporal de los jud\u00edos, seg\u00fan su comportamiento ante la helenizaci\u00f3n impuesta por los sel\u00e9ucidas. Pero, si se habla de este caso concreto, la perspectiva doctrinal de resurrecci\u00f3n corporal no excluye la ense\u00f1anza absoluta doctrinal, de la cual el premio a la persecuci\u00f3n macabaica es un caso particular.<br \/>\n\tEn 2 Macabeos (c.7), en la descripci\u00f3n de unos muchachos hermanos que prefieren morir por no traspasar la ley de Dios, se habla abiertamente de la resurrecci\u00f3n corporal. As\u00ed, v.gr., antes de morir, el tercer hermano dice: \u201cDel cielo tenemos estos miembros. esperando recibirlos nuevamente de El (de Dios)\u201d (2Ma 7:11). Y su madre expresa asimismo esta creencia como arraigada en el pueblo. Estos vers\u00edculos hablan del hecho concreto de estos casos de martirio; nada se dice de los que mueren de muerte natural o que no mueren por defender la ley jud\u00eda. Es un caso concreto en el que se habla. De los otros no se considera. Pero esto es un caso particular de un principio o de una conciencia, sin duda, m\u00e1s universal.<br \/>\n\tPero el concepto universal estaba impl\u00edcito en el caso concreto que se considera (cf. 2Ma 12:43-46).<br \/>\n\tAs\u00ed el desarrollo expl\u00edcito se hizo y la conciencia colectiva de Israel crey\u00f3 en la resurrecci\u00f3n corporal universal. Aparece en libros ap\u00f3crifos, del Antiguo Testamento &#8211; reflejo del ambiente &#8211; (aunque a veces los jud\u00edos reservaban la resurrecci\u00f3n a los justos), en los evangelios y en los escritos rab\u00ednicos. Esta creencia est\u00e1 ya difundida por el tiempo en que se hace, parte al menos, la versi\u00f3n de los LXX, como se ve comparando pasajes originales hebraicos con los de esta versi\u00f3n, en los cuales lo que no est\u00e1 en el original hebreo se lo a\u00f1ade y matiza aqu\u00ed en el sentido de la resurrecci\u00f3n corporal (cf. Sal 16:9.10 y Job 14:14 compar\u00e1ndose el texto hebreo y la versi\u00f3n de los LXX).<br \/>\n\tEn la \u00e9poca del \u039d . \u03a4 . era la creencia normal y ortodoxa en Israel, proyectada al final de los tiempos. La negaba la m\u00ednima fracci\u00f3n de los \u201csaduceos.\u201d En los evangelios, en los Actos de los Ap\u00f3stoles, en San Pablo y en Fl. Josefo aparece ampliamente este ambiente y esta creencia. En los evangelios, en concreto, aparecen ciertos \u201ccuentos\u201d que los \u201csaduceos\u201d opon\u00edan contra la resurrecci\u00f3n corporal, y que Cristo mismo deshace (Mat 22:23ss par.). Es la confesi\u00f3n que Marta hace a Cristo a prop\u00f3sito de la muerte y en presencia del cad\u00e1ver de su hermano L\u00e1zaro: \u201cS\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n del d\u00eda postrero\u201d (Jua 11:24).<br \/>\n\tPara un jud\u00edo, tanto la idea de la inmortalidad como la de la resurrecci\u00f3n nacen \u201cno del an\u00e1lisis del compuesto humano o de la naturaleza del alma, sino de la voluntad de vivir y, sobre todo, de la necesidad de la justicia, tan \u00edntimamente vinculadas al coraz\u00f3n de Israel. Por eso, el A.T. no habla de (no considera) la inmortalidad del alma del ser humano, sino de la inmortalidad bienaventurada del justo, siendo \u00e9sta considerada como recompensa de la justicia, de la virtud. Conforme a la. antropolog\u00eda hebraica, la inmortalidad es otorgada por Dios al hombre entero e implica, por consiguiente, la resurrecci\u00f3n, que salva al hombre de la muerte.\u201d 12<br \/>\n\tSan Pablo &#8211; un jud\u00edo &#8211; , escribiendo a un ambiente griego que ni comprend\u00eda ni quer\u00eda la resurrecci\u00f3n del cuerpo, por ver en \u00e9ste la fuente de males, no s\u00f3lo les plantea el problema de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, como un hecho incontrovertible, sino que lo hace prob\u00e1ndolo, precisamente, con la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo (1Co 15:4ss).<br \/>\n\tEste momento de la resurrecci\u00f3n corporal de todos los cuerpos era creencia de Israel, tanto en el A.T. como en el \u039d . \u03a4 ., que ser\u00eda al final de los tiempos. Creencia que reafirman los escritos rab\u00ednicos, aunque \u00e9stos valoran en ocasiones distintamente esa hora escatol\u00f3gica, es decir, si es el acto final para la humanidad o si ese juicio y resurrecci\u00f3n afecta al comienzo de los tiempos mesi\u00e1nicos. En cualquier caso, en nada afecta al hecho y creencia de la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica corporal 13. P. Volz escribe: \u201cLa resurrecci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda ser corporal y quedaba asociada al final de los tiempos.\u201d 14<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n corporal de Jesucristo.<br \/>\n\tPasando a considerar directamente la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo, se ve que \u00e9sta exeg\u00e9ticamente reviste tres formas o argumentos subyacentes: a) una es su escueta proclamaci\u00f3n en las f\u00f3rmulas kerigm\u00e1ticas, peque\u00f1os \u201cs\u00edmbolos\u201d o confesiones de fe; b) las peque\u00f1as narraciones o \u201cdidascalias\u201d de estructura fundamentalmente teol\u00f3gica o apolog\u00e9tica, y c) relatos de cierta amplitud, con doble elemento demostrativo convergente, en los evangelios.<\/p>\n<p>La Proclamaci\u00f3n de esta Verdad en los Peque\u00f1os \u201cS\u00edmbolos\u201d o \u201cConfesiones\u201d de Fe.<br \/>\n\tUn primer argumento neotestamentario es la \u201cproclamaci\u00f3n\u201d de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo que se hace en las \u201cconfesiones,\u201d peque\u00f1os \u201cs\u00edmbolos,\u201d formulaciones himnol\u00f3gicas o peque\u00f1as referencias que suponen o aluden en su estructura a la fe en la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo, y que se tienen y hacen en la Iglesia primitiva. Esta tiene por base y eje de su fe y de su confesi\u00f3n la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo. Se la recibe por tradici\u00f3n y se la formula teol\u00f3gicamente para proclamarla en sus actos.<br \/>\n\tEstos peque\u00f1os \u201cs\u00edmbolos\u201d o \u201cproclamaciones\u201d de la fe en la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo aparecen documentamente en una \u00e9poca primitiva. As\u00ed, est\u00e1n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en las ep\u00edstolas de San Pablo. Su redacci\u00f3n es seguramente en unos veinte-treinta a\u00f1os anterior a la redacci\u00f3n de los evangelios. Es la fe de la Iglesia primitiva sobre la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, que, a su vez, supone la fase kerigm\u00e1tica oral, contempor\u00e1nea de los hechos. Esta fe no nace ni de un capricho ni de un error, menos a\u00fan de una suposici\u00f3n. Pronto se ver\u00e1 esto.<br \/>\n\tSe cita como modelo alg\u00fan ejemplo, dando referencia bibliogr\u00e1fica de otros.<br \/>\n\t\u201cA los que creemos en el que levant\u00f3 (\u00bf\u03b3\u03b5\u03b9 &#8216;\u03c1\u03b1\u03bd\u03c4\u03b1 ) de los muertos a Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u201d (Rom 4:24; Rom 2:24; cf. 8:11; 10:9; 14:9; 1Co 6:14; 1Co 15:3-5; 2Co 4:14; Gal 1:1; Col 2:12; Efe 1:20; 1Te 1:10, etc.).<br \/>\n\tComo ejemplo recapitulador de estos \u201cs\u00edmbolos\u201d se puede citar a San Pablo:<\/p>\n<p>\u201cOs he ense\u00f1ado lo que asimismo recib\u00ed (\u03c0\u03b1\u03c1\u03ad\u03bb\u03b1\u03b2\u03b1\u03bd ):<br \/>\nque Cristo fue muerto por nuestros pecados,<br \/>\nconforme a las Escrituras;<br \/>\ny que fue sepultado (\u03b5\u03c4\u03ac\u03c6\u03b7 );<br \/>\ny que resucit\u00f3 (\u03ad\u03c4\u03b7\u03b3\u03b5\u03c1\u03c4\u03b1\u03b9 ) al tercer d\u00eda,<br \/>\nconforme a las Escrituras;<br \/>\ny que se apareci\u00f3 a\u201d (1Co 15:3ss; cf. 1Pe 3:18.21.22) 15.<\/p>\n<p>La Resurrecci\u00f3n corporal de Cristo en las peque\u00f1as narraciones o \u201cdidascauas\u201d neotestamentarias.<br \/>\n\tTambi\u00e9n aparece esta fe en peque\u00f1as narraciones o \u201cdidascalias\u201d neo-testamentarias. En ellas la resurrecci\u00f3n de Cristo es el eje de la fe de la primitiva Iglesia. La documentaci\u00f3n en que se encuentran &#8211; Hechos de los Ap\u00f3stoles, ep\u00edstolas &#8211; son de unos veinticinco-treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Cristo, y que suponen , como los \u201cs\u00edmbolos\u201d del apartado primero, un estadio previo oral. Es la fe de la Iglesia primitiva, que viene por \u201ctradici\u00f3n\u201d (\u03c0\u03b1\u03c1\u03ac\u03b4\u03bf\u03c3\u03b9\u03c2 ) directamente de los mismos sucesos a estos escritos. A prop\u00f3sitos distintos, aparece confesada y exigida esta fe en la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo (Rom 1:4; Rom 4:24; Rom 10:9; 1Co 6:14; Gal 1:1; Col 2:12; Efe 1:20; Hec 2:23 ss. etc.). As\u00ed, por ejemplo:<br \/>\n\t\u201cY si el Esp\u00edritu de aquel que resucit\u00f3 (\u03ad\u03b3\u03b5\u03b9\u03c1\u03b1  \u03bd\u03c4\u03bf\u03c2 ) a Jes\u00fas de entre los muertos (\u03b5\u03ba  \u03bd\u03b5\u03ba\u03c1\u03ce\u03bd ) habita en vosotros, el que resucit\u00f3 (\u00f3 \u03ad\u03b3\u03b5\u03c6\u03b1\u03c2 ) a Cristo Jes\u00fas de entre los muertos (\u00bf\u03ba  \u03bd\u03b5\u03ba\u03c1\u03ce\u03bd ) dar\u00e1 tambi\u00e9n vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de ese Esp\u00edritu que habita en vosotros\u201d (Rom 8:11) 16.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza y argumentaci\u00f3n sobre la Resurrecci\u00f3n corporal de  Cristo en los Evangelios.<br \/>\nEn el fondo de estas \u201cconfesiones\u201d o peque\u00f1os \u201cs\u00edmbolos\u201d de fe est\u00e1 la raz\u00f3n hist\u00f3rica &#8211; o metahist\u00f3rica &#8211; del hecho de la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo. Pero los evangelios ponen el fundamento de esta creencia en una doble argumentaci\u00f3n, que es en dos tipos de elementos convergentes a lo mismo (de las apariciones ang\u00e9licas se prescinde aqu\u00ed): a) la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d y b) las \u201capariciones\u201d de Cristo resucitado.<br \/>\n\tEn la redacci\u00f3n de estas narraciones se aprecia una evoluci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de precisiones y matizaciones. Responde ello, sobre la base hist\u00f3rica, a preocupaciones apolog\u00e9ticas ante objeciones jud\u00edas o helen\u00edsticas sobre la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo. Pero este an\u00e1lisis se har\u00e1 despu\u00e9s de exponer estos dos argumentos citados.<br \/>\n\ta) La \u201cTumba Vac\u00eda.\u201d &#8211; Todos los evangelistas ponen como \u201cpr\u00f3logo\u201d al descubrimiento de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d la ida de las mujeres al sepulcro. Todo hace pensar en una intervenci\u00f3n sobrenatural en este encontrar entonces apartada la gran piedra rodable (gokl) que cerraba la boca de entrada al sepulcro, y que era en el camino preocupaci\u00f3n para ellas por no poder descorrerla unas mujeres (Mar 16:3), pues \u201cera muy grande\u201d (Mar 16:4). Es a lo que parece llevar el\u201dcursus\u201d de la narraci\u00f3n, con lo que pretende aludir al hecho trascendente de la resurrecci\u00f3n y plastificar esta intervenci\u00f3n sobrenatural de la apertura del sepulcro. En cualquier caso, los ap\u00f3stoles ten\u00edan que comprobar este hecho de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d ante las \u201capariciones\u201d de Cristo resucitado.<br \/>\n\tEste descubrimiento pone en movimiento a las mujeres. El cuerpo de Cristo no est\u00e1 en el sepulcro. Las mujeres son las que comunican esto a los ap\u00f3stoles. Aunque hay matices narrativos, como es l\u00f3gico, el hecho sustancial es \u00e9ste: la \u201ctumba est\u00e1 vac\u00eda,\u201d el cuerpo de Cristo no est\u00e1 all\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\tLas apariciones de \u00e1ngeles en el sepulcro de Cristo y sus \u201cmensajes,\u201d tan reelaborados, tan divergentes, exigen mucha cautela en su valoraci\u00f3n. Las divergencias de n\u00famero, lugar y forma en que aparecen, lo mismo que la redacci\u00f3n teol\u00f3gica de sus \u201cmensajes,\u201d exigen gran cautela en la valoraci\u00f3n hist\u00f3rica de este hecho. Pueden compararse las divergencias de sus \u201cmensajes\u201d entre los tres mismos sin\u00f3pticos, y mucho m\u00e1s a\u00fan de \u00e9stos con Jn. A esto se une que en ellos se ve el estilo propio de cada evangelista. Aparte de la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica posterior de sus \u201cmensajes,\u201d si hubiese habido hist\u00f3rica aparici\u00f3n de \u00e1ngeles, entonces la catequesis, \u00bfno habr\u00eda retenido con mayor fijeza esta escena y su \u201cmensaje\u201d? Tambi\u00e9n cabr\u00eda preguntarse si esta \u201cconstante,\u201d este hecho de poner, en estas escenas, todos los evangelistas \u00e1ngeles, \u00bfno podr\u00e1 suponer alg\u00fan fundamento hist\u00f3rico m\u00e1s sobrio? En todo caso, \u00bfpor qu\u00e9 estas apariciones ang\u00e9licas se hacen s\u00f3lo a las mujeres y no a ning\u00fan ap\u00f3stol, que tambi\u00e9n van al sepulcro, y que ser\u00edan los \u201ctestigos oficiales\u201d de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or? A esto se une que la funci\u00f3n explicativa de estos \u00e1ngeles aqu\u00ed es la funci\u00f3n con la que aparecen en el A.T.<br \/>\n\tPosiblemente el texto primitivo que refleja mejor este estadio hist\u00f3rico de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d sea un pasaje de San Lucas (Mar 24:12), que, aunque cr\u00edticamente es discutido, generalmente se admite 17. En todo caso representa en su forma simple y escueta el hecho primitivo o casi primitivo de la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d A las noticias de las mujeres sobre el hallazgo de la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d seg\u00fan Lc:<\/p>\n<p>\u201cPedro sali\u00f3 y corri\u00f3 hacia el sepulcro,<br \/>\nse reclin\u00f3 y vio solos los lienzos,<br \/>\ny volvi\u00f3 (a casa)<br \/>\nmaravillado de lo sucedido\u201d (Luc 24:12).<\/p>\n<p>Las mujeres no eran consideradas como testigos \u201coficiales,\u201d ni tan siquiera sus noticias fueron acogidas ben\u00e9volamente por los ap\u00f3stoles: \u201cles parecieron delirio y no las creyeron\u201d (Luc 24:11). M\u00e1s bien sus testimonios eran desfavorables. Si este hecho &#8211; el hallazgo de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d &#8211; hubiera sido fingido, sin duda se hubiese puesto en boca de los ap\u00f3stoles (cf. Mar 16:11).<br \/>\n\tLos evangelios dan como testigos expl\u00edcitos de la resurrecci\u00f3n de Cristo, de hallar el sepulcro vac\u00edo, a Pedro, Juan, Mar\u00eda Magdalena, \u201cla otra Mar\u00eda,\u201d que debe de ser \u201cMar\u00eda la de Jos\u00e9\u201d (Mar 15:47), la cual es la madre de Santiago el Menor y de Jos\u00e9 (Mar 15:40; cf. Mat 27:56) y la \u201cmadre de los hijos del Zebedeo\u201d (Mat 27:56; cf. Mar 15:40.41), Santiago el Mayor y Juan, y \u201clas mujeres que le hab\u00edan acompa\u00f1ado desde Galilea\u201d (Luc 23:55ss). A estos testigos de primera hora de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d hay que a\u00f1adir, sin duda, pues a la primera noticia hab\u00edan de controlarlo, todos los ap\u00f3stoles, Jos\u00e9 de Arimatea y Nicodemo. Aj\u00f3se de Arimatea, adem\u00e1s, siendo el due\u00f1o de la tumba, le incumb\u00eda cerciorarse, para evitar implicaciones o presentar judicialmente demandas por la violaci\u00f3n de su tumba. A \u00e9stos habr\u00e1 que a\u00f1adir \u201ctodos sus conocidos. que se hab\u00edan colocado a distancia (en el Calvario) para ver estas cosas\u201d (Luc 23:49): la crucifixi\u00f3n, agon\u00eda y muerte de Cristo, puesto que seguramente tambi\u00e9n asistieron al enterramiento de Cristo. Y una vez conocido el hecho de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d y las \u201capariciones\u201d de Cristo resucitado, por una actitud bien elemental, tuvieron que ver y comprobar esta tumba.<br \/>\n\tSe nota ya en este texto el deseo de acusar que la desaparici\u00f3n del cuerpo del Se\u00f1or no fue debida a un \u201crobo.\u201d Pues en la \u201ctumba vac\u00eda\u201d estaban \u201csolos los lienzos\u201d (Luc 24:12) con los que hab\u00eda sido envuelto o amortajado el cuerpo de Cristo. Uno que hubiese querido robar el cuerpo lo hubiese tomado amortajado como estaba, por razones deprisa y de comodidad y disimulo. Pero \u00bfa qui\u00e9n le hubiese interesado robarlo?<br \/>\n\tEn primer lugar, la violaci\u00f3n de una sepultura era duramente penada. A los ap\u00f3stoles o familiares y amigos no les interesaba hacer esto. Buena sepultura ten\u00eda. \u00bfPara qu\u00e9 ocultarlo o trasladarlo a otra? A nadie le interesaba jugar con un cad\u00e1ver, al que se unir\u00eda su inminente estado de putrefacci\u00f3n. Y un muerto, muerto estaba. Por eso, \u00bfpara qu\u00e9 robarlo los ap\u00f3stoles o amigos? \u00bfPara inventar la resurrecci\u00f3n? Pero ser\u00eda incre\u00edble.<br \/>\n\tEl \u201cfracaso\u201d de la muerte de Cristo y el deshonor adem\u00e1s de la muerte de cruz &#8211; se la consideraba \u201cmaldici\u00f3n\u201d de Dios (Gal 3:13; Deu 21:23) &#8211; tuvo que ser para ellos una cat\u00e1strofe. Aun escritos los evangelios en pleno triunfalismo cristiano, reflejan, no obstante, este terrible \u201cshock,\u201d que se muestra en su apat\u00eda, duda e incredulidad de ellos para esperar la resurrecci\u00f3n de Cristo (Mar 16:14). Los que estaban en su alojamiento aquellos d\u00edas, \u201ccerradas las puertas. por miedo a los jud\u00edos\u201d (Jua 20:19), no pod\u00edan intentar esto. \u00bfRobar un cad\u00e1ver? \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara complicarse la vida ante las autoridades y un pueblo en odio? \u00bfPara decir que hab\u00eda resucitado? Pero nadie lo iba a creer de aquel pueblo. Y \u00bfc\u00f3mo iban ellos a fundar o prolongar una doctrina y una Iglesia basada en la resurrecci\u00f3n de un muerto que ellos hab\u00edan robado y escondido, pues no habr\u00eda resucitado? y por ese capricho absurdo, \u00bfiban ellos a consagrarse a una vida dura de sacrificio, de persecuciones y de muerte? Iban a ser culpables ante Dios y sin otra perspectiva eterna que castigo por haber seducido a las gentes con una doctrina sin consistencia, err\u00f3nea, y que no llevaba a Dios. Gentes sin preparaci\u00f3n, sin recursos sociales y con una falsedad doctrinal, era incre\u00edble que se lanzasen a un apostolado que no ten\u00eda perspectivas ni en la tierra ni en el cielo. Gentes jud\u00edas, los ap\u00f3stoles no pod\u00edan lanzarse a proclamar la doctrina de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, cuando en su impreparaci\u00f3n religiosa y con su formaci\u00f3n ambiental sab\u00edan o esperaban un Mes\u00edas triunfador. Sin la resurrecci\u00f3n de Cristo, la muerte en la cruz hubiese acabado con todas sus ilusiones y esperanzas.<br \/>\n\tDe interesar el robo del cad\u00e1ver de Cristo a alguien ser\u00eda a los jud\u00edos. Pero \u00e9stos, \u00bfsab\u00edan tan siquiera, en aquellos d\u00edas de Cristo en el sepulcro, que \u00e9ste hab\u00eda anunciado su resurrecci\u00f3n, y a los tres d\u00edas? (Este tema de los \u201ctres d\u00edas\u201d se expondr\u00e1 expresamente m\u00e1s abajo, en un apartado.) Lo l\u00f3gico es que los jud\u00edos no supiesen nada ni del anuncio de la resurrecci\u00f3n &#8211; Cristo a los ap\u00f3stoles seguramente se lo anunci\u00f3 en forma \u201cprof\u00e9tica,\u201d que es en forma muy velada &#8211; , ni menos a\u00fan que \u00e9sta estuviese vaticinada espec\u00edficamente al \u201ctercer d\u00eda.\u201d Era algo \u00edntimo y reservado exclusivamente al grupo apost\u00f3lico y acaso a algunos familiares o seguidores. Y si los ap\u00f3stoles al \u201ctercer d\u00eda\u201d ni esperan ni se les ocurre, al punto de ver la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d que Cristo ha resucitado; y las mujeres van al sepulcro al \u201ctercer d\u00eda\u201d suponiendo all\u00ed el cad\u00e1ver, pues van a \u201cembalsamarlo\u201d (Mar 16:1); o no conocen o esperan la resurrecci\u00f3n de Cristo, pues al enterrarlo preparan \u201caromas y mirra\u201d (Luc 23:56), para ir a los \u201ctres d\u00edas\u201d al sepulcro \u201cllevando los aromas que hab\u00edan preparado\u201d (Luc 24:1) para embalsamarlo; y Magdalena, al ver de lejos la tumba abierta, piensa que \u201crobaron\u201d el cuerpo del Se\u00f1or (Jua 20:2), \u00bfser\u00eda cre\u00edble que iban a saberlo ni tomarlo en serio, si lo supiesen, los jud\u00edos? Posteriormente corri\u00f3 el bulo entre y por los jud\u00edos de haber robado el cuerpo los disc\u00edpulos (Mat 28:13.15; cf. Jua 20:2). Pero si los jud\u00edos hubieran querido \u201crobarlo,\u201d supuesta la autorizaci\u00f3n legal, que no se la iban a dar, porque era tomar en consideraci\u00f3n una \u201cfantas\u00eda,\u201d para hacer fracasar aquella \u201cresurrecci\u00f3n,\u201d lo pod\u00edan haber hecho presentando el cad\u00e1ver, y acabar as\u00ed con todas aquellas profec\u00edas y con la fe sobre ellas fundada. Sin embargo, todav\u00eda San Pedro, en su predicaci\u00f3n de Pentecost\u00e9s, podr\u00e1 alegar a los jud\u00edos a los que se dirige que all\u00ed, en Jerusal\u00e9n, est\u00e1 la \u201ctumba vac\u00eda\u201d de Cristo como prueba apolog\u00e9tica de su resurrecci\u00f3n (Hec 2:29-32), contrast\u00e1ndoles, en cambio, que all\u00ed est\u00e1 presente, con su cuerpo dentro, y que es de todos conocida, la tumba de David.<br \/>\n\tEl hecho de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d de Cristo es un hecho hist\u00f3rico, registrado como tal en los evangelios, y que la Iglesia primitiva de Jerusal\u00e9n conoci\u00f3, tutel\u00f3 y constantemente visit\u00f3.<br \/>\n\tCuando los evangelios tienen en cuenta las objeciones jud\u00edas contra la resurrecci\u00f3n de Cristo que, ante el desarrollo del cristianismo, aqu\u00e9llos hicieron correr (Mat 28:15), los evangelios las recogen y rebaten (Mat 27:64ss; Jua 20:15b). Pero el destacar determinados elementos apolog\u00e9ticamente no es falsificar la narraci\u00f3n, sino poner de relieve datos hist\u00f3ricos que se utilizan en una fase apolog\u00e9tica. Tales son:<br \/>\n\tLa tumba es propiedad de Jos\u00e9 de Arimatea, personaje hist\u00f3rico, pues se da su nombre y su origen, por lo que era perfectamente controlable. \u201cSi los cristianos hubiesen fingidopostfactum un enterramiento por manos amigas, lo habr\u00edan atribuido a Pedro, o a Santiago, o a cualquier otro personaje del Evangelio. Este personaje es un dato hist\u00f3rico precioso, que se impuso a todos los evangelistas y que por s\u00ed mismo garantiza el enterramiento de Jes\u00fas.\u201d 18 Era adem\u00e1s disc\u00edpulo de Cristo y personaje muy influyente (Mc). Como otro testigo se cita a Nicodemo, ya de antes conocido.<br \/>\n\tDel sepulcro se dan datos concretos, precisos:<\/p>\n<p>estaba excavado en la roca (Mc, Lc, Mt);<br \/>\nera nuevo (Mt);<br \/>\nnadie hab\u00eda sido a\u00fan colocado en \u00e9l (Lc, Jn);<br \/>\nlo cerraron con una gran piedra circular (golel; Mt, Me);<br \/>\nel sepulcro estaba en un huerto (Jn);<br \/>\nel sepulcro estaba cerca del Calvario (Jn).<\/p>\n<p>El hecho fundamental de la desaparici\u00f3n de Cristo del sepulcro, y no por mano de hombres, es un hecho hist\u00f3rico documentado. Y es adem\u00e1s una condici\u00f3n y contraprueba de la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo. Si su cuerpo hubiese estado en el sepulcro, ni habr\u00eda habido resurrecci\u00f3n corporal, ni los ap\u00f3stoles y primeros cristianos jerosolimitanos hubiesen aceptado la resurrecci\u00f3n de Cristo, ni hubiesen tenido fe en su doctrina ni en su Iglesia. El cristianismo hubiese sido un hecho incipiente que habr\u00eda terminado con el \u201cfracaso\u201d de la cruz. El sepulcro de Cristo hubiese sido la tumba definitiva de Cristo y del cristianismo.<br \/>\n\tValor redaccional de los evangelios sobre la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d &#8211; Otra cosa es el valor redaccional que tienen los relatos evang\u00e9licos de la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d unidos a los pasajes de la resurrecci\u00f3n.<br \/>\n\t\u201c\u00bfQuieren repetir lo que sucedi\u00f3 el primer d\u00eda de la semana? Una objeci\u00f3n es (en Mar 16:1) que el comienzo es bastante improbable. Embalsamar un muerto al tercer d\u00eda (en que se supon\u00eda en aquel ambiente que comenzaba la descomposici\u00f3n) no es ninguna cosa normal (aparte que en los otros evangelios tampoco encontramos expl\u00edcitamente esto). Los v.3-4 (de Mc) son repetidos tambi\u00e9n de una forma que no favorece directamente la opini\u00f3n de que las cosas concuerden. Finalmente, tambi\u00e9n la presencia, en el sepulcro, del joven con vestiduras blancas (\u00e1ngel o no) es dif\u00edcil de entender en el cuadro de una narraci\u00f3n acerca de lo que aconteci\u00f3. \u00bfEs, por tanto, el relato una especie de leyenda apolog\u00e9tica que quiere acentuar que el sepulcro de Jes\u00fas est\u00e1 vac\u00edo? Eso parece m\u00e1s improbable todav\u00eda, puesto que entonces lo normal hubiera sido decir que se estaba convencido de la ausencia del cuerpo de Jes\u00fas.\u201d 19 Luego se expondr\u00e1 esta hip\u00f3tesis.<br \/>\n\t\u00bfProceden, directamente, estos relatos de una tradici\u00f3n hist\u00f3rica, que se recopila en los relatos evang\u00e9licos? \u00bfSon relatos retocados, explicitados con elementos teol\u00f3gicos, v.gr., los \u00e1ngeles y sus \u201cmensajes,\u201d y con r\u00e9plicas a \u201cobjeciones\u201d jud\u00edas posteriores, pero que proceden, directamente, del kerygma y catequesis primitivos? \u00bfPueden ser relatos acoplados a pr\u00e1cticas lit\u00fargicas? (Schille) 20. En esta hip\u00f3tesis de Schilk, los textos evang\u00e9licos reflejar\u00edan, inmediatamente, una celebraci\u00f3n lit\u00fargica anual de la Pascua en Jerusal\u00e9n, destacando y yuxtaponiendo artificiosa, literariamente, tres grandes momentos: 1) anamnesis, recuerdo y conmemoraci\u00f3n de la \u00faltima Cena de Jes\u00fas, ligada a \u00e1gapes fraternales; 2) liturgia del Viernes Santo a las horas de la plegaria jud\u00eda; 3) liturgia de la ma\u00f1ana de Pascua con una visita a la tumba de Jes\u00fas. Sin embargo, parece muy improbable que la estructura de los relatos evang\u00e9licos procedan inmediatamente de esta liturgia con momentos tan distintos. Delorme la ha criticado seriamente 21.<br \/>\n\tDelorme y Van lersel, en cambio, proponen otra hip\u00f3tesis sobre la procedencia inmediata de los relatos evang\u00e9licos de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d y de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Parten del hecho, bien probado por J. Jerem\u00edas, de que en aquel tiempo, y aun en \u00e9pocas pr\u00f3ximamente anteriores, se peregrinaba mucho a los sepulcros de ios santos personajes de Israel, por su poder de intercesi\u00f3n y acaso de taumaturgia 22. Consta que se les levantaban monumentos (Mat 23:29). Con este uso y ambiente es muy probable que los cristianos jud\u00edos peregrinasen al sepulcro de Cristo en Jerusal\u00e9n. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles y San Pablo atestiguan que jud\u00edos cristianos de la di\u00e1spora peregrinaban a Jerusal\u00e9n. Y es incre\u00edble que se desentendiesen de visitar la \u201ctumba\u201d de Cristo, casi centro de la fe. Es el mismo fen\u00f3meno y motivo que lleva hoy a los peregrinos cristianos a Jerusal\u00e9n y Tierra Santa: visitar los \u201cSantos Lugares.\u201d Indudablemente all\u00ed &#8211; como hoy se hace en algunos de estos santos lugares &#8211; se recordaban estos mismos hechos, con la lectura de los pasajes evang\u00e9licos correspondientes. Por eso, para estos autores, los relatos evang\u00e9licos proceder\u00edan directamente de las explicaciones y acaso dramatizaciones que se hiciesen all\u00ed de estos hechos en presencia de los peregrinos. Hasta se quiere ver un \u00edndice de ello en la frase ?\u03b4\u03b5  \u03b4  \u03c4\u03cc\u03c0\u03bf\u03c2  \u03bf\u03c0\u03bf\u03cd  \u0399\u03b8\u03b7\u03c7\u03b1\u03bd  \u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd . El peregrino no busca pruebas. No quiere m\u00e1s que la \u201cproclamaci\u00f3n\u201d de la ense\u00f1anza. \u201cEstas palabras (referidas) se parecen mucho a una expresi\u00f3n existente en la literatura cristiana (\u201citinerarios\u201d primitivos, v.gr., Peregrino de Burdeos, Eteria, etc.) de peregrinaci\u00f3n.\u201d 23<br \/>\nA esto hay que a\u00f1adir que la creencia jud\u00eda en la resurrecci\u00f3n corporal de los muertos, por lo menos de los \u201cjustos\u201d -Juicio universal &#8211; , era al final de los tiempos seg\u00fan la creencia popular y ordinaria. Pero una resurrecci\u00f3n anticipada y definitiva de un individuo no estaba establecida ni ser\u00eda, salvo argumentos incontrovertibles, verdaderamente admitida. De ah\u00ed la actitud de los ap\u00f3stoles en un principio. La \u201ctumba vac\u00eda\u201d tuvo que hacerles un impacto verdaderamente serio.<br \/>\n\tSea cual fuere la procedencia inmediata del hecho de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d en los relatos evang\u00e9licos &#8211; las hip\u00f3tesis citadas anteriormente no pasan de ser hip\u00f3tesis &#8211; , lo mismo que la estructuraci\u00f3n o adornos que aparezcan en ellos, queda siempre, en cualquier hip\u00f3tesis, el hecho hist\u00f3rico \u03b3  fundamental: la tumba donde Cristo fue sepultado, bien conocida por los ap\u00f3stoles, amigos y familiares de Cristo, apareci\u00f3 \u201cvac\u00eda\u201d sin intervenci\u00f3n de manos humanas. Fue un hecho hist\u00f3ricamente contrastable, y que llev\u00f3 a los ap\u00f3stoles y dem\u00e1s contempor\u00e1neos a la fe en la resurrecci\u00f3n de Jesucristo.<br \/>\n\tb) Las apariciones de Cristo resucitado. &#8211; El segundo elemento evang\u00e9lico argumentativo, o subyacentemente argumentativo, sobre la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo son sus \u201capariciones.\u201d Como en el relato de la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d tambi\u00e9n estos relatos tienen una larga evoluci\u00f3n en orden a ir destacando la verdad de las mismas frente a diversas objeciones judeo-helenistas que se les iban haciendo. Pero estos matices, de suyo, no son ficci\u00f3n &#8211; antes se dijo &#8211; , sino matizaciones oportunas de la historia, consideradas en una etapa apolog\u00e9tica. E igual que en el tema anterior, queda abierta la discusi\u00f3n sobre el origen de la procedencia inmediata de estos relatos. Y tienen, o pueden tener, como ellos, una valoraci\u00f3n an\u00e1loga.<br \/>\n\tLos evangelios y otros escritos neotestamentarios registran las siguientes \u201capariciones\u201d de Cristo resucitado:<br \/>\n\t1) A un grupo de mujeres, entre las que est\u00e1n Mar\u00eda Magdalena, \u201cla otra Mar\u00eda\u201d (Mat 28:1), que por Mc se sabe que son: Magdalena, Mar\u00eda de Santiago y Salom\u00e9 (Mar 16:1; cf. Jua 20:1). Sobre esta aparici\u00f3n y su probable identificaci\u00f3n con la \u00fanica a Magdalena. Cf. Comentario a Juan (cf. Mat 28:9.10; Mar 16:9-11; Jua 20:11-18).<br \/>\n\t2) a dos que iban aquel mismo d\u00eda a Ema\u00fas (Luc 24:13-35; Mc 12.13);<br \/>\n\t3) a Pedro (Luc 24:34; cf. 1Co 15:5);<br \/>\n\t4) a diez ap\u00f3stoles juntos (Mar 16:14; Luc 24:36-43.44-53;  Jua 20:19-23; 1Co 15:5);<br \/>\n\t5) a los Once juntos (escena de Tom\u00e1s; Jua 20:24-29; 1Co 15:7);<br \/>\n\t6) aparici\u00f3n junto al lago a Pedro, Tom\u00e1s el D\u00eddimo, Natanael, los hijos del Zebedeo (Juan y Santiago el Mayor) y a \u201cotros dos de sus disc\u00edpulos\u201d (Jua 21:1-23);<br \/>\n\t7) en un monte de Galilea a los \u201conce disc\u00edpulos\u201d (Mat 28:16-20; cf. Mar 16:15-19);<br \/>\n\t8) a Santiago el Menor (1Co 15:7a);<br \/>\n\t9) a \u201cm\u00e1s de 500 hermanos juntos, de los cuales muchos viven a\u00fan y otros han muerto\u201d (1Co 15:6);<br \/>\n\t10) muy posteriormente a San Pablo (1Co 15:8; cf. Hec 9:4.5; Hec 22:7.8; Hec 26:13-15);<br \/>\n\t11) en los Hechos de los Ap\u00f3stoles se lee que se apareci\u00f3 \u201cvivo (resucitado), con muchas pruebas indubitables (a los ap\u00f3stoles), apareci\u00e9ndose por (espacio) de cuarenta d\u00edas y habi\u00e9ndoles del reino de Dios\u201d (Hec 1:3). Seguramente aqu\u00ed el t\u00e9rmino \u201ccuarenta d\u00edas\u201d es una forma vaga de expresi\u00f3n. San Pablo, hablando en Antioqu\u00eda de Pisidia, dice en su discurso &#8211; y el autor de los Actos es el mismo Lucas &#8211; : \u201cJes\u00fas se apareci\u00f3 muchos d\u00edas a los que hab\u00edan subido con El de Galilea a Jerusal\u00e9n\u201d (Hec 13:31).<\/p>\n<p>Cuando Pablo escribe su primera carta a los Corintios, en la que habla de las apariciones de Cristo resucitado, lo hace sobre el a\u00f1o 55-56, es decir, unos veinte a\u00f1os despu\u00e9s de estos hechos, cuando a\u00fan viven la mayor parte de los testigos citados. Por otra parte, hac\u00eda falta esta manifestaci\u00f3n para que ellos supiesen y se cerciorasen de lo que hab\u00eda sucedido con el cuerpo de Cristo, ya que estaba la \u201ctumba vac\u00eda.\u201d Y que fue encontrada as\u00ed \u201cal tercer d\u00eda.\u201d Suponer un invento de ellos era incre\u00edble, dado su honor como personas piadosas y rectas (as\u00ed los muestran los evangelios), y, sobre todo, que no iban a inventar &#8211; antes se dijo a prop\u00f3sito de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d &#8211; una cosa que era absurda e inmoral para ellos, personas rectas, y que les iba a complicar la vida con persecuciones y muertes, y sin m\u00e1s premio que el castigo de Dios por falsarios. Y todo esto valorado igualmente ante el \u201cfracaso,\u201d considerado humanamente, de la muerte ignominiosa de Cristo en el Calvario.<br \/>\n\tCabr\u00eda, sin embargo, preguntarse si estas \u201capariciones\u201d no pudieron ser efecto de una autosugesti\u00f3n personal o colectiva.<\/p>\n<p>c) Las \u201cApariciones\u201d de Cristo Resucitado, \u00bfNo Pudieron ser Efecto de Sugesti\u00f3n? &#8211; No hay base para esto. Recientemente Lohfink ha vuelto a estudiar este tema. Dice \u201cque tales fen\u00f3menos (las apariciones de Cristo resucitado) existieron est\u00e1 pr\u00e1cticamente fuera de duda. La cuesti\u00f3n se reduce a c\u00f3mo se deben interpretar. \u00bfNo se tratar\u00e1 de una simple proyecci\u00f3n del subconsciente? Los ap\u00f3stoles apenas pod\u00edan creer (seg\u00fan la cr\u00edtica racionalista) que el asunto de Jes\u00fas estuviera terminado, y entonces surgi\u00f3 de su esp\u00edritu una imagen de su Maestro, que no estaba muerto, sino que segu\u00eda con vida. El deseo ser\u00eda el padre de las apariciones. Dicho de otra manera, \u00bfpuede ser excluida la hip\u00f3tesis de una visi\u00f3n puramente subjetiva? Lohfink rechaza esta hip\u00f3tesis de sugesti\u00f3n. Su argumentaci\u00f3n es clara. Las \u201capariciones,\u201d estas apariciones de Cristo resucitado, se dan a lo \u201clargo de un tiempo,\u201d lo que habla en contra de una visi\u00f3n meramente subjetiva. No fueron apariciones en un solo d\u00eda, en el que el estado de \u00e1nimo de los disc\u00edpulos fuese especial, sino que las apariciones se sucedieron a lo \u201clargo de un espacio de tiempo.\u201d<br \/>\n\tA esto se une la \u201cdiversidad de las personas\u201d que ven al Resucitado. Es pr\u00e1ctica y moralmente imposible considerar como visiones subjetivas, por coacci\u00f3n o sugesti\u00f3n previa, las apariciones a Pedro, Santiago (el Menor) y Pablo. Son personas con diferentes intereses, diferentes metas, diferente origen y diferente posici\u00f3n personal ante la realidad de Jes\u00fas.\u201d<br \/>\n\tA esto se une la aparici\u00f3n a grupos y apariciones que se hacen de forma inesperada. En estos casos, el est\u00edmulo previamente conocido &#8211; el tipo de \u201cpandemias\u201d &#8211; es desconocido e inesperado, y no puede colectivamente producirse. Tales son las apariciones a los ap\u00f3stoles, a s\u00f3lo un grupo de ellos junto al lago, a \u201c500 hermanos juntos,\u201d a los de Ema\u00fas.<br \/>\n\tLa aparici\u00f3n a Pablo, perseguidor de la Iglesia y de Cristo, sin importarle nada el asunto de Cristo (die Sache Christi), no puede explicarse tampoco por sugesti\u00f3n.<br \/>\n\tSe ve en los evangelios que hab\u00eda ciertas \u201ctensiones\u201d de los \u201cparientes\u201d del Se\u00f1or contra El (Mar 3:21; Jua 7:5). De ellos era Santiago el Menor. No pertenece al \u201cc\u00edrculo\u201d de los ap\u00f3stoles; s\u00f3lo es un \u201cfamiliar\u201d del Se\u00f1or. Sin embargo, poco despu\u00e9s de la Pascua, Santiago desempe\u00f1a repentinamente un papel director en la comunidad de Jerusal\u00e9n. \u00bfC\u00f3mo es posible esto? La explicaci\u00f3n la da 1Co 15:7. Santiago tuvo una aparici\u00f3n personal del Resucitado que, por decir as\u00ed, lo legitimaba.<br \/>\n\tSi se supone que \u201cen el alma de los disc\u00edpulos surge la fe (en Cristo resucitado), y esta fe provoca las visiones (entonces, en esta suposici\u00f3n), sucede todo lo contrario de lo que testifica el N.T.: \u201csolamente las apariciones logran hacer surgir la fe.\u201d \u201cYo no entiendo &#8211; escribe Lohfink &#8211; c\u00f3mo un historiador cient\u00edfico puede llegar a interpretar una fuente tan clara en un sentido tan completamente contrario.\u201d<br \/>\n\tAdem\u00e1s, esto no pod\u00eda ser supuesto por los ap\u00f3stoles, ya que la creencia ortodoxa de Israel era que la resurrecci\u00f3n corporal ser\u00eda simult\u00e1neamente colectiva y solamente al fin de los tiempos. No pod\u00edan creer ni esperar, y es lo que pr\u00e1cticamente reflejan los evangelios, una resurrecci\u00f3n corporal definitiva que fuese individual \/ anticipada.<br \/>\n\tPor eso, \u201cquien quiera explicar positivamente c\u00f3mo hombres tan distintos llegaron a una visi\u00f3n subjetiva, tendr\u00e1 que recurrir a complicados montajes psicol\u00f3gicos completamente artificiales. Y es asombroso ver c\u00f3mo en este punto incluso investigadores sensatos se llenan de fantas\u00eda.\u201d 24<br \/>\n\tNo se estudian aqu\u00ed formas filol\u00f3gicas con que se relatan las apariciones, porque, aunque pudieran tener su valor, quedan sometidas a apreciaciones muy discutibles.<br \/>\n\tSin embargo, resumiendo toda esta valoraci\u00f3n antisubjetiva, escribe Lohfink: \u201cSi la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha de ser verdaderamente conocida, solamente puede ocurrir en la fe. No hay otro acceso al Resucitado.<br \/>\n\tSupongamos por un momento que los ap\u00f3stoles estuviesen a nuestra disposici\u00f3n y pudi\u00e9semos vigilarlos, analizarlos y examinarlos con todos los medios de la ciencia antes, durante y despu\u00e9s de las apariciones; que consigui\u00e9semos dict\u00e1menes m\u00e9dicos y psiqui\u00e1tricos que pudiesen fundamentar un juicio hist\u00f3rico. Al final de la experiencia deber\u00edamos creer o no creer en el testimonio del ap\u00f3stol que nos dice que ha visto al Se\u00f1or resucitado. El riesgo propio y la confianza sin reserva en la palabra del testigo no podr\u00edan tampoco evitarse. Una documentaci\u00f3n m\u00e9dico-psiqui\u00e1trica ideal no nos evitar\u00eda el riesgo de creer o no creer en el sencillo testimonio, v.gr., que nos da San Pablo en 1Co 9:1 : &#8216;Yo he visto al Se\u00f1or&#8217;.<br \/>\n\tCon el m\u00e9todo exacto de la ciencia s\u00f3lo podemos alcanzar un sector muy reducido de nuestra vida humana: \u00bfcu\u00e1ndo ha sido medible la confianza? \u00bfcu\u00e1ndo ha sido demostrable el amor? Quien exige que se le demuestre la resurrecci\u00f3n (pues tambi\u00e9n \u00e9l \u201cquer\u00eda creer\u201d) comete el mismo tr\u00e1gico error.<br \/>\n\tTambi\u00e9n tenemos que evitar caer en el extremo contrario, en un escepticismo hist\u00f3rico o en un desinter\u00e9s hist\u00f3rico total como el propugnado por Bultmann.<br \/>\n\tLos hechos quedan siempre abiertos a la resurrecci\u00f3n y exigen una ulterior explicaci\u00f3n, que el historiador, como tal, no nos puede dar. La verdadera explicaci\u00f3n de los hechos posteriores a la muerte de Jes\u00fas s\u00f3lo la encuentra aquel que acoge el evangelio de la resurrecci\u00f3n en la fe. Quien acepta este riesgo sabe y confiesa que verdaderamente Cristo ha resucitado.\u201d 24<br \/>\n\tLa historia presenta dos hechos absolutamente ciertos: la \u201ctumba vac\u00eda\u201d y las \u201capariciones\u201d de Cristo, que anuncian su resurrecci\u00f3n. Estos hechos exigen una l\u00f3gica conclusi\u00f3n: Cristo ha resucitado. Y esta adhesi\u00f3n, este \u201criesgo\u201d anejo a todo lo que exige un acto de creencia racional, es lo que da la fe.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n progresiva de los relatos evang\u00e9licos de la resurrecci\u00f3n de Cristo.<br \/>\n\tEn la redacci\u00f3n de los relatos evang\u00e9licos de la resurrecci\u00f3n de Cristo se ve un manifiesto progreso evolutivo, de tipo apolog\u00e9tico unas veces, y otras por exigencias diversas. Su enfoque apolog\u00e9tico es debido a la actitud de combatir o hacer ver la falsedad de objeciones \u00fc bulos que jud\u00edos o griegos corrieron cuando el cristianismo ya comienza a desenvolverse. El k\u00e9rygma, primero, y los evangelios, despu\u00e9s, tienen en cuenta estas objeciones y las combaten haciendo ver su inconsistencia. Sin embargo, estos aspectos o matices no restan de suyo &#8211; salvo que se vea en ellos una plastificaci\u00f3n improbable, artificiosa y buscada &#8211; historicidad a estos elementos o matices que se destacan. Benoit, hablando precisamente de la realidad hist\u00f3rica de la manducaci\u00f3n que hace Cristo resucitado delante de los ap\u00f3stoles, dice: \u201cEsta preocupaci\u00f3n apolog\u00e9tica no disminuye el valor de los hechos; por el contrario, la supone; si no, ellos no probar\u00edan. Las pruebas materiales de la resurrecci\u00f3n de Cristo son (a este prop\u00f3sito): la entrada milagrosa en el local, las heridas del cuerpo, y, en Lc solo, la manducaci\u00f3n.\u201d 25<br \/>\n\tEsta redacci\u00f3n de \u201cevoluci\u00f3n progresiva\u201d en los relatos evang\u00e9licos obedece unas veces a objeciones o bulos concretos que corr\u00edan entonces, y otras veces esta \u201celaboraci\u00f3n progresiva\u201d obedece a motivos redaccionales, sea por \u201cexigencia de composici\u00f3n,\u201d sea por \u201cpreocupaciones teol\u00f3gicas\u201d (Lohfink); aspectos \u00e9stos que afectan, en realidad, a toda la composici\u00f3n de los evangelios.<br \/>\n\tPreocupaciones apolog\u00e9ticas. &#8211; Estas objeciones o bulos que se ven combatidos en los evangelios son tres:<br \/>\n\t1) El estar la \u201ctumba vac\u00eda\u201d ser\u00eda efecto de un robo. El cuerpo del Se\u00f1or habr\u00eda sido robado por los mismos \u201cdisc\u00edpulos.\u201d Este bulo es hist\u00f3rico; \u201cesta versi\u00f3n se ha propagado entre los jud\u00edos hasta el d\u00eda de hoy\u201d (Mat 28:11-15). San Justino (t c.165), en su Di\u00e1logo con el jud\u00edo Trif\u00f3n, asegura que este bulo corri\u00f3 por la misma di\u00e1spora, divulgado por hombres enviados ex profeso para esto 26.<br \/>\n\tEn otro sentido &#8211; y que acaso fuese eco redaccional de esto mismo &#8211; es la suposici\u00f3n de Magdalena cuando va al sepulcro y ve corrida la piedra de cierre (Jua 20:2).<br \/>\n\tMt responder\u00eda a esto con lo de la \u201cguardia en el sepulcro\u201d (Mat 27:62-66), y sobre cuya historicidad se trata en el Comentario, en el lugar correspondiente de Mt.<br \/>\n\tA esta misma objeci\u00f3n y preocupaci\u00f3n llevan los pasajes evang\u00e9licos que destacan que el sepulcro en el cual fue depositado el cuerpo de Cristo era:<\/p>\n<p>\u201cnuevo\u201d (Mt, Mc, Lc); \u201cexcavado en la roca\u201d;<br \/>\npor tanto, sin posibles aperturas fuera de la boca de entrada;<br \/>\ny se lo cerr\u00f3 y \u201csell\u00f3,\u201d<br \/>\n\u201chaciendo correr una gran piedra sobre la puerta del sepulcro\u201d (Mt, Mc).<\/p>\n<p>Lc (Mat 24:12) y Jn (Mat 20:6.7) responden a\u00fan m\u00e1s directamente a esto, al destacar, en la visita que Pedro y Juan hacen al sepulcro, que s\u00f3lo estaban all\u00ed<\/p>\n<p>\u201clos lienzos con que fue amortajado el cuerpo de Cristo\u201d (Lc); o \u201clos lienzos en el suelo, y el sudario que hab\u00eda estado sobre su cabeza, no estaba con los lienzos, sino aparte, plegado en otro sitio\u201d (Jn).<\/p>\n<p>Un ladr\u00f3n no hubiese despojado el cad\u00e1ver de su mortaja. Benoit comenta: \u201cLadrones o ap\u00f3stoles, hubiesen tomado el cuerpo r\u00e1pidamente, y los lienzos habr\u00edan quedado tal cual estaban, como cuando las momias de Egipto han sido robadas de sus grutas. Todo es ordenado como si Dios o sus \u00e1ngeles hubiesen querido tomar al Se\u00f1or sin cambiar nada.\u201d 27 Y Lagrange, afirmando lo mismo, matiza a\u00fan: \u201cEn cuanto a la distinci\u00f3n del sudario y de las fajas, prueba con qu\u00e9 cuidado Pedro examina todo y la precisi\u00f3n del testimonio de Juan.\u201d 28<br \/>\n\t2) Otra forma de este bulo debi\u00f3 de estar relacionada con el \u201chortelano\u201d del jard\u00edn en el que estaba el sepulcro de Cristo. Se debi\u00f3 de correr, sin preocuparse gran cosa de lo inveros\u00edmil, que el encargado de cuidar de aquel \u201chuerto\u201d habr\u00eda trasladado el cuerpo de Cristo para evitar que viniesen, y estropeasen el huerto, visitas o \u201cperegrinaciones.\u201d Esto, naturalmente, no pudo ser a los \u201ctres d\u00edas.\u201d Responder\u00eda a una \u00e9poca m\u00e1s tard\u00eda de elaboraci\u00f3n: de la objeci\u00f3n y de la respuesta. A esto obedecer\u00eda, matiz\u00e1ndose, la respuesta de Magdalena a Cristo en forma de \u201chortelano\u201d: \u201cSe\u00f1or, si t\u00fa te lo has llevado (el cuerpo de Cristo), dime d\u00f3nde lo has puesto, y yo lo tomar\u00e9\u201d (Jua 20:15). La aparici\u00f3n de Cristo all\u00ed se hab\u00eda deformado en la forma dicha. Y Jn matiz\u00f3 bien en su evangelio el sentido y los personajes de aquella escena hist\u00f3rica.<br \/>\n\tLa inverosimilitud del bulo era evidente. Un hortelano no puede por s\u00ed hacer cosa semejante; necesitaba el permiso de su due\u00f1o, Jos\u00e9 de Arimatea, que ofrece su sepulcro en honor al cuerpo del Se\u00f1or y que no iba a d\u00e1rselo. Adem\u00e1s, las leyes castigaban duramente la violaci\u00f3n de sepulcros. Y nadie iba a tomar un cuerpo &#8211; en esa hip\u00f3tesis &#8211; que ya estar\u00eda en descomposici\u00f3n.<br \/>\n\t3) La tercera objeci\u00f3n era que Cristo no apareci\u00f3 con su cuerpo real, sino que sus apariciones eran fantasmales. Debi\u00f3 de ser objeci\u00f3n nacida en medios helenistas. Y a ello apunta Lc (Jua 24:36-43) &#8211; al aparec\u00e9rseles Cristo resucitado \u201cpensaban que ve\u00edan un esp\u00edritu\u201d (v.37) &#8211; , haciendo ver que Cristo resucitado se aparece a los ap\u00f3stoles y \u201ccome\u201d con ellos, y les manda que lo reconozcan, que lo identifiquen: \u201cVed mis manos y mis pies. Soy yo mismo. Un esp\u00edritu no tiene carne y huesos como veis que Yo tengo\u201d (v.39). Esto responde a que ellos \u201ccre\u00edan ver un esp\u00edritu\u201d (v.37), pues se apareci\u00f3 de s\u00fabito en medio de ellos, sin abrir las puertas (cf. Jua 20:19). Lc se complace en referir esto con un climax de realismo. As\u00ed dice: \u201cComo siguiesen incr\u00e9dulos\u201d (v.41), les pide de \u201ccomer,\u201d y d\u00e1ndole ellos un \u201ctrozo de pez asado,\u201d lo \u201ctom\u00f3 y comi\u00f3 delante de ellos\u201d (v.41.42).<br \/>\n\tEs lo mismo que supone Mc cuando dice que \u201cse apareci\u00f3 a los Once cuando estaban a la mesa\u201d (Mar 16:14).<br \/>\n\tY Jn (20.19-23) relata esta misma escena de reconocimiento cuando destaca que Cristo se apareci\u00f3 en medio de ellos \u201cestando las puertas cerradas por miedo a los jud\u00edos,\u201d y all\u00ed mismo les \u201cmostr\u00f3 las manos y el costado\u201d (v.20), para que identificasen su resurrecci\u00f3n corporal. Escena que se complementar\u00e1 con la sucedida en el mismo lugar a los ocho d\u00edas con la presencia del entonces ausente e incr\u00e9dulo Tom\u00e1s. Este, al saber la aparici\u00f3n del Se\u00f1or a sus compa\u00f1eros, no lo crey\u00f3, y exigi\u00f3 para creer \u201cmeter su dedo en la llaga de los clavos y (su) mano en el costado\u201d del Se\u00f1or (v.25). Nuevamente se repite la aparici\u00f3n del Se\u00f1or estando tambi\u00e9n las \u201cpuertas cerradas\u201d (v.26), e invita a Tom\u00e1s a cumplir su exigencia para ver y creer.<br \/>\n\tNaturalmente &#8211; ya se indic\u00f3 &#8211; , el destacar e insistir en estos detalles en nada va contra la historicidad de los mismos, como Benoit resaltaba, pues entonces nada probar\u00edan apolog\u00e9ticamente. No ser\u00edan m\u00e1s que un exponente \u201cpl\u00e1stico\u201d de la fe, por otra parte bien controlada e indubitable, de los mismos testigos y de la fe cierta de la Iglesia.<br \/>\n\tOtras formas de elaboraci\u00f3n progresiva\u201d de los relatos evang\u00e9licos de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or son:<br \/>\n\t1) Por exigencias de composici\u00f3n. &#8211; As\u00ed, v.gr., Lc, en Hechos de los Ap\u00f3stoles, pone que Cristo se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles por espacio de cuarenta d\u00edas (Hec 1:3), f\u00f3rmula, por otra parte, convencional, pues el mismo Lc, en el discurso de San Pablo a los jud\u00edos en Antioqu\u00eda de Pisidia, dice que \u201cJes\u00fas se apareci\u00f3 muchos d\u00edas a los que hab\u00edan subido con El de Galilea a Jerusal\u00e9n\u201d (Hec 13:31). Pero en el evangelio narra este per\u00edodo de las apariciones de Cristo resucitado de tal manera, que podr\u00eda creerse que la \u00faltima aparici\u00f3n de Cristo resucitado tuvo lugar el \u00faltimo d\u00eda de Pascua.<br \/>\n\t2) Por preocupaciones teol\u00f3gicas. &#8211; En Mat 28:19ss, Cristo da a los ap\u00f3stoles una misi\u00f3n eclesial universal. Pero esto supone una elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica posterior sobre los mismos datos de Cristo, ya que la Iglesia tom\u00f3 conciencia clara y eficaz de la universalidad de su misi\u00f3n muy lentamente (Hec 1:8). Igualmente aparece esta evoluci\u00f3n teol\u00f3gica en la f\u00f3rmula del bautismo, ya que posiblemente se bautizaba en un principio en el nombre de Jes\u00fas (1Co 1:13; cf. Act v.38, etc.), y luego se incorpor\u00f3, acaso por influjo lit\u00fargico, la f\u00f3rmula trinitaria 29. Por eso, \u201cla grandiosa despedida narrada por Mateo es la explicaci\u00f3n teol\u00f3gica de un desarrollo posterior.\u201d 30<br \/>\n\tA esto hay que a\u00f1adir, aunque aqu\u00ed no se examina, la diversa redacci\u00f3n, con intento, preocupaciones y finalidad teol\u00f3gicas, del \u201cmensaje\u201d de los \u00e1ngeles en las apariciones a las mujeres que van al sepulcro (Mat 28:5-8; Mar 16:5-8; Luc 24:4-8; Jua 20:11-13.14-17)31.<\/p>\n<p>Diversas consideraciones conceptual-redaccionales sobre el cuerpo resucitado de Cristo.<br \/>\n\tEs objeci\u00f3n criticista contra la verdad de la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo la divergencia (?) con que se describe el cuerpo resucitado de Cristo.<br \/>\n\tSi es resurrecci\u00f3n &#8211; se dice &#8211; , ha de tener el mismo cuerpo material. Pero \u00bfc\u00f3mo es posible que sea id\u00e9ntico este cuerpo de Cristo cuando este cuerpo material de Cristo resucitado se lo describe en ocasiones como un cuerpo espiritualizado.<br \/>\n\tConforme a los diversos textos evang\u00e9licos, Cristo resucitado, por una parte, tiene cuerpo material:muestra su cuerpo, \u201csus manos y sus pies\u201d (Luc 24:39); manda que pongan sus manos en su cuerpo resucitado (Luc 24:3a); resucitado, dice a sus ap\u00f3stoles que un \u201cesp\u00edritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo\u201d (Luc 24:39); muestra a sus ap\u00f3stoles \u201clas manos y el costado,\u201d es decir, las huellas que dejaron en \u00e9l la crucifixi\u00f3n y la lanzada (Jua 20:20); se \u201csienta a la mesa,\u201d sin duda para comer con sus ap\u00f3stoles (Mar 16:14); con ellos \u201ccome\u201d un \u201ctrozo de pez asado\u201d (Jua 20:42-43); Tom\u00e1s exige para creer \u201cver las se\u00f1ales de los clavos\u201d en sus pies y manos, y \u201cmeter\u201d su mano en su \u201ccostado,\u201d abierto por la lanza (Jua 20:25). Y ocho d\u00edas despu\u00e9s, Cristo se aparece de nuevo a los mismos e invita a Tom\u00e1s a que cumpla su exigencia (Jua 20:26ss); en el lago prepara para sus disc\u00edpulos alimentos materiales, y, \u201ctomando\u201d Cristo el pan y un pez por El preparados, \u201cse lo dio\u201d a comer a sus disc\u00edpulos (Jua 21:9ss).<\/p>\n<p>Por otra parte, se describe a Cristo resucitado con un cuerpo espiritual:<\/p>\n<p>se aparece a las mujeres y s\u00fabitamente desaparece (Mat 28:9.10; Mar 16:9-11; Jua 20:11-18); se \u201caparece\u201d s\u00fabita o cuasi s\u00fabitamente a los disc\u00edpulos que iban a Ema\u00fas, y \u00e9stos no lo conocieron (Luc 24:15ss), pues se \u201capareci\u00f3 en otra forma\u201d (Mar 16:12); tambi\u00e9n se \u201capareci\u00f3\u201d junto al lago de Tiber\u00edades, y \u201cno lo conocieron\u201d (Jua 21:4). S\u00f3lo m\u00e1s tarde lo reconocen all\u00ed mismo (Jua 21:7ss); se les \u201capareci\u00f3\u201d en un monte de Galilea (Mat 28:16ss); se aparece a los ap\u00f3stoles y desaparece por \u201cespacio de cuarenta d\u00edas\u201d (Hec 1:3 = Hec 13:31).<\/p>\n<p>No obstante esta divergencia descriptiva, es ello una prueba m\u00e1s de la verdad de su id\u00e9ntico cuerpo resucitado.<br \/>\n\tSan Pablo se plantea el problema de c\u00f3mo resucitan los cuerpos. Y da una descripci\u00f3n especial (1Co 15:35ss). En primer lugar dice que el cuerpo es id\u00e9ntico, aunque transformado. Y lo compara a la simiente que se siembra: \u201cmuere\u201d (?), y luego esa misma simiente se \u201cvivifica\u201d (v.36). As\u00ed, \u201clo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo o de otro grano\u201d (c.37). Y, sin embargo, la espiga es de la misma naturaleza, de id\u00e9ntica naturaleza que aquel grano de trigo sembrado. Es la misma simiente transformada en espiga. As\u00ed &#8211; dice &#8211; sucede, comparativamente, con los cuerpos, que mueren y resucitan; as\u00ed es lo que sucede, anal\u00f3gicamente, con el cuerpo resucitado de Cristo (1Co 15:35ss).<br \/>\n\tPrecisamente esta diversidad de presentaciones del cuerpo resucitado de Cristo, y por los mismos autores que reflejan estos dos aspectos divergentes, es una buena prueba de su historicidad. En Israel la forma de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos que se esperaba al fin de los tiempos, como cosa \u201cescatol\u00f3gica,\u201d era discutida y desconocida 32. Por eso, esta forma descriptiva del cuerpo resucitado de Cristo, con esta doble propiedad, en lugar de ser una objeci\u00f3n contra su autenticidad, es una buena prueba de su verdad. Todos los evangelistas lo describen as\u00ed: por una parte, como cuerpo corporal, y, por otra, como cuerpo espiritualizado. Esta ense\u00f1anza, con independencia de varios de ellos, supone un origen hist\u00f3rico verdadero. Una tradici\u00f3n independiente y convergente es una prueba de garant\u00eda hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n al \u201ctercer d\u00eda.\u201d<br \/>\n\t\u00bfCu\u00e1ndo fue la resurrecci\u00f3n de Cristo? Exeg\u00e9ticamente, \u00bfqu\u00e9 se sabe? Lohfink escribe: \u201cYa en las formulaciones m\u00e1s antiguas del evangelio de la resurrecci\u00f3n (cf. 1Co 15:4) se encuentra la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas resucit\u00f3 al tercer d\u00eda. \u00bfC\u00f3mo se llega a este dato? Se ha afirmado que podr\u00eda ser una f\u00f3rmula antigua para designar un corto espacio de tiempo. Resucitar \u201cal tercer d\u00eda\u201d significar\u00eda entonces que Jes\u00fas resucit\u00f3 muy pronto. Pero esto no explica por qu\u00e9 se afinca ya desde el principio tan fuertemente este dato en todo el anuncio de la resurrecci\u00f3n. Tampoco basta decir que es un dato sacado del A.T. (Jua 2:1), pues parece que la cita fue buscada a partir de los acontecimientos. La explicaci\u00f3n m\u00e1s clara es que \u201cel tercer d\u00eda\u201d juega un papel tan importante en la tradici\u00f3n primitiva porque en \u00e9l se descubri\u00f3 la tumba vac\u00eda.\u201d 33<br \/>\n\tEl hecho de las \u201cpredicciones\u201d de Cristo sobre su muerte y resurrecci\u00f3n es, sin duda, hist\u00f3rico. La triple fijeza con que las insertan los tres sin\u00f3pticos supone un indudable hecho hist\u00f3rico. Sin embargo, Cristo probablemente us\u00f3 para ello el g\u00e9nero \u201cprof\u00e9tico\u201d 34, de suyo vago y de contornos difuminados, y cuya plena verdad se ve clara a la hora del cumplimiento de los hechos vaticinados.<br \/>\n\tEsto explica bien que los ap\u00f3stoles, con una \u201cpredicci\u00f3n\u201d de estas caracter\u00edsticas &#8211; su redacci\u00f3n matizada en los evangelios supone seguramente los hechos cumplidos &#8211; , quedasen como inciertos e incr\u00e9dulos de ella ante el \u201cfracaso\u201d del Calvario. Es lo que parecen reflejar los evangelios. Las mujeres van al sepulcro \u201cal tercer d\u00eda\u201d para \u201cungir\u201d el cuerpo de Cristo (Luc 24:1). En la creencia jud\u00eda estaba que la corrupci\u00f3n de los cad\u00e1veres comenzaba al tercer d\u00eda de la muerte 35. Por eso, si esta creencia estaba en el ambiente de la \u00e9poca de Cristo, urg\u00eda a las mujeres ir al sepulcro para \u201cungir\u201d el cuerpo muerto del Se\u00f1or antes de que comenzase la descomposici\u00f3n.<br \/>\n\tSi la \u201cpredicci\u00f3n\u201d de Cristo no precis\u00f3 \u201cal tercer d\u00eda,\u201d lo que ser\u00eda posible por el uso del g\u00e9nero \u201cprof\u00e9tico,\u201d entonces el anuncio que Cristo hizo de la resurrecci\u00f3n se matizar\u00eda y explicitar\u00eda en el herygma y en los evangelios por el hecho de haberse descubierto la \u201ctumba vac\u00eda\u201d al \u201ctercer d\u00eda.\u201d Lo cual estaba impl\u00edcito en el hipot\u00e9tico anuncio \u201cprof\u00e9tico\u201d que Cristo habr\u00eda hecho a los ap\u00f3stoles.<br \/>\n\tAlgunas conclusiones adonde lleva negar la resurrecci\u00f3n corporal gloriosa de Cristo.<br \/>\n\tAparte del an\u00e1lisis exeg\u00e9tico sobre la resurrecci\u00f3n gloriosa de Cristo, es necesario tambi\u00e9n tener en cuenta las conclusiones adonde llevar\u00eda negar esta resurrecci\u00f3n.35.<br \/>\n\t1) No se identifica resurrecci\u00f3n corporal con inmortalidad. En el ambiente jud\u00edo, lo mismo que en el eclesi\u00e1stico, son t\u00e9rminos precisos: la inmortalidad podr\u00eda afirmar, en un sentido amplio, un estar con Dios, pero sin excluir ni negar la resurrecci\u00f3n corporal. Por eso, no se entiende por resurrecci\u00f3n del hombre la sola inmortalidad del alma.<br \/>\n\t2) Negar la resurrecci\u00f3n gloriosa del \u201cmismo\u201d cuerpo cristiano va contra las ense\u00f1anzas de la Iglesia, que proclama su fe en la resurrecci\u00f3n de la \u201cmisma\u201d carne que se tuvo \u201cen vida.\u201d<br \/>\n\t3) Negar la resurrecci\u00f3n del \u201cmismo\u201d cuerpo glorioso de Cristo es negar tambi\u00e9n la fe de la Iglesia en la presencia real eucar\u00edstica de Cristo.<br \/>\n\t4) Lo mismo que es negar los misterios &#8211; ascensi\u00f3n, parus\u00eda de Cristo, etc. &#8211; tal como la Iglesia profesa su fe en ellos.<br \/>\n\t5) Se niega, por lo mismo, el dogma de fe en la asunci\u00f3n corporal de la Virgen 36.<\/p>\n<p>Resucit\u00f3 Cristo con su cuerpo.<br \/>\n\tEs \u00e9sta una hip\u00f3tesis que se est\u00e1 divulgando y que parece una gran paradoja. No siendo posible exponer aqu\u00ed con amplitud este tema &#8211; ya varios datos est\u00e1n dados en el anterior Excursus, y all\u00ed remitimos &#8211; , se va a hacer una s\u00edntesis de puntos fundamentales de la misma.<br \/>\n\tLa vieja concepci\u00f3n jud\u00eda conceb\u00eda al ser humano, al morir, con dos elementos: el \u201ccad\u00e1ver\u201d y otro elemento que iba a un supuesto lugar llamado sheol, del que, en su fase primera, nada se sab\u00eda, y cuyos seres que iban all\u00ed se los llamaba refa\u00edm. Estos eran una especie de quintaesencia del muerto. All\u00ed estaban \u201cdebilitados,\u201d como sin vida. Se acepta que los conceb\u00edan, y ya en vida, con un monismo absoluto, teniendo todos sus elementos una unidad \u00edntima (v\u00e9ase esto en el Excursus), por lo que se pensaba que tambi\u00e9n ir\u00eda en ese elemento &#8211; los refa\u00edm &#8211; del muerto algo de su \u201ccuerpo\u201d: deber\u00eda seguir siendo \u00e9l mismo, pero muerto. \u00bfQu\u00e9 era exactamente esto en una concepci\u00f3n imprecisa primitiva? No deja de tener sus puntos nebulosos. Si esto cre\u00edan &#8211; dice esta hip\u00f3tesis &#8211; , esto quer\u00edan expresar al hablar de estos seres: refa\u00edm. Y entonces, como no se hablaba de resurrecci\u00f3n del cuerpo, y como con ese ser vivo nefeshlruah iba tambi\u00e9n una parte misteriosa de su \u201ccuerpo\u201d (basar) para conservar su \u201cyo,\u201d por eso, al morir, se entraba definitivamente en la inmortalidad. No habr\u00eda resurrecci\u00f3n por la reasunci\u00f3n escatol\u00f3gica de su propio \u201ccad\u00e1ver.\u201d No obstante, esto deja flotando problemas sobre esta inmortalidad-resurreccionista y su estancia, por tiempo y cualidad, en el Sheol.<br \/>\nPero interesa menos toda esta no bien precisada concepci\u00f3n &#8211; aparte de no ser objetivamente verdadera &#8211; , porque en Israel hubo una evoluci\u00f3n doctrinal en este concepto a partir del siglo u a.C. Unos, influidos por la filosof\u00eda griega al menos, acentuaron la simple inmortalidad del \u201calma\u201d &#8211; aqu\u00ed ser\u00edan los refa\u00edm (v.gr., libros de la Sabidur\u00eda, Heme.) &#8211; y otros defend\u00edan la resurrecci\u00f3n del mismo \u201ccad\u00e1ver.\u201d Ese monismo cerrado del juda\u00edsmo, de ser as\u00ed, era l\u00f3gico que postulase un d\u00eda, como pleno complemento de su \u201cyo,\u201d su \u201ccad\u00e1ver.\u201d En la \u00e9poca de Cristo la corriente dominante y ortodoxa en Israel que defend\u00eda la resurrecci\u00f3n corporal era la de los \u201cfariseos\u201d contra la peque\u00f1a de los \u201csaduceos,\u201d que negaban la resurrecci\u00f3n corporal, porque no admit\u00edan ni la espiritualidad ni la inmortalidad del alma. Pero, dado el influjo omn\u00edmodo religioso de los fariseos en el pueblo, es de suponer que fuese la creencia dominante en el mismo. Claro est\u00e1 que no porque lo admitiesen los fariseos se segu\u00eda la verdad de esa creencia. Hace falta religiosamente una prueba de este tipo. Luego se ver\u00e1.<br \/>\nEn el N.T. se ve esta creencia ambiental. As\u00ed Marta, ante el cad\u00e1ver de L\u00e1zaro, dice a Cristo que \u00e9ste \u201cresucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n en el \u00faltimo d\u00eda\u201d (Jua 11:24; cf. Jn c.6); Pedro cita en un discurso que el sepulcro de Cristo est\u00e1 vac\u00edo, mientras no sucede lo mismo con el de David (Hec 2:29ss); en una escena extra\u00f1a, pero que tiene aqu\u00ed su valor ambiental, se dice de unos muertos que \u201cresucitan\u201d en la muerte de Cristo, y que \u201csus cuerpos que dorm\u00edan, resucitan\u201d y \u201csalieron de los sepulcros\u201d (Mat 27:52-53); Pablo en el templo provoca la oposici\u00f3n entre fariseos y saduceos al hablar de la resurrecci\u00f3n corporal (Hec 23:6ss); tambi\u00e9n se a\u00f1aden a esto las escenas de \u201creconocimiento\u201d e \u201cidentificaci\u00f3n\u201d de Cristo resucitado. Como s\u00edntesis puede verse una cita de Josefo: \u201cLas almas puras subsisten tras la muerte. Ellas alcanzan un lugar muy santo en el cielo.\u201d.\u201dDesde aqu\u00ed, a la hora del cambio de los siglos (escatolog\u00eda), volver\u00e1n a tomar posesi\u00f3n de los cuerpos santificados (citado por Gelin en el\u201d Hombre en la Biblia\u201d).<br \/>\nUna vida primitiva puede, en un principio, tener una verdad incompleta, que logra su totalidad por adquisici\u00f3n posterior. As\u00ed hubo primero conocimiento o creencia de la supervivencia del ser al morir &#8211; los refa\u00edm en el sheol &#8211; , luego se afirm\u00f3 la inmortalidad junto a Dios, y, por \u00faltimo, se vio que \u00e9sta tendr\u00eda el complemento a su \u201cyo\u201d total con la resurrecci\u00f3n de su cuerpo.<br \/>\nY una exposici\u00f3n terminante de esta doctrina farisea, y aun completada, es la que ense\u00f1a San Pablo, que era \u201cfariseo\u201d (Hec 23:6), disc\u00edpulo del c\u00e9lebre maestro Gamaliel (Hec 22:3).<br \/>\nEn la ep\u00edstola primera a los T\u00e9salonicenses (Hec 4:13-18), ante la preocupaci\u00f3n de los cristianos, que estaban tristes porque a la parus\u00eda no iban a estar presentes con ellos, \u201cvivos,\u201d los cristianos que ya hab\u00edan muerto, les dice que no ser\u00e1 as\u00ed, porque habr\u00e1 una intervenci\u00f3n extraordinaria de Dios, que har\u00e1 que primero resuciten los \u201cmuertos,\u201d sus compa\u00f1eros, y ya resucitados, junto con ellos vivos, saldr\u00e1n todos al encuentro de Cristo.<br \/>\nY en la ep\u00edstola primera a los Corintios (c.15), en coincidencia con la primera a los Tesalonicenses, dice: \u201cque no todos moriremos, pero todos seremos transformados. Los muertos resucitar\u00e1n incorruptos\u201d (v.50-51). Pues para entrar en la gloria es preciso que en todos \u201cesto corruptible (\u03c6\u03b8\u03b1\u03c1\u03c4\u03cc\u03bd  \u03c4\u03bf\u03cb\u03c4\u03bf ) se vista de incorrupci\u00f3n y que esto mortal (\u03b2\u03bd\u03b7\u03c4\u03cc\u03bd  \u03c4\u03bf\u03cd\u03c4\u03bf ) se vista de inmortalidad\u201d (v.53).<br \/>\nPor tanto, se ense\u00f1a por San Pablo que la \u201cresurrecci\u00f3n\u201d es corporal, del cuerpo muerto &#8211; \u201ccad\u00e1ver\u201d &#8211; . Hasta tal punto de decir que \u201cesto corruptible\u201d y \u201cesto mortal,\u201d que, si es m\u00e1s directamente el cuerpo, es tambi\u00e9n todo el hombre, se \u201ctransforme\u201d con dotes especiales, que aqu\u00ed no interesa especialmente estudiar. Todo el contexto hace ver que lo que resucita es el \u201ccuerpo\u201d muerto. Y hasta se dar\u00eda la paradoja, de no ser as\u00ed, que como \u201cno todos moriremos,\u201d estos \u201cvivos\u201d en la parus\u00eda ir\u00edan con sus cuerpos \u201ctransformados\u201d a la gloria, mientras que los \u201cmuertos,\u201d que no resucitar\u00edan, ten\u00edan que ser \u201ctransformados\u201d s\u00f3lo en sus almas, y as\u00ed entrar en la gloria. Ir\u00edan a la gloria todos \u201ctransformados,\u201d pero unos con cuerpo y otros sin \u00e9l.<br \/>\nHe aqu\u00ed la doctrina apost\u00f3lica de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos expuesta por un \u201cfariseo,\u201d s\u00f3lo que matizada con m\u00e1s datos, que aqu\u00ed no se tratan.<br \/>\nPodr\u00eda decirse que una cosa es la doctrina y otra la versi\u00f3n o adaptaci\u00f3n que de ella se hace, oportunamente, para el p\u00fablico.  Pero a esto basta considerar tres razones:<\/p>\n<p>a)\tA esto que unos est\u00e9n \u201cvivos\u201d a la hora de la parus\u00eda y otros \u201cmuertos,\u201d y que \u00e9stos \u201cresuciten primero\u201d con sus cuerpos &#8211; problema planteado__, les responde: \u201cEsto os lo decimos como Palabra del Se\u00f1or\u201d (1Te 4:15ss). Y en la misma carta se se\u00f1ala, a otro prop\u00f3sito, que lo que les escribe lo dice \u201cno yo, sino el Se\u00f1or\u201d (1Co 7:10), y a\u00f1ade luego cambiando de tema: \u201cA los dem\u00e1s digo yo, no el Se\u00f1or\u201d (1Co 7:12).  San Pablo sabe muy bien lo que dice.<br \/>\nb)\tSi hubiese sido s\u00f3lo oportunidad de hablar con esta forma resurreccionista en Israel, \u00bfpor qu\u00e9 va predicando esta doctrina por todas las regiones de los gentiles, como se ve en Hechos de los Ap\u00f3stoles, y especialmente por qu\u00e9 sostiene la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo en el Are\u00f3pago de Atenas, ante un p\u00fablico que no admit\u00eda la resurrecci\u00f3n corporal, por lo que se rieron de \u00e9l y no logr\u00f3 catequizarlos? \u00bfPor qu\u00e9, por oportunidad y sin mentir, no les habl\u00f3 s\u00f3lo del hecho de que Cristo estaba \u201cinmortal\u201d en el cielo?  (Hec 17:31).<br \/>\n c)\tQue \u00e9sta es su creencia y ense\u00f1anza, se ve ya en la primera a los Corintios (Hec 15:3-5) en la profesi\u00f3n de fe, acaso adoptado de un \u201cs\u00edmbolo\u201d lit\u00fargico, unos veintitantos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Cristo &#8211; y t\u00e9ngase en cuenta el per\u00edodo del k\u00e9rigma &#8211; , al decir que:<\/p>\n<p>\u201cCristo muri\u00f3 por nuestros pecados,<br \/>\nseg\u00fan las Escrituras;<br \/>\nque fue sepultado;<br \/>\nque resucit\u00f3 al tercer d\u00eda,<br \/>\nseg\u00fan las Escrituras; y que se apareci\u00f3&#8230;.\u201d<\/p>\n<p>Si fue \u201csepultado\u201d y \u201cresucit\u00f3\u201d es que no estaba all\u00ed. El argumento de la \u201ctumba vac\u00eda,\u201d que podr\u00eda referirse en una narraci\u00f3n detallada, no ven\u00eda a cuento aqu\u00ed; y es l\u00f3gico que figure poco en otros pasajes semejantes. Pues si se dice que \u201cresucit\u00f3,\u201d es que no est\u00e1 en la tumba. No hay que proclamar expl\u00edcitamente lo que se est\u00e1 confesando impl\u00edcitamente, \u00bfAcaso habr\u00eda que confesar:<\/p>\n<p>\u201cque Cristo fue sepultado;<br \/>\nque resucit\u00f3 al tercer d\u00eda,<br \/>\nseg\u00fan las Escrituras;<br \/>\npor lo que la tumba qued\u00f3 vac\u00eda&#8230;?\u201d<\/p>\n<p>Pero que esta resurrecci\u00f3n corporal de Cristo es en \u00e9l categ\u00f3rica doctrina, fe y ense\u00f1anza, y dicho en este mismo contexto de \u201cvivos\u201d y \u201cmuertos,\u201d se ve por lo siguiente: \u201cSi de Cristo se predica que ha resucitado de entre los muertos, \u00bfc\u00f3mo entre vosotros dicen algunos que no hay resurrecci\u00f3n de los muertos?\u201d (1Co 15:12). Si no fuese esto su creencia  su ense\u00f1anza, la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo &#8211; del cad\u00e1ver que estaba en la tumba &#8211; , no podr\u00eda decir lo que sigue: \u201cY si Cristo no resucit\u00f3. seremos falsos testigos de Dios, porque contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, a quien no resucit\u00f3, si en verdad los muertos no resucitan\u201d (1Co 15:14-15; cf. Hec 26:8).<br \/>\nHe aqu\u00ed lo que significaba en la corriente del farise\u00edsmo de los d\u00edas de Cristo la resurrecci\u00f3n de los muertos, s\u00f3lo que aqu\u00ed es ense\u00f1ada por un ap\u00f3stol, inspirada b\u00edblicamente en ese sentido por la \u201cinspiraci\u00f3n b\u00edblica\u201d y hecha, por tanto, tambi\u00e9n en ese sentido, Palabra de Dios.<br \/>\nEs en esta perspectiva donde se ve la necesidad conjunta de dos realidades: la necesidad de la \u201ctumba vac\u00eda\u201d y las \u201capariciones\u201d de Cristo resucitado. Que \u00e9stas digan d\u00f3nde est\u00e1 el \u201ccuerpo glorioso\u201d de Cristo, que no puede estar como un \u201ccad\u00e1ver\u201d m\u00e1s en la \u201ctumba,\u201d pues resucit\u00f3 corporalmente.<br \/>\nY a esto, confirm\u00e1ndolo, est\u00e1 la fe de la Iglesia en la resurrecci\u00f3n de los muertos, aparte que nadie en ella hab\u00eda pensado en la distinci\u00f3n entre \u201ccuerpo\u201d y \u201ccad\u00e1ver.\u201d<br \/>\nSe habla no de cuerpo vivo o cad\u00e1ver, sino si adem\u00e1s del cad\u00e1ver hay con el alma del muerto &#8211; refa\u00edm &#8211; el \u201ccuerpo\u201d propio del \u201cyo\u201d muerto, pero distinto del \u201ccad\u00e1ver.\u201d<br \/>\nAparte que cabe preguntar: \u00bfexiste esta distinci\u00f3n realmente? \u00bfC\u00f3mo se prueba? \u00bfNada tiene que ver con esto el concilio Vienense en su ense\u00f1anza sobre la \u201cinformaci\u00f3n\u201d del cuerpo por el alma? En un estudio expusimos ampliamente la documentaci\u00f3n de la Iglesia a prop\u00f3sito de este tema (cf. I-M. n.70 [1974] p.17-23). De \u00e9l s\u00f3lo citamos dos textos.<br \/>\nEn la \u201cFides Pelagii Papae\u201d (s.VI) se dice:<\/p>\n<p>\u201cCreo que (Cristo) fue crucificado en carne,<br \/>\nmuri\u00f3 en carne (y) resucit\u00f3 con la misma carne [\u201ceadem carne\u201d]<br \/>\nglorificada e incorruptible\u201d (Denzsch. n.442).<\/p>\n<p>  1 Josefo, De Bello Iudaico Iv 317. &#8211; 2 Goguel, La Foi En La Resurrection De Jes\u00fas Dans Le Christianisme Pnmitif (1933) P.121-155. &#8211; 3 Mishna, Sanhedrin 6:5s; Y Su Gemara, En Talm. B.47a; Cf. Bonsirven, Textes Rabbiniques Des Deux Premiers Siecles Chr\u00e9tiens. (1955) N.518 Y 1887; Buchiler, L&#8217;en-Terrement Des C\u00f1mels D&#8217;apr\u00e9s Lc. Talmud Et Le Midrash: Rev. \u00e9tud. Juifs (1903) P.4. &#8211; 4 Fil\u00f3n, In Flaccum 10:79:289; Digestum XIVIII24. &#8211; 5 Baldenspenger, Le Tombeau Vide: Rev. D&#8217;hist. Et Ph\u00fc. Relig. (1932) 413-443; (1933) 105-144; (1934) 97-125. &#8211; 6 A. Fern\u00e1ndez Truyols, Vida De J.-C.: Bac (1954) P.696. &#8211; 7 Jean Delorme, Resurrection Et Tombeau De Jes\u00fas., En La Resurrection Du Christ Et L&#8217;exe&#8217;gese Moderne (1969) P.!40ss. &#8211; 8, B. Van Iersel, La Resurrecci\u00f3n De Jes\u00fas, \u00bfInformaci\u00f3n O Interpretaci\u00f3n&#8217;?: Conci-Lium, Vers.Esp. (1970) N.60 P.58. &#8211; 9 A. Deissler, Diccionario De Teol. Bibl, De J. Bauer, Vers.Esp. (1967) Col.457. &#8211; 10 M. Garc\u00eda Cordero, Teolog\u00eda De La Biblia, A.T. (1970) P.502. &#8211; 11 Dhorme, Uemploi M\u00e9taphorique Des Noms De Parties Du Corps&#8217;en Hebreu (1923); G. Plooux,L&#8217;homme Dans \u0393  Anden Testament (1953); O. Cullmann, Resurrection Ou Im-Mortalit\u00e9 (1956); C. Spicq, Dieu Et L&#8217;homme Selon Le N.T. (1961); A.-M. Durarle, La Esperanza De Una Inmortalidad En El A.T. Y El Judaismo: Concilium, Vers. Esp. (1970) P.Soss; F. Mussner, La Ense\u00f1anza De Jes\u00fas Sobre La Vida Futura, Seg\u00fan Los Sin\u00f3pticos: Concilium, Vers.Esp. (1970) 43ss; M. Garc\u00eda Cordero, O.C., P.469ss; E. F. Sut-Cliffe, The O\u00edd Testament And The Future Life (1946). &#8211; 12 P. Van Imschoot, Theologie De \u0393  Anden Testament Ii (1956) P.72. &#8211; 13 J. Bonsirven, Palestinien Au Temps De J.-Ch. I (1935) 468ss; P. Be-Noit, \u00bfResurrecci\u00f3n Al Final De Los Tiempos O Inmediatamente Despu\u00e9s De La Muerte?: Conci-Lium, Vers.Esp. (1970) N.60 P.99ss. &#8211; 14 P. Volz, Die Eschatologie Der J\u00fcdischen Gemeinde \u00bfM \u039d eutestamentlichen Zeitalter (1934) P.229-272. &#8211; 15 B. Van Lersel, La Resurrecci\u00f3n De Jes\u00fas, \u00bfInformaci\u00f3n O Interpretaci\u00f3n?: Conci-Lium, Vers.Esp. (1970) N.60 P.54-55; G. Schille, Fr\u00fchchristliche Hymnen (1965); M. E. Boismard, Quatre Hvmnes Baptismales Dans La Premi\u00e9re \u00bfPitre De Fierre (1961). &#8211; 16 Lagrange, Epltre Aux Romains (1922) P.199. &#8211; 17 Lagrange, \u00e9vangile, S. St. L\u00fae (1927) P.601ss. Biblia Comentada 5b &#8211; 18 P. Benoit, La Passion Et.  (1966) P.260-261. &#8211; 19 B. Van Lersel, A.C., P.59-60. &#8211; 20 G. Schille, Das Leiden Des Hern: Die Evangelische Passionstradition Und Ihr Sitz Im Leben: Z. K. Th. (1955) 161-205; Cf. L.-Dufour, Passion, En Dict. Bibl Suppl. Col.!426ss Y 1437ss. &#8211; 21 J. Delorme, R\u00e9surrection Et Tombeau De Jes\u00fas: Mar 16:1-8 Dans La Trodition Evange-Lique, En La R\u00e9surrection Du Christ Et L&#8217;ex\u00e9gese Moderne (1969). &#8211; 22 J. Jerem\u00edas, Heiligengraber In Jesu Umvelt (1958). &#8211; 23 B. Van Lersel, O.C.Rconcilium (1970) N.60p.60;J. Delorme, O.C., P. 105-151. &#8211; 24 G. Lohfink, Die Auferstehung Jesu Una Die Historische Kritik, Enbibel Una Leben (1968) P.37-53; Cf. Un Resumen En Selecciones De Teolog\u00eda (1970) N.33 P. 131-141 &#8211; 24 G. Lohfink, O. Y L.C. &#8211; 25 Benoit, O.C., P.322. &#8211; 26 Mg 6:725; 6:51ss. &#8211; 27 Benoit, O.C., P.288. &#8211; 28 Lagrange, \u00e9vang. S. St. Jean (1927) P.M)8. &#8211; 29 G. Lohfink, Die Aufersteheung Jesu Und Die Historische Kritik, En Bibel Und Le-Ben (1968) P.27-53.  30 Lohfink, O.C.: Concilium (1970) N.60 P.135. &#8211; 31 J. Delorme, R\u00e9surrection Et Tombeau De Jes\u00fas (1960) P.134s. &#8211; 32 Bonsirven, Le Judaisme Palestinien. I P.468ss. &#8211; 33 Lohfink, O.C., Resumen En Selecciones De Teolog\u00eda N.33 P.136. &#8211; 34 J. Schmid, Das Evangelium Nach Markus (1958) P.40. &#8211; 35 Wayiqra&#8217; Rabba&#8217; 18:1; Qoh\u00e9let Rabba&#8217; 12:6. &#8211; 35 M. De Tuya, Cristo Resucito, En I-M. (1974) N.70 P. 17-24. &#8211; 36 C. M. Martini, \/\/ Problema Sto\u00f1co Della Risurrezione Negli Studi Recenti (1959); P. De Haes, La Resurrection De Jes\u00fas Dans I&#8217;apolog\u00e9tique Des Cinquante Dernieres Annees (1953); J. Smitt, Jes\u00fas Resuscite\u00bb Dans La Pr\u00e9dication Apostolique (19\u00bf9); J. Guitton, Le Probleme De Jes\u00fas: Divinit\u00e9et Resurrection (1953); J. Delorme, &#8216;Resurrection Et Tombeau (Lc Jes\u00fas: Mar 16:1-8 Dans La Trad\u00fcion E&#8217;vang\u00e9lique, En La Resurrection De Christ Et L&#8217;exegese Moderne (1969) P. 105-151; G. Lohfink, Die Auferstehung Jesu Una Die Historische Kritik, En Bibel Una Leben (1968) P.37-53; E. Lohmeyer, Galilaa Und Jerusalem (1936); P. Schubert, The Structure And Significance Of Luke 24: Studien \u00ed\u00fcr R. Bultmann (1954); A. R. C. Leaney, The Resurrection Narratives In Luke 24:12-53: Nts (1955-1956); B. Lindars, The Composition Of John Xx: Nst (1960-61); J. Schmitt, La Resurrection De Je&#8217;sus Dans La Pr\u00e9dication Apostolique Et La Tradition E&#8217;vangelique: Lumi\u00e9re Et Vie (1952) N.3 P.35-60; La Resurrection Du Christ: Des Formules Kerigmatiques Aux Recits \u00e9vangeliques, En Parole De Dieu Et Sacerdoce (1962); Urkerygma Und Evangelienberichte, En Bibel Und Kirche (1967); ]. Dupont, Resuscite\u00bbLe Troisieme Jour: B\u00edblica (1959) P.742-761; M. Albertz, Zur Formgeschichte Der Auferstehungsbenchte: Znw (1922) 259-269; \u03a1 . \u0392\u03b5\u03bd\u03bf 1\u03c4 , Passion Et Resurrection Du Seigneur (1966); M. Meinertz, Teolog\u00eda Del N.T., Vers.Esp. (1966) P.217-233; H. W. Bartsch, Das Auferstehungzeugnis.  Sein Histo-Risches Una San Theologisches Problem (1965); R. Bultmann,Z)Z&gt; Geschichite Der Synoptts-Chen Tradition (1967); P. Benoit, Marie-Madeleine Et Les Disciples Au Tombeau Selon I Oh 20:1-18, Enjudentum, Christentum, Kirche (Festschrift F\u00fcrj. Jerem\u00edas; 1960) 141-152; E. Ohanls,L&#8217;ensevelissement De Je&#8217;sus Et La Visite Au Tombeau Dans L&#8217;e&#8217;vangile De Saint Marc: Gregorianum (1958) 367-410; F. Glls, Fierre Et La Foi Au Christ Resuscite: Etl (1962) 5-43; X. L. Dufour, Passion: Dict. Bibl. Suppl. Col.1419-1492; W. Marxen, Die Auferstehung Jesu Ais Historisches Und Ais Theologisches Problem (1966); Ch., La Tombeau Vide (Mar 16:1-8): Rtp (1944) 161-174; Le Probleme Historique De La Resurrection De Jes\u00fas: Rtp (1950) 178-186; A Propos Des \u00e9v\u00e9nements De Paques, En Vers Les Sources D&#8217;eaux Vives P.138-152; H. Regenstorf, Die Auferstehung Jesu (1952); P. Althaus, Die Wahrheit Des Kirchlichen Osterglaubens: Beitrage Zur Forderung Christ. Theol. (1940); A. Wi-Kenhauser, Die Belehrung Der Apostel Durch Den Auferstandenen, En Vom Worte Des Lebens (Festschrift F\u00fcr Meinertz 1951) P.105-113<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>El primer d\u00eda de la semana.<\/b> Se refiere al domingo. Desde entonces, los creyentes apartan el domingo para reunirse y recordar la portentosa resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (vea <span class='bible'>Hch 20:7<\/span>; <span class='bible'>1Co 16:2<\/span>). Lleg\u00f3 a conocerse como el d\u00eda del Se\u00f1or (<span class='bible'>Apo 1:10<\/span>). <i>Vea las notas sobre<\/i> <span class='bible'>Luc 24:4<\/span>; <span class='bible'>Luc 24:34<\/span>. <b>Mar\u00eda Magdalena fue de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan oscuro, al sepulcro.<\/b> Es probable que Jes\u00fas se haya aparecido primero a Mar\u00eda Magdalena debido a su gracia para demostrarle fidelidad amorosa a quien hubiera tenido un pasado s\u00f3rdido, pero sin duda tambi\u00e9n por el amor tan especial y profundo que ella ten\u00eda por \u00c9l. Hab\u00eda venido a la tumba para terminar de preparar el cuerpo de Jes\u00fas para su sepultura y por eso trajo m\u00e1s especias para ungirlo (<span class='bible'>Luc 24:1<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Este cap\u00edtulo registra las apariciones de Jes\u00fas a sus seguidores: 1) la aparici\u00f3n a Mar\u00eda Magdalena (vv. <span class='bible'>Jua 20:1-18<\/span>), 2) la aparici\u00f3n a los diez disc\u00edpulos (vv. <span class='bible'>Jua 20:19-23<\/span>), y 3) la aparici\u00f3n a Tom\u00e1s (vv. <span class='bible'>Jua 20:24-29<\/span>). Jes\u00fas no se apareci\u00f3 a los no creyentes (vea <span class='bible'>Jua 14:19<\/span>; <span class='bible'>Jua 16:16<\/span>; <span class='bible'>Jua 16:22<\/span>) porque la evidencia de su resurrecci\u00f3n no los hubiera convencido, as\u00ed como los milagros no lo lograron (<span class='bible'>Luc 16:31<\/span>). El dios de este mundo los hab\u00eda cegado para impedirles creer (<span class='bible'>2Co 4:4<\/span>). Jes\u00fas solo se aparece a los suyos a fin de confirmar su fe en el Cristo vivo. Dichas apariciones produjeron tal efecto en los disc\u00edpulos que pasaron de ser hombres cobardes escondidos por el temor para convertirse en testigos osados de Jes\u00fas (p. ej. Pedro, vea <span class='bible'>Jua 18:27<\/span>, cp. <span class='bible'>Hch 2:14-39<\/span>). El objetivo de Juan al registrar las apariciones de Jes\u00fas era demostrar una vez m\u00e1s que su resurrecci\u00f3n f\u00edsica era la prueba culminante de su verdadera identidad como Mes\u00edas e Hijo de Dios quien entreg\u00f3 su vida por los suyos (<span class='bible'>Jua 10:17-18<\/span>; <span class='bible'>Jua 15:13<\/span>; cp. <span class='bible'>Rom 1:4<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t20:1 El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda Magdalena fue de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan oscuro, al sepulcro; &#8212; Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos el primer d\u00eda de la semana (Mat 28:1; Mar 16:1-2; Luc 24:1). Recu\u00e9rdese que el d\u00eda de reposo terminaba y el primer d\u00eda comenzaba al ponerse el sol. Por eso, no importa si todav\u00eda estaba oscuro cuando Jes\u00fas se levant\u00f3. Por eso dice Mat 28:1, \u00bb Pasado el d\u00eda de reposo, al amanecer del primer d\u00eda de la semana&#8230; \u00bb<br \/>\n\tLos Adventistas del S\u00e9ptimo D\u00eda afirman que Jes\u00fas resucit\u00f3 en el d\u00eda de reposo, pero obs\u00e9rvese el relato de Luc 24:1-53: (1) 24:1, \u00abEl p rimer d\u00eda de la semana, muy de ma\u00f1ana&#8230; \u00ab; (2) 24:13, \u00abY he aqu\u00ed, dos de ellos iban el mismo d\u00eda a una aldea&#8230; \u00ab; (3) 24:19-21, \u00abellos le dijeron&#8230; le crucificaron&#8230; hoy es ya el tercer d\u00eda que esto ha acontecido\u00bb. La conclusi\u00f3n innegable es que ese primer d\u00eda de la semana fue el tercer d\u00eda despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas, el d\u00eda indicado por Jes\u00fas para su resurrecci\u00f3n.<br \/>\n\tTres d\u00edas y tres noches. \u00abAs\u00ed estar\u00e1 el Hijo del Hombre en el coraz\u00f3n de la tierra tres d\u00edas y tres noches\u00bb (Mat 12:40). Tres d\u00edas y tres noches ser\u00edan setenta y dos horas, pero Jes\u00fas no estuvo en la tierra setenta y dos horas. Algunos batallan con esto haciendo c\u00e1lculos y aun determinan que Jes\u00fas no fue crucificado el viernes sino el jueves o aun el mi\u00e9rcoles, pero tales c\u00e1lculos no ayudan a resolver el supuesto problema, porque Jes\u00fas muri\u00f3 y fue sepultado poquito antes de empezar el d\u00eda de reposo pero no resucit\u00f3 a fines del d\u00eda primero sino \u00abal amanecer del primer d\u00eda de la semana\u00bb (Mat 28:1).<br \/>\n\tAl tercer d\u00eda. Jes\u00fas hab\u00eda dicho que resucitar\u00eda \u00abal tercer d\u00eda\u00bb (Mat 16:21; Luc 9:22) y Pedro dijo, \u00abA \u00e9ste levant\u00f3 Dios al tercer d\u00eda\u00bb (Hch 10:40). Pablo dijo lo mismo (1Co 15:4).<br \/>\n\tEn tres d\u00edas. Los jud\u00edos dijeron, \u00abEste dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres d\u00edas reedificarlo\u00bb (Mat 26:61); lo que dijo en realidad fue \u00abDestruid este templo, y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9\u00bb (2:19).<br \/>\n\tDespu\u00e9s de tres d\u00edas. \u00abY comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que le era necesario&#8230; ser muerto, y resucitar despu\u00e9s de tres d\u00edas\u00bb (Mar 8:31).<br \/>\n\tEl supuesto problema resuelto: los jud\u00edos dijeron a Pilato que \u00abaquel enga\u00f1ador dijo, viviendo a\u00fan: Despu\u00e9s de tres d\u00edas resucitar\u00e9. Manda, pues, que se asegure al sepulcro hasta el tercer d\u00eda&#8230; \u00bb (Mat 27:63-64). \u00bfPor qu\u00e9 no dijeron que se aseguraran al sepulcro hasta el cuarto d\u00eda (o sea, hasta terminar las setenta y dos horas) ? Porque todos entend\u00edan que al decir \u00abdespu\u00e9s de tres d\u00edas\u00bb o \u00aben tres d\u00edas\u00bb o \u00abal tercer d\u00eda\u00bb dec\u00edan la misma cosa, pues para los jud\u00edos cualquier parte de un d\u00eda era un d\u00eda y una noche. No acostumbramos hablar de esta manera pero ellos as\u00ed se expresaban. Para entender la Biblia es necesario entender lo que las palabras y las expresiones (modismos, hebra\u00edsmos, etc.) significaban para el pueblo de aquel entonces. (Comp\u00e1rense Est 4:16; Est 5:1 y G\u00e9n 42:17-18).<br \/>\n\t&#8212; y vio quitada la piedra del sepulcro. &#8212; \u00abDec\u00edan (las mujeres) entre s\u00ed: \u00bfQui\u00e9n nos remover\u00e1 la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande\u00bb (Mar 16:2-3; Luc 24:2). Mat 28:2 explica lo que pas\u00f3: \u00abHubo un gran terremoto; porque un \u00e1ngel del Se\u00f1or, descendiendo del cielo y llegando, removi\u00f3 la piedra, y se sent\u00f3 sobre ella\u00bb.<br \/>\n\t El \u00e1ngel \u00abdijo a las mujeres: No tem\u00e1is vosotras; porque yo s\u00e9 que busc\u00e1is a Jes\u00fas, el que fue crucificado. No est\u00e1 aqu\u00ed, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Se\u00f1or\u00bb (Mat 28:5-6). As\u00ed pues, el sepulcro estaba vac\u00edo. De miedo del \u00e1ngel \u00ablos guardas temblaron y se quedaron como muertos&#8230; unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que hab\u00edan acontecido\u00bb (Mat 28:4; Mat 28:11). Contaron la sencilla verdad: un \u00e1ngel descendi\u00f3, removi\u00f3 la piedra, y se sent\u00f3 sobre ella.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>AMOR ALUCINADO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 20:1-10<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>La madrugada del primer d\u00eda de la semana, cuando estaba todav\u00eda oscuro, Mar\u00eda Magdalena fue a la tumba, \u00a1y vio que estaba quitada la piedra de la entrada! Entonces fue corriendo a ver a Sim\u00f3n Pedro y al otro disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba, y les dijo:<br \/>-\u00a1Se han llevado al Se\u00f1or de la tumba, y no sabemos d\u00f3nde Le han puesto!<br \/>A eso Pedro sali\u00f3 con el otro disc\u00edpulo en direcci\u00f3n a la tumba. Iban los dos corriendo; pero el otro disc\u00edpulo se adelant\u00f3, porque corr\u00eda m\u00e1s deprisa, y lleg\u00f3 antes a la tumba; se agach\u00f3 para mirar, y vio los lienzos en su sitio, pero no entr\u00f3. A eso lleg\u00f3 Pedro sigui\u00e9ndole, y entr\u00f3 en la tumba. Vio los lienzos colocados all\u00ed; y el sudario que hab\u00eda estado sobre la cabeza de Jes\u00fas, no con los lienzos, sino doblado en su lugar correspondiente. Entonces el otro disc\u00edpulo, el que hab\u00eda llegado el primero a la tumba, tambi\u00e9n entr\u00f3, y vio, y crey\u00f3.<br \/>Y es que todav\u00eda no se hab\u00edan percatado de que el sentido de la Escritura era que Jes\u00fas hab\u00eda de resucitar.<br \/>Y los disc\u00edpulos se volvieron adonde estaban parando.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Es posible que nadie amara a Jes\u00fas tanto como Mana Magdalena. \u00c9l hab\u00eda hecho algo por ella que ning\u00fan otro habr\u00eda podido hacer, y ella no lo pod\u00eda olvidar. La tradici\u00f3n ha dado por seguro que Mar\u00eda Magdalena era una pecadora empedernida a la que Jes\u00fas reclam\u00f3, y perdon\u00f3, y purific\u00f3. Henry Kingsley escribi\u00f3 un hermoso poema sobre ella.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Magdalena a la puerta de Miguel<br \/>no hac\u00eda m\u00e1s que llaMarcos<br \/>En un roble cantaba un ruise\u00f1or:<br \/>\u00ab\u00a1D\u00e9jala entrar! \u00a1D\u00e9jala entrar!\u00bb<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Miguel dijo: \u00abNo traes ninguna ofrenda,<br \/>nada puedes pagar.\u00bb<br \/>\u00ab\u00a1Bien lo sabe!\u00bb, cantaba el ruise\u00f1or.<br \/>\u00ab\u00a1D\u00e9jala entrar! \u00a1D\u00e9jala entrar!\u00bb<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Miguel dijo: \u00ab\u00bfNo has visto las heridas?<br \/>\u00bfReconoces tu mal?\u00bb<br \/>El ruise\u00f1or cantaba: \u00ab\u00a1Y bien lo siente!<br \/>\u00a1D\u00e9jala entrar! \u00a1D\u00e9jala entrar!\u00bb<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>\u00abClaro que s\u00ed, que he visto las heridas,<br \/>que \u00c9l sufri\u00f3 en mi lugar.\u00bb<br \/>El ruise\u00f1or cantaba: \u00ab\u00a1Ya es muy tarde!<br \/>\u00a1D\u00e9jala entrar! \u00a1D\u00e9jala entrar!\u00bb<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>El ruise\u00f1or, al fin, qued\u00f3 dormido,<br \/>y la noche cay\u00f3,<br \/>y Uno vino que abri\u00f3 por fin la puerta,<br \/>y Magdalena entr\u00f3.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Mar\u00eda Magdalena hab\u00eda pecado mucho, y am\u00f3 mucho; el amor era todo lo que pod\u00eda traer.<br \/>Era costumbre en Palestina visitar la tumba de un ser querido hasta tres d\u00edas despu\u00e9s del entierro. Se cre\u00eda que el esp\u00edritu de la persona difunta estaba por all\u00ed aquellos tres d\u00edas; pero despu\u00e9s se alejaba, porque el cuerpo hab\u00eda empezado a descomponerse y estaba irreconocible. Los amigos de Jes\u00fas no pudieron ir a la tumba el s\u00e1bado porque habr\u00edan querido mover la piedra y completar lo que faltara por hacerle, y eso habr\u00eda sido quebrantar el s\u00e1bado. El primer d\u00eda de la semana, nuestro domingo, fue cuando Mar\u00eda Magdalena se dirigi\u00f3 a la tumba de madrugada. La palabra que se usa es <em>pr\u00f3i, <\/em>que designaba la \u00faltima de las cuatro vigilias en que se divid\u00eda la noche, y que ir\u00eda desde <span class='bible'>las 3<\/span> hasta <span class='bible'>las 6<\/span> de la ma\u00f1ana. Todav\u00eda estaba oscuro cuando Mar\u00eda lleg\u00f3 a la tumba; pero ella no pod\u00eda seguir esperando m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la tumba, se qued\u00f3 alucinada y aterrada. Las tumbas de la antig\u00fcedad no sol\u00edan tener puertas. En la entrada hab\u00eda como un canal en el suelo por el que se deslizaba una piedra circular, como las de molino, para cerrar la entrada. Adem\u00e1s, Mateo nos dice que las autoridades hab\u00edan sellado la piedra para asegurarse de que no la mov\u00edan <em>(<\/em><span class='bible'>Mt 27:66<\/span><em> ). <\/em>Mar\u00eda, naturalmente, se qued\u00f3 perpleja al ver que no estaba en su sitio. Es probable que se le ocurriera una de dos cosas. La primera, que hab\u00edan sido los jud\u00edos los que se hab\u00edan llevado el cuerpo de Jes\u00fas; que, no d\u00e1ndose por satisfechos con que hubiera muerto en una cruz, estaban profanando Su cad\u00e1ver. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda tipos macabros que se dedicaban a robar las tumbas, y a Mar\u00eda se le puede haber ocurrido pensar que eso era lo que hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>Era una situaci\u00f3n que Mar\u00eda no pod\u00eda arrostrar sola; as\u00ed es que volvi\u00f3 a la ciudad a buscar a Pedro y a Juan. Mar\u00eda es el ejemplo supremo de la persona que sigue amando y creyendo m\u00e1s all\u00e1 de lo que puede entender; y \u00e9se es el amor y \u00e9sa la fe que acaban encontrando la gloria.<\/p>\n<p><strong><u>EL GRAN DESCUBRIMIENTO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 20:1-10<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Uno de los detalles que resaltan en esta historia es que se segu\u00eda considerando a Pedro como el l\u00edder de la compa\u00f1\u00eda apost\u00f3lica. Fue a \u00e9l al que se dirigi\u00f3 Mar\u00eda. A pesar de haber negado a Jes\u00fas -cosa que no habr\u00eda podido por menos de saberse y difundirse-, Pedro segu\u00eda siendo el l\u00edder. Solemos hablar de la debilidad e inestabilidad de Pedro; pero tiene que haber habido algo realmente sobresaliente en el hombre que pudo seguir al frente de sus compa\u00f1eros despu\u00e9s del fallo desastroso que hab\u00eda tenido; tiene que haber habido algo realmente notable en el hombre al que sus compa\u00f1eros siguieron considerando su l\u00edder despu\u00e9s de aquello. Su momento de debilidad no debe impedirnos ver la fuerza moral y la estatura personal de Pedro, ni reconocer que era un l\u00edder nato.<br \/>As\u00ed que fue a Pedro y Juan a los que acudi\u00f3 Mar\u00eda, y ellos se dirigieron inmediatamente a la tumba. Fueron a la carrera; y Juan, que debe de haber sido m\u00e1s joven que Pedro puesto que vivi\u00f3 hasta el final del siglo I, dej\u00f3 atr\u00e1s a su compa\u00f1ero. Cuando lleg\u00f3 a la tumba, Juan mir\u00f3 hacia dentro, pero no entr\u00f3. Pedro, impulsivo por naturaleza, no s\u00f3lo mir\u00f3, sino entr\u00f3. De momento, Pedro s\u00f3lo se sorprendi\u00f3 de que la tumba estuviera vac\u00eda; pero algo empez\u00f3 a ocurrir en la mente de Juan. Si alguien se hubiera llevado el cuerpo de Jes\u00fas, si lo hubieran robado los ladrones de tumbas, \u00bfpor qu\u00e9 se iban a dejar la mortaja?<br \/>Entonces otra cosa le sorprendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s: los lienzos no estaban tirados de cualquier manera, sino colocados <em>todav\u00eda con sus dobleces <\/em>-eso es lo que dice el original- los que hab\u00edan cubierto el cuerpo, donde hab\u00eda estado el cuerpo; y los que la cabeza, donde hab\u00eda estado la cabeza. Lo que se nos quiere decir es que las ropas f\u00fanebres no parec\u00edan como si se le hubieran quitado al cad\u00e1ver, sino que estaban colocadas como si el cuerpo de Jes\u00fas se hubiera esfumado. Aquello penetr\u00f3 en la mente de Juan; se dio cuenta de lo que hab\u00eda sucedido -\u00a1y crey\u00f3! No fue lo que hab\u00eda le\u00eddo en las Escrituras lo que le convenci\u00f3 de que Jes\u00fas hab\u00eda resucitado, sino lo que vio con sus propios <em>ojos.<\/em><\/p>\n<p>El papel del amor en esta historia es extraordinario. Fue Mar\u00eda, la que tanto amaba a Jes\u00fas, la primera en ir a la tumba. Y fue Juan, el disc\u00edpulo al que amaba Jes\u00fas y que amaba a Jes\u00fas de una manera especial, el primero que crey\u00f3 en la Resurrecci\u00f3n. Esa ser\u00e1 siempre la mayor gloria de Juan. Fue el primero en darse cuenta y en creer. El amor le abri\u00f3 <em>los ojos <\/em>para leer las se\u00f1ales, y la mente para entenderlas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos una de las grandes leyes de la vida. En cualquier clase de obra, es verdad que no podemos realmente interpretar el pensamiento de otra persona a menos que haya entre nosotros un nexo de simpat\u00eda. Resulta evidente cuando el director de orquesta est\u00e1 en relaci\u00f3n de simpat\u00eda con la m\u00fasica del compositor cuya pieza est\u00e1 interpretando. El amor es el gran int\u00e9rprete. El amor puede captar la verdad cuando el intelecto se mueve todav\u00eda inseguro y a tientas. El amor puede darse cuenta del sentido de una cosa cuando la investigaci\u00f3n sigue a ciegas. Una vez, un artista joven le trajo a Dor\u00e9 un cuadro de Jes\u00fas para que le diera su parecer. Dor\u00e9 se resist\u00eda a hacerlo; pero, por \u00faltimo, dijo una sola frase: \u00bb T\u00fa no Le amas; porque, si Le amaras, Le habr\u00edas pintado mejor.\u00bb No podemos entender a Jes\u00fas ni ayudar a otros a entenderle, si no Le entregamos nuestros corazones tanto como nuestras mentes.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 20<\/p>\n<p>RELATOS DE PASCUA (20,1-18) <\/p>\n<p>Como los otros tres evangelios tambi\u00e9n el de Juan se cierra con el mensaje pascual de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El revelador y donador de vida, Jes\u00fas, que como Logos hecho carne, estaba desde el principio esencialmente ligado a Dios, no pod\u00eda quedar prisionero en la muerte. Para \u00e9l la muerte no era m\u00e1s que el necesario estadio de paso en su camino hacia el Padre. Y as\u00ed surge tambi\u00e9n aqu\u00ed nuestra pregunta: \u00bfC\u00f3mo ha entendido Juan, por su parte, el mensaje de pascua, que como tal era un bien com\u00fan del cristianismo primitivo? \u00bfD\u00f3nde radica para \u00e9l la importancia del hecho pascual? En la respuesta a esta pregunta no podemos evitar ciertamente los problemas que seg\u00fan parece dificultan hoy el camino de la fe pascual. <\/p>\n<p>1. LA RESURRECCI\u00d3N DE JES\u00daS EN LA CONTROVERSIA ACTUAL<\/p>\n<p>La muerte y sepultura de Jes\u00fas no representan la \u00faltima palabra para la tradici\u00f3n neotestamentaria sobre el Se\u00f1or. M\u00e1s bien se marca para que la persona de Jes\u00fas fue conocida despu\u00e9s por los disc\u00edpulos bajo una nueva actividad. El mensaje de que Dios hab\u00eda resucitado al crucificado Jes\u00fas, la fe pascual, pertenec\u00eda desde el principio al evangelio tal como la comunidad primitiva lo present\u00f3 ante la opini\u00f3n p\u00fablica. \u00abA este Jes\u00fas, Dios lo resucit\u00f3, y todos nosotros somos testigos de ello&#8230; Sepa, por tanto, con absoluta seguridad toda la casa de Israel que Dios ha hecho Se\u00f1or y Mes\u00edas a este Jes\u00fas a quien vosotros crucificasteis\u00bb (Hec 2:32.36), afirma Pedro en su serm\u00f3n de pentecost\u00e9s, que bien pudiera conservar una tradici\u00f3n antigua (cf. Rom 1:3; 1Co 15:4). <\/p>\n<p>Ese mensaje de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no es ning\u00fan ap\u00e9ndice suplementario, y en el fondo superfluo, al relato de los evangelios sobre Jes\u00fas, sino que expresa las nuevas relaciones con Jes\u00fas de Nazaret en que se supieron tanto la comunidad como los propios evangelistas despu\u00e9s de pascua; para ellos la persona y la causa u obra de Jes\u00fas no hab\u00eda terminado en modo alguno sobre la cruz; antes bien se mostraron como iniciadores que pod\u00edan poner en marcha un nuevo movimiento o desarrollo. <\/p>\n<p>As\u00ed se lleg\u00f3 despu\u00e9s del viernes santo a la formaci\u00f3n de la comunidad escatol\u00f3gica de salvaci\u00f3n, que se caracterizaba por la fe en Jes\u00fas Mes\u00edas, a la formaci\u00f3n de la Iglesia primitiva, a la formulaci\u00f3n y proclama del evangelio, seg\u00fan el cual se predicaba el Mes\u00edas crucificado, Jes\u00fas, como Hijo de Dios resucitado de entre los muertos, como Se\u00f1or y redentor, como el acto salvador de Dios. Despu\u00e9s se lleg\u00f3 a la misi\u00f3n de los gentiles y a la liberaci\u00f3n de la piedad legalista jud\u00eda. En una palabra, se acometieron las m\u00e1s diversas iniciativas, que acabaron por hacer del cristianismo la \u00abreligi\u00f3n del mundo\u00bb, la fe universal de los pueblos. <\/p>\n<p>No representa ciertamente ning\u00fan problema el que, de acuerdo con el testimonio de los escritos neotestamentarios, el acontecimiento inicial que desencaden\u00f3 los procesos mencionados, y sobre todo la formaci\u00f3n de la comunidad y la predicaci\u00f3n p\u00fablica de Jes\u00fas Mes\u00edas, est\u00e9 directamente relacionado con el complejo de cosas que, de manera m\u00e1s o menos global, designamos como resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Cualquiera que sea la interpretaci\u00f3n que se d\u00e9 a la fe pascual de la Iglesia primitiva, no se puede pasar por alto el problema de ese acontecimiento inicial, tal como lo describimos provisionalmente, en el sentido de que despu\u00e9s del viernes santo, tuvo lugar un nuevo comienzo para los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, y que ese nuevo comienzo reclama una explicaci\u00f3n satisfactoria. Se trata de esta pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas y antes de la predicaci\u00f3n de la Iglesia?. <\/p>\n<p>\u00abTodo lo anterior aparece a una nueva luz, y eso a partir de la fe pascual en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y sobre la base de esa fe. Si la persona y obra de Jes\u00fas aparecen a la luz de la fe pascual, quiere decir que su importancia no se apoya en los a\u00f1os transcurridos ni en una modificaci\u00f3n de la idea de Mes\u00edas. Significa m\u00e1s bien que la venida de Jes\u00fas es el acontecimiento decisivo, por el que Dios ha convocado a su comunidad, que a su vez es ya un acontecimiento escatol\u00f3gico. M\u00e1s a\u00fan, el aut\u00e9ntico contenido de la fe pascual es que Dios ha convertido al profeta y maestro Jes\u00fas de Nazaret en el Mes\u00edas\u00bb. Tampoco ah\u00ed se pasa por alto que el hecho de la cruz de Jes\u00fas con s\u00f3lo que se pretenda trasponer de alg\u00fan modo su alcance religioso, social y pol\u00edtico al trasfondo sociol\u00f3gico de aquella \u00e9poca, podr\u00eda constituir un estorbo casi insuperable para cualquier tentativa de mantener la \u00abcausa de Jes\u00fas\u00bb o de enlazar cualquier tipo de nuevas esperanzas con su capacidad de futuro. Desde una perspectiva humana la probabilidad de continuaci\u00f3n del movimiento de Jes\u00fas, despu\u00e9s de aquel final del Maestro era extraordinaria- mente peque\u00f1a. Una conexi\u00f3n con el mensaje prepascual de Jes\u00fas tendr\u00eda que contar en todo caso con esta dificultad, en modo alguno despreciable. Por consiguiente, no pod\u00eda tratarse de continuar sin ruptura all\u00ed donde Jes\u00fas hab\u00eda terminado. En la pregunta \u00bfsupone la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas el viernes santo una ruptura para el grupo de disc\u00edpulos, o hubo una continuidad que hizo posible la fundaci\u00f3n comunitaria despu\u00e9s de pascua, pese al viernes santo? Discrepan los puntos de vista. \u00e9sta es la opini\u00f3n reciente de Schillebeeckx: \u00abEs verdad que los disc\u00edpulos han experimentado el final efectivo de la vida de su Maestro como una sacudida, cayendo por ello -cosa bastante comprensible- en el p\u00e1nico de la fe escasa; mas no experimentaron ninguna ruptura en su fe, como consecuencia de esos \u00faltimos acontecimientos\u00bb. Seg\u00fan \u00e9l, la ruptura habr\u00eda que \u00abponerla ya en la aparici\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico&#8230; en la oposici\u00f3n contra \u00e9l y en el rechazo de su mensaje\u00bb. \u00abYa antes de Pascua dice Jes\u00fas, al menos en cuanto al contenido, que su causa contin\u00faa. Eso no es s\u00f3lo una visi\u00f3n creyente, que se apoye de manera exclusiva en la experiencia pascual de los disc\u00edpulos; es su evidencia, que crea la posibilidad para la interpretaci\u00f3n posterior de los cristianos y pone la base para ello\u00bb. Schillebeeckx aduce adem\u00e1s el ejemplo de Juan Bautista: \u00abSi los exegetas y te\u00f3logos que parten de la muerte de Jes\u00fas como ruptura (y por lo mismo no s\u00f3lo del repudio humano de Jes\u00fas como ruptura aut\u00e9ntica) quieren convencerme de su idea, deber\u00e1n explicarme antes por qu\u00e9, despu\u00e9s de la decapitaci\u00f3n de Juan Bautista el movimiento joanista pudo continuar en territorio jud\u00edo, como si nada hubiera ocurrido\u00bb. <\/p>\n<p>Ciertamente que ambos casos no son iguales por completo; median diferencias importantes que Schillebeeckx evidentemente no ha tenido lo bastante en cuenta. Juan Bautista fue ejecutado por Herodes Antipas, gobernante de Galilea por entonces, en la fortaleza de Maqueronte, sin publicidad alguna; entre el encarcelamiento del predicador y su ejecuci\u00f3n pas\u00f3 un intervalo de tiempo bastante largo. En ese tiempo parece ser que sus disc\u00edpulos pudieron visitarle, sin que se rompieran por completo los contactos con el mundo exterior (cf. Mat 11:2 ss, par Luc 7:18 ss). Eso quiere decir que el movimiento baptista prosegu\u00eda, alentado por los disc\u00edpulos de Juan, ya sin \u00e9l, aunque viv\u00eda a\u00fan. Por el contrario, el arresto y muerte de Jes\u00fas ocurrieron de forma mucho m\u00e1s repentina; adem\u00e1s Jes\u00fas fue ejecutado a la luz p\u00fablica en Jerusal\u00e9n, \u00abcerca de la ciudad\u00bb. En su ejecuci\u00f3n intervinieron tambi\u00e9n las supremas autoridades jud\u00edas, cosa que no ocurri\u00f3 en el caso de Juan. Adem\u00e1s, Jes\u00fas fue desacreditado por las autoridades religiosas. Una continuaci\u00f3n del movimiento de Jes\u00fas deber\u00eda contar en cualquier caso especialmente en Jerusal\u00e9n, con la atenci\u00f3n de la jerarqu\u00eda jud\u00eda, y menos ciertamente con la del procurador romano. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su muerte, Juan Bautista no es proclamado personalmente Mes\u00edas, aun cuando entre sus seguidores hubiese quienes hab\u00edan conectado con \u00e9l esperanzas escatol\u00f3gicas. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, en cambio, proclaman al crucificado como \u00abSe\u00f1or y Mes\u00edas\u00bb. Esta proclama de Jes\u00fas como \u00abMes\u00edas\u00bb e \u00abHijo del hombre\u00bb s\u00f3lo tiene sentido en un ambiente judaico. Ser\u00eda necesario saber -y los textos tambi\u00e9n lo confirman, cf. lo dicho antes sobre Mar 15:29-32- que con esa predicaci\u00f3n de \u00abel crucificado Jes\u00fas de Nazaret es el Mes\u00edas prometido\u00bb, uno se expon\u00eda a la cr\u00edtica p\u00fablica, y justamente en un punto capital de la expectativa jud\u00eda de salvaci\u00f3n. Se requer\u00eda una motivaci\u00f3n muy fuerte para iniciar, pese a todo, esa predicaci\u00f3n. Con otras palabras, en el caso de Jes\u00fas las condiciones de partida despu\u00e9s de su ajusticiamiento en cruz eran incomparablemente m\u00e1s dif\u00edciles que en el caso de Juan Bautista. <\/p>\n<p>Pero, aun valorando en toda su importancia las mencionadas dificultades, hay que convenir con Schillebeeckx que no se trata de una ruptura absoluta. Lo que ense\u00f1a y practica (Jes\u00fas) causa un esc\u00e1ndalo continuado, que o bien provoca la respuesta espont\u00e1nea de confianza y amor, o bien se atrae agresiones mortales. Al esc\u00e1ndalo de la cruz precede ya el esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas de Nazaret. Tampoco el recuerdo de Jes\u00fas se les hab\u00eda borrado repentinamente a los disc\u00edpulos; quedaban preguntas y enigmas sobre los que habr\u00e1 que seguir pensando y hablando. Que persist\u00edan los lazos con la comunidad prepascual de Jes\u00fas, lo atestiguan precisamente los relatos de apariciones de los evangelios, cuando describen el encuentro en el resucitado como un reconocimiento. En ning\u00fan caso esto parece suficiente, para dar una explicaci\u00f3n del nuevo comienzo despu\u00e9s de pascua. Se podr\u00eda entender, en cierto modo, que los disc\u00edpulos, que estaban bajo la impresi\u00f3n de la personalidad de Jes\u00fas, de su conducta y actuaci\u00f3n, es decir, los disc\u00edpulos que hab\u00edan experimentado en s\u00ed mismos la fuerza liberadora de su obra, siguieran manteni\u00e9ndose fieles al mensaje del Maestro y, tras alg\u00fan tiempo, cobrasen \u00e1nimo para continuar la causa de Jes\u00fas con sus grupos. Mas por esa v\u00eda resulta a\u00fan mucho m\u00e1s dif\u00edcil llegar a comprender c\u00f3mo Jes\u00fas de Nazaret, el crucificado, pudo llegar a convertirse en el contenido de kerygma, del evangelio predicado. Y es que no s\u00f3lo se afirma que Jes\u00fas estaba en lo cierto con su mensaje, no obstante el viernes santo, sino que ahora el propio viernes santo pasa a formar parte del objeto y contenido central de la nueva fe, y ello desde luego en conexi\u00f3n con la proclama de que Dios ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos. <\/p>\n<p>Si Pablo puede llegar a definir el evangelio como logos tou staurou (= palabra de la cruz, 1Co 1:18), no se trata de ning\u00fan masoquismo, capaz de transformar el dolor y el fracaso en un gran \u00e9xito. Y no es masoquismo porque la fe pascual va ligada a la idea de que con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha empezado la nueva creaci\u00f3n. Frente a las numerosas tentativas que pretenden explicar la continuidad entre la situaci\u00f3n prepascual y la que sigui\u00f3 a la pascua de un modo puramente hist\u00f3rico-psicol\u00f3gico, hemos de se\u00f1alar que tales tentativas no est\u00e1n lo bastante a salvo contra el reproche de un pensamiento interesado, que querr\u00eda convertir el fracaso de Jes\u00fas en un \u00e9xito. Sin una clara argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica aqu\u00ed no se logra nada. <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, sobre la base de la fe pascual, la relaci\u00f3n de la comunidad pospascual de Jes\u00fas con su Maestro no s\u00f3lo se entiende como una conexi\u00f3n hist\u00f3rica retrospectiva con la personalidad del fundador. Jes\u00fas no es s\u00f3lo la suprema autoridad docente para la comunidad, sino que esa relaci\u00f3n alcanza un car\u00e1cter de presencia actual, especialmente en la liturgia comunitaria. Se entiende al Se\u00f1or Jes\u00fas como una fuerza presente y activa, que contin\u00faa rigiendo a la comunidad de disc\u00edpulos mediante su Esp\u00edritu: \u00abEl Se\u00f1or es el esp\u00edritu; y donde est\u00e1 el esp\u00edritu del Se\u00f1or, hay libertad\u00bb (2Co 3:17). <\/p>\n<p>La pascua, pues, no representa un hecho hist\u00f3rico singular, sino un estado de cosas com\u00fan, fundamental y continuado; se trata del fundamento de la fe y de la Iglesia. Una de las deformaciones de la pascua est\u00e1 precisamente en referirla siempre a un hecho singular, pasando por alto todo el conjunto de cosas. <\/p>\n<p>Con raz\u00f3n observa R. Bultmann que la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas nada tiene que ver con el \u00abretorno de un muerto a la vida de este mundo\u00bb. Asimismo el acontecimiento pascual no es un suceso hist\u00f3rico en el mismo sentido en que la cruz es un suceso de nuestra historia. De hecho s\u00f3lo la fe pascual de los primeros disc\u00edpulos puede entenderse como un acontecimiento hist\u00f3rico. Tampoco el Nuevo Testamento describe en ning\u00fan sitio el proceso de la resurrecci\u00f3n; lo que s\u00f3lo se relatan son los encuentros con el Resucitado. Todo esto constituye en primer t\u00e9rmino una serie de limitaciones negativas contra falsas interpretaciones que en parte pueden ser provocadas por los mismos relatos b\u00edblicos con su forma de expresarse o con sus g\u00e9neros literarios. Por eso hoy se prefiere la pregunta de cu\u00e1les fueron las experiencias de los disc\u00edpulos que los condujeron hasta la fe pascual. \u00abLa fe en la resurrecci\u00f3n nunca puede ser una pura fe de autoridad; supone una experiencia creyente de total renovaci\u00f3n de vida, en la que de un modo muy personal se afirma una realidad (y no una mera convicci\u00f3n subjetiva); una experiencia en que la comunidad eclesial como un todo reconoce su propio kerygma, experiencia que a su vez viene confirmada por la fe de la Iglesia\u00bb. <\/p>\n<p>Para caracterizar adecuadamente esta experiencia singular, Schillebeeckx adopta la expresi\u00f3n disclosure experience tomada de la filosof\u00eda del lenguaje de Jan T. RAMSEY y que cabr\u00eda traducir por \u00abexperiencia de una revelaci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>Seg\u00fan Ramsey todo discurso sobre Dios, y en general el lenguaje religioso, debe fundarse en una cosmic disclosure, en una revelaci\u00f3n c\u00f3smica total, que proporciona una visi\u00f3n infinita y trascendental. La experiencia de tal revelaci\u00f3n va ligada, seg\u00fan Ramsey, a hechos perfectamente verificables, a datos sensibles como apoyo o condici\u00f3n; pero al propio tiempo va siempre m\u00e1s all\u00e1 de los mismos, es decir, trasciende el respectivo dato concreto apuntando a una apertura de alcance universal y total. Ambos elementos, un apoyo concreto y una experiencia universal integradora pertenecen a la disclosure experience. Se trata, por tanto, de situaciones que contienen \u00ablo observable y m\u00e1s\u00bb. Sin duda que la experiencia pascual de los disc\u00edpulos puede entenderse como una experiencia reveladora o clave en el sentido descrito, porque aqu\u00ed el elemento de la explicaci\u00f3n universal, definitiva y escatol\u00f3gica es tan importante como el problema del fundamento concreto de esa experiencia. <\/p>\n<p>Para Schillebeeckx esa experiencia clave se da en un proceso de conversi\u00f3n que los disc\u00edpulos han vivido, de tal modo que reconocieron su poca fe y volvieron a reunirse bajo la direcci\u00f3n de Pedro y luego interpretaron el acontecimiento pascual con ayuda de las \u00abapariciones\u00bb y finalmente con la expresi\u00f3n \u00abresurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb. Esta interpretaci\u00f3n cuenta con muchos tantos en favor suyo. Sin duda que despu\u00e9s del viernes santo los disc\u00edpulos realizaron una conversi\u00f3n. Pero inmediatamente se plantea la pregunta de c\u00f3mo y por qu\u00e9 se lleg\u00f3 a esa conversi\u00f3n. Schillebeeckx habla de un \u00abacontecimiento de gracia\u00bb; es decir, \u00abque el tr\u00e1nsito de Pedro y los suyos de la dispersi\u00f3n a la reuni\u00f3n renovada lo experimentaron como pura gracia de Dios\u00bb; aunque a m\u00ed personalmente, ateni\u00e9ndome a su exposici\u00f3n, esto me parece contradictorio en sumo grado. La \u00abexperiencia de gracia\u00bb supone una abstracci\u00f3n para una cosa concreta, y s\u00f3lo constituye una explicaci\u00f3n aparente. Con lo cual lo que debe probarse se vuelve a dar por supuesto. Por lo que respecta al Nuevo Testamento, es ciertamente decisivo el que en \u00e9l no se aluda a ninguna \u00abexperiencia de gracia\u00bb o algo parecido, sino que tal experiencia tenga una estructura cristol\u00f3gica concreta: es justamente ese reencuentro con Jes\u00fas lo \u00fanico que hace posible una fundamentaci\u00f3n v\u00e1lida del concepto \u00abexperiencia de gracia\u00bb. Se puede, por tanto, aceptar sin reservas que los disc\u00edpulos vivieron un \u00abproceso de conversi\u00f3n\u00bb; pero el elemento desencadenante de dicha conversi\u00f3n no fue en definitiva sino el encuentro con Jes\u00fas como \u00abel viviente\u00bb. El Nuevo Testamento atribuye en \u00faltimo an\u00e1lisis al propio Jes\u00fas el impulso hacia un nuevo comienzo despu\u00e9s de los sucesos del viernes santo. En esto coinciden de hecho los modelos interpretativos m\u00e1s diversos, cuya explicaci\u00f3n hist\u00f3rico-gen\u00e9tica en ning\u00fan pasaje favorece la hip\u00f3tesis de un \u00absalto cualitativo\u00bb hacia una \u00abruptura\u00bb. Y eso es justamente lo que confirma tambi\u00e9n las \u00abapariciones\u00bb pascuales que atestiguan por igual la indisponibilidad de Jes\u00fas como su proximidad salvadora. Tal reencuentro fue de naturaleza tan profunda que los disc\u00edpulos s\u00f3lo pudieron entenderlo y formularlo como \u00abresurrecci\u00f3n de Jes\u00fas por obra de Dios\u00bb. Y no se puede pasar por alto en modo alguno que el concepto \u00abresurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb no s\u00f3lo ata\u00f1e al propio Jes\u00fas, sino que simult\u00e1neamente contiene una afirmaci\u00f3n sobre Dios. Se trata en definitiva de la concepci\u00f3n de Dios. Los disc\u00edpulos se saben impulsados por un nuevo esp\u00edritu y dotados de una nueva vida. <\/p>\n<p>Si pascua tiene la importancia capital, integradora y escatol\u00f3gica que le atribuye el Nuevo Testamento, como nuevo comienzo de Jes\u00fas despu\u00e9s del fin, habr\u00e1 que tener una idea clara desde el punto de vista hist\u00f3rico y teol\u00f3gico de que ya no se puede seguir preguntando por las razones objetivas que laten en la fe pascual, si no se quiere destruir esa fe. Pues es totalmente imposible descubrir un solo punto que podamos se\u00f1alar como punto de arranque de la fe pascual. Para describir esa fe pascual el Nuevo Testamento ha encontrado f\u00f3rmulas muy diferentes; todas ellas no hacen sino describir, en forma m\u00e1s o menos aproximada la nueva vida. Por lo dem\u00e1s, tendremos que asentir a las palabras de Bultmann cuando dice: \u00abLa fe pascual de los primeros disc\u00edpulos no es, pues, un hecho, en el que nosotros creemos, en cuanto que pudiera ahorrarnos el riesgo de la fe, sino que esa su fe pascual pertenece ya por s\u00ed misma al acontecimiento escatol\u00f3gico, que es el objeto de la fe\u00bb. En efecto, no se trata de eliminar el riesgo de la fe mediante la investigaci\u00f3n y la combinatoria hist\u00f3rica, sino de compartir el riesgo de la fe mediante la recta comprensi\u00f3n del mensaje pascual. <\/p>\n<p>2. LOS TESTIMONIOS PASCUALES DEL NUEVO TESTAMENTO Y SU IMPORTANCIA<\/p>\n<p>Los textos neotestamentarios, que certifican la fe pascual del cristianismo primitivo, son dif\u00edciles de exponer porque, en cuanto f\u00f3rmulas de fe o incluso como relatos de pascua, siempre versan a la vez sobre la formaci\u00f3n de la iglesia primitiva y de su primera situaci\u00f3n. Revisten siempre, por consiguiente, el car\u00e1cter de mitos de origen, aunque desde luego en forma tal que no hablan de un origen en los oscuros tiempos de la prehistoria, sino de un origen hist\u00f3rico. Todos coinciden en que la comunidad cristiana no ha entendido sus relaciones espec\u00edficas con Jes\u00fas de Nazaret como unas relaciones hist\u00f3ricas, si no como las relaciones con una realidad viva y presente, con un personaje que determina de m\u00faltiples formas la vida, el pensamiento y la conducta presentes de la comunidad. La experiencia presente del Se\u00f1or Jesucristo tiene ah\u00ed inequ\u00edvocamente la primac\u00eda sobre la consideraci\u00f3n de la historia retrospectiva; m\u00e1s a\u00fan, \u00e9sta se orienta por completo al presente de cada momento. <\/p>\n<p>En una visi\u00f3n general cabe distinguir tres g\u00e9neros literarios entre los testimonios pascuales: primero, las f\u00f3rmulas confesionales; segundo, los himnos, y tercero, las narraciones pascuales tal como las encontramos en los evangelios. Las antiguas f\u00f3rmulas confesionales y los himnos son sobre todo desde el punto de vista literario anteriores a las narraciones, por lo que tambi\u00e9n, en cuanto al contenido, hay que darles una prioridad. Un error, que se repite de continuo, consiste en combinar entre s\u00ed sin reserva alguna las distintas suertes de textos en el intento de una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica. Por lo que respecta a las narraciones pascuales de los evangelios, es preciso tener en cuenta su car\u00e1cter kerygm\u00e1tico. Cierto que laten ah\u00ed reminiscencias hist\u00f3ricas y fragmentos de tradici\u00f3n, por lo general en una forma muy reveladora; pero su objetivo fundamental es el testimonio en favor del resucitado y de su importancia presente, no un inter\u00e9s hist\u00f3rico&#8230; <\/p>\n<p>En las cartas paulinas leemos las f\u00f3rmulas de fe, que Pablo encontr\u00f3 en la tradici\u00f3n comunitaria haci\u00e9ndolas suyas y, desde luego, reelabor\u00e1ndolas en parte teol\u00f3gicamente. En la inscripci\u00f3n o exordio de la carta a los Romanos se dice del evangelio de Dios: <\/p>\n<p>\u00abacerca de su Hijo, <\/p>\n<p>nacido del linaje de David seg\u00fan la carne; <\/p>\n<p>constituido Hijo de Dios con poder, <\/p>\n<p>seg\u00fan el esp\u00edritu santificador, <\/p>\n<p>a partir de la resurrecci\u00f3n de entre los muertos&#8230;\u00bb <\/p>\n<p>(Rom 1:3s). <\/p>\n<p>Este texto podr\u00eda ser prepaulino. Y es interesante porque distingue dos estadios o formas de existencia de Jes\u00fas. El estadio primero se caracteriza mediante el giro \u00abseg\u00fan la carne\u00bb (kata sarka), y se refiere a la existencia humana terrena, de Jes\u00fas; en ese orden de cosas, Jes\u00fas ha \u00abnacido del linaje de David\u00bb, pasa por ser \u00abhijo de David\u00bb. La forma de existencia terrena de Jes\u00fas como \u00abhijo de David\u00bb se entiende aqu\u00ed de tal modo que la existencia terrena de Jes\u00fas est\u00e1 contemplada como una expectativa de su mesianidad. A este estadio se contrapone el segundo: \u00abseg\u00fan el esp\u00edritu santificador\u00bb; de acuerdo con \u00e9l, Jes\u00fas fue constituido -en la l\u00ednea de los Salmos 102 y 110- \u00abHijo de Dios\u00bb en sentido mesi\u00e1nico, y eso \u00aba partir de la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es el comienzo de su soberan\u00eda mesi\u00e1nica plena. La gran antig\u00fcedad de esta f\u00f3rmula se puede reconocer en que Jes\u00fas es \u00abconstituido Hijo de Dios con poder\u00bb, es decir, en su soberan\u00eda mesi\u00e1nica s\u00f3lo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n no habr\u00eda sido \u00abHijo de Dios\u00bb desde el principio, sino s\u00f3lo despu\u00e9s de ese acontecimiento. Muy pronto ya no se podr\u00eda hablar as\u00ed. La fe en Jes\u00fas como Mes\u00edas est\u00e1 en relaci\u00f3n, seg\u00fan el presente texto, con la fe pascual. Lo cual apunta a la primitiva comunidad palestinense. Lucas se mueve en una linea parecida ( Hec 2:32-36). <\/p>\n<p>Para la formulaci\u00f3n ling\u00fcistica de la teolog\u00eda pascual o de la teolog\u00eda del resucitado se han defendido distintos modelos, y en especial los salmos de entronizaci\u00f3n 2 y 110. De ah\u00ed procede la designaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abHijo de Dios\u00bb: \u00ab\u00e9l (Dios) me ha dicho: T\u00fa eres hijo m\u00edo, yo te he engendrado en este d\u00eda\u00bb (Sal 2:7; Sal 110:3). Aqu\u00ed, la designaci\u00f3n \u00abhijo de Dios\u00bb no tiene un alcance metaf\u00edsico, sino un sentido mesi\u00e1nico. La comunidad, que acu\u00f1\u00f3 esa f\u00f3rmula, ten\u00eda ciertamente conciencia clara de que la existencia terrena de Jes\u00fas no pod\u00eda entenderse como una existencia mesi\u00e1nica, pues Jes\u00fas no ha dominado como Mes\u00edas. Al mismo tiempo afirma que Jes\u00fas \u00aba partir de la resurrecci\u00f3n\u00bb fue entronizado junto a Dios como soberano mesi\u00e1nico (cristolog\u00eda de la exaltaci\u00f3n). <\/p>\n<p>\u00abEl cual fue entregado por causa de nuestras faltas <\/p>\n<p>y fue resucitado por causa de nuestra justificaci\u00f3n\u00bb <\/p>\n<p>(Rom 4:25). <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta f\u00f3rmula parece ser prepaulina. Aqu\u00ed se entrelazan la muerte en cruz y la resurrecci\u00f3n, de forma muy caracter\u00edstica. Con la muerte en cruz aparece vinculada la idea de la expiaci\u00f3n vicaria, el perd\u00f3n de los pecados, mientras que la resurrecci\u00f3n enlaza con la idea de la justificaci\u00f3n divina y, por ende, de la nueva vida. El texto ha de atribuirse sin duda a la primera comunidad judeo-cristiana; en favor de ello habla la terminolog\u00eda de la justificaci\u00f3n. \u00abJustificaci\u00f3n\u00bb o \u00abjusticia\u00bb como compendio de la salvaci\u00f3n es un t\u00edpico concepto jud\u00edo. Pablo lo ha desarrollado ampliamente en su doctrina de la justificaci\u00f3n. La f\u00f3rmula de fe m\u00e1s importante se encuentra en 1Co 15:1-11; insertada desde luego en un contexto m\u00e1s amplio: \u00abOs recuerdo, hermanos, el evangelio que os anunci\u00f3 y que recibisteis, en el cual os manten\u00e9is firmes, y por el cual encontr\u00e1is salvaci\u00f3n, si es que conserv\u00e1is la palabra que os anunci\u00e9; de lo contrario, es que creisteis en vano. Porque os transmit\u00ed, en primer lugar, lo que, a mi vez, recib\u00ed: <\/p>\n<p>que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras; <\/p>\n<p>que fue sepultado <\/p>\n<p>y que al tercer d\u00eda fue resucitado seg\u00fan las Escrituras; <\/p>\n<p>que se apareci\u00f3 a Cefas y despu\u00e9s a los doce; <\/p>\n<p>m\u00e1s tarde se apareci\u00f3 a m\u00e1s de quinientos hermanos juntos, <\/p>\n<p>de los cuales, la mayor parte viven todav\u00eda, <\/p>\n<p>aunque otros han muerto. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s, se apareci\u00f3 a Santiago; <\/p>\n<p>m\u00e1s tarde a todos los ap\u00f3stoles. <\/p>\n<p>Al \u00faltimo de todos, como a un aborto, <\/p>\n<p>se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed; <\/p>\n<p>pues yo soy el menor de los ap\u00f3stoles, <\/p>\n<p>y no soy digno de ser llamado ap\u00f3stol, <\/p>\n<p>porque persegu\u00ed a la Iglesia de Dios. <\/p>\n<p>Pero por la gracia de Dios soy lo que soy <\/p>\n<p>y su gracia no se ha frustrado en m\u00ed; <\/p>\n<p>al contrario, trabaj\u00e9 m\u00e1s que todos ellos, <\/p>\n<p>no precisamente yo, sino la gracia de Dios que est\u00e1 conmigo. <\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, tanto ellos, como yo, <\/p>\n<p>as\u00ed lo proclamamos y as\u00ed lo creisteis. <\/p>\n<p>La f\u00f3rmula de fe con dos o cuatro miembros y cuyo contenido b\u00e1sico est\u00e1 en los vers\u00edculos 3b-5 (que se imprimen en cursiva), alude en forma paralela a la muerte de Cristo y a su sepultura por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras e inmediatamente despu\u00e9s a su resurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda seg\u00fan las Escrituras, y a la aparici\u00f3n del resucitado a Cefas o Pedro y a los doce. La muerte y sepultura de Jes\u00fas entran ah\u00ed lo mismo que la afirmaci\u00f3n de su resurrecci\u00f3n y de la aparici\u00f3n a los disc\u00edpulos. No es f\u00e1cil decir hasta qu\u00e9 punto este texto ha conocido los datos descritos en los evangelios: deposici\u00f3n de Jes\u00fas en el sepulcro, idea de las mujeres al sepulcro vac\u00edo \u00abal tercer d\u00eda\u00bb o \u00abel d\u00eda primero de la semana\u00bb, el descubrimiento de la tumba vac\u00eda, etc. En caso afirmativo, al menos no estar\u00eda especialmente interesado en tales pormenores. M\u00e1s veros\u00edmil es descubrir en los relatos pascuales unas transformaciones posteriores del kerygma. <\/p>\n<p>A menudo se ha puesto de relieve la brevedad protocolaria de la f\u00f3rmula de fe, que se limita a un m\u00ednimo escas\u00edsimo de informaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n, y relata simplemente los diversos procesos sin una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada. En su densidad supone ya evidentemente una medida considerable de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica; de ah\u00ed que sea necesario tambi\u00e9n advertir la selecci\u00f3n extraordinariamente cuidadosa de las palabras. El giro \u00aby que al tercer d\u00eda fue resucitado seg\u00fan las Escrituras\u00bb coloca indudablemente la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como un hecho nuevo, junto a la afirmaci\u00f3n de la muerte y sepultura de Jes\u00fas. Evidentemente debe expresarse una nueva actuaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas. Desde luego que no se hace descripci\u00f3n alguna de ese hecho. Semejante \u00abhecho\u00bb no es una realidad independiente junto o fuera de la predicaci\u00f3n; s\u00f3lo figura en el marco del texto, es decir, s\u00f3lo \u00aben la palabra\u00bb. <\/p>\n<p>\u00abAl tercer d\u00eda\u00bb se\u00f1ala un t\u00e9rmino; aunque se discute en qu\u00e9 sentido, pues puede referirse al descubrimiento de la tumba vac\u00eda por las mujeres, o bien aludir al momento de la primera aparici\u00f3n pascual a Pedro, o tambi\u00e9n cabr\u00eda interpretarlo como menci\u00f3n de un t\u00e9rmino apocal\u00edptico\u00bb, es decir, del intervalo que, seg\u00fan las concepciones apocal\u00edpticas media entre la cat\u00e1strofe final y el inicio de la aurora de salvaci\u00f3n. Esta \u00faltima interpretaci\u00f3n cuenta con algunos argumentos a su favor; por otra parte, resulta dif\u00edcil establecer una clara armon\u00eda entre los diferentes testimonios pascuales. Seg\u00fan parece la Iglesia primitiva no prest\u00f3 atenci\u00f3n a tales incongruencias que en nada afectan a la fe pascual. Existen desde luego distintos puntos de contacto y ciertas correspondencias entre la primera aparici\u00f3n a Pedro y las apariciones a los doce, pero no una coincidencia completa. La expresi\u00f3n \u00abse apareci\u00f3\u00bb (griego ophthe, \u00abfue visto\u00bb, \u00abse dej\u00f3 ver\u00bb) reviste casi un sentido t\u00e9cnico. En esa manera de hablar hemos de advertir que se nombra como \u00absujeto\u00bb de la aparici\u00f3n a Cristo resucitado, mientras que los mencionados a continuaci\u00f3n son objeto (en dativo) de esa experiencia. Se trata de la misma expresi\u00f3n que en el Antiguo Testamento se emplea para describir las apariciones divinas 153. En efecto, desde el punto de vista de la historia de las formas, distintos relatos epif\u00e1nicos del libro del G\u00e9nesis, como la aparici\u00f3n de Dios a Abraham (G\u00e9n 18), constituyen los paralelos m\u00e1s pr\u00f3ximos a los relatos pascuales. Podemos, pues, decir que la f\u00f3rmula de fe ha descrito las apariciones del resucitado de acuerdo con el modelo de las teofan\u00edas. Pertenece a la estructura de ese modelo el que tales apariciones no pueda forzarlas ni hacerlas factibles el hombre, sino que han de salirle al paso; asimismo entra en ellas la yuxtaposici\u00f3n de oculto manifiesto: una realidad absolutamente oculta y que no est\u00e1 a disposici\u00f3n del hombre se le hace accesible, se le revela. El resucitado participa de esa indisponibilidad y libertad; se ha dejado ver. Renunciamos a describir el lado psicol\u00f3gico de esa visi\u00f3n o de las apariciones; sobre ello nada dice la f\u00f3rmula. S\u00f3lo cabe exponer el contenido de las apariciones: el que se deja conocer es Jes\u00fas de Nazaret crucificado y \u00abresucitado de entre los muertos\u00bb. El lenguaje habitual en los testimonios m\u00e1s antiguos habla de que \u00abfue resucitado\u00bb (griego egerthe) por Dios; s\u00f3lo m\u00e1s tarde aparece el giro \u00abresucit\u00f3\u00bb, se puso en pie (griego aneste). Despu\u00e9s se menciona a los beneficiarios de alguna aparici\u00f3n. El orden est\u00e1 probablemente establecido seg\u00fan un criterio cronol\u00f3gico: en primer lugar a Cefas Pedro, despu\u00e9s a los doce. La objeci\u00f3n de que Judas ya no estaba presente y que debieron ser once es algo que surge espont\u00e1neamente y se ha considerado tambi\u00e9n en los relatos pascuales de los evangelios 154. Pero la f\u00f3rmula indica que \u00ablos doce\u00bb exist\u00edan ya como un c\u00edrculo firmemente establecido desde los tiempos mismos de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Pablo menciona luego una aparici\u00f3n \u00aba m\u00e1s de quinientos hermanos\u00bb, otra a Santiago, el \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb, una tercera a \u00abtodos los ap\u00f3stoles\u00bb y, finalmente, agrega su propia visi\u00f3n personal de Cristo a las puertas de Damasco, como una \u00faltima aparici\u00f3n \u00abfuera de serie\u00bb aunque equivalente a las apariciones antes mencionadas. D\u00f3nde o cu\u00e1ndo tuvieron lugar tales apariciones no lo dice en modo alguno la f\u00f3rmula; lo \u00fanico importante es el hecho de las manifestaciones y para Pablo, en el marco de la carta primera a los Corintios la posibilidad de referirse a los testigos del Resucitado y al consenso as\u00ed logrado en la predicaci\u00f3n. \u00abEn conclusi\u00f3n, tanto ellos, como yo, as\u00ed lo proclamamos y as\u00ed lo creisteis\u00bb (1Co 15:11). <\/p>\n<p>FE\/QU\u00e9-ES: Esto no proporciona una prueba irrebatible de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; pues tal afirmaci\u00f3n no es independiente del testimonio de los afectados por ella. Si exigimos de la fe el conocimiento de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00e9ste significa, ante todo, que la fe nunca podr\u00e1 subsistir referida a un pasado muerto, ni tampoco apoyado en una simple forma dogm\u00e1tica autoritaria que contradice toda raz\u00f3n. Se trata m\u00e1s bien del riesgo de aceptar a Jes\u00fas y su mensaje como una realidad presente que determina mi vida y, por ende, mi futuro. La fe pascual establece en todo caso que la fe cristiana en Jes\u00fas no se reduce a una f\u00f3rmula vac\u00eda, sino que es un sentirse afectado vitalmente por \u00e9L. En el fondo un dogmatismo r\u00edgido apoyado en f\u00f3rmulas correctas, es decir, ortodoxas, a menudo no ha hecho sino desfigurar la forma viva de la fe pascual, llegando incluso a oponerle un obst\u00e1culo insalvable. Por penoso que pueda resultar todo esto, no deja de ser cierto que muchos, creyendo formal y verbalmente en la resurrecci\u00f3n de Cristo, est\u00e1n muy lejos de la fe pascual viva, mientras que otros muchos, que rechazan esa fe pascual como una provocaci\u00f3n, cuentan sin embargo con Jes\u00fas, por cuanto aceptando sus actitudes y su doctrina est\u00e1n cerca de esa realidad pascual viva. Y es que la fe cristiana de pascua confiesa a Jes\u00fas de Nazaret como el viviente; se trata en definitiva del gran s\u00edmbolo de una esperanza indestructible para el hombre. Vista as\u00ed, la resurrecc\u00f3n de Jes\u00fas es para el hombre una cosmic disclosure, una clave y revelaci\u00f3n c\u00f3smica, una explicaci\u00f3n universal y eterna, como se dice en el himno In te Domine speravi, non confundar in aeternum. \u00abHe esperado en ti, Se\u00f1or, y jam\u00e1s me ver\u00e9 defraudado.\u00bb <\/p>\n<p>\u00bfCabe decir algo m\u00e1s sobre el posible curso hist\u00f3rico de los sucesos? Hemos visto que, fuera del hecho en s\u00ed, la f\u00f3rmula aporta muy poco para una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, si no es el orden cronol\u00f3gico; seg\u00fan esto, Pedro fue el primero a quien Jes\u00fas se apareci\u00f3. Si se quiere obtener una imagen mejor, hay que pedir ayuda a los evangelios. Aun as\u00ed se impone la cautela, porque si bien los relatos pascuales de los evangelios contienen muchos fragmentos antiguos de tradici\u00f3n, en \u00faltimo t\u00e9rmino han sido los evangelistas quienes los han insertado en narraciones reelaboradas, por lo que resulta dif\u00edcil arrancarlos de su contexto e interpretaci\u00f3n actuales. Es muy f\u00e1cil que acaben imponi\u00e9ndose interpretaciones y hasta especulaciones posteriores que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de las lindes marcadas por los textos y que a menudo se mueven en una nebulosa. A ello se suma el que Mateo y Lucas vuelven a depender de Marcos, aunque disponiendo adem\u00e1s de ciertas tradiciones particulares. <\/p>\n<p>La primera aparici\u00f3n a Pedro ha dejado eco en todas partes. Seg\u00fan Marcos el \u00e1ngel anunciador dice a las mujeres junto al sepulcro vac\u00edo: \u00abPero id a decir a sus disc\u00edpulos, y a Pedro, que \u00e9l ir\u00e1 antes que vosotros a Galilea; all\u00ed lo ver\u00e9is, conforme os lo dijo \u00e9l\u00bb (Mar 16:7; cf. Mat 28:7). Seg\u00fan Lucas los once dicen a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas: \u00ab\u00a1Es verdad! El Se\u00f1or ha resucitado y se ha aparecido a Sim\u00f3n\u00bb (Luc 24:34). Tambi\u00e9n Jua 20:3-10 refleja esa tradici\u00f3n. A esto se suman otros relatos de apariciones. Mateo refiere una aparici\u00f3n de Jes\u00fas a las mujeres ( Mat 28:9-10); pero parece tratarse de una creaci\u00f3n posterior del evangelista. La gran aparici\u00f3n ante los once disc\u00edpulos tiene lugar sobre un monte de Galilea (Mat 28:16-20), tambi\u00e9n ese relato lo ha montado Mateo, aunque parece contener en el fondo una tradici\u00f3n aparicional galilaica. Lucas trae el relato de los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas (Luc 24:13-35); podr\u00eda rastrearse ah\u00ed una tradici\u00f3n pascual, que tal vez segu\u00eda vinculada al nombre de Cleof\u00e1s (Luc 24:18) y que el evangelista habr\u00eda ampliado hasta formar una gran historia pascual. Lucas transmite adem\u00e1s un relato de aparici\u00f3n a los once disc\u00edpulos con ocasi\u00f3n de un banquete, con el que conecta simult\u00e1neamente un \u00faltimo encargo de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos y con la desaparici\u00f3n del Se\u00f1or (Luc 24:36-43.44-53). En conjunto los relatos de apariciones que traen los Evangelios no aportan nada esencialmente nuevo respecto de 1Co 15:3-5, si exceptuamos los relatos sobre las mujeres junto al sepulcro vac\u00edo. Lo que tienen de m\u00e1s hay que cargarlo en la cuenta de los evangelistas, que en tales textos han configurado su propia teolog\u00eda pascual. Desde este punto de vista sus relatos tienen ciertamente la m\u00e1xima importancia. <\/p>\n<p>Y todav\u00eda hemes de referirnos a otro punto. Seg\u00fan Marcos y Mateo las apariciones pascuales tienen lugar en Galilea y lo mismo ocurre seg\u00fan Juan (c. 21). En cambio, seg\u00fan Lucas (c. 24) y el propio Juan (c. 20), esas apariciones ocurrieron en Jerusal\u00e9n. Lucas ha cambiado incluso de prop\u00f3sito el texto anterior de Mc. En Marcos se dice: \u00abPero id a decir a sus disc\u00edpulos, y a Pedro, que \u00e9l ir\u00e1 antes que vosotros a Galilea; all\u00ed lo ver\u00e9is, conforme os lo dijo \u00e9l\u00bb (Mar 16:7). En Lucas, por el contrario, el \u00e1ngel del mensaje pascual dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que est\u00e1 vivo? No est\u00e1 aqu\u00ed, sino que ha resucitado. Acordaos de c\u00f3mo os anunci\u00f3, cuando estaba todav\u00eda en Galilea, que el Hijo del hombre hab\u00eda de ser entregado en manos de hombres pecadores y hab\u00eda de ser crucificado, pero que al tercer d\u00eda hab\u00eda de resucitar. Entonces ellas recordaron sus palabras. Regresaron, pues, del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a todos los dem\u00e1s\u00bb (Luc 24:6-9). Es muy veros\u00edmil que Lucas haya corregido en favor de \u00abJerusal\u00e9n\u00bb. Ya este mismo procedimiento habla en favor de que la tradici\u00f3n que traslada las apariciones pascuales a Galilea cuenta con mejores bases y es m\u00e1s antigua. <\/p>\n<p>Siguiendo, pues, a Marcos, la historia bien puede haber discurrido as\u00ed: seg\u00fan Marcos (Mar 14:27s, par Mat 26:31s), Jes\u00fas predice a los disc\u00edpulos camino del monte de los Olivos que todos se escandalizar\u00edan y se dispersar\u00edan, pero, \u00abdespu\u00e9s que yo resucite, ir\u00e9 antes que vosotros a Galilea\u00bb 155. A esto se suma la noticia de Mar 14:50 de que, al tiempo del procedimiento, todos los disc\u00edpulos abandonaron a Jes\u00fas y huyeron. En Lucas domina sobre todo la tendencia marcada de disculpar a los disc\u00edpulos; pero eso no pasa de ser una correcci\u00f3n intencionada y no representa una tradici\u00f3n mejor, como a veces se supone. <\/p>\n<p>Seg\u00fan todo esto, la imagen hist\u00f3rica que se desprende es la siguiente: para Marcos, que en este caso emplea unas fuentes hist\u00f3ricas m\u00e1s fidedignas, al ser detenido Jes\u00fas, los disc\u00edpulos huyeron todos y se retiraron a Galilea, incluso Pedro. Y all\u00ed tuvieron la experiencia clave, que nuestras fuentes describen con el concepto de apariciones pascuales. Acerca de tales experiencias hemos de decir al menos que debieron ser unas experiencias predominantemente religiosas, y en cuyo epicentro estaba la persona misma de Jes\u00fas. Jes\u00fas volv\u00eda de un modo nuevo a los disc\u00edpulos; \u00e9stos comprendieron que no s\u00f3lo no hab\u00edan terminado sus relaciones con \u00e9l, sino que era entonces cuando empezaban realmente. <\/p>\n<p>Se establec\u00eda un nuevo comienzo. En ese nuevo comienzo de Galilea, Pedro ha tenido un papel rector. Quiz\u00e1 reuni\u00f3 de nuevo a los otros disc\u00edpulos, y tom\u00f3 la iniciativa de regresar a Jerusal\u00e9n y constituir la comunidad. Es posible tambi\u00e9n que haya habido experiencias pascuales colectivas, y aqu\u00ed tienen su justificaci\u00f3n las noticias de las distintas apariciones pascuales ante un c\u00edrculo mayor de personas. Por lo dem\u00e1s en ocasiones es muy f\u00e1cil propender barruntar demasiadas cosas en esas noticias escuetas, hasta que se acaba por reconocer que la fuerza de tales testimonios radica precisamente en lo lac\u00f3nico de la expresi\u00f3n. Pues, en el fondo, esas historias no hablan precisamente de cualquier tipo de visiones o vivencias subjetivas. Lo que se desprende de esas experiencias presenta una notable firmeza, a saber el \u00abkerygma\u00bb com\u00fan, la confesi\u00f3n de Jes\u00fas, de su persona, su historia, su palabra y tambi\u00e9n -y no en \u00faltimo grado- su \u00abfracaso\u00bb; la comunidad, establecida en su nombre, que celebra el memorial de Jes\u00fas, en la cena del Se\u00f1or, y que experimenta ah\u00ed su presencia as\u00ed como la comuni\u00f3n con \u00e9l en la fe y en el esp\u00edritu. En este sentido la pascua significa que Jes\u00fas mismo es reconocido como el acto escatol\u00f3gico de Dios y como el Se\u00f1or permanente de los suyos. <\/p>\n<p>En la interpretaci\u00f3n de los relatos jo\u00e1nicos de pascua hay que saber claramente que tales relatos cuentan tras s\u00ed con una larga historia de tradici\u00f3n y que Juan los ha dispuesto de acuerdo con su propia teolog\u00eda pascual. Se trata tambi\u00e9n aqu\u00ed de relatos teol\u00f3gicos con algunos fragmentos hist\u00f3rico-tradicionales. La \u00abverdad\u00bb de esas narraciones radica, sobre todo, en su contenido confesional narrativo. En sus relatos pascuales, Juan ha querido demostrar las afirmaciones fundamentales que Jes\u00fas tan ampliamente hab\u00eda desarrollado en los discursos de despedida. Y ah\u00ed sorprende un rasgo peculiar, sobre todo si se agrega el cap\u00edtulo ap\u00e9ndice 21, a saber: la figura del \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb (\u00abel disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba\u00bb), que aqu\u00ed ocupa el primer plano. La conclusi\u00f3n del c. 21 dar\u00e1 ocasi\u00f3n para plantearnos ese problema con alguna mayor amplitud. <\/p>\n<p>La redacci\u00f3n actual del evangelio de Juan conoce dos tradiciones pascuales: en el c. 20 predomina exclusivamente la \u00abtradici\u00f3n pascual de Jerusal\u00e9n\u00bb, mientras que en el c. 21 prevalece tambi\u00e9n de forma exclusiva la \u00abtradici\u00f3n pascual de Galilea\u00bb. En esta \u00faltima tradici\u00f3n galilaica la tradici\u00f3n de la capital resulta secundaria; \u00e9sta empieza con el \u00absepulcro vac\u00edo\u00bb, y como Juan no s\u00f3lo relaciona con ese lugar tradicional a Mar\u00eda Magdalena sino tambi\u00e9n a los dos disc\u00edpulos, el epicentro se sit\u00faa con ello en Jerusal\u00e9n; lo que se mantiene hasta la primera conclusi\u00f3n del Evangelio (20,29 ss). Pero, en mi opini\u00f3n, la tradici\u00f3n pascual m\u00e1s antigua la conserva el cap\u00edtulo ap\u00e9ndice 21, cuando habla de una aparici\u00f3n pascual en Galilea; lo cual no excluye naturalmente que a esa aparici\u00f3n se le hayan agregado otros materiales. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>153. Cf. Gen 12:7; Gen 17:1; Gen 18:1; Gen 26:1; Gen 35:1-9; Gen 48:3; Exo 3:2.16; Exo 4:1.5; Exo 6:3 154. Cf. Mat 28:16; Luc 24:9.33; Hec 1:28; Hec 2:14 155. Es evidente que entre Mar 16:7 y 14,27s subyace una conexi\u00f3n redaccional del evangelista. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>3. DESCUBRIMIENTO DEL SEPULCRO VAC\u00cdO (Jn\/20\/01-10) <\/p>\n<p>1 El primer d\u00eda de la semana, muy de ma\u00f1ana, cuando todav\u00eda estaba obscuro, Mar\u00eda Magdalena va al sepulcro y ve quitada de \u00e9l la piedra. 2 Entonces echa a correr y va adonde estaban Sim\u00f3n Pedro y el otro disc\u00edpulo a quien amaba Jes\u00fas, y les dice: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde le han colocado\u00bb. 3 Sali\u00f3, pues, Pedro y el otro disc\u00edpulo y se dirigieron al sepulcro. 4 Corr\u00edan los dos juntos; pero el otro disc\u00edpulo corri\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pidamente que Pedro y lleg\u00f3 el primero al sepulcro. 5 E inclin\u00e1ndose para mirar, ve los lienzos en el suelo; pero no entr\u00f3. 6 Luego llega tambi\u00e9n Sim\u00f3n Pedro, que lo ven\u00eda siguiendo, y entr\u00f3 en el sepulcro. Y ve los lienzos por el suelo; 7 el sudario que hab\u00eda envuelto la cabeza de Jes\u00fas no estaba por el suelo con los lienzos, sino aparte, enrollado en otro sitio. 8 Entonces entr\u00f3 tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo, el que hab\u00eda llegado el primero al sepulcro, y vio y crey\u00f3. 9 Pues todav\u00eda no hab\u00edan entendido la Escritura: que \u00e9l ten\u00eda que resucitar de entre los muertos. 10 Los disc\u00edpulos, entonces, se volvieron a su casa. <\/p>\n<p>En esta primera secci\u00f3n se entrelazan dos hilos narrativos: el descubrimiento del sepulcro vac\u00edo, que aqu\u00ed lo hace sola Mar\u00eda Magdalena y el subsiguiente encuentro del resucitado con Mar\u00eda (v. 1.11-18); sigue luego la carrera de los dos disc\u00edpulos, Pedro y el \u00abotro disc\u00edpulo a quien amaba Jes\u00fas\u00bb, hasta el sepulcro vac\u00edo (v. 3-10). El vers\u00edculo 2 establece la conexi\u00f3n entre ambas historias. Las dos narraciones -si es que m\u00e1s exactamente no habr\u00eda que hablar de tres- fueron en su origen unidades independientes. \u00abMientras el relato de Mar\u00eda procede de la tradici\u00f3n, a la que tambi\u00e9n pertenecen los relatos sin\u00f3pticos sobre el sepulcro, la historia de Pedro y del disc\u00edpulo amado se debe sin duda al evangelista\u00bb. Esto vale tambi\u00e9n para la mayor parte de los vers\u00edculos 11,18. Ciertamente que tambi\u00e9n en el relato de la carrera hay una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, a saber, la de la aparici\u00f3n a Pedro, que en otros textos s\u00f3lo se menciona como un hecho, pero nunca se ha transmitido como un relato especial. Nuestro texto parece ejercer una cierta cr\u00edtica sobre esa tradici\u00f3n. Asimismo el evangelista reelabor\u00f3 al fondo la tradici\u00f3n de Mar\u00eda Magdalena, y desde luego en el sentido de su \u00abteolog\u00eda de la exaltaci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>El vers\u00edculo 1 pertenece al \u00abrelato de Mar\u00eda\u00bb y recuerda los correspondientes relatos sin\u00f3pticos (cf. Mar 16:1-8; Mat 28:1-10; Luc 24:1-11). Aqu\u00ed es Mar\u00eda Magdalena sola la que, muy de madrugada, \u00abcuando todav\u00eda estaba obscuro\u00bb, va al sepulcro. \u00bfCon qu\u00e9 prop\u00f3sito? El motivo que impuls\u00f3 a las mujeres a ir al sepulcro para ungir el cad\u00e1ver de Jes\u00fas (cf. Mar 16:1), falta en Juan, porque el cad\u00e1ver del Se\u00f1or hab\u00eda sido tratado del modo m\u00e1s respetuoso al depositarlo en el sepulcro. Ser\u00eda superfluo preguntar por los motivos particulares de Mar\u00eda, cuando s\u00f3lo contamos con un fragmento de una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua. Tal vez ha pensado Juan en una peculiar tristeza de la Magdalena. Lo decisivo es que Mar\u00eda ve quitada la piedra del sepulcro, lo que a su vez es un elemento tradicional (cf. Mar 16:3s par). En este pasaje se interrumpe el fragmento tradicional. En Juan se tiene la impresi\u00f3n de que Mar\u00eda Magdalena al ver el sepulcro vac\u00edo se siente embargada por el terror. Ni siquiera entra primero en el sepulcro, sino que se echa a correr (v. 2) inmediatamente en busca de \u00abSim\u00f3n Pedro y del otro disc\u00edpulo a quien amaba Jes\u00fas\u00bb y les anuncia: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde lo han colocado.\u00bb Ese plural \u00abno sabemos&#8230;\u00bb \u00bfsigue siendo un reflejo de la tradici\u00f3n, seg\u00fan la cual Mar\u00eda no hab\u00eda sido la \u00fanica en acudir la ma\u00f1ana de pascua al sepulcro vac\u00edo, sino que hab\u00edan acudido varias mujeres? Como se ve, Mar\u00eda tiene ya una explicaci\u00f3n clara del hallazgo del sepulcro vac\u00edo: se han llevado al Se\u00f1or; lo que m\u00e1s tarde se comprobar\u00e1 desde luego que es una falsa interpretaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Sorprende que en los relatos jo\u00e1nicos de pascua se emplee con singular frecuencia como titulo cristol\u00f3gico soberano el de Se\u00f1or 157, sumando en total catorce veces, lo que representa nada menos que un tercio de todos los casos que aparece en Juan. Pero en los relatos pascuales ese t\u00edtulo est\u00e1 nimbado de una aureola especial; predomina un singular balanceo entre confianza y distancia, una especie de solemne turbaci\u00f3n. El resucitado no pertenece ya desde el primer momento a este mundo; tiene ya su \u00ablugar\u00bb propio en el \u00e1mbito divino, de tal modo que faltan en buena parte los tratamientos familiares de Jes\u00fas desde el entorno terrestre. <\/p>\n<p>La entrada en el relato provoca una cierta tensi\u00f3n. El sepulcro est\u00e1 abierto; Jes\u00fas ya no se encuentra all\u00ed. Mar\u00eda lleva la noticia alarmante a los dos disc\u00edpulos, Pedro y el disc\u00edpulo amado, que, ante el informe, salen corriendo para ver lo ocurrido. La minuciosidad descriptiva del relato siguiente indica que Juan pretende decir algo especial. Pedro y el \u00abotro disc\u00edpulo\u00bb se encaminan al sepulcro; pero no se trata de una marcha pausada, sino de una carrera en toda regla. Ambos salen a la vez, pero el \u00abotro disc\u00edpulo\u00bb corre m\u00e1s que Pedro y llega antes al sepulcro. Pero en lugar de entrar en la c\u00e1mara sepulcral, se queda fuera; de momento s\u00f3lo se inclina y ve los lienzos depositados. Aguarda hasta que llega Pedro, que entra primero. Pedro, l\u00f3gicamente, ve algo m\u00e1s, y descubre no s\u00f3lo los lienzos sino tambi\u00e9n el sudario que estaba en un sitio aparte. Aqu\u00ed se advierte una vez m\u00e1s el peculiar sentido ordenador de Juan: la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no provoca ning\u00fan caos en el sepulcro vac\u00edo. S\u00f3lo ahora, cuando ya Pedro ha inspeccionado la tumba vac\u00eda, entra tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo, que, como se subraya de nuevo, fue el primero en plantarse ante el sepulcro. Y ahora sigue la notable explicaci\u00f3n: \u00abY vio y crey\u00f3, pues todav\u00eda no hab\u00edan entendido la Escritura: que \u00e9l ten\u00eda que resucitar de entre los muertos.\u00bb Despu\u00e9s los disc\u00edpulos regresan a casa. <\/p>\n<p>Todo esto resulta muy singular. Se barruntan las ideas latentes del autor en todo el relato, pero no acabamos de ver claro qu\u00e9 es lo que piensa realmente. Ante todo se advierte cierta rivalidad entre Pedro y el disc\u00edpulo amado, claramente manifiesta con la carrera competitiva que acometen. Por lo dem\u00e1s, se trata de una ocurrencia con limitaciones, pues, aunque el disc\u00edpulo amado es el primero en llegar al sepulcro, y aunque mira curioso y hasta quiz\u00e1 siente el deseo de entrar, deja la precedencia a Pedro. Esto se relaciona evidentemente con el hecho de que tambi\u00e9n la tradici\u00f3n jo\u00e1nica conoce la aparici\u00f3n a Pedro y no la pasa por alto. El cuarto evangelio no niega la posici\u00f3n especial de Pedro. Pero el inter\u00e9s primordial del narrador parece estar en \u00abel otro disc\u00edpulo\u00bb, y es posible rastrear una clara tendencia a poner en primer plano a ese otro disc\u00edpulo, a otorgarle una importancia que si ciertamente no le coloca por encima de Pedro, tampoco desde luego le va en zaga. Lo que est\u00e1 claro sobre todo es que \u00abel otro disc\u00edpulo\u00bb penetra en la c\u00e1mara sepulcral, ve lo que hab\u00eda de ver en el sepulcro, y cree. En el fondo no es necesario ning\u00fan encuentro con el resucitado; \u00abel otro disc\u00edpulo\u00bb viene a ser, en cierto modo, la r\u00e9plica del titubeante Tom\u00e1s, y se cuenta por consiguiente entre los destinatarios de la bienaventuranza de Jes\u00fas: \u00abDichosos los que no vieron y creyeron.\u00bb Mientras que sobre Pedro y su reacci\u00f3n no se dice ni una sola palabra. Se puede suponer, sin embargo, que respecto a \u00e9l no hay que excluir la fe. Ninguno de los dos disc\u00edpulos necesita de ning\u00fan mensajero que les comunique la buena nueva de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Tampoco resulta f\u00e1cil de entender el vers\u00edculo 9, que se remite a la Escritura. No se menciona ning\u00fan pasaje determinado, aunque Juan suele hablar frecuentemente de la Escritura en casos similares 158 Seg\u00fan parece, Juan piensa en el testimonio de toda la Escritura, cuya prueba bien pronto se uni\u00f3 al testimonio de la resurrecci\u00f3n (cf. 1Co 15:3 ss). \u00bfQu\u00e9 significa el vers\u00edculo al decir que ninguno de los dos disc\u00edpulos hab\u00eda entendido todav\u00eda que Jes\u00fas \u00abten\u00eda que resucitar\u00bb? \u00bfpensaba Juan que s\u00f3lo la reconsideraci\u00f3n de la Escritura pod\u00eda esclarecer la fe pascual? \u00bfO tenemos aqu\u00ed una idea parecida a la de Lucas, donde el propio resucitado explica la Escritura a los disc\u00edpulos: \u00abentonces les abri\u00f3 la mente para que entendieran las Escrituras\u00bb (Luc 24:45s; tambi\u00e9n 24,26s)? <\/p>\n<p>De hecho la reinterpretaci\u00f3n de \u00abla Escritura\u00bb, de todo el Antiguo Testamento, desde la perspectiva de la fe pascual en Cristo, es uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s importantes de la primitiva teolog\u00eda cristiana. La convicci\u00f3n del cristianismo primitivo de que, con la venida de Jes\u00fas, y sobre todo con su muerte y resurrecci\u00f3n, se hab\u00eda cumplido la Escritura, condujo a una nueva interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de los Libros Sagrados. La observaci\u00f3n del evangelista hay que entenderla sin duda alguna sobre ese trasfondo. <\/p>\n<p>\u00bfTiene una significaci\u00f3n simb\u00f3lica la historia de la carrera de los dos disc\u00edpulos al sepulcro vac\u00edo? Bultmann piensa que el acento de la narraci\u00f3n \u00abdebe ponerse m\u00e1s bien en la mutua relaci\u00f3n de ambos disc\u00edpulos, que hacen la carrera hacia el sepulcro, en la que cada uno toma la delantera al otro a su manera. Si Pedro y el disc\u00edpulo amado son los representantes del cristianismo jud\u00edo y del cristianismo gentil, el sentido resulta evidente: la primera generaci\u00f3n de creyentes consta de judeocristianos, s\u00f3lo despu\u00e9s de ellos llegan a la fe los cristianos de la gentilidad. Pero eso no significa ning\u00fan privilegio para aqu\u00e9llos; de hecho, unos y otros est\u00e1n igual de cerca del resucitado. M\u00e1s a\u00fan, la buena disposici\u00f3n para creer es mayor en los gentiles que entre los jud\u00edos. El disc\u00edpulo amado corre hacia el sepulcro m\u00e1s aprisa que Pedro\u00bb. <\/p>\n<p>R. Mahoney llega a una conclusi\u00f3n distinta. Seg\u00fan \u00e9l, no se trata de una oposici\u00f3n entre ambos disc\u00edpulos, de forma que se establezca un contraste entre las cualidades personales o simb\u00f3licas de cada uno. El punto decisivo radica m\u00e1s bien en las distintas actuaciones que ambos disc\u00edpulos llevan a cabo y que se completan mutuamente: Pedro llega para comprobar los hechos, dir\u00edamos que de un modo oficial, mientras que el otro disc\u00edpulo lo hace para verlos y creer. De acuerdo con esto, lo importante no ser\u00e1n \u00ablas personas como tales\u00bb, sino sobre todo sus funciones. <\/p>\n<p>Es perfectamente imaginable, y responder\u00eda asimismo al \u00abpensamiento jur\u00eddico\u00bb del cuarto evangelista, el que Pedro y el disc\u00edpulo amado comparezcan aqu\u00ed seg\u00fan el principio de los dos testigos, que \u00e9l recuerda en otros pasajes (cf. Deu 19:15 : s\u00f3lo sobre el fundamento de cuanto afirman dos o tres testigos puede decidirse una causa). Pi\u00e9nsese que una deficiencia esencial de los relatos sin\u00f3pticos acerca de las mujeres junto al sepulcro vac\u00edo, estaba en que, seg\u00fan la concepci\u00f3n jud\u00eda, las mujeres no eran aptas para dar testimonio, por lo que bien podr\u00eda ser que Juan hubiera querido sustituir esa historia por otra mejor, con \u00abmayor fuerza probatoria\u00bb. Pedro y \u00abel otro disc\u00edpulo\u00bb, unidos, ser\u00edan los dos testigos en favor de la tumba vac\u00eda; funci\u00f3n que no pod\u00edan asumir ni las mujeres en general, ni Mar\u00eda Magdalena sola. Hasta la aparici\u00f3n del \u00e1ngel pod\u00eda olvidarse por completo en este caso, aun cuando con ello surgiera una contradicci\u00f3n en el relato. Lo cual no excluye que tambi\u00e9n entren en juego otros elementos. El contraste entre el disc\u00edpulo que \u00abve y cree\u00bb sin encontrarse con el resucitado en persona, y Tom\u00e1s, en quien ocurre todo lo contrario, parece a todas luces intencionado. En el fondo, la fe pascual puede renunciar, seg\u00fan el cuarto evangelista, a las propias apariciones pascuales. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1572Re 20:2.13.15.18.20.25.28; 2Re 21:7.12.15.16.17.20.21. <\/p>\n<p> 158. Cf. 7,38; 13,18; 17,12; 19,24.28.36.37. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>4. EL RESUCITADO SE APARECE A MAR\u00cdA MAGDALENA (Jn\/20\/11-18) <\/p>\n<p>11 Pero Mar\u00eda se hab\u00eda quedado fuera, llorando, junto al sepulcro. Y sin dejar de llorar, se inclin\u00f3 para mirar dentro del sepulcro, 12 y ve dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados donde hab\u00eda estado el cuerpo de Jes\u00fas, uno en el lugar de la cabeza y otro en el de los pies. 13 Y le dicen ellos: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?\u00bb Ella les responde: \u00abPorque se han llevado a mi Se\u00f1or, y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han colocado.\u00bb 14 Al decir esto, se volvi\u00f3 hacia atr\u00e1s, y ve a Jes\u00fas, que estaba de pie, pero ella no se daba cuenta de que era Jes\u00fas. 15 D\u00edcele Jes\u00fas: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb Ella, creyendo que era el hortelano, le dice: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa te lo llevaste, dime d\u00f3nde lo pusiste y yo lo recoger\u00e9.\u00bb 16 D\u00edcele Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb Ella se vuelve y le dice en hebreo: \u00ab\u00a1Rabbun\u00ed!\u00bb (que significa \u00abMaestro\u00bb). 17 Jes\u00fas le responde: \u00abSu\u00e9ltame, pues todav\u00eda no he subido al Padre; vete a mis hermanos y diles: \u00ab\u00bbVoy a subir a mi Padre y a vuestro Padre; a mi Dios y a vuestro Dios\u00bb\u00bb 18 Mar\u00eda Magdalena va entonces a anunciar a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00a1He visto al Se\u00f1or!\u00bb, y que el le hab\u00eda dicho estas cosas. <\/p>\n<p>El encuentro entre Jes\u00fas y Mar\u00eda Magdalena puede ser en el fondo una pol\u00e9mica contra la leyenda de que el hortelano, que ten\u00eda a su cargo la hacienda en que estaba el sepulcro, hubiera retirado el cad\u00e1ver de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>\u00abLa historia, tal como Juan la presenta, es la respuesta directa a las acusaciones jud\u00edas y a las dudas que suscitaban. De ah\u00ed proceden sobre todo la figura del hortelano y la sospecha de que hubiera podido hacer desaparecer el cuerpo de Jes\u00fas. El hortelano es un personaje dado por la tradici\u00f3n, y la pregunta que como a tal le hace Mar\u00eda est\u00e1, por lo mismo, fuera de lugar. La pol\u00e9mica posterior jud\u00eda conoce diversos relatos sobre el tema de c\u00f3mo el cad\u00e1ver de Jes\u00fas hab\u00eda llegado a desaparecer efectivamente. Pero la forma much\u00edsimo m\u00e1s frecuente es la de que \u00abJudas el hortelano\u00bb, como hombre honrado que era, habr\u00eda previsto la patra\u00f1a, por lo que retir\u00f3 el cad\u00e1ver. Juan habr\u00eda recogido h\u00e1bilmente ese motivo pol\u00e9mico y lo habr\u00eda interpretado como un \u00abmotivo de confusi\u00f3n\u00bb (v. 15). Ciertamente que en Juan esa pol\u00e9mica no pasa de ser un motivo secundario; el punto culminante de la narraci\u00f3n es el encuentro y reconocimiento, como un verdadero suceso, entre Jes\u00fas y Mar\u00eda. <\/p>\n<p>Mar\u00eda hab\u00eda llegado de nuevo al sepulcro (v. 11), mas como el evangelista no sigue reflexionando sobre esta circunstancia, indica que se trata de un pasaje insertado. Ahora Mar\u00eda est\u00e1 fuera, delante del sepulcro, y llora. La raz\u00f3n de su llanto y tristeza es la ausencia total de Jes\u00fas, que no s\u00f3lo ha muerto, sino que tampoco est\u00e1 su cad\u00e1ver, lo hayan robado o trasladado. Es la tristeza a la que se hab\u00eda aludido en los discursos de despedida: \u00abDe verdad os lo aseguro: Vosotros llorar\u00e9is y os lamentar\u00e9is, pero el mundo se alegrar\u00e1; vosotros estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda\u00bb (16,20). Ese cambio de la tristeza en alegr\u00eda lo ilustra el relato acerca de Mar\u00eda Magdalena. <\/p>\n<p>El cambio incluye, ante todo, de forma muy titubeante, que Mar\u00eda se inclina y \u00abmira\u00bb al sepulcro entre l\u00e1grimas, y que ve all\u00ed repentinamente a dos \u00e1ngeles sentados y vestidos de blanco. Las vestiduras blancas y resplandecientes son el s\u00edmbolo del mundo celestial. La figura ang\u00e9lica pertenece desde el comienzo a los relatos pascuales de los evangelios (cf. Mar 16:5 ss; Mat 28:2-7; Luc 24:4). En Marcos se trata de un \u00e1ngel mensajero, que en el cuadro de la historia pascual marciana, tiene una clara funci\u00f3n: comunica a las mujeres el mensaje pascual como una noticia del cielo. Que un \u00e1ngel traiga la buena nueva de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, quiere decir que se trata de un \u00abacontecimiento sobrenatural\u00bb que al hombre se le debe descubrir \u00abdesde el cielo\u00bb, y no de un conocimiento que hubiera podido lograrse de un modo natural. El mensaje ang\u00e9lico presenta en Marcos este tenor: \u00ab\u00a1Dejad ya vuestro espanto! Busc\u00e1is a Jes\u00fas, el Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no est\u00e1 aqu\u00ed; \u00e9ste es el lugar donde lo pusieron\u00bb (Mar 16:6). Mateo ha dramatizado mucho m\u00e1s el suceso: en medio de un gran terremoto llega del cielo el mensajero divino, remueve la piedra del sepulcro y se sienta encima de ella. Tambi\u00e9n anuncia a las mujeres el mensaje pascual, con una f\u00f3rmula parecida a la de Marcos, con solo peque\u00f1os retoques y redondeamientos (Mat 28:2-7). Tambi\u00e9n en el relato pascual lucano tienen su puesto los \u00e1ngeles; pero en Lucas son ya dos, como luego en el relato de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas (Luc 24:4; d. Hec 1:10s). La duplicaci\u00f3n podr\u00eda muy bien deberse a Lucas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed comunican los dos \u00e1ngeles el mensaje pascual. <\/p>\n<p>Ahora bien, el rasgo m\u00e1s sorprendente de Juan es sin duda el que los \u00e1ngeles est\u00e9n ah\u00ed como figuras tradicionales, sin que tengan que anunciar ya ning\u00fan mensaje. A la fe pascual se llega, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, s\u00f3lo a trav\u00e9s del encuentro con el resucitado en persona. \u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n conservan, pues, los dos \u00e1ngeles? Est\u00e1n sentados dentro de la c\u00e1mara sepulcral, a la cabecera y a los pies. \u00bfTienen que custodiar el sepulcro? Esto parece poco l\u00f3gico. Tal como Juan describe la escena, produce la impresi\u00f3n de un \u00abcuadro piadoso\u00bb, como despu\u00e9s lo ha repetido frecuentemente el arte. Su presencia se\u00f1ala el lugar sagrado, que a su vez act\u00faa como se\u00f1al de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en el mundo. Al preguntar a Mar\u00eda \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?\u00bb, preparan ya el encuentro. Mar\u00eda Magdalena s\u00f3lo puede expresar en la respuesta su desamparo y perplejidad: \u00abPorque se han llevado (o han quitado) a mi Se\u00f1or, y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han colocado.\u00bb <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esas palabras Mar\u00eda \u00abse vuelve hacia atr\u00e1s\u00bb y mira. Ve entonces a Jes\u00fas en pie, pero no le reconoce. En este pasaje queda perfectamente claro hasta qu\u00e9 punto se sirve Juan en los relatos pascuales de un lenguaje simb\u00f3lico y metaf\u00f3rico, que puede llevar a un plano m\u00e1s profundo. El gesto de volverse designa de un modo gr\u00e1fico el proceso que aqu\u00ed tiene lugar: toda la situaci\u00f3n queda ahora invertida. El no reconocer a Jes\u00fas as\u00ed como el subsiguiente confundirle con el hortelano muestran la extra\u00f1eza que media entre la situaci\u00f3n humana normal y el totalmente otro. El mensaje pascual y cuanto late en \u00e9l no tienen su origen en las circunstancias y esperanzas del mundo, ni aporta tampoco lo que ya se sabe de siempre, sino lo nuevo, escatol\u00f3gico. Tampoco la llamada de Jes\u00fas: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras7 \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb, desata de momento la confusi\u00f3n de Mar\u00eda. Por el contrario, la mujer le tiene por el hortelano, y sospecha que ha sido \u00e9l quien ha retirado el cad\u00e1ver. \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa te lo llevaste, dime d\u00f3nde lo pusiste y yo lo recoger\u00e9.\u00bb Tambi\u00e9n aqu\u00ed indica el relato jo\u00e1nico hasta qu\u00e9 punto queda fuera de toda posibilidad humana el acontecimiento pascual. <\/p>\n<p>Sigue ahora la escena del reencuentro (v. 16). Jes\u00fas llama a Mar\u00eda por su nombre. Y es ahora cuando se da la vuelta propiamente dicha. Mar\u00eda se vuelve y dice simplemente \u00abRabbun\u00ed! \u00a1Maestro!\u00bb En esta escena muestra Juan asimismo su sorprendente capacidad para describir con pocas palabras una escena en sus elementos esenciales. Es un cuadro que invita a la reflexi\u00f3n, a la meditaci\u00f3n; y uno piensa sin querer en el famoso cuadro de Giotto. Encuentro, reconocimiento, la gran sorpresa con la que ya no se hab\u00eda contado, y muchas cosas m\u00e1s que a uno se le podr\u00edan ocurrir. Juan describe el encuentro de modo que vuelven a restablecerse en todo su valor las relaciones de confianza y amor absolutamente personales que se hab\u00edan dado antes. M\u00e1s a\u00fan, ahora esas relaciones adquieren una consistencia definitiva. Y ciertamente que es el propio resucitado el que restablece las relaciones mediante su tratamiento tan soberano como amistoso. Si nos preguntamos qu\u00e9 tipo de mundo es \u00e9se que \u00abse refleja\u00bb en esta narraci\u00f3n, la respuesta resulta extremadamente dif\u00edcil. Es un mundo nuevo y distinto, en el que ya no sirven desde luego las leyes y medidas que nos son familiares. Las otras historias pascuales tambi\u00e9n muestran, por ejemplo, c\u00f3mo Jes\u00fas aparece de repente en medio de sus disc\u00edpulos, aunque \u00e9stos se hubieran aislado por completo del mundo exterior. Pero ese mundo distinto tiene que realizarse, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, dentro por completo del mundo familiar. Dispone la escena de forma que en modo alguno produce la impresi\u00f3n de un mundo fant\u00e1stico o fabuloso. Precisamente en el punto culminante de esa narraci\u00f3n, en el encuentro entre Jes\u00fas y Mar\u00eda, la narraci\u00f3n adquiere un tono de humanidad tan tierna y casi fascinante, que hasta los \u00e1ngeles desaparecen de la perspectiva. Ya no se vuelve a hablar de ellos. La llamada de Jes\u00fas \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb, y la respuesta de ella a Jes\u00fas \u00abRabbun\u00ed!\u00bb -s\u00f3lo cabe imaginar esta respuesta como espont\u00e1nea y rebosante de gozo y sorpresa- adquieren un matiz casi po\u00e9tico-er\u00f3tico. Como el amado llama a la amada y \u00e9sta le responde, as\u00ed describe Juan este encuentro; y as\u00ed se comprende perfectamente que Mar\u00eda sienta la necesidad de abrazar a Jes\u00fas. Que tambi\u00e9n Juan piense en ello, se desprende del vers\u00edculo 17, en que Jes\u00fas dice de modo expl\u00edcito: \u00abNoli me tangere. No me entretengas m\u00e1s, su\u00e9ltame.\u00bb <\/p>\n<p>Tocar, abrazar es la forma humana de asegurarse de la realidad. \u00abEn el conocimiento sensible tenemos los hombres el criterio de la existencia real. Si Arist\u00f3teles da la primac\u00eda al sentido del tacto, el hecho ha de considerarse como un logro fenomenol\u00f3gico de primer orden\u00bb. Abrazar indica adem\u00e1s todo el proceso de una toma de contacto humano; la palabra puede entenderse directamente como una met\u00e1fora para designar el ancho campo de los contactos humanos. Por su mismo origen la palabra contacto indica, asimismo, una comunicaci\u00f3n de tipo m\u00e1s universal. De este modo el abrazar o tocar pertenece a las formas elementales con las que el hombre capta la realidad externa. En tal caso, el giro \u00abno me abraces\u00bb o \u00abno me toques\u00bb o -de forma positiva- \u00abSu\u00e9ltame\u00bb s\u00f3lo puede significar que la existencia del Resucitado no ha de comprobarse de esa manera mundana. El encuentro y contacto con Jes\u00fas resucitado se realiza en un terreno distinto, a saber: en la fe, por la palabra o \u00aben esp\u00edritu\u00bb. Realmente al resucitado no se le puede retener en este mundo. El objetivo de la sentencia jo\u00e1nica queda a\u00fan m\u00e1s claro, si se compara con el relato lucano (Luc 24:36-43). All\u00ed se dice: \u00abMientras estaban comentando estas cosas, \u00e9l mismo se present\u00f3 en medio de ellos. Aterrados y llenos de miedo, cre\u00edan ver un esp\u00edritu. Pero \u00e9l les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is turbados y por qu\u00e9 surgen dudas en vuestro coraz\u00f3n? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y vedme, porque un esp\u00edritu no tiene carne y huesos, como est\u00e1is viendo que los tengo yo. No acabando ellos de creer a\u00fan de pura alegr\u00eda y llenos de admiraci\u00f3n, les pregunt\u00f3: \u00bfTen\u00e9is algo le comer? Ellos le presentaron un trozo de pescado asado. \u00e9l lo tom\u00f3 y comi\u00f3 delante de todos. \u00bb <\/p>\n<p>En Lucas late una tendencia distinta de la de Juan, pues Jes\u00fas dice expresamente que deben palparle. Evidentemente aqu\u00ed entra en juego un prop\u00f3sito de objetivaci\u00f3n apolog\u00e9tico. El evangelista Lucas est\u00e1 interesado en poner ante los ojos del modo m\u00e1s pl\u00e1stico posible, y con ayuda de la materialidad, la realidad de Jes\u00fas resucitado. Naturalmente que se trata de una composici\u00f3n literaria; Lucas no pretende hacer ninguna afirmaci\u00f3n sobre la naturaleza del cuerpo resucitado. Sin duda que a los evangelistas les preocupa sobre todo satisfacer la necesidad humana de una comprobaci\u00f3n sensible de la realidad, lo que tiene sin duda una justificaci\u00f3n de cara al hombre y su manera de ser. Cierto que esa visi\u00f3n lucana encuentra graves dificultades en nuestra mentalidad actual. Probablemente la exposici\u00f3n jo\u00e1nica apunta de prop\u00f3sito contra tales tendencias materializadoras en la interpretaci\u00f3n de los acontecimientos pascuales, como las que se encuentran en el tercer evangelista. <\/p>\n<p>Con el deseo de palpar el hombre conecta frecuentemente la otra tendencia de querer convertir algo en posesi\u00f3n suya, de poder disponer de ello. Ahora bien el resucitado ni puede ni quiere ser abrazado as\u00ed; mostrando con ello que escapa a cualquier forma de ser manejado por el hombre. Con ello se expresa una experiencia b\u00e1sica pospascual con Jes\u00fas y la tradici\u00f3n acerca de \u00e9l. Pese a todo el saber de que disponemos, no es posible allegarse a Jes\u00fas, ni a trav\u00e9s de un conocimiento hist\u00f3rico ni de un conocimiento teol\u00f3gico sistem\u00e1tico. Con lo cual no se quiere decir que tal ciencia no tenga valor alguno, pues posibilita unas aproximaciones de distinta \u00edndole. Es probable que uno de los efectos m\u00e1s importantes de la fe pascual del Nuevo Testamento sea el de conducir al hombre hasta una \u00faltima frontera, en la que poco a poco ve con claridad que existe algo de lo que no cabe disponer, para conducirle simplemente al reconocimiento de eso indisponible. <\/p>\n<p>Lo indisponible no se identifica sin m\u00e1s con lo absolutamente desconocido y menos a\u00fan con lo irreal. Se puede tener de ello un conocimiento bastante amplio, como en el caso de Jes\u00fas. S\u00f3lo que ese conocimiento ya no le proporciona al hombre ninguna seguridad; arrebata las seguridades palpables, asegurando en cambio un amplio y abierto espacio de libertad. La l\u00ednea divisoria entre fe e incredulidad podr\u00e1 pasar justamente por aqu\u00ed, en si se reconoce y otorga vigencia a lo indisponible, o en si con todos los medios se le quiere eliminar o dominar. La incredulidad mundana consiste en querer eliminar lo indisponible para el hombre, en pretender negarlo; querer dominarlo a toda costa es precisamente la incredulidad eclesi\u00e1stica y teol\u00f3gica. <\/p>\n<p>En sus relatos pascuales Juan muestra, quiz\u00e1 mejor que los otros evangelistas, esa indisponibilidad de Jes\u00fas por principio. Dicha indisponibilidad, que en ning\u00fan caso excluye la proximidad permanente de Jes\u00fas en el futuro, se echa de ver en que el Se\u00f1or sube, retorna al Padre: \u00abJes\u00fas le responde: \u00abSu\u00e9ltame, pues todav\u00eda no he subido al Padre. Vete a mis hermanos y diles: Voy a subir a mi Padre y a vuestro Padre; a mi Dios y a vuestro Dios.\u00bb\u00bb. <\/p>\n<p>La renuncia a la forma de comunicaci\u00f3n material y sensible no significa en modo alguno la imposibilidad de comunicarse con Jes\u00fas. Precisamente su ida al Padre crear\u00e1 la base para la comuni\u00f3n permanente de la comunidad de disc\u00edpulos con Jes\u00fas, seg\u00fan ha quedado expuesto de m\u00faltiples formas en los discursos de despedida. La escena lo recuerda. Juan recoge la imagen, tantas veces utilizada por \u00e9l, de bajada y subida: como Logos hecho carne, Jes\u00fas ha descendido del cielo y, una vez cumplida su obra terrena, retorna de nuevo al Padre. As\u00ed describe Juan lo que el lenguaje cristiano tradicional denomina ascensi\u00f3n de Cristo. Y es que en \u00e9l la pascua, la ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s constituyen una realidad \u00fanica. Y por ello tambi\u00e9n tienen lugar el mismo d\u00eda. El modelo de la dilataci\u00f3n de los tiempos, seg\u00fan el cual entre la pascua y la ascensi\u00f3n transcurren cuarenta d\u00edas, y diez d\u00edas m\u00e1s entre la ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s, se debe a Lucas. La Iglesia ha recogido en su a\u00f1o lit\u00fargico ese esquema lucano. <\/p>\n<p>Mar\u00eda recibe del resucitado el encargo de anunciar a los disc\u00edpulos, \u00aba mis hermanos\u00bb, el regreso de Jes\u00fas al Padre. Esta expresi\u00f3n, \u00aba mis hermanos\u00bb, resulta sorprendente; pero en este pasaje describe las nuevas relaciones que Jes\u00fas establece con los suyos, por cuanto que ahora los introduce de forma expl\u00edcita en su propia relaci\u00f3n con Dios. \u00abYa no os llamar\u00e9 siervos sino amigos\u00bb (Jua 15:15). Desde esa base se entiende tambi\u00e9n el giro \u00aba mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios\u00bb no en forma limitativa, sino de franca comunicaci\u00f3n: mediante la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas los disc\u00edpulos entran ahora a participar definitivamente en las relaciones divinas de Jes\u00fas. Por lo mismo, no se trata directamente de que Jes\u00fas distinga entre sus relaciones divinas personales, posiblemente ya metaf\u00f3ricas, y las relaciones secundarias, no metaf\u00edsicas y puramente morales de los disc\u00edpulos. En el Nuevo Testamento tales categor\u00edas metaf\u00edsicas no son utilizables y falsean el sentido. Sino que para la comunidad de los creyentes no hay distinci\u00f3n alguna entre el Dios y Padre de Jes\u00fas y su propio Dios y Padre. La f\u00f3rmula se entiende desde f\u00f3rmulas de comunicaci\u00f3n parecidas, que aparecen en el Antiguo Testamento: \u00abTu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios\u00bb (Rut 1:16). S\u00f3lo que en Juan se da a la inversa; seg\u00fan su concepto de revelaci\u00f3n, el hombre no puede por s\u00ed mismo elegir a Dios, sino que es elegido por \u00e9l, y a trav\u00e9s de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El alegre mensaje pascual, que Mar\u00eda ha de comunicar a los hermanos de Jes\u00fas, consiste en la fundaci\u00f3n de una nueva comunidad escatol\u00f3gica de Dios mediante el retorno de Jes\u00fas al Padre (cf. tambi\u00e9n 1Jn 1:1-4). Vista as\u00ed, la escena indica desde qu\u00e9 \u00e1ngulo hay que entender el cuarto evangelio, que tiene su fundamento en la comuni\u00f3n divina permanente abierta por Jes\u00fas con la pascua. <\/p>\n<p>RELATOS DE PASCUA (1Jn 20:19-21, 25) <\/p>\n<p>5. LA APARICI\u00d3N DE JES\u00daS A LOS DISC\u00cdPULOS (Jn\/20\/19-23) <\/p>\n<p>19 Cuando lleg\u00f3 la noche de aquel mismo d\u00eda, el primero de la semana, estando bien cerradas, por medio de los jud\u00edos, las puertas del lugar donde se encontraban los disc\u00edpulos, lleg\u00f3 Jes\u00fas, se pone delante y les dice: \u00abPaz a vosotros\u00bb. 20 Y dicho esto, les mostr\u00f3 tanto las manos como el costado. Y los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda al ver al Se\u00f1or. 21 Entonces les dijo por segunda vez: \u00abPaz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb. 22 Y dicho esto, sopl\u00f3 y les dijo: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo. 23 A quienes vosotros perdon\u00e9is los pecados, les quedar\u00e1n perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedar\u00e1n retenidos.\u00bb <\/p>\n<p>La aparici\u00f3n pascual de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos, que seg\u00fan Juan ocurre el mismo d\u00eda de pascua, trabaja en forma extremadamente parad\u00f3jica con la representaci\u00f3n de un ser espiritual, que penetra a trav\u00e9s de puertas cerradas, y a la vez tan material, que se le puede identificar a la perfecci\u00f3n. En este texto hay que partir por completo del plano literario. Cuestiones, como las que antes se mezclaban, acerca de qu\u00e9 substancia sutil era el cuerpo resucitado de Jes\u00fas y qu\u00e9 facultades humanas pose\u00eda, resultan fant\u00e1sticas y exceden a todas luces el contenido y alcance de los textos, prescindiendo de que es imposible por completo darles una respuesta adecuada. El evangelista se encontraba ante el problema de tener que hablar de algo totalmente inaprensible, pero de un modo palpable y que pudiera entenderse. Teniendo clara esta idea, la historia resulta transparente. La composici\u00f3n teol\u00f3gico-literaria se mueve aqu\u00ed con una seguridad sonambulesca a lo largo de la ultima frontera de lo que es posible representar y decir. Tambi\u00e9n la imaginer\u00eda del lenguaje jo\u00e1nico est\u00e1 montada de tal modo que permite hacer comprensible el contenido ideol\u00f3gico de las im\u00e1genes empleadas. La falta de comprensi\u00f3n estar\u00eda en no captar ese contenido simb\u00f3lico y buscar en cambio una explicaci\u00f3n realista. Recurrir a las ideas de la investigaci\u00f3n simbolista, propia de la psicolog\u00eda profunda, no s\u00f3lo est\u00e1 permitido en tales textos, sino que adem\u00e1s es perfectamente adecuado. <\/p>\n<p>En 16,33b se hab\u00eda dicho: \u00abEn el mundo tendr\u00e9is tribulaci\u00f3n (o angustia, cf. com. ad loc.); pero tened buen \u00e1nimo: Yo he vencido al mundo.\u00bb La historia de pascua recoge ese tema y muestra el temor que en los disc\u00edpulos hab\u00eda provocado la ausencia de Jes\u00fas. \u00abCuando lleg\u00f3 la noche de aquel mismo d\u00eda, el primero de la semana, estando bien cerradas, por miedo de los jud\u00edos, las puertas del lugar en que se encontraban los disc\u00edpulos&#8230; \u00bb Juan no a\u00f1ade ning\u00fan otro detalle precisando d\u00f3nde se hallaban realmente los disc\u00edpulos; el texto no contiene ninguna indicaci\u00f3n topogr\u00e1fica. Lo que interesa al evangelista es mostrar el miedo de los disc\u00edpulos. Han cerrado las puertas, a fin de que no entre ning\u00fan extra\u00f1o y menos a\u00fan ning\u00fan enemigo. <\/p>\n<p>El lenguaje del relato denota miedo y cerraz\u00f3n, as\u00ed como la superaci\u00f3n de todo ello por el resucitado. En el plano de ese simbolismo lingu\u00edstico se puede formular: aunque el miedo y la cerraz\u00f3n todav\u00eda sean tan grandes, el resucitado tiene la capacidad de penetrar a trav\u00e9s de las puertas cerradas. De este modo explica Juan la resurrecci\u00f3n y en cierto aspecto tambi\u00e9n la identidad entre Jes\u00fas y el Par\u00e1clito. El resucitado en persona es ya el \u00abotro Par\u00e1clito\u00bb, posee la naturaleza de una realidad espiritual, que caracteriza su nueva presencia en la comunidad de disc\u00edpulos. As\u00ed es como el resucitado llega una y otra vez a un mundo cerrado para convertirlo con su acci\u00f3n en un mundo abierto. La aparici\u00f3n del resucitado a los disc\u00edpulos se debe a la libre iniciativa del propio resucitado. Con ello se dice tambi\u00e9n, desde luego, que desde el lado humano no hay posibilidad alguna de asegurarse frente a esa \u00abaparici\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb. Aqu\u00ed se habla del miedo de los disc\u00edpulos a los jud\u00edos. Pero tambi\u00e9n se piensa en el miedo y cerraz\u00f3n frente a una posible \u00abaparici\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, frente a su vitalidad en el presente de la Iglesia y del mundo. Esto se advierte en que la pregunta acerca de lo que Jes\u00fas quiso es justamente para la Iglesia una pregunta a menudo cr\u00edtica e inc\u00f3moda, al tocar en lo m\u00e1s vivo de las evidencias establecidas. <\/p>\n<p>Mas, prescindiendo del posible fundamento del miedo y la cerraz\u00f3n, en la libertad soberana y sin trabas del resucitado, del Jes\u00fas vivo, entra el que repentinamente aparezca en medio de los suyos y les ofrezca el saludo pascual de paz: \u00abPaz a vosotros.\u00bb La paz es simple y llanamente el don del resucitado. En esa paz est\u00e1 comprendida la gran reconciliaci\u00f3n que abarca al mundo entero, y que Jes\u00fas ha operado con su muerte \u00abpara la vida del mundo\u00bb. La paz del resucitado es una realizaci\u00f3n del crucificado; es decir, que s\u00f3lo ha sido posible por sus padecimientos y su muerte. Es la paz que brota del sacrificio de Jes\u00fas, de su compromiso en el m\u00e1s fat\u00eddico de todos los conflictos. Este conflicto mort\u00edfero en grado sumo recibe en la Biblia la designaci\u00f3n \u00abpecado\u00bb; con ello se indica la cerraz\u00f3n aislante y segregadora del hombre tanto frente a su fundamento existencial como frente a sus semejantes. Por ello, la victoria pascual de Jes\u00fas sobre el mundo apunta, desde su ser m\u00e1s \u00edntimo, a una suprema superaci\u00f3n del conflicto de los conflictos. Si el resultado habla de paz, es que la reconciliaci\u00f3n est\u00e1 con ello lograda (activamente). <\/p>\n<p>En este contexto tambi\u00e9n es importante para Juan la identificaci\u00f3n. El resucitado es el mismo que muri\u00f3 en la cruz, y viceversa. Por eso les muestra las manos y el costado. Las heridas de Jes\u00fas se convierten en sus se\u00f1as de identidad. El Cristo resucitado y glorificado no ha borrado de su personalidad la historia terrena de los padecimientos. Est\u00e1 marcado por ella de una vez para siempre, de tal modo que ya no pueden separarse el resucitado y el crucificado. La fe pascual cristiana no es, pues, una exaltaci\u00f3n ilusoria sobre los padecimientos del mundo. Pero en medio de los padecimientos incomprensibles y absurdos del mundo, esa fe mantiene la esperanza de superar tales penalidades. Esa conexi\u00f3n indisoluble de cruz y resurrecci\u00f3n est\u00e1 expresada de manera convincente en el cuadro que traza Juan. La idea est\u00e1 art\u00edsticamente recogida en el altar de Isenheim de Matthias Grunewald. <\/p>\n<p>Ahora la tristeza de los disc\u00edpulos tambi\u00e9n se convierte en alegr\u00eda. Alegr\u00eda es el sentimiento b\u00e1sico de la realidad pascual. \u00abY los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda al ver al Se\u00f1or.\u00bb Con la aparici\u00f3n de Jes\u00fas enlaza tambi\u00e9n Juan el acto fundacional de la Iglesia, que es la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos por parte del resucitado. Jes\u00fas repite su saludo de paz, y ello para dejar claro que la subsiguiente misi\u00f3n de los disc\u00edpulos tiene lugar sobre el fundamento de esa realidad pascual como paz y reconciliaci\u00f3n. La misi\u00f3n tiene como fin transmitir al mundo entero la paz lograda por Jes\u00fas. <\/p>\n<p>\u00abComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb; tal es en el lenguaje jo\u00e1nico la fundaci\u00f3n y misi\u00f3n de la comunidad de disc\u00edpulos de Jes\u00fas, la Iglesia. Los disc\u00edpulos aparecen como representantes de la Iglesia universal, y en modo alguno representan un grupo peculiar jer\u00e1rquico, al que se hubiera otorgado unos poderes especiales. Juan no sabe nada en su relato de una jerarqu\u00eda oficial ni de unas facultades especiales. La misi\u00f3n equivale a una autorizaci\u00f3n, a una colaci\u00f3n de plenos poderes. Detr\u00e1s est\u00e1 la concepci\u00f3n jur\u00eddica jud\u00eda acerca de la misi\u00f3n: \u00abEl enviado de un hombre es como \u00e9l mismo.\u00bb Eso quiere decir que el enviado representa a quien le env\u00eda, que est\u00e1 por completo a su servicio y que, por consiguiente, tiene tambi\u00e9n al mismo tiempo la autoridad de quien le env\u00eda, cuyo honor comparte. <\/p>\n<p>Ahora bien, seg\u00fan el cuarto evangelio, Jes\u00fas es simple y llanamente el enviado y revelador de Dios. Si ahora delega su propia misi\u00f3n, quiere decir que surge la comunidad de los disc\u00edpulos para proseguir la misi\u00f3n y, por ende, la autoridad de Jes\u00fas en el mundo. Mas no cabe una representaci\u00f3n v\u00e1lida de Jes\u00fas, si no se adopta su camino, su actitud b\u00e1sica de reconciliaci\u00f3n, de renuncia al poder y dominio, tal como nos lo han mostrado el lavatorio de pies y, en conexi\u00f3n con \u00e9l, todo el relato de la pasi\u00f3n. Por este motivo, la misi\u00f3n no puede entenderse en modo alguno, seg\u00fan Juan, como una colaci\u00f3n formal y can\u00f3nica de plenos poderes eclesi\u00e1sticos, pues ello significar\u00eda una limitaci\u00f3n abusiva y caprichosa. La autoridad cristiana m\u00e1s bien tiene siempre un criterio objetivo, pues se encuentra por completo bajo la exigencia del ejemplo de Jes\u00fas, del lavatorio de pies. Es decir, est\u00e1 bajo la exigencia del servicio de Jes\u00fas. Y ese servicio es un servicio de amor, de paz y de reconciliaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Sigue luego, como una dotaci\u00f3n ligada al env\u00edo, la colaci\u00f3n del Esp\u00edritu: \u00abY dicho esto, sopl\u00f3 y les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb (v. 22). El resucitado comunica a la comunidad de sus disc\u00edpulos el Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed vuelve a jugar su papel el simbolismo. El soplo o aliento recuerda Gen 2:7 : \u00abEntonces Yahveh Dios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, insufl\u00f3 en sus narices aliento de vida, y el hombre fue ser viviente.\u00bb La comunicaci\u00f3n del esp\u00edritu es comunicaci\u00f3n de la nueva vida, la creaci\u00f3n del hombre nuevo. Juan compendia as\u00ed, en una simple imagen, aquello sobre lo que ha versado su evangelio del principio al fin: que Jes\u00fas es para el hombre el dador de vida escatol\u00f3gico. La transmisi\u00f3n de poderes est\u00e1 destinada a la colaci\u00f3n de la vida. <\/p>\n<p>La transmisi\u00f3n de la vida se describe con el concepto tradicional del cristianismo primitivo: el perd\u00f3n de los pecados: \u00abA quienes perdon\u00e9is los pecados les quedar\u00e1n perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedar\u00e1n retenidos\u00bb (v. 23). El perd\u00f3n de los pecados constituye hoy un concepto bastante erosionado que a muchos no les dice nada. Originariamente indicaba la gran purificaci\u00f3n de la vida, el nuevo comienzo, la nueva oportunidad, con que se cerraba definitivamente el pasado sin que se tuviera en cuenta para nada. Pero no en un sentido m\u00e1gico, sino de modo que la comunidad de disc\u00edpulos pon\u00eda como fundamento de toda su acci\u00f3n, de su testimonio y de su vida, la reconciliaci\u00f3n operada por Jes\u00fas. <\/p>\n<p>La alternativa \u00abperdonar y retener\u00bb recuerda la formulaci\u00f3n llamada del poder de las llaves, el \u00abatar y desatar\u00bb (Mat 18:18; Mat 16:19). Pero en esta formulaci\u00f3n alternante laten sin duda unas condiciones sociol\u00f3gicas, que apuntan a la pr\u00e1ctica de la comunidad. La comunidad cristiana hab\u00eda empezado bastante pronto a formular ciertas condiciones de ingreso y expulsi\u00f3n para sus miembros, legaliz\u00e1ndolas mediante la autoridad de Jes\u00fas. Existe, pues, una tensi\u00f3n palpable entre la oferta de reconciliaci\u00f3n universal por parte de Jes\u00fas y la pr\u00e1ctica de la Iglesia. Se trata de un problema sociol\u00f3gico, de un procedimiento que debe enjuiciarse conforme a la intenci\u00f3n originaria de Jes\u00fas. Esa intenci\u00f3n de Jes\u00fas consiste sin duda en la \u00abamnist\u00eda general\u00bb divina, en el ofrecimiento universal de reconciliaci\u00f3n y de vida. <\/p>\n<p>La Iglesia, que por su parte tambi\u00e9n est\u00e1 sujeta a condicionamientos mundanos y que, por lo mismo, tampoco est\u00e1 absolutamente libre de intereses de grupo y de dominio, debe por ello enfrentarse de continuo y en forma cr\u00edtica con la intenci\u00f3n originaria de Jes\u00fas. El peligro de la colaci\u00f3n alternante de poderes, del \u00abperdonar y retener\u00bb, del \u00abatar y desatar\u00bb, est\u00e1 en que -como tantas veces ha ocurrido en la historia- se imponga la concepci\u00f3n de la Iglesia oficial, seg\u00fan la cual puede disponer a su arbitrio de la reconciliaci\u00f3n. <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, los plenos poderes para perdonar los pecados se prometen a la Iglesia en su totalidad, de tal forma que los miembros todos de la Iglesia participan de ellos. Juan ha calificado el perd\u00f3n de los pecados como un aspecto decisivo de la realidad pascual, del \u00abnuevo punto de partida\u00bb. Ese es su mensaje de pascua: Dios ha operado por medio de Jes\u00fas la gran reconciliaci\u00f3n, la gran paz del mundo; para ello importa presentar esa paz como la nueva oportunidad de vida y ofrecerla a todo el mundo. Y para eso est\u00e1 la comunidad de disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>Contradice la universalidad de ese ofrecimiento de paz el hacer derivar de ah\u00ed facultades jer\u00e1rquicas, reservar determinados pecados, establecer negocios de indulgencias, aunque sean \u00abnegocios espirituales\u00bb, y cosas similares. Nada se dice tampoco acerca de las formas externas con que se otorga el perd\u00f3n de los pecados. Tales formas carecen por completo de importancia absoluta. Han cambiado frecuentemente en el curso de la historia y seguir\u00e1n cambiando. El peligro m\u00e1s grave ha estado siempre en que las normas eclesi\u00e1sticas oficiales de la \u00abinstituci\u00f3n penitencial\u00bb manipulasen y coartasen de manera intolerable la ofrenda universal de reconciliaci\u00f3n, que, por a\u00f1adidura, se transform\u00f3 en un procedimiento de dominio social intraeclesi\u00e1stico. <\/p>\n<p>En el fondo todo creyente, que se sabe afectado por el poder de la nueva vida escatol\u00f3gica, tiene la facultad de perdonar los pecados, en la vida diaria del mundo y frente a todos los hombres. El perd\u00f3n de los pecados, organizado por la Iglesia oficial, se justifica en cierto modo por las necesidades y estructuras de la comunidad y tambi\u00e9n, desde luego, porque la comunidad en su conjunto tiene que dar testimonio del perd\u00f3n de los pecados ante el mundo entero. Ahora bien, ese testimonio nunca se da en un marco fuera de la historia, sino siempre en un entorno determinado, concreto e hist\u00f3rico, debiendo tambi\u00e9n tener en cuenta esas condiciones ambientales y sociales. Lo peligroso es en todo caso cuando esas circunstancias ambientales oscurecen y sofocan el testimonio de la reconciliaci\u00f3n libre e incondicional y, con elIo, tambi\u00e9n el testimonio de la intenci\u00f3n de Jes\u00fas. Este es, por ejemplo, el caso, cuando la Iglesia oficial opera con \u00abprivilegios\u00bb y \u00abgracias particulares\u00bb, que teol\u00f3gicamente no existen en absoluto. O cuando, mediante un falso desplazamiento de intereses, se llega a sobrevalorar las obras piadosas, como ocurri\u00f3 a finales de la edad media, antes de la reforma, falseando as\u00ed, de ra\u00edz, la actitud fundamental de la penitencia. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy se trata, por consiguiente, del volver a expresar de un modo nuevo y convincente el ofrecimiento incondicional de reconciliaci\u00f3n en nuestras circunstancias modernas. Las nuevas formas del ejercicio penitencial han experimentado un cierto progreso, como complemento de la confesi\u00f3n privada tradicional. El elemento social de la reconciliaci\u00f3n se ve hoy m\u00e1s claramente que en \u00e9pocas pasadas. Tampoco hay nada fundamental que objetar contra el desmantelamiento de una privilegiada facultad de perdonar. Asimismo hay que valorar de un modo positivo el que los grupos de base cristianos redescubran posibilidades que durante largo tiempo les ha escatimado y hasta denegado el derecho can\u00f3nico. Lo decisivo sigue siendo que la reconciliaci\u00f3n por Cristo la realicen y hagan cre\u00edble, de un modo convincente, grupos cristianos y, quiz\u00e1s un d\u00eda, tambi\u00e9n la gran Iglesia y su cima jer\u00e1rquica, de cara a la sociedad. <\/p>\n<p>6. LA DUDA DE TOMAS (Jn\/20\/24-29) <\/p>\n<p>24 Pero Tom\u00e1s, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. 25 Los otros disc\u00edpulos le dec\u00edan: \u00abHemos visto al Se\u00f1or.\u00bb Pero \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abSi no veo en sus manos la se\u00f1al de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creer\u00e9.\u00bb 26 Ocho d\u00edas despu\u00e9s, estaban otra vez sus disc\u00edpulos dentro, y Tom\u00e1s con ellos. Estando bien cerradas las puertas, llega Jes\u00fas, se pone delante y les dice: \u00abPaz a vosotros.\u00bb 27 Luego dice a Tom\u00e1s: \u00abTrae aqu\u00ed tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y m\u00e9tela en mi costado. Y no seas incr\u00e9dulo, sino creyente.\u00bb 28 Tom\u00e1s le respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb 29 D\u00edcele Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? \u00a1Bienaventurados los que no vieron y creyeron!\u00bb <\/p>\n<p>En este texto no se trata en primer t\u00e9rmino del \u00abincr\u00e9dulo\u00bb Tom\u00e1s, que como tal se ha convertido en una figura perenne; quienes interesan son los destinatarios del Evangelio de Juan, aquellos cristianos que ni tuvieron un contacto directo con el Jes\u00fas terreno ni tampoco con los primeros disc\u00edpulos y ap\u00f3stoles, y a los que tampoco se les apareci\u00f3 el resucitado. En un sentido amplio pertenecen a ese n\u00famero de destinatarios todos los cristianos de las generaciones subsiguientes que se encuentran en la misma situaci\u00f3n. Para todos ellos vale en conclusi\u00f3n la bienaventuranza que constituye la cumbre del relato: \u00ab\u00a1Bienaventurados los que no vieron y creyeron!\u00bb <\/p>\n<p>Ya desde los primeros vers\u00edculos de su proclama pascual Juan ha dejado ver claramente que, seg\u00fan su concepci\u00f3n, la fe pascual en el Se\u00f1or Jesucristo viviente no necesita en absoluto de las apariciones pascuales. El disc\u00edpulo amado s\u00f3lo tuvo necesidad de inspeccionar la tumba vac\u00eda para llegar a la fe: \u00abVio y crey\u00f3.\u00bb Posiblemente, y respecto de la fe, Juan ha considerado las apariciones pascuales de modo parecido a los milagros: \u00abSi no v\u00e9is se\u00f1ales y milagros, no cre\u00e9is\u00bb (4,48b). Para \u00e9l las \u00abse\u00f1ales y milagros\u00bb son m\u00e1s bien una concesi\u00f3n a la debilidad humana. Pueden incluso llegar a ser algo peligroso para quienes se detienen en los efectos sensacionalistas de los milagros sin captar su car\u00e1cter simb\u00f3lico, a trav\u00e9s del cual el hombre debe llegar en definitiva a la fe en Jes\u00fas. Pero, en el fondo, a la fe se llega s\u00f3lo \u00abpor la palabra\u00bb de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Y eso cuenta tambi\u00e9n para la fe pascual, que en \u00faltimo t\u00e9rmino no est\u00e1 referida a las apariciones. Realmente no hay que maravillarse de que en el \u00e1mbito de la fe en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se hable tambi\u00e9n de dudas. Lo sorprendente hubiera sido que no las suscitara de ning\u00fan g\u00e9nero. Los evangelistas hablan bajo formas distintas de dudas acerca de la fe pascual. As\u00ed se dice en Mateo: \u00abY cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos quedaron indecisos\u00bb (Mat 28:17). Y Lucas observa la postura de los disc\u00edpulos frente al relato de las mujeres: \u00abPero les parecieron estas palabras como un delirio; por eso no les daban cr\u00e9dito\u00bb (Luc 24:11). Tambi\u00e9n en el discurso de Pablo en el Are\u00f3pago, referido en los Hechos de los ap\u00f3stoles (Hec 17:22-34), la fe pascual se convierte para los oyentes en el punto cr\u00edtico y finalmente en el pretexto para rechazar la predicaci\u00f3n cristiana: \u00abAl o\u00edr resurrecci\u00f3n de los muertos unos se re\u00edan, y otros dijeron \u00abTe oiremos hablar de esto en otra ocasi\u00f3n\u00bb\u00bb (Act. 17-32). Aunque estas observaciones no pretendan una historicidad exacta, hay que admitir, sin embargo, que la duda acerca de la fe pascual se dio desde el comienzo en el cristianismo primitivo. Positivamente as\u00ed lo demuestra el gran cap\u00edtulo de la resurrecci\u00f3n (c. 15) de la primera carta a los Corintios, en que Pablo ha debido enfrentarse, si no directamente con la duda sobre la fe pascual, s\u00ed con graves equ\u00edvocos. Y de hecho esa duda se ha dado siempre a lo largo de la historia del cristianismo, bien sea sobre la idea de la resurrecci\u00f3n de los muertos en general, bien sobre la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en particular, bien, finalmente, al hacer hincapi\u00e9 en las contradicciones de los relatos pascuales. <\/p>\n<p>Es justamente en este caso donde hay que considerar de un modo diferenciado el problema de la duda. Pues, la fe en una resurrecci\u00f3n de los muertos, de acuerdo con la experiencia humana universal, constituye una paradoja, que suscita directamente la oposici\u00f3n y que conduce por necesidad a prejuicios y equ\u00edvocos. Pero dif\u00edcilmente se pueden desacreditar esos prejuicios y dudas calific\u00e1ndolos de dudas y menos a\u00fan de dudas contra la fe. Si se quiere entender y aceptar el lenguaje simb\u00f3lico acerca de la resurrecci\u00f3n de los muertos y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en su verdadero sentido religioso, ser\u00e1 siempre necesario articular en forma precisa los equ\u00edvocos y prejuicios para comprenderlos y poder as\u00ed afrontarlos. Si la muerte es la negaci\u00f3n m\u00e1s rotunda de la vida humana y del sentido de la vida, que nosotros conocemos, entonces la fe pascual es la negaci\u00f3n m\u00e1s categ\u00f3rica de esa negaci\u00f3n y la afirmaci\u00f3n m\u00e1s absoluta del sentido de la vida. La fe cristiana ve esa afirmaci\u00f3n respaldada por Dios y por Jes\u00fas resucitado. \u00abPero Dios es fiador de que nuestra palabra dirigida a vosotros no es \u00abs\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb. Porque el Hijo de Dios, Cristo Jes\u00fas, proclamado entre vosotros por nosotros, por m\u00ed, por Silvano y por Timoteo, no fue \u00abs\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb, sino que en \u00e9l se realiz\u00f3 el \u00abs\u00ed\u00bb. Pues todas las promesas de Dios en \u00e9l se hicieron \u00abs\u00ed\u00bb. Por eso tambi\u00e9n, cuando damos gloria a Dios, decimos por medio de \u00e9l nuestro \u00abam\u00e9n\u00bb\u00bb (2Co 1:18-20). Vista as\u00ed, en la fe pascual no se trata s\u00f3lo del problema espacial de si la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha tenido efecto, s\u00ed o no; se trata m\u00e1s bien del conjunto de la figura de Jes\u00fas, de si se acerca a nosotros de manera convincente, y en qu\u00e9 medida, como el revelador de Dios. <\/p>\n<p>Se trata tambi\u00e9n, al menos en la visi\u00f3n neotestamentaria, de la idea de Dios. Aqu\u00ed justamente no se concibe a Dios en abstracto, como el ser inmutable y eterno que reposa en s\u00ed mismo, sino como el Dios que act\u00faa y obra infinitamente interesado por la salvaci\u00f3n del hombre. Jes\u00fas de Nazaret es el testigo del Dios que ama al hombre. En ese sentido la fe pascual es de capital importancia para la comprensi\u00f3n cristiana de la fe, y ello porque la figura del propio Jes\u00fas, y desde luego en su exigencia de hoy, es tambi\u00e9n capital para una interpretaci\u00f3n de la fe cristiana. No se trata, para repetirlo una vez m\u00e1s, de una f\u00f3rmula dogm\u00e1tica, sino de un sentido vivo y espiritual al que la f\u00f3rmula apunta. Se trata del esp\u00edritu vivo de Jes\u00fas de Nazaret en nuestro presente. Vista as\u00ed, la misma duda acerca de la fe pascual puede representar un primer paso en el camino de aproximaci\u00f3n al sentido de esa fe pascual. Y para muchos probablemente es un paso necesario, porque la interpretaci\u00f3n formalista de la pascua, que es la interpretaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, a menudo, lejos de aclarar, oscurece el verdadero sentido de la fe pascual. Con frecuencia s\u00f3lo la duda conduce a una confrontaci\u00f3n intensiva con la causa, en torno a la cual barrena, acerca a la misma y penetra profundamente en ella. Si la pascua coincide con la experiencia del indisponible, como antes hemos dicho, entonces la duda est\u00e1 ciertamente motivada por el deseo de una prueba y apoyo m\u00e1s fuerte, que despu\u00e9s se supera desde luego por lo contrario, en cuanto que se aprenda a renunciar a la prueba y apoyo palpable y abandonarse a la fe, cuyo testigo es Jes\u00fas de Nazaret. Este es tambi\u00e9n el camino que Tom\u00e1s recorre en la historia presente. <\/p>\n<p>Tom\u00e1s, conocido como \u00abel Mellizo\u00bb aparece frecuentemente en el Evangelio de Juan (cf. 11,16b; 14,5; 21,2). Su nombre lo conoce la tradici\u00f3n 164. No puede decirse con seguridad a qu\u00e9 se debe el peculiar inter\u00e9s del cuarto evangelio por este personaje. Tal vez preexistieron tradiciones particulares; quiz\u00e1s incluso nos hallamos en el atrio de la leyenda de Tom\u00e1s. Por lo que a nuestra narraci\u00f3n se refiere esto no tiene importancia ciertamente. Pues cuanto esta historia tiene que decir, est\u00e1 por completo dentro de ella misma. Tom\u00e1s no interesa aqu\u00ed como personaje hist\u00f3rico, sino como tipo de una determinada conducta, seg\u00fan lo atestigua el conjunto de la narraci\u00f3n. Aqu\u00ed hace el papel de antagonista, que pone en duda la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y que al final, mediante su encuentro con el resucitado llega a la confesi\u00f3n de fe en el Se\u00f1or viviente. <\/p>\n<p>La figura de Tom\u00e1s viene introducida con ocasi\u00f3n de no haber estado presente en la primera aparici\u00f3n pascual de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos. No vivi\u00f3 personalmente el tema decisivo, sino que los otros disc\u00edpulos le comunicaron la \u00abextra\u00f1a noticia\u00bb. Tenemos, pues, aqu\u00ed una situaci\u00f3n t\u00edpica: Tom\u00e1s no fue testigo presencial, sino que el mensaje pascual se lo comunicaron otros. Se trata, por tanto, de una situaci\u00f3n t\u00edpica o ejemplar, porque es la situaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n cristiana desde los d\u00edas de los ap\u00f3stoles. Los disc\u00edpulos proclaman \u00ab\u00a1Hemos visto al Se\u00f1or!\u00bb Tom\u00e1s exige una prueba directa para \u00abpoder creer en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, y adem\u00e1s con car\u00e1cter maximalista, a saber, la prueba de ver y adem\u00e1s tocar: \u00abSi no veo en mis manos la se\u00f1al de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no lo creer\u00e9\u00bb (v. 25). Tom\u00e1s insiste en una verificaci\u00f3n y desde luego concreta y palpable, que en la exposici\u00f3n jo\u00e1nica se acerca ya bastante al car\u00e1cter de una prueba experimental cient\u00edfica. <\/p>\n<p>TOMAS\/H-MODERNO: En este pasaje apremia la pregunta de si la presente historia con sus distintos elementos no ha desempe\u00f1ado un papel decisivo en el desarrollo de la conciencia moderna. Ah\u00ed est\u00e1 la duda, que m\u00e1s tarde se convertir\u00e1 en la \u00abduda met\u00f3dica\u00bb (Descartes); ah\u00ed late adem\u00e1s el deseo de una comprobaci\u00f3n emp\u00edrica. \u00bfNo aparece, por as\u00ed decirlo, este Tom\u00e1s como el primer cartesiano antes de Descartes, como un hombre abiertamente moderno? Tom\u00e1s encarna una determinada actitud fundamental junto con una precisa comprensi\u00f3n de la realidad; le preocupa el poseer una certeza palpable y efectiva del resucitado. <\/p>\n<p>El desarrollo de la historia no sucede desde luego como a menudo suele exponerlo una ex\u00e9gesis distra\u00edda. Pues, bien analizado, resulta que Tom\u00e1s no recibe la seguridad palpable por \u00e9l deseada. <\/p>\n<p>Ocho d\u00edas m\u00e1s tarde los disc\u00edpulos est\u00e1n reunidos de nuevo, y esta vez tambi\u00e9n Tom\u00e1s se halla presente (v. 26). Ante todo sorprende la regularidad: el primer d\u00eda de la semana, es decir el domingo, se ha convertido ya en el d\u00eda en que se re\u00fane de modo habitual la comunidad cristiana; ese d\u00eda tiene lugar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica comunitaria. El evangelista transpone la pr\u00e1ctica dominante en su tiempo a la primera \u00e9poca pospascual. En el pasaje que comentamos cabe advertir adem\u00e1s que, seg\u00fan la concepci\u00f3n jo\u00e1nica, la presencia de Cristo resucitado puede experimentarse en la liturgia sagrada de la comunidad. <\/p>\n<p>Tenemos tambi\u00e9n aqu\u00ed el mismo proceso que observamos en la primera aparici\u00f3n pascual: Jes\u00fas vuelve a penetrar estando las puertas cerradas y dice: \u00ab\u00a1Paz a vosotros!\u00bb Tal vez se trata del saludo de paz habitual tambi\u00e9n entre los cristianos de las comunidades jo\u00e1nicas y con el que se abr\u00eda el acto de culto (cf. el saludo equivalente: \u00abEl Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u00bb). Y sigue ahora la invitaci\u00f3n del resucitado: \u00abTrae aqu\u00ed tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y m\u00e9tela en mi costado. Y no seas incr\u00e9dulo, sino creyente\u00bb (v. 27). El esc\u00e9ptico que empieza alardeando de algo y expresa un deseo o exigencia, de cuyo cumplimiento no est\u00e1 persuadido realmente, y al que se le toma la palabra, es un motivo que aparece con frecuencia en la literatura. Juan caracteriza as\u00ed una situaci\u00f3n radical en que hay que decidirse. Tom\u00e1s ha de rendirse ante la evidencia, como \u00e9l mismo hab\u00eda anunciado. Del mismo modo al lector hay que exponerle de forma eficaz que el resucitado pod\u00eda muy bien aportar en cualquier momento una prueba real, si as\u00ed lo quisiera o fuera movido a ello por una curiosidad indiscreta. <\/p>\n<p>Entra adem\u00e1s en la estructura del relato el que no llegue a t\u00e9rmino la realizaci\u00f3n del deseo de Tom\u00e1s: como a los otros disc\u00edpulos, le basta por completo el ver a Jes\u00fas. No llega a tocar a Jes\u00fas. Por lo que tampoco adquiere Tom\u00e1s una certeza mayor que los dem\u00e1s compa\u00f1eros. Basta, pues, con que Tom\u00e1s haya sido emplazado. El evangelista ha renunciado con raz\u00f3n a la exposici\u00f3n detallada del cumplimiento. No era necesario en absoluto. De ah\u00ed que la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a Tom\u00e1s no sea ya la de que le toque, sino m\u00e1s bien la de: \u00abNo seas incr\u00e9dulo, sino creyente.\u00bb Lo que est\u00e1 en juego no es la palpaci\u00f3n sino la fe. Coincide as\u00ed esta historia con el primer relato de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda Magdalena. La fe es una renuncia a tocar, en cuanto que equivale a aceptar la no disponibilidad del resucitado. La reacci\u00f3n de Tom\u00e1s consiste, por tanto, en llegar a la fe, y con ello a la confesi\u00f3n creyente: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (v. 28). <\/p>\n<p>Esta confesi\u00f3n de fe se encuentra muy de prop\u00f3sito junto a la (primera) conclusi\u00f3n del Evangelio de Juan y, por lo mismo, al final del camino que el evangelista ha hecho recorrer a sus oyentes y lectores. En el encuentro con el resucitado queda perfectamente claro quien es ese Jes\u00fas en realidad. Por esa raz\u00f3n la f\u00f3rmula confesional jo\u00e1nica recoge los dos predicados m\u00e1s nobles y soberanos de Jes\u00fas que aparecen en todo el Nuevo Testamento, a saber, el calificativo de Dios y el t\u00edtulo de Kyrios, Se\u00f1or. Ambos atributos laten a lo largo de todo el cuarto evangelio y as\u00ed hay que verlo por cuanto que Jes\u00fas en persona es el revelador de Dios y el donador de la vida eterna, que est\u00e1 por completo al lado de Dios. Mas tampoco aqu\u00ed se le identifica completamente a Jes\u00fas con Dios. En todo caso la similitud esencial de Jes\u00fas con Dios (Padre) est\u00e1 formulada al igual que ya la formul\u00f3 el Pr\u00f3logo: \u00abAl principio ya exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios\u00bb (1,1). Ambas afirmaciones, la relativa a la divinidad de la Palabra y la alusiva a la divinidad del resucitado, hay que verlas en su mutua relaci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n 17,5). El resucitado ha entrado en la gloria divina de la que hab\u00eda venido. Es Cristo glorificado, al que circunda la aureola divina. Y resulta muy significativo que sea el \u00abesc\u00e9ptico vencido\u00bb quien formula la suprema confesi\u00f3n de Cristo, alcanzando as\u00ed una cima que ya no podr\u00e1 ser superada. <\/p>\n<p>El evangelio de Juan se cierra del modo m\u00e1s congruente con una bienaventuranza sobre los que creen: \u00abD\u00edcele Jes\u00fas: \u00bb \u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? \u00a1Bienaventurados los que no vieron y creyeron!\u00bb\u00bb <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>164. Cf. Mat 10:3; Mar 3:18; Luc 6:15; Hec 1:13. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>7. PRIMERA CONCLUSI\u00d3N DEL EVANGELIO (Jn\/20\/30-31) <\/p>\n<p>30 Otras muchas se\u00f1ales les hizo adem\u00e1s Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00edpulos, que no est\u00e1n escritas en este libro. 31 Estas se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre. <\/p>\n<p>Como indica esta advertencia, el evangelio de Juan terminaba en este pasaje. El autor vuelve a compendiar el sentido y objeto de su escrito sobre Jes\u00fas. Y empieza de una forma delimitadora: \u00abOtras muchas se\u00f1ales hizo adem\u00e1s Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00edpulos, que no est\u00e1n escritas en este libro\u00bb (v. 30). Suscita as\u00ed en los lectores la impresi\u00f3n de una tradici\u00f3n desbordante acerca de Jes\u00fas, que \u00e9l no ha podido agotar en absoluto. Su evangelio s\u00f3lo refiere una peque\u00f1a selecci\u00f3n de \u00abse\u00f1ales\u00bb (=relatos de milagros). Hasta qu\u00e9 punto sea esto realmente exacto con relaci\u00f3n al material no utilizado, es algo que ya no podemos enjuiciar con certeza. Pero, si comparamos con los sin\u00f3pticos, y en particular con el evangelio de Marcos, podremos ver que efectivamente los relatos milagrosos son menos en el cuarto evangelio. Vista, sin embargo, en su conjunto no parece que la tradici\u00f3n milagrosa sobre Jes\u00fas fuera en efecto demasiado amplia ni que contuviera muchos m\u00e1s testimonios de los que han llegado hasta nosotros. <\/p>\n<p>Un incremento de las historias de milagros puede observarse desde luego en la literatura ap\u00f3crifa del siglo II sobre los evangelios. Pero esas nuevas historias milagrosas se interesan por el milagro como un acontecimiento sensacionalista y m\u00e1gico; persiguen un prop\u00f3sito distinto del que alienta en los relatos de los sin\u00f3pticos y de Juan; en los ap\u00f3crifos el motivo de la fe no desempe\u00f1a papel alguno. Juan, que se encuentra entre los sin\u00f3pticos y la literatura ap\u00f3crifa, persigue ante todo un objetivo teol\u00f3gico cuando habla de las \u00abse\u00f1ales\u00bb; el simple milagro como tal no le interesa nunca. <\/p>\n<p>Ese prop\u00f3sito teol\u00f3gico reaparece una vez m\u00e1s: \u00abEstas se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (v. 31 ). Es una afirmaci\u00f3n que vale para todo el Evangelio de Juan. Se piensa en el testimonio de fe. Mediante este escrito el lector debe ser conducido a la fe en Jes\u00fas, y esto de tal modo que en Jes\u00fas reconozca al \u00abMes\u00edas, el Hijo de Dios\u00bb, y pueda as\u00ed tener parte en la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Este es tambi\u00e9n en efecto, el compendio m\u00e1s resumido de la teolog\u00eda jo\u00e1nica. Si quisi\u00e9ramos explicar en todo su alcance cada concepto de esta observaci\u00f3n final, tendr\u00edamos que remitirnos al Evangelio entero. El lector, que se ha dejado conducir hasta el presente pasaje, sabe muy bien lo que esa observaci\u00f3n final quiere decir. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">SEGUNDA PARTE<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: Dios muestra su majestad esplendorosa a la comunidad creyente (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 13:1-38<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 14:1-31<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 15:1-27<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 16:1-33<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 17:1-26<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 18:1-40<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 19:1-42<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">; <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-31<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Jes\u00fas vuelve a vivir<\/span><\/p>\n<p>La cr\u00edtica b\u00edblica en general acepta que el Evangelio de Juan termina en su redacci\u00f3n original en el cap. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-31<\/span><\/span>. Este cap\u00edtulo presenta una s\u00edntesis apretada de los \u00faltimos acontecimientos de Jes\u00fas en la tierra como la tercera secci\u00f3n de la segunda parte del evangelio, donde Jes\u00fas mismo muestra lo maravilloso que es el Padre para el mundo. Todo este cap\u00edtulo se enfoca primeramente en los eventos en torno a Jes\u00fas resucitado. Al mismo tiempo los relatos de Jes\u00fas que ha vuelto a la vida se centran en el testimonio de la tumba vac\u00eda, reafirmados por la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos. Juan teje con habilidad estos dos aspectos y los presenta de manera balanceada en dos escenas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-18<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:19-29<\/span><\/span>).<\/p>\n<p>La primera escena se da en el huerto, afuera de la ciudad, alrededor de la tumba vac\u00eda y se puede dividir en dos actos: 1) la visita a la tumba vac\u00eda (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-10<\/span><\/span>) y 2) la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda Magdalena (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:11-18<\/span><\/span>). En estos vers\u00edculos los personajes importantes son Mar\u00eda Magdalena, Pedro y el otro disc\u00edpulo. La segunda escena se da en la ciudad, en el lugar donde los disc\u00edpulos est\u00e1n escondidos con las puertas cerradas. Esta escena se divide tambi\u00e9n en dos actos: 1) Jes\u00fas aparece a los disc\u00edpulos estando Tom\u00e1s ausente (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:19-23<\/span><\/span>) y 2) Jes\u00fas aparece a los disc\u00edpulos estando Tom\u00e1s presente (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:24-29<\/span><\/span>). Ambas escenas comienzan estableciendo el lugar y el tiempo (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-2<\/span><\/span> y <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:19<\/span><\/span>). Los \u00faltimos dos vers\u00edculos sirven como una conclusi\u00f3n a todo lo que se entiende como el evangelio de Juan. En resumen, el cap\u00edtulo se puede organizar como sigue:<\/p>\n<p>1. En la ma\u00f1ana de la Pascua (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Pedro y el otro disc\u00edpulo corren a la tumba (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-11<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Mar\u00eda Magdalena se encuentra con Jes\u00fas (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:11-18<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>2. En la noche de la Pascua (<span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:19-31<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>a. Jes\u00fas aparece a los disc\u00edpulos estando Tom\u00e1s ausente (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:19-23<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>b. Jes\u00fas aparece a los disc\u00edpulos estando Tom\u00e1s presente (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:24-29<\/span><\/span>)<\/p>\n<p>c. Conclusi\u00f3n (vv. <span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:30-31<\/span><\/span>)<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">1. En la ma\u00f1ana de la Pascua (<\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-18<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold;font-style:italic\">)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">a. Pedro y el otro disc\u00edpulo corren a la tumba (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:1-10<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: La tendencia es se\u00f1alar el sepulcro vac\u00edo: <span style=\"font-style:italic\">El sepulcro vac\u00edo<\/span> (DHH, LPD, BI), <span style=\"font-style:italic\">El sepulcro hallado vac\u00edo<\/span> (BJ). La RV95 interpreta con <span style=\"font-style:italic\">La resurrecci\u00f3n.<\/span> Creemos que nuestra propuesta es m\u00e1s fiel al texto y a la teolog\u00eda de este evangelio: <span style=\"font-style:italic\">Mar\u00eda Magdalena, primera testiga de la tumba vac\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">El primer d\u00eda de la semana<\/span> es la mejor traducci\u00f3n, aunque en el texto original aparece literalmente \u201cs\u00e1bados\u201d, pero el plural se refiere a \u201csemana\u201d y no \u201cal otro primer d\u00eda despu\u00e9s de los s\u00e1bados\u201d. Muchas versiones modernas traducen directamente \u201cel primer d\u00eda de la semana\u201d como \u201cel domingo\u201d. El primer d\u00eda de la semana es el domingo, \u201ccuando a\u00fan era muy de ma\u00f1ana\u201d, \u201ccuando a\u00fan estaba oscuro\u201d, \u201cmuy a la madrugada del primer d\u00eda de la semana\u201d o \u201cmuy temprano en la ma\u00f1ana del d\u00eda domingo\u201d. Esta frase puede incluir cualquier hora entre las 3 y las 6 de la ma\u00f1ana. Una traducci\u00f3n simplemente con \u201cel primer d\u00eda de la semana\u201d, dando por entendido que es el domingo, puede ser confusa en contextos donde se acepta el lunes como el primer d\u00eda de la semana. Por eso es mejor identificar ese \u201cprimer d\u00eda\u201d espec\u00edficamente con el \u201cdomingo\u201d: \u00abEl domingo muy temprano, cuando todav\u00eda estaba oscuro\u00bb (TLA), \u00abEl domingo por la ma\u00f1ana, muy temprano, antes de salir el sol\u00bb (BA), \u00abal salir el sol\u00bb (BI).<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">Mar\u00eda Magdalena fue de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro<\/span>, \u201cMar\u00eda Magdalena fue al lugar donde estaba la tumba y vio que alguien hab\u00eda quitado la piedra que cubr\u00eda la entrada del sepulcro\u201d. Aqu\u00ed habr\u00e1 que especificar para culturas donde las tumbas no son hechas como cuevas en la ladera de la monta\u00f1a, como en la Palestina de tiempos de Jes\u00fas. Tal vez aclara la imagen el traducir con una frase como \u201cla piedra que tapaba la entrada a la tumba\u201d. Habr\u00e1 que evitar que se entienda que la piedra es como una gran puerta, clarificando, por ejemplo: \u201cla piedra que cerraba el hueco que conduc\u00eda a la tumba\u201d, \u201cla piedra que cerraba la cueva donde estaba la tumba\u201d o \u201cla piedra que imped\u00eda el paso para bajar donde pusieron el cuerpo de Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 el primer d\u00eda de la semana:<\/b><\/i> Es decir, el d\u00eda que los cristianos muy pronto designar\u00edan con la expresi\u00f3n \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d, aunque dentro del NT s\u00f3lo en <span class='bible'>Hch 20:7<\/span> y <span class='bible'>Apo 1:10<\/span> encontramos huellas de tal uso. Ver nota a <span class='bible'>Mat 28:1<\/span>.<\/p>\n<p> <i><b>\u2014 quitada la piedra:<\/b><\/i> Ver nota a <span class='bible'>Jua 11:38<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Mat 28:1<\/span> y par.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La tumba vac\u00eda. Juan es claramente selectivo en cuanto a los episodios de la resurrecci\u00f3n que relata. Intenta ilustrar algunas de las lecciones espirituales aprendidas del evento. No es f\u00e1cil combinar los varios sucesos relatados por los cuatro evangelistas, ya que Juan relata que Mar\u00eda Mag dalena estaba sola en la tumba (1), mientras que Mat. y Mar. incluyen a otras mujeres. Sin embargo, todos concuerdan en que Mar\u00eda Magdalena estaba all\u00ed. Puede ser que las dem\u00e1s hubieran dejado a Mar\u00eda en la tumba. Lo que le interesa a Juan es su encuentro con Pedro y el disc\u00edpulo amado y sus conclusiones sobre la tumba vac\u00eda. Esto prepara el camino para la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda. Al usar el plural (2), Mar\u00eda estaba incluyendo a las otras mujeres que hab\u00edan ido con ella. Todas hab\u00edan llegado a la misma conclusi\u00f3n: que alguien hab\u00eda robado el cuerpo. Por el otro lado, ella pod\u00eda estar expresando lo que supon\u00eda que ser\u00eda la opini\u00f3n de Pedro y Juan. El autor da un toque v\u00edvido a la historia cuando recuerda que el otro disc\u00edpulo super\u00f3 a Pedro en la carrera, pero no entr\u00f3 en la tumba (3-5). Si ese disc\u00edpulo era Juan, tenemos aqu\u00ed un de talle de un testigo ocular. Presumiblemente Juan corri\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido por ser m\u00e1s joven. Ambos disc\u00edpulos \u201cvieron\u201d los lienzos pero en gr. se usan verbos diferentes para cada caso. El m\u00e1s fuerte, que im plica intensidad en la mirada es aplicado a Pedro, aunque s\u00f3lo en el caso de Juan se dice que luego lleg\u00f3 la fe (8).<\/p>\n<p>Juan nota especialmente la posici\u00f3n precisa de las ropas en la tumba. La prenda funeraria aislada que se usaba para la cabeza sugiere que Jes\u00fas sali\u00f3 de los lienzos sin desenvolverlos. Juan quiz\u00e1 ten\u00eda en mente el contraste con la salida de L\u00e1zaro de la tumba todav\u00eda envuelto en los lienzos. La afirmaci\u00f3n de que el otro disc\u00edpulo vio y crey\u00f3 (8) se de be interpretar contra el trasfondo de la fe m\u00e1s profunda que sigui\u00f3 a la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos. Era el amanecer de una fe que iba a crecer. El comentario en el v. 9 es caracter\u00edstico de este Evangelio. La referencia puede ser a todo el AT o a un pasaje en particular (Sal. 16:10 u Ose. 6:2 se han sugerido). S\u00f3lo m\u00e1s tarde los cristianos primitivos apreciaron la importancia del cumplimiento de la Escritura en la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>20.1 Otras mujeres fueron a la tumba junto con Mar\u00eda Magdalena. Los otros Evangelios dan sus nombres. Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre Mar\u00eda Magdalena, v\u00e9ase su perfil en el cap\u00edtulo 19.20.1 No se quit\u00f3 la piedra de la entrada de la tumba para permitir que Jes\u00fas saliera. Pudo hacerlo con facilidad sin que la movieran. Se puso a un lado para que otros entraran y vieran que Jes\u00fas ya no estaba.20.1ss Las personas que oyen hablar de la resurrecci\u00f3n por primera vez necesitan tiempo para comprender esta maravillosa historia. Como en el caso de Mar\u00eda y los disc\u00edpulos, pudieran pasar por cuatro etapas de fe. (1) Al principio pueden pensar que todo es una fabricaci\u00f3n, imposible de creer (20.2). (2) Como Pedro, puede que analicen los hechos y aun as\u00ed permanezcan perplejos en cuanto a lo sucedido (20.6). (3) Solo cuando tienen un encuentro personal con Jes\u00fas pueden aceptar la realidad de la resurrecci\u00f3n (20.16). (4) Luego, al encomendarse a El y dedicarle sus vidas para servirle, empiezan a comprender toda la realidad de su presencia en ellos (20.28).20.7 La mortaja qued\u00f3 como si el cuerpo la hubiera atravesado. El sudario con la forma de la cabeza estaba enrollado aparte. La piedra del sepulcro estaba quitada y se encontraba a una buena distancia de los lienzos que hab\u00edan envuelto el cuerpo del Se\u00f1or. No era posible robar el cuerpo de Jes\u00fas y dejar los lienzos como si estos estuvieran todav\u00eda envolvi\u00e9ndolo.20.9 Como prueba mayor de que los disc\u00edpulos no inventaron esta historia, vemos que Pedro y Juan se sorprendieron de que Jes\u00fas no estuviera en la tumba. Cuando Juan vio los lienzos que parec\u00edan un capullo vac\u00edo del cual Jes\u00fas emergi\u00f3, crey\u00f3 que el Se\u00f1or hab\u00eda resucitado. No fue sino hasta que vieron la tumba vac\u00eda que recordaron lo que las Escrituras y Jes\u00fas hab\u00edan dicho: \u00a1El morir\u00eda, pero tambi\u00e9n resucitar\u00eda!20.9 La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la clave de la fe cristiana. \u00bfPor qu\u00e9? (1) Tal como lo dijo, se levant\u00f3 de la muerte. Por lo tanto, podemos tener la seguridad de que cumplir\u00e1 todo lo prometido. (2) La resurrecci\u00f3n corporal de Jes\u00fas muestra que el Cristo viviente, no un falso profeta ni un impostor, es el soberano del reino eterno de Dios. (3) Podemos estar seguros de nuestra resurrecci\u00f3n porque El resucit\u00f3. La muerte no es el final: hay una vida futura. (4) El poder divino que devolvi\u00f3 a la vida a Jes\u00fas est\u00e1 ahora al alcance para dar vida a nuestra muerte espiritual. (5) La resurrecci\u00f3n es la base del testimonio de la Iglesia al mundo.20.17 Mar\u00eda no quer\u00eda perder a Jes\u00fas otra vez. Aun no hab\u00eda entendido la resurrecci\u00f3n. Tal vez pens\u00f3 que se trataba de su Segunda Venida (14.3). Pero Jes\u00fas no hab\u00eda querido que la tumba lo detuviera. Si no hubiera ascendido a los cielos, el Esp\u00edritu Santo no hubiera venido. Tanto Jes\u00fas como Mar\u00eda ten\u00edan una misi\u00f3n importante que cumplir.20.18 Al principio, Mar\u00eda no reconoci\u00f3 a Jes\u00fas. El dolor la ten\u00eda ciega. No lo reconoci\u00f3 porque no lo esperaba. Luego El la llam\u00f3 por su nombre y de inmediato lo reconoci\u00f3. Imag\u00ednese el amor que eman\u00f3 de su coraz\u00f3n cuando oy\u00f3 a su Salvador pronunciar su nombre. Jes\u00fas est\u00e1 muy cerca de usted y lo llama por su nombre. \u00bfPuede, como Mar\u00eda, responderle llam\u00e1ndole Maestro?20.18 Mar\u00eda no tuvo un encuentro con Jes\u00fas resucitado hasta que descubri\u00f3 la tumba vac\u00eda. Reaccion\u00f3 con alegr\u00eda y obediencia dando la noticia a los disc\u00edpulos. No podemos tener un verdadero encuentro con Cristo mientras no descubramos que vive, que su tumba est\u00e1 vac\u00eda. \u00bfEst\u00e1 tan gozoso con estas buenas nuevas que se lo quiere decir a otros?20.21 Jes\u00fas otra vez se identifica con su Padre. Declar\u00f3 a sus disc\u00edpulos con qu\u00e9 autoridad llevaba a cabo su obra. Encomend\u00f3 entonces la tarea a sus disc\u00edpulos para que difundieran las buenas nuevas de salvaci\u00f3n alrededor del mundo. Cuando Dios le encargue hacer cualquier tarea, recuerde: (1) su autoridad viene de Dios, y (2) Jes\u00fas nos ha mostrado con palabras y hechos c\u00f3mo llevar a cabo la tarea que le ha encomendado. Como el Padre envi\u00f3 a Jes\u00fas, Jes\u00fas env\u00eda a sus seguidores&#8230; y a usted.20.22 Esto puede haber sido una experiencia especial de los disc\u00edpulos con el Esp\u00edritu Santo, un adelanto de lo que todos los creyentes experimentar\u00edan desde el Pentecost\u00e9s (Hechos 2) y por siempre. Para hacer la obra de Dios necesitamos la direcci\u00f3n y el poder del Esp\u00edritu Santo. Fallaremos si tratamos de hacer el trabajo con nuestras fuerzas.20.22 El soplo de Dios da vida. Dios cre\u00f3 al hombre, pero este no tuvo vida hasta que El le sopl\u00f3 aliento de vida (Gen 2:7). Aquel primer soplo hizo que el hombre fuera diferente a los dem\u00e1s seres creados. Aqu\u00ed, mediante el soplo de Jes\u00fas, Dios imparte vida eterna y espiritual. Con esta inspiraci\u00f3n vino el poder para hacer la voluntad de Dios en la tierra.20.23 Jes\u00fas detalla la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos: predicar las buenas nuevas de Jes\u00fas de modo que los pecados de la gente pudieran perdonarse. Los disc\u00edpulos no ten\u00edan el poder para perdonar pecados (solo Dios puede perdonarlos, pero Jes\u00fas les dio el privilegio de decir a los nuevos creyentes que sus pecados fueron perdonados por aceptar el mensaje de Jes\u00fas (v\u00e9anse las notas a Mat 16:19 y 18.18). Todos los creyentes tienen este mismo privilegio. Podemos anunciar el perd\u00f3n de pecados cuando con certeza hemos encontrado el arrepentimiento y la fe.20.24-29 \u00bfHa deseado alguna vez ver a Jes\u00fas en la actualidad, tocarlo y escuchar sus palabras? \u00bfHay momentos en los que quiere estar cerca de El y su consejo? Tom\u00e1s quer\u00eda la presencia f\u00edsica de Jes\u00fas, pero el plan de Dios es m\u00e1s sabio. A El no lo limita un solo cuerpo f\u00edsico, quiere estar con usted siempre. Aunque El est\u00e1 con usted en la persona del Esp\u00edritu Santo, tambi\u00e9n puede hablarle y hallar sus palabras en las p\u00e1ginas de la Biblia. El puede ser tan real para usted como lo fue para Tom\u00e1s.20.25-28 Jes\u00fas no fue duro con Tom\u00e1s a pesar de sus dudas. A pesar de su escepticismo, Tom\u00e1s segu\u00eda siendo fiel a los hermanos en la fe y a Jes\u00fas mismo. Algunos necesitan dudar antes de creer. Si la duda motiva preguntas y estas provocan respuestas y se aceptan las respuestas, la duda ha cumplido una labor positiva. En cambio, cuando la duda se convierte en terquedad y esta se vuelve cr\u00f3nica, la duda da\u00f1a la fe. Cuando dude, no se detenga all\u00ed. Deje que la duda profundice su fe a medida que busca la respuesta.20.27 El cuerpo resucitado de Jes\u00fas fue una clase \u00fanica de cuerpo f\u00edsico. No era del mismo tipo de carne y sangre que L\u00e1zaro tuvo cuando volvi\u00f3 a la vida. El cuerpo de Jes\u00fas ya no estaba sujeto a las mismas leyes de la naturaleza como lo estuvo antes de su muerte. Pudo aparecer en una habitaci\u00f3n cerrada, a pesar de que no era un fantasma ni una aparici\u00f3n; lo pudieron tocar y pudo comer. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas fue literal y f\u00edsica. No se trataba de un esp\u00edritu incorp\u00f3reo.20.29 Algunas personas piensan que creer\u00edan en Jes\u00fas si vieran un milagro o una se\u00f1al categ\u00f3rica. Pero Jes\u00fas dice que son dichosos los que creen sin ver. Tenemos todas las pruebas que necesitamos en las palabras de la Biblia y en el testimonio de los creyentes. Una aparici\u00f3n f\u00edsica no har\u00eda a Jes\u00fas m\u00e1s real de lo que ahora es.20.30, 31 Para comprender la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas con mayor amplitud, todo lo que tenemos que hacer es estudiar los Evangelios. Juan nos dice que en su Evangelio hay solo algunas de los muchas se\u00f1ales que hizo Jes\u00fas en la tierra. Pero lo que est\u00e1 escrito es todo lo que nos hace falta saber para creer que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, por medio del cual recibimos vida eterna.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 1076 Lev 23:11; 1Co 15:20<\/p>\n<p>b 1077 Mat 28:1; Mar 16:1; Luc 24:1<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> V\u00e9anse coments. en Mt 28:1. Juan decide no mencionar a  la otra Mar\u00eda que Mateo menciona.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> El primer d\u00eda de la semana, o el d\u00eda despu\u00e9s del s\u00e1bado, significa un nuevo comienzo, una nueva era. En Lev_23:10-11 , Lev_23:15 , se ofrec\u00eda al Se\u00f1or una gavilla de las primicias de la cosecha como ofrenda mecida el d\u00eda despu\u00e9s del s\u00e1bado. La gavilla de las primicias era un tipo de Cristo como las primicias en resurrecci\u00f3n ( 1Co_15:20 , 1Co_15:23). Cristo resucit\u00f3 precisamente el d\u00eda despu\u00e9s del s\u00e1bado. Con Su muerte todo-inclusiva El puso fin a la vieja creaci\u00f3n, que se hab\u00eda completado en seis d\u00edas, despu\u00e9s de lo cual vino el d\u00eda de s\u00e1bado. En Su resurrecci\u00f3n El hizo germinar la nueva creaci\u00f3n con la vida divina. Por lo tanto, el d\u00eda de Su resurrecci\u00f3n fue el comienzo de una nueva semana, una nueva era. El d\u00eda de Su resurrecci\u00f3n fue designado por Dios ( Sal_118:24), fue profetizado como \u00abhoy\u00bb en Sal_2:7 , fue predicho por El mismo como el tercer d\u00eda ( Mat_16:21 ; Jua_2:19 , Jua_2:22), y m\u00e1s tarde fue llamado por los primeros cristianos \u00abel d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb ( Rev_1:10). Ese d\u00eda Cristo naci\u00f3 en resurrecci\u00f3n como Hijo primog\u00e9nito de Dios ( Hch_13:33 ; Heb_1:5) y como el Primog\u00e9nito de los muertos para ser la Cabeza del Cuerpo, la iglesia ( Col_1:18). <\/p>\n<\/p>\n<p>\n1<strong> (2)<\/strong> La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or hab\u00eda sido lograda; sin embargo, para descubrirla los disc\u00edpulos deb\u00edan buscar al Se\u00f1or en amor. De este modo Mar\u00eda la magdalena la descubri\u00f3, y recibi\u00f3 la manifestaci\u00f3n fresca del Se\u00f1or y la revelaci\u00f3n del resultado de Su resurrecci\u00f3n: Su Padre es el Padre de los que creen en El, y los que creen en El son Sus hermanos (v.17; v\u00e9anse la notas 17<strong> (2)<\/strong> y 17<strong> (3)<\/strong>). Pedro y Juan solamente supieron acerca del descubrimiento; Mar\u00eda obtuvo la experiencia. Los hermanos estuvieron! satisfechos con tener fe en el hecho de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, pero una hermana fue m\u00e1s all\u00e1 y busc\u00f3 la persona misma, el Se\u00f1or resucitado, es decir, procur\u00f3 experimentar personalmente al Se\u00f1or. El Se\u00f1or siempre estuvo all\u00ed, pero s\u00f3lo se manifest\u00f3 en el v.16. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El orden de las apariciones de Cristo despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n parece ser como sigue:<\/p>\n<p>\n(1) A Mar\u00eda Magdalena y las otras mujeres (<span class='bible'>Mat 28:8-10<\/span>; <span class='bible'>Mar 16:9-10<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:11-18<\/span>);<\/p>\n<p>\n(2) a Pedro, probablemente por la tarde (<span class='bible'>Luc 24:34<\/span>; <span class='bible'>1Co 15:5<\/span>);<\/p>\n<p>\n(3) a los disc\u00edpulos camino de Ema\u00fas, hacia el anochecer (<span class='bible'>Luc 24:13-32<\/span>; <span class='bible'>Mar 16:12<\/span>);<\/p>\n<p>\n(4) a los disc\u00edpulos, excepto Tom\u00e1s, en el aposento alto (<span class='bible'>Luc 24:36-43<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:19-25<\/span>);<\/p>\n<p>\n(5) a los disc\u00edpulos, incluyendo a Tom\u00e1s, al domingo siguiente por la noche (<span class='bible'>Mar 16:14<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:26-29<\/span>);<\/p>\n<p>\n(6) a siete disc\u00edpulos junto al mar de Galilea (<span class='bible'>Jua 21:1-24<\/span>);<\/p>\n<p>\n(7) a los ap\u00f3stoles y a m\u00e1s de 500 hermanos y a Jacobo el hermano medio de Jes\u00fas (<span class='bible'>1Co 15:6-7<\/span>); y<\/p>\n<p>(8) a los que fueron testigos de Su ascensi\u00f3n (<span class='bible'>Mat 28:18-20<\/span>; <span class='bible'>Mar 16:19<\/span>; <span class='bible'>Luc 24:44-53<\/span>; <span class='bible'>Hch 1:3-12<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>229 (C) JES\u00daS ES RESUCITADO (20,1-29). Los cuatro evangelios dan fe de que las muje\u00adres que fueron a visitar el sepulcro de Jes\u00fas lo encontraron vac\u00edo (cf Mc 16,1-8). Mt 29,9-10 a\u00f1ade la aparici\u00f3n del Se\u00f1or a las mujeres. Aunque la tradici\u00f3n de la aparici\u00f3n del Se\u00f1or a los disc\u00edpulos es muy antigua (1 Cor 15,3b-5), los relatos de las apariciones son tan diver\u00adgentes que resulta dif\u00edcil establecer la antig\u00fce\u00addad relativa de cada uno de ellos. Jn 20,1-29 incluye tres tipos de tradici\u00f3n: (1) el sepulcro est\u00e1 vac\u00edo (w. 1-2.11-13); (2) Pedro confirma que el sepulcro est\u00e1 vac\u00edo (w. 3-10; cf. Lc 24,12.24); (3) Cristo se aparece a los disc\u00edpulos (w. 14-18.19-23.24-28 [?]). Las abundantes in\u00adcoherencias narrativas indican que el evange\u00adlista ha utilizado y modificado distintas fuen\u00adtes (v\u00e9ase F. Neirynck, ATS 30 [1984] 161-87). En 20,1 Mar\u00eda Magdalena llega sola al sepul\u00adcro y sin embargo utiliza en el v. 2 el pl. (\u00abno\u00adsotras\u00bb) propio de los relatos en que son varias las mujeres que van al sepulcro. En el v. 11, Mar\u00eda regresa al sepulcro y se asoma a su inte\u00adrior, al parecer por vez primera aun cuando en el v. 2 hab\u00eda declarado ya que el cuerpo del Se\u00ad\u00f1or hab\u00eda sido robado. Tal como sucede en los relatos sin\u00f3pticos, Mar\u00eda ve \u00e1ngeles en el se\u00adpulcro (v. 12), pero \u00e9stos no le anuncian el mensaje pascual. Tras describir que Mar\u00eda se hallaba cara a cara con Jes\u00fas (w. 14-15), el tex\u00adto nos informa de que se volvi\u00f3 hacia \u00e9l (v. 16). Cuando Pedro y el Disc\u00edpulo Amado se asomaron al sepulcro (w. 6-7), vieron las vendas de lino pero no vieron a los \u00e1ngeles. Parece que el evangelista incorpor\u00f3 al Disc\u00edpulo Amado a la tradici\u00f3n acerca de Pedro que va a comprobar la noticia del sepulcro vac\u00edo (v\u00e9ase R. Mahoney, Two Disciples at theTomb [Berna 1974]). El segundo dativo (\u00abcont\u00e1rselo a&#8230;\u00bb) del v. 2 in\u00adtroduce en el relato al Disc\u00edpulo Amado y fue probablemente a\u00f1adido al relato previo. El v. 3 empieza \u00abPedro sali\u00f3\u00bb y a continuaci\u00f3n a\u00f1ade la referencia al Disc\u00edpulo Amado y pasa a uti\u00adlizar el vb. en pl. \u00abse dirigieron\u00bb. La descrip\u00adci\u00f3n del interior del sepulcro se presenta por duplicado (w. 5 y 6). La fe que se atribuye al Disc\u00edpulo Amado en el v. 8 no se correlaciona con su actuaci\u00f3n. El v. 9 afirma en pl. que \u00aba\u00fan no hab\u00edan entendido\u00bb.<br \/>\nLa aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Tom\u00e1s en Jn 20,24-29 no tiene paralelo, aunque el tema de la prueba f\u00edsica que demuestra que el Resucitado es id\u00e9ntico al Crucificado aparece en Lc 24,39-43. Juan quiz\u00e1s haya derivado la escena de To\u00adm\u00e1s de esa tradici\u00f3n.<br \/>\n230 (A) EL SEPULCRO VAC\u00cdO (20,1-10). Los evangelios sin\u00f3pticos presentan una versi\u00f3n muy elaborada de la visita de las mujeres al se\u00adpulcro (lo encuentran abierto, el cuerpo de Je\u00ads\u00fas ha desaparecido, reciben el kerigma pas\u00adcual y un mensaje para los disc\u00edpulos), y describen brevemente (Mc 16,l-8a par.; Lc 4,12-24) la visita al sepulcro de Pedro y\/o al\u00adgunos disc\u00edpulos para comprobar la noticia. Juan, en cambio, describe muy brevemente el descubrimiento por parte de Mar\u00eda y se ex\u00adtiende en la visita de comprobaci\u00f3n que llevan a cabo Pedro y el Disc\u00edpulo Amado. La escena jo\u00e1nica que se corresponde a la de los sin\u00f3p\u00adticos no es la primera visita de Mar\u00eda al se\u00adpulcro sino la segunda, durante la cual se le aparece el Se\u00f1or resucitado (vv. 11-18). Este segundo episodio contiene algunos detalles propios de los relatos sin\u00f3pticos: las figuras ang\u00e9licas y el mensaje para los disc\u00edpulos. De acuerdo con el cuarto evangelio, sin embargo, ni el sepulcro vac\u00edo ni las apariciones son ca\u00adpaces de transmitir el significado pleno de la Pascua. La misi\u00f3n de Jes\u00fas se completa sola\u00admente con su retorno al Padre y a la gloria que ten\u00eda \u00abantes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (20,17; 3,13; 6,51; 7,33; 12,2-3; 14,4.28; 16,5.17.28; 17,13) . El Esp\u00edritu adviene tras la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas (7,39; 16,7).<br \/>\n231 1. Mar\u00eda Magdalena: Es uno de los personajes presentes al pie de la cruz en 19,25. Es la primera en ser nombrada entre las muje\u00adres que visitan el sepulcro en los relatos sin\u00f3p\u00adticos (p.ej., Mc 16,1; Mt 28,1; Lc 24,10). El pl. del v. 2 sugiere que la fuente de Juan se refer\u00eda originalmente a un grupo de mujeres y no so\u00adlamente a Mar\u00eda Magdalena. El evangelista probablemente modific\u00f3 el episodio para adap\u00adtarlo a una tradici\u00f3n preexistente acerca de una aparici\u00f3n del Se\u00f1or resucitado a Mar\u00eda Magdalena, mientras todav\u00eda era de noche: La referencia a la aurora proviene de la tradici\u00f3n. La referencia a la noche aparece solamente en este evangelio y forma parte del simbolismo de la luz que le es propio. Juan no alude a la un\u00adci\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas como motivo de la vi\u00adsita al sepulcro, porque en la escena del entie\u00adrro ha descrito ya la unci\u00f3n (cf. Mc 16,1; Lc 24,1) . Algunos exegetas consideran que este breve pasaje refleja la tradici\u00f3n m\u00e1s temprana con relaci\u00f3n al sepulcro vac\u00edo: la piedra ha si\u00addo rodada, pero no aparece ning\u00fan \u00e1ngel ni en este episodio ni en el de la visita de Pedro. Los disc\u00edpulos no comprender\u00e1n el significado de este episodio hasta que no se les aparezca el Se\u00ad\u00f1or resucitado. 2. se han llevado del sepulcro al Se\u00f1or: Mar\u00eda expresa por tres veces su preocu\u00adpaci\u00f3n por la desaparici\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas (w. 2.13.15). Mientras que en la fuente de Juan este hecho debi\u00f3 de estar destinado a dejar cla\u00adro que los disc\u00edpulos no hab\u00edan robado el se\u00adpulcro (cf. Mt 28,13-15), en Juan puede que for\u00adme parte de un plan para hacer sospechar que \u00ablos jud\u00edos\u00bb s\u00ed lo han hecho. En la escena del entierro se menciona que el cuerpo fue confia\u00addo a \u00ablos jud\u00edos\u00bb (19,31). El \u00abmiedo a los ju\u00add\u00edos\u00bb aparece en la escena del entierro (19,38) y m\u00e1s adelante en relaci\u00f3n con los disc\u00edpulos que se esconden (20,19.26). no sabemos d\u00f3nde lo han puesto: La expresi\u00f3n remite a las contro\u00adversias de la vida p\u00fablica (7,11.22; 8,14.28.42) y a los discursos de despedida (13,33; 14,1-5; 16,5) : ni \u00ablos jud\u00edos\u00bb ni los disc\u00edpulos sab\u00edan \u00abadonde\u00bb se dirig\u00eda Jes\u00fas. El evangelio nos ha ofrecido ya dos respuestas: Jes\u00fas retorna al Pa\u00addre (13,1-3; 14,12.28; 17,21-26) y \u00abhabitar\u00e1 en\u00bb sus disc\u00edpulos (14,3.18.20.23.28). Algunos exe\u00adgetas han identificado un tema mosaico en es\u00adtos vers\u00edculos, bas\u00e1ndose en el hecho de que nadie sabe \u00abd\u00f3nde\u00bb est\u00e1 enterrado Mois\u00e9s (Dt 34,10) . Son la respuesta a las objeciones en re\u00adlaci\u00f3n a Jes\u00fas-profeta mosaico. Jes\u00fas \u00abperma\u00adnece para siempre\u00bb (p.ej., Jn 12,34; v\u00e9ase P. Mi\u00adnear, Int 30 [1976] 125-39).<br \/>\n232 3. Pedro y el otro disc\u00edpulo: Aunque el evangelista es quien ha a\u00f1adido al relato el personaje del Disc\u00edpulo Amado, es posible que una de las versiones tradicionales describiera la visita al sepulcro de un grupo no especifica\u00addo de disc\u00edpulos. Durante la cena, el Disc\u00edpulo Amado ocup\u00f3 el lugar m\u00e1s pr\u00f3ximo a Jes\u00fas (13,25); ahora su amor ejemplar por Jes\u00fas lo impulsa a ser el primero en llegar al sepulcro (v. 4). 5. pero no entr\u00f3: Retrasando la entrada del Disc\u00edpulo Amado el evangelista consigue que la fe que \u00e9ste demuestra cuando final\u00admente entra y ve se convierta en el punto cul\u00adminante del episodio. 7. el pa\u00f1o&#8230; no estaba con las vendas: La distribuci\u00f3n del pa\u00f1o y las vendas indica que el cuerpo no ha sido roba\u00addo. 9. la Escritura: El episodio original probablemente conclu\u00eda con la perplejidad de los disc\u00edpulos. Aqu\u00ed, de acuerdo con el credo de 1 Cor 15,4, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se considera el cumplimiento de la Escritura, pero no se aporta ninguna cita del AT. Hasta que la glori\u00adficaci\u00f3n de Jes\u00fas no sea completa, los disc\u00edpu\u00adlos no estar\u00e1n en disposici\u00f3n de \u00abrecordar\u00bb y comprender la plena significaci\u00f3n de lo que ha ocurrido (p.ej., 14,25-26; 16,12-15). El Disc\u00ed\u00adpulo Amado presenta una fe mod\u00e9lica, capaz de percibir al instante la verdad de la resu\u00adrrecci\u00f3n (tambi\u00e9n 21,7). Es el anti-tipo del personaje de Tom\u00e1s, que se dejar\u00e1 invadir por la duda (20,24-29).<br \/>\n233 (b) El Se\u00f1or se aparece a Mar\u00eda Magdalena (20,11-18). La presencia de los \u00e1n\u00adgeles en el sepulcro (v. 12) y la misi\u00f3n de anunciar la resurrecci\u00f3n a los disc\u00edpulos (v. 17) forman parte del material tradicional so\u00adbre el sepulcro vac\u00edo. En Mt 28,9-10, el Se\u00f1or resucitado se aparece a las mujeres en su ca\u00admino de regreso y les repite el mensaje de los \u00e1ngeles, y las mujeres se prosternan y se abra\u00adzan a sus pies en un gesto de adoraci\u00f3n (v. 9). En Juan, Jes\u00fas proh\u00edbe a Mar\u00eda Magdalena un gesto similar alegando que no ha completado todav\u00eda su retorno al Padre (v. 17). Este ver\u00ads\u00edculo es el \u00fanico que, al igual que Mt 28,10, denomina \u00abhermanos\u00bb a los disc\u00edpulos. Juan nos ofrece su versi\u00f3n de un relato tradicional sobre la aparici\u00f3n de Cristo Resucitado a Ma\u00adr\u00eda Magdalena, quiz\u00e1s acompa\u00f1ada de las otras mujeres, cerca del sepulcro. La formula\u00adci\u00f3n jo\u00e1nica del mensaje pascual deja claro que el retorno del que habla Jes\u00fas no es su re\u00adencuentro con los disc\u00edpulos. Su retorno (14,18-19; 16,22) es su exaltaci\u00f3n al lugar que le corresponde junto al Padre (p.ej., 3,13; 6,62) . 11-16. La doble escena con los \u00e1ngeles y con Jes\u00fas permite al evangelista enfatizar que el cuerpo de Jes\u00fas no ha sido robado, mientras que la prohibici\u00f3n a Mar\u00eda Magdalena nos ad\u00advierte que el cuerpo de Jes\u00fas no constituye el n\u00facleo de la fe pascual. 17. subo: Juan consi\u00addera que la crucifixi\u00f3n, resurrecci\u00f3n, exalta\u00adci\u00f3n y retorno a la gloria celestial de Jes\u00fas for\u00adman un suceso \u00fanico (12,32-33). No debemos considerar la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como si Jes\u00fas hubiera retornado a la vida primero y a continuaci\u00f3n ascendido al cielo. Por la resu\u00adrrecci\u00f3n, Jes\u00fas ha pasado a formar parte de una realidad completamente distinta. A la pre\u00adgunta de c\u00f3mo se manifestar\u00e1 Jes\u00fas a sus dis\u00adc\u00edpulos y no al mundo, Jn 14,22-23 responde apelando al amor y a la presencia \u00edntima del Padre y el Hijo en los disc\u00edpulos. En el mensa\u00adje que Jes\u00fas env\u00eda a sus disc\u00edpulos se utiliza el lenguaje peculiar jo\u00e1nico seg\u00fan el cual los dis\u00adc\u00edpulos se han convertido en \u00ablos hijos de Dios\u00bb (1,12). 18. he visto al Se\u00f1or: El anuncio de Mar\u00eda Magdalena, por el contrario, utiliza el lenguaje tradicional sobre la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nNo menciona los conceptos centrales de los discursos de despedida ni hace referencia a la din\u00e1mica de ascenso\/retorno propia del cuar\u00adto evangelio.<br \/>\n234 (C) EL SE\u00d1OR SE APARECE A LOS DISC\u00cd\u00adPULOS (20,19-23). El evangelista se sirve del re\u00adlato tradicional sobre la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos en Jerusal\u00e9n para mostrar que las promesas acerca del retorno de Jes\u00fas se es\u00adt\u00e1n cumpliendo en \u00abla hora\u00bb de su exalta\u00adci\u00f3n\/glorificaci\u00f3n (cf. Lc 24,36-43.47-48). 19. miedo de los jud\u00edos: El evangelista ha a\u00f1adido esta frase a la introducci\u00f3n del episodio. La s\u00fabita aparici\u00f3n de Jes\u00fas en medio de sus dis\u00adc\u00edpulos reunidos y el saludo de \u00abPaz\u00bb son am\u00adbos elementos tradicionales (cf, Lc 24,36, si aceptamos la versi\u00f3n ampliada que incluye el saludo de \u00abpaz\u00bb), 20. les mostr\u00f3: La demostra\u00adci\u00f3n de que el Resucitado es verdaderamente el Crucificado forma tambi\u00e9n parte de la tra\u00addici\u00f3n (p.ej., Lc 24,39). En el contexto de la narrativa jo\u00e1nica, esta demostraci\u00f3n sirve de respuesta a la pregunta \u00ab\u00bfD\u00f3nde se lo han llevado?\u00bb. \u00abEllos\u00bb (\u00bf= los jud\u00edos?) no se han lle\u00advado el cuerpo de Jes\u00fas a ninguna parte. Per\u00adtenece a la gloria celestial del Jes\u00fas exaltado. El gozo que sienten los disc\u00edpulos significa el cumplimiento de las promesas de una alegr\u00eda renovada (14,19; 16,16-24). 21. paz: Tambi\u00e9n un don prometido (14,27). La misi\u00f3n que Je\u00ads\u00fas encomienda a los disc\u00edpulos aparece en otros relatos de resurrecci\u00f3n (p.ej., Lc 24,47-48; Mt 28,19-20a). En Juan se describe como el \u00abenv\u00edo\u00bb de los disc\u00edpulos (que ahora repre\u00adsentan a Cristo) al mundo (p.ej., Jn 13,16.20; 17,18) . 22-23. Recibid el Esp\u00edritu Santo. A quienes les perdon\u00e9is los pecados&#8230;: Esta afir\u00admaci\u00f3n parece derivar de la fuente del evange\u00adlista, puesto que utiliza una expresi\u00f3n (\u00abper\u00add\u00f3n de los pecados\u00bb) que no es propia del cuarto evangelio. En Juan, el Esp\u00edritu expresa la presencia \u00edntima de Dios (14,17) y fluye del Cristo exaltado para dar la vida eterna (7,39). Lc 24,47-49, en cambio, s\u00ed relaciona el env\u00edo de los disc\u00edpulos como \u00abtestimonios\u00bb y el anuncio del perd\u00f3n con el Esp\u00edritu que les se\u00adr\u00e1 dado en Pentecost\u00e9s. 1 Jn parece demostrar, sin embargo, que la expresi\u00f3n \u00abel perd\u00f3n de los pecados\u00bb formaba parte de la tradici\u00f3n jo\u00e1nica (p.ej., 1,9; 2,19); y a pesar de ello, a lo largo del cuarto evangelio aparece solamente un \u00abpecado\u00bb: la falta de fe (8,24; 9,41). La do\u00adble f\u00f3rmula es paralela a la de Mt 18,18; 16,19 (\u00ablo que at\u00e9is en la tierra&#8230;\u00bb). Puesto que Juan utiliza el t\u00e9rmino \u00abdisc\u00edpulos\u00bb sin m\u00e1s especi\u00adficaci\u00f3n, es de suponer que la misi\u00f3n se enco\u00admienda a la comunidad creyente como un to\u00addo, y no a \u00ablos Doce\u00bb ni a ning\u00fan otro grupo en particular. El \u00abpoder\u00bb de perdonar proba\u00adblemente se expresa en el don del Esp\u00edritu que ser\u00e1 concedido a todos los que creer\u00e1n gracias a la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de los disc\u00edpulos y que se unir\u00e1n a la comunidad, y no (como en Mt 18,19) en relaci\u00f3n a un cristiano que ha pecado.<br \/>\n235 (d) El Se\u00f1or se aparece a Tom\u00e1s (20,24-29). Mientras que Lc 24,41-43, ante la falta de fe, se extiende en demostrar la identi\u00addad f\u00edsica entre Jes\u00fas y el crucificado, Juan compone un episodio independiente: la apari\u00adci\u00f3n de Jes\u00fas a Tom\u00e1s (\u2192 Pensamiento del NT, 81:128). El v. 25 remite al v. 20 y el v. 26 es una par\u00e1frasis del v. 19. Los restantes elementos que componen la escena son t\u00edpicamente jo\u00e1nicos: (a) la exortaci\u00f3n a convertirse en cre\u00adyente (v. 27); (b) la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s, \u00abSe\u00ad\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u00bb (v. 28); (c) la bendici\u00f3n de los futuros creyentes (v. 29). La confesi\u00f3n de Tom\u00e1s es la culminaci\u00f3n de la cristolog\u00eda del cuarto evangelio, ya que aclama a Jes\u00fas cruci\u00adficado\/exaltado como \u00abSe\u00f1or y Dios\u00bb (cf. otras aclamaciones en el evangelio 1,49; 4,42; 6,69; 9,37-38; 11,27; 16,30). Tom\u00e1s es reprendido por exigir un signo antes de decidirse a creer (v. 25; cf. 4,48). Deber\u00eda tener suficiente con la palabra de los creyentes (p.ej., 17,20). 29. di\u00adchosos los que&#8230;: La bendici\u00f3n final insiste en el hecho de que la fe de los cristianos que han cre\u00eddo sin haber visto no se diferencia en nada de la fe de los primeros disc\u00edpulos. La fe de to\u00addos ellos se fundamenta en la presencia del Se\u00ad\u00f1or mediada por el Esp\u00edritu.<br \/>\n236 (D) CONCLUSI\u00d3N: EL PROP\u00d3SITO DEL EVANGELIO (20,30-31). Estos vers\u00edculos son si\u00admilares a la conclusi\u00f3n en Jn 21,24-25 y 1 Jn 5,13. Al parecer, constituyeron la conclusi\u00f3n final del evangelio en su primera versi\u00f3n, an\u00adtes de que le fuera a\u00f1adido el cap. 21. 30. mu\u00adchos m\u00e1s signos: Este vers\u00edculo caracteriza el contenido del evangelio como \u00absignos\u00bb. Por ello, algunos consideran que se trata de la con\u00adclusi\u00f3n original de la colecci\u00f3n de milagros usada por el evangelista como fuente. En este contexto, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas debe inter\u00adpretarse como el \u00absigno\u00bb definitivo de su rela\u00adci\u00f3n con el Padre, aunque el evangelista pare\u00adce limitar la palabra \u00absigno\u00bb a los milagros que vehiculan la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas al mundo en la primera parte del evangelio (p.ej., 12,37). El v. 31 resume el prop\u00f3sito del evangelio: sus\u00adcitar la fe en Jes\u00fas como Mes\u00edas e Hijo de Dios, fuente de vida eterna (p.ej., 3,15-16.36).<\/p>\n<p>237 (IV) EP\u00cdLOGO: EL SE\u00d1OR SE APARECE EN GALILEA (21,1-25). Este cap\u00edtulo a\u00fana ele\u00admentos diversos procedentes de tradiciones independientes: una aparici\u00f3n del Se\u00f1or resu\u00adcitado junto al lago de Tiber\u00edades (cf. Mt 28,16-18; \u2192 Geograf\u00eda b\u00edblica, 73:60-61), una pesca milagrosa (cf. Lc 5,1-11), una comida (cf. Lc 24,30-31.41-43), la misi\u00f3n encomenda\u00adda a Pedro (cf. Lc 5,10b; Mt 16,18), la predic\u00adci\u00f3n del martirio de Pedro y el destino del Dis\u00adc\u00edpulo Amado (cf. Mt 10,23; 16,28; Mc 9,1;<br \/>\n13,30). El elemento unificador es la figura de Pedro. Las distintas escenas tienen como obje\u00adtivo describir la relaci\u00f3n de Pedro con Jes\u00fas como testimonio directo de la resurrecci\u00f3n, como misionero, como pastor de las ovejas y como m\u00e1rtir, y tambi\u00e9n se ocupan de su rela\u00adci\u00f3n con el Disc\u00edpulo Amado. Aunque el autor Jn 21 presupone las escenas del cap. 20 (p.ej., w. 1.14; as\u00ed como la referencia a Tom\u00e1s como Didymos en v. 2, cf. 2, cf. 20,24), el lector del evangelio tiene la impresi\u00f3n de que el cap. 20 cumple de forma satisfactoria su funci\u00f3n con\u00adclusiva y no esperar\u00eda una continuaci\u00f3n. El punto de mira decididamente eclesial del cap. 21, especialmente su inter\u00e9s en destacar que a Jes\u00fas resucitado se le reconoce en una comida compartida y que Pedro ha sido designado por Jes\u00fas como el pastor de sus ovejas, ha condu\u00adcido a la conclusi\u00f3n de que este cap\u00edtulo es el resultado final de una reedici\u00f3n del evangelio llevada a cabo en el contexto de la crisis comunitaria que reflejan las ep\u00edstolas jo\u00e1nicas. Probablemente representa un compromiso en\u00adtre los cristianos jo\u00e1nicos que consideraban que Jes\u00fas hab\u00eda confiado a \u00ablos suyos\u00bb al Dis\u00adc\u00edpulo Amado (19,26-27), y las otras iglesias, que reconoc\u00edan la autoridad de Pedro (R. E. Brown, Community 161-62; H. Thyen, \u00abEntwicklungen innerhalb der johanneischen Theologie und Kieche im Spiegel Joh 21\u00bb, L\u2019Evangile de Jean [ed. M. de Jonge, BETL 44 Gembloux 1977] 259-99). Los w. 24-25 repre\u00adsentan la conclusi\u00f3n final.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estos cinco vers\u00edculos son notablemente interesantes, por cuanto en ellos se introduce \u00e1 un personaje antes desconocido, y otro cuyo nombre es familiar en  dondequiera que se lee la Biblia, y por cuanto describen el funeral m\u00e1s importante que jam\u00e1s haya tenido lugar en el mundo.<br \/>\nEn primer lugar se nos ense\u00f1a, que hay en el mundo algunos cristianos verdaderos de los cuales se tiene muy poco conocimiento. La historia de Jos\u00e9 de  Arimatea nos manifiesta esto de una manera muy clara. No se le nombra siquiera en ninguna otra parte del Nuevo Testamento, ni sabe la iglesia nada de su  vida antes \u00f3 despu\u00e9s de aquel momento supremo; y sin embargo ese hombre es el que acude \u00e1 tributar honores \u00e1 Jesucristo cuando sus mismos ap\u00f3stoles lo  han abandonado y han huido. Lo estima y siente gusto en servirle, no porque le haya visto hacer milagro alguno, sino porque le profesa un amor espont\u00e1neo y  desinteresado; y no vacila en confesar su adhesi\u00f3n hacia \u00e9l, \u00e1 la hora misma en que los jud\u00edos y los romanos lo han condenado como malhechor y le han dado  la muerte. \u00a1El hombre que as\u00ed obra ha de tener \u00e1 la verdad una fe firme! Es de desearse y de creerse que en todos los siglos ha habido cristianos que, \u00e1 semejanza de Jos\u00e9, han sido disc\u00edpulos secretos, ignorados de la iglesia y del  mundo, pero bien conocidos de Dios. Aun en los tiempos de El\u00edas hab\u00eda siete mil Israelitas que no hab\u00edan doblado la rodilla ante Baal, aunque el desalentado  profeta no lo sab\u00eda. Acaso el d\u00eda de hoy en los suburbios de las grandes ciudades \u00f3 en los parajes aislados del campo hay creyentes que no hacen ruido en el  mundo y que sin embargo aman \u00e1 Jesucristo y son amados de \u00e9l. Las enfermedades, \u00f3 la pobreza, \u00f3 los deberes diarios de alg\u00fan oficio laborioso les impiden  aparecer en p\u00fablico, y por eso viven y mueren ignorados de casi todos. Y, sin embargo, en el \u00faltimo d\u00eda se revelar\u00e1 ante un mundo estupefacto, que algunas de  esas personas honraron \u00e1 Jesucristo tanto como cualesquiera otras, y que sus nombres fueron inscritos en el cielo. De aqu\u00ed se sigue que son circunstancias  especiales que descubren \u00e1 los cristianos de especiales dotes, y que los que hacen mayor ostentaci\u00f3n en la iglesia no siempre resultan ser los m\u00e1s leales  disc\u00edpulos del Salvador.<br \/>\nEn estos vers\u00edculos se nos ense\u00f1a, en segundo lugar, que hay algunos disc\u00edpulos que se conducen mejor hacia el fin que hacia el principio de su vida cristiana.<br \/>\nLa historia de Nicodemo nos lo demuestra claramente. El \u00fanico que se atreviera \u00e1 ayudar \u00e1 Jos\u00e9 en la santa obra de dar sepultura al cuerpo de nuestro Se\u00f1or  fue un hombre que acudi\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas de noche y era en aquel entonces un ignorante investigador de la verdad. M\u00e1s tarde ese mismo Nicodemo se port\u00f3 con algo  m\u00e1s de valor, \u00e9 hizo en el concilio de los fariseos la siguiente pregunta: \u00ab\u00bfJuzga nuestra ley \u00e1 hombre alguno, si primero no oyere de \u00e9l, y entendiere lo que ha  hecho?\u00bb  Joh 7:51. Y aun m\u00e1s tarde, seg\u00fan el presente pasaje, se present\u00f3 \u00e1 cuidar del cuerpo de nuestro Se\u00f1or, y no se avergonz\u00f3 de tomar parte activa en  dar al despreciado Nazareno una sepultura honrosa. \u00a1Qu\u00e9 contraste tan grande entre el hombre que penetr\u00f3 t\u00edmidamente en la habitaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or para  hacer una pregunta, y el que trajo cien libras de mirra y \u00e1loes para embalsamar su cuerpo! Y, no obstante, \u00a1era el mismo, Nicodemo! Y todo ese cambio se  efectu\u00f3 en el corto espacio de tres a\u00f1os.<br \/>\nBueno ser\u00e1 que tengamos esto presente cuando tratemos de juzgar de la religiosidad de nuestros pr\u00f3jimos. Es menester que no tildemos \u00e1 los dem\u00e1s de imp\u00edos  \u00e9 irreligiosos porque no puedan percibir toda la verdad de un golpe. El Esp\u00edritu Santo siempre gu\u00eda \u00e1 los creyentes \u00e1 un punto desde el cual puedan percibir las  mismas verdades fundamentales y desde donde encaminarse derechamente al cielo: en esto la uniformidad es invariable. Empero, no siempre hace pasar al  cristiano por unas mismas pruebas \u00f3 con la misma rapidez: en esto sus operaciones son diversas. El que diga que la conversi\u00f3n es in\u00fatil y que una persona no  convertida puede ser salva, est\u00e1 muy enga\u00f1ado; pero tambi\u00e9n lo est\u00e1 el que diga que ninguno so ha convertido \u00e1 menos que se haga un cristiano consumado en  un solo d\u00eda. La vida de un infante es tan real y verdadera como la de un adulto: la diferencia es solo de grado. \u00bfPor qu\u00e9 despreciar el d\u00eda de \u00ablos principios\u00bb?  Zec 4:10. El mismo cristiano que empieza con una visita nocturna es tal vez el que despu\u00e9s se presenta con intrepidez y confiesa \u00e1 la plena luz del d\u00eda su fe en  el Salvador.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>d\u00eda uno de la semana&#8230;<\/b><\/i> Lit. <i>el uno de los s\u00e1bados<\/i> \u2192 <span style=\"color:#008000\"><span class=\"bible\">Jua 20:19<\/span><\/span>; <span style=\"color:#008000\"><span class=\"bible\">Mat 28:1<\/span><\/span> nota.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R868 Los verbos en presente \u1f14\u03c1\u03c7\u03b5\u03c4\u03b1\u03b9, \u03b2\u03bb\u03ad\u03c0\u03b5\u03b9 y \u03c4\u03c1\u03ad\u03c7\u03b5\u03b9 que aparecen en los vv. 1 y sigs., seg\u00fan parece, todos indican la emoci\u00f3n de Mar\u00eda. <\/p>\n<p> T187 El uso de \u03bc\u03b9\u1fb7 en vez de primero parece que es resultado de la influencia sem\u00edtica (comp. H439).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Lit. <em>el (d\u00eda) uno de los s\u00e1bados<\/em> g 20.19; <span class='bible'>Mat 28:1<\/span> nota.<\/p>\n<p> 20.1 <em>y ve la piedra quitada, del sepulcro<\/em>. Y no: <em>y ve quitada la piedra del sepulcro<\/em>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Mar\u00eda Magdalena va la primera al sepulcro, y despu\u00e9s Pedro y Juan. Mientras la Magdalena llora junto al sepulcro, ve dos \u00e1ngeles; y finalmente reconoce a Jes\u00fas, que aparece tambi\u00e9n a sus disc\u00edpulos, que estaban encerrados, y les muestra las manos y el costado. Tom\u00e1s se hallaba a la saz\u00f3n ausente, y no cree lo que le dicen sus compa\u00f1eros. El Se\u00f1or les aparece otra vez, estando con ellos Tom\u00e1s, que convencido le confiesa por su Se\u00f1or y por su Dios.<\/p>\n<p>1 a. Nombra una por todas las dem\u00e1s (v\u00e9ase Mc 16,1-2).<\/p>\n<p>4 b. Como m\u00e1s joven y m\u00e1s robusto.<\/p>\n<p>5 c. Arrimados a un lado.<\/p>\n<p>8 d. Quedaron persuadidos que era cierto lo que la Magdalena les hab\u00eda dicho; esto es, que se hab\u00edan llevado el cuerpo del Se\u00f1or. Y as\u00ed aunque Jesucristo les hab\u00eda dicho diversas veces que resucitar\u00eda al tercero d\u00eda despu\u00e9s de su muerte, no le entendieron, estando acostumbrados a o\u00edrle decir un gran n\u00famero de par\u00e1bolas, e imagin\u00e1ndose que lo que dec\u00eda de su Resurrecci\u00f3n, pod\u00eda tambi\u00e9n significar figuradamente otra cosa. San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>14 e. Ocupada la Magdalena del pensamiento de que se hab\u00edan llevado el cuerpo de Jes\u00fas, aunque le ve y tiene delante de s\u00ed, no le conoce. Distra\u00edda su alma y arrebatada, no recibe las impresiones que por medio de los sentidos deb\u00eda hacer en ella el objeto mismo que con tanta ansia buscaba.<\/p>\n<p>15 f. El que cultivaba y guardaba el huerto, donde estaba el sepulcro del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>g. \u00bfD\u00f3nde lo pusiste? \u00e9ste es; a Jes\u00fas. Porque los que aman ardientemente, creen que todos no piensan en otra cosa, sino en aquello que ellos aman. El lenguaje que aqu\u00ed usa la Magdalena, solamente respira ternura, inocencia y sencillez; y la naturaleza se ve aqu\u00ed pintada con sus propios, m\u00e1s vivos y nativos colores; lo que sirve para acreditar la sinceridad e integridad de la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>16 h. La solicitud con que estaba, hab\u00eda hecho que se volviese otra vez hacia los \u00e1ngeles, aun antes de acabar de decir aquellas palabras; y as\u00ed cuando se oy\u00f3 llamar por su nombre, y conoci\u00f3 que quien la llamaba era el mismo que ella buscaba, tuvo que volverse otra vez hacia el Se\u00f1or; y queriendo llena de afecto arrojarse a sus pies para abraz\u00e1rselos, no se lo permiti\u00f3, d\u00e1ndole a entender que no quer\u00eda que le tocase ya corporalmente, ni que le reconociese con los sentidos de la carne, sino que se reservase para tocarle luego que subiese a su Padre, de un modo m\u00e1s perfecto; esto es, gozando de su presencia en el cielo. San Le\u00f3n.<\/p>\n<p>17 i. No me toques. No te detengas, ni pierdas el tiempo en tocarme, porque todav\u00eda no he subido a mi Padre. A\u00fan me detendr\u00e9 aqu\u00ed cuarenta d\u00edas; mas ahora ve, corre, busca a mis hermanos, etc.<\/p>\n<p>j. As\u00ed los llama, a causa de su santa humanidad, declarando que su Padre era tambi\u00e9n el Padre de ellos, y su Dios el Dios de ellos, por la uni\u00f3n y enlace, que el m\u00e9rito de su muerte y de su preciosa sangre hab\u00eda hecho entre la cabeza, que era el mismo Se\u00f1or, y los miembros de su cuerpo m\u00edstico, que eran sus disc\u00edpulos y son todos los fieles.<\/p>\n<p>k. De aqu\u00ed a poco subir\u00e9.<\/p>\n<p>18 l. El Griego: e\u00f3rake, que hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>19 m. Entrando el Se\u00f1or de este modo a puertas cerradas, quiso dar a entender a sus disc\u00edpulos que su cuerpo gozaba de las cualidades y dotes que convienen a un cuerpo glorificado (Mc 16,14; Lc 24,36).<\/p>\n<p>21 n. Para el mismo fin de la salvaci\u00f3n de los hombres, y con cierta participaci\u00f3n de la misma autoridad para gobernar la Iglesia; con las mismas condiciones de predicar con la palabra y con el ejemplo, y de estar dispuestos a sufrirlo todo por la doctrina que predicasen; y \u00faltimamente con la promesa de la recompensa correspondiente a sus fatigas, en el cielo. Estas palabras y las siguientes son encaminadas en persona de los Ap\u00f3stoles a todos los que deb\u00edan sucederles en su ministerio por medio de una ordenaci\u00f3n leg\u00edtima.<\/p>\n<p>22 o. Este soplo es s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo que les comunic\u00f3, para que tuviesen la potestad de absolver y de ligar, instituyendo el sacramento de la Penitencia, y despu\u00e9s, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, se les comunic\u00f3 con mayor plenitud, y tambi\u00e9n a toda la Iglesia, Conc. Trident. ses. XIV, cap. 1.<\/p>\n<p>23 p. Dios perdonar\u00e1 los pecados a aquellos a quienes vosotros se los perdonareis por medio de la absoluci\u00f3n, despu\u00e9s que os los hubiesen confesado, y que vosotros os hubiereis asegurado de la sinceridad de su conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>q. O bien neg\u00e1ndoles la absoluci\u00f3n, si perseveran en la voluntad de pecar; o dilat\u00e1ndosela, cuando dudareis si se han convertido sinceramente.<\/p>\n<p>24 r. Voz griega que explica la hebrea Tom\u00e1s (v\u00e9ase 11,16). El colegio apost\u00f3lico en su instituci\u00f3n fue compuesto de doce personas, y as\u00ed continu\u00f3 llam\u00e1ndose los doce, aunque faltase uno, que fue el que vendi\u00f3 y entreg\u00f3 al Se\u00f1or. Al modo que se dicen los veinte y cuatro de Sevilla, aunque falten algunos por muerte o por otros accidentes.<\/p>\n<p>25 s. El Griego: t\u00f3n t\u00fapon, la se\u00f1al, la cicatriz.<\/p>\n<p>26 t. De donde se ve que no viv\u00edan siempre juntos, sino que cada uno ten\u00eda su habitaci\u00f3n y ocupaciones particulares; y que en ciertos d\u00edas y horas se juntaban para orar, y para otros ejercicios de piedad.<\/p>\n<p>27 u. Repite el Se\u00f1or las mismas palabras de Tom\u00e1s, para dar a entender que nada se le ocultaba.<\/p>\n<p>v. MS. Descreyente.<\/p>\n<p>29 w. Estos son todos aquellos que despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Jesucristo han cre\u00eddo la verdad de la Resurrecci\u00f3n con la misma certeza que si lo hubieran visto todo con sus ojos, y tocado con sus manos. Aqu\u00ed el positivo beati est\u00e1 puesto por el comparativo, como si dijera: Aunque Tom\u00e1s es dichoso por haber \u00faltimamente cre\u00eddo, ser\u00e1n m\u00e1s dichosos los que sin haberme visto creer\u00e1n en m\u00ed; porque no ser\u00e1 la necesidad y evidencia, sino la fe, la que los obligue a confesarme y reconocerme. Sin embargo de esto, Tom\u00e1s en esta ocasi\u00f3n hace un acto heroico de fe, porque viendo y palpando la humanidad del Se\u00f1or, confiesa y publica su divinidad, que no ve, y admirado exclama: \u00a1Oh Se\u00f1or m\u00edo, Dios m\u00edo! \u00a1Oh qu\u00e9 grande y poderoso sois! pues ten\u00e9is poder para salir vivo del sepulcro, y esto no puede ser sino obra de un poder divino. La incredulidad de Tom\u00e1s contribuye para desterrar la de nuestros corazones.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas B\u00edblicas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] Mia ton sabbaton en el Griego. Las palabras \u201cprimero\u201d y \u201cd\u00eda\u201d no aparecen en el Griego. En uno de los Shabbats semanales cerca de ocultarse el sol, durante la temporada del conteo del omer.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Porque \u00e9l era un sacerdote y no pod\u00eda contaminarse con los muertos. \u00c9sta es la raz\u00f3n Juan el Amado era bien conocido por el Sumo Sacerdote de Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [3] S\u00f3lo despu\u00e9s de que Pedro se contamin\u00f3, Juan no se contamin\u00f3, ya que el contacto con los muertos hab\u00eda sido ya hecho.\n<\/p>\n<p><strong> [4] <span class='bible'>Isa 53:10-11<\/span> y <span class='bible'>Sal 16:10<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [5] El no hab\u00eda ascendido a ofrecer su sangre en el Lugar Sant\u00edsimo en los cielos, y por tanto no pod\u00eda estar ceremonialmente contaminado por su carne pecadora.\n<\/p>\n<p><strong> [6] N\u00f3tese que Yahshua mismo tiene un Eloah, y a\u00fan despu\u00e9s de de Su ascensi\u00f3n en el cielo, El tiene al Padre como Su Eloah, como es visto a trav\u00e9s del Libro de Revelaciones (Apocalipsis). A pesar del enfoque que uno tome, uno es siempre dejado con la verdad eterna de YHWH el M\u00e1s Grande y YHWH el M\u00e1s Peque\u00f1o, siendo uno por toda la eternidad.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Uno debe ser muy cuidadoso aqu\u00ed para comprender \u00e9sto a luz de toda la Escritura, incluyendo la amonestaci\u00f3n de Yahshua a Israel para perdonarles a todos los hombres 70 veces 7. Esta declaraci\u00f3n puede ser comprendida s\u00f3lo en t\u00e9rminos del evangelismo y el compartir Las Buenas Nuevas (felices noticias) de la vida eterna en Moshiaj. Cuando nosotros proclamamos al tiempo que somos enviados por YHWH, y los hombres responden a las Buenas Nuevas de Moshiaj, esa persona ha sido perdonada por nosotros personalmente, en el sentido que nosotros somos los que estamos repartiendo el mensaje. Asimismo, cuando nosotros no entregamos el mensaje de El \u00danico a trav\u00e9s del cual el hombre puede ser salvo, nosotros no permitimos que el perd\u00f3n fluya a trav\u00e9s de nosotros. De modo que en esencia, no les perdonamos a otros sus pecados. Esta declaraci\u00f3n se trata completamente de entregar el mensaje, y no del establecimiento de una jerarqu\u00eda religiosa que tiene poder de mandar a gente a una segunda muerte.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Generaciones futuras.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[9] Sal 16 (15), 9-10.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n<p>* Es decir, domingo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Versi\u00f3n Biblia Libre del NuevoTestamento<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer d\u00eda de la semana, muy de madrugada, siendo a\u00fan oscuro, Mar\u00eda Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra hab\u00eda sido quitada del sepulcro. 20:1 El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda Magdalena fue de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan oscuro, al sepulcro; \u2014 Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos el primer d\u00eda de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Juan 20:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}