{"id":27520,"date":"2022-06-20T11:27:32","date_gmt":"2022-06-20T16:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-2024-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T11:27:32","modified_gmt":"2022-06-20T16:27:32","slug":"comentario-de-juan-2024-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-juan-2024-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Juan 20:24 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Pero Tom\u00e1s, llamado D\u00eddimo, uno de los doce, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>20:24<\/span> Pero Tom\u00e1s, uno de los doce, llamado D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando Jes\u00fas vino. \u2014 Juan no explica la raz\u00f3n de su ausencia. Por no estar presente \u00e9l perdi\u00f3 una bendici\u00f3n grande, la de ser testigo ocular de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Tuvo que vivir otra semana m\u00e1s en la incredulidad. De la misma manera todo hermano que falta en su asistencia a una reuni\u00f3n de la iglesia pierde una bendici\u00f3n de Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Tom\u00e1s.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 11:16<\/span>; <span class='bible'>Jua 14:5<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:2<\/span>; <span class='bible'>Mat 10:3<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>no estaba con ellos cuando Jes\u00fas vino.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jua 6:66<\/span>, <span class='bible'>Jua 6:67<\/span>; <span class='bible'>Mat 18:20<\/span>; <span class='bible'>Heb 10:25<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Tom\u00e1s<\/span>\u00a0no estaba presente cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los disc\u00edpulos en el cuarto cerrado (vv.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 20:19-23<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Si no viere en sus manos:<\/span>\u00a0Jes\u00fas mostr\u00f3 sus manos y su costado cuando se apareci\u00f3 a los otros disc\u00edpulos (v.<\/span> <span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jua 20:20<\/span><\/span>). No hay duda de que se lo contaron a Tom\u00e1s; de ah\u00ed su petici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Ya se hab\u00eda descrito a Tom\u00e1s como un disc\u00edpulo leal pero pesimista. Jes\u00fas no lo reprendi\u00f3 por haber fallado, sino que a cambio le mostr\u00f3 su compasi\u00f3n al ofrecerle pruebas de su resurrecci\u00f3n. Con amor, lleg\u00f3 a su encuentro en el momento de debilidad (<span class='bible'>2Ti 2:13<\/span>). Las acciones de Tom\u00e1s revelan que Jes\u00fas tuvo que convencer a los disc\u00edpulos de su resurrecci\u00f3n de manera en\u00e9rgica, es decir, no eran personas muy cr\u00e9dulas para convencerse de la resurrecci\u00f3n. Esto tambi\u00e9n demuestra que no pudieron haber inventado o imaginado dicho acontecimiento, puesto que eran tan reacios a creerlo a\u00fan ante la evidencia visible.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t20:24 Pero Tom\u00e1s, uno de los doce, llamado D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando Jes\u00fas vino. &#8212; Juan no explica la raz\u00f3n de su ausencia. Por no estar presente \u00e9l perdi\u00f3 una bendici\u00f3n grande, la de ser testigo ocular de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Tuvo que vivir otra semana m\u00e1s en la incredulidad. De la misma manera todo hermano que falta en su asistencia a una reuni\u00f3n de la iglesia pierde una bendici\u00f3n de Dios.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL ESC\u00c9PTICO, CONVENCIDO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 20:24-29<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Pero Tom\u00e1s, que quiere decir \u00abel Mellizo\u00bb y era uno de los Doce, no estaba con los dem\u00e1s cuando vino Jes\u00fas. Los otros disc\u00edpulos le dijeron:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Hemos visto al Se\u00f1or!<br \/>Y Tom\u00e1s les contest\u00f3:<\/em><\/p>\n<p><em>-Como no vea yo las se\u00f1ales de los clavos en Sus manos y meta el dedo en ellas, y meta la mano en Su costado, no me lo creo.<br \/>A les ocho d\u00edas estaban otra vez los disc\u00edpulos en aquella habitaci\u00f3n, y Tom\u00e1s entre ellos. Aunque ten\u00edan las puertas atrancadas, vino Jes\u00fas y se puso en medio de ellos y los salud\u00f3 diciendo:<br \/>-\u00a1Que la paz sea con vosotros! -Y a continuaci\u00f3n le dijo a Tom\u00e1s-: Acerca aqu\u00ed el dedo, y mira Mis manos; acerca la mano y m\u00e9tela en Mi costado; y demuestra que no eres incr\u00e9dulo, sino creyente.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Mi Se\u00f1or y mi Dios! -exclam\u00f3 Tom\u00e1s.<br \/>Y Jes\u00fas le dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>-Has cre\u00eddo porque Me has visto. \u00a1Bienaventurados los que han cre\u00eddo aunque no hayan visto!<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Para Tom\u00e1s la Cruz hab\u00eda sido lo que \u00e9l se hab\u00eda temido. Cuando Jes\u00fas les propuso volver a Betania, cuando recibieron la noticia de la enfermedad de L\u00e1zaro, la reacci\u00f3n de Tom\u00e1s hab\u00eda sido: \u00ab\u00a1Vamos nosotros tambi\u00e9n a morir con \u00c9l!\u00bb <span class='bible'>Jn 11:16<\/span><em> ). A Tom\u00e1s no le faltaba valor; lo que le pasaba era que era pesimista por naturaleza. No hay la menor duda de que amaba a Jes\u00fas. Le amaba lo bastante para estar dispuesto a ir a Jerusal\u00e9n a morir con \u00c9l cuando los otros vacilaban y ten\u00edan miedo. Hab\u00eda sucedido lo que \u00e9l se hab\u00eda temido; y, aunque lo esperaba, le hab\u00eda destrozado el coraz\u00f3n de tal manera que rehu\u00eda a los dem\u00e1s y quer\u00eda estar solo con su dolor.<\/em><\/p>\n<p><em>El rey Jorge V de Inglaterra sol\u00eda decir que una de las reglas de su vida era: \u00abCuando tenga que sufrir, dejadme que me aparte y sufra solo como un animal bien educado.\u00bb As\u00ed, Tom\u00e1s prefer\u00eda enfrentarse con el sufrimiento y el dolor a solas. Por eso, cuando se les present\u00f3 Jes\u00fas a Sus disc\u00edpulos, Tom\u00e1s no estaba entre ellos; y, cuando le dijeron que hab\u00edan visto al Se\u00f1or, aquello le pareci\u00f3 demasiado bueno para ser verdad, y se mostr\u00f3 incapaz de creerlo. Beligerante en su pesimismo, dijo que en la vida creer\u00eda que Jes\u00fas hab\u00eda resucitado a menos que Le viera con sus propios ojos y tocara las se\u00f1ales de los clavos en Sus manos y metiera la mano en la herida de la lanza en Su costado. (No se hace referencia a las huellas de los clavos en los pies, tal vez porque no se les sol\u00edan clavar, sino s\u00f3lo atar, a los crucificados).<br \/>Pas\u00f3 una semana, y Jes\u00fas volvi\u00f3; y esta vez Tom\u00e1s estaba all\u00ed. Y Jes\u00fas conoc\u00eda el coraz\u00f3n de Tom\u00e1s: le repiti\u00f3 sus propias  palabras, y le invit\u00f3 a hacer la prueba que \u00e9l mismo hab\u00eda sugerido. Y a Tom\u00e1s se le sali\u00f3 el coraz\u00f3n de alegr\u00eda y de amor, y s\u00f3lo pudo decir: \u00ab\u00a1Mi Se\u00f1or y mi Dios!\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00abTom\u00e1s, t\u00fa has tenido que ver con tus propios ojos <\/em>para creer; pero llegar\u00e1 el d\u00eda cuando habr\u00e1 personas que creer\u00e1n sin haber visto m\u00e1s que con <em>los ojos <\/em>de la fe.\u00bb<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de Tom\u00e1s se nos presenta con toda claridad.<br \/>(i) Cometi\u00f3 una equivocaci\u00f3n: el retirarse de la compa\u00f1\u00eda de los que hab\u00edan compartido con \u00e9l lo mejor de sus vidas. Busc\u00f3 la soledad; y, por no estar con sus camaradas, se perdi\u00f3 la primera visita de Jes\u00fas. Nos perdemos un mont\u00f3n de cosas cuando nos separamos de la comuni\u00f3n cristiana y tratamos de arregl\u00e1rnoslas solos. Nos pueden suceder cosas buenas en la comuni\u00f3n de la Iglesia de Cristo que no nos suceder\u00e1n si estamos solos. Cuando llega el dolor y la aflicci\u00f3n nos envuelve, a veces tendemos a encerrarnos en nosotros mismos y rechazar el encuentro con otras personas. Ese es precisamente el momento en que, pese a nuestro dolor, debemos buscar la comuni\u00f3n de los hermanos en Cristo, porque es ah\u00ed donde podemos encontrarnos con \u00c9l cara a cara.<br \/>(ii) Pero Tom\u00e1s ten\u00eda dos grandes virtudes. Se negaba en redondo a decir que cre\u00eda lo que no cre\u00eda, o que entend\u00eda lo que no entend\u00eda. Jam\u00e1s acallaba sus dudas pretendiendo no tenerlas. No era de los que recitan un credo sin saber lo que est\u00e1n diciendo. Tom\u00e1s ten\u00eda que estar seguro, y eso no se le puede reprochar. Tennyson escribi\u00f3:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Vive m\u00e1s fe en una honrada duda que en muchos de los credos, cr\u00e9eme.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Hay una fe m\u00e1s aut\u00e9ntica en la persona que insiste en estar segura, que en la que repite rutinariamente cosas que no ha pensado nunca por s\u00ed y que es posible que no crea de veras. Esa es la duda que a menudo acaba en certeza.<br \/>(ii) La otra gran virtud de Tom\u00e1s era que, cuando estaba seguro, no se quedaba a mitad de camino. \u00ab\u00a1Mi Se\u00f1or y mi Dios!\u00bb, dijo. Esa no fue una confesi\u00f3n a medias, sino la m\u00e1s completa del Nuevo Testamento. No era uno de esos que airean sus dudas para practicar una especie de acrobacia intelectual; dud\u00f3 hasta llegar a la seguridad; y una vez que lleg\u00f3, se rindi\u00f3 totalmente a la certeza. Cuando una persona alcanza la convicci\u00f3n de que Jesucristo es el Se\u00f1or venciendo sus dudas llega a una seguridad que no puede alcanzar la que acepta las cosas sin pensarlas.<\/p>\n<p><strong><u>TOM\u00c1S EN LO SUCESIVO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Juan 20:24-29<\/span><\/strong><strong> (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>No sabemos con seguridad lo que fue de Tom\u00e1s m\u00e1s adelante; pero hay un libro ap\u00f3crifo que se llama Los <em>Hechos de <\/em>Tom\u00e1s que pretende contarnos su historia. Se trata, desde luego, de leyendas; pero puede que contengan restos de su historia. Nos presentan el car\u00e1cter de Tom\u00e1s con verdadero realismo. Veamos algunos detalles.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, Sus disc\u00edpulos se repartieron el mundo para evangelizar los diferentes pa\u00edses. A Tom\u00e1s le toc\u00f3 la India. (Hasta el d\u00eda de hoy hay una iglesia cristiana en el Sur de la India que se llama la Iglesia de Santo Tom\u00e1s, porque se cree que \u00e9l fue su fundador).<br \/>Al principio, Tom\u00e1s se neg\u00f3 a ir, alegando que no era bastante fuerte para un viaje tan largo. Y dijo: \u00abYo soy hebreo; \u00bfc\u00f3mo voy a ir a predicarles la verdad a los indios?\u00bb Jes\u00fas se le apareci\u00f3 una noche y le dijo: \u00abNo tengas miedo, Tom\u00e1s; vete a la India a predicar la Palabra all\u00ed, porque Mi gracia estar\u00e1 contigo.\u00bb Pero Tom\u00e1s segu\u00eda neg\u00e1ndose. \u00abM\u00e1ndame adonde quieras -le dijo a Jes\u00fas-, pero que no sea a la India; porque all\u00ed no voy.\u00bb<br \/>Sucedi\u00f3 que hab\u00eda venido cierto mercader de la India a Jerusal\u00e9n que se llamaba Abanes. Le hab\u00eda enviado el rey Gundaforo para que le llevara a un experto carpintero, y eso es lo que era Tom\u00e1s. Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Abanes en el mercado y le dijo: \u00ab\u00bfQuieres comprar un carpintero?\u00bb Abanes le dijo:<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed.\u00bb Y Jes\u00fas entonces le propuso: \u00abTengo un esclavo que es carpintero, y quiero venderle,\u00bb y se\u00f1al\u00f3 a Tom\u00e1s desde lejos. Llegaron a un acuerdo en el precio, y se hizo un contrato de compra-venta que dec\u00eda: \u00abYo, Jes\u00fas, hijo de Jos\u00e9 el Carpintero, certifico que te he vendido a mi esclavo que se llama Tom\u00e1s a ti, Abanes, mercader de Gundaforo, rey de los indios.\u00bb Cuando se firm\u00f3 y sell\u00f3 el trato, Jes\u00fas encontr\u00f3 a Tom\u00e1s, y se le llev\u00f3 a Abanes, quien le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEs este tu Se\u00f1or?\u00bb Tom\u00e1s contest\u00f3: \u00ab\u00a1Pues claro que s\u00ed!\u00bb Y Abanes le dijo: \u00abPues yo te he comprado.\u00bb Tom\u00e1s. no dijo nada. Pero, de madrugada, se levant\u00f3 a orar; y al final de su oraci\u00f3n Le dijo a Jes\u00fas: \u00abIr\u00e9 adonde T\u00fa me mandes, Se\u00f1or Jes\u00fas, h\u00e1gase Tu voluntad.\u00bb Esto nos presenta al mismo Tom\u00e1s de siempre, lento para convencerse y para rendirse; pero, que una vez que se rend\u00eda, se rend\u00eda de veras.<\/p>\n<p>La historia sigue dici\u00e9ndonos que Gundaforo le mand\u00f3 a Tom\u00e1s que le construyera un palacio, y Tom\u00e1s dijo que estaba dispuesto a hacerlo. El rey le dio dinero en abundancia para los materiales y para contratar obreros; pero Tom\u00e1s se lo dio todo a los pobres. Siempre le dec\u00eda al rey que el palacio iba para arriba; pero el rey estaba muy suspicaz. Por \u00faltimo mand\u00f3 a buscar a Tom\u00e1s, y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfMe has construido ya el palacio?\u00bb \u00abS\u00ed\u00bb, le contest\u00f3 Tom\u00e1s. \u00abBueno; entonces, \u00bfpodemos ir a verlo?\u00bb, le pregunt\u00f3 el rey; y Tom\u00e1s le contest\u00f3: \u00abNo lo puedes ver todav\u00eda; pero, cuando te vayas de esta vida, entonces lo ver\u00e1s.\u00bb Al principio el rey se puso furioso, y Tom\u00e1s corri\u00f3 verdadero peligro; pero luego el rey se convirti\u00f3 a Cristo&#8230; y as\u00ed trajo Tom\u00e1s el Evangelio a la India.<br \/>Tom\u00e1s tiene algo muy simp\u00e1tico y admirable. La fe no le resultaba f\u00e1cil; y la obediencia no era su reacci\u00f3n espont\u00e1nea. Era un hombre que ten\u00eda que estar seguro, y ten\u00eda que calcular el precio; pero, una vez que estaba seguro, y una vez que hab\u00eda contado el precio, llegaba hasta el l\u00edmite de la fe y de la obediencia. Una fe como la de Tom\u00e1s es mejor que una confesi\u00f3n templada; y una obediencia como la suya es mejor que una conformidad f\u00e1cil que se muestra de acuerdo en hacer algo sin contar con el precio, y luego se vuelve atr\u00e1s.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">b. Jes\u00fas aparece a los disc\u00edpulos estando Tom\u00e1s presente (vv. <\/span><span style=\"color:#008000;text-decoration:underline\"><span class=\"bible\">Jua 20:24-29<\/span><\/span><span style=\"font-weight:bold\">)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis de discurso<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">T\u00cdTULO<\/span>: Hay una variada cantidad de posibilidad que son aceptables: <span style=\"font-style:italic\">Incredulidad de Tom\u00e1s<\/span> (RV95), <span style=\"font-style:italic\">Tom\u00e1s ve al Se\u00f1or resucitado<\/span> (DHH), <span style=\"font-style:italic\">Jes\u00fas y Tom\u00e1s<\/span> (TLA, BA). Otras versiones consideran esta parte como continuaci\u00f3n de la anterior y no ofrecen ning\u00fan t\u00edtulo (LPD, BJ, BL).<\/p>\n<p><span style=\"font-weight:bold\">An\u00e1lisis textual y morfosint\u00e1ctico<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<\/p>\n<p>\u00abTom\u00e1s, uno de los doce disc\u00edpulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas\u00bb (DHH). La oraci\u00f3n \u201ccuando lleg\u00f3 Jes\u00fas\u201d ser\u00e1 mejor traducirla \u201ccuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 en medio de ellos\u201d. Algunas versiones traducen el sobrenombre de Tom\u00e1s como est\u00e1 en el texto: \u201cD\u00eddimo\u201d, lo que puede conducir a creer que es el segundo nombre de Tom\u00e1s. Ser\u00e1 oportuno dejar claro que se trata de un apodo o sobrenombre, traduciendo \u201cGemelo\u201d o, como varias versiones prefieren, con el t\u00e9rmino sin\u00f3nimo \u00abMellizo\u00bb (BL, LPD, BA, BI).<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario para Ex\u00e9gesis y Traducci\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Jua 11:16<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Jes\u00fas se aparece a Tom\u00e1s. Juan menciona aqu\u00ed tanto el nombre arameo como gr. de Tom\u00e1s, aunque ya se ha referido antes a este disc\u00edpulo. Este episodio marca el cl\u00edmax, porque re gistra la incredulidad y luego la llegada a la fe de Tom\u00e1s de una manera que ilumina el principal prop\u00f3sito del Evangelio (vv. 30, 31). No se expresa la raz\u00f3n por la ausencia de Tom\u00e1s (24). Su enf\u00e1tica in credulidad del testimonio de los otros disc\u00edpulos intensific\u00f3 su percepci\u00f3n subsecuente de la naturaleza verdadera de Jes\u00fas (25). Quer\u00eda una evidencia f\u00edsica que le convenciera de que el Cristo resucitado era el mismo Jes\u00fas que \u00e9l hab\u00eda conocido. Ocho d\u00edas despu\u00e9s (26) era la forma gr. de expresar una semana lo que nos lleva al domingo despu\u00e9s del de la resurrecci\u00f3n. Las puertas cerradas mostraban el continuo temor de los disc\u00ed pulos y la segunda declaraci\u00f3n de paz de Jes\u00fas nuevamente se ve como un ant\u00eddoto.<\/p>\n<p>La repetici\u00f3n exacta de las palabras de Tom\u00e1s debe haber hecho una profunda impresi\u00f3n en aquel hombre. El Se\u00f1or resucitado estaba mostrando simpat\u00eda hacia la incertidumbre de Tom\u00e1s, pero no hay indicaci\u00f3n alguna de que haya tocado realmente las heridas (27). La confesi\u00f3n: \u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo! (28) es notable por su comprensi\u00f3n teol\u00f3gica. Sea que Tom\u00e1s entendi\u00f3 plenamente o no sus propias pala bras, esta indiscutiblemente elevada concepci\u00f3n de la naturaleza divina aporta una adecuada conclusi\u00f3n al registro de Juan del camino de la fe. Sin embargo, la debilidad de la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s se ve en que depend\u00eda de la vista. Jes\u00fas tuvo que hacer aqu\u00ed una correcci\u00f3n mencionando la mayor bendici\u00f3n de aquellos que hab\u00edan cre\u00eddo sin ver, lo que se aplica a todos los creyentes cristianos desde el tiempo de Jes\u00fas hasta hoy. Dependemos de evidencia segura (la Escritura, el testimonio de la iglesia a trav\u00e9s de las edades, nuestras experiencias) pero no en el hecho de ver realmente a Jes\u00fas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) O: \u201cD\u00eddimo\u201d. Gr.: D\u00ed\u00b7dy\u00b7mos; lat.: D\u00ed\u00b7dy\u00b7mus.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>c 1105 Jua 11:16<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 24 <strong>super (1)<\/strong> Es decir, Gemelo. <\/p>\n<p> 24 <strong>super (2)<\/strong> El Se\u00f1or vino despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n para reunirse con Sus disc\u00edpulos, comenzando la noche de ese primer d\u00eda. As\u00ed, en cuanto a la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, es crucial reunirse con los santos. Mar\u00eda la magdalena se encontr\u00f3 con el Se\u00f1or personalmente en la ma\u00f1ana y obtuvo la bendici\u00f3n (vs. 16-18), sin embargo, de todos modos necesitaba estar en la reuni\u00f3n con los santos en la noche para reunirse con el Se\u00f1or de manera corporativa, a fin de obtener m\u00e1s abundantes y mayores bendiciones (vs.19-23). Tom\u00e1s perdi\u00f3 la primera reuni\u00f3n que el Se\u00f1or tuvo con Sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de resucitar, y no recibi\u00f3 todas las bendiciones. Sin embargo, \u00e9l compens\u00f3 esto al asistir a la segunda reuni\u00f3n (vs.25-28).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estos vers\u00edculos tienen mucho que es dif\u00edcil de entender, mucho que es misterioso y que merece ser considerado con reverencia. Sea, por ejemplo, el acto de  aparecerse nuestro Se\u00f1or s\u00fabitamente delante de los disc\u00edpulos a darles el Esp\u00edritu, cuando las puertas de la estancia estaban cerradas. Para hacer un examen  detenido de ese acontecimiento tendr\u00edamos que entrar en disertaciones que, sobre ser largas, ser\u00edan tal vez in\u00fatiles, pues en tales casos el escritor est\u00e1 expuesto  m\u00e1s bien a confundir que a iluminar la mente del lector. Por lo tanto, nos ce\u00f1iremos a examinar aquellos puntos que sean claros a la vez que instructivos.<br \/>\nDebemos observar las notables palabras con que nuestro Se\u00f1or salud\u00f3 a los ap\u00f3stoles la primera vez que los vio despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. Por dos veces les  dirigi\u00f3 estas benignas palabras: \u00abPaz sea con vosotros.\u00bb En lugar de quejarse contra ellos, en lugar de reprenderlos y censurarlos por su mala conducta, les  dese\u00f3 paz. Propio en muy alto grado era que as\u00ed sucediese. \u00abPaz en la tierra\u00bb fue el c\u00e1ntico que entonaron las huestes celestiales cuando naci\u00f3 Jes\u00fas. La paz y  el sosiego del alma formaron el tema constante de los discursos de nuestro Se\u00f1or por un per\u00edodo de tres a\u00f1os. Paz y no riqueza fue el legado que dej\u00f3 con los  once la v\u00edspera de su crucifixi\u00f3n. Ciertamente armonizaba con todos sus actos el que al visitar a su pu\u00f1ado de disc\u00edpulos su primera palabra fuera \u00abPaz.\u00bb Ese  vocablo iba a volver la calma a sus \u00e1nimos.<br \/>\nSe infiere de esto que nuestro Se\u00f1or quiso que la paz fuese el blanco al cual se dirigiesen los esfuerzos del ministro del Evangelio. El mismo asunto sobre el  cual habl\u00f3 nuestro Se\u00f1or tantas veces hab\u00eda de ser el gran tema de la predicaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos: paz entre Dios y el hombre mediante la sangre de la  expiaci\u00f3n; paz de los hombres entre s\u00ed mediante la inoculaci\u00f3n de la gracia y de la caridad. Una religi\u00f3n como la de Mahoma, que fue difundida por medio de  la espada, no es de lo alto sino de la tierra. Cualquiera secta que bajo el t\u00edtulo de cristiana quema en hogueras a los hombres para hacer pros\u00e9litos, lleva en s\u00ed el  sello de su apostas\u00eda. Aquella es la mejor religi\u00f3n y l m\u00e1s verdadera que hace m\u00e1s por difundir la paz.<br \/>\nDebemos notar, en seguida, que prueba tan notable dio nuestro Se\u00f1or de su reacci\u00f3n. Con su acostumbrada benignidad de refiri\u00f3 a los sentidos corporales de  sus disc\u00edpulos. Les mostr\u00f3 las manos y el costado. Los excit\u00f3 a que vieran con sus propios ojos que realmente ten\u00eda un cuerpo material y que no era un  fantasma. Grande a la verdad fue la condescendencia que manifest\u00f3 nuestro Se\u00f1or en acomodarse as\u00ed a la fe d\u00e9bil de los once ap\u00f3stoles. M\u00e1s no menos grande  fue el principio que sent\u00f3 para que sirviera de gu\u00eda a la iglesia en las generaciones futuras hasta su segundo advenimiento. Ese principio es que nuestro  Maestro no nos exige que creamos cosa alguna que se oponga al testimonio de nuestros sentidos. En una religi\u00f3n que emana de Dios es de esperarse que haya  verdades que est\u00e9n fuera del alcance de la raz\u00f3n humana; pero no que se opongan a ella.<br \/>\nAdoptemos este principio y no olvidemos aplicarlo, especialmente cuando se trata de los efectos que los sacramentos producen o de las operaciones el Esp\u00edritu  Santo. Querer que creamos que alguno est\u00e1 experimentando el influjo vivificador el Esp\u00edritu Santo, cuando nuestros principios ojos nos est\u00e1n diciendo que  vive entregado al pecado que el pan y el vino de la Cena son realmente el cuerpo y la sangre de Cristo \u00adquerer esto, decimos, es exigir m\u00e1s fe de lo que Cristo  exigi\u00f3 de sus disc\u00edpulos, es exigir algo que se opone diametralmente a la raz\u00f3n y al sentido com\u00fan.<br \/>\nObservemos, por \u00faltimo, que misi\u00f3n tan notable encomend\u00f3 Jesucristo a sus disc\u00edpulos. \u00abEntonces,\u00bb dice el evangelista, \u00ables dice otra vez: `Paz a vosotros:  como me envi\u00f3 mi Padre, as\u00ed tambi\u00e9n yo os env\u00edo.&#8217; Y como hubo dicho esto sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo. `Recibid el Esp\u00edritu Santo. A los que perdonareis los  pecados, les son perdonados; y a los que les retuviereis les son retenidos.'\u00bb En vano pretender\u00edamos negar que por muchos siglos el significado de estas  palabras haya sido tema de acaloradas controversias, controversias que acaso jam\u00e1s terminar\u00e1n. Por lo tanto, lo m\u00e1s que podremos hacer ser\u00e1 presentar una  exposici\u00f3n probable del pasaje.<br \/>\nEs muy veros\u00edmil que nuestro Se\u00f1or encargara a los ap\u00f3stoles que fuesen por todo el mundo predicando el Evangelio como \u00e9l lo hab\u00eda predicado. Les confiri\u00f3  tambi\u00e9n la facultad de declarar a quienes les son perdonados los pecados, y a quienes no. Que esto fue precisamente lo que los ap\u00f3stoles practicaron es un  hecho que cualquiera que leyere el libro de los Hechos puede convencerse. Cuando Pedro exhort\u00f3 a los jud\u00edos a que se arrepintieran y se convirtieran, y  cuando Pablo dijo a sus oyentes en Antioquia que a ellos era enviada la palabra de salvaci\u00f3n, y que mediante Cristo se predicaba el perd\u00f3n de los pecados,  hicieron lo que el Salvador les encarg\u00f3 en el pasaje de que tratamos. Hechos 3.19; 13.26-38.<br \/>\nM\u00e1s, por otra parte, parece muy improbable que nuestro Se\u00f1or quisiera instituir esa absoluci\u00f3n privada que se practica despu\u00e9s de una confesi\u00f3n secreta de los  pecados. Por mucho que algunos afirmen lo contrario, no se refiere en los Hechos un solo caso en que los ap\u00f3stoles pronunciaran semejante absoluci\u00f3n. A\u00fan  m\u00e1s, en las ep\u00edstolas pastorales dirigidas a Tito y a Timoteo no existe indicio alguno de que se recomendara esa absoluci\u00f3n. En breve, no hay para tal pr\u00e1ctica  un solo precedente en la Palabra de Dios.<br \/>\nLas funciones del ministro son de suma importancia cuando se ejercen de acuerdo con los preceptos del Maestro. No puede imaginarse mayor honra que la de  ser embajador o enviado del Salvador, y la de proclamar en su nombre a un mundo perdido el perd\u00f3n de los pecados. M\u00e1s es preciso guardarnos de conceder  al ministro mayor autoridad y m\u00e1s amplias facultades de las que Cristo quiso darle. Considerar a los ministros como mediadores entre Dios y los hombres, es  arrebatar a Cristo una prerrogativa que solo a \u00e9l pertenece; es ocultar a los pecadores la verdad que salva, y elevar al clero a un posici\u00f3n para la cual no es  id\u00f3neo en manera alguna.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Los Evangelios Explicados<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>D\u00eddimo&#8230;<\/b><\/i> Es decir, <i>mellizo<\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> I.e., el gemelo <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Es decir, <em>mellizo.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero Tom\u00e1s, llamado D\u00eddimo, uno de los doce, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. 20:24 Pero Tom\u00e1s, uno de los doce, llamado D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando Jes\u00fas vino. \u2014 Juan no explica la raz\u00f3n de su ausencia. 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