{"id":27626,"date":"2022-06-20T11:32:32","date_gmt":"2022-06-20T16:32:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-31-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T11:32:32","modified_gmt":"2022-06-20T16:32:32","slug":"comentario-de-hechos-31-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-31-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Hechos 3:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Pedro y Juan sub\u00edan al templo a la hora de la oraci\u00f3n, la hora novena.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>3:1<\/span> <\/p>\n<p \/>\u2014 Pedro y Juan sub\u00edan juntos al templo. \u2014 Dice <span>Luc 24:53<\/span>, \u00aby estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Am\u00e9n\u00bb. <span>Hch 3:1-26<\/span>; <span>Hch 4:1-37<\/span>; <span>Hch 5:1-42<\/span> hablan de las actividades de Pedro y Juan. Eran compa\u00f1eros cuando Jes\u00fas les llam\u00f3 (<span>Mat 4:18<\/span>; <span>Mat 4:21<\/span>). Dice <span>Hch 2:43<\/span>, \u00abmuchas maravillas y se\u00f1ales eran hechas por los ap\u00f3stoles\u00bb. Ahora Lucas especifica un ejemplo, la curaci\u00f3n del cojo. <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 a la hora novena, la de la oraci\u00f3n. \u2014 A las tres de la tarde, la hora del sacrificio de la tarde. Los jud\u00edos oraban a la tercera hora (las nueve de la ma\u00f1ana) (<span>2:15<\/span>); a la sexta hora (las doce, al medio d\u00eda); y a la hora novena (las tres de la tarde) (<span>10:3<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Pedro y Juan.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 4:13<\/span>; <span class='bible'>Hch 8:14<\/span>; <span class='bible'>Mat 17:1<\/span>; <span class='bible'>Mat 26:37<\/span>; <span class='bible'>Jua 13:23-25<\/span>; <span class='bible'>Jua 20:2-9<\/span>; <span class='bible'>Jua 21:7<\/span>, <span class='bible'>Jua 21:18-22<\/span>; <span class='bible'>G\u00e1l 2:9<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>sub\u00edan juntos al templo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 2:46<\/span>; <span class='bible'>Hch 5:25<\/span>; <span class='bible'>Luc 24:53<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>a la hora de oraci\u00f3n.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 10:3<\/span>, <span class='bible'>Hch 10:30<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 29:39<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 28:4<\/span>; <span class='bible'>1Re 18:36<\/span>; <span class='bible'>Sal 55:17<\/span>; <span class='bible'>Dan 6:10<\/span>; <span class='bible'>Dan 9:21<\/span>; <span class='bible'>Luc 1:10<\/span>; <span class='bible'>Luc 23:44-46<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Pedro predicando a la gente que vino a ver al cojo que hab\u00eda sido sanado,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 3:1-11<\/span>,<\/p>\n<p>\n<b><i>declara que la sanidad no fue realizada por poder o santidad de \u00e9l o de Juan, sino por Dios y su Hijo Jes\u00fas, y por medio de la fe en su nombre,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 3:12<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>adem\u00e1s les reprende por haber crucificado a Jes\u00fas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 3:13-16<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>pero debido a que esto lo hicieron por ignorancia, y que de esta manera se cumplieron las Escrituras,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 3:17<\/span>, <span class='bible'>Hch 3:18<\/span>,<\/p>\n<p><b><i>les exhorta a que por medio del arrepentimiento y de la fe busquen el perd\u00f3n de sus pecados, y la salvaci\u00f3n en el mismo Jes\u00fas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 3:19-26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">sub\u00edan juntos al templo:<\/span>\u00a0Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas continuaban con la tradici\u00f3n jud\u00eda. Una oraci\u00f3n acompa\u00f1aba a cada uno de los dos cultos diarios, uno en la ma\u00f1ana y uno en la tarde. La\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">hora novena<\/span>\u00a0corresponder\u00eda a las 3 p.m.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Curaci\u00f3n de un cojo de nacimiento, 3:1-11.<br \/>\n1 Pedro y Juan sub\u00edan a la hora de la oraci\u00f3n, que era la de nona. 2 Hab\u00eda un hombre tullido desde el seno de su madre, que tra\u00edan y pon\u00edan cada d\u00eda a la puerta del templo llamada la Hermosa para pedir limosna a los que entraban en el templo. 3 Este, viendo a Pedro y a Juan que se dispon\u00edan a entrar en el templo, extendi\u00f3 la mano pidiendo limosna. 4 Pedro y Juan, fijando en \u00e9l los ojos, le dijeron: M\u00edranos. 5 El los mir\u00f3 esperando recibir de ellos alguna cosa. 6 Pero Pedro le dijo: No tengo oro ni plata; lo que tengo, eso te doy: En nombre de Jesucristo Nazareno, anda. 7 Y tom\u00e1ndole de la diestra, le levant\u00f3, y al punto sus pies y sus talones se consolidaron; 8 y de un brinco se puso en pie, y comenzando a andar entr\u00f3 con ellos en el templo, saltando y brincando y alabando a Dios. 9 Todo el pueblo, que lo vio andar y alabar a Dios, 10 reconoci\u00f3 ser el mismo que se sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa del templo, y quedaron llenos de admiraci\u00f3n y espanto por lo sucedido. 11 El no se separaba de Pedro y Juan, y todo el pueblo, espantado, concurri\u00f3 a ellos en el p\u00f3rtico llamado de Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una escena llena de colorido, que trae a la memoria aquella otra similar de la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento hecha por Jes\u00fas (cf. Jua 9:1-41). Tambi\u00e9n ahora, como entonces, los dirigentes jud\u00edos, que no pueden negar el milagro, se encuentran en situaci\u00f3n sumamente embarazosa (cf. 4:14-16), dada su pertinacia en no creer. Es de notar la frecuencia con que, en estos primeros tiempos de la Iglesia, Pedro y Juan aparecen juntos (cf. 4:13; 8:14; Jua 20:2-9; Jua 21:7; Gal 2:9). Ya durante la vida terrena de Jes\u00fas parece que suced\u00eda lo mismo (cf. Jua 13:24; Jua 18:15; Luc 22:8). Eran dos grandes enamorados del Maestro, unidos \u00edntimamente en el mismo ideal, aunque cada uno con temperamento y genio distintos. En esta ocasi\u00f3n, los dos suben juntos al templo para la oraci\u00f3n a la hora de nona, es decir, a las tres de la tarde. Era la hora del sacrificio vespertino, con sus largos ritos, que duraba desde que el sol empieza a declinar, hacia las tres de la tarde, hasta su ocaso. Hab\u00eda tambi\u00e9n el sacrificio matutino, con los mismos ritos del de la tarde (cf.  \u00e9xo 29:39-42), que comenzaba al salir el sol y duraba hasta la hora de tercia, es decir, las nueve de la ma\u00f1ana. En sentido amplio, pues, aunque no muy exacto, sol\u00edan designarse las horas de oraci\u00f3n como hora de tercia y hora de nona (cf. 10:3.30), y los jud\u00edos acud\u00edan numerosos al templo para estar presentes all\u00ed durante esas horas de la oraci\u00f3n oficial (cf. Ecl 50:5-21; Luc 1:8-10). Los cristianos, a pesar de su fe en Cristo y de los nuevos ritos que ten\u00edan ya propios (cf. 2:42-44), no hab\u00edan roto a\u00fan con el juda\u00edsmo, cosa que les costar\u00e1 bastante, hasta que los acontecimientos y la voz del Esp\u00edritu Santo les vayan indicando otra cosa (cf. 10:14; 11:17; 15:1; 21:28). El milagro tiene lugar junto a la puerta llamada \u201cHermosa,\u201d donde se sentaba a pedir limosna el pobre tullido (v.2.10). En ning\u00fan otro documento antiguo se da este nombre a una puerta del templo. Probablemente se trata de la puerta que los rabinos llamaban \u201cpuerta de Nicanor,\u201d que pon\u00eda en comunicaci\u00f3n el atrio de los gentiles con el atrio de las mujeres y, a trav\u00e9s de \u00e9ste, con el atrio de los israelitas, sobrepasando en mucho a las otras en valor y hermosura, seg\u00fan testimonio de Josefo 44. Era puerta de extraordinario tr\u00e1nsito y, por consiguiente, muy a prop\u00f3sito para colocarse junto a ella a pedir limosna. Miraba hacia Oriente, que era hacia donde ca\u00eda el llamado \u201cp\u00f3rtico de Salom\u00f3n,\u201d lugar preferido para reuniones p\u00fablicas (cf. 5:12; Jua 10:23), Y que, tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n, va a servir de escenario para el discurso de San Pedro (v.11).<\/p>\n<p>Discurso de Pedro al pueblo en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n,Jua 3:12-26.<br \/>\n12 Visto lo cual por Pedro, habl\u00f3 as\u00ed al pueblo: Varones israelitas, \u00bfqu\u00e9 os admir\u00e1is de esto o qu\u00e9 nos mir\u00e1is a nosotros, como si por nuestro propio poder o por nuestra piedad hubi\u00e9ramos hecho andar a \u00e9ste? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jes\u00fas, a quien vosotros entregasteis y negasteis en presencia de Pilato, cuando \u00e9ste juzgaba que deb\u00eda soltarLc. 14 Vosotros negasteis al Santo y al Justo y pedisteis que se os hiciera gracia de un homicida. 15 Disteis la muerte al autor de la vida, a quien Dios resucit\u00f3 de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Por la fe de su nombre, \u00e9ste, a quien veis y conoc\u00e9is, ha sido por su nombre consolidado, y la fe que de El nos viene dio a \u00e9ste la plena salud en presencia de todos vosotros. 17 Ahora bien, hermanos, ya s\u00e9 que por ignorancia hab\u00e9is hecho esto, como tambi\u00e9n vuestros pr\u00edncipes. 18 Dios ha dado as\u00ed cumplimiento a lo que hab\u00eda anunciado por boca de todos los profetas, la pasi\u00f3n de su Cristo. 19 Arrepentios, pues, y convertios, para que sean borrados vuestros pecados, 20 a fin de que lleguen los tiempos del refrigerio de parte del Se\u00f1or y env\u00ede a Jes\u00fas, el Cristo, que os ha sido destinado, 21 a quien el cielo deb\u00eda recibir hasta llegar los tiempos de la restauraci\u00f3n de todas las cosas, de que Dios habl\u00f3 desde antiguo por boca de sus santos profetas. 22 Dice, en efecto, Mois\u00e9s: \u201cUn profeta har\u00e1 surgir el Se\u00f1or Dios de entre vuestros hermanos, corno yo; vosotros le escuchar\u00e9is todo lo que os hablare; 23 toda persona que no escuchare a ese profeta, ser\u00e1 exterminada de su pueblo.\u201d 24 Y todos los profetas, desde Samuel y los siguientes, cuantos hablaron, anunciaron tambi\u00e9n estos d\u00edas. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableci\u00f3 con vuestros padres cuando dijo a Abraham: \u201cEn tu descendencia ser\u00e1n bendecidas todas las familias de la tierra.\u201d 26 Dios, resucitando a su Siervo, os lo env\u00eda a vosotros primero para que os bendiga, al convertirse cada uno de sus maldades.<\/p>\n<p>En este segundo discurso de Pedro al pueblo podemos distinguir dos partes principales: una, de car\u00e1cter apolog\u00e9tico, haciendo ver que el milagro obrado en el cojo de nacimiento es debido a Jesucristo, a quien los jud\u00edos crucificaron, pero Dios resucit\u00f3 de entre los muertos, de todo lo cual ellos son testigos (v. 12-16); y otra, de car\u00e1cter paren\u00e9tico, exhortando a sus oyentes al arrepentimiento y a la fe en Jes\u00fas, si quieren tener parte en las bendiciones mesi\u00e1nicas (v. 19-26).<br \/>\nEntre una y otra parte, como tratando de atenuar el pecado de los jud\u00edos y as\u00ed captar mejor su benevolencia, dice (v. 17-18) que obraron por ignorancia y con su acci\u00f3n, sin darse cuenta, contribuyeron a que se cumplieran las profec\u00edas que hablan de un Mes\u00edas paciente (cf. Isa 53:1-12; Sal 21:2-19). De modo parecido se expresar\u00e1 tambi\u00e9n San Pablo en su discurso de Antioqu\u00eda de Pisidia (Sal 13:27); por lo dem\u00e1s, a s\u00ed mismo aplicar\u00e1 la misma doctrina, aduciendo cierta ignorancia como excusa de su antigua incredulidad (cf. 1Ti 1:13). Disculpa an\u00e1loga hab\u00eda ya aducido Jes\u00fas respecto de los que le crucificaban (cf. Luc 23:34). Claro que esta ignorancia, como es obvio, no bastaba a excusarles de todo pecado, pues en mayor o menor grado, seg\u00fan los casos, eso s\u00f3lo Dios lo sabe, era una ignorancia culpable, habiendo Jes\u00fas probado suficientemente su misi\u00f3n divina (cf. Jua 15:22-24; Jua 19:11).<br \/>\nSon de notar, en la primera parte del discurso, los t\u00edtulos mesi\u00e1nicos que se dan a Jes\u00fas: \u201csiervo de Dios\u201d (v.13), \u201csanto\u201d y \u201cjusto\u201d (v.14), que revelan un cristianismo muy enraizado a\u00fan en el juda\u00edsmo, y que constituyen una prueba de la exactitud con que reproduce sus fuentes San Lucas. De nuevo volveremos a encontrar estos t\u00edtulos m\u00e1s adelante (cf. 4:27.30; 7:52; 22:14; 1Pe 3:18; 1Jn 2:1). Parece que fueron t\u00edtulos mesi\u00e1nicos muy en uso en la primera generaci\u00f3n cristiana. Fue Isa\u00edas quien primeramente, en estrofas en-ternecedoras, habl\u00f3 del \u201csiervo de Yahv\u00e9,\u201d preanunciando sus sufrimientos y su triunfo (Isa 42:1; Isa 49:3; Isa 50:10; Isa 52:13; Isa 53:11), y en ese misterioso \u201csiervo de Yahv\u00e9\u201d reconocen los cristianos a Jes\u00fas, tratando de disipar la repugnancia que experimentaba el judaismo contempor\u00e1neo en aceptar la idea de un Mes\u00edas paciente (cf. 2:23; 8:32-33; 17:3; Lev 24:26; i Pe i,n). La glorificaci\u00f3n que Dios le otorga (v.13) es su resurrecci\u00f3n (v.15), con todas las consecuencias que eso lleva consigo (cf. 2:32-33). No parece caber duda de que la comunidad cristiana primitiva, al aplicar a Jes\u00fas el t\u00edtulo de \u201cSiervo de Dios,\u201d no pensaba simplemente en t\u00edtulo honor\u00edfico, especie de ingreso en la familia de Dios, colaborando en sus planes (cf.  G\u00e9n 26:24; Jos 24:29; 2Sa 3:18; Jer 27:6), sino que apuntaba directamente al \u201cSiervo de Yahv\u00e9\u201d de Isa\u00edas, var\u00f3n de dolores en favor de los dem\u00e1s (cf. Hec 8:30-35), evocando as\u00ed bajo ese t\u00e9rmino el valor expiatorio y salv\u00edfico de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas (cf. 5:30-31; 20:28). En cuanto a los t\u00edtulos de \u201csanto\u201d y \u201cjusto\u201d (v.14), est\u00e1n inspirados tambi\u00e9n en el Antiguo Testamento (cf. Isa 53:11; Jer 23:5; Sal 16; 10), y en el Evangelio hab\u00edan sido aplicados ya con frecuencia a Jesucristo (cf. Mat 27:19; Luc 1:35; Luc 4:34; Luc 23:47; Jua 6:69).<br \/>\nSe le aplica tambi\u00e9n otro t\u00edtulo, el de \u201cautor (\u03ac\u03c1\u03c7\u03b7\u03b3\u03cc\u03c2) de la vida\u201d (v.15), en contraposici\u00f3n a Barrab\u00e1s, asesino o destructor de la misma45. \u00bfDe qu\u00e9 vida se trata, la vida f\u00edsica o la vida sobrenatural? Parece claro, a pesar de que la contraposici\u00f3n con Barrab\u00e1s homicida invitar\u00eda a pensar lo contrario, que en la intenci\u00f3n de Pedro se trata de la vida sobrenatural, es decir, de la \u201csalud\u201d mesi\u00e1nica en toda su extensi\u00f3n, incluyendo la vida gloriosa futura. Vendr\u00eda a ser el mismo sentido que Jesucristo da a la palabra \u201cvida,\u201d cuando dice que ha venido al mundo para que sus ovejas tengan vida y vida abundante (cf. Jua 10:10.28; Jua 17:2-3). Expresiones semejantes tenemos en Heb 2:10 y 12:2, donde se llama a Jesucristo \u201cautor de la salud\u201d y \u201cautor de la fe,\u201d que vendr\u00edan a tener el mismo sentido. Por lo dem\u00e1s, el mismo Pedro parece darnos la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica, al repetir poco despu\u00e9s ante el sanedr\u00edn, en un contexto muy semejante, que Jes\u00fas es autor de la salud o pr\u00edncipe que nos salva, al igual, aunque en plano m\u00e1s elevado, que lo hab\u00eda sido Mois\u00e9s respecto de los israelitas (cf. 7:25.35). Es de notar el paralelismo latente en todos estos primeros cap\u00edtulos de los Hechos entre Mois\u00e9s y Cristo (cf. 3:22; 7:35-53) paralelismo que conviene tener muy en cuenta, al tratar de precisar el sentido de la expresi\u00f3n \u201cautor de la vida,\u201d aplicada a Cristo. La expresi\u00f3n est\u00e1 recogida en la liturgia del tiempo pascual: Dux vitae mortuus regnat vivus.<br \/>\nLa afirmaci\u00f3n fundamental de Pedro en esta primera parte de su discurso es que no ha obrado el milagro con el rengo de nacimiento en virtud de sus fuerzas naturales o en virtud de los m\u00e9ritos de su piedad (v.12), sino por la fe en Jesucristo (v.16). En varias ocasiones, con motivo de sus milagros, Jes\u00fas hab\u00eda urgido la necesidad de la fe, como condici\u00f3n previa para realizarlos (cf. Mat 9:28-29; Mar 5:36; Mar 6:5-6; Mar 9:23; Luc 8:50). La diferencia est\u00e1 en que Jes\u00fas obraba milagros en su propio nombre, exigiendo \u00fanicamente la fe en los que iban a ser curados, mientras que los ap\u00f3stoles han de hacerlos invocando la autoridad de Jes\u00fas y apoyados en la fe en \u00e9l. Con s\u00f3lo tener fe como un grano de mostaza, les hab\u00eda dicho, podr\u00e9is trasladar las monta\u00f1as (cf. Mat 17:20; Mat 21:21; Mar 16:17-18). Esa fe ten\u00eda ciertamente Pedro al ordenar el milagro en el nombre de Jesucristo (v.6), pero es posible que secundariamente la tuviera tambi\u00e9n el discapacitado por hab\u00e9rsela comunicado el impulso autoritario de Pedro. Es probable, como aconseja la comparaci\u00f3n con 14:8-10, que el texto aluda sobre todo a esta fe del tullido.<br \/>\nEn cuanto a la segunda parte del discurso (v. 19-26), es toda ella una apremiante exhortaci\u00f3n al arrepentimiento y a la fe en Jes\u00fas como Mes\u00edas, del que dice que ha sido destinado \u201cprimeramente\u201d a los jud\u00edos (v.20-26), y a quien vuelve a designar con el t\u00edtulo de \u201csiervo de Dios\u201d (v.26). De esta prioridad de los jud\u00edos en la bendici\u00f3n mesi\u00e1nica ya hablamos al comentar 2:39, a cuyo lugar remitimos.<br \/>\nUna cosa importante, sin embargo, conviene hacer notar, y es que Pedro en este discurso, al referirse a la bendicion mesi\u00e1nica, suele hablar en tiempo futuro, diciendo a los jud\u00edos que se arrepientan \u201ca fin de que lleguen los tiempos del refrigerio.., de la restauraci\u00f3n.. y Dios env\u00ede a Jes\u00fas, el Mes\u00edas\u201d (v. 19-21). No hay duda que alude con esto a la parus\u00eda o segunda venida del Se\u00f1or, prometida por los \u00e1ngeles el d\u00eda de la ascensi\u00f3n, a la que seguir\u00e1n \u201ctiempos de refrigerio\u201d y de \u201crestauraci\u00f3n de todas las cosas.\u201d Hasta que lleguen esos tiempos, Cristo seguir\u00e1 retenido en el cielo (v.21), aquel cielo al que subi\u00f3 en su ascensi\u00f3n (cf. 1:11; 2:33-34). Sobre esta restauraci\u00f3n de todas las cosas en la parus\u00eda y glorificaci\u00f3n de los elegidos vuelve a hablar San Pedro en su segunda carta (2Pe 3:12-13), y de ella habla tambi\u00e9n San Pablo con extraordinario dramatismo (Rom 8:19-23). Parece que San Pedro, al unir la conversi\u00f3n de los jud\u00edos a la parus\u00eda (v. 19-20), se refiere simplemente a que dicha conversi\u00f3n impulsara a Cristo a venir, pues lo que le retarda es la \u201cespera de que todos vengan a penitencia\u201d (2Pe 3:9). Aunque tambi\u00e9n es posible que haya aqu\u00ed alusi\u00f3n directa al \u201cmisterio,\u201d de que habla San Pablo en Rom 11:25-26, refiri\u00e9ndose a que antes de la parus\u00eda ha de tener lugar la conversi\u00f3n de los jud\u00edos.<br \/>\nRepetidas veces dice San Pedro que todo esto estaba predicho por los profetas (v.21-24). Ello no ha de aplicarse solamente a los tiempos de la parus\u00eda, sino a los tiempos mesi\u00e1nicos en general, cuya triunfal manifestaci\u00f3n y como coronaci\u00f3n se efectuar\u00e1 en la parus\u00eda. De hecho, la cita que hace de Deu 18:15-19 la aplica a Jesucristo a partir ya de su encarnaci\u00f3n, en quien los jud\u00edos deben creer si quieren alcanzar la salud (v.22-23). Tambi\u00e9n la promesa hecha a Abraham (Gen 12:3; Gen 22:18), que cita a continuaci\u00f3n (v.25), ha comenzado a cumplirse ya, y es necesario decidirse a la conversi\u00f3n para participar en esa \u201cbendici\u00f3n\u201d prometida a la descendencia de Abraham (v.26). Esta \u201cbendici\u00f3n\u201d no es otra que la salud mesi\u00e1nica, extendida a jud\u00edos y gentiles (cf. Gal 3:8), la misma de que Pedro hab\u00eda hablado ya en su primer discurso de Pentecost\u00e9s (cf. 2:38-40), aunque de suyo la expresi\u00f3n podr\u00eda tambi\u00e9n traducirse: \u201c\u2026os bendiga, apartando a cada uno de sus maldades\u201d (cf. Rom 11:26), con cuya traducci\u00f3n, incluso el arrepentimiento se considerar\u00eda ya como una gracia de Jes\u00fas, y no simplemente como consolaci\u00f3n para recibir la \u201cbendici\u00f3n.\u201d La expresi\u00f3n \u201chijos de los profetas y de la alianza\u201d (v.25), un poco oscura, no significa otra cosa sino que ellos, los jud\u00edos, son antes que nadie los beneficiarios y herederos de la alianza, en favor de los cuales hablaron los profetas; o dicho de otra manera, a ellos de manera especial pertenecen los or\u00e1culos de los profetas y la alianza de Dios con los antiguos patriarcas (cf. Mat 8:12; Jua 4:22; Rom 3:2).<br \/>\nReferente al texto del Deuteronomio antes citado, que Pedro aplica a Jesucristo (v.22-23), hay que notar lo que ya dijimos respecto de otras citas hechas tambi\u00e9n por Pedro en anteriores discursos (cf. 1:20; 2:25-28), es, a saber, que no parece que el texto del Deuteronomio sea directamente mesi\u00e1nico, pues si algo vale en hermen\u00e9utica la ley del contexto, habr\u00e1 que afirmar que Mois\u00e9s, con esas palabras, no piensa en ning\u00fan profeta particular y determinado, sino en la instituci\u00f3n de los profetas, que Dios establece en Israel para que prosigan la obra que \u00e9l comenz\u00f3 y tenga el pueblo a qui\u00e9n consultar sin necesidad de acudir a hechiceros y adivinos, como hac\u00edan los gentiles. Sin embargo, no por eso queda excluido todo sentido mesi\u00e1nico. Aunque el autor sagrado, al consignar aquellas palabras en el Deuteronomio, no pensara en la persona del Mes\u00edas, sino s\u00f3lo en la instituci\u00f3n de los profetas, tal ser\u00eda el sentido literal hist\u00f3rico, Dios, autor principal de la Escritura, iba mucho m\u00e1s lejos, apuntando sobre todo al que hab\u00eda de ser t\u00e9rmino de los profetas y consumador de su obra, en raz\u00f3n del cual y para prepararle el camino suscitaba todos los otros profetas 46.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>la hora novena, la de la oraci\u00f3n.<\/b> Tres de la tarde. Los jud\u00edos ten\u00edan tres tiempos de oraci\u00f3n al d\u00eda (<span class='bible'>Sal 55:17<\/span>), los otros dos eran a las nueve de la ma\u00f1ana (la hora tercera) y doce del mediod\u00eda (la hora sexta).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t3:1 &#8212; Pedro y Juan sub\u00edan juntos al templo. &#8212; Dice Luc 24:53, \u00aby estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Am\u00e9n\u00bb. Hch 3:1-26; Hch 4:1-37; Hch 5:1-42 hablan de las actividades de Pedro y Juan. Eran compa\u00f1eros cuando Jes\u00fas les llam\u00f3 (Mat 4:18; Mat 4:21). Dice Hch 2:43, \u00abmuchas maravillas y se\u00f1ales eran hechas por los ap\u00f3stoles\u00bb. Ahora Lucas especifica un ejemplo, la curaci\u00f3n del cojo.<br \/>\n\t&#8212; a la hora novena, la de la oraci\u00f3n. &#8212; A las tres de la tarde, la hora del sacrificio de la tarde. Los jud\u00edos oraban a la tercera hora (las nueve de la ma\u00f1ana) (2:15); a la sexta hora (las doce, al medio d\u00eda); y a la hora novena (las tres de la tarde) (10:3).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>SE REALIZA UNA OBRA NOTABLE<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Hechos 3:1-10<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Pedro y Juan se dirig\u00edan al Templo alas 3 de la tarde, que era una de las horas de oraci\u00f3n. Y hab\u00eda a la puerta que se llama la Hermosa un hombre cojo de nacimiento, al que llevaban y dejaban all\u00ed todos los d\u00edas para que pidiera limosna de todos los que entraban en el Templo.<br \/>Cuando vio que Pedro y Juan estaban a punto de entrar, les pidi\u00f3 una limosna. Pedro entonces le mir\u00f3 fijamente, y lo mismo hizo Juan.<br \/>-\u00a1F\u00edjate en nosotros! -le dijo Pedro. El cojo fij\u00f3 en ellos toda su atenci\u00f3n, esperando que le dieran algo.<\/em><\/p>\n<p><em>-No tengo ni plata ni oro -le dijo Pedro-, pero te doy lo que tengo: \u00a1En el Nombre del Mes\u00edas Jes\u00fas de Nazaret, ponte en pie y echa a andar!<br \/>Y le agarr\u00f3 de la mano derecha para levantarle.<br \/>Al cojo se le fortalecieron los pies y los tobillos en el acto, se puso en pie de un salto y empez\u00f3 a andar por all\u00ed; luego entr\u00f3 con ellos al Templo andando por su propio pie, dando saltos y alabando a Dios. Y todos los que le ve\u00edan andar y alabar a Dios le reconoc\u00edan como el que se sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa del Templo, y se quedaban asombrados y alucinados de lo que le hab\u00eda sucedido.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>El d\u00eda se consideraba que empezaba a <span class='bible'>las 6<\/span> de la ma\u00f1ana y terminaba a <span class='bible'>las 6<\/span> de la tarde. La hora tercia eran<span class='bible'> las 9<\/span> de la ma\u00f1ana; la sexta, el mediod\u00eda, y la novena, <span class='bible'>las 3<\/span> de la tarde; y estas tres eran las tres horas especiales de oraci\u00f3n para los devotos jud\u00edos. Estaban de acuerdo en que la oraci\u00f3n es eficaz a cualquier hora; pero consideraban que era doblemente preciosa cuando se hac\u00eda en el Templo. Es interesante notar que los ap\u00f3stoles segu\u00edan observando las costumbres y los h\u00e1bitos en que hab\u00edan sido instruidos. En esta ocasi\u00f3n, era la hora de la oraci\u00f3n, y Pedro y Juan iban al Templo como otros muchos. Ahora ten\u00edan una fe nueva, pero no la usaban como disculpa para dejar de cumplir la ley. Eran conscientes de que la nueva fe y la antigua disciplina pod\u00edan y deb\u00edan estar en armon\u00eda.<\/p>\n<p>En Oriente era costumbre que los mendigos se pusieran a pedir limosna a la entrada de los templos y altares. Tales lugares se consideraban id\u00f3neos, lo mismo que ahora; porque, cuando la gente va a dar culto a Dios, est\u00e1 m\u00e1s dispuesta a ser generosa con sus semejantes desvalidos. El famoso poeta vagabundo gal\u00e9s W. H. Davies nos dice que uno de sus amigos n\u00f3madas le cont\u00f3 que, cuando llegaba a un pueblo, buscaba la torre de la iglesia con la cruz, y empezaba a pedir por all\u00ed cerca, porque hab\u00eda descubierto por experiencia que all\u00ed era m\u00e1s generosa la gente. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo deben ir juntos.<\/p>\n<p>Este incidente nos coloca cara a cara con la cuesti\u00f3n de los milagros en la era apost\u00f3lica. Hay algunas cosas que conviene decir acerca de ellos:<\/p>\n<p>(i) Esos milagros <em>tuvieron lugar. <\/em>M\u00e1s adelante -en el cap\u00edtulo 4, vers\u00edculo 16-,leemos que el Sanedr\u00edn sab\u00eda muy bien que ten\u00eda que aceptar el milagro, porque no pod\u00eda negarlo. Los enemigos del Cristianismo habr\u00edan sido los primeros en exponer la falsedad de los milagros si ese hubiera sido el caso; pero ni siquiera lo intentaron.<\/p>\n<p>(ii) \u00bfPor qu\u00e9 dejaron de producirse? Se han hecho algunas sugerencias: <em>(a) <\/em>Hubo un tiempo en que los milagros eran necesarios. Eran, por as\u00ed decirlo, las campanas que llamaban a la gente a la Iglesia Cristiana. Entonces se necesitaban como garant\u00eda de la verdad y del poder del Evangelio en su ataque inicial al mundo. <em>(b) <\/em>En aquel tiempo se daban dos circunstancias especiales: la primera, que hab\u00eda hombres apost\u00f3licos vivos que hab\u00edan tenido una relaci\u00f3n personal irrepetible con Jesucristo; y la segunda, que exist\u00eda una atm\u00f3sfera de expectaci\u00f3n en la que la gente estaba dispuesta a creer en lo imposible, y esa fe se extend\u00eda como una inundaci\u00f3n. Estas dos circunstancias unidas tuvieron efectos absolutamente \u00fanicos.<\/p>\n<p>(iii) Pero la verdadera pregunta no es: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 han dejado de producirse los milagros?\u00bb; sino: \u00ab\u00bfHan dejado realmente de producirse?\u00bb Es un hecho universal que Dios no hace por los hombres lo que \u00e9stos pueden hacer por s\u00ed mismos. Dios ha revelado una nueva verdad y un nuevo conocimiento a los hombres, que siguen obrando milagros mediante esa Revelaci\u00f3n. Como dijo cierto m\u00e9dico: \u00abYo pongo la venda, pero Dios es el que sana las heridas.\u00bb Hay milagros por todas partes, si hay ojos creyentes que los saben ver. Jesucristo discern\u00eda la obra de su Padre en la naturaleza y en la vida; sab\u00eda que Dios no ha dejado de actuar. Si bien est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestra comprensi\u00f3n lo que se ha llamado \u00abla econom\u00eda del milagro\u00bb, para la fe Dios est\u00e1 siempre presente, siempre en control, y lleva adelante su plan de amor para el bien de sus criaturas de una manera que no siempre podemos discernir ni comprender. Sus caminos no son nuestros caminos <em>(<\/em><span class='bible'>Isa 55:8<\/span><em> ).<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><u>EL CRIMEN DE LA CRUZ<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Hechos 3:11-16<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Mientras el que hab\u00eda sido cojo segu\u00eda agarrado a Pedro y Juan, lleg\u00f3 corriendo toda la gente, alucinada, adonde ellos estaban, que era el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando Pedro los vio, se puso a decirles:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Israelitas! \u00bfQu\u00e9 es lo que os sorprende tanto? \u00bfY por qu\u00e9 os qued\u00e1is ah\u00ed mir\u00e1ndonos, como si hubi\u00e9ramos hecho que este pudiera andar gracias a nuestro poder o a nuestra religiosidad? Esto ha sido posible porque el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su Siervo Jes\u00fas, a Quien vosotros repudiasteis y entregasteis a Pilato, aunque \u00e9l hab\u00eda decidido soltarle. As\u00ed renegasteis del Santo y del Justo, pidiendo que se pusiera en libertad, en vez de a \u00c9l, a un asesino. Vosotros sois culpables de la muerte del Que ha abierto el camino de la vida; pero Dios le ha resucitado, y nosotros somos testigos de ello. Es el Nombre de Jes\u00fas y la fe en ese Nombre lo que le ha dado nuevas fuerzas a este hombre al que est\u00e1is viendo y conoc\u00e9is. La fe que inspira ese Nombre es lo que le ha dado a este hombre la perfecta salud que todos pod\u00e9is comprobar.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En este pasaje resuenan tres de las notas caracter\u00edsticas de la predicaci\u00f3n cristiana original:<br \/>(i) Los primeros predicadores cristianos siempre subrayaban el hecho fundamental de que la Crucifixi\u00f3n fue el mayor crimen de la Historia humana. Siempre que la mencionan, hab\u00eda en sus voces un tono de horror. Jes\u00fas fue el Santo y el Justo, a Quien deber\u00eda haber bastado ver para aMarcos El mismo gobernador romano se dio cuenta de que aquella crucifixi\u00f3n era una injusticia flagrante. Se escogi\u00f3 para la libertad a un violento criminal, y se mand\u00f3 a la cruz al Que no hab\u00eda hecho m\u00e1s que el bien. Los primeros predicadores trataban de impactar los corazones de sus oyentes para que reconocieran el horrible crimen de la Cruz. Es como si dijeran: \u00ab\u00a1Fijaos en lo que puede hacer e hizo el pecado!\u00bb<br \/>(ii) Los primeros predicadores siempre hac\u00edan hincapi\u00e9 en la vindicaci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n: en ella, Dios hab\u00eda dado su aprobaci\u00f3n a la obra de Jesucristo. Es un hecho que, sin la Resurrecci\u00f3n, la Iglesia no habr\u00eda existido. La Resurrecci\u00f3n era la prueba de que Jesucristo es indestructible y Se\u00f1or de la vida y de la muerte. Era la prueba definitiva de que la obra de Cristo era la obra de Dios y, por tanto, nada podr\u00eda hacerla fracasar.<br \/>(iii) Los primeros predicadores siempre insist\u00edan en el poder del Se\u00f1or Resucitado. Nunca se presentaban a s\u00ed mismos como la fuente, sino s\u00f3lo como canales del poder. Eran conscientes de sus limitaciones; pero tambi\u00e9n de que no hab\u00eda l\u00edmites a lo que el Se\u00f1or Resucitado pod\u00eda hacer con y por medio de ellos. Ah\u00ed radica el secreto de la vida cristiana. Mientras el cristiano no piensa m\u00e1s que en lo que <em>\u00e9l <\/em>puede hacer y ser, no cosecha m\u00e1s que fracaso y temor; pero cuando piensa en \u00abno yo, sino Cristo en m\u00ed\u00bb, tiene paz y poder.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 3<\/p>\n<p>PODER DE CURAR EN EL NOMBRE DE JES\u00daS (3,1-26). <\/p>\n<p>III. LA ACTUACI\u00d3N DEL ESP\u00cdRITU POR MEDIO DE LOS AP\u00d3STOLES (3,1-5,42). <\/p>\n<p>Entre los \u00abmuchos prodigios y se\u00f1ales realizados por los ap\u00f3stoles\u00bb (2,43) ahora se expone detenidamente uno de ellos con el estilo literario de los Hechos de los ap\u00f3stoles. Como sucede con Jes\u00fas, tambi\u00e9n en la primitiva Iglesia las acciones de los ap\u00f3stoles est\u00e1n estrechamente vinculadas a su mensaje. Tambi\u00e9n su actividad es un testimonio por medio del cual los ap\u00f3stoles cumplen el encargo de Jes\u00fas resucitado. Esta actividad no tiene en s\u00ed su raz\u00f3n de ser. sino que se convierte en ocasi\u00f3n para ilustrar la palabra del Se\u00f1or glorificado. <\/p>\n<p>El hecho de que san Lucas entre los \u00abmuchos prodigios\u00bb ponga en primer plano una curaci\u00f3n milagrosa, corresponde al inter\u00e9s del \u00abm\u00e9dico\u00bb (Col 4:14), que ya en su Evangelio se dedica con especial atenci\u00f3n a las curaciones milagrosas de Jes\u00fas. Se puede notar que en la informaci\u00f3n sobre Pablo tambi\u00e9n se narra como primer milagro de \u00e9ste la curaci\u00f3n de un cojo de nacimiento (Col 14:8 ss). Se pueden observar en ambas historias correspondencias, que proceden de un c\u00e1lculo literario. La Iglesia primitiva act\u00faa con el encargo que Jes\u00fas ya confi\u00f3 a los \u00abdoce\u00bb, cuando se dice: \u00abY los envi\u00f3 a predicar el reino de Dios, y a curar\u00bb (Luc 9:2). <\/p>\n<p>a) Curaci\u00f3n de un cojo de nacimiento (Hch\/03\/01-10). <\/p>\n<p>1 En cierta ocasi\u00f3n, Pedro y Juan sub\u00edan al templo a la oraci\u00f3n de la hora nona, 2 en el momento en que era transportado un hombre, cojo desde el seno de su madre, al cual situaban cada d\u00eda ante la puerta del templo llamada Preciosa, para pedir limosna a los que entraban en el templo. 3 Este, pues, viendo a Pedro y a Juan a punto de entrar en el templo, les ped\u00eda limosna. 4 Pedro fij\u00f3 en \u00e9l la vista, juntamente con Juan, y le dijo: \u00abM\u00edranos.\u00bb 5 \u00e9l los miraba atentamente, esperando recibir algo. <\/p>\n<p>El segundo plano en la escena de esta narraci\u00f3n revela con viva claridad la situaci\u00f3n de la Iglesia primitiva. Esta \u00abpuerta del templo llamada Preciosa\u00bb (que probablemente se identifica con la puerta llamada de \u00abNicanor\u00bb, de la que da testimonio Flavio Josefo, y que conduc\u00eda desde el atrio exterior hasta el atrio interior de la oraci\u00f3n) viene a ser testigo de que la primera comunidad cristiana sabe que todav\u00eda est\u00e1 estrechamente vinculada a la ordenaci\u00f3n del juda\u00edsmo en cuanto concierne a la religi\u00f3n y al culto. Los dos principales ap\u00f3stoles atraviesan esta puerta. Lo hacen como todos los jud\u00edos piadosos que se congregan para el sacrificio vespertino. \u00bfPod\u00edan ya los ap\u00f3stoles calcular en esta hora que en un tiempo no lejano la comunidad cristiana emprender\u00eda su propio camino, apart\u00e1ndose del camino del juda\u00edsmo? \u00bfSe daban cuenta del proceso incipiente que con una evoluci\u00f3n dolorosa, pero inevitable, deb\u00eda conducir a la separaci\u00f3n de la Iglesia y de la sinagoga? Los Hechos de los ap\u00f3stoles nos dar\u00e1n testimonio de esta evoluci\u00f3n que cada vez se va haciendo m\u00e1s patente. Sin embargo, el mismo Pablo, este ferviente promotor de la unicidad del camino cristiano de la salvaci\u00f3n, hasta su \u00faltima estancia en Jerusal\u00e9n se sinti\u00f3 siempre vinculado a la ordenaci\u00f3n jud\u00eda, como nos lo demuestra claramente participando en una purificaci\u00f3n en el templo (Luc 21:22 ss). Para el crecimiento de la nueva Iglesia, sin duda tuvo una especial importancia que al principio viviera en solidaridad con la ordenaci\u00f3n religiosa del juda\u00edsmo. Y puesto que la Iglesia se desligaba cada vez m\u00e1s de dicha ordenaci\u00f3n, ha tomado consigo una gran parte del patrimonio jud\u00edo, para seguir con ella su propio camino. La \u00abhora nona\u00bb era el tiempo del culto oficial divino. Dos veces en el transcurso del d\u00eda, por la ma\u00f1ana y por la tarde, se congregaba en el templo una asamblea para la oraci\u00f3n y el sacrificio. Privadamente los jud\u00edos sol\u00edan dedicarse tres veces a la oraci\u00f3n. En nuestra liturgia de las horas se ha conservado el recuerdo de esta costumbre. Est\u00e1 en correspondencia con la \u00edndole y el objetivo de una comunidad formada religiosamente, que sus miembros, adem\u00e1s de la piedad personal y privada, se re\u00fanan en com\u00fan seg\u00fan el orden que est\u00e1 establecido para el culto de oraciones en la presencia de Dios. <\/p>\n<p>La oraci\u00f3n y las limosnas siempre se han juntado como ocupaciones fundamentales de los hombres de sentimientos religiosos. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mat 6:1 ss) y muchas frases del Evangelio dan testimonio de ello. El mendigo puede calcular que all\u00ed donde los hombres oran, el coraz\u00f3n y la mano se abren con m\u00e1s prontitud para socorrer la necesidad de los pobres. Este cojo situado ante la puerta Preciosa era pobre sobre todo por causa de su cojera de nacimiento, considerada como incurable. En las personas de Pedro y Juan la Iglesia pone remedio a la indigencia humana. Los gestos suplicantes, la mirada expectante esperaban la ayuda en forma de lo que se tiene a mano, que en la mayor\u00eda de los casos tambi\u00e9n es lo m\u00e1s c\u00f3modo y lo menos oneroso que los hombres suelen darse unos a otros, es decir, en forma de una o de algunas monedas. <\/p>\n<p>6 Pedro le dijo: \u00abNi plata ni oro tengo; pero lo que tengo, eso te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret anda.\u00bb 7 Y tom\u00e1ndolo por la mano derecha, lo levant\u00f3. Al instante se fortalecieron sus pies y sus tobillos. 8 Y dando un salto, se puso en pie y andaba. Entr\u00f3 con ellos al templo caminando, dando saltos y alabando a Dios. <\/p>\n<p>Se hace dif\u00edcil pensar que suponga un menosprecio de los dones materiales el hecho de que Pedro no pueda dar \u00abni plata ni oro\u00bb. El mismo Jes\u00fas parece haber auxiliado a los pobres con dinero a su debido tiempo (cf. Jua 13:29), y Pablo alaba la generosidad de los cristianos de Macedonia en la colecta destinada a los pobres de Jerusal\u00e9n, y anima a los corintios a dar de buen grado (2Co 8:1 ss). Cuando Pedro habla de la plata y del oro, que por ser valiosas monedas raras veces se dejaban caer en manos del mendigo, ya se\u00f1ala aquel don que no se puede comparar con la plata y el oro: la curaci\u00f3n del enfermo. \u00bfDe d\u00f3nde proced\u00eda esta conciencia de Pedro? Con frecuencia hab\u00eda presenciado c\u00f3mo Jes\u00fas curaba enfermos con el poder de su palabra. Este Jes\u00fas ha entrado en la gloria de Dios y sin embargo est\u00e1 presente en el Esp\u00edritu Santo, que Jes\u00fas ha hecho que se manifestara el d\u00eda de pentecost\u00e9s. Solamente teniendo en cuenta este misterio, se puede adivinar esta fe en el poder de curar enfermedades, como veremos todav\u00eda m\u00e1s claramente. No tendr\u00eda mucho sentido que intent\u00e1ramos dar a todos los sucesos una explicaci\u00f3n que se funde en la manera natural de pensar. <\/p>\n<p>\u00abEn el nombre de Jesucristo de Nazaret, anda.\u00bb \u00a1Qu\u00e9 significado se contiene en esta frase! Pedro sabe que Jes\u00fas ha sido elevado a la diestra del Padre. En el discurso de pentecost\u00e9s lo ha dicho claramente. Y sin embargo Pedro habla de Jes\u00fas como si todav\u00eda estuviese en la tierra, cuando al dirigir la palabra al enfermo para curarle incluso nombra el pueblo de Jes\u00fas, Nazaret. Pedro conoce la cercan\u00eda del \u00abSe\u00f1or\u00bb glorificado. \u00abRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo\u00bb, ha prometido Jes\u00fas resucitado en su \u00faltimo encargo (2Co 1:8). \u00abY mirad: yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el final de los tiempos\u00bb, son las \u00faltimas palabras que se leen en el Evangelio de san Mateo (Mat 28:20). Y en san Marcos se denota la misma convicci\u00f3n de la Iglesia, cuando se dice: \u00abEstas se\u00f1ales acompa\u00f1ar\u00e1n a los que crean: en virtud de mi nombre expulsar\u00e1n demonios, hablar\u00e1n lenguas nuevas, tomar\u00e1n en sus manos serpientes, y, aunque beban algo mortalmente venenoso, no les har\u00e1 da\u00f1o, impondr\u00e1n las manos a los enfermos, y \u00e9stos recobrar\u00e1n la salud\u00bb (Mar 16:17 s). San Pablo entre los dones del Esp\u00edritu tambi\u00e9n nombra los \u00abdones de curaci\u00f3n\u00bb y el \u00abpoder de hacer milagros\u00bb (1Co 12:9 s). <\/p>\n<p>Las palabras de Pedro al cojo de nacimiento no son un testimonio espor\u00e1dico en el Nuevo Testamento, sino que responden a la firme convicci\u00f3n de la Iglesia primitiva, de que el poder de curar enfermos que posey\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret est\u00e1 a disposici\u00f3n de los creyentes, si \u00e9stos \u00aben el nombre\u00bb de este Jes\u00fas y con fe en \u00e9l ponen remedio a una necesidad humana. Ser\u00eda contra el sentido de estas palabras que en la invocaci\u00f3n del nombre de Jesucristo se quisiera ver un efecto de las ideas m\u00e1gicas de la antigua hechicer\u00eda. Solamente con fe viva en la omnipotencia de Dios y en la presencia de Dios en su Esp\u00edritu, que al mismo tiempo es el Esp\u00edritu de Cristo (Rom 8:9), podemos entender las intr\u00e9pidas palabras de Pedro al inv\u00e1lido. El ap\u00f3stol nos lo dir\u00e1 todav\u00eda con mayor claridad, cuando escuchemos su testimonio delante del pueblo (Rom 3:16) y ante el sanedr\u00edn (Rom 4:9 ss). Se obr\u00f3 el milagro. San Lucas rese\u00f1a la curaci\u00f3n con pocas palabras. Se adivina el ojo observador del m\u00e9dico, que describe la s\u00fabita reacci\u00f3n del inv\u00e1lido. Comprendemos la alegr\u00eda que invadi\u00f3 al que se hab\u00eda curado, y le hizo mostrar su dicha ante todos los hombres en el santuario del templo. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda hecho \u00e9l para obtener su curaci\u00f3n? \u00bfSe ha de suponer que \u00e9l ya ten\u00eda una fe consciente en Jes\u00fas de Nazaret o que ten\u00eda conocimiento de sus curaciones milagrosas, cuando el ap\u00f3stol le intim\u00f3 la orden de andar? De las palabras posteriores en 3,16 se podr\u00eda quiz\u00e1s sacar esta conclusi\u00f3n. Pero \u00bfse requiere realmente que lo deduzcamos? \u00bfNo fue simplemente la obediencia confiada del enfermo, que vio en Pedro un poder misterioso que se le acercaba, y se abri\u00f3 al llamamiento con esp\u00edritu de fe? \u00bfSe puede concebir en general todo el suceso desde el punto de vista de una experiencia humana? \u00bfNo estamos ante el mismo misterio que tambi\u00e9n encontramos en la notable curaci\u00f3n de Jes\u00fas en la piscina de Betzat\u00e1? De esta curaci\u00f3n nos informa san Juan (Jua 5:5 ss). \u00bfNo debemos m\u00e1s bien admirar con profundo respeto la libre acci\u00f3n del Esp\u00edritu, que se funda en el misterio de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como Pedro procura exponerlo en su discurso que va a dirigir al pueblo que estaba asombrado? <\/p>\n<p>9 Todo el pueblo lo vio andar por su pie y alabar a Dios; 10 y reconocieron que aqu\u00e9l era el mismo que, sentado, ped\u00eda limosna junto a la puerta Preciosa del templo, de modo que se llenaron de estupor y pasmo por lo que hab\u00eda sucedido. <\/p>\n<p>El milagro causa el pasmo y suscita las preguntas del pueblo. Conocemos por los Evangelios escenas de esta \u00edndole. Leemos diversas frases como \u00e9sta: \u00abTodos quedaron como fuera de s\u00ed y glorificaban a Dios, y, llenos de temor, exclamaban: \u00a1Hoy hemos visto cosas incre\u00edbles!\u00bb (Luc 5:263. <\/p>\n<p>Este asombro no solamente pertenece al estilo usual de las narraciones de los milagros, sino tambi\u00e9n es debido a causas psicol\u00f3gicas, y por ellas se puede comprender. Pi\u00e9nsese en la situaci\u00f3n. El inv\u00e1lido ten\u00eda m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os (Luc 4:22). Desde hace decenas de a\u00f1os se debe haber sentado diariamente en su sitio. Para los visitantes del templo, el inv\u00e1lido formaba parte de la escena acostumbrada en la puerta Preciosa. \u00bfNo ten\u00eda que producir una conmoci\u00f3n de asombro ver que el cojo andaba saltando y alababa a Dios? Este relato lo tomamos como verdadera historia. Lo extraordinario y lo inexplicable no nos obliga a pensar en una piadosa leyenda, que se podr\u00eda haber puesto al servicio de la proclamaci\u00f3n de la fe. <\/p>\n<p>b) La curaci\u00f3n es una se\u00f1al de Jes\u00fas resucitado (Hch\/03\/11-16). <\/p>\n<p>11 Mientras \u00e9l reten\u00eda a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, concurri\u00f3 junto a ellos al p\u00f3rtico llamado de Salom\u00f3n. 12 Al ver esto Pedro, habl\u00f3 as\u00ed a la muchedumbre: \u00abHombres de Israel, \u00bfpor qu\u00e9 os admir\u00e1is de esto, o por qu\u00e9 nos est\u00e1is mirando como si por nuestras propias fuerzas o por nuestra piedad hubi\u00e9ramos hecho andar a este hombre? <\/p>\n<p>El milagro se convierte en ocasi\u00f3n para la palabra reveladora. As\u00ed lo vimos en los acontecimientos de pentecost\u00e9s, as\u00ed lo encontramos en los Evangelios. El acontecimiento externo y las palabras que lo interpretan se unen para hacer visible la salvaci\u00f3n. La escena se desarrolla en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n, en aquella columnata que se remonta a la construcci\u00f3n del templo de Salom\u00f3n y que se levanta en el extremo este del recinto del templo. El sitio tiene una especial tradici\u00f3n para la primitiva comunidad. En este p\u00f3rtico, el mismo Jes\u00fas hab\u00eda hablado al pueblo (Jua 10:23), y seg\u00fan los Hechos de los ap\u00f3stoles la comunidad de disc\u00edpulos sol\u00eda reunirse en este p\u00f3rtico (Jua 5:12). Tambi\u00e9n all\u00ed vemos el comienzo de lo que es peculiar de los cristianos, pero siempre dentro del marco externo de las ordenaciones jud\u00edas. <\/p>\n<p>Pedro habla por segunda vez al pueblo. De nuevo es un discurso que se acomoda a la manera de pensar de los jud\u00edos. Es un testimonio de la obra salvadora de Dios en Cristo, una llamada que invita simult\u00e1neamente a la conversi\u00f3n y a la fe. Y el testimonio de la Escritura de nuevo se cita en favor de la causa de la salvaci\u00f3n. Un apremiante deseo de la proclamaci\u00f3n de la fe apost\u00f3lica fue, como ya vimos, demostrar que el nuevo mensaje est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento. Pero en primer lugar Pedro rechaza -como es caracter\u00edstico de la exposici\u00f3n de san Lucas- un error. Eso ya lo vimos en el discurso del d\u00eda de pentecost\u00e9s. Y m\u00e1s tarde Bernab\u00e9 y Pablo, en la curaci\u00f3n del cojo de nacimiento de Listra, igualmente tienen que refutar la falsa interpretaci\u00f3n del milagro (Jua 14:9 ss). <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dice Pedro? Rechaza todo lo que podr\u00eda impedir a los hombres que abandonen las apariencias externas y conozcan la actuaci\u00f3n divina. Pedro impugna la posesi\u00f3n de una fuerza personal, como por ejemplo se quer\u00eda atribuir en Samar\u00eda el mago Sim\u00f3n (8,9 ss). Pero Pedro tampoco admite que los dos ap\u00f3stoles hayan obrado la curaci\u00f3n con su \u00abpiedad\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 se refiere Pedro con estas palabras? \u00bfQuiere descartar el poder de la oraci\u00f3n? \u00bfNo conoce la promesa de Jes\u00fas, que dijo \u00abPedid, y se os dar\u00e1; buscad, y encontrar\u00e9is; llamad, y os abrir\u00e1n\u00bb ( Luc 11:9)? \u00bfNo conoc\u00eda el sentido de las palabras exquisitas y consoladoras: \u00abEn verdad, en verdad os digo que si algo ped\u00eds al Padre, os lo dar\u00e1 en mi nombre\u00bb (Jua 16:23)? <\/p>\n<p>Pedro ciertamente conoce la fuerza de la fe orante. Sabe que esta fuerza tambi\u00e9n ha influido en esta curaci\u00f3n. Sin embargo, Pedro en esta situaci\u00f3n quiere atestiguar tan exclusivamente la acci\u00f3n de Dios, que refrena todo lo que pudiese tener la apariencia de m\u00e9ritos personales. Aqu\u00ed encontramos la actitud que pertenece al verdadero concepto del que tiene que orientar el mensaje salvador de Dios en Cristo Jes\u00fas. Sin tener en cuenta sus propios intereses, Pedro se ha entregado al testimonio que le est\u00e1 encomendado. Su mediaci\u00f3n humana se retira ante la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, a cuyo servicio est\u00e1 Pedro. <\/p>\n<p>Recordemos la sencillez del que a la vista de la pesca milagrosa se arroja a los pies de Jes\u00fas y confiesa: \u00abAp\u00e1rtate de m\u00ed, Se\u00f1or, que soy hombre pecador\u00bb (Luc 5:8). Es el mismo Pedro que rechaza la demostraci\u00f3n de honor del centuri\u00f3n Cornelio diciendo: \u00abLev\u00e1ntate, que yo soy solamente hombre\u00bb (Luc 10:26). De ah\u00ed que en la primera carta de san Pedro leamos con especial conocimiento de causa la advertencia: \u00abCe\u00f1\u00edos los lomos de vuestra mente, sed sobrios y poned toda vuestra esperanza en la gracia que os llegar\u00e1 cuando Cristo se manifieste\u00bb, y notemos cu\u00e1n exclusivamente el ap\u00f3stol dirige su mirada a aquel de quien ve que solamente proceden la salud y la curaci\u00f3n de los hombres (Luc 1:13). <\/p>\n<p>13 \u00bbEl Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jes\u00fas, a quien vosotros entregasteis y negasteis en presencia de Pilato, mientras \u00e9ste se inclinaba a dejarlo en libertad. 14 Vosotros, pues, negasteis al santo y al justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino, 15 al paso que disteis muerte al autor de la vida, a quien Dios resucit\u00f3 de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Pues por la fe en su nombre, a \u00e9ste, a quien v\u00e9is y conoc\u00e9is, lo ha fortalecido ese nombre, y la fe que por \u00e9l se nos da le ha otorgado esta curaci\u00f3n total en presencia de todos vosotros. <\/p>\n<p>Pedro expone el milagro de la curaci\u00f3n a la luz del Dios que se revela. Con una visi\u00f3n emotiva de la historia de la salvaci\u00f3n la mirada se dirige a la acci\u00f3n salvadora de Dios en Cristo Jes\u00fas. El que lee con atenci\u00f3n, se da cuenta de la amplitud y profundidad de las ideas de Pedro. Es un llamamiento conmovedor a la manera de pensar de los jud\u00edos, una apelaci\u00f3n vencedora a su conciencia religiosa. El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob es el \u00abDios de nuestros padres\u00bb. Se emplea deliberadamente esta designaci\u00f3n de Dios. Es familiar a la manera como piensan y hablan los jud\u00edos y es muy significativa. Evoca el recuerdo de Mois\u00e9s que por primera vez conoci\u00f3 esta denominaci\u00f3n de Dios, cuando Dios le habl\u00f3 diciendo: \u00abEste nombre tengo yo eternamente, y con \u00e9ste se har\u00e1 memoria de m\u00ed en toda la serie de generaciones\u00bb (Exo 3:15). En este Mois\u00e9s, llamado por Dios para ser el salvador de su pueblo, est\u00e1 prefigurada la actualidad de la salvaci\u00f3n, en \u00e9l est\u00e1 anunciada la figura salvadora de Cristo Jes\u00fas, como nos lo hace ver el testimonio del Nuevo Testamento y como tambi\u00e9n nos lo testifican los Hechos de los ap\u00f3stoles. Dios glorific\u00f3 a su siervo Jes\u00fas. En la oraci\u00f3n comunitaria tambi\u00e9n se llama a Jes\u00fas \u00absanto siervo\u00bb de Dios (Exo 4:27). Pensamos en las palabras de Isa\u00edas que san Mateo (Mat 12:18) cita aplic\u00e1ndolas a Jes\u00fas: \u00abHe aqu\u00ed a mi siervo, yo estar\u00e9 con \u00e9l; mi escogido, en quien se complace el alma m\u00eda; sobre \u00e9l he derramado mi esp\u00edritu; \u00e9l mostrar\u00e1 la justicia a las naciones&#8230;, de \u00e9l esperar\u00e1n la ley las islas\u00bb (Isa 42:1 ss). Apenas puede dudarse de que este discurso de Pedro quiera se\u00f1alar a este siervo de Dios delineado por Isa\u00edas con rasgos siempre nuevos y as\u00ed haga efectiva la igualdad (que resulta sorprendente para la mentalidad jud\u00eda) de que este siervo de Dios ha aparecido en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Pedro dice que Dios \u00abha glorificado a su siervo Jes\u00fas\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n de Pedro est\u00e1 en armon\u00eda con el otro texto de Isa\u00edas: \u00abSabed que mi siervo prosperar\u00e1, ser\u00e1 ensalzado y engrandecido y llegar\u00e1 a la cumbre misma de la gloria\u00bb (Isa 52:13). Y el que sigue leyendo el libro de Isa\u00edas, encuentra la figura del siervo sufriente en las palabras: \u00abAl modo que fue el asombro de muchos, porque su aspecto parec\u00eda sin apariencia humana, y en una forma despreciable entre los hijos de los hombres, as\u00ed la multitud de las naciones lo admirar\u00e1\u00bb (Isa 52:14 s). Como hizo Isa\u00edas, tambi\u00e9n Pedro une la frase de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas con la figura de Jes\u00fas abatido y repudiado, que estuvo en presencia de Pilato y tuvo que experimentar en su humillaci\u00f3n toda la ingratitud del propio pueblo. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, en estas pocas palabras se da una visi\u00f3n profunda y de gran alcance, que coloca a Jes\u00fas dentro del gran contexto de la revelaci\u00f3n valedera para el juda\u00edsmo. Dentro de este contexto la queja dirigida al pueblo (que de nuevo hemos de tomar en su significado que sobrepasa la situaci\u00f3n indicada) debi\u00f3 de producir un efecto impresionante. Obs\u00e9rvense los agudos contrastes que se dan en la escena del proceso ante Pilato. Barrab\u00e1s es preferido al santo y al justo. Un asesino, destructor de la vida, es liberado y se da muerte al autor de la vida. En la expresi\u00f3n \u00abautor de la vida\u00bb, en vez de la cual tambi\u00e9n se traduce \u00absoberano de la vida\u00bb, est\u00e1 incluido todo lo que mediante sus palabras y sus acciones Jes\u00fas obr\u00f3 y obra continuamente para la vida verdadera y aut\u00e9ntica. <\/p>\n<p>Al exclamar: \u00abNegasteis al santo y al justo\u00bb, \u00bfpensaba Pedro en su propia negaci\u00f3n? Sin duda en aquel momento ten\u00eda conciencia de su culpa. Habla como uno de ellos cuando encabeza su discurso con \u00abel Dios de nuestros padres\u00bb. El sentirse vinculado a su pueblo y al tener conciencia de su propio fallo le otorga el derecho de hablar tan abiertamente de la culpa contra\u00edda con Jes\u00fas. De nuevo experimentamos la tragedia del hombre, que de nuevo se nos recuerda nombrando a Pilato (cf. 4,27; 13,28). <\/p>\n<p>Aunque a causa de la inculpaci\u00f3n no se marque de una forma tan tr\u00e1gica el rechazamiento de la acci\u00f3n humana, tambi\u00e9n en este discurso, como en el discurso de pentecost\u00e9s, se da testimonio. <\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed no se trata de recordar de un modo conmovedor el fallo cometido, para poder acusarse, sino que en este discurso, como en el de pentecost\u00e9s, se trata de atestiguar la acci\u00f3n salvadora de Dios en Jes\u00fas. Por tanto tambi\u00e9n en este discurso el mensaje esencial y decisivo consiste en la frase: \u00abDios (lo) resucit\u00f3 de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.\u00bb Esta frase es una oraci\u00f3n subordinada en el fragmento del discurso redactado con maestr\u00eda estil\u00edstica. Sin embargo esta oraci\u00f3n es suficiente para el lector de los Hechos de los ap\u00f3stoles. El lector ya conoce por el discurso de pentecost\u00e9s el curso modelado de las ideas del mensaje apost\u00f3lico de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n sabe, por dicho discurso, que el indispensable fundamento para la fe de la Iglesia radica en estas breves palabras: \u00abDe lo cual nosotros somos testigos.\u00bb <\/p>\n<p>Pedro en esta hora ten\u00eda que hablar de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La resurrecci\u00f3n no s\u00f3lo es el testimonio de Dios en favor de su \u00absiervo\u00bb Jes\u00fas para confirmarle expresamente en su misi\u00f3n, no s\u00f3lo es la \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb del \u00abautor de la vida\u00bb entregado por los hombres, tambi\u00e9n es el verdadero fundamento de la curaci\u00f3n milagrosa del paral\u00edtico. Esto se advierte en una afirmaci\u00f3n que parece algo pesada, pero que precisamente por eso tiene una resonancia transcendental (3,16). Dos veces se expresan en la frase las nociones de \u00abfe\u00bb y \u00abnombre\u00bb. Lo decisivo se debe percibir de una forma tan duradera como sea posible. La curaci\u00f3n no es el efecto de un trabajo humano, sino que ha sido obrada por aquel a quien Dios ha resucitado y glorificado como siervo suyo. El \u00abnombre\u00bb de este siervo ha enderezado al paral\u00edtico. Pedro le hab\u00eda curado en el \u00abnombre de Jesucristo\u00bb. <\/p>\n<p>Este nombre comprende todo el misterio de Cristo Jes\u00fas, su \u00edndole y su poder. La fuerza de este \u00abnombre\u00bb se abre a la \u00abfe\u00bb que confiesa a este Jes\u00fas y conoce confiadamente su cercan\u00eda; porque esta fe se vuelve eficaz por medio del Esp\u00edritu de Cristo, que se nos otorga. Hay un misterio en torno de esta fe, que parece ser la acci\u00f3n del hombre, y sin embargo al mismo tiempo es un don del Esp\u00edritu Santo (1Co 12:9). <\/p>\n<p>Podemos una vez m\u00e1s preguntarnos a qu\u00e9 fe alude Pedro en esta frase. Sin duda, a la fe por la que Pedro ha pronunciado las palabras curativas. El texto no nos revela nada de lo que sucedi\u00f3 en el paral\u00edtico. Probablemente al principio solamente hab\u00eda esperado recibir las limosnas que se acostumbraban a dar. O bien en el contacto con la mano del ap\u00f3stol y en sus palabras \u00bfse suscit\u00f3 algo que produjera tambi\u00e9n en \u00e9l el efecto de una fe espont\u00e1nea? Estamos ante el misterio del hombre y de Dios que se encuentran en la intimidad del alma. Solamente podemos hablar de este tema con presentimientos. Cuando Pedro declara tanto la fuerza del nombre de Jes\u00fas y de la fe en \u00e9l, y la puede mostrar de una forma tan impresionante en el que ha sido curado, lo hace para conducir al pueblo asombrado desde la mera admiraci\u00f3n a la fe salvadora. <\/p>\n<p>c) Conversi\u00f3n y fe (Hch\/03\/17-26). <\/p>\n<p>17 \u00bbAhora bien, hermanos, yo s\u00e9 que obrasteis por ignorancia, como asimismo vuestros jefes; 18 pero Dios cumpli\u00f3 as\u00ed lo que ya ten\u00eda anunciado por boca de todos los profetas: que su Mes\u00edas hab\u00eda de padecer. <\/p>\n<p>\u00abPadre, perd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen\u00bb, suplic\u00f3 Jes\u00fas moribundo en la cruz (Luc 23:34). Recuerdan esta oraci\u00f3n las palabras de Pedro en el vers\u00edculo 17, las cuales se dirigen a los oyentes jud\u00edos con el tratamiento familiar de hermanos. Incluso a los jefes se les concede la atenuaci\u00f3n de la ignorancia. Tambi\u00e9n Pablo expresa esta idea, cuando en la sinagoga de Antioqu\u00eda de Pisidia dice a los oyentes jud\u00edos: \u00abLos habitantes de Jerusal\u00e9n y sus jefes, al condenarlo, cumplieron, sin saberlo, las palabras de los profetas que se leen cada s\u00e1bado\u00bb (13,27).Y en la primera ep\u00edstola a los Corintios afirma: \u00abUn lenguaje de sabidur\u00eda de Dios en el misterio, la que estaba oculta, y que Dios destin\u00f3, desde el principio, para nuestra gloria; la que ninguna de las fuerzas rectoras de este mundo conoci\u00f3; porque, si la hubieran conocido, no habr\u00edan crucificado al Se\u00f1or de la gloria\u00bb (1Co 2:7 s). <\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 conocimiento se trata? A fin de cuentas se trata del conocimiento del misterio divino de Cristo, del conocimiento de su misi\u00f3n que procede de Dios. Esta confesi\u00f3n de la ignorancia no quita la parte de culpa humana en la muerte de Jes\u00fas. Sigue siendo v\u00e1lida la precedente acusaci\u00f3n: \u00abdisteis muerte al autor de la vida\u00bb. Esto ya se ha dicho sin restricci\u00f3n alguna en el discurso de pentecost\u00e9s (1Co 2:23.36), y los Hechos de los ap\u00f3stoles hablar\u00e1n de ello a\u00fan con mayor frecuencia. <\/p>\n<p>Sin embargo -como en el discurso de pentecost\u00e9s- tambi\u00e9n aqu\u00ed la frase sobre la culpa humana se enlaza con el testimonio de la divina resoluci\u00f3n, que se cumpli\u00f3 en la pasi\u00f3n de Cristo. Dios hizo que el vaticinio de la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica viniera a ser realidad en la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Como ya vimos, esta interpretaci\u00f3n que da la historia de la salvaci\u00f3n a la muerte de Jes\u00fas pertenece esencialmente a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. De nuevo recordamos las palabras de Jes\u00fas a los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas: \u00ab\u00bfAcaso no era necesario que el Mes\u00edas padeciera todas estas cosas para entrar en su gloria?\u00bb (Luc 24:26). Y el mismo pensamiento volvemos a encontrar en la \u00faltima conversaci\u00f3n que refiere san Lucas y que tuvo Jes\u00fas resucitado con sus disc\u00edpulos: \u00abAs\u00ed est\u00e1 escrito: que el Mes\u00edas ten\u00eda que padecer, que, al tercer d\u00eda, hab\u00eda de resucitar de entre los muertos\u00bb (Luc 24:46). En tales palabras notamos el esfuerzo con que la naciente Iglesia procur\u00f3 hacer comprensible y razonable el hecho de la muerte afrentosa de Jes\u00fas, que exteriormente parec\u00eda infame. Cu\u00e1n necesario era este esfuerzo nos lo dice Pablo en la primera ep\u00edstola a los Corintios: \u00abNosotros predicamos a Cristo crucificado: esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos; necedad para los gentiles\u00bb (1Co 1:23). <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Pedro se escandaliz\u00f3 por lo que Cristo moribundo en la cruz con la m\u00e1xima humillaci\u00f3n ten\u00eda que significar para la idea del Mes\u00edas que prevalec\u00eda en el juda\u00edsmo. Y por eso es tan importante para Pedro precaver este esc\u00e1ndalo testificando la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas en su resurrecci\u00f3n, y al mismo tiempo mostrando que la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1n conformes con la Escritura. Y para Pedro tambi\u00e9n es una se\u00f1al de Jes\u00fas resucitado la curaci\u00f3n del cojo de nacimiento, que tuvo lugar gracias a la fe en el nombre de Jes\u00fas. As\u00ed este milagro y su interpretaci\u00f3n quedan incorporados de una forma significativa en el testimonio que la primera comunidad dio de Cristo, como un ejemplo demostrativo de lo que se nos dice en 2,43: \u00abEl temor se apoderaba de todos, y eran muchos los prodigios y se\u00f1ales realizados por los ap\u00f3stoles.\u00bb <\/p>\n<p>19 \u00bbArrepent\u00edos, pues, y convert\u00edos para que sean borrados vuestros pecados, 20 para que lleguen, de parte del Se\u00f1or, los tiempos de refrigerio, y \u00e9l env\u00ede al que para vosotros ha sido constituido Mes\u00edas, que es Jes\u00fas, 21 y a quien el cielo debe retener hasta los tiempos de la restauraci\u00f3n de todas las cosas de que habl\u00f3 Dios por boca de sus santos profetas desde antiguo. 22 Dijo en efecto Mois\u00e9s: Un profeta como yo os suscitar\u00e1 Dios, el Se\u00f1or, de entre vuestros hermanos; lo escuchar\u00e9is en todo lo que os hable. 23 Todo el que no escuche a tal profeta ser\u00e1 exterminado del pueblo (Deu 18:15.19s). 24 y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos hablaron, anunciaron tambi\u00e9n estos d\u00edas. <\/p>\n<p>Como en la predicaci\u00f3n de pentecost\u00e9s, tambi\u00e9n aqu\u00ed se exhorta a la conversi\u00f3n al hombre sorprendido por un acontecimiento lleno de misterio y por las palabras del ap\u00f3stol. Arrepent\u00edos, pues, y convert\u00edos, se dice en la exhortaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 Pedro esta vez tampoco nombra el bautismo como la se\u00f1al de haber conseguido la salvaci\u00f3n? Sin duda el bautismo, como indispensable camino para salvarse, est\u00e1 incluido en el doble llamamiento a la conversi\u00f3n. Parece que por razones de la exposici\u00f3n -por la proximidad del relato de pentecost\u00e9s- san Lucas de prop\u00f3sito no ha vuelto a nombrar el bautismo. Pedro puede suponer que el lector lo conoce. Tenemos derecho a entender tambi\u00e9n los relatos de los Hechos de los ap\u00f3stoles bajo este aspecto. Porque el estilo literario del evangelista lo podemos ver reflejado en la estructura de los discursos de los ap\u00f3stoles, de la misma manera como lo aceptamos para los discursos de Jes\u00fas en los Evangelios. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se puede deducir de la promesa del perd\u00f3n de los pecados que el bautismo est\u00e1 incluido en las palabras de Pedro. Para el mensaje del Nuevo Testamento la conversi\u00f3n y la remisi\u00f3n de los pecados est\u00e1n inseparablemente unidos con el bautismo en el nombre de Jesucristo. <\/p>\n<p>La teolog\u00eda jud\u00eda tambi\u00e9n hablaba de la conversi\u00f3n y del perd\u00f3n de los pecados. Pero la novedad en la proclamaci\u00f3n de la Iglesia es el enlace del arrepentimiento y de la remisi\u00f3n con la obra salv\u00edfica de Jesucristo. Cuando la fe se vuelve a Cristo y al bautismo en su nombre, se hace efectivo el fundamento de la justicia que sostiene la salvaci\u00f3n. En los escritos de san Lucas la importancia de la obra salv\u00edfica de Jes\u00fas puede estar expuesta con una teolog\u00eda que no sea tan penetrante como la que encontramos en san Pablo y en san Juan; sin embargo tambi\u00e9n san Lucas testifica formal y claramente que el perd\u00f3n de los pecados y el logro de la salvaci\u00f3n est\u00e1n vinculados al sacrificio expiatorio de Jes\u00fas. Pi\u00e9nsese tan s\u00f3lo en la manera como san Lucas redacta las palabras de la cena eucar\u00edstica: \u00abEsto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros&#8230; Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros\u00bb (Luc 22:19 s). <\/p>\n<p>Con la exhortaci\u00f3n a convertirse se enlaza una idea importante para la manera de pensar de los jud\u00edos. Se dejan entrever los tiempos de refrigerio. Como en la predicaci\u00f3n de pentecost\u00e9s tambi\u00e9n aqu\u00ed se hace referencia a la expectaci\u00f3n que el juda\u00edsmo ten\u00eda del fin de los tiempos, a su esperanza (que ya asoma en los primeros conceptos de la revelaci\u00f3n) de que el tiempo actual del mundo sea relevado por la era mejor. En visiones fascinadoras los profetas han anunciado la dicha de este tiempo de la salvaci\u00f3n, pero simult\u00e1neamente tambi\u00e9n han vinculado a estos anuncios la severa llamada a la conversi\u00f3n y a la penitencia. Pedro alude a esta expectaci\u00f3n del juda\u00edsmo, cuando relaciona \u00ablos tiempos de refrigerio con su invitaci\u00f3n al arrepentimiento y a la conversi\u00f3n. Pero el verdadero deseo que siente Pedro, est\u00e1 orientado a dirigir esta esperanza que Israel tiene del fin de los tiempos, a aquel que en su muerte y resurrecci\u00f3n, y en \u00faltimo t\u00e9rmino por medio de la revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu fue acreditado por Dios de ser el verdadero y \u00fanico Salvador. Tambi\u00e9n la curaci\u00f3n del cojo mendigo como se\u00f1al del \u00abglorificado\u00bb siervo de Dios se conforma con esta revelaci\u00f3n. Por consiguiente el arrepentimiento y la conversi\u00f3n de los hombres tienen que orientarse hacia Cristo. Por \u00e9l se borran los pecados. En la segunda ep\u00edstola de san Pedro se nos recuerda: \u00ab\u00a1C\u00f3mo conviene que observ\u00e9is una conducta santa y practiqu\u00e9is obras de piedad, aguardando y apresurando la parus\u00eda del d\u00eda de Dios!\u00bb (2Pe 3:11 s). El \u00faltimo perfeccionamiento de la salvaci\u00f3n en los \u00abtiempos de la restauraci\u00f3n\u00bb est\u00e1 vinculado a la disposici\u00f3n y a la preparaci\u00f3n para salvarse. Se manifiesta una profunda ley de la historia de la salvaci\u00f3n. Se nos hace recordar la misteriosa relaci\u00f3n entre el hombre y las criaturas, tal como la indica san Pablo, cuando dice: \u00abLa creaci\u00f3n con anhelante espera aguarda con ansiedad la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios&#8230; esta creaci\u00f3n misma se ver\u00e1 liberada de la esclavitud de la corrupci\u00f3n, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u00bb (Rom 8:19.21). El que lee con atenci\u00f3n el Apocalipsis, experimenta esta verdad historico-teol\u00f3gica en las visiones expectantes, todas las cuales tienden hacia la imagen de la Jerusal\u00e9n celestial. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, el mensaje cristiano se diferencia de la expectaci\u00f3n jud\u00eda en que este mensaje est\u00e1 orientado hacia aquel, que el mismo Dios ha \u00abglorificado\u00bb como su siervo. Ya en el relato de la ascensi\u00f3n a los cielos hemos escuchado la promesa transcendental: \u00abEste mismo Jes\u00fas que os ha sido arrebatado al cielo volver\u00e1 de la misma manera que le hab\u00e9is visto irse al cielo\u00bb (1,11). Por consiguiente, el juda\u00edsmo, mirando al futuro, espera al Mes\u00edas del tiempo final. As\u00ed tambi\u00e9n la nueva comunidad de Jes\u00fas sabe que est\u00e1 colocada entre el tiempo pasado y el futuro, entre el principio y el \u00faltimo perfeccionamiento de la salvaci\u00f3n. Ha presenciado, en Jes\u00fas de Nazaret, la primera venida del Salvador enviado por Dios, pero al mismo tiempo espera del cielo al que ha de venir. Esta es la situaci\u00f3n llamada \u00abescatol\u00f3gica\u00bb, la situaci\u00f3n de la Iglesia de Jesucristo en el tiempo final. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, Jes\u00fas vendr\u00e1 del cielo, que le ha acogido provisionalmente, como el dechado de la gloria de Dios, al tiempo de la restauraci\u00f3n de todas las cosas. \u00bfQu\u00e9 significa este concepto? Tambi\u00e9n se podr\u00eda traducir \u00abrestauraci\u00f3n de todo\u00bb o \u00abconsumaci\u00f3n del universo\u00bb. El sentido de la frase probablemente no es que Jes\u00fas en cierto modo tenga que esperar en el cielo hasta que se haya cumplido todo aquello \u00abde que habl\u00f3 Dios por boca de sus santos profetas desde antiguo\u00bb. Antes bien se piensa en el estado postrero del fin del mundo, como se delinea en la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en medio del trigo (Mat 13:39) o como se refiere en el discurso de Jes\u00fas sobre el tiempo final, cuando los disc\u00edpulos preguntan: \u00ab\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de tu venida y del final de los tiempos?\u00bb (Mat 24:3). Tambi\u00e9n podemos pensar en lo que dijo Jes\u00fas resucitado: \u00abY mirad: yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el final de los tiempos\u00bb (Mat 28:20). <\/p>\n<p>Los \u00abtiempos de refrigerio\u00bb y esta \u00abrestauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb en el decreto de Dios est\u00e1n asociados a la disposici\u00f3n de los hombres para salvarse. Esto es lo que Pedro quiere decir seg\u00fan la interpretaci\u00f3n m\u00e1s indicada. El llamamiento del ap\u00f3stol en primer lugar se dirige al pueblo jud\u00edo. Ve que en Cristo Jes\u00fas ha venido el nuevo Mois\u00e9s. Sabe que en Jes\u00fas se han cumplido las palabras (que los jud\u00edos ten\u00edan muy presentes) sobre el profeta del tiempo futuro (Deu 18:15). Por tanto en \u00e9l se decide la salvaci\u00f3n y la desdicha del pueblo. Ya en el Evangelio se alude a estas palabras de Mois\u00e9s, cuando la delegaci\u00f3n jud\u00eda pregunta a Juan el Bautista: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el profeta?\u00bb (Jua 1:21) o cuando, en otros pasajes, el pueblo, asombrado, repetidas veces lo llama profeta. <\/p>\n<p>De hecho con penetraci\u00f3n m\u00e1s profunda se pueden reconocer significativas correspondencias entre Mois\u00e9s, el jefe de Israel que le salv\u00f3 de la esclavitud y de la indigencia, y Jes\u00fas, el Salvador y jefe del nuevo pueblo de Dios. Jes\u00fas tambi\u00e9n sabe, como Mois\u00e9s, que est\u00e1 unido a su pueblo, como a sus \u00abhermanos\u00bb (Mat 12:48), e incluso a los m\u00e1s peque\u00f1os de la humanidad los llama sus \u00abhermanos\u00bb (Mat 25:40). Sin embargo se dice en la ep\u00edstola a los Hebreos: \u00abNo se averg\u00fcenza de llamarlos hermanos\u00bb (Heb 2:11). Pero para Pedro el verdadero deseo consiste en el llamamiento de Mois\u00e9s a su pueblo: \u00abLo escuchar\u00e9is en todo lo que os hable.\u00bb Notamos la suma gravedad de esta frase, si pensamos que se dejaron o\u00edr desde el cielo palabras semejantes sobre Jes\u00fas en la transfiguraci\u00f3n del monte Tabor en presencia de Mois\u00e9s y El\u00edas: \u00abEste es mi hijo, el elegido, escuchadlo\u00bb (Luc 9:35). <\/p>\n<p>Lo que Mois\u00e9s vaticin\u00f3 sobre el profeta, ahora se ha cumplido. En Jesucristo se decide la salvaci\u00f3n y la desventura del mundo. P\u00f3ngase este mensaje del ap\u00f3stol en la situaci\u00f3n que se supone, en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n, en el recinto del templo jud\u00edo, para percibir la audacia y eficiencia de las palabras del ap\u00f3stol. Todos los profetas del Antiguo Testamento desde Samuel en adelante son llamados a dar testimonio de que los d\u00edas de la salvaci\u00f3n est\u00e1n llegando con Cristo Jes\u00fas. <\/p>\n<p>25 \u00abVosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableci\u00f3 con nuestros padres cuando dijo a Abraham: Y en tu descendencia ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra. 26 Para vosotros, los primeros, ha suscitado Dios a su siervo y lo ha enviado a bendeciros con tal que se convierta cada uno de sus propias maldades.\u00bb <\/p>\n<p>Seg\u00fan la manera de hablar de los jud\u00edos Pedro se vuelve a los \u00abhijos de los profetas y de la alianza que Dios estableci\u00f3 con nuestros padres\u00bb. Al principio del discurso se ha nombrado al \u00abDios de Abraham, de Isaac y de Jacob\u00bb. \u00e9l ha \u00abglorificado\u00bb a su siervo Jes\u00fas. En los hijos, en el actual pueblo de Israel, debe ahora cumplirse lo que se prometi\u00f3 a los padres. En Jes\u00fas, \u00abdescendencia de Abraham\u00bb, reciben la bendici\u00f3n prometida todos los que se vuelven a \u00e9l con fe. Con palabras de la Escritura tomadas del Gen 22:18 se nos recuerdan con vivacidad los pensamientos de la ep\u00edstola a los Romanos y de la ep\u00edstola a los G\u00e1latas en que san Pablo con una teolog\u00eda apasionadamente agitada se esfuerza por interpretar la nueva filiaci\u00f3n de Abraham, para mostrar en Cristo Jes\u00fas la venida de la bendici\u00f3n prometida al patriarca 46. <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el contenido de esta bendici\u00f3n?: \u00abConvertirse cada uno de sus propias maldades\u00bb, dice Pedro. \u00bfEso es todo? \u00bfNo es una desilusi\u00f3n? As\u00ed podr\u00edamos preguntar al recibir la primera impresi\u00f3n. Sin embargo, no olvidemos que -como podr\u00e1 indicarnos la pr\u00f3xima frase-, a causa de la intervenci\u00f3n de la autoridad, el discurso del ap\u00f3stol no ha llegado a su conclusi\u00f3n. Aunque tuviese que ser considerado como concluido, seguir\u00eda teniendo un gran sentido la singular frase final. \u00bfNo se ha concluido tambi\u00e9n el discurso de pentecost\u00e9s con una frase \u00e1spera (Gen 2:36)? Convertirse del pecado y de las malas acciones es para el mensaje de salvaci\u00f3n el primero y mayor deseo. Con todo, el ap\u00f3stol ha empezado sus palabras con la invitaci\u00f3n al arrepentimiento y a la conversi\u00f3n, para a\u00f1adir en seguida la gran promesa de que \u00ablleguen, de parte del Se\u00f1or, los tiempo de refrigerio, y \u00e9l env\u00ede al que para vosotros ha sido constituido Mes\u00edas, que es Jes\u00fas\u00bb. \u00bfNo es suficiente esta bendici\u00f3n? Es una s\u00edntesis y plenitud de bendici\u00f3n. Verdaderamente \u00e9ste es un motivo suficiente para que el pueblo se convierta \u00abde sus propias maldades\u00bb. No pasamos por alto la breve expresi\u00f3n los primeros, cuando dice: \u00abPara vosotros, los primeros, ha suscitado Dios a su siervo y lo ha enviado a bendeciros.\u00bb Se hace referencia a la vocaci\u00f3n de Israel en la historia de la salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>El conocimiento de esta vocaci\u00f3n se atestigua en toda la literatura del Nuevo Testamento. San Pablo se da cuenta de esta primac\u00eda del pueblo escogido, pero tambi\u00e9n conoce su recusaci\u00f3n y se esfuerza por hacerla comprensible con pensamientos muy profundos (especialmente en Rom 9-11). En este discurso de Pedro todav\u00eda estamos al principio de la misi\u00f3n entre los jud\u00edos, la Iglesia todav\u00eda procura, en la solidaridad con la sinagoga, ganar al pueblo jud\u00edo para la fe en aquel de quien no solamente dan testimonio las voces del tiempo pasado, sino que el mismo Dios tambi\u00e9n lo ha acreditado y glorificado en el tiempo presente como el esperado de Israel. Pero en la expresi\u00f3n \u00ablos primeros\u00bb tambi\u00e9n se indica que la oferta de la salvaci\u00f3n no solamente va dirigida a Israel, como en el fondo pensaban los jud\u00edos. A ellos se les ha ofrecido, antes que a ning\u00fan otro pueblo -gracias a su especial posici\u00f3n en el plan de salvaci\u00f3n-, la posibilidad de decidirse para la salvaci\u00f3n. Pero los Hechos de los ap\u00f3stoles tambi\u00e9n conocen las palabras que Pablo tuvo que pronunciar en su primer gran discurso misional en la sinagoga de Antioqu\u00eda de Pisidia: \u00abA vosotros ten\u00edamos que dirigir la palabra de Dios; pero, en vista de que la rechaz\u00e1is y no os juzg\u00e1is dignos de la vida eterna, nos volveremos a los gentiles\u00bb (13,46). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>46. Cf. Rom 4:1 ss; Gal 3:15 ss. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Hch 3:11<\/span>; <span class='bible'>Hch 4:7<\/span>; <span class='bible'>Hch 4:13<\/span>; <span class='bible'>Hch 8:14<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 de media tarde:<\/b><\/i> Lit. de la hora novena, que correspond\u00eda en nuestro horario actual a las tres de la tarde. Era la hora de la oraci\u00f3n y del sacrificio vespertinos (ver <span class='bible'>Hch 10:3<\/span>; <span class='bible'>Hch 10:30<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El episodio en la puerta del templo<\/p>\n<p>La iglesia comenz\u00f3 a encontrar oposici\u00f3n de parte de los l\u00edderes de Jerusal\u00e9n, tal como hab\u00eda ocurrido con su Se\u00f1or. En este relato, inusualmente largo, pa reciera que una cosa lleva inevitablemente a la otra. Un comienzo inocente y feliz de sanidad comprensiblemente atrajo una multitud a la cual Pedro se vio obligado a explicar el hecho, y lo hizo en forma evangel\u00edstica. Esta ense\u00f1anza tuvo lugar en el templo y choc\u00f3 con los criterios de sus l\u00edderes, no s\u00f3lo sobre el tema de Jes\u00fas sino tambi\u00e9n en otros como la resurrecci\u00f3n. De modo que las autoridades se formaron una idea negativa de los he chos, y mandaron traer a Pedro y a Juan ante jueces muy temibles, que por el momento se encontraron sin saber c\u00f3mo actuar. Aun cuando los ap\u00f3stoles fueron liberados, es claro, de acuerdo con la oraci\u00f3n por valent\u00eda que cierra el episodio, que toda la iglesia tom\u00f3 muy en serio la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>1 Los cristianos continuaron yendo al templo y un d\u00eda Pedro y Juan se encontraron con un cojo en su lugar habitual de mendigo en la puerta del templo que se llama la Hermosa. Era un lugar apropiado para mendigar, porque en su camino a la adoraci\u00f3n ser\u00eda menos probable que la gente lo ignorara. Aun as\u00ed, en un lugar tan lleno de gente, el pedido de dinero debe haber sido una repetici\u00f3n infructuosa. 4, 5 Esto es quiz\u00e1 la raz\u00f3n por la cual el narrador registra que Pedro y Juan se fijaron en \u00e9l. All\u00ed se produjo un verdadero encuentro. El comentarista Marshall escribe: \u201cLo que pudo haber sido sencillamente la ocasi\u00f3n de una caridad mec\u00e1nica se volvi\u00f3 en un encuentro personal.\u201d Como resultado, las expectativas del cojo fueron aumentadas, pero no demasiado.<\/p>\n<p>6 Despu\u00e9s de leer (2:44-47) sobre c\u00f3mo los cristianos vend\u00edan sus posesiones para apoyar a cualquiera de entre ellos que tuviera necesidad, las expectativas del lector tambi\u00e9n se aumentan. Pero en vez de ilustrar c\u00f3mo eran de generosos los cristianos con el dinero, aqu\u00ed Lucas nos muestra la raz\u00f3n por la cual los bienes materiales eran considerados tan superficialmente. Los cristianos ten\u00edan algo aun mejor que compartir. Lo que Pedro ten\u00eda (y dio) era la plenitud que llega por medio de la fe en el nombre (o autoridad) de Jesucristo. 7 Continuando con el tema de la interacci\u00f3n personal, Lucas nos dice que Pedro tom\u00f3 al hombre de la mano derecha y le levant\u00f3. En esa acci\u00f3n de inmediato fueron afirmados sus pies y tobillos.<\/p>\n<p>8 El cuadro de este hombre, que antes era llevado hasta all\u00ed, ahora no s\u00f3lo caminando sino tambi\u00e9n saltando en su alabanza a Dios es lo m\u00e1s sorprendente por el espect\u00e1culo indecoroso que esto debi\u00f3 haber sido en los patios del templo. 9, 10  Podemos imaginarnos la sorpresa y asombro de la gente cuando empezaron a reconocerlo.<\/p>\n<p>11 El p\u00f3rtico llamado de Salom\u00f3n se extend\u00eda a lo largo del lado oriental del patio exterior del templo. El Evangelio de Juan cuenta que el mismo Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 all\u00ed (10:23) y quiz\u00e1 fue un lugar favorito de encuentro para los cristianos (cf. Hech. 5:12). El mendigo se asi\u00f3 de Pedro y de Juan y toda la gente \u2026 concurri\u00f3 apresuradamente a ellos, como si los disc\u00edpulos fueran \u201chombres santos\u201d o sanadores.<\/p>\n<p>12-16 Sobre el uso de discursos por parte de Lucas, ver las notas sobre 2:14. Pedro comenz\u00f3 su discurso a la gente, llevando deliberadamente su atenci\u00f3n fuera de s\u00ed mismo, negando cualquier poder o piedad. Al contrario, enfoc\u00f3 su atenci\u00f3n en el Dios que ellos ya adoraban y en la aprobaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas por Dios. En el v. 16 Pedro parece implicar que los seres humanos no pueden ni siquiera pretender que tienen fe por s\u00ed mismos. M\u00e1s bien, est\u00e1 hablando de la fe en su nombre \u2026  que es despertada por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Como en el anterior discurso de Pentecost\u00e9s, en los vv. 13-15 se apela mucho al bien conocido rechazo de Jes\u00fas por la gente, en claro contraste con la reivindicaci\u00f3n de Dios, de lo cual los disc\u00edpulos eran testigos, as\u00ed como los presentes eran testigos del poder de la curaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, el \u00e9nfasis en una expresi\u00f3n como matasteis al Autor de la vida al cual Dios ha resucitado de los muertos est\u00e1 en la frase al cual Dios, indicando que Dios acept\u00f3 al que fue rechazado (ver 4:11).<\/p>\n<p>17-21 Pedro no dice que eran gente terrible por haber rechazado a Jes\u00fas, sino s\u00e9 que por ignorancia lo hicisteis. El llamado del v. 19, arrepent\u00edos y convert\u00edos es para sus pecados en general. Su igno rancia no los pon\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la necesidad del arrepentimiento, pero tampoco su participaci\u00f3n directa en la condena de Jes\u00fas los colocaba m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos jud\u00edos modernos siguen esperando la venida del Mes\u00edas como un tiempo de paz y prosperidad en toda la tierra. Si, como parece probable, muchos jud\u00edos del primer siglo pensaban de la mis ma manera, entonces hubiera sido importante que Pedro clarificara que aunque el Mes\u00edas jud\u00edo hab\u00eda venido, la edad mesi\u00e1nica en su plenitud habr\u00eda a\u00fan de llegar cuando \u00e9l volviera (20). La participaci\u00f3n del auditorio en esos tiempos de refrigerio (19) cuando los tiempos de la restauraci\u00f3n de todas las cosas viniesen (21), depender\u00eda de su actitud hacia Jes\u00fas.<\/p>\n<p>22-26 A lo largo de todo su discurso Pedro habl\u00f3 sobre \u201cnuestros padres\u201d (13) y \u201clos profetas\u201d (18, 21, 24, 25). Luego cit\u00f3 a Mois\u00e9s (Deut. 18:15, 18, 19) para hacer claro el peligro de seguir rechazando al escogido de Dios (23). <\/p>\n<p>El discurso termina cuando Pedro dej\u00f3 en claro que consideraba a los jud\u00edos como quienes ten\u00edan una posici\u00f3n \u00fanica. Les dijo que eran hijos de los profetas y del pacto, que Jes\u00fas hab\u00eda sido enviado primero a vosotros para que sean benditas todas las familias de la tierra (ver G\u00e9n. 12:3; 18:18; 22:18).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>3.1 Los jud\u00edos acostumbraban orar tres veces al d\u00eda: en la ma\u00f1ana (a las nueve), en la tarde (a las tres) y en la noche (a la puesta del sol). En estos horarios los jud\u00edos devotos y los gentiles temerosos de Dios a menudo iban al templo a orar. Pedro y Juan iban al templo a las tres de la tarde.3.2 La puerta la Hermosa era una entrada al templo, no a la ciudad. Esta era una de las entradas favoritas y muchas personas pasaban por all\u00ed cuando iban a adorar. El cojo mendigaba en un lugar en que la mayor\u00eda pod\u00eda verlo.3.5, 6 El mendigo ped\u00eda dinero, pero Pedro le dio algo mucho mejor: la posibilidad de usar sus piernas. A menudo le pedimos a Dios que resuelva un peque\u00f1o problema, pero El quiere darnos nueva vida y ayudarnos en todos nuestros problemas. Cuando le pedimos ayuda a Dios, El puede decirnos \u00abhe conseguido aun algo mucho mejor para ti\u00bb. P\u00eddale a Dios lo que quiera, pero no se sorprenda cuando El le d\u00e9 lo que en verdad necesita.3.6 \u00abEn el nombre de Jesucristo\u00bb significa \u00abpor la autoridad de Jesucristo\u00bb. Los ap\u00f3stoles sanaban mediante el poder del Esp\u00edritu Santo y no por ellos mismos.3.7-10 En su emoci\u00f3n, el hombre que antes era cojo empez\u00f3 a saltar y correr por los alrededores. \u00a1El tambi\u00e9n alab\u00f3 a Dios! Y los dem\u00e1s se sorprendieron tambi\u00e9n ante el poder de Dios. No olvide agradecer a las personas que lo ayudan, pero tambi\u00e9n recuerde alabar a Dios por sus bendiciones.3.11 El p\u00f3rtico de Salom\u00f3n era una galer\u00eda cubierta o entrada con columnas.3.11ss Pedro ten\u00eda una audiencia y aprovech\u00f3 la oportunidad para hablar acerca de Jes\u00fas. Con claridad present\u00f3 su mensaje diciendo: (1) qui\u00e9n es Jes\u00fas, (2) c\u00f3mo lo rechazaron, (3) por qu\u00e9 el rechazo fue fatal, y (4) qu\u00e9 necesitaban hacer para cambiar la situaci\u00f3n. El les dijo que todav\u00eda ten\u00edan una oportunidad; Dios segu\u00eda ofreci\u00e9ndoles la oportunidad de creer y aceptar a Jes\u00fas como Mes\u00edas y Se\u00f1or. El despliegue de la misericordia y la gracia de Dios, como la sanidad del cojo, a menudo originan momentos de ense\u00f1anza. Ore para tener valor como Pedro y para ver estas oportunidades y hablar de Cristo.3.13 Pilato decidi\u00f3 soltar a Jes\u00fas, pero la gente le pidi\u00f3 que liberara a Barrab\u00e1s, un asesino (v\u00e9ase Joh 19:1-16). Cuando Pedro dijo: \u00aba quien vosotros entregasteis y negasteis\u00bb, quiso decir exactamente eso. Solo unas semanas antes, se enjuici\u00f3 y dio muerte a Jes\u00fas all\u00ed en Jerusal\u00e9n. No era un hecho distante del pasado, muchas de estas personas oyeron hablar de esto y algunas quiz\u00e1s tomaron parte al condenarlo.3.15 Los l\u00edderes religiosos pensaron que dieron fin a Jes\u00fas al crucificarlo, pero su convicci\u00f3n se vino abajo cuando Pedro les dijo que Jes\u00fas resucit\u00f3 y que esta vez no podr\u00edan matarlo. El mensaje de Pedro enfatiza que: (1) el pueblo y los l\u00edderes religiosos mataron a Jes\u00fas, (2) Dios lo resucit\u00f3, y (3) los ap\u00f3stoles eran testigos de ese hecho. Despu\u00e9s de poner al descubierto los pecados e injusticias de estos l\u00edderes, Pedro mostr\u00f3 el significado de la resurrecci\u00f3n, el triunfo y el poder de Dios sobre la muerte.3.16 Jes\u00fas, no los ap\u00f3stoles, recibieron la gloria por la sanidad de este hombre cojo. En esos d\u00edas el nombre de un hombre representaba su car\u00e1cter, respaldaba su autoridad y poder. Usando el nombre de Jes\u00fas, Pedro mostr\u00f3 qui\u00e9n le dio la autoridad y el poder para sanar. Los ap\u00f3stoles no enfatizaron lo que ellos pod\u00edan hacer, sino lo que Dios pod\u00eda hacer a trav\u00e9s de ellos. El nombre de Jes\u00fas no debe usarse como m\u00e1gico, sino por fe. Cuando oramos en el nombre de Jes\u00fas, debemos recordar que es el mismo Jes\u00fas, no solo el sonido de su nombre, quien da poder a nuestras oraciones.3.18 Estas profec\u00edas se hallan en el Salmo 22 e Isa 50:6 y 53. Pedro les explica la clase de Mes\u00edas que Dios envi\u00f3 a la tierra. Los jud\u00edos esperaban un gran gobernador, no un siervo sufriente.3.19 Juan el Bautista prepar\u00f3 el camino para Jes\u00fas predicando el arrepentimiento. El mensaje de salvaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles tambi\u00e9n llamaba al arrepentimiento, reconociendo el pecado y alej\u00e1ndose de \u00e9l. Muchas personas quieren los beneficios de estar identificados con Cristo, sin apartarse de su pecado y sin admitir su propia desobediencia. El primer paso para recibir perd\u00f3n es confesar el pecado y alejarse de \u00e9l (v\u00e9ase 2.38).3.19, 20 Cuando nos arrepentimos, Dios no solo promete limpiar nuestro pecado, sino tambi\u00e9n darnos un descanso espiritual. Al principio, el arrepentimiento parece doloroso porque es dif\u00edcil renunciar a ciertos pecados. Pero Dios le dar\u00e1 un mejor camino. Como Oseas prometi\u00f3: \u00abY conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehov\u00e1; como el alba est\u00e1 dispuesta su salida, y vendr\u00e1 a nosotros como la lluvia, como la lluvia tard\u00eda y temprana a la tierra\u00bb (Hos 6:3). \u00bfSiente la necesidad de descanso para su alma?3.21 \u00abHasta los tiempos de la restauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb se\u00f1ala la Segunda Venida de Cristo, el juicio final y la expulsi\u00f3n del pecado del universo.3.21, 22 La mayor\u00eda de los jud\u00edos pensaban que Josu\u00e9 era este profeta que Mois\u00e9s anunci\u00f3 (Deu 18:15). Pedro dijo que era Jesucristo. \u00a1Quer\u00eda mostrarles que su tan esperado Mes\u00edas hab\u00eda llegado! El y todos los ap\u00f3stoles llamaban a la naci\u00f3n jud\u00eda a arrepentirse y a creer, a tomar conciencia de lo que le hicieron a su Mes\u00edas. A partir de este punto, vemos a muchos jud\u00edos rechazando el evangelio. As\u00ed que el mensaje fue tambi\u00e9n a los gentiles y muchos de ellos abrieron sus corazones para recibir a Jes\u00fas.3.24 El profeta Samuel vivi\u00f3 durante la transici\u00f3n entre los jueces y los reyes de Israel, y se consider\u00f3 como el primero en una sucesi\u00f3n de profetas. Ungi\u00f3 al rey David, fundando la descendencia real dav\u00eddica, de la cual vino el Mes\u00edas. Todos los profetas se\u00f1alaron a un Mes\u00edas futuro. Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de Samuel, v\u00e9ase su perfil en 1 Samuel 8.3.25 Dios le prometi\u00f3 a Abraham bendecir al mundo mediante sus descendientes, la raza jud\u00eda (Gen 12:3) de la cual el Mes\u00edas vendr\u00eda. Dios intent\u00f3 que la naci\u00f3n jud\u00eda fuera apartada y santa, que ense\u00f1ara al mundo acerca de Dios, presentando al Mes\u00edas, y que cumpliera su obra en el mundo. Despu\u00e9s de los d\u00edas de Salom\u00f3n, la naci\u00f3n renunci\u00f3 a su misi\u00f3n de hablarle al mundo de Dios y, ahora en tiempos apost\u00f3licos, al igual que cuando estuvo Jes\u00fas en la tierra, Israel rechazaba a su Mes\u00edas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Es decir, aproximadamente las 3 de la tarde, al contar desde la salida del sol.<\/p>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 126 Hch 10:30<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> V\u00e9ase la nota 46<strong> (1)<\/strong> del cap.2. No s\u00f3lo los primeros cristianos no conoc\u00edan claramente la econom\u00eda neotestamentaria de Dios con respecto al templo jud\u00edo; tampoco los primeros ap\u00f3stoles ve\u00edan claramente que Dios hab\u00eda abandonado las cosas jud\u00edas. Por consiguiente, a\u00fan despu\u00e9s de que Dios verti\u00f3 el Esp\u00edritu sobre ellos el d\u00eda de Pentecost\u00e9s para iniciar una nueva dispensaci\u00f3n, todav\u00eda no se apartaban del templo jud\u00edo. En la etapa inicial, Dios toler\u00f3 la ignorancia- de ellos en este asuntos Sin embargo, esto condujo a que la iglesia y el juda\u00edsmo se mezclaran, lo cual no fue censurado por la iglesia en Jerusal\u00e9n en sus primeros d\u00edas (cfr.21:20-26). Con el tiempo, el templo fue destruido por Tito y su ej\u00e9rcito romano en el a\u00f1o 70 d. de C, como el Se\u00f1or profetiz\u00f3 en Mat_23:38 y Mat_24:2 . Esa destrucci\u00f3n elimin\u00f3 la mezcla religiosa. <\/p>\n<\/p>\n<p>\n1<strong> (2)<\/strong> Es decir, las tres de la tarde. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>la hora novena<\/i><\/b>. I.e., las 3 de la tarde, hora de la oraci\u00f3n asociada con el sacrificio vespertino.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>29\t(d) La CURACI\u00d3N EN EL TEMPLO (3,1-11). I El primer milagro de Hechos tiene una clara conexi\u00f3n con 2,43 y con la actividad tauma\u00adt\u00fargica que, seg\u00fan la profec\u00eda de Joel, se de\u00adsencadenar\u00eda con la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu (2,19). Los elementos formales comunes, que conocemos ya por los relatos sin\u00f3pticos, in\u00adcluyen la exposici\u00f3n (vv. 1-5), la palabra y el gesto del sanador (w. 6-7), la demostraci\u00f3n de la curaci\u00f3n (v. 8) y la reacci\u00f3n de los presen\u00adtes (vv. 9-10). Estos rasgos sugieren que el ori\u00adgen del relato se encuentra en la tradici\u00f3n lo\u00adcal (de Jerusal\u00e9n) (Weiser, Apg. 107), mientras que los elementos sim\u00e9tricos entre este acon\u00adtecimiento y las curaciones de Jes\u00fas (Lc 5,17-26) y de Pablo (14,8-13) habr\u00edan sido a\u00f1adi\u00addos por Lucas teniendo en cuenta el desa rrollo general de su relato (F. Neyrinck, Les Actes [ed. J. Kremer] 172-88). 1. La presencia pasiva de Juan, como la de Bernab\u00e9 en 14,12, podr\u00eda no pertenecer al relato original (cf. vv. 6-7; Dibelius, Studies 14). \u00bfFue a\u00f1adido por Lucas para presentarlo como segundo testigo de la curaci\u00f3n ante el Sanedr\u00edn (4,20; Haen\u00adchen, Acts, 201)? 2. la puerta llamada Hermo\u00adsa: Este nombre no aparece en ninguna fuen\u00adte jud\u00eda. Muchos especialistas sugieren que se trataba de la puerta de Nicanor, realizada en bronce corintio, que separaba el patio de las mujeres del patio de los gentiles (Josefo, Ant.15.11.5 \u00a7 410-25; Bell. 5.52-5 \u00a7 190-221). 6. en el nombre de Jesucristo: \u00abNombre\u00bb y \u00abpoder\u00bb son conceptos paralelos (4,7); de aqu\u00ed que la invocaci\u00f3n que hace Pedro del nombre de Je\u00ads\u00fas le consigue su poder para realizar la cura\u00adci\u00f3n (cf. Mc 9,38-39; par. Lc 9,49-50; 10,17).<br \/>\nEl nombre no es un sustituto m\u00e1gico del po\u00adder de Jes\u00fas sobre lo terreno, sino el medio por el que el Cristo celeste interviene directa\u00admente, y que depende solamente de la confe\u00adsi\u00f3n de fe en \u00e9l (cf. 4,10; 3,16; G. W. MacRae, Int 27 [1973] 161-62; R. F. O\u2019Toole, Bib 62 [1981] 488-90). 11. junto al p\u00f3rtico de Salo\u00adm\u00f3n: Observamos la mano de Lucas en el da\u00adto de la reuni\u00f3n de \u00abtodo el pueblo\u00bb (= \u00a1Is\u00adrael!) ante los ap\u00f3stoles, y sospechamos que fue su falta de informaci\u00f3n sobre la topogra\u00adf\u00eda del templo lo que le hizo considerar el p\u00f3r\u00adtico como parte del temenos (v. 8; as\u00ed la l.v. \u00aboccidental\u00bb; cf. Beginnings 3.28-29).<br \/>\n30 (e) Discurso de Pedro en el templo (3,12-26). A pesar de sus diferentes elementos, los discursos de Pentecost\u00e9s y del templo se si\u00adguen uno al otro y son complementarios (Con\u00adzelmann, Apg. 39; F. Hahn, Les Actes [ed. J. Kremer] 137-38). Una clave para entender la relaci\u00f3n que existe entre ellos se encuentra en la conexi\u00f3n entre los argumentos de Escritura que estructuran la combinaci\u00f3n de sus conte\u00adnidos: el primero se inicia con la profec\u00eda de Joel, y la promesa deuteron\u00f3mica de un profe\u00adta como Mois\u00e9s (Dt 18,15-16) concluye el se\u00adgundo (vv. 22-26; cf. R. Dillon, NTS 32 [1986] 544-56). La relaci\u00f3n combinada de estas dos ci\u00adtas forma un marco cristol\u00f3gico en torno a es\u00adtos dos discursos, afirmando que el kerigma de los ap\u00f3stoles representa la renovaci\u00f3n escato\u00adl\u00f3gica de la profec\u00eda, y que a trav\u00e9s de \u00e9l se oye la voz del Cristo resucitado como la voz espe\u00adrada del sucesor de Mois\u00e9s. Este marco prof\u00e9\u00adtico escatol\u00f3gico contiene tambi\u00e9n la acredita\u00adci\u00f3n del profeta mosaico mediante los milagros de curaci\u00f3n, que tan enf\u00e1ticamente Pedro atri\u00adbuye a su acci\u00f3n en los vv. 12-16. Esta explica\u00adci\u00f3n incluye el conocido esquema kerigm\u00e1tico que contrasta las acciones de Dios y de su pue\u00adblo con relaci\u00f3n a su \u00absiervo\u00bb (vv. 13-15); y una vez m\u00e1s la finalidad del discurso es la llamada al arrepentimiento (vv. 19-26), motivado por el contraste y confirmado por el argumento del Dt, el \u00fanico argumento de Escritura que se uti\u00adlizado en este discurso. El esquema del discur\u00adso es el siguiente: (1) error como ductus, v. 12; (2) kerigma pascual aplicado a la situaci\u00f3n, w. 13-16; (3) llamada al arrepentimiento y conver\u00adsi\u00f3n, w. 17-21, reforzada por el argumento del testimonio de Mois\u00e9s, vv. 22-26.<br \/>\n12. Error como ductus. israelitas: Los desti\u00adnatarios son el \u00abpueblo\u00bb (laos, v. 11); no se dis\u00adtingue entre aquellos que participaron en la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas y el resto (Schneider, Apg. 1. 319). por qu\u00e9 os admir\u00e1is: El error que debe corregirse podr\u00edamos denominarlo como un error de \u00abcristolog\u00eda ausente\u00bb. 13-16. Kerigma pascual. 13. Los t\u00edtulos sagrados de la divini\u00addad del AT recuerdan la revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s (\u00c9x 3,6.15) y muestran que quien est\u00e1 hablan\u00addo pertenece a Israel, aun cuando les llame al arrepentimiento. El recuerdo del \u00e9xodo antici\u00adpa la cristolog\u00eda mosaica de la conclusi\u00f3n del discurso, y \u00e9ste parece tambi\u00e9n haber influido en la elecci\u00f3n de los t\u00edtulos \u00absiervo\u00bb (v. 13; cf. 4,26-27.30) y \u00abjefe\u00bb (v. 15; cf. 5,31), como si se pretendiese la sistematizaci\u00f3n y perfecciona\u00admiento de la tipolog\u00eda de Mois\u00e9s (Zehnle, Discourse [\u2192 28 supra] 47-52). ha glorificado a su siervo: No es habitual que el kerigma de exal\u00adtaci\u00f3n, con ecos de la vindicaci\u00f3n del siervo de Isa\u00edas (Is 52,13), preceda a la pasi\u00f3n; pero, de este modo, el predicador puede retomar direc\u00adtamente el hecho del milagro como contraar\u00adgumentaci\u00f3n (junto con los w. 13b-15) al v. 12b. La \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb no es el milagro en s\u00ed mismo (no obstante Haenchen, Acts 205), sino la entrada de Cristo en la \u00abgloria\u00bb (Lc 24,26), la esfera celeste desde donde se producen los efectos portentosos que acontecen sobre la tierra (cf. 7,55; 22,11; Lc 9,31-32). ante Pilato, que estaba a favor de su libertad: Una clara re\u00adferencia a la triple declaraci\u00f3n de Pilato en Lc 23,15.20.22 (cf. Mc 15,12.14); cf. 13,28 y, en contra, 4,27. 14. el Santo _y el Justo: Estos t\u00edtu\u00adlos mesi\u00e1nicos, con su arcaica resonancia, prestan un efectivo servicio a la ret\u00f3rica del contraste entre lo que Dios y el pueblo han realizado. Ahora entendemos mejor el signifi\u00adcado de la declaraci\u00f3n del centuri\u00f3n \u00abeste hombre era justo\u00bb (Lc 23,47) [cf. Mc 15,39]), que se basa en la lamentaci\u00f3n del \u00abjusto\u00bb del Sal 31. Sobre el t\u00edtulo \u00abel Santo\u00bb, cf. 4,27.30; Mc 1,24; Lc 4,34; Jn 6,69. Sobre \u00abel Justo\u00bb, cf. 7,52; 1 Hen 38,2; 53,6; 1 Tim 3,16. 15. jefe de la vida: Teniendo en cuenta 26,23 y la tipolog\u00eda de Mois\u00e9s (cf. 7,35; Heb 12,2; BDF 166), se trata de un gen. de direcci\u00f3n. El t\u00e9rmino \u00abvi\u00adda\u00bb, en cuanto meta del camino que Jes\u00fas ha abierto para todos (cf. 4,2; 17,31), contribuye a la terminolog\u00eda contrastante (vs. \u00abasesina\u00addo\u00bb, \u00abmuerto\u00bb), mediante la que se orquesta la acusaci\u00f3n de la audiencia. 16. por la fe en su nombre: Esta densa oraci\u00f3n identifica al Sier\u00advo resucitado y exaltado con el agente de la milagrosa liberaci\u00f3n presenciada por todos. Puesto que la fe en el sanador es un t\u00f3pico de los relatos de curaci\u00f3n que echamos en falta en los w. 1-10, parte del v. 16 puede proceder del relato prelucano (as\u00ed Wilckens, Missionsre\u00adden 41; pero cf. F. Neirynck, Les Actes [ed. J. Kremer] 205-12).<br \/>\n31 17-26. Llamada al arrepentimiento y conversi\u00f3n. 17. lo hicisteis por ignorancia: El kerigma apost\u00f3lico se\u00f1ala el fin de la ignoran\u00adcia, tanto en este momento como en la pre\u00addicaci\u00f3n de Pablo a los paganos (17,30). Su agnoia no disminuye la culpabilidad de quie\u00adnes escuchan (Wilckens, Missionsreden 134), especialmente porque las Escrituras que reve\u00adlaban el plan de Dios les eran le\u00eddas cada s\u00e1\u00adbado (13,27; cf. comentario a 2,23). igual que vuestros jefes: La confabulaci\u00f3n del pueblo con los dirigentes para conseguir la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas se resalta especialmente en la redacci\u00f3n lucana del relato de la pasi\u00f3n (Lc 23,4-5.13-23), al igual que su posterior retractaci\u00f3n y disposici\u00f3n al arrepentimiento (Lc 23,35.48). Los \u00abdirigentes\u00bb son el prototipo del judaismo impenitente, que se coloca a s\u00ed mismo, resuel\u00adtamente, fuera de la esfera de la salvaci\u00f3n (4,4-5.16-17; cf. comentario a 2,46). 18. Cf. comen tario a 2,23. El adv. hout\u00f3s, \u00abde este modo\u00bb, da una importancia salv\u00edfica positiva a la muerte de Cristo (no obstante E. Kasemann, Jes\u00fas Means Freedom [Filadelfia 1969] 125). Pathein ton Christon, que expresa el completo testimo\u00adnio cristol\u00f3gico de las Escrituras, es la expre\u00adsi\u00f3n propia con la que Lucas resume las f\u00f3r\u00admulas marcanas de la predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n (cf. Lc 24,26-27; Hch 17,3; 26,22-23; M. Rese, NTS 30 [1984] 341-44). 19-21. Los tres vers\u00edcu\u00adlos contienen una oraci\u00f3n gramaticalmente completa con un doble imperativo (v. 19) que desemboca en una proposici\u00f3n final (hopos an) en el v. 20 y en una de relativo en el v. 21. La oraci\u00f3n presenta el primero de los dos mo\u00adtivos que responden al llamamiento de Pedro a la conversi\u00f3n, mientras que el segundo se encuentra en el argumento de Escritura de los vv. 22-26. En contra de la antigua hip\u00f3tesis que sosten\u00eda que en los vv. 20-21 Lucas estaba citando una tradici\u00f3n \u00edntegra sobre El\u00edas o el Bautista (Bauernfeind, Apg. 473-83; Roloff, Apg. 72-73), G. Lohfink ha defendido que estas afirmaciones tienen una funci\u00f3n historiogr\u00e1fica, y que, por consiguiente, su redacci\u00f3n es fundamentalmente lucana (BZ 13 [1969] 223-41): no se dirigen a una audiencia jud\u00eda sino a los lectores cristianos de Lucas, a los que muestra el espl\u00e9ndido porvenir que podr\u00eda ha\u00adber conseguido un Israel arrepentido, pero que, de hecho, lo hab\u00eda rechazado impeniten\u00adtemente (Kr\u00e1nkl, Jes\u00fas 197-98; F. Hahn, Les Actes [ed. J. Kremer] 139-40). Precisamente, porque muchos \u00abisraelitas\u00bb rechazar\u00edan el ke\u00adrigma e incurrir\u00edan en la exclusi\u00f3n del pueblo amenazado en el v. 23, el v. 20 presenta un bo\u00adceto que no se realizar\u00e1 durante la historia de Hechos; y los vv. 20-21, conjuntamente, vuel\u00adven a exponer el fundamento del per\u00edodo de la Iglesia, que se despleg\u00f3 de forma diferente en 1,6-11, incluyendo la ascensi\u00f3n y el anuncio de la parus\u00eda (E. Gr\u00e1sser, Les Actes [ed. J. Kre\u00admer] 119). 20. tiempos de consuelo: La era (pl. \u00abtiempos\u00bb) de consuelo o descanso para Is\u00adrael, coronada por la parus\u00eda de Jes\u00fas como Mes\u00edas destinado para ello (cf. 4 Esd 11,37-12,3; 2ApBar 73), depend\u00eda de la respuesta que diera al kerigma. Al igual que la pregunta de los disc\u00edpulos en 1,6, tambi\u00e9n esta expectaci\u00f3n debe reinterpretarse en los t\u00e9rminos de la am\u00adpliaci\u00f3n del tiempo de la misi\u00f3n que sigue al rechazo jud\u00edo (implicado en los vv. 21.25; cf. 13,46; 28,28). el Mes\u00edas que os estaba desti\u00adnado: \u00c9ste iba a ser el fruto de la elecci\u00f3n de Israel, que es tambi\u00e9n la base del pr\u00faton, \u00abprimer lugar\u00bb, en el v. 26. 21. el cielo debe retenerlo: Como los otros assumpti -Henoc, El\u00edas, Esdras, Baruc-, Jes\u00fas ha sido llevado hasta el cielo para ser retenido all\u00ed hasta el ad\u00advenimiento de la salvaci\u00f3n final (1,11). los tiempos de la restauraci\u00f3n: cf. 1,6; Mal 3,22-23 (LXX). El acento recae ahora en el final del per\u00edodo (= pl. chronon), porque (a) achri con gen. pl. puede indicar el final de un lapso de tiempo (cf. 20,6), de aqu\u00ed el posible significado \u00abmientras\u00bb; (b) el antecedente de la oraci\u00f3n de relativo \u00abde que Dios habl\u00f3\u00bb es \u00abtodo\u00bb, no \u00ablos tiempos\u00bb (W. Kurz, SBLASP [1977] 309-11; Schneider, Apg. 1.326-27). Por tanto, estos \u00abtiempos\u00bb pueden considerarse equivalentes a los \u00abtiempos de consuelo\u00bb (v. 20), s\u00f3lo que, en este caso, se estira el significado de estos t\u00e9r\u00adminos de la apocal\u00edptica jud\u00eda para aplicarlo al tiempo de la misi\u00f3n de la Iglesia (1,6-8; 2,17).<\/p>\n<p>32 22-26. Argumento a partir del testimo\u00adnio de Mois\u00e9s. Se aduce ahora una profec\u00eda procedente de labios de Mois\u00e9s para apoyar la llamada a la conversi\u00f3n y perfilar la definici\u00f3n del tiempo de la Iglesia ya avanzada en los vv. 19-21. La cita est\u00e1 formada realmente por un \u00abempalme\u00bb de un fragmento de la Escritura, Dt 18,15-16, que se une redaccionalmente me\u00addiante estai de, \u00abpero ocurrir\u00e1\u00bb (cf. 2,21), a una parte de Lv 23,29 (v. 23). Teniendo en cuenta este \u00abempalme\u00bb y el hecho de que este texto del Dt se cita dos veces en Hechos con una sintaxis diferente a la que se encuentra en los LXX, es posible que este argumento pro\u00adceda de un op\u00fasculo de testimonia cristianos (cf. 4QTest 5-8; Holtz, Untersuchungen 74; R. Hodgson, JBL 98 [1979] 373-74; J. A. Fitzmyer, ESBNT 59-89). Las coordinaciones gramatica\u00adles men y de (vv. 22 y 24) muestran c\u00f3mo la Es\u00adcritura empalmada opera en la perorado del discurso en cuanto primer paso de una l\u00f3gica que suma y sigue en el v. 24 (Rese, Motive 68-69). El argumento es el siguiente: Mois\u00e9s y to\u00adda la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, de la que fue funda\u00addor, anunciaron este tiempo de la \u00faltima oportunidad de conversi\u00f3n para Israel, que se\u00adr\u00eda otorgado por el esperado \u00abprofeta como Mois\u00e9s\u00bb (v. 26). El v. 23 cita la profec\u00eda de Moi\u00ads\u00e9s sobre el destino que les esperaba a todos los israelitas que rechazaran esta oportunidad.<br \/>\n22. La comparaci\u00f3n con Dt 18,15 (LXX) mues\u00adtra que anast\u00e9sei, \u00absuscitar\u00e1\u00bb, ha sido coloca\u00addo en posici\u00f3n inicial trasproh\u00e9t\u00e9n hymin, una modificaci\u00f3n que est\u00e1 directamente al servicio del uso del pasaje como testimonio pascual (cf. R. F. O\u2019Toole, ScEs 31 [1979] 85-92). El dis\u00adcurso de Esteban (7,37) confirmar\u00e1 la impor\u00adtancia de esta cristolog\u00eda del profeta mosaico aplicada al Resucitado (no obstante Kr\u00e1nkl, Je\u00ads\u00fas 199), y nos recuerda la forma en la que Lu\u00adcas la prepar\u00f3 en su evangelio, en 7,16 y 24,19 (cf. Hch 7,22). 23. toda persona: La referencia original a hacer penitencia en el d\u00eda de la ex\u00adpiaci\u00f3n, en Lv 23,29 (LXX), se ha cambiado en nuestro texto por la frase \u00abel que no escuche a ese profeta\u00bb. El castigo que Mois\u00e9s impone a los israelitas impenitentes -la expulsi\u00f3n de las filas del pueblo elegidose aplica ahora a quienes rechazan el kerigma de Cristo resuci\u00adtado (C. Martini, Bib 50 [1969] 12). 24. estos d\u00edas: cf. los \u00abtiempos\u00bb en el v. 21; tambi\u00e9n 1,6; 2,17. El tiempo de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica se interpreta escatol\u00f3gicamente como cumpli\u00admiento de la profec\u00eda del AT (Lc 24,44-47; Hch 26,22-23). 25. en tu descendencia: De nuevo, otro testimonio \u00abmosaico\u00bb, cuyas palabras son muy pr\u00f3ximas a Gn 22,18 = 26,4 (LXX) (con la \u00fanica variaci\u00f3n de patriai, \u00abfamilias\u00bb, en lugar de ethne, \u00abnaciones\u00bb), reitera el privilegio de Israel como primer destinatario del kerigma (vv. 20.26). \u00abFamilias\u00bb (cf. Gn 12,3) es un ade\u00adcuado t\u00e9rmino no espec\u00edfico para referirse a la misi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de Israel, que es lo que el au\u00adtor quiere sugerir (Rese, Motive 73; Marshall, Acts 96). 26. suscitando a su siervo: La combi\u00adnaci\u00f3n del ptc. anast\u00e9sas (cf. v. 22) con apesteilen, \u00abenvi\u00f3\u00bb, parece favorecer la aplicaci\u00f3n de la figura del profeta del Dt a la misi\u00f3n del Jes\u00fas terreno (as\u00ed Haenchen, Wilckens, Kr\u00e1nkl, Roloff). Pero el uso propio que hace Lucas del transitivo anistanai en los anuncios kerigm\u00e1ticos de resurrecci\u00f3n (2,26 etc.), m\u00e1s la obvia funci\u00f3n de los w. 22-26 como soporte de Escritura para el llamamiento de Pedro, ha\u00adcen m\u00e1s probable que el vb. se refiera en este pasaje a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. Dupont, \u00c9tudes 249; C. F. D. Moule, StLA 169). El t\u00edtu\u00adlo \u00absiervo\u00bb, que interpreta tanto \u00abprofeta\u00bb (Dt) como \u00abtu descendencia\u00bb (Gn), completa la ti\u00adpolog\u00eda Mois\u00e9s-Cristo que ha configurado el discurso. El Cristo resucitado es presentado como el exponente activo de la llamada apos\u00adt\u00f3lica al arrepentimiento (as\u00ed tambi\u00e9n 26,23; cf. R. F. O\u2019Toole, ScEs 31 [1979] 90), dado que fue \u00e9l, m\u00e1s que los ap\u00f3stoles, el sanador del milagro que motiv\u00f3 el discurso (vv. 12.16).<\/p>\n<p>(Dietrich, Petrusbild [\u2192 19 supra] 216-30. Hahn, F. , Les Actes [ed. J. Kremer] 129-54. Kr\u00e1nkl, Jes\u00fas, 193-202. Kurz, W., \u00abActs 3,19-26 as a Test of the Ro\u00adle of Eschatology in Lucan Christology\u00bb, SBLASP [1977] 309-23. Lohfink, G., \u00abChristologie und Geschichtsbild in Apg 3,19-21\u00bb, BZ 13 [1969] 223-41. MacRae, G. W., \u00ab\u201cWhom Heaven Must Receive until the Time\u201d\u00bb, Int 27 [1973] 151-65. Martini, C., \u00abL\u2019esclusione de la comunit\u00e1 del popolo di Dios e il nuovo Israele secondo Atti 3,23\u00bb, Bib 50 [1969] 1-14. O\u2019Toole, R. F., \u00abSome Observations on Anistemi, \u201cI Raise\u00bb, in Acts 3,22. 26\u00bb, ScEs 31 [1979] 85-92. Rese, Motive 66-67. Zehnle, Discourse [\u2192 28 supra] 19-26.41-60.71-94.)<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>la novena&#8230;<\/b><\/i> Esto es, las tres de la tarde.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R602 En esta expresi\u00f3n de tiempo, \u1f10\u03c0\u03af indica un per\u00edodo m\u00e1s definido que el que hubiera expresado el simple acusativo: a la hora de la oraci\u00f3n. <\/p>\n<p> T179 \u1f6d\u03c1\u03b1 generalmente no tiene art\u00edculo, especialmente despu\u00e9s de una preposici\u00f3n, pero el art\u00edculo aparece aqu\u00ed porque posteriormente se introducen palabras definitorias: a la hora.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> I.e., las tres de la tarde <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><em>rtf1fbidisansiansicpg1252deff0fonttblf0fromanfprq2fcharset2 Wingdings 3;<\/em> . un d\u00eda<\/p>\n<p> 3.1 <em>juntos<\/em> que pertenece a 2.47.<\/p>\n<p> 3.1 Es decir, <em>las tres de la tarde.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] Todo Israel.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Esto no significa que Yahshua no regresar\u00e1 hasta que todas las cosas est\u00e9n completamente restauradas como algunos ense\u00f1an. Mas bien, El no regresar\u00e1 hasta que El haya comenzado un proceso irrevocable en todas las cosas que necesitan restauraci\u00f3n; por ejemplo el Nombre de Su Padre, la Torah, y las dos casas de Israel. Lo que El comienza s\u00e9ra completado en el milenio.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Explicaci\u00f3n adjunta en <span class='bible'>Gen 12:3<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro y Juan sub\u00edan al templo a la hora de la oraci\u00f3n, la hora novena. 3:1 \u2014 Pedro y Juan sub\u00edan juntos al templo. \u2014 Dice Luc 24:53, \u00aby estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Am\u00e9n\u00bb. Hch 3:1-26; Hch 4:1-37; Hch 5:1-42 hablan de las actividades de Pedro y Juan. Eran &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-31-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Hechos 3:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27626","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27626","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27626"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27626\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27626"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27626"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27626"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}