{"id":28294,"date":"2022-06-20T12:02:28","date_gmt":"2022-06-20T17:02:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-20T12:02:28","modified_gmt":"2022-06-20T17:02:28","slug":"comentario-de-hechos-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de Hechos 21:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Habi\u00e9ndonos despedido de ellos, zarpamos y navegamos con rumbo directo a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>21:1<\/span> \u2014 Despu\u00e9s de separarnos de ellos (los ancianos de Efeso), zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara. \u2014 Pablo contin\u00faa su viaje hacia Jerusal\u00e9n, su \u00faltimo viaje a Jerusal\u00e9n. El y sus compa\u00f1eros llevaban la ofrenda de varias iglesias para los santos pobres de Jerusal\u00e9n (<span>1Co 16:1-4<\/span>; <span>Hch 20:4<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>habiendo partido de ellos.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 20:37<\/span>, <span class='bible'>Hch 20:38<\/span>; <span class='bible'>1Sa 20:41<\/span>, <span class='bible'>1Sa 20:42<\/span>; <span class='bible'>1Ts 2:17<\/span>. <\/p>\n<p><b><i>navegamos \u2026 a Cos.<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 27:2<\/span>, <span class='bible'>Hch 27:4<\/span>; <span class='bible'>Luc 5:4<\/span>; <span class='bible'>Luc 8:22<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Pablo visita la casa de Felipe, cuyas hijas profetizan,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 21:1-9<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Agabo profetizando lo que le acontecer\u00e1 en Jerusal\u00e9n, no lo disuade de ir hacia all\u00e1,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 21:10-16<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>El llega a Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 21:17-26<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>donde es arrestado y en gran peligro, pero es rescatado por el tribuno de la compa\u00f1\u00eda,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 21:27-36<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y pidiendo, le es permitido hablar al pueblo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Hch 21:37-40<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">Despu\u00e9s de separarnos de ellos<\/span>\u00a0puede replantearse como \u00abdespu\u00e9s de arranc\u00e1rnoslos de nuestros corazones\u00bb. El cari\u00f1o del ap\u00f3stol Pablo por sus amigos creyentes cal\u00f3 muy hondo (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Hch 20:37<\/span><\/span>). La vida de Pablo debi\u00f3 ser dif\u00edcil debido a sus constantes viajes, en los que dejaba amigos y familia cada vez que deb\u00eda partir para proclamar el evangelio. En\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">P\u00e1tara<\/span>, una ciudad portuaria, Pablo y sus compa\u00f1eros encontraron un barco de mayor tama\u00f1o que pudiera viajar los seiscientos cuarenta kil\u00f3metros directamente a Fenicia, con sus puertos en Sid\u00f3n y Tiro. En los meses de verano, el viento del mar Egeo sopla desde el norte comenzando muy temprano en la ma\u00f1ana. En la tarde, el viento amaina. La puesta de sol trae calma, y m\u00e1s tarde, sopla una ligera brisa del sur. Si el barco estaba en la costa, posiblemente permaneci\u00f3 anclado en la noche para esperar los vientos de la ma\u00f1ana.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>De Mileto a Jerusal\u00e9n, 21:1-16.<br \/>\n1 As\u00ed que, separ\u00e1ndonos de ellos, nos embarcamos, fuimos derechos a Cos, y al siguiente d\u00eda a Rodas, y de all\u00ed a Petara, 2 donde, habiendo hallado una nave que hac\u00eda la traves\u00eda a Fenicia, nos embarcamos y nos dimos a la mar. 3 Luego dimos vista a Chipre, que dejamos a la izquierda, navegamos hasta Siria y desembarcamos en Tiro, porque all\u00ed hab\u00eda de dejar su carga la nave. 4 En Tiro encontramos disc\u00edpulos, con los cuales permanecimos siete d\u00edas. Ellos, movidos del Esp\u00edritu, dec\u00edan a Pablo que no subiese a Jerusal\u00e9n. 5 Pasados aquellos d\u00edas, salimos, e iban acompa\u00f1\u00e1ndonos todos con su mujeres e hijos hasta fuera de la ciudad. All\u00ed, puestos de rodillas en la playa, oramos, 6 nos despedimos y subimos a la nave, volvi\u00e9ndose ellos a su casa. 7 Nosotros, yendo de Tiro a Tolemaida, acabamos nuestra navegaci\u00f3n, y saludados los hermanos, nos quedamos un d\u00eda con ellos. 8 Al d\u00eda siguiente salimos; llegamos a Ces\u00e1rea, y entrando en casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con \u00e9l. 9 Ten\u00eda \u00e9ste cuatro hijas v\u00edrgenes que profetizaban. 10 Habi\u00e9ndonos quedado all\u00ed varios d\u00edas, baj\u00f3 de Judea un profeta llamado Agabo, 11 el cual, lleg\u00e1ndose a nosotros, tom\u00f3 el cinto de Pablo, y at\u00e1ndose los pies y las manos con \u00e9l, dijo: \u201cEsto dice el Esp\u00edritu Santo: As\u00ed atar\u00e1n los jud\u00edos en Jerusal\u00e9n al var\u00f3n cuyo es este cinto, y le entregar\u00e1n en poder de los gentiles.\u201d 12 Cuando o\u00edmos esto, tanto nosotros como los del lugar le instamos a que no subiese a Jerusal\u00e9n. 13 Pablo entonces respondi\u00f3: \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is con llorar y quebrantar mi coraz\u00f3n? Pues pronto estoy, no s\u00f3lo a ser atado, sino a morir en Jerusal\u00e9n por el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas. 14 No pudiendo disuadirle, guardamos silencio, diciendo: H\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or. 15 Despu\u00e9s de estos d\u00edas, hechos los preparativos necesarios, subimos a Jerusal\u00e9n. 16 Iban con nosotros algunos disc\u00edpulos de Ces\u00e1rea, que nos condujeron a casa de un tal Mnas\u00f3n, chipriota, antiguo disc\u00edpulo, en la cual nos hospedamos.<\/p>\n<p>Al dejar Mileto y volver de nuevo a coger la nave, parece que el grupo que acompa\u00f1aba a Pablo (cf. 20:4) se restringi\u00f3 bastante; al menos eso insin\u00faa el hecho de que no vuelvan a ser mencionados sino Tr\u00f3fimo (21:19) y Aristarco (27:2), adem\u00e1s de Lucas impl\u00edcitamente, en cuanto que la narraci\u00f3n contin\u00faa en primera persona de plural. Hay quienes creen que Timoteo parti\u00f3 de Mileto para Efeso, donde lo encontramos m\u00e1s tarde (cf. 1Ti 1:3); sin embargo, t\u00e9ngase en cuenta que Timoteo ciertamente estuvo con Pablo en Roma (cf. Gol 1:1; Flp 1:1; Flm i), y lo mismo hay que decir de T\u00edquico (Efe 6:21; Col 4:7).<br \/>\nLa descripci\u00f3n de la ruta seguida por Pablo sigue siendo muy detallada. De Mileto navegan rumbo a la isla de Cos, c\u00e9lebre por su templo de Esculapio y la aneja escuela de medicina; al d\u00eda siguiente llegan a Rodas, otra hermosa isla m\u00e1s al sur, c\u00e9lebre por su Coloso, una de las siete maravillas del mundo; de all\u00ed a P\u00e1tara 185, ciudad de Licia, en la costa asi\u00e1tica, frente a Rodas (v.1). En P\u00e1tara dejan la navegaci\u00f3n de cabotaje y embarcan en una nave que sal\u00eda para Fenicia (v.2), con rumbo a Tiro, donde la nave \u201chab\u00eda de dejar su carga\u201d (v.3).<br \/>\nEs en Tiro donde se van a detener \u201csiete d\u00edas\u201d (v.4), debido seguramente a exigencias del servicio de la nave, tiempo que Pablo aprovecha para ponerse en contacto con aquella iglesia. Hab\u00eda sido fundada por los helenistas dispersos con ocasi\u00f3n de la muerte de Esteban (cf. 11:19), y probablemente hab\u00eda sido ya visitada por Pablo en otras ocasiones (cf. 15:3). Algunos de los fieles \u201cmovidos del Esp\u00edritu\u201d (v.4), es decir, iluminados por el Esp\u00edritu Santo sobre los sufrimientos y las privaciones que esperaban a Pablo en Jerusal\u00e9n, y de alli es que intentan disuadirlo de ese viaje, llevados sin duda de su afecto que sent\u00edan hacia \u00e9l. Pablo no les hace caso y, despu\u00e9s de una despedida afectiva, vuelve a subir a la nave, navegando hasta Tolerada (v.7), la actual Acre, en la bah\u00eda situada al pie del monte Carmelo. En Tolemaida se detienen solamente \u201cun d\u00eda,\u201d dejando ya la nave que los hab\u00eda tra\u00eddo desde P\u00e1tara (v.7), saliendo a continuaci\u00f3n para Ces\u00e1rea (v.8). No est\u00e1 claro si este viaje hasta Ces\u00e1rea lo hicieron ya por tierra o continuaron todav\u00eda por mar en otra nave. Los \u201cpreparativos,\u201d de que se habla en el v. 15, parecen suponer que fue en Ces\u00e1rea cuando acab\u00f3 el viaje por mar.<br \/>\nLa estancia en Ces\u00e1rea dur\u00f3 \u201cvarios d\u00edas\u201d (v.10), hosped\u00e1ndose Pablo y los suyos \u201cen casa de Felipe, el evangelista\u201d (v.8). De este Felipe, que era \u201cuno de los siete,\u201d se ha hablado ya anteriormente (cf. 6:5; 8:5-40). No es f\u00e1cil precisar qu\u00e9 incluye ese t\u00e9rmino \u201cevangelista\u201d con que lo designa San Lucas; probablemente se trata del carisma de \u201cevangelista,\u201d de que Pablo habla en sus cartas (cf. Efe 4:11; 2Ti 4:5). La misi\u00f3n de estos \u201cevangelistas\u201d deb\u00eda de ser la de propagadores ambulantes de la buena nueva o \u201cevangelio,\u201d ocupando junto con los \u201cap\u00f3stoles\u201d el puesto de vanguardia de la predicaci\u00f3n cristiana 186. Vemos que Felipe estaba casado y ten\u00eda \u201ccuatro hijas v\u00edrgenes que profetizaban\u201d (v.9); es de los pocos casos (cf. Luc 1:41-55Luc 2:36en que el Nuevo Testamento habla del carisma de profec\u00eda concedido a mujeres. Parece que Lucas, al hacer notar que eran \u201cv\u00edrgenes,\u201d relaciona estrechamente este carisma con su virginidad, que habr\u00edan escogido con deliberado prop\u00f3sito como estado permanente, para vivir m\u00e1s \u00edntegramente consagradas al Se\u00f1or (cf. 1Co 7:34-35)\u00b7<br \/>\nEn cuanto a la profec\u00eda simb\u00f3lica de Agabo, at\u00e1ndose los pies y las manos con el cinto de Pablo (v.11), su anuncio concordaba en sustancia con el de los carism\u00e1ticos de Tiro (cf. v.4) y con lo que el mismo Pablo hab\u00eda dicho ya en su discurso de Mileto (cf. 20:23). Esta clase de profec\u00edas, acompa\u00f1ando las palabras con gestos y acciones simb\u00f3licas, hab\u00edan sido muy frecuentes en los antiguos profetas jud\u00edos (cf. 1Sa 15:27-28; Isa 20:2-4; Jer 13:1-11; Eze 4:1-17). Parece que este Agabo es el mismo de quien ya se habl\u00f3 en 11:28; si San Lucas lo presenta de manera indeterminada (\u03c4\u03b9\u03b4..\u03c0\u03c1\u03bf\u03c6\u03ae\u03c4\u03b7\u03c2 \u03bf\u03bd\u03cc\u03bc\u03b1\u03c4\u03b9 \u03b1\u03b3\u03b1\u03b2\u03bf\u03c2) debe ser debido a que toma esta narraci\u00f3n de alguna parte, quiz\u00e1 de su mismo Diario de viaje, en que se hablaba de Agabo por primera vez, y San Lucas olvid\u00f3 que ya hab\u00eda hablado de \u00e9l. La contestaci\u00f3n de Pablo a los que, despu\u00e9s de la profec\u00eda de Agabo, intentaban disuadirle de su viaje a Jerusal\u00e9n, es digna de quien, como \u00e9l, est\u00e1 entregado totalmente a Jesucristo, pero que tiene tambi\u00e9n un coraz\u00f3n sensible; por eso, al mismo tiempo que se declara \u201cdispuesto no s\u00f3lo a ser atado, sino a morir por el nombre de Jes\u00fas,\u201d les ruega que no lloren ni le supliquen que deje el viaje, pues con ello no hacen m\u00e1s que \u201cquebrantar su coraz\u00f3n\u201d (v.13).<br \/>\nDesde Ces\u00e1rea, Pablo y los suyos van a comenzar la \u00faltima etapa del viaje, que les llevar\u00e1 hasta Jerusal\u00e9n. La distancia era de 102 kil\u00f3metros, y pod\u00eda hacerse perfectamente en dos jornadas. Los \u201cpreparativos\u201d de que se habla (v.1s) implicaban el hallar ac\u00e9milas para los del grupo y las ofrendas, que probablemente eran voluminosas, pues no ser\u00edan s\u00f3lo en dinero, sino tambi\u00e9n en objetos de diversa \u00edndole. Quiz\u00e1 a eso sea debido tambi\u00e9n, por razones de mayor seguridad, el que vayan con ellos \u201calgunos disc\u00edpulos de Ces\u00e1rea,\u201d quienes, adem\u00e1s, se preocupan de buscarles alojamiento en casa de Mnas\u00f3n 187, un antiguo disc\u00edpulo, originario de Chipre (cf. 4:36; 11:20), cuyas ideas de jud\u00edo-cristiano helenista eran sin duda m\u00e1s abiertas que las de los jud\u00edo-Cristian os palestinenses, quienes dif\u00edcilmente hubieran admitido en su casa cristianos no circuncidados (cf. 11:2-3), como ciertamente lo eran algunos del grupo de Pablo (cf. 21:19).<\/p>\n<p>El Prisionero de Cristo, 21:17-28:31.<\/p>\n<p>Pablo en Jerusal\u00e9n, 21:17-26.<br \/>\n17 Llegados a Jerusal\u00e9n, fuimos recibidos por los hermanos con alegr\u00eda. 18 Al d\u00eda siguiente, Pablo, acompa\u00f1ado de nosotros, visit\u00f3 a Santiago, reuni\u00e9ndose all\u00ed todos los presb\u00edteros. 19 Despu\u00e9s de saludarlos, cont\u00f3 una por una las cosas que Dios hab\u00eda obrado entre los gentiles por su mano. 20 Ellos, oy\u00e9ndole, glorificaban a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cu\u00e1ntos millares de creyentes hay entre los jud\u00edos, y que todos son celadores de la Ley. 21 Pero han o\u00eddo de ti que ense\u00f1as a los jud\u00edos de la dispersi\u00f3n que hay que renunciar a Mois\u00e9s y les dices que no circunciden a sus hijos ni sigan costumbres mosaicas. 22 \u00bfQu\u00e9 hacer, pues? Seguro que sabr\u00e1n que has llegado. 23 Haz lo que vamos a decirte: Tenemos cuatro varones que han hecho voto; 24 t\u00f3malos, purif\u00edcate con ellos y p\u00e1gales los gastos para que se rasuren la cabeza, y as\u00ed todos conocer\u00e1n que no hay nada de cuanto oyeron sobre ti, sino que sigues en la observancia de la Ley. 25 Cuanto a los gentiles que han cre\u00eddo, ya les hemos escrito nuestra sentencia de que se abstengan de las carnes sacrificadas a los \u00eddolos, de la sangre, de lo ahogado y de la fornicaci\u00f3n. 26 Entonces Pablo, tomando consigo a los varones, purificado con ellos al d\u00eda siguiente, entr\u00f3 en el templo, anunciando el cumplimiento de los d\u00edas de la consagraci\u00f3n, en espera de que fuese presentada la ofrenda por cada uno de ellos.<\/p>\n<p> Es \u00e9sta la quinta vez, despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, que Pablo visita Jerusal\u00e9n (cf. 9:26; 11:30; 15:4; 18:22). Pronto, aqu\u00ed en Jerusal\u00e9n, va a comenzar su largo cautiverio, de algo m\u00e1s de cuatro a\u00f1os, que le obligar\u00e1 a interrumpir esa prodigiosa actividad que ha venido desarrollando desde que, junto con Bernab\u00e9, comenz\u00f3 su primer gran viaje misional, partiendo de Antioqu\u00eda para Chipre (cf. 13:3-4).<br \/>\nEl primer encuentro de Pablo con los cristianos de Jerusal\u00e9n fue cordial y plenamente amistoso (v.17). Era, sin embargo, un recibimiento privado, en el que no faltar\u00eda un buen grupo de cristianos helenistas, como Mnas\u00f3n, que, enterados de la llegada de los misioneros, acudieron presurosos a saludarles, alegr\u00e1ndose con ellos de los grandes \u00e9xitos de la predicaci\u00f3n entre los gentiles. El encuentro oficial tuvo lugar al d\u00eda siguiente, cuando\u201d Pablo y los suyos visitan a Santiago, reuni\u00e9ndose all\u00ed todos los presb\u00edteros\u201d (v.18). Era \u00e9ste un momento sumamente importante, que ya de tiempo tra\u00eda preocupado a San Pablo, pensando en el cual hab\u00eda escrito a los &#8216; Romanos: \u201cOs exhorto.. a que me ayud\u00e9is con vuestras oraciones a Dios para que me libre de los incr\u00e9dulos en Judea y que el servido que me lleva a Jerusal\u00e9n sea grato a los santos\u201d (Rom 15:31). Es probable que fuera en esta entrevista cuando entreg\u00f3 las colectas, que hab\u00edan sido la ocasi\u00f3n del viaje. No sabemos c\u00f3mo ser\u00edan recibidas; es de creer que bien (cf. 24:17), aunque quiz\u00e1 el gesto no result\u00f3 tan eficaz como se hubiera podido esperar. Lo cierto es que los reunidos, aunque, alegres, \u201cglorifican a Dios\u201d ante las noticias que cuenta Pablo sobre la expansi\u00f3n de la Iglesia entre los gentiles (v.20), all\u00ed mismo muestran cierto desacuerdo con su manera de proceder respecto al modo de hablar de la Ley, solicitando de \u00e9l una deferencia hacia los ritos jud\u00edos (v.24). Ni parece ser s\u00f3lo para evitar complicaciones a causa de algunos jud\u00edo-cristianos m\u00e1s exaltados, como en 15:5, pues hablan de manera general: \u201ctodos son celadores de la Ley\u201d (v.20); y los mismos reunidos muestran compartir, m\u00e1s o menos, la misma opini\u00f3n, de ah\u00ed aquellas palabras finales: \u201cCuanto a los gentiles.. ya hemos escrito..\u201d (v.25), como quien dice: \u00e9sos que sigan con la libertad otorgada en el concilio de Jerusal\u00e9n (15:28-29), pero los jud\u00edo-cristianos que no dejen el mosa\u00edsmo.<br \/>\nNo era verdad que Pablo, como se dec\u00eda en Jerusal\u00e9n, exigiese a los jud\u00edos convertidos que \u201crenunciasen a Mois\u00e9s\u201d y que \u201cno circuncidasen a sus hijos\u201d (v.21); pero no cabe duda que su predicaci\u00f3n, ense\u00f1ando que la \u00fanica fuente de justificaci\u00f3n es la fe y que la circuncisi\u00f3n y ley mosaica no confer\u00edan al jud\u00edo ninguna ventaja sobre el gentil (cf. Rom 1:16; Rom 3:22; Rom 4:9-12; 1Co 7:17-20; Gal 5:6), llevaba claramente a esas conclusiones. Pablo no insist\u00eda en esos principios precisamente para que los jud\u00edos dejasen las observancias mosaicas, pues incluso \u00e9l mismo parece que, en general, sigui\u00f3 observ\u00e1ndolas (cf. 16:3; 18:18; 23:6; 24:11-14; 25:8; 26:4-5; 28:17), sino para asegurar la libertad de los convertidos de la gentilidad, que dif\u00edcilmente hubieran admitido esas pr\u00e1cticas y que, adem\u00e1s, no ten\u00edan por qu\u00e9 admitirlas (cf. Gal 2:11-16).<br \/>\nNo hab\u00eda, desde luego, diferencia alguna sustancial entre Pablo y la iglesia de Jerusal\u00e9n, a cuya cabeza estaba Santiago; pero hab\u00eda bastante diferencia de matices, debido, sin duda, a las diversas circunstancias de la iglesia de Jerusal\u00e9n y aquellas en que Pablo ven\u00eda actuando. Para ambas partes era verdad inconcusa que la salud hab\u00eda de buscarse no en la observancia del mosa\u00edsmo, sino en la fe en Jesucristo, y esto lo mismo gentiles que jud\u00edos (cf. 15:11); tambi\u00e9n era admitido por todos que la observancia de las pr\u00e1cticas mosaicas no estaba prohibida a los jud\u00edos que se convert\u00edan, siendo s\u00f3lo bastante m\u00e1s tarde, probablemente despu\u00e9s del 70, cuando dicha pr\u00e1ctica comenz\u00f3 a considerarse como il\u00edcita. Pero, supuesta esa identidad en lo fundamental, no cabe duda que Pablo mostraba m\u00e1s libertad que la iglesia de Jerusal\u00e9n respecto de la observancia de la Ley; y mientras \u00e9l hac\u00eda resaltar a cada paso la idea universalista donde \u201cno hab\u00eda jud\u00edo ni griego\u201d (Gal 3:28) y donde Cristo, derribado \u201cel muro de separaci\u00f3n, de dos pueblos hab\u00eda hecho uno\u201d (Efe 2:14), los fieles de Jerusal\u00e9n, con Santiago a la cabeza, segu\u00edan estrechamente apegados al mosa\u00edsmo y celosos observadores de sus prescripciones. \u00bfSer\u00eda porque consideraban esas pr\u00e1cticas mosaicas, en un jud\u00edo, como condici\u00f3n necesaria de mayor perfecci\u00f3n, o ser\u00eda simplemente, sin precisar tanto, por cierto atavismo venerable que no hab\u00eda por qu\u00e9 abandonar? La respuesta es dif\u00edcil, dada la escasez de datos; pero del hecho no puede dudarse (cf. 11:1-18; Gal 2:12).<br \/>\nPues bien, lo que \u201cSantiago y los presb\u00edteros\u201d de la iglesia de Jerusal\u00e9n (\u03bd. 18) piden a Pablo es que aparezca ante el pueblo como fiel observador de la Ley (v.24), dando a entender, adem\u00e1s, a trav\u00e9s del conjunto de la narraci\u00f3n (v.20-25), que nada ven de criticable en esa exigencia del pueblo. El voto de los cuatro varones a los que Pablo ha de asociarse, purific\u00e1ndose con ellos y pag\u00e1ndoles los gastos que el cumplimiento del voto llevaba consigo (v.23-24), era, sin duda alguna, el voto del \u201cnazireato,\u201d de que ya hablamos al comentar 18:18. Probablemente, debido a lo de las colectas, Pablo dispon\u00eda en esa ocasi\u00f3n de relativamente abundantes fondos, por lo que le era f\u00e1cil tomar sobre s\u00ed ese padrinazgo. De hecho, puesto que lo que se le pide en nada contradec\u00eda sus principios doctrinales, Pablo acepta la proposici\u00f3n (v.26), cumpliendo aquello de \u201chacerse jud\u00edo con los jud\u00edos.. y todo para todos, a fin de salvarlos a todos\u201d (1Co 9:20-22).<br \/>\nNo est\u00e1 claro cu\u00e1l era concretamente el papel de Pablo, adem\u00e1s de lo de pagar los gastos. Lo que se dice, de que \u201cse purific\u00f3 con ellos\u201d y luego entr\u00f3 en el templo (v.26), no exige necesariamente que tambi\u00e9n \u00e9l hiciese voto de nazireato, cuya duraci\u00f3n m\u00ednima parece que era de treinta d\u00edas 188, basta que, como padrino que pagaba los gastos, se asociase con los cuatro que ten\u00edan el voto, someti\u00e9ndose por devoci\u00f3n personal a alguno de los ritos secundarios en conexi\u00f3n con ese voto, m\u00e1xime que, viniendo de pa\u00edses paganos, necesitaba tambi\u00e9n de ciertas purificaciones antes de entrar en el templo. Parece que, debido a la gran afluencia de peregrinos, sobre todo en tiempos de fiestas, era costumbre notificar de antemano en el templo la terminaci\u00f3n del voto, a fin de fijar, de acuerdo con los sacerdotes, el d\u00eda en que deb\u00edan ofrecerse los sacrificios prescritos; esto es lo que habr\u00eda hecho Pablo en nombre de sus cuatro patrocinados (v.26). Si luego se habla de \u201csiete d\u00edas\u201d (v.27), parece es debido a que, de hecho, \u00e9se debi\u00f3 ser el plazo para la terminaci\u00f3n total de las obligaciones del voto.<\/p>\n<p>Prisi\u00f3n de Pablo,1Co 21:27-40.<br \/>\n27 Cuando estaban para acabarse los siete d\u00edas, jud\u00edos de Asia, que le vieron en el templo, alborotaron a la muchedumbre y pusieron las manos sobre \u00e9l, 28 gritando: \u201cIsraelitas, ayudadnos; \u00e9ste es el hombre que por todas partes anda ense\u00f1ando a todos contra el pueblo, contra la Ley y contra este lugar, y como si fuera poco, ha introducido a los gentiles en el templo y ha profanado este lugar santo.\u201d 29 Era que hab\u00edan visto con \u00e9l en la ciudad a Tr\u00f3fimo, efesio, y creyeron que Pablo le hab\u00eda introducido en el templo. 30 Toda la ciudad se conmovi\u00f3 y se agolp\u00f3 en el templo, y tomando a Pablo, le arrastraron fuera de \u00e9l, cerrando enseguida las puertas. 31Mientras trataban de matarle, lleg\u00f3 noticia al tribuno de la cohorte de que toda Jerusal\u00e9n estaba amotinada; 32 y tomando al instante los soldados y los centuriones, corri\u00f3 hacia ellos. En cuanto vieron al tribuno y a los soldados, cesaron de golpear a Pablo. 33 Acerc\u00f3se entonces el tribuno, y cogi\u00e9ndole, orden\u00f3 que le echasen dos cadenas y le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y qu\u00e9 hab\u00eda hecho. 34 Los de la turba dec\u00edan cada uno una cosa, y no pudiendo sacar nada en claro a causa del alboroto, orden\u00f3 llevarle al cuartel. 35 Al llegar a las escaleras, en vista de la violencia de la multitud, Pablo fue llevado por los soldados, 36 pues la muchedumbre segu\u00eda gritando: \u00a1Qu\u00edtalo! 37 A la entrada del cuartel, dijo Pablo al tribuno: \u00bfMe permites decirte una cosa? El le contest\u00f3: \u00bfHablas griego? 38 \u00bfPero no eres t\u00fa el egipcio que hace algunos d\u00edas promovi\u00f3 una sedici\u00f3n y llev\u00f3 al desierto cuatro mil sicarios? 39 Respondi\u00f3 Pablo: Yo soy jud\u00edo, originario de Tarso, ciudad ilustre de la Cilicia; te suplico que me permitas hablar al pueblo. 40 Permiti\u00e9ndoselo \u00e9l, Pablo, puesto de pie en lo alto de las escaleras, hizo se\u00f1al al pueblo con la mano. Luego se hizo un gran silencio, y Pablo les dirigi\u00f3 la palabra en hebreo.<\/p>\n<p>Lucas cuenta la prisi\u00f3n de Pablo con todo g\u00e9nero de detalles. No sabemos si ser\u00eda testigo ocular, pues la narraci\u00f3n en primera persona de plural desaparece poco despu\u00e9s de la llegada a Jerusal\u00e9n (1Co 21:18) y no reaparece hasta el momento de embarcar para Roma en Ces\u00e1rea (1Co 27:1). Mas sea de eso lo que fuere, pudo muy bien recibir la informaci\u00f3n de testigos inmediatos, como, sin duda, lo fueron muchos de entre los fieles.<br \/>\nEran d\u00edas en que Jerusal\u00e9n rebosaba de peregrinos, debido a ser las fiestas de Pentecost\u00e9s (cf. 20:1.6). Entre ellos hab\u00eda tambi\u00e9n de la provincia romana de Asia (v.27), particularmente de Efeso (cf. v.29), que conoc\u00edan perfectamente las actividades misionales de Pablo en aquellas regiones, y a quien consideraban como ap\u00f3stata del juda\u00edsmo, al que era necesario eliminar (cf. 19:9; 20:19). La ocasi\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s propicia. En Jerusal\u00e9n, y m\u00e1s concretamente en los atrios del templo, rebosantes de peregrinos enfervorizados, iba a ser muy f\u00e1cil acabar con \u00e9l. Bastar\u00eda con dar la voz de alarma, cosa que hicieron ellos, lanz\u00e1ndose sobre Pablo y acus\u00e1ndole a gritos de que por todas partes iba hablando \u201ccontra el pueblo, contra la ley y contra el templo\u201d e incluso se hab\u00eda atrevido a \u201cintroducir en \u00e9l a los gentiles\u201d (v.28). Este \u00faltimo extremo no parece que fuese cierto; pero, con pretexto de que hab\u00edan visto a Pablo acompa\u00f1ado del ex pagano Tr\u00f3fimo por la ciudad (v.29), se imaginaron que tambi\u00e9n lo hab\u00eda introducido en el templo, con lo que se propon\u00edan excitar mucho m\u00e1s las iras de la multitud. Las otras acusaciones, en sustancia, son las mismas que hab\u00edan lanzado ya contra Esteban (6:11-14) y antes contra Jesucristo (Mat 26:61).<br \/>\nLas acusaciones surtieron un efecto fulminante. Y no ya s\u00f3lo los que entonces estaban en los atrios del templo, sino que muy pronto se propag\u00f3 fuera la noticia, y \u201cse agolp\u00f3 all\u00ed toda la ciudad\u201d (v.30), arrastrando a Pablo \u201cfuera del templo,\u201d es decir, fuera del atrio interior, para poder obrar m\u00e1s libremente contra \u00e9l. Su intenci\u00f3n era \u201cmatarle\u201d (v.\u00e2\u00c0); por eso no es extra\u00f1o que los levitas de servicio se apresurasen a \u201ccerrar las puertas\u201d de dicho atrio interior (v.30), a fin de que con el derramamiento de sangre y consiguientes tumultos no quedase profanado ese lugar. La cosa, sin embargo, no pudo llevarse a efecto, pues, enterado del tumulto el tribuno o jefe de la guarnici\u00f3n romana en Jerusal\u00e9n, cuya residencia estaba en la torre Antonia, se person\u00f3 enseguida all\u00ed con sus tropas (v.31-32), quit\u00e1ndoles a Pablo de entre las manos 189.<br \/>\nLa primera disposici\u00f3n del tribuno es ordenar a sus soldados que amarren a Pablo (v.33), a quien, sin duda, consider\u00f3 como autor o causa del tumulto, queriendo ante todo enterarse de qu\u00e9 se trataba. Como no pudo sacar nada en claro a causa del alboroto, ordena llevarlo a la fortaleza o torre Antonia (v.34), para all\u00ed m\u00e1s tranquilamente examinar el caso. Antes de entrar en la fortaleza, precisamente al subir las escaleras de entrada, Pablo pide al tribuno que le deje hablar al pueblo, cosa que \u00e9ste le concede, no sin antes mostrar su admiraci\u00f3n porque le hablase en griego (v.35-40). Parece que el tribuno ten\u00eda fuertes sospechas de que se trataba de un famoso revolucionario, de origen egipcio, que poco antes hab\u00eda so\u00f1ado con apoderarse de Jerusal\u00e9n, a cuyo efecto hab\u00eda reunido en el desierto una gran multitud de \u201csicarios,\u201d para lanzarse luego sobre la ciudad 190; de este egipcio deb\u00eda de constarle al tribuno que no sab\u00eda griego, de ah\u00ed su extra\u00f1eza al o\u00edr hablar en esa lengua a Pablo.<br \/>\nObtenido el permiso, Pablo hace se\u00f1al al pueblo de que quiere hablar, produci\u00e9ndose un \u201cgran silencio\u201d (v.40), que todav\u00eda fue \u201cmayor\u201d cuando oyeron que les hablaba \u201cen lengua hebrea\u201d (Mat 22:2).<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u201clengua hebrea,\u201d al igual que en otros pasajes del Nuevo Testamento (cf. Jua 5:2; Jua 19:17), ha de entenderse \u201carameo,\u201d que era el idioma usual en Palestina a, partir de la vuelta de la cautividad.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>separarnos.<\/b> Lit. significa \u00abarrancarse uno del otro\u00bb y reitera cu\u00e1n dif\u00edcil fue para Pablo despedirse de los ancianos efesios (<span class='bible'>Hch 20:37-38<\/span>). <b>rumbo directo a Cos.<\/b> La ciudad principal en la isla de Cos. <b>Rodas.<\/b> Una isla al SE de Cos y tambi\u00e9n el nombre de su ciudad capital. Su estuario era el sitio en el que se erigi\u00f3 la gran estatua conocida como el Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo. <b>P\u00e1tara.<\/b> Una activa ciudad portuaria en el extremo sur de Asia Menor, de tal modo que Pablo y sus acompa\u00f1antes ya hab\u00edan circunvalado la esquina SO de Asia Menor. Cada uno de los puertos en los que se detuvieron representaba un d\u00eda de navegaci\u00f3n, y la embarcaci\u00f3n permanec\u00eda inmovilizada durante la noche.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t21:1 &#8212; Despu\u00e9s de separarnos de ellos (los ancianos de Efeso), zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara. &#8212; Pablo contin\u00faa su viaje hacia Jerusal\u00e9n, su \u00faltimo viaje a Jerusal\u00e9n. El y sus compa\u00f1eros llevaban la ofrenda de varias iglesias para los santos pobres de Jerusal\u00e9n (1Co 16:1-4; Hch 20:4).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>SIN VUELTA ATR\u00c1S<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Hechos 21:1-16<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Cuando conseguimos separarnos de ellos y hacernos a la vela, navegamos derechamente a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara. All\u00ed encontramos un barco que estaba a punto de zarpar para hacer la traves\u00eda a Fenicia, y nos embarcamos y zarpamos. Avistamos Chipre a babor y seguimos hacia Siria, arribando por \u00faltimo a Tiro, donde el barco ten\u00eda que descargar.<br \/>All\u00ed encontramos a los creyentes locales y nos quedamos con ellos una semana. Movidos por el Esp\u00edritu Santo le dec\u00edan a Pablo que no siguiera el viaje hacia Jerusal\u00e9n. Cuando se nos acab\u00f3 el tiempo disponible salimos para continuar el viaje. Todos los creyentes nos acompa\u00f1aron hasta las afueras de la ciudad con sus mujeres y ni\u00f1os. En la playa nos pusimos de rodillas para orar. Luego nos abrazamos, y nosotros nos embarcamos y ellos se volvieron a sus casas.<br \/>Una vez terminado nuestro viaje por mar de Tiro a Tolemaida, saludamos a la comunidad cristiana all\u00ed y nos quedamos con ellos hasta el d\u00eda siguiente, cuando partimos para Ces\u00e1rea. All\u00ed nos dirigimos a la casa del evangelista Felipe, que era uno de los Siete, donde nos alojamos. Ten\u00eda cuatro hijas solteras que eran profetisas.<br \/>Cuando est\u00e1bamos all\u00ed con ellos unos d\u00edas, baj\u00f3 de Judasa un profeta que se llamaba Agabo. \u00c9ste se dirigi\u00f3 a nosotros, tom\u00f3 el cinto de Pablo, se at\u00f3 las manos y los pies con \u00e9l, y dijo:<br \/>-El mensaje del Esp\u00edritu Santo es que as\u00ed ser\u00e1 como atar\u00e1n los jud\u00edos al var\u00f3n cuyo es este cinto, y le entregar\u00e1n en manos de los paganos.<br \/>Cuando lo o\u00edmos, tanto nosotros como los creyentes locales nos pusimos a pedirle a Pablo que no subiera a Jerusal\u00e9n; pero \u00e9l nos replic\u00f3:<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>-\u00bfA santo de qu\u00e9 os pon\u00e9is a llorar y a estrujarme el coraz\u00f3n? \u00a1Estoy listo, no s\u00f3lo a que me metan en la c\u00e1rcel, sino a que me maten en Jerusal\u00e9n por pertenecer al Se\u00f1or Jes\u00fas!<br \/>Como vimos que no hab\u00eda manera de convencerle, no pudimos m\u00e1s que decir:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Que sea lo que Dios quiera!<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se nos acab\u00f3 el tiempo en Cesarea, despu\u00e9s de hacer los preparativos, emprendimos el viaje de subida a Jerusal\u00e9n. Vinieron con nosotros algunos de los miembros de la comunidad de Cesarea para acompa\u00f1arnos a casa de un tal Mnas\u00f3n, de Chipre, que era de los primeros cristianos, donde nos \u00edbamos a hospedar.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>El relato se acelera, y se cierne una atm\u00f3sfera de tormenta amenazadora al acercarse Pablo a Jerusal\u00e9n. Dos cosas sobresalen aqu\u00ed: (i) La inquebrantable decisi\u00f3n de Pablo de seguir adelante sin importarle lo que le pudiera esperar. Nada pod\u00eda ser m\u00e1s definitivo que la advertencia de los disc\u00edpulos de Tiro y la de Agabo en Cesarea; pero nada iba a desviar a Pablo de su plan. En uno de los asedios de la Guerra Civil espa\u00f1ola, algunos de la guarnici\u00f3n quer\u00edan rendirse; pero uno de los camaradas dijo: \u00abPrefiero morir de pie a vivir de rodillas.\u00bb As\u00ed era Pablo. (ii) Tenemos el dato maravilloso de que, dondequiera que fuera, Pablo encontraba una comunidad cristiana encantada de recibirle. Si era verdad en los d\u00edas de Pablo, no lo es menos en los nuestros. Una de las grandes ventajas de pertenecer a la iglesia es el hecho de que, no importa d\u00f3nde vaya uno, puede estar seguro de encontrar una comunidad de personas como \u00e9l que le reciban con amor. El que pertenece a la familia de la fe encuentra amigos en todo el mundo.<\/p>\n<p>Agabo es un tipo interesante. Los profetas de Israel ten\u00edan la costumbre de dramatizar el mensaje cuando las palabras pod\u00edan ser insuficientes. Encontramos algunos ejemplos en <span class='bible'>Isa 20:3-4<\/span> ; <span class='bible'>Jer 13:1-11<\/span> ; <span class='bible'>Jer 27:2<\/span> ; <span class='bible'>Ezequiel 4<\/span>; <span class='bible'>5:1-4<\/span>; <span class=''>1R 11:29-31<\/span> .<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 21<\/p>\n<p>d) Por Cesarea a Jerusal\u00e9n (Hch\/21\/01-14). <\/p>\n<p>1 Cuando logramos arrancarnos de ellos y nos hicimos a la mar, fuimos derechos a Cos, y al siguiente d\u00eda, a Rodas, y de all\u00ed, a P\u00e1tara. 2 Encontramos una nave que hac\u00eda la traves\u00eda a Fenicia y, subimos en ella y nos hicimos a la mar. 3 Avistamos Chipre y, dej\u00e1ndola a la izquierda, navegamos hacia Siria, hasta que llegamos a Tiro, donde la nave ten\u00eda que descargar su mercancia. 4 Habiendo hallado a los disc\u00edpulos, permanecimos all\u00ed siete d\u00edas. Ellos dec\u00edan a Pablo, por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, que no subiera a Jerusal\u00e9n. 5 Pero, cuando se nos acabaron los d\u00edas, emprendimos la marcha, acompa\u00f1\u00e1ndonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad, y, de rodillas sobre la playa, oramos, 6 y nos despedimos unos de otros: nosotros subimos a bordo y ellos regresaron a casa. <\/p>\n<p>Este texto no necesita gran explicaci\u00f3n. Lo que tambi\u00e9n aqu\u00ed nos impresiona es la exactitud con que Lucas anot\u00f3 en su diario las etapas del viaje. A quien con tanto cuidado retuvo las cosas, tambi\u00e9n en los casos en que no habla como testigo ocular habr\u00e1 que reconocerle una informaci\u00f3n concienzuda. En P\u00e1tara trasbordaron a otra embarcaci\u00f3n. Seg\u00fan otra tradici\u00f3n del texto, quiz\u00e1 incluso m\u00e1s acertada, el cambio de nave tuvo lugar m\u00e1s al Este, hacia Mira, en la costa meridional de Asia Menor. Probablemente hac\u00eda falta un barco m\u00e1s pesado para la traves\u00eda por alta mar. <\/p>\n<p>En Tiro aprovecha Pablo la interrupci\u00f3n del viaje para visitar la comunidad local. No tenemos noticias sobre el origen de \u00e9sta. Sin embargo, se puede suponer que se inici\u00f3 cuando los judeocristianos helenistas tuvieron que huir de Jerusal\u00e9n. En efecto, en 11,19 se nos dice: \u00abLos que se dispersaron&#8230; hab\u00edan llegado hasta Fenicia.\u00bb Y Pablo y Bernabe, yendo de Antioqu\u00eda al concilio de Jerusal\u00e9n, pasaron tambi\u00e9n por Fenicia, \u00abrefiriendo la conversi\u00f3n de los gentiles y proporcionando una gran alegr\u00eda a todos los hermanos\u00bb. As\u00ed no era Pablo un desconocido cuando salud\u00f3 en Tiro a los \u00abdisc\u00edpulos\u00bb y permaneci\u00f3 con ellos siete d\u00edas. Como en Tr\u00f3ade (20,6 ss), se reunir\u00eda con la comunidad para la celebraci\u00f3n de la asamblea lit\u00fargica. <\/p>\n<p>En una de estas reuniones ser\u00eda cuando algunos disc\u00edpulos dotados del don de profec\u00eda le predecir\u00edan que en Jerusal\u00e9n le aguardaba algo grave y tratar\u00edan de impedir a Pablo que fuese all\u00e1. La reacci\u00f3n de Pablo la conocemos por la escena an\u00e1loga descrita en 21,11. Precisamente en la convicci\u00f3n de lo que aguardaba a Pablo fue la despedida en Tiro, como antes en Mileto, tan dolorosa y conmovedora, que todos, con sus mujeres e hijos, se arrodillaron en la playa y oraron. Este cuadro revela de nuevo la \u00edntima uni\u00f3n de aquellas Iglesias, que viv\u00edan en un ambiente contrario y hostil; en \u00e9l se muestra tambi\u00e9n, de manera conmovedora, el prestigio y veneraci\u00f3n de aquel que se cuida de sus \u00abhijitos\u00bb como un padre y como una madre, que constantemente sufre por ellos \u00abdolores de parto\u00bb hasta que Cristo \u00absea formado\u00bb en ellos (Gal 4:19). \u00bfEstar\u00edamos nosotros dispuestos interna y externamente a obrar as\u00ed? \u00bfO estar\u00eda esto en contradicci\u00f3n con nuestro modo de sentir, con nuestra ilustraci\u00f3n, con nuestra teolog\u00eda? <\/p>\n<p>7 Nosotros, completando la traves\u00eda, desde Tiro llegamos a Tolemaida, donde saludamos a los hermanos y permanecimos un d\u00eda con ellos. 8 Salimos al d\u00eda siguiente y llegamos a Cesarea; entramos en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con \u00e9l. 9 Ten\u00eda \u00e9ste cuatro hijas v\u00edrgenes y profetisas. 10 Como nos demor\u00e1semos bastantes d\u00edas, baj\u00f3 de Judea un profeta llamado Agabo, 11 que se lleg\u00f3 a nosotros, tom\u00f3 el cintur\u00f3n de Pablo, se at\u00f3 los pies y las manos y dijo: \u00abEsto dice el Esp\u00edritu Santo: Al hombre a quien pertenece este cintur\u00f3n lo atar\u00e1n as\u00ed en Jerusal\u00e9n los jud\u00edos y lo entregar\u00e1n en manos de los gentiles.\u00bb 12 Al o\u00edr esto, le aconsej\u00e1bamos, tanto nosotros como los habitantes del lugar, que no subiera a Jerusal\u00e9n. 13 Respondi\u00f3 entonces Pablo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is llorando y parti\u00e9ndome el coraz\u00f3n? Dispuesto estoy no s\u00f3lo a dejarme atar, sino a morir en Jerusal\u00e9n por el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas.\u00bb 14 No pudiendo persuadirlo, desistimos diciendo: \u00abH\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or.\u00bb <\/p>\n<p>Aqu\u00ed volvemos a encontrar una figura que nos es ya conocida por el relato sobre aquellos \u00absiete\u00bb que en los comienzos fueron designados por los ap\u00f3stoles como colaboradores (6-8). All\u00ed, junto a Esteban, aparec\u00eda, en primer t\u00e9rmino, Felipe. Tenemos noticia de su fructuosa acci\u00f3n en Samar\u00eda y de la memorable conversi\u00f3n y bautismo del et\u00edope (Gal 8:3-40). Y en la \u00faltima frase se dice que Felipe \u00abde paso iba evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea\u00bb. Aqu\u00ed se le llama \u00abel evangelista\u00bb. La palabra tiene todav\u00eda su sentido original y general y designa al pregonero y mensajero de la salvaci\u00f3n. En este sentido se mencionan los \u00abevangelistas\u00bb en Efe 4:11, adem\u00e1s de los \u00abap\u00f3stoles\u00bb, \u00abprofetas\u00bb, \u00abpastores\u00bb y \u00abmaestros\u00bb. \u00abCumple la tarea de evangelista\u00bb, se dice a Timoteo en 2Ti 4:5. <\/p>\n<p>Pablo y Felipe&#8230; \u00bfSe encuentran por primera vez despu\u00e9s de los d\u00edas de Esteban? Entonces era Saulo un \u00abjoven\u00bb, que entre los m\u00e1s encarnizados enemigos de los \u00absiete\u00bb desempe\u00f1\u00f3 un papel especial en la lapidaci\u00f3n de Esteban (2Ti 7:58; 2Ti 8:1 ss) y \u00abrespiraba amenazas y muerte contra los disc\u00edpulos del Se\u00f1or\u00bb (2Ti 9:1). Por raz\u00f3n de aquella persecuci\u00f3n debieron de huir de Jerusal\u00e9n los judeocristianos helenistas. Para la Iglesia fue esto un est\u00edmulo para una nueva misi\u00f3n. Para Saulo fue el camino en el que el Se\u00f1or lo derrib\u00f3 al suelo para hacer que se levantase como llamado. Todo esto pudo pasarles por la mente y llegarles al alma a los dos hombres, cuando Pablo pis\u00f3 el umbral de la casa de Felipe. Ahora eran ya los dos hermanos en Cristo, mensajeros y \u00abevangelistas\u00bb. <\/p>\n<p>Se nos habla de cuatro hijas de Felipe. Viv\u00edan en estado de virginidad y pose\u00edan el don carism\u00e1tico de profec\u00eda. Es de creer que estaban consagradas a Dios. Realizaban lo que significa Pablo cuando dice en 1Co 7:34; \u00abLa mujer no casada, lo mismo que la doncella, se cuida de las cosas del Se\u00f1or, para ser santa en cuerpo y alma.\u00bb Parece haber interna conexi\u00f3n entre la consagraci\u00f3n a Dios y el don de profec\u00eda. Pensamos en Ana la profetisa (Luc 2:36 ss), de la que se dice que tras breve vida matrimonial, \u00abera una viuda que llegaba ya a los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo, sirviendo a Dios noche y d\u00eda con ayunos y oraciones\u00bb. La virginidad y el ministerio carism\u00e1tico tienen relaci\u00f3n mutua, como resulta tambi\u00e9n de la palabra del Se\u00f1or: \u00abHay incapacitados (para el matrimonio) que ellos mismos se hicieron as\u00ed por el reino de los cielos\u00bb (Mat 19:12). Las palabras de Pablo en 1Co 11:5 : \u00abToda mujer que ora o habla en nombre de Dios con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza\u00bb hace suponer que en la Iglesia primitiva tambi\u00e9n mujeres actuaban como profetisas, probablemente incluso en la asamblea comunitaria. <\/p>\n<p>La casa de Felipe parece haber sido un punto de cita de carism\u00e1ticos. El profeta Agabo viene de Judea y con un gesto simb\u00f3lico predice al Ap\u00f3stol el destino que le amenaza en Jerusal\u00e9n. Ya en 11,27 hab\u00edamos o\u00eddo hablar de \u00e9l y de su don prof\u00e9tico, entonces en Antioqu\u00eda. Es posible que esta vez fuera expresamente a Cesarea, al encuentro de Pablo, para prevenirlo del peligro que le amenazaba. Esto ser\u00eda una se\u00f1al de c\u00f3mo se hab\u00eda agudizado la situaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n y de cu\u00e1n comprensible es que Pablo, barruntando esto, escribiese en la carta a los Romanos: \u00abOs ruego&#8230; que luch\u00e9is juntamente conmigo, dirigiendo a Dios oraciones por m\u00ed, para que me vea libre de los incr\u00e9dulos que hay en Judea, y para que mi servicio en favor de Jerusal\u00e9n sea bien recibido por los hermanos\u00bb (Rom lS,30s). <\/p>\n<p>Pablo, sabiendo de las \u00abcadenas y tribulaciones\u00bb (20,23) -imitando al Se\u00f1or, que se dirige a la pasi\u00f3n- va a Jerusal\u00e9n, sin tener en cuenta las voces prof\u00e9ticas, sin tomar en consideraci\u00f3n los apremiantes ruegos de sus compa\u00f1eros y amigos, totalmente dispuesto no s\u00f3lo a dejarse atar, sino a morir en Jerusal\u00e9n por el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas. Lucas, que seg\u00fan podemos suponer, se hallaba presente en esta hora, muestra de manera impresionante la imagen de aquel al que se hab\u00edan dirigido las palabras del Se\u00f1or glorificado: \u00abYo le mostrar\u00e9 cu\u00e1ntas cosas deber\u00e1 padecer por mi nombre\u00bb (9,16). Cuando los que estaban reunidos con Pablo dijeron, como haciendo eco a las palabras de Jes\u00fas: \u00abH\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or\u00bb, nos viene a la memoria la escena de Getseman\u00ed. <\/p>\n<p>V. ARRESTO Y PRISION PREVENTIVA (21,15-23,22). <\/p>\n<p>1. LLEGADA A JERUSAL\u00e9N (Hch\/21\/15-26). <\/p>\n<p>15 Pasados estos d\u00edas y hechos los preparativos, emprendimos la subida a Jerusal\u00e9n. 16 Vinieron tambi\u00e9n con nosotros, de Cesarea, algunos disc\u00edpulos para presentarnos a un tal Nas\u00f3n, de Chipre, antiguo disc\u00edpulo, en cuya casa nos hospedabamos. 17 LIegados a Jerusal\u00e9n, nos recibieron con gozo los hermanos. 18 Al d\u00eda siguiente, fue Pablo con nosotros a ver a Santiago, y todos los presb\u00edteros se hab\u00edan congregado. 19 Despu\u00e9s de saludarlos, les fue exponiendo una por una las cosas que Dios hab\u00eda obrado entre los gentiles por ministerio de \u00e9l. 20 Ellos, al o\u00edrle, glorificaban a Dios, y le dijeron: \u00abYa ves, hermano, cu\u00e1ntos miles de creyentes hay entre los jud\u00edos, y todos ellos se muestran celosos de cumplir la ley. 21 Han o\u00eddo decir de ti que ense\u00f1as a todos los jud\u00edos que viven entre los gentiles a apartarse de Mois\u00e9s, dici\u00e9ndoles que no tienen que circuncidar a sus hijos ni vivir seg\u00fan lo establecido. 22 \u00bfQu\u00e9 hay de esto? Porque, de todas formas, tendr\u00e1n noticias de que has venido. 23 Haz, pues, lo que te vamos a decir: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen hecho un voto. 24 T\u00f3malos contigo y purif\u00edcate con ellos, y paga por ellos la ofrenda, para que se corten el pelo, y as\u00ed conocer\u00e1n todos que no hay nada de lo que han o\u00eddo decir de ti, sino que t\u00fa tambi\u00e9n caminas observando rectamente la ley. 25 Por lo que se refiere a los gentiles que han abrazado la fe, nosotros les escribimos orden\u00e1ndoles que se abstengan de lo inmolado a los \u00eddolos, de la sangre, de lo estrangulado y de la fornicaci\u00f3n.\u00bb 26 Entonces Pablo tom\u00f3 consigo a aquellos hombres, y al d\u00eda siguiente, habi\u00e9ndose purificado con ellos, entr\u00f3 en el templo, para anunciar el cumplimiento de los d\u00edas de la purificaci\u00f3n, una vez que fue ofrecida por cada uno de ellos la correspondiente ofrenda. <\/p>\n<p>Como lo hab\u00edamos observado ya en nuestra sinopsis al principio, el relato sobre Pablo (13,1-28,31) se puede dividir claramente en dos partes casi de la misma longitud, la primera de las cuales (13,1-21,14) muestra a Pablo en su actividad misionera, mientras que la segunda (21,15-28,31) nos pone ante los ojos las etapas de su pasi\u00f3n, es decir, de su prisi\u00f3n. Si se cuenta ya en esta segunda parte 21,1-14, por cuanto que en este pasaje resuena ya el motivo de su pasi\u00f3n, todav\u00eda aparecer\u00e1 m\u00e1s clara la igual extensi\u00f3n de las dos partes resultantes \u00bfTuvo Lucas la intenci\u00f3n deliberada de recordar con esta disposici\u00f3n el plan de su evangelio, dividido tambi\u00e9n en dos partes: vida p\u00fablica de Jes\u00fas &#8211; pasi\u00f3n de Jes\u00fas? <\/p>\n<p>Pablo entra con sus compa\u00f1eros en Jerusal\u00e9n. A pie, o quiz\u00e1 tambi\u00e9n con cabalgaduras, hab\u00edan recorrido el largo camino de unos 100 km. La recepci\u00f3n \u00abcon gozo\u00bb por los \u00abhermanos\u00bb se refiere probablemente, en prima lugar, a la cordial acogida en casa de Nas\u00f3n, que era uno de los judeocristianos helenistas de los primeros tiempos. No precisamente tan natural fue el encuentro con Santiago, el \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb (Gal 1:19), que desde la partida de Pedro (Gal 12:17) ten\u00eda la direcci\u00f3n de la comunidad de Jerusal\u00e9n y que, por todo lo que sabemos, aun en su calidad de cristiano estaba totalmente ligado a la ley judaica. Ya conocemos su actitud en el concilio de los ap\u00f3stoles (Gal 15:13-21). Es verdad que aprob\u00f3 por principio la misi\u00f3n a los gentiles exenta de la ley, pero, al mismo tiempo, quiso satisfacer los sentimientos de los jud\u00edos, proponiendo las llamadas cl\u00e1usulas jacobeas. En esta misma actitud lo hallamos tambi\u00e9n ahora. Es verdad que \u00abglorificaban\u00bb a Dios \u00e9l y los presb\u00edteros reunidos con \u00e9l, \u00abpor las cosas que hab\u00eda obrado Dios entre los gentiles\u00bb, pero por su boca se expresa ya la gran preocupaci\u00f3n, pues \u00e9l hace alusi\u00f3n a la tensi\u00f3n que reina contra Pablo, el ap\u00f3stol de los gentiles, en los c\u00edrculos de los jud\u00edos. Si suponemos que en aquellos d\u00edas se celebraba la fiesta de pentecost\u00e9s, en cuya fecha quer\u00eda hallarse Pablo en Jerusal\u00e9n seg\u00fan 20,16, todav\u00eda se comprende mejor la preocupaci\u00f3n de Santiago. Est\u00e1 enterado de lo que se dice de Pablo entre los jud\u00edos de la di\u00e1spora. No quiere esto decir que tambi\u00e9n Santiago comparta sus cr\u00edticas. Lo que le importa es calmar la situaci\u00f3n. Propone un gesto p\u00fablico con el que Pablo pueda dar prueba de su respeto de la ley y al mismo tiempo demostrar lo infundado de las acusaciones que circulan contra \u00e9l. <\/p>\n<p>\u00bfSer\u00eda f\u00e1cil a Pablo aceptar esta propuesta? Conocemos su entereza, sin compromisos, en la cuesti\u00f3n de la exenci\u00f3n de la ley. Recordemos el concilio de los ap\u00f3stoles (cap. 15), y sobre todo sus palabras en Gal 2:1-10. Cierto que no habr\u00eda sacrificado nada de su principio. Sin embargo, en el caso de la circuncisi\u00f3n de Timoteo (Gal 16:1 ss) vimos ya c\u00f3mo Pablo sab\u00eda tener consideraciones a su debido tiempo si se trataba de evitar dificultades innecesarias. <\/p>\n<p>Podemos recordar tambi\u00e9n que \u00e9l mismo se hab\u00eda impuesto el voto del nazireato cuando, seg\u00fan 18,18, se hab\u00eda \u00abrapado la cabeza\u00bb en C\u00e9ncreas. En este estado de cosas, el siempre prudente Santiago no exig\u00eda a Pablo nada irrealizable cuando le propon\u00eda asociarse a los \u00abcuatro hombres\u00bb que ten\u00edan hecho un voto y pagar por ellos la ofrenda con que poner t\u00e9rmino a los \u00abd\u00edas de la purificaci\u00f3n\u00bb. El fanatismo r\u00edgido, de cualquier clase que sea, no responde al sentido del Evangelio, sino que todo celo debe ir guiado por prudente reflexi\u00f3n y por las debidas considaraciones, por el amor. <\/p>\n<p>2. PRISION DE PABLO (Hch\/21\/27-39). <\/p>\n<p>27 Y cuando estaban a punto de cumplirse los siete d\u00edas, los jud\u00edos de Asia, que lo hab\u00edan visto en el templo, comenzaron a alborotar al pueblo todo, y le echaron mano, gritando: 28 \u00abHombres de Israel, ayudadnos. Este es el hombre que anda ense\u00f1ando a todos y en todas partes contra el pueblo, la ley y este lugar, hasta el extremo de haber introducido griegos en el templo y profanado este lugar santo\u00bb, 29 porque hab\u00edan visto en la ciudad, con \u00e9l, a Tr\u00f3fimo de \u00e9feso, y pensaban que Pablo lo hab\u00eda introducido en el templo. 30 Se alborot\u00f3 la ciudad entera y se produjo una manifestaci\u00f3n popular que, apoder\u00e1ndose de Pablo, lo arrastraba fuera del templo\u00bb. En seguida fueron cerradas las puertas. 31 Ya se dispon\u00edan a darle muerte, cuando lleg\u00f3 al tribuno de la cohorte la noticia de que toda Jerusal\u00e9n estaba amotinada. 32 Este moviliz\u00f3 al instante soldados y centuriones y baj\u00f3 corriendo hacia ellos. Al ver al tribuno y a los soldados, cesaron de golpear a Pablo. 33 Se acerc\u00f3 entonces el tribuno y, apoder\u00e1ndose de \u00e9l, mand\u00f3 sujetarle con dos cadenas, al tiempo trataba de averiguar qui\u00e9n era y qu\u00e9 hab\u00eda hecho. 34 De entre la turba cada cual gritaba una cosa distinta. Y ante la imposibilidad de llegar a nada cierto por el tumulto, mand\u00f3 que fuera conducido al cuartel. 35 Cuando lleg\u00f3 a la escalinata, fue preciso que los soldados lo llevaran en vilo, por el \u00edmpetu de la turba, 36 porque la segu\u00eda una gran muchedumbre de pueblo gritando: \u00ab\u00a1Qu\u00edtalo de en medio!\u00bb 37 A punto ya de entrar en el cuartel, dice Pablo al tribuno: \u00ab\u00bfPuedo decirte una cosa?\u00bb \u00e9l le dijo: \u00ab\u00bfPero t\u00fa sabes griego? 38 \u00bfPues no eres t\u00fa el egipcio que hace unos d\u00edas suscit\u00f3 una rebeli\u00f3n y condujo al desierto cuatro mil sicarios?\u00bb 39 Pablo le dijo: \u00abYo soy jud\u00edo, ciudadano de Tarso, que es una ciudad no despreciable de Cilicia. Perm\u00edteme, te suplico, hablar al pueblo.\u00bb <\/p>\n<p>El sacrificio que, incluso interiormente, hab\u00eda ofrecido Pablo por los cuatro hombres en el templo, hab\u00eda sido en vano. El ciego fanatismo de los jud\u00edos de la di\u00e1spora vio llegada la ocasi\u00f3n -precisamente en el suelo de Jerusal\u00e9n y del templo- para apoderarse del odiado Pablo, que era dif\u00edcil de alcanzar en el \u00e1mbito de la di\u00e1spora fuera de Palestina. Eran \u00abjud\u00edos de Asia\u00bb, por tanto de la regi\u00f3n de \u00e9feso, los que \u00ablo hab\u00edan visto en el templo\u00bb. Parece que hab\u00edan llegado a Jerusal\u00e9n como peregrinos de pentecost\u00e9s. Recordamos la actitud hostil de los jud\u00edos en \u00e9feso (19,9) y las palabras de Pablo a los presb\u00edteros de all\u00ed, cuando les hablaba de las \u00abadversidades\u00bb que le hab\u00edan ocasionado \u00ablas insidias de los jud\u00edos\u00bb (20,19). <\/p>\n<p>En medio de la aglomeraci\u00f3n de los peregrinos no era dif\u00edcil asaltar a Pablo y, como a profanador del templo, entregarlo a la pasi\u00f3n religiosa y a la excitabilidad ortodoxa. Sabemos con qu\u00e9 severidad imped\u00edan los jud\u00edos el acceso al templo a los no jud\u00edos. Hab\u00eda en el templo unos carteles de avisos escritos en griego y en lat\u00edn que indicaban la separaci\u00f3n del recinto interior del templo y del atrio de los gentiles, en los que se le\u00eda: \u00abQue ning\u00fan extranjero traspase los l\u00edmites de la terraza que rodea al templo. Quien fuere sorprendido, c\u00falpese a s\u00ed mismo de la muerte que le siga.\u00bb El historiador jud\u00edo Flavio Josefo atestigua esta disposici\u00f3n reconocida tambi\u00e9n por la administraci\u00f3n romana, y en el museo de Estambul se conserva uno de estos carteles descubierto en excavaciones. As\u00ed pues, si Pablo hubiese realmente introducido en el patio interior del templo a Tr\u00f3fimo de \u00e9feso (20,5), cristiano venido de la gentilidad, seg\u00fan el derecho jud\u00edo se habr\u00eda hecho reo de profanaci\u00f3n del templo. Ahora bien, nuestro texto dice expresamente que s\u00f3lo se pensaba que Tr\u00f3fimo hab\u00eda estado en el templo porque lo hab\u00edan visto en la ciudad con Pablo. Cierto que el reproche de profanaci\u00f3n del templo s\u00f3lo era un pretexto para proceder contra el \u00abhombre que anda ense\u00f1ando a todos y en todas partes contra el pueblo, la ley y este lugar\u00bb. En definitiva era un golpe de la fan\u00e1tica ortodoxia jud\u00eda contra la Iglesia que se desentend\u00eda de la ley jud\u00eda, como cuyo decidido palad\u00edn actuaba Pablo. <\/p>\n<p>Los cargos que en aquella ocasi\u00f3n se formularon contra Pablo le recordar\u00edan los tiempos en que \u00e9l, como enemigo encarnizado de la Iglesia naciente, se contaba entre los que hab\u00edan reprochado a Esteban aquello mismo que ahora se dec\u00eda contra \u00e9l. Entonces se trataba tambi\u00e9n de gentes \u00abde Cilicia y Asia\u00bb, de quienes se dice en 6,12 ss: \u00abExcitaron, pues, al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y ech\u00e1ndose sobre \u00e9l, lo prendieron y lo condujeron al sanedr\u00edn. Presentaron testigos falsos para decir: \u00abEste hombre no cesa de proferir dicterios contra este lugar santo y contra la ley; porque le hemos o\u00eddo decir que ese Jes\u00fas de Nazaret destruir\u00e1 este lugar y cambiar\u00e1 las costumbres que nos transmiti\u00f3 Mois\u00e9s.\u00bb\u00bb <\/p>\n<p>Ejemplo del cambio que se hab\u00eda operado en Saulo. Nos vienen a la memoria aquellas palabras: \u00abPero todas estas cosas, que eran para m\u00ed ganancias, las he estimado como p\u00e9rdidas a causa del Cristo. Pero a\u00fan m\u00e1s: incluso todas las dem\u00e1s cosas las considero como p\u00e9rdida a causa de la excelencia del conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por quien me dej\u00e9 despojar de todo, y todo lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo&#8230; para conocer a \u00e9l, la fuerza de su resurrecci\u00f3n y la comuni\u00f3n con sus padecimientos, hasta configurarme con su muerte, por si de alguna manera consigo llegar a la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Flp 3:7 ss). <\/p>\n<p>La comuni\u00f3n con sus padecimientos, que Pablo ya hab\u00eda experimentado, es ahora realidad en toda su extensi\u00f3n. A\u00f1os enteros seguir\u00e1 como prisionero el camino de los padecimientos, pues la mano de Jes\u00fas, su Se\u00f1or, se ha posado sobre \u00e9l. Cogido por el tumulto que se hab\u00eda extendido por la ciudad, fue arrastrado fuera del templo y entregado a la multitud excitada. Si no hubiese intervenido la guarnici\u00f3n romana que ocupaba en la torre Antonia, junto al templo, y que en las fiestas jud\u00edas se hallaba en estado permanente de alerta, habr\u00edan dado muerte a Pablo. Lucas, al que podemos considerar como testigo presencial, hace una viva descripci\u00f3n del arresto de Pablo por los romanos. El tribuno romano cre\u00eda haber capturado al jefe de una sedici\u00f3n. En efecto, el movimiento activo de liberaci\u00f3n que actuaba en la sombra desencadenaba continuamente tentativas de rebeli\u00f3n contra el poder ocupante. En 5,36 ss se hablaba ya de esta clase de rebeldes. La rebeli\u00f3n de \u00absicarios\u00bb a que se alude en nuestro texto se puede comprobar por la historia de Flavio Josefo, aunque presentada de otra manera. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 separarnos:<\/b><\/i> Nuevo pasaje perteneciente a las \u201csecciones nosotros\u201d. Ver Introducci\u00f3n general al libro y nota a <span class='bible'>Hch 16:10<\/span>.<\/p>\n<p> <i><b>\u2014 Cos&#8230; Rodas:<\/b><\/i> Dos islas del mar Egeo situadas frente a la costa sudoccidental de Asia Menor.<\/p>\n<p> <i><b>\u2014 Patara:<\/b><\/i> Ciudad portuaria en el sur de la pen\u00ednsula de Asia Menor; pertenec\u00eda a la regi\u00f3n de Licia y distaba de Tiro unos 500 km por mar.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Advertencias en camino a Jerusal\u00e9n. Estas semanas finales del viaje a Judea est\u00e1n llenas de reuniones con viejos y nuevos amigos, pero tambi\u00e9n de advertencias para disuadir a Pablo de visitar a Jerusal\u00e9n. Toda la secci\u00f3n est\u00e1 contada en primera persona del plural, indicando que Lucas estaba all\u00ed. 4 Los disc\u00edpulos que fueron encontrados en Tiro probablemente ten\u00edan conexiones con los que se hab\u00edan dispersado en Fenicia despu\u00e9s del episodio de Esteban (11:19). Es interesante que aqu\u00ed, como en Cesarea (10-12), los creyentes recibieron alguna indicaci\u00f3n de lo que habr\u00eda de ocurrir a Pablo mediante el Esp\u00edritu. Sin embargo, en ambos casos, la interpretaci\u00f3n humana de esta visi\u00f3n divinamente concedida, aunque comprensible, estaba errada: dec\u00edan a Pablo que no subiese a Jerusal\u00e9n. Pablo dependi\u00f3 correctamente de la visi\u00f3n que le hab\u00eda sido dada a \u00e9l y los dem\u00e1s creyentes tuvieron que reinterpretar sus propios criterios prof\u00e9ticos para adecuarse con aqu\u00e9l. Cuando el Esp\u00edritu Santo advierte que algo va a ir mal, eso no implica necesa riamente que \u00e9l est\u00e9 diciendo que uno no deba procurar evitarlo. 5, 6 Como al final del cap\u00edtulo anterior, en Mileto, los cristianos se pusieron de rodillas para orar, antes de despedirse.<\/p>\n<p>8, 9 Felipe es una figura que nos es familiar desde los caps. 6 y 8. Despu\u00e9s del episodio del eunuco et\u00edope comenz\u00f3 su viaje a Cesarea (8:40), pero no sa bemos si estaba en esa ciudad cuando Pedro hizo su hist\u00f3rica visita a la casa de Cornelio (10:24-48). Con el uso gramatical del plural, Lucas especifica que estaba entre los que se alojaron en la casa de Felipe; es posible que fue durante esta visita que Felipe le cont\u00f3 la informaci\u00f3n relatada el cap. 8 de Hech. Si se se\u00f1ala que hab\u00edan pasado 20 a\u00f1os, \u00a1eso no llama tanto la atenci\u00f3n como encontrar toda una familia con hijos en edad de casarse! La menci\u00f3n de que Felipe ten\u00eda cuatro hijas solteras que profetizaban puede haber sido incluida por Lucas primariamente para se\u00f1alar cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda pasado desde los d\u00edas tempranos del esparcimiento (8:1). Pero tambi\u00e9n nos habla de la inclusi\u00f3n en el li derazgo de la iglesia de personas de \u201cmenos categor\u00eda\u201d (\u00a1no s\u00f3lo mujeres, sino tambi\u00e9n solteras!).<\/p>\n<p>10, 11 El profeta Agabo, a quien conocimos antes (11:27, 28), reaparece m\u00e1s bien abruptamente. A la manera de algunos de los profetas del AT, su mensaje fue algo actuado, ilustrando la forma en que los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n iban a atar a Pablo. La frase le entregar\u00e1n en manos de los gentiles fue usada por Jes\u00fas para describir su propio destino (Luc. 18:32). 12 Aunque el mensaje del profeta termin\u00f3 con la predicci\u00f3n, toda la gente (incorrectamente; cf. v. 4) interpret\u00f3 la advertencia del Esp\u00edritu sobre lo que habr\u00eda de ocurrir como si quisiera decir que Pablo no deb\u00eda ir y le rogaron que no subiese a Jerusal\u00e9n. Esto deber\u00eda ser una advertencia de que, aun cuando se nos muestra que \u201cuna puerta se cerrar\u00e1\u201d, eso no significa necesariamente que no debamos intentar cruzarla. 13, 14 Algunos deben haber pensado que Pablo estaba siendo desobediente a una clara direcci\u00f3n del Esp\u00edritu pero \u00e9l ten\u00eda la disposici\u00f3n de mantenerse firme y no se dejaba persuadir. Al final, todos concordaron en la f\u00f3rmula: H\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or, y se separaron.<\/p>\n<p>15, 16 La ubicaci\u00f3n de la casa de Mnas\u00f3n no es clara en el texto; puede haber sido en Jerusal\u00e9n o entre Cesarea y Jerusal\u00e9n. Como Mnas\u00f3n (disc\u00edpulo antiguo), muchos que se clasificaban as\u00ed parecen ha ber provenido de Chipre, entre ellos Bernab\u00e9 y su primo Juan Marcos. Pablo hab\u00eda pasado una primera parte de su tiempo en su primer viaje misionero all\u00ed (4:36, 37; 11:19-21; 13:4-13).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>21.4 \u00bfDesobedeci\u00f3 Pablo al Esp\u00edritu Santo yendo a Jerusal\u00e9n? Tal vez no, pero parece que el Esp\u00edritu Santo advirti\u00f3 a estos creyentes del sufrimiento que Pablo enfrentar\u00eda en Jerusal\u00e9n. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que no deb\u00eda ir debido al peligro existente. Esto lo respalda 21.10-12, donde los creyentes del lugar, despu\u00e9s de escuchar que Pablo iba a los romanos, le rogaron que no lo hiciera.21.8 Este es el Felipe mencionado en Act 6:5 y 8.26-40.21.9 Es obvio que el don de profec\u00eda se dio a hombres y mujeres. Las mujeres participaban activamente en la obra de Dios (2.17; Phi 4:3). Otras profetisas incluyen a Mar\u00eda, hermana de Aar\u00f3n (Exo 15:20), D\u00e9bora (Jdg 4:4), Hulda (2Ki 22:14), Noad\u00edas (Neh 6:14), la esposa de Isa\u00edas (Isa 8:3) y Ana (Luk 2:36-38).21.10 Quince a\u00f1os antes Agabo predijo la hambruna en Jerusal\u00e9n (11.27-29).21.13, 14 Pablo sab\u00eda que lo encarcelar\u00edan en Jerusal\u00e9n. Sus amigos le rogaron que no fuera, pero \u00e9l sab\u00eda que ten\u00eda que hacerlo porque Dios as\u00ed lo quer\u00eda. A nadie le gusta enfrentar dificultades ni sufrimientos, pero un disc\u00edpulo fiel quiere sobre todas las cosas agradar a Dios. Nuestro deseo de agradarlo podr\u00eda oscurecer nuestro deseo de evitar las dificultades y sufrimientos. Cuando en verdad queremos hacer la voluntad de Dios, debemos aceptar todo lo que esto involucra, incluso el dolor. Luego podemos decir con Pablo: \u00abH\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or\u00bb.21.18 Jacobo, hermano de Jes\u00fas, fue el l\u00edder de la iglesia en Jerusal\u00e9n (15.13-21; Gal 1:19; Gal 2:9). Le llamaron un ap\u00f3stol aunque no fue uno de los doce que siguieron a Jes\u00fas.21.21 El concilio de Jerusal\u00e9n (Hechos 15) determin\u00f3 el asunto de la circuncisi\u00f3n de los creyentes gentiles. Es evidente que hubo un rumor de que Pablo fue m\u00e1s all\u00e1 de su decisi\u00f3n, incluso hasta prohibir a los jud\u00edos que circuncidaran a los ni\u00f1os. Esto, como es natural, no era cierto. De manera que Pablo se someti\u00f3 voluntariamente a la costumbre jud\u00eda, para demostrar que no obraba en contra de la decisi\u00f3n del concilio y que segu\u00eda siendo jud\u00edo en su forma de vida. Algunas veces debemos correr la segunda milla para evitar ofender a otros, sobre todo si nuestra ofensa va a afectar el trabajo de Dios.PABLO VUELVE A JERUSALEN :   La nave parti\u00f3 de Mileto en direcci\u00f3n a Cos, Rodas y P\u00e1tara. Pablo y sus acompa\u00f1antes abordaron una nave de carga con destino a Fenicia. Pasaron Chipre y desembarcaron en Tiro, luego en Tolemaida y por \u00faltimo en Cesarea, donde Pablo desembarc\u00f3 y march\u00f3 por tierra a Jerusal\u00e9n.21.23, 24 Sin dudas, estos cuatro hombres hicieron un voto religioso. Dado que Pablo participar\u00eda con ellos en el voto (al parecer le pidieron que pagara algunos de los gastos requeridos), necesitar\u00eda participar en la ceremonia de purificaci\u00f3n para entrar en el templo (Num 6:9-20). Pablo se someti\u00f3 a esta costumbre jud\u00eda para mantener la paz en la iglesia de Jerusal\u00e9n. A pesar de que era un hombre de convicciones firmes, estaba dispuesto a ceder en puntos no esenciales, se adaptaba a otros a fin de ganarlos para Cristo (1Co 9:19-23). A menudo, la iglesia se divide por desacuerdos de menor cuant\u00eda o tradiciones. Como Pablo, debemos permanecer firmes en lo esencial del cristianismo, pero flexibles en lo que no es esencial. Es l\u00f3gico que nadie debe violar sus convicciones verdaderas, pero algunas veces necesitamos ejercitar el don de la sumisi\u00f3n mutua, por el bien del evangelio.21.23, 24 Hay dos formas de considerar las leyes jud\u00edas. Pablo rechaz\u00f3 una y acept\u00f3 la otra. (1) Rechaz\u00f3 la idea de que la Ley del Antiguo Testamento salva a quienes la guardan. Nuestra salvaci\u00f3n se nos da gratuitamente por un acto de gracia de Dios y lo recibimos por fe. La Ley no tiene valor para la salvaci\u00f3n excepto que nos muestra nuestros pecados. (2) Pablo acepta el punto de vista de que las leyes del Antiguo Testamento nos preparan y nos instruyen acerca de la venida de Jesucristo. Cristo cumpli\u00f3 la Ley y nos libr\u00f3 de la carga de culpa, sin embargo, ella nos ense\u00f1a muchos principios valiosos y nos da pautas para vivir. Pablo no puso en tela de juicio el valor de la Ley, solo estableci\u00f3 que en ella no se alcanza salvaci\u00f3n. Guardaba simplemente la Ley como una costumbre para evitar ofender a los que deseaba alcanzar con el evangelio (v\u00e9anse Rom 3:21-31; Rom 7:4-6; Rom 13:9-10). Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de la Ley, v\u00e9anse Gal 3:23-29; Gal 4:21-31 y el cuadro en G\u00e1latas 4.21.28, 29 Estos hombres sab\u00edan del trabajo eficaz de Pablo en Asia. Su estrategia fue desacreditar a Pablo, de manera que su labor perdiera fuerza. Est\u00e9 alerta cuando escuche acusaciones en contra de los obreros de Dios. Alguien quiz\u00e1s trate de desacreditarlos o estorbar su trabajo. Mantenga su mente abierta y ore por los obreros. Ellos se fortalecer\u00e1n con su apoyo.21.31 Dado que Jerusal\u00e9n estaba bajo el control de Roma, las autoridades romanas investigar\u00edan cualquier tumulto en la ciudad. Esta vez el tribuno de la compa\u00f1\u00eda era Claudio Lisias (23.26). Este fue cabeza de cohorte (un grupo especial, parte de una legi\u00f3n) de los soldados romanos. Fue el principal oficial romano en Jerusal\u00e9n.21.37, 38 Hablando en griego, Pablo mostr\u00f3 que era un hombre culto y no un rebelde cualquiera que iniciaba alborotos en las calles. Su forma de hablar llam\u00f3 la atenci\u00f3n del tribuno y este le dio protecci\u00f3n y la oportunidad de presentar su defensa.21.37, 38 El historiador Josefo menciona un egipcio que condujo una revuelta de cuatro mil personas en Jerusal\u00e9n, en 54 d.C., y luego desapareci\u00f3. El tribuno pens\u00f3 que Pablo era este rebelde.21.40-22.2 Tal vez Pablo habl\u00f3 en arameo, el lenguaje de los palestinos jud\u00edos. Lo hizo no solo para comunicarse en la lengua de sus oyentes, sino tambi\u00e9n para demostrar que era un jud\u00edo devoto, que respetaba las leyes y costumbres jud\u00edas. Habl\u00f3 en griego a los oficiales romanos y en arameo a los jud\u00edos. Si usted quiere ministrar a la gente con mayor eficiencia, use el lenguaje de ella.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Cos.  Isla al sudoeste de la provincia de Asia en el mar Egeo. <\/p>\n<p><p> Rodas.  Referencia tanto a la isla como a su principal ciudad. La isla se encontraba en el Mediterr\u00e1neo al sur de la provincia romana de Asia. <\/p>\n<p><p> P\u00e1tara.  Ciudad situada en la costa de Licia, donde cambiaron de embarcaci\u00f3n (vers. 2).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Es obvio que Lucas disfrut\u00f3 describiendo este viaje mar\u00edtimo. Su obra maestra, en este g\u00e9nero, viene despu\u00e9s (C\u00e1p. <span class='bible'>Hch 27:1-44<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>109\t(B) Pablo, detenido y acusado en Palestina (21,1-26,32).<br \/>\n(a) Regreso a Cesarea (21,1-14). Tras el in\u00adterludio de Mileto (cf. 20,15), vuelve a aparecer el \u00abnosotros\u00bb. Los w. 1-10 constituyen un ejem\u00adplo del tejido de hechos no estructurados que Lucas encontr\u00f3 en la cr\u00f3nica que certifica me\u00addiante el \u00abnosotros\u00bb (cf. G. Lohfink, The Bible [Nueva York 1979] 107-09). 2. Fenicia: cf. 11,19.  4. movidos por el Esp\u00edritu: cf. 20,22-24. La ad\u00advertencia no proh\u00edbe el viaje, sino que prosigue la profec\u00eda de lo que presagia (cf. v. 12). En este vers\u00edculo, como en los vv. 5.10-14, Lucas hace una introducci\u00f3n a su relato sobre los pro\u00adcesos de Pablo en Jerusal\u00e9n y Cesarea, constru\u00adyendo, h\u00e1bilmente, una tensa expectaci\u00f3n para que lo que sigue (Stolle, Zeuge [\u2192 54 supra] 72-74). 7. Tolemaida: &#8211; Geograf\u00eda b\u00edblica, 73:80. 8. Cesarea: Se refiere a Cesarea Mar\u00edtima, cf. 8,40; comentario sobre 10,1. Filipo: cf. 6,5; \u2192 51 su\u00adpra. 9. hijas con el don de profec\u00eda: cf. 2,17. 10. Agabo: El mismo personaje que aparece en 11, 28. 11. Como algunos de los profetas del AT, escenifica su mensaje (cf. Is 20,2; Ez 4,1; Jr 13,1). en manos de los paganos: Claro eco de la predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 18,32), en cuyo caso se aplica mucho mejor que en el de Pablo (w. 30-33; cf. Radl, Paulus 155-56). 12. que no subiera: cf. comentario sobre v. 4; 20,22-24. 13. por el nombre: cf. 9,16;5,41. 14. h\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or: cf. Lc 22,42; completa la cla\u00adra referencia a la disposici\u00f3n de Jes\u00fas ante su inevitable destino (Radl).<\/p>\n<p>110\t(b) Prisi\u00f3n y testimonio de Pablo en Jerusal\u00e9n (21,15-23,11).<br \/>\n(i) Acogida de Pablo por la Iglesia (21,15-26). J. Roloff compara este relato con una inter\u00adpretaci\u00f3n musical en la que el instrumento que ejecuta la l\u00ednea mel\u00f3dica permanece en si\u00adlencio (Apg. 312). Lucas omite importantes elementos de esta \u00faltima visita a Jerusal\u00e9n, es\u00adpecialmente la entrega de la colecta y las razo\u00adnes que ten\u00eda Pablo para sentir el temor a ser rechazado (Rom 15,31). El incremento de la fiebre nacionalista jud\u00eda a mediados de los a\u00f1os 50 d.C. presionaba a la vulnerable comu\u00adnidad cristiana, cuyas relaciones con los com\u00adpatriotas dif\u00edcilmente se mejorar\u00edan con la lle\u00adgada de Pablo y con la colecta de los g\u00f3y\u00edm. Este es el marco en el que obtienen su sentido la acusaci\u00f3n del v. 21 y el signo de la fidelidad de Pablo a la ley (vv. 23-24). La menci\u00f3n pos\u00adterior de Lucas a esta misi\u00f3n pac\u00edfica en 24,17 muestra que conoc\u00eda el objetivo del regreso de Pablo a Jerusal\u00e9n; el hecho de que guarde si\u00adlencio en este punto puede deberse al motivo del \u00abviaje-pasi\u00f3n\u00bb (Weiser, Apg. 597), o bien a su deseo de ocultar que este gesto de comu\u00adni\u00f3n con la Iglesia madre no consigui\u00f3, des\u00adpu\u00e9s de todo, que lo aceptara (P. Achtemeier, CBQ 48 [1986] 25). En cualquier caso, lo que interesa a Lucas no es tanto la crisis que la provoca, cuanto la prueba de la devoci\u00f3n mo\u00adsaica de Pablo (cf. 23,2; 24,13-15; 25,8; 26,4-5). 15-18. La secuencia de los viajes tras los caps. 20-21 (\u2192 102 supra) termina con estos vers\u00edcu\u00adlos, manteni\u00e9ndose el \u00abnosotros\u00bb hasta la rea\u00adnudaci\u00f3n del viaje en 27,1. La informaci\u00f3n que se nos da es hist\u00f3ricamente s\u00f3lida. La Iglesia de Jerusal\u00e9n estaba en esta \u00e9poca bajo el gobierno postapost\u00f3lico de Santiago y los presb\u00edteros (ca. 58 d.C.; -\u00abPablo, 79:47), y San\u00adtiago, que antes hab\u00eda sido un rigorista jud\u00edo (G\u00e1l 2,12), aparece en este momento como la voz de la moderaci\u00f3n en medio del fundamentalismo jud\u00edo emergente (v. 20). 19. Cf. 15,4.12. Un t\u00edpico cuadro lucano de la armo\u00adn\u00eda y del extraordinario crecimiento de la Igle\u00adsia (v. 20), introduce el problema que tiene que resolverse. 21. abandonar la ley de Mois\u00e9s: Al igual que en las acusaciones contra Esteban (6,11-14), Lucas los considera sin fundamen\u00adto, y as\u00ed lo manifiesta en su redacci\u00f3n (cf. 16,3; 18.18). Es posible que la acusaci\u00f3n se funda\u00admentara en la actitud de Pablo sobre \u00abMois\u00e9s\u00bb como camino de salvaci\u00f3n (G\u00e1l 3,10-15; 5,6; 6,15; Rom 3,20-21); v\u00e9ase su recomendaci\u00f3n a los jud\u00edos en 1 Cor 7,18-20. 22-24. Soluci\u00f3n: la purificaci\u00f3n nazirea (cf. comentario sobre 18.18). La participaci\u00f3n de Pablo en este ritual privado para tranquilizar a sus cr\u00edticos se ba\u00adsa en el relato de una fuente; es perfectamente cre\u00edble (cf. 1 Cor 9,20), aunque dif\u00edcilmente puede atribu\u00edrsele toda la importancia que Lu\u00adcas hace recaer sobre \u00e9l (v. 24; cf. G. Bornkamm, en StLA 204-05). Cf. las exigencias pa\u00adra la finalizaci\u00f3n del voto en Nm 6,14-15. 25. hemos enviado: Con esta menci\u00f3n del decreto (15,20.29), Lucas puede estar t\u00e1cimante admi\u00adtiendo que \u00e9ste se impuso tras el acuerdo en el que Pablo tuvo parte (Hengel, Acts 117; \u2192 80 supra). Dirigido al lector, esta nueva menci\u00f3n reitera el fundamento de iure de la unidad de jud\u00edos y gentiles en la \u00fanica Iglesia. 26. al d\u00eda siguiente: La temporalizaci\u00f3n es, al parecer, la que se encuentra en Nm 6,13, pero es impro\u00adbable que Pablo tomase parte en la separaci\u00f3n nazirea. Los \u00absiete d\u00edas\u00bb (v. 27) es un per\u00edodo demasiado breve para su realizaci\u00f3n (Nm 6,5), una brevedad que s\u00ed reg\u00eda otros tipos de puri\u00adficaciones (p.ej., Nm 19,12), tal como el que podr\u00eda haberse exigido a un jud\u00edo que regresa\u00adra de territorio gentil (Str-B 2.759; Haenchen, Acts 612).<\/p>\n<p>111\t(ii) Tumulto y encarcelamiento (21, 27-36). 28. Cf. 6,13; \u00ed8, 13. Se expresa aqu\u00ed todo el contenido de la secci\u00f3n del proceso (Conzelmann, Apg. 132). ha metido griegos en el templo: Inscripciones en piedra, escritas en lat\u00edn y griego, delimitaban el patio de los gen\u00adtiles, advirti\u00e9ndoles, bajo pena de muerte, con\u00adtra la violaci\u00f3n del espacio sagrado (De Bell. 5.5.2 \u00a7 194;  Ant. 15.11.5 \u00a7 417;  NTB \u00a7 47,205). 29. Tr\u00f3fimo: cf. 20, 4; 2 Tim 4,20. Lucas excul\u00adpa a Pablo, de acuerdo con la declaraci\u00f3n de 25,8. 30-36. La escena del tumulto se elabora seg\u00fan el modelo que encontramos en 19,28-32. 31. tribuno de la guarnici\u00f3n: Refleja el da\u00adto de la asignaci\u00f3n de un contingente de 1.000 soldados en la fortaleza Antonia, que estaba si\u00adtuada en el \u00e1ngulo noroccidental del \u00e1rea del templo, con el objetivo de sofocar los distur\u00adbios que se produc\u00edan en aquella \u00e1rea tan ines\u00adtable. En 23,26 se nos dice c\u00f3mo se llamaba el tribuno. 36. qu\u00edtalo de en medio: cf. Lc 23,18.<\/p>\n<p>112\t(iii) Defensa de Pablo y apelaci\u00f3n a la ley romana (21,37-22,29). La primera de las tres apologiae de Pablo, que aparecen en los ca\u00adp\u00edtulos sobre los procesos judiciales (22,3-21; 24,10-21; 26,2-23), est\u00e1 enmarcada por un rela\u00adto introductorio y otro conclusivo que forman una unidad literaria con ella; la mayor parte de su contenido es una creaci\u00f3n propia del autor (Weiser, Apg. 606-07). Una serie de revelacio\u00adnes responde inicialmente a la pregunta por la identidad, al igual que el discurso responder\u00e1 a la otra pregunta sobre su actividad, que el tri\u00adbuno ya le hab\u00eda hecho en el v. 33. La uni\u00f3n del discurso y la narraci\u00f3n sit\u00faan a Pablo en pie de igualdad con sus acusadores; en esta perspec\u00adtiva encontramos las observaciones sobre su lengua (v. 40), el saludo \u00abhermanos y padres\u00bb (22,1) y la afirmaci\u00f3n t\u00f3pica \u00abyo soy jud\u00edo\u00bb (22,3). Pablo afirma que pertenece plenamente a la comunidad sagrada del pueblo elegido, precisamente en este lugar, en el centro hist\u00f3\u00adrico del judaismo. M\u00e1s a\u00fan, en cuanto jud\u00edo ri\u00adgorista, Pablo habla a sus iguales, y el peso de su argumentaci\u00f3n, desarrollada en tomo al te\u00adma de la solidaridad, recae en que el aconteci\u00admiento de Damasco, que se repite una segunda vez en 22,6-16, les habr\u00eda llevado a la misma conclusi\u00f3n que a \u00e9l, es decir, a la conversi\u00f3n y a la misi\u00f3n cristiana (L\u00f3ning, Saulustradition [\u2192 54 supra] 174-75). 38. el egipcio: La conclu\u00adsi\u00f3n a la que llega el tribuno a prop\u00f3sito del griego utilizado por Pablo suena a una estrata\u00adgema del autor. \u00bfRecuerda Lucas con ello otros levantamientos jud\u00edos contempor\u00e1neos para distanciarlos del cristianismo (Conzelmann)? Cf. Ant. 20,8.6 \u00a7 169-70; De Bell. 2,13.5 \u00a7 254-55; \u2192 Historia, 75:179. 39. Tarso: Una ciudad de una provincia romana que ten\u00eda el derecho de ciudadan\u00eda (\u2192 Pablo, 79:16-17). Por ahora, la ciudadan\u00eda romana de Pablo queda sin es\u00adpecificar, para revelarse como cl\u00edmax al final de la secuencia (22,25). 40. en hebreo: Es decir, en ar., la lengua que se hablaba en la Palestina de esta \u00e9poca (cf. J. A. Fitzmyer, WA 38-43). 22,1. mi defensa: El t\u00e9rmino apolog\u00eda (vb. apologeisthai en 24,10; 26,1) define el g\u00e9nero de los w. 3-21. Cf. Stolle, Zeuge [\u2192 54 supra] 237-41; F. Veltman, en PerspLA 243-56.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [3] De acuerdo a las Escrituras (<span class='bible'>1Re 9:27-28<\/span>) y la historia, los Fenicios eran Israelitas desde los d\u00edas del rey Solomon. Estas cuidad-estados de Fenicia ayudaron a edificar el Templo de YHWH y m\u00e1s tarde viajaron el mundo con sus flotas. Incluso, de acuerdo a muchos, hab\u00edan alcanzado Norteam\u00e9rica, con inscripciones de Fenicia habiendo sido verificadas all\u00ed. El abecedario Hebreo y el de Fenicia son virtualmente id\u00e9nticos.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Est\u00e1 usted listo para morir por el kiddushat hashem, o la santidad de el Nombre de Yahweh?\n<\/p>\n<p><strong> [1] Esto es una referencia a <span class='bible'>Deu 33:17<\/span>, donde fue profetizado que Israel viniera a ser los millares de Israel- Efray\u00edm y los miles de Manases. Muchos de estos habitaron entre Judah, y juntamente con los Jud\u00edos de Israel, amando a Yahshua y Su Torah.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Pablo ense\u00f1\u00f3 y llev\u00f3 a cabo la circuncisi\u00f3n como es visto en <span class='bible'>Hec 16:1<\/span>. Lo que \u00e9l no permiti\u00f3 fue la circuncisi\u00f3n inmediata para aquellos viniendo a la fe, como el primer paso en ese retorno, pero lo posterg\u00f3 como uno de los ultimos pasos.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Esto es una prueba dise\u00f1ada por los ancianos para lograr tres cosas. Primero, para ver si Pablo se opon\u00eda, y de esta manera saber si las acusaciones eran validas. Segundo, este mandato de la Torah es dise\u00f1ado para testimonio a otros Jud\u00edos, de que la acusaci\u00f3n era mentira. Tercero, es un mandato a los hermanos pobres, que pod\u00edan recibir asistencia para concluir su voto. Si hubiese un tiempo, o lugar, o oportunidad para Pablo negarse a cumplir este mandato de la Torah, o de decirles a los ancianos que estaban equivocados, o cualquier otra cosa, \u00e9ste era su momento clave. El ten\u00eda la atenci\u00f3n de todos los l\u00edderes Jud\u00edos creyentes, al igual que los l\u00edderes incr\u00e9dulos de Judah. Pero como es visto en los vers\u00edculos siguientes, el obedeci\u00f3, y le mostr\u00f3 al mundo para siempre, que \u00e9l cumpli\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 la Torah, lo que no lo hizo de la manera que los Fariseos le exigian que lo hiciera.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Ver notas adjuntas en <span class='bible'>Hec 15:19-21<\/span>.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Efrayimitas que eran despreciados en su retorno.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Simbolicamente es Pablo que est\u00e1 cargando la carga, o cautiverio de las dos casas de Israel sobre sus brazos, como el despu\u00e9s admite (<span class='bible'>Hec 28:20<\/span>) que es por la esperanza y restauraci\u00f3n de todas las 12 tribus de Israel que \u00e9l est\u00e1 en cadenas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[8] Predicador del Evangelio.[37] Torre llamada Antonia, contigua al templo donde estaban las tropas acantonadas en Jerusal\u00e9n.[38] Llamados en lat\u00edn sicarios, porque llevaban un pu\u00f1al, sica, debajo del vestido.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habi\u00e9ndonos despedido de ellos, zarpamos y navegamos con rumbo directo a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara. 21:1 \u2014 Despu\u00e9s de separarnos de ellos (los ancianos de Efeso), zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al d\u00eda siguiente a Rodas, y de all\u00ed a P\u00e1tara. \u2014 Pablo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-hechos-211-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Hechos 21:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}