{"id":28721,"date":"2022-06-20T12:21:55","date_gmt":"2022-06-20T17:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T12:21:55","modified_gmt":"2022-06-20T17:21:55","slug":"comentario-de-romanos-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Romanos 7:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Hermanos (hablo con los que conocen la ley), \u00bfignor\u00e1is que la ley se ense\u00f1orea del hombre entre tanto que vive?<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> RESUMEN: En los vers\u00edculos 1 al 6, bajo la figura del matrimonio, Pablo contin\u00faa la argumentaci\u00f3n de la libertad que el cristiano tiene de la ley. Se hab\u00eda efectuado un cambio de relaci\u00f3n, como sucede cuando muere el marido y la esposa ya queda libertada de la ley de \u00e9l. El cristiano est\u00e1 casado con Cristo, bajo la gracia, y no bajo la ley. <\/p>\n<p \/> En los vers\u00edculos 7 al 12 Pablo discute la relaci\u00f3n entre la ley y el pecado. La ley no es pecaminosa, sino buena, pero describiendo el pecado y prohibi\u00e9ndolo, viene a ser ocasi\u00f3n para el pecado, para que nos enga\u00f1e el pecado y nos haga caer bajo la condenaci\u00f3n de la ley. <\/p>\n<p \/> Luego en la \u00faltima secci\u00f3n de este cap\u00edtulo, los vers\u00edculos del 13 al 25, Pablo describe la impotencia y desesperaci\u00f3n del hombre sin la gracia del evangelio en la lucha del hombre interior con las pasiones de la carne. En otras palabras, es esencial hallarse bajo la gracia y no bajo la ley. (El se presenta a s\u00ed mismo como persona sin Cristo y el evangelio. \u00a1No est\u00e1 hablando de s\u00ed mismo como cristiano!). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> <span>7:1<\/span> \u2014 Pablo no est\u00e1 discutiendo el tema del matrimonio, y por eso este pasaje no menciona todos los aspectos del dicho tema. Est\u00e1 usando el matrimonio como ilustraci\u00f3n de la duraci\u00f3n de leyes. La ley rige al vivo, no al muerto. Esto es cierto en cuanto a cualquier ley, sea la de Mois\u00e9s u otra. Luego Pablo hace aplicaci\u00f3n de este principio a la ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>\u00bfignor\u00e1is?<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 6:3<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>hermanos.<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 9:3<\/span>; <span class='bible'>Rom 10:1<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>que la ley se ense\u00f1orea.<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:6<\/span>; <span class='bible'>Rom 6:14<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>hablo con los que saben la ley.<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 2:17<\/span>, <span class='bible'>Rom 2:18<\/span>; <span class='bible'>Esd 7:25<\/span>; <span class='bible'>Pro 6:23<\/span>; <span class='bible'>1Co 9:8<\/span>; <span class='bible'>G\u00e1l 4:21<\/span>. <\/p>\n<p><b><i>un hombre<\/i><\/b>: O, persona, hombre o mujer; \u03b1\u03bd\u03b8\u03c1\u03c9\u03c0\u03bf\u03c2 [<span class='strong'>G444<\/span>] y homo teniendo esta extensi\u00f3n de significaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Ninguna ley tiene poder sobre el hombre m\u00e1s all\u00e1 de su vida,<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:1-3<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>estamos muertos a la ley,<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:4-6<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Pero la ley no es pecado,<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:7-11<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>sino es santa, justa y buena,<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:12-15<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>reconozco con dolor que no puedo cumplirla,<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 7:16-25<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Pablo vuelve a la pregunta de\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Rom 6:15<\/span><\/span> : \u00bfPecaremos porque estamos bajo la gracia? La respuesta de Pablo es no, y ahora \u00e9l ilustra su respuesta negativa con una comparaci\u00f3n con el matrimonio. El matrimonio es para toda la vida. Pero si uno de los compa\u00f1eros muere, el otro no esta m\u00e1s comprometido por la Ley y est\u00e1 libre para casarse con alguien m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El cristiano, muerto a la Ley, 7:1-6.<br \/>\n1 \u00bfO es que ignor\u00e1is, hermanos &#8211; hablo a los que saben de leyes &#8211; , que la ley domina al hombre todo el tiempo que \u00e9ste vive? 2 Por tanto, la mujer casada est\u00e1 ligada al marido mientras \u00e9ste vive; pero muerto el marido, queda desligada de la ley del marido. 3 Por consiguiente, viviendo el marido ser\u00e1 tenida por ad\u00faltera si se uniere a otro marido; pero si el marido muere, queda libre de la ley, y no ser\u00e1 ad\u00faltera si se une a otro marido. 4 As\u00ed que, hermanos m\u00edos, vosotros hab\u00e9is muerto tambi\u00e9n a la Ley por el cuerpo de Cristo, para ser de otro, del que resucit\u00f3 de entre los muertos, a fin de que deis frutos para Dios. 5 Pues cuando est\u00e1bamos en la carne, las pasiones pecaminosas, excitadas por la Ley, obraban en nuestros miembros y daban frutos de muerte; 6 mas ahora, desligados de la Ley, estamos muertos a lo que nos sujetaba, de manera que sirvamos en novedad de esp\u00edritu y no en vejez de letra.<\/p>\n<p>San Pablo da un paso m\u00e1s. El cristiano, al ser \u201csumergido\u201d en la muerte de Cristo por el bautismo (cf. 6:4), no s\u00f3lo ha roto con el pecado (c.6), sino que ha roto tambi\u00e9n con la Ley (c.7). Sin embargo, ser\u00eda absurdo querer asimilar ambos t\u00e9rminos, como si Ley fuera igual a pecado. Entendemos perfectamente que no puedan conciliares servicio del pecado y servicio de Dios, como Pablo acaba de explicar (cf. 6:16-23); Pero \u00bfPor Qu\u00e9 al ser incorporados a Cristo por el bautismo y nacer a una nueva vida hemos de quedar desligados de la Ley? \u00bfEs que esa Ley no es buena y dada por el mismo Dios? No cabe duda que el problema es muy serio. San Pablo ha aludido ya anteriormente a relaciones entre pecado y Ley, pero s\u00f3lo de pasada (cf. 3:20; 4:15; 5:20); ahora va a tratar el problema a fondo. En su exposici\u00f3n podemos distinguir tres partes, que el mismo Ap\u00f3stol parece querer se\u00f1alar con los interrogantes de los v.7 y 13, que indicar\u00edan comienzo de nuevo apartado.<br \/>\nLa entrada en el tema es a base de un interrogante (v.1) que evidentemente est\u00e1 aludiendo a alguna afirmaci\u00f3n anterior que tiene peligro de ser mal comprendida y que el Ap\u00f3stol trata de explicar. La afirmaci\u00f3n parece ser la Deu 6:14, declarando que los cristianos \u201cno estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia\u201d; este \u00faltimo inciso dio origen a la hermosa per\u00edcopa sobre incompatibilidad entre servicio de Dios y servicio del pecado (Deu 6:16-23), Pero el primero quedaba sin probar. Es lo que intentar\u00e1 hacer ahora San Pablo.<br \/>\nComienza el Ap\u00f3stol aludiendo a un principio jur\u00eddico general, el de que una ley, sea cual sea, s\u00f3lo nos obliga mientras estemos en vida, no despu\u00e9s de muertos (v.1). Algo parecido hab\u00eda afirmado en 6:7. Y puesto que escribe a los Romanos, maestros en el Derecho, incluso se permite un peque\u00f1o per\u00e9ntesis (\u201chablo a los que saben de leyes\u201d) record\u00e1ndoselo. Establecido el principio, trata de ilustrarlo con un ejemplo, el de la ley matrimonial, cuya vigencia termina con la muerte de uno de los c\u00f3nyuges (v.2-3). La aplicaci\u00f3n la hace en el v.4, diciendo que los cristianos \u201chemos muerto a la Ley por el cuerpo de Cristo.\u201d Evidentemente, aunque a primera vista la frase es bastante enigm\u00e1tica, San Pablo est\u00e1 refiri\u00e9ndose al hecho de la pasi\u00f3n y muerte que Cristo sufri\u00f3 en su cuerpo (cf.  G\u00e1l 3:13; Efe 2:15; Col 2:14) y a nuestra incorporaci\u00f3n a esa muerte mediante el bautismo (cf. 6:3.6). Debido a esa incorporaci\u00f3n, formamos una misma cosa con El (cf. 6:5) y, por tanto, tambi\u00e9n nosotros hemos de considerarnos, con esa muerte de Cristo, libres de las antiguas obligaciones. Para los que eran jud\u00edos, la Ley perder\u00e1 su poder sobre ellos; para los que proceden del gentilismo, la Ley no podr\u00e1 ejercer ninguna reivindicaci\u00f3n. Tal es la argumentaci\u00f3n de Pablo. Claro es que este modo de argumentar, afirmando que quedamos desligados de la Ley por raz\u00f3n de una muerte ceremonial en el bautismo, parecer\u00e1 una sutileza sin sentido a los no creyentes. Para entenderla, es necesario presuponer que la uni\u00f3n con Cristo por el bautismo, aunque misteriosa, es verdaderamente real, como se explica en teolog\u00eda al tratar de los sacramentos.<br \/>\nPero San Pablo no se contenta con afirmar que por nuestra incorporaci\u00f3n a Cristo en el bautismo hemos muerto a la Ley, sino que a\u00f1ade: \u201cpara ser de otro que resucit\u00f3 de entre los muertos, a fin de que demos frutos para Dios\u201d (v.4). Son dos nuevas ideas que no se deducen ya del principio jur\u00eddico establecido en el v.1; pero al Ap\u00f3stol le interesa hacer resaltar que el bautismo no es s\u00f3lo muerte al pasado, sino tambi\u00e9n punto de partida de una nueva vida (cf. 6:4), de ah\u00ed ese aspecto complejo que da a su conclusi\u00f3n. Probablemente fue pensando en esta conclusi\u00f3n compleja a que quer\u00eda llegar por lo que eligi\u00f3 el caso del matrimonio (v.2-3) como ilustraci\u00f3n del principio jur\u00eddico general (v.1). En efecto, en el caso de la muerte del marido en el matrimonio, la mujer no s\u00f3lo queda desligada del v\u00ednculo que la ataba a \u00e9l, sino que puede pasar a ser de otro marido y producir nuevos frutos de hijos. Es lo que sucede al cristiano al morir m\u00edsticamente en el bautismo: no s\u00f3lo queda desligado de la Ley, sino que pasa a ser de Cristo, a fin de producir frutos para Dios. Cierto que la correspondencia no es perfecta, pues en el caso del matrimonio, al contrario que en la muerte del cristiano en el bautismo, uno es el que muere (el marido) y un segundo (la mujer viuda) el que pasa a ser de otro; pero eso, que algunos tildan de falta de l\u00f3gica, no interesaba al Ap\u00f3stol. Bastaba la correspondencia en lo esencial, sin necesidad de que la hubiera tambi\u00e9n en cada uno de los detalles; y ello porque no se trata de una alegor\u00eda, en cuyo caso habr\u00eda que exigir esa perfecta correspondencia, sino de una especie de par\u00e1bola o ejemplo ilustrativo.<br \/>\nSan Pablo establece, pues, dos \u00e9pocas: la anterior a nuestra muerte m\u00edstica en el bautismo, y la que sigue a esa muerte. De estas dos \u00e9pocas habla en los v.5-6, se\u00f1alando sus diferencias m\u00e1s salientes. A la primera la caracteriza con las expresiones \u201cestar en la carne\u201d (V-S) \u03a5 \u201cservir en vejez de letra\u201d (v.6); para los que est\u00e1n o han estado en ella, el elemento dominante, al que se somete la conducta del hombre, es la \u201ccarne\u201d (\u03c3\u03b1\u03c1\u03be), es decir, el hombre terreno con sus debilidades y pasiones pecaminosas que le llevan al pecado y producen frutos de muerte. Cierto que ya estaba la Ley, pero \u00e9sta no hac\u00eda sino \u201cexcitar las pasiones\u201d (v.5), siendo causa de nuevos pecados. En los c.1-3 pinta San Pablo el sombr\u00edo cuadro que corresponde a esta \u00e9poca. A la segunda la caracteriza con las expresiones \u201cmuertos a lo que nos ten\u00eda sojuzgados\u201d104 y \u201cservir en novedad de esp\u00edritu\u201d (v.6); es la \u00e9poca que sigue al bautismo, cuando; desligados de las viejas prescripciones mosaicas, servimos a Dios \u201cen novedad de esp\u00edritu.\u201d Qu\u00e9 incluya esta \u201cnovedad de esp\u00edritu,\u201d nos lo dir\u00e1 luego San Pablo en el c.8.<\/p>\n<p>La Ley y el pecado, 7:7-12.<br \/>\n7 \u00bfQu\u00e9 diremos entonces? \u00bfQue la Ley es pecado? \u00a1Eso, no! Pero yo no conoc\u00ed el pecado sino por la Ley. Pues yo no conocer\u00eda la concupiscencia si la Ley no dijera: \u201cNo codiciar\u00e1s.\u201d 8 Mas, con ocasi\u00f3n del precepto, obr\u00f3 en mi el pecado toda suerte de concupiscencia, porque sin la Ley el pecado est\u00e1 muerto. 9 Y yo viv\u00ed alg\u00fan tiempo sin ley, pero sobreviniendo el precepto, revivi\u00f3 el pecado 10 y yo qued\u00e9 muerto, y hall\u00e9 que el precepto, que era para vida, fue para muerte. 11 Pues el pecado, con ocasi\u00f3n del precepto, me sedujo y por \u00e9l me mat\u00f3. 12 En suma, que la Ley es santa, y el precepto, santo, y justo, y bueno.<\/p>\n<p> Comienza aqu\u00ed San Pablo, y continuar\u00e1 a lo largo de todo el cap\u00edtulo, la descripci\u00f3n de un drama moral en el interior del hombre, fino an\u00e1lisis de psicolog\u00eda humana, que constituye una de las p\u00e1ginas m\u00e1s elocuentes que nos ha dejado la antig\u00fcedad sobre esta materia. Las personas del drama son tres: la Ley, el pecado y un innominado sujeto que se oculta bajo el pronombre \u201cyo.\u201d Los t\u00e9rminos \u201cLey\u201d y \u201cpecado\u201d nos son ya conocidos. No cabe duda, en efecto, que esa \u201cLey\u201d es la Ley mosaica, de la que el Ap\u00f3stol ha venido hablando en la per\u00edcopa anterior (cf. v.4-5) y de la que cita expresamente el precepto \u201cno codiciar\u00e1s\u201d (v.7; cf. Exo 20:17; Deu 5:21); y en cuanto al \u201cpecado,\u201d es ese mismo pecado que entr\u00f3 en el mundo a ra\u00edz de la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n (cf. 5:12-21), principio de perversidad entra\u00f1ado en nuestro ser (cf. 6:12-14), o dicho de otro modo, el pecado original heredado de Ad\u00e1n, considerado m\u00e1s que como privaci\u00f3n de la justicia original, como ra\u00edz y principio de depravaci\u00f3n que nos arrastra hacia los pecados personales. Pero \u00bfqui\u00e9n es ese innominado sujeto que se oculta bajo el pronombre \u201cyo,\u201d verdadero protagonista del drama? Desde luego, y en esto hoy todos est\u00e1n pr\u00e1cticamente de acuerdo, se trata de un \u201cyo\u201d oratorio, usado por el Ap\u00f3stol para dar m\u00e1s viveza a la expresi\u00f3n, que habla tambi\u00e9n en nombre de otros muchos 105. M\u00e1s \u00bfqui\u00e9nes son esos otros muchos? Si, como antes dijimos, el t\u00e9rmino \u201cLey\u201d debe entenderse de la Ley mosaica, est\u00e1 claro que el \u201cyo\u201d que por boca de Pablo habla en este cap\u00edtulo es el hombre ca\u00eddo, v\u00edctima de las pasiones, privado de la gracia, que vive bajo la Ley, Querer aplicar ese \u201cyo\u201d al hombre inocente representado por Ad\u00e1n en el para\u00edso (as\u00ed el P. Lagrange y el P. Lyonnet) o al hombre regenerado ya por la gracia de Jesucristo que sigue recibiendo los asaltos de la concupiscencia (as\u00ed San Agust\u00edn), exige dar al t\u00e9rmino \u201cley\u201d otro sentido diferente (\u00a1ley impuesta por Dios a Ad\u00e1n, ley evang\u00e9lica!), que no encaja en este contexto. Adem\u00e1s, anteriormente a esa \u201cley,\u201d San Pablo supone ya existiendo el pecado y la concupiscencia (cf. v.9.14); \u00bfc\u00f3mo poder, pues, aplicar eso al hombre inocente? Y por lo que se refiere a la opini\u00f3n de San Agust\u00edn, surgida a ra\u00edz de las controversias pelagianas, notemos la exclamaci\u00f3n final del Ap\u00f3stol: \u201cGracias a Dios, por Jesucristo..\u201d (v.25), indicio suficiente de que el \u201cyo\u201d que habla anteriormente, quej\u00e1ndose de su lucha desigual contra las pasiones (cf. v. 14.23), no es a\u00fan el cristiano liberado por Jesucristo. Cierto que \u00e9ste habr\u00e1 de sostener tambi\u00e9n fuertes luchas contra la concupiscencia (cf.  G\u00e1l 5:17), pero tiene en su mano el ant\u00eddoto de la gracia y dif\u00edcilmente el Ap\u00f3stol hubiera puesto en su boca esas angustiosas expresiones de queja. Qu\u00e9 diferente lenguaje el empleado en el siguiente cap\u00edtulo, donde ciertamente el Ap\u00f3stol habla del ser humano liberado por Jesucristo, sobre el que no pesa ya \u201ccondenaci\u00f3n alguna!\u201d (8:1).<br \/>\nSan Pablo, de modo parecido a como hab\u00eda hecho en 6:15, entra en el tema presentando una objeci\u00f3n (v.7), a que pod\u00eda dar lugar su afirmaci\u00f3n del v.5: \u201cpasiones pecaminosas, excitadas por la Ley.\u201d Esa afirmaci\u00f3n parec\u00eda suponer que tambi\u00e9n la Ley participaba de la naturaleza del pecado, siendo ella misma algo malo, contrario a la voluntad de Dios, cosa que categ\u00f3ricamente rechaza San Pablo, quien claramente defender\u00e1 que la Ley es \u201csanta y buena\u201d (v.12; cf. 9:4). Por eso, despu\u00e9s de la tajante negativa con el acostumbrado \u201c\u00a1Eso, no!\u201d (v.7; cf. 6:2.15), tratar\u00e1 de explicar el problema, haciendo un sutil an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre pecado y Ley.<br \/>\nComienza por afirmar que es la Ley la que le ha hecho \u201cconocer el pecado,\u201d pues es la Ley, con su precepto \u201cno codiciar\u00e1s\u201d (cf. Exo 20:17; Deu 5:21), la que le ha hecho \u201cconocer la concupiscencia\u201d como algo malo que inclina a lo que Dios no quiere (v.7). Recordemos que Pablo, aunque habla en primera persona, est\u00e1 hablando en nombre del hombre ca\u00eddo que vive bajo la Ley. Cuando dice que la Ley le ha hecho \u201cconocer el pecado,\u201d est\u00e1 refiri\u00e9ndose no a un pecado espec\u00edfico contra este o aquel mandamiento, sino a un pecado general que reside en cada ser humano a ra\u00edz de la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n (cf. 5:12.19) y que est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la concupiscencia (cf. 6:12); no es propiamente la concupiscencia, sino algo m\u00e1s \u00edntimo, m\u00e1s oculto, principio y ra\u00edz de esa concupiscencia, que sabemos que es mala (concupiscentia consequens), puesto que la proh\u00edbe la Ley. Esta idea del v.7 la completa el Ap\u00f3stol en el v.8, al afirmar que ese \u201cpecado,\u201d antes de que viniera la Ley con sus preceptos, estaba \u201cmuerto,\u201d es decir, sin actuaci\u00f3n clara, y fue con ocasi\u00f3n de los preceptos de la Ley cuando se puso en movimiento, impulsando al hombre a ir en contra de lo que se le ordenaba. Es decir, la Ley no s\u00f3lo me ha hecho saber d\u00f3nde est\u00e1 el pecado, sino que me excita a cometer el pecado. He ah\u00ed el hecho que Pablo enuncia como una constante universal106.<br \/>\nLos v.9-11 no hacen sino concretar m\u00e1s, con referencia a los planes divinos de bendici\u00f3n, lo dicho de modo general en los v.7-8. Alude el Ap\u00f3stol a la \u00e9poca de la humanidad anterior al r\u00e9gimen de la Ley (\u201cviv\u00ed alg\u00fan tiempo sin Ley..,\u201d v.g; cf. 5:13), \u00e9poca en que el pecado estaba \u201cmuerto\u201d; se refiere luego a la \u00e9poca de la Ley, cuyos preceptos hacen \u201crevivir el pecado\u201d (v.9; cf. 5:20), resultando que preceptos que eran \u201cpara vida\u201d se convierten, de hecho, en instrumento de \u201cmuerte\u201d (v.10-n). No quiere decir San Pablo que antes de la Ley mosaica no hubiera pecados, pues para ello bastaba la ley natural, impresa en el coraz\u00f3n de los hombres, que les hace responsables de sus actos (cf. 1:20; 2:12.16); Mas ahora prescinde de eso, y se fija \u00fanicamente en el nuevo aspecto que toma el pecado al venir la Ley. En efecto, hasta la Ley, aparte el caso de Ad\u00e1n, no hab\u00eda pecados que fueran transgresi\u00f3n de una voluntad positiva de Dios (cf. 4:15; 5:14); adem\u00e1s, en medio de un mundo corrompido, con sola la raz\u00f3n natural, era muy dif\u00edcil la recta formaci\u00f3n de la conciencia a este respecto, sobre todo para los actos interiores de la concupiscencia. Fue la Ley, manifestaci\u00f3n positiva de la voluntad de Dios, la que nos determin\u00f3 de modo claro con sus preceptos d\u00f3nde hab\u00eda pecado, haciendo, adem\u00e1s, que el pecado se convirtiera en transgresi\u00f3n. En este sentido, los pecados bajo el r\u00e9gimen de la Ley (cosa que no acaec\u00eda en los de \u00e9poca anterior) son semejantes al pecado de Ad\u00e1n, pues uno y otros son transgresi\u00f3n de un precepto divino. Puede decirse que la Ley es como una segunda fase en el plan de salud de Dios, una vez fracasada la primera con la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n; es como si Dios intentara una renovaci\u00f3n de sus planes de salud, vali\u00e9ndose esta vez de los preceptos de la Ley, a cuyo cumplimiento vincula grandes bienes, igual que hab\u00eda hecho con Ad\u00e1n. Como entonces el demonio (cf. Gen 3:4-13), tambi\u00e9n ahora el \u201cpecado,\u201d herencia de aquella transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n, intenta hacer fallar los planes de Dios, impulsando a los seres humanos a la transgresi\u00f3n, a fin de llevarles a la \u201cmuerte,\u201d no ya s\u00f3lo la que es consecuencia de la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n (cf. 5:14), sino la debida a nuestros pecados personales. La t\u00e1ctica es la misma; de ah\u00ed que la descripci\u00f3n que de esta actividad del \u201cpecado\u201d hace San Pablo (v.8-n) est\u00e9 como recordando el pasaje del G\u00e9nesis donde se cuenta la tentaci\u00f3n de nuestros primeros padres. Lo que a San Pablo interesaba hacer resaltar es que esos planes de Dios tambi\u00e9n aqu\u00ed van a fallar, y de hecho el ser humano, bajo el r\u00e9gimen de la Ley, quedar\u00e1 peor que antes, con aumento del n\u00famero de pecados y agravaci\u00f3n de su malicia (cf. 5:20).<br \/>\n\u00bfA qu\u00e9, pues, la Ley? \u00bfEs que nos ha sido dada para llevarnos a la \u201cmuerte\u201d? Esta inquietante pregunta, aunque en realidad ya quedar\u00eda contestada con lo anterior, va a ser objeto de m\u00e1s detallada respuesta.<\/p>\n<p>La potencia maligna del pecado, 7:13-25.<br \/>\n13 \u00bfLuego lo bueno me ha sido muerte? \u00a1Eso, no! Pero el pecado, para mostrar toda su malicia, por lo bueno me dio la muerte, haci\u00e9ndose por el precepto sobremanera pecaminoso.14 Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido por esclavo al pecado. 15 Porque no s\u00e9 lo que hago; pues no pongo por obra lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 As\u00ed, pues, si hago lo que no quiero, reconozco que la Ley es buena. 17 Pero entonces ya no soy yo quien obra esto, sino el pecado, que mora en m\u00ed. 18 Pues yo s\u00e9 que no hay en m\u00ed, esto es, en mi carne, cosa buena. Porque el querer el bien est\u00e1 en m\u00ed, pero el hacerlo no.19 En efecto, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Pero si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en m\u00ed. 21 Por consiguiente, tengo en m\u00ed esta ley, que, queriendo hacer el bien, es el mal el que se me apega; 22 porque me deleito en la Ley de Dios, seg\u00fan el hombre interior; 23 pero siento otra ley en mis miembros, que lucha contra la ley de mi raz\u00f3n y me encadena a la ley del pecado que est\u00e1 en mis miembros. 24 \u00a1Desdichado de m\u00ed! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte?.. 25 Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Se\u00f1or.. As\u00ed, pues, yo mismo, que con la-raz\u00f3n sirvo a la ley de Dios, sirvo con la carne a la ley del pecado.<\/p>\n<p> Sigue San Pablo analizando las relaciones entre pecado y Ley. Y lo primero, como hab\u00eda hecho en la per\u00edcopa anterior (cf. V.7), presenta en forma de pregunta el verdadero nudo de la cuesti\u00f3n: \u201c\u00bfLuego lo bueno me ha sido muerte?\u201d (v.13). Ese es precisamente el punto a explicar: c\u00f3mo una cosa buena y espiritual, como es la Ley, ha podido ser de hecho causa de muerte para el hombre.<br \/>\nLa respuesta, en sus l\u00edneas esenciales, est\u00e1 ya indicada en los v.13-14, haciendo recaer la responsabilidad, no sobre la Ley, sino sobre el \u201cpecado.\u201d Este \u201cpecado,\u201d que el Ap\u00f3stol con atrevida figura literaria presenta como personificado, es el mismo de que ha venido hablando en las per\u00edcopas anteriores, \u00edntimamente ligado a la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n, a ra\u00edz de la cual entr\u00f3 en el mundo (cf. 5, 12-21; 6:12-14; 7:5); se trata, como ya dijimos m\u00e1s arriba, no de un pecado espec\u00edfico contra este o aquel mandamiento, sino de un pecado general, entra\u00f1ado en el hombre como consecuencia de la falta de Ad\u00e1n, que nos est\u00e1 continuamente impeliendo al mal. Aunque ya hab\u00eda entrado en el mundo a ra\u00edz de la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n, hasta la aparici\u00f3n de la Ley este pecado estaba como \u201cmuerto\u201d (cf. v.8), y fueron los preceptos de la Ley los que lo hicieron revivir (cf. v-9), siendo ellos ocasi\u00f3n de que \u201cmostrara toda su malicia y se hiciese sobremanera pecaminoso\u201d (v.13). San Pablo, hablando en nombre de los que viven bajo la Ley, dice que \u201cha sido vendido a \u00e9l por esclavo\u201d (v.14), que \u201chabita en su carne y en sus miembros\u201d (v.17.18.20.23), terminando su descripci\u00f3n con aquella exclamaci\u00f3n angustiosa: \u201c\u00a1Desdichado de m\u00ed! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte?\u201d (v.24). El \u201ccuerpo de muerte\u201d es el cuerpo en cuanto esclavo del pecado y, por eso mismo, destinado a la \u201cmuerte,\u201d entendido el t\u00e9rmino en el sentido complejo en que lo viene usando el Ap\u00f3stol, conforme explicamos al comentar 5:12-14.<br \/>\nEs, pues, el pecado, no la Ley, la verdadera causa del desorden. Si la Ley, se\u00f1alando qu\u00e9 se debe hacer y qu\u00e9 se debe evitar, hubiera sido dada a seres en perfecto estado de rectitud, no hubiera tenido sino ventajas; pero de hecho, despu\u00e9s de la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n, no es \u00e9sa la condici\u00f3n de la humanidad. Tenemos un \u201cyo\u201d dividido, el \u201cyo carnal,\u201d siempre de parte del pecado, y el \u201cyo recto,\u201d radicado en la raz\u00f3n (vo\u00fc\u03c2), que aprueba y se deleita en la Ley divina (v.22. 23.25); mas, por desgracia, el \u201cyo recto\u201d est\u00e1 dominado por el \u201cyo carnal,\u201d resultando ese drama o lucha en el interior del hombre, tan sutilmente descrito por San Pablo, drama que termina en una incongruencia entre juicio y acci\u00f3n, entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, al querer y aprobar el bien con nuestra inteligencia o parte superior y luego, de hecho, arrastrados por la carne, obrar el mal (v.15-23). Es la incongruencia descrita tambi\u00e9n por autores paganos 107. San Pablo describe ese drama en tres ciclos, aunque en el segundo (v. 18-20) pr\u00e1cticamente no hace sino repetir lo del primero (v.15-17), haciendo recaer, lo mismo en uno que en otro, toda la responsabilidad sobre el \u201cpecado\u201d; en el tercero (v.21-23) se recogen las observaciones precedentes, con aplicaci\u00f3n m\u00e1s concreta al caso de la Ley mosaica, que est\u00e1 de acuerdo con nuestro \u201cquerer,\u201d pero no con nuestro \u201cobrar.\u201d Es decir, para San Pablo, el jud\u00edo se encuentra entre dos leyes contradictorias: la mosaica o Ley de Dios, que se corresponde con la \u201cley de la raz\u00f3n,\u201d y la carnal o \u201cley en sus miembros,\u201d que le encadena al pecado; y como la Ley, en cuanto tal, no hace sino se\u00f1alar el camino sin dar fuerza interior para recorrerlo, resulta que de hecho, a causa del \u201cyo carnal,\u201d no hace sino aumentar el pecado. Este es el drama terrible del hombre bajo la Ley, visto en su realidad desde las alturas de la revelaci\u00f3n cristiana. No que entonces no pudiera haber seres humanos justos, como los pod\u00eda tambi\u00e9n haber entre los gentiles (cf. 2:7.10.13), pero no lo eran en virtud de la Ley, que no hac\u00eda sino se\u00f1alar el camino, sino en virtud de un elemento extr\u00ednseco a ella, es a saber, la gracia, que derivaba de otro principio, y con la que \u00fanicamente era posible resistir a la esclavitud del pecado. San Pablo, al tratar del valor de la Ley, prescinde de este elemento extr\u00ednseco, a fin de hacer ver a los orgullosos jud\u00edos, tan ufanos con su Ley (cf. 2:17; 9:4), que la Ley, en cuanto tal, no llevaba a la \u201csalud,\u201d sino que, al contrario, era causa de m\u00e1s pecados. Es la conclusi\u00f3n a que quer\u00eda llegar, para que as\u00ed resultase m\u00e1s clara la necesidad de la obra de Jesucristo (v.24-25). En otros pasajes de sus cartas completar\u00e1 la descripci\u00f3n del papel de la Ley, afirmando que era s\u00f3lo una fase transitoria en los planes divinos de salud, destinada a producir en el hombre la conciencia de su pecado y llevarle a Cristo, objeto de las promesas hechas a Abraham (cf. 4:13-16; 10:4; 11:32; Gal 3:6-25; Col 2:14).<br \/>\nLlama la atenci\u00f3n el que San Pablo, despu\u00e9s de la exclamaci\u00f3n de alivio ante la liberaci\u00f3n operada por Jesucristo (v.25a), vuelva de nuevo a recordar el conflicto entre la \u201craz\u00f3n,\u201d queriendo el bien, y la \u201ccarne,\u201d arrastr\u00e1ndonos al mal (v.25b). Probablemente no se trata s\u00f3lo de una especie de ep\u00edlogo confirmativo de lo dicho en los v.15-23, sino que es una manera de indicar que el conflicto, aunque con menos dramatismo, como explicar\u00e1 en el cap\u00edtulo octavo, seguir\u00e1 tambi\u00e9n en el cristiano, que habr\u00e1 de luchar contra las tendencias de la carne y dejarse guiar por el Esp\u00edritu hasta conseguir la \u201cbendicion\u201d definitiva.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>conocen la ley.<\/b> Aunque Pablo incluye aqu\u00ed la ley escrita de Dios, no se refiere a un c\u00f3digo legal espec\u00edfico, sino a un principio que es cierto acerca de toda ley, bien sea griega, romana, jud\u00eda o b\u00edblica. <b>se ense\u00f1orea.<\/b> Es decir, tiene jurisdicci\u00f3n. Sin importar cu\u00e1n graves puedan ser las ofensas de un delincuente, despu\u00e9s de muerto ya no est\u00e1 sujeto a procesos judiciales o castigo alguno.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><B>P<\/B> ablo pasa de demostrar la doctrina de justificaci\u00f3n, seg\u00fan la cual Dios declara justo al pecador creyente (<span class='bible'>Rom 3:20-31<\/span>; <span class='bible'>Rom 4:1-25<\/span>; <span class='bible'>Rom 5:1-21<\/span>), a demostrar las ramificaciones pr\u00e1cticas de la salvaci\u00f3n para los que han sido justificados. Su discusi\u00f3n espec\u00edfica se centra en la doctrina de la santificaci\u00f3n, que consiste en la manera como Dios produce justicia verdadera en el creyente (<span class='bible'>Rom 6:1-23<\/span>; <span class='bible'>Rom 7:1-25<\/span>; <span class='bible'>Rom 8:1-39<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Como sab\u00eda que sus lectores, en especial los jud\u00edos, tendr\u00edan muchas preguntas acerca de c\u00f3mo se relaciona la ley con su fe en Cristo, Pablo se propone explicar esa relaci\u00f3n (en este pasaje se refiere en veintisiete ocasiones a la ley). En una explicaci\u00f3n detallada de lo que significa no estar bajo la ley, sino bajo la gracia (<span class='bible'>Rom 6:14-15<\/span>), Pablo ense\u00f1a que: 1) la ley ya no puede condenar a un creyente (<span class='bible'>Rom 7:1-6<\/span>), 2) convence de pecado tanto a incr\u00e9dulos como a creyentes (<span class='bible'>Rom 7:7-13<\/span>), 3) no puede liberar a un creyente del pecado (<span class='bible'>Rom 7:14-25<\/span>) y 4) los creyentes que andan en el poder del Esp\u00edritu pueden cumplir la ley (<span class='bible'>Rom 8:1-4<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tRESUMEN: En los vers\u00edculos 1 al 6, bajo la figura del matrimonio, Pablo contin\u00faa la argumentaci\u00f3n de la libertad que el cristiano tiene de la ley. Se hab\u00eda efectuado un cambio de relaci\u00f3n, como sucede cuando muere el marido y la esposa ya queda libertada de la ley de \u00e9l. El cristiano est\u00e1 casado con Cristo, bajo la gracia, y no bajo la ley.<br \/>\n\tEn los vers\u00edculos 7 al 12 Pablo discute la relaci\u00f3n entre la ley y el pecado. La ley no es pecaminosa, sino buena, pero describiendo el pecado y prohibi\u00e9ndolo, viene a ser ocasi\u00f3n para el pecado, para que nos enga\u00f1e el pecado y nos haga caer bajo la condenaci\u00f3n de la ley.<br \/>\n\tLuego en la \u00faltima secci\u00f3n de este cap\u00edtulo, los vers\u00edculos del 13 al 25, Pablo describe la impotencia y desesperaci\u00f3n del hombre sin la gracia del evangelio en la lucha del hombre interior con las pasiones de la carne. En otras palabras, es esencial hallarse bajo la gracia y no bajo la ley. (El se presenta a s\u00ed mismo como persona sin Cristo y el evangelio. \u00a1No est\u00e1 hablando de s\u00ed mismo como cristiano!). <\/p>\n<p>\t7:1&#8211; Pablo no est\u00e1 discutiendo el tema del matrimonio, y por eso este pasaje no menciona todos los aspectos del dicho tema. Est\u00e1 usando el matrimonio como ilustraci\u00f3n de la duraci\u00f3n de leyes. La ley rige al vivo, no al muerto. Esto es cierto en cuanto a cualquier ley, sea la de Mois\u00e9s u otra. Luego Pablo hace aplicaci\u00f3n de este principio a la ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA NUEVA LEALTAD<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Romanos 7:1-6<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>No pod\u00e9is por menos que saber, hermanos porque hablo con personas que saben lo que es una ley-, que la Ley tiene autoridad sobre el hombre s\u00f3lo mientras est\u00e1 vivo. As\u00ed, una mujer casada sigue ligada por ley a su marido mientras \u00e9ste vive; pero, una vez muerto, ella queda totalmente desligada de la ley que la sujetaba a su marido. En consecuencia, ser\u00e1 una ad\u00faltera si tiene relaci\u00f3n sexual con otro hombre mientras su marido vive; pero si ha muerto, ella queda libre de la ley, y ya no ser\u00e1 ad\u00faltera si se casa con otro hombre. Exactamente igual, hermanos, vosotros hab\u00e9is muerto a la Ley mediante el cuerpo de Cristo (porque hab\u00e9is compartido <\/em>Su <em>muerte en el bautismo) para uniros a Otro (quiero decir el Que ha resucitado de los muertos) para llevar fruto para Dios. En los d\u00edas de nuestra naturaleza humana desvalida, las pasiones de nuestros pecados, que kit Ley pon\u00eda en movimiento, obraban en nuestros miembros para dar fruto para la muerte. Pero ahora estamos totalmente desvinculados de la Ley, porque hemos muerto a todo lo que nos ten\u00eda cautivos, para servir, no bajo la vieja ley escrita, sino en la vida nueva del Esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p>Este es un pasaje sumamente complicado y dif\u00edcil de entender. C. H. Dodd lleg\u00f3 a decir que aqu\u00ed tenemos que olvidarnos de lo que Pablo dice, y procurar descubrir lo que quiso decir.<br \/>El pensamiento clave del pasaje se encuentra en la m\u00e1xima legal de que la muerte cancela todos los contratos. Pablo empieza con una ilustraci\u00f3n de esta verdad, y quiere usarla como s\u00edmbolo de lo que le sucede al cristiano. Mientras est\u00e1 vivo su marido, una mujer no puede pertenecer a otro hombre sin cometer adulterio. Pero cuando muere su marido, el contrato matrimonial queda, por as\u00ed decirlo, cancelado, y ella es libre para casarse con quien quiera.<br \/>Siguiendo esa alegor\u00eda Pablo habr\u00eda podido decir que nosotros est\u00e1bamos casados con el pecado; que el pecado ha muerto en la Cruz de Cristo, y que, por tanto, ahora somos libres para pertenecer a Dios. Parece que era eso lo que quer\u00eda decir; pero la Ley se introdujo en la escena. Pablo podr\u00eda haber dicho sencillamente que est\u00e1bamos casados con la Ley; que la Ley ha dejado de existir por la Obra de Cristo, y que ahora somos libres para pertenecer a Dios. Pero, de pronto, algo cambia, y somos <em>nosotros <\/em>los que hemos muerto para la Ley.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede ser eso? Por el bautismo, participamos de la muerte de Cristo. Eso quiere decir que, habiendo muerto, quedamos descargados de todas las obligaciones que ten\u00edamos con la Ley y somos libres para casarnos de nuevo, y esta vez nos casamos con Cristo. Cuando eso sucede, la obediencia cristiana ya no es algo impuesto externamente por un c\u00f3digo escrito de leyes, sino una lealtad interior del esp\u00edritu a Jesucristo.<br \/>Pablo traza el contraste entre dos estados del hombre -sin Cristo y con \u00c9l. Antes de conocer a Cristo trat\u00e1bamos de vivir obedeciendo un c\u00f3digo escrito de leyes. Eso era cuando est\u00e1bamos <em>en la carne. La carne <\/em>no quiere decir simplemente el cuerpo, porque el ser humano tiene cuerpo mientras vive. Hay algo en el hombre que presta atenci\u00f3n a la seducci\u00f3n del pecado, que le ofrece al pecado un medio de acceso, y esa es la parte de nuestra personalidad que Pablo llama <em>la carne.<\/em><\/p>\n<p>La carne es la naturaleza humana aparte de la ayuda de Dios.<\/p>\n<p>Pablo dice que, cuando nuestra naturaleza humana estaba separada de Dios, la Ley nos induc\u00eda al pecado. \u00bfQu\u00e9 quiere decir con eso? M\u00e1s de una vez expresa el pensamiento de que la Ley realmente <em>produce <\/em>el pecado; porque, precisamente porque una cosa est\u00e1 prohibida, nos parece m\u00e1s atractiva. Cuando no ten\u00edamos m\u00e1s que la Ley, est\u00e1bamos a merced del pecado.<\/p>\n<p>Luego Pablo pasa a considerar el estado del hombre con Cristo. Cuando uno dirige su vida mediante la uni\u00f3n con Cristo, ya no lo hace por obediencia a un c\u00f3digo de ley escrita que de hecho despierta el deseo de pecar, sino por la lealtad a Jesucristo en lo \u00edntimo del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n. No la Ley, sino el Amor es el m\u00f3vil de su vida; y la inspiraci\u00f3n del Amor puede hacerle capaz de lo que la imposici\u00f3n de la Ley era incapaz de ayudarle a hacer.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 7<\/p>\n<p>1. PRUEBA JUR\u00cdDICA EN PRO DE LA LIBERACI\u00d3N DE LA LEY (Rm\/07\/01-06) <\/p>\n<p>1 \u00bfIgnor\u00e1is acaso, hermanos -hablo a quienes entienden de leyes-, que la ley tiene dominio sobre el hombre s\u00f3lo mientras \u00e9ste vive? 2 Por ejemplo, la mujer casada est\u00e1 ligada por una ley u su marido mientras \u00e9ste vive; pero, si \u00e9ste muere, queda desligada de la ley del marido. 3 Por consiguiente, ser\u00e1 tenida por ad\u00faltera si, mientras vive el marido, se une a otro hombre; pero, si muere el marido, queda libre de esa ley, de suerte que ya no ser\u00e1 ad\u00faltera, aunque se una a otro hombre. 4 As\u00ed pues, hermanos m\u00edos, tambi\u00e9n vosotros quedasteis muertos para la ley por medio del cuerpo de Cristo, para pertenecer de hecho a otro: al resucitado de entre los muertos, de manera que demos frutos para Dios. <\/p>\n<p>Si el cristiano tiene que verse como un liberto de Cristo, que ya no ha de pagar tributo alguno a los poderes del tiempo pasado, esta libertad no deja, sin embargo, de convert\u00edrsele en problema, pues que con ella queda roto todo lazo vinculante con su pasado personal. El problema debi\u00f3 de preocupar principalmente a los judeocristianos, para quienes la ley mosaica no pod\u00eda resultar indiferente desde su tradici\u00f3n jud\u00eda. De ah\u00ed que Pablo hubiera de exponer justamente al judeo-cristiano el alcance de su mensaje de libertad de cara a la ley. Cierto que con el argumento de que la disoluci\u00f3n de la ley es leg\u00edtima incluso seg\u00fan el sentido de la propia ley, no s\u00f3lo se dirige a los jud\u00edos, o m\u00e1s en concreto a los judeo-cristianos, sino a los cristianos todos, porque en todos ellos se dejaba sentir con mayor o menor fuerza la herencia legal jud\u00eda para poner en duda y limitar la libertad obtenida y la confianza lograda en Cristo. La libertad debe tomarse tambi\u00e9n en serio como libertad frente a la ley. Tal es el prop\u00f3sito que Pablo persigue con su prueba anal\u00f3gica tomada del derecho matrimonial, y que formalmente no deja de ser discutible. Pablo parte de un principio general reconocido por todos: la obligatoriedad de la ley sobre un hombre cesa con la muerte de \u00e9ste; un ejemplo que podr\u00eda ilustrarse con lo que se dice en 6,3 ss acerca de la muerte con Cristo. En los v. 2 y 3 intenta Pablo ilustrar lo relativo a la libertad cristiana con un ejemplo sacado del derecho matrimonial. Una mujer casada queda libre a la muerte de su marido y puede pertenecer a otro. En el v. 3 se agrega inmediatamente que si el marido muere, la mujer queda libre de la ley. Este es el genuino prop\u00f3sito del Ap\u00f3stol: probar la libertad frente a la ley. Por eso no tiene para \u00e9l transcendencia alguna el que, seg\u00fan el v. 1, la libertad venga dada por la defunci\u00f3n del hombre, mientras que en el v. 3 es la ley que aparece a trav\u00e9s de la muerte del primer marido, mezcl\u00e1ndose as\u00ed la realidad objetiva con la imagen. <\/p>\n<p>El v. 4 expone la conclusi\u00f3n de una forma un tanto sorprendente. Los cristianos han muerto por medio del cuerpo de Cristo; lo cual responde al principio fundamental del v. 1, con el que ahora se une la conclusi\u00f3n del v. 3: los cristianos pertenecen ahora a otro. Que en el v. 3 no sea la mujer que pasa a pertenecer a otro la que muera o sea matada, sino el primer marido que representa a la ley, se pasa aqu\u00ed por alto y no tiene para Pablo importancia alguna de cara al resultado objetivo. De este modo el argumento de Pablo en el pasaje presente se muestra como una argumentaci\u00f3n interesada de tipo kerygm\u00e1tico y teol\u00f3gico, y no como una verdadera prueba en el sentido moderno. <\/p>\n<p>5 De hecho, cuando viv\u00edamos en la carne, las pasiones pecaminosas, sirvi\u00e9ndose de la ley, operaban en nuestros miembros, haci\u00e9ndonos producir frutos para la muerte; 6 pero ahora, al morir a aquello que nos aprisionaba, hemos quedado desligados de esa ley, de modo que sirvamos en novedad de esp\u00edritu, y no en decrepitud de letra. <\/p>\n<p>La pertenencia a Cristo se muestra fecunda en la vida. El v. 5 contrasta esta nueva fecundidad con la vieja, como ya lo hab\u00eda hecho el Ap\u00f3stol al final del cap\u00edtulo 6. Ese tiempo de fecundidad para la muerte es algo fundamentalmente pasado, como ha pasado de hecho la existencia \u00aben la carne\u00bb. Aqu\u00ed la \u00abcarne\u00bb no es sin m\u00e1s la naturaleza humana, sino la existencia del hombre condicionada por el pecado y abandonada a s\u00ed misma antes de Cristo y sin Cristo. Si el hombre no es m\u00e1s que \u00abcarne\u00bb, las cosas le ir\u00e1n mal. Pero si la vida de la fe se realiza en su \u00abcarne\u00bb (cf. Gal 2:20), entonces se elimina de forma decisiva la situaci\u00f3n desesperada de la existencia terrena del hombre. <\/p>\n<p>\u00abPero ahora (cf. 3,21; 6,22) &#8230;hemos quedado desligados de esa ley, de modo que sirvamos en novedad de esp\u00edritu (= con un esp\u00edritu nuevo), y no en decrepitud de letra\u00bb (v. 6). \u00abNovedad\u00bb y \u00abdecrepitud\u00bb se\u00f1alan el contraste entre el presente esperanzador y el pasado funesto. El pasado estaba bajo la ley mosaica redactada en t\u00e9rminos que pod\u00edan leerse e interpretarse27. El presente se encuentra bajo el dominio del Esp\u00edritu, que siempre crea \u00abnovedad\u00bb. Tanto m\u00e1s el cristiano debe estar y tener en cuenta que la \u00abnovedad\u00bb puede derivar en \u00abdecrepitud\u00bb, cuando, sirviendo a lo nuevo no logra realizar la cualidad escatol\u00f3gica que el Esp\u00edritu crea en su ser.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>27. Cf. 2Co 3:3.6. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>2. LA LEY ES EL PASADO, NO EL PRESENTE (2Co 7:7-25) <\/p>\n<p>a) Pese a todo, la ley es buena (Rm\/07\/07-12) <\/p>\n<p>7 \u00bfQu\u00e9 diremos, pues? \u00bfEs pecado la ley? \u00a1Ni pensarlo! Sin embargo, yo no he conocido el pecado sino por medio de la ley. Porque yo no habr\u00eda sabido lo que era la codicia si la ley no me hubiera dicho: \u00abNo codiciar\u00e1s\u00bb (Exo 20:17; Deu 5:21). 8 Pero el pecado, con el est\u00edmulo del mandamiento, despert\u00f3 en m\u00ed toda suerte de codicia; mientras que, sin ley, el pecado era cosa muerta. 9 Hubo un tiempo en que, sin ley, yo viv\u00eda; pero, en llegando el mandamiento, el pecado surgi\u00f3 a la vida, 10 mientras que yo qued\u00e9 muerto, y me encontr\u00e9 con que el mandamiento, que de suyo es para vida, result\u00f3 ser para muerte. 11 Pues el pecado, con el est\u00edmulo del precepto, me sedujo y, por medio de \u00e9l, me mat\u00f3. 12 De modo que la ley es ciertamente santa, y santo, justo y bueno es el mandamiento. <\/p>\n<p>La pregunta de la que Pablo arranca se nos antoja un tanto te\u00f3rica. Pese a lo cual tiene un fundamento pr\u00e1ctico. \u00ab\u00bfEs pecado la ley?\u00bb Esta consecuencia pod\u00eda sacarse de la demostraci\u00f3n de la libertad cristiana frente a la ley y de todo el contexto del mensaje de la justificaci\u00f3n. Porque Pablo no deja la menor duda de que la ley no proporciona la salvaci\u00f3n, sino que s\u00f3lo se ha mostrado como una colaboradora del pecado; por lo cual forma parte del mundo de la ruina. Pero un jud\u00edo no pod\u00eda estar precisamente de acuerdo con semejante afirmaci\u00f3n. Y es que, pese a todo, la ley ha sido y sigue siendo la ley de Dios promulgada por medio de Mois\u00e9s. En este sentido rechaza Pablo la consecuencia formulada en la pregunta. Pero intenta una mayor precisi\u00f3n. \u00abSin embargo, yo no he conocido el pecado sino por medio de la ley\u00bb. Aqu\u00ed hay que recordar al respecto 3,20: \u00abLa ley s\u00f3lo lleva el conocimiento del pecado.\u00bb Como Pablo habla en primera persona de singular, se nos plantea la cuesti\u00f3n de si habla de su propia experiencia personal o piensa simplemente en el hombre. Quiz\u00e1 no se excluyan entre s\u00ed ambas hip\u00f3tesis. De todos modos en los v. siguientes se podr\u00e1 conocer mejor el contenido de este \u00abyo\u00bb. <\/p>\n<p>Pablo trae un ejemplo concreto de la experiencia del pecado con el precepto de \u00abno codiciar\u00e1s\u00bb. Esta cita literal introduce el noveno mandamiento del dec\u00e1logo (cf. Exo 20:17; Deu 5:21). Pero en este pasaje Pablo piensa m\u00e1s bien en el pecado del primer hombre; as\u00ed lo demuestra lo que se dice inmediatamente en el v. 8. La ca\u00edda de Ad\u00e1n se pone como ejemplo ilustrativo de c\u00f3mo \u00abel pecado con el est\u00edmulo del mandamiento, despert\u00f3 toda suerte en codicia\u00bb. Corresponde esto a la tesis del Ap\u00f3stol de que sin la ley el pecado es \u00abcosa muerta\u00bb, es decir, que no act\u00faa. Si la ley ejerce, de este modo, una funci\u00f3n nefasta, es porque pertenece al pasado. <\/p>\n<p>Los v. 9-11 ahondan en la experiencia del yo con la ley. En una exposici\u00f3n autobiogr\u00e1fica, el yo viviendo su propio pasado. De todos modos, la historia del para\u00edso est\u00e1 al fondo, hasta el punto de que de acuerdo con ella puede distinguirse un tiempo anterior a la ley, es decir, al precepto, y un tiempo de la ley. Sin embargo, el tenor de toda la exposici\u00f3n no proporciona ninguna explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la experiencia del pecado bajo la influencia de la ley, sino que pone de relieve una vez m\u00e1s el contraste de la ley, buena en s\u00ed, y su funci\u00f3n mal\u00e9fica. La ley es, pues, simult\u00e1neamente santa, justa y buena (v. 12) y una ley \u00abpara muerte\u00bb (v. 10). <\/p>\n<p>En este punto siempre cabe preguntarse: \u00bfToma Pablo en serio esta apolog\u00eda de la ley? \u00bfSe trata de una simple concesi\u00f3n a los jud\u00edos, y m\u00e1s en concreto a los judeo-cristianos, o piensa realmente que la ley tiene todav\u00eda un significado positivo? Estos interrogantes s\u00f3lo pueden obtener una respuesta en el contexto general de la predicaci\u00f3n del Ap\u00f3stol. Y es preciso reconocer ante todo que, vista desde Cristo, no corresponde a la ley ninguna funci\u00f3n salv\u00edfica positiva. Cualquier aferrarse a la ley como a un factor de salvaci\u00f3n ser\u00eda oponerse a la gracia otorgada por Cristo. El acto, pues, de Jes\u00fas anula fundamentalmente la ley como exigencia de Dios. Y es precisamente a los judeo-cristianos, que estando bajo la gracia siempre pretenden esperar algo de la ley, a quienes Pablo debe mostrar que esa ley no es la salvaci\u00f3n sino que, por el contrario, ha desatado la desgracia. <\/p>\n<p>El yo que Pablo introduce en estos vers\u00edculos con un sentido generalizador, puede ahora entenderse de un modo m\u00e1s preciso como el yo del presente, el yo del cristiano. La exposici\u00f3n del estado de cosas bajo los poderes del pecado y de la muerte permite al cristiano echar una mirada a su propio pasado, privado de redenci\u00f3n. En el mismo sentido apunta la forma verbal de pret\u00e9rito que acompa\u00f1a al yo. Entonces, antes del cambio decisivo operado por el acontecimiento cristiano, el creyente se encontraba bajo la ley, y esa ley se mostraba impotente de cara a la historia evolutiva de la desgracia. Con este pasado funesto se enfrenta el yo para comprobar que el pecado es pecado y que como realidad pasada no debe ya condicionar el presente. <\/p>\n<p>b) Impotencia de la ley frente al pecado (Rm\/07\/13-25) <\/p>\n<p>13 Entonces, \u00bflo bueno se convirti\u00f3 en muerte para m\u00ed? \u00a1Ni pensarlo! Sino que el pecado, para manifestarse como pecado, se vali\u00f3 de lo bueno para producirme la muerte, a fin de que, por el mandamiento, el pecado resultara pecador sobre toda medida. <\/p>\n<p>Existe una conexi\u00f3n entre pecado, muerte y ley, que en los viejos tiempos se manifiestan como fuerzas y factores que cooperan entre s\u00ed. Por ello en este contexto nefasto, y aunque no sin dificultad, puede Pablo reservar un lugar especial a la ley. La fuerza mort\u00edfera no es la ley como tal, as\u00ed argumenta el Ap\u00f3stol, sino el pecado que s\u00f3lo llega a serlo por medio de la ley. Esta se revela impotente en cuanto que no produce la vida, la cual s\u00f3lo llega a trav\u00e9s de Cristo. Si, pese a todo, hay que hablar de una funci\u00f3n positiva de la ley, habr\u00e1 que ponerla en el desenmascaramiento del pecado con toda su malicia y con ello, en el descubrimiento de la situaci\u00f3n desesperada del hombre sin Cristo. <\/p>\n<p>14 Sabemos, desde luego, que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido como esclavo al pecado. <\/p>\n<p>Con esta frase, la argumentaci\u00f3n de Pablo lejos de resultar m\u00e1s f\u00e1cil se complica a\u00fan m\u00e1s. Sigue todav\u00eda en el primer plano la apolog\u00eda de la ley, y aqu\u00ed puede Pablo atribuirle incluso el calificativo de espiritual, mientras que, por ejemplo, en 2Co 3:3.6, se la contrapone como letra al esp\u00edritu y al ministerio espiritual de la nueva alianza. Como ley de Dios es de car\u00e1cter espiritual. Pero, as\u00ed debemos proseguir la interpretaci\u00f3n, no ha podido transmitir su espiritualidad a quienes se encuentran debajo de ella; no se ha demostrado como una ley transmisora de vida. Por el contrario, los hombres que viven bajo las exigencias de la ley, se muestran carnales, pues el pecado ha ganado terreno en ellos, sin que la ley sea la \u00faltima de las causas de tal hecho. <\/p>\n<p>La ley y el yo se enfrentan en el v. 14. A trav\u00e9s de la ley, el yo descubre su condici\u00f3n carnal y con ello su estar abandonado al poder del pecado. El yo no puede ayudarse a s\u00ed mismo para conseguir su liberaci\u00f3n; ni tampoco de la ley puede esperar ayuda alguna. Esta situaci\u00f3n inerme y desesperada bajo el pecado y bajo la ley, que colabora irremediablemente con \u00e9l, se expone con mayor detalle en los vers\u00edculos siguientes. Frente a los v. 7-13 ahora el tiempo verbal de la exposici\u00f3n pasa a ser el presente. As\u00ed puede expresarse la relaci\u00f3n del acontecimiento expuesto con la situaci\u00f3n actual del creyente. No obstante lo cual, tambi\u00e9n aqu\u00ed el abandono al poder del pecado se presenta como una experiencia fundamentalmente pasada del yo cristiano. <\/p>\n<p>15 Realmente, no me explico lo que hago: porque no llevo a la pr\u00e1ctica lo que quiero, sino que hago precisamente lo que detesto. 16 Ahora bien, si hago precisamente lo que no quiero, estoy de acuerdo con que la ley es buena. <\/p>\n<p>Estas frases describen la situaci\u00f3n del yo bajo el pecado. El yo ya no se reconoce a s\u00ed mismo en su propia conducta. \u00bfDe d\u00f3nde proviene el pecado, que encuentro en mi actuaci\u00f3n, si yo no lo quiero? Si cometo el pecado que no quiero, en esta discrepancia entre acci\u00f3n y voluntad se revela toda mi impotencia y, por lo que hace a la ley, se demuestra que \u00e9sta es \u00abbuena\u00bb, al contrario de lo que ocurre en mi. Sin duda que mi voluntad participa de la bondad de la ley en cuanto que asiente a la misma y en cuanto que el querer del hombre est\u00e1 orientado por el Creador hacia el bien. Pero la orientaci\u00f3n del yo hacia el bien, seg\u00fan el designio de su Creador, se trueca de hecho constantemente en su contrario. Con lo cual se comprende que el hombre bajo el pecado no sufre una escisi\u00f3n psicol\u00f3gica entre obrar y querer, que quiz\u00e1 tambi\u00e9n psicol\u00f3gicamente podr\u00eda superarse, sino que sufre una desintegraci\u00f3n m\u00e1s profunda de su existencia creada dentro de s\u00ed mismo. Aun obrando el mal y entreg\u00e1ndose as\u00ed con toda su existencia al pecado, el hombre no puede negar su vinculaci\u00f3n de criatura con Dios. El hombre entregado al pecado no pasa inadvertido a los ojos de Dios30. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>30. As\u00ed, no hay que limitar el querer del yo en Rom 7 a un impulso subjetivo de la voluntad humana, sino que hay que entenderlo m\u00e1s bien como una \u00abtendencia transubjetiva de la existencia humana en general\u00bb (R. BULTMANN). Por lo dem\u00e1s, no puede negarse que esta tendencia se puede manifestar en la conducta del hombre. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>17 Pero, en estas condiciones, no soy yo propiamente el que lo hace, sino el pecado que habita en m\u00ed. 18 Pues s\u00e9 bien que en m\u00ed, es decir, en mi carne, no habita el bien. Porque querer el bien est\u00e1 a mi alcance, pero hacerlo, no, 19 puesto que no hago lo bueno que quiero, mientras que lo malo que no quiero eso es lo que llevo a la pr\u00e1ctica. 20 Si, pues, lo que no quiero eso es lo que hago, no soy yo propiamente el que lo hace, sino el pecado que habita en m\u00ed. <\/p>\n<p>El v. 17 da la impresi\u00f3n de que el yo quisiera eximirse de la responsabilidad de su conducta err\u00f3nea, pues \u00abno soy yo propiamente el que lo hace, sino el pecado que habita en m\u00ed\u00bb. Pero no se trata aqu\u00ed de la responsabilidad subjetiva del hombre respecto de su pecado, responsabilidad que, por otra parte, Pablo tampoco quiere negar. \u00abLo que hago\u00bb (v. 15s) no viene anulado por la afirmaci\u00f3n de que \u00abel pecado que habita en m\u00ed\u00bb. Es caracter\u00edstico el \u00aben estas condiciones, no soy yo propiamente\u00bb, y es que en sus acciones el yo ya no lo es plenamente. En realidad ese yo, que ya no act\u00faa exclusivamente como tal, es s\u00f3lo una concha en la que habita el pecado. El pecado ha llevado a t\u00e9rmino una expoliaci\u00f3n del yo, con lo que ha surgido un no yo. <\/p>\n<p>El v. 18 sigue desarrollando la afirmaci\u00f3n de la no identidad del yo bajo el dominio del pecado; pero ahora de forma negativa. Se establece que \u00aben m\u00ed no habita el bien\u00bb. El bien es lo contrario del pecado; es, pues, aquello que deber\u00eda ser realmente, lo que aqu\u00ed se presenta como formando parte de la identidad del yo. Y, una vez m\u00e1s, el yo viene descrito casi como un espacio habitable y a trav\u00e9s de una forma mitol\u00f3gica de pensamiento. En un inciso aclaratorio Pablo llama al yo \u00abmi carne\u00bb. Dicha aclaraci\u00f3n refleja la aut\u00e9ntica debilidad del yo, que bajo la presi\u00f3n del pecado tiende constantemente a convertir al yo en un no yo. El v. 19 repite el contenido del v. 15, y el 20 concluye remitiendo al v. 17. <\/p>\n<p>21 Por consiguiente, me encuentro con esta ley cuando quiero hacer el bien: que lo malo es lo que est\u00e1 a mi alcance. 22 Porque, en lo \u00edntimo de mi ser, me complazco en la ley de Dios; 23 pero percibo en mis miembros otra ley que est\u00e1 en guerra contra la ley de mi mente y que me esclaviza bajo la ley del pecado que habita en mis miembros. 24 \u00a1Desdichado de m\u00ed! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte? <\/p>\n<p>Estos vers\u00edculos cierran la exposici\u00f3n del yo y de su pasado pecador. El v. 21 empieza con una conclusi\u00f3n de lo anterior: \u00abPor consiguiente me encuentro con esta ley.\u00bb Con tal \u00abley\u00bb designa Pablo la situaci\u00f3n del yo bajo el pecado. En esta secci\u00f3n no emplea s\u00f3lo el concepto de ley en el sentido un\u00edvoco de ley mosaica, o de \u00abley de Dios\u00bb (v. 22), sino que tambi\u00e9n lo utiliza de una forma caprichosa31 en sentido figurado para caracterizar lo irremediable que resulta la situaci\u00f3n escindida del hombre bajo \u00abla ley del pecado y de la muerte\u00bb (8,2). <\/p>\n<p>Es de notar en estos vers\u00edculos que no s\u00f3lo se afirma del yo la no identidad, sino que siempre se dice al mismo tiempo algo positivo, de tal modo que no ser\u00eda adecuada una descripci\u00f3n del yo como del no yo en el sentido de una negaci\u00f3n absoluta. As\u00ed se dice ya en el v. 18b: \u00abPorque querer el bien est\u00e1 a mi alcance, pero hacerlo, no.\u00bb De modo similar, tambi\u00e9n en el v. 15s se supone una voluntad de hacer el bien. El v. 16 afirma del yo un asentimiento en favor de la ley, y el v. 22 viene a decir lo mismo con otras palabras: \u00abPorque, en lo \u00edntimo de mi ser, me complazco en la ley de Dios\u00bb 32. Por lo dem\u00e1s, a todas estas afirmaciones corresponde siempre la comprobaci\u00f3n de que no se hace el bien. <\/p>\n<p>De todas estas afirmaciones, a la vez positivas y negativas, f\u00e1cilmente se saca la impresi\u00f3n de una existencia del yo fundamentalmente escindida. Ya hemos llamado la atenci\u00f3n a prop\u00f3sito de los v. 15s que tal escisi\u00f3n no puede explicarse recurriendo, por ejemplo, a una interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la terminolog\u00eda empleada. En la tensi\u00f3n de la conducta humana, descrita por Pablo, -el querer y el obrar no se corresponden- se expresa m\u00e1s bien el \u00abenajenamiento\u00bb del yo bajo el poder del pecado. Ciertamente que el yo est\u00e1 de por medio, ya que se trata de querer el bien; pero al mismo tiempo est\u00e1 como desdoblado, toda vez que el pecado ha tomado posesi\u00f3n de \u00e9l. Se trata realmente de un yo \u00abposeso\u00bb. Lo que persiguen realmente las f\u00f3rmulas paulinas no es la descripci\u00f3n del hombre como de un ser siempre escindido en s\u00ed mismo, sino el descubrimiento de la potencia mal\u00e9fica del pecado en el hombre. A reforzar esa potencia contribuye, de forma bastante curiosa, no s\u00f3lo la ley sino tambi\u00e9n el yo que da su asentimiento a esa misma ley. Al igual que al comienzo, en los v. 7-11, Pablo ha podido decir que el pecado no ha llegado sin la ley, tambi\u00e9n puede afirmar que el pecado no se da sin el yo. Por consiguiente, el yo coopera con las fuerzas del viejo e\u00f3n, y con el concurso contradictorio de esas fuerzas se convierte en una encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del pecado, que es el incitador de las fuerzas. De ah\u00ed que el yo, aun cuando tienda al bien, se convierta bajo el poder del pecado en el no yo, lo que equivale a una existencia irremediablemente desesperada, cuya desesperaci\u00f3n se abre paso en el lamento del v. 24. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>31. V\u00e9ase tambi\u00e9n en 8,2 la contraposici\u00f3n entre las dos \u00ableyes\u00bb. <\/p>\n<p> 32. El \u00abhombre interior\u00bb es el yo en cuanto que, aun en medio de su existencia pecaminosa, siempre est\u00e1 referido a Dios por su condici\u00f3n de criatura. En un sentido un poco distinto se enfoca al \u00abhombre interior\u00bb en 2Co 4:16; a saber, en cuanto opuesto a su existencia sensible y terrena (\u00abhombre exterior\u00bb).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>25 \u00a1Gracias a Dios, por medio de Jesucristo nuestro Se\u00f1or! As\u00ed pues, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; pero con la carne, a la ley del pecado. <\/p>\n<p>Este vers\u00edculo da la respuesta al grito desesperado del v. 24. Cierto que la frase -que literalmente reza: \u00abGracias a Dios&#8230;\u00bb- no es una respuesta directa. Pero \u00bfes que existe de hecho una respuesta a la existencia del hombre irremediablemente fallida en el pecado? En cualquiera de los casos no es una respuesta que indique el modo con que el hombre podr\u00eda liberarse a s\u00ed mismo. La situaci\u00f3n calamitosa del hombre hundido en el pecado es precisamente lo que el cristiano ha de tener ante los ojos. Su \u00abgracias a Dios\u00bb no puede significar que ya ahora haya sido salvado hasta el punto de que ya no necesite contar para nada con su pasado pecaminoso. Lo que Pablo presenta en el cap\u00edtulo 7 a los cristianos es justamente la imagen del hombre hundido en su pecado, y desde luego como exposici\u00f3n de su propio origen del que se libera s\u00f3lo por la gracia de Dios. Los cristianos han de seguir considerando siempre y de modo serio la vieja esclavitud al pecado como su posibilidad negativa, o mejor, como su imposibilidad. <\/p>\n<p>El v. 25b no encaja bien realmente con la acci\u00f3n de gracias precedente. Echando una mirada a trav\u00e9s se intenta una vez m\u00e1s expresar con una f\u00f3rmula la tensi\u00f3n del hombre bajo el pecado. Probablemente se trata aqu\u00ed de un a\u00f1adido posterior, hecho por alg\u00fan lector o copista, que quiso compendiar la exposici\u00f3n del cap\u00edtulo, dif\u00edcilmente inteligible. <\/p>\n<p>Lo que Pablo expone en Rom 7 como situaci\u00f3n del yo precristiano, no se ha vivido as\u00ed o al menos no as\u00ed simplemente, ni se ha descrito como una experiencia consciente. Pablo, sin embargo, est\u00e1 persuadido de que \u00e9sta fue justamente la situaci\u00f3n que vivi\u00f3 el hombre de hecho no redimido, aun cuando no siempre con las mismas categor\u00edas experienciales. Pero en realidad s\u00f3lo desde su experiencia cristiana puede el hombre adquirir conciencia clara de esta sustituci\u00f3n precedente; de tal modo que la postura del yo de cara a su situaci\u00f3n de no redimido en el tiempo pasado hay que definirla como una postura preventiva. En la media en que el cristiano adquiere conciencia de su situaci\u00f3n anterior, en esa medida obtiene una idea clara, como yo, de su nueva existencia en la hora presente, determinada por el Esp\u00edritu de Cristo (cf. 7,6). As\u00ed pues, el sentimiento del creyente sobre su yo precristiano sirve para adquirir conciencia justamente de ese yo que ha obtenido por la redenci\u00f3n de Jesucristo. Esta es la idea que se desprende del contexto de los cap\u00edtulos 7 y 8.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 a quienes conocen la ley:<\/b><\/i> \u00bfA qu\u00e9 ley se refiere Pablo? \u00bfA la ley romana o a la jud\u00eda? Con frecuencia se dice que a la primera, por aquello de que est\u00e1 escribiendo precisamente a romanos, c\u00e9lebres por su organizaci\u00f3n jur\u00eddico-legal. Pero es m\u00e1s probable que Pablo se refiera a la ley jud\u00eda, pues as\u00ed lo pide tanto el contexto pr\u00f3ximo como el remoto. El conocimiento del AT no era privilegio exclusivo de los judeocristianos; tambi\u00e9n los cristianos procedentes del paganismo se iban familiarizando con \u00e9l.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Liberados de la ley; unidos a Cristo. El paso del cristiano del reino de la ley al reino de Cristo es el punto central de esta secci\u00f3n (4). Pablo lleva a este punto con un recordatorio sobre la naturaleza de la ley: que tiene poder sobre las personas solamente mientras ellas viven. La \u201cley\u201d a la que se refiere Pablo podr\u00eda ser la ley romana (K\u00e4semann) o la ley en general (Sanday-Headlam), pero es probable que se refiera a la ley mosaica (la mayor\u00eda de los eruditos). Los vv. 2 y 3 ilustran la verdad de este principio presentando la analog\u00eda de un matrimonio. Aunque algunas veces se han hallado en esta ilustraci\u00f3n detalladas comparaciones con la experiencia cristiana, Pablo simplemente pretende dejar en claro dos cosas: la muerte corta la relaci\u00f3n de la persona con la ley, y la liberaci\u00f3n de la ley permite que una persona se una a otra.<\/p>\n<p>Estos son los conceptos que ahora Pablo aplica teol\u00f3gicamente en el v. 4. Por medio de nuestra relaci\u00f3n con Cristo en su muerte en la cruz (por medio del cuerpo de Cristo), hemos muerto a la ley, es decir, hemos sido liberados de su atadura (ver 6:2). Bajo el viejo r\u00e9gimen de la historia de la salvaci\u00f3n la ley mosaica reg\u00eda sobre los jud\u00edos, y, por extensi\u00f3n, sobre todas las personas (cf. 2:14). Reg\u00eda la relaci\u00f3n de pacto entre Dios y su pueblo y, dado que demandaba obediencia sin dar el poder para obedecer, tuvo el efecto de encerrar al pueblo bajo el poder del pecado y la muerte (ver 4:15; 5:20; 6:14, 15; G\u00e1l. 3:21-25). Es \u00fanicamente al ser liberados del r\u00e9gimen de la ley que podemos tambi\u00e9n ser liberados del pecado y unirnos a Cristo en el nuevo r\u00e9gimen en el que podemos llevar fruto para Dios.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre el pecado y la ley se presenta en forma m\u00e1s elaborada en el v. 5. Es adecuada la traducci\u00f3n de la RVA, mientras viv\u00edamos en la carne (en te sarki). En textos como \u00e9ste Pablo utiliza la palabra \u201ccarne\u201d no para denotar la propensi\u00f3n al pecado en una persona, sino la \u201cesfera de poder\u201d en la que la persona vive. Dado que la idea teol\u00f3gica b\u00e1sica es lo que es t\u00edpico de este mundo en contraposici\u00f3n al \u00e1mbito espiritual, \u201ccarne\u201d puede utilizarse como una forma abreviada de referirse al antiguo r\u00e9gimen. \u201cMientras viv\u00edamos en la carne\u201d significa, b\u00e1sicamente, \u201cmientras viv\u00edamos en el r\u00e9gimen viejo, no cristiano\u201d. En este r\u00e9gimen la ley era instrumento para hacer surgir las pasiones pecaminosas; ya que estimulaba nuestra rebeli\u00f3n innata contra Dios. Pero ahora hemos muerto a esa ley, para que sirvamos en lo nuevo del Esp\u00edritu y no en lo antiguo de la letra. Como en 2:29, el contraste entre la \u201cletra\u201d (gramma) y el \u201cEsp\u00edritu\u201d es el contraste entre la ley mosaica como poder determinante de la \u00e9poca antigua y el Esp\u00edritu, el agente que rige la \u00e9poca nueva. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>7.1ss Pablo muestra que la Ley no puede salvar al pecador (7.7-44), ni al legalista (7.15-22) y ni siquiera al hombre con una nueva naturaleza (7.23-25). El pecador es condenado por la Ley; el legalista no puede guardarla; y la persona con nueva naturaleza descubre que su antigua naturaleza se interpone. Una vez m\u00e1s Pablo declara que la salvaci\u00f3n no se recibe obedeciendo la Ley. No importa qui\u00e9nes seamos, solo Jes\u00fas puede darnos libertad.7.2-6 Pablo toma el matrimonio para ilustrar nuestra relaci\u00f3n con la Ley. Cuando un esposo muere, la ley del matrimonio queda sin vigencia. Debido a que hemos muerto con Cristo, la Ley ya no puede condenarnos. Resucitamos tambi\u00e9n cuando Cristo resucit\u00f3 y, como nuevas criaturas, pertenecemos a El. Su Esp\u00edritu nos capacita para producir buenos frutos para Dios. Ahora servimos no porque queremos obedecer ciertas reglas, sino porque nuestro renovado coraz\u00f3n rebosa de amor a Dios.7.4 Cuando una persona muere a la vieja vida y pasa a ser de Cristo, nace a una nueva vida. La mentalidad del incr\u00e9dulo se centra en la autocomplacencia. Su fuente de poder es su autodeterminaci\u00f3n. Por contraste, Dios es el centro de la vida del cristiano. El suple el poder que necesita el cristiano para el diario vivir. Los creyentes descubren que su manera de ver al mundo cambia cuando aceptan a Cristo.7.6 Algunas personas tratan de ganar su camino a Dios cumpliendo con ciertas normas (obedecer los Diez Mandamientos, asistir fielmente a la iglesia o hacer buenas obras). Como es l\u00f3gico, todo lo que consiguen mediante su esfuerzo es frustraci\u00f3n y desaliento. Sin embargo, gracias al sacrificio de Cristo, el camino hacia Dios ya est\u00e1 abierto y podemos ser hijos suyos si depositamos nuestra fe en El. Ya no tratamos de llegar a Dios cumpliendo normas, sino que somos cada vez m\u00e1s semejantes a Cristo al vivir con El d\u00eda tras d\u00eda. Dejemos que el Esp\u00edritu Santo aparte nuestros ojos de los logros propios y los dirija a Jes\u00fas. El nos libertar\u00e1 para servirle en amor y gratitud. Eso es vivir \u00abbajo el r\u00e9gimen nuevo del Esp\u00edritu\u00bb.7.6 Cumplir las reglas, leyes y costumbres cristianas no nos salvan. Aun si pudi\u00e9ramos mantener nuestras acciones puras, seguir\u00edamos condenados porque nuestros corazones son perversos y rebeldes. Como Pablo, no podremos hallar alivio en la sinagoga ni en la iglesia mientras no vayamos a Jesucristo en busca de salvaci\u00f3n, la cual El nos da gratuitamente. Cuando nos entregamos a Cristo, nos sentimos inundados de alivio y gratitud. \u00bfRespetaremos a\u00fan m\u00e1s las normas? No solo eso, sino que las respetaremos por amor y gratitud, no por el deseo de ganar la aprobaci\u00f3n divina. No nos estaremos sometiendo sencillamente a un c\u00f3digo externo, sino que con espontaneidad y amor procuraremos hacer la voluntad de Dios.7.9-11 Donde no hay ley, no hay pecado, porque la gente desconoce que sus acciones son pecaminosas a menos que la ley las proh\u00edba. La Ley de Dios logra que la gente descubra que es pecadora y que est\u00e1 condenada a morir, pero no ofrece ayuda. El pecado es real y peligroso. Imag\u00ednese un d\u00eda soleado en la playa, usted acaba de zambullirse en el agua y de pronto descubre un cartel en la orilla que dice: \u00abProhibido nadar. Hay tiburones\u00bb. Su d\u00eda se arruina. \u00bfEs por culpa del cartel? \u00bfSe molesta con la persona que lo puso? La Ley es como ese cartel. Es esencial y la agradecemos, pero no nos libra de los tiburones.7.11, 12 La Ley enga\u00f1a la gente por usarla mal. La Ley era santa, y expresaba la naturaleza y voluntad de Dios. Eva se encontr\u00f3 con la serpiente en el huerto del Ed\u00e9n (G\u00e9nesis 3), la serpiente se burl\u00f3 de ella, logrando que apartara su vista de la libertad que Dios le dio y la pusiera en la restricci\u00f3n que le hab\u00eda puesto. Desde entonces somos rebeldes. El pecado nos atrae precisamente porque Dios nos dice que es malo. En lugar de prestar atenci\u00f3n a sus advertencias, las usamos como una lista de \u00abmandados\u00bb. Cuando nos sintamos tentados a rebelarnos, necesitamos contemplar la Ley desde una perspectiva amplia, a la luz de la gracia y la misericordia de Dios. Si nos concentramos en su gran amor por nosotros, comprenderemos que nos restringe en acciones y actitudes que al final causan da\u00f1o.7.14 \u00abYo soy carnal, vendido al pecado\u00bb quiz\u00e1s sea una referencia a la vieja naturaleza que busca rebelarse e independizarse de Dios. Si como cristiano trato de luchar contra el pecado con mis fuerzas, me deslizo hacia las garras del pecado.7.15 Pablo menciona tres lecciones que aprendi\u00f3 al enfrentar sus antiguos deseos pecaminosos. (1) El conocimiento no es la respuesta (7.9). Pablo se sent\u00eda bien mientras no entend\u00eda lo que la Ley demandaba. Cuando aprendi\u00f3 la verdad, supo que estaba condenado. (2) La autodeterminaci\u00f3n (luchar con nuestras fuerzas) no da resultado (7.15). Pablo descubri\u00f3 que pecaba en formas que ni aun le eran atractivas. (3) Con ser cristiano no se logra desarraigar todos los pecados en la vida de creyente (7.22-25).Nacer de nuevo requiere un momento de fe, pero llegar a ser como Cristo es un proceso de toda la vida. Pablo compara el crecimiento cristiano a una buena carrera o pelea (1Co 9:24-27; 2Ti 4:7). Tal como Pablo viene enfatizando desde el comienzo de su carta a los Romanos, nadie en el mundo es inocente, nadie merece ser salvo, ni el pagano que desconoce las leyes de Dios, ni el cristiano ni el jud\u00edo que s\u00ed las conoce y procura guardarlas. Todos debemos depender por completo de la obra de Cristo en cuanto a nuestra salvaci\u00f3n. No la podemos ganar con buena conducta.7.15 Esto es m\u00e1s que el grito de un hombre desesperado. Describe la experiencia de cualquier cristiano que lucha contra el pecado o trata de agradar a Dios guardando reglas y leyes sin la ayuda del Esp\u00edritu Santo. Nunca debemos subestimar el poder del pecado. Nunca debemos intentar luchar con nuestras fuerzas. Satan\u00e1s es un tentador astuto y nosotros tenemos una gran capacidad de excusa. En lugar de enfrentar el pecado con el poder humano, debemos apropiarnos del poder enorme de Cristo que est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n. Esta es la provisi\u00f3n de Dios para vencer el pecado. El env\u00eda al Esp\u00edritu Santo para vivir en nosotros y darnos poder. Y cuando caemos, amorosamente nos ayuda a levantarnos.7.17-20 \u00abEl diablo me oblig\u00f3 a hacerlo\u00bb. \u00abYo no lo hice, fue el pecado que est\u00e1 en m\u00ed\u00bb. Parece una buena excusa, pero tenemos que dar cuenta de nuestras acciones. Nunca debemos mencionar el poder del pecado ni a Satan\u00e1s como excusa, por que son enemigos vencidos. Sin la ayuda de Cristo, el pecado es m\u00e1s fuerte que nosotros y algunas veces somos incapaces de defendernos de sus ataques. De ah\u00ed que nunca debi\u00e9ramos enfrentarnos al pecado solos. Jesucristo, quien venci\u00f3 el pecado de una vez y por todas, ha prometido pelear a nuestro lado. Si buscamos su ayuda, no caeremos en pecado.7.23-25 La \u00abley en mis miembros\u00bb es el pecado oculto que tenemos dentro. Esta es nuestra vulnerabilidad; se trata de cualquier cosa en nosotros que es m\u00e1s leal a nuestra antigua vida egoc\u00e9ntrica que a Dios.7.23-25 La lucha interna contra el pecado es tan real para nosotros como lo fue para Pablo. De \u00e9l aprendemos qu\u00e9 hacer al respecto. Siempre que se sent\u00eda perdido, se remontaba a los inicios de su vida espiritual y recordaba que Jesucristo ya lo hab\u00eda liberado. Cuando usted se halle confundido y abrumado por la atracci\u00f3n del pecado, siga el ejemplo de Pablo: d\u00e9 gracias a Dios por haberle dado libertad a trav\u00e9s de Jesucristo. Permita que la realidad del poder de Cristo le conceda una victoria verdadera sobre el pecado.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 404 Rom 3:19<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Pablo usa la ilustraci\u00f3n del matrimonio para explicar c\u00f3mo el creyente no est\u00e1 bajo la ley sino bajo la gracia (6:14). Por medio de Cristo el creyente ha muerto a la ley (vers. 4).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1 <strong>super (1)<\/strong> Los vs.1-6 son la continuaci\u00f3n de 6:14 y explican por qu\u00e9 no estamos bajo la ley. Por una parte, la ley sigue existiendo, porque Dios no la ha revocado, anulado ni abolido. Por otra parte, debido a la crucifixi\u00f3n de nuestro viejo hombre (6:6), quien es el primer marido, al cual se hace referencia en estos vers\u00edculos, ya no estamos bajo la ley y no tenemos nada que ver con la ley. En lugar d\u00e9 eso, hemos llegado a ser la esposa de Cristo, es decir, hemos llegado a ser aquellos que dependen de Cristo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>conocen la ley<\/i><\/b>. Los principios legales, no la ley mosaica aqu\u00ed.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Pablo introduce aqu\u00ed una nueva met\u00e1fora, la de un matrimonio que da fruto. El cristiano, a causa de su muerte con Cristo, es libre de su matrimonio con la ley y es llevado a un nuevo matrimonio con Cristo. La nueva uni\u00f3n demanda una vida santa como progenie.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>70  (iii) Libertad respecto a la ley (7,1-25). Pablo empez\u00f3 su descripci\u00f3n de la nueva si\u00ad tuaci\u00f3n del cristiano justificado explicando c\u00f3mo Cristo puso fin al reinado del pecado y la muerte (5,12-21) y c\u00f3mo la \u00abvida nueva en Cristo Jes\u00fas\u00bb supuso una reorientaci\u00f3n del yo, de manera que ya no se pod\u00eda ni siquiera pen\u00adsar en pecar (6,1-23). En 6,14, obsesionado por el problema planteado por la ley, introdu\u00adjo la relaci\u00f3n de \u00e9sta con esa libertad: \u00bfqu\u00e9 pa\u00adpel segu\u00eda teniendo aqu\u00e9lla en la vida huma\u00adna? En puntos anteriores de Rom (3,20.31; 4,15; 5,13.20) hab\u00eda dejado entrever su preo\u00adcupaci\u00f3n por este problema, pero ahora inten\u00adta afrontarlo directamente. \u00bfCu\u00e1l es la rela\u00adci\u00f3n entre la ley y el pecado? \u00bfC\u00f3mo puede ser ella la servidora de la muerte y la condena (2 Cor 3,7.9)? \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n del cristiano con esta ley? Los vv. 1 -6 son la introducci\u00f3n a su respuesta, afirman la libertad del cristiano respecto a la ley, los w. 7-25 explican la rela\u00adci\u00f3n entre la ley y el pecado. En este punto, Pablo afirma la bondad b\u00e1sica de la ley y de\u00admuestra que \u00e9sta ha sido utilizada por el peca\u00addo como instrumento para dominar a la per\u00adsona de \u00abcarne\u00bb. Encuentra, pues, la respuesta a su problema, no en la ley como tal, sino en la incapacidad de los seres humanos terrenos, naturales, d\u00e9biles, para hacer frente a las exi\u00adgencias de aqu\u00e9lla. 71 En 7,1-6, Pablo entrelaza dos argumen\u00adtos: (1) La ley obliga s\u00f3lo a los vivos (7,1.4a); por consiguiente, el cristiano que ha muerto \u00abpor medio del cuerpo de Cristo\u00bb, ya no est\u00e1 atado por ella. (2) La muerte del marido libera a la mujer de las prescripciones espec\u00edficas de la ley que la vinculan a \u00e9l; el cristiano es como la esposa jud\u00eda cuyo marido ha muerto. Igual que ella est\u00e1 libre de \u00abla ley del marido\u00bb, el cris\u00adtiano est\u00e1 libre de la ley en virtud de la muerte (7,2.3.4b). El segundo argumento es s\u00f3lo una ilustraci\u00f3n (imperfecta, por lo dem\u00e1s) del pri\u00admero. No conviene forzarlo hasta convertirlo en una alegor\u00eda, como propuso en su d\u00eda Sanday-Headlam (Romans 172): la esposa = el ver\u00addadero yo (Ego); el (primer) marido = la vieja condici\u00f3n del hombre; la \u00abley del marido\u00bb = la ley que condena la vieja condici\u00f3n; el nuevo matrimonio = uni\u00f3n con Cristo. Pues el argu\u00admento de Pablo es diferente; es la misma per\u00adsona la que muere y es liberada de la ley. Utili\u00adza el ejemplo \u00fanicamente para esclarecer una idea: que la obligaci\u00f3n de la ley cesa cuando se produce la muerte. Puesto que el cristiano ha experimentado la muerte, la ley ya no tiene nin\u00adg\u00fan derecho sobre \u00e9l. As\u00ed arguye en este pasaje, en el cap. 7.<\/p>\n<p>7 21. hermanos: \u00c9sta es la primera vez que se usa este apelativo desde 1,13. quienes conocen la ley: Aunque Weiss, A. J\u00fclicher y E. Kiihl pensaban que Pablo, al dirigirse a cris\u00adtianos de Roma, se estaba refiriendo as\u00ed a la ley romana, y otros pocos (Lagrange, Lyonnet, Sanday-Headlam, Taylor) interpretaban no-mon (sin art\u00edculo) como \u00abley en general\u00bb, la mayor\u00eda de los comentaristas entienden con raz\u00f3n que la expresi\u00f3n se refiere a la ley mo\u00adsaica (v\u00e9ase el comentario a 2,12), porque hay alusiones a ella en 7,2.3.4b y este vers\u00edculo re\u00adtoma 5,20; 6,14. Como se\u00f1alaba Leenhardt (Romans 177), si el argumento de Pablo se ba\u00adsara en un principio jur\u00eddico pagano, perder\u00eda gran parte de su fuerza demostrativa. Pablo sostiene, de hecho, que Mois\u00e9s mismo previo una situaci\u00f3n en la cual la ley dejar\u00eda de obli\u00adgar. la ley obliga al individuo mientras vive: Lit., \u00abtiene se\u00f1or\u00edo sobre\u00bb, es decir, mantiene cau\u00adtiva a una persona con la obligaci\u00f3n de obser\u00advarla. La conclusi\u00f3n de esto se saca en el v. 4a. En este momento se ilustra con la ley matri\u00admonial. 2. una mujer casada: cf. Nm 5,20.29; Prov 6,29. La ley del AT consideraba a la espo\u00adsa propiedad del marido; su infidelidad era adulterio (\u00c9x 20,17; 21,3.22; Lv 20,10; Nm 30,10-14; cf. R. de Vaux, AI 26). la ley del mari\u00addo: La prescripci\u00f3n concreta de la ley mosaica, que vincula a la esposa con su propietario (marido). 3. si vive con otro hombre: Lit., \u00abper\u00adtenece a otro (hombre)\u00bb. La expresi\u00f3n procede de Dt 24,2; Os 3,3. La libertad de la esposa lle\u00adga con la muerte del marido y, evidentemente, nada tiene que ver con el divorcio. 4. por me\u00addio del cuerpo de Cristo: Es decir, mediante el cuerpo crucificado del Jes\u00fas hist\u00f3rico (v\u00e9ase G\u00e1l 2,19-20). Por el bautismo, el cristiano ha quedado identificado con Cristo (6,4-6), parti\u00adcipando en su muerte y resurrecci\u00f3n. Cuando Cristo muri\u00f3 por todos \u00aben la semejanza de una carne pecadora\u00bb (8,3), todos murieron (2 Cor 5,14). pod\u00e9is pertenecer a otro: El \u00absegun\u00addo marido\u00bb es Cristo resucitado y glorificado, que como Kyrios tiene en lo sucesivo se\u00f1or\u00edo sobre el cristiano, dar fruto para Dios: La uni\u00f3n de Cristo y el cristiano acababa de ser descrita en t\u00e9rminos matrimoniales. Pablo prolonga el tropo: es de esperar que tal uni\u00f3n produzca el \u00abfruto\u00bb de una vida reformada.<\/p>\n<p>73 5. cuando viv\u00edamos vidas meramente naturales: Lit. \u00abest\u00e1bamos en la carne\u00bb, en el pasado sin Cristo. Esa modalidad de existen\u00adcia se contrasta impl\u00edcitamente con la vida \u00aben el Esp\u00edritu\u00bb (8,9), a la cual alude Pablo en 7,6. pasiones pecaminosas: La propensi\u00f3n a pecar siguiendo fuertes impresiones sensoriales (v\u00e9a\u00adse G\u00e1l 5,24). excitadas por la ley: La ley sirve de acicate a las pasiones humanas dominadas por la \u00abcarne\u00bb, y as\u00ed se convierte en ocasi\u00f3n para el pecado. Otro aspecto de esto aparece en el v. 7. producir fruto de muerte: La frase ex\u00adpresa resultado, no finalidad (v\u00e9ase el comen\u00adtario a eis to + infin., 1,20). Las pasiones no es\u00adtaban destinadas a contribuir a la muerte, pero, instigadas por la ley, lo hicieron (v\u00e9ase 6,21). 6. pero ahora: En la nueva dispensaci\u00f3n cristiana (v\u00e9ase el comentario a 3,21). hemos muerto a lo que en otro tiempo nos tuvo cauti\u00advos: Aunque algunos comentaristas intentan referir el pron. \u00ablo que\u00bb a la dominaci\u00f3n por parte de las pasiones, se trata m\u00e1s bien de otra referencia a la ley que se acaba de mencionar. de manera que sirvamos con la novedad del Es\u00adp\u00edritu: El Esp\u00edritu como principio din\u00e1mico de la vida nueva iniciada en el bautismo (6,4) es radicalmente diferente del c\u00f3digo escrito. La frase le fue sugerida a Pablo por la menci\u00f3n de la \u00abcarne\u00bb (v. 5); carne y Esp\u00edritu sirvieron as\u00ed de trampol\u00edn para otro contraste, el del Esp\u00ed\u00adritu y la letra (= vida sometida a la ley mosai\u00adca; cf. 2 Cor 3,6-8, excelente comentario a este vers\u00edculo).<\/p>\n<p>74 En los vv. 7-13, Pablo aborda la rela\u00adci\u00f3n de la ley con el pecado. 7. \u00bfes la ley peca\u00addo?: Est\u00e1 claro que Pablo piensa en la ley mo\u00adsaica (v\u00e9ase 7,1), pues incluso la cita al mal de este vers\u00edculo. Pero algunos comentaristas han intentado entender nomos en el presente texto como (1) la ley natural (Or\u00edgenes, E. Reuss), o (2) toda ley dada desde el comienzo, inclu\u00adyendo hasta el \u00abmandato\u00bb dado a Ad\u00e1n (Teo\u00addoro de Mopsuestia, Teodoreto, Cayetano, Lietzmann, Lyonnet). Para apoyar esto, se re\u00adcurre a Eclo 17,4-11, que supuestamente de\u00admostrar\u00eda que los jud\u00edos de aquella \u00e9poca ex\u00adtend\u00edan la noci\u00f3n de ley a todos los preceptos divinos, incluso a los impuestos a Ad\u00e1n (Eclo 17,7, que se hace eco de Dt 30,15.19) y a No\u00e9. Eclo 45,5(6) habla de la ley dada a Mois\u00e9s lla\u00adm\u00e1ndola entolai, \u00abmandatos\u00bb, la misma pa\u00adlabra utilizada en 7,8. Se dice que Abrah\u00e1n observ\u00f3 la ley de Dios (Eclo 44,20), y en el pos\u00adterior TgPsJ (a Gn 2,15) se dice que Ad\u00e1n fue puesto en Ed\u00e9n para observar los mandamien\u00adtos de la ley (opini\u00f3n sostenida tambi\u00e9n por Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, Ad Autolycum 2,24; PG 6.1092; Ambrosio, De Paradiso 4; CSEL 32.282). Sin embargo, ninguna de estas razones de\u00admuestra que Pablo tuviera en mente un con\u00adcepto de ley m\u00e1s amplio que el de la ley mosai\u00adca. Todo lo m\u00e1s se hacen eco de la creencia de algunos jud\u00edos de que la ley mosaica era ya co\u00adnocida como tal para Abrah\u00e1n u otras perso\u00adnas de tiempos anteriores. Pablo no comparte dicha creencia (4,13; G\u00e1l 3,17-19). M\u00e1s bien le preocupa la conclusi\u00f3n que se podr\u00eda sacar de algunas observaciones acerca de la ley. Podr\u00eda parecer que es pecaminosa en s\u00ed misma, pues\u00adto que \u00abse atraves\u00f3\u00bb para aumentar los delitos (5,20), proporciona \u00abconocimiento del peca\u00addo\u00bb y \u00abatrae la ira\u00bb (4,15). El rechaza con fir\u00admeza tal conclusi\u00f3n (v\u00e9ase el comentario a 3,4). yo no conoc\u00ed el pecado sino por la ley: Lo que la conciencia captaba como malo lleg\u00f3 a ser considerado transgresi\u00f3n y rebeli\u00f3n formal por medio de la ley. Como en 3,20, la ley apa\u00adrece como un informador moral.<\/p>\n<p>75 Pablo pasa en este momento a la 1\u00aa pers. sg., y este cambio ha planteado un pro\u00adblema exeg\u00e9tico hist\u00f3rico. \u00bfA qui\u00e9n se alude con ese \u00abyo\u00bb? (1) Seg\u00fan A. Deissmann, Dodd, Bruce y K\u00fchl, entre otros, Pablo habla auto\u00adbiogr\u00e1ficamente. Sin embargo, esto no resulta convincente, pues entra en conflicto con lo que Pablo dice acerca de su propio trasfondo psicol\u00f3gico como fariseo y de su experiencia de la ley antes de su conversi\u00f3n (Flp 3,6; G\u00e1l1,13-14). Tambi\u00e9n pasa por alto una impor\u00adtant\u00edsima perspectiva gen\u00e9rica que adopta en este punto, al reflexionar sobre las etapas de la historia humana. (2) Seg\u00fan P. Billerbeck, Da\u00advies y M. H. Franzmann, entre otros, Pablo es\u00adtaba pensando en el piadoso muchacho jud\u00edo que a los 12 a\u00f1os quedaba obligado a observar la ley. Sin embargo, esta idea de inocencia infantil resulta demasiado restrictiva para aplicarla a todo el an\u00e1lisis de Pablo. (3) Seg\u00fan Metodio de Olimpia, Teodoro de Mopsuestia, Cayetano, Dibelius, Lyonnet y Pesch, entre otros, Pablo se referir\u00eda a Ad\u00e1n enfrentado al \u00abmandato\u00bb de Gn 2,16-17. Sin embargo, aun\u00adque esto da al pasaje una perspectiva global que necesita, y pese a que Pablo tal vez aluda a Gn 3,13 en 7,11, no explica por qu\u00e9 habr\u00eda de referirse a Ad\u00e1n como \u00abyo\u00bb; y la alusi\u00f3n del v.11 est\u00e1 aislada. De hecho, cuando cita un pre\u00adcepto divino, no es el de Gn 2,16 \u00f3 3,3, sino uno de los mandamientos del Sina\u00ed. (4) Seg\u00fan Agust\u00edn, Tom\u00e1s de Aquino, Lutero, Barth, Althaus y Nygren, entre otros, Pablo estar\u00eda ha\u00adblando de su propia experiencia como cristia\u00adno enfrentado a las reglas de su nueva vida como convertido. Sin embargo, en tal caso se debe preguntar a qu\u00e9 viene todo lo que dice acerca de la ley. Tal opini\u00f3n tiende a hacer de Pablo un joven Lutero. (5) Seg\u00fan Kasemann y muchos otros, Pablo est\u00e1 haciendo uso de una figura ret\u00f3rica, Ego, para poner de manifiesto de manera \u00edntima y personal la experiencia com\u00fan a todos los seres humanos no rege\u00adnerados que encaran la ley mosaica y conf\u00edan en sus propios recursos para cumplir las obli\u00adgaciones que \u00e9sta impone. En vez de usar anthr\u00f3pos, \u00abser humano\u00bb, o t\u00eds, \u00abalguien\u00bb, de\u00adcidi\u00f3 hablar de Ego, m\u00e1s o menos como en 1 Cor 8,13; 13,1-3.11-12; 14,6-19; Rom 14,21; G\u00e1l 2,18-21. Este recurso ret\u00f3rico \u00abse encuen\u00adtra, no s\u00f3lo en el mundo griego, sino tambi\u00e9n en los salmos de acci\u00f3n de gracias del AT cuando se confiesa la liberaci\u00f3n divina de la culpa y del peligro de muerte\u00bb (Kasemann, Romans 193).<br \/>\nUna insistencia superficial en un solo as\u00adpecto del problema del Ego tiende a oscurecer la profunda intuici\u00f3n de Pablo. \u00c9ste no consi\u00addera la confrontaci\u00f3n de Ego con el pecado y la ley en un plano psicol\u00f3gico individual, sino desde un punto de vista hist\u00f3rico y colectivo. Pablo contempla con ojos jud\u00edos y cristianos -sin Cristo y con Cristo- la historia humana tal como la conoc\u00eda (v\u00e9ase E. Stauffer, TDNT 2.358-62). Algunas de las afirmaciones que ha\u00adce en este pasaje son susceptibles de aplica\u00adci\u00f3n a experiencias que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la perspectiva inmediata del ap\u00f3stol. Lo que \u00e9ste dice en los vv. 7-25 es indudablemente la expe\u00adriencia de muchos cristianos enfrentados a la ley divina, eclesi\u00e1stica o civil; cuando estos vers\u00edculos se leen a esa luz, pocos dejar\u00e1n de apreciar su trascendencia. Pero al intentar en\u00adtender lo que Pablo quiso decir es importante tener presente su perspectiva.<\/p>\n<p>76 no codiciar\u00e1s: As\u00ed se compendia la ley mosaica (\u00c9x 20,17; Dt 5,21). Expresa la esen\u00adcia de la ley, ense\u00f1anza dirigida a los seres hu\u00admanos para que no se dejen arrastrar por las cosas creadas, en lugar de por el Creador. Con tal mandato, a la conciencia moral indolente se le hace caer en la cuenta de la posibilidad de un quebrantamiento de la voluntad de Dios as\u00ed manifestada. 8. el pecado encontr\u00f3 su opor\u00adtunidad a trav\u00e9s de ese mandato: El \u00abmandato\u00bb puede parecer una alusi\u00f3n a la orden dada en Gn 2,16, pero hace referencia a la prohibici\u00f3n concreta de la ley mosaica que se acaba de citar. En este punto convendr\u00eda recordar la perspectiva que Pablo tiene de la historia de la salvaci\u00f3n (-Teolog\u00eda paulina, 82:42). Desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s la gente obr\u00f3 mal, pero no quebrant\u00f3 precepto alguno, como hizo Ad\u00e1n. Sus malas obras se convirtieron en infraccio\u00adnes con la llegada de la ley. \u00c9sta se convirti\u00f3 entonces en una aphorme, \u00abocasi\u00f3n\u00bb, \u00aboportu\u00adnidad\u00bb (BAGD 127), para el pecado formal. 9. sin la ley el pecado estaba sin vida: Como un ca\u00add\u00e1ver, era incapaz de hacer nada, incapaz de convertir el mal en rebeli\u00f3n flagrante contra Dios (v\u00e9anse 4,15; 5,13b). vivo sin la ley: No es una alusi\u00f3n a la feliz e inocente infancia de Pablo, ni una alusi\u00f3n al estado de Ad\u00e1n antes de que comiera el fruto, sino una referencia ir\u00f3nica a la vida llevada por todo el que est\u00e1 sin Cristo e ignora la verdadera naturaleza de la mala conducta. La expresi\u00f3n \u00absin vida\u00bb, aplicada al pecado (v. 8), probablemente sugi\u00adri\u00f3 a Pablo el contraste \u00abyo estaba vivo\u00bb; pero el acento principal recae sobre la expresi\u00f3n \u00absin la ley\u00bb. La vida as\u00ed vivida no era, de he\u00adcho, la de la uni\u00f3n con Dios en Cristo; ni era una rebeli\u00f3n abierta contra Dios mediante una transgresi\u00f3n formal, el pecado cobr\u00f3 vida: Con la intervenci\u00f3n de la ley, la condici\u00f3n hu\u00admana ante Dios cambi\u00f3, pues los \u00abdeseos\u00bb se convirtieron entonces en \u00abcodicia\u00bb, y el inten\u00adto de satisfacerlos, en rebeld\u00eda contra Dios. Si el vb. anez\u00e9sen se tomara literalmente, \u00abrevi\u00advi\u00f3\u00bb, resultar\u00eda dif\u00edcil entender c\u00f3mo se podr\u00eda aplicar esto a Ad\u00e1n; pero puede significar me\u00adramente \u00abcobr\u00f3 vida\u00bb (BAGD 53). El pecado \u00abestaba vivo\u00bb en la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n; \u00abco\u00adbr\u00f3 vida\u00bb de nuevo con las transgresiones de la ley mosaica. 10. entonces yo mor\u00ed: La muer\u00adte a la que se refiere aqu\u00ed no es la de G\u00e1l 2,19, por la cual el cristiano muere a la ley mediante la crucifixi\u00f3n de Cristo, de manera que aqu\u00e9\u00adlla no tiene ya derecho alguno sobre \u00e9l. Esta muerte es m\u00e1s bien la situaci\u00f3n resultante del pecado como quebrantamiento de la ley. Por medio de las transgresiones formales, los seres humanos quedan sometidos a la dominaci\u00f3n de Thanatos (5,12). el mandato que debiera ha\u00adber significado vida: La ley mosaica promet\u00eda vida a quienes la observaran: \u00abquien la cumpla encontrar\u00e1 vida\u00bb (Lv 18,5; cf. Dt 4,1; 6,24; G\u00e1l 3,12; Rom 10,5). en mi caso signific\u00f3 muerte: La ley como tal no mataba, pero era un ins\u00adtrumento utilizado por el pecado para dar muerte a los seres humanos. No era s\u00f3lo una ocasi\u00f3n de pecado (7,5) o un informador mo\u00adral (7,7), sino que tambi\u00e9n dirig\u00eda una con\u00addena a muerte contra quienes no la obedec\u00edan (Dt 27,26; cf. 1 Cor 15,56; 2 Cor 3,7.9; G\u00e1l 3,10). 11. el pecado me enga\u00f1\u00f3: Igual que el mandato de Dios brind\u00f3 a la serpiente tentadora su oportunidad, el pecado utiliz\u00f3 la ley para en\u00adga\u00f1ar a los seres humanos y tentarles a ir tras lo que estaba prohibido. Pablo alude a Gn 3,3, pero en absoluto de manera tan expl\u00edcita co\u00admo en 2 Cor 11,3. El enga\u00f1o tuvo lugar cuan\u00addo la autonom\u00eda humana se vio enfrentada a la exigencia divina de sumisi\u00f3n. Como hizo la serpiente, el pecado tentaba a los seres huma\u00adnos inmersos en tal enfrentamiento a afirmar su autonom\u00eda y hacerse \u00abcomo Dios\u00bb. 12. san\u00adta, justa y buena: Debido a que la ley hab\u00eda sido dada por Dios y ten\u00eda por finalidad dar vida a quienes la obedecieran (7,10.14; G\u00e1l 3,24). La ley nunca mand\u00f3 a los seres huma\u00adnos hacer el mal; en s\u00ed misma era buena. 13. \u00bflo que era bueno result\u00f3 ser muerte para m\u00ed?: \u00a1Lo an\u00f3malo de la ley! De nuevo Pablo recha\u00adza con vehemencia el pensamiento de que una instituci\u00f3n divina fuera causa directa de muerte (v\u00e9ase el comentario a 3,4). fue el pe\u00adcado, para poder manifestarse como pecado: El verdadero culpable fue el pecado, causa direc\u00adta de la muerte de todos y cada uno (5,12;<br \/>\n6,23). Utiliz\u00f3 la ley como instrumento. Enten\u00addido esto, queda claro que la ley no era el equi\u00advalente del pecado (cf. 2 Cor 3,7) y se pone de manifiesto lo que el pecado es realmente, re\u00adbeld\u00eda contra Dios.<br \/>\n77   14-25. La explicaci\u00f3n de Pablo no es todav\u00eda completa; en el presente pasaje trata de esclarecer la cuesti\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo pudo el peca\u00addo utilizar algo bueno en s\u00ed mismo para des\u00adtruir a los seres humanos? El problema no es\u00adtriba en la ley, sino en los seres humanos como tales. 14. la ley es espiritual: Debido a su origen divino y a su prop\u00f3sito de conducir a los seres humanos hasta Dios. As\u00ed, no pertenec\u00eda al mundo de la humanidad terrena, natural. En cuanto pneumatikos, pertenec\u00eda a la esfera de Dios; se opon\u00eda a lo que es sarkinos, \u00abcarnal\u00bb, \u00abperteneciente a la esfera de la carne\u00bb. 15. lo que hago no lo comprendo: El enigma procede de un conflicto que tiene lugar en las m\u00e1s \u00ednti\u00admas profundidades de la humanidad, la esci\u00adsi\u00f3n entre el deseo dominado por la raz\u00f3n y la actuaci\u00f3n real, no hago lo que quiero, y lo que hago lo aborrezco: La aspiraci\u00f3n moral y la ac\u00adtuaci\u00f3n no est\u00e1n coordinadas ni integradas. En conexi\u00f3n con esto se citan a menudo las quejumbrosas palabras del poeta romano Ovi\u00addio: \u00abAdvierto lo que es mejor y lo apruebo, pero busco lo que es peor\u00bb (Metamorph. 7.19). Los esenios de Qumr\u00e1n explicaban ese mismo conflicto interior ense\u00f1ando que Dios hab\u00eda puesto dos esp\u00edritus en los seres humanos pa\u00adra que los gobernaran hasta el momento en que \u00e9l les pidiera cuentas, un esp\u00edritu de verdad y un esp\u00edritu de perversidad (1QS 3,15-4,26) . Pablo, sin embargo, no atribuye la divi\u00adsi\u00f3n a esp\u00edritu alguno, sino a los seres huma\u00adnos mismos. 16. estoy de acuerdo en que la ley es buena: El deseo de hacer lo que est\u00e1 bien es un reconocimiento impl\u00edcito de la bondad y excelencia de la ley en lo que \u00e9sta impone. 17. el pecado que habita en m\u00ed: Hamartia entr\u00f3 en el mundo para \u00abreinar\u00bb sobre la humanidad (5,12.21) y, aloj\u00e1ndose dentro de los seres hu\u00admanos, los esclaviz\u00f3. Este vers\u00edculo es en rea\u00adlidad una rectificaci\u00f3n de 7,16a: el pecado es responsable del mal que hacen los seres hu\u00admanos. Puede parecer que Pablo casi exime a los seres humanos de responsabilidad por su conducta pecaminosa (v\u00e9ase 7,20); pero es un pecado humano (5,12d). 18. el bien no habita en m\u00ed, es decir, en mi yo natural: Lit., \u00aben mi carne\u00bb. La matizaci\u00f3n a\u00f1adida es importante, pues Pablo encuentra la ra\u00edz de la dificultad en el yo humano considerado como sarx, fuen\u00adte de todo cuanto se opone a Dios. Del Ego considerado como sarx proceden las cosas de\u00adtestables que uno hace. Pero el Ego como ver\u00addadero yo bien dispuesto est\u00e1 desvinculado de ese yo que cay\u00f3 v\u00edctima de la \u00abcarne\u00bb (-Teo\u00adlog\u00eda paulina, 82:103). 19-20. Repetici\u00f3n de 7,15.17 desde un punto de vista diferente.<\/p>\n<p>78   21. capto, pues, el principio: Cada cual aprende por experiencia cu\u00e1l es la situaci\u00f3n. En 7,21-25 nomos experimenta un cambio de matiz. Pablo est\u00e1 jugando con otros significa\u00addos de la palabra que ha utilizado hasta el mo\u00admento para referirse a la ley mosaica. Ahora nomos denota un \u00abprincipio\u00bb (BAGD 542) o el \u00abmodelo\u00bb experimentado de la propia activi\u00addad. 22. en lo hondo de m\u00ed me deleito en la ley de Dios: No es \u00e9ste el modo cristiano de hablar, sino, como aclaran los vers\u00edculos siguientes, la \u00abmente\u00bb (nous) de una humanidad sin regene\u00adrar. Aunque dominado por el pecado cuando es considerado como \u00abcarne\u00bb, cada cual sigue experimentando que desea lo que Dios desea. La mente o raz\u00f3n reconoce el ideal presentado por la ley, la ley de Dios. 23. otro principio es\u00adt\u00e1 en guerra con la ley de mi mente: El nomos en el cual el yo raciocinante se deleita se opo\u00adne a otro nomos que en \u00faltima instancia hace cautivo al yo (6,13.19). Este nomos no es otro que el pecado que habita dentro de uno (7,17), que esclaviza al ser humano de manera que el yo bien dispuesto, que se complace en la ley de Dios, no es libre para observarla. 24. \u00a1desdi\u00adchado de m\u00ed!: Grito angustioso de todo aquel lastrado por la carga del pecado y al cual \u00e9ste impide conseguir lo que querr\u00eda; es un grito desesperado dirigido a Dios buscando su ayu\u00adda. \u00bfqui\u00e9n me salvar\u00e1 de este cuerpo condena\u00addo a la perdici\u00f3n?: Lit., \u00abeste cuerpo de muer\u00adte\u00bb, v\u00e9ase el comentario a 6,6. Amenazado por la derrota en este conflicto, el ser humano en\u00adcuentra liberaci\u00f3n en la misericordiosa muni\u00adficencia de Dios manifestada en Cristo Jes\u00fas. 25. \u00a1gracias a Dios!: En el ms. D y en la Vg, la respuesta a la pregunta del v. 24 es \u00abla gracia de Dios\u00bb, pero \u00e9sta es una lectura inferior. El v. 25 es una exclamaci\u00f3n que expresa la grati\u00adtud de Ego a Dios y anticipa la aut\u00e9ntica res\u00adpuesta que se va a dar en 8,1-4. La gratitud se expresa \u00abpor Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u00bb, utili\u00adzando el estribillo de esta parte de Rom (-50 supra). Tal vez sea preferible separar la excla\u00admaci\u00f3n (\u00a1gracias a Dios!) de la frase siguiente, entendiendo \u00e9sta como una expresi\u00f3n inicial de la respuesta a la pregunta del v. 24: \u00ab(Es lle\u00advado a cabo) por Jesucristo&#8230;\u00bb, con la mente: El yo raciocinante se somete de buena gana a la ley de Dios y se sit\u00faa en contraposici\u00f3n al yo carnal, la persona esclava del pecado. As\u00ed ter\u00admina Pablo su an\u00e1lisis de las tres libertades alcanzadas para la humanidad en Cristo Jes\u00fas.<br \/>\n(Benoit, P., \u00abThe Law and the Cross according to St Paul, Romans 7:7-8:4\u00bb, Jes\u00fas and the Gospel, Volume 2 [Londres 1974] 11-39. Bornkamm, G., Early Christian Experience [Filadelfia 1969] 87-104. Bruce, F. F., \u00abPaul and the Law of Moses\u00bb, BJRL 57 [1974-75] 259-79. H\u00fcbner, H., Law in Paul\u2019s Thought [Edimburgo 1984]. K\u00fcmmel, W. G., Romer 7 und die Bekehrung des Apost\u00e9is (UNT 17, Leipzig 1929], Raisanen, H., Paul and the Jjxw [WUNT 29, Tubinga 1983].)<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [1] No toda la Torah pero s\u00f3lo ese aspecto de la Torah.\n<\/p>\n<p><strong> [2] La muerte no es a la Torah, sino a la ordenanza particular de un hombre y su mujer. Ya que Israel fue la esposa adultera, YHWH no pod\u00eda tomarla de nuevo al menos que el esposo muriera, y al menos que fuera perdonada, que es lo que paso cuando Yahshua muri\u00f3. Israel fue libre del pacto de matrimonio, y YHWH en Su amor la tom\u00f3 de nuevo despu\u00e9s de la muerte, cumpliendo tanto la ley de la mujer adultera y la ley de celos.\n<\/p>\n<p><strong> [3] La carne busc\u00f3 vac\u00edos legales para evitar la Torah, y as\u00ed llevo al pecado. La carne y la Torah son una mortal combinaci\u00f3n, mientras que la Torah y el Moshiach, traen vida.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Ad\u00e1n y Eva tuvieron s\u00f3lo un mandamiento.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Toda la humanidad.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Se reduce a \u00e9sto. La Torah y la carne son una mortal combinaci\u00f3n, porque la carne violaci\u00f3n y vac\u00edos legales. El Esp\u00edritu y Moshiaj en nosotros busca obediencia no vac\u00edos legales, y como tal la Torah apela a la carne hasta que esa carne es destruida por Moshiaj, y as\u00ed la Torah puede hacerse de nuevo \u00fatil y una bendici\u00f3n. Por lo que el desaf\u00edo de YHWH fue removernos de nuestra condici\u00f3n ca\u00edda (no remover la Torah del hombre ca\u00eddo).\n<\/p>\n<p><strong> [7] Por tanto la naturaleza de pecado necesita ser perforada (no la apartada Torah misma).\n<\/p>\n<p><strong> [8] La batalla es entre la Torah en su coraz\u00f3n y mente, versus la ley de pecado y muerte en su carne. La batalla es entre estos dos factores, no entre la ley y el inmerecido favor, ya que caminar en la Torah es una vida llena de inmerecido favor, y caminar en el inmerecido favor es una vida llena de leyes.\n<\/p>\n<p><strong> [9] El clama por libertad del cuerpo miserable, no de la \u201cmiserable Torah\u201d como algunos han tratado de ense\u00f1ar.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>* El uso que Pablo hace de la palabra ley puede tener varios significados, pero a menudo se refiere al sistema de creencias jud\u00edas. Parte de esto tiene que ver con el cumplimiento de las reglas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Versi\u00f3n Biblia Libre del NuevoTestamento<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hermanos (hablo con los que conocen la ley), \u00bfignor\u00e1is que la ley se ense\u00f1orea del hombre entre tanto que vive? RESUMEN: En los vers\u00edculos 1 al 6, bajo la figura del matrimonio, Pablo contin\u00faa la argumentaci\u00f3n de la libertad que el cristiano tiene de la ley. Se hab\u00eda efectuado un cambio de relaci\u00f3n, como sucede &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-71-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Romanos 7:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28721","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28721"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28721\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}