{"id":28763,"date":"2022-06-20T12:23:47","date_gmt":"2022-06-20T17:23:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-818-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T12:23:47","modified_gmt":"2022-06-20T17:23:47","slug":"comentario-de-romanos-818-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-818-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Romanos 8:18 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>8:18<\/span> \u2014 Consid\u00e9rense <span>2Co 4:17-18<\/span>; <span>2Ti 2:11-12<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>las aflicciones del tiempo, o los sufrimientos de este tiempo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Mat 5:11<\/span>, <span class='bible'>Mat 5:12<\/span>; <span class='bible'>Hch 20:24<\/span>; <span class='bible'>2Co 4:17<\/span>, <span class='bible'>2Co 4:18<\/span>; <span class='bible'>Heb 11:25<\/span>, <span class='bible'>Heb 11:26<\/span>, <span class='bible'>Heb 11:35<\/span>; <span class='bible'>1Pe 1:6<\/span>, <span class='bible'>1Pe 1:7<\/span>. <\/p>\n<p><b><i>no son comparables con la gloria venidera.<\/i><\/b> <span class='bible'>Col 3:4<\/span>; <span class='bible'>2Ts 1:7-12<\/span>; <span class='bible'>2Ts 2:14<\/span>; <span class='bible'>1Pe 1:13<\/span>; <span class='bible'>1Pe 4:13<\/span>; <span class='bible'>1Pe 5:1<\/span>; <span class='bible'>1Jn 3:2<\/span>. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Las\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">aflicciones<\/span>\u00a0de hoy son insignificantes cuando se compararan con la\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">gloria<\/span>\u00a0venidera. Pablo llama a las aflicciones \u00ableve tribulaci\u00f3n\u00bb comparadas con el \u00abeterno peso de gloria\u00bb (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>2Co 4:17<\/span><\/span>). La compensaci\u00f3n divina es \u00abcien veces m\u00e1s\u00bb (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 19:29<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>LAS AFLICCIONES DEL TIEMPO PRESENTE<\/b>. Todos los sufrimientos de este mundo \u2014<\/span> enfermedad, dolor, miseria, desilusi\u00f3n, pobreza, maltrato, tristeza, persecuci\u00f3n y dificultades de toda clase \u2014<\/span> deben considerarse insignificantes cuando se comparan con la bendici\u00f3n, los privilegios y la gloria que se le dar\u00e1n al creyente fiel en el mundo venidero (cf. <span class=\"bible\">2Co 4:17<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>gloria \u2026 en nosotros ha de manifestarse.<\/b> Esto anticipa la resurrecci\u00f3n del cuerpo (v. <span class='bible'>Rom 8:23<\/span>) y la subsiguiente semejanza completa a Cristo que es la gloria eterna del creyente. Vea <span class='bible'>Flp 3:20-21<\/span>; <span class='bible'>Col 3:4<\/span>; <span class='bible'>1Jn 3:2<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t8:18&#8211; Consid\u00e9rense 2Co 4:17-18; 2Ti 2:11-12.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA GLORIOSA ESPERANZA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Romanos 8:18-25<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Estoy convencido de que los sufrimientos de la era presente no se pueden comparar con la gloria que se nos va a mostrar. El mundo de la creaci\u00f3n espera con anhelante expectaci\u00f3n, el d\u00eda en que los que son hijos de Dios se van a manifestar en toda su gloria. Porque el mundo creado ha sido sometido al caos, no por propia voluntad, sino por medio del que le someti\u00f3 a tal condici\u00f3n de sujeci\u00f3n, y todav\u00eda tiene la esperanza de que el mundo creado tambi\u00e9n participar\u00e1 de la liberaci\u00f3n de la esclavitud ala caducidad y entrar\u00e1 en la gloriosa libertad de los hijos de Dios; porque sabemos que toda la creaci\u00f3n est\u00e1 unida en gemidos y agon\u00edas. Y esto no se limita al mundo creado, sino que tambi\u00e9n nos incluye a nosotros, que hemos recibido las primicias del Esp\u00edritu Santo como adelanto de la gloria venidera; s\u00ed, nosotros tambi\u00e9n gemimos en nuestro interior esperando intensamente la plena realizaci\u00f3n de la adopci\u00f3n en la familia de Dios. Me refiero a la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo. Porque ahora somos salvos en esperanza; pero una esperanza que ya se disfruta no ser\u00eda esperanza; porque, \u00bfqui\u00e9n espera lo que ya tiene? Pero esperar lo que no vemos todav\u00eda es esperarlo ansiosamente con paciencia.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Pablo ha estado hablando de la gloria de la adopci\u00f3n en la familia de Dios, y ahora vuelve al estado turbulento del mundo presente. Traza un gran cuadro. Habla con visi\u00f3n po\u00e9tica. Ve a toda la naturaleza esperando la gloria que ser\u00e1. Por el momento, la creaci\u00f3n est\u00e1 sometida a la esclavitud de la caducidad.<br \/>En el mundo se marchita la belleza y se aja el encanto; es un mundo caduco, pero en espera de la liberaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n.<br \/>Para pintar este cuadro, Pablo estaba usando ideas que cualquier jud\u00edo podr\u00eda reconocer y entender. Habla de la edad presente y de la gloria que se manifestar\u00e1. El pensamiento jud\u00edo divid\u00eda la historia del tiempo en dos secciones: la edad presente y la edad por venir. La edad presente era totalmente mala, sometida al pecado, a la muerte y a la corrupci\u00f3n. Pero alguna vez llegar\u00eda el D\u00eda del Se\u00f1or. Ser\u00eda un d\u00eda de juicio en el que se sacudir\u00edan hasta los mismos cimientos del mundo; pero de su ruina surgir\u00eda un nuevo mundo.<br \/>La renovaci\u00f3n del mundo era uno de los grandes pensamientos jud\u00edos. El <em>Antiguo Testamento <\/em>habla de ella sin multiplicar o elaborar detalles: \u00abHe aqu\u00ed que Yo crear\u00e9 nuevos cielos y nueva Tierra\u00bb <span class='bible'>Isa 65:17<\/span><em> ). Pero en los d\u00edas entre los dos Testamentos, cuando los jud\u00edos eran oprimidos, esclavizados y perseguidos, so\u00f1aban con aquella nueva Tierra y con aquel mundo renovado.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><em>\u00bb La vi\u00f1a dar\u00e1 diez mil veces m\u00e1s fruto, y en cada cepa habr\u00e1 mil sarmientos, y cada sarmiento producir\u00e1 mil racimos, y cada racimo tendr\u00e1 mil uvas, y cada uva dar\u00e1 un coro de vino. Y los que hayan pasado hambre se regocijar\u00e1n; adem\u00e1s, contemplar\u00e1n maravillas todos los d\u00edas, porque los vientos saldr\u00e1n de mi Presencia para traer cada ma\u00f1ana la fragancia de frutos arom\u00e1ticos, y a la ca\u00edda de la tarde las nubes destilar\u00e1n roc\u00edos salubres\u00bb (Apocalipsis de Baruc 29:5).<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abY la tierra, y todos los \u00e1rboles, y los innumerables reba\u00f1os de ovejas dar\u00e1n fielmente a la humanidad sus productos de vino y dulce miel y blanca leche y cereales que son el regalo m\u00e1s excelente para los hombres\u00bb (Or\u00e1culos <em>sibilinos 3:620-633).<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abLa Tierra, la madre universal, dar\u00e1 a los mortales sus mejores frutos en incalculables cantidades de grano, vino y aceite. S\u00ed, de los cielos descender\u00e1 una dulce lluvia de deliciosa miel. Todos los \u00e1rboles dar\u00e1n su propio fruto, y los ricos reba\u00f1os y manadas dar\u00e1n terneros, corderos y cabritos. \u00c9l har\u00e1 que las dulces fuentes de blanca leche broten y corran. Y las ciudades estar\u00e1n llenas de cosas buenas, y los campos, feraces. Y no habr\u00e1 ninguna espada en todo el pa\u00eds, ni ruido de batalla; ni ser\u00e1 conmovida la Tierra nunca m\u00e1s con gemidos profundos. Ya no habr\u00e1 m\u00e1s guerras, ni sequ\u00edas en todo el pa\u00eds, ni hambruna, ni granizo que destruya las cosechas\u00bb (Or\u00e1culos <em>sibilinos 3:744-756).<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>El sue\u00f1o de un mundo renovado les era muy querido a los jud\u00edos. Pablo lo sab\u00eda y aqu\u00ed, por as\u00ed decirlo, dota a la creaci\u00f3n de sensibilidad. Concibe la naturaleza esperando anhelante el d\u00eda en que ser\u00e1 quebrantado el dominio del pecado, y la muerte y la corrupci\u00f3n habr\u00e1n pasado, y vendr\u00e1 la gloria de Dios. Con un detalle de imaginaci\u00f3n po\u00e9tica, dice que el estado de la naturaleza era a\u00fan peor que el de los seres humanos; porque \u00e9stos hab\u00edan pecado deliberadamente; pero aqu\u00e9lla hab\u00eda sido sojuzgada involuntariamente. Inconscientemente se hab\u00eda visto involucrada en las consecuencias del pecado humano. \u00abMaldita ser\u00e1 la tierra por tu causa\u00bb, dijo Dios a Ad\u00e1n despu\u00e9s de la ca\u00edda <em>(<\/em><span class='bible'>Ge 3:17<\/span><em> ). <\/em>Y aqu\u00ed Pablo, con visi\u00f3n po\u00e9tica, contempla a la naturaleza esperando la liberaci\u00f3n de la muerte y de la corrupci\u00f3n que ha tra\u00eddo al mundo el pecado humano.<\/p>\n<p>Si eso es verdad de la naturaleza, es todav\u00eda m\u00e1s verdad de la humanidad; as\u00ed es que Pablo pasa a considerar la ansiedad humana. En la experiencia del Esp\u00edritu Santo los hombres tienen un anticipo, un primer plazo de la gloria que ha de ser; ahora anhelan con-,todo el coraz\u00f3n la plena realizaci\u00f3n del significado de su adopci\u00f3n en la familia de Dios. La manifestaci\u00f3n final de esa adopci\u00f3n ser\u00e1 la redenci\u00f3n del cuerpo. Pablo no pensaba que la criatura humana en su estado de gloria ser\u00eda un esp\u00edritu sin cuerpo. En este mundo, el hombre es un cuerpo y un esp\u00edritu; en el mundo de la gloria, el hombre ser\u00e1 salvo en su totalidad. Pero su cuerpo ya no ser\u00e1 la v\u00edctima de la caducidad y el instrumento del pecado, sino un cuerpo espiritual apto para la vida del hombre espiritual.<br \/>Entonces viene el gran dicho: \u00abSomos salvos por esperanza.\u00bb La verdad resplandeciente que iluminaba la vida para Pablo era que la situaci\u00f3n humana no es desesperada. Pablo no era pesimista. H. G. Wells dijo una vez: \u00abEl hombre, que empez\u00f3 al abrigo de una cueva, terminar\u00e1 en las ruinas de un suburbio contaminado por la enfermedad.\u00bb Pero Pablo no dec\u00eda eso. Ve\u00eda el pecado humano y el estado del mundo; pero ve\u00eda tambi\u00e9n el poder redentor de Dios. Por lo tanto, lo ve\u00eda todo con esperanza. La vida no era para \u00e9l una espera desesperada del tr\u00e1gico final de un mundo sitiado por el pecado, la muerte y la corrupci\u00f3n; sino una anticipaci\u00f3n anhelante de la liberaci\u00f3n, la renovaci\u00f3n y la recreaci\u00f3n que obrar\u00e1n la gloria y el poder de Dios.<br \/>En el vers\u00edculo 19 se usa una palabra maravillosa para <em>anhelante expectaci\u00f3n, apokaradok\u00eda, <\/em>que describe la actitud del que adelanta la cabeza y aguza la mirada escrutando el horizonte para descubrir en la distancia las primeras se\u00f1ales del amanecer de la gloria. Para Pablo la vida no era una fatigosa y frustrante espera, sino una expectaci\u00f3n gozosa y trepidante. El cristiano est\u00e1 involucrado en la situaci\u00f3n humana. Por dentro, tiene que luchar con su propia naturaleza humana pecadora; por fuera, tiene que vivir en un mundo de muerte y corrupci\u00f3n. Sin embargo, el cristiano no vive s\u00f3lo en este mundo: \u00a1tambi\u00e9n vive en Cristo! No mira solamente a las cosas de este mundo, sino tambi\u00e9n hacia Dios. Adem\u00e1s de las consecuencias del pecado humano, ve tambi\u00e9n el poder, la misericordia y el amor de Dios. Por tanto, la clave de la vida cristiana es siempre la esperanza y nunca la desesperaci\u00f3n. El cristiano espera, no la muerte, sino la vida.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El Esp\u00edritu de gloria. En este p\u00e1rrafo, Pablo explica en detalle su referencia al sufrimiento y la gloria en el v. 17, desarrolla el tema general de la seguridad del cristiano y nos trae nuevamente al comienzo de esta secci\u00f3n principal de la carta (5:1-11; ver notas sobre 5:1). La esperanza de gloria del cristiano enmarca el p\u00e1rrafo, ya que se presenta al comienzo (18) y al final (30), y es el tema que abarca toda la secci\u00f3n. Los creyentes, que enfrentamos la necesidad de \u201csufrir con Cristo\u201d en este mundo, podemos no obstante estar confiados y seguros, sabiendo que Dios ha determinado guiarnos por el camino que nos lleva a nuestra herencia (18-22, 29, 30), que \u00e9l est\u00e1 obrando providencialmente a favor de nosotros (28) y que nos ha dado su Esp\u00edritu como la garant\u00eda de nuestra redenci\u00f3n final (23). <\/p>\n<p>Pablo jam\u00e1s minimiza la realidad ni la gravedad del sufrimiento del cristiano en este mundo. Pero ese sufrimiento aun debe verse como insignificante, comparado con la gloria que pronto nos ha de ser revelada (18). En el AT, la \u201cgloria\u201d denota el \u201cpeso\u201d y la majestad de la presencia de Dios. Pablo aplica la palabra al estado final del creyente en Cristo cuando hayamos sido transformados a la imagen del Hijo de Dios (29); porque Cristo ya ha entrado a este estado de gloria (Fil. 3:21; Col 3:4), y la transformaci\u00f3n de nuestros cuerpos traer\u00e1 a la luz en ese \u00faltimo d\u00eda nuestra parte en esa gloria.<\/p>\n<p>Los vv. 19-25, cuyas palabras clave son \u201caguardar\u201d (19, 23 y 25) y esperanza (20, 24, 25), muestran que los creyentes en Cristo, junto con la creaci\u00f3n toda, deben esperar que la obra de Dios se complete. Pablo sigue los precedentes del AT (Sal. 65:12, 13; Isa. 24:4; Jer. 4:28; 12:4) al personificar a la creaci\u00f3n subhumana: \u00e9sta gime en su frustraci\u00f3n (20, 22) y espera ansiosamente el d\u00eda en que nuestra condici\u00f3n de hijos de Dios se complete y sea hecha p\u00fablica (19, 21). Lo que deja en claro que Pablo no incluye a los \u00e1ngeles y a los seres humanos en su texto es que la frustraci\u00f3n que la creaci\u00f3n experimenta no fue producida por su propia voluntad (20). Se produjo, en cambio, por causa de aquel que la sujet\u00f3 (20), es decir, Dios, quien maldijo a la tierra como resultado del pecado de Ad\u00e1n (G\u00e9n. 3:17, 18; cf. 1 Cor. 15:27). Pero el decreto de esta sujeci\u00f3n siempre fue acompa\u00f1ado por la esperanza de que Dios un d\u00eda har\u00eda de su creaci\u00f3n lo que \u00e9l originalmente quiso que fuera, un lugar donde \u201cel lobo habitar\u00e1 con el cordero\u201d (Isa. 11:6). Nosotros, los creyentes en Cristo, compartimos el clamor y la esperanza de la creaci\u00f3n (23), porque poseemos el Esp\u00edritu como primicias, garant\u00eda y prenda de nuestra redenci\u00f3n final, y esto hace que anhelemos mucho m\u00e1s el completamiento de la obra de Dios en nosotros. Lo que muchas veces en el NT se llama la tensi\u00f3n del \u201cya \u2026 y todav\u00eda no\u201d entre lo que Dios ya ha hecho por el creyente y lo que a\u00fan le resta por hacer, se hace muy evidente al comparar el v. 23 con los vv. 14-17. Porque la \u201cadopci\u00f3n como hijos\u201d que all\u00ed se dice que poseemos est\u00e1 aqu\u00ed ligada con la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo y se constituye en el objeto de la esperanza y expectativa. Tal esperanza es la esencia misma de nuestra salvaci\u00f3n. Por lo tanto, debemos esperar pacientemente lo que Dios ha prometido (24, 25).<\/p>\n<p>En los vv. 26-30 Pablo nos da tres razones por las que podemos esperar con paciencia y confianza la culminaci\u00f3n de nuestra esperanza. Primera, el Esp\u00edritu nos ayuda en nuestra ignorancia sobre por qu\u00e9 cosas orar (26, 27). En esta vida necesariamente estamos inseguros en cuanto a c\u00f3mo debi\u00e9ramos orar. Pero el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros ante Dios, orando por nosotros esa oraci\u00f3n que siempre est\u00e1 en perfecta concordancia con la voluntad de Dios (27). Pablo no habla aqu\u00ed del don de hablar en lenguas; ni siquiera es claro si habla de un proceso audible, ya que los gemidos del Esp\u00edritu pueden ser metaf\u00f3ricos (ver v. 22). En cambio, probablemente est\u00e9 refiri\u00e9ndose a un ministerio intercesor del Esp\u00edritu Santo en el coraz\u00f3n del creyente que se produce sin que nosotros siquiera tengamos conocimiento de \u00e9l.<\/p>\n<p>Un segundo fundamento para que el creyente espere con confianza el futuro es que Dios est\u00e1 obrando constantemente en todas las cosas para [el] bien de los que le aman (28). Nada que pueda tocarnos cae fuera de la esfera del cuidado providencial de nuestro Padre: aqu\u00ed, verdaderamente, hay un motivo de gozo y un fundamento para la esperanza tan s\u00f3lido como una roca. Sin embargo, debemos definir el bien que Dios trabaja para producir para nosotros, seg\u00fan sus t\u00e9rminos y no los nuestros. Dios sabe que el mayor bien para nosotros es conocerlo y disfrutar de su presencia por siempre. Por lo tanto, para producir este \u201cbien\u201d final, puede permitir que nos aflijan dificultades como la pobreza, la enfermedad y el dolor. Nuestro gozo provendr\u00e1 no de saber que nunca enfrentaremos esas dificultades -porque seguramente las enfrentaremos (v. 17)- sino de saber que, no importa cu\u00e1l sea la dificultad, nuestro Padre de amor est\u00e1 obrando para hacernos cristianos m\u00e1s fuertes.<\/p>\n<p>Pablo describe a aquellos para los cuales Dios obra de esa forma desde el punto de vista humano (los que le aman) y desde el punto de vista divino (los que son llamados conforme a su prop\u00f3sito, 28). El \u201cllamado\u201d de Dios no es solamente la invitaci\u00f3n a que las personas abracen el evangelio, sino su verdadera convocatoria a las personas para que tengan una relaci\u00f3n con \u00e9l (ver, p. ej. 4:17; 9:12, 24). Este llamado se produce en concordancia con el prop\u00f3sito de Dios, que, en \u00faltima instancia, es conformarnos a la imagen de su Hijo (29). Dios nos lleva a cada uno de nosotros a esa meta por medio de una serie de hechos realizados a nuestro favor. Primero, nos \u201cconoci\u00f3 antes\u201d. Algunos eruditos creen que proginosko (conocer desde antes) significa aqu\u00ed lo que com\u00fanmente significa en la literatura griega: \u201cConocer algo con anticipaci\u00f3n.\u201d Pero Pablo dice que es a nosotros, los cristianos, a los que Dios conoce, y esto sugiere la idea m\u00e1s personal de \u201cconocer\u201d, que se encuentra en algunas ocasiones en el AT: la elecci\u00f3n para tener una relaci\u00f3n personal (p. ej. G\u00e9n. 18:19; Jer. 1:5; Am\u00f3s 3:2). Este es, casi seguramente, el sentido que tiene la expresi\u00f3n en otros pasajes del NT (11:2; Hech. 2:23; 1 Ped. 1:2, 20). El \u201cprevio conocimiento\u201d de Dios, el habernos elegido para salvarnos \u201cdesde antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u201d (Ef. 1:4), lleva a nuestra \u201cpredestinaci\u00f3n\u201d por parte de \u00e9l, es decir, nos se\u00f1al\u00f3 para que tengamos un destino espec\u00edfico. Este destino es que lleguemos a ser como Cristo, un acontecimiento final que Dios lleva a cabo \u201cllam\u00e1ndonos\u201d (ver v. 28b), \u201cjustific\u00e1ndonos\u201d (ver 3:21-4:25) y \u201cglorific\u00e1ndonos\u201d. Es significativo que este \u00faltimo verbo est\u00e9, como los otros en el v. 30, en tiempo pasado, sugiriendo que, aunque la obtenci\u00f3n de la gloria sea futura, la determinaci\u00f3n de Dios de que la logremos ya est\u00e1 cumplida.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>o 500 1Pe 4:13<\/p>\n<p>p 501 2Co 4:17; Flp 3:8<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 18 <strong>super (1)<\/strong> Es decir, considerar despu\u00e9s de calcular.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Una afirmaci\u00f3n acerca de la esperanza cristiana en cuanto que afecta al individuo (v. <span class='bible'>Rom 8:18<\/span>) y a la creaci\u00f3n entera (vv. <span class='bible'>Rom 8:19-25<\/span>). Cp. <span class='bible'>2Co 4:17<\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>presente&#8230;<\/b><\/i> Lit. <i>ahora<\/i>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R535 \u0395\u1f30\u03c2 se usa en vez de \u1f10\u03bd. [Editor. Un simple dativo hubiera sido suficiente.] <\/p>\n<p> R626 La preposici\u00f3n \u03c0\u03c1\u03cc\u03c2 puede usarse en una comparaci\u00f3n t\u00e9cnica como en este caso (comp. M53): en comparaci\u00f3n con. <\/p>\n<p> R191 Note que Pablo comienza todas las oraciones con \u03b3\u03ac\u03c1 en los vv. 18-24. <\/p>\n<p> M169 y sig. Tanto Rom 8:18 como G?l 3:23 indican un orden curioso de las palabras en cl\u00e1usulas casi id\u00e9nticas (donde uno esperar\u00eda \u03c0\u03c1\u1f78\u03c2  \u03c4\u1f74\u03bd \u03b4\u03cc\u03be\u03b1\u03bd \u03c4\u1f74\u03bd \u03bc\u03ad\u03bb\u03bb\u03bf\u03c5\u03c3\u03b1\u03bd; una frase estereotipada posiblemente pudiera ser la raz\u00f3n de este orden -T350).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Lit. <em>ahora.<\/em><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada. 8:18 \u2014 Consid\u00e9rense 2Co 4:17-18; 2Ti 2:11-12. Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain las aflicciones del tiempo, o los sufrimientos de este tiempo. Mat 5:11, Mat 5:12; Hch 20:24; 2Co 4:17, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-romanos-818-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Romanos 8:18 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28763","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28763"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28763\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}