{"id":29348,"date":"2022-06-20T12:50:25","date_gmt":"2022-06-20T17:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-corintios-151-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T12:50:25","modified_gmt":"2022-06-20T17:50:25","slug":"comentario-de-1-corintios-151-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-corintios-151-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de 1 Corintios 15:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Adem\u00e1s, hermanos, os declaro el evangelio que os prediqu\u00e9 y que recibisteis y en el cual tambi\u00e9n est\u00e1is firmes;<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>15:1<\/span> \u2014 Adem\u00e1s \u2014 Otras versiones buenas dicen, \u201cAhora\u201d. Pablo pasa a otro tema, ya que termin\u00f3 la discusi\u00f3n sobre los dones. Ahora pasa a expresarse acerca de la resurrecci\u00f3n general al fin del tiempo, cosa que algunos de los corintios negaban (v. <span>12<\/span>). No negaban la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Evidentemente la negaci\u00f3n era de parte de algunos que estuvieron persuadidos de las filosof\u00edas griegas que negaban tal posibilidad (comp\u00e1rese <span>Hch 17:32<\/span>). Estos hermanos en la iglesia pod\u00edan aceptar la resurrecci\u00f3n singular de Jes\u00fas, como milagro especial, pero no aceptaban una resurrecci\u00f3n general de todos los hombres (al final del tiempo). En ellos influ\u00eda mucho el mundo griego con su raz\u00f3n y su sabidur\u00eda humana. <\/p>\n<p \/> En el siglo primero tambi\u00e9n exist\u00eda la falsa doctrina de que la resurrecci\u00f3n ya hab\u00eda pasado (<span>2Ti 2:18<\/span>). <\/p>\n<p \/> \u2014 os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado \u2014 N\u00f3tese que el evangelio puede ser evangelizador de la iglesia local; puede ser predicado a la iglesia local. Comp\u00e1rese <span>Rom 1:15<\/span>. (Hay quienes promueven la falsa doctrina que afirma que el evangelio y la doctrina son t\u00e9rminos exclusivos (el uno excluyendo al otro); que se predica el evangelio solamente al inconverso, y que se ense\u00f1a la doctrina solamente a la iglesia. Esto lo afirman para justificar su comuni\u00f3n con sectarios quienes supuestamente creen el mismo evangelio que nosotros, aunque en doctrina hay gran diversidad de pr\u00e1cticas). <\/p>\n<p \/> El texto griego emplea el sustantivo y el verbo de la misma palabra, diciendo: \u201cel evangelio que os evangelic\u00e9 (o, prediqu\u00e9)\u201d. (V\u00e9ase el mismo verbo griego en <span>1:17<\/span>, \u201cpredicar el evangelio\u201d; en lugar de tres palabras, el griego emplea una sola, el verbo, \u201cevangelizar\u201d). <\/p>\n<p \/> En <span>2:1<\/span>, <span>2<\/span> Pablo habla de haber anunciado a Jesucristo crucificado. Aqu\u00ed habla de predicar a Jesucristo resucitado. La resurrecci\u00f3n de Cristo de los muertos es parte del evangelio tanto como su muerte y su sepultura (v\u00e9ase ver. <span>5<\/span> y sig.). Si no resucit\u00f3 de los muertos, no hay significado en su muerte. <\/p>\n<p \/> En seguida vemos cuatro frases relacionadas con el evangelio (predicar, recibir, perseverar, y ser salvos). La primera de las cuatro se encuentra aqu\u00ed en la que dice, \u201cos he predicado\u201d. El evangelio es para todo el mundo, y por eso tiene que ser predicado (1:21, comentarios; <span>Rom 1:16<\/span>; <span>Mar 16:15-16<\/span>; <span>Mat 28:18-20<\/span>). <\/p>\n<p \/> \u2014 el cual tambi\u00e9n recibisteis \u2014 (Esta es la segunda de las cuatro frases). El evangelio tiene que ser recibido, u obedecido (<span>2Ts 1:8<\/span>; <span>Heb 5:8-9<\/span>). Es as\u00ed porque la salvaci\u00f3n es condicional (<span>Hch 2:37<\/span>; <span>Hch 16:30<\/span>; <span>Hch 22:10<\/span>). El hombre tiene responsabilidad en el asunto (<span>Hch 2:40<\/span>; <span>Hch 22:16<\/span>; comp\u00e1rese <span>Eze 18:32<\/span>). Pablo les refresca la memoria a los corintios que cuando \u00e9l fue a Corinto a predicarles el evangelio, ellos recibieron las verdades de dicho evangelio (<span>Hch 18:8<\/span>). <\/p>\n<p \/> \u2014 en el cual tambi\u00e9n persever\u00e1is \u2014 (Esta es la <\/p>\n<p \/> tercera de las cuatro frases). El tiempo del verbo (el perfecto) indica haberse tomado cierta acci\u00f3n, con el efecto resultante; es decir, los corintios, cuando oyeron el evangelio, \u201cse pusieron en pie\u201d (con respecto a \u00e9l) y todav\u00eda hasta la fecha as\u00ed estaban \u201cen pie\u201d. En lugar de \u201cpersever\u00e1is\u201d, muchas versiones dicen \u201cest\u00e1is firmes\u201d, y algunas \u201cos manten\u00e9is firmes\u201d. Literalmente Lacueva traduce el verbo, diciendo: \u201cest\u00e1is en pie\u201d. As\u00ed dice la ASV. El vocablo griego empleado aqu\u00ed, histemi, se traduce en otros pasajes \u201cpuesto en pie\u201d (por ej., <span>Luc 18:11<\/span>). Si la doctrina calvinista de la imposibilidad de apostas\u00eda tiene raz\u00f3n, esta frase de mantenerse firmes (seguir estando en pie) no tiene sentido.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>adem\u00e1s os declaro.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 15:3-11<\/span>; <span class='bible'>1Co 1:23<\/span>, <span class='bible'>1Co 1:24<\/span>; <span class='bible'>1Co 2:2-7<\/span>; <span class='bible'>Hch 18:4<\/span>, <span class='bible'>Hch 18:5<\/span>; <span class='bible'>G\u00e1l 1:6-12<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>el cual tambi\u00e9n recibisteis.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 1:4-8<\/span>; <span class='bible'>Mar 4:16-20<\/span>; <span class='bible'>Jua 12:48<\/span>; <span class='bible'>Hch 2:41<\/span>; <span class='bible'>Hch 11:1<\/span>; <span class='bible'>1Ts 1:6<\/span>; <span class='bible'>1Ts 2:13<\/span>; <span class='bible'>1Ts 4:1<\/span>; <span class='bible'>2Ts 3:6<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>tambi\u00e9n persever\u00e1is.<\/i><\/b> <span class='bible'>Rom 5:2<\/span>; <span class='bible'>2Co 1:24<\/span>; <span class='bible'>1Pe 5:12<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>El evangelio,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 15:1-11<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Demuestra la necesidad de nuestra resurrecci\u00f3n, en contra de todos aquellos que niegan la resurrecci\u00f3n del cuerpo,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 15:12-20<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>los detalles de la resurrecci\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 15:35-50<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y de la transformaci\u00f3n de aquellos que ser\u00e1n hallados vivos en el d\u00eda postrero,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Co 15:51-58<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">el evangelio<\/span>\u00a0de Pablo a los corintios se centra en la muerte y resurrecci\u00f3n f\u00edsica de Jesucristo, el eterno Hijo de Dios que se hizo hombre y nunca pec\u00f3 (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>G\u00e1l 1:6-10<\/span><\/span>). Pablo comenz\u00f3 la iglesia de Corinto; el evangelio que los corintios recibieron originalmente vino de \u00e9l (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>1Co 2:2<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La resurrecci\u00f3n de los muertos, 15:1-19.<br \/>\n 1 Os traigo a la memoria, hermanos, el Evangelio que os he predicado, que hab\u00e9is recibido, en el que os manten\u00e9is firmes, 2 y por el cual sois salvos, si lo reten\u00e9is tal como yo os lo anunci\u00e9, a no ser que hay\u00e1is cre\u00eddo en vano. 3 Pues, a la verdad, os he transmitido, en primer lugar, lo que yo mismo he recibido, que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; 4 que fue sepultado, que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras, 5 y que se apareci\u00f3 a Cefas, luego a los Doce. 6 Despu\u00e9s se apareci\u00f3 una vez a m\u00e1s de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todav\u00eda, y algunos murieron; 7 luego se apareci\u00f3 a Santiago, luego a todos los ap\u00f3stoles; 8 y despu\u00e9s de todos, como a un aborto, se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed. 9 Porque yo soy el menor de los ap\u00f3stoles, que no soy digno de ser llamado ap\u00f3stol, pues persegu\u00ed a la Iglesia de Dios. 10Mas por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que me confiri\u00f3 no ha sido est\u00e9ril, antes he trabajado m\u00e1s que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. \u03c0 Pues, tanto yo como ellos, esto predicamos y esto hab\u00e9is cre\u00eddo. 12 Pues si de Cristo se predica que ha resucitado de los muertos, \u00bfc\u00f3mo entre vosotros dicen algunos que no hay resurrecci\u00f3n de los muertos? 13 Si la resurrecci\u00f3n de los muertos no se da, tampoco Cristo resucit\u00f3. 14 Y si Cristo no resucit\u00f3, vana es nuestra predicaci\u00f3n, vana nuestra fe. 15 Seremos falsos testigos de Dios, porque contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, a quien no resucit\u00f3, puesto que los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, ni Cristo resucit\u00f3; 17 y si Cristo no resucit\u00f3, vana es vuestra fe, a\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados. 18 Y hasta los que murieron en Cristo perecieron. 19 Si s\u00f3lo mirando a esta vida tenemos la esperanza puesta en Cristo, somos los m\u00e1s miserables de todos los hombres.<\/p>\n<p>Hemos llegado al \u00faltimo de los grandes temas que San Pablo toca en esta su carta a los Corintios: la resurrecci\u00f3n de los muertos. Ya no se trata de una cuesti\u00f3n disciplinar, como en la mayor\u00eda de los temas anteriores, sino de algo doctrinal y de suma importancia. A esa mentalidad, reflejo del esp\u00edritu griego, que algunos fieles manten\u00edan respecto de la resurrecci\u00f3n de los muertos y de que hablamos en la introducci\u00f3n, Pablo va a responder con amplitud, exponi\u00e9ndoles el dogma cristiano.<br \/>\nComienza el Ap\u00f3stol, en los v.1-11, recordando a los corintios el hecho cierto de la resurrecci\u00f3n de Cristo, hecho, dice, del que no les habla ahora por primera vez, sino que ya antes sirvi\u00f3 de base a su predicaci\u00f3n entre ellos (v.1) y con cuya aceptaci\u00f3n han entrado en el camino de la salud (v.2). Tambi\u00e9n \u00e9l, a su vez, \u201cha recibido\u201d (v.3; cf. 11:23) eso v.16 les \u201ctransmiti\u00f3,\u201d es a saber, que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, y fue sepultado, y resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras, apareci\u00e9ndose luego a Cefas, a los Doce, a m\u00e1s de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todav\u00eda; a Santiago, a todos los ap\u00f3stoles, y, finalmente, como a un aborto, tambi\u00e9n a \u00e9l (v.3-8). Hermosa s\u00edntesis de lo que constitu\u00eda la sustancia de la predicaci\u00f3n de Pablo, y que. adem\u00e1s, afirma ser la misma que la de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles (v.11).<br \/>\nExaminemos algo m\u00e1s en detalle esta importante historia. Hay, primeramente, una como introducci\u00f3n (v.1-2), antes de presentar esa especie de \u201ccredo\u201d cristiano en los v.3-11, resumiendo la catequesis apost\u00f3lica. En esa introducci\u00f3n, con el inciso final \u201ca no ser que hay\u00e1is cre\u00eddo en vano,\u201d Pablo da un serio aviso a los corintios de que puede haber una desviaci\u00f3n de la verdadera fe, y as\u00ed no llegar a la \u201csalvaci\u00f3n\u201d que el evangelio promete; ese su \u201cevangelio\u201d (v.1), al que se refiere tambi\u00e9n en muchas otras ocasiones (cf. 1Te 1:5; 2Co 4:3; Gal i,n; 2Co 2:2; Rom 2:16; Rom 16:25; 2Ti 2:18), y del que ahora nos dice expresamente que coincide con el predicado por los otros Ap\u00f3stoles (v.11).<br \/>\nPor lo que respecta a ese resumen de la catequesis apost\u00f3lica o \u201ccredo\u201d cristiano de los v.3~5, son muchas las discusiones en estos \u00faltimos a\u00f1os tratando de encontrar lo prepaulino 187. El mismo Pablo nos ofrece base s\u00f3lida para ello al decir que \u201ctransmite\u201d lo que \u201cha recibido\u201d (v.3); sin embargo, ser\u00e1 muy dif\u00edcil saber si Pablo recoge simplemente f\u00f3rmulas de fe m\u00e1s antiguas o las adorna, y hasta qu\u00e9 punto, con matices propios suyos 188. Especialmente se hace cuesti\u00f3n de las expresiones: \u201cpor nuestros pecados., seg\u00fan las Escrituras., al tercer d\u00eda,\u201d que suponen una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la muerte de Cristo, que no parece propia de los primeros d\u00edas. Creemos que una respuesta taxativa a este respecto nunca llegaremos a tenerla. Por lo dem\u00e1s, tengamos en cuenta que esta carta de Pablo est\u00e1 escrita a menos de treinta a\u00f1os de la muerte de Cristo, cosa que parecen olvidar los que tanto insisten en evoluci\u00f3n y desarrollo progresivo de estas f\u00f3rmulas de fe. Desde luego, la idea de muerte de Cristo por nuestros pecados es muy paulina (cf. Gal 1:4; Rom 4:25; 2Co 5:21) y tambi\u00e9n jo\u00e1nica (cf.  Jua 3:16-17; 2Co 11:51-52; 1Jn 2:2; 1Jn 4:10) y de Pedro (cf. 1Pe 2:24; 1Pe 3:18), pero la hallamos tambi\u00e9n, de modo m\u00e1s o menos expl\u00edcito, en los otros escritos neotestamentarios (cf. Mat 26:28; Mar 14:24;  Lev 22:19-20; Hec 3:18-19; Hec 8:32-35).<br \/>\nEn cuanto a la expresi\u00f3n \u201cseg\u00fan las Escrituras,\u201d f\u00f3rmula que ha pasado al S\u00edmbolo de nuestra fe, se trata con ella de encuadrar la obra de Cristo dentro del plan salv\u00edfico de Dios, dando a entender que esos hechos de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo estaban ya de alguna manera predichos por Dios en el Antiguo Testamento. La idea aparece por doquier en los escritos neotestamentarios (cf. Mat 4:14; Mat 21:4; Mar 14:20; Mar 15:28; Lev 22:37; Lev 24:26; Jua 3:14; Jua 19:36-37; Hec 2:25; Hec 13:35; 1:Hec 7:3; Hec 26:22). En nuestro caso (v.3-4) no est\u00e1 claro si dicha expresi\u00f3n \u201cseg\u00fan las Escrituras\u201d afecta solamente a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo en general o tambi\u00e9n a los incisos que la preceden inmediatamente: \u201cpor nuestros pecados., al tercer d\u00eda.\u201d En este \u00faltimo caso podr\u00edamos ver aludidos Isa 53:1-12 (cf. Hec 8:32-35) para la \u201cmuerte por nuestros pecados,\u201d y Jon 2:1 (cf. Mat 12:40), o tambi\u00e9n Ose 6:1-2, para la \u201cresurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda.\u201d Parece que esta expresi\u00f3n \u201cal tercer d\u00eda,\u201d repetida constantemente en la iglesia primitiva (cf. Mat 16:21; Mar 10:34; Luc 24:7; Hec 10:40), ten\u00eda por objeto datar temporalmente el hecho de la Resurrecci\u00f3n, como dando a entender que el hecho es tan real, que hasta se puede se\u00f1alar la fecha; es decir, que la expresi\u00f3n arranca del hecho hist\u00f3rico, y no de razones teol\u00f3gicas, conforme suponen algunos cr\u00edticos 189.<br \/>\nPor lo que toca a las apariciones (v.5-8), San Pablo no intenta dar una lista completa, como tampoco lo intentaron los evangelistas; de ah\u00ed que a veces sea dif\u00edcil encontrar la correspondencia, si es que la hay. Es nuevo lo de la aparici\u00f3n a Santiago, el primo del Se\u00f1or (cf. Gal 1:19), de que no hay menci\u00f3n en los Evangelios; en cambio, las apariciones a Gefas y a los Doce parece que son las mismas que se narran tambi\u00e9n en los Evangelios (cf. Luc 24:34; Jua 20:19). En cuanto a las apariciones a m\u00e1s de \u201cquinientos hermanos\u201d y a \u201ctodos los ap\u00f3stoles,\u201d es muy dudoso si se trata de las narradas en Mat 28:16-20 y Jua 20:26-29, o son apariciones nuevas. Lo que s\u00ed parece cierto es que ese t\u00e9rmino \u201cap\u00f3stoles,\u201d tomado a veces por San Pablo en sentido m\u00e1s amplio (cf. 12:28-29), aqu\u00ed en este contexto est\u00e1 restringido a los Doce, a los que \u00e9l se equipara. Es probable que San Pablo haya elegido aquellas apariciones hechas a personas todav\u00eda en vida, conocidas de los corintios, y que pod\u00edan, por tanto, ser interrogadas. A esas apariciones a\u00f1ade la aparici\u00f3n hecha directamente a \u00e9l (cf. Hec 9:3-19; Gal 1:15-17), que se considera como un \u201caborto,\u201d es decir, como arrancado por fuerza del seno de la sinagoga y destinado al apostolado. Mientras que los dem\u00e1s ap\u00f3stoles hab\u00edan sido llamados normalmente a su oficio de testigos de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. Hec 1:22), \u00e9l, en cambio, lo hab\u00eda sido de modo violento y anormal, indigno de ser llamado ap\u00f3stol, pues \u201chab\u00eda perseguido a la Iglesia de Dios\u201d; con todo, termina confesando gozoso: con su gracia he extendido el Evangelio y ganado a la fe m\u00e1s convertidos que todos ellos (v.9-10; cf. Rom 15:16-24; Rom 15:2 Gor 11:23-33).<br \/>\nPuesta la base, que es el hecho cierto de la resurrecci\u00f3n de Cristo y que los corintios parece que no negaban (v.1-11), pasa a la cuesti\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de los muertos, que era lo que algunos negaban. Su entrada en materia es de estupefacci\u00f3n ante esas dudas (v.12-13). Con raz\u00f3n escribe Ricciotti en su comentario a este pasaje: \u201cParece la sorpresa de un m\u00e9dico al que se viene con la noticia de que ha nacido solamente la cabeza de un ni\u00f1o, viva y vital, pero sin los otros miembros. Cual m\u00e9dico del Cuerpo m\u00edstico de Cristo, Pablo expresa su maravilla al cristiano de Corinto, el cual, aunque afirmando que la cabeza de aquel cuerpo ha resucitado, viene todav\u00eda a contarle que los otros miembros no resucitar\u00e1n.\u201d En efecto, Pablo da por supuesto (v.12-13) que existe tal conexi\u00f3n entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y la de los cristianos, que, admitida una, hay que admitir la otra, y, negada una, hay que negar la otra. No explica m\u00e1s ahora cu\u00e1l es la raz\u00f3n de esa \u00edntima y necesaria conexi\u00f3n; pero ya lo har\u00e1 poco despu\u00e9s (cf. v.20-23). De momento se detiene a considerar las graves y desastrosas consecuencias que se seguir\u00edan de negar la resurrecci\u00f3n de Cristo, a cuya conclusi\u00f3n deben, l\u00f3gicamente, llegar (v. 13.16) los que niegan la resurrecci\u00f3n de los muertos. Esas consecuencias son: a) lo mismo la \u201cpredicaci\u00f3n\u201d de los ap\u00f3stoles que la \u201cfe\u201d de los fieles ser\u00eda \u201cvana\u201d (\u03ba\u03b5\u03bd\u03cc\u03c2 ), es decir, sin objeto, sin contenido, pues girar\u00eda en torno a un muerto, que se sacrific\u00f3 en vano, cuya doctrina est\u00e1 vac\u00eda de realidades (v.14); b) los ap\u00f3stoles ser\u00edan unos impostores, pues testifican la resurrecci\u00f3n de un muerto, que en realidad no resucit\u00f3 (v.15); c) los fieles todos, que cre\u00edan haber pasado de la muerte a la vida con su incorporaci\u00f3n a Cristo y estar limpios de sus pecados (cf. Rom 4:25; Rom 6:3-23), seguir\u00edan tan irredentos y tan en pecado como los gentiles (v.17); e igual habr\u00eda que decir de los cristianos ya difuntos (v.18); d) la vida de sacrificios y renuncias que los cristianos nos imponemos en aras de nuestra fe no tendr\u00eda sentido, y ser\u00edamos los m\u00e1s miserables de todos los hombres (v.19).<\/p>\n<p>Cristo, \u201cprimicias\u201d de nuestra resurrecci\u00f3n,Rom 15:20-23.<br \/>\n20 Pero no, Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que reposan. 21 Porque, como por un hombre vino la muerte, tambi\u00e9n por un hombre vino la resurrecci\u00f3n de los muertos. 22 Y como en Ad\u00e1n mueren todos, as\u00ed tambi\u00e9n en Cristo ser\u00e1n todos vivificados. 23 Pero cada uno a su tiempo: el primero Cristo; luego los de Cristo, cuando El venga. 24 Despu\u00e9s ser\u00e1 el fin, cuando entregue a Dios Padre el reino, cuando haya reducido a la nada todo principado, toda potestad y todo poder. 25 Pues preciso es que El reine \u201chasta poner a todos sus enemigos bajo su pies.\u201d 26 El \u00faltimo enemigo reducido a la nada ser\u00e1 la muerte, 27 pues \u201cha puesto todas las cosas bajo sus pies.\u201d Cuando dice que todas las cosas est\u00e1n sometidas, evidentemente no incluy\u00f3 a aquel que todas se las someti\u00f3; 28 antes cuando le queden sometidas todas las cosas, entonces el mismo Hijo se sujetar\u00e1 a quien a El todo se lo someti\u00f3, para que sea Dios todo en todas las cosas.<\/p>\n<p> En son de triunfo y como tratando de borrar la mala impresi\u00f3n que pudieran haber dejado las tan pesimistas hip\u00f3tesis anteriores (v. 13-19), San Pablo lanza un rotundo \u201cno\u201d a todas ellas, como diciendo que no nos preocupen, pues de hecho \u201cCristo ha resucitado de entre los muertos\u201d (v.20). Es ahora cuando va a explicar esa conexi\u00f3n \u00edntima entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y la nuestra, a que aludi\u00f3 en los v.12-13, volviendo de nuevo a la exposici\u00f3n positiva de la sana doctrina. Se trata, con una u otras palabras, de afirmar la solidaridad entre nosotros y Cristo, principio clave de toda la obra de la reparaci\u00f3n humana (cf. 2Co 5:21).<br \/>\nLa primera expresi\u00f3n que aplica a Cristo, en este relacionar su resurrecci\u00f3n con la nuestra, es la de \u201cprimicias\u201d (v.20). Era \u00e9ste un t\u00e9rmino muy usado entre los jud\u00edos, con el que designaban los primeros frutos de la cosecha, consagrados a Dios, y en los que se consideraba incluido, en cierto modo, todo el resto, que quedaba con \u00e9l lo bendecido y santificado (cf. Exo 23:16; Lev 23:1 o; Rom 11:16). Las \u201cprimicias,\u201d pues, suponen otros frutos en retaguardia, de la misma naturaleza que esos que constituyen las primicias. San Pablo, al aplicar este t\u00e9rmino a Cristo resucitado respecto de los muertos, claramente da a entender que Cristo no quedar\u00e1 solo en su condici\u00f3n gloriosa, sino que llevar\u00e1 en pos de s\u00ed la \u201cmasa\u201d de los otros muertos unidos a El (cf. v.23). Es idea parecida a la de \u201carras\u201d respecto del Esp\u00edritu Santo en nosotros y la vida futura (cf. 2Co 1:22; Rom 8:11). Esta idea de solidaridad entre Cristo y nosotros queda a\u00fan m\u00e1s acentuada bajo otra imagen, en los v.21-22, donde se pone en paralelismo antit\u00e9tico o de contraste la obra de Ad\u00e1n y la obra de Cristo. Dicha comparaci\u00f3n entre Cristo y Ad\u00e1n deb\u00eda de ser usada frecuentemente por el Ap\u00f3stol en su predicaci\u00f3n y conocida de los corintios, dada la manera como aqu\u00ed se expresa, sin dar ninguna clase de explicaciones. Ampliamente la desarrolla en Rom 5:12-21, presentando a Cristo como nuevo tronco o cabeza de la humanidad regenerada, que extiende su poderoso influjo vivificador a todos los hombres unidos a El, anulando as\u00ed el influjo mort\u00edfero de la obra del primer hombre. Cristo y los suyos forman una especie de organismo \u00fanico (cf. Rom 6:3-11; Gal 3:28), que no admite diferencias de destino: donde est\u00e9 la cabeza han de estar tambi\u00e9n los miembros (cf. Efe 2:5-6; Col 1:18; 1Te 4:14). Sin embargo, por lo que toca a la resurrecci\u00f3n, en Cristo se ha realizado ya, como primicias; despu\u00e9s, al fin de los tiempos, se realizar\u00e1 en los cristianos (v.23; cf. Rom 8:11; 1Te 4:14-17).<br \/>\nEstos v.23-24, contraponiendo la resurrecci\u00f3n de Cristo a la de los dem\u00e1s seres humanos han dado lugar a muchas discusiones. El texto griego dice: \u201cPero cada uno en su propio rango (\u03b5\u03bd  \u03c4\u03c9  \u0399\u03b4\u03af\u03c9  \u03c4\u03ac\u03b3\u03bc\u03b1\u03c4\u03b9 ): las primicias (\u03b1\u03c0\u03b1\u03c1\u03c7\u03ae ) Cristo, luego (\u03ad\u03c0\u03b5\u03b9\u03c4\u03b1 ) los de Cristo cuando El venga (\u03b5\u03bd  \u03c0\u03b1\u03c1\u03bf\u03c5\u03c3\u03af\u03b1  \u03b1\u03c5\u03c4\u03bf\u03cd ), despu\u00e9s (\u03b5\u03af\u03c4\u03b1 ) el fin (\u03c4\u03bf  \u03c4\u03ad\u03bb\u03bf\u03c2 ), cuando entregue el reino.\u201d Es claro que Cristo queda en una categor\u00eda especial, designada con el t\u00e9rmino \u201cprimicias\u201d; ni parece caber duda de que en ese t\u00e9rmino, como est\u00e1 pidiendo todo el contexto anterior, Pablo no ve s\u00f3lo su aspecto soteno l\u00f3gico o de causalidad, sino tambi\u00e9n su aspecto temporal, es decir, que Cristo resucit\u00f3 primero en orden de tiempo. Pero la dificultad viene luego con los otros dos incisos: \u201cluego los de Cristo., despu\u00e9s el fin.\u201d \u00bfAlude ah\u00ed Pablo a que, aparte el caso de Cristo, habr\u00e1 dos fases en la resurrecci\u00f3n de los muertos, o piensa m\u00e1s bien en una sola, es decir, la resurrecci\u00f3n de los cristianos, que tendr\u00e1 lugar s\u00f3lo cuando llegue el fin?<br \/>\nLa opini\u00f3n tradicional es que Pablo se refiere exclusivamente a la resurrecci\u00f3n de los cristianos, afirmando que \u00e9sta tendr\u00e1 lugar en la parus\u00eda de Cristo, al fin de los tiempos. Sin embargo, algunos cr\u00edticos modernos, como A. Lietzmann y A. Oepke, traducen la expresi\u00f3n griega \u03c4\u03bf  \u03c4\u03ad\u03bb\u03bf\u03c2  (v.24), no por \u201cel fin,\u201d como es su significado ordinario, sino por \u201cel resto,\u201d con referencia a la tercera categor\u00eda que queda de hombres (infieles y reprobos), en contraposici\u00f3n a Cristo y a los cristianos, de que se habla en el v.23. Creen estos autores que entre la resurrecci\u00f3n de los fieles en la parusia y esta resurrecci\u00f3n general de todos los hombres, Pablo supone un largo espacio de tiempo, a semejanza del transcurrido entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y la de los cristianos, tiempo en que tendr\u00eda lugar un reinado terreno y visible de Cristo y los suyos. Algo parecido a lo que encontrar\u00edamos tambi\u00e9n en Rev 20:3-6, textos que habr\u00edan servido de base a las doctrinas milenaristas de Pap\u00edas, Justino y otros autores antiguos.<br \/>\nPues bien, no creemos que haya base para tales afirmaciones. No ya s\u00f3lo para suponer ese tiempo de reinado m\u00e1s o menos terreno de Cristo con los suyos, cosa de que no hay el menor indicio en San Pablo, sino tampoco para dar a \u03c4\u03ad\u03bb\u03bf\u03c2  el significado de \u201cresto.\u201d Filol\u00f3gicamente es posible, pero no en este contexto. Pablo viene hablando de la resurrecci\u00f3n en virtud de la uni\u00f3n con Cristo; consiguientemente, no entra en su perspectiva sino la resurrecci\u00f3n de los cristianos. Que exista o no tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n de infieles y pecadores, aqu\u00ed no dice nada Pablo. Cierto que en los v.21-22, al contraponer la obra de Cristo a la de Ad\u00e1n, habla de muerte de \u201ctodos\u201d y vivificaci\u00f3n de \u201ctodos,\u201d lo que parecer\u00eda apuntar a la resurrecci\u00f3n de todos los hombres y no s\u00f3lo a la de los justos; sin embargo, juzgamos impensable que Pablo dijera, respecto de los reprobos, que Cristo resucitado es \u201cprimicias\u201d (v.20), lo que nos lleva a interpretar el \u201ctodos vivificados\u201d (v.22) con referencia s\u00f3lo a determinados muertos, es decir, a los vinculados a Cristo, que son de los que \u00fanicamente viene hablando (v. 16-17) Y de los que hablar\u00e1 tambi\u00e9n luego (v.42-53). Parece claro, pues, que la expresi\u00f3n \u03c4\u03bf  \u03c4\u03ad\u03bb\u03bf\u03c2  (\u03bd .24) est\u00e1 refiri\u00e9ndose al fin del actual orden de cosas o presente econom\u00eda mesi\u00e1nica, sentido que es familiar al Ap\u00f3stol (cf. 1:8; 10:11).<br \/>\nCon esto, Pablo entra en la descripci\u00f3n de los \u00faltimos momentos del drama escatol\u00f3gico, cuando, llegado a su fin el mundo actual, Cristo entregue el reino al Padre (v.24-28). Habla San Pablo de que fue preciso que Cristo reinase\u201d (v.25), es decir, ejerciese el poder soberano con que el Padre le exalt\u00f3 a partir de su resurrecci\u00f3n (cf. Flp 2:9-11; Efe 1:20-23), mientras hubiese enemigos que combatir (v.24; cf. 2:6; Col 2:15; Efe 6:12), el \u00faltimo de los cuales ha sido la muerte, por fin derrotada tambi\u00e9n con la resurrecci\u00f3n gloriosa de todos los justos (v.26). Una vez conseguida la victoria con la sumisi\u00f3n a El de todas las potencias hostiles que se opon\u00edan al reino de Dios (v.25-27), puestos ya en seguro todos los redimidos, como general victorioso que vuelve de la campa\u00f1a encomendada por el Padre (cf. Gal 4:4-7; Jua 17:4), Cristo le entrega el reino (v.24), que es 1o mismo que decir: cesa su funci\u00f3n redentora y mesi\u00e1nica, dando as\u00ed comienzo el reino glorioso y triunfante de Dios, reino de paz, de inmortalidad y de gozo, en que no habr\u00e1 ya nada ajeno u opuesto a El (v.27-28). Para mejor ilustrar esta universalidad del triunfo del Mes\u00edas, San Pablo se vale de dos citas de la Escritura (v.25-27), que corresponden a los Sal 110:1 y 8:7, respectivamente 190.<br \/>\nRespecto del reinado glorioso de Dios, una vez sometidas a Cristo todas las cosas, queremos llamar la atenci\u00f3n sobre dos expresiones que aqu\u00ed usa Pablo. En primer lugar, esa especie de par\u00e9ntesis en el v.27, excluyendo al Padre del \u00e1mbito de las cosas sometidas a Cristo. Evidentemente, tal advertencia resulta totalmente extra\u00f1a para nuestra mentalidad cristiana, que la juzga del todo innecesaria. Sin embargo, no era as\u00ed para la mentalidad grecorromana, acostumbrada a o\u00edr hablar de luchas y de deposici\u00f3n de dioses, como la de Saturno por su hijo J\u00fapiter o la de Urano por Saturno. San Pablo se cree obligado a decir a los corintios que en el cristianismo no existen tales luchas. La otra expresi\u00f3n sobre la que queremos llamar la atenci\u00f3n es la del v.28: .\u201d para que Dios sea todo en todo\u201d (\u03af\u03bd\u03b1  \u03ae  \u00f3 \u03b8\u03b5\u03cc\u03c2  \u03c4\u03b1  \u03c0\u03ac\u03bd\u03c4\u03b1  \u03b5\u03bd  \u03c4\u03c4\u03ac\u03c3\u03b9\u03bd ). Esta expresi\u00f3n, igual que otras del discurso de Atenas (cf. Hec 17:28), son viejas f\u00f3rmulas estoicas, de sabor pante\u00edsta, pero que Pablo recoge y cristianiza, tratando de recalcar que hay una como especie de \u201cdivinizaci\u00f3n\u201d del mundo, sometido plena y eficazmente a las fuerzas e influjos divinos (cf. Rom 8:19-23). Ser\u00eda ir demasiado lejos hablar de \u201cidentificaci\u00f3n,\u201d haciendo caso omiso de todo lo que Pablo est\u00e1 ense\u00f1ando continuamente en sus cartas sobre Dios y sobre el mundo, incluido el hombre.<\/p>\n<p>Otras pruebas de la resurrecci\u00f3n,Rom 15:29-34.<br \/>\n29 Si fuese de otro modo, \u00bfqu\u00e9 sacar\u00e1n los que se bautizan por los muertos? Si en ninguna manera resucitan los muertos, \u00bfpor qu\u00e9 se bautizan por ellos? 30 Y nosotros mismos, \u00bfpor qu\u00e9 estamos siempre en peligro? 31 Cada d\u00eda muero; os lo juro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en Jesucristo nuestro Se\u00f1or. 32 Si por solos motivos humanos luch\u00e9 con las fieras en Efeso, \u00bfqu\u00e9 me aprovech\u00f3? Si los muertos no resucitan, \u201ccomamos y bebamos, que ma\u00f1ana moriremos.\u201d 33 No os enga\u00f1\u00e9is: \u201clas conversaciones malas estragan las buenas costumbres.\u201d 34 Volved, como es justo, a la cordura y no pequ\u00e9is, porque algunos viven en la ignorancia de Dios. Para vuestra confusi\u00f3n os lo digo.<\/p>\n<p>En confirmaci\u00f3n de la doctrina de la resurrecci\u00f3n, aduce aqu\u00ed San Pablo dos nuevos argumentos: la pr\u00e1ctica de bautizarse por los muertos (v.29), y el hecho de tantos sacrificios a que nos sometemos por la fe (v.30-31). Ni una ni otra cosa, dice el Ap\u00f3stol, tienen raz\u00f3n de ser si no hay resurrecci\u00f3n de muertos; sin esa esperanza, es mejor disfrutar alegremente de la vida sin m\u00e1s preocupaciones (v.32).<br \/>\nEn cuanto al \u201cbautismo por los muertos\u201d (v.29), no es f\u00e1cil precisar cu\u00e1l sea la verdadera naturaleza de esa pr\u00e1ctica que San Pablo, sin reprobarla ni aprobarla, supone ser frecuente entre los corintios. Piensan algunos que se trata de cristianos ya bautizados, que se hac\u00edan rebautizar con la idea de hacer llegar a sus muertos los efectos del bautismo, cual si se hubiesen bautizado en vida. Pr\u00e1cticas an\u00e1logas encontramos en algunas sectas her\u00e9ticas posteriores, como los marcionitas y monta\u00f1istas 191; mas, si as\u00ed hubiese sido, dif\u00edcilmente se explicar\u00eda que San Pablo no tenga siquiera una palabra de reprensi\u00f3n. Lo m\u00e1s probable es que se trate de catec\u00famenos que, en el acto de recibir el bautismo, miraban a ofrecer tambi\u00e9n con \u00e9l, quiz\u00e1 a\u00f1adiendo algunas oraciones especiales, un sufragio en favor de sus muertos, para que, purificados de sus pecados, pudieran alcanzar la resurrecci\u00f3n gloriosa. Algo parecido hab\u00eda hecho Judas Macabeo, mandando ofrecer sacrificios por los que hab\u00edan ca\u00eddo en la batalla (cf. a Mac 12:13-46). Desde luego, San Pablo habla de bautismo \u201ca favor (\u03c5\u03c0\u03ad\u03c1 ) de los muertos,\u201d nunca de bautismo \u201cen sustituci\u00f3n (\u03b1\u03bd\u03c4\u03af ) de los muertos.\u201d 192<br \/>\nLa segunda raz\u00f3n alegada por el Ap\u00f3stol en favor de la resurrecci\u00f3n est\u00e1 sacada de la vida de incesantes tribulaciones y peligros que los cristianos, y \u00e9l concretamente, deben llevar como consecuencia de su fe (v.30-32; cf. Rom 8:35-36; 2Co 11:23-28). A fin de subrayar m\u00e1s esa vida de continuo sacrificio, San Pablo refuerza su afirmaci\u00f3n con un juramento (v.31), cosa que hace tambi\u00e9n en otras ocasiones (cf. Rom 1:9; 2Co 1:23; Gal 1:20). El sentido es: tan verdadero es esto que os digo, cuanto es verdadero que tengo derecho a gloriarme de vosotros en Cristo Jes\u00fas, como cristianos que sois por m\u00ed. No est\u00e1 claro si ese \u201cluch\u00e9 con las fieras\u201d (v.32) ha de entenderse en sentido propio, conforme interpretan algunos autores, que suponen que Pablo luch\u00f3 con ellas en el anfiteatro; o m\u00e1s bien, en sentido figurado. Lo m\u00e1s probable es esto \u00faltimo, con alusi\u00f3n a las intrigas y persecuciones que hubo de sufrir en Efeso por parte de sus enemigos (cf. Hec 20:19), como vemos ser el sentido de otras frases semejantes (cf. 2Ti 4:17; Tit 1:12). No es f\u00e1cil que San Lucas, al describir la estancia del Ap\u00f3stol en Efeso (cf. Hec 19:1-40), hubiera silenciado ese hecho; e igualmente el Ap\u00f3stol, cuando enumera los peligros y tribulaciones sufridas (2Co 11:23-28). Adem\u00e1s, amparado en su condici\u00f3n de ciudadano romano (cf. Hec 22:25), San Pablo no pod\u00eda, sin violaci\u00f3n de la ley, ser expuesto a las fieras, y mucho menos en ciudad tan vinculada a Roma como era Efeso. La \u00faltima parte del v.32 es una cita de Isa 22:13, que, sin duda, recog\u00eda un dicho popular. El Ap\u00f3stol presenta eso como leg\u00edtima conclusi\u00f3n a la que, l\u00f3gicamente, llegariamos, caso de no haber resurrecci\u00f3n de muertos. Quiz\u00e1 alguno replique que, admitida la inmortalidad del alma, aunque se niegue la resurrecci\u00f3n del cuerpo, no es l\u00f3gica esa conclusi\u00f3n. Ya explicamos m\u00e1s arriba que, en la perspectiva de San Pablo, ambas cosas van juntas. No concibe la \u201csalud,\u201d sino afectando al cuerpo y al alma, es decir, al hombre todo entero.<br \/>\nComo conclusi\u00f3n, recomienda a los corintios que no se dejen influir por las ideas de los paganos que niegan la resurrecci\u00f3n, sino que salgan de esa intoxicaci\u00f3n pagana y vuelvan al recto camino de la cordura y sabidur\u00eda cristianas (v.33-34). Para la primera parte de la recomendaci\u00f3n (v.33), se vale de un verso del poeta griego Menandro (s.IV a. C.), en la comedia Tais, que, sin duda, hab\u00eda pasado al lenguaje popular. Lo de la \u201cignorancia de Dios,\u201d en la segunda parte de la recomendaci\u00f3n (v.34), m\u00e1s que al orden intelectual, mira al orden moral, como es frecuente en el Ap\u00f3stol, present\u00e1ndola como una humillaci\u00f3n para los orgullosos corintios, que tanto se preciaban de \u201csabios\u201d (cf. 8:1). Al hablar de \u201cignorancia,\u201d sin duda est\u00e1 pensando ya en lo que va a exponer, a partir del v.35, sobre el modo de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Modo de la resurrecci\u00f3n, 15:35-53.<br \/>\n35 Pero dir\u00e1 alguno: \u00bfC\u00f3mo resucitan los muertos? \u00bfCon qu\u00e9 cuerpo vuelven a la vida? 36 \u00a1Necio! Lo que t\u00fa siembras no nace si no muere. 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de nacer, sino un simple grano, por ejemplo, de trigo, o alg\u00fan otro tal. 38 Y Dios le da el cuerpo seg\u00fan ha querido, a cada una de las semillas el propio cuerpo. 39 No es toda carne la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de los ganados, otra la de las aves y otra la de los peces. 40 Y hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres, y uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los terrestres. 41 Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas; y una estrella se diferencia de la de otra en el resplandor. 42 Pues as\u00ed en la resurrecci\u00f3n de los muertos. Se siembra en corrupci\u00f3n, y se resucita en incorrupci\u00f3n. 43 Se siembra en ignominia, y se levanta en gloria. Se siembra en flaqueza, y se levanta en poder. 44 Se siembra cuerpo animal, y se levanta un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, tambi\u00e9n lo hay espiritual. 45 Que por eso est\u00e1 escrito: \u201cEl primer hombre, Ad\u00e1n, fue hecho alma viviente\u201d; el \u00faltimo Ad\u00e1n, esp\u00edritu vivificante. 46 Pero no es primero lo espiritual, sino lo animal, despu\u00e9s lo espiritual. 47 El primer hombre fue de la tierra, terreno; el segundo hombre fue del cielo. 48 Cual es el terreno, tales son los terrenos; cual es el celestial, tales son los celestiales. 49 Y como llevamos la imagen del terreno, llevaremos tambi\u00e9n la imagen del celestial. 50 Pero yo os digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden poseer el reino de Dios, ni la corrupci\u00f3n heredar\u00e1 la incorrupci\u00f3n. 51 Voy a declararos un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados. 52 En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al \u00faltimo toque de la trompeta &#8211; pues tocar\u00e1 la trompeta &#8211; , los muertos resucitar\u00e1n incorruptibles y nosotros seremos transformados. 53 Porque es preciso que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y que este ser mortal se revista de inmortalidad.<\/p>\n<p>Nos encontramos ante el pasaje de la Escritura que m\u00e1s ahonda en el misterio de la resurrecci\u00f3n. Demostrada la tesis, es decir, el hecho de la resurrecci\u00f3n, San Pablo responde a las objeciones respecto del modo. Era necesaria esta segunda parte; no es infrecuente negar los hechos, ante la dificultad de concebir el modo como puedan realizarse. En el presente caso, realmente es dif\u00edcil formarse idea de un cuerpo eternamente incorruptible; y los corintios sent\u00edan esa dificultad (cf. v.35).<br \/>\nA fin de que lo entiendan mejor, dada la imposibilidad de expresar adecuadamente los estados sobrenaturales, el Ap\u00f3stol comienza vali\u00e9ndose de algunas im\u00e1genes tomadas del mundo vegetal (v.36-38), del mundo animal (v.39) y del mundo mineral (v.40-41), lanzando por delante un rotundo \u201c\u00a1necio!\u201d a los contradictores de la resurrecci\u00f3n (v.36), que es una invitaci\u00f3n a reflexionar en la obra y poder de Dios, al que no podemos poner l\u00edmites. Por lo que toca al reino vegetal, hace notar c\u00f3mo la semilla no emprende una nueva vida si antes no muere y se corrompe (v.36), y c\u00f3mo esa semilla no es num\u00e9ricamente la planta misma que de ella sale (v.37), sino algo anterior que se desarrolla, seg\u00fan una determinada ley puesta por Dios (v.38). En cuanto al reino animal, hace notar la gran variedad que podemos apreciar de organismos, unos m\u00e1s excelentes que otros (v.39). La misma variedad podemos apreciar tambi\u00e9n en el mundo mineral, siendo muy diferente el esplendor de los cuerpos celestes y el de los terrestres (v.40), y aun el de los mismos cuerpos celestes entre s\u00ed (v.41).<br \/>\nPues bien, a\u00f1ade el Ap\u00f3stol, todas \u00e9sas son analog\u00edas de lo que suceder\u00e1 con el cuerpo humano en la resurrecci\u00f3n de los muertos (v.42-44). Es de notar, sin embargo, que el Ap\u00f3stol no hace la aplicaci\u00f3n en detalle de cada una de las im\u00e1genes, sino que, dejando a un lado la cuesti\u00f3n de la diversidad de los cuerpos gloriosos entre s\u00ed, que ciertamente parece estar incluida en las comparaciones precedentes, se fija s\u00f3lo en las cualidades comunes a todos los cuerpos resucitados por las que se distinguen de los actuales. Estas cualidades son: la incorruptibilidad, en contraposici\u00f3n al estado actual de sujeci\u00f3n a desgaste y a muerte (v.42b); la gloria o claridad, en contraposici\u00f3n al actual estado de vileza y groser\u00eda, con sujeci\u00f3n a las m\u00e1s humillantes necesidades (v.43a); el poder o agilidad, en contraposici\u00f3n a la debilidad y torpeza actuales (v.43b); la espiritualidad o sutileza, en contraposici\u00f3n a la \u201canimalidad\u201d actual (v.44a). De estas cuatro propiedades, la principal, sin duda alguna, que resume las tres anteriores, es la \u201cespiritualidad,\u201d que el Ap\u00f3stol explica en los v.45-49, y que quiz\u00e1 por eso dej\u00f3 para la \u00faltima.<br \/>\nNo cabe duda que hablar de cuerpo-espiritual parece una contradicci\u00f3n, de ah\u00ed que el Ap\u00f3stol comience por ratificarse en lo dicho (v.44b), como tratando de dar a entender que sabe bien lo que dice. Entiende por cuerpo espiritual, conforme ya expusimos en la introducci\u00f3n, el cuerpo que est\u00e1 totalmente bajo la acci\u00f3n y dominio del Esp\u00edritu, gozando de sus prerrogativas.<br \/>\nEl cuerpo \u201canimal,\u201d sujeto a las leyes de crecimiento y corrupci\u00f3n, es el que recibimos de Ad\u00e1n, nuestro primero y com\u00fan padre, hecho por Dios \u201calma viviente,\u201d es decir, ser que tiene vida y puede comunicarla (v.45a; cf. Gen 2:7); el cuerpo \u201cespiritual,\u201d en cambio, lo debemos a la virtud del segundo Ad\u00e1n, Jesucristo resucitado, hecho para nosotros \u201cesp\u00edritu vivificante,\u201d que nos transmite una vida muy superior a la que nos viene de Ad\u00e1n, capaz de transformar incluso nuestros cuerpos (v.45b; cf. Rom 1:4). En orden de tiempo ha sido primero el cuerpo \u201canimal\u201d que el \u201cespiritual,\u201d ya que desde nuestro mismo nacimiento hemos venido participando de la fr\u00e1gil condici\u00f3n del primer Ad\u00e1n (v.46); mas, como hemos llevado la imagen del \u201cterreno\u201d (cf. Gen 2:7), llevaremos tambi\u00e9n 193, cuando llegue la resurrecci\u00f3n, la imagen del Ad\u00e1n \u201cceleste\u201d (cf. Flp 2:6-7; Jua 6:38), Jesucristo, entrando a participar de su resurrecci\u00f3n gloriosa que la uniformidad entre cabeza y miembros est\u00e1 pidiendo (v.47-49; cf. Rom 8:29; 2Co 3:18; Flp 3:21).<br \/>\nHechas estas explicaciones, el Ap\u00f3stol, como resumiendo todo lo anterior, afirma solemnemente que \u201cla carne y la sangre,\u201d es decir, este cuerpo animal y corruptible que ahora tenemos (cf. Gal 1:16), no puede entrar en la eterna bienaventuranza sin sufrir una transformaci\u00f3n en que pierda su car\u00e1cter carnal que de hecho lleva como incluida cierta oposici\u00f3n a la ley divina (cf. Rom 8:3-8), transformaci\u00f3n que tendr\u00e1 lugar al final de los tiempos, en la parus\u00eda, y afectar\u00e1 a todos los elegidos, vivos y muertos; los unos, siendo \u201ctransformados,\u201d y los otros, resucitando \u201cincorruptibles\u201d (v.50-53). Como hemos hecho notar ya varias veces en todo este cap\u00edtulo sobre la resurrecci\u00f3n, San Pablo no mira sino a los justos, \u00fanicos tambi\u00e9n que entran aqu\u00ed en su perspectiva. De ellos afirma dos cosas: que no todos morir\u00e1n, pero que todos ser\u00e1n transformados. Es decir, cuando llegue la parus\u00eda, los cristianos que se encuentran viviendo sobre la tierra, al mismo tiempo que los ya muertos resucitan incorruptibles, ellos recibir\u00e1n tambi\u00e9n la necesaria transformaci\u00f3n. Y todo tendr\u00e1 lugar en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, merced a una potente intervenci\u00f3n de Dios que, de ese modo, los transforma de \u201cterrenos\u201d en \u201ccelester.\u201d No est\u00e1 claro si, cuando el Ap\u00f3stol dice que va a declarar un \u201cmisterio\u201d (v.5i), est\u00e1 refiri\u00e9ndose a que \u201cno todos morir\u00e1n,\u201d o m\u00e1s bien, a que \u201ctodos ser\u00e1n transformados.\u201d M\u00e1s probable parece esto \u00faltimo, que es la afirmaci\u00f3n central, aunque incluyendo expl\u00edcitamente el hecho de que entre los transformados habr\u00e1 algunos que \u201cno morir\u00e1n\u201d 194. Al llamar a todo esto \u201cmisterio,\u201d Pablo est\u00e1 indicando que se trata de una realidad mesi\u00e1nica que Dios ha tenido como escondida y que ahora revela a sus elegidos (cf. 4:1; Efe 3:9).<br \/>\nEstos mismos puntos los desarrolla San Pablo m\u00e1s ampliamente en 1Te 4:13-18, a cuyo comentario remitimos. S\u00f3lo una \u00faltima observaci\u00f3n haremos aqu\u00ed, y es el empleo del demostrativo \u00e9ste en los v.53-54, repetido hasta cuatro veces, con que el Ap\u00f3stol inculca fuertemente la identidad del cuerpo resucitado con el que ahora tenemos. A la misma conclusi\u00f3n lleva la imagen de \u201crevestimiento,\u201d repetida tambi\u00e9n cuatro veces, y que est\u00e1 pidiendo la permanencia del mismo sujeto en una y otra etapa.<\/p>\n<p>Himno final de victoria,1Te 15:54-58.<br \/>\n54 Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 lo que est\u00e1 escrito: 55 \u201cLa muerte ha sido sorbida por la victoria. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu victoria? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu aguij\u00f3n?\u201d 56 El aguij\u00f3n de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado la Ley. 57 Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Se\u00f1or Jesucristo. 58 As\u00ed, pues, hermanos m\u00edos muy amados, manteneos firmes, inconmovibles, abundando siempre en la obra del Se\u00f1or, teniendo presente que vuestro trabajo no es vano en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p> Ante esas maravillas que tendr\u00e1n lugar en la parus\u00eda, con la derrota definitiva de la muerte y la transformaci\u00f3n gloriosa de nuestros cuerpos, San Pablo entona un himno de triunfo, que al mismo tiempo es de acci\u00f3n de gracias a Dios, a quien debemos la victoria. Estos desahogos l\u00edricos finales no son raros en sus cartas (cf. 13:8-13; Rom 8:31-39; Rom 11:33-36).<br \/>\nLas palabras del v.55, cantando la derrota de la muerte, son una cita un poco libre de Isa 25:8 y Ose 13:14. Ambos profetas aluden a la futura restauraci\u00f3n mesi\u00e1nica, y San Pablo ve consumadas esas promesas en el momento solemne de la derrota definitiva de la muerte en la parus\u00eda (cf. v.20; Rom 8:23), comienzo de una vida inmortal. La idea aqu\u00ed expresada de que la muerte se vale del pecado como de aguij\u00f3n para sujetar a todos los seres humanos a su dominio y de que el pecado, a su vez, crece y se desarrolla por la Ley (v.56), la expone ampliamente San Pablo en los c.5-7 de la carta a los Romanos, particularmente en 5:12-14 y 7:7-12, a cuyos respectivos comentarios remitimos. El t\u00e9rmino \u201caguij\u00f3n\u201d puede referirse ya a la punta de hierro de la aguijada que se usa contra los bueyes (cf. Hec 26:14), ya, m\u00e1s probablemente, al que tienen algunos animales venenosos, como el escorpi\u00f3n. T\u00f3mese en una u otra acepci\u00f3n, el sentido fundamental de la frase de San Pablo no cambia. De todos esos males nos liber\u00f3 Dios por Jesucristo (v.57; cf. Rom 7:25). Como conclusi\u00f3n, San Pablo exhorta a los corintios a que se mantengan firmes e inconmovibles en la esperanza de la resurrecci\u00f3n, que es lo que da sentido a nuestra vida de cristianos (v.58; cf. v. 19.32).<br \/>\nAs\u00ed termina este cap\u00edtulo sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos, uno de los m\u00e1s importantes doctrinalmente de todas las cartas de San Pablo. Al centro, sirviendo de base, est\u00e1 la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, primera y definitiva victoria sobre la muerte, que recibe su consumaci\u00f3n cuando resuciten todos los elegidos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>predicado \u2026 recibisteis \u2026 persever\u00e1is.<\/b> Este no era un mensaje nuevo. Ellos hab\u00edan o\u00eddo acerca de la resurrecci\u00f3n, creyeron que sucedi\u00f3 y fueron salvos por su fe.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Este cap\u00edtulo es el tratado m\u00e1s extenso sobre la resurrecci\u00f3n en la Biblia. Aqu\u00ed se explican tanto la resurrecci\u00f3n de Jesucristo que se registra en los Evangelios como la resurrecci\u00f3n de los creyentes que se promete en el evangelio.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t15:1 &#8212; Adem\u00e1s &#8211; Otras versiones buenas dicen, \u201cAhora\u201d. Pablo pasa a otro tema, ya que termin\u00f3 la discusi\u00f3n sobre los dones. Ahora pasa a expresarse acerca de la resurrecci\u00f3n general al fin del tiempo, cosa que algunos de los corintios negaban (v. 12). No negaban la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Evidentemente la negaci\u00f3n era de parte de algunos que estuvieron persuadidos de las filosof\u00edas griegas que negaban tal posibilidad (comp\u00e1rese Hch 17:32). Estos hermanos en la iglesia pod\u00edan aceptar la resurrecci\u00f3n singular de Jes\u00fas, como milagro especial, pero no aceptaban una resurrecci\u00f3n general de todos los hombres (al final del tiempo). En ellos influ\u00eda mucho el mundo griego con su raz\u00f3n y su sabidur\u00eda humana.<br \/>\n\tEn el siglo primero tambi\u00e9n exist\u00eda la falsa doctrina de que la resurrecci\u00f3n ya hab\u00eda pasado (2Ti 2:18).<br \/>\n\t&#8212; os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado &#8211; N\u00f3tese que el evangelio puede ser evangelizador de la iglesia local; puede ser predicado a la iglesia local. Comp\u00e1rese Rom 1:15. (Hay quienes promueven la falsa doctrina que afirma que el evangelio y la doctrina son t\u00e9rminos exclusivos (el uno excluyendo al otro); que se predica el evangelio solamente al inconverso, y que se ense\u00f1a la doctrina solamente a la iglesia. Esto lo afirman para justificar su comuni\u00f3n con sectarios quienes supuestamente creen el mismo evangelio que nosotros, aunque en doctrina hay gran diversidad de pr\u00e1cticas).<br \/>\n\tEl texto griego emplea el sustantivo y el verbo de la misma palabra, diciendo: \u201cel evangelio que os evangelic\u00e9 (o, prediqu\u00e9)\u201d. (V\u00e9ase el mismo verbo griego en 1:17, \u201cpredicar el evangelio\u201d; en lugar de tres palabras, el griego emplea una sola, el verbo, \u201cevangelizar\u201d).<br \/>\n\tEn 2:1,2 Pablo habla de haber anunciado a Jesucristo crucificado. Aqu\u00ed habla de predicar a Jesucristo resucitado. La resurrecci\u00f3n de Cristo de los muertos es parte del evangelio tanto como su muerte y su sepultura (v\u00e9ase ver. 5 y sig.). Si no resucit\u00f3 de los muertos, no hay significado en su muerte.<br \/>\n\tEn seguida vemos cuatro frases relacionadas con el evangelio (predicar, recibir, perseverar, y ser salvos). La primera de las cuatro se encuentra aqu\u00ed en la que dice, \u201cos he predicado\u201d. El evangelio es para todo el mundo, y por eso tiene que ser predicado (1:21, comentarios; Rom 1:16; Mar 16:15-16; Mat 28:18-20).<br \/>\n\t&#8212; el cual tambi\u00e9n recibisteis &#8211; (Esta es la segunda de las cuatro frases). El evangelio tiene que ser recibido, u obedecido (2Ts 1:8; Heb 5:8-9). Es as\u00ed porque la salvaci\u00f3n es condicional (Hch 2:37; Hch 16:30; Hch 22:10). El hombre tiene responsabilidad en el asunto (Hch 2:40; Hch 22:16; comp\u00e1rese Eze 18:32). Pablo les refresca la memoria a los corintios que cuando \u00e9l fue a Corinto a predicarles el evangelio, ellos recibieron las verdades de dicho evangelio (Hch 18:8).<br \/>\n\t&#8211;en el cual tambi\u00e9n persever\u00e1is &#8211; (Esta es la<br \/>\n\t tercera de las cuatro frases).  El tiempo del verbo (el perfecto) indica haberse tomado cierta acci\u00f3n, con el efecto resultante; es decir, los corintios, cuando oyeron el evangelio, \u201cse pusieron en pie\u201d (con respecto a \u00e9l) y todav\u00eda hasta la fecha as\u00ed estaban \u201cen pie\u201d. En lugar de \u201cpersever\u00e1is\u201d, muchas versiones dicen \u201cest\u00e1is firmes\u201d, y algunas \u201cos manten\u00e9is firmes\u201d. Literalmente Lacueva traduce el verbo, diciendo: \u201cest\u00e1is en pie\u201d. As\u00ed dice la ASV. El vocablo griego empleado aqu\u00ed, histemi, se traduce en otros pasajes \u201cpuesto en pie\u201d (por ej., Luc 18:11). Si la doctrina calvinista de la imposibilidad de apostas\u00eda tiene raz\u00f3n, esta frase de mantenerse firmes (seguir estando en pie) no tiene sentido.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL SE\u00d1OR RESUCITADO<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>1 Corintios 15:1-11<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Hermanos: Quiero dejaros bien clara la naturaleza del Evangelio que os prediqu\u00e9, que vosotros recibisteis, en el que os manten\u00e9is firmes y por medio del cual hab\u00e9is recibido la Salvaci\u00f3n. Quiero dejaros bien claro el contenido del Evangelio que os transmit\u00ed, que es lo que os puede salvar si lo reten\u00e9is con firmeza, es decir, si no cre\u00edsteis sin orden y concierto.<br \/>En lugar preponderante os transmit\u00ed lo que yo mismo hab\u00eda recibido: que Cristo hab\u00eda muerto por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda conforme a las Escrituras, y que Le vieron Cefas, y luego los Doce, y luego Le vieron m\u00e1s de quinientos hermanos a la vez, la mayor\u00eda de los cuales viven todav\u00eda, aunque algunos ya han dormido. Despu\u00e9s Le vio Santiago, y luego todos los ap\u00f3stoles, y el \u00faltimo de todos, como un aborto de la familia apost\u00f3lica, Le vi yo tambi\u00e9n.<br \/>Porque yo soy el menor de los ap\u00f3stoles; de hecho no merezco que se me llame ap\u00f3stol, porque persegu\u00ed a la Iglesia de Dios. Soy lo que soy exclusivamente por la gracia de Dios, que no ha sido improductiva en m\u00ed, porque me he esforzado m\u00e1s que todos los dem\u00e1s. Pero no he sido yo realmente el que he logrado nada, sino la gracia de Dios obrando en m\u00ed.<br \/>El caso es que, sea yo el predicador o sean ellos, esto es lo que predicamos y lo que vosotros hab\u00e9is cre\u00eddo.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Pablo est\u00e1 haciendo la recapitulaci\u00f3n del Evangelio que \u00e9l fue el primero en llevarles a los corintios. No era una noticia que \u00e9l se hab\u00eda inventado, sino que se le hab\u00eda comunicado: la noticia del Se\u00f1or Resucitado.<br \/>En los vers\u00edculos 1 y 2, Pablo dice una serie de cosas de suprema importancia e inter\u00e9s acerca de la Buena Noticia.<br \/>(i) Era algo que los corintios <em>hab\u00edan recibido. <\/em>Nadie hab\u00eda inventado el Evangelio; en cierto sentido, nadie lo descubre por su cuenta, sino que es algo que todos recibimos. Ah\u00ed es donde est\u00e1 la misi\u00f3n de la Iglesia: es la depositaria y transmisora del Evangelio. Como dec\u00eda uno de los antiguos padres: \u00abNadie puede tener a Dios por Padre a menos que la Iglesia sea su madre.\u00bb La Buena Nueva se recibe en comunidad.<\/p>\n<p>(ii) Era algo en lo que los corintios <em>se manten\u00edan firmes. <\/em>La primera funci\u00f3n de la Buena Noticia es dar estabilidad a las personas. En un mundo resbaladizo necesitamos algo que nos afirme los pies. En un mundo tentador, poder para resistir. En un mundo hiriente, algo que nos permita soportar sin rendirnos un coraz\u00f3n doliente y un cuerpo agonizante. Moffatt traduce bellamente <span class='bible'>Job 4:4<\/span>  : \u00abTus palabras han mantenido en pie a muchos.\u00bb Eso es precisamente lo que hace el Evangelio.<\/p>\n<p>(iii) Era algo por lo que <em>se estaban salvando. <\/em>Es interesante notar que en griego se usa el presente, no el pasado. Ser\u00eda estrictamente correcto traducirlo, no \u00abpor lo que hab\u00e9is sido salvos,\u00bb sino \u00abpor lo que est\u00e1is siendo salvados.\u00bb La Salvaci\u00f3n va de gloria en gloria. No alcanza su culminaci\u00f3n en este mundo. Hay muchas cosas en esta vida que podemos agotar, pero el contenido de la Salvaci\u00f3n es inagotable.<\/p>\n<p>(iv) Era algo a lo que <em>hab\u00eda que aferrarse tenazmente. <\/em>Hay muchas cosas en la vida que intentan quitarnos la fe. Cosas que nos suceden a nosotros, o a otros, que desarticulan el entendimiento; la vida tiene sus problemas, que parecen insolubles; la vida tiene sus lugares tenebrosos en los que no se puede hacer m\u00e1s que resistir. La fe es siempre <em>la victoria <\/em>del alma que mantiene tenazmente su arraigo en Dios.<\/p>\n<p>(v) Era algo que no se deb\u00eda mantener <em>sin orden ni concierto. <\/em>La fe que se desmorona es la que no ha pensado las cosas a fondo y hasta sus \u00faltimas consecuencias. Para muchos de nosotros, desgraciadamente, la fe es algo superficial. Tendemos a aceptar las cosas porque nos las dicen, y a adquirirlas de segunda mano. Si pasamos la agon\u00eda del pensamiento, habr\u00e1 mucho que tendremos que descartar; pero lo que nos quede nos pertenecer\u00e1 de una manera que ya nada nos lo podr\u00e1 quitar.<\/p>\n<p>En la lista que hace Pablo de las apariciones del Se\u00f1or Resucitado hay dos especialmente interesantes.<br \/>(i) Est\u00e1 la aparici\u00f3n a <em>Pedro. <\/em>En el relato m\u00e1s antiguo de la Resurrecci\u00f3n, las palabras del mensajero en la tumba vac\u00eda son: \u00abId a decirles a Sus disc\u00edpulos y a <em>Pedro.\u00bb (<\/em><span class='bible'>Mr 16:7<\/span><em> ). <\/em>En <span class='bible'>Lc 24:34<\/span> , los disc\u00edpulos dicen: \u00ab\u00a1Es un hecho que ha resucitado el Se\u00f1or, y se le ha aparecido <em>a Sim\u00f3n!\u00bb <\/em>Es algo maravilloso el que una de las primeras apariciones del Se\u00f1or Resucitado fuera al disc\u00edpulo que Le hab\u00eda negado. Aqu\u00ed est\u00e1 toda la maravilla de la gracia y el amor de Jesucristo. Otros habr\u00edan descartado a Pedro para siempre; pero Jes\u00fas no quer\u00eda m\u00e1s que levantar a su disc\u00edpulo err\u00e1tico y afirmarle sobre sus pies. Pedro Le hab\u00eda fallado a Jes\u00fas, y hab\u00eda llorado hasta echar el coraz\u00f3n; y el \u00fanico deseo de este maravilloso Jes\u00fas era consolarle del dolor de su deslealtad. El amor no puede llegar a m\u00e1s que a pensar m\u00e1s en el quebrantamiento del ofensor que en la ofensa recibida.<\/p>\n<p>(ii) Est\u00e1 la aparici\u00f3n <em>a Santiago. <\/em>No hay duda que este era \u00abel hermano del Se\u00f1or\u00bb. Est\u00e1 bien claro en el relato de los evangelios que la familia de Jes\u00fas no cre\u00eda en El, y Le eran hasta hostiles.<span class='bible'> <\/span><span class='bible'>Mr 3:21<\/span>  dice que hicieron lo posible por impedirle que siguiera adelante con Su ministerio porque cre\u00edan que hab\u00eda perdido el juicio. <em><span class='bible'>Juan 7<\/span><\/em><em>: <\/em>S nos dice claramente que Sus hermanos no cre\u00edan en \u00c9l. Uno de los m\u00e1s antiguos de aquellos evangelios que no lograron entrar en el canon del Nuevo Testamento es el <em>Evangelio seg\u00fan los Hebreos. <\/em>S\u00f3lo se conservan de \u00e9l algunos fragmentos. Uno de ellos, preservado por Jer\u00f3nimo, dice: \u00abAhora bien: el Se\u00f1or, despu\u00e9s de darle el pa\u00f1o de lino al siervo del sacerdote, se dirigi\u00f3 a Santiago y se le apareci\u00f3 (porque Santiago hab\u00eda jurado no probar bocado desde que bebi\u00f3 el c\u00e1liz del Se\u00f1or hasta que Le viera resucitado de entre los que duermen).\u00bb As\u00ed que, sigue dici\u00e9ndonos la historia, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Santiago y dijo: \u00abPoned la mesa, y poned pan.\u00bb Y tom\u00f3 el pan, y lo bendijo, y lo parti\u00f3, y le dio a Santiago el Justo dici\u00e9ndole: \u00abHermano m\u00edo: Come tu pan, porque el Hijo del Hombre se ha levantado de entre los durmientes.\u00bb S\u00f3lo podemos hacer conjeturas. Puede que en los \u00faltimos d\u00edas el desprecio de Santiago se transformara en maravillada admiraci\u00f3n de forma que, cuando lleg\u00f3 el final, estaba tan quebrantado de remordimiento por la manera en que hab\u00eda tratado a su Hermano que jur\u00f3 que se morir\u00eda de hambre si Jes\u00fas no volv\u00eda a perdonarle. Aqu\u00ed tendr\u00edamos una vez m\u00e1s la gracia y el amor maravillosos de Cristo. Volvi\u00f3 a traerle la paz al alma turbada del que Le hab\u00eda tomado por loco y hab\u00eda estado en contra Suya.<\/p>\n<p>Es una de las cosas m\u00e1s conmovedoras de toda la historia de Jes\u00fas el que dos de Sus primeras apariciones despu\u00e9s de Su Resurrecci\u00f3n fueran para dos hombres que Le hab\u00edan hecho da\u00f1o y que lo sent\u00edan. Jes\u00fas le sale al encuentro al coraz\u00f3n penitente hasta m\u00e1s all\u00e1 de la mitad del camino.<br \/>Por \u00faltimo, este pasaje arroja mucha luz sobre el car\u00e1cter del mismo Pablo. Para \u00e9l era la cosa m\u00e1s preciosa el que Jes\u00fas se le hubiera aparecido a \u00e9l. Eso hab\u00eda sido el gran cambio y el momento din\u00e1mico de su vida. Los vers\u00edculos 9-11 nos dicen mucho acerca de \u00e9l.<br \/>(i) Nos hablan de su <em>humildad <\/em>a ultranza. Se consideraba el menor de los ap\u00f3stoles; hab\u00eda sido agraciado con una misi\u00f3n de la que no era digno. Pablo no habr\u00eda pretendido nunca ser un hombre que se hab\u00eda hecho a s\u00ed mismo. Era por la gracia de Dios por lo que era lo que era. Tal vez estaba citando un dicterio que le habr\u00edan dirigido otros. Parece que era un hombre peque\u00f1o y poco agraciado <em>(<\/em><span class='bible'>2Co 10:10<\/span><em> ). <\/em>Puede que los cristianos jud\u00edos que quer\u00edan imponerles la ley a los convertidos del paganismo y que odiaban la doctrina de la gracia declararan que, lejos de ser un nacido de nuevo, Pablo era un aborto. \u00c9l, por su parte, era tan consciente de su propia indignidad que no cre\u00eda que nadie pudiera decir nada de \u00e9l que fuera exagerado. Charles Gore dijo una vez: \u00abAl hacer una revisi\u00f3n general de nuestra vida, dif\u00edcilmente podremos considerar que estamos sufriendo desgracias que no hayamos merecido.\u00bb Eso pensaba Pablo. No ten\u00eda nada de ese orgullo que se ofende ante las cr\u00edticas o las burlas de los dem\u00e1s, y s\u00ed mucho de la humildad que las considera merecidas.<\/p>\n<p>(ii) Nos muestran al mismo tiempo que era <em>consciente de su propio valer. <\/em>Se daba cuenta de que hab\u00eda trabajado m\u00e1s que todos los dem\u00e1s. La suya no era una falsa modestia. Pero, con todo y con eso, no hablaba de lo que \u00e9l mismo hab\u00eda hecho, sino de lo que Dios le hab\u00eda capacitado para hacer.<\/p>\n<p>(iii) Nos hablan de su <em>sentido de equipo. <\/em>No se consideraba un fen\u00f3meno aislado con un mensaje \u00fanico. Ten\u00eda el mismo mensaje que los otros ap\u00f3stoles. Ten\u00eda la grandeza que une m\u00e1s \u00edntimamente a la comuni\u00f3n de la Iglesia. Hay algo que falla en la \u00abgrandeza\u00bb que aisla a una persona de las dem\u00e1s.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 15<\/p>\n<p>Parte cuarta <\/p>\n<p>LA RESURRECCI\u00d3N DE LA CARNE 15,1-58 <\/p>\n<p>Se ha llegado ya al final de los dos grandes grupos de dudas a resolver. Ya se ha dicho cuanto hab\u00eda que decir a prop\u00f3sito del saneamiento de las situaciones nocivas en la comunidad y de la aclaraci\u00f3n de los consiguientes problemas morales; se ha respondido a las preguntas sobre las circunstancias de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Pero el Ap\u00f3stol ha reservado para el final un grave asunto. Con sus 58 vers\u00edculos, este cap\u00edtulo es el de mayor extensi\u00f3n material. El peligro que en \u00e9l asoma no estall\u00f3 a\u00fan con toda su fuerza. Hasta ahora s\u00f3lo de vez en cuando han brotado ante la mirada espiritual del Ap\u00f3stol, como rel\u00e1mpagos, se\u00f1ales aisladas de su presencia. Pero su clara percepci\u00f3n advirti\u00f3 muy pronto todo cuanto se pon\u00eda en juego. Precisamente en una comunidad de tan acentuado ritmo carism\u00e1tico y tan condicionada mentalmente por su medio ambiente helen\u00edstico, estas tendencias pod\u00edan llevar r\u00e1pidamente a vaciar la fe cristiana de su propio contenido. La tendencia espiritual gnostificante no pretender\u00eda negar el dogma de la resurrecci\u00f3n, pues en este caso se chocar\u00eda demasiado abiertamente con la fe de la Iglesia. Pero hab\u00eda m\u00e9todos m\u00e1s sutiles para hurtarse a sus exigencias: se interpretaba a su propia manera. Y as\u00ed, este \u00faltimo cap\u00edtulo tem\u00e1tico brinda una nueva cumbre del encuentro entre la mente y la autointelecci\u00f3n griega y la dedicaci\u00f3n b\u00edblica cristiana. <\/p>\n<p>Si ya al comienzo de la carta se present\u00f3 al Crucificado como contenido del mensaje de salvaci\u00f3n, ahora, en la predicaci\u00f3n del Resucitado y Glorificado, se manifiesta cu\u00e1n \u00edntimamente vinculados est\u00e1n entre s\u00ed estos dos aspectos. Una l\u00f3gica inmanente preside y domina todo el conjunto, que aparece ahora en la l\u00edmpida superficie. En la primera parte se expuso la estructura fundamental de la fe para implantar el orden debido, que corrigiera las m\u00faltiples desviaciones; en el pasaje central se present\u00f3 al amor como principio vivificante y supremo; ahora, al final, se desarrolla todo el alcance y significado de la esperanza. Naturalmente, estas tres virtudes est\u00e1n siempre juntas y compenetradas, pues de lo contrario ninguna de ellas ser\u00eda nada en Cristo. Pero esto no excluye que, para nuestro an\u00e1lisis, se destaque ya la una o ya la otra, del mismo modo que ocurre en el estudio de las tres divinas Personas. A ninguno de los temas estudiados ha faltado un acentuado y expreso aspecto escatol\u00f3gico (cf. 1,7s; 3,13 ss; 4,4s; 6,2s; 7,29; 9,24 ss, Il,26, 13,8-12). Pero en ninguno de ellos se desarrolla con tanta extensi\u00f3n como en estos pasajes (vers\u00edculos 19-28.35-57). <\/p>\n<p>1. LA RESURRECCI\u00d3N DE CRISTO, FUNDAMENTO DEL EVANGELIO (15,1-11). <\/p>\n<p>a) Predicaci\u00f3n cristiana y tradici\u00f3n apost\u00f3lica (1Co\/15\/01-03a). <\/p>\n<p>1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anunci\u00e9 y que recibisteis, en el cual os manten\u00e9is firmes, 2 y por el cual encontr\u00e1is salvaci\u00f3n, si es que conserv\u00e1is la palabra que os anunci\u00e9; de lo contrario, es que creisteis en vano. 3a Porque os transmit\u00ed, en primer lugar, lo que a mi vez recib\u00ed:&#8230; <\/p>\n<p>Ya en el mismo comienzo quiere llamar Pablo la atenci\u00f3n sobre el hecho de que no estudia ahora una dificultad que le hayan planteado -como ha ocurrido otras veces en esta carta- sino que introduce el tema por propia iniciativa. Esto \u00abos recuerdo, hermanos, el Evangelio\u00bb no significa que Pablo quiera decir aqu\u00ed algo nuevo. A\u00f1ade inmediatamente: \u00abque os anunci\u00e9\u00bb. De acuerdo con el sentido, se trata de recordar en\u00e9rgicamente algo ya antes o\u00eddo. Pero como algunos (\u00bfmuchos?) se entregan a un pensamiento o un lenguaje, a una tendencia o mentalidad que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con lo que han o\u00eddo, deben o\u00edr otra vez enteramente el mensaje, con tanta m\u00e1s atenci\u00f3n cuanto que dicho mensaje es el fundamento de toda su existencia cristiana. <\/p>\n<p>Debe observarse, desde una perspectiva puramente ling\u00fc\u00edstica, c\u00f3mo el Ap\u00f3stol acent\u00faa, mediante una serie sucesiva de breves frases relativas, la fuerza del Evangelio, que todo lo decide. Hasta el vers\u00edculo 3b no empieza a hablarnos Pablo del contenido de lo que entiende por Evangelio. Antes de llegar a este punto, desliza una serie de frases, de sorprendente contenido y detallada exposici\u00f3n, cuyo car\u00e1cter concatenado queremos poner bien en claro, para que se pueda conocer mejor la importancia de cada uno de sus eslabones. <\/p>\n<p>El Evangelio que os anunci\u00e9 y que recibisteis, en el cual os manten\u00e9is firmes, y por el cual encontr\u00e1is salvaci\u00f3n, si es que conserv\u00e1is la palabra que os anunci\u00e9; de lo contrario, es que creisteis en vano, porque os transmit\u00ed, en primer lugar, lo que yo a mi vez recib\u00ed: que Cristo&#8230; <\/p>\n<p>El que recibe el Evangelio se salvar\u00e1, pues esto es justamente lo que ofrece la buena nueva: la salvaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n (cf. Rom 1:16). Esta salvaci\u00f3n se manifestar\u00e1 en el juicio futuro (1Te 1:10), pero act\u00faa ya ahora, en el presente, y confiere al creyente una s\u00f3lida posici\u00f3n. Ser\u00e1 sacado del torbellino de las opiniones fluctuantes, de los temores, y puesto sobre un firme fundamento, tal como los salmos piden o reconocen con alabanzas. <\/p>\n<p>Perseverar creyendo en el Evangelio equivale a perseverar en estado de gracia (Rom 5:2); se da por supuesto que tambi\u00e9n se mantiene con firmeza el Evangelio. Pero la verdad es que se da de hecho una ca\u00edda de este estado de salvaci\u00f3n, un \u00abcreer en vano\u00bb, tal como el Ap\u00f3stol ha venido recordando de diversas maneras y a lo largo de toda la carta38. Los motivos pueden ser varios. Aqu\u00ed se trata del menosprecio y abandono del contenido de la fe, tal como la Iglesia lo propone para ser cre\u00eddo 39. <\/p>\n<p>Pero \u00bfd\u00f3nde se habla aqu\u00ed de la Iglesia? Exactamente, al principio y al fin de la cadena, es decir, en los dos extremos de los que pende, seg\u00fan el pensamiento del Ap\u00f3stol, aquella realidad que estos extremos abarcan como centro, esto es, la salvaci\u00f3n. Hablan de la Iglesia de una manera clara y transparente aquellas dos expresiones tan inequ\u00edvocamente relacionadas entre s\u00ed: \u00abOs transmit\u00ed&#8230; lo que a mi vez recib\u00ed\u00bb, es decir, lo que tambi\u00e9n se me ha transmitido a m\u00ed. <\/p>\n<p>Aunque Pablo se apoya muchas veces en su visi\u00f3n personal del Se\u00f1or -como comprobaremos a continuaci\u00f3n- se sabe tambi\u00e9n perfectamente testigo apost\u00f3lico en la comunidad, junto con los dem\u00e1s testigos, y concede especial importancia, precisamente frente a los corintios, al hecho de que ellos no deben considerar el mensaje y la ense\u00f1anza del Ap\u00f3stol como cosa propia y personal, sino como mensaje y ense\u00f1anza de la Iglesia apost\u00f3lica (15,7.8.14). Si una comunidad llena de vida carism\u00e1tica tiene especial necesidad de ser bien cimentada en la com\u00fan tradici\u00f3n apost\u00f3lica y mantenerse fiel a ella, con mayor raz\u00f3n aun cuando esta comunidad se encuentra en peligro de diluir el contenido de la fe apost\u00f3lica mediante unas ciertas interpretaciones, bien propias o bien surgidas de su medio ambiente. <\/p>\n<p>TRADICION\/ESCRITURAS: A esta tradici\u00f3n se atiene el mismo Ap\u00f3stol, de acuerdo con la afirmaci\u00f3n expresa aqu\u00ed emitida. Cuando Pablo comenz\u00f3 a misionar, hab\u00eda ya en la Iglesia un cierto n\u00famero de f\u00f3rmulas firmemente acu\u00f1adas. Este hecho de la existencia de una tradici\u00f3n oral ya mucho antes de la consignaci\u00f3n de los Evangelios por escrito, es uno de los conocimientos m\u00e1s importantes de la ciencia b\u00edblica actual. En esta tradici\u00f3n se apoyaba la unidad de la doctrina de la Iglesia, antes de que existieran los escritos apost\u00f3licos. Y estos \u00faltimos son, en buena medida, tal como se demuestra por nuestro pasaje, una explicaci\u00f3n de la tradici\u00f3n oral 40. <\/p>\n<p>Tanto las expresiones ling\u00fc\u00edsticas como la estructura jur\u00eddica en que se apoyaba esta tradici\u00f3n (en griego paradosis; en lat\u00edn traditio), eran cosas usuales para los ap\u00f3stoles, acostumbrados a la norma doctrinal jud\u00eda, que ellos mismos se encargaron de transmitir en su justo alcance y significado a las comunidades cristianas de origen pagano. Anunciar y transmitir se emplean aqu\u00ed equivalente e indistintamente. El aut\u00e9ntico Evangelio es tradici\u00f3n, y la tradici\u00f3n aut\u00e9ntica es Evangelio. No existe ning\u00fan otro Evangelio sino aquel que nos une con Cristo a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n de la Iglesia. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>38. 3.17; 6,9; 9,27; 10,12: 11.32; 16,22. <\/p>\n<p> 39. Hay muchos indicios que insin\u00faan que aqu\u00ed la \u00abpalabra\u00bb no se refiere tan s\u00f3lo al contenido y sentido del Evangelio, sino a la literalidad, al kerygma formulado. <\/p>\n<p> 40. Por eso la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la divina revelaci\u00f3n puede decir que la Escritura y la tradici\u00f3n se explican mutuamente. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>b) La tradici\u00f3n apost\u00f3lica se apoya en los testigos de la resurrecci\u00f3n (1Co\/15\/03b-08). <\/p>\n<p>3b &#8230;que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado, 4 y que al tercer d\u00eda fue resucitado seg\u00fan las Escrituras; 5 que se apareci\u00f3 a Cefas, despu\u00e9s a los doce; 6 m\u00e1s tarde se apareci\u00f3 a m\u00e1s de quinientos hermanos juntos, de los cuales la mayor parte viven todav\u00eda; otros han muerto; 7 m\u00e1s tarde despu\u00e9s se apareci\u00f3 a Santiago, a todos los ap\u00f3stoles; 8 al \u00faltimo de todos, como a un aborto, se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed. <\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la forma ling\u00fc\u00edstica llaman la atenci\u00f3n en esta per\u00edcopa las repeticiones formales, que responden concretamente a dos tipos: en la primera mitad aparece una serie de breves sentencias encabezadas sin excepci\u00f3n por un \u00abque\u00bb. Se trata, pues, de frases incidentales y subordinadas. En la segunda mitad hay una serie de frases principales e independientes: \u00abm\u00e1s tarde despu\u00e9s se apareci\u00f3&#8230;\u00bb. El vers\u00edculo 5 ocupa una posici\u00f3n intermedia y, en cierto modo, pertenece a los dos tipos. <\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed a la siguiente importante observaci\u00f3n, que implica en s\u00ed todo un racimo de preguntas, a las que, por hoy, no se sabe dar una respuesta exacta. Es indudable que en este pasaje nos hallamos ante formulaciones, s\u00f3lidamente acu\u00f1adas, que Pablo cita. Pero no es menos cierto que resulta dif\u00edcil efectuar un deslinde seguro de tales f\u00f3rmulas. Hemos hablado, a plena conciencia, de \u00abf\u00f3rmulas\u00bb, en plural, pues una cosa es segura: que no se trata de una sola f\u00f3rmula de confesi\u00f3n, sino de varias. Dif\u00edcilmente pueden pertenecer a un mismo contexto, por poner un ejemplo, las frases paralelas del principio de los vers\u00edculos 5 y 7, aunque los nombres de Cefas y de Santiago nos remiten, en ambos casos, a la comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Es posible que la f\u00f3rmula m\u00e1s antigua sea la contenida en los vers\u00edculos 3b-5. Se enumeran en ella cuatro hechos salv\u00edficos de Cristo: que muri\u00f3, que fue sepultado, que resucit\u00f3 y se apareci\u00f3. Esto responde bien al n\u00facleo de la confesi\u00f3n de fe apost\u00f3lica. De hecho tenemos aqu\u00ed s\u00f3lo un estadio anterior de aquel proceso de cristalizaci\u00f3n que fue evolucionando, poco a poco, obedeciendo a los mismos fines con que, m\u00e1s adelante, y con alguna mayor riqueza de f\u00f3rmulas, se form\u00f3 la confesi\u00f3n de fe: conseguir una f\u00f3rmula de confesi\u00f3n para aquellos que admit\u00edan y reconoc\u00edan a la Iglesia de Jesucristo. En torno a este n\u00facleo, pero tambi\u00e9n en virtud y fuerza de este n\u00facleo, se fue amplificando la f\u00f3rmula: se tuvo en cuenta el pasado, es decir, el origen de Cristo, mencionando as\u00ed al Creador y Padre, y se a\u00f1adi\u00f3 el futuro que, por su muerte salv\u00edfica, se abrir\u00e1 a todos los hombres: la resurrecci\u00f3n de la carne y la vida eterna. <\/p>\n<p>Propiamente hablando, en nuestro cap\u00edtulo s\u00f3lo se toca un punto: la resurrecci\u00f3n de Cristo, pero de tal suerte que, para entenderla, es preciso mencionar y admitir otros acontecimientos salv\u00edficos. Y si para Pablo la f\u00f3rmula total era tan importante como para recordarla aqu\u00ed, tambi\u00e9n es lo suficientemente importante para que nosotros la examinemos con la mayor atenci\u00f3n. <\/p>\n<p>Toda la f\u00f3rmula est\u00e1 afectada por el \u00aben primer lugar\u00bb (os transmit\u00ed). Toda ella debe ser considerada como coraz\u00f3n y centro medular del Evangelio, como el contenido b\u00e1sico y fundamental de lo que Pablo transmit\u00eda tanto a la comunidad de Corinto como, naturalmente, a las restantes comunidades fundadas por \u00e9l. <\/p>\n<p>\u00abQue Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras.\u00bb El texto griego dice aqu\u00ed simplemente \u00abCristo\u00bb, no, como en otros pasajes, \u00abel Cristo\u00bb. Debe concluirse, pues, que ya en aquella primer\u00edsima \u00e9poca a la que se remonta nuestro texto, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, la palabra \u00abCristo\u00bb no se entend\u00eda ya como designaci\u00f3n de un oficio o de un ministerio, como el Mes\u00edas, sino que era empleada como un segundo nombre propio de Jes\u00fas. Dicho de otra forma, que la persona y el oficio se hab\u00edan ya identificado. Nadie m\u00e1s que Jes\u00fas podr\u00e1 ser el Mes\u00edas esperado. De este Cristo se confiesa, en primer lugar, que muri\u00f3, pero no que fue crucificado. En el S\u00edmbolo posterior se encuentran, una junto a la otra, las dos expresiones: crucificado, muerto y sepultado. \u00abPosiblemente en los primeros tiempos de la primitiva cristiandad se hablaba simplemente de la muerte de Jes\u00fas, m\u00e1s que de la crucifixi\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>Pablo, por el contrario, habla muchas m\u00e1s veces de la crucifixi\u00f3n, lo que invita a reconocer el origen prepaulino de este Credo. Con m\u00e1s raz\u00f3n a\u00fan cabe aplicar esta consecuencia a la expresi\u00f3n siguiente: \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb, en vez de la cual Pablo emplea la f\u00f3rmula \u00abla Escritura dice\u00bb o \u00abcomo est\u00e1 escrito\u00bb. <\/p>\n<p>En las tres partes de que consta esta f\u00f3rmula se contiene toda la teolog\u00eda de la primitiva Iglesia sobre la muerte de Cristo. Seg\u00fan esta teolog\u00eda, la raz\u00f3n \u00fanica de la muerte del Se\u00f1or han sido nuestros pecados. En otros contextos se expone esta misma idea en forma pasiva: fue entregado por nuestros pecados, resaltando m\u00e1s el sentido de sacrificio expiatorio y vicario de Cristo. Por otra parte, acaso deba entenderse tambi\u00e9n en este sentido la forma activa \u00abmuri\u00f3\u00bb. En todo caso, el significado salv\u00edfico de la muerte de Cristo est\u00e1 expresado en el \u00abpor\u00bb. <\/p>\n<p>La adici\u00f3n \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb se refiere fundamentalmente a la muerte en cuanto tal, es decir, no en primer t\u00e9rmino al \u00abpor nuestros pecados\u00bb. En efecto, la muerte del Mes\u00edas era el gran esc\u00e1ndalo que s\u00f3lo mediante el recurso a la Escritura se pod\u00eda salvar, en cuanto que esta Escritura manifestaba que Dios ya lo hab\u00eda previsto as\u00ed, y as\u00ed deb\u00eda ocurrir (cf. Luc 24:25). A esto se debe que todos los relatos de la pasi\u00f3n se esfuercen por demostrar, en sus diversos pormenores, que en ella, se cumpl\u00edan las palabras de la Escritura. Y, desde aqu\u00ed, s\u00f3lo faltaba un paso para llegar a reconocer que tambi\u00e9n el \u00abpor nuestros pecados\u00bb estaba preanunciado en la Escritura, concretamente en Is 53, donde el Siervo de Yahveh \u00ablleva nuestros pecados\u00bb, \u00absufre por nosotros\u00bb, \u00abes castigado por nuestras maldades\u00bb. Sobre todo cuando el mismo Jes\u00fas, en la celebraci\u00f3n e instituci\u00f3n de la cena, puso de relieve esta referencia: \u00abla sangre por muchos\u00bb (Mar 14:24). <\/p>\n<p>\u00abQue fue sepultado.\u00bb Esta segunda afirmaci\u00f3n no parece en s\u00ed tan importante como la primera y la tercera: muri\u00f3 y resucit\u00f3, que constituyen, sin duda, las partes necesariamente correspondientes de la primera confesi\u00f3n cristol\u00f3gica y soteriol\u00f3gica de que consta el n\u00facleo de nuestro credo. Las expresiones pueden variar en su forma concreta: crucificado y glorificado; abatido y exaltado. Detr\u00e1s de ellas hay un esquema de dos miembros, con el que ya la m\u00e1s antigua predicaci\u00f3n cristiana expresaba el misterio de la redenci\u00f3n, el misterio pascual. Ejemplo de ello son las predicaciones de Pedro de los Hechos de los ap\u00f3stoles 42; pero tambi\u00e9n la carta m\u00e1s antigua de san Pablo encierra un precioso testimonio en este sentido porque, de manera similar a la de nuestro pasaje, alude a una protof\u00f3rmula kerygm\u00e1tica: \u00abPorque si creemos que Jes\u00fas muri\u00f3 y resucit\u00f3&#8230;\u00bb (1Te 4:14). Muy pronto se comenzaron a reunir y colocar unas junto a otras estas expresiones, no en el sentido de una mera yuxtaposici\u00f3n de etapas, sino en virtud de la necesidad de hacer resaltar la importancia excepcional de este misterio salv\u00edfico a trav\u00e9s de una plenitud de expresiones43. <\/p>\n<p>Nuestro s\u00edmbolo apost\u00f3lico ofrece un estadio bastante evolucionado de este enriquecimiento. Y esto es tanto m\u00e1s significativo cuanto que, en \u00e9l, se quiso conservar claramente la simetr\u00eda de las dos series: crucificado, muerto y sepultado, descendi\u00f3 a los infiernos; resucit\u00f3 de entre los muertos, subi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios&#8230; Esta simetr\u00eda se ha conservado tambi\u00e9n en nuestra f\u00f3rmula, que duplica cada uno de los miembros del doble esquema: sepultado&#8230; apareci\u00f3. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa, pues, este \u00absepultado\u00bb? Subraya la realidad de la muerte. S\u00f3lo despu\u00e9s de enterrado est\u00e1 un hombre, por as\u00ed decirlo, definitivamente muerto, separado del reino de los vivos. Hasta que no ha sido enterrado, est\u00e1 presente entre \u00e9stos, que tienen que ocuparse de \u00e9l. La tumba es el corte, el adi\u00f3s, la separaci\u00f3n definitiva. De aqu\u00ed que los cuatro evangelistas relaten detalladamente el entierro de Jes\u00fas, y que la tumba vac\u00eda desempe\u00f1e un papel tan importante en la narraci\u00f3n pascual. Indirectamente, tambi\u00e9n aqu\u00ed se reconoce la importancia de esta sepultura vac\u00eda, tal como est\u00e1 contenida en la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica sacramental de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en el bautismo, ya que el bautizado emerge de la sepultura de las aguas a una vida nueva. \u00abPor medio del bautismo fuimos juntamente con el sepultados en su muerte, para que, as\u00ed como Cristo fue resucitado de entre los muertos, por la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros caminemos en la vida nueva\u00bb (Rom 6:4). La sepultura es el sello de la realidad de la muerte y, por lo mismo, el presupuesto de que, en la resurrecci\u00f3n, interviene el poder de Dios, que deja muy atr\u00e1s todas las posibilidades humanas. As\u00ed, en el relato de Abraham se establece primero con toda claridad que el cuerpo del patriarca y el seno de Sara estaban \u00abmuertos\u00bb para que se vea sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas que para Dios, y s\u00f3lo para Dios, no hay nada imposible (Rom 4:8; Gen 18:14). <\/p>\n<p>\u00abY que al tercer d\u00eda fue resucitado seg\u00fan las Escrituras.\u00bb Tambi\u00e9n este vers\u00edculo consta de tres miembros, es decir, tiene exacto paralelismo con el vers\u00edculo \u00abmuri\u00f3&#8230;\u00bb. Ambos contienen y abarcan el doble hecho decisivo de la redenci\u00f3n. <\/p>\n<p>El paralelismo, por no decir la equivalencia, de los dos aspectos del misterio pascual aparece con di\u00e1fana claridad en el \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb, repetido con id\u00e9nticas palabras. <\/p>\n<p>Hemos traducido: \u00abFue resucitado.\u00bb Esta es la expresi\u00f3n corrientemente empleada en el Nuevo Testamento para designar este ser y acontecer enteramente nuevos. Para expresarlo no se ha echado mano, naturalmente, de una palabra totalmente nueva, pues en tal caso \u00bfqui\u00e9n la hubiera podido entender? El verbo original significa \u00abhacer despertar\u00bb, \u00abhacer levantar\u00bb, y es, en primer t\u00e9rmino, una expresi\u00f3n que se aplica a uno que est\u00e1 echado, a causa del sue\u00f1o o de cualquier enfermedad, para indicar que debe o puede levantarse de nuevo (cf. Mar 1:31). Pero respecto de un muerto, una cosa as\u00ed s\u00f3lo puede acontecer mediante un poder divino, ya act\u00faen profetas, como El\u00edas y Eliseo, ya el mismo Jes\u00fas 44. <\/p>\n<p>\u00abAl tercer d\u00eda.\u00bb Tambi\u00e9n aqu\u00ed encontramos este elemento de nuestro credo apost\u00f3lico. La cosa no es tan evidente y natural como pudiera hacernos creer la circunstancia de que ha pasado a ser algo habitual a nuestros o\u00eddos, por la repetici\u00f3n continua de nuestro credo actual. Fuera de este pasaje, Pablo no menciona nunca el tercer d\u00eda. Los evangelios relatan profec\u00edas de la pasi\u00f3n que incluyen la resurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda, o despu\u00e9s de tres d\u00edas, de donde debe deducirse que en ning\u00fan caso se ha pretendido afirmar un per\u00edodo de tres veces veinticuatro horas, sino que el cumplimiento de la profec\u00eda tuvo lugar dentro de un breve espacio de tiempo. Pero \u00bfpor qu\u00e9 se le ha dado tanta importancia a esta determinaci\u00f3n cronol\u00f3gica, que se la ha querido incluir dentro de una f\u00f3rmula tan concisa? Por una raz\u00f3n parecida a la que llev\u00f3 a la menci\u00f3n de Poncio Pilato en el credo: se quer\u00eda fijar, datar y resaltar as\u00ed, en la historicidad del mundo y del tiempo, el car\u00e1cter de acontecimiento realmente sucedido de los hechos mencionados. <\/p>\n<p>\u00bfSe refiere tambi\u00e9n a este detalle el \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb? No queda excluido, de acuerdo con la f\u00f3rmula precedente. En este caso, la profec\u00eda se encontrar\u00eda en Ose 6:2 : \u00abDentro de dos d\u00edas nos dar\u00e1 vida, y al tercer d\u00eda nos levantar\u00e1 y en su presencia viviremos.\u00bb Por eso se le\u00eda este pasaje en la liturgia del Viernes Santo. Con todo, esta invocaci\u00f3n a la Escritura se refiere fundamentalmente a la resurrecci\u00f3n en general. Entonces \u00bfa qu\u00e9 pasajes concretos de la Escritura se alude? No andamos muy equivocados si opinamos que se trata de aquellos mismos pasajes aducidos por los Hechos de los ap\u00f3stoles al relatar las predicaciones de Pedro. Se cuentan, en primer t\u00e9rmino, los Sal 2:7 y 15,10. Pero es indudable que hab\u00eda otros muchos relatos que eran considerados t\u00edpicos y, por consiguiente, en sentido amplio, como profec\u00edas de Cristo: Job, Susana, David, No\u00e9, todos aquellos santos de la antigua alianza que fueron liberados de sus diversas angustias. Y, en primera l\u00ednea, la historia de Jos\u00e9. Es incluso probable que sea esta historia la que ha proporcionado el esquema bimembre, pues su teolog\u00eda culmina en la sentencia: \u00abAunque vosotros pensasteis hacerme da\u00f1o, Dios lo pens\u00f3 para bien\u00bb (Gen 50:20). En los sermones de Pedro nuestro kerygma retiene esta misma forma ling\u00fc\u00edstica: Vosotros le hab\u00e9is matado (entregado o algo semejante), pero Dios le ha dado la vida (o exaltado, o algo similar). <\/p>\n<p>Aun cuando este \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb puede no tener ya tanta importancia para nosotros, es indudable que la tuvo, y muy notable, en la \u00e9poca antigua, cuando los enviados de Jes\u00fas se ve\u00edan en la precisi\u00f3n de demostrar al pueblo de Dios de la alianza antigua la credibilidad de su testimonio y el car\u00e1cter de cosa cumplida de lo que ellos testificaban. Y as\u00ed, este rasgo contribuye a consolidar la gran antig\u00fcedad de nuestra f\u00f3rmula de fe. <\/p>\n<p>\u00abQue se apareci\u00f3&#8230;\u00bb Llegamos aqu\u00ed a aquella parte del kerygma protocristiano que reviste m\u00e1xima importancia, dentro de las modernas discusiones, en orden a determinar la recta intelecci\u00f3n de la realidad de la resurrecci\u00f3n. Y as\u00ed, vamos a intentar abordar el tema con alguna profundidad. <\/p>\n<p>De acuerdo con el texto original, podr\u00eda traducirse tambi\u00e9n: \u00aby que fue visto\u00bb (por Cefas&#8230;). Con todo, los escritos neotestamentarios (y ya antes que ellos la traducci\u00f3n griega del Antiguo Testamento de los Setenta) expresan con esta f\u00f3rmula, ante todo, un hacerse visible ciertas realidades supraterrenas que s\u00f3lo Dios puede conceder o causar. Pero en ning\u00fan caso se refiere esta expresi\u00f3n a \u00abvisiones\u00bb. Por visiones entendemos experiencias internas en las que el experimentador \u00abve\u00bb algo que, fuera de \u00e9l, no tiene realidad alguna. Tales visiones se han dado muchas veces en la historia de la revelaci\u00f3n, sobre todo entre los profetas que, por eso mismo, reciben tambi\u00e9n el nombre de \u00abvidentes\u00bb. El mismo Pablo las ha tenido y nosotros las enumeramos entre los fen\u00f3menos m\u00edsticos de que disfrut\u00f3. Nos habla de \u00abvisiones y revelaciones del Se\u00f1or\u00bb (2Co 12:1 ss), pero las distingue cuidadosamente de este otro ver al resucitado. De aquella experiencia nos habla como de mala gana y a m\u00e1s no poder, mientras que con este otro haber visto entra en la lista de los testigos oficiales, cuyo testimonio es fundamento obligatorio de la fe para toda la Iglesia. <\/p>\n<p>J\/RSD\/APARICIONES: Es ciertamente dif\u00edcil determinar con exactitud el g\u00e9nero y modo de aquellas apariciones, de aquel ver al Se\u00f1or, establecer el elemento objetivo y apreciar en su justo valor el car\u00e1cter especial de este ver, que se distingue del modo de ver las realidades terrenas y tiene, por consiguiente, alg\u00fan parecido con la \u00abvisi\u00f3n\u00bb. El resucitado pertenece a un nuevo orden del ser para el que, en principio, no le han sido dado \u00f3rganos al que vive en este mundo. Por lo mismo, hay que comenzar por abrirle los ojos. Y as\u00ed, pudiera muy bien ocurrir que -como en las visiones- uno vea y otro, que est\u00e1 a su lado, no vea. Con todo es muy importante para la realidad de estas apariciones que no sea un individuo aislado, sino varios, y aun muchos, los que vieron al Se\u00f1or. <\/p>\n<p>\u00ab&#8230;a Cefas, despu\u00e9s a los doce\u00bb. S\u00f3lo aqu\u00ed, en este documento, se nos menciona una aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Pedro tan destacada y fundamental. Probablemente se trata de aquella misma que se menciona de pasada en el relato de Ema\u00fas, donde los disc\u00edpulos que se hab\u00edan quedado en Jerusal\u00e9n dicen a los que regresaron: \u00ab\u00a1Es verdad! El Se\u00f1or ha resucitado y se ha aparecido a Sim\u00f3n\u00bb (Luc 24:34). Evidentemente, llamar a Sim\u00f3n con el nombre de Cefas es tambi\u00e9n indicio de que en la primitiva Iglesia se sab\u00eda y se acentuaba la misi\u00f3n de fundamento que, con este nombre, asign\u00f3 Jes\u00fas al ap\u00f3stol Pedro. No es tan absolutamente cierto que la aparici\u00f3n al jefe de los ap\u00f3stoles haya sido la primera en orden cronol\u00f3gico, pero s\u00ed lo es que se le reconoci\u00f3 rango de primera categor\u00eda. Lo probable es, desde luego, que ambas cosas se dieran a la vez. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s del jefe, se nombra el \u00abcolegio\u00bb. Fuera de este pasaje Pablo no utiliza nunca la expresi\u00f3n \u00ablos doce\u00bb. El car\u00e1cter oficial y ministerial de este n\u00famero se confirma en esta aparici\u00f3n, tanto m\u00e1s cuanto que no hubiera tenido ninguna importancia que en aquel momento hubieran sido, por ejemplo, s\u00f3lo once. <\/p>\n<p>\u00abM\u00e1s tarde se apareci\u00f3 a m\u00e1s de quinientos hermanos juntos, de los cuales la mayor parte viven todav\u00eda; otros han muerto.\u00bb El lenguaje y el ritmo permiten conocer claramente que hay aqu\u00ed un nuevo planteamiento. Se abandona la forma subordinada \u00abque\u00bb y se sigue el discurso con frases principales. \u00bfQu\u00e9 es lo que responde a la f\u00f3rmula primitiva, las frases relativas o las frases absolutas? El problema no tiene f\u00e1cil soluci\u00f3n. Hay ejemplos en los dos sentidos. Es probable que Pablo haya reunido varias f\u00f3rmulas, pero sin vacilar en insertar sus propias adiciones. En efecto, dif\u00edcilmente puede haber formado parte de la f\u00f3rmula la afirmaci\u00f3n de que la mayor\u00eda viven y algunos ya han muerto. <\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n el elevado n\u00famero, aun teniendo en cuenta que las cifras grandes no tienen en los escritos b\u00edblicos la misma exactitud que las cifras peque\u00f1as, ya que el hombre antiguo se comportaba, en este terreno, un poco as\u00ed como nuestros ni\u00f1os de hoy, para quienes, ante una magnitud que supera sus medidas, desaparecen las diferencias. En todo caso, esta aparici\u00f3n no debi\u00f3 ocurrir en los primeros d\u00edas pascuales, porque presupone una comunidad de disc\u00edpulos bastante numerosa. T\u00e9ngase en cuenta que las mujeres no entraban en este n\u00famero, ya que aqu\u00ed se da la lista de los testigos oficiales. Y aunque esta cifra tan notable pudiera parecer algo sospechosa, esta sospecha pierde fuerza si se tiene en cuenta la afirmaci\u00f3n de que todav\u00eda viven muchos de estos testigos, a los que se puede buscar y encontrar. <\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se apareci\u00f3 a Santiago, \u00abdespu\u00e9s a todos los ap\u00f3stoles.\u00bb Esta l\u00ednea, con su doble elemento constitutivo, se parece en mucho al vers\u00edculo 5. El \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb, Santiago, tuvo o alcanz\u00f3, junto a Cefas, una posici\u00f3n cada vez m\u00e1s destacada en la Iglesia de Jerusal\u00e9n. En el concilio Apost\u00f3lico son ellos dos los que dirigen la controversia y los que toman las decisiones. <\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son estos \u00abtodos los ap\u00f3stoles\u00bb? Desde luego, no s\u00f3lo los doce. El concepto de ap\u00f3stol puede ser tomado en sentido amplio. Y entonces no se puede ya determinar exactamente a cu\u00e1ntos se aplica. En aquel c\u00edrculo en el que se acu\u00f1\u00f3 la f\u00f3rmula, el concepto deb\u00eda estar indudablemente vinculado a una idea determinada. <\/p>\n<p>\u00abAl \u00faltimo de todos, como a un aborto, se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed.\u00bb La frase procede, sin g\u00e9nero de duda, del mismo Pablo, que se une as\u00ed, con entera conciencia, a la precedente cadena de testigos. Y esto es sumamente extra\u00f1o para nosotros, porque estamos acostumbrados a pensar que las apariciones pascuales acabaron con la ascensi\u00f3n al cielo y que, en todo caso, no se prolongaron durante tantos a\u00f1os como parece exigir el contexto de la carta. <\/p>\n<p>Ahora bien, ya el hecho mismo de la aparici\u00f3n a m\u00e1s de quinientos hermanos nos obliga a salir de aquellos l\u00edmites. Por otra parte, la exposici\u00f3n lucana en que se apoya nuestra idea del plazo de cuarenta d\u00edas, concluido con la ascensi\u00f3n al cielo, no debe ser necesariamente considerada como la \u00fanica posible. Hoy podemos contemplar m\u00e1s claramente, como en una especie de estereovisi\u00f3n, la peculiaridad de cada uno de los diversos escritos neotestamentarios, y hemos aprendido a considerar como leg\u00edtimas, unas junto a otras, diversas concepciones de una misma realidad. En todo caso, debemos tomar nota aqu\u00ed de la convicci\u00f3n personal de Pablo de que la aparici\u00f3n de Cristo de que particip\u00f3 en el camino de Damasco entra en la serie de apariciones pascuales de que participaron los otros ap\u00f3stoles. Y tal convicci\u00f3n viene justificada por el hecho indiscutible de que, al ver a Jes\u00fas en aquella aparici\u00f3n qued\u00f3 convertido en ap\u00f3stol. Ahora bien, tambi\u00e9n se incluye aqu\u00ed la idea del Ap\u00f3stol de que, con ella, se ha cerrado ya la lista de apariciones oficiales que fundamentan el testimonio y el apostolado. Se sabe el \u00ab\u00faltimo de todos\u00bb los llamados. La idea queda reforzada por la inaudita y fuerte expresi\u00f3n que Pablo a\u00f1ade: aborto 45. \u00a1Qu\u00e9 verg\u00fcenza debi\u00f3 experimentar cuando se le apareci\u00f3 Jes\u00fas a \u00e9l, el perseguidor de la Iglesia! <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>42. Hch 2 22 ss; 2.36; 3,13 ss; 4.10. <\/p>\n<p> 43. Donde m\u00e1s claramente se advierte esta tendencia es en Flp 2:5 ss. <\/p>\n<p> 44. La forma egegertai puede entenderse en voz pasiva y en voz media. En el primer caso, el que hace levantar es Dios, es decir, el Padre. En el segundo, es Jes\u00fas quien se resucita a s\u00ed mismo, como Hijo, en virtud de su propio poder. Ambas cosas son posibles dentro del sentido de la totalidad de las afirmaciones neotestamentarias, sobre todo si se tiene en cuenta que la misma forma verbal se usa cuando se trata de los dem\u00e1s resucitados. Pero no por ello debemos evitar sistem\u00e1ticamente la expresi\u00f3n com\u00fan \u00abresucitar\u00bb. Es importante advertir, frente a la intelecci\u00f3n estrictamente apolog\u00e9tica, todav\u00eda predominante, de la resurrecci\u00f3n como prueba de la divinidad de Jes\u00fas, que tambi\u00e9n la otra versi\u00f3n es digna de cr\u00e9dito. Por otra parte, debe se\u00f1alarse que aqu\u00ed aparece el verbo en perfecto, junto a otros tres verbos griegos, que est\u00e1n en aoristo. Con este recurso no s\u00f3lo se acent\u00faa un acto y en un proceso \u00fanico, sino que se insiste en el resultado permanente del estar resucitado. \u00abLa resurrecci\u00f3n no puede abarcarse en un punto como las otras tres acciones de los tres aoristos: el verbo en perfecto expresa un estado alcanzado, es decir, un hecho que permanece y sirve de fundamento a nuevas manifestaciones de vida\u00bb. LICHTENSTEIN, citado por K. KREMER, p. 44. <\/p>\n<p> 45. El t\u00e9rmino \u00ababorto\u00bb debe entenderse como \u00abcosa abortada\u00bb, no como \u00abacci\u00f3n de abortar\u00bb. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>c) Con Pablo se cierra la lista de los testigos (1Co\/15\/09-11). <\/p>\n<p>9 Yo soy el menor de los ap\u00f3stoles, y no soy digno de ser llamado ap\u00f3stol, porque persegu\u00ed a la Iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en m\u00ed; al contrario, trabaj\u00e9 m\u00e1s que todos ellos, no precisamente yo, sino la gracia de Dios, que est\u00e1 conmigo En conclusi\u00f3n, tanto ellos como yo as\u00ed lo proclamamos y as\u00ed lo creisteis. <\/p>\n<p>Nunca puede olvidar, nunca quiere olvidar que persigui\u00f3 a la Iglesia, que fue enemigo y aborreci\u00f3 aquella voluntad de amor y de salvaci\u00f3n de Dios, que ten\u00eda ya un cuerpo en la tierra, que es su Iglesia. Pero, que lo mereciera o no, que fuera digno o no, ahora es ap\u00f3stol y sabe que lo debe exclusivamente, y con mayor raz\u00f3n que nadie, a la gracia lib\u00e9rrima de Dios. Y porque debe a esta gracia su apostolado, tambi\u00e9n todos los frutos de su ministerio apost\u00f3lico. Puede afirmar ya con toda objetividad -aunque se halla todav\u00eda en la mitad de su carrera- que ha trabajado y se ha fatigado m\u00e1s que ning\u00fan otro. Esta afirmaci\u00f3n no anula en nada el car\u00e1cter de gracia de sus trabajos; y, a la inversa, tampoco la intervenci\u00f3n de la gracia anula la fatiga del Ap\u00f3stol. La gracia no desvaloriza lo personal, las cualidades humanas. Aunque Pablo sabe que todo es gracia, y quiere tributar a esta gracia la gloria, con todo, no debe olvidarse que la gracia ha podido hacer todas estas cosas \u00abcon \u00e9l\u00bb, con su disposici\u00f3n, con todas aquellas cualidades espirituales que recibi\u00f3 de la naturaleza, que adquiri\u00f3 con el estudio y con el agradecimiento de que se sabe deudor, desde aquel d\u00eda, a Cristo. <\/p>\n<p>Involuntariamente o de prop\u00f3sito, el Ap\u00f3stol nos habla aqu\u00ed con alg\u00fan mayor detalle de s\u00ed mismo. De este modo, restablece, al terminar, el justo equilibrio, tal como hab\u00eda sido planteado en el vers\u00edculo 3: \u00abOs he transmitido lo que yo mismo recib\u00ed.\u00bb La fe de los creyentes no se apoya, en \u00faltima instancia, en personalidades aisladas, sino en el testimonio de la totalidad. Incluso el testimonio m\u00e1s personal debe concordar con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. En ella se apoya la predicaci\u00f3n de los que predican y la fe de los que creen. <\/p>\n<p>Si consideramos ahora en su conjunto toda esta secci\u00f3n, en la que cada detalle tiene su importancia, merece la pena destacar un hecho: la s\u00f3lida y densa conexi\u00f3n entre lo totalmente oficial y p\u00fablico y lo totalmente personal. En ninguna parte se afirma su apoyo en una com\u00fan tradici\u00f3n apost\u00f3lica, en un kerygma, en un Credo, casi podr\u00edamos decir en un dogma protoapost\u00f3lico, con tanta formalidad y solemnidad como aqu\u00ed, donde, por otra parte, su confesi\u00f3n aparece evidentemente en la dimensi\u00f3n m\u00e1s personal. Y confesi\u00f3n puede tomarse en su doble sentido: confesi\u00f3n de fe y confesi\u00f3n de pecados. <\/p>\n<p>Justamente en nuestros mismos d\u00edas se ha podido comprobar todo el valor y el alcance permanente de estos vers\u00edculos. Cuanto m\u00e1s y mayores eran los problemas y dificultades con que topaba la investigaci\u00f3n sobre los Evangelios en lo concerniente a los relatos de la resurrecci\u00f3n y, consiguientemente, de las apariciones, y cuanto m\u00e1s paso se abr\u00eda la idea de que dichos relatos son, al menos en parte, m\u00e1s una forma narrativa que un relato protocolario de experiencias o vivencias personales, m\u00e1s valor hist\u00f3rico se conced\u00eda al testimonio del ap\u00f3stol Pablo y, por tanto, al testimonio- por el mismo Pablo ofrecido- de aquella antiqu\u00edsima tradici\u00f3n ya formada algunos decenios antes de la composici\u00f3n de nuestros Evangelios y, con entera seguridad, s\u00f3lo unos pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>El hecho es rico en consecuencias, debido concretamente a que en este sencillo y repetido \u00abse apareci\u00f3\u00bb tenemos, en cierto modo, el punto de partida de dos grupos detallados de relatos: la experiencia de san Pablo en Damasco, por \u00e9l mismo varias veces mencionada con palabras cortas, pero plenas de contenido y significaci\u00f3n (Gal 1:13; 1Co 9:1; 2Co 4:6), se relata nada menos que en tres lugares de los Hechos de los ap\u00f3stoles de Lucas (cap\u00edtulos 9, 22 y 26); lo que se ten\u00eda que ver y o\u00edr se nos ha transmitido con mayor o menor detalle. En este punto puede comprobarse que las variantes corren a cuenta del escritor Lucas. <\/p>\n<p>\u00bfOcurre lo mismo con las otras apariciones que aqu\u00ed s\u00f3lo son brevemente enumeradas y que los Evangelios narran -al menos en parte- con mayor detalle? La pregunta tiene, desde luego, su raz\u00f3n de ser. Pero puede comprobarse que en los mismos Evangelios se ha dado cabida a otras tradiciones, de tal modo que no se pueden considerar como meras ampliaciones libres. Resolver el problema en sus puntos concretos es tarea de los investigadores de los Evangelios. Aqu\u00ed s\u00f3lo interesaba mostrar la gran importancia de la norma primitiva que Pablo nos ha transmitido con su propio testimonio y con el testimonio de la Iglesia primitiva, kerygm\u00e1ticamente formulado. <\/p>\n<p>2. LA RESURRECCI\u00d3N DE CRISTO, GARANT\u00cdA DE NUESTRA PROPIA RESURRECCI\u00d3N (1Co\/15\/12-19). <\/p>\n<p>a) La resurrecci\u00f3n es indivisible (12-13). <\/p>\n<p>12 Y si se proclama que Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, \u00bfcomo es que algunos de vosotros dicen que no hay resurrecci\u00f3n de muertos? 13 Porque, si no hay resurrecci\u00f3n de muertos, ni siquiera Cristo ha sido resucitado. <\/p>\n<p>Al llegar aqu\u00ed sabemos, por primera vez, la raz\u00f3n de la desusada insistencia que Pablo ha puesto en fijar bien los fundamentos de la fe en la resurrecci\u00f3n: porque algunos dec\u00edan que no hab\u00eda resurrecci\u00f3n. En el fondo, tiene poca importancia para nosotros establecer el origen y las vinculaciones espirituales de esta err\u00f3nea opini\u00f3n o peligrosa tendencia. No parece que se tratara de una negaci\u00f3n formal de la doctrina de la Iglesia, de un movimiento de rebeld\u00eda en contra, pues en este caso el Ap\u00f3stol no hubiera podido hablarles a todos como a hermanos. <\/p>\n<p>Por otro lado, Pablo ha debido considerar, en conjunto, muy peligrosa esta tendencia -que acaso haya sintetizado y resumido \u00e9l mismo en este pasaje- ya que aborda el tema con todo detalle. Es posible que estas gentes no negaran de plano la resurrecci\u00f3n de Cristo. M\u00e1s bien deb\u00edan interpretarla en un sentido cuyas consecuencias -en opini\u00f3n del Ap\u00f3stol- equival\u00edan a una negaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Seg\u00fan 2Ti 2:18 hab\u00eda algunos que afirmaban que la resurrecci\u00f3n de los muertos hab\u00eda acontecido ya. Podr\u00eda tratarse en nuestro pasaje de estas mismas gentes o m\u00e1s exactamente de gentes de similar opini\u00f3n. Entend\u00edan la resurrecci\u00f3n de una manera meramente espiritual. \u00bfO deber\u00edamos decir acaso existencial? Este modo puede compararse muy bien a la manera de explicar la resurrecci\u00f3n de aquellas escuelas teol\u00f3gicas que parte del modo actual de concebir la existencia humana. Todo lo que Pablo dice en las l\u00edneas siguientes sobre la resurrecci\u00f3n corporal es considerado como una grosera, ingenua y err\u00f3nea interpretaci\u00f3n jud\u00eda, que pod\u00eda pasar en la \u00e9poca de Pablo, pero que no puede afirmarse seriamente en nuestro tiempo. <\/p>\n<p>Por todo ello, es menester prestar atenci\u00f3n a la l\u00ednea de pensamiento y de argumentaci\u00f3n paulina. Si ha subrayado tan decididamente el dogma de la resurrecci\u00f3n de Cristo es porque le interesaba no s\u00f3lo lo que le aconteci\u00f3 a Cristo, sino la resurrecci\u00f3n de los muertos en general. Puede decirse muy bien que la resurrecci\u00f3n universal de los muertos ser\u00e1 una consecuencia de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Pero a Pablo le interesa ahora la conclusi\u00f3n inversa: hay una resurrecci\u00f3n de Cristo porque hay una resurrecci\u00f3n general de los muertos, es decir: debe haberla. De lo contrario no tendr\u00eda ning\u00fan sentido que Dios hubiera hecho con Cristo una excepci\u00f3n. Toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n de Dios tiende m\u00e1s bien a esta creaci\u00f3n enteramente nueva, a esta vida excepcionalmente plena que hay m\u00e1s all\u00e1 de toda muerte. Al sacar Dios a Cristo del reino de los muertos, ha comenzado ya a entrar en vigor esta victoria divina. Ambos aspectos est\u00e1n indisolublemente vinculados entre s\u00ed. Quien no comprenda esta dimensi\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Cristo, no ha comprendido en absoluto la resurrecci\u00f3n y, en \u00faltima instancia, est\u00e1 abocado a la negaci\u00f3n del misterio. Esta l\u00f3gica incisiva y constringente se expresa ling\u00fc\u00edsticamente con las siete proposiciones empezadas por la conjunci\u00f3n \u00absi\u00bb que caracterizan esta secci\u00f3n. <\/p>\n<p>b) La resurrecci\u00f3n de Cristo, fundamento de nuestra fe (14-16). <\/p>\n<p>14 Y si Cristo no ha sido resucitado, vac\u00eda es entonces nuestra proclamaci\u00f3n; vac\u00eda tambi\u00e9n nuestra fe, 15 y resulta que hasta somos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio en contra de Dios, afirmando que \u00e9l resucit\u00f3 a Cristo, al que no resucit\u00f3, si es verdad que los muertos no resucitan. 16 Porque, si los muertos no resucitan, ni Cristo ha sido resucitado. <\/p>\n<p>Estas gentes no saben realmente lo que hacen cuando -de una u otra manera- interpretan ya sea lo acontecido en Cristo o lo que ha de acontecer a todos los muertos de una manera tal que Pablo la condena como un alejamiento de la predicaci\u00f3n y de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica.Disuelven la fe: la convierten en una ideolog\u00eda, en un humanismo. Predicaci\u00f3n o Evangelio por un lado y fe por otro ser\u00edan palabras vac\u00edas. Y tanto m\u00e1s vac\u00edas cuanto que -bien consideradas- m\u00e1s deben reducirse a la norma terrena de la experiencia general humana. Ya no hay aqu\u00ed anuncio alguno de otro mundo, ni se da ninguna situaci\u00f3n fuera de nosotros mismos. <\/p>\n<p>Pero todav\u00eda habr\u00eda algo peor respecto de los anunciadores de este mensaje. No s\u00f3lo han sido v\u00edctimas de una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea, ingenua y grosera, sino que han comprometido con sus palabras al mismo Dios. Todo el ah\u00ednco de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, toda su urgencia incomparable, toda su tensi\u00f3n y presi\u00f3n aparece aqu\u00ed como dimanante de la seguridad de que saben que anuncian este mensaje al mundo en nombre de Dios. <\/p>\n<p>Tienen ciertamente otras muchas cosas que decir y ense\u00f1ar, pero todo su valor depende de que este mensaje de la resurrecci\u00f3n sea verdadero. \u00abLa pascua es como la reserva en oro de toda la doctrina cristiana\u00bb (W. Meyer). \u00bfA qu\u00e9 se ver\u00eda reducida esta autoridad de Cristo, en la que Pablo se apoya desde el principio al fin de la carta? \u00bfEn qu\u00e9 se convertir\u00eda el ministerio apost\u00f3lico? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la totalidad de la realidad cristiana a la que Pablo vincula tan incesantemente su propia persona y la comunidad entera? \u00bfQu\u00e9 querr\u00eda decir la f\u00f3rmula \u00aben Cristo\u00bb? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda la celebraci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda su cuerpo, si se trataba simplemente del cuerpo de un muerto? <\/p>\n<p>c) La resurrecci\u00f3n de Cristo, fundamento de nuestra esperanza (17-19). <\/p>\n<p>17 Y si Cristo no ha sido resucitado, vana es vuestra fe; a\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados. 18 En este caso, tambi\u00e9n los que durmieron en Cristo est\u00e1n perdidos. 19 Si nuestra esperanza en Cristo s\u00f3lo es para esta vida, somos los m\u00e1s desgraciados de todos los hombres. <\/p>\n<p>Un nuevo argumento pondr\u00e1 ante los ojos de los que vacilan toda la magnitud del desastre, de su modo equivocado de entender la fe, cuyas consecuencias no han advertido todav\u00eda. Si no se da una resurrecci\u00f3n real, aut\u00e9ntica, corporal, entonces la fe -y todo cuanto se ha hecho de acuerdo con la fe- es in\u00fatil, es trabajo perdido. \u00abA\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados.\u00bb Para Pablo se da una conexi\u00f3n indisoluble entre pecado y muerte. La muerte no es s\u00f3lo castigo del pecado, sino su expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta. Y no se puede escapar a ella aceptando la existencia de una parte inmortal del hombre. Es decir, no es bastante -contra la muerte- la salvaci\u00f3n del alma. El hombre es indivisible, e indivisible es su salvaci\u00f3n. Lo cual no quiere decir que el perd\u00f3n de los pecados deba acontecer s\u00f3lo en el \u00faltimo d\u00eda; pero s\u00ed que el perd\u00f3n acontece ya ahora de tal modo que tiene algo que ver, desde este instante, con la resurrecci\u00f3n. A trav\u00e9s del perd\u00f3n somos ya creaci\u00f3n nueva (2Co 5:17). MU\/RS: Que todav\u00eda tengamos que morir no significa un corte, una cesura esencial. Estamos ya \u00aben Cristo\u00bb. En \u00e9l pasamos al otro lado. Estamos ya \u00abcon Cristo\u00bb all\u00e1, tal como Pablo afirmar\u00e1 m\u00e1s tarde (Flp 1:23). Pero si Cristo no ha sido resucitado, si no se ha abierto en \u00e9l la nueva creaci\u00f3n \u00bfad\u00f3nde vamos? Pablo puede recordar a los corintios algunos casos de personas ya difuntas, que debieron ocurrir en la comunidad por aquellos mismos d\u00edas. A estos tales \u00bfde qu\u00e9 les habr\u00eda servido \u00abdormirse en Cristo\u00bb? Estar\u00edan perdidos en aquella obscura regi\u00f3n de los muertos en la que se pone de manifiesto la lejan\u00eda de Dios. <\/p>\n<p>Y respecto de los que todav\u00eda viven \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda significar, cu\u00e1l podr\u00eda ser su alcance? Pablo parece querer decir para s\u00ed: sabr\u00eda hacer algo mejor que atormentarme por este mensaje y esta fe. Con esta idea quiere poner en juego un motivo que, en definitiva, puede aportar luz a todos, pero que deber\u00eda hacer temblar a aquellos cristianos que andan enredados en conceptos e interpretaciones de las que, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, se deducen semejantes consecuencias. <\/p>\n<p>3. VISI\u00d3N PANOR\u00c1MICA (1Co\/15\/20-28). <\/p>\n<p>a) El principio de la resurrecci\u00f3n (20-22). <\/p>\n<p>20 Pero no: Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, primicias de los que est\u00e1n muertos. 21 Porque si por un hombre vino la muerte, tambi\u00e9n por un hombre ha venido la resurrecci\u00f3n de los muertos: 22 pues, como en Ad\u00e1n todos mueren, as\u00ed tambi\u00e9n en Cristo todos ser\u00e1n vueltos a la vida. <\/p>\n<p>Con este \u00abpero no\u00bb liberador y triunfal pasa Pablo de la prolongada argumentaci\u00f3n negativa (\u00absi no\u00bb) a la explanaci\u00f3n y exposici\u00f3n positiva de la certeza de la redenci\u00f3n. A la luz de la resurrecci\u00f3n ilumina toda la historia del mundo y de la salvaci\u00f3n. La forma verbal en perfecto de la primera mitad de la frase equivale a la confesi\u00f3n de algo que ha sucedido y que muestra, a partir de ahora, su actividad y su eficacia: Cristo es y sigue siendo el Resucitado. La frase a\u00f1adida a modo de aposici\u00f3n \u00abprimicias de los que est\u00e1n muertos\u00bb encierra ya en s\u00ed todas las consecuencias que Pablo ir\u00e1 descubriendo en las l\u00edneas que siguen. La palabra \u00abprimicias\u00bb procede del antiguo lenguaje c\u00faltico veterotestamentario y se refiere a las primeras gavillas o frutos de la cosecha, que eran consagrados y presentados a Dios como reconocimiento de su supremac\u00eda, de la que se recibe toda bendici\u00f3n. Con esta ceremonia se abr\u00eda la recolecci\u00f3n y pod\u00eda considerarse como santificado todo cuanto se recolectaba (cf. Rom 11:16). Con esta imagen se nos quiere decir que la resurrecci\u00f3n de Cristo atrae hacia s\u00ed la resurrecci\u00f3n de todos los hombres. Es algo que no tiene nada de excepcional y \u00fanico. Se trata, por el contrario, de un \u00abcomienzo\u00bb. <\/p>\n<p>El Ap\u00f3stol hace luz sobre esta conexi\u00f3n, sobre esta panor\u00e1mica general de la historia de la salvaci\u00f3n, que sirve de base a su pensamiento y le presta toda su l\u00f3gica convincente, mediante la comparaci\u00f3n con la conexi\u00f3n de la humanidad adam\u00edtica (cf. Rom 5:12.21, donde san Pablo alude a que todos nosotros hemos sido sometidos al pecado y a la muerte). \u00e9l ve aqu\u00ed un paralelo universal, puesto evidentemente por la libre voluntad de Dios, entre la situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n introducida por Ad\u00e1n y la situaci\u00f3n salv\u00edfica que se apoya en Cristo. La situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n s\u00f3lo pudo llegar a ser conocida desde la situaci\u00f3n y el contexto de la salvaci\u00f3n. Y s\u00f3lo as\u00ed pueden trasladarse y aplicarse, por v\u00eda anal\u00f3gica, las categor\u00edas propias del contexto de la situaci\u00f3n salv\u00edfica a la vinculaci\u00f3n adam\u00edtica, no s\u00f3lo en el \u00abpor\u00bb, sino tambi\u00e9n en el \u00aben\u00bb. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed se plantea, naturalmente, el problema de saber hasta qu\u00e9 punto el paralelismo retiene su fuerza demostrativa respecto del \u00abtodos\u00bb. \u00bfSe puede, a partir de la certeza de que todos los hijos de Ad\u00e1n participan del destino de muerte, concluir con id\u00e9ntica certeza y universalidad que todos los descendientes de Ad\u00e1n participan de la vida en Cristo? \u00bfO se refiere, por el contrario, este \u00abtodos\u00bb \u00fanicamente a los que est\u00e1n en Cristo? Dado que la atenci\u00f3n de Pablo se centra aqu\u00ed s\u00f3lo en los creyentes (y primariamente de los creyentes de Corinto) habr\u00eda que admitir que la afirmaci\u00f3n del Ap\u00f3stol se refiere al segundo caso. La idea de una redenci\u00f3n universal que se bifurca en cierto modo en el segundo acto: \u00abpara la vida eterna aquellos que hicieron el bien, para el fuego eterno los que hicieron el mal\u00bb (s\u00edmbolo atanasiano) es algo que ciertamente puede hallarse dentro del pensamiento del Ap\u00f3stol. Sabe que algunos se condenar\u00e1n (cf. 11,32). Pero los conceptos de resurrecci\u00f3n de ser viviente est\u00e1n para \u00e9l tan determinados desde Cristo que s\u00f3lo se pueden tomar en sentido positivo. Y, sin embargo, en este mismo paralelo (Cristo y Ad\u00e1n) se da un planteamiento que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que el Ap\u00f3stol piensa expresamente. Nosotros, a quienes la salvaci\u00f3n de los (al parecer) infieles nos quema el alma m\u00e1s que a las generaciones precedentes, podemos ver confirmada en este planteamiento una esperanza que incluye a \u00abtodos\u00bb. No s\u00f3lo podemos, sino que debemos partir de la idea de que todos los descendientes de Ad\u00e1n est\u00e1n destinados a ser en Cristo hijos de Dios y herederos de la vida eterna. Y, por lo mismo, podemos tambi\u00e9n pensar que los l\u00edmites del ser en Cristo son mucho m\u00e1s dilatados de cuanto nosotros podemos determinar, sin que esto signifique, por otra parte, que podamos excluir la posibilidad de que algunos se puedan perder. <\/p>\n<p>b) Las etapas de la resurrecci\u00f3n (23-24). <\/p>\n<p>23 Cada una en el orden que le corresponde: las primicias, Cristo; despu\u00e9s, los de Cristo en su parus\u00eda; 24 despu\u00e9s, ser\u00e1 el fin: cuando entregue el reino a Dios Padre, y destruya todo principado y toda potestad y virtud. <\/p>\n<p>Aunque los vers\u00edculos 21 y 22 ofrec\u00edan un gran paralelismo, de modo que el uno se explica por el otro, y por muy peque\u00f1a que pueda parecer la diferencia entre el \u00abpor\u00bb del vers\u00edculo 21 y el \u00aben\u00bb del vers\u00edculo 22, con todo, merece la pena observar que en el primero de los dos vers\u00edculos no hay ning\u00fan verbo (en el texto original griego), es decir, que se enumera simplemente el principio, mientras que en el vers\u00edculo 22 hallamos varios verbos: uno de ellos en presente: \u00abtodos mueren\u00bb y otro en futuro: \u00abtodos ser\u00e1n vueltos a la vida\u00bb. Lo cual se explica perfectamente si admitimos que los heresiarcas de Corinto explicaban la resurrecci\u00f3n como algo espiritual existencial y ya acontecido. Frente a ellos debe acentuar Pablo el hecho de que lo decisivo est\u00e1 todav\u00eda por venir, y debe explicar asimismo el sentido de esta prolongaci\u00f3n temporal. Lo hace as\u00ed en los vers\u00edculos siguientes, que precisan un poco m\u00e1s lo que se entiende bajo el concepto de \u00abprimicias de los que est\u00e1n muertos\u00bb. Pablo comienza por reasumir el concepto. Se da un orden, tanto cronol\u00f3gico como categorial. En ambos aspectos compete a Cristo el primer lugar 47. En el segundo miembro se encuentra el puesto de todos aquellos que pertenecen a Cristo por la fe y el bautismo. Es indudable que cuando Pablo escribi\u00f3 estas l\u00edneas no contaba con que se dar\u00eda un intervalo temporal tan prolongado entre la resurrecci\u00f3n y la segunda venida, pero esto no cambia en nada las l\u00edneas y relaciones esenciales. <\/p>\n<p>Se ha planteado, con raz\u00f3n, la pregunta de si aqu\u00ed se habla de una doble o de una triple etapa en el acontecimiento: 1\u00ba Cristo; 2\u00ba los cristianos; 3\u00ba los dem\u00e1s, el resto. La frase \u00abcada cual\u00bb se entiende mejor contando con m\u00e1s de una etapa. Un atento an\u00e1lisis inclina a decidirse por una doble etapa, por lo menos en cuanto a los tiempos (sobre todo porque no hay testimonios a favor del significado \u00abresto\u00bb para la palabra griega telos = fin). El contenido del vers\u00edculo 24 es m\u00e1s amplio, m\u00e1s general. En la venida de Cristo se patentizar\u00e1 en qu\u00e9 consiste positivamente el fin, no solamente el final de toda la historia, sino tambi\u00e9n su finalidad. La expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de este vers\u00edculo est\u00e1 fuertemente condicionada por las profec\u00edas del libro de Daniel (cap\u00edtulos 2 y 7). Seg\u00fan estos pasajes, ser\u00e1n desplazados los reinos de la tierra, los principados y las potestades por el futuro reino de los santos del Alt\u00edsimo y del Hijo del hombre. En nuestro texto bajo aquellas fuerzas adversas deben entenderse no s\u00f3lo los poderes demon\u00edacos (cf. 2,8), sino tambi\u00e9n los factores -dif\u00edcilmente definibles, pero infinitamente eficaces- que obstaculizan de tan m\u00faltiples maneras y en medida creciente a lo largo de la historia los deseos de la voluntad humana. <\/p>\n<p>Que Cristo entregue el reino al Padre es el reverso de la profec\u00eda de Daniel. En las l\u00edneas que siguen se examinar\u00e1 esta cuesti\u00f3n con mayor detalle. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>47. La expresi\u00f3n tagma, emparentada con lo t\u00e1ctico, y que nosotros hemos traducido un poco descolorida- mente por \u00abcada cual en el orden que le corresponde\u00bb, proviene del vocabulario militar. Con todo, un atento an\u00e1lisis demuestra que ser\u00eda inadecuado traducir por rango, fila, secci\u00f3n o algo por el estilo, porque dentro de la frase se incluye tambi\u00e9n a Cristo, que no pertenece a ninguna secci\u00f3n ni rango. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>c) La plenitud final (25-28). <\/p>\n<p>25 Porque \u00e9l tiene que reinar hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies. 26 EI \u00faltimo enemigo en ser destruido ser\u00e1 la muerte. 27 En efecto, todas las cosas las someti\u00f3 bajo sus pies. Pero al decir que todas las cosas est\u00e1n sometidas, est\u00e1 claro que ser\u00e1 con excepci\u00f3n del que se las someti\u00f3 todas. 28 Y cuando se le hayan sometido todas las cosas, entonces tambi\u00e9n se someter\u00e1 el mismo Hijo al que se lo someti\u00f3 todo; para que Dios lo sea todo en todo. <\/p>\n<p>Los elementos en cierto modo pol\u00edtico-militares de los vers\u00edculos 23 y 24, enunciados en palabras tales como \u00aborden\u00bb y \u00abreino\u00bb, aparecen a\u00fan m\u00e1s acentuados en los vers\u00edculos 25-28. Pero ahora la imagen se hace m\u00e1s universal: nada menos que seis veces encontramos la idea de sometimiento de los enemigos: \u00ab\u00e9l tiene que reinar,\u00bb En estos vers\u00edculos se desarrolla una teolog\u00eda del reinado de Cristo y, al mismo tiempo, una especie de teolog\u00eda de la historia. Y as\u00ed, vuelve a insistirse, una vez m\u00e1s y con mayor ah\u00ednco, en el \u00abfin\u00bb (15,24) y en el traspaso del dominio. El tiempo tiene una meta. Debe ser posible un proceso de avance en el tiempo. Y aunque el tiempo, en el horizonte de los ap\u00f3stoles y de los escritos neotestamentarios, est\u00e1, en conjunto, muy poco caracterizado por la idea de progreso, en este vers\u00edculo puede verse, con raz\u00f3n, un planteamiento en este sentido progresivo. <\/p>\n<p>No resulta empresa f\u00e1cil hacer visible y tangible en la historia la realizaci\u00f3n de este pensamiento teol\u00f3gico. Al igual que en las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, tambi\u00e9n aqu\u00ed los \u00fanicos elementos claramente expresados son el principio y el fin: la resurrecci\u00f3n de Cristo y la victoria final sobre la muerte 48 Lo que sucede -o debe suceder- en el tiempo intermedio se insin\u00faa s\u00f3lo mediante un \u00abhasta\u00bb. Se aluden aqu\u00ed dos salmos, uno de los cuales es mesi\u00e1nico en sentido propio y pleno (Sal 110:1); tambi\u00e9n el otro (Sal 8:7) fue entendido, ya desde muy pronto, en sentido mesi\u00e1nico, sobre todo porque los vers\u00edculos que se citaban de \u00e9l ten\u00edan un gran parecido con los del salmo anterior. El hecho de que ambos salmos hayan sido repetidas veces empleados en los escritos neotestamentarios en sentido cristol\u00f3gico indica que constituyen una de las pruebas de Escritura de la Iglesia primitiva. Es notable el intercambio o reciprocidad del sometimiento49. Seg\u00fan los salmos, es Dios quien hace que los enemigos queden sometidos al Mes\u00edas o, quien somete, todas las cosas al Hijo del hombre. Pero para el Ap\u00f3stol no puede ser \u00e9ste el estado definitivo. Los salmos -como todo el Antiguo Testamento- se siguen manteniendo en la perspectiva de un reino en alg\u00fan modo terrenal. Pablo ve m\u00e1s lejos. Este reino -que se ha iniciado ya como reino del Hijo- no ceder\u00e1 su puesto a ning\u00fan otro dominio, sino que ser\u00e1 llevado a la fase de plenitud final cuando se haya alcanzado la meta de la historia. El dominio del Hijo no cesar\u00e1 nunca, del mismo modo que nunca dejar\u00e1 de ser Hijo. Tampoco ocurrir\u00e1 que sea el Hijo quien comience a conquistar el reino para el Padre y a implantar su dominio. Acaso podamos expresarlo as\u00ed: entonces aparecer\u00e1n nuevos rasgos de este reino. Todo el universo, toda criatura podr\u00e1 ver que lo \u00fanico que ha interesado a Jes\u00fas es la gloria de Dios. Aquellos que est\u00e1n cercanos a Jes\u00fas, que han vivido de su esp\u00edritu, experimentar\u00e1n con mayor viveza a\u00fan hasta qu\u00e9 punto aquello que les un\u00eda a Jes\u00fas desemboca finalmente en Dios. <\/p>\n<p>A todo cuanto existe, a toda criatura que ha entrado en el c\u00edrculo del ser, se le ha reservado una participaci\u00f3n en Dios, a cada cual seg\u00fan su capacidad receptiva. En la medida en que existen, participan de Dios. Pero esto s\u00f3lo era, o es, un comienzo, una promesa de algo superior, que aqu\u00ed se expresa con la f\u00f3rmula: para que Dios lo sea todo en todo. Aunque tambi\u00e9n en este punto se dar\u00e1n grados. En todo caso, todas las capacidades de cada ser alcanzar\u00e1n su plenitud. Si el hombre pudo ser definido como una capacidad de Dios, como la esencia que puede conocer a Dios, lo seguir\u00e1 siendo siempre; s\u00f3lo que sabemos demasiado bien cu\u00e1n escasamente nos impele ahora, nos llena ahora, este Dios. Pero \u00abentonces\u00bb estaremos \u00abllenos de toda plenitud de Dios\u00bb (\/Ef\/03\/19). El camino que lleva a esta plenitud de Dios es el Hijo, \u00abpues Dios tuvo a bien que en \u00e9l residiera toda la plenitud\u00bb (Col 1:19). Por eso quiso que \u00abfuera el primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u00bb (Rom 8:29) para que pudieran ser, junto con \u00e9l, \u00abherederos de Dios\u00bb (Rom 8:17). Sin embargo, nunca debe olvidarse que todo cuanto el Hijo tiene lo tiene del Padre y que con su misi\u00f3n y su obra no puede querer otra cosa sino la glorificaci\u00f3n del Padre. Juan confirma esta idea de Pablo: \u00abPues de su plenitud todos hemos recibido; gracia sobre gracia\u00bb (Jua 1:16) y as\u00ed es glorificado el Padre en el Hijo 50. <\/p>\n<p>En el concepto paulino del Hijo no se acent\u00faa tan fuertemente el elemento (metaf\u00edsico \u00f3ntico) que destacaron los padres de Nicea: engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, Dios de Dios. Pablo insiste m\u00e1s en su plenitud de poder divino como lugarteniente de Dios para llevar a cumplimiento el plan, la voluntad y el dominio divinos. Y a esto se debe que, en nuestro contexto, se citen preferentemente los salmos regios, ya que en este sentido se entendi\u00f3 en todo el Antiguo Testamento el reino y la filiaci\u00f3n divinos. De esto depende, adem\u00e1s, el hecho de que todo el vocabulario de estos vers\u00edculos tenga tan acusado matiz pol\u00edtico-militar. Convida a reflexi\u00f3n que aparezca tan raras veces en Pablo el concepto de reino, predominante en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. A partir de nuestro actual pasaje podr\u00eda ofrecerse la explicaci\u00f3n siguiente: lo que Jes\u00fas anunciaba como reino de Dios, ya presente o inminente, se ha extendido a lo largo de un espacio temporal. <\/p>\n<p>Existe ya un reino en el que domina Cristo como rey y en el que hace part\u00edcipes de los poderes de resurrecci\u00f3n en el mundo futuro a aquellos que se adhieren a \u00e9l. Pero la mirada se remonta m\u00e1s all\u00e1, hasta aquella meta en la que Cristo -a quien el Padre ha entregado la comunidad total de los elegidos- despu\u00e9s de haber derrocado todos los poderes enemigos, entregue este reino al Padre. No se dice que \u00abdevolver\u00e1 el reino\u00bb. El Padre no ha entregado el reino al Hijo s\u00f3lo durante un cierto tiempo. <\/p>\n<p>El Padre, en este tiempo del reino, somete los enemigos al Hijo, mientras el Hijo, por su parte, env\u00eda a sus propios mensajeros (cf. 1,17) para hacer presente y eficaz este reino en el mundo mediante la proclamaci\u00f3n del dominio de Dios. Para aquella otra \u00e9poca del reino ya en su plenitud deber\u00e1 decirse que no por entregar el reino al Padre perder\u00e1 su importancia el Hijo. M\u00e1s bien sucede lo contrario: as\u00ed como el Hijo lo es todo en el Padre, tambi\u00e9n entonces se evidenciar\u00e1 ante los ojos de todos, al contemplar esta gloria de Dios en todo, que Dios lo es todo en todo 51 <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>48. Dado que la muerte, que ya no tendr\u00e1 ning\u00fan ser, no quedar\u00e1 nada de ella, podr\u00eda haberse empleado la expresi\u00f3n \u00abaniquilar\u00bb. <\/p>\n<p> 49. Hemos mantenido aqu\u00ed la traducci\u00f3n \u00absometido\u00bb aunque para lo que acontece entre Cristo y el Padre -a diferencia de lo que ocurre entre Dios y sus enemigos- es indudable que la afirmaci\u00f3n paulina s\u00f3lo puede entenderse en el sentido de \u00absubordinaci\u00f3n\u00bb. Pero de hecho el Ap\u00f3stol emplea la misma palabra en las dos ocasiones. Pablo est\u00e1 muy lejos de la sensibilidad al\u00e9rgica que hoy nos dificulta por todas partes la visi\u00f3n y percepci\u00f3n objetiva de las circunstancias reales. Esta subordinaci\u00f3n no significa en modo alguno -como en el caso de los enemigos- una especie de semianiquilaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien todo lo contrario: una plena autoapertura para recibir la plenitud. As\u00ed es como reciben los creyentes, mediante su entrega a Cristo, la vida del Pneuma y as\u00ed es como Cristo, en cuanto Hijo, recibe la gloria y la majestad del Padre. <\/p>\n<p> 50. Cf. Jua 13:31s; Jua 14:13; Jua 17:15s. <\/p>\n<p> 51. \u00abTodo en todo.\u00bb La frase no puede en modo alguno ser interpretada en sentido pante\u00edsta. Se trata de una \u00abexpresi\u00f3n de la plenitud\u00bb que, objetivamente, no quiere indicar sino el dominio pleno de Dios. En la frase final \u00abpara que Dios lo sea&#8230;\u00bb, este \u00absea\u00bb no indica primariamente un ser est\u00e1tico en Dios. Debe entenderse, ante todo, en un sentido din\u00e1mico: para que Dios, con su poder, act\u00fae como Se\u00f1or en todo, tanto respecto de nosotros como de las cosas todas. \u00abEn todo\u00bb debe interpretarse, pues: \u00abrespecto de todo\u00bb. Por tanto, este \u00aben todo\u00bb tiene un sentido neutro, aunque en primer t\u00e9rmino se refiere a los hombres, que pertenecen a Cristo, y, por amor a los hombres, a la creaci\u00f3n entera, a cada criatura seg\u00fan su propio modo (Rom 8:19 ss). <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>4. CONSIDERACIONES HUMANAS (Rom 15:29-34). <\/p>\n<p>a) El bautismo por los muertos (1Co\/15\/29). <\/p>\n<p>29 Adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n los que se bautizan en atenci\u00f3n a los muertos? Si los muertos no son resucitados en absoluto, \u00bfpor qu\u00e9 siguen bautiz\u00e1ndose en atenci\u00f3n a ellos? <\/p>\n<p>Considerado en su conjunto, este gran cap\u00edtulo est\u00e1 construido seg\u00fan una estructura sistem\u00e1tica. Pero, en definitiva, Pablo es m\u00e1s un orador que un escritor y despu\u00e9s de haber expuesto, en una secci\u00f3n relativamente larga, una serie de dif\u00edciles pensamientos, se siente ahora obligado a presentar -a unas gentes de las que presiente que est\u00e1n en peligro de no marchar de acuerdo con \u00e9l y de \u00abdesconectarse\u00bb- algunos argumentos que les impulsen a mantenerse alerta, porque se sit\u00faan en un nivel que les afecta directamente. Por eso en esta parte se recogen algunos hechos tangibles, en los que importa menos el rigor l\u00f3gico que la fuerza expresiva. <\/p>\n<p>Se menciona en primer lugar la extra\u00f1a pr\u00e1ctica del llamado bautismo vicario, es decir, la costumbre de hacerse bautizar en favor de un pariente o amigo ya difunto. Aunque este uso nos resulta totalmente desconocido, el caso no es del todo incomprensible . \u00bfNo hacemos nosotros algo parecido en la misa y en las indulgencias cuando las aplicamos a los difuntos, o en general, con todo aquello que sabemos hacer en favor de las personas fallecidas, en parte reconocido por la Iglesia y en parte m\u00e1s de acuerdo con un sentido piadoso? Responde esta costumbre a una necesidad humana universal de poder seguir haciendo algo en favor de los ya desaparecidos. Por lo que respecta al bautismo, los primeros concilios prohibieron rigurosamente esta costumbre, mientras que algunas sectas han prolongado esta pr\u00e1ctica. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed Pablo ni lo aprueba ni lo reprueba. Le basta con aducir esta costumbre como argumento de que s\u00f3lo tiene sentido si la resurrecci\u00f3n de Cristo puede prolongar su eficacia tambi\u00e9n en favor de estos difuntos. Para poder ver en su dimensi\u00f3n exacta el rigor de esta prohibici\u00f3n por una parte y, por otra, la permisi\u00f3n de otras costumbres, puede decirse que, para aquellos que est\u00e1n en Cristo, se abre la posibilidad casi ilimitada de representarse y sustituirse entre s\u00ed los creyentes, de tal como que la Iglesia no debe ser f\u00e1cil en poner l\u00edmites al amor, cuando este amor se atreve a tanto. Con todo, se impon\u00eda, en aquellos siglos, la necesidad de proteger los sacramentos frente a todo abuso de tipo m\u00e1gico. <\/p>\n<p>h) La arriesgada vida del Ap\u00f3stol (1Co\/15\/30-32a). <\/p>\n<p>30 Y nosotros mismos \u00bfpor qu\u00e9 nos estamos arriesgando a cada momento? 31 Cada d\u00eda me estoy muriendo: os lo juro, hermanos, por el orgullo que tengo de vosotros en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or. 32a Si s\u00f3lo por motivos humanos luch\u00e9 en \u00e9feso con fieras, \u00bfde qu\u00e9 me servir\u00eda? <\/p>\n<p>Un ejemplo m\u00e1s directo y real ofrece la vida misma de Pablo, a trav\u00e9s de su actividad apost\u00f3lica, que le sit\u00faa constantemente al borde de la muerte. \u00bfPara qu\u00e9 llevar este dif\u00edcil g\u00e9nero de vida, si no hay resurrecci\u00f3n de los muertos? Se advierte que no entra en el horizonte del pensamiento paulino la idea de la inmortalidad del alma. La dicotom\u00eda a que tan acostumbrados estamos y en virtud de la cual el alma puede existir separada del cuerpo no significa nada para Pablo. En este punto, nuestros conceptos actuales se vuelven a acercar lentamente a la mentalidad b\u00edblica, aunque, como es natural, no queramos abandonar tan f\u00e1cilmente las conquistas adquiridas sobre el concepto del alma, gracias a los pensadores griegos. <\/p>\n<p>Hasta ahora no se ha podido poner en claro a qu\u00e9 clase de experiencias se refiere Pablo cuando menciona sus luchas de \u00e9feso. La expresi\u00f3n de combate de fieras que emplea aqu\u00ed pertenece al lenguaje t\u00e9cnico del anfiteatro. Pero prescindiendo de que un ciudadano romano no pod\u00eda ser condenado ad bestias (es decir, a combatir con fieras), en la enumeraci\u00f3n que nos hace de sus trabajos y sufrimientos (2Co 11:21-33) no se halla ni la menor alusi\u00f3n a este caso que, de haberse dado, dif\u00edcilmente hubiera sido omitido. Y as\u00ed, la expresi\u00f3n debe entenderse en sentido figurado, para significar graves peligros que f\u00e1cilmente hubieran podido acarrearle la muerte. De esta clase fue el mot\u00edn provocado por el platero Demetrio, que, por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n se desarroll\u00f3 en el anfiteatro. Acaso haya aqu\u00ed influencias del lenguaje de los salmos, en los que los perseguidores de los justos son muchas veces comparados a las fieras, toros, leones, b\u00fafalos&#8230; (Sal 21) 52. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>52. Tambi\u00e9n el m\u00e1rtir san Ignacio, obispo de Antioqu\u00eda. escribe, en su viaje mar\u00edtimo a Roma: \u00abDesde Siria hasta Roma sostengo un combate con fieras salvajes, encadenado a diez leopardos\u00bb, aludiendo con ello a los soldados que le custodiaban. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>c) Manojo de motivos y exhortaciones (1Co\/15\/32b-34). <\/p>\n<p>32b Si los muertos no son resucitados \u00abcomamos y bebamos que ma\u00f1ana moriremos\u00bb. 33 No os dej\u00e9is enga\u00f1ar: \u00abLas malas compa\u00f1\u00edas corrompen las buenas costumbres.\u00bb 34 Sed sobrios, como es justo, y no sig\u00e1is pecando; pues hay algunos que tienen desconocimiento de Dios. Para verg\u00fcenza vuestra lo digo. <\/p>\n<p>Al parecer en la segunda parte del vers\u00edculo 32, Pablo no sigue hablando ya de su propio concepto de la vida, sino que, abandonando sus experiencias personales, pasa a un terreno m\u00e1s general. La filosof\u00eda pr\u00e1ctica a que se entregan los incr\u00e9dulos de una manera particularmente r\u00e1pida en los tiempos adversos, ha encontrado en el profeta Isa\u00edas (22,13) esta expresi\u00f3n ya cl\u00e1sica. Aqu\u00ed el Ap\u00f3stol echa mano de aforismos, aduciendo adem\u00e1s uno que parece haber formado parte de la instrucci\u00f3n del mundo antiguo. La frase procede de una comedia de Menandro. Pero la advertencia que a\u00f1ade el Ap\u00f3stol no previene tanto respecto de los paganos cuanto respecto de aquellos \u00abhermanos\u00bb cuyo desv\u00edo en la fe pon\u00eda en peligro la fe de los dem\u00e1s. <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo debe entenderse la exhortaci\u00f3n a la sobriedad aqu\u00ed de nuevo bruscamente introducida? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed ebrio? Precisamente esta exhortaci\u00f3n hace pensar que todo el debate ha sido suscitado por una interpretaci\u00f3n espiritualista de la resurrecci\u00f3n, que se apoyaba en los fen\u00f3menos \u00abentusi\u00e1sticos\u00bb y era, por consiguiente, atemporal. Dado que estas gentes cre\u00edan haber alcanzado la plenitud, por una sobreestimaci\u00f3n de su \u00abconocimiento\u00bb (gnosis) les dice ahora Pablo -de esta manera tan punzante- que algunos no ten\u00edan ning\u00fan conocimiento de Dios 53. <\/p>\n<p>Mientras que en otras ocasiones, cuando lanza fuertes ataques, a\u00f1ade: no lo digo para avergonzaros (cf. 4,14), aqu\u00ed acent\u00faa expresamente: para verg\u00fcenza vuestra lo digo. Lo cual demuestra, una vez m\u00e1s, la gran importancia que conced\u00eda el Ap\u00f3stol al peligro de vaciar el contenido total de la fe precisamente desde este punto. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>53. Es muy dif\u00edcil verter en una traducci\u00f3n toda la riqueza de la densa frase agnosis theou. \u00abAlgunos no tienen ninguna idea de Dios\u00bb no estar\u00eda mal, pero entonces se pierde el importante juego de contraposici\u00f3n con el concepto de gnosis. Y lo que Pablo intenta es precisamente ofrecerles a los corintios el reverso de esta palabra, predominante entre ellos. Este aspecto hemos intentado mantener en nuestra traducci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>5. MODO DE RESUCITAR (1Co\/15\/35-44a). <\/p>\n<p>a) S\u00edmil de la transmutaci\u00f3n de las semillas (15,35-38). <\/p>\n<p>35 Pero dir\u00e1 alguno: \u00bfc\u00f3mo resucitar\u00e1n los cuerpos? \u00bfCon qu\u00e9 cuerpo vendr\u00e1n? 36 \u00a1Necio! Lo que siembras no es vuelto a la vida si no muere. 37 Y al sembrar, no siembras el cuerpo que ha de ser, sino un simple grano, por ejemplo, de trigo o de cualquier otra cosa; 38 y Dios le da un cuerpo seg\u00fan quiere: a cada semilla su cuerpo correspondiente. <\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sobre el problema de la resurrecci\u00f3n se ha cerrado ya a nivel l\u00f3gico, psicol\u00f3gico y ret\u00f3rico. Pero, exactamente, hablando, todo el problema se ha centrado en el \u00abqu\u00e9\u00bb. Por eso puede plantearse otra vez el problema desde la perspectiva del \u00abc\u00f3mo\u00bb. Este aspecto de la cuesti\u00f3n es tan importante hoy para nosotros como pod\u00eda serlo para los griegos de aquel tiempo. Al igual que \u00e9stos \u00faltimos, tambi\u00e9n el hombre actual est\u00e1 inclinado a admitir un cierto g\u00e9nero de resurrecci\u00f3n, pero no, desde luego, en un sentido macizo, grosero, corporal. Al llevar ahora Pablo el problema de la resurrecci\u00f3n a su punto culminante, aplic\u00e1ndola al cuerpo, cierra el camino a toda intelecci\u00f3n de tipo espiritual existencial. La forma en que plantea el problema es la acostumbrada en aquel tiempo, es decir, en di\u00e1logo abierto (diatriba); por eso mismo, la respuesta se inicia con un tuteo directo y popular. <\/p>\n<p>La imagen de la sementera era muy socorrida en aquella \u00e9poca, como se advierte en varias de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas (la semejanza m\u00e1s cercana cuanto al contenido es la de Jua 12:24). Mientras que las palabras de Jes\u00fas se mantienen fieles a la concisi\u00f3n prof\u00e9tica y es m\u00e1s lo que sugieren que lo que dicen, Pablo da muestras tanto de su amor pastoral como de su dominio del arte del lenguaje, en su modo de poner bajo luz m\u00e1s clara los tres puntos de la comparaci\u00f3n: el punto de partida, o la siembra de un simple grano; el punto final, o nacimiento de un nuevo cuerpo; y entre el punto de partida y el punto final, el punto central, el eje, el morir. \u00bfNo es algo que todo el mundo sabe, aunque no se ocupe de campos y huertas? Lo que nos importa siempre es lo nuevo que se espera, pero por amor de esto nuevo es preciso primero sepultar lo viejo en tierra y entregarlo as\u00ed a un morir misterioso. <\/p>\n<p>\u00abDios le da un cuerpo seg\u00fan quiere.\u00bb Dir\u00edamos, sin vacilar, que Pablo recurre a una comparaci\u00f3n de la naturaleza. Y dir\u00edamos m\u00e1s a\u00fan: es la naturaleza la que produce este fen\u00f3meno, aun cuando nos sentimos inclinados a darle el nombre de milagro, sobre todo cuando en la primavera surge por doquier ante nuestros ojos el renacer de los nuevos frutos. Nuestro pensamiento cient\u00edfico natural se para en estos aspectos que llamamos naturaleza. Pero, al menos el hombre espiritual, sabe maravillarse ante este acontecimiento que se produce bajo su mirada, mucho m\u00e1s silenciosamente, pero tambi\u00e9n mucho m\u00e1s poderosamente que las m\u00e1s poderosas \u00abcreaciones\u00bb humanas. Tenemos aqu\u00ed un excelente punto de partida para seguir el pensamiento del Ap\u00f3stol que, de acuerdo con la mentalidad b\u00edblica, ve tras las fuerzas de la naturaleza la acci\u00f3n divina; precisamente por ello no se trata s\u00f3lo de fuerzas globales, uniformes, tales como las que el hombre puede poner en marcha, sino de fuerzas infinitamente diferenciadas, que provocan una inagotable diversidad de formas y de modos: a cada una de las semillas su propio cuerpo. <\/p>\n<p>b) Variedad de seres naturales (15,39-41). <\/p>\n<p>39 No toda carne es la misma carne; hay carne de hombres, carne de animales, carne de aves y de peces. 40 Y hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el esplendor de los celestes y otro el de los terrestres. 41 Uno es el esplendor del sol; otro el de la luna y otro el de las estrellas, y una estrella se diferencia de otra en esplendor. <\/p>\n<p>Pablo expone y explica ahora la idea, o mejor dicho, Ia comparaci\u00f3n de cada uno de los cuerpos de las cosas creadas, para hacer m\u00e1s accesible, a base de aproximaciones, al vacilante pensamiento humano la nueva corporeidad de la resurrecci\u00f3n. Despliega ante el hombre el libro en im\u00e1genes de la creaci\u00f3n visible y le hace ver, en primer lugar, las clases de seres vivientes que le rodean. Para designar estos seres cambia la expresi\u00f3n \u00abcuerpo\u00bb por la de \u00abcarne\u00bb. Esta segunda palabra se aplica al modo general y universal de aparecer y ser que es com\u00fan al hombre y a los animales. Y sin embargo, cu\u00e1n m\u00faltiple la diversidad, la adaptaci\u00f3n al medio y la belleza de las infinitas clases de peces, de aves, de animales y, finalmente, del hombre. Cierto que Pablo no utiliza muchas palabras para describir esta visi\u00f3n positiva de la naturaleza, pero en este vers\u00edculo y en su contexto se contienen muchos elementos de esta idea. <\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n dobla otra p\u00e1gina de este libro en im\u00e1genes. Vuelve a recurrir aqu\u00ed a la expresi\u00f3n \u00abcuerpo\u00bb, aunque aplicada a un caso distinto que el de los vers\u00edculos anteriores, porque con ella se refiere, en los dos vers\u00edculos siguientes, a los \u00abcuerpos celestes\u00bb. Una vez m\u00e1s, es imprescindible notar que -bien o mal- Pablo reconoce a los cuerpos terrestres algo as\u00ed como gloria, ya que lo que es cierto respecto de los celestes vale tambi\u00e9n de los terrestres, aunque, en cuanto al grado, la de estos segundos est\u00e9 muy por debajo de los primeros. Y con esto -indudablemente sin advertirlo- Pablo ha reconocido la realidad astron\u00f3mica tal como nosotros la concebimos hoy. Nosotros sabemos que los cuerpos celestes son, fundamentalmente, de la misma materia que nuestra tierra, que su resplandor y el nuestro son, en definitiva, de la misma clase, aunque de muy diverso grado. Y as\u00ed podemos admitir sin reservas lo que se dice en el vers\u00edculo 41. <\/p>\n<p>Independientemente de la idea concreta que Pablo haya podido tener sobre los cuerpos celestes, de acuerdo con el concepto de sustancia de sus contempor\u00e1neos, el Ap\u00f3stol puede apoyarse en esta idea, porque lo \u00fanico decisivo aqu\u00ed es que estos cuerpos, como supremas criaturas de Dios, son una ilustraci\u00f3n de la riqueza y de la amplitud del poder creador divino. <\/p>\n<p>c) Resumen en ant\u00edtesis (15,42-44a). <\/p>\n<p>42 As\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1 la resurrecci\u00f3n de los cuerpos: se siembra en corrupci\u00f3n, se resucita en incorrupci\u00f3n; 43 se siembra en vileza, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en fortaleza; 44a se siembra cuerpo ps\u00edquico, se resucita cuerpo espiritual. <\/p>\n<p>Al llegar aqu\u00ed se echa de ver que en la enumeraci\u00f3n precedente lo importante no eran las diferencias en cuanto tales, sino \u00fanicamente la contemplaci\u00f3n clara del ilimitado poder creador de Dios, siempre capaz de m\u00e1s altos niveles, de modo que cada uno de \u00e9stos alude a una maravilla mayor. Con el \u00abas\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1\u00bb se responde a la pregunta sobre el c\u00f3mo, que subyace en toda esta secci\u00f3n aludiendo al poder creador divino, para quien nada es imposible y que proclama su gran gloria precisamente all\u00ed donde parece estar perdida. Por eso se inserta a continuaci\u00f3n un peque\u00f1o himno que canta, mediante una serie de ant\u00edtesis, esta maravilla. El hecho fundamental de morir es descrito cuatro veces recurriendo a categor\u00edas accesibles a nuestra experiencia, para contraponerlas, in crescendo, a la gloria de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Cada par de elementos se encuentra en mutua contraposici\u00f3n. La salvaci\u00f3n responde a la creaci\u00f3n, pero remediando sus necesidades y super\u00e1ndolas. Entre esta primera creaci\u00f3n y la segunda se encuentra el destino del tener que morir; pero esta muerte se ha convertido, por Cristo, en el principio de la transformaci\u00f3n, de la glorificaci\u00f3n. Lo que se inici\u00f3 en la creaci\u00f3n ser\u00e1 llevado a plenitud en la redenci\u00f3n. Aquello que la muerte amenaza arrebatar ser\u00e1 elevado por Cristo a m\u00e1s alta esperanza, para llegar a completarse, en aquel d\u00eda, en la gloria corporal. <\/p>\n<p>El \u00faltimo de estos cuatro miembros necesita un an\u00e1lisis especial. La verdad es que acaso presente m\u00e1s dificultades al traductor que al int\u00e9rprete. En efecto, la idea que quiere expresar est\u00e1 perfectamente clara y explicada mediante su conexi\u00f3n con los miembros precedentes54. Con la expresi\u00f3n \u00abcuerpo-ps\u00edquico\u00bb quiere significarse nuestra corporeidad actual, tal como nos viene de Ad\u00e1n. \u00e9sta acaba con la muerte. Pero en la resurrecci\u00f3n podemos esperar una corporeidad nueva. Lo que nosotros llamamos cuerpo glorificado es en Pablo cuerpo espiritual. Las expresiones contrapuestas \u00abps\u00edquico\u00bb y \u00abespiritual\u00bb no deben entenderse en el sentido (aristot\u00e9lico escol\u00e1stico) de substancias, sino en sentido b\u00edblico (cf. 2,14). Es \u00abps\u00edquico\u00bb aquel principio vital que hace al cuerpo capaz de una vida humana terrena, pero nada m\u00e1s, de tal modo que con la muerte se disuelve. \u00abSembrar\u00bb no significa s\u00f3lo sepultar el cuerpo en la tierra, aunque desde aqu\u00ed recibe su claridad, sino la entrada del hombre todo en el obscuro misterio de la muerte. En todas estas expresiones b\u00edblicas, con las que Pablo describe el misterio de la resurrecci\u00f3n corporal, deben notarse dos cosas: que se trata de im\u00e1genes; y que deben tomarse siempre en su totalidad. Ambas cosas est\u00e1n \u00edntimamente vinculadas entre s\u00ed. Nada hay m\u00e1s evidente para el pensamiento b\u00edblico, y nada m\u00e1s absurdo para el pensamiento actual, que este expresarse en im\u00e1genes y esta totalidad, que dejan el misterio de Dios en Dios, sin perderse en preguntas curiosas o descaminadas. Una pregunta de este tipo ser\u00eda la siguiente: \u00bfC\u00f3mo ha de ser posible que el resucitado reciba de nuevo aquellos mismos elementos que constitu\u00edan su cuerpo, despu\u00e9s que \u00e9stos han sido destruidos por todos los vientos, e incluso han entrado a formar parte de otros cuerpos? La identidad de los cuerpos resucitados no es algo que dependa de \u00e1tomos, part\u00edculas y mol\u00e9culas. En todo caso, tiene validez tambi\u00e9n aqu\u00ed aquella sentencia seg\u00fan la cual es el esp\u00edritu el que crea o edifica un cuerpo, s\u00f3lo que hoy nosotros, en virtud de un uso ling\u00fc\u00edstico m\u00e1s apurado, precisamente en este campo, en vez de \u00abcuerpo\u00bb en general deber\u00edamos decir \u00abcuerpo humano\u00bb. Es el esp\u00edritu el que se forma el cuerpo y le convierte en la expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta de s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>54. \u00abCuerpo ps\u00edquico\u00bb: despu\u00e9s de madura reflexi\u00f3n se ha traducido literal- mente. La expresi\u00f3n est\u00e1 justificada en una \u00e9poca como la nuestra en la que ya no s\u00f3lo la psicolog\u00eda ha cobrado gran importancia, sino en ella que comienza a entenderse tambi\u00e9n, en su sentido b\u00edblico, la unidad del cuerpo y alma del hombre. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>6. OJEADA GENERAL (15,44b-58). <\/p>\n<p>a) El primer Ad\u00e1n y el \u00faltimo (1Co\/15\/44b-49). <\/p>\n<p>44b Si hay cuerpo ps\u00edquico, hay tambi\u00e9n cuerpo espiritual. 45 As\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 escrito: El primer hombre, Ad\u00e1n, fue ser viviente (Gen 2:7), el \u00faltimo Ad\u00e1n, esp\u00edritu vivificante. 46 Sin embargo, lo primero no fue lo espiritual, sino lo ps\u00edquico; despu\u00e9s, lo espiritual. 47 El primer hombre, hecho de tierra, fue terreno; el segundo hombre es del cielo. 48 Cual fue el hombre terreno, as\u00ed son tambi\u00e9n los hombres terrenos, y cual es el celestial, as\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1n los celestiales. 49 Y como hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos tambi\u00e9n la imagen del celestial. <\/p>\n<p>\u00bfPodemos dar nuestro asentimiento a esta l\u00f3gica del Ap\u00f3stol del vers\u00edculo 44b? Acaso sea posible responder a esta pregunta plante\u00e1ndola a la inversa: precisamente desde ella debemos medir nuestra fe, porque es la l\u00f3gica de la fe la que marca la l\u00ednea de pensamiento. Tenemos aqu\u00ed un ejemplo de lo que Pablo llama \u00absabidur\u00eda de Dios en el esp\u00edritu\u00bb: \u00abEl hombre ps\u00edquico no capta las cosas del Esp\u00edritu, porque son para \u00e9l necedad y no puede conocerlas, porque s\u00f3lo pueden ser examinadas con criterios de Esp\u00edritu\u00bb (2,14). Ciertamente, si cont\u00e1ramos tan s\u00f3lo con nuestra experiencia del mundo visible, no podr\u00edamos concluir en absoluto que ya por eso deba darse un mundo glorificado, una corporeidad a trav\u00e9s de la que el Esp\u00edritu pueda realizar mayores cosas que a trav\u00e9s de nuestro cuerpo actual. Pero dado que sabemos de la existencia de una creaci\u00f3n m\u00e1s alta, realizada por Cristo, podemos no s\u00f3lo aceptar en fe el hecho, sino reconocer su l\u00f3gica, su adecuaci\u00f3n, su intercorrespondencia, ya que, como el concilio Vaticano I ha declarado, los misterios de la fe se iluminan mutuamente. <\/p>\n<p>Pablo nos facilita inmediatamente una mirada a la fuente de donde dimana su superior conocimiento: la iluminaci\u00f3n que recibe el relato de la creaci\u00f3n desde Cristo y en cuanto ordenado a Cristo. En varias de sus cartas comprobamos que, para \u00e9l, los dos primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis contienen en s\u00ed una posici\u00f3n clave verdaderamente universal. Se puede agrupar toda una serie de rasgos cuyo conjunto permite ver con entera claridad que Pablo ha encontrado en el paralelismo entre Ad\u00e1n y Cristo la verdadera medida de la grandeza de Cristo y de la obra redentora que llev\u00f3 a cabo. Ya vimos, dentro de este mismo cap\u00edtulo, la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica del Salmo 8, que es tambi\u00e9n, en cierto modo, un salmo de la creaci\u00f3n. La importante idea sobre la Iglesia como esposa de Cristo en la carta a los Efesios ha surgido, esencialmente, de este mismo principio de conocimiento, seg\u00fan el cual al Ad\u00e1n de la nueva creaci\u00f3n le correspond\u00eda tambi\u00e9n una nueva Eva. Aqu\u00ed, en nuestro contexto, tiene mucha importancia para el Ap\u00f3stol la frase del segundo relato de la creaci\u00f3n: \u00abEl hombre result\u00f3 un ser viviente.\u00bb El autor veterotestamentario quiso decirnos, con su peculiar manera, que el hombre, creado del barro de la tierra, ha recibido un principio vital procedente de Dios. Se le puede llamar \u00abalma\u00bb a condici\u00f3n de que no se le entienda necesariamente en el sentido de una substancia metaf\u00edsica, espiritual y, por lo tanto, inmortal, ya que esta idea no estaba en el horizonte del pensamiento y del lenguaje del autor b\u00edblico. <\/p>\n<p>En virtud del principio que, seg\u00fan Pablo, se puede aplicar constantemente a Cristo y Ad\u00e1n, los dos elementos constitutivos de esta narraci\u00f3n se interpretan desde Cristo. Y as\u00ed, ambos son espiritualizados a un mismo tiempo. Cristo est\u00e1 animado no s\u00f3lo de aquella vida (perecedera) que da la psykhe, sino tambi\u00e9n del (imperecedero) pneuma o esp\u00edritu -y m\u00e1s a\u00fan-, \u00e9l mismo es el principio que puede comunicar esta vida a la creaci\u00f3n entera, \u00e9l es el Esp\u00edritu vivificador. Con \u00e9l se inicia esta nueva creaci\u00f3n. \u00e9l es el segundo Ad\u00e1n -Pablo dice el \u00abAd\u00e1n \u00faltimo\u00bb- porque s\u00f3lo puede darse una \u00fanica correspondencia respecto del primero. S\u00f3lo hay un acto que se equipare a la creaci\u00f3n, que la resuma y que la supere: la nueva creaci\u00f3n en Cristo. Pablo est\u00e1 tan convencido del rigor de su l\u00f3gica de la revelaci\u00f3n que no se detiene ni una sola vez a marcar claramente el tr\u00e1nsito de este citado vers\u00edculo del G\u00e9nesis a sus consecuencias 55. <\/p>\n<p>Con Jes\u00fas comienza la nueva humanidad. Si alguien quisiera preguntar d\u00f3nde est\u00e1 exactamente este comienzo, si en la encarnaci\u00f3n o en la resurrecci\u00f3n, la respuesta no seria demasiado f\u00e1cil. En efecto, para Pablo la realidad espiritual de Jes\u00fas lleg\u00f3 a su expansi\u00f3n plena s\u00f3lo en la resurrecci\u00f3n; pero no por eso excluye ya esta realidad en la encarnaci\u00f3n. Lo que Jes\u00fas era ya para s\u00ed mismo desde la encarnaci\u00f3n, se hace participable a todos los casos s\u00f3lo a partir de su resurrecci\u00f3n (cf. Rom 1:4). <\/p>\n<p>Es sorprendente la insistencia que se pone en el \u00ablo primero\u00bb. Parece que esto era algo que no resultaba tan evidente para todos en aquel tiempo. De hecho, el jud\u00edo platonizante Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda defend\u00eda especulaciones de este tipo. Aparte esto, se daba entonces, y se sigue dando siempre, una cierta tendencia a entender la historia de la humanidad como la ca\u00edda de un protohombre celeste. Pero prescindiendo de la pol\u00e9mica contempor\u00e1nea, \u00bftiene acaso este orden importancia tambi\u00e9n para nosotros? A trav\u00e9s de \u00e9l se reconocen los derechos y la necesidad de lo natural. Aunque lo sobrenatural es m\u00e1s importante, no debe pasarse por alto lo natural. Debe ceder el paso a lo sobrenatural, debe acaso sacrificarse a \u00e9l; pero precisamente aqu\u00ed radica su propia e imperecedera dignidad, en que puede servir y preparar aquello que es m\u00e1s elevado, m\u00e1s pleno y m\u00e1s copioso. Se puede incluso recordar aqu\u00ed el viejo axioma: la gracia no destruye la naturaleza, sino que la presupone y la eleva a su plenitud. Lo cual sucede ciertamente de una manera que supera en gran medida todo cuanto la naturaleza sabe o puede hacer. <\/p>\n<p>Al llegar aqu\u00ed se desarrolla m\u00e1s ampliamente la idea de la correspondencia de los dos niveles de la realidad y de su inserci\u00f3n en el relato de la creaci\u00f3n. Esta vez se alude al hecho de que el primer hombre, tomado de la tierra, es terreno. Ad\u00e1n, vale pues, tanto como terreno, hombre de tierra. Frente a esto, el segundo hombre (aqu\u00ed segundo equivale a \u00faltimo, ya que s\u00f3lo puede darse este segundo, sin que haya nunca un tercero), es del cielo, es decir, celeste. Ya los mismos evangelios han expresado algo acerca del modo y origen celeste del Jes\u00fas terreno en sus relatos sobre la concepci\u00f3n por obra del Esp\u00edritu Santo y su nacimiento virginal. La humanidad adam\u00edtica forma una unidad, hondamente caracterizada por su modo terreno, mientras que la humanidad redimida se caracteriza por su modo celeste que, ciertamente, todav\u00eda no se ha manifestado, porque nuestra vida propia y aut\u00e9ntica est\u00e1 escondida con Cristo en Dios (Col 3:3). Esta idea de un futuro todav\u00eda pendiente y en el horizonte se expresa con mayor claridad en el concepto de \u00abimagen\u00bb del vers\u00edculo 49. Aqu\u00ed la \u00abimagen\u00bb se refiere a aquella manifestaci\u00f3n en la que lo que aparece es la esencia. Tambi\u00e9n esta expresi\u00f3n le viene sugerida al Ap\u00f3stol por el G\u00e9nesis: \u00abAd\u00e1n engendr\u00f3 un hijo a su imagen y semejanza\u00bb (Gen 5:3), mientras que Cristo es, una vez m\u00e1s, la \u00abimagen de Dios\u00bb (2Co 4:4), seg\u00fan la cual somos renovados (Efe 4:23s) 56. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>55. Esta correspondencia entre el primer Ad\u00e1n y el \u00faltimo y, en consecuencia, entre lo que ambos encierran en s\u00ed, era para Pablo mucho m\u00e1s acuciante e iluminadora de lo que puede ser para nosotros. Ad\u00e1n en hebreo no indica tan s\u00f3lo el nombre del primer hombre, sino que, al mismo tiempo, significa \u00abhombre\u00bb en general, especie humana. Confiere, por tanto, a la definici\u00f3n que Jes\u00fas da de s\u00ed mismo como \u00abHijo del hombre\u00bb una orientaci\u00f3n c\u00f3smica. <\/p>\n<p> 56. Los manuscritos llegados hasta nosotros vacilan entre el futuro \u00abllevaremos\u00bb y el subjuntivo -que deber\u00eda ser entendido como imperativo- \u00abdebemos llevar\u00bb. Tenemos un caso parecido en Rm 5.1 y tambi\u00e9n en 6,4, donde esperar\u00edamos una afirmaci\u00f3n en indicativo (aqu\u00ed indicativo futuro, all\u00ed indicativo presente), en vez de la cual debemos aceptar un imperativo, no como si Pablo quisiera negarnos la realidad de la gracia que ya se nos ha concedido, sino provocado por la preocupaci\u00f3n de que queramos entender esta realidad como una cosa ya seguramente pose\u00edda. De parecida manera debemos recibir la realidad de la resurrecci\u00f3n. La poseemos, desde luego, pero debemos tener siempre en cuenta que por ahora debemos llevarla a trav\u00e9s del tiempo. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>b) La transformaci\u00f3n universal (1Co\/15\/50-53). <\/p>\n<p>50 Pero os digo esto, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupci\u00f3n hereda la incorrupci\u00f3n. 51 Mirad: Os voy a decir un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la \u00faltima trompeta; porque \u00e9sta sonar\u00e1, y los muertos ser\u00e1n resucitados incorruptibles, y nosotros transformados. 53 Pues esto corruptible tiene que ser vestido de incorruptibilidad, y esto mortal tiene que ser vestido de inmortalidad. <\/p>\n<p>Si, por un lado, Pablo ha mostrado el estrecho v\u00ednculo que existe entre la pertenencia a Cristo y la gloria de la resurrecci\u00f3n, para poner en evidencia la falta de l\u00f3gica de los negadores de la resurrecci\u00f3n, ahora debe acentuar, por el otro lado, con id\u00e9ntico vigor, que entre nuestra actual condici\u00f3n cristiana y aquella corporeidad gloriosa existe una barrera que hay que salvar, para no dar p\u00e1bulo al mismo error de aquellos que creen que ya la han salvado. Con \u00abla carne y la sangre\u00bb no se indica otra cosa sino el cuerpo ps\u00edquico, pero ahora se subraya el aspecto de corruptibilidad. El mismo Jes\u00fas ha dejado tras s\u00ed esta carne y sangre en la cruz y en el sepulcro. <\/p>\n<p>Pablo tiene que mantenerse con destreza a igual distancia de dos concepciones err\u00f3neas: por una parte exist\u00eda la idea grosera y sensual -nacida en ciertos c\u00edrculos jud\u00edos (cf. Mac 12,18 ss)- de una simple prolongaci\u00f3n de la vida actual; por la parte contraria, se daba la esperanza -m\u00e1s acorde con la mentalidad griega- de una inmortalidad puramente espiritual. La carne y la sangre experimentar\u00e1n una profunda transformaci\u00f3n, pero seguir\u00e1n siendo ellas mismas. Cuatro veces se dice: \u00abesto corruptible\u00bb, \u00abesto mortal\u00bb (15,53.54). \u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, este \u00abmisterio\u00bb tan solemnemente anunciado? No puede radicar en el hecho de que algunos vivir\u00e1n en la parus\u00eda. Y tampoco en que aquellos acontecimientos apocal\u00edpticos irrumpir\u00e1n s\u00fabitamente, precedidos de tan extraordinarias manifestaciones, porque todos estos elementos forman parte de las descripciones generales de los \u00faltimos acontecimientos (cf. 1Te 4:16; Mat 24:31). Tampoco debi\u00f3 aludir aqu\u00ed Pablo a la idea de que \u00e9l, personalmente, con algunos de sus contempor\u00e1neos, estar\u00eda presente cuando aqu\u00e9llos se produjeran, aunque ciertamente contaba con ello. El misterio est\u00e1 en la transformaci\u00f3n que todos, de una u otra forma, experimentar\u00e1n 57. <\/p>\n<p>Con la perspectiva de esta transformaci\u00f3n responde Pablo a la pregunta que pod\u00eda, y deb\u00eda incluso, suscitarse cuando proclamaba con tanta fuerza que la carne y la sangre no podr\u00e1n entrar en la plenitud. En este caso \u00bfno quedan autom\u00e1ticamente excluidos aquellos que vivan a\u00fan en el momento de la parus\u00eda? La gracia de esta transformaci\u00f3n supera o sustituye en cierto modo a la muerte. Y para los que sean afectados por ella ser\u00e1 tan sin dolor como ponerse un vestido nuevo. Pablo recurre con mucha frecuencia a esta imagen del vestido, pero nunca en el sentido de un mero cambio externo, que dejar\u00eda intacta la naturaleza del hombre, sino siempre para indicar un cambio, una transformaci\u00f3n en Cristo enteramente esencial, personal y debida a la gracia 58 <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>57. La traducci\u00f3n latina de la Vulgata sigue aqu\u00ed (con algunos manuscritos) una lectura divergente que, a primera vista, parece enteramente opuesta: Todos moriremos, pero no todos seremos transformados. Puede comprenderse muy bien la raz\u00f3n de este cambio: al perderse de vista la parus\u00eda, gan\u00f3 terreno la convicci\u00f3n de que todos tenemos que morir. En la transformaci\u00f3n -en la que ya entonces no participar\u00e1n todos- se ve\u00eda la diversa suerte que correr\u00edan los bienaventurados y los condenados. Tambi\u00e9n esta lectura da buen sentido, pero, indudablemente, no es lo que Pablo quiso decir en este pasaje. <\/p>\n<p>58. Cf. 2Co 5:3; Ga 3.27; Rom 13:14; Col 13:10; Efe 4:24. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>c) Canto anticipado de victoria (1Co\/15\/54-57). <\/p>\n<p>54 Cuando esto corruptible sea vestido de incorruptibilidad, y esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 1u palabra escrita: \u00abLa victoria se trag\u00f3 a la muerte. 55 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, \u00a1oh muerte! tu victoria? \u00bfD\u00f3nde, \u00a1oh muerte! tu aguij\u00f3n?\u00bb 56 El aguij\u00f3n de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. 57 Pero \u00a1gracias a Dios que nos da la victoria por nuestro Se\u00f1or Jesucristo! <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, unos ser\u00e1n arrancados a la muerte y otros ser\u00e1n trasladados a un nuevo ser bajo una modalidad que, por hoy, nos es imposible imaginar. Pero todos experimentar\u00e1n una aut\u00e9ntica transformaci\u00f3n. Jes\u00fas dijo una vez: \u00abNadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquearla si primero no logra atarlo; s\u00f3lo entonces le saquear\u00e1 la casa\u00bb (Mar 3:27). Algo parecido ocurr\u00eda, a modo de iniciaci\u00f3n y de insinuaci\u00f3n, con la expulsi\u00f3n de los demonios. Esta victoria se completar\u00e1 el d\u00eda en que \u00abel \u00faltimo enemigo\u00bb sea destruido. Por este enemigo se entiende aqu\u00ed la muerte, personificada. Por eso entona Pablo una especie de himno de victoria, con elementos de la predicaci\u00f3n de los profetas. Las palabras han sido combinadas tom\u00e1ndolas de Isa 25:8 y Ose 13:14. Al parecer, la cita se introduce con la primera palabra \u00abse trag\u00f3\u00bb (la victoria a la muerte), en la que se contin\u00faa y se completa la tendencia general y radical del absorber. Tragar, devorar, significa que todo lo antiguo desaparece por completo. Hasta ahora las fauces de la muerte lo hab\u00edan como devorado todo, pero ahora ser\u00e1 devorada la misma muerte. Aquel que viva \u00aben aquellos d\u00edas\u00bb mirar\u00e1 en torno a s\u00ed y no encontrar\u00e1 en parte alguna ni un vestigio siquiera de lo que ahora se expande por doquier sobre la tierra. Pablo, y los creyentes a una con \u00e9l, pueden tener ya desde ahora una visi\u00f3n anticipada en la fe y gozan de antemano este triunfo (cf. 2Co 5:17). <\/p>\n<p>La palabra \u00abaguij\u00f3n\u00bb puede referirse al aguij\u00f3n que se emplea para azuzar al ganado, o tambi\u00e9n al venenoso aguij\u00f3n de los escorpiones. En todo caso, el \u00abaguij\u00f3n de la muerte\u00bb es una imagen que, para el Ap\u00f3stol, se llena inmediatamente de contenido gracias a las ideas esenciales de su predicaci\u00f3n. El vers\u00edculo 56 parece un breve resumen de su explicaci\u00f3n sobre el poder del pecado de la carta a los Romanos (Rom 6 y 7). Pero Pablo no se detiene en su himno de victoria. Es s\u00f3lo -hablando en t\u00e9rminos musicales- un \u00abretardo\u00bb: cuando parec\u00eda encaminarse decididamente hacia el fin, se vuelve a anunciar el contramotivo. Lo cual sirve para experimentar con mayor gozo a\u00fan el desenlace final de toda la lucha en una brillante victoria. <\/p>\n<p>Ley, pecado, muerte: he aqu\u00ed la red de triple malla en la que son prendidos los hombres, la nasa de triple c\u00edrculo en la que se deslizan, sin remedio, de una desgracia en otra. Pero tres veces tambi\u00e9n resuena la voz de \u00abvictoria\u00bb. El vencedor es Dios, pero tambi\u00e9n lo somos nosotros, por Cristo, que de tal modo se ha unificado con nosotros que nuestra muerte es la suya, para que tambi\u00e9n su victoria sobre la muerte sea nuestra propia victoria. Y en todas las cosas quedamos victoriosos por aquel que nos ha amado (Rom 8:37). <\/p>\n<p>d) El consuelo durante el tiempo intermedio (1Co\/15\/58). <\/p>\n<p>58 De manera que, amados hermanos m\u00edos, permaneced firmes, inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Se\u00f1or y sabiendo que vuestro trabajo en el Se\u00f1or no cae en el vac\u00edo. <\/p>\n<p>Es, pues, justo y digno celebrar de esta manera a Dios por la obra de la redenci\u00f3n. Pero tampoco podemos olvidar el otro aspecto, el que corresponde a nuestro estado actual. Pablo prefiere no cerrar el cap\u00edtulo con acentos triunfales, sino con exhortaciones cordiales, pero apremiantes. Recurre otra vez a la expresi\u00f3n \u00abhermanos\u00bb con la que comenz\u00f3 este largo cap\u00edtulo; pero ahora a\u00f1ade un \u00abamados\u00bb. Le gustar\u00eda creer que ha ganado para la unidad indeclinable de la fe a los que vacilaban y les pide y exhorta ahora que permanezcan firmes en ella, que no se dejen inducir de nuevo a error, para que puedan consagrarse, sin dispersi\u00f3n de energ\u00edas, a la edificaci\u00f3n de la comunidad y a la expansi\u00f3n del Evangelio. <\/p>\n<p>La Iglesia es la obra del Se\u00f1or, la edificaci\u00f3n del Se\u00f1or, todo aquel que se inserta en ella es llamado a colaborar (cf. 3,9 ss). En todo tiempo y lugar hay ocasi\u00f3n para trabajar en las cosas del Se\u00f1or en cuerpo y alma. Que el Ap\u00f3stol se refiere aqu\u00ed a un serio esfuerzo, que costar\u00e1 realmente algo a los miembros de la comunidad, se advierte por la continuaci\u00f3n, en la que les asegura que su \u00abtrabajo\u00bb no ser\u00e1 en balde. Esta aseveraci\u00f3n incluye la idea de que el \u00e9xito de aquello que se hace seg\u00fan la mente del Se\u00f1or no es algo que deba ser necesariamente visto y medido por nuestros ojos. Sobre este extremo tiene e] Ap\u00f3stol una sobrada experiencia. Pero ning\u00fan fracaso le ha podido llevar a la falsa idea de que sus esfuerzos hayan sido in\u00fatiles. Con esta certeza toma sobre s\u00ed, d\u00eda a d\u00eda sus trabajos exteriores y sus preocupaciones interiores. Y todo aquel que haya aprendido o quiera aprender del Ap\u00f3stol lo que es el aut\u00e9ntico y pleno ser cristiano, debe pensar como Pablo, y esforzarse, a su vez, un poco, como el mismo Pablo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 el mensaje de salvaci\u00f3n:<\/b><\/i> Lit. el evangelio. Ver nota a <span class='bible'>Mar 1:1<\/span> y <span class='bible'>Rom 1:1-32<\/span>; <span class='bible'>Rom 1:1-32<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El evangelio y la certeza de la resurrecci\u00f3n de Cristo<\/p>\n<p>1 Pablo les recuerda el evangelio que les predic\u00f3 y que ellos creyeron (cf. v. 11). 2 Ese evangelio los rescat\u00f3, y a menos que se aferren a lo que Pablo les hab\u00eda predicado, su fe es en vano, es decir, vac\u00eda. 3  Pablo no lo hab\u00eda inventado, sino que les hab\u00eda transferido a ellos lo que \u00e9l mismo hab\u00eda recibido (cf. 4:1). De primera importancia era la muerte de Cristo por nuestros pecados, hecho que era cierto porque el AT hablaba de la obra del Mes\u00edas (Isa. 53). 4 La sepultura y la resurrecci\u00f3n del Mes\u00edas al tercer d\u00eda tambi\u00e9n eran el tema del AT (Sal. 16:8-11, citado por Pedro en Pentecost\u00e9s; Hech. 2:24-28). 5-8 Este pasaje del AT naturalmente se confirmaba con la resurrecci\u00f3n de Cristo, que muchas personas que a\u00fan viv\u00edan pod\u00edan corroborar. Pedro, luego los 12 ap\u00f3stoles, 500 cristianos a quienes se apareci\u00f3 al mismo tiempo, Jacobo el hermano del Se\u00f1or, luego todos los ap\u00f3stoles y finalmente Pablo, como a un \u00faltimo en llegar, en el camino a Damasco, todos lo vieron (Hech. 9:3-5). 10 La intervenci\u00f3n de la gracia de Dios hab\u00eda hecho de Pablo un ap\u00f3stol, y \u00e9l dice haber trabajado m\u00e1s que cualquier otro ap\u00f3stol, o mejor dicho, la gracia de Dios hab\u00eda logrado esto. 11 Eso, sin embargo, era intrascendente, ya que este evangelio que Pablo acaba de bosquejar era lo que [nosotros, los ap\u00f3stoles] predicamos, y lo que los corintios hab\u00edan cre\u00eddo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>15.2 Todas las congregaciones tienen personas que a\u00fan no creen. Algunos se mueven en direcci\u00f3n a creer, y otros simplemente lo suponen. Los impostores, sin embargo, no ser\u00e1n removidos (v\u00e9ase Mat 13:28-29), esa tarea queda en las manos de Dios. Las buenas nuevas acerca de Jesucristo nos salvan, si las creemos con firmeza y si las seguimos con fidelidad.15.5-8 Siempre habr\u00e1n personas que digan que Jes\u00fas no resucit\u00f3. Pablo nos asegura que muchas personas vieron a Jes\u00fas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n: Pedro, los disc\u00edpulos (los doce), m\u00e1s de quinientos creyentes (muchos de los cuales viv\u00edan al momento en que Pablo escribi\u00f3 esto, aunque otros murieron); Santiago (el hermano de Jes\u00fas), todos los ap\u00f3stoles y por \u00faltimo Pablo mismo. La resurrecci\u00f3n es un hecho hist\u00f3rico. No se desaliente por causa de los incr\u00e9dulos, los que niegan la resurrecci\u00f3n. Ll\u00e9nese de esperanza porque un d\u00eda usted y ellos ver\u00e1n la prueba viviente, cuando Cristo vuelva. (Para m\u00e1s evidencias sobre la resurrecci\u00f3n, v\u00e9ase el diagrama en Marcos 16.)15.7 Esta persona quiz\u00e1s fue Santiago, el hermano de Jes\u00fas, que inicialmente no crey\u00f3 que este era el Mes\u00edas (Joh 7:5). Pero luego de ver al Jes\u00fas resucitado, se convirti\u00f3 en creyente y despu\u00e9s en l\u00edder de la iglesia en Jerusal\u00e9n (Act 15:13). Tambi\u00e9n escribi\u00f3 el libro de Santiago en el Nuevo Testamento.15.8, 9 La credencial m\u00e1s importante de Pablo como ap\u00f3stol era que fue un testigo presencial del Cristo resucitado (v\u00e9ase Act 9:3-6). \u00abAbortivo\u00bb significa que el suyo fue un caso especial. Los dem\u00e1s ap\u00f3stoles vieron a Jes\u00fas en persona. Pablo era de la generaci\u00f3n siguiente de creyentes, aun Cristo se le apareci\u00f3.15.9-10 Como fariseo celoso, Pablo lleg\u00f3 a ser enemigo de la iglesia cristiana hasta el punto de capturar y perseguir creyentes (v\u00e9ase Act 9:1-3). Esta es la raz\u00f3n por la que se considera indigno de ser llamado ap\u00f3stol de Cristo. A pesar de ser el m\u00e1s influyente de los ap\u00f3stoles, Pablo era profundamente humilde. Sab\u00eda que hab\u00eda trabajado duro y que hab\u00eda logrado mucho, pero esto debido a que Dios derram\u00f3 su gracia sobre \u00e9l. La verdadera humildad no radica en convencerse de que uno no es valioso sino de que Dios obra en nosotros. Es mantener la perspectiva de Dios en qui\u00e9n es usted y reconocer su gracia en el desarrollo de sus habilidades.15.10 Pablo manifiesta haber trabajado m\u00e1s que los dem\u00e1s ap\u00f3stoles. Esta no es una declaraci\u00f3n petulante, porque sab\u00eda que su poder proced\u00eda de Dios y que no importaba qui\u00e9n trabajara m\u00e1s que los dem\u00e1s. Debido a su posici\u00f3n prominente como fariseo, la conversi\u00f3n de Pablo lo hizo objeto de una mayor persecuci\u00f3n en comparaci\u00f3n con los otros ap\u00f3stoles, siendo esta la raz\u00f3n por la que trabaj\u00f3 m\u00e1s fuerte en la predicaci\u00f3n del mismo mensaje.15.12ss La mayor\u00eda de los griegos no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n corporal de las personas. Ve\u00edan la vida venidera como algo que s\u00f3lo se relacionaba con el alma. De acuerdo a la filosof\u00eda griega, el alma era la persona real, aprisionada en el cuerpo f\u00edsico, y en la muerte quedaba liberada. No hab\u00eda inmortalidad para el cuerpo sino que el alma entraba en un estado eterno. En las Escrituras, al contrario, el cuerpo y el alma se unificar\u00e1n despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. La iglesia en Corinto se hallaba en el coraz\u00f3n de la cultura griega. Por eso muchos creyentes tuvieron dificultad para creer en la resurrecci\u00f3n corporal. Pablo escribi\u00f3 esta parte de su carta para resolver esta confusi\u00f3n acerca de la resurrecci\u00f3n.15.13-18 La resurrecci\u00f3n de Cristo es el centro de la fe cristiana. Como Cristo resucit\u00f3 de la muerte, como prometi\u00f3, sabemos que dijo la verdad: El es Dios. Como resucit\u00f3, su muerte por nuestras pecados fue v\u00e1lida y somos perdonados. Porque resucit\u00f3 vive e intercede por nosotros. Porque resucit\u00f3 y venci\u00f3 la muerte, sabemos que tambi\u00e9n nosotros resucitaremos.15.19 \u00bfPor qu\u00e9 Pablo dice que ser\u00edamos los m\u00e1s miserables si s\u00f3lo el ser cristianos fuera lo de m\u00e1s valor en esta vida? En los d\u00edas de Pablo, el cristianismo implicaba con frecuencia persecuci\u00f3n para toda persona, ostracismo de la familia, y en muchos casos, pobreza. Hab\u00eda muy pocos beneficios tangibles para el cristiano en esa sociedad. Definitivamente no significaba ascender en la escala social o profesional. Sin embargo, hab\u00eda algo mucho m\u00e1s importante, si Jes\u00fas no hubiera resucitado de la muerte, los cristianos no habr\u00edan podido obtener el perd\u00f3n de sus pecados y por lo tanto no tendr\u00edan esperanza de vida eterna.15.20 Primicia era la primera parte de las cosechas que los jud\u00edos tra\u00edan al templo como ofrenda (Lev 23:10ss). Aunque Cristo no fue el primero en resucitar de la muerte (El resucit\u00f3 a L\u00e1zaro y otros), fue el primero que nunca volvi\u00f3 a morir. El es el precursor, la prueba de nuestra resurrecci\u00f3n a la vida eterna.15.21 La muerte vino como resultado del pecado de Ad\u00e1n y Eva. En Rom 5:12-21, Pablo explica por qu\u00e9 el pecado de Ad\u00e1n trajo pecado a todos, c\u00f3mo la muerte y el pecado se esparcieron entre todos los seres humanos por causa del primer pecado, y el paralelo existente entre la muerte de Ad\u00e1n y la de Cristo.15.24-28 Esta no es una cr\u00f3nica secuencial de acontecimientos ni se da una fecha espec\u00edfica para ellos. Pablo destaca que el Cristo resucitado conquistar\u00e1 todo lo maligno, incluyendo la muerte. Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la destrucci\u00f3n final de la muerte, v\u00e9ase Rev 20:14.15.25-28 Aunque Dios el Padre y Dios el Hijo son iguales, cada uno tiene funciones especiales y \u00e1reas de soberano control (15.28). Cristo no es inferior al Padre, pero su responsabilidad es derrotar al maligno en la tierra. Primero derrot\u00f3 al pecado y a la muerte en la cruz, y en los d\u00edas finales derrotar\u00e1 a Satan\u00e1s y a toda maldad. Los acontecimientos mundiales parece que estuvieran fuera de control y da la impresi\u00f3n de que la justicia fuera rara pero Dios la controla, permitiendo que el maligno permanezca por un tiempo hasta que env\u00ede una vez m\u00e1s a Jes\u00fas a la tierra. Luego Jes\u00fas presentar\u00e1 a Dios un mundo nuevo y perfecto.15.29 Algunos creyentes fueron bautizados en nombre de otros que fallecieron sin ser bautizados. No sabemos nada m\u00e1s acerca de esta pr\u00e1ctica, pero obviamente afirma una creencia en la resurrecci\u00f3n. Pablo no aprobaba necesariamente el bautismo por los muertos, pero lo usaba como ilustraci\u00f3n para dar fuerza a su argumento de que la resurrecci\u00f3n es una realidad.15.30-34 Si la muerte es el final de todo, disfrutar el momento es lo m\u00e1s importante. Pero los cristianos saben que hay vida m\u00e1s all\u00e1 de la tumba y que nuestra vida en la tierra es s\u00f3lo una preparaci\u00f3n para la que nunca acabar\u00e1. Lo que usted hace hoy incide en su eternidad. A la luz de la eternidad el pecado es a una apuesta tonta.15.31, 32 \u00abCada d\u00eda muero\u00bb se refiere a la exposici\u00f3n al peligro. No hay evidencias de que Pablo en ese momento hubiera batallado en Efeso contra fieras, pero se refer\u00eda a la oposici\u00f3n salvaje a la cual se enfrent\u00f3.15.33 Tener relaci\u00f3n con aquellos que negaban la resurrecci\u00f3n podr\u00edan corromper el car\u00e1cter de un buen cristiano. No permita que sus relaciones con los incr\u00e9dulos lo lleve fuera de Cristo o haga vacilar su fe.15.35ss Pablo empieza la discusi\u00f3n acerca de qu\u00e9 clase de cuerpos resucitados tendr\u00e1n. Si usted pudiera seleccionar su propio cuerpo \u00bfqu\u00e9 tipo escoger\u00eda?, \u00bffuerte, atl\u00e9tico, hermoso? Pablo explica que seremos reconocidos en nuestras cuerpos resucitados y que ser\u00e1n mejores de lo que imaginamos, ser\u00e1n hechos para vivir por siempre. Mantendremos nuestra personalidad e individualidad, pero llegar\u00e1n a ser perfectas por medio de la obra de Cristo. Las Escrituras no nos dicen todo lo que nuestros cuerpos resucitados ser\u00e1n capaces de hacer, pero s\u00ed sabemos que ser\u00e1n perfectos, sin ser afectados por la enfermedad o las dolencias (v\u00e9ase Phi 3:21).15.35ss Pablo compara la resurrecci\u00f3n de nuestros cuerpos con el crecimiento en un jard\u00edn. La semilla plantada en la tierra no crece a menos que primero \u00abmuera\u00bb. La planta que crece luce muy diferente a la semilla porque Dios le dio un nuevo \u00abcuerpo\u00bb. Hay diferentes clases de cuerpo: personas, animales, peces, aves. As\u00ed como los \u00e1ngeles en el cielo tienen cuerpos diferentes en belleza y gloria. Nuestros cuerpos resucitados ser\u00e1n diferentes y m\u00e1s capaces que los que ahora tenemos. Nuestros cuerpos espirituales no ser\u00e1n d\u00e9biles, nunca se enfermar\u00e1n ni morir\u00e1n.15.45 El \u00abpostrer Ad\u00e1n\u00bb se refiere a Cristo. Como Cristo resucit\u00f3 de la muerte lleg\u00f3 a ser \u00abesp\u00edritu vivificante\u00bb. Esto significa que tuvo una nueva forma de existencia (v\u00e9ase la nota a 2Co 3:17). El es la fuente de nuestra vida espiritual y nos resucitar\u00e1. El nuevo cuerpo humano glorificado de Cristo ahora viste su nueva vida glorificada, as\u00ed como el cuerpo de Ad\u00e1n era adecuado a su vida natural. Cuando resucitemos, Dios nos dar\u00e1 un cuerpo glorificado apropiado a nuestra nueva vida eterna.15.50-53 Todos enfrentamos limitaciones. Todas aquellos personas que tienen alg\u00fan impedimento f\u00edsico, mental o emocional est\u00e1n especialmente al tanto de esto. Algunos pueden ser ciegos pero pueden ver una nueva forma de vivir. Otros pueden estar sordos pero pueden o\u00edr las buenas nuevas de Dios. Otros pueden cojear, pero caminan en el amor de Dios. Adem\u00e1s, tienen el est\u00edmulo de saber que su impedimento es s\u00f3lo temporal. Pablo nos dice que se nos dar\u00e1 cuerpos nuevos cuando Jes\u00fas regrese y estos cuerpos no tendr\u00e1n impedimentos, no morir\u00e1n ni enfermar\u00e1n. Esto nos da esperanza en nuestro sufrimiento.15.51, 52 \u00abNo todos dormiremos\u00bb significa que el cristiano que est\u00e9 vivo ese d\u00eda no morir\u00e1, pero ser\u00e1 transformado en forma inmediata. El toque de la trompeta ser\u00e1 el medio de anuncio en el cielo nuevo y la tierra nueva. Los jud\u00edos comprend\u00edan el significado de esto porque las trompetas siempre sonaron como se\u00f1al del inicio de una gran fiesta o de otro acontecimiento extraordinario (Num 10:10).15.54-56 Satan\u00e1s parece ser el triunfador en el jard\u00edn de Ed\u00e9n (G\u00e9nesis 3), y cuando Jes\u00fas muri\u00f3 en la cruz (Mar 15:22-24). Pero Dios cambi\u00f3 la aparente victoria de Satan\u00e1s en fracaso cuando Cristo resucit\u00f3 de la muerte (Col 2:15; Heb 2:14-15). Desde entonces la muerte ha dejado de ser una fuente de temor. Cristo la venci\u00f3 y un d\u00eda lo haremos tambi\u00e9n. La muerte ha sido vencida y nuestra esperanza va m\u00e1s all\u00e1 de la tumba.15.58 Pablo dice que gracias a la resurrecci\u00f3n, nada que hagamos es en vano. Algunas veces dudamos en hacer lo bueno porque no vemos resultados, pero si podemos mantener una perspectiva celestial, nos ser\u00e1 posible entender que no es frecuente ver lo bueno que viene como resultado de nuestros esfuerzos. Si realmente creemos que Cristo gan\u00f3 la victoria final, esto debiera afectar la forma en que vivimos ahora. No se desaliente frente a una aparente p\u00e9rdida de resultados en lo que ha venido haciendo. Mientras tenga oportunidad de hacer lo bueno, h\u00e1galo. Su labor tendr\u00e1 resultados eternos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 737 G\u00e1l 1:11<\/p>\n<p>b 738 Hch 18:11<\/p>\n<p>c 739 Rom 5:2<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> el evangelio.  Un resumen del cual se encuentra en los vers. 3 y 4. V\u00e9ase coment. en Ro 1:1.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> \u00c9l evangelio completo, que incluye las ense\u00f1anzas acerca de Cristo y la iglesia; como se revela plenamente en el libro de Romanos ( Rom_3:1 ; Rom_16:25). <\/p>\n<\/p>\n<p>\n1<strong> (2)<\/strong> Debemos estar firmes en el evangelio completo, es decir, en todo el Nuevo Testamento, y no s\u00f3lo en ciertas ense\u00f1anzas o. doctrinas. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>65 (V) Parte cuarta: La resurrecci\u00f3n (15,1-58). Existen diferentes opiniones sobre el problema que afrontaba Pablo (v\u00e9ase J. H. Wilson, ZNW 59 [1968] 90-107), pero la hip\u00f3\u00adtesis m\u00e1s probable (v\u00e9ase R. A. Horsley, NovT 20 [1978] 203-31) es que la negaci\u00f3n de la re\u00adsurrecci\u00f3n (v. 12) procediera de los \u00abespiritua\u00adles\u00bb (\u00ae 18 supra), quienes, bajo la influencia de la especulaci\u00f3n filoniana sobre la sabidu\u00adr\u00eda, cre\u00edan poseer ya la vida eterna (p.ej., De spec. leg. 1.345). La resurrecci\u00f3n del cuerpo carec\u00eda de sentido para quienes no conced\u00edan importancia alguna al cuerpo (v\u00e9ase 6,12-20). No est\u00e1 claro c\u00f3mo lleg\u00f3 a conocimiento de Pablo el problema.<br \/>\n66 (A) El credo de la Iglesia (15,1-11). 1. el evangelio: La base de la respuesta de Pa\u00adblo es la fe de la Iglesia en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Puesto que \u00e9l resucit\u00f3 realmente de en\u00adtre los muertos, la resurrecci\u00f3n no es ya sim\u00adplemente una teor\u00eda posible relativa al modo de la supervivencia tras la muerte (\u00ae Pensa\u00admiento del AT, 77:173-74). 2. La extrema con\u00adcisi\u00f3n del texto hace imposible una traducci\u00f3n exacta; se han propuesto al menos seis cons\u00adtrucciones diferentes (v\u00e9ase Conzelmann, 1 Corinthians 250). si lo guard\u00e1is tal como os lo prediqu\u00e9: La f\u00f3rmula precisa que Pablo utiliz\u00f3 es importante. 3a. os transmit\u00ed: Introducci\u00f3n al credo que Pablo recibi\u00f3 y que a su vez co\u00admunic\u00f3. 3b-5. No hay pruebas de que este cre\u00addo antiqu\u00edsimo sea trad. de una lengua sem\u00edti\u00adca, pero casi ciertamente tuvo su origen en una comunidad palestinense. Pablo insert\u00f3 el triple kai hoti, \u00aby que\u00bb. 3b. muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras: La interpretaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas a la luz de Is 53,5 puede remontarse a Jes\u00fas mismo (v\u00e9ase JNTT 287-88). 4. fue sepultado: Esto garantizaba el ca\u00adr\u00e1cter real de su muerte, resucit\u00f3 al tercer d\u00eda seg\u00fan las Escrituras: La \u00fanica referencia preci\u00adsa es Os 6,2, pero la tradici\u00f3n jud\u00eda posterior consider\u00f3 el tercer d\u00eda el d\u00eda de la salvaci\u00f3n (Gen. Rah. 5b sobre Gn 22,4-5; H. Friedman y M. Sim\u00f3n, Midrash Rabbah [Londres 1939] 1. 491). 5. se apareci\u00f3: El vb. \u00f3phth\u00e9 no se debe entender como voz pasiva, sino media (v\u00e9ase A. Pelletier, Bib 51 [1970] 76-79). Lo que se su\u00adbraya es la iniciativa de Jes\u00fas, no la experien\u00adcia subjetiva de los beneficiarios. 6. La inten\u00adci\u00f3n de este a\u00f1adido de Pablo es subrayar que todav\u00eda viv\u00edan testigos oculares a los que se po\u00add\u00eda preguntar. No es un duplicado del aconte\u00adcimiento de Pentecost\u00e9s (v\u00e9ase C. F. Sleeper, JBL 84 [1965] 389-99). 7. a Santiago, y m\u00e1s tar\u00adde a todos los ap\u00f3stoles: Fragmento tradicional insertado por Pablo para servir de transici\u00f3n a su propia experiencia. Como Pablo, Santiago, \u00abel hermano del Se\u00f1or\u00bb (G\u00e1l 1,19), no hab\u00eda si\u00addo disc\u00edpulo de Jes\u00fas (cf. Hch 1,21-22). Una aparici\u00f3n a Santiago se cuenta en EvHeb 1 (HSNTA 1. 165). 8. como a un aborto: Posible\u00admente un insulto utilizado por los adversarios de Pablo, que se burlaban de su apariencia f\u00edsica (2 Cor 10,10) y negaban su condici\u00f3n de ap\u00f3stol (1 Cor 9,1-18). 10. he trabajado m\u00e1s que todos ellos: Esta nota pol\u00e9mica hace alu\u00adsi\u00f3n a la situaci\u00f3n tratada en 9,1-18.<br \/>\n(Kremer, J., Das alteste Zeugnis von der Auferstehung Christi [SBS 17, Stuttgart 1966]. Lehman, K., Auferweckt am dritten Tag nach der Schrift [QD 38, Friburgo de Brisgovia 1968]. Murphy-O\u2019Connor, J., \u00abTradition and Redaction in 1 Cor 15:3-7\u00bb, CBQ 43 [1981] 582-589.)<br \/>\n67 (B) Las consecuencias de las dife\u00adrentes tesis (15,12-28). Tras haber puesto el cimiento, Pablo pasa ahora a enfrentar a los corintios con las consecuencias de su negaci\u00f3n y con las ventajas de la afirmaci\u00f3n que \u00e9l hace. (a) La tesis de los corintios (15,12-19). Pa\u00adblo hace ver a los corintios que, si la tesis de \u00e9s\u00adtos (v. 12) es correcta, se deben sacar cuatro conclusiones: (1) Cristo no resucit\u00f3 (vv. 13.16); (2) la predicaci\u00f3n de Pablo es en vano (v. 14), y \u00e9l se ve expuesto a la acusaci\u00f3n de ser testigo falso de Dios (v. 15); (3) la fe de los corintios ca\u00adrece de sentido, y ellos siguen siendo pecado\u00adres (vv. 14.17); (4) quienes murieron como cris\u00adtianos se han perdido definitivamente (v. 18). Concluye con una nota emotiva de bastante efecto (v. 19). 12-13. Si aqu\u00ed y en los vv. 15-16 Pablo saca una conclusi\u00f3n concerniente a un individuo concreto, Cristo, el sentido de la afir\u00admaci\u00f3n corintia deb\u00eda de ser que eso de la re\u00adsurrecci\u00f3n de entre los muertos no exist\u00eda; no formaba parte del plan de Dios para la huma\u00adnidad. 14. en vano: En el vocabulario de Pablo (1 Cor 15,10.58; 2 Cor 6,1; Flp 2,16; 1 Tes 2,1; 3,5) kenos significa \u00abimproductivo\u00bb. Su predi\u00adcaci\u00f3n no hizo nacer nada nuevo, y los corin\u00adtios siguen igual. 17. ineficaz: Usando mataia (v\u00e9ase 3,20), Pablo intensifica la fuerza de ke\u00adnos. Este vers\u00edculo es el argumento clave y \u00e9l que m\u00e1s probabilidades ten\u00eda de llegar a los co\u00adrintios. Estos se consideraban llenos de sabi\u00addur\u00eda (\u00ae 65 supra) precisamente en cuanto cristianos (v\u00e9anse 2,8; 6,4). Mediante la con\u00adversi\u00f3n a Cristo hab\u00edan sido transformados, elevados a un nuevo plano de ser (v\u00e9ase el co\u00admentario a 1,30; 4,15); pero si Cristo no fue como Pablo dec\u00eda, nada hab\u00eda cambiado. Eran como el resto de la humanidad. Su negaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n socavaba los fundamentos de esa condici\u00f3n suya que tanto apreciaban (v\u00e9a\u00adse el comentario a 2,6-16). 18. los que durmie\u00adron en Cristo: Los que murieron (1 Tes 5,10) co\u00admo cristianos (1 Tes 4,16) se han perdido (el mismo vb. se utiliza en 1,18 para designar a los no creyentes), aun cuando ellos se considera\u00adban \u00abespirituales\u00bb. Esta es otra conclusi\u00f3n sa\u00adcada del v, 17. 19. si en esta vida quienes somos cristianos tenemos s\u00f3lo esperanza: Muchos pa\u00adganos ten\u00edan lo que para Pablo era una infun\u00addada esperanza en un estado futuro de beati\u00adtud. Negar la resurrecci\u00f3n de Cristo (que para Pablo transformaba la posibilidad te\u00f3rica de una supervivencia tras la muerte en una posi\u00adbilidad real) reduc\u00eda a los cristianos al mismo triste nivel.<br \/>\n(Bachmann, M., \u00abZur Gedankenf\u00fchrung in 1 Kor 15:12ff.&gt;\u00bb, TZ 34 [1978] 265-76. Bucher, T. G\u201e \u00abDie logische Argumentation in 1 Kor 15:12-20\u00bb, Bib 55 [1974] 465-86; \u00abNochmals zur Beweisf\u00fchrung in 1 Kor 15:12-20\u00bb, TZ 36 [1980] 129-52.)<br \/>\n68 (b) La tesis de Pablo (15,20-28). La l\u00f3\u00adgica humana da paso en este punto a la pasi\u00f3n del profeta que proclama una convicci\u00f3n que trasciende la raz\u00f3n y la experiencia. 20. primi\u00adcia: Lo que se hizo en favor de Cristo se puede hacer en favor de los dem\u00e1s, y la bondad de Dios indica que as\u00ed se har\u00e1. 21-22. V\u00e9ase Rom 5,13-21. El paralelo entre Ad\u00e1n y Cristo est\u00e1 fundado en las ideas de pertenencia (a Ad\u00e1n por naturaleza; a Cristo por decisi\u00f3n) y causa\u00adlidad (por Ad\u00e1n, que contamin\u00f3 la sociedad de pecado y muerte; por Cristo, que da vida). 23. en su aparici\u00f3n: La resurrecci\u00f3n general tendr\u00e1 lugar con la segunda venida de Cristo (1 Tes 4,16). 24-26. Habiendo sido exaltado al rango de Se\u00f1or por su resurrecci\u00f3n (15,45; Rom 1,3-4; 14,9), Cristo debe continuar su obra destru\u00adyendo las potencias hostiles (2,6b) que mantie\u00adnen cautivos a los vivos, y despu\u00e9s a la Muerte, la due\u00f1a de los muertos. El reino no es todav\u00eda perfecto, y los corintios todav\u00eda no reinan (4,8). 24. principado, dominaci\u00f3n y potestad: Son expresiones mitol\u00f3gicas que denotan fuer\u00adzas hostiles a la aut\u00e9ntica humanidad. V\u00e9ase Rom 8,38; cf. Col 1,16; 2,10; Ef 1,21. 25. debe seguir reinando: La necesidad es la del plan di\u00advino tal como se revela en un salmo prof\u00e9tico, Sal 110,1b, que se cita impl\u00edcitamente. 26. La personificaci\u00f3n de la Muerte est\u00e1 bien testimo\u00adniada en el AT, p.ej., Sal 33,19; 49,14; Jr 9,20,22; Hab 2,5; v\u00e9ase N. J. Tromp, Primitive Conceptions of Death and the Netherworld in the OT (BibOr 21, Roma 1969). 27. Sal 8,7 se vincula tambi\u00e9n con Sal 110,1 en Ef 1,20-22. En ambas citas s\u00e1lmicas se hace hincapi\u00e9 en \u00abtodo\u00bb, lo cual permite incluir a la Muerte, pe\u00adro podr\u00eda crear un malentendido. As\u00ed, contin\u00faa Pablo, \u00abes evidente que se excluye a aquel (Dios) que ha sometido a \u00e9l (Cristo) todas las cosas\u00bb. 28. el mismo Hijo: Dentro de la histo\u00adria, Cristo ejerce la soberan\u00eda de Dios; pero, una vez que la historia llegue a su fin (v. 24a), ya no habr\u00e1 m\u00e1s lucha (v. 24b), y as\u00ed \u00e9l pondr\u00e1 de nuevo en las manos de su Padre la autori\u00addad que le fue dada para su misi\u00f3n de salva\u00adci\u00f3n. La subordinaci\u00f3n de Cristo a Dios (3,23) crea problemas a los te\u00f3logos dogm\u00e1ticos.<br \/>\n(Barth, G., \u00abErw\u00e1gungen zu 1 Kor 15:20-28\u00bb, EvT 30 [1970] 515-27. Cothenet, E., DBSup 10.173-80. Lambrecht, J., \u00abPaul&#8217;s Christological Use of Scripture in 1 Cor 15:20-28\u00bb, NTS 28 [1982] 502-27. Schendel, E., Herrschaft und Unterwerfung Christi [BGBE 12, Tubinga 1971], Wilcke, H. A., Das Prohlem eines messianischen Zwischenreiches bei Paulus [Z\u00farich 1967].)<br \/>\n69 (C) Argumentos ad hominem en fa\u00advor de la resurrecci\u00f3n (15,29-34). De repen\u00adte, Pablo vuelve a un enfoque duro parecido al de los vv. 12-19. Arguye (1) desde su propia en\u00adtrega apost\u00f3lica (vv. 29-32a) y (2) desde las consecuencias inevitables que una negaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n tiene para la \u00e9tica.<br \/>\n70 29. Las interpretaciones de este ver\u00ads\u00edculo son legi\u00f3n (Foschini, Rissi), pero la opi\u00adni\u00f3n m\u00e1s corriente considera que Pablo alude a miembros de la comunidad que se hab\u00edan bautizado en nombre de amigos o parientes di\u00adfuntos que hab\u00edan muerto no creyentes (as\u00ed Barrett, Conzelmann, Senft et al.). La teolog\u00eda sacramental de Pablo, sin embargo, nunca le habr\u00eda permitido aprobar tal superstici\u00f3n; mu\u00adcho menos, usarla como argumento. Adem\u00e1s, el contexto precedente indica que el v. 29 pro\u00adbablemente evoca el ministerio de Pablo de manera general; as\u00ed lo confirman los vv. 30-32a. Desde esta perspectiva, se traducir\u00eda as\u00ed: \u00bfPor qu\u00e9 se destruyen a s\u00ed mismos por esos muertos (a verdades espirituales m\u00e1s altas)? Si quienes est\u00e1n realmente muertos no han de re\u00adsucitar, \u00bfpor qu\u00e9 se dejan destruir a cuenta de ellos? Los \u00abespirituales\u00bb de Corinto -quienes negaban la resurrecci\u00f3n (\u00ae 65 supra)- se ha\u00adb\u00edan mofado de Pablo por el esfuerzo que \u00e9ste hab\u00eda dedicado a aquellos a los que ellos consi\u00adderaban meramente \u00abps\u00edquicos\u00bb (\u00ae 18 supra). Al radicalizar la burla en la segunda pregunta, Pablo atrae su atenci\u00f3n sobre las consecuen\u00adcias de tal esfuerzo. \u00c9l no se matar\u00eda de traba\u00adjar si no estuviera absolutamente convencido de que los muertos han de resucitar.<br \/>\n(Foschini, B. M., \u00ab\u00bbThose Who Are Baptized for the Dead\u201d [1 Cor 15:29]\u00bb, CBQ 12 [1950] 260-76.379-99; 13 [1951] 46-78.172-98.276-83. R\u00edssi, M., Die Taufe f\u00fcr die Toten [ATANT 42, Z\u00farich 1962], Murphy-O\u2019Connor, J., \u00ab\u00bbBaptized for the Dead\u00bb [1 Cor 15,29], A Corinthian Slogan?\u00bb, RB 88 [1981] 532-43.)<br \/>\n71 30. nos ponemos en peligro a todas ho\u00adras: El agotador efecto de tal tensi\u00f3n confirma el sentido, bien testimoniado, que sostenemos para baptizontai en el v. 29 (v\u00e9ase Oepke, TDNT I. 530). 31. el orgullo que me proporcion\u00e1is: La aparente contradicci\u00f3n ha hecho pensar en una interpolaci\u00f3n (D. R. MacDonald, HTR 93 [1980] 265-76), pero el adj. posesivo hymetera expresa la ambig\u00fcedad del gen. (BDF 285) y se debe entender objetivamente, como en Rom 11, 31. Los corintios son el orgullo de Pablo (9,2; 2 Cor 3,2). 32a. vulgarmente hablando: Con esta expresi\u00f3n (v\u00e9ase el comentario a 9,8), Pablo indica que la alusi\u00f3n a la lucha con las fieras en \u00c9feso se debe entender en sentido figurado, como \u00abser salvado de la boca del le\u00f3n\u00bb (Sal 22,21; 1 Mac 2,60; 2 Tim 4,17; 1QH 5,9.11.19). V\u00e9ase A. J. Malherbe, 7BL 87 (1968) 71-80. 32b. si los muertos no resucitan: Si esta vida es la \u00fanica, \u00bfpor qu\u00e9 se ha de dedicar a los dem\u00e1s? El referente inmediato es Pablo, pero la aplicaci\u00f3n es mucho m\u00e1s amplia. La cita de Is 22,13 evocaba dichos epic\u00fareos, y los \u00abespi\u00adrituales\u00bb de Corinto no querr\u00edan que los re\u00adlacionasen con tales materialistas. 33. no os dej\u00e9is enga\u00f1ar m\u00e1s: Pablo se dirige aqu\u00ed a la co\u00admunidad como un todo. La cita de Menandro (Thais frg. 218) ten\u00eda la categor\u00eda de proverbio, y en este caso \u00abmalas compa\u00f1\u00edas\u00bb denota a aquellos que niegan la resurrecci\u00f3n. 34. lo que algunos tienen es ignorancia de Dios: Es proba\u00adble una alusi\u00f3n al lema de 8,1; dicha alusi\u00f3n indicar\u00eda cierta coincidencia entre los fuertes y los \u00abespirituales\u00bb a los que va dirigido este ver\u00ads\u00edculo.<br \/>\n72 (D) El cuerpo resucitado (15,35-49). Pablo aborda dos preguntas relacionadas en\u00adtre s\u00ed. \u00bfC\u00f3mo es el cuerpo resucitado (vv. 35-44a)? \u00bfQu\u00e9 razones hay para pensar que un cuerpo as\u00ed exista realmente (vv. 44b-49)?<br \/>\n73 35. Las preguntas, en el estilo de la diatriba (\u00ae Teolog\u00eda paulina, 82:12), son en realidad una objeci\u00f3n. Si no se puede decir nada acerca del cuerpo resucitado, carece de sentido hablar de resurrecci\u00f3n, \u00bfcon qu\u00e9 tipo de cuerpo resucitar\u00e1n?: Esta pregunta se plan\u00adte\u00f3 por primera vez en el juda\u00edsmo en 2ApBar 49,2, escrito unos 30 a\u00f1os despu\u00e9s de 1 Cor. 36-38. La planta que brota tiene un cuerpo di\u00adferente de la semilla que fue enterrada. La for\u00adma del cuerpo de la planta est\u00e1 determinada por Dios, y nadie podr\u00eda adivinar la intenci\u00f3n de \u00e9ste a partir de la forma del cuerpo de la se\u00admilla, particularmente debido a que numero\u00adsas plantas diferentes nacen de semillas muy parecidas. 39-41. La idea principal de este pa\u00adsaje es que palabras como \u00abcarne\u00bb, \u00abcuerpo\u00bb y \u00abgloria\u00bb no son t\u00e9rminos un\u00edvocos. Hay tipos diferentes de cada uno de ellos, de manera que las realidades a las que aplicamos tales t\u00e9rmi\u00adnos tal vez no sean las \u00fanicas a las que se pue\u00addan aplicar. 40. cuerpos celestes: En la tradi\u00adci\u00f3n jud\u00eda, se consideraba a las estrellas seres animados (1 Hen 18,13-16; 21,3-6; Fil\u00f3n, De plant. 12). 42-44a. Con la mente de su imagi\u00adnario interlocutor as\u00ed dispuesta, Pablo contes\u00adta la pregunta del v. 35 simplemente transfor\u00admando cuatro cualidades negativas del cuerpo actual en cualidades positivas. Las cualidades negativas seleccionadas sin duda ser\u00edan apro\u00adbadas plenamente por sus adversarios, y tal elecci\u00f3n quiz\u00e1 fuera un gesto diplom\u00e1tico por parte de Pablo. El vb. \u00absembrar\u00bb se usa para aplicar la idea desarrollada en los vv. 36-38, a saber, que la continuidad puede ir acompa\u00f1a\u00adda por un cambio radical. La imagen, por su\u00adpuesto, tiene su origen en el entierro. 44a. cuerpo f\u00edsico: El adj. viene de psych\u00e9, \u00abalma\u00bb, que se pod\u00eda concebir como un principio pu\u00adramente material de animaci\u00f3n (Fil\u00f3n, Quis rer. div. 55). \u00abCuerpo terrestre\u00bb habr\u00eda sido una expresi\u00f3n menos ambigua, pero Pablo acababa de usar \u00e9sta (y su ant\u00edtesis) en otro sentido en el v. 40. cuerpo espiritual: El cuerpo humano en cuanto adaptado por el Esp\u00edritu de Dios a una modalidad completamente diferen\u00adte de existencia (v\u00e9ase el comentario a los vv. 51-53).<br \/>\n74 44b. tambi\u00e9n un cuerpo espiritual: En este punto empieza Pablo a responder a la se\u00adgunda pregunta: \u00bfc\u00f3mo sabemos que existe de hecho un cuerpo resucitado? La formulaci\u00f3n de su tesis supone algunas coincidencias con sus adversarios, coincidencias que puede utili\u00adzar como punto de partida. Para reconciliar los dos relatos de la creaci\u00f3n, Fil\u00f3n distingu\u00eda al hombre celestial de Gn 1 del hombre terre\u00adnal de Gn 2 {Leg. alleg. 1. 31-32) y sosten\u00eda que el segundo, el hombre hist\u00f3rico, era una copia del hombre ideal primero (De op. mund. 134). Pablo acepta la distinci\u00f3n, pero sostiene (ob\u00adviamente con Cristo en mente) que la relaci\u00f3n se debe entender de modo diferente. 45. el pri\u00admer hombre, Ad\u00e1n, lleg\u00f3 a ser alma viviente: Al a\u00f1adir \u00abAd\u00e1n\u00bb a la cita de Gn 2,7b, Pablo acepta el car\u00e1cter hist\u00f3rico de esta figura. Al a\u00f1adir \u00abprimer\u00bb se aparta de la ex\u00e9gesis de Fi\u00adl\u00f3n. el \u00faltimo Ad\u00e1n lleg\u00f3 a ser esp\u00edritu que da vi\u00adda: En virtud de la creencia de que el final co\u00adrresponder\u00eda al principio, la teolog\u00eda jud\u00eda reconoc\u00eda a Ad\u00e1n un papel en el eschaton (1 Hen 85-90; ApMo 21,6; 39,2; 41,1-3). Esto per\u00admiti\u00f3 a Pablo presentar a Cristo como el \u00falti\u00admo Ad\u00e1n. Mediante su resurrecci\u00f3n lleg\u00f3 a ser Se\u00f1or (Rom 1,3-4; 14,9) y as\u00ed, en contraste con el primer Ad\u00e1n, es presentado como dador, no como receptor, de vida. 46. primero: Puesto que para Fil\u00f3n el hombre celestial era a la vez incorp\u00f3reo e incorruptible (De op. mund. 134), su cuerpo se pod\u00eda describir como \u00abespiri\u00adtual\u00bb. Para Pablo, esta cualidad s\u00f3lo se pod\u00eda atribuir al cuerpo resucitado de Cristo. De ah\u00ed que invierta el orden de Fil\u00f3n, invalidando de ese modo la postura de sus adversarios, que aceptaban la idea de un hombre celestial, y confirmando as\u00ed su tesis del v. 44b. 47. Pablo ampl\u00eda lo que acaba de decir, pero con voca\u00adblos que recuerdan la terminolog\u00eda de Fil\u00f3n. de la tierra, del cielo: Dentro del contexto, estas expresiones polivalentes pretenden indicar la esfera a la que pertenecen Ad\u00e1n y Cristo; p.ej., al decir que alguien es \u00abde Irlanda\u00bb se supo\u00adnen ciertas cualidades. 48-49. Estos vers\u00edculos reiteran el pensamiento de los vv. 21-22, pero desde una perspectiva ligeramente diferente. Ad\u00e1n y Cristo representan cada uno una posi\u00adbilidad de existencia humana, posibilidades reales ambas, puesto que todos somos lo que Ad\u00e1n fue y podemos llegar a ser lo que Cristo es. 49. llevar la imagen: Tener el mismo tipo de cuerpo.<br \/>\n(Altermath, F., Du corps psychique au corj&gt;s spirituel [BGBE 18, Tubinga 1977]. Barrett, C. K., From First Adam to Last [Londres 1961], Dunn, J. D. G., \u00ab1 Cor 15:45 Last Adam, Life-giving Spirit\u00bb, Christ and Spirit in the New Testament [Fest. C. F. D. Moule, ed. S. S. Smalley et al., Cambridge 1973] 127-41. Morissette, R., \u00abLa condition de ressuscit\u00e9. 1 Cor 15,35-49: Structure litt\u00e9raire de la p\u00e9ricope\u00bb, Bib 53 [1972] 208-28. Pearson, B., The Pneumatikos-Psychikos Terminology in 1 Corinthians. Scroggs, R., The Last Adam [Oxford 1966]. Sharp, J. L., \u00abThe Second Adam in the Apocalypse of Moses\u00bb, CBQ 35 [1973] 35-46. Stemberger, G., Der Leib der Auferstehung [AnBib 36, Roma 1972].)<br \/>\n75 (E) La necesidad de transformaci\u00f3n (15,50-58). 50. J. Jerem\u00edas (NTS 2 [1955-56] 151-59) considera complementarias las dos partes de este vers\u00edculo, porque por \u00abcarne y sangre\u00bb entiende los vivos, y por \u00abcorrupci\u00f3n\u00bb, los que ya han muerto. Quiz\u00e1 sea m\u00e1s proba\u00adble que \u00abcorrupci\u00f3n\u00bb explique por qu\u00e9 \u00abcarne v sangre\u00bb son incompatibles con un reino eter\u00adno. 51. misterio: Verdad escondida revelada a Pablo y a trav\u00e9s de \u00e9l, relativa a lo que ha de suceder en el tiempo final (Rom 11,25). todos (nosotros) no dormiremos: A menos que pantes ou se considere equivalente a ou pantes (BDF 433), Pablo esperaba que la parus\u00eda llegara an\u00adtes de que murieran m\u00e1s corintios. Algunos testigos suprimen la negaci\u00f3n para eliminar la expectativa incumplida de Pablo de que vivir\u00eda para ver la parus\u00eda. 52. La distinci\u00f3n entre vi\u00advos y muertos sirve s\u00f3lo para acentuar la igual\u00addad del destino de ambos grupos; est\u00e1 relacio\u00adnado con la naturaleza de la persona humana. al son de la trompeta final: La trompeta for\u00admaba parte de la imaginer\u00eda apocal\u00edptica jud\u00eda (J1 2,1; Sof 1,16; 4 Esd 6,23; cf. 1 Tes 4,13-18). 53. Estrictamente hablando, aphtharsia, \u00abin\u00adcorrupci\u00f3n\u00bb, y athanasia, \u00abinmortalidad\u00bb, no son sin\u00f3nimos. La primera s\u00f3lo es aplicable a seres materiales (Sab 2,23; cf. J. Reese, Hellenistic Influence on the Book ofWisdom and Its Consequences [AnBib 41, Roma 1970] 65-66), pero Pablo la atribuye a Dios en Rom 1,23. En esta ocasi\u00f3n especifica el tipo de cambio que han de experimentar los vivos. 54b. Para su cl\u00edmax, Pablo combina dos textos del AT. S\u00f3lo Teodoci\u00f3n se acerca a la versi\u00f3n de Is 25,8 dada por el ap\u00f3stol (v\u00e9ase A. Rahlfs, ZNW 20 [1921] 182-99), texto que movi\u00f3 a \u00e9ste a in\u00adsertar \u00abvictoria\u00bb en Os 13,14. 56. El pecado, la muerte y la ley no han desempe\u00f1ado nin\u00adg\u00fan papel en la teolog\u00eda de Pablo hasta este momento, pero son conceptos clave en Rom (\u00ae Teolog\u00eda paulina, 82:82-100). Este vers\u00edculo tal vez fuera originariamente una nota margi\u00adnal pospaulina. 57. Como de costumbre, Pablo hace hincapi\u00e9 en que nuestra victoria sobre la muerte se debe a Jesucristo. 58. manteneos fir\u00admes e inconmovibles: Esta exhortaci\u00f3n recuer\u00adda el \u00absi permanec\u00e9is firmes\u00bb del v. 2, creando una h\u00e1bil inclusi\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>R427 El as\u00edndeton (la omisi\u00f3n de un conectivo) en los vv. 1 y sigs., denota \u00e9nfasis (comp. 1Co 14:24). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego<\/b><\/i><\/h3>\n<p> O, <i>anunci\u00e9<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [5] En Hoseas 6:2 Israel y Yahshua ambos hijos de YHWH, fueron fueron resucitados a la vida despu\u00e9s de 3 d\u00edas.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Yahshua fue el Primer Fruto y los Israelitas Nazarenos son los primeros frutos. Las Escrituras nos ense\u00f1anan que Moshiaj ten\u00eda que resucitar en la Fiesta de los Primeros Frutos. Mas bien, le proclama a El como El Primer Fruto. El resucit\u00f3 el 17 de Aviv , el d\u00eda despu\u00e9s de la fiesta de los Primeros Frutos.\n<\/p>\n<p><strong> [2] \u00bfCu\u00e1ndo los Israelitas rebeldes van a tener \u00e9sto claro? El Padre nunca estar\u00e1 bajo la autoridad de Yahshua ni tampoco recibe ordenes de Yahshua como de uno igual, sino que El era, es y siempre estar\u00e1 en esta edad y en la edad venidera, sobre Yahshua y no bajo El .\n<\/p>\n<p><strong> [3] Que la verdadera libertad resuene en este vers\u00edculo. Cuando el tiempo por venir amanezca y Yahshua reine sobre el trono de David, El simpre estar\u00e1 recibiendo ordenes de la parte mayor de YHWH.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Esto no es una aprobaci\u00f3n de la inmersi\u00f3n por poderes practicado por los Mormones. M\u00e1s bien era un servicio memorial, un acto recordatorio de la memoria de los bendecidos fallecidos, similar a lo que hacen los Jud\u00edos rab\u00ednicos modernos en el serviciio de memorial conocido como Yizkor, en la esperanza de la resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Missioneros locales Anti-Yahshua.\n<\/p>\n<p><strong> [1] En otras palabras nuestro cuerpo tiene y tendr\u00e1 que ser transformado.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Una \u00faltima generaci\u00f3n que escapar\u00e1 de la muerte y ser\u00e1 transformada sin morir.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Transformados- no raptados.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[3] Is 20, 5.[5] Jn 10, 29.[8] Hech 9, 3; Ef 3, 8.[17] Cristo resucitado es la causa de la justificaci\u00f3n, y el vencedor de la muerte y el pecado.[19] Pues queda frustrada la esperanza de la otra vida, por la cual nos mortificamos y padecemos ahora. Para el cristiano, el acontecimiento principal y definitivo es la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Si Ad\u00e1n trajo la muerte, Cristo trae la vida nueva, que es la participaci\u00f3n en su vida.[21] Col 1, 18; Ap 1, 5.[29] Algunos creen que se refiere al bautismo de l\u00e1grimas y penitencia, hecho por familiares ya fallecidos.[38] As\u00ed dar\u00e1 a cada hombre el cuerpo que le pertenece.[44] Libre de todas las alteraciones materiales y acorde con el esp\u00edritu.[52] Alude a la costumbre antigua de convocar al pueblo y a los jueces al son de trompeta, para pronunciar las sentencias.[54] Is 25, 8.[55] Os 13, 14; Hebr 2, 14.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s, hermanos, os declaro el evangelio que os prediqu\u00e9 y que recibisteis y en el cual tambi\u00e9n est\u00e1is firmes; 15:1 \u2014 Adem\u00e1s \u2014 Otras versiones buenas dicen, \u201cAhora\u201d. Pablo pasa a otro tema, ya que termin\u00f3 la discusi\u00f3n sobre los dones. Ahora pasa a expresarse acerca de la resurrecci\u00f3n general al fin del tiempo, cosa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-corintios-151-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de 1 Corintios 15:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29348"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29348\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}