{"id":31254,"date":"2022-06-20T14:21:08","date_gmt":"2022-06-20T19:21:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T14:21:08","modified_gmt":"2022-06-20T19:21:08","slug":"comentario-de-1-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de 1 Juan 5:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Todo aquel que cree que Jes\u00fas es el Cristo es nacido de Dios, y todo aquel que ama al que engendr\u00f3 ama tambi\u00e9n al que es nacido de \u00e9l.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> 1 \u2014 No son los gn\u00f3sticos y otros negadores de la deidad y de la encarnaci\u00f3n de Jesucristo los nacidos de Dios, ni son los que vencen al mundo, sino son los nacidos de Dios los creyentes en Cristo Jes\u00fas quienes aman a Dios y a los hermanos (los vers\u00edculos 1 al 5). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 2 \u2014 El triple testimonio de Dios respecto a la venida al mundo del Hijo de Dios. El agua (el bautismo de Jes\u00fas) y la sangre (su muerte) y el Esp\u00edritu Santo (en su obra de revelaci\u00f3n) constituyen este triple testimonio de Dios. Creer este testimonio trae la promesa de vida eterna. Los gn\u00f3sticos no lo cre\u00edan y por eso no ten\u00edan esta promesa de Dios (los vers\u00edculos 6 al 12). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 3 \u2014 El prop\u00f3sito de Juan al escribirles (vers\u00edculo 13). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 4 \u2014 La fe da confianza y la confianza se ejemplifica en pedir a Dios en oraci\u00f3n. Dios oye tales peticiones. El caso se ilustra en cuanto al que no est\u00e1 pecando a muerte (los vers\u00edculos 14 al 17). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 5 \u2014 El nacido de Dios se guarda del maligno, pero el mundo incr\u00e9dulo yace en \u00e9l (los vers\u00edculos 18 y 19). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 6 \u2014 Conocemos al verdadero Dios y estamos en \u00e9l, en Jesucristo (vers\u00edculo 20). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 7 \u2014 Exhortaci\u00f3n final: guardarnos de \u00eddolos (vers\u00edculo 21). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> <span>5:1<\/span> \u2014 Muchos citan este vers\u00edculo, ignorando el contexto, y concluyen que para que el pecador del mundo llegue a ser hijo de Dios, se requiere \u00a1solamente creer! (solamente admitir o aceptar mentalmente el hecho hist\u00f3rico de que Jes\u00fas es el Cristo). Juan no escribi\u00f3 a inconversos en esta ep\u00edstola; no trata tal prop\u00f3sito como arriba es descrito. El habla de la prueba, o evidencia, de que uno ya es \u201cnacido de Dios,\u201d para distinguir \u00e9stos de los gn\u00f3sticos que profesaban ser hijos de Dios tambi\u00e9n pero no lo eran porque negaban la encarnaci\u00f3n de Cristo. <\/p>\n<p \/> \u2014 \u201cTodo aquel que cree que Jes\u00fas es el Cristo,\u201d El verbo de esta frase (\u201ccree\u201d) en el texto griego es un participio presente e indica esto: \u201ctodo el que va creyendo.\u201d El nacido de Dios es el cristiano que contin\u00faa en esta persuasi\u00f3n, obedeciendo al que es el objeto de su fe (a Cristo). Ya que los gn\u00f3sticos rehusaban hacer tal confesi\u00f3n, se probaban como no nacidos de Dios. V\u00e9ase 4:2,3,15, comentarios. <\/p>\n<p \/> Para el gn\u00f3stico Jes\u00fas (el hombre) no era el Cristo, deidad, y la muerte del hombre Jes\u00fas no ten\u00eda ninguna eficacia especial. Aqu\u00ed Juan refuta a los gn\u00f3sticos y los pone como no hijos (nacidos) de Dios. Ellos negaban terminantemente la encarnaci\u00f3n. B\u00e1stale a Juan en este pasaje hablar en breve, al decir creer que Jes\u00fas es el Cristo, porque ya ha expresado en su carta todo el caso referente a la humanidad y deidad de Jesucristo, y a su muerte expiatoria. <\/p>\n<p \/> Sobre \u201cCristo,\u201d v\u00e9ase <span>2:22<\/span>, comentarios. <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 \u201ces nacido de Dios;\u201d V\u00e9anse <span>2:29<\/span> \u2014 \u2014<span>3:1<\/span>; <span>3:9<\/span>; <span>4:7<\/span>; <span>5:4<\/span>. Comp\u00e1rense <span>Jua 1:12-13<\/span>; <span>Jua 3:2-8<\/span>; <span>Stg 1:18<\/span>; <span>1Pe 1:3<\/span>. <\/p>\n<p \/> El tiempo de este verbo en el texto griego es perfecto, e indica acci\u00f3n en el pasado, pero con efectos o consecuencias presentes; es decir, lleg\u00f3 a ser hijo de Dios y ahora contin\u00faa si\u00e9ndolo. <\/p>\n<p \/> \u2014 \u201cy todo aquel que ama al que engendr\u00f3, ama tambi\u00e9n al que ha sido engendrado por \u00e9l.\u201d V\u00e9ase <span>4:20<\/span>,<span>21<\/span>, comentarios. Como en el caso del verbo \u201ccreer\u201d arriba, as\u00ed tambi\u00e9n aqu\u00ed: es un participio presente, y puede traducirse as\u00ed: \u201ctodo el que va amando,\u201d o \u201ctodo el que est\u00e1 amando.\u201d Se indica acci\u00f3n habitual. <\/p>\n<p \/> Dios es el que engendra; los hermanos (en Cristo) son los engendrados. Amar al Padre implica amar a los que componen la familia del Padre. <\/p>\n<p \/> El amor y la fe van juntos (3:23). Este amor se manifiesta en hechos (3:17,18), y esta fe en confesi\u00f3n. Los gn\u00f3sticos, aunque profesaban amar a Dios, no amaban a los hermanos y as\u00ed se probaban mentirosos (4:20), y como quienes andaban en tinieblas (2:9,11). No confesaban fe en la humanidad ni en la deidad de Jesucristo, y as\u00ed se probaban mentirosos y como quienes no ten\u00edan al Padre (2:22,23). Por su falta de amor (para con los hermanos), de fe (en la humanidad y en la deidad de Jesucristo) y de vida de pureza, probaban que no eran nacidos de Dios (2:29; 3:9; 4:7; 5:1). Eran hijos del diablo y de] mundo como est\u00e1 representado por Ca\u00edn (3:8-15).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>todo aquel que cree.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 2:22<\/span>, <span class='bible'>1Jn 2:23<\/span>; <span class='bible'>1Jn 4:2<\/span>, <span class='bible'>1Jn 4:14<\/span>, <span class='bible'>1Jn 4:15<\/span>; <span class='bible'>Mat 16:16<\/span>; <span class='bible'>Jua 1:12<\/span>, <span class='bible'>Jua 1:13<\/span>; <span class='bible'>Jua 6:69<\/span>; <span class='bible'>Hch 8:37<\/span>; <span class='bible'>Rom 10:9<\/span>, <span class='bible'>Rom 10:10<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>es nacido de Dios.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 5:4<\/span>; <span class='bible'>1Jn 2:29<\/span>; <span class='bible'>1Jn 3:9<\/span>; <span class='bible'>1Jn 4:7<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>y cualquiera que ama.<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 2:10<\/span>; <span class='bible'>1Jn 3:14<\/span>, <span class='bible'>1Jn 3:17<\/span>; <span class='bible'>1Jn 4:20<\/span>; <span class='bible'>Jua 15:23<\/span>; <span class='bible'>Stg 1:18<\/span>; <span class='bible'>1Pe 1:3<\/span>, <span class='bible'>1Pe 1:22<\/span>, <span class='bible'>1Pe 1:23<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>El que ama a Dios ama a sus hijos, y guarda sus mandamientos,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 5:1<\/span>, <span class='bible'>1Jn 5:2<\/span>;<\/p>\n<p>\n<b><i>la victoria del mundo,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 5:3-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Jes\u00fas es el Hijo de Dios,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 5:9-13<\/span>;<\/p>\n<p><b><i>y es capaz de o\u00edr nuestras oraciones,<\/i><\/b> <span class='bible'>1Jn 5:14-21<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La condici\u00f3n de ser\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">nacido de Dios<\/span>, de ser hijo de Dios, es creer o confiar en Jesucristo. S\u00f3lo la creencia correcta y sincera produce el nacimiento espiritual. Este nacimiento se refleja en el amor por los dem\u00e1s, quienes tambi\u00e9n nacieron en la familia de dios (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>1Jn 2:3-11<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>CREE&#8230; AMA.<\/b> La fe genuina se expresar\u00e1 en gratitud y amor al Padre y a Jesucristo su Hijo. La fe y el amor son inseparables, porque cuando los creyentes nacen de Dios, el Esp\u00edritu Santo vierte el amor de Dios en su coraz\u00f3n (<span class=\"bible\">Rom 5:5<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Capitulo 5.<br \/>\n E l ap\u00f3stol San Juan pasa a hablar, en el cap\u00edtulo 5, de la fe en Jesucristo y de las ventajas que ella procura (\u03bd.\u03b9-\u0390\u03b2). En los v.14-hace ver c\u00f3mo la fe es la ra\u00edz de la caridad fraterna y c\u00f3mo \u00e9sta no puede existir sin el verdadero amor de Dios. La fe es el criterio de nuestra filiaci\u00f3n, y la filiaci\u00f3n es la raz\u00f3n profunda del amor. La fe y la caridad son, por consiguiente, correlativas: en donde se da verdadera fe, se lleva a cabo una verdadera regeneraci\u00f3n espiritual y se engendra la caridad. Sin embargo, la fe, en cuanto tal, es una causa dispositiva de la gracia l.<br \/>\nLa fe, que es criterio de nuestra filiaci\u00f3n divina 2, es la que confiesa que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios (v.1). Admitir esto es creer en la divinidad de Jesucristo y en su encarnaci\u00f3n 3, es considerarlo como revelador del Padre y Salvador del mundo 4. Pero no se trata \u00fanicamente de reconocerle en lo que es, sino de someterse a El y de vivir unido a El 5.<br \/>\nEl que cree en la divinidad de Cristo es se\u00f1al de que ha nacido de Dios. Sin la fe no se da la filiaci\u00f3n divina ni la caridad 6. El nacimiento sobrenatural implica la caridad fraterna, pues establece entre los creyentes los lazos de una misma vida. No es posible amar a Dios, autor de nuestra regeneraci\u00f3n espiritual, y odiar a los que El ha regenerado. El amor que tenemos a Dios se extiende hasta sus hijos. El que odia a sus hermanos no posee en s\u00ed la vida eterna 7. Todo el que cree en Dios ha de amar a los hijos de Dios, pues son sus propios hermanos.<br \/>\nEl cristiano es esencialmente el hombre nacido, engendrado de Dios (\u03c4\u03bf\u03bd \u03b3\u03b5\u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b7\u03bc\u03ad\u03bd\u03bf\u03bd \u03b5\u03be \u03b1\u03c5\u03c4\u03bf\u03cd) 8. Dios le ha dado una nueva vida: la vida de la gracia. Pero, a diferencia de la generaci\u00f3n humana, el cristiano no cesa de recibir durante toda su existencia el ser y la vida divina de su Padre 9. El cristiano contin\u00faa renaciendo incesantemente de Dios, que es su verdadero Padre.<br \/>\nLa expresi\u00f3n todo el que ama al que le engendr\u00f3 (v.1) trae a la mente la piedad filial, el amor de todo hijo por su padre. Si, pues, los que est\u00e1n unidos por los lazos naturales de la carne y de la sangre se aman con un amor natural muy intenso, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s tendr\u00e1 que amar un cristiano a su Padre celestial, que le ha dado la vida espiritual, la conserva y, finalmente, le conceder\u00e1 la vida eterna! Y si ama al Padre celeste, tambi\u00e9n tendr\u00e1 ue amar a los que han nacido de El, es decir, a todos los dem\u00e1s cristianos. Ha de amarlos por amor de Dios, porque sabe que est\u00e1 unido a ellos por la misma naturaleza y posee la misma gracia. Adem\u00e1s, Dios, nuestro Padre, habita continua y personalmente en todo verdadero cristiano, vive en \u00e9l. La gracia, participaci\u00f3n de la misma naturaleza divina, establece una relaci\u00f3n \u00edntima entre Dios y el fiel. Funda una semejanza entre Dios y el cristiano que es tambi\u00e9n motivo de amor.<br \/>\nLa fe engendra, por consiguiente, nuevas relaciones de fraternidad entre los cristianos, porque establece entre ellos estrechos lazos de parentesco espiritual10.<br \/>\nSeg\u00fan 1Jn 4:20, el amor fraterno era el criterio del amor de Dios. Aqu\u00ed (v.2), por el contrario, el amor de Dios es el criterio del amor fraterno. Ambos son inseparables. La ausencia de uno ser\u00e1 signo cierto de la falta del otro. En cambio, la presencia de uno implicar\u00e1 necesariamente la existencia del otro. Los dos se completan mutuamente, porque en realidad s\u00f3lo existe un verdadero amor: el \u00e1gape con que Dios se ama y nos ama a nosotros.<br \/>\nPudiera parecer que San Juan da como criterio de la verdadera caridad fraterna un signo incontrolable: el amor de Dios. Sin embargo, el ap\u00f3stol precisa inmediatamente que el cumplimiento de los mandamientos de Dios ser\u00e1 la prueba aut\u00e9ntica de la existencia de la caridad fraterna. De donde se sigue que el cristiano que observa los preceptos divinos demostrar\u00e1 poseer el verdadero amor de Dios. Y siempre que n hacemos un acto de amor a Dios conocemos que poseemos el amor que nos une a nuestros hermanos, es decir, que el amor a Dios comporta tambi\u00e9n la caridad para con los hermanos, por consiguiente, siempre que se da verdadero amor de Dios &#8211; \u00e9ste se conoce por la pr\u00e1ctica de los preceptos &#8211; podremos tener la seguridad de que tambi\u00e9n el amor fraterno es aut\u00e9ntico. Pocos textos b\u00edblicos hay tan decisivos como el nuestro para demostrar el car\u00e1cter sobrenatural del amor al pr\u00f3jimo en la Iglesia de Cristo. El amor fraterno no puede existir sino en un alma virtuosa y que pertenece a Dios 12.<br \/>\nEl amor a Dios se ha de manifestar en la pr\u00e1ctica de los mandamientos, o sea, en las obras (v.5). El ap\u00f3stol no precisa de qu\u00e9 mandamientos se trata, pues los fieles ya lo sab\u00edan. El libro de la Sabidur\u00eda ya hab\u00eda dicho que el amor consiste en la observancia de las leyes 13. Jesucristo tambi\u00e9n insiste en el cumplimiento de sus preceptos 14, pues no basta con escuchar las ense\u00f1anzas del Maestro y creerlas, sino que es necesario ponerlas en pr\u00e1ctica 15.<br \/>\nSan Juan a\u00f1ade, como para animar a los fieles, que los preceptos del Se\u00f1or no son pesados, como se podr\u00eda suponer. Dios no impone a sus hijos cargas demasiado pesadas 16. Los preceptos inculcados por la 1 Jn: creer en la encarnaci\u00f3n redentora de Cristo, en el amor del Padre y de Jesucristo por nosotros, amar a Dios y a los hermanos, son f\u00e1ciles de cumplir. La religi\u00f3n del Antiguo Testamento se fundaba sobre todo en el temor; la del Nuevo Testamento, en el amor. Jes\u00fas reprocha a los fariseos en el Evangelio 17 el imponer fardos demasiado pesados a sus adeptos. En cambio, El declaraba que su yugo era suave y ligero 18. La Ley Antigua era pesada porque hac\u00eda conocer el pecado sin dar las fuerzas para evitarlo 19; la fe de Cristo, por el contrario, unida a la caridad, hace ligera la ley y da las fuerzas necesarias para observar los preceptos. Para el que ama, el cumplimiento de los preceptos resulta f\u00e1cil y agradable 20. El disc\u00edpulo de Cristo no es un esclavo que se mueve por el temor. Es un hijo que corre hacia su Padre movido y sostenido por el amor. El amor allana todas las dificultades por grandes que sean y aligera el peso de los preceptos divinos. Por eso dice San Agust\u00edn: \u201cEn lo que se ama no se encuentra trabajo, o bien se ama el trabajo.\u201d 21 Y comentando nuestro pasaje, a\u00f1ade: \u201cAma y haz lo que quieras.\u201d 22<br \/>\nEl cumplimiento de los preceptos no es cosa pesada para los hijos de Dios, porque la gracia que nos hace hijos de Dios nos da tambi\u00e9n la fuerza para superar las concupiscencias del mundo 23, y hace ligeros y f\u00e1ciles los mandamientos divinos. Por lo cual el cristiano puede en cualquier momento vencer al mundo (v.4), es decir, vencer todas las malas tendencias que le incitan al pecado. Y esta victoria sobre el mundo la obtiene el cristiano mediante la fe: Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. El principio de la fuerza que nos lleva a la victoria es la fe. Esto lo atestiguan bien claramente las actas de los m\u00e1rtires, en las cuales se contemplan los milagros obrados por la fe 24. La fe es, en el verdadero cristiano, victoria y vencedor a un mismo tiempo. Con la fe obtiene la victoria sobre s\u00ed mismo y sobre el mundo, a imitaci\u00f3n de Cristo 25. Y esta victoria sobre el mundo es tambi\u00e9n una victoria sobre el demonio 26, porque para San Juan el mundo est\u00e1 dividido en dos campos: de un lado est\u00e1 Cristo con los suyos, del otro est\u00e1 el diablo con sus partidarios.<\/p>\n<p>Se debe creer en el testimonio de Dios,1Jn 5:5-12.<br \/>\n 5 \u00bfY qui\u00e9n es el que vence al mundo sino el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios? 6 El es el que vino por el agua y por la sangre, Jesucristo; no en agua s\u00f3lo, sino en el agua y en la sangre. Y es el Esp\u00edritu el que lo certifica, porque el Esp\u00edritu es la verdad. 7 Porque tres son los que testifican, el Esp\u00edritu, el agua y la sangre, y los tres se reducen a uno solo. 9 Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene este testimonio en s\u00ed mismo. El que no cree en Dios le hace embustero, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. 11 Y el testimonio es que Dios nos ha dado la vida eterna, y esta vida est\u00e1 en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, tampoco tiene la vida.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol nos habla en esta narraci\u00f3n de los fundamentos de la fe, es decir, del testimonio divino en el cual se funda la fe. En el vers\u00edculo anterior afirmaba que el que ha nacido de Dios, el cristiano justificado, ha vencido al mundo por medio de la fe. Ahora declara ya m\u00e1s en particular que la verdad que les ha dado la victoria es el creer que Jes\u00fas es el Hijo de Dios (v.5). Sin la fe en Cristo no se da filiaci\u00f3n divina 27, y sin filiaci\u00f3n no hay fuerza para vencer. La fe proporciona a los cristianos el ideal sublime por el que han de luchar y les confiere el auxilio de la gracia divina.<br \/>\nEn los v.6-12, San Juan prueba con un triple testimonio que Jesucristo es verdaderamente Hijo de Dios y que la fe en El nos consigue la vida eterna. El ap\u00f3stol insiste en la identidad del Jes\u00fas hist\u00f3rico con el Hijo de Dios. Esta verdad era una de las fundamentales de la religi\u00f3n cristiana. S\u00f3lo el que crea en esta verdad de fe podr\u00e1 vencer al mundo.<br \/>\nJesucristo vino al mundo para cumplir la misi\u00f3n redentora que le hab\u00eda encomendado su Padre por medio del agua y de la sangre (v.6). Estos elementos, agua y sangre, fueron empleados por Cristo como medios de salvaci\u00f3n 28. San Juan viene como a personificar cada uno de estos elementos, constituy\u00e9ndolos testimonios de Jesucristo. Ellos son los que testifican que Cristo es el Hijo de Dios.<br \/>\nLas palabras del ap\u00f3stol agua y sangre han recibido diversas interpretaciones. La mayor\u00eda de los autores cree que el agua aludir\u00eda al bautismo de Jes\u00fas, y la sangre, a su muerte en la cruz. En cuyo caso, el autor sagrado querr\u00eda decir: Jes\u00fas ha manifestado a los hombres la divinidad de su misi\u00f3n al principio de su vida p\u00fablica, cuando en su bautismo se oy\u00f3 la voz del Padre, que dec\u00eda: \u201cEste es mi Hijo muy amado\u201d29. Esta proclamaci\u00f3n divina, lo mismo que el descenso del Esp\u00edritu Santo sobre El al salir del agua, no s\u00f3lo revisten el car\u00e1cter de testimonios, sino que son al mismo tiempo la explicaci\u00f3n de su misi\u00f3n divina. Pero tambi\u00e9n la sangre ha dado testimonio de la divinidad de Jes\u00fas con diversos milagros. A la muerte de Jes\u00fas sobre la cruz, el velo del templo se rasg\u00f3 en dos partes; la tierra tembl\u00f3 y se hendieron las rocas; se abrieron los sepulcros y resucitaron los cuerpos de muchos santos. El centuri\u00f3n y los que guardaban a Jes\u00fas, maravillados sobremanera de todo lo que hab\u00eda sucedido, confesaron la divinidad de Jes\u00fas 30. Por consiguiente, el bautismo de Cristo y su muerte en la cruz vienen como a encuadrar y resumir toda la vida de Jes\u00fas y su Admisi\u00f3n redentora. Pero San Juan, como queriendo recalcar todav\u00eda m\u00e1s esta idea, a\u00f1ade seguidamente: Jesucristo vino no en agua s\u00f3lo, sino en el agua y en la sangre. Con cuya afirmaci\u00f3n probablemente quiere ense\u00f1ar que el mismo Cristo del bautismo fue el que muri\u00f3 en la cruz para combatir los errores de Cerinto y dem\u00e1s seudoprofetas, los cuales afirmaban que quien muri\u00f3 en la cruz no fue el Hijo de Dios, sino el hombre Jes\u00fas.<br \/>\nOtros autores, siguiendo a San Agust\u00edn 31, piensan que el ap\u00f3stol alude al agua y a la sangre que salieron del costado de Cristo ya muerto sobre la cruz 32. Cristo habr\u00eda venido por medio del agua y de la sangre salidas de su costado para testificar la realidad de su naturaleza humana. Sin embargo, hay una grave dificultad que se opone a esta interpretaci\u00f3n de San Agust\u00edn: la efusi\u00f3n de la sangre y del agua, despu\u00e9s de la lanzada dada por el soldado romano, se produjo en el cuerpo muerto de Jesucristo. En cambio, nuestra ep\u00edstola nos habla m\u00e1s bien de Jesucristo vivo, que vino por el agua y la sangre. Para otros escritores, el agua y la sangre ser\u00edan meros s\u00edmbolos o figuras de los sacramentos del bautismo y de la eucarist\u00eda. Estos dos sacramentos tambi\u00e9n testifican, cada uno a su manera, la inmensa caridad de Cristo para con los hombres y su divinidad 33.<br \/>\nLa primera interpretaci\u00f3n nos parece la m\u00e1s probable. Sin embargo, no hay que olvidar el simbolismo jo\u00e1nico, que muy bien pudiera implicar las tres interpretaciones. Cristo habr\u00eda venido por el bautismo en el Jord\u00e1n y por la muerte sobre la cruz. Pero tambi\u00e9n habr\u00eda venido por el agua y la sangre que fluyeron del costado de Jes\u00fas, y en las que la Iglesia antigua ha visto los s\u00edmbolos de los dos grandes sacramentos cristianos: el bautismo y la eucarist\u00eda 34.<br \/>\nTambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo testifica continuamente 35 en la Iglesia en favor de Jes\u00fas, afirmando que Cristo es el Hijo de Dios y el Redentor del mundo. El mismo Jesucristo hab\u00eda predicho este testimonio del Esp\u00edritu Santo 36. El Esp\u00edritu divino transforma a los ap\u00f3stoles y les infunde nuevo valor para dar testimonio de Cristo incluso derramando su sangre. Este mismo Esp\u00edritu convierte el esc\u00e1ndalo de la cruz en la victoria por excelencia de Cristo sobre el demonio 37. Esto es lo que conviene precisamente al Esp\u00edritu de la verdad 3S, el cual posee la verdad divina y la transmite fielmente. Y si el Esp\u00edritu es la verdad, no puede testificar nada falso. De ah\u00ed que debamos creer el testimonio que el Esp\u00edritu da de la venida de Jesucristo. Dio testimonio de Cristo en el bautismo apareci\u00e9ndose en forma de paloma 39. Lo dio tambi\u00e9n solemnemente el d\u00eda de Pentecost\u00e9s apareciendo en forma de fuego, instruyendo y confirmando a los ap\u00f3stoles. Y da continuamente testimonio de Cristo en la historia de la Iglesia con sus carismas y con su obra santificadora.<br \/>\nMuchos Padres han dado del presente vers\u00edculo una explicaci\u00f3n trinitaria, a la cual no parece ajeno el Comma loanneum, que fue interpolado en el v.7. Del Comma loanneum ya hemos hablado en la introducci\u00f3n a San Juan (p. 184-186).<br \/>\nA continuaci\u00f3n, el ap\u00f3stol nos presenta tres testigos: el Esp\u00edritu, el agua y la sangre (v.7-8), que testifican un\u00e1nimemente en favor de la divinidad de Jesucristo y de su misi\u00f3n redentora. El testimonio 40 en San Juan tiene siempre una finalidad determinada: es una invitaci\u00f3n a creer. Guando el Se\u00f1or exige de nosotros la fe en su divinidad presenta siempre testigos que apoyen esa fe 41. Seg\u00fan la Ley mosaica, eran necesarios dos o tres testigos para constatar con certeza una cosa 42. San Pablo recurre tambi\u00e9n a esta disposici\u00f3n legal43, y lo mismo hace Cristo44. Aqu\u00ed tambi\u00e9n San Juan aduce el testimonio de tres testigos: el Esp\u00edritu, el agua y la sangre, que garantizan en \u00f3ptima forma &#8211; seg\u00fan lo estipula la Ley mosaica &#8211; la filiaci\u00f3n divina de Cristo y su misi\u00f3n redentora. Y estos tres testimonios convienen en la testificaci\u00f3n que dan en favor de Jes\u00fas.<br \/>\nEl Esp\u00edritu Santo testifica mediante su acci\u00f3n en el alma de los fieles y por la asistencia que presta a la Iglesia. El agua da testimonio en el bautismo de Jes\u00fas. La sangre de Cristo derramada sobre la cruz, m\u00e1s elocuente que la de Abel45, atestigua tambi\u00e9n la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Estos tres testigos simbolizan al mismo tiempo la unci\u00f3n del Esp\u00edritu al recibir el catec\u00fameno la gracia de la fe, el bautismo cristiano y la eucarist\u00eda, que a su vez dan testimonio de la encarnaci\u00f3n por medio de sus efectos espirituales 46.<br \/>\nSi, pues, aceptamos un triple testimonio humano para confirmar la verdad de algo, \u00bfpor qu\u00e9 no hemos de aceptar el testimonio de Dios, que es mayor, el cual ha testificado de su Hijo? (v.9), se pregunta San Juan. Si Dios ha dado testimonio, no se puede rehusar, porque procede de la misma Verdad, y no puede ser falso. El testimonio del que habla aqu\u00ed el ap\u00f3stol es el que Dios ha dado en favor de Jes\u00fas, atestiguando que era verdaderamente Hijo de Dios, como ya ha dicho en los v.7-8. No se trata de un nuevo testimonio, sino que el ap\u00f3stol quiere significar que, a trav\u00e9s del testimonio de la fe y de los sacramentos, Dios mismo contin\u00faa &#8211; el perfecto \u03bc\u03b5\u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03b7\u03ba\u03b5\u03bd indica que el testimonio a\u00fan perdura en sus efectos &#8211; dando testimonio en favor de su Hijo. Por medio de esta testificaci\u00f3n, el testimonio dado en el Jord\u00e1n y en el Calvario contin\u00faa actualiz\u00e1ndose en nosotros.<br \/>\nAlgunos autores, como J. Huby, Bonsirven, Schnackenburg, piensan que el v.8 comenzar\u00eda una nueva secci\u00f3n. Y para Bonsirven 47 esta nueva secci\u00f3n hablar\u00eda del testimonio que el Padre da en favor del Hijo en el interior de las almas. Se tratar\u00eda de un testimonio interior m\u00e1s indiscutible que el testimonio exterior del Esp\u00edritu, del agua y de la sangre. Sin embargo, como no hay ning\u00fan indicio de cambio de tema, es mejor ver en este testimonio divino una continuaci\u00f3n y un ahondamiento conforme al gusto de San Juan. El v.9 se puede considerar como un resumen o una conclusi\u00f3n de lo que precede. El ap\u00f3stol reduce los diferentes testimonios a uno solo: al testimonio del Padre. El testimonio de Dios equivale, por consiguiente, a los tres testimonios precedentes: el Esp\u00edritu, el agua y la sangre. Pues es Dios el que testifica por medio de la fe y de los sacramentos, que esos testimonios simbolizan.<br \/>\nEn el v.10, San Juan contrapone el creyente al incr\u00e9dulo. El que cree en el Hijo de Dios, es decir, el que profesa la verdadera doctrina sobre la encarnaci\u00f3n y la divinidad de Cristo, posee el testimonio de Dios en s\u00ed mismo. El verdadero creyente ha recibido y aceptado el testimonio de Dios como aut\u00e9ntico y lo conserva en su alma como prenda de salvaci\u00f3n. Para ciertos autores, este testimonio ser\u00eda de orden interno 48. Producir\u00eda en el alma el acto de fe, el cual ser\u00eda como el principio de su vida. Y el cristiano con su vida santa esparcir\u00eda en torno suyo esta verdad y dar\u00eda testimonio de ella. Sin embargo, otros autores, con mayor raz\u00f3n a nuestro parecer, sostienen que el testimonio del v.10 es tambi\u00e9n un testimonio externo. Es la revelaci\u00f3n divina asimilada por la fe. Y esta revelaci\u00f3n divina interiorizada por la fe es fuente de vida para el creyente y es la que impulsa al cristiano a dar una respuesta a ese testimonio divino que, viniendo de fuera, obra en el interior de su alma 49.<br \/>\nPor el contrario, el que no cree en la divinidad de Cristo, considera a Dios embustero, porque no admite el testimonio divino con el cual El ha declarado que Cristo es su Hijo. El testimonio del Padre es tan manifiesto, que el no aceptarlo es rechazar la veracidad divina, no dar fe a Dios. La fe es un homenaje a la veracidad divina 50; la incredulidad es un insulto a Dios. El ser humano debe creer en la divinidad de Cristo, en el testimonio que da Dios sobre su Hijo, porque de lo contrario se juzga a s\u00ed mismo y se dispone a caer en la muerte eterna.<br \/>\nEl testimonio de Dios se reduce a esto: que Dios, al darnos al Hijo, nos ha dado la vida eterna (v.11), es decir, la vida de la gracia y de la gloria, porque ambas se encuentran en el Hijo 51. Los fieles han de participar de esta vida uni\u00e9ndose por medio de la fe y de los sacramentos al Verbo encarnado 52. El cristiano que posee la gracia, posee ya la vida eterna al menos en estado incoativo, porque la gracia es el germen divino que florecer\u00e1 plenamente en la gloria. El ap\u00f3stol ense\u00f1a que esta vida es propia del Padre y reside en el Hijo 53. Y como el Hijo es quien nos la comunica 54, demuestra con esto que es ciertamente el Hijo de Dios encarnado. De donde se deduce que, siendo el Hijo el Mediador \u00fanico de esta vida, es necesario estar en comuni\u00f3n vital con el Hijo para obtener la vida. Es necesario creer que Jes\u00fas es el Cristo, el Verbo encarnado 55, porque s\u00f3lo el que est\u00e1 unido a Cristo por la fe posee la vida.<br \/>\nSi en Jesucristo est\u00e1 la vida, se sigue que el que tiene al Hijo tiene la vida; y, en cambio, el que no tiene al Hijo de Dios, tampoco tienen, la vida (v.12). La expresi\u00f3n tener al Hijo es equivalente a creer en el Hijo 56 Pero tambi\u00e9n implica la uni\u00f3n con Cristo mediante la gracia y la caridad. Tener al Hijo, en este sentido, es poseer la vida en el sentido pleno de la palabra. Y creer en Cristo es ya poseer la vida eterna.<\/p>\n<p> Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Objeto de la carta,1Jn 5:13.<br \/>\n 13 Esto os escribo a los que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios para que conozc\u00e1is que ten\u00e9is la vida eterna.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de esta ep\u00edstola es semejante a la del cuarto evangelio57. La finalidad, sin embargo, no es exactamente la misma. San Juan escribe el evangelio para conducir a sus lectores a la verdadera fe, a fin de que, creyendo en Jes\u00fas, Hijo de Dios, obtengan la vida. La ep\u00edstola, en cambio, se propone hacer conocer a los cristianos las riquezas de la vida eterna y se\u00f1alarles los criterios por los cuales podr\u00e1n conocer que poseen la vida eterna58.<br \/>\nLa intenci\u00f3n del ap\u00f3stol en esta conclusi\u00f3n (v.15) es el asegurar a los fieles que ellos poseen ya esa vida eterna por el mismo hecho de que creen en el nombre del Hijo de Dios. Porque el saber que poseen esa vida les dar\u00e1 fuerzas para defender ese supremo bien de las asechanzas de los seudo profetas y falsos doctores.<\/p>\n<p> Ap\u00e9ndices,1Jn 5:14-21.<br \/>\n L os \u03bd. 14-21 del cap\u00edtulo 5 forman una especie de ep\u00edlogo. Ha habido autores 59 que los han atribuido a una mano diversa de la de San Juan. Sin embargo, son conjeturas aisladas que tienen poco fundamento. En el siglo n, Clemente Alejandrino60 y Tertuliano61 atribuyen expresamente a San Juan este ep\u00edlogo al citar algunos vers\u00edculos de esta secci\u00f3n bajo su nombre. Adem\u00e1s, el vocabulario y el estilo son propios de San Juan. Y las ideas tambi\u00e9n, si bien aparecen algunas que pudieran llamarse nuevas: la oraci\u00f3n por los pecadores (v.16) y la exhortaci\u00f3n a guardarse de los \u00eddolos (v.21).<br \/>\nSe puede suponer que San Juan, despu\u00e9s de haber terminado la ep\u00edstola (v.13), se da cuenta que a\u00fan le queda algo que decir, lo mismo que sucede en el cuarto evangelio62. Consta de dos partes: habla primero de la eficacia de la oraci\u00f3n (v.14-17) y luego exhorta a los fieles a evitar el pecado y a tener fe en Dios a fin de obtener la vida eterna (v. 18-21).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n por los pecadores,1Jn 5:14-17.<br \/>\n 14 Y la confianza que tenemos en El es que, si le pedimos alguna cosa conforme con su voluntad, El nos oye. 15 Y si sabemos que nos oye en cuanto le pedimos, sabemos que obtenemos las peticiones que le hemos hecho. 16 Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no le lleva a la muerte, ore y alcanzar\u00e1 vida para los que no pecan de muerte. Hay un pecado de muerte, y no es por \u00e9ste por el que digo yo que se ruegue. 17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.<\/p>\n<p>La fe confiere al cristiano una santa audacia 63 mediante la cual se atreve a dirigirse al Se\u00f1or, seguro de que cualquier cosa que le pida en conformidad con la voluntad de Dios se lo conceder\u00e1 (v.14). Esta es la verdadera norma de la oraci\u00f3n: pedir seg\u00fan la voluntad de Dios, que es, a su vez, la norma de nuestra vida. Cuando el fiel cree sinceramente en Cristo y posee en s\u00ed la vida, puede pedir al Se\u00f1or con plena confianza. El ciego de nacimiento de que nos habla el cuarto evangelio, tambi\u00e9n sab\u00eda que Dios escucha al que posee el temor de Dios y cumple su voluntad 64. El Padre ha prometido, por boca de Cristo, que nos conceder\u00e1 todo lo que le pidamos en nombre de su Hijo 65. San Pablo tambi\u00e9n ense\u00f1a que \u201cel Esp\u00edritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene\u201d 66. Porque el que pide para dar satisfacci\u00f3n a sus pasiones 67, no pide conforme a la voluntad de Dios. En cambio, el justo, por la absoluta conformidad que tiene con la voluntad de Dios, obtiene todo lo que pide 68, no s\u00f3lo en cosas espirituales, sino tambi\u00e9n en cosas temporales 69.<br \/>\nPor la plena confianza que tenemos en Dios y por el hecho de que conocemos la eficacia de la oraci\u00f3n cristiana, podemos ya considerar como obtenido lo que hemos pedido incluso antes de que Dios nos lo haya concedido (v.15). Sabemos por experiencia, y, por lo tanto, con certeza, que lo pedido ya lo poseemos. Los cristianos, hermanos de Cristo por la gracia, pueden tener la misma seguridad que su Maestro &#8211; siempre que pidan en conformidad con la voluntad divina &#8211; de que Dios les conceder\u00e1 lo que piden. A prop\u00f3sito de esto dec\u00eda Jes\u00fas: \u201cPadre, te doy gracias porque me has escuchado; yo ya s\u00e9 que siempre me escuchas.\u201d 70 Algo parecido puede decir el fiel, pues ha recibido de Cristo la promesa de ser escuchado: \u201cTodo cuanto con fe pidiereis en la oraci\u00f3n lo recibir\u00e9is.\u201d71<br \/>\nLa confianza filial que el fiel ha de tener en la oraci\u00f3n se extiende todos los cristianos y debe animarles a orar por los que han ca\u00eddo n pecado. Porque, como dice Santiago, \u201cquien convierte a un pecador de su errado camino salvar\u00e1 su alma de la muerte\u201d72. San Juan exhorta a sus lectores a orar por los pecadores, pues as\u00ed alcanzaran 73 vida para los que no pecan de muerte (v.16). El ap\u00f3stol distingue, en los v.16-i? dos especies de pecados: pecado para muerte y pecado que no es para muerte. En el Antiguo Testamento, pecado para muerte designaba una transgresi\u00f3n a la que se castigaba con la pena de muerte 74. De aqu\u00ed proviene la idea de pecados para muerte o de pecados mortales. \u00bfDe qu\u00e9 pecado se trata en nuestro texto? Han sido muy diversas las interpretaciones. Tertuliano 75 identifica el \u201cpecado para muerte\u201d con los pecados irremisibles por la penitencia eclesi\u00e1stica. Estos eran, para Tertuliano monta\u00f1ista, la idolatr\u00eda, la apostas\u00eda, la blasfemia y el homicidio. Ha habido tambi\u00e9n otros Padres que identifican ese \u201cpecado para muerte\u201d con alguno de los pecados que fueron considerados en la antig\u00fcedad &#8211; al menos por algunos &#8211; como irremisibles 76.<br \/>\nEl pecado ad mortem de nuestro pasaje parece designar no solamente un pecado muy grave, sino tambi\u00e9n un pecado que hace perder la vida divina de una manera definitiva. Se trata sin duda del pecado de apostas\u00eda 77, por el cual el fiel se aparta voluntariamente de la luz para volver a las tinieblas, renunciando de esta manera a su fe. El pecador que ha cometido esta falta se separa totalmente de Cristo y se convierte en sarmiento seco, bueno para el fuego 78. Este pecado ad mortem recuerda el pecado contra el Esp\u00edritu Santo 79 y el pecado irremisible de la ep\u00edstola a los Hebreos 80. La apostas\u00eda, sobre todo cuando es obstinada, es indudablemente uno de los pecados m\u00e1s graves, en especial cuando es voluntaria y despu\u00e9s de haber experimentado los dones de la gracia divina. Tal suced\u00eda con aquellos ap\u00f3statas obstinados a los cuales alude San Juan en este y en otros pasajes de su primera ep\u00edstola.<br \/>\nEl ap\u00f3stol no prohibe en absoluto orar por los ap\u00f3statas, ni tampoco afirma que tales oraciones nunca ser\u00e1n escuchadas, sino que advierte simplemente que su recomendaci\u00f3n no se refiere a tales pecadores. Y da a entender que las oraciones hechas por ellos ser\u00e1n m\u00e1s dif\u00edcilmente escuchadas a causa del endurecimiento en el mal de aquellos que abandonan a Cristo y a su Iglesia. Sin embargo, San Juan no dice que este pecado sea absolutamente irremisible, pues en otros lugares ense\u00f1a que la redenci\u00f3n es universal 81. El ap\u00f3stol exhorta a pedir por los que caen en pecados que no son ad mortem, porque la oraci\u00f3n respecto de estos pecados ser\u00e1 m\u00e1s eficaz. El pecado que no es para muerte se refiere probablemente a una falta que ha hecho perder la vida de la gracia al cristiano. Pero este cristiano todav\u00eda conserva la fe, principio y condici\u00f3n de la filiaci\u00f3n divina 82. Un tal pecador todav\u00eda se puede convertir y obtener la salvaci\u00f3n. En cambio, el pecado que es para muerte parece designar no un acto, sino un h\u00e1bito o estado pecaminoso en el que se persiste voluntariamente.<br \/>\nEl papa San Gelasio define el pecado ad mortem y el pecado que no es ad mortem de esta manera: \u201cHay un pecado ad mortem para los que perseveran en el mismo pecado, y hay un pecado non ad mortem para los que se alejan del pecado. Pero no hay pecado por cuya remisi\u00f3n no ruegue la Iglesia o que por su divina potestad no pueda absolver en los que se alejan de \u00e9l o perdonar en los que hacen penitencia.\u201d 83<\/p>\n<p>Resumen de toda la ep\u00edstola,1Jn 5:18-21.<br \/>\n 18 Sabemos que todo el nacido de Dios no peca, sino que el nacido de Dios le guarda, y el maligno no le toca. 19 Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo todo est\u00e1 bajo el maligno, 20 y sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio inteligencia para que conozcamos al que es verdadero, y nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. El es el verdadero Dios y la vida eterna. 21 Hijitos, guardaos de los \u00eddolos.<\/p>\n<p> Estos vers\u00edculos resumen toda la doctrina de la ep\u00edstola en una triple repetici\u00f3n de sabemos (\u03bf\u03ca\u03b4\u03b1\u03bc\u03b5\u03bd), que expresa la certeza llena de confianza del cristiano. El ap\u00f3stol habla aqu\u00ed como unido a los cristianos: \u201cnosotros sabemos,\u201d \u201cnosotros estamos.\u201d Como en los vers\u00edculos anteriores hab\u00eda hablado del pecado, esto le lleva a hablar de la impecabilidad del cristiano. El fiel nacido de Dios (v.15), mientras se mantenga firme en su condici\u00f3n de hijo de Dios, no pecar\u00e1, porque lleva en s\u00ed el nuevo principio de vida del Esp\u00edritu divino 84. Y si el cristiano coopera con la gracia, no caer\u00e1 en pecado 85. El maligno no le podr\u00e1 alcanzar, porque Jesucristo le guarda de todo mal. El Buen Pastor defiende a sus ovejas del lobo infernal 86. La asistencia protectora del Hijo de Dios es complementaria de la presencia del Esp\u00edritu Santo, de la gracia divina en el alma del fiel 87.<br \/>\nExiste cierta dificultad por lo que se refiere a la frase el nacido de Dios le guarda 88. El participio griego \u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b73\u03b5\u03af\u03b2 &#8211; nacido, puede referirse al cristiano o bien a Jesucristo. Algunos comentaristas modernos lo refieren al cristiano, y traducen la frase de este modo: \u201cEl aue naci\u00f3 de Dios (= el cristiano) le es fiel (= se mantiene fiel a p\u00edos)\u201d (Schnackenburg). Pero esta manera de interpretar la frase \u03c4\u03b7\u03c1\u03b5\u03af \u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd es bastante extra\u00f1a y singular. Otros autores en lugar Je \u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd leen \u03b5\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd, que se encuentra en varios Mss. y es seguido por Von Soden, Merk, Vogels. Estos traducen as\u00ed: \u201cEl nacido de p\u00edos se guarda a s\u00ed mismo.\u201d Es decir, la impecabilidad del cristiano supondr\u00eda la intervenci\u00f3n divina y la cooperaci\u00f3n activa del hombre. as\u00ed han entendido este pasaje comentaristas antiguos, a los que sigue cierto n\u00famero de autores modernos. A nosotros nos parece m\u00e1s probable &#8211; siguiendo a la mayor\u00eda de los autores modernos &#8211; la interpretaci\u00f3n que refiere el \u03cc \u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b7\u03b8\u03b5\u03af\u03c2 \u03b5\u03ba \u03c4\u03bf\u03c5 3\u03b5\u03bf\u03c5: el nacido de Dios, a Jesucristo, y el \u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd = le (a \u00e9l), al cristiano. El Verbo encarnado, el Engendrado de Dios, protege al cristiano de todo mal. El Hijo de Dios viene en auxilio del fiel para que \u00e9ste no peque y obtenga victoria sobre el maligno que va a nombrar. Existe, adem\u00e1s, ant\u00edtesis entre el Hijo que preserva y el maligno que quiere hacer da\u00f1o. Esta idea recuerda diversos textos jo\u00e1nicos en los que se habla de este modo 89. Por otra parte, el fiel es llamado frecuentemente por San Juan \u00f3 \u03b3\u03b5\u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b7 \u03bc\u03ad\u03bd\u03bf\u03c2, pero nunca se le designa con la expresi\u00f3n \u00f3 \u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b7\u03b8\u03b5\u03af\u03c2 90.<br \/>\nLos cristianos saben &#8211; es el segundo sabemos del texto griego &#8211; que son nacidos de Dios (v.19). Y, por lo tanto, pertenecen a Dios, forman el reba\u00f1o de Cristo, al cual el Buen Pastor guarda con todo cuidado 91. Sin embargo, a la comunidad de los fielofe se opone el mundo tenebroso y rebelde a Cristo, dirigido por Satan\u00e1s, el pr\u00edncipe de este mundo, y que incluso reside &#8211; seg\u00fan el texto griego &#8211; en el mismo maligno 92. De nuevo encontramos aqu\u00ed frente a frente los dos bandos irreconciliables: Dios y el mundo-demonio, que se combaten sin descanso hasta el fin.<br \/>\nLos cristiano tambi\u00e9n saben &#8211; es el tercer sabemos &#8211; que Cristo los ha salvado viniendo al mundo y haci\u00e9ndose hombre por amor a ellos. Este es un hecho hist\u00f3rico decisivo, que constituye la esencia misma de la fe cristiana 93. Y Cristo, al venir al mundo, se ha dignado iluminar nuestra mente para que conozcamos al que es Verdadero (v.20). El objeto del conocimiento de la fe es el Verdadero, es decir, el verdadero Dios. Es \u00e9sta una expresi\u00f3n propia del judaismo, empleada para poner en oposici\u00f3n el Dios verdadero a los dioses falsos, de los cuales va a hablar en el v.21. Dios es el Verdadero por excelencia, porque es el principio de toda verdad. El verdadero Dios es tanto el Padre como el Hijo. El conocimiento del misterio trinitario es un conocimiento unitivo, es una adhesi\u00f3n total del hombre a Dios por la fe, el amor y la sumisi\u00f3n a su voluntad 94. Y esto se lleva a cabo mediante nuestra inclusi\u00f3n en el Verdadero, es decir, en Jesucristo. El conocimiento (\u03b4\u03b9\u03ac\u03bd\u03bf\u03b9\u03b1) nuevo que Cristo nos ha dado es una aptitud especial de la inteligencia para percibir mejor las cosas sobrenaturales. Este conocimiento no es una cosa meramente especulativa, sino que es algo que une a Dios. Esto mismo es subrayado por el verbo \u03b3\u03b9\u03bd\u03ce\u03c3\u03ba\u03bf\u03bc\u03b5\u03bd = conozcamos, que es m\u00e1s que saber una cosa; es entrar en comuni\u00f3n vital con Dios 95. Por eso, dice muy bien a continuaci\u00f3n el ap\u00f3stol: Y nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Jesucristo es el \u00fanico mediador entre el Padre y los hombres ^, el que da la vida divina 97 y el que revela al Padre 98. Todo cuanto los cristianos poseen de sobrenatural se lo deben al Hijo. Porque Cristo es amor y es vida eterna. Es la fuente de donde brota nuestra vida. El constituye nuestra esperanza para la vida eterna. Jesucristo es la fuente de donde mana la vida de la gracia y de la gloria. Este vers\u00edculo constituye el testimonio m\u00e1s claro de la divinidad de Cristo. Jesucristo es el Hijo de Dios, el Dios verdadero y la vida eterna para los creyentes.<br \/>\nSan Juan termina su ep\u00edstola poniendo en guardia a los fieles contra los \u00eddolos (v.21), que se oponen al culto del Verdadero, porque son enga\u00f1osos. Esto parece indicar el origen pagano de los destinatarios de la 1 Jn y los peligros que les rodeaban. La idolatr\u00eda se infiltraba solapadamente entre los cristianos sobre todo mediante el culto de los emperadores 99.En sentido metaf\u00f3rico, \u00eddolos tambi\u00e9n puede designar el paganismo, o bien los \u201c\u00eddolos del coraz\u00f3n,\u201d que apartan al hombre de la verdad. M\u00e1s probablemente designa a los anticristos, a los ap\u00f3statas y a sus falsas doctrinas. Estos, al mismo tiempo que negaban el culto debido a Dios, se constru\u00edan fetiches, \u00eddolos, con los cuales se esforzaban por introducir ocultamente en el seno de la comunidad cristiana el paganismo 100.<\/p>\n<p>  1 Cf. Gal 2:16; Rom 1:16s; Gal 3:22. &#8211; 2Jn 1:1 :12. &#8211; 3 1Jn 2:22; 1Jn 4:2.3; cf. Jua 11:27; Jua 20:31 &#8211; 4 Cf. Jua 4:29-42. &#8211; 5 G. Spicq, o.c. p.304 nota 1. &#8211; 6 J. Chaine, o.c. p.210. &#8211; 7 1Jn 3:15. &#8211; 8 El participio de perfecto pasivo designa una cualidad adquirida una vez para siempre y que mantiene a su sujeto en dependencia continua de Dios (cf. C. Spicq, o.c. p.304). &#8211; 9 C. Spicq, o.c. p.304. &#8211; 10 C. Spicq, ib\u00edd. p-30s. &#8211; 11 El \u03cc\u03c4\u03b1\u03bd, en el griego Koin\u00e9, cuando va con indicativo presente o futuro, es una part\u00edcula temporal que implica repetici\u00f3n: \u201csiempre que,\u201d \u201ccada vez que.\u201d San Juan tambi\u00e9n la emplea con indicativo, significando \u201ccuando,\u201d \u201cen el momento que\u201d (Jua 7:27; Rev 4:9; Rev 8:1). &#8211; 12 C. Spicq., o.c. p.306-307. &#8211; 13 Sap 6,18. &#8211; 14 Jua 14:15.21.23; Jua 15:10; cf. 1Jn 2:3-6; 1Jn 3:22-24; 1Jn 5:2. &#8211; 15 Mat 7:24. &#8211; 16 El concilio Tridentino, citando 1Jn 5:3, afirma que Dios no manda cosas imposibles (ses.6 c.n : D 804.828). Fil\u00f3n dice muy acertadamente: \u201cDios no pide nada pesado, ni complicado, ni dif\u00edcil, sino absolutamente sencillo y f\u00e1cil. Es simplemente amarle a El como a un bienhechor\u201d (De spec. \/eg. 1:299). &#8211; 17 Mat 23:4; cf. Luc 11:46. &#8211; 18 Mat 11:30. Cf. G. Lambert, Mon joug est ais\u00e9 et mon fardeau l\u00e9ger: NRTh 77 (1955) p.963-969. &#8211; 19 Rom 7. &#8211; 20 Cf. San Agust\u00edn, De bono viduitatis &#8211; 21 San Agust\u00edn, De bono viduitatis, ib\u00edd. &#8211; 22 San Agust\u00edn, In Epist.  I loannis tr.7:8: PL 35:2033. &#8211;   23 1Jn 2:16. 21 1 JnS,i.  &#8211;   24 Cf. Heb i i,33s.  Cf. tambi\u00e9n Me 9:23; Efe 6:16.   &#8211; 25 Jua 16:33. &#8211; 26 1 Jn 2:13-17; 4:4. &#8211; 27: PL 40:448; In Epist. I loannis tr.7:8: PL 35:2033. &#8211; 28 Tanto la part\u00edcula \u03b4\u03b9\u03b1 como \u03b5\u03bd tienen valor instrumental: \u201cpor medio de,\u201d \u201cmediante.\u201d \ud83d\ude2e resulta evidente por lo que se refiere a la preposici\u00f3n \u03b5\u03bd; y por paralelismo tambi\u00e9n es &#8211; 29 Mat 3:17; cf. Jua 1:32-34 &#8211; 30 Mat 27:51-54. &#8211; 31 Contra Maximin. 1.2 c.22. &#8211; 32Jn 1:19.34SS. &#8211; 33 Cf. I. De La Potterie, La notion de t\u00e9moignage dans S. Jean: Sacra Pagina. Miscellanea B\u00edblica Congressus Internationalis Catholici de Re B\u00edblica II (Par\u00eds, Gembloux, 1959) p.203. &#8211; 34 F. M. Braun, Les \u00e9p\u00edtres de S. Jean, en La Bible de J\u00e9rusalem (Par\u00eds 1953) P-234- Ya Tertuliano un\u00eda las diversas interpretaciones con estas palabras: \u201cEl hab\u00eda venido por medio del agua y de la sangre, como hab\u00eda escrito Juan, a fin de ser bautizado en el agua y glorificado por la sangre, para hacernos a nosotros de igual manera llamados en agua y escogidos en sangre. Estos dos bautismos, que El hizo brotar de la herida de su costado llagado, los hizo brotar para que aquellos que creyeran en su sangre pudieran ser ba\u00f1ados en el agua; y los que hubieran sido ba\u00f1ados en el agua pudieran de igual manera beber la sangre\u201d (De Baptismo 16: PL 1, 1217). Cf. F. J. Rodr\u00edguez Molero, o.c. p.506-507. &#8211; 35 El verbo \u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03bf\u03cd\u03bd est\u00e1 en presente, indicando que se trata de un testimonio constante y actual. &#8211; 36 Cf. Jua 15:26; Jua 16:8-10.13-15. &#8211; 37 Jua 14:1.30; Jua 16:10.33. &#8211; 38 Jua 14:17; Jua 15:26; Jua 16:13; 1Jn 4:6. Cf. I. De La Potterie, La notion johannique de t\u00e9moignage: SPag II p.205 nt. 4. La Vulgata traduce: \u201cQuoniam Christus est veritas,\u201d tal vez bajo el influjo del \u201cEgo sum veritas\u201d de Jua 14:6. Sin embargo, la verdadera lecciones \u03c4\u03c4\u03bd\u03b5\u039f\u03bc\u03b1 &#8211; Spiritus, atestiguada por todos los mejores c\u00f3dices griegos. &#8211; 39 Mat 3:16; Jua 1:33. &#8211; 40 San Juan emplea con frecuencia \u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03b5\u0390\u03bd-\u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03af\u03b1. En la 1 Jn emplea seis veces el verbo y otras seis el sustantivo. En el evangelio, treinta y tres y catorce respectivamente. &#8211; 41Jn 8:18, etc. &#8211; 42 Deu 17:6; Deu 19:15. &#8211; 43 2Co 13:1. &#8211; 44 Mat 18:16; Jua 8:17-18. &#8211; 45 Heb 12:24. &#8211; 46 Cf. F. M. Braun, L&#8217;eau et l&#8217;Esprit: RT 49 (1949 19-22; W. Nauck, Die Tradition und \u2022 der Charakter des i Johannesbriefes (T\u00fcbingen 1957), 2 Exkursus: \u201cGeist, Wasser und Blut,\u201d P\u00b7147-182; I. De La Potterie, L&#8217;onction du chr\u00e9tienpar la foi: Bi 40 (1959) 12-69. &#8211; 47 \u00e9p\u00edtres de Saint Jean, en Verbum Salutis 9 (Par\u00eds 1936) p.26is. &#8211; 48 As\u00ed piensan, entreo\u00edros, J. Chaine, o.c. p.216; J. Bonsirven, o.c. p.263s; th. Preiss, Le t\u00e9moignage int\u00e9rieur du Saint-Esprit (Neuch\u00e1tel 1946) etc. &#8211; 49 Cf. I. De La Potterie, La notion de t\u00e9moignage dans S. Jean: SPag II (1959) 207. &#8211; 50 Cf. Jua 3:33. &#8211; 51 Cf. Jua 1:4.14; Jua 5:6; Jua 17:4. &#8211; 52 Cf. Jua 3:155.36; Jua 5:24; Jua 6:37; Jua 10:28; Jua 20:31; 1Jn 2:25; 1Jn 3:14. &#8211; 53Jn 1:5 :26; 1Jn 6:57; cf. Hec 3:15. &#8211; 54 1Jn 4:9. &#8211; 55 1Jn 5:17 &#8211; 56 Cf. 1Jn 5:10. &#8211; 57 Jua 20:303. &#8211; 58 F. M. Braun, Les Ep\u00edtres de S. Jean, en La Bible dej\u00e9rusalem, p.236. &#8211; 59 Entre \u00e9stos, uno de los de mayor nota es R. Bultmann, Die kirchliche Redaktion des IJohannes: In memoriam E. Lohmeyer (Stuttgart 1951) p.iSgss. &#8211; 60 Stromata 2:15: PG 8:1003. &#8211; 61 De corona. 10: PL 2:110; De pudicitia 19: PL 2:1074. &#8211; 62Jn 1:21. &#8211; 63 San Juan habla en cuatro lugares de su primera ep\u00edstola del tema de la \u03c0\u03b1\u03c1\u03c1\u03b7\u03c3\u03af\u03b1 = audacia, osad\u00eda, franqueza. Dos veces cuando habla del d\u00eda del juicio (2:28; 4:17) y otras dos al hablar de la oraci\u00f3n (3:21; 5:14). &#8211; 64 Jua 9:31. &#8211; 65 Jua 14:13; Jua 15:16; Jua 16:23-26. &#8211; 66 Rom 8:26. &#8211; 67 Stg 4:3. &#8211; 68 Cf. Pro 10:24; Jua 11:42. &#8211; 69 Cf. Jua 15:7; Jua 16:23. &#8211; 70 Jua 11:41-42. &#8211; 71 Mt 21:22; Mar 11:24; Jua 16:24. &#8211; 72   Stg 5:20.  &#8211; 73   El griego tiene el verbo \u03b4\u03ce\u03c3\u03b5\u03b9 = dar\u00e1. Pero Dios es el \u00fanico que puede dar la vida, sobre todo la vida eterna. Ante esta dificultad, muchos autores modernos notan que San Juan no habla de vida eterna, sino simplemente de vida = \u03b6\u03c9\u03ae\u03bd, sin art\u00edculo. Lo cual significar\u00eda que por su intercesi\u00f3n volver\u00eda a encontrar la vida, a restaurarla en su estado primitivo.   &#8211; 74 Cf. Exo 21:14-17.23; Exo 22:17-18; Num 18:22. &#8211; 75 De pudicitia 2 y 19: PL 1:985.1020. &#8211; 76 As\u00ed hablan Or\u00edgenes (Homil in Ex. 10:3: PG 12:372), San Hilario (In Ps. 140:8: PG 59:828), San Juan Gris\u00f3stomo (In Ps. 49:7: PG 55:251), San Jer\u00f3nimo (Adv. lovin. 2:30: PL 23:328). &#8211; 77 Esta es la interpretaci\u00f3n de San Agust\u00edn (De sermone Domini 1:22:73: PL 34:1266; Retract. 1:19:7: PL 32:616) y de San Beda (PL 93:117), que ven en el pecado ad mortem el de los falsos doctores que se separaron de la Iglesia para combatirla. &#8211; 78 Jua 15:6. &#8211; 79 Mar 3:29; Mat 12:31; Luc 12:10. &#8211; 80 Heb 6:4-8. &#8211; 81 1Jn 1:7; 2:2&#8242;, 3:5; 4:14; cf. 1Ti 2:1. &#8211; 82 1Jn 2:23; 1Jn 5:1.12. &#8211; 83 D 167. &#8211; 84 Jua 3:6; 1Jn 3:9. &#8211; 85 1Jn 2:29; 1Jn 3:7; 4:7- &#8211; 86 Jua 10:28; Jua 16:33; Jua 17:11-15. &#8211; 87 1Jn 3:9 &#8211; 88 Existe, por lo que se refiere a esta frase, una doble lecci\u00f3n respecto de las palabras: \u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b7\u03b8\u03b5\u03af\u03c2 y \u03b3\u03ad\u03bd\u03bd\u03b7\u03c3\u03b9\u03b2; \u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd y \u00e9corr\u00f3v. En cuanto al primer par, casi todos los Mss tienen \u03b3\u03b5\u03bd\u03bd\u03b73\u03b5\u03af\u03b2\u00b7 La Vulgata y dos Mss min\u00fasculos leen \u03b3\u03ad\u03bd\u03bd\u03b7\u03c3\u03b7 = \u201cgeneratio.\u201d En cuanto al segundo par, BA, Vulgata, tienen ocOT\u00f3v.que parece ser la lecci\u00f3n original; SAcKLP leen \u00e9ccu-r\u00f3v que debe de ser una correcci\u00f3n &#8211; en lugar de corr\u00f3v con esp\u00edritu \u00e1spero, que equivale a \u03b5\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd -, Pues la forma reflexiva contracta es muy rara en el griego de la Koin\u00e9 (cf. F. M. abel, Gram-maire du grec biblique p.54; J. chaine, o.c. p.221). &#8211; 89 Jua 17:12.15; Rev 3:10. &#8211; 90 J. Chaine, o.c. p.222. &#8211; 91 1Jn 1:3.6.7. &#8211; 92 Cf. Jua 12:31; Jua 14:30; Jua 16:11. &#8211; 93 1Jn 4:2; 1Jn 5:6, &#8211; 94 Cf. J. Alfaro, Cognitio Dei et Christi in lo: VD 39 (1961) p.89- &#8211; 95 Cf. 1Jn 2:3.13; 1Jn 3:1; 1Jn 4:6-7\u00b7 &#8211; 96 1Jn 1:3; Jua 1:16; Jua 14:10.23; 17.21. &#8211; 97 1Jn 1:2; 1Jn 5:11. &#8211; 98 1Jn 5:20; Jua 1:18. &#8211; 99 Cf. Gal 5:12; 1Co 5:2; 1Co 10:1-7. &#8211; 100 Cf. Rev 2:14.20; Rev 9:20; Rev 21:8.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>Todo aquel que cree.<\/b> La fe que salva es la primera caracter\u00edstica de un vencedor. El t\u00e9rmino \u00abcree\u00bb alude a la noci\u00f3n de una fe continua y muestra que la marca de los creyentes genuinos es que contin\u00faan y perseveran en la fe a lo largo de la vida de ellos. La creencia salvadora no es una simple aceptaci\u00f3n intelectual, sino una dedicaci\u00f3n permanente y de todo coraz\u00f3n a Jes\u00fas. <b>Jes\u00fas es el Cristo.<\/b> El objeto de la fe del creyente es Jes\u00fas, en particular sobre su condici\u00f3n como el Mes\u00edas prometido o \u00abUngido\u00bb a quien Dios envi\u00f3 para ser el Salvador del pecado. Todo aquel que deposita su fe en Jesucristo como el \u00fanico Salvador ha nacido de nuevo y como resultado es un vencedor (v. <span class='bible'>1Jn 5:5<\/span>). <b>nacido de Dios.<\/b> Esta es una referencia al nuevo nacimiento y es la misma palabra que Jes\u00fas us\u00f3 en <span class='bible'>Jua 3:7<\/span>. El tiempo del verbo griego indica que la fe constante es resultado del nuevo nacimiento y por ende, es una evidencia confiable del nuevo nacimiento. Los hijos de Dios manifestar\u00e1n la realidad de que han nacido de nuevo al no dejar nunca de creer en el Hijo de Dios, Jesucristo el Salvador. El nuevo nacimiento nos lleva a una relaci\u00f3n permanente de fe y fidelidad con Dios y Cristo. <b>todo aquel que ama al que engendr\u00f3, ama tambi\u00e9n al que ha sido engendrado por \u00e9l.<\/b> El amor es la segunda caracter\u00edstica del vencedor, porque no solo cree en Dios, sino que ama tanto a Dios como a sus hermanos en la fe. De nuevo, aqu\u00ed se considera la aplicaci\u00f3n de la prueba moral.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Juan introduce el tema de la vida victoriosa. Mientras que la Biblia usa muchos t\u00e9rminos para describir lo que los cristianos son (p. ej. creyentes, amigos, hermanos, ovejas, santos, soldados, testigos, y m\u00e1s) Juan resalta un t\u00e9rmino particular en este cap\u00edtulo: Vencedores (<i>vea la nota sobre el v.<\/i> <span class='bible'>1Jn 5:4<\/span> para el significado del t\u00e9rmino). De las veinticuatro veces que la palabra ocurre en el NT, Juan la emplea en veintiuna ocasiones (cp. tambi\u00e9n <span class='bible'>Apo 2:7<\/span>; <span class='bible'>Apo 2:11<\/span>; <span class='bible'>Apo 2:17<\/span>; <span class='bible'>Apo 2:26<\/span>; <span class='bible'>Apo 3:5<\/span>; <span class='bible'>Apo 3:12<\/span>; <span class='bible'>Apo 3:21<\/span>). Varias formas diferentes aparecen en estos vers\u00edculos para hacer hincapi\u00e9 en la naturaleza victoriosa del creyente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t1 &#8211; No son los gn\u00f3sticos y otros negadores de la deidad y de la encarnaci\u00f3n de Jesucristo los nacidos de Dios, ni son los que vencen al mundo, sino son los nacidos de Dios los creyentes en Cristo Jes\u00fas quienes aman a Dios y a los hermanos (los vers\u00edculos 1 al 5). <\/p>\n<p>\t2 &#8211; El triple testimonio de Dios respecto a la venida al mundo del Hijo de Dios. El agua (el bautismo de Jes\u00fas) y la sangre (su muerte) y el Esp\u00edritu Santo (en su obra de revelaci\u00f3n) constituyen este triple testimonio de Dios. Creer este testimonio trae la promesa de vida eterna. Los gn\u00f3sticos no lo cre\u00edan y por eso no ten\u00edan esta promesa de Dios (los vers\u00edculos 6 al 12). <\/p>\n<p>\t3 &#8211; El prop\u00f3sito de Juan al escribirles (vers\u00edculo 13). <\/p>\n<p>\t4 &#8211; La fe da confianza y la confianza se ejemplifica en pedir a Dios en oraci\u00f3n. Dios oye tales peticiones. El caso se ilustra en cuanto al que no est\u00e1 pecando a muerte (los vers\u00edculos 14 al 17). <\/p>\n<p>\t5 &#8211; El nacido de Dios se guarda del maligno, pero el mundo incr\u00e9dulo yace en \u00e9l (los vers\u00edculos 18 y 19). <\/p>\n<p>\t6 &#8211; Conocemos al verdadero Dios y estamos en \u00e9l, en Jesucristo (vers\u00edculo 20). <\/p>\n<p>\t7 &#8211; Exhortaci\u00f3n final: guardarnos de \u00eddolos (vers\u00edculo 21). <\/p>\n<p>\t5:1 &#8212; Muchos citan este vers\u00edculo, ignorando el contexto, y concluyen que para que el pecador del mundo llegue a ser hijo de Dios, se requiere \u00a1solamente creer! (solamente admitir o aceptar mentalmente el hecho hist\u00f3rico de que Jes\u00fas es el Cristo). Juan no escribi\u00f3 a inconversos en esta ep\u00edstola; no trata tal prop\u00f3sito como arriba es descrito. El habla de la prueba, o evidencia, de que uno ya es \u201cnacido de Dios,\u201d para distinguir \u00e9stos de los gn\u00f3sticos que profesaban ser hijos de Dios tambi\u00e9n pero no lo eran porque negaban la encarnaci\u00f3n de Cristo.<br \/>\n\t &#8212; \u201cTodo aquel que cree que Jes\u00fas es el Cristo,\u201d El verbo de esta frase (\u201ccree\u201d) en el texto griego es un participio presente e indica esto: \u201ctodo el que va creyendo.\u201d El nacido de Dios es el cristiano que contin\u00faa en esta persuasi\u00f3n, obedeciendo al que es el objeto de su fe (a Cristo). Ya que los gn\u00f3sticos rehusaban hacer tal confesi\u00f3n, se probaban como no nacidos de Dios. V\u00e9ase 4:2,3,15, comentarios.<br \/>\n\tPara el gn\u00f3stico Jes\u00fas (el hombre) no era el Cristo, deidad, y la muerte del hombre Jes\u00fas no ten\u00eda ninguna eficacia especial. Aqu\u00ed Juan refuta a los gn\u00f3sticos y los pone como no hijos (nacidos) de Dios. Ellos negaban terminantemente la encarnaci\u00f3n. B\u00e1stale a Juan en este pasaje hablar en breve, al decir creer que Jes\u00fas es el Cristo, porque ya ha expresado en su carta todo el caso referente a la humanidad y deidad de Jesucristo, y a su muerte expiatoria.<br \/>\n\tSobre \u201cCristo,\u201d v\u00e9ase 2:22, comentarios.<br \/>\n\t&#8212; \u201ces nacido de Dios;\u201d V\u00e9anse 2:29&#8212;3:1; 3:9; 4:7; 5:4. Comp\u00e1rense Jua 1:12-13; Jua 3:2-8; Stg 1:18; 1Pe 1:3.<br \/>\n\tEl tiempo de este verbo en el texto griego es perfecto, e indica acci\u00f3n en el pasado, pero con efectos o consecuencias presentes; es decir, lleg\u00f3 a ser hijo de Dios y ahora contin\u00faa si\u00e9ndolo.<br \/>\n\t&#8212; \u201cy todo aquel que ama al que engendr\u00f3, ama tambi\u00e9n al que ha sido engendrado por \u00e9l.\u201d V\u00e9ase 4:20,21, comentarios. Como en el caso del verbo \u201ccreer\u201d arriba, as\u00ed tambi\u00e9n aqu\u00ed: es un participio presente, y puede traducirse as\u00ed: \u201ctodo el que va amando,\u201d o \u201ctodo el que est\u00e1 amando.\u201d Se indica acci\u00f3n habitual.<br \/>\n\tDios es el que engendra; los hermanos (en Cristo) son los engendrados. Amar al Padre implica amar a los que componen la familia del Padre.<br \/>\n\tEl amor y la fe van juntos (3:23). Este amor se manifiesta en hechos (3:17,18), y esta fe en confesi\u00f3n. Los gn\u00f3sticos, aunque profesaban amar a Dios, no amaban a los hermanos y as\u00ed se probaban mentirosos (4:20), y como quienes andaban en tinieblas (2:9,11). No confesaban fe en la humanidad ni en la deidad de Jesucristo, y as\u00ed se probaban mentirosos y como quienes no ten\u00edan al Padre (2:22,23). Por su falta de amor (para con los hermanos), de fe (en la humanidad y en la deidad de Jesucristo) y de vida de pureza, probaban que no eran nacidos de Dios (2:29; 3:9; 4:7; 5:1). Eran hijos del diablo y de] mundo como est\u00e1 representado por Ca\u00edn (3:8-15).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL AMOR EN LA FAMILIA DE DIOS<br \/><\/u><\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><span class='bible'>1 Juan 5:1-2<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>Todo el que cree que Jes\u00fas es el Cristo ha experimentado el nacimiento que viene de Dios; y todo el que ama al padre, ama al hijo. As\u00ed es como sabemos que debemos amar a los hijos de Dios, siempre que amemos a Dios y guardemos Sus mandamientos.<br \/><\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Cuando Juan escrib\u00eda este pasaje ten\u00eda dos cosas en el trasfondo de la mente.<\/p>\n<p>(i) Estaba el gran hecho que era la base de todo su pensamiento: el hecho de que el amor a Dios y el amor al hombre son partes inseparables de la misma experiencia. En respuesta a la pregunta del escriba, Jes\u00fas hab\u00eda dicho que hab\u00eda dos grandes mandamientos: el primero establec\u00eda que debemos amar a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n y alma y fuerzas; y el segundo, que debemos amar a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. No hay ning\u00fan mandamiento mayor que estos <em>(<\/em><span class='bible'>Mr 12:28-31<\/span><em> ). <\/em>Juan ten\u00eda en mente esta palabra de su Se\u00f1or.<\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<p>(ii) Pero tambi\u00e9n ten\u00eda en mente una ley natural de la vida humana. El amor de la familia es parte de la naturaleza. El hijo ama naturalmente a sus padres; y tambi\u00e9n naturalmente, a sus hermanos. La segunda parte del vers\u00edculo 1 dice literalmente: \u00bb Todo el que ama al que ha engendrado, ama al que es engendrado por \u00e9l.\u00bb Para decirlo m\u00e1s sencillamente: \u00bb Si amamos a un padre, tambi\u00e9n amamos a su hijo.\u00bb Juan est\u00e1 pensando en el amor que vincula naturalmente a una persona al padre que la engendr\u00f3 y a los otros hijos que el padre ha engendrado.<\/p>\n<p>Juan transfiere esto al reino de la experiencia y del pensamiento cristian\u00f3s. El cristiano pasa por la experiencia de nacer<\/p>\n<p>P de nuevo; el Padre es Dios, y el cristiano est\u00e1 obligado a afinar a Dios por todo lo que ha hecho por su alma. Pero uno nace siempre en una familia, y el cristiano nace de nuevo en la familia de Dios. Como sucedi\u00f3 con Jes\u00fas, as\u00ed ha sucedido con \u00e9l -los que hacen la voluntad de Dios, como \u00e9l mismo, llegan a ser su madre, sus hermanas y sus hermanos <em>(<\/em><span class='bible'>Mr 3:35<\/span><em> ). <\/em>As\u00ed que, si el cristiano ama a Dios Padre Que le engendr\u00f3, tambi\u00e9n debe amar a los otros hijos que Dios ha engendrado. Su amor a Dios y su amor a sus hermanos y hermanas en Cristo deben ser las dos caras del mismo amor, tan \u00edntimamente entrelazados que no se pueden separar nunca.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como se ha dicho: \u00bb Una persona no nace solamente <em>para amar, <\/em>sino tambi\u00e9n <em>para ser amada.\u00bb A<\/em>. E. Brooke lo expresa diciendo: \u00bb Todo el que ha nacido de Dios debe amar a los que han tenido el mismo privilegio.\u00bb<\/p>\n<p>Mucho antes de esto hab\u00eda dicho el salmista: \u00bb Dios hace habitar en familia a los desamparados\u00bb <em>(<\/em><span class='bible'>Sal 68:6<\/span><em> ). <\/em>El cristiano, en virtud de su nuevo nacimiento, se encuentra en la familia de Dios; y, como ama al Padre, debe tambi\u00e9n amar a los hijos que forman parte de la misma familia que \u00e9l.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 5<\/p>\n<p>10. LA FE Y EL TESTIMONIO DE DIOS (tercera vinculaci\u00f3n entre los temas \u00abamor\u00bb y \u00abfe\u00bb y cuarta exposici\u00f3n sobre el tema \u00abla fe en Cristo\u00bb), 5,1-12. <\/p>\n<p>El tema \u00abamor\u00bb alcanz\u00f3 en el cap\u00edtulo 4 su punto culminante. Y con \u00e9l, lo alcanz\u00f3 tambi\u00e9n el tema \u00abla fe en Cristo\u00bb. Ahora bien, el autor quiere exprimir m\u00e1s este tema. En primer lugar, pretende establecer otra vinculaci\u00f3n m\u00e1s entre ambos temas (v. 1, y tambi\u00e9n los v. 2-5: vinculaci\u00f3n entre los motivos \u00abfe en Cristo\u00bb, \u00abnacido de Dios\u00bb, \u00abamor a Dios\u00bb, \u00abamor al hermano\u00bb, \u00abobservancia de los mandamientos\u00bb). En relaci\u00f3n con esto, se carga sobre la fe el acento m\u00e1s vigoroso que vemos en toda la carta: \u00ab\u00e9sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.\u00bb Es una intensificaci\u00f3n suprema, una consumaci\u00f3n del motivo de la victoria, que hab\u00edamos encontrado ya en 2,12-14 y en 4,4: una intensificaci\u00f3n que presupone que en el cap\u00edtulo 4 se ha llegado a la culminaci\u00f3n de la idea de la agape. <\/p>\n<p>De aqu\u00ed retorna el autor a los motivos de la introducci\u00f3n de su carta (1,1-4): en el Hijo, que se nos ha manifestado \u00abpalpablemente\u00bb, est\u00e1 la \u00abvida eterna\u00bb (v 11s). El camino para ello lo constituye el enunciado acerca de la \u00abvenida\u00bb de Jes\u00fas en \u00abagua y sangre\u00bb (v. 6a.b) -que parece ser un equivalente a los enunciados relativos a la encarnaci\u00f3n- y las exposiciones acerca del \u00abtestimonio\u00bb (los \u00abtres testigos\u00bb, v. 6c-8, y el testimonio de Dios, v. 9-1 1). <\/p>\n<p>Esta palabra clave de \u00abtestimonio\u00bb (martyria), que suena ya en 1,2 junto a \u00abos anunciamos\u00bb~ domina los \u00faltimos vers\u00edculos del cuerpo propiamente tal de la carta, el cual termina juntamente con nuestra secci\u00f3n. Nada menos que diez veces aparecen en 5,6-11 las palabras \u00abtestimonio\u00bb o \u00abtestificar\u00bb. Constituyen el sonido m\u00e1s vigoroso dentro del triple acorde final de la carta, que resuena en nuestra secci\u00f3n. A este acorde final pertenece ya antes la palabra \u00abvictoria\u00bb (v. 4 y 5: cuatro veces la palabra \u00abvictoria\u00bb o \u00abvencer\u00bb) y, completamente al final, la expresi\u00f3n de \u00abvida eterna\u00bb (cuatro veces en el v. 11s). <\/p>\n<p>Estructura: <\/p>\n<p>a) 5,1-4 (5): Tercera vinculaci\u00f3n entre los temas \u00abamor\u00bb y \u00abla fe en Cristo\u00bb (vinculaci\u00f3n entre los motivos: amor a Dios, amor a los hermanos, observancia de los mandamientos, fe en Cristo). <\/p>\n<p>b-f) v. 6-12: El testimonio de Dios. <\/p>\n<p>b) v. 6: Contenido del testimonio del Esp\u00edritu: la venida de Cristo \u00abpor agua y sangre\u00bb. <\/p>\n<p>c) v. 7-8: Los tres testigos \u00abEsp\u00edritu\u00bb, \u00abagua\u00bb y \u00absangre\u00bb. <\/p>\n<p>d-f) v. 9-12: El testimonio de Dios y la fe. <\/p>\n<p>d) v 9: El testimonio -\u00abmayor\u00bb- de Dios. <\/p>\n<p>e) v. 10: La posici\u00f3n del hombre con respecto al testimonio de Dios: aceptaci\u00f3n o rechazo (relaci\u00f3n interna con el testimonio por medio de la fe). <\/p>\n<p>f) v. 11-12: La concesi\u00f3n de la vida eterna como testimonio. <\/p>\n<p>a) Tercera vinculaci\u00f3n entre los temas \u00abamor\u00bb y \u00abfe en Cristo\u00bb (5,1-5). <\/p>\n<p>1 Quien cree que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, ha nacido de Dios, y quien ama al que lo engendr\u00f3, ama al que ha nacido de aqu\u00e9l. 2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos; 3 pues \u00e9ste es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos. Sus mandamientos no son pesados; 4 porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y \u00e9sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. 5 \u00bfY qui\u00e9n es el que vence al mundo, sino el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios? <\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del v. 1: \u00abQuien cree&#8230;\u00bb, vemos que otra vez se introduce el motivo de la fe, de manera parecida a como se introduc\u00eda en 4,14s, y asociado inmediatamente con el motivo del amor. El tema de 5,1 ss est\u00e1 tan \u00edntimamente vinculado con el de la secci\u00f3n anterior, que mejor ser\u00eda no ver en 5,1 el comienzo de una nueva secci\u00f3n. <\/p>\n<p>El v. 1 contiene dos cl\u00e1usulas, cada una de las cuales comienza con \u00abquien\u00bb. Ambas hablan del cristiano: la primera de lo que es el cristiano (de que el cristiano \u00abha nacido de Dios\u00bb); la segunda de lo que el cristiano hace (con su amor). <\/p>\n<p>Las dos primeras mitades de las dos partes del vers\u00edculo son proposiciones paralelas, esto es: consideran una misma y \u00fanica realidad objetiva de la forma que ya conocemos, contempl\u00e1ndola desde los dos \u00e1ngulos principales de la \u00abfe\u00bb y del \u00abamor\u00bb. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 1a: Quien cree que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, ha nacido de Dios. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 1b: Quien ama al que lo engendr\u00f3, ama al que ha nacido de aqu\u00e9l (es decir: ama al hermano, que ha nacido tambi\u00e9n de Dios). <\/p>\n<p>V\u00e9ase 4,15: El que confiese que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, Dios permanece en \u00e9l; en vez de esto, 5,1 nos dice: \u00e9se \u00abha nacido de Dios\u00bb. <\/p>\n<p>El v. 1b recoge el resultado del v. 1a: Quien ha nacido de Dios, tiene que amar al que lo engendr\u00f3. Quien cree que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el \u00abUngido\u00bb (con el Esp\u00edritu Santo), es alguien que ama a Dios, al Padre (al \u00abque lo engendr\u00f3\u00bb); porque \u00abconoce\u00bb al amor personal (4,16a), al Padre, al \u00abque lo engendr\u00f3\u00bb). Ahora bien, este amor al Padre es una mentira, si no conduce a amar a los dem\u00e1s que han nacido de \u00e9l ( = a los hermanos) (v\u00e9ase anteriormente, a prop\u00f3sito de 4,20). Hasta aqu\u00ed se nos ofrece una repetici\u00f3n extraordinariamente concisa y densa de las ideas que se hab\u00edan expuesto hasta ahora. Sin embargo, hay algo nuevo. Y es que se pone en paralelo expresamente la fe en Cristo y el amor a Dios. Este paralelismo lo facilita la concepci\u00f3n jo\u00e1nica de \u00abconocer\u00bb. En la fe en Cristo, se ama a Dios mismo, \u00abconoci\u00e9ndolo\u00bb. <\/p>\n<p>Pero en el v. 2 surge una locuci\u00f3n sorprendente. En este vers\u00edculo tenemos ante nosotros una f\u00f3rmula de conocer: una f\u00f3rmula como las que hemos encontrado frecuentemente 112. Sin embargo, aqu\u00ed el objeto de nuestro conocimiento no es nuestra comuni\u00f3n con Dios, sino lo que en otras partes era la raz\u00f3n gnoseol\u00f3gica -la raz\u00f3n para conocer-: el amor a los hermanos. As\u00ed, pues, los miembros de las otras f\u00f3rmulas de conocer (el objeto del conocimiento y la raz\u00f3n gnoseol\u00f3gica (o raz\u00f3n del conocimiento) han quedado, evidentemente, invertidas. \u00bfPor qu\u00e9? No s\u00f3lo nuestra comuni\u00f3n con Dios y nuestro amor a Dios, sino tambi\u00e9n la autenticidad de nuestro amor a los hermanos es un problema. No es cosa obvia. Necesita asegurarse contra el enga\u00f1o propio. Esa seguridad se da aqu\u00ed: incluso la autenticidad de nuestro amor fraterno se conoce porque no brota del amor propio, sino que se ejercita en obediencia al mandamiento de Dios. Esto significa: en adecuaci\u00f3n a la entrega que Cristo hizo de su vida. Y, por tanto, como verdadera entrega. <\/p>\n<p>La raz\u00f3n gnoseol\u00f3gica que nos permite conocer la autenticidad del amor a los hijos de Dios, es un amor a Dios que est\u00e9 dispuesto y pronto para la obediencia activa. <\/p>\n<p>El v. 3a corrobora esto mismo: el amor de Dios (aqu\u00ed, de acuerdo con el contexto, se trata principalmente de nuestro amor a Dios, sin que se excluya que el presupuesto de este amor es el amor de Dios hacia nosotros) no consiste en afectos y emociones sino en el cumplimiento activo del mandamiento. <\/p>\n<p>E1 v. 3b sirve de transici\u00f3n hacia el enunciado que constituye el punto culminante: el enunciado acerca de la victoria de la fe: \u00abSus mandamientos no son pesados\u00bb 113. \u00bfPor qu\u00e9 los mandamientos \u00abno son pesados\u00bb? Este aserto nada habitual se explica por la intenci\u00f3n del autor, que pretende consolidar en sus cristianos la certidumbre de la salvaci\u00f3n. Es una afirmaci\u00f3n que queda en la misma l\u00ednea que la de 3,4-10 y debe explicarse por ella. Los mandamientos de Dios \u00abno son pesados\u00bb porque \u00abtodo lo que ha nacido de Dios vence al mundo\u00bb (v. 4a). \u00abTodo lo que ha nacido de Dios\u00bb significa: \u00abTodo el que ha nacido de Dios.\u00bb En todo aquel que ha nacido de Dios, est\u00e1 el \u00abgermen\u00bb de Dios, como la fuerza del amor que vence al mundo. El \u00abmundo\u00bb debe entenderse aqu\u00ed en el sentido de 2,15-17: el \u00abmundo\u00bb como espacio en que reina el \u00abmaligno\u00bb, quien est\u00e1 determinado por la concupiscencia que se aferra convulsamente al yo. <\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, la afirmaci\u00f3n se explica \u00fanicamente por la idea de la agape en la carta. Parece que, para \u00e9l, no es necesaria la fe. Pero en el v. 4b vemos que la fe, no obstante, entra en escena: Y \u00e9sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. El v. 5 aclara: Esta fe que es la victoria sobre el mundo es la fe en Jes\u00fas como el Hijo de Dios. \u00bfC\u00f3mo puede llegarse a esta expresi\u00f3n? <\/p>\n<p>Si nosotros, sin tener en cuenta el resto de la teolog\u00eda de 1Jn, trat\u00e1ramos de dar una respuesta, entonces la utilizaci\u00f3n de este texto en la liturgia del domingo X despu\u00e9s de pascua nos podr\u00eda llevar a una pista equivocada: como si la fe se llamara \u00abvictoria\u00bb porque es la fe en la victoria de Cristo conseguida en la pascua. Ahora bien, la fe de la que habla aqu\u00ed la carta no es s\u00f3lo el recuerdo de una victoria, \u00a1sino que es la victoria misma! <\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 sentido? La respuesta s\u00f3lo puede d\u00e1rnosla 4,16a: porque la fe es el conocimiento del amor, del amor personal, de Dios mismo. La fe en Jes\u00fas como el Hijo enviado por el Padre al mundo, es la victoria sobre el mundo, porque es la fe en el amor. Pues esta fe est\u00e1 producida por el poder creador de Dios, por el Esp\u00edritu como \u00abgermen\u00bb de Dios, y es el poder que hace que el amor siga fluyendo victoriosamente hacia el \u00abmundo\u00bb. Y si el \u00abmundo\u00bb es el \u00e1mbito en que domina el \u00abmaligno\u00bb, es la tiniebla de la falta de amor, entonces la fe en el amor \u00a1es la victoria sobre la falta de amor y sobre el odio! <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. <\/p>\n<p>112. \u00abEn esto&#8230;\u00bb significa, en todo caso, nuestro amor a Dios, ya se refiera a la frase anterior. de 5,1b, o bien a 2b: \u00abCuando amamos a Dios.. \u00bb Suponemos que se refiere principalmente a la frase que comienza con \u00abcuando&#8230;\u00bb (v. 2b), porque esta frase contiene una concretizaci\u00f3n del \u00abamor a Dios\u00bb, que puede ser el criterio para el amor fraterno. De otra manera piensa SCHNACKENBURG, 252: sin embargo, su argumento de que el \u00abguardar los mandamientos\u00bb no puede ser criterio para el amor fraterno, es un argumento apenas convincente. <\/p>\n<p> 113. La f\u00f3rmula tiene resonancias de Dt 30.11-14. Sin embargo, este lugar del Antiguo Testamento no ayuda inmediatamente para la comprensi\u00f3n. Otra cosa ocurre con Rom 10:6 ss: un lugar en el que se cita Dt 30. Esta afirmaci\u00f3n de la carta a los Romanos, que acent\u00faa no la ligereza sino la \u00abcercan\u00eda\u00bb de la \u00abPalabra\u00bb (Cristo), ve tambi\u00e9n la raz\u00f3n de todo esto en el poder divino de la fe. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. <\/p>\n<p>b-f) El testimonio de Dios (Rom 5:6-12). <\/p>\n<p>Con respecto a 5.5-8(12), pueden hacerse dos preguntas: en primer lugar podemos considerar los vers\u00edculos en s\u00ed mismos y preguntar qu\u00e9 sentido tienen los distintos conceptos (por ejemplo, lo de venir en agua y sangre) o qu\u00e9 sentido tienen los distintos grupos de vers\u00edculos; podemos preguntarnos si en el v. 8 se piensa o no en los sacramentos, etc. En segundo lugar, podemos preguntarnos acerca de la funci\u00f3n de estos vers\u00edculos o grupos de vers\u00edculos dentro del contexto de la carta, principalmente dentro del contexto de los cap\u00edtulos 4 y 5. <\/p>\n<p>Estas dos preguntas, obviamente, no son independientes la una de la otra. Pero podemos plantearlas separadamente, y lograr con ello resultados correctos (aunque no plenamente satisfactorios). La mayor\u00eda de las veces se plantea s\u00f3lo la primera pregunta, y no se observa que, si no se responde tambi\u00e9n a la segunda pregunta, aquella respuesta es incompleta. <\/p>\n<p>b) El contenido del testimonio del Esp\u00edritu: la venida de Cristo \u00abpor agua y sangre\u00bb (Rom 5:6). <\/p>\n<p>6 \u00e9ste es el que viene por agua y sangre, Jesucristo; no en el agua solamente, sino en el agua y en la sangre. Y el Esp\u00edritu es e! que da testimonio, porque el Esp\u00edritu es la verdad. <\/p>\n<p>Nos damos cuenta -desde un principio- de que aqu\u00ed se est\u00e1 precisando una vez m\u00e1s el contenido de la fe en Cristo, y por cierto en pol\u00e9mica con personas para quienes Jes\u00fas habr\u00eda venido \u00fanicamente \u00aben el agua\u00bb o \u00abpor (medio de) agua\u00bb. <\/p>\n<p>Vemos que 5,6a.b es paralelo de 4,9s y de 4,15. Sospechamos ya que aqu\u00ed, en 5,6, se est\u00e1 pensando tambi\u00e9n en la suerte del Hijo de Dios, es decir, en su misi\u00f3n como \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb: El Hijo es aquel que, siendo enviado por el Padre, vino \u00abpor agua y sangre\u00bb. Adem\u00e1s, 5,6 representa un paralelo de 4,2 (\u00abJesucristo venido en carne\u00bb). Tambi\u00e9n esto debemos sospecharlo ahora, Eco 4:2 no se refiere \u00fanicamente a la encarnaci\u00f3n sino tambi\u00e9n a la muerte en cruz. <\/p>\n<p>AGUA-SANGRE\/1Jn: Pues bien, \u00bfqu\u00e9 significa que Jes\u00fas vino \u00aben el agua y en la sangre\u00bb? <\/p>\n<p>Est\u00e1 bien claro que no se da testimonio de la esencia metaf\u00edsica de Jes\u00fas, sino de su venida. Y esto, en todo caso, significa: de lo que \u00e9l hizo por la salvaci\u00f3n del mundo. El v. 6b muestra que el \u00e9nfasis se hace sobre el haber venido \u00aben la sangre\u00bb. <\/p>\n<p>Evidentemente, los herejes lo negaban, limit\u00e1ndose a afirmar que Jes\u00fas hab\u00eda venido \u00fanicamente \u00aben el agua\u00bb. Sabemos que hubo gn\u00f3sticos que negaron la verdadera pasi\u00f3n y sufrimientos del Hijo de Dios. Por consiguiente, lo de que \u00abJes\u00fas vino en la sangre\u00bb debe de referirse a su muerte en la cruz: una muerte real y sangrienta. \u00bfY qu\u00e9 significa, entonces lo del agua? La mayor parte de los comentaristas lo explican de la siguiente manera: Puesto que la \u00absangre\u00bb significa un acontecimiento de la vida de Jes\u00fas, un acontecimiento de salvaci\u00f3n, el \u00abagua\u00bb tiene tambi\u00e9n que referirse a uno de esos acontecimientos de la vida de Jes\u00fas, y se refiere al bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n. <\/p>\n<p>Pero contra esto hay serias objeciones. En el Evangelio de san Juan, este acontecimiento no tiene -ni de lejos- tal peso, que pudiera formar pareja con la muerte en la cruz. Adem\u00e1s, en el Evangelio de Juan el bautismo de Jes\u00fas no es mencionado directamente por Juan; el concepto de \u00abagua\u00bb no se asocia con dicho bautismo. Al Evangelio de Juan (en contraste con los Evangelios sin\u00f3pticos) lo \u00fanico que le interesa es que el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre Jes\u00fas. Esto es una \u00abse\u00f1al\u00bb de la verdad salv\u00edfica de que Jes\u00fas, en contraste con Juan, es el que bautiza \u00abcon Esp\u00edritu Santo\u00bb (Jua 1:33). Seg\u00fan lo que sabemos, por el Evangelio de Juan, acerca de la valoraci\u00f3n del bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n dentro del c\u00edrculo jo\u00e1nico (al que pertenece el autor de nuestra carta), hemos de concluir que un adepto a ese circulo jo\u00e1nico dif\u00edcilmente designar\u00eda el acontecimiento del Jord\u00e1n como un \u00abhaber venido en el agua\u00bb o \u00abpor (medio del) agua\u00bb. <\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s: El cuarto Evangelio habla ciertamente del \u00abagua\u00bb, en relaci\u00f3n con Jes\u00fas. Pero entonces no se trata del agua con la que Jes\u00fas est\u00e1 bautizado, sino del agua que Jes\u00fas da. Jua 3:5 : Jes\u00fas da el nuevo nacimiento de agua y de Esp\u00edritu Santo, es decir: \u00e9l bautiza con Esp\u00edritu Santo: Juan 4: Jes\u00fas da el \u00abagua viva\u00bb, el Esp\u00edritu o la \u00abvida eterna\u00bb; Jua 7:37-39 : aqu\u00ed el agua que mana del cuerpo de Jes\u00fas es, tambi\u00e9n, el don escatol\u00f3gico del Esp\u00edritu. As\u00ed, pues, lo de haber venido \u00aben el agua solamente\u00bb, que debieron de afirmar los herejes, \u00bfsignifica quiz\u00e1s que ellos afirmaban que Jes\u00fas, con su \u00fanica venida al mundo, hab\u00eda tra\u00eddo el \u00abagua\u00bb ( = el Esp\u00edritu) sin la \u00absangre\u00bb, es decir, un don espiritual y celestial, sin sujeci\u00f3n a la dura realidad de la encarnaci\u00f3n hasta la muerte? En este caso, la apropiaci\u00f3n de este don por parte de los hombres ser\u00eda mucho m\u00e1s libre, mucho menos comprometida: los hombres no necesitar\u00edan m\u00e1s que apropiarse esa gnosis del Esp\u00edritu (\u00bfen relaci\u00f3n quiz\u00e1s con una doctrina bautismal?), sin adoptar la cruz de Jes\u00fas y, por tanto, sin comprometerse al propio seguimiento de la cruz. <\/p>\n<p>Esto estar\u00eda en consonancia con el lenguaje acerca de la venida de Jes\u00fas al mundo, tal como lo hallamos en el Evangelio de Juan (v\u00e9ase Jua 16:28 : \u00abSal\u00ed del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo y me voy al Padre\u00bb). Es inconcebible que esta venida se diferenciara en los dos actos del bautismo del Jord\u00e1n y de la muerte de Jes\u00fas. Nada de eso. Sino que Jes\u00fas \u00abviene\u00bb para dar la vida (Jua 10:10; v\u00e9ase tambi\u00e9n Jua 18:37): Jes\u00fas viene con su don. Jes\u00fas \u00abviene\u00bb: esta frase hace referencia a un solo acontecimiento de salvaci\u00f3n, a saber, la encarnaci\u00f3n y la muerte en cruz, con la \u00edntima relaci\u00f3n de dependencia que hay entre ambas. Ahora bien, el \u00abagua\u00bb y la \u00absangre\u00bb, en 1Jn 5:6, no significan dos acontecimientos salv\u00edficos distintos dentro de la vida de Jes\u00fas; porque, junto a la muerte de Jes\u00fas en la cruz, junto al \u00abser levantado\u00bb, no se pod\u00eda mencionar de la misma alentada ning\u00fan acontecimiento semejante (fuera de la encarnaci\u00f3n misma), sino -junto a la realidad de la encarnaci\u00f3n y de la muerte en cruz y con esta realidad- el don que \u00e9l mismo trae por medio de su venida. <\/p>\n<p>El don del \u00abagua\u00bb es el Esp\u00edritu que da la vida. \u00bfY qu\u00e9 significa la sangre, si ha de entend\u00e9rsela como don? <\/p>\n<p>La respuesta hay que tomarla de la carta que comentamos. Comparemos 1Jn 1:7 : \u00abla sangre de Jes\u00fas nos purifica de todo pecado\u00bb; 1Jn 2:2 : Jes\u00fas es \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb por nuestros pecados (v\u00e9ase: Jua 1:29.36). En 1Jn 1:8 (\u00abSi decimos que no tenemos pecado&#8230;. Ia verdad no est\u00e1 en nosotros\u00bb) se halla tambi\u00e9n presupuesta una tesis de los herejes, los cuales probablemente son los mismos contra quienes va dirigida la frase de l Jua 5:6 : El que dice que no tiene pecado, no necesita -supuestamente- la sangre de Jes\u00fas, sino que lo \u00fanico que acepta es una gnosis espiritual como camino de salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La \u00absangre\u00bb, de 1Jn 5:6, significa, por tanto, el don divino de la expiaci\u00f3n. Sin embargo, aqu\u00ed no se piensa en dos dones salv\u00edficos que fueran distintos. Sino que al \u00fanico don se caracteriza de dos maneras: es un don vivificador (\u00abagua\u00bb) y expiatorio (\u00absangre\u00bb). Se trata del \u00fanico don de Jes\u00fas, se trata del Esp\u00edritu Santo, y, por cierto, tambi\u00e9n cuando se utiliza el concepto \u00absangre\u00bb: cuando el resucitado, seg\u00fan Jn 20122, sopla sobre los disc\u00edpulos y les comunica el Esp\u00edritu Santo, esto no significa s\u00f3lo que los disc\u00edpulos recibieron potestad para perdonar los pecados (no se trata s\u00f3lo de la instituci\u00f3n de un sacramento), sino m\u00e1s: ahora comienza a actuar, por la muerte de Jes\u00fas, el don de la salvaci\u00f3n. Ahora se inicia la acci\u00f3n salv\u00edfica de la muerte de Jes\u00fas. El Esp\u00edritu, como primer efecto de la muerte de Jes\u00fas, comunica la remisi\u00f3n de los pecados. <\/p>\n<p>En este sentido no se da el \u00abagua\u00bb sin la \u00absangre\u00bb: porque la acci\u00f3n salv\u00edfica vivificadora de Jes\u00fas se realiz\u00f3 dentro de la realidad del mundo pecador. Y. sin pecado, no puede haber por tanto \u00abagua vivificadora\u00bb (\u00abvida eterna\u00bb). <\/p>\n<p>Que se trata de un solo pensamiento homog\u00e9neo, lo vemos confirmado por el paralelo de 4,2 (v\u00e9ase 2Jn 1:7): All\u00ed testifica el Esp\u00edritu que Jes\u00fas ha venido \u00aben carne\u00bb. Esto no significa exclusivamente la realidad de la encarnaci\u00f3n. M\u00e1s bien habr\u00eda que ver en lo de \u00aben carne\u00bb un compendio de lo que en 1Jn 5:6 se designa como \u00abagua\u00bb y \u00absangre\u00bb. Hacia esto se\u00f1ala, seguramente, Jua 6:51c: \u00abEl pan que yo dar\u00e9 [ = Jes\u00fas mismo como don que \u00e9l da] es mi carne, por la vida del mundo.\u00bb Aqu\u00ed se hace ya la transici\u00f3n hacia la significaci\u00f3n eucar\u00edstica de la carne y sangre de Jes\u00fas en Jua 6:53-58. <\/p>\n<p>Por consiguiente, \u00aben carne\u00bb -en IJn 4,2- significa, seguramente, la realidad corp\u00f3rea no s\u00f3lo de la encarnaci\u00f3n sino tambi\u00e9n del don del Logos hecho carne. La idea eucar\u00edstica, en la presente carta, quiz\u00e1s no est\u00e9 muy alejada de la idea de la encarnaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Sin embargo, dentro de esta carta, que est\u00e1 dominada por una concepci\u00f3n teol\u00f3gica tan concluyente y bien pensada, no basta esto para decirlo todo. Intentaremos ahora relacionar el v. 6a y b con la teor\u00eda de la carta. <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la aportaci\u00f3n de este vers\u00edculo a la teolog\u00eda de la agape, en nuestra carta? Que Jes\u00fas \u00abviene por agua y sangre\u00bb no es m\u00e1s que otra expresi\u00f3n, m\u00e1s profunda, para decir que \u00e9l nos revela y da graciosamente el amor de Dios por medio del \u00abagua\u00bb y de la \u00absangre\u00bb. Examinemos otra vez la significaci\u00f3n de 5,5: Vence al mundo aquel que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, es decir: el Hijo que Dios -seg\u00fan 4,10- envi\u00f3 al mundo como \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb. En efecto, esta significaci\u00f3n del concepto de \u00abHijo de Dios\u00bb tiene que darse ya en 4,15. Y ahora el v. 6a y b asegura, contra toda mala interpretaci\u00f3n, esta fe en el amor revelado en Jes\u00fas. Jes\u00fas \u00abvino\u00bb para nuestra salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo con \u00abagua\u00bb (con la revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu), sino tambi\u00e9n por medio de \u00absangre\u00bb (con amor hasta la muerte, y con la fuerza de este amor). Al \u00abagua\u00bb de la revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu pertenece la \u00absangre\u00bb del amor que se entrega. Por consiguiente, una par\u00e1frasis explicativa de 6,5.6 dir\u00eda lo siguiente: \u00bfQui\u00e9n es el que vence al mundo sino el que cree en Jes\u00fas como el amor de Dios que se revela? Jes\u00fas es quien, con su venida, nos trae revelaci\u00f3n y expiaci\u00f3n: no revelaci\u00f3n solamente, sino revelaci\u00f3n (comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu) y expiaci\u00f3n (la verdadera revelaci\u00f3n del amor de Dios, la revelaci\u00f3n que sigue actuando). <\/p>\n<p>Por consiguiente, \u00abpor sangre\u00bb o por medio de la sangre es casi una expresi\u00f3n sin\u00f3nima de \u00abcomo expiaci\u00f3n\u00bb, que leemos en 4,10. <\/p>\n<p>El v. 6 enlaza magn\u00edficamente con el v. 5, si con la palabra \u00absangre\u00bb pretende acentuarse precisamente la significaci\u00f3n expiatoria y el poder de expiaci\u00f3n de la venida de Cristo, y con ello el aserto total acerca de la fe en Cristo se pone en l\u00ednea. precisamente, con 4,9.10. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 6c: Ahora se escucha el t\u00e9rmino clave de \u00abtestificar\u00bb: t\u00e9rmino que domina todo lo siguiente, hasta el v. I1 (y el v. 12). El Esp\u00edritu da testimonio de esta significaci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas (de que Jes\u00fas trajo la fuerza del amor de Dios que se revela), porque \u00e9l es la aletheia, la realidad divina que se revela, el Esp\u00edritu del amor. <\/p>\n<p>c) Los tres testigos: Esp\u00edritu, agua y sangre (5,7-8). <\/p>\n<p>7 Pues tres son los que testifican: 8 el Esp\u00edritu, y el agua, y la sangre, y los tres van a lo mismo. <\/p>\n<p>Vers\u00edculos 7 y 8: Aqu\u00ed tenemos los mismos conceptos de \u00abEsp\u00edritu\u00bb, \u00abagua\u00bb y \u00absangre\u00bb, pero esta vez yuxtapuestos, y situados -en cierto modo- a un mismo nivel. La diferencia esencial con respecto al v. 6: el agua y la sangre se consideran ahora como verdaderos testigos; a los tres (el Esp\u00edritu, el agua y la sangre) se les aplica el mismo t\u00e9rmino sintetizador: \u00ablos que testifican\u00bb (en masculino plural del participio de presente). Y la actuaci\u00f3n de los \u00abtestigos\u00bb agua y sangre est\u00e1, lo mismo que la del Esp\u00edritu, en (participio) presente. El Esp\u00edritu act\u00faa dando testimonio por medio de la acci\u00f3n de \u00abconfesar\u00bb de que se habla en 4,2 (cf. tambi\u00e9n 5,6c), y tambi\u00e9n por medio de los otros dos \u00abtestigos\u00bb que aparecen como realidades independientes. <\/p>\n<p>Por consiguiente, ha tenido que verificarse un cambio de significaci\u00f3n con respecto a los t\u00e9rminos \u00abagua\u00bb y \u00absangre\u00bb. <\/p>\n<p>Si el agua y la sangre, en el v. 6, significaran el bautismo del Jord\u00e1n y la muerte de Jes\u00fas, entonces la diferencia ser\u00eda extraordinariamente crasa. Partiendo de este presupuesto, es l\u00f3gica -seguramente- la conclusi\u00f3n de que, en el v. 8, no puede pensarse en dos hechos hist\u00f3ricos en serie, con el Esp\u00edritu de vida como testigo. Por consiguiente, aqu\u00ed deben \u00abconsiderarse independientemente como elementos, no como acontecimientos, y deben valorarse como testigos\u00bb. Y, por esto, se nos ofrece principalmente una posibilidad de interpretaci\u00f3n -una posibilidad muy concreta- que ve en estas palabras una referencia a los dos sacramentos principales de la Iglesia: el bautismo y la eucarist\u00eda. <\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en nuestra interpretaci\u00f3n, presentada anteriormente, del v. 6, debemos aceptar que, en el v. 8, se piensa en los sacramentos del bautismo y de la eucarist\u00eda, pues el \u00abagua\u00bb como \u00abpoder vivificador de la muerte de Jes\u00fas\u00bb, y la \u00absangre\u00bb como \u00abpoder expiatorio de la muerte salv\u00edfica de Jes\u00fas\u00bb, dif\u00edcilmente se podr\u00e1n considerar como \u00abtestigos\u00bb independientes junto al Esp\u00edritu. Como tales, ser\u00edan muy poco concretos. Lejos de eso, el don salv\u00edfico por la muerte de Jes\u00fas, ese don concebido en sentido general (como expiatorio y como vivificador), llega a ser eficazmente en la vida cristiana al concretarse conforme al principio de la encarnaci\u00f3n. Decimos \u00aben la vida cristiana\u00bb, porque cuando el autor habla del testimonio del Esp\u00edritu (v. 6c), entonces no quiere proponernos especulaciones abstractas sobre el Esp\u00edritu Santo, sino que pretende se\u00f1alar la acci\u00f3n de \u00abdar testimonio\u00bb, que de hecho se realiza por medio de la Iglesia, dentro de la comunidad cristiana. El autor quiere decirnos: en lo que la comunidad hace, est\u00e1 actuando el Esp\u00edritu de Dios. Aqu\u00ed podemos ya echar una mirada anticipada a 5,10, puesto que en el caso del Esp\u00edritu de los v. 6 y 8 se trata del \u00abtestimonio\u00bb que el creyente \u00abtiene en s\u00ed mismo\u00bb (v. 10) 1t7, vemos que la tr\u00edada del v. 8 -considerada desde el punto de vista de cada creyente- significa el Esp\u00edritu de Dios que, por medio de la palabra y de los sacramentos, vive en nosotros y nos comunica la fuerza de amar. Dios obra en nosotros su \u00abtestimonio\u00bb no s\u00f3lo por medio de la palabra -hay que excluir precisamente una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea que consiste en formarse un sentido demasiado espiritualista de la \u00abpalabra\u00bb- o por medio de una inspiraci\u00f3n interior, sino, como consecuencia del \u00abprincipio encarnatorio\u00bb (v\u00e9ase 4,2s y 2Jn 1:7), por medio de la palabra que se concreta en la vida de la comunidad (y dens\u00edsimamente en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda). <\/p>\n<p>El Esp\u00edritu da testimonio. Con ello, en el v. 6c, se hace referencia a todo el conjunto (predicaci\u00f3n de la palabra y sacramento). Aqu\u00ed, en el v. 8, se piensa m\u00e1s en la predicaci\u00f3n de la palabra como testimonio del Esp\u00edritu (predicaci\u00f3n en la que el Esp\u00edritu, como unci\u00f3n que es, nos instruye acerca de todo: acerca de toda la revelaci\u00f3n del amor). <\/p>\n<p>El agua da testimonio. Cuando una persona es bautizada en la Iglesia, cuando -en medio de la publicidad de la Iglesia- una persona nace de Dios por medio de la fe y del bautismo, entonces la unci\u00f3n da testimonio de que, aqu\u00ed, Dios como amor -como el amor que se revela en la entrega de su Hijo- deposita su semilla (su \u00abgermen\u00bb) en esa persona. Ser\u00eda menos apropiado decir que el bautismo da testimonio. Mejor: el Esp\u00edritu derramado -como \u00abunci\u00f3n\u00bb- en el bautismo, da testimonio de la significaci\u00f3n salv\u00edfica de la muerte de Jes\u00fas. La sangre da testimonio. Cuando la Iglesia celebra la eucarist\u00eda (el concepto de \u00absangre\u00bb, en el Evangelio de Juan, aparece casi \u00fanicamente con significaci\u00f3n eucar\u00edstica), proclama la muerte del Se\u00f1or (v\u00e9ase 1Co 11:26). La sangre eucar\u00edstica del Hijo del hombre (Jua 6:53 ss), que solamente puede interpretarse como sangre del sacrificio de su muerte, da testimonio de que la vida eterna se da \u00fanicamente como fruto de esta muerte (por medio de la encarnaci\u00f3n del Logos, consumada en la muerte). La sangre que Jes\u00fas derram\u00f3 en la cruz, y que revela el amor de Dios, se nos da en participaci\u00f3n a nosotros -por medio del Esp\u00edritu que act\u00faa en la comunidad de los creyentes- en el sacramento de la eucarist\u00eda. Y se nos da, no s\u00f3lo para que nos purifique del pecado, impedimento del amor, sino tambi\u00e9n para que -en nosotros y por medio de nosotros- esa sangre pueda seguir revelando y testimoniando el amor de Dios. <\/p>\n<p>Resumiendo, pues, podr\u00edamos interpretar as\u00ed lo de los tres testigos: El \u00abEsp\u00edritu\u00bb no es aqu\u00ed solamente un t\u00e9rmino gen\u00e9rico (lo es tambi\u00e9n), sino que es considerado m\u00e1s bien como la \u00abunci\u00f3n\u00bb que nos instruye sobre todas las cosas, como la fuerza y poder de la predicaci\u00f3n de la palabra. El \u00abagua\u00bb nos est\u00e1 indicando el Esp\u00edritu que se nos concedi\u00f3 graciosamente en el bautismo, y lo indica como el \u00abgermen\u00bb o semilla de la filiaci\u00f3n divina, del hecho de haber nacido del amor de Dios. La \u00absangre\u00bb es el Esp\u00edritu del amor fraterno, el Esp\u00edritu que -en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica- nos asegura de nuestra unidad, y amor fraterno que se ejercita seg\u00fan la norma de la entrega de su vida que hizo Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 8b: \u00aby los tres van a lo mismo\u00bb (es decir: coinciden en su testimonio). Es un desarrollo del v. 6c, a saber, que el Esp\u00edritu es el que da testimonio. Tambi\u00e9n en el \u00abagua\u00bb y en la \u00absangre\u00bb es el Esp\u00edritu el que testifica. <\/p>\n<p>Para la meditaci\u00f3n de Jua 5:8. <\/p>\n<p>Hagamos solamente una pregunta: \u00bfQue significa que el Esp\u00edritu, que act\u00faa en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, da testimonio de que Dios -en Jesucristo- se manifest\u00f3 a s\u00ed mismo como amor? O mejor dicho: \u00bfC\u00f3mo sucede esto? Y, con todo ello, \u00bfqu\u00e9 sucede en nosotros y por medio de nosotros? <\/p>\n<p>d-f) El testimonio de Dios y la fe (Jua 5:9-12). <\/p>\n<p>Para interpretar esta secci\u00f3n, es importante la pregunta de si dicha secci\u00f3n actual est\u00e1 \u00edntimamente vinculada con la secci\u00f3n anterior acerca de los tres testigos, o de si debe desligarse de la misma. Lo obvio es suponer que existe un hilo ininterrumpido del pensamiento: en primer lugar se habl\u00f3 del Esp\u00edritu como del que da testimonio (v. 6c). Luego se especific\u00f3 este testimonio, habl\u00e1ndosenos del testimonio de los tres testigos (v. 7s). Y ahora vuelve a compendiarse todo de nuevo en el \u00abtestimonio de Dios\u00bb. El \u00abtestimonio de Dios\u00bb es exactamente el testimonio de los tres testigos de que se habla en el v. 8, o el testimonio del Esp\u00edritu de que se habla en el v. 6c. Es eso y no otra cosa. <\/p>\n<p>d) El testimonio de Dios es \u00abmayor\u00bb (5,9). <\/p>\n<p>9 Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; pues \u00e9ste es el testimonio de Dios, que ha testificado acerca de su Hijo. <\/p>\n<p>El testimonio de Dios es \u00abmayor\u00bb que el de los hombres. Suponemos que vuelve a hacerse referencia a los herejes, sobre quienes los cristianos pueden conseguir victoria, porque Dios mismo (\u00abel que est\u00e1 en vosotros\u00bb) es mayor que \u00abel que est\u00e1 en el mundo\u00bb (el maligno que habla en aquellos hombres; v\u00e9ase 4,4). La frase \u00absi aceptamos el testimonio de los hombres\u00bb, muestra clar\u00edsimamente que el autor cuenta tambi\u00e9n con el peligro de que los cristianos acepten la doctrina (el \u00abtestimonio\u00bb) de los gn\u00f3sticos, as\u00ed como en 1,6 ss (\u00absi decimos&#8230;\u00bb) contaba con el peligro de que compartieran la doctrina her\u00e9tica de la carencia de pecado. <\/p>\n<p>Por consiguiente, la palabra acerca del testimonio \u00abmayor\u00bb hay que referirla al concepto de Dios que hallamos en la carta (el concepto de Dios que leemos en 1,5; 3,20; 4,4 y 4,8.16). En el sentido que tiene en 1Jn, esta grandeza de Dios s\u00f3lo podremos interpretarla a partir de 4,8.16. El testimonio de Dios es \u00abmayor\u00bb, porque Dios mismo es el \u00abMayor\u00bb. El testimonio del amor personal es \u00abmayor\u00bb: Dios testifica su amor al comunicarlo. <\/p>\n<p>El final del v. 9 dice as\u00ed: \u00abPues \u00e9ste es el testimonio de Dios, que ha testificado acerca de su Hijo.\u00bb Si aqu\u00ed se habla del \u00abHijo\u00bb de Dios, entonces -exactamente igual que en 4,9s.15- se nos estar\u00e1 diciendo tambi\u00e9n que el Padre envi\u00f3 este Hijo a la muerte para revelar su amor. El testimonio de Dios es \u00abmayor\u00bb, porque es el testimonio de un amor mayor, de un amor que se revel\u00f3 en la misi\u00f3n del Hijo. <\/p>\n<p>e) Posici\u00f3n del hombre con respecto al testimonio de Dios (5,10). <\/p>\n<p>10 El que cree en el Hijo de Dios, en s\u00ed mismo tiene el testimonio. El que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha cre\u00eddo en el testimonio que Dios testific\u00f3 acerca de su Hijo. <\/p>\n<p>El v. 10 es el verdadero centro de gravedad de este grupo de vers\u00edculos (5,9-12). <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 10a. \u00bfhasta qu\u00e9 punto el que cree en el Hijo de Dios, tiene en s\u00ed mismo el testimonio? S\u00f3lo puede tenerlo, cuando la fe ha producido ya de s\u00ed la caridad activa, el amor fraterno activo (v\u00e9ase Jua 7:16s). \u00danicamente as\u00ed se vincula este vers\u00edculo con las \u00abf\u00f3rmulas de conocer\u00bb de esta carta, en las que vemos constantemente que el amor fraterno es el medio para conocer la vida eterna. Una prueba m\u00e1s fuerte de esto mismo la tenemos, seguramente, en el paralelismo de 5,10b (lo ha hecho mentiroso) con 1,10 (v\u00e9ase m\u00e1s adelante). <\/p>\n<p>El que cree que Dios tiene este Hijo (a quien entreg\u00f3 por nosotros), es decir, el que cree en el amor de Dios, que -seg\u00fan 4,16a- se nos mostr\u00f3, fue infundido en nosotros, y pretende seguir actuando en nosotros, \u00e9se tiene en s\u00ed el testimonio. <\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo as\u00ed Est 5:10 un lugar paralelo a la frase de la fe victoriosa, que leemos en 5,4s. S\u00f3lo as\u00ed puede alcanzarnos personalmente este \u00abtestimonio\u00bb. <\/p>\n<p>Resumiendo, podr\u00edamos formularlo as\u00ed: el que cree en el amor que Dios ha revelado en su Hijo, \u00e9se tiene en s\u00ed mismo el testimonio, porque por la fe (y el conocimiento) ha dejado entrar en su coraz\u00f3n al amor. Tiene en s\u00ed mismo el \u00abtestimonio de Dios\u00bb, porque est\u00e1 en \u00e9l el \u00abgermen\u00bb y la \u00abunci\u00f3n\u00bb de Dios, el Esp\u00edritu del v. 6c (\u00aby el Esp\u00edritu es el que testifica&#8230;\u00bb; porque el Esp\u00edritu mismo obra el testimonio de que se nos habla en el v. 9 ss; m\u00e1s a\u00fan, en el fondo, el Esp\u00edritu es ese \u00abtestimonio\u00bb, as\u00ed como -seg\u00fan el final del v. 6- es la aletheia, la realidad de Dios que se manifiesta. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 10b.c: \u00bfc\u00f3mo el que no cree hace mentiroso a Dios? De nuevo hemos de comparar los otros lugares en que aparece la palabra \u00abmentiroso\u00bb o \u00abmentira\u00bb: 1,10; 2,22; 4,20. <\/p>\n<p>Tal como entiende las cosas 1Jn, que no considera casos particulares sino las estructuras fundamentales del \u00e1mbito de la luz y del \u00e1mbito de las tinieblas, vemos que el que no cree saca la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de su incredulidad y se convierte en uno que no ama. No s\u00f3lo niega el testimonio externo acerca de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n el testimonio que es asequible a \u00e9l por medio de la acci\u00f3n del amor en \u00e9l mismo, por medio del amor fraterno activo. <\/p>\n<p>El autor \u00bfse refiere \u00fanicamente a los herejes que est\u00e1n fuera de la comunidad o tambi\u00e9n a los cristianos que est\u00e1n dentro de la comunidad? La respuesta vuelve a d\u00e1rnosla 1,6-10: por este paralelismo (por la forma de primera persona de plural: \u00abnosotros\u00bb), est\u00e1 bien claro que incluso el cristiano que est\u00e1 dentro de la comunidad no puede descartar para s\u00ed mismo este peligro. <\/p>\n<p>El que no cree hace \u00abmentiroso\u00bb a Dios, por cuanto no hace que Dios aparezca como la \u00abluz\u00bb sin mancha y como la realidad que se revela cual amor, como la \u00abverdad\u00bb. <\/p>\n<p>f) Concesi\u00f3n de la vida eterna como testimonio (5.11-12). <\/p>\n<p>11 Y \u00e9ste es el testimonio: que Dios nos dio vida eterna, y esta vida est\u00e1 en su HiJo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 11: otra vez vuelve a hablarse, de nueva manera, acerca del \u00abtestimonio de Dios\u00bb. Consiste en que \u00abDios nos dio vida eterna\u00bb. Esta transici\u00f3n del vers\u00edculo 10 al vers\u00edculo 11 tiene sentido \u00fanicamente si, para esta carta, \u00abvida eterna\u00bb es la vida del amor, la vida en el amor mismo de Dios. El testimonio que el creyente tiene en s\u00ed mismo, es la vida que Dios le dio \u00aben su Hijo\u00bb: la vida que Dios le dio al engendrarlo por medio de su simiente o \u00abgermen\u00bb (el Esp\u00edritu que crea la comuni\u00f3n con el Hijo) <\/p>\n<p>Dios nos dio graciosamente la vida eterna, al darnos graciosamente su amor. El \u00e1mbito de la \u00abvida\u00bb, en el que hemos entrado nosotros (3,14), es el \u00e1mbito del amor. Porque el hecho de que nos hallemos en el \u00e1mbito de la vida, es algo que conocemos por nuestro amor fraterno. Y creemos a Dios, cuando creemos el testimonio del amor que \u00e9l nos transmite por medio de sus testigos (v\u00e9ase 1,1-4; 4,14): el testimonio que \u00e9l ha depositado en nosotros. En efecto, haber nacido de Dios es lo mismo que tener vida. Y. puesto que Dios es amor, haber nacido de Dios es lo mismo que haber nacido del amor y tener la vida del amor. Los vers\u00edculos 11lb y 12 dirigen por completo nuestra atenci\u00f3n hacia la idea de la introducci\u00f3n de la carta. Como all\u00ed se dec\u00eda que \u00abla vida se manifest\u00f3\u00bb -se manifest\u00f3 en Jes\u00fas-, as\u00ed ahora la vida est\u00e1 inmutablemente vinculada al Hijo. La vida, que palpita por el poder de Dios mismo que ama, es la vida \u00aben su Hijo\u00bb, el cual es la revelaci\u00f3n de este amor. El Padre concedi\u00f3 al Hijo el \u00abposeer vida en s\u00ed mismo\u00bb (Jua 5:26) y el \u00abdar sin medida\u00bb (v\u00e9ase Jua 3:34s) la vida divina que se encierra en el Esp\u00edritu. <\/p>\n<p>La f\u00f3rmula del v. 12: \u00abEI que tiene al Hijo, tiene la vida&#8230;\u00bb, despierta resonancias de 2,23: (\u00ab&#8230;Quien confiesa al Hijo, tiene tambi\u00e9n al Padre\u00bb). Quien confiesa al Hijo, quien \u00abconoce\u00bb y -por tanto- \u00abtiene\u00bb al Hijo, \u00abtiene\u00bb tambi\u00e9n al Padre. Y el Padre es luz (1,5), amor (4,8.16), y, precisamente por esto, es la vida. <\/p>\n<p>El vers\u00edculo 4,16a y otros lugares nos ense\u00f1aban que el amor, tal como lo es Dios y tal como nos lo comunica a nosotros y hace que siga actuando por medio de nosotros, s\u00f3lo puede darse en la \u00abfe\u00bb en Jesucristo \u00abvenido en carne\u00bb. Quien cree en Jesucristo, tiene comuni\u00f3n con \u00e9l, lo \u00abtiene\u00bb a \u00e9l. En 5,12, con sus f\u00f3rmulas lapidarias, la carta -al final de la parte principal- plasma una vez m\u00e1s con sumo \u00e9nfasis la significaci\u00f3n decisiva (decisiva sobre la vida y la muerte) de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas. <\/p>\n<p>11. CONCLUSI\u00d3N DE LA PARTE TERCERA Y DE TODO EL CONJUNTO (5,13-21). <\/p>\n<p>En 5,13-21, \u00bftenemos o no una secci\u00f3n final que sea homog\u00e9nea en sus ideas? Esta cuesti\u00f3n hemos de suscitarla desde un principio. Es importante para la interpretaci\u00f3n. Porque la secci\u00f3n, en cuanto al hilo del pensamiento, se destaca claramente de las secciones de la carta que hemos considerado hasta ahora. Es evidente que el autor quiere llegar al final o que considera como terminada ya la carta como tal. En efecto, en el v. 13 echa una mirada retrospectiva y enuncia la finalidad de toda la carta. Y los temas particulares de que se va a hablar ahora, parecen ser -a primera vista- algo as\u00ed como suplementos (cosas que al autor le interesan mucho, pero que no ha tenido ocasi\u00f3n todav\u00eda de exponer a lo largo de la carta): que las oraciones son o\u00eddas, la intercesi\u00f3n, el pecado \u00abque lleva a la muerte\u00bb y el \u00abque no lleva a la muerte\u00bb, la oposici\u00f3n entre la comunidad y el mundo, el conocimiento de Dios por medio de Cristo, la advertencia contra el culto de los \u00eddolos. <\/p>\n<p>Ahora bien, si examinamos las cosas m\u00e1s de cerca, nos damos cuenta de que todos estos temas, aunque de manera m\u00e1s amplia que hasta ahora (no se puede negar el car\u00e1cter de suplemento o ap\u00e9ndice) se pueden poner bajo un denominador com\u00fan, a saber, el que se nos indica en el v. 13 como finalidad de la carta: la seguridad de la salvaci\u00f3n. Al \u00abpara que sep\u00e1is&#8230;\u00bb, del v. 13, corresponde en el transcurso ulterior de la secci\u00f3n final un \u00absabemos&#8230;\u00bb, repetido cinco veces (en el v. 15) y principalmente en las tres frases, que se siguen unas a otras, y que, innegablemente son el acorde final (v. 18.19.20): frases que comienzan, las tres, por el significativo \u00absabemos&#8230;\u00bb y que, por tanto, tratan de remachar -como quien dice- en el lector lo que el autor se ha propuesto con su carta. <\/p>\n<p>a) Finalidad de la carta: suscitar la seguridad de la salvaci\u00f3n (5,13). <\/p>\n<p>13 Os escribo estas cosas a los que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios, para que sep\u00e1is que ten\u00e9is vida eterna. <\/p>\n<p>El autor escribi\u00f3 su carta a los cristianos (a los que \u00abcre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios\u00bb) para que supieran que poseen la vida eterna que les fue dada graciosamente, a fin de que, con la alegre seguridad de la salvaci\u00f3n, puedan vivir como cristianos (v\u00e9ase anteriormente, a prop\u00f3sito de 2,12-14). <\/p>\n<p>b) Las oraciones son o\u00eddas (5,14.15). <\/p>\n<p>14 Y \u00e9sta es la confianza que tenemos en \u00e9l: que si pedimos algo seg\u00fan su voluntad, nos oye. 15 Y si sabemos que nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que ya tenemos lo que le hemos pedido. <\/p>\n<p>La \u00abconfianza\u00bb o seguridad de que sean o\u00eddas nuestras oraciones es algo que ya conocemos por un lugar importante (3,21s). Aqu\u00ed, en relaci\u00f3n con 3,21s, encontramos la adici\u00f3n de \u00abseg\u00fan su voluntad\u00bb. \u00bfSe trata de una precauci\u00f3n teol\u00f3gica general que pueda utilizarse como recurso para que no falle nunca la promesa de que ser\u00e1n escuchadas las oraciones? \u00bf0 el autor tiene en su mente un determinado decreto de la voluntad divina? La respuesta parece que nos la dan los dos vers\u00edculos siguientes, principalmente el v. 16. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 15: este vers\u00edculo es, innegablemente, un lugar paralelo del v. 13. En el v. 13 el creyente debe saber que tiene vida eterna. En el v. 15 el creyente sabe que \u00abtiene\u00bb lo que constituye el objeto de sus peticiones. Por consiguiente, lo que se pide y que es concedido por Dios con toda seguridad, \u00bfser\u00e1 el bien m\u00e1s amplio, la vida eterna en toda su plenitud de sentido? En realidad, la certidumbre de que son o\u00eddas las oraciones no es m\u00e1s que otro aspecto distinto de la certidumbre de la salvaci\u00f3n. Ahora bien, parece que el autor, con el hilo tan general de su pensamiento, apunta hacia una intenci\u00f3n especial que hasta ahora no hab\u00eda encontrado expresi\u00f3n de este modo, en el curso de la carta. Lo veremos en los siguientes vers\u00edculos 5,16s. <\/p>\n<p>c) Tercera exposici\u00f3n sobre el tema \u00abCristo y el pecado\u00bb (5,16s). <\/p>\n<p>16 Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no lleva a la muerte, que pida, y Dios le dar\u00e1 vida. Se trata de los que cometen pecados que no llevan a la muerte. Hay pecado que lleva a la muerte; por el cual no pido oraciones. 17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte. <\/p>\n<p>El v. 16a habla de la intercesi\u00f3n en favor del hermano que peca. En una carta que tan encarecida y extensamente recomienda el amor fraterno, \u00bfno es obvio que el tema \u00abCristo y el pecado\u00bb no afecte s\u00f3lo a cada cristiano en particular sino que tambi\u00e9n sea objeto del amor sol\u00edcito dentro de la comunidad de hermanos y hermanas? Parece que el autor, con mucha raz\u00f3n, se dio cuenta de que esta idea faltaba a\u00fan en la carta. La seguridad de salvaci\u00f3n se convierte en seguridad de que ser\u00e1n o\u00eddas las oraciones. Y \u00e9sta, a su vez, se convierte en seguridad acerca de la \u00abvida\u00bb de los hermanos, en una seguridad que abarca a toda la comunidad de los creyentes. <\/p>\n<p>Vers\u00edculos 16b y 17: ahora el autor, conforme a la teolog\u00eda que \u00e9l ha ido exponiendo hasta ahora, se siente obligado comprensiblemente a hacer una restricci\u00f3n: Dios, al escuchar la intercesi\u00f3n, conceder\u00e1 graciosamente \u00abvida\u00bb a los que \u00abcometen pecados que no llevan a la muerte\u00bb. Esta distinci\u00f3n entre \u00abpecados que llevan a la muerte\u00bb y \u00abpecados que no llevan a la muerte\u00bb tuvimos que sacarla ya a relucir, a prop\u00f3sito de 3,4-10. Las secciones 3,4-10 y 5,16 ss se hallan en la misma l\u00ednea teol\u00f3gica. As\u00ed lo vemos por el curso de los pensamientos en 5,17-18, principalmente en el v. 18: Aqu\u00ed se recoge otra vez la afirmaci\u00f3n de 3,6.9 acerca de que el que ha nacido de Dios no peca. Y debemos entender que no peca con el \u00abpecado que lleva a la muerte\u00bb. <\/p>\n<p>Como vimos ya (v\u00e9ase anteriormente, a prop\u00f3sito de 3,4-10), 1Jn entiende por \u00abpecado que lleva a la muerte\u00bb el odio fraterno, que es una decisi\u00f3n radical contra la luz del amor, y en favor de las tinieblas (decisi\u00f3n que es tambi\u00e9n, y de manera primordial, una decisi\u00f3n contra la fe en Cristo como fe en el amor de Dios). En contraste con esto, existe tambi\u00e9n un \u00abpecado que no lleva a la muerte\u00bb: vemos que el autor, con \u00e9nfasis, lo acent\u00faa en el v. 17. Para su pol\u00e9mica con los herejes gn\u00f3sticos, es importante el hecho de que existe ese pecado. Se trata del pecado que los cristianos, seg\u00fan 1,9, deben confesar. Y a causa del cual, el coraz\u00f3n de ellos -seg\u00fan 3,20- los condena. Los adversarios gn\u00f3sticos se enredan precisamente en las tinieblas porque no quieren ver esos pecados y la expiaci\u00f3n que de los mismos hizo Cristo. <\/p>\n<p>La oposici\u00f3n entre \u00abpecado que lleva a la muerte\u00bb y \u00abpecado que no lleva a la muerte\u00bb -y conste que esto es extraordinariamente importante para la comprensi\u00f3n del pensamiento jo\u00e1nico- no se identifica con la distinci\u00f3n que conocemos corrientemente entre pecado mortal y pecado venial. Muchas de las cosas que en teolog\u00eda moral se consideran como pecado grave, no las designar\u00eda la carta como \u00abpecado que lleva a la muerte\u00bb. Esto guarda relaci\u00f3n estrecha con el hecho de que la teolog\u00eda moral tradicional se fija, sobre todo, en lo que puede comprobarse externamente (la materia grave), y distingue de ello el conocimiento claro de la pecaminosidad y la voluntad completamente libre. Tales distinciones est\u00e1n muy lejos de 1Jn. El \u00abpecado que lleva a la muerte\u00bb, de esta carta, supone un rechazo de Dios todav\u00eda m\u00e1s radical. Comparado con el pecado mortal significa un quedarse aprisionado por el poder de las tinieblas de manera a\u00fan m\u00e1s tenaz. Es la actitud t\u00edpica del \u00abmaligno\u00bb, el contradictor de Dios, adoptada por aquellos que deciden colocarse bajo el se\u00f1or\u00edo del maligno. <\/p>\n<p>Sigue siendo dif\u00edcil de entender para nosotros la frase del final del v. 16: \u00abHay pecado que lleva a la muerte. por el cual no pido oraciones.\u00bb El autor no proh\u00edbe aqu\u00ed que se ore por \u00e9l. Pero a nosotros, esta simple salvedad nos suena ya muy duro. \u00bfHabr\u00e1 que achacar quiz\u00e1s al autor, m\u00e1s intensamente de lo que se ha hecho hasta ahora, el afiliarse a un predestinacionismo que estuviera condicionado por la \u00e9poca? La respuesta a esta pregunta podr\u00eda estar, otra vez, en el hecho de que la mirada teol\u00f3gica de nuestro autor se dirige, tambi\u00e9n aqu\u00ed, hacia el \u00abmaligno\u00bb por excelencia, y en que -a partir de \u00e9l- enjuicia a todos los que se han sometido a su se\u00f1or\u00edo; mientras que nosotros preferimos tener en cuenta a los individuos concretos, uno por uno, y en quienes la luz y las tinieblas est\u00e1n luchando entre s\u00ed. Lamentamos que el autor deje de hacer una afirmaci\u00f3n que nos agradar\u00eda mucho. Pero aun esta observaci\u00f3n aguza nuestra mirada para comprender la manera de pensar del autor: una manera de pensar que lleva, toda ella, la impronta de la oposici\u00f3n necesaria e irreconciliable entre la luz y las tinieblas. <\/p>\n<p>d) El \u00abconocimiento\u00bb en torno a la salvaci\u00f3n (5,18-20). <\/p>\n<p>18 Sabemos que quien ha nacido de Dios no peca; sino que aquel que naci\u00f3 de Dios lo guarda, y el maligno no lo toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero est\u00e1 sometido al maligno. 20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y vida eterna. <\/p>\n<p>En los v. 18-20 se va sucediendo ahora el triple acento final: \u00abSabemos. . . \u00bb Vers\u00edculo 18: esta proposici\u00f3n, que es la primera de las tres que comienzan por \u00absabemos&#8230;\u00bb, se halla todav\u00eda plenamente dentro de la tem\u00e1tica de los vers\u00edculos 16 y 17: \u00abCristo y el pecado.\u00bb Esta proposici\u00f3n repite victoriosamente, con la conciencia de la victoria de Cristo; la verdad expuesta en 3,4-10, de que el que ha nacido de Dios (del amor personal) no cae en el pecado (en el sentido del radical no amar y del odio sat\u00e1nico). Pero, sobrepasando ahora al cap\u00edtulo tercero, se da una raz\u00f3n m\u00e1s: porque Dios lo guarda, de suerte que el maligno no puede tocarlo. <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 19: el segundo \u00absabemos&#8230;\u00bb ilumina, una vez m\u00e1s, con luz de rel\u00e1mpago y en el sentido en que lo entiende el autor, el estado de salvaci\u00f3n de los cristianos (\u00abser de Dios\u00bb, esto es: ser hijos de Dios y tener comuni\u00f3n con \u00e9l), en contraste con el \u00abmundo\u00bb como \u00e1mbito en el que domina el maligno, el adversario de Dios: El \u00abmundo\u00bb entero est\u00e1 atrapado bajo el poder del maligno. Como en el caso de 2,15-17, aqu\u00ed tambi\u00e9n s\u00f3lo lograremos adquirir una visi\u00f3n que escape y sobrepase para nosotros las concepciones dualistas de la \u00e9poca (recordemos Qumr\u00e1n), si vemos asociada esta proposici\u00f3n con el mensaje central de la carta. El mundo entero se halla en las tinieblas y frialdad de la falta de amor. Y necesita la revelaci\u00f3n del amor divino y la comuni\u00f3n con este amor para alcanzar la santidad y calor de la luz. A nosotros, lo sabemos por la fe (esto es lo que el autor quiere decir), se nos ha concedido ya graciosamente este pasar del reino de la muerte al de la vida (v\u00e9ase 3,14). <\/p>\n<p>Vers\u00edculo 20: este tercer \u00absabemos&#8230;\u00bb nos adentra una vez m\u00e1s, profundamente, y para terminar, en el mensaje de la carta acerca de Dios y de su Hijo. \u00abSabemos que el Hijo de Dios ha venido\u00bb y que ha venido en la realidad de la carne (4,2): no s\u00f3lo con el don pneum\u00e1tico del Esp\u00edritu, sino con su propia sangre expiatoria (5,6). \u00e9I nos dio inteligencia para conocer al \u00abVerdadero\u00bb (o mejor: al \u00abReal\u00bb): para \u00abconocer\u00bb a Dios mismo y entrar as\u00ed en comuni\u00f3n con el \u00abamor\u00bb mismo. Ahora bien, esta comprensi\u00f3n, esta \u00abinteligencia\u00bb, Jesucristo no nos la da como simple maestro y profeta, sino como el Hijo de Dios, el santo, el \u00abungido\u00bb, y por medio de la \u00abunci\u00f3n\u00bb que de \u00e9l tenemos (2,20.27). <\/p>\n<p>Con estilo lapidario, la carta hace una vez m\u00e1s una afirmaci\u00f3n que nos muestra la raz\u00f3n de esta singular\u00edsima potestad del Hijo de Dios con respecto a nosotros: Nosotros no s\u00f3lo \u00abpermanecemos\u00bb en Dios, sino que tambi\u00e9n \u00abestamos\u00bb en su Hijo. Y el Hijo est\u00e1 tan \u00edntimamente unido con el Padre, que lo mismo que a \u00e9ste se le puede llamar el \u00abverdadero\u00bb (el \u00abReal\u00bb). Y despu\u00e9s, con llamativa concisi\u00f3n, hallamos una vez m\u00e1s un compendio de la cristolog\u00eda jo\u00e1nica: \u00abEste es el verdadero Dios y vida eterna.\u00bb Es un enunciado que, en el Nuevo Testamento, en esta forma, s\u00f3lo es posible dentro del pensamiento jo\u00e1nico. El fundamento lo constituye la intuici\u00f3n de Jua 14:9s: \u00abEl que me ve a m\u00ed, ve al Padre.\u00bb El Hijo, como revelador de su amor, transparenta tan plenamente al Padre, que quien ve al Hijo, ve a Dios mismo, y Dios puede hablarle en \u00e9l (v\u00e9ase Jua 20:28). El \u00abverdadero Dios\u00bb es el Hijo con el Padre o el Padre que tiene este Hijo <\/p>\n<p>e) Exhortaci\u00f3n final (Jua 5:21). <\/p>\n<p>21 \u00a1Hijitos, guardaos de los \u00eddolos! <\/p>\n<p>Esta frase final, no la esperar\u00eda -seguramente- ning\u00fan lector. De los \u00eddolos no se ha hablado hasta ahora en la carta. Los textos de Qumr\u00e1n nos han mostrado que, para las ideas de entonces, los \u00ab\u00eddolos\u00bb estaban muy estrechamente vinculados con el pecado como poder antag\u00f3nico de Dios. Aunque para la mente b\u00edblica en general, los \u00eddolos apartan al hombre del verdadero Dios y pretenden ponerse en su lugar: sin embargo esta expresi\u00f3n -por el contexto teol\u00f3gico- tiene aqu\u00ed un matiz muy espec\u00edfico: \u00ab\u00eddolos\u00bb es todo aquello que pretende destronar al amor (personal) y entronizarse en su lugar, de tal modo que las consecuencias sean la falta de amor y el odio. <\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n final podr\u00eda muy bien tener el mismo significado que la advertencia de 2,15: \u00abNo am\u00e9is al mundo ni lo que hay en el mundo.\u00bb Pero el hecho de que aqu\u00ed se introduzca un nuevo concepto (precisamente el t\u00e9rmino \u00ab\u00eddolos\u00bb), que el lector mismo debe interpretar por la lectura de la carta (y por lo que conoce de la predicaci\u00f3n jo\u00e1nica), llama poderosamente la atenci\u00f3n. Esta sentencia enigm\u00e1tica es impresionante, y se queda grabada. Y. al quedarse bien grabada, seguir\u00e1 actuando.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>1Jn 2:29<\/span>; <span class='bible'>1Jn 3:23<\/span>; <span class='bible'>1Pe 1:22-23<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>la Victoria de la Fe<\/p>\n<p>El pensamiento del amor lleva al de la relaci\u00f3n con Dios y eso, a su vez, a la victoria. El amor y la fe est\u00e1n envueltos, por as\u00ed decirlo, en un mismo manto (cf. 4:16), y el creyente vence al mundo.<\/p>\n<p>1 La fe conf\u00eda en que Jes\u00fas es el Cristo, una verdad sobre la cual se insiste a lo largo de la ep\u00edstola, y el creyente que as\u00ed conf\u00eda es nacido de Dios. La confesi\u00f3n de que Jes\u00fas es el Cristo no resulta de una percepci\u00f3n humana, sino de la obra divina dentro de \u00e9l (cf. 1 Cor. 12:3). Y amar\u00e1 a sus hermanos en la fe porque el amor por el padre significa tambi\u00e9n amor por su hijo. 2 Juan insiste nuevamente en que el amor hacia Dios y hacia la gente van estrechamente ligados. Pero habitualmente piensa en el amor de Dios en la medida en que se expresa en amor por los hermanos. Aqu\u00ed invierte el proceso. Sabemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios. El amor hacia Dios y hacia la gente se acompa\u00f1a y forma una sola y \u00fanica unidad. La mente pr\u00e1ctica de Juan no le permite detenerse en el pensamiento del amor por Dios. Por eso se apresura a decir y guardamos sus mandamientos. El verdadero amor se demuestra en el esfuerzo por cumplir la voluntad de Dios. 3 En realidad, Juan pue de decir que el amor de Dios es el guardar sus mandamientos. No es que Juan sea un legalista, pero reconoce que el amor es activo. Encuentra su cauce natural haciendo las cosas que agradan al amado, \u00bfy d\u00f3nde hallaremos mejor estas cosas que en sus mandamientos? Cuando Juan a\u00f1ade sus mandamientos no son gravosos (cf. Mat. 11:30) no quiere significar que resulta f\u00e1cil descargar en Dios nuestras obligaciones. M\u00e1s bien lo que Juan trata de decirnos es que los mandamientos de Dios no son una carga tediosa. Puede que sean dif\u00edciles, pero al mismo tiempo son agradables.<\/p>\n<p>4 El pensamiento del escritor conduce a la victoria. El neutro todo lo que le da a la afirmaci\u00f3n un car\u00e1cter de generalidad (cf. 1:1). Nuestra fe (el sustantivo solamente aparece aqu\u00ed en 1 Jn.; no figura ni en el Evangelio ni en 2 y 3 Jn.) va al final del v. para dar mayor \u00e9nfasis. Ha vencido al mundo: la victoria decisiva pertenece al pasado, cuando Jes\u00fas muri\u00f3 para vencer el mal, y en el caso del creyente cuando \u00e9ste se decide a confiar en \u00e9l. 5 La pregunta ret\u00f3rica hace hincapi\u00e9 en el lugar que ocupa la fe. Logra la victoria el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios. Obs\u00e9rvese el \u00e9nfasis una vez m\u00e1s en un correcto concepto de su persona. Tambi\u00e9n aqu\u00ed notamos la costumbre de Juan de hacer hincapi\u00e9 por medio de la repetici\u00f3n, pues en estos dos vers\u00edculos menciona tres veces el vencer al mundo. No podemos ignorarlo. Es importante.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>5.1, 2 Cuando nos hicimos cristianos, llegamos a formar parte de la familia de Dios, y los creyentes son nuestros hermanos. Es Dios el que determina qui\u00e9nes son los otros miembros de la familia, no nosotros. Hemos sido llamados simplemente a aceptarlos y a amarlos. \u00bfC\u00f3mo trata usted a los miembros de la familia de Dios?5.3, 4 Jes\u00fas nunca prometi\u00f3 que obedecerle ser\u00eda f\u00e1cil. Pero el arduo trabajo y la disciplina de servir a Cristo no es una carga para quienes aman a Dios. Y si nuestra carga empieza a ser pesada, siempre podemos confiar en que Cristo nos ayudar\u00e1 a llevarla (v\u00e9ase Mat 11:28-30).5.6-8 Tal vez la frase \u00abvino mediante agua y sangre\u00bb se refiera al bautismo de Jes\u00fas y a su crucifixi\u00f3n. Por esa \u00e9poca circulaba una ense\u00f1anza falsa que dec\u00eda que Jes\u00fas fue \u00abel Cristo\u00bb solo en el lapso entre su bautismo y su muerte. Es decir, que fue simplemente humano hasta que fue bautizado, y a partir de all\u00ed \u00abel Cristo\u00bb luego descendi\u00f3 sobre El para dejarlo m\u00e1s tarde antes de su muerte en la cruz. Pero si Jesucristo muri\u00f3 s\u00f3lo como un hombre, entonces no pudo haber llevado sobre s\u00ed los pecados del mundo, y el cristianismo ser\u00eda una religi\u00f3n vac\u00eda. Solo un acto de Dios pudo anular el castigo que estaba reservado por nuestros pecados.5.7, 9 En los Evangelios, Dios afirma en dos oportunidades que Jesucristo es su Hijo: una vez en el bautismo de Jes\u00fas (Mat 3:16-17) y la otra en su transfiguraci\u00f3n (Mat 17:5).5.12 El que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna. El es lo \u00fanico que usted necesita. No tiene que esperar la vida eterna, porque comienza desde el d\u00eda que usted cree. No necesita hacer algo para obtenerla porque ya es suya. No debe preocuparse porque Dios mismo le ha dado vida eterna y, por lo tanto, est\u00e1 garantizada.5.13 Algunos esperan recibir vida eterna. Juan dice que podemos saber que la tenemos. Nuestra certeza se basa en la promesa de Dios que nos ha dado vida eterna por medio de su Hijo. Eso es cierto ya sea que usted se sienta cerca o lejos de El. La vida eterna no se basa en sentimientos sino en hechos. Usted puede saber que tiene vida eterna si cree en la verdad de Dios. Si no est\u00e1 seguro de que es cristiano, preg\u00fantese si en realidad dedic\u00f3 su vida a El, acept\u00e1ndolo como su Se\u00f1or y Salvador. Si es as\u00ed, usted sabe por fe que de veras es hijo de Dios.5.14, 15 El \u00e9nfasis aqu\u00ed est\u00e1 en la voluntad de Dios, no en la nuestra. Cuando nos comunicamos con Dios, no pedimos lo que queremos, sino que dialogamos con El sobre lo que quiere para nosotros. Si armonizamos nuestras oraciones de acuerdo con su voluntad, El nos oir\u00e1; y podemos estar seguros de que si El escucha, nos dar\u00e1 una respuesta definida. \u00a1Empiece a orar con confianza!5.16, 17 Los comentaristas difieren mucho en su forma de pensar en cuanto a qu\u00e9 pecado conduce a la muerte, y si la muerte que causa es f\u00edsica o espiritual. Pablo escribi\u00f3 que algunos cristianos murieron porque tomaron la Santa Cena \u00abindignamente\u00bb (1Co 11:27-30), y Anan\u00edas y Safira murieron cuando mintieron a Dios (Act 5:1-11). La blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo resulta en muerte espiritual (Mar 3:29) y el libro de Hebreos describe la muerte espiritual de la persona que se apartan de Cristo (Heb 6:4-6). Juan estaba probablemente pensando en los que hab\u00edan abandonado el cristianismo y se hab\u00edan unido a los \u00abanticristos\u00bb. Al rechazar la \u00fanica forma de salvaci\u00f3n, esas personas se estaban poniendo fuera del alcance de las oraciones. En la mayor\u00eda de los casos, sin embargo, aun si sabemos lo terrible que el pecado es, no tenemos una forma segura de saber si alguna persona lo cometi\u00f3. Sin embargo, debemos seguir orando por nuestros seres queridos y hermanos en Cristo, dejando el juicio a Dios. Obs\u00e9rvese que Juan dice: \u00abpor el cual yo no digo que se pida\u00bb. El no dice que \u00abno pueden orar por \u00e9l\u00bb. Juan reconoce la falta de absoluta certeza en ese asunto.5.18, 19 Los cristianos cometen pecados, por supuesto, pero piden a Dios que los perdone y luego contin\u00faan sirvi\u00e9ndole. Dios los libert\u00f3 de la esclavitud de Satan\u00e1s y los mantiene protegidos de los ataques continuos de Satan\u00e1s. El resto del mundo no tiene la libertad de los cristianos para obedecer a Dios. A menos que acudan a Cristo con fe, no tienen otra opci\u00f3n que la de obedecer a Satan\u00e1s. No hay un lugar intermedio: se es de Dios y se le obedece, o se vive bajo el dominio de Satan\u00e1s.5.21 Un \u00eddolo es todo lo que sustituye a la fe verdadera, cualquier cosa que niega la absoluta humanidad y deidad de Cristo, cualquier concepto humano que diga tener m\u00e1s autoridad que la Biblia, cualquier lealtad que sustituya a Dios como el centro de nuestra vida.5.21 Lo que pensemos acerca de Cristo es fundamental en nuestras ense\u00f1anzas, predicaci\u00f3n y estilo de vida. Jesucristo es Dios y hombre, totalmente Dios y totalmente humano al mismo tiempo. Vino a la tierra para morir en nuestro lugar por nuestros pecados. Mediante la fe en El, podemos tener vida eterna y el poder para hacer su voluntad. \u00bfCu\u00e1l es su respuesta a la pregunta m\u00e1s importante que debiera contestar: Qui\u00e9n es Jesucristo?<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 229 1Pe 1:3<\/p>\n<p>b 230 Jua 1:12; Jua 3:3; 1Pe 1:23; 1Jn 3:9<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><p> Jes\u00fas es el Cristo.  V\u00e9ase coment. en Mt 1:1.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\n1<strong> (1)<\/strong> Los gn\u00f3sticos y los cerintianos no cre\u00edan que Jes\u00fas y el Cristo eran id\u00e9nticos (v\u00e9anse las notas 22<strong> (1)<\/strong> del cap.2 y 3<strong> (1)<\/strong> del cap. 4). Por consiguiente, no eran hijos de Dios, no hab\u00edan sido engendrados por Dios. En cambio, todo aquel que cree que el hombre Jes\u00fas es el Cristo, Dios encarnado ( Jua_1:1 , Jua_1:14 ; Jua_20:31), ha nacido de Dios y ha venido a ser un hijo de Dios ( Jua_1:12-13), Tal hijo de Dios ama al Padre, quien le ha engendrado, y tambi\u00e9n ama a su hermano, quien ha sido engendrado por el mismo Padre. Esto explica, confirma y fortalece lo dicho en los vers\u00edculos precedentes (4:20-21). <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>30 (C) La fe en el Hijo (5,1-12). En su \u00faltimo argumento contra los disidentes, 1 Jn apela a la obediencia al mandamiento del amor, a la fe en Jes\u00fas como Hijo y a la convic\u00adci\u00f3n de que la muerte de Jes\u00fas por nuestros pecados nos ha obtenido la vida eterna.<br \/>\n(a) La fe ha vencido al mundo (5,1-5). Esta secci\u00f3n vincula la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica sobre Jes\u00fas como Hijo de Dios (w. 1.5), con el man\u00addamiento del amor. 1. ama al que da el ser, debe amar tambi\u00e9n a quien lo recibe de \u00e9l: Una m\u00e1xi\u00adma proverbial sirve para insistir en el v\u00ednculo que une el amor a Dios y el amor a los herma\u00adnos mencionado en 4,20-21. 4. la fuerza vic\u00adtoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe: La victoria sobre el mundo se obtiene con la con\u00adversi\u00f3n cristiana (2,13.14). La palabra de Dios o la unci\u00f3n son el origen de esta victoria (4,4), participaci\u00f3n en la victoria \u00fanica de Jes\u00fas.<br \/>\n(b) Testimonio: el Hijo vino por la sangre y por el agua (5,6-12). La afirmaci\u00f3n de que la fe es el origen de la vida eterna se expande en dos direcciones: (i) la fe debe creer que Jes\u00fas vino por el agua y por la sangre; (ii) la fe en el Hijo se fundamenta en el testimonio del mis\u00admo Dios. 6. no por agua \u00fanicamente, sino por agua y sangre: En Jn 1,31-32, el Bautista da testimonio de que la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo preexistente est\u00e1 vinculada al descenso del Esp\u00edritu y al bautismo. (1 Jn 5,7 se refiere al testimonio ofrecido por el Esp\u00edritu). El en\u00adv\u00edo de Jes\u00fas se asocia al don ilimitado del Es\u00adp\u00edritu (Jn 3,34; 7,38-39). Los disidentes quiz\u00e1s asociaban la salvaci\u00f3n y la venida del Esp\u00edritu al agua (bautismo) pero no a la sangre (cruci\u00adfixi\u00f3n). Jn 19,35 quiz\u00e1s fuera a\u00f1adido al evan\u00adgelio a fin de dejar claro que su interpretaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas proviene del mismo Dis\u00adc\u00edpulo Amado. 9. el testimonio de Dios es ma\u00adyor: La convicci\u00f3n de que Dios es el verdadero testigo de Jes\u00fas proviene de las controversias del cuarto evangelio. En ellas, los que recha\u00adzan el testimonio de Jes\u00fas acerca de su rela\u00adci\u00f3n con el Padre son confrontados con una lista de testigos de Jes\u00fas (cf. Jn 5,31-40; 8,14-<br \/>\n19). 10. tiene ya el testimonio en s\u00ed mismo: Di\u00adversos pasajes del evangelio se refieren al tema del creyente como \u00abel que posee el testimo\u00adnio\u00bb. En \u00faltimo t\u00e9rmino, Dios es responsable de la respuesta de fe del creyente (Jn 6,44; 10,3-4). El Esp\u00edritu\/Par\u00e1clito que habita en la co\u00admunidad hace la funci\u00f3n de testigo (Jn 14,16) y permite a la comunidad dar testimonio ante el mundo (Jn 15,26-27). 12. el que tiene al Hi\u00adjo, tiene la vida: El tema del Hijo enviado a dar vida a los que creen se repite a lo largo del cuar\u00adto evangelio (p.ej., 3,36; 5,24.26; 6,57; 20,31).<br \/>\n31 Comma Joanneo: Algunas versiones la\u00adtinas contienen una expansi\u00f3n de 1 Jn 5,7-8: \u00abporque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo; y los tres son uno; y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Esp\u00edritu, el agua y la sangre, y los tres son uno\u00bb. Esta versi\u00f3n expandida, co\u00adnocida como Comma Joanneo, no se encuen\u00adtra atestado hasta finales del s. IV d.C. Apare\u00adce en manuscritos hisp\u00e1nicos de la Vg durante el s. VIII y en algunas copias carol\u00edngeas de la Vg, aunque la mayor\u00eda de los manuscritos an\u00adteriores a 1200 d.C. no la contienen. El hecho de que formara parte del texto de la Vg moti\u00adv\u00f3 la inclusi\u00f3n de una traducci\u00f3n gr. de este pasaje en la 3a edici\u00f3n del NT gr. de Erasmo (1522). Desde all\u00ed, la adici\u00f3n pas\u00f3 al textus receptus (1633) y, finalmente, a la KJV y a la tra\u00adducci\u00f3n de Rheims. Los cr\u00edticos textuales con\u00adtempor\u00e1neos concluyen de acuerdo con Erasmo que esta adici\u00f3n latina no representa una variante original del texto gr. de 1 Jn, sino que refleja una tradici\u00f3n teol\u00f3gica del s. III. Los Padres de la Iglesia (Cipriano, De ecclesiae catholicae unitate 6; CC 3.254; Agust\u00edn, Contra Maximinum 2.22.3; PL 42.794-95) citaron este texto en combinaci\u00f3n con Jn 10,30 a fin de fundamentar b\u00edblicamente la doctrina ortodo\u00adxa de la igualdad y la unidad de las personas trinitarias. (V\u00e9ase como ampliaci\u00f3n la Decla\u00adraci\u00f3n del Santo Oficio EB 135-36 [1897]; DS 3681-82 [1927].)<\/p>\n<p>32 (V) Conclusi\u00f3n (5,13-21). La ep\u00edstola concluye con una afirmaci\u00f3n paralela a la del cuarto evangelio y a\u00f1ade a continuaci\u00f3n un conjunto de sentencias acerca de la confianza. 13. que ten\u00e9is vida eterna; cf. Jn 20,31. A dife\u00adrencia de 1 Jn 5,13, aqu\u00ed se presupone que los lectores son creyentes. El v. 13 introduce el te\u00adma de la certeza de la salvaci\u00f3n que se desa\u00adrrollar\u00e1 en las sentencias finales.<br \/>\n(A) La confianza en la oraci\u00f3n (5,14-17). Unas afirmaciones de tipo general sobre la confianza preparan el terreno para tratar el te\u00adma de la oraci\u00f3n en favor del cristiano que pe\u00adca. 14. nos escucha: La afirmaci\u00f3n de que los cristianos pueden estar seguros de que Dios escucha su oraci\u00f3n refleja las promesas de Je\u00ads\u00fas en Jn 15,7; 16,24, as\u00ed como en 1 Jn 3,22.<br \/>\n16. pida a Dios por \u00e9l y Dios le dar\u00e1 la vida; me refiero a los que cometen pecados que no llevan a la muerte: 1 Jn 2,1-2 ha caracterizado a Jes\u00fas resucitado como intercesor ante Dios en favor del cristiano pecador. Ahora la comunidad creyente es invitada a interceder de la misma manera por sus miembros pecadores, excep\u00adtuando el caso de aquel que comete pecado mortal. (Para un ejemplo similar acerca de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n por un cristiano peca\u00addor v\u00e9ase Sant 5,15-16.20.) un pecado que lle\u00adva a la muerte: Esta expresi\u00f3n es dif\u00edcil de interpretar. El autor ha afirmado con insistencia que el \u00abcristiano pecador\u00bb recibe el perd\u00f3n gracias a la muerte expiatoria de Jes\u00fas y a la intercesi\u00f3n de Jes\u00fas ante Dios (1 Jn 1,6-2,2; 4,10) , y ha afirmado tambi\u00e9n que el verdadero cristiano no peca (1 Jn 3,6.9). La mejor soluci\u00f3n parece ser la identificaci\u00f3n del pecado mortal con la disidencia, el pecado de los que se han separado de la comunidad. Estas personas \u00abpermanecen en la muerte\u00bb (1 Jn 3,14). | Sin embargo, en 2,19 el autor niega que los disidentes hayan sido nunca verdaderos miembros de la comunidad. As\u00ed, los exegetas acos\u00adtumbran a interpretar este vers\u00edculo como una advertencia de tipo general contra la oraci\u00f3n por aquellos que rechazan deliberadamente las condiciones necesarias para caminar en la luz y convertirse en hijos de Dios (p.ej., S. S. Smalley, 1,2,3 Jn 298-99; D. Scholer, \u00abSins Within and Sins Without\u00bb, Current Issues in Biblical and Patristic Interpretation [Fest. M. C. Tenney, ed. G. F. Hawthorne, Grand Rapids 1975] 230-46). La referencia a \u00abver al hermano cometer pecado\u00bb sugiere la existencia de una norma comunitaria espec\u00edfica para el caso del cristiano pecador, al estilo de Mt 18,15-17, Una norma parecida pudiera haberse invoca\u00addo a prop\u00f3sito de la crisis originada tras la ex\u00adpulsi\u00f3n de la sinagoga. La aplicaci\u00f3n de una norma tal a los disidentes es consistente con 2 Jn 10-11, donde se afirma que los cristianos deben negarles la hospitalidad e incluso el sa\u00adludo.<\/p>\n<p>33 (B) Tres afirmaciones acerca de la confianza (5,18-20). 1 Jn concluye afirmando por tres veces que el hecho de que los cristianos \u00abconozcan\u00bb su salvaci\u00f3n se debe a los dones que Dios les ha conferido. 18. todo el que ha na\u00adcido de Dios no peca: Repite 3,9a y a continua\u00adci\u00f3n desarrolla el tema de 4,4. La ausencia de pecado del cristiano se basa en el don de Dios que lo protege del maligno. As\u00ed queda claro que la \u00absemilla\u00bb de 3,9 no debe entenderse como una centella divina incapaz de pecar. 19. somos de Dios y el mundo entero yace en poder del ma\u00adligno: Reformula la distinci\u00f3n entre los hijos de Dios y los de Satan\u00e1s (3,8-10). El \u00abmundo\u00bb que yace en el pecado es el lugar elegido por los di\u00adsidentes (4,1.5), es el lugar que el Esp\u00edritu\/Pa\u00adr\u00e1clito ha condenado por su falta de fe en Je\u00ads\u00fas (16,8-11). El maligno es su pr\u00edncipe (Jn 12,31; 14,30; 16,11). 20. el Hijo de Dios ha ve\u00adnido y nos ha dado inteligencia&#8230; y estamos en \u00e9l que es verdadero: Se resume la obra del Hijo y se contrasta la esfera a la cual pertenece el cristiano (\u00aben Dios\u00bb, \u00aben el Hijo\u00bb) con el mun\u00addo. El conocimiento de Dios y de Jesucristo es el fundamento de la vida eterna (cf. Jn 17,3). Algunos exegetas relacionan la secuencia \u00abha venido, verdad, vida\u00bb con \u00abcamino, verdad y vida\u00bb en Jn 14,6.<br \/>\n34 (C) Guardaos de los \u00eddolos (5,21). Una conclusi\u00f3n peculiar, ya que los escritos jo\u00e1nicos no mencionan a los \u00ab\u00eddolos\u00bb en nin\u00adg\u00fan otro pasaje. Quiz\u00e1s la finalidad de la expresi\u00f3n sea enfatizar por contraste la afirma\u00adci\u00f3n sobre el \u00abDios verdadero\u00bb de 1 Jn 5,20. Se exhorta al lector a permanecer fiel a la re\u00adlaci\u00f3n con Dios que Jes\u00fas ha hecho posible. Considerando esta expresi\u00f3n en el contexto de la crisis que provoc\u00f3 la redacci\u00f3n de la ep\u00eds\u00adtola, llegaremos a la conclusi\u00f3n de que las doctrinas de los disidentes quedan desautori\u00adzadas por ser fuente de idolatr\u00eda (J.-L. Ska, NRT 101 [1979] 860-74).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>nacido&#8230;<\/b><\/i> O <i>engendrado<\/i>. El verbo <i>nacer<\/i> est\u00e1 en voz pasiva, indicando la no intervenci\u00f3n humana:<i> el que ha sido nacido de Dios<\/i>; y est\u00e1 en pret\u00e9rito perfecto, indicando la dependencia permanente del nacido con el que lo hizo nacer.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> I.e., el Mes\u00edas <\/p>\n<p><p>  O, <i>engendrado<\/i> <\/p>\n<p><p>  Lit., <i>al que engendra<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>O <em>engendrado.<\/em> Los verbos est\u00e1n en voz pasiva, indicando la no intervenci\u00f3n humana: <em>el que ha sido nacido de Dios;<\/em> y est\u00e1n en pret\u00e9rito perfecto, indicando la dependencia permanente del nacido con el que lo hizo nacer.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [2] La Torah nos entrena en amor.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Sin importar lo que la religi\u00f3n proclama.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Noten el uso frecuente de la palabra \u201cprevalecer.\u201d \u201cIsrael\u201d significa \u201cprevalecer con El,\u201d y por eso aquellos que conf\u00edan en Mashiaj son vencedores, o Yisra-El en Hebreo.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Todas las respuestas a la oraci\u00f3n est\u00e1n basadas en su voluntad, no en los mandamientos dados a YHWH por los orgullosos y arrogantes a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas.\n<\/p>\n<p><strong> [6] Una vez que uno en verdad cae, no puede ser tra\u00eddo de vuelta a la fe, que es la raz\u00f3n por la cual nosotros cuidamos nuestra fe antes que pase eso y la razon por la cual no pedimos por aquellos que le han dado la espalda a Moshiaj Yahshua por siempre, como lo dice El Esp\u00edritu aqui. \u00c9sto no s\u00e9ra lo que queremos escuchar, pero \u00e9sto es lo que las Escrituras nos ense\u00f1a en Ivrim\/<span class='bible'>Heb 6:4<\/span>. El prop\u00f3sito de esta Escritura es el de asegurar que los Israelitas guarden su fe mientras la tengan y mientras puedan. Por supuesto, todas las cosas son posible con YHWH basado en su misericordia.\n<\/p>\n<p><strong> [7] Como un estilo de vida.\n<\/p>\n<p><strong> [8] Cada individuo.\n<\/p>\n<p><strong> [9] Israel advertido de nuevo acerca de su anhelo hist\u00f3rico por la la idolatr\u00eda. Segunda Juan<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[1] Con fe viva, animada de la caridad.[3] Pues el amor los hace f\u00e1ciles y suaves. Mat 11, 30.[6] Como Juan Bautista, cuyo bautismo s\u00f3lo excitaba a penitencia, mas no perdonaba los pecados.[7] De que Jes\u00fas es el hijo de Dios. El Padre le reconoci\u00f3 por tal en el bautismo yla transfiguraci\u00f3n. El mismo Verbo encarnado demostr\u00f3 que lo era, ya con sus milagros, ya delante de Caif\u00e1s, y el Esp\u00edritu Santo con losdones milagrosos que comunic\u00f3 a los ap\u00f3stoles.[8] El Esp\u00edritu indica al Padre, pues ya dijo Jesucristo Dios es Esp\u00edritu; el agua significa al Esp\u00edritu Santo, llamado agua viva, y la sangre denota al Hijo, que tom\u00f3 carne. Jn 4, 24; 8.[8] Como en una fuente inexhausta de vida.[16] Como la apostas\u00eda, la impenitencia final u otro pecado contra el Esp\u00edritu Santo.[20] Y re\u00edrnos de los dioses falsos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo aquel que cree que Jes\u00fas es el Cristo es nacido de Dios, y todo aquel que ama al que engendr\u00f3 ama tambi\u00e9n al que es nacido de \u00e9l. 1 \u2014 No son los gn\u00f3sticos y otros negadores de la deidad y de la encarnaci\u00f3n de Jesucristo los nacidos de Dios, ni son los que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-1-juan-51-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de 1 Juan 5:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31254","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31254"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31254\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}