{"id":31583,"date":"2022-06-20T14:36:10","date_gmt":"2022-06-20T19:36:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-161-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T14:36:10","modified_gmt":"2022-06-20T19:36:10","slug":"comentario-de-apocalipsis-161-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-161-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Apocalipsis 16:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Entonces o\u00ed una gran voz que desde el templo dec\u00eda a los siete \u00e1ngeles: \u201cId y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra.\u201d<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> Este cap\u00edtulo da una declaraci\u00f3n sumaria de una sucesi\u00f3n de juicios en general en contra de los malos. Las plagas de Egipto (\u00c9xodo cap\u00edtulos 7 al 10) son figura de las manifestaciones de la ira de Dios sobre los inicuos. Comp\u00e1rese el cap\u00edtulo 28 de Deuteronomio, donde estos mismos juicios (copas de ira) de <span>Apo 16:1-21<\/span> son prometidos como la consecuencia de la desobediencia. Dice el texto, <span>Deu 28:60<\/span> : \u00abY traer\u00e9 sobre ti todos los males de Egipto&#8230;\u00bb. <\/p>\n<p \/> Como las trompetas (cap\u00edtulo 8), estas copas representan ayes sobre la naturaleza y sobre el hombre. Pero hay una diferencia: las trompetas representaban juicios punitivos parciales, tocando una tercera parte, mientras que las copas enfatizan la finalidad del juicio, tocando el objeto entero. <\/p>\n<p \/> Estos juicios terminantes de Dios pueden ser derramados sobre diferentes poderes pol\u00edticos, a trav\u00e9s de la historia del hombre, pero creo que la aplicaci\u00f3n principal tiene que ver con el imperio romano de los C\u00e9sares. El Juicio Final se deja para la parte final del libro (20:11 y sig.). <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 16:1 \u2014 O\u00ed una gran voz que dec\u00eda desde el templo a los siete \u00e1ngeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios <\/p>\n<p \/> \u2014 una gran voz \u2014 Significa la gran ira de Dios porque los pecadores no se han arrepentido. La voz es de una fuente divina (desde el santuario del templo). <\/p>\n<p \/>\n<p \/>\u2014 sobre la tierra \u2014 El mundo de los no regenerados es el objeto de esta ira.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>y o\u00ed una gran voz.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 14:15<\/span>, <span class='bible'>Apo 14:18<\/span>; <span class='bible'>Apo 15:5-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>los siete \u00e1ngeles.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 15:1<\/span>, <span class='bible'>Apo 15:6<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>y derramad \u2026 las siete copas.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 16:2-12<\/span>, <span class='bible'>Apo 16:17<\/span>; <span class='bible'>Apo 14:9-11<\/span>; <span class='bible'>Apo 15:7<\/span>; <span class='bible'>1Sa 15:3<\/span>, <span class='bible'>1Sa 15:18<\/span>; <span class='bible'>Eze 9:5-8<\/span>; <span class='bible'>Eze 10:2<\/span>; <span class='bible'>Mat 13:41<\/span>, <span class='bible'>Mat 13:42<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Los \u00e1ngeles derraman sus copas de ira,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 16:1-5<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Las plagas que siguen,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 16:6-14<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Cristo viene como un ladr\u00f3n. Bienaventurados los que velan,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 16:15-21<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">gran voz que dec\u00eda desde el templo<\/span>\u00a0es probable que sea la voz de Dios, puesto que ning\u00fan ser celestial pod\u00eda entrar al templo celestial \u00abhasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete \u00e1ngeles\u00bb (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Apo 15:8<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>LA IRA DE DIOS.<\/b> Comienza ahora el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios, poco antes del retorno de Cristo a la tierra. Una gran guerra mundial ocurrir\u00e1 hacia el fin de esos juicios (v. <span class=\"bible\">Apo 16:14<\/span>; v\u00e9anse v. <span class=\"bible\">Apo 16:16<\/span>, nota; <span class=\"bible\">Dan 11:36-45<\/span>, nota), que son m\u00e1s intensos y severos que los precedentes.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Capitulo 16.<br \/>\n E ste cap\u00edtulo nos presenta a los siete \u00e1ngeles derramando las copas sobre el mundo pagano. La visi\u00f3n de las siete copas tiene gran parecido con la de las siete trompetas *, as\u00ed como tambi\u00e9n con las plagas de Egipto 2. Sin embargo, hay que advertir que las siete copas est\u00e1n en relaci\u00f3n m\u00e1s concreta con las Bestias y con Roma. Y son como una especie de introducci\u00f3n a los cap\u00edtulos 17-19. Tanto en la visi\u00f3n de las trompetas como aqu\u00ed, los cuatro primeros azotes se desencadenan sucesivamente sobre la tierra, el mar, los r\u00edos y el sol. Estas cuatro primeras copas forman una unidad, en cuanto que sus plagas correspondientes afectan a todo el mundo. No obstante, se advierte una diferencia con el septenario de las trompetas: en el de las copas, las calamidades son m\u00e1s generales que en el de las trompetas. Las plagas abarcan a toda la tierra o a todos los vivientes, lo cual conviene a perfecci\u00f3n a las postreras calamidades que traer\u00e1n como consecuencia el colapso del mundo pagano 3. As\u00ed, la segunda copa har\u00e1 perecer a todo ser viviente en el mar; en cambio, la segunda trompeta hizo perecer solamente a un tercio. Adem\u00e1s, las calamidades de las copas parecen abatirse \u00fanicamente sobre los paganos, como se dice claramente a prop\u00f3sito de la primera, la tercera y la quinta copa, cosa que no suced\u00eda con los azotes de las trompetas. Parece como que nos hallamos en un estadio m\u00e1s avanzado de la justicia divina contra las naciones paganas. Los castigos van creciendo en intensidad. Pero, por grandes que sean estos azotes divinos, se insiste por tres veces (v.q. 11.21) en que no consiguieron los efectos morales y medicinales pretendidos. Los paganos no quisieron arrepentirse y convertirse, sino que blasfemaron contra Dios. Por eso se anuncia la destrucci\u00f3n total del imperio de la Bestia4. El azote de la quinta copa hiere la capital de la Bestia. La sexta copa, lo mismo que la sexta trompeta5, es derramada sobre el r\u00edo Eufrates. All\u00ed se juntar\u00e1n los ej\u00e9rcitos de los imperios paganos y se destruir\u00e1n mutuamente. Y, finalmente, la s\u00e9ptima copa trae la destrucci\u00f3n de Roma y de su imperio.<br \/>\nSan Juan se sirve, en este septenario de las copas, como en los dem\u00e1s del Apocalipsis, de im\u00e1genes que ha tomado del Antiguo Testamento o de la literatura apocal\u00edptica de su tiempo, pero d\u00e1ndoles un sentido nuevo. Esto se ver\u00e1 claramente en el examen exeg\u00e9tico-teol\u00f3gico que vamos a hacer del cap\u00edtulo 16.<br \/>\nEn el cap\u00edtulo precedente quedaban los siete \u00e1ngeles, salidos del templo de Dios, con las copas en sus manos, prontos a ejecutar el mandato divino. Del mismo templo sale ahora la voz fuerte e imperiosa de Dios, que les ordena derramar las copas llenas de la c\u00f3lera de Dios sobre la tierra (v.1). Los \u00e1ngeles ejecutan el mandato uno en pos de otro. El contenido de cada copa, al ser derramado sobre la tierra, produce su propia plaga. El primer \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre la tierra, y ocasion\u00f3 una \u00falcera maligna y dolorosa en cuantos llevaban la marca de la Bestia y adoraban su imagen (v.2). Esta primera plaga nos recuerda la sexta plaga de Egipto, que hiri\u00f3 a los magos del fara\u00f3n y les impidi\u00f3 presentarse en p\u00fablico6. Tambi\u00e9n tiene cierta semejanza con la primera7 y la quinta8 de las trompetas. Es la ejecuci\u00f3n de la amenaza del \u00e1ngel contra los que llevaban la marca de la Bestia 9. La \u00falcera es el castigo de la idolatr\u00eda y de la inobservancia de los mandatos del Se\u00f1or 10. El pecado es castigado con desgracias temporales, como en el Antiguo Testamento. El castigo de los adoradores de la Bestia contrasta con la alegr\u00eda de sus vencedores n. Como esta plaga afecta a los que est\u00e1n marcados con el tatuaje de la Bestia y a los adoradores de su imagen, parece l\u00edcito deducir que los cristianos quedaron libres de ella.<br \/>\nEl segundo \u00e1ngel derrama su copa sobre el mar, y su efecto fue el mismo que el de la primera plaga de Egipto 12: se convirti\u00f3 el agua del mar en sangre (v.3). Aqu\u00ed el autor sagrado acent\u00faa la nota, diciendo que la sangre era como sangre de muerto, como sangre podrida. Es el mismo azote que el de la segunda trompeta 13. Pero con la diferencia de que la plaga no afecta s\u00f3lo a un tercio de los vivientes del mar, como suced\u00eda en la segunda trompeta 14, sino que aqu\u00ed murieron todos los vivientes del mar. Esta copa forma un todo con la siguiente. Pues el tercer \u00e1ngel, al arrojar el contenido de su copa sobre los r\u00edos y sobre las fuentes de la tierra, las convierte tambi\u00e9n en sangre (v.4). Las aguas dulces son, pues, heridas, aparte de las aguas saladas, como ya suced\u00eda en la visi\u00f3n de la tercera trompeta 15. Por consiguiente, la tercera copa viene a ser como una repetici\u00f3n m\u00e1s completa de la tercera trompeta. Y es, a su vez, como una prolongaci\u00f3n, una ampliaci\u00f3n del azote de la segunda copa. Lo mismo que el r\u00edo Nilo, con sus brazos y canales, se convirti\u00f3 en sangre en la primera plaga de Egipto 16, as\u00ed tambi\u00e9n sucede ahora con los r\u00edos y fuentes de la tierra.<br \/>\nEl \u00e1ngel que tiene el imperio sobre las aguas aprueba el azote decretado por Dios (v.s) con un himno de alabanza lleno de serena reverencia al Creador. El \u00e1ngel ve en la plaga una acci\u00f3n bondadosa del Creador, encaminada a la conversi\u00f3n de los infieles. El \u00e1ngel de las aguas era el genio protector de este elemento, en conformidad con la teolog\u00eda jud\u00eda, que colocaba al frente de toda criatura un \u00e1ngel protector 17. Esta manera de pensar la encontramos tambi\u00e9n en el Apocalipsis. En Rev 7:1 se habla de los cuatro \u00e1ngeles que ten\u00edan poder sobre los vientos; y en Rev 14:18 se hace referencia al \u00e1ngel que ejerc\u00eda poder sobre el fuego 18.<br \/>\nEl \u00e1ngel, en su c\u00e1ntico de alabanza, proclama ante todo la justicia de Dios. La actuaci\u00f3n divina es intachable y plenamente justa, y est\u00e1 conforme con la petici\u00f3n de los m\u00e1rtires en Rev 6:10, para que el Se\u00f1or ejerciese su justicia sobre los imp\u00edos. Despu\u00e9s de llamar a Dios justo, el autor sagrado ensalza su eternidad, defini\u00e9ndolo como el que es y el que era. En Rev 1:4, Dios era designado como \u201cel que es, el que era y el que viene.\u201d Aqu\u00ed se omite \u201cel que viene,\u201d como en Rev 11:17, porque la venida del reino de Dios es considerada como ya realizada. Dios est\u00e1 ya presente y obrando como juez en el mundo y dirigiendo su Iglesia. Se le designa como el Santo, otra denominaci\u00f3n que expresa la oposici\u00f3n de Dios al pecado y que tiene cierta afinidad con la justicia vengadora que aqu\u00ed est\u00e1 ejerciendo. La raz\u00f3n de que Dios haya convertido el agua en sangre para castigar a los id\u00f3latras la ve el \u00e1ngel en el hecho de que los imp\u00edos hayan derramado antes la sangre de los cristianos (v.6). Puesto que tanto amaban la sangre, bien merecida tienen la pena de no tener m\u00e1s que sangre para beber. Es una especie de ley del tali\u00f3n, de la cual se pueden percibir ciertos indicios en Rev 2:21-22 y en 14:8-10.<br \/>\nA la aprobaci\u00f3n del \u00e1ngel de las aguas se junta otra aprobaci\u00f3n que procede del altar celeste: S\u00ed, Se\u00f1or, Dios todopoderoso, verdaderos \u03bd justos son tus juicios (v.7). La voz del altar era muy probablemente la s\u00faplica de las almas de los m\u00e1rtires que est\u00e1n bajo el altar y que clamaban a Dios pidiendo justa venganza de su sangre 19. Esta voz que sale del altar repite con otras palabras el himno de alabanza entonado por el \u00e1ngel de las aguas. El castigo de los perseguidores mostrar\u00e1 a un mismo tiempo la justicia de Dios y la fidelidad a sus promesas. El altar personificado, o mejor, la voz que viene del altar, centro de las s\u00faplicas humanas y de la intercesi\u00f3n ang\u00e9lica, expresa la conformidad de la voluntad de la Iglesia con la de Dios 20. Por eso, en Rev 8:3-5 y 9:13, las oraciones que suben del altar aceleran los castigos, pues \u00e9stos contribuyen a la implantaci\u00f3n del reino de Dios y a la salvaci\u00f3n de la humanidad. Las alabanzas dirigidas a Dios por el altar y el \u00e1ngel de las aguas, aprobando la justicia divina, est\u00e1n compuestas de reminiscencias de varios salmos 21.<br \/>\nEl cuarto \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre el sol (v.8), cuyo calor se hizo m\u00e1s intenso para atormentar a los moradores de la tierra. Estos, lejos de reconocer sus pecados y hacer penitencia de ellos, se desahogan en blasfemias contra Dios (v.g). La cuarta copa tiene cierta semejanza con la cuarta trompeta, en cuanto que la plaga afecta al sol; pero aqu\u00ed, en lugar de oscurecerse, parece brillar con mayor ardor 22. En la literatura jud\u00eda, especialmente la rab\u00ednica, se ense\u00f1aba que Dios se servir\u00eda del sol para abrasar a los imp\u00edos 23. Tanto la plaga de esta cuarta copa como la siguiente constituyen una amonestaci\u00f3n al reino de la Bestia y a sus adoradores. Sin embargo, el resultado de esta amonestaci\u00f3n es nulo. Los hombres, en lugar de ver en el castigo una providencia medicinal de Dios, blasfeman de su manera de proceder. Tal vez el autor sagrado aluda aqu\u00ed al endurecimiento de los paganos del Imperio romano, que atribuyeron, en diversas ocasiones, a la impiedad de los cristianos las numerosas cat\u00e1strofes tanto naturales como pol\u00edticas de los primeros siglos.<br \/>\nDios se gobierna en su providencia principalmente por la misericordia. Este es el atributo divino que sobre todos los otros predica la Sagrada Escritura, as\u00ed del Antiguo como del Nuevo Testamento. Las mismas obras de la justicia van templadas por la misericordia, pues en ellas el prop\u00f3sito del Se\u00f1or es que los hombres, amonestados con el castigo, se vuelvan a El por la penitencia. Este es el fin que se propone el Se\u00f1or al mandar sobre la tierra los azotes simbolizados por las copas.<br \/>\nLa pausa marcada por la reflexi\u00f3n del v.q, despu\u00e9s de la descripci\u00f3n de las cuatro primeras calamidades, parece indicar el corte habitual (4 -f 3) que se da en todos los septenarios del Apocalipsis. Las cuatro primeras copas alcanzaron directamente a la naturaleza, y por ella, a los hombres. Las tres copas restantes herir\u00e1n m\u00e1s directamente a los hombres.<br \/>\nEl quinto \u00e1ngel verti\u00f3 su copa sobre el trono de la Bestia. Y el efecto producido por esta plaga es el oscurecimiento del reino de la Bestia (v.10). Se trata de Roma y del Imperio romano, tipo del reino terrestre enemigo de Dios. El oscurecimiento parece aludir al decaimiento de la potencia romana y de su esplendor. Las cat\u00e1strofes materiales y las guerras intestinas del Imperio romano trajeron como consecuencia la p\u00e9rdida de prestigio. Y la inseguridad del ma\u00f1ana dio motivo a depresiones nerviosas y morales. Por consiguiente, este azote no s\u00f3lo produce dolores f\u00edsicos, sino tambi\u00e9n morales. El orgullo de Roma y de sus moradores es herido, las ambiciones desilusionadas, la prosperidad del imperio ha desaparecido. La plaga de la quinta copa nos recuerda el oscurecimiento de los astros y del aire de la quinta trompeta 24 y la novena plaga de Egipto 25. El autor del libro de la Sabidur\u00eda 26 comenta la novena plaga de Egipto, ponderando los tormentos que los egipcios padecieron envueltos en espantosas tinieblas y como aprisionados por ellas. Esto mismo hace nuestro autor al decirnos que de dolor se mord\u00edan la lengua y blasfemaban del Dios del cielo a causa de las penas y \u00falceras que sufr\u00edan (v.11).<br \/>\nAhora la Bestia es herida en su misma sede, desde donde el anticristo gobernaba y deslumbraba al mundo. Pero, a semejanza del fara\u00f3n, con estas plagas se endurecieron m\u00e1s los paganos, y, lejos de arrepentirse, se revuelven contra Dios rabiosamente y blasfeman de \u00e9l.<br \/>\nLa sexta copa, lo mismo que la sexta trompeta 27, hace referencia al r\u00edo Eufrates y al azote de la guerra (v.12). Este r\u00edo, al ser derramada la copa del \u00e1ngel sobre \u00e9l, se sec\u00f3, como antiguamente el mar Rojo 28 y el Jord\u00e1n 29, para dar paso a los reyes partos, terror del Imperio romano. San Juan presenta siempre la guerra como la mayor calamidad exterior que se puede abatir sobre el mundo 30, siguiendo en esto el ejemplo de los profetas del Antiguo Testamento y la experiencia dolorosa de la historia. En la \u00e9poca de San Juan, el r\u00edo Eufrates formaba la frontera oriental del Imperio romano, que luego Trajano &#8211; despu\u00e9s de sus victorias sobre los partos &#8211; traslad\u00f3 al r\u00edo Tigris, incluyendo en el imperio una parte de la Mesopotamia. Detr\u00e1s de esta frontera estaba el imperio de los partos, que durante mucho tiempo fueron una continua amenaza para las provincias orientales del Imperio romano y constitu\u00edan el terror de Occidente. San Juan amenaza con la invasi\u00f3n de los partos, la cual ser\u00eda tanto m\u00e1s de temer cuanto que el Imperio romano hab\u00eda quedado debilitado con el azote de la quinta copa. Adem\u00e1s, el camino de los ej\u00e9rcitos enemigos quedaba expedito una vez seco el r\u00edo que de ordinario serv\u00eda de valladar.<br \/>\nLa invasi\u00f3n de los partos parece sugerir al autor sagrado una coalici\u00f3n de todos los reyes de la tierra, movilizados por el Drag\u00f3n y las Bestias para dar la batalla definitiva contra la Iglesia. El Oragon vuelve a aparecer en el v.13. El vidente de Patmos lo hab\u00eda dejado sobre la arena herido y agotado 31; pero al mismo tiempo segu\u00eda vigilando y dirigiendo el trabajo de sus subordinados. La menci\u00f3n inesperada del Drag\u00f3n \u201cmuestra una vez m\u00e1s &#8211; como dice el p. Alio &#8211; la perfecta continuidad de toda esta parte\u201d del Apocalipsis 32. San Juan ve al Drag\u00f3n, a la Bestia y al falso Profeta, el cual no es otro que la segunda Bestia, parecida a un cordero, pero que hablaba como el Drag\u00f3n 33. De la boca de estos tres salen otros tantos esp\u00edritus impuros, demon\u00edacos, que tienen la forma de ranas (v.15). Con esta gr\u00e1fica imagen parece querernos indicar el hagi\u00f3grafo cu\u00e1l es su modo de obrar. Son verdaderos charlatanes &#8211; el rumor de su elocuencia recuerda un poco el croar de las ranas &#8211; que, con sofismas, mucha palabrer\u00eda y falsos prodigios, enga\u00f1an a los pueblos. Su acci\u00f3n es tan seductora que inducen a los reyes a unirse al gran ej\u00e9rcito que se prepara para combatir contra la Iglesia (v.14). La imagen de las ranas tal vez haya sido sugerida por una de las plagas de Egipto 34. La rana era un animal impuro 35. Por eso, muchos Santos Padres han visto en estas ranas el s\u00edmbolo de las tentaciones sexuales impuras. San Agust\u00edn, sin embargo, ve en ellas m\u00e1s bien la representaci\u00f3n de la vanidad: \u201cRana est loquacissima vanitas.\u201d 36 La interpretaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan hoy d\u00eda es la que ve en las ranas el s\u00edmbolo de los seductores, que con gran ma\u00f1a se las arreglan para sembrar la desuni\u00f3n, las rencillas, la suspicacia y todo lo que pueda conducir a la guerra 37.<br \/>\nLos tres esp\u00edritus en forma de ranas corresponden, por contraste, a los tres grandes \u00e1ngeles de Rev 14:6-12. Los tres esp\u00edritus demon\u00edacos trabajan para el Drag\u00f3n, lo mismo que los tres \u00e1ngeles amones-tadores trabajan para el Cordero. Y como el Drag\u00f3n hac\u00eda prodigios, as\u00ed tambi\u00e9n sus auxiliares infernales los hacen 38. Tienen como misi\u00f3n el atraer a los reyes de la tierra a la causa del Drag\u00f3n y juntarlos en la batalla final contra el Cordero 39. Pero, en realidad, se juntar\u00e1n para el d\u00eda grande del Dios todopoderoso, que domina a todos los ej\u00e9rcitos, tanto los ej\u00e9rcitos del bien como los del mal. El gran d\u00eda de Dios es aquel en que el Se\u00f1or vencer\u00e1 y exterminar\u00e1 totalmente las fuerzas del mal40.<br \/>\nAnte el terror que este anuncio pod\u00eda suscitar entre los mismos fieles, Jesucristo en persona interrumpe el septenario para dirigirles unas palabras que les infundan confianza. Cristo anuncia su propia venida (v.15), que ser\u00e1 como el contrapeso de la invasi\u00f3n de los reyes de la tierra. La batalla del gran d\u00eda, que ser\u00eda el \u00faltimo de los episodios que hab\u00edan de preparar la venida de Cristo 41, tra\u00eda a la memoria de los cristianos el d\u00eda de la parus\u00eda, el d\u00eda de la recompensa, por el que suspiraban con paciencia. Ante la amenaza del Drag\u00f3n y de los que sostienen su causa, el Salvador hace una advertencia invitando a la vigilancia, como ya lo hab\u00eda hecho en el Evangelio 42. La bienaventuranza de la vigilancia es una de las siete que se encuentran en el Apocalipsis43. El que vela se supone que est\u00e1 vestido, y de este modo guarda sus vestidos. En cambio, el que se acuesta a dormir se despoja de sus vestidos, y si luego, durante el sue\u00f1o, suena una voz de alarma, no tendr\u00e1 tiempo de vestirse y tendr\u00e1 que huir desnudo 44. Los vestidos que el cristiano ha de guardar simbolizan las obras buenas, verdadero ornamento del alma, la fe que obra por medio de la caridad y la gracia45. Si no est\u00e1n vestidos con estas obras buenas se expondr\u00e1n a la verg\u00fcenza de verse desnudos y a que queden al descubierto sus infidelidades al Se\u00f1or 46.<br \/>\nEl anuncio de la venida de Cristo es el intermedio o interrupci\u00f3n habitual que suele poner el autor del Apocalipsis en todos los septenarios. Es una amonestaci\u00f3n colocada entre la sexta y la s\u00e9ptima copa, parecida a las consideraciones intercaladas entre el sexto y el s\u00e9ptimo sello 47, entre la sexta y s\u00e9ptima trompeta 48. Esto prueba la perfecta unidad y estructura literarias del Apocalipsis.<br \/>\nLa batalla que preparan los esp\u00edritus demon\u00edacos tendr\u00e1 lugar en Harmaged\u00f3n (v.16), que en hebreo significa monta\u00f1a de Meguido (Har-Megidon) 49. Por consiguiente, parece tener relaci\u00f3n con la ciudad de Meguido, situada en la llanura de Esdrel\u00f3n, en Palestina, al pie de las monta\u00f1as que prolongan el monte Carmelo. Esta ciudad era tristemente c\u00e9lebre en la antig\u00fcedad por ser un lugar de batallas y de desastres, ya que era lugar estrat\u00e9gico en la ruta caravanera que iba de Egipto a Siria, En este lugar se dio la batalla entre Barac y Sisara, que termin\u00f3 con la derrota y la muerte de este \u00faltimo 50. A la ciudad de Meguido vino a morir Ocoz\u00edas, rey de Jud\u00e1, herido de muerte por Jeh\u00fa 51. Y sobre todo era lugar de tristes recuerdos para los israelitas, porque en Meguido fue derrotado y muerto el piadoso rey Jos\u00edas, en la batalla entablada contra el fara\u00f3n Necao II (609 a. C.) 52. Desde entonces Meguido qued\u00f3 como lugar proverbial para simbolizar un llanto nacional53 por la muerte del piadoso rey de Jud\u00e1 54. Por todo lo cual, Meguido es un lugar simb\u00f3lico de desastres, ya que anuncia con su siniestra fama la derrota que espera a las huestes del anticristo. Como la ciudad de Meguido estaba al borde de la llanura de Esdrel\u00f3n y al pie de la monta\u00f1a, el autor sagrado tal vez haya querido combinar la tradici\u00f3n del lugar en donde mor\u00edan los reyes con la de Ezequiel55, en donde se habla del enemigo escatol\u00f3gico de Israel, exterminado sobre los montes 56.<br \/>\nEl s\u00e9ptimo \u00e1ngel derram\u00f3 su copa en el aire (v.1v), para que todos los elementos experimentasen el efecto de la c\u00f3lera divina. Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta que los aires, o el cielo atmosf\u00e9rico, son la regi\u00f3n en que moran los esp\u00edritus malignos, a quienes el Se\u00f1or quiere castigar. Despu\u00e9s que el \u00e1ngel vaci\u00f3 la copa se oy\u00f3 una voz que sali\u00f3 del templo, del mismo trono de Dios, y que, por lo tanto, hemos de considerar como pronunciada por Dios mismo. La gran voz dec\u00eda: Hecho est\u00e1, es decir, se acab\u00f3. No se trata precisamente del fin del mundo, sino de la ejecuci\u00f3n de un decreto particular de Dios, que tendr\u00e1 grand\u00edsima importancia para la Iglesia. Se refiere a la ruina de Roma, que era el m\u00e1s poderoso imperio de la Bestia y del Drag\u00f3n. La ruina de Roma ser\u00e1 a su vez s\u00edmbolo de la ruina de otros imperios anticristianos que se le asemejar\u00e1n. Al toque de la s\u00e9ptima trompeta, voces celestes proclamaban que se hab\u00eda realizado, que hab\u00eda llegado el reino de Dios 57. Con el derramamiento de la s\u00e9ptima copa ha quedado consumada la ira de Dios 58, dejando expedito el camino para el establecimiento del reino de Cristo59. Ante la obcecaci\u00f3n de los paganos, que no quieren ver en los azotes la mano amorosa de Dios que los llama al arrepentimiento y a la conversi\u00f3n, el Se\u00f1or se ve obligado a implantar el reino de Cristo por medio de la fuerza victoriosa 60.<br \/>\nLos fen\u00f3menos c\u00f3smicos que siguen a la efusi\u00f3n de la s\u00e9ptima copa (v.18), parecidos a los que siguieron al toque de la s\u00e9ptima trompeta 61, se han de interpretar en conformidad con el simbolismo apocal\u00edptico. Los rel\u00e1mpagos, los truenos y terremotos constituyen un signo de una intervenci\u00f3n especial de Dios en el mundo 62. El terremoto de que nos habla aqu\u00ed San Juan fue extraordinariamente fuerte, con lo cual se quiere dar a entender la importancia trascendental del momento 63. Todos estos fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos y s\u00edsmicos, frecuentes en el estilo apocal\u00edptico, significan el trastorno de las potencias humanas, necesario para llegar a una \u00e9poca de paz y de bendici\u00f3n.<br \/>\nEl primer efecto de la intervenci\u00f3n divina fue el desmoronamiento de Roma y de su poder (v.1q). La gran ciudad de Babilonia (Roma) qued\u00f3 dividida en tres partes, es decir, fue abatida su potencia y su fuerza. Sus transgresiones fueron recordadas delante de Dios, por lo cual se le dio a beber el c\u00e1liz del vino del furor de su c\u00f3lera. Dios, que hab\u00eda ido retardando el castigo de Roma perseguidora, en la esperanza de su conversi\u00f3n, desencadena ahora su ira concentrada contra ella. Juntamente con Roma se hundieron las ciudades de las naciones, que representan las capitales de las provincias del Imperio romano. Tal vez San Juan se refiera a ciertas ciudades del Asia Menor que \u00e9l mismo hab\u00eda visto arrasadas por terremotos.<br \/>\nNo es raro que los movimientos s\u00edsmicos hagan aparecer o desaparecer las islas en medio del mar. Las islas que huyen y las monta\u00f1as que desaparecen (v.20) simbolizan la ca\u00edda y la transformaci\u00f3n de los grandes imperios64. En el azote del sexto sello, las islas se mueven de su lugar65; aqu\u00ed, en cambio, huyen, y los montes desaparecen. Son expresiones hiperb\u00f3licas para expresar la magnitud de la cat\u00e1strofe desencadenada por la s\u00e9ptima copa. La imagen de la turbaci\u00f3n de las islas y, especialmente, de las monta\u00f1as es un lugar com\u00fan de la apocal\u00edptica jud\u00eda66. Pero en la mente del autor sagrado todo lo dicho no se refiere al fin del mundo ni al juicio final contra el Drag\u00f3n; todav\u00eda no ha llegado el fin del cielo y de la tierra, sino que alude a la ruina de una realidad hist\u00f3rica, del Imperio romano, que revivir\u00e1 bajo otras formas, pues la Bestia contin\u00faa subsistiendo. Adem\u00e1s, el v.21 nos habla expresamente de hombres que a\u00fan continuaban viviendo sobre la tierra, los cuales fueron v\u00edctimas de una extraordinaria granizada. Durante esta tormenta de granizo cayeron piedras que pesaban cerca de cuarenta kilos. El talento era un peso equivalente a unos 39 kilogramos. Este azote corresponde a la s\u00e9ptima plaga de Egipto 67; y tambi\u00e9n nos recuerda las granizadas enviadas por Dios contra los enemigos de Josu\u00e9 en Bethor\u00f3n 68 y contra las huestes de Gog 69. Estas piedras de granizo tan enormes representar\u00edan metaf\u00f3ricamente, seg\u00fan Bossuet, el peso aplastante de la c\u00f3lera de Dios.<br \/>\nA pesar de todas estas calamidades, los hombres imp\u00edos, como el fara\u00f3n del \u00e9xodo, lejos de convertirse a Dios, se levantan contra El y le blasfeman. Es una constataci\u00f3n dolorosa, de la cual ya se ha hablado al final de la serie de calamidades desencadenadas por las trompetas 70. Aunque la misericordia infinita de Dios busca mediante estos azotes la conversi\u00f3n del mundo pagano, los hombres malvados se endurecen en su impiedad. Esto nos trae a la memoria las misteriosas palabras de Yahv\u00e9 a Isa\u00edas: \u201cVe y di a ese pueblo: O\u00edd y no entend\u00e1is, ved y no conozc\u00e1is. Endurece el coraz\u00f3n de ese pueblo, tapa sus o\u00eddos, cierra sus ojos. Que no vea con sus ojos, ni oiga con sus o\u00eddos, ni entienda su coraz\u00f3n, y no sea curado de nuevo.\u201d71 Y tambi\u00e9n nos recuerda el dicho de Jes\u00fas a los fariseos: \u201cSab\u00e9is discernir el aspecto del cielo, pero no sab\u00e9is discernir las se\u00f1ales de los tiempos.\u201d72<br \/>\nEn la visi\u00f3n de las siete copas &#8211; como en los dem\u00e1s septenarios del Apocalipsis &#8211; tenemos un cuadro de la acci\u00f3n de Dios contra el reino de Sat\u00e1n. A pesar del grande aparato de la fuerza del Drag\u00f3n, con el cual parece indicar que podr\u00eda acabar f\u00e1cilmente con la Iglesia, sus esfuerzos resultan vanos. La Iglesia tiene en su favor el poder divino, que en apariencia es flaco, pero en la realidad es fuerte. Por eso, los fieles deben confiar en que alcanzar\u00e1n la victoria definitiva. Querer averiguar el significado concreto de los diversos efectos producidos por las copas, como por las trompetas y los sellos, no siempre nos es concedido. Tal vez, en la mente del autor sagrado, este cuadro no era m\u00e1s que una especie de par\u00e1bola, en la cual hay que buscar s\u00f3lo el sentido general del cuadro y no el especial de cada elemento. \u00a1En tantos otros cuadros semejantes de los profetas tenemos que seguir la misma norma!<\/p>\n<p>  1 Ap 8-9. &#8211; 2 Ex 7-10. &#8211; 3 Rev 15:1. &#8211; 4 Gf. S. Bartina, o.c. p.743. &#8211; 5 Rev 9:14-15- &#8211; 6 Exo 9:8-12; Deu 28:27.35- &#8211; 7 Rev 8:7. &#8211; 8 Rev 9:3-5. &#8211; 9 Rev 14:9-11. &#8211; 10 Cf. Deu 28:15.27.35- &#8211; 11 Rev 15:2. &#8211; 12 Exo 7:14-24. &#8211; 13 Rev 8:8-9. &#8211; 14 Rev 8:8. &#8211; 15   Rev 8:10-11.  &#8211; 16 Exo 7:14-25; Sal 78:44- &#8211; 17 Gf. M. Hackspill, L&#8217;ang\u00e9lologie juive a l&#8217;\u00e9poque n\u00e9o-testamentaire: RB 11 (1902) 527-550. &#8211; 18 Gf. Libro de Henoc 66:1-2. &#8211; 19 Rev 6:9-11. &#8211; 20 E. B. Allo, o.c. p.256. &#8211; 21 Sal 19:10; 99:3; 119,137; 145:17- &#8211; 22 Rev 8:12. &#8211; 23    Cf. J. bonsirven, o.c. I p-527; strack-billerbeck, o.c. IV p.iioa. &#8211; 24    Rev 9:2. &#8211; 25 Exo 10:22-23. &#8211; 26 Sab 17:1-18:25. &#8211; 27 Rev 9:13-21. &#8211; 28 Exo 14:21.29. &#8211; 29 Jos 3:13-17. &#8211; 30 Rev 6:4; Rev 9:13-21; Rev 14:19-20; Rev 17:16; Rev 19:17-21; 20:7-&#8216; &#8211; 31 Rev 12:18. &#8211; 32 E. B. Allo, o.c. \u03c1.259\u00b7 &#8211; 33 Rev 13:11.14; Rev 19:20. &#8211; 34 Exo 8:1-10. &#8211; 35 Lev 11:10-12. &#8211; 36 San Agust\u00edn, In Psalmos 77:27. &#8211; 37 M. Garc\u00eda Cordero, o.c. \u03c1.\u039073\u00b7 &#8211; 38 Rev 12:15; 13:2-3; 13:13; 19:20. &#8211; 39 Rev 17:14; Rev 19:11-21. &#8211; 40 Rev 6:17; Rev 17:14; Rev 19:19-21; cf. 2Pe 3:12. &#8211; 41 Rev 19:1933. &#8211; 42 Mt 24:43; Luc 12:39-40. &#8211; 43 Rev 1:3; Rev 14:13; Rev 16:15; Rev 19:9; Rev 20:6; Rev 22:7.14- &#8211; 44 Cf. Mar 14:51-52. &#8211; 45 Rev 3:4-5!Rev 19:8. &#8211; 46 M. Garc\u00eda Cordero, o.c. p.174. &#8211; 47 Rev 7:1-17- &#8211; 48 Ap 10:1-11:14. &#8211; 49 Cf. J. Jerem\u00edas, \u00abAp \u039c\u03b1\u03b3\u03b5\u03b4\u03ce\u03bd, en Teologisches Worterbuch zum \u03bd. \u03a4. \u03b9 p.467-468; C. Watzinger, Tell el-Mutesellim (Leipzig 1929); C. Fischer, The Excavation of Armagedon (Chicago 1929); P. Guy, New Lightfrom Armageddon (Chicago 1931); F. Hommel-ch. C. Tor-Rey, Armageddon: The Harvard Theol. Review 31 (1938) 238-250; R. Lamon-g. Shipton, Megiddo: I-II Seasons 0\/1925-1934 and 1935-1939 (Chicago 1939-1948); A. Alt, Megiddo.: Zatw 6o (1944) 67-85. &#8211; 50 Jue 4-5- &#8211; 51 2Re 9:27. &#8211; 52 2Re 23:29-30; 2Cr 35:22. &#8211; 53 Zac 12:11. &#8211; 54 2Cr 35:20-24 &#8211; 55 \u00a3238:8.21; 39:2.4.17- &#8211; 56 A. Gelin, o.c. p.644; E. B. Allo, o.c, p.261. &#8211; 57 Rev 11:15. &#8211; 58 Rev 15:1. &#8211; 59 E. B. Allo, o.c. p.262. &#8211; 60 Rev 20:4-6. &#8211; 61 Rev 11:19. &#8211; 62 Exo 19:18; Mar 13:19; Rev 7:12-17; Rev 11:13.19. &#8211; 63 S. Bartina, o.c. p.752. &#8211; 64 Cf. Rev 6:14. &#8211; 65 Rev 6:14. &#8211; 66 Sal 46:3; Eze 26:18; Eze 38:20; Nah 1:5; Rev 6:12-16. &#8211; 67 Exo 9:22-25. &#8211; 68 Jos 10:11. &#8211; 69 Eze 38:22. &#8211; 70 Rev 11:1-14; Cf. 9:20-21. &#8211; 71 Isa 6:9-10. &#8211; 72 Mt 16:3.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n extensa contiene pormenores de los juicios y acontecimientos propios del per\u00edodo de tribulaci\u00f3n (<i>vea las notas sobre<\/i> <span class='bible'>Apo 3:10<\/span>) desde su comienzo con la apertura del primer sello (vv. <span class='bible'>Apo 6:1-2<\/span>) hasta el s\u00e9ptimo sello y los juicios de trompetas y copas para finalizar con el regreso de Cristo a destruir los imp\u00edos (<span class='bible'>Apo 19:11-21<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tEste cap\u00edtulo da una declaraci\u00f3n sumaria de una sucesi\u00f3n de juicios en general en contra de los malos. Las plagas de Egipto (\u00c9xodo cap\u00edtulos 7 al 10) son figura de las manifestaciones de la ira de Dios sobre los inicuos. Comp\u00e1rese el cap\u00edtulo 28 de Deuteronomio, donde estos mismos juicios (copas de ira) de Apo 16:1-21 son prometidos como la consecuencia de la desobediencia. Dice el texto, Deu 28:60 : \u00abY traer\u00e9 sobre ti todos los males de Egipto&#8230;\u00bb.<br \/>\n\tComo las trompetas (cap\u00edtulo 8), estas copas representan ayes sobre la naturaleza y sobre el hombre. Pero hay una diferencia: las trompetas representaban juicios punitivos parciales, tocando una tercera parte, mientras que las copas enfatizan la finalidad del juicio, tocando el objeto entero.<br \/>\n\tEstos juicios terminantes de Dios pueden ser derramados sobre diferentes poderes pol\u00edticos, a trav\u00e9s de la historia del hombre, pero creo que la aplicaci\u00f3n principal tiene que ver con el imperio romano de los C\u00e9sares. El Juicio Final se deja para la parte final del libro (20:11 y sig.). <\/p>\n<p>\t16:1 &#8212; O\u00ed una gran voz que dec\u00eda desde el templo a los siete \u00e1ngeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios &#8212;<br \/>\n\t&#8212; una gran voz &#8212; Significa la gran ira de Dios porque los pecadores no se han arrepentido. La voz es de una fuente divina (desde el santuario del templo).<br \/>\n\t&#8212; sobre la tierra &#8212; El mundo de los no regenerados es el objeto de esta ira.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LOS TERRORES DE DIOS<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Apocalipsis 16:1-11<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>La voz del Templo es la voz de Dios mandando Sus mensajeros ang\u00e9licos con Sus terrores a la humanidad.<\/p>\n<p>El primer terror es el de la plaga de \u00falceras malignas y purulentas. La palabra es la misma que se usa para describir los granos y las llagas de la plaga de Egipto (<span class='bible'>Ex 9:8-11<\/span> ); los dolores que siguen a la desobediencia a Dios <span class='bible'>Dt 28:35<\/span> ); la llaga maligna de Job (<span class='bible'>Job 2:7<\/span> ).<\/p>\n<p>El segundo terror es la conversi\u00f3n de las aguas del mar en sangre; este y el terror siguiente, la conversi\u00f3n de los r\u00edos y de las fuentes en sangre, recuerda la plaga de Egipto cuando el agua del Nilo se volvi\u00f3 sangre (<span class='bible'>Ex 7:17-21<\/span> ). Puede ser que la idea de un mar de sangre le viniera a Juan en Patmos; debe de haber visto a menudo el mar como sangre a la luz del Sol poniente.<\/p>\n<p>En el pensamiento hebreo todas las fuerzas naturales -el viento, el Sol, la lluvia, las aguas- ten\u00edan sus \u00e1ngeles. Estos \u00e1ngeles eran servidores de Dios a cargo de los diversos departamentos de la naturaleza. Puede que se creyera que el \u00e1ngel de las aguas se habr\u00eda enfadado al ver que las aguas se volv\u00edan sangre; pero hasta \u00e9l admit\u00eda la justicia de la acci\u00f3n de Dios. En el vers\u00edculo 6 se hace referencia a la persecuci\u00f3n en el Imperio Romano. Los consagrados a Dios son los miembros de la Iglesia Cristiana; los profetas no son los del Antiguo Testamento, sino los de la Iglesia Cristiana (<span class='bible'>I Corintios 12:28<\/span>; <span class='bible'>Hch 13:1<\/span> ; <span class='bible'>Ef 4:11<\/span> ), que, siendo responsables de la Iglesia, eran siempre los primeros en sufrir en tiempos de persecuci\u00f3n. El sombr\u00edo castigo de los que han derramado la sangre de los dirigentes y de los miembros de la Iglesia es que se encontrar\u00e1n sin agua y no tendr\u00e1n m\u00e1s que sangre para beber.<\/p>\n<p>En el vers\u00edculo 7, la voz del altar alaba la justicia de los juicios de Dios. Esta puede que sea la voz del \u00e1ngel del altar, porque el altar tambi\u00e9n ten\u00eda su \u00e1ngel. O puede que quisiera decir que el altar del Cielo es el lugar donde las vidas de los m\u00e1rtires y las oraciones del pueblo de Dios se Le ofrecen como sacrificio; y la voz del altar puede que sea, por as\u00ed decirlo, la voz de la Iglesia doliente y orante de Cristo alabando la justicia de Dios cuando Su ira cae sobre sus perseguidores.<\/p>\n<p>El cuarto terror es el calor abrasador del Sol; el quinto, la llegada de las tinieblas espesas, reminiscentes de las que cayeron sobre Egipto <span class='bible'>Ex 10:21-23<\/span> ).<\/p>\n<p>En los vers\u00edculos 9, 11 y 21 tenemos una especie de refr\u00e1n que corre por todo el cap\u00edtulo. Las personas a las que les ca\u00edan estos terrores maldec\u00edan a Dios -pero no se arrepent\u00edan, insensibles tanto a la bondad como a la severidad de Dios (<span class='bible'>Rm 11:22<\/span> ). Es el retrato de las personas que no ten\u00edan la menor duda de la existencia de Dios y hasta ve\u00edan Su mano en los acontecimientos -pero segu\u00edan yendo por sus propios caminos.<\/p>\n<p>Estamos obligados a preguntarnos si somos nosotros diferentes. No dudamos de la existencia de Dios; sabemos que Dios est\u00e1 interesado en nosotros y en el mundo que \u00c9l ha hecho; somos conscientes de las leyes de Dios; conocemos Su bondad, y sabemos que el pecado tiene su castigo; y sin embargo, una y otra vez seguimos nuestro propio camino.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 16<\/p>\n<p>b) La realizaci\u00f3n de las plagas de las copas (16,1-21) <\/p>\n<p>El s\u00e9ptimo toque de trompeta, con el que hab\u00eda de comenzar el \u00faltimo \u00abay\u00bb (11,14) y ser \u00abconsumado el misterio de Dios\u00bb (cf. comentario a 10,6s), ha tenido ya lugar (11,15); sin embargo, no se ha dicho nada de los acontecimientos que con ello se pondr\u00edan en marcha. Ha seguido inmediatamente una mirada provisional al \u00faltimo fin de la creaci\u00f3n como ya alcanzado (11,19), la cual da gracias en un himno al Todopoderoso por la salvaci\u00f3n consumada en el reino de Dios consumado. Al final ha vuelto de nuevo la exposici\u00f3n a la realidad del mundo pasajero, insinuando, por lo menos simb\u00f3licamente (11, 19b), las cat\u00e1strofes pendientes que hab\u00eda anunciado el \u00faltimo toque de trompeta. All\u00ed empalma la serie de cuadros que ahora comienza y que reanuda la descripci\u00f3n del \u00faltimo \u00abay\u00bb; las diferentes exposiciones desarrollan el curso de la historia final hasta antes del fin \u00faltimo contemplado ya anticipadamente (11,15-19a). <\/p>\n<p>En la forma de la exposici\u00f3n sigue el hagi\u00f3grafo su misma t\u00e1ctica; como de la apertura de los siete sellos surgi\u00f3 el nuevo septenario de las plagas de las trompetas, as\u00ed de la visi\u00f3n de las siete trompetas surge el tercer grupo septenario de las visiones de las copas. Las visiones de las copas van completamente paralelas a las de las trompetas en cuanto a su desarrollo y a su contenido, como tambi\u00e9n unas y otras siguen muy de cerca el modelo b\u00edblico, la descripci\u00f3n de las plagas de Egipto (cf. comentario a 8,7-12); s\u00f3lo en cuanto al contenido y a la gravedad est\u00e1n \u00e9stas intensificadas hasta el extremo, como corresponde a la proximidad del fin del mundo. <\/p>\n<p>1 Y o\u00ed una gran voz procedente del santuario, que dec\u00eda a los siete \u00e1ngeles: \u00abId y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.\u00bb <\/p>\n<p>Dios mismo (\u00abuna gran voz procedente del santuario\u00bb) da la orden de vaciar las copas; as\u00ed la palabra misma del Creador inaugura el proceso final para la transformaci\u00f3n de su creaci\u00f3n, de su forma pasajera a su forma perfecta y definitiva. <\/p>\n<p>2 Fue el primero y derram\u00f3 su copa sobre la tierra. Y sobrevino una \u00falcera maligna y dolorosa a los hombres que ten\u00edan la marca de la bestia y que adoraban su imagen. 3 El segundo derram\u00f3 su copa sobre el mar, y \u00e9ste se convirti\u00f3 en sangre como de muerto, y todo ser vivo que hab\u00eda en el mar muri\u00f3. 4 El tercero derram\u00f3 su copa sobre los r\u00edos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. <\/p>\n<p>Las cuatro primeras plagas de las copas afectan, como las correspondientes plagas de las trompetas, a la tierra, al mar, al agua dulce y al sol. <\/p>\n<p>De la primera plaga se dice que s\u00f3lo afecta a aquellas personas cuya corrupci\u00f3n interior se manifiesta ahora tambi\u00e9n al exterior en \u00falceras malignas. La segunda cambia toda el agua del mar en sangre, concretamente en sangre de cad\u00e1veres en putrefacci\u00f3n, que hiere mortalmente toda vida en el mar. La tercera corrompe el agua dulce, transform\u00e1ndola en sangre; el que no quiera morir de sed, tiene que beberla. <\/p>\n<p>5 Y o\u00ed al \u00e1ngel de las aguas que dec\u00eda: \u00abJusto eres, el que es y el que era, el santo, por haber hecho as\u00ed justicia. 6 Porque derramaron sangre de santos y de profetas, sangre les has dado a beber. Bien se lo merecen.\u00bb 7 Y o\u00ed al altar que dec\u00eda: \u00abAs\u00ed es, Se\u00f1or, Dios todopoderoso. Verdaderos y justos son tus juicios.\u00bb <\/p>\n<p>Dos oraciones, a modo de responsorio, reconocen la justicia de estos juicios de Dios. Incluso el \u00e1ngel al que se hab\u00eda confiado el cuidado del agua (cf. comentario a 7,1) no puede menos de reconocer que est\u00e1 justificada la perturbaci\u00f3n de su elemento. Como anteriormente en 11,17, tambi\u00e9n aqu\u00ed falta el tercer miembro de la f\u00f3rmula con que se designa a Dios (\u00abel que ha de venir\u00bb), dada la inminencia de su venida. Los adeptos de la bestia han hecho la guerra a los \u00absantos\u00bb (cf. 13,7) y a los \u00abprofetas\u00bb (cf. 11,7) y les han dado muerte; si ellos mismos tienen ahora que beber sangre, es \u00e9ste el castigo debido a los homicidas. <\/p>\n<p>Esta forma dr\u00e1stica de expresi\u00f3n, conforme al modo de hablar apocal\u00edptico, debe naturalmente entenderse s\u00f3lo en sentido figurado, y en sentido propio s\u00f3lo quiere decir que en el juicio de Dios vige la norma de la estricta justicia. Del altar, al pie del cual las almas de los m\u00e1rtires hab\u00edan implorado justicia (d. 6,9s), viene como un eco la confirmaci\u00f3n de las palabras del \u00e1ngel. <\/p>\n<p>8 El cuarto derram\u00f3 su copa sobre el sol, y le fue concedido abrasar a los hombres con fuego. 9 Y fueron abrasados los hombres con fuego intenso. Y blasfemaron del nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas; pero no se convirtieron para darle gloria. <\/p>\n<p>La cuarta copa es derramada sobre el sol; su contenido causa, como aceite que se derrama sobre el fuego, no la disminuci\u00f3n de su claridad, como en la correspondiente plaga de las trompetas, sino una intensificaci\u00f3n de su calor, como fuego que todo lo abrasa. En este ultimo tiempo, los castigos de Dios no mueven ya, como antes (cf. 11,13), a los hombres a penitencia y conversi\u00f3n; de los labios de los empedernidos en el mal, que seguramente saben qui\u00e9n les env\u00eda estos correctivos y por qu\u00e9 lo hace, s\u00f3lo salen ya blasfemias y maldiciones. <\/p>\n<p>10 El quinto derram\u00f3 su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubri\u00f3 de tinieblas, y las gentes se mord\u00edan las lenguas de dolor. 11 Y blasfemaron del Dios del cielo, a causa de sus dolores y de sus \u00falceras; pero no se convirtieron de sus obras. <\/p>\n<p>El quinto \u00e1ngel derrama su copa sobre el trono de la bestia; el poder del mundo, que est\u00e1 al servicio de Sat\u00e1n, experimenta por primera vez c\u00f3mo se han puesto limites a su violencia, pese a toda sagaz reflexi\u00f3n, a todo planeamiento consecuente y a todas sus amplias disposiciones. Su resplandor, manifestado como obvio y natural, se extingue; los hombres se sienten repentinamente inseguros al nublarse aquello en que hab\u00edan puesto toda su fe y en que estribaba su esperanza; a ello se a\u00f1aden como una plaga dolores f\u00edsicos insoportables. Las insinuaciones son demasiado concisas para que se pueda deducir de ellas algo un tanto concreto. Probablemente no es posible utilizar para su inteligencia los detalles de la correspondiente plaga de las trompetas, ampliamente desarrollada (9,1-11). El empleo de correctivos m\u00e1s fuertes no da lugar a la conversi\u00f3n, sino que incrementa, con furor encarnizado, la rebeli\u00f3n contra Dios. El Dios que hab\u00eda sido declarado depuesto y \u00abmuerto\u00bb vuelve a aparecer de repente y es culpable de todo. <\/p>\n<p>12 El sexto derram\u00f3 su copa sobre el gran r\u00edo Eufrates, y su agua se sec\u00f3, de modo que el camino de los reyes que vienen de Oriente qued\u00f3 libre. 13 Y vi salir de la boca del drag\u00f3n, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta tres esp\u00edritus inmundos como sapos. 14 Son esp\u00edritus demon\u00edacos que obran se\u00f1ales y acuden a los reyes de la tierra entera para congregarlos para la batalla del gran d\u00eda del Dios todopoderoso. 15 Mirad que voy como un ladr\u00f3n. Bienaventurado el que est\u00e1 velando sin quitarse los vestidos, para que no tenga que andar desnudo y vean sus verg\u00fcenzas. 16 Y los congreg\u00f3 en el lugar que en hebreo se llama Harmagued\u00f3n. <\/p>\n<p>La plaga de la sexta copa est\u00e1 descrita m\u00e1s por extenso. La precedente afectaba al titular, mientras que esta otra se refiere a los aliados e instrumentos, del poder mundano, que est\u00e1 al servicio de Sat\u00e1n. <\/p>\n<p>Con el desecamiento del r\u00edo Eufrates (cf. Isa 11:15; Jer 51:36) se suprime la barrera que hasta ahora representaba un obst\u00e1culo para la reuni\u00f3n del entero contingente de poder del Anticristo. Los poderosos del mundo, que se hab\u00edan puesto al servicio de la trinidad sat\u00e1nica (cf. comentario a 13,11), creen que ha llegado la ocasi\u00f3n propicia para dar ahora juntos el golpe de muerte definitivo a la Iglesia de Cristo en la tierra. La triga sat\u00e1nica redobla su propaganda a este objeto; se enganchan tres propagandistas y promotores de guerra suplementarios, esp\u00edritus diab\u00f3licos que emanan de ellos, esp\u00edritu de su esp\u00edritu. Los nuevos jefes de propaganda tienen la figura de sapos; en la religi\u00f3n de los persas, que resid\u00edan al Este del Eufrates (\u00ablos reyes que vienen de oriente\u00bb), se ten\u00eda a los sapos por instrumentos de Ahrim\u00e1n, el dios de las tinieblas; \u00e9sta ser\u00eda la raz\u00f3n de que los \u00abtres esp\u00edritus inmundos\u00bb aparezcan en la figura de estos animales. <\/p>\n<p>Su campa\u00f1a propagand\u00edstica tiene \u00e9xito. El mundo entero se incorpora como un solo hombre y todos los poderes del mundo entran en campa\u00f1a contra Dios y contra los que se le mantienen fieles. Como campo de batalla, el Apocalipsis menciona Harmagued\u00f3n: \u00abMonta\u00f1a de Megid\u00f3\u00bb (cf. 2Cr 35:22). Junto a la fortaleza israelita de Megid\u00f3, al borde sudeste de la llanura de Esdrel\u00f3n, tuvieron lugar muchos combates hist\u00f3ricos 54; esto pudo ser el motivo por el que se aplic\u00f3 este nombre simb\u00f3lico al teatro de la decisiva batalla escatol\u00f3gica. <\/p>\n<p>Hasta ese combate final de la historia es ya Harmagued\u00f3n actualidad hist\u00f3rica cada vez que los poderes del mal reunidos se dirigen contra Dios y contra la Iglesia de su Hijo, como, por otro lado el monte Si\u00f3n es ya realidad dondequiera que la Iglesia se agrupa unida y fiel en torno a Cristo, su pastor (cf. 14,1-5). <\/p>\n<p>La indicaci\u00f3n del lugar -Harmagued\u00f3n- despierta el deseo obvio de la indicaci\u00f3n del tiempo, sentida todav\u00eda como m\u00e1s apremiante. A este deseo responde la llamada de Cristo, que viene formulada de manera imprevista en la descripci\u00f3n y quiere decir: \u00e9l vendr\u00e1 con toda seguridad y aparecer\u00e1 inesperadamente (\u00abcomo un ladr\u00f3n\u00bb, cf. 3,3) y de improviso, es decir, en un momento que no se puede predecir ni calcular por adelantado (cf. Mat 24:36 par; 1Te 5:2-11). Por eso repite el Se\u00f1or glorificado la exhortaci\u00f3n a estar vigilantes y prontos, que ya durante su vida hab\u00eda dirigido a sus disc\u00edpulos en circunstancias semejantes (cf. Mat 24:42 par). <\/p>\n<p>La vigilancia atiende llena de expectaci\u00f3n a todos los indicios de la venida de Cristo que se manifiestan en la historia; en cada momento fugaz del mundo que camina hacia este futuro definitivo descubre la llamada a decidirse por el Se\u00f1or que ha de venir, a responderle en cada momento, es decir, a estar preparados para su venida como uno que est\u00e1 en vela, vestido y preparado, esperando al que ha de recogerle. <\/p>\n<p>Quien lleva as\u00ed su vida es llamado bienaventurado, porque ha aprovechado en la debida forma la caducidad del tiempo para su propia eternidad. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>54. Cf. Jue 4:4 ss; Jue 5:19 ss; 2Re 9:27; 2Re 23:29 s; 2Cr 35:20-24. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>17 El s\u00e9ptimo derram\u00f3 su copa en el aire. Y sali\u00f3 del santuario una gran voz que proced\u00eda del trono y que dec\u00eda: \u00ab\u00a1Hecho est\u00e1!\u00bb 18 y hubo rel\u00e1mpagos y voces y truenos, y sobrevino un gran terremoto, cual no lo hubo desde que existe el hombre sobre la tierra; as\u00ed de grande fue el terremoto. 19 La gran ciudad se parti\u00f3 en tres, y se derrumbaron las ciudades de los gentiles. Y Dios se acord\u00f3 de Babilonia, la grande, para darle a beber la copa del vino de su terrible ira. 20 Huyeron todas las islas; los montes desaparecieron, 21 y una enorme granizada, con granos del peso de un talento, cae del cielo sobre los hombres. Y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga de la granizada, porque la plaga es realmente grande. <\/p>\n<p>El s\u00e9ptimo \u00e1ngel derrama la \u00faltima copa en el aire, o sea, sobre lo que rodea y envuelve a la tierra. Acto seguido, una voz que proviene del santuario -sin duda la del mismo que hab\u00eda dado el encargo (2Cr 16:1)- afirma: \u00ab\u00a1Hecho est\u00e1!\u00bb, lleg\u00f3 el fin del mundo. <\/p>\n<p>Los trastornos c\u00f3smicos llegan al colmo (cf. 6,12-17), de modo que despu\u00e9s, apenas si se reconoce ya la tierra; s\u00f3lo ha quedado un imponente mont\u00f3n de escombros. De las devastaciones que se han originado en la capital del Anticristo se menciona una en particular: a consecuencia del terremoto, la ciudad se parti\u00f3 en tres; con esto se ha dado el golpe decisivo contra la unidad externa y al mismo tiempo contra la concordia interna del poder mundano contrario a Dios. Hasta aqu\u00ed hab\u00eda dado la sensaci\u00f3n de que Dios hab\u00eda dejado olvidado este centro de la impiedad y de la corrupci\u00f3n. Ahora se le piden cuentas; a continuaci\u00f3n se hablar\u00e1 por extenso del juicio que se ha ejecutado contra \u00e9l (17,1-19,10). Como una granizada de piedras tan enormes acabar\u00eda con todo sobre la tierra, as\u00ed ahora en estos \u00faltimos golpes demoledores queda hecho a\u00f1icos todo lo que la naturaleza y la cultura hab\u00edan producido sobre la tierra; en estas hecatombes de la tierra se anuncia el fin del mundo; ha pasado ya para siempre el tiempo de aquellos que hab\u00edan resistido pertinazmente a todas las ofertas de gracia de Dios y que ahora lo maldicen obstinadamente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Apo 16:17<\/span>; <span class='bible'>Isa 66:6<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 las siete copas de la ira de Dios:<\/b><\/i> Este septenario de copas evoca y sigue el modelo de las siete trompetas (<span class='bible'>Apo 8:6<\/span> ss). La diferencia principal estriba en que all\u00ed las calamidades afectaban a una parte de la creaci\u00f3n, mientras que ahora afectan absolutamente a toda la creaci\u00f3n. La ira de Dios ha llegado a su punto culminante. Adem\u00e1s, ambos septenarios se inspiran en el modelo b\u00edblico de las plagas de Egipto (<span class='bible'>\u00c9xo 7:1-25<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 8:5-32<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 9:1-35<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 10:1-29<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 11:1-10<\/span>; <span class='bible'>\u00c9xo 12:1-51<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La descripci\u00f3n de las copas de juicio<\/p>\n<p>1 Como nadie pod\u00eda entrar al templo hasta que terminaran las copas de juicio (15:8) la gran voz \u2026 desde el templo debe ser la de Dios. 2 El juicio de la primera copa repite la plaga egipcia de las llagas (Exo. 9:10, 11). 3-7 La conversi\u00f3n de los r\u00edos y las fuentes de las aguas en sangre, como en los juicios de la segunda y tercera trompetas (8:8-11), divide en dos la plaga \u00fanica en Egipto (Exo. 7:19-21). La declaraci\u00f3n del \u00e1ngel en los vv. 5, 6 tiene el mismo pensamiento que la Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n 11:5-14, pero aplicado al anticristo y sus agentes para derramar la sangre de los santos y los profetas. El altar interviene en este juicio (cf. 6:10; 8:3-5). N\u00f3tese la ausencia de \u201cha de venir\u201d, como en 11:17; dado que Dios mismo act\u00faa en los juicios que producir\u00e1 su reino, no es conveniente hablar de su futura venida.<\/p>\n<p>8-11 Una vez m\u00e1s una plaga egipcia (la de las tinieblas; Exo. 10:21) se divide en dos juicios de copas. El derramamiento que hace el \u00e1ngel de la cuarta copa sobre el sol aument\u00f3 su calor sin extinguir su luz, pero la quinta copa se derram\u00f3 sobre el trono de la bestia y as\u00ed es como produce las tinieblas. Es posible que el dolor de esta plaga se deba a las langostas demon\u00edacas de la quinta trompeta, que produjo tormentos a los adherentes de la bestia (9:1-6). Esta interpretaci\u00f3n est\u00e1 de acuerdo con la relaci\u00f3n de los juicios de la trompeta y la copa esbozados en la introducci\u00f3n a los caps. 15 y 16.<\/p>\n<p>12-16 La sexta copa, como el juicio de la sexta trompeta, afecta al gran r\u00edo Eufrates (cf. 9:13-16), pero mientras que la sexta trompeta hace surgir las huestes demon\u00edacas, la sexta copa prepara para la invasi\u00f3n del imperio por los reyes del Oriente. Estos \u00faltimos son descriptos m\u00e1s en 17:12, 13; se ponen a las \u00f3rdenes de las huestes del anticristo (17:17), saquean la ciudad de la ramera (17:16) y hacen guerra contra el Cordero (17:14). El impulso para hacer estas cosas es por medio de tres esp\u00edritus inmundos semejantes a ranas que salen de las bocas del drag\u00f3n, la bestia y el falso profeta. En tiempos antiguos, las ranas eran consideradas seres impuros, y a veces aun como agentes de los poderes del mal. Aqu\u00ed su misi\u00f3n, como la del esp\u00edritu mentiroso en la historia de Acab (1 Rey. 22:19-23), es la de persuadir a los gobernantes del mundo que se unan en una gran batalla final contra Dios, en el lugar que se llama en hebreo Armaged\u00f3n. El significado del nombre es desconocido. Es una transliteraci\u00f3n al gr. del heb. Har-Megiddo, \u201clos montes de Meguido\u201d, pero la ciudad est\u00e1 ubicada en la llanura de Esdrael\u00f3n en Israel y no tiene monta\u00f1as; la m\u00e1s cercana es el Carmelo hacia el norte. Tal como el n\u00famero 666, tiene una historia en la tradici\u00f3n apocal\u00edptica, pero no contamos con su secreto. Para Juan designaba no tanto un lugar como un hecho, o sea el \u00faltimo levantamiento de los malvados contra Dios que resulta en el establecimiento de su reino.<\/p>\n<p>17-21 La s\u00e9ptima copa se derrama por el aire, lo que sugiere algo m\u00e1s terrible que el desastre provocado por los juicios previos; significa el golpe final contra las fuerzas del mal, por lo que una gran voz del santuario desde el trono (\u00bfla voz de Dios?) proclam\u00f3: \u201c\u00a1Est\u00e1 hecho!\u201d No podemos dejar de pensar en el clamor de Jes\u00fas desde la cruz: \u201c\u00a1Consumado es!\u201d (Juan 19:30) y la declaraci\u00f3n cuando el prop\u00f3sito de Dios en la nueva creaci\u00f3n se realiza: \u201c\u00a1Est\u00e1 hecho!\u201d (21:6). Los rel\u00e1mpagos y estruendos y truenos sugieren, como en 8:5 y 11:19, la teofan\u00eda que concluye el juicio e introduce el reino de gloria. Pero mientras que el terremoto es un elemento integral de la venida de Dios (p. ej. Isa. 13:13; Hag. 2:6, 7; Zac. 14:4, 5), este terremoto es distinto porque sacude la gran ciudad y las ciudades de las naciones. La huida de las islas y las monta\u00f1as simboliza la reacci\u00f3n de la creaci\u00f3n ante la abrumadora gloria de Dios en su aparici\u00f3n (cf. 6:12-14). El juicio definitivo se produce por un enorme granizo (cf. la plaga en Egipto, Exo. 9:24; la destrucci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos perseguidos por Josu\u00e9, Jos. 10:11; y la condenaci\u00f3n de las huestes de Gog, Eze. 38:22). Todas estas descripciones son eclipsadas por este evento, pero no produce arrepentimiento en la gente.<\/p>\n<p>Una explicaci\u00f3n m\u00e1s completa de lo que se trata en los dos \u00faltimos juicios de las copas es el contenido de los caps. 17-19.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>16.1ss El juicio de las copas son los juicios finales y absolutos de Dios sobre la tierra. Ha llegado el fin. Hay mucha similitud entre los juicios de las copas y los juicios de las trompetas (8.6-11.19), pero hay tres diferencias principales: (1) estos juicios son totales mientras que los juicios de las trompetas son parciales; (2) los juicios de las trompetas dan a los no creyentes la oportunidad de arrepentirse, pero los juicios de las copas no; (3) la humanidad es afectada indirectamente por varios de los juicios de las trompetas, pero atacadas directamente por todos los juicios de las copas.16.7 El significado del altar responde por s\u00ed mismo a cada uno y cada cosa que alabar\u00e1 a Dios, reconociendo su justicia perfecta y equidad.16.9-21 Sabemos que las personas reconoc\u00edan que estos juicios ven\u00edan de Dios porque blasfemaron su nombre por haberlos enviado. Pero aun se negaron a reconocer la autoridad de Dios y no quisieron arrepentirse de sus pecados. Los cristianos no deben sorprenderse de la hostilidad y dureza del coraz\u00f3n de los incr\u00e9dulos. Aun cuando se revela por completo el poder de Dios, muchos no desear\u00e1n arrepentirse. Si usted se da cuenta de que no hace caso a Dios, vu\u00e9lvase a El ahora antes que su coraz\u00f3n llegue a endurecerse para arrepentirse (v\u00e9ase la nota sobre 9.20, 21 para mayor informaci\u00f3n relacionada con corazones endurecidos).16.12 El r\u00edo Eufrates era una frontera protectora natural en contra de los imperios del este (Babilonia, Asiria, Persia). Si se secaba, nada imped\u00eda el ser invadido por el enemigo. Los ej\u00e9rcitos del este simbolizan juicios sin obst\u00e1culos.16.13, 14 Estos esp\u00edritus de demonios que hacen milagros que proceden de la trinidad imp\u00eda unen a los gobernantes del mundo para la batalla contra Dios. La imagen de los demonios que salen de la boca de los tres gobernantes imp\u00edos significa la propaganda y la incitaci\u00f3n verbal con la que convencer\u00e1n a muchas personas gan\u00e1ndolas para su causa imp\u00eda. Para mayores detalles acerca de los demonios, v\u00e9ase la nota sobre 9.3ss.16.15 Cristo volver\u00e1 sorpresivamente (1Th 5:1-6); por lo tanto, debemos estar preparados para cuando vuelva. Podemos prepararnos manteni\u00e9ndonos firmes en medio de la tentaci\u00f3n y permaneciendo fieles a las normas morales de Dios. \u00bfDe qu\u00e9 forma muestra su vida la preparaci\u00f3n o falta de preparaci\u00f3n para la venida de Cristo?16.16 Este campo de batalla se halla cerca de la ciudad de Meguido (en la parte sureste del puerto moderno de Haifa), la que conserva una amplia llanura en la parte norte de Israel. Es un lugar estrat\u00e9gico cerca de una notable carretera internacional que conduce hacia el norte desde Egipto a trav\u00e9s de Israel, a lo largo de la costa, y hacia Babilonia. Meguido domina toda la llanura situada al sur rumbo a Galilea y al oeste hacia el monte Gilboa.16.16 Los pecadores se unir\u00e1n para pelear contra Dios en una muestra final de rebeld\u00eda. Muchos ya est\u00e1n unidos en contra de Cristo y su pueblo, que defiende la verdad, la paz, la justicia y la moralidad. Su lucha personal con el maligno simboliza la gran batalla descrita aqu\u00ed, en la que Dios har\u00e1 frente al maligno y lo destruir\u00e1 de una vez y para siempre. Mant\u00e9ngase firme y an\u00edmese mientras lucha contra el pecado y la maldad. Usted pelea en el bando ganador.16.17-21 Para mayor informaci\u00f3n sobre Babilonia y lo que representa en Apocalipsis, v\u00e9ase la nota sobre 14.8. La divisi\u00f3n de la ciudad en tres secciones es un s\u00edmbolo de su destrucci\u00f3n completa.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 723 Isa 66:6; Rev 16:17<\/p>\n<p>b 724 Sal 69:24; Sof 3:8<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1 <strong>super (1)<\/strong> Aqu\u00ed las copas indican que aunque las siete plagas postreras, las plagas de las siete copas, son la ira final de Dios, Su ira es contenida; de otro modo, toda la tierra y sus habitantes ser\u00edan destruidos. Para el cumplimiento de Su prop\u00f3sito eterno, Dios en Su juicio sobre la tierra todav\u00eda le pone un l\u00edmite a Su ira final.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>(a) Siete \u00e1ngeles con las \u00faltimas plagas (15,1.5-16,1). 1. vi en el cielo otra se\u00f1al grande y maravillosa: La expresi\u00f3n es parecida a la de 12,1.3; el paralelismo indica que se est\u00e1 pre\u00adsentando otra serie nueva, las siete \u00faltimas pla\u00adgas: La misma palabra se utiliza para los efec\u00adtos de la sexta trompeta (9,18.20), y se relacio\u00adna con el \u00c9xodo (\u00c9x 11,1; 12,13, seg\u00fan los LXX). con las que hab\u00eda de consumarse la ira de Dios: En 14,6-13 el thymos, \u00abdesenfreno apasionado\u00bb, de \u00abBabilonia\u00bb se correspond\u00eda al thymos, \u00abira\u00bb, de Dios. Aqu\u00ed se reasume es\u00adte tema, convirti\u00e9ndose en el tema fundamen\u00adtal de esta serie (v\u00e9ase 15,7; 16,1.19; 18,3; cf. 19,15). El v. 1 es una introducci\u00f3n y sumario de 15,5-19,10. La aut\u00e9ntica descripci\u00f3n de la visi\u00f3n comienza en el v. 5. 7. siete copas de oro: Este tipo de copa (phial\u00e9) era utilizado en las ofrendas. La imagen es tomada del culto y de los utensilios del Templo (\u00c9x 27,3). Advirta\u00admos que los \u00e1ngeles salen del Templo (w. 5-6).16,1. Id a verter sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios: cf. 8,5.<\/p>\n<p>51 (b) Las primeras cuatro copas (16,2-9). Es probable que en los caps. 8-9 y 16 el autor del Ap empleara fuentes que interpretaban escatol\u00f3gicamente las plagas del \u00c9xodo. En las fuentes, la finalidad de las plagas puede haber sido llevar al arrepentimiento a la humanidad; en su contexto presente, las plagas son el casti\u00adgo divino de los pecadores (H. D. Betz, JTC 6 [1969] 134-56; A. Yarbro Collins, CBQ 39 [1977] 370-74; H. P. M\u00fcller, ZNW 51 [1960] 268-78). Las primeras cuatro copas est\u00e1n relacionadas con los elementos naturales: la tierra (v. 2), el mar (v. 3), los manantiales (v. 4) y el sol (cuerpo celeste) (v. 8). Estos elementos representan la cosmolog\u00eda tradicional jud\u00eda (A. Yarbro Collins, CBQ 39 [1977] 375-76). 2. y los hombres que lle\u00advaban la marca de la bestia y adoraban su esta\u00adtua se llenaron de \u00falceras malignas y dolorosas: El efecto de la primera plaga no incide directa\u00admente sobre la tierra, sino sobre los pecadores, es decir, sobre quienes dan culto divino a Roma y al emperador (v\u00e9ase 13,11-18; 14,9-11), en lu\u00adgar de adorar al Dios verdadero (v\u00e9ase 14,7, donde tambi\u00e9n se mencionan los elementos na\u00adturales). La primera plaga es una adaptaci\u00f3n de la sexta plaga contra los egipcios (\u00c9x 9,8-12). 3. [el mar] se convirti\u00f3 en sangre como de cad\u00e1ver: Esta plaga nos recuerda la primera de las que Mois\u00e9s hizo venir contra los egipcios (\u00c9x 7,14-24; cf. Ap 8,8-9). y perecieron todos los seres vi\u00advos que hab\u00eda en \u00e9l: Este efecto intensifica los re\u00adsultados de la segunda trompeta (8,9). 4. Al igual que la segunda, la copa tercera alude al Nilo y a todas las aguas de Egipto que se con\u00advirtieron en sangre. El relato del \u00e9xodo es para\u00addigm\u00e1tico para la situaci\u00f3n del Ap: as\u00ed como Dios liber\u00f3 a los israelitas de Egipto, as\u00ed tam\u00adbi\u00e9n ser\u00e1n liberados de Roma los cristianos, y ser\u00e1n vindicados. 5-7. El v. 4 procede de una fuente utilizada por Juan, mientras que los w. 5-7 son fruto de su propia creaci\u00f3n, a modo de comentario e interpretaci\u00f3n de los datos narra\u00addos en su fuente (cf. la funci\u00f3n de los w. 10-12 en el cap. 12). 5a. el \u00e1ngel de las aguas: Este \u00e1ngel es an\u00e1logo al relacionado con el fuego (14,18); sobre las tareas de los arc\u00e1ngeles, v\u00e9ase I Hen 20. 5b-6. La intervenci\u00f3n del \u00e1ngel puede definirse como doxolog\u00eda de juicio o f\u00f3rmula de vindicaci\u00f3n escatol\u00f3gica (H. D. Betz, JTC 6 [1969] 139; P. Staples, NovT 14 [1972] 284-85; A. Yarbro Collins, CBQ 39 [1977] 368-69). Declara la justicia de Dios al anticiparse escatol\u00f3gicamente para castigar a quienes persegu\u00edan a los creyentes. 6. porque derramaron la sangre de cre\u00adyentes y profetas, t\u00fa les has dado sangre a beber: Ofensa y castigo son correlativos en la perspec\u00adtiva escatol\u00f3gica (cf. 22,18b-19; E. K\u00e1semann, NTQT 66-81; A. Yarbro Collins, CBQ 39 [1977] 370). Cf. 17,6; 18,24; Is 42,26.<\/p>\n<p>52 (c) Las \u00faltimas tres copas (16,10-21). Las primeras cuatro copas est\u00e1n unificadas por su relaci\u00f3n con los elementos naturales que representan la totalidad del cosmos (cielo y tierra, r\u00edos y mares). Las \u00faltimas tres copas est\u00e1n relacionadas por sus comunes connota\u00adciones hist\u00f3ricas y pol\u00edticas. Comparemos con la estructura de los siete sellos y las siete trom\u00adpetas. 10. el trono d\u00e9 la bestia: En 13,2, se dice que el drag\u00f3n (Satan\u00e1s) dio su poder, trono y autoridad a la bestia (Roma y sus emperado\u00adres). Aqu\u00ed, como all\u00ed, el \u00abtrono\u00bb es, probable\u00admente, una imagen con el significado de do\u00adminio o soberan\u00eda, su reino qued\u00f3 sumido en tinieblas: \u00abReino\u00bb significa aqu\u00ed el territorio o los dominios. Esta visi\u00f3n (la quinta copa) nos recuerda la novena plaga de Egipto (\u00c9x 10,21-29). la gente se mord\u00eda la lengua de dolor: No se explica el paso de la oscuridad al dolor; en el v. II se mencionan unos dolores, que conectan la visi\u00f3n con la primera copa. Este nexo sugiere que los castigados por esta plaga son los mis\u00admos mencionados en el v. 2. 11. pero no cam\u00adbiaron de conducta: El mismo motivo aparece en el v. 9; cf. 9,20-21. En el contexto presente, no se espera que los afectados por las plagas (los no cristianos) se arrepientan (v\u00e9ase 22,11 y lo dicho sobre la primera copa, supra). Por el contrario, se espera que se conviertan los cris\u00adtianos que han actuado mal (2,5.16.21-22; 3,3.19) . Los habitantes de Jerusal\u00e9n son un ca\u00adso especial (v\u00e9ase 11,13). 12. el sexto \u00e1ngel ver\u00adti\u00f3 su copa sobre el gran r\u00edo Eufrates: La men\u00adci\u00f3n del r\u00edo \u00c9ufrates vincula esta visi\u00f3n con la sexta trompeta (9,13-21). All\u00ed cuatro \u00e1ngeles estaban atados junto al r\u00edo. Cuando se toca la trompeta, son soltados para matar a un tercio de la humanidad. La visi\u00f3n combina, as\u00ed, im\u00e1\u00adgenes militares con im\u00e1genes demoniacas. El significado de la visi\u00f3n no es expl\u00edcito, aunque en los w. 20-21 se mencionan la idolatr\u00eda y otros pecados. La sexta copa reasume el con\u00adtenido de la sexta trompeta, presentando, al parecer, el mismo acontecimiento con im\u00e1ge\u00adnes m\u00e1s coherentes y de forma que queda m\u00e1s claro su contexto hist\u00f3rico, el cauce del r\u00edo se sec\u00f3 y qued\u00f3 convertido en camino para los re\u00adyes que ven\u00edan del este: La sexta trompeta y co\u00adpa se refieren a una batalla desarrollada tanto por seres sobrenaturales (los \u00e1ngeles y sus ex\u00adtraordinarios ej\u00e9rcitos de 9,13-21 y los tres es\u00adp\u00edritus inmundos de 16,13-14), como por seres humanos (expl\u00edcitos s\u00f3lo en la sexta copa -los reyes del este y de la tierraw. 12 y 14). La ba\u00adtalla sin\u00e9rgica o en dos niveles es t\u00edpica de la antigua concepci\u00f3n de la guerra santa (Jue 5,20; Dn 10,13-11,1; 1QM 1; v\u00e9ase A. Yarbro Collins, JBL 96 [1977] 242). En la \u00e9poca en que fue escrito el Ap, los \u00abreyes del este\u00bb podr\u00edan referirse principalmente a los partos (F. E. Peters, The Harvest of Hellenism, Nueva York 1970, 740-41). V\u00e9anse los comentarios sobre 6,1-2; 17,12-18. 13. La menci\u00f3n del drag\u00f3n, la bestia V el falso profeta sugiere que se trata de la misma batalla que la descrita en 19,11-21 (v\u00e9ase, especialmente, w. 19-20). Tres esp\u00edritus inmundos que parec\u00edan sapos: As\u00ed como la pla\u00adga egipcia de saltamontes fue transformada en una plaga demoniaca en la quinta trompeta, ahora se alude sutilmente a la plaga de las ra\u00adnas de Ex 7,25-8,15, que es tambi\u00e9n transfor\u00admada. 14. que realizaban prodigios: V\u00e9ase el comentario sobre 13,13. la batalla del gran d\u00eda del Dios todopoderoso: Este \u00abgran d\u00eda\u00bb parece ser el mismo al que se refiere 6,17. Este d\u00eda pa\u00adrece ser el primero de los acontecimientos del \u00faltimo estadio de los acontecimientos finales, que, probablemente, coincide con el regreso de Cristo resucitado (19,11-16). El \u00abgran d\u00eda\u00bb, diversamente formulado en 6,17 y 16,14, no parece tener un sentido definido y fijo para Juan, aunque est\u00e1 relacionado con la idea tra\u00addicional del D\u00eda del Se\u00f1or (v\u00e9ase IDBSup 209-10; cf. Rom 2,5; 1 Cor 1,8; 2 Tes 2,2). En el Ap, este d\u00eda est\u00e1 relacionado con la gran batalla o guerra (cf. 1QM 1). 15. vengo como un ladr\u00f3n: Repentinamente, Juan cambia de un relato narrado a un dicho prof\u00e9tico, las palabras de Cristo. Este dicho tradicional (cf. Mt 24,43-44; Lc 12,39-40; 1 Tes 5,2,4; 2 Pe 3,10) apoya la hi\u00adp\u00f3tesis de que el gran d\u00eda del v. 14 est\u00e1 rela\u00adcionado con el regreso de Cristo. Sus vestidos: cf. 3,4.18. 16. El texto regresa a la narraci\u00f3n: los esp\u00edritus inmundos reunieron a los ej\u00e9rci\u00adtos de los reyes de la tierra. Harmagued\u00f3n: El nombre del lugar probablemente significa \u00abla monta\u00f1a de Meguid\u00f3\u00bb (v\u00e9ase IDB, 1, 226-27). El relato se interrumpe bruscamente, para ser reasumido posteriormente (v\u00e9ase 17,12-14; 19,11-21). 17-18. La conclusi\u00f3n del juicio de Dios (la s\u00e9ptima copa) se describe en t\u00e9rminos de teofan\u00eda (cf. 11,19). 19. El efecto de este jui\u00adcio se describe tambi\u00e9n en t\u00e9rminos pol\u00edticos: La ca\u00edda de Babilonia, y con ella todas las ciu\u00addades de los gentiles (cf. 14,8). 20-21a. El tex\u00adto regresa al lenguaje teof\u00e1nico. 21b. Aparece de nuevo el motivo de la negativa a arrepentir\u00adse (cf. w. 9.11).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> O, <i>santuario<\/i> <\/p>\n<p><p>  O, <i>los siete tazones<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [4] Juicios finales antes de que el Moshiaj vaya a regresar. C\u00e1ncer de piel.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Sequ\u00eda.\n<\/p>\n<p><strong> [1] Meca. La ciudad de la cual es propagada tanto la m\u00e1s dominadora como sofocante falsa religi\u00f3n y la ciudad que literalmente controla pol\u00edtica- y econ\u00f3micamente a todas las naciones y pueblos con vino, o petr\u00f3leo y la riqueza intoxicadora que acompa\u00f1a.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Juicio celestial sobre las monta\u00f1as de Meca.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[16] Lugar famoso de la Palestina por la derrota de muchos ej\u00e9rcitos. Tal vez este nombre est\u00e1 puesto aqu\u00ed s\u00f3lo para denotar lugar de venganza. Jue 1, 16; 5, 19; 2 Re 23, 29.[17] Lleg\u00f3 el fin del mundo.[21] De extraordinario peso.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces o\u00ed una gran voz que desde el templo dec\u00eda a los siete \u00e1ngeles: \u201cId y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra.\u201d Este cap\u00edtulo da una declaraci\u00f3n sumaria de una sucesi\u00f3n de juicios en general en contra de los malos. Las plagas de Egipto (\u00c9xodo cap\u00edtulos 7 al 10) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-161-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Apocalipsis 16:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31583","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31583"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31583\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}