{"id":31622,"date":"2022-06-20T14:37:54","date_gmt":"2022-06-20T19:37:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-181-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T14:37:54","modified_gmt":"2022-06-20T19:37:54","slug":"comentario-de-apocalipsis-181-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-181-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Apocalipsis 18:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Despu\u00e9s de estas cosas vi a otro \u00e1ngel que descend\u00eda del cielo y que ten\u00eda gran autoridad, y la tierra se ilumin\u00f3 con su gloria.<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> En este cap\u00edtulo vemos el car\u00e1cter completo e irrevocable de la ca\u00edda de Babilonia. Roma, el mundo del tiempo de Juan, en el cual mundo esperaba el incr\u00e9dulo, perece. <\/p>\n<p \/> \u00abLa apariencia\u00bb (moda, fase presente) de las cosas est\u00e1 pasando (<span>1 Corintios 7:31<\/span>). En el texto griego la palabra para \u00abapariencia\u00bb es skema (esquema). Cuando pase la moda del mundo, los inicuos pasar\u00e1n con ella. <\/p>\n<p \/> Mucho de lo que se dice en este cap\u00edtulo se describe en lenguaje del Antiguo Testamento concerniente a la destrucci\u00f3n de Babilonia. <\/p>\n<p \/>\n<p \/> 18:1 \u2014 Despu\u00e9s de esto vi a otro \u00e1ngel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria \u2014 <\/p>\n<p \/> El gran poder de este \u00e1ngel, y su gloria que ilumina la tierra, indican la grandeza de su misi\u00f3n, que es, anunciar el mensaje de los vers\u00edculos 2 y 3.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>vi a otro \u00e1ngel.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 17:1<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>y la tierra fue alumbrada con su gloria.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 21:23<\/span>; <span class='bible'>Isa 60:1-3<\/span>; <span class='bible'>Eze 43:2<\/span>; <span class='bible'>Luc 17:24<\/span>; <span class='bible'>2Ts 2:8<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Babilonia ha ca\u00eddo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 18:1-3<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>El pueblo mandado a salir de ella,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 18:4-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Los reyes de la tierra, con los mercaderes y marineros, lamentan sobre ella,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 18:9-19<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Los santos se alegran por los juicios de Dios sobre ella,<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 18:20-24<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">El\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">\u00e1ngel<\/span>\u00a0que Juan vio ten\u00eda\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">gran<\/span>\u00a0(divina)\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">autoridad<\/span>, no autoridad a corto plazo como los diez cuernos y la bestia (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Apo 17:12<\/span><\/span>,\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Apo 17:13<\/span><\/span>). Al venir de la gloriosa morada de Dios, este \u00e1ngel refleja la\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">gloria<\/span>\u00a0de Dios sobre\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">la tierra<\/span>\u00a0(<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Apo 15:8<\/span><\/span>), quiz\u00e1s tanto como la cara de Mois\u00e9s brill\u00f3 con la gloria de Dios tras estar en su presencia (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>2Co 3:7-11<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Capitulo 18.<br \/>\n E n el cap\u00edtulo anterior se hab\u00eda anunciado la ruina de Roma (v.16). Pues bien, en el presente cap\u00edtulo se cumple la destrucci\u00f3n de la gran Babilonia (Roma). Sin embargo, el autor sagrado no habla de la misma ruina de la gran ciudad, sino que anuncia la ca\u00edda de ella en perfecto profetice, para destacar la certeza de su destrucci\u00f3n (v.1-3). A continuaci\u00f3n, el vidente manda a los cristianos salir de la gran Babilonia (Roma) para que no sean envueltos en el castigo de ella (v.4-8). Despu\u00e9s, el autor sagrado considera la ruina de Roma como ya realizada, y presenta a los reyes, a los comerciantes y marineros lament\u00e1ndose de ella (v.9-19). Y, finalmente, en contraste con esos lamentos, presenta los c\u00e1nticos jubilosos de los santos que celebran la justicia divina contra la gran Ramera (v. 20-24). \u00a1Roma no volver\u00e1 a levantarse m\u00e1s!<\/p>\n<p>Un \u00e1ngel anuncia solemnemente la ca\u00edda de Babilonia, 18:1-3.<br \/>\n 1 Despu\u00e9s de estas cosas vi otro \u00e1ngel que bajaba del cielo con gran poder, a cuya claridad qued\u00f3 la tierra iluminada. 2 Grit\u00f3 con poderosa voz, diciendo: Cay\u00f3, cay\u00f3 la gran Babilonia, y qued\u00f3 convertida en morada de demonios, y guarida de todo esp\u00edritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y abominable; 3 porque del vino de la c\u00f3lera de su fornicaci\u00f3n bebieron todas las naciones, y con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los comerciantes de toda la tierra con el poder de su lujo se enriquecieron.<\/p>\n<p> San Juan ve otro \u00e1ngel, diferente del que ha sido mencionado San Juan ve otro \u00e1ngel, diferente del que ha sido mencionado en Rev 17:1.7, bajar del cielo con gran poder y lleno de resplandeciente claridad (v.1). Lo cual da a indicar la importancia del mensaje que trae a la tierra. Desde lo alto del cielo atmosf\u00e9rico grita con poderosa voz, de suerte que pueda ser o\u00edda en toda la tierra, anunciando la ruina de Babilonia (Roma): Cav\u00f3, cay\u00f3 la gran Babilonia (v.2). El \u00e1ngel habla en perfecto prof\u00e9tico, en t\u00e9rminos semejantes a los de Rev 14:8, para significar la certeza de la ruina de Roma. Esta, de ciudad rica, poderosa y llena de esplendor, se convertir\u00e1 en un mont\u00f3n de ruinas en donde moraran los demonios, los esp\u00edritus inmundos y las aves de mal ag\u00fcero. Las expresiones del \u00e1ngel nos recuerdan el estilo de los antiguos profetas, mostrando con esto cuan deudor es Juan de los antiguos en su parte literaria. Las primeras palabras del v.2, que anuncian la ca\u00edda de Babilonia, est\u00e1n tomadas de Isa\u00edas 1. Las que siguen describen la gran desolaci\u00f3n de las ruinas de la ciudad, expresada con palabras de varios profetas. Isa\u00edas anuncia que Edom ser\u00e1 destruida y en sus ruinas \u201chabitar\u00e1n el pel\u00edcano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo. Echar\u00e1 Yahv\u00e9 sobre ella las cuerdas de la confusi\u00f3n y el nivel del vac\u00edo, y habitar\u00e1n en ella los s\u00e1tiros. En sus palacios crecer\u00e1n las zarzas, y en sus fortalezas las ortigas y los cardos, y ser\u00e1n morada de chacales y refugio de avestruces. Perros y gatos salvajes se reunir\u00e1n all\u00ed, y se juntar\u00e1n all\u00ed los s\u00e1tiros. All\u00ed tendr\u00e1 su morada el fantasma nocturno, y hallar\u00e1 su lugar de reposo. All\u00ed har\u00e1 su nido la serpiente y pondr\u00e1 sus huevos, los incubar\u00e1 y los sacar\u00e1. All\u00ed se reunir\u00e1n los buitres y se encontrar\u00e1n unos con otros\u201d2. Y el mismo profeta, cuando habla de la ruina de Babilonia, se expresa en estos t\u00e9rminos: \u201cEntonces Babilonia, la flor de los reinos, ornamento de la soberbia de los caldeos, ser\u00e1 como Sodoma y Comorra, que Dios destruy\u00f3. Morar\u00e1n all\u00ed las fieras, y los buhos llenar\u00e1n sus casas. Habitar\u00e1n all\u00ed los avestruces, y har\u00e1n all\u00ed los s\u00e1tiros sus danzas. En sus palacios aullar\u00e1n los chacales, y los lobos en sus casas de recreo\u201d 3. Tambi\u00e9n Jerem\u00edas nos presenta las ruinas de Babilonia convertidas \u201cen cubil de fieras y chacales, en morada de avestruces\u201d 4. Estas expresiones, empleadas por los profetas y San Juan, son lugares comunes literarios de la literatura prof\u00e9tica que no hay que tomarlos al pie de la letra. Lo que se quiere significar con ellas es que Roma, como Babilonia y Edom, ser\u00e1 terriblemente castigada a causa de su idolatr\u00eda y de su aversi\u00f3n a la Iglesia de Jesucristo.<br \/>\nPor otra parte, era creencia popular que las ruinas y el desierto eran los lugares en donde viv\u00edan las aves nocturnas, los animales salvajes y los esp\u00edritus demon\u00edacos e inmundos 5. El libro de Tob\u00edas nos cuenta que el arc\u00e1ngel Rafael arroj\u00f3 al desierto de Egipto al esp\u00edritu maligno que daba muerte \u00aba los maridos de Sara, y all\u00ed lo encaden\u00f36. Los monumentos egipcios nos muestran el desierto poblado por estos esp\u00edritus malos y por animales fant\u00e1sticos.<br \/>\nLa causa de la ruinosa ca\u00edda de Babilonia (Roma) es la misma indicada ya en varios pasajes de los cap\u00edtulos precedentes7. La idolatr\u00eda, con la que emborrachaba a todas las naciones que le estaban sometidas, y la disoluci\u00f3n de costumbres de la Roma pagana son la raz\u00f3n de su ca\u00edda (v.3). El lujo, el libertinaje, la seducci\u00f3n y la tiran\u00eda de la gran metr\u00f3poli han fomentado la idolatr\u00eda, que ser\u00e1 en definitiva a los ojos de Juan, como lo era a los ojos de los antiguos profetas, una de las causas principales de su ruina. El autor del Apocalipsis, siguiendo el ejemplo de los profetas del Antiguo Testamento, considera la idolatr\u00eda como una fornicaci\u00f3n, porque violaba el pacto establecido entre el \u00fanico Dios y su pueblo. La ca\u00edda de Roma constituir\u00e1 un castigo para todo el mundo pagano, lo que explica bien los lamentos de todas las naciones de los que se habla en los v. 11.15.23. Los mercaderes de todo el Imperio romano tambi\u00e9n hab\u00edan contribuido a que Roma llevara hasta l\u00edmites inauditos el lujo, el despilfarro y la inmoralidad. Y con el comercio tambi\u00e9n se difund\u00edan los cultos paganos y toda clase de abominaciones.<\/p>\n<p>El pueblo de Dios ha de huir de Babilonia,Rev 18:4-8<br \/>\n 4 O\u00ed otra voz del ciclo que dec\u00eda: Sal de ella, pueblo m\u00edo, para que no os contamin\u00e9is con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas; 5 porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acord\u00f3 de sus iniquidades.6 Dadle seg\u00fan lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa en que ella mezcl\u00f3, mezcladle al doble; 7 cuanto se envaneci\u00f3 y entreg\u00f3 al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo en su coraz\u00f3n: Como reina estoy sentada, yo no soy viuda ni ver\u00e9 duelo jam\u00e1s; 8 por eso vendr\u00e1n en un d\u00eda sus plagas, la mortandad, el duelo y el hambre, y ser\u00e1 consumida por el fuego, pues poderoso es el Se\u00f1or Dios que la ha juzgado.<\/p>\n<p> En la ciudad imp\u00eda no todos participan de esa impiedad. Tambi\u00e9n moran all\u00ed muchos que pertenecen al pueblo de Dios, como en la antigua Babilonia moraban los hijos de Israel. Pues a \u00e9stos se dirige otra voz del cielo, que puede ser la del Cordero, porque les llama pueblo m\u00edo (v.4), ordenando a los fieles que abandonen la ciudad para no contaminarse con sus pecados, no sea que les pueda alcanzar el castigo. O bien les marida salir de la gran urbe para que no se vean materialmente envueltos en las malas obras de los infieles y descarguen tambi\u00e9n sobre ellos los grandes castigos que se abatir\u00e1n sobre Roma. En los Libros Sagrados encontramos advertencias parecidas, con las cuales el Se\u00f1or avisaba a los suyos para que no fueran sorprendidos por el castigo que estaba a punto de caer sobre los imp\u00edos. Dos \u00e1ngeles avisan a Lot para que salga cuanto antes de So doma y Comorra, a fin de no perecer en la cat\u00e1strofe 8. El profeta Jerem\u00edas exhorta a los jud\u00edos a huir de Babilonia antes de que la ciudad fuera castigada: \u201cHuid de Babel, salve cada uno su vida, no perezc\u00e1is por su iniquidad. Es el tiempo de la venganza de Yahv\u00e9; va a darle su merecido. Dej\u00e9mosla, vamonos cada uno a nuestra tierra, porque sube su maldad hasta los cielos y se eleva hasta las nubes. Sal de ella, pueblo m\u00edo. Salve cada cual su vida ante el furor de la c\u00f3lera de Yahv\u00e9\u201d 9. El consejo de huir ante la inminencia del peligro es frecuente en la literatura apocal\u00edptica. Jes\u00fas mismo manda a sus disc\u00edpulos que huyan cuando vean que Jerusal\u00e9n est\u00e1 a punto de ser cercada 10. Y de hecho sabemos que los cristianos huyeron a Pella, en TransJordania, al comienzo del asedio de Jerusal\u00e9n por las tropas de Tito 11. En nuestro caso, la exhortaci\u00f3n de San Juan pudiera tener tambi\u00e9n un sentido moral, en cuanto que aconseja a los cristianos aislarse de toda contaminaci\u00f3n con los paganos 12.<br \/>\nLos pecados de Babilonia (Roma), como los de Sodoma, se han ido acumulando hasta llegar al cielo, y Dios, acord\u00e1ndose de su justicia, se dispone a castigarlos (v.5). El autor sagrado se sirve de una met\u00e1fora para significar los enormes y numerosos pecados de la Roma pagana: puestos unos encima de otros, alcanzar\u00edan la altura del cielo 13. Tan graves pecados no pueden quedar impunes; por eso Dios se acord\u00f3 de sus iniquidades. Con lo cual quiere significar el autor sagrado que, llena ya la medida, Dios ha determinado actuar su justicia contra la gran ciudad.<br \/>\nLa voz divina se dirige luego a los \u00e1ngeles, ejecutores del castigo, orden\u00e1ndoles que den a Roma el doble de lo que sus iniquidades piden (v.6). Justamente lo mismo que leemos en Jerem\u00edas 14 a prop\u00f3sito de Jud\u00e1. Pide la voz divina que le apliquen la ley del tali\u00f3n duplicada 15, a causa de la gran impiedad de la ciudad. Ella ha hecho beber el vino de la idolatr\u00eda a todas las naciones, pues ahora ha de beber en la misma copa el doble de lo que dio. Dios castiga a Roma movido no por esp\u00edritu de venganza, sino por esp\u00edritu de estricta justicia. El castigo est\u00e1 en conformidad con la gravedad de los pecados cometidos por la gran Ramera. Se le dio tiempo para arrepentirse y no ha querido. Ahora ha llegado el tiempo de la justicia. Es digno de notarse que por cuatro veces se repite la orden de castigar a la imp\u00eda Babilonia (Roma).<br \/>\nEsto no es m\u00e1s que un modo de ponderar el rigor con que Dios castigar\u00e1 las iniquidades de la nueva Babilonia. Su orgullo y su lujo acarrear\u00e1n sobre ella la ruina. En la medida en que se envaneci\u00f3 y se entreg\u00f3 al lujo, as\u00ed ser\u00e1 atormentada y tendr\u00e1 que derramar abundantes l\u00e1grimas de llanto (v.7). El castigo divino mira sobre todo a la orgullosa seguridad y a la desmesurada jactancia de Roma, que se cree libre por siempre del dolor. En su insolencia cre\u00eda que siempre seguir\u00eda siendo reina sobre todas las naciones, que nunca se ver\u00eda abandonada como una viuda por los pueblos sus aliados y que nunca sentir\u00eda el llanto. San Juan se inspira en un texto de Isa\u00edas, que dice, refiri\u00e9ndose a Babilonia: \u201cT\u00fa dec\u00edas: Yo ser\u00e9 siempre, por siempre, la reina, y no reflexionaste, no pensaste en tu fin.<br \/>\nEscucha, pues, esto, voluptuosa, que te sientes tan segura, que dices en tu coraz\u00f3n: Yo, y nadie m\u00e1s que yo; no enviudar\u00e9 ni me ver\u00e9 sin hijos. Ambas cosas te vendr\u00e1n de repente, en un mismo d\u00eda: la falta de hijos y la viudez te abrumar\u00e1n a un tiempo\u201d16. El autor del Apocalipsis tambi\u00e9n amenaza a Roma, que en su orgullo se cre\u00eda segura en su trono de reina, con Zas plagas de la peste, del hambre y del fuego, porque, si ella se cree grande, m\u00e1s grande es el Se\u00f1or que la ha juzgado (v.8). Dios, que se complace con los humildes y les da su gracia 17, rechaza a los soberbios y los castiga. As\u00ed har\u00e1 tambi\u00e9n con la soberbia Roma. En un solo d\u00eda, es decir, en un per\u00edodo brev\u00edsimo se abatir\u00e1n sobre ella toda una serie de calamidades que la reducir\u00e1n a un mont\u00f3n de escombros calcinados por el fuego. El fuego es el elemento destructor tradicional de los castigos divinos en el Antiguo Testamento 18. Las guerras en la antig\u00fcedad llevaban consigo la mortandad, la peste, el hambre, los incendios devastadores de ciudades y campos. A una guerra de este tipo parece aludir el autor sagrado. La destrucci\u00f3n de Babilonia (Roma) es el castigo de sus pecados de idolatr\u00eda, de lujo desmesurado, de orgullo e injusticia, como ya antes lo hab\u00eda sido de la ruina de la opulenta Tiro 19.<\/p>\n<p>Descripci\u00f3n de los lamentos de los mercaderes,Rev 18:9-19.<br \/>\n 9 Llorar\u00e1n, y por ella se herir\u00e1n los reyes de la tierra que con ella fornicaban y se entregaban al lujo, cuando vean el humo de su incendio, 10 y se detendr\u00e1n a lo lejos por el temor de su tormento, diciendo: \u00a1Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio! 11 Llorar\u00e1n y se lamentar\u00e1n los mercaderes de la tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercader\u00edas,12 las mercader\u00edas de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de p\u00farpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, todo objeto de marfil, y todo objeto de madera preciosa, de bronce, de hierro, de m\u00e1rmol, 13 cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y coches, esclavos y almas de hombres. 14 Los frutos sabrosos a tu apetito te han faltado y todas las cosas m\u00e1s exquisitas y delicadas perecieron para ti y ya no ser\u00e1n halladas jam\u00e1s. 15 Los mercaderes de estas cosas, que se enriquec\u00edan con ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando y lament\u00e1ndose, diciendo: 16 \u00a1Ay, ay de la ciudad grande, que se vest\u00eda de lino, p\u00farpura y grana, y se adornaba de oro, piedras preciosas y perlas, porque en una hora qued\u00f3 devastada tanta riqueza! 17 Todo piloto y navegante, los marineros y cuantos bregan en el mar, se detuvieron a lo lejos 18 y clamaron al contemplar el humo de su incendio y dijeron: \u00bfQui\u00e9n hab\u00eda semejante a la ciudad grande? 19 Y arrojaron ceniza sobre sus cabezas, y gritaron, llorando y lament\u00e1ndose, y diciendo: \u00a1Ay, ay de la ciudad grande, en la cual se enriquecieron todos cuantos ten\u00edan nav\u00edos en el mar, a causa de su suntuosidad, porque en una hora qued\u00f3 devastada!<\/p>\n<p> Aqu\u00ed parece que es el mismo San Juan el que habla para exponernos las consecuencias de la ruina de Roma. Habla en futuro, porque la ca\u00edda de Babilonia (Roma), a pesar del tiempo perfecto empleado en el v.2: cay\u00f3, cay\u00f3, no se ha realizado todav\u00eda. La ruina es, sin embargo, muy inminente.<br \/>\nSan Juan nos presenta los lamentos de todos los que prosperaban y se enriquec\u00edan a la sombra de la gran urbe. En primer lugar son los reyes de la tierra, aliados de Roma, que fomentaron el culto imperial para congraciarse los gobernantes romanos y as\u00ed poder crecer m\u00e1s (v.9). Por eso, el autor sagrado dice que fornicaron con ella a causa de la idolatr\u00eda 20. Pero, adem\u00e1s, Roma ser\u00e1 castigada por su inmenso lujo, que la llev\u00f3 a excesos inconcebibles. Y los reyes que la imitaban tambi\u00e9n en esto se lamentar\u00e1n desconsoladamente cuando vean subir al cielo el humo destructor que la consumir\u00e1. Llenos de terror se detendr\u00e1n a lo lejos por el temor de ser envueltos en su destrucci\u00f3n y sin \u00e1nimos para ayudarla, diciendo: \u00a1Ay, ay de la dudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio! (v.10). Tan terrible calamidad ha sobrevenido en brev\u00edsimo espacio de tiempo, casi repentinamente. El autor del Apocalipsis parece inspirarse aqu\u00ed en las lamentaciones de Ezequiel sobre Tiro 21. El profeta nos presenta a los reyes de las islas bajando de sus tronos, vestidos de luto y lament\u00e1ndose de la destrucci\u00f3n de la opulenta ciudad de Tiro: \u201c\u00a1C\u00f3mo! \u00bfDestruida t\u00fa, la poblada por los que recorr\u00edan los mares, la ciudad tan celebrada, tan poderosa en el mar? \u00bfDestruida con sus habitantes, que eran el espanto de todos los que la rodeaban?\u201d 22<br \/>\nLas lamentaciones p\u00fablicas eran muy ordinarias en Oriente con ocasi\u00f3n de alguna calamidad, fuera nacional o particular. Sol\u00edan ir acompa\u00f1adas con muestras exteriores de dolor: con gritos angustiosos, alaridos, llantos y diversos gestos. Cuanto mayores y m\u00e1s intensas eran esas muestras exteriores de dolor, tanto m\u00e1s grave era la calamidad que se lloraba. Esta costumbre dio origen entre los hebreos a un nuevo g\u00e9nero po\u00e9tico llamado Qinah, lamentaci\u00f3n o eleg\u00eda. Jerem\u00edas nos ha dejado sus lamentaciones sobre Egipto 23, y en modo especial sus lamentaciones sobre la ruina de Jerusal\u00e9n. Muchos otros profetas emplean igualmente la Qinah para expresar su dolor en momentos dif\u00edciles 24.<br \/>\nA los lamentos de los reyes siguen los lamentos de los comerciantes. Estos, m\u00e1s bien que lamentarse de la ruina de Roma, se lamentan de la prosperidad perdida: porque no hay quien compre sus mercanc\u00edas (v.11). San Juan presenta a continuaci\u00f3n una lista bastante amplia de los valios\u00edsimos productos que los comerciantes de las distintas partes del Imperio vend\u00edan a Roma (v.12-14). La relaci\u00f3n de nuestro autor se basa indudablemente en la descripci\u00f3n que hace Ezequiel del comercio de Tiro con todos los pueblos de entonces 25. Para entender bien esta p\u00e1gina del Apocalipsis es conveniente tener presente que Roma era la se\u00f1ora de un gran Imperio, compuesto de muchas y muy ricas provincias, que ella hab\u00eda conquistado, que ella reg\u00eda y de cuyas riquezas se cre\u00eda con derecho a disfrutar. Era \u00e9sta la concepci\u00f3n del mundo antiguo, y Roma la practicaba fielmente. Por eso acud\u00edan a ella las riquezas del Imperio, y estas riquezas alimentaban el lujo y los placeres. Orosio llamar\u00eda a Roma, siglos despu\u00e9s, vientre insaciable que se tragaba todo lo que produc\u00eda el universo. Esta sed de riquezas atra\u00eda a los mercaderes del mundo entero, seguros de hallar all\u00ed f\u00e1cil y provechosa venta para sus art\u00edculos, sobre todo para los art\u00edculos ex\u00f3ticos y de mayor precio. La larga enumeraci\u00f3n de los art\u00edculos comerciales que de todas partes aflu\u00edan a la gran ciudad tiene como finalidad el dar a conocer el lujo, las riquezas y los placeres que imperaban dentro de sus muros. Seg\u00fan Plinio el Viejo 26, Roma gastaba anualmente unos cien millones de sestercios en el comercio de perlas con la Arabia, la India y la China. Lo que supone una suma muy elevada, pues cuatro sestercios val\u00edan un denario, que era el jornal de un obrero, con el cual pod\u00eda sostener a su familia. La madera olorosa de tuya o citrum era importada del Atlas argelino. Con ella se hac\u00edan muebles de lujo, tan estimados en Roma, que en los primeros tiempos del Imperio se lleg\u00f3 a pagar por una mesa redonda de citrum hasta un mill\u00f3n cuatrocientos mil sestercios, que era el precio de un gran latifundio 27. Por eso dec\u00eda con mucha raz\u00f3n Marcial 28 que los regalos de oro eran inferiores en valor y menos estimados que una mesa de citrum 29. El cinamomo y el amomo eran plantas arom\u00e1ticas que serv\u00edan para la fabricaci\u00f3n de cosm\u00e9ticos, muy estimados por los romanos. Estos perfumes o ung\u00fcentos perfumados se empleaban para perfumar los cabellos (v.13). De ellos nos hablan los autores latinos, afirmando que eran c\u00ede uso frecuente en los banquetes 30 y se vend\u00edan por muy alto precio. Seg\u00fan Plinio el Viejo 31, una libra de cinamomo pod\u00eda valer hasta 300 denarios, y una libra de amomo 6o denarios. Al final del v.13 se nos habla de esclavos (\u03c3\u03ce\u03bc\u03b1\u03c4\u03b1) y de almas de hombres, o mejor, de \u03bd idas humanas. El t\u00e9rmino \u03c3\u03ce\u03bc\u03b1, cuerpo, es la expresi\u00f3n t\u00e9cnica para designar al esclavo. Es bastante empleado por la versi\u00f3n griega de los LXX para traducir la palabra esclavo 32. Se trata, por consiguiente, del comercio de esclavos, tan frecuente en el mundo antiguo. La crueldad de este comercio es acentuada por la \u00faltima expresi\u00f3n \u03c8\u03c5\u03c7\u03ac\u03c2 \u03b1\u03bd\u03b8\u03c1\u03ce\u03c0\u03c9\u03bd, vidas humanas, ya que la sociedad romana abusaba tremendamente de la vida de los esclavos. Muchos de ellos eran empleados como gladiadores en los juegos del circo, y otros, destinados a las casas de prostituci\u00f3n. Esta abundancia de esclavos y de carne en los anfiteatros y en los lupanares constituye el colmo del ego\u00edsmo y de la corrupci\u00f3n romanas.<br \/>\nPero este ego\u00edsmo es duramente castigado, pues cuando parec\u00eda que el trabajo de muchas generaciones dar\u00eda frutos a\u00fan m\u00e1s espl\u00e9ndidos, todo se viene abajo. Roma ya no podr\u00e1 complacerse con los sabrosos frutos que a ella eran transportados de todas partes (v.14). Tampoco podr\u00e1 gozar de las cosas mas exquisitas y delicadas que conflu\u00edan a sus mercados, bien surtidos de todo. Por eso, los mercaderes lloran y se lamentan, deteni\u00e9ndose a lo lejos por temor, porque no hay quien compre sus mercanc\u00edas (v.15). Y gritan con desesperaci\u00f3n: \/ Ay, ay de la ciudad grande, que se vest\u00eda de lino, p\u00farpura y grana, y se adornaba de oro, piedras preciosas y perlas! (v.16). Los lamentos de los comerciantes se comprenden mejor si tenemos presente que con la destrucci\u00f3n de Roma desaparec\u00eda la fuente principal de donde se enriquec\u00edan. Adem\u00e1s, la ruina tan repentina de la gran ciudad probablemente hab\u00eda llevado tambi\u00e9n a muchos de esos mercaderes a un desastre econ\u00f3mico irreparable.<br \/>\nDespu\u00e9s de los comerciantes, San Juan nos presenta a la gente de mar: patronos, pilotos y marineros, lament\u00e1ndose de la ruina de la gran ciudad. D\u00e9sele lejos contemplan aterrados el incendio de la ciudad que para ellos no ten\u00eda semejante en el mundo (v. 17-18). Y repiten el mismo lamento de los comerciantes: \u00a1Ay, ay de la ciudad grande, en la cual se enriquecieron todos cuantos ten\u00edan navios en el mar! (v.19). En la \u00e9poca en que escrib\u00eda San Juan, la flota mercante del Imperio romano que navegaba por el Mediterr\u00e1neo era muy importante. El comercio con \u00e1frica, Egipto y Asia se desenvolv\u00eda todo \u00e9l a trav\u00e9s de las naves mercantes. El personal, pues, empleado en este tr\u00e1fico mercantil por mar era muy numeroso, y los intereses de los patronos de barcos y de las grandes compa\u00f1\u00edas eran sumamente elevados. Pero todo esto se les vino abajo en un momento: la gran ciudad en una hora qued\u00f3 devastada. Ante la desesperaci\u00f3n se lamentan y gritan, echando ceniza sobre sus cabezas. Entre los semitas era signo de gran duelo y dolor el echar ceniza sobre la cabeza 33.<br \/>\nLa lamentaci\u00f3n de las gentes del mar viene a ser una r\u00e9plica de un pasaje de Ezequiel 34 en donde los marineros fenicios tambi\u00e9n se lamentan de la ruina de Tiro. \u201cAl estr\u00e9pito de los gritos de tus marineros &#8211; dice Ezequiel &#8211; temblar\u00e1n las playas. Bajar\u00e1n de tus naves cuantos manejan el remo, y todos, marineros y pilotos del mar, se quedar\u00e1n en tierra. Alzar\u00e1n a ti sus clamores y dar\u00e1n amargos gritos; echar\u00e1n polvo sobre sus cabezas y se revolver\u00e1n en la tierra. Se raer\u00e1n por ti los cabellos en torno y se vestir\u00e1n de saco; te llorar\u00e1n en la amargura de su alma con amarga aflicci\u00f3n; te lamentar\u00e1n con eleg\u00edas y dir\u00e1n de ti: \u00bfQui\u00e9n hab\u00eda que fuera como Tiro, ahora silenciosa en medio del mar?\u201d35<\/p>\n<p>Regocijo de los santos en el cielo, 18:20-24.<br \/>\n 20 Regoc\u00edjate por ello, \u00a1oh cielo! y los santos y los ap\u00f3stoles y los profetas, porque Dios ha juzgado nuestra causa contra ella. 21 Un \u00e1ngel poderoso levant\u00f3 una piedra, corno una rueda grande de molino, y la arroj\u00f3 al mar, diciendo: Con tal \u00edmpetu ser\u00e1 arrojada Babilonia, la gran ciudad, y no ser\u00e1 hallada. 22 Nunca m\u00e1s se oir\u00e1 en ella la voz de los citaristas, de los m\u00fasicos, de los flautistas y de los trompeteros, ni artesanos de ning\u00fan arte ser\u00e1 hallado jam\u00e1s en ti, y la voz de la muela no se oir\u00e1 ya m\u00e1s en ti, 23 la luz de l\u00e1mpara no lucir\u00e1 m\u00e1s en ti, ni se oir\u00e1 m\u00e1s la voz del esposo y de la esposa, porque tus comerciantes eran magnates de la tierra, porque con tus maleficios se han extraviado todas las naciones, 24 y en ella se hall\u00f3 la sangre de los profetas, y de los santos, y de todos los degollados sobre la tierra.<\/p>\n<p>Cuando todav\u00eda parece que est\u00e1n resonando en los o\u00eddos los lamentos de los que hallaban su felicidad y riqueza en el trato con Roma, que acaba de ser devastada, San Juan invita a los moradores del cielo a regocijarse (v.20). El contraste es ciertamente bien marcado. La ruina de la gran ciudad, perseguidora de los cristianos, debe ser motivo de alegr\u00eda para \u00e9stos, porque la justicia es de este modo restablecida. Los santos, los ap\u00f3stoles y los profetas son invitados a regocijarse, porque han visto cumplida la justicia divina sobre la perseguidora del Cordero y de sus siervos. Su sangre ha sido vengada, y la verdad de su causa reconocida. Los santos del cielo responder\u00e1n a esta invitaci\u00f3n en el cap\u00edtulo 19:6. El autor sagrado parece que quiere comprender, bajo la triple denominaci\u00f3n de santos, ap\u00f3stoles y profetas, a todos los cristianos sacrificados por el Imperio romano hasta la \u00e9poca en que San Juan escrib\u00eda. Los santos son los fieles en general; los ap\u00f3stoles deben de ser los Doce en sentido estricto, y los profetas probablemente ser\u00e1n los predicadores de la verdad cristiana, incluyendo entre \u00e9stos a profetas propiamente dichos, que en el Nuevo Testamento tambi\u00e9n transmitieron a la comunidad cristiana mensajes de parte de Dios. Los profetas cristianos tienen una importancia especial en el Apocalipsis 36.<br \/>\nEn el v.21, un \u00e1ngel anuncia, por medio de una acci\u00f3n simb\u00f3lica, la ruina total de Babilonia (Roma): un \u00e1ngel poderoso arroja una gran piedra al mar, diciendo: As\u00ed ser\u00e1 arrojada Babilonia y no ser\u00e1 hallada nunca m\u00e1s. Con lo cual se quiere significar la ruina total de la Roma imperial. Los t\u00e9rminos y las expresiones empleadas son, sin embargo, hiperb\u00f3licas y no hay que tomarlas al pie de la letra. El acto simb\u00f3lico del \u00e1ngel se inspira en Jer 51:63-64, en donde el profeta entrega a Saraya un escrito conteniendo la predicci\u00f3n de la ruina de Babilonia. Jerem\u00edas le manda leerlo en alta voz en la misma ciudad de Babel, y \u201ccuando hayas acabado de leerlo, le atar\u00e1s una piedra y lo arrojar\u00e1s en medio del Eufrates, diciendo: As\u00ed se hundir\u00e1 Babel, sin alzarse ya m\u00e1s del estrago y la destrucci\u00f3n que yo traer\u00e9 sobre ella\u201d 37. La ruina de Roma, a semejanza de la de Babel, ser\u00e1 r\u00e1pida y violenta. Como consecuencia natural de su ruina cesar\u00e1 toda manifestaci\u00f3n de j\u00fabilo popular. No se oir\u00e1 la m\u00fasica ni la voz de los cantores, que alegraban con sus canciones las fiestas populares y familiares. Cesar\u00e1 tambi\u00e9n todo ruido de trabajo, y el chirrido de la muela de molino no se volver\u00e1 a o\u00edr (v.22). Las antorchas que iluminaban las plazas, las calles y los templos en los d\u00edas de fiesta se extinguir\u00e1n para siempre. La voz alegre del esposo y de la esposa, que celebran felices el d\u00eda de su esponsalicio, tambi\u00e9n desaparecer\u00e1 (v.23). El vidente de Patmos se inspira en Jer 25:10, en donde el profeta anuncia la venida de Nabucodonosor y de los caldeos contra Jerusal\u00e9n y contra todos los pueblos que la rodean. Yahv\u00e9 los destruir\u00e1 de este modo \u201cy har\u00e1 desaparecer de ellos los cantos de alegr\u00eda, las voces de gozo, el canto del esposo y el canto de la esposa, el ruido de la muela y el resplandor de las antorchas\u201d 38 El autor del Apocalipsis aplica a Roma lo que Jerem\u00edas hab\u00eda dicho de Jerusal\u00e9n. Y termina se\u00f1alando las razones que ocasionaron la ruina de la gran Babilonia (Roma). Las causas fueron tres: La primera fue el abuso de poder de los mercaderes de Roma, que se hab\u00edan convertido en magnates del Imperio a causa de su gran influencia. Los grandes emporios o empresas comerciales romanas hab\u00edan tiranizado horriblemente a las provincias del Imperio. La segunda de las causas fueron los maleficios, los sortilegios, la idolatr\u00eda, en una palabra, de Roma, con la cual sedujo a todas las naciones. Y, en fin, la tercera causa la constituyen las persecuciones desencadenadas contra los cristianos, tanto en la misma Urbe como en las dem\u00e1s ciudades del Imperio. A la sangre de los cristianos hay que a\u00f1adir la de otras muchas v\u00edctimas inocentes, que hicieron de Roma un monstruo de crueldad. El r\u00e9gimen pol\u00edtico y social de Roma hab\u00eda sacrificado innumerables vidas humanas, no s\u00f3lo entre los cristianos, sino tambi\u00e9n entre las gentes de otras religiones (v.24). La sangre de todos los degollados sobre la tierra exige venganza contra la cruel opresora. San Juan ve en la destrucci\u00f3n de Roma la mano de la Providencia divina, que vela por la justicia, por Roma tantas veces conculcada.<\/p>\n<p>  1 Si 21:9. &#8211; 2   Isa 34:11-15.  &#8211; 3 Isa 13:19-22. &#8211; 4 Jer 50.39; Isa 51:37 : Bar 4:35 &#8211; 5 Mat 12:43-45; Lev 11:24-26. &#8211; 6 Tob 8:3. &#8211; 7   Ap   1{Tob 7:2<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>la tierra fue alumbrada con su gloria.<\/b> La quinta copa (<span class='bible'>Apo 16:10<\/span>) hab\u00eda sumido el mundo en oscuridad total, y una vez m\u00e1s con ese tel\u00f3n de fondo hace su aparici\u00f3n repentina e incandescente otro \u00e1ngel (no el mismo de <span class='bible'>Apo 17:1<\/span>; <span class='bible'>Apo 17:7<\/span>; <span class='bible'>Apo 17:15<\/span>), lo cual llamar\u00e1 sin duda alguna la atenci\u00f3n del mundo entero que escuchar\u00e1 at\u00f3nito su mensaje de juicio sobre Babilonia (cp. <span class='bible'>Apo 14:8<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n extensa contiene pormenores de los juicios y acontecimientos propios del per\u00edodo de tribulaci\u00f3n (<i>vea las notas sobre<\/i> <span class='bible'>Apo 3:10<\/span>) desde su comienzo con la apertura del primer sello (vv. <span class='bible'>Apo 6:1-2<\/span>) hasta el s\u00e9ptimo sello y los juicios de trompetas y copas para finalizar con el regreso de Cristo a destruir los imp\u00edos (<span class='bible'>Apo 19:11-21<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\tEn este cap\u00edtulo vemos el car\u00e1cter completo e irrevocable de la ca\u00edda de Babilonia. Roma, el mundo del tiempo de Juan, en el cual mundo esperaba el incr\u00e9dulo, perece.<br \/>\n\t\u00abLa apariencia\u00bb (moda, fase presente) de las cosas est\u00e1 pasando (1 Corintios 7:31). En el texto griego la palabra para \u00abapariencia\u00bb es skema (esquema). Cuando pase la moda del mundo, los inicuos pasar\u00e1n con ella.<br \/>\n\tMucho de lo que se dice en este cap\u00edtulo se describe en lenguaje del Antiguo Testamento concerniente a la destrucci\u00f3n de Babilonia. <\/p>\n<p>\t18:1 &#8212; Despu\u00e9s de esto vi a otro \u00e1ngel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria &#8212;<br \/>\n\t El gran poder de este \u00e1ngel, y su gloria que ilumina la tierra, indican la grandeza de su misi\u00f3n, que es, anunciar el mensaje de los vers\u00edculos 2 y 3.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>LA ENDECHA POR ROMA<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Apocalipsis 18:1-3<\/span><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s vi a otro \u00e1ngel que descend\u00eda del Cielo. Ten\u00eda una gran autoridad, y la tierra se ilumin\u00f3 con su gloria. Y dio grandes voces diciendo:<br \/>-\u00a1Ca\u00edda, ca\u00edda es Babilonia la Grande! \u00a1Se ha convertido en una guarida de demonios, y en una fortaleza de esp\u00edritus inmundos, y en un albergue de toda clase de p\u00e1jaros inmundos y repugnantes, porque las naciones han bebido del vino de la ira de su fornicaci\u00f3n, y los reyes de la tierra han cometido fornicaci\u00f3n con ella, y los comerciantes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de sus lascivias!<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En este cap\u00edtulo tenemos una forma de literatura prof\u00e9tica, corriente en los libros prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento. Es lo que se llama una \u00abEndecha\u00bb, el lamento por la ciudad de Roma.<br \/>Citemos algunos paralelos del Antiguo Testamento. En<span class='bible'> <\/span><span class='bible'>Isa 13:19-22<\/span>  tenemos la endecha por la antigua Babilonia:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Y Babilonia, la m\u00e1s hermosa de los reinos, el esplendor y el orgullo de los caldeos, se convertir\u00e1 en algo como Sodoma y Gomorra cuando Dios las destruy\u00f3. Nunca m\u00e1s ser\u00e1 habitada, ni se morar\u00e1 en ella por generaciones y generaciones; ning\u00fan beduino pondr\u00e1 en ella su tienda, y ning\u00fan pastor apacentar\u00e1 en ella su reba\u00f1o. Pero las alima\u00f1as tendr\u00e1n en ella sus guaridas, y sus casas estar\u00e1n llenas de avestruces y en ellas saltar\u00e1n las cabras. Las hienas reir\u00e1n desde sus torres, y los chacales en sus lujosos palacios; su tiempo est\u00e1 para llegar a su fin, y no se le aplazar\u00e1n sus d\u00edas.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>En <span class='bible'>Isa 34:11-15<\/span>  tenemos la eleg\u00eda de Edom:<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Se adue\u00f1ar\u00e1n de ella el pel\u00edcano y el erizo; la lechuza y el cuervo pondr\u00e1n en ella sus nidos; y se har\u00e1 la tira de cuerda sobre ella para arrasarla, y se le aplicar\u00e1n niveles para asolarla&#8230; En sus alc\u00e1zares crecer\u00e1n espinos, y hortigas y cardos en sus fortalezas; y ser\u00e1n guarida de chacales, y refugio de avestruces. Las fieras del desierto se encontrar\u00e1n con las hienas, las cabras salvajes llamar\u00e1n a sus compa\u00f1eros; hasta la lechuza tendr\u00e1 all\u00ed su casa donde reposar. All\u00ed anidar\u00e1 el b\u00faho, pondr\u00e1 sus huevos, sacar\u00e1 sus polluelos y los cubrir\u00e1 con sus alas; tambi\u00e9n ir\u00e1n all\u00ed los buitres, cada uno con su pareja.<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p><span class='bible'>Jer 50:39<br \/><\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>CAP\u00cdTULO 18<\/p>\n<p>b) Juicio sobre Babilonia (18,1-24) <\/p>\n<p>La visi\u00f3n no presenta ante los ojos la destrucci\u00f3n de la metr\u00f3poli del reino anticristiano en una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes, como se hab\u00eda hecho, por ejemplo, en las plagas de los tres septenarios (6,1-11.19; 15,1-16,21); aqu\u00ed nos hallamos ante un relato m\u00e1s auricular que visual. El reportaje mismo se hace en gran parte con medios intuitivos tomados del Antiguo Testamento64, pero aun as\u00ed es realizado de manera impresionante como dise\u00f1o de consistencia aut\u00f3noma. La configuraci\u00f3n literaria y la composici\u00f3n verbal alcanzan a trechos una gran fuerza de expresi\u00f3n po\u00e9tica y un elevado nivel art\u00edstico. <\/p>\n<p>Por lo que hace al contenido, una vez m\u00e1s hay que tener presente que se enfocan conjuntamente la historia del tiempo y la historia del fin de los tiempos. As\u00ed ahora la Roma de los C\u00e9sares viene a ser, como antes Babilonia, s\u00edmbolo de la hostilidad hereditaria contra el pueblo de Dios y consiguientemente contra Dios, y as\u00ed tambi\u00e9n como el compendio de toda hostilidad de Sat\u00e1n contra la Iglesia y de su resistencia contra la erecci\u00f3n de la soberan\u00eda de Dios sobre el mundo. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>64. Cf. especialmente Jer 50:1-52, 58; tambi\u00e9n Isa 13:20 s; Bar 4:31-35. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>1 Despu\u00e9s de esto vi otro \u00e1ngel que bajaba del cielo y que ten\u00eda gran potestad, y por su gloria qued\u00f3 iluminada la tierra. 2 Y grit\u00f3 con voz potente, diciendo: \u00ab\u00a1Cay\u00f3, cay\u00f3 Babilonia, la grande! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de esp\u00edritus inmundos, en guarida de toda suerte de aves impuras y aborrecibles. 3 Porque del vino de la ira de su prostituci\u00f3n han bebido todas las naciones; con ella fornicaron todos los reyes de la tierra, y los mercaderes de la tierra se enriquecieron con el poder de su opulencia.\u00bb <\/p>\n<p>La visi\u00f3n est\u00e1 destacada de la precedente como aut\u00f3noma, formalmente con el \u00abdespu\u00e9s\u00bb, materialmente con la indicaci\u00f3n de que ya no es introducida, como hasta ahora, por uno de los \u00e1ngeles de las copas, sino por otro diferente; este mensajero del cielo aparece en el resplandor de la gloria de Dios que lo ha enviado (cf. Eze 43:2; Luc 2:9). La escena es grandiosa y a la vez siniestra. En efecto, la abundancia de luz del cielo que con el \u00e1ngel se proyecta sobre el escenario, ilumina las extensas ruinas de la ciudad cubierta de cenizas y sumida en las tinieblas de la noche. En ella no se ve ya alma viva, entre sus escombros se cobijan los demonios, y bandadas de detestables p\u00e1jaros nocturnos la han escogido como guarida (Lev 11:13-19 cuenta a todos los p\u00e1jaros nocturnos, murci\u00e9lagos, etc., entre los animales impuros). <\/p>\n<p>Tal es ahora el aspecto de Babilonia, una vez que ha ca\u00eddo sobre ella el destino predicho anteriormente por un \u00e1ngel (Lev 14:8) y que se describe a continuaci\u00f3n. Para justificar esta suerte, recuerda el \u00e1ngel una vez m\u00e1s la gran culpa (cf. 14,8; 17,2): Babilonia hab\u00eda seducido al mundo entero, induci\u00e9ndolo a la apostas\u00eda de Dios, al lujo y a la frivolidad, a la corrupci\u00f3n moral, con lo cual hab\u00eda atra\u00eddo sobre s\u00ed la ira de Dios. Ahora, una vez que se han derrumbado las fachadas exteriores, se hace p\u00fablica su podredumbre interior. El juicio de Dios es siempre tambi\u00e9n el juicio de uno sobre s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>4 O\u00ed otra voz que sal\u00eda del cielo y dec\u00eda: \u00abSalid de ella, pueblo m\u00edo, para que no os hag\u00e1is c\u00f3mplices de sus pecados y para que no teng\u00e1is parte en sus plagas. 5 Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades. 6 Devolvedle seg\u00fan lo que ella dio, y dadle el doble seg\u00fan sus obras. Mezclad para ella el doble en la copa en que ella mezcl\u00f3. 7 Cuanto se glorific\u00f3 y se dio al lujo, otro tanto dadle de tormento y llanto. Porque dice en su coraz\u00f3n: Estoy sentada como reina, y no soy viuda, y llanto jam\u00e1s lo ver\u00e9. 8 Por eso en un solo d\u00eda vendr\u00e1n sus plagas: peste, llanto y hambre, y ser\u00e1 abrasada por el fuego; porque poderoso es el Se\u00f1or, Dios, que la ha juzgado. <\/p>\n<p>El cuadro introductorio de la ca\u00edda de Babilonia era s\u00f3lo una mirada prof\u00e9tica anticipada; esto se desprende del requerimiento, que s\u00f3lo ahora se dirige a los fieles, a abandonar la ciudad antes de su tremenda cat\u00e1strofe (cf. Jer 51:6.45; Mat 24:15-20 par). Por raz\u00f3n de su motivaci\u00f3n, este requerimiento es tambi\u00e9n una advertencia, una exhortaci\u00f3n a no caer ellos mismos en el mal esp\u00edritu de esta ciudad, a no hacerse ellos mismos culpables con ella para no ser tampoco juzgados juntamente con ella. Por eso san Agust\u00edn entiende acertadamente en sentido espiritual el requerimiento a abandonar la ciudad y explica: \u00abQueremos ponernos en marcha y salir de la ciudad de este mundo, caminando sobre los pies de la fe, que act\u00faa en el amor, hacia el Dios vivientes 65. <\/p>\n<p>El dilema del cristiano en el mundo consiste en que por un lado se le ha confiado el mundo como quehacer, y por otro lado debe \u00e9l estar siempre en guardia, no sea que en el desempe\u00f1o mismo de este encargo, adapt\u00e1ndose erradamente a las circunstancias, borrando los l\u00edmites entre Dios y el mundo, entre el esp\u00edritu de \u00e9ste y la voluntad de Dios, venga a hacerse esclavo del mundo (cf. Rom 12:2). Esta existencia cristiana en el mundo, sentida como una inserci\u00f3n entre dos polos opuestos que se repelen y por tanto a veces tambi\u00e9n como una dolorosa tensi\u00f3n, debe ser llevada adelante hasta el fin sin equ\u00edvocos y con fortaleza de \u00e1nimo. As\u00ed, el cristiano debe tambi\u00e9n emprender constantemente un \u00e9xodo; sin la necesaria renuncia, viene absorbido por el mundo y perece juntamente con \u00e9l, en lugar de mostrarse su salvador en nombre de Cristo. <\/p>\n<p>Para la ciudad mundana de Babilonia, capital del Anticristo, se ha colmado hasta desbordarse la medida de su pecado, como tambi\u00e9n de la consideraci\u00f3n de Dios con ella. A su provocaci\u00f3n, que ha venido a alcanzar proporciones inmensas en la monta\u00f1a de sus culpas que se eleva hasta el cielo, responde Dios con un juicio justo, sin misericordia. Los vengadores mencionados ya en 17,16s reciben la instrucci\u00f3n de arrancarla de ra\u00edz y de vengar sin contemplaciones sus desafueros incluso m\u00e1s all\u00e1 del principio jur\u00eddico de la equivalencia y de la paridad (cf. Jer 16:18; Jer 17:18) 66. En un solo d\u00eda (cf. Isa 47:8 s) saldr\u00e1 a la luz con su ruina toda la fals\u00eda de su ser, y su mentirosa ostentaci\u00f3n de seguridad y su vana mueca de poder\u00edo universal se hundir\u00e1 en la nada. El Dios soberano y omnipotente la ha juzgado. <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>65. La Ciudad de Dios,Isa 18:18. <\/p>\n<p> 66. La ley del tali\u00f3n, cf. Lev 24:19 s; Mat 5:38 <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>9 \u00bbLlorar\u00e1n y por ella pla\u00f1ir\u00e1n los reyes de la tierra, los que con ella fornicaron y se entregaron al lujo, cuando vean la humareda de su incendio, 10 de pie, a lo lejos, por el temor de su tormento, diciendo: \u00a1Ay, ay de la gran ciudad, de Babilonia, de la ciudad poderosa! Porque en una hora ha venido tu castigo. 11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra su cargamento; 12 cargamento de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de p\u00farpura, de seda y de escarlata; toda clase de madera arom\u00e1tica y todo g\u00e9nero de objetos de marfil; todo g\u00e9nero de objetos de madera preciosa, de bronce, de hierro y de m\u00e1rmol; 13 canela y plantas olorosas; perfumes, mirra e incienso; vino y aceite; flor de harina y trigo; ganado mayor y ovejas; caballos, carros, esclavos, y personas; 14 y tus frutos maduros, tan apetecidos por ti, se fueron lejos de ti; todo lo precioso y espl\u00e9ndido se perdi\u00f3 para ti, y ya nunca lo encontrar\u00e1n. 15 Los mercaderes de estas cosas, los que se enriquecieron con ella, se detendr\u00e1n a lo lejos por miedo a su tormento, llorando y lament\u00e1ndose, 16 y diciendo: \u00a1Ay, ay de la gran ciudad, la que se vest\u00eda de lino, p\u00farpura y escarlata, la que se adornaba con oro, piedras preciosas y perlas! 17a Porque en una hora qued\u00f3 devastada tanta riqueza. <\/p>\n<p>El volumen y lo tremendo de la destrucci\u00f3n se expresa -de nuevo en base a un modelo veterotestamentario (cf. Eze 26:15-27, 36)- mediatamente en lamentaciones de los que hab\u00edan conocido anteriormente a Babilonia y ahora, para no ser arrastrados tambi\u00e9n con su ruina, se mantienen alejados, contemplando su devastaci\u00f3n en medio de abrasadoras llamas y doli\u00e9ndose por la p\u00e9rdida de tan grandes riquezas. Como en una tragedia de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica expresan en tres coros su estremecimiento. <\/p>\n<p>En primer lugar claman: \u00ab\u00a1Ay, ay!\u00bb, por una destrucci\u00f3n tan de ra\u00edz los reyes de la tierra, que al abrigo del favor de la dominadora del mundo se le hab\u00edan entregado en cuerpo y alma y como compensaci\u00f3n les hab\u00eda sido dado tener participaci\u00f3n en su poder\u00edo y en su fasto (cf. 17,2; 18,13). En realidad, tampoco pueden menos de reconocer que son testigos de un juicio de Dios, en el que sucumbe una potencia que en su descomunal frenes\u00ed hab\u00eda llegado hasta los l\u00edmites m\u00e1s extremos. <\/p>\n<p>El segundo coro lo forman los mercaderes de la tierra, que se hab\u00edan enriquecido con sus enga\u00f1osas riquezas y ahora lamentan la p\u00e9rdida de aquel importante mercado de consumo. Ella les hab\u00eda comprado no s\u00f3lo objetos de uso en la vida cotidiana, sino que, en un bienestar rebosante de prodigalidad, les hab\u00eda encargado los m\u00e1s costosos art\u00edculos de lujo destinados a una vida en medio de la molicie. La lista de art\u00edculos de importaci\u00f3n en materia de indumentaria y de adornos, de cosm\u00e9ticos y mobiliario, de manjares y bebidas selectas, es caracter\u00edstica de la sociedad altamente civilizada de la antig\u00fcedad. No s\u00f3lo mercanc\u00edas, animales y utensilios que hac\u00edan la vida agradable, c\u00f3moda y placentera, sino tambi\u00e9n personas, de las que se pod\u00eda disponer libremente como de cosas y que se pod\u00edan emplear en toda clase de servicios: todo esto se pon\u00eda all\u00ed a la venta; el tr\u00e1fico de esclavos hab\u00eda venido a ser una buena fuente de ingresos en aquella tan grande y opulenta ciudad. Babilonia -piensan los comerciantes -habr\u00eda podido ahora, en el apogeo de su poder\u00edo pol\u00edtico y econ\u00f3mico, gozar de los frutos de su posici\u00f3n tan desahogada; pero este c\u00e1lculo no result\u00f3. Como el abuso del poder, venga Dios tambi\u00e9n el abuso de la riqueza; ambos son igualmente enga\u00f1osos en manos de los hombres. <\/p>\n<p>17b \u00bbTodos los pilotos, todos los que se dedican al cabotaje, y las tripulaciones y cuantos bregan en el mar, se detuvieron a lo lejos, 18 y clamaron, contemplando la humareda de su incendio, diciendo: \u00bfQu\u00e9 ciudad semejante a la gran ciudad? 19 y echaron polvo sobre sus cabezas y gritaban, llorando y lament\u00e1ndose, diciendo: \u00a1Ay, ay de la gran ciudad, de cuya opulencia se enriquecieron cuantos ten\u00edan las naves en el mar! Porque en una hora qued\u00f3 devastada. <\/p>\n<p>El tercer grupo que se lamenta por la ruina de la ciudad lo forma la gente de mar: armadores y capitanes, pilotos y marineros; todos los que viv\u00edan de la navegaci\u00f3n y del trabajo en los puertos. La soberbia ciudad, en cuyos puertos entraban y sal\u00edan cantidad de embarcaciones grandes y peque\u00f1as con abundante cargamento, ha desaparecido. Cierto que su duelo, como el de los comerciantes, no es propiamente desinteresado; como \u00e9stos, lamentan la p\u00e9rdida de la fuente de su propio bienestar. <\/p>\n<p>Los tres grupos est\u00e1n especialmente afectados, y cada uno lo recalca al final de su lamentaci\u00f3n, por el hecho de que tal fatalidad irrumpiera de manera tan brusca e imprevista sobre la metr\u00f3poli mundial y en un abrir y cerrar de ojos la redujera a escombros y cenizas. La seguridad es una de las primeras y m\u00e1s acuciantes aspiraciones de los hombres; la mayor seguridad posible contra todos los avatares de la existencia caracteriza el pensar moderno, y no poco se paga por ella. Pero as\u00ed s\u00f3lo la existencia misma queda a fin de cuentas en constante peligro, dependiendo de un factor que se substrae a todo c\u00e1lculo; Dios es \u00aben quien vivimos, nos movemos y somos\u00bb (Hec 17:28). El esp\u00edritu de Babilonia, con el exclusivismo de su existencia meramente horizontal y la divinizaci\u00f3n de los valores de lo perecedero, viene juzgada en cada caso, pese a su negaci\u00f3n, desde la vertical, y una vez lo ser\u00e1 por fin definitivamente 67 <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>67. En los cantos de alabanza y de acci\u00f3n de gracias del Apocalipsis se expresa la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de las visiones, a las que dan respuesta (cf. nota 25). Lo mismo sucede en estas lamentaciones. \u00e9stas contienen importantes ideas sobre la antropolog\u00eda b\u00edblica. El hombre, su existencia y sus realizaciones vienen notablemente rebajadas en su relatividad ante el fondo de lo absoluto <\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n<p>20 \u00bbRegoc\u00edjate por ella, cielo, y tambi\u00e9n los santos, los ap\u00f3stoles y los profetas. Porque Dios ejecut\u00f3 la sentencia que reclamabais contra ella.\u00bb <\/p>\n<p>La voz del cielo que hab\u00eda hecho o\u00edr al vidente la lamentaci\u00f3n de los moradores de la tierra por la ruina de Babel, le notifica todav\u00eda al fin el juicio del cielo sobre lo acaecido. Este se expresa en forma de un requerimiento a reemplazar las eleg\u00edas de la tierra por un canto de j\u00fabilo en el cielo. Todos los moradores del cielo, especialmente los ap\u00f3stoles y los profetas, heraldos de la verdadera salvaci\u00f3n del mundo, vienen invitados a ello, pues por fin ha escuchado Dios la oraci\u00f3n de los m\u00e1rtires (6,9-11), haciendo que triunfara la verdad y la justicia. Antes de que el cielo d\u00e9 la respuesta en una liturgia de acci\u00f3n de gracias revestida de especial solemnidad (19,1-10), se concluye todav\u00eda la visi\u00f3n del juicio sobre la destrucci\u00f3n de Babilonia. <\/p>\n<p>21 Y un \u00e1ngel poderoso levant\u00f3 una piedra, como una gran rueda de molino, y la arroj\u00f3 al mar, diciendo: \u00abCon este \u00edmpetu ser\u00e1 arrojada Babilonia, la gran ciudad, y no aparecer\u00e1 jam\u00e1s. 22 Ya no se escuchar\u00e1 m\u00e1s en ti voces de citaristas y de cantores, de tocadores de flauta y de trompeta. Ya no se encontrar\u00e1 m\u00e1s en ti artesano de arte alguna. Ya no se escuchar\u00e1 m\u00e1s en ti el son de la rueda de molino. 23 Y no brillar\u00e1 m\u00e1s en ti luz de l\u00e1mpara. Y voz de esposo y de esposa no se escuchar\u00e1 m\u00e1s en ti. Porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra. Porque con tus maleficios se extraviaron todas las naciones. 24 Y en ella se encontr\u00f3 sangre de profetas y de santos, y de todos cuantos fueron degollados sobre la tierra. <\/p>\n<p>En una acci\u00f3n simb\u00f3lica, cuyo modelo se halla en Jer 51:60-64, sensibiliza el \u00e1ngel lo que todav\u00eda queda de Babilonia despu\u00e9s del juicio de Dios. \u00a1Nada! se ha hundido en un abrir y cerrar de ojos, como una gran piedra que se arroja en el mar. <\/p>\n<p>Cu\u00e1n completamente haya de quedar extinguida la metr\u00f3poli del Anticristo despu\u00e9s del juicio de Dios, se pone todav\u00eda gr\u00e1ficamente ante los ojos con nuevos cuadros. En la descripci\u00f3n con acentos \u00e9picos, de la ciudad asolada vuelven a surgir numerosos motivos veterotestamentarios. Han quedado borrados todos los rastros de vida. Ya no se oye voz humana, c\u00e1ntico ni instrumento m\u00fasico alguno: un vac\u00edo y un silencio deprimentes (cf. Isa 24:8; Eze 26:13). Han enmudecido todos los ruidos de la pasada vida cotidiana y de la aplicaci\u00f3n al trabajo de sus habitantes; ya no hay faenas caseras ni oficios en Babilonia. Una cierta nostalgia melanc\u00f3lica por tantos valores de la existencia humana como han desaparecido tambi\u00e9n con Babilonia, no puede menos de percibirse en esta eleg\u00eda. Con el arrogante delirio de la existencia se ha extinguido tambi\u00e9n la sana alegr\u00eda; ning\u00fan joven habla ya de amor a la prometida de su coraz\u00f3n; ya no se fundan nuevas familias, ya no nacen m\u00e1s ni\u00f1os. Y sobre el silencio de muerte del campo de ruinas se extiende para siempre una noche tenebrosa. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span class='bible'>Apo 14:8<\/span>; <span class='bible'>Isa 13:21<\/span>; <span class='bible'>Isa 34:11<\/span>; <span class='bible'>Jer 50:39<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Una maldici\u00f3n sobre Babilonia<\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo est\u00e1 moldeado de acuerdo con las endechas de los profetas del AT sobre las naciones opresoras y arrogantes de su tiempo. A tal punto esto recuerda a aqu\u00e9llas que se puede decir que resume todos los or\u00e1culos prof\u00e9ticos sobre la condenaci\u00f3n de los pueblos injustos. Las profec\u00edas contra Babilonia (Isa. 13; 21; 47; Jer. 50; 51) y contra Tiro (Eze. 26; 27) parecen haber estado especialmente en la mente de Juan. La canci\u00f3n sobre la ruina de Babilonia es considerablemente m\u00e1s larga que la descripci\u00f3n que Juan hace del evento en 17:12-18, pero forma parte de esa historia y aporta un fuerte cl\u00edmax.<\/p>\n<p>1 La gloria del \u00e1ngel que desciende del cielo se describe en palabras usadas por Ezequiel al hablar de la gloria de Dios que vuelve al templo restaurado en la nueva edad (Eze. 43:1, 2).2 \u00a1Ha ca\u00eddo, ha ca\u00eddo Babilonia la grande! es una cita de Isa. 13:21, 22. Hablando estrictamente, este cuadro no es coherente con el de 19:3, pero son diferentes formas de retratar el juicio de Dios sobre una ciudad. Juan no tiene reparos en mezclar su simbolismo y espera que sus lectores lo interpreten a la luz de las escrituras prof\u00e9ticas. 3 Juan hace responsable a Roma de la corrupci\u00f3n de toda la tierra y, por lo tanto, esta nueva Babilonia debe ser arrasada de la tierra. 4 Cf. Isa. 52:11; Jer. 51:6, 45. 5 Cf. Jer. 51:9. 6 Ver Isa. 4:2; Jer. 16:18; 50:29. El clamor del v. 6 debe ser considerado como si se dirigiera a los ej\u00e9rcitos vengadores del anticristo y sus aliados. Ver 17:12, 13, 16. El juicio de Roma debe ser proporcional a su autoglorificaci\u00f3n, desenfreno y orgullo; cf. Isa. 47:7-9. 8 De las plagas que cayeron sobre \u201cBabilonia\u201d, la muerte presuntamente significa \u201cpestilencia\u201d (ver sobre 6:8) y llanto significa \u201ccalamidad\u201d, de modo que las tres plagas son \u201cpestilencia, calamidad y hambre\u201d. La destrucci\u00f3n por fuego se cumple por los ej\u00e9rcitos invasores a \u00f3rdenes del anticristo; cf. 17:16.<\/p>\n<p>Los lamentos sobre Babilonia son emitidos por los reyes de la tierra (9, 10), los comerciantes (11-17a) y los marineros (17b-19). Juan debe esto especialmente a la endecha de Ezequiel sobre Tiro (Eze. 26; 27). 9 Los reyes de la tierra son los que se mencionan en 17:18 y no los que est\u00e1n aliados con la bestia (17:16, 17; cf. Eze. 26:16, 17). 10 La sustancia de cada lamento es la misma: En una sola hora vino tu juicio (ver vv. 17, 19).<\/p>\n<p>11-13 Cf. la lista de las naciones comerciantes que traficaban con Tiro (Eze. 27:12-24) y su asombro y temor (Eze. 27:35, 36). Los vv. 12, 13 aportan una lista de productos vendidos a Roma por los comerciantes; cf. las importaciones de Tiro (Eze. 27:12-24). La madera olorosa era una esencia de madera del Africa del Norte, usada especialmente para mesas muy costosas. El marfil era popular entre los romanos tanto para muebles decorativos como para ornamentos. El t\u00e9rmino usado para canela indica una planta arom\u00e1tica de la India, que se usaba en costosos ung\u00fcentos para el cabello. Los carros eran un tipo especial de carrozas, de cuatro ruedas y a menudo decorados costosamente. Se usan dos palabras para mencionar los esclavos (cuerpos y almas de hombres). La \u00faltima expresi\u00f3n aparece en Eze. 27:13 y, si bien en el lenguaje com\u00fan ambas era sin\u00f3nimas, la \u00faltima significa seres humanos. Sobre esto, Swete comenta: \u201cEl mundo del tiempo de San Juan ministraba de mil maneras a las locuras y vicios de Babilonia, pero el cl\u00edmax lleg\u00f3 en el sacrificio de vidas humanas que se reclutaban de las familias de los ricos, llenaban los burdeles y proporcionaban los brutales placeres del anfiteatro.\u201d <\/p>\n<p>17-19 La preocupaci\u00f3n de los marinos, as\u00ed como la de los comerciantes, no era por la ciudad, ni por los que perecieran con ella, sino por sus propias p\u00e9rdidas de ingresos. 20 El llamado a alegrarse por el juicio sobre Babilonia deber\u00eda separarse del lamento de los marinos. Se lo ve mejor como cumplimiento de la afirmaci\u00f3n del \u00e1ngel que comienza en el v. 4 e incluye los lamentos de los reyes, comerciantes y marinos. Sea o no intencional, 19:1-7 resulta ser una respuesta adecuada al clamor. 21 La acci\u00f3n simb\u00f3lica del \u00e1ngel se sugiere por una similar cumplida sobre Babilonia por Jerem\u00edas (Jer. 51:63, 64). Los vv. 22, 23 recuerdan a Eze. 26:13 y Jer. 25:10 en sus descripciones del cese de las artes, la industria, las alegr\u00edas del matrimonio y todos los medios de iluminaci\u00f3n. Sus \u201ccomerciantes eran la nobleza del mundo\u201d fue dicho por Isa\u00edas referente a los mercaderes de Tiro (23:8). Se aduce que una de las razones para el jucio de Roma fue porque, a juzgar por el v. 3, sus comerciantes hab\u00edan promovido la corrupci\u00f3n de la ciudad y de ese modo ellos mismos estaban implicados con los vicios lujuriosos de la ciudad. Isa\u00edas ya hab\u00eda comentado las brujer\u00edas de la Babilonia original (47:12) y Nah\u00fam conden\u00f3 las de N\u00ednive (Nah. 3:4). Hechicer\u00edas, o \u201cbrujer\u00edas\u201d, puede traducirse como \u201cencantamientos\u201d o \u201cmaleficios\u201d (NC); t\u00e9rmino que armoniza con el criterio de que no est\u00e1 habl\u00e1ndose tanto de la hechicer\u00eda literal como \u201chechicer\u00eda de alegres vicios lujuriosos y las idolatr\u00edas que acompa\u00f1an por las cuales el mundo era fascinado y desviado\u201d (Swete). 24 Cf. Mat. 23:35, donde nuestro Se\u00f1or acus\u00f3 a Jerusal\u00e9n del mismo modo. La declaraci\u00f3n de Juan se justifica no s\u00f3lo por las persecuciones del pasado y la tribulaci\u00f3n futura, sino tambi\u00e9n por su interpretaci\u00f3n de Roma como encarnaci\u00f3n del esp\u00edritu del mal que siempre ha atacado al pueblo de Dios (ver notas sobre 17:7-18).<\/p>\n<p>Notas sobre el imperio anticristiano.  Una pregunta apremiante surge de la lectura de los caps. 13, 17 y 18. En estas descripciones de la condenaci\u00f3n de la ciudad y el imperio del anticristo hay poca duda de que Roma estaba en la mente de Juan. En 17:9, 18 lo \u00fanico que no hace es nombrarla y para ello apela al nombre m\u00edstico de \u201cBabilonia\u201d. Sus profec\u00edas presentan la aparici\u00f3n pendiente de un anticristo que incorpora su maldad, pero cuyo reino durar\u00eda s\u00f3lo un breve tiempo, terminando con la destrucci\u00f3n de la ciudad y la aparici\u00f3n del reino de Cristo. Es una suprema iron\u00eda que Roma, en vez de llegar a ser la esfera del gobierno del anticristo, capitul\u00f3 ante el Cristo de Dios y lleg\u00f3 a ser un centro mundial del cristianismo. Muchos han llegado a la conclusi\u00f3n de que las profec\u00edas de Juan recibieron su verdadero cumplimiento en ese entonces; pero el profeta, al anticipar la venida de Cristo y el descenso de la ciudad de Dios desde el cielo, dif\u00edcilmente hubiera admitido esa interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es necesario recordar que la visi\u00f3n de Juan est\u00e1 relacionada fundamentalmente con las de los profetas del AT. Todos ellos, en sus descripciones del derrumbe de las naciones opresoras de su tiempo, esperaban el establecimiento del reino de Dios luego de esos juicios (p. ej. Isa\u00edas esperaba la liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica despu\u00e9s del juicio de Dios sobre Asiria, Isa. 10, 11; Habacuc esperaba la destrucci\u00f3n de Babilonia, Hab. 2:2, 3; Jerem\u00edas y Ezequiel esperaban que fuera despu\u00e9s del regreso de los jud\u00edos bajo Ciro, Jer. 29-31; Eze. 26; y todas la visiones de Daniel la esperaban despu\u00e9s de la ca\u00edda del tirano Ant\u00edoco Ep\u00edfanes; ver especialmente Dan. 7-9, 11, 12). En el NT los evangelistas colocaban la ense\u00f1anza del Se\u00f1or sobre la segunda venida cerca de sus profec\u00edas relativas al juicio sobre Jerusal\u00e9n (Mat. 24; Mar. 13; Luc. 21), y ese advenimiento se espera en un futuro no muy distante, aunque nunca con fecha (cf. Rom. 13:11, 12; Heb. 10:37; Stg. 5:8; 1 Ped. 4:7; 1 Jn. 2:18). En esto Juan no era una excepci\u00f3n. En su opini\u00f3n pod\u00eda haber dos realidades: por un lado, el Se\u00f1or hab\u00eda llevado a cabo una redenci\u00f3n que traer\u00eda el reino de Dios al mundo, y \u00e9l llegar\u00eda pronto para su consumaci\u00f3n; por el otro lado, el \u201cmisterio de la iniquidad\u201d era obviamente algo que actuaba en el mundo (2 Tes. 2:7) y Roma estaba jugando ya el papel del Anticristo. El escenario estaba dispuesto para el fin y Juan describe el drama como fue ense\u00f1ado por los profetas, por Cristo y por sus ap\u00f3stoles. Aplica esa doctrina a la situaci\u00f3n de su tiempo. La escala cronol\u00f3gica era demasiado breve, pero la esencia de su profec\u00eda no era invalidada por ello. Los \u201cmuchos anticristos\u201d (1 Jn. 2:18) de los d\u00edas de Juan se han incrementado tal como muestra su cuadro y culminar\u00e1n en uno que cumplir\u00e1 perfectamente ese papel.<\/p>\n<p>El simbolismo usado en este \u201ccuadro\u201d del Anticristo es tan evidente como el que se emplea en el retrato de Satan\u00e1s, la ciudad y el Imperio y su uso en el cap. 12. Juan adapta la expectativa contempor\u00e1nea de la resurecci\u00f3n de Ner\u00f3n para describir al anticristo que ven\u00eda como \u201cotro Ner\u00f3n\u201d. Hay un paralelo a esto en su aplicaci\u00f3n de la profec\u00eda de que El\u00edas vendr\u00eda antes del d\u00eda del Se\u00f1or (Miq. 4: 5). Juan habr\u00eda conocido c\u00f3mo Jes\u00fas aplic\u00f3 esta profec\u00eda al ministerio de Juan el Bautista (Mar. 9:12, 13); \u00e9l mismo la coloca en un uso aun m\u00e1s amplio en relaci\u00f3n con el ministerio de toda la iglesia (cap. 11). Para \u00e9l era tan natural representar al anticristo como alguien que actuaba \u201ccon el esp\u00edritu y poder de Ner\u00f3n\u201d (cf. Luc. 1:17), empleando la historia del Nero redivivus sin mayores explicaciones, en la misma medida que pod\u00eda usar la profec\u00eda del El\u00edas redivivus sin explicaciones.<\/p>\n<p>As\u00ed como no debemos tratar de definir la venida de Jes\u00fas sin otros c\u00e1lculos, sino prestar atenci\u00f3n m\u00e1s bien a lo que el gobierno providencial crea delante de nuestros ojos, as\u00ed debemos permitir que Dios cumpla la profec\u00eda de Juan a su tiempo y forma.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>18.1ss Este cap\u00edtulo muestra la destrucci\u00f3n completa de Babilonia, nombre metaf\u00f3rico que emplea Juan para referirse al poder mundial del maligno y todo lo que este representa. Todo lo que trata de impedir los prop\u00f3sitos de Dios llegar\u00e1 a tener un fin violento. Para mayor informaci\u00f3n de c\u00f3mo el libro de Apocalipsis emplea el nombre Babilonia, v\u00e9ase la nota sobre 14.8.18.2, 3 Los comerciantes del Imperio Romano se enriquecieron explotando los placeres pecaminosos de su sociedad. Muchos comerciantes hacen lo mismo hoy. A menudo el comercio y el gobierno se basan en la avaricia, el dinero y el poder. Mucha gente brillante es motivada a sacar ventaja de un sistema maligno para enriquecerse. Se exhorta a los cristianos a mantenerse libres del encantamiento del dinero, la figuraci\u00f3n social y la \u00abbuena vida\u00bb. Debemos vivir de acuerdo con los valores que Cristo vivi\u00f3 mediante el servicio, la entrega, la abnegaci\u00f3n, la obediencia y la verdad.18.4-8 El pueblo de Babilonia ha vivido en derroches y deleites. Ella alarde\u00f3 \u00abYo estoy sentada como reina[&#8230;] no ver\u00e9 llanto\u00bb. La gente pudiente y poderosa en este mundo es susceptible a esa misma actitud. Una persona que disfruta de holgura econ\u00f3mica con frecuencia se siente invulnerable, segura y en control de la situaci\u00f3n; siente que no necesita de Dios ni de nadie m\u00e1s. Esa actitud desaf\u00eda a Dios, y es duro el juicio en su contra. Se nos ha dicho que debemos evitar el pecado de Babilonia. Si usted tiene seguridad econ\u00f3mica, no se sienta satisfecho de s\u00ed mismo ni se enga\u00f1e por el mito de la autosuficiencia. Use sus recursos para ayudar a otros y fomente el reino de Dios.18.9, 10 Los que est\u00e1n atados al sistema del mundo lo perder\u00e1n todo cuando este se derrumbe. Se destruir\u00e1 en una hora lo que se esforzaron por construir toda la vida. Los que trabajan procurando solo recompensa material no llegar\u00e1n a tener nada cuando mueran o cuando desaparezcan sus bienes. \u00bfQu\u00e9 podemos llevar a la tierra nueva? Nuestra fe, nuestro car\u00e1cter cristiano y nuestra relaci\u00f3n con otros creyentes. Eso es m\u00e1s importante que cualquier cantidad de dinero, poder o placer.18.9-19 Los que controlan varios sectores del sistema econ\u00f3mico gemir\u00e1n con la ca\u00edda de Babilonia. Los l\u00edderes pol\u00edticos gemir\u00e1n porque fueron los supervisores de la riqueza de Babilonia y pudieron enriquecerse abundantemente. Los mercaderes gemir\u00e1n porque desapareci\u00f3 Babilonia, el mayor cliente de sus productos. Los navegantes ya no hallar\u00e1n lugar al que llevar sus productos porque los mercaderes no tendr\u00e1n a qui\u00e9n venderlos. La ca\u00edda del mundo imp\u00edo afectar\u00e1 a todo el que disfrut\u00f3 y dependi\u00f3 de su sistema. Nadie quedar\u00e1 sin ser afectado por la ca\u00edda de Babilonia.18.11-13 Esta lista de mercader\u00eda ilustra el materialismo extremo de esta sociedad. Pocos de estos productos son necesarios; mayormente tienen que ver con el lujo. La sociedad se hab\u00eda desenfrenado hasta el punto de que la gente estuvo dispuesta a emplear sus medios imp\u00edos para satisfacer sus deseos. Aun la gente se convirti\u00f3 en producto. Las \u00abalmas de hombres\u00bb, los esclavos, se vendieron a Babilonia.18.11-19 El pueblo de Dios no debe vivir para el dinero, ya que este no tendr\u00e1 valor en la eternidad. Debe mantenerse siempre en guardia en contra de la avaricia, un pecado que se halla al acecho.\u00bfCOMO PUEDE UNA PERSONA MANTENERSE ALEJADA DEL SISTEMA MALIGNO?Estas son algunas sugerencias:1.\tLas personas deben ser siempre m\u00e1s importantes que las cosas.2.\tNo se enorgullezca de sus propios planes, actividades y \u00e9xitos.3.\tTenga presente que nunca se debe comprometer la voluntad y la Palabra de Dios.4.\tSiempre debe considerarse a las personas por encima de las ganancias econ\u00f3micas.5.\tHaga lo que sea bueno, cueste lo que cueste.6.\tParticipe en negocios que ofrezcan productos y servicios que valen la pena, no solo cosas que satisfagan los deseos del mundo.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 836 Rev 12:10<\/p>\n<p>b 837 Mat 17:2; Rev 1:16<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Este cap\u00edtulo es la continuaci\u00f3n del juicio de la gran ramera (17:1).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p> 1 <strong>super (1)<\/strong> Este \u00c1ngel que tiene gran autoridad es Cristo. Cuando desciende del cielo, la tierra es iluminada con Su gloria. En 10:1 Cristo todav\u00eda est\u00e1 vestido de una nube, y en 14:14 est\u00e1 sentado en la nube; mientras que aqu\u00ed Su gloria ilumina la tierra, lo cual indica que Su regreso a la tierra est\u00e1 m\u00e1s cercano que el mencionado en 10:1 y 14:14. El descender\u00e1 del cielo, primero secretamente en la nube, luego visiblemente sobre la nube; por \u00faltimo, iluminar\u00e1 la tierra para destruir con Su gran autoridad a Babilonia la Grande, la ciudad de Roma. <\/p>\n<p> 1 <strong>super (2)<\/strong> Este es el regreso de Cristo (la parus\u00eda) a la tierra al final de la gran tribulaci\u00f3n para tomar posesi\u00f3n total de la tierra como Su reino. En aquel entonces la Babilonia material sufrir\u00e1 el juicio y caer\u00e1.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versi\u00f3n Recobro<\/b><\/i><\/h3>\n<p>54 (2\u2019) Predicci\u00f3n apocal\u00edptica del juicio divino contra \u00abBabilonia\u00bb (18,1-24). En 17,1, el \u00e1ngel ofreci\u00f3 a Juan mostrarle \u00abla condena\u00adci\u00f3n y castigo\u00bb de \u00abBabilonia\u00bb. 17,17 alude a la condenaci\u00f3n o sentencia divina con su ob\u00adservaci\u00f3n de que los diez reyes estaban cum\u00adpliendo la voluntad de Dios, el v. 16 describe brevemente el castigo (la destrucci\u00f3n). El cap.  elabora ambos temas de forma ingeniosa e ir\u00f3nica. 1. otro \u00e1ngel: Adem\u00e1s del que ten\u00eda una de las siete copas (17,1). V\u00e9ase tambi\u00e9n  y Ex 43,2. Los w. 1-3 constituyen el infor\u00adme de una visi\u00f3n o epifan\u00eda de un \u00e1ngel. El centro lo ocupa el discurso del \u00e1ngel (w. 2b-3). Respecto a la forma, el discurso es una en\u00addecha, pero aqu\u00ed es utilizado como anuncio de juicio (A. Yarbro Collins, \u00abRevelation 18: Taunt-Song or Dirge?\u00bb, en J. Lambrecht (ed.). VApocalypse johannique et l\u2019apocalyptique dans le Nouveau Testament [BETL 53, Lovaina 1980] 192-93). 2. cay\u00f3, cay\u00f3: cf. Ap 14,8; Is 21,9; Jr 51,8. se ha convertido en mansi\u00f3n de demonios, en guarida de esp\u00edritus inmundos y de toda clase de aves inmundas y detestables: cf. Is 13,19-22; 34,11-15; Jr 50,39-40; Bar 4,35). 3. las naciones todas han bebido el vino ardiente de su prostituci\u00f3n: V\u00e9ase el comentario sobre 15,1. Esta imagen significa que los pueblos de la tierra, esp. los ricos y pol\u00edticamente podero\u00adsos, han reconocido las pretensiones de Roma a una posici\u00f3n divina o casi divina, y al impe\u00adrio, por el beneficio que pod\u00edan obtener con ello (v\u00e9ase el comentario sobre 17,1). con su lujo desenfrenado se han enriquecido los nego\u00adciantes del mundo: cf. Is 23,18. Los w. 4-20 es\u00adt\u00e1n formados de peque\u00f1as unidades, que con\u00adjuntamente forman una extensa y poco trabada audici\u00f3n (una voz celestial, v. 4). 4b-5. El v. 4b es una advertencia, y el v. 5 da la raz\u00f3n de ella. Ambos vers\u00edculos aluden a la antigua profec\u00eda (Jr 51,45; 51,9). En el contexto actual, sin embargo, el aviso funciona como llamada a la exclusividad cultural, es decir, como re\u00adchazo a la asimilaci\u00f3n (v\u00e9anse los comentarios sobre 13,16-17; 2,14). 6-8. Esta peque\u00f1a uni\u00addad es una orden para ejecutar la sentencia contra \u00abBabilonia\u00bb. Las \u00f3rdenes se dan en los w. 6-7a; en los w. 7b-8 aparece la explicaci\u00f3n de estas \u00f3rdenes. Dado el car\u00e1cter de la guerra santa a dos niveles, podr\u00edamos, con toda pro\u00adbabilidad, admitir que tanto el que habla co\u00admo su(s) destinatario(s) son seres celestiales (cf. Ez 9,1.5-6), cuyas acciones constituyen la contrapartida celestial de 17,16 (la menci\u00f3n del fuego vincula 17,16 con 18,8). En el v. 6 opera la lex talionis, la correlaci\u00f3n entre peca\u00addo y castigo (v\u00e9ase el comentario sobre 16,6; cf. tambi\u00e9n Mt 7,1-2; 18,23-35; Lc 6,37-38). En los w. 7-8, encontramos el principio de la in\u00adversi\u00f3n escatol\u00f3gica (cf. Lc 6,20-26). 9. llora\u00adr\u00e1n y se lamentar\u00e1n por ella los reyes de la tie\u00adrra, los que con ella cometieron adulterio y compartieron con ella placeres, cuando vean la humareda de su incendio: Aqu\u00ed parece que Juan emplea un recurso dram\u00e1tico, por el que no se representa la violencia en acci\u00f3n, sino solamente los resultados o reacciones a la vio\u00adlencia. En su conjunto, los w. 9-10 constituyen un anuncio de juicio contra reyes menores cu\u00adyo poder depend\u00eda del favor de Roma. El anuncio es ir\u00f3nico porque contiene un canto f\u00fanebre interpretado por amigos de Roma. Desde la perspectiva del autor, sin embargo, incluso el canto f\u00fanebre funciona como anun\u00adcio de castigo: \u00aben una hora se ha consumado tu condena\u00bb (v. 10; comp\u00e1rese con 17,12). 11-13. Anuncio de condena, dirigido contra los negociantes de la tierra (cf. v. 3). El Ap no pa\u00adrece condenar esta profesi\u00f3n (en contraste con EvTom 64). Sugiere que, en este tiempo, la ri\u00adqueza y el verdadero discipulado, si no en to\u00adtal incompatibilidad, se encuentran, al menos, en tensi\u00f3n (3,17-20). 12. mercanc\u00edas: Las mer\u00adcanc\u00edas de los negociantes, que nadie compra\u00adr\u00e1 cuando Roma sea destruida, son en su ma\u00adyor parte art\u00edculos de lujo. Una de las razones de la condenaci\u00f3n de Roma es que sus comer\u00adciantes eran los \u00abm\u00e1s grandes\u00bb de la tierra (v. 23).  Lo que hay tras esto es el malestar y la cr\u00ed\u00adtica de una situaci\u00f3n en la que el rico es cada vez m\u00e1s rico y el pobre cada vez m\u00e1s pobre (cf. 6,6; v\u00e9ase Yarbro Collins, Crisis [\u2192 6 supra] 88-97.132-34). 14. Este vers\u00edculo rompe el ritmo de los anuncios de castigo contra los reyes (w. 9-10), los comerciantes (w. 11-13), de nuevo los comerciantes (w. 15-17a) y aquellos que vi\u00adv\u00edan del mar (w. 17b-19). Es un canto f\u00fanebre directamente dirigido contra \u00abBabilonia\u00bb por la voz celestial (cf. v. 4). 15-17a. Es un segun\u00addo anuncio de castigo contra los comercian\u00adtes. Es dram\u00e1tico en forma, como la escena de los reyes de la tierra (w. 9-10). Su c\u00e1ntico f\u00fa\u00adnebre (v. 16) alude a la ropa lujosa y a las jo\u00adyas de la prostituta (17,4). 17a. una hora ha bastado para devastar tanta riqueza: La expre\u00adsi\u00f3n \u00abuna hora\u00bb reasume la \u00abpredicci\u00f3n\u00bb de 17,12 en la que los diez reyes recibir\u00e1n autori\u00addad con la bestia durante una hora (cf. 14,7.15; 18,10.19). 17b-19. Esta unidad es un anuncio de condena contra la marina mercan\u00adte. Sus expresiones de lamentaci\u00f3n y dolor son las m\u00e1s intensas de toda la serie. Tomada ais\u00adladamente, esta unidad provocar\u00eda el pathos, incluso la simpat\u00eda o el pesar. Pero el contexto (la alusi\u00f3n al juicio en el paralelo [v. 17a] y la invitaci\u00f3n a la alegr\u00eda [v. 20]) muestra que no se refiere realmente a estos sentimientos. 20. Al\u00e9grate, cielo, por su ruina, y vosotros, creyen\u00adtes, ap\u00f3stoles y profetas, porque Dios ha venga\u00addo en ella vuestra causa: Esta invitaci\u00f3n a la alegr\u00eda es sobrecogedora tras la serie de la\u00admentos f\u00fanebres. Se parece formalmente a donde se celebra la victoria cristiana contra Satan\u00e1s. Aqu\u00ed se celebra la vindicaci\u00f3n de los que han sufrido por dar testimonio de Jes\u00fas (v\u00e9ase 6,9-11; 16,6; 17,6; 18,24). El v. 20 concluye la larga audici\u00f3n que comenz\u00f3 en el v. 4. La tercera secci\u00f3n principal del cap. 18 es un informe de una acci\u00f3n simb\u00f3lica realizada por un \u00e1ngel (w. 21-24). As\u00ed, la secci\u00f3n inter\u00admedia (w. 4-20) est\u00e1 enmarcada por dos esce\u00adnas poderosamente visuales, con un \u00e1ngel en cada una (cf. w. 1-3). Los anuncios de los \u00e1n\u00adgeles son paralelos en cuanto a contenido. Las terribles im\u00e1genes de desolaci\u00f3n en los w. 2b- se completan con el vac\u00edo y el silencio impli\u00adcados en los w. 22-23. Cada anuncio concluye con las causas de la condena. En cada uno se menciona a \u00abtodas las naciones\u00bb y a los \u00abmer\u00adcaderes\u00bb. Sobre los relatos prof\u00e9ticos de ac\u00adciones simb\u00f3licas, v\u00e9ase G. Tucker, Fonn Criticism of the O\u00edd Testament (Filadelfia 1971) 66; K. Koch, The Growth of the Biblical Tradition (Nueva York 1969) 203.210: W. E. March, \u00abProphecy\u00bb, en J. H. Hayes (ed.), O\u00edd Testa\u00adment Form Criticism (San Antonio 1974) 172. Sobre el trasfondo de esta acci\u00f3n simb\u00f3lica, v\u00e9ase Jr 51,59-64; Ez 26,19-21. <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong> [16] Meca.\n<\/p>\n<p><strong> [17] Adoraci\u00f3n falsa y demonios junto con riqueza grande proceden de Meca. Ellos controlan al mundo econ\u00f3mico y a la parte oscura del mundo espiritual al soltar a los demonios odiosos de muerte y destrucci\u00f3n asociados con jihad.\n<\/p>\n<p><strong> [18] El Israel verdadero de hecho puede ser encontrado en estas tantas naciones Musulmanas. Pero para poder manifestar que ellos son redimidos, Israel debe manifestar esa realidad al salir de Babilonia\/naciones Isl\u00e1micas en lugar de continuar en su enga\u00f1o y bajo su poder para aniquilarlos. Este clamor no es una petici\u00f3n de oraci\u00f3n sino un mandamiento. Huyan mientras pueden.\n<\/p>\n<p><strong> [19] Sin duda la voz de Yahshua El Mismo.\n<\/p>\n<p><strong> [1] El lamento y el miedo al tiempo que el p\u00e1nico se instala sobre sobre todos aqu\u00e9llos que contaban con Arabia Saudita para vida en forma de petr\u00f3leo, el cual ahora est\u00e1 quem\u00e1ndose fuera de control.\n<\/p>\n<p><strong> [2] Roma no controla todas las riquezas y econom\u00edas de la tierra, tierra, y tampoco tienen ellos un art\u00edculo de consumo que todo hombre mujer ni\u00f1o y ni\u00f1a de este planeta necesita, como lo tiene Meca. Si Roma fuera destru\u00edda, la midad del mundo se regocijar\u00eda y no gemir\u00edan y su p\u00e9rdida ni siquiera se notar\u00eda. Pero si Meca fuera destru\u00edda por YHWH, el globo entero se lamentar\u00eda sobre su p\u00e9rdida econ\u00f3mica y su inhabilidad de abastecer sus productos y econom\u00edas.\n<\/p>\n<p><strong> [3] Todas las naciones.\n<\/p>\n<p><strong> [4] Un t\u00e9rmino que significa Efrayimitas, o comerciantes con Meca a\u00fan de las diez tribus.\n<\/p>\n<p><strong> [5] Si Roma se quemara ello ser\u00eda un incendio peque\u00f1o de tres alarmas. Pero cuando se queme Meca los campos de petr\u00f3leo en llamas enviar\u00e1n humo a los cielos por millas a la redonda y por muchos d\u00edas, o quiz\u00e1s meses interminables.\n<\/p>\n<p><strong> [6] El Islam es bestia de los \u00faltimos d\u00edas que contin\u00faa derramando sangre inocente de ambas casas. Roma dej\u00f3 de matar a Jud\u00edos y a Protestantes mucho antes que esta generaci\u00f3n final. S\u00f3lo Meca califica y satisface los requisitos b\u00edblicos.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Escrituras del Nombre Verdadero<\/b><\/i><\/h3>\n<p>* O \u201cautoridad\u201d.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Versi\u00f3n Biblia Libre del NuevoTestamento<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de estas cosas vi a otro \u00e1ngel que descend\u00eda del cielo y que ten\u00eda gran autoridad, y la tierra se ilumin\u00f3 con su gloria. En este cap\u00edtulo vemos el car\u00e1cter completo e irrevocable de la ca\u00edda de Babilonia. Roma, el mundo del tiempo de Juan, en el cual mundo esperaba el incr\u00e9dulo, perece. \u00abLa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-181-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Apocalipsis 18:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31622\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}