{"id":31632,"date":"2022-06-20T14:38:22","date_gmt":"2022-06-20T19:38:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-1811-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-20T14:38:22","modified_gmt":"2022-06-20T19:38:22","slug":"comentario-de-apocalipsis-1811-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-1811-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Apocalipsis 18:11 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u201cY los comerciantes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra m\u00e1s su mercader\u00eda:<\/i><\/b><\/h3>\n<p \/> <span>18:11-13<\/span> \u2014 Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentaci\u00f3n sobre ella, porque ninguno compra m\u00e1s sus mercader\u00edas; 12 mercader\u00eda de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de p\u00farpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de m\u00e1rmol; 13 y canela, especias arom\u00e1ticas, incienso, mirra, ol\u00edbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres \u2014 <\/p>\n<p \/> Comp\u00e1rese la profec\u00eda contra Tiro (<span>Eze 26:1-21<\/span>; <span>Eze 27:1-36<\/span>; <span>Eze 28:1-26<\/span>). En segundo lugar vemos a los mercaderes que han cometido fornicaci\u00f3n espiritual con el mundo. Estos son los que usan el mundo para \u00abhacerse tesoros en la tierra\u00bb, en lugar de \u00aben el cielo\u00bb (<span>Mat 6:19-20<\/span>; <span>Luc 12:16-21<\/span>). <\/p>\n<p \/> Se mencionan en la lista muchos art\u00edculos de lujo. Aun la esclavitud se halla en la lista de la mercanc\u00eda con que los mercaderes se hacen ricos. Esta clase de vida (el materialismo) no puede durar; Dios la destruye.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>los mercaderes de la tierra.<\/i><\/b> <span class='bible'>Apo 18:3<\/span>, <span class='bible'>Apo 18:9<\/span>, <span class='bible'>Apo 18:15<\/span>, <span class='bible'>Apo 18:20<\/span>, <span class='bible'>Apo 18:23<\/span>; <span class='bible'>Apo 13:16<\/span>, <span class='bible'>Apo 13:17<\/span>; <span class='bible'>Isa 23:1-15<\/span>; <span class='bible'>Isa 47:15<\/span>; <span class='bible'>Eze 26:17-21<\/span>; <span class='bible'>Eze 27:27-36<\/span>; <span class='bible'>Sof 1:11<\/span>, <span class='bible'>Sof 1:18<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>ninguno compra m\u00e1s sus mercader\u00edas.<\/i><\/b> <span class='bible'>Pro 3:14<\/span>; <span class='bible'>Mat 22:5<\/span>; <span class='bible'>Jua 2:16<\/span>; <span class='bible'>2Pe 2:3<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Las\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">mercanc\u00edas<\/span>\u00a0incluyen\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">p\u00farpura<\/span>, una tintura costosa;\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">madera olorosa<\/span>, material valioso para trabajos de madera fina;\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">mirra<\/span>\u00a0(literalmente \u00abaceite fragante\u00bb) e\u00a0<\/span><span style=\"font-weight:bold\">incienso<\/span>, dos de las cuales los reyes magos entregaron al ni\u00f1o Jes\u00fas (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Mat 2:11<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p> <\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><span style=\"font-weight:bold\">almas de hombre<\/span>\u00a0se refiere al comercio de esclavos.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\t18:11-13 &#8212; Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentaci\u00f3n sobre ella, porque ninguno compra m\u00e1s sus mercader\u00edas; 12 mercader\u00eda de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de p\u00farpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de m\u00e1rmol; 13 y canela, especias arom\u00e1ticas, incienso, mirra, ol\u00edbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres &#8212;<br \/>\n\t Comp\u00e1rese la profec\u00eda contra Tiro (Eze 26:1-21; Eze 27:1-36; Eze 28:1-26). En segundo lugar vemos a los mercaderes que han cometido fornicaci\u00f3n espiritual con el mundo. Estos son los que usan el mundo para \u00abhacerse tesoros en la tierra\u00bb, en lugar de \u00aben el cielo\u00bb (Mat 6:19-20; Luc 12:16-21).<br \/>\n\tSe mencionan en la lista muchos art\u00edculos de lujo. Aun la esclavitud se halla en la lista de la mercanc\u00eda con que los mercaderes se hacen ricos. Esta clase de vida (el materialismo) no puede durar; Dios la destruye.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Reeves-Partain<\/b><\/i><\/h3>\n<p><strong><u>EL LAMENTO DE LOS COMERCIANTES (1)<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Apocalipsis 18:11-17<\/span><\/strong><strong>a<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><em>Y los comerciantes de la tierra llorar\u00e1n y har\u00e1n duelo por ella, porque ya no hay quien compre sus mercanc\u00edas: productos de oro y plata y piedras preciosas y perlas; lino fino y p\u00farpura y seda y escarlata; toda clase de madera de tuya, de objetos de marfil, maderas costosas, y objetos de bronce y hierro y m\u00e1rmol; canela y perfumes e incienso y mirra y ol\u00edbano; vino y aceite; flor de harina y trigo; ganado vacuno y lanar; caballos y carrozas, y esclavos en cuerpo y alma.<br \/>Las frutas m\u00e1s apetecibles han desaparecido, y todas tus delicias y tus delicadezas han perecido, para no recuperarse ya nunca m\u00e1s. Los comerciantes que traficaban con estos productos, que se hicieron ricos en su comercio con ella, se quedar\u00e1n lejos no sea que les alcance su tortura, llorando y haciendo duelo:<br \/>-\u00a1Ay, ay! -dir\u00e1n-. \u00a1Qu\u00e9 pena de la gran ciudad, la ciudad que se vest\u00eda de hilo y p\u00farpura y escarlata, la ciudad que se decoraba con oro y plata y piedras preciosas y perlas; porque en un instante se ha desvanecido tanta riqueza!<\/em><\/p>\n<\/p>\n<p>Los lamentos de los reyes y de los comerciantes deber\u00edan leerse en paralelo con el lamento sobre Tiro en <em><span class='bible'>Ezequiel 26<\/span><\/em><em> y <\/em>27 con el que tienen mucho en com\u00fan.<\/p>\n<p>El lamento de los comerciantes es puramente ego\u00edsta. Toda su tristeza se la produce el que haya desaparecido el mercado del que sacaban tantos beneficios. Es significativo que tanto los reyes como los comerciantes se paran lejos para observar, no sea que les alcance algo de la desgracia que le ha sobrevenido a Roma. No le echan una mano para ayudarla en su \u00faltima agon\u00eda; no sintieron nunca amor por ella; su vinculaci\u00f3n era el lujo que ella deseaba y los negocios que les produc\u00eda.<br \/>Aprenderemos todav\u00eda m\u00e1s del lujo de Roma si miramos en detalle algunos de los productos que llegaban a ella.<\/p>\n<p>En el tiempo cuando Juan estaba escribiendo esto hab\u00eda en Roma una pasi\u00f3n por las vajillas de plata. La plata llegaba especialmente de Cartagena, en Espa\u00f1a, donde hab\u00eda cuarenta mil hombres en las minas de plata. Platos, tazones, jarras, fruteros, estatuillas, vajillas completas se hac\u00edan de plata s\u00f3lida. Lucio Craso hab\u00eda comprado cacharros de plata que le hab\u00edan costado el equivalente <span class='bible'>de 20,000<\/span> pesetas por cada kilo de plata que hab\u00eda en ellos. Hasta un general guerrero como Pompeyo Paulino llevaba en sus campa\u00f1as cacharros de plata que pesaban 5,000 kilos, la mayor parte de los cuales cay\u00f3 en manos de los godos como bot\u00edn de guerra. Plinio nos cuenta que algunas mujeres no se ba\u00f1aban nada m\u00e1s que en ba\u00f1os de plata, los soldados ten\u00edan espadas con empu\u00f1aduras y vainas con cadenas de plata, aun las mujeres pobres ten\u00edan ajorcas de plata, y hasta las esclavas ten\u00edan espejos de plata. En las Saturnalias, las fiestas que ca\u00edan en el tiempo que ocupar\u00eda m\u00e1s tarde la Navidad, y en las que se daban regalos, a menudo estos eran cucharillas de plata y cosas por el estilo, y cuanto m\u00e1s ricos eran los donantes m\u00e1s ostentosos los regalos. Roma era una ciudad de plata.<\/p>\n<p>Era una \u00e9poca en la que gustaban apasionadamente las piedras preciosas y las perlas. Fue principalmente despu\u00e9s de las conquistas de Alejandro Magno cuando llegaron las piedras preciosas a Occidente. Plinio dec\u00eda que la fascinaci\u00f3n de una joya consist\u00eda en que el poder mayest\u00e1tico de la naturaleza se cifraba en un reducido espacio.<br \/>El orden de preferencia de las piedras preciosas colocaba los diamantes en primer lugar; las esmeraldas -principalmente de Escitia- en segundo; en tercero, el berilo y el \u00f3palo, que se usaban para adornos femeninos, y en cuarto la sard\u00f3nica, que se usaba para anillos de sellar.<br \/>Una de las creencias antiguas m\u00e1s curiosas era que las piedras preciosas ten\u00edan propiedades curativas. La amatista se dec\u00eda que era la cura del alcoholismo; es roja como el vino tinto, y su nombre deriva de la palabra griega <em>methyskein, emborrachar, <\/em>con la <em>a <\/em>inicial negativa. El jaspe, una de cuyas variedades, el heliotropo, tiene manchas del color de la sangre, se dec\u00eda que era la cura para las hemorragias. El jaspe verde o plasma se dec\u00eda que produc\u00eda la fertilidad. El diamante se dec\u00eda que neutralizaba el veneno y curaba el delirio, y el \u00e1mbar llevado al cuello era la cura de la fiebre y otros males.<\/p>\n<p>Las joyas que m\u00e1s les gustaban a los Romanos eran las perlas. Como ya hemos visto, se las beb\u00edan disueltas en vino. Un cierto Struma Nonius ten\u00eda un anillo con un \u00f3palo tan grande como una nuez, pero eso no era nada comparado con la perla que le dio Julio C\u00e9sar a Servilia, que cost\u00f3 el equivalente <span class='bible'>de 15,000<\/span>,<span class='bible'>000<\/span> de pesetas. Plinio dice que vio a Lolia Paulina, una de las mujeres de Cal\u00edgula, en una fiesta de desposorios, con joyas de esmeraldas y perlas que le cubr\u00edan la cabeza, el pelo, las orejas, cuello y los dedos, que val\u00edan 100,000,000.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><u>EL LAMENTO DE LOS COMERCIANTES (2)<\/u><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong><span class='bible'>Apocalipsis 18:11-17<\/span><\/strong><strong>a (conclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>El lino fino proced\u00eda de Egipto. Era la tela de las vestiduras de los reyes y de los sacerdotes. Era muy caro; una t\u00fanica de sacerdote pod\u00eda costar el equivalente de 100,000 pesetas.<br \/>La p\u00farpura ven\u00eda principalmente de Fenicia. El mismo nombre de Fenicia es probable que se derivara de <em>foinos, <\/em>que quiere decir <em>rojo de sangre, y puede <\/em>que se conociera a los fenicios como \u00bb los hombres p\u00farpura\u00bb, porque comerciaban esa sustancia. La p\u00farpura antigua era mucho m\u00e1s roja que la moderna. Era el color regio por excelencia y el ropaje de la nobleza. El tinte de la p\u00farpura se extra\u00eda de un molusco de su nombre llamado en lat\u00edn <em>murex. <\/em>Solo se extra\u00eda una gota de cada animal; y hab\u00eda que abrir la concha tan pronto como muriera el animal, porque la p\u00farpura ven\u00eda de una venilla que se secaba casi inmediatamente cuando mor\u00eda. Un kilo de lana te\u00f1ida doblemente de p\u00farpura costaba el equivalente <span class='bible'>de 10,000<\/span> pesetas, y una chaqueta corta el doble. Plinio nos dice que por entonces hab\u00eda en Roma \u00abuna man\u00eda apasionada de p\u00farpura.\u00bb<\/p>\n<p>La seda puede que sea ahora bastante corriente, pero en la Roma del <em>Apocalipsis <\/em>ten\u00eda un precio incalculable, porque hab\u00eda que importarla de la lejana China. Tal era su precio que una libra de seda costaba el peso de una libra de oro. Bajo Tiberio se aprob\u00f3 una ley prohibiendo el uso de cacharros de oro macizo para servir las comidas, y \u00abel que los varones se deshonraran poni\u00e9ndose ropa de seda\u00bb (T\u00e1cito, <em>Anales 2:23).<\/em><\/p>\n<p>La escarlata o grana, como la p\u00farpura, se buscaba mucho por el tinte que se le extra\u00eda. Cuando pensamos en estas f\u00e1bricas puede que advirtamos que uno de los muebles ostentosos de Roma eran las tapaderas para los canap\u00e9s de los banquetes. Tales cubiertas costaban a menudo tanto como 1,500.000 en pesetas, y Ner\u00f3n ten\u00eda cubiertas para sus canap\u00e9s que hab\u00edan costado m\u00e1s <span class='bible'>de 10,000<\/span>,<span class='bible'>000<\/span> cada una.<\/p>\n<p>La m\u00e1s interesante de las maderas mencionadas en este pasaje es la de tuya o \u00e1rbol de la vida. En lat\u00edn se la llamaba madera de c\u00edtrico; su nombre bot\u00e1nico es <em>thuia articulata. <\/em>Proced\u00eda del Norte de Africa, de la regi\u00f3n del Atlas, ol\u00eda muy bien y ten\u00eda una textura muy bonita. Se usaba especialmente para cubrir las mesas; pero, como los c\u00edtricos son rara vez grandes, era dif\u00edcil conseguir piezas para cubiertas de mesa. Una mesa hecha de madera de tuya pod\u00eda costar <span class='bible'>de 1,000<\/span>,<span class='bible'>000<\/span> a 30,000,000. Se dice que S\u00e9neca, el primer ministro de Ner\u00f3n, ten\u00eda trescientas de esas mesas con las patas de m\u00e1rmol.<\/p>\n<p>El marfil se usaba mucho en decoraci\u00f3n, especialmente entre los que quer\u00edan hacer alarde de riqueza. Se usaba en escultura, estatuas, empu\u00f1aduras de espadas, muebles incrustados, sillas de ceremonia, puertas y hasta para muebles de casa. Juvenal nos describe a un rico: \u00abHoy en d\u00eda un rico no disfruta de la comida -el rodaballo y el venado no le saben a nada, los perfumes y las rosas le huelen a podrido- a menos que las anchas tablas de su mesa de comedor descansen sobre leopardos rampantes boquiabiertos de marfil macizo.\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>Las estatuillas de bronce corintio era famosas y fabulosamente caras. El hierro ven\u00eda del Mar Negro y de Espa\u00f1a. Hac\u00eda mucho que se hab\u00eda usado el m\u00e1rmol en Babilonia en edificios, pero no en Roma. Sin embargo, Augusto pod\u00eda presumir de haber encontrado una Roma de ladrillo y haberla dejado de m\u00e1rmol. Acab\u00f3 por haber una agencia que se llamaba <em>ratio marmorum <\/em>cuya misi\u00f3n era buscar por todo el mundo d\u00f3nde hubiera buenos m\u00e1rmoles para tra\u00e9rselos para decorar los edificios de Roma.<\/p>\n<p>La canela era un art\u00edculo de lujo procedente de la India y de cerca de Zanz\u00edbar, y alcanzaba unos precios en Roma <span class='bible'>de 30,000<\/span> pesetas el kilo.<\/p>\n<p><em>Las especias <\/em>despistan un poco aqu\u00ed. La palabra griega es <em>\u00e1m\u00f3mon; <\/em>Casiodoro de Reina pone sencillamente olores. <em>\u00c1m\u00f3mon <\/em>era un b\u00e1lsamo de olor que se usaba especialmente para ciertos peinados y como \u00f3leo para ritos funerales.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento el incienso ten\u00eda un uso exclusivamente religioso para acompa\u00f1ar a los sacrificios del Templo. Seg\u00fan<span class='bible'> <\/span><span class='bible'>Ex 30:34-38<\/span>  el incienso del Templo se hac\u00eda de estacte, u\u00f1a arom\u00e1tica, g\u00e1lbano arom\u00e1tico e incienso puro, que son todos resinas olorosas o bals\u00e1micas. Seg\u00fan el <em>Talmud, <\/em>se le a\u00f1ad\u00edan siete ingredientes m\u00e1s: mirra, casia, nardo, azafr\u00e1n, costus, macis y canela. En Roma se usaba el incienso como perfume con el que se daba la bienvenida a los invitados y se perfumaba el sal\u00f3n despu\u00e9s de las comidas.<\/p>\n<p>En el mundo antiguo se beb\u00eda vino en general en todas partes, pero la borrachera se consideraba una deshonra grave. El vino se tomaba generalmente diluido, dos partes de vino para cinco de agua. Se pisaban las uvas para extraer el mosto, una parte del cual se beb\u00eda as\u00ed, sin fermentar. Otra parte se coc\u00eda para hacer gelatina que se usaba para dar cuerpo y sabor a vinos m\u00e1s flojos. El resto se met\u00eda en tinajas grandes y se dejaba fermentar nueve d\u00edas, luego se tapaba, y se abr\u00eda mensualmente para comprobar la fermentaci\u00f3n. Hasta los esclavos ten\u00edan suficiente vino como parte de su raci\u00f3n diaria, porque era muy barato, a peseta el litro.<br \/>La mirra era la resina de un arbusto que crec\u00eda principalmente en el Yemen y el Norte de Africa. Se usaba medicinalmente como astringente, estimulante y antis\u00e9ptico. Tambi\u00e9n se usaba como perfume, como anodino por las mujeres en el tiempo de su purificaci\u00f3n, y para embalsamar los cad\u00e1veres.<br \/>El incienso era una resina gomosa producida por un \u00e1rbol del <em>genus Boswellia. <\/em>Se le hac\u00eda una incisi\u00f3n al \u00e1rbol y se le quitaba una tira de corteza por debajo. La resina que exudaba el \u00e1rbol era como leche. En cosa de diez o doce semanas se coagulaba en terrones, que era como se vend\u00eda. Se usaba como perfume para el cuerpo, para endulzar o aromar el vino, como aceite para las l\u00e1mparas y como incienso sacrificial.<\/p>\n<p>Las carrozas que se mencionan aqu\u00ed -la palabra es <em>red\u00e9 <\/em>no eran las militares ni las de las carreras. Eran carrozas privadas de cuatro ruedas, y los arist\u00f3cratas ricos de Roma a menudo las chapaban de plata.<\/p>\n<p>La lista se cierra con la menci\u00f3n de esclavos y almas de hombres. La palabra para <em>esclavo <\/em>es <em>soma, <\/em>que quiere decir literalmente <em>cuerpo. <\/em>El mercado de esclavos se llamaba el <em>s\u00f3mat\u00e9mporos, el lugar donde se venden cuerpos. <\/em>La idea era que se vend\u00edan los esclavos en cuerpo y alma a sus amos.<\/p>\n<p>Nos es casi imposible entender hasta qu\u00e9 punto la civilizaci\u00f3n romana se basaba en los esclavos. Hab\u00eda 60,000,000 de esclavos en el Imperio Romano. No era raro que uno tuviera cuatrocientos esclavos. \u00abUsa tus esclavos como los miembros de tu cuerpo -dice un escritor latino-, cada uno para su propio uso.\u00bb Hab\u00eda, por supuesto, esclavos para las labores dom\u00e9sticas; y hab\u00eda un esclavo para cada servicio en particular. Leemos de los portadores de antorchas, de linternas, de sillas de ruedas, asistentes en la calle, encargados de la ropa de calle. Hab\u00eda esclavos que eran secretarios, otros para leer en voz alta, y hasta esclavos que le buscaban los datos a uno que estuviera escribiendo un libro o un tratado. Los esclavos hasta pensaban por algunos amos. \u00a1Hab\u00eda esclavos llamados <em>nomenclatores <\/em>cuyo deber era recordarle al amo los nombres de sus clientes y dependientes! \u00abRecordamos por medio de otros,\u00bb dice un escritor latino. \u00a1Hab\u00eda hasta esclavos que le recordaban al amo que comiera o que se acostara! \u00bb Los hombres eran tan perezosos que hasta se olvidaban de que ten\u00edan hambre.\u00bb Hab\u00eda esclavos que iban delante de su amo y cuya misi\u00f3n era devolver el saludo de los amigos de este, que su amo estaba demasiado cansado o distra\u00eddo para devolver por s\u00ed mismo. Un cierto ignorante incapaz de aprender o de recordar nada se hizo con una compa\u00f1\u00eda de esclavos: uno se aprend\u00eda de memoria a Homero, otro a Hes\u00edodo, otros a los poetas l\u00edricos. Era su deber estar detr\u00e1s de su amo en las comidas y apuntarle las citas convenientes. \u00c9l pagaba 200,000 pesetas por cada una. Algunos esclavos eran j\u00f3venes hermosos, \u00bb la flor de Asia,\u00bb que no hac\u00edan m\u00e1s que estar dando vueltas -por el sal\u00f3n eran los banquetes para placer de la vista. Algunos eran coperos. Algunos eran alejandrinos, habilidosos en decir cosas graciosas y hasta obscenas. Los invitados quer\u00edan a veces limpiarse las manos en el pelo de los esclavos. Tales esclavos hermosos costaban por lo menos 200,000 \u00f3 400,000 pesetas. Algunos esclavos eran fen\u00f3menos -enanos, gigantes, cretinos, hermafroditas. De hecho hab\u00eda un mercado de monstruos -\u00abhombres sin piernas, con los brazos cortos, con tres ojos, con cabezas puntiagudas.\u00bb Algunas veces se produc\u00edan esas deformidades aposta para la venta.<\/p>\n<p>Es un cuadro triste el de seres humanos que se usaban en cuerpo y alma para el servicio y el entretenimiento de otros.<br \/>Este era el mundo por el que los comerciantes hac\u00edan duelo. Lo que lamentaban eran los mercados y las ganancias que hab\u00edan perdido. Esta era la Roma cuyo fin estaba anunciando Juan. Y ten\u00eda raz\u00f3n -porque una sociedad construida sobre el lujo, el desenfreno, el orgullo, la insensibilidad para la vida y la personalidad humana est\u00e1 condenada por fuerza, hasta desde el punto de vista humano.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentario al Nuevo Testamento<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>f 868 Eze 27:36<\/p>\n<p>g 869 Eze 27:30<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> O, <i>su cargamento<\/i> <\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cY los comerciantes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra m\u00e1s su mercader\u00eda: 18:11-13 \u2014 Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentaci\u00f3n sobre ella, porque ninguno compra m\u00e1s sus mercader\u00edas; 12 mercader\u00eda de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de p\u00farpura, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-apocalipsis-1811-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Apocalipsis 18:11 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31632\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}