{"id":3738,"date":"2022-06-19T09:49:34","date_gmt":"2022-06-19T14:49:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-levitico-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-19T09:49:34","modified_gmt":"2022-06-19T14:49:34","slug":"comentario-de-levitico-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-levitico-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Lev\u00edtico 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Jehovah habl\u00f3 a Mois\u00e9s diciendo:<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>Los ritos y sacrificios en limpiar al leproso,<\/i><\/b> <span class='bible'>Lev 14:1-32<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Las indicaciones de la lepra en una casa,<\/i><\/b> <span class='bible'>Lev 14:33-47<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>La limpieza de la casa,<\/i><\/b> <span class='bible'>Lev 14:48-57<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Este pasaje detalla el rito para purificar a un leproso sanado.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>14. Nuevas Regulaciones Sobre la Lepra .<\/p>\n<p>La Purificaci\u00f3n del Leproso (1-32).<br \/>\n1Yahv\u00e9 habl\u00f3 a Mois\u00e9s, diciendo: 2Esta es la ley del leproso para el d\u00eda de su purificaci\u00f3n: ser\u00e1 conducido al sacerdote, 3que saldr\u00e1 a su encuentro fuera del campamento y le examinar\u00e1. Si la plaga de la lepra ha desaparecido del leproso, 4mandar\u00e1 tomar para el que ha de purificarse dos avecillas puras vivas, madera de cedro, un hilo de p\u00farpura e hisopo; 5degollar\u00e1 una de las aves encima de una vasija llena de agua, 6y, tomando el ave viva, el cedro, el hilo de p\u00farpura y el hisopo, los mojar\u00e1, lo mismo que el ave viva, en la sangre del ave degollada sobre al agua viva; 7asperjar\u00e1 siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y lo declarar\u00e1 puro, dando suelta en el campo al ave viva. 8Luego, el que ha de ser purificado lavar\u00e1 sus vestidos, raer\u00e1 su pelo y se ba\u00f1ar\u00e1 en agua, y ser\u00e1 puro. Podr\u00e1 ya entrar en el campamento, pero quedar\u00e1 por siete d\u00edas fuera de su tienda. 9El d\u00eda s\u00e9ptimo raer\u00e1 todo su pelo; lavar\u00e1 sus vestidos y ba\u00f1ar\u00e1 su cuerpo en agua, y ser\u00e1 limpio. 10El d\u00eda octavo tomar\u00e1 dos corderos sin defecto y una oveja primal sin defecto y tres d\u00e9cimos de \u201cefah\u201d de flor de harina, amasada con aceite, y un \u201clog\u201d de aceite. 11El sacerdote que haga la purificaci\u00f3n presentar\u00e1 ante Yahv\u00e9 al hombre que ha de purificarse, con todas esas cosas, a la entrada del tabern\u00e1culo de la reuni\u00f3n. 12Tomar\u00e1 uno de los dos corderos, para ofrecerlo en sacrificio expiatorio, y el \u201clog\u201d de aceite, y lo agitar\u00e1 ante Yahv\u00e9; 13luego degollar\u00e1 el cordero donde se inmola la v\u00edctima expiatoria y el holocausto, en lugar santo, porque la v\u00edctima del sacrificio expiatorio, como la del sacrificio por el pecado, es para el sacerdote, es cosa sant\u00edsima. 14El sacerdote, tomando la sangre del sacrificio expiatorio, untar\u00e1 de ella el l\u00f3bulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y del pie derecho. 15Tomar\u00e1 el \u201clog\u201d de aceite y, echando de \u00e9l en la palma de su mano izquierda, 16meter\u00e1 el \u00edndice de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y har\u00e1 con \u00e9l por siete veces aspersi\u00f3n ante Yahv\u00e9.17Despu\u00e9s, del aceite que le queda en la mano, untar\u00e1 el l\u00f3bulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho, encima de la sangre de la v\u00edctima; 18el resto del aceite que le queda en la palma lo echar\u00e1 sobre la cabeza del que se purifica, cumpliendo as\u00ed la expiaci\u00f3n por \u00e9l ante Yahv\u00e9. 19Luego, el sacerdote ofrecer\u00e1 el sacrificio por el pecado, haciendo la expiaci\u00f3n del que se purifica de su mancha; 20y despu\u00e9s de inmolar el holocausto, lo ofrecer\u00e1 en el altar con la oblaci\u00f3n, y as\u00ed har\u00e1 por \u00e9l la expiaci\u00f3n y ser\u00e1 puro. 21Si fuere pobre y no pudiera procurarse las v\u00edctimas ordinarias, tomar\u00e1 s\u00f3lo un cordero, que se ofrecer\u00e1 en sacrificio expiatorio, en ofrenda de expiaci\u00f3n. Llevar\u00e1 una d\u00e9cima de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda, y un \u201clog\u201d de aceite; 22tambi\u00e9n dos t\u00f3rtolas o dos pichones, seg\u00fan sus facultades, uno como v\u00edctima expiatoria, el otro para el holocausto. 23Lo presentar\u00e1 el d\u00eda octavo al sacerdote para su purificaci\u00f3n a la entrada del tabern\u00e1culo de la reuni\u00f3n, ante Yahv\u00e9. 24El sacerdote tomar\u00e1 el cordero de expiaci\u00f3n y el \u201clog\u201d de aceite y los agitar\u00e1 ante Yahv\u00e9; 25y despu\u00e9s de haber inmolado el cordero del sacrificio de expiaci\u00f3n, tomar\u00e1 de su sangre y la pondr\u00e1 en el l\u00f3bulo de la oreja derecha del que se purifica y sobre el dedo pulgar de la mano derecha y el del pie derecho. 26Echar\u00e1 luego aceite en la palma de su mano izquierda, 27y con el dedo \u00edndice de su mano derecha har\u00e1 siete veces aspersi\u00f3n ante Yahv\u00e9; 28untar\u00e1 del aceite que tiene en la mano el l\u00f3bulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho en el lugar donde puso la sangre de la v\u00edctima expiatoria. 29Lo que le quede en la mano lo echar\u00e1 sobre la cabeza del que se purifica para hacer por \u00e9l la expiaci\u00f3n ante Yahv\u00e9. 30Despu\u00e9s ofrecer\u00e1 una de las t\u00f3rtolas o uno de los pichones que haya podido procurarse, 31el uno en sacrificio por el pecado, el otro en holocausto con la ofrenda; y as\u00ed, el sacerdote har\u00e1 la expiaci\u00f3n ante Yahv\u00e9 del que se purifica. 32Esta es la ley de la purificaci\u00f3n del que tiene plaga de lepra y no puede presentar las v\u00edctimas ordinarias.<\/p>\n<p>La lepra verdadera se tiene todav\u00eda por incurable. Pero el vago concepto que de ella hab\u00eda, daba lugar a que se presentasen muchos casos de curaciones, fuera de aquellos extraordinarios y milagrosos, como el de Naam\u00e1n sir\u00f3, curado por El\u00edseo1, los cuales no pod\u00edan entrar en la previsi\u00f3n del legislador. Como la enfermedad constitu\u00eda una impureza religiosa, era preciso que en caso de curaci\u00f3n se sometiera a ciertos ritos, con los que quedar\u00eda religiosamente purificado y autorizado para entrar de nuevo en la vida social, de la que hab\u00eda sido segregado. Los mismos sacerdotes que le hab\u00edan declarado impuro deb\u00edan declarar oficialmente la curaci\u00f3n de la impureza. El rito de purificaci\u00f3n era largo y complicado. Comenzaba el sacerdote por comprobar la curaci\u00f3n fuera del campamento; luego se practicaba la primera purificaci\u00f3n, con la cual el leproso recib\u00eda la facultad de entrar en el campamento, pero no en su tienda (v.1-8). Como toda la legislaci\u00f3n sacerdotal, se supone que esta ley se da en el desierto del Sina\u00ed. El d\u00eda s\u00e9ptimo se rapaba el pelo, se ba\u00f1aba y lavaba sus vestidos. Al octavo d\u00eda ofrec\u00eda diversos sacrificios, y con esto se terminaba la ceremonia de la purificaci\u00f3n (v.9-20). Como en otras ocasiones, la ley toma en consideraci\u00f3n la pobreza del leproso que no pudiera presentar las diversas v\u00edctimas y ofrendas que en el primer caso exig\u00eda, y las reduc\u00eda, acomod\u00e1ndose a la pobreza del enfermo curado (v.21-32).<br \/>\n\tEl rito purificatorio era el siguiente: se tomar\u00e1n dos p\u00e1jaros puros, madera de cedro (s\u00edmbolo de la incorruptibilidad por su larga duraci\u00f3n), un hilo de p\u00farpura (cuyo color rojo simboliza la sangre) y una planta de hisopo, que se empleaba en todas las purificaciones2. Uno de los p\u00e1jaros era degollado, no como sacrificio, sino para que su sangre cayese en un recipiente de agua no estancada, es decir, viva. La sangre mezclada con el agua significaba la vida y la idea de purificaci\u00f3n. El sacerdote mojar\u00e1 el otro p\u00e1jaro en esta agua mezclada con sangre, y lo mismo el cedro, la p\u00farpura y el hisopo, y con ello asperjar\u00e1 al leproso. Se trata de simbolizar con estos ritos el retorno a la vida del paciente y su purificaci\u00f3n para entrar en la vida social. Se soltar\u00e1 el ave viva en el campo, sin duda para significar que la enfermedad ha desaparecido (v.7), llev\u00e1ndose el aire sus miasmas, como el macho cabr\u00edo emisario llevaba al desierto los pecados de Israel. Quiz\u00e1 en estos extra\u00f1os ritos haya un eco de costumbres ancestrales, que el legislador ha querido amoldar a la nueva idea teocr\u00e1tica de la sociedad israelita. Con todo, siempre nos encontramos con la acomodaci\u00f3n a la mentalidad popular del ambiente para expresar pl\u00e1sticamente altas ideas religiosas.<br \/>\n\tDespu\u00e9s de este rito preliminar, el leproso se rapa el pelo y se ba\u00f1a; es una ceremonia de purificaci\u00f3n con fines higi\u00e9nicos y simbolismo religioso. Los cabellos y pelos eran propensos a contraer la impureza3. Despu\u00e9s el curado debe entrar progresivamente en la vida social; as\u00ed, despu\u00e9s de entrar en el campamento debe estar siete d\u00edas sin entrar en su tienda (v.8). Despu\u00e9s de haber sido reintegrado a la vida civil, debe tambi\u00e9n ingresar en la vida religiosa del pueblo, y para ello debe presentar unos sacrificios: dos corderos, una oveja y tres d\u00e9cimos de efah de flor de harina (unos 11 litros), con aceite, y un log de aceite (poco m\u00e1s de medio litro)4. Despu\u00e9s se sacrifica un cordero en sacrificio de reparaci\u00f3n (asara: \u201cpro delicto\u201d), quiz\u00e1 porque se cre\u00eda que la lepra proven\u00eda por un pecado oculto, y con su sangre el sacerdote moja la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y del pie derecho del curado, que simbolizan la curaci\u00f3n total del cuerpo y su reintegraci\u00f3n a la vida religiosa. Despu\u00e9s de hacer aspersi\u00f3n de aceite ante Yahv\u00e9 (v.17), se ofrece la oveja en sacrificio expiatorio por el pecado y el otro cordero en holocausto (v. 19-20). El primero, por los pecados cometidos por el leproso durante su enfermedad, y el segundo, en homenaje a Yahv\u00e9.<br \/>\n\tSi el leproso es pobre, entonces ofrecer\u00e1 un cordero en sacrificio expiatorio (v.21), una d\u00e9cima de flor de harina (unos tres litros) amasada con aceite, y un log de aceite (medio litro), y dos pichones o t\u00f3rtolas (v.22), y despu\u00e9s el rito es igual que en el caso anterior.<\/p>\n<p>Lepra de las Casas (33-57).<br \/>\n33Yahv\u00e9 habl\u00f3 a Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, diciendo: 34\u201cCuando hay\u00e1is entrado en la tierra de Cana\u00e1n, que yo voy a daros en posesi\u00f3n, y mandare yo la plaga de la lepra a alguna casa de la tierra que poseer\u00e9is, 35el due\u00f1o de la casa ir\u00e1 a ponerlo en conocimiento del sacerdote, dici\u00e9ndole: Noto que hay en mi casa una mancha. 36El sacerdote mandar\u00e1 desocupar la casa antes de ir a examinar la mancha, para que no se contamine cuanto hay en ella. Desocupada, ir\u00e1 el sacerdote a examinarla. 37Examinar\u00e1 la mancha, y si en las paredes de la casa hallare cavidades verdosas o rojizas como hundidas en la pared, 38saldr\u00e1 a la puerta de la casa y la har\u00e1 cerrar por siete d\u00edas. 39Al s\u00e9ptimo d\u00eda volver\u00e1 el sacerdote, y si ve que la mancha ha cundido en las paredes de la casa, 40mandar\u00e1 quitar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la ciudad, en un lugar impuro; 41har\u00e1 raspar la casa toda en lo interior, arroj\u00e1ndose en un lugar impuro el polvo que se raspe. 42Se tomar\u00e1n otras piedras y se pondr\u00e1n en el lugar de las quitadas, y se revocar\u00e1 de nuevo. 43Si la mancha reapareciese de nuevo en la casa despu\u00e9s de haber quitado las piedras y de haberla raspado y revocado de nuevo, 44volver\u00e1 el sacerdote a examinarla. Si la mancha hubiese cundido en la casa, es lepra corrosiva de la casa; es impura. 45Se demoler\u00e1, y las piedras, la madera y todo el mortero se llevar\u00e1n fuera de la ciudad a un lugar inmundo. 46Quien entrare en la casa durante el tiempo que se ha tenido cerrada, ser\u00e1 impuro hasta la tarde. 47Quien hubiere dormido en ella lavar\u00e1 sus vestidos, y quien en ella hubiere comido lavar\u00e1 sus vestidos. 48Pero si el sacerdote, al volver a la casa, ve que la mancha no ha cundido en ella despu\u00e9s que la casa ha sido revocada de nuevo, declarar\u00e1 pura la casa, pues el mal se ha curado. 49Entonces tomar\u00e1 para expiar la casa dos avecillas, madera de cedro, lana escarlata e hisopo; 50degollar\u00e1 una de las aves sobre una vasija de barro con agua viva, 51y, tomando luego la madera de cedro, el hisopo, la lana escarlata con la otra ave viva, lo mojar\u00e1 en la sangre del ave degollada sobre el agua viva y asperjar\u00e1 la casa siete veces. 52Purificar\u00e1 la casa con la sangre del ave, el agua viva, el ave viva, la madera de cedro, el hisopo y la lana escarlata, 53y dar\u00e1 suelta al ave viva fuera de la ciudad, en el campo.\u201d 54Tal es la ley de toda clase de mancha de lepra o de tina, 55y de la lepra de los vestidos y de las casas, 56de los tumores y postillas, y de las manchas blancas, 57para declarar lo mundo y lo inmundo. Esta es la ley de la lepra.<\/p>\n<p>La verdadera lepra es propia del hombre y no ataca a los animales, menos a\u00fan a las cosas inanimadas, como los tejidos, los cueros o las piedras. Pero, como los vestidos y cueros tienen su especial lepra seg\u00fan la ley, as\u00ed las piedras de que las casas se construyen. Debe tratarse de alguna corrosi\u00f3n proveniente de la humedad, l\u00edquenes u hongos adheridos a las paredes5. El tratamiento por el sacerdote es similar al caso del hombre leproso que ha de ser purificado. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay que acudir a la mentalidad popular, que ve\u00eda en esas erupciones verdosas o salitrosas de las paredes algo que favorec\u00eda la lepra del hombre, y por eso esas casas son tratadas con el mismo ritual de la lepra en el ser humano. En todo caso, es el sacerdote el que debe diagnosticar y decir si la casa ha de ser destruida o no. Todo en la vida teocr\u00e1tica de Israel ten\u00eda una dimensi\u00f3n religiosa, y de ah\u00ed que el representante de Dios es el que dictamina los casos dif\u00edciles.<\/p>\n<p>  1 Cf. 2Re 5:1-15. &#8211; 2 Cf. Exo 12:22; N\u00fam 19; 6; 18; Sal 9:50. &#8211; 3 Cf. N\u00fam 6; 9. &#8211; 4 Cf. Log: DBV IV 321-322; RB (1931) p.203; E. Power, \u201cVerbum Dei,\u201d I p.272. &#8211;  5 Cf. DBV 186-187; Bloom, La l\u00e9pre dans l&#8217;ancien \u00e9gypte et les anciens H\u00e9breux (El Cairo 1938).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n explica el ritual de purificaci\u00f3n para las personas sanadas.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>En esta secci\u00f3n se cubren los preceptos acerca de la impureza. Dios emple\u00f3 las circunstancias tangibles de la vida que design\u00f3 como limpias e inmundas para inculcar insistentemente en Israel la diferencia entre lo que era santo y lo que era profano. \u00abLimpio\u00bb significa aceptable para Dios; \u00abinmundo\u00bb significa inaceptable para Dios. <span class='bible'>Lev 11:1-47<\/span>; <span class='bible'>Lev 12:1-8<\/span>; <span class='bible'>Lev 13:1-59<\/span>; <span class='bible'>Lev 14:1-57<\/span>; <span class='bible'>Lev 15:1-33<\/span> detalla el c\u00f3digo de pureza; <span class='bible'>Lev 16:1-34<\/span> se retrotrae a los sacrificios del d\u00eda de Expiaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Esta secci\u00f3n comprende leyes tocantes a enfermedades de la piel.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Rituales de purificaci\u00f3n para los que sanaban de las enfermedades de la piel. Los rituales prescritos en este cap\u00edtulo ten\u00edan el prop\u00f3sito de admitir nuevamente dentro de la comunidad a quien hab\u00eda sido excluido a causa de su impureza por una enfermedad seria en la piel, pero quien subsecuentemente se hab\u00eda recuperado de la misma. Los rituales, entonces, no eran un intento para ser sanados, sino un reconocimiento de que la sanidad ya se hab\u00eda llevado a cabo (v. 3; de aqu\u00ed la instrucci\u00f3n de Jes\u00fas a los diez leprosos de presentarse ante el sacerdote era un acto de fe; ellos fueron sanados mientras iban, Luc. 17:11-19).<\/p>\n<p>Los sacerdotes en Israel no eran \u201ccuranderos\u201d con poderes secretos. Las instrucciones, acciones y rituales a trav\u00e9s de todos estos cap\u00edtulos estaban disponibles para la persona laica quien, en un sentido, pod\u00eda verificar el diagn\u00f3stico del sacerdote. Los mismos no eran posesi\u00f3n de una elite religiosa, incomprensibles para alguien m\u00e1s. Es interesante observar que en todos estos reglamentos no hay ning\u00fan intento por manipular una curaci\u00f3n a trav\u00e9s de medios m\u00e1gicos u ocultos, tampoco hay menci\u00f3n alguna de causas demon\u00edacas. Esto no es porque se haya considerado de una manera fatalista que la enfermedad era algo incurable, sino porque todo tipo de sanidad estaba en las manos de Dios, y los recursos apropiados eran la oraci\u00f3n y su palabra (Deut. 32:29; N\u00fam. 12:13; 2 Rey. 5; 20). De pasada, podemos observar en estos cap\u00edtulos que la suposici\u00f3n de que algunos individuos dentro del pueblo de Dios iban a enfermarse, no como resultado de la desobediencia o alg\u00fan pecado flagrante, y que pudieran o no ser sanados, anula la interpretaci\u00f3n que a veces se le ha dado a Exo. 15:26 y Deut. 7:15 en cuanto a que Dios ha quitado de sobre su pueblo la maldici\u00f3n de la enfermedad y que siempre los sanar\u00e1.<\/p>\n<p>Los rituales de purificaci\u00f3n eran extensos, significativos y p\u00fablicos. Los mismos prove\u00edan no s\u00f3lo seguridad subjetiva a la v\u00edctima de que ahora todo estaba bien, sino tambi\u00e9n legitimaci\u00f3n social objetiva de su regreso a la comunidad, y sobre todo a la adoraci\u00f3n. Estos rituales eran iguales a la celebraci\u00f3n de la nueva vida dado que la persona era restaurada de una muerte casi segura a la tierra de los vivientes y a la comuni\u00f3n con Dios. Una vez m\u00e1s debemos recordar que la ofrenda de los sacrificios requeridos se relacionaba con el pecado y con la culpa, lo cual es com\u00fan a todos, y no estaban dise\u00f1ados para obtener el perd\u00f3n por cualquier pecado que se creyera hab\u00eda \u201ccausado\u201d la enfermedad. Sin duda, las v\u00edctimas, ahora ya sanas, consideraban que su aflicci\u00f3n hab\u00eda sido causada por la ira divina debido a alg\u00fan pecado en particular, entonces la sanidad combinada con estos sacrificios, subjetivamente les asegurar\u00eda que estaban perdonados tanto como ritualmente limpios. Pero la expiaci\u00f3n aqu\u00ed expresada est\u00e1 t\u00e9cnicamente relacionada con la remoci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n (no necesariamente de alg\u00fan pecado personal), tal como suced\u00eda en el caso de una mujer despu\u00e9s de un parto (12:8), y con m\u00e1s seguridad en el caso de la casa infectada despu\u00e9s de su limpieza, donde se usan casi las mismas palabras (14:53).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>14.34, 35 Esta plaga de lepra era podredumbre seca o cristales minerales que afectaban las paredes de piedra. Hab\u00eda procedimientos espec\u00edficos para la limpieza de ropas y edificios afectados por esta plaga de lepra. La ley lo exig\u00eda absolutamente (vv. 44-57). \u00bfPor qu\u00e9 era tan peligroso este tipo de lepra? Porque este hongo pod\u00eda extenderse r\u00e1pidamente y promover enfermedades. Por lo tanto era importante comprobar su crecimiento a la mayor brevedad. En casos extremos, si el hongo hab\u00eda causado suficiente da\u00f1o, las ropas eran quemadas o la casa destruida.14.54-57 Dios dijo a los israelitas c\u00f3mo diagnosticar la lepra y la plaga de la lepra para prevenirla o tratarla. Se dictaron estas leyes para la salud y la protecci\u00f3n del pueblo. Y ayudaron a los israelitas a evitar enfermedades que eran serias amenazas en aquellos tiempos y lugar. Aun cuando no comprend\u00edan las razones m\u00e9dicas para tales leyes, su obediencia a ellas los hizo m\u00e1s saludables. Muchas de las leyes de Dios pudieron haber parecido extra\u00f1as a los israelitas. Sin embargo, los ayudaron no s\u00f3lo a evitar la contaminaci\u00f3n f\u00edsica, sino tambi\u00e9n la infecci\u00f3n moral y espiritual.La Palabra de Dios nos sigue proporcionando un patr\u00f3n para vivir una vida f\u00edsica, espiritual y moralmente saludable. Quiz\u00e1 no siempre entendamos la sabidur\u00eda de las leyes de Dios, pero si las obedecemos, prosperaremos. \u00bfSignifica esto que tenemos que seguir las restricciones alimenticias y de salud del Antiguo Testamento? En general, los principios b\u00e1sicos de salud y de higiene siguen siendo pr\u00e1cticas saludables, pero ser\u00eda legalista, si no equivocado, adherir hoy a cada una de estas restricciones espec\u00edficas. Algunas de estas regulaciones ten\u00edan el prop\u00f3sito de diferenciar a los israelitas de la gente mala que los rodeaba. Otras se dieron para evitar que el pueblo de Dios se viera envuelto en pr\u00e1cticas paganas, uno de los problemas m\u00e1s serios de aquellos d\u00edas. Incluso otras se refieren a las cuarentenas en una cultura donde los diagn\u00f3sticos m\u00e9dicos exactos eran imposibles. Hoy d\u00eda, por ejemplo, los m\u00e9dicos pueden diagnosticar las diferentes formas de lepra e identificar las que son contagiosas. Los m\u00e9todos de tratamiento han mejorado notablemente, y la cuarentena por lepra es raramente necesaria.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El complicado ritual para la limpieza de la lepra requer\u00eda dos aves, una era sacrificada como s\u00edmbolo de la purificaci\u00f3n y la otra era soltada como s\u00edmbolo de la nueva libertad experimentada por el hombre (vv. <span class='bible'>Lev 14:4-7<\/span>); afeitarse y lavarse (vv. <span class='bible'>Lev 14:8-9<\/span>) y la presentaci\u00f3n de una ofrenda expiatoria, otra por el pecado, un holocausto y una oblaci\u00f3n (vv. <span class='bible'>Lev 14:12-13<\/span>; <span class='bible'>Lev 14:21<\/span>; <span class='bible'>Lev 14:31<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[10] El sextario equival\u00eda a 0.5 litros aproximadamente.[31] De harina, de aceite y de vino, entre otros. Lev 2.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jehovah habl\u00f3 a Mois\u00e9s diciendo: Los ritos y sacrificios en limpiar al leproso, Lev 14:1-32. Las indicaciones de la lepra en una casa, Lev 14:33-47. La limpieza de la casa, Lev 14:48-57. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Este pasaje detalla el rito para purificar a un leproso sanado. Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-levitico-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de Lev\u00edtico 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3738","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3738","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3738"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3738\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}