{"id":5472,"date":"2022-06-19T10:47:44","date_gmt":"2022-06-19T15:47:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-numeros-351-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/"},"modified":"2022-06-19T10:47:44","modified_gmt":"2022-06-19T15:47:44","slug":"comentario-de-numeros-351-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-numeros-351-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/","title":{"rendered":"Comentario de N\u00fameros 35:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Jehovah habl\u00f3 a Mois\u00e9s en las llanuras de Moab, junto al Jord\u00e1n, frente a Jeric\u00f3, diciendo:<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span class='bible'>N\u00fam 22:1<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 26:63<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 31:12<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 33:50<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 36:13<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Ocho de las cuarenta ciudades para los levitas, con sus ejidos, y medidas,<\/i><\/b> <span class='bible'>N\u00fam 35:1-5<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Seis de ellas ser\u00edan las ciudades de refugio,<\/i><\/b> <span class='bible'>N\u00fam 35:6-8<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Las leyes para el homicida y el que mata al homicida,<\/i><\/b> <span class='bible'>N\u00fam 35:9-30<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>No habr\u00eda precio por la vida del homicida,<\/i><\/b> <span class='bible'>N\u00fam 35:31-34<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>den a los levitas ciudades:<\/b>\u00a0Los levitas estaban separados del resto de la poblaci\u00f3n para el servicio sagrado a Dios (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>N\u00fam 1:47-53<\/span><\/span>). No tendr\u00edan una porci\u00f3n de tierra junto con las otras tribus (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>N\u00fam 18:24<\/span><\/span>). No obstante, los levitas necesitaban lugares para vivir y cuidar su ganado. Por lo tanto, Jehov\u00e1 decidi\u00f3 distribuirlos por toda la tierra en cuarenta y ocho ciudades. De esta manera, estar\u00edan repartidos entre el pueblo como s\u00edmbolo del servicio sagrado de Dios (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jos 20:1-9<\/span><\/span>;\u00a0<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Jos 21:1-45<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>35. Las Ciudades Lev\u00edticas.<br \/>\n S eg\u00fan el texto los levitas, consagrados al servicio del santuario, no deb\u00edan tener porci\u00f3n alguna en el reparto de la tierra de Cana\u00e1n. Por eso, entre los pr\u00edncipes de las tribus antes mencionadas no figura ninguno de la tribu de Lev\u00ed. No obstante, los pr\u00edncipes son doce, porque Jos\u00e9 se halla representado por sus dos hijos, adoptados por Jacob, Efra\u00edm y Manas\u00e9s. En la enumeraci\u00f3n que sigue se concede a los de la tribu de Lev\u00ed 48 ciudades, repartidas en el territorio de las otras tribus, con su t\u00e9rmino para pasto de las bestias que pod\u00edan poseer.<\/p>\n<p>1Habl\u00f3 Yahv\u00e9 a Mois\u00e9s en los llanos de Moab, junto al Jord\u00e1n, frente a Jeric\u00f3, diciendo: 2\u201cManda a los hijos de Israel que de la heredad de su posesi\u00f3n cedan a los levitas ciudades, en las que puedan habitar. Dadles tambi\u00e9n lugares de pastos en los contornos de esas ciudades. 3 Que tengan ciudades en qu\u00e9 habitar y pastos para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias. 4 Los lugares de pasto en torno de las ciudades que dar\u00e9is a los levitas ser\u00e1n: a partir de los muros de la ciudad, para afuera, de mil codos en torno; 5y la extensi\u00f3n de fuera de la ciudad, dos mil codos a la parte de oriente, dos mil codos a la parte de mediod\u00eda, dos mil codos a la parte de occidente y dos mil codos a la parte del norte, quedando en medio la ciudad. Estos ser\u00e1n los lugares de pastos de sus ciudades. 6 De las ciudades mismas que dar\u00e9is a los levitas, seis ser\u00e1n las ciudades de refugio, donde pueda acogerse el homicida; y las otras, cuarenta y dos en n\u00famero; 7 en total, cuarenta y ocho ciudades con sus lugares de pasto. En cuanto a las ciudades que de los hijos de Israel hab\u00e9is de dar a los levitas, 8tomar\u00e9is m\u00e1s de los que tengan m\u00e1s, y menos de los que tengan menos. Cada uno ceder\u00e1 para los levitas sus ciudades en proporci\u00f3n de la heredad que haya recibido.\u201d<\/p>\n<p>Se destinan 48 ciudades a disposici\u00f3n de los levitas1, o pertenecientes a la tribu de Lev\u00ed en general, incluidos los sacerdotes. Esto no excluye que otros no levitas cohabiten con ellos en dichas ciudades2. Y, por otra parte, los levitas no estaban necesariamente confinados a estas localidades, sino que pod\u00edan morar en otras. En las ciudades espec\u00edficamente lev\u00edticas deb\u00eda reservarse un terreno de pastos de dos mil codos (un km.) de largo y mil codos (medio km.) de ancho en torno a dichas villas (v.4-6). Esta disposici\u00f3n te\u00f3rica era dif\u00edcil de cumplir en la pr\u00e1ctica. De estas 48, seis deben estar abiertas como ciudades de refugio para los homicidas involuntarios. La distribuci\u00f3n de estas 48 ciudades lev\u00edticas debe ser proporcional y justa, conforme al n\u00famero de habitantes de cada tribu3. Muchos cr\u00edticos consideran estas disposiciones sobre las ciudades lev\u00edticas como posteriores al destierro. En el Deuteronomio, donde tanto se preocupa el legislador de los sacerdotes y levitas, no encontramos esta legislaci\u00f3n4. Ezequiel, al describir la repartici\u00f3n futura de la tierra santa, no apela a esta instituci\u00f3n, sino que establece una zona de habitaci\u00f3n para levitas y sacerdotes en torno al templo5. Por otra parte, la distribuci\u00f3n de las ciudades supone para los sacerdotes las zonas colindantes con Jerusal\u00e9n: tribus de Jud\u00e1, Sime\u00f3n y Benjam\u00edn, mientras que los levitas (no sacerdotes) se sit\u00faan sobre todo en la parte septentrional, m\u00e1s alejada del templo de Jerusal\u00e9n. Sin embargo, seg\u00fan 1Cr 13:2, los sacerdotes y levitas ten\u00edan ciudades propias y sus pastos, y con ocasi\u00f3n del cisma de Jeroboam I (s.X a.C.), los sacerdotes y levitas abandonaron sus posesiones del norte y se fueron al reino de Jud\u00e16. Todo esto indica que ya exist\u00edan ciudades lev\u00edticas antes del exilio. Lo que s\u00ed es claro es que los levitas llevaban una vida precaria en Israel, sin duda porque no se cumpl\u00edan las ordenaciones que les favorec\u00edan. El libro del Deuteronomio hace llamamientos a la caridad para que los israelitas sean generosos con los levitas7. No hemos de perder de vista, por otra parte, la manera que el texto tiene de concebir la historia de Israel: desde los or\u00edgenes aparece la tribu de Lev\u00ed consagrada especialmente al culto de Yahv\u00e9. Con el tiempo se viene a introducir la divisi\u00f3n de dos clases: los sacerdotes y los simples levitas, encargados de los menesteres inferiores del culto, y el autor narra la historia conforme al marco hist\u00f3rico de su tiempo, reflejando sus instituciones, que traslada sistem\u00e1ticamente a los primeros tiempos del mosa\u00edsmo para rodearlos de veneraci\u00f3n ante los fieles y presentarlas como de instituci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Las Ciudades de Refugio (9-28).<br \/>\n9Yahv\u00e9 habl\u00f3 a Mois\u00e9s, diciendo: 10\u201cHabla a los hijos de Israel y diles: Cuando hay\u00e1is pasado el Jord\u00e1n, en la tierra de Cana\u00e1n, 11elegir\u00e9is ciudades que sean para vosotros ciudades de refugio, donde pueda refugiarse el homicida que hubiera matado a alguno sin querer. 12Estas ciudades os servir\u00e1n de asilo contra el vengador de la sangre, para que no sea muerto el homicida antes de comparecer en juicio ante la asamblea. 13Las ciudades a esto destinadas ser\u00e1n seis, que ser\u00e1n para vosotros ciudades de refugio. 14Destinar\u00e9is tres del lado de all\u00e1 del Jord\u00e1n y tres en la tierra de Cana\u00e1n para ciudades de refugio, 15para los hijos de Israel, para el extranjero y para el que habita en medio de vosotros, para que quien haya matado a alguno sin querer, pueda refugiarse en ellas. 16Si le hiri\u00f3 con instrumentos de hierro y se sigue la muerte, es homicida, y el matador ser\u00e1 muerto; 17lo mismo si le hiri\u00f3 con piedra en mano capaz de causar la muerte, y \u00e9sta se sigue; es homicida y ser\u00e1 castigado con la muerte; 18lo mismo si le hiri\u00f3 manejando un instrumento de madera capaz de producir la muerte, y \u00e9sta se sigue; es homicida y ser\u00e1 muerto. 19El vengador de la sangre matar\u00e1 por s\u00ed mismo al homicida; cuando le encuentre le matar\u00e1. 20Si por odio le derrib\u00f3, o le arroj\u00f3 de prop\u00f3sito encima alguna cosa, y se sigue la muerte, 21o si por odio le golpe\u00f3 con las manos y se sigue la muerte, el que hiri\u00f3 ser\u00e1 castigado con la muerte; es homicida. El vengador de la sangre le matar\u00e1 cuando le encuentre. 22Mas si, al contrario, por azar, sin odio, le derriba o le arroja encima alguna cosa sin querer, 23o sin verle le tira encima una piedra que puede causar la muerte, y la muerte se sigue, sin que fuera su enemigo ni buscase su mal, 24juzgar\u00e1 la asamblea entre el que hiri\u00f3 y entre el vengador de la sangre seg\u00fan las leyes. 25La asamblea librar\u00e1 al homicida del vengador de la sangre, le volver\u00e1 a la ciudad de asilo donde se refugi\u00f3, y all\u00ed morar\u00e1 hasta la muerte del sumo sacerdote ungido con el \u00f3leo sagrado. 26Si el homicida sale del territorio de la ciudad de asilo en que se refugi\u00f3, 27y el vengador de la sangre le encuentra fuera del territorio de su ciudad de refugio y le mata, no ser\u00e1 responsable de su muerte; 28porque el homicida debe morar en su ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote, y, muerto ya el sumo sacerdote, podr\u00e1 retornar a la tierra donde est\u00e1 su posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n de justicia era en Israel, a juzgar por los textos jur\u00eddicos, bastante imperfecta. La ley es inexorable con el homicida: la sangre derramada pide sangre. Es la ley del tall\u00f3n del desierto. Del mismo altar ser\u00e1 arrancado el homicida para sufrir la pena capital8.<br \/>\n\tPero \u00bfqui\u00e9n es homicida? El que voluntariamente quita la vida al pr\u00f3jimo, sea cualquiera el instrumento de que se sirva para ello. M\u00e1s no es tan f\u00e1cil determinar la culpabilidad del reo, y para ello no es el mejor juez la familia de la v\u00edctima o el \u201cvengador de la sangre\u201d (go&#8217;el), a quien la ley encomienda la ejecuci\u00f3n de la sentencia. Por ello, la ley misma fija, distribuidas por todo el territorio nacional, seis ciudades de refugio, adonde el presunto homicida busque asilo contra las iras del vengador de la sangre. La asamblea de esta ciudad ser\u00e1 la encargada de definir si el reo lo es de la verdad, y, en caso contrario, ponerle a salvo contra el \u201cvengador de la sangre.\u201d Pero aun esta sentencia no ser\u00e1 bastante para librarle de las iras de quien le busca para darle la muerte. Y la ley declara libre de responsabilidad a la ciudad si, hallado el autor de la muerte fuera de ella, le diere muerte el \u201cvengador de la sangre.\u201d Seg\u00fan las costumbres a\u00fan vigentes entre los n\u00f3madas de Moab, cuando se da un crimen de sangre, el autor huye bajo la tienda de un jeque poderoso, que lo defender\u00e1 contra el \u201cvengador de la sangre.\u201d All\u00ed encuentra su asilo. Pasada la primera temporada de exaltaci\u00f3n, se comienza a negociar, y despu\u00e9s de muchos discursos y conferencias, se avienen a una indemnizaci\u00f3n, y con ella queda solventado el negocio. Algo semejante deb\u00eda de ocurrir en Israel, cuando la autoridad suprema del Estado no impon\u00eda una forma m\u00e1s prudente de salvar la justicia. La misma insistencia de la ley en aplicar la pena al homicida pudiera significar que no siempre se cumpl\u00eda.<br \/>\n\tEn el desierto se preve\u00eda el caso de que el homicida se agarrara al altar, buscando protecci\u00f3n9. Ya en el c\u00f3digo de la alianza se dice que se se\u00f1alar\u00e1n lugares de refugio para los homicidas involuntarios10; pero este derecho de asilo no exist\u00eda para el criminal11. Se trataba s\u00f3lo de defender al homicida inculpable contra el \u201cvengador de la sangre\u201d o goel, es decir, el pariente encargado oficialmente por la familia para vengar la sangre de uno de ella12. Cuando un homicida se refugiaba en una ciudad, la asamblea judicial de la misma decid\u00eda sobre la culpabilidad del reo13. Las ciudades de refugio ser\u00e1n seis14, tres en Cana\u00e1n; y tres en TransJordania. Tambi\u00e9n aqu\u00ed la expresi\u00f3n \u201cdel lado de all\u00e1 del Jord\u00e1n\u201d refleja un legislador que vive ya en Cana\u00e1n; luego de \u00e9poca posterior a Mois\u00e9s (v.13). Tendr\u00e1n derecho al asilo israelitas y extranjeros (v.16). Una vez probada la culpabilidad del homicida, el \u201cvengador de la sangre\u201d debe darle muerte (v.19). Esta ley del \u201cvengador de la sangre\u201d sirve en las sociedades poco desarrolladas, como entre los beduinos, para imponer respeto a los criminales, que saben lo que les espera. Es la defensa de la sociedad cuando a\u00fan no hay \u00f3rganos oficiales y solventes de administraci\u00f3n de justicia, y gracias a la ley del \u201cvengador de la sangre\u201d hay un m\u00ednimo de respeto a la vida en la estepa15. La ley israelita est\u00e1, pues, tomada de la vida del desierto. El que ha sido declarado inocente (homicida involuntario) debe permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote (v.28), que parece se\u00f1alar una fecha de amnist\u00eda o de nueva \u00e9poca.<\/p>\n<p>La Sangre Clama Sangre (29-34).<br \/>\n29Estas disposiciones ser\u00e1n normas de derecho, y para todas vuestras generaciones, dondequiera que mor\u00e9is. 30En todo caso de homicidio, a deposici\u00f3n de testigos, se quitar\u00e1 la vida al homicida; un testigo solo no basta para deponer contra uno y condenarle a muerte. 31No aceptar\u00e9is rescate por la vida del homicida que deba ser condenado a muerte; ha de ser muerto. 32Tampoco aceptar\u00e9is rescate para dejar salir al refugiado de su ciudad de asilo y habitar en su tierra antes de la muerte del sumo sacerdote. 33No dej\u00e9is que se contamine la tierra en que habit\u00e9is; porque la sangre contamina la tierra, y no puede la tierra purificarse de la sangre en ella vertida sino con la sangre de quien la derram\u00f3. 34 No profan\u00e9is la tierra que habit\u00e9is, donde habito yo tambi\u00e9n, porque yo soy Yahv\u00e9, que habito en medio de los hijos de Israel.<\/p>\n<p>Son necesarios dos testigos para probar la culpabilidad de un homicida16. Se prohibe aceptar una compensaci\u00f3n pecuniaria del homicida para salvar su vida17; esto ser\u00eda dejar la puerta abierta a los abusos de los adinerados. Se proh\u00edbe tambi\u00e9n la compensaci\u00f3n pecuniaria para el homicida involuntario, que quiere salir de la ciudad de refugio antes de la muerte del sumo sacerdote (v.32), sin duda para evitar que, con demasiada facilidad, los verdaderos culpables quedaran libres antes de que determinara el tribunal, que pod\u00eda dejarse comprar por el dinero del rico y dar como involuntario un homicidio voluntario18. Y, para terminar, el legislador quiere encarecer el castigo del homicida voluntario: la sangre derramada contamina el pa\u00eds de Yahv\u00e9, cuya santidad no puede tolerar esa profanaci\u00f3n. Tal contaminaci\u00f3n s\u00f3lo se purifica con el derramamiento de sangre del culpable (v.33).<br \/>\n\tMuchos cr\u00edticos consideran esta legislaci\u00f3n como posterior a la del Deuteronomio y complemento de \u00e9ste, por las precisiones jur\u00eddicas que se dan19.<\/p>\n<p>  1 La enumeraci\u00f3n en Jos 21; 1Cr 6:54-81; Lev 25:32-34. &#8211; 2 Cf. Jos 21:Jos 17:21; Jos 21:16; 1Sa 6:13.15. &#8211; 3 En la repartici\u00f3n consignada en Jos 21 no parece que se tenga en cuenta este principio. As\u00ed, en Neftal\u00ed s\u00f3lo hay tres ciudades lev\u00edticas, cuando era m\u00e1s numerosa que Gad y Efra\u00edm &#8211;  (cf. c.26). &#8211; 4 Deu 12:12; Deu 12:18-19; Deu 14:27.29; Deu 26:11; Deu 26:14; Deu 26:11-15. &#8211; 5 Eze 45:4-5; Eze 48:10-14. &#8211; 6 2Cr 11:13-17. &#8211; 7 Deu 12:18. &#8211; 8 Ex 21.14; 1Re 2:26s. &#8211; 9 Cf. \u00e9xo 21:14. &#8211;  10 Exo 21:13. &#8211; 11 Exo 21:14; Deu 19:12. &#8211; 12 Deu 19:6; Jos 20:3; Jos 20:5; Jos 20:9. Otra acepci\u00f3n de go&#8217;el es la del pariente encargado de rescatar a su familiar pobre vendido al extranjero (Lev 25:47-48), y el que debe casarse con la viuda de su pariente que no ha dejado hijos (Rut 3:13). &#8211; 13 En tiempos de la monarqu\u00eda hab\u00eda tribunales especiales delegados del rey para administrar justicia (2 Par 19:5.8). &#8211; 14 La enumeraci\u00f3n en Jos 20:7-8. &#8211; 15 El P. Jaussen enjuicia as\u00ed los beneficios de esta instituci\u00f3n: \u201cDetiene la mano de muchos bandidos, mantiene cierta seguridad en el desierto y permite al viajero aventurarse entre gentes c\u00fapidas, azuzadas por la miseria y el hambre, a emprender largos viajes; permite a tribus de diferentes religiones vivir juntas, como las de los cristianos de Kerak y Madaba, establecidos en medio de rapaces adversarios. Mientras el desierto sea desierto, la venganza de sangre, regulada por el uso, subsistir\u00e1, y &#8211; dig\u00e1moslo &#8211; es necesaria\u201d (Coutumes des \u00e1rabes au pays de Moab 221). &#8211; 16 Seg\u00fan Deu 18:7, los dos testigos deb\u00edan ser los primeros en ejecutar la sentencia de muerte contra el inculpado. Con esto se les preven\u00eda contra un falso testimonio, ya que al derramar sangre inocente, se atra\u00edan la maldici\u00f3n divina. &#8211; 17 Entre los griegos exist\u00eda el rescate, \u03c0\u03bf\u03b9\u03bd\u03ae(***) (Il\u00edad. XVIII 4985); lo mismo \u00e9ntrelos germanos (Wergeld) (T\u00e1cito, Germania 21); el c\u00f3digo de la alianza lo admit\u00eda para el caso de que uno muriera acorneado por un buey. El amo de \u00e9ste deb\u00eda pagar lo que pidiese la familia de la v\u00edctima (\u00e9xo 21:29-32). &#8211; 18 Cf. Lagrange: RB (1916) 465-466. &#8211; 19 As\u00ed A. Clamer, Nombres P-476.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Se deb\u00edan asignar cuarenta y ocho ciudades de la tierra a los levitas. La tribu de Lev\u00ed no recibi\u00f3 una asignaci\u00f3n tribal, sino que deb\u00eda vivir entre las dem\u00e1s tribus. En <span class='bible'>Jos 21:1-42<\/span> aparece la lista de estas cuarenta y ocho ciudades.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La \u00faltima secci\u00f3n principal de N\u00fameros registra la obediencia renovada de Israel. Dios sigui\u00f3 hablando (<span class='bible'>N\u00fam 26:1-2<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 26:52<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 27:6<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 27:12<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 27:18<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 28:1<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 31:1<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 31:25<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 33:50<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 34:1<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 34:16<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 35:1<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 35:9<\/span>), y la segunda generaci\u00f3n de Israel obedeci\u00f3. La mayor\u00eda de los mandamientos en esta secci\u00f3n ten\u00edan que ver con la vida de Israel despu\u00e9s de su entrada en la tierra.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La Tierra Prometida hab\u00eda sido el objetivo de Israel desde el comienzo de N\u00fameros. Esta \u00faltima parte del libro anticipaba el establecimiento en Cana\u00e1n<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Ciudades levitas. La familia de Aar\u00f3n y los levitas no tendr\u00edan ninguna herencia (18:20-24). Depender\u00edan de los diezmos que las otras tribus pagar\u00edan. Sin embargo, a fin de preservar su identidad en Israel, les fueron asignadas ciudades en donde vivir. Despu\u00e9s de que las tribus tomaran posesi\u00f3n de la tierra, tendr\u00edan que asignar ciudades para los levitas (Jos. 21). Cada ciudad tendr\u00eda que incluir campos para pastura, a un l\u00edmite de 450 m. de los muros de la ciudad (v. 4), y con medidas de unos 900 m. cuadrados (v. 5). La geometr\u00eda presenta un peque\u00f1o problema. Si los lados eran 900 m. de largo, y cada lado del cuadro estaba a 450 m. de los muros, los cuatro lados no pod\u00edan unirse. Las medidas pod\u00edan completar un cuadro s\u00f3lo si se tomaban de un punto central. La evidencia arqueol\u00f3gica sugiere que Bet-semes, una de las ciudades escogidas (Jos. 21:16), cubr\u00eda aprox. como tres hect\u00e1reas. El problema de interpretaci\u00f3n de la geometr\u00eda ha puesto a prueba el ingenio de los eruditos. Es probable que las delimitaciones hayan sido establecidas trazando primero un cuadro o rect\u00e1ngulo alrededor de los muros de la ciudad y despu\u00e9s midiendo 450 m. desde el muro de la ciudad hacia afuera, a fin de establecer los l\u00edmites.<\/p>\n<p>Plano de la ciudad lev\u00edtica<\/p>\n<p> El principio, sin embargo, es perfectamente claro en cuanto a que los levitas deber\u00edan tener una limitada \u00e1rea de tierra para pastura alrededor de sus ciudades.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>35.2, 3 Los levitas eran ministros. Se sosten\u00edan de los diezmos del pueblo que, adem\u00e1s, les prove\u00eda de casas, reba\u00f1os y pastizales. Hoy en d\u00eda, tenemos la responsabilidad de proveer para las necesidades de nuestros ministros y misioneros para que ellos tengan libertad de abocarse a la tarea que Dios les encomend\u00f3.35.6 De las cuarenta y ocho ciudades dadas a los levitas por el pueblo, seis de ellas eran ciudades de refugio. Estas probablemente estaban bajo la supervisi\u00f3n de los levitas, ya que ser\u00edan los jueces m\u00e1s imparciales. Estas ciudades eran necesarias debido a que la costumbre antigua de justicia clamaba por venganza en la ocasi\u00f3n de la muerte de un pariente o ser amado (2Sa 14:7). Los levitas sosten\u00edan una audiencia preliminar afuera de las puertas mientras el acusado era retenido en la ciudad hasta el momento de su juicio. Si el asesinato hab\u00eda sido accidental, la persona permanec\u00eda en la ciudad hasta la muerte del sumo sacerdote. Para ese entonces, se le dar\u00eda la libertad, y podr\u00eda comenzar una nueva vida sin preocuparse por los vengadores. Si no hubiera sido accidental, la persona era enviada a los vengadores de la persona asesinada. Este sistema de justicia muestra c\u00f3mo la ley de Dios y su misericordia van tomadas de la mano.35.11-28 Si cualquiera mor\u00eda por un acto de violencia, por lo general se asum\u00eda que la persona hab\u00eda sido asesinada, pero el sospechoso del crimen no era acusado autom\u00e1ticamente como culpable. Las ciudades de refugio aseguraban al acusado que se har\u00eda justicia. Pero si \u00e9l o ella dejaban la ciudad, entonces ser\u00edan considerados culpables y podr\u00edan ser matados por la parte vengadora. El pueblo no deb\u00eda tolerar el pecado, sin embargo, deb\u00eda ser imparcial hacia el acusado para que \u00e9l o ella pudiera tener un juicio justo. Las ciudades de refugio representaban la preocupaci\u00f3n y provisi\u00f3n de Dios de justicia en una cultura que no siempre proteg\u00eda al inocente. Es tan injusto pasar por alto malas acciones como concluir precipitadamente acerca de la culpabilidad de una persona. Cuando alguien es acusado de haber hecho algo incorrecto, tome partido por la justicia, proteja a los que no han sido hallados culpables y escuche con cuidado toda las versiones de la historia.CIUDADES DE REFUGIO :   Seis de las ciudades de los levitas fueron designadas como ciudades de refugio. Estaban distribuidas a lo largo de la tierra y proteg\u00edan a aquellos que hab\u00edan cometido accidentalmente alg\u00fan crimen o que estaban esperando un juicio.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 1855 N\u00fam 22:1; N\u00fam 31:12; N\u00fam 36:13<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Como los levitas no ten\u00edan heredad en la tierra (18:20, 23, 24), y necesitaban un lugar donde vivir, les dieron cuarenta y ocho ciudades con sus tierras de pasto. Estas tierras (vers. 2), alrededor de cada una de esas ciudades quiz\u00e1s formaran un cuadrado de mil codos (unos 500 m) desde la muralla de la ciudad (vers. 4). Si la ciudad era muy peque\u00f1a entonces la distancia ser\u00eda de unos dos mil codos a cada lado (unos 1000 m, vers. 5). Las ciudades se mencionan por su nombre en Jos 21.<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>\u2192 <span class=\"bible\">Jos 21:1-42<\/span>.<\/span><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Textual IV Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p> g <span class='bible'>Jos 21:1-42<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia Textual III Edici\u00f3n<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[6] Deut 4, 41; 19, 2; Jos 20, 2.[13] Deut 4, 41; Jos 20, 7-8.[20] Deut 19, 11.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jehovah habl\u00f3 a Mois\u00e9s en las llanuras de Moab, junto al Jord\u00e1n, frente a Jeric\u00f3, diciendo: N\u00fam 22:1; N\u00fam 26:63; N\u00fam 31:12; N\u00fam 33:50; N\u00fam 36:13. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Ocho de las cuarenta ciudades para los levitas, con sus ejidos, y medidas, N\u00fam 35:1-5. Seis de ellas ser\u00edan las ciudades de refugio, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-numeros-351-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de N\u00fameros 35:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5472\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}