{"id":6054,"date":"2022-06-19T11:21:18","date_gmt":"2022-06-19T16:21:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-deuteronomio-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-19T11:21:18","modified_gmt":"2022-06-19T16:21:18","slug":"comentario-de-deuteronomio-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-deuteronomio-201-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de Deuteronomio 20:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>\u201cCuando salgas a la guerra contra tus enemigos y veas caballos y carros, un pueblo m\u00e1s numeroso que t\u00fa, no tengas temor de ellos, porque contigo est\u00e1 Jehovah tu Dios que te sac\u00f3 de la tierra de Egipto.<\/i><\/b><\/h3>\n<p><b><i>cuando salieres a la guerra.<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 3:21<\/span>, <span class='bible'>Deu 3:22<\/span>; <span class='bible'>Deu 7:1<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>y vieres caballos y carros.<\/i><\/b> <span class='bible'>Jos 10:5-8<\/span>; <span class='bible'>Jos 11:4-6<\/span>, <span class='bible'>Jos 11:9<\/span>; <span class='bible'>Jue 4:3-9<\/span>; <span class='bible'>2Cr 14:11<\/span>; <span class='bible'>2Cr 20:12<\/span>; <span class='bible'>Sal 20:7<\/span>; <span class='bible'>Sal 33:16<\/span>, <span class='bible'>Sal 33:17<\/span>; <span class='bible'>Isa 31:1<\/span>; <span class='bible'>Isa 37:24<\/span>, <span class='bible'>Isa 37:25<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Jehov\u00e1 tu Dios est\u00e1 contigo.<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 2:7<\/span>; <span class='bible'>Deu 31:6<\/span>, <span class='bible'>Deu 31:8<\/span>; <span class='bible'>G\u00e9n 26:3<\/span>; <span class='bible'>N\u00fam 23:21<\/span>; <span class='bible'>Jos 1:5<\/span>, <span class='bible'>Jos 1:9<\/span>; <span class='bible'>Jue 6:12<\/span>; <span class='bible'>2Cr 32:7<\/span>, <span class='bible'>2Cr 32:8<\/span>; <span class='bible'>Sal 46:7<\/span>, <span class='bible'>Sal 46:11<\/span>; <span class='bible'>Sal 118:6<\/span>; <span class='bible'>Isa 7:14<\/span>; <span class='bible'>Isa 8:9<\/span>, <span class='bible'>Isa 8:10<\/span>; <span class='bible'>Isa 43:2<\/span>; <span class='bible'>Rom 8:31<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>El sacerdote,<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 20:1-4<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Los oficiales de guerra hablan al pueblo,<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 20:5-9<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>C\u00f3mo usar las ciudades que aceptan o rechazan la proclamaci\u00f3n de paz,<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 20:10-15<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Qu\u00e9 ciudades deben ser dedicadas,<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 20:16-18<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Los \u00e1rboles,<\/i><\/b> <span class='bible'>Deu 20:19-20<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">Las exenciones indican la compasi\u00f3n de Dios por la gente cuyas mentes est\u00e1n en alguna otra parte (hogar, vi\u00f1edo, esposa), o cuyos corazones no est\u00e1n con \u00e9l (temor). Este es un principio de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">La presencia de Dios es mucho mayor que la ventaja militar del enemigo en\u00a0<b>caballos y carros<\/b>\u00a0(<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>Sal 20:7<\/span><\/span>). Dios el Guerrero Divino luchar\u00eda por su pueblo (<\/span><span style=\"color:#008000\"><span class='bible'>\u00c9xo 15:3<\/span><\/span>).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>20. Derecho de Guerra.<br \/>\n 1\u201cCuando vayas a hacer la guerra a tus enemigos, al ver los caballos y los carros de un pueblo m\u00e1s poderoso que t\u00fa, no los temer\u00e1s, porque Yahv\u00e9, tu Dios, que te sac\u00f3 de Egipto, est\u00e1 contigo. 2Cuando se vaya a dar la batalla, avanzar\u00e1 el sacerdote y hablar\u00e1 al pueblo, 3y le dir\u00e1: \u201c\u00a1Oye, Israel! Hoy vais a dar la batalla a vuestros enemigos; que no desfallezca vuestro coraz\u00f3n; no tem\u00e1is, no os asust\u00e9is ni os aterr\u00e9is ante ellos, 4porque Yahv\u00e9, vuestro Dios, marcha con vosotros para combatir con vosotros contra vuestros enemigos, y El os salvar\u00e1.\u201d 5Luego hablar\u00e1n al pueblo los escribas, diciendo: \u201c\u00bfQui\u00e9n ha construido una casa nueva y no la ha estrenado ? Que se vaya y vuelva a su casa, no muera en la batalla y sea otro el que la estrene. 6\u00bfQui\u00e9n ha plantado una vi\u00f1a y no la ha vendimiado todav\u00eda? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y la vendimie otro. 7\u00bfQui\u00e9n se ha desposado con una mujer y todav\u00eda no la ha tomado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y la tome otro.\u201d 8Los escribas seguir\u00e1n hablando al pueblo y le dir\u00e1n: \u201c\u00bfQui\u00e9n tiene miedo y siente desfallecer su coraz\u00f3n? Que se vaya y vuelva a su casa, para que no desfallezca, como el suyo, el coraz\u00f3n de sus hermanos.\u201d 9 Cuando los escribas hayan acabado de hablar al pueblo, los jefes de las tropas se colocar\u00e1n a la cabeza del ej\u00e9rcito. 10 Cuando te acercares a una ciudad para atacarla, le brindar\u00e1s la paz.11Si la acepta la gente de ella y te abre, ser\u00e1 hecha tributaria y te servir\u00e1. 12Si en vez de hacer paces contigo quiere la guerra, la sitiar\u00e1s; 13y cuando Yahv\u00e9, tu Dios, la pusiere en tus manos, pasar\u00e1s a todos los varones al filo de la espada; 14pero las mujeres, y los ni\u00f1os, y los ganados, y cuanto haya en la ciudad, todo su bot\u00edn, lo tomar\u00e1s para ti, y podr\u00e1s comer los despojos de tus enemigos que Yahv\u00e9, tu Dios, te dar\u00e1. 15As\u00ed har\u00e1s con todas las ciudades situadas lejos de ti que no sean de las ciudades de estas gentes. 16Pero en las ciudades de las gentes que Yahv\u00e9, tu Dios, te dar\u00e1 por heredad, no dejar\u00e1s con vida a nada cuanto respira; 17dar\u00e1s al anatema esos pueblos: a los j\u00e9teos, amorreos, canaiieos, fereceos, jeveos y jebuseos, como Yahv\u00e9, tu Dios, te lo ha mandado, 18para que no aprend\u00e1is a imitar las abominaciones a que esas gentes se entregan para con sus dioses y no pequ\u00e9is contra Yahv\u00e9, vuestro Dios. 19Si para apoderarte de una ciudad enemiga tienes que hacer un largo asedio, no destruyas la arboleda metiendo en ella el hacha; come sus frutos y no los tales, que no es un hombre el \u00e1rbol del campo para que pueda reforzar la defensa contra ti. 20Los \u00e1rboles que veas que no son de fruto, podr\u00e1s destruirlos y derribarlos, para hacer ingenios con que combatir a la ciudad en guerra contigo hasta que caiga.\u201d<\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo interrumpe la ilaci\u00f3n l\u00f3gica entre el c.19 y el 21, en los que se trata de cuestiones relativas a homicidios y juicios; por eso estar\u00eda mejor colocado despu\u00e9s 21:9, sirviendo de introducci\u00f3n a 21:10-14.<br \/>\n\tIsrael, cuando se vea obligada a emprender empresas b\u00e9licas, no debe asustarse ante el poder\u00edo militar de sus enemigos. No s\u00f3lo los ej\u00e9rcitos mesopot\u00e1micos y los de Egipto ten\u00edan caballer\u00eda con carros, que era el p\u00e1nico de la \u00e9poca, sino los mismos reyezuelos cananeos1. Israel, frente a esta preparaci\u00f3n militar, estaba en plan de inferioridad, pero ten\u00eda la protecci\u00f3n de Yahv\u00e9, que combatir\u00eda por \u00e9l. Los sacerdotes deben exhortar al pueblo al combate haci\u00e9ndoles ver que con ellos est\u00e1 el brazo omnipotente de Yahv\u00e9 (v.2). En un alarde de humanitarismo, quedan excluidos del combate los que hayan construido una nueva casa, hayan plantado una vi\u00f1a o se hayan desposado (v.5-7). Incluso los t\u00edmidos tienen libertad para volver a sus casas (v.8). Era un modo de invitarlos a hacer un gesto de valent\u00eda2. Con todo, el legislador sabe que los de \u00e1nimo apocado pueden sembrar el p\u00e1nico en el combate y ser causa de un desastre.<br \/>\n\tCuanto a las normas de la guerra, el legislador distingue la guerra de conquista cananea y la guerra contra los pueblos del exterior. Los cananeos deben ser exterminados, entregados al \u201canatema\u201d (jerem), para que no sean ocasi\u00f3n de prevaricaci\u00f3n con sus cultos para los hebreos (v.18). Sin embargo, este exterminio no fue tan general, ya que de hecho los cananeos convivieron con los israelitas por mucho tiempo, y el mismo Dios no permite su extinci\u00f3n, para que la tierra no quede despoblada y se llene de fieras3. Los hebreos se acomodaron en estas leyes de guerra a las costumbres b\u00e1rbaras de la \u00e9poca. Con todo, en la Biblia aparecen muchas frases generales hechas que no se han de tomar al pie de la letra, y, por otra parte, el hagi\u00f3grafo quiere con ellas, sobre todo, dar a entender la aversi\u00f3n que el pueblo israelita ha de tener hacia las pr\u00e1cticas idol\u00e1tricas de los cananeos. Respecto de los otros pueblos, las leyes de guerra son m\u00e1s humanas, aunque est\u00e1n muy lejos de las exigencias del derecho internacional actual y aun del (derecho natural. Ante todo, se ha de ofrecer la paz cuando se quiere asaltar una ciudad. Si el enemigo se entrega, se le someter\u00e1 a un tributo; en caso contrario, los hombres de guerra morir\u00e1n al filo de la espada (v.13). Las mujeres, ni\u00f1os y ganados ser\u00e1n contados como bot\u00edn. Se proh\u00edbe tambi\u00e9n talar los \u00e1rboles frutales, lo que no deja de ser una novedad, ya que los reyes asirios se glor\u00edan de devastar todos los campos, talando los \u00e1rboles y sembrando la ruina por doquier4. El legislador considera los \u00e1rboles como algo \u00fatil y, por otra parte, inofensivo contra los invasores israelitas, y, en consecuencia, ordena que no se deben ensa\u00f1ar con ellos (v.20).<\/p>\n<p>El Derecho de Guerra en Israel.<br \/>\n\tAl crear Dios la primera pareja humana, los bendijo, diciendo: Creced, multiplicaos y henchid la tierra, sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre cuanto vive y se mueve sobre la tierra (Gen 1:28). La misma bendici\u00f3n otorg\u00f3 Dios a No\u00e9 y a su familia al salir del arca despu\u00e9s del diluvio (Gen 9:1ss). \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 a realizarse esta bendici\u00f3n, que es, a la vez, un mandato divino? A medida que el hombre se iba multiplicando y se convert\u00edan las familias en tribus, se iban esparciendo por la tierra, que estaba despoblada. Pero, creciendo m\u00e1s y multiplic\u00e1ndose las tribus, convertidas en naciones, vendr\u00edan a encontrarse sobre el mismo territorio, acomod\u00e1ndose a vivir juntos en una regi\u00f3n o entablando una lucha a muerte por la posesi\u00f3n exclusiva de la tierra. Cuando en una regi\u00f3n determinada crece la poblaci\u00f3n y encuentra dif\u00edcil el vivir con los medios que le produce, vienen las emigraciones de los pueblos en busca de nuevo asiento; y, si dan con una regi\u00f3n que por sus condiciones los atraiga, se lanzar\u00e1n sobre ella apoyados en el derecho de su necesidad y el de su fuerza. Tal es la historia de las invasiones, origen a veces de guerras prolongadas. En el siglo primero antes de la era cristiana comenzaron las tribus germanas a pasar el Rin y lanzarse sobre el Occidente. Las victorias de Mario primero y luego las de C\u00e9sar las contuvieron, pero luego volvieron a la carga. Mientras el Imperio estuvo fuerte logr\u00f3 contenerlos. Cuando perdi\u00f3 su fuerza, los germanos atravesaron el Rin y el Danubio e invadieron las provincias del Imperio, deseosos de asentarse en ellas, como lo verificaron. La Providencia divina, que gobierna el mundo, se vale de estos movimientos de los pueblos para regenerar los que se hallan agotados por sus vicios, haciendo as\u00ed efectivo el mandato dado al principio al hombre de dominar la tierra.<br \/>\n\tLa historia actual nos presenta el mismo problema en otra forma. Hay naciones especialmente prol\u00edficas que no pueden hallar medios suficientes de vida dentro del territorio que ocupan. De ah\u00ed la necesidad de ampliar por la conquista su territorio o buscar en la emigraci\u00f3n lo que no hallan en su patria. Esto se logra sin derramamiento de sangre, aquello produce guerras sangrientas.<br \/>\n\tOtra forma del mismo problema es la lucha social. Por causas hist\u00f3ricas, una peque\u00f1a porci\u00f3n de la sociedad viene a hacerse due\u00f1a del territorio nacional, quedando el resto privado de su aprovechamiento. Al fin viene la lucha, que podr\u00e1 revestir variadas formas, hasta que de alg\u00fan modo se resuelva el conflicto, y los que no ten\u00edan nada alcancen, por un camino o por otro, medios de vida.<\/p>\n<p>El Caso de Israel. Empujados por una ley hist\u00f3rica, los patriarcas hebreos invaden Cana\u00e1n, todav\u00eda poco poblado, y logran vivir all\u00ed una vida n\u00f3mada entre los pueblos sedentarios. La necesidad los lleva, como a tantos otros, a las f\u00e9rtiles orillas del Nilo, donde se multiplican, y, no pudiendo desarrollarse libremente, sienten la necesidad de abandonar la tierra en que por alg\u00fan tiempo hab\u00edan hallado su prosperidad. Al fin conquistan la libertad deseada y salen de Egipto. \u00bfQu\u00e9 hacer, pues, ya que el desierto no les ofrece medios de vida, a ellos que estaban hechos a la vida f\u00e1cil de las riberas del Nilo? La tierra de Cana\u00e1n, habitada anteriormente por sus padres, se presentaba ante sus ojos ocupada por pueblos sin grande fuerza, porque carec\u00edan de unidad. Y tuvo lugar la invasi\u00f3n. Hay motivos para dudar de que el relato que la tradici\u00f3n b\u00edblica nos ofrece sea completo, pero eso no importa mucho a nuestro prop\u00f3sito; el hecho de que Cana\u00e1n fue invadida por los hebreos y que \u00e9stos, al cabo de alg\u00fan tiempo, se adue\u00f1aron de ella, exceptuada la parte de la costa, ocupada por los filisteos, no ofrece duda. Tal ser\u00eda el hecho considerado a la luz de las leyes hist\u00f3ricas, que no son extra\u00f1as a la providencia de Dios.<\/p>\n<p>El G\u00e9nero Literario Religioso. Pero la Biblia nos lo cuenta siguiendo otros principios: los principios religiosos. Conviene tener presente lo que en la historia narrada seg\u00fan estos principios hay de g\u00e9nero literario. Esto sin perjuicio de la revelaci\u00f3n divina, que muchos argumentos hist\u00f3ricos nos obliga a admitir. En los documentos hist\u00f3ricos de Egipto, Asiria y Babilonia, los reyes proceden en todas sus empresas seg\u00fan las disposiciones de sus dioses, los cuales, a su vez, ayudan para que sus or\u00e1culos se cumplan. El mismo Mesa, rey de Moab, en la guerra que hubo de sostener contra los israelitas, y de la cual cuenta en su estela que sali\u00f3 victorioso gracias a la ayuda de su dios nacional Camos, nos dice que obr\u00f3 tambi\u00e9n siguiendo los mandatos del dios. En la Biblia todo procede seg\u00fan los \u00f3rdenes de Yahv\u00e9, el cual no s\u00f3lo da al pueblo las leyes por que se ha de regir, sino que se\u00f1ala los sitios en que se ha de acampar y los d\u00edas que en cada sitio debe permanecer. Israel no da un paso sin la orden expresa de Yahv\u00e9. Hay aqu\u00ed algo de g\u00e9nero literario, en que se expresa la especial providencia con que Dios reg\u00eda la vida de su pueblo, a quien hab\u00eda se\u00f1alado tan altos destinos cuales eran los de preparar la obra del Mes\u00edas. No es menor la asistencia de Jesucristo a su Iglesia, y, no obstante, la vida de \u00e9sta no est\u00e1 exenta de las leyes hist\u00f3ricas, como tampoco lo est\u00e1n la vida de sus santos. Hoy todos confiesan que la antigua hagiograf\u00eda, que hac\u00eda de la vida de \u00e9stos un continuo milagro, ni es hist\u00f3rica ni edificante siquiera.<br \/>\n\tEn el G\u00e9nesis, Dios promete a los patriarcas la posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n, la tierra de sus peregrinaciones (Gen 13:1438; Gen 16:13ss). Luego env\u00eda a Mois\u00e9s, para que, sacando a su pueblo de Egipto, le introduzca en la tierra prometida a los padres (Exo 3:755; Exo 6:1ss). En el Sina\u00ed habla Dios as\u00ed a Israel: \u201cYo mandar\u00e9 un \u00e1ngel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Ac\u00e1tale y escucha su voz, no le resistas, porque no perdonar\u00e1 vuestras rebeliones y porque lleva mi nombre. Pero si le escuchas y haces cuanto \u00e9l te diga, yo ser\u00e9 enemigo de tus enemigos y afligir\u00e9 a los que te aflijan, pues mi \u00e1ngel marchar\u00e1 delante de ti y te conducir\u00e1 a la tierra de los amorreos, de los j\u00e9teos, de los fereceos, de los cananeos, de los jeveos y de los jebuseos, que yo exterminar\u00e9. No adores a sus dioses ni les sirvas, no imites sus costumbres y derriba y destruye sus cipos&#8230; Mi terror te preceder\u00e1 y perturbar\u00e1 a todos los pueblos a que llegues, y todos tus enemigos volver\u00e1n ante ti las espaldas, y mandar\u00e9 ante ti t\u00e1banos, que pondr\u00e1n en fuga a jeveos, cananeos y j\u00e9teos delante de ti. No los arrojar\u00e9 en un solo a\u00f1o, no quede la tierra desierta y se multipliquen contra ti las fieras. Poco a poco los har\u00e9 desaparecer ante ti hasta que crezcas y poseas la tierra. Pondr\u00e9 en tu mano a los habitantes de esa tierra y los arrojar\u00e1s de tu presencia. No pactar\u00e1s con ellos ni con sus dioses, no sea que, habitando en tu tierra, te hagan pecar contra m\u00ed y sirvas a sus dioses, lo que ser\u00eda tu ruina\u201d (Exo 23:20-33).<br \/>\n\tSi nos fijamos un poco en esta larga cita, echaremos de ver que lo primero en que Dios insiste es en la destrucci\u00f3n de la religi\u00f3n cananea, a fin de evitar el esc\u00e1ndalo de su pueblo. Promete su eficaz ayuda para realizar la conquista, pero anunciando que \u00e9sta ser\u00e1 lenta. La raz\u00f3n alegada es una prueba de que los hebreos no alcanzaran la enorme cifra de 600.000 hombres armados, pues con \u00e9sos y los dem\u00e1s viejos, mujeres y ni\u00f1os, la tierra de Cana\u00e1n quedar\u00eda m\u00e1s que superpoblada.<br \/>\n\tUna orden paralela hasta en las palabras la leemos: \u201cYo arrojar\u00e9 de ante ti al amorreo, al cananeo, al jeteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo. Gu\u00e1rdate de pactar con los habitantes de la tierra contra la cual vas, pues ser\u00eda para vosotros la ruina. Derribad sus altares, sus cipos; destrozad sus \u201caseras\u201d (Exo 34:11-13). Son, en substancia, las mismas ideas del Deuteronomio.<br \/>\n\tReglamentaci\u00f3n De La Guerra. Todav\u00eda vuelve a insistir, al reglamentar el modo de hacer la guerra a las ciudades lejanas \u201cque no sean de las ciudades de estas gentes. Porque en las ciudades de las gentes que Yahv\u00e9, tu Dios, te da por heredad, no dejar\u00e1s con vida nada de cuanto respira; dar\u00e1s al anatema esos pueblos: a los j\u00e9teos, amorreos, cananeos, fereceos, jeveos y jebuseos, como Yahv\u00e9, tu Dios, te lo ha mandado, para que no aprend\u00e1is a imitar las abominaciones a que esas gentes se entregan para con sus dioses y no pequ\u00e9is contra Yahv\u00e9, vuestro Dios\u201d (Exo 20:15-18).<br \/>\n\tDe todos estos textos sacamos en conclusi\u00f3n la insistencia con que se manda destruir todos los santuarios cananeos, para que no sirvan de esc\u00e1ndalo a Israel. Hay que borrar hasta la memoria de las abominaciones idol\u00e1tricas de los habitantes de Cana\u00e1n. La raz\u00f3n de esta disposici\u00f3n es clara y no implica ning\u00fan problema. En esto insiste tambi\u00e9n otro pasaje de Num 33:525 : \u201cCuando hubiereis pasado el Jord\u00e1n para entrar en la tierra de Cana\u00e1n, arrojad de delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra y destruid todas sus esculturas y todas sus im\u00e1genes fundidas, y devastad todos sus excelsos.\u201d Pero, adem\u00e1s de la religi\u00f3n, se ordena \u201carrojar delante de s\u00ed a todos sus habitantes,\u201d igual que leemos en el \u00e9xodo. Esto no es destruir la poblaci\u00f3n, sino anular su influencia, en cuanto pueda constituir un peligro para la vida moral y religiosa de Israel. Aqu\u00ed la palabra jerem (anatema), que a veces leemos en el Deuteronomio, no tiene el sentido propio, sino otro m\u00e1s gen\u00e9rico, pedido por el estilo oratorio del libro.<br \/>\n\tEl Problema Moral. Con todo, esto implica un grave problema de orden moral: \u00bfSer\u00e1 posible que semejante legislaci\u00f3n venga del cielo? Cuando en el c.18 del G\u00e9nesis leemos en qu\u00e9 manera condesciende Yahv\u00e9 con las s\u00faplicas de Abrah\u00e1n en favor de los moradores de Sodoma, cuyos vicios clamaban a Dios pidiendo castigo (Gen 18:20s), no podemos menos de reconocer que tales palabras son una consoladora revelaci\u00f3n de lo alto. Tambi\u00e9n cuando leemos el precepto del amor del pr\u00f3jimo extendido a todos los moradores de Israel. Igual hemos de decir cuando o\u00edmos a Mois\u00e9s declarar el sentido que encierra el nombre de Yahv\u00e9 &#8211; misericordia hasta la mil\u00e9sima generaci\u00f3n, y justicia s\u00f3lo hasta la tercera -. Y cuando repetimos aquellas palabras del Salmo: \u201cPorque su misericordia es eterna\u201d (Sal 136), sentimos ah\u00ed un preludio de aquellas otras de San Juan en que nos dice que Dios es Amor (1Jn 4:8).<br \/>\n\tAhora bien, Dios no se muda, porque es eterno. Y si en la Sagrada Escritura notamos alguna mudanza, esa mudanza tiene su causa en el hombre, que no es capaz de concebir las cosas divinas sino en funci\u00f3n de su propio esp\u00edritu. La letra del texto sagrado parece querernos decir que Dios usa de estos rigores con los cananeos en castigo de sus cr\u00edmenes. Pero \u00e9stos no clamaban al cielo con m\u00e1s fuerza que los cometidos despu\u00e9s por su pueblo, y, para castigo de \u00e9stos, Dios, que dispone de los pueblos todos, levantaba bandera en los montes y convocaba a las naciones del aquil\u00f3n (Isa 5:26). Mas hac\u00eda tal cosa actuando las leyes hist\u00f3ricas y sirvi\u00e9ndose de las mismas ambiciones humanas. Por esto, a los que primero hab\u00eda empleado como instrumentos de su justicia, luego, por el mismo camino, los castigaba, a causa de la injusticia con que hab\u00edan procedido (Isa 13:233). Es la Providencia divina, que gobierna el hombre respetando su libertad. Si otra cosa aparece en los libros hist\u00f3ricos de la Sagrada Escritura, habremos de atribuirlo a aquel g\u00e9nero literario que antes llamamos religioso, en que parece que el hombre no sabe moverse sino bajo la expresa orden de la divinidad. Gamos, el dios nacional de Moab, no era sino una creaci\u00f3n del esp\u00edritu moabita, y de este mismo esp\u00edritu proced\u00edan las \u00f3rdenes de Gamos, de que Mesa nos habla en su inscripci\u00f3n. No podemos decir otro tanto de Yahv\u00e9, el Dios que hizo el cielo y la tierra, que eligi\u00f3 a Israel y le destin\u00f3 para preparar la grande obra de sus misericordias, la obra de su Verbo encarnado; pero todav\u00eda tendremos que admitir que, en la concepci\u00f3n del gobierno divino sobre Israel, entra por mucho la mentalidad del pueblo, muy parecida a la de Moab y de las naciones vecinas. En esto no hay que olvidar la ley del progreso, observada por Dios en la revelaci\u00f3n divina, y con ella la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios, que comunica a las almas para los d\u00edas de su Hijo, de quien son estas palabras: Por la dureza de vuestro coraz\u00f3n os permiti\u00f3 Mois\u00e9s dar libelo de repudio (Me 10,5). Esta dureza impuso tambi\u00e9n al profeta de Dios otras muchas condescendencias. Y una de ellas era el modo de hacer la guerra.<br \/>\n\tLa Conquista. Ya hemos visto atr\u00e1s c\u00f3mo consagran a Dios por anatema la ciudad, que de esto se llamar\u00e1 Jorma (N\u00fam 45; 21,3). Antes de entrar en Cana\u00e1n, la tierra que ten\u00edan prometida, se apoderaron en la TransJordania de los reinos amorreos, que debi\u00f3 de parecerles muy buena presa. \u201cIsrael le derrot\u00f3 (a Se\u00f3n) al filo de la espada y se apoder\u00f3 de su tierra, desde el Am\u00f3n hasta Jaboc, hasta los amonitas, pues Jahsa era frontera de los amonitas. Conquist\u00f3 Israel todas estas ciudades y habit\u00f3 en las ciudades de los amorreos, en Heseb\u00f3n y en todas las ciudades que de ella dependen&#8230; Envi\u00f3 Mois\u00e9s a reconocer a Jazer, y se apoderaron de las ciudades que de ella depend\u00edan, expulsando de ellas a los amorreos, que en ellas habitaban, y, volvi\u00e9ndose, subieron camino de Basan, sali\u00e9ndoles al encuentro Og, rey de Basan, con todo su pueblo, para dar la batalla en Edrai&#8230; Y le derrotaron a \u00e9l y a toda su gente hasta no dejar ni uno, y se apoderaron de su tierra\u201d (Num 21:25-35). Todo esto lo ejecutaron los hebreos de propia iniciativa, con el prop\u00f3sito de ocupar la tierra, sin el impedimento de sus antiguos poseedores. Y no inventaban normas nuevas de guerrear. Segu\u00edan las de su \u00e9poca.<br \/>\n\tCuando luego entraron en Cana\u00e1n, Jeric\u00f3, la primera ciudad por ellos ocupada, fue entregada al anatema. Mirado este hecho desde el punto de vista de la religi\u00f3n antigua, ven\u00eda a ser una hecatombe en obsequio de Yahv\u00e9, para merecer su ayuda en la conquista que empezaba. Considerado desde el punto militar, ten\u00eda por objeto sembrar el p\u00e1nico entre los cananeos y facilitar su rendici\u00f3n o su conquista. En la segunda ciudad conquistada, Hai, parece haberse repartido el fruto de la victoria entre Yahv\u00e9 y el pueblo, pues de ella dice Dios: \u201cTrata a Hai y a su rey como trataste a Jeric\u00f3 y a su rey; pero el bot\u00edn y el ganado tomadlo para vosotros\u201d (Jos 8:2).<br \/>\n\tLa primera batalla contra los cananeos, que fue la de Gaba\u00f3n, nos la describe el autor sagrado as\u00ed: \u201cLos cinco reyes huyeron y se refugiaron en la caverna de Maceda.\u201d All\u00ed los encerr\u00f3 Josu\u00e9 para impedir que se le escapasen. El pueblo persigui\u00f3 a los fugitivos \u201chasta exterminarlos,\u201d refugi\u00e1ndose en las ciudades fuertes los que pudieron escapar. Josu\u00e9 entonces mand\u00f3 abrir la cueva y sacar a los cinco reyes: el de Jerusal\u00e9n, el de Hebr\u00f3n, el de Jerimot, el de Laquis y el de Egl\u00f3n, y, llamando Josu\u00e9 a los jefes de Israel, les dijo: \u201cAcercaos y poned el pie sobre su cuello.\u201d Lo hicieron as\u00ed, y Josu\u00e9 a\u00f1adi\u00f3: \u201cNo tem\u00e1is ni os acobard\u00e9is; sed firmes y valientes, pues as\u00ed tratar\u00e1 Yahv\u00e9 a todos vuestros enemigos.\u201d Despu\u00e9s Josu\u00e9 hizo darles muerte \u201cy los mand\u00f3 colgar de cinco \u00e1rboles, y all\u00ed estuvieron colgados hasta la tarde\u201d (Jer 10:16-26). Y, resumiendo toda la campa\u00f1a del Mediod\u00eda, el texto nos dice: \u201cJosu\u00e9 bati\u00f3 toda la tierra: la monta\u00f1a, el mediod\u00eda, los llanos y las pendientes, con todos sus reyes, sin dejar escapar a nadie, y dando al anatema todo viviente, como lo hab\u00eda mandado Yahv\u00e9, Dios de Israel\u201d (Jer 10:40). La misma conducta observ\u00f3 el caudillo israelita en la campa\u00f1a del Norte despu\u00e9s de vencidos los cananeos junto al lago Mer\u00f3n (Jos 11:12-15). Por fin, resumiendo la obra de Josu\u00e9, dice el texto que \u201cno hubo ciudad que hiciese paces con los hijos de Israel, fuera de los jeveos, que habitaban en Gaba\u00f3n; todas las tomaron por la fuerza de las armas, porque era designio de Yahv\u00e9 que estos pueblos endureciesen su coraz\u00f3n en hacer la guerra a Israel, para que Israel los diese al anatema, sin tener para ellos misericordia y los destruyera, como Yahv\u00e9 se lo hab\u00eda mandado a Mois\u00e9s\u201d (Jos 11:19-20). Sin embargo, la distribuci\u00f3n de la tierra fue m\u00e1s bien una asignaci\u00f3n de la parte que cada tribu deb\u00eda conquistar. Esto nos dice el sentido de este resumen de la conquista llevada a cabo por Josu\u00e9.<br \/>\n\tEl c.1 de los Jueces traza un cuadro de la obra de cada una de las tribus para adue\u00f1arse de su heredad. La empresa fue acabada por David. Todo esto muestra c\u00f3mo no podemos entender a la letra las expresiones tan universales de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>La Guerra Despu\u00e9s de la Conquista. Pero no s\u00f3lo en estas guerras de conquista. En el ap\u00e9ndice del libro se nos habla del castigo de Benjam\u00edn, y se dice que en la batalla \u00faltima y decisiva cayeron de Benjam\u00edn 25.000 hombres, quedando s\u00f3lo 600 en la pe\u00f1a de Rim\u00f3n. Como si esto fuera poco, \u201clos hijos de Israel se volvieron contra Benjam\u00edn y pasaron a filo de espada las ciudades, hombres y ganados y todo cuanto hallaron, e incendiaron cuantas ciudades encontraron\u201d (Jos 20:48). Despu\u00e9s se re\u00fanen en Betel y hacen una gran lamentaci\u00f3n por la ruina de una tribu israelita. Cuando David se hallaba entre los filisteos, sal\u00eda a hacer excursiones \u201ccontra los guesurianos, contra los fereceos y contra los amalecitas, pues todos; \u00e9stos habitaban la regi\u00f3n desde Telam por el sur hasta el Egipto.\u201d. David asolaba sus tierras, sin dejar vivos hombre ni mujer, apoder\u00e1ndose de los ganados. \u201cEsto hac\u00eda para que no le delatasen los. Supervivientes\u201d (1Sa 27:8-12). En comparaci\u00f3n de esto, juzgaremos blanda la conducta del mismo David con los amonitas, a quienes conden\u00f3 a trabajos forzados (2 Lam 12:31), y hasta la m\u00e1s dura guardada con los moabitas, \u201ca los cuales bati\u00f3, y, haci\u00e9ndoles postrarse en tierra, los midi\u00f3, echando sobre ellos las cuerdas, y a dos de las medidas las conden\u00f3 a muerte, y a la otra la dej\u00f3 con vida\u201d (2Sa 8:2). Tal modo de hacer la guerra nos parece ahora inhumano, pero era cosa corriente en la antig\u00fcedad.<br \/>\n\tY leemos en 1Re 20:38 que los reyes de Israel ten\u00edan en Siria fama de misericordiosos.<br \/>\n\tEn Todas Partes Igual. Siglos m\u00e1s tarde, los griegos y romanos no hab\u00edan suavizado los procedimientos guerreros. Represent\u00e9monos dos peque\u00f1os ej\u00e9rcitos frente a frente. Cada uno lleva consigo las estatuas de sus dioses, el altar y las ense\u00f1as, que son emblemas sagrados; cada uno tiene sus or\u00e1culos, que le prometen \u00e9xito feliz; sus augures o adivinos, que le den seguridades de la victoria. En ambos ej\u00e9rcitos los soldados piensan como aquel griego de Eur\u00edpides: \u201cLos dioses que combaten con nosotros son m\u00e1s fuertes que los que luchan por nuestros enemigos.\u201d Cada ej\u00e9rcito pronuncia contra su contrario imprecaciones semejantes a \u00e9sta: \u201c\u00a1Oh dioses!, derramad el espanto, el terror y el mal entre nuestros enemigos. Que estos hombres y cuantos habitan en sus campos y en su ciudad sean privados de la luz del sol. Que su ciudad y sus campos, sus jefes y sus personas, os sean consagrados por el anatema.\u201d<br \/>\n\tUna guerra llevada a cabo seg\u00fan estos principios pod\u00eda hacer desaparecer una ciudad, un pueblo. En virtud del derecho de guerra, Roma extendi\u00f3 la soledad en torno suyo y destruy\u00f3 las numerosas ciudades de los volscos, latinos y samnitas. Cuando el vencedor no exterminaba a los vencidos, ten\u00eda el derecho de suprimir su ciudad, su religi\u00f3n, sus cultos. La f\u00f3rmula de rendici\u00f3n sol\u00eda ser \u00e9sta: \u201cYo entrego mi persona, mi ciudad, mi tierra, el agua que por ella corre, mis dioses-t\u00e9rminos, mis templos con su mobiliario y cuanto pertenece a los dioses; todo lo entrego al pueblo romano.\u201d<br \/>\n\tMucho de esto podemos verlo realizado en la conquista de Cana\u00e1n por Israel. \u00bfY podremos pensar que los que tales justicias ejecutaban se hac\u00edan m\u00e1s justos? \u00bfQue era el Dios que declaraba que todos los pueblos eran suyos quien impon\u00eda tales normas de exterminio? \u00bfNo habr\u00e1 lugar tambi\u00e9n aqu\u00ed para decir: Por la ferocidad de vuestro coraz\u00f3n os permiti\u00f3 Dios obrar de esta manera?<\/p>\n<p>La Guerra con los Pueblos no Palestinos. El Deuteronomio suaviza un poco las leyes de la guerra cuando se trata de ciudades situadas fuera de la tierra prometida. El ej\u00e9rcito va acompa\u00f1ado de los sacerdotes, que, en nombre de Dios, le hablan para alentarle, asegur\u00e1ndole que \u201cYahv\u00e9, vuestro Dios, marcha con vosotros para combatir contra vuestros enemigos.\u201d Luego los escribas publican un bando ordenando que se retiren los que hayan plantado una vi\u00f1a y no hayan gustado sus frutos, los reci\u00e9n casados y los cobardes, que puedan infundir desaliento en sus compa\u00f1eros. Antes de atacar la ciudad le deben ofrecer la paz. Si la acepta, quedar\u00e1 sometido a tributo; si no la acepta, se la ataca hasta tomarla y pasar \u201ca filo de espada a los hombres, perdonando a las mujeres, los ni\u00f1os y los ganados y cuanto haya en la ciudad. Todo su bot\u00edn lo tomar\u00e1s para ti, y podr\u00e1s comer los despojos de tus enemigos que Yahv\u00e9, tu Dios, te da.\u201d Esto significa que, fuera de los muertos y los fugitivos, todo lo dem\u00e1s pasa al poder de Israel: las personas, como prisioneros o esclavos; los bienes, como bot\u00edn. Tambi\u00e9n esto es derecho antiguo, no bajado del cielo, sino creado por la ferocidad humana. Dios ama la paz, y sus planes, tal como se nos dan a conocer en la Sagrada Escritura, son planes de paz. Por esto en el comienzo del Evangelio leemos: Los mansos poseer\u00e1n la tierra. Cristo es el fin de la Ley, dice San Pablo; y los profetas hab\u00edan dicho que el fin de la historia de Israel era el mesianismo. Dos aspectos de \u00e9l se nos ofrecen en este art\u00edculo ligados a la conquista de Cana\u00e1n y a las guerras de Israel.<br \/>\n\tCon la ocupaci\u00f3n de Cana\u00e1n, Dios hab\u00eda cumplido la promesa que desde el c.13 del G\u00e9nesis ven\u00eda repitiendo a los patriarcas y a sus hijos. Pero ese cumplimiento no era a\u00fan perfecto, seg\u00fan nos dicen los textos arriba citados, porque la conquista no fue desde el principio completa. Ser\u00e1 David quien la acabar\u00e1, y entonces el historiador sagrado podr\u00e1 escribir que Jud\u00e1 e Israel habitaban la tierra sin temor alguno y que a la sombra de su parra y de su higuera gozaban de los frutos de la dulce paz (1Re 4:25). Esto ser\u00eda para muchos el pleno cumplimiento de las antiguas promesas, pero no lo era para Dios.<br \/>\n\tLa deportaci\u00f3n de los pueblos a fin de extirpar en ellos las veleidades de sublevaci\u00f3n era un principio pol\u00edtico de los antiguos imperios semitas. Por eso en la Ley se amenaza a Israel con la deportaci\u00f3n en castigo de su deslealtad a Yahv\u00e9. Y la deportaci\u00f3n lleg\u00f3 para Israel el a\u00f1o 721, y para Jud\u00e1, el 586. El primero fue trasladado por los asirios a la Asiria, y el segundo, por los caldeos a Caldea. Pero Dios, que en su justicia causaba las heridas, en su misericordia promet\u00eda sanarlas. Y los profetas, que con tan vivos colores nos pintan el inminente destierro del pueblo y la desolaci\u00f3n de la tierra abandonada, luego prometen, con no menor entusiasmo, la vuelta a la patria y la plena restauraci\u00f3n de \u00e9sta.<br \/>\n\tAmos, que es el m\u00e1s antiguo de los profetas escritores, nos describe la restauraci\u00f3n de Israel despu\u00e9s de la ruina: \u201cAquel d\u00eda levantar\u00e9 el tugurio ca\u00eddo de David, reparar\u00e9 sus brechas, alzar\u00e9 sus ruinas y la reedificar\u00e9 como en los d\u00edas antiguos, para que conquisten los restos de Edom y los de todas las naciones sobre los cuales sea invocado mi nombre, dice Yahv\u00e9, que cumplir\u00e1 todo esto. Vienen d\u00edas, dice Yahv\u00e9, en que sin interrupci\u00f3n seguir\u00e1 el que ara al que siega, el que vendimia al que siembra. Los montes destilar\u00e1n mosto y correr\u00e1 de todos los collados. Yo reconducir\u00e9 a los cautivos de mi pueblo Israel, reedificar\u00e1n sus ciudades devastadas y las habitar\u00e1n; plantar\u00e1n vi\u00f1as y beber\u00e1n su vino; har\u00e1n huertas y comer\u00e1n sus frutos. Los plantar\u00e9 en su tierra y no ser\u00e1n ya m\u00e1s arrancados de la tierra que yo les he dado, dice Yahv\u00e9, tu Dios\u201d (1Re 9:11-15). As\u00ed termina el libro de los or\u00e1culos de Amos.<br \/>\n\tOseas, contempor\u00e1neo de Amos, que anunci\u00f3 tambi\u00e9n el destierro de Israel a Asiria, acaba sus or\u00e1culos en forma parecida.<br \/>\n\tEl destierro de Jud\u00e1 fue predicho, sobre todo, por Jerem\u00edas y Ezequiel, que lo vieron con sus ojos y aun lo experimentaron, para que pudieran decir a los cautivos que, inducidos por falsos profetas, se hab\u00edan burlado de ellos: \u201cVed si ten\u00edamos raz\u00f3n. Pues ahora creed en lo que os decimos.\u201d Y lo que les dec\u00edan era que se volviesen a Dios, que el Se\u00f1or volver\u00eda hacia ellos sus ojos de misericordia.<br \/>\n\tOigamos a Jerem\u00edas: \u201cY t\u00fa, siervo m\u00edo Jacob, no temas; no tiembles, Israel, porque voy a libertarte de esta tierra lejana, y a tus hijos de la tierra de su cautividad. Jacob tornar\u00e1 y vivir\u00e1 tranquilo y seguro, sin que nadie le perturbe. Porque yo estoy contigo para salvarte\u201d (30.105).<br \/>\n\tEl profeta Ezequiel habla a los montes y valles de Israel, que hab\u00edan soportado las burlas y escarnios de los vecinos, conden\u00e1ndolos como tierra que devora a sus habitantes.<br \/>\n\t\u201cAs\u00ed dice Yahv\u00e9: \u00bfPues qu\u00e9 andan diciendo de ti, qu\u00e9 andan diciendo de ti: \u201cEres una tierra que devoras a los hombres y matas a sus hijos\u201d? No devorar\u00e1s ya m\u00e1s a los hombres, no matar\u00e1s ya m\u00e1s a tus hijos y nunca m\u00e1s te har\u00e9 o\u00edr los insultos de las gentes, ni tendr\u00e1s que soportar los escarnios de los pueblos y no quedar\u00e1n los tuyos privados de hijos, dice el Se\u00f1or, Yahv\u00e9\u201d (36:7-15).<br \/>\n\tDe esta suerte los profetas daban cuerpo a la idea grandiosa que el Se\u00f1or hac\u00eda brillar en su mente sobre la restauraci\u00f3n de Israel en los d\u00edas gloriosos del Pr\u00edncipe de la paz, los cuales ve\u00edan ligados a la vuelta del cautiverio.<\/p>\n<p>El Reino de la Paz. Las guerras sufridas por los hebreos, con todas las calamidades que llevaban consigo, hac\u00edan m\u00e1s deseada la paz, nuevo elemento para la descripci\u00f3n de la edad mesi\u00e1nica.<br \/>\n\tDios no tiene sino pensamientos de paz (Jer 29:11; 1Co 1:33)\u00b7 Esto nos significa lo que se cuenta al principio del G\u00e9nesis: que, al crear Dios los animales y al hombre, s\u00f3lo les asigna como alimento la verdura a los primeros, el grano y las frutas al segundo, en se\u00f1al de c\u00f3mo amaba la paz entre sus criaturas (Gen 1:295). Luego se promete la paz al pueblo si observa la Ley. La guerra s\u00f3lo vendr\u00e1 sobre \u00e9l en castigo de su infidelidad (Lev 26:1455; Deu 28:1955). No otro es el lenguaje de los profetas: \u201c\u00a1Ah!, si atendieras a mis leyes, tu paz ser\u00eda como un r\u00edo, y tu justicia como las olas del mar\u201d (Isa 48:18).<br \/>\n\tLa paz es el bien m\u00e1s deseable para el hombre, aunque de ordinario muestre tan poco aprecio de ella. Por esto no es de maravillar que los profetas nos presenten la edad mesi\u00e1nica como una edad de paz, y al Rey-Mes\u00edas, como rey pac\u00edfico. Oseas es el primero en decirnos que en aquellos d\u00edas Israel no se acordar\u00e1 de los baales y que Dios \u201char\u00e1 un concierto en su favor con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra, y quebrar\u00e1 en la tierra el arco, la espada y la guerra, y har\u00e1 que reposen seguros\u201d (Ose 2:20). Isa\u00edas y Miqueas nos aseguran que muchedumbre de pueblos, \u201cadmirados de tanta paz que Dios dar\u00e1 a los pueblos\u201d (Jer 3:3-9) vendr\u00e1n a Jerusal\u00e9n en busca de Yahv\u00e9 y de su palabra, y que El \u201cjuzgar\u00e1 a las gentes y dictar\u00e1 sus leyes a numerosos pueblos, que de sus espadas har\u00e1n rejas de arado, y de sus lanzas hoces. No alzar\u00e1n la espada gente contra gente ni se ejercitar\u00e1n para la guerra\u201d (Isa 2:4; Miq 4:3). Zacar\u00edas dice del Rey-Mes\u00edas que vendr\u00e1 a Jerusal\u00e9n \u201cjusto, salvador y humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna. Extirpar\u00e1 los carros de Efra\u00edn y los caballos en Jerusal\u00e9n, y ser\u00e1 roto el arco de guerra, y promulgar\u00e1 a las gentes la paz\u201d (Miq 9:95).<br \/>\n\tEn la \u00e9poca de Isa\u00edas, la Asiria y el Egipto eran las dos grandes potencias que aspiraban a dominar en Siria, y por esto se hac\u00edan la guerra. Pues dice Isa\u00edas que \u201cen aquel d\u00eda habr\u00e1 camino de Egipto a Asiria y que el asirio ir\u00e1 a Egipto y el egipcio a Asiria; que los egipcios y asirios servir\u00e1n a Yahv\u00e9. Aquel d\u00eda Israel ser\u00e1 tercero con el Egipto y la Asiria, como bendici\u00f3n en medio de la tierra, bendici\u00f3n de Yahv\u00e9 Sebaot, que dice: \u201cBendito mi pueblo Egipto; Asiria, obra de mis manos, e Israel, mi heredad\u201d (Miq 19:23-25). La guerra ha cesado; s\u00f3lo reinar\u00e1 la paz.<br \/>\n\tPor eso, uno de los t\u00edtulos que el mismo profeta da al Ni\u00f1o, sucesor de David, es el de \u201cPr\u00edncipe de la paz, para dilatar el imperio y para una paz ilimitada\u201d (Isa 9:65; Isa 11:6-11).<br \/>\n\tEzequiel abunda en el mismo pensamiento al afirmar que el pacto de paz que con Israel establecer\u00e1 ser\u00e1 un pacto eterno y que pondr\u00e1 en medio de ellos su morada por los siglos, que El ser\u00e1 su Dios y ellos ser\u00e1n su pueblo, \u201cy las gentes sabr\u00e1n que es Yahv\u00e9 quien los santificar\u00e1 cuando est\u00e9 su santuario en medio de ellos por los siglos\u201d (Isa 37:26-28).<br \/>\n\tPero esta paz no es una paz externa, impuesta y sostenida por la fuerza de las armas; \u201cla paz ser\u00e1 obra de la justicia, y el fruto de la justicia el reposo y la seguridad para siempre. Mi pueblo habitar\u00e1 en morada de paz, en habitaci\u00f3n de seguridad, en asilo de reposo\u201d (Is 32.17s; Isa 54:3)\u00b7<br \/>\n\tSi ahora queremos entender el hondo sentido de todas estas promesas que el Esp\u00edritu Santo inspiraba a sus profetas, empecemos por recordar las palabras del divino Maestro que dicen: \u201cNo pens\u00e9is que he venido a poner paz, sino espada. Porque he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra, y los enemigos del hombre ser\u00e1n los de su casa\u201d (Mat 10:34-36).<br \/>\n\tEsto significa que las luchas no cesar\u00e1n en la tierra despu\u00e9s que los \u00e1ngeles cantaron \u201cpaz en la tierra a los hombres de buena voluntad.\u201d Las guerras contin\u00faan entre los pueblos cada vez m\u00e1s feroces y destructores. El Se\u00f1or, en su inescrutable providencia, las tolera y las ordena, como todas las cosas, a la salud de los elegidos. La paz exterior parece que no ha venido a la tierra con Cristo.<br \/>\n\tPero en cuanto a la paz interior, que no son capaces de perturbar todos los accidentes exteriores, dice Jes\u00fas: \u201cBienaventurados los pac\u00edficos, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u201d (Mat 5:9). Es que Dios es Dios de paz (Rom 15:33; Rom 16:20), y el Hijo de Dios vino a este mundo para traernos la paz (Efe 2:1453). Por eso, al despedirse definitivamente de sus disc\u00edpulos, les dec\u00eda: \u201cMi paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo\u201d (Jua 14:27). La paz que Cristo dej\u00f3 a los suyos es fruto de la doble caridad de Dios y del pr\u00f3jimo, y el que en esta caridad vive, no siente turbaci\u00f3n; goza de aquella paz que supera todo conocimiento humano (Flp 4:7), que los mundanos no alcanzan a entender, pero que los siervos de Dios gozan en lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n mientras llegue la paz eterna en el reino de los cielos, en que Dios se revelar\u00e1 verdadero Dios de paz.<\/p>\n<p>  1 Cf. Barrois, Pr\u00e9cis d&#8217;arch\u00e9ologie biblique 154. &#8211;  2 Cf. 2Sa 15:19-22. &#8211; 3 Cf. Exo 23:29s; Deu 7:22. &#8211; 4 Teglatfalasar III se glor\u00eda de haber talado los parques y arbolado al conquistar Damasco (Anales. lin.195-209).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b>no tengas temor.<\/b> Cuando los israelitas iban a la batalla, nunca deb\u00edan de temer los caballos o carros de un enemigo porque el resultado de una batalla nunca ser\u00eda determinado por simple fuerza militar. El mandato a no temer estaba basado en el poder y la fidelidad de Dios, los cuales ya hab\u00edan sido probados a Israel en su liberaci\u00f3n de Egipto.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Los principios humanitarios aplicables en la guerra bajo la ley mosaica hacen un fuerte contraste con la brutalidad y crueldad de otras naciones.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>El coraz\u00f3n de Deuteronomio se encuentra en este largo segundo discurso de Mois\u00e9s. \u00abEsta, pues, es la ley\u00bb (<span class='bible'>Deu 4:44<\/span>) la cual Mois\u00e9s le explic\u00f3 a Israel (cp. <span class='bible'>Deu 1:5<\/span>). Despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n (<span class='bible'>Deu 4:44-49<\/span>), Mois\u00e9s le dio al pueblo un entendimiento claro de lo que la ley dirig\u00eda con respecto a su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or en el tierra (<span class='bible'>Deu 5:1<\/span> &#8211; <span class='bible'>Deu 26:19<\/span>), despu\u00e9s conclu\u00eda al relatar las bendiciones o las maldiciones que vendr\u00edan sobre la naci\u00f3n como una consecuencia de su respuesta a las estipulaciones de esta ley (<span class='bible'>Deu 27:1<\/span> &#8211; <span class='bible'>Deu 28:68<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Habiendo delineado los principios generales de la relaci\u00f3n de Israel con el Se\u00f1or (<span class='bible'>Deu 5:1<\/span> &#8211; <span class='bible'>Deu 11:32<\/span>), Mois\u00e9s entonces explic\u00f3 leyes espec\u00edficas que ayudar\u00edan al pueblo a subordinar cada \u00e1rea de la vida de ellos al Se\u00f1or. Estas instrucciones fueron dadas para que Israel las pusiera \u00abpor obra en la tierra\u00bb (<span class='bible'>Deu 12:1<\/span>)<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Los estatutos explicados por Mois\u00e9s en esta parte de Deuteronomio lidian en t\u00e9rminos generales con el orden social y comunitario. Estas leyes se enfocan en relaciones interpersonales.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p><i><b>\u2014 est\u00e1 contigo el Se\u00f1or:<\/b><\/i> La fuerza de Israel no proviene de las armas, sino de la presencia y del poder del Se\u00f1or. Ver <span class='bible'>Sal 20:6-7<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n Interconfesional HispanoAmericana<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La conducta en la guerra. Este cap\u00edtulo contiene principios en relaci\u00f3n con la conducta que deb\u00eda observarse en la guerra. Estos incluyen normas para la guerra en general (vv. 10-15), tanto como el tipo de guerra especial en contra de los pueblos que ocupaban la tierra que Dios le estaba dando a Israel (vv. 16-18). Sin embargo, los primeros mandatos se aplican a todo tipo de guerra.<\/p>\n<p>El punto principal en los vv. 1-4 es que todas las guerras de Israel realmente son de Dios. Su poder al rescatar a Israel de Egipto en contra de toda posibilidad, es una seguridad de que el aparente mayor poder\u00edo del enemigo nunca ser\u00eda necesariamente un factor decisivo. Aun cuando no toda guerra es \u201csanta\u201d, como en el sentido especial reservado para la guerra en la tierra prometida (vv. 16-18), sin embargo, todo lo que Israel hac\u00eda era \u201creligioso\u201d debido a que Dios era su rey. Por esta raz\u00f3n el sacerdote se dirig\u00eda al ej\u00e9rcito antes de ir a la batalla. La esencia de su mensaje era que el pueblo no deb\u00eda temer porque el poder de Dios estaba a su disposici\u00f3n. <\/p>\n<p>Evidentemente, la ley no pretend\u00eda que Israel tuviera un ej\u00e9rcito permanente (la clase de ej\u00e9rcito que m\u00e1s tarde formar\u00eda Salom\u00f3n; 1 Rey. 10:26). Al contrario, lo que se ten\u00eda en mente era un ej\u00e9rcito del pueblo. Esto es obvio seg\u00fan el v. 9, donde se nombran comandantes s\u00f3lo cuando el ej\u00e9rcito est\u00e1 siendo preparado para la batalla. Tambi\u00e9n es obvio porque los vv. 5-9 presuponen que la gente ser\u00eda sacada de sus actividades normales a fin de servir en el ej\u00e9rcito. En este contexto se permiten ciertas exenciones. Alguien que hubiera construido casa nueva pero que a\u00fan no la habitaba no necesitaba ir; ni alguien que estuviera involucrado en el largo proceso de hacer que un vi\u00f1edo produjera fruto (ver Lev. 19:23-25); tampoco alguien que estuviera comprometido pero que a\u00fan no contra\u00eda matrimonio (ver tambi\u00e9n 24:5). Estas exenciones corresponden al \u00e9nfasis principal de Deut., es decir, que Dios est\u00e1 dando a su pueblo una tierra cuyos frutos son para gozarse de ellos, y en la cual ellos deber\u00e1n procrear hijos a fin de que las futuras generaciones tambi\u00e9n progresen (7:13). Todo esto s\u00f3lo es posible, por supuesto, debido a que Dios pelear\u00eda por el pueblo. El pueblo que conf\u00eda en Dios es el que puede atreverse a permitir que algunos de sus mejores elementos no se unan al ej\u00e9rcito en una batalla crucial.<\/p>\n<p>Esto es aun m\u00e1s obvio en la \u00faltima exenci\u00f3n, \u00a1la cual simplemente se aplica a quienes ten\u00edan miedo! (v. 8). Era imperativo que el ej\u00e9rcito de Dios no tuviera miedo, ya que la victoria depend\u00eda en tener fe en un Dios que pod\u00eda sobreponerse a todas las adversidades. Un soldado pusil\u00e1nime f\u00e1cilmente pod\u00eda contagiar el miedo, y esto pod\u00eda cambiar el curso de los acontecimientos en contra de todo el ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Se establecen las reglas de combate para las guerras que se pelear\u00edan fuera de la tierra prometida (vv. 10-15). Estas son relativamente humanas para aquel tiempo. La oferta de paz prove\u00eda la oportunidad para hacer un tratado con Israel, en el cual la ciudad derrotada estar\u00eda subordinada, pero protegida y, hasta cierto punto, libre.<\/p>\n<p>La manera de tratar a una ciudad dentro de los l\u00edmites de la tierra prometida es bastante diferente (vv. 16-18). Estos vers\u00edculos (seg\u00fan el comentario original) debieran estar entre par\u00e9ntesis. Los mismos presentan un resumen de los mandatos relacionados con la toma de la tierra en primer lugar (7:1-5, 17-26), los cuales se traen a colaci\u00f3n aqu\u00ed para dejar en claro que las reglas anteriores se aplican \u00fanicamente a las guerras afuera de la tierra prometida.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos mandatos, pertinentes a todo tipo de guerra, limitan el da\u00f1o causado al ambiente como consecuencia de la guerra. La protecci\u00f3n a los \u00e1rboles frutales es f\u00e1cil de comprenderse, especialmente en relaci\u00f3n con la tierra prometida, ya que el prop\u00f3sito de tomarla era para que el pueblo gozara de sus frutos. La guerra nunca debe derrotar sus propio objetivos. Inclusive el uso de los \u00e1rboles no frutales para construir obras de asedio (baluartes), aunque se permite, parece ser limitado por la estricta necesidad de la ocasi\u00f3n. De esta manera se respeta el medio ambiente, la creaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Los reglamentos para la guerra en el cap. 20 deben usarse con mucho cuidado al buscarse principios para la conducci\u00f3n de guerras modernas. El primer requisito es distinguir la guerra santa de otros tipos de guerra, aun en Israel. La guerra santa es un concepto que s\u00f3lo se aplica, una vez por todas, a la ocupaci\u00f3n por Israel de la tierra que Dios les daba. Inclusive las guerras de Israel, en general, son especiales debido a que en ese per\u00edodo de la historia de los tratos de Dios con la humanidad su pueblo tambi\u00e9n era una naci\u00f3n, una unidad pol\u00edtica. Ahora que ese pueblo es una iglesia, que como tal no pelea guerras, ninguna naci\u00f3n tiene el derecho de suponer que Dios marcha entre sus filas en las guerras que pelea, aun donde pudiera pensarse que esas guerras sean razonablemente justas. Por la misma raz\u00f3n, la teor\u00eda de una \u201cguerra justa\u201d cristiana est\u00e1 en lo correcto al no tomar este cap\u00edtulo como un mandato para pelear en contra de lo imposible.<\/p>\n<p>Por otro lado, los principios de limitaciones, diplomacia, misericordia y respeto por los que no combaten permanecen v\u00e1lidos para todas las guerras. Y cualquier guerra que involucre la devastaci\u00f3n a gran escala de la creaci\u00f3n misma debe rechazarse en base a los vv. 19 y 20.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>20.1 As\u00ed como los israelitas, a veces nos enfrentamos a oposiciones abrumadoras. Ya sea en la escuela, en el trabajo, o aun en casa, podemos sentirnos rezagados o desvalidos. Dios reforz\u00f3 la confianza de los israelitas record\u00e1ndoles que El siempre estaba con ellos y que ya los hab\u00eda salvado de un peligro potencial. Tambi\u00e9n nosotros podemos sentirnos seguros cuando consideramos que Dios puede vencer incluso los obst\u00e1culos m\u00e1s dif\u00edciles .20.13-18 Aqu\u00ed \u00abherir\u00e1s\u00bb significa matar. \u00bfC\u00f3mo puede un Dios justo y misericordioso ordenar la destrucci\u00f3n de una poblaci\u00f3n entera? Hizo esto para proteger a su pueblo de la idolatr\u00eda, que ciertamente traer\u00eda la ruina a Israel (20.18). Es m\u00e1s, debido a que Israel no destruy\u00f3 completamente ese pueblo inicuo como lo orden\u00f3 Dios, Israel fue constantemente oprimido por ellos y experiment\u00f3 m\u00e1s grande derramamiento de sangre y destrucci\u00f3n que si hubiera seguido las instrucciones de Dios en primer lugar.20.20 Los arque\u00f3logos han descubierto los restos de muchas ciudades bien fortificadas en Cana\u00e1n. Algunos ten\u00edan muros muy altos (m\u00e1s de 9 m de altura), terraplenes, fosos y torres. Acostumbrados a pelear a campo abierto, los israelitas tendr\u00edan que aprender nuevas estrategias de batalla para conquistar estas fortalezas impresionantes.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 1054 Jos 11:4<\/p>\n<p>b 1055 Deu 3:22; Deu 31:6; Sal 20:7; Sal 46:7; Pro 21:31; Rom 8:31<\/p>\n<p>c 1056 \u00c9xo 13:3<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p> Deuteronomio tiene mucho que decir sobre la guerra (7:1\u2013 26; 20:1\u2013 20; 21:10\u2013 14; 24:5; 25:17\u2013 19). Israel no deb\u00eda entrar en ella sin consultar con el S e\u00f1or  (1 S 28:5, 6; 30:7, 8). Los hombres de Israel estaban consagrados para esta tarea (1 S 21:5; 2 S 11:11; Is 13:3), y deb\u00edan eliminar de en medio de ellos cualquier cosa que fuera ofensiva al S e\u00f1or , pues El habitaba en el campamento de Israel (<span>Jos 3:10<\/span>; Jue 4:14). Aunque los jefes tuvieran poderes especiales, Israel estaba bajo el mando de Dios y El librar\u00eda del enemigo a su pueblo, fueran muchos o pocos los guerreros de Israel (1 S 13:15s; 14:6). Algunas veces el S e\u00f1or  pon\u00eda terror o p\u00e1nico en medio del enemigo, y eran f\u00e1cilmente derrotados (<span>Jos 10:10<\/span>; Jue 4:15; 1 S 5:11; 7:10). Este cap\u00edtulo trata de tres aspectos de esta clase de guerra: la proclamaci\u00f3n antes de la batalla (vers. 1\u2013 9), el sitio de la ciudad (vers. 10\u2013 18), y el procedimiento en cuanto a los \u00e1rboles (vers. 19, 20).<\/p>\n<p><h3 align='right'><i><b>Fuente: La Biblia de las Am\u00e9ricas<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Mois\u00e9s frecuentemente usaba la liberaci\u00f3n de Egipto para estimular la manifestaci\u00f3n de prop\u00f3sitos nobles en la vida de los israelitas (v\u00e9ase tambi\u00e9n <span class='bible'>Deu 4:20<\/span>; <span class='bible'>Deu 5:15<\/span>; <span class='bible'>Deu 6:12<\/span>; <span class='bible'>Deu 8:14<\/span>; <span class='bible'>Deu 10:19<\/span>; <span class='bible'>Deu 11:2-3<\/span>; <span class='bible'>Deu 24:18<\/span>; <span class='bible'>Deu 24:22<\/span>; <span class='bible'>Deu 26:5<\/span>; <span class='bible'>Deu 26:8<\/span>).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[17] En esta ocasi\u00f3n el ej\u00e9rcito era ejecutor de Dios, que quer\u00eda castigar la idolatr\u00eda de aquellas naciones. Se habla de la guerra de exterminio, m\u00e1s por razones religiosas que militares.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCuando salgas a la guerra contra tus enemigos y veas caballos y carros, un pueblo m\u00e1s numeroso que t\u00fa, no tengas temor de ellos, porque contigo est\u00e1 Jehovah tu Dios que te sac\u00f3 de la tierra de Egipto. cuando salieres a la guerra. Deu 3:21, Deu 3:22; Deu 7:1. y vieres caballos y carros. 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