{"id":8986,"date":"2022-06-19T21:14:53","date_gmt":"2022-06-20T02:14:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-2-samuel-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/"},"modified":"2022-06-19T21:14:53","modified_gmt":"2022-06-20T02:14:53","slug":"comentario-de-2-samuel-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-2-samuel-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Comentario de 2 Samuel 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia"},"content":{"rendered":"<h3 align='center'><b><i>Joab, hijo de Sarvia, se dio cuenta de que el coraz\u00f3n del rey se inclinaba por Absal\u00f3n.<\/i><\/b><\/h3>\n<p>A\u00f1o 1027 a.C.<\/p>\n<p>\n<b><i>Conociendo Joab.<\/i><\/b> <span class='bible'>2Sa 2:18<\/span>; <span class='bible'>1Cr 2:16<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>el coraz\u00f3n del rey \u2026 por Absal\u00f3n.<\/i><\/b> <span class='bible'>2Sa 13:39<\/span>; <span class='bible'>2Sa 18:33<\/span>; <span class='bible'>2Sa 19:2<\/span>, <span class='bible'>2Sa 19:4<\/span>; <span class='bible'>Pro 29:26<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p><b><i>Joab, utiliza a una mujer de Tecoa para que el rey haga venir a Absal\u00f3n a Jerusal\u00e9n,<\/i><\/b> <span class='bible'>2Sa 14:1-24<\/span>.<\/p>\n<p>\n<b><i>Absal\u00f3n,<\/i><\/b> <span class='bible'>2Sa 14:25-27<\/span>.<\/p>\n<p><b><i>Despu\u00e9s de dos a\u00f1os, Absal\u00f3n es tra\u00eddo a la presencia del rey por Joab,<\/i><\/b> <span class='bible'>2Sa 14:28-33<\/span>.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\">El medio sutil por el cual Joab convence a David para que llame de vuelta a su hijo de Gesur.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-indent:18pt;margin-left:0pt;margin-top:0pt;margin-bottom:0pt;margin-right:0pt\"><b>el coraz\u00f3n del rey:<\/b>\u00a0La estrecha asociaci\u00f3n de Joab con David le permiti\u00f3 conocer los pensamientos del rey. Sab\u00eda muy bien que David deseaba reconciliarse con Absal\u00f3n, pero que aparte de ciertos escr\u00fapulos externos, no estaba listo para dar el primer paso.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe<\/b><\/i><\/h3>\n<p>La par\u00e1bola de la mujer de Tecua (14:1-17)<br \/>\n 1 Conociendo Joab, hijo de Sarvia, que el coraz\u00f3n del rey estaba por Absal\u00f3n, 2 mand\u00f3 a Tecua y trajo de all\u00ed una mujer ladina, y le dijo: \u201cMira, enl\u00fatate, v\u00edstete las ropas de duelo, no te unjas con \u00f3leo, antes pres\u00e9ntate como mujer que de tiempo atr\u00e1s lleva luto por un muerto, 3 y, entrando al rey, hab\u00edale de esta manera\u201d; y puso Joab en boca de la mujer lo que hab\u00eda de decir. 4 Entr\u00f3, pues, la mujer de Tecua al rey; y postr\u00e1ndose en tierra, le hizo reverencia y dijo: \u201c\u00a1Oh rey, s\u00e1lvame!\u201d 5 El rey le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 tienes?\u201d; y ella respondi\u00f3: \u201cSoy una mujer viuda, muri\u00f3 mi marido, 6 y ten\u00eda tu sierva dos hijos. Ri\u00f1eron los dos en el campo, donde no hab\u00eda quien los separase, y el uno, hiriendo al otro, le mat\u00f3; 7 y he aqu\u00ed que toda la parentela, alz\u00e1ndose contra tu sierva, dice: Entr\u00e9ganos al que mat\u00f3 a su hermano, para que le demos muerte por la vida de su hermano, a quien mat\u00f3 \u00e9l; y quieren matar al heredero, apagando as\u00ed el ascua que me ha quedado y no dejando a mi marido ni nombre ni sobreviviente sobre la tierra.\u201d 8 El rey dijo a la mujer: \u201cVete a tu casa, que ya dar\u00e9 yo \u00f3rdenes sobre lo tuyo.\u201d 9 Entonces dijo la mujer de Tecua al rey: \u201cRey, mi se\u00f1or, yo querr\u00eda que la responsabilidad recayera sobre m\u00ed y sobre la casa de mi padre, no sobre el rey y sobre su trono.\u201d 10 El rey entonces respondi\u00f3: \u201cSi alguno sigue inquiet\u00e1ndote, tr\u00e1elo a m\u00ed, que no te inquietar\u00e1 m\u00e1s.\u201d 11 Ella entonces dijo: \u201cRu\u00e9gote, oh rey! que interpongas el nombre de Yahv\u00e9, tu Dios, y no dejes que el vengador de la sangre aumente la ruina matando a mi hijo.\u201d Y \u00e9l respondi\u00f3: \u201cVive Yahv\u00e9 que no caer\u00e1 en tierra ni un cabello de la cabeza de tu hijo.\u201d 12 La mujer a\u00f1adi\u00f3: \u201cPermite, \u00a1oh rey! a tu sierva que diga una palabra a mi se\u00f1or.\u201d El rey dijo: \u201cHabla.\u201d 13 Y la mujer entonces dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9, pues, piensas t\u00fa de otro modo contra el pueblo de Dios? Pues con el juicio que el rey ha pronunciado se hace como reo por no hacer el rey que vuelva su fugitivo. 14 Porque todos morimos y somos como agua que se derrama en la tierra, que no puede volver a recogerse; que Dios no hace volver las almas. Medite, pues, el rey c\u00f3mo el fugitivo no quede arrojado de su presencia. 15 Si he venido yo a decir esto al rey, mi se\u00f1or, es porque el pueblo me dio miedo\u201d y me dije: \u201cVoy a hablar al rey, a ver si hace lo que su sierva le diga. 16 Seguramente el rey escuchar\u00e1 a su sierva y la librar\u00e1 de la mano del que quiere raerme a m\u00ed, juntamente con mi hijo, de la heredad de Dios, \u03c0  Tu sierva ha dicho: Que me tranquilice la palabra de mi se\u00f1or el rey, ya que es el rey, mi se\u00f1or, como el \u00e1ngel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Y ahora que Yahv\u00e9, tu Dios, sea contigo.\u201d<\/p>\n<p>El tiempo, que resta\u00f1a muchas heridas, hab\u00eda hecho olvidar al rey la memoria de Amn\u00f3n, preocup\u00e1ndole cada d\u00eda m\u00e1s la suerte de su hijo Absal\u00f3n, al que ahora, por edad, le correspond\u00eda el trono.<br \/>\n\tEra Tecua una aldea del desierto de Jud\u00e1, a unos diecisiete kil\u00f3metros al sur de Jerusal\u00e9n, c\u00e9lebre por haber sido la patria de Amos. Tal como le indic\u00f3 Joab, la mujer tecuita present\u00f3se ante el rey, a quien plante\u00f3 el problema. Se presenta como mujer viuda, madre de dos hijos, de los cuales uno pereci\u00f3 a manos de su hermano en una pelea. La parentela, o sea, el goel m\u00e1s pr\u00f3ximo de la v\u00edctima, reclama, en nombre de la familia, la venganza de sangre (3:30; Num 35:19-21; Deu 19:1-12), con lo que acabar\u00e1 con el \u00fanico hijo que le queda, exterminando con ello al heredero, cuya misi\u00f3n es hacer revivir el nombre del padre. Si logra su intento, acabar\u00e1 \u201ccon el ascua que me ha quedado\u201d (Deu 21:17), apag\u00e1ndose, por consiguiente, el fuego del hogar (scintilla, Vulg.; gahelet, hebr. = carb\u00f3n encendido). David promete tomar el asunto por su cuenta.<br \/>\n\tBas\u00e1ndose en la soluci\u00f3n propuesta, la mujer hace la aplicaci\u00f3n al caso de Absal\u00f3n. David est\u00e1 obligado a perdonarle. \u00bfPor qu\u00e9 empe\u00f1arse en tener alejado de palacio al hijo que debe propagar su nombre y sucederle en el trono? Si la parentela obraba mal al querer extinguir el nombre de una casa de Israel, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s culpable es el rey al no querer perdonar a su hijo, exponiendo con ello el porvenir de un pueblo? In\u00fatil pensar en resucitar a Amn\u00f3n: \u201cDios no hace volver las almas\u201d (v.14), ni se puede recoger el agua que se desparrama. \u00bfA qu\u00e9 vienen los resentimientos y los castigos despiadados, cuando la vida es tan corta? En tercer lugar debe imitar David la misericordia de Dios, que no mata al pecador, sino que busca ocasi\u00f3n de otorgarle el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Absal\u00f3n regresa a Jerusal\u00e9n (Deu 14:18-33).<br \/>\n18El rey entonces dijo a la mujer: \u201cMira, no me ocultes nada de lo que voy a preguntarte.\u201d Y la mujer respondi\u00f3: \u201cHable el rey, mi se\u00f1or.\u201d 19El rey le dijo: \u201c\u00bfNo anda en todo esto la mano de Joab?\u201d Y la mujer respondi\u00f3: \u201cPor tu vida, oh rey, mi se\u00f1or! que no se aparta lo que el rey, mi se\u00f1or, dice ni a la derecha ni a la izquierda. Joab, tu siervo, me ha mandado y ha puesto en la boca de tu sierva todas estas palabras. 20Joab, tu siervo, ha hecho esto para ver de mudar el aspecto de las cosas. Pero mi se\u00f1or es sabio, con la sabidur\u00eda de un \u00e1ngel de Dios, para conocer cuanto pasa en la tierra.\u201d 21 Entonces el rey dijo a Joab\u00ed \u201cVoy a hacer seg\u00fan tu deseo. Ve, pues, y haz que vuelva el joven Absal\u00f3n.\u201d 22Joab se ech\u00f3 rostro a tierra y se prostern\u00f3, y, bendiciendo al rey, dijo: \u201cAhora comprendo que tu siervo ha hallado gracia a tus ojos, \u00a1oh rey, mi se\u00f1or! pues ha hecho el rey lo que su siervo le ha dicho.\u201d 23 Levant\u00f3se luego Joab y se fue a Guesur, y trajo consigo a Absal\u00f3n a Jerusal\u00e9n. 24 Pero el rey dijo: \u201cQue se vaya a su casa y no se me presente,\u201d y fuese Absal\u00f3n a su casa sin ver al rey. 25No hab\u00eda en todo Israel hombre tan hermoso como Absal\u00f3n; desde la planta de los pies hasta la cabeza no hab\u00eda en \u00e9l defecto; 26 y cuando se cortaba el pelo, cosa que hac\u00eda al fin de cada a\u00f1o, porque le molestaba, y por eso se lo cortaba, pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos, peso real. 27Naci\u00e9ronle a Absal\u00f3n tres hijos y una hija, de nombre Tamar, que era hermos\u00edsima. 28por dos a\u00f1os estuvo Absal\u00f3n en Jerusal\u00e9n sin poder ver al rey. 29 Mand\u00f3 Absal\u00f3n por Joab para enviarle al rey, pero Joab se neg\u00f3 a ir, y aunque por segunda vez le llam\u00f3, no quiso ir. 30 Entonces dijo a sus siervos: \u201cYa sab\u00e9is que el campo de Joab est\u00e1 junto al m\u00edo y que tiene all\u00ed su cebada; id y prended-le fuego.\u201d Y los siervos de Absal\u00f3n pegaron fuego a las tierras de Joab. Vinieron entonces los siervos de Joab, rasgadas las vestiduras, y le dijeron: \u201cLos siervos de Absal\u00f3n han pegado fuego a tu campo.\u201d 31Levant\u00f3se Joab y vino a casa de Absal\u00f3n, y le dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 han pegado fuego tus siervos a mis tierras?\u201d 32Y Absal\u00f3n le respondi\u00f3: \u201cDos veces te he mandado a llamar para que vinieses y fueses por m\u00ed al rey a decirle: \u00bfPara qu\u00e9 he venido de Guesur? Mejor me hubiera sido estarme all\u00ed. Que pueda yo ver la faz del rey, y si soy culpable, m\u00e1teme.\u201d 33Fue, pues, Joab al rey y le dijo esto, y el rey llam\u00f3 a Absal\u00f3n, que inclin\u00f3 a tierra su rostro ante el rey, y el rey bes\u00f3 a Absal\u00f3n.<\/p>\n<p>David estuvo de acuerdo con el deseo de Joab de que Absal\u00f3n regresara a Jerusal\u00e9n, viendo en esta coyuntura la realizaci\u00f3n de un secreto anhelo que de tiempo anidaba en su coraz\u00f3n. No obstante, para salvar las apariencias e impedir las habladur\u00edas, externamente mostr\u00f3se duro para con su hijo, autoriz\u00e1ndole la estancia en Jerusal\u00e9n, pero neg\u00e1ndose a recibirle en audiencia. Los derechos de la justicia prevalecieron esta vez sobre los sentimientos del coraz\u00f3n. Con la inserci\u00f3n de los v.25-27 se corta el hilo del relato, pero tienen la finalidad de servir de pre\u00e1mbulo a cuanto se contar\u00e1 en los cap\u00edtulos siguientes. El aspecto f\u00edsico de Absal\u00f3n era perfecto y arm\u00f3nico; pero, sobre todo, su cabellera no ten\u00eda rival. El texto masor\u00e9tico se\u00f1ala que su peso era de doscientos siclos en peso real, lo que equivaldr\u00eda a dos kilogramos y medio. Quiz\u00e1 haya en el texto una hip\u00e9rbole. Hummelauer soluciona la dificultad admitiendo que el texto habla del valor monetario del siclo y que tal era el precio con que se cotizaba la famosa cabellera. Desconocemos el nombre de los hijos de Absal\u00f3n; la ni\u00f1a llam\u00e1base Tamar = palmera; debieron de morir pronto (Deu 18:18).<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia Comentada<\/b><\/i><\/h3>\n<p>David sent\u00eda una gran afinidad por Absal\u00f3n, y tras haberse reconciliado con la muerte de Amn\u00f3n, deseaba la compa\u00f1\u00eda de su hijo exiliado, ya ausente durante tres a\u00f1os. Pero el temor a la opini\u00f3n p\u00fablica lo hac\u00eda vacilar acerca de perdonar a su hijo. Joab, d\u00e1ndose cuenta de este conflicto entre el afecto paternal y el deber real, ide\u00f3 un plan implicando a una sabia mujer del campo y una historia contada al rey.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estos cap\u00edtulos comienzan con \u00abla casa de Sa\u00fal\u00bb (<span class='bible'>2Sa 9:1<\/span>) y acaban con \u00abSeba \u2026 hombre de Benjam\u00edn\u00bb (<span class='bible'>2Sa 20:1<\/span>). Como en el caso de Sa\u00fal, David aparece como un rey fracasado, aunque un fracasado arrepentido. Fue solo la gracia y la misericordia del Se\u00f1or y su pacto irrevocable con David lo que preserv\u00f3 a David de ser excluido del trono como lo hab\u00eda sido Sa\u00fal (cp. <span class='bible'>2Sa 7:15<\/span>). El \u00e9nfasis en esta secci\u00f3n recae sobre las angustias de David, angustias que le sobrevinieron debido a su propio pecado.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio MacArthur<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Estratagema de Joab. Podemos deducir con raz\u00f3n del v. 19 que Joab hab\u00eda tratado de persuadir a David de que perdonara a Absal\u00f3n y lo trajera de vuelta a la corte real. De ser as\u00ed, no lo consigui\u00f3. Joab parece haber estado ansioso por asegurarse de una sucesi\u00f3n sin problemas, y consideraba expl\u00edcitamente a Absal\u00f3n como el hombre que suceder\u00eda a David. Es as\u00ed que ten\u00eda en mente los intereses de la naci\u00f3n, pero dos veces dio su apoyo al hijo equivocado de David (ver tambi\u00e9n 1 Rey. 1:7).<\/p>\n<p>No pudiendo persuadir a David, decidi\u00f3 hacerle un truco y se vali\u00f3 de una mujer sabia. Al igual que Nat\u00e1n en el cap. 13, ella pretendi\u00f3 que exist\u00eda un caso que ten\u00eda que atender David en su papel de juez principal. La \u201cmoraleja\u201d de su historia era que el bienestar de toda la familia es m\u00e1s importante que el castigo correcto para un individuo, y David coincidi\u00f3 con ella. Aplicando este principio, ella argument\u00f3 que el bienestar de toda la naci\u00f3n era m\u00e1s importante que el castigo de su pr\u00edncipe heredero (13) y que, por lo mismo, Absal\u00f3n deber\u00eda ser tra\u00eddo del exilio.<\/p>\n<p>El temor de Joab era que David muriera mientras Absal\u00f3n estaba todav\u00eda en el exilio, dejando a Israel en un caos pol\u00edtico. Las palabras de la mujer en el v. 14 parecen significar que Dios estaba alargando la vida de David hasta haber tra\u00eddo de vuelta a Absal\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Nuevo Comentario B\u00edblico Siglo Veintiuno<\/b><\/i><\/h3>\n<p>14.11 La ley proporcionaba una manera de vengar el homicidio. Num 35:9-21 registra c\u00f3mo las ciudades de refugio proteg\u00edan a las personas de la venganza, y c\u00f3mo los vengadores de la sangre deb\u00edan perseguir a los homicidas. Esta mujer estaba solicitando la protecci\u00f3n del rey ante cualquier reclamo presentado en su contra.14.27 Al dar a su hija el nombre de Tamar, Absal\u00f3n estaba mostrando su amor y respeto por su hermana Tamar. Esto tambi\u00e9n era para todos un recordatorio del viejo incidente.14.30 Ya podemos ver en Absal\u00f3n las semillas de rebeli\u00f3n. Por ser un joven independiente y maquinador, tom\u00f3 el asunto en sus manos, y mat\u00f3 a su hermano (13.22-29). Al no tener a su padre ni a ning\u00fan otro que lo mantuviese a raya, probablemente hac\u00eda lo que quer\u00eda, seg\u00fan se evidencia cuando prende fuego al campo de Joab para captar su atenci\u00f3n (14.30). Sin duda su hermosura incrementaba su egocentrismo (14.25). Los ni\u00f1os necesitan disciplina, especialmente aquellos que tienen habilidades y belleza naturales. De lo contrario, como Absal\u00f3n, crecer\u00e1n con la idea de que pueden hacer lo que quieran cuando quieran hacerlo.14.33 David s\u00f3lo hizo leves esfuerzos para criar a sus hijos. El no castig\u00f3 a Amn\u00f3n por su pecado contra Tamar, tampoco manej\u00f3 de una manera decisiva el asesinato de Amn\u00f3n por Absal\u00f3n. Tal indecisi\u00f3n lleg\u00f3 a ser la ruina de David. Cuando se ignora el pecado resulta m\u00e1s doloroso a la larga que si se hubiera tratado con \u00e9l inmediatamente.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir<\/b><\/i><\/h3>\n<p>REFERENCIAS CRUZADAS<\/p>\n<p>a 659 2Sa 2:18<\/p>\n<p>b 660 1Cr 2:16<\/p>\n<p>c 661 2Sa 13:39; 2Sa 18:33; 2Sa 19:2<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo<\/b><\/i><\/h3>\n<p>Joab us\u00f3 un m\u00e9todo sutil para permitir a David reunirse con Absal\u00f3n despu\u00e9s de tres a\u00f1os de separaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie<\/b><\/i><\/h3>\n<p>[14] En la cadena de desastres familiares, David expresa su pensamiento con la par\u00e1bola delagua derramada.<\/p>\n<h3 align='right'><i><b>Fuente: Notas Torres Amat<\/b><\/i><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Joab, hijo de Sarvia, se dio cuenta de que el coraz\u00f3n del rey se inclinaba por Absal\u00f3n. A\u00f1o 1027 a.C. Conociendo Joab. 2Sa 2:18; 1Cr 2:16. el coraz\u00f3n del rey \u2026 por Absal\u00f3n. 2Sa 13:39; 2Sa 18:33; 2Sa 19:2, 2Sa 19:4; Pro 29:26. Fuente: El Tesoro del Conocimiento B\u00edblico Joab, utiliza a una mujer de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/comentario-de-2-samuel-141-exegesis-y-hermeneutica-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComentario de 2 Samuel 14:1 &#8211; Ex\u00e9gesis y Hermen\u00e9utica de la Biblia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8986","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8986"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8986\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8986"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/comentario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}