{"id":12357,"date":"2022-10-15T16:25:59","date_gmt":"2022-10-15T21:25:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-canon\/"},"modified":"2022-10-15T16:25:59","modified_gmt":"2022-10-15T21:25:59","slug":"significado-biblico-de-canon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-canon\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de CANON"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Canon<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> (heb. q\u00e2neh y gr. kanon, \u00abca\u00f1a [vara]\u00bb). <\/p>\n<p>T\u00e9rmino que -derivado originalmente del nombre semita de una vara derecha o <br \/>ca\u00f1a- en sucesivas aplicaciones tuvo el sentido de \u00abinstrumento para medir\u00bb y <br \/>\u00abregla [norma]\u00bb de conducta, gramatical, etc., establecida con autoridad, Kanon <br \/>aparece varias veces en el NT: en 2 Co. 10:13, 15, 16 (\u00abregla\u00bb, RVR; \u00abnorma\u00bb, <br \/>BJ) con el sentido de l\u00edmites o esferas de acci\u00f3n; en G\u00e1. 6:16 con el de <br \/>\u00abregla\u00bb de la vida cristiana dada por inspiraci\u00f3n divina; y en Fil. 3:16 con el <br \/>de \u00abregla\u00bb o norma de vida. Este Diccionario s\u00f3lo analizar\u00e1 su aplicaci\u00f3n a la <br \/>colecci\u00f3n o lista de los libros sagrados que componen el AT y el NT, aceptados <br \/>como inspirados por Dios y, por tanto, investidos de autoridad divina. <\/p>\n<p>Para la iglesia cristiana del s II d.C. \u00abcanon\u00bb lleg\u00f3 a significar la verdad <br \/>revelada, la regla de fe. Or\u00edgenes (c 185-c 254) fue el escritor cristiano m\u00e1s <br \/>antiguo que aplic\u00f3 el t\u00e9rmino a la colecci\u00f3n de libros de la Biblia, <br \/>reconoci\u00e9ndola como regla de fe y pr\u00e1ctica. El dijo: \u00abNadie debe usar para <br \/>probar una doctrina libros no incluidos en las Escrituras can\u00f3nicas\u00bb. A\u00f1os m\u00e1s <br \/>tarde, Atanasio (c 293?-373) design\u00f3 a toda la colecci\u00f3n de libros sagrados <br \/>como el \u00abcanon\u00bb. De este modo, el t\u00e9rmino pas\u00f3 a indicar el cat\u00e1logo o lista <br \/>de libros sagrados aceptados como inspirados, normativos, sagrados y con <br \/>autoridad. <\/p>\n<p>El estudio del canon involucra las preguntas de cu\u00e1ndo, c\u00f3mo, por qui\u00e9n y por <br \/>qu\u00e9 los diversos libros de la Biblia fueron aceptados como sagrados y plenos de <br \/>autoridad; procura descubrir qui\u00e9nes los coleccionaron y organizaron en su <br \/>orden actual. Por tanto, es mayormente una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Con <br \/>relaci\u00f3n al canon del NT hay fuentes abundantes, pero, con respecto al AT el <br \/>investigador se encuentra con grandes dificultades por la falta 200 de <br \/>evidencias externas. No se conserv\u00f3 registro hist\u00f3rico alguno acerca de la <br \/>formaci\u00f3n del AT, ni en las Escrituras ni en otros documentos hist\u00f3ricos <br \/>contables. En los escritos jud\u00edos extrab\u00edblicos aparecen 2 informes que tienen <br \/>que ver con el tema (2 Mac. 2:13-15; 4 Esd. 14:19-48): El 1\u00ba dice que Nehem\u00edas <br \/>reuni\u00f3 los libros hoy considerados can\u00f3nicos y fund\u00f3 una biblioteca; al 2\u00ba se <br \/>lo concept\u00faa como puramente legendario. <\/p>\n<p>Bib.: Or\u00edgenes, Comentario sobre Mateo, secci\u00f3n 28. <\/p>\n<p>I. Canon del Antiguo Testamento. <\/p>\n<p>El canon del AT, como lo aceptan los protestantes, es la Biblia hebrea. De <br \/>acuerdo con la distribuci\u00f3n actual consiste de 39 libros, pero en tiempos de <br \/>Jes\u00fas estaba organizada en 24 libros (Esd. 14:45) distribuidos en 3 divisiones: <br \/>Ley, Profetas y Escritos o Hagi\u00f3grafos (v\u00e9ase Biblia [II. Divisiones]). Se han <br \/>propuesto varias teor\u00edas para explicar la triple divisi\u00f3n de la Biblia hebrea: <\/p>\n<p>1. Las divisiones se fundamentan en la erudici\u00f3n jud\u00eda de la Edad Media (entre <br \/>ellos Maim\u00f3nides), que habr\u00eda sostenido que las 3 divisiones representan 3 <br \/>grados de inspiraci\u00f3n: para la Torah, Mois\u00e9s habl\u00f3 directamente con Dios; los <br \/>profetas poseyeron el \u00abesp\u00edritu de profec\u00eda\u00bb; y los Escritos fueron inspirados <br \/>por el Esp\u00edritu Santo. Pero esta posici\u00f3n es insostenible. En realidad, el NT <br \/>ignora los grados de inspiraci\u00f3n: Jes\u00fas us\u00f3 las 3 partes como si tuvieran el <br \/>mismo valor (Lc. 24:27, 44; cf 2 Tim. 3:16). <\/p>\n<p>2. Las divisiones se deben a diferencias de contenido. En primer lugar est\u00e1 la <br \/>ley, luego la historia y las predicciones, y por \u00faltimo la poes\u00eda y la <br \/>sabidur\u00eda. Pero estas distinciones no son s\u00f3lidas. La Torah no s\u00f3lo contiene <br \/>leyes sino tambi\u00e9n una gran cantidad de historia y algo de profec\u00eda; los <br \/>Profetas incluyen un gran porcentaje de poes\u00eda; y los Escritos contienen los <br \/>libros hist\u00f3ricos de Esdras, Nehem\u00edas y Cr\u00f3nicas y el libro prof\u00e9tico (en parte <br \/>hist\u00f3rico) de Daniel. <\/p>\n<p>3. Las divisiones se deben a diferencias en la posici\u00f3n oficial y el estatus de <br \/>los escritores b\u00edblicos. Este punto de vista lo sostienen muchos protestantes <br \/>modernos. Por ejemplo, para explicar la posici\u00f3n de Daniel entre los Escritos <br \/>distinguen entre el \u00abdon de profec\u00eda\u00bb (donum profeticum) y el \u00aboficio de <br \/>profec\u00eda\u00bb (munus profeticum). Daniel, creen ellos, pose\u00eda el don de profec\u00eda <br \/>pero no el oficio prof\u00e9tico. <\/p>\n<p>4. Las divisiones representan etapas separadas en el proceso de canonizaci\u00f3n. <br \/>Esta es la posici\u00f3n cr\u00edtica moderna. Sostiene que la formaci\u00f3n del canon fue <br \/>un proceso gradual que comenz\u00f3 con la Torah, fue seguida por los Profetas mucho <br \/>tiempo m\u00e1s tarde, y todav\u00eda m\u00e1s tarde por los Escritos. Aunque este punto de <br \/>vista tiene algunas cosas en su favor, el erudito conservador no puede aceptar <br \/>las fechas tard\u00edas qu\u00e9 se asignan a las divisiones del canon. Adem\u00e1s, es muy <br \/>probable que la colecci\u00f3n de los Profetas y los Escritos se compusiera m\u00e1s <br \/>sincr\u00f3nicamente, y que, por tanto, las 2 divisiones representen diferencias de <br \/>contenido y no s\u00f3lo de cronolog\u00eda. Se cree que un estudio de las evidencias <br \/>mosa que las 3 partes ya se reconoc\u00edan como Escrituras en tiempos de Esdras y <br \/>Nehem\u00edas; que los profetas, excepto los postex\u00edlicos, se aceptaron como <br \/>Escritura antes del exilio; y que la ley se acept\u00f3 en tiempos de Josu\u00e9. Estas <br \/>conclusiones se basan en el supuesto de una dataci\u00f3n temprana y conservadora de <br \/>los libros del AT. <\/p>\n<p>Al trazar la historia de la formaci\u00f3n del AT se recomienda comenzar con el <br \/>canon completo como exist\u00eda en el s I d.C., y luego trabajar hacia atr\u00e1s. El <br \/>uso en el NT de t\u00e9rminos como \u00ablas santas Escrituras\u00bb y \u00abEscrituras\u00bb deja bien <br \/>en claro que entre los jud\u00edos del s I d.C. hab\u00eda una colecci\u00f3n definida de <br \/>escritos sagrados, fija y plena de autoridad (Mt. 21:42; 22:29; Lc. 24:32; Jn. <br \/>5:39; Hch. 17:2, 11; 18:24; Ro. 1:2; 2 Ti. 3:15). Las declaraciones de Jes\u00fas <br \/>tambi\u00e9n evidencian el reconocimiento de la divisi\u00f3n en 3 partes de los libros <br \/>sagrados (Lc. 24:44). Las palabras de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con los m\u00e1rtires <br \/>existentes desde Abel hasta Zacar\u00edas (Mt. 23:35; Lc. 11:51), tambi\u00e9n est\u00e1n en <br \/>armon\u00eda con tal disposici\u00f3n. Cronol\u00f3gicamente, Zacar\u00edas no fue el \u00faltimo <br \/>hombre justo asesinado, pero su homicidio es el \u00faltimo registrado en la Biblia <br \/>hebrea (est\u00e1 en 2 Cr. 24:20, 21, \u00faltimo libro del canon hebreo; esta evidencia <br \/>implica el reconociri\u00faento de los otros libros de la 3\u00aa divisi\u00f3n del canon <br \/>hebreo). <\/p>\n<p>Las evidencias del NT en relaci\u00f3n con el canon hebreo se confirman por escritos <br \/>jud\u00edos del s I d.C. El 1er escrito que habla de 24 libros sagrados es 4 Esdr. <br \/>14:19-48. Las obras de Fil\u00f3n, fil\u00f3sofo jud\u00edo alejandrino (apogeo a fines del s <br \/>I a.C. y comienzos del II d.C.), tienen citas de la mayor\u00eda de los libros del <br \/>canon hebreo pero nada de los ap\u00f3crifos. El historiador jud\u00edo Flavio Josefo <br \/>(37 d.C.-c 100) menciona 22 libros can\u00f3nicos \u00abque contienen registros de todo <br \/>el pasado\u00bb (tal vez siguiendo la costumbre de algunos jud\u00edos de hacer equivaler <br \/>el n\u00famero de libros con las 22 letras del alfabeto hebreo). Enumera 5 como de <br \/>Mois\u00e9s y 13 de los Profetas (tal vez Jos., Jue.-Rt., S., 201 R., Cr., <br \/>Esd.-Neh., Est., Job, Dn., Is., Jer.-Lm., Ez. y los 12 Profetas Menores). \u00abLos <br \/>4 restantes -declara-, contienen himnos a Dios y preceptos para la conducci\u00f3n <br \/>de la vida humana\u00bb (sin duda se refiere a Sal., Cnt., Pr. y Ec.). Un grupo de <br \/>eruditos jud\u00edos confirm\u00f3 este canon en el Concilio de Jamnia (fines del s I <br \/>d.C.). Aunque se puso en duda la canonicidad de libros como Pr., Ec., Est. y <br \/>Cnt., al fin se retuvieron como Escrituras. Se adopt\u00f3 la posici\u00f3n de que, en <br \/>cuanto a los jud\u00edos, el canon estaba cerrado; por ello, el canon jud\u00edo no s\u00f3lo <br \/>excluye los libros ap\u00f3crifos sino tambi\u00e9n los cristianos (como los Evangelios). <br \/> Otra evidencia acerca del canon en el s I a.C. acurre en la Carta de Aristeas <br \/>(que unos ubican en el s I d.C. y otros m\u00e1s tarde), donde habla del Pentateuco <br \/>como \u00abEscrituras\u00bb (56); ser\u00eda la m\u00e1s antigua menci\u00f3n de ese hecho. <\/p>\n<p>Del s II a.C. tenemos algunas menciones significativas en los escritos <br \/>ap\u00f3crifos. En 1 Mac. (c 100 a.C.) se habla del \u00e1nimo derivado de \u00ablos libros <br \/>santos que est\u00e1n en nuestras manos\u00bb (12:9). En 1:54 se alude en forma definida <br \/>a Dn. 9:24-27. En 1 Mac. 2 se menciona a los 3 hebreos y Daniel entre los <br \/>h\u00e9roes de la fe como Abrah\u00e1n, Jos\u00e9, Finees, Josu\u00e9, Caleb, David y El\u00edas (1 Mac. <br \/>2:51-60; cf Dn. 1:7; 3:26; 6:23); todo esto indica que el libro de Daniel se <br \/>consideraba normativo y can\u00f3nico. En 1 Mac. 7:16, 17 se introduce una cita de <br \/>Sal. 79:2 y 3 con la frase: \u00abSeg\u00fan la palabra que estaba escrita\u00bb, lo que <br \/>revela que Salmos tambi\u00e9n se consideraba can\u00f3nico. En 1 Mac. tambi\u00e9n se <br \/>registra los esfuerzos de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes por destruir los libros de la ley <br \/>(1:20, 56, 57). Como 2 Mac. proviene de m\u00e1s o menos la misma fecha, nos cuenta <br \/>c\u00f3mo Judas Macabeo hizo una colecci\u00f3n de escritos sagrados (2:14). <\/p>\n<p>El Eclesi\u00e1stico, o la Sabidur\u00eda de Jes\u00fas ben Sir\u00e1 (c 180 a.C.), nos proporciona <br \/>evidencias importantes. Hacia el 132 a.C., el nieto de este sabio jud\u00edo <br \/>tradujo el texto hebreo de esta obra al griego y escribi\u00f3 el pr\u00f3logo, en el que <br \/>se refiere a \u00abla Ley, los Profetas y los otros que les han seguido\u00bb (ser\u00eda la <br \/>1\u00aa evidencia de la existencia de una divisi\u00f3n tripartita de la Biblia hebrea). <br \/>El Eclesi\u00e1stico alude, cita o se refiere a por lo menos 19 de los 24 libros del <br \/>canon hebreo. Claramente menciona la disposici\u00f3n de los Profetas Menores como <br \/>el grupo de \u00ablos doce profetas\u00bb (49:10), y el bien conocido \u00abElogio de los <br \/>antepasados\u00bb sugiere que la 2\u00aa divisi\u00f3n del canon gozaba de autoridad en ese <br \/>tiempo (44:3, 4; 49:6, 8,10). <\/p>\n<p>No nos han llegado escritos jud\u00edos producidos entre el s II a.C. y el tiempo de <br \/>Esdras y Nehem\u00edas (s V a.C.). Sin embargo, Josefo cuenta la historia de la <br \/>visita de Alejandro Magno a Jerusal\u00e9n en el s IV a.C., cuando Jad, el sumo <br \/>sacerdote, sali\u00f3 a recibirlo fuera de los muros y lo convenci\u00f3 de que no <br \/>destruyera la ciudad. En esa ocasi\u00f3n, seg\u00fan Josefo, le mostraron a Alejandro <br \/>las profec\u00edas del libro de Daniel con respecto a \u00e9l. Si el relato es ver\u00eddico, <br \/>la existencia y el estudio de esta obra prof\u00e9tica se remontan al s IV a.C. <\/p>\n<p>No puede haber dudas de que por el s V a.C. el Pentateuco se consideraba <br \/>escritura can\u00f3nica (cf Neh. 8:1-8). Evidencia de ello es la reverencia de la <br \/>gente cuando se desenroll\u00f3 el manuscrito. El Pentateuco completo o en parte se <br \/>menciona como \u00ablibro de Mois\u00e9s\u00bb, \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb, \u00abla ley de Jehov\u00e1\u00bb o \u00abel <br \/>libro de la ley de Jehov\u00e1\u00bb unas 24 veces en Cr. y Esd. Neh, y una vez en Mal. <br \/>(4:4). La tradici\u00f3n jud\u00eda asigna la colecci\u00f3n de los libros sagrados y la <br \/>fijaci\u00f3n del canon hebreo a Esdras y Nehem\u00edas. En 2 Mac. se mencionan los <br \/>\u00abarchivos y&#8230; las Memorias del tiempo de Nehem\u00edas\u00bb, y que \u00e9ste fund\u00f3 \u00abuna <br \/>biblioteca, reuni\u00f3 los libros referentes a los reyes y a los profetas, los de <br \/>David&#8230;\u00bb (2 Mac. 2:13-1 cf 4 Esdr. 14:37- 48). Josefo tambi\u00e9n implica que el <br \/>canon se complet\u00f3 en tiempos de Esdras y Nehem\u00edas, y afirma que a partir de ese <br \/>tiempo los escritos no tienen el mismo valor, \u00abpues ya no hubo una sucesi\u00f3n <br \/>exacta de profetas\u00bb. <\/p>\n<p>Pero existen evidencias de que la Ley y los Profetas se consideraban como <br \/>Escrituras en fecha a\u00fan m\u00e1s temprana. Zacar\u00edas (c 518 a.C.) se refiere a los <br \/>israelitas anteriores al exilio del siguiente modo: \u00abY pusieron su coraz\u00f3n como <br \/>diamante, para no o\u00edr la ley ni las palabras que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos <br \/>enviaba por su Esp\u00edritu, por medio de los profetas primeros\u00bb (cp 7:12). Este <br \/>es un locus classicus acerca de la inspiraci\u00f3n de los profetas del AT. Adem\u00e1s, <br \/>si seguimos la dataci\u00f3n conservadora del libro de Daniel* (s VI a.C.), tenemos <br \/>la evidencia adicional de que los escritos de Jerem\u00edas se reconoc\u00edan como <br \/>autoridad junto con \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb (Dn. 9:2, 11, 13). Si el canon de los <br \/>profetas se cerr\u00f3 en el per\u00edodo del exilio, es f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 Daniel <br \/>no fue incluido. La fecha m\u00e1s tard\u00eda que se da en Daniel es el 3er a\u00f1o de Ciro <br \/>(10:1); o sea, el 536\/535 a.C. El libro quiz\u00e1 se complet\u00f3 poco m\u00e1s tarde. <\/p>\n<p>En el s VII a.C. se ven claras evidencias de que la Ley, o gran parte de ella, <br \/>se consideraba como normativa y dotada de autoridad. El rey Jos\u00edas y su corte <br \/>la aceptaron como antigua y palabra de Dios (2 R. 22:13, 18, 19). Esta <br \/>experiencia a veces la citan los eruditos modernos 202 como el comienzo del <br \/>canon hebreo, pero no hay base para esta afirmaci\u00f3n. La Ley se consideraba <br \/>normativa mucho tiempo antes (cf Ex. 24: 3, 7). Se pueden citar evidencias en <br \/>favor de esta idea del tiempo de Jo\u00e1s (2 R. 14:6), la comisi\u00f3n que David le <br \/>encarg\u00f3 a Salom\u00f3n (1 R. 2:2, 3) y a\u00fan del tiempo de Josu\u00e9 (Jos. 1:7, 8; 8:31; <br \/>23:6). <\/p>\n<p>Otra evidencia importante para una canonizaci\u00f3n preex\u00edlica de la Tor\u00e1 es la <br \/>existencia del Pentateuco Samaritano. Esta es la \u00fanica parte de la Biblia <br \/>hebrea que los samaritanos* aceptaron como Sagrada Escritura. Aunque el <br \/>Pentateuco Samaritano muestra ligeras variantes con respecto al hebreo en <br \/>algunos pasajes, es id\u00e9ntico en cuanto a distribuci\u00f3n, tama\u00f1o y contenido. <br \/>Esto muestra que la Tor\u00e1 hab\u00eda sido adoptada como Santa Escritura por ambas <br \/>naciones antes de la separaci\u00f3n en jud\u00edos y samaritanos. Tambi\u00e9n demuestra que <br \/>el Pentateuco hebreo tuvo su forma actual antes que las 2 naciones siguieran <br \/>sus caminos separadamente. Si los jud\u00edos hubieran agregado alg\u00fan material a la <br \/>Tor\u00e1 despu\u00e9s que se hubiese producido la separaci\u00f3n entre ellos, los <br \/>samaritanos no lo habr\u00edan aceptado. Esta ruptura entre jud\u00edos y samaritanos <br \/>ocurri\u00f3 despu\u00e9s del regreso de los jud\u00edos del exilio (de acuerdo con Esd. <br \/>4:1-4). Parece razonable concluir que, en tiempos cuando comenz\u00f3 el exilio, el <br \/>Pentateuco se consideraba la Biblia tanto para jud\u00edos como para samaritanos. <br \/>Durante el exilio otros libros comenzaron a ser considerados parte del canon <br \/>-los libros prof\u00e9ticos-, pero estos agregados al canon preex\u00edlico no fueron <br \/>aceptados por los samaritanos cuando \u00e9stos y los jud\u00edos siguieron sus caminos <br \/>separados despu\u00e9s del exilio; pero ambos conservaron como Sagrada Escritura esa <br \/>parte de la Biblia actual que ambas naciones hab\u00edan considerado como su Biblia <br \/>antes del comienzo del exilio. V\u00e9ase Versiones. <\/p>\n<p>Bib.: FJ-AA i.8; FJ-AJ xi.8.4, 5; FJ-AA i.8. M\u00e1s por su valor como fuentes <br \/>que por su presentaci\u00f3n de la historia del canon del AT, se recomiendan los <br \/>siguientes libros: H. E. Ryle, The Canon of the Old Testament [El canon del AT] <br \/>(Londres, 1914); R. H. Tyle, The Canon of the Old Testament [El canon del AT] <br \/>(Londres, 1904). <\/p>\n<p>II. Canon del Nuevo Testamento. <\/p>\n<p>El AT fue la Biblia de la iglesia cristiana primitiva. Entre los cristianos de <br \/>habla griega esa Biblia fue la Septuaginta. Aun despu\u00e9s que los seguidores de <br \/>Jes\u00fas se separaron del juda\u00edsmo, retuvieron los libros sagrados que hab\u00edan <br \/>llegado a llamar el AT. Esto se debi\u00f3 principalmente al hecho de que <br \/>Jesucristo, su Se\u00f1or, hab\u00eda usado estos escritos y los respald\u00f3 como poseedores <br \/>de autoridad (Mt. 5:17-19; 21:42; 22:29; Mr. 10:6-9; 12:29, 36; etc.). <br \/>Consider\u00f3 su vida y misi\u00f3n como un cumplimiento de las promesas y profec\u00edas <br \/>contenidos en ellos (Mt. 26:54; Mr. 14:49; Lc. 4:21; 22:16, 37; 24:24-27, 44, <br \/>45; Jn. 4:39; 10:35; 13:18; 15:25; 17:12). Con tal respaldo, los cristianos no <br \/>pod\u00edan descartar las escrituras del AT como jud\u00edas, sino m\u00e1s bien aceptarlas <br \/>como libros cristianos. De acuerdo con Hechos, tambi\u00e9n los primeros <br \/>predicadores cristianos usaron estos documentos como revelaciones divinas <br \/>dotadas de autoridad (Hch. 1:16; 2:16-21; 8:35; 17:2, 3, 11, 17; 18:4, 19, <br \/>24-28; 19:8; 28:23). Aun las ep\u00edstolas muestran que los primeros cristianos <br \/>aceptaron el AT como Palabra de Dios, inspirada y llena de autoridad (Ro. 15:4; <br \/>1 Co. 15:3, 4; 2 Ti. 3:15-17; 2 P. 1:20, 21). <\/p>\n<p>Pero, desde el principio, junto con el AT tuvieron otra fuente de verdad <br \/>igualmente autorizada: los dichos del Se\u00f1or, que circulaban en forma oral hasta <br \/>que se escribieron los Evangelios. En 1 Co. 9:14 Pablo culmina su argumento de <br \/>que un predicador cristiano tiene derecho a recibir apoyo financiero con la <br \/>cita: \u00abAs\u00ed tambi\u00e9n orden\u00f3 el Se\u00f1or a los que anuncian el evangelio, que vivan <br \/>del evangelio\u00bb. Es evidente que con \u00abSe\u00f1or\u00bb quiere decir Cristo, quien dijo: <br \/>\u00abEl obrero es digno de su salario\u00bb (Lc. 10:7; cf Mt. 10:10). En apoyo del <br \/>sost\u00e9n financiero de los ancianos se cita la misma afirmaci\u00f3n en 1 Ti. 5:18 y <br \/>en relaci\u00f3n con una declaraci\u00f3n de Dt. 25:4 (las 2 afirmaciones de Pablo son <br \/>introducidas con las palabras: \u00abPues la Escritura dice\u00bb). En respuesta a las <br \/>preguntas que hicieron los corintios acerca del casamiento y del divorcio, <br \/>Pablo menciona la instrucci\u00f3n del Se\u00f1or o la falta de ella (1 Co. 7:10, 12, 25; <br \/>muy probablemente la frase \u00abel Se\u00f1or\u00bb se refiera a Jes\u00fas). Con respecto a <br \/>algunas de estas preguntas Pablo pudo citar a Jes\u00fas, en otras no, pero dio su <br \/>propia opini\u00f3n inspirada. \u00abEn palabra del Se\u00f1or\u00bb (1 Ts. 4:15) probablemente se <br \/>refiera a dichos de Jes\u00fas, aun cuando no se los conserva en los Evangelios. <br \/>Hch. 20:35 presenta a Pablo diciendo: \u00abSe debe&#8230; recordar las palabras del <br \/>Se\u00f1or Jes\u00fas, que dijo: M\u00e1s bienaventurado es dar que recibir\u00bb; un dicho de <br \/>Cristo que no se incorpor\u00f3 a los Evangelios. Estos y otros pasajes (por <br \/>ejemplo, Hch. 11:16) se\u00f1alan la autoridad que se atribuy\u00f3 a los dichos de Jes\u00fas <br \/>desde el mismo comienzo. Jesucristo no s\u00f3lo era profeta sino Mes\u00edas, Hijo de <br \/>Dios, divina Palabra encarnada. Por ello, sus seguidores no pod\u00edan sino poner <br \/>sus ense\u00f1anzas al nivel que ten\u00edan 203 los libros del AT (y as\u00ed reconoc\u00edan que <br \/>la revelaci\u00f3n final y completa vino por medio de Jesucristo; He. 1:1-3). <\/p>\n<p>A medida que la iglesia se expand\u00eda, particularmente entre los gentiles, se <br \/>sent\u00eda la necesidad de tener registros escritos de las palabras y los actos de <br \/>Jes\u00fas. Sin embargo, a juicio de los eruditos los documentos m\u00e1s tempranos del <br \/>NT son algunas de las ep\u00edstolas de Pablo. En ellas no existen referencias a <br \/>alg\u00fan Evangelio escrito, y se cree que la mayor\u00eda se redact\u00f3 antes de los <br \/>Evangelios. Estas cartas constituyen un tipo nuevo y distintivo de literatura <br \/>religiosa (aunque tuvieran la apariencia externa de una carta griega <br \/>corriente). En las manos del gran ap\u00f3stol la forma epistolar com\u00fan lleg\u00f3 a ser <br \/>un poderoso medio de inspiraci\u00f3n e instrucci\u00f3n religiosa; a\u00fan los enemigos de <br \/>Pablo admitieron: \u00abLas cartas son duras y fuertes\u00bb (2 Co. 10:10). A\u00fan son un <br \/>medio poderoso y eficaz para esparcir la fe cristiana. \u00bfY c\u00f3mo se produjeron? <br \/>La evidencia sugiere que la mayor\u00eda se dict\u00f3 y no fue escrita directamente por <br \/>el ap\u00f3stol. Sin embargo, al final de la carta, a\u00f1ad\u00eda un saludo personal y su <br \/>firma, lo que le daba autenticidad (como lo sugiere la conclusi\u00f3n de 2 Ts. <br \/>3:17: \u00abLa salutaci\u00f3n es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda <br \/>carta m\u00eda; as\u00ed escribo\u00bb; cf 1 Co. 16:21). Los aut\u00f3grafos originales de todas <br \/>estas cartas, como los de todos los otros libros de la Biblia, se han perdido. <\/p>\n<p>Por lo general se considera que 1 Ts. es la m\u00e1s temprana de las ep\u00edstolas de <br \/>Pablo. Fue escrita desde Corinto c 51 d.C.; unos pocos meses m\u00e1s tarde le <br \/>sigui\u00f3 2 Ts. Las dem\u00e1s cartas fueron escritas entre el 57 y el 66 d.C. Se <br \/>desconoce la fecha exacta cuando se escribieron los Evangelios, pero <br \/>aparentemente no fue antes de la d\u00e9cada de 60 del s I d.C. Al principio no se <br \/>sinti\u00f3 la necesidad de un registro escrito de los dichos de Jes\u00fas. Mientras <br \/>los ap\u00f3stoles y otros testigos oculares viv\u00edan, \u00bfqu\u00e9 necesidad hab\u00eda de ello? <br \/>Los ap\u00f3stoles pod\u00edan contar no s\u00f3lo lo que Jes\u00fas dijo, sino tambi\u00e9n lo que <br \/>realiz\u00f3. <\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los eruditos creen que Marcos fue el 1\u00ba de los Evangelios en <br \/>escribirse, y Juan el \u00faltimo. Hacia fines del s I d.C., Juan, el \u00faltimo <br \/>sobreviviente de los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas en los d\u00edas de su carne, registr\u00f3 sus <br \/>recuerdos de la vida y los dichos de Jes\u00fas junto con sus reflexiones sobre <br \/>ellos, como para suplementar los otros Evangelios. As\u00ed, antes del fin del s I <br \/>d.C. la mayor\u00eda de las iglesias conoc\u00eda los primeros 3 Evangelios. Esto <br \/>resulta claro por su uso en los escritos de los padres apost\u00f3licos (v\u00e9ase la <br \/>Didaj\u00e9 V.2; Ignacio, Epistola a los filadelfinos 5.8; Epistola de Mathet\u00e9s a <br \/>Diogneto, cp 11). A comienzos del s II d.C., no mucho despu\u00e9s de escribirse el <br \/>4\u00ba Evangelio, se reunieron en una colecci\u00f3n los 4 Evangelios y se publicaron <br \/>juntos. Pero no tenemos evidencias hist\u00f3ricas que digan cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y qui\u00e9n <br \/>fue el responsable de ello. Efeso es el lugar m\u00e1s probable; y el tiempo, alg\u00fan <br \/>momento de la primera mitad del s II. F. F. Bruce explica la importancia del <br \/>evento: \u00abAs\u00ed, aunque previamente Roma tuvo el Evangelio de Marcos, Siria el de <br \/>Mateo, un grupo de gentiles el de Lucas, y los de Efeso el de Juan, ahora cada <br \/>iglesia ten\u00eda los 4 en una unidad llamada El Evangelio (y cada componente se <br \/>se\u00f1alaba por las palabras \u00abseg\u00fan Mateo\u00bb, \u00abseg\u00fan Marcos\u00bb, etc.; The Books and <br \/>the Parchments [Los libros y los pergaminos], p 107). <\/p>\n<p>Que esta colecci\u00f3n estaba formada antes del 150 d.C. lo muestra el uso de los 4 <br \/>Evangelios en el papiro Egerton 2 (c 150 d.C.) que se encuentra en el Museo <br \/>Brit\u00e1nico. El Evangelio de la verdad copto encontrado en Nag Hamad\u00ed,* de la <br \/>misma fecha, y tal vez escrito por Valentino, tambi\u00e9n muestra su familiaridad <br \/>con los 4 Evangelios. De aproximadamente la misma fecha tenemos la declaraci\u00f3n <br \/>de Justino M\u00e1rtir en su Primera apolog\u00eda, en la que describe la Eucarist\u00eda: <br \/>\u00abLos ap\u00f3stoles en sus memorias, llamadas los Evangelios, transmitieron lo que <br \/>Jes\u00fas les orden\u00f3 hacer\u00bb (cp 66; The Fathers of the Church [Los padres de la <br \/>iglesia], t 6, p 106). Tambi\u00e9n se refiere a la lectura de \u00ablas memorias de los <br \/>ap\u00f3stoles o de los escritos de los profetas\u00bb en los cultos de adoraci\u00f3n (cp <br \/>67). Luego, en su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, introduce una cita de Mateo con la frase <br \/>t\u00e9cnica: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb (cp 100). Por el 170 d.C., Taciano, un converso sirio <br \/>al cristianismo, combin\u00f3 secciones de cada uno de los Evangelios en un todo m\u00e1s <br \/>o menos cronol\u00f3gico y lo llam\u00f3 Diatesar\u00f3n (\u00abA trav\u00e9s de los cuatro\u00bb). Su <br \/>prop\u00f3sito habr\u00eda sido formar un solo Evangelio que combinara lo esencial de los <br \/>4. El t\u00edtulo y el contenido de su obra presuponen la existencia y la autoridad <br \/>de los 4 (y us\u00f3 nuestros Evangelios y no otros al compilar el Diatesar\u00f3n). <br \/>Cerca del 185 d.C., Ireneo arguy\u00f3 que el n\u00famero 4 es axiom\u00e1tico. <\/p>\n<p>Aun antes de que se formara el grupo de los Evangelios, se reun\u00eda otra <br \/>colecci\u00f3n de escritos cristianos tempranos, la que consist\u00eda de cartas del <br \/>ap\u00f3stol Pablo. El \u00edmpetu por producir esa colecci\u00f3n se habr\u00eda originado en las <br \/>\u00f3rdenes que el mismo ap\u00f3stol dio, las que sugieren que Pablo esperaba que los <br \/>mensajes de sus ep\u00edstolas se usaran extensamente. La colecci\u00f3n 204 de estas <br \/>cartas habr\u00eda comenzado aun durante su vida. Pero la 1\u00aa evidencia cierta de la <br \/>existencia de algo que se parece a una colecci\u00f3n de ellas se encuentra en 2 P. <br \/>3:15, 16, que las pone a la par con \u00ablas otras Escrituras\u00bb. El valor de este <br \/>testimonio reside en la fecha que se asigna a 2 P.: algunos eruditos piensan <br \/>que es un escrito postapost\u00f3lico del s II d.C. Goodspeed sugiere que la <br \/>publicaci\u00f3n de Hechos estimul\u00f3 el inter\u00e9s en Pablo y sus cartas, lo que condujo <br \/>a coleccionarlas. El martirio del ap\u00f3stol (c 67 d.C.) tambi\u00e9n confiri\u00f3 a esos <br \/>documentos una mayor atracci\u00f3n, y a su vez incentivo a las iglesias a conseguir <br \/>copias de ellos. <\/p>\n<p>A comienzos del s II comenz\u00f3 a circular una colecci\u00f3n de los escritos de Pablo <br \/>con el nombre de Ap\u00f3stolos (\u00abEl ap\u00f3stol\u00bb). La carta de la iglesia de Roma a la <br \/>de Corinto, quiz\u00e1s escrita por Clemente a fines de la \u00faltima d\u00e9cada del s I, <br \/>tiene el consejo: \u00abTomen la ep\u00edstola del bendito ap\u00f3stol Pablo&#8230; En verdad, <br \/>bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, \u00e9l les escribi\u00f3\u00bb (1 Clemente 47:1-3). Esta <br \/>es la referencia no can\u00f3nica m\u00e1s temprana a Pablo, e indica que 1 Co. se <br \/>conoc\u00eda tanto en Roma como en Corinto. En la carta de Ignacio de Antioqu\u00eda a <br \/>los efesios, escrita desde Esmirna a comienzo del s II, se dirige a sus <br \/>lectores como a \u00abcompa\u00f1eros de iniciaci\u00f3n con Pablo&#8230; quien en cada ep\u00edstola <br \/>los menciona en Cristo Jes\u00fas\u00bb (cp 12). Esto hace presuponer una colecci\u00f3n de <br \/>esas cartas. Policarpo, al escribir a los filipenses a mediados del s II, se <br \/>refiere a Pablo como quien, cuando estaba presente, \u00abense\u00f1aba con exactitud y <br \/>firmeza la palabra de verdad\u00bb, y cuando estaba ausente escrib\u00eda cartas, \u00abde <br \/>cuyo estudio se podr\u00e1n edificar en la fe que les fue dada\u00bb (cp 3). Cuando se <br \/>realiz\u00f3 el juicio de los m\u00e1rtires escilitanos de Cartago (180 d.C.), el <br \/>proc\u00f3nsul Saturnino le pregunt\u00f3 a uno de ellos, Esperato, qu\u00e9 ten\u00eda en su caja. <br \/> La respuesta fue: \u00abUnos libros y las cartas de Pablo, var\u00f3n justo\u00bb. En ese <br \/>tiempo no s\u00f3lo se conoc\u00edan las cartas de Pablo en el norte de Africa sino que, <br \/>con toda probabilidad, se hab\u00edan traducido al lat\u00edn. <\/p>\n<p>Resulta claro, entonces, que a mediados del s II se hab\u00edan formado 2 grandes <br \/>colecciones de documentos cristianos: los Evangelios y las cartas de Pablo. <br \/>Cuando los 4 Evangelios se convirtieron en una sola unidad, se separ\u00f3 Hechos de <br \/>la obra de Lucas en 2 tomos y qued\u00f3 aislada. Pero compart\u00eda la misma autoridad <br \/>y el mismo prestigio del Evangelio de Lucas. Adem\u00e1s, proporcionaba una <br \/>continuaci\u00f3n del Evangelio y serv\u00eda de introducci\u00f3n apropiada a las cartas de <br \/>Pablo. Por eso lleg\u00f3 a ser el eslab\u00f3n que un\u00eda las 2 colecciones; \u00e9stas, con <br \/>el nexo vital de Hechos, constituyen el n\u00facleo s\u00f3lido del canon del NT. <\/p>\n<p>Es evidente que las cartas de Pablo formaron el modelo literario para las otras <br \/>7 ep\u00edstolas: Stg., 1 y 2 P., 1, 2 y 3 Jn. y Jud. Estas ep\u00edstolas cat\u00f3licas o <br \/>generales aparentemente se abrieron paso separadamente; no existen evidencias <br \/>de que constituyeran otra colecci\u00f3n diferente. M\u00e1s bien parece haber sido <br \/>a\u00f1adidas individualmente a Ap\u00f3stolos a medida que se reconoc\u00eda su canonicidad. <br \/>Apocalipsis est\u00e1 en una categor\u00eda por s\u00ed mismo, a pesar de que despu\u00e9s de la <br \/>visi\u00f3n introductoria del Cristo trascendente, contiene 7 cartas a las iglesias <br \/>del Asia Menor. El escritor era consciente de ser un profeta y de que sus <br \/>mensajes eran un producto de la revelaci\u00f3n divina (Ap. 22:6, 7). Por eso deb\u00eda <br \/>leerse en p\u00fablico en la iglesia (1:3). A pesar de ello, no fue aceptado <br \/>enseguida en forma universal como can\u00f3nico. <\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de herejes y libros her\u00e9ticos en la iglesia apresur\u00f3 el proceso de <br \/>canonizaci\u00f3n. Marci\u00f3n (c 140 d.C.) procur\u00f3 reformar la iglesia que, a su <br \/>parecer, se hab\u00eda contaminando con el juda\u00edsmo. Rechaz\u00f3 completamente el AT y <br \/>sostuvo que aun las ense\u00f1anzas de los Doce estaban impregnadas de ideas jud\u00edas. <br \/> El \u00fanico ap\u00f3stol genuino, sosten\u00eda, era Pablo. Por ello form\u00f3 un canon que <br \/>consist\u00eda de Lucas (el Evangelio, purificado de su acreciones jud\u00edas) m\u00e1s 10 <br \/>ep\u00edstolas de Pablo (el Apostolik\u00f3n), y exclu\u00eda las ep\u00edstolas pastorales y <br \/>Hechos. A \u00e9stos a\u00f1adi\u00f3 un tratado propio llamado Ant\u00edthesis. El canon <br \/>limitado de Marci\u00f3n forz\u00f3 a la iglesia a tomar posici\u00f3n sobre el tema de los <br \/>libros religiosos. La iglesia del s II estaba plenamente persuadida de que el <br \/>AT era parte de las Escrituras cristianas; que hab\u00eda 4 Evangelios con <br \/>autoridad, no uno solo; que13 y no10 eran las ep\u00edstolas de Pablo que se deb\u00edan <br \/>aceptar; y que se deb\u00edan incluir las otras ep\u00edstolas generales. <\/p>\n<p>La lista m\u00e1s antigua que nos ha llegado de los libros del NT aceptados por la <br \/>iglesia primitiva est\u00e1 contenida en el Fragmento Muratoriano, un extracto <br \/>mutilado de un canon romano (c 180). No s\u00f3lo presenta una lista de libros, <br \/>tambi\u00e9n contiene afirmaciones con respecto a la autor\u00eda, los destinatarios, la <br \/>ocasi\u00f3n y los prop\u00f3sitos de cada uno. Lamentablemente falta la 1\u00aa parte, y el <br \/>fragmento comienza en medio de una oraci\u00f3n, que aparentemente trataba de <br \/>Marcos. Por cuanto el canon luego se refiere a Lucas como al 3er Evangelio y a <br \/>Juan como al 4\u00ba, podemos concluir con bastante seguridad que la parte perdida <br \/>se ocupaba de Mateo y de Marcos. La lista corresponde 205 en su mayor parte a <br \/>nuestro canon actual del NT, excepto 4 libros que no se incluyen: Hch., Stg. y <br \/>1-2 P. Se mencionan 2 ep\u00edstolas de Juan, lo que tal vez significa que 3 Jn. <br \/>qued\u00f3 fuera. Adem\u00e1s de 13 las cartas de Pablo (excluye He.), el documento se <br \/>refiere a supuestas ep\u00edstolas a los laodicenses y los alejandrinos <br \/>\u00abfalsificadas con el nombre de Pablo y dirigidas contra la herej\u00eda de Marci\u00f3n\u00bb, <br \/>y varias otras que no se pueden aceptar \u00abporque no es apropiado que la hiel se <br \/>mezcle con la miel\u00bb. Adem\u00e1s del Apocalipsis escrito por Juan, tambi\u00e9n menciona <br \/>el Apocalipsis de Pedro, que \u00abalgunos de nuestro pueblo reh\u00fasan\u00bb escuchar en la <br \/>congregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n menciona el Pastor de Hermas, pero no admite que se lo <br \/>lea en la iglesia. En suma, este documento indica cu\u00e1les eran los libros que <br \/>ten\u00edan nivel can\u00f3nico en Roma hacia fines del s II. <\/p>\n<p>Cerca del fin del s II d.C. el testimonio de 3 escritores patr\u00edsticos <br \/>destacados, de diversas regiones geogr\u00e1ficas, indica que hab\u00eda un grupo de <br \/>escritos cristianos generalmente respetados por la iglesia: 1) Ireneo, <br \/>procedente originalmente del Asia Menor y m\u00e1s tarde obispo de Lyon en Galia, <br \/>habla de los libros del NT como de \u00abSantas Escrituras\u00bb y \u00ablos or\u00e1culos de <br \/>Dios\u00bb. Pone los Evangelios y los escritos apost\u00f3licos a la par con la Ley y <br \/>los Profetas. Aunque no da una lista formal de los libros del NT, se refiere a <br \/>los 4 Evangelios, Hechos, 13 ep\u00edstolas de Pablo (excluye Flm.), 1 P., 1 Jn. y <br \/>Ap. Usa ampliamente Hechos y las ep\u00edstolas pastorales. Aparentemente no <br \/>acepta como can\u00f3nicos He., Stg., 2 P., 3 Jn. y Jud. 2) Tertuliano, un testigo <br \/>de la iglesia del norte de Africa de c 200 d.C., llam\u00f3 Escrituras a los 4 <br \/>Evangelios que pertenecen al Instrumentum evangelicum. Adem\u00e1s de estos, parece <br \/>considerar 18 libros como parte del Instrumenta apostolica: 13 ep\u00edstolas de <br \/>Pablo, Hch., 1 P., 1 Jn., Jud. y Ap. Cita He. como obra de Bernab\u00e9 y <br \/>aparentemente no lo considera can\u00f3nico, aunque nota que otros lo aceptan. <br \/>Habr\u00eda sido el 1\u00ba en usar el nombre de Novum Testamentum para distinguirlo de <br \/>Scriptura Vetus. 3) Clemente de Alejandr\u00eda, de aproximadamente la misma \u00e9poca, <br \/>cit\u00f3 los 4 Evangelios como \u00abEscritura\u00bb, y es evidente que aceptaba como <br \/>can\u00f3nicas 14 ep\u00edstolas de Pablo (incluyendo He.), Hch., 1 P., 1-2 Jn., Jud. y <br \/>Ap. No menciona Stg., 2 P. y 3 Jn., y si los aceptaba es incierto. Adem\u00e1s, <br \/>parece haber considerado la Ep\u00edstola de Bernab\u00e9 y el Apocalipsis de Pedro como <br \/>inspirados. <\/p>\n<p>Estos 3 destacados escritores del s II concuerdan en general con el Fragmento <br \/>Muratoriano respecto a la mayor\u00eda de los libros aceptados como can\u00f3nicos: los 4 <br \/>Evangelios, 13 cartas de Pablo, Hch., 1 P., 1 Jn. y Ap. La inclusi\u00f3n de \u00ablas <br \/>ep\u00edstolas cat\u00f3licas menores\u00bb -Stg., 2 P., 3 Jn. y Jud.- se discuti\u00f3 por muchos <br \/>a\u00f1os. Esto tambi\u00e9n fue cierto de He. en el oeste. Mientras el Ap. se aceptaba <br \/>en el oeste, su lugar en el canon fue discutido mucho en el oriente. Hab\u00eda <br \/>libros que hoy est\u00e1n fuera del canon del NT, pero que en alg\u00fan momento <br \/>estuvieron a punto de entrar: como la Ep\u00edstola de Bernab\u00e9, el Pastor de Hermas <br \/>y la Didaj\u00e9. <\/p>\n<p>Hoy existen importantes c\u00f3dices de papiro que datan del s III que contienen <br \/>grandes porciones del NT. En uno de ellos (p45), que data de la primera mitad <br \/>del s III, hay 30 hojas de 220 originales de los 4 Evangelios y Hch. Otro <br \/>(p46), fechado c 200 d.C., tiene 84 de un original de 104 hojas de 10 ep\u00edstolas <br \/>de Pablo (incluyendo He.). De mediados del s III, o de la \u00faltima mitad del <br \/>siglo, hay uno (p47) con 10 hojas del Ap. Un c\u00f3dice de papiro (P66) de Juan se <br \/>debe ubicar por el 200. Otro (p72) del s III contiene 1-2 P. y Jud. <br \/>Finalmente, hay otro (P75), de c 200, con 102 p\u00e1ginas de Lucas y de Juan. <\/p>\n<p>La versi\u00f3n Latina Antigua (Vetus Latina) del NT probablemente se produjo en la <br \/>\u00faltima mitad del s II. Aunque no existe ning\u00fan Ms de la Latina Antigua que <br \/>contenga todo el NT, s\u00ed existen Mss con los Evangelios, Hch., las ep\u00edstolas de <br \/>Pablo, Ap. y fragmentos de 1 y 2 P. Poco antes del 400, Jer\u00f3nimo hizo una <br \/>revisi\u00f3n de la Latina Antigua, que lleg\u00f3 a conocerse como la Vulgata. Que <br \/>contenga todo el NT sugiere que en la Latina Antigua tambi\u00e9n se hallaba. Pero <br \/>en la Peshita siria, la versi\u00f3n oficial siria, no aparece 2 P., 2-3 Jn., Jud. y <br \/>Ap., y refleja las dudas de la iglesia oriental acerca de esos escritos. <\/p>\n<p>Durante el s III hubo una cuidadosa revisi\u00f3n de los libros m\u00e1s discutidos. El <br \/>erudito Or\u00edgenes viaj\u00f3 extensamente y pudo determinar cu\u00e1les eran generalmente <br \/>aceptados. Clasific\u00f3 los escritos que pretend\u00edan autoridad apost\u00f3lica en 3 <br \/>clases: 1. Los libros no discutidos o universalmente reconocidos (4 Evangelios, <br \/>13 ep\u00edstolas de Pablo, 1 P., 1 Jn., Hch. y Ap.). 2. Los escritos falsificados: <br \/>los Evangelios de los egipcios, de los Doce, y de Bas\u00edlides. 3. Las obras <br \/>consideradas dudosas: Stg., 2 P., 2-3 Jn., Jud. y probablemente He. <\/p>\n<p>Esta triple clasificaci\u00f3n, que revela dudas con respecto a varios escritos, <br \/>tambi\u00e9n se encuentra en la Historia eclesi\u00e1stica de Eusebio. Su lista de <br \/>libros aceptados es casi id\u00e9ntica a la de Or\u00edgenes, salvo por la inclusi\u00f3n de <br \/>He. como can\u00f3nico, y por algunas reservas en relaci\u00f3n 206 con Ap. Divide los <br \/>libros discutidos en 2 grupos: a. Los aprobados por muchos (Stg., Jud., 2 P., <br \/>2-3 Jn.). b. Los que son espurios (Hechos de Pablo, Apocalipsis de Pedro, <br \/>Pastor de Hermas, Bernab\u00e9 y Didaj\u00e9). Su 3\u00aa categor\u00eda incluye los libros <br \/>rechazados por ser falsificaciones her\u00e9ticas: los Evangelios de los egipcios, <br \/>de Tom\u00e1s, de Bas\u00edlides y de Mat\u00edas, m\u00e1s los Hechos de Andr\u00e9s y los de Juan. <\/p>\n<p>Temprano en el s IV el emperador Diocleciano orden\u00f3 la demolici\u00f3n de iglesias y <br \/>la confiscaci\u00f3n de libros cristianos. Todos sus escritos sagrados deb\u00edan ser <br \/>entregados y quemados bajo pena de muerte. Esto apresur\u00f3 la decisi\u00f3n de <br \/>establecer los l\u00edmites del canon al forzarlos a decidir por cu\u00e1les libros <br \/>estaban dispuestos a arriesgar sus vidas. El s IV qued\u00f3 se\u00f1alado por <br \/>declaraciones autorizadas de obispos y concilios con respecto a los l\u00edmites del <br \/>canon. Atanasio, obispo de Alejandr\u00eda y el principal te\u00f3logo de la iglesia <br \/>oriental, incluy\u00f3 en su 39\u00aa Carta Festal, dirigida a sus obispos, una lista de <br \/>los libros de la Biblia: es la 1\u00aa que contiene los 27 libros del NT exactamente <br \/>como los tenemos hoy. \u00abEstos -declar\u00f3- son fuentes de salvaci\u00f3n, de modo que <br \/>los sedientos se puedan saciar&#8230; y s\u00f3lo en ellos est\u00e1n proclamadas las buenas <br \/>nuevas de la ense\u00f1anza de la verdadera religi\u00f3n; nadie a\u00f1ada a ellos ni quite <br \/>nada de ellos\u00bb. Su carta es importante, porque su influencia se extend\u00eda por <br \/>todas las iglesias de habla griega en el Oriente, entre los cuales hab\u00eda dudas <br \/>con respecto a la canonicidad del Apocalipsis y de varias ep\u00edstolas. La <br \/>primera versi\u00f3n siria que conten\u00eda las ep\u00edstolas cat\u00f3licas menores y el Ap. se <br \/>produjo en el 508 por Filoxeno, obispo de Mabbug o Hier\u00e1polis. <\/p>\n<p>Antes del Concilio de Trento (s XIV), ning\u00fan concilio general de la iglesia se <br \/>pronunci\u00f3 acerca del canon. Sin embargo, en concilios locales se tomaron <br \/>decisiones que ten\u00edan autoridad en las provincias representadas, y que ser\u00edan <br \/>considerados como m\u00e1s o menos normativos en otras \u00e1reas a las que llegaban. <br \/>Uno peque\u00f1o se realiz\u00f3 en Laodicea (363), pero hay muchas dudas con respecto a <br \/>la autenticidad del canon final que da la lista de los libros del NT. En un <br \/>concilio en Roma (382) se declar\u00f3 la aceptaci\u00f3n de varias ep\u00edstolas, incluyendo <br \/>la de He. que hab\u00eda estado en duda (Ap. se aceptaba en Occidente). En el norte <br \/>de Africa, el Concilio de Hipona (393) y el Tercer Concilio de Cartago (397) <br \/>ratificaron este canon y excluyeron todos los dem\u00e1s libros y prohibieron su uso <br \/>en las iglesias. Hacia fines del s IV ya no hab\u00eda m\u00e1s discusiones sobre el <br \/>derecho de cada uno de los 27 libros del NT de estar en el canon; se lo <br \/>consideraba fijo e inviolable. <\/p>\n<p>La iglesia no cre\u00f3 el canon ni confiri\u00f3 canonicidad a los libros. La <br \/>iniciativa en la producci\u00f3n y colecci\u00f3n de los libros sagrados fue de Dios. La <br \/>iglesia s\u00f3lo pudo reconocer y recibir con fe los documentos producidos por <br \/>inspiraci\u00f3n divina. El desarrollo del canon fue un proceso gradual, presidido <br \/>por el Esp\u00edritu de Dios. Es cierto que concilios regionales de la iglesia <br \/>tomaron decisiones con respecto al canon de las Escrituras, pero las razones <br \/>para aceptar el actual son m\u00e1s profundas que la autoridad de esos concilios; <br \/>est\u00e1n basadas en la convicci\u00f3n de que la mano de Dios condujo su formaci\u00f3n. <br \/>Los cristianos primitivos aceptaron como confiables s\u00f3lo los libros que fueron <br \/>escritos por un ap\u00f3stol o un compa\u00f1ero de los ap\u00f3stoles. Un documento, para <br \/>ser reconocido como can\u00f3nico, deb\u00eda gozar de amplia aceptaci\u00f3n entre los <br \/>creyentes de toda el \u00e1rea mediterr\u00e1nea. Ellos juzgaban una obra sobre la base <br \/>de su contenido, su coherencia interna, su concordancia con el resto de las <br \/>Escrituras y su armon\u00eda general con la experiencia cristiana. Cualquier <br \/>cristiano que desee convencerse por s\u00ed mismo con respecto al canon del NT puede <br \/>hacerlo mediante una comparaci\u00f3n cuidadosa de los 27 libros aceptados por la <br \/>iglesia con cualquier otra publicaci\u00f3n cristiana de los primeros 3 siglos. Sin <br \/>duda, llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que no hay libro alguno en el canon que debi\u00f3 <br \/>quedar fuera de \u00e9l, y ning\u00fan libro que qued\u00f3 afuera debi\u00f3 ser incluido en \u00e9l. <\/p>\n<p>Resumiendo, este Diccionario emplea los t\u00e9rminos relacionados de la siguiente <br \/>manera: <\/p>\n<p>1. Can\u00f3nico: <\/p>\n<p>todo lo aceptado como inspirado por Dios. <\/p>\n<p>a. Canon del AT: <\/p>\n<p>lo aceptado por el juda\u00edsmo en sus Biblias (39 libros). <\/p>\n<p>b. Canon del NT: <\/p>\n<p>lo aceptado por el cristianismo hasta fines del s IV d.C. (27 libros: fecha del <br \/>establecimiento definitivo del canon b\u00edblico, incluyendo el del AT). <\/p>\n<p>2. Ap\u00f3crifo (o No can\u00f3nico): <\/p>\n<p>Deuterocan\u00f3nicos,* Seudoepigr\u00e1ficos* y Ap\u00f3crifos propiamente dichos (es decir, <br \/>aceptados por todas las denominaciones como realmente ap\u00f3crifos). V\u00e9ase <br \/>Ap\u00f3crifos. <\/p>\n<p>Bib.: I-AH 2.27; 1.8; etc.; Ib\u00edd. 1.3.6; Tertuliano, Adv. Marc. IV.2, 5: De <br \/>Carne Christi, 3; Adv. Prax. C. 13, 20; EC-HE III.25; F. F. Bruce, The <br \/>Spreading Flame [La llama que se extiende] (Grand Rapids, MI, 1958); F. F. <br \/>Bruce, The Books and the Parchments [Los libros y los pergaminos] (3\u00aa ed. rev.; <br \/>Nueva York, 1963); The Cambridge History of the Bible [La historia de la Biblia <br \/>de Cambridge]. 207 3 ts (Cambridge, 1963, 1969, 1970); F. V. Filson, Which <br \/>Books Belong in the Bible? [\u00bfQu\u00e9 libros pertenecen a la Biblia?] (Filadelfia, <br \/>1957); R. M. Grant, The Formation of the New Testament [La formaci\u00f3n del NT] <br \/>(Nueva York, 1965); A. Souter, The Text and Canon of the New Testament [El <br \/>texto y el canon del NT] (2\u00aa ed.; Londres, 1954). <\/p>\n<p>Cantares, El Cantar de los. <\/p>\n<p>Ultimo de los 5 libros po\u00e9ticos del AT, y uno de los Megill\u00f4th (o Cinco Rollos) <br \/>del canon hebreo. El t\u00edtulo hebreo: Sh\u00eer Hashsh\u00eer\u00eem, \u00abEl canto de los cantos\u00bb, <br \/>puede significar el mayor o el m\u00e1s dulce de todos los cantos (del mismo modo <br \/>que \u00abRey de reyes\u00bb significa \u00abrey supremo\u00bb). El nombre que se le da al libro <br \/>se deriva del t\u00edtulo en la Vulgata Latina: Canticum Canticorum. <\/p>\n<p>I. Autor. <\/p>\n<p>El libro afirma que fue Salom\u00f3n, por varias evidencias: 1. Puesto que compuso <br \/>1.005 \u00abcantares\u00bb (1 R. 4:32), no existe raz\u00f3n alguna para suponer que no sea el <br \/>autor de \u00abel cantar de los cantares\u00bb. 2. El vocabulario fluido y el estilo <br \/>lleno de gracia del poema son propios de un escritor del tiempo de Salom\u00f3n, la <br \/>edad de oro hebrea. 3. Evidentemente el autor estaba familiarizado con la <br \/>geograf\u00eda de Palestina de esa \u00e9poca, y la gloria y la pompa de Israel estaban <br \/>frescos en su mente. 4. El conocimiento que ten\u00eda de las plantas, los <br \/>animales, los productos del suelo y los art\u00edculos importados concuerda con lo <br \/>que se dice acerca de Salom\u00f3n (1 R. 4:33; 9:26-28; 10:24-29; etc.). 5. La <br \/>similitud de Cantares con pasajes del libro de Proverbios es una indicaci\u00f3n <br \/>adicional de la autor\u00eda de Salom\u00f3n (cf Cnt. 4:5 con Pr. 5:19; 4:11 con 5:3; <br \/>4:14 con 7:17; 4:15 con 5:15; 5:6 con 1:28; 6:9 con 31:28; 8:6, 7 con 6:34, <br \/>35). <\/p>\n<p>En Cantares aparecen varios personajes, aunque no siempre es claro cu\u00e1ndo <br \/>comienza el discurso de cada uno, especialmente en nuestras versiones, donde a <br \/>veces es algo confuso el g\u00e9nero de quien habla (como ocurre en hebreo). En <br \/>vista de la dificultad de seguir la conexi\u00f3n l\u00f3gica entre las diferentes partes <br \/>del poema (aun en el texto original), algunos consideran que Cantares es una <br \/>antolog\u00eda de cantos de amor, tal vez de diferentes autores, en lugar de una <br \/>obra de un solo autor que escribe con un plan definido. Sin embargo, la unidad <br \/>del libro parece clara porque (a) en todo el trabajo se destaca muy bien el <br \/>nombre de Salom\u00f3n (Cnt. 1:1, 5; 3:7, 9, 11; 8:11, 12), y por (b) la repetici\u00f3n <br \/>de palabras, ilustraciones y figuras similares en todo el poema (cf 2:16 con <br \/>6:3, y 2:5 con 5:8). <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el autor se\u00f1ala que ten\u00eda 60 reinas y 80 concubinas (Cnt. 6:8), pero la <br \/>sulamita,* cuyo casamiento celebra el canto, las sobrepasa a todas (6:9, 13). <br \/>M\u00e1s tarde el har\u00e9n de Salom\u00f3n lleg\u00f3 a 700 esposas y 300 concubinas (1 R. 11:1, <br \/>3), por lo que parece evidente que Salom\u00f3n compuso el poema durante la 1\u00aa parte <br \/>de su reinado. Todas estas observaciones tienden a confirmar la pretensi\u00f3n de <br \/>que el libro procede de Salom\u00f3n. <\/p>\n<p>II. Canonicidad y Estilo literario. <\/p>\n<p>Su derecho a un lugar en el canon sagrado se debati\u00f3 hasta tiempos del NT (es <br \/>notable que el NT nunca cita Cantares o hace alusiones a \u00e9l). Desde el punto <br \/>de vista occidental puede ser dif\u00edcil explicar c\u00f3mo encontr\u00f3 un lugar en el <br \/>canon sagrado. Aparentemente, durante siglos muchos jud\u00edos no estaban seguros <br \/>de que merec\u00eda un lugar junto a las otras obras inspiradas, aunque generalmente <br \/>la interpretaron como una alegor\u00eda* espiritual del amor de Dios por el antiguo <br \/>Israel. De acuerdo con Or\u00edgenes, el rey representa a Cristo, y la sulamita a <br \/>su iglesia, o tal vez a los individuos dentro de la iglesia; una relaci\u00f3n <br \/>espiritual que aparece con frecuencia en el NT (Ef. 5:25-33; Ap. 19:7-9; 21:9; <br \/>etc.). Pero un enfoque m\u00e1s seguro de interpretar Cantares ser\u00eda tomarlo <br \/>sencillamente como lo que pretende ser: una narraci\u00f3n po\u00e9tica que conmemora el <br \/>amor de Salom\u00f3n por una hermosa se\u00f1orita de la Palestina del norte, y <br \/>considerar que encontr\u00f3 un lugar en el canon sagrado por causa de su exaltada <br \/>idealizaci\u00f3n del matrimonio como una instituci\u00f3n del Creador, aunque con un <br \/>rico fervor oriental que tiende a dejar perplejos a los lectores occidentales. <br \/>Sin embargo, es posible sacar lecciones de valor espiritual sin necesariamente <br \/>considerar que esas lecciones fueron la intenci\u00f3n de la Inspiraci\u00f3n en la <br \/>composici\u00f3n y canonizaci\u00f3n del libro. <\/p>\n<p>III. Tema y Contenido. <\/p>\n<p>Por su forma po\u00e9tica, Cantares es un idilio con una trama sencilla: el amor de <br \/>Salom\u00f3n por una joven campesina con quien se casa, no por ventajas pol\u00edticas <br \/>sino por amor genuino. La mayor\u00eda de los cr\u00edticos y comentadores modernos <br \/>favorece un bosquejo con 3 personajes principales: Salom\u00f3n, la sulamita y un <br \/>pastor que la corteja. Adem\u00e1s, cabe destacar la continua aparici\u00f3n de la <br \/>familia de la novia (pero sin el padre; v\u00e9ase 1:6; 3:4; 8:2). <\/p>\n<p>Se han propuesto varias teor\u00edas con respecto a la naturaleza y la secuencia de <br \/>las diversas partes del poema. De acuerdo con un punto de vista, la sulamita <br \/>resiste con \u00e9xito las atenciones del rey y permanece fiel al pastor que la ama. <br \/> Seg\u00fan otro punto de vista, que tal vez se ajuste m\u00e1s a la realidad, el poema <br \/>celebra el 208 casamiento de Salom\u00f3n con la sulamita despu\u00e9s de haber ganado su <br \/>afecto. El rey la lleva a Jerusal\u00e9n para cortejarla, ocurre el casamiento, y <br \/>luego aparecen expresiones mutuas de admiraci\u00f3n y amor, primero de parte de la <br \/>novia y luego del novio (Cnt. 1:2-2:7). En una feliz ocasi\u00f3n posterior el rey <br \/>y la novia recuerdan el momento de su compromiso y su casamiento (2:8-5:1). <br \/>Por alguna raz\u00f3n no explicitada (quiz\u00e1s una pesadilla) se produce un <br \/>distanciamiento en la corte, pero el amor se restablece y el rey nuevamente <br \/>ensalza a su esposa (5:2-6:9). La incomparable belleza de la sulamita <br \/>contrasta con la de las otras j\u00f3venes de Jerusal\u00e9n, y Salom\u00f3n queda arrobado <br \/>por ella (7:6-9). Con el tiempo, ambos vuelven a la casa de ella, y se entabla <br \/>el di\u00e1logo entre el rey, su esposa y los hermanos de ella (7:10-8:14; v\u00e9ase CBA <br \/>3:1127-1130). <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: CANON<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>CANON seg\u00fan la Biblia: (ca\u00f1a, regla).<br \/> Este t\u00e9rmino tiene diversos sentidos:<br \/> (A) Cualquier regla o vara que sirva para medir (p. ej., el nivel de un alba\u00f1il).<\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">(ca\u00f1a, regla).<br \/> Este t\u00e9rmino tiene diversos sentidos:<br \/> (A) Cualquier regla o vara que sirva para medir (p. ej., el nivel de un alba\u00f1il).<\/p>\n<p> (B) En sentido figurado, modelo que permite fijar las normas, especialmente de los libros cl\u00e1sicos; gu\u00eda, norma (G\u00e1. 6:16; Fil. 3:16).<\/p>\n<p> (C) Doctrina cristiana ortodoxa, en contraste con la heterodoxia.<\/p>\n<p> (D) Las Escrituras consideradas como norma de fe y de conducta.<br \/> El t\u00e9rmino canon procede del griego. <\/p>\n<p> Los Padres de la Iglesia fueron los primeros que emplearon esa palabra en el 4\u00ba sentido, pero la idea representada es muy antigua.<\/p>\n<p> Un libro que tiene derecho a estar incluido dentro de la Biblia recibe el nombre de \u00abcan\u00f3nico\u00bb; uno que no posea este derecho es dicho \u00abno can\u00f3nico\u00bb; el derecho a quedar admitido dentro de la Escritura es la \u00abcanonicidad\u00bb.<\/p>\n<p> (E) El canon es tambi\u00e9n la lista normativa de libros inspirados y recibidos de parte de Dios. Cuando hablamos del canon del AT o del NT, hablamos en este sentido. <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: CANON<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Canon Ver Concordancia (heb. q\u00e2neh y gr. kanon, \u00abca\u00f1a [vara]\u00bb). T\u00e9rmino que -derivado originalmente del nombre semita de una vara derecha o ca\u00f1a- en sucesivas aplicaciones tuvo el sentido de \u00abinstrumento para medir\u00bb y \u00abregla [norma]\u00bb de conducta, gramatical, etc., establecida con autoridad, Kanon aparece varias veces en el NT: en 2 Co. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-canon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSignificado B\u00edblico de CANON\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-moderno-de-la-biblia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12357"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12357\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}