{"id":12599,"date":"2022-10-15T16:29:38","date_gmt":"2022-10-15T21:29:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-dios\/"},"modified":"2022-10-15T16:29:38","modified_gmt":"2022-10-15T21:29:38","slug":"significado-biblico-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-dios\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de DIOS"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Dios<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> (heb. Kl, Kl\u00e2h, El\u00f4h\u00eem, El\u00f4ah, YHWH; gr. The\u00f3s). <\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n. <\/p>\n<p>La filosof\u00eda y la religi\u00f3n afrontan su mayor desaf\u00edo en su esfuerzo por definir <br \/>a Dios. La filosof\u00eda, en su mayor parte, ha igualado a Dios con la \u00abprimera <br \/>causa\u00bb, \u00abley natural\u00bb, \u00abfuerza c\u00f3smica\u00bb o, en el mejor de los casos, acepta a <br \/>Dios como la \u00abrealidad \u00faltima\u00bb. La Biblia atribuye a Dios una personalidad, y <br \/>lo describe como Creador, Sustentador, Legislador, Juez, Gobernante y Padre <br \/>(Gn. 18:25; Dt. 33:2; Sal. 103:13; 104:27-29; Is. 40:28; Dn. 4:17; Hch. <br \/>17:25-28; Ro. 8:15). La filosof\u00eda religiosa lo describe en t\u00e9rminos como <br \/>\u00abomnipotente\u00bb, \u00abomnisciente\u00bb y \u00abomnipresente\u00bb. palabras que ense\u00f1an ciertas <br \/>verdades importantes acerca de \u00e9l. <\/p>\n<p>II. Existencia. <\/p>\n<p>Est\u00e1 universalmente confirmada por su creaci\u00f3n y lo corrobora la naturaleza del <br \/>hombre (Ro. 1:19, 20; 2:14, 15). Pero este testimonio, aparte de la revelaci\u00f3n <br \/>que Dios dio de s\u00ed mismo en las Escrituras, proporciona s\u00f3lo un concepto <br \/>limitado y a menudo err\u00f3neo (incluso \u00e9l revela s\u00f3lo lo que necesitamos saber). <br \/>Pero debemos recurrir a la Biblia para obtener nuestra definici\u00f3n de Dios. <br \/>Toda especulaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la revelaci\u00f3n es in\u00fatil y aun peligrosa. <\/p>\n<p>III. Nombres. <\/p>\n<p>Los nombres b\u00e1sicos de Dios son: heb. Kl [plural El\u00f4h\u00eem], \u00abDios\u00bb; Ely\u00f4n <br \/>[aram. Ill\u00e2y\u00e2] \u00abAlt\u00edsimo\u00bb; El\u00f4ah [aram. El\u00e2h], el singular de El\u00f4h\u00eem <br \/>cuando \u00e9ste hace de singular (tiene el mismo significado que Kl ); YHWH, <br \/>\u00abYahwe h\u00bb; gr. The\u00f3s. Es interesante comprobar ciertas combinaciones en los <br \/>vers\u00edculos b\u00edblicos. Por ejemplo: \u00abYo soy el Se\u00f1or <br \/>[YHWH] tu Dios [El\u00f4h\u00eem] Dios [Kl ] celoso\u00bb (Dt. 5:9); \u00abEntonces Melquisedec, <br \/>rey de Salem y sacerdote del Dios Alt\u00edsimo [Kl Ely\u00f4n]\u00bb (Gn. 14:18); \u00abY plant\u00f3 <br \/>Abrah\u00e1n . . . e invoc\u00f3 all\u00ed el nombre de Jehov\u00e1 Dios Eterno [YHWH Kl \u00d4l\u00e2m]\u00bb <br \/>(21:33); \u00abY 333 erigi\u00f3 all\u00ed un altar, y lo llam\u00f3 El-Elohe-lsrael <br \/>[Kl-El\u00f4h\u00ea-Y\u00ee\u00d1r\u00e2-\u00eal]\u00bb (33:20); etc. Para las combinaciones con YHWH v\u00e9ase <br \/>Jehov\u00e1. <\/p>\n<p>En Ex. 3:14 se da una frase muy particular: Ehyeh \u00aasher Ehyeh, \u00abYO SOY EL <br \/>QUE SOY\u00bb; y en Ex. 6:2, 3 se ampl\u00eda la revelaci\u00f3n anterior (para m\u00e1s detalles, <br \/>v\u00e9ase CBA 1:179-182). <\/p>\n<p>IV. Car\u00e1cter-Naturaleza. <\/p>\n<p>El Dios de la Biblia se presenta como un Dios de amor (Jn. 3:16; 1 Jn. 4:7, 8; <br \/>etc.). Se lo describe como \u00abmisericordioso y piadoso; tardo para la ira, y <br \/>grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que <br \/>perdona la iniquidad, la rebeli\u00f3n y el pecado\u00bb (Ex. 34:6, 7), pero tambi\u00e9n como <br \/>un Dios de justicia \u00abque de ning\u00fan modo tendr\u00e1 por inocente al malvado\u00bb (v 7). <br \/>Estos 2 aspectos se presentan en la declaraci\u00f3n del NT: \u00abMira, pues, la bondad <br \/>y la severidad de Dios\u00bb (Ro. 11:22). <\/p>\n<p>La Biblia describe a Dios como un ser capaz de crear, de comunicarse, de amar. <br \/>Su trato con Abrah\u00e1n ilustra esta relaci\u00f3n personal y c\u00e1lida. Ten\u00eda un plan <br \/>para el patriarca como lo expres\u00f3 en el \u00abpacto\u00bb que hizo con \u00e9l. Seis veces se <br \/>repiti\u00f3 ese pacto: 1. Cuando Dios llam\u00f3 a Abrah\u00e1n para dejar su hogar paterno <br \/>(Gn. 12:1-4; Hch. 7:2, 3). 2. Cuando lleg\u00f3 a la tierra a la que Dios lo hab\u00eda <br \/>llamado (vs 6, 7). 3. Cuando experiment\u00f3 el chasco de la elecci\u00f3n ego\u00edsta de <br \/>Lot (13:14-17). 4. Cuando necesit\u00f3 que se restaurara su confianza despu\u00e9s de la <br \/>batalla contra los reyes (15:1, 5, 6). 5. Cuando pec\u00f3 y necesit\u00f3 perd\u00f3n <br \/>(17:1-8). 6. Cuando demostr\u00f3 su fidelidad en una crisis severa (22:15-18). <br \/>Tambi\u00e9n otros experimentaron esta clase de amistad (Ex. 33:11; Nm. 14:13, 14; <br \/>Sal. 139:7-10; Is. 40:28, 29; etc.). <\/p>\n<p>El testimonio del AT es significativo y revelador. En una \u00e9poca en que los <br \/>dioses de las naciones estaban representados como terrenos y sensuales, los <br \/>escritores del AT presentan la naturaleza \u00e9tica de Dios (Sal. 24:4; Hab. 1:13). <br \/> Tambi\u00e9n lo vieron como universal y no tribal, y como un Dios en vez de una <br \/>proliferaci\u00f3n de deidades en competencia (Gn. 14:22; Dt. 6:5; Is. 45:25; 66:1; <br \/>Dn. 4:17). La concepci\u00f3n que el hombre ten\u00eda del Eterno no pod\u00eda estar <br \/>completa hasta que \u00e9l se revelara a s\u00ed mismo en la persona de Jes\u00fas. \u00abA Dios <br \/>nadie lo vio jam\u00e1s; el unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l le ha <br \/>dado a conocer\u00bb (Jn. 1:18). As\u00ed, la informaci\u00f3n m\u00e1s completa que el hombre <br \/>puede encontrar de Dios no est\u00e1 en la naturaleza, o en la experiencia personal, <br \/>ni siquiera en los rollos de los profetas antiguos, sino en la narraci\u00f3n de los <br \/>Evangelios y en las ense\u00f1anzas de los ap\u00f3stoles. Estas revelaciones son las <br \/>normas mediante las cuales se han de medir todas las dem\u00e1s revelaciones acerca <br \/>de \u00e9l. Jes\u00fas, en la instrucci\u00f3n que dio a sus disc\u00edpulos, describi\u00f3 esta <br \/>revelaci\u00f3n (Jn. 14:1-10), como tambi\u00e9n lo hizo en la oraci\u00f3n por sus disc\u00edpulos <br \/>(cp 17) y en He. 1:1-5. Para un mundo que entendi\u00f3 mal al Padre, Jes\u00fas retrat\u00f3 <br \/>su car\u00e1cter (Mt. 5:44, 45; Lc. 1:78, 79; 6:35). En el sacrificio de Cristo se <br \/>vieron la infinita sabidur\u00eda, el amor, la justicia y la misericordia de Dios. <br \/>La comprensi\u00f3n y el aceptaci\u00f3n de su voluntad no s\u00f3lo informar\u00e1 sino tambi\u00e9n <br \/>transformar\u00e1 (2 Co. 3:18; Ef. 3:14- 9; Col. 1:9-11). <\/p>\n<p>Se presenta a Dios como quien demanda mucho, pero tambi\u00e9n da liberalmente (Mt. <br \/>16:24; Ro. 8:32). El espera obediencia, pero paga un precio infinito para que <br \/>la obediencia sea posible (Ex. 23:21; Dt. 11:27, 28; Is. 5:4; Os. 14:4; Jn. <br \/>3:16). Tiene una ley inmutable, pero suministra gracia inagotable (Mt. <br \/>5:17-19; Ro. 5:20; Fil. 4:13). Odia el pecado con aborrecimiento profundo, <br \/>pero ama al pecador con amor maravilloso (Sal. 101:3; Is. 63:9; Jer. 31:3; Ro. <br \/>2:8, 9; 9:25). El es Creador y Sustentador del universo ilimitado, y sin <br \/>embargo, es el Padre ansioso que espera en la puerta el regreso del hijo <br \/>pr\u00f3digo (Sal. 33:6, 13, 14; 104:27, 28; Is. 44:22; Lc. 15:20). Desaf\u00eda al <br \/>intelecto del hombre m\u00e1s brillante que el mundo haya conocido, y sin embargo <br \/>acepta la devoci\u00f3n de un ni\u00f1ito (Job. 36-41; Is. 45:20, 21; Jer. 9:12; Sal. <br \/>103:13; Mt. 7:11). Jes\u00fas se refiri\u00f3 a Dios como misericordioso (Lc. 6:36), <br \/>preocupado por las necesidades humanas (Mt. 6:32), generoso (7:11), amante (Jn. <br \/>3:16), espiritual (4:24). <\/p>\n<p>Ocasionalmente, los escritores b\u00edblicos rompen en rapsodias de alabanza al <br \/>Eterno. Lo que la prosa del intelecto no puede expresar, la poes\u00eda de la <br \/>alabanza es capaz de pintar. Despu\u00e9s de describir el plan de Dios para salvar <br \/>a los hombres, Pablo declara: \u00ab\u00a1Oh profundidad de las riquezas de la sabidur\u00eda <br \/>y de la ciencia de Dios! \u00a1Cu\u00e1n insondables son sus juicios, e inescrutables sus <br \/>caminos! Porque \u00bfqui\u00e9n entendi\u00f3 la mente del Se\u00f1or? \u00bfO qui\u00e9n fue su consejero? <br \/>\u00bfO qui\u00e9n le dio a \u00e9l primero, para que le fuese recompensado? Porque de \u00e9l, y <br \/>por \u00e9l, y para \u00e9l, son todas las cosas. A \u00e9l sea la gloria por los siglos. <br \/>Am\u00e9n\u00bb (Ro. 11:33-36). <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dios\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: DIOS<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>DIOS seg\u00fan la Biblia: (a) La revelaci\u00f3n de Dios.<br \/> Ya a partir de su primer rengl\u00f3n, la Biblia habla de Dios (Gn. 1:1). De un extremo al otro, se presenta como la revelaci\u00f3n que \u00c9l ha dado de S\u00ed mismo, revelaci\u00f3n sin la cual nosotros no sabr\u00edamos nada suficiente acerca de \u00c9l.<\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">(a) La revelaci\u00f3n de Dios.<br \/> Ya a partir de su primer rengl\u00f3n, la Biblia habla de Dios (Gn. 1:1). De un extremo al otro, se presenta como la revelaci\u00f3n que \u00c9l ha dado de S\u00ed mismo, revelaci\u00f3n sin la cual nosotros no sabr\u00edamos nada suficiente acerca de \u00c9l.<\/p>\n<p> Es cierto que antes de revelarse mediante la palabra escrita, Dios se manifestaba por la obra de la creaci\u00f3n. \u00c9sta muestra la gloria, poder y deidad del Creador (Sal. 19:1; Ro. 1:20). Tambi\u00e9n aquellos que no poseen las Escrituras son culpables de no buscar a Dios, de no glorificarle, y de no darle gracias (Hch. 17:27; Ro. 1:20). Pero en ning\u00fan pasaje leemos que nadie entre los hombres llegue a conocer a Dios de una manera concreta mediante la contemplaci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n<p> Lo mismo se puede decir acerca de la conciencia. Los hombres poseen una cierta noci\u00f3n de la voluntad de Dios (Ro. 2:15). De ello es que subsista un m\u00ednimo de moralidad en la sociedad humana y que los magistrados sean, a su manera, servidores de Dios (Ro. 13:4). Pero ello no impide que los paganos ignoren las ordenanzas divinas (Sal. 147:20). Como el hombre pecador no busca a Dios (Sal. 14:2; Ro. 3:11), hace falta entonces una revelaci\u00f3n especial en la que Dios toma la iniciativa para que el hombre pueda llegar a conocerle.<\/p>\n<p> As\u00ed, se revel\u00f3 a los primeros miembros de la humanidad, Ad\u00e1n, Abel, Ca\u00edn, No\u00e9. Pero los recuerdos de esta revelaci\u00f3n primitiva quedaron r\u00e1pidamente oscurecidos. Se pudiera pensar que Job y sus amigos, no pertenecientes al pueblo elegido, todav\u00eda fueron beneficiarios y depositarios de aquel conocimiento anterior de Dios. <\/p>\n<p> Pero los mismos antepasados de Abraham estaban apartados de Dios (Jos. 24:2). Asimismo, las naciones en general son presentadas como alejadas de Dios (Ef. 2:12). En particular, las pretensiones de los fil\u00f3sofos son rechazadas con energ\u00eda: el mundo, con su sabidur\u00eda, no conoci\u00f3 a Dios (1 Co. 1:21).<\/p>\n<p> Como consecuencia, Dios se revel\u00f3, primeramente de una manera directa, a Abraham, Isaac y Jacob, despu\u00e9s con la mediaci\u00f3n de los profetas, desde Mois\u00e9s hasta Malaqu\u00edas. Sus escritos son palabra de Dios (Dt. 18:18, 19), una palabra viva (Hch. 7:38). <\/p>\n<p> La revelaci\u00f3n culmina en la encarnaci\u00f3n, ya prevista y saludada desde antes por los creyentes del AT y del NT (Jn. 20:30; Ro. 16:26). El resultado es que en tanto que esperamos aquel d\u00eda en que el Se\u00f1or, a Su vuelta, nos llevar\u00e1 a la gloria, donde conoceremos como somos conocidos (1 Co. 13:12), no tenemos otra fuente v\u00e1lida de informaci\u00f3n acerca de Dios que la Biblia.<\/p>\n<p> Para que podamos llegar a beneficiamos de la revelaci\u00f3n de las Escrituras hace falta, por otra parte, la acci\u00f3n interior del Esp\u00edritu Santo. Vista nuestra naturaleza pecadora, somos impermeables a la verdad, incluso cuando nos es presentada en todo su esplendor. <\/p>\n<p> Hay una total incompatibilidad entre la manera de pensar de Dios y la de los hombres (Is. 55:8, 9; 1 Co. 2:14). Es preciso que mediante el Esp\u00edritu, el Padre nos ilumine con la verdad, y nos disponga para aceptarla (Mt. 16:17; Jn. 6:45; 1 Co. 2:10; Ef. 1:17, 18).<\/p>\n<p> Esta revelaci\u00f3n no comporta ninguna imperfecci\u00f3n. Se puede admitir una cierta gradaci\u00f3n entre la palabra transmitida por los profetas y la del Hijo (He. 1:1). Pero como el mismo Hijo puso Su sello sin reservas de ning\u00fan tipo sobre los escritos del AT (Mt. 5:17), no debemos tampoco nosotros presentar ninguna de nuestra parte.<\/p>\n<p> A prop\u00f3sito de esta revelaci\u00f3n se puede hacer la siguiente observaci\u00f3n: Al decirse: \u00abO\u00edsteis que fue dicho a los antiguos, mas yo os digo\u00bb (Mt. 5:21, 22, etc.), seg\u00fan los m\u00e1s acreditados exegetas, Jes\u00fas no hablaba aqu\u00ed del texto del AT, sino solamente de las interpretaciones tendenciosas por las que los jud\u00edos trataban de restringir su alcance (cp. Mt. 15:3-6). <\/p>\n<p> Incluso si se quiere interpretar de otro modo los pasajes del serm\u00f3n del monte, no se puede por ello llegar a la conclusi\u00f3n de que la revelaci\u00f3n antigua fuera err\u00f3nea: lo m\u00e1s que se podr\u00eda decir es que no hab\u00eda sido dada todav\u00eda en su plenitud (cp. Mt. 19:8).<\/p>\n<p> (b) La unidad de Dios.<\/p>\n<p> De principio, Dios aparece como \u00fanico. Si se emplea la misma palabra en el AT y en el NT para designar a Jehov\u00e1 y a los falsos dioses, se da por supuesto que jam\u00e1s los autores sagrados atribuyen a los segundos existencia real. Se trata de vanidades (Sal. 115:8; Is. 44:9; 1 Co. 8:4-6). Con frecuencia se puede ver detr\u00e1s de ellos a los demonios, inspiradores de idolatr\u00eda, mediante la cual se hacen dar a s\u00ed mismos la honra, en lugar de a Dios (1 Co. 10:19, 20).<\/p>\n<p> Con toda certeza, Jehov\u00e1 es el Dios de Israel; pero este v\u00ednculo no tiene nada de com\u00fan con las limitaciones que imaginaban los paganos. Para ellos, cada divinidad ten\u00eda sus circunscripciones, con fronteras bien delimitadas, fuera de las cuales otras divinidades ejerc\u00edan su poder. <\/p>\n<p> Nada de esta concepci\u00f3n se halla en los autores sagrados. Jehov\u00e1 es el Dios de los israelitas por Su elecci\u00f3n. En Su soberan\u00eda se quiso revelar a ellos (Dt. 4:33-36). Concluy\u00f3 una alianza con ellos, y los eligi\u00f3 para que fueran Sus testigos. Esto no significa en absoluto que Su autoridad quede confiada a los que formaban parte de esta naci\u00f3n. \u00c9l es el Se\u00f1or de todas las naciones (Sal. 82:8; 72:11, 17, etc.).<\/p>\n<p> En el seno del pueblo de Israel hubo ciertamente los que atribu\u00edan una cierta realidad a los falsos dioses hasta el punto de rendirles culto. Incluso dentro de la Iglesia primitiva los hab\u00eda que no estaban del todo convencidos de la vanidad de los \u00eddolos (1 Co. 8:7). <\/p>\n<p> Pero esta tendencia no apareci\u00f3 jam\u00e1s entre los instrumentos de la revelaci\u00f3n. Todo lo que se oye acerca del desarrollo progresivo del monote\u00edsmo en el AT proviene de una interpretaci\u00f3n inexacta de los textos. Desde la primera l\u00ednea de G\u00e9nesis, Dios es uno, Creador de todo el universo. <\/p>\n<p> Los Diez Mandamientos, cuya antig\u00fcedad es irrebatible, comienzan con la exclusi\u00f3n de toda falsa deidad (\u00c9x. 20:3). La confesi\u00f3n de fe de Israel se halla en Dt. 6:4. Las afirmaciones de Is. 40-48 son insuperables en su vigor monote\u00edsta, pero no aportan nada que sea fundamentalmente in\u00e9dito con respecto a los textos m\u00e1s antiguos.<\/p>\n<p> (c) La Trinidad.<\/p>\n<p> La unidad de Dios no excluye en absoluto la distinci\u00f3n entre las Personas de la divinidad. Ya el AT deja entrever esta distinci\u00f3n, aunque ciertamente de una manera velada, ya que era sobre todo la unidad de Dios lo que deb\u00eda ser destacado frente al polite\u00edsmo ambiental. <\/p>\n<p> Incluso si no se quiere tener en cuenta la forma plural \u00abElohim\u00bb unida a un verbo en singular, debido a que este hecho recibe varias interpretaciones, hay textos en los que el nombre de Dios es aplicable por adelantado al Mes\u00edas (Sal. 45:7-8; Is. 9:5); tambi\u00e9n, siendo que el nombre de \u00abSe\u00f1or\u00bb equivale al nombre inefable de Jehov\u00e1, se ha de considerar el Sal. 11:1. Con Jehov\u00e1 se asocia un Hijo (2 S. 7:14; Pr. 30:4; cp. Sal. 2:12). <\/p>\n<p> El pasaje acerca de la Sabidur\u00eda en Proverbios (Pr. 8) nos la presenta como un ser personal, y no como una abstracci\u00f3n, hasta tal punto que, desde el mismo marco de referencia del juda\u00edsmo, sus fil\u00f3sofos llegaron a la conclusi\u00f3n de la existencia de un mediador, el Logos, entre Dios y el mundo.<\/p>\n<p> El Esp\u00edritu de Dios es igualmente mencionado con frecuencia en el AT, y ello en t\u00e9rminos que implican a la vez Su existencia propia y su unidad sustancial con Dios (Gn. 1:2; Sal. 51:13; 2 S. 23:1). Al llegar al NT hallamos all\u00ed la doctrina de la Trinidad netamente formulada, aun cuando no se emplee este t\u00e9rmino.<\/p>\n<p> De entrada, el NT es tan formal como el AT al afirmar la unidad de Dios (Mr. 12:29; Stg. 2:19). La divinidad del Hijo y del Esp\u00edritu Santo no contradice en nada este hecho. Pablo opone el solo Dios y Padre y el solo Se\u00f1or Jesucristo a la multiplicidad de las divinidades y de los se\u00f1or\u00edos del paganismo (1 Co. 8:5, 6).<\/p>\n<p> As\u00ed, en el seno de la esencia divina \u00fanica se pueden distinguir tres Personas que reciben igualmente el nombre de Dios, que en el seno de la Deidad mantienen unas relaciones a nivel interpersonal. Ser\u00eda prolijo enumerar todos los pasajes donde este nombre se aplica al Padre. (He aqu\u00ed unos como ejemplo: Jn. 20:17; 1 Ts. 1:1; 1 P. 1:2; Stg. 1:27; Jud. 1).<\/p>\n<p> El Hijo es llamado Dios por el ap\u00f3stol Juan (Jn. 1:1; 1 Jn. 5:20), por el ap\u00f3stol Pedro (2 P. 1:1), por el ap\u00f3stol Pablo (Tit. 2:13; Ro. 9:5), por el autor de la ep\u00edstola a los Hebreos (He. 1:8). El texto m\u00e1s contundente es aquel en el que el mismo Jes\u00fas acepta que se le llame as\u00ed (Jn. 20:28).<\/p>\n<p> En cuanto al Esp\u00edritu Santo, es evidente en base a Hch. 5:3,4 que mentirle a \u00c9l es lo mismo que mentir a Dios. Ello es debido a que se trata de Dios. Su Personalidad queda tambi\u00e9n evidenciada por cuanto tiene voluntad (He.2:4); se comunica (He.9:8); conduce a los Suyos (G\u00e1.5:18); justifica (1Co.6:11); ense\u00f1a (1Co.2:13); y da testimonio (Ro.8:16), aparte de muchas otras actividades, de las que se mencionan varias principales en Jn.14,15 y 16.<\/p>\n<p> Las tres Personas de la Trinidad son mencionadas juntas en la f\u00f3rmula bautismal (Mt. 28:19) y en la bendici\u00f3n apost\u00f3lica (2 Co. 13:13); tambi\u00e9n en 1 Co. 12:4, 6 y en Ef. 4:4-6, de manera que queda implicada su distinci\u00f3n. <\/p>\n<p> Esta distinci\u00f3n queda adem\u00e1s posiblemente destacada a\u00fan m\u00e1s claramente en los pasajes en los que las tres Personas aparecen con funciones distintas: Por ejemplo, en el bautismo de Jes\u00fas, el Padre da testimonio del Hijo, sobre quien desciende el Esp\u00edritu Santo (Mt. 3:16, 17); a su muerte, el Hijo se ofrece al Padre por el Esp\u00edritu (He. 9:14); en Pentecost\u00e9s, el Padre env\u00eda el Esp\u00edritu Santo en nombre del Hijo, y el Hijo lo env\u00eda de parte del Padre (Jn. 14:26; 15:26).<\/p>\n<p> En nuestra experiencia de la salvaci\u00f3n, la distinci\u00f3n entre las Personas se nos hace clara. Somos salvados seg\u00fan la presciencia de Dios Padre. Es el Hijo quien se ofreci\u00f3 en sacrificio para la redenci\u00f3n. Es el Esp\u00edritu Santo quien aplica las bendiciones (1 P. 1:2). Pero esta distinci\u00f3n no est\u00e1 limitada a la administraci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, sino que existe desde toda la eternidad en el seno de la esencia divina (Jn. 17:5).<\/p>\n<p> Para acabar de precisar esta doctrina, debemos mencionar los textos que destacan la unidad entre las tres Personas; el primer libro en antig\u00fcedad del NT, la 1. Ep\u00edstola a los Tesalonicenses, presenta al Padre y al Hijo de tal manera unidos, que el verbo que denota la acci\u00f3n de ellos est\u00e1 en singular, lo que es tan contrario a todas las leyes de la gram\u00e1tica griega como pueda serlo a las de la gram\u00e1tica de la lengua castellana. <\/p>\n<p> \u00abMas el Dios y Padre nuestro, y nuestro Se\u00f1or Jesucristo, dirija (sic) nuestro camino\u00bb (1 Ts. 3 11). Jes\u00fas dijo de una manera expl\u00edcita: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (Jn. 10:30). <\/p>\n<p> Por su parte el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 tan estrechamente unido al Padre y al Hijo que por Su venida al coraz\u00f3n del creyente tambi\u00e9n el Padre y el Hijo vienen a morar all\u00ed (Jn. 14:17, 23). La subordinaci\u00f3n del Hijo al Padre y la del Esp\u00edritu Santo al Padre y al Hijo no implican diferencia alguna de esencia entre las tres Personas.<\/p>\n<p> Para hacer comprender el misterio de la Trinidad, en ocasiones quiz\u00e1 para hacerlo aceptable al pensamiento humano, los te\u00f3logos han recurrido a diversos argumentos y a diversas comparaciones derivadas del mundo inanimado, y especialmente de la naturaleza humana. <\/p>\n<p> Como no hallamos ninguna argumentaci\u00f3n de este g\u00e9nero en la Biblia, no corresponde una discusi\u00f3n de este tema a un diccionario b\u00edblico. Sin embargo, los que deseen estudiar a fondo esta cuesti\u00f3n hallar\u00e1n un valioso tratamiento de la misma en la obra de L. S. Chafer, \u00abTeolog\u00eda Sistem\u00e1tica\u00bb, tomo I, PP. 294-313, y en la obra de F. Lacueva, \u00abUn Dios en tres Personas\u00bb (PP. 125-166). (V\u00e9ase tambi\u00e9n TRINIDAD).<\/p>\n<p> (d) Los atributos de Dios.<\/p>\n<p> A la pregunta \u00bfqui\u00e9n es Dios? hemos tratado de dar respuesta con la Biblia en la mano: Es Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Esp\u00edritu Santo. Tenemos que abordar ahora la cuesti\u00f3n que no puede venir m\u00e1s que en segundo lugar: \u00bfC\u00f3mo es Dios? Aqu\u00ed es que deberemos mencionar lo que se denominan los atributos de Dios, esto es, los caracteres por los que se distingue de Sus criaturas. La Biblia no da una lista de Sus atributos como tal, sino que los muestra en actividad, de una manera concreta, en la historia de la revelaci\u00f3n. De pasada se puede constatar que se aplican indiferentemente a las tres Personas divinas.<\/p>\n<p> (A) Dios es eterno.<\/p>\n<p> Esto no significa s\u00f3lo que Dios haya existido siempre, y que siempre existir\u00e1 (Sal. 90:2; Jn. 1:1; He. 9:14). Quiere decir adem\u00e1s que nuestras nociones del tiempo no le son aplicables (2 P. 3:8). Por otra parte, no debi\u00e9ramos por ello llegar a la conclusi\u00f3n de que el tiempo sea algo irreal o carente de importancia. Nuestros tiempos est\u00e1n en Sus manos, y es a trav\u00e9s del curso de los a\u00f1os que \u00c9l manifiesta Su obra (Sal. 31:16; Hab. 3:2). Dios permanece invariable (Sal. 102:28; He. 13:8); pero la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n consumadas en el tiempo dan un resultado que cuenta para la eternidad.<\/p>\n<p> (B) Dios es omnisciente.<\/p>\n<p> (Sal. 139:2-4; Jn. 16:30; 1 Co. 2:10). En virtud de Su eternidad, conoce el porvenir lo mismo que el pasado (Sal. 139:16). No se trata aqu\u00ed de un mero conocimiento te\u00f3rico, como si Dios fuera el espectador pasivo de lo que acontece. Cuando leemos, p. ej., que Dios conoce el camino de los justos (Sal. 1:6; 1 Co. 8:3), ello implica que viene a tener conocimiento de Su criatura, y que la admite a Su comuni\u00f3n. Cuando se afirma que \u00c9l contempla los hechos culpables de los pecadores (Is. 59:15, 16; Lm. 3:36), ello implica que intervendr\u00e1 para castigarlos.<\/p>\n<p> (C) Dios es omnipresente.<\/p>\n<p> (Sal. 139:7-10; Mt. 18:20; 28:20), pero no en un sentido pante\u00edsta, como si no pudiera distinguirse de Su creaci\u00f3n. Por una parte, Dios no se halla limitado a Su universo. Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerle (1 R. 8:27). Por otra parte, Sus criaturas no constituyen parte de la divinidad, sino seres distintos que Dios ha creado ante \u00c9l. La omnipresencia del Creador hace que no podamos jam\u00e1s hallarnos lejos de \u00c9l (Hch. 17:28). <\/p>\n<p> Personas extraviadas han llegado a creer que a semejanza de las divinidades paganas, Dios ejerc\u00eda Su jurisdicci\u00f3n sobre un territorio limitado (Jer. 23:23; Jon. 1:3). Pero la historia de Jon\u00e1s muestra precisamente lo real que es la omnipresencia de Dios.<\/p>\n<p> (D) Dios es todopoderoso.<\/p>\n<p> (Mt. 19:26; 28:18; Ap. 1:8). Su omnipotencia no es s\u00f3lo algo virtual, sino que es eficaz (Sal. 115:3). No debemos llegar a la conclusi\u00f3n de que todo lo que sucede resulta directamente de su acci\u00f3n. \u00c9l deja a sus criaturas una responsabilidad real. No es en absoluto el autor del pecado (Hab. 1:13; Stg. 1:13), por bien que sea el hacedor del infortunio (Am. 3:6). En Su soberan\u00eda, controla el poder de los malvados y del mismo diablo (Jb. 1-2) y puede tambi\u00e9n sacar bien del mal (Gn. 50:20). <\/p>\n<p> Este hecho aparece particularmente en la cruz, que representa el crimen humano por excelencia, as\u00ed como la obra maestra de Satan\u00e1s, y que al mismo tiempo constituye el cumplimiento de la parte fundamental del plan de Dios (Hch. 2:23; 4:27, 28).<\/p>\n<p> (E) Dios es esp\u00edritu.<\/p>\n<p> (Jn. 4:24). Esto no le impide manifestarse bajo una forma visible o sensible (teofan\u00edas: Gn. 18:1, 2; \u00c9x. 3:2; Jue. 6:11, 12; 1 R. 19:12; Is. 6:1). Pero la misma diversidad de las formas bajo las que apareci\u00f3 nos revela que ninguna de ellas es esencial. En el Sina\u00ed, los israelitas no vieron ninguna figura (Dt. 4:15). <\/p>\n<p> De la misma manera sucede con las expresiones antropom\u00f3rficas que hallamos especialmente en las primeras p\u00e1ginas de la Biblia y en los libros po\u00e9ticos, que deben tomarse como lo que son: figuras de lenguaje que se acomodan a nuestro vocabulario, y que nos ayudan a comprender de manera m\u00e1s exacta c\u00f3mo es Dios. Mediante la Encarnaci\u00f3n, Dios nos dio en Su Hijo una imagen a la vez perfecta y concreta de S\u00ed mismo (Jn. 1:14, 18; Col. 1:16).<\/p>\n<p> (F) y (G) Dios es misericordioso y justo.<\/p>\n<p> (Sal. 33:4, 5; 103:6-8; 145:17; He. 2:17; 1 Jn. 2:1). Estos dos atributos son mencionados juntos en muchas ocasiones en las Escrituras, y no sin raz\u00f3n, ya que se complementan el uno al otro. Sin misericordia, la justicia ser\u00eda implacable, y todos los hombres estar\u00edan perdidos; sin justicia, la misericordia ser\u00eda una indulgencia culpable hacia el pecado, y el universo se hundir\u00eda en la anarqu\u00eda. <\/p>\n<p> En Su misericordia, Dios ha tenido compasi\u00f3n del pecador, pero en Su justicia solamente le salva quitando de sobre \u00e9l sus pecados. La importancia de estos dos atributos aparece de manera particular en el texto de \u00c9x. 34:4, 6, donde Dios mismo los menciona, al proclamar c\u00f3mo \u00c9l es. Hallan su expresi\u00f3n suprema en la cruz. El Se\u00f1or quiere comunicarlos a aquellos que son Suyos(Lc. 6:36; 1 Jn. 3:7).<\/p>\n<p> (H) Dios es santo.<\/p>\n<p> (Jn. 17:11; Hch. 4:27; Jn. 14:26). Los textos que declaran esta realidad del ser de Dios son tan numerosos que ser\u00eda prolijo enumerarlos todos. El t\u00e9rmino \u00absanto\u00bb significa \u00abseparado\u00bb, \u00abpuesto aparte\u00bb. Dios se distingue radicalmente de los hombres pecadores. En el AT, la santidad de Dios se hac\u00eda patente en la distancia que manten\u00eda entre S\u00ed y los hombres. <\/p>\n<p> S\u00f3lo los sacerdotes pod\u00edan ofrecer los sacrificios. El lugar sant\u00edsimo era accesible solamente al sumo sacerdote, una vez al a\u00f1o (Lv. 16:2). Las v\u00edctimas deb\u00edan ser intachables (Lv. 22:20; Mal. 1:13, 14). Estaba prohibido mirar el arca, y con mayor raz\u00f3n tocarla (1 S. 6:19; 2 S. 6:6, 7). <\/p>\n<p> No se puede ver el rostro del Se\u00f1or, y seguir vivo (\u00c9x. 33:20). Esta santidad exterior debe ser ilustraci\u00f3n de la santidad moral de Dios, Su horror hacia el pecado y Su perfecci\u00f3n en el bien. Exige la santidad de los adoradores (Lv. 19:2). <\/p>\n<p> En el NT, la santidad de Dios se manifiesta por la santidad perfecta del Se\u00f1or Jesucristo (Jn. 8:46; 14:30) y sobre todo por el sacrificio de la cruz (He. 9:22). En el NT hay tambi\u00e9n la consecuencia que los redimidos son santos por su pertenencia a Dios, y que deben comportarse de una manera consiguiente en su conducta por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (1 Co. 3:17; 2 Co. 3:18; 1 P. 1:15).<\/p>\n<p> (I) Dios es amor.<\/p>\n<p> (1 Jn. 4:8; G\u00e1. 2:20; 2 Ti. 1:7). Es este atributo que puede ser considerado tanto en Dios como en nosotros como el v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n (Col. 3:14). Este amor es el motivo \u00faltimo de las actividades divinas. M\u00e1s all\u00e1 no hay nada. Une entre s\u00ed a las Personas de la Trinidad (Jn. 5:20; 14:31). <\/p>\n<p> Explica la elecci\u00f3n de Israel (Dt. 7:6-8) dentro de una intenci\u00f3n misericordiosa hacia todas las naciones (Gn. 12:3). Se extiende hacia el mundo y se manifiesta por el don del Hijo unig\u00e9nito y Su muerte por los inicuos (Jn. 3:16; Ro. 5:8; 1 Jn. 4:9, 10). Implica que los redimidos quedan, a su vez, llenos de amor, primero hacia Dios (Mt. 22:37) y por ello hacia sus hermanos (1 Jn. 4:11), e incluso para sus enemigos (Mt. 5:44). <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dios\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: DIOS<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Dios Ver Concordancia (heb. Kl, Kl\u00e2h, El\u00f4h\u00eem, El\u00f4ah, YHWH; gr. The\u00f3s). I. Definici\u00f3n. La filosof\u00eda y la religi\u00f3n afrontan su mayor desaf\u00edo en su esfuerzo por definir a Dios. La filosof\u00eda, en su mayor parte, ha igualado a Dios con la \u00abprimera causa\u00bb, \u00abley natural\u00bb, \u00abfuerza c\u00f3smica\u00bb o, en el mejor de los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSignificado B\u00edblico de DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-moderno-de-la-biblia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12599\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}