{"id":13582,"date":"2022-10-15T16:44:07","date_gmt":"2022-10-15T21:44:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-jesucristo\/"},"modified":"2022-10-15T16:44:07","modified_gmt":"2022-10-15T21:44:07","slug":"significado-biblico-de-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-jesucristo\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de JESUCRISTO"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Jesucristo<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> Vease Jesus de Nazaret.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: JESUCRISTO<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>JESUCRISTO seg\u00fan la Biblia: Nuestro Se\u00f1or recibi\u00f3 el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que el \u00e1ngel transmiti\u00f3 a Jos\u00e9 (Mt. 1:21) y a Mar\u00eda (Lc. 1:31). Dado en ocasiones a otros individuos, este nombre pod\u00eda ser expresi\u00f3n de la fe de los padres en Dios, Salvador de su pueblo, o tambi\u00e9n de su certeza de la futura salvaci\u00f3n de Israel. <\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">Nuestro Se\u00f1or recibi\u00f3 el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que el \u00e1ngel transmiti\u00f3 a Jos\u00e9 (Mt. 1:21) y a Mar\u00eda (Lc. 1:31). Dado en ocasiones a otros individuos, este nombre pod\u00eda ser expresi\u00f3n de la fe de los padres en Dios, Salvador de su pueblo, o tambi\u00e9n de su certeza de la futura salvaci\u00f3n de Israel. <\/p>\n<p> Impuesto al Hijo de Mar\u00eda, el nombre revelaba las funciones particulares que iba a ejercer Su portador. \u00abLlamar\u00e1s su nombre JES\u00daS, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt. 1:21). El t\u00edtulo de Cristo proviene del gr. Christos (ungido), traducido del arameo M&#8217;sh\u00een\u00e3, del heb. M\u00e3sh\u00eeah (ungido, Mes\u00edas). <\/p>\n<p> As\u00ed, Jes\u00fas es el nombre personal de nuestro Se\u00f1or, en tanto que Cristo es Su t\u00edtulo. Pero este segundo nombre se ha venido empleando desde los primeros tiempos, lo mismo que en la actualidad, como nombre propio, ya a solas, ya en combinaci\u00f3n con el nombre Jes\u00fas. <\/p>\n<p> En este art\u00edculo se presentan, a grandes rasgos, las etapas de la vida de nuestro Se\u00f1or en la tierra, para presentar los principales acontecimientos en su orden probable y en sus relaciones mutuas.<\/p>\n<p> I. CRONOLOG\u00cdA.<\/p>\n<p> Si bien no se pueden precisar de una manera absoluta las fechas del nacimiento, bautismo y muerte de Jes\u00fas, la mayor parte de los eruditos est\u00e1n de acuerdo en su dataci\u00f3n dentro de l\u00edmites muy estrechos. <\/p>\n<p> Nuestro calendario ordinario tiene por su autor a Dionisio el Exiguo, abate romano que muri\u00f3 antes del a\u00f1o 550 a.C. \u00c9l decidi\u00f3 tomar el a\u00f1o de la encarnaci\u00f3n como punto de referencia que permitiera situar las fechas anteriores y posteriores a la venida de Cristo; habiendo identificado el a\u00f1o 754 de la fundaci\u00f3n de Roma con el a\u00f1o del nacimiento del Se\u00f1or, pudo as\u00ed determinar el a\u00f1o 1 de la era cristiana. <\/p>\n<p> Pero las afirmaciones de Josefo revelan que Herodes el Grande, que muri\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas (Mt. 2:19-22), muri\u00f3 en realidad algunos a\u00f1os antes de 754 de Roma. Herodes muri\u00f3 37 a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido proclamado rey por los romanos, proclamaci\u00f3n que tuvo lugar en el a\u00f1o 714 de Roma. <\/p>\n<p> As\u00ed, la fecha de su muerte fue el a\u00f1o 751 o 750 (no sabemos si Josefo contaba las fracciones de a\u00f1os como a\u00f1os completos). La fecha de 751 parecer\u00eda plausible, por cuanto Josefo informa que, antes de su muerte, Herodes hizo dar muerte a dos rabinos jud\u00edos, y que se produjo un eclipse de luna en la noche de su ejecuci\u00f3n. <\/p>\n<p> Los c\u00e1lculos astron\u00f3micos indican que en el a\u00f1o 750 hubo un eclipse parcial de luna, la noche del 12 al 13 de marzo; pero toda la secuencia de eventos hasta su sucesi\u00f3n por Arquelao muestra que Herodes muri\u00f3 despu\u00e9s de la Pascua del a\u00f1o 751 y varios meses antes de la Pascua del 752. <\/p>\n<p> As\u00ed, Anderson, en su estudio cronol\u00f3gico de la Natividad, sit\u00faa el nacimiento del Se\u00f1or alrededor del oto\u00f1o del a\u00f1o 750 o 4 a.C. (cf. Anderson Sir R. \u00abEl Pr\u00edncipe que ha de venir\u00bb, esp. p\u00e1gs 115-121, 241-246). La fecha del 25 de diciembre no apareci\u00f3 sino hasta el siglo IV d.C., y no tiene base hist\u00f3rica alguna. <\/p>\n<p> Como confiesa Agust\u00edn de Hipona, las antiguas fiestas paganas fueron asumidas, con cambios de nombre, para satisfacer a las masas paganas cristianizadas que deseaban mantener sus festivales gozosos. El 25 de diciembre se corresponde con las Saturnalias.<\/p>\n<p> La fecha en que nuestro Se\u00f1or dio inicio a Su ministerio p\u00fablico se determina sobre todo en base a Lc. 3:1: \u00abEn el a\u00f1o decimoquinto del imperio de Tiberio C\u00e9sar&#8230; \u00bb \u00c9ste fue el a\u00f1o en que empez\u00f3 el ministerio del Se\u00f1or, primer a\u00f1o del reinado de Tiberio, que empez\u00f3 el 19 de agosto del a\u00f1o 28 d.C., hasta el 19 de agosto del a\u00f1o 29 d.C. <\/p>\n<p> Siendo que se cuenta como a\u00f1o uno el a\u00f1o del nacimiento del Se\u00f1or (y no como a\u00f1o cero), el c\u00f3mputo de a\u00f1os desde el 28-29 d.C. hasta el 4 a.C. nos da una edad para el Se\u00f1or entre los 30 a\u00f1os y casi 32. <\/p>\n<p> Otro argumento que concuerda con esta fecha es la declaraci\u00f3n de los jud\u00edos, poco despu\u00e9s del bautismo de Jes\u00fas: \u00abEn cuarenta y seis a\u00f1os fue edificado este Templo.\u00bb Herodes propuso la reconstrucci\u00f3n del Templo entre el a\u00f1o 20 y el 19 a.C.; pero prometi\u00f3 entonces no empezar las obras antes de haber consumado los preparativos, ante la desconfianza del pueblo. <\/p>\n<p> Asumiendo un periodo de preparaci\u00f3n de uno a dos a\u00f1os, los cuarenta y seis a\u00f1os mencionados nos llevan al 29 d.C. (cf. Anderson, op. cit., p\u00e1g. 246; Ant. 15:11, 27).<br \/> La duraci\u00f3n del ministerio de Cristo, y consiguientemente el a\u00f1o de su muerte, se determina sobre todo en base a la cantidad de fiestas pascuales mencionadas en el Evangelio de Juan. <\/p>\n<p> Si s\u00f3lo tuvi\u00e9ramos los Evangelios Sin\u00f3pticos (v\u00e9ase EVANGELIOS), podr\u00edamos suponer que el ministerio de Jes\u00fas s\u00f3lo dur\u00f3 un a\u00f1o; sin embargo, el Evangelio de Juan nos habla de tres Pascuas de una manera expl\u00edcita (Jn. 2:13; 6:4; 13:1). Hengstenberg (\u00abChristology\u00bb, pp 755-765) da pruebas abrumadoras de que Jn. 5:1 es tambi\u00e9n la fiesta de la Pascua. <\/p>\n<p> En este caso, el ministerio de Cristo incluy\u00f3 cuatro fiestas de la Pascua. Si fue bautizado a finales del a\u00f1o 28 o a inicios del 29, entonces su crucifixi\u00f3n tuvo lugar en el a\u00f1o 32 d.C. (Para una consideraci\u00f3n m\u00e1s a fondo de este tema, v\u00e9ase Anderson, Sir R.: \u00abEl Pr\u00edncipe que ha de venir\u00bb [Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1980], y cf. Hoehner, H. W.: \u00abChronological Aspects of the Life of Christ\u00bb, en Bibliotheca Sacra, oct. 1973, ene., abril, jul., oct. 1974; ene. 1975 [Dallas Theological Seminary, Dallas].).<\/p>\n<p> La cuesti\u00f3n cronol\u00f3gica ha llevado a muchas investigaciones, y hay fuertes controversias; sin embargo, las posturas de Anderson y Hoehner, aunque divergentes en un a\u00f1o, parecen las m\u00e1s s\u00f3lidamente apoyadas. En este art\u00edculo se sigue la de Sir Robert Anderson.<\/p>\n<p> II. CIRCUNSTANCIAS POL\u00cdTICAS DE LOS JUD\u00cdOS.<\/p>\n<p> Cuando Jes\u00fas naci\u00f3, Herodes el Grande era el rey de los jud\u00edos. Este h\u00e1bil y cruel soberano reinaba a la vez sobre Samaria, Galilea y Judea. Aunque de origen idumeo, Herodes profesaba la religi\u00f3n jud\u00eda. <\/p>\n<p> Ant\u00edpatro, su padre, hab\u00eda sido hecho gobernador de Judea por Julio C\u00e9sar; el mismo Herodes, despu\u00e9s de una agitada carrera, hab\u00eda sido proclamado rey de los jud\u00edos por los romanos. Monarca independiente en diversos sentidos, gobernaba, sin embargo, s\u00f3lo gracias al apoyo de los romanos. <\/p>\n<p> Depend\u00eda de ellos, que eran entonces los due\u00f1os y \u00e1rbitros del mundo conocido. A la muerte de Herodes, su reino fue dividido entre sus hijos. Arquelao recibi\u00f3 Judea y Samaria; Herodes Antipas tuvo Galilea y Perea; Herodes Felipe el territorio situado al noreste del mar de Galilea (Lc. 3:1). <\/p>\n<p> En el a\u00f1o d\u00e9cimo de su reinado, el 6 o 7 d.C., Arquelao fue destituido por Augusto. A partir de esta fecha, Judea y Samaria fueron administradas por gobernadores romanos, que ostentaban el t\u00edtulo de procuradores; esta situaci\u00f3n se mantuvo hasta la rebeli\u00f3n que acab\u00f3 con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70 d.C., con excepci\u00f3n de los a\u00f1os 41 a 44, en que Herodes Agripa I ejerci\u00f3 la soberan\u00eda (Hch. 12:1). <\/p>\n<p> Durante el ministerio de Cristo, Galilea y Perea, donde tuvo lugar la mayor parte de Su ministerio, estaban sometidas a Herodes Antipas (Mt. 14:3; Mr. 6:14; Lc. 3:1, 19; 9:7; 13:31; 23:8-12), en tanto que los romanos gobernaban directamente Samaria y Judea a trav\u00e9s de su procurador que, a la saz\u00f3n, era Poncio Pilatos. <\/p>\n<p> El yugo, directo o indirecto, de los romanos, irritaba a los jud\u00edos en lo m\u00e1s vivo. Durante la vida terrenal de Cristo el pa\u00eds era constantemente presa de una efervescencia pol\u00edtica. <\/p>\n<p> Por un lado, los romanos trataban de dar a la naci\u00f3n tanta autonom\u00eda pol\u00edtica como fuera posible, de manera que el sanedr\u00edn (tribunal supremo) ejerc\u00eda su jurisdicci\u00f3n en un gran n\u00famero de casos. <\/p>\n<p> Los conquistadores tambi\u00e9n hab\u00edan otorgado a los jud\u00edos numerosos privilegios que ten\u00edan que ver, sobre todo, con las pr\u00e1cticas religiosas. Pero, a pesar de todo, el pueblo tascaba el freno bajo una dominaci\u00f3n extranjera que, en ocasiones, se hac\u00eda notar de una manera oprimente; los ocupantes, desde luego, no ten\u00edan la menor intenci\u00f3n de devolver a los jud\u00edos la libertad de que hab\u00edan gozado en una \u00e9poca anterior. <\/p>\n<p> Adem\u00e1s, la aristocracia jud\u00eda, constituida en su mayor parte por los saduceos, no ten\u00eda ninguna hostilidad contra los romanos. Los fariseos, a los que se un\u00edan los adeptos a la piedad m\u00e1s r\u00edgida, quer\u00edan conservar el juda\u00edsmo a toda costa, pero elud\u00edan los compromisos pol\u00edticos. <\/p>\n<p> Los escritos de la \u00e9poca hablan asimismo de los herodianos, que sosten\u00edan las aspiraciones de la familia de Herodes a la corona. Seg\u00fan Josefo, un partido de patriotas se levant\u00f3 en diversas sublevaciones, pero en vano, intentando sacudir el yugo romano. <\/p>\n<p> En tales circunstancias, todo hombre que se presentara como Mes\u00edas se arriesgaba a verse enlazado en los conflictos pol\u00edticos. A fin de poder proclamar ante todo la dimensi\u00f3n espiritual del reino de Dios y de sentar sus bases mediante la redenci\u00f3n, Jes\u00fas iba a esperar el tiempo marcado para el establecimiento del Reino, que tampoco deb\u00eda ser introducido mediante manejos pol\u00edticos, sino que vendr\u00e1 a ser impuesto por una irrupci\u00f3n frontal, majestuosa e irresistible del Hijo del Hombre en Su Segunda Venida.<\/p>\n<p> III. CONDICI\u00d3N RELIGIOSA DE LOS JUD\u00cdOS.<\/p>\n<p> Es evidente que las circunstancias pol\u00edticas influyeron intensamente en el desenvolvimiento de las condiciones religiosas. Los medios oficiales del juda\u00edsmo hab\u00edan casi dejado a un lado el aspecto basal de la redenci\u00f3n y arrebatamiento como introducci\u00f3n al Reino, conforme a las promesas del AT; y el pueblo en general centraba sus esperanzas en un reino terrestre que les dar\u00eda la independencia y grandeza nacional. <\/p>\n<p> Al prestar casi exclusivamente la atenci\u00f3n a los aspectos externos del reino, olvidaban las bases morales y de redenci\u00f3n sobre el que \u00e9ste deb\u00eda ser erigido. Los Evangelios nos presentan dos partidos dirigentes: los fariseos y los saduceos. <\/p>\n<p> Los fariseos eran religiosos y ten\u00edan mucha m\u00e1s influencia sobre el pueblo que los saduceos; pero pon\u00edan su tradici\u00f3n teol\u00f3gica, las ceremonias y las sutilidades de la casu\u00edstica por encima de la Palabra de Dios. Hab\u00edan llegado a transformar la religi\u00f3n de Mois\u00e9s y de los profetas en un formalismo estrecho, est\u00e9ril, desprovisto de espiritualidad. <\/p>\n<p> Los fariseos se opusieron a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, a Sus doctrinas tan opuestas a sus tradiciones, y, sobre todo, se resintieron de que citara las Escrituras en oposici\u00f3n a la tradici\u00f3n. Los saduceos eran los representantes de la aristocracia. <\/p>\n<p> Las familias de los sumos sacerdotes pertenec\u00edan a este partido. Influenciados por la cultura pagana, los saduceos rechazaban las tradiciones de los fariseos, y se interesaban m\u00e1s en la pol\u00edtica que en la religi\u00f3n. Acabaron por manifestarse opuestos a Jes\u00fas, temiendo que sus acciones perjudicaran el equilibrio pol\u00edtico (Jn. 11:48). <\/p>\n<p> Se segu\u00eda llevando a cabo el suntuoso ceremonial del Templo de Jerusal\u00e9n. Grandes multitudes frecuentaban fielmente las ceremonias religiosas. El fervor de la naci\u00f3n, celosa de sus privilegios, no hab\u00eda sido nunca tan grande. De vez en cuando, una explosi\u00f3n de patriotismo, mezclada con fanatismo, avivaba las esperanzas del pueblo. <\/p>\n<p> Sin embargo, quedaban israelitas que manten\u00edan el esp\u00edritu y la fe de una religi\u00f3n sin componendas. La mayor parte de ellos, aunque no todos, pertenec\u00edan a las clases inferiores de la poblaci\u00f3n. La espera de un Salvador, de un Liberador del pecado, hab\u00eda subsistido entre ellos. <\/p>\n<p> Jes\u00fas vino de uno de estos medios ricos en piedad. En la \u00e9poca de Cristo, el pueblo jud\u00edo segu\u00eda siendo a\u00fan un pueblo religioso, conocedor del AT, que era le\u00eddo en las sinagogas y ense\u00f1ado a los ni\u00f1os. La naci\u00f3n manifestaba su inter\u00e9s en la religi\u00f3n y se agitaba en el plano pol\u00edtico. <\/p>\n<p> Estos hechos explican la efervescencia popular suscitada por las predicaciones de Juan el Bautista y de Jes\u00fas, la hostilidad que ambos suscitaron en las clases dirigentes, el \u00e9xito del m\u00e9todo que Jes\u00fas us\u00f3 en la predicaci\u00f3n de las Buenas Nuevas, y la persecuci\u00f3n y muerte violenta que \u00c9l mismo hab\u00eda ya anticipado.<\/p>\n<p> IV. VIDA DE JES\u00daS.<\/p>\n<p> 1. Familia, nacimiento, infancia.<br \/> Las circunstancias del nacimiento de Jes\u00fas relatadas por los Evangelios concuerdan con la grandeza de Cristo y con las profec\u00edas mesi\u00e1nicas. Estas circunstancias armonizan al mismo tiempo con la humilde apariencia que el Salvador debi\u00f3 tener en Su vida en la tierra. <\/p>\n<p> Malaqu\u00edas (Mal. 3:1 y Mal. 4:5, 6) hab\u00eda profetizado que un heraldo, dotado del esp\u00edritu y poder de El\u00edas, preceder\u00eda a la venida del Se\u00f1or; Lucas nos relata, ante todo, el nacimiento de Juan el Bautista, el precursor de Cristo. <\/p>\n<p> Zacar\u00edas, sacerdote de una sincera piedad, privado de descendencia y muy anciano, estaba ocupado en el Templo cumpliendo los deberes de su cargo. Le toc\u00f3 en suerte (seg\u00fan la costumbre establecida entre los sacerdotes) hacer la ofrenda de incienso sobre el lugar santo, s\u00edmbolo de las oraciones de Israel.<\/p>\n<p> El \u00e1ngel Gabriel se apareci\u00f3 a Zacar\u00edas, y le anunci\u00f3 que ser\u00eda el padre del precursor anunciado. Esta aparici\u00f3n tuvo lugar, probablemente, el a\u00f1o 5 a.C. Despu\u00e9s de ello, Elisabet y Zacar\u00edas se dirigieron de vuelta a su mansi\u00f3n, situada en un pueblo del pa\u00eds monta\u00f1oso de Jud\u00e1 (Lc. 1:39). <\/p>\n<p> All\u00ed esperaron el cumplimiento de la promesa. Seis meses m\u00e1s tarde se apareci\u00f3 un \u00e1ngel a Mar\u00eda, virgen de la familia de David; esta doncella de Nazaret estaba prometida a un hombre llamado Jos\u00e9, que descend\u00eda de David, el gran soberano de Israel (Mt. 1:1-16; Lc. 1:27). (V\u00e9anse GENEALOG\u00cdA, MAR\u00cdA). <\/p>\n<p> Jos\u00e9, israelita piadoso y de humilde condici\u00f3n a pesar de su noble linaje, era carpintero. El \u00e1ngel anunci\u00f3 a Mar\u00eda que, por el poder del Esp\u00edritu Santo, ella vendr\u00eda a ser la madre del Mes\u00edas (Lc. 1:28-38); el ni\u00f1o, cuyo nombre deb\u00eda ser Jes\u00fas, heredar\u00eda el trono de Su antecesor David. <\/p>\n<p> El \u00e1ngel anunci\u00f3 a Mar\u00eda tambi\u00e9n que su prima Elisabet estaba embarazada. Cuando el \u00e1ngel se hubo ido, Mar\u00eda se apresur\u00f3 a ir a visitar a Elisabet. Al encontrarse, el Esp\u00edritu de la profec\u00eda entr\u00f3 en ellas. <\/p>\n<p> Elisabet, saludando a Mar\u00eda, la llam\u00f3 la madre de su Se\u00f1or; Mar\u00eda, a ejemplo de la Ana de la antig\u00fcedad (1 S. 2:1-10) enton\u00f3 un c\u00e1ntico de alabanzas, celebrando la liberaci\u00f3n futura de Israel, y el honor que le hab\u00eda sido concedido.<\/p>\n<p> En el tiempo en que Elisabet ten\u00eda que dar a luz, Mar\u00eda se volvi\u00f3 a Nazaret. Dios mismo intervino para ahorrarle todo bald\u00f3n. Jos\u00e9, al ver el estado en que se hallaba Mar\u00eda, quiso romper con ella en secreto, sin acusarla en p\u00fablico. <\/p>\n<p> Pero Dios no le permiti\u00f3 actuar as\u00ed. Un \u00e1ngel le revel\u00f3 en sue\u00f1os la raz\u00f3n del embarazo de Mar\u00eda; le dijo que el ni\u00f1o iba a ser el Mes\u00edas, y que deb\u00eda nacer de una virgen, tal como lo hab\u00eda profetizado Isa\u00edas. Jos\u00e9 obedeci\u00f3 la voz del \u00e1ngel, por cuanto su fe era tan profunda como la de Mar\u00eda, y no la abandon\u00f3. <\/p>\n<p> El ni\u00f1o naci\u00f3 de la virgen Mar\u00eda, pero legalmente tuvo al mismo tiempo un padre humano, cuyo amor y honorabilidad protegieron a Mar\u00eda; es evidente que fue ella quien m\u00e1s tarde dio a conocer estos hechos. <\/p>\n<p> Ni Cristo ni Sus ap\u00f3stoles recurrieron a la concepci\u00f3n virginal como demostraci\u00f3n de que Jes\u00fas es el Mes\u00edas. Este silencio, sin embargo, no permite atacar la veracidad del relato. El hecho del nacimiento sobrenatural de Cristo no es susceptible de prueba hist\u00f3rica. Se debe aceptar como revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p> Sin embargo, el relato de la manera en que Cristo se encarn\u00f3 concuerda admirablemente con lo que sabemos de la grandeza del Mes\u00edas y de Su misi\u00f3n en la tierra, as\u00ed como del hecho testificado de Su resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p> El Mes\u00edas deb\u00eda ser la cumbre perfecta de la espiritualidad de Israel, y Jes\u00fas naci\u00f3 en el seno de una familia piadosa, que practicaba celosamente la religi\u00f3n pura del AT. El Mes\u00edas deb\u00eda presentarse de una manera humilde: Jes\u00fas vino del hogar de un carpintero de Nazaret. <\/p>\n<p> Era preciso que el Mes\u00edas fuera hijo de David: Jos\u00e9, su padre legal, descend\u00eda de David, lo mismo que su madre. El Mes\u00edas deb\u00eda ser la encarnaci\u00f3n (v\u00e9ase ENCARNACI\u00d3N) de Dios, uniendo en Su persona la divinidad y la humanidad: Jes\u00fas naci\u00f3 de una mujer, habiendo sido concebido milagrosamente por el poder del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p> Lucas relata el nacimiento de Juan el Bautista, y cita el c\u00e1ntico prof\u00e9tico que surgi\u00f3 de los labios tanto tiempo silenciados de Zacar\u00edas, su padre, a prop\u00f3sito del Precursor (Lc. 1:57-79). A continuaci\u00f3n explica la raz\u00f3n de que Jes\u00fas naciera en Bel\u00e9n (Lc. 2:1-6).<\/p>\n<p> Augusto hab\u00eda ordenado el censo de todos los s\u00fabditos del imperio, y su decreto inclu\u00eda Palestina, aunque estuviera bajo la jurisdicci\u00f3n de Herodes. Pero es evidente que el censo de los jud\u00edos se hizo siguiendo el m\u00e9todo jud\u00edo: no es en el domicilio donde se registraba a cada cabeza de familia, sino en su lugar de origen. <\/p>\n<p> Jos\u00e9 tuvo que dirigirse a Bel\u00e9n, la cuna de la casa de David, y Mar\u00eda lo acompa\u00f1\u00f3. El mes\u00f3n, donde los forasteros pod\u00edan alojarse, estaba ya lleno cuando llegaron Jos\u00e9 y Mar\u00eda. S\u00f3lo encontraron espacio en un establo, que posiblemente era una cueva adyacente al mes\u00f3n. <\/p>\n<p> Era frecuente el uso de cuevas para cuadras y establos. El relato no dice que este establo alojara animales; es posible que no fuera entonces utilizado para este menester. En contra de lo que se piensa entre nosotros, el hecho de alojarse ocasionalmente en un establo no disgustaba a las gentes en aquel entonces; sin embargo, es bien cierto que el Mes\u00edas vino al mundo en un lugar extremadamente humilde. Hab\u00eda sido destinado a un caminar de humildad, y Mar\u00eda lo acost\u00f3 en un pesebre (Lc. 2:7).<\/p>\n<p> A pesar de esta gran humillaci\u00f3n, Su venida fue solemnemente atestiguada. Unos \u00e1ngeles se aparecieron a unos pastores que pasaban la noche con sus reba\u00f1os en los campos cercanos a Bel\u00e9n. <\/p>\n<p> Les revelaron el nacimiento del Mes\u00edas, el lugar donde hab\u00eda nacido, y proclamaron este mensaje de alabanza y bendici\u00f3n: \u00ab\u00a1Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!\u00bb (Lc. 2:14). <\/p>\n<p> Los pastores se apresuraron a ir a Bel\u00e9n, hallaron al Ni\u00f1o, y relataron lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo, volviendo despu\u00e9s a su lugar. Todos estos hechos concordaban asimismo, de manera asombrosa, con la misi\u00f3n del Mes\u00edas; se\u00f1alemos, adem\u00e1s, que ello tuvo lugar en medio de gentes humildes del campo, y que pasaron desapercibidos en el mundo. <\/p>\n<p> Jos\u00e9 y Mar\u00eda se quedaron por un tiempo en Bel\u00e9n. Al octavo d\u00eda, el ni\u00f1o fue circuncidado (Lc. 2:21) y le fue dado el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que hab\u00edan recibido. Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento, Jos\u00e9 y Mar\u00eda subieron al Templo, en cumplimiento de la Ley (Lv. 12). <\/p>\n<p> Mar\u00eda hizo sus ofrendas de purificaci\u00f3n y para presentar al nacido al Se\u00f1or (Lc. 2:21). Esta expresi\u00f3n significa que todo primog\u00e9nito israelita ten\u00eda que ser rescatado al precio de cinco siclos de plata (Nm. 18:15-16). <\/p>\n<p> Tambi\u00e9n, la madre ten\u00eda que ofrecer un holocausto en sacrificio de acci\u00f3n de gracias. Lucas se\u00f1ala que Mar\u00eda ofreci\u00f3 la ofrenda de los pobres: \u00abUn par de t\u00f3rtolas, o dos palominos\u00bb (Lv. 12:18). Una vez m\u00e1s queda patente la modestia de medios de la familia. Pero el Mes\u00edas, a pesar de Su humildad, no deb\u00eda salir del Templo sin reconocimiento. <\/p>\n<p> Sime\u00f3n, un piadoso anciano, se dirigi\u00f3 al santuario, movido por el Esp\u00edritu, y al ver al Ni\u00f1o, lo tom\u00f3 en sus brazos. Dios le hab\u00eda prometido que no morir\u00eda antes de haber visto al Mes\u00edas. Sime\u00f3n dio las gracias, y profetiz\u00f3 que Su vida ser\u00eda gloriosa y tr\u00e1gica (Lc. 2:25-35). <\/p>\n<p> Ana, anciana profetisa que estaba de continuo en el Templo, daba tambi\u00e9n testimonio de que el Cristo hab\u00eda venido (Lc. 2:36-38). As\u00ed, hubo un testimonio notable acerca del verdadero car\u00e1cter del reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p> Poco despu\u00e9s de la vuelta de Jos\u00e9 y Mar\u00eda a Bel\u00e9n, llegaron los magos de Oriente a Bel\u00e9n, preguntando por el rey de los jud\u00edos que acababa de nacer. Es indudable que estos hombres hab\u00edan aprendido de los jud\u00edos dispersos por Oriente, que estaban esperando un rey, que deber\u00eda aparecer en Judea y liberar a la humanidad. <\/p>\n<p> Dios les hab\u00eda dado una estrella como se\u00f1al (v\u00e9ase ESTRELLA de Oriente), que hab\u00eda aparecido en Oriente, anunci\u00e1ndoles (Mt. 2:2, 16) el nacimiento de este libertador. Es tambi\u00e9n seguro que les fue revelada la naturaleza divina del Ni\u00f1o, porque dijeron sin ambages que hab\u00edan venido \u00aba adorarle\u00bb. <\/p>\n<p> Las palabras de ellos intrigaron a Herodes, que convoc\u00f3 a los escribas para preguntarles d\u00f3nde deb\u00eda nacer el Mes\u00edas. Al enterarse de que era en Bel\u00e9n, Herodes envi\u00f3 all\u00ed a los magos, pero haci\u00e9ndoles prometer que le har\u00edan saber qui\u00e9n era. <\/p>\n<p> En el camino, los magos volvieron a ver la estrella, que se detuvo sobre Bel\u00e9n y sobre donde estaba el Ni\u00f1o. Habiendo hallado a Jes\u00fas, le ofrecieron presentes de gran precio: incienso, oro y mirra. El incienso es la ofrenda que corresponde a Dios, el oro, la imagen del tributo debido al Rey, y la mirra, la profec\u00eda de los sufrimientos del Mes\u00edas (Jn. 19:39; cf. Mt. 26:12; Lc. 24:1).<\/p>\n<p> La presencia de estos extra\u00f1os visitantes debi\u00f3 suscitar en Jos\u00e9 y Mar\u00eda sentimientos encontrados de sorpresa y admiraci\u00f3n, y debi\u00f3 serles una se\u00f1al confirmatoria del elevado destino reservado al Ni\u00f1o y a la obra que \u00c9l iba a cumplir en favor de las naciones m\u00e1s alejadas. <\/p>\n<p> Despu\u00e9s de esto, Dios advirti\u00f3 a los magos para que no volvieran a Herodes: este perverso deseaba tener sus indicaciones para dar muerte al reci\u00e9n nacido. As\u00ed, se dirigieron a su pa\u00eds por otro camino (v\u00e9ase MAGOS). Un \u00e1ngel previno a Jos\u00e9, d\u00e1ndole instrucciones de que se dirigiera con Mar\u00eda y el Ni\u00f1o a Egipto, a fin de sustraerlo a la acci\u00f3n de Herodes. <\/p>\n<p> Este cruel monarca, de quien Josefo nos cuenta que no tuvo reparos en hacer ejecutar a su propia esposa e hijos, y a otros parientes allegados, con una paranoica obsesi\u00f3n por mantenerse en el poder, envi\u00f3 a sus soldados a Bel\u00e9n para dar muerte a todos los ni\u00f1os menores de dos a\u00f1os. <\/p>\n<p> As\u00ed, Herodes esperaba frustrar el prop\u00f3sito de los magos, que se hab\u00edan ido sin revelarle d\u00f3nde se hallaba el reci\u00e9n nacido. Es posible que los verdugos no dieran muerte a muchos ni\u00f1os, porque Bel\u00e9n era un lugar peque\u00f1o; pero se trat\u00f3 de una matanza horriblemente cruel. Jes\u00fas escap\u00f3 a ella.<\/p>\n<p> No conocemos la duraci\u00f3n de la estancia del Se\u00f1or en Egipto; probablemente no fue de m\u00e1s que unos pocos meses, porque Herodes muri\u00f3 en el a\u00f1o 3 a.C. Numerosos jud\u00edos viv\u00edan entonces en aquel pa\u00eds, por lo que Jos\u00e9 no debi\u00f3 tener dificultades en hallar asilo. <\/p>\n<p> Cuando pas\u00f3 el peligro, el \u00e1ngel inform\u00f3 a Jos\u00e9 de la muerte del tirano, y le orden\u00f3 que volviera a Israel. Jos\u00e9 se hab\u00eda propuesto criar al Ni\u00f1o en Bel\u00e9n, la ciudad de David, pero por temor de Arquelao, hijo de Herodes, qued\u00f3 indeciso y, por nuevo mensaje de Dios, fue con los suyos a Nazaret en Galilea. <\/p>\n<p> Cuando Jes\u00fas comenz\u00f3 Su ministerio p\u00fablico, se le llam\u00f3 \u00abel profeta de Nazaret\u00bb o \u00abel nazareno\u00bb. \u00c9stos son los datos transmitidos por los Evangelios acerca del nacimiento de Jes\u00fas. Si para nosotros son de gran precio, no fueron muy recalcados en aquel entonces. <\/p>\n<p> Las pocas personas que quedaron involucradas en estos hechos guardaron silencio, o los olvidaron. Es indudablemente Mar\u00eda quien dio el relato de todo ello al fundarse la iglesia. Mateo y Lucas dan sus relatos con evidente independencia entre s\u00ed; Mateo, para demostrar que Jes\u00fas es el Rey, el Mes\u00edas, en quien se cumplen las profec\u00edas; Lucas, para exponer el origen de Jes\u00fas y el inicio de Su historia.<\/p>\n<p> 2. Infancia y juventud.<\/p>\n<p> Despu\u00e9s de establecerse en Nazaret, nada se nos dice de la vida de Jes\u00fas, excepto el incidente de la visita al Templo donde, a la edad de 12 a\u00f1os, acompa\u00f1\u00f3 a Sus padres (Lc. 2:41-51). <\/p>\n<p> Este significativo episodio revela la profunda piedad de Jos\u00e9 y Mar\u00eda, que se esforzaban en criar piadosamente al Ni\u00f1o; muestra asimismo el precoz desarrollo espiritual de Jes\u00fas, que se interesaba especialmente en los problemas religiosos de que trataban los rabinos jud\u00edos en sus lecciones, hasta el punto de separarse de Sus padres durante tres d\u00edas. <\/p>\n<p> Todos se asombraban de Su inteligencia, de Sus preguntas, y de Sus respuestas. Este pasaje de Lucas ilustra asimismo el aspecto humano de la vida de Jes\u00fas: \u00abY Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres\u00bb (Lc. 2:52). <\/p>\n<p> Ni Jos\u00e9 ni Mar\u00eda divulgaron los hechos asombrosos que acompa\u00f1aron su nacimiento. Ni los compa\u00f1eros de Jes\u00fas ni los miembros de Su familia lo consideraron como un ser sobrenatural; pero les debi\u00f3 parecer notable por Su vigor intelectual y por Su pureza moral.<\/p>\n<p> Al tocar otros hechos que los Evangelios mencionan incidentalmente, podemos reconstruir un bosquejo de las circunstancias de la infancia y juventud de Jes\u00fas. Formaba parte de una familia, y ten\u00eda cuatro hermanos y varias hermanas (Mr. 6:3, etc.). <\/p>\n<p> Ciertos exegetas suponen que se trataba de hijos procedentes de un matrimonio previo de Jos\u00e9; otros pretenden que se trataba de primos de Cristo. Sin embargo, la evidencia interna de las Escrituras muestra que se trataba de verdaderos hermanos del Se\u00f1or (v\u00e9ase HERMANOS DEL SE\u00d1OR). <\/p>\n<p> En todo caso, Jes\u00fas se cri\u00f3 en el seno de una familia, donde conoci\u00f3 alegr\u00edas y dolores. Lleg\u00f3 a ser carpintero, como Jos\u00e9 (Mr. 6:3), por lo que estaba acostumbrado a la actividad manual; al mismo tiempo, no faltaba una cierta formaci\u00f3n intelectual en su medio. <\/p>\n<p> Los ni\u00f1os jud\u00edos recib\u00edan una ense\u00f1anza de la Escritura muy intensa. En todo caso, las citas que hace nuestro Se\u00f1or de las Escrituras demuestran que las conoc\u00eda profundamente (cf. Jn. 7:15). Sus par\u00e1bolas lo muestran sensible a las lecciones que se desprenden de la naturaleza, y siempre atento a ver el pensar de Dios revelado en Sus obras.<\/p>\n<p> Nazaret se hallaba en la linde de la zona m\u00e1s activa del mundo jud\u00edo, no lejos de donde se hab\u00edan desarrollado algunos de los m\u00e1s famosos acontecimientos de Israel. Desde las alturas pr\u00f3ximas a la ciudad se pod\u00edan ver algunos de estos lugares hist\u00f3ricos. <\/p>\n<p> No lejos de Nazaret se extend\u00eda el mar de Galilea, en torno al cual se concentraba una especie de miniatura de los diversos aspectos de la vida. Era aquella \u00e9poca, como ya se ha se\u00f1alado, de gran efervescencia pol\u00edtica. Los rumores de acontecimientos sensacionales penetraban frecuentemente en los hogares jud\u00edos. <\/p>\n<p> No hay raz\u00f3n alguna para creer que Jes\u00fas hubiera crecido en un aislamiento; es m\u00e1s bien de creer que estuvo constantemente alerta al desarrollo de los acontecimientos en Palestina.<\/p>\n<p> Jes\u00fas hablaba el arameo, lengua que hab\u00eda tomado el lugar del antiguo hebreo entre la poblaci\u00f3n jud\u00eda para esta \u00e9poca; pero es seguro que oy\u00f3 el griego, y es posible que lo conociera. Los evangelistas pasan en silencio todo este per\u00edodo de Su vida, por cuanto sus escritos no se proponen dar Su biograf\u00eda, sino relatar Su ministerio p\u00fablico. <\/p>\n<p> Lo que nosotros sabemos nos permite esbozar la persona del Se\u00f1or en su aspecto humano, y nos muestra el medio en el que se prepar\u00f3 para Su futura actividad. Las pinceladas que nos dan los evangelistas revelan la belleza de Su car\u00e1cter y el desarrollo gradual de Su naturaleza humana, esperando la hora en que se presentar\u00eda ante Su pueblo como el Mes\u00edas enviado por Dios.<\/p>\n<p> 3. EL BAUTISMO.<\/p>\n<p> Esta importante hora son\u00f3 (posiblemente el verano o a finales del a\u00f1o 28 d.C.), cuando Juan, hijo de Zacar\u00edas (Lc. 1:80) recibi\u00f3 de Dios la misi\u00f3n de llamar a la naci\u00f3n al arrepentimiento, porque el Mes\u00edas iba a presentarse. <\/p>\n<p> Juan abandon\u00f3 el desierto donde hab\u00eda vivido de manera asc\u00e9tica, y se dedic\u00f3 a ir a lo largo del Jord\u00e1n, bautizando de lugar en lugar a aquellos que recib\u00edan su mensaje. Hablaba como los antiguos profetas. <\/p>\n<p> El\u00edas, de manera particular, llamaba al pueblo y a los individuos al arrepentimiento, anunciando la venida pr\u00f3xima del Mes\u00edas, cuyos juicios purificar\u00edan Israel, y cuya muerte quitar\u00eda el pecado del mundo (Mt. 3; Mr. 1:1-8; Lc. 3:1-8; Jn. 1:19-36). <\/p>\n<p> El ministerio de Juan tuvo una importancia profunda e inmensa. Multitudes acud\u00edan a o\u00edrle, hasta de Galilea. El sanedr\u00edn le envi\u00f3 unos fariseos, para preguntarle con qu\u00e9 derecho se arrogaba tama\u00f1a autoridad. Las clases dirigentes no respondieron positivamente al llamamiento de Juan (Mt. 21:25), pero el pueblo lo escuchaba con admiraci\u00f3n y emoci\u00f3n. <\/p>\n<p> La predicaci\u00f3n puramente religiosa de Juan el Bautista convenci\u00f3 a las almas verdaderamente piadosas que el Mes\u00edas tanto tiempo esperado iba a venir por fin. Despu\u00e9s de haber ejercido Juan su ministerio durante un cierto tiempo, seis meses o quiz\u00e1s m\u00e1s, Jes\u00fas apareci\u00f3 entre la multitud y pidi\u00f3 al profeta que lo bautizara. <\/p>\n<p> El profeta comprendi\u00f3, por el Esp\u00edritu, que Jes\u00fas no ten\u00eda necesidad de arrepentimiento, y discerni\u00f3 que \u00c9l era el Mes\u00edas. \u00abYo necesito ser bautizado por ti, \u00bfy t\u00fa vienes a m\u00ed?\u00bb le dijo (Mt. 3:14). Naturalmente, Jes\u00fas estaba plenamente consciente de que \u00c9l mismo era el Mes\u00edas. <\/p>\n<p> Su respuesta lo demuestra: \u00abDeja ahora, porque as\u00ed conviene que cumplamos toda justicia.\u00bb El bautismo de Jes\u00fas significa que se entregaba a la obra anunciada por Juan, y que tomaba, en gracia, Su lugar entre el remanente arrepentido del pueblo que hab\u00eda venido a salvar.<\/p>\n<p> Al salir del agua (Mr. 1:10; Jn. 1:33-34), Juan vio que el cielo se abr\u00eda y que el Esp\u00edritu de Dios, en forma de paloma, descend\u00eda y reposaba sobre Jes\u00fas; una voz hizo saber esto desde el cielo: \u00abEste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia\u00bb (Mt. 3:17). <\/p>\n<p> As\u00ed, el poder del Esp\u00edritu fue otorgado en toda su plenitud a la naturaleza humana de nuestro Se\u00f1or, con vistas a Su ministerio (cf. Lc. 4:1, 14). En el curso de Su ministerio se mostr\u00f3 de inmediato como verdadero hombre y verdadero Dios.<\/p>\n<p> 4. LA TENTACI\u00d3N.<\/p>\n<p> Jes\u00fas no deb\u00eda abordar Su ministerio antes de estar suficientemente preparado. Sabiendo cu\u00e1l era Su llamamiento, sigui\u00f3 de inmediato la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, que lo llev\u00f3 al desierto, sin duda para entregarse a la meditaci\u00f3n y a la comuni\u00f3n con el Padre. <\/p>\n<p> Satan\u00e1s se present\u00f3 entonces, intentando desviarlo de Su misi\u00f3n, tratando de hacerle actuar mediante el ego\u00edsmo y por ambici\u00f3n. Los disc\u00edpulos debieron conocer acerca de estos hechos a trav\u00e9s del mismo Jes\u00fas. <\/p>\n<p> No se puede dudar de la intervenci\u00f3n personal del Tentador, ni de la realidad de la escena que nos ha sido descrita (Mt. 4:1-11; Lc. 4:1-13); es cosa a se\u00f1alar adem\u00e1s que el poder de la tentaci\u00f3n resid\u00eda en la sutileza con que el mundo fue presentado a Jes\u00fas como m\u00e1s seductor que una vida de austera obediencia a Dios, y cuyo final, desde una perspectiva meramente humana, ser\u00eda tr\u00e1gico. La prueba dur\u00f3 cuarenta d\u00edas; plenamente consagrado al destino de humildad y de sufrimientos que sab\u00eda era la voluntad de Dios para el Mes\u00edas, Jes\u00fas volvi\u00f3 al valle del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p> 5. LLAMAMIENTO DE LOS DISC\u00cdPULOS.<\/p>\n<p> Jes\u00fas comenz\u00f3 Su obra sin proclamaciones espectaculares. Juan el Bautista dirigi\u00f3 a algunos de sus propios disc\u00edpulos hacia Aquel que \u00e9l calific\u00f3 como el Cordero de Dios (Jn. 1:29, 36). Dos de ellos, Andr\u00e9s y, probablemente, Juan, siguieron a su nuevo Maestro (Jn. 1:35-42); a la ma\u00f1ana siguiente, Jes\u00fas llam\u00f3 a Felipe y a Natanael (Jn. 1:43-51). <\/p>\n<p> Este reducido grupo acompa\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas a Galilea. En Can\u00e1, el Maestro llev\u00f3 a cabo Su primer milagro. Los disc\u00edpulos vieron all\u00ed la primera se\u00f1al de su gloria futura (Jn. 2:1-11). Aqu\u00ed se puede constatar que Jes\u00fas no llev\u00f3 a cabo ninguna gran manifestaci\u00f3n p\u00fablica. <\/p>\n<p> El nuevo movimiento comenz\u00f3 por la fe de algunos galileos desconocidos. Pero, seg\u00fan el relato de Juan, Jes\u00fas sab\u00eda perfectamente bien qui\u00e9n era \u00c9l y cu\u00e1l era Su misi\u00f3n. Estaba esperando el momento oportuno para manifestarse a Israel como el Mes\u00edas.<\/p>\n<p> 6. Comienzo del ministerio en Judea.<\/p>\n<p> Esta ocasi\u00f3n se present\u00f3 al aproximarse la Pascua, en abril del a\u00f1o 29. Saliendo de Capernaum, donde moraba con Su familia y disc\u00edpulos (Jn. 2:12), Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Ech\u00f3 a los mercaderes que profanaban el Templo. <\/p>\n<p> La represi\u00f3n de los abusos y la reforma del servicio divino formaban parte de los gestos de un profeta; pero las palabras de Cristo: \u00abNo hag\u00e1is de la casa de mi Padre casa de mercado\u00bb demuestran que \u00c9l se presentaba como m\u00e1s que un profeta (Jn. 2:16). <\/p>\n<p> Esta reprensi\u00f3n equival\u00eda a un llamamiento p\u00fablico dirigido a Israel, para invitar a la naci\u00f3n a seguirle en Su obra de reforma religiosa. \u00c9l sab\u00eda ya que la naci\u00f3n no lo seguir\u00eda, y que \u00c9l mismo ser\u00eda rechazado, lo que dar\u00eda ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de Su rechazamiento, para el llamamiento a los gentiles y la edificaci\u00f3n de Su iglesia. <\/p>\n<p> La predicci\u00f3n, apenas velada, de la muerte que \u00c9l iba a sufrir a manos de los jud\u00edos, demuestra tambi\u00e9n que \u00c9l ya esperaba este rechazamiento (Jn. 2:19).<\/p>\n<p> Durante la visita de Nicodemo, Jes\u00fas proclam\u00f3 la necesidad del nuevo nacimiento y de Su propia Pasi\u00f3n (Jn. 3:1-21), que dar\u00eda acceso a todos los hombres a la salvaci\u00f3n que el amor de Dios le hab\u00eda enviado a conseguir. Es Juan quien nos cuenta el comienzo del ministerio de Jes\u00fas en Judea (Jn. 2:13-4:3), que dur\u00f3 unos nueve meses. <\/p>\n<p> Despu\u00e9s de la Pascua, Jes\u00fas abandon\u00f3 Jerusal\u00e9n, y se retir\u00f3 a las zonas rurales de Judea. La naci\u00f3n se mostraba poco dispuesta a seguirle, por lo que se puso a predicar la necesidad del arrepentimiento, como lo hac\u00eda todav\u00eda Juan el Bautista. Durante un cierto tiempo, los dos trabajaron mano a mano. <\/p>\n<p> Jes\u00fas no quiso comenzar una obra independiente antes de que la misi\u00f3n providencial de Juan no hubiera llegado manifiestamente a su fin. La com\u00fan acci\u00f3n de los dos buscaba el despertamiento espiritual de la naci\u00f3n. Al atraerse Jes\u00fas m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan, se decidi\u00f3 a abandonar Judea, porque no quer\u00eda pasar como un rival de Juan (Jn. 4:1-3).<\/p>\n<p> 7. El ministerio en Galilea.<\/p>\n<p> Cruzando Samaria, Jes\u00fas se encontr\u00f3 en el pozo de Jacob a una mujer con la que tuvo una memorable conversaci\u00f3n (Jn. 4:4-42). Despu\u00e9s se apresur\u00f3 a llegar al norte del pa\u00eds. Cuando lleg\u00f3 a Galilea, la fama de Su nombre le hab\u00eda ya precedido (Jn. 4:43-45). <\/p>\n<p> Era evidentemente en Galilea donde Jes\u00fas deb\u00eda dedicarse a la obra, por cuanto los campos estaban ya blanqueados para la siega (Jn. 4:35). Una tr\u00e1gica circunstancia le indic\u00f3 que la hora hab\u00eda ya llegado en la que, por la voluntad divina, Jes\u00fas deb\u00eda emprender Su misi\u00f3n personal. <\/p>\n<p> Supo que Herodes Antipas hab\u00eda hecho encarcelar a Juan el Bautista. El ministerio del Precursor hab\u00eda llegado a Su fin; hab\u00eda llamado a los jud\u00edos al arrepentimiento y al despertamiento espiritual, pero todo en vano. De inmediato, Jes\u00fas comenz\u00f3 a predicar en Galilea el evangelio del Reino de Dios, exponiendo los principios fundamentales de la nueva dispensaci\u00f3n, agrupando a su alrededor a aquellos que constituir\u00edan el n\u00facleo de la futura Iglesia.<\/p>\n<p> El gran ministerio galileo de Jes\u00fas dur\u00f3 alrededor de 16 meses. El Maestro centr\u00f3 Su actividad en Capernaum, ciudad comercial muy activa. En Galilea, Jes\u00fas se hallaba en medio de una poblaci\u00f3n esencialmente jud\u00eda, pero en una regi\u00f3n en la que, a causa de la distancia, las autoridades religiosas de la naci\u00f3n no interven\u00edan demasiado. <\/p>\n<p> Es evidente que su prop\u00f3sito era anunciar el Reino del Se\u00f1or y revelar al pueblo, mediante poderosas obras, cu\u00e1les eran a la vez su autoridad personal y la naturaleza de este reino. Jes\u00fas demandaba que se creyera en \u00c9l. <\/p>\n<p> Revelaba el verdadero car\u00e1cter de Dios, y Sus demandas en relaci\u00f3n con los hombres. Jes\u00fas no revel\u00f3 abiertamente que \u00c9l era el Mes\u00edas (excepto en Jn. 4:25-26), por cuanto Sus oyentes poco espirituales no habr\u00edan sabido discernir el verdadero car\u00e1cter de Su misi\u00f3n; adem\u00e1s, no hab\u00eda llegado a\u00fan la hora de la manifestaci\u00f3n p\u00fablica del Mes\u00edas (en gr. Cristo). En general, se aplicaba el t\u00e9rmino \u00abHijo del hombre\u00bb.<\/p>\n<p> Al principio, el Se\u00f1or no hizo alusi\u00f3n a Su muerte, porque los oyentes no estaban preparados para o\u00edr de ella. Les ense\u00f1\u00f3 los principios de la verdadera piedad, interpret\u00e1ndolos con autoridad. Sus extraordinarios milagros suscitaron un enorme entusiasmo. <\/p>\n<p> Es as\u00ed que atrajo sobre S\u00ed la atenci\u00f3n hasta el punto que todo el pa\u00eds estaba \u00e1vido de verlo y o\u00edrlo. Sin embargo, y tal como \u00c9l hab\u00eda previsto, las multitudes se dejaron arrastrar por sus falsas concepciones, y no pudieron reconocerlo en Su car\u00e1cter de humildad y abnegaci\u00f3n. <\/p>\n<p> S\u00f3lo un peque\u00f1o grupo lo sigui\u00f3 fielmente; y fueron estos pocos los que propagaron por el mundo, despu\u00e9s de Su muerte y resurrecci\u00f3n, las verdades que el Maestro les hab\u00eda ense\u00f1ado.<br \/> 8. Viajes en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, y ministerio en Perea.<\/p>\n<p> Es imposible establecer de una manera precisa la sucesi\u00f3n de los movimientos del Se\u00f1or, por cuanto el relato de Lucas, la fuente principal de ense\u00f1anzas para este per\u00edodo, no sigue un orden cronol\u00f3gico preciso. Pero los hechos esenciales son cosa bien conocida. <\/p>\n<p> Jes\u00fas se atrae la atenci\u00f3n del pa\u00eds entero, incluyendo la Judea. Env\u00eda a los setenta para anunciar Su llegada; se presenta en Jerusal\u00e9n durante la fiesta de los Tabern\u00e1culos (Jn. 7); despu\u00e9s, una vez m\u00e1s, durante la fiesta de la Dedicaci\u00f3n (Jn. 10:22). En estas dos circunstancias se presenta al pueblo en varias ocasiones. <\/p>\n<p> Declara ser la Luz del mundo, el Buen Pastor de la grey de Dios, y lucha audazmente contra las autoridades que se oponen a Sus ense\u00f1anzas. Recorre asimismo Judea y Perea, explicando al pueblo, de una manera bella y concreta, en qu\u00e9 consiste la vida espiritual aut\u00e9ntica, y qu\u00e9 concepci\u00f3n debemos tener de Dios y del servicio que debemos rendirle. Aqu\u00ed se sit\u00faan las par\u00e1bolas:<\/p>\n<p> del buen samaritano,<br \/> de los invitados al banquete de bodas (Lc. 14),<br \/> de la oveja extraviada,<br \/> de la dracma perdida,<\/p>\n<p> de L\u00e1zaro y del rico malvado,<br \/> de la viuda importuna y el juez injusto,<br \/> del fariseo y el publicano.<\/p>\n<p> En tanto que va creciendo la hostilidad mortal de las autoridades, el Se\u00f1or proclama el Evangelio de una manera m\u00e1s completa. Hay un hecho que lleva la agitaci\u00f3n a su punto culminante. L\u00e1zaro de Betania, amigo de Jes\u00fas, cae enfermo. <\/p>\n<p> Cuando Jes\u00fas llega a su casa, hace ya cuatro d\u00edas que ha muerto. Jes\u00fas lo resucita, siendo este milagro de una notoriedad y car\u00e1cter que sobrepasa a todos los dem\u00e1s (Jn. 11:1-46). Este prodigioso acontecimiento, producido tan cerca de Jerusal\u00e9n, hizo sentir sus efectos como una onda expansiva. A instigaci\u00f3n de Caif\u00e1s, que aquel a\u00f1o era el sumo sacerdote, el sanedr\u00edn estim\u00f3 que s\u00f3lo la muerte del agitador podr\u00eda aniquilar Su influencia (Jn. 11:47-53). <\/p>\n<p> Jes\u00fas se retir\u00f3 de inmediato (Jn. 11:54). Es evidente que hab\u00eda decidido no morir antes de la Pascua. Como se iba aproximando el d\u00eda de la fiesta, se puso otra vez en marcha hacia Jerusal\u00e9n, atravesando Perea (Mt. 19; 20; Mr. 10; Lc. 18:31-19:28), ense\u00f1ando y predicando nuevamente la inminencia de Su muerte y resurrecci\u00f3n, llegando a Betania seis d\u00edas antes de la Pascua (Jn. 12:1).<\/p>\n<p> 9. LA \u00daLTIMA SEMANA.<\/p>\n<p> En Betania, Mar\u00eda, hermana de L\u00e1zaro, ungi\u00f3 la cabeza y los pies de Jes\u00fas, durante la cena. El Se\u00f1or vio en este gesto la se\u00f1al prof\u00e9tica de su pr\u00f3xima sepultura. Al d\u00eda siguiente hizo una entrada triunfal en Jerusal\u00e9n, montado sobre un asno. <\/p>\n<p> Al hacer esto, provoc\u00f3 la c\u00f3lera de las autoridades, al presentarse p\u00fablicamente como el Mes\u00edas, dando expresi\u00f3n del car\u00e1cter pac\u00edfico del reino que hab\u00eda venido a fundar. Al d\u00eda siguiente, al volver a la ciudad, maldijo una higuera que, llena de hojas, carec\u00eda sin embargo de frutos: s\u00edmbolo notable de un juda\u00edsmo que, desviado de la verdad de Dios, pretend\u00eda sin poseer. <\/p>\n<p> Despu\u00e9s, como al inicio de Su ministerio hac\u00eda tres a\u00f1os, expuls\u00f3 del Templo a los mercaderes que profanaban los atrios. Este gesto de Jes\u00fas constitu\u00eda un nuevo llamamiento a la naci\u00f3n israelita, apremiada a purificarse (Mr. 11:1-8). <\/p>\n<p> A pesar de la multitud de peregrinos que lo hab\u00edan aclamado como Mes\u00edas durante Su entrada triunfal, y que segu\u00edan rode\u00e1ndole jubilosamente, las autoridades religiosas siguieron manteniendo su actitud de hostilidad.<\/p>\n<p> Al d\u00eda siguiente (martes), Jes\u00fas volvi\u00f3 a la ciudad. Cuando lleg\u00f3 al Templo, los delegados del sanedr\u00edn le preguntaron en virtud de qu\u00e9 autoridad actuaba \u00c9l. Sabiendo que ellos ya hab\u00edan decidido Su muerte, el Se\u00f1or rehus\u00f3 responderles, pero pronunci\u00f3 las par\u00e1bolas de los dos hijos, de los vi\u00f1adores malvados y de las bodas del hijo del rey (Mt. 21:23-22:14); \u00e9stas describen la desobediencia de las autoridades religiosas a los mandamientos divinos, su perversi\u00f3n del dep\u00f3sito sagrado confiado a la naci\u00f3n, el desastre que sobrevendr\u00eda a su ciudad.<\/p>\n<p> Se esforzaron en tenderle lazos para descubrir en Sus palabras un motivo de acusaci\u00f3n o de denigraci\u00f3n. Los fariseos y herodianos quer\u00edan impulsarle a pronunciarse si era leg\u00edtimo pagar el impuesto al C\u00e9sar. Los saduceos le interrogaron acerca de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p> Un doctor de la Ley le pregunt\u00f3 acerca del m\u00e1s grande mandamiento. Habiendo quedado todos reducidos al silencio, Jes\u00fas los desconcert\u00f3 al preguntarles el sentido de las palabras de David dirigi\u00e9ndose al Mes\u00edas como su Se\u00f1or. Efectivamente, el Sal. 110 implica claramente que Jes\u00fas no comet\u00eda blasfemia al decirse Hijo de Dios e igual a Dios. <\/p>\n<p> Durante todo este d\u00eda rugi\u00f3 la controversia, y Jes\u00fas acus\u00f3 a los dirigentes indignos (Mt. 23:1-38). El deseo de ciertos griegos que quer\u00edan verle le hizo presagiar que los jud\u00edos lo rechazar\u00edan, los gentiles lo seguir\u00edan, y que su muerte era inminente (Jn. 12:20-50).<\/p>\n<p> Al salir del Templo, anunci\u00f3 tristemente a sus disc\u00edpulos la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n de aquel magn\u00edfico edificio; despu\u00e9s, en una conversaci\u00f3n con cuatro de los Suyos, habl\u00f3 con m\u00e1s detalles acerca de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, de la difusi\u00f3n del Evangelio, de los sufrimientos futuros de Sus disc\u00edpulos y de Su Segunda Venida (Mr. 13). <\/p>\n<p> Esta declaraci\u00f3n muestra que, en medio de la hostilidad que se hab\u00eda desencadenado contra \u00c9l, Jes\u00fas ten\u00eda la visi\u00f3n perfectamente clara; iba por delante de la tragedia, sabiendo que ella le conducir\u00eda finalmente a la victoria.<\/p>\n<p> El plan de la traici\u00f3n fue seguramente llevado a cabo aquella noche. Judas, uno de los doce, hab\u00eda estado indudablemente alienado durante mucho tiempo del ideal espiritual del Maestro. El Iscariote estaba frustrado porque Jes\u00fas no mostraba intenciones de establecer un reino terreno. <\/p>\n<p> Juan dice de Judas que era codicioso. Durante la cena de Betania, aquel avaro se dio finalmente cuenta de su antipat\u00eda irreductible contra Jes\u00fas. Encolerizado al darse cuenta de lo vano de sus esperanzas decidi\u00f3 entregar a su Maestro a las autoridades. Su traici\u00f3n cambi\u00f3 sus planes. <\/p>\n<p> Los adversarios hab\u00edan decidido esperar a que terminara la Pascua y que las multitudes se hubieran dispersado. No sabiendo de qu\u00e9 acusar a Jes\u00fas, acogieron complacidos la proposici\u00f3n de Judas. Parece que a la ma\u00f1ana siguiente, que era mi\u00e9rcoles, Jes\u00fas se aisl\u00f3 en Betania. <\/p>\n<p> El jueves por la tarde se ten\u00eda que sacrificar el cordero pascual; la cena conmemorativa, de la que ten\u00edan que participar todos los israelitas, se celebraba despu\u00e9s de la puesta del sol. <\/p>\n<p> Esa cena marcaba el inicio de la fiesta de los panes sin levadura, que duraba siete d\u00edas. Este d\u00eda, Jes\u00fas envi\u00f3 a Pedro y a Juan para que prepararan la fiesta en la ciudad, para los doce y para \u00c9l. Sus instrucciones significaban probablemente que se dirigieran a casa de un disc\u00edpulo o de un amigo (Mt. 26:18).<\/p>\n<p> Al ordenarles que, al entrar en la ciudad, siguieran a un hombre con un c\u00e1ntaro de agua, Jes\u00fas ten\u00eda la intenci\u00f3n de mantener secreto el lugar donde iban a comer, para impedir a Judas que lo denunciara a las autoridades, lo cual hubiera podido causar la interrupci\u00f3n de la \u00faltima y preciosa conversaci\u00f3n con los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p> El jueves por la noche, Jes\u00fas celebr\u00f3 con sus disc\u00edpulos la cena pascual. Con respecto a la posici\u00f3n de algunos de que Jes\u00fas fue crucificado en la tarde en que se sacrificaba el cordero pascual, y que la cena de la Pascua que celebr\u00f3 con Sus disc\u00edpulos tuvo lugar un d\u00eda antes de la verdadera celebraci\u00f3n, se debe decir que se basa en una interpretaci\u00f3n muy restringida del significado de la expresi\u00f3n \u00abcomer la pascua\u00bb en Jn. 18:28. <\/p>\n<p> No hay discrepancia. Como bien observa Sir Robert Anderson: \u00abLa \u00fanica cuesti\u00f3n pendiente, por lo tanto, es el que la participaci\u00f3n de los sacrificios de paces de la fiesta (de los panes sin levadura, que duraban siete d\u00edas) pudiera o no designarse con el t\u00e9rmino de \u00abcomer la Pascua\u00bb. <\/p>\n<p> La misma Ley de Mois\u00e9s nos da la respuesta: &#8216;Sacrificar\u00e1s la Pascua a Jehov\u00e1 tu Dios, de las ovejas y de las vacas &#8230; No comer\u00e1s con ella pan con levadura; siete d\u00edas comer\u00e1s con ella pan sin levadura&#8217;\u00bb (\u00abEl Pr\u00edncipe que ha de venir\u00bb, Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, p\u00e1g. 131). <\/p>\n<p> Anderson considera tambi\u00e9n en su obra otros aparentes problemas, mostrando la concordancia interna de los relatos evang\u00e9licos. Cristo no muri\u00f3 el d\u00eda que se sacrificaba el cordero pascual, sino el siguiente, como lo registran Mateo, Marcos y Lucas. S\u00f3lo una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del lenguaje usado por Juan ha permitido llegar a una hip\u00f3tesis tan ajena al relato evang\u00e9lico.<\/p>\n<p> La retirada de Judas tuvo lugar muy probablemente antes de la instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or (v\u00e9ase CENA DEL SE\u00d1OR), y Jes\u00fas predijo dos veces la ca\u00edda de Pedro; la anunci\u00f3 primero en el aposento alto, y despu\u00e9s en el camino hacia Getseman\u00ed. <\/p>\n<p> El Evangelio de Juan no relata la instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, sino las \u00faltimas palabras a los disc\u00edpulos. Jes\u00fas los prepar\u00f3 de cara a Su muerte, revel\u00e1ndoles que, gracias a la obra del Esp\u00edritu Santo, su comuni\u00f3n espiritual ser\u00eda mantenida y hecha fruct\u00edfera (Jn. 14-16). <\/p>\n<p> Juan tambi\u00e9n registra la sublime oraci\u00f3n sacerdotal (Jn. 17). Camino de Getseman\u00ed, Jes\u00fas advirti\u00f3 a los disc\u00edpulos que iban a ser dispersados, y los cit\u00f3 para despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n, en Galilea. La agon\u00eda del huerto marc\u00f3 el abandono total y definitivo de Su persona para el sacrificio supremo. <\/p>\n<p> Judas apareci\u00f3 en la noche, acompa\u00f1ado de la cohorte, destacada de la guarnici\u00f3n acuartelada cerca del Templo, bajo el pretexto de que se ten\u00eda que arrestar a un peligroso revolucionario (Jn. 18:3, 12). Hab\u00eda con estos hombres algunos levitas de la guardia y algunos criados de los principales sacerdotes. <\/p>\n<p> Judas sab\u00eda que Jes\u00fas ten\u00eda la costumbre de acudir a Getseman\u00ed. Ciertos exegetas suponen que el traidor se dirigi\u00f3 primeramente al aposento alto y que, no hallando all\u00ed a Jes\u00fas, se dirigi\u00f3 al pie del monte de los Olivos, donde se hallaba el huerto. Despu\u00e9s de unas breves palabras de protesta, Jes\u00fas se dej\u00f3 arrestar; los disc\u00edpulos huyeron.<\/p>\n<p> La compa\u00f1\u00eda armada lo condujo primero ante An\u00e1s (Jn. 18:13), suegro de Caif\u00e1s. Jes\u00fas fue sometido a un interrogatorio preliminar por parte de An\u00e1s, mientras se convocaba el sanedr\u00edn (Jn. 18:13-14, 19-24). <\/p>\n<p> Es posible que An\u00e1s y Caif\u00e1s residieran en el mismo edificio, porque el relato dice que las negaciones de Pedro fueron pronunciadas en el patio del palacio, mientras ten\u00edan lugar los interrogatorios ante An\u00e1s y, despu\u00e9s, Caif\u00e1s. Jes\u00fas rehus\u00f3, al principio, dar respuesta a las preguntas que se le hac\u00edan, y demand\u00f3 la compulsaci\u00f3n de los testigos de cargo. <\/p>\n<p> An\u00e1s lo envi\u00f3 atado a la residencia de Caif\u00e1s, donde el sanedr\u00edn se hab\u00eda reunido con toda urgencia. Las deposiciones acerca de la blasfemia, que era el crimen que se le quer\u00eda imputar, eran contradictorias. No se pudo dar prueba ninguna. <\/p>\n<p> Finalmente, el sumo sacerdote abjur\u00f3 solemnemente al acusado para que dijera si era el Mes\u00edas. Jes\u00fas lo afirm\u00f3 de una manera totalmente clara. El tribunal, furioso, lo conden\u00f3 a muerte por blasfemia. Los jueces, entregando al condenado a innobles burlas, revelaron por ello mismo el esp\u00edritu de iniquidad con el que hab\u00edan pronunciado la sentencia (Mr. 14:53-65).<\/p>\n<p> Pero la Ley exig\u00eda que el sanedr\u00edn promulgara sus decretos de d\u00eda, y no de noche. As\u00ed, el tribunal volvi\u00f3 a constituirse de nuevo, temprano, y repitieron el proceso (Lc. 22:66-71). Como los jud\u00edos no ten\u00edan derecho a ejecutar a los sentenciados sin el consentimiento del procurador romano, el sanedr\u00edn se dispuso a enviar a Jes\u00fas ante Pilato. <\/p>\n<p> Las prisas desvergonzadas de todo este procedimiento demuestran que el tribunal tem\u00eda la intervenci\u00f3n del pueblo, que hubiera podido impedir la ejecuci\u00f3n. Pilato resid\u00eda probablemente en el palacio de Herodes, sobre el monte Sion, no lejos de la mansi\u00f3n del sumo sacerdote. <\/p>\n<p> Todav\u00eda temprano, los miembros del sanedr\u00edn se dirigieron al pretorio para demandar que el procurador accediera a sus designios. Los jud\u00edos quer\u00edan que Pilato les permitiera ejecutar al condenado sin que \u00e9l viera la causa, pero Pilato se neg\u00f3 (Jn. 18:29-32). <\/p>\n<p> Entonces acusaron a Jes\u00fas diciendo \u00abque pervierte a la naci\u00f3n, y que prohibe dar tributo a C\u00e9sar, diciendo que \u00e9l mismo es el Cristo, un rey\u00bb (Lc. 23:2). Cuando Jes\u00fas hubo admitido ante el gobernador su condici\u00f3n de rey, \u00e9ste le interrog\u00f3 sobre este punto particular (Jn. 18:33-38), y descubri\u00f3 r\u00e1pidamente que en Sus declaraciones no hab\u00eda un programa pol\u00edtico de insurrecci\u00f3n. Pilato afirm\u00f3 que Jes\u00fas era inocente, y que quer\u00eda liberarlo. Pero, en realidad, el procurador no se atrevi\u00f3 a oponerse a sus intratables administrados.<\/p>\n<p> Despu\u00e9s de haberle exigido encarnizadamente la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas, Pilato recurri\u00f3 a varios procedimientos mezquinos para quitar de s\u00ed aquella responsabilidad. Al saber que Jes\u00fas era galileo, lo envi\u00f3 a Herodes Antipas (Lc. 23:7-11), que se encontraba entonces en Jerusal\u00e9n, pero Herodes rehus\u00f3 juzgarlo. Mientras tanto, la multitud se acumulaba. <\/p>\n<p> Era costumbre liberar a un preso en la fiesta de la Pascua, por lo que el gobernador pregunt\u00f3 a la multitud qu\u00e9 preso quer\u00eda que liberara. Es evidente que esperaba que la popularidad de Jes\u00fas har\u00eda que escapara de los principales sacerdotes. Pero \u00e9stos persuadieron a la muchedumbre que pidiera a Barrab\u00e1s. <\/p>\n<p> El mensaje de la mujer de Pilato dando testimonio de la inocencia del Galileo aument\u00f3 sus deseos de salvarlo. A pesar de sus repetidas intervenciones en favor de Jes\u00fas, la muchedumbre se mostr\u00f3 implacable y \u00e1vida de sangre. El procurador, amedrentado, no tuvo la valent\u00eda de actuar en base a su convicci\u00f3n personal y se dej\u00f3 arrancar el auto de ejecuci\u00f3n. <\/p>\n<p> Mientras que, en el patio interior del palacio, Jes\u00fas sufr\u00eda el suplicio de la flagelaci\u00f3n, que preced\u00eda siempre al enclavamiento en la cruz, Pilato qued\u00f3 embargado de dudas. Al presentarles al ensangrentado Jes\u00fas, coronado de espinas intentaba de nuevo satisfacer a los jud\u00edos, que, enardecidos por lo que ya hab\u00edan conseguido, clamaron: \u00abDebe morir, porque se hizo a s\u00ed mismo Hijo de Dios\u00bb (Jn. 19:1-7). Estas palabras renovaron en Pilato sus temores supersticiosos. A\u00fan otra vez interrog\u00f3 privadamente a Jes\u00fas, y volvi\u00f3 a intentar Su puesta en libertad (Jn. 19:8-12).<\/p>\n<p> Los jud\u00edos, conociendo bien las ambiciones pol\u00edticas del gobernador, lo acusaron de apoyar a un rival del emperador y de ser desleal a C\u00e9sar. Esta calumnia fue m\u00e1s fuerte que las dudas de Pilato. <\/p>\n<p> Tuvo con ello el sombr\u00edo gozo de o\u00edr a los jud\u00edos proclamar toda su sumisi\u00f3n a Tiberio (Jn. 19:13-15), y entreg\u00f3 al Nazareno a Sus enemigos. Aunque era inocente, Jes\u00fas hab\u00eda sido condenado, y sin el debido proceso legal. Su muerte fue en realidad un asesinato legalizado. Cuatro soldados lo ejecutaron, bajo la supervisi\u00f3n de un centuri\u00f3n (Jn. 19:23).<\/p>\n<p> Dos criminales fueron llevados a la muerte junto con \u00c9l. Por lo general, los condenados llevaban personalmente las dos partes de su cruz, o solamente la parte transversal. Al principio Jes\u00fas llev\u00f3, al parecer, la cruz entera (Jn. 19:17), y despu\u00e9s obligaron a Sim\u00f3n de Cirene a que la cargara (Mt. 27:32; Mr. 15:21; Lc. 23:26). <\/p>\n<p> El lugar de la crucifixi\u00f3n se hallaba fuera de las murallas, a poca distancia de la ciudad (v\u00e9ase CALVARIO). Habitualmente, el reo era clavado en la cruz tendida en tierra, y despu\u00e9s la cruz era levantada y plantada en un agujero preparado para ello. <\/p>\n<p> El crimen del reo era indicado en una tableta fijada por encima de la cabeza. Para Jes\u00fas, la inscripci\u00f3n fue hecha en hebreo (arameo), griego y lat\u00edn. Juan es el que la reproduce en su forma m\u00e1s larga: \u00abJES\u00daS NAZARENO, REY DE LOS JUD\u00cdOS\u00bb (Jn. 19:19). Marcos dice: \u00abEra la hora tercera cuando le crucificaron\u00bb (Mr. 15:25), es decir, las nueve de la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p> Si recordamos que el sanedr\u00edn lo hab\u00eda hecho comparecer al despuntar el d\u00eda (Lc. 22:66), no hay problema acerca de Su crucifixi\u00f3n a las nueve de la ma\u00f1ana, lo que concuerda con las prisas de los jud\u00edos desde el inicio del drama.<\/p>\n<p> En relaci\u00f3n con la crucifixi\u00f3n, los Evangelios relatan unos detalles en los que no se puede entrar por falta de espacio. Ciertos reos se manten\u00edan vivos varios d\u00edas en la cruz; pero en el caso del Se\u00f1or Jes\u00fas, adem\u00e1s de que humanamente hablando se hallaba muy debilitado, se debe tener en cuenta que \u00c9l era el due\u00f1o de Su vida y muerte. <\/p>\n<p> \u00c9l hab\u00eda dicho a Sus disc\u00edpulos: \u00abYo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de m\u00ed mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar&#8230;\u00bb (Jn. 10:17, 18). As\u00ed, a la hora novena (aproximadamente nuestras tres de la tarde), despu\u00e9s de que todo el pa\u00eds hubo estado tres horas en tinieblas, Cristo expir\u00f3 con un gran clamor. <\/p>\n<p> Este mismo hecho muestra que la muerte de Cristo fue un acto activo de Su voluntad. No es \u00e9sta la manera en que mueren los crucificados, sino totalmente agotados, sin poder respirar. Las palabras pronunciadas desde lo alto de la cruz demuestran que estuvo consciente hasta el final, y que \u00c9l sab\u00eda perfectamente el significado de todo lo que suced\u00eda. <\/p>\n<p> Un n\u00famero muy peque\u00f1o de personas asisti\u00f3 a Sus \u00faltimos instantes. La multitud, que al principio hab\u00eda seguido el cortejo, se hab\u00eda vuelto a la ciudad, atemorizada ante las se\u00f1ales que hab\u00edan acompa\u00f1ado la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p> Tambi\u00e9n los burlones sacerdotes se hab\u00edan retirado. Algunos disc\u00edpulos y los soldados fueron, seg\u00fan los Evangelios, los \u00fanicos que permanecieron all\u00ed hasta el fin. As\u00ed, los dirigentes no estaban informados de la muerte de Cristo. Para que los cuerpos no quedaran colgados de la cruz durante el s\u00e1bado, los jud\u00edos pidieron de Pilato que se quebraran las piernas de los crucificados. <\/p>\n<p> Cuando los soldados se acercaron a Jes\u00fas para hacerlo con \u00c9l, se dieron cuenta de que ya hab\u00eda expirado. Queri\u00e9ndose asegurar, uno de los soldados le traspas\u00f3 el costado con una lanza. Juan, que estaba presente, vio salir sangre y agua de la herida (Jn. 19:34-35). <\/p>\n<p> Hay comentaristas que creen ver aqu\u00ed que la causa de la muerte de Jes\u00fas fue el quebrantamiento de coraz\u00f3n. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, Jes\u00fas no muri\u00f3 porque Su cuerpo cediera, sino porque \u00c9l entreg\u00f3 Su vida. El quebrantamiento de Su coraz\u00f3n, si sobrevino, fue efecto, no causa de su muerte. <\/p>\n<p> Sin embargo, el hecho de que \u00c9l tuviera un absoluto control sobre Su vida, para ponerla y volverla a tomar, no quita realidad alguna a la inmensa profundidad de Sus sufrimientos, tanto de manos de Sus enemigos como, sobre todo, por la ira de Dios que cay\u00f3 sobre \u00c9l como la v\u00edctima por los pecados del mundo. <\/p>\n<p> En palabras de J. N. Darby: \u00abPara \u00c9l la muerte fue muerte. La debilidad total del hombre, el poder extremo de Satan\u00e1s, y la justa venganza de Dios. Y a solas, sin simpat\u00eda de nadie, abandonado de todos aquellos a los que \u00c9l hab\u00eda amado. <\/p>\n<p> El resto, Sus enemigos. El Mes\u00edas entregado a los gentiles y cortado, ante un juez lavando sus manos y condenando al inocente, los sacerdotes intercediendo en contra del santo en lugar de en favor de los culpables. Todo tenebroso, sin un rayo de luz, ni siquiera de Dios\u00bb (\u00abSpiritual Songs\u00bb, nota en p\u00e1g. 34).<\/p>\n<p> Jos\u00e9 de Arimatea, disc\u00edpulo secreto de Jes\u00fas, a pesar de su elevada posici\u00f3n y de su membres\u00eda en el sanedr\u00edn, no hab\u00eda consentido en la condena del Se\u00f1or (Lc. 23:51). Fue ante Pilato y reclam\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas. Acompa\u00f1ado de algunas personas, Jos\u00e9 lo deposit\u00f3 en un sepulcro nuevo que hab\u00eda hecho tallar en la roca de su huerto.<\/p>\n<p> 10. RESURRECCI\u00d3N Y ASCENSI\u00d3N.<\/p>\n<p> El repentino arresto y la r\u00e1pida muerte de Jes\u00fas desconcertaron y abrumaron a los disc\u00edpulos. Los Evangelios mencionan que al menos en tres ocasiones el Se\u00f1or les hab\u00eda anunciado Su muerte y resurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda; a pesar de ello, los disc\u00edpulos se sent\u00edan demasiado frustrados en su dolor para tener ninguna esperanza. <\/p>\n<p> Los que han conocido el abatimiento y la amargura de una desolaci\u00f3n completa no se asombran del comportamiento de los disc\u00edpulos, ni dudan del relato evang\u00e9lico. Los Evangelios no pretenden dar una relaci\u00f3n total de los hechos, ni un cat\u00e1logo de pruebas de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p> Son un testimonio de la realidad por el testimonio de los ap\u00f3stoles, a los que Cristo se apareci\u00f3 en tantas ocasiones (1 Co. 15:3-8). Los Evangelios han registrado aquellos hechos que tienen un inter\u00e9s intr\u00ednseco, aquellos que Dios quiere que todos conozcan.<br \/> El orden de apariciones del Resucitado fue, probablemente, el siguiente:<\/p>\n<p> Muy de ma\u00f1ana, el primer d\u00eda de la semana, dos grupos de devotas galileas se dirigieron a la tumba para ungir el cuerpo de Jes\u00fas, con vistas a Su sepultura definitiva. El primero estaba compuesto por Mar\u00eda Magdalena, Mar\u00eda la madre de Jacobo, y Salom\u00e9 (Mr. 16:1). Juana y otras mujeres no nombradas formaban un segundo grupo. El pasaje de Lc. 24:10 menciona el relato dado por todas las mujeres.<\/p>\n<p> El primer grupo vio la piedra desplazada lejos del sepulcro; Mar\u00eda Magdalena crey\u00f3 que el cuerpo hab\u00eda sido quitado, y corri\u00f3 para dec\u00edrselo a Pedro y a Juan (Jn. 20:1, 2). Al entrar en el sepulcro, las otras mujeres vieron a un \u00e1ngel que les anunci\u00f3 la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y les dio orden de llevar la nueva a los disc\u00edpulos (Mt. 28:1-7; Mr. 16:1-7). <\/p>\n<p> Es de suponer que al apresurarse a reunirse con ellos, se encontraron con el otro grupo de mujeres, y volvieron con ellas a la tumba, donde dos \u00e1ngeles les repitieron solemnemente que Jes\u00fas no se hallaba ya entre los muertos, sino entre los vivos (Lc. 24:1-8). <\/p>\n<p> Saliendo del sepulcro, corrieron hacia Jerusal\u00e9n para anunciar estas nuevas. Por el camino, Jes\u00fas se apareci\u00f3 a ellas (Mt. 28:9, 10). Durante este intervalo, Mar\u00eda Magdalena hab\u00eda ya informado a Pedro y a Juan que el sepulcro estaba vac\u00edo; los dos disc\u00edpulos fueron all\u00ed corriendo y vieron que era as\u00ed como se les hab\u00eda dicho (Jn. 20:3-10). <\/p>\n<p> Mar\u00eda Magdalena los hab\u00eda seguido. Ellos salieron del huerto, pero ella permaneci\u00f3 all\u00ed, y all\u00ed Jes\u00fas se apareci\u00f3 a ella (Jn. 20:11-18). Finalmente, todas las mujeres se reunieron con los disc\u00edpulos, d\u00e1ndoles la maravillosa noticia. Pero la fe de los disc\u00edpulos en la resurrecci\u00f3n no deb\u00eda basarse s\u00f3lo en el testimonio de las mujeres. <\/p>\n<p> En este primer d\u00eda de la semana, el Se\u00f1or apareci\u00f3 a Sim\u00f3n Pedro (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5), despu\u00e9s a dos disc\u00edpulos que se dirig\u00edan al pueblo de Ema\u00fas (Lc. 24:13-35); aquella misma tarde, Jes\u00fas se present\u00f3 a los ap\u00f3stoles, en ausencia de Tom\u00e1s (Lc. 24:36-43; Jn. 20:19-24). <\/p>\n<p> Esta vez comi\u00f3 delante de ellos, para demostrarles la realidad de su resurrecci\u00f3n corporal. Los disc\u00edpulos permanecieron en Jerusal\u00e9n, en tanto que Tom\u00e1s persist\u00eda en no creer lo sucedido. El domingo siguiente, Jes\u00fas se apareci\u00f3 de nuevo para dar la prueba de Su resurrecci\u00f3n al ap\u00f3stol incr\u00e9dulo (Jn. 20:24-29). <\/p>\n<p> Es entonces, por lo que parece, que los ap\u00f3stoles se dirigieron a Galilea. El Evangelio habla de siete de ellos que pescaban en el mar de Tiber\u00edades, cuando el Se\u00f1or se les apareci\u00f3 (Jn. 21). Les dio tambi\u00e9n una cita en un monte de Galilea; es all\u00ed que les confi\u00f3 la Gran Comisi\u00f3n, prometi\u00e9ndoles Su poder y Su continua presencia (Mt. 28:16-20). <\/p>\n<p> Los quinientos disc\u00edpulos de los que habla 1 Co. 15:6 es probable que asistieran a esta solemne delegaci\u00f3n de autoridad. M\u00e1s tarde, el Se\u00f1or apareci\u00f3 tambi\u00e9n a Jacobo (v. 7), pero no sabemos d\u00f3nde. Finalmente, Jes\u00fas envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles a Jerusal\u00e9n, y los condujo al monte de los Olivos, en un lugar desde donde se divisaba Betania (Lc. 24:50, 51); de all\u00ed fue tomado al cielo, y una nube lo quit\u00f3 de sus ojos (Hch. 1:9-12). <\/p>\n<p> As\u00ed, el NT menciona diez apariciones del Salvador resucitado, a las que Pablo a\u00f1ade su encuentro con Jes\u00fas en el camino de Damasco (1 Co. 15:8). Pero es indudable que hay otras apariciones que no han quedado registradas. Seg\u00fan Hch. 1:3, \u00abdespu\u00e9s de haber padecido, se present\u00f3 vivo con muchas pruebas indubitables, apareci\u00e9ndoseles durante cuarenta d\u00edas\u00bb. <\/p>\n<p> Sin embargo, ya no se mantuvo constantemente en contacto con Sus disc\u00edpulos como antes; se manifestaba ante ellos en ciertas ocasiones (Jn. 21:1). Los cuarenta d\u00edas entre la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n fueron un per\u00edodo de transici\u00f3n, destinado a formar a los disc\u00edpulos en vista del futuro ministerio que iban a asumir. <\/p>\n<p> Hab\u00eda necesidad de que Jes\u00fas demostrara claramente, en diversas oportunidades, que hab\u00eda realmente resucitado. Ya se ha visto anteriormente que estas pruebas las dio de una manera plena y concluyente. <\/p>\n<p> El Se\u00f1or ten\u00eda que completar Sus ense\u00f1anzas sobre la necesidad de Su muerte y sobre el car\u00e1cter de la Iglesia que iba a establecer mediante el ministerio de ellos. Tambi\u00e9n ten\u00eda que mostrar a Sus disc\u00edpulos c\u00f3mo Su obra era el cumplimiento de las Escrituras; tambi\u00e9n era \u00e9ste el momento para empezar a hacerles comprender que se avecinaba una nueva dispensaci\u00f3n. Antes de la muerte de Jes\u00fas, los Suyos no estaban preparados para recibir tal ense\u00f1anza (Jn. 16:12). <\/p>\n<p> Tambi\u00e9n, las experiencias durante aquellos cuarenta d\u00edas ayudaron a los disc\u00edpulos a reconocer que, aunque ausente, su Se\u00f1or estaba vivo, y muy cercano a ellos, aunque invisible; que hab\u00eda entrado en una vida nueva, con un cuerpo como aquel en el que le hab\u00edan conocido y que, adem\u00e1s, hab\u00eda sido ahora glorificado. <\/p>\n<p> As\u00ed, los suyos fueron llevados a proclamar por todo lugar la divinidad del Unig\u00e9nito Hijo, verdadero rey de Israel, tambi\u00e9n el Hombre de Nazaret, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.<\/p>\n<p> Mientras tanto, los jud\u00edos afirmaban que los disc\u00edpulos hab\u00edan robado el cuerpo de Jes\u00fas. El d\u00eda de la crucifixi\u00f3n, los principales sacerdotes le hab\u00edan pedido a Pilato que hiciera guardar la tumba por una guardia de soldados, por miedo a que el cuerpo de Jes\u00fas fuera sustra\u00eddo. <\/p>\n<p> Cuando se produjo la resurrecci\u00f3n, acompa\u00f1ada del descenso de un \u00e1ngel que hizo rodar la piedra del sepulcro (Mt. 28:1-7), los guardias se aterrorizaron y huyeron. Paganos y supersticiosos, seguramente no fueron m\u00e1s tocados por lo que hab\u00edan visto que el com\u00fan de las personas ignorantes que piensan ver fantasmas. <\/p>\n<p> Las autoridades jud\u00edas afectaron creer en una supercher\u00eda de parte de los disc\u00edpulos, y explicaron de esta manera la afirmaci\u00f3n de los soldados, a los que sobornaron para reducirlos al silencio acerca de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. As\u00ed se esparci\u00f3 la historia de que el cuerpo hab\u00eda sido quitado mientras dorm\u00edan los de la guardia (Mt. 28:11-15). El d\u00eda de Pentecost\u00e9s, los ap\u00f3stoles empezaron a dar testimonio de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; el n\u00famero de los creyentes aument\u00f3 r\u00e1pidamente (Hch. 2). <\/p>\n<p> Los principales sacerdotes se esforzaron entonces, no mediante argumentos, sino por la violencia, en destruir este testimonio y en aplastar la naciente secta (Hch. 4). Hay por lo tanto dos hechos que permanecen irrefutables:<\/p>\n<p> (I) No ha habido nunca ninguna persona capaz de mostrar el cuerpo muerto de Jes\u00fas. Los jud\u00edos hubieran podido sacar de ello el m\u00e1ximo partido, porque de esta manera hubieran cerrado definitivamente la boca a los disc\u00edpulos. Por otra parte, si los cristianos hubieran estado en posesi\u00f3n del cuerpo, no se hubieran podido refrenar de embalsamarlo y de rodearlo de un verdadero culto.<\/p>\n<p> (II) Si los disc\u00edpulos hubieran afirmado falsamente la resurrecci\u00f3n de su Se\u00f1or, nada los hubiera llevado al martirio, y ello por millares, para sustentar una falsedad consciente. La Iglesia primitiva estaba totalmente convencida del hecho de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p> Toda la transformaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y el dinamismo inaudito de los primeros cristianos no puede tener otra explicaci\u00f3n, ni psicol\u00f3gica ni espiritualmente, sino s\u00f3lo por el hecho de que eran testigos fidedignos de la resurrecci\u00f3n de Cristo, con todas las consecuencias que ello comportaba.<\/p>\n<p> Este art\u00edculo no ten\u00eda el prop\u00f3sito de desarrollar las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or Jesucristo, sino el de presentar el marco exterior e hist\u00f3rico de Su existencia terrena. Los Evangelios nos revelan gradualmente la personalidad de Jes\u00fas y Su mensaje. <\/p>\n<p> Esta revelaci\u00f3n misma constituye una de las pruebas m\u00e1s s\u00f3lidas de la veracidad de los relatos que se hallan en la base de nuestra informaci\u00f3n. Por Su humanidad, Cristo se sit\u00faa sobre el plano hist\u00f3rico y en un medio particular. Su vida se desarrolla de una manera natural, sin detenerse, dirigi\u00e9ndose con un prop\u00f3sito definido. <\/p>\n<p> Esta existencia aut\u00e9nticamente humana pertenece a la historia, pero Jes\u00fas declara abiertamente que \u00c9l es m\u00e1s que un hombre (cfr. p. ej., Mt. 11:27; Jn. 5:17-38; 10:30; 17:5, etc.); se revela poco a poco a Sus disc\u00edpulos, que quedan impresionados por Su dignidad soberana (Mt. 16:16; Jn. 20:28). M\u00e1s tarde, bajo la luz del Esp\u00edritu, de la reflexi\u00f3n y de la experiencia, se les fue desvelando m\u00e1s y m\u00e1s el hecho de Su divinidad.<\/p>\n<p> El \u00faltimo de los ap\u00f3stoles supervivientes vino a ser el cuarto evangelista. Relatando la carrera terrena de su Se\u00f1or, lo presenta como la encarnaci\u00f3n de Aquel que es el Verbo de Dios. Pero Juan nunca descuida ni disimula el aspecto humano de Jes\u00fas. <\/p>\n<p> Nos hace, de este Hombre incomparable, un retrato sumamente preciso. \u00abEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios\u00bb (Jn. 1:1). \u00abY aquel Verbo fue hecho carne, y habit\u00f3 entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unig\u00e9nito del Padre), lleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn. 1:14).<\/p>\n<p> \u00abEstas (cosas) se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn. 20:31). <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: JESUCRISTO<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Jesucristo Ver Concordancia Vease Jesus de Nazaret. Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: JESUCRISTO JESUCRISTO seg\u00fan la Biblia: Nuestro Se\u00f1or recibi\u00f3 el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que el \u00e1ngel transmiti\u00f3 a Jos\u00e9 (Mt. 1:21) y a Mar\u00eda (Lc. 1:31). 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