{"id":14080,"date":"2022-10-15T16:51:46","date_gmt":"2022-10-15T21:51:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-mujer\/"},"modified":"2022-10-15T16:51:46","modified_gmt":"2022-10-15T21:51:46","slug":"significado-biblico-de-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-mujer\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de MUJER"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Mujer<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> (heb. zishsh\u00e2h; gr. gune, \u00abmujer\u00bb, \u00abesposa\u00bb). <\/p>\n<p>Las diversas mujeres son descriptas en art\u00edculos bajo el nombre de cada una de <br \/>ellas. Este art\u00edculo s\u00f3lo se ocupa de la mujer como una clase en los sucesivos <br \/>per\u00edodos de la historia b\u00edblica. <\/p>\n<p>I. La mujer original. <\/p>\n<p>Cuando Dios \u00abcre\u00f3&#8230; al hombre a su imagen&#8230; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u00bb (Gn. <br \/>1:27). Dios dio a ambos sexos, sin distinci\u00f3n, la bendici\u00f3n, la orden de <br \/>fructificar y de multiplicarse (1:28), y la tarea de sojuzgar la tierra y <br \/>ense\u00f1orearse de todas las criaturas vivientes. Gn. 2 da algunos detalles <br \/>adicionales: Ad\u00e1n fue formado primero -del polvo- y se le dio la oportunidad, <br \/>antes de formar a Eva, de observar los animales para darse cuenta de que <br \/>\u00fanicamente \u00e9l estaba solo, de sentir la necesidad de una contraparte femenina, <br \/>una \u00abayuda\u00bb (heb. {\u00eazer) \u00abid\u00f3nea\u00bb (heb. kenegd\u00f4). El t\u00e9rmino para \u00abayuda\u00bb, <br \/>aplicada tambi\u00e9n a Dios (Ex. 18:4; etc.), no implica que es inferior; la <br \/>palabra para \u00abid\u00f3nea\u00bb significa \u00abcon su contraparte\u00bb, \u00abcorrespondiente 812 a <br \/>\u00e9l\u00bb. Que Eva fuera formada de la costilla de Ad\u00e1n, y no tomada ni de su cabeza <br \/>ni de su pie sino de su costado, es un s\u00edmbolo adecuado de la igualdad y la <br \/>unidad de la pareja. <\/p>\n<p>La subordinaci\u00f3n de Eva a su esposo fue una de las consecuencias de la ca\u00edda, <br \/>despu\u00e9s que la naturaleza humana se volvi\u00f3 ego\u00edsta y competitiva. Como algunos <br \/>lo han se\u00f1alado, la palabra hebrea traducida \u00abense\u00f1orear\u00e1\u00bb no indica un decreto <br \/>sino sencillamente afirma el hecho de que el esposo dirigir\u00e1 a la esposa. <\/p>\n<p>Sin embargo, algunos toman ciertos pasajes del NT (v\u00e9ase la secci\u00f3n VI) como <br \/>que implican un cambio de estatus destinado a adecuarse a la naturaleza <br \/>pecaminosa de la humanidad; y algunos citan otros textos para indicar alg\u00fan <br \/>grado de preeminencia de Ad\u00e1n desde el comienzo. En cualquier caso, desde la <br \/>ca\u00edda los descendientes masculinos de Ad\u00e1n han extendido de hecho la supremac\u00eda <br \/>del hombre en la familia hasta incluir su dominaci\u00f3n sobre las mujeres, lo que <br \/>no establece el informe de Gn. 1 y 2. <\/p>\n<p>Otro punto de vista es que el estatus de Eva fue alterado, no por causa de <br \/>inferioridad, sino como un ajuste necesario por la p\u00e9rdida de la paz y la <br \/>armon\u00eda que hab\u00eda entre ambos socios iguales antes del pecado; pero que el <br \/>cristianismo del NT tiene la meta de contrarrestar los efectos de la ca\u00edda al <br \/>restaurar a\u00fan en esta tierra las relaciones originales (v\u00e9ase la secci\u00f3n VI). <\/p>\n<p>II. En el per\u00edodo patriarcal. <\/p>\n<p>Entre Ad\u00e1n y Abrah\u00e1n no sabemos nada de la mujer, excepto que un descendiente <br \/>de Ca\u00edn introdujo una pluralidad de esposas (Gn. 4:19). Pero entre Abrah\u00e1n y <br \/>Mois\u00e9s conocemos mucho por la descripci\u00f3n que hace la Biblia acerca de la <br \/>sociedad patriarcal. El padre era la cabeza de la familia extendida, que <br \/>inclu\u00eda las de sus hijos y tal vez las de sus nietos. Por ello, se valoraba a <br \/>los hijos por sobre las hijas, ya que ellas se apartar\u00edan para formar parte de <br \/>otras familias o clanes. (Por tanto, en las genealog\u00edas s\u00f3lo se mencionan los <br \/>hijos varones, excepto en el caso de mujeres de significaci\u00f3n especial para el <br \/>relato.) Las mujeres actuaban principalmente como esposas y madres, y se <br \/>ocupaban de las tareas dom\u00e9sticas: cocinar, acarrear agua, y cuidar e instruir <br \/>a los ni\u00f1os (Gn. 18:6; 24:13; 27:13, 14). Algunas veces cuidaban de los <br \/>reba\u00f1os, y otras veces oficiaban como nodrizas o parteras (Gn. 29:9, 10; Ex. <br \/>1:15, 16). Sin embargo, la mujer pod\u00eda actuar en las actividades religiosas, <br \/>sociales y econ\u00f3micas, y pod\u00eda tener considerable influencia sobre su esposo e <br \/>hijos (por ejemplo, Sara en el incidente con Agar e Ismael: o Rebeca al <br \/>asegurar la primac\u00eda de Jacob [Gn. 16:5, 6; 21:9-14; 27:6-17, 23]). La <br \/>esposa, aunque bajo la autoridad de su esposo como su \u00abse\u00f1or\u00bb (18:12), no <br \/>estaba al mismo nivel que los esclavos. Abrah\u00e1n se dirigi\u00f3 a Sara con respeto <br \/>en el pedido que le hizo (12:13). <\/p>\n<p>En la \u00e9poca patriarcal las mujeres ten\u00eda una considerable libertad de <br \/>movimiento: trabajaban en el campo o con los reba\u00f1os, y se mezclaban con los <br \/>pastores junto al pozo de agua (24:15-28; 29:9-11). Rebeca aparentemente fue <br \/>sin velo al pozo y viaj\u00f3 as\u00ed hasta que se encontr\u00f3 con su prometido (24:15, 16, <br \/>65); Sara tambi\u00e9n fue vista por los egipcios, quienes admiraron su belleza <br \/>(12:14). Aparentemente la novia llevaba velo durante el casamiento (29:23, <br \/>25). <\/p>\n<p>Los casamientos eran arreglados por padres o parientes, pero se ped\u00eda el <br \/>consentimiento de la novia (24:58). Parece que era costumbre que ella llevara <br \/>consigo su criada personal a su nuevo hogar. Una esposa pod\u00eda dar su esclava a <br \/>su esposo como esposa secundaria (16:2, 3), cuyos hijos pertenec\u00edan legalmente <br \/>a \u00e9sta, por lo que pod\u00edan llegar a estar al mismo nivel que los de la esposa <br \/>(por ejemplo, los 4 hijos de las criadas de Raquel y de Lea). En el caso de <br \/>Abrah\u00e1n, sin embargo, los hijos de la esposa secundaria, Agar, y Cetura, su <br \/>segunda esposa legal, fueron despedidos del clan (16:3; 21:10; 25:1-6) con <br \/>regalos pero sin herencia. Cuando una mujer casada quedaba viuda, sin hijos, <br \/>era deber del hermano mayor sobreviviente de su esposo casarse con ella, y el <br \/>primer hijo de ese matrimonio deb\u00eda continuar con la l\u00ednea del fallecido <br \/>(38:8-11). <\/p>\n<p>III. Bajo la ley mosaica. <\/p>\n<p>En la teocracia israelita, establecida despu\u00e9s del \u00e9xodo, el c\u00f3digo de leyes <br \/>continuaba los rasgos principales del sistema patriarcal, aunque mitigaba <br \/>algunos de sus males m\u00e1s graves. Por ejemplo, no se prohibi\u00f3 la poligamia, <br \/>pero fue reglamentada. El divorcio exig\u00eda un certificado legal que daba a la <br \/>mujer divorciada el derecho de casarse otra vez (Dt. 24:1-4). Las mujeres <br \/>israelitas depend\u00edan del jefe de la familia -ya sea padre o esposo- y, a menos <br \/>que enviudara o se divorciara, no pod\u00eda hacer un voto sin el consentimiento de <br \/>\u00e9l (Nm. 30:3-15). Sin embargo, su estatus era muy superior al de las mujeres <br \/>de las naciones vecinas. <\/p>\n<p>Al casarse, las mujeres pasaban de la autoridad del padre a la del esposo. Un <br \/>hombre no pod\u00eda vender nunca a su mujer, a\u00fan cuando la hubiera tomado cautiva <br \/>en la guerra (Dt. 813 21:10-14). Pod\u00eda vender a su hija s\u00f3lo con el prop\u00f3sito <br \/>de llegar a ser una esposa secundaria de su amo o del hijo de su amo. No pod\u00eda <br \/>ser vendida otra vez a un extranjero, ni pod\u00eda salir libre al fin de los 6 a\u00f1os <br \/>(Ex. 21:7-11), como ocurr\u00eda con la esclava hebrea que no era vendida en <br \/>matrimonio (Dt. 15:12-14). Si un hombre seduc\u00eda a una se\u00f1orita soltera ten\u00eda <br \/>que pagar la \u00abdote\u00bb acostumbrada y tomarla como esposa; no pod\u00eda divorciarse <br \/>nunca de ella (Ex. 22:16, 17; Dt. 22:28, 29). En caso de adulterio, la <br \/>penalidad para ambas partes era la muerte (Lv. 20:10). <\/p>\n<p>Una viuda no heredaba los bienes de su esposo; \u00e9stos pasaban a sus hijos o, si <br \/>no hab\u00eda hijos varones, a las hijas mientras \u00e9stas no se casaran fuera de su <br \/>tribu (Nm. 27:1-9; 36:2-9). Una viuda sin hijos se deb\u00eda casar con su cu\u00f1ado <br \/>para continuar con la l\u00ednea de su esposo (Dt. 25:5-10): la ley del levirato. <br \/>Las viudas pod\u00edan espigar en los campos y se pod\u00edan beneficiar con el diezmo* <br \/>del 3er, a\u00f1o. <\/p>\n<p>La ley hebrea trataba al hombre y a la mujer por igual en ciertos casos: se <br \/>exig\u00eda el respeto por el padre y la madre (Ex. 20:12; 21:15, 17; Lv. 19:3; <br \/>20:9); los cr\u00edmenes de violencia contra un hombre o una mujer eran castigados <br \/>del mismo modo (Ex. 21:15-32). Pero en el caso de votos especiales, el dinero <br \/>de la valuaci\u00f3n de una mujer era menor que el de un hombre (Lv. 27:1-7), y el <br \/>per\u00edodo de purificaci\u00f3n despu\u00e9s del nacimiento de una ni\u00f1a era el doble que el <br \/>per\u00edodo para un var\u00f3n (12:1-7). <\/p>\n<p>La mujer desempe\u00f1aba un papel secundario en la vida religiosa. Sin embargo, <br \/>ense\u00f1aba a los ni\u00f1os en casa y participaba en la observancia del s\u00e1bado (Ex. <br \/>20:10). Las familias enteras celebraban juntas la Pascua (Ex. 12:3, 14, 15), y <br \/>las mujeres y las ni\u00f1as pod\u00edan acompa\u00f1ar a los hombres a las fiestas de las <br \/>Semanas (Pentecost\u00e9s) y de los Tabern\u00e1culos (Dt. 16:10-16). Las mujeres de las <br \/>familias de sacerdotes pod\u00edan comer de la parte del sacerdote o de las ofrendas <br \/>de paz (Lv. 10:14; Nm. 18:11). Entre los laicos, \u00abel hombre o la mujer\u00bb pod\u00edan <br \/>presentar ofrendas por las ofensas (Nm. 5:6-8). En otra descripci\u00f3n de la <br \/>misma ofrenda, \u00abun alma\u00bb (heb. nefesh), traducido como \u00abpersona\u00bb o \u00abalguno\u00bb, <br \/>es aparentemente equivalente a \u00abun hombre o una mujer\u00bb (Lv. 6:2-7). Esto <br \/>indica que las mujeres pod\u00edan traer otras clases de ofrendas prescriptas para <br \/>\u00abun alma\u00bb (4:2, 27; 5:1, 4, 15, 17). <\/p>\n<p>No se les imped\u00eda acceder a cargos de liderazgo y autoridad. Hubo profetisas <br \/>(Mar\u00eda, D\u00e9bora y m\u00e1s tarde Hulda). D\u00e9bora tambi\u00e9n fue juez* y una especie de <br \/>l\u00edder militar; pero no hubo sacerdotisas en Israel. (Algunos censuran hoy esta <br \/>restricci\u00f3n como un desprecio a las mujeres capaces. Otros la invocan como un <br \/>argumento para impedir que las mujeres ejerzan cualquier cargo pastoral. Sin <br \/>embargo, un sacerdote que ofrec\u00eda sacrificio sobre el altar ten\u00eda una funci\u00f3n <br \/>totalmente diferente de la de un ministro religioso.) La ventaja de la <br \/>ausencia de sacerdotisas es evidente cuando se considera el ambiente alrededor <br \/>de Israel. Entre las naciones vecinas las sacerdotisas a menudo ten\u00edan la <br \/>funci\u00f3n de prostitutas sagradas en los cultos de fertilidad, que involucraban <br \/>ritos groseramente inmorales en relaci\u00f3n con los templos y los lugares altos. <\/p>\n<p>IV. En el AT fuera del Pentateuco. <\/p>\n<p>En el Israel posterior al Pentateuco la posici\u00f3n de la mujer estuvo regida por <br \/>el mismo c\u00f3digo de leyes sociales y religiosas. La subordinaci\u00f3n de la mujer <br \/>no imped\u00eda una genuina relaci\u00f3n de amor (1 S. 1:5, 8; Ec. 9:9) y el respeto <br \/>genuino de su esposo e hijos (Pr. 18:22; 31:28). Sin embargo, los profetas <br \/>vieron necesario anunciar el desagrado de Dios por el descuido y la crueldad <br \/>hacia la mujer, especialmente las madres y las viudas (Mi. 2:9; Am. 1:13; Is. <br \/>10:1, 2). En el AT hay muchas referencias a la amenaza que constituye una <br \/>mujer contenciosa, malvada o inmoral (Pr. 21:9,19; 6:24, 26:7). Pero tambi\u00e9n <br \/>existen muchas relativas a mujeres de buen juicio, sabias, bondadosas y con <br \/>otras buenas cualidades (1 S. 25:3; 2 S. 20:16; Pr. 11:16). El ep\u00edtome del <br \/>car\u00e1cter femenino es la esposa industriosa, de muchos recursos, habilidosa, <br \/>bondadosa, sabia, honrada y piadosa (Pr. 31:10-31). <\/p>\n<p>La buena mujer de Pr. 31 pod\u00eda comprar propiedades. Lo mismo hizo la rica y <br \/>destacada mujer de Sunem pod\u00eda recurrir al rey personalmente para reclamar sus <br \/>derechos sobre ellas (2 R. 4:8-37; 8:1-6). Tambi\u00e9n pod\u00eda montar un burrito e <br \/>ir a ver al profeta sin tener que dar cuenta a su esposo por su decisi\u00f3n (4:22, <br \/>23). <\/p>\n<p>Sobre el lienzo de la narraci\u00f3n del AT aparecen las figuras de muchas mujeres: <br \/>unas pocas retratadas de cuerpo entero, desde la pobre, pero fiel Rut, que <br \/>espi\u00f3 en los campos, hasta la malvada Jezabel, que condujo a Israel a una <br \/>idolatr\u00eda generalizada de la peor especie; desde el encanto, descripto con <br \/>intensidad oriental, de la joven campesina amada por el rey Salom\u00f3n, hasta el <br \/>valor de Ester, que arriesga su trono y su vida para salvar a su pueblo. <\/p>\n<p>V. Jes\u00fas y la mujer. <\/p>\n<p>Jes\u00fas nunca hizo campa\u00f1as en favor de los derechos de la mujer, pero su trato <br \/>con ellas, cuando se lo considera 814 en el marco de las ideas y costumbres de <br \/>la \u00e9poca, es revolucionario. Los lectores modernos no perciben el impacto del <br \/>sereno desprecio de Jes\u00fas por las costumbres de Palestina en el s I d.C. en su <br \/>trato con las mujeres como personas de valor. <\/p>\n<p>Aunque la mujer jud\u00eda de esos d\u00edas pod\u00eda, de acuerdo con su capacidad y sus <br \/>oportunidades, tener una influencia considerable sobre su esposo e hijos, su <br \/>\u00e1mbito de acci\u00f3n era principalmente el hogar (esposa, madre y due\u00f1a de casa). <br \/>En cierta forma, ten\u00eda menor libertad que en \u00e9pocas anteriores, a menos que <br \/>perteneciera a la clase obrera y tuviera que trabajar junto a los hombres en el <br \/>campo o el taller para ayudar a mantener a su familia. Era miembro de la <br \/>comunidad religiosa, pero en forma limitada. Pod\u00eda asistir a la sinagoga en la <br \/>secci\u00f3n de las mujeres, probablemente una galer\u00eda, y pod\u00eda participar de las <br \/>grandes fiestas anuales con su familia. Pero estaba eximida de estudiar la <br \/>Tor\u00e1 y de todo deber religioso positivo relacionado con momentos espec\u00edficos, <br \/>aunque la principal excepci\u00f3n a esto era la preparaci\u00f3n para el s\u00e1bado y, <br \/>particularmente, el encendido de las velas al comienzo de \u00e9ste (y, por <br \/>supuesto, la observancia del s\u00e1bado). <\/p>\n<p>En el templo pod\u00eda pasar m\u00e1s all\u00e1 del atrio exterior de los gentiles, hasta el <br \/>de las mujeres, pero no pod\u00eda entrar en el atrio de Israel, que estaba junto <br \/>al de los sacerdotes, reservado para los hombres israelitas. (Parece que esto <br \/>apareci\u00f3 tard\u00edamente; no se mencionan atrios separados para las mujeres en el <br \/>templo de Salom\u00f3n ni en el postex\u00edlico.) Se ha aceptado que la Mishn\u00e1 implica <br \/>que una mujer s\u00f3lo pod\u00eda ofrecer 2 sacrificios (la ofrenda de cereales o harina <br \/>con el voto de los nazareos, y la que ten\u00eda que ver con la ordal\u00eda del agua <br \/>amarga), y ten\u00eda que depender del perd\u00f3n de sus pecados de los sacrificios que <br \/>llevaban su esposo o su padre. Si fue as\u00ed, signific\u00f3 un cambio desde los d\u00edas <br \/>del AT (v\u00e9ase la secci\u00f3n IV). <\/p>\n<p>Basta percibir que se juzgaba un esc\u00e1ndalo que un hombre hablara con una mujer <br \/>en la calle y que los rabinos a menudo las considerasen inferior y un peligro <br \/>para la moralidad de un hombre, para ver cu\u00e1n revolucionaria fue la actitud de <br \/>Jes\u00fas hacia ellas. Viol\u00f3 las costumbres rab\u00ednicas cuando las recibi\u00f3 como <br \/>seguidoras, y acept\u00f3 tanto la asistencia como el dinero de un grupo de mujeres <br \/>dedicadas de Galilea que lo acompa\u00f1aban con los Doce en sus viajes (Lc. 8:1-3; <br \/>Mt. 27:55, 56), y que fueron las primeras en llevar la noticia de la <br \/>resurrecci\u00f3n (Lc. 23:55-24:10). Sorprendi\u00f3 a sus disc\u00edpulos al conversar con <br \/>una mujer junto al pozo, en Samaria (Jn. 4:7, 27). Escandaliz\u00f3 a su hu\u00e9sped <br \/>fariseo Sim\u00f3n al mostrar gratitud y comprensi\u00f3n por el perfume de Mar\u00eda (Mt. <br \/>26:6-13; Lc. 7:36-50). Acept\u00f3 la amistad y la hospitalidad de Marta y Mar\u00eda <br \/>(Lc. 10:38-42; Jn. 11:1-5). Pero en medio de todo esto, sus peores enemigos <br \/>nunca pudieron acusarlo de impureza en palabras o actos. <\/p>\n<p>Ense\u00f1\u00f3 un elevado concepto del matrimonio y restringi\u00f3 el divorcio al caso de <br \/>infidelidad conyugal; sustent\u00f3 la norma \u00fanica al exigir pureza de los hombres <br \/>(Mt. 5:27-32). Sin embargo, sin condonar el pecado, perdon\u00f3 a la ad\u00faltera que <br \/>fue llevada ante \u00e9l (Jn. 8:1-11). Muchas de sus par\u00e1bolas se basaron en <br \/>experiencias de las mujeres. Tom\u00f3 nota de la pobre viuda cuyas 2 moneditas de <br \/>cobre fueron evaluadas por Jes\u00fas como superiores a los dones de los ricos (Mr. <br \/>12:41-44). Su 1er milagro fue realizado respondiendo a un deseo de su madre <br \/>(Jn. 2:1-11); y casi las \u00faltimas palabras que dijo en la cruz fueron para su <br \/>madre al ponerla al cuidado del disc\u00edpulo Juan (19:25-27). <\/p>\n<p>VI. Pablo y la mujer en la iglesia primitiva. <\/p>\n<p>Con excepci\u00f3n de Dorcas y Safira, que est\u00e1n relacionadas con Pedro, casi todas <br \/>las mujeres de la iglesia primitiva mencionadas en la Biblia est\u00e1n asociadas <br \/>con Pablo. El 1er contacto de Pablo con mujeres cristianas fue la persecuci\u00f3n <br \/>de que \u00e9l las hizo objeto (Hch. 8:3; 9:2), probablemente algunas del \u00abgran <br \/>n\u00famero as\u00ed de hombres como de mujeres\u00bb (Hch. 5:14) que se a\u00f1adieron a la <br \/>iglesia despu\u00e9s del Pentecost\u00e9s. Pero fue Pablo quien puso en palabras la gran <br \/>declaraci\u00f3n de la iglesia naciente: \u00abYa no hay jud\u00edo ni griego; no hay esclavo <br \/>ni libre; no hay var\u00f3n ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo <br \/>Jes\u00fas. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abrah\u00e1n sois, y <br \/>herederos seg\u00fan la promesa\u00bb (G\u00e1. 3:28, 29). <\/p>\n<p>En el libro de Hechos y en las ep\u00edstolas encontramos muchos nombres de mujeres <br \/>activas en la iglesia. En Listra estaba Eunice, la madre de Timoteo (Hch. <br \/>16:1; 2 Ti. 1:5); en Filipos, Lidia, la 1\u00aa conversa de Europa (Hch. 16:8-15), <br \/>y tambi\u00e9n Evodia y S\u00edntique, colaboradoras de Pablo (Fil. 4:2, 3); en Atenas, <br \/>D\u00e1maris (Hch. 17:34); en Corinto, Priscila, que con su esposo Aquila trabajaron <br \/>con Pablo y lo acompa\u00f1aron a Efeso (18:1-3, 18, 19). <\/p>\n<p>Pablo ha adquirido la reputaci\u00f3n de tener prejuicios contra la mujer. En <br \/>Corinto reprendi\u00f3 el esc\u00e1ndalo, las divisiones, las contenciones y las <br \/>reuniones desordenadas; su tema: limiten 815 sus libertades cristianas si <br \/>debilitar\u00e1n u ofender\u00e1n a otros. Por ejemplo, los conversos para quienes el <br \/>comer alimentos ofrecidos a dioses inexistentes todav\u00eda era idolatr\u00eda (1 Co. 8; <br \/>10:27-32); o los no cristianos para quienes una mujer en la iglesia con la <br \/>cabeza descubierta (o con el cabello suelto en lugar de estar atado a la <br \/>cabeza; 11:5, 6) significaba que ella repudiaba su matrimonio o la autoridad de <br \/>su esposo (vs 15, 10 cf Nm. 5:18). Pero la explicaci\u00f3n de Pablo acerca de Ad\u00e1n <br \/>y Eva deja, al parecer, ambigua la situaci\u00f3n de la mujer (1 Co. 11:8, 9; cf vs <br \/>11, 12). En el cp 14, \u00bfpide a las mujeres que guarden silencio en la iglesia y <br \/>pregunten despu\u00e9s a sus esposos en casa (vs 34, 35) porque son subordinadas, o <br \/>porque provocan confusi\u00f3n con sus preguntas? Ciertamente no desaprob\u00f3 a las <br \/>mujeres que hablan en oraci\u00f3n o profetizan, sino s\u00f3lo a las que tienen un <br \/>arreglo no apropiado de su cabello (11:5, 13). Aparentemente, hab\u00eda detalles <br \/>conocidos para los corintios que la carta de Pablo no revela a los lectores <br \/>actuales. <\/p>\n<p>M\u00e1s tarde tuvo que pedir a Timoteo que no permitiera que las mujeres ense\u00f1aran <br \/>o usurparan la autoridad de los hombres (1 Ti. 2:11-14). El caso de Ad\u00e1n y <br \/>Eva, \u00bfsugiere una situaci\u00f3n entre esposos o una regla general? La amonestaci\u00f3n <br \/>a ense\u00f1ar a las esposas a ser obedientes a sus maridos est\u00e1 acompa\u00f1ada por una <br \/>raz\u00f3n: \u00abPara que la palabra de Dios no sea blasfemada\u00bb (Tit. 2:4, 5). Notemos <br \/>que la misma raz\u00f3n se da para que los esclavos cristianos honren a sus amos: el <br \/>bien de la causa (1 Ti. 6:1). <\/p>\n<p>Las opiniones todav\u00eda difieren con respecto a la actitud de Pablo hacia las <br \/>mujeres, pero ciertamente \u00e9l acept\u00f3 y apreci\u00f3 calurosamente a muchas de ellas <br \/>como amigas y colaboradoras (Ro. 16), y present\u00f3 el gran ideal de que \u00abya no <br \/>hay jud\u00edo ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay var\u00f3n ni mujer; porque <br \/>todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1. 3:28). <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mujer\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: MUJER<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>MUJER seg\u00fan la Biblia: Creada a imagen de Dios como el var\u00f3n, es parte integral del ser llamado \u00abhombre\u00bb (cfr. Gn. 1:27: \u00abCre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u00bb). <\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">Creada a imagen de Dios como el var\u00f3n, es parte integral del ser llamado \u00abhombre\u00bb (cfr. Gn. 1:27: \u00abCre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u00bb). <\/p>\n<p> Ya desde el mismo principio de la Biblia, la mujer es considerada a la par con el var\u00f3n como hombre, por lo que ya desde el principio ella recibe toda su dignidad como tal. <\/p>\n<p> En Gn. 2 ya se establece la precedencia en la creaci\u00f3n entre el var\u00f3n y la mujer; pero si ello afecta a la posici\u00f3n de la mujer (1 Co. 11:9; 1 Ti. 2:13), no toca sin embargo su esencia, ya establecida en el libro de G\u00e9nesis, en los mismos albores de la humanidad. <\/p>\n<p> Sin embargo, debido a la ca\u00edda se establece una modificaci\u00f3n en la situaci\u00f3n de la mujer, la cual sufre graves consecuencias. Conocer\u00e1 los dolores de dar a luz y su marido dominar\u00e1 sobre ella (Gn. 3:16; Ef. 5:23-24). <\/p>\n<p> Pablo a\u00f1ade: \u00abPero se salvar\u00e1 engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificaci\u00f3n, con modestia\u00bb (1 Ti. 2:14). De este pasaje se han hecho diversas interpretaciones, algunas de ellas algo fantasiosas. <\/p>\n<p> Lo m\u00e1s l\u00f3gico es tomar el significado llano de las palabras en su contexto, y ver que el ap\u00f3stol se refiere a que ser\u00e1 preservada en el acto de tener hijos, sumamente peligroso en muchos casos, en respuesta a su actitud ante el Se\u00f1or y su ordenamiento en gobierno y gracia. <\/p>\n<p> (a) Posici\u00f3n de la mujer en el AT. La posici\u00f3n de la mujer seg\u00fan el AT era muy superior a la que ten\u00eda reconocida en las naciones paganas alrededor. Gozaba de mucha m\u00e1s libertad, siendo sus actividades m\u00e1s variadas e importantes, y siendo su situaci\u00f3n social mucho m\u00e1s elevada y respetada. <\/p>\n<p> Los hijos deb\u00edan honrar al padre y a la madre (\u00c9x. 20:12). Ya en las familias de los patriarcas, las mujeres como Sara, Rebeca y Raquel jugaban un papel eminente y, en ocasiones, preponderante. <\/p>\n<p> Mar\u00eda, la hermana de Mois\u00e9s, y D\u00e9bora, fueron profetisas y poetisas, y esta \u00faltima acaudill\u00f3 un ej\u00e9rcito a la victoria (\u00c9x. 15:20-21; Jue. 4-5). <\/p>\n<p> Ana, la madre de Samuel, es una hermosa figura de mujer piadosa y notablemente dotada (1 S. 1; 2:1-2). Hulda era una profetisa a la que se prestaba atenci\u00f3n (2 Cr. 34:22). <\/p>\n<p> M\u00e1s de una vez vemos c\u00f3mo se honra en gran manera a la reina madre (1 R. 2:19; 15:13), y en las biograf\u00edas de los reyes se indica siempre qui\u00e9n fue la madre. <\/p>\n<p> El triste ejemplo de Jezabel y Atal\u00eda demuestra asimismo hasta d\u00f3nde pod\u00edan llegar en Israel el poder e influencia de una mujer. <\/p>\n<p> El joven es exhortado en Proverbios a recordar la ense\u00f1anza de su madre (Pr. 1:8; 6:20), porque el hecho de menospreciarla lo llevar\u00eda a maldici\u00f3n (Pr. 19:26; 20:20; 30:11, 17). <\/p>\n<p> En cambio, en Grecia y en Roma estaban bien lejos de reconocer el valor de la mujer. Arist\u00f3teles la consideraba como un ser inferior, intermedio entre el hombre libre y el esclavo; S\u00f3crates y Dem\u00f3stenes la ten\u00edan asimismo en poca estima. <\/p>\n<p> Plat\u00f3n recomendaba la posesi\u00f3n de mujeres en com\u00fan. En la pr\u00e1ctica, estas mismas concepciones eran las que exist\u00edan en Roma, especialmente despu\u00e9s del triunfo de la cultura y de las formas licenciosas de los griegos. <\/p>\n<p> Tampoco se debe confundir el papel de la mujer en la Biblia con el que se le da en la actualidad en los pa\u00edses \u00e1rabes del Oriente Medio, donde es un juguete a disposici\u00f3n del padre y del marido. <\/p>\n<p> La posici\u00f3n de la mujer en aquellos pa\u00edses no deriva de la influencia que el Antiguo Testamento hubiera podido tener en la formaci\u00f3n del Islam, sino en todo el contexto social pagano anterior de aquellas tierras, que qued\u00f3 cristalizado con fuerza de ley en la instituci\u00f3n de la poligamia y de la total impotencia de la mujer frente al var\u00f3n. <\/p>\n<p> En Israel, la mujer pod\u00eda heredar en ausencia de un hermano capaz de suceder a su padre (Nm. <br \/> 27:1-8). <\/p>\n<p> No obstante, en tal caso ten\u00eda que casarse con alguien de su propia tribu (Nm. 36:6-9). La actividad de la mujer se relacionaba con la totalidad de la vida dom\u00e9stica: pod\u00eda ocuparse de los reba\u00f1os (Gn. 29:6; \u00c9x. 2:16), hilar la lana y hacer los vestidos de la familia (\u00c9x. 35:26; Pr. 31:19; 1 S. 2:19), tejer y coser para aumentar los ingresos de la familia y para ayudar a los desventurados (Pr. 31:13, 24; cfr. Hch. 9:39); tambi\u00e9n recog\u00eda el agua (Gn. 24:13; Jn. 4:7), y mol\u00eda el grano necesario para el pan diario (Mt. 24:41), preparando la masa (\u00c9x. 12:34; Dt. 28:5) y la comida (Gn. 18:6; 2 S. 13:8); era asimismo su responsabilidad criar e instruir a los hijos (Pr. 31:1; cfr. 2 Ti. 3:15) y supervisar a los siervos (Pr. 31:27; 1 Ti. 5:14). <\/p>\n<p> (b) Posici\u00f3n de la mujer en el TN. El NT muestra m\u00e1s claramente la elevada posici\u00f3n de la mujer. Mar\u00eda dice que el Se\u00f1or ha puesto sus ojos sobre su \u00abbajeza\u00bb y que desde entonces todas las generaciones la llamar\u00e1n bienaventurada (Lc. 1:48). <\/p>\n<p> Jes\u00fas tuvo siempre gran consideraci\u00f3n hacia las mujeres: Marta y Mar\u00eda lo recibieron en su hogar; san\u00f3 a Mar\u00eda de Magdala; Juana y Susana lo ayudaron con sus bienes (Lc. 8:2-3; 10:38-39). Perdon\u00f3 y salv\u00f3 a la pecadora (Lc. 7:37-50). <\/p>\n<p> Hubo un grupo de mujeres que le serv\u00edan y que le acompa\u00f1aron hasta el mismo Calvario (Mt. 27:5556), y despu\u00e9s al sepulcro (Mt. 27:61). Dispuestas a embalsamarlo, se dirigieron antes que nadie al sepulcro el d\u00eda de Resurrecci\u00f3n (Lc. 23:56; 24:1). <\/p>\n<p> El Se\u00f1or resucitado se apareci\u00f3 ante ellas primero, y tuvieron ellas el honor de ser las primeras en proclamar su victoria (Mt. 28:9-10; Lc. 24:9-11). Junto con la madre de Jes\u00fas, se encontraban entre los 120 del aposento alto (Hch. 1:14). <\/p>\n<p> Se ve tambi\u00e9n que hab\u00eda mujeres entre los primeros convertidos (Hch. 8:12; 9:2; 17:12). En la Iglesia vemos ya que las mujeres se distinguen por su piedad y buenas obras: Dorcas (Hch. 9:36), Mar\u00eda, la madre de Juan Marcos (Hch. 12:12), Lidia (Hch. 16:14), Priscila (Hch. 18:26), las hijas de Felipe (Hch. 21:8-9). <\/p>\n<p> El ap\u00f3stol Pablo, por palabra del Se\u00f1or, no reconoce a la mujer el ministerio de ense\u00f1anza p\u00fablica ni el de direcci\u00f3n, que se reserva al var\u00f3n (1 Ti. 2:11-12; 1 Co. 14:33-35); sin embargo, al precisar la actitud que debe tenerse, habla de la mujer \u00abque ora o profetiza\u00bb (1 Co. 11:5; cfr. 14:34; Hch. 21:8-9). <\/p>\n<p> Menciona a numerosas mujeres que han sido sus colaboradoras en la obra de Dios y que le han sido de ayuda en sus propias actividades (Ro. 16:2-4, 6; Fil. 4:3). <\/p>\n<p> Hab\u00eda asimismo diaconisas en la iglesia primitiva (Ro. 16:1-2; 1 Ti. 3:11) y viudas puestas en unas ciertas funciones, encargadas de todo tipo de obras de asistencia (1 Ti. 5:9-10); las mujeres experimentadas deb\u00edan encargarse de instruir a las j\u00f3venes (Tit. 2:3-5). <\/p>\n<p> Se expone claramente que, por lo que respecta a la salvaci\u00f3n y a su posici\u00f3n en Cristo, \u00abno hay var\u00f3n ni mujer\u00bb (G\u00e1. 3:28) y que en la nueva esfera m\u00e1s all\u00e1 de la muerte esta distinci\u00f3n desaparecer\u00e1 totalmente. <\/p>\n<p> Lo que no se puede hacer es, en base a este texto b\u00edblico, rechazar el r\u00e9gimen de gobierno establecido en otros pasajes, algunos de ellos ya mencionados, en cuanto a la posici\u00f3n ahora establecida por Dios en su gobierno sobre el mundo y la Iglesia en la tierra. <\/p>\n<p> Todos, varones y mujeres, forman parte igualmente del cuerpo de Cristo, y todos, hombres y mujeres, reciben un don del Esp\u00edritu para la utilidad com\u00fan (1 Co. 12:7, 11, 27). <\/p>\n<p> Tanto varones como mujeres son responsables ante el Se\u00f1or de usar estos dones para su gloria y conforme a las instrucciones y limitaciones que \u00c9l mismo ha establecido en Su palabra, poni\u00e9ndose totalmente a disposici\u00f3n de Aquel que nos ha rescatado a tan gran precio, para poder dar toda la gloria en confianza y obediencia a nuestro gran Libertador. <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mujer\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: MUJER<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Mujer Ver Concordancia (heb. zishsh\u00e2h; gr. gune, \u00abmujer\u00bb, \u00abesposa\u00bb). Las diversas mujeres son descriptas en art\u00edculos bajo el nombre de cada una de ellas. Este art\u00edculo s\u00f3lo se ocupa de la mujer como una clase en los sucesivos per\u00edodos de la historia b\u00edblica. I. La mujer original. 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