{"id":14260,"date":"2022-10-15T16:54:33","date_gmt":"2022-10-15T21:54:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-pablo\/"},"modified":"2022-10-15T16:54:33","modified_gmt":"2022-10-15T21:54:33","slug":"significado-biblico-de-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-pablo\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de PABLO"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Pablo<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> (gr. P\u00e1ulos; del lat. Paulus, un nombre romano que significa \u00abpeque\u00f1o\u00bb). <br \/>El gran ap\u00f3stol a los gentiles. En la Biblia se lo presenta como Saulo (gr. <br \/>S\u00e1ulos, del heb. Sh\u00e2z\u00fbl, \u00abpedido [a Dios]\u00bb, o \u00abprestado [a Dios]\u00bb; Hch. 7:58) <br \/>y se lo menciona por ese nombre en la narraci\u00f3n de Hechos hasta el cp 13:9. Ha <br \/>habido bastante especulaci\u00f3n acerca de por qu\u00e9 en medio de Hechos se comienza <br \/>a llamar Pablo a Saulo, y de all\u00ed en adelante s\u00f3lo se lo nombra como Pablo, <br \/>excepto el relato que \u00e9l mismo hace de su conversi\u00f3n (22:7, 13; 26:14). Una <br \/>respuesta sencilla y plausible ser\u00eda que \u00e9l, como otros (Hch. 1:23; 13:1; Col. <br \/>4:1 1; etc.), tuviera m\u00e1s de un nombre: un nombre hebreo, Saulo, y un nombre <br \/>romano grecizado, P\u00e1ulos o Pablo. Quiz\u00e1s usara el nombre hebreo en su hogar y <br \/>en sus contactos con los jud\u00edos, pero su nombre greco-romano estar\u00eda en armon\u00eda <br \/>con la influencia y el ambiente helen\u00edsticos de la ciudad donde naci\u00f3, y con <br \/>su envidiable estatus de ciudadano romano. M\u00e1s tarde, cuando comenz\u00f3 su obra <br \/>entre los gentiles, era ventajoso para \u00e9l que se lo conociera como Pablo. Es <br \/>digno de notar que hasta Hch. 13 se menciona a Pablo s\u00f3lo en relaci\u00f3n con su <br \/>contacto con los jud\u00edos. Pero en ese cap\u00edtulo comienzan sus actividades entre <br \/>los gentiles, como tambi\u00e9n el uso de su nombre gentil, Pablo. <\/p>\n<p>I. Pablo, el hombre. <\/p>\n<p>1. Antecedentes. <\/p>\n<p>Pablo fue hebreo por nacimiento, educaci\u00f3n y sentimientos; tal es as\u00ed que, a <br \/>pesar de sus contactos tempranos con la cultura y las filosof\u00edas griega y <br \/>romana, se pudo llamar \u00abhebreo de hebreos\u00bb (Fil. 3:5). Era de la tribu de <br \/>Benjam\u00edn (Ro. 11:1), y tal vez le pusieron el nombre por Sa\u00fal, el 1er rey de <br \/>Israel, quien tambi\u00e9n era benjamita (1 S. 9:1, 2; Hch. 13:21). Poco se sabe de <br \/>su familia. Su padre era un ciudadano romano (Hch. 22:28), y quiz\u00e1 fariseo <br \/>(23:6). No se sabe c\u00f3mo el padre obtuvo su ciudadan\u00eda romana, pero hab\u00eda <br \/>ciertos procedimientos mediante los cuales un destacado jud\u00edo pod\u00eda llegar a <br \/>ser ciudadano romano. Presumiendo que la lograra de esa manera, entonces <br \/>podemos suponer que Pablo proced\u00eda de una familia de cierta importancia. Ten\u00eda <br \/>por lo menos una hermana (23:16). En Ro. 16:7 y 21 se refiere a varios hombres <br \/>como sus \u00abparientes\u00bb, pero este t\u00e9rmino (del gr. sunguenes) puede significar <br \/>sencillamente \u00abconciudadano\u00bb, de modo que no es seguro si realmente hace <br \/>referencia a parientes de sangre. Pablo pudo haber sido desheredado por su <br \/>familia cuando se convirti\u00f3 al cristianismo (cf Fil. 3:8), pero si fue as\u00ed, no <br \/>lo menciona. <\/p>\n<p>Pablo naci\u00f3 en el Asia Menor, en la pr\u00f3spera metr\u00f3polis de Tarso (Hch. 21:39; <br \/>fig 485), una ciudad notable por su filosof\u00eda, ciencia, educaci\u00f3n y cultura; <br \/>una cultura donde se mezclaban elementos griegos, romanos y jud\u00edos. La fecha <br \/>de su nacimiento no se puede determinar con precisi\u00f3n. De acuerdo con una <br \/>tradici\u00f3n del s II d.C., la familia de Pablo hab\u00eda vivido originalmente en <br \/>Giscala de Galilea, pero la ciudad fue capturada por los romanos y los miembros <br \/>de su familia llevados como esclavos a Tarso c 4 a.C., donde m\u00e1s tarde <br \/>obtuvieron su libertad y la ciudadan\u00eda romana. Si es as\u00ed, Pablo naci\u00f3 despu\u00e9s <br \/>de esos acontecimientos, porque era romano de nacimiento (Hch. 22:28). Cuando <br \/>aparece por 1a vez (7:58) se lo califica como \u00abun joven\u00bb (gr. nean\u00edas). Sin <br \/>embargo, este t\u00e9rmino, que se usaba para hombres que tuvieran entre 20 867 y 40 <br \/>a\u00f1os de edad, poca ayuda nos ofrece para determinar la edad de Pablo. <\/p>\n<p>2. Educaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Probablemente Pablo asistiera a una escuela en relaci\u00f3n con la sinagoga de <br \/>Tarso. En esta ciudad pol\u00edglota aprendi\u00f3 no s\u00f3lo el hebreo y la lengua que <br \/>hablaba su pueblo, el arameo (Hch. 21:40; 22:2), sino tambi\u00e9n el griego <br \/>(21:37) y tal vez el lat\u00edn. Tambi\u00e9n aprendi\u00f3 a hacer carpas o tiendas, quiz\u00e1 <br \/>de su padre, con lo que m\u00e1s tarde se pudo sostener (Hch. 18:1, 3; cf 20:34; 1 <br \/>Co. 4:12; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8). Siendo joven fue a Jerusal\u00e9n (Hch. 26:4) y se <br \/>sent\u00f3 a los pies del rabino y fariseo m\u00e1s renombrado de sus d\u00edas: Gamaliel <br \/>(22:3; cf 5:34). Bajo su instrucci\u00f3n, Pablo fue ense\u00f1ado \u00abestrictamente <br \/>conforme a la ley de nuestros padres\u00bb (22:3; cf 24:14), y como resultado vivi\u00f3 <br \/>\u00abconforme a la m\u00e1s rigurosa secta de nuestra religi\u00f3n\u00bb: los fariseos (26:5). <br \/>Fue un estudiante tan brillante y un defensor tan ardiente de las doctrinas y <br \/>tradiciones del juda\u00edsmo que aventajaba a muchos de sus pares en el aprendizaje <br \/>y el celo (G\u00e1. 1:14); y en su odio fan\u00e1tico por los cristianos aventaj\u00f3 por lo <br \/>menos a su maestro (Hch. 8:3; 9:1; cf 5:34-39). Puede haber poca duda de que <br \/>los l\u00edderes de la naci\u00f3n jud\u00eda esperaban grandes realizaciones de \u00e9l. <\/p>\n<p>3. Apariencia personal y salud. <\/p>\n<p>Parecer\u00eda que, aunque Pablo impresionaba intelectualmente, f\u00edsicamente no se <br \/>destacaba. Sus enemigos dijeron de \u00e9l que su \u00abpresencia corporal [era] d\u00e9bil, <br \/>y la palabra menospreciable\u00bb (2 Co. 10:10). La tradici\u00f3n lo describe como un <br \/>hombre bajo, un tanto jorobado y de piernas encorvadas (\u00abchueco\u00bb). Parece <br \/>haber sufrido de alg\u00fan tipo de enfermedad cr\u00f3nica (2 Co. 12:7-10; G\u00e1. 4:13); <br \/>muchos creen que era una enfermedad relacionada con sus ojos, basando su <br \/>conclusi\u00f3n en que generalmente dictaba sus cartas (2 Ts. 3:17), menciona que <br \/>escrib\u00eda con letra grande (G\u00e1. 6:11) y dice que los creyentes de Galacia <br \/>estaban dispuestos a arrancarse los ojos para d\u00e1rselos, si hubiese sido posible <br \/>(4:15). Se han sugerido algunos otros males, pero la evidencia b\u00edblica es <br \/>insuficiente para saber con precisi\u00f3n cu\u00e1l fue \u00abla espina en la carne\u00bb de <br \/>Pablo. <\/p>\n<p>II. Pablo, el converso. <\/p>\n<p>1. Primeros contactos con el cristianismo. <\/p>\n<p>El 1er contacto de Pablo con el cristianismo que se conoce tuvo relaci\u00f3n con la <br \/>muerte de Esteban. Algunos suponen que Pablo fue uno de los de Cilicia que, <br \/>con otros, no pudo vencerlo en el debate (Hch. 6:9, 10; cf 21:39). <br \/>Aparentemente no arroj\u00f3 piedra alguna sobre Esteban, pero \u00abconsent\u00eda en su <br \/>muerte\u00bb (8:1) y cuid\u00f3 la ropa de los testigos (7:58). La acci\u00f3n de masas que <br \/>result\u00f3 en el apedreamiento de Esteban se\u00f1al\u00f3 el comienzo del 1er per\u00edodo de <br \/>persecuci\u00f3n que devast\u00f3 a la iglesia naciente; y Pablo, seg\u00fan parece, se <br \/>destac\u00f3 en esta persecuci\u00f3n. En un arranque de odio fan\u00e1tico contra los <br \/>cristianos (26:11), intensificado por una conciencia acusadora (v 14), los <br \/>arrancaba de las casas donde los encontraba y los arrojaba a la c\u00e1rcel (8:3); <br \/>los castigaba en las sinagogas (22:19; 26:11) y daba su consentimiento para su <br \/>muerte (22:4; 26:10). Pablo cumpli\u00f3 esta tarea primero en Jerusal\u00e9n (8:1, 3; <br \/>26:10), pero luego sigui\u00f3 a los creyentes esparcidos hasta otras ciudades y los <br \/>\u00abpersegu\u00eda sobremanera\u00bb (Hch. 8:4; 26:11; G\u00e1. 1:13). <\/p>\n<p>389. Muro de la ciudad de Damasco, cerca del sitio de escape de Pablo de la <br \/>ciudad. La hilada de mamposter\u00eda m\u00e1s baja es muy antigua. <\/p>\n<p>2. Su conversi\u00f3n. <\/p>\n<p>En una de esas campa\u00f1as de persecuci\u00f3n el curso de la vida de Pablo cambi\u00f3 <br \/>completa y espectacularmente. Al o\u00edr que hab\u00eda cristianos en Damasco, pidi\u00f3 <br \/>cartas del sumo sacerdote -cartas de extradici\u00f3n- que lo autorizaran a arrestar <br \/>y llevar a Jerusal\u00e9n a cualquier cristiano que encontrase en dicha ciudad (Hch. <br \/>9:1, 2). Hay 3 informes de 868 la experiencia que tuvo en ese viaje (9:1-9; <br \/>22: 4-11; 26:9-18); el 1\u00ba est\u00e1 en 3\u00aa persona, los otros 2 en 1\u00aa persona (fueron <br \/>contados por Pablo: uno a la multitud jud\u00eda en Jerusal\u00e9n; los otros, al rey <br \/>Agripa y a su hermana Berenice). Mientras Pablo se acercaba a Damasco a <br \/>mediod\u00eda con un grupo de hombres para ayudarlo en sus planes asesinos, lo rode\u00f3 <br \/>una luz enceguecedora, m\u00e1s brillante que el Sol. <\/p>\n<p>Pablo y sus compa\u00f1eros cayeron a tierra (26:14), y una voz, que se identific\u00f3 <br \/>como Jes\u00fas de Nazaret, le pregunt\u00f3: \u00abSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u00bb, y <br \/>a\u00f1adi\u00f3: \u00abDura cosa te es dar coces contra el aguij\u00f3n\u00bb. Abrumado por esta <br \/>manifestaci\u00f3n del Cielo, pregunt\u00f3 qu\u00e9 deb\u00eda hacer. La voz le orden\u00f3 ser <br \/>testigo para Cristo entre los gentiles (vs 16, 17). Se le instruy\u00f3 que entrara <br \/>en Damasco, donde recibir\u00eda instrucci\u00f3n adicional. Entretanto, sus <br \/>sorprendidos y atemorizados compa\u00f1eros de viaje se hab\u00edan levantado del suelo <br \/>(9:7), pero no entend\u00edan lo que pasaba, porque aunque ve\u00edan la luz y o\u00edan la <br \/>voz, no pod\u00edan comprender lo que ella dec\u00eda (cf 9:7; 22:9). Al incorporarse, <br \/>Pablo descubri\u00f3 que estaba ciego. <\/p>\n<p>En esas condiciones, fue conducido por sus compa\u00f1eros al hogar de un cierto <br \/>Judas, en Damasco, donde estuvo 3 d\u00edas sin comer ni beber (Hch. 9:8, 9, 11). <br \/>Mientras oraba, Jes\u00fas se le apareci\u00f3 en visi\u00f3n a un cristiano llamado Anan\u00edas y <br \/>le indic\u00f3 que fuera a la casa de Judas, en la calle llamada \u00abla Derecha\u00bb, donde <br \/>encontrar\u00eda a Pablo, quien hab\u00eda recibido una visi\u00f3n acerca de su visita. <br \/>Anan\u00edas, con todo respeto, le record\u00f3 a Jes\u00fas las persecuciones de Saulo, pero <br \/>se le inform\u00f3 que el anterior perseguidor hab\u00eda sido elegido por Dios (vs <br \/>11-16). Siguiendo las instrucciones, Anan\u00edas encontr\u00f3 a Saulo y al imponerle <br \/>las manos recuper\u00f3 la vista en forma inmediata, recibi\u00f3 el don del Esp\u00edritu <br \/>Santo y fue bautizado (vs 17, 18; figs 148, 149). No se sabe cu\u00e1nto tiempo <br \/>permaneci\u00f3 en Damasco. El informe parece indicar que fue breve (v 19). Sabemos <br \/>que all\u00ed se asoci\u00f3 con los cristianos. Tambi\u00e9n, en armon\u00eda con su car\u00e1cter -y <br \/>para asombro de quienes lo conoc\u00edan- comenz\u00f3 a predicar en las sinagogas al <br \/>Cristo que hab\u00eda vilipendiado, pero que ahora adoraba (vs 19-21). Tan poderosa <br \/>y convincente era su predicaci\u00f3n que ninguno pod\u00eda derrotar su l\u00f3gica o negar <br \/>su poder (v 22). <\/p>\n<p>3. Preparaci\u00f3n y comienzo de su predicaci\u00f3n. <\/p>\n<p>En el relato de Hechos se omite el siguiente acontecimiento de la vida de <br \/>Pablo, pero \u00e9l lo menciona en G\u00e1latas: all\u00ed cuenta que despu\u00e9s de su conversi\u00f3n <br \/>y su 1\u00aa breve campa\u00f1a de evangelizaci\u00f3n, se fue a Arabia* (G\u00e1. 1:17) antes del <br \/>viaje a Jerusal\u00e9n (Hch. 9:26; G\u00e1. 1:18). La regi\u00f3n exacta identificada como <br \/>Arabia es desconocida (aunque muy probablemente haya sido el pa\u00eds de los <br \/>nabateos*), y tampoco se sabe cu\u00e1nto tiempo estuvo all\u00ed. Este per\u00edodo de <br \/>retiro le dio tiempo para meditar acerca del gran cambio que hab\u00eda ocurrido en <br \/>su vida, y la soledad le permiti\u00f3 reexaminar, con oraci\u00f3n y cuidado, todo el <br \/>fundamento de su nueva convicci\u00f3n a la luz de las Escrituras, y as\u00ed afirmar <br \/>para siempre su fe en Cristo y su evangelio. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este tiempo de aparente inactividad, regres\u00f3 otra vez a Damasco (G\u00e1. <br \/>1:17), donde se retoma la narraci\u00f3n de Hch. 9. Parece que reanud\u00f3 la <br \/>predicaci\u00f3n en las sinagogas con el mismo resultado de antes (v 22). En <br \/>consecuencia, los jud\u00edos hicieron planes para asesinarle (vs 23, 24). En este <br \/>intento fueron apoyados por el gobernador de la ciudad, quien serv\u00eda bajo el <br \/>rey nabateo Aretas* (2 Co. 11:32, 33). Como \u00e9ste gobernaba esa regi\u00f3n, tal vez <br \/>entre el 37 d.C. y c 54 d.C., el incidente debi\u00f3 haber ocurrido en alg\u00fan <br \/>momento dentro de ese per\u00edodo. Sin embargo, los soldados que vigilaban las <br \/>puertas para impedir que escapara de la ciudad vieron frustrados sus <br \/>prop\u00f3sitos, porque algunos creyentes bajaron a Pablo en una gran canasta desde <br \/>una ventana de una casa construida sobre el muro, permiti\u00e9ndole as\u00ed escapar de <br \/>sus enemigos (Hch. 9:25; 2 Co. 11:33; fig 389). <\/p>\n<p>4. La visita a los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Habi\u00e9ndosele terminado la oportunidad de trabajar en Damasco, Pablo se dirigi\u00f3 <br \/>a Jerusal\u00e9n. Ya hab\u00edan pasado 3 a\u00f1os desde su conversi\u00f3n, pero hasta entonces <br \/>no hab\u00eda tenido contacto alguno con los dirigentes de la iglesia (G\u00e1. 1:17, <br \/>18), hecho que m\u00e1s tarde ofreci\u00f3 como prueba de que su evangelio no se hab\u00eda <br \/>originado con los disc\u00edpulos de Cristo sino con Cristo mismo (G\u00e1. 1:10-12; cf 1 <br \/>Co. 15:3-8). Su raz\u00f3n b\u00e1sica para ir all\u00e1 era ver a Pedro (G\u00e1. 1:18). Al <br \/>llegar a la ciudad quiso unirse a Pedro y a los hermanos, pero pronto descubri\u00f3 <br \/>que 3 a\u00f1os no hab\u00edan sido tiempo suficiente para borrar el recuerdo de su <br \/>persecuci\u00f3n anterior, o para eliminar las dudas y las sospechas (Hch. 9:26). <br \/>La situaci\u00f3n fue resuelta por Bernab\u00e9,* natural de Chipre, quien confi\u00f3 en el <br \/>informe de Pablo acerca de su experiencia al contarlo a los dem\u00e1s en presencia <br \/>del ap\u00f3stol (v 27). <\/p>\n<p>Pablo demostr\u00f3 que su experiencia era genuina al predicar a Jes\u00fas en la ciudad <br \/>de Jerusal\u00e9n. Su l\u00f3gica incontrovertible despert\u00f3 la ira de ciertos jud\u00edos <br \/>helenistas que decidieron quitarle la vida (Hch. 9:29). En un informe 869 <br \/>posterior de su experiencia (22:17-21), cont\u00f3 c\u00f3mo Dios le hab\u00eda aparecido en <br \/>visi\u00f3n en el templo y, a pesar de sus protestas, le indic\u00f3 que saliera de <br \/>Jerusal\u00e9n, porque los jud\u00edos no recibir\u00edan su mensaje, y que ser\u00eda enviado a <br \/>los gentiles. Sus hermanos de inmediato lo acompa\u00f1aron al puerto de Cesarea <br \/>(9:30), a unos 85 km al noroeste de Jerusal\u00e9n. Probablemente lo pusieron a <br \/>bordo de un barco para asegurarse de que escapar\u00eda de sus enemigos. <\/p>\n<p>5. En las regiones de Siria y Cilicia, y en Antioqu\u00eda. <\/p>\n<p>De Jerusal\u00e9n, donde hab\u00eda estado 15 d\u00edas (G\u00e1. 1:18), Pablo fue \u00aba las regiones <br \/>de Siria y de Cilicia\u00bb (v 21). Sus actividades durante los siguientes a\u00f1os no <br \/>aparecen en las Escrituras. Bien podemos imaginar que estuvo activo en el <br \/>ministerio en Tarso y las regiones circundantes (Hch. 11:25; G\u00e1. 1:21-23). <br \/>Habr\u00eda sido durante este per\u00edodo que tuvo las visiones referidas en 2 Co. <br \/>12:2-4, que, seg\u00fan el v 2, vio 14 a\u00f1os antes de escribir 2 Co. Esta ep\u00edstola <br \/>fue redactada c 57 d.C., lo que apuntar\u00eda al a\u00f1o 43 como la fecha de la visi\u00f3n. <br \/> Pablo estuvo en Tarso o las regiones vecinas desde c 38 hasta el 44. <\/p>\n<p>Mientras estuvo en Cilicia, el cristianismo avanz\u00f3 en otras \u00e1reas. Un inter\u00e9s <br \/>creciente hab\u00eda surgido en Antioqu\u00eda de Siria, y Bernab\u00e9 fue enviado desde <br \/>Jerusal\u00e9n para desarrollarlo (Hch. 11:19-24). Como vio que necesitaba ayuda, <br \/>viaj\u00f3 a Tarso, encontr\u00f3 a Pablo y lo llev\u00f3 consigo a Antioqu\u00eda (vs 25, 26). <br \/>Pablo y Bernab\u00e9 trabajaron juntos por un a\u00f1o entero, con \u00e9xito notable. <br \/>Mientras estaban en Antioqu\u00eda, vinieron de Jerusal\u00e9n ciertas personas con don <br \/>prof\u00e9tico (Hch. 11:27). Uno de ellos, Agabo, fue inspirado divinamente para <br \/>predecir una hambruna mundial (v 28). Como resultado, los creyentes de <br \/>Antioqu\u00eda decidieron enviar ayuda a los cristianos de Judea, y para ello <br \/>eligieron a Pablo y Bernab\u00e9 (vs 29, 30). Habiendo cumplido su misi\u00f3n, <br \/>regresaron a Antioqu\u00eda trayendo consigo a Juan Marcos, sobrino de Bernab\u00e9 (Hch. <br \/>12:25; cf Col. 4:10). <\/p>\n<p>III. Pablo, el misionero al extranjero. <\/p>\n<p>Mientras estaba en Antioqu\u00eda por 2\u00aa vez, Pablo recibi\u00f3 un llamado que lo inici\u00f3 <br \/>en sus grandes viajes misioneros hacia el Asia Menor y Europa, lo que le <br \/>signific\u00f3 el t\u00edtulo de \u00abap\u00f3stol a los gentiles\u00bb. Cuando algunos de los <br \/>miembros de la iglesia estaban \u00abministrando&#8230; al Se\u00f1or, y ayunando\u00bb, <br \/>recibieron del Esp\u00edritu Santo la orden de apartar a Pablo y a Bernab\u00e9 para una <br \/>obra especial (Hch. 13:2). As\u00ed lo hicieron, con ayuno y oraci\u00f3n; y luego, <br \/>dirigidos por el Esp\u00edritu Santo, los ap\u00f3stoles salieron para su 1er viaje <br \/>misionero, acompa\u00f1ados por Juan Marcos (vs 3, 5). <\/p>\n<p>1. Primer viaje misionero. <\/p>\n<p>Fueron a Seleucia, el puerto de Antioqu\u00eda, a unos 25,5 km de la ciudad, y all\u00ed <br \/>tomaron un barco para Chipre (Hch. 13:4). a. Chipre. Desembarcaron en <br \/>Salamina (fig 442), en la costa oriental de la isla (Mapa XX, B-5; seguir la <br \/>l\u00ednea roja hacia el oeste), y comenzaron a predicar en las sinagogas jud\u00edas <br \/>(Hch. 13:5) como era la costumbre de Pablo (cf 9:20; 17:1, 2; 18:4; etc.). <br \/>Luego atravesaron Chipre de este a oeste y llegaron a la ciudad de Pafos <br \/>(13:6), sede del proc\u00f3nsul o gobernador* romano de la isla, Sergio Paulo, un <br \/>hombre prudente y de discernimiento (v 7), a quien frecuentaba un jud\u00edo de <br \/>nombre Barjes\u00fas o Elimas, que era un charlat\u00e1n y mago (vs 6, 8). El gobernador <br \/>oy\u00f3 el informe de la predicaci\u00f3n de Pablo y Bernab\u00e9 y, deseando o\u00edr el <br \/>evangelio, los llam\u00f3 (v 7). Temeroso de perder la influencia que pod\u00eda tener <br \/>sobre el gobernador, Barjes\u00fas se opuso a los ap\u00f3stoles en presencia de \u00e9l (v <br \/>8), por lo cual Pablo (aqu\u00ed se lo llama \u00abPablo\u00bb por 1\u00aa vez). \u00ablleno del <br \/>Esp\u00edritu Santo\u00bb fij\u00f3 sus ojos en el mago lo conden\u00f3 duramente por representar <br \/>mal a Dios y oponerse a \u00e9l, y predijo que quedar\u00eda ciego temporariamente, lo <br \/>que se cumpli\u00f3 al instante (Hch. 13:9-11). Este notable incidente convenci\u00f3 al <br \/>gobernador de la verdad del evangelio y lo acept\u00f3 (v 12). <\/p>\n<p>b. Perge. Despu\u00e9s de su estad\u00eda en Pafos. Pablo y su grupo se embarcaron <br \/>hacia Perge (Hch. 13:13), una ciudad cerca de la costa del Asia Menor, en <br \/>direcci\u00f3n noroeste de Pafos. Aqu\u00ed Juan Marcos, sin duda desanimado por las <br \/>dificultades y las penurias, los abandono y regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n (v 13). <\/p>\n<p>c. Antioqu\u00eda de Pisidia. Pablo y Bernab\u00e9 continuaron hasta Antioqu\u00eda de <br \/>Pisidia (Hch. 13:14), una ciudad a unos 160 km al norte de Perge, en los montes <br \/>Tauro. Invitado a hablar en la sinagoga el s\u00e1bado, Pablo predic\u00f3 acerca de la <br \/>resurrecci\u00f3n de Cristo (vs 15-41). El serm\u00f3n impresion\u00f3 tanto a los presentes <br \/>que le pidieron que predicara a los gentiles el s\u00e1bado siguiente (v 42). En <br \/>esta ocasi\u00f3n \u00abse junt\u00f3 casi toda la ciudad\u00bb para escuchar el evangelio (v 44). <br \/>Esto despert\u00f3 los celos y la oposici\u00f3n de los jud\u00edos (v 45); por ello Pablo <br \/>declar\u00f3 que, como ellos despreciaban la salvaci\u00f3n, \u00e9l predicar\u00eda a los gentiles <br \/>(vs 46, 47; fig 24). No se sabe cu\u00e1nto tiempo trabajaron Pablo y Bernab\u00e9 en <br \/>esta regi\u00f3n. Pero fue lo suficiente como para que toda la zona que rodeaba la <br \/>ciudad conociera el evangelio (Hch. 13:49). Su \u00e9xito despert\u00f3 finalmente la <br \/>activa oposici\u00f3n de los jud\u00edos, quienes lograron que 870 los magistrados los <br \/>expulsaran de la ciudad (v 50). <\/p>\n<p>d. Iconio, Listra y Derbe. A unos 130 km al este sudeste de Antioqu\u00eda estaba <br \/>lconio, el siguiente lugar donde trabajaron Pablo y Bernab\u00e9. Sus esfuerzos se <br \/>vieron coronados por un gran \u00e9xito (Hch. 14:1), y predicaron en esa ciudad <br \/>\u00abmucho tiempo\u00bb apoyados por el testimonio de se\u00f1ales y prodigios milagrosos (v <br \/>3). Pero los jud\u00edos que hab\u00edan rechazado su mensaje consiguieron que muchos <br \/>gentiles se volvieran contra Pablo y Bernab\u00e9, y dividieron la ciudad en 2 <br \/>bandos (vs 2, 4). Finalmente hicieron planes de usar la violencia contra los <br \/>ap\u00f3stoles (v 5). Al saber de ello, huyeron a \u00abListra y Derbe, ciudades de <br \/>Licaonia\u00bb (Hch. 14:6; cf Mt. 10:23), a unos 37 km al sudsudoeste, y a 83 km al <br \/>sudeste de Iconio, respectivamente. <\/p>\n<p>En Listra, Pablo san\u00f3 a un hombre que hab\u00eda sido inv\u00e1lido toda su vida (Hch. <br \/>14:8-10). Este milagro llev\u00f3 a los habitantes supersticiosos a creer -quiz\u00e1 <br \/>por alg\u00fan antiguo mito que describ\u00eda a los dioses Zeus (J\u00fapiter) y Hermes <br \/>(Mercurio) en sus visitas a esa parte del mundo- que Bernab\u00e9 y Pablo eran <br \/>J\u00fapiter y Mercurio (Hch. 14:11, 12). Se prepararon para ofrecerles sacrificio, <br \/>y s\u00f3lo con gran dificultad Pablo pudo convencerlos de que no lo hicieran (vs <br \/>13-18; fig 322). En Listra las labores de los ap\u00f3stoles terminaron cuando los <br \/>jud\u00edos enemigos de Antioqu\u00eda y de lconio soliviantaron a una multitud que <br \/>apedre\u00f3 a Pablo y lo arrastr\u00f3 fuera de la ciudad como muerto (Hch. 14:19). <br \/>Conservado milagrosamente, se reanim\u00f3 y entr\u00f3 de nuevo en la ciudad, pero sali\u00f3 <br \/>de ella al d\u00eda siguiente, acompa\u00f1ado por Bernab\u00e9 (v 20). Despu\u00e9s Pablo y <br \/>Bernab\u00e9 trabajaron en Derbe, donde quiz\u00e1 permanecieron un tiempo, porque all\u00ed <br \/>hicieron \u00abmuchos disc\u00edpulos\u00bb (Hch. 14:20, 21; figs 159, 160). <\/p>\n<p>e. Regreso a Antioqu\u00eda de Siria. Desde Derbe comenzaron a desandar su camino <br \/>pasando por Listra, Iconio y Antioqu\u00eda de Pisidia, donde visitaron las <br \/>iglesias, fortalecieron a los creyentes y nombraron dirigentes en ellas (Hch. <br \/>14:21-23). Tambi\u00e9n predicaron en Perge, donde Juan Marcos los hab\u00eda abandonado <br \/>al comienzo de su viaje (v 25). Sin duda, impacientes por regresar a su base <br \/>en Antioqu\u00eda de Siria, los ap\u00f3stoles se embarcaron en el puerto de Atalia, a <br \/>pocos kil\u00f3metros de Perge (Mapa XX, B-5, la l\u00ednea roja N\u00ba 1 hacia el este). Al <br \/>llegar a Antioqu\u00eda contaron a la iglesia del \u00e9xito entre los gentiles (vs <br \/>25-27). As\u00ed termin\u00f3 el 1er viaje misionero, que tal vez les llev\u00f3 unos 2 a\u00f1os <br \/>(c 45-47 d.C.). Pablo qued\u00f3 en Antioqu\u00eda por un tiempo (v 28), durante el cual, <br \/>sin duda, sigui\u00f3 atrayendo a muchos gentiles hacia el cristianismo. <\/p>\n<p>2. Los judaizantes y el Concilio de Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Con el correr del tiempo surgi\u00f3 una crisis, que si no se resolv\u00eda con prontitud <br \/>retardar\u00eda grandemente la expansi\u00f3n del cristianismo entre los gentiles. Un <br \/>grupo de jud\u00edos cristianos de Judea visit\u00f3 la iglesia de Antioqu\u00eda y comenz\u00f3 a <br \/>ense\u00f1ar que la circuncisi\u00f3n y la observancia de la ley de Mois\u00e9s eran <br \/>necesarias para la salvaci\u00f3n (Hch. 15:1). Pablo y Bemab\u00e9, sin embargo, <br \/>sosten\u00edan que la circuncisi\u00f3n no era necesaria para los conversos gentiles. <br \/>Como resultado, hubo una \u00abdiscusi\u00f3n y contienda no peque\u00f1a\u00bb entre los 2 grupos <br \/>(v 2). Finalmente, los creyentes decidieron que el asunto deb\u00eda ser llevado <br \/>ante los dirigentes de la iglesia de Jerusal\u00e9n, y que Pablo y Bernab\u00e9 y otros <br \/>deb\u00edan ir all\u00e1 (v 2). Esta decisi\u00f3n habr\u00eda sido sugerida por Pablo, que m\u00e1s <br \/>tarde dijo que hab\u00eda recibido una revelaci\u00f3n con respecto al tema, y que hab\u00eda <br \/>ido con Bernab\u00e9 y Tito, un converso griego, a consultar a los dirigentes (G\u00e1. <br \/>2:2, 3). <\/p>\n<p>Al llegar a Jerusal\u00e9n, Pablo y la comitiva fueron recibidos cordialmente por <br \/>los creyentes (Hch. 15:4). Contaron c\u00f3mo Dios hab\u00eda bendecido el trabajo entre <br \/>los gentiles, pero que ciertos fariseos, miembros de la iglesia, pronto <br \/>levantaron la cuesti\u00f3n de la necesidad de la circuncisi\u00f3n y de la observancia <br \/>de la ley mosaica (v 5). En consecuencia, se convoc\u00f3 a un concilio para <br \/>decidir la cuesti\u00f3n (v 6; probablemente el 49 d.C.). El terna se discuti\u00f3 <br \/>extensamente, con Pedro, Bernab\u00e9 y Pablo hablando contra la exigencia de <br \/>imponer la ley ceremonial a los gentiles (v 7-12). Predominaron sus puntos de <br \/>vista, y se decidi\u00f3 que los conversos gentiles no necesitaban circuncidarse o <br \/>guardar la ley de Mois\u00e9s. Sin embargo, se les pedir\u00eda que se abstuvieran de <br \/>contaminarse con los \u00eddolos, de fornicaci\u00f3n, de ahogado y de sangre (vs 13-21). <br \/> Luego de haber completado su misi\u00f3n con \u00e9xito, Pablo y el resto de la <br \/>delegaci\u00f3n de Antioqu\u00eda volvieron acompa\u00f1ados por hermanos comisionados para <br \/>llevar cartas de la iglesia de Jerusal\u00e9n. El resultado de la reuni\u00f3n fue <br \/>recibido favorablemente por los creyentes de Antioqu\u00eda (Hch. 15:22-31). <\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s Pablo y Bernab\u00e9 reanudaron su tarea de ense\u00f1ar y predicar en <br \/>Antioqu\u00eda (Hch. 15:35). Es posible que el efecto del Concilio de Jerusal\u00e9n, <br \/>relatado en G\u00e1. 2, ocurriera durante este tiempo. Pedro fue a visitar a los <br \/>creyentes y, en armon\u00eda con el esp\u00edritu de la decisi\u00f3n del concilio, comi\u00f3 con <br \/>los 871 gentiles, una pr\u00e1ctica que era anatema para los jud\u00edos. Sin embargo, <br \/>cuando ciertos cristianos judaizantes llegaron a la ciudad, Pedro, tal vez <br \/>temeroso de una repetici\u00f3n de la anterior disputa sobre el tema de la ley <br \/>ceremonial, no sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo (G\u00e1. 2:11, 12); en tal actitud fue acompa\u00f1ado <br \/>por Bernab\u00e9 y otros (v 13). Cuando Pablo lo supo, los reprendi\u00f3 severamente en <br \/>p\u00fablico por su conducta (vs 14-21). <\/p>\n<p>La mente de Pablo se volvi\u00f3 ahora a las iglesias del Asia Menor. Le sugiri\u00f3 a <br \/>Bernab\u00e9 que volvieran a visitarlas (Hch. 15:36). Bernab\u00e9 acept\u00f3 la idea, pero <br \/>insisti\u00f3 en llevar consigo a Juan Marcos (v 37), lo que Pablo rechaz\u00f3 por <br \/>cuanto Marcos los hab\u00eda abandonado antes y no se pod\u00eda confiar en \u00e9l (v 38). <br \/>Esta diferencia de opini\u00f3n lleg\u00f3 a ser causa de una disputa que los hizo <br \/>separarse: Pablo escogi\u00f3 a un nuevo compa\u00f1ero de viajes, Silas, mientras <br \/>Bernab\u00e9 tom\u00f3 consigo a Marcos y se fue a Chipre (Hch. 15:39, 40). <\/p>\n<p>3. Segundo viaje misionero. <\/p>\n<p>Pablo y Silas comenzaron lo que se denomina su 2a viaje misionero. Viajaron <br \/>por tierra (Mapa XX, B-6\/5, l\u00ednea roja N\u00ba 2 hacia el oeste), visitando las <br \/>iglesias de Siria y de Cilicia (Hch. 15:40, 41). Sin duda estuvieron con los <br \/>creyentes de la ciudad originaria de Pablo, Tarso, en Cilicia. Al llegar a <br \/>Derbe y Listra, Pablo encontr\u00f3 otro compa\u00f1ero de viaje: Timoteo,* un joven de <br \/>buena reputaci\u00f3n, de madre jud\u00eda y padre griego (16:1-3). Desde Derbe y <br \/>Listra, Pablo y los misioneros que lo acompa\u00f1aban fueron \u00abpor las ciudades\u00bb <br \/>informando a las iglesias de la decisi\u00f3n del Concilio de Jerusal\u00e9n (Hch. 16:4). <br \/> Estos decretos, que declaraban que a los gentiles no se les requer\u00eda la <br \/>observancia de la ley ceremonial, sin duda tuvieron mucho que ver con el <br \/>posterior crecimiento de la iglesia en esa regi\u00f3n (v 5). <\/p>\n<p>a. Frigia y Galacia. Luego Pablo y sus compa\u00f1eros viajaron \u00abatravesando Frigia <br \/>y la provincia de Galacia\u00bb* (Hch. 16:6). En ese tiempo, de acuerdo con el <br \/>punto de vista de este Diccionario, se estableci\u00f3 la iglesia a la que dirigi\u00f3 <br \/>su ep\u00edstola a los G\u00e1latas. En consecuencia, es en este viaje que Pablo fue <br \/>afligido con la \u00abenfermedad del cuerpo\u00bb mencionada en G\u00e1. 4:13. Despu\u00e9s hizo <br \/>planes de emprender obra de evangelizaci\u00f3n en la regi\u00f3n al oeste de Galacia, <br \/>conocida en esa \u00e9poca como Asia* (Mapa XX, B-4), pero el Esp\u00edritu Santo le <br \/>prohibi\u00f3 hacerlo (Hch. 16:6). En consecuencia, con sus compa\u00f1eros se dirigi\u00f3 a <br \/>Misia en el noroeste, para ir a la regi\u00f3n de Bitinia (Mapa XX, A-4\/5) y <br \/>predicar all\u00ed, pero el Esp\u00edritu tambi\u00e9n le cambio los planes (v 7). De modo <br \/>que pasaron por alto Misia y Bitinia y siguieron su camino hasta que llegaron a <br \/>la ciudad de Troas (Mapa XX, B-4), a orillas del Mar Egeo (v 8). <\/p>\n<p>b. El llamado a Macedonia. En Troas, Pablo entr\u00f3 en un campo nuevo y lleno de <br \/>desaf\u00edos. En una visi\u00f3n nocturna un hombre de Macedonia lo inst\u00f3 a llevar el <br \/>evangelio a ese pa\u00eds (Hch. 16:9). Inmediatamente \u00e9l y sus compa\u00f1eros se <br \/>prepararon para responder al llamado, que reconocieron como procedente de Dios <br \/>(v 10). Se embarcaron en un nav\u00edo que part\u00eda para Ne\u00e1polis, en Macedonia (Mapa <br \/>XX, A-3), y llegaron al 2\u00ba d\u00eda (v 11); de all\u00ed siguieron a Filipos (v 12). <\/p>\n<p>c. Filipos. Aparentemente no hab\u00eda sinagoga jud\u00eda en Filipos (Mapa XX, A-3), <br \/>pero al saber que exist\u00eda cierto lugar para la oraci\u00f3n fuera de la ciudad junto <br \/>a un r\u00edo, Pablo y sus acompa\u00f1antes fueron all\u00ed el s\u00e1bado, y \u00e9l predic\u00f3 a un <br \/>grupo de mujeres que estaban reunidas (Hch. 16:13). Como resultado, una dama <br \/>de negocios, Lidia, media pros\u00e9lita* del juda\u00edsmo, se convirti\u00f3 y, con toda su <br \/>casa, fue bautizada. Desde entonces su hogar lleg\u00f3 a ser la sede de trabajo de <br \/>Pablo y sus compa\u00f1eros de ministerio (v 14). <\/p>\n<p>Pronto ocurri\u00f3 un incidente que detuvo los esfuerzos de Pablo en Filipos. Una <br \/>joven esclava, que supuestamente pose\u00eda capacidades sobrenaturales que eran <br \/>usadas para ventaja econ\u00f3mica de sus amos, comenz\u00f3 a seguir a los misioneros <br \/>gritando: \u00abEstos hombres son siervos del Dios Alt\u00edsimo, quienes os anuncian el <br \/>camino de salvaci\u00f3n\u00bb (Hch. 16:16, 17). La molestia lleg\u00f3 a un punto en que el <br \/>ap\u00f3stol no pudo soportar m\u00e1s, de modo que en el nombre de Jes\u00fas expuls\u00f3 al mal <br \/>esp\u00edritu que la hab\u00eda estado controlando (v 18). Como sus supuestas <br \/>capacidades \u00abprof\u00e9ticas\u00bb hab\u00edan desaparecido, sus amos se vieron privados de <br \/>los ingresos que ella les proporcionaba. Enojados contra Pablo y Silas, los <br \/>arrastraron ante las autoridades civiles y los acusaron, como jud\u00edos, de <br \/>ense\u00f1ar cosas contra las leyes de Roma (vs 19-21). Esto fue suficiente para <br \/>agitar al populacho y a las autoridades contra ellos. Se los azot\u00f3 severamente <br \/>y se los puso en el cepo en una celda interior de la c\u00e1rcel (vs 22-24; fig <br \/>222). <\/p>\n<p>A medianoche, mientras Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos de <br \/>alabanza, un terremoto repentino sacudi\u00f3 la c\u00e1rcel, abri\u00f3 las puertas y liber\u00f3 <br \/>de las cadenas a los presos (Hch. 16:25, 26), quiz\u00e1s al desprenderse de las <br \/>paredes a las que estaban fijadas. El carcelero se despert\u00f3, y al ver las <br \/>puertas abiertas pens\u00f3 que los prisioneros, por los que 872 deb\u00eda responder con <br \/>su vida, hab\u00edan escapado. Estaba a punto de suicidarse cuando la voz serena de <br \/>Pablo le inform\u00f3 que ninguno hab\u00eda huido (vs 27, 28). Convencido a esta altura <br \/>de que los misioneros eran hombres de Dios, pidi\u00f3 luz y cayendo delante de <br \/>ellos pregunt\u00f3 qu\u00e9 deb\u00eda hacer para ser salvo. Pablo le habl\u00f3 de la fe en <br \/>Cristo. Luego \u00e9l tom\u00f3 a los 2 ap\u00f3stoles y los llev\u00f3 a su casa, les cur\u00f3 las <br \/>heridas, puso comida delante de ellos y reuni\u00f3 a su familia para escuchar su <br \/>mensaje. Antes del amanecer, el carcelero y toda su familia fueron bautizados <br \/>(Hch. 16:29-34). <\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la ma\u00f1ana, las autoridades civiles enviaron a algunos oficiales a <br \/>la prisi\u00f3n para liberarlos (Hch. 16:35, 36). Pero Pablo rehus\u00f3 abandonar la <br \/>c\u00e1rcel, afirmando que \u00e9l y Silas, ciudadanos romanos, hab\u00edan sido azotados y <br \/>puestos en prisi\u00f3n ilegalmente. Por tanto, quienes los hab\u00edan condenado y <br \/>maltratado injustamente en p\u00fablico deb\u00edan hacer la reparaci\u00f3n p\u00fablicamente. Al <br \/>escuchar esto, el magistrado de la ciudad les pidi\u00f3 disculpas y les rog\u00f3 que se <br \/>fueran de la ciudad. Despu\u00e9s de pasar por la casa de Lidia y saludar a los <br \/>hermanos, los 2 misioneros abandonaron Filipos (vs 37-40). <\/p>\n<p>d. Tesal\u00f3nica y Berea. Pablo y su grupo siguieron hacia el oeste (Mapa XX, <br \/>A-3, l\u00ednea roja N\u00ba 2 hacia el oeste), pasando por Anf\u00edposis y Apolonia, y <br \/>llegaron a Tesal\u00f3nica* (Hch. 17:1). La afirmaci\u00f3n de que hab\u00eda una sinagoga <br \/>jud\u00eda en esta \u00faltima ciudad implica que no exist\u00eda ninguna en las anteriores; <br \/>tal vez esto explique por qu\u00e9 no se detuvieron en ellas. En Tesal\u00f3nica, Pablo <br \/>sigui\u00f3 su costumbre de predicar a Cristo en la sinagoga. Lo hizo durante 3 <br \/>s\u00e1bados sucesivos, y como resultado se convirtieron algunos jud\u00edos, \u00aby de los <br \/>griegos piadosos gran n\u00famero, y mujeres nobles no pocas\u00bb (vs 2-4). Parecer\u00eda <br \/>que el ap\u00f3stol sigui\u00f3 con su oficio de fabricar tiendas o carpas durante la <br \/>semana (Hch. 18:3; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8). Pero pronto comenz\u00f3 a desarrollarse <br \/>una situaci\u00f3n que ya le resultaba familiar. Ciertos jud\u00edos no creyentes, <br \/>celosos del \u00e9xito de Pablo, agitaron toda la ciudad contra \u00e9l y sus compa\u00f1eros. <br \/> La turba atac\u00f3 la casa de un tal Jas\u00f3n, donde hab\u00edan estado alojados. Como no <br \/>los encontraron, arrastraron a Jas\u00f3n y a algunos de los creyentes ante las <br \/>autoridades de la ciudad, acus\u00e1ndolos de perturbar la paz y de poner a Jes\u00fas <br \/>como rival del C\u00e9sar (Hch. 17:5-7), acusaciones que perturbaron a los <br \/>ciudadanos y dirigentes de Tesal\u00f3nica. En consecuencia, se oblig\u00f3 a Jas\u00f3n y a <br \/>los dem\u00e1s a pagar una fianza, tal vez como garant\u00eda de que mantendr\u00edan la paz, <br \/>y luego fueron liberados (vs 8, 9); pero la situaci\u00f3n tensa aconsej\u00f3 que Pablo <br \/>y Silas abandonaran la ciudad, y viajaron de noche a Berea* (v 10). <\/p>\n<p>Al llegar a Berea, el ap\u00f3stol una vez m\u00e1s fue a la sinagoga a evangelizar a los <br \/>jud\u00edos. Los bereanos fueron \u00abm\u00e1s nobles que los que estaban en Tesal\u00f3nica\u00bb, <br \/>porque recibieron la palabra de Pablo despu\u00e9s de verificarla con las Escrituras <br \/>(Hch. 17:11). En consecuencia, un grupo grande, incluyendo un n\u00famero no <br \/>especificado de mujeres griegas, se uni\u00f3 a la iglesia cristiana (v 12). <br \/>Entretanto, la noticia del trabajo de Pablo en Berea lleg\u00f3 a Tesal\u00f3nica y as\u00ed, <br \/>no contentos de haberlo expulsado de ella, los jud\u00edos de esa ciudad decidieron <br \/>correrlo tambi\u00e9n de Berea. Fueron hasta all\u00ed y agitaron a la gente contra el <br \/>ap\u00f3stol. Los creyentes lo embarcaron de inmediato en un barco que sal\u00eda para <br \/>Atenas* (Mapa XX, B-3, la l\u00ednea roja N\u00ba 2 hacia el sur), hacia donde fue <br \/>acompa\u00f1ado por algunos creyentes bereanos. Sin embargo, Silas y Timoteo <br \/>permanecieron en Berea (vs 13-15). <\/p>\n<p>e. Atenas. Parecer\u00eda, seg\u00fan Hechos, que Pablo no habr\u00eda tenido la intenci\u00f3n de <br \/>predicar en Atenas, sino s\u00f3lo esperar la llegada de sus colaboradores. Sin <br \/>embargo, no se menciona en Hechos que Silas y Timoteo se le unieran en esa <br \/>ciudad, aunque 1 Ts. 3:1-5 sugiere que Timoteo fue a Atenas, pero que fue <br \/>enviado por Pablo inmediatamente a la iglesia de Tesal\u00f3nica. De cualquier <br \/>modo, la presencia de muchos \u00eddolos en la capital griega lo motivaron a la <br \/>acci\u00f3n. De acuerdo con un antiguo informe, en los d\u00edas de Pablo all\u00ed hab\u00eda m\u00e1s <br \/>de 3.000 estatuas, la mayor\u00eda de las cuales ten\u00edan relaci\u00f3n con el culto <br \/>pagano. Comenz\u00f3 a predicar en la sinagoga y en el mercado o \u00e1gora (fig 53). <br \/>Pronto consigui\u00f3 la atenci\u00f3n de ciertos fil\u00f3sofos griegos que, deseando conocer <br \/>m\u00e1s de sus ense\u00f1anzas, lo llevaron al Are\u00f3pago* (Hch. 17:16-22), o colina de <br \/>Marte, en el centro c\u00edvico de la ciudad (fig 37). Su discurso, una porci\u00f3n del <br \/>cual aparece en los vs 22-31, fue magistralmente adaptado al pensamiento de sus <br \/>oyentes paganos, pero s\u00f3lo consigui\u00f3 que se burlaran de \u00e9l (v 32). No <br \/>obstante, tuvo \u00e9xito en ganar algunos conversos en esa ciudad (v 34). <\/p>\n<p>f. Corinto. Despu\u00e9s de esa experiencia en Atenas, Pablo viaj\u00f3 solo hacia el <br \/>oeste, a Corinto* (Hch. 18:1; Mapa XX, B-3). All\u00ed se puso en contacto con <br \/>Aquila y Priscila, jud\u00edos que hab\u00edan llegado hac\u00eda poco de Italia, despu\u00e9s del <br \/>decreto del emperador Claudio que expulsaba de Roma a todos los jud\u00edos (v 2). <br \/>Como tambi\u00e9n eran fabricantes de tiendas, 873 Pablo se aloj\u00f3 con ellos y <br \/>trabaj\u00f3 en su oficio (v 3). Muy probablemente el ap\u00f3stol lleg\u00f3 a Corinto a <br \/>comienzos del 51 d.C.; permaneci\u00f3 all\u00ed m\u00e1s de un a\u00f1o y 6 meses (Hch. 18:11, <br \/>18). Al comienzo trabaj\u00f3 con los jud\u00edos en la sinagoga (v 4), como era su <br \/>pr\u00e1ctica al entrar en una ciudad nueva. Sin embargo, una vez m\u00e1s, cuando la <br \/>mayor\u00eda de los jud\u00edos se opuso y lo injuri\u00f3, se apart\u00f3 de ellos y comenz\u00f3 a <br \/>trabajar en forma directa por los gentiles (v 6). Como ya no pod\u00eda predicar en <br \/>la sinagoga, realiz\u00f3 sus reuniones en una casa contigua cuyo due\u00f1o adoraba a <br \/>Dios (v 7). El evangelio produjo mucho fruto en esa ciudad, y entre los <br \/>conversos estaba el dirigente de la sinagoga (v 8; fig 470). Entretanto, Silas <br \/>y Timoteo llegaron con las animadoras noticias de la fidelidad de los <br \/>tesalonicenses (Hch. 18:5; 1 Ts. 3:6). Estas buenas nuevas inspiraron a Pablo <br \/>a escribir su 1\u00aa ep\u00edstola a los Tesalonicenses, probablemente en el 51 d.C. Es <br \/>la la ep\u00edstola que se ha conservado. M\u00e1s tarde, tal vez a fines del mismo a\u00f1o <br \/>o a comienzos del a\u00f1o siguiente (52 d.C.), escribi\u00f3 2 Ts. V\u00e9ase <br \/>Tesalonicenses, Ep\u00edstolas a los. <\/p>\n<p>Por fin, la persecuci\u00f3n activa que hab\u00eda sido tan pronta en otras ciudades, <br \/>comenz\u00f3 tambi\u00e9n a amenazarles en Corinto. Sus enemigos jud\u00edos lo acusaron ante <br \/>Gali\u00f3n, el proc\u00f3nsul de Acaya, de ense\u00f1ar una religi\u00f3n no legalmente reconocida <br \/>por Roma. Sin embargo, Gali\u00f3n ech\u00f3 a los acusadores, rehusando inmiscuirse en <br \/>un caso que \u00e9l consideraba una disputa sobre la ley jud\u00eda y no la ley romana. <br \/>Al ver esto, la turba tom\u00f3 al principal de la sinagoga y lo golpe\u00f3 ante Gali\u00f3n <br \/>(Hch. 18:12-17; fig 137). <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un per\u00edodo no definido de tiempo, durante el cual parece que predic\u00f3 <br \/>sin oposici\u00f3n activa, Pablo se embarc\u00f3 hacia Siria* (Mapa XX, B-3, l\u00ednea roja <br \/>N\u00ba 2 hacia el este), acompa\u00f1ado por Aquila y Priscila (Hch. 18:18). Se detuvo <br \/>brevemente en Efeso y predic\u00f3 en la sinagoga. Su mensaje fue recibido con <br \/>alegr\u00eda por los oyentes, quienes tal vez fueran tanto gentiles como jud\u00edos, y <br \/>lo invitaron a quedarse m\u00e1s tiempo. Sin embargo, Pablo decidi\u00f3 seguir su <br \/>viaje, prometi\u00e9ndoles regresar si le era posible. Tom\u00f3 un barco hacia Cesarea <br \/>(Mapa XX, B-4\/5, l\u00ednea roja N\u00ba 2 hacia el sur y el este) dejando a Aquila y a <br \/>Priscila en Efeso, sin duda para seguir la obra que \u00e9l hab\u00eda comenzado all\u00ed. <br \/>Desembarc\u00f3 en Cesarea (fig 123), visit\u00f3 brevemente Jerusal\u00e9n para saludar a la <br \/>iglesia y luego sigui\u00f3 hacia Antioqu\u00eda, donde hab\u00eda comenzado sus giras <br \/>misioneras (vs 19-22). As\u00ed termin\u00f3 su 2\u00ba viaje misionero, que dur\u00f3 <br \/>aproximadamente 3 a\u00f1os, quiz\u00e1 desde alg\u00fan momento del 49 d.C. hasta cerca del <br \/>fin del 52 d.C. <\/p>\n<p>4. Tercer viaje misionero. <\/p>\n<p>No se sabe la duraci\u00f3n de la permanencia de Pablo en Antioqu\u00eda despu\u00e9s de su 2\u00ba <br \/>viaje misionero. Es probable que haya sido de algunos meses, por lo menos, <br \/>antes de partir para el 3\u00ba (Mapa XX, B-6; s\u00edgase la l\u00ednea roja N\u00ba 3 hacia el <br \/>oeste). Recorri\u00f3 \u00abpor orden la regi\u00f3n de Galacia y de Frigia, confirmando\u00bb a <br \/>los miembros de las iglesias que hab\u00eda establecido antes (Hch. 18:23). <br \/>\u00abDespu\u00e9s de recorrer las regiones superiores vino a Efeso\u00bb (19: 1), que ser\u00eda <br \/>su centro de acci\u00f3n esta vez. <\/p>\n<p>a. Efeso. All\u00ed (Mapa XX, B-4) encontr\u00f3 a 12 hombres que evidentemente <br \/>recibieron instrucci\u00f3n de Apolos,* pero que no ten\u00edan el pleno conocimiento del <br \/>evangelio. Pablo los instruy\u00f3 y, al rebautizarlos, recibieron el Esp\u00edritu <br \/>Santo (Hch. 19:1-7). Por unos 3 meses predic\u00f3 y razon\u00f3 con la gente en la <br \/>sinagoga. Luego, por causa de la oposici\u00f3n, se mud\u00f3 con sus conversos a \u00abla <br \/>escuela de uno llamado Tiranno\u00bb, donde ten\u00edan reuniones cada d\u00eda (vs 8, 9). <br \/>Esta escuela fue su centro de operaciones por \u00abdos a\u00f1os\u00bb, durante los cuales <br \/>\u00abtodos los que habitaban en Asia\u00bb oyeron el evangelio (v 10). Se hicieron <br \/>muchos milagros (vs 11, 12) y muchos se convirtieron, y la palabra \u00abcrec\u00eda y <br \/>prevalec\u00eda poderosamente\u00bb (vs 18-20). <\/p>\n<p>Hacia el final de su estancia en Efeso, Pablo escribi\u00f3 1 Co., quiz\u00e1s en la <br \/>primavera del 57 a.C. En ella revelaba sus planes de visitar la iglesia v\u00eda <br \/>Macedonia, despu\u00e9s de permanecer en Efeso hasta Pentecost\u00e9s (1 Co. 16:5-8; cf <br \/>Hch. 19:21). Sin embargo, pronto surgieron circunstancias que apresuraron su <br \/>partida del lugar: 1\u00aa oposici\u00f3n hab\u00eda estado creciendo y culmin\u00f3 poco despu\u00e9s <br \/>que despachara su carta (1 Co. 15:32). Esto ocurri\u00f3 cuando el platero <br \/>Demetrio, tal vez un destacado miembro del gremio de fabricantes de templetes <br \/>en honor de la diosa Artemisa (Diana*), se preocup\u00f3 bastante por la p\u00e9rdida de <br \/>las ventas de estatuillas porque muchos se hac\u00edan cristianos. Por tanto, llam\u00f3 <br \/>a los art\u00edfices y les demostr\u00f3 c\u00f3mo la predicaci\u00f3n de Pablo contra la adoraci\u00f3n <br \/>de los \u00eddolos hab\u00eda afectado su actividad, no s\u00f3lo localmente, sino tambi\u00e9n en <br \/>gran parte de la provincia de Asia. Adem\u00e1s, les se\u00f1al\u00f3 que estaba minando el <br \/>respeto por la diosa y su templo, \u00aba quien venera toda Asia y el mundo entero\u00bb <br \/>(Hch. 19:23-27). Los oyentes de Demetrio se enfurecieron y comenzaron a <br \/>gritar: \u00ab\u00a1Grande es Diana de los efesios!\u00bb Consiguieron agitar a toda la ciudad <br \/>hasta la indignaci\u00f3n. Buscando a alguien sobre quien descargar su ira, <br \/>arrastraron a 2 de 874 los compa\u00f1eros de viaje hasta el teatro (fig 174). <br \/>Pablo decidi\u00f3 ir tambi\u00e9n, pero sus disc\u00edpulos y algunos de sus prominentes <br \/>amigos efesios se lo impidieron (vs 28-31). Finalmente el escribano consigui\u00f3 <br \/>calmar a la turba y dispersarla pac\u00edficamente (vs 32-41). Despu\u00e9s de este <br \/>tumulto, Pablo consider\u00f3 oportuno dejar Efeso, donde hab\u00eda pasado \u00abtres a\u00f1os\u00bb <br \/>(20:1, 31), quiz\u00e1 desde el 54 hasta el 57 d.C, Separ\u00e1ndose de los creyentes, <br \/>sali\u00f3 rumbo a Macedonia. Acerca de la posibilidad de una visita a Corinto <br \/>durante su permanencia en Efeso, v\u00e9ase CBA 6: 831, 832, 918, 919. <\/p>\n<p>V\u00e9ase Corintios, Ep\u00edstolas a los. <\/p>\n<p>b. Macedonia y Corinto. Lucas, en Hch. 20, s\u00f3lo ofrece un informe r\u00e1pido de la <br \/>visita a Macedonia y Acaya, pero en sus ep\u00edstolas Pablo agrega algunos detalles <br \/>m\u00e1s. Viaj\u00f3 desde Efeso a Troas* (Mapa XX, B-4, l\u00ednea roja N\u00ba 3), donde su <br \/>predicaci\u00f3n fue recibida favorablemente. All\u00ed el ap\u00f3stol esperaba encontrar a <br \/>Tito con un informe de la reacci\u00f3n de la iglesia de Corinto a su 1\u00aa ep\u00edstola, <br \/>enviada poco antes, pero se chasque\u00f3 al no hallarlo. Entonces se apresur\u00f3 a ir <br \/>a Macedonia* (Mapa XX, A-3), mientras los creyentes de Corinto pesaban mucho en <br \/>su alma (2 Co. 2:12, 13; cf 1:9). Vio a Tito y recibi\u00f3 noticias alentadoras de <br \/>la iglesia (7:5-7). Muy animado por el informe, el ap\u00f3stol escribi\u00f3 2 Co., <br \/>donde promete verlos (13:1, 2); evidentemente la envi\u00f3 con Tito (8:16, 17, 23). <br \/> Luego Pablo fue hacia el sur (l\u00ednea roja N\u00ba 3), hasta Grecia (Hch. 20:2), y <br \/>visit\u00f3 a los creyentes. Qued\u00f3 en Corinto unos 3 meses y all\u00ed escribi\u00f3 las <br \/>ep\u00edstolas a los Romanos* y a los G\u00e1latas* (v 3), c 58 d.C. <\/p>\n<p>c. Regreso v\u00eda Macedon\u00eda. Hizo planes de tomar un barco para Siria, pero <br \/>cuando estaba por embarcarse se enter\u00f3 de un complot de algunos enemigos jud\u00edos <br \/>para matarlo, tal vez a bordo. En consecuencia, cambi\u00f3 su prop\u00f3sito y fue por <br \/>Macedonia, frustrando el complot de sus presuntos asesinos (20: 3). Viaj\u00f3 <br \/>hacia el norte, quiz\u00e1 pasando por Berea y por Tesal\u00f3nica* (Mapa XX, A-3; <br \/>volviendo por la l\u00ednea roja N\u00ba 3 hacia el norte y el noreste), hasta Filipos. <br \/>Mientras varios de sus acompa\u00f1antes cruzaron hasta Troas, Pablo y Lucas <br \/>quedaron en Filipos durante la Pascua, y \u00abpasados los d\u00edas de los panes sin <br \/>levadura\u00bb navegaron para unirse a los dem\u00e1s (20:4-6). <\/p>\n<p>d. Troas y viaje a Palestina. Pablo pas\u00f3 una semana en Troas. La tarde <br \/>anterior a su partida hubo una reuni\u00f3n de despedida. M\u00e1s o menos a medianoche <br \/>un joven llamado Eutico, que estaba sentado en una ventana abierta de la sala <br \/>del 3er piso en la que Pablo hablaba, se durmi\u00f3 y cay\u00f3 al suelo, de donde fue <br \/>levantado \u00abmuerto\u00bb. El ap\u00f3stol se apresur\u00f3 a bajar, lo abraz\u00f3 y afirm\u00f3 que <br \/>estaba vivo, y el joven revivi\u00f3 (Hch. 20:7-10, 12). Regresando a la sala de <br \/>reuniones, el grupo celebr\u00f3 la Cena del Se\u00f1or, luego de lo cual siguieron <br \/>conversando hasta el amanecer. Despu\u00e9s se despidi\u00f3 y sali\u00f3 (v 11) para caminar <br \/>unos 32 km hasta Assos, para tomar el barco en el que hab\u00eda estado viajando, el <br \/>cual navegaba alrededor de la pen\u00ednsula (Mapa XX, B-4). Despu\u00e9s de reunirse <br \/>con sus compa\u00f1eros, navegaron v\u00eda Mitilene, J\u00edos y Samos hasta Mileto (vs <br \/>13-17), a unos 64 km al sur de Efeso* (Mapa XX, B-4; l\u00ednea roja N\u00ba 3). A <br \/>prop\u00f3sito hab\u00eda dejado de esta ciudad, porque sin duda una detenci\u00f3n all\u00ed <br \/>habr\u00eda impedido que llegara a Jerusal\u00e9n para Pentecost\u00e9s, para lo cual faltaba <br \/>poco. Pero envi\u00f3 un mensaje a los ancianos de la iglesia pidi\u00e9ndoles que se <br \/>reunieran con \u00e9l en Mileto. El registro de este encuentro, durante el cual <br \/>Pablo les advirti\u00f3 contra las herej\u00edas y los exhort\u00f3 a ser fieles, es uno de <br \/>los pasajes m\u00e1s emotivos de Hechos (vs 18-35). Antes de salir, or\u00f3 con sus <br \/>visitantes, luego se despidi\u00f3 con l\u00e1grimas y sigui\u00f3 navegando (vs 36-38). <br \/>Habiendo llegado finalmente, v\u00eda Cos y Rhodes (l\u00ednea roja N\u00ba 3 hacia el sur y <br \/>el este), a P\u00e1tara, ciudad de la costa de Lisia, Pablo y sus compa\u00f1eros tomaron <br \/>otro barco con el que finalmente llegaron a Tiro (Mapa XX, C-6; fig 513), en <br \/>Fenicia (21:1-3). All\u00ed se encontr\u00f3 con algunos creyentes, y permaneci\u00f3 con <br \/>ellos una semana. Durante ese tiempo fue advertido por un profeta del peligro <br \/>de ir a Jerusal\u00e9n. Cuando lleg\u00f3 el momento de embarcarse otra vez, todo el <br \/>grupo de creyentes lo acompa\u00f1\u00f3 a la playa. El barco de Pablo se detuvo luego <br \/>en Tolemaida, donde pasaron un d\u00eda con los hermanos y despu\u00e9s continuaron <br \/>viaje, probablemente a pie, hasta Cesarea. Aqu\u00ed se alojaron en casa de Felipe, <br \/>el evangelista y di\u00e1cono (Hch. 21:4-8; cf 6:5). En alg\u00fan momento de su estad\u00eda <br \/>en Cesarea, el profeta Agabo* predijo los malos resultados que seguir\u00edan a la <br \/>visita a Jerusal\u00e9n. Al escuchar esto, tanto los que acompa\u00f1aban al ap\u00f3stol <br \/>como la iglesia de Cesarea lo instaron a no ir, pero \u00e9l se mantuvo inflexible <br \/>en su decisi\u00f3n (21: 10-14). V\u00e9ase Primer d\u00eda de la semana. <\/p>\n<p>IV. Pablo, el prisionero. <\/p>\n<p>1. Arresto de Pablo en Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Cuando Pablo y su grupo llegaron a Jerusal\u00e9n fueron recibidos alegremente por <br \/>los cristianos del lugar. El informe que dio a los dirigentes de la iglesia, <br \/>con respecto a la difusi\u00f3n del evangelio entre los gentiles, produjo gran <br \/>regocijo. Sin embargo, 875 al mismo tiempo los l\u00edderes le contaron que <br \/>circulaban informes de que estaba instando a los cristianos jud\u00edos helenistas, <br \/>como tambi\u00e9n a los conversos gentiles, a no seguir la circuncisi\u00f3n y las dem\u00e1s <br \/>leyes de Mois\u00e9s (Hch. 21:15-21). Este informe no era cierto y evidentemente <br \/>era una invenci\u00f3n de sus enemigos (cf 16:3; 18:18; 24:14; 25:8). No obstante <br \/>suger\u00edan que, con el fin de demostrar que las acusaciones eran falsas, Pablo se <br \/>uniera a otros 4 jud\u00edos cristianos que hab\u00edan hecho un voto y se sometiera a un <br \/>acto de purificaci\u00f3n ceremonial en el templo, demostrando as\u00ed p\u00fablicamente que <br \/>\u00e9l no hab\u00eda rechazado las leyes mosaicas. El ap\u00f3stol acept\u00f3 la idea. Casi <br \/>hab\u00eda terminado el per\u00edodo de su voto cuando unos jud\u00edos del Asia, quiz\u00e1 de <br \/>visita en Jerusal\u00e9n para Pentecost\u00e9s, lo reconocieron y agitaron a la gente <br \/>contra \u00e9l acus\u00e1ndolo falsamente no s\u00f3lo de predicar contra las costumbres e <br \/>instituciones jud\u00edas, sino tambi\u00e9n de contaminar el templo por llevar consigo a <br \/>griego, (21:22-29). El informe de esta presunta profanaci\u00f3n del templo se <br \/>esparci\u00f3 r\u00e1pidamente, atrayendo una multitud a los recintos sagrados (fig 500); <br \/>queriendo matarlo, lo tomaron y lo sacaron del edificio. Entretanto, Claudio <br \/>Lisias, el tribuno militar a cargo de la guarnici\u00f3n romana y estacionado <br \/>evidentemente en la vecina Torre Antonia que dominaba el templo, oy\u00f3 los <br \/>disturbios (23:26). R\u00e1pidamente acudi\u00f3 con sus soldados para aplastar el <br \/>movimiento. Al ver que el motivo se centraba en Pablo, lo arrest\u00f3 y lo hizo <br \/>encadenar. Despu\u00e9s de esto, pregunt\u00f3 qui\u00e9n era el hombre y cu\u00e1l era su crimen <br \/>por haber provocado tanto tumulto. Como no pudo conseguir una respuesta de la <br \/>turba, orden\u00f3 que el ap\u00f3stol fuera escoltado hasta la fortaleza. Luego de <br \/>haber sido conducido con dificultad en medio de la multitud airada, Pablo pudo <br \/>convencer al comandante de que no era un criminal buscado por las autoridades <br \/>romanas. Se le permiti\u00f3 hablar a la gente desde la escalinata que llevaba a la <br \/>fortaleza (Hch. 21:30-40; figs 498, 499), desde donde les cont\u00f3 en lengua <br \/>\u00abhebrea\u00bb, es decir aramea,* la historia de su vida. Su audiencia lo escuch\u00f3 en <br \/>calma hasta que les dijo c\u00f3mo Dios lo hab\u00eda comisionado para predicar a los <br \/>gentiles. Ante estas palabras, los jud\u00edos comenzaron a gritar y exigieron su <br \/>muerte. Por esto, el comandante que tal vez no entend\u00eda arameo y no sab\u00eda la <br \/>raz\u00f3n por el repentino desorden, orden\u00f3 que Pablo fuera examinado con azotes. <br \/>Mientras lo ataban, el ap\u00f3stol revel\u00f3 que era ciudadano romano, lo que lo salv\u00f3 <br \/>de la tortura. Al d\u00eda siguiente, Lisias quiso conocer plenamente la raz\u00f3n de <br \/>los disturbios: reuni\u00f3 al Sanedr\u00edn y puso a Pablo ante \u00e9l, para que <br \/>esclareciera el problema (cp 22). El ap\u00f3stol estuvo en presencia del Sanedr\u00edn <br \/>s\u00f3lo unos minutos para darse cuenta de que no se realizar\u00eda un juicio imparcial <br \/>(23:1-5). Con astucia dividi\u00f3 al concilio afirmando que se lo llamaba al <br \/>tribunal por creer, como fariseo, en la resurrecci\u00f3n de los muertos. Los <br \/>saduceos, que la negaban, comenzaron a pelear contra los fariseos. As\u00ed, sin <br \/>quererlo, \u00e9stos se vieron obligados a defenderlo. Tan grave fue la discusi\u00f3n <br \/>que Lisias, temiendo que el ap\u00f3stol fuera descuartizado en la refriega, envi\u00f3 a <br \/>sus soldados para rescatarlo y llevarlo a la torre (vs 6-10). Esa noche, Pablo <br \/>recibi\u00f3 la seguridad divina de que Dios lo estaba conduciendo y que <br \/>testificar\u00eda en Roma, como \u00e9l hab\u00eda deseado (v 11). Al d\u00eda siguiente, su <br \/>sobrino (v 16), informado de que un grupo de m\u00e1s de 40 personas se hab\u00edan <br \/>juramentado para asesinarle (vs 12-15), fue a la fortaleza para avisarle. El <br \/>ap\u00f3stol le pidi\u00f3 que le contara al mismo Lisias del plan. El comandante, al <br \/>saber que le pedir\u00edan como pretexto que al d\u00eda siguiente presentara a Pablo <br \/>otra vez ante el Sanedr\u00edn con el fin de dar oportunidad a los asesinos de matar <br \/>al prisionero, orden\u00f3 de inmediato que con una fuerte escolta armada esa misma <br \/>noche lo llevaran a Cesarea* (vs 17-24), capital romana de Judea. <\/p>\n<p>2. Audiencias en Cesarea. <\/p>\n<p>En Cesarea Pablo fue entregado a F\u00e9lix, el gobernador de Judea, con una carta <br \/>de Lisias. F\u00e9lix le interrog\u00f3 y luego orden\u00f3 que fuera confinado en el <br \/>pretorio* hasta que llegaran los acusadores jud\u00edos desde Jerusal\u00e9n (Hch. <br \/>23:25-35). Despu\u00e9s de 5 d\u00edas, Anan\u00edas, el sumo sacerdote, acompa\u00f1ado con <br \/>algunos ancianos y T\u00e9rtulo, un orador profesional, se present\u00f3 y acus\u00f3 al <br \/>ap\u00f3stol de sedici\u00f3n y de profanaci\u00f3n del templo (24:1-9). Despu\u00e9s que el <br \/>acusado habl\u00f3 en defensa propia, F\u00e9lix posterg\u00f3 la decisi\u00f3n hasta que se <br \/>presentaran m\u00e1s evidencias. Entretanto, Pablo goz\u00f3 de una buena medida de <br \/>libertad (vs 10-23). Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde fue llevado otra vez ante F\u00e9lix y <br \/>su esposa jud\u00eda, Drusila.* Parece que esta audiencia no tuvo car\u00e1cter legal, y <br \/>que s\u00f3lo fue un pretexto para escuchar lo que el detenido ten\u00eda para decir. En <br \/>esta ocasi\u00f3n Pablo habl\u00f3 \u00abde la justicia, del dominio propio y del juicio <br \/>venidero\u00bb, con el resultado de que la conciencia de F\u00e9lix fue muy perturbada, <br \/>aunque s\u00f3lo temporariamente (vs 24, 25). Despu\u00e9s de este evento, qued\u00f3 en <br \/>prisi\u00f3n 2 a\u00f1os, hasta que el gobernador fue reemplazado por Porcio Festo (vs <br \/>26, 27). Esto ocurri\u00f3 por el 60 d.C. <\/p>\n<p>Casi tan pronto como \u00e9ste asumi\u00f3 el cargo, 876 los jud\u00edos le solicitaron que <br \/>enviara a Pablo a Jerusal\u00e9n para juzgarlo, con la intenci\u00f3n de asesinarle en el <br \/>camino. El gobernador rehus\u00f3 hacerlo, pero los invit\u00f3 a presentar en Cesarea <br \/>sus acusaciones contra el ap\u00f3stol. As\u00ed lo hicieron, pero sus cargos no ten\u00edan <br \/>fundamento. Festo le pregunt\u00f3 a Pablo si estaba dispuesto a ser juzgado en <br \/>Jerusal\u00e9n. Sin duda, considerando que una orden de reiniciar el juicio en <br \/>Jerusal\u00e9n equivaldr\u00eda a una sentencia de muerte, Pablo decidi\u00f3 invocar su <br \/>derecho de ciudadano romano, y apel\u00f3 a C\u00e9sar (Ner\u00f3n). La apelaci\u00f3n fue <br \/>aceptada, y tuvo que esperar la oportunidad de ser llevado a Roma, fuera del <br \/>alcance de sus irritados conciudadanos (Hch. 25:1-12). V\u00e9ase C\u00e9sar 4. <\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s Herodes* Agripa II, rey de los territorios al norte y al este de <br \/>Judea, vino con su hermana Berenice* a hacer una visita de cortes\u00eda a Festo, el <br \/>nuevo gobernador de Judea. Este les relat\u00f3 la historia de Pablo, tras lo cual <br \/>Agripa pidi\u00f3 escuchar al ap\u00f3stol por s\u00ed mismo. Al d\u00eda siguiente fue llevado <br \/>ante los gobernantes (25:13-27), y se le dio permiso de hablar. Describi\u00f3 sus <br \/>antecedentes, su conversi\u00f3n al cristianismo y sus experiencias al ser <br \/>perseguido por los jud\u00edos. Cuando habl\u00f3 de Jes\u00fas y de su resurrecci\u00f3n de los <br \/>muertos, Festo declar\u00f3 que el ap\u00f3stol estaba loco. Sin embargo, Pablo apel\u00f3 <br \/>con poder a las convicciones del rey, pero sin \u00e9xito aparente. Despu\u00e9s de su <br \/>defensa, los gobernantes opinaron que el prisionero hubiera sido liberado si no <br \/>hubiese apelado a C\u00e9sar (Hch. 26:1-32). <\/p>\n<p>3. Viaje a Roma. <\/p>\n<p>Hecha la decisi\u00f3n de enviar a Pablo a Roma por barco (quiz\u00e1s en el oto\u00f1o del 60 <br \/>d.C.), junto con otros prisioneros, fue puesto bajo la custodia de un centuri\u00f3n <br \/>llamado Julio, encargado del viaje a la capital del imperio (Hch. 27:1). <br \/>Durante el mismo, tuvo por lo menos 2 compa\u00f1eros cristianos: Aristarco (v 2) y <br \/>Lucas, el autor de Hechos, como se observa por el frecuente uso del \u00abnosotros\u00bb <br \/>en la narraci\u00f3n. Poco despu\u00e9s de la partida, el barco se detuvo en Sid\u00f3n* <br \/>(Mapa XX, C-6, l\u00ednea roja N\u00ba 4). All\u00ed Pablo, que fue bien tratado por el <br \/>centuri\u00f3n, recibi\u00f3 permiso para conversar con los creyentes. De Sid\u00f3n (fig <br \/>463) el barco naveg\u00f3 entre la isla de Chipre y tierra firme (Mapa XX, B-5), y <br \/>finalmente lleg\u00f3 a Mira, en Licia (vs 3-5), donde todo el grupo tom\u00f3 otro nav\u00edo <br \/>con rumbo a Italia (v 6), lo cual hac\u00eda un total de 276 personas a bordo (v <br \/>37). Al salir de Mira tuvieron vientos contrarios, por lo que les llev\u00f3 varios <br \/>d\u00edas recorrer menos de 320 km hasta Gnido (Mapa XX, B-4). Al fin, el barco <br \/>lleg\u00f3 a la isla de Creta (Mapa XX, B-3\/4) y con dificultad navegaron hasta un <br \/>lugar llamado Buenos Puertos (vs 7, 8). All\u00ed debatieron un tiempo si deb\u00edan <br \/>seguir o no por causa de lo tard\u00edo de la estaci\u00f3n. Pablo aconsej\u00f3 no <br \/>continuar, pero el piloto y el patr\u00f3n de la nave quer\u00edan seguir, por lo que el <br \/>centuri\u00f3n sigui\u00f3 el deseo de \u00e9stos. Como Buenos Puertos no era un lugar <br \/>adecuado para pasar el invierno, decidieron tratar de llegar a Fenice, m\u00e1s <br \/>adelante en la costa de Creta (vs 9-12). En consecuencia, tan pronto como hubo <br \/>viento favorable salieron de Buenos Puertos. Sin embargo, poco despu\u00e9s se <br \/>levant\u00f3 una gran tempestad con un viento del este o del este noreste. Cuando <br \/>encontraron un poco de reparo en la isleta Clauda (Cauda), consiguieron subir a <br \/>bordo al bote, que hasta entonces hab\u00eda sido remolcado. Al mismo tiempo, los <br \/>marineros, temiendo que el barco naufragara, rodearon el casco con sogas para <br \/>reforzarlo y arriaron las velas para determinar la velocidad con que eran <br \/>arrastrados, porque ten\u00edan miedo de que la nave fuera llevada a Sirte, los <br \/>temidos bancos de arena cercanos a la costa norte de \u00c1frica (Hch. 27:13-17; <br \/>Mapa XX, C-2). Al d\u00eda siguiente, como la tormenta no amainaba, creyeron <br \/>necesario aliviar el barco arrojando algo de la carga al mar (cf v 38). <\/p>\n<p>La tempestad dur\u00f3 varios d\u00edas hasta que perdieron toda esperanza (Hch. 27: 20). <br \/> M\u00e1s o menos por ese tiempo, Pablo recibi\u00f3 una visi\u00f3n en la que se le mostr\u00f3 <br \/>que no se perder\u00eda ninguna vida y que \u00e9l tendr\u00eda la oportunidad de estar ante <br \/>el C\u00e9sar. Cont\u00f3 este incidente a sus compa\u00f1eros, exhort\u00e1ndoles a tener buen <br \/>\u00e1nimo (vs 21-26). Por fin, una noche, 2 semanas despu\u00e9s de iniciada la <br \/>tormenta, los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra. Los sondeos <br \/>lo confirmaron, de modo que comenzaron a temer que la nave fuera arrojada sobre <br \/>rocas. La anclaron y luego procuraron abandonarla secretamente en el bote que <br \/>llevaban. Pablo advirti\u00f3 que deb\u00edan quedar en sus puestos si todos se quer\u00edan <br \/>salvar; de modo que los soldados cortaron las amarras del bote (vs 27 32). <br \/>Mientras esperaban que se hiciera de d\u00eda para decidir qu\u00e9 hacer, Pablo los <br \/>inst\u00f3 a que comieran, se\u00f1alando que hab\u00edan \u00abayunado\u00bb por 14 d\u00edas (vs 33, 34). <br \/>Despu\u00e9s que todos comieron, el barco anclado fue aliviado otra vez arrojando el <br \/>trigo al mar (v 39). El amanecer revel\u00f3 una tierra no familiar para los <br \/>marineros, con una bah\u00eda. Decidieron tratar de llevar el nav\u00edo hacia ella. <br \/>Levaron las anclas, pero al llegar cerca de tierra encontraron un lugar de <br \/>corrientes encontradas que arrojaron la nave sobre las rocas, donde var\u00f3. La <br \/>popa se abr\u00eda por la violencia 877 de las olas. Los soldados, considerando que <br \/>deb\u00edan responder con su vida por la de sus prisioneros, quer\u00edan matarlos para <br \/>que no pudieran escapar. Sin embargo, el centuri\u00f3n, en un intento por salvar a <br \/>Pablo no se lo permiti\u00f3. En cambio, orden\u00f3 que todos intentaran llegar a la <br \/>orilla como mejor pudieran, y todos llegaron a ella son seguridad (vs 39-44). <br \/>La tierra era la isla de Malta, a unos 900 km de la isla de Clauda, la \u00faltima <br \/>tierra que hab\u00edan visto. (Un an\u00e1lisis de este viaje y del naufragio se puede <br \/>ver en CBA 6: 446 453.) Los habitantes de la isla de Malta (fig 331) fueron muy <br \/>hospitalarios y procuraron satisfacer todas las necesidades de los n\u00e1ufragos. <br \/>Mientras Pablo reun\u00eda combustible para hacer un fuego, fue mordido por una <br \/>serpiente, por lo que los malteses supersticiosos pensaron que era un gran <br \/>criminal que recib\u00eda el castigo por sus cr\u00edmenes. Como no sufriera ning\u00fan <br \/>da\u00f1o, creyeron en cambio que deb\u00eda ser alg\u00fan dios (Hch. 28: 1-6). Pablo y su <br \/>grupo fueron invitados a ser hu\u00e9spedes de Publio, el \u00abhombre principal\u00bb de <br \/>Malta, y quedaron con \u00e9l 3 d\u00edas (v 7). Por las oraciones de Pablo, el padre de <br \/>Publio fue sanado de disenteria.* Cuando la noticia circul\u00f3, muchos otros <br \/>enfermos vinieron y fueron sanados. Esto estimul\u00f3 a los isle\u00f1os a traer muchos <br \/>regalos a Pablo y sus compa\u00f1eros. Finalmente, despu\u00e9s de pasar 3 meses en la <br \/>isla (v 11), el grupo de n\u00e1ufragos zarp\u00f3 para Roma, probablemente en la <br \/>primavera del 61 d.C., en un barco alejandrino que hab\u00eda invernado all\u00ed (vs <br \/>8-11). Despu\u00e9s de detenerse 3 d\u00edas en Siracusa, en la isla ahora llamada <br \/>Sicilia, el barco sali\u00f3 rumbo a Regio, en el extremo sur de Italia, y luego <br \/>continu\u00f3 hasta Puteoli, que estaba a unos 370 km m\u00e1s al noroeste (Mapa XX, <br \/>A-1). En Puteoli Pablo encontr\u00f3 a algunos cristianos, una evidencia de la <br \/>difusi\u00f3n del evangelio en Italia (fig 419). Despu\u00e9s de pasar una semana con <br \/>ellos, los viajeros partieron hacia Roma. Entretanto, la noticia de la llegada <br \/>de Pablo al pa\u00eds lo hab\u00eda precedido, de modo que grupos de creyentes salieron a <br \/>su encuentro. Se encontraron con Pablo en el Foro de Apio y en Tres Tabernas <br \/>(figs 227, 434), a unos 64 y 48 km, respectivamente, de Roma sobre la V\u00eda Apia. <br \/> El ap\u00f3stol quedo muy agradecido y animado por esta recepci\u00f3n (vs 12-15). <\/p>\n<p>4. Primer encarcelamiento en Roma. <\/p>\n<p>Al llegar a Roma, junto con los dem\u00e1s prisioneros, fue entregado al \u00abprefecto <br \/>militar\u00bb (Hch. 28:16), quiz\u00e1s el jefe de la guardia pretoriana (la guardia <br \/>imperial con sede en Roma) a cargo de los prisioneros que apelaban al <br \/>emperador. En ese tiempo, el cargo lo ten\u00eda Burrus, un hombre de buenos <br \/>principios, cuya influencia refrenadora hab\u00eda ayudado a limitar los excesos del <br \/>emperador Ner\u00f3n. Pablo, tal vez por recomendaci\u00f3n del centuri\u00f3n que lo hab\u00eda <br \/>escoltado desde Cesarea, recibi\u00f3 permiso para vivir en una casa con un soldado <br \/>como guardi\u00e1n personal (v 16) al que estaba encadenado (Hch. 28:20; cf Ef. <br \/>6:20; Col. 4:18). Sin embargo, se deber\u00eda notar que se puede citar importante <br \/>evidencia textual para la omisi\u00f3n de la cl\u00e1usula \u00abel centuri\u00f3n entreg\u00f3 los <br \/>presos al prefecto militar\u00bb (v\u00e9ase CBA 6:457). <\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s de su llegada a Roma, Pablo invit\u00f3 a los ancianos jud\u00edos a <br \/>visitarlo. Despu\u00e9s de explicarles la raz\u00f3n de su prisi\u00f3n, se pusieron de <br \/>acuerdo acerca de cu\u00e1ndo les expondr\u00eda las doctrinas cristianas. El d\u00eda <br \/>se\u00f1alado muchos vinieron a su alojamiento para escuchar mientras \u00ables <br \/>testificaba el reino de Dios\u00bb. Esta reuni\u00f3n dur\u00f3 el d\u00eda entero, durante el <br \/>cual las verdades que predicaba se habr\u00e1n debatido ampliamente. Al final de la <br \/>reuni\u00f3n algunos creyeron, y otros, quiz\u00e1 la mayor\u00eda, no las aceptaron; no <br \/>estuvieron \u00abde acuerdo entre s\u00ed\u00bb, por lo que cit\u00f3 de Is. 6:9 y 10, reprendiendo <br \/>a los incr\u00e9dulos por rehusar aceptar la luz que les hab\u00eda llegado (Hch. <br \/>28:17-28). El libro de Hechos y el informe b\u00edblico terminan abruptamente con <br \/>la afirmaci\u00f3n de que Pablo, todav\u00eda preso, pudo vivir 2 a\u00f1os en una casa <br \/>alquilada (fig 439), evidentemente con un guardia, y que los visitantes lo <br \/>escuchaban predicarles de Cristo (vs 30, 31). <\/p>\n<p>390. La mazmorra de la prisi\u00f3n Mamertina en Roma. De acuero con la tradici\u00f3n, <br \/>en este lugar estuvo prisionero Pablo. <\/p>\n<p>Para el resto de la vida del ap\u00f3stol dependemos de escasos datos que se <br \/>encuentran en sus ep\u00edstolas redactadas durante su 1er encarcelamiento en Roma, <br \/>de declaraciones contenidas en otros escritos tempranos y de la tradici\u00f3n. De <br \/>este 1er per\u00edodo son las ep\u00edstolas a los Efesios, a los Filipenses, a los <br \/>Colosenses y a Filem\u00f3n. Estas revelan que la c\u00e1rcel fue una experiencia <br \/>dif\u00edcil para el anciano ap\u00f3stol (Ef. 3:1; 6:20; Col. 4:18; Flm. 1, 9, 10). Por <br \/>878 Hch. 27:2 y Ef. 6:21 sabemos que Lucas, Aristarco y T\u00edquico fueron sus <br \/>compa\u00f1eros. Tambi\u00e9n tuvo con \u00e9l a Marcos, Justo, Epafras y Demas, tal vez s\u00f3lo <br \/>durante una parte del tiempo (Col. 4:10-12, 14; cf 2 Ti. 4:10). Epafrodito <br \/>entreg\u00f3 la ep\u00edstola de Pablo a los Filipenses (Fil. 2:25-30). T\u00edquico llev\u00f3 la <br \/>ep\u00edstola a los Efesios (Ef. 6:21, 22) y, acompa\u00f1ado por On\u00e9simo, la ep\u00edstola a <br \/>los Colosenses (Col. 4:7-9), y la que dirigi\u00f3 a Filem\u00f3n, cristiano due\u00f1o de <br \/>esclavos. On\u00e9simo, el esclavo de Filem\u00f3n que hab\u00eda huido a Roma, habr\u00eda sido <br \/>convertido por el ap\u00f3stol en Roma (Col. 4:9; Flm. 10). De Fil. 4:18 sabemos <br \/>que los filipenses le enviaron regalos por medio de Epafrodito. <\/p>\n<p>5. Absoluci\u00f3n y actividades posteriores. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 2 a\u00f1os (tal vez en el 63 d.C.), Pablo fue juzgado por Ner\u00f3n y <br \/>absuelto. Las ep\u00edstolas escritas durante este per\u00edodo de libertad, 1 Ti. y <br \/>Tit., muestran que el ap\u00f3stol realiz\u00f3 viajes misioneros despu\u00e9s de su <br \/>liberaci\u00f3n. Clemente de Roma (La primera ep\u00edstola de Clemente a los Corintios <br \/>5) dice que Pablo predic\u00f3 tanto en el este como en el oeste. Como el ap\u00f3stol <br \/>hab\u00eda hecho planes de ir a Espa\u00f1a (Ro. 15:24, 28), es posible que visitara ese <br \/>pa\u00eds en este per\u00edodo; el Fragmento Muratoriano (c 190 d.C.) afirma que visit\u00f3 <br \/>Espa\u00f1a. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n cumpli\u00f3 su prop\u00f3sito de visitar Filipos (Fil. 2:24) y <br \/>Colosas (Flm. 22; cf Col. 4:9; Flm. 10). De 1 Ti. 1:3 podemos concluir que fue <br \/>a Macedonia y a Efeso. Aparentemente tambi\u00e9n visit\u00f3 Creta (Tit. 1:5), y tal <br \/>vez Corinto (2 Ti. 4:20). Tambi\u00e9n habr\u00eda pasado un invierno (tal vez el del 65 <br \/>d.C.) en Nic\u00f3polis (Tit. 3:12), en la costa occidental de Grecia. <\/p>\n<p>6. Segundo encarcelamiento en Roma; su muerte. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n b\u00edblica guarda silencio con respecto a los eventos que llevaron al <br \/>arresto final de Pablo. Bien pudo haber sido durante la cruel persecuci\u00f3n de <br \/>Ner\u00f3n a los cristianos en esa \u00e9poca. El ap\u00f3stol era un destacado l\u00edder entre <br \/>ellos y, por tanto, un blanco natural para la s\u00e1dica ferocidad del emperador. <br \/>Se han sugerido Nic\u00f3polis, Efeso y Troas como posibles lugares del arresto, de <br \/>los cuales Troas es el m\u00e1s plausible (2 Ti. 4:13). Fue llevado a Roma, donde <br \/>no recibi\u00f3 ninguno de los favores otorgados en su anterior encarcelamiento. De <br \/>acuerdo con la tradici\u00f3n, se lo confin\u00f3 en la c\u00e1rcel Mamertina, en el foro <br \/>romano, y fue encadenado (2:9) como un criminal com\u00fan (fig 390). Se vio <br \/>abandonado casi por todos (4:16; cf vs 11, 20). La \u00faltima ep\u00edstola que tenemos <br \/>de Pablo, la de 2 Ti., fue escrita en esta \u00e9poca. Sin duda, cuando la escribi\u00f3 <br \/>ya <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: PABLO<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>PABLO seg\u00fan la Biblia: (a) Origen y familia.<br \/> Su nombre jud\u00edo era Saulo (heb. \u00abSh\u00e3&#8217;\u00fbl\u00bb, gr. \u00abSaulos\u00bb). A partir de la conversi\u00f3n de Sergio Paulo, proc\u00f3nsul de Chipre, Saulo recibe en Hechos el nombre de Pablo (\u00abPaulos\u00bb; cfr. Hch. 13:9).<\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">(gr. \u00abPaulos\u00bb, lat. \u00abPaulus\u00bb, \u00abpeque\u00f1o\u00bb).<br \/> El ap\u00f3stol de los gentiles.<br \/> (a) Origen y familia.<br \/> Su nombre jud\u00edo era Saulo (heb. \u00abSh\u00e3&#8217;\u00fbl\u00bb, gr. \u00abSaulos\u00bb). A partir de la conversi\u00f3n de Sergio Paulo, proc\u00f3nsul de Chipre, Saulo recibe en Hechos el nombre de Pablo (\u00abPaulos\u00bb; cfr. Hch. 13:9). En sus ep\u00edstolas, el ap\u00f3stol siempre se llama a s\u00ed mismo Pablo. Se ha venido a suponer, por parte de algunos, que eligi\u00f3 el nombre de Pablo debido a la conversi\u00f3n del proc\u00f3nsul. <\/p>\n<p> Se trata de una afirmaci\u00f3n muy poco probable, y que no tiene en cuenta la manera en que Lucas introduce en los Hechos el nombre romano del ap\u00f3stol; de hecho, lo emplea a partir del instante en que da comienzo entre los gentiles la obra de aquel a quien ellos conoc\u00edan como Pablo. Lo m\u00e1s plausible es que ya desde el principio Pablo habr\u00eda tenido ambos nombres. <\/p>\n<p> \u00c9ste era el caso con muchos otros jud\u00edos, especialmente entre los de la Di\u00e1spora (Hch. 9:11; 21:39; 22:3). Era miembro de la tribu de Benjam\u00edn (Fil. 3:5). No se conoce con certeza la raz\u00f3n de que su familia se estableciera en Tarso. Una tradici\u00f3n muy antigua informa que salieron de Gischala, en Galilea, cuando los romanos se apoderaron de esta ciudad. <\/p>\n<p> Hubiera podido ser posible que en tiempos anteriores esta familia hubiera formado parte de una colonia que alguno de los reyes sirios estableciera en Tarso (cfr. Ramsay, \u00abSt. Paul the Traveler\u00bb, p. 31). Es posible tambi\u00e9n que la familia emigrara voluntariamente, por necesidades de la profesi\u00f3n de comercio, como era el caso con muchas otras familias jud\u00edas. <\/p>\n<p> Los parientes de Pablo parecen haber sido numerosos e influyentes. En Ro. 16:7, 11, Pablo hace saludar a tres de sus parientes: dice de Andr\u00f3nico y de Junias que son muy estimados entre los ap\u00f3stoles y que fueron antes que \u00e9l en Cristo. En Hch. 23:16 se nos informa que el hijo de la hermana de Pablo (que parece que resid\u00eda en Jerusal\u00e9n, posiblemente con su madre), denunci\u00f3 ante el tribuno el complot tramado contra su t\u00edo. <\/p>\n<p> Este episodio permite suponer que el joven estaba emparentado con alguna de las familias implicadas. Lo importante del papel de Pablo, a pesar de su juventud, durante el martirio de Esteban, apoya esta suposici\u00f3n. Es indudable que Pablo era ya miembro del sanedr\u00edn (Hch. 26:10), y el sumo sacerdote le encomend\u00f3 la misi\u00f3n de que persiguiera a los cristianos (Hch. 9:1, 2; 22:5). <\/p>\n<p> Las mismas palabras del ap\u00f3stol (Fil. 3:4-7) prueban que, siendo un personaje importante, y teniendo en el comienzo mismo de su carrera la perspectiva de honores y fortuna, no pertenec\u00eda precisamente a una familia oscura. <\/p>\n<p> Criado en la obediencia a la Ley y en la piedad jud\u00eda tradicional, por cuanto su padre era un fariseo estricto (Hch. 23:6), Pablo pose\u00eda tambi\u00e9n, por nacimiento, la ciudadan\u00eda romana. No se sabe en virtud de qu\u00e9 fue concedido este derecho a uno de sus ascendientes, si como recompensa por servicios prestados al Estado, o como privilegio adquirido mediante el pago de una gran suma de dinero. <\/p>\n<p> Es posible que ello d\u00e9 explicaci\u00f3n del nombre latino de Pablo. En todo caso, su condici\u00f3n de ciudadano romano le fue de utilidad en su apostolado y le salv\u00f3 la vida en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p> (b) Formaci\u00f3n moral e intelectual.<br \/> Tarso, una de las capitales intelectuales de la \u00e9poca, era un foco de cultura griega. Estaba entonces de moda el estoicismo. Sin embargo, es muy poco probable que Pablo acudiera a escuelas griegas; sus padres, austeros jud\u00edos, lo enviaron de joven a estudiar en Jerusal\u00e9n. Los j\u00f3venes jud\u00edos aprend\u00edan una profesi\u00f3n, y Saulo hizo el aprendizaje de fabricaci\u00f3n de tiendas (Hch. 18:3). <\/p>\n<p> Dice \u00e9l (Hch. 22:3) que hab\u00eda sido criado en Jerusal\u00e9n, a donde tuvo que llegar muy joven. La educaci\u00f3n recibida lo arraig\u00f3 profundamente en las tradiciones del farise\u00edsmo. Fue instruido en el conocimiento preciso de la ley de sus padres (cfr. Hch. 22:3). <\/p>\n<p> Su maestro fue uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres rabinos de su \u00e9poca, Gamaliel. Un discurso de Gamaliel (Hch. 5:34-39) convenci\u00f3 al sanedr\u00edn a no condenar a los ap\u00f3stoles a muerte. Aunque era fariseo, el gran rabino no rechazaba del todo la cultura griega, y mostraba un esp\u00edritu tolerante. <\/p>\n<p> A sus pies, el joven Saulo no estudi\u00f3 solamente el AT, sino tambi\u00e9n las sutilezas de las interpretaciones rab\u00ednicas. Se lanz\u00f3 ardorosamente dentro del seno del juda\u00edsmo, animado de un excesivo celo por las tradiciones de sus padres (G\u00e1. 1:14). Versado en la religi\u00f3n y en la cultura jud\u00edas, sumamente dotado, miembro de una familia distinguida, el ferviente joven fariseo estaba preparado para grandes logros en el seno de su pueblo.<\/p>\n<p> (c) Saulo el perseguidor.<br \/> Los falsos testigos que lapidaron a Esteban encargaron al joven Saulo que guardara sus ropas (Hch. 7:58). Si el papel de Saulo no tuvo un car\u00e1cter oficial, el relato implica, no obstante, que el joven particip\u00f3 en el deliberado prop\u00f3sito de llevar a cabo aquella muerte (Hch. 8:1). <\/p>\n<p> Saulo fue seguramente uno de los jud\u00edos helenistas mencionados en Hch. 6:9-14 como instigadores del martirio. Es evidente que Pablo ya aborrec\u00eda entonces a los adeptos de aquella nueva secta, menospreciando a su Mes\u00edas, y que los estimaba peligrosos tanto sobre el plano pol\u00edtico como sobre el religioso. Lleno de un fanatismo firme y acerbo, estaba dispuesto a llevarlos a todos a la muerte. <\/p>\n<p> Acto seguido despu\u00e9s de la muerte de Esteban, Saulo organiz\u00f3 la persecuci\u00f3n contra los cristianos (Hch. 8:3; 22:4; 26:10, 11; 1 Co. 15:9; G\u00e1. 1:13; Fil. 3; 1 Ti. 1:13). Su conciencia ofuscada lo llev\u00f3 a actuar con el encarnizamiento de un inquisidor. No contento con actuar en Jerusal\u00e9n, pidi\u00f3 cartas del sumo sacerdote para las sinagogas de Damasco, a fin de llevar presos a Jerusal\u00e9n a los cristianos de origen jud\u00edo ,a los que quer\u00eda llevar cargados de cadenas (Hch. 9:1, 2).<\/p>\n<p> Los jud\u00edos ten\u00edan una gran autonom\u00eda en sus asuntos internos, con la autorizaci\u00f3n de los romanos. En Damasco, que estaba bajo el control de Aretas, rey de los nabateos, el gobernador era particularmente favorable hacia los jud\u00edos (Hch. 9:23, 24; 2 Co. 11:32); as\u00ed, es totalmente plausible la intervenci\u00f3n de Pablo en esta ciudad. <\/p>\n<p> El testimonio formal de Lucas, corroborado por el propio Pablo, revela que \u00e9ste, hasta el mismo momento de su conversi\u00f3n, aborrec\u00eda a los cristianos, y cre\u00eda estar sirviendo a Dios al perseguirlos.<\/p>\n<p> (d) La repentina conversi\u00f3n de Saulo en el camino de Damasco (Hch. 9:1-19).<br \/> El perseguidor y sus compa\u00f1eros siguieron, probablemente a caballo, el camino que iba de Galilea a Damasco, a trav\u00e9s de regiones des\u00e9rticas. Hacia el mediod\u00eda llegar\u00edan a las bellas campi\u00f1as irrigadas que rodeaban Damasco; el sol estaba en su cenit (Hch. 26:13). <\/p>\n<p> Repentinamente apareci\u00f3 en el cielo una luz fulgurante, empalideciendo la del sol, y los viajeros cayendo al suelo (Hch. 26:14). Pablo se qued\u00f3 postrado, al parecer, en tanto que sus compa\u00f1eros se levantaban (Hch. 9:7). Una voz saliendo del resplandor dijo en hebreo: \u00abSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguij\u00f3n\u00bb (Hch. 26:14). <\/p>\n<p> Saulo le dijo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Y el Se\u00f1or dijo: Yo soy Jes\u00fas, a quien t\u00fa persigues\u00bb (Hch. 26:15). \u00abLev\u00e1ntate y entra en la ciudad, y se te dir\u00e1 lo que debes hacer\u00bb (Hch. 9:6; 22:10). Los compa\u00f1eros de Pablo oyeron algo (Hch. 9:7), pero s\u00f3lo \u00e9l entendi\u00f3 lo que la voz dec\u00eda (Hch. 22:9). <\/p>\n<p> La luz dej\u00f3 ciego a Pablo. As\u00ed, entr\u00f3 en Damasco conducido por la mano, y fue llevado a la casa de un cierto Judas (Hch. 9:11), donde estuvo tres d\u00edas sin ver, y sin comer ni beber. Estuvo orando (Hch. 9:9, 11), tratando de comprender el significado de lo que le hab\u00eda sucedido. <\/p>\n<p> Al tercer d\u00eda, el Se\u00f1or orden\u00f3 a Anan\u00edas, cristiano de origen jud\u00edo, que se dirigiera a Pablo y que le impusiera las manos para que recobrara la vista. Anan\u00edas dudaba, porque tem\u00eda al perseguidor. El Se\u00f1or le dio seguridades, revel\u00e1ndole que Pablo hab\u00eda sido advertido por una visi\u00f3n, y Anan\u00edas obedeci\u00f3. <\/p>\n<p> Saulo confes\u00f3 su fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas, recobrando la vista y recibiendo el bautismo. Con su energ\u00eda caracter\u00edstica, y para confusi\u00f3n de los jud\u00edos, se puso de inmediato a proclamar en las sinagogas que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios (Hch. 9:10-22).<\/p>\n<p> En Hechos se dan tres relatos de esta conversi\u00f3n: el relato de Lucas (Hch. 9:3-22); el de Pablo a los jud\u00edos (Hch. 22:1-16), y por \u00faltimo su testimonio ante Festo y Agripa (Hch. 26:1-20). Los tres registros concuerdan entre s\u00ed, aunque cada uno de ellos remarca unos detalles que no aparecen en los otros. <\/p>\n<p> El narrador tiene en cada caso un prop\u00f3sito diferente. En las ep\u00edstolas, Pablo hace frecuente alusi\u00f3n a su conversi\u00f3n, que \u00e9l atribuye a la gracia y al poder de Dios (1 Co. 9:1, 16; 15:8-10; G\u00e1. 1:12-16; Ef. 3:1-8; Fil. 3:5-7; 1 Ti. 1:12-16; 2 Ti. 1:9-11). As\u00ed, los testimonios m\u00e1s convincentes dan prueba de esta conversi\u00f3n. As\u00ed, es cierto que no s\u00f3lo se dign\u00f3 Jes\u00fas dirigir la palabra a Saulo, sino que se le apareci\u00f3 (Hch. 9:17, 27; 22:14; 26:16; 1 Co. 9:1). <\/p>\n<p> La forma de Su aparici\u00f3n no nos ha sido descrita, pero es evidente que fue gloriosa: el fariseo se dio cuenta de que el Crucificado era el Hijo de Dios. Habla de la \u00abvisi\u00f3n celestial\u00bb (Hch. 26:19), expresi\u00f3n esta que se menciona s\u00f3lo en Lc. 1:22 y 24:23; y que describe una manifestaci\u00f3n ang\u00e9lica y sobrenatural. <\/p>\n<p> La pretensi\u00f3n de que Pablo fuera el juguete de una ilusi\u00f3n es algo que carece de todo fundamento. Pero tampoco fue la sola aparici\u00f3n de Cristo lo que provoc\u00f3 su conversi\u00f3n. \u00c9sta se produjo evidentemente gracias a la obra del Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n de Saulo, hecho por ello capaz de comprender y aceptar la verdad, que le hab\u00eda sido revelada (cfr. en particular G\u00e1. 1:15 ss.). <\/p>\n<p> En fin, Dios se sirvi\u00f3 de Anan\u00edas para poner al nuevo convertido en relaci\u00f3n con la naciente iglesia. Las diversas teor\u00edas racionalistas que intentan explicar la conversi\u00f3n de Saulo sin tener en cuenta la intervenci\u00f3n personal y sobrenatural de Cristo, esquivan el testimonio del ap\u00f3stol. <\/p>\n<p> \u00c9l declara que, hasta el momento mismo de su conversi\u00f3n, consideraba que era su deber perseguir a los cristianos para ser leal al juda\u00edsmo. \u00c9l afirma que su conversi\u00f3n se debi\u00f3 al poder y a la gracia soberana de Dios, que, sin saberlo el mismo Saulo, lo hab\u00eda preparado para su tarea futura. <\/p>\n<p> Su condici\u00f3n de ciudadano romano, la educaci\u00f3n rab\u00ednica que hab\u00eda recibido, y sus dotes intelectuales, hac\u00edan de \u00e9l un instrumento calificado. Se cree, con raz\u00f3n, que Saulo, a pesar de su celo, no hab\u00eda hallado en el juda\u00edsmo la paz que su alma necesitaba (Ro. 7:7-25). <\/p>\n<p> Lo repentino de su conversi\u00f3n debi\u00f3 hacerle consciente de que la salvaci\u00f3n se debe totalmente a la gracia de Dios manifestada en Cristo. Su misma experiencia religiosa contribuy\u00f3 a hacer de \u00e9l el gran int\u00e9rprete del Evangelio, a proclamar que s\u00f3lo por la fe personal en la obra expiatoria de Cristo justifica Dios al pecador.<\/p>\n<p> (e) Inicio de su vida cristiana.<br \/> Desde su conversi\u00f3n, Saulo empez\u00f3 a anunciar el Evangelio. Su car\u00e1cter en\u00e9rgico le llevaba a ello, as\u00ed como la revelaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos de Dios, que lo llamaba al apostolado (Hch. 9:15; 26:16-20; G\u00e1. 1:15, 16). Predic\u00f3 a Cristo en las sinagogas de Damasco (Hch. 9:20-22). Los jud\u00edos de la ciudad, apoyados por el gobernador, decidieron eliminar a Saulo (2 Co. 11:32). <\/p>\n<p> Los disc\u00edpulos le salvaron la vida baj\u00e1ndolo de noche por el muro dentro de una canasta (Hch. 9:23-25; 2 Co. 11:33). En lugar de volver a Jerusal\u00e9n, se dirigi\u00f3 a Arabia, y volvi\u00f3 despu\u00e9s a Damasco (G\u00e1. 1:17). Se desconoce el lugar de Arabia en el que estuvo Pablo, o el tiempo que se qued\u00f3, o lo que hiciera all\u00ed; lo probable es que se diera a la meditaci\u00f3n y a la oraci\u00f3n en soledad. <\/p>\n<p> Tres a\u00f1os despu\u00e9s de su conversi\u00f3n fue de Damasco a Jerusal\u00e9n para conocer a Pedro (cfr. G\u00e1. 1:18). Estuvo solamente quince d\u00edas en Jerusal\u00e9n, y no vio a ning\u00fan otro ap\u00f3stol, excepto a Jacobo, el hermano del Se\u00f1or (G\u00e1. 1:19). Lucas ofrece algunos detalles suplementarios (Hch. 9:26-29). <\/p>\n<p> Los cristianos de Jerusal\u00e9n ten\u00edan miedo de Pablo, y no cre\u00edan que se hubiera convertido en disc\u00edpulo de Cristo. Pero Bernab\u00e9, con la generosidad que le caracterizaba, present\u00f3 a Pablo a los ap\u00f3stoles, y les relat\u00f3 su conversi\u00f3n y los sufrimientos que hab\u00eda tenido que sufrir a causa de su cambio radical. <\/p>\n<p> El antiguo perseguidor anunciaba en\u00e9rgicamente el Evangelio y quer\u00eda convencer a los jud\u00edos helenistas, sus amigos de otros d\u00edas (Hch. 9:26-29), que intentaron darle muerte. Por esta raz\u00f3n, los disc\u00edpulos enviaron a Pablo a Cesarea, desde donde se dirigi\u00f3 a Tarso (Hch. 9:29, 30; G\u00e1. 1:21). <\/p>\n<p> El Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en el Templo, en Jerusal\u00e9n, y le revel\u00f3 que su apostolado iba a tener lugar entre los paganos (Hch. 22:17-21). Hay exegetas que han pretendido que los pasajes de Hechos que relatan esta visita a Jerusal\u00e9n no concuerdan con los de la Ep\u00edstola a los G\u00e1latas. Sin embargo, es f\u00e1cil ver la armon\u00eda de ambos relatos. <\/p>\n<p> Es muy probable que Saulo, queriendo trabajar de acuerdo con los doce, quiso visitar a Pedro, que ten\u00eda un lugar prominente. La desconfianza de los cristianos de Jerusal\u00e9n con respecto al antiguo fariseo era bien natural; y el gesto de Bernab\u00e9, jud\u00edo helenista como Pablo, est\u00e1 muy de acuerdo con su actitud posterior. <\/p>\n<p> Por otra parte, dos semanas transcurridas en Jerusal\u00e9n fueron suficientes para el desarrollo de los hechos relatados en Hechos. La orden de partir que le dio el Se\u00f1or a Saulo confirma la brevedad de esta visita (Hch. 22:18). El pasaje de Lucas, mencionando que Bernab\u00e9 \u00ablo trajo a los ap\u00f3stoles\u00bb, no contradice en absoluto la afirmaci\u00f3n de G\u00e1. 1:18, 19, seg\u00fan la cual Saulo s\u00f3lo vio a Pedro y a Santiago. <\/p>\n<p> Estas dos personas (el segundo recibe asimismo el nombre de \u00abcolumna\u00bb G\u00e1. 2:9) representaban en esta ocasi\u00f3n a todo el cuerpo apost\u00f3lico. \u00c9ste es el significado de la afirmaci\u00f3n de Lucas en Hechos. En todo caso, Saulo y los dirigentes de la iglesia en Jerusal\u00e9n comprendieron entonces con claridad que Cristo destinaba al nuevo disc\u00edpulo a ser el ap\u00f3stol de los gentiles. <\/p>\n<p> No parece que en este momento nadie se preocupara de la actitud que tomar\u00edan los convertidos provenientes del paganismo hacia la Ley de Mois\u00e9s. Ni tampoco nadie pod\u00eda suponer la importancia que tendr\u00eda la misi\u00f3n de Pablo, pero reconocieron el mandato que le hab\u00eda sido dado. Conscientes de que su vida peligraba, los enviaron a Tarso (Hch. 9:30).<\/p>\n<p> (f) Saulo en Tarso y en Antioqu\u00eda de Siria.<br \/> Son escasos los datos acerca del comienzo de este per\u00edodo. Es probable que la estancia de Saulo en Tarso durara de 6 a 7 a\u00f1os (v\u00e9ase el apartado cronolog\u00eda al final de este art\u00edculo [PABLO (III)]). Es indudable que el nuevo testigo llev\u00f3 a cabo una obra misionera y que fundara las iglesias de Cilicia, mencionadas de manera incidental en Hch. 15:41. <\/p>\n<p> En Tarso seguramente se encontr\u00f3 frente a diversas corrientes intelectuales; ya se ha mencionado que la ciudad era un foco de la filosof\u00eda estoica. El encuentro del ap\u00f3stol con los epic\u00fareos y los estoicos en Atenas da evidencia de que conoc\u00eda bien los sistemas de ambos (Hch. 17:18-19). <\/p>\n<p> Anunciando el evangelio en Tarso, es indudable que Pablo se atendr\u00eda a lo que el Se\u00f1or le hab\u00eda mostrado acerca del car\u00e1cter de su ministerio. Algunos cristianos de origen jud\u00edo-helenista, que hab\u00edan sido ahuyentados de Jerusal\u00e9n por la persecuci\u00f3n que sigui\u00f3 al martirio de Esteban, llegaron a Antioqu\u00eda de Siria, sobre el Orontes, al norte del L\u00edbano. <\/p>\n<p> El gobernador romano de la provincia de Siria viv\u00eda entonces en esta ciudad, que hab\u00eda sido anteriormente la capital del reino de Siria. Antioqu\u00eda contaba con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes. Una de las principales ciudades del imperio, y centro comercial con una poblaci\u00f3n muy mezclada, ejerc\u00eda una poderosa influencia. <\/p>\n<p> Cerca de Palestina, y a las puertas del Asia Menor, y manteniendo relaciones comerciales y pol\u00edticas con todo el resto del imperio, esta ciudad constitu\u00eda una base desde donde la nueva fe, destinada a separarse del juda\u00edsmo, deb\u00eda partir hacia todo el mundo. Los cristianos refugiados en Antioqu\u00eda anunciaron el Evangelio \u00aba los griegos\u00bb (Hch. 11:20). <\/p>\n<p> Hubo numerosas conversiones. Y as\u00ed es como naci\u00f3, en la metr\u00f3polis de Siria, una iglesia de cristianos salidos del paganismo. Cuando la iglesia en Jerusal\u00e9n lo supo, enviaron a Bernab\u00e9 a Antioqu\u00eda. Con una hermosa grandeza de visi\u00f3n, se dio cuenta de que el Se\u00f1or estaba otorgando Su bendici\u00f3n a la iglesia en Antioqu\u00eda, aunque sus miembros no estuvieran circuncidados. <\/p>\n<p> Despu\u00e9s, discerniendo indudablemente que el prop\u00f3sito de Dios era que Pablo fuera a Antioqu\u00eda, fue a Tarso a buscar al antiguo perseguidor, y lo llev\u00f3 a la capital, donde trabaj\u00f3 un a\u00f1o con \u00e9l (Hch. 11:21-26). Es en Antioqu\u00eda donde los disc\u00edpulos recibieron por vez primera el nombre de \u00abcristianos\u00bb, lo que demuestra el car\u00e1cter no jud\u00edo de esta comunidad. <\/p>\n<p> La aparici\u00f3n de una comunidad compuesta de cristianos surgidos del paganismo marca una gran etapa en la historia de la Iglesia. \u00c9ste ser\u00eda el punto de partida de las misiones de Pablo al mundo pagano.<\/p>\n<p> Un profeta de Jerusal\u00e9n, Agabo, predijo a la asamblea que habr\u00eda un per\u00edodo de hambre (Hch. 11:27, 28). Los hermanos de Antioqu\u00eda decidieron ayudar a los cristianos de Judea. Este testimonio de solidaridad demuestra que estos gentiles se sent\u00edan obligados hacia los que les hab\u00edan transmitido la nueva fe. <\/p>\n<p> Su gesto revela asimismo que el Evangelio destruy\u00f3 ya en su comienzo las barreras de razas y de clases. Bernab\u00e9 y Saulo llevaron a los ancianos de la iglesia en Jerusal\u00e9n los dones de los cristianos de Antioqu\u00eda para los de Judea (Hch. 11:29, 30). Esta visita de Saulo a Jerusal\u00e9n se sit\u00faa probablemente alrededor del a\u00f1o 44 d.C., o algo despu\u00e9s. <\/p>\n<p> La carta a los g\u00e1latas no la menciona, indudablemente porque Pablo no se encontr\u00f3 entonces con ninguno de los ap\u00f3stoles. Hay exegetas que han tratado de identificar esta visita con la referida en G\u00e1. 2:1-10, pero es evidente que este pasaje de G\u00e1latas se refiere a otro viaje, posterior a la discusi\u00f3n acerca de la circuncisi\u00f3n de los gentiles. <\/p>\n<p> Y Lucas sit\u00faa el inicio de esta controversia (Hch. 15:1, 2) en una \u00e9poca posterior al a\u00f1o 44. Pablo, escribiendo a los g\u00e1latas, sumariza las ocasiones en las que present\u00f3 su evangelio ante los ap\u00f3stoles que hab\u00edan sido antes que \u00e9l, y que lo aprobaron. Seg\u00fan Lucas (Hch. 11:30), Pablo s\u00f3lo se encontr\u00f3 en esta ocasi\u00f3n con los ancianos de la iglesia de Jerusal\u00e9n, y se limit\u00f3 a entregarles los fondos. <\/p>\n<p> El argumento de Pablo en G\u00e1. 2:1-10 no exige la menci\u00f3n de una simple visita de caridad. \u00c9l y Bernab\u00e9 se volvieron a Antioqu\u00eda junto con Juan, de sobrenombre Marcos (Hch. 12:25).<\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: PABLO<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Pablo Ver Concordancia (gr. P\u00e1ulos; del lat. Paulus, un nombre romano que significa \u00abpeque\u00f1o\u00bb). El gran ap\u00f3stol a los gentiles. En la Biblia se lo presenta como Saulo (gr. S\u00e1ulos, del heb. Sh\u00e2z\u00fbl, \u00abpedido [a Dios]\u00bb, o \u00abprestado [a Dios]\u00bb; Hch. 7:58) y se lo menciona por ese nombre en la narraci\u00f3n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSignificado B\u00edblico de PABLO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14260","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-moderno-de-la-biblia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14260\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}