{"id":14568,"date":"2022-10-15T16:59:14","date_gmt":"2022-10-15T21:59:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-resurreccion\/"},"modified":"2022-10-15T16:59:14","modified_gmt":"2022-10-15T21:59:14","slug":"significado-biblico-de-resurreccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-resurreccion\/","title":{"rendered":"Significado B\u00edblico de RESURRECCION"},"content":{"rendered":"<p>  <\/p>\n<h2>Significado de Resurreccion<\/h2>\n<p> Ver Concordancia <\/p>\n<p> (gr. an\u00e1stasis, \u00ablevantarse\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb; exan\u00e1stasis, \u00ablevantarse de [la <br \/>tumba]\u00bb; \u00e9guersis, \u00ablevantarse\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb). <\/p>\n<p>Restauraci\u00f3n de la vida, junto con la plenitud del ser y la personalidad, <br \/>posterior a la muerte. El efecto final del pecado es la muerte (Ro. 6:23), y <br \/>\u00abtodos pecaron\u00bb (3:23); la salvaci\u00f3n del pecado es la vida eterna (Jn. <br \/>3:14-17). Pero una vez que ocurri\u00f3 la muerte, debe haber una resurrecci\u00f3n de <br \/>los muertos, para que el que encontr\u00f3 la liberaci\u00f3n del pecado mediante <br \/>Jesucristo pueda tener vida eterna. Por ello, el cristiano devoto pone la mira <br \/>en la \u00abesperanza de la vida eterna\u00bb prometida \u00abantes del principio de los <br \/>siglos\u00bb (Tit. 1:2; cf 3:7). Por cuanto no se la expl\u00edcita en ninguno de los 5 <br \/>libros de Mois\u00e9s, los saduceos rechazaron la doctrina de la resurrecci\u00f3n (Mt. <br \/>22:23; Hch. 23:8). Por otro lado, los fariseos y otros jud\u00edos generalmente <br \/>cre\u00edan en \u00abuna resurrecci\u00f3n de los muertos, as\u00ed de justos como de injustos\u00bb <br \/>(Hch. 24:15; cf 23:6-8). Aunque est\u00e1 mencionada impl\u00edcitamente, y algunas <br \/>veces tambi\u00e9n expl\u00edcitamente (Job 14:13-15; 19:25-27; Sal. 16:11; 17:15; 49:15; <br \/>73:24; Is. 26:19; Dn. 12:2), no fue hasta tiempos del NT cuando la resurrecci\u00f3n <br \/>de Jesucristo hizo de la doctrina una realidad concreta, y la ense\u00f1anza sobre <br \/>este important\u00edsimo tema lleg\u00f3 a ser clara y completa (1 Co. 15:3-56; 1 Ts. <br \/>4:13-17; Ap. 20:4-6, 11-15; cf Mt. 22:23-33; Jn. 5:25-29; 11:23-26). En <br \/>realidad, sin la esperanza de la resurrecci\u00f3n, todo el andamiaje de la fe <br \/>cristiana se desploma (1 Co. 15:14-19). <\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n de Isa\u00edas: \u00abTus muertos vivir\u00e1n; sus cad\u00e1veres resucitar\u00e1n\u00bb (Is. <br \/>26:19), es la 1\u00aa declaraci\u00f3n clara y sin ambig\u00fcedades con respecto a la <br \/>resurrecci\u00f3n como tal, aun cuando Job, mucho antes, hab\u00eda esperado con fe y <br \/>esperanza este gran evento (Job 14:13-17; 19:25-27). La 1\u00aa afirmaci\u00f3n <br \/>expl\u00edcita de que algunos imp\u00edos, por lo menos, como tambi\u00e9n algunos justos, se <br \/>levantar\u00e1n de la muerte se encuentra en Dn. 12:2. Comparado con el NT, el AT <br \/>tiene pocas y muy breves referencias al tema, sin duda porque esta gran verdad <br \/>no fue claramente comprendida antes que la resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or <br \/>demostrara la posibilidad y la realidad de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Jes\u00fas siempre destac\u00f3 en sus ense\u00f1anzas la vida futura como premio por el bien <br \/>hacer (Mt. 16:27: 25:31-46; Lc. 16:19-31; etc.). Al dirigirse a un fariseo <br \/>explic\u00f3 que la recompensa por un inter\u00e9s compasivo ante las necesidades de sus <br \/>semejantes la concretar\u00eda Dios \u00aben la resurrecci\u00f3n de los justos\u00bb (Lc. 14:12- <br \/>14). Hablando a algunos dirigentes jud\u00edos declar\u00f3 que vendr\u00eda la hora en que <br \/>\u00ablos muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios: y los que la 986 oyeren vivir\u00e1n\u00bb <br \/>(Jn. 5:25). En realidad, \u00abtodos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz; y <br \/>los que hicieron lo bueno, saldr\u00e1n a resurrecci\u00f3n de vida; mas los que hicieron <br \/>lo malo, a resurrecci\u00f3n de condenaci\u00f3n\u00bb (vs 28, 29). <\/p>\n<p>La certeza de la resurrecci\u00f3n de Cristo dio poder y precisi\u00f3n a la predicaci\u00f3n <br \/>del evangelio (cf Fil. 3:10, 11). Pedro afirm\u00f3 que \u00abla resurrecci\u00f3n de <br \/>Jesucristo de los muertos\u00bb produce \u00abuna esperanza viva\u00bb en los creyentes (1 P. <br \/>1:3). Los ap\u00f3stoles se consideraron ordenados para ser testigos \u00abde su <br \/>resurrecci\u00f3n\u00bb (Hch. 1:22), y basaron sus ense\u00f1anzas de ella sobre las <br \/>predicciones mesi\u00e1nicas del AT (2:31). Fue su conocimiento personal de \u00abla <br \/>resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb lo que dio \u00abgran poder\u00bb a su testimonio (4:33). <br \/>Los ap\u00f3stoles despertaron la oposici\u00f3n de los dirigentes jud\u00edos cuando salieron <br \/>a predicar \u00aben Jes\u00fas la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (v 2). Para los <br \/>filos\u00f3ficos griegos la idea de una \u00abresurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb era locura <br \/>(17:18, 32). Cuando fue llevado ante el Sanedr\u00edn, Pablo declar\u00f3 que por causa <br \/>de su \u00abesperanza y de la resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb se lo juzgaba (23:6; cf <br \/>24:21). A los romanos, Pablo escribi\u00f3 que Jesucristo fue \u00abdeclarado Hijo de <br \/>Dios con poder&#8230; por la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Ro. 1:4). En el <br \/>bautismo, explic\u00f3, el cristiano da testimonio de su fe en la resurrecci\u00f3n de <br \/>Cristo (6:4, 5). <\/p>\n<p>El gran cap\u00edtulo sobre el tema en el NT se encuentra en 1 Co. 15. All\u00ed Pablo <br \/>trata extensamente acerca de su certeza y su importancia vital en la creencia y <br \/>la fe cristianas (vs 1-22), de la \u00e9poca del suceso (v 23), y de la forma (vs <br \/>35-56). Comienza su estudio enumerando los testigos de la resurrecci\u00f3n de <br \/>nuestro Se\u00f1or (vs 4-8), y sigue mostrando que el evangelio de Cristo ser\u00eda <br \/>totalmente vano y la fe cristiana tambi\u00e9n vana (v 14) \u00absi Cristo no resucit\u00f3\u00bb y <br \/>\u00absi no hay resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb (vs 14, 13). Afirma que los justos <br \/>vuelven a la vida sobre la base de la anterior de Cristo, siendo aquello tan <br \/>seguro como \u00e9sta (vs 13-22). \u00abLos que son de Cristo\u00bb ser\u00e1n \u00abvivificados\u00bb \u00aben <br \/>su venida\u00bb (vs 23, 22). Afirma que el cuerpo resucitado ser\u00e1 un \u00abcuerpo <br \/>espiritual\u00bb, que diferir\u00e1 en ciertos aspectos esenciales de nuestro cuerpo <br \/>actual, pero que de todos modos ser\u00e1 real (vs 35-44, 49, 50). En los vs 51-54 <br \/>ense\u00f1a que el cambio de mortalidad a inmortalidad ocurrir\u00e1 en la resurrecci\u00f3n y <br \/>ser\u00e1 instant\u00e1neo. Juan el Revelador habla de que los justos muertos vuelven a <br \/>la vida y reinan con Cristo durante 1.000 a\u00f1os (Ap. 20:4-6), y que los imp\u00edos <br \/>muertos resurgen al final del milenio (vs 5, 12, 13) para comparecer en el <br \/>juicio ante Dios (vs 11, 13, 15). V\u00e9anse Alma; Milenio; Muerte. <\/p>\n<p>Bib.: FJ-AJ xviii. 1.4. <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/resurreccion\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: RESURRECCION<\/a><\/b><\/p>\n<h2>\n<p align=\"justify\"><strong>RESURRECCI\u00d3N seg\u00fan la Biblia: Es el principio fundamental de los tratos de Dios en gracia hacia el hombre, por cuanto el hombre est\u00e1 bajo sentencia de muerte, y en la muerte misma, debido al pecado (cfr. Ef. 2:1, 4-6; Col. 3:1-4, etc.). <\/strong><\/p>\n<\/h2>\n<p align=\"justify\">Es el principio fundamental de los tratos de Dios en gracia hacia el hombre, por cuanto el hombre est\u00e1 bajo sentencia de muerte, y en la muerte misma, debido al pecado (cfr. Ef. 2:1, 4-6; Col. 3:1-4, etc.). <\/p>\n<p> La expresi\u00f3n \u00abla resurrecci\u00f3n general\u00bb se halla en obras de teolog\u00eda, y hay una creencia general de que todos los muertos ser\u00e1n levantados simult\u00e1neamente. Sin embargo, esta idea no se halla en las Escrituras. <\/p>\n<p> El Se\u00f1or habla de \u00abresurrecci\u00f3n para vida\u00bb (Jn. 5:29). El orden de la resurrecci\u00f3n definitiva, dejando a un lado las resurrecciones \u00abtemporales\u00bb con que Dios manifest\u00f3 su poder, es: \u00abCada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin&#8230;\u00bb (1 Co. 15:23-24). <\/p>\n<p> Este \u00abfin\u00bb es evidentemente el levantamiento de los malvados a juicio, o, en otras palabras, \u00aba resurrecci\u00f3n de condenaci\u00f3n\u00bb (Jn. 5:29). <\/p>\n<p> En Ap. 20:4-5 se ve una estrecha correspondencia con el pasaje de 1 Co. 15:23-24; en ambos se aprecia, con la frase clave \u00abcada uno en su debido orden\u00bb, c\u00f3mo se interpone el reinado milenial de Cristo (v\u00e9ase MILENIO) entre la resurrecci\u00f3n de los Suyos y la resurrecci\u00f3n de condenaci\u00f3n, o \u00abel fin\u00bb.<\/p>\n<p> As\u00ed, siguiendo el orden de resurrecciones establecido en las Escrituras, se pueden considerar, sucesivamente:<\/p>\n<p> (a) La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo.<br \/> El retomo de Cristo a una vida corporal glorificada, tres d\u00edas despu\u00e9s de su muerte, constituye, junto con la cruz, la base misma del Evangelio (1 Co. 15:3-4). Sin este hecho glorioso, la fe del cristiano ser\u00eda totalmente vana (1 CO. 14:14-19).<\/p>\n<p> La resurrecci\u00f3n del Mes\u00edas est\u00e1 ya anunciada en el AT (Lc. 24:44-46; Gn. 22:2-5; cfr. He. 11:19; Nm. 17:1-11; cfr. Ro. 1:4; Is. 53:10-12; Mt. 12:39-40; Sal. 16:9-10; 110:1; cfr. Hch. 2:29-36). <\/p>\n<p> El mismo Jes\u00fas hab\u00eda advertido a sus disc\u00edpulos de ello (Mt. 16:21; 17:22-23; 20:19; Jn. 2:18-22; Mr. 9:9-10).<\/p>\n<p> Despu\u00e9s de que Su muerte hubiera sido debidamente constatada y que las autoridades hubieran tomado todas las precauciones para evitar toda supercher\u00eda, el hecho de la resurrecci\u00f3n ha quedado demostrado con pruebas indudables. <\/p>\n<p> Los testimonios son numerosos y concordantes: las mujeres, Mar\u00eda Magdalena; los disc\u00edpulos, Pedro, Juan, Santiago, Tom\u00e1s; los guardias, los ancianos, los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, los quinientos hermanos mencionados en 1 Co. 15:6, los once ap\u00f3stoles, Saulo de Tarso (cfr. los Evangelios, Hch. 10:40-41; 1 Co. 15:5-8). <\/p>\n<p> Los disc\u00edpulos, bien lejos de inventarse apariciones imaginarias, fueron dif\u00edcilmente persuadidos de un hecho tan extraordinario. El Se\u00f1or Jes\u00fas tuvo que reprocharles vivamente su incredulidad y dureza de coraz\u00f3n (Mr. 16:13-14; Lc. 24:22-25, 37-39), y les dio unas pruebas tales que finalmente quedaron totalmente persuadidos. <\/p>\n<p> Su fe consiguiente los transform\u00f3 y los capacit\u00f3 para ir hasta el mismo martirio por su Se\u00f1or resucitado. Por otra parte, el sepulcro hab\u00eda quedado vac\u00edo, y los mismos enemigos de la naciente Iglesia, que ten\u00edan en sus manos todos los resortes del poder, no pudieron jam\u00e1s presentar el cad\u00e1ver del Crucificado. <\/p>\n<p> Despu\u00e9s de los cuarenta d\u00edas transcurridos con Sus ap\u00f3stoles, el Se\u00f1or los dej\u00f3, y glorificado en las alturas les envi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo (Hch. 1:3-9). Desde entonces, los disc\u00edpulos vinieron a ser, en todo lugar, testigos de la resurrecci\u00f3n (Hch. 1:22; 2:32; 3:15; 4:10, 33; 5:31-32; 10:40-42; 13:30-37; 25:19, etc.).<\/p>\n<p> Consecuencias de la resurrecci\u00f3n:<\/p>\n<p> (A) Para el mismo Jesucristo: \u00c9l ha sido declarado Hijo de Dios con poder (Ro. 1:4); le ha sido dado todo poder en los cielos y en la tierra (Mt. 28:18); desde entonces est\u00e1 sentado a la diestra de Dios, coronado de gloria y de honra (Hch. 2:32-34; He. 2:9), esperando el momento de Su venida para establecer Su reino (Hch. 17:31).<\/p>\n<p> (B) Para los creyentes: la resurrecci\u00f3n hace posible nuestra salvaci\u00f3n (Ro. 4:25). El Cristo viviente intercede por nosotros y nos da plena salvaci\u00f3n (He. 7:23-25; 1 P. 3:21). Cristo, el \u00faltimo Ad\u00e1n, crea una nueva humanidad, de la que el creyente viene a formar parte (1 Co. 15:45-49). <\/p>\n<p> \u00c9l es las primicias de los muertos, y Su resurrecci\u00f3n es la firme garant\u00eda de la del creyente. \u00c9l es la resurrecci\u00f3n y la vida; ciertamente, ha resucitado (1 Co. 15:20-23; Jn. 11:25-26). (V\u00e9ase JESUCRISTO.)<\/p>\n<p> (b) La resurrecci\u00f3n de los creyentes.<\/p>\n<p> \u00c9ste es un art\u00edculo fundamental de la fe cristiana, y la Biblia la muestra de una manera multiforme. Aunque se afirma con frecuencia que en el AT no se halla mencionada de una manera expl\u00edcita, contiene, sin embargo, alusiones directas a ella, y claras profec\u00edas. <\/p>\n<p> Hay los relatos de tres resurrecciones que demuestran que el poder de Dios triunfa sobre la muerte (1 R. 17:21; 2 R. 4:34; 13:21). Dos arrebatamientos demuestran que los amados del Se\u00f1or pueden escapar a la tumba (Gn. 5:24; 2 R. 2:11). Tres tipos de la resurrecci\u00f3n ya han sido mencionados en el apartado (a) anterior acerca de Jesucristo (Gn. 22:5, cfr. He. 11:19; Nm. 17:8; Mt. 12:39-40). <\/p>\n<p> Ezequiel da una visi\u00f3n imponente de una resurrecci\u00f3n nacional. Aunque se trate de la resurrecci\u00f3n de Israel como naci\u00f3n (Ez. 37:1-10, cfr. Ez. 37:11-14), no deja de ser notable que la imagen usada para ello es la de la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p> Job proclama, en uno de los libros m\u00e1s antiguos de la Biblia, si no el que m\u00e1s, su fe en la resurrecci\u00f3n basada en la vida de su Redentor (Jb. 19:23-27). El salmista sabe que Dios lo sacar\u00e1 de la morada de los muertos (Sal. 49:15). <\/p>\n<p> Isa\u00edas anuncia la victoria definitiva sobre la muerte (Is. 25:7-8). Si bien Is. 26:19 es entendido por algunos como refiri\u00e9ndose a la resurrecci\u00f3n nacional de Israel, otra vez se aplica la observaci\u00f3n referente a Ezequiel: el hecho mismo de que se use la imagen de la resurrecci\u00f3n es sumamente significativo. <\/p>\n<p> Daniel habla claramente de dos tipos de resurrecci\u00f3n (Dn. 12:2), y \u00e9l recibe personalmente la certeza de que se levantar\u00e1 para recibir su heredad (Dn. 12:13). (Para una ex\u00e9gesis detallada de Dn. 12:2, v\u00e9ase ap\u00e9ndice al final de este art\u00edculo.) <\/p>\n<p> Finalmente, Oseas canta el triunfo sobre el sepulcro. Jes\u00fas mismo ve en \u00c9x. 3:6, 15-16 una afirmaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n (Lc. 20:37-38). En realidad, la idea de la resurrecci\u00f3n subyace en todas las ense\u00f1anzas del AT. <\/p>\n<p> En el juda\u00edsmo del tiempo del Se\u00f1or era aceptada como un art\u00edculo de la fe ortodoxa (cfr. Jn. 11:24), y el hecho de que los saduceos no creyeran en ella se presenta como una anomal\u00eda (Mt. 22:23; Hch. 23:6-8).<\/p>\n<p> En el NT se hallan otros seis casos de resurrecci\u00f3n (Lc. 7:13-16; 8:55; Jn. 11:44; Mt. 27:52-53; Hch .9:40; 20:9-10). Pero es evidente que cada una de estas personas devueltas a la vida volvi\u00f3 a morir, con la posible excepci\u00f3n de los mencionados en Mt. 27:52-53. <\/p>\n<p> S\u00f3lo Cristo ha resucitado definitivamente, con la posible excepci\u00f3n de un pu\u00f1ado, despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n, para prenda de Su obra futura. En cuanto a nosotros, esperamos \u00abuna mejor resurrecci\u00f3n\u00bb (He. 11:35). Todos estos ejemplos y promesas constituyen una base para la revelaci\u00f3n m\u00e1s plena de Pablo acerca de esta ense\u00f1anza.<\/p>\n<p> Manera en que operar\u00e1 la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p> (A) Siguiendo la analog\u00eda de la naturaleza. En efecto, en ella podemos observar c\u00f3mo a partir de la muerte surge la vida (cfr. Jn. 12:24), c\u00f3mo la peque\u00f1a semilla es mucho m\u00e1s peque\u00f1a que la futura planta, c\u00f3mo el Creador tiene la capacidad de suscitar una infinidad de diversos cuerpos (1 Co. 15:35-41).<\/p>\n<p> (B) Seg\u00fan 1 Co. 15:42-44 el cuerpo nuevo ser\u00e1 incorruptible, glorioso, lleno de poder, espiritual.<\/p>\n<p> (C) De hecho, ser\u00e1 a semejanza del de Cristo resucitado (1 Co. 15:45-49; Fil. 3:20-21). As\u00ed como en el cuerpo terrenal la adecuaci\u00f3n ten\u00eda su \u00e9nfasis en el alma, siendo un cuerpo \u00abanimal\u00bb, ps\u00edquico, en el cuerpo nuevo el acento se pone en su adecuaci\u00f3n al esp\u00edritu (1 Co. 15:44-45).<\/p>\n<p> Tiempo de la resurrecci\u00f3n.<br \/> Tendr\u00e1 lugar a la venida de Cristo (1 Co. 15:23), en \u00abel d\u00eda postrero\u00bb (Jn. 6:39, 40, 44, 54), en el momento del arrebatamiento de la iglesia (1 Co. 15:51-53; 1 Ts. 4:13-18). <\/p>\n<p> Los creyentes que en aquel momento vivan sobre la tierra no morir\u00e1n: transformados en un abrir y cerrar de ojos, ser\u00e1n arrebatados a los aires al encuentro del Se\u00f1or junto con los creyentes antes muertos y ahora resucitados. <\/p>\n<p> \u00c9sta ser\u00e1 la gloriosa primera resurrecci\u00f3n, en la que tendr\u00e1n parte los m\u00e1rtires de la Gran Tribulaci\u00f3n que ser\u00e1n llamados a la vida al comienzo de los mil a\u00f1os, junto con los santos del AT (ver ap\u00e9ndice a este art\u00edculo; cfr. Ap. 2:4-6). <\/p>\n<p> Ya ahora el creyente ya tiene vida de resurrecci\u00f3n, habiendo resucitado espiritualmente en su nuevo nacimiento (Jn. 5:24; Ro. 6:1, 4; Ef. 2:4-6; Col. 1:3-4); pero todav\u00eda tiene pendiente la adopci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n del cuerpo (Ro. 8:23).<\/p>\n<p> Los que tendr\u00e1n parte en esta resurrecci\u00f3n son \u00ablos de Cristo\u00bb (1 Co. 15:22-23), aquellos que el Padre le ha dado (Jn. 6:39-44). Pero no todos participar\u00e1n de ella, porque no lo tienen a \u00c9l. Esta es la raz\u00f3n de que se hable de una \u00abresurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Fil. 3:11; Mr. 9:9-10).<\/p>\n<p> Esta doctrina es notable no s\u00f3lo por su plenitud y espiritualidad, sino tambi\u00e9n por lo alejada que est\u00e1 de las concepciones filos\u00f3ficas surgidas al margen de la Revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p> En efecto, es absolutamente distinta de la concepci\u00f3n griega que pretende que el alma es preexistente al cuerpo e inmortal para vivir eternamente independiente del cuerpo; la salvaci\u00f3n, en estos sistemas, consiste en la liberaci\u00f3n definitiva, desligada del cuerpo. <\/p>\n<p> Los maniqueos (herejes de los primeros siglos d.C.) establec\u00edan un antagonismo irreductible entre el cuerpo y el esp\u00edritu, siendo que el cuerpo material representaba al mal, y que el alma quedaba degradada por su uni\u00f3n con el cuerpo. <\/p>\n<p> Frente a ello, las Escrituras ense\u00f1an que el cuerpo y el alma, creados ambos por Dios, son buenos en s\u00ed mismos, y destinados el uno para la otra, y para la inmortalidad (cfr. 1 Co. 6:15, 19).<\/p>\n<p> (c) La resurrecci\u00f3n de los imp\u00edos.<br \/> En las Escrituras se ense\u00f1a claramente que habr\u00e1 dos resurrecciones: la de los creyentes, para vida eterna, y la de aquellos que no se han acogido al Salvador, para juicio y confusi\u00f3n eterna (Dn. 12:2; Jn. 5:28-29; Hch. 24:15; Ap. 20:4-5). La primera resurrecci\u00f3n tiene lugar antes del comienzo del Milenio, y la otra inmediatamente despu\u00e9s, par a dar lugar al Juicio Final (Ap. 20:5, 12-13). <\/p>\n<p> De estos textos se desprende que en este momento resucitar\u00e1n los injustos, los que han vivido el mal, los que no pertenecen a Cristo, y que no han sido tenidos por dignos de tomar parte en la primera resurrecci\u00f3n; los que, al no haber sido salvos por la fe en la obra redentora de Cristo, ser\u00e1n juzgados por sus obras. \u00a1Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrecci\u00f3n! (Ap. 20:6).<\/p>\n<p> (d) Ap\u00e9ndice: ex\u00e9gesis de Dn. 12:2.<br \/> Es preciso se\u00f1alar que la traducci\u00f3n com\u00fanmente dada en diversas versiones no es correcta. En la Reina-Valera se traduce as\u00ed: \u00abMuchos de los que duermen en el polvo de la tierra ser\u00e1n despertados, unos para vida eterna, y otros para verg\u00fcenza y confusi\u00f3n perpetua\u00bb. <\/p>\n<p> De este pasaje se puede sacar la impresi\u00f3n de que habr\u00e1 una resurrecci\u00f3n simult\u00e1nea de ambos grupos. Pero en esta traducci\u00f3n el lenguaje es incoherente. Se afirma que \u00abmuchos\u00bb ser\u00e1n despertados, y parece que se refiere a \u00abmuchos\u00bb de dos grupos, pero evidentemente no todos. <\/p>\n<p> En realidad, como muestra N. West en su obra \u00abThe Thousand Years in Both Testaments\u00bb, la traducci\u00f3n correcta del pasaje, en relaci\u00f3n con el contexto, es: \u00abY (en aquel tiempo) muchos (de tu pueblo) despertar\u00e1n (o, ser\u00e1n separados) de entre los que duermen en el polvo de la tierra. <\/p>\n<p> \u00c9stos (que se despiertan) ser\u00e1n para vida eterna, pero aqu\u00e9llos (los que no despiertan en este tiempo) ser\u00e1n para verg\u00fcenza y confusi\u00f3n eterna\u00bb. <\/p>\n<p> As\u00ed, en realidad, en Daniel se ense\u00f1a la resurrecci\u00f3n de una de las dos clases a que pertenece el pueblo de Israel en aquel tiempo (Dn. 12:1). Para una consideraci\u00f3n plena de la redacci\u00f3n de este pasaje y de su relaci\u00f3n con el marco escatol\u00f3gico del AT y del NT, cfr. N. West, op. cit., PP. 265-268. <\/p>\n<p><b><a href='http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/resurreccion\/'>Diccionario Enciclop\u00e9dico de Biblia y Teolog\u00eda: RESURRECCION<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado de Resurreccion Ver Concordancia (gr. an\u00e1stasis, \u00ablevantarse\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb; exan\u00e1stasis, \u00ablevantarse de [la tumba]\u00bb; \u00e9guersis, \u00ablevantarse\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb). Restauraci\u00f3n de la vida, junto con la plenitud del ser y la personalidad, posterior a la muerte. El efecto final del pecado es la muerte (Ro. 6:23), y \u00abtodos pecaron\u00bb (3:23); la salvaci\u00f3n del pecado es la vida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/significado-biblico-de-resurreccion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSignificado B\u00edblico de RESURRECCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14568","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-moderno-de-la-biblia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14568"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14568\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionario-biblia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}