Biblia

NECEDAD, INSENSATEZ

NECEDAD, INSENSATEZ

Si bien en el AT la necedad es a veces simplemente fatuidad (p. ej. Pr. 10.14; 14.15; 18.13, en este último caso justamente “fatuidad” en °vrv2), generalmente envuelve culpabilidad: desprecio para con la verdad y la disciplina divinas (Pr. 1.7). De aquí surge que aun el hombre “simple” o crédulo (peṯı̂) no es sólo “falto de entendimiento” (Pr. 7.7ss), sino que está fatalmente descarriado (Pr. 1.32). Debe hacer una elección moral y espiritual, y no sólo un esfuerzo mental (Pr. 9.1–6, 13–18; Sal. 19.7). De la misma manera, el “necio” (para el que existen diversos términos virtualmente intercambiables, principalmente kesı̂l, ˒ewı̂l, sāḵāl), es típicamente el que, como Saúl, se ha “portado como un necio” (1 S. 26.21, °vp) y ha cerrado su mente a Dios (p. ej. Sal. 94.8ss; Pr. 27.22; Jer. 5.21). La necedad más empedernida es la del “burlador” (lēṣ, p. ej. Pr. 1.22; 14.6; 24.9) y la del incrédulo agresivo, llamado nāḇāl (1 S. 25.25; Sal. 14.1; Is. 32.5s).

La advertencia de Cristo en cuanto a estigmatizar de “necio” a otro (moros, Mt. 5.22) presupone estas connotaciones espirituales y morales (véase Arndt para otras explicaciones). En 1 Co. 1.25, 27 Pablo emplea el término (mōros, ‘insensatez’) utilizado por los incrédulos en su evaluación errónea de los propósitos de Dios. La necedad del hombre a veces puede residir en su incapacidad para percibir los problemas (p. ej. Lc. 11.40; 1 Co. 15.36, afrōn), pero más posiblemente en el haber hecho una elección indigna (p. ej. Lc. 12.20, afrōn; Ro. 1.21, asynetos; Gá. 3.1, 3, anoētos; Mt. 7.26, mōros).

D.A.H., F.D.K.

Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico